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  • Una apuesta y un deseo no confesado

    Una apuesta y un deseo no confesado

    Esta es mi historia con una pelirroja, novel y brillante docente de una prestigiosa universidad y de cómo nos conocimos; disfrutamos de una peculiar, fugaz y fogosa relación y vivimos una asombrosa experiencia que a ambos nos cambió.

    Asimismo, veremos lo bueno que resulta tener amistades que honran su palabra y la cumplen oportuna e integralmente y como, a veces, lo que consideramos fue una monumental metida de pata, termina convirtiéndose en la llave que abre la cerradura.

    I

    La fluorescente luz que iluminaba fríamente el pasillo esa media mañana, para variar un poco, no me incomodaba en lo absoluto. El año finalizaba y contra todo pronóstico no podía ser de mejor manera tanto en lo personal como en lo académico.

    El año 2012 terminaba para todo el mundo, pero al menos para mí, su sabor era dulce. Eso y todo cuanto había vivido durante el último trimestre, pensaba sentado en la tradicional banca sin interés, la misma en la que, a comienzos de año y tras consolidarse mi separación, rumiaba mi maldita suerte.

    Meses pasaron y el panorama era diametralmente opuesto. Un primer año impecable; encontrar a tres amigos increíbles (Daniela (38), Charly (32) y Rodrigo (47) y conocer al jefe de carrera y profesor de derecho político y a la docente de la cátedra de Introducción al derecho, Fresia Castellón y, para mayor abundamiento, gozar de un aire de favorito con cada uno de ellos.

    Legítimamente adquirido el primero, pues fue a base de estudiar mucho, luego con la segunda fue con aún más estudio, pero además con la ventaja de clases particulares cada vez más intensas y seguidas que fueron surgiendo después de lo que yo creí en su oportunidad había sido un error. Las personas pasaban, pero en realidad no estaban ahí. Miré hacia la puerta de la sala. Aún nada. Seguí con mi retrospectiva.

    Mi vida en la universidad vespertina era relativamente normal hasta que en una fiesta universitaria antes de las fiestas patrias (fines de agosto), totalmente ebrio, terminé follando con una de las cerebritos lame suelas de los profes, confundiéndola con otra persona.

    El lunes siguiente, a la hora del último café, mi amiga Daniela que llegaba detrás de nosotros por pasar al baño antes, incluso antes de tomar asiento, comenzó a hablar rápida y subrepticiamente.

    Daniela: adivinen de quien hablaban la profe y la cerebrito de culo respingado, recién, recién, recién… pues de ti David, de ti… escuché a la profe preguntar: En serio me estás hablando del mismo alumno, David Soto Stefansky… a lo que ella contestó. Si, profe, del mismo…

    Una semana después, acabábamos de sentarnos en nuestra mesa para la junta diaria a compartir un café una hora antes del inicio de clases cuando de improviso apareció la profesora Fresia. Saludó a cada uno al tiempo que Rigo le acercaba una silla.

    Fue la única vez que en rigor nos preguntó directamente si nos podía acompañar, pues casi de inmediato se nos hizo familiar su compañía. Sin ir más lejos, a mediados de septiembre ya era habitual que a la hora de la junta fuéramos 5 y no 4 en nuestras tertulias las que por cierto enriqueció con su infinita erudición tomando en cuenta sus nóveles 36 confesados años y su hermosa cara de niña buena.

    Desde el principio para Daniela fui el foco de las bromas con la profe. Acerca de lo mucho que me miraba y en cómo lo hacía y sobre todo en la supuesta diferencia que había entre sus sonrisas hacia los demás y las dirigidas a mí.

    A pesar de replicarle todo el tiempo sus bromas, argumentando que solo era su imaginación, comencé a notar que mi amiga no estaba del todo equivocada (o eso creí ver) y sus comentarios lejos de molestarme solo contribuyeron a sumar coraje para de una vez por todas, invitarla a salir.

    Y, un par de días después, lo hice. El último martes de septiembre se materializó nuestra primera cita. Resultó ser (a pesar de lo mucho que nos reímos), según yo, un completo desastre, pues nada salió como lo había planeado. Sin embargo, Fresia, al poco me confesaría que nunca se había divertido tanto en una cita en su vida.

    Quizás por ello, esa misma noche quedamos en volver a vernos el viernes de esa misma semana en lo que fue, oficialmente, la segunda cita. Si durante la primera hubo una atmósfera cordial, amistosa y llena de ganas de escuchar y empatía, la segunda tuvo, podría decirse, dos etapas muy marcadas.

    Al principio todo fluyó tal cual había sido el martes pasado. Las conversaciones fueron espontáneas y escuchadas, pero -casi al final- tomó un cariz distinto, pues y no sé quien lo hizo primero, la cuestión es que ambos comenzamos a mirarnos con un evidente y contenido deseo, empero ni un beso nos dimos aquella vez.

    La tercera cita no se llevó a cabo sino hasta un par de días después del día de la raza, mediaba octubre. El sol desaparecía en el horizonte, pintando las nubes de vívidos anaranjados, rojos y violetas cuando el teléfono me sacó de mis cavilaciones. Era ella. Me pedía estar en su Depto. en una hora. Luego de preguntarle muchas veces si algo malo pasaba, contestándome pacientemente a todas y cada una de ellas negativamente, acepté.

    II

    Ha sido por lejos la cita más larga en toda mi vida. Llegué a sus aposentos un jueves en la noche, tipo 10 pm y entre mucho romance, consideración, tierna exploración y erotismo, volvimos al mundo real recién el siguiente lunes. Recuerdo que esa noche…

    Su puerta se abrió en cuanto sonó el timbre. Solo pude ver de ella su cabeza con el pelo suelto (como casi nunca) y un pie desnudo. –Pasa-, señaló en un ronco tono de voz. En el interior predominaba la oscuridad. La excepción era una tenue luz proveniente de una pequeña lámpara ubicada a la derecha de la puerta, detrás de un bello sitial.

    Se escuchaba de fondo, en un moderado volumen, música anglosajona de los 80. Unos cuantos pasos tras atravesar la puerta detuve mi andar. Escuché a mis espaldas el sonido del pestillo asegurando la entrada, volteé y pude ver primero su silueta y luego, una vez los ojos se acostumbraban a la falta de luz, su hermosa desnudez ante mí.

    La profesora de Introducción al Derecho es una pelirroja que mide 1.55 m,  delgada, pero curvilínea. Su larga y ligeramente ondulada cabellera color bronce siempre iba tomada en una cola de caballo hasta el final de la primera cita. Usaba, además, unos horribles lentes de gruesos cristales que más que ayudarla a ver el mundo, la ocultaban de él, pues dueña era de finos, delicados y lindos rasgos faciales, sobresaliendo sus gruesos labios los que enmarcaban una generosa boca.

    Aquella pelirroja en poco más de metro y medio podía presumir, mas nunca la vi hacerlo, de exhibir estrechos, tanto hombros como cintura; perfectos senos de mediano tamaño, coronados ambos por breves aureolas cada una finamente rematada por rosados y bien definidos pezones.

    Proporcionadas eran las caderas. Las excitantes curvas fluían hasta un armonioso culito, sensualmente antecedido por dos pícaras margaritas que sobresalían rematando su espalda baja. Este bello trasero no era ni grande mi pequeño, formado por firmes y redondos glúteos elegantemente sujetos a dos estilizadas y largas piernas, apoyadas ambas en dos bellos pies de finos dedos. En fin, estimo que sus medidas andaban por los 80-60-90.

    Miró al suelo todos esos segundos de contemplación hasta que levantó su rostro, buscando el mío. En cuanto nuestras miradas se cruzaron se acercó dos pasos, deteniéndose a escasos centímetros de mí. Sin quitarme la mirada, señaló en el tono más casual que pudo reunir:

    Fresia: pensé mucho en si correspondía o no esto… y finalmente decidí que ambos somos mayores de edad -comenzó a tocarme, el torso, estómago para bajar no muy lentamente hasta la entre pierna- y si no mezclamos los roles… creo que no debiésemos tener ningún tipo de dificultad… Además… quiero saber si se cumple eso de que estás seguro que soy una mujer que me veo mejor sin ropa que con ella…

    Yo: -retrocediendo unos centímetros solo de lo nervioso que estaba-. Pues… definitivamente luces mejor sin ropa…

    En un arrebato reduje aún más la distancia que nos separaba con el fin de besarle los labios, pero en un rápido y suave ademán, interpuso su suave y aromática mano derecha entre las bocas, sonrió y comenzó a agacharse. Bajó hasta quedar a la altura de mi ya excitada polla. Una vez allí, bajó mis pantalones y slips para luego dar inicio a una deliciosa mamada.

    Recuerdo que esa noche tuvimos tres prolongadas, a veces tiernas, a veces bruscas, sesiones de caliente sexo. Sin embargo, no fue hasta el sábado a media tarde cuando nos dimos el primer beso en la boca como corresponde. Recuerdo que fue largo, húmedo, acariciado y manoseado, erótico y tierno a la vez.

    El domingo agonizaba cuando juntos alcanzábamos un último orgasmo. Durante todo este tiempo habíamos practicado el sexo repetida y constantemente. Realizamos todo aquello que se nos ocurrió y en el proceso no dejamos de reírnos, conocernos y entregarnos como dos libros abiertos, no solo para ser leídos, sino con varías páginas en blanco para ser escritas.

    Al despedimos la mañana del lunes (por casi 20 minutos) para que cada uno fuera a cumplir con sus actividades cotidianas, Fresia, luego del penúltimo beso, preguntó a qué hora me desocupaba. Con la respuesta contra pregunté: por qué, recibiendo de su parte una enigmática sonrisa y su mano estirada con 4 llaves de diferentes colores.

    En cuanto las tuve en la mano, dijo. -El que llega primero hace la cena. Llego pasadas las siete de la tarde- Besó mis labios, apenas rozándolos, dio la vuelta y caminó con parsimonia hacia la salida.

    Una vez en el umbral, volteó el rostro, lanzó un beso a la distancia y salió del depatamento cerrando la puerta silenciosamente. Así, sin mediar más palabras comenzamos a vivir una relación de pareja como de recién casados.

    Contrario a lo que pensé, tuve que estudiar mucho más de lo que estaba acostumbrado, siempre supervisado por Fresia, quien exigía un oportuno y cabal pago por sus horas pedagógicas. La moneda era, hacer el amor lo más frecuentemente posible. Obvio que pagaba con prontitud y alegremente.

    El sexo, desde el primer día y siempre, fue una continua exploración. Fantaseábamos todo el tiempo y el trío HMH no era la menos mencionada por ella. Tanto así que ella misma un día llegó con un consolador que usamos esa misma noche y desde ahí en repetidas oportunidades, siempre imitando una doble penetración.

    No me sorprendió cuando una noche de mediados de diciembre, faltando pocos días antes del examen y luego de un prolongado silencio tras hacer el amor larga, tierna y consideradamente, sacándome del sopor del primer sueño, de pronto espetó:

    Fresia: Da… estás despierto?

    Yo: -sin cambiar la postura- no…

    Fresia: ya po… es que… recuerdas anoche cuando te desperté de madrugada para follar…

    Yo: -aun sin cambiar de posición- mmmmm… cosita rica… claro que lo recuerdo, pero ahora que lo mencionas, también recuerdo que nunca me contaste el por qué de los porqueses…

    Fresia: mira… sacaré todos los detalles… en una piscina abrazados, ambos con nuestros trajes de baño, nos tocábamos cuando de pronto sentí otras manos y fue como oh, qué bueno, era lo que me faltaba y ambos los disfrutábamos por igual… estoy preocupada porque después que me hiciste eyacular, a veces, a pesar de sentirme satisfecha, igual podría sentir un orgasmo más… Estoy mal??

    Yo: escúcheme, Sra. Fresia… hace 6 semanas eras una completa nerds y ahora te has convertido en una mujer gozadora del sexo… pasaste sin intermedios de tener relaciones sexuales con tu ex esposo 1 vez a la semana por ocho años de la misma manera a en unas cuantas semanas incluso haber practicado con éxito el sexo anal… te pregunto… tú lo sientes malo???

    Fresia: no creo sea una cuestión de si es malo o no… es que me impresiona cuanto ha cambiado mi vida en unas cuantas semanas… y, con la misma intensidad, me gusta y me da miedo… pero sabes… olvídalo, son tonterías… debí tomar tu sugerencia del consolador como coestrella… me puedes abrazar…

    Yo: no tengas miedo de lo que sientes… canalízalo y vívelo a concho, tal y como lo vienes haciendo desde hace un tiempo a esta parte. Ten precaución de cuándo y con quien explorar para que siempre sea una experiencia placentera. Demás está decirlo, aun así lo haré. Sabes que cuentas conmigo para lo que sea que quieras… Todo es conversable.

    III

    Una sonrisa se dibujo en mi cara recordando ese abrazo y las palabras de arrullo que susurraba en su oído para tranquilizarla. Así se quedó dormida. Estaba aún en mis pensamientos, por lo que no sentí aproximarse una persona que, de pronto, dejó caer su cuerpo bruscamente al lado del mío, empujándome en el proceso.

    Daniela: disculpa Da… te asusté…

    Yo: un poco… pensaba en… bueno hacía un resumen del año. Cuando es tu turno del examen.

    Daniela: vengo de allí, Da… pasé!!!

    Nos fundimos en un profundo abrazo durante el cual pude sentir sus tremendos pechos y delineada cintura. Mi verga reaccionó de inmediato y luego de un par de segundos nos separamos lo suficiente para vernos al rostro.

    Yo: Dani… y los monos…

    Dani: Dijeron que estuvieras tranquilo, pues ambos se presentarían en la primera vuelta… que lamentaron no hacerlo en la voluntaria, pero que no postergarían más la agonía.

    Yo: que bueno… y vienes con nosotros al departamento de Fresia???

    Dani: me da lata no poder asistir, pero me contenta mucho la razón por la cual faltaré… Te cuento que mi esposo rechazó una nueva asignación y pasará las fiestas navideñas en familia. Las niñas y yo estamos muy contentas…

    Yo: cuanto me alegra amiga mía… de verdad… aunque de verdad por otro lado, me arrepiento de haber sido tan caballero aquella vez.

    Dani: -jajaj, idiota… -luego, abrazándome con más fuerza aún- espero ésta sea una real oportunidad para mi matrimonio… que me darás para navidad, amigo???

    Yo: -soltándola de mala gana- ya te lo di… a ti y a los monos…

    Dani: ah sí??? Y cuándo se pude saber que no me di ni cuenta???

    Yo: hace unos días, y debido a que nos vio estudiando duro a los 4, Fresia me preguntó qué parte de los contenidos dominaban más y menos tú, Charly y el Rigo, tras lo cual me limité a comentarle que detestabas las clasificaciones, pero que en lo concerniente a la teoría de la ley, sobre todo lo relacionado a sus alcances y efectos te manejabas fenomenal. Lo mismo para los otros dos monos.

    Dani: eso fue lo que conversabas con la profe, perdón, Fresia…

    Yo: no… Fresia me decía que…

    De súbito la puerta de la sala se abrió ruidosamente. De ella, casi cayéndose salió Charly. Cuando nos ubicó con la mirada alzó los brazos, vociferando la frase: “tienen un amigo con distinción máxima, cabros” y luego repitió distinción máxima, distinción máxima…

    Fue todo muy rápido. Con Daniela nos soltamos y corrimos al encuentro de nuestro amigo para fundirnos en un sentido abrazo los tres. Al soltarnos estábamos con la respiración agitada y la alegría dibujada en los rostros.

    Charly: no quiero recordarle a cierta persona que hay una tonta e insignificante apuesta que pagar…

    Yo: de qué hablas Charly? Esperen debo contestar.

    Era Fresia. Debido a que una inasistencia era inexcusable para el cóctel organizado por y para ella, sus colegas, jefes y demás funcionarios de la Universidad, no se desocuparía nunca antes de las 6 pm. Mientras charlaba pude notar que mis amigos conversaban con inusitado histrionismo. Charly agitaba los brazos como casi queriendo despegar del suelo y Dani los movía claramente tratando que su amigo se calmara y entrara en razón.

    Estaban en eso cuando Daniela comenzó a registrar el bolso del que sacó el celular para ipso facto iniciar una llamada. Menos de 10 segundos después, movió su cabeza en un gesto de asentimiento hacia Charly quien no ocultó su sorpresa y alegría. Al colgar intenté continuar con la conversación anterior.

    Yo: -al llegar a su lado, pregunté,- qué me estoy perdiendo chicos…

    Daniela: la celebración va, Da, voy, pero solo un rato… pedí permiso y me lo dieron.

    Yo: genial… mira… -Observaron juntos salir disparado a Charly en dirección a su amigo. El abrazo entre el Rigo y Charly nos adelantaba que todos habíamos pasado el examen.-

    Daniela: pero solo un rato…

    Yo: ya te escuché. Oigan… vámonos para el departamento… Fresia tardará, pero llegará por lo que les dijo que se sintieran como en su casa y celebraran porque se lo merecían.

    Charly: pasemos por el whisky…

    Yo: no es necesario, en el Depto. hay de todo sobre todo whisky pensando en que alguna vez nos visitaría el parcito. Vamos que Dani ya partió en su auto.

    Entre vuelta y vuelta que se dio Charly, salimos casi media hora después de Daniela. Pensaba en lo extraño que fue el que me pidiera las llaves, pero tras la demora resultó ser un alivio saber que no estaba esperando en la calle, sola.

    Durante el camino, Charly no quiso contarnos de qué se trataba la famosa apuesta y solo repetía, una y otra vez, ya verán, ya verán, intercalando de cuando en vez: la sorpresita que se van a llevar…

    Miré el reloj. Las 3 y cuarto pm. Fresia no llegaría sino hasta las 6. Moví la cabeza de un lado al otro… al menos tres horas y Dani se iría a las 5… Esto no pinta bien… -ojalá los chicos no se aburran y vayan-, me dije.

    Bajamos del carro para dirigirnos hacia el Depto. Este mostraba signos de vida, pues contrario a como lo dejé, el ventanal del balcón se encontraba abierto y las cortinas corridas, cubriendo por completo todas las ventanas. Sentí curiosidad nuevamente.

    Tocamos el timbre. Desde el interior escuchamos por encima de la música de Bob Marley la voz de Dani y sus apresurados y descalzos pasos, anunciando que había escuchado.

    No la vimos sino al darnos vuelta una vez traspasamos el umbral y Daniela cerrara la puerta. Quedamos atónitos. Se veía exquisita. El pelo suelto y engalanada solo con una sexy humita color negro en su estilizado cuello y su reloj de pulsera abrazando su femenina muñeca izquierda.

    Desnuda frente a nosotros, apoyando su peso en la pierna izquierda ligeramente atrás, las manos en las caderas, nos observaba con cara entre divertida y claramente con menos vergüenza, de pronto dijo, -es sin tocar, estamos? Entonces, siéntense en el sofá. Al tiro les explico-.

    IV

    Nuestra compañera Daniela es una mujer casada, dos hijos, 38 muy requetebien conservados años por uno que otro retoque y contantes ejercicios. Trigueña, cabello negro, ondulado y largo hasta los codos.

    Profundos y expresivos ojos tan marrones que parecía que fueran del mismo tono azabache de su llamativa cabellera, adornan su bello y angelical rostro. Cuento corto: Su aspecto tanto en cuanto al rostro como también al cuerpo, es muy similar a la actriz Natalie Portman.

    Usualmente usaba el pelo tomado en una cola de caballo y vestimenta de gimnasio. O sea, ajustados petos sin ropa interior, debajo de chaquetas con cierre en medio a juego, ceñidas calzas largas, a media pierna, cortas y muy cortas, sexys colales, diminutos soquetes y zapatillas de todos los colores y formas.

    En otras palabras, Daniela era una diminuta, curvilínea, bella y sensual mujer. Cierto es que siempre fue media calentona y en no pocas sesiones nocturnas de estudio, después de unos tragos, más de algo dejó ver, pero nada como lo que estaba pasando.

    Todos sabíamos por su misma boca que Charly no una ni dos sino en varias oportunidades se le había ofrecido, como su amante bandido y Dani, sonriendo divertida ya ni le contestaba. Y ahora, completamente desnuda, con sus pezones erguidos, inhiestos casi orgullosos de coronar unas breves y levemente más oscuras que el resto de su piel, aureolas. A pesar que mucho menos que al comienzo de todo esto, aun se le notaba tensa, mas enfrentaba la situación con aplomo y. pensé, ciertamente con evidente gozo.

    Mis amigos tomaron asiento cada uno en una esquina del sofá que Daniela nos señaló, dejando vacío el sitio entre ellos. Por mi parte, me senté en el sitial ubicado a la derecha del sofá, pues estaba en diagonal con él y no en la misma línea, logrando de ese modo mejor vista de todo el espacio a mí alrededor.

    En cuanto ocupé mi lugar comencé a seguir el qué hacer de mi amiga. Exagerando solo lo justo el movimiento de sus dibujadas caderas, nos sirvió un vaso con whisky a cada uno, dejándonos recrearnos en su hermosa femineidad. Cuando todo estuvo presto, nuestra amiga se ubicó frente a nosotros y mirándonos alternativamente a cada uno a los ojos, señaló:

    Daniela: quiero explicar el por qué de esto… La última junta de estudio para el examen de hoy que hicimos en mi casa, conversábamos con Charly y no recuerdo a pito de qué, explota diciendo te apuesto lo que sea a que paso el examen con distinción… al menos.

    En susurros le contesté lo primero que se me vino a la mente. Estoy segura que pasarás, pero de ahí a distinción, tomando en cuenta tu nota de presentación… lo dudo…Mira, peladito, -agregué- si logras eso seré tu geisha por una noche, pero si no lo haces me pagarás 100 pesos y además dejarás de ofrecerte como mi amante… Nos dimos la mano, previo escupito ceremonial en la palma y así sellamos el acuerdo.

    Y que creen que pasó??? Este bruto lo hace… y aquí estamos… les pido por favor entender que no es no… y como el tiempo es limitado les pregunto… que se les ocurre que haga para ustedes… -debieron ser como mucho 5 segundos los que duró el silencio-

    Rigo: que te parece que seas nuestra modelo en un sesión de fotografía semi porno…

    Como todos callamos, entendimos tácitamente que la propuesta era buena y por ello la idea, ´prontamente se materializó. En un instante fui y volví por la cámara de Fresia, dejándola sobre su trípode, grabando en modo video todo lo que pudiese pasar.

    Mientras me ocupaba de la cámara los chicos se organizaron. Cada uno sería el director, fotógrafo, modelo o asistente por 5 minutos, comenzando el mismo Charly, para seguir con Rigo y luego yo, volviendo a Charly y comenzar el ciclo nuevamente.

    El reloj mostraba que nos quedaba poco más de una hora por lo que nos pusimos manos a la obra de inmediato. Corrimos las cortinas y comenzamos. Las sesiones de mis amigos fueron casi idénticas. Ambos le pidieron que se tocara casi de inmediato, los dos iniciaron la sesión con ella desnuda, exponiéndola y usándola como sl fuese una esclava. No me agradó y a Daniela nunca la noté a gusto.

    Fue cuando Rigo comenzaba que me decidí. Al volver, mi amigo ya casi finalizaba y la cara de la modelo evidenciaba que de seguir igual necesitaría estar mucho más ebria de lo que ya estaba o moriría de aburrimiento.

    Yo: -estirando sobre el sofá varias sexis prendas que Fresia había comprado recientemente -ya mono… es mi turno… -le dije a Rigo y mirando a Dani agregué-, elije tres… y te los pones y sacas cuando te lo diga, pero tú escoges el orden en el que los luces. Te parece?

    De los atuendos que le sugerí. 3 escogió. Todos del tipo para ir a la cama. Es decir, vestidos holgados, cortos, de algodón o seda, de un solo color o transparentes y sujetos por insignificantes pabilos. Comenzó con uno blanco, delgado y holgado por lo que podía ver con nitidez su figura a su través.

    Yo: te ves preciosa, amiga. Ahora quiero que te pares ahí. Camines muy lentamente hacia mí y justo un paso antes de llegar a mi lado, abruptamente cambies de dirección hacia el balcón. Te detienes en el ventanal de acceso y volteas para mirar directamente a la cámara y en esa mirada me expreses lo que estarás sintiendo. Comprendiste las instrucciones?

    Lo llevó a cabo con elegante erotismo, mirando a la cámara solo cuando debía de hacerlo. Durante la primera parte del trayecto por medio de señas, le fui dando instrucciones de dónde y cómo ponerse. Fue de ese modo hasta que comencé a notar que Daniela estaba participando de buen grado, ya que de pronto, tímidamente al principio, comenzó a tomar la iniciativa.

    La última que hizo antes de llegar al ventanal fue sentarse sobre una silla al revés o dicho de otro modo, con el respaldo como pechera, erguido el tronco, manos en las caderas, separadas las rodillas, mostrando un pecho casi completamente.

    Luego, bajó el otro pabilo dejando sus pechos totalmente expuestos. Acto seguido, se puso de pie con felina agilidad para dejar escurrir la prenda caderas abajo, tomando al unísono otra. Esta vez, una de infarto.

    En rigor, no era un vestido, sino una sudadera para jugar básquetbol talla L que Fresia utilizaba para dormir y provocarme. La deslizó sobre su cabeza, dejando sus dos hermosos y compactos senos casi completamente expuestos. Pero eso no era todo, era tan corto que apenas le cubría la totalidad de su respingado culito.

    De la silla donde los 4 quedamos excitados, caminó sobre sus pasos hasta la alfombra a los pies del sofá y los sitiales. Se estiró repetidas veces en un vano intento de tocar el techo, mostrando en cada intento sus maravillosas y perfectas nalgas y un carnoso, depilado y, pudimos notar, húmedo coño.

    Al cabo de mucho más de un minuto, decidió parar y cambiarse por última vez. Entonces, en un felino ademán, se calzó por la cabeza un corto y totalmente transparente baby doll dentro del cual parecía una diosa.

    Daniela: -mirándome a los ojos, con la voz ronca dijo- quiero que sigas tú detrás de la cámara… puede, cierto Charly??? –El aludido asintió torpemente-

    Yo: Rigo, amigo, porque no sacas fotos mientras sigo con el video… y tú, Charly sirve de algo y sirve más whisky por favor. Dani, cariño, necesitas ayuda? –Tomé su silencio como un No, pues ya estaba enfrascada en su calentura, tocándose sensualmente todo el cuerpo-.

    El tiempo pasó volando. Cuando faltaban cerca de 7 minutos para las 5 contacté a Fresia por video llamada. En cuanto contestó le dije mira, volteando el foco de la cámara de mi celular, convirtiéndola en espectadora de primera fila. Al minuto, mostrando mi rostro le digo, mira lo que te estás perdiendo… luego te cuento todo… te extraño… chaolín…. Y corté…

    El segundero no alcanzaba a completar la segunda vuelta luego del fin de la transmisión cuando casi por instinto Daniela miró su reloj, eran casi las 5 menos 5. Durante los minutos previos estuvo desnuda sobre la alfombra, masturbándose, en varias poses, hasta el orgasmo para nosotros. Se incorporó con cierta pereza.

    Daniela: -se vestía mientras hablaba- chicos, a pesar de querer seguir aquí con ustedes, el deber me llama y por ello debo partir, pero les prometo aquí y ahora que esto se va a repetir. No recuerdo haber estado más excitada que hoy al masturbarme y ahora que lo pienso, Boris, mi esposo, nunca me ha pedido que me de placer delante de él…

    Charly: eso espero… no que te pida te masturbes para él, sino que eso de que esto se repita… ¿estamos? mira cómo me dejas. –le dijo mostrándole su erecto miembro asomándose a través del cierre del pantalón. Todos reímos-.

    Se despidió con un ardiente beso de cada uno y sin más se fue, pero hizo sonar el timbre de inmediato, pues dejaba sobre la mesa su bolso. Volvió a besarnos y, nuevamente, partió. Sin embargo, no alcanzamos a sentir su ausencia porque ni 10 minutos habían pasado desde que se fuera cuando el timbre volvió a sonar. Todos pensamos que por fin eran las pizzas.

    V

    Dos minutos después de la doble despedida, mis amigos, ya pasados de copas, mas no ebrios del todo aún, pidieron café para poder partir a sus hogares. A cambio, les ofrecí quedarse y seguir la celebración. Aceptaron de inmediato.

    Al poco, corría en la televisión una película porno donde tres obreros se follaban a una dueña de casa al tiempo que nosotros sentados en las mismas ubicaciones de antes, bebíamos paladeando el whisky sin perdernos detalle del filme.

    El timbre me sacó un tanto del sopor que produce la embriaguez. Las pizzas, pensé… Estiré mis brazos para sacar la pereza que me arrullaba. Apoyé ambas manos en los brazos del sitial y de una sola vez me vi erguido.

    Al abrir la puerta vi parada a un metro del umbral a mi Docente favorita, sonriéndome con sus sensuales labios y sus cautivadores ojos al unísono. Con ademanes pidió me acercara. Vestía un traje de dos piezas color esmeralda con la falda ajustada y larga hasta justo encima de las rodillas. Arriba lucía una blusa color marfil semi transparente con un brassier en el mismo tono de la chaqueta. Sus piernas estaban envueltas en nylon de un café muy claro. Calzaba zapatos de tacón alto tipo aguja a juego con su breve cartera y fina blusa.

    En ese momento Charly preguntó desde su asiento que quien era, contestándole de inmediato que las pizas de otro. Pero Charly contraatacó: pero llamaste por las pizzas, cierto. –Sí- contesté seco y ya no replicó.

    Fresia: -con voz muy baja- con quien estás???

    Yo: con Charly y Rigo. Daniela se acaba de ir. Están más pasados de copas que yo por lo que les ofrecí pernoctar… Espero no te moleste… pero pasa…

    Fresia: no me molesta, pero…

    Yo: Estás hermo… no, qué digo… no estás, eres hermosa… me encanta tu pelo suelto… luces… cuál es la palabra… radiante. Ven vamos a sentarnos con los chicos. Estamos viendo una película de cine alternativo, bien rara, estoy casi seguro en cuanto veas una escena la recordarás. Ven asómate y mírala.

    Fresia: por supuesto que la recuerdo… pero estoy a poco de la ebriedad nivel 2 y caliente y sabes que esa no es una buena combinación… y si mejor me acuesto calladita…

    Yo: mmm… me parece que tengo que entender con tus palabras que la prestigiosa, inteligente y hermosa docente señorita Fresia no pagará una apuesta libremente adquirida y limpiamente perdida??? Yo solo te dije que si les preguntabas lo que cada uno dominaba, no solo contestarían, sino que lo harían rozando la perfección. Fuiste tú, me parece hará ya poco más de una semana, la que agregó las palabras mágicas, como si de una guinda sobre el postre se tratara… Les voy a preguntar solo donde se supone son fuertes y no aceptaré nada menos que una distinción… si lo hacen seré tu esclava desnuda por una semana, si fallan, lo serás tú…

    Fresia: ya no sigas… me siento chantajeada…

    Yo: no seas así conmigo… debes reconocer que son palabras tuyas y no mías las que te atan… al menos entra más ligera de ropa para saludarlos, hacer los honores unos minutos, para luego despedirse y le prometo que 10 minutos después de eso, la sigo. Mañana empezamos con eso de la esclava…

    Fresia: mmmm, pillín, pero tienes razón, Da… soy la anfitriona…

    En cuanto entró, se deshizo de su chaqueta y del calzado y fue directo a la sala, sorprendiendo a mis amigos viendo porno y jalando distraídamente de sus vergas al aire libre. Tras el bochorno inicial, el cual la misma dueña de casa aplacó con bromas que a todos nos relajaron, tomamos asiento tal cual estábamos, menos ella, manteniéndose de pie en el espacio que me separaba de Rigo.

    Bromas como no se molesten en ocultar sus miembros por encontrarse una dama presente o si se cansan, me avisan y los ayudo o estará disponible el espacio entre ustedes para alguien pequeña como yo, entre otras similares le permitieron manejar la situación desde el inicio.

    Sin quitarles la mirada a mis amigos lentamente se ubicó en medio de mis separadas piernas, juntas las rodillas, apoyando todo su firme y redondo culo sobre mi erecta verga.

    Una vez cómoda dio vuelta la cara y preguntó: estás cómodo? –Asentí.- Volvió a torcer la cabeza para dirigirse a los chicos quienes la miraban con la boca abierta, jalándose sin pudor sus erectas vergas. Charly además, palmeaba suavemente en el espacio vacío entre él y su amigo, invitándola a cambiarse de asiento. En un tono jovial les dijo.

    Fresia: -sin chaqueta, descalza, pero con medias de nylon bajo su falda.- Chicos… cuál es mi vaso??? Mi brassier por un vaso con whisky… Qué buena la película… educativa o no? Les molestaría encender alguna luz… no me gusta tanta oscuridad, excepto en el cine… Eso, gracias…

    Yo: y eso de mi brassier por un vaso… tienes el vaso y el brassier y Rigo no tiene nada… me parece, profesora que en su poder está el precio pagado y el objeto comprado, pero no entregado. -Los Comentarios sacaron las carcajadas de todos.-

    Mi profesora favorita aprovechó la distracción general y rápidamente se despojó de él. En cuanto el ambiente se calmó estirando el brazo y sin tapar la evidente erección de ambos pezones, entregó la prenda. No sin antes notar la constante invitación de Charly a cambiarse de asiento.

    Fresia: -sonriendo pícaramente primero a Rigo, luego a Charly para finalmente a mí- -a Rigo-temo tienes razón… toma ahí lo tienes… -a Charly- y tú sigues con eso… jejejeje… -a mí- ese que está ahí, apuntando a Charly, es obstinado…

    Yo: no sabes cuánto… yo que tú, para dejarlo tranquilo, aceptaría…

    Fresia: es que…

    Yo: no muerden…

    Fresia: es que y si la que muerde soy yo… Da… estoy muy caliente…

    Yo: con mayor razón insisto en que vayas, toma, lo necesitarás, -dije pasándole su vaso lleno, el que tomó con su mano derecha, llevándolo a la boca para de un solo trago vaciar su contenido-.

    Fresia: qué es lo que quieres que haga?

    Yo: cariño, acá la pregunta es qué es lo que tú quieres hacer… y créeme cuando te digo, pequeña, que hoy, aquí y ahora no es el día de lo bueno o lo malo, sino aquel del quiero o no quiero… Nadie será juzgado por sus elecciones… así que, por favor, sorpréndeme…

    Fresia: eres un pirata desalmado… estoy segura esto lo planeaste solito… quieres que esos dos me follen, pues bien, eso pasará…

    Yo: por supuesto que pasará, pero solo si tú así lo quieres… pero ya que lo preguntas, la respuesta a si lo planeé es sí… sin embargo, en mi defensa debo agregar que nadie te obligó a fingir sentirse mal para ausentarse de un evento en el cual debería estar para llegar de improviso… Rojis, quiero que entre los tres te regalemos la follada de tu vida… En todo caso, no hay problema si no quieres, es sol…

    Su abrupto levantar cortó mi discurso, ya que una vez totalmente erguida con el vaso a medio llenar en la mano, dirigió sus pasos decididamente hasta posicionarse en medio de mis amigos, que desde hacía rato estaban ambos sin pantalones ni ropa interior, jalándose cada uno su verga, para luego de dos vueltas sobre su eje, tomar asiento pesadamente.

    Al cabo de unos segundos, cada uno simuló volver a poner su atención en la TV, pero tanto Charly por su izquierda, como Rigo por la derecha, casi al unísono, estiraron una mano hasta posarla sobre sus pecosos muslos, comenzando de inmediato con suaves caricias que no cesaron en ningún momento, recorriendo casi toda su piel, con la excepción de sus zonas erógenas.

    Así, durante un rato (entre 5 y 8 minutos) bebimos y disfrutamos de la película. Hasta que, sin previo aviso, exclamé desde mi asiento, estás coloradita, cariño… mucho más de lo usual… de seguro tienes calor… quieres que los chicos te ayuden… -con un breve gesto de la cabeza, asintió.-ya lo vieron muchachos, por favor, les ruego corregir el error de forma permanente.

    En menos de un minuto cuatro ansiosas manos desnudaron a Fresia quien no opuso resistencia alguna. La contemplamos durante unos cuantos segundos, tras los cuales desde ambos flancos, la profe, comenzó a recibir caricias, lamidas, besos y chupadas principalmente en ambos senos a la vez. Su voluntad desapareció de inmediato.

    VI

    Caminé hasta situarme por detrás del sillón justo donde apenas sobresalía la parte superior de la bronce cabeza, tomé parte de sus cabellos entre mis dedos y con firmeza carente de violencia tiré de él solo para besar suavemente sus labios y con ello dar inicio a cambios en las posiciones de los comensales.

    De esta manera, mientras Charly entre sus blancas piernas concentró sus esfuerzos con dedos, boca y lengua en un rosado y bien definido clítoris, ya inflamado por la excitación y sus húmedas y dilatadas cavidades; Rigo, por su lado, atendió con esmero ambos pezones que desde el comienzo lucieron erectos y duros, al tiempo que yo le besaba su boca, cuello, hombros, ojos, frente.

    De pronto no pudo contenerse más, dejando salir ya libres ahora lo que antes eran ahogados gemidos. Éstos prontamente se transformaron en sonoros jadeos, los que antecedieron a las primeras contracciones del orgasmo.

    Aquel primer clímax alcanzado gracias a dos hombres al mismo tiempo, siendo ninguno de ellos su pareja, fue intenso no solo en lo somático; sino también en lo emocional y, por si fuera poco, removió gran parte de lo que alguna vez fue el sustento moral que definía su mundo.

    En el transcurso de los segundos que duró el éxtasis del orgasmo cambiamos de lugar, quedando mis amigos cada uno a un lado de una desparramada y totalmente inhabilitada pelirroja por exceso de endorfinas.

    Casi de inmediato reiniciaron con la estimulación, pero esta vez ambos senos estaban en la boca de uno de mis amigos y las manos de ambos, recorriendo cada centímetro de su piel. Entonces, con las manos separé las rodillas de Fresia, comenzando a besar y lamer el interior de sus tonificados muslos. Los suspiros brotaron espontáneos de su boca.

    De improviso hundí hasta el fondo de su lubricado coño los dedos de la mano derecha anular y corazón iniciando de una, un movimiento de arriba y abajo cada vez más rápido. Los otrora gemidos y quejidos eran ahora verdaderos aullidos de placer entre los que, de tanto en tanto, podían escucharse de manera entrecortada, pero repetida, palabras como sí, así, ahí, de nuevo.

    Un prolongado ay antecedió al involuntario arqueo del cuerpo producido por la profusa e incontenible eyaculación que Fresia comenzó a experimentar. Segundos después, repetía la dosis, consiguiendo una nueva ola de orgasmos, intercalados con varias y seguidas, algunas violentas, eyaculaciones que embriagaron de placer los sentidos de todos nosotros.

    Entonces Charly, no pudiendo aguantar más, se ubicó entre las piernas de Fresia, apuntó al coño y de una sola estocada hundió su miembro hasta el fondo en él, iniciando de inmediato un vigoroso mete y saca que claramente, Fresia disfrutaba, pues las constantes eyaculaciones mantenían a Fresia en una suerte de orgasmo permanente del que por más de tres minutos, gozó.

    Las rodillas separadas, los ojos vidriosos, la mirada perdida mientras Charly, encima de ella, la follaba con verdaderas ganas y a un ritmo cada vez más veloz. No alcanzaron a pasar un par de minutos cuando, en sobre el vientre, su amante de turno dejaba esparcida una buena carga de semen. Su lugar lo ocupó Rigo casi al tiro, repitiendo calcada la reciente performance de su amigo.

    Durante las dos rápidas folladas, Fresia se mantuvo en un constante devenir de orgasmos seguidos. Uno tras otro el constante fluir de clímax dejó estirada en el medio del sofá semi inconsciente a nuestra caliente profesora.

    En medio de la vorágine de placer que envolvía a mi pelirroja, escuché, esta vez muy débilmente, el sonido del timbre. Eran las pizzas. El reloj anunciaba que eran las 6 y media de la tarde. En cuanto abrí la puerta, el chico, con cara de afligido, preguntó si podía usar el baño para orinar, conduciéndolo automáticamente hasta él.

    Para llegar hasta el baño desde la entrada, obligatoriamente se debe transitar por la izquierda de la sala de estar por lo que le fue imposible al chico no darse cuenta de lo que estaba pasando, a pesar de lo rápido que pasó durante el trayecto de ida.

    Al salir del baño, nos detuvimos tras unos pocos pasos. Estábamos prácticamente en medio de la sala de estar. A su derecha (mis espaldas), el chico podía ver, mientras le cancelaba la pizza, a Fresia desparramada boca arriba en medio del sofá con la cara desencajada de placer y a mis dos amigos, sonrisa estúpida incluida en sus caras, caminado cancinamente hacia el baño.

    Yo: -noté que no pudo sacarle los ojos de encima a la bella y bien formada colorina desnuda que se exhibía a poco más de dos metros de él- revisa si está completo, por favor…

    Chico: ah… si… oh, sí… disculpe… no se preocupe, confío en ustedes, llevó medio año trayendo pizzas a la señorita Fresia… antes pensaba que era bonita, pero ahora… wow… perdone usted, pero es una diosa…

    Yo: estoy de acuerdo contigo… y ya te recuerdo… Juan es tu nombre o no???

    Juan: así es don David…

    Caminábamos hacia la salida a paso lento mientras conversábamos. Juan no dejó de dar vuelta la cabeza para llenarse los ojos con aquella tremenda hembra antes de partir. Al llegar a la puerta tomé una decisión.

    VII

    Yo: dime, Juan, cuántos años tienes… pareces joven…

    Juan: 22, señor, los cumplí ayer… mire. –dijo, mostrando la fecha de nacimiento de su cédula de identidad.

    Yo: vaya… necesito un favor de ti, por el cual te voy a pagar, por supuesto, pero solo si puedes hacerlo ahora mismo… tienes más entregas?

    Juan: no señor, ustedes eran la última… qué puedo hacer por usted?

    Yo: -pasando mi brazo derecho por sobre su hombro para juntos devolvernos hacia donde estaba en la misma posición que la dejamos, nuestra bella pelirroja- puedo ver que te gusta??? No, no… no es reproche, más bien una observación… De verdad siempre encontraste que es una mujer bonita?

    Juan: si… y muy simpática. Siempre me ha tratado bien. Da gusto venir a dejarle cosas, pues no solo es generosa y simpática, sino que para mí era la clienta más bonita, pero ahora… ahora es la más exquisita del mundo, si usted me perdona…

    Yo: no te preocupes…pero escucha… lo que pasa es que justo ahora tendré sexo con esta belleza y me preguntaba si no te molestaría compartirla conmigo… te animas?

    Juan: Me está tomando el pelo, cierto?

    Yo: jamás podría…

    Juan: en ese caso, le entro…

    Yo: estupendo… -tocando alternativamente a los chicos para en silencio retirarse de su lugar, ocupándolo nosotros ipso facto. Entonces, en su oído tiernamente le susurré,- cariño… tengo a su otro lado al chico de las pizzas… ayer estuvo de cumple…

    De inmediato torció levemente su cuerpo hacia su derecha, le sonrió y tomándonos de la mano a los dos, levantó su escultural cuerpo y animándonos a todos nos condujo al dormitorio principal.

    Yo: -al inicio del trayecto- Charly, dos sillas por favor. Rigo, el whisky y las pizzas… Gracias…

    Pegada a la pared a la derecha de la entrada, estaba la cama King size, vestida con un cobertor de hilo color cenizas y debajo de él, albas sábanas. En cuanto nos acomodamos en el centro de la cama, un metro hacia el respaldo, ella mirando al techo desnuda reclinada sobre mi dorso también desnudo, Juan se ubicó a sus pies.

    Mantuvo las piernas contraídas y juntas hasta que vio a los chicos (Charly y Rigo), quietos en sus puestos (uno en cada esquina, a los pies de la cama), vaso en mano, a centímetros de nosotros, observando atentos. En ese momento separó sus rodillas, exponiendo su limpio, depilado y húmedo coño y su rosado y no tan virgen ano a las lascivas miradas de todos.

    Entonces, mientras mis labios exploraban su bica, cara, cuello, hombros, estómago y senos, Juan saboreaba con evidente deleite los fluidos vaginales de Fresia quien prontamente volvió a gozar.

    Prueba de ello es que al poco, mi ardiente pelirroja, en medio de roncos jadeos, nuevamente arqueaba su espalda en señal no solo que estaba gozándolo, sino que el orgasmo (otra vez) estaba a la vuelta de la esquina. Los jadeos dieron paso a una silenciosa mueca. Acompañó a la boca abierta en un mudo quejido, una serie de temblores que sacudieron todos los rincones de su lujuriosa carne.

    El orgasmo fue intenso, dejando a Fresia estirada sobre la ya desordenada cama, las rodillas levantadas, sus pies en el aire, la respiración agitada. Apoyando mis manos en sus hombros por su espalda, le ayudé a sentarse y luego a quedar apoyada en manos y rodillas (a lo perrito o en 4), mirando a Juan que rápidamente se desvestía.

    En el momento que vi su culito parado frente a mí, no lo dudé ni un segundo. Con la verga llevé sus propios fluidos emanados profusamente por su bello y delicioso coño hasta el ano con pinceladas largas y constantes. Al cabo de unas cuantas más de 6, cuando llegaba a la entrada de su culito con mi húmedo cargamento, comencé a ejercer presión para entrar.

    Primero fue leve. Luego, la fui aumentando hasta que en una de esas el ano cedió. De ahí en adelante fue todo más fácil, pues ya teníamos harta práctica en el asunto. Los dos primeros minutos el mete y saca fue casi como hacer el amor. Y digo casi, porque mientras yo, tiernamente me afanaba en su rosado culo, Juan no se quedaba para nada atrás.

    En efecto, en los instantes en que Fresia era estimulada por mí, el chico le acercó su verga a la boca y Fresia, sin dudarlo, la recibió, comiéndosela casi entera. En menos de un par de segundos y por primera vez, Fresia, era follada por dos vergas al mismo tiempo. Una penetraba en su culo y la otra, con igual vehemencia, por la boca en perfecta sincronía. Así estuvimos con palco lleno, por un buen rato.

    Estaba gozando y ya a punto de acabar cuando desde el público nos pidieron cambiar de posición. Entonces le pedí a Juan que se acostara mirando al techo con los pies colgando fuera de la cama desde las rodillas y ha Fresia que con su ansioso coño, montara la polla del chico.

    Cabalgó por casi un minuto con determinación la, al parecer, inmortal verga de Juan mientras mis ojos no podían ver nada más que a Fresia. La admiraba como hipnotizado, mechones de cabello pegados al congestionado y transpirado rostro, gotas de sudor colgaban indiferentes en cada uno de sus excitados pezones, otras gotas bajaban en locas carreras por su dorso, pasando por el plano abdomen y aquellas que lograban sortear su femenino ombligo, se perdían para siempre en su generoso monte de Venus.

    Apoyé la mano en medio de su mojada espalda. Solo fue necesaria una leve presión para que Fresia se recostara sobre el dorso de Juan, levantando su delicioso culito y como parte del asunto, ofreciendo un palpitante agujero aun sin tapar.

    No me hice de rogar, penetrándola poco a poco hasta tocar fondo. Una vez con toda la verga dentro de su culito, sincronicé de una con el ritmo que ya llevaban, iniciando la primera vez en la cual Fresia tenía tapados sus dos agujeros inferiores al mismo tiempo, por dos pollas de diferentes dueños.

    Fresia en cuanto comenzó a sentir sincronizadamente dos pollas dentro de sí al unísono, no tardó en empezar con las eyaculaciones que dejaron totalmente mojado el colchón, la ropa de cama, las alfombras alrededor de la cama y por supuesto a nosotros tres que acompañando la última, primero yo y segundos después Juan, acabamos ambos, con excesivo placer, dentro de ella.

    Los espectadores no permitieron demasiado tiempo de gozo después de acabar, solo el necesario para sacar las sábanas a tirones, dar vuelta el colchón, estirar unas cuantas toallas sobre la áspera superficie y dejar gentilmente a Fresia, en medio de él, a lo perrito con Charly bombeando a buen ritmo su coño y Rigo recibiendo la mamada de su vida.

    En lo que fui y volví del baño, se había sumado Juan, estirado se ubicó debajo de las tetas de Fresia y mientras se las chupaba y masajeaba con decidida pasión, ella con su mano derecha le jalaba su ya despierta verga.

    Al cabo de casi 5 minutos Rigo hizo de pronto el amago de sacar su verga de la boca de Fresia, reaccionando ésta, soltando la verga de Juan, con ambas manos se aferró a los glúteos de Rigo, tragándose la mayor parte del semen que profusamente eyaculó mi amigo.

    Fue a petición de Juan que Fresia se sentara en la verga de Charly para montarla juntos. Él por el culo y Charly por el coño lo que prontamente se llevó a cabo. Ya llevaban un buen y sincronizado ritmo, cuando, de pronto, se dejaron de escuchar los aullidos de placer que emitía desde hacía varios minutos debido a que tenía su boca llena de mi polla.

    No sé cuánto tiempo estuvimos follándonos a tres pollas a la profe Fresia, pero sí tengo claro que esa noche fue, además, la primera vez que recibía placer, al mismo tiempo, en sus tres agujeros por diferentes personas.

    Después de eso, por al menos dos horas, solo fuimos saliendo quienes iban acabando de modo que Fresia siempre estuvo ensartada por al menos dos pollas al mismo tiempo, recibiendo cantidades exorbitantes e insospechadas de continuo placer.

    La fiesta terminó cerca de la media noche cuando Fresia tras su enésimo orgasmo, inesperadamente cayó de inmediato rendida, en profundo sueño. Entonces la tomamos entre los cuatro y llevamos al cuarto de visitas donde acostamos desnuda, tapándola con una delgada frazada con el fin que pudiese descansar.

    Como aún no era del todo tarde y el ejercicio había despejado sus cabezas, mis amigos después de vestirse se despidieron. Limpié y ordené el lugar. Fresia despertó cuando la alzaba para cambiarla a su cama, me miró con ojos de enamorada, sonrió y dijo, me duelen todos mis hoyitos, Da, pero estoy feliz, gracias. Luego apoyó su cabeza en mi pecho, guardando silencio el resto del trayecto.

    Mi pelirroja bella despertó al día siguiente pasadas las 2 de la tarde. La atendí como la reina que en ese momento era de mi corazón. Comió solo para volver a dormir. Al despertar estaba mirándola sentado en una de las sillas de anoche. Dijo:- me encantas, flacuchento, estoy cansada de follar… me harías el amor, por favor…- Contestándole, solo quiero complacerla, hermosa dama.

    Esa tarde noche y hasta bien entradas las tinieblas nocturnas ambos nos dedicamos a recibir y dar todo el tiempo, una suerte de erótico y tierno placer. Así nos amamos aquella primera noche del resto de nuestras vidas, ya que tengo el permiso de contarles una que otra anécdota que vivimos después, dejándonos llevar.

  • Mi cuñado me chantajeó

    Mi cuñado me chantajeó

    Carlos y yo (Aracely) llevamos 9 años juntos (2 años como novios y 7 ya como casados), después de un par de años por iniciativa mía y sin mucho esfuerzo al convencer a Carlos, entramos al ambiente swinger (en otro momento contaré un poco como iniciamos). Por lo que hemos realizado Intercambios de parejas, Tríos HmH, tríos mHm. Dentro de todo lo que Carlos mas disfruta es el verme disfrutar con otro chico, eso lo pone a mil, por lo que también se ha dado el caso en los que, en el momento, el decide no participar activamente, si no solo como espectador en primera fila de como disfruto yo. Incluso en este momento contamos con un amigo de confianza (Corneador de planta) al que Carlos y yo, decimos que es mi novio.

    Pues el relato a continuación surge debido a una de las escapadas que mi novio y yo solemos hacer (obviamente con el consentimiento de Carlos). Resulta que el pasado 31 de diciembre 2022, ya que, Misael mi novio viajaría para pasar año nuevo con su familia y a su vez, nosotros igual la pasaríamos con la familia de Carlos, Misael y yo, fuimos a un motel para despedir el año a nuestra manera (Cogiendo), como este relato trata otra historia, resumo diciendo que me la pase muy bien, con ganas de más, ya que solo habían sido 2 horas y por lo general nuestras sesiones de sexo son más extensas, pues Misael sabe muy bien cómo hacerme llegar al orgasmo, yo con ganas de más, pero con la promesa de encontrarnos nuevamente en un par de días, salimos del Motel y nos fuimos a comer a un restaurante, estando en el restaurant, recibí un mensaje de texto, era Roberto mi cuñado (hermano de Carlos), me decía que necesitaba hablar conmigo, que era algo urgente, que estaba en un lugar (coincidentemente) cerca de donde estábamos Misael y yo comiendo, como menciono que era urgente, le pedí a Misael que me disculpara y que si podía acercarme al lugar en donde estaba mi cuñado.

    Llegando al lugar salude a Roberto y le pregunte que era eso urgente que tenía que decirme, me dijo ven entra (un café) sentémonos, se te apetece algo. No, gracias, le respondí, mejor dime que es eso urgente para lo que me hablaste.

    Lo que hizo fue sacar su celular y mostrarme una foto, era el auto de Misael, en el momento en que entrabamos al motel.

    Me dijo: te vi en ese automóvil al entrar al motel, con la certeza de no haberme equivocado y que realmente eras tú, espere poco más de dos horas y cuando salieron, confirme que efectivamente eras tú, quien iba saliendo del motel.

    Me quede sin palabras, no sabía que decir.

    Entonces el dijo: sabes que tendré que decirle a Carlos, es mi hermano y no se vale que le estes haciendo esto.

    – Pero es que… no entenderías… te juro que no lo estoy engañado, le decía yo.

    – Para que lo niegas. Si lo vi, no me lo platicaron.

    – Porfa, no le digas nada a Carlos, al menos deja que hoy, yo hable primero con él, ya mañana lo buscas y hablas tu con él. (Buscando el tiempo para planear con Carlos que le deberíamos decir a su hermano sobre el tema.)

    – No Aracely, no voy a permitir que le sigas viendo la cara a mi hermano. A menos, que…

    – A menos que, ¿que…? le pregunté.

    Después de una larga pausa, dijo: A menos que en estos momentos, vayas ahora conmigo a ese mismo Motel, del que saliste con el hombre con el que engañas a Carlos.

    – Queee, estás loco, eres mi cuñado, hermano de mi marido, estas mal de la cabeza.

    – No tienes otra opción o vienes conmigo al Motel o ahorita le marco a Carlos, para contarle todo.

    Que mi cuñado, ya me traía ganas, es algo que Carlo y yo sabemos hace tiempo, nunca se nos pasó por la cabeza, el que yo pudiese coger con él, nunca de los nunca habría pasado. Igual que yo sabía, que, si Roberto le contaba a Carlos lo que había visto, no pasaría nada, ya buscaría Carlos como explicarle. Lo que sucedió fue, una las ganas de mas sexo que me habían quedado después de estar con Misael y dos el morbo del momento, sentirme chantajeado por mi cuñado, quien me daba un ultimátum, o me iba con él a coger o me delataba con mi esposo, por la supuesta infidelidad.

    – Esta bien Roberto, tú ganas, vamos a donde tú quieras, espero en el camino puedas recapacitar y no se consuma lo que quieres que hagamos. Le dije, aunque en el fondo eran ya más las ganas de que no se arrepintiera.

    – Bien, vamos pues.

    Salimos del café, subimos a su camioneta y nos dirigimos al motel (Si al mismo en donde había estado con Misael). Durante el camino, ninguno de los dos dijo nada, hasta llegar al Motel, me pregunto: ¿En qué habitación estuvieron?

    – No recuerdo, le dije. Creo fue la 12, pero no recuerdo bien. Al solicitar la habitación, pidió que si estaba disponible la numero 12, que le dieran esa, y si, estaba disponible, entramos a la cochera de la habitación, entramos y,

    Dijo: bien, ya estamos aquí, así que a lo que venimos.

    – Seguro Roberto, aún estamos a tiempo de salir e irnos, te prometo que ya no vere mas a la persona con quien me viste.

    – Cállate y mejor ve quitando la ropa, me dijo.

    – Ok, está bien, tú ganas, pase lo que tenga que pasar, solo déjame darme un baño y salgo.

    – Nooo. Así como estas, así desnúdate.

    – Nooo, como crees, tú mismo dices que sabes que hacía yo aquí con la persona que entre, solo déjame darme un baño.

    – Dije que no, ya… quítate la ropa de una buena vez.

    – Ok, será como tú quieras.

    Se sentó en la orilla de la cama y comenzó a quitarse la ropa. Yo comencé a desabotonar mi blusa, me la quite, desabroche mi sostén e igual me lo quite, por último, desabotone mi falda y solo la deje caer.

    – Miren, miren… la putita no trae calzones. Así era, al encuentro con Misael, llegue sin nada de bajo, solo la falda. Por su parte el Roberto ya estaba desnudo y con la verga bien dura, la que se jugaba como masturbándose y relamiéndose los labios.

    – Ven cuñadita, acércate. Me acerque a él, y puso su mano en mi panochita la cual recién había depilado por la mañana para Misael, metió un dedo en mi cuevita y dijo:

    – Woao, estás mojada. Me tiro sobre la cama, abrió mis piernas y comenzó a comerme la cuca, lamia de arriba abajo e introducía su lengua en mi cuevita.

    – Pero mira, la zorra, ni condón usaron, tienes toda la leche adentro. (efectivamente al ser Misael de confianza, regularmente no usamos preservativo) aunque eso no le impidió seguir comiendo mi cuca, con lo caliente que estaba y el morbo por todo lo que me decía, no tarde en llegar a un orgasmo. Después de un rato dejo de comerme la cuca y se subió a la cama así como estaba yo acostada se sentó sobre mi pecho y me dio a comer su verga, lo que hice con gran maestría, lamiendo desde la punta hasta la base, incluyendo sus huevos.

    – Pero que buena putita resultaste cuñadita, que bien sabes mamar verga.

    – Ponte de perrito, me dijo. Con tremenda mamada, estoy por venirme y quiero cogerte, contemplando ese par de ricas nalgas a las que siempre les he tenido ganas.

    Así lo hice me coloque de forma que alce mi culo para que pudiera apreciarlo como él quería, me dio unas lamidas desde la cuca, hasta el culo y de un solo movimiento me ensarto la verga hasta topar sus huevos en mi cuca. Así estuvo dándome rico por vario minutos, en los que no dejaba de repetir lo mucho que le gustaba mi trasero y las ganas que tenia de comérselo y cuantas veces se había masturbado imaginándose mi trasero, el cual porfi tenía frente a él. Yo disfrutaba al máximo, y contrario a lo que había dicho, no se vino, por lo que me pidió que ahora yo lo montara.

    He de decir que montar yo al macho en turno, es de mis posiciones favoritas. Se recostó en la cama con su verga super dura, apuntando al techo, me monte y me fue ensartando, dándome mi tiempo a sentir cada centímetro que recibía y como mi cuevita se abría al recibir nuevamente a su huésped, cabalgándolo llegue a mi segundo orgasmo, justo cuando sentí igual como vaciaba su leche caliente dentro de mi vientre. Me desplome en su pecho y nos dimos el único beso que hubo en esa sesión de sexo, un único beso, pero que duro casi por un minuto. Me bajé y me dirigí ahora si al baño a darme una ducha. El espero a que yo saliera para entrar el e igual bañarse. Cuando salió, yo ya estaba vestida, se vistió igual, sin decir ninguna palabra salimos de motel, me llevo a casa, al bajar me dijo:

    – Se que estuvo mal, no me arrepiento, te deseaba mucho y fue una oportunidad que no creo se volviese a presentar si la dejaba ir. Ya no tengo el valor moral, para pedirte que dejes de engañar a mi hermano, eso ya queda de ti. Y se fue.

    De momento, este es el relato… si lo desean, en otra parte, puedo contarle, lo que sucedió, cuando al entrar a casa le conté lo sucedido a mi esposo, el que ya me esperaba listo para probar lo que Misael había dejado dentro de mi cuca.

  • Mi deliciosa tía Andrea

    Mi deliciosa tía Andrea

    El año 2012 fue uno muy bueno para mí en cuanto al sexo se refiere, conocí a chicas que me paraban la verga solo de verlas y poco a poco conseguía más y más cosas a mi favor.

    Esto ocurrió en diciembre del 2012, yo tenía 22 años y eran los 15 años de mi prima.

    Debo confesar y creo que la mayoría o si no todos, tenemos una familiar a la que le hemos dedicado una masturbación o deseamos en secreto, prima, tía, sobrina, ahijada, de todo.

    Pues bien, en mi caso una tía política de nombre Andrea ella es esposa de mi tío y la verdad para mi gusto está bien cogible todavía a estas fechas.

    Ella en ese entonces tenía 32 años, yo le traía ganas, ya la había visto desnuda e incluso ya le había arrimado mi verga la cual ella al sentirla no me dijo nada, solo se dejó.

    Y es que Andrea era el tipo de mujer que le da entrada a quien sea, los rumores de la infidelidad a mi tío eran muchos, pero yo me concentraba en mirar sus ricas nalgas y antojables piernas.

    Bueno ese día ella tomó demás como la mayoría, saliendo del salón decidimos agarrar la banquetera.

    Ese día ella traía una minifalda blanca una blusa escotada negra y sus medias color carne e incluso bailando se le notaba su liguero.

    Yo estaba excitadísimo, y mi buena suerte me puso con ella, era el más sobrio de todos, ella bailaba muy pegadita conmigo, me abrazaba me arrimaba las nalgas, me acariciaba la espalda y me besaba el cuello y cerca de la boca.

    A: ¡Vamos!! Báilale hijo, báilale!

    T: ¡Bailas muy bien tía!

    Me pidió que la acompañara al departamento de mi abuela por su chamarra, los demás estaban tan borrachos que ni cuenta se dieron, ella me pedía que la abrazara por atrás, yo gustoso le arrimaba mi verga ya parada.

    Ella la sentía y movía sus nalgas muy rico, al entrar a la unidad la jalé hacia la zona de los juegos.

    T: Tía tengo algo que mostrarte, ¿vienes conmigo?

    A: ¡Que pasó a donde me llevas jajá!

    T: ¡Es algo que te quiero mostrar desde hace tiempo!

    A: Pues debe estar muy bueno, ¡para que me lleves para allá!

    La llevé entre un árbol grande y una cisterna, nada se veía, entonces desesperadamente la comencé a besar, al principio ella se opuso alegando que era mi tía y que estaba confundida.

    A: ¡Que haces cabrón?!

    T: ¡Estas bien buena tía!

    Al mismo tiempo yo le acariciaba las piernas y llevaba mi mano a su trasero, poco a poco se dejó llevar, me besaba el cuello y me desabotonaba la camisa.

    T: Tía estas buenísima, ¡que ricas piernas y que nalgas tan ricas tienes!

    A: sé que me deseabas, te he visto como me miras, ¡aprovecha que estoy para ti!

    T: ¡Por dios!! ¡Que rico!

    Le quité la blusa y su brasear para lamerle sus pezones, tiene unas tetas grandes y paraditas, yo me daba gusto con sus tetas mientras ella me acariciaba la verga.

    A: ¡Hijo!!! Pero que buen paquete, ¡no me decepcionaras para nada!

    T: ¿Le gusta? ¡Es todo suyo!

    Me bajó el pantalón y mi bóxer y comenzó a darme tremendas mamadas, desde el inicio se la metía toda en la boca, a veces se detenía en la puntita para darle unas lengüeteadas, yo le acariciaba la cabeza, ella siguió mamando por un rato más.

    T: Que rico te comes mi verga tía, que suertudo mi tío…

    A: Dime Andrea, me excita más, ¡así te lo mamo más rico chiquito!

    T: ¡Andrea, cómetela toda, uhm!!

    A: Te voy a exprimir papito, ¡me encanta tu pito!

    Los rumores de lo puta que es eran ciertos, me seguía mamando con todo, lamía mis testículos incluso mordía la cabecita, estaba encantada con mi verga y yo con sus mamadas.

    A: ¡Ya métemela hijo! ¡Quiero tener tu tranca dentro!

    T: Yo también ya te quiero perforar, ven voltéate.

    Se empinó un poco, yo le levanté la falda a la altura de su espalda, después le arranqué la tanga y se la empecé a meter lentamente.

    Le acariciaba las nalgas y su espalda, ella movía sus caderas y sus movimientos hacían más placentero la penetrada, le acariciaba las tetas, no me importaba si alguien nos veía, yo solo quería seguir cogiéndomela…

    A: Ah! que rico papi, cógeme, ah, ¡ay que verga tan dura y gruesa!!

    T: ¡Si!!! Que rico perrito tienes, me vas a exprimir todo!!

    Le di vuelta nuevamente la puse de frente a mí, le levanté una pierna y se la metí nuevamente, ella gemía más fuerte pero la verdad ya no importaba si nos escuchaban o nos observaban solo queríamos llegar al éxtasis…

    Una y otra vez la embestía, nos besábamos apasionadamente, no podía creer que mi tía estaba cogiendo conmigo, me arañaba la espalda y se movía muy rico.

    T: ¡Coges muy rico, ah!!

    A: Vamos, métela, así, no pares, ¡ah!!

    En un acto de lujuria extrema, me acosté en el piso encima de mi ropa y ella comenzó a darse sentones de una forma tan rica que me tenía gimiendo.

    Se movía en círculos, tenerla encima mío moviéndose me hacía sentirme el mejor, ¡esa tía que tanto deseaba estaba dándose tremenda cabalgada y en plena unidad!

    T. Así que rico, uhm!!

    A: ¡Ah!!! ¡Que rico, no mames!!!

    Se dio vuelta y me cabalgaba dejándose caer en sentones muy ricos, sus nalgas se veían maravillosas, le acariciaba los muslos y las piernas que me excitaban más por sus medias que traía, yo sabía que no había más tiempo, así que me comencé a mover como loco.

    A: ¡Que rico!! Métemela!! Métemela con todo!

    T: ¡Ah!!! ¡Si, ahí va, toma, toma, uhm!!

    A: Vamos, quiero mi leche, ¡dame mi elche!!

    T: ¡Si, ahí viene, agh, ahí viene!!!

    Ambos nos movíamos al mismo tiempo, la combinación de nuestros movimientos nos hacía sentir más, en eso ambos aceleramos y nos venimos…

    A: ¡Ah!!!! Si, dame leche, que rico se siente, ¡agh!!!

    T: Toma tu leche, uhm, que rico, ¡uhm!!!

    Esa sensación fue increíble, la ayudé a vestirse, me quedé su tanga como regalo, ella solo se rio y me ayudaba con la camisa.

    Todavía le di un agasajé más hasta que la acompañé al departamento donde me despedí de ella.

    A: No le vayas a decir a nadie lo que paso eh, esto es entre nosotros.

    T: Claro que no le diré a nadie, porque espero que se pueda otra vez.

    A: Ya veremos, ya veremos.

    Ese año fue inolvidable, pero el que venía estaría aún mejor, pero aún faltaba un encuentro más con mi rica tía Andrea.

    Tyson.

  • Vacaciones con mi madre que cambiaron mi vida

    Vacaciones con mi madre que cambiaron mi vida

    Mi historia es un poco complicada de contar, mis padres me tuvieron sumamente jóvenes, únicamente estuvieron casados 3 años, después del divorcio cada uno hizo su vida por separado, yo me quede a vivir con mi padre y mi madrastra en Mérida, mi madre se fue a vivir a Chetumal con mi padrastro desde que yo era muy pequeño, durante mi niñez casi no conviví con ella, apenas la veía una vez cada dos años si tenía mucha suerte, mi madrastra es muy buena y cariñosa, siempre me trató como como si fuera su propio hijo, jamás sentí la falta de ella a lo largo de mi vida, considero que fui muy feliz, a mi padre no le gustaba que yo tuviera mucho contacto con mi madre, siempre decía que ella llevaba una vida muy liberal medio hippie, demasiado desordenada, mi madre era casi un extraña para mí, prácticamente no la conocía.

    Mi historia sucedió al inicio de las vacaciones de verano de mi tercer año de universidad, esa mañana recibí una llamada de mi madre, sonaba muy afligida, me conto que su esposo acababa de morir de un infarto, dude mucho en acudir a verla pero sentía que me necesitaba, le avise a mi padre que iría para apoyarla, él no estaba de acuerdo pero lo entendió, fue doloroso llegar a verla en esas circunstancias, llegué justo a tiempo para el entierro de mi padrastro, ella estaba muy mal, como soy su único hijo sentí la obligación de hacerme cargo de todo, ya que mi madre no estaba en condiciones de nada.

    Decidí quedarme unas semanas con ella, estaba totalmente hundida en la tristeza, ella decía que no quería causarme molestias, pero se puso muy contenta cuando le conté que me quedaría un tiempo, pasaron dos semanas estando con ella y no veía mejoría, creo que todo en su casa le recordaba a él, se me ocurrió que nos fuéramos un fin de semana a la playa para cambiar un poco de ambiente, ella me dijo que no se sentía con muchos ánimos, yo le insistí que sería muy bueno un poco de distracción, tenía que salir de nuevo, sabía que era muy duro pero la vida sigue su curso.

    Ella aceptó con algo de trabajo, me pidió que me encargue de todo, fui rápidamente a una agencia de viajes para ver que podía obtener con tan poco tiempo de antelación, casi todos los sitios estaban al tope, le pedí a la chica de la agencia un hotel tranquilo donde no hubiera miles de niños gritando y haciendo escándalo, esto pensando en la tranquilidad de ella, la chica me ofreció un hotel solo para adultos mayores de 21 años en Cancún, me pareció genial, pensé que sería un excelente lugar para relajarse con tranquilidad.

    Al día siguiente partimos a Cancún, el hotel se veía fantástico con habitaciones estupendas, buena comida y varias piscinas para disfrutar además del mar, hasta ahora no he dicho mucho de mi madre ni de mí, ella tiene 42 años, 1.65 de estatura, ojos miel, cabello negro lacio, buenas curvas, con grandes pechos y un muy buen trasero, muy cuidada para alguien de su edad, yo por mi parte, mido 1.82, moreno claro y me considero bastante promedio, la habitación como dije estaba muy bien, con vistas al mar, la cama de tamaño king size, una enorme tv de plasma que tenía hasta canales porno, ella me dijo que fue una buena idea venir aquí para romper un poco con la rutina de la casa y los recuerdos, me dio un beso en la mejilla, nos pusimos ropa más cómoda, fuimos a comer algo al restaurant, luego nos fuimos al área de las piscinas, pedimos unas bebidas en el bar y nos instalamos en unos camastros, ella se sacó el vestido para quedarse con un traje baño color negro que traía bajo la ropa, era de una sola pieza amarrado sobre el cuello con un escote muy discreto pero que resaltaba muy bien sus curvas, ella noto rápidamente que su traje de baño era muy anticuado a comparación de las demás mujeres que andaban en topless y diminutas tangas, las más tapadas tenían unos pequeñísimos bikinis, le explique que como el hotel es solo para adultos no existe ningún inconveniente para que las mujeres anden de esa manera, aquí era de lo más natural, ella se sorprendió un poco, le dije que yo me enteré apenas viendo un folleto del hotel en la habitación.

    Un rato más tarde fuimos a comer algo del snack, luego subimos a la habitación a buscar su celular que dejo cargando, cuando volvimos al área de piscinas tomamos nuevamente unos camastros, me quité la playera, extendí la toalla y me dispuse a broncearme un poco, de reojo vi que mi mama se desamarro el traje de baño y se descubrió sus grandes pechos, estaba muy sorprendido, le dije ‘¡Mamá! ¿Qué haces?’, me contesto que ella también quería un bronceado parejo sin las marcas del traje de baño, además todas las mujeres andan igual que yo, nadie se iba a fijar en mí, era la primera vez que le veía los pechos de mi madre, fue toda una sorpresa ver lo bien que se veían, tenía unos hermosos pezones rosados apetecibles para cualquier hombre, se puso bastante crema protectora sobre ellos, tomo sus lentes de sol y saco una revista para leer, por alguna razón me sentí un poco excitado pero trate de disimular, sus pechos se veían suculentos, jamás imaginé que mi madre haga algo así pero ella se sentía a gusto asiéndolo.

    Ya pasada la sorpresa en la noche salimos a cenar y a beber unos tragos al bar, paseamos un poco, luego regresamos al cuarto, salimos al balcón de la habitación para hablar un poco mientras nos tomábamos unas cervezas del frigo bar, ella me dijo que ojala no me molestara lo que paso en la tarde, yo haciéndome el tonto pregunté ‘¿qué cosa?’, ella dijo, ‘ya sabes que hiciera topless, espero que no pienses que soy una cualquiera o algo así’, le respondo que yo no tenía problema con eso hasta mi novia lo hacía, hoy día no es nada raro, dijo que estas semanas lo ha pasado muy mal, si no fuera porque yo estaba con ella no sabría qué hacer con su vida, le dije que la comprendía y que la apoyaría en todo.

    Después de un rato saco un cigarro medio raro de su cartera, lo prendió y empezó a fumarlo, inmediatamente me di cuenta que era marihuana pero decidí no decirle nada, ella siguió platicando de muchas cosas, ambos nos sentíamos más en confianza que nunca, dijo que me confesaría algo que muy pocas personas sabían, le daba mucha pena pero quería desahogarse con alguien, necesitaba quien la escuchara, le dije que yo guardaría el secreto de lo que me fuera a decir en ese momento.

    -Sabes tú padrastro y yo éramos sexualmente muy activos, hacíamos el amor todos los días de todas las formas posibles él estaba bien dotado pero la cosa no quedaba ahí.

    -¿Cómo que no quedaba ahí? no entiendo.

    -Todo empezó una noche que estábamos en casa de mis compadres, empezamos a hablar de sexo, la verdad es que habíamos bebido bastante e incluso habíamos fumado bastante marihuana y no sé cómo salió el tema del intercambio de parejas, el estilo swinger, tu padrastro dijo medio en broma que podríamos probar eso a ver qué tal nos iba, la cosa se fue dando hasta que nos animamos, al principio me daba un poco de pena pero acepté por curiosidad, esa noche me acosté por primera vez con alguien que no era mi marido, pero con el tiempo la cosa se repitió varias veces, incluso invitamos más parejas a unírsenos, era fascinante poder disfrutar de varias personas a la vez, pude probar que se sentía estar también con otras mujeres.

    No podía creer lo que me contaba, mi madre tenía sexo con hombres diferentes y mi padrastro estaba de acuerdo, me dijo que lo de la marihuana era un consumo muy ocasional pero que ambos disfrutaban mucho fumarla, dijo que extrañaría mucho la vida sexual que tenía con su esposo mientras le salían las lágrimas, la abracé y le dije que ella era muy bella que con el tiempo encontraría otra pareja que la haga feliz nuevamente, ella dijo que solo buscaría otra pareja para sexo, ya que el amor se murió con su esposo, la única persona que ama en este momento de su vida es a mí, no sabía que decirle a mi madre, ella dijo que con el apoyo que le doy es más que suficiente.

    Esa conversación me dejó un algo que no sabía describir, mi madre me había abierto las puertas de su secreto más íntimo, en principio pensé que quería desahogarse, pero luego me di cuenta que era el mensaje de una mujer necesitada de amor, mi madre ya estaba un poco mareada le dije que nos fuéramos a dormir, ella se quitó el pantalón y la blusa, se acostó a dormir en ropa interior, me acosté a su lado e inmediatamente me abrazo, se acercó a mi oído y me susurró ‘gracias por todo lo que haces por mí’, le dije que seguramente ella haría lo mismo, me dijo que ‘se supone que los padres son los que deben ser fuertes y hasta ahora quien ha demostrado esa fortaleza has sido tú’, me dio un beso en la mejilla, siguió abrazada de mí hasta que se durmió.

    En la madrugada sentí que se viro dejando sus nalgas rozando con mi pene sobre mis shorts, supongo que pensando en todo lo que me conto mi pene se empezó a endurecerse entre sus nalgas, ella no dijo nada, su reacción fue la de pegarse un poco más a mí, luego nos hicimos los dormidos, si bien los dos sabíamos que ninguno lo estaba, al poco rato ella comenzó a moverse un poco rosando más mi pene que se ponía más duro cada vez.

    Unos minutos después me dijo ‘¿que estamos haciendo?’ respondí que no lo sabía, nunca me había sentido así, ella me dijo que tampoco había sentido algo así con nadie más que su esposo pero no estaba bien, la calentura me estaba ganando y le dije que no le hacíamos daño a nadie, ella parecía estar en conflicto pero a la vez disfrutaba de nuestro roce, nuestros movimientos eran cada vez más violentos y en un momento me quite los shorts para quedar desnudo, ella dijo ‘cariño no eso no’, yo pregunte ‘¿Por qué?’, me dijo nuevamente que no estaba bien, pero seguía restregándose sobre mi pene desnudo.

    No dije nada más, le baje sus bragas lentamente, deslice mi pene erecto entre sus piernas, pronto me di cuenta que mi pene estaba entrando lentamente en su vagina húmeda, en voz baja me dijo que lo hiciera muy despacio, lo hice muy despacio al principio pero luego mis penetraciones fueron cada vez más fuertes, ella empezó a gemir de placer, note como se estremecía al llegar al orgasmo no pude aguantar más y me corrí dentro de ella, al terminar se puso frente a mí y me beso dulcemente en los labios, unos minutos más tarde me recupere para hacerlo nuevamente pero de una forma más apasionada, pude jugar sus pechos, pude lamer esos pezones rosados, me dio el mejor sexo oral de mi vida, sentía su cálido aliento sobre mi pene y terminé nuevamente pero esta vez dentro de su boca.

    Al día siguiente como era de esperar nos levantamos tarde, al principio no sabía cómo iba a reaccionar mi madre después de lo que paso, pero cuando se acerca a mí completamente desnuda me tomo de la cara y me dio un beso en los labios se me disiparon las dudas, me dijo ‘buenos días mi amor ¿qué tal has dormido? yo hace tiempo que no dormía tan bien’, le dije que a mí me ha pasado exactamente lo mismo, pedimos el desayuno a la habitación, después de comer lo hicimos una vez más.

    A partir de ese día para la gente éramos madre e hijo, pero en la intimidad éramos amantes, después de esas vacaciones mi madre se destapó del todo, recuperó su jovialidad, al poco tiempo decidí mudarme con ella e incluso fuimos a un hotel nudista en las siguientes vacaciones.

    Acepté probar las cosas que le excitaban a mi madre y que con el tiempo me empezaron a gustar muchísimo, empezamos a ir a clubes de intercambios de parejas en otras ciudades, obviamente sin revelar que éramos madre e hijo, descubrí lo excitante que es ver a mi madre tener sexo con otros hombres mientras yo me acostaba con sus esposas, nuestra vida sexual solo ha mejorado y somos muy felices.

  • Festejando mi cumpleaños con mamá

    Festejando mi cumpleaños con mamá

    Claudia, mi mamá de 41 años, se había separado de mi padre hacía 7 meses y aún no lograba salir de la depresión que la invadía. Yo, Damián, a punto de cumplir mis 19, estaba muy preocupado por la falta de amor propio y las pocas ganas de mamá de disfrutar su juventud y su soltería.

    Todo empezó un sábado caluroso de noviembre previo al día de mi cumpleaños. Las ganas de ir al baño me despertaron una hora antes de mi horario habitual con mi pene erecto, un poco por las ganas de mear y un poco por el roce nocturno con la cama.

    Me levanté semidesnudo con un ajustado bóxer negro que aprisionaba la dureza de mi pene. Adormilado, fui al baño para vaciar mi vejiga. Cuando terminé y salí del baño, escuché las voces de mi mamá y su mejor amiga Silvia mientras tomaban su clásico desayuno de los sábados en los que aprovechaban para charlar como buenas amigas que eran. Me detuve automáticamente en el pasillo cuando escuché la palabra “coger” nombrada por la voz de mamá. Nunca había escuchado a mamá hablar de sexo, salvo por la vez que había intentado tener conmigo la incómoda charla que todo padre o madre intenta tener con sus hijos previo a la adolescencia.

    Me acerqué sigilosamente al living por el pasillo aprovechando que estaba descalzo y sabiendo que ninguna de las dos iba a escuchar mis pasos y mucho menos saber que estaba en el pasillo escuchando todo. Sin darme cuenta, mi verga mantenía su firmeza. Me detuve junto a la puerta y agudicé el oído, con mi mano izquierda masajeando mi bulto por encima del bóxer.

    -Como que hace 7 meses que no cogés Claudia?

    -Si amiga! No tengo ganas, no me atrae ningún hombre desde que Carlos se fue.

    -Ay Claudia! Me preocupás! Empezá a salir, conocer gente, no sé, algo. Tengo amigos solteros para presentarte.

    -No Sil, no tengo ganas. Quiero estar sola y hacer mi duelo tranquila.

    -Te lo digo por experiencia: un buen polvo te va a ayudar a hacer el duelo. O al menos te lo va a hacer olvidar por un rato. Tenés que vivir amiga. Tenés 41 años y sos un minón.

    -Lo se Sil, pero me imagino cogiendo con otro tipo y no me genera deseo. De vez en cuando me toco pero para despejarme, no por placer, salvo cuando…

    -Cuando qué?

    -No, dejá. Me vas a decir que estoy loca. No me hagas caso.

    -Dale Claudia, soy tu amiga. Podes confiar en mi y contarme lo que sea.

    -Me prometes que esto muere acá y no me vas a mirar raro?

    -Me extraña Claudia! Dale, largá.

    -La semana pasada mientras lavaba ropa encontré un bóxer de Dami manchado con leche. Tiene 18 y es una edad donde si no tiene la mano en el joystick de la play, la tiene en la pija. La olí y no te puedo explicar la calentura que me generó. Me masturbe en su habitación oliendo su leche y fue uno de los orgasmos más ricos de mi vida.

    Al escuchar esto me invadió el desconcierto pero eso no fue nada en comparación con la erección y la humedad que se generó en la punta de mi verga. Escuché un gritito ahogado de Silvia seguido de las palabras acongojadas de mamá.

    -Te dije que ibas a pensar que soy una loca. No le cuentes a nadie Silvia por favor, que vergüenza.

    -Ay amiga! No pienso que sos una loca y obvio que no le voy a contar a nadie. Y la psicología habla mucho de eso. No tenés que tener vergüenza. Si te gusta tocarte con el olor a leche de tu hijo hacelo. Es tu secreto y no tiene nada de malo.

    -Yo siento que está mal amiga. Me sentí horrible cuando acabé. Pero en mi vida había tenido tantos orgasmos masturbándome y tan ricos. Encima está por cumplir 19 y ya es un hombre. Va al gimnasio y está formando un cuerpo muy lindo. Cuando paso por la puerta de su habitación y lo veo mientras se cambia o sale de ducharse me mojo toda.

    -Mira amiga! Yo te voy a decir una sola cosa antes de irme. No tenés porque sentir vergüenza por excitarte con tu hijo. Si te calienta y la pasas bien disfrútalo. Nadie te puede juzgar si no se enteran.

    Silvia se fue y mi cabeza quedó funcionando a mil. Mamá se calentaba conmigo y por lo que había debajo de mi bóxer, el sentimiento era mutuo. Sin hacer ruido me fui a la ducha y me hice una de las mejores pajas de mi vida mientras pensaba en las grandes tetas que tenía mamá, en las ocasiones que la había visto en bikini en la pileta de casa mientras tomaba sol y en su imperfecto pero sensual cuerpo de mujer madura en esa ropa interior diminuta que levantaba del tender cuando colaboraba con las tareas domésticas. Los recuerdos que tenía del cuerpo de mamá me hicieron darme cuenta que era muy parecida a las MILfs que actuaban en las porno que tanto me gustaban; tetas redondas y carnosas, caderas anchas con las pequeñas imperfecciones de una mujer de 40, pelo negro azabache hasta los hombros y ojos marrón oscuro con mirada penetrante. Hasta ese sábado fue solo mamá, la mujer que nunca había asociado con el sexo, pero a partir de ese día la belleza de mamá fue un concepto diferente en mi cabeza.

    Después de expulsar un enorme y espeso chorro de leche, me terminé de bañar sabiendo que, al escuchar la ducha, mamá sabría qué ya estaba despierto. Pero lo que no sabía era que había escuchado su conversación con Silvia y que estaba dispuesto a colaborar para que salga de su depresión.

    Ese mismo sábado por la mañana comenzó mi plan, ideado en unos pocos segundos en la ducha gracias al alto nivel de excitación que me había generado mi labor de espía en la charla de mamá con su mejor amiga.

    Me puse un bóxer limpio procurando que sea uno de los que más chico me quedaba para ver la reacción de mamá al ver mis atributos. Siempre estuve agradecido por mi fisionomía masculina. Después de mi adolescencia supe que mi verga iba a ser unos centímetros más grande que el promedio. El entrenamiento estaba haciendo lo suyo con el resto de mi cuerpo así que entré al comedor de casa luciendo mis músculos y abdominales marcados además de mis 18 cm de carne presionados con fuerza por mi ropa interior. Ella estaba de espaldas lavando en la bacha las tazas de su desayuno con Silvia.

    -Buen día ma. Hay algo para desayunar?

    -Buen día hijo. Ahí te hago unas tostadas con manteca.

    -Gracias vieja! Sos la mejor.

    La abrazo por la espalda y le doy un húmedo beso en la mejilla acompañado de un casi imperceptible roce de mi bulto en su calza ajustada mientras ellas apenas se percata de mi semidesnudez. Se da vuelta y al mirarme no puede evitar bajar la mirada menos de un segundo. Se da vuelta para seguir con su tarea mientras notaba su tensión corporal y el leve pero disimulado temblor en sus manos.

    -Estoy cansada de decirte que no andes en bolas por la casa Damián!

    -Ay ma! Si no hay nadie. Aparte hace calor. No puedo andar en bolas ni siquiera en mi casa?

    -Ya no sos un nene hijo! No te podes pasear en bolas delante de mí. Te tiene que dar un poco de pudor.

    -Si vos me cambiaste los pañales ma! Me ves en bolas desde que nací.

    -No te lo digo más Damián! Anda a vestirte. No arranquemos mal el día por favor.

    -Que hinchabolas que sos eh!

    Me levanté simulando enojo como un verdadero actor y caminé hacia mi habitación. Cerré la puerta y me detuve para escuchar lo que ya había previsto: los pasos acelerados en el piso de madera y la puerta del baño cerrándose. Con el mayor de los silencios me acerqué a la puerta y pegué mi oído. El agua corría por la bacha del baño pero la cercanía entre mi oído y la puerta me trajo otros sonidos que nuevamente generaron la dureza en mi entrepierna: los gemidos contenidos de mamá. Escuchar esa melodía hizo que las ganas de mirar sean incontenibles. Al apoyar mi cara en la cerradura la veo sentada en el inodoro con su tanga en los tobillos y su mano moviéndose enérgicamente en su concha. La primera fase de mi plan había funcionado y eso hizo que mi excitación no encontrara límites.

    Ya vestido como me había pedido mamá, salí de mi habitación con la segunda parte de mi plan ya en mi cabeza. El sábado continuó como cualquier otro día de verano, caluroso y húmedo, lo cual era ideal para que la ropa no oculte todo lo que mamá, en lo más prohibido de su cabeza, estaba deseando tener.

    Se acercaban las 7 de la tarde y mamá estaba a punto de lavar ropa como cada sábado.

    -Dami! Tenés ropa sucia? Voy a poner un lavarropas.

    El plan debía continuar y esperaba tener la misma suerte que con la maniobra matutina.

    -Si ma! Ahí entro a ducharme y te la dejo en el piso de mi pieza.

    Dejé una pila de ropa sucia en al suelo asegurándome de que el bóxer que había usado en la mañana, con una leve mancha de semen y su olor característico, quede en lo más alto de la pila. Abrí mi notebook y entré en la página porno con la que me masturbaba cada día desde mi adolescencia, busque un vídeo en la categoría “maduras con jóvenes” e hice click en uno donde una madura hermosa muy parecida a mamá se atragantaba con la pija de un joven de mi edad. Dejé el vídeo pausado y la notebook a medio abrir sobre mi cama.

    Para el toque final dejé mi celular oculto en el escritorio con la cámara enfocando hacia mi cama y apreté el botón “REC”. El anzuelo ya estaba puesto y mi calentura había alcanzado niveles que nunca había sentido. Entré al baño y dejé correr el agua de la ducha mientras me masturbaba e imaginaba a mamá a unos metros disfrutando la escena que yo mismo había preparado para ella.

    Mamá sabía que me tomaba mi tiempo en la ducha así que estaba seguro de que no iba a estar preocupada porque yo saliera. Después de mi segunda paja del día, me duché con toda mi paciencia y después de media hora cerré el agua para salir del baño e ir a mi habitación a vestirme y ver los resultados de la segunda parte del plan “satisfacer a mamá”. La ropa sucia ya no estaba y la notebook seguía casi en el mismo lugar salvo por unos escasos centímetros. Era una buena señal.

    Cerré la puerta con llave mientras mamá hacia las tareas domésticas y me acosté desnudo en mi cama con el celular en mano. No había pasado ni un minuto de vídeo cuando mamá entró en escena luciendo un diminuto short blanco y solo la parte de arriba de su bikini azul brillante cubriéndole las enormes tetas. Mi verga supo al instante que mamá había mordido el anzuelo y mis venas se inundaron de sangre para que mi glande se hinchara tan rápido como si no hubiera eyaculado en meses. Juntó la ropa del suelo, la dejó sobre la cama y tomó el bóxer con olor a mi para apoyarlo en su cara mientras desprendía el botón de su short. Se llenó los pulmones con olor de mi semen y pasó la lengua en la parte frontal del bóxer.

    Sin darme cuenta yo ya tenía la mano libre en mi verga erecta subiendo y bajando lentamente. Veinte segundos pasaron de vídeo cuando el leve gemido y los temblores en las piernas de mamá me indicaron que la humedad había aumentado considerablemente en su concha. Sacó los dedos de su entrepierna y los chupó como si fuera un delicioso helado. Cuando se disponía a juntar el resto de la ropa sucia, levantó la mirada y vio el otro anzuelo. Se sentó en la cama y abrió la notebook procurando no moverla del lugar en el que estaba.

    Mamá estaba segura de mi manía por la paja, pero lo que no sabía era que mi excitación podía ser generada por mujeres de su edad y tan parecidas a ella. La sorpresa se vio reflejada en su rostro. Cuando pensaba que iba seguir haciendo trabajar los dedos en su humedad, se levantó de la cama y salió de la habitación. Un minuto después volvió a entrar en escena completamente desnuda y con un enorme vibrador rojo en la mano. Mi intención era sorprender a mamá pero ella también hizo lo mismo sin saberlo.

    Nunca imaginé que mamá saciara sus necesidades con juguetes, pero ahí estaba; acostándose desnuda en mi cama y metiendo desesperadamente una pija de plástico en lo más profundo de su vagina mientras sus hermosos ojos marrones no se movían de la pantalla de mi computadora. Cuando ya me disponía a acabar y pensaba que mamá ya no podía sorprenderme más, se levantó de mi cama y, sin sacar la vista de la pantalla, tomó de nuevo el bóxer sucio.

    Mientras lo olía y lo metía en su boca con su mano izquierda, con su mano derecha tomó su juguete y lo fue metiendo poco a poco en su ano ya completamente empapado por su flujo vaginal. Esa fue la escena perfecta para que mi verga se convierta en una cascada de leche espesa haciéndome tener mi tercer orgasmo del día. Mamá no se había quedado atrás y mientras su amigo de plástico entraba y salía de su dilatado culo, las piernas le volvieron a temblar dos veces más.

    Una vez satisfecha salió de la habitación para volver unos segundos más tarde vestida nuevamente con su short y su ajustado bikini para procurar que la notebook quede en su lugar y sacar el acolchado en el que había dejado una pequeña mancha con sus jugos. Acerqué mi cara a la cama y el aroma de sus fluidos invadió mi nariz. Otra hermosa señal de que el plan iba tal y como lo había planeado.

    La tercera y última parte del plan ya estaba en mi cabeza y casi se me había olvidado que al otro día era mi cumpleaños. Cerca de las 9 y media de la noche mientras jugaba a la Play Station mamá golpeó la puerta.

    -Pasa ma!

    -Esta la comida mi amor. Milanesas con fritas para el casi cumpleañero.

    -Genial ma! Ahí voy.

    Mamá seguía con la misma ropa que había entrado en mi habitación para masturbarse con sus dedos y su juguete tanto por la concha como por el culo para dejar su rico olor en mi cama. Cenamos con las mismas charlas banales entre madre e hijo. Mi vista se fijaba en sus tetas de vez en cuando y ella lo notó. Su incomodidad se notaba pero mucho menos que cuando me había visto semidesnudo durante el desayuno: otra buena señal.

    -Por qué sacaste el acolchado ma? Si estaba limpio.

    Casi se le cae el tenedor de la mano pero antes de que la invadieran más los nervios contestó sin titubear.

    -No estaba limpio Damián! Tenía olor a todo. Bastantes fuertes tus olores querido. No sé cómo los aguantas.

    -Sos una exagerada ma! Aparte tengo casi 19. Tengo olores de hombre ahora.

    Si no supiera nada me habría hecho creer que de verdad no le gustaban mis olores con su impecable actuación. Cambió de tema automáticamente:

    -Mañana te hago la torta que te gusta para tu cumple?

    Todos los años preguntaba lo mismo y mi respuesta era que si. Pero este año mi plan necesitaba una torta de cumpleaños diferente.

    -No ma! Me aburrí de esa torta. Hace una cubierta con mousse de chocolate. La mamá de Javier le hizo esa el otro día y me encantó.

    -Ah bueno! Que sorpresa! Con lo delicado que sos con la comida.

    -Y bueno ma! Uno crece y cambia. Me voy a dormir así mañana me levanto temprano y te ayudo a preparar todo para la tarde cuando vengan los chicos.

    -Bueno mi vida! Descansa. Hasta mañana.

    Me levanté de la mesa y le di un beso mucho más húmedo, más largo y más cerca de la boca que el que le había dado a la mañana. Todo mientras no sacaba los ojos de las tetas y notaba como los pezones se le endurecían hasta parecerse a un par de timbres que me moría de ganas de apretar. Recorrí el comedor mientras me sacaba la remera para dejar preparada la humedad de mamá y degustarla al día siguiente como corolario de mi exitoso plan.

    Como me había imaginado, me costó mucho dormirme. A pesar de mis tres pajas del día, la calentura no bajaba y estaba seguro de que a mamá le pasaba lo mismo. Me dormí cerca de las 3 de la mañana sabiendo que la única forma de saciar mi apetito sexual era seguir con el éxito que había obtenido con mi paseo en bóxer de la mañana y la visita mojada de mamá en mi habitación.

    A las 9 y media de la mañana me despertaron ruidos de olla provenientes de la cocina. Abocado a mi rutina, me levanté, me metí a la ducha y procure limpiar cada rincón de mi cuerpo. Sabiendo cual iba a ser la reacción de mamá, seguí con la misma estrategia del día anterior: solo me puse un bóxer ajustado para salir de mi cuarto. Los 28 grados de temperatura eran mi excusa perfecta.

    -Buen día ma!

    -Buen día mi amor. Feliz cumpleaños rey. No puedo creer que ya tengas 19.

    -Gracias mamucha. Igual por más que crezca me pienso quedar en casa unos años más. Jaja

    -Nadie te pide que te vayas. Sos mi única compañía así que te podes quedar todo lo que quieras. Pero si te querés quedar acostúmbrate a andar vestido Damián. Cuántas veces te voy a decir que no podes pasearte en bolas por la casa?

    -Vas a empezar mi cumple retándome? Por ser mi cumple me podrías dar el gusto de andar cómodo.

    -Bueno! Pero en un rato vestite que puede venir alguien a saludarte.

    -Dale ma. Si viene alguien me visto enseguida.

    Mamá ya había cedido ante mi casi desnudez por lo que noté su preocupación por no levantar demasiado la vista de su tarea en la cocina. Aunque de vez en cuando, su vista me recorría de una forma casi imperceptible. Yo la miraba con mucho menos disimulo. Se había puesto una pollera negra por encima de las rodillas y una remera escotada verde claro que dejaba ver la larga y profunda línea entre sus tetas adornadas con un lunar en el pecho izquierdo.

    -Ya hiciste la torta ma?

    -La saqué del horno hace un rato hijo. Me falta decorarla y ponerle el mousse de chocolate.

    -Querés que te ayude?

    -Desde cuándo sabes decorar tortas?

    -No sé, pero tengo 19 y mi mamá hace las tortas más ricas del mundo. Puedo aprender.

    -Bueno, dale, saca la torta y el mousse de la heladera.

    Mamá sabía que había algo raro en mi comportamiento. Sus ojos mostraron una mezcla de desconcierto y excitación. Pero aun así me siguió el juego, quizá sabiendo lo que estaba por venir. Hice lo que me dijo casi sin sacar la vista de su culo. Abajo de la pollera negra lucía una fina tanga blanca que se traslucía por la diferencia de colores. Traté de contener la erección sin éxito. Me paré a unos centímetros de ella en la mesada de la cocina y dejé los elementos en el mármol. La altura de la mesada me ayudó a ocultar mi excitación bajo el ajustado bóxer.

    -Espero instrucciones jefa! Jaja

    -Jaja soy tu madre, no tu jefa. Empezá a desparramar el mousse en la torta con la paleta.

    -Ok, puedo probarlo?

    -Si, pero poquito que no va a quedar para la torta.

    Metí mis dedos índice y mayor en el mousse hasta la segunda falange y, de la forma más sensual que pude, los metí en mi boca. Mamá no pudo evitar mirar y estaba seguro que lo que vio le había mojado su pequeña tanga blanca. Mi verga también había despertado desde que había visto la escasa tela de su tanga, pero la mesada seguía ocultando mi erección.

    -Mmm! Que rico está! –repetí la degustación con los dedos.

    -Basta Damián! Te vas a quedar sin mousse para la torta.

    -Y no podes hacer otro? –volví a meter los dedos, esta vez más profundos.

    -No, basta! Poneselo a la torta y dejate de joder –el temblor en su voz era obvio.

    -Vos lo probaste ma? Está exquisito –dije mientras metía los dedos una vez más en la espesa pasta de chocolate.

    -No, dame un poquito y después poneselo a la torta.

    Saqué mis dedos del bol procurando alzar la mayor cantidad de chocolate con ellos. Ella abrió la boca, cerró los ojos casi por instinto y metí los dedos lo más profundo que pude en su boca. Cerró los labios y mientras los deslizaba por mis dedos para depositar el mousse en su lengua, un poco de la mezcla cayó y fue a parar en su teta izquierda, muy cerca del sensual lunar.

    -Que bestia que sos Damián! Mira como me hiciste –dijo mientras abría los brazos sin intención de limpiarse ella misma.

    -No seas exagerada ma! –sin dejarla pensar, agache mi cabeza y con mi lengua limpié la mancha de chocolate de su tetas.

    -Damián! Qué haces? Ya estás grande para jugar con la boca en mis tetas! –yo conocía la voz de enojo de mamá y esa no lo era.

    -Viste que rico estaba el mousse golosa? No se puede desperdiciar jaja –la mire esperando la reacción con una sonrisa entre pícara y perversa.

    -Ah, si? Ya vas a ver pendejito –amenazó con una sonrisa similar a la mía.

    Metió casi toda su mano en el mousse y la paso desde mi pecho hasta el ombligo con una sonrisa similar a la mía.

    -Así que no se puede desperdiciar?? –miró su obra de arte abstracta en mi torso, agachó su cabeza y con su ancha lengua bajó intentando limpiar la mayor cantidad de chocolate posible.

    Mi verga estaba a punto de explotar y ella lo notó cuando levantó su lengua de mis abdominales y bajó la mirada. Después de quedarse con la mirada fija unos segundos en la carne aprisionada bajo mi bóxer, me miró a los ojos y sonrió mientras el chocolate se derretía en su boca.

    -Tenés razón hijo, está riquisimo! Voy a tener que hacer otro para la torta.

    Le devolví la mirada con los ojos cargados de lujuria y venganza, imite su acción con las dos manos en el mousse y se lo embarre con fuerza en su enorme escote manchando tetas y remera por igual.

    -Mirá como me hiciste mi remera nueva hijo! Ahora la tengo que lavar – dijo al tiempo que dejaba su torso cubierto solo por un ajustado corpiño de encaje blanco haciendo juego con su tanga. Viendo que la fina lencería también había quedado manchada por el mousse, llevó sus manos a la espalda, desabrochó el bretel y sus enormes tetas cayeron en un mini rebote por la gravedad. Dos enormes pezones marrones y duros estaban delante de mí esperando ser chupados.

    –Ahora si podes comer más cómodo.

    Casi por instinto, tomé un puñado más de mousse y me ocupé de ensuciar sus hermosas y enormes tetas para luego enterrar mi cara y chupar enérgicamente sus duros pezones al tiempo que ella empezaba a gemir como en el vídeo de mi cuarto. Con las manos aun embarradas de chocolate, mamá bajo su mano y gimió aún más fuerte cuando, por primera vez, palpó dureza de mi engarrotada verga.

    -Nunca pensé que me iba a gustar tanto el mousse –susurró entre gemidos mientras bajaba y subía la piel de mi pene.

    Saqué mi boca de sus pechos con la mitad de la cara llena de chocolate, tomé el bol y metí la cabeza de la pija en el mousse. Tomé la parte de atrás de su cabeza y ella se arrodilló mientras bajaba su pollera y su tanga, todo al mismo tiempo. Llevó mi glande a lo más profundo de su garganta sin ni siquiera titubear por la falta de aire, obligándome a gemir por el contacto de su lengua en mi verga. Subía y bajaba con su boca mirándome con ojos provocativos como diciendo <viste lo que sabe hacer mamá?>.

    Luego de unos minutos de recorrer cada centímetro de carne con su boca y no dejar ni un ápice de mousse, se levantó toda enchastrada de chocolate y apoyo sus enormes tetas en la mesada dejándome su culo a la altura de mi verga toda ensalivada.

    -Metemela por el culo Damián –dijo mientras bajaba su mano a la concha:

    Ensalive un poco más la punta y la apoyé en la puerta de su ano al tiempo que empezamos a empujar, ella hacia atrás y yo hacía delante. Un poco de fuerza hizo que la dureza se abra camino en su estrecho culo. Los gemidos se habían convertido en gritos ahogados de dolor pero ella no paraba de empujar hacia atrás con su enorme culo. No puedo asegurar el tiempo exacto que pasó, pero estoy seguro que luego de que mi verga haya dilatado su ano y el recorrido se vuelva mucho más fluido, mamá ya había tenido tres orgasmos uno seguido del otro y cada vez más fuertes.

    Cuando notó que mi ritmo aumentaba y ella ya estaba completamente empapada, sacó la pija de su culo y se volvió a arrodillar delante de mí.

    -Dame la lechita en la boca –dijo entre gemidos mientras se masturbaba con su mano derecha y me pajeaba con la izquierda, con sus labios succionándome el glande.

    Después de unos segundos sentí como la tibieza de mi semen comenzó a subir por mi verga hasta depositarse en la boca de mamá, Entre gemidos y el ruido de su garganta tragando el espeso semen. Con la relajación posterior a uno de los mejores polvos de nuestras vidas, se levantó, y me dio un beso en la mejilla.

    -Feliz cumpleaños hijo. Anda a bañarte y cambiarte así recibimos a los invitados.

  • Por el culo no que me lo rompes, padrino

    Por el culo no que me lo rompes, padrino

    Camila vestida con una chaqueta azul, una blusa blanca, una minifalda azul, calzando zapatos negros con tacón de aguja y con una bolsa en la mano, llamó a la puerta de su padrino, Emilio al abrir y verla se llevó un alegrón. Sabía a lo que venía. Le preguntó:

    -¿En qué has venido?

    -En autobús.

    Al entrar en casa a Camila le llegó un olor a asado que abría el apetito. Emilio miró para sus piernas, unas piernas rectas desde la raíz del muslo hasta el tobillo con curvas en tobillos y rodillas y la polla se le puso nerviosa dentro del calzoncillo. Le dijo:

    -Te miro y me parece que tienes andares de princesa.

    Camila se dio la vuelta y sonriendo le respondió:

    -¿Y cómo caminan las princesas?

    -Caminan cómo tú -le dio con la palma de la mano en el culo-, con estilo.

    Camila cambió de tema.

    -Huele que alimenta. ¿Qué está cocinando?

    -Estoy haciendo un conejo al horno. ¿Comiste?

    -No. Traía unos pasteles y una botella de Tío Pepe…

    -Eso es para el postre. Hice para comer y cenar, o sea, que sobra para los dos.

    Tiempo después estaban sentados a la mesa comiendo el conejo asado con las manos, las patatas con el tenedor y largándole unos buenos tragos de vino tinto. Después de mandar un trago le preguntó Emilio:

    -¿De qué hablaste con tu novio ayer al volver a casa?

    -Seguimos discutiendo.

    -¿Por dejarte a medias?

    -Por eso mismo.

    -¿Y?

    -Y menos mal que ya iba satisfecha.

    -Bueno, satisfecha, satisfecha no ibas.

    -Calle, calle que en mi vida me había corrido dos veces seguidas.

    -Ya va siendo hora de que me tutees que me haces sentir más viejo que el abuelo cebolleta.

    -¿Y ese quién es?

    -¡Qué viejo soy, coño, que viejo soy!

    -Si pensara que eres un viejo no vendría a lo que vengo.

    Comieron, llevaron los platos al fregadero y allí Emilio, detrás de ella, la cogió por la cintura, la besó en el cuello, le arrimó la polla al culo y le dijo:

    -Tengo unas ganas locas de comerte el culo.

    -¿Quién te lo impide?

    Emilio le bajó las bragas, se agachó, le abrió las nalgas y lamió su ojete. Camila con una mano levanto la minifalda y con la otra se apoyó en el fregadero. De las lamidas, pasó a las folladas. La punta de la lengua entraba y salía del ojete mientras las manos de Emilio apretaban sus duras nalgas. Después el dedo medio de su mano derecha entró en el ojete mientras le lamía y mordía las nalgas. A este dedo le siguió el pulgar. La vagina se abría y se cerraba y se iba empapando. Emilio pilló un pequeño taburete que usaba para coger las cosas más altas de la alacena y se lo puso al lado para que Camila se subiera en él. Se subió y apoyó las dos manos en el fregadero. Emilio cogió con los dedos manteca que tenía en un tarro, sacó la polla empalmada, la untó de manteca, le metió de nuevo el dedo pulgar y le folló el culo con él. Luego le frotó la polla en el ojete. Camila sintiendo cómo los jugos que salían de su coño y bajaban por el interior de sus piernas, le dijo:

    -Por el culo no que me lo rompes, padrino.

    No le hizo caso. Le echó las manos a las tetas y magreándolas metió la punta de la cabeza. Camila estaba asustada.

    -¡No metas más que la puntita!

    A la puntita le siguió la cabeza entera. Fue como si le metiera un supositorio. No le desagradó.

    -¡Cómo llena!

    Emilio excitado como un toro y con la polla dura cómo una roca, le dijo:

    -¡Llenar te voy a llenar yo el culo de leche!

    Camila no se quería quedar cómo se quedaba con su novio.

    -¿Y yo qué?

    -Tú te vas correr cómo una perra.

    Se la clavó hasta el fondo.

    -¡Diosss!

    -Enseguida te empezará a gustar.

    Le giró la cabeza con una mano y besándola le folló el culo muy lentamente. Al rato le dijo Camila:

    -Ya me gusta, padrino.

    -Y más que te va a gustar.

    Camila con toda la polla dentro del culo, le echó una mano a los huevos, se los acarició, y le dijo:

    -A ver si es verdad.

    Emilio comenzó un mete saca especial… Al sacarla la sacaba del todo, la volvía a engrasar con manteca, volvía a poner la punta en el ojete y de un viaje, con suavidad, se la metía hasta el fondo… Camila gemía sin parar. Estaba gozando una cosa mala y se lo dijo.

    -¡Hostias qué gusto, padrino!

    -Gusto es el que vas a sentir cuando te corras.

    Así estuvo un par de minutos, después comenzó un frenético mete y saca. El coño de Camila goteaba cómo un grifo cuando la polla de su padrino salió de su culo y entró en él. Tenía un coño estrechito. La polla le entró casi tan apretada cómo en el culo. Le dio caña mientras amasaba sus tetas y jugaba con los pezones. Al ratito, le dijo:

    -¡Me corro, padrino!

    Al comenzar a correrse se la sacó del coño, se la metió en el culo y se corrieron juntos, ella se corrió temblando, chillando cómo una coneja y haciendo un charco de jugos sobre el taburete y las baldosas de la cocina y él dentro del culo jadeando cómo un perro.

    Al acabar Camila se dio la vuelta, le dio un pico y le dijo:

    -¡Eres el amante perfecto!

    -Me gusta que me des cera.

    Emilio puso una rodilla sobre las baldosas. En el coño de Camila vio dos colgajos de jugos que parecían mocos, los lamió y después lamió el coño, al lamerlo se encontró con una especie de pasta babosa que se tragó, luego le echó las manos a las caderas y lamió su clítoris de abajo a arriba, después lateramente, al ratito de modo transversal, luego alrededor, y a continuación de modo aleatorio y metiendo y sacando la lengua en su vagina para ir tragando sus jugos, jugos que un tiempo después salieron en cascada cuando se corrió en su boca, diciendo.

    -¡Qué bueno eres!

    Camila se corrió como una loba y Emilio se hartó de beber de su coño fresquito.

    De vuelta a la sala se sentaron cada uno en un sofá. Camila abrió la botella de tío Pepe y el paquete con los pasteles. Cogió uno, se levantó, fue junto a su padrino, se lo puso en la boca, él mordió un trozo relleno con crema, ella se comió el resto, después lo besó con lengua y a continuación poniendo cara y voz de mimosa, le preguntó:

    -¿Está más rico el pastel que mi coño?

    -No, prefiero tu coño. Sabe mejor

    Se levantó, y le dijo:

    -Voy a buscar un par de vasos.

    Emilio miró para su culo redondito, vio cómo se iba moviendo de un lado al otro, y le dijo:

    -¡Estás mejor que la empanada de maíz con berberechos!

    Camila giró la cabeza, sonrió y le dijo:

    -Con las ganas que me comió el coño no me cabe la menor duda.

    Camila volvió con los vasos y el tarro de manteca. A Emilio no le salían las cuentas.

    -¿Le vas a echar manteca a los pasteles?

    A Camila sí le salían.

    -No, es para tu polla. Sé que los hombres tardan en empalmarse después de correrse.

    -¿Y quieres ponérmela dura untándola con manteca?

    -Eso y otra cosa.

    A Emilio le latía que le gustara el sexo anal. Pensó que ya puestos en harina tenía que intentar traerla a su terreno.

    -Sabes, tengo una fantasía que sé que me la pondría dura.

    -¿Cuál es?

    -¿Ver a una mujer con un cuerpazo cómo el tuyo haciendo un striptease?

    Camila rompió a reír.

    -Yo haciendo un striptease, quita, quita.

    -Verte debe ser una gozada. Fijo que me empalmaba cómo un burro.

    -Un striptease no lo sé hacer, pero una paja, sí. ¿Te vale?

    -¿Y si hacemos una paja mirándonos sin llegar a corrernos?

    -Me gusta la idea

    Camila estiró las piernas, se recostó en el sofá, metió una mano dentro de las bragas y jugó con su coño mientras miraba cómo su padrino se tocaba la polla por encima del pantalón. Al rato bajaba las bragas hasta los tobillos, abría las piernas y se acariciaba el clítoris con dos dedos. Emilio sacó la polla morcillona y comenzó a menearla… Pasado un tiempo, al meter Camila los dos dedos dentro del coño, sacarlos, chuparlos y volver a meterlos a Emilio la polla se le puso dura. Poco después ya los dedos chapoteaban dentro del coño; «¡Clash, clash, clash…!» La polla y la palma de la mano de Emilio estaban mojadas. Camila mirando cómo la mano bajaba y subía, subía y bajaba, comenzó a gemir cada vez más aprisa.

    Llegara al punto de no retorno. Sus ojos se cerraron de golpe, paró de gemir mientras se encogía, y acabó gimiendo de nuevo, mirando para la polla erecta.

    Al acabar, con una cara de felicidad que daba gusto verla, subiéndose las bragas, le dijo:

    -No pude aguantar. ¿Unos pasteles y un traguito para reponer fuerzas?

    Emilio guardando la polla, le dijo:

    -Cómo tú digas.

    -Después igual me animo.

    -¿A qué?

    -Si me animo ya lo sabrás.

    Un tiempo después se animó y lo supo. Camila puso música de piano en el móvil y comenzó a hacer un striptease. Contoneando las caderas quitó la chaqueta, y la tiró al piso, desabotonó la blusa y después la tiró sobre la chaqueta. Luego se quitó la minifalda. Quedó en bragas blancas y sujetador a juego, medias negras con ligas rojas y los zapatos de tacón de aguja. ¡Qué cuerpazo tenía!

    Se dio la vuelta y sin dejar de bailar contoneando las caderas movió los brazos cómo si fueran alas de mariposa en vuelo. Se quitó el sujetador, se dio la vuelta de nuevo y se lo tiró a la cara, después se acercó a él, y bailando le restregó el culo en la cara, después lo bajó, se sentó sobre su polla morcillona y se contoneó apretándola con su culo. Emilio le bajó las bragas. Camila dejó de bailar, se dio la vuelta, le quitó la camisa, los zapatos y los calcetines, los pantalones y los calzoncillos. La polla ya estaba de nuevo gorda y dura. Cogió el tarro de la manteca y le untó la polla y los huevos con ella. Se dio la vuelta, le cogió la polla con su mano derecha, la puso en la entrada del ojete y echando el culo hacia atrás la metió hasta el fondo, luego le dijo:

    -¡Te voy a romper la polla, padrino!

    Emilio le agarró las tetas, le apretó los pezones y le dijo:

    -Y yo a ti las tetas.

    Nadie le rompió nada a nadie. Camila folló a su padrino con suavidad, ya que si lo folla duro la que se rompería el culo sería ella. Emilio quería gozar el máximo tiempo posible y después follarle el coño y hacer que se corriera, pero Camila lo iba a sorprender. Se dio la vuelta, se sentó sobre la polla, le echó los brazos alrededor del cuello y mirándolo a los ojos le dijo:

    -Quiero que nos corramos juntos.

    -¿Y si quedas preñada?

    -Quedé.

    Camila movió su culo de atrás hacia delante y de delante hacia atrás, lento al principio, a medio gas después y al final a toda hostia. Follándolo a toda hostia vio cómo su padrino se ponía tenso. Sintió su polla latir dentro de su coño. Vio cómo sus ojos se cerraban y luego sintió el primer chorro de leche dentro de su coño. Camila soltó un gemido que más que gemido parecía un suspiro. Su boca se posó sobre la de su padrino, Emilio le metió la lengua dentro, buscó con su lengua la lengua de su ahijada y después se la chupó. Cuando el coño de Camila comenzó a correrse y su coño apretó la polla y la bañó con su corrida, echó la cabeza hacia atrás, su cuerpo se curvó, y exclamó:

    -¡¡¡Aaaah!!!

    Siguieron con la fiesta, pero aquí acabo el relato porque me entraron unas ganas locas de hacer una paja.

    Quique.

  • Mi compañera Selene

    Mi compañera Selene

    En cuanto probé a las chicas no pude dejar de hacerlo y es que tener un buen cuerpo femenino encima mío, me excita muchísimo.

    Luego de que Luis y yo llegamos a un acuerdo, donde podíamos gozar con quien quisiéramos, para mí fue como soltarme la rienda y con hombres y con mujeres por igual.

    En mi oficina trabaja una chica de nombre Selene, ella, tiene 24 años y viene de Guadalajara, ¡obviamente tiene un cuerpo hermoso, nalgas grandes, tetas grandes, ojos verdes, un cuerazo de mujer!

    ¡Desde que la vi fantaseaba con tenerla conmigo o con otros, pero quería tenerla desnuda y darle una rica cogida!

    A veces cuando menos planean las cosas pasan y así sucedió con ella, estábamos afinando una presentación en la oficina para un muy buen cliente y al final solo quedamos ella y yo, ella traía una licra negra que se transparentaba su rico cuerpo, su tanga, uf, la niña me había puesto cachonda, no podía dejar de verle su rico par de tetas, ella al percatarse solo me sonreía, no se s i no se daba cuenta o me daba entrada, así que yo hoce lo mismo, me abrí mie escote, me cruzaba de piernas, le permitía recargarse en mí, ambas estábamos de calientes!

    L: Oye Selene, ¡vamos a cenar saliendo!

    S: Lety, gracias, pero no puedo, ¡tengo que llegar a casa!

    L: ¿Y eso?

    S: No lo sabes, ¡pero estoy casada!

    L: ¡Jajá, perdón, no sabía!

    S: Descuida, no pasa nada, ¡mejor sigamos trabajando!

    La idea de tenerla me invadía, me moría de ganas por manosearla y hacerle el amor, pero media mis intenciones, pero ella al parecer no, me seguía sonriendo, me acerba sus tetas a mi cara, me pegaba sus nalgas, ¡dios estaba excitadísima!

    L: ¡Ay, Selene, que trasero jajá, casi me tiras!

    S: Perdón hermosa, jajá, ¡tú no te quedas atrás!

    L: ¡Que hermoso cuerpo tienes, yo a tu edad no estaba así!

    S: ¡No! Si estas buenísima! ¡Con todo respeto y cuantos tienes 33 o 34 verdad!

    L: ¡Gracias nena, si tengo 34, ya soy una abuela!

    S: Para nada, ¡yo sé que despiertas bajos deseos en todos los de aquí y en algunas, jajá!

    L: ¡Jajá, favor que me haces, pero no, la que despierta los deseos eres tú!

    ¡Nos lanzamos miradas coquetas, sabía que Selene me estaba dando entrada, con sus miradas y como me tocaba!

    Fue cuando estábamos buscando unas carpetas en el archivo muerto cuando decidí lanzarme directo al ruedo, ella estaba de espaldas tratando de alcanzar una carpeta, su hermoso trasero se veía majestuoso, junto con ese tremendo par de piernas, no resistí más y la abrace por atrás, ella se quedó anonadada, no se movía, mi abrazo era fuerte, repuje mi concha a sus nalgas, sentí como se estremeció y un leve exclamo salió de ella.

    S: ¿Que… haces Lety?

    L: ¡Uhm, nena, solo te abrazo!

    S: Si, pero más que abrazo, ¡parece otra cosa!

    L: Así, ¿que parece?

    S: ¡Como si me estuvieras encoxando!

    L: En serio, ¡pues si tuviera pene ya te lo estaría metiendo!

    S: ¡Lety, pero que dices, acuérdate que soy casada!

    L: ¡Yo también, te guardare el secreto!

    Inmediatamente ella volteo y empezamos besarnos, un beso tan rico, que me quedaba sin saliva, sus manos apretaban mi cintura, ¡mientras las mías apretaban sus duras y grandes nalgas!

    S: ¡Lety, no sabes cuánto te deseo!

    L: Y yo a ti hermosa, ¡me tienes loca!

    S: ¡Me encanta tu cuerpo, quisiera ser tu amante!

    L: Nena, que rico, ¡con gusto!

    Me quite e saco que me cubría y me deje en mi blusa blanca entallada, Selene se despojó de blusa dejándome un par de enormes tetas listas para mi boca, no dude en empezar a recorrer ese par de montañas que tenían un sabor sin igual.

    Su mano acariciaba mis muslos, nuestras lenguas se enredaban riquísimo, nos fuimos hacia la mesa que ocupábamos para los documentos, los cuales tiramos al piso, me senté en la mesa levantando mis piernas, Selene empezó a recorrerme con su lengua desde mi entrepierna hasta mis pies, me besaba lamía y mordía las piernas, ¡al parecer eso era lo que más le gustaba de mí!

    S: Que rica, que hermosas piernas, ¡me encantan!

    L: ¡Si mi amor, son tuyas!

    S: Mmm! ¡Aunque también esto me gusta!

    Con sus dedos acariciaba mis labios vaginales, su lengua lentamente se dirigía hacia mi vagina, que empezaba a humedecerse con lo que me hacía.

    Finalmente empoza a hacerme un muy rico oral, su lengua y sus dedos me hacían gozar, esta nena sabía perfectamente donde tocar y como, enrollaba su lengua para simular una penetración, me subió la blusa y me apretaba las tetas, mi clítoris estaba infladísimo a causa del trabajo que me hacía Selene, fue entonces que yo también quise probar sus delicias, me despoje de mi blusa y levante a Selene, le baje su licra y su hermosa tanga de encaje, ¡y nos acomodamos para un delicioso 69!

    L: Que rica, ¡sabes delicioso!

    S: ¡Agh, que rico lo haces, uf!

    L: Estas buenísimas amor, que cuerpo, ¡me enloquece!

    S: ¡Cómeme, soy tuya, mmm!

    Ambas nos tragamos nuestras pepas de una forma tan rica, el oral que me daba nunca antes un hombre me lo había hecho así, ni siquiera otras chicas, ¡se notaba que Selene era una buena come concha y vergas!

    L: Que envidia, ¡tu marido ha de estar feliz!

    S: No solo el, ¡me encantan las chicas!

    L: Si, lo note, ¡mas ahora con lo que me haces!

    S: ¡Desde que te vi, tuve ganas de hacértelo!

    L: ¡Yo igual!

    Me puse en cuatro empinadísima en la mesa, Selene lamia mis muslos y con sus manos me empoza a masturbar riquísimo, usaba dos dedos, después fueron cuatro, su movimiento era veloz, pero muy rico, me hacía gemir, sentía como si me estuvieran dando una buena verga, Selene me daba de nalgadas y me as mordía, me apretaba las tetas, ¡me sometía riquísimo!

    L: ¡Ahg, así, Selene, que rico!

    S: ¡Que hermoso coño, mojas magnifico!

    L: ¡Uf, mas, mas!

    S: Eso, así, ¿te gusta?

    L: ¡Me encanta, sigue!

    ¡Ahora ya su mano estaba dentro de mí, su lengua lamia mi ano, el cual espesaba a dilatarse lentamente, ahora sentía como su lengua entraba y salía de mi culito y su mano de mi vagina!

    Me tenía gozando de lo lindo, jamás una chica me había hecho sentir eso, un orgasmo llego a mi vientre, me moví como serpiente al ritmo del placer, ¡mojaba toda su mano y ella disfrutaba de lo que me hacía!

    L. Que rico, uf, dios mío!

    S: ¡Me encantan las mujeres como tú!

    L: ¡Jajá, ahora me toca, ven chiquita!

    La puse igual en cuatro, mi lengua empezó a lamer su ano y vagina al mismo tiempo, mis manos apretaban sus tetas grandes, ¡dándole masaje a sus pezones!

    Le daba de nalgadas y le mordía muslos y nalgas, fue entonces que con mis dedos hice un tipo tijera y empecé a introducírselos en su ano y vagina respectivamente, lo hacía con suavidad, ella lanzaba suaves gemidos y yo como una buena macha, ¡disfrutaba al verla gozar!

    S: ¡Ah, mami, si, así, agh!

    L: Que rico culito, esta tan apretado y dios como mojas, ¡que sabrosa!

    S: ¡Mas rápido, hazlo rápido por favor!

    L: Eso me agrada, pídeme más, ¡soy tu ama!

    S: ¡Mételos rápido, y doble, quiero gozar!

    Ahora con dos dedos en cada orificio la penetraba, lo hacía rápido y brusco, le mordía las nalgas, le besaba las piernas, esa mujer me tenía loquita, sus fluidos empezaron a salir, su culito se abría riquísimo y fue cuando con mi otra mano también le metí dos dedos, ahora cuatro en su ano y dos en su vagina, ¡moviéndose rápido y haciéndola gemir de placer!

    S: ¡Agh, si, dio que placer!

    L: ¡Nena, que rico, uf!

    S: Me matas, ¡mi culo!

    L: ¡Ahora es de tu ama, muévete, muévete!

    S: ¡Mami, agh, que rico!

    Selene no contuvo más su placer y también tuvo un orgasmo, fluidos brotaban de su vagina salpicándome rico, yo seguía estimulando a la nena para hacerla gritar más, total solo estábamos ella y yo en el lugar!

    En un lapso de beso y caricias reposamos del orgasmo obtenido y ahora ambas en la mesa, ¡nos entrelazamos para unir nuestras vaginas!

    Ambas teníamos experiencia y se notaba ya que sabíamos como movernos, el sonido de nuestras vagina chocando era maravilloso, nos mirábamos con deseo carnal, a veces nos acercábamos para besarnos, nos apretábamos las tetas, gritábamos y gozábamos mucho!

    L: ¡Agh, si, que rico!

    S: ¡Lety, te mueves riquísimo dios!

    L: ¡Tú también y tu cuerpo, uf!

    S: ¡Quiero estar así contigo todo el tiempo que se pueda!

    L: Claro nena, ¡ahora eres mi amante!

    Nos venimos juntas una vez más, otro orgasmo maravilloso teníamos juntas, ¡besos mordías y apretones lo complementaban!

    Al terminar de coger, recogimos las cosas tiradas y seguimos trabajando, aunque aprovechábamos para manosearnos y besarnos, finalmente a la 1:00 am terminamos el trabajo, al salir su marido estaba esperándola, ella me lo presento y al ver como se besaban me excito mucho, ya que recordé como unas horas atrás, ¡mi concha era la que estaba en su boca!

    Selene y yo tuvimos sexo un par de ocasiones mas, hasta que se fue a Torreón, pero nunca olvido a esa rica nena bisexual!

    ¡Saludos, su amiga Lety!

  • Compensación por el viaje

    Compensación por el viaje

    Recuerdo perfectamente cursaba la materia Estética en la Universidad, el profesor era de esos parlanchines que cuentan toda su vida y los últimos 20 minutos de la clase son los que en realidad dedica a la clase para poner trabajos, asignaciones, etc.

    Algunos compañeros y yo estábamos en un grupo de Whatsapp que supuestamente era para hacer las asignaciones en grupo, pero la realidad era que los temas eran más sobre sexo que otra cosa, estaba formado por 4 chicas y 5 chicos yo incluido y con la chica que más hice simpatía era justamente la que hacia los comentarios más calientes, era más obscena y liberal, decía las cosas muy claras y plebes, a veces hasta más que yo y eso es mucho decir, era usual las conversaciones por chat en solitario, pero yo me sentía algo intimidado por ella, veía su libertad al expresarse y al charlar, además de su tamaño, yo no soy muy alto, pero soy de una estatura algo más alta del promedio, 6 pies para ser especifico, pero ella es más alta que yo, siempre hacia bromas en el grupo sobre su estatura de las que tanto ella como los demás siempre reían, un día me atreví a comenzar hablarle sobre sexo en chat privado y no me fue sorpresa su naturalidad con la conversación, entre historias y preguntas llego la esperada “que te atreverías a hacer conmigo?” a lo que ella me respondió muy alardeante “a lo que tú me motives”…

    Después de haber terminado el semestre, todas las conversaciones solo eran sobre sexo e insinuaciones, pero nunca quedábamos en una cita, hasta que una ocasión después de algunos días sin hablarnos, le escribí: “Hola malandra” (el seudónimo que le había puesto en el grupo), “Hola señorito” me respondió… Le pregunte que cuales planes tenia para ese día, y me dijo que tendría clases de inglés desde las 5 hasta las 9 de la noche, le dije que yo estaría libre a partir de las 8 pm, que si quería me daba la dirección y yo pasaba por ella, ella sonrió y me explico cómo llegar… Sin hablar más nada, le dije que a las 9 pasaría por ella y que ahí decidiríamos a cual motel iríamos, entre risas me dijo, “ohh, así nomás sin preguntar?” le respondí que en el camino vería como la motivaba y ya ella decidiría, sonrió y no volvimos a conversar hasta las 8:30 cuando le escribí que ya salía a recogerla, ella me respondió con un mensaje “Ah, pues vas en serio?” yo solo lo leí y no respondí hasta llegar al lugar donde ella estaba, a eso de las 8:55 le envié un mensaje diciéndole que ya estaba en la puerta. Justo al marcar las 9:00 pm comenzó a llover y vi cómo se aglomeraban las personas en la entrada del edificio, tome mi celular y la llame, le explique en qué parte de la salida estaba y la vi a lo lejos caminando mientras se cubría de la lluvia con una chaqueta, había olvidado su tamaño y eso me provoco una leve sonrisa al verla acercarse, apresuraba el paso para mojarse lo menos posible y ya cuando estuvo cerca abrí la puerta para hacerle más fácil entrar al vehículo, ella entró, sonrió, me saludo con beso de mejilla y me dijo “en verdad pensé que no vendrías”, yo le dije que ya estaba ansioso por ese encuentro y que ya lo habíamos pospuesto varias veces, ella sonrió y me dijo, “pues debo confesarte que estoy en mis días y si vamos al motel, no podríamos hacer lo que tanto hemos hablado”, me sentí frustrado y algo confundido, pero le dije que estaba bien, que podríamos aprovechar e ir por comida o unos tragos si le apetecía, ella me dijo que era muy bonito de mi parte pero que en su casa su madre siempre le guarda que cenar y que no había avisado que llegaría más tarde y no quería preocuparla, “así que podríamos hacer algo más” me dijo, al escuchar estas palabras la mire y ya ella tenía su cara de pervertida esperando mi próximo movimiento, pero quise seguirle el juego y le pregunte “como que algo más? Dime un ejemplo?” mientras le sujetaba una de sus tetas y me acercaba a su cara para besarla, ella se dejó y dijo “ese es un buen comienzo”, comenzamos a comernos la boca mientras aprovechaba para apretar sus tetas, ella me pidió que fuéramos a otro lugar ya que ahí la podrían ver sus compañeros…

    Comencé a conducir y tome la dirección a un gran parque de la ciudad llamado Mirador Sur, a esa hora no habría nadie y más porque estaba lloviendo. Le pregunte si alguna vez habría practicado sexo oral a alguien mientras conducía, me dijo que no, pero que siempre hay una primera vez, casi provoco un accidente al comenzar a desabrocharme el pantalón a lo que ella me dijo “cálmate, en nuestras casas nos esperan”, ambos reímos pero ya tenía mi pene por fuera, ella recogió su pelo y me dijo que se veía apetitoso, procediendo a hacerme la mamada, era toda una experta, lo hacía con gran velocidad y euforia, yo no conseguía concentrarme en el camino así que decidí estacionarme a la orilla del parque y disfrutar la tremenda mamada que me hacía, por momentos lo sacaba de su boca y me decía obscenidades como “que rico pene tienes”, “me encanta sentir un pene en a boca”, “quiero que me jales el pelo”…

    Esto me ponían el morbo por las nubes, al cabo de unos 5 o 10 minutos en la mamada vi las luces rojas y azules detrás del vehículo, era la policía… supongo que gracias a que llovía no se desmontaron a pedirme mis documentos y permiso de conducir, así que rápidamente encendí el vehículo y lo puse en marcha, ella me pregunto si alguien se acercó y yo le explique que un vehículo de la policía, ella sonrió y me pregunto “te da miedo que vean que estas recibiendo una mamada o que te pregunten que tan bien lo se mamar?”… era toda una zorra, me encantaba las obscenidades que decían y ya no veía las luces tras el vehículo, así que me estacione pero deje la marcha puesta, le avise que estaba a punto de venirme a lo que ella respondió “dale leche a esta perra”… eso me enloqueció y le empuje la cabeza metiéndole mi pene hasta la garganta y no aguante más, estalle dentro, ella siguió con la misma intensidad y yo solo escuchaba el gagueante sonar de su garganta tragando mi pene… ya había acabado pero ella seguía, como si quisiera succionarme el alma hasta que le pedí que parara, ella se levantó, sonriente sin ni una gota de semen en su boca, tomo una servilleta de las que traigo siempre en el vehículo y limpio la comisura de su boca, me sonrió y me dijo: “ahora te enseñare a llegar a mi casa” puse marcha y al cabo de unos 10 minutos nos estacionamos frente a su casa, me mostro cual era el departamento, comenzamos a comernos la boca de nuevo y me dijo que había que terminar lo que ya habíamos comenzado, se despidió y subió a su edificio.

    Hasta el día de hoy son pocas las mamadas que he recibido parecidas a esa, sigo en contacto con mi amiga aunque no hemos podido vernos en persona otra vez.

  • Descarga de leche para Camila

    Descarga de leche para Camila

    Soy Daniel, tengo 28 años, este es mi primer relato, así que espero que les guste y se masturben mucho. Todo lo que contaré en mis relatos son historias reales aunque cambiaré los nombres por privacidad.

    Llevo un par de años casado con Camila, ella tiene 31 años, es morena, 1,60 de estatura, talla 34b de brasier, un culo hermoso, yo tengo 28 años, mido 1,70, soy moreno, mi verga mide 16 cm, atlético ya que me encanta el deporte, sobre todo salir a correr.

    Solemos tener sexo con poca frecuencia, ya que nos gusta aguantar como a modo de juego para salir de casillas al follar, aunque ella como es mujer aguanta más y yo me desespero de lo arrecho que soy.

    Llevábamos mes y medio sin tener sexo, llegué del trabajo casi a medianoche y pensé que por el cansancio la noche pasaría normal.

    Estábamos quedándonos dormidos mientras veíamos una película, Camila tenía calor y decidió quedarse solo con su camiseta de pijama y una tanga negra, tengo un grave placer al ver a una mujer con este tipo de ropa interior de color negra y eso me provocó una erección en medio de mi cansancio rutinario.

    Camila me dio la espalda pero puso su mano atrás y empezó a tocar la cabeza de mi verga sutilmente con sus dedos para ir mojando todo mi trozo con el líquido pre seminal que yo estaba produciendo, empecé a besar su cuello y le dije te voy a coger tan duro, te tratare como una puta, me di cuenta que eso la excito porque al tocar su ropa interior estaba sintiendo su humedad.

    Dio la vuelta y empezamos a besarnos salvajemente y después de varios minutos me arrodille, moví a Camila al borde de la cama, corrí su tanga hacia un lado empecé a saborear sus jugos y chupe su vagina por mucho tiempo, de hecho es lo que más le gusta a ella, confieso que hago un sexo oral delicioso, y lo disfruto mucho, con el paso del tiempo entre gemidos ella empujaba cada vez más mi cabeza hacia su vagina, cada vez se excitaba más hasta que me dijo, ‘métemelo todo, lo quiero ya mismo’.

    Era el momento perfecto, yo tenía mi trozo de carne rígido y cuando empecé a clavarle mi verga, empezó a gemir con fuerza, lo que me hizo tener el control, le tapé la boca y la embestí con mi polla una y otra vez, no tardó mucho porque me empujó y me dijo: pon tu cara, que me vengo, Camila se vino a chorros, su squirt es una de las cosas que más disfruto de ella, y ella me ha dicho que le excita aún más verme tomándome su delicioso chorro, yo estaba muy arrecho así que puse de inmediato mi polla en su boca, la empecé a cachetear con mi verga, y por primera vez en nuestra relación la obligué a que bebiera todo mi semen, se veía tan inocente bebiéndose toda mi leche que me arreché más, después de mes y medio sin siquiera masturbarme expulsé una gran cantidad de leche, se ahogó un poco, pero me encantaba ver como se desbordaba el semen entre sus labios de tanta dosis que tenía guardada para ella.

    Terminamos agotados, fue una descargada épica, ella se quedó dormida al rato y yo me masturbé un poco viendo su culo exquisito ante mis ojos.

    En el próximo relato les contaré cómo Camila me dejó pagar por follarme una scort de alto nivel y por qué.

  • Miradas: El comienzo de una historia

    Miradas: El comienzo de una historia

    Veía todas las tardes a aquella joven pareja en el parque. No tendrían más de dieciocho años y se veían muy enamorados. Siempre los observaba abrazados en algún banco y dándose besos. Damián pensaba que eran muy afortunados, especialmente el muchacho, por tener una novia tan bonita y cariñosa.

    Damián bajaba todas las tardes al parque. Le gustaba observar a la gente, los niños jugando, las madres detrás de ellos luchando por darles la merienda a sus pequeños, algunas parejas de jóvenes iniciándose en el bello acto de los primeros y besos y sensaciones. Las horas iban avanzando y esos muchachos siempre eran los últimos en irse. Damián desde la ventana de su casa podía observarlos. Era testigo mudo de los avances que daba esa relación. Primero eran solo besos y abrazos inocentes, después esos abrazos inocentes se convirtieron en abrazos profundos en los cuales los jóvenes descubrían la sensación de tener otro cuerpo pegado al suyo.

    Cierto día Damián pudo observar como el muchacho introducía sus manos por debajo de la camiseta de su novia y acariciaba sus pechos. Nervioso no podía apartar la vista de la cara de ella, sus ojos semicerrados y su boca entreabierta delataba que aquello le estaba gustando. Damián no pudo evitar excitarse imaginando como serían los pechos de aquella chica. Otra tarde los vio escondiéndose tras un árbol y desde su ventana pudo ser testigo de cómo aquella muchacha desabrochaba el pantalón de su novio y lo masturbaba. Ella miraba en todas direcciones con miedo de ser descubierta. Damián pensaba que la pobre no estaría disfrutando tranquilamente de aquella caricia que le daba a su chico.

    La visión de aquello le provocó una sensación de muchísimo morbo y curiosidad. Nunca había imaginado que a sus sesenta y ocho años, una muchacha que podría ser su nieta, le iba a producir esa sensación. Avergonzado, se masturbó al acostarse pensando en esa jovencita.

    Estuvo varios días pensando en aquella idea que le rondaba la cabeza. En cierto modo le avergonzaba hacerlo y temía que aquellos muchachos se sintieran ofendidos por su propuesta. Aquella tarde estaba decidido a dar el paso. Desde la ventana los vio sentados en el parque y decidió bajar. A medida que se iba acercando su nerviosismo fue en aumento. Estaba a escasos metros cuando la mirada de ella se dirigió a él.

    -Buenas tardes pareja, que tal estáis?

    -Bien… -los dos respondieron casi al instante mirándose uno al otro. Con la mirada se preguntaban qué quería ese señor.

    -Perdonar que os moleste un momento. Yo me llamo Damián y vivo ahí enfrente -señaló con su dedo la ventana de su casa- muchas veces os veo aquí y es muy hermoso ver como os queréis. Porque os queréis mucho verdad?

    -Sí, claro… -se miraron entre ellos sonriendo. Aquel señor parecía muy amable y su voz delataba que era buena persona.

    -Supongo que por vuestra edad aún vivís cada uno con vuestros padres, verdad? -ellos asintieron- es normal. Sé que es un fastidio no poder estar en un sitio más acogedor y sin pasar frío y por eso quería haceros una invitación que me gustaría que aceptarais.

    -Que proposición? -dijo el muchacho mirando a su novia y después a ese señor.

    -Me gustaría ofreceros mi casa…

    -Su casa? -esta vez fue la joven quien hizo la pregunta asombrada.

    -Así es, yo vivo solo y me gustaría ofreceros mi casa para que no tengáis que estar aquí en el parque pasando frío para poder estar juntos.

    -Pero tendríamos que pagarle algo como si fuera un hostal?

    -No, no… será totalmente gratis. Simplemente a cambio os pediría que me dejarais ver como os queréis.

    -Vernos?… -los muchachos sintieron vergüenza al pensar en esa situación.

    -Si, pero tranquilos, yo estaría sentado en un rincón de la habitación y prácticamente ni os daréis cuenta que este allí.

    Ellos se miraron con una mezcla de vergüenza y como preguntándole al otro con la mirada que opinaba de lo que les acababa de ofrecer ese señor. Damián se dio cuenta que necesitarían hablarlo.

    -No os preocupéis. Mirar, el portal de mi casa es ese y el piso es el segundo. Lo pensáis y mañana si queréis me llamáis en el telefonillo y ya os abro. Vale?

    -Vale, mañana le diremos que decidimos.

    -Hasta mañana pareja -Damián se alejó feliz de haber logrado dar ese paso de realizarles esa propuesta.

    Para Damián aquellas horas se le hicieron interminables. Por la noche volvió a pensar en aquella pareja de adolescentes. Se imaginó cómo sería aquella chiquilla desnuda. Volvió a masturbarse pensando en ella.

    Por fin había llegado la tarde. El día anterior había hablado con esos jóvenes y estaba muy nervioso e impaciente por saber que habían decidido. Se asomó a la ventana muchas veces con la esperanza de verlos y desconcertado veía aquel banco del parque vacío. Se temió que se hubieran enfadado por recibir aquella propuesta. Avergonzado comprobó que tenía miedo de no volver a verlos aunque fuera en la distancia. Eran las siete y volvió a asomarse a la ventana. Comenzaba a reprocharse el haber bajado la tarde anterior y decirles aquello. De pronto el sonido del timbre lo devolvió a la realidad. Serían ellos? Se apuró en acercarse a la cocina y coger el telefonillo. Su voz sonó nerviosa al preguntar quién era.

    -Damián, somos nosotros… -era la voz del muchacho- nos abre?

    -Subir… -su corazón comenzó a latir como hacía muchos años que no lo hacía.

    Les abrió la puerta y allí los vio acercarse. No pudo evitar mirar disimuladamente de arriba a abajo a la chiquilla. Estaba muy guapa con aquel vestido azul. Ellos se acercaron a la puerta y parecían dos corderillos asustados. Los mandó pasar e intentó tranquilizarlos. Intentando hacerlos sentir cómodos les propuso tomar unos refrescos en el salón y así relajarse un poco.

    Ellos le dijeron que se llamaban Nuria y Carlos y que tenían diecisiete años. Como se había imaginado ambos estudiaban. Damián los observaba en especial a Nuria. Tenía un cuerpo muy bonito y su rostro era aniñado. Hablaban y en ningún momento se soltaban sus manos entrelazadas. Le dijeron que era la primera vez que estarían así en un lugar cómodo juntos. Damián intentaba transmitirles tranquilidad pero él era el primero en estar muy nervioso. Ese nerviosismo de aquel señor les gustó a ellos. Era como una muestra que aquella situación era nueva para los tres.

    Después de un rato charlando, Damián les propuso enseñarles la habitación. Al ver la cama grande se miraron entre ellos y se sonrieron. Damián se dio cuenta que la muchacha miraba el sillón de la esquina y miró ruborizada a aquel señor. Sabía que desde ese rincón ese hombre la iba a mirar. Damián se dio cuenta de ese detalle y cruzó su mirada con la de ella y se sintió avergonzado y desvió la mirada. Les dijo que se pusieran cómodos y que se olvidaran que estaba él. Damián los dejó solos unos minutos.

    Carlos al sentirse solo con su novia la abrazó y le preguntó qué tal estaba. Nuria le dijo que bien, que estaba muy nerviosa y avergonzada pero que le había gustado como les había tratado ese señor. Carlos besándola le dijo que él también pensaba lo mismo.

    -Intentemos olvidarnos que está él -le dijo besándola y llevándola hacia la cama.

    Cuando se acercó a la habitación los vio desde la puerta sentados en la cama. En silencio los miraba besarse con pasión. Solo se escuchaba el sonido de sus besos profundos. Aquellos besos los hicieron desear acariciarse. Enseguida las manos del muchacho comenzaron a acariciar los pechos de la joven por encima del vestido. Se notaba que Nuria apenas tenía experiencia pues su cuerpo reaccionaba igualmente a pesar de las caricias torpes de su chico. Suspiraba y gemía al sentirse acariciada. Desde la puerta Damián los observaba…

    Carlos desabrochó la cremallera del vestido. Sus manos temblorosas estaban desnudando por primera vez a su novia. Nuria al sentir el vestido deslizarse, instintivamente dirigió la mirada al rincón donde estaba el sillón. Lo vio vacío. Carlos desabrochó el sujetador y desnudó sus pechos. Damián sintió su sexo erguirse de repente al mirar los pechos de aquella jovencita. Eran preciosos. Su tamaño no era demasiado grande pero sus pezones si lo eran. Aquella imagen lo hizo excitarse mucho. Se abrazó a su novio. Este bajó por su cuello hasta besarle los pechos. Cerraba los ojos y gemía. Nuria los abrió al sentir como su novio comenzaba a chupar sus pezones. Lo vio allí de pie en la puerta. Un intenso escalofrío recorrió su espalda al sentir como aquel señor tenía la mirada fija en sus pechos. Gimió excitada. Damián ni siquiera se dio cuenta que estaba siendo observado cuando se acercó al sillón.

    Al bajarse el pantalón no era consciente que aquella chiquilla miraba con curiosidad. Damián desnudó su polla y Nuria no podía evitar mirarla. El miraba con fascinación aquellos pechos, ella miraba con vergüenza aquel sexo. Damián no pudo evitar rodear su polla con la mano y comenzar a masturbarse, cuando vio que Carlos le bajaba la braguita a su novia. Un gemido de la joven le hizo mirarla a la cara y se avergonzó al verse descubierto masturbándose. Carlos excitado le hizo el amor. Damián se masturbaba mirando absorto aquel coño joven y hermoso. Nuria excitada gemía al sentir a su novio haciéndole el amor. Sintió mucha vergüenza al abrir los ojos para poder ver de nuevo el sexo de aquel señor. Le llamaba mucho la atención mirar aquella polla. El señor se masturbaba rápido. Comenzaron a temblarle las piernas y asombrada vio salir disparados varios chorros de semen. Nuria se corrió al ver como aquel señor se corría mirándola…

    Carlos y Nuria se vistieron mientras Damián se fue a dar una ducha. Estaban felices y sorprendidos por las sensaciones experimentadas. Carlos sentía una extraña sensación al comprobar que le había dado morbo como ese señor miraba a su novia. Al ser un señor tan mayor no le provocaba celos. Su novia jamás se fijaría en un señor tan mayor. Nuria mientras se vestía no podía dejar de pensar en cómo ese señor la miraba. Tampoco podía sacar de su mente la imagen del sexo de ese hombre. Se sentía rara y con reparo terminó de vestirse.

    Al día siguiente Nuria se despertó muy nerviosa. Toda la noche había estado pensando en lo ocurrido la tarde anterior. Por primera vez desde que estaba saliendo con Carlos le había mentido. Cuando hablaron por teléfono ella le dijo que tenía que hacer unos recados con su madre. Se duchó y preparó sin dejar de pensar en lo que iba a hacer. Estaba muy nerviosa cuando llegó y llamó al timbre. Estaba a punto de echarse atrás y volver a casa cuando escuchó su voz.

    -Quién es?

    -Hola soy Nuria -su voz sonaba temblorosa.

    -Nuria? Que Nuria?

    -La novia de Carlos, ábrame por favor…

    El sonido de la puerta se activó y la joven empujó la puerta y subió por las escaleras, temerosa de que alguien la viera. Al llegar al segundo piso lo vio en la puerta esperándolo. Se ruborizó al verlo.

    -Que sucede pequeña? Y Carlos? -Damián estaba preocupado por si había ocurrido algo.

    -Carlos no sabe que he venido. No pasó nada, solo que… -ella no sabía cómo explicarle el motivo de su inesperada visita- … perdone que este nerviosa.

    -Pasa cariño.

    La hizo pasar al salón y la invitó a sentarse. Damián no podía evitar pensar en lo bonita que era esa muchacha. Su novio tenía mucha suerte, pensaba. La joven no sabía cómo explicarle lo que sentía y él intentaba ayudarla a que se expresara.

    -Cariño, no te sientas un bicho raro. Muchas personas sienten cosas que les hace sentirse raro pero no lo son -aquel hombre le hablaba con ternura y cariño- a mi me costó mucho esfuerzo dar el paso de bajar al parque y deciros lo de venir a mi casa. Ayer me gustó mucho veros, lo reconozco… No pienses mal de mi chiquilla.

    -No pienso mal de usted, a mi también me gustó… -enseguida al darse cuenta de que acababa de reconocer lo que le pasaba se ruborizó y calló- … me siento rara.

    -Es por eso que has venido esta tarde, verdad? -Damián miró a Nuria y un escalofrío recorrió su cuerpo al ver como la niña asentía con la cabeza- tranquila cariño. Nadie lo sabrá.

    -Gracias, es usted muy bueno conmigo -Nuria diciendo eso se abrazó muy nerviosa a ese señor ocultando su cara en el pecho de Damián.

    -Nuria yo no veo tu cara, te voy a hacer unas preguntas y responde con la cabeza…

    La cabeza de la joven se movió afirmativamente…

    -Sé que estás nerviosa pero… Te ha gustado dar el paso de venir sola a mi casa?

    Nuria movió la cabeza asintiendo…

    -Has venido porque deseas que vuelva a mirarte?

    Damián esperó unos segundos y por fin la joven asintió de nuevo.

    -Tranquila cariño -Damián le hablaba con ternura al oído de la muchacha- a mi también me gustó mucho verte y sería muy feliz si me permitieras verte desnuda de nuevo. Me dejarás volver a verte cariño?

    Damián al sentir como la joven asentía sintió que se excitaba y su cuerpo reaccionaba…