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  • Ninfómano (Capítulo 4): Sexo oral y semen, con los boxeadores.

    Ninfómano (Capítulo 4): Sexo oral y semen, con los boxeadores.

    Necesitaba ir por comida, terminé entrando al entrenamiento de unos boxeadores que practicaban por las tardes cerca de mi localidad, me mataba la curiosidad, además todos eran hombres corpulentos y llenos de tatuajes, realmente hermosos; me quedé observándolos un rato, en el sitio solo estaban ellos, un total de cuatro bellezas, y como ya era tarde, nadie pasaba por allí.

    Se me ocurrió salir vestido con la ropa más femenina que tenía, camisa rosa, pantalones con dibujos de frutas y muchos accesorios; cosa que pudieron notar los chicos.

    Mientras los observaba entrenar se me acercaron dos de ellos, uno me preguntó que hacía ahí, y le respondí que solo miraba, mientras que el otro puso su mano en mi hombro y me dijo: “estamos solos, y se nota que te gusta tragar semen”. Yo me quedé pálido, y solo me pude reír de manera nerviosa.

    Luego el chico volvió a hablarme y me dijo: “deja la pena, somos varios, más leche para tí”. Yo dudé por unos segundos, pero no quería desperdiciar una experiencia así, por lo que acepté y me dirigí hasta donde estaba el resto de los chicos.

    Ellos ya tenían todo planeado, se notaba que eran unos sinvergüenzas y hacían travesuras entre ellos cuando entrenaban; me vieron con picardía, me saludaron y me comenzaron a desvestir hasta dejarme solo en calzones, ellos también se desvistieron pero se quitaron todo

    Me agarraron, me hicieron arrodillar, y mientras se reían y comentaban tonterías entre ellos, se masturbaban rozando sus penes contra mi cara, era una sensación indescriptible, cuatro penes erectos llenos de preseminal, acompañados de unos enormes testículos y un olor a macho un poco fuerte pero delicioso.

    Después de unos 15 minutos aproximadamente, comencé a oír los gemidos de esos cuatro hombres mientras sentían que su semen iba a salir disparado. El primero de ellos metió su pene de manera agresiva en mi boca y se vino, se afincó tanto que casi me lastima la garganta, el segundo me puso a lamerle los testículos hasta que se vino en mi cara (su semen estaba líquido y cubría mi cara y mi cuello).

    El tercero metió su glande en mi boca, yo lo chupaba suavemente mientras uno de los chicos que ya se había venido le metió el dedo en el ano para aumentar su placer, cuando se vino gimió demasiado, pues el dedo en su ano había estimulado su próstata, yo quedé nuevamente cubierto de semen, pero esta vez, saqué su pene rápido de mi boca y derramó su semen en mi pecho.

    El cuarto chico llevaba muchísimo tiempo observando a los demás y tenía la tensión sexual acumulada, así que me agarró por los cabellos, me puso a chuparle los testículos y le pidió a otro de los chicos que le diera sexo oral mientras yo chupaba sus testículos, la combinación fue muy morbosa, tanto así que al poco rato el chico se vino, le temblaban las piernas, y su semen espeso y tibio cubrió mi boca y la boca de quien le estaba dando sexo oral.

    Entre todos me levantaron del piso, unos me abrazaron y me dieron las gracias, y otros solo conversaron sobre repetir la experiencia en casa de uno de ellos. Yo solo sé que quedé fascinado y acepté todas sus propuestas.

    Nos limpiamos, nos vestimos y salimos todos a una discoteca para terminar el día de una manera memorable.

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  • Ninfómano (Capítulo 3): El Policía morboso

    Ninfómano (Capítulo 3): El Policía morboso

    Terminé un sábado por la tarde, preso, cerca de mi propia casa, y todo por dejarme llevar por la ansiedad, necesitaba comer unas papas fritas, así que las robé del super mercado, no tenía dinero; robar y deprimirme es algo que no puedo evitar, aunque tome medicamentos.

    El policía que me detuvo, era bastante delgado, alto, y con la piel muy blanca, casi parecía albino, al llegar a mi celda, me sostuvo del brazo, me apretó y me dijo en voz baja: “no la pasarás mal aquí, me voy a asegurar de eso”; yo no respondí porque estaba nervioso, así que solo me limité a entrar a mi celda.

    Cuando entro, noto que el policía no se aleja, y se encierra conmigo en la celda, comencé a ponerme aún más nervioso, y le pregunté que por qué hacía eso, que yo no quería problemas, pensé que me iba a golpear o a interrogar por haber robado las papas fritas.

    Pues me tomó de las manos, acercó su cara a la mía de manera repentina, nos vimos a los ojos por unos segundos, yo estaba con un nudo en la garganta, luego sacó su lengua y la pasó por mis labios; a pesar de mis nervios me estaba gustando lo que sucedía, así que me dejé llevar sin preguntar absolutamente nada.

    Me quitó poco a poco la camisa, la arrojó al suelo y comenzó a chuparme las tetillas, y al mismo tiempo sacaba su pene del pantalón para masturbarse mientras me daba placer. Noté que sus testículos colgaban, y estaban velludos, se movían para adelante y para atrás mientras se masturbaba, lo que me ocasionaba una excitación enorme.

    Ya tenía rato chupando mis tetillas, así que decidí agacharme para chupar su pene; lo tomé con mi mano, lo acerqué a mi cara y lo olí, era un olor delicioso, el aroma de un hombre sudado, luego me lo metí en la boca y comencé a chuparlo mientras sostenía sus testículos que colgaban y estaban tibios.

    Así pasé un buen rato hasta que el policía me sostuvo del cabello y me empujó su pene hasta el fondo de mi garganta para eyacular. Se vino, pero no gemía para evitar hacer ruido, aunque pude mirar mientras tenía su orgasmo y cerraba sus ojos con tremendo placer.

    Me tragué todo su semen, y cuando sacó su pene de mi boca, yo me levanté y le dije en voz baja: “pasa más tarde por aquí, ¿si?, para repetir (yo estaba tan encantado con lo que pasó que no pude evitar decirle eso). El solo me dio un beso en la boca, se dio media vuelta y salió de la celda para marcharse, yo quedé con una erección tremenda así que me masturbé hasta venirme.

    Al llegar la tarde, el policía apareció nuevamente, para repetir el buen momento que habíamos pasado.

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  • Esposas desesperadas (parte 3)

    Esposas desesperadas (parte 3)

    (Agradeciendo a la lectora del mismo nombre quien aporto la idea y colaboro con la redacción del relato)

    Daniela reclamaba a su marido: ¿Cuándo vas a llamar a un plomero a que repare la gotera del baño que me vuelve loca y no me deja dormir?

    El marido con desgano responde: ya, mañana temprano va a estar aquí.

    La Señora Daniela se sintió aliviada, tal vez hasta por un momento dejo de escuchar el molesto ruido de la gota constante, se puso de buenas y tal vez un poco caliente.

    Sabes maridito, hasta estoy pensando en darte un premio por atender los problemas de la casa, al tiempo que estiraba su mano buscando el miembro de su esposo, sin embargo, un fuerte ronquido la sacó de su tarea, el marido estaba completamente dormido.

    La Señora Daniela hizo un berrinche, ¡Maldita sea!, ya se me perdió la cuenta de los meses que tiene sin tocarme y yo con unas ganas que tengo.

    No tuvo más remedio que tratar de dormir, a pesar del molesto ruido de la gotera en el baño.

    A la mañana siguiente todavía molesta, no le dirigió la palabra a su esposo, este se levantó y se preparó para irse al trabajo como todos los días, la Señora Daniela fingió estar dormida para no hablar con él, así que solo recibió un beso en la frente de despedida.

    Cuando el marido se fue, la Señora Daniela se levantó, recordando que tenía un fuerte atraso en satisfacción sexual, por lo que decidió empezar a reparar esa falta de orgasmos.

    Se metió a la regadera y bajo el chorro de agua caliente comenzó a tocar su cuerpo aun firme, que los años de matrimonio y el embarazo no habían podido dañar, un par de senos de buen tamaño, cintura breve que hacía lucir aún más el par de redondas nalgas.

    La Señora Daniela poso una de sus manos en uno de sus pezones mientras la otra bajaba por el monte de venus, a través de un área recién depilada donde se alojaba la fábrica de orgasmos que tenía meses sin funcionar.

    Comenzó a dedearse el clítoris en forma circular, haciendo que el botoncito saltara de gusto, poniéndose duro, listo a recibir un poco de caricias.

    La Señora Daniela comenzó a sentir como la temperatura de su cuerpo superaba a la del agua que caía de la regadera, bajando su dedo a través de su rajita, hasta llegar a la vulva, donde metió un par de dedos que se meneaban por dentro de su vagina, tocando las paredes deseosas de contacto.

    Mientras tanto su otra mano acariciaba sus senos y de repente pellizcaba suavemente los pezones, haciendo que estos se pusieran duros de placer, totalmente entregada al placer que se estaba dando a sí misma, cuando de repente un fuerte ruido en la puerta de su casa la saco del trance, alguien llamaba insistentemente, lo cual provoco que Daniela saliera de la regadera, viendo con desagrado que por las prisas había olvidado meter su toalla, por lo que solamente tenía a la mano la toalla para secar las manos.

    Obviamente esa pequeña toalla no servía para tapar el hermoso cuerpo de mojado de la Señora Daniela, de tal manera que haciendo varias pruebas encontró la mejor manera de cubrirse, solo el frente, la franja que comenzaba en sus pezones y terminaba justo debajo de su rajita depilada.

    Salió a la puerta, asomándose solo por una pequeña rendija, para preguntar quién tocaba con tanta insistencia, afuera un hombre mayor, de gran estatura, con brazos llenos de vellos, barba de varios días, vestido con un overol que se veía bastante sucio (lógicamente era usado para trabajar), el cual, al ver a la Señora Daniela casi desnuda, se tomó unos cuantos segundos para admirarla y después hablar:

    Buenos días Señora, busco al señor X, que solicito el servicio de plomería.

    La Señora Daniela había olvidado por completo que ese día irían a revisar la gotera del baño, ¡Disculpe, lo olvide por completo!, pero pase por favor, decía mientras abría la puerta para que entrara aquel hombre.

    Una vez dentro, la Señora Daniela empezó a calcular sus movimientos; si caminaba delante de él iba a mostrar sus nalgas desnudas, si hacia algún ademan con las manos iba a destaparse los senos o la panochita depilada, así que de la mejor manera que pudo lo dirigió hacia el cuarto de baño, indicándole donde se encontraba el desperfecto.

    Disculpe Señor, me estaba bañando, lo dejo aquí mientras voy a vestirme, hablaba Daniela con cuidado de no darle la espalda al hombre.

    Raúl a sus órdenes Señora, contesto el trabajador.

    Muy bien Señor Raúl, voy a vestirme, mientras caminaba hacia atrás, mostrando solo la parte de su cuerpo que tenía medianamente tapada.

    La Señora Daniela entro a su recamara mientras trataba de retener en su memoria los enormes brazos peludos de Don Raúl, empezó a imaginarse que era cargada por ellos y depositada en su cama para ser poseída por el extraño.

    De inmediato saco del cajón su inseparable juguete color fucsia, comenzando a masajearse los labios vaginales y su clítoris, mientras que con la mano libre se dedeaba la vagina a placer.

    La Señora Daniela estaba como enloquecida masajeando su rajita con su juguete hasta obtener un sonoro y escandaloso orgasmo, que tuvo que apagar para no verse descubierta por el trabajador que se encontraba a unos pocos pasos de ella.

    Cayo rendida sobre su cama, con el corazón latiéndole fuertemente de la excitación que había alcanzado al masturbarse a pocos metros de un desconocido dentro de su propia casa.

    La Señora Daniela trataba de recobrar el aliento poco a poco, mientras saboreaba de sus dedos las gotas de fluido vaginal que se habían quedado adheridas.

    A los pocos minutos fue interrumpida de nuevo por un golpeteo en la puerta de su recamara: Señora, ya vi el problema, voy a necesitar comprar varias cosas para regresar mañana a hacer la reparación.

    Un momento Don Raúl, ahora salgo, mientras se colocaba un top sin sostén y una minifalda sin bragas, pero un par de tacones altos para resaltar aún más la ya de por si figura deseable de Daniela.

    Salió de su recamara, donde la esperaba Don Raúl, quien nuevamente recorrió el cuerpo de Daniela con la mirada, esta vez con el aliento un poco entrecortado.

    Ya vi el desperfecto Señora, voy a conseguir las refacciones necesarias y mañana a la misma hora vengo a reparar esa gotera.

    Muy bien Don Raúl, espero mañana poder recibirla más presentable jajaja, mientras caminaban hacia la salida.

    Antes de salir Don Raúl metió su mano dentro del overol y saco la tanga que la Señora Daniela había dejado dentro del baño, entregándoselo en la mano, dejo esto dentro del baño Señora, y ojalá y mañana me reciba igual que hoy.

    Don Raúl se fue, mientras la Señora Daniela revisaba su tanga que el plomero había tomado para descubrir que estaba embarrada de semen, el plomero se había masturbado con su tanga y se la había regresado bañada en mecos.

    La Señora Daniela quedo impactada, pero de inmediato se sintió halagada, le había despertado el deseo a aquel rudo trabajador y tenía que sacarle provecho al día siguiente, así que empezó a preparar de qué manera lo recibiría al día siguiente.

    Al día siguiente la Señora Daniela se levantó temprano a tomar un baño, termino, se perfumo, se maquillo y se colocó un sexy baby doll de encaje negro, con una tanga negra de hilo y unos zapatos altos de tacón, tomo una tanga de encaje y se la metió dentro de la vagina para impregnarla con su aroma.

    Coloco la tanga en el lugar donde el plomero iría a trabajar y espero solo un par de minutos para escuchar los toquidos en la puerta, esta vez con toda calma se dirigió a la puerta, verifico que fuera Don Raúl y abrió la puerta, haciendo pose para lucir sus espectaculares curvas que se transparentaban ante la vista atónita del plomero.

    Buenos días Don Raúl, pásele con confianza, dando la espalda inmediatamente la Señora Daniela para caminar delante de él, mientras meneaba voluptuosamente el redondo par de nalgas que lucían a través de la tela transparente.

    Lo acompaño hasta el baño, diciéndole, ahí lo dejo Don Raúl, le dejo ahí algo por si quiere limpiarse, y cuando termine lo espero en mi recamara.

    La Señora Daniela se alejó poco a poco del cuarto de baño, meneándose lentamente como una gatita en celo, volteando de reojo a checar si Don Raúl la estaba mirando, dándose cuenta que no le despegaba la mirada de su trasero, lo que hizo que se pusiera más caliente que nunca.

    Llego hasta su cama, se sentó en ella viendo hacia la puerta, abriendo las piernas, mientras accionaba su fiel acompañante colocándolo en la parte superior de la tanga e introduciéndolo dentro de ella, para empezar a recibir el placentero masaje en su rajita depilada.

    La Señora Daniela cerró los ojos para disfrutar del placer que le proporcionaba su fiel dildo, acompañado con la excitación de saber que solo a un par de pasos había un hombre que seguramente sabía lo que estaba haciendo.

    Solo un par de minutos después, escucho la voz del plomero, por lo que tuvo que abrir sus ojos, para descubrir que el trabajador se encontraba en su puerta, con el sucio overol hecho bolas en sus piernas, y con la tanga que dejo en el baño colgando de la enorme herramienta que poseía el plomero, fíjese que ya se me ensucio lo que me dejo para limpiarme Señora.

    La Señora Daniela al ver el tamaño del enorme tronco negro de Don Raúl, se quitó el dildo, y dirigiendo sus piernas abiertas hacia el, le respondió: pues aquí tiene con que limpiarse.

    Don Raúl se acercó a la orilla de la cama de Daniela, arrodillándose ante ella, para meter su cabeza entre las piernas de ella, comenzando a lamer sus labios vaginales, que para entonces se encontraban más que dilatados por la excitación.

    Acerco su cara rasposa hacia la delicada piel vaginal de Daniela, para dar unos desesperados lengüetazos que ella recibió como descargas eléctricas que le recorrían todo su cuerpo, arrancándole un gemido de placer.

    La cara rasposa de Don Raúl, se incrustaba en los muslos de Daniela, lo que le generaba un poco de dolor y un mucho de placer al sentir que estaba siendo tratada de manera poco delicada, mientras la lengua voraz de él recorría de arriba abajo los delicados labios vaginales de ella, sus manos se aferraban a la cabeza de él mientras le mesaba los cabellos.

    Por los pliegues vaginales empezó a escurrir una mezcla de jugos vaginales y saliva de Don Raúl, lo que indicaba que la Señora Daniela estaba disfrutando de sobremanera aquella incursión, pero recordó que tenía varias necesidades que cubrir, por lo que hizo que Don Raúl se incorporara, y ella tomo el enorme tronco negro de carne con sus manos, para llevarlo de inmediato a su boca.

    La Señora Daniela abrió su boca lo más que pudo, para darle cabida a aquel enorme pedazo de carne caliente, cerro sus labios alrededor de la enorme cabeza del miembro mientras su lengua le sacaba brillo dando vueltas y vueltas alrededor de él.

    Luego se decidió a tratar de tragarse todo el tronco, introduciéndolo en su boca poco a poco, hasta que ya casi por tener el enorme par de huevotes rebotándole en la barbilla, sintió que la cabeza del palo le hacía espacio en su garganta, por lo que dejo de tragarlo, separándose de a poco de él, mientras el enorme camote salía bañado en saliva de Daniela.

    La Señora Daniela hizo varias veces el intento de tragar por completo el enorme palo, siempre con el mismo resultado, su garganta le decía que ya no podía meter más centímetros de verga dentro de su boca, por lo que opto por lamerle el tronco, mientras con una de sus manos acariciaba sus huevotes y con la otra lo masturbaba lentamente.

    La Señora Daniela disfrutaba comer de ese candente fierro de carne y de esas enormes bolsas de leche hirviendo, cuando de repente sonó el teléfono de la casa, Don Raúl se espantó, pero ella con un gesto le hizo saber que no había problema, se levantó y tomo el teléfono y antes de contestarlo, se colocó de nuevo en la cama, pero esta vez empinada en 4, apuntando el trasero hacia Don Raúl, con un gesto de invitación a continuar con lo que estaban haciendo.

    Hola, dijo Daniela al teléfono, mientras Don Raúl con un dedo hacia la tanga hacia un lado y apuntaba su cabeza al centro de la vagina de Daniela.

    La Señora Daniela saludaba al teléfono: Hola maridito, claro que sí, ya anda por aquí el señor que mandaste, fíjate que ya me anda arreglando la tubería, me parece que me la va a dejar funcionando muy bien, mientras recibía el estoque de aquel enorme palo dentro de su rajita lo que hizo que se le escapara un pequeño grito de placer.

    El marido preguntaba que tenía y Daniela contestaba, es que me sentí un poco mareada y me voy a sentar mejor, mientras el garrote de Don Raúl entraba hasta el fondo dentro de la vagina caliente y húmeda de ella.

    La Señora Daniela hizo el sonido de quien pierde aire al recibir el embate completo de Don Raúl, exactamente al momento de recibir el choque de sus enormes bolas en las delicadas nalguitas de ella, emitió un sonido “Ufffff”, nuevamente el marido pregunto qué le pasaba, contestando: es que me senté y no calcule bien la distancia y caí de golpe y se me salió el aire amorcito.

    El marido de Daniela preocupado, ¿quieres que vaya a ver qué te pasa?, a lo que ella se apresuró a contestar: no te preocupes, no es nada, ya se me va a pasar, además no estoy sola, mientras empezaba a recibir los embates rítmicos del enorme camote de Don Raúl, impactando sobre la carne de ella en cada embate: plaf, plaf, plaf

    El marido de Daniela, ¿Qué es eso que se escucha?, es el trabajador que está golpeando algo maridito, ¿quieres que vaya a ver?, a lo que el marido respondió: no déjalo así, mejor reposa un poco hasta que te sientas bien, bueno amorcito te dejo y colgó.

    En cuanto termino de hablar por teléfono, Don Raúl le pregunta a Daniela: ¿así que te estoy destapando tu tubería eh perrita?, a lo que Daniela le contesta; Si Don Raúl, destápemela bien por favor.

    Don Raúl arrecio los embates sobre Daniela, quien ya tenía enrojecida la piel de sus nalguitas de tantas veces que chocaron con las enormes bolas del plomero.

    Don Raúl continuaba los embates al tiempo que comenzó a azotar las nalguitas de Daniela con sus enormes manotas, mientras le decía: eres una puta mentirosa Ehhh

    Daniela se retorcía del placer, mientras contestaba: si papi, me he portado mal, pero tu me vas a castigar, ¿verdad?

    Claro que si puta, yo te voy a enseñar a comportarte, al tiempo que arremetía furiosamente con su poste de carne, la indefensa rajita inundada de Daniela.

    La vagina de la Señora Daniela comenzó a gotear poco a poco, hasta que ese goteo se convirtió en un gran chorro de orgasmo, que hizo que ella desfalleciera sobre su cama, mientras gemía de placer: ¡¡¡que rico papi!!!!!

    Don Raúl, tomo entre sus enormes brazo el cuerpo desfallecido de Daniela, levantándola cual si fuera una muñeca de trapo, la abrió de piernas y la coloco para bajarla poco a poco a través de su mástil de carne negra que seguía tieso como si nada hubiera pasado, mientras le decía: es hora que me des un tour por tu casa, para conocerla; al tiempo que la colocaba sobre el enorme cabezón de su palo, pero esta vez en lugar de apuntar hacia la vagina, la apunto hacia el botoncito rosado del ano de ella.

    Daniela quiso reclamar, diciendo ¡por ahí no, Don Raúl!, que me va a doler; a lo que el plomero contesto: ni modo señora, usted dijo que toda la tubería iba a quedar reparada y así va a ser, mientras asestaba un golpe seco hundiendo el enorme tronco dentro del diminuto agujero de ella.

    A pesar que una enorme cantidad de fluidos vaginales había escurrido hacia su pequeña entrada y que el enorme camote de Don Raúl estaba empapado en fluidos de Daniela, la entrada del tronco dentro del culito de ella fue muy doloroso, haciendo que ella sintiera como si las paredes interiores de sus entrañas se fueran desgarrando.

    Don Raúl la ensarto hasta la empuñadura, dejándola así inmóvil, mientras le decía: deja que tu culo se acostumbre a mi tamaño, mientras comenzó a caminar con ella ensartada por el resto de la casa, pasando primero por el comedor, pregunto: ¿a ver puta, que es aquí?

    A lo que Daniela respondió: es el comedor; muy bien dijo Don Raúl ¿y ya te cogieron aquí?; a lo que ella inmediatamente contesto: todavía no.

    Pues entonces ya es hora de que te cojan aquí, y como si no pesara nada la levanto con sus enormes brazos y la subió para dejarla caer sobre el miembro erecto, provocando un grito en Daniela, quien pensó que volvería a ser doloroso, pero empezaba ya a ser placentero.

    Don Raúl al darse cuenta le dijo: ya no te duele verdad, ¿cuántos años que no te cogen aquí?, Daniela respondió, pues lo que tengo de casada 20 años, a lo que el plomero le advirtió: van a ser 20 vergazos que te tocan aquí y comenzó a subirla y bajarla como si no representara esfuerzo alguno.

    La Señora Daniela comenzaba a disfrutar esas escaladas sobre la tranca dura de Don Raúl, sintiendo como ese enorme fierro candente le perforaba las entrañas una y otra vez hasta llegar a 20. Mientras gemía en cada uno de esos embates.

    Cuando termino la cuenta, camino hacia la sala, haciendo de nuevo la pregunta: ¿hace cuanto tiempo que no te cogen aquí? A lo que Daniela contesto en automático: 20 años

    Entonces serán otros 20 vergazos aquí, comenzando de nuevo el paseo del delicado cuerpo de Daniela sobre el enorme miembro, ella ahora gozaba de cada una de las embestidas realizadas por el plomero, su ano se había dilatado lo suficiente y comenzaba a disfrutar de esa experiencia nueva para ella.

    Otra vez se realizó la cuenta del 1 al 20, mismas veces que el cuerpo de Daniela subió y bajo sobre el camote duro del plomero, que se lo estaba ensartando por el ahora gran orificio.

    Daniela solamente disfrutaba de las arremetidas del plomero sobre su culito, gemía y gritaba meneando la cabeza de un lado al otro mientras se completaba la cuenta.

    Nuevamente camino el plomero esta vez al cuarto de huéspedes realizando de nuevo la misma pregunta y obteniendo la misma respuesta de una visiblemente agitada Daniela, Don Raúl empezó a dar síntomas de cansancio, ya que esta vez la recargo en la pared del cuarto y ahí le repitió la dosis de 20 arremetidas, solo que esta vez, aprovecho que la tenía recargada en la pared para por primera vez, dirigirse a los senos de Daniela, que gustosos recibieron las chupadas de los labios rasposos del plomero, quien esta vez realizo los embates sin hacer la cuenta por lo que no supieron si se cumplieron los 20 o fueron más o fueron menos.

    Esto ya no importaba para la Señora Daniela, completamente entregada a las incursiones del enorme miembro dentro de su ano, ya ahora comenzando a tomarle gusto a las chupadas de los labios toscos sobre sus senos.

    Pasaron ahora al cuarto de baño, repitiendo la pregunta, lo que a Daniela no le interesaba decir la verdad, solo quería recibir la dosis de embates sobre su antes diminuto ano.

    Una vez que dio la respuesta, Don Raúl se sentó en la taza del baño y le dijo, ahora te toca cumplir la penitencia putita, a lo que la Señora Daniela de inmediato coloco sus pies en el suelo y comenzó a subir y bajar por el poste negro, cada embate era disfrutado por ella, quien ahora lo hacía más despacio para poder sentir como el instrumento del plomero entraba poco a poco en ella hasta quedar hundido por completo y sentir sus bolas calientes chocando en sus más que enrojecidas nalguitas.

    Don Raúl aprovechaba sus manos para masajear los senos de Daniela, amasándolos, mordiéndolos y chupándolos, lo que hacía que ella se retorciera de placer.

    Por último, pasaron de nuevo a la recamara, donde Don Raúl, se recostó, todavía perforando el ano de la Señora Daniela y le dijo: llama a tu marido y avísale que toda tu tubería ha quedado reparada.

    Daniela tomo el teléfono y marco a la oficina del marido, tratando de tomar aire para no delatarse, aunque se escuchaba francamente exhausta, además que por inercia seguía meneando su cuerpo sobre el garrote del plomero.

    Hola corazón, me dice el señor que ya termino, si ya fui a revisar todo y me parece que lo dejo muy bien, no sé cuánto va a cobrar deja le pregunto.

    Aprovecho para desenchufarse del miembro del plomero y tomándolo con la mano libre empezó a masturbarlo, mientras con el auricular en la otra decía: espérame querido, está calculando el señor cuanto nos va a cobrar.

    Mientras tanto arreciaba el movimiento de su mano sobre el camote de Don Raúl, quien empezó a hacer gestos que indicaban que estaba a punto de expulsar el contenido de sus bolsas de mecos sobre la cara de Daniela.

    Daniela continuaba al teléfono diciendo: si amor sigue calculando, yo creo que pronto va a terminar de calcular, cuando sobrevino una erupción de un volcán de leche, expulsando gotas en todas direcciones que Daniela trataba de cachar con su boca, mientras decía, si aquí está la cuenta ya, deja la estoy revisando, mientras lamia la cabeza del tronco negro del plomero.

    Listo corazón, ya está la cuenta, decía Daniela mientras se relamía leche de la comisura de sus labios, si aquí esta…. Son 500 dólares, no creo que sea caro, es un muy buen trabajo, si dejo algo de tiradero, pero ahora mismo me voy a poner a limpiar, muy bien yo le digo que pase contigo amor, adiós y gracias por consentirme.

    Al colgar Daniela volteo hacia Don Raúl, aun agarrándolo del camote casi flácido, que pase con mi marido para que le pague.

    Don Raúl se levantó, se puso su sucio overol y le entrego una tarjeta de presentación a Daniela: aquí tiene mis datos Señora, para que me hable cuando tenga problemas otra vez con su tubería.

    Camino a la puerta tomo su caja de herramientas y salió, dejando a la Señora Daniela en su cama con la vulva y el ano palpitando todavía, saboreando de las sábanas de su cama las ultimas gotas de leche del plomero.

    Agradezco comentarios

  • Economista y prosti. Seduzco a papá: parte 1

    Economista y prosti. Seduzco a papá: parte 1

    Parte 1, es largo!!

    Hola queridos seguidores!

    En razón de la larga interrupción en el servicio del sitio, y de un viajecito de “trabajo”, recién ahora podemos relacionarnos nuevamente aquí.

    En este intermedio, relaté dos aventuras que me vi obligada a publicar en otro sitio, y que por ello no puedo volver a publicar íntegramente aquí, pero sí puedo darles un resumen de cada una.

    • Con mis suegros, e incitados por ellos, Tommy y yo fuimos a un crucero por las costas de Brasil, un éxito total de disfrute y de insinuarme a mi suegro con cinco juegos diferentes de bikinis.

    Se le iban los ojos, pero se contenía en todo momento.

    Paralelamente, durante mas cenas, en una mesa donde éramos nueve, nos fuimos conociendo con las otras cinco personas, un matrimonio de Bs.As. con su hijo de unos 20 años, y un matrimonio de Córdoba, también en Argentina.

    En ocasión de la cena y baile del Capitán, el señor que viajaba con su esposa e hijo me hizo algún contacto bajo la mesa, y alguna muy discreta caricia en el trencito del baile con música brasileña.

    Como resultado, le obsequié una tarjeta con mi nombre y teléfono de prosti, sin decirle nada, simplemente se la di como si fuera mi teléfono normal, familiar digamos.

    2)Ya de regreso del crucero, conversamos con Tommy acerca del evidente estado de excitación de su padre, y de cómo lograr tiempo a solas con él.

    No hubo dudas, lo invitaríamos a nuestra casa en el campo sobre el Río, un lugar al cual, en pleno febrero, y con casa en Punta del Este, mi suegra jamás iría, pues aborrece campo, pesca y mosquitos. De esa manera, mi suegro aceptó venir a pasar de viernes a lunes en el campito nuestro y luego volvería a Punta del Este, donde lo esperaba su Sra. para pasar el resto del verano, a lo cual nos invitaron a sumarnos algún día.

    Salió tal como lo previmos, y la primera noche dejamos la puerta del dormitorio abierta y nos dedicamos a hacer, y también a fingir que hacíamos, el amor.

    Yo gritaba como loca y pedía más y más; lo cual, supe al otro día, mantuvo despierto y excitado a mi suegro.

    Lo demás, como se dice, fue coser y cantar, ofrecerme, casi que obligarlo a verme desnuda, que Tommy aclarara que estaba de acuerdo, y a ¡coger!

    Lamentablemente debemos dejarlo así, no puedo copiarles los detalles de un reporte en otro sitio.

    Pero les digo que por cierto tengo un lechero de primera, ya que casi no coge porque su esposa está en menopausia y muy desinteresada.

    Una vez que lo convencimos, me coge cada vez que puede, pasa por casa con cualquier pretexto y lo hacemos, me encanta y tanto a mi como a Tommy nos excita muchísimo.

    Por supuesto, lo convencí de que me encanta hacerlo sin forro y ahora es siempre así.

    Por cierto, Ricardo, mi primer macho, me sigue cogiendo una vez por semana, teóricamente por ser el primer macho es gratis, pero, generoso, siempre deposita 1k en mi cuenta a cada visita.

    Mientras transcurría ese fin de semana inicial con mi suegro, me llamó el señor de Buenos Aires, el del crucero. Largas conversaciones, me insinué con clase y buen humor. Ofreció mil, le pedí diez mil, como una broma, obviamente, y… acordamos 2500 cuando pueda venir. Mi primer cliente ¡full Price. Y cumplió en venir. Mas adelante se los relataré con detalle. La visita fue durante dos días, y se las cuento en el próximo informe.

    Y ahora, que más o menos están al día con mis relatos en cuanto al interregno obligado, les digo que en fechas, todo eso transcurrió en febrero 2924. Marzo, transcurrió con tres hechos magníficos, que me llenaron de alegría y nos reafirmaron en nuestra decisión de abrirme un poco al sexo, con cosas que nunca había experimentado.

    Pasemos, ahora sí, al detalle de lo primero que ocurrió en marzo, y que fue nada menos que nuestra evaluación de lo acontecido con mi suegro Tomás, el padre de Tommy, a quien impuso su nombre, no muy moderno ciertamente.

    Mi entusiasmo es total, lo cual comparte Tommy, reafirmado desde que me hacen doble penetración vaginal. Toco el cielo con las manos. Imaginen el morbo de tener dentro de mí a padre e hijo, ambos en mi concha, acabándome adentro. Frotándose entre ellos. Algo impensado y que me enloquece.

    Durante esa evaluación, muy positiva, por cierto, entre polvo y polvo, Tommy, que me confesó que lo pensaba desde que le dije que quería coger con su padre, me hizo una sugerencia que me asombró.

    -Amor, deberíamos sumar a tu padre, al igual que el mío.

    -¿Qué?! ¿Estás delirando? Nunca lo he pensado, y él jamás aceptaría, más bien me borra de su vida.

    -Segura? Nunca se sabe…además no hay apuro, habrá que ablandarlo, interesarlo, sugerirle muy muy delicadamente.

    -¡Sos tremendo Tommy! ¡Dicho así, me estás haciendo calentar!

    -Ves? No es tan imposible.

    -Y lo de puta?

    -Noooo…nada, hasta que no esté totalmente convencido no podría ni sospechar nada.

    -Y tu padre?

    -Se lo decimos un día que pase a cogerte, pero solamente para que sepa y colabore discretamente, pues convencer a tu padre es trabajo solamente tuyo al principio, hasta que ojalá acepte y yo le confirme que estoy de acuerdo y soy el promotor.

    -Ya me convenciste! Pero con él no va a ser tan fácil, y ni siquiera sé si tienen mucho sexo mamá y él.

    -Obvio que no, a esa edad ya pesa más la rutina, y más que amor intenso hay un gran cariño en las parejas.

    -Mmm, y como empezamos?

    -Mis padres nos invitaron a pasar algunos días en casa de ellos en Punta del Este, tienen quincho y piscina.

    -Claro! Invitamos a mis padres a juntarnos todos en un asado, y puedo mostrarme y ver si hay reacción.

    -¿Ves? ‘Ya está!

    Domingo de principios de marzo, buen clima, hermosa casa y todo previsto para un gran mediodía.

    Mi suegro haría el asado, pero dispuso sillas, tumbonas y una mesita para el vermut y picada previos al asado, todo al lado de la piscina, con vista a la piscina y a quien sale del agua.

    Me puse un bikini pequeño, pero no el más escandaloso, al menos me tapaba la raya del trasero, y contenía, pero al mismo tiempo mostraba bastante, mis tetas.

    Cuando ya estábamos todos, comenzamos a charlar, tirarnos a la piscina y divertirnos, tomando y picando algo.

    Cuando vi a mi padre sentado contra el agua, se lo dije a Tommy y me tiré al agua, Tommy se acercó a conversar con papá y mamá, para que no pudieran cambiarse de lugar.

    Hice un par de largos en la piscina, mostrando bien el culo, discretamente me metí el bikini en los labios vaginales, que quedaron expuestos y abiertos a los costados de la tela. Y salí de la piscina frente a ellos. Desde luego las tetas brillaban, cubiertas de gotas de agua, y Tom me confirmó que era imposible que no hubieran visto mi concha devorando la tela del bikini.

    Para reforzar todo, Tommy me dijo: el bikini amor, se te corrió. Y yo me lo acomodé con un 10% de descaro y digamos 90% de modestia ja ja.

    Cero reacción paterna. Mas tarde mamá me dice:

    -Sofi, ese bikini es un peligro, se te veía todo!

    -Mamá, me lo acomodé enseguida, y somos familia, nosotros y los padres de Tommy, en el crucero usé alguno más atrevido y no pasó nada.

    Durante la tarde, pasaba cerca de papá, como de casualidad, y un poquito sacaba pecho o caminaba frente a él. Cero resultados.

    -Bueno amor, nada de nada ¿viste? Salvo que en un aparte tu papá me dijo que desborda de leche ja ja…

    -Bueno Sofi, no pretendas nada el primer día, es tu padre y recién comienzas a conquistarlo. Y sí, papá me dijo que está muerto por tenerte, en cuanto volvamos a Montevideo, él va uno o dos días con cualquier pretexto para divertirnos los tres, incluso quizás se quede en casa.

    Cuatro o cinco días después, mi suegro llega a casa, por dos días, supuestamente por temas bancarios y de inversiones.

    Llegó a las ocho de la mañana, y a las ocho y treinta me tenía ensartada en misionero y me besaba como desesperado. Diez minutos después, su leche golpeaba contra mi cuello del útero y yo disfrutaba como loca de ese tibio y viscoso líquido dentro de mí. El resto, previsible, invitaciones a cenar, llevarme al trabajo e irme a buscar, y dos noches muy muy intensas, durmiendo con mi suegro y a veces nos acompañaba Tommy para hacer doble vaginal. Cada vez gozamos más los tres, en especial mi suegro y yo, pues coge muy muy bien, y como pasan muchos días entre encuentros, siempre viene muy muy lleno de rico semen.

    Hablamos con él del tema de mi padre, y no pudo aportar ideas nuevas de como seducirlo, simplemente probar con más de lo mismo, mostrarme, hasta que se entere de que lo estoy deseando, y ver cómo reacciona.

    Y a eso nos dedicamos, durante el resto de los días de verano.

    En marzo hicimos otro par de reuniones en casa de mi suegro en Punta del este, que aproveché para reiterar mis baños en la piscina, mostrándome las dos veces con mi bikini cortina, de esos que tanto los triángulos superiores como el inferior delantero, se pueden regular en su ancho, y por cierto los regulaba bien angostos, de modo de mostrar casi todo, y detrás, hilo dental.

    Por lógica, mi madre se escandalizaba, que no podía usar eso, y mi suegra le decía que ya los había usado en el crucero y no había manera de convencerme de que usara otros.

    Mi argumento: “estamos en familia, que problema puede haber?”

    Obviamente al salir de la piscina, me tendía al sol en una reposera entre mi marido y mi padre, conversaba con ambos, me pasaba crema protectora contra UV, y a veces daba la espalda a mi padre, el culo solamente cubierto por el hilo dental de la tanga Ja ja.

    Otra vez, me giré y “se me salió” una teta, que convenientemente demoré algunos en cubrir nuevamente.

    Y nada…ni una insinuación, ni un comentario, ni una mirada sospechosa.

    Ante un comentario de mi suegro a mi padre, el último día: Que hermosa hija hiciste. La respuesta simplemente fue: ¿Verdad que si?

    Sobre fines de marzo se abrió una nueva excelente ventana de oportunidad. Mi madre y mi suegra se iban juntas a Buenos Aires, paseo y compras, justo antes de comienzo de Semana Santa. Mi padre y mi suegro se quedaron en Montevideo, y ahí nos ofrecimos a que no quedaran solos y vinieran a casa.

    Arreglé que Ric no me visitara esa semana, y nos preparamos, una vez más con pequeña ayuda de mi querido suegrito.

    Ya viernes de tarde, después de salir del trabajo, los invitamos a cenar y a que se quedaran a dormir en casa, aunque mi suegro oportunamente se iría, pues fuera de sus casas “no duerme bien”, ja ja; nos dejaría la noche libre para ver que sucedía, o no.

    Todo correcto, fuimos llegando a casa, me cambié a un vestidito tipo solero, mini, sandalias de taco bien alto, y nada más. Me gustaba yo misma.

    Comenzamos tranquilamente…picada, Mi suegro no tomó alcohol pues volvería a su casa, para dormir bien je je.

    Luego de eso y tomando un café, con Tommy sacamos el tema del crucero, y yo dije que el padre de Tommy no nos había mostrado sus fotos, y le pedí verlas. Para ello, adivinen, me senté entre Tomás (recuerden Tomás es el padre, Tommy o Tom, mi marido) y mi padre, a quien llamaré Carlos.

    Comenzamos con fotos del embarque etc., y de pronto digo, acérquese más, papá, y para que se arrimara más, pasé una pierna sobre las piernas de Tomás, con lo cual Papá pudo acercarse unos cms más, y, por cierto, quedó mucho mas de mis piernas a la vista.

    Tomas pasaba las fotos en su teléfono, comentábamos algo de vez en cuando, Tom estaba al lado de su padre, y fueron apareciendo fotos de piscina y bikini. -Te lucías con esos bikinis! dijo Tommy; y su padre: -¡son una locura! ¡Preciosos! Y vos ya los viste cuando nos reunimos en casa Carlos.

    -Sí, ¡un escándalo!

    -Papá, ¡no seas retrógrado! ¡Es lo que se usa! Y en las piscinas de la casa, hasta menos, tipo topless.

    -¡Me parece mal dijo él, te ve todo el mundo!

    -Y? ¡Hoy en día hay otras costumbres!

    Se hicieron las diez de la noche, y mi suegro dijo que se iba a dormir a su casa. Levanté mis piernas para que pudiera pararse, con lo cual mostré todo un muslo y sacudí fuertemente las tetas (nada las sujetaba).

    Ohhh sorpresa! La entrepierna de mi suegro mostraba fuerte erección.

    -Que pasa suegrito? ¿Le gustaron las fotos?

    -Es que bueno…uno no es de hierro!

    -Pues parece de hierro! Ja ja.

    -Ya está, ya puedo irme (se le había bajado).

    Se fue, quedando de venir a almorzar al otro día, el sábado. Y dijo que llamaría a su mujer para decirle que dormiría en su casa.

    Nos quedamos solos, mi papá, Tommy y yo.

    La sobremesa se extendió, café mediante, hasta que decidimos sacar el tema, directamente, pero sin pasarnos de la raya.

    -Papá, con Tommy queremos hablarle de algo muy reservado, aunque ya sea un poco evidente. Pero por favor, nada de lo que conversemos aquí puede saberlo mamá, ¡¡¡NUNCA!!!

    -Pero hija que puede ser tan grave?

    -No es grave, pero puede escandalizar a mamá.

    -Está bien, si quieren contarme algo, juro que ella nunca lo sabrá.

    Y ahí entre los dos le fuimos contando como Tommy era mi único hombre, él ya lo sabía, y llegó la parte cuando le dijimos que hablamos todo entre nosotros y que yo, desde comienzos de 2024 le había dicho a Tommy que me intrigaba como sería estar con otro hombre o con otros hombres.

    Allí, frunció la cara y preguntó: ¿como es eso?

    Le explicamos, Tommy que aceptaba todo pues yo tenía derecho a conocer la vida, y yo que fue con un caballero de lo mejor, cliente del Banco donde trabajo.

    -Pero ya se concretó? No lo verás nunca más supongo.

    -Ehhh, no Carlos, se concretó, pero no dejamos de vernos, en presencia de Tommy.

    -Me encanta! Dijo Tommy.

    -Lo seguimos viendo y me hace regalos.

    -Como? ¿Te das cuenta? ¡Podrían decirte puta!

    -No me importa lo que digan papá, somos mas felices ahora… me siento mas plena, mas sexy, ¡me sé linda!

    -Y la gozan a pleno, Carlos, ya van dos caballeros y un tercero en preparativos. ¡Tampoco serán muchos mas, su hija ha decidido cotizarse alto!

    -Me quiero morir! Como puede ser que pase ésto? Mi hija entregándose a cualquiera, y ahora entiendo su cambio de conducta y de vestir!

    -No es a cualquiera papá! No se desespere! Por que no ser feliz?

    Que tiene de malo si no me quiero poner ropa interior o si gozo con otro hombre ademas de Tommy? Y Tommy y su padre me apoyan en esto. Además, voy a hacer un gran fondo de retiro gracias a mi belleza!

    -Pero si no lo necesitan!

    -Nunca se sabe! Y le digo, he descubierto que me encanta, ya sea gratis o cobrando.

    -Hasta hay alguno gratis!?

    -Hay uno, y espero que sean dos, totalmente gratis. Y el primero de todos, tiene derecho gratis, pero me deposita mil a cada vez, y nos invitará a un viaje en julio.

    -Que terrible, y a quienes te regalas o te vendes? Que vergüenza!

    -El primero es un cliente del Banco, un caballero viudo. El de pago full, es un Sr. de Bs.As. que nos visitará en esta semana.

    -Y el que te entregas gratis?

    -Mmm, no se lo diré, pero puede adivinar. Y puede adivinar a quien quiero empezar a entregarme, también gratis.

    A esa altura, yo sentada frente a él, abrí un poco las piernas, mejorando su visual.

    -No quiero ni imaginarme, no puedo! El que te tiene gratis es…? Y miró como interrogando a Tommy.

    -Sí, dijo Tommy, estoy de acuerdo y me encanta!

    -No puedo creerlo, no puedo creerlo, y sollozaba.

    No nos extrañaba esa reacción, y era momento de apretar el acelerador, o comenzaba a ablandarse o saldría corriendo de casa.

    Fui a su lado, lo tomé de la mano. Le acaricié una mejilla.

    -Papá, comprenda, las mujeres tenemos deseos igual que los hombres, por que no darme gustos?

    -Pero hija, cobrando! Tienes tu trabajo! Tommy también!

    -Es placer papá, puro y simple placer. Uno se libera! Me siento dueña de mi cuerpo.

    -Pero, y gratis, lo hacés con…

    -Dígalo, sí.

    -Con Tomas.

    -Sí, Dijo Tommy, y conmigo presente, o me sumo a ellos.

    -Pero y si hay un accidente! Un embarazo? Si se rompe un preservativo?

    -Papá, gente seleccionada, de primera, no lo usamos, y yo tomo unas pastillas norteamericanas, prácticamente infalibles.

    -Me estas diciendo que…(buscaba las palabras), y solamente balbuceó :“adentro?”

    -Síí, no se imagina como gozo, es lo mas.

    Pero no se desespere papá, de verdad, son nuevos tiempos, no hay nada de malo. Comprenda y disfrute.

    -Como que disfrute?

    -No nos ha entendido? De verdad? Lo estamos invitando. Pero no tiene que ser ya, piense, entiéndanos y disfrutemos. Obviamente quedamos muy jugados, pero yo me había ido excitando.

    Bajé mi mano a su entrepierna, y por encima del pantalón alcancé a notar dureza.

    Mmm…Ves papá? No sos inmune.

    -No quiero ni hablar de esto!

    Y decidí jugarme: bueno, ahora es tema suyo, esto lo hacemos de total acuerdo con Tommy.

    -Obvio! Dijo Tommy.

    -Voy a preparar los dormitorios y nos vamos a dormir, esto ha sido agotador.

    Me fui, quedaron ellos solos mirándose y cuando volví en unos diez minutos, no habían hablado, según me dijo Tom.

    Papá, dije yo, usted dormirá en el segundo dormitorio, Tom en el tercero. Y yo en el principal, descanse, piense, abra la mente, y si quiere algo, vaya a mi habitación, la puerta estará siempre abierta para Ud, nos entendemos no?

    Nos fuimos cada cual a su dormitorio asignado.

    Me fui al baño, ducha rápida, y mandé mensaje a Tommy, “ vení a sacarme la foto” . Ya lo habíamos planificado, iríamos con todo.

    Elegí sábanas blancas de raso, que contrastarían bien con mi piel bronceada y con marcas de bikini bien notorias.

    Le di mi teléfono a Tom y me acosté de costado, de espaldas a él. Se veía todo mi cuerpo recostado en la cama, y debo decirlo, pocas veces he visto una foto de un culo como esa. Tamaño casi perfecto, es el mío ja ja, todo el cuerpo bronceado y las marcas de bikini de piel blanca, me gustaba a mi misma.

    Tommy se fue a su dormitorio y yo le envié a mi padre la foto con el texto “Buenas noches papá”.

    Vi en el wapp que leyó el mensaje, pero no respondió.

    Espere destapada, nada. Y me dormí.

    Como a las tres de la madrugada, lo sé porque al despertarme instintivamente miré el reloj de la mesita de noche, me despertó algo que se apoya en mi cama.

    -Sofi, Sofi, podemos hablar?

    -Papá? Sí, que pasa?

    Me quedé como estaba, tapada con una sábana, desnuda debajo, y de costado de frente a él, que se había sentado en la cama.

    Cero luz prácticamente no nos veíamos.

    Hablamos mas de una hora, pero lo resumiré a las principales frases.

    -Por que hacen esto? No lo puedo creer, es una broma? O realmente han cambiado de vida? Me cuesta creerlo.

    -Papá, es cierto, como le vamos a hacer una broma así? Hice un balance de mi vida, amo enormemente a Tommy, pero me faltan ciertas experiencias. Deseaba entregarme a otros, saber como es, que se siente; y Tommy lo comprende, lo acepta, me impulsa y disfruta.

    -Pero por que yo? Por que Tomás? Es algo malo!

    -Nada malo! Por favor, somos mayores de edad, sabemos lo que hacemos y decidimos. Siendo sincera, Se notaba que Tomás me tenía ganas…y usted papá, a usted lo deseo yo, quiero sentirlo en mí, quiero ser mas suya de lo que he sido, quiero su tibieza y su fuerza dentro de mí.

    -Entonces podríamos?

    -De usted depende papá, no de mi, no puedo decirle mas ni ser mas sincera. Y me giré, dándole la espalda.

    -Es que no se si puedo resistirme a esta prueba de la vida, creo que no debería, y oigo a mi hija pidiéndome lo que me pides.

    Y en ese momento supe que le ganaba la partida, que lo había conquistado, porque me puso una mano en el hombro y bajó unos centímetro la sábana.

    Dejé escapar un susurro bien seductor, dulce: sííí papá.

    Y su mano siguió bajando la sábana. Me estremecí cuando pasó por la cintura, con un suave : ahhh. Encendí la luz; “quiero que me veas papá”. Y justo iba llegando al culo. Cuando quedó al descubierto, bajó la sábana rápidamente hasta mis pies, y comenzó a acariciarme las nalgas, yo en la posición de las fotos, sabía que él estaba viendo algo que lo enloquecería, no podría resistirse.

    Seguía con las caricias mas suaves que me hayan hecho, casi ni me tocaba…él estaba de boxer, y estiré una mano hasta tocarle la entrepierna…

    -Ves papá? No sos indiferente, reaccionas como hombre, está dura!

    -Hija querida, no he podido resistir mas, lo pensé horas esta noche, quería negarme, hasta que decidí venir a hablar contigo, y no doy mas! Siento que debemos tenernos el uno al otro si es que de verdad lo deseas.

    -Claro que sí, papá, que bien lo dices…también a mi me costó aceptar la idea cuando lo hablamos con Tommy. Venga conmigo por favor, acuéstese, míreme estoy desnuda! Y me paré frente a él. Giré, me mostré, y volví a acostarme, junto a él que se había sacado el boxer.

    Su erección era evidente, su pene nada especial, sus testículos digamos grandecitos. Vello a full.

    Sabía que no podía perderlo, debía ser precavida y dulce. Le acaricié la cara, le llevé una mano a seguir acariciándome el trasero, que evidentemente le encantaba.

    Lo besé suavemente, apenas roces de labios y de a poco me incorporé para poner mis tetas al alcance de su boca. Casi por instinto, comenzó a chuparlas.

    -Que hermosas tetas chiquita mía,

    -Le gustan? Ni las miraba en todo este tiempo.

    -Las veía pero no entendía, o no quería entender.

    -Ahora es uno de los dueños de ellas, para siempre.

    -Que gusto me das!

    Comencé a rozar mi pelvis contra la de él, mientras pensaba si era mejor que me penetrara o chupársela.

    Mientras frotaba mi concha ya húmeda contra su pija, arriesgué a besarlo mas intensamente, y respondió a cada insinuación mía. Yo abrí la boca y el respondió igual, busqué su lengua con la mía y se entrelazaron las lenguas; le dejé pasar saliva a su boca y recibí saliva.

    Mi concha estaba a punto, sentía que su verga también, y comencé a frotarme de manera que de a poco su verga iba y venía entre los labios de mi concha, frotando el clítoris y me estaba poniendo a pleno.

    No lo dudé; le dije que se pusiera encima de mi, bajé una mano y puse su verga a punto de entrar en mi concha. “Cogeme” le dije. Y de a poco fue empujando, con miedo o timidez, no lo sé.

    Yo lo estimulaba, Síí, así mismo, sí sí sí…hasta que empezó a moverse, y con ese vaivén me sentí en el paraíso. Tenía a mi padre dentro de mi cuerpo, lo sentía gozosamente yendo y viniendo en mi vagina.

  • Madre celosa castiga a su hijo con sexo

    Madre celosa castiga a su hijo con sexo

    A todos los hombres que leen esto les pregunto lo siguiente: si una hermosa milf voluptuosa de más de 37 años, poseedora de una hermosa piel blanca, una cabellera rubia, una altura de más de 1,80, tetas enormes, y un par de nalgas gigantescas entrara en su habitación y decidiera castigarlos con sexo ¿Cómo reaccionarias? De seguro, más de uno aceptaría el “castigo” con gusto, pero ¿y si esa milf con cuerpo de actriz porno fuese su propia madre? ¿Seguiría pensando que tienes suerte o, por el contrario, te parecería algo perturbador? Dicho predicamento fue en el que se vio envuelto un joven 18 años llamado Dan, el cual era hijo de una madre soltera.

    ¿Se acuerdan que, al principio, les describí a una bellísima milf? Pues Nora, la madre de Dan, era la mujer hermoso y sensual de la que les había hablado. Desde siempre, la relación entre Nora y Dan había sido de lo más normal, pero lo cierto es que la milf escondía un gran defecto, el cual era ser extremadamente celosa, y su hijo lo terminaría descubriendo de la manera menos ortodoxas.

    Todo comenzó una tarde, en la que Dan acababa de regresar a su casa tras un arduo dia de universidad, y lo primero que este vio a ingresar a su hogar, fue a su madre, la cual estaba sentada en el sofá, con los brazos cruzados, y con una mirada que denotaba enojo y fastidio.

    “hola mama ¿Cómo estás?” pregunto Dan, alegremente “¿todo bien?”

    “¡no, nada está bien!” exclamo ella, molesta

    “pero ¿qué pasa? ¿Por qué estás tan enojada?” preguntó el joven, confundido

    “porque hoy vino una vecina a quejarse porque hoy le diste una nalgada ¿es eso cierto?”

    “bueno… si… creo que un poquito” confeso el joven, algo apenado “¡es que… con mis amigos hicimos una apuesta y…!”

    “¡no me salgas con estupideces!” exclamo Nora, molesta “¿le diste una nalgada a esa mujer o no?”

    “¡está bien, lo admito, lo hice!” exclama, arrepentido “¡te pido perdón por lo que hice, mama, y te juro que jamás lo volveré a hacer! Es más, ahora mismo iré a busca a la vecina para pedirle disculpas”

    “¡ya cállate! No estoy enojada por lo que le hiciste a esa estúpida. Lo que verdaderamente me molesta es que le hayas tocado el culo a ella y no a mi”

    “¿Cómo?” pregunto Dan, consternado por la respuesta que le dio su madre

    “¡me parece ofensivo que, viviendo con una mujer tan sexy como lo soy yo, prefieras tocar a las otras mojigatas del barrio!” exclamo ella, mientras se quitaba la remera, dejando al aire sus enormes tetas “es obvio que no sabes lo que es el cuerpo de una mujer de verdad, así que te voy a coger para que aprendas que la única mujer a la que puedes tocar es a tu propia madre ¡ahora mete tu cabeza entre mis senos!”

    “pero mama…”

    “¡QUE PONGAS TU CARA ENTRE MIS TETAS HE DICHO!”

    Pese a sentir dudas al inicio, Dan decidió acatar las órdenes de su madre, pues algo le decía que no era buena idea desobedecerla. En cuanto su hijo metió su cara entre sus pechos, Nora le abrazo la cabeza con fuerza, y comenzó a asfixiarlo contra ellas.

    “¿lo ves? ¡Estas son tetas de verdad!” exclamo ella, mientras se agitaba con fuerza “¡no veras a ninguna otra mujer con semejantes gomas como las que estas sintiendo ahora!”

    Luego de un rato de asfixiar contra sus pechos a su propio hijo, Nora le soltó la cabeza, y le ordeno a este que le chupara los pezones. Una vez que sus pezones estuvieron la suficientemente lubricados con la saliva de su hijo, Nora se quitó el pantalón y su ropa interior, dejando al descubierto su coño mojado y perfectamente depilado, e hizo que Dan se arrodillara frente a ella para darle sexo oral.

    “¡eso, chupa bien ese coño!” exclamo Nora, quien estaba disfrutando todo lo que le estaba haciendo a su propio hijo “¡te garantizo que jamás veras un coño tan rico y tan lindo como el mío! Todas esas putitas que te gustas no se pueden ni comparar conmigo ¿verdad?”

    “si… mami” dice Dan, mientras le pasaba la lengua por la entrepierna a Nora

    “¡DILO CON MAS FUERZA!” grito Nora, mientras le daba una pequeña cachetada a Dan “¿TE GUSTA EL COÑO DE MAMA SI O NO?”

    “¡ME ENCANTA, MAMI!” respondió el joven, con todas tus fuerzas

    “¡BIEN DICHO! AHORA TOMA TU REGALITO” exclamo Nora, quien acabo en la boca de su hijo, y este se terminó tragando todos sus jugos vaginales

    Luego, Nora hizo que Dan se acostara sobre el sillón de la casa, y esta se sentó sobre la cara de este.

    “¿ves esto? ¡Este es el culo de una mujer de verdad! No como el culito fofo y diminuto de aquella perra” exclamo Nora, mientras agitaba sus nalgas violentamente, haciendo que la cara de su hijo revotara entre ellas “tenías el mejor culo de todo el mundo viviendo bajo tú mismo techo y, aun así, te fuiste a tocar un trasero cualquiera ¡ES COMPLETAMENTE INACEPTABLE!”

    “¡perdóname… mama!” exclamo Dan, quien sentía una mezcla rara entre excitación, culpa, e incomodidad por todo lo que su madre le estaba haciendo

    Al escuchar las palabras de su hijo, Nora se levantó, se puso en cuatro sobre el suelo, y le dio a su hijo una visión perfecta de su trasero.

    “¡si realmente quieres que te perdone, pues entonces mete tu lengua dentro de mi culo y chúpalo como si fuese lo último que hicieras en tu miserable vida!” ordeno la madre, mientras agitaba su enorme trasero

    Dan se arrodillo frente al trasero de su madre, le agarro ambas nalgas, e introdujo su lengua dentro del ano de esta, haciéndole soltar un gemido de placer.

    “¡MAS, MAS, MAAAAS!” grito Nora, excitada, mientras le agarraba la cabeza con firmeza a su hijo para que no pudiera despegar la boca de su ano “¡CHUPALO COMO SI NO UBIERA UN JODIDO MAÑANA!”

    Tras recibir un intenso y apasionado beso negro por parte de su hijo, Nora suelta la cabeza de Dan, y este cae al suelo con la respiración muy agitada y con una enorme erección debajo de sus pantalones.

    “¡lo has hecho muy bien!” exclamo Nora, quien levanta un poco más su trasero para que su hijo pueda ver de mejor manera su coño mojado “creo que te mereces una pequeña recompensa por haber sido tan obediente”

    “¿eso quiere decir que…?” pregunto Dan, sorprendido

    “¡exactamente! Desnúdate y coge mi coño”

    Dan, quien ya estaba completamente segado por la lujuria del momento, se quitó toda la ropa y penetro el coño de su madre sin ningún tipo de protección. La penetración fue tan fuerte que Nora soltó un pequeño grito de placer.

    “¡perdón si te lastime, mama!” exclamo Dan

    “¿es que crees que soy una mojigata como tus compañeras o qué?” pregunto molesta Nora, mientras mordía la alfombra del suelo “yo no soy ninguna damita tierna ¡DAME CON TODAS TUS FUERZAS HASTA QUE ACABE O HASTA QUE ME DESMAYE!”

    Al escuchar la petición de su madre, Dan agarro a Nora de la cintura, y comenzó a cogérsela en perrito tan fuerte como pudo. Madre e hijo no pudieron hacer otra cosa que gemir como locos al estar realizando tan intenso acto sexual.

    Tras un buen rato de estar cogiendo a su madre en cuatro, Dan se cayó al suelo de espaldas.

    “¡vamos, esto aún no acaba!” exclamo Nora, la cual ya estaba completamente seducida por la lujuria “¡QUIERO MAS SEXO, Y LO QUIERO AHORA!”

    “perdóname, mama… pero no puedo más” dijo Dan, quien apenas podía hablar “mi pene sigue erecto, pero ya no tengo fuerzas para seguir cogiendo”

    “¡entonces tendré que tomar la iniciativa!” exclamo Nora, mientras se ponía encima de Dan “y será mejor que estes preparado ¡porque voy a usar mi otro agujero!”

    De un solo sentón, Nora se metió la enorme verga de su hijo por el culo, haciendo que este soltara un grito de placer al tener su miembro dentro de un agujero aún más estrecho que el coño, y comenzó a darle unos potentes e intensos sentones.

    “¡DIOS SANTO!” grito Dan, mientras su verga entraba y salía del culo de su madre

    “¡DAME TODA TU LECHE, HIJO DE UNA GRAN PUTA!” grito Nora

    Finalmente, Dan no pudo aguantar más y termino solando una gran carga dentro del culo de su madre, y todo el cuerpo de Nora se estremeció al recibir semejante cantidad de semen pegajoso y caliente dentro del culo. Tras el orgasmo, Nora le dio un intenso beso de lengua a Dan, y luego se acostó a su lado.

    “entonces ¿aprendiste tu lección, Dan?” pregunto Nora

    “si, madre: aprendí que no tengo que no debo tocar a otras mujeres, porque tengo a la más sexy de todas como madre”

    “¡exactamente!” exclamo ella, contenta “ahora… ¿quieres repetir?”

    “¡con todo gusto!” exclamo Dan, y se colocó encima de Nora para seguir cogiendo con ella.

  • Speakeasy

    Speakeasy

    -¿Vamos a por un café?

    Esta conversación con sus variaciones era rutina diaria con mi esposa del trabajo. Marina es una persona a la que conozco de toda mi vida laboral y con la que tengo muchas anécdotas. Desde hace muchos años nos hemos convertido en amigos íntimos sin intimidad. Ella es la persona que conoce casi todo sobre mi y yo lo mismo sobre ella. Hemos llorado nuestros males de amores y hemos sido el diablito en el hombro del otro en muchas situaciones de dudas.

    Marina comenzó a salir nuevamente con Xavier, alguien que en el pasado fue parte importante de su vida y me mantenía al tanto de todas sus aventuras. Ella siempre me pedía opiniones sobre las cosas que el proponía y yo normalmente le decía que participara pues solo hay una vida.

    En esta última conversación sobre la nueva fantasía de Xavier me comento que él quería que alguien los observara teniendo sexo. Yo le dije bromeando que eso siempre ha sido un “Turn On” para mí y que era algo exhibicionista porque quería sentir que alguien me podría estar mirando secretamente. Ella me comento que un principio eso era lo que había pensado pero que se sorprendió cuando él le aclaro que él quería que quien los observara estuviera en la misma habitación. Yo bromeando le dije que si quería que esa persona los evaluara como hacen en las competencias de talento.

    Ella prosiguió diciendo que esto era conversación que llevaba varios días pues ella no sentía querer eso. Su mayor complicación era que la ya tenía en mente a una persona para que les sirviera de jueza. Se trataba de lo que entiendo era una amiga con quien tenía mucha confianza justo como era yo para ella. Ella me comento que no sabía quién era ella y que no iba a hacerlo de esa manera. Yo como todo un buen diablito en el hombro le comenté de todas las cosas excitantes que yo haría de estar en la posición de ellos y creo que la convencí de intentarlo. Nuestra hora del café termino y nos despedimos por la semana pues era ya viernes en la tarde.

    La próxima semana me volvió a invitar al café como era de costumbre. Después de los temas básicos le pregunte que si había pasado aquello de la fantasía. Ella me dijo que de eso precisamente me quería hablar. Ella le dio muchas vueltas al asunto, especialmente a todos los argumentos que yo le había dado y me dijo que hablo con Xavier sobre ello. Ella le dijo que estaba dispuesta a hacerlo si, y solo si el observador era YO.

    A mí se me salió una muy sonora carcajada que llamo la atención de todo el piso. ¿Como que yo para esa tarea? Yo solo quería ser consultor de aquella fantasía, no ser protagonista. De primera le dije que no lo haría pues ya nuestra relación era otra. Ella me dijo que yo era la única persona con quien ella se sentiría cómoda haciéndolo pues nos conocíamos en casi todos los aspectos menos ese. Ante mi negativa me dijo que lo pensara y se fue a continuar su tarde.

    Yo me quedé pensándolo y le envié un texto donde le comentaba que el encuentro podía ser vía video llamada. De esta manera yo los podía mirarlos mientras ellos también me verían a mí. En ese momento pensé que para todos sería más un poco más llevadera la situación. Marina lo consulto con su amante y me contestaron que esa manera no era lo mismo pues la interacción entre los tres no sería la misma. Muy en mis adentros sabía que tenían toda la razón, pero en ese momento de mi vida estaba tranquilo y realmente no quería complicaciones adicionales a las que ya tenía.

    Pasaron varias semanas de la última conversación. Aunque si me había cruzado en la oficina con Marina no habíamos charlado mucho hasta que una tarde la empresa nos sorprendió con un agasajo por un caso importante que habíamos ganado. La compañía tenía una cena en un restaurante de comida italiana para todos los que tuvimos que ver con el caso. Luego de culminar la comida un pequeño grupo nos quedamos en el bar y Marina me invito junto a dos compañeros más a un Speakeasy bar que estaba en la misma zona donde estábamos. Ese bar era muy discreto pues confieso que, aunque era asiduo visitante del área, no sabía de la existencia de aquel negocio.

    Nos dirigimos los cuatro a dicho lugar cuya entrada estaba escondida en la parte trasera de un colmadito el cual había visitado anteriormente. Para mi sorpresa una vez pasabas la puerta se asomaba una barra muy fina con luz tenue de tono rojizo. En el bar había muchas personas, pero como era un área espaciosa no se sentía lleno. Normalmente soy persona de sentarme en la barra así que vi dos espacios y los reservé para mí y para Marina. Los otros dos compañeros se quedaron de pie junto a nosotros. Pedimos el menú de cócteles, el cual se veía muy apetecible para mi gusto. El bartender vino donde nosotros, saludo a Marina con mucha naturalidad y nos tomó la orden. Allí probé casi todo lo que tenía el menú de cócteles entre charlas y risas. Los dos compañeros fueron mezclándose con otra gente del bar y nos quedamos Marina y yo en la barra.

    Rato después el bartender vino donde Marina acompañado de una dama de tez oscura, alta y esbelta. Se la presenta a Marina como la amiga de la que le había hablado. Aquella naturalidad que inicialmente me había dado cierta sospecha se estaba aclarando. El caballero de la barra era Xavier, el amante de Marina y le acababa de presentar a la amiga que él quería los acompañara en su fantasía. Resulta que aquella amiga de su amante también la dueña de aquel bar y por consiguiente La Jefa. Viendo aquella estampa no pude disimular mi cara y cuando Marina me miro me dijo que no era lo que yo creía.

    Me confirmo todas mis sospechas, pero estábamos allí por casualidad y no como algo premeditado. Me dijo que Xavier no sabía que yo era ese amigo a quien ella le sugirió pues hasta que yo no accediera no iba a revelar mi nombre tal y como él hizo con su amiga hasta ese día. El hecho de que inicialmente llegamos cuatro personas y que aun los otros se mantenían en el área hizo que mi identidad se mantuviera oculta. La jefa nos invitó una ronda a los tres que acompañábamos a Marina y se quedó hablando con nosotros un rato.

    Paso cerca de una hora y ya el lugar comenzaba a vaciarse. Ya del grupo solo quedábamos Marina y yo. La jefa se había sentado conmigo mientras que Xavier y Marina estaban hablando aparte. Ya se podía ver las muestras de cariño entre ellos. En una Xavier le hizo una seña a la jefa de que saldría un momento y la jefa le dijo que ella lo cubría con los últimos clientes. Xavier y Marina entraron por otra puerta mientras la jefa seguía conversando conmigo y cerrando el local cuando el ultimo cliente se fue. Le dije que me tenía que ir pues era el único y me dijo que le hiciera compañía a lo que terminaba de recoger la barra. Me invito un último trago el cual tome siguiendo la amena conversación.

    Paso un rato y le señalé que ya si me tenía que ir. Ella me dijo que podíamos ir donde ellos a que me despidiera. Me dijo que debían estar en uno de los salones que ella estaba preparando para actividades privadas y que Xavier era quien lo estaba trabajando. Pude notar cierta picardía en el tono de la jefa cuando me dijo lo de ir donde ellos.

    Seguí a la jefa por la misma puerta que anteriormente vi a Marina y Xavier entrar. El propósito de ese salón era que gente pudiera tener un compartir más relajado de lo que se estaba en el salón principal. El salón tenía su propia barra además de un sofá y varias butacas que formaban una sala. La iluminación era un poco más tenue que en el salón principal, pero se podía ver sin dificultad. Al entrar pudimos notar que Marina y Xavier estaban besándose apasionadamente. Marina estaba sentada sobre él y tenía la blusa abierta donde se podía observar su brazier negro. Xavier, que ya no tenía su camisa puesta, tenía sus manos apretándole las nalgas mientras la besaba apasionadamente. Ninguno de los dos se había percatado que las dos personas con las que habían planeado que los observaran estaban allí parados mirándolos.

    Aquel silencio fue roto con la picara voz de la jefa indicándoles que si aquella invitación que le habían hecho a ella se iba a concretar finalmente. Aquella voz rompió momentáneamente los besos. Ambos se quedaron mirándonos y Xavier dijo que si Marina no tenía problemas ella podía quedarse. Marina le dijo que, si no tenían problemas, quería que yo también me quedara allí, pues era a quien ella había invitado.

    Xavier se rio entendiendo todo y volvió a besarla. La jefa dijo que buscaría algo de tomar y que ella se quedaría pues era algo que realmente quería experimentar. Yo lo pensé un rato, pero finalmente me senté en una de las butacas que estaban cerca de ellos. La jefa me trajo un vaso con Whisky de la barra del salón y se sentó en la otra butaca de aquella salita.

    Al otro lado Xavier le quitaba la blusa a Marina dejándola solo en su brazier y su pantalón. Agarrándole las tetas movió el brazier hacia arriba exponiendo sus tetas solo para su vista pues nuestro punto de vista era su espalda. Los gemidos describían que ya Xavier estaba chupando sus tetas mientas apretaba sus nalgas como si quisiera exprimirlas. En ese momento aun me sentía bastante fuera de la onda y pensando que rayos hacía en ese lugar.

    Marina luego de un rato se puso de pie para terminar de quitarse la ropa. Se quito todo menos su panty. Aun se tapaba sus senos cuando sabía que podían ser vistos por nosotros. También aprovecho para desnudar a Xavier quien con su erección cautivo la vista de su jefa a juzgar por la expresión facial que esta hizo.

    Marina volvió a treparse sobre Xavier, pero esta vez comenzó a contonearse sobre el claramente frotando su entrepierna sobre el erecto pene de su amante. Este acto le produjo los primeros gemidos que hicieron efecto en mí. Ya aquel sonido me quitaba esa sensación extraña de ver a mi amiga desnuda por primera vez. Tengo que reconocer que su ropa no le hacía justicia a un cuerpo que, aunque no era perfecto si era muy atractivo a mi vista.

    Xavier agarro a Marina por la cintura y la subió sobre el sentándola de un solo movimiento en su cara. Con una mano movió el panty de Marina para un lado y comenzó a comérsela con el mejor de los gustos. Aquel cuarto se inundó de los más sonoros gemidos. Mientras aquel acto ocurría mi mano comenzó a frotar la ya notable erección que contenían mis pantalones. A la misma vez pude ver como la jefa estaba embelesada mirando y disimuladamente frotando sus pechos atreves de su vestido.

    Me quede viendo como aquel hombre gozaba de mi amiga mientras poco a poco mi mano masajeaba más el bulto en mi pantalón. Un instante después pude presenciar como Marina se venía en la boca de su amante y su cuerpo se desplomo ante el agarre de Xavier. En ese momento cambié mi vista a la jefa y pude ver que seguía frotando sus pechos con una mano y la otra estaba en su entrepierna por debajo de su traje. Ya su cara indicaba que estaba totalmente enganchada con aquella escena. Cuando cambié nuevamente la mirada a los amantes, vi como Marina estaba ya completamente desnuda frente a sus espectadores con sus piernas completamente abiertas y los dedos de Xavier haciendo movimientos circulares sobre su clítoris. Simultáneamente Xavier mamaba sus tetas mientras Marina gemía y se contoneaba. Yo comencé a pajearme a través de mi pantalón y la jefa hacia lo mismo ya con su pecho descubierto. Mientras seguíamos todos vi como la jefa se despojó de sus ropas y se sentó en la misma posición de Marina, dándose el mismo placer que Marina obtenía. Aquellas dos mujeres sincronizaron sus gemidos como si cada cual fuera la que diera placer a la otro. Marina abrió los ojos y pudo observar cómo tanto la jefa como yo nos dábamos placer viendo como ella gemía y se contoneaba.

    Cuando vio que yo lo hacía con mi ropa puesta dijo que no me cohibiera y disfrutara sin límites Yo abrí mi pantalón y lo baje hasta las rodillas. Agarré mi erecto miembro y comencé a pajearme con total libertad. La cara de Marina fue de aprobación pues finalmente aquella fantasía estaba pasando. Xavier cambio el ritmo de su faena y volvió a envolver a Marina quien no tardo en venirse nuevamente.

    Marina cuando se repuso, empujo a Xavier hacia el espaldar y se arrodillo frente a él quedando en cuarto frente a mí. Con una mano comenzó a pajear a su afortunado compañero. Poco después comenzó a dar cabeceadas que casi al instante hacían jadear a Xavier. Dada la posición que tenía Marina frente a mí solo podía verla en cuatro, ver su cabeceo y escuchar ese sonido tan distintivo de una buena mamada. El sonido fue opacado por la jefa cuyo clímax y orgasmo llenaron aquel cuarto. Su orgasmo fue uno estruendoso dejándola respirando profundamente y con una sonrisa en su boca.

    La jefa se levantó de su silla y se sentó al lado de ellos. Comenzó a acariciar el pecho de Xavier y a la misma vez el pelo de Marina como dirigiéndola en su tarea. Poco después se dirigió donde Xavier y lo beso en la boca. En ese momento Marina detuvo su acción y con mirada seria le hizo una señal desaprobación. La fantasía de ambos era el exhibicionismo y Marina estaba clara que era solo eso.

    La jefa entendió la situación y retiro la mano de ambos. Se quedo un rato mirando todo hasta que su mirada se enfocó en mí. Sin decir palabra camino hacia mí, se paró a mi lado y comenzó a mirar de más cerca lo que yo estaba haciendo. Luego se fue por detrás de mi butaca y comenzó a acariciarme el cuello casi como un masaje. Abrió mi camisa y también comenzó a frotar mi pecho. Ya a esta altura sus firmes y medianas tetas estaban en mi cara lo que hizo que yo comenzara a besarlas y pesarle la lengua por sus oscuros pezones. Sus gemidos comenzaron a fluir nuevamente llamando la atención de Xavier quien con un gesto alerto a Marina de lo que pasaba.

    Por un momento los cuatro nos vimos en acciones similares y sonreímos. La jefa se movió al lado de mi asiento y doblándose pudo alcanzar mi miembro. Yo le di el control de mi paja a ella mientras pasé de tocarme a palpar su empapada entre pierna.

    Comencé a frotar circularmente su clítoris con mi pulgar mientras introducía mis dedos índice y medio en su cavidad. Comencé a hacer movimientos rítmicos los cuales volvieron a crear aquellos gemidos. En ese momento Xavier subió a Marina sobre él y comenzó a penetrarla en la posición de la vaquerita invertida. Marina nos mostraba su cara de placer mientras sentía el pene duro de su amante. A la misma vez se disfrutaba las pajas que simultáneamente nos hacíamos del otro lado.

    La jefa de un movimiento enterró mi pene en su boca y presionando firmemente comenzó una mama rítmica. Parecía que quería hacerme venir antes que Marina lo hiciera con Xavier.

    Por varios minutos los cuatro jadeábamos casi al compás. Aquel cuarto retumbaba con la sinfonía de sonidos. Por un lado, la jefa entre mamadas y gemidos por mi constante movimiento de dedos. Por mi parte mis respiraciones cada vez eran más sonoras y los gemidos se me escapaban con la intensidad de aquella maestra. De no ser por todo el Whiskey que tome de seguro ya me hubiera hecho venir mucho antes.

    En la otra esquina estaban los gemidos de Marina junto al sonido hipnotizante de sus cuerpos chocando. Cada vez la frecuencia de aquellos sonidos aumentaba más. De repente se pudo escuchar la explosión de placer de Marina quien obtuvo un hermoso orgasmo y casi de seguido el anuncio de la venida de Xavier quien la agarro fuertemente por la cintura para asegurase que toda su venida quedara dentro de ella.

    Poco después yo anuncie lo mismo para dejar que la jefa decidiera como y donde terminaría mi venida. Ella al escucharme apresuro aún más su ritmo y dejo que mi venida inundara su boca. Yo que nunca dejé de trabajar con mis dedos seguí mi ritmo hasta que finalmente sentí la estruendosa venida de la jefa, cayendo sobre mí.

    Una vez todos terminamos nos quedamos mirándonos un rato sin decir nada. Poco a poco nos fuimos vistiendo Marina, Xavier y yo. La jefa se fue desnuda a la barra y nos dijo que haría un cóctel que hacía poco Xavier y ella habían creado. Nos trajo el cóctel y brindamos por aquella experiencia donde un cuarteto creo una atmósfera de placer en aquel lugar.

    Pasaron unos días y volví a aquel speakeasy para la inauguración de aquel nuevo salón y el lanzamiento de aquel cóctel. Cuando llegue me recibieron Xavier y la jefa con mirada cómplice. En la barra estaba Marina junto a otras personas del trabajo. La jefa llamo a todos para que pasaran frente a la puerta del salón. Develo la placa del salón y esta leía “La Experiencia”. Para todos los invitados había el nuevo cóctel el cual bautizo como “El cuarteto”. Demás esta decir que esta no fue la última experiencia entre ese grupo, pero eso es parte de otra historia.

  • Adicta al semen…

    Adicta al semen…

    Sigo masturbando aquel falo, una gota más de semen sale de la punta; mi amante de ocasión bufa y resopla de placer; su cuerpo sigue temblando en éxtasis; mi vagina chorrea leche y jugos y palpita buscando un tubo de carne que la siga satisfaciendo.

    Toda la gente tiene preferencias, gustos; el mío es ver el semen salir del pene; me excita presenciar los chorros calientes escapar de su prisión de carne; el olor, el clímax en el rostro del macho al eyacular exacerba mi deseo. Sigo masturbando y le erección no se pierde, el se retuerce frenéticamente, sus testículos están retraídos; me toma de la cabeza y busca desesperadamente penetrarme la boca; no quiere una mano, quiere un agujero caliente y húmedo.

    Aceptó la invasión, su verga ocupa mi boca mientras mis labios se cierran alrededor de la base del falo; él suspira de satisfacción; empieza a bombear despacio acaba de terminar; pero su deseo es más grande que su necesidad de reposar. Mi lengua acaricia en círculos la cabeza del falo cuando sale y el tronco cuando lo mete; sabe cogerme la boca y yo se como chuparlo. No se conforma con penetrarme la boca, acaricia mis pechos y pezones acelerándome aún más. Él bajo el ritmo para recuperar fuerzas sin dejar que la erección se bajara mientras me seguía acariciando para mantener mi excitación.

    Mis inicios fueron tardíos, una familia católica siembra miedos y tabúes difíciles de olvidar. Al descubrir los placeres de la masturbación, llegué a hacerlo varias veces al día. Tuve un novio que me enseñó el placer compartido. La primera vez, estábamos en mi casa; trabajábamos en un proyecto para la universidad; mis padres trabajaban, teníamos la casa para nosotros. Al terminar el proyecto, nos quedaban cerca de 45 minutos antes de que pudiera llegar cualquiera de mis padres. Nos comenzamos a besar y acariciar; metió su mano bajo mi ropa y me acariciaba las tetas, pellizcando delicadamente mi pezón. Me sentía muy excitada; mis brazos estaban alrededor de su cuello, dejándole actuar.

    Aceleró el bombeo en mi boca, buscando terminar; lo saque delicadamente y acaricie la cabeza para tranquilizarlo sin perder la dureza; un poco de líquido salió de la punta; volteó a verme, yo lo veía directamente a los ojos; la punta de mi lengua recogió el delicioso elixir y lo chupe; al verme, jadeo de placer apretando el esfínter y tratando de darme más; un poco más de líquido salió y lo saboreé con fruición.

    Desabrochó mi pantalón y bajó el cierre; metió una de sus manos mientras la otra seguía acariciando mis pechos; encontró mi monte de Venus y siguió más abajo, su dedo medio llegó a mi clítoris que inmediatamente se puso duro; exhale un suspiro de placer cuando la yema de su dedo comenzó a acariciar mi clítoris; ya no soportaba la excitación, mi cuerpo temblaba sin control. Me levantó y me quitó el pantalón y mi panty; estaba yo desnuda de la cintura para abajo. Se acostó boca arriba en el suelo y me pidió que me sentara en su boca; yo obedecía como autómata quería seguir sintiendo. Al acomodar mis labios vaginales sobre su boca, empezó a mover los labios como si comiera un melón; un suspiro largo salió de mi boca, un chorro grande de líquido espeso salió de mi vagina, él lo comía con desesperación como si fuera un exquisito manjar; yo pujaba buscando sacar más de eso que él quería; por instinto, mis caderas se empezaron a mover, tallando mi clítoris con su labio inferior, masturbándome con su boca. Me recosté hacia adelante para moverme con más comodidad, al hacerlo, él metió su dedo medio en mi vagina y acarició mi clítoris desde dentro; nunca había sentido algo así, a pesar de estar tan excitada, él no me permitía llegar, acumulando y conteniendo esa energía sexual que gritaba por liberarse. Vi el cierre de su pantalón abultado; su falo pugnaba por salir, como queriendo romper el pantalón que lo aprisionaba. Lo saque y lo contemple extasiada; largo, duro y suave a la vez; con una cabeza que me pareció enorme; casi de color morado, como a punto de explotar. Lo tomé con delicadeza y sin pensarlo, me lo llevé a la boca; él emitió un quejido largo, respirando aceleradamente; su cadera se hizo hacia adelante como si quisiera meterla más; me gustaba tenerlo así, a mi merced, controlando lo que él sentía.

    La inminente eyaculación me trajo de regreso; me estaba cogiendo la boca; metiéndose cada vez más; llegando a mi garganta, sentí su cabeza entrar hasta el fondo y quedarse quieto; su verga se hinchó más.

    Él seguía dándome sexo oral y yo a él. Pude ver cómo la cabeza de la verga se hinchó y todo el tronco comenzó a palpitar; el primer chorro salió, fuerte, blanco, con un aroma que me hizo perder la cabeza; al segundo chorro, todo mi cuerpo empezó a temblar, perdí la noción, me desmayé, mi corazón se detuvo, mi cabeza se desconectó; tuve mi primer orgasmo provocado por otra persona; sentía que mi vagina se vaciaba, que ya estaba seca; y él seguía chupando y eyaculando; me seguía viniendo cuando me llevé a la boca las últimas gotitas que salían de su falo; era un líquido delicioso.

    Mis labios sentían las palpitaciones del tronco mientras inyectaba su semilla en lo más profundo de mi garganta; al terminar, saqué su verga de mi boca y exprimí las últimas gotitas; al ver ese líquido blanco, comencé a tener un orgasmo, casi sin tocarme.

    Me excita ver la eyaculación, ver el semen salir y chupar esas últimas gotitas…

  • Ninfómano (Capítulo 5): Mi masturbación más deliciosa

    Ninfómano (Capítulo 5): Mi masturbación más deliciosa

    Hoy no voy a recordar uno de mis tantos momentos de sexo descontrolado y raro, hoy recordaré cuando tuve mi primer gran orgasmo, mi primera masturbación realmente placentera; porque, aunque a veces muchos no lo quieran admitir, masturbarse es la mejor manera de sentir placer.

    Siempre he sido muy bueno encontrando oportunidades para tener sexo con extraños en la calle o en sitios poco comunes, creo que tengo una conexión tremenda con la esencia del sexo; me encanta ser ninfómano, pues hay placeres que solo te puede dar acostarte con diferentes hombres.

    Pero hoy les contaré cómo fue mi mejor orgasmo, el primero y el único altamente placentero, porque he tenido demasiados, pero ninguno como ese que ocurrió hace unos dos años, en mi propia casa y tan solo tuve que usar mis manos y un poco de imaginación.

    Estaba aburrido, como de costumbre, y no fui a la universidad, me quise regalar un día libre (perdí un examen y una práctica de fútbol, pero ni modo). Me acosté en mi camita a ver TV, pero de verdad el no ocupar ese día en tener sexo con otra persona, me puso muy mal, eléctrico, estaba inquieto, así que lo único que podía hacer en ese momento era masturbarme.

    Coloqué mi almohada bajo mi cuello para tener mejor apoyo y comodidad, estaba boca arriba obviamente, bajé mi calzón (siempre ando en calzón cuando estoy en mi cuarto), metí mi mano derecha debajo de mis testículos y les di un masaje suave por unos segundos, luego me pasé la mano por la nariz y por la cara, tenía dos días sin bañarme así que olía a pene sudado, eso me ayudó a alcanzar mi erección.

    Escupí en mi mano y luego cubrí mi pene con esa saliva para comenzar a masturbarme, me puse a pensar en mi maestro de inglés, un día lo vi orinando en el baño, por casualidad pude ver su pene, era de esos penes pequeños pero gruesos, estaba completamente fuera de su capucha y su glande era rosado, una belleza que provocaba chuparla en ese preciso instante y hasta tragarse la orina que estaba expulsando.

    Seguí masturbándome suave, imaginando como el delicioso pene de mi profesor eyaculaba en mi boca mientras él gemía, al parecer sin darme cuenta me estaba gustando demasiado ese hombre. Empecé a estimular mis testículos frotándolos con una mano mientras que con la otra seguía masturbándome.

    El preseminal comenzó a salir de mi pene y lo usé para frotar mi glande con uno de mis dedos; me di y me di tanto en el glande como en los testículos mientras seguía imaginando que mi profesor derramaba todo su semen en mi cara, en mi boca y hasta en mis tetillas y que luego las lamía y se tragaba su propio semen.

    Llegó un momento en el que no aguanté tanto deseo y tuve que eyacular, pero mi morbo estaba tan alto que doblé mi cuerpo de manera que mi semen cayera en mi cara y en mi boca, para poder sentir que mi profesor me estaba eyaculando encima, que todo lo que imaginé era real y me estaba haciendo suyo preñándome la cara.

    Fue un orgasmo delicioso y muy morboso, de los mejores que he tenido, pero nunca volví a repetir la experiencia porque no quería terminar nuevamente cubierto de mi propio semen y tener que limpiar el desastre.

    Total, se me hacía muy fácil salir a la calle, buscar algún hombre en un callejón para chuparnos los penes y llenarnos de semen.

  • Me invitó a su casa y se lo agradecí con creces

    Me invitó a su casa y se lo agradecí con creces

    Hola de nuevo.

    Esto ocurrió el verano pasado, cuándo una tarde de julio, al salir del gimnasio, me encontré con Marina, una antigua amiga del instituto. Marina tenía el pelo castaño y la piel bastante clara. Sus ojos eran de color gris (esos malditos ojos…), tirando a bajita y con un culo bastante interesante. Se sentaba 2 mesas delante de mí en la secundaria y de aquella llamaba ya mi atención, ya que se veía bastante mona, y creo que yo a ella tampoco le disgustaba.

    Fue una alegría verla, ya que desde que empezamos la universidad nos habíamos visto poco, ya que ella se había marchado a estudiar Medicina fuera de nuestra ciudad. La invité a tomar un café y charlar un rato, lo cual aceptó. Nos pusimos al día, y hablamos de cómo estaba yendo nuestro verano.

    -Marina: Pues yo la verdad es que llevo unos días bastante aburridos en casa.

    -Marcos: Vaya, ¿no tienes nadie con quién salir?

    -Marina: Que va, casi todas mis amigas están de vacaciones o no han vuelto todavía de la universidad. Y en cuanto a la gente de mi barrio, podríamos decir que mi única amiga es mi hermana jaja.

    -Marcos: Vaya por Dios JAJAJ.

    -Marina: Oye, si te apetece venir mañana a nuestra casa a la piscina…

    -Marcos: Ah, sí me invitas, yo encantado

    -Marina: Perfecto.

    Llegué al día siguiente a su casa, toqué el timbre y ella no tardó mucho en abrirme. Llevaba una falda verde a topos y un top negro. Nos saludamos y me mandó salir al jardín mientras ella se cambiaba. Tras tantear la temperatura del agua, me senté en uno de los peldaños de la piscina a esperarla. Al rato, salió de la casa con un bañador de una pieza a rayas blancas y azules, ensalzando su figura. -Vaya, veo que ya te has puesto cómodo-me dijo Marina, tras lo cual se lanzó de cabeza al agua y buceó hasta donde yo estaba sentado, emergiendo a la par que se pasaba las manos por el pelo y se mordía levemente el labio. Se sentó a mi lado en el mismo escalón y comenzamos a charlar.

    -Marcos: Marina, te agradezco muchísimo que me hayas invitado, que además con este calor…

    -Marina: No hay de que, así al menos estoy acompañada.

    -Marcos: JAJA, mira qué suerte. Efectivamente, me había fijado yo, ¿no está tu hermana?

    -Marina: No, al final se marchó a dar un paseo en bici y vendrá más tarde.

    -Marcos: Ah, vale, vale.

    -Marina: Si. Bueno, venga, que no te has mojado nada, ¿no tenías tanto calor?

    En esto que se levantó y comenzó a salpicarme a la par que se alejaba de la escalera. Yo fui hacia ella con el objetivo de sumergirla, y comenzamos a forcejear hasta que finalmente la logré agarrar de las piernas y la sumergí conmigo. A los pocos segundos salimos agarrados del agua, con mis manos en sus piernas, que rodeaban mi abdomen, y sus manos alrededor de mi cuello. Se mordió el labio inferior de forma lasciva, nos miramos a los ojos durante unos instantes y comenzamos a comernos la boca.

    Mis manos agarraron su culo y la llevé cargada sobre mí hacia la orilla, donde continuamos magreándonos. Bajé los tirantes de su bañador liberando sus pechos y llevando mis manos y mi boca a ellos. Ella comenzó a gemir bajito mientras metía su mano en mi bañador para acariciar mi pene.

    -Marcos: Marina, que duro me estás poniendo.

    -Marina: Ufff, ya te lo noto. Vamos, fóllame, por favor.

    La llevé hasta la orilla y la recosté. Me miraba mientras me bajaba el bañador y lo dejaba en el fondo de la piscina, a la par que sonreía y me hacía un gesto con el dedo para que fuera hacia ella. Me rodeo el cuello con sus brazos mientras con mis manos apartaba la tela de su bañador y hacía círculos con la punta de mi pene alrededor de su vagina. -Métemela ya, por favor ohhh- fue lo último que alcanzó a decir antes de que mi pene se introdujera en ella lentamente.
    El choque de nuestros cuerpos, aún mojados, sonaba como una palmada tras cada embate. Estaba con los ojos cerrados y mordiéndose el labio inferior a la par que gemía levemente, mientras sus pequeños pechos se movían con cada embestida.

    -Marcos: Marina, estoy a punto de correrme. Ven, que te lo doy.

    Se levantó y se puso de rodillas a la altura de mi pene – ¿Dónde la quieres? – le pregunté.
    -Échamela en las tetas- dijo ella pasándose las manos por ellas y apretándolas.
    Continué masturbándome, apuntando hacia ella hasta que descargué mi semen sobre sus pechos, soltando un fuerte suspiro al final. Ella se levantó y tras darme un beso mientras tocaba mi mejilla izquierda, se metió dentro de la piscina.

    Ella hizo un largo en lo que yo iba entrando y cuando volvió, nos volvimos a besar. Pasé de su boca a su cuello, besando lentamente diversas partes de él. Cuando mi boca llegó a la altura de su clavícula, comencé a tirar de su bañador hacia abajo, y ayudado por ella separándose de mí y levantando las piernas, se lo retiré completamente y lo arrojé al fondo cerca del mío. Nos acercamos de nuevo y llevé mi mano derecha a su coño e introduje mis dedos brevemente. La volví a cargar sobre mí, y seguí masajeando su coño. Ella notó mi polla, que ya estaba dura de nuevo.

    -Marina: Mmm, veo que ya estás preparado para el segundo asalto.

    -Marcos: Y para los que sean.

    La llevé cargada hasta la orilla de la piscina donde lo habíamos hecho antes. Me eché en el suelo, dejándola a ella sentada en mi abdomen y haciéndole indicaciones de que acercara su coño a mi boca. Comencé a jugar con mi lengua en él, pasando de manera intermitente entre meter mi lengua en su coño y succionar su clítoris. Gemía suave al principio y cuando ya estaba llegando a su clímax comenzó a aumentar el volumen, a lo que reaccioné aumentando la velocidad hasta que se vino. Momentos después, ella se puso de pie y yo me deslicé hasta sentarme en el borde de la piscina. Vino hacia mí, se acuclilló a la par que agarraba mi pene y lo colocaba brevemente en la entrada de su vagina, para posteriormente introducírselo por completo lentamente con un gemido.

    Me rodeó con sus piernas y colocó sus brazos alrededor de mi cuello.
    Comenzó a dar botes sobre mis muslos, los cuales acompañaba con mis manos en su culo. Al rato, se separó de mí extendiendo sus brazos y agarrando mi cuello por detrás con sus manos. Me miraba a los ojos sin dejar de moverse, primero mordiéndose el labio inferior y posteriormente gimiendo fuertemente para que la viera. – Dios, como me gusta tu polla-dijo ella con voz fatigada. Volvió a pegar su cuerpo al mío. -Creo que me voy a volver a correr-susurró ella sensualmente a mi oído derecho. El ritmo de sus botes comenzó a tomar un ritmo vertiginoso, el cuál yo continué acompañando agarrado a su culo.

    -Marina: Ayyy Marcos, me vengo, me vengo ahhhh.

    -Marcos: ¡Ahhh, ahhh!

    Marina se vino, estallando sobre mis piernas, y segundos después, a causa de los últimos botes que dio después de venirse ella, hicieron que me corriera en ella. -¡¡¡Jodeeer!!!-dije yo tras haberle soltado todo, acompañado de una cachetada en su culo. Nos quedamos unos momentos en esa posición.

    -Marina: Dios, esto sí que ha sido una buena follada jeje

    -Marcos: Puff, y que lo digas, pero igual nos hemos arriesgado un poco por, bueno, ya sabes

    Apunté con la mirada a nuestras entrepiernas, las cuales seguían unidas y con alguna gotita saliendo.

    -Marina: Claro, porque venir a casa de una chica y pasarse la tarde follando sin preservativo no te parecía arriesgado, ¿verdad? Anda que…

    Se desensartó de mi falo soltando un pequeño gemido, se puso de pie y fue hacia una ducha de estas de jardín para mojarse antes de entrar a la piscina.

    -Marina: No te preocupes de “esto”, que ya había tomado yo las precauciones pertinentes por si esto se daba, eso sí, espero que no tengas nada raro que me puedas pegar.

    -Marcos: Ah, ¿Qué contemplabas que acabáramos de esta manera?

    -Marina: Si, lo que pasa que no sabía si ibas a dar la talla, pero madre mía jaja.

    En esto encendió la ducha y comenzó a darse un agua, pasando sus manos por su pelo colocándoselo todo hacia atrás y posteriormente por todo su cuerpo. Me dio la espalda, y el caer del agua por ella para fluir por su culo en dirección a sus piernas, fue el desencadenante para levantarme de la orilla e ir hacia ella. Me acerqué a ella empezando a comerle el cuello y pegando mi polla a su trasero, el cual empezó a restregar contra ella. Ese roce junto con el agua fría cayendo a través de mí hizo que en cuestión de segundos estuviera preparado de nuevo.

    -Marina: Madre mía este chico, que vigorosidad.

    -Marcos: Este chico quiere más de tu culo.

    Coloqué mis manos alrededor de sus caderas atrayéndola hacia mí, lo cual ella entendió perfectamente. Se agachó sacando el culo hacia afuera y se agarró a la ducha con las 2 manos. Retiré mi mano derecha para apuntar a la entrada de su vagina con mi pene, introduciendo la cabeza y posteriormente empujando suavemente ya con ambas manos en sus caderas. Sus gemidos estaban perfectamente acompasados con cada una de las embestidas de mi cadera contra sus glúteos. Me eché un poco sobre ella para besarla llevando mis manos hacia sus pechos. Al volverme a erguir, comencé a aumentar el ritmo de las embestidas. Ella comenzó a masajear su coño y a gemir más rápido también.

    -Marina: Uffff, vas a acabar por hacer que me venga de nuevo.

    -Marcos: Pues tu ya lo vas a conseguir conmigo. ¿Dónde la quieres?

    -Marina: Para que preguntas, si ya lo sabes.

    Segundos después, paré las embestidas por un momento y me descargué entero en ella, para posteriormente continuar.

    -Marina: Ahhh, ¡qué bueno! no pares por nada del mundo, por favor.

    Continuamos las embestidas hasta que ella soltó un fuerte y prolongado gemido, señal de que había acabado. Le di un azote y me acerqué a su cara para darle un beso antes de salirme de ella.

    Me tumbé en el césped agotado, y al minuto, Marina vino, se arrodilló a mi lado y comenzó a masturbarme y a chupármela para quitar los restos de semen.

    -Marina: Te voy a tener que invitar más a menudo, porque madre mía jaja.

    -Marcos: Jajaj. ¿Valoración del 1 al 10?

    -Marina: Uhmmm, un 7 yo creo.

    -Marcos: ¿¿¿¿SOLO UN 7????

    -Marina: JAJAJ, es bromi.

    Se levantó y se echó encima de mí, dándome un beso y posteriormente apoyando su cabeza de lado en mi pecho.

    -Marina: A ver, te he puesto un 7 porque he hecho una media: por un lado, me gusta mucho tu polla, ahí te he puesto un 9, que la perfección no existe. Sin embargo, me has aguantado pocos asaltos, ahí te voy a aprobar por los pelos jajaj.

    -Marcos: Jiji, te vas a enterar tu con las bromitas.

    Agarré mi polla con la mano derecha y me deslicé ligeramente hacia arriba, colocándola justo en la entrada de su vagina. Con la mano izquierda, hice que Marina se sentará encima de ella, introduciéndosela ella solita, pegando un pequeño gemido cuándo entró.

    -Marina: ¿Otra vez preparado? Ostia, vaya amante que me he buscado.

    -Marcos: Te voy a pegar la última follada, para que no te quejes tanto.

    No hubo piedad: pegué su cuerpo hacia mí, agarré su culo y comencé a taladrarla todo lo fuerte que pude. Sus gemidos fueron los más fuertes de todos los encuentros de esa tarde, solamente acallados durante algún beso que nos dimos, para continuar segundos después gritando. -Ayyy, jodeeer- dije cuándo volví a estallar dentro de ella, acompañado de un azote en su nalga izquierda. Hice un pequeño parón, pero enseguida Marina puso sus manos en mi pecho y comenzó a botar sobre mi polla.

    -Marina: Muy buena la última follada, pero aún no has hecho que me corra. ¿Crees que podrás hacer que me corra?

    -Marcos: Creo que ya lo he hecho varias veces hoy…

    Mis manos fueron acompañando su culo en cada bote, hasta que finalmente soltó un sonoro “Uhhhhhh”, viniéndose sobre mi polla y cayendo encima de mí, quedando frente a frente, jadeantes con nuestras caras escasos centímetros. -Que nota me pones ahora? -le dije mientras le separaba el pelo de la cara.
    -Matrícula de honor- dijo antes de que nos fundiéramos en un beso.

    Fuimos a buscar los bañadores al fondo de la piscina, nos los pusimos y estuvimos charlando un rato en la piscina. A los 5 minutos de vestirnos, volvió su hermana del paseo en bici. Salió a saludarnos y volvió a entrar a casa. – Anda, que llega a venir 10 minutos antes tu hermana… – le dije yo entre risas. – Calla, por Dios, que nos hubiera pillado ahí a mitad de faena – me dijo dándome un beso. – Bueno, pues me marcho, que se me hace tarde, ¿cuándo repetimos lo de hoy? – le pregunté. – Puff, si me aguantas como hoy, por mí mañana repetíamos, pero no sé si a mi hermana le hará mucha gracia estar en la piscina mientras nosotros follamos – me contestó. -El próximo día que me deje solita te llamo, que me “llena” mucho estar contigo- me dijo tocándome el miembro por encima del bañador.

    Salimos de la piscina, me puse la camiseta, me despedí de su hermana y Marina me acompañó hasta la puerta a despedirme. -Adiós, guapo- me dijo tras darme el último beso de la tarde.

  • Fiesta con sauna y discoteca

    Fiesta con sauna y discoteca

    (Continúa a «Mi primo Tono»)

    Mi padre y el Tío Paco me explicaron todo el negocio que se llevaban entre manos. La cosa era muy simple, aunque a la vez compleja. Habían arreglado sus cuentas y sobre todo lo referente a los beneficios. Mi padre había calculado los beneficios por el trabajo del Tío Paco y le dio unas fincas que el Tío Paco eligió. Me decía el Tío Paco:

    —”Creo que vosotros no vais a dedicaros a la tierra; tu padre me ha dado a elegir y he escogido de entre las que están más cerca de lo que tengo para reunir lo propio. Las demás fincas las seguiré cuidando como hasta ahora y haré lo mismo, pondré los beneficios…, tu padre que te explique”.

    Mi padre me explicó que habían hecho escrituras de todo lo que pertenecía al Tío Paco y que ya estaba en orden y de las otras fincas también; me decía que algunas son muy buenas, productivas o vendibles a buenos precios. Todas esas las había puesto bajo mi administración nominal; vamos, que iban a ser parte de mi herencia. La casa en la que estábamos iba a ser también mía, para poder venir cuando quisiera. Que el Tío Paco la administraría y mantendría en orden. Me decían que ya estaban hechas las escrituras de todo y yo tendría que ir a las doce del mediodía a firmar, si es que estaba de acuerdo.

    —”¿Puedo dar mi opinión, aunque no valga mucho?

    Contestaron los dos que sí, que eso esperaban. Entonces les dije:

    —”¿Por qué me dais tan pronto la herencia si mi padre es joven, ¿es que estás enfermo, papá?”

    —”No; no pasa nada de esto, pero tú sabes cómo están las cosas entre mamá y yo…”, me soltó de sopetón.

    Como yo miraba al Tío Paco, que no parecía inmutarse, mi padre continuó:

    —”El Tío Paco es el único que ha estado al corriente de esto desde el principio; el asunto es que si ocurre el divorcio quiero que mis bienes estén en manos de mis herederos, no quiero que se vayan a otros destinos o a manos de terceros”.

    Me explicaron más detalles de la familia de mi madre que estaban mal avenidos y, como no eran muy dados al trabajo, estaban casi arruinados y no se llevaban bien entre ellos por razones económicas. Querían que yo comprendiera que los bienes familiares no podían perderse entre gente así que los irían a perder en sus trifulcas. Esto me explicaban con mucho cuidado sin meter mucho a mi madre en todo esto para que yo no me molestara. Entonces les dije:

    —”Dejaos de historias; si alguien conoce a mi madre no es su esposo, sino su hijo que nunca se ha sentido querido. Yo soy el primero que me divorcio de ella. Estad seguros que Roxana igual se divorciaría de su madre. Por mi parte, firmo lo que queráis o lo que tenga que firmar, ese no es el problema. Pero yo quisiera, Tío Paco, que, como esta casa es muy grande, cuando Gaspar decida vivir independiente, que pueda contar con un apartamento completo aquí, también independiente. Esta es una casa enorme, aquí me pierdo, solo en la cochera cabe todo nuestro piso de la ciudad. Quizá se podría ir pensando un proyecto para que mis primos tengan su vivienda y mantener la familia unida. Hasta yo quisiera tener una para venir de vez en cuando. Fernando, Gaspar, el mismo Andrés o Tono, son los que conozco, primos míos y los nietos del Tío Paco, juntos que no revueltos; pero con un proyecto podrían tener su casa cada uno. Igual pensáis que esto son ideas mías, pero pensad en mañana, ¿tener familia yo?, es claro que no. Lo habéis dicho bien: el patrimonio familiar ha de quedar en la familia. Estoy totalmente de acuerdo”.

    —”Muy bien, esos proyectos serán tuyos, -dijo mi padre- tiempo tendrás para irlos realizando. A las doce menos cuarto pasaré a recogerte para irnos a la notaría”.

    —”Vale”, -dije levantando la mano, pero cuando ya se iban pregunté: ¿Mamá sabía algo de esto?

    —”Nada; yo le insistí en que vinieras; el Tío Paco me lo sugirió, ¿por qué lo preguntas?”, mi padre se quedó pensativo.

    —”Yo pensé que era cosa de mi madre que yo viniera al pueblo, y…”, me quedé un poco desorientado.

    —”Yo le dije que vendrías conmigo; ella no quería, pero le dije que no necesitaba su permiso para llevarme conmigo a mi hijo, y accedió; entonces te hizo ver que era cosa suya, caíste en el juego de tu madre, así es ella”, fueron las palabras más aseveradas y sinceras que jamás había escuchado a mi padre sobre mi madre.

    *****

    Los niños tenían ganas de movimiento y propusieron salir del pueblo. Cuando hablo de los niños me refiero a Gaspar y Luis. Luis libra un día a la semana y el viernes había dejado al jardinero en su lugar. Estaba ansioso de salir y le dijo a Gaspar que podrían irse todos a un sauna y luego a tomar unas copas o cena y acabar en la discoteca. Este era el plan. Gaspar me habló y le dije que no teníamos inconveniente ni Tono ni yo, porque Tono era mi invitado y no hacía falta consultarle, aunque yo iría a decírselo de inmediato.

    Me llamó más tarde Gaspar para decirme que su hermano Fernando quería venir con nosotros, que si me parecía bien. Lógicamente a mí me parece bien todo lo que cada uno quiera mientras no me afecte directamente. Como Fernando ponía coche, podíamos elegir, me decía Gaspar, quien va con él y quien con Luis o si nos íbamos los dos con Fernando. Le propuse a Gaspar la posibilidad de invitar a Néstor. Le pareció perfecto. Le dije que iba a preguntar a Néstor si quería venir y luego le diría cómo iríamos y nos distribuiríamos en los coches.

    Llamé a Néstor y me costó mucho que respondiera a mis llamadas. Ya llevaba como ocho llamadas perdidas y no me respondía. Estuve a punto de salir a la calle e ir a buscarlo a su casa, aunque no sabía con certeza en donde estaba, ya preguntaría. Pero no quería faltar a la cita que había concertado con mi padre. Fue providencial su llamada.

    —”¿Sí?, ¿Néstor?

    —”Dime, Jess; me has llamado muchas veces, estaba comprando con mi madre para ayudarle a llevar las cosas y me había dejado el móvil en casa”, decía Néstor algo presuroso y nervioso.

    —”No es urgente, pero quiero hacerte una invitación para esta tarde”, le dije tanteando.

    —”A ver esta tardeeee…; vale, bien, no tengo nada; dime, ¿de qué se trata?”, preguntó ansioso.

    —”Vamos a salir todos los chicos de la familia en dos coches al sauna, a cenar y a la disco; supongo que te apetece”, respondí.

    —”Apetecer, apetecer, pues sí, me apetece, y contigo más; pero, mira, veras…, es que…, ahora no estoy bien…”, dijo dubitativo.

    —”¿Estás enfermo?, ¿qué te pasa?”, pregunté.

    —”No, no es eso, es…”.

    —”¿Es por Gaspar?

    —”No, hombre, eso ya pasó; es que voy mal de dinero ahora”, confesó.

    —”Néstor, Néstor; no te estoy diciendo que te apuntes a venir, te estoy invitando. Estoy casi para despedirme y os voy a invitar yo. Ellos no lo saben, pero estoy ahora tan contento que quiero que hagamos todos juntos una jornada festiva y divertida; vienes ¿verdad?”, le había explicado para animarlo.

    —”No te puedo fallar, no te puedo fallar…”

    —”Pero me puedes follar, me puedes follar…”

    —”Vale, Jess, claro que voy, llámame; ¿cómo nos vestimos de gala o deportivos.

    —”¡Qué coño de gala! ¡De putos deportivos!, vamos ligeros, frescos y con lo mínimo para no llevar peso inútil. Yo voy a ir como siempre, short y tank top; ah, y avisa que dormirás aquí, porque vendremos tarde”, respondí planificador de la vida ajena.

    —”Vale, vale”.

    —”Vale, ciao”.

    Ya la tenía medio montada. Lo de la invitación lo dije porque lo estaba pensando cómo hacer y cuándo hacerla. Al decirme que venía Fernando, me dije que esta era la ocasión. Íbamos a estar todos y eso me ponía contento. Así que me dispuse a llamar a Gaspar de nuevo para decirle que iba a invitarlos a todos como fiesta de despedida, para que no estuvieran haciendo cálculos mezquinos, que no solía hacer, de todos modos. Estaba pasando una semana gratis de vacaciones bien empleadas y era el momento de saber ser buen amigo de los amigos. Pero se me olvidó llamar a Gaspar para decirle lo de la invitación. Estas conversaciones ocurrieron después del desayuno, yo había hablado ya con mi padre lo que a continuación contaré.

    *****

    En la notaría todo fue bien. El notario me informó claramente de todo y me mostró los documentos elaborados de escritura que yo debía firmar; también me mostró lo que tenía preparado para Roxana, la cual firmaría en otra ocasión propicia y en una notaría de la ciudad. El notario me dijo:

    —”Todo lo que consta en estos documentos es tuyo, tu padre es el usufructuario en una mínima parte, suficiente para vivir, y tu Tío Paco es el administrador. Tú te responsabilizas de todos los gastos, impuestos y tributos…”

    —”Tienes una cuenta bancaria preparada que vas a firmar ahora después para que allí carguen a tu nombre todos los recibos. Allí te pondrá el Tío Paco tus beneficios. Solo tú, el Tío Paco y yo tenemos acceso a la cuenta”, me explicó mi padre.

    El notario echó en mis oídos un montón de observaciones que no entendí ni la mitad, pero eran asuntos que habían conversado entre mi padre, el Tío Paco y el notario y yo estaba seguro que era lo mejor. Así ha sido hasta ahora. Con esto, si llegaba el divorcio, que llegaría muy pronto, mi madre no podría echar mano de ningún bien inmueble heredado por mi padre, solo de una parte económica que convendrían en hacer en grueso de una vez para siempre. En presencia del notario y con las cosas que me dijo y la cantidad de documentos que vi, mi padre se quedó muy pobre, yo era el rico y a mi madre ya la imaginé —con cierto regusto por mi parte—, fuera de nuestra casa: divorcio a la vista. No erré nada como podrá verse algún día cuando quizá cuente el drama de mi madre con su divorcio.

    Fuimos al banco, el director me mostró todos los papeles que iba a firmar y uno con la cantidad a depositar tras la firma de un cheque nominal, que tenía siete cifras, siendo el primer número un 8. No hice alarde ni miré a nadie sorprendido ni vanidoso, porque ese dinero era de mi padre, correspondía a una cuenta que cambiaba de titular. Intenté olvidar mi nueva condición al salir del Banco, pero en un momento que Tío Paco se entretuvo para conversar con un empleado del banco, le dije a mi padre que esa tarde íbamos a ir a otro pueblo los cinco primos y un amigo y me gustaría invitar yo a todos para hacer fiesta de despedida. Le pareció interesante, me preguntó quiénes iban, se lo dije, y me preguntó:

    —”¿Tienes dinero?”.

    —”Algo tengo, creo que suficiente, te lo digo para que lo sepas; es que como en todo lo que hemos hecho he sido siempre invitado, me parece…”, dije esto y no me dejó acabar la frase.

    —”Me parece muy bien, se han portado con nosotros mejor de lo que esperaba; toma esto”, echó mano de la billetera y me dio un fajo de billetes, más de lo que yo tenía, quería decir algo, pero mi padre me dejó sin habla, tapándome la boca.

    Antes de entrar en casa le dije a solas:

    —”Papá, ¿somos ricos?”.

    —”¿Tú qué crees?, a las preguntas comprometidas o de mal gusto siempre respondía con otra pregunta.

    —”Yo creo que sí; ahora opino que sí, sé que eres rico”, le dije.

    —”¿No te parece que ahora el rico eres tú?”, contestó muy serio.

    —”No, papá, sé que todo es tuyo y por tuyo mío, pero es tuyo, tú lo has hecho, lo has guardado y lo mereces; creo que si las cosas hubieran ido de otra manera en la familia, no hubiéramos llegado a esto”, respondí con la misma seriedad que él.

    —”Has madurado mucho, hijo; gracias por lo que dices y gracias por ser como eres”, y me pasó la mano por la cabeza como cuando yo era un niño.

    Pasó el tiempo y en algún momento me había parecido que yo había actuado como un traidor; me pareció que había cometido contra mi madre una traición filial. Me curé cuando un día mi propia hermana me dijo que no me sintiera mal ni como un traidor, porque la traidora había sido mi madre, porque cometió traición maternal contra nosotros. Es la cosa más seria, aguda y acertada que jamás había oído decir a Roxana. Roxana se quedó con la vivienda actual, trabajó en el negocio de mi padre que era ya de ella, y le correspondió otro inmueble urbano. A mí me correspondió firmar para apropiarme de la casa en la playa, a sugerencia de Roxana.

    *****

    Nos reunimos los primos en mi casa. Allí vino Néstor, tal como le dije. Vestía una camiseta negra de tirantes y un short blanco, menudo contraste, zapatillas planas blancas; se había puesto su pulsera y llevaba en el bolsillo un collar muy peculiar, por eso lo llevaba en el bolsillo. Un collar de falsas perlas ambarinas, bonito; me lo mostró y me dijo si se lo ponía; como me pareció bonito y que le daba gusto, se lo pedí y se lo coloqué yo mismo. Al momento bajó Tono de la habitación y los presenté. Nos pusimos a hablar. Tono había bajado ya vestido, se puso un short amarillo mío y uno de mis tank top rojo y verde. Pensé que le gustaría una pulsera pero se la iba a comprar en donde fuéramos. Yo subí a vestirme y me puse mi short jean y un tank top rojo muy abierto por los costados, estrecho por delante y más estrecho por detrás, lo puse al hombro para vestírmelo cuando llegáramos donde quiera que vayamos. En una billetera pequeña que cabía en uno de los bolsillos del short llevaba la documentación y el dinero. Llegaron los dos coches con los demás. Entró Gaspar para avisarnos y salimos todos. Fuera les propuse que Tono fuera con Luis y Gaspar y Néstor y yo con Fernando. Les pareció bien. Entonces Gaspar dijo el plan: Como eran las cinco y queríamos estar en la discoteca a las diez de la noche o a las 11 lo más tardar. Antes iríamos un par de horas al sauna que está a la otra parte de la población y luego entraríamos al centro de la ciudad para cenar y de regreso a la discoteca. Por la cara que puso Nestor me pareció que algo ocurría que yo ignoraba.

    Entonces les dije a todos que esto iba a ser una fiesta por mi despedida y que iba a pagar yo; como protestaron, les dije:

    —”Es por mandato de mi padre, así que quien invita es mi padre. No hay más remedio, porque si llego y le devuelvo el dinero sin gastar, se va a enfadar conmigo; o lo gastamos o lo he de quemar”.

    Entonces me dijeron que si yo era un bruto, que como iba a quemar el dinero y todas esas cosas para acabar aceptando. Entonces Fernando dijo con la cara muy grave:

    —”Yo os pido otra cosa —todos se pusieron muy atentos— y es que podemos tener sexo, quien quiera; podemos fumar donde esté permitido, beber lo que queráis todos excepto los conductores, pero droga de ninguna manera la aceptaremos ninguno del grupo.

    Todos estaban de acuerdo con las normas. Creo que Fernando lo dijo porque no sabía bien las costumbres de nosotros tres, Néstor, Tono y yo, porque sabía que Gaspar y Luis no toman nunca droga. Luego, ya en carretera conversamos a gusto porque no teníamos tanta prisa, y le dije a Fernando que ninguno teníamos costumbre de tomar droga, por lo que íbamos a estar todos sanos al respecto. Néstor añadió que él no era de mucho alcohol tampoco porque le sienta mal y se ofreció como mecánico. Le agradecimos el aviso que dio porque él debía saber algo y nos dijo que sí, que en esa discoteca te insisten a que compres canutos y de ahí a otra cosa hasta que te clavas, por eso fue el aviso.

    Me gustaba Fernando porque, sin ser gay, se venía con nosotros y hablaba de sexo con facilidad y se refería a nosotros, porque luego supe que se hizo un par de pajas en un rincón, pero no le gusta el sexo con hombres, lo que yo entiendo tanto como él entendía lo nuestro. Solo que le gasté una broma al decirle que se iba a convertir en un bicho raro, porque solo entre homosexuales toda la tarde, cualquiera cae en la trampa. Me aseguró que él no cae en la trampa, porque ya está acostumbrado a acompañar a Gaspar primero y luego a Gaspar y a Luis y que ellos bailan siempre, se divierten juntos, se quedan en calzoncillos y que no hay quien le pueda sacar sus jeans largos. Yo lo creía, porque el temple de Fernando es muy firme, y Gaspar me aseguraba que de su hermano ni la mínima insinuación. Gaspar siempre que hablaba de su hermano Fernando, acababa diciendo: “y ya me hubiera gustado follar con Fernando”, pero Fernando nunca le dio la mínima oportunidad. Todo lo comentábamos con Fernando y él decía de vez en cuando: “opciones son opciones y lo mejor es ser claro y consecuente”, con lo que todo quedaba en su sitio.

    —”Entonces…, tú no bailas, solo miras”, le dije.

    —”No, yo bailo; a veces hay alguna chica, aunque sea lesbiana, si lo desea, bailo con ella; cuando no ha habido, si me apetecía mover el esqueleto he bailado con Gaspar y con Luis, pero con ellos no hay nada más; y solo bailo si ponen Electro House”, contestó.

    —”Solo esa música lo habrás dicho por decir algo, porque tampoco es lo mejor de lo mejor…”, le protesté a modo de queja.

    —”Bueno sí, en efecto, solo si me apetece; yo paso la noche escuchando música, viendo lo que los demás hacen, si hay espectáculo como hoy, me divierto un rato viendo lo que hacen y tomo dos o tres gyn tonics, pero sin gyn”, contestó.

    —”Vamos, lo que tú tomas es agua tónica”, dijo Néstor.

    —”Eso, eso mismo”, le dijo Fernando.

    —”Entonces hoy somos dos los que vamos a tomar gyn tonic sin gyn”, añadió Néstor.

    —”Bueno, ya no estáis solos; ya no vas a ser tan raro, Fernando; está bueno el panorama; qué bueno sería que no hubiera nada de heteros y nada de gays, nada de hombres, nada de mujeres, nada de lesbianas y nada de transexuales y que todo fuese para que pudieran estar todos”, dije jocoso.

    —”Eso he pensado siempre, porque en mi casa todo es apto para todos y en la sociedad debiera ser lo mismo; las personas somos como somos, nos unimos en sociedad porque no somos islas, pero todas las islas no son iguales y juntas forman un archipiélago bello; las personas somos diferentes, cada una en solitario puede ser bella u horrible, pero todas las personas juntas y respetándonos podemos ser una sociedad feliz. Si mi hermano y yo hemos podido ser felices ha sido porque nos hemos podido comprender y amar en nuestra diversidad, ¿cómo no podemos entendernos todos en un país o en el mundo si nos respetamos y admitimos unos a otros? La belleza no está en el color rojo porque es vistoso, de rojo y amarillo se pinta el fuego destructor, no es bello el azul porque con azul se pinta el cielo y el mar, no es bello el verde porque la naturaleza se pinta de verde. De noche el cielo se pinta de negro y con estrellas y resulta bello. La belleza es cuando los colores no desdicen unos de otros en una composición, cuando no se pelean, cuando cada uno está en el lugar que le corresponde de un lienzo. La vida de mi hermano y la mía ha sido bella porque mis padres y mi hermano Andrés han entendido que no éramos tan iguales como parecíamos, pero uno al lado del otro vamos mostrando la complejidad de la existencia humana”, así discurseó Fernando y nos hizo pensar.

    Pasamos por donde estaba la discoteca, había algunos coches en el aparcamiento, el otro coche disminuyó la velocidad para que pasáramos nosotros delante.

    —”Es que ellos no saben exactamente qué dirección tomar para ir a la sauna”, explicó Fernando.

    Atravesamos la población por una calle ancha, luego se fue por un desvío y en un sitio que había una plazuela, dimos un par de vueltas para aparcar. Bajamos del coche, me puse la tank top y nos dirigimos a la sauna, estaba aislada. Le di la billetera a Fernando y le dije:

    —”Paga tú y la guardas que tienes más espacios en tu pantalón”. Llegamos a la puerta, pagó los tickets de los seis, repartió un ticket a cada uno y entramos a la zona de taquillas. Un chico se nos acercó y nos dio una toalla blanca, un par de chanclas a cada uno y unos preservativos. Cuando abrí la taquilla para guardar mi ropa había en el interior dos preservativos más y unos sobres con lubricante. Puse la llave atada a mi muñeca. Todos hicieron lo mismo y el chico nos indicó cómo bajar al jacuzzi y a la piscina, y nos dijo que allí descubriríamos lo demás. Como todos, excepto Néstor y yo, se habían envuelto en la toalla, pregunté al chico si había que envolverse con ella y dijo:

    —”Solo cuando vayáis al bar es obligatoria la toalla, a los demás sitios podéis ir como queráis y de aquí abajo son solo estos ocho escalones.

    Néstor y yo nos pusimos la toalla al hombro y nos bajamos los seis a la piscina. Primero queríamos nadar un poco. Luego, como nos fuimos cansando ya pasamos a conversar al jacuzzi. A la entrada, una vez bajo de las escaleras había unos carteles con avisos, en uno estaban unas pocas normas referentes al respeto hacia los demás, que nadie podría ser obligado a participar en los juegos de otros y había una norma que decía literalmente “No está permitido el escat”. Néstor me preguntó qué era eso del escat, y cuando yo le contestaba explicando que era el sexo con mierda y que eso debía estar para que no ensuciaran las salas, Tono dijo:

    —”Vaya, hombre, eso es lo que más me gusta a mí”.

    Todos lo miraron detenidamente, extrañados y yo aseguré que de verdad le gustaba y lo hacía muy bien, pero que ciertamente eso se hace en casa pero no allí, por eso mejor sería que pasáramos antes por la ducha y nos limpiáramos bien el trasero y un poco por dentro. Lo que ocurrió es que las duchas eran todas con los aspersores fijos. Entonces entendí que el sexo anal había que hacerlo con preservativo, para que no se escapara después de eyacular por el culo arrastrando porquerías. El preservativo tiene varias funciones, una de seguridad y otra de higiene, por lo menos. Dijo entonces Fernando:

    —”Si necesitáis más preservativos, podéis pedir en el bar y que los anoten en el 471, luego ya los pagamos todos de una vez”.

    —”¿Tantos condones vamos a necesitar?, preguntó Néstor.

    —”Cada uno, excepto Fernando, por lo menos va a reservar uno para follarme a mí porque es mi despedida y eso no os lo perdono. Y luego habría que comprar en algún lugar para llevarnos”, dije dando énfasis a mis palabras para divertirlos y señalando a cada uno con el dedo.

    Gaspar dijo que ya teníamos en el coche bastantes para más tarde. Así que entramos a la piscina, dejamos las toallas en unas sillas que había dispuestas para las diversas necesidades y yo me metí en la ducha. Lo mío con la ducha es de vicio. La ducha me sirve para despertar, para lavarme, para limpiarme el colon, para excitarme, para masturbarme, para refrescar, para hidratarme, para relajarme sentado mientras cae el agua sobre mi abdomen, para tantas y tantas cosas, que tenía que comenzar por ahí. Había cuatro duchas en ese lado de la piscina y Néstor se metió en la mía y Luis con Gaspar se metió en otra. No hice nada más que dejar que el agua me empapara totalmente y decidimos salir directamente a la piscina. Yo siempre entro por la escalerilla como la mayor parte de la gente, a fin de no salpicar o molestar a los demás. Nadé, hice ocho largos porque no era grande la piscina y luego me fui a sentar en una de las sillas. Poco a poco salieron los demás y nos fuimos todos al jacuzzi. Agua cálida, más que en la piscina; mucha hidroterapia y otras cosas que era puro atractivo fantasioso. Había dos osos conversando y respetamos su conversación no hablando entre nosotros, cuando se fueron, comenzamos a hablar y contar chistes morbosos.

    Estuvimos contando todos los chistes que sabíamos y al cabo de un rato todos los chistes eran de sexo, chistes verdes, de maricones o de tíos follando mujeres. Eso me puso y comencé a cascarme la polla dentro del agua. Se acercó Néstor y se agacho dentro del agua para mamármela. Entonces me senté en el borde del jacuzzi para que no tuviera la cabeza dentro del agua. Tono se puso un poco celoso y se acercó para alternar con Néstor, amarró la polla y los huevos e iban alternando y se daban besos entre sí. Mirando yo hacia ellos, descubrí a través del agua, que se estaban tocando sus pollas con intención de masturbarse, pero prestaban más atención a mi polla. Aquello parecía una competición entre los dos. Luego me di cuenta que Luis y Gaspar se estaban besando desesperadamente casi a mi lado porque Fernando se había ido al frente para ver lo que hacíamos. Descubrí que Fernando, no obstante, sentía cierto morbo viendo a los gays haciendo el amor. pienso que lo estaba disfrutando tanto como nosotros, y se apartó quizá para que no viéramos que también estaba empalmado.

    De una parte a la otra nos mirábamos y sonreíamos hasta que yo comencé a sufrir el delirio del deleite de tener dos tíos que estaban dispuestos a acabar conmigo y tragarse mi leche, para no ensuciar el agua, porque ahora uno, ahora otro no dejaban mi polla en paz. Gaspar y Luis estaban en su suyo, amarrados y besándose, pero tenían sus cuerpos muy unidos por delante, de modo que se estaban deleitando. A poco tiempo entró un oso y se acercó a Fernando. Hablo con él y no escuché lo que le dijo, pero sí pude adivinar la respuesta de Fernando: “No, no, déjame, que estoy esperando mi turno”. Así es como Fernando esquivó a todos los que se le acercaron. Ya no entró nadie más como si se hubieran pasado la voz indicando que estaba muy ocupado el jacuzzi. Al rato yo suspiraba de placer y sentía que me iba a correr de un momento a otro, y así fue. Pero mi sorpresa fue grande: como si se hubieran puesto de acuerdo, los dos se turnaron durante los trallazos, solo un par de grumos saltaron al agua al cambiar de boca, pero el goloso de Tono se los bebía desde el agua. Jamás sentí tanto deleite con los pies dentro del agua.

    Cuando acabaron les dije que se sentaran los dos sobre el borde del jacuzzi, me metí dentro frente a ellos y comencé a masturbar a los dos a la vez, alternando con la boca ora uno ora el otro y conseguí deleitarlos, pero, al haber estado ellos tocándose las pollas dentro del agua y tenerlas ya empalmadas, se vinieron pronto, primero Néstor y pude soportar sus chorrones de leche en mi boca y me los tragué. No me di cuenta si algo saltó al agua, pero si fue así desapareció pronto. Luego se vino Tono y Néstor saltó al agua para ayudarme a mamar aquella descomunal polla. Entre los dos nos hicimos con su agridulce esperma. Los dos sabores se mezclaron en mi boca. Saltó Tono al agua y justos los tres nos tocamos, acariciamos y besamos todo lo que estaba fuera del agua. Al concluir nos sentamos al borde del jacuzzi con nuestras pollas caídas, entonces vino a decirnos Fernando que quería nadar un poco en el agua. Tono también lo deseaba y dejamos a los novios dentro del jacuzzi.

    Néstor y yo sentimos curiosidad por recorrer toda la sauna. Vimos la sala oscura, el glory hole, cabinas de sexo con videos, y nos entretuvimos en una sala que había pantalla de televisión donde habían puesto una peli de porno gay. No nos gustaba ver cómo había algunos que nos miraban como deseando respuestas positivas y decidimos irnos al bar. Nos pusimos la toalla y las chanclas y entramos en el bar, se podía escuchar música del tipo de progresive House. Pedí un whisky bourbon y Néstor una tónica. Néstor me insinuó que comenzaba pronto, yo me excusé diciendo que me sienta bien el whisky, y que si me emborracho que él y Tono se preocuparan de mí. Néstor lo juró, sin yo pedírselo. El camarero había preguntado a qué número y le dijimos al 471. Tomó nota. Cuando ya estábamos acabando llegaron los cuatro envueltos en su toalla, solo querían agua tomaron cada uno una tónica. Ya habíamos empezado los gin tonics sin gyn. Fernando sugirió que ya podríamos irnos a cenar y, como todos estábamos de acuerdo, nos fuimos a las taquillas, y antes de pasar la puerta, Fernando pidió la cuenta del 471. Pagó y salimos.

    De allí regresamos al pueblo y Luis nos guió hasta una famosa pizzería. Comimos pizza hasta reventar porque eran más grandes de lo que imaginábamos, pero como no hubo ni uno que pidiera la misma, cuando las sirvieron cortadas en ocho porciones, pasamos los platos para que cada uno se sirviera un trozo, y las probamos todas. Tomamos cerveza. Yo poca cerveza porque me hincha mucho, pero los demás se llenaron el buche de cerveza, jarra tras jarra. Pero nos sentíamos felices.

    Al acabar la cena nos dirigimos por la carretera hacia la discoteca. Eran las diez y cuarenta de la noche. Cuando llegamos aparcamos el coche y nos dirigimos a la puerta. Fernando compró los tickets para el ingreso con una consumición y entramos. Fuimos a unas taquillas, porque había que desnudarse. Gaspar se llevó un bolso donde tenía preservativos y el dinero que le dio Fernando para que lo pusiera dentro y el que yo le había dado. Había comenzado el Naked Party. No estaba muy lleno y nos fuimos buscando una mesa. Un chico nos indicó donde podríamos sentarnos. Nos correspondió una mesa que había en una esquina. Luego vino otro chico para que pidiéramos la consumición. Fernando, Luis y Néstor pidieron un refresco con no sé qué nombre raro que resultó ser un vaso largo y ancho con muchos colores. Yo pedí otro whisky bourbon que no entraba en la consumición y le dije que lo pusiera en cuenta y sin hielo, y Gaspar y Tono un gyntonic cada uno. Los camareros se distinguían porque llevaban chaquetilla y corbata michi. Todo el mundo estaba desnudo y aunque la música era de DJ en una especie de escenario había algunos danzantes desnudos o casi desnudos, pero siempre transparentes. Gaspar y Luis se hablaban uno al otro y miraban una mesa donde había dos chicos. Por los gestos adiviné que hablaban de follárselos. Es lo que hicieron al cabo de un rato. Gaspar le dio el bolso a Fernando, se levantó, se levantó también Luis, se acercaron a ellos, los sacaron de la mesa y se metieron al centro a bailar. De pronto los perdí de vista. Tardaron en aparecer de nuevo en la pista de baile, a los otros chicos ya no los vi o no los pude ver.

    Vino el chico con las cosas que habíamos pedido y mi vaso de whisky estaba casi lleno y sin hielo, pensé que sería un garrafón y quise probarlo de inmediato.

    —”La puta madre que lo parió, esto es supremo, pero no es ni doble, sino triple”, estaba todavía el chico cuando dije esto y me disculpé.

    —”He sido yo el que he pedido el mejor bourbon y triple para que no te emborraches”, dijo Fernando.

    —”¡Es que esto es un Pappy de 23 años!, dije.

    —”En efecto, eres buen bourbonnier, es un Pappy Van Winkle 23 años, recién abierta la botella para ti y, además, obsequio, porque aquí nadie pide un bourbon; los chicos te invitamos y a la madrugada nos la acabamos nosotros, si vienes, estás de nuevo invitado”, dijo el camarero.

    —”¿A qué viene tanta generosidad?, pregunté.

    —”Explícale tú, Fernando”, dijo el chico y se fue.

    —”Es amigo mío y está preparando la oposición conmigo; le avisé que veníamos y por eso nos habían reservado esta mesa. Y ahora, dime ¿cómo sabes tanto de whiskys para adivinar la marca?”, con estas palabras de Fernando entendí todo.

    —”No, Fernando, no he adivinado la marca; yo no adivino, yo conozco la marca, no tomo casi nunca otra cosa que bourbon, solo cuando no hay bourbon tomo otra cosa; si no conociera los sabores, ya no tendría paladar, ¿distinguirías el jamón del queso con los ojos cerrados?, pregunté.

    —”Claro que sí”, respondió Fernando.

    —”El Pappy es uno de los cinco o seis mejores whiskys, y el de 23 años es supremo, quizá el mejor, su olor y su sabor se conocen a la legua y si lo has catado más de dos veces, es inolvidable.”

    Llegaron los bailarines porque a la distancia habían visto que ya había algo sobre la mesa. Gaspar contó todo, que se habían ido detrás donde hay un pasillo y cuartos oscuros y en el pasillo les dieron una buena tunda de sexo. Decía:

    —”Al mío lo hice eyacular dos veces en el suelo, y yo lo follé hasta que se me cayó a los pies. Luis ha tenido peor suerte, porque se ha puesto a follarlo y el chaval gritaba como una puta en celo, porque se la ha metido de una vez, total que rabiaba y cuando ya estaba para eyacular, el chaval se ha escapado y, llorando, se fue corriendo; yo, al verlo, he amarrado el mío para que no se me fuera y Luis ha acabado en su boca para que callara. Estos putitos no pueden venir a sitios como estos, un dedo les duele y lloran, atajo de maricones.”

    —”Es que lo que habéis hecho es como una violación”, dijo Fernando.

    —”No; ellos querían; nosotros solo pedimos bailar y ellos tocaban nuestra polla pidiendo follar; lo hicimos, y esto que ha dicho Gaspar es del todo cierto”, dijo escuetamente Luis.

    —”A ti te hubiera pasado lo mismo, Jess, follas fuerte y estos te huirían”, dijo Gaspar.

    Me puse colorado, porque parecía que yo era el único que follaba fuerte. Pero a mí me constaba que éramos cinco de cuidado. Por eso protesté, y con mi protesta había declarado que yo ya había follado con todos los cuatro y todavía me avergoncé más, porque todos me miraban. Entonces Fernando dice:

    —”Menos mal que yo me libro, de lo contrario saldría escapado como esos muñecos. Y ojo, ya sé que sois fogosos, a mí no me tiente nadie si no quiere que le dé calabaza”, dijo Fernando.

    —”Pues yo no he perdido la esperanza”, dije riéndome.

    Ahí sí que giraron todos, incluso Fernando, la cara alargando el cuello en dirección a mí, como preguntándome “¿De verdad tienes alguna esperanza?” Mi cabeza iba de uno a otro asegurando que sí y me fijé en Fernando con cara de súplica. Fernando levantó el brazo y doblando la mano de arriba abajo indicaba que estaba pensando o una tontería o un imposible. En mi interior prefería una tontería porque imposible no era. Después de reírnos y comentar más cosas, nos apeteció bailar a todos, excepto a Fernando y a Tono que se quedó para acompañarle, luego fue sustituido por Néstor, y nos íbamos relevando. Así que le íbamos dando a los bailes uno tras otro a la estruendosa música del DJ, pero el tío animaba bien y nos daba ganas. Eran las cuatro cuando acabó todo el Naked Party. Nos fuimos a vestirnos y aquello era un lío de gente, todo el mundo apelotonado para recoger sus ropas y la gente aprovechaba para ir tocando culos y pollas. Se me acercó un tío y me habló muy simpático. Incluso me preguntó si yo era Jess el primo de Tono; se había atrevido a decir los nombre y no podía negarme. Retrocedí porque no acababa de fiarme de lo que quería decirme y quise salir de donde estaba toda la gente. El tío, que no tenía mucha polla ni bonitos pectorales porque estaba hinchado y me pareció que estaba medio colocado o que siempre lo está y solo le dije cosas comunes. Intentaba tocarme y no se lo permití, pero el tío insistió y de palabra me decía que le gustaría tener algo conmigo; yo le decía varias veces que no me interesaba. Llegaron todos donde yo estaba siendo acosado y Tono dijo:

    —”Deja a mi primo, pendejo de mierda, todavía no me he olvidado de aquello, cabrón; ahora la tomas con mi primo; ahora somos seis y tú estás solo, vete y déjanos”.

    Se fue; como me habían traído mi ropa, allí mismo me vestí y nos salimos de la discoteca. La noche fue buena, ya eran las cuatro y media y al salir notamos fresco el clima, no porque hiciera frío, sino porque en la discoteca hacía mucho calor. Le dije a Fernando que me gustaría saludar a su compañero. Los demás quedaron en esperarnos y Fernando, pensó que estarían recogiendo, y me llevó adentro y enseguida encontramos a su compañero. En efecto, estaba vestido y recogiendo las cosas, para comer todos ellos y celebrarlo. Se le notaba cansado.

    —”Rosendo, te presento a mi primo Jess, que quiere agradecerte y saludarte”, dijo Fernando.

    —”Hola, Rosendo, gracias por todo, por reservar mesa, por el bourbon, y por ti, eres muy guapo, te lo digo de verdad”.

    —”Tú también eres guapo, Jess, ¿te gusta estar en nuestro pueblo?, dijo Rosendo.

    —”Ah, pero ¿tú también eres de allí?, pregunté.

    —”Sí; aquí vengo viernes y sábado. Hoy acabamos antes porque hay Neked Party, pero mañana sábado acaba todo esto hacia las seis y luego a recoger hasta las ocho, pero en la vida hacen falta los dineros, y aquí se paga bien, ¿verdad, Fernando?

    —”Si; en efecto, se paga bien, —y dirigiéndose a mí, dijo—: estuve aquí el año pasado dos meses porque necesitaban a uno y Rosendo me capturó. Pero yo no puedo con esto”.

    Vinieron unos cuantos preguntando si yo era el del bourbon y me daban las gracias porque iban a probar un bourbon. Al parecer se había corrido la voz entre todos ellos. Nos dimos un abrazo con Rosendo y, tras saludar a los demás, salimos a la calle donde estaban esperándonos.

    Nos apartamos un poco de la discoteca porque había mucha gente y los cinco se preguntaban qué íbamos a hacer si tomábamos en algún lugar una “agüita” o nos íbamos a casa. Como descubrí que tenían ganas de plan y no sabían qué, les dije:

    —”¿No hay una churrería por aquí que ya esté abierta?”

    —”Aquí no, pero en La Perca sí; en La Perca está el “Rincón del Más”, no sé si ahora está abierto, pero a las cinco o cinco y media lo está, y tenemos de aquí hasta La Perca como media hora”, dijo Fernando.

    —”Vamos a La Perca esa; y sigue la invitación”, dije sin dudar.

    Todos de acuerdo, nos fuimos a La Perca a desayunar y después de comernos una fritada de churros con chocolate, nos fuimos a casa con la barriga llena. Así a las siete llegábamos a casa. Tras saludar al Tío Paco que me parece que no había dormido ni se había acostado esperando que llegáramos, mientras subíamos a la habitación, pensábamos que ya era sábado, hacia mediodía teníamos que ir a casa de Tono después de dejar a Néstor en su casa. Acompañaríamos a Néstor en el coche de Gaspar a la hora de irnos. Entonces Tono dijo que no, que Néstor se venía con nosotros a su casa. Néstor movía la cabeza a ambos lados como una balanza, sin decir ni sí ni no, pero con ganas de ir. Tono lo agarró de los hombros y le dijo que tenía que ir con ellos necesariamente. Accedió. Nos tumbamos en la cama y les dije que como habíamos sudado tanto, yo iba a ducharme. Se vinieron los dos. Dejamos la ropa en el suelo y nos metimos en la ducha. Teníamos sueño los tres, pero también teníamos ganas y nos pusimos en cadena, primero fue Néstor y detrás yo y luego Tono; después Nestor pasó detrás de Tono y así lo hicimos los tres. Cuando Tono iba a eyacular, avisó y nos pusimos los tres de frente, y comenzamos a cascárnosla deprisa para eyacular a la vez. No pudo ser a la vez, sino inmediatamente uno tras otro, y nos llenamos de la leche de cada uno que inmisericorde limpió el agua de la ducha en un instante. Un poco de gel que cada uno puso al otro y a enjuagarnos. Nos secamos y nos metimos los tres en la cama, con la sábana a media nalga. Poco a poco, a pesar del calor, nos fuimos uniendo en posición fetal. Tono nos despertó a las once y hacía mucha pereza de levantarnos, pero no había más remedio. Otra vez a la ducha y otra vez a lo mismo. Nestor llamó a su casa y no hubo problemas, porque le dije:

    —”Avisa a tu mamá que no irás mañana y que irás el domingo por la tarde, porque yo me voy el lunes”.

    Lo hizo. Ahora estaba seguro que yo no dormiría solo la noche del sábado, ¿se preparaba una nueva lección? No es necesario adelantar acontecimientos.

    Continuará en: La solución para Tono.