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  • Masaje tántrico 1

    Masaje tántrico 1

    Hace mucho tiempo, cuando pasaba por un mal momento sexual con mi pareja, encontré un salón de masajes tántricos que me llamo la atención, después de haber pasado mucho tiempo mirando videos de este tipo de masajes para poder masturbarme, debido a la poca atención de mi pareja, se convirtió en un pequeño fetiche.

    Decidí contactar vía WhatsApp a dicho salón, hice las consultas sobre los tipos de masaje que ofrecían, para parecer que no sabía mucho del tema, y me nombro varias opciones.

    – Masajes relajantes

    – Masajes anti estrés

    – Masajes descontracturantes

    – Masajes tántricos

    – Masajes tántricos sensitivos

    – Masajes tántricos body to body

    – Masajes a cuatro manos

    – Masajes tántricos a cuatro manos

    Consulte la diferencia entre el masaje tántrico, el masaje tántrico sensitivo y el masaje tántrico body to body. Y procedieron a detallarlo.

    – Masajes tántricos: Masaje de cuerpo entero, donde el paciente se encuentra desnudo y la masajista se encuentra semidesnuda. La masajista realiza un masaje con todo su cuerpo y termina con estimulación manual. El paciente no puede tocar a la masajista.

    – Masajes tántricos sensitivos: Masaje de cuerpo entero, donde el paciente y la masajista se encuentran desnudos. La masajista realiza un masaje con todo su cuerpo y termina con estimulación manual. El paciente no puede tocar a la masajista.

    – Masajes tántricos body to body: Masaje de cuerpo entero, donde el paciente y la masajista se encuentran desnudos. La masajista realiza un masaje con todo su cuerpo y termina con estimulación manual. El paciente podrá tocar el cuerpo de la masajista, salvo las partes íntimas.

    Me estaba excitando solo con la idea de tener otro cuerpo desnudo al contacto con el mío. Tenía mucho tiempo sin tener sexo con mi pareja, y por más que intentaba, ella me decía que no se sentía bien y que no tenía ganas. Siempre habíamos tenido una vida sexual muy buena, mi pareja tiene un hermoso cuerpo, pero después de dar a luz perdió la autoestima, lo que hace que no se sienta sexy y no se sienta cómoda.

    Decidí consultar sobre el precio del body to body, me dijeron que era 120 soles por una hora y 60 la media hora. Le dije que quería el de media hora, para probar, pedí cita y quedo todo acordado, al ser la primera vez, no sabía mucho de cómo se haría todo, así que pregunte como era el “proceso”. Me dijo que tenía que ir al local a la hora acordada, que llamara y me abriría la puerta la masajista, le tendría que pagar por adelantado. Pregunte por la masajista y me pasaron 3 fotos con 3 chicas en ropa interior y con el rostro difuminado. La primera era una chica blanquita, con unos senos pequeños y un trasero grande, redondo, era delgada. La segunda era morena, con unos grandes senos y un trasero regular, era ligeramente rellenita. La tercera tenía un bronceado muy sexy, senos medianos tirando para grandes, y un culo no muy grande pero no estaba mal. Siempre me han gustado más los senos que el culo, así que me decidí por la tercera. Me dijo que no había problema y que me esperaría al día siguiente para mi cita.

    En la noche estaba excitado pensando en lo que pasaría al día siguiente, apenas hice dormir a mi hijo, me acosté con la intención de dormir lo más rápido posible, ya quería q sea de día de nuevo. Mi pareja se acostó a mi lado, por ser verano llevaba un pijama corto, no era muy sexy, pero se le notaba muy bien, no llevaba sostén y sus senos se veían hermosos, su culo también se veía muy bien debajo de ese pequeño short. Yo ya estaba con el pene erecto desde que me acosté, pero al verla me puse peor. Estaba muy excitado, así que hice un intento para poder hacerle el amor, pensé que, si lo hacía en la noche, me ahorraría los 120 soles del día siguiente. Pero una vez más recibí respuesta negativa de su parte. No me quedo de otra que voltearme y dormir.

    Al día siguiente desperté temprano, hice las cosas que tenía que hacer lo más rápido que pude, para poder estar libre rápido. Mi cita era a las 10am, 9:50 ya estaba cerca al local, esperé unos minutos y llamé. Me contesto una voz de mujer.

    – Buenos días – saludo la mujer.

    – Buenos días – dije – tengo una cita a las 10, ya estoy en el local.

    – Si, la señorita se encuentra en el local, le informare para que le abra la puerta.

    – Gracias – dije y colgué.

    Esperé un minuto y me abrió. No la veía, pero pasé. Era una pequeña habitación, tenía una pequeña salita con un sillón y una tele. Luego había una pared de madera y un corto pasillo, al fondo estaba un pequeño baño. A mitad del pasillo había una angosta puerta corrediza. Ella cerró la puerta y al voltear la vi, estaba muy guapa, con unos tacones altos y una bata negra con flores rojas que le cubría hasta las rodillas. No era una belleza de cara, pero no estaba mal. El cuerpo aún no se lo podía ver bien.

    – Hola, soy Gabriela – me dijo – ¿cómo estas?

    – Bien, gracias – atine a responder.

    Estaba nervioso, entre la excitación que llevaba, la sensación de la primera vez en uno de estos lugares y el hecho de nunca haberle sido infiel a mi pareja, me había puesto como un jovencito.

    – Cómo te llamas? – pregunto.

    – Gonzalo – respondí – disculpa, estoy un poco nervioso. Es primera vez que vengo.

    – No te preocupes, a ver, te explico, tu masaje es un body to body, vas a pasar a ese cuartito, te desnudas completamente y te acuestas boca abajo en la colchoneta y cuando estés listo me avisas – tenía una sonrisa muy bonita mientras me explicaba – pero primero tienes que cancelar.

    Le pague los 60 soles y me acompaño por el pasillo, me pregunto si quería asearme, le dije que me acababa de bañar, así que abrió la corrediza y me hizo entrar, la puerta se cerró detrás de mí.

    Era un pequeño cuartito con una lámpara pequeña que iluminaba ligeramente la habitación. En el suelo había una colchoneta cubierta con una delgada manta, a un lado de esta había una repisa con botellitas y algunas cosas de madera, imagino que eran utensilios para los masajes. En la cabecera de la colchoneta había un espejo largo apoyado en el piso y al otro lado, frente a la repisa había otro. Me desvestí rápido y coloqué todas mis cosas en la silla que estaba en la esquina. Me acosté boca abajo y le avisé a la masajista.

    Al abrirse la puerta, entro ella, aun en bata. Cerró la puerta y comenzó a quitarse los tacos, yo veía todo por el espejo de la cabecera. Luego de quitarse los tacos, se sacó la bata, tenía un sostén negro y se notaba como los senos querían salirse, debajo llevaba una tanga negra también, se volteó a colgar su bata y pude ver su culo, se veía mejor que en la foto. Al darse vuelta, la miré y me di cuenta que también miraba al espejo. Se quitó el sostén y no pude contener morderme el labio inferior, ella sonrió pícaramente. Sus senos eran más grandes de lo que esperaba, redondos, parados. Mi pene comenzó a reaccionar. Luego se volteó y se comenzó a sacar la tanga, agachándose y mostrándome todo su culo, al doblarse, pude ver sus labios vaginales. Aun no empezaba y ya me estaba poniendo a mil.

    Puso una música relajante y se arrodillo a mi lado. Puso aceite en sus manos y comenzó a masajearme un poco la espalda, sus manos se sentían muy bien, eran suaves, pero yo no podía dejar de ver sus senos por el espejo, masajeo un poco mi espalda y mi brazo, luego se levantó, pude ver su vagina depilada, paso al otro lado e hizo lo mismo, al masajear mi brazo, lo levantaba y colocaba mi mano encima de uno de sus senos. Al terminar, se levantó y se sentó encima de mi pierna con las piernas abiertas, pude sentir su vagina en contacto con mi pierna. Volvió a masajear mi espalda, pero esta vez al estirarse para llegar a mi cuello, sentía como sus senos rozaban mi trasero, seguía frotando mi espalda cuando tuve que levantar el trasero para meter mi mano y acomodar mi pene que ya estaba medio erecto. Cambio de pierna y estuvo así un momento más.

    Me iba preguntando algunas cosas, lo típico para hacer conversación, a que me dedico, que hago en mi tiempo libre, cosas para pasar el rato. Yo respondía lo que sea porque estaba concentrado en ver por el espejo su cuerpo encima del mío.

    Comenzó a deslizarse por mi pierna, sentía su vagina frotarse contra la parte posterior de mi muslo y mi pantorrilla, sus manos masajeaban mi trasero. Llego hasta mis tobillos y volvió a subir, me estaba frotando con la vagina, se sentía delicioso. Luego masajeo mis muslos, cuando frotaba la parte interior, sentía como rozaba mis testículos, lo que hacía que me excitara más. Hizo lo mismo con ambas piernas.

    Luego me pidió que juntara mis piernas y se sentó en mis muslos, comenzó a moverse como si me cabalgara, hasta que se dejó caer encima de mi espalda, pegaba sus pechos y comenzó a deslizarse, me estaba frotando todo su cuerpo con el mío, subía y bajaba por toda mi espalda y mi culo, sus tetas llegaban hasta mi cuello. Yo estaba en la gloria, me estaba encantando todo. Luego se volvió a sentar y ahora lo que frotaba por toda mi espalda era su vagina. Con las piernas abiertas subía y bajaba frotándose por mi espalda hasta llegar a mi cuello, ahí se quedaba un momento frotándose contra mi cuello y nuca. Volvió a bajar y sentada, con las piernas abiertas, en mis muslos, comenzó a masajear mi trasero. Luego de unos segundos masajeando los glúteos, sentí como una de sus manos entraba entre mis muslos y comenzaba a sobar mis testículos, el pene ya lo tenía a mil, me estaba excitando muchísimo. Sin dejar de sobarme los testículos, apoyo sus senos en mi espalda y con voz sensual, me dijo al oído.

    – Ya puedes darte la vuelta bebe.

    Se levantó lentamente y yo me di la vuelta, cubriéndome el pene con ambas manos, ella miro y sonrió.

    – Perdón, es que hace un tiempo que no siento un cuerpo tan cerca al mío – atine a decir.

    – No te preocupes, es normal, pero no te cortes, no tienes por qué taparte – me dijo mientras miraba lo que escondían mis manos – pon tus brazos a los costados.

    Le hice caso y al descubrir mi pene erecto, vi que se le abrían los ojos ligeramente y sonreía.

    – Ves? No tienes de que avergonzarte, está muy rica tu pinga – dijo sonriendo, lo que hizo que se endureciera más – bueno, yo seguiré.

    Se volvió a sentar encima de mi abdomen, con las piernas abiertas, mi pene estaba detrás de ella, con la punta muy cerca de sus nalgas. Era una visión espectacular, tener a tremendo mujerón encima mío, con esas tetas hermosas tan cerca. Comenzó a masajear mi cuello y mi pecho, yo no podía dejar de mirar esas hermosas tetas y relamerme. Al masajearme el pecho, retrocedía un poco y la punta de mi pene tocaba sus nalgas, ella al sentir el contacto, volvía a adelantarse. Al tenerla así, coloqué mis manos en sus muslos y comencé a sobarlos, tenía la piel suave. No podía dejar de mirar sus tetas. Ella cogió una de mis manos y comenzó a sobarla, por la palma y luego por el reverso. Luego la coloco en una de sus tetas.

    – Puedes sobarlas, pero despacio – dijo mientras comenzaba a deslizar sus manos por todo mi brazo.

    Yo sobaba con una mano su teta y la otra seguía sobando su muslo, desde la rodilla hasta la cadera, no me atrevía a pasar a su culo. Continúe en su muslo mientras la otra mano le sobaba la teta, rozando su pezón.

    – Y qué más puedo tocar? – pregunte, desesperado queriendo apretarle las nalgas.

    – Bueno, puedes tocar lo que desees, menos la vagina. – me respondió mientras una de sus manos agarraba la mía y la llevaba de su muslo a su culo.

    Siguió con sus masajes, ahora en el otro brazo, ahora tenía mis dos manos en sus tetas, las sobaba despacio, pero ahora si tocando sus pezones duritos. Luego dejo mi brazo y se dio la vuelta, ahora tenía de frente la vista de su culo, ella seguía frotando su vagina en mi pecho, mientras sobaba mis piernas, la estirarse sentía sus pechos en mi muslo y mi pene cada vez más duro apoyado en su abdomen. Mis manos rápidamente se posaron en sus nalgas, las sobaba y podía ver su ano y sus labios vaginales a pocos centímetros de mi cara. Sus tetas se frotaban con mis piernas. Comenzaba a retroceder, y veía como me acercaba la concha a la cara, mis manos seguían masajeando sus nalgas, pero queriendo separarlas y meter los dedos en esa concha que veía venir y luego alejarse.

    Yo estaba en la gloria, ella seguía sobándose contra mi cuerpo, sentía sus tetas en mis piernas, su vagina en mi pecho y su culo en mis manos. Use todas mis fuerzas para contenerme y no levantarme y metérsela ahí mismo.

    Se levantó y se dio la vuelta, ahora la tenia de frente, sentada directamente el mi pene, comenzó a frotarse despacio mientras mis manos fueron directamente a sus tetas, ahora yo era el masajista, sobaba esas tetas, mientras sentía la humedad en su vagina al contacto con mi pene. Luego ella se acostó encima mío y frotaba su cuerpo con el mío. Su cara al lado de la mía, me besaba el cuello.

    – Tu pinga se siente tan rica como se ve, bebe – me susurró al oído, me volvía loco, comencé a apretar sus nalgas – ¿te gusta mi culo, amor? Sóbalo, apriétalo, azótalo si quieres – me seguía susurrando.

    – Me encantas, me encanta tu culo, tus tetas, tu concha. Te quiero lamer todita mamacita – decía yo, nunca decía esas cosas, pero ahora ya no era el mismo.

    – Me encantaría mi amor, pero está prohibido – me dijo mientras se levantaba y me ponía las tetas frente a la cara. Levante la cabeza para acercarme, pero ella se alejó – no bebe, ya te dije que no – me quería provocar y lo había logrado.

    Luego de un rato así, provocándome con sus tetas en la cara, con la vagina en el pene, yo ya me quería morir, ese morbo de estar tan cerca, pero a la vez tan lejos era excitante.

    – Mi amor, ya se está cumpliendo tu tiempo, y por más que me encantaría seguir disfrutando, ha llegado la hora del gran final – me dijo mientras se levantaba y cogía el aceite.

    Se arrodillo entre mis piernas y puso un poco de aceite en mi pene y testículos. Comenzó a masturbarme con una mano y con la otra me sobaba los testículos, yo ya estaba a punto de venirme, pero no quería que acabe. Hasta que, en un momento, ella agacho su cabeza y acerco su boca a mi pene, saco la lengua y la dejo a pocos centímetros, todo esto mientras me seguía masturbando.

    – Que rica esta tu pinga – me decía con ojos de lujuria, mirándome a los ojos mientras fingía pasar su lengua por todo el tronco – está toda dura y grande. Quiero que me des toda tu leche bebe. Por favor tíramela toda.

    Y eso fue todo, ante esa visión y esas palabras, no me pude contener. Una mujer tan hermosa, desnuda, masturbándome, diciéndome esas cosas con una cara de puta y de deseo, fue mucho para mí. Sentí como se me ponía más duro el pene y como empezó a salir todo el semen de la punta, salió disparado por todos lados, con fuerza y en grandes cantidades. No recordaba haberme venido así en mucho tiempo.

    – Woow!!!! Cuanta leche botaste bebe. ¡Que rico! – decía mientras fingía pasar la lengua por sus dedos llenos de semen – ¿te gustó, mi amor? – solo atine a asentir – que bueno, ahora descansa un poco y cuando estés listo te cambias, te espero afuera.

    Se levantó, se limpió las manos con pañitos húmedos y se fue llevándose sus tacos, bata y ropa interior en la mano. Yo estaba agotado, había sido delicioso, descanse un poco y unos minutos después ya estaba saliendo para encontrarla a ella, vestida como la encontré apenas llegue, tan hermosa. Me acerqué, le di las gracias, mientras le daba un beso en la mejilla y con una mano apreté una nalga.

    Eso fue todo, pero solo por esta vez, porque Gabriela había logrado que este sea mi nuevo vicio.

    FIN

  • Mi primera trans

    Mi primera trans

    Había salido escapado de mi novia y me había encontrado con unos amigos y sus amiguitas en un bar, yo iba en plan amistoso, pero nunca se sabe.

    Recapitulo en ese entonces tenía 24 años, mido 1,83, 75 kilos y era del montón tirando a lindo.

    Había tomado 2 copas de ginebra con pomelo y ya estaba suficiente para mí, antes de ir a bailar.

    Nos fuimos a un Antro, medio oscuro donde andaba mucha gente de trampa, en fin, era un lugar de levante y eso era lo que importaba.

    Apenas llegamos me tome otra copa y se me fue el plan amistoso, ya estaba entrando en calor y sacando la caña de pescar.

    Ya eran como las 2 de la mañana y de repente me mira una rubia con tremenda cola y pechos que vestía un jean gastado y un buzo de hilo tipo top que le dejaba la panza (bien chata) al aire con un piercing en su ombligo.

    La miro, me devuelve la mirada con una sonrisa y cuando voy a acercarme, Marcela una chica de mal genio que andaba con uno de mis amigos me dice, cuidado que viene con sorpresa la rubia, a lo que me quedé helado ya que nunca había estado con una trans, pero me daba mucho morbo.

    Traté de tranquilizarme, pero por dentro tenía una lucha titánica entre el morbo, los pre conceptos y el qué dirán.

    En un momento que voy a una de las barras a buscar una cerveza se me acerca la rubia y me dice, te dijeron algo que te asustó, ¿o te cagaste? ¿no te gusta esta cola? Mira que puede ser toda tuya esta noche papito.

    Se dio media vuelta y se fue con unas amigas con quienes estaba.

    No sé si fue el alcohol o la calentura, pero le hice una seña, volvió a la barra y le dije, en 15 te espero afuera y nos vamos a tu casa.

    Fui, me despedí diciendo que estaba cansado, le dejé la cerveza a uno de mis amigos y salí rumbo al auto.

    Ella ya estaba afuera y apenas la vi fui derecho a besarla.

    Ninguna mujer me había besado de esa forma y con esa pasión hasta el momento, nos subimos al auto y en 20 minutos estábamos subiendo en el ascensor que nos llevaba a su apartamento.

    Casi no llegamos al octavo piso vestidos, entramos y me puso contra la pared, besándome y agarrándome la verga por arriba del

    pantalón.

    – Es tu primera vez no?

    preguntó

    – Si.

    – Quédate tranquilo que la vas a pasar muy bien. Me dijo calmándome (como si fuera posible y necesario).

    La agarré y la puse de cara contra la pared, refregándole el paquete el en culo, desabroché sus jeans, se los bajé quedando en una tanguita negra que le dejaba un culo hermoso. Seguí refregando el paquete casi como haciéndome una turca con sus nalgas mientras la besaba desde atrás.

    Se dió vuelta casi que me arrancó el pantalón y los calzones, se agachó y empezó a pasarme la lengua por el tronco mordiendo despacio, hasta llegar a la punta, me pasaba la lengua por los gemelos y el tronco, me estaba volviendo loco voló mi camisa, la levanté y la terminé de desnudar, la agarré a voladas y la llevé a la

    cama. La volví a besar y le chupé esas tetazas que si bien eran operadas no eran duras como 2 pelotas de basquetbol, se puso culito para arriba y me sumergí a comer esa cola con muchas ganas, perdí la cuenta del tiempo que estuve degustando ese culo y decía “me vas a enamorar papi”.

    Me puso boca arriba y se fue directo a chuparla, se la tragaba toda, hacía arcadas, se la sacaba, me chupaba los huevos mientras me masturbaba bajaba la lengua rumbo a mis asterisco y me tenía cerca del clímax.

    Volvió a besarme y me refregaba las tetas, mientras jugaba con mi verga en la entrada de su culo, se metía la cabeza y la sacaba de a poco y en un momento me dice ay, papi, ay, y se vino en mi pancita.

    Agarró unas toallitas de la mesa de luz, me limpió, se limpió la verga que hasta ese momento no la había mirado, era de tamaño normal a chica.

    Clávame por favor dijo, la di vuelta, se puso en cuatro y se la fui metiendo toda, hasta que hice tope con sus nalgas, era el mejor culo de mi vida y al cirujano hay que hacerle un monumento, empecé con el mete y saca despacito para no acabarme, hasta que controlé la situación y empecé más fuerte “hasta el fondo, si papi, que me duela” yo seguía sus instrucciones a punta de pija.

    Tenía un espejo de cuerpo entero al costado de la cama, así que nos paramos y empecé a cogerla de parados, mirándonos en el espejo y ví que se le había parado de nuevo, no sé qué me pasó per la di vuelta, me arrodillé y se le empecé a chupar, era mi primera verga, no tenía ningún gusto en especial y por el tamaño me entraba toda en la boca, le chupé los huevos como a mí me gusta que me los chupen y al rato ya la tenía de nuevo en la cama, pero boca arriba con un almohadón debajo para levantar su cola, con las piernas en mis hombros y yo bombeando de nuevo ese culo hermoso, mientras ella se pajeaba, gemía y ponía los ojitos en blanco hasta que en un momento empezó a contraer el culo porque se estaba acabando de nuevo, el calor de esa cola me enloquecía, las contracciones eran demasiado para mí, ahí no pude más y le grité “me vengo, no aguanto más” “préñame papi” contestó, me miró fijo a los ojos y mientras se acababa me decía “sí, lléname toda la cola de leche”.

    No aguanté más y largué la leche con mis últimos alientos.

    Que lindo papi, como me cogiste… al final Marcela tenía razón, coges muy lindo y tenés aguante, tu amigo no aguantó ni 15 minutos

    conmigo.

    Recién en ese momento caí en cuenta que tiempo atrás había salido con una amiga de la amargada de Marcela y de ahí tenía referencias.

    La miré, nos reímos y le dije

    – Me voy o me quedo?

    – En un par de horas viene mi novio que está trabajando, pero tenemos para divertirnos.

    Me empezó a comer la boca de nuevo y en un santiamén ya estaba a tono nuevamente. Estuvimos haciendo un 67 (vos me chupas la pinga y yo el ojete), que después se transformó en 69 y por primera vez fui penetrado, más que nada por curiosidad, no me dolió, me gustó, pero tampoco me fascinó.

    Lo que a mí me gustaba era esa cola y Agus me decía, “a mi se me para, pero soy re nena”, me gusta que me den, pero a veces también voy de activa.

    Cógeme de nuevo mi amor que esa pija gordita me está gustando mucho y la quiero llenándome la cola.

    No se cuánto tiempo pasó hasta que llegamos los dos, pero me tuve que ir corriendo de la casa porque su novio iba en camino.

    No fue la última vez que nos vimos, ni mi única chica trans, pero eso ya es otra historia.

  • Con mi vecino de la infancia

    Con mi vecino de la infancia

    Hacia días que con mi novia veníamos mal, ella estaba viajando a trabajar y la convivencia no era la misma. Teníamos muy poco sexo, y yo necesitaba acción.

    Un día, a eso de las 7 de la tarde, ella se despide y se va a laburar… así que agarré mi celular y subí una historia a mejores amigos (en la cual ella no estaba, obviamente), una fotito medio en bolas, para ver qué pintaba. No pasaron muchos minutos que empezaron a caer mensajes de cada uno de los que estaba en esa lista. Todo tipo de piropos. Pero uno se hizo sentir más. Se llamaba Ezequiel, nos conocíamos de chicos y hacía mucho no hablábamos. Fue una charla amena, preguntas básicas de la familia y la vida en general. Me dijo que había cortado hace poco con la novia y yo le expliqué mi situación.

    A los minutos me mandó una foto de esas que se ven una sola vez, mostrándome su hermosa pija con un mensajito que decía “cuando quieras nos sacamos las ganas de callados”, en ese momento lo decidí, quería estar ya con esa verga adentro, así que sin pensarlo mucho lo invité a casa. Me bañé y lo esperé. Llegó, y muy tímidos tomamos un vino y fumamos porro. Después del tercer vino y varios fasitos, me acerqué a él y sin pensarlo me subí en sus piernas y lo besé, mientras me movía arriba y sentía su bulto crecer.

    Estuvimos un buen rato así, mediante besos y toqueteos. Me baje, me arrodille y le saque la pija del pantalón, estaba enorme. Me la metí a la boca de una, y empecé a chupársela como nunca, mi boca y mis manos se centraron exclusivamente en darle el mejor pete de su vida, y su cara así lo confirmaba. Antes de acabar, me hizo levantar, me agarro fuerte y me dijo que quería hacerme suya ya.

    Lo guié a mi cuarto, y me tiro en la cama. Nos sacamos la ropa. Y enseguida se acomodó encima mío y me la metió toda. Que rico se sentía

    -Uff mi amor, que ganas tenia de estar cogiéndote así

    -dámela toda papi

    Su cintura iba y venía mientras su pija entraba y salía de mí, bombazo tras bombazo.

    Después de un buen rato, ambos acabamos. El sacó su pija dos segundos antes y terminó en mis tetas. Nos quedamos acostados un buen rato, recuperando, mientras prendimos uno. Cuando terminamos ese, nos vestimos y nos despedimos, aunque él quería quedarse a dormir, pero yo tuve claro que era sólo eso… o no…

  • Familia Complicada 1

    Familia Complicada 1

    No era fácil mi vida, pero nada fácil. Pero tenía una vida, algo es algo. Un nerd que era la decepción de su padre, con amigos nerds, poca o casi nula vida social. Un paria, un aislado social. Bueno ustedes dirán que hay cosas peores, que hay vidas mucho más difíciles, es que, a esa edad, todo es muy dramático y extremista y solamente la madurez te da otra perspectiva.

    Y como es lógico en la vida, todo puede empeorar, y en mi caso mi mal o que mi vida vaya de mal en peor tiene nombre, Laura Altamirano. Una de las chicas más populares de la escuela. Y que hizo ella, prácticamente nada, para ella yo no existía, era un paria. El culpable fue mi señor padre, que se casó con la madre de Laura, y se convirtió en mi madrastra, Gabriela toda una belleza, ex reina de belleza y mujer muy codiciada, Laura heredó gran parte de esa belleza de su madre, pero mientras Gabriela era un encanto de persona, Laurita tenía un carácter del demonio, mezclado con caprichos de nena consentida, toda una joyita que entraba a mi vida.

    Pero ustedes dirán que siendo como soy, mi padre pueda tener a tan cotizada mujer. Bueno es que mi padre tiene un apartado especial en todo esto y está historia. Mi padre es un macho alfa, lomo plateado, el líder. Mi progenitor fue miembro de una fuerza especial, de gendarmería, y en un momento de su carrera, debido a una lesión se cambió de la fuerza especial a seguridad diplomática, este departamento dentro de la gendarmería le da protección a las embajadas que se encuentran en zona de riesgo. Ahí fue cuando conoció a mi madre, que es parte del cuerpo diplomático. Se casaron y me tuvieron. Tener dichos padres no es fácil, porque vivimos en tres países diferentes en diez años, yo nací en Haití, también estuve en Croacia y Jamaica. Cuando mis padres se separaron, estábamos en Argentina y a mi madre le habían ofrecido un ascenso en Colombia, mi padre se retiró y abrió su propia empresa de seguridad, yo elegí vivir con mi padre, no quería seguir siendo un trotamundos, lo que he dicho de mis padres parece cruel o insensible, pero no es así ellos me amaban, a su manera.

    Empecé a vivir con mi padre, el macho alfa, él es alguien distante y frio, pero con el que siempre se puede contar. He heredado poco de él, es alto, musculoso, dominante y seguro, más bien callado, de cara es normal, pero siempre ha tenido éxito con las mujeres. Yo sabía qué hacía por lo menos dos años estaba saliendo con alguien, pero nos la presento muy cerca de la boda. Cuando se casó con Gabriela yo tenía 18 años, mi padre 47, Gabriela 39 y mi querida Laura 18. Y ¿cómo mi padre conoció a Gabriela? En la puerta del colegio y ahí hizo su magia.

    Para aclarar donde estudiaba, por decirle colegio, este instituto estaba en un gran parque, y se componía de educación básica, o sea niños entre 3 años y 12 o 13, educación secundaria, entre esta última edad y los 17 o 18 años, y educación superior, donde se dictaban carreras universitarias. Todos en sus correspondientes edificios, correctamente separados y con una infraestructura enorme, todo esto gestión de la iglesia ante los militares en la última dictadura. Este colegio era de gran prestigio y reputación. Yo estudiaba Economía y Laura Comercio Exterior.

    Quiero decirles que a Laura tampoco le hizo gracia tenerme de pariente, y me lo dejó claro ni bien nuestros padres nos comunicaron que tenían una relación.

    – Mira raro, tu padre no será mi padre y tú nunca serás mi hermano, nosotros no somos nada.

    Esas fueron sus primeras palabras hacia mí, aunque estando nuestros padres era un amor, una nena buena. Aunque en verdad ella albergaba la esperanza de que su madre volviera con su padre, por eso para ella el golpe fue mayor.

    Nuestra vida fue transcurriendo con normalidad, yo me llevaba muy bien con Gabriela, es más sin reemplazar a mi madre, y nunca querer hacerlo, me apoyo bastante. A mi padre dentro de lo hermético y frio que era se lo veía feliz. Laurita llevaba una buena relación con mi padre y conmigo era totalmente parca y nuestra relación era inexistente.

    Nosotros vivíamos en una casa de dos plantas, en un barrio de clase media alta, concurríamos a un colegio católico. Los ingresos de mi padre como de Gabriela eran buenos, ella tenía una tienda de ropa bastante exitosa. Ellos tenían una vida social bastante activa, y se complementaban muy bien, ella súper elegante, cerca del metro setenta, delgada, de pelo castaño claro, muy bellas facciones, y sobre todo resaltaba un trasero que sin ser grande era perfecto, de esos que sobresalen en una mujer delgada, redondito y bien parado, que se machacaba en un gimnasio al que iba junto a su hijita. Y mi padre era el acompañante perfecto, sobre el metro ochenta y cinco, una postura marcial perfecta, un físico muy trabajado, y una vista de águila muy llamativa. Como dije se complementaban muy bien y se los veía felices.

    Vivíamos todos juntos, pero Laura se iba dos días de la semana con su padre y fines de semana por medio, yo por mi parte me iba a Colombia en mis vacaciones dos semanas y algunos fines de semana largo con puentes, a ver a mi madre. También la veía cuando ella visitaba el país. Mi madre era hija única, y mis abuelos que eran grandes, vivían en el interior del país. No tenía mucha relación con ellos, si con la familia de mi padre que me llevaba muy bien.

    Esta historia vino a torcerse cuando ya habían pasado un par de meses desde la boda, estaba ya con todas mis hormonas en plena ebullición. Y querías batir el récord mundial de masturbación. El tema es que yo siempre era muy vergonzoso, y me hubiera muerto antes que alguien encontrara las pruebas de estos hechos. Por lo tanto, desde que empiezo con mi preparación para romper el récord, lavo todas mis sabanas y mi ropa. Un domingo de otoño, bastante agradable todavía me levante después de una noche bastante agitada para mí y como era mi costumbre me levante a lavar mi ropa y sabanas. En la casa parecía no haber nadie, la princesita la pasaba con su padre, Gabriela parecía atender las plantas en el Jardín y mi padre parecía que estaba en la empresa o había salido a correr. Estaba en la lavandería, que es contigua a la cocina, me encontraba poniendo la ropa en el lavarropas, cuando escucho que entra mi madrastra Gabriela a la cocina, escucho a mi padre entrar después Cuando pregunta, mi padre por mí.

    Padre: ¿Y Fernando?
    Gabriela: sigue durmiendo.

    Iba a saludar, pero intentaba meter toda mi ropa en el lavarropas y ocultar toda la evidencia. Cuando voy a salir Gabriela le está dando un tierno beso a mi padre, yo no quise interrumpir tan romántica escena, los dos estaban casi de perfil hacia mi posición. Ella termina el beso con una sonrisa tímida y mi padre tiene una sonrisa y mirada rara, casi como un lobo mirando a su presa, ninguno de los dos se alejó, se miraron por unos segundos hasta que mi padre puso su mano en la nuca, cómo acariciando su pelo, ella se dejaba hacer, nunca la había visto así, de repente el jala su pelo hacia atrás y la trae hacia él, y empieza un beso muy apasionado, posesivo, cómo queriendo comerla. A Gabriela se le escapa un tenue gemido, apenas perceptible, el ahora empieza a comerle la boca, a morderla y lengüetearla. Todo esto a mí me hace retroceder para que no me vean, cierro un poco la puerta corrediza y sigo de mirón. Gabriela parece estar en puntas de pie, mi padre la sigue sosteniendo del pelo la besa se separa un poco y la mira a los ojos, ella está agitada, la suelta y la empuja, la gira y ella apoya las manos contra la barra de la cocina, le pega una cachetada en su lindo culo y ella lo saca más todavía, se lo acaricia, aprieta y estruja, hasta hacerla gemir, de un tirón jala su pantalón y ropa interior hacia abajo, dejándola desnuda en toda su parte inferior. Mi padre mete sus manos entre sus piernas y empieza a masturbarla, saca su mano y sus dedos estaban brillantes, para acto seguido él se mete los dedos a la boca y los chupa.

    Padre: Esta caliente mi putita.
    Gabriela: -larga un largo suspiro antes de contestar- Si mi papi.

    Era una escena irreal, yo de mirón, viendo a mi padre masturbando a mi bella madrastra. Tomo mi pene que estaba durísimo y con mucho liquido pre seminal y empecé a acariciarme. Mientras mi padre seguía masturbando a Gabriela, en un momento dado el se pone de rodillas y clava su cara entre las nalgas de ella.

    Gabriela: sí, así papi.

    Ella se dobla más todavía, quedando su cuerpo a 90º de sus piernas, ella jadeaba muy muy despacio, como conteniéndose.

    Gabriela: sí, si, que bien lo hace mi macho, no te olvides de comerme el culito también.

    Yo alucinaba con todo esto, se escuchaba un chapoteo de la lengua de mi padre, y los gemidos más fuertes de ella.
    Gabriela: No aguanto más, te quiero adentro, penétrame mi semental, quiero a mi macho.

    Él no se hizo rogar, se bajó los pantalones y quedo bamboleante una herramienta importante, me acuerdo que pensé, a la mierda mi padre podría ser actor porno. Agarro la punta de su pene y lo puso en la entrada de su vagina y de un solo movimiento de cadera se la enterró toda, un sonido apagado en su brazo se escuchó de Gabriela. El empezó un mete saca lento pero profundo, casi la sacaba toda y después toda hacia adentro, hasta que empezó a meterle ritmo y velocidad, ya Gabriela gemía más fuerte pero se notaba que se contenía, hasta que mi padre la agarro del pelo de nuevo y tiro para atrás haciendo que ella doblara su espalda y ya los gemidos y jadeos de ambos era mayor y el chapoteo que se producía cada vez que mi padre la penetraba era constante y rápido, hasta que ella acabo.

    Gabriela: Sí, amor, acaba, dame tu leche, lléname- Todo esto dicho en susurros.

    Y me padre así lo hizo, aumento el ritmo hasta que de repente emitió un largo gemido. Pero la cosa no quedo ahí, ella se pudo de rodillas rápidamente y se tragó todo su pene produciendo un place mayor a mi padre, ella no paro hasta que estuvo bien limpita y flácida. Cuando se paró, ella miro al suelo y había quedado un pequeño charco de flujo y semen, que lo limpio con unas servilletas descartables.

    Padre: Vamos a la ducha, por el segundo round. No pienses que estoy satisfecho.
    Gabriela: Vaya, hoy has amanecido con todo. Vamos.

    Lo agarro de la mano se subieron su ropa y se fueron. Y yo, bueno, yo quede consternado, había visto lo mejor en mi vida, me chocaba un poco los protagonistas, pero tenía mi mano llena de semen, mis pantalones y bóxer manchados. Por supuesto que después tuve una culpa terrible por ser un mirón y meterme en la intimidad de mi padre. Pero quede sobre excitado con la escena. Y mi madrastra me serviría de inspiración en muchas ocasiones de ahora en adelante.

    En la escuela yo seguía siendo un don nadie, y ella, Laurita, una chica popular. Ella salía, o tenía algo, con unos de los lideres del equipo de rugby de la escuela, un musculito de 21 años con dinero, aquí hay que ver lo buena que estaba Laurita, para que un chico del status del mequetrefe ese se diera vuelta a mirar a una chica de 18 años. Muy pocas personas en la escuela sabían que Laura y yo vivíamos en la misma casa y ella me ignoraba por completo. Todo paso un martes cuando iba a la biblioteca en horas de clase a pedido de mi profesora de geografía a buscar materiales para la clase. Entre la biblioteca y el gimnasio hay un pequeño parquecito, con plantas y árboles. Ahí estaba Laura y su novio. Aclaro que ella iba al curso de al lado, pero compartíamos ciertas clases especiales que se dictaban, como Ingles Avanzado. Ella en ese momento estaba discutiendo con su novio y de forma muy acalorada, hasta que el la sujeta de forma muy brusca de sus muñecas y la trae hacia él de forma muy violenta, y le empieza a hablar de forma agresiva a la cara. Ante esto y siendo todo un caballero, salgo a defender a una dama en apuros, empujo al villano y ante mi sorpresa y fuera de toda mi expectativa no paso nada, apenas lo moví, lo que si me movió fue su derechazo en mi sien, que me tiro al piso. Ahí me acorde de todas las veces que mi padre me llevo a artes marciales y yo no quería ir, me aburría hasta que desistió de ello, como me hubiera salvado.
    Musculito: y este anormal de donde ha salido.

    Laura: déjalo no es nadie, es un compañero de clases metido.
    Yo: ¿Qué? (medio nocaut)
    Laura: No seas metido, nadie te necesita- Vamos amor- Y se llevó al musculito tirando de su brazo. Mientras él me miraba y sonreía ladinamente.

    Ante semejante humillación me pare y fui a continuar con mis labores, pero quede consternado con todo, con el golpe y el golpe anímico que me pego Laura. No podía creer su forma de actuar, la había intentado ayudar. Había salido en su defensa y me había tratado como una mierda. Al salir al recreo, salí ultimo ante el interrogatorio de mis amigos por mi actitud al volver, en la puerta del aula me estaba esperando ella.

    Laura: que se supones que haces, no te metas en mi vida.
    Yo: solamente intente ayudarte, vi lo mal que te trataba y…
    Laura: no te metas en mi vida, yo tengo todo controlado y no necesito a nadie que me ayude, y menos a ti.

    Y me dejo solo, de piedra. ¡Están todas locas!, pensaba para mí, casi como un grito. Más si, si eso es lo que quiere esa presumida. La furia y amargura me duro todo el día, y mis amigos Tomas y Pedro me aconsejaban que me olvidara e ignorara a semejante rara. Ahí habría terminado todo, si no fuera porque al salir por la salida lateral, la del parque me encontré con el musculito y tres amigos que parecían unos toros de grandotes yo los vi venir con una sonrisa en sus bocas que era mal augurio para mí, solamente escuche decir -ese es- y no me acuerdo de nada más.

  • Trío bisexual en Buenos Aires

    Trío bisexual en Buenos Aires

    Fines de mayo en Buenos Aires. Despedida de soltero del Cabezón, fin de semana de lujuria total.

    Viernes de noche, asado, fernet, vino y nos fuimos a un club que quedaba por zona norte al que no se podía entrar con el teléfono.

    Andábamos mirando, el flaco se fue con unas alemanas (el maldito hablaba bien alemán), el Cabezón se fue con el flaco. Quedábamos el Gato, el Valli y yo.

    Los veo que se van con 2 veteranas que les ofrecieron algo para tomar y creo que algún billetín y yo estaba mirando a una cuarentona bien puesta, que la fui a encarar, pero andaba buscando otra nena para jugar a la tijereta.

    Estaba como perdido cuando en un rincón había una pareja, ella 40 de buen ver, el mas cerca de los 50 y se notaba que metían gimnasio.

    Ella me mira y me levanta la copa como brindando desde lejos, yo levanto la mía y me quedo donde estaba. Él se levanta y me invita a ir donde estaban ellos.

    La mujer queda en el medio de los 2 y empezamos a charlar, al rato me dicen si quería ir con ellos a su departamento en Palermo, que, a él, le calentaba mucho ver a su mujer cabalgando otras pijas.

    Estaba muy bien ella, así que acepté y nos fuimos los 3 juntos.

    Durante el viaje, todo muy “normal”, él decía que quería que nos la chupara a los 2 a la vez y que nos fuera atendiendo como nos merecíamos y otras cosas calentando el ambiente.

    Al llegar abre la puerta, él fue a buscar una botella de espumoso y 3 copas, pero ella empezó a calentar el ambiente, tocándome la pija por encima del pantalón, diciéndome al oído que tenía muchas ganas de otra pija en su casa llenando todos los agujeros.

    – ¡No me dejen afuera, no empiecen sin mí! se escuchó desde la puerta de la cocina.

    Ella se agachó, bajó el cierre de mi bragueta, sacó mi pija y me la empezó a chupar, su marido abrió la botella, sirvió 3 copas, me dio una, agarró otra y dijo, brindemos por esta hermosa mujer que nos reúne a los 3 acá. Abrió su bragueta, sacó su pija que era promedio nomas y ella se la empezó a chupar, alternaba entre las 2 pijas y en un momento nos pidió que nos juntáramos, así se metía las 2 pijas en la boca a la vez. Era la primera vez que mi pija tocaba la pija de otro hombre, pero ella hacía magia con la lengua.

    -Sentate en el sofá que me la quiero clavar en la concha, casi que me ordenó.

    Me senté, ella se levantó el vestido, se corrió la tanga a un lado y de espaldas a mí se sentó en mi pija, mientras el marido que se pajeaba con lo que veía.

    – Acercate, ¡que te la voy a chupar! Dijo ella que era quien llevaba la voz de mando, él se acercó y ella se puso a chupar mientras me cabalgaba.

    La mina tenía un culo de novela, bien trabajado en el gimnasio y no paraba de moverse.

    A esa altura seguíamos los 3 vestidos, los 2 hombres con la pija afuera, y ella con el vestido levantado hasta la cintura y la tanga corrida a un costado.

    Se dio vuelta y se puso de frente a mí, se sacó las tetas del vestido y me las dio a chupar mientras se la metía de nuevo.

    – Vos chupame el culo mientras me como esta verga por la concha y vos abrime bien las nalgas.

    Ni lerdo ni perezoso la agarré de las nalgas y se las separé para que el marido le chupara el culo, seguimos así y en un momento le dice que se la meta por el culo que quería sentir una doble penetración.

    El tipo se acomodó, empezó a penetrarle y de a poco sentía la verga del marido a través de la separación del culo y la concha.

    Ella se empezó a mover y gritaba que era muy puta y que quería 2 pijas adentro toda la noche y que en ese momento era una puta feliz.

    Sacamela y chupá como vos sabes le dijo al esposo mientras me agarraba las manos, me las ponía atrás de la cabeza y la cabalgata tomaba más ritmo, yo creía que le iba chupar el culo de nuevo, pero me desabrochan el pantalón, me lo bajan un poco y empiezo a sentir una lengua en mis huevos y me los empiezan a chupar.

    – Relajate, que de acá te vas bien servido, pocas bocas como la del puto de mi marido vas a probar en la vida me dijo al oído mientras me desabrochaba la camisa y me chupaba los pezones.

    El marido sacó mi pija de la concha de la mujer y me la empezó a chupar ” no mires, dejate llevar y chupame las tetas”.

    Él me sacó el pantalón, ella la camisa y entre los 2 me dejaron en bolas, ella se sacó el vestido por la cabeza y se quedó en tanga.

    no hacía ni media hora que habíamos llegado, la me habían chupado la pioja una mujer y un hombre, me había cogido a la mujer de otro, habíamos hecho una doble penetración, esa noche prometía.

    Ella volvió a meterse mi pija, él volvió a chuparme los huevos, los levantaba, me chupaba el perineo y trataba de llegar a mi culo, me acomodé, el me empezó a pasar la lengua por el agujero del culo, me levantó las piernas para chupar mejor y empezó a pasarme un dedo, la única vez que me habían metido algo, había sido la pija chiquita del trava que me había cogido unos meses antes. Al minuto siento como me empieza a puntear con la pija y le digo a la mina

    – tu marido me quiere garchar!!

    – Te va a puntear un poquito para que se te pare más todavía.

    Pero el hijo de puta empezó a hacer presión y me abrió el culo de a poco y me la metió hasta la próstata.

    – Enojate y vengate me decía mientras me daba por el culo, dale, enojate y vengate!!!

    yo no sabía dónde estaba, tenía una mina que estaba muy buena en mi pija y el marido me estaba dando por el culo… era mi primer trio Bi y me estaban cogiendo.

    -Sacámela! le grité.

    Él hizo caso y se apartó, quedó parado al costado mientras la mina seguía clavándose mi pija y me decía al oído, se portó mal y tenes que castigarlo, vas a ver que lindo culito que tiene.

    Ella se levanta, él se había desnudado y estaba de espaldas, solo se había quedado con una tanga de mujer.

    – Decime si mi marido no tiene el mejor culo??

    Ella se pone al lado de él y si bien no tenía muchas caderas, el tipo tenía un culo firme y bien trabajado. estaba todo depilado y la verdad es que me he cogido minas con no tan buenos culos.

    Ella se mojó un par de dedos con saliva, le corrió la tanga y empezó a trabajarle el culo al marido.

    – Te cogió sin pedir permiso, yo creo que tenes que vengarte. ¿No te gustaría cogerte al puto de mi marido?

    – Sí cójame señor, me porté mal y preciso que me hagan pagar penitencia, preciso carne en mi culo…

    Era una suerte de juego de dominación y no me iba a quedar afuera.

    – No pediste permiso y me cogiste, ¿estás de vivo vos? Y vos dejale de trabajar el culo, que se lo voy a trabajar yo. Dale, chupame la pija putito, así te la meto, que tu culo ya está haciendo guiñadas.

    Se tiró de cabeza a chuparme la pija y la mujer se arrodilló al lado de él y la chupaban entre los 2, de los mejores orales a 2 bocas que me hicieron hasta el momento, me acuerdo y se me para.

    Date vuelta y ponete en 4, muy obediente se puso en 4 y la mujer le abrió las nalgas, empecé a empujar y se fue toda para adentro sin ningún problema siiii siiii decía el marido y se movía hacia atrás para que le llegara hasta el fondo.

    Agarré ritmo y empecé a penetrarlo una y otra vez, la esposa se acostó boca arriba y mientras yo lo cogía, él le chupaba la concha, ella disfrutaba tanto del oral, como de ver como se cogían al esposo.

    -¡Ay, que puto que soy, como me gusta que me cojan! siii dame más, ¡¡metémela hasta el fondo!! Que buen macho que conseguimos hoy mi vida.

    – Sii mi amor, como me gusta verte empalado y como se te para!!! Hagamos un trencito antes de que te acabes.

    Ella se metió abajo del marido y él la cogía mientras yo me lo cogía a él.

    – Tenés un muy lindo culito, pero quiero probar el de tu esposa.

    – Pará, pará, no me la saques que me estoy por acabar, ¡cogeme más por favor!

    Yo estaba al límite y sabía que si el marido empezaba a acabar y me apretaba la pija con el culo me iba a ir en leche, así que le di unos serruchazos más, saqué la mitad y me apreté la base de la pija, mientras el tipo se acababa, para no acabarme sin probar el otro culito. Apenas el terminó de eyacular, ella se salió de abajo de el y se puso en 4 porque era su turno.

    Se la metí de una hasta el fondo y empezó a decir, “¡ay, sí, que rica pija, con razón te acabaste todo con esta poronga en el culo!

    Me concentré en no acabar y estuve como 10 minutos dándole para que tenga y cacheteando ese culo hermoso.

    El marido vino por atrás y empezó a tacarme el culo, quería revancha y yo estaba en un éxtasis tal que no me importó que me empezara a dar por el culo.

    Era un trencito de toma y daca, gozaba cuando iba para delante y cuando iba para atrás.

    – Avísanos cuando estés por acabar dijo la esposa.

    – En breves largo toda la leche les dije, el me dio un par de estocadas hasta el fondo, se salió y los 2 se arrodillaron a esperar la leche con las boquitas abiertas.

    Al toque largué toda la leche que tenía acumulada y se las tiré en las caras. Se peleaban por la leche y el vino a limpiarme la pija con la boca, dejándomela reluciente.

    Caí sentado en el sofá, mientras ellos se besaban y limpiaban.

    Agarré mi copa, me serví un poco más y me deleitaba viendo cómo se besaban, casi en seguida se me paró de nuevo y fui a por un oral a 2 bocas.

    El se pajeaba mientras me la chupaban y se acabó en seguida.

    Ella se tiró en el piso y yo me le tiré encima, la taladré a más no poder y a los 5 minutos le estaba llenando la concha de leche.

    Me levanté, me vestí llamé un remis y me fui.

    Cuando iba en el coche, noto algo en el bolsillo del pantalón, eran 300 dólares y un mensaje que decía, cuando quieras repetimos.

    Había sido taxi boy por una noche y no lo sabía.

  • Mi primer beso negro

    Mi primer beso negro

    Desde siempre había tenido debilidad por los culos. Pase muchos años fantaseando con poder acercarme a las nalgas de una mujer y disfrutar de todo cuanto había allí. Aunque si os soy sincero, fantaseaba más concretamente con el ano.

    Ella se llamaba Paula y tenía unas caderas prodigiosas, tenía un culo que imponía, grande y redondo, hipnótico. La conocí en el gimnasio y un día me sorprendió mirándole (muy descaradamente) el culo.

    -¿Te gusta?- me dijo sin rodeos

    -Si! -dije nervioso, pero con sinceridad- Claro que sí, perdón por mirártelo.

    -¿Te gustaría tocarlo?

    Mire a mi alrededor y me fije en que no había nadie más en todo el gimnasio.

    -Si, bueno, claro que me gustaría… -Dije cada vez más nervioso.

    -Adelante- Dijo ella con una sonrisa- Siempre que vengo me lo miras, te cortas muy poco

    -Perdón- Dije mientras me acercaba lentamente, a pesar de que me estaba poniendo rojo.

    Ella se dio la vuelta y se inclinó un poco como ofreciéndomelo para que lo tocase bien. Abrí la mano y ni aun así cubre media nalga suya.

    -Es grande eh? -Dijo con una sonrisa

    -Si… -dije, consciente de que tenía la boca abierta y de que seguía apretándoselo.

    De repente, como si me estuviese gastando una broma, me soltó:

    -Apenas hice un par de ejercicios y me duché hace un par de horas. Si quieres ir a los vestuarios y chupármelo, mi culo es tuyo.

    Se me aceleró el pulso, tanto que empecé a ver un poco borroso. Dejé de mirarle el culo y la miré a los ojos. Me di cuenta de que mi mano seguía en su culo y lo solté rápidamente.

    -¿Perdón? – dije más nervioso que nunca antes en mi vida- Quiero decir, claro, vamos! -dije en broma siguiéndole el juego

    -Genial! Me encanta que adoren mi culo, pero con una condición. -dijo poniéndose seria- tienes que hacerlo bien, con amor y disfrutando de mi culo y todo lo que te dé.

    Se dio la vuelta y camino dirección al vestuario.

    En ese momento comprendí que no era una broma, y mi como aquel culo enorme se alejaba hacia el vestuario invitándome a seguirlo. Reaccioné y la seguí. Estaba entre emocionado, nervioso, cachondo y desubicado. Había mantenido relaciones esporádicas anteriormente, pero iba a ser mi primer beso negro y no sabía que esperar de aquello.

    Llegué al vestuario y ella señaló un extremo uno de los bancos.

    -Ponte ahí de rodillas.

    Obedecí al instante.

    -¿Y si viene alguien?

    -Aprovecha hasta entonces…

    Ella se puse de rodillas encima del banco y agachó su culo. Tenía sus pies en mi pecho y su enorme y perfecto culo increíblemente cerca de mi cara. Sus mallas negras acariciaron mi cara y yo la hundí. Aun con ropa puesta, sus nalgas podían enterrar toda mi cara.

    Ella se llevó las manos a las caderas y empezó a bajarse las mallas lentamente.

    -Disfrútalo. Hazlo sentir el mejor culo del mundo. Quiérelo…- me dijo con voz suave mientras sus nalgas iban saliendo a la luz.

    Sus dos nalgas blancas pero un poco bronceadas eran aún más grandes sin ropa, pero no alcancé a ver aún el ano con el tanga puesto.

    -Acerca tu cara y huele.

    Hice lo que dijo. Inspiré mientras mi nariz acariciaba su raja. Era un olor húmedo, algo sucio y agradable. Era un olor que mi mente decía que había que evitar, pero mi cara y mi polla querían que se impregnase en mi garganta. Solté un pequeño gemido y ella comenzó a bajarse el tanga.

    Separé un poco mi cara y mi pasar su tanga hacia sus rodillas. Puso su culo más en pompa todavía y me puse más nervioso aún. Su ano salió a la luz y me miró. Era un ano marrón oscuro que contrastaba mucho con sus nalgas.

    Ámalo…-dijo ella

    Acerqué mi cara a su raja, si dos besos en sus nalgas, otros dos más al lado de su ano en la profundidad de la raja y le di un beso en el culo. Estaba caliente y ella me respondió con un guiño. No aguanté más y le pasé la lengua ancha de abajo a arriba por todo el ojete. El sabor era intenso y caliente. Amargo y sucio. Afrodisíaco y embriagador. Inmediatamente le di otro lametón y otro beso.

    Ella se incorporó un poco me empujo con una mano hacia su culo. Le encantaba que amasen y adorasen su culo. Me restregó su ojete por toda la cara, por mi boca, mi nariz, mis ojos… Luego dejo de restregarme la cara y mantuvo la presión un rato. Aunque quería respirar, no tenía prisa por salir de allí. Cuando me soltó la cara, solo me la soltó un poco, para que aquella primera bocanada de aire violento para respirar la hiciese cerca su ano. Me llené la garganta del caliente hedor su culo y notaba la cara caliente y la nariz húmeda. Me soltó la cabeza y empezó a golpearme con la raja en la cara mientras se abría las nalgas. Veía su ano acercarse y alejarse, acercarse y alejarse, reuniéndose brevemente con mi boca, que aprovechaba a darle un lametón.

    Después de 10 repeticiones frenó su culo, pero no dejó de abiselo con las manos. Sujeté con mis manos con las suyas para mantener sus nalgas separadas, puse la lengua dura y fui a por él. Atravesé su ojete con mi lengua y el sabor se intensificó. Mientras haces eso, tu cara rebota en su raja y tu nariz respira de ella.

    Ella gemía ligeramente. La estaba convenciendo de que yo realmente amaba su ano.

    Disfruté del sabor intenso que sentía, que empezó a ser algo asfixiante. Paré para respirar, pero no alejé demasiado mi cara de su culo. Quería que ella viese que yo aguantaba lo que fuera.

    -Méteme un dedo- dijo Paula con una voz fría

    Lo repentino de su voz me sobresaltó un poco, pero cogí el dedo índice de mi mano derecha y lo introduje en su ano. No hizo mucha resistencia debido a la cantidad de saliva que había en su culo (incluso adentro). Aquella introducción me excitó más de lo que habría podido imaginar. Era increíble poder meterme en su culo. Todo un privilegio.

    Hurgué un poco con mi dedo en su culo y me dijo:

    -Sácalo y chúpalo.

    Sin dudarlo un instante, saqué poco a poco mi dedo de su culo y lo observé.

    Brillaba. No parecía sucio, pero brillaba más que si solo tuviese saliva a su alrededor.

    -Chúpalo -dijo Paula. No era una petición, era un orden.

    Aquel culo mandaba sobre cualquier cosa.

    Lo olí. Efectivamente, aunque pareciese limpió, estaba seguro de que algo más cubría mi dedo. De todas formas, a aquellas alturas ya había rebañado su ojete con mi lengua de tal modo que, seguro que había ingerido algo de mierda de aquel culo, aunque fuese muy poca cantidad.

    Me lo llevé a la boca y no fue tan terrible. Estaba caliente, resbaladizo, sabía cómo había sabido su ojete mientras se lo chupaba profundo.

    Si su ojete no hubiese sabido a nada habría sido una decepción… El morbo con el culo es que ella caga por ahí y yo estoy dispuesto a sacarle brillo a lametones.

    -Te has portado muy bien- dijo Paula con una sonrisa en la boca.

    -Gracias, sinceramente, ha sido maravilloso. -Dije algo desilusionado al comprender que aquello tenía que ir acabando.

    Su ano aún me miraba y le di algunos besos en las nalgas mientras me decía.

    -Algunos creéis que os gustan los ojetes, pero, cuando os enfrentáis a uno, no aguantáis. -dijo Paula. Noté un deje de desilusión en su voz

    Se separó una nalga y empecé a acariciárselo con la lengua. Me había acostumbrado a su sabor, pero su calor aún era reconfortante.

    -Pero tú no, tú sabes apreciar un ojete, sabes comértelo, sabes que está por encima de ti…- aquello me la había puesto tan dura que me empezó a doler la polla. Llevaba todo aquel rato dura y cada vez que pensaba que me iba a estallar se me ponía aún más dura.

    -Realmente me encanta tu culo, y todo lo que me da- dije con sinceridad y decisión, entre lametón y lametón

    -¡Te mereces un premio! Por cierto, ¡no sé ni cómo te llamas! – Dijo de repente.

    -Iván, ¿qué clase de premio? – ¡dije algo nervioso.

    -Bueno, comprenderás que no te dé un beso… Te voy a tirar un pedo.

    La palabra pedo me puso nervioso, pero me la puso aún más dura. Miré fijamente su ojete y no supe reaccionar.

    -Te doy tiempo para que te apartes si no lo quieres. Te he avisado… Si estás ahí cuando me lo eche es porque lo quieres…

    Titubeé. Me quedé paralizado. ¿Lo quería? Tenía mi cara tan cerca de su culo que aún respiraba su calor fecal. No me aparté.

    -¿Lo quieres? -preguntó con dulzura.

    -Sí -dije muy poco decidido.

    Ella guiñó su ano como si hablase a través de él.

    -Pídemelo -dijo con la misma dulzura que antes.

    -Tírame un pedo, Paula, te lo ruego -dije tan cachondo que notaba que me mareaba. Cerré los ojos.

    -Abre la boca- Ordenó.

    Acerqué más si cabe mi boca a su culo y la abrí.

    Un viento caliente, fétido, denso, fecal y sucio. Impregnó toda mi boca y mi garganta. Ella soltó un gemido de satisfacción y en cuanto finalizó el pedo me restregó su ano una última vez por la cara.

    Su pedo me abrió la garganta con un sabor tan denso que me pareció que llegaba al estómago. Mi dieron ligeras arcadas y sentía su flatulencia en mi boca tan presente que no podía hacer nada por atenuarla. Me sabía a culo la lengua, las encías, los dientes, toda la boca. Noté una explosión en la polla cuando ella me restregó su ojete, más caliente que nunca por la cara. Ella reía mientras yo asimilaba su pedo y trataba de respirar. Cuando me liberó de sus nalgas, comenzó a incorporarse, y yo tosí un par de veces.

    -Me ha gustado, la verdad -dijo riendo mientras se ponía de pie.

    Yo hice lo mismo. Notaba la entrepierna ardiendo y, sin embargo, algo fresca.

    -A mi también. Esto último ha sido algo… intenso. Pero te prometo que me ha gustado muchísimo. -dije tratando de dar buena impresión. Quería repetir, quería más otro día. O incluso ese mismo día después. Quería más culo. -Me ha encantado que me des culo, ¡quiero más! -Dije en broma, dando a entender que, por mi parte, podíamos quedar en otra ocasión.

    -Te creo- Dijo sonriente y dulce como nunca. -Realmente creo que te ha gustado y que has sabido disfrutarlo, incluso lo último tan intenso- dijo en voz baja guiñándome un ojo mientras sacudía sus caderas. -Aunque creo que por hoy ya has tenido suficiente culo… -Dijo riendo mientras señalaba discretamente mi entrepierna

    Bajé la mirada y vi que me había corrido. Un pegamento espeso se adhería a mis pantalones casualmente en la punta de lo que parecía ser un plátano.

    -¡Vaya! ¡Eh…! Ups, lo siento -dije, rojo- Para que veas que me ha gustado…

    -¡Me alegro!- dijo con las mallas ya puestas- La próxima vez que nos veamos no seré tan suave contigo!- Dijo mientras se alejaba y volvía a la zona de pesas del gimnasio

    Me quedé allí, de pie, con los pantalones corridos, con una sonrisa en la boca y un sabor a pedo en la boca caliente, sucio y maravilloso.

  • La ruta hacia el hotel

    La ruta hacia el hotel

    Para Antonio, la vuelta a casa representaba la peor parte de su día. Tras largas horas de agotador trabajo, el destino lo obligaba a encarar un autobús atiborrado de pasajeros. Viajar de pie se había convertido en una rutina ineludible para él. La fatiga se aposentaba en su cuerpo, y la masa de gente apretujada parecía arrastrarlo en un flujo constante de desconocidos.

    El viaje de retorno se extendía por aproximadamente una hora. Y tras cuarenta minutos de recorrido, una buena parte de pasajeros ya había descendido. No obstante, todos los asientos continuaban ocupados, aunque Antonio agradecía al menos ya no tener que soportar viajar apretado.

    De vez en cuando, cerraba los ojos para dar un breve descanso a su vista, aunque sus pies seguían sin encontrar relajación. Hubo un fugaz instante en el que se dejó llevar por un sueño de un segundo, pero afortunadamente, despertó antes de precipitarse al suelo. Decidió entonces mantener sus ojos bien abiertos, asegurándose de evitar cualquier posible accidente.

    Su mirada comenzó a explorar el interior del autobús. Observó a personas que dormían con la boca abierta, parejas entregadas a besos apasionados y amigos que compartían animadas conversaciones. Sin embargo, su atención se detuvo de inmediato al toparse con las nalgas más impresionantes que había tenido el placer de contemplar. El dueño de tal atributo estaba de pie a menos de un metro de distancia, vestido con ropa deportiva: un polo, short y zapatillas. Era evidente que acababa de concluir un partido de fútbol, como lo indicaban el sudor seco en su rostro y lo sucio de su atuendo.

    Antonio posó la vista durante demasiado tiempo en aquel trasero, lo que hizo que el dueño de tan magnífico atributo se percatara. Miró fijamente a Antonio, quien, al verse sorprendido, volteó el rostro avergonzado.

    El transporte hizo una parada en el antepenúltimo paradero, y un grupo adicional de pasajeros desembarcó, liberando varios asientos. Antonio se acomodó velozmente en uno junto a la ventana, suplicando en silencio para que el dueño de aquellas cautivadoras nalgas también hubiera descendido. La vergüenza que sentía era tan abrumadora que optó por fingir que dormía, con la esperanza de evitar cualquier contacto visual con aquel individuo, por si acaso seguía a bordo del bus.

    Después de un rato, Antonio percibió que alguien ocupaba el asiento adyacente al suyo, y de inmediato sintió el roce de esa persona en su pierna. Mientras observaba de reojo con asombro se dio cuenta que se trataba del mismo muchacho de las asombrosas nalgas. Entre todos los asientos que estaban desocupados, él había optado por sentarse justo a su lado y le estaba rozando la pierna. Antonio pensó que era demasiado bueno para ser real.

    Era claro que ese joven estaba interesado en él. Antonio respondió al roce con otro roce, y al instante, intercambiaron miradas cómplices.

    El bus se detuvo en el penúltimo paradero, y esta vez, a diferencia de la parada anterior, Antonio anhelaba fervientemente que su compañero de asiento no se bajara allí. El joven permaneció a su lado, y el vehículo continuó su trayecto. Antonio deseaba entablar una conversación, presentarse, indagar su nombre y, sobre todo, entregarse a la pasión que sentía, pero no podía hacerlo. Una anciana ocupaba el asiento detrás de ellos, así que debía esperar hasta llegar al último paradero para entablar una conversación en la calle. Mientras tanto, seguían jugando de manera sugestiva. Los roces persistieron, no solo con las piernas, sino también con las manos, lo que avivó aún más su excitación.

    Finalmente, llegaron al último paradero. Al levantarse, ambos se esforzaron por disimular sus erecciones, aunque al joven de las magníficas nalgas le resultaba más complicado, dado que llevaba un short deportivo. Por suerte, los escasos pasajeros que aún quedaban estaban más preocupados por descender del bus y regresar a sus hogares, por lo que no prestaron atención a la excitación del joven. Antonio y el chico de las notables nalgas caminaron en silencio por un breve trecho, uno junto al otro, hasta que se alejaron del resto de los pasajeros.

    Antonio: Hola.

    Nalgón: Hola.

    Antonio: ¿Cómo te llamas?

    Nalgón: Pedro.

    Antonio: Mucho gusto, Pedro. Mi nombre es Antonio.

    Pedro: Igualmente.

    Antonio: ¿Cuántos años tienes, Pedro?

    Pedro: Tengo 20 años. ¿Y tú?

    Antonio: Yo tengo 27 años. ¿Vienes de jugar fútbol?

    Pedro: Sí, hoy tuve un campeonato con mis compañeros de la universidad.

    Antonio: ¿En serio? ¿Y qué estudias?

    Pedro: Farmacia y Bioquímica.

    Antonio: Interesante. Yo estudié administración. Por cierto, ¿vives cerca de aquí?

    Pedro: En realidad, mi parada es la penúltima, pero al ver que tú no te bajabas, decidí continuar el trayecto contigo. Quería conocerte.

    Antonio: Y yo a ti. Estaba rogando para que no te bajaras hasta el paradero final.

    Pedro: Jejeje… Bueno, no lo hice, y aquí me tienes.

    Antonio: ¿Sabes? Pensé que te habías molestado cuando te diste cuenta de que miraba el trasero.

    Pedro: Jajaja… No, más bien me sentí halagado al ver la cara de imbécil que pusiste.

    Antonio: Jajaja… Pero tienes que reconocer que tienes unas buenas nalgas. Y como dices tú, me quedé imbécil al verlas.

    Pedro: Sí, lo sé. Mis amigos bromean de eso en la universidad. Y creo que uno de ellos tiene un interés especial, pero prefiero no involucrarme con personas de la universidad para evitar problemas.

    Antonio: Me parece bien. Y bueno, como me gusta ser directo, y dado que parece que nos agradamos mutuamente, ¿qué te parece si nos dirigimos a un lugar más tranquilo?

    Pedro: ¿A un hotel?

    Antonio: Conozco uno cerca de aquí.

    Pedro: Vamos entonces.

    Ya una vez dentro de la habitación del hotel, Antonio no pudo contenerse.

    Puso a Pedro contra la pared para besarlo, sin hacer caso de su solicitud de que lo dejara ir a tomar una ducha primero. Le dijo que le excitaba su sudoroso aroma mientras lo besaba.

    Su traviesa lengua exploraba la boca de Pedro con pasión, sus manos apretaban firmemente las nalgas que se erguían sobre el short. A pesar de que las manos de Antonio eran de buen tamaño, parecían no ser lo bastante grandes para aquel imponente trasero. Luego, se arrodilló y logró que Pedro girara sobre sí mismo, deslizando el short hacia abajo para revelar esas impresionantes nalgas.

    Era, sin duda, un trasero maravilloso: redondo y completamente lampiño. Antonio abrió las nalgas de Pedro y enterró su nariz con desesperación. La cálida respiración sobre aquel lugar hizo gemir a Pedro, y la lengua ondulante de Antonio lo hizo gemir aún más. De vez en cuando, dejaba de lamerlo para mordisquear sus nalgas. Antonio parecía estar decidido a saborear cada centímetro de ese trasero.

    Pedro estaba claramente excitado y ansioso por la siguiente fase. Le dijo a Antonio que deseaba sentirlo dentro suyo y no tuvo que pedirlo más de una vez. Antonio se puso un condón que había comprado en la recepción del hotel y penetró a Pedro sin contemplaciones. Esto era exactamente lo que a Pedro le gustaba, y Antonio estaba más que dispuesto a satisfacer sus deseos. Mientras lo embestía con intensidad en posición de perrito, tiraba de su cabello con una mano y le daba fuertes nalgadas con la otra.

    Pasados unos cincuenta minutos, con los cuerpos bañados en sudor y Antonio aún dentro de Pedro, ambos estaban al borde del clímax. Entre jadeos, Antonio le susurró a Pedro, preguntándole dónde quería su leche. Con una mirada lasciva, Pedro le respondió que la quería en su cara. Antonio se quitó el condón apresuradamente y, con precisión, apuntó hacia el rostro de Pedro, cubriéndolo con una espesa capa de semen mientras un gemido ahogado escapaba de sus labios, culminando así un encuentro sucio, pervertido y deliciosamente placentero.

    Después de aquella experiencia, Antonio y Pedro nunca volvieron a coincidir en el transporte público, pero para Antonio, el regreso a casa ya no era la peor parte del día. A partir de entonces, buscar un compañero para hacer la ruta hacia un hotel, como lo hizo con Pedro, se convirtió en su pasatiempo favorito.

  • Lo hice cornudo para vengarme

    Lo hice cornudo para vengarme

    Si alguna persona que lee este relato me viese caminando por la calle llevando a mis hijos a la escuela o comprando en el mercado, ni se detendrían a mirarme, llevo un perfil muy bajo, habría que ser muy buen observador para darse cuenta que debajo de las prendas que utilizo cuando salgo a la calle se mueve un cuerpo que es indirectamente proporcional con mi apariencia externa, menos aún ustedes podrían imaginar lo que esa mujer sería capaz de hacer en circunstancias que están muy lejos de sucederle a un ama de casa apegada a las tareas hogareñas y de perfil sumiso.

    Dice le viejo refrán, “no hay que juzgar un libro por su tapa”, y eso es exactamente lo que yo deseo representar ante propios y extraños. Por fuera una mujer común y corriente, un poco descuidada vestida con ropas fuera de moda y para nada llamativa, pero por dentro, y debajo de esas prendas insulsas, la contra cara de lo externo, una promiscua, caliente, perversa y morbosa mujer que tiene comportamientos indecentes movida por una venganza sin límites a raíz de una infidelidad de su esposo. Esa mujer soy yo. Pero antes voy a contarles como llegue a ser lo que pocos afortunados en este planeta conocen lo que soy.

    Me casé muy joven, a los 18, quedé embarazada de mi primer hijo y prácticamente fui obligada a casarme para evitar que me internen pupila en un colegio de religiosas. Las familias de mi esposo y la mía son muy tradicionales y religiosas imposible de proponer un aborto, aunque su hija en el futuro sea infeliz fruto de un matrimonio arreglado. A los 18 yo tenía un cuerpo muy desarrollado y era muy común cuando iba por la calle escuchar palabras obscenas y miradas lascivas por parte de hombres y mujeres. Me puse de novia a los 17 con mi actual esposo y una noche conseguimos alejarnos detrás de unos árboles en un cumpleaños de una compañera de la escuela, entonces me desvirgó.

    Comencé a tener relaciones con él y a los 18 en un descuido quedé embarazada, el desenlace ya lo conté al principio. Los años que siguieron fueron con altibajos, como cualquier pareja, yo en casa cuidando de los dos niños y mi esposo trabajando duro. Mi cuerpo luego de los embarazos y los años posteriores quedo bastante descuidado y a mi esposo poco le importaba como luciera, y cada vez nuestras relaciones sexuales se fueron atenuando con el pasar del tiempo.

    Cuando cumplí 28 unas ex compañeras de la secundaria decidieron juntarse y a través de las redes sociales se contactaron conmigo. Durante ese encuentro hablando con una de mis ex compañeras que no veía desde aquellos años le comenté que me había casado con mi novio de la secundaria y mientras le daba detalles sobre la persona de mi marido su cara se fue transformando, en un momento me interrumpe y me dijo que debía decirme algo que no me iba a gustar pero que sentía que tenía que decirlo porque una mujer como yo no merecía tener este presente.

    Yo me asusté y pensé que tan grave seria lo que ella debía decirme. “Tu marido visita a mi prima desde hace 5 años, él la tiene convencida que va a dejar a su mujer, o sea tú, y la boba se lo cree, ahora que me dices quien es él no me caben dudas que son la misma persona, perdón, pero ni mi prima ni tu merecen un tipo como él, yo sabía que escondía algo, pero nunca me quise meter, tampoco sabía que se había casado contigo”.

    Me puse a llorar y mientras ella me consolaba me dijo algo que iba a dar vuelta la historia, “piensa amiga, la venganza es un plato que se sirve frío, no hagas locuras ni te victimices, dale de comer de su propio veneno, no se merece otra cosa, ojo por ojo”. Los días subsiguientes trate de disimular mi pena y actué como si nada supiese como lo dijo mi amiga mientras yo pergeñaba mi venganza. Esas noches fueron de insomnio pensaba, pensaba, pensaba. Finalmente lo decidí, lo iba a trasformar en cornudo de la manera más cruel y cínica.
    Aproveché la mañana siguiente que los niños estaban en la escuela y él de licencia laboral.

    YO: Amor, ayer fui a comprar un jean y noté que aumenté dos talles, me di cuenta que luego del primer embarazo mi cuerpo ya no fue el mismo y tengo que reconocer que me dejé estar todos estos años. Hace quince días fui a cenar con mis compañeras de la secundaria y muchas de ellas se ven muy sexy y en forma, y me dije ¿qué ha pasado contigo mujer? Reconozco, esposo mío, que te mereces algo mejor que este cuerpo descuidado así que, te prometo que a partir de hoy voy a ponerme en forma, recuperar mis atributos adolescentes y verme sexy para ti, ¡tú te mereces lo mejor!

    Después de esa cínica actuación comencé una rutina física y un régimen de comidas que nunca antes había tenido, transformé cada rincón de mi casa y patio trasero en un centro de entrenamiento acompañada de una dieta exigente. En tres meses bajé 10 kilos y mis abdominales quedaron bien marcados, mi cuerpo tomo una forma fibrosa, reconquisté la cintura deseada, mis brazos y piernas musculosas, mi cola retomó su dureza y quedó respingada. En 5 meses mi cuerpo sufrió una transformación que yo misma quede impresionada al verme en el espejo.

    Este nuevo cuerpo tan deseable a la vista que cualquier hombre no sería de mi esposo, estará al servicio de cualquier verga dispuesta a darme, y yo de ofrecerle placer. Pero él no merecía ser un cornudo estándar, es decir, que yo me acueste con un hombre guapo y carilindo a sus espaldas, al contrario, debía meterle los cuernos de la forma más dura y perversa con tipos horribles, o viejos, o degenerados, y de allí surgió la idea de salir a ofrecerme a tipos a los cuales mujeres como yo jamás se acercarían a no ser que tengan una billetera abultada.

    A pesar de ese cambio físico yo seguía mostrándome como una mujer sencilla, usando ropa holgada y de perfil bajo, cuestión que nadie sospeche que debajo de esas prendas había una exquisita manzana digna de ser mordida. Fui a una tienda y compré prendas y calzado que usan las putas para atraer hombres y las escondí en un lugar en mi casa. Mi esposo se va a trabajar a las 7am y regresa 7pm, y como mis hijos tienen doble escolaridad tengo varias horas disponibles para mi sola.

    Recuerdo esa mañana, ya se habían ido todos, mi rostro quedó exageradamente maquillado, como una puta se maquilla cuando sale a levantar tipos, pestañas postizas largas, uñas delicadamente pintadas, subí a mi coche desde casa portando una minifalda muy corta, camisa escotada que dejaba mostrar la redondez de mis tetas, sin sostén, tanga de encaje, tacos altos y medias de red negras. Nunca me había vestido de esa forma, ni yo misma me reconocía delante del espejo y me dio mucho morbo verme así.

    Conduje por más de una hora lo más lejos posible hasta un barrio muy concurrido donde abundan negocios que venden mercadería de cuarta categoría y donde abundan también personas de todo tipo. Mientras caminaba por la vereda mirando vidrieras sentía como las miradas lascivas me traspasaban de lado a lado, esos hombres que se daban vuelta y decían cosas obscenas se repetían cuadra por cuadra. Al pasar por una obra en construcción desde un andamio tres albañiles me decían obscenidades y en lugar de apurar el paso para pasar lo más rápido posible por el lugar me detuve y los miré mordiendo mi labio inferior y tocándome un seno. Inmediatamente bajo uno de ellos y me pregunto sin mediar discurso que buscaba, a lo que le conteste con voz sensual:

    YO: Busco algo que ustedes sin duda pueden darme – Le respondí mientras que mi vista se clavaba en el bulto del muchacho-

    ALBAÑIL: ¿dijiste “ustedes” o escuche mal? Mis compañeros me enviaron a mi porque soy el más joven y como ellos son mayores pensaron que una mujer como vos te fijarías en chicos más jóvenes y no en viejos

    YO: Escuchaste bien, dije “ustedes” o sea los tres, a no ser que los otros dos sean homosexuales y no quieran comerse este manjar deseoso de vergas
    El muchacho quedo sorprendido y confundido, ni en mil sueños hubiese imaginado una situación de esas características con semejante hembra

    ALBAÑIL: ¡No, no está bien! Uno tiene novia y el otro es casado no son homosexuales, pero salimos más tarde de trabajar estamos con ropa de trabajo sucios y sudados, una mujer como vos merece que estemos presentables, nosotros alquilamos una casa cerca de aquí, puedes ir a la tarde y nos vas a encontrar listos para darte lo que quieras.

    YO: ¿Y quién habló de un después, quien habló de edades, quien habló de casa? Es aquí y ahora, sin vueltas, estoy en llamas y con ganas de tener vergas que me llenen cada agujero del cuerpo, ¿me van a follar o no?

    El muchacho silbo a sus compañeros y con la cabeza hizo señas como invitándolos que iba a subir conmigo. Seguí al joven hasta adentro de la obra, había una pila de bolsas de cemento y allí se detuvo, vi a los otros dos acercarse y observé que ya estaban manoseando sus penes por encima del pantalón, todos se sacaron sus camisas y quedaron con el torso desnudo.

    -Se las voy a chupar a los tres juntos, no me hagan esperar, quiero ver sus vergas duras -les dije con voz sensual mientras desabrochaba los botones de mi camisa y dejaba al descubierto los pechos.

    Mientras se miraban sorprendidos iban sacando afuera sus vergas. Los tres tenían una buena medida, el más viejo la tenía muy gruesa pero más corta, el otro larga y abananada y la del joven era la más grande, debería tener unos 22 centímetros. El joven cortésmente puso una camisa sobre el piso para que pueda arrodillarme.

    Mientras mamaba una verga masturbaba las otras dos con mis manos, iba rotando una y otra vez, a veces ellos se inclinaban un poco para manosearme las tetas dejando sus manos sucias de cal marcadas sobre ellas. Obreros sudados y sucios con sus vergas con olor a orín estaban siendo atendidos por mi boca insaciable que no paraba de chupar las tres pijas. A veces trataba de meter dos vergas en la boca, pero no podía, eran solo intentos que apenas lograba introducir parte de sus cabezas.

    Mientras eso sucedía con mis dedos frotaba el clítoris para estimularme, en el eco de ese ambiente a medio hacer se sentían quejidos y gemidos de una boca que no paraba de mamar. Luego de varios minutos y para evitar que se corrieran los invite a penetrarme. Hicieron una pila de bolsas hasta la altura de la cintura, pusieron sus camisas para que yo me recostara sobre ellas, uno de ellos me alzó y me acosté sobre la pila de bolsas abriendo mis piernas, el joven tomo la iniciativa , me tomo de las caderas e hizo que mis nalgas lleguen al borde de la pila, me quitó la pollera, me bajó la tanga y me fue introduciendo su verga lentamente hasta los testículos, a su vez los otros dos se subieron a la pila y arrodillados me invitan a que les sigan mamando las vergas.

    La verga del joven iba llenando mi vagina y comencé a gritar de gozo mientras mi cabeza giraba de izquierda a derecha metiendo en mi boca la verga de los viejos que estaban a mis flancos. No tarde en correrme el muchacho seguía metiendo y sacando su verga de mi vagina con frenesí, sin parar. Luego se iban turnando para follarme hasta que me hicieron correr por segunda vez. Solo se escuchaban mis gemidos, mis gritos, nunca había sido penetrada por tantos hombres a la vez, tampoco había logrado dos orgasmos casi consecutivos, estaba claro que la estaba pasando rico y me sentía a gusto sin pensar quienes eran esos extraños. “No se corran aun!” les dije “quiero que me follen por el culo”. Enseguida quitaron bolsas de la pila para que me ponga en 4 patas y mi culo quedara a la altura de sus vergas.

    YO: No, no, hagan un colchón con las bolsas sobre el suelo y acuéstese uno que yo me subo sobre él para que otro me pueda dar por el culo, quiero sentir una doble penetración. Y así fue, el joven se tiró boca arriba sobre las bolsas, yo me monté el cabalgando rico su verga, luego me incline sobre su torso apuntando mi culo para que el viejo me la meta, quien no se hizo esperar. Hubo dolor, pero el placer de tener dos vergas en tus entrañas no tiene precio, más aún cuando tu propones e invitas. Sus vergas lubricadas por los fluidos de los dos orgasmos anteriores entraban y salían del culo y la vagina sin parar, los gritos de gozo iban en aumento, de vez en cuando se arrimaba uno de ellos y también metía sus vergas en mi boca mientras los otros dos tapaban mis agujeros a vergazos.

    YO: ¿Pueden correrse los tres al mismo tiempo?, deseo tener la leche en cada agujero, yo también me voy a correr con ustedes, ¡no aguanto más!
    Segundos después comienzan a gemir los tres y primero siento entrar leche por el culo, enseguida por la vagina el joven vacía todo su semen a la vez que mis piernas tiemblan dando paso a un tercer orgasmo, por último, el más viejo derrama el semen sobre mi cara. Quedé extenuada encima del torso del joven. Sentía salir leche del culo y caer de la vagina mientras que con mis dedos juntaba la leche de mi cara y me la tragaba saboreándola con una sonrisa sensual mirando a los tres en forma provocativa.

    ALBAÑIL: ¿quieres ir al baño químico, lavarte un poco?

    YO: No amor, quiero irme con el cuerpo oliendo a sexo y semen.

    Me puse la tanga que se mojó de semen que aun caía por la vagina y el culo, me puse también la falda, abroche mi camisa, me acomode el cabello todo revuelto y salí de allí como había entrado. Los albañiles me invitaron a volver, pero les dije que nunca más me iban a ver y que me habían ayudado a cumplir una fantasía que tenía.

    Camine hasta donde había dejado el coche meneando al culo y las caderas, conservando el resto de esperma de los albañiles en mis agujeros. Aún faltaban unas horas para que llegasen los chicos de la escuela, mientras tanto anduve caminando por mi casa oliendo a semen y recordando la experiencia placentera que había tenido con esos tipos. Rato después mientras me relajaba sumergida en la bañera contemplaba el retrato de mi esposo que había llevado al baño para observar mientras mi voz interior decía “Este fue solo el comienzo, amado esposo, tu vida de gran cornudo comenzó con tu mujer regalándose con tres sucios y simples albañiles que la follaron como a una puta zorra llenándole los agujeros de semen, y tú en el trabajo pensando en tu próxima oportunidad para serme infiel, el que ríe último, ríe mejor, ¡cornudo!”

  • Familia Complicada 2

    Familia Complicada 2

    Cuando me desperté veía un poco borroso, y tenía un fuerte dolor en el costado de la cabeza en el parietal. Enfrente de mí una pequeña linterna se movía, un doctor me estaba revisando, estaba en la guardia de un hospital. Lo que yo no sabía, es que un amigo de este cobarde me pego por detrás, y ya en el piso se la agarraron conmigo.

    ¿Por qué? simplemente porque Laurita termino con él, y pensó que yo era responsable. Yo me quería ir, pero no me dejaron. Por seguridad, por tratarse de un menor y por el seguro de la escuela, me hicieron una radiografía y me quede un par de horas para control. Por supuesto que estaba mi padre, y un representante de la escuela. Mi padre fue muy seco, y solamente se limitó a preguntarme como estaba. El directivo y el apoderado legal de la facultad quería saber que había pasado, ya que solamente me encontraron así, y nadie había visto nada, casualmente.

    YO: No sé, no vi nada, solamente sentí un fuerte golpe en la cabeza y desperté aquí.- Mi padre observaba, sin creerme.

    El directivo informo que tendría que hacer la denuncia a la policía, así que si recordaba algo tendría que decirlo, e informarlo.

    Me dieron el alta después de un par de horas. La cara toda hinchada, un corte en el pómulo con tres puntos de sutura, el labio partido, y todas las costillas moradas de las patadas que recibí. Me dolía hasta el alma, me habían dado un par de calmantes, pero igual me dolía. En la camioneta mi padre iba serio, con su mirada al frente. En un semáforo se detiene y me dice

    Padre: Con alguien vas a tener que hablar de lo que te pasa. Y yo, soy la única persona que te puede apoyar incondicionalmente siempre.
    YO: Si, lo sé, gracias.
    Padre: Si necesitas ayuda, o necesitas hablar, cuando estés listo para hablar, búscame.

    Fue la primera vez que vi a mi padre tan cercano a mí, pero también vi otras cosas, su mirada, vi en su mirada una mezcla de decepción o vergüenza. Yo sentía mucha impotencia, vergüenza, miedo, y me sentía débil, frágil un cumulo de sentimiento que no me gustó para nada. Y no quería hablarlo con mi padre, que para el ya yo era una decepción. Yo siempre sufrí bullying, pero más allá de burlarse de mí o ridiculizarme no había pasado, la golpiza que recibí nunca había estado en mis planes. Seguí el resto del camino hacia mi casa en silencio, mi padre no dijo nada. Solamente me palmeo cuando nos bajamos de la camioneta. Por mi cabeza yo me hacía un juramento, nunca más volverme a sentir así, era algo que no quería para mí, algo con lo que no estaba cómodo, con esas sensaciones, con lo que sentía en eses momento.

    Al entrar en la casa estaban Gabriela y Laura, en el recibidor, se sorprendieron con el estado de mi cara, y creo haber visto una mirada de culpa o lastima en Laura. Al saludarme Gabriela fue cariñosa conmigo como siempre, lo que no esperaba era que Laura también lo fuera, y me abrazara, creí notar sus ojos levemente llorosos. Ante las preguntas de Gabriela mi padre respondió

    Padre: no pasa nada, está bien. A golpes se hacen los hombres.

    Ahí mismo mi madrastra lo reprendió, y me hizo espacio en el sillón, yo quería desaparecer de ahí, alejarme del foco de atención. Pero ella me acomodo en el sillón y Laura me trajo una chocolatada con galletas, Laura, si esa Laura, la que no podía ni verme.

    Gabriela: quédate un ratito en el sillón viendo tele. Laura y yo estamos haciendo pollo al horno de cena.

    Ahí caí en cuenta la hora que era, entre todo este baile había pasado mucho tiempo. Y de cena estaban haciendo mi comida favorita. Mi padre me miro y me dijo

    Padre: no vas a ir una semana a la escuela, te vas a venir conmigo mañana. Tenes una semanita para que se te sanen las heridas.

    La comida fue agradable, se intentó no tocar el tema. Cuando me estaba recostando me puse a contestar los WhatsApp de mis amigos, mis dos únicos amigos, las únicas personas que se habían preocupado por mí. No podía dormir, estaba alterado. Y seguía pensando en lo que me paso, o en lo que no recordaba, haber quedado a merced de esos energúmenos, me hacía sentir mal. Cuando ya era bien tarde, sentí golpear la puerta.

    Laura: Se puede.
    Yo: Si, Laura, pasa.
    Laura: Quería pedirte disculpas por cómo te traté y la golpiza que te dieron -dijo esto mirando el piso- Pero yo te advertí que no te metieras.
    Yo: Bueno si, es que fue más fuerte que yo. No tolero a los brabucones.
    Laura: Gracias por no decir nada, me hubiera metido en muchos problemas con mamá. Ya sé que me odias, pero intentemos llevarnos bien.
    Yo: Oye, yo no te odio. Simplemente pienso que eres una engreída e insoportable- Ella me miro como no sabiendo si reírse o enojarse-
    Laura: Si no me odias, por qué no me hablas desde que nos mudamos y me evitas constantemente, siempre estas encerrado en tu cuarto.
    Yo: porque me dijiste que no era nadie en tu vida.
    Laura: Eso lo dije porque estaba enojada con mi madre, por el casamiento.
    Yo: Bueno ahora veo que empezamos con el pie izquierdo. -Estiré mi mano- Fernando un gusto. Desde ahora prometo intentar llevarme mejor contigo y no ser un ermitaño.
    Laura: Laura un gusto, yo intentare no ser tan engreída e insoportable y colaborar para llevarme bien contigo, jajajaja.
    Yo: y el cavernícola, porque estaba tan enojado.
    Laura: es que lo termine, era un imbécil que solo quería usarme.
    Yo: a ver Laurita si elijes mejor a tus novios, o a uno que pelee limpio jajajajaja
    Laura: Hey están entrando en confianza muy rápido tú, mejor lo dejamos así, y descansas.

    Cuando ella se fue me quede pensando, Laura parecía una chica agradable, vamos a ver hacia donde nos lleva esto. Después de eso me quede profundamente dormido.

    Mi padre me levanto temprano, condujo en su camioneta en silencio, y salimos de la ciudad, hasta que paramos en un campo que estaba rodeado de un bosque de eucaliptos. Me hizo descender y en la caja de la camioneta empezó a poner distintas armas, un revolver, dos pistolas, una escopeta y rifle. Me empezó a explicar la diferencia entre ellas, las municiones, su uso más propició, en que caso usarlas y como se usaban. Miramos al bosque y había varios carteles pegados en los árboles. El disparaba con un arma, me mostraba como hacerlo y me hacía repetir el procedimiento a mí, carga, apuntar, disparar y revisar el arma que estuviera vacía, y así una por una. La sensación de poder, de seguridad ante cada disparo es única.

    Padre: esto es una herramienta, tú decides si lo usas para el bien o el mal. Nunca pero nunca juegues con ella, tienes que tomarla con total responsabilidad
    Yo: si papá
    Padre: cuando era un joven me golpeaban en la escuela y fuera de ella, hasta que tome el arma de mi padre. El me descubrió y me dio una golpiza. Después de interrogarme y descubrir mis motivos, me llevo a un gimnasio y empezó a entrenarme, me llevaba todos los días a la escuela para no darles oportunidad a los matones. Cuando considero que era suficiente me llevo a la plaza donde se juntaban y los encaro y le dijo a su líder: uno contra uno. Lo molí a golpes y desde entonces no me molestaron más, me respetaron, y cada uno que me faltaba el respeto, me lo ganaba con mis puños. Así que hijo, se lo que te pasa. Yo estuve en tus zapatos, yo estuve ahí, dónde tú estuviste.
    Yo: no quiero sentirme débil más, no quiero sentirme indefenso.
    Padre: yo te puedo ayudar hijo.
    Saco una nevera, y la puso en la caja de la camioneta, y me dio una coca cola.
    Padre: fue por Laura, no es verdad, jajajaja
    Yo: pero
    Padre: no hace falta que lo diga, vi sus miradas.

    Después de eso todo estuvo más que distendido, ahora a la distancia entiendo lo que hizo mi padre, género un escenario propicio para un acercamiento, y lo hizo con lo que él sabía y tenía a mano.

    Empecé a ir todos los días al gimnasio de un amigo y empleado de mi padre, su segundo, tanto en la empresa como lo fue en las fuerzas especiales, en el gimnasio él era el maestro, daba MMA no tan orientado al deporte, más bien a la defensa personal y el combate. Al gimnasio iban la mayoría de los empleados de mi padre. El gimnasio me costó, no estaba acostumbrado, solamente practicaba básquet en la escuela, aquí era distinto 45 minutos de ejercicio, 30 minutos de técnica, 20 minutos de practica en bolsas o contra un compañero, y 10 minutos de combate, y para finalizar lo mejor, 15 minutos de abdominales, para un total de 2 horas, le pregunte a mi padre que se veía muy bien.

    YO: siempre es así.
    Padre: No, varía según el día. A veces es más físico, otras más técnico y otras más de combate, lo que nunca varían son los abdominales.

    Parecía un chiste. Pero pude observar el nivel que había, que era realmente muy bueno. La mayoría estaban en muy buena forma, incluyendo a mi padre que estaba en un nivel muy alto.

    Empecé a ejercitarme todos los días, practicar artes marciales, la play quedo de lado, al igual que la comida chatarra, no es que hacía un régimen alimenticio estricto, simplemente me cuidaba de algunas cosas, ir al gimnasio cada vez me costaba menos, y lo empezaba a disfrutar. Regrese a la escuela como a las dos semanas, mi padre me acompañaba y me iba a buscar. Los primeros días no me encontré con el ex de Laura, pero, cuando lo hice, vi en él una sonrisa burlona y yo lo evité, no estaba preparado y estaba en desventaja.

    Varias cosas extrañas pasaron, una es que Laura venía con nosotros y hasta me hablaba, y no evitaba el contacto, cosa rara, pero nos llevamos mucho mejor. La segunda cosa rara cuando volví fue Flor, una compañera muy linda de cara, muy delgada, y por su forma de vestir y ser muy aniñada, se acercó a mí, ni bien me vio, me abrazo muy fuerte.
    Flor: gracias a Dios estás bien, estuve muy preocupada por ti.

    Mi relación con ella era normal, si me hablaba con ella, y habíamos realizado trabajos juntos, pero no era tan cercana. Y me di cuenta que ella era como nosotros, unos nerds Anti sociales.

    El tiempo y los meses iban pasando y cada vez estaba mejor en el gimnasio.

    A parte del gimnasio, mi padre me había dado ciertas tareas, algunos trabajos sencillos en su empresa y en la casa. Por esto me daba en contraprestación un pequeño incentivo económico.

    Un fin de semana, ya de invierno mi padre me mandó a cortar una rama del árbol que estaba en el patio, era un trabajo sencillo, no era grande la rama y tenía que subirme a una escalera. En el medio del árbol había una plataforma que usaba de niño para jugar, que era la entrada de mi casa del árbol. Me paro sobre la plataforma y me preparo para cortar la rama, cuando observo por la ventana de la habitación de Laura que el monitor de la computadora estaban pasando una película porno, quede un poco sorprendido, no veía a nadie en la habitación, o mejor dicho mi vista estaba limitada, hasta que Laura apareció en escena, estaba vestida solamente con un conjuntito de ropa interior, muy diminuto de color rojo, ella se sentó en su butaca frente a la computadora y cambio el vídeo, puso uno donde se podía apreciar a un joven alto, musculoso interactuando con dos jovencitas, yo no lo podía creer , Laura estaba viendo una porno, un trío está viendo.

    Yo me acomode mejor en la protección de mi casa del árbol para no ser visto. Las jovencitas dejaron de interactuar con el chico y empezaron a besarse, todo esto mientras Laura se acariciaba los pechos y el vientre plano y marcado. Tras años de asistir a baile, e ir al gimnasio con la madre. Si cuerpo es una delicia. Ella miraba como hipnotizada la pantalla, mientras se acariciaba suavemente el pecho y el abdomen, en la pantalla las dos protagonistas hacían un 69 mientras el chico, se ponía crema en un su pene y se masturbaba. Laura se acariciaba por arriba de las braguitas, mientras se apretaba los pechos con fuerza.

    El muchacho se ubicó atrás de la chica que estaba arriba y hundió su cara en sus nalgas, provocando un grito de placer de la chica, y un gemido en Laura que me hizo prestarle más atención, ella empezó a quitarse el sujetador dejándome ver unos pechos pequeños coronados con un muy lindo pezón de color rosa oscuro, también se sacó sus bragas y las arrojo a un costado, no podía ver su vagina pero si vi que tenía un triangulito de pelos en su monte de Venus muy cuidado. Ella se metió su mano entre sus piernas y con la otra pellizcaba sus pezones fuertemente, era una belleza, estaba de lo más sensual. Mientras que Laura apuraba el ritmo de masturbación mientras decía

    Laura: Así, dásela. Con fuerza.

    En la pantalla en muchacho se ubica atrás de la chica que está arriba, y cambiando el plano de la cámara, se ve desde abajo como el puntea con su pene el ano de esta, lo puntea varias veces hasta que de un golpe de cadera se la mete hasta la mitad del pene, para acto seguido meterla toda hasta golpear sus huevos contra su vagina. Aparece en escena la cabeza de la otra chica, para lengüetear la vagina y los huevos del chico, dejándolos cubiertos con saliva. Cuando miro a Laura, esta había puesto sus dos pies en los apoya brazos de su silla gamer, dejando expuesta toda su vagina y ano. Ella no sé de dónde sacó un envase plástico, como de 12 cm y un poco mayor a un dedo, agarro dos de sus dedos con abundante saliva y se los paso alrededor de su ano, el envase plástico se lo refregó bien en su mojada y babosa vagina para acto seguido metérselo en el ano. La puta que estaba bueno lo que estaba viendo, a mí ya me dolía el pene de tanto frotármelo. Ella emitió un sonido gutural bastante fuerte, y arqueo su espalda con su cabeza echada para atrás y sus ojitos cerrados. Ella empezó a mover el juguete improvisado en su ano, mientras se masajeaba el clítoris, en la pantalla el muchacho penetraba fuertemente a la chica, mientras la chica que estaba abajo se había salido y ubicado a un costado, y con una mano la masturbaba y con la otra masajeaba un pecho, la chica ante tanto gritaba salvajemente.

    Laura: Si, así, denle fuerte a esa perra.

    Laura acompañaba el ritmo del video porno, con penetraciones igual de fuertes y una furiosa masturbación, sus gemidos también eran altos. Ella no daba más y al igual que yo estaba por acabar, esto se produjo cuando el protagonista empezó a llenar de leche el trasero de la chica y este a florecer del mismo en cada embestida. Este saco el pene del ano y la otra chica empezó a comerse el pene con todo lo que quedaba de corrida, se sacó el pene de la boca y se fue hacia el ano, de su amiga, lleno de leche y empezó a lengüetear y comerse toda la corrida.

    Laura: Sí, sí, que rico. Sí

    Yo al ver a Laura así acabe instantáneamente, fue demasiado placer, ver a semejante criatura dándose satisfacción. Fue mucho para mí. Rápidamente salí de mi ensueño, y me bajé del árbol, para que no me viera. Fui a mi cuarto y me cambié de ropa. Mi cuarto es el único que está en planta baja. Me quede un rato ahí mientras me calmaba. Era muy fuerte todo lo que acaba de pasar. Cuando salgo Laura salía de la lavandería, y se quedó sorprendida.

    Laura: que haces aquí, no estabas con tu padre.
    Yo: No, no. Me dejo haciendo tareas en la casa.

    Ella se fue sorprendida y subió rápido a su habitación. Yo entre a la lavandería con mi ropa, y vi en el canasto de la ropa sucia el conjuntito de ropa interior rojo de Laurita. Me lleve sus bragas a la nariz y observe que estaban muy mojadas, le pase la lengua y el olor y gusto me invadió el aroma de Laura, mi pene estaba duro de nuevo y no me quedo más remedio que volver a masturbarme con dicha prenda.

  • Enamorándome de Dianita (1)

    Enamorándome de Dianita (1)

    Dianita era una chica de 19 años super hermosa de unos 1,70 m, cabellos lacios negros y ojos verdes, piel bronceada. De su cuerpo puedo decirles que era una mezcla entre Kelly Hu, y Megan Fox, el trasero como JLo, bueno no tan exagerado como el de Jeniffer López, pero si muy llamativo, por donde pasaba ningún hombre era indiferente a sus formas, simplemente era perfecta, hay una actriz colombiana que se llama Camila Rojas así se pueden dar una idea.

    En fin, volviendo al relato era la época de la Universidad, me considero un chico normal de 1,80 m, me gusta el deporte por lo que tengo un cuerpo atlético y definido, no soy un galán de telenovelas, pero tampoco soy feo, aunque no soy el más popular siempre he tenido mis pretendientes, por lo que “amigas” no me faltaban, ambos estábamos en los cursos finales de la carrera, nunca la había visto ya que ella esta estaba en otra facultad y nunca cruzamos materias.

    La primera vez que la vi, casualmente fue en el trasporte público iba para la universidad, si me toco en bus ya que aunque mis papas vivíamos acomodados no éramos millonarios, me tocaba ir en transporte, en fin la vi y no pude dejar de mirarla me tenía hipnotizado o mejor dicho embobado realmente es la palabra, ella me imagino que al sentirse observada me mira y yo lo que hago es apartar la mirada, me quedo viendo lejos pero en mi mente solo estaba la imagen de ella, en eso unos chicos se le acercaron y empezaron a molestarla yo traté de ponerme de pie e ir ayudarla como cual super héroe, pero para mi sorpresa ella sabía defenderse los empujo y les pego una cachetada por lo que la gente se revolucionó y bajaron a los chicos, me dije a mi mismo esta chica es peligrosa jajajaja, más adelante me daría cuenta que no me equivocaba.

    Bajamos del transporte y yo la seguía deleitándome con su hermoso trasero, le gustaba llamar la atención vestía con ropa ceñida al cuerpo que marcaran todos sus atributos, en mi mente solo decía Dios quien sería el afortunado de tener ese escultural cuerpo, para mi sorpresa al llegar a la universidad la vi juntarse con los chicos problemáticos, eran los que les gustaba molestar a los demás se creían los machos alfa, y allí estaba el afortunado para mi desgracia era Tony, el chico popular que a todas las que quería se cogía, además de ser un portento físico sus padres eran accionistas de la universidad por lo que hacía lo que quería y nadie le podía decir nada, por lo que seguí mi camino realmente decepcionado no podía entender que esa chica pudiera estar con esa porquería.

    Al final me dije listo te deleitaste ahora sigue con tu vida, pero ya era imposible su imagen la tenía grabada en mi mente, pasaron los días y yo me conformaba con verla desde lejos, pero un día estando en el parque además del futbol también me gusta la fotografía, aunque realmente tengo que confesarles que no soy bueno, solo es afición tenía mi cámara lista para tomar una fotografía y ella sin querer, bueno es lo que quiero pensar se paró enfrente y doblo su espalda como tratando de agarrar sus pies, por lo que su enorme culo quedo frente a mi cámara luego giro su cara y por la gracia de los dioses que estuvieron de mi lado la foto salió perfecta, ella al darse cuenta solo rio y me pidió disculpas y se fue.

    Sin darse cuenta me había dado el mejor regalo que podía tener en ese momento y la que sería la musa de todas mis pajas, no pude evitar seguirla con la mirada y me pude dar cuenta que estaba haciendo ejercicios ya que estaba corriendo en mallas lo que le marcaba su escultural trasero ufff que imagen….

    ¡Mierda!… sin darme cuenta tenía una carpa de circo en mis pantalones, espero que su sonrisa no haya tenido que ver con lo que era evidente, me dio vergüenza que me toco tirarme en la hierba junto al árbol para poder esconder la potente erección que tenía, si no hubiese tanta gente me habría hecho una tremenda paja en ese mismo momento y decirles que mirar su foto no ayudaba mucho tampoco.

    Llegue a mi casa descargue las fotos en mi computadora que había tomado en el parque, y tuve la genial idea de poner de fondo de pantalla la foto que le había tomado a Dianita sin querer, por lo que se despertó nuevamente mi excitación y me hice una tremenda paja que salió la leche disparada y un chorro fue a caer en la pantalla que se escurría por todo el enorme culo de Dianita ufff que imagen…

    La verga seguía parada me toco darme un baño con agua fría para bajar la erección, además de que me toco limpiar toda la habitación ya que mi madre es una loca del orden, también me toco echar perfume para disipar el olor a semen, después de esa tremenda paja y el baño me dormí tranquilamente.

    Ya en clases la profesora dejo un trabajo para presentar, era una nota importante para poder pasar la materia, como me iba bien no tuve problemas con el trabajo, pero Dianita no realizo el trabajo ya que como estaba con Tony en los casino, pues era un empedernido de las apuestas perdió la noción del tiempo y llego muy tarde a su casa, por lo que no tenía trabajo que presentar, el problema era que si no presentabas ese trabajo no tenías la posibilidad del examen final, la profesora dio la opción de hacerlo en parejas o solo, yo preferí hacerlo solo, bueno también porque el infeliz de mi mejor amigo Cristian decidió hacerlo con Laura ya que le gustaba y se la quería coger.

    También porque no me gusta eso de estar reuniéndonos para perder el tiempo, me di cuenta de la situación, aunque la verdad no le veía la cara de preocupada, yo estaba incomodo no se si porque ella ese día tomo la decisión de sentarse al lado mío, llámenlo como quieran destino o suerte, pero allí estaba ella mirando para el techo del salón sin hacer nada, escuche cuando Natalia le pregunto si había realizado el trabajo y ella le dijo que no.

    – Pero nena como vas hacer, si no presentas el trabajo pierdes la materia automáticamente como pudiste seguirle los caprichos a Tony, tú sabes que a él no le interesa la universidad, dijo Natalia.

    – sí lo sé, pero que más podía hacer si mi padre trabaja en la empresa del papá de Tony, si me niego puede perder el trabajo, ¿ayúdame tu tienes compañero?

    – Esta vez no puedo ayudarte nena yo lo hice con Julian…

    Natalia al ver la cara de Dianita al escuchar la frase, le dice: el trabajo…. no seas mal pensada enserio tienes esa mente podrida se rieron las dos.

    No sé por qué lo hice, pero al ver más la preocupación de Natalia que de la misma Dianita me arme de valor y le puse el trabajo en su escritorio, y le dije si quieres pon tu nombre junto al mío, luego le podemos decir a la profesora que tuvimos una discusión que si te puede dejar hacer el resto sola, ella me miro con asombro, yo le dije… es una opción o le dices que no lo hiciste, ya es decisión tuya y me aleje, ella sonrió levemente, Natalia se levantó y me agarro del brazo, me dio un beso en la mejilla al hacerlo pego sus deliciosos senos en mi brazo pude sentir que eran muy suaves y a la vez duros, me dijo eres un ángel, yo le dije no soy ángel soy Thiago, ella solo sonrió, y me aparte de ella rápidamente para evitar tener una erección en ese momento ya mi pene estaba empezando a despertarse.

    Dianita no tuvo otra opción que poner su nombre junto al mío en la hoja del trabajo, luego me dice: pero yo quiero que mi nombre este primero, yo la mire incrédulo y en mi mente decía… es enserio que le pasa a esta loca, está viendo que la estoy ayudando y me sale con eso, enserio me dieron ganas de arrancarle el trabajo de las manos, luego me dice con una sonrisa perfecta y su mirada de Diosa tranquilo es solo una broma.

    Luego de entregar los trabajos la profesora nos dice, que ya que nosotros mismos escogimos los grupos, estos serían fijos hasta el final del curso y que había que sustentar, Dianita abrió sus hermosos ojos y miro a Natalia, y dijo bueno está bien, ya somos pareja, ella al ver que me salió una leve sonrisa en mis labios me mira y dice… ya veo que no soy la única con una mente retorcida, me refiero que somos pareja en el trabajo…, yo hice un gesto con mi cabeza y le dije la verdad no pensé en nada pero suena muy interesante tu propuesta, ambos nos reímos, para al final ella decir eres un tonto.

    Natalia se daba cuenta de nuestra química y dijo, después de todo hacen bonita pareja, Dianita le recrimino, ya enserio te pasas Natalia y tú no te hagas ilusiones, le dije nunca lo hago, ah por cierto tenemos que reunirnos para lo de la sustentación del trabajo y se la devolví y no te hagas ilusiones de que no vas ayudar, así que administra bien tu tiempo, ella me miro con odio, le di la espalda y me fui.

    Varios días no reunimos en la biblioteca de la universidad, pero al ver que no avanzábamos nada por las continuas interrupciones de Tony, Dianita me dijo… será mejor reunirnos en otro lugar, si no vamos a sacar mala nota…

    – le dije… porque no en tu casa

    – ella me contesto que no.

    – yo le dije entonces solo queda mi casa.

    ella levanto las cejas y dijo como dándose por vencida está bien en tu casa hoy, pero puedo llegar a las 8 de la noche, tienes algún problema con eso, le conteste… para nada tu eres la jefa que problema voy a tener, ella sonrió, enserio eres un tonto me dice.

    Prácticamente llegamos a la misma hora a mi casa, no sean mal pensados no llegamos juntos cada uno por su cuenta, ya que antes de llegar a mi casa tuve que visitar a mi novia Paula, tenía varios días que no la veía y ya estaba histérica bueno no la culpo, no se imaginaba que la culpable de mi olvido era Dianita, por lo que llegue a su casa y me recibió con un tierno beso.

    Paula era una chica hermosa totalmente diferente a Dianita, era cabello lizo dorado ojos azules y piel blanca que se le ponía ocasionalmente rosado cada vez que sentía vergüenza o estaba excitada, por lo que aproveché el poco tiempo que podía tener con ella, sus padres no estaban en la casa, ya teníamos un año juntos, pero solo tenía cuatro meses de estar disfrutando su delicioso cuerpo, tuve la fortuna de ser su primer hombre, pero más adelante les cuento como fue.

    Subimos a su habitación, nos besamos y lentamente fui quitándole la blusa, le fui besando el cuello y bajaba por sus hombros acariciando suavemente su piel, le desabroche el brasier por lo que me deleitaba con sus rosados pezones que ya estaban duros, les pase mi lengua haciendo círculos en ellos, Paula gemía de placer, me acariciaba el cabello y me decía al oído hazme tuya Thiago, entonces nos quitamos la ropa quedando los dos completamente desnudos, ella se sentó en el borde de la cama.

    Me agache y pase mis dedos por sus muslos ella entendiendo lo que quería abrió sus piernas dándome una vista de su rosada vagina, ella me miraba con ojos de excitación y se mordía sus labios, me perdí entre sus muslos y empecé a pasar mi lengua por su clítoris Paula doblaba su espalda tenía contracciones al sentir su primer orgasmo, gritaba de placer… Dios que bueno eres, solo tú sabes hacerme sentir de esta manera, seguí succionando su clítoris y de repente salieron chorros de sus fluidos mojando mi pecho y ella con su respiración acelerada sentía que se le iban las fuerzas del cuerpo.

    Pero quería más, así que se dio la vuelta poniéndose en cuatro mi posición favorita ella lo sabía, me levante y fui pasando me pene por su mojado coño, no me las doy, pero estoy bien dotado genéticamente, no sé cuánto mide, pero estoy seguro que estoy por encima del promedio, Paula lo mira y me dice quiero que me partas en dos que esperas.

    Pase mi glande de arriba hacia abajo por todo su coño… ella suspira y me dice como suplicando por favor métela ya, no la hice desear más y hundí mi verga en su coño de una estocada ella grito, y dijo… como me gusta que me rompas el coño, lo hacía con ritmo frenético el sonido de sus nalgas pegando en mi pelvis era música para mis oídos, ya sentía que estaba por acabar, Paula se dio cuenta y aumento su ritmo para llegar ella también al orgasmo, no pude más y mi leche inundo todo su interior, pero mi vega seguía dura, ella muy gentil agarro mi verga y se la llevo a la boca pasando la lengua por el glande casi me da un infarto del placer que me daba.

    Aumento la paja con sus manos y ella con su boca abierta esperando nuevamente mi semen, llegue al orgasmo llenándole la boca y se tragó toda mi leche, se le escaparon unas gotas por las comisuras de los labios los recogió con los dedos y se los llevó a la boca.

    Por lo que me deje llevar por la excitación la saque y apunte a su lindo ano, Paula ya perdida en los placeres se mordía el labio y me dice no te detengas todo mi cuerpo te pertenece. Dios que suerte tengo de tener una novia complaciente como Paula… pensaba.

    Al escuchar sus palabras, salió el animal dentro de mí, y hundí mi pene en su ano, lo hice lento para no hacerle daño, hasta que entro completamente, me quede quieto para que su ano se acostumbre a mi pene, cuando ya no sentía dolor, ella comenzó a realizar suaves movimientos de meter y sacar, aumente el ritmo de tal manera que Paula me decía… me vas a partir en dos, le dije aguanta un poco ya casi acabo, ella empuñaba las manos en las sábanas y aguantaba mis embestidas estoicamente, llegamos los dos al tercer orgasmo quedamos muertos y sudados, le acaricie su cabello nos acicalamos y le dije Paula, me tengo que ir debo reunirme con una compañera para un trabajo de la universidad ella un poco recelosa entendió, nos despedimos y vi la hora, mierda…. son las 7:30 voy a llegar tarde a mi propia casa, y no se me ocurrió pedirle el número de teléfono a Dianita que idiota soy.

    Al llegar a mi casa, Dianita me mira y dice es enserio, pero que irresponsable eres, como es que voy a llegar primero, no podías llamarme y avisarme… ah cierto es que al señor se le olvido o le dio vergüenza pedir mi número de teléfono, ella solo sonreía con una ceja levantada, la mire y le dije ok, esta me la ganaste pero tú tampoco tienes mi número entonces estamos a mano… le dije, a lo que ella contesto nosotras las mujeres somos más recursivas, ya que Natalia me consiguió tu número con Cristian, le dije… si ya entendí soy un idiota ganaste, entremos antes que se haga más tarde por estar discutiendo como cual enamorados le guiñe un ojo, ella sonrió diciendo ya quisieras.

    Al entrar en la casa mis padres no estaban, mi madre me dejo una nota diciendo que estaban en la casa de mis tíos, que llegarían casi de madrugada, que pidiera un domicilio y cenara, me habían dejado el dinero en la mesa del comedor, le pregunté a Dianita si ya había cenado a lo que ella me respondió que no me preocupara por ella que, si había cenado, no le creí, pero igual no le insistí.

    Decidí cenar después que termináramos el trabajo creyendo que no nos llevaría tanto tiempo, le dije mi computadora está en mi habitación tienes algún problema con eso, adelantándome para que no se fuera a imaginar que estaba buscando una excusa para cogérmela, bueno en realidad si quería cogérmela, pero sabía que eso no iba a pasar ya me lo había dejado totalmente claro, a lo que me contesta no tengo problemas con eso no es la primera vez que estoy en la habitación de un chico…. Auch… me dolió ese comentario de solo imaginarme que otro podía tener el placer de tener ese escultural cuerpo, no quise darme mala vida traté de sacar esos pensamientos de mi cabeza, igual no era mi problema no tenía nada con ella.

    Además, pareces una persona confiable no creo que seas capaz de abusar de mí, si supiera que ganas no me faltaban para arrancarle la ropa y agarrar esas enormes tetas, volví a la realidad y me dije idiota deja de pensar esas estupideces contrólate pendejo.

    Cuando nos dirigimos a mi habitación ella cometió el error, o eso quiero pensar de subir las escaleras primero, yo me retrasé un poco y tuve la dicha de observar ese enorme culo desde abajo, para mi dicha y desdicha a la vez llevaba una falda, que al subir cada escalón me permitía ver el inicio de las nalgas, pude ver claramente que la tanga se le metía uno poco entre las nalgas, Dios que culo… pensaba.

    Pero Dianita al caer en cuenta que llevaba falda y que había cometido el error de subir primero se voltea y me mira…. Dándose cuenta que mi vista se pierde en ese enorme trasero, me atrapo infraganti, sentí vergüenza al ser descubierto… lo único que se me ocurrió decir fue… tranquila no he visto nada.

    Es enserio… me jala por el brazo y me pone delante de ella empujando mi espalda y me dice… eres un depravado ya me estoy arrepintiendo de ser tu pareja para este trabajo, yo levantaba mis manos y le respondía créeme no vi nada, además que querías si para subir tengo que mirar para el frente, a lo que ella responde tú lo has dicho para el frente no para mis nalgas que estaban arriba.

    Cuando entramos, mi habitación estaba perfecta, es lo bueno de tener una madre que es una loca del orden, es como si mi madre supiera que en mi casa estaría la mujer más linda del mundo miss universo le quedaba en pañales, bueno ustedes diran que exagerado, pero cuando uno está idiotizado es lo que piensa de su chica, pero que dices idiota sino es nada tuyo, me recriminaba mentalmente.

    Ya enserio volviendo al relato, Dianita se sentó en la silla del escritorio donde estaba mi computadora, yo me senté en el borde la cama, ella al ver mi habitación me dice es raro encontrar una habitación de un hombre así de ordenada, todo en su sitio y con un olor agradable, a lo que le respondí… no es nada de extraño poniéndome en el mejor puesto ante sus ojos yo siempre he sido ordenado, no me gusta el desorden, Dianita me mira y dice… ¡eres un mentiroso! eso no te lo crees ni tú mismo, solo te puse una prueba y caíste como en las escaleras.

    Estoy segura que es tu mamá la que te arregla todos los días la habitación, porque se ve que eres un niño consentido, si solo con ver la nota que te dejo en la mesa del comedor y dejándote dinero para que el niño pueda cenar, ni siquiera puedes hacer tu propia comida jajajaja…

    De todo lo que dijo solo unas palabras quedaron en mi cerebro, “solo te puse una prueba y caíste como en las escaleras”, lo que quiere decir que lo hizo de maldad, quería que le viera las nalgas o porque me pondría esa prueba pensé.

    – Ósea lo de las escaleras era una prueba para ver si te veía el trasero… le respondí…

    – Yo no he dicho eso, en las escaleras si fue mi error no debí subir primero, aunque tenía la esperanza de no encontrarte viendo mi trasero, me desilusioné, pensé que eras diferente, pero me equivoque eres igual a todos los hombres, un buen culo los hace perder la cabeza, me responde con un poco de vergüenza…

    Me defendí diciendo, eso depende del culo, y te pido disculpas por lo que voy a decir, pero si es un culo, así como el tuyo créeme no existe la posibilidad en el planeta tierra que un hombre no te lo mire, es más me atrevo a decir que si le pasas por el frente a un cura se voltea y te lo mira.

    – Ja, ja, ja, Dianita soltó una carcajada cuando me escucho decirle estas palabras, enserio siempre me haces reír, eres un idiota…

    – Pero ya enserio empecemos hacer el trabajo que no vamos a terminar nunca.

    En eso Dianita prende la computadora para empezar hacer el trabajo, ¡mierda!… la computadora, y se encuentra con su sugestiva fotografía como fondo de pantalla….

    CONTINUARÁ….

    Espero les haya gustado este capítulo, y que sus comentarios me ayuden a mejorar y a motivarme para seguir con la historia…. saludos.