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  • Trabajo y placer (1)

    Trabajo y placer (1)

    La vida rural fue un bálsamo para Lola después de su separación, abandonar la ciudad y establecerse en un ámbito tan diferente le costó mucho en sus principios tanto a ella como a sus dos hijos, el cambio fue drástico y radical, un nuevo colegio y la falta de amistades, pero pasados 7 meses ya todo fluía de otra manera, Lola trabajaba desde su casa, su trabajo de diseñadora gráfica lo permitía y realmente empezaba a dar sus frutos económicos.

    Lo que no fue un problema para ella era el tema sexual, a sus 36 años al principio se había alejado de sus pensamientos, pero cómo hembra que era afloraban sus necesidades, de momento lo sustituía por autosatisfacerse con un consolador que aplacó sus deseos en las solitarias noches, pero el deseo de sentir un hombre de carne y hueso la invadían, en aquel pueblo tan solo había chicos muy jóvenes y tan solo 4 o 5 solteros que no eran ni de su agrado ni la atraían de ninguna manera.

    El viaje que hizo, lo cambio todo, dejo a sus hijos con su ex marido y se dirigió a la estación del Ave, su destino Barcelona, donde tenía dos días de reuniones y firmar un acuerdo de colaboración con una empresa de diseño. Un taxi la llevo al hotel, era céntrico, a un paso de todos los puntos a los que tendría que acudir, la habitación daba a la concurrida calle, una perfecta insonorización la blindaba del mundanal ruido, ya se había hecho de noche y salió a dar una vuelta, comió un bocadillo en un bar cercano y de vuelta al hotel se tomó una copa en el bar, observo una pareja joven que se hacía caricias y se fueron a la habitación con un objetivo claro.

    Lola subió a la habitación y se desnudó y se estiro en la cama, abrió el portátil y repaso sus correos y su agenda, después fueron videos de YouTube, pensó en la pareja que había visto en el bar y su calentura aumentó, se había dejado el consolador y lo que ansiaba era follar, abrió una página porno y le dio con el dedo para abrir un video, se abrió una ventana y un tío estaba taladrando a una mujer con su polla en una piscina, ella se retorcía y chillaba como una loca, eso es lo que necesitaba que una buena polla la volviese loca, en un lateral de la pantalla vio una pestaña de una web de citas, aquello le dio una idea.

    Empezó a teclear y encontró lo que buscaba, webs de gigolós en Barcelona, hizo clic en una de ellas y varias imágenes de hombres, escudriño las fotos varoniles y un par de ellas la excitaron y la llevaron a indagar en sus perfiles uno era un varón sudamericano y el otro árabe, volvió a hacer clic en la foto del árabe y aparecieron varias fotos en las que aparecía vestido y otras en las que aparecía semidesnudo, una de ellas mostraba su miembro flácido y en otra su pene erguido.

    – ¡Vaya pollón! – soltó Lola para ella sola mientras se mordía el labio.

    Lola siguió indagando, el tipo medía 1,75 y estaba disponible todas las noches a partir de las 9, un número de móvil parpadeaba debajo de las imágenes, Lola dudó, pero marco el numero en su móvil y sonó el timbre de espera, Lola seguía dudando, pensó que las copas de vino en la cena y el gin-tonic a lo mejor la estaban llevando a hacer una tontería.

    – Hola soy Bigboy ¿cómo te llamas? – resonó en el móvil.

    Lola colgó avergonzada, no era posible que ella estuviese haciendo tal locura, apartó el móvil y el portátil y apagó la luz, intento dormirse, pero su coño estaba húmedo y en ebullición, se masturbó y se corrió profundamente.

    Al día siguiente se ducho y se vistió elegantemente, bajo al comedor y desayuno, luego un taxi la llevo a un edificio en la parte alta, tendría una conferencia con unos empresarios de moda, más tarde hicieron una parada para comer en un restaurante, de hecho la comida era otra reunión en sí, finalizo la tarde con otra reunión, ella expuso sus ideas en unos gráficos y bien entrada la tarde le dieron la noticia que tanto ansiaba, le aprobaban sus proyectos y la financiarían al tiempo que ponían a su disposición toda su logística, en dos días tendrían redactados los documentos y contratos.

    Lola volvió al hotel totalmente eufórica, aquello le suponía una inyección económica muy importante por no decir lo que se abría en el ámbito laboral, llamo a sus hijos y hablo con ellos, también llamo a unas amigas y a sus padres, se fue a dar una ducha y se preparó para salir a darse una fiesta, al día siguiente no tenía nada que hacer, ceno en un restaurante cercano y volvió dando un paseo pensando en cómo podía celebrar aquel triunfo, en la puerta del hotel sacó el móvil y miró las llamadas recientes, vio el número que buscaba, paso el dedo por encima y inició la llamada.

    – Hola soy Bigboy… ¿Cómo te llamas?

    – Soy Lola – dijo indecisa – ¿Estas disponible?

    – ¿Esta noche?

    – Si esta noche

    – ¿Me llamaste ayer?

    – Si – contestó Lola excusándose – es la primera vez y estaba nerviosa

    – mínimo dos horas 400€ y toda la noche 1.200€

    Lola se quedó pensativa un instante, por ser la primera vez dos horas sería lo adecuado aceptó el precio y le envió la ubicación y le dijo que lo esperaba en el bar, él le envió un WhatsApp diciéndole que tardaría unos 30”.

    Espero en el bar sentada tomando una coca cola, estaba nerviosa, era la primera vez que hacía algo así, se miró en un espejo y se vio aún joven, media 1,60 y pesaba unos 65 kilos algo de sobrepeso, pero sus tetas y su culo aún se conservaban erguidos, un WhatsApp le llego al móvil y al mirarlo una voz poderosa pero respetuosa le anunció la llegada.

    – ¿quieres tomar algo? – le pregunto Lola nerviosa al verlo

    – Un agua – respondió él sentándose al lado de ella

    Lola lo miro de arriba abajo, vestía muy elegante, de tez morena, muy atlético tal vez más atractivo que en las fotos de la web.

    – ¡Estas muy buena! – le dijo él

    Lola no sabía si era un halago o proviniendo de alguien cómo él tan solo era un cumplido, él notó la mirada de ella y le acarició la rodilla.

    – A veces me encuentro a mujeres de más de 50 años y tú me has alegrado la noche – le dijo él con una sonrisa.

    – ¡Es la primera vez y estoy nerviosa! – susurró ella – ¿Qué me vas a hacer?

    – ¡Vámonos! -le susurró él

    Lola pago las consumiciones y se dirigieron al ascensor, subieron solos al tercer piso

    – ¿Cómo quieres que te trate? – le pregunto Bigboy

    – ¿Cómo tratas a tus clientas? – le respondió ella con otra pregunta y metiéndole la mano en el paquete excitada

    Ya estaban en la puerta de la habitación y Bigboy la cogió por detrás y le acaricio las tetas por encima de la camisa.

    – ¿Divorciada? – le susurró al oído

    – ¡Sí! – contestó ella excitada

    – ¿Quieres que te someta y te traté cómo a una puta?

    Ella se giró haciéndole un gesto afirmativo y abriendo la puerta con la llave magnética, él la empujo hacía adentro y se sentó en la cama.

    – ¡Desnúdate guarra! – le ordeno él

    Ella le dirigió una sonrisa maliciosa y empezó a desnudarse delante de él, se quitó la ropa sensualmente mientras él también se quitaba su ropa.

    – ¡Ponte de rodillas y ven gateando! – le ordeno él

    Lola se puso a cuclillas y con las manos en el suelo empezó a gatear hacía él, aquel juego la estaba excitando y su coño se mojaba por momentos, él se quitó los pantalones y el slip y empezó a acariciarse la polla.

    -¡Mira que rabo te voy a dar guarra! – le dijo él mientras Lola observaba aquella polla enorme aún flácida era más poderosa que la de su ex marido.

    Él se levantó y empezó a darle golpes con la polla en la boca a Lola que abría la boca y sacaba la lengua y le posaba el glande en la lengua, ella quería metérsela en la boca, pero él se lo impedía riendo.

    – ¡Métemela en la boca! – le dijo ella haciéndole un gesto de disconformidad – ¡Quiero chupártela!

    – ¡Primero con las manos! – le dijo él

    Lola le agarró la polla con las manos y empezó a moverlas haciéndole una paja lentamente, la polla de Bigboy descapullaba y empezó a alcanzar su envergadura máxima, Lola alucinaba con aquella polla descomunal en sus manos y como se ponía de dura.

    -¡Hazme una buena mamada! – pidió Bigboy

    Lola acerco sus rodillas a la cama y se llevó la polla a su boca empezó besándole el glande y luego pasando la lengua por el tronco y mordiéndole y chupándole los huevos para acabar chupándosela con dificultad porque aquella polla no le cabía en la boca.

    Bigboy le acariciaba la cabeza a Lola que se esmeraba en hacerle una buena felación a aquella polla descomunal.

    – ¡Qué bien la chupas marrana! – le susurró él a modo de reconocimiento.

    – ¡Te gusta cómo te la chupo! – murmulló ella con satisfacción.

    Lola le agarraba la polla fuertemente con las manos y su cuerpo iba de adelante hacia atrás haciéndole la felación ya duraba más de 5”.

    Bigboy la levanto excitado y la hizo estirarse en la cama le chupo los dedos de los pies con intensidad y le pasaba la lengua entre los dedos bajo la atenta mirada de ella que veía como sus dedos desaprecian en la boca de él, nunca le habían hecho eso y le produjo una excitación tremenda, luego le pellizco los pezones y los lamio con fuerza, se pusieron duros y erguidos mientras Lola gemía excitada, Bigboy bajo la cabeza y le beso el vientre y le abrió las piernas, sus dedos le apartaron los pelos del coño y le abrieron los labios vaginales y empezó a lamerle el coño.

    Lola se agitaba en la cama, notaba cómo la lengua de él era una experta en darle placer a una mujer, su coño se encharcaba por momentos.

    -¡Tienes un coño muy sabroso guarra! – le anunció él mientras sus dedos le apretaban el clítoris inflamado y lo martirizaba a lametones rápidos solo con la punta de la lengua.

    Lola empezó a agitarse y Bigboy la agarró fuerte por la cintura y le metió un dedo en el coño y lo movió frenéticamente, Lola empezó a chillar y se corrió salvajemente, estuvo unos minutos temblando en la cama y viendo como él se ponía un condón talla xl en la polla, no sabía que hubiese preservativos de ese tamaño.

    – ¡Te voy a follar guarra! – le insinuó el atrayéndola y abriéndole las piernas.

    Continuará.

  • Familia complicada (4)

    Familia complicada (4)

    Ella empezó a tocarlo con ambas manos, torpemente, estaba durísimo, babeante y lleno de líquido pre seminal. Lo masturbaba lentamente, y acerco su lengua a la cabeza, lo saboreo, no pareció desagradarle porque siguió, después se metió la cabeza a la boca, lo hacía mal, pero la calentura era superior en ese momento y yo estaba muy caliente, ella se tomaba su tiempo, y yo sabía que era algo de lo que no contábamos, ella se metía un poco más que la cabeza, era mi primera mamada, y no me desagradaba, habíamos estado mucho tiempo solos, saque mi pene de su boca y empecé a masturbarme furiosamente, ella al observar esto abrió la boca grande y saco la lengua, más tarde me dijo que lo vio en una porno esto. Yo en un par de segundo estaba listo y apunte a su boca, lo que vino después fue una descarga abundante de semen, que pego en su boca, mejillas, ojo y pelo, no satisfecho con eso metí mi pene en su boca y me moví un poco al ritmo de mis ultimas contracciones, ella se dejó hacer. Estaba suspirando y viendo lo hermosa que estaba con mi semen en la cara, cuando escuchamos.

    Madre: Florcita baja, que ya llego tu papá.

    Ella se alteró toda, y empezó a limpiarse la cara con las sábanas de su cama, mientras yo me subía los pantalones pacientemente, escuchaba el auto entrar en el garaje. Ella se miraba en el espejo y tenía leche en el pelo. Se limpio y empezó a buscar sus bragas.

    Yo: No esas las tengo yo. Me las llevo para masturbarme esta noche, te las devuelvo mañana con mi leche, así las utilizas.

    Ella me miro y se quedó con una sonrisa medio de lado. Bajamos y el padre nos saludó, venia apurado con algo y llamo a su madre al despacho. Yo aproveche para irme.

    Llegue a mi casa exultante como un triunfador, todavía seguía siendo un nerd y virgen, pero había avanzado muchísimo en este día. Tenía una chica para mí, y encima era una sumisa, pero algo que me dejo pensando es que hasta yo supe cómo actuar en ese momento, como dirigirme a ella o como llevar la situación. Serán las famosas lecciones de papá de macho alfa. Me comunique por WhatsApp con Florencia, quería tener certezas.

    Yo: ¿Como estas, como te sientes?

    Flor: Bien, fue muy intenso todo.

    Yo: Entonces prepárate para vivir cosas intensas conmigo. Ha y anota en tu diario todo lo que viviste hoy.

    Flor: ¿Leíste mi diario?

    Yo: Si

    Flor: ¿Que leíste?

    Yo: Lo suficiente como para saber que eres mía, o miente lo que dice el diario.- Pasó como quince minutos que no contesto.

    Flor: No, no miente. Soy tuya.

    Yo: Eso me gusta mucho, ve a dormir, que yo me tengo que masturbar con tus bragas.

    Mi vida se había tras tocado, y les veía muchísimo potencial a los nuevos acontecimientos. El tema es que no teníamos un lugar propio para estar con Flor, por eso estábamos limitado, yo era consiente que no podía desvirgarla en un rapidito. Pero mientas tanto nuestras sesiones de besos, nuestras pajas y sexo oral no faltaron. Tanto en su casa, cómo en la mía. Florencia era muy obediente y sumisa. Todo esto me encantaba, y a ella la sobre excitaba que yo la usara. Con el tiempo y las sesiones de sexo comencé a enseñarle como me gustaba que me la chupara, ya a la segunda vez que nos encontramos la desnude completa, y terminamos en un encuentro de sexo oral muy salvaje, embarre todas sus tetas con mi semen, debo aclarar que tiene unas tetas divinas, de tamaño medio, coronadas con un pezón mediano, marrón oscuro que contrasta muy bien con su piel blanca. Fue sublime, pero yo quería tener sexo completo con ella, pero como dije, nuestro tiempo era muy limitado, y ella se merecía perder la virginidad de una forma que recordara para siempre, o yo era un idealista.

    Y en una de estas sesiones me dieron la oportunidad de devolverle el favor a Laura y perder la virginidad. Un sábado, con nuestra cita infaltable donde ella se pajeaba y yo era voyeur, se vio modificada, conecte mi celular a las cámaras del patio, y la redireccione apuntando hacia la ventana de Laura, yo no podía creer como no se me había ocurrido antes, bueno en verdad tenía los conocimientos hace poco, ayudando a los técnicos a colocar las cámaras, invite a Flor y le dije que se viniera preparada, por qué le iba a afeitar su vagina. No dijo nada, solamente si necesitaba algo. Ella llegó y yo tenía todo, había preparado una toalla, máquina de cortar el pelo, rastrillo de afeitar, una crema, y me prepare. Totalmente y profesionalmente le pedí que se desvista de cintura para abajo, cosa que hizo al instante.

    Flor se desvistió, quedando su vagina a mi completa disposición, tome mi máquina de cortar el pelo y corte todos sus bellos, eran muy finos y negros, acto seguido humedecí la toalla en agua más que tibia y se la pase por todo el pubis, vagina y ano. Coloqué la crema en toda la zona y empecé a pasar el rastrillo de afeitar, lo iba pasando muy suavemente, note la humedad en la vagina de Flor, sabía que esto la estaba excitando, pero la ignore, y seguí con mi trabajo, una vez terminado el trabajo en su vagina y pubis, le pedí que se pusiera en cuatro, lo hizo al instante, no me había percatado era la primera vez que veía su ano, rosadito, cerrado, inmaculado. Unté crema y rasuré también esa zona, notaba la humedad en su sexo, cada vez estaba más excitada. Quedó todo impecable, observé y me enorgulleció mi trabajo. Le dije que se vistiera y fuera al baño a lavarse. Mientras tanto observé las cámaras para ver qué hacía Laura, ella estaba mirando por la ventana, cómo buscándome y era lógico ese era el día de nuestros encuentros no consensuados. Eso aclaraba todas las dudas, si Laura sabía o no que era observada.

    Tomé mi teléfono y le mandé un WhatsApp, que estaba en la casa, que no la iba a molestar, iba a estar ocupado en mi habitación. Ella tardo, pero me contesto con un escueto OK, Flor volvió del baño y se sentó en mi cama, como esperando indicaciones. Yo miraba mi celular observando que hacía Laura, caminaba por su habitación, estaba enojada o molesta. Ya estaba en marcha mi plan, había sembrado la duda en Laura, mi padre se había ido con Gabriela en una escapada de fin de semana romántica, tenía la casa sola, había abierto las cortinas de la ventana, esta daba al patio de la casa, bueno si todo salía como había planeado podría devolverle el favor a Laura.

    Llame a Florencia que quedo de pie frente a mí, y terminé de desvestirla, yo hice lo mismo. La traje hacia mi poniendo mis manos en sus nalgas, apretándolas y amasándolas, mientras llevaba sus pechos a mi boca. Sus pechos eran perfectos, con mi lengua recorría todo su seno, y jugaba con su pequeño pezón marrón oscuro. Ella tenía sus brazos sobre mis hombros, y acariciaba mi pelo, como primer acto de cariño, actuando por motus propio, siempre esperaba a que yo la mandara. Tenía los ojos cerrados, la cabeza hacia atrás y la lengua recorriendo sus labios, era tremendamente fácil llevarla a ese punto de placer y hacerla correrse.

    Metí mi mano entre sus piernas, estaba muy mojada, empecé a recorrerla suavemente hasta el ano y volvía hasta su clítoris, una y otra vez, mientras seguía chupando sus senos. Mientras estaba en tan placentera tarea, miré por el costado y vi a Laura mirándonos, estaba en la esquina de la ventana, semi inclinada, para evitar ser vista, estaba colorada y con los ojos clavados en nosotros, tenía a Florencia de espalda a ella y decidí darle un buen espectáculo como ella lo hacía conmigo. Me acosté a lo largo de la cama y le pedí a Flor que se subiera arriba mío para hacer un 69.

    Ella obedeció inmediatamente, mi pene estaba hinchadísimo, nunca había estado tan dura, yo ya le había enseñado mis gustos por lo tanto empezó con mucha lengua por todo lo largo de mi pene, acariciando suavemente con sus manos mis huevos, chupaba suavemente el glande y se la metía en la boca, no entraba mucho, pero para mí era la gloria. Mientras yo tenía una visión de su vagina chorreando, y ya directamente metía mi lengua directamente en su vagina como si fuera un pene. Tenía toda la zona mojada, de sus mismos jugos y de mi saliva. Estábamos ambos al límite del orgasmo, hasta que explote y ella también, entre jadeos y suspiros, las contracciones y jugos de su vagina se multiplicaron, y yo quería tomármelos todos. Tras unos segundos, me dijo

    Flor: Gracias, ha sido delicioso. –Tome nota de esto, cada vez que acababa me daba las gracias.

    Yo, ya no podía más, entre la depilación, la mamada, y el morbo de tener a Laura como espectadora, porque les aseguro que no se movió en ningún momento. A mí no se me bajo nada la calentura y seguía teniendo a Flor encima, empecé nuevamente a practicarle el oral para ponerla a tono, que no me costó nada.

    Yo: Flor, prepárate, llego el momento. –La mire y tenía una mirada especial, no era miedo, se inclinó y me beso.

    Yo: tranquila, yo te voy a cuidar.

    Flor: Lo sé, confió en ti.

    Me baje de la cama, busque el preservativo, y me lo coloque. Había visto miles de videos, tutoriales, pero nada nada se comparó con este momento, estaba nervioso y tenía un poco de miedo, pero no lo demostré, ella veía ante mí seguridad. Miré de perfil y vi a Laura concentrada en lo que estaba pasando. Me dirigí hasta donde estaba Flor con mi pene moviéndose y su vista fija en él. Me arrodille en la cama, y abrí sus piernas, nos mirábamos a los ojos, y acariciaba su cuerpo, acerque mi pene a su vagina y empecé a frotarlo contra ella, muy suavemente, no buscaba penetrarla, simplemente la masturbaba con mi pene. Me incliné sobre ella y empecé a besarla, mientras situé mi glande en la entrada de su vagina haciendo un pequeño vaivén simulando la penetración, solamente entraba el glande. Mientras seguía acariciando y besando a Flor, esto la había leído tenía que relajarla y que estuviera lo más excitada posible. Ella resoplaba, estaba realmente caliente como yo. Solamente entraba la cabeza, mientras una mano amasaba su pecho y mi boca jugaba con sus labios.

    Cuando sentí que estaba lo suficientemente relajada hice presión hasta que algo se rompió, ella se quedó inmóvil con la boca muy abierta, al igual que sus ojos, le dolió y por su expresión mucho. Seguí besándola y acariciándola, sin mover mi pene. Jugaba con ella para excitarla de nuevo, en un momento dado se relajó y empecé con un lento mete y saca, sin profundizar más, ya que vi que eso le dolía, solamente entraba hasta la mitad. Cada vez dilataba más y estaba más lubricada, pero seguía sin penetrarla profundamente, apure el ritmo, ella estaba con los ojos cerrados y suspiraba en mi cuello, su respiración era muy rápida y yo ya no podía más y acabe por segunda vez. Me quede inmóvil sobre ella.

    Yo: ¿Como estás?-La vi pensar- Y quiero la verdad.

    Flor: Ha estado bien, me dolió mucho, y solo al final pude relajarme y disfrutar un poco.

    Ella debió ver mi cara de decepción. Mire a la ventana y Laura se había ido, era algo con lo que contaba. Yo creía que en la primera vez iba a ser la experiencia orgásmica de la vida de Flor y no fue así.

  • Los tímidos son pecadores entre las sábanas

    Los tímidos son pecadores entre las sábanas

    De niña quería ser prostituta… ¿raro, no? No sé, me gustaba jugar con mi almohada, pellizcarme los pezones y grabarme bailando sexy. No era por falta de dinero, soy una de las jóvenes millonarias que encabeza la lista. Lo mío era diferente. Mi cuerpo deseaba el calor, ese placer infinito cuando llegas al orgasmo y no quieres dejar de tocarte. Y vaya que me divierto sola.

    Las primeras veces practiqué con mis dedos pero el placer se desvanecía muy rápido, por lo que opté por el contacto físico. Soy una chica alta, rubia, con grandes pechos, un trasero jugoso, y una silueta que mata a cualquier hombre (y mujer). No era que no hubiera hombres con los que acostarme, el problema era que ninguno entendía mis fetiches y nunca me corría a chorros, siempre fingía.

    Con el tiempo, descubrí que me gusta mucho que me denigren, que me traten como puta, que me manden y hagan lo que quieran conmigo, cuantas veces quieran hacerlo. Que me hagan sufrir de todas las maneras habidas y por haber. Y así empezó mi pequeño negocio. Con ayuda de unos contactos, hombres de todo tipo llegaban al local por un show privado: puedo ser la clase de chica que ellos quisieran.

    Uno de los orgasmos más fuertes de mi vida es gracias a este chico, llamémoslo Ryan. Me dio libertad de ser la chica que quisiera, por lo que opté por mi preferida: zorra de primera comunión. Cuando llegó a la hora que acordamos, lo recibo arrodillada de espaldas sobre la cama, con un vestido blanco transparente, me llega un poco más arriba de los muslos y deja ver la tanga blanca que llevo puesta, ya queriendo empaparse. El escote de corazón con corsé no puede con el tamaño de mis pechos, y puedo ver cómo Ryan se acomodaba mejor su pantalón.

    Lo volteo a ver sobre el hombro y bajo mi cuerpo poco a poco, sin apartar la mirada de él, hasta que mis pezones quedan pegados a la cama y mi culo en el aire. Él simplemente se sienta en una esquina de la habitación.

    Empiezo a hacer unas cuantas oraciones mientras muevo mis caderas de un lado a otro, empezando a calentarme. Sin dejar de bailar, quedo viendo hacia arriba mientras juego con el borde de mi tanga. Me toco con dos dedos por encima de la tela, justo en mi clítoris, y arqueo la espalda por lo bien que se empieza a sentir. Ryan solo ve el espectáculo, sin hacer gesto ninguno. En sus ojos puedo notar que está tratando de controlarse, como si estuviera metiendo a la bestia de nuevo a su jaula. Pero yo quiero que la deje suelta y me devore.

    Para provocarlo un poco más, me meto los dedos a la boca, chupando la humedad se mi coño. Me siento al borde de la cama y sigo masturbándome frente a él. Ya no puedo con estas ganas. Me deslizo hacia el piso y gateo hacia él.

    Siempre me gustaron los tímidos y callados, son una sorpresa en la cama y hacen que les ruegue por más. Cada maldita vez. Desabrocho su pantalón y él se acomoda mejor en su asiento, dejando que lo desnude de la cintura para abajo. Una de las cosas que más amo de esto es que ninguno de los dos habla, nuestras miradas dicen todo por nosotros y nuestros cuerpos cumplen. Ryan agarra su cinturón y me ata las manos por detrás de la espalda, y jala mi pelo hasta que mi boca toca su polla. Empiezo a lamer la punta hasta que salen unas gotas de leche y termino metiéndolo todo hasta el fondo de mi garganta. Estoy tan necesitada que se corra que no puedo evitar morderlo mientras lo lamo de arriba a abajo. Ryan gime y gruñe de tanto placer que aprieta más mi pelo. Enrollo mi lengua cubriendo por completo su erección, que crece cada vez más con cada metida y sacada, hasta que su semen pinta toda mi cara de un delicioso blanco.

    Limpiando cada gota, lo veo con ojos inocentes mientras froto mis piernas, aún de rodillas, suplicándole en silencio que me coja y me rompa en dos. Me desata las manos y me carga hasta la cama, cierro su cuello con mis brazos, y muerdo su piel sudada y expuesta. Me arroja a las sábanas y me pone en cuatro en segundos. Me arranca la tanga con los dientes, mordiendo ligeramente mi clítoris en el camino. Gimo por lo bien que se siente y pego mis nalgas lo más que puedo a su bulto, empezando a crecer de nuevo. Abre mi culo y empieza a lamer, de arriba a abajo, hasta que mete la lengua hasta tocar el fondo de mi centro. Aprieto con fuerza las sábanas, tratando de no correrme en el momento; quiero disfrutarlo un poco más. Con una sola estocada, mete su polla y me embiste como un animal, liberando por fin a la bestia.

    Duele tanto que mi cabeza da vueltas, y no sé cómo logro encontrar mi voz para rogarle entre llanto y gemidos que me coja más duro. Su ritmo aumenta y me siento encima suyo, aun rompiéndome por detrás. Toma su cinturón de nuevo y me amarra el cuello con él. Haciéndole un collar a su perra favorita. Abro más las piernas para sentir su polla por completo, y él sigue tirando, ahorcándome. Baja su boca y muerde mis pechos, llenándolos de sangre y dejándolos morados. Mete ambos y con su mano libre introduce tres dedos en mi sexo, mientras mi culo sigue rogándole por más: más duro, más fuerte. Más todo.

    Estoy a punto de llegar al orgasmo cuando me tira a la cama, quedando boca abajo, y él hace una seña para que me siente sobre su cara. Lo hago. Mi boca encima de su polla, sus venas pidiéndome que lo mamara otra vez mientras devora mi sexo. Sigo teniendo su cinturón como collar, pero de alguna forma, logra amarrarme las manos también, y seguimos comiéndonos entre los dos.

    A medianoche, despierto con mi cuerpo lleno del semen de Ryan, sudada, con moretones, unos arañazos frescos y mi coño aun chorreando. Atada de brazos y piernas a la cama, con mi tanga como mordaza. Y al lado mío, una faja de dinero; el telón final del espectáculo privado de su zorra.

    Nunca más lo volví a ver por aquí. Pero siento muchos celos de su novia.

  • El manoseador por fin me hizo suya

    El manoseador por fin me hizo suya

    A veces las cosas no salen como las planeamos, pero debemos adaptarnos y quizá algo bueno puede pasar. Después de caminar unas cuadras, por fin llegamos a la puerta del hotel. Él se acercó al mostrador y le dijo a la señora que quería una habitación de estancia corta. Esa gorda mal encarada me volteó a ver y lo mira a él. Le dijo que requería de una identificación mía. Mi madurito le dijo que en ningún hotel piden identificación y menos por estancia corta además argumentó algo de protección de información y cosas así, pero la señora se montó en su macho y dijo que si no mostraba mi ine no me dejaría pasar. Cabe hacer mención que apenas cumplí 18 y por lo de las elecciones pues no la pude tramitar. O sea que no traía identificación. Él se molestó demasiado con la del hotel y salimos de ahí. Me dijo que no me preocupara, que iríamos a otro lugar más tranquilo, pero antes me preguntó si había desayunado. Le dije que no. Fuimos a un restaurancito a comer algo y me dijo que quería hablar bien conmigo.

    Ya con café en mano y panza llena me miró y dijo:

    -Hola, soy Diego y antes que nada quiero que sepas que aquí conmigo estás segura. ¿Cuál es tu nombre?

    – Valeria, mucho gusto Diego.

    – Quería platicar contigo antes porque esto que esta por suceder puede ser algo increíble y fenomenal para mí, pero deseo que lo sea también para ti. Jamás había llegado a tanto con alguien y menos con una mujer tan joven y hermosa. De hecho, llevaba días buscando la oportunidad de tocarte, de sentirte. Pero aquel día que quedamos muy pegaditos me aventuré a hacerlo y mi sorpresa fue inmensa cuando vi que no me decías nada. ¿Por qué?

    – Yo sentí miedo, te confieso. Pero por alguna extraña razón el cómo me fuiste tocando me empezó a excitar de una manera muy cañona y empecé a desearlo. Y la segunda vez que me tocaste más profundo, quede tan caliente que ni masturbándome estaba satisfecha. Fui con una amiga y me dijo que buscara hablar contigo a ver si se podía dar algo y pues aquí estamos jejeje.

    – No imaginas lo afortunado que soy. Debes sabes cosas de mi antes de que sigamos. Eres un tesoro para mí y quiero cuidarte. Tengo esposa, vivo muy cerca de la parada donde nos hemos encontrado. No te voy a contar el chisme de todos los hombres de que andan mal con su esposa y que puro cuento. Yo estoy bien con ella, no tenemos hijos y el sexo no es malo, pero hay etapas en la vida donde uno busca cosas distintas pero no quiere dejar a su pareja. ¿Si logro hacerme entender con todo esto?

    Francamente yo no sabía que pensar, por un momento quise irme de ahí y no volverlo a ver, pero algo en mí se movió muy en lo profundo y le dije:

    – Yo voy a ser quien te haga feliz en la cama. Enséñame, por favor.

    – Vale, neta siento que estoy viviendo un sueño. Va a ser difícil que nos dejen entrar a un hotel porque si te ves muy chavita, pero te propongo algo si no te importa. MI esposa ya se fue a trabajar y no regresa a la casa hasta tarde. ¿Quisieras ir a mi casa?

    Eso hizo que me excitara demasiado. En mi primera vez me llevaría a su casa. Donde duerme con su esposa, donde hace su vida y ahí seria donde me quitaría mi virginidad. Le dije que si nos podíamos ir ya.

    Tomamos un Uber desde ahí hasta la casa. EL chofer del Uber era un viejo como de 60 años, blanco, pelón, con ojos de libidinoso y noté que ajusto su espejo retrovisor como para ir viéndome las piernas. Me incomodé, pero mi maduro se mantenía tranquilo. Venía haciendo una llamada a su trabajo para avisar que tuvo un contratiempo sin dejar de acariciar mi pierna mientras que con su codo venia rosando una de mis tetas.

    Cabe hacer mención que yo sentía que mi pezón iba a explotar, estaba durísimo. Si por mi fuera me hubiera sacado las tetas en el Uber para que el me las chupara ahí mismo. Estaba de nuevo como loca, ya no pensaba con claridad. El deseo empezó a recorrer todo mi cuerpo y empecé a sonrojarme, a respirar un poquito profundo y a sudar. De repente siento como la mano de El sube un poco y descubre mis piernas como para dejar que el chofer de Uber pueda ver más libremente. Yo recuerdo que no traigo calzones y cierro las piernas de manera instintiva y lo volteo a ver con ojos angustiados. Él sonríe y me dice al oído: Fluye mi niña, disfrútalo. Solo déjate llevar.

    Yo muerta de nervios, pero con la calentura hasta la cabeza obedezco. Empiezo a abrir mis piernas de a poco. El me empieza a acariciar hacia la entre pierna y veo que el chofer de Uber se pone todo estúpido, casi choca y mi maduro le dijo:

    – Compa, concéntrate, si quieres ver que sea en los semáforos.

    El chofer se intimido, se disculpó y siguió manejando. Cosa curiosa, nunca más volteo de nuevo, ajusto su espejo de nuevo y no pasó nada. Yo quedé impresionada y al bajar del coche le dije: ¿Que fue todo eso?

    – Quería que vieras que muchos hombres son más hocicones que otra cosa. Se dicen muy machos, muy puercos y cuando los confrontas se fruncen luego. Te vas a encontrar muchos de esos y quiero que sepas como defenderte cuando yo no esté.

    – Y que hubiera pasado si el del Uber te hace caso y solo en los semáforos hubiera volteado…

    – Le hubiera regalado el mejor espectáculo de su vida. Le hubiera dejado ver lo hermosa que es tu vagina, lo terso y suave de tus piernas, pero eso sí, no le hubiera dejado tocarte.

    Y justo aquí me surgió una pregunta que no esperé en realizar:

    – Y si yo lo hubiera querido tocar?

    – De qué forma?

    – No sé, quizá ver como se sacaba su miembro y poderlo tocar.

    – De ser así, yo no tendría ningún problema. Seria riquísimo ver como lo tocas.

    En ese momento entramos a su casa y justo iba saliendo su vecino. El como si nada le dijo: Buen día vecino, le presento a mi sobrina. El vecino saludo como si nada y se fue. Entramos a su departamento y yo estaba que no lo creía, esto parecía sacado de una película o no sé de dónde. Yo hasta hace unos días era una chica normal y tranquila y ahorita estaba por tener sexo por primera vez en la casa de un perfecto desconocido y me encantaba la idea. ¿Realmente me estaría convirtiendo en una putita?

    Me invito a pasar, cerró la puerta. Se sentó en el sillón y me dijo que me acercara. Quedé parada justo frente a él. Me miró de pies a cabeza. Podía sentir su mirada como si fueran caricias de sus manos recorriendo cada centímetro de mi cuerpo, me estremecí de solo ver cómo me estaba mirando. El sentado en su sillón, con las piernas abiertas y yo parada justo enfrente de él, puso ambas manos a la altura de mis rodillas, aproximó su cara hacia mi pubis e inhalo profundamente muy cerquita de mi vagina. Comenzó a subir sus manos muy lentamente, recorriendo mis muslos hasta llegar a mis nalgas. No las tomo afanosamente, sino que fue subiendo muy lentamente, como si quisiera trazar un mapa de mi piel en su memoria. Yo respiraba agitada, me estaba mareando y el solo me dijo:

    – tranquila, relájate y déjate llevar. Solo déjate llevar. No pienses en nada

    El hecho de no traer calzones, de sentir sus manos recorriéndome y ver cómo me observaba era totalmente hipnotizante.

    Buscó el cierre de mi falda y lo bajó lentamente dejándola caer al suelo. Quedé totalmente expuesta. Mi vello púbico era muy evidente y el temblor de mis piernas aún más. El volteó hacia arriba, me miró fijamente y fue acercando su cara muy despacio hacia mi vagina. Pegó su nariz a ella y respiro muy lento, muy suave y sin darme cuenta comenzó a besar muy tiernamente mi pubis, sentía el calor de sus labios como lava volcánica. Me pidió abrir un poquito las piernas, se puso de rodillas y con la puntita de su lengua recorrió la rayita que se escondía tímida entre mis bellos. Yo no pude aguantar más y gemí de tal manera que se me doblaron las piernas. El me tomo de la cintura y me guio hacia el sillón. Me recostó. Me dijo que me pusiera totalmente cómoda, se paró, fue hacia su recamara y regreso casi en seguida. Traía algo en las manos que no logré ver que era hasta que ya estaba muy cerquita de mí. Era una especie de bufanda con la cual me dijo que me vendaría los ojos.

    – Confías en mí?

    – Totalmente.

    – Quiero que nuestra primera vez sea única y que jamás la olvides. Solo deseo que sientas, que ninguno de tus sentidos te distraigan, solo tu piel será testigo de este momento.

    Me vendó los ojos. Fue algo tan extraño, pero tan excitante, podría decir como romántico pero erótico. Yo no sabía que iba a suceder, pero ya estaba en sus manos. De verdad tenía casi la edad de mi papa. Era un señor y así me tenía abierta de piernas en su sillón, con los ojos vendados y lista para recibir y aceptar todo lo que él me quisiera hacer.

    Por unos segundos que me parecieron horas no sentí ni escuché nada hasta que de repente me di cuenta que me quitó los tenis, fue desabotonando mi blusa y con todo cuidado y delicadeza desabrocho mi brasier diestramente.

    Respiré profundo y al exhalar sentí sus labios en mis pies lograba sentir su lengua recorriendo el empeine de mi pie izquierdo mientras que sentía las yemas de sus dedos acariciando mi pantorrilla. Conforme subían sus dedos iba subiendo su boca, pasó por mi rodilla y sin despegar su boca ni sus manos seguía subiendo, lento, muy despacio al grado de llevarme a un deseo incontrolable. Le dije:

    – Por favor, ya. Hazlo ya, te quiero sentir adentro. Mételo por favor.

    – No desesperes mi niña, todo a su tiempo.

    Siguió subiendo. Sus dedos ya estaban en mis ingles, su boca recorría todo alrededor de mi vagina. Con un dedo recorrió mi rayita de arriba hacia abajo mientras que soplaba muy cerquita, sentí ese aliento tan cálido que me mojaba ya a chorros. El no dejaba de pasar su dedo de arriba hacia abajo mientras con la puntita de su lengua buscaba hacerse paso entre mis vellitos hasta que por fin llegó a tocar el clítoris.

    ¡¡¡Mierda!!! Sentí una descarga eléctrica recorrer todo mi cuerpo y lo tomé de la cabeza con ambas manos y lo sujete fuerte, lo pegue a mi vagina con tal fuerza que sentí su lengua muy adentro. El empezó a lamer, si, a lamer literalmente toda mi vaginita. Sentía su lengua en una carrera loca por comerse toda mi conchita. Escuchaba su respiración agitada. Sus manos abrazaban mis piernas y de alguna manera abrían mis labios, podía sentir como sus dedos se hacían paso para dejar expuesta mi flor y así podérsela comer completita.

    Comencé a sentir unas ganas tremendas de hacer pipi y le dije que esperara, que necesitaba ir al baño, que por favor se detuviera, estaba a punto de explotar, el no dijo nada, solo siguió hasta que un chorro salió de mi vagina, y tuve un orgasmo que me dejo súper mareada, pero él no se detenía. Seguía bebiendo de mí, cada chorro que salía le bañaba la cara, mojaba todo su sillón, pero él no se detenía.

    Después de unos momentos siguió subiendo con sus besos y sus caricias. Pude sentir su lengua en mi ombligo mientras que sus manos acariciaban mi cintura. Poco a poco iba subiendo hasta que sentí solo sus yemas recorriendo el borde inferior de mis tetas, parecía que las iba dibujando, empezó desde el centro de mi pecho e iba con ambas manos trazando el borde de cada seno hacia el exterior llegando al borde superior y bajar en línea recta hacia los pezones. De nuevo ya estaba muy excitada y mojada. Mis pezones se pusieron tan duros que hasta me dolían. El solo pasaba el borde de sus dedos alrededor de mi aureola y de a poco rosaba el pezón.

    Empecé a sentir el calor de su boca en mi teta derecha y su otra mano tomando la izquierda. Su lengua de debatía en una lucha de placer con mi pezón y sus caricias eran cada vez más intensas que yo ya no dejaba de gemir, solo no podía dejar de hacerlo, eran jadeos, gemidos que nunca imaginé podría tener. Su boca empezó a viajar de un pezón a otro. Tenía mis tetas en sus manos y su boca iba y venía de un pezón a otro. Sus manos apretaban mis chichis de tal manera que me empecé a retorcer del placer que sentía. Expulsé otro chorro. Escuche ese sonido tan peculiar de cuando sale el chorrito. No podía dejar de jadear,

    Subió hacia mi cuello y fue una sensación celestial. Sentir esa boca en mi cuello, su peso sobre mí, su olor.

    Su boca se posó en la mía. Lo besé apasionadamente, abrí la boca y dejé que su lengua entrara hasta el fondo y le regresé lo mismo. Era una lucha por ver que lengua entraba más en la boca del otro. Mis brazos lo rodeaban sentía su cabeza, su cuello. Comencé a bajar mis manos y recorrí su espalada, toqué sus nalgas. Cada caricia que le hacía era algo indescriptible, era el primer cuerpo de hombre que sentía de esa manera. Logre sentir su verga durísima entre mis piernas la podía apretar con mis muslos.

    Después de besarnos apasionadamente sentí como se paró y de repente me dijo:

    MI niña hermosa, quiero que abras la boca. Yo obedecí. Me imaginaba lo que sucedería y francamente lo deseaba muchísimo. Empecé a notar un olor ligeramente acido, pero muy rico, era un olor muy peculiar. Yo tenía mi boca abierta y sentí algo que empezó a recorrer mis labios, como si estuviera pintándomelos con algún tipo de labial. Yo sabía que no era un labial, saqué más la lengua y una gotita cayó en ella. La saboreé y fue un sabor tan exquisito, tan particular. Ya no pude aguantarme y le tomé la verga con las manos, aun con los ojos vendados, la llevé a mi boca y metí la cabeza. La empecé a chupar como si fuera una paleta, pero él me dijo que solo la recorriera con la lengua, aun no era tiempo de mamarla completa.

    Me quité la venda de los ojos. Lo miré fijamente y me puse de pie. Él se quedó un poco desconcertado. Yo solo lo empujé hacia el sillón, quedó sentado con esa verga bien dura y parada totalmente frente a mí. Yo me puse de rodillas en la alfombra, recargue mis codos en sus muslos, sujeté su virilidad con mi mano derecha mientras que con la izquierda le acariciaba el pecho y sin dejar de mirarlo saque la puntita de mi lengua y la dejé jugar en su escroto mientras que mi mano lo empezaba a masturbar lentamente. Recorrí cada centímetro de sus testículos sin quitarle los ojos de encima.

    El solo jadeaba lento, respiraba profundo y no podía dejar de verme. Fui subiendo poco a poco mi lengua llenando mis papilas gustativas de esa virilidad que se antojaba eterna. Fui llevando mi boca por cada centímetro de su pene. Desde la base hasta la cabeza. Sentía el temblor de sus piernas. Sin darle tiempo a nada engullí todo su miembro hasta donde me cupo, por un momento sentí el reflejo de arquear, pero lo controlé. Empecé a subir y bajar mi cabeza hasta donde me era cómodo. Yo estaba hipnotizada haciéndolo. Descubrí en ese momento que amaba tener un pene en mi boca. Sentir su calor, su grosor, sentir ese juguito que le empieza a salir que sabe a gloria. Sentirlo palpitante.

    Sin saber cómo, él me tomó de mis mejillas, me miró fijamente y me jaló hacia arriba. Quedé montada sobre sus piernas. Podía sentir su miembro sobre mi pubis, pareciera que se abrazaban. Mis pezones rosaban su pecho. Ambos temblábamos, pero eso no detenía nuestra lujuria. Yo empecé a moverme en un vaivén frotando su verga contra mis labios vaginales. Era la sensación más deliciosa que estaba experimentando.

    Mis brazos rodeaban su cuello, mi vagina abrazaba su verga. Nuestros cuerpos se fundían en un estallido de magnitudes épicas. Poco a poquito fue acercando su cabeza hacia la entrada de mi vagina. Podía sentir como se iba abriendo, pero estaba tan excitada y lubricada que casi no me dolió. Me fui sentando lentamente hasta que quedó todo su miembro dentro de mí. Yo jadeaba y contenía un grito. Sentía que me iba a partir, pero al mismo tiempo era un gozo tan extremo, yo recuerdo haberlo abrazado y clavado mis uñas en su espalda. Empezamos a movernos rítmicamente. Yo no me podía detener. Terminé de nuevo, salió un pequeño chorro que lo mojo todo. Podía ver como escurría entre sus piernas, sus huevos mojados. Su sillón con las marcas de una adolescente desvirgada.

  • La vendedora (2)

    La vendedora (2)

    Valeria

    Antes de que pudiera abrir la ducha, y con la colcha todavía aferrada a mi cuerpo por mi mano derecha, Mateo ya estaba detrás de mí, rodeándome con sus brazos y besándome el cuello. Me pegó a él con su abrazo, permitiéndome sentir en mis nalgas que su miembro se estaba levantando de nuevo.

    – ¿Qué hacés? – pregunté sonriendo y ladeando el cuello.

    Su respuesta fue subir sus manos, retirando con suavidad la prenda que me cubría y agarrar despacio mis tetas, provocándome un leve gemido, que nuevamente exageré.

    Con sus dos manos masajeando mis pechos giré completamente el rostro en busca de sus labios, recibiendo el primer beso decente que mi compañero de trabajo me dio esa noche. Me comió la boca con ansias. A medida que nuestras lenguas se enredaban más cerca de mi garganta que de la suya noté que la presión en mis nalgas se incrementaba. Eso terminó de dejarme lista para recibirlo nuevamente entre mis piernas, lo que le demostré llevando una de sus manos a la entrada de mi vagina.

    Mateo

    Valeria me tenía más caliente de lo que estuve en mi vida. A pesar de haber acabado minutos antes solo quería enterrar otra vez mi paquete entre sus piernas que, por lo que noté con mis dedos, también estaba en condiciones de recibirlo.

    Mis manos pasaban continuamente de sus tetas a su ombligo y de este a su vagina o a su cola. Mi boca mordía la suya o chupaba su cuello. De su garganta salían gemido de calentura mientras rogaba a gritos que siguiera.

    Valeria

    Con sus manos recorriendo todo mi cuerpo y mi lívido por las nubes apenas que pude abrir la ducha. Me giré y agarré su cara con mis dos manos. Entramos en la bañera sin dejar de besarnos. El agua caía a mi espalda y me mojaba entera.

    Mateo

    Observar el cálido líquido recorrer su cuerpo fue de lo más erótico que vi en mi vida. Apenas separamos nuestras bocas me alejé unos centímetros para contemplarla. Sus brazos rodeaban mi cuello. Sonreía con sus ojos clavados en los míos y respiraba algo agitada. Una gota rozó la comisura de sus labios y bajó hasta su cuello. Después descendió hasta una de sus tetas. Decidí que ahí terminaría su camino y acerqué mi lengua a ella para saborearla.

    Empecé de a poco a beber de su pecho. Valeria me apretó despacio contra este y fui aumentando la fuerza de mi succión. Gemía con los ojos cerrados. Flexioné mis rodillas pasando a ingerir el agua que mojaba su ombligo para finalizar con mi lengua degustando una fuente distinta de humedad.

    Valeria

    Mateo se arrodilló y se sostuvo de mi cola. Me besó y sorbió mi entrepierna. Yo me sostenía de su cabeza con una mano mientras la otra jugaba con mis pechos. Llevó su lengua bien dentro mío y la movió recorriendo todo lo que pudo de mi interior. Después se dedicó a lamer y chupar mi clítoris. Tuve que detenerlo para no correrme. No habría podido seguir de haberlo hecho y quería que me cogiera de nuevo, mucho más viendo la actitud activa que mostraba en ese momento.

    Lo tomé del rostro levantándolo suavemente. Volvió a besarme con ganas. Me di la vuelta y apoyé mis manos en la pared. Al girar mi cabeza vi que estaba terminando de colocarse un preservativo, que esta vez fui yo quien no supo de dónde había sacado.

    Mateo

    Valeria tenía su culo en pompa y me miraba lujuriosa. La humedad de su vagina y la propia de la ducha hicieron que pudiera penetrarla sin dificultad. Con mi miembro ya dentro suyo la agarré de la cintura. De a poco fui acelerando mientras mis manos subían por su cuerpo en dirección a sus tetas.

    Valeria

    A medida que Mateo se acercaba a mis pechos mi cuerpo fue enderezándose. Cuando empezó a amasarlos ya estaba totalmente erguida y con mi espalda pegada a su torso. Mantuve una mano apoyada en los azulejos mientras que rodeé su cuello con la otra.

    Me agarró fuerte de un seno y empezó a embestir potentemente. Intenté besarlo, pero la velocidad a la que nos movíamos me lo impidió. Iba tan rápido que tuve miedo de caerme y volví a apoyar mis dos manos en la cerámica. Llevó una mano a mi clítoris y empezó a frotarlo sin parar de taladrarme. Fue todo lo que necesité para explotar.

    Mateo

    Los alaridos de placer de Valeria no hicieron más que envalentonarme. Seguí dándole duro mientras se corría. Cuando terminó empezó a mover su cadera. La agarré de la cintura y le di un azote, que fue respondido con un grito de gozo. Cada vez que su trasero chocó mi pelvis recibió otra nalgada. Cuando estuve a punto de eyacular la tomé con firmeza y me quedé quieto mientras mi miembro escupía el primer chorro de su líquido.

    Valeria

    – Pegame de vuelta – no me reconocí rogando para que me azotara nuevamente. Su corrida había llegado unos segundos antes de que pudiera alcanzar la mía y esperaba hacerlo por mi misma, frotándome con toda la fuerza que aún me quedaba, pero no era suficiente.

    Su mano golpeando mi cachete fue el estímulo que necesitaba. Fue el orgasmo más intenso de mi vida.

    Una vez que nos calmamos procedimos ahora si a bañarnos. Si no lo estaba antes del baño el mimo con el que me trató en la ducha hicieron que me enamorara de él. Me baño entera, recorriendo con suavidad todo mi cuerpo (aprovechando también para tocarme, algo que por supuesto no me molestó en lo más mínimo) y deteniéndose a cada rato para besarme con dulzura. Cuando terminó estaba otra vez caliente, pero con una calentura distinta a la que siempre me había causado Mateo. Ya no quería que me cogiera. Quería que hiciéramos el amor. Y pude notar que limpiarme tampoco fue indiferente para él.

    Mateo

    Cuando terminamos de bañarnos estaba otra vez excitado. Salimos del baño sin dejar de besarnos. Al momento de empujar a Valeria sobre la cama algunas gotas de agua todavía recorrían su cuerpo. Descendí por ella sin separar mis labios de su piel, hasta que me acomodé entre sus piernas.

    Valeria

    Mateo me dio en ese momento la mejor comida de concha que recibí en mi vida. Empezó besando mi sexo de a poco, alternando besos con lamidas lentas en mis labios. Después su lengua se dirigió a mi clítoris, intercalando roces y pequeñas succiones sobre el mismo.

    Yo gemía y gritaba agarrándolo de la cabeza. En ese momento él ya solo me daba lengüetazos mientras me agarraba con sus dos manos de mis nalgas. Justo cuando estaba por explotar se detuvo y se levantó mirándome sonriendo.

    Mateo

    Valeria mostro una evidente cara de frustración cuando interrumpí mi trabajo oral, aunque rápidamente volvió a entrecerrar los ojos en forma provocativa cuando vio que enfundaba mi erecto pene en un nuevo preservativo.

    La besé desde su ombligo hasta su cuello y luego enredé mi lengua con la suya. Sin dejar de besarnos la penetré y empecé a bombear despacio. Sus gemidos de placer quedaban atrapados en mi boca. Cuando finalmente las separamos Valeria dio una amplia bocanada de aire y siguió gimiendo con los ojos cerrados.

    Valeria

    Mateo fue aumentando la profundidad de sus penetraciones. Ninguno de los dos dejaba de ver el rostro de placer que tenía el otro. Yo además sonreía como una boba. Cuando me acercaba nuevamente al punto de no retorno empecé a mover también mis caderas, provocando que ambos estalláramos en un último y glorioso orgasmo.

    Mateo

    Nos quedamos acostados unos minutos. Cuando bajó mi excitación empecé a sentirme culpable. Valeria se dio cuenta de esto, ya que retiré la mano con la que me abrazaba. Sin decirme nada se levantó y empezó a vestirse.

    Esa misma noche llamé a mi novia y terminamos la relación. Al principio intentó convencerme que no lo hiciéramos, aunque no le puso mucho énfasis. No creo que haya sospechado lo que había hecho, pero tampoco tengo certeza que así haya sido.

    Mi amistad con Valeria se vio claramente resentida. Ya no podía verla de la forma en que lo hice hasta ese día. La culpaba por el fracaso de mi pareja, aunque sabía que ella no era la culpable. Mi relación estaba terminada desde mucho tiempo atrás y Valeria solo me dio el empujón que necesitaba para acabarla. Al poco tiempo ambos cambiamos de trabajo y perdimos el contacto.

    Valeria

    Cuando me agarró la mano para sacarla de sobre su pecho supe que se estaba sintiendo culpable. Decidí darle su espacio e irme a mi casa, esperando poder hablar con él al día siguiente.

    Eso no pasó, ni el día siguiente ni el otro, ni el próximo. Mateo se mostraba distante conmigo y trataba de evitarme. No lo culpé por eso, pero es algo que me dolió.

    De todas formas no me arrepiento de lo que hice. Por un lado esa noche aumentó mi seguridad en mi misma a niveles que no creí que pudiera alcanzar. Por otra parte pude ayudar a alguien que quería a salir de una relación en la que no era feliz.

    No volví a saber de Mateo en los últimos 3 años. En mi nuevo trabajo conocí a otro compañero con el que pronto empecé a salir. Soy muy feliz con él y hoy estamos comprometidos.

    Sigo trabajando en el área de ventas. Por mi trabajo es frecuente que asista a congresos y conferencias. Estaba en uno de estos eventos cuando de la nada alguien me toma con suavidad de la cintura. Me di vuelta esperando encontrarme a mi novio. No sería la primera vez que me sorprendía así. Me quedé petrificada cuando mis ojos se encontraron con los de mi ex compañero de trabajo.

  • Porno en familia

    Porno en familia

    Entro en la cocina, me preparo un café y me siento en la mesa.

    Al poco entra mi padre, me sonríe y también se prepara un café. Se nota perfectamente como su enorme polla se bambolea al andar forzando la tela del pijama.

    Pelo canoso ensortijado, atlético de anchísimos hombros y pequeñísima cadera, su torso es una pronunciadísima V.

    Se sienta en la mesa a tomar el café leyendo en su tableta electrónica, mientras pienso que he heredado todo mi físico de él. Bueno… Su polla es más pequeña que la mía…

    – Hola cariño. Buenos días – dice mi madre entrando por la puerta.

    Su larguísima melena colgaba semidespeinada hasta el nacimiento de sus poderosas nalgas. Llevaba su habitual salto de cama semitransparente, en esta ocasión de color blanco. Sus gigantescas tetas se bamboleaban deliciosamente al andar y a pesar del evidente enorme peso de tamañas maravillas, ella caminaba erguida, elegante, gloriosa. A través de la tela se veía el piercing que adornaba su ombligo, realzando su perfecto vientre plano, así como las dos argollas que perforaban los pezones de sus tetonas, proporcionando una visión más que pornográfica. ¡Que turgencia de muslos! ¡Que caderas anchísimas de hembra devoradora de hombres!

    Se agachó a mi lado a besarme.

    Nos morreamos metiendo nuestras lenguas profundamente en la boca del otro. Movía su lengua contra la mía y yo hacía lo mismo. Mi mano acariciaba por debajo del salto de cama, sus enorme y turgente culazo. Poco a poco mi polla fue creciendo, hasta que mi glande asomó por el borde de la mesa. Acerqué la mano a su coño y estaba completamente seco. Lo acaricié despacio, con cuidado, pero seguía seco.

    Entonces agarré su melena y tiré acercando su cara a mi hinchadísimo glande.

    Vi como ella miraba fijamente mi polla y abría muchísimo la boca con la lengua fuera.

    Empujé con fuerza su nuca y enterré mi polla completamente en su garganta.

    La solté.

    No se retiró ni un milímetro. Mi polla continuó dentro de su boca con sus gordos labios contra mis huevos.

    Volví entonces a acariciar su coño.

    ¡Empapadísimo! ¡Un puro charco! ¡Qué maravilla!

    Volví a tirar de su pelo liberando mi polla. Ella se incorpora relamiéndose golosa mientras cuatro de mis dedos remueven su enorme y empapado coño.

    – Bueno mama, ahora ya estás en tu manera normal – le digo mientras saco mi mano de su coño y se la muestro completamente recubierta de espesos mocos blanquecinos.

    – Si cariño. Sabes que basta con darme un poco de caña para lograr eso – me dice sonriente mientras paso mi mano por su cara dejando los mocos femeninos allí. Sobre todo sobre sus ojos. ¡Me encanta verla con fluidos colgando de sus largas pestañas!

    Después se acerca a papa y le da un cariñoso beso en la mejilla. Mi padre ni se da cuenta absorto en la lectura.

    Me mira sonriente y se encoge de hombros divertida. Luego se pone a prepararse un café.

    – Buenos días – dice mi hermano mayor entrando por la puerta.

    Venía con trempera matutina y su pijama era una enorme tienda de campaña. Mira a mama de espaldas preparándose el café y tras pensarlo un poco se acerca a ella.

    Se baja un poco el pijama liberando una polla tan enorme como la de papa, levanta el salto de cama de mama por encima de las rotundas caderas, el cual se queda allí sostenido, mostrando el más enorme y pornográfico culo de mujer. Con los dedos abre las nalgas y de un golpe mete todo su pollón en el coño de mama.

    Mama de un gritito de sorpresa y placer.

    – ¡Ah! Hola cariño, buenos días – le dice girando su cara hacia él sacando la lengua.

    Mi hermano se la folla con fuerza. Saca cada vez casi toda la polla y la vuelve a meter con todas sus fuerzas. Su enormidad es recibida sin ningún esfuerzo por el enorme coño. Mama con la cara girada hacia mi hermano juega con su lengua, en un intercambio lujurioso de saliva. Se miran a los ojos mientras mueven sus largas lenguas una contra la otra, con perversidad.

    – ¡Vaya! ¡Mira Jenny! Me ha enviado un mail la chica que te conté que vi ayer en el metro. La que tenía un culo desproporcionado por lo enorme que era, siendo ella tan bajita y delgada. ¿Te acuerdas? Sobre todo me llamó la atención, que no solo no se acomplejaba de su enorme culo, sino que lo exhibía vistiendo un pantalón de lycra ajustadísimo, además de una ceñida camiseta que no llegaba al ombligo enseñando su mínima y atlética cintura. ¡Una pequeña diosa del sexo! – dice papa levantando la vista de la tableta electrónica, mirando como mi hermano revienta a mama a pollazos sin inmutarse.

    – Si querido, me acuerdo… arrrrg… – responde mama con un gemido, ya que mi hermano en su excitación había escupido en su cara justo sobre los ojos.

    Mi hermano compartía conmigo, en que mama estaba más sexy con fluidos variados colgando de sus pestañas.

    – Mira lo que dice: “Estimado señor pervertido. Podría usted ser mi padre y las cosas que me dijo ayer solo se le dicen a una puta muy puta. No me lo he podido quitar de la cabeza. Llevo con el coño empapado todo el día. Ciertamente, coincidencia o no, me ha calado y todo lo que me dijo, resulta que es lo que busco. Así que tú dirás cabrón” – dice papa.

    – ¡Vaya! ¿Qué le dijiste a la putilla? – dice mama jadeando ante los pollazos de mi hermano.

    – Bueno… Tras devorarla un rato con la mirada, escribí un texto en mi móvil, luego me acerqué a ella y le pregunté: ¿Disculpa, te importaría leer esto, por favor? Cuando terminó, le sonreí y me volví a mi sitio. No volví a dirigirle la mirada, pero de reojo vi como ella me miraba de vez en cuando de arriba a abajo – dice papa masturbándose evidentemente excitado con la charla.

    – Arrrrg… ¡Eres un cabrón Carl! ¿Y qué le escribiste en tu móvil? – dice mama babeando saliva con la lengua fuera y gimiendo a tope con cada pollazo de su hijo.

    – Escribí: “¡Guau! ¡Eres maravillosa! ¡Eres una oda al deseo masculino! ¡Estoy excitadísimo tras verte! ¡Me encantas! Pero la pregunta es… ¿Te gusta a ti ser el objeto sexual de un hombre? ¿Te gustaría que un viejo como yo te utilizara como una muñeca sexual? ¿Realmente disfrutarías siendo ahogada por una enorme polla alojada profundamente en tu boca? ¿Tendrás el coño tan dilatado de follar que pueda acoger mi enorme polla? En definitiva, aparte de tener un cuerpo de zorra increíble, ¿realmente lo eres? Si es así estaré encantado de usarte como la mayor de las putas. Este es mi mail “xxxx”. Como ves es muy fácil de recordar. Si no me escribes, entenderé que no estás interesada. Por último, cuando me corra hoy follándome el enorme culo de mi mujer, ¡igualito al tuyo!, lo haré diciéndole a ella que te estoy follando a ti mentalmente. Gracias.” – dice mi padre jalándose la polla a tope.

    – ¡Jodeeer Carl! ¡Eres un cabrooon! ¡Y la muy zorra te respondeee! ¡Puto viejo verdeee! Arrrrg… – dice mama corriéndose con las embestidas de mi hermano con los ojos en blanco.

    – ¿Bueno, que le respondo? – dice papa sonriendo.

    – Recógela en tu coche y fóllatela hasta que la revientes. Si aguanta, invítala a casa para que todos la usemos… Arrrrg… ¡Joder hijo! Arrrrg… ¡Qué pollaaa! – dice mama gimiendo a tope con la cara mirando al techo, ya que mi hermano está tirando de su melena hacia atrás con mucha fuerza.

    – Papa, si te parece, me gustaría ir contigo. Dile que te va acompañar tu hijo. Según la has descrito me ha excitado a tope – le digo a papa mientras me acerco a mama con mi polla empalmadísima.

    – De acuerdo – dice papa escribiendo en el ordenador.

    Me acerco a mama y le hago un gesto a mi hermano. El me tiende la cabellera como si fueran las riendas de un caballo. Usando el pelo giro la cara de mama hacia mi y escupo en sus ojos. Mi saliva y la de mi hermano los cubre de manera maravillosamente pornográfica. Ella da un gemido descomunal y se convulsiona alrededor de la polla de mi hermano.

    – ¡Fóllate mi polla con tu boca zorra! – le digo soltando su pelo.

    Mama se gira, apoya las manos en mis muslos y se traga mi polla de golpe hasta los huevos. Entonces rápidamente se acompasa con mi hermano. Cuando él saca la polla casi completamente de su coño, ella deja mi polla casi completamente fuera de su boca y cuando mi hermano embiste metiéndosela de golpe hasta los huevos, mi polla desaparece completamente hasta que su nariz golpea mi vientre.

    Con cada pollazo un gemido y una fina lluvia de saliva restalla de sus labios alrededor de mi polla, además de una enorme salpicadura de jugos vaginales, que pollazo tras pollazo van tiñendo de blanco el bajo vientre de mi hermano.

    – Bueno, ya está. A ver qué responde – dice mi padre volviéndose a mirarnos – ¡Jodeeer! Te están reventando a pollazos Jenny. Como cuelgan y se bambolean tus gigantescas tetas con los pollazos de los chicos. ¡Estás bellísima cacho zorra! – dice papa masturbándose con una enorme sonrisa.

    En ese momento la tableta electrónica hace un ruidito. Papa la atiende y gime de excitación. Se masturba furiosamente mirando la pantalla.

    – La zorrita ha respondido. ¡Que atrevida! Además ha mandado una foto. ¡Uffff ¡Menuda puta! Mirad lo que dice: “Estimado señor pervertido, estoy desendo ser usada como la puta que soy. Allí estaré. Le adjunto una foto como muestra de mi impaciencia. Un beso en su polla.” – dice papa mientras mama nos folla cada vez más fuerte al oír las palabras de la muchacha.

    – Papa, enséñanos la foto porfa – dice mi hermano mientras palmea las enormes nalgas de su madre bamboleándolas. Duras y turgentes aguantan firmemente los vigorosos palmetazos, que son rubricados cada vez por un ahogado gemido, ya que mi polla era engullida cada vez más rápido.

    – ¡Mirad que maravilla! – dice papa mostrándonos la tableta.

    La excitación arreció en todos al ver la foto de una de una chica con la cara tapada, tumbada en una cama, completamente abierta de piernas, mientras sujeta con las dos manos un dildo del tamaño de una polla de caballo, el cual ha metido en su coño casi hasta el final. ¡Espectacular!

    – ¡Mándale una foto tuya Carl! ¡Que alucine la putilla! – dice mama babeando saliva al sacarse mi polla para hablar.

    – Ipso facto cari, precisamente tengo una en la tableta donde estoy justo corriéndome en la cara de la novia de Joe – dice papa refiriéndose a mi novia y volviendo a teclear.

    Mama se corría ya cada pocos segundos. Mi hermano y yo acostumbrados como estábamos a sus peculiaridades, seguimos follándola a toda potencia a pesar de las convulsiones que cada poco la sacudían. Con los orgasmos cada vez se tragaba mi polla con más fuerza. Empujaba su cabeza contra mí con tanta fuerza ya, que golpeaba contra mi vientre con toda la cara. Si tuviera más polla para tragar… ¡se la tragaría!

    – Ya está. ¡Le ha encantado la foto! Me voy a dar una ducha, he quedado con ella en una hora – dice papa levantándose.

    – Yo también me voy a vestir. Lo siento mami, pero me voy a guardar el semen para esa zorrita – le digo a mama, soltando mi polla a duras penas del agarre de su dilatadísima boca.

    – Claro cariño. No te preocupes, seguro que tu hermano me llena la cara de leche, como merece una zorra como yo – dice mama mirando a mi hermano relamiéndose.

    Al poco mientras revisaba en mi habitación la ropa que iba a ponerme, se escucha un ronco sonido masculino, seguido de varios gemidos femeninos. ¡Mi hermano acaba de llenarle la cara de leche a mama!

    Elijo un pantalón amplio y una camisa larga. Así puedo ir sin ropa interior y la camisa me tapará las erecciones. Se nota mi pollón colgando, pero hay que fijarse, la camisa lo tapa casi por completo.

    – ¡Se te nota la polla, cerdo! – me dice mama desde la puerta de mi habitación.

    Tiene los dos ojos repletos de semen y un espeso cuajo le cuelga de la punta de la nariz. ¡Que belleza!

    Me acerco a ella.

    – ¡Saca la lengua zorra! – le digo cogiendo con los dedos el cuajo de su nariz.

    Me mira a los ojos con una mirada de loba espeluznante y saca su perfecta lengua. Pongo el espeso semen por su lengua y al poco este resbala y se queda colgando de la punta. ¡Que guarra! Estoy empalmado otra vez.

    – Me voy mami. Si no, voy a tener que follarte otra vez. ¡Que puta eres! – le digo sonriendo.

    Ella guarda su lujuriosa lengua y deja que el semen se quede sobre los gordos labios. Su rostro aún se vuelve más pornográfico. Uffff…

    – Hijo ya estoy. Cuando quieras nos vamos – oigo decir a papa.

    – Ya voy pa – le respondo.

    – Pásalo bien cerdo – me dice mama agarrando mi pollón por encima del pantalón.

    Sonrio y tras estrujar con todas mis fuerzas las más enormes y turgentes tetas de mujer, fui al encuentro de papa. Nos marchamos viendo como mama se masturbaba y se magreaba una de sus enormes tetas con la lengua fuera.

    Ciertamente no ayudó a que se me bajara la erección.

    Llegamos al lugar de la cita. Allí estaba, en la parada de autobús que nos habia dicho. Papa acercó el coche.

    – ¿Espera transporte señorita? – dice papa sonriendo a la chica.

    Ella mira el coche, sonrie y se acerca.

    Zapatos de tacón blancos. Medias blancas por encima de la rodilla. Falda blanca apenas por debajo de las caderas. Los turgentes muslazos al descubierto, enmarcados por las medias y la falda. Camisa polo entallada, dando la impresión de ser perforada por los empitonados pezones de sus casi inexistentes tetas. Era evidente que no llevaba sujetador… ¡Que belleza lujuriosa! Las caderas anchísimas partían de la mínima cintura, realzadas al máximo gracias a lo entalladísima que era la cámisa. El pelo recogido en dos coletitas, le daba un aire colegial.

    Uffff… ¡Que zorra!

    Se apoya en la ventana del coche con su enorme culo en pompa. Un anciano detrás de ella en la parada del autobús, abre los ojos desmesuradamente y casi babea mirando al descomunal culo de la chica.

    – Hola soy Pat – dice mirándonos a ambos.

    – Hola soy Carl, este es mi hijo Joe – dice papa con los ojos fijos en los pitones de la chica.

    – Hola putilla – le digo sin preámbulos desde el asiento de atrás del coche, donde voy sentado.

    Ella vacila un momento, pero enseguida se recupera y sonrie.

    – Hola señores pervertidos – dice relamiéndose.

    Papa se inclina hacia ella y pinza con los dedos uno de los empitonados pezones por encima de la camisa. La mira atentamente. Ella se muerde un labio y no dice nada. Entonces empieza a tirar del pezón. Ella gime. El tira más fuerte. Ella gime más. Al fin esta tirando del pezón a lo bestia, estirando la diminuta teta una barbaridad. Ella saca la lengua y se convulsiona un poquito.

    – ¡Que cerdo eres! ¡Podrías ser mi padre! – dice la chica con la cara roja.

    – Seguro que esa idea te pone muy perra, ¿verdad? – dice papa estirando ahora los dos pezones a tope.

    – Siiiiii…. – dice casi gimiendo.

    Se me ocurre una idea, al ver como babea el anciano de la parada mirando el descomunal culo de la chica.

    – Se me ha ocurrido algo Pat. A ver si te atreves – le digo sonriendo.

    – Diiiime… Señor pervertidooo… – dice con el rostro congestionado ante el tratamiento de papa.

    – Que te parece, si vuelves a la parada y le dices al señor mayor que está detrás de tí alucinando con tu culo, que tu papa en el coche se ha dado cuenta de que está mirando el enorme culo de su hija. Luego le dices que no se preocupe, que tu papa quiere que le dejes meterte mano y que restriegues tu culazo por su paquete un rato – le digo con mi polla ya durísima.

    Ella me mira, mira a mi padre y luego se gira para cazar al anciano absolutamente absorto en su culo gigante. Sin más se incorpora y se va hacia el hombre.

    Mi padre y yo nos sorprendemos ante su audacia.

    Le dice algo al oido al anciano y luego se gira de espaldas a él, completamente pegada a la bragueta del hombre.

    Se ve perfectamente como ella mueve su enorme culo contra la entrepierna del anciano y como este amasa a lo bestia las descomunales nalgas a su alcance. La marquesina de la parada del autobús cubre a ambos de miradas indiscretas. Mi padre y yo somos los únicos espectadores del enorme sofoco del hombre y del cada vez más rápido movimiento de las caderas de la chica.

    El hombre de pronto da un gémido y se desploma en el asiento de la marquesina. El pobre hombre se ha corrido encima. Esta casi desmayado con una sonrisa de oreja a oreja.

    Ellla lo mira coqueta y vuelve a acercarse a nosotros.

    – Se ha corrido el cabrón – nos dice apoyada otra vez en la ventanilla.

    – Acabas de hacer a alguien inmensamente feliz chiquilla. Y a mi me has excitado a lo bestia – dice papa volviendo a estirar los pezones de la chica.

    – Si Pat, ha sido maravilloso – le digo con la polla durísima.

    – Bueno Pat. Súbete detrás con Joe si quieres. Ten presente que nada más subir te va a follar y no va a ser cariñoso. Te va a usar como si solo fueras unos agujeros destinados a ser perforados y… ¡Su polla es enorme! – dice papa estirando los pezones a tope excitadísimo.

    Ella nos mira y sin decir nada se sube detrás conmigo.

    Nada más sentarse la morreo metiéndole la lengua y meto la mano entre sus piernas directa a su coño. ¡No lleva bragas! ¡Empapadísima! ¡El coño es enorme! Cuatro de mis dedos resbalan dentro de golpe y ella gime a traves del lujurioso beso con lengua que nos estabamos dando.

    – ¡No lleva bragas papa! ¡Y está empapada y su coño es enorme! ¡Tengo casi mi mano dentro! – le digo a mi padre realmente sorprendido.

    – Pues dale hijo. ¡Follátela! Si puede con tu polla, con la mia no tendrá problema – dice papa arrancando e incorporándose al tráfico.

    Saco mi tranca y ella abre los ojos con cara de no creerselo. Luego su rostro muda a uno de lujuria sin medida.

    – Súbete putilla. A ver lo que puede tragar tu coño – le digo sacando la mano chorreante de jugos.

    Ella se sube sobre mí y emboca mi polla hacia su coño. Empieza a sentarse y mi pene va desapareciendo poco a poco dentro de ella.

    Llevaba la mitad dentro cuando se detiene. Bueno, no está mal. La mayoria no puede meter ni el glande.

    – ¡Se ha metido la mitad pa! ¡Es una autentica zorra esta chica! – le digo a mi padre.

    – Genial. ¡Que inesperado Pat! Mi chico lleva un auténtico mostruo entre las piernas. ¡Enhorabuena! – dice papa mirando por el retrovisor.

    – ¡Callad cabrones! Solo me estoy acomodando al tamaño… Arrrrrrg… ¡Es enorme joder! ¡Ahora métetelo todo zorra! – se dice a si misma.

    De golpe se deja caer y las enormes nalgas de pronto reposan en mis muslos. Casi toda mi polla está dentro de ella. Sus nalgonas contra mis muslo impidieron que se la metira toda, pero entonces ella dobla la cintura levantando el más enorme culo de mujer y toda mi polla desaparece dentro de ella. Sus labios vaginales reposan sobre mis huevos.

    – Arrrrrrg… ¡Que pollaaaaaaa!… – dice berreando a grito pelado.

    – ¿Que pasa hay detrás? – dice papa.

    – ¡No te lo vas a creer! ¡Se la ha metido entera! ¡Hasta los huevos! – exclamo alucinado.

    – ¡No! ¡No fastidies! ¿Entera? – dice papa más que sorprendido.

    – ¡Entera! Ufffff… Y ahora empieza a follarme. ¡ Esta zorra está follándome hasta el fondoooo!… – exclamo alucinado viendo el enorme culo subir y bajar sobre mi polla.

    – Arrrrrg… ¡Que pollooooon!… ¡Cerdooooo!… ¡Me revientaaaaas!… ¡Cabrooooon!… – dice la chica con la lengua fuera y los ojos en blanco.

    – ¡Increible! ¡Que inesperado! No aguanto. Voy a parar el coche y tratar de metersela por el culo. Vamos a rellenar a esta guarra – dice papa aparcando en el primer sitio que encuentra.

    Los cristales traseros están tintados y no se ve lo que pasa en la parte trasera del coche.

    Papa se monta, cierra la puerta e inmediatamente saca su pollón. Se pone detrás de Pat y maniobra entre las enormes nalgas.

    – Te aviso guarra. Te la voy a meter por el culo con la polla de mi hijo en tu coño. ¿Lista? – dice papa con la voz ronca de excitación.

    – ¡Follemeeeeee… señor pervertidooooo!… – grita la zorra al notar la polla de papa.

    Papa no necesita lubricar la zona. Está salpicando tantos jugos que todo el trasero está empapado. Empuja y abre los ojos sorprendido ante la facilidad. Sin más culea y noto la polla de papa al lado de la mia separadas por una fina membrana. Se la ha metido entera en el trasero. Nuestras dos enormes pollas la llenan. Nuestros huevos cuelgan unos sobre el del otro.

    – Arrrrrrrg… ¡Que pollaaaaaaas!… ¡Hijos de putaaaaa!… Arrrrrrrg… – grita Pat con los ojos en blanco removiendo el trasero para sentir aún más nuestras pollas.

    Enseguida empieza a moverse y las largas pollas empiezan a salirse casi por completo, para de golpe ser engullidas enteras. Empuja contra los dos y ni mi padre ni yo tenemos que movernos. Literalmente nos está follando.

    ¿Quien está probando a quien aquí?

    Al final los objetos sexuales somos mi padre y yo. ¡Jodeeeeeer!

    A los 10 minutos nos estaba follando a toda potencia. Mi padre tiraba de sus coletitas hacia atrás a lo bestia y ella, doblaba la espalda como una gimnasta, el rostro mirando al techo del coche y sin embargo, su gigantesco trasero seguia moviéndose a toda velocidad follando nuestras enormes pollas.

    Y empezó…

    De pronto da un gemido agónico, se para en seco, los ojos se le ponen en blanco, la lengua fuera de manera impúdica y se empieza a convulsionar…

    – Arrrrrg… ¡Putoooooos!… Arrrrrrg… ¡Cerdooooooos!… Arrrrrg… ¡Asquerosooooooos! – escupe las palabras mientras se corre con violentísimas convulsiones.

    Al poco se queda inmovil y… Empieza a follarnos otra vez a toda velocidad, empalándose las pollas con una violencia tremenda.

    Papa y yo nos miramos sorprendidos y excitados.

    A los pocos minutos… Otra vez.

    Los ojos en blanco, la lengua fuera y convulsionándose a lo bestia, mientras escupe más que dice un monton de barbaridades. Se para e inmediatamente vuelve a follarnos a lo bestia.

    En seguida… Vuelve a correrse entre tremendas convulsiones… Y vuelve a follarnos… Y se vuelve a correr… Y vuelve a follarnos… Y se vuelve a correr… Y se…

    Ya no se paraba. Las convulsiones se le juntaban cada pocos segundos y en su frenesí orgásmico se metia las pollas con tanta fuerza que en ocasiones me hacia daño.

    ¡Era una fuerza de la naturaleza!

    – ¿Pa, como vas? No creo que aguente mucho más – le digo a papa agarrado a las descomunales caderas de la chica disfrutando como nunca.

    – Yo tampoco. Pat querida, Joe y yo estamos a punto para corrernos, pero antes dejame decirte una cosa ¿vale? – dice papa soltando las trenzas de la chica para hablarle.

    – Arrrrrg… ¡Dimeeeeee! Arrrrrrrg… ¡Asquerosooooooo! – dice Pat con ya casi continuas convulsiones.

    – Verás. Despues de esto, queremos que vengas con nosostros a casa. Allí estará mi otro hijo y mi mujer. Si vienes, serás follada allí también por ellos. No se si te gusta follar con otra chica, por eso te lo digo. Bueno, si decides venir, queremos corrernos sobre tu cara y que dejes nuestro semen sin tocarlo para darles una sorpresa. Sobre todo a mi mujer le va a poner cachondísima verte con nuestra leche en tu cara – dice papa mientras notamos como ella acelera la follada cada vez más según va escuchando.

    – Mama, para que te hagas una idea, es muy bella, de larga melena, con un culo tan enorme y maravilloso como el tuyo, pero además tiene unas tetas gigantes, enormes, masivas, casi irreales de lo grandes que son – le digo mientras ella vuelve a correrse.

    – ¿Bueno, que dices? – pregunta papa.

    De pronto ella se sale de nosotros violentamente y nos empuja a un lado. Luego se recuesta apoyando la cabeza en el asiento metiéndose la mano en el coño en el mismo movimiento. Saca la lengua mirándonos fijamente mientras se bombea el coño energicamente.

    – ¡Vengaaaaa!… Arrrrrg… ¡Llenarme la caraaaaa!… Arrrrrrrg… ¡Que alucineeeeee! Arrrrrg… ¡Esa puta tetonaaaaaa!… – dice mirándonos con las más perfecta expresión de: “CÓRRETE EN MI CARA CABRÓN”.

    Nuestros gordos glandes se pegan a su cara apareciendo y despareciendo en la piel del prepucio, ya que nos masturbábamos a tope. En nuestra paja los glandes golpeaban sus mejillas, su nariz y sus ojos. Ella era una convulsión orgásmica continua y sus ojos en blanco y la lengua ofrecida exhibian el más puro rostro de la lujuria.

    – ¡Zorraaaaaaaaa! ¡Aaaaaaaaaah! ¡Que cara de zorraaaaaaa! – exclamo corriéndome.

    – ¡Putillaaaaaa! ¡Aaaaaaaaaah! ¡Guarraaaaaaa! ¡Aaaaaaaaaaah! ¡Putaaaaaaaaa! – dice papa soltando enormes chorros.

    Nuestras pollas soltaban chorros y chorros de espeso semen absolutamente desincronizadas. Una vez dos enormes chorros salen a la vez de nuestros hinchadísimos prepucios, llenando uno la abierta boca y otro pintando una linea desde el labio superior hasta la mitad de la coronilla, pasando por encima de uno de los ojos sosteniéndose en la pestaña. Papa soltó otro de inmediato y dio contra la nariz inundando las fosas nasales. Ella al notarlo bufo en medio de otro orgasmo y el semen quedo colgando a modo de mocos. Entonces yo solté uno larguísimo que le cruzo toda la cara en diagonal, esta vez sobre el otro ojo y pringando el pelo. Luego, parece que a papa le gusto como quedaba el semen en el pelo de Pat, ya que acercó la polla a su cabeza y vació el resto de esperma allí. El pelo negro de preciosos reflejos azules, contrastaba de manera increible con el blanquecino-amarillento de nuestra espesa leche. Dos lecherazos más mios, acabaron de cubrir su cara en largas lineas. Cuando acabamos y la miramos, papa y yo exclamamos a la vez: ¡Que cara de guarra!

    – Arrrrrrrrg… ¡Hijos de putaaaaaaa!… Arrrrrrrrg… ¡Como os correiiiiiiis!… Arrrrrrrrrg… ¡Cerdoooooos!… – dice Pat escupiendo las palabras a través de nuestro semen.

    – Mira que bella estás – le digo enseñándole su rostro a través de la aplicación espejo del móvil.

    – Si, te queda la leche en la cara casi tan bien como a mi mujer – dice papa sonriendo.

    – ¿Casi tan bien? ¡Pero si parezco salida de la portada de una peli porno! ¡Casi es como si me hubiérais maquillado con semen! – dice Pat sonriendo.

    – Estas preciosa. A mi hermano se le va a poner la polla durísima nada más verte – le digo sonriendo también.

    – Bueno, vamos a sorprenderlos – dice papa saliendo del coche, poniéndose al volante y volviendo a conducir.

    Pat a mi lado se sienta como si no hubiera roto un plato…, a no ser claro por los espesos cuajos de semen que adornan su cara.

    Charlamos conociéndonos. Y al final lo que nos une es una mutua pasión por el sexo. Nos cuenta que su sexo siempre fué muy grande. Enseguida se dió cuenta que le pedia introducirse cosas enormes. Al principio no sabia que no era normal que una chica metiera toda su mano en el coño como si nada. ¡Menos mal que en los sex-shops hay dildos de todos los tamaño! – nos dice – ¡La dependienta no entendia que quisiera comprar el más enorme que tenía en la tienda! – dice riendo.

    – Tal parece que estabas esperándonos – le digo estirando uno de los pitones que tiene por pezones.

    Ella ni se inmuta y sigue charlando como si nada.

    Meto la mano bajo la falda y remuevo cuatro dedos dentro del coño, los saco llenos de jugos. Los recojo con la otra mano y los reuno en la punta de los dedos. Luego acerco los dedos a sus pestañas y delicadamente las unto con sus propios jugos. Al cabo, espesos mocos femeninos cuelgan de sus bellas y largas pestañas. Me deja hacer sin decir nada. Bueno no. Jadea un poco y saca la lengua con vicio.

    – ¡Eres deliciosa zorrita! – le digo empalmándome otra vez.

    – ¡Y vosotros sois unos pervertidos! – dice agarrando mi empalmada polla.

    – Calma chicos, ya hemos llegado – dice papa.

    La puerta del garaje se abre y vemos a mama y mi hermano a punto de subirse al otro coche.

    Mama viste una ajustadísima falda y una ligera blusa. Los gigantescos melones se mueven bajo la blusa amenazando con reventarla. Sus largas piernas y su enorme trasero hacian de su visión algo inenarrable.

    Mi hermano llevaba ropa de deporte y sin ropa interior, ya que se notaba el enorme rabo bamboleándose al andar.

    – ¿Te marchas Jenny? – dice papa bajando del coche.

    – ¡Ah Carl! Si, me ha llamado mi hermana. Su hijo ha invitado a varios amigos y dice que necesita refuerzos – dice mama dando un piquito cariñoso a papa.

    – Y yo voy con ella. Me apetece ver a las dos en acción. ¡Uffffff! – dice mi hermano relamiéndose.

    En estas se baja del coche Pat y mama y mi hermano abren los ojos como platos.

    – ¡Jodeeeeer! – dice mi hermano.

    – ¡Arrrrrrrg!… – jadea mama con la lengua fuera.

    – ¡Hola, soy Pat. Encantada! – dice la chica acercándose a mama.

    Mama se sorprende cuando Pat estruja una de sus enormes tetas por encima de la blusa y con la otra mano agarra una de sus masivas nalgas. Luego la morrea metiéndole la lengua y dándole a saborear abundante y espeso semen.

    Luego, se separa de mama dejándola con semen en los labios y muy excitada, para acercarse a mi hermano.

    – ¡Hola, soy Pat. Encantada! – dice poníendose de rodillas delanta de mi hermano y liberando su polla dando un tirón al pantalón de deporte.

    Da un gemidito al ver la polla e intenta tragarsela… Y casi lo consigue. Tres cuartas partes desaparecen en su garganta y aunque no entra más ella lo intenta empujando y atragantándose.

    – ¡Uh!… ¡Estoooo!… ¡Encantado soy Tom! – dice mi hermano sorprendido.

    Mi hermano se empieza a empalmar dentro de la boca de Pat y la enormidad hace que Pat recule y la saque de su boca.

    – ¡Uffffff!… ¡Empalmada es enorme! ¡Tengo que practicar más si quiero tragarme vuestros mostruos! – dice Pat sonriendo poniéndose de pie.

    Mama y Tom se acercan a ella y le meten mano con total descaro. Mama además le lame la cara saboreando los cuajos de semen.

    – ¡No llevas bragas! Arrrrrrrg… – dice mama con las manos bajo la falda de Pat – ¡Y he metido toda mi mano de golpe en su coño! Arrrrrrrg… ¡Chiquilla, eres una maravilla! – exclama mientras sorbe un lecherazo de una de sus trenzas.

    – ¡Que tetitas tan deliciosas! ¡Y tu culo tan enorme y duro como el de mama! Ufffff… ¡Me encantas Pat! – dice mi hermano pellizcando los pezones y estrujando las nalgonas a tope.

    – ¡Sois un par de cerdos! Arrrrrrrg… ¡Que cachonda estoy! – dice Pat con los ojos cerrados y la lengua fuera gozando con el magreo descarado que le estaban propinando.

    Mama sorbió semen e hizo un gesto de escupir hacia la cara de Pat. Espero la reacción de la chica y… ¡Fue increible! Miró a mama directamente a los ojos con una expresión de lujuria increible y sacó la lengua ofreciendo su cara al escupitajo.

    Mama escupió con fuerza directamente contra sus ojos. La chica se convulsionó y el antebrazo de mama empezó a gotear como si hubieran abierto un grifo.

    – ¡Te has corrido con el escupitajo cerda! Arrrrrrrrg… ¡Me estás empapando de jugos! – dive mama superexcitada.

    – Arrrrrrrg… ¡Cerdaaaaaaa!… Arrrrrrrg… ¡Puta viejaaaaaaa! Arrrrrrrrg… ¡Guarraaaa tetonaaaaaaa! – dice Pat corriéndose con la mano de mama dentro de su coño.

    Papa y yo estabamos hipnotizados viéndolos.

    La chica temblaba de pies a cabeza y el antebrazo de mama goteaba jugos sin parar.

    Mi hermano estiraba a tope los pezones y frotaba su pollón contra las enormes nalgas de Pat, culeando como si la follara excitadísimo.

    – ¡Que pasada! Estaria todo el dia mirandoos. ¿Oye, por que no vamos todos a casa de la tia Cathy? ¿Que dices Pat, quieres venir a follar con nosotros, un montón de adolescentes salidos y la hermana tetoncísima de mi mujer? – dice papa saliendo de su ensimismamiento.

    – ¡Oh si! ¡La tia Cathy tiene unas tetas tan gigantes que hace que las de mama sean pequeñas! – dice mi hermano estrujando uno de los gigantescos tetones de mama.

    – Arrrrrrrg… Si, mi hermana tiene un poquito más grandes los pechos que yo. ¡Pero solo un poquito cabroncete! – dice mama sin inmutarse ante la mano de su hijo deformándole completamente el enorme pecho.

    Mi hermano pinza uno de los pezones de mama por encima de la blusa con una mano y uno de los pezones de Pat por encima de su polo con la otra mano. Tira de ambos con todas sus fuerzas. La reacción de ambas fué idéntica… Los ojos en blanco y la lengua fuera jadeando.

    Las dos mujeres se dan cuenta que han reaccionado igual y se rien complices con alegres carcajadas.

    – Bueno, ¿que dices cariño? ¿Te vienes a casa de mi hermana a divertirte un poco? – dice mama con uno de sus gigantescos melones estirados por su propio hijo de tal manera, que la blusa parece a punto de rasgarse.

    – Pues claro que si. Estoy disfrutando este dia a tope – dice Pat con su pequeña tetita estirada al máximo por el pervertido de mi hermano.

    Entre chanzas y risas nos montamos en los coches y nos dirijimos a casa de la tia.

    Mi hermano quiso ir junto a Pat y ella a los pocos momentos iba encima de él cabalgándoló, metiéndose la polla hasta el fondo con unos golpes de cadera bestiales. Los jugos salpicaban cada vez que se dejaba caer con todas sus fuerzas golpeándo los huevos de mi hermano contra sus labios vaginales. Cuando llegamos a casa de la tia ya estaba orgasmando sin parar y nos costo hacerla bajar. Creo que fue mi comentario el que la hizo volver a la tierra.

    – ¡Venga zorra! ¡Hay un montón de pollas hay dentro que no conoces listas para llenar tu enorme coño de guarra! – le dije tirando de ella para bajarla del coche.

    Fue escuchar mis palabras y pegar un gritito orgásmico, bajándose de mi hermano dejándole la polla, los huevos y el vientre empapados de jugos vaginales.

    – Uffffff… ¡Ya no aguantaba más! ¡ Que fiera! ¡Lo que me ha costado no correrme! ¡Nuestras novias son insaciables, pero no se si esta chica las superará! – dice mi hermano con aire desmayado.

    – Estoy de acuerdo. ¡Es maravillosa! – le respondo.

    Mama abre con su llave y entramos en casa de la tia Cathy. Enseguida oimos a gente diciendo barbaridades.

    – ¡Que culo enorme puta! – dice una voz de chico.

    – ¡Fóllame la boca ya asquerosooooo! – dice una voz femenina.

    – Ahhhhhh… ¡Que coño enorme tienes mamaaaaa!… – dice otra voz de chico diferente.

    – ¡Que tetaaaaas! – dice otra voz de chico diferente.

    – ¡Putaaaaaaa! ¡Pajéame más fuerte guarraaaa! – dice otra voz de chico diferente.

    – ¡Y a miiiii!… ¡Pajeame mientras estrujo tus tetonaaaaas!… – dice otra voz de chico diferente.

    Entramos en el salón y vimos a un grupo de chicos que parecían estar amontonados. Cuando nos fijamos vimos que si estaban amontonados… ¡pero lo estaban al llenar todos los orificios de una mujer!

    Uno debajo de ella le follaba el coño mientras estrujaba las más gigantescas tetas de mujer. Otro detrás de ella la follaba por el culo, deformando y amasando las nalgas de su trasero enorme y turgente. Otro por delante la follaba por la boca y otros dos a los lados recibían sendas pajas por las voluntariosas manos de la mujer, mientras las inmensas tetas eran también amasadas y estrujadas por ellos.

    – ¡Hola hermana, ya estoy aquí! – dice mama.

    Tia Cathy escucha la voz de su hermana y sin más se levanta. Como si nada las pollas de su boca, su culo y sus manos son desalojadas. Sin embargo, la que llena su coño es tan enorme y tan larga, que sigue saliendo polla mientras se va poniendo de pie. Y más. Y más. Y más. Y más. Y más. Y cuando casi estaba erguida del todo, la polla cae por fin abandonando el coño, para reposar sobre el vientre del tumbado chico, estando el gordísimo capullo a la altura de uno de los pezones.

    – ¡Jenny! ¡Has venido! – dice la tia con alegria acercándose a su hermana.

    Zapatos de tacón de aguja, medias de encaje hasta el nacimiento de las nalgas mostrando unas torneadas piernas y… ¡nada más! Su desnudez completa muestra unas anchísimas caderas y unos gluteos plenos conformando un gigantesco y obsceno trasero. Y unos pechos… ¡Como describir esa maravilla de la naturaleza! Caen pesadísimos a la altura del ombligo, apenas dos centímetros por encima, lo justo para que se vea un sexy piercing que lleva ahí realzando el terso vientre. Hay se curvan buscando los pezones para encontrarlos a más de un metro de distancia del cuerpo. Llenas, plenas, turgentes, gigantes y… ¡erguidas! Los desafiantes pezones apuntan al frente desafiando toda lógica ante tal despliegue de las más gigantescas tetas. Una y otra vez, cada vez que veo los pechos de mi tia, me tengo que refregar los ojos para creerme lo que veo. ¡Uffffff! Le sumas la belleza latina y exuberante de su rostro y su larguísima melena hasta el nacimiento de las descomunales nalgas y el shock está garantizado.

    – ¡Claro que si guarra! ¡Menuda juerga te estás montando! – dice mama.

    Las dos se abrazan y empiezan a morrearse y a jugar con sus lenguas. Se magrean las gigantescas tetas una a la otra, mientras todos las miramos embobados.

    – Mira Cathy, te voy a presentar… – dice mama buscando a Pat con la mirada.

    Todos buscamos a Pat y la vemos con la boca abierta de admiración y una expresión de asombro absoluta.

    Poco a poco como sonámbula se va acercando al chico que está tumbado en el suelo, que no es otro que mi primo Ken, el hijo de la tia Kathy. Los ojos fijos en la auténtica polla de caballo que cubre todo el torso de mi primo, mientras de un tirón, se quita la falda mostrando su sexo desnudo enmarcado en el más descomunal trasero.

    Vemos todos fascinados y en completo silencio, como Pat agarra la descomunal polla usando las dos manos sin conseguir abarcarla. La levanta y completamente de pie pone el hinchadísimo capullo en la entrada de su coño. Baja un poquito sobre la polla metiéndose apenas el capullo y un par de centímetros. La polla la llena tanto que su sexo se ve dilatadísimo, absolutamente forzado en sus límites.

    – Arrrrrrrrg… ¿Que es estooooo?… Arrrrrrrg… – dice con los ojos en blanco y una expresión de lujuria espectacular.

    – Mira Cathy, esta es Pat. La hemos conocido hoy. Como ves, le gustan las pollas grandes y parece que el destino la ha traido hasta nosotros – dice mama sonriendo.

    – Bueno… Si, es muy bella y exuberante. Seguro que los chicos están encantados. Además, no solo no se ha asustado del pene de mi niño, sino que se ha atrevido a meterse un poco. Eso ya es muy sorprendente, pero de eso a que sea capaz de… ¡Pero que!… Arrrrrrg – exclama la tia con los ojos como platos sorprendidísima.

    Pat se habia dejado caer de golpe sobre la inconcebible polla metiéndosela hasta los huevos. Una alarido inmenso llenó la habitación y Pat empezó a tener unas convulsiones violentísimas.

    – Arrrrrrg… ¿Que es estoooooo?… Arrrrrrrg… ¡Jodeeeeeeer!… Arrrrrrrrg… ¡Hijo puuuuu!… – dice con la cara hacia el techo, la espalda doblada levantando el gigantesco trasero y escupiendo las palabras en un auténtico frenesí orgásmico.

    – ¿Decias algo hermanita? – dice mama con sorna relamiéndose observando la increible escena.

    – ¡No es posible! ¡Se la ha metido enteraaaa! Arrrrrg… – masculla la tia Cathy masturbándose furiosamente ante la visión de la pequeña chica empalada en la más descomunal de las pollas.

    Tras un par de convulsiones orgásmicas más, Pat se calma y en una pose más relajada mira al chico propietario del mostruo que llena sus entrañas y sonrie.

    – ¡Soy Pat, encantada! – dice.

    – Hooo.. la. Yo me llamo Ken – dice mi primo casi alelado de la sorpresa.

    – Disculpa que te folle así sin más, pero es que no me he podido resistir. ¿Te importa si te follo? Tus primos y tus tios me han usado hoy como si fuera una muñeca hinchable y quieros que sepas que encanta. ¿Que dices? – dice Pat removiéndose en circulos sobre la polla que la llena.

    Ken la mira muy serio a los ojos y pone las dos manos sobre las gordísimas nalgas estrujándolas con todas sus fuerzas. Los dedos se hunden desparramando el enorme trasero. Pat gime y saca la lengua.

    – ¡Mírame cerda! – dice mi primo.

    Pat lo mira con la lengua fuera y mi primo escupe en su cara. Pat da un alarido al sentir toda su cara repleta de saliva y empieza a subir y bajar sobre la polla. Primero un poco. Luego otro poco. Otro poco más. Y más. Y más. Y ya está subiendo y bajando dejando media polla fuera en cada maniobra.

    Mi tia Cathy está asombradísima y está bombeando su coño metiendo y sacando la mano con vigorosos golpes de muñeca. La otra mano acariciando los masivos pechos y la lengua fuera ofrecida, hace que me empalme sin remedio.

    Mama se acerca al grupo de chicos amigos de mi primo.

    – ¿Y vosotros que chicos? ¿Os gustan las maduras tetonas? – dice pasando sus manos de una polla a otra de los cuatro chavales – ¡Que guapo eres! – le dice a uno de ellos. Es rubio con mechas surferas, superatlético y musculado y el único con la polla un poco grande.

    Mama lo morrea metiéndole la lengua profundamente, mientras con una mano le aprieta el pequeño y prieto culito y con la otra masturba la más que respetable polla del chaval.

    – Aaaaaaah… ¡Follaros a esa guarra! ¡Es tan puta o más que mi madreeeee!… Aaaaaah… ¡Que culo enorme cerdaaaaaa! – le dice mi primo a sus amigos, mientras se vuelve loco desparramando el gigantesco culo de Pat a manos llenas.

    Sus amigos enseguida empezaron a meterle mano a mi madre. Los fue morreando uno a uno, mientras las manos de todos se disputaban magrear sus gigantescas tetas y su enorme trasero.

    – ¡Asiiiiii! Arrrrrrrg… ¡Metermeeeee manoooo!… Arrrrrrrg… – dice mama gozando como una loca masturbando una polla tras otra, apretando duros culitos y morreando ansiosas bocas de jovencitos.

    Papa, mi hermano y yo nos acercamos a la tia Cathy.

    La morreamos y disfrutamos metiéndole mano mientras nos desnudábamos. Mientras movia su lengua contra la de mi hermano, yo pinze con los dedos los gordos pezones de las inmensas tetas y tiré de ellas de golpe. Ella grita con la lengua dentro de la boca de mi hermano, mientras yo estiro sus pechos a una distancia absolutamente inverosimil.

    – ¡Joder hermanita! ¡No me extraña que mis hijos no se vuelvan locos con tus tetas! ¡Estíraselas más cariño! Arrrrrrg… – dice mama con una cara de salida tremenda, mirando como los descomunales pechos de su hermana son estirados por los pezones todo lo posible y aun así se veian gordísimos y turgentes.

    Papa se tumba en el suelo y tira de las caderas de la tia obligándola a ensartase su polla. Ella da un alarido de placer y en medio del mismo lo redobla, al meterle de golpe y hasta los huevos mi hermano la polla por el culo. Y yo acallé su doble alarido de placer, metiéndole la polla en la boca empujando con fuerza. Acostumbrada como está a la polla de caballo de su hijo, sus gordos labios chocaron contra mis huevos inmediatamente. No solo eso. Noté como sacaba la lengua y los lamia.

    – Aaaaaaah… ¡Que cerda ereeees tiaaaa!… – le digo disfrutando a tope con toda mi polla en su boca y su lengua mojando mis testículos.

    Ya nos conociamos, así que papa, mi hermano y yo, empezamos a follarla a lo bestia. Las pollas son tan enormes que no hace falta acompasarlas. Cada uno de nosotros buscaba su propio placer y culeábamos con todas nuestras fuerzas. Ahora dos pollones se le metian en el coño y el culo de golpe y a la vez, mientras el de su boca salia casi completamente. En el siguiente segundo, uno salia del coño y el otro se quedaba en el culo, mientras la boca recibia un impacto brutal tragándose mi polla hasta los huevos. Al siguiente segundo su boca era desalojada casi por completo mientras su coño era llenado de golpe y su culo casi se vaciaba. Pollazos y pollazos y ella recibia y tragaba y berreaba a traves de mi polla. Enseguida empezaron a salir chorros de corrida femenina alrededor de la polla de papa.

    Mama se quitó la ropa volando y se quedó pensativa mirando las pollas de los chavales.

    – ¡Vosotros dos! ¡Tumbaros y juntad las pollas! – dice mama tumbando a los dos chicos con las pollas más grandes en direcciones opuestas.

    Se sentó sobre ellos juntando las dos pollas y se las metió de golpe en el coño hasta el fondo.

    – Arrrrrg.. ¡Asiiii cerdooos!… Arrrrrg… ¡Asi me llenaiiiiis un pocoooo! – dice mama removiendo las voluptuosas caderas para sentir las dos pollas en su coño.

    – Arrrrrrg… ¡Ahora vosotros dos! Arrrrrrg… ¡Follarme por el culo a la veeeeez! Arrrrrg… – le dice a los otros dos chicos.

    Dudan un momento, pero enseguida se arrodillan. Las dos pollas entran en el ofrecido trasero como si nada. Los dos chavales se miran, sonrien perversamente y empiezan a culear al unísono el masivo culazo.

    – Arrrrrrg… ¡Asquerosoooooos!… Arrrrrrg… ¡Follarmeeeee!… – gritaba mama recibiendo enormes pollazos de los cuatro chavales a la vez, mientras ellos estrujaban las inmensas y desparramadas tetas.

    Las tres hembras estaban cubiertas y a pesar de la desproporción de genero, los que al final eran follados y usados como meras máquinas sexules o meros dildos, eran los hombres.

    Ellas se corrian y se corrian y fueron ellas las que detectaron los indicios de que sus consoladores humanos no aguantaban más. De manera casi simultanea, casi como una coreografia, como si se hubieran leido el pensamiento entre ellas, se desembarazaron de los hombres en un enérgico y simultaneo movimiento. Se pusieron de rodillas, juntaron sus caras y con la lengua fuera gimieron al únisino – ¡CORREROS EN NUESTRAS CARAS CERDOOOOOS!

    Ocho hombres excitadísimos eyacularon inmensas cantidades de semen.

    ¡SOBRE LOS OJOS!

    ¡POR TODO EL PELO!

    ¡LLENADO LAS FOSAS NASALES!

    ¡COLGANDO ESPESÍSIMOS DE LAS OBSCENAS LENGUAS!

    ¡CRUZANDO LOS BELLÍSIMOS ROSTROS EN LARGUÍSIMAS LINEAS DE SEMEN!

    Y la tres despampanantes hembras se mastuban freneticamente. Con cada larguísimo lecherazo no gritan, berrean de placer orgásmico mientras poco a poco sus caras van siendo cubiertas completamente de espesísimo semen.

    Al fin los hombres dejan de eyacular y los gemidos de ellas empiezan a decrecer.

    El pelo, los rostros, los hombros, y sus pechos están cubiertos por casi dos centímetros de fluidos. Sus rostros son la más perfecta imagen de la obscenidad.

    Entonces suena la melodia de un movil.

    Es el mio. Mi novia me llama.

    Lo pongo en modo videollamada y enfoco la imagen de manera que se me vea con mi madre, mi tia y Pat al lado mio, con sus rostros perversamente embadurnados de espesos lecherazos.

    Doy a descolgar y aparece la imagen de mi novia – ¡Hola cari…! – empieza a decir, pero para de hablar al ver la imagen. Su rostro muda poco a poco a la lujuria.

    ¡CUÉNTAME PUTILLA!

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  • Puteando en los cines

    Puteando en los cines

    Ya teníamos algún tiempo de estar cogiendo, ya muy encanchados, muy acostumbrada a encuerarme en cualquier lugar y coger o simplemente mamar. Sin dudas ni complicaciones. Al inicio, había sido tímida, sin imaginar variaciones, con el pasar del tiempo me hice muy hábil por todos los agujeros, lo sabía hacer muy bien. Y aceptar oír y decir palabras vulgares.

    En los cines, las primeras veces, me colocaba algo sobre las piernas para cubrirlas al ser acariciada y dedada, algo después ya no me cubría y me quedaba quieta con la falda subida. En la forma final, la falda quedaba a la cintura, sin calzones con la blusa abierta y sin sostén, toda descubierta, tranquila, caliente y gozando la cachondeada.

    Ese día fuimos ya tardecito a un cine con malas películas, de poco público, como nos interesaba. Nos sentamos hasta atrás, en los lugares tradicionalmente pecaminosos. Y siguiendo nuestra costumbre, después de muchos besos profundos, ya estaba con los pechos de fuera, sin calzones y la falda a la cintura.

    Con los dedos, me vine, con estertores profundos, y nos quedamos quietos saboreando el momento. Estando así mi primo vio aproximarse un individuo, y comenzó a pensar pendejadas. No dije nada esperando que pasara. El tipo de acercó poco a poco. Con cuidado vio que nadie más estaba cerca y se sintió seguro.

    El inicio.

    Me murmuro:

    – Cariño, hay un tipo acercándose, ¿te parece que lo dejemos llegar junto?

    Viéndolo de manera extraña le dije

    – ¡Que! ¿Como? ¿Así?

    – No se… ¿vemos que pasa?

    – Bueno… (no muy convencida…) Y me quede como estaba.

    El tipo se fue acercando hasta quedar junto viéndola sin recato.

    Le dijo:

    – Puedes ver, pero no tocar… Aceptó moviendo la cabeza. Yo quieta… sin verlo… aparentemente…

    Pasaron unos minutos en que me acaricio abiertamente, besándonos… me movía los pechos y colocando la mano entre mis piernas, las abrí y caliente, comencé a relajarme.

    Pensaba:

    – ¿Y ahora qué? ¿Que irá a pasar y que espera el gordo que haga… ¿Esperaré… Hummm… el tipo me está rozando la pierna con la mano… ¿Lo dejo? Lo deje y al no ver reacción la mano se fue afirmando, ya no era el dorso, era la palma en el muslo.

    Como mi primo estaba atento, vio los movimientos, pero al no reclamaba lo dejo avanzar mientras me abrazaba acariciándole un pecho con una mano y la panocha con la otra.

    Pareciendo una señal, cambio de pecho, dejándoselo libre al visitante, que sin demora, comenzó a acariciarlo. Y yo quieta… Pensando:

    – ¡Me está metiendo las manos este huevón, y el gordo no dice nada… me siento bien caliente… lo estoy dejando cachondearme… creo que eso es lo que quería el gordo… lo dejaré… además me está gustando…Pinche gordo!

    – Y me están manoseando a cuatro manos ¡Que rico!

    Así, ya sin dudar, les agarraba las vergas, moviéndolas sabiamente. Así seguimos hasta que me vine unas dos o tres veces, con muchos jadeos. Y nos salimos, ya había sido una muy buena experiencia. En el estacionamiento no aguantamos las ganas y dimos una buena cogida, muy sabrosa. Entre un jadeo y otro me dijo que le había gustado mucho.

    – Fuiste muy puta cariño

    – Si ¡verdad! ¿Te gustó?

    – Siii… Mucho… ¿Y a ti? ¿Te sentiste bien… así de perra?

    – Si, no me lo imaginaba, no sabía que era tan puta… jajajaja. Soy perra, puta, zorra o piruja?

    Repitiendo los momentos.

    Unos días después regresamos, y lo repetimos, más o menos igual. Al cabo de unas cuatro veces, ya se había vuelto habitual, y ya no me inhibía, aceptaba tranquila las caricias, y el contacto de vergas desconocidas, sin gestos los dejaba meterme las manos por todos lados, y me venía cada vez. ¡Bien putita la caraja!

    Sin hablar decidimos que era hora de cambiar un poco la rutina, y eso comenzó cuando encontramos de nuevo el primero, cuando le dije al oído:

    – Este me gusta…

    Al terminar le pregunto al tipo si regresaría una semana después a la misma hora. Le brillaron los ojos y dijo que sí, sin duda. Marcamos que sería más o menos en los mismos lugares.

    Regresamos como combinado, un poco nerviosos por la posible variación, nos sentamos adaptándonos a la penumbra, ya venía preparada con una tanguita y sin sostén. Él llegó poco después.

    Sin más ni más, me subí la falda a la cintura, me baje los calzones y sin pausa, me abrí la blusa descubriendo los pechitos. En cuanto nos besábamos con la confianza de las veces anteriores, luego, luego manoseamos duro, ellos repartiéndose chiches y piernas. Y yo las vergotas sabrosas.

    Solo me retorcía y gemía suavemente. Estando en mi segunda venida, me dijo:

    – Mámame…

    Inclinándome de lado, sin dudar me baje a chupar verga, dejando las nalgas a disposición del otro, que, sin tardar, las acariciaba, después se acomodó y me cogió. Correspondí moviendo el culo al ritmo, sin soltar mi palo, mamando y jodiendo rico…

    Pensaba:

    – ¡Que zorra estás muchachita! ¡Eres una gran perra! ¡Te has vuelto una puta bien cabrona!

    Y así comencé a coleccionar vergas, unas mamándolas, otras cogiéndome… a veces solo con uno, a veces con dos, y a veces con más… verga es verga… puta es puta…

  • Corrupción policial incestuosa (2)

    Corrupción policial incestuosa (2)

    Han pasado 3 días desde lo ocurrido en aquel sucio callejón y, desde entonces, ni Bonnie ni Jerry se habían pronunciado al respecto. Ambos actuaban con de manera distante, y evitaban hablar entre ellos o darse cualquier gesto de cariño.

    Bonnie, en su momento, se había sentido realizada y satisfecha al cumplir su tan ansiada fantasía sexual de tener sexo con su propio hijo, pero, ahora, era incapaz de soportar la indiferencia de este, pues añoraba la época en la que ambos tenían una relación cordial y cariñosa.

    Finalmente, la oficial no pudo aguantar más la situación, por lo que se armó de valor y fue a confrontar a su hijo, quien estaba en su habitación.

    “¿puedo pasar?” pregunto la milf

    “¡adelante, mama!” exclamo Jerry, y su madre ingreso al cuarto

    “tenemos… que hablar”

    “¿de qué?”

    “tú sabes perfectamente de que” dijo ella, entre lágrimas “escucha, sé que actué como una puerca asquerosa, que usé las influencias de mi trabajo y mi superioridad física para someterte sexualmente en contra de tu voluntad. Yo, en su momento, anhele cumplir mi fantasía más que nada en el mundo, pero ahora lo que más deseo es recuperar tu amor y que volvamos a ser la familia tan unida que fuimos. Es por eso que te ruego que me perdones, aunque entenderé si no puedes hacerlo… ¿Quién podría perdonar a una madre después de lo que te hice hacer?”

    Al ver a su madre llorar, Jerry se acercó a ella, y le acaricio el rostro.

    “me parece sumamente valiente lo que hiciste, madre” dice Jerry, con muchos nervios “fuiste mucho más valiente que yo al hablar primero, porque yo también te quería decir algo”

    “¿Qué cosa querías decirme?”

    “¿quieres… ser mi… amante?” pregunto avergonzado el joven, y la oficial se quedó sorprendida

    “¿amante?… ¿acaso no quedaste con un trauma por todo lo que te hice hacer?”

    “bueno… al inicio si me resulto perturbador que mi madre me forzara a tener sexo con ella pero, después de que tú te fueras y me dejaras acostado en la cama, me di cuenta de lo mucho que había disfrutado todo lo ocurrido. La verdad es que, cada vez que pienso en lo que paso en aquel callejón, mi corazón se agita y mi verga se entumece”

    “¿y por qué no me dijiste nada desde entonces? Pensé que me odiabas”

    “¡para nada, yo jamás te odiaría! Al contrario ¡ahora te amo más que nunca, mama! Lo que pasa es que no encontraba el valor para expresar mis sentimientos por ti” exclamo el joven, mientras le agarraba las manos a Bonnie “sé que sonara muy bizarro lo que voy a decir, pero ese día no solo ultrajaste mi cuerpo, sino también mi corazón, y no te puedo sacar ni de mi verga ni de mi mente. Es por eso que te pido que, por favor, aceptes ser mi “madre con derechos””

    “¿estás seguro de esto? ¿Realmente quieres tener una relación amorosa con una mujer que no solo te abusó sexualmente, sino que también es tu propia madre?”

    “¡es lo que más deseo en el mundo!”

    “¡ay, mi amor, claro que si quiero!” exclamo Bonnie, con gran alegría, y abrazo a su hijo “¡me acabas de hacer la madre más feliz de todo el mundo!”

    “¡y tú me acabas de hacer el hombre más feliz del universo!” exclamo Jerry, y beso apasionadamente a su madre

    “escúchame… no quiero arruinar el momento… pero toda esta situación me puso cachonda… así que…”

    “¡pienso igual!” exclamo Jerry, y él y Bonnie se rieron “ponte tu uniforme de policía y búscame en el sótano de la casa en diez minutos. Tengo una sorpresa para darte”

    “¿Qué sorpresa?”

    “¡ya lo veras!”

    Unos minutos después, Bonnie se reunió con su hijo en la entrada del sótano, vistiendo su uniforme policial.

    “¡te vez muy sexy con tu ropa de policía!” exclamo Jerry, excitado

    “¡gracias, amor!” exclamo la milf, y beso a su hijo “¿y que sorpresa me querías mostrar?”

    “sígueme” dijo Jerry, quien agarro a su madre de la mano, y ambos bajaron por las escaleras

    Al llegar al sótano, Bonnie se sorprendió al ver una piscina inflable, varios bidones de aceite para masaje, y un bolso lleno de juguetes sexuales.

    “te presento nuestro nido de los pecados” dice Jerry “aquí, podremos satisfacer nuestros impuros deseos todo lo que queramos sin ser molestados”.

    “¡no lo puedo creer!” exclamo emocionada la oficial “pero… ¿de dónde sacaste el dinero para comprar todo esto?”

    “me sobro algo de dinero de la venta de drogas. De todos modos, no tienes de que preocuparte, no he vuelto a vender pastillas desde lo que ocurrió aquel día. Pero dime ¿te gusta?”

    “¡me encanta, es perfecto!” exclamo ella, y luego agarro a su hijo del cuello “ahora abre la boca para que mami te de su recompensa”.

    Jerry acato la orden de su madre, y esta le escupió dentro de la boca.

    “¿te gusta?”.

    “¡me fascina!” exclamo el joven, mientras acariciaba levemente la entrepierna de Bonnie

    “te recuerdo que manosear a una oficial de la ley es un delito muy grave” dijo ella, excitada “¡voy a tener que castigarte!”

    “¡y yo acepto el castigo con gusto!”

    “¡pues entonces deberás desnudarme con la boca!”

    Jerry acato la orden de su madre con mucho gusto y, a medida que le sacaba la ropa, también aprovechaba para besar, lamer, y hasta morder su cuerpo voluptuoso. Al cabo de unos pocos minutos, Bonnie quedo completamente desnuda, dejándose puesta únicamente su gorra de policía. Luego, la oficial comenzó a desnudar a su propio hijo y, al igual que este hizo con ella, aprovecho cada instancia que se le presento para poder saborear su cuerpo.

    Una vez que los dos estuvieron completamente desnudos, se metieron a la piscina inflable, Jerry abrió uno de los bidones de aceite para masaje, derramo todo aquel liquido resbaloso sobre el cuerpo de su madre, y ambos empezaron a besarse. El aceite iba cubriendo cada centímetro de los cuerpos de los dos amantes a medida que estos se manoseaban mutuamente.

    “¡no te olvides de estas!” exclamo Bonnie quien, con un amoroso abrazo, metió la cabeza de su hijo entre sus gigantescas tetas.

    “¡jamás lo haría!” exclamo Jerry, mientras chupaba y lamia los pechos de su madre

    Tras estimular las tetas de su madre a chupones, Jerry metió su verga entre ellas, y Bonnie le hizo una paja rusa con sus pechos perfectamente aceitados.

    Luego, Jerry se colocó encima de su madre, y ambos empezaron a hacer el 69.

    “¡me encanta escuchar cómo se ahoga con mi verga!” pensó Jerry, mientras le chupaba el coño a su madre

    “¡su lengua es súper tierna!” pensó Bonnie, mientras le mamaba la verga a su hijo “¡lo amo con locura!”

    Finalmente, ambos acabaron al unísono, y ambos se bebieron los fluidos corporales de sus respectivos amantes.

    “¡delicioso!” exclamaron los dos al mismo tiempo, y se besaron.

    Luego, Bonnie le puso un condón a Jerry, y saco unas pelas anales del bolso en donde tenía guardado todos los juguetes sexuales.

    “¿son para mí? ¡Que romántico!” exclamo la oficial, con alegría

    La mujer se empezó a meter todas las perlas una por una dentro del culo y, una vez que se las metió a todas, su hijo se colocó encima de ella y penetro su coño con su enorme verga. La cogida entre madre e hijo fue tan intensa que la piscina de goma en la que estaban metidos se estremeció, y varias gotas del aceite de masaje cayeron afuera de esta.

    Al cabo de un buen rato, ambos se separaron, y Jerry le saco las perlas anales a su madre de un solo y fulminante tirón, haciendo que esta pegase un inmenso grito de placer.

    “mama… ¿estás bien?” preguntó el joven, preocupado

    “¡no te angusties, tu madre está muy bien!” exclamo ella, y luego le dio un beso en la mejilla “mi grito no fue de dolor ¡fue de un profundo placer!”

    “¿sabes?… me pregunto cuanto castigo será capaz de soportar tu culo” dijo Jerry, excitado.

    “¡pues vamos a averiguarlo!” exclamo la oficial, quien estaba súper emocionada por la idea, y se colocó en cuatro.

    Antes de empezar con todo lo que tenía planeado, Jerry embadurno con abundante aceite el culo de su madre, se quitó el condón que tenía puesto, y le penetro violentamente el ano con su pito.

    “¡Si, papi!” grito Bonnie, quien estaba enloquecida por el placer “Castiga a esta puta por haberte violado ¡Desquita todo tu furia, tu placer, y tu amor en el ano de mami!”

    Luego de varios minutos cogiendo el culo de su madre con todas sus fuerzas, Jerry hizo que esta se acostara del lado derecho, le saco la verga del ano, y le metió uno de sus dedos. De madera progresiva, Jerry fue introduciendo cada vez más dedos dentro del culo de su madre, hasta que termino por meterle la mano completa.

    “¡Mierda, mierda, mierda!” gritaba Bonnie, mientras se le caían las lagrimas

    “¿quieres que pare?” le pregunto preocupado Jerry

    “¡No, y si lo haces me voy a enojar mucho! ¡quiero que metas y saques tu mano de mi culo!” ordeno Bonnie, y su hijo la obedeció

    Tras varios minutos de tortura anal, Jerry saco su mano de la cavidad de su madre, y esta suspiro alegremente.

    “creo que nos pasamos” dijo Jerry, quien se quedó sorprendido por la inmensa resistencia de su madre “¿realmente estas bien?”

    “si, mi culo aguanta… aunque no me vendría mal un besito para que se recupere más rápido” dijo Bonnie, y Jerry le sonrió

    Jerry se acostó boca arriba sobre la superficie de la piscina, su madre se sentó en su cara, y este comenzó a darle un amoroso beso negro. Mientras su hijo le lamia el culo, Bonnie aprovecho para sacar un vibrador del bolso y comenzó a masturbar su clítoris con él. Al cabo de unos minutos, Bonnie tuvo un gran orgasmo, y luego se acostó al lado de su hijo.

    “mama… estoy a punto de acabar…” dijo Jerry, quien ya no podía aguantar mas

    “¡acaba donde quieras!”

    Jerry, tomándole la palabra a su madre, acabo sobre la cara de esta, manchándole la boca, el pelo, y hasta la gorra de policía. En cuanto termino de liberar su semen, Jerry se acostó al lado de su madre, y ambos se abrazaron tiernamente.

    “¡me acabas de hacer la mujer más feliz del universo, Jerry!” exclamo Bonnie, con gran alegría “¡gracias por dejarme amarte como madre y como amante al mismo tiempo!”

    “¡Gracias a ti por darme uno de los mejores días de mi vida!” exclamo el joven, y le dio un romántico beso a su madre

    Algunos días después, Bonnie se encontraba en la estación de policía fichando archivos, hasta que es llamada por el comisario, quien le pide hablar a solas en su oficina.

    “¿quería hablar conmigo, jefe?” pregunto Bonnie

    “si, Bonnie, te llame porque necesito darte una importante noticia” dijo el comisario, el cual era un hombre de avanzada edad “¿sabes que yo ya me jubilo la semana que viene?”

    “si, señor, todos en la estación lo saben, hasta le estamos preparando una fiesta de despedida. La verdad, lo voy a echar de menos, señor ¡Ha dejado un legado imborrable en la historia del cuerpo policial!”

    “si, lo he hecho, y quiero que ese legado continúe. Es por eso que he decidido que tu tomaras mi lugar cuando yo me haya retirado”

    “¡señor… está seguro…!” exclamo Bonnie, sorprendida “¿realmente quiere que yo sea la nueva comisaría?”

    “¿y por qué no? Tú has sido mi subordinada más leal, tienes años de experiencia, y has cumplido tu deber con valor y responsabilidad. Tienes más madera de policía en un solo pelo que muchos oficiales en todo el cuerpo, y es por eso que eres la candidata ideal para ocupar este puesto”

    “¡es un gran honor, señor!” exclamo Bonnie, contenta, mientras estrechaba la mano de su jefe “¡le juro que no lo voy a decepcionar!”

    Tras la reunión con su jefe, Bonnie regreso a su trabajo con gran alegría, y ansiosa por ver que nuevas aventuras le esperarían en el nuevo puesto que iba a ocupar.

  • Mi madre como profesora

    Mi madre como profesora

    Inicio.

    Mi historia comienza cuando un desafortunado evento se presentó una mañana; mi vida, mis costumbres, incluso el amor únicamente maternal que sentí por ella, por mi madre, se puso en duda. En una mañana cualquiera, tras despertar y ver en mi escritorio una computadora nueva y encima de ésta un play 4 con el juego FIFA, corrí inundado de emoción y gratitud en busca de la responsable. Quién más podría ser sino mi madre, me dije en mis adentros mientras recorría el pasillo para llegar a su habitación.

    Una vez atrás de la puerta no dude en absoluto y giré la perilla con fuerza y mucha alegría, y fue ahí, en ese momento que mi ideal hacia mi madre sufrió una modificación. La vi de espaldas a mí con su braguita blanca entallada en su espectacular, muy macizo, grande e impresionante culazo; fue la primera vez en mi vida que lo vi así, tan expuesto y tan frágil. Ella no notó mi presencia, estaba muy entretenida subiéndose su short verde con un esfuerzo descomunal; agitaba ese par de nalgas con fuerza y brusquedad, la tela una vez en contacto con su hermosa piel no se despegaba.

    Mientras ella seguía en su lucha, pude percatarme del color, forma e incluso de los más pequeños detalles de aquel monumento, era uno en serio hermoso con pequitas distribuidas por todas las zonas de sus nalgas, unas muy lindas que contrastaban en color con su piel blanca.

    Aún embobado por su increíble cola de infarto apenas fui capaz de responder a las preguntas y reproches de mi madre, quien ahora me miraba con sorpresa y cierto enrojecimiento en su rostro

    —¿Pero qué haces ahí José? —me dijo sorprendida—. Me asustaste jajaja

    —Lo siento madre, sólo vine a… —vi como ella, después de un gran esfuerzo se terminó de subir su leggin negro, pero para hacerlo tuvo necesariamente que encorvarse, levantar su culazo y jalar la prenda—a… agradecerte por los regalos que me diste

    —jejeje, ¿te han gustado? —preguntó

    —Claro jeje —dije nervioso mientras despegaba mi mirada de esas nalgas.

    Mirando a mi alrededor (noté que ella también tenía una compu nueva) —¿pero por qué tan de repente se te ocurrió? —Pregunté.

    —Jajaja —rió mientras giraba—te los compré porque siempre te has portado bien-se aproximaba con ese andar tan suyo- y ante mis ojos eres el mejor hijo del mundo —se detuvo justo en frente de mí- siempre tan servicial, educado y protector y aunque tu padre pasa mucho tiempo trabajando tú nunca te has quejado ni has cambiado tu amor por él- tomó mi mejilla con esas hermosas manos y apretó con fuerza—peeero si quieres los devuelvo ehh jajaja

    —No no no —dije preocupado mientras me sobaba el cachete—. Me han encanto jajaja —reí nervioso, no obstante no pude evitar sentirme avergonzado por haber sentido aunque sea un par de segundos un deseo incontrolable por ella y su magnífico cuerpo.

    Ella a pesar de vivir con lujos y sin necesidad de trabajar decidió por su propia voluntad iniciar un empleo en la escuela preparatoria privada del vecindario, en la cual es mi maestra de Educación Física (qué gran ventaja tengo, pero nadie lo sabe)

    —Bueno mi niño, ahora si me disculpas iré a correr, necesito ponerme en forma jeje, pero no te preocupes ehh, tu desayuno está en la cocina.

    —Bueno, de nuevo gracias mamá —dije más alegre.

    —por nada bebé —dijo cuándo salía de su cuarto.

    No obstante mientras lo hacía no pude impedir mirar el movimiento de su culazo, y pese a que no era en absoluto provocativo, me vino a la mente esas nalgas entalladas en esa braguita blanca, esas pequitas tan lindas, su color tan blanco y su forma tan sensual.

    —¡BASTA! —me dije arrepentido—. Es mi madre, a ella la quiero y la respeto.

    Así pues con mi primer enfrentamiento moral decidí continuar con mi rutina; me fui a desayunar, tras terminar de inmediato fui a conectar tanto la compu como la play

    Para mi desgracia tardé un poco más en conectar la compu por la cantidad de cables que requiere para una buena resolución, acceso a internet, bocinas, el teclado, etc… No obstante, no me desagrada en nada armar mis aparatos, pues tengo esa fascinación por la tecnología y conozco buenos contactos para conseguir piezas de calidad.

    —Amigos les tengo una excelente noticia, mi madre me ha comprado una compu y play 4 nuevas con el FIFA incluido! —escribí.

    —Qué buena onda hermano, espero que los disfrutes —escribió Alejandro

    (Alejandro entre los tres es mi mejor amigo, un chaval tímido, tranquilo, divertido, pero muy pervertido, siempre morbosea a quien se le ponga enfrente, ya sea a nuestras compañeras o a nuestras maestras, incluyendo por supuesto a mi madre, y sin embargo en realidad ya no me molesta, en primera porque, no sabe que se trata de mi madre y en segunda, porque nunca ha ido más allá de miraditas y comentarios picantes; además, con él cursé la secundaria y hasta la prepa, lo conozco bastante, sé sobre sus fracasos con las mujeres y sobre su inseguridad. (Es el típico que se ríe de todo lo que digo y me apoya en mis decisiones)

    —Ya era hora hermano, ya necesitabas un poco de atención —dijo Ramiro

    —¡Qué bien! —Ahora podremos darte tus clases del FIFA en tu propia casa jajaja —escribió Luis

    (Ramiro y Luis al contrario de Alejandro son más osados, más burlones e incluso algo molestos, saben ligar por igual pues son hijos de una hermosa mujer rubia con un espectacular físico. Me caen bien, son divertidos y aunque no los conozco mucho, se han ganado mi aprecio).

    —Las clases se las voy a dar a ustedes —contesté.

    —¡qué no se diga más! —hoy en tu casa a las 2 ¿Aceptas?

    —¿Pero por qué tan tarde? —escribí—¡quiero humillarlos ya!

    —Porque la pesada de la maestra no dejó mucha tarea —contestó—. ¿A poco ya la acabaste? —preguntó

    —Ya —escribí

    —¿Cómo le hiciste?

    —Pura habilidad y destreza amigo jajaja (en realidad me ayudó mi mamá)

    —¿Cómo se le ocurre dejar tantos ejercicios? ¿Qué clase de maestra deja tanta tarea?

    —¿Qué maestro no? —pregunté para “defenderla”

    —lo sé lo sé —escribió Ramiro—¿pero de educación física?

    —¡QUÉ MAS DA! —escribió Alejandro—. A Angélica se le perdona todo, es tan bonita, tan joven ¡y qué buena está jajaja! ¡Lo que daría por verla otra vez caminar, meneando ese culazo a ritmo acelerado.

    —¡Imagínatela saltando!  dijo Ramiro.

    —NO NO, ¡en bragas jajaja! —escribió Luis

    —Sí, seguro sus nalgas desnudas están tan riquísimas como el pan !Me las acabaría a mordidas jajaja —escribió Ramiro

    —Además, se ven increíbles sus piernas con esos shorts apretaditos que usa —escribió Alejandro—. ¿Cuánto medirá? ¿Alrededor de 1 70?

    —Olvídate de esos muslos hermano, ¡su tremendo culote jajaja! —dijo Ramiro

    —¿Recuerdan el lunes cuándo llevaba su short gris? —preguntó Luis

    —¡Cómo olvidarlo! —contestó Ramiro

    —Sí, ese día, en el patio, mientras corría y su hermosa melena casi dorada por los reflejos del sol se desplazaba de lado a lado, ¡sus nalgotas vibraban! ¡Como deseaba meter mi cara en medio de ese vaivén! —Dijo Alejandro

    Por mi parte me sentí un tanto extraño tras leer esos comentarios, enojado sí, pero más nervioso porque entre líneas recordé lo que vi en la mañana

    —Jajaja pero no sólo vibraban, también se notaba el contorno de sus bragas.

    —¡Cómo se ve que le gusta calentarnos ehh! —escribió Alejandro

    —Les diré lo que vimos hace unos días, pero no se lo cuenten a nadie —escribió Luis

    —¿Qué viste? —de inmediato pregunté

    —Sí, jajaja cuéntaselos hermano —escribió Ramiro

    —pero en serio no le cuenten a nadie, porque si lo hacen podrían meternos en problemas y nos quedaríamos sin una maestra tan buenonaa ehh.

    Yo ante esa última petición me puse nervioso —¿pero de qué se trata?—me pregunté.

    —Cuando jugábamos el martes la reta de fut, ¿recuerdan que volamos el balón?

    —Sí —escribimos el resto

    —Pues todos angustiados por el inminente regaño, me mandaron a mí y a mi hermano, los favoritos de la maestra, para disculparnos y para pedirle otro más, uno de repuesto; en ese momento ella estaba en el almacén de balones

    —Ese lugar me asusta —interrumpió Alejandro

    —A todos nos asusta, es por eso que aquellos nos mandaron a nosotros, pero no nos arrepentimos de haber ido ¿verdad hermanito? —dijo Ramiro

    —Así es —contestó Luis—. De lo único que nos arrepentimos es de no haber grabado

    —¿Qué no grabaron? —mi angustia aumentaba

    —¿y por qué no grabaron? —preguntó Alejandro

    —Las guarradas que vimos; porque ninguno de los dos llevaba celular —contestó Luis

    —Jamás me imaginé que nuestra Angélica fuera capaz de hacer todo aquello —escribió Ramiro

    —Es obvio que sí —contestó Luis—. Se nota que pide atención

    —Pero ya empieza a contar —escribió Alejandro

    —Bueno, cuando entramos en ese amplio lugar, por suerte no nos escuchó; pero nosotros oímos murmullos, nos acercamos y cuando llegamos al lugar, una vez escondidos atrás de algunas cajas, casi sufrimos un infarto—. La maestra Angélica estaba con Rogelio, el intendente, el desagraciado estaba hincado sobando despacito sus hermosos muslos.

    —¿Pero qué dices? ¿Hablas en serio? —escribí ya sin compostura

    —¿Con el intendente? —preguntó Alejandro—. Pero si él está todo fofo y sudoroso, siempre está sucio y tiene sus dientes amarillos, además ese bigote está gracioso, lo tiene al estilo del siglo XVIII

    —jajaja síi con él mismo —contestó Ramiro

    —Pero sí tú estás igual jajaja —contestó Luis

    (Mi amigo Alejandro es un muchacho gordo, con rasgos finos pero muy hinchados)

    —Sí, PERO lo mejor era la expresión de la maestra jajaja

    —¿Cómo era? —pregunté

    Tenía su carita tan bonita roja como un tomate, con los ojos y su boquita abierta, pero no te dejes engañar, ella estaba con una media sonrisa ehh; el intendente por su parte, estaba hincado a la altura de aquel culazo

    Yo ya no escribí nada

    —Pero alcanzamos a oír un poco de la conversación jajaja —dijo Ramiro

    —¿En serio? ¿y qué dijo? —Preguntó Alejandro

    —El vejete con su voz grave y rasposa y con lentitud dijo algo así:

    —Angélica de mi vida… mi linda Angélica… mi Ángel, usted me preocupa mucho… (El dichoso no paraba de sobar la carne blanca) me aterra que se queme su linda piel… (Seguía distribuyendo la crema) usted pasa mucho tiempo bajo el sol… pero por suerte traigo bloqueador… —dijo Rogelio

    —Gracias Don Rogelio —Decía la putona sin perder la sonrisa—No sé qué haría sin ti, seguro me quemaría toda, le debo una

    —Ya encontrarás la manera de pagarme… no te preocupes —la cara de vicioso del suertudo no se la quitaba ni Dios jajaja

    —Mmm… sus dedos los tiene muy grandes y calientitos —dijo Angélica

    —nosotros vimos cómo la manoseaba lento, el vejete se tomaba su tiempo; por lo visto le puso también bloqueador sobre los brazos, pues estos estaban humedecidos por la crema, pero no lo vimos porque llegamos tarde, aunque sí la mejor parte ehh —dijo Ramiro

    —¿Cuál? —pregunté con un caos en mi mente

    —Cuando el dichoso con sus dedos en medio de sus muslos interiores comenzó con un movimiento frenético que ocasionó que la maestra se encorvara y, hasta podríamos jurar, que se excitara, ya que su carita eso demostraba; el movimiento era tan intenso que estamos seguros sus dedotes tuvieron necesariamente que tocar su vagina por encima de short—dijo Luis

    —¡Don Rogelio! —gritó Angélica—. No sabía que eras tan bueno poniendo bloqueador

    —No tienes ni idea de lo que soy capaz —dijo el intendente

    —No me lo creo —escribí

    —Te decimos la verdad —dijo Ramiro

    —¿Y entonces qué pasó? —preguntó Alejandro

    —¿Y de qué eres capaz? —preguntó la maestra

    —entonces el intendente aún con el movimiento frenético, el cual tuvo que sentirse de lujo, pues Angélica tenía los ojos cerrados, aprovechó la docilidad de la profesora para con la plama de su mano libre primero tocar sus nalgas y luego amasarlas; se notaba la habilidad del señor jajaja, no por algo es el albañil de ahí.

    —Mi ángel… desde la primera vez que la vi trotando con esas prenditas… desde que vi sus nalgotas rebotar, siempre se las quise tocar —dijo Braulio

    —shhh, no digas nada más, mejor enfócate en ponerme bloqueador, porque no me quiero quemar, ¿entendido? —dijo Angélica con una sonrisa picarona

    La candente y sexy maestra no tuvo ni idea de lo que pasaría, ni nosotros jajaja.

    El intendente ya poseído por el deseo de Eros le bajó su shortcito despacito; en realidad le costó trabajo quitárselo

    —Pero cómo no le va a costar, si se carga ese par de nalgotas —escribió Alejandro

    —jajaja tienes razón —escribió Luis

    —¿ y qué creen? vimos sus braguitas jajaja! —escribió Ramiro—. ¡Y vaya que estaban impresionantes! Unas de encaje blancas muy elegantes ehh; lo único que pedíamos en ese momento era que se girara para que nos dejara apreciar su culazo entallado, pero no, porque el intendente justo con su rostro a centímetros de ese monumental culazo, acercó su nariz, olfateó ese manjar, comenzó a besarlo; y de pronto, con una mano, pero sin despegar su cara de las nalgas, le bajó las bragas a la altura de las rodillas —escribió Ramiro

    —Por su parte, Angélica recontenta, con su culazo empinado, para facilitarle la acción al intendente, movía sus rodillas hacia atrás y hacia adelante hasta que esa braga se bajara —escribió Luis

    —Amigos, así es, nosotros vimos la rajita de la maestra, tan blanca, rasurada y limpia —dijo Ramiro

    —La maestra por su parte sólo se dejaba hacer. Ahora ella sin bragas disfrutaba más del contacto tanto de las manos como de lengua de aquel bribón y digo lengua, porque pudimos apreciar cómo con sus manos extendidas, le apretaba las nalgotas, pero con los pulgares, le abría su hoyito posterior para enseguida lamerlo con mucha lascivia; incluso la baba se le caía jajaja ¿Verdad? —Escribió Ramiro

    —sólo veíamos los bigotes de lado a lado, como bailando —escribió Luis

    —Síi, podría jurar que había helado allá atrás ehh —dijo Luis

    —jajaja, sí un helado bien rico seguro de frambuesa jajaja —escribió Ramiro

    —La maestra Angélica dando suspiros intensos flaqueaba sus piernas, se encorvaba por instantes, hasta contraía su cuerpo, y de hecho fue en uno de esos momentos de fragilidad, que cayó vencida por el placer de aquel beso negro; con las rodillas y las manos apoyadas en el suelo, el intendente de inmediato se levantó, azotó el culazo de la maestra, sacó su erecta verga dispuesto a penetrarla como si de un león salvaje se tratara, pero cuando lo hizo, cuando la sacó y la sostuvo con sus dedos mugrosos, Angélica le dijo que no, que no buscaba penetración, que mejor se la chupaba, pero rápido porque los podían descubrir; él entusiasmado caminó alrededor de ella con un porte de campeón, se paró justo enfrente y espero a que ella iniciara su labor. —escribió Luis

    —Nosotros no creímos lo que veíamos, en verdad pensábamos que era un sueño, jamás imaginamos que sería tan putona, una traga pollas jajaja —escribió Ramiro

    —en un momento, la maestra sin despegar su manos del suelo, levantó su rostro, golpeó su nariz con la polla de aquél, abrió su boquita, con desesperación buscó su glande, lo enrolló con su labios y lo succionó con muchísimo ímpetu, tanto que el sonido era muy notorio, parecía como si fuera una niña jalando de un biberón; en serio deseaba estar en el lugar de ese animal, que fuera a mí al que mirara con esa sonrisa gatuna mientras me lamía los huevos —Escribió Luis

    —pero el intendente, no se quedó quieto ehh —escribió Ramiro—primero, extendiendo el brazo, tocó con sus dedotes los ricos pechos de la maestra; éstos humedecidos por la crema facilitaban la tarea

    —¿Cuál? —preguntó Alejandro

    —la de desplazar con esa habilidad manual primero su blusita y después con sus dedos jugar por sus aureolas rosaditas —Escribió Ramiro

    —¿Entonces son rositas? —escribió Alejandro

    —jajaja sí, y de muy buen tamaño, más grandes de lo que imaginamos ehh —Escribió Luis

    —¡Pero qué babaridad! —escribí completamente confundido

    ¿Será cierto lo que leo? —me pregunté—. ¿O estos pesados están jugando conmigo?

    —¡Pero eso no es todo, Rogelio, mientras se divertía con aquellos pezones paraditos, con la otra mano sujetó el cabello de la maestra, para después iniciar con movimientos pélvicos agresivos —escribió Luis

    —jajaja sí —dijo Ramiro—. Parecía que sostenía un rábano

    —de un momento a otro y sin verlo venir, le follaba salvajemente su muy abierta boca, tanto que la pobre tuvo que aguantar ese balanceo. El que sin piedad se dio (hasta pequeñas lágrimas le salieron) —escribió Ramiro—. Debió ser esa panorámica, el de tener tan dócil a esa hembra, con los ojos llorosos, pero con su sonrisa picarona, lo que ocasionó el desborde de la corrida más impresionante de aquel dichoso; éste sacó su polla para de inmediato bañar toda la cara de aquella bella; podríamos jurar que salió casi un litro de su leche jajaja —escribió Ramiro

    —A la pobre se le cubrió toda la cara, ni la frente quedó limpia —Luis

    —Todo iba de lujo, ambos impresionados y perplejos con las pollas paradísimas tocándonos por encima del pantalón, hasta que el imbécil de mi hermano tiró una caja —Ramiro

    —La tiré sin querer porque no me podía creer todo el espectáculo, ese culazo expuesto, sus muslos de locura y la cara de vicio —Escribió Luis

    —Pero continúa con la historia Luis —escribió Alejandro

    —jajaja, está bien, no desesperes —contestó

    —Entonces ellos asustados y nerviosos, me refiero al conserje y la maestra, de inmediato recuperaron la compostura; ver al gordo subirse el pantalón mientras se le movía su cuerpo de cerdo, fue muy gracioso jajaja ¿Verdad hermano?

    —Sí jajaja, pero lo más impresionante fue que después de todo el caos, después de salirnos corriendo como ninjas para evitar que nos vieran, la maestra actuaba con mucha naturalidad, como si allí dentro nada anormal hubiese pasado.

    —¡vaya que es una putona ehh —escribió Ramiro

    —síiii —Escribió Luis

    —¡Qué increíble vivencia —dijo Alejandro

    Yo ya traspirando sudor frío por tanta información decidí parar con todo aquello, aún no asimilaba lo que acaba de leer, estaba pasmado pero eso sí, con la verga tan parada que me lastimaba

    —Ya basta hermanos —dije tanto para tranquilizarme como para que dejaran de hablar así de perverso de mi madre

    —me tengo que ir —escribí y de inmediato cerré el chat

    Lo primero que hice fue alejarme de la computadora, una vez en mi cama y aún con el cuerpo tieso, me senté en el borde de ésta, no podía creer que mi madre fuera una putona y “una calienta pollas”, no lo acepté

    —Seguro es una broma de esos pesados, seguro ya saben que se trata de mi madre y quisieron jugarme una broma —me dije—. ¡Sí! ¡Debe ser eso!

    Cuando conseguí relajar mi mente, me recosté sobre mi cama y cerré los ojos, no obstante, por momentos recordaba el comportamiento de mi mamá durante las clases o después de éstas para encontrar anomalías; es cierto que casi siempre usa shorts muy pegados o leggins, pero nunca ha sido insinuante con ninguno de los alumnos, ni mucho menos con los profesores; he visto cómo la miran las otras maestras, con la típica envidia característica de ellas, e incluso cómo director la observa cuando ella nos muestra qué ejercicios debemos hacer, ya saben, cuando está inclinada con sus nalgas expuestas, pero es completamente natural, si no fuera normal, ya la hubieran regañado o peor aún, corrido; ¡ahora¡ ¡pensar que se la chupó al conserje! ¡Y que le dejó hacer todas esas guerreadas! ¡Eso así no! En primera, su trato con él siempre ha sido de lo más distante e incluso desagradable; al principio él la piropeaba cuando la encontraba, le recordaba lo guapa que se veía, pero mi madre lo ignoraba, incluso por su mirada podría jurar que le causaba repulsión.

    —Estoy tan seguro que fue una broma de mis amigos, que les pediré aclaraciones —me dije a mí mismo, aunque muy en el fondo estaba nervioso porque por primera vez vendrían a mi casa, por lo tanto conocerían a mi mamá, y si lo hacen, sabrían que es la mismísima a la que vieron haciendo guarradas —dije angustiado—. ¿Pero qué debería hacer?

    Cuando era alrededor de la 1 de la tarde mi madre regresó sudorosa y cansada

    —Hijo —entró a mi habitación—. Veo que te estás divirtiendo, me da gusto corazón.

    Tras escuchar su voz, una corriente paralizó todo mi cuerpo, y cuando digo todo, es todo, hasta mi polla

    —Sí mamá, todo gracias a ti jeje —dije nervioso y excitado—. Oye en un rato vendrán amigos para jugar conmigo, mmm… Espero que no te moleste

    En ese momento, cuando giré mi rostro para mirarla, no pude evitar recorrer con mis ojos vacilantes sus esbeltos muslos blancos, éstos tenían esparcidas gotitas de sudor por todas partes

    -no te preocupes José, mientras te diviertas puedes invitar a quien desees jeje —me dijo sin despegar su mirada de la mía, es más hijo, ¿por qué no usas la televisión de la sala? Digo, es más grande jeje

    —SÍ, Gracias mamá —vaya que es la más increíble del mundo —pensé.

    Acto seguido se fue, pero no sin antes decirme que ella continuaría su rutina en el mini gimnasio.

    —Vale —respondí

    Ella se giró y comenzó a caminar despacio pero diferente, como si ese culazo se despidiera de mí; verlo entallado en ese short verde hizo que me perdiera en mis recuerdos morbosos; incluyendo tanto la visión que por accidente vi en la mañana, como la recreación de aquel hombre comiéndose su culo

    La llegada.

    Mientras caminaba alrededor de mi habitación con la mano en la barbilla, llegó de pronto una gran idea, ¡quitar las fotos de la casa donde sale ella fotografiada!

    —¡Pero qué genial! —dije—. Ahora sólo debo asegurarme que no la vean

    Caminé directo al mini gimnasio

    —Mamá —dije mientras entraba al gimnasio—. hoy… (Apenas pude articular)

    Mi madre estaba en la escaladora cimbler con su culazo expuesto cubierto sólo por el short verde ajustado.

    Ella sin percatarse de mi presencia continuaba su rutina

    —hoy… —no pude dejar de mirar el vaivén lento y completamente sensual de sus nalgotas; parecía que por cada flexión de su cuerpo aquella prenda se reventaría, porque la tela junto con el elástico se expandía mucho, además de todo, sus hermosos muslos perfectos estaban lubricados por su propio sudor.

    Yo simplemente me quedé embobado mirando el espectáculo hasta que después de algún tiempo mi madre giró su cabeza hacía mí. En cuanto me vio se detuvo, pero aún en posición estática se veía muy sexy, pues quedó con la pierna flexionada y con el culazo sobresaliendo del resto de su cuerpo

    —Mi vida ¿pero qué haces aquí? —preguntó sorprendida—. ¿Necesitas algo?

    —Emm… mm… en realidad sí mamá —dije mientras veía cómo se secaba el sudor de su frente con las muñequeras verdes que llevaba puestas—. Vengo a pedirte un favor

    —¿En serio? —preguntó— ¿qué necesita mi bebé?

    —Verás, ya sabes que en un rato vendrán mis amigos

    —Sí —contestó

    —pero ellos no te conocen, no saben que eres… que eres la profesora de educación física, y bueno…

    Ella cambió su rostro de alegría a uno de duda

    —No entiendo mi vida —dijo

    Mmm… ¿Crees que puedas mantenerte oculta de ellos hasta que se vayan?

    Mi madre fungiendo el ceño, medio cerró los ojos, con una mano se tomó su cintura, con la otra se su hermoso flequillo para acomodarlo, sopló del cansancio al mismo tiempo que me pedía una explicación

    ¿Por qué me pides esto José? —preguntó— ¿acaso tu madre te avergüenza?

    ¿Avergonzar? —me pregunté en mis adentros mientras recorría con mi mirada de arriba hacia abajo su hermosa figura atlética. Me detuve un par de segundos en sus muslos para enseguida pensar en sus nalgotas

    Mi madre sin despegar su mirada de la mía cuando notó que me puse nervioso, me dijo algo que me sorprendió

    —¿Acaso es porque estoy gordita? —preguntó con una risita

    —¿Gordita? —exclamé— ¡pero qué dices mamá! tú no estás gordita, estás de hecho muy…

    —¿Muuy qué? —preguntó de inmediato

    —Muy sensual —dije sin pensarlo demasiado

    —¿Sensual? —exclamó mientras abría los ojos—- ¿En serio te parezco sensual?

    —Sí mamá, pero no sólo a mí me lo pareces, y ese es el problema, sino también a mis amigos, por eso te pido que no te muestres ante ellos ¡por favor! —dije suplicando

    —si ellos saben que eres la maestra me harán burla, no me dejarán de molestar nunca, porque…

    ¿Por qué? —Preguntó aún con esa sonrisita

    —porque son unos pervertidos e irrespetuosos, me han contado que están enamorados de ti

    —jajajaja —se carcajeó—. ¿Enamorados de mí? ¿En serioo? ¿Y por qué son pervertidos? —no perdía la sonrisa pícara

    —No te vayas a enojar mamá —dije—. Pero los he visto mirándote tus nalgas cuando caminas o corres, cuando te flexionas ¡o incluso cuando brincas!¡Hasta te han puesto apodos!

    ¿En serio? ¿Cuáles hijo? —preguntó sorprendida

    —Los he escuchado decirte “La nalgame Dios” sobre todo cuando tienes que encorvarte para tocar tus tobillos delante de todos

    —¡jajaja! ¡Pero qué barbaridad! —exclamó

    —¿Y quiénes son tus amigos, cómo se llaman? —preguntó con un poco más de seriedad

    —mamá, son tres —dije—. Los conoces, dos son hermanos gemelos, Ramiro y Luis; son altos, delgados y casi rubios

    —ohhh sí ¡cómo olvidarlos! son muy lindos y caballerosos —dijo— ¿En serio los has visto mirándome mis pompis?

    —Sí mamá —contesté

    —¿Quién lo diría? —preguntó con la mirada perdida— de ellos me sorprende mucho ehh

    —¿Por qué te sorprende? —pregunté

    —Porque siempre han sido muy corteses y educados —contestó—. Siempre se ofrecen para cargar las cajas de balones o para ayudarme en el almacen

    —Sí, ¡pero siempre van detrás de ti! —contesté.

    —¡jajaja! —exlclamó—. Pero porque están pesadas

    —¡Claro que no! ¡se retrasan para mirarte las pompas! —grité— ¿Acaso no te parece raro que se queden contigo por cualquier pretexto?

    —No diga tonterías hijo —Seguro es tu imaginación de adolescente jajaja

    —¿y el otro quién es? —preguntó

    —El otro se llama Alejandro, es mi mejor amigo —contesté

    —Alejandro ehh —dijo mientras meditaba—. Está bien mi niño, no te preocupes, mientras ellos estén aquí no sabrán que existo

    —Muchas gracias mamá—dije a la vez que me retiraba del mini gimnasio, pero cuando estaba por atravesar la puerta, giré la cabeza para darle el último vistazo a mi madre. Miré que ella estaba con una alegría difícil de disimular, y ahí, en ese momento, fue que dudé

    —¿y si todo lo que me contaron fue verdad? —me cuestione confundido

    Más tarde llegaron

    —¡Pero qué casa tienes pepe! —dijo Luis.

    —¿A poco eres rico? —preguntó Ramiro

    —Jajaja, para nada amigos, pero no me quejo, mi padre es un hombre inteligente jeje —me limité a decir

    —muy bien, a ver si después de jugar nos vamos a tu jardín o a la piscina —dijo Ramiro

    —Sí, no veo el problema —dije preocupado, pero debía aparentar tranquilidad

    Alejandro por su parte, miraba los cuadros del corredor; en su rostro se percibía la curiosidad

    ¿Qué tienes? —le pregunté

    ¿Por qué la pared tiene marcas de cuadros faltantes?

    —Es cierto, ¿por qué? —preguntó Luis

    —porque estaba por pintar amigos —nervioso contesté

    —Ahhh —dijo Luis— bueno pues apurémonos, sin embargo Alejandro aún tenía su rostro dudoso

    Una vez en la sala dije —Como soy el anfitrión, yo decidiré el orden de los juegos jajaja.

    —No no —intervino Ramiro— será parejo, un disparejo lo decidirá

    —¿Todos de acuerdo? —preguntó

    Ramiro es entre muchas cosas un hombre con iniciativa, un tanto mandón, un líder nato, si le quitamos su lado pervertido sería sin duda un genio

    —Sí —contestamos todos al unísono

    Así pues iniciamos el disparejo, con el cual sabríamos los lugares de juego

    El primer partido será entre Luis y yo, después contra Alejandro y por último Ramiro

    —¿Pero por qué me toca a mí al final? —dijo Ramiro

    —Porque así es justo, además los partidos durarán en realidad muy poco —dije

    —¡Pero qué estafa! —recriminó Ramiro

    —¿Estafa?, pero si tú fuiste el de la idea campeón jajaja —reí burlón

    —Tranquilo hermano —dijo Luis— sólo tuviste un poco de mala suerte, ya se te pasará

    —Sólo espero que la fortuna me sea propicia —dijo Ramiro preocupado.

    Sin mayor demora empezamos a jugar

    —Amigo, ¿puedo ir a la cocina por algo de beber y comer? —preguntó Ramiro—. Es que no hemos almorzado

    —¿En dónde está tu coci…? —preguntó Ramiro

    ¡GOOOL! —se escuchó

    —¡jajaja, ese es mi Neymar! —gritó Luis

    —¿Viste cómo pasé por esos tres defensas? —Luis preguntó con tono burlón

    Yo enojado por las risas de aquél, apreté mi control, moví los hombros, troné mi cuello, me reacomodé y me puse a jugar como un profesional

    Estaba tan concentrado en el juego que me olvidé por completo de todo lo demás; en ese estado estuve alrededor de 10 min hasta que conseguí empatar

    —¡GOOOL! —grité— Ale, ¿viste eso? después de 20 pases metí gol

    —¡jajaja muy bien! —contestó Alejandro

    ¿Viste eso Rami…?

    ¡Ramiro no estaba! —sentí de pronto un escalofrío ¿y Ramiro?— pregunté angustiado a la vez que miraba por todos lados

    —Dijo que iría al baño y luego por algo de comer —contestó Luis algo enfadado

    En ese momento me levanté del sillón, mientras imaginaba lo peor —¿ y si se encontró a mi madre?, ¿Qué pasará si se entera que la mujer con la que tanto fantasea es ella?

    —¿Qué te pasa José? —preguntó Alejandro— de pronto parece como si hubieses visto un fantasma ¡Hasta amarillo estás!

    —No tengo nada, o bueno, tengo que ir al baño

    —¿Qué, ahora? —Luis preguntó enfadado— no no, tú te quedas aquí hasta que termine

    —¡Pero me urge! —dije—. Lo que en realidad quería era ir a buscarlo

    —Si te vas, pierdes en automático el partido

    —¿y ahora qué hago? —me pregunté— angustiado miré a Luis, tenía la mirada burlona

    —Está bien, me quedo —dije impulsado por mi orgullo

    —Así me gusta —dijo Luis

    Mientras jugábamos por mi mente pasaban los peores escenarios. Me imagina toda clase de situaciones, como a mi madre en el mini gimnasio, siendo observada por ese pervertido mientras con sus pompas expuestas se flexionaba en el piso a paso lento meneando su cadera, e incluso me imagine la reacción de aquel desdichado, seguro una de alegría y asombro por mirar en primer plano lo que tanto le encanta, esas nalgas regordetas —¡Maldición! —exclamé dentro de mí. Y de pronto, aún con esa situación hipotética creada en mi cabeza, sin saber la razón, me imaginé a mi madre sonriendo, como si supiera que aquel pervertido la miraba

    ¿Será posible? —me pregunté—. ¡Ya me estoy volviendo loco!

    ¿Y si ella, después de su rutina, se metió a la ducha? ¿Y si después de bañarse se encuentra con él en medio del pasillo; ella con sus típicas toallas cortas, una cubriéndole la parte de sus pechos hasta la mitad de sus muslos humedecidos, y la otra enredada en su cabello, dejando sólo su flequillo mojadito? Y lo peor de todo, ¿y si ella se asusta tanto cuando lo vea ahí parado con su sonrisa de demente y sus ojos de loco, que en un arrebato suelte las toallas y sin querer muestre su desnudez?

    —¡No puede seeer! —ya estaba hasta sudando

    —¡GOOOL! —gritó Luis— regresé a mi presente

    Luis estaba celebrando con los brazos alborotados

    —Vamos 2-1 jajaja —dijo burlón—. Tu papá ganando jajaja

    Me costaba recuperar la compostura, pero debía controlarme porque si ellos descubrían mi estado, sería cuestión de tiempo para que todo se descontrolara

    —Está bien, me has ganado, ahora déjame ir al baño —le dije

    —jajaja, ¡ve! —me contestó

    Alejandro, por su parte me observaba con esa miradita de detective, con los ojos penetrantes. Quizá sospechaba algo

    —¡He barrido el césped contigo jajaja —dijo eufórico mientras me alejaba de ellos—. ¡Pensé que me darías más lucha jajaja!

    —¡Sabes que te di chance! —Le grité enojado

    —jajaja, lo que tú digas campeón —me contestó

    Nervioso me encaminé de inmediato al gimnasio, quería saber si mi madre seguía ahí, pero cuando llegué no la encontré, ¡No estaba!

    Con una sensación de angustia y duda me dirigí a varias partes de la casa: ya en el corredor del segundo piso, en el que conecta tanto mi habitación como el de mi madre y el baño, escuché sonidos extraños; velozmente, pero con cuidado fui. Mientras me dirigía, me percaté con asombro que Ramiro estaba ligeramente inclinado, dándome la espalda

    Pero qué cojones hace ahí —me pregunté

    ¡Estaba mirando por la puerta del cuarto de mi mamá!

    ¡No puedo ser, seguro ya lo sabe! ¡No! ¡No! ¡Noo! —gritaba dentro de mí

    Mientras la ira me poseía, a paso firme me aproximé a donde estaba él, entre más cerca, más nítida era la escena; el desgraciado estaba tallándose su entre pierna encima del pantalón

    ¡Ese pervertido me las pagará! Sin embargo, justo cuando iba a increparlo, se me ocurrió una idea descabellada ¿y si lo dejo ahí? —me pregunté. Así sabré por fin si mi madre es tan promiscua como dicen. Ya no puedo perder nada, él ya lo sabe, pero aún hay una esperanza. Cuando vea que mi madre es una mujer con pudor y contraría a los que él inventa y piensa, no sólo cambiará su actitud con ella, sino también conmigo. En ese momento me imaginé a Ramiro de rodillas con su rostro intimidado mirando hacia abajo mientras yo con un traje de lujo puesto y un porte de jefe, hasta con bigote y todo recibía sus disculpas mientras inhalaba mi puro cubano ¡Jajaja sí! eso haré —dije con firmeza—. Estoy seguro que mi madre es una mujer respetuosa!

    En cuestión de segundos regresé a la sala con Alejandro y Luis, que embobados no perdían la vista del televisor

    —¿Y Ramiro? —preguntó Alejandro una vez que me vio llegar

    —No lo encuentro amigos —dije—. ¿Y ustedes cómo van?

    —Esto es una tontería —dijo Luis enojado (iba perdiendo el muchacho)

    —Ya me harté de este juego, iré a buscar a mi hermano para ya largarnos —dijo (Luis es pésimo perdedor)

    En ese momento Luis pasó a ser parte de mi fantasía; él estará junto a su hermano arrodillado, pero también reconociendo que yo era mejor en el FIFA

    Entre feliz y nervioso dije —me faltó buscar arriba, seguro está ahí

    ¡Pero qué va! —dijo al mismo tiempo que se levantaba

    —Ale, mientras él lo va a buscar ¿qué te parece si juguemos el último partido? —dije muy seguro

    —va que va —contestó

    Mientras jugábamos me imaginaba a los dos en la peor situación posible; ambos siendo avergonzados por mi madre, quien a brazo firme los regañaba por espiarla.

    Después de 20 minutos cortísimos, de esos que pasan al parpadeo, ambos muchachos, aquellos gemelos traviesos regresaron, estaban bastante agitados y algo nerviosos

    —¡Muuy bien!, seguro los regañó jajaja —dije mientras los miraba

    —¡Pero qué milagro! —Exclamó Alejandro— ya era hora que aparecieran— ¿Pero dónde estaban?

    —Amigo por desgracia nos tenemos que ir —Dijo Ramiro

    —¡qué genial! Están tan desconcertados por los regaños que se van —aseguré con gran alegría mientras les movía la cabeza y mostraba mis dientes relucientes

    Sin embargo, cuando los acompañé a la puerta noté que llevaban una sonrisa de oreja a oreja

    —¿Pero qué? —me pregunté

    —¿ En serio se tendrán que ir? —dijo Alejandro— ¡pero qué extraño!

    Yo preocupado por sus expresiones imaginé lo peor ¡Pero qué hice! —me reclamaba

    —Ahora que recuerdo mi padre está por llegar y si nos ve jugando me regañará —mentí

    ¿En serio? —Preguntó Alejandro, quien estaba mirando a aquellos pillos

    —Sí —dije—. ¿Qué les parece si lo posponemos?

    ¡Lo que quería era que se fueran!

    ¡Fantástico! —exclamó Luis

    —¿Y si nos conectamos al rato? —preguntó Ramiro mientras caminaba con un porte de campeón

    —Claro —dije

    Cuando estaba cerrando la puerta miré a los gemelos, éstos estaban con ojos burlones y sonrisas exageradas haciendo gestos desagradables entre ellos, pero sin bajarme la mirada

    Angustiado de nuevo, me reclamé por mi estúpida idea. Subía mi cuarto, pero antes de entrar, justo cuando giraba la perilla con un desanimo impresionante por mis estúpidas ideas, vi que el cuarto de mi madre seguía abierto. En ese momento la duda se apoderó de mí.

    —¿Los habrá regañado? —me pregunté.

    Era evidente que no podía ir con ella a preguntarle, porque en caso de que sí, ella sabría que yo era consciente de las travesuras de mis amigos.

    Como un espía comparable a James Bond me aproximé a su habitación, eché un vistazo rápido, ¡y vaya locura! ¡Mi madre estaba recostada boca abajo semidesnuda!

    Sólo con un libro en sus manos, una braguita rosa muy pequeña cubriéndole su enorme trasero, ese hermoso con pequitas esparcidas a su alrededor, y una playerita ligera color blanco que dejaba al descubierto gran parte de su espalda baja; verla así con sus muslos fantásticos y con culazo de infarto casi me mata. Con un temor repentino, dejé de mirarla para de inmediato irme a mi habitación

    ¿Pero qué cojones acaba de pasar? ¡Mi madre está fenomenal!

    Un poco más tranquilo le rogaba a los dioses que mis amigos, en caso de no haber sido reñidos por mi madre, sólo hayan visto lo mismo que yo ¿Pero será posible que los dioses me ayuden?

    Después de una hora, en la que limpiaba esto y aquello, mientras trataba de relajar mi mente descartando posibilidades, salí a ducharme.

    Mientras me dirigía al baño, me encontré a mi madre saliendo de su habitación con el mismo atuendo

    —Mi bebé, ¿Ya se fueron tus amigos? —preguntó mientras caminaba lento

    Yo sólo la veía aproximarse hacía mí con esa manera de andar tan femenina, en la que sus muslos desnudos y hermosos se balanceaban junto con sus hombros

    —s… sí mamá —dije nervioso

    —Qué bueno hijo —dijo mientras me daba la espalda

    De inmediato mis ojos miraron sus grandiosas nalgas

    —Oye mamá ¿ellos te vieron?

    —¿Verme? —preguntó mientras mantenía una expresión de duda— Mmm… no que yo sepa mi vida, ¿pero no estaban contigo?

    —Es cierto —dije mientras golpeaba mi frente para disimular

    —Ella aun dándome la espalda, me miró a los ojos, pero cuando alcé la vista, supe que me descubrió mirándole su culazo

    —Pequeño travieso, iré a descansar —dijo con una risita

    De inmediato se encaminó a su cuarto. De nuevo me entretuve mirando sus fabulosos muslos; sus flexiones eran fantásticas, tan provocativas que los latidos de mi corazón se intensificaron

    Después de un baño relajante regresé a mi cuarto

    Una vez ahí me conecté, ahí estaban los chicos platicando por el chat del Facebook

    —Mis amigos, ustedes como son de confianza serán testigos de un vídeo porno de muy alta calidad —escribió Ramiro

    —Sí sí —dijo Luis

    —Es un vídeo amateur grabado en una habitación —escribió Ramiro

    —La madurita que sale ahí es una hembra de infarto —dijo Luis

    —Es como las que te gustan mi querido Alejandro —escribió Ramiro

    —¿muy putas y con su nalgas grandes? —preguntó Alejandro

    —Así es mi hermano jajaja, pero además es blanquita con un par de muslos muy trabajados ehh —contesto Luis

    Por mi parte ya me estaba tocando mi pija por encima de mi pantalón recordando a mi madre, dada la descripción de aquella mujer

    —Pero ya no nos hagas esperar y pone el vídeo —suplicó Alejandro

    —Está bien amigo, sólo no te desesperes —Dijo Luis

    —Les recomiendo que se desabrochen su pantalón porque el show está a punto de empezar —dijo Ramiro

    En cuestión de segundos mandó el vídeo, era uno de 15 minutos aproximadamente

    No tardé nada en darle inicio, pero justo cuando lo hice casi me infarto amigos, pero dela emoción

    El vídeo empezó con una mujer parada justo a la mitad de su habitación, dándole la espalda a quién grababa; no se distinguía nada más allá del cuerpazo de aquella verdadera hembra, porque el vídeo claramente estaba editado, tenía todo borroso a excepción de la mujer bastante apetecible

    La cámara se enfocó primero en los chamorros de ella, unos fantásticos y blanquitos, después, subiendo lentamente la cámara se mostraron un par de muslos tan ricos que daban ganas inmediatas de meterse ahí y deslizar las manos a lo largo de estos; después, con un acercamiento a la imagen se vio en primer plano un culazo hermoso y riquísimo, tan grande y bien trabajado cubierto por una braguita rosita, la cual sólo generó que de inmediato yo recordara a mi madre flexionando sus nalgas cuando caminaba. ¡woow! Sin embargo, en cuanto la cámara se enfocó en la parte superior de éstas, pude percatarme ¡de las pequitas distribuidas a los lados!

    —¡Pero qué! —Exclamé—. ¡Esto no puede ser! ¿Cómo puede ser posible? ¡Ella no es mi madre!

    No obstante no paraba de pajearme

    Después se ve a la mujer “distraída” moviéndose a lo largo de su habitación con una sensualidad impresionante, de modo que el vaivén tanto de su rico culazo como muslos era de lo más provocativo

    —me tengo que secar estas gotitas de mis nalgas —dijo, pero una extraña voz a otra frecuencia se escuchaba. Acto seguido con un pañuelo se secaba su hermoso trasero

    —¿Dónde habré dejado mi blusa? —de nuevo aquella voz rara. Acto seguido se encorvó de manera tan sugerente a levantarla—. ¡Aquí está!

    —Ay me pica mi nalguita —se escuchaba. Con su manita se tocaba rascándose, todo esto lo hacía mientras con su otra mano se quitaba la pinza del cabello, dejándolo caer al mismo ritmo, aquel cabello era largo y castaño. Era evidentísimo que aquella ya sabía de la presencia del tipo grabando

    De pronto la imagen cambio

    ¡Lo había descubierto! Se veía a ella mirándolo sonriente mientras con un dedo le indicaba que pase, no obstante en la parte de sus ojos se veía tira borrosa que encubría la identidad de la mujer

    ¡Es ella! ¡No hay duda! pues esa mujer para aumentar mi desdicha ¡llevaba muñequeras verdes!

    De inmediato el camarógrafo se acercó, mientras una risita femenina muy aguda se escuchaba

    —Te estaba esperando —se escuchó— ahora que por fin llegaste la pasarás en grande.

    —¡Pero qué dices! —dije indignado mientras golpeaba el teclado

    Lo que tanto has deseando por fin lo tendrás, pero con una condición, tienes que dejar de grabar ¿Entendido?

    —¡Pero qué dice mi mamá! ¿por qué? —me preguntaba angustiado, pero curiosamente con la polla en la mano

    Justo cuando el camarógrafo iba a contestar, se ve a ella extendiendo su brazo para taparle con su mano la boca impidiéndole así hablar

    —¡Shhh! Si obedeces te irá muy bien —dijo

    —Está bien ¡Como tú digas! —contestó una voz muy grave con la frecuencia baja

    Jajaja, así me gusta bebé

    —¿Bebé?  pero yo soy tu único bebé —dije aún más enojado

    Acto seguido el desgraciado se guardó su cámara en su bolsillo ¡pero sin apagarla!

    Desde esa posición se veía impresionante el cuerpo de mi hembra, sobre todo sus muslos. Ella a pocos metros de él, tomándose de la cabeza con ambas manos y encorvando su cuerpo, se dio una vuelta completa mostrándole ahora “conscientemente” su cuerpazo. Después de enseñarle lo que estaba a punto de comerse, se hincó, luego puso sus manos en el piso, y ahora como una leona se movía hacia él; en cada movimiento, ella desplazaba su culazo a los lados mientras no paraba de sonreír

    Ante tal escena casi me da una parálisis ¡pero de la excitación! ¡Jamás me imaginé que mi madre fuera tan caliente!

    Una vez a centímetros de la brageta del afortunado, le metió un lengüetazo. El dichoso solo se sobresaltó

    Un sentimiento de envidia me invadió

    De pronto cambió la escena

    Mi mami arrodillada justo enfrente de la polla de aquel campeón, era una larga y gruesa de color blanca muy limpia, se la chupaba con mucha experiencia, pues cada centímetro de esa apetitosa polla se perdía entre sus labios.

    —¡Mmmm! ¡Pero qué rica está! ¡Por eso me encantan las pollas jóvenes, tienen un saborcito particular jajaja!

    —¿Las pollas jóvenes? —me pregunté angustiado—. ¿Quieres decir que te has comido más de una?

    ¡Pero déjame quitarte tu pantalón!

    —¡No! Déjalo así —increpó el camarógrafo—. Así me da más morbo

    Ella con la polla en la boca y sin parar de sorber, arqueó sus cejas en señal de duda

    —¡Estos jóvenes y sus fetiches! —dijo y de inmediato volvió a tragarse la pija

    Estaba claro que el camarógrafo no quería bajarse el pantalón porque si lo hacía la cámara no podría grabar

    Ahora cabeceando con gran Ímpetu sin parar de mamar, le propiciaba un placer indescriptible al dichoso, quien sólo se limitaba a gemir mientras le sostenía su cabello despeinándoselo.

    —¡ohh por Dios, usted es sin duda una profesional! —exclamó la voz

    —No tienes idea mi rey —contestó —. Esto acaba de comenzar. Pero dime, ¿Desde cuándo querías que te la chupara ehh?

    —El muchacho se quedó mudo

    —Jajaja —creíste que no me daría cuenta, llevas semanas mirándome mis pompis

    De nuevo se la chupaba

    —Usted tiene razón, la verdad cada que la veía con sus calcitas y shortcitos se me paraba jajaja; cada que sonreía la imaginaba con mi polla entre sus dientes, que me lamía mis bolas

    —Entonces quieres que te chupe tus bolass ehh —dijo la hembra

    Acto seguido sacó su lengua, enrolló uno de sus dos huevos con ésta y con una habilidad maestra se la metió completita a la boca.

    —¡Por dios! ¡me está volviendo loocoo! —gritó

    Yo, por mi parte, experimentaba varias emociones juntas; no podía parar de masturbarme viendo el vídeo porque aquella hembra de infarto, o sea mi madre me motivaba a continuar.

    En el siguiente cambió de escena se ve mi madre ahora ¡con dos pijas! muy similares metidas al mismo tiempo en su boca

    ¡Pero qué hace! —Exclamé. Mi madre no dejaba de sorprenderme.

    Se ve que se esforzaba bastante en mantener las dos al mismo tiempo mientras daba una succión sublime, tan increíble que gotitas se desbordaban involuntariamente de sus ojos. Después de entretenerse así durante algunos segundos, casi un minuto o dos, se las sacó con mucha lechita escurriendo en tiritas directo de su boca llena de baba, pero para enseguida tomarlas con sus manos del tronco, levantarlas y clavar su rostro justo debajo de aquellos huevos sin parar de sacudir su cabeza abruptamente de izquierda a derecha. Con una sonrisita que evidenciaba sus dientes blanquitos les propiciaba un placer a los tipos

    ¡No había duda! ¡Se trataba de Ramiro y Luis!

    —¡mmm pero qué ricos huevitos me estoy comiendo! —tan grandes y limpios

    De repente se paró, se desabrochó su brasear liberando sus hermosos pechos, unos muy abultados con los pezones rositas y muy paraditos

    —¿Se van a quedar mirando? ¿O qué van a hacer? —se escuchaba la voz

    Ante esos cuestionamientos uno de los dos se hincó, le tomó una de sus ricas tetas, y como si se tratase de un bebé con una impresionante sed, comenzó a darle succiones a aquel pezón; se las daba tan salvajemente que parecía un chupete. A pesar de que los ojos no se notaban, era evidente que mi madre estaba en un éxtasis sin igual. El otro, el de la cámara, seguro Ramiro, no dejaba de follarle tremendamente su boquita, pero ella con maestría aguantaba las embestidas. Lo único que fue capaz de oírse fueron los sonidos ahogados que mi madre emitía. Aquella escena duró alrededor de 2 minutos, después de los cuales uno podría jurar que la lechita que se bebía del pene de Ramiro, Luis se la sacaba ya procesada por el pezón

    Al siguiente cambio de escena se ve a ella parada con las piernas un tanto separadas, encorvándose un poco para darle un besito a Ramiro mientras Luis hincado justo atrás de ella le bajaba su delgada braga a la altura de sus rodillas, para de inmediato estampar su rostro (también borroso) directo en su intimidad.

    Era la primera vez en toda mi vida que miraba la conchita de mi mami, estaba rasurada, muy limpia y blanquita. ¡Sin duda mi madre tiene un cuerpazo de infarto!

    Él metiendo su lengua en lo profundo de mi mamá la alternaba en sus dos agujeritos, sin dejar de amasar con sus manos aquellas regordetas nalgas

    —¡Por favor continúa! —se escuchaba la exclamación de aquella zorra—¡Me encanta cómo mueves tu lengua! ¡Ahh! ¿Pero dónde aprendiste a hacerlo así ehh?

    —¿Conoces los danoninos? —preguntó uno

    —¡jajaja! ¡A mí me encanta comerme este manjar! —dijo otro mientras le metía una nalgada durísima

    —¡AY con cuidado! —Exclamó—. ¡No me la vayas a deformar ehh!

    —¡Cállate! —grito Luis—e stas nalgas ahora son mías y yo hago con ellas lo que yo quiera ¿Entendido?

    En seguida aquel bruto le metió una serie de azotes a esas nalgas en alternancia, que en lugar de indignar a mi mamá, le provocaba jadeos

    —¡Pégale más duro Luis! ¡Dale su merecido! —Exclamé

    —¡Ahh! ¡Qué rico mi bebé! ¡Pégale más duro a tu maestra! ¡Castiga a esta hembra!

    —¡Me moría por azotarte! —dijo Luis—. No sabes la cantidad de veces que te quise bajar tus calcitas mientras corrías y azotarte tus nalguitas.

    ¡jajaja! —Entonces esta es tu oportunidad bebé—. ¡Dame mi castigo!

    La siguiente escena fue brutal, pues el camarógrafo tenía en primer plano el culazo tan blanco y carnoso penetrándolo sin piedad

    El cuerpo de aquella hembra respondía a las embestidas con elegancia pero sin perder el ritmo

    —¡Así!¡Así! ¡Dámelo todo! ¡No te detengas! —se escuchaba

    —jajaja ¿te gusta putita?

    ¿Cómo me llamaste? —contestó sobresaltada

    —PU TI TA —contestó la voz—. Eres un PU TI TA, siempre calentando a todos con esa manera de andar, pero ahora te toca tu castigo ¿Verdad hermano?

    —Sí —de inmediato le estampó su polla en su boca

    —¡Calla y sigue chupando jajaja!

    —Ella obediente recibía arremetidas de las más morbosas, en las que por cada una de estas sus deliciosas nalgas rebotaban con los muslos del camarógrafo creando un sonido espectacular.

    —No quie… no quiero que me vuel… vuelvan a llamar ¡¡ASÍ!! —Dijo mientras era taladrada a gran velocidad. El erecto pene de aquel salía casi por completo para enseguida volver a meterse en su cavidad

    —¡Shhh! ¡No pares de chuparme PUTITA! —Dijo Luis. Mi madre obediente continuó disfrutando de aquel pene

    En ese momento deseaba ser yo aquel que le destrozara su conchita por tanta arremetida, quería castigarla por lo hipócrita que era

    La siguiente escena fue el colmo del éxtasis, pues se veía a ella dándole la espalda a la cámara montando a uno de los dos. El pene erecto del dichoso entraba y salía de su conchita a un ritmo lento. Ver aquel culazo rebotar junto con los gemidos de mi madre, quien sin duda disfrutaba cada sentón, me dejó loquísimo, puesto que por cada movimiento de ella, uno que iba de arriba hacia abajo, no sólo sus increíbles nalgas vibraban y se flexionaban al ritmo de las bolas de Luis, sino también ¡su cabello largo se movía! Se desplazaba de lado a lado creando una imagen hipnótica.

    En seguida se ve al camarógrafo, es decir Ramiro, acercándose cada vez más a mi madre, dejándome apreciar así esa hermosa espalda e increíbles nalgas de cerca, una vez más pude mirar en primer plano sus pecosas nalgas ¡En serio está increíble mi mami!.

    Estando a un metro de ella, él caminó al costado de la cama; de tal manera se le veía cabalgando a Luis que su boca abierta y sonriente no paraba de emitir jadeos cachondos, mientras la cámara se enfocaba en su increíble perfil en movimiento, destacando su muslo blanco y ahora sudoroso. El pobre de Luis estaba en éxtasis tal que en cualquier momento podría acabar. Pero justo cuando creí que ya terminaría, de pronto Ramiro, dejó su celular en alguna parte con base y una vez que se cercioró que estaba bien fijado, se incorporó a tan impresionante, escena.

    Mi madre tan espectacular, sin dejar de moverse de pronto sintió una verga tocar su anito rosadito

    —¡Pero qué haces! —dijo sorprendida, pero también enfadada—. Por ahí noo, por ahí está prohibido

    ¿Prohibido? —preguntó burlón

    Prohibido está tener semejante culote a la vista y no taladrarlo jajaja —dijo el otro

    —¡Dije que noo! Ese hoyito lo tengo reservado muchachos —dijo mientras con una mano, pero sin detener sus sentones, se tapaba su anito rosadito tratando de obstaculizar el paso de la otra polla, la cual desde ese ángulo parecía una hábil serpiente tratando de entrar a una madriguera de ratones para darse el mejor manjar de su vida

    —Muchachos, si siguen de necios no lo volveremos a hacer ehhh —dijo

    —¿Volverlo a hacer? —me pregunté— No cabe duda que mi madre es una ¡puta!

    En ese momento me corrí desbordando tanta leche que incluso saltó hasta la pantalla

    —Está bien —dijeron— pero con una condición

    ¿Ahh sí? Y cuál es esa condición —preguntó mi madre

    Debes dejarnos acabar en tu boquita —dijeron mientras sonrientes se miraban entre ellos

    —Ay ¡Estos jóvenes y sus fetiches! ¡Está bien!

    Ellos alegres después de chocar sus manos en señal de victoria, bajaron a mi madre al piso, en una posición donde la cámara la captara completa. Cada uno se puso a la altura de un hombro y con ímpetu comenzaron a jalarse las pollas. Sin embargo dado la tardanza, mi madre desesperada haciendo muecas decidió ayudarlos, primero usando las manos y luego su boquita, hasta que provocó las corridas intensas de aquellos

    Aquellas corridas juntas llenaron de leche la carita de mi mamá, quien sorprendida por la cantidad de leche se quedó muda

    Y de pronto terminó la emisión

    Me quedé impresionado un par de minutos mirando la pantalla

    —¿Pero qué fue todo eso? ¿Estaré alucinando? ¿De verdad era mi madre? ¡Pero claro que sí! ¡Es una traidora! ¡Una traviesa y tramposa! —Exclamé

    INDIGNADO, pero limpiando mi corrida, decidí comprobar lo putona que podría llegar a hacer y además de todo ¡tenía que castigarla por su doble cara!

    CONTINUARÁ

  • Torneo de pollas para mi prima Lara

    Torneo de pollas para mi prima Lara

    Después de la comunión, a los días Lara me escribió por whatsapp y me dijo:

    —hola, ¿que tal? oye este sábado hay un torneo infantil en mi colegio, era por si queréis ir y pasar un buen rato por ahí.

    —Hola, ya sabes a la marchica, y como siempre con ganas de reventarte ese culo tan tragón que tienes! Así que si tengo que ir a ese colegio ¡voy!

    —mmm… y yo! de gozar tu polla taladrándome sin parar!! Pues vente y soy toda tuya y bueno te proponía este plan, porque ya sabes que estará lleno de padres, y bueno madres también, pero ya sabes me interesan más las pollas, así que me gustaría estar toda la tarde recibiendo pollas desconocidas, aunque muchas serán conocidas, asique te pido que me ayudes a divertirme esa tarde, que dices?

    —Ay Lara, que putilla, que eres, pues claro que te ayudare, es más, te planeo la tarde yo, pero no te voy a contar nada y ya sabes que alguna sorpresa siempre te daré…

    —eso es lo que quiero, ser la más putilla de mi colegio y que nadie me quite ese honor! Genial, me encanta que me organices este tipo de juergas…es sinónimo de éxito absoluto.

    —nos vemos el sábado, y dale recuerdos a tu coño!

    —de acuerdo, sóbate la polla a mi salud!

    Llego el sábado y decidimos quedar en el colegio directamente sobre las 18.00, al llegar el saludo con Lara estaba claro, nos cominos la boca literalmente y su mano fue directamente a saludar a mi polla y mi mano agarro su culo con fuerza. Ya después conversamos y ella me dijo:

    —Buff, llevo todo el día cachondisima, además ahora mismo llevo dos vibradores encendidos en mis orificios, que me están dando un placer bestial!!

    Me pegue a ella y dispuesto a comprobarlo, metí mi mano por detrás del pantalón de chándal que llevaba, luego supere su braguita y llegue a sus orificios, sintiendo que estaban rellenos y también note la vibración leve pero continua.

    Después ya entramos al colegio, primero al pabellón, que había partido y las gradas llenas. Seguidamente al patio, el cual, es inmenso, igual había 6 canchas de baloncesto y las 6 en acción y todas llenas de gente alrededor. Lara al ver tanta gente, se acercó a mí y me dijo:

    —Cuantos papis hay, para poder cumplir mi fantasía, quiero ser empotrada por todos!! Voy a ir hablando con alguno que conozco y les voy a citar en el almacén y después que el boca a boca corra como la pólvora

    —antes de que te vayas, de momento díselo a 5 hombres y les dices que acudan al almacén en media hora, después vas al almacén que te estaré esperando

    Lara acepta la primera proposición de la tarde y hace lo pactado, se acerca al primero, que ya se conocían y muy a fondo y le dice:

    —Tengo ganas de ser empotrada, ven solo al almacén en media hora, me follas y luego vas diciéndolo por ahí, que en el almacén hay un putita con ganas de polla.

    El hombre sonríe mientras escucha y no le contesta nada, solo le guiña el ojo. Seguidamente Lara se fue a buscar a otro conocido y así sucesivamente hasta que se lo dijo a los 5 hombres, que había acordado y después fue hacia el almacén deportivo.

    Mientras yo directamente me fui al almacén y nada más llegar vi varios potro, esas cosas para saltar en educación física, además también vi cuerdas para saltar a la comba y más cosas, pero fueron suficientes para pensar “si Lara quiere ser empotrada, no voy a ser yo el que le quite la idea!” Reúno todo el material que pretendo usar y espero a que venga Lara, no tarda mucho y al verme, me come la boca y entre morreo y morreo me dice:

    —Tenemos 15 minutos para que me empotres! Tú vas a ser el primero de muchos!

    No pierdo ni un segundo y la despeloto y antes de que se lanzara a por mí polla, la sujeto y le digo:

    —Para!! Has dicho que quieres que te empotre y eso voy a hacer, asique quietecita y déjate hacer!!

    Me hizo caso, me escucho y puso una carita de zorrita impresionante, la lleve al potro y la tumbe, haciendo que sus piernas quedaran abiertas a la par que las patas del potro y su pecho coincidiera con toda la parte blanda del potro. Al verse así, no decía nada, pero su cara era todo un poema, toda excitación. El siguiente paso fue sujetar sus piernas a las patas con cuerdas de saltar a la comba, un par rodeando su cuerpo y otro par en plan esposas para las manos unidas a las patas delanteras y por último, como ya llevaba la idea, me había metido al bolsillo, antes de salir de casa, un par de pinzas para sus pezones. Una vez terminada la obra de arte, le digo:

    -Qué te parece? Puede follarte todo el colegio y sin que tú puedas impedirlo!!

    —Buff, no aguanto más!! Quítame los vibradores y reviéntame

    Le concedo el honor y se la incrusto entera y agarrándome de las cuerdas de su espalda empiezo a follarla locamente hasta que le lleno el coño con mi lefa, que casualmente en ese momento entran los 5 hombres con los que había quedado aquí, asique una vez que Lara recupera la respiración de mi follada, les dice:

    —Venga a empotrarme de uno en uno, me encantaría que fuerais de dos en dos pero estando así atada, no puede ser!! Ohhh, que ganas de polla tengo!!

    No perdieron el tiempo y uno que ya venía empalmado, se la metió entera de un golpe y agarrándose de la cuerda, comenzó la follada bestial. Mientras a alguno que le faltaba aun un poco para que la tuviese a tope, se la puso en la boca y Lara, sin que se lo pidiera, abrió la boca y empezó a saborear polla, aunque se la tragó, gracias al movimiento salvaje del que le follaba. Y así uno a uno iban pasando o directamente a su coño o culo, o haciendo una previa visita a la boca de Lara.

    Una vez que los cinco empotraron a Lara, no hizo falta llamar a nadie, ya que, los baños están al lado del almacén y los gemidos y los gritos de Lara se oían desde la otra punta del colegio, asique, un hombre tras otro, iban follando el maltrecho coño de Lara, pero ella seguía pidiendo más, pero yo le dije:

    —Fin, loca, que estas loquísima!! Pero yo más y esta es solo la primera parte, ahora toca la segunda, la cual, creo que va a ser novedosa para ti!!

    —Siii, haz lo que quieras! Y tienes razón, sé que mi coño estará a punto de reventar!! Pero me encantaa!!

    Escuchándola, me acerque la jaula de balones, la vacié y le puse una colchoneta en el fondo y después fui desatándola, bueno las pinzas en sus pezones se las deje y le dije:

    —Ahora vas a meterte en esta jaula, si necesitas ayuda, apóyate en mí.

    Una vez dentro, volví a sujetar a los barrotes, tanto sus piernas como sus brazos y empecé a mover la jaula hacia la puerta, Lara al verlo, le dijo, un poco preocupada:

    —oye, no me iras a sacar al patio, así no? que hay muchos niños!!

    —anda loca, como voy a hacer eso, nos vamos a un vestuario, en especial, a las duchas

    —Ahh vale, que estas muy loco, y eres capaz! Buff aunque no tengo ni idea la sorpresa que me tienes preparado.

    Una vez dentro, que aún me costó, ya que la puerta era más pequeña de lo que pensaba, pero finalmente lo conseguí. Y al llegar, estaba todo como lo había planeado, la zona de las duchas estaba llena de gente, incluso mujeres y todas desnudas, al verlo Lara, dijo:

    —Guauuu… otra mega orgia!! Genial! Pero esto no es nada nuevo para mí! Aquí hay gato encerrado!!

    —chica lista, ya te aseguro que por hoy se acabó el follar!!

    —joder!! Entonces que hacemos aquí!!

    Hice una seña, como había acordado con los primeros cinco hombres que empotraron a Lara y se acercaron y se pusieron alrededor de la jaula. Yo también me hice hueco alrededor de la jaula y dije:

    —a la de 1, a la de 2 y a la de 3!!! Que comience la lluvia!!!

    Mi polla y la de otro comenzaron a salir líquido, impactando en el cuerpo de Lara, la cual, de primeras dijo gritando:

    —Buahh!! Que guarros!! Parad!! Cabron, no me esperaba estaaa… bugg, no me apuntes a la bocggg,

    Parecía no gustarle, pero no acabo la sorpresa, había preparado un palo, de tamaño considerable, asique cuando acabe de mearle y dejar el hueco a otro, cogí el palo y me puse delante de ella y empecé a introducirle el palo por el coño, empezando un mete saca divertido, asique ahora Lara, tuvo un cambio radical de actitud:

    —Mmm que gustoo… ese palo!! Dame más!! Así si!! Ya podéis hacerme lo que queráis! Pero no pares de machacarme el coño… buahhgg otro trago de pis, que asco!! Ohh que gusto, dame más!!

    Lara estaba extasiada, entre el placer que le daba el palo en el coño y el asco que el daba tragarse la orina de todos hombres. Pero el espectáculo no acabo ahí, porque como he dicho también había mujeres, asique con ayuda de un par de hombres, una mujer se subió encima de la jaula y se puso en cuclillas y comenzó a mear también encima de Lara y a todo esto sume otro palito metido en el culo, cosa que le llevo al éxtasis máximo y ya le daba igual si tragaba pis o lo que sea:

    —siii!! Llenarme la boca de vuestro pis asqueroso!! Guarros y tú, si tú, que pedazo de guarra eres!! Buahh!!!

    La lluvia dorada no paro durante mucho rato, la mayoría hombres, pero de vez en cuando alguna mujer también se animaba. Pero ya era de cerrar el colegio, ya que, habían acabado todos los partidos. Asique también era hora de acabar aquí también asique, dije:

    —los que estáis meando a Lara seréis los últimos. Muchísimas gracias por colaborar para que Lara siga la siendo la puta y guarra del colegio!!

    —De nada!! Pero Lara es y será la más puta del universo!!

    Hubo aplausos y vitoreos, ya que mientras abrí la jaula y salió Lara y ya de pie, hizo reverencias y agradeció todos los cumplidos.

    Una vez que todo el mundo se fue, quedamos ella y yo y le dije:

    —Bueno, que te ha parecido la sorpresita? Al principio no te ha gustado mucho, pero en el momento que te follado el coño con el palo, ya te daba todo igual, no?

    —Joder! Es que no me esperaba que fuerais a bañarme en orina! Y claro, me ha dado asco!! Pero eso, en el momento que me tocas la tecla, ya me dejo llevar!! No sé, si hubiera tenido una polla taladrándome y empiezas a mearte en mi cara, por ejemplo, igual lo hubiera tomado de otra manera. Pero bueno, ha estado muy bien, igualmente!

    —Me alegro que te haya gustado, aun con esos matices. Bueno te das una ducha o quieres irte con este olor a meados por ahí?

    —Pues claro que me voy a duchar, so guarro, a donde voy a ir así, todo el pelo chipiado de pis, pero tengo un último deseo, es follar contigo bajo la lluvia del agua de la ducha!

    —Encantadísimo, tu cuerpo no se puede rechazar nunca!!

    Lara se apoyó con las manos en la pared, con una mano pulsando el pulsador del agua y yo por detrás de ella se la endiñe hasta el fondo, pero a ritmo muy diferente que antes, este polvo que estábamos echando era más con amor, cariño. Gemidos muy sentido por los dos y con orgasmos por parte de los dos muy amorosos.

    Ya después le ayude a ducharse de arriba abajo, donde me dejo frotarle todo su cuerpo y aun antes de secarnos y vestirnos, tuvimos que follar de nuevo, ya que, el solo frotarnos el cuerpo, nos había encendido de nuevo.

    Al salir, nos estaba esperando Claudio, Conchi y Víctor, y Lara dijo pensativa:

    —Tengo dudas de si habéis entrado al espectáculo que hemos montado, si es así, como es que no habéis entrado??

    Su madre dijo:

    —Sí que hemos entrado, es más, yo también me he meado encima de ti, ha sido algo, no sé cómo explicarlo, buff… me he meado encima de mi hija!! Pero bueno a lo que iba, que nos hemos tapado un poco la cara, para que no nos reconocieras y siguieras disfrutando como lo estabas haciendo!!

    —Ahh, me hubiera extrañado, con lo salidos que estáis vosotros también, para perderos este tipo de fiestas!! Bueno, vayamos a tomar algo por ahí. Y por cierto, papa, mama y novio, me debéis una meada cada uno

    —Eso está hecho hija, yo no tengo problemas, además desde que me metes tu orina en el culo, para que mi intestino volviera a funcionar.

    Ya no hubo más piques entre familia y hacer hincapié, en la última frase, ya que, Conchi tenía problemas intestinales y ningún médico daba con la tecla, hasta que uno le propuso que inyectara orina por su ano y casualmente comenzó a funcionar.

    FIN

    P.d. Espero que vayan gustando mis fantasías. Un saludo y gracias.