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  • Iniciando a nuestros hijos mellizos (7)

    Iniciando a nuestros hijos mellizos (7)

    Fin de la velada de confesiones:

    –Olvidaba preguntarles. La reunión con la pareja que iniciaron comentaron que fue diferente a todas. ¿Porque eran jóvenes?

    –No precisamente hija… fue porque eran sus hijos y estaba pensando que ellos sean quienes te inicien. Mi hija abrió sus hermosos ojos y nos miró a ambos. Abrió la boca, se bebió el contenido de su copa de golpe, la puso en la mesa y fue al baño dejándonos helados.

    –¿Por qué le dijiste? –Pregunto mi esposa.

    –La promesa era confesarles todo amor, y me parece que ella no solo nos entiende, sino que quiere participar. ¿O prefieres que le diga que solo fue una broma ahora que regrese?

    –Me parece que tiene demasiado por procesar y estoy entendiendo que no solo aceptas que entre en el ambiente y que apoyemos su decisión, sino que deseas que se involucre con nosotros como Juan y Martha lo hacen, al confesar que fue con sus hijos y además sugerir que sean ellos la que la inicien ya es otro esquema.

    –Tienes razón, no sé en qué estaba pensando.

    –Te conozco de sobra, sé que te excita la posibilidad de involúcrala.

    –Y a ti no?

    –Si, lo reconozco solo que aún no sé en qué medida y hasta donde, siento miedo es un paso muy fuerte.

    –Confeso ahora una afligida esposa y madre, me parecieron totalmente lógicas sus dudas.

    –Nos faltó platicar entre nosotros hasta qué punto debíamos confesarles –Agregue afligido.

    –Es en serio?!… sus hijos? –Mi hija se sentó de golpe interrumpiendo nuestras cavilaciones, al sentarse abrió sus piernas de forma más masculina que femenina debido a la torpeza causada por el vino, usando su misma copa tomo mi botella de whisky arrojo dos cubos de hielo y se sirvió generosamente.

    –Ten cuidado hija no me gustaría que mezcles vino con whisky. –Recomendó su madre.

    –¿Tienen alguna foto de la reunión o eso es demasiado pedir? –Preguntó con una media sonrisa. Era evidente que el vino le había hecho efecto.

    –No Sandy, no hay registro de la fiesta, no solemos tomarnos fotos o videos. –Respondí

    –Y si les digo que me parece excitante que sea real que lo hicieron con sus hijos?, ¿qué me excita que la pareja joven a la que iniciaron sea ellos?

    –¿En verdad? –Pregunte confundido jamás espere esa reacción

    –¡Sí, si es que se pusieron a follar todos como lo contaron y que quizá pasaron más situaciones me pone a tope! –Su mirada era turbia, se bebió de golpe el whisky, nunca la había visto tomar tanto, de nuevo me sentí culpable.

    –Te prometí que no hay nada que ocultarte y te lo voy a cumplir, puedes unirte a nuestro estilo de vida dentro del ambiente swinger si lo deseas, ya sabes que no tenemos secretos. –Continue

    –¿De verdad? –Preguntó Sandy con ojos que se iluminaron.

    –Claro que sí, si eso te excita y si crees que estás preparada.

    –¿Podemos platicar mañana?… Me siento un poquito mareada y ya es hora de dormir.

    –Por supuesto mi amor. –Dije acercando mi cara a la de mi hija y dándole un beso en la mejilla.

    –Buee… nas noches, los amo padres, jejeje estoy borrachísima! –Se puso de pie, nos dio un beso y un largo abrazo, se quedó sobre mi regazo un tiempo, me miró fijamente tratando de abrir los ojos congelando una sonrisa burlona en su cara, su mirada me cautivo, deseé besarla en la boca, por suerte me contuve.– ¡Te amo papi!

    –Buena noche hija, descansa, ¿en verdad te sientes bien? –Le dije al verla caminar torpemente rumbo a la escalera

    –¡¡Estoy perfecta!!… perdón! nada de qué preocuparse, la conversación que tuvimos no me quita el sueño. –Nos lanzó un beso y subió a su habitación.

    –Amor… no puedo negarlo, me excita la idea que se integre, debemos ser cautelosos y guiarla, quizá Juan y Martha nos puedan ayudar o asesorar –Le dije a mi esposa.

    –¿De verdad lo crees? No hemos desmentido que sea real o broma.

    –Dejemos las cosas así, quizá mañana piense que lo soñó y ya veremos cómo lo abordamos.

    –Me parece bien de momento.

    –Y decida lo que decida respetemos su decisión.

    –Tienes razón, debemos dejar que la noche nos ayude a pensar… me daré un baño te espero en la habitación no tardes.

    Acomodé un poco el desorden que hicimos por la reunión, salí a tirar las botellas de vino y tomar un poco de aire fresco y reflexionar sobre lo que vivimos, me detuve un momento en el patio, respiré profundamente y traté de procesar todo lo que había sucedido. Me sentía confundido, emocionado y culpable al mismo tiempo. La imagen de mi hija borracha y sensual seguía rondando en mi mente. Me preguntaba qué había sido lo que la había llevado a reaccionar de esa manera. ¿Era solo el vino o había algo más detrás de sus palabras? Debía hablar con mi esposa sobre esto.

    Por momentos me embargaba la angustia de lo que rompimos como familia y por la otra seguía latiendo en mi la excitación. Habíamos confesado a nivel de detalle nuestra participación en casa de Juan y Martha, nuestros dos hijos sabían nuestro más íntimo secreto y eso nos daba vulnerabilidad y me di cuenta que jamás nos verían iguales, no lograba calcular los daños y por otra parte mi hija sabia un secreto que lo hacía aún más oscuro, aun había la posibilidad de decirle que todo era una broma no quedo del todo claro y entonces me llegaba la imagen de su cara, su cuerpo erótico y sensual que emanaba sexo a raudales, no se definía aun en mi cual era el deseo que me causaba, deseaba realmente poseerla?

    O ver su evolución como lo hice con su madre que, de ser una mujer hermosa y tímida, mi más valiosa posesión con la que fui mucho tiempo un esposo sumamente celoso y reprimía hasta su forma de vestir, a convertirla en lo que ahora era; una esposa sexual y pervertida dispuesta a complacerme en todo y a ser compartida en intercambio de parejas en el ambiente swinger y ahora incluso estar dispuesto a incluir a un tercero en la cama. Regrese a la casa, entre a la habitación de Enrique vi que dormía profundamente, frente a su habitación está la de mi hija, jamás entraría sin avisar, cuando pasaba de largo un leve zumbido me hizo pegar la oreja a la puerta.

    Me parecía escuchar algo y su voz, el zumbido de algo parecido a una rasuradora llego a mí y un gemido apagado, mi hija usaba sin duda el vibrador, había sido demasiado para ella, seguramente necesitaba desahogar su calentura, temí que me descubriera husmeando y me dirigí a nuestra alcoba, al entrar sentí la combinación de perfume y feromonas que inundaba la habitación el solo entrar y ver a mi mujer que me esperaba en la cama en un sexy neglige untándose crema en cara y cuerpo de inmediato me erecto, me duche rápidamente y salí desnudo y listo.

    No hubo más palabras ni preámbulo le abrí las piernas con desesperación haciendo a un lado su pantaleta bastaron unos cuantos empellones contra su vagina y me corrí como poseído. Me araño la espalda, chocaba su cuerpo contra el mío buscando desesperadamente la dureza de mi hombría, sus largas uñas se hundieron en mis nalgas desnudas hasta lastimarme, necesitaba más, dure muy poco, no soy para nada de eyaculación precoz, trate de seguir empujando mi verga semierecta para complacerla hasta que agotado me detuve.

    –Nooo no te detengas!! ¡Aun no termino! –Suplicó.

    –Es… pera amor.

    –¡Chúpame! –Me jalo bruscamente de los cabellos colocando mi cara en su vulva, la chupé hasta el cansancio, sentí como se venía en mi boca a chorros, jamás había visto tan excitada a mi esposa y eso ya es una medida muy grande.

    –Masss amor! ¡¡No te detengas mas!! Sin lograr una erección del todo me sentía nuevamente excitado, mi mujer es una droga, la voltee y me sumergí entre sus nalgas abriéndolas con brusquedad, le frote el ano y con la palma de la mano su empapada vagina introduciendo dos dedos hasta arrancarle otro orgasmo sus gritos se debían escuchar a varias casas esta vez no le importo, necesitaba liberar su energía acumulada, definitivamente ya no llenaba del todo a mi mujer, había escalado nuevos niveles.

    –¡Amor… saca la verga de hule, métemela! Salte de la cama obediente y saque de uno de los cajones del ropero uno de sus juguetes de hule y se lo metí sin compasión.– ¡Si métemelo todoo! –Escuché unos pasos en el pasillo, me detuve un momento.– ¡¡¡No lo saques Miguel!!!… métemelo¡! ¡¡méteme tu verga también!! –Jamás había usado esa palabra fue demasiado, ya estaba nuevamente erecto la monte en posición de misionero y la follé como animal, nos besamos apasionadamente, sus gemidos no cesaban, le puse el miembro de hule en la boca y lo chupo.

    –Asii amor que ricooo, no pares!!

    –Amor… parece que escuche a alguien… espera un poco…

    –¡¡No me importa… follame!! No te detengas. –La monte sobre mi para acariciar sus bellos senos que me encantan, en cada empalada gemía, le volví a dar el consolador de hule de apariencia totalmente natural, lo chupo con avidez.

    –¿Te gustaría que fuera real? –Le pregunté.

    –Mmmm. Siii –Se acerco para besarme sin dejar el consolador–Tengo algo que confesarte…

    –Dime amor… dime tus fantasías me encantan –le supliqué casi a punto de venirme.

    –Me da… un poco de pena… es solo una fantasía okey? ¡¡besa conmigo esta verga… imaginemos que es la de Juan… o Mario quiero verte mamar una vergaaa!!

    –What!!?…

    –Por favor… es solo una fantasía –Había olvidado que además estaba un tanto borracha mi esposa y… me excito lo que me pidió fue algo extraño ya que soy totalmente heterosexual…

    –Siii… dámela –Le pedí y me la metió en la boca

    –Chúpala… así amor –Se la volvió a meter en la boca para enseñarme cómo hacerlo pasando la lengua por todo el aparato la textura era realmente a la de un pene humano, con venas, dureza y la vez flexibilidad.

    –Sii te ayudo –La chupamos entre los dos e imité como ella lo hacía incluso besándonos al hacerlo juntos. Mi esposa se corrió quedó temblando sobre mi pecho gimiendo y ronroneando como gatita, enseguida me corrí yo, sin saber a ciencia cierta si me salió semen, pero la sensación fue fantástica, el corazón parecía salírseme del pecho no me importo también gritar…

    Nos fuimos calmando nuestras palpitaciones se unieron en una sola, nos besamos con verdadero amor y pasión. Volví a escuchar unos pasos sordos que se alejaban y el sonido de una puerta que alguien cerro con cuidado.

    Continuará.

  • Los hijos de mami: La fanática

    Los hijos de mami: La fanática

    Si creías que ya habías leído todo lo que tenías para leer de Dayana y de su particular familia, pues déjame decirte que estas terriblemente equivocado. La milf culona aún tiene muchas historias que contar y muchísimo amor materno para darle a sus amados hijos.

    La siguiente historia comenzó una noche cualquiera, en la que Dayana y Nacho se estaban preparando para dormir.

    “querida… te veo un poco tensa” dice Nacho “¿quieres que te dé un masaje?”

    “¿Qué es lo que quieres?” pregunto la milf

    “¿Cómo?”

    “Cada vez que me ofreces un masaje es porque quieres pedirme algo, así que mejor dime de una vez que es lo que quieres”

    “veras, resulta ser que Naty, una de mis amantes de 20 años…”

    “¿ya te la cogiste? ¿Cómo estuvo?” pregunto, con curiosidad y morbo

    “¡déjame terminar, carajo!… Es una gran admiradora tuya, se vio todas tus películas, y aspira a entrar a la industria del porno siguiendo tu ejemplo”

    “¡cómo se nota que esa chica tiene muy buen gusto!”

    “y yo, al ver la gran admiración que ella te tenia, la invite a comer a nuestra casa mañana por la noche para que pudiera conocerte. Además, podrías presentarle a tus contactos para que se inicie en el mundo del porno ¿no lo crees?”

    “¡pero por supuesto! Cualquier cosa por una fanática. Mañana mismo me ocupo de limpiar la casa y de preparar la cena”

    “¡eres la mejor!” exclamo contento Nacho, y abrazo a su esposa

    “pero dime ¿te la cogiste o no?”

    “si, y estuvo muy bueno el polvo”

    A la noche siguiente, toda la familia se encontraba bien vestida para recibir a su invitada de honor pero, mientras Nacho y Dayana le estaban dando los últimos retoques a la comida, Ale y Valen se encontraban sentados en el sofá de la sala, mirando la televisión.

    “chicos, cuando la invitada llegue, quiero que apaguen la tele y se vengan a sentar a la mesa” dijo Dayana “¡y más les vale que no me lo hagan repetir, porque ya saben lo que pasa!”

    “¡si, mama!” exclamaron los dos hermanos al unísono

    “hablando de eso ¡no quiero que le hagas nada a nuestros hijos mientras Naty este aquí!” exclamo Nacho

    “¿Cómo?” pregunto ofendida Dayana “¿acaso se te olvida que teníamos un trato? Yo te dejaba cogerte a cuantas putas quisieras y tú, a cambio, me dejabas darle mi “amor materno” a nuestros hijos cuando quisiera, donde quisiera, y en el momento que quisiera”

    “lo sé pero, si ella te ve cogiendo con nuestros hijos, se asustara y no quera seguir siendo mi amante ¡no es normal lo que tú haces!”

    “¡tampoco es normal que un hombre invite a su amante a comer a su casa, y menos en presencia de su esposa e hijos!”

    “¡tienes un punto!” exclamo él, y luego se le ocurrió una idea “de todas formas, solo tienes que contenerte por un par de horas. Después de que hayamos cenado y que tu hayas hablado un rato con Naty, yo me la llevare a un motel, y tú te podrás divertir con Valen y con Ale todo lo que quieras”

    “tendría la cama matrimonial para hacer un trio… ¡muy tentador!” exclamo ella, mientras consideraba la idea “¡está bien, hare lo que me dices! Pero más vale que nuestros hijos se comporten, porque ya sabes como castigo la insolencia”

    Unos minutos después, la invitada toco el timbre de la casa, y es recibida por Nacho, quien la saluda con un abrazo.

    “¡hola, Naty!” exclamo Nacho, contento “¡que gusto verte!”

    “¡el gusto es todo mío!” exclamo ella, y luego se emocionó al ver a Dayana “¡Oh dios mío! ¡No pudo creerlo! ¿De verdad eres tú?”

    “¡ni más ni menos, querida!” exclamo la milf, y saludo a la amante de su marido con un abrazo

    “¡soy tu mayor fan! La forma en la que te vi coger con hombres y mujeres en tus películas es prácticamente perfecta ¡eres una fuente de inspiración para todas las mujeres que aspiramos a trabajar en la industria del porno!”

    “¡Ay, no siguas, que vas a hacer que me sonroje!” exclamo Dayana, mientras se llevaba las manos a la cara

    “Por cierto, ellos son nuestros hijos” dice Nacho, mientras señalaba el sofá de la sala “la mayor es Valen y el menor es Ale ¡chicos, saluden a Naty!”

    “¡buenas noches, amiga!” exclamo Ale, amablemente

    “¿Qué onda?” pregunto Valen, con desinterés

    “¡bueno, ya dejen de ver la tele y vengan a la mesa, que la comida esta lista!” ordeno Dayana, mientras ella, Nacho, y Naty se sentaban

    “¡huele exquisito!” exclamo la fanática, con alegría “¿Qué es?”

    “es pan de carne” dice la milf, mientras servía las porciones “cuando Nacho me dijo lo mucho que me admirabas, no lo dude ni un segundo y decidí preparar mi especialidad”

    “pero… ¿no te molesta recibir en tu casa a la amante de tu marido?”

    “¡no, para nada! Nacho y yo tenemos una relación abierta, la cual es mutuamente beneficiosa para los dos”

    “¡me imagino que debe ser muy difícil ser madre de dos hijos mientras mantienes una vida sexual estable!”

    “Al contrario: disfruto más mi vida sexual desde que mis hijos cumplieron los 18”

    “¿y por qué?” pregunto Naty, por curiosidad

    “¡porque, a partir de esa edad, se hicieron más independientes, y ya no necesitaban tener una madre tan presente!” respondió Nacho, nervioso porque su esposa dijera la verdad “¿cierto, cariño?”

    “¿y fue difícil pasar de ser una estrella porno híper pervertida y degenerada a una madre amorosa?”

    “al principio si fue complicado pero, después de que ambos cumplieran más de 18, encontré la forma de obtener lo mejor de ambos mundos. Mis hijos son lo más preciado que tengo y, aunque a veces se porten mal o hagan idioteces, los amo con locura… aunque reconozco que a veces se me pasa la mano con el amor materno”

    “hablando de tus amados hijos ¿en dónde están? Ya deberían estar sentados en la mesa” dice Nacho, molesto “¡Chicos, vengan a la mesa ahora!”

    “¡No molestes, viejo estúpido!” grito Valen

    “Naty… ¿te gustaría ver a tu ídolo en acción?” pregunto Dayana, mientras se desnudaba

    “¡querida, no!” exclamo Nacho, preocupado “¡ya habíamos hablado de esto!”

    “lo lamento querido, pero si ella realmente quiere conocerme, debe ver la forma en la que crio a nuestros hijos” dice ella, quien ya estaba en ropa interior

    “de que hablan… ¡no entiendo!” exclamo, confundida

    “¡acompáñame y lo sabrás!” dice la milf, y ella, su marido, y su invitada fueron hasta la sala de la casa

    Una vez allí, Dayana le quito el control remoto de la mano a Valen y apago la tele. Al ver a su madre parada frente a ellos, en ropa interior, y con una lujuriosa sonrisa en su rostro, ambos hermanos ya sabían lo que les esperaba.

    “¡oh no!” exclamaron los hermanos al unísono

    “¡oh sí! ¡Ahora pónganse de pie, mocosos mal criados!” exclamo Dayana, mientras agarraba del pelo a sus hijos, y los hacia pararse “¡le voy a mostrar a nuestra invitada como hace una ex actriz porno para educar a sus hijos!”

    “¡mama, por favor, no ahora!” exclamo Ale

    “¡es humillante que nos hagas esto en presencia de desconocidos!” exclamo Valen

    “¡debieron pensarlo antes de portarse mal!” exclamo Dayana, mientras metía la cara de Valen entre sus tetas y la de Ale entre sus nalgas para luego empezar a agitarse con mucha fuerza “¡Ahora, prepárense para recibir su buena dosis de amor materno!”

    Dayana, completamente segada por la lujuria, beso apasionadamente a su hija, y le escupió en la boca. Después, le paso se lengua babosa por la cara su hijo, para luego besarlo de lengüita.

    “¡dios, que cerda!” exclamo sorprendida Naty, quien estaba parada a un par de metros de Dayana y de sus hijos

    “¡si, ella es muy intensa a veces!” exclamo Nacho, quien estaba parado al lado de Naty

    “¿y a ti no te sorprende?”

    “lo he visto tantas veces que ya no impacta. De todas formas, esta vez los chicos se la buscaron”

    Mientras Naty y Nacho conversaban, Dayana les ordenó a sus hijos desnudarse, y estos terminaron acatando las órdenes de su madre. Luego, la milf y su hija se acostaron en el suelo, entrelazaron sus piernas, y comenzaron a frotar sus coños entre sí, al mismo tiempo que Dayana envolvía la cintura de su hijo con su brazo derecho para poder chuparle la verga.

    Luego de un rato teniendo sexo lésbico con su hija y dándole mamadas a su hijo, Dayana decidió cambiar de posición. Le ordeno a Ale acostarse boca arriba sobre la mesita de té de la sala, luego se le subió encima y, de un solo sentón, metió la verga de su hijo dentro de su coño.

    “tu lengua en mi culo ¡Ahora!” le ordeno Dayana a su hija

    “pero…”

    “¡Solo hazlo!”

    Dayana agarro a su hija de los pelos y enterró la cara de esta violentamente entre sus nalgas y Valen, con miedo y con excitación, comenzó a chuparle el ano a su madre. El sonido húmedo que hacia la verga de Ale saliendo y entrando del coño de su madre era muy parecido al sonido que hacia la lengua de Valen lamiendo el culo de Dayana. Los gemidos de los tres participantes se escucharon por toda la casa.

    Al cabo de unos minutos, Dayana decidió probar con otra posición e hizo que, esta vez, fuera Valen la que estuviera acostada boca arriba sobre la mesa. Luego, Dayana se colocó encima de su hija para poder hacer el 69.

    “¡quiero que me cojas el culo tan fuerte como puedas y, si no lo haces con ganas, te penetrare con unos de mis juguetes!” le ordeno Dayana a su hijo “¿está claro?”

    “¡si…!” exclamo Ale, quien estaba nervioso y excitado

    “¡Si que!”

    “¡Si, mamá!” grito Ale, quien empezó a tener sexo anal salvaje con su madre, al tiempo que ella y su hermana se chupaban los coños mutuamente

    Un rato después, Dayana deshace la posición, y saca una cinturonga de adentro de uno de los cojines del sofá y se la coloco.

    “¿ya tenía un juguete sexual preparado?” pregunto Naty, sorprendida

    “ella tiene un montón de juguetes sexuales escondidos por toda la casa” dice Nacho “los tiene siempre a la mano por si debe darle “amor materno” a alguno de nuestros hijos”

    Una vez que Dayana se pone la cinturonga, la cual tenía un dildo muy grande, le ordena a Ale que se siente sobre la mesita de café, luego se sienta sobre la verga de su hijo, la cual quedo metida dentro de su culo y, finalmente, le ordena a su hija que se siente sobre ella y que se meta el dildo de la cinturonga dentro de su ano.

    “¡que genial postura!” exclamo Naty, sorprendida “no recuerdo haberla visto en el kamasutra”

    “es porque no está en el Kama Sutra, la invente yo” dijo Dayana, mientras penetraba analmente a su hija con su dildo, al mismo tiempo que le daba unos potentes sentones a su hijo “la llamo “La Torre del Placer Anal””

    Ambos hermanos gimieron y gritaron de placer al sentir toda la lujuria de su madre y, tras varios minutos de sexo anal salvaje, ambos acabaron al unísono. Al deshacer la posición, Dayana termino con su cinturonga bañada en los jugos vaginales de Valen, mientras que su culo chorreaba esperma de Ale.

    “¡bravo, bravísimo!” exclamo Naty, emocionada, mientras aplaudía “¡qué manera de coger! Por eso eres la mejor”

    “la verdad, hoy te luciste con las posturas, amor” dijo Nacho

    “¡gracias! Ahora creo que si podremos sentarnos a cenar” dice Dayana “escúchenme, chicos: si en 3 minutos no están vestidos y sentados en la mesa, me los voy a coger a los 2 el triple de fuerte ¿entendido?”

    “¡si mama!” exclamo Valen, nerviosa pero excitada

    “¡voy de inmediato!” dijo Ale, quien estaba igual que su hermana

    Al cabo de unos minutos, la cena se retomó con normalidad y, esta vez, con Valen y Ale.

    “mama ¿me pasas otra porción de pan de carne?” pregunto Ale

    “¡con gusto, mi niño!” exclamo Dayana, y le sirvió la porción

    “no me extraña que tengas tanta hambre ¡necesitas reponer energía después de semejante cogida!” dice Nacho, y él, Naty, y Dayana se ríen

    “y dime, Dayana: cuando dijiste que tenías mejor vida sexual desde que tus hijos cumplieron la mayoría de edad que durante tus años como actriz porno ¿significa que te gusta más el incesto que el sexo normal?” pregunto Naty

    “¡Por supuesto! Yo, con mis dos amados hijos, he experimentado un placer sexual que jamás había sentido en toda mi carrera” dice Dayana, y abraza a sus dos hijos “es por eso que, aunque a veces me hagan enojar, amo con locura a mis hijos, y les demuestro mi amor como solo una actriz porno sabe hacer”

    “¡y nosotros te amamos a ti, mama!” exclamo Ale, con una gran sonrisa

    “aunque a veces nos estés a punto de matar con tu amor… literalmente” dijo Valen quien, pese a ser tan rebelde, hizo una pequeña sonrisa

    Al concluir la velada, Dayana le dio a Naty un papel con un número anotado.

    “esta es el número de Jasón, el director que me introdujo al mundo del porno y con quien más películas he filmado” dice Dayana “tu solo dile que yo te envió y no dudara en contratarte”

    “¡mil gracias, ha sido toda un honor conocerte!” exclama Naty, y se despide de su ídolo con un abrazo

    “¡yo te llevo a tu casa si quieres!” exclama Nacho

    “la verdad… preferiría que me llevaras a un motel, Nacho” dice Naty, y besa al marido de su ídolo “¿te molesta si me lo llevo por esta noche?”

    “¡para nada!” exclama Dayana “es más, hasta me harías un favor, porque así tendría la cama matrimonial para poder divertirme con mis amados hijos”

    “¿Cómo?” pregunto sorprendida Valen

    “¡pero mama, ya nos cogiste hoy… y muy duro, dicho sea de paso!” exclamo Ale

    “pero mami aun no acabo, y nadie duerme hasta que mami tenga su orgasmo”

    “¡Pero mamá!” exclamaron los dos hermanos al unísono

    “¡pero nada!” exclamo Dayana, mientras agarraba de la oreja a sus dos hijos, y se los llevaba para su cuarto “¡vamos rápido, que mamá aún tiene demasiado amor para ustedes dos!”

    “¡que afortunados son tus hijos de tener una madre como Dayana!” exclamo Naty

    “tienes razón porque, aunque a veces ambos se sientan agobiados por todo el amor que ella les da, al final, y aunque no lo reconozcan, les encanta la forma en la que Dayana les expresa sus sentimientos”

    Luego, Nacho y Naty se subieron al auto y, mientras se alejaban de la casa, pudieron escuchar los gemidos y gritos de placer que provenían dentro de esta, los cuales eran provocados por el intenso amor que una madre tenía por sus dos hijos.

  • El manoseador por fin me hizo suya. Conclusión

    El manoseador por fin me hizo suya. Conclusión

    Después de esa cabalgata frenética y muy de repente, sin darme tiempo de nada, él se salió, me puso de rodillas y expulsó un chorro de semen blanco, caliente y grande en todo mi pecho, gimiendo como un animal. Podía ver como el líquido escurría de mi cuello hacia mis pezones y hacían la apariencia como si fuera babita, se iba deslizando hasta mi vientre. No me pude aguantar y tomé una de esas líneas de su simiente con mi dedo índice. La fui recogiendo en sentido contrario a la gravedad. La llevé hasta la punta de mi pezón y le acerqué mi boca. Quería saber a qué sabia, que sabor tendría. Simplemente me encantó.

    Lleve mi boca a su verga que, aunque algo flácida ya, aun le escurría semen. Le acerqué mis labios y empecé a llenarlos con su lechita calientita, saqué la lengua y empecé a limpiar su cabecita, todo su tronco hasta dejarlo completamente limpio y brilloso.

    Nos recostamos en el sillón y nos quedamos en silencio. Después de unos minutos me dijo que deberíamos vestirnos para irnos.

    Yo pase al baño a lavarme y asearme un poco. No podía llegar a mi casa oliendo a sexo y menos llena de semen.

    El limpió apresuradamente el sillón se arregló de nuevo y salimos de su casa. Fuimos directos hacia la parada donde todo comenzó.

    Intercambiamos teléfonos y me dijo que me llamaría más tarde. Que fuera a descansar y después platicaríamos pero que supiera que fue lo más increíble que jamás en su vida le había pasado.

    Yo llegué a mi casa. Aun con la cabeza dándome vueltas, pero con una sonrisa que nada hubiera logrado borrar. Me sentía súper caliente. Deseaba más. Quería seguir sintiendo ese pene en mi boca, sentir como esa verga llenaba mi vagina y volver a sentir el sabor del semen.

    En mi perfil pueden encontrar mis redes. Pronto publicare mis demás aventuras en el cierre de ciclo escolar.

  • Calzones de suegra

    Calzones de suegra

    Tomé un calzón negro del cajón de ropa interior de mi suegra le dije a mi esposa que se lo colocara para tener relaciones sexuales, al principio se disgustó, insistí y le dije que los usara para mis cumpleaños, pero me dijo que se los colocaba, pero encima de uno de ella unas tangas tipo hilo, le dije que listo.

    Así fue, esa noche la pasamos de lujo, la empecé a besar y luego tocarla acariciando esos calzones en su piel, nos excitamos demasiado, le corrí los calzones hacia un lado y le hice un buen y rico sexo oral, tuvo su buen orgasmo le encanto.

    Luego estuve con ella sin quitarle los calzones, le di duro y rico a esa cuca deliciosa vestida con esos calzones negros, mientras le daba verga a esa vagina, seguía acariciándole esos calzones sintiendo sus nalgas en esa tela excitante, le metía los calzones en las nalgas y se los volvía a retirar haciendo sonar el elástico de esa prenda.

    Cuando terminé le dejé mi semen escurriendo en su vagina y mojando esos calzones dejándolos marcados con mi leche. Me vine muy rico. Así continuamos a la fecha.

    Pero un día estábamos pasándola tan rico que ella después de hacerla venir con mi boca, se quitó ambos calzones para que la clavara con mi pene, pero yo cogí de nuevo “los de mi suegra” se los volví a colocar, los de ella quedaron a un lado y así terminamos nuevamente dejando nuestros fluidos empapando esos calzones negros. Todavía los tenemos y la pasamos muy rico.

    Postdata: Estamos usando otros calzones de mi suegra de color beige y se ve mi mujer espectacular, siempre que la veo cambiar en las mañanas después de bañarse, la veo y de una se me para.

    Adicional también otros de mi suegra, unos blancos pero le aprietan demasiado, están en veremos esos, aunque ya los usamos una sola vez.

  • Encuentro en bikini con un señor maduro

    Encuentro en bikini con un señor maduro

    Antes de comenzar, me describiré un poco. Mi seudónimo es Kohala y tengo 23 años, soy una persona alta, cercana a los 2 metros, y delgado para mi complexión física, pesando entorno a los 80 kilos, de piel morena debido a paso gran parte de mi tiempo libre en la playa cuando tengo tiempo, una de las ventajas de ser canario, debido a que soy de la isla de Fuerteventura.

    En cuanto a mi orientación sexual, la verdad que no la tengo muy definida debido a que sentimentalmente prefiero mantener relaciones duraderas con mujeres, pero si es cierto que, en las épocas de soltería he tenido relaciones sexuales ocasionales tanto con mujeres como con hombres, en las que actúo como versátil, siendo mayormente las veces que he estado de pasivo que de activo porque siento más placer cuando soy yo el que se está follando a una mujer que con un hombre. Indiferentemente de eso, he de decir que ninguna de mis relaciones ha tenido queja respecto a mi miembro, midiéndome unos 17 cm y de grosor bastante normal a la media.

    La historia que les vengo a contar viene a ocurrir hace unos pocos días, cuando me encontraba de vacaciones con mi familia en un complejo turístico del sur de la isla de Gran Canaria, al que solemos acudir casi todos los años a pasar unas semanas de vacaciones en los meses de verano, al tener familia en esta isla.

    Llevaba ya varios días en los que me encontraba con ganas de tener sexo, ya se me estaban haciendo pesadas las pajas que me estaba realizando en las últimas semanas, después de haber tenido mi última relación hacía 2 meses aproximadamente.

    El caso es que me estaba siendo costoso encontrar a una chica para hacerlo, debido a que no me encontraba con las ganas de joder alguna amistad de las que he hecho en los últimos años de vacaciones aquí y era ya tal el nivel de desesperación que me encontraba que había encontrado varios bikinis de una de mis hermanas mayores en uno de los cajones de su habitación, las cuales no se encontraban desde hacía varios días al estar de viaje con sus novios por la península en caravana, por lo que al principio lo que se convirtió en alguna paja con los mismos, poco a poco cuando había momentos de soledad en el apartamento pues terminaba poniéndome y probándome los distintos bikinis que tenían y se habían dejado aquí, así como algún vestido de color blanco, verde, azul y morado tipo veraniego y unos tacones de 5 cm de altura de la talla 40, que a pesar de mi altura utilizo una talla 45 y la verdad que puestos podía utilizarlos sin problema debido a que eran abiertos por la parte trasera.

    A esta altura de la historia, ya me había abierto una cuenta en una app de citas gay y me había puesto a hablar con varias personas de mi edad que se encontraban por la zona estos días, pero no se había concretado nada más que enviarse las típicas fotos desnudos y demás para uno calentarse y con la misma no llegar a ningún encuentro para quedar uno satisfecho.

    Sin embargo, ante ya la poca esperanza encontré el perfil de un señor inglés de 60 años que vive en el sur de Gran Canaria, describiéndose el mismo como una persona de 1,70 metro y 80 kg, versátil y que le encantaba mantener relaciones con personas bisexuales y jóvenes. Ante esta situación y visto el poco éxito de los intentos anteriores, decidí ponerme en contacto con él escribiéndole un típico “Hola, ¿qué tal?”.

    En seguida hubo una respuesta en la que la conversación cambió al inglés preguntándonos que buscaba cada uno, siendo su respuesta que un “pasarlo bien” y por mi parte que “me encontraba hambriento por llevarme una polla a la boca y que me dé su leche”, poniéndose enseguida tan caliente que me envió su ubicación resultando que nos encontrábamos los dos en el mismo complejo, debido a que no se trata de un complejo turístico, sino más bien de propietarios que algunos viven fijo, otros pasan sus vacaciones únicamente aquí y otro que alquilan a familias como la mía.

    Al decirle que nos encontrábamos bastante cerca y en el mismo sitio, en seguida el hombre me dijo que iba a la tienda que había a comprar unas cosas por si quería conocernos, diciéndole que en ese momento me encontraba con mi familia siendo imposible, insistiendo posteriormente en vernos en la piscina que había en el complejo, diciéndole que buscaba más bien un poco de discreción, debido a que únicamente cuando tengo relaciones con otro hombre es por placer sin que lo sepa nadie más que la persona que surge en el momento y segundo que me encontraba con su familia, diciéndome el mismo que se encontraba casado con otro hombre y que buscaba también discreción, que el motivo por el que se encontraba en esa app era porque su pareja no podía mantener relaciones debido a una operación que había sufrido en el pasado.

    Debo reconocer que al principio me dio un poco de rechazo que estuviera casado, pero poco a poco me fue calentando de cierto modo que me acabó dando igual llegándole a decir que si su pareja nos observaría o no y diciéndome que no, que podíamos aprovechar las horas en las que acudía a un bar de la zona a tomarse algo con unos amigos que tienen por aquí, siendo la misma desde la 1 a las 4 de la tarde.

    Finalmente, terminé aceptando su petición de vernos en su apartamento una vez se fuera al bar, concretando que en cuanto le avisara que me dirigía a su apartamento el dejaría la puerta del mismo abierta para yo entrar y el me esperaría desnudo en la cama tendido, diciéndole que sí y que le llevaría una sorpresa que me iba a atrever a hacer por primera vez, que era hacerlo usando ropa de mujer, aunque en este caso fuera un simple bikini de una de mis hermanas.

    En cuanto se fue acercando la hora indicada, me fui a dar una ducha para poder ir un poco refrescado y como había puesto como excusa que me dirigía a la playa con los amigos que tengo por aquí, para que no estuvieran extrañados mis padres si no me veían por la piscina y al ser mis amigos de otros apartamentos no les resultó ninguna sorpresa, por lo que debajo de mis bermudas ya llevaba puesto la parte de abajo del bikini siendo el mismo blanco con rayas azules y colocándome la parte de arriba del mismo dentro del bañador para no levantar sospecha alguna.

    Una vez estaba todo listo, cogí la toalla en mano para poder disimular y me despedí de mis padres y mandándole un mensaje de que me disponía a ir a su apartamento.

    Al llegar, la puerta estaba abierta y al ser un apartamento de 2 plantas, cerré la puerta y corrí un poco la cortina, me quité mi bañador quedándome únicamente con la parte de abajo del bikini y colocándome la parte de arriba, subí las escaleras y ya lo vi tumbado en su cama, donde se sorprendió de mi apariencia, nos saludamos y enseguida nos fundimos en un beso, estuvimos besándonos y toqueteando los cuerpos del otro como unos 10 minutos, hasta que poco a poco fui bajando por todo su cuerpo parando en uno de sus pezones para darle un beso y una mordida y finalmente llegar hasta su miembro el cual me detuve y estuve dándole besos alrededor de la punta hasta que abrí la boca y poco a poco fui engullendo aquel miembro que debía medir unos 16 cm.

    Me dediqué un buen tiempo a estar alternando entre mamadas y jugueteos con la lengua en el glande, hasta que volvimos a besarnos un rato y nuevamente me dispuse a estar chupando y comiendo esa rica polla con la que me encontraba entre mis manos. Mientras me dedicaba a tragarme ese miembro y en complacer a mi hombre, poco a poco me fui quitando la parte de abajo del bikini, quedándome únicamente con la parte superior, para comenzar a darme caricias en mis nalgas.

    Pasado un rato y después de varios besos e intercambios de lenguas en la boca del otro, ante mi sorpresa, se dedicó a chupar y mamar de mi miembro un rato, el cual se encontraba bastante erecta como un mástil. Cuando terminó, se dispuso a decir sus primeras palabras desde el hola que nos dijimos al inicio para decirme que hiciéramos el 69, siguiendo el tumbado en la cama y yo arriba.

    Hasta ese momento, únicamente me encontraba con las ganas de tragarme ese miembro y una vez terminar, volverme con mi familia, no tenía pensado follar, pero como soy una persona bastante morbosa y que no puede parar mientras se encuentra en medio del tema, mientras estábamos en esa postura y me tenía a mí con su polla en la boca que no me despegaba de ella, me separó las nalgas dándome un beso en cada una de ellas hasta que sentí como introducía su lengua dentro de mi ano, dando círculos con la misma en mi interior y lamiendo por el borde del ano, hasta que se cansó y empezó a introducirme, primero uno de sus dedos dándome un rico masaje de próstata hasta que nuevamente introdujo dos dedos empezando a follarme con los mismos, alternando entre movimientos lentos y rápidos.

    Ante el inmenso placer que me estaba haciendo sentir, como nunca antes nadie ni yo mismo había conseguido cuando me introducía los dedos para masturbarme analmente, y teniéndome a su merced, yo ya había dejado de mamar su polla y me encontraba tendido entre sus pies abiertos y agarrándome a las sábanas sin parar de gemir como una buena perra hasta que paró por un momento, debido a que no quería que terminara yo antes que él, levantándome de espaldas a él para coger su miembro y empezar a rozarlo con la entrada de mi ano, hasta que finalmente, y como les había dicho que estando en medio del asunto, empezar a introducirlo poco a poco en mi interior llegando hasta el final del mismo y empezar dos movimientos cabalgando sobre el mismo hasta que me levantó y me separó de él.

    Volviendo a ordenarme que le mamara la polla, la cual, pensé que podía tener un sabor amargo después de haber estado dentro de mi, pero, sin embargo, ante mi sorpresa no tenía un sabor diferente, ya que era la primera vez que chupaba una polla después de habérmela metido, así estuve un rato hasta que se sentó en el borde de la cama y me puso en el suelo de rodillas entre sus piernas para que continuara con mi labor mientras en me toqueteaba por encima del sujetador y me pellizcaba los pezones.

    Después de un rato se levantó y me ordenó a tumbarme sobre la cama dejando fuera del mismo mi culo y mis piernas para empezar a follarme sin contemplación durante un rato en el que a mí me tenía viendo las estrellas de la tremenda follada que me estaba pegando mientras me daba pequeños azotes en mis nalgas, lo cual hacía que gimiera mucho más y le pidiera que siguiera y más fuerte, así durante varios minutos hasta que se separó de mí y me di la vuelta para volver a chuparle la polla así tirado en el suelo apoyado sobre el lateral de la cama, pensando que estaba pronto a correrse.

    Pero tras unos minutos y viendo que no se corría aún la boca ya me estaba doliendo un poco, por lo que le pedí que se volviera a tumbar que me había quedado con las ganas de cabalgarlo y sentir yo el ritmo y la misma en mi interior en esa postura, por lo que me puse de espaldas hacía él y me la introduje de una después de que ya estuviera más que acostumbrado a su grosor sintiendo cada vaivén del mismo en cada movimiento, sintiéndome una verdadera perra y puta, lo que era en ese momento y toqueteándome los pechos por encima del sujetador mientras él me daba caricias con sus manos por mi espalda y nalgas.

    Haciéndome recordar cada movimiento que hacía sobre él que yo también tenía una polla entre mis piernas que estaba bastante erecta como nunca, siendo la primera vez que me pasaba que no tenía la necesidad de estar tocándome mientras me follan, por lo que me sentía como una verdadera mujer, sin necesidad de estar estimulándome a mi mismo para seguir con la follada que recibía.

    Nuevamente, volvimos a parar debido a que queríamos seguir más tiempo debido al inmenso placer que estábamos sintiendo los dos, por lo que me levanté y me di la vuelta para besarnos un rato hasta que el volvió a comerme la polla, haciéndome recordar que tenía una, hasta que me cansé porque no era lo que estaba buscando y le dije que se levantara, tumbándome de espaldas a la cama y levantando los pies en clara señal de que me follara de nuevo que era lo único que quería en ese momento, dejando mis pies sobre sus hombres y volviendo a sentir la que ha sido la mejor follada que me han dado en mi vida, creo que incluso que mejor que las que yo he dado si es que no se encuentra a la par que la mejor, notándola hasta el fondo y volviendo a gemir como una perra en celo desesperada por una polla en su interior, que era lo que me sentía en ese momento de tanto placer.

    Tras cansarse de estar en esa postura volví con mi tarea de estar comiéndome esa polla que se estaba convirtiendo en una de mis favoritas, alternando entre besos por la base y el tronco, mamadas y garganta profunda y jugueteos por el glande, así como paja para estimularlo en busca de mi ansiado premio, el cual en cuanto me avisó de su llegada, volvía a introducirlo en mi boca corriéndose en ella y dejándome con la recompensa de una buena labor como una puta, sin llegar a tragármela para enseñársela mientras me miraba y posteriormente trágamela y comenzar con mi labor de limpieza de esa rica polla que había tenido para mí por un buen rato.

    Una vez limpia, me tumbé en la cama, él justo a mi lado, en el que empezamos con los besos y caricias hasta que terminó tomando mi miembro con su mano, nuevamente del que me había vuelto a olvidar de su existencia, pajeándome hasta que me corrí como nunca dejando toda mi estomago inundado de semen, terminando así esa pequeña y, a la vez, gran aventura sexual, despojándome del sujetador del bikini y ofreciéndome una ducha la cual acepté gustosamente, dejándome limpio y satisfecho.

    Una vez duchado, recogí el bikini tirado por la cama, bajé al salón del apartamento desnudo para enfundarme nuevamente esas bragas del bikini, con mi bañador encima y colocando nuevamente el sujetador oculto dentro del mismo, pidiéndole un vasito de agua para refrescarme un poco que estaba sediento, pero esta vez de agua y así quitarme un poco el sabor que quedaba de semen aún, para despedirnos y ver si es posible volver a repetirlo en un futuro, pero una vez que estoy con un hombre, no me gusta repetir y hasta la fecha no he repetido con ninguno más.

    Así, salí del apartamento y me dirigí a la piscina del complejo para darme otro baño y pasar un rato antes de irme a comer con mi familia y así disimular llegando con el bañador mojado y la toalla mojada, para no levantar sospecha alguna.

  • Sometido en la ducha

    Sometido en la ducha

    Yo me estaba duchando en los vestuarios del gimnasio después de un entrenamiento durísimo, estaba solo. De repente entra ella, no sé cómo llegó allí, trabó la puerta, y me dice con voz dura:

    -Así que vos sos el que está poniendo en ese grupito de wasap que compartís con tus amigos pajeros que me querés coger.

    Nos habíamos conocido en la adolescencia y a mí siempre me quedaron las ganas de tenerla en mis brazos y amarla, mis amigos también la conocían y conocían a su marido, por eso yo bromeaba en el grupo que en mis sueños ella era mía apasionadamente, 20 años después de conocernos.

    Llevaba puesto solo con una tanga con volados, una remera blanca que solo le cubría un hombro y tenía puesto medias blancas y borceguíes, lo que no es extraño porque es policía.

    -A ver de lo que sos capaz. -Me dijo y metiéndose bajo la ducha junto a mí me llevó contra la pared, me obligó a levantar los brazos y me sostuve así.

    Sentí su lengua entrar en mi boca con una furia y movilidad increíble. Estaba sometido.

    Siguió con pasión besándome por todo mi pecho, luego mi vientre, cada tanto un suave mordisco, hasta que llegó a mi pene y con decisión lo tomó con su mano derecha, lo introdujo en su boca y empezó a lamerme la punta sin suavidad, lo chupaba como si estuviera apurada, ansiosa.

    Yo estaba que reventaba y ella se dio cuenta. Me tomo los testículos con fuerza y me dijo:

    -Si acabás antes de que yo te diga te los corto. ¿Me entendés?

    Entre dientes y casi susurrando, totalmente sorprendido, le dije que sí.

    Estuvo usado su boca y su lengua como 5 minutos, gloriosos.

    Un banco de madera fue el lugar que uso para acostarse boca arriba y llevarme a que mi boca se dedicara a su vagina, corrí esa tanga tan femenina y comencé a deleitarme con su olor y sabor tan propio de una hembra hecha y derecha para gozar de la vida.

    Yo estaba todo mojado, al igual que ella, yo todo desnudo, su remera blanca empapada dejaba notar unos pezones divinos. El vapor de la ducha creaba un ambiente incomparable casi mágico.

    De repente veo que rompe su remera deja sus magníficos pechos al aire y me pide que la penetre. Me endulcé con sus pezones de pechos duros, erguidos, mientras me movía dulcemente para lograr que la penetración le diera el placer que estaba buscando, tuvo su primer orgasmo allí, sus gemidos fueron fuertes y me pidió que no parara.

    Luego ella adopto la posición de cuatro patas apoyando sus manos en el banco, sus piernas bien rectas y su culo magnifico bien parado, no podía yo creerlo, tan mujer.

    Nuevamente la penetré y cuando estaba llegando a su segundo orgasmo, me dijo:

    -Termina, quiero que lleguemos juntos.

    Y así fue, tremenda eyaculación, sus gemidos, su vagina contrayéndose, su culo que iba y venía. Un paraíso que yo deseaba que no terminara nunca.

    Se tomó unos minutos recostada sobre el banco para recuperar el aliento, y allí pude apreciarla, su pelo corto, sus rasgos tan femeninos (a pesar de pertenecer a una fuerza de seguridad y por ejemplo andar armada), su cintura tan pequeña, sus hermosos pechos, su vientre plano. Que magnifica criatura que son las mujeres, todas.

    Se levantó, se envolvió en mi toalla, me tomo del mentón, me besó apasionadamente y sin decirme nada se fue.

    ¿Y ahora con qué me seco?

  • Se la chupé a un anciano

    Se la chupé a un anciano

    Hola, soy José, en esta ocasión voy a contar algo que pasó un par de meses después de terminar con Miguel.

    Primero me gustaría dar un poco de contexto, como mencioné antes, en el momento de mis relatos me encontraba cursando la universidad, y normalmente solía salir ya de noche, por lo que realmente estaba casi completamente vacía la universidad, y gracias a eso, pude notar como un conserje que tenía unos 75 años más o menos, me observaba demasiado, pero no era con deseo si no con una mirada de “te conozco”, así que no le di la mayor importancia, pero el poco a poco se comenzó a sacarme platica, cuando yo entraba al baño o de salida de la universidad.

    Entre esas pláticas comentó algo que me dejó rojo, ya que siendo totalmente directo me dijo que tenía una foto mía mamando verga, lo cual hizo que me frenara e indagara más sobre el asunto, él quitado de la pena sacó un celular muy antiguo de esos qué apenas tenían una cámara, pero era cierto en su celular tenía una foto de mi chupando la verga de mi ex novio. Yo me puse algo nervioso no sabía que quería, pero el de inmediato me dijo:

    -No se preocupe joven, no tengo malas intenciones, no lo reportaré o lo chantajeare. Solo cuando vaya a coger, sepa que yo le podría echar aguas, para que otro compañero no lo descubra. Y si gusta de vez en cuando me podría dejar ver.

    Yo me quedo algo sorprendido, pero sin dejar morir la conversación (me dio bastante morbo), le pregunté que porque esa amabilidad y ofrecimiento a lo que dijo:

    -Verá joven a mi edad uno se conforma con solo ver, a uno ya no le hacen caso, así que toca ser voyerista o pagar por coger.

    Me dio entre ternura y morbo el ver lo que pedía y como actuaba, no me era atractivo, pero me daba morbo la situación, así que lo miré y le dije si me acompañaba al baño por algo que se me olvidó, él sonrió notablemente. Al llegar él se paró en la entrada y me dijo:

    -Aquí lo espero joven, llame a su amigo y yo los cuido.

    Yo sonreí y le dije “y no quiere pasar usted”, él abrió los ojos de una manera exagerada y con sorpresa, él solo volteó a los lados y pasó tímidamente al baño.

    Ya dentro nos metimos a un baño qué estaba hasta el fondo. Comencé a bajar el cierre de su pantalón a lo que saltó una verga flácida con un abundante y canoso vello púbico, yo volteé a verlo a los ojos, y él solo se disculpó por no poder tener una erección, yo solo le dije si era capaz de sentir esto, y procedí a chupar su flácida verga, él entre suspiros dijo que si, que sentía rico, así que le seguí dando de lengüetazos y chupadas a ese flácido pene, era una experiencia extraña, ya que nunca había chupado un pene en ese estado, pensé que en algún momento tendría una erección, pero no fue así, solo gemía levemente, hasta que comenzó a soltar una abundante carga en mi boca la cual yo tome con gusto.

    Después, él no dejaba de darme las gracias, a lo que le dije que, cuando gustara solo me tenía que decir, y vaya que lo hizo cumplir ya que durante las siguientes semanas me lo hizo cumplir, ya que siempre al terminar mis clases se la terminaba mamando en los baños.

    Lo positivo es que terminamos formando una buena amistad, aunque no había logrado que tuviera una erección, pero no había problema ya que era más por el morbo.

  • La asamblea de las madres ninfómanas (parte 2)

    La asamblea de las madres ninfómanas (parte 2)

    Enrique decidió salir de la casa por un tiempo, después de haber visto eso necesitaba un descanso para que su cerebro terminara de procesar aquella escena que le parecería digna de una película pornográfica.

    No podría creer la imagen de su adorada madre rogando por la verga del imbécil de Diego, a quien siempre había considerado su amigo.

    Además, estaban hablando de cosas algo crípticas ¿número 4? ¿secreto? todo era demasiado sospechoso.

    Después de haber pasado unos minutos acostado en la grama del parque del pueblo, escuchó una voz que le parecía familiar.

    – Ay querido, ¿Qué te pasó Enrique?

    Se trataba de la señora Paula, con quién había hablado más temprano. Ella se abalanzó para abrazarlo y besarlo en la frente.

    Ahora que había terminado sus deberes en la tienda, usaba una camisa a tirantes que apretaba su cuerpo, resaltando más sus maravillosos pechos y el plano abdomen que tenía a consecuencia del ejercicio.

    Después de la escena que había presenciado en su casa, la esencia y aura maternal que Paula emitía era cómo sentir la presencia de un ángel. Correspondió las muestras de cariño de aquella mujer que lo veía como un hijo, disfrutando el acogedor saludo que le daba.

    – Nada, tía, sólo que he visto algo raro en la casa.

    -Algo raro, ¿No será que tu mamá?

    – Eh, no sé cómo decirlo

    – Ven a cenar a mi casa hoy amor, preparé cena para dos, pero el vago de mi hijo no regresó y tampoco coge el teléfono.

    Tras caminar unas cuantas cuadras para llegar a su casa, ambos se dirigieron al comedor, donde se sirvieron de unos camarones. Hablaron un poco hasta que por fin tomaron el tema por el que vinieron.

    – Entonces, ¿Débora estaba cabalgando a Diego?

    – Si tía, para mí fue una imagen demasiado impactante para digerirla en el momento.

    – Gracias por contarme, cariño. Esto explica la distancia y las aventuras nocturnas del vago de mi hijo.

    Paula se acercó a la silla de Enrique y le dio un abrazo, hundiendo la cabeza de este último dentro de sus bien formados pechos. Mientras tanto, el joven usó sus brazos para rodear la cintura de la mujer y pegarla a su cuerpo, no solo para sentir el cariño de la mujer, sino esos atributos que había admirado desde su adolescencia.

    No obstante, resultó que el abrazo de Enrique fue demasiado brusco y provocó que Paula perdiese el equilibrio. Por suerte no cayó al suelo, pero llegó a parar al regazo de Enrique, en el cual digamos pudo sentir la dura situación en la que se sentía metido el pobre. Ella se limitó a dibujar una sonrisa pícara en su rostro.

    – Vara cariño, no sé si es obvio, pero por el abandono de mi hijo yo me he sentido muy solita últimamente.

    La mujer se quitó la camisa de tirantes que llevaba, dejando ver un corpiño rojo, cuyas copas de fina tela apenas contenían las dos voluminosas tetas maravillosas que se escondían detrás.

    Enrique no apartaba la mirada de aquellos deliciosos pechos que había deseado en sus fantasías. Mientras tanto Paula se sentó en su regazo, restregando su delantera en su cara mientras frotaba la entrepierna de ambos.

    – Tía, me vas a volver loco…

    – Querido, yo he estado loca por ti desde hace un tiempo, no quedarás peor que yo.

    Entonces, la madura con una gran agilidad de manos se deshizo del corpiño, quedando toda la parte superior de su cuerpo completamente expuesta ante el joven, quien admiraba la gracia de sus pezones erectos. La boca de Enrique se aferró a uno de sus pezones y empezó a mamar como si quisiera sacar la leche maternal que alimenta a todo niño, pasando después al otro y alternando el mismo tratamiento en ambos globos.

    Ella gemía, se retorcía mientras sus caderas no dejaban de moverse para acariciar su miembro con su clítoris. Sus gemidos se iban haciendo más fuertes, iba a estallar en un orgasmo mientras mis manos acariciaban su culo, su boca mamaba sus tetas y su polla palpitaba bajo ella deseando soltar toda su carga.

    – Mi amor, si solo tuviera unos quince años menos te seguiría hasta que me tomaras como tu mujer, siempre fuiste un muchacho tan lindo y trabajador.

    – No diga eso tía, usted es hermosa y yo siempre la he deseado, como quisiera tenerla para mí…

    – Ay, bebé, si te contara lo que hacemos en esa Asamblea, ninguno puede complacerme realmente, si sé que al único que quería es a ti.

    Enrique se sintió más intrigado aún con la mención de la asamblea, sabía que ese lugar no daba tan buena espina en general, pero sospechaba que el tema de que era parte de la iglesia local ahora sonaba como que si fuera nada más una fachada para ocultar alguna otra cosa. No obstante, en el momento se abstuvo de preguntar.

    – ¿Mi niño, eres virgen aún?

    – La verdad es que sí, con todo lo que hago realmente no tengo tiempo para tontear con las chicas.

    Se vio un gran brillo en los ojos de Paula, quería sin duda alguna tener la flor de ese joven y ahora nada impediría que ella la tomara.

    – Querido, sígueme, quiero mostrarte algo.

    Paula se levantó y tomó su mano, ambos caminaron un poco hasta llegar a la habitación de la madura.

    Paula se adelantó y se colocó sobre la cama. Nada más llegar, se colocó boca abajo, dejando sus redondos glúteos, duros y trabajados a consecuencia del ejercicio, expuestos totalmente. Enrique se colocó en la cama, de rodillas entre ellas y empecé a acariciar su culo.

    – ¿Vienes a darnos cariño?

    – Claro tía, todo el cariño del mundo.

    Enrique se acercó y comenzó a darle pequeños mordiscos en los cachetes de su culo. Agarró el filo de sus bragas y se las quitó. La giró y lamio su raja. Degustó durante varios minutos aquellos grandes y carnosos labios vaginales de paula, los cuales le parecieron hermosos.

    Después de que el muchacho saboreara su jugos por un tiempo, Paula perdió la paciencia y no quería hacer nada más que no fuera copular con aquel mástil que estaba en frente de ella.

    -¡Hijo deseo que me claves esa polla tan dura que tienes! – Su tono de voz mostraba la lujuria que la invadía.

    Se colocó entre sus piernas y agarró su pene. Lo floté por su raja separando los labios. La respiración de la mujer se aceleró cuando empezó a empujar para penetrarla. Poco a poco su pene empezó a entrarle.

    La respiración de la madre de su amigo se aceleró cuando empezó a empujar para penetrarla. Poco a poco su pene empezó a entrarle.

    Miraba abajo y podía ver como su pene entraba sin dificultad en el húmedo coño de ella. Estaba sintiendo placer y gemía como posesa. Su mano se agarró a su brazo y sus uñas se clavaron en su piel. Sus ojos se abrieron y tuvo su primer orgasmo, lanzando un grito que probablemente se escuchó en toda la cuadra. Se estaba volviendo loca de placer y no podía dar muestras de ello. Enrique aceleró las penetraciones para darle más placer y ella se retorcía.

    – Tía, si no es indiscreción, ¿Por qué mencionaste a la bendita asamblea? Realmente lo hiciste sonar de forma sospechosa.

    – Enrique, mi amor, en esa asamblea en realidad pasan cosas que las mujeres prefieren mantener cómo secreto. Pero contigo puedo hacer una excepción, ¿Estás disponible esta semana?

    – En el equipo de baseball, se han suspendido las prácticas porque el pronóstico del clima dice que lloverá la semana entera, dejándonos sin el campo en buenas condiciones. ¿Te parece bien que lo hagamos antes del viernes?

    – Claro querido, pero debes prometerme que no soltarás una palabra de lo que verás ahí.

    – Tienes mi palabra

    – Gracias querido, pero por ahora por favor mírame a mí, te deseo y quiero que pasemos nosotros dos juntos.

    Después de recuperarnos de aquello, se incorporó en la cama. Enrique levantó la cabeza para mirar a Paula. Allí estaba aquella madura mujer, caliente, se había dado la vuelta a ahora estaba deseando tenerle encima de ella y que le diera lo mismo que le había anteriormente pero ahora en la posición del misionero, su endurecido pene. Estaba totalmente desnuda y sus piernas abiertas le mostraban su sexo depilado. Sus dedos jugaban con los labios que custodiaban la entrada a su vagina. Sus pechos caían a ambos lados de su cuerpo y sus pezones erectos pedían ser acariciados. Cerró los ojos cuando empezó a sentir placer con su mano.

    Se colocó entre las piernas de Maribel de rodilla. Ella abrió los ojos y separó los labios para mostrarle el rosado y brillante camino que me ofrecía para que su pene lo recorriera. Se inclinó y lamió un poco su húmeda raja.

    -¡Eso es, mi niño! ¡Dale placer a tía Paula!

    Su lengua jugó con su hombro y siguió camino hacia las dos montañas de oscuras cumbres que podía ver allá a lo lejos. Su lengua escaló una y mis labios envolvieron el endurecido pezón y empezó a mamarlo, pasando después al otro para darle ese tratamiento.

    -¡La quiero dentro, la quiero dentro…! – Gimoteaba y se quejaba. – ¡Dásela a la tía! – Sus manos le flotaban la espalda con brusquedad, queriendo que su cuerpo subiera y su pene la penetrara.

    Dejó sus sabrosos pechos y subió por su cuello hasta llegar a su boca que me recibió abierta, desesperada y mordiéndome suavemente los labios. Su pene estaba encima de su sexo y se flotaban el uno contra el otro.

    -¡Ponla dentro, por favor! – le imploraba. – ¡Métemela entera!

    Se movió y sintió como su glande cayó entre sus labios y empezaba a entrar en ella. Sus piernas movieron sus caderas hacia arriba y su pene entró casi por completo. Un gran suspiro de placer brotó de su boca al sentirse llena de su joven amante. Los dos se movían y gozaban de aquel sexo.

    Enrique sintió la necesidad de lanzar su esperma y dejó la delicadeza a un lado, se convirtió en un animal y no podía parar sus caderas que se agitaban arrancando gemidos de la boca de Paula. No tardó más de dos minutos en sentir que me vaciaba dentro de ella. Mucho semen salió y cayó en la vagina de su amante que se retorcía.

    A pesar del placer que sentía, estaba enojado por la traición de su amigo, pero era mayor su curiosidad por la asamblea, esa noche dormiría tranquilo, pero iría a investigar ese lugar misterioso.

    Continuará…

  • La vez que me cité con una chica trans en su hotel

    La vez que me cité con una chica trans en su hotel

    En febrero de 2023, gracias a un periodo de festividades por los carnavales, me encontraba bastante aburrido, pero bastante caliente, en donde no me era suficiente con realizarme una simple paja, sino que mi cuerpo pedía algo más.

    En ese momento no estaba teniendo bastante éxito con las mujeres y decidí descargarme una app gay de citas y ver qué era lo que había por mi zona con el fin de matar las ganas de tener sexo. El hecho de recurrir a estas páginas para mí es indiferente debido a que he mantenido relaciones con hombres y con mujeres, por lo que lo vi como un recurso útil y rápido para ello.

    Después de estar varias veces indagando por los perfiles que aparecían y no encontrar ninguno me llamara la atención, apliqué los filtros de personas trans y ver qué se cocía por ahí. Rápidamente di con un perfil que me llamó bastante la atención de una chica trans de Inglaterra de unos 28-29 años.

    Sin pensarlo me dispuse a hablarle y ver si había algo de suerte pensando que tendría bastantes babosos detrás. Sin embargo, al rato me contestó y mantuvimos una charla en inglés, en la que intercambiamos fotos de ambos para ponernos cara, bueno más bien ella a mí ya que en su perfil salían bastantes fotos y ninguna de tipo sexual, sino más bien la típica que subes a las redes sociales, en la playa y en la calle.

    La charla fue bastante amena en la que nos preguntamos qué queríamos y al ver que los dos buscábamos lo mismo empezamos a mandarnos ya fotos desnudos de los dos para contemplar el cuerpo del otro y, tras varios halagos, le envíe fotos de mi miembro, el cual les recuerdo que me mide aproximadamente unos 17-18 cm y con un grosor bastante normal, sin ser fino ni tan grueso.

    En ese instante ella ya me estaba diciendo lo mucho que le gustaría poder estar chupándome y mamándome sin parar mi rabo, que la había puesto bastante cachonda y yo le dije que si quiere sería toda suya. Ella, la mar de encantada me envió también bastantes fotos de ella, en las que debo describirla un poco, siendo una chica alta de unos 175 cm de altura y delgada, con poco pecho y un culo bastante normal y un miembro pequeño que en ese momento calculé que mediría sobre los 11-12 cm en erección.

    Al ver aquellas fotos y lo cachondo que me había puesto con sus comentarios le pregunte que dónde estaba y me indicó que se encontraba en su hotel en ese momento y que estaba sola, por lo que me mandó la ubicación y le comenté que me diera como 20-30 minutos para poder desplazarme hasta ahí, cosa que le pareció perfecto para poder prepararse ella ante mi visita.

    Una vez estaba preparado para salir la avisé y puse rumbo a su hotel. Al llegar a la entrada del hotel, me quedé fuera y le pregunté por el número de su habitación, que rápidamente me indicó y entré dentro del hotel. Recuerdo al entrar estar un poco nervioso, saludar a las recepcionistas que se encontraban ahí y pensar que esperaba que no sospecharan que no era cliente del hotel.

    Tras superar ese momento y estar dentro del ascensor de camino a su habitación los nervios ya desaparecieron y me empecé a poner más cachondo aún ante las ganas de estar follando ante aquella majestuosa trans inglesa. Estuve tocando en su puerta y al instante se abrió la puerta.

    En el momento que se abrió la puerta me quedé boquiabierto al verla. Me estaba esperando vestida con un babydoll negro, un tanga negro, un sujetador y unos tacones negros. Al ver mi cara, me invitó a pasar y estar ahí en su habitación, la cual estaba un poco desordenada con sus cosas tiradas por todos lados y las cortinas cerradas. Ya estando dentro nos acomodamos en un sofá que tenía junto a la cama y estuvimos charlando para ir amenizando la situación y no ir tan a saco.

    En estos momentos no recuerdo sobre que era la charla, ya que mi mente estaba en lo que estaba, pero si recuerdo que empezamos con las caricias de uno a otro, yo le iba acariciando sus piernas y sus muslos mientras ella me estaba acariciando suavemente mi pelo y mi cabeza, las cuales iban en aumento por parte de los dos. Yo de sus piernas y sus muslos pase a tocarle el culo y a estirarle un poco el tanga para darle pequeños golpes y ella ya estaba tocando el pecho por encima de mi camiseta, la cual leventemente me fue retirando y dejando tirada en el suelo para ya estar pasando sus dedos por mi cuerpo.

    Ya en esa situación, la cogí por la cintura y la puse encima de mí para empezar a besarnos apasionadamente como si de una película se tratara, mientras nos íbamos manoseando por completo, yo ya iba alternando entre agarrones en su culo y en su pecho y ella estaba rasgando mi espalda y moviéndose encima de mi polla, la cual ya estaba bastante dura.

    Se despegó de mí, levantándose y extendiéndome su brazo para levantarme con ella y dándome un nuevo beso para estar acariciándome desde los hombros hasta mi cintura lentamente y de manera sensual, haciendo formas con el tacto de sus dedos alrededor de mis pezones y de mi ombligo. En el momento que sus manos ya estaban sobre mi cintura, comenzó a desaprovecharme el pantalón y comenzar a tocar con sus manos por encima de mis bóxers y decirme con voz picarona que estaba esperando por ello y que era algo que era suyo.

    Al decir esto a mí me calentó más y verla ponerse de rodillas para bajarme por completo los pantalones mientras me quitaba los zapatos también, dejándome en calzoncillos a lo que comenzó a manosear hasta que no pudo más y me los quitó. Una vez liberado por completo, comenzó a lamer por todo el tronco de mi pene hasta el glande varias veces, no olvidándose de mis testículos también, hasta dejármelos por completo bañados en su saliva.

    Después de hacer una leve succión de mis testículos, le dio un último lametón hasta nuevamente la punta de mi polla, la cual comenzó a chupar y mamar como una verdadera diosa, haciéndome ver las estrellas en ese momento. La verdad que me estaba dando una de las mejores mamadas en mi vida y más cuando pensaba que iba a ser un simple polvo, pero fue una grata sorpresa la sesión de sexo que estaba por desarrollarse en ese momento.

    Estuvimos así un buen rato, en la que ella parecía un cordero amamantándose, mientras me encontraba sujetándole la cabeza y por momentos hacía una garganta profunda y se sacaba mi polla de su boca para coger aire mientras que seguía pajeándome con su mano y me miraba y guiñaba un ojo de manera picarona y sensual y me preguntaba si me gustaba y yo solo le podía responder “Yes, baby” y volvía al ataque.

    Como no me quería correr en ese momento, la levanté y nos dimos un apasionado beso con la mezcla del sabor de mi pene y de precum. Así, me la fui llevando hasta la cama donde nos tiramos quedando ella debajo de mí para continuar con los besos y, posteriormente, continuar dando besos por su cuerpo aún con el babydoll puesto, así como el tanga y el sujetador. Poco a poco le quité el babydoll y me puse a pellizcarle los pezones y pequeñas mordidas por encima de su sujetador. Después de detenerme un rato así, continué explorando su cuerpo con besos y caricias, llegando a su cintura y podía comprobar que le estaba gustando por el estado de su miembro.

    Sin embargo, no me detuve ahí, sino que continué levantando una de sus piernas y colocándola sobre mi hombro y luego quitarle sus tacones y tirándolos junto con el resto de mi ropa, para, posteriormente, hacer lo mismo con su otra pierna.

    Tras desprenderme de sus tacones, volví a besarla y comerle la boca, mientras rozaba mi miembro con el suyo por encima de su tanga y ella me rodeaba con sus piernas mi cintura y le agarraba las manos. En un momento, ella se escapó con sus manos y me comenzó a acariciar la espalda y a clavarme sus uñas, para voltearme y una vez estar ella encima de mí, volver a recorrer mi cuerpo con su lengua y jugando con mis pezones y ombligo hasta terminar nuevamente comiéndose mi polla, con el mismo o más esmero que antes.

    Mientras yo le iba acariciando su cuerpo, al estar ella ofreciéndome su culito, por lo que comencé a retirarte el tanga, parándose ella un instante para retirárselo más cómodo y dejarme libre su rico culito para jugar. Ante esa situación, empecé a acariciar sus nalgas y su entrada del ano, con pequeños azotes, hasta que poco a poco le fui introduciendo en su interior uno de mis dedos y a jugar con el dentro de ella hasta que se colocó encima de mí en posición de 69 permitiéndome así poder comérselo y jugar con mi lengua en su interior.

    Ella ya había dejado de mamármelo al estar sintiendo placer después de un rato con mi lengua que iba alternando con mis dedos, primero le introduje un dedo y poco a poco fui introduciendo uno tras otro hasta tener ya 3 dedos en su interior. Viendo que ya estaba preparado para introducirle mi pene en su interior, le di un fuerte azote en su nalga derecha y la agarré de la cabaza para darle un beso, mandándola a colocar a 4 patas sobre la cama.

    Yo me coloqué de pie fuera de la cama y ella en el borde de esta, ahí le di un azote más y comencé a pasar mi miembro por la entrada de su culo en lo que ella coge un bote de lubricante y me lo pasa para colocarme un poco y en su entrada. Una vez listo, fui introduciendo poco a poco mi pene hasta notar como chocaban mis testículos con su cuerpo. Al sentirla dentro de ella por completo, la saqué casi del todo para darle una embestida fuerte y comenzar a bombear dentro de ella, a la par que comenzaba a jadear y gemir como una auténtica perra hambrienta de un buen rabo, pidiéndome más y más y sintiéndose como una puta al verse agarrada del pelo por su macho.

    Estuvimos en esa posición un rato largo, en la que paraba por momentos para cogerla de la cara y darse un morreo guarro con intercambio de salivas hasta que le pedí que se colocara boca arriba para hacer el misionero, debido a que es una de las posturas de que más me gustan ya que nos podemos mirar a los ojos y darnos besos mientras se está follando. Así, comencé con un bombeo más suave ya que quería estar alargando todo lo que pudiera esa rica sesión de sexo, tipo como una pareja de enamorados donde le iba taladrando su interior y a la vez jugando con nuestras lenguas y manos, agarrándonos y apretando uno al otro, mientras ella me rodeaba con sus piernas por encima de mi cintura.

    Estuve a punto de correrme, pero pude frenar a tiempo, quedándome quito en su interior mientras nos besábamos y me pidió que me tumbara boca arriba, entendiendo que lo que quería era cabalgarme, por lo que me puse como me pidió. Así, ella con su mano cogió mi miembro y se lo situó en la entrada de su miembro y comenzó a deslizarse a hacia abajo sintiendo como entraba mi polla en su interior y poco a poco subiendo el ritmo de la cabalgada mientras yo le daba azotes y le agarraba las nalgas.

    Poco a poco, mis manos se fueron hasta su cintura y mis manos se toparon con su miembro, el cual hasta ese momento me había olvidado de su existencia, por lo que comencé a masturbarla poco a poco. Estaba dura como un mástil, no sé si más dura que la mía, pero se la veía jugosa para el tamaño que tenía comparado con la mía. Sin embargo, ella estaba en un frenesí que aumentaba su ritmo sin parar por lo que estaba ya a punto de correrme y se lo hice saber, por lo que al entenderme continuó hasta que no pude más y descargué toda mi leche en su interior, mientras jadeaba y me sentía como nunca.

    Estuvo un rato encima de mí hasta que se levantó y cogió un pañuelo para limpiarse su culo y tumbarse a mi lado. La miré y me sonrió y me preguntó que si me había gustado y le dije que muchísimo y si a ella también y me respondió que sí. Le pregunté si se había llegado a correr y me dijo que no que aún estaba durísima, por lo que le dije que era el momento de devolverle el polvo, por lo que mientras nos besábamos con mi mano fui masturbándola con un ritmo suave y tranquilo, disfrutando el momento, hasta que me despegué de ella y me iba disponiéndome a comerle su rabo.

    Ella me hacía señas de que no era necesario si yo no quería, pero le puse una mano en la boca para callarla así y me dispuse a darle una buena comida imitándola como ella me había hecho a mí, pero yo no estaba a su nivel.

    Estuve un rato así, hasta que por fin estaba disfrutando al 100% de que le estuvieran comiendo la polla y se dejaba llevar y sin previo aviso ni nada, comenzó a correrse en mi boca que me pilló de sorpresa. No me llegué a tragar toda su leche, sino que me dirigí a su boca y le compartí parte de la leche que retuve y estuvimos dándonos un beso guarro con su leche.

    Una vez terminamos de jugar con su leche y nuestras bocas, nos quedamos tumbados y abrazados como pareja, acariciándonos con nuestras manos. Después de un tiempo, me dijo que nos tomáramos una ducha, a lo que acepté encantado, ya que la necesitaba también después de todo.

    En la ducha, primero entró ella y después yo, tras orinar en la vasija, comenzamos besarnos apasionadamente y a enjabonarnos el uno al otro, con masajes en la espalda gracias al jabón, hasta que ella con el jabón comenzó a hacerme una paja nuevamente consiguiendo ponérmela dura nuevamente, en ese instante comenzó a echarme agua para quitar el jabón y ponerse de rodillas para darme una nueva mamada igual o mejor que las anteriores, mientras combinaba con su mano para continuar con la paja que había comenzado.

    Después, de un rato le dije que me iba a correr y me ofreció su boca para ello, echándoselo todo en la boca y una pequeña parte en su cara, la cual cogió con sus manos y se metió en la boca hasta tragárselo todo y volver a pasarme la lengua para dejármela bien limpia sin restos de leche.

    Continuamos con la ducha de manera normal, con besos típicos y volvimos a la cama después de secarnos, quedándonos tumbados un rato y hablando como cualquier pareja después de tener una sesión rica de sexo. Sin embargo, esto no era así por lo que después de un rato y siendo conscientes de la hora que era, habían pasado 3 horas y yo tenía que regresarme a casa para hacer unas gestiones, nos despedimos como una pareja, con besos y ella abriéndome la puerta después de haberse puesto su babydoll por si pasaba alguna persona por delante.

    La vuelta a casa fue de los más placentera y a la vez triste porque no le había pedido el contacto o intercambiado redes sociales, pero supongo que estas cosas suelen pasar y es mejor quedarse con el recuerdo de una buena sesión de sexo, la cual he querido compartir con ustedes y espero que sea de su agrado.

  • Enamorándome de Dianita (capítulo 4)

    Enamorándome de Dianita (capítulo 4)

    Ya en la mañana cuando la luz se asomaba en la ventana de mi habitación, abrí los ojos, aun seguíamos abrazados, entonces la vi, incluso al dormir esta mujer es hermosa, dije en mi mente, me levante muy suavemente para no despertarla, tome mi cámara, y capture esa imagen.

    Para que tengan una idea de lo que mis ojos veían, Dianita estaba de lado con la sabana cubriendo parte de sus brazos, pero su espalda estaba descubierta hasta el comienzo de la curva de sus nalgas, sus cabellos hacían como especie de un arco en la almohada, la imagen sencillamente era perfecta.

    Me acerqué, y le di un tierno beso en la mejilla, Dianita abrió sus ojos, paso su mano por su cara, y estiro los brazos, para desperezarse, me mira sonríe y dice “que rico despertar de esta manera”.

    Le acaricié la mejilla, y acto seguido, le di una sonora nalgada en ese enorme culo, es hora de despertarse le dije:

    -Retiro lo dicho, no eres nada tierno, pero tienes razón -dijo

    Esta vez para ganar tiempo nos metimos los dos a la ducha, quede embobado al ver todo su cuerpo desnudo, y mi verga reacciono de inmediato, por lo visto tu verga fue la que se volvió adicta a mi culo -me dijo con una sonrisa.

    Tienes razón, ya mi verga te extraña -le dije. Por lo que la abrace por la espalda, pegándole toda mi verga, que es incrustaba en sus nalgas, el agua caía en su cuerpo, yo apretaba sus tetas, Dianita echando su cabeza hacia atrás me besaba.

    Se dio la vuelta, quedamos frente a frente, sentía sus pezones en mi pecho, la pegue a la pared, y la levante, Dianita me rodeo la cintura con sus piernas, que fuerte eres -me dijo.

    Tenía mis manos en sus nalgas para apoyarme, Dianita con su mano tomo mi verga y la dirigió a su coño, cuando estuvo en la entrada la deje caer, mi verga se hundió por completo, Dianita se agarraba fuerte de mi cuello, empecé a metérsela sin compasión, empezó a gemir fuertemente, Dios que rica verga tienes -me decía.

    Supe que su orgasmo estaba a punto de llegar, ya que sus piernas me apretaban cada vez más fuerte, Dianita no aguanto más, echando su cabeza hacia atrás, su cuerpo se contrajo, carajo eres el único que me hace sentir así, como me llenas -decía.

    Yo seguí metiendo mi verga, sentía que mis brazos me empezaban a fallar, por lo que aumente el ritmo, no pude más y descargue toda mi leche dentro de su coño, mis brazos cedieron y Dianita entendiendo que mis fuerzas desaparecían bajos sus piernas.

    Nos besamos con lujuria, mis manos parecían un pulpo, yo acariciaba todo su cuerpo, Dianita dejo de besarme, me mira y me dice:

    -Muy seguramente será la última vez que podemos estar juntos, ya que cuando salgamos de tu casa, cada quien deberá seguir con su vida.

    -Por eso quiero sentir tu verga una vez más dentro de mi culo, por favor haz que nunca olvide este momento -me dijo.

    La mire sin decirle nada, solo la gire, quedando de espaldas apoyada a la pared, y con el agua cayendo sobre su cuerpo, le di una fuerte nalgada, dejando marcados mis dedos, Dianita gimió, y de la excitación, con la nalgada se le salió un pequeño chorro por su coño, separo un poco sus piernas, y con sus manos abrió sus nalgas, dejándome ver su rosado y apetitoso ano.

    Apunté mi pene a su rosado ano, y empecé a hundir mi glande, Dianita suspiraba y doblaba por completo su espalda, mi verga entraba centímetro a centímetro, en su culo, cuando estuvo completamente empalada, Dianita empezó a moverse “estoy lista” -me dijo.

    Comencé con el castigo a su ano, el ritmo era tal, que estábamos tan sincronizados, que cuando yo metía, mi pelvis chocaba con sus nalgas, la tome de su cabello y lo jale hacia atrás, sometiéndola a mi ritmo, en cada embestida le daba una nalgada, las cuales ya empezaba a ponerse de color rojo, Dianita con los ojos en blanco, era poseída por el inmenso placer que sentía, no se quejada solo disfrutaba el fuerte castigo que recibía su ano, llegamos al orgasmo al mismo tiempo, ella sentía como le llenaba su ano de leche, y sentía como le salían chorros de su coño.

    Saqué mi verga, ya sin fuerzas por el tremendo orgasmo que había tenido, pero si esta era la última vez que podría tener ese monumental cuerpo quería más.

    La di la vuelta nuevamente, la bese, y me puse de rodillas, Dianita agarraba mi cabello con ambas manos, cruce una pierna por encima de mi hombro, y empecé a pasar mi lengua por su clítoris, quería que su sabor quedara impregnando en mi boca, no quería olvidar nunca su sabor ni su olor.

    Me vas a matar del placer, por Dios, su corazón latía aceleradamente, sentía que se le quería salir, estallar, exploto en un tremendo orgasmo, apretaba mi cabello y bañaba mi cara con sus líquidos, yo abrí la boca, traguen un poco, pero eran tanta que me toco apartar la cara, no pudo más y se dejó caer, abrazándome, su pecho respiraba con dificultad, parecía que le faltaba el aire.

    Casi sentada sobre mí, por la posición que teníamos, me besa con pasión, con sus manos en mi rostro, me queda mirando y dice “si en una sola noche me volví adicta a ti, como dijiste que pasaría, no quiero ni pensar lo que sería una vida contigo”, sus ojos se entristecieron al recordar que eso no podía pasar, no en estos momentos, quizás más adelante pensaba Dianita.

    Al notar su tristeza, le dije “esta historia no tiene por qué terminar aquí, puede ser el comienzo”

    -Sabes que no es cierto, eso que dices, ambos tenemos nuestras vidas, existen personas que no se merecen que las engañemos, bueno algunas si -reía Dianita.

    Pero independiente de si son buenas personas o no, nadie merece una traición, yo solo hasta hoy solo tenía relaciones con mi pareja, nunca había sido infiel, lo peor de todo es que no me siento culpable, sé que me han puesto los cuernos miles de veces, ya no existe diferencia entre él y yo “tú me haces ser mala persona” -me dijo riendo.

    -Primera vez que me dicen que soy mala influencia para las personas. -le dije guiñándole un ojo.

    Al fin pudimos terminar de bañarnos, nos estaba cogiendo el día, y muy pronto llegarían mis padres, Dianita no quería que mis papas, se dieran cuenta que durmió en la casa y más aún sola conmigo.

    Nos vestimos, Dianita escogió mi ropa, me hizo vestir con un pantalón de dril caqui, y una camisa azul oscuro, que me quedaba ceñida al cuerpo, destacando mis pectorales y músculos, además resaltaban el color de mis ojos, como ella no trajo más ropa, tuvo que ir a cambiarse a su casa, quedamos en encontrarnos en la universidad, le dije que allá desayunaríamos, le recordé que le debía una invitación, ella aceptó gustosamente.

    Llegué primero que Dianita a la universidad, todas las chicas me quedan mirando, me sentía incomodo no estaba acostumbrado a vestir de esa manera para ir a la universidad, esto es culpa de Diana, no quiere nada conmigo y ya quiere mandar en mi ropa, más idiota yo que le sigo la corriente, pensaba mentalmente.

    Al caminar a la cafetería, para sentarme a esperar a Dianita, pase junto al grupo de las chicas populares, allí estaban como siempre super arregladas: Sofia, si Tony era considerado el macho alfa de los hombres, Sofia era la señora alfa, no tenía nada que envidiarle a Dianita, ambas eran súper hermosas, aunque Sofia era peli roja, ojos gateados, piernas largas, un culo parado, era una super modelo, con ellas cabe aquel dicho que dice, “la que me toque por mi está bien”. Al lado de ella, estaban Amber, la mejor amiga de Sofia.

    Sofia me queda viendo desde lejos, y pensando en voz alta dice “vaya que bien se ve Thiago, ese chico tiene que ser mío”. Amber la escucha y le dice “en serio te gusta Thiago?”, “¿qué?” Reacciona Sofia al comentario de Amber.

    -Acabas de decir que Thiago tiene que ser solo tuyo -le contesto Amber.

    Sofia la mira y le dice:

    -Así es, a partir de hoy Thiago tiene dueña y esa soy yo.

    En ese momento Sofia se pone de pie y se dirige a la mesa donde estoy sentado esperando a Dianita, hola Thiago, como estas?, es raro verte en la cafetería y solo además -me dice Sofia.

    Levanto mi cara y veo a Sofia, no sé si decir, con una sonrisa de ángel o de diabla, pero una sonrisa hermosa al fin y al cabo, me quedo pasmado sin decir nada, solo hipnotizado por el rostro de Sofia.

    -Pero que mal educado eres, ni siquiera para contestar mi saludo -me dice

    -Lo siento, es que me tomas por sorpresa, ¿tú la niña popular saludándome a mí? -le dije.

    -Popular no, sociable más bien, y nunca te saludo porque a ti, parece que no te gusta estar en la universidad, no se te ve mucho por acá, ¿puedo sentarme? -me dijo aun de pie.

    -Oh, lo siento, que descortés soy, claro por favor toma asiento -le dije titubeando

    -Parece que te pongo nervioso -me dice con una sonrisa pícara.

    Pero porque, Sofia me saluda justo hoy que estoy esperando a Dianita me preguntaba internamente.

    -¡Nervioso no! Sorprendido más bien -le dije ya más calmado.

    – Porque te sorprendes, de mi parte aproveché la oportunidad que estabas aquí en la universidad y realmente quise saludarte y hablar contigo, conocerte -me dice mirándome fijamente.

    Esa mirada realmente me intimido, ¡carajo!, pero que se trae entre manos esta mujer, pero que mujer señor, me decía internamente, yo la miraba detenidamente como queriendo descubrir que tramaba. Sofía era amante de las bromas, y no quería ser parte de una de ellas.

    -Disculpa que sea directo, pero es que nunca nos hemos hablado, y me parece extraño que ahora lo hagas como si nada, no quiero ser parte de una de tus bromas -le dije seriamente.

    -Jajaja, pero que mal concepto tienes de mí, en serio -me contesta.

    -Disculpa, pero no es normal que una mujer tan hermosa como tú, venga hablar y querer conocer a un chico normal como yo -le dije

    Tenía tanta desconfianza, que miraba a todos lados, tratando de buscar si había alguien que me fuera a echar agua o algo por el estilo.

    -Tranquilo, mientras estes a mi lado nadie, será capaz de hacerte alguna broma, de eso puedes estar seguro -me dice.

    Mas bien porque no me invitas a cenar, este fin de semana, así te puedo demostrar que realmente quiero conocerte, mira que no soy de las mujeres que ruegan -me dice guiñándome un ojo.

    En ese instante, cuando termino de escuchar esa declaración de intenciones, siento una mano que pasan sobre mi espalda, ¡mierda caí!, me dije mentalmente, antes de poder voltear a ver de quien se trataba, escucho su voz.

    Hola guapo, me saluda con un beso en la mejilla, muy cerca de mis labios, y dice sosteniéndole la mirada fijamente a Sofía, tienes mucho tiempo esperándome, era Dianita. Salvado por la campana -me dije mentalmente.

    -Hola Dianita, no realmente también acabo de llegar -le conteste, ya ustedes se conocen cierto.

    -Si, ya nos conocemos, hola Diana como estas? -contestó Sofia.

    -Hola Sofía, como lo ves muy bien gracias -contestó Dianita.

    -Me alegro entonces Thiago, me despido, espero pronto tu respuesta -me dice, para que Dianita se dé por enterada, me da un beso en la otra mejilla que no había besado Dianita, y se marcha.

    -¿Es en serio, no te puedo dejar 5 minutos solo, porque ya me quieres poner los cuernos con esa perra? -me reclama.

    Sonriendo le digo -¿Celosa?

    -¿Celosa yo?, por favor Thiago, esa perra no me llega ni a los tobillos -me dice

    Realmente no entendía lo que dianita quería, en mi casa me había dejado claro que, apenas saliéramos cada uno seguiría con su vida.

    -¿Entonces por qué te molesta haberla encontrado hablando conmigo? -le pregunté.

    -Me mira y en sus ojos había rabia, enserio quieres saber -me dice

    -Si -contesté.

    Sofia, no se acerca a nadie si no desea algo de esa persona, y no voy a permitir que se meta contigo, tú eres solo mío, entiendes -me dice bajando la voz para que nadie más escuche.

    -No te logro entender Dianita, en mi casa me dices, que no podemos tener nada, que cada uno seguirá con su vida, te insinué, que no quería que se acabara allí, pero me dejaste claro que debía olvidarme de ti, y ahora que llegas a la universidad, te das cuenta que una chica, está hablando conmigo y ya te crees mi dueña, yo no soy un trofeo -le dije molesto.

    -Con una chica no, con una perra más bien, quieres saber la verdad, desde que salí de tu casa, no puedo sacarte de mi cabeza, por primera vez quería llegar rápido a la universidad, para verte, quería estar contigo.

    Te dije que el 95% de las mujeres cuando me prueban se vuelven adictas a mí, Dianita me pego un puño en el brazo sonriendo y me dijo… tonto, mejor vamos al salón de clases.

    -Por cierto, cada vez que me siento, me acuerdo de ti, todavía me duele el culo -me dice sonriendo y llevándome agarrado del brazo.

    Cuando llegamos al salón de clases, Natalia nos saluda con un beso en la mejilla a cada uno, y dice “Diana necesito comentarte algo, disculpa Thiago”.

    -Tranquila, por mí no se preocupen. -Y me dirigí donde estaba Cristian.

    -Que más cabezón, cuando andas detrás de un culo, te olvidas de tu mejor amigo -le digo a Cristian.

    -No seas cruel príncipe, sabes que no se trata de un culo cualquiera, es el de Laura y ya casi lo tengo en mis manos -me dice.

    -Deja de estar diciéndome príncipe, van a creer que eres homosexual, jajaja, pero ya en serio Laura tiene sin ánimos de ofenderte, un culo muy bonito, trátala bien, ella es una buena chica.

    -Claro que lo tratare muy bien, digo la tratare muy bien, jajaja -contestó Cristian.

    -Eres imposible en serio -le digo.

    -¿Bueno y tu porque vienes hoy vestido a la universidad de esa manera?

    -¿Qué tengo me veo mal? -le dije.

    -¿Mal?, serás cabrón, si Sofía no te quita los ojos de encima, parece que te quisiera comer con la mirada.

    -¿Sofía?, no creo, esa mujer esta como 50 niveles por encima de nosotros, además a ella le gustan, millonarios, para que le den regalos costosos -le dije.

    -Pues no sé, si le gustan millonarios o pobretones como tú jajaja, pero lo que sí sé es que esa mirada significa que quiere coger contigo. -Me dice

    Las palabras de Cristian quedaron sonando en mi cerebro, “Sofía quiere coger contigo”

    -Tierra llamando a Thiago -me dice Cristian.

    -¿En serio crees que Sofía quiere algo conmigo? -le pregunto

    -De eso estoy completamente seguro, pero parece que tú no estás tan encandilado con la mujer más bella de la universidad -me dice

    En mi mente pensaba, la segunda mujer más bella, me decía a mí mismo, aunque para serles honesto, tanto Dianita como Sofía estaban al mismo nivel de belleza, hasta se podría decir que era un empate técnico, en realidad no se sabía cuál de las dos era más hermosa.

    -Dianita ¿Te conozco que está pasando entre tu y Thiago? -pregunta Natalia.

    -Por qué la pregunta -le dice Dianita.

    -Vi cómo te pusiste cuando Sofia, estaba hablando con Thiago, tú no eres así, es más creo que hasta celos tenías.

    -Déjate de locuras entre Thiago y yo no pasa nada, además él tiene su novia y yo tengo a Tony.

    -Si tienes a Tony, y ambas sabemos que no lo amas, estas con él por simple compromiso con tus padres ¿ellos saben el sacrificio que haces? -preguntó Natalia.

    -No, y no tienen por qué enterarse, está claro -dijo Dianita molesta.

    -No es justo que sacrifiques tu vida lo sabes -refutaba Natalia.

    Mientras Natalia hablaba, Dianita no podía controlar la mirada, dirigiéndola hacia donde estaba hablando con Cristian, en su mente decía, porque no puedo sacarme a este chico de la cabeza, a la vez que sonreía pícaramente, al acordarse de la enculada que recibió la noche anterior.

    -Pero te estas mirando, no puede ser, te lo cogiste ayer en la noche mientras hacían el trabajo, eres una degenerada Dianita.

    -Baja la voz Natalia, que te van a escuchar y para tu información como se te ocurre que vamos a coger, sabes que si Tony se entera de eso lo mata -dijo Dianita.

    -Primero si se me puede ocurrir por la forma en que lo estas mirando, y segundo me acabas de confirmar que cogieron al decirme que si Tony se entera lo mata.

    -Natalia en serio sácate esas ideas de la cabeza, no quiero que lleguen rumores donde Tony, Thiago no se merece tener ese tipo de problemas y si lo estoy mirando es porque realmente se ve muy guapo, y además vamos a vernos geniales los dos cuando estemos exponiendo jajaja

    -Te conozco Dianita, a mí no me engañas, pero no tengo pruebas suficientes hasta el momento -dice Natalia.

    Comenzó la clase, y la profesora, fue llamando a cada grupo para la exposición, cuando nos tocó el turno a Dianita y a mí, la profesora se sorprendió cuando me vio.

    -Vaya parece que alguien se tomó muy en serio su presentación, deberías vestir más seguido así Thiago -me dice la profesora.

    Todos en el salón gritaron uy, uy, yo estaba rojo de la vergüenza, mire a Dianita, la quería matar, ella solo movió sus hombros y me guiño un ojo, sonriendo.

    -Ya está bien, todos compórtense -dijo la profesora.

    Todos hicieron silencio en el acto, por lo que Dianita empezó con la exposición, cuando toco mi turno me dirigía a todos, pero unos ojos me tenían incomodo, era Sofía, que me miraba fijamente, nuestras miradas se encontraron, y ella solo pone una mano cerca de su boca, me lanza un beso y luego hace el ademan de soplarlo para que me llegue, trague saliva, cuando Sofia hizo eso, Dianita se dio cuenta de todo. Pero que le pasa a esa perra, pensaba Dianita.

    Natalia desde lejos, veía toda la escena, los celos de Dianita eran evidentes, aunque trataba de controlarlos delante de todos, solo Natalia y la profesora se dieron cuenta de lo que estaba pasando.

    Cuando la clase termino, fui el último en salir del salón, me retrase un poco ya que mis libros se salieron del bolso, y me toco recogerlos, Dianita quería ayudarme, pero Natalia se la llevo casi jalándola del brazo, pero que te pasa Natalia, Thiago necesitaba mi ayuda.

    Thiago no necesita ayuda para recoger sus cosas, la que si va a necesitar ayuda eres tú, si Tony se llega a enterar que te gusta Thiago, no había caído en cuenta el nombre de ambos comienza con T, vaya, vaya Dianita. -Reía Natalia.

    -En serio que contigo no se puede, entre Thiago y yo no pasa nada. -Decía Dianita

    -¡Aun!, pero en serio tengo mis dudas que entre ustedes no haya pasado nada.

    Cuando me disponía en salir del salón, la profesora Violeta, me llama a su escritorio.

    -Thiago puedes acercarte un minuto antes de salir por favor.

    -Claro que si profe, en que puedo ayudarle -le dije

    -Solo quería decirte que les fue muy bien en la exposición del trabajo, y también para advertirte de los problemas que puede ocasionarte meterte en un triángulo amoroso con Diana, Sofía y más aún Tony, que no es nada de fiar, tú se ve que eres un buen chico y muy guapo, por eso quiero decirte que estoy a tu disposición, si alguna vez sientes que no puedes solucionar algún problema. -Esto me lo dijo con una mirada picara.

    -Muchas gracias por su consejo profe, aunque la verdad no tengo nada con ninguna de las dos -le dije guiñándole un ojo.

    -Pero creo que ellas no lo tienen nada claro, por las miradas que te daban en la exposición, de todas maneras, cuídate y recuerda que estoy a tu disposición -me contesta guiñándome un ojo y con una sonrisa sensual.- Te dejo mi número de teléfono, no se lo des a nadie, solo tú lo tienes en la universidad -me dijo.

    Me despedí de la profesora, y salí del salón pensando en la mirada y sonrisa sensual que me había dado la profe Violeta, deja de pensar en tonterías solo quiso ser amable contigo, siempre imaginando cosas imposibles, pero que buen culo y tetas tiene la profesora ¿será que?, olvídalo.

    Cristian se acerca a mí, y me dice que te quería hablar la profe, si me llama a mí me la follo en el salón de clases -me dice.

    -Si claro, como te digo don follón, esa mujer está fuera del alcance de cualquier chico en esta universidad -le dije.

    -Nada en esta vida es imposible mi querido amigo, si no mírate a ti, que tienes a las dos chicas más hermosas babeando por ti. -Me dijo.

    -No empieces Cris, sabes que eso no es cierto, además yo tengo a Paula y es una buena chica y me complace en todo lo que quiero, así que no me doy mala vida, para mí la Universidad es solo un requisito para graduarme, sabes que no me gusta estar mucho tiempo aquí.

    -Eso te lo hubiese creído hace dos semanas, pero con los grupos de los trabajos que dejo la profe violeta, algo cambio, ahora pasas más tiempo en la Universidad, por algo será -me dijo.

    Cuando íbamos caminando hacia la cafetería, Dianita se da cuenta y me queda mirando de una forma, en que Natalia le dice:

    -Me encanta la forma en que lo miras, se ve que es tan real lo que sientes.

    -¿Qué? -contesta Dianita saliendo de sus pensamientos- pero que estás diciendo, realmente te estas volviendo loca mujer, aunque

    -Te gusta, pero no lo quieres admitir, por miedo, yo soy tu mejor amiga -le dice Natalia

    -Está bien Naty, no sé qué me pasa con ese chico, no puedo sacármelo de la cabeza, es un tonto en serio, pero es muy lindo -le contesta Dianita.

    -¡Lo sabía!, pero ya en serio, Diana si Tony se da cuenta, ese chico va a tener muchos problemas eso lo sabes, así que es mejor que te vayas olvidando de él, por el bien de los dos, además ahora parece que tienes de rival a Sofia, ambas sabemos que ya le echó el ojo a Thiago, y con su belleza es difícil que un hombre se resista a sus encantos, además también esta su novia.

    -Aunque no la conozco, la novia no me preocupa, pero Sofia, sí es la que realmente me preocupa, después de ti, ella es la única que puede competir conmigo en belleza, capisci -le dijo Dianita.

    -Qué horror ahora eres mafiosa jajaja.

    Rieron las dos, quise acercarme donde estaba sentada Dianita y Natalia, pero cuando estaba a punto de llegar, apareció Tony, abrazándola por atrás volteándole la cara de forma brusca y besándola, como marcando su territorio, por lo que tratando de disimular gire a la izquierda, afortunadamente había una meza vacía, nos sentamos en ella, quede frente a Dianita, la mire, en mis ojos había rabia, pero sabía que no podía decir nada.

    Continuará.

    Espero les haya gustado este capítulo, dejen sus comentarios, para que me ayuden a mejorar y a motivarme para seguir con la historia. Saludos.