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  • La cojo mientras habla con su marido (parte 3)

    La cojo mientras habla con su marido (parte 3)

    ¡¡¡Ay amor!!! ¡No sabés cómo estuvo la otra noche!

    Sus palabras denotaban una excitación muy pegada a la liberación de alguna parte de su mente.

    Le di un largo beso, agarré sus nalgas, abrí sus piernas y la senté arriba de mi falda.

    -Te cuento… El otro día cuando me fui de acá llegué a casa, los niños no estaban porque Jorge les había armado salida con sus amigos, así que teníamos dos horas para nosotros en casa. Eso me enteré cuando entré al cuarto y Jorge me esperaba en calzoncillos en la cama con una sonrisa.

    -Amor, no quise darte tiempo a que vinieras antes y te tentaras con bañarte. Así que sentate acá en los pies de la cama.

    ¡No sabía que hacer! Pensé que se le iba a pasar esa calentura e íbamos a tener otro tipo de sexo, pero verlo así me hizo juntar la fantasía con la realidad, en ese momento me dieron ganas de venir corriendo a abrazarte, pero como no iba a poder hacerlo, -me encogí de hombros y le dije-Bueno, vos lo quisiste.

    Eso me pareció que lo excitó más porque se me abalanzó, ni siquiera me besó en la boca, sólo quería bajarme los pantalones y acostarme o acostarme y bajarme los pantalones, creo que estaba tan excitado que quería hacer todo junto.

    Yo pensé que se iba a dar cuenta y que íbamos a terminar discutiendo, yo reconociendo que tengo un amante y él pidiendo el divorcio, sólo era cuestión de que me empezara a besar mi concha que estaba llena de tu leche. Quise hacer un último esfuerzo como para proteger todo, el matrimonio, los hijos, nuestra relación, que me muero si la pierdo. Entonces le dije, ta en serio dejame ir a lavarme un poco amor. ¡No! Me dijo fuerte ¿O es cierto entonces que tenés un amante?

    En ese momento entendí que él estaba en lo cierto, sintiendo que limpiarme sería una prueba real de mi infidelidad, y que quedarme así como estaba, iba a ser para él un juego sobre mi infidelidad, que en su cabeza no existía. ¿Se entiende? Casi no me dejaba hablar, entre besos me seguís contando muy excitada todo lo que le había pasado.

    Él en su seguridad de que no tengo amante, quería que yo actuara como si lo tuviera, cuando en realidad ésa es la verdad y él en serio se iba a tomar tu leche pensando que era un juego.

    Así que me vi obligada a seguir el juego y para disimular mis intenciones de lavarme, tomé el mando de la situación, como cuando hablamos por teléfono y le dije, dejame lavar, no quiero que te tomes la leche que me dejó sólo para mí ahí adentro.

    No sabés lo que lo terminaron de prender fuego esas palabras, casi en un sólo movimiento me tiró en la cama y en un segundo ya me había sacado el pantalón y los zapatos, me abrió las piernas y empezó a chupar todo desesperado por encima de mi bombacha. Entonces ahí, viendo y sintiendo que estaba tan entregado a la situación, absolutamente excitado le dije. ¡Pará amor! Primero sacate toda tu ropa y quedate arrodillado ahí en los pies de la cama, antes que te tomes la leche quiero que me huelas bien la concha para que sientas el olor de esa pija divina siento cada vez que se la voy a chupar antes que me coja toda.

    -La puta madre Lucía, no sé a dónde va esto, pero estoy como loco.

    -Si, lo sé, yo también, me encanta jugar así contigo, me gusta haber conocido esta faceta nueva de nosotros, siempre quise ponerte los cuernos y que vos lo supieras, y si encima te excita tanto. ¡Es un suelo hecho realidad!

    Hizo un silencio que me incomodó un poco, pero al mirarle su pija ví que estaba demasiado dura para que no le gustara el comentario, así que seguí por más.

    -Obvio que va a ser nuestro secreto, me encanta que compartamos secretos, como cuando de novios cogíamos y mis padres no sabían y lo hacíamos en cualquier lado ¿Te acordás? Bueno, ahora pienso que mis padres lo sabían, pero lo aceptaban, y lo mismo siento ahora con vos, me encanta que lo sepas, lo aceptes, ¡Y encima te excite más que a mí!

    -Lucía por favor…

    -Por favor ¿Qué?

    -…

    -¿Qué?

    Ahí le di una pequeña cachetada, nada comparado con las ricas esas que me das vos, pero miré su pija enseguida que lo hice y estaba un poco mojada. ¡No lo podía creer amor! Me reí y eso generó con él una complicidad. Nos besamos fuerte, la excitación nos ganó a los dos, nos dijimos cosas lindas mientras nos tocábamos un poco, pero le corté los besos de golpe, me dio aburrimiento volver a hacerlo como antes, así que seguí explorando la nueva faceta. Le agarré la cara y él me quedó mirando, creo que hasta agradeció que lo hiciera. Él también debe de estar podrido de hacer siempre lo mismo.

    Así que volví a la carga con la pregunta ¿Y cornudito? ¿Me vas a chupar la leche de mi amante? Aceptó todas las palabras que le dije sin quejarse, como si hubiera entendido al fin que todo era un juego, sin saber que todo era cierto.

    -Dale, bajá y tomame todo lo que traje en la conchita para vos de mi macho.

    Los ojos se le llenaron de excitación y alegría, bajó enseguida sin besar ninguna otra parte, derecho a ella y empezó a lamerme.

    -Vos también estás toda mojada. -Me dijo.

    Ahí me dio mucho miedo, pero ya estaba jugada, trataba de apretar mi conchita sin que él se diera cuenta, pero estaba tan desesperado por pasarme la lengua por todos lados que me fue imposible y sentí que todo lo tuyo empezaba a bajarme, entonces le dije.

    -¡Ay si amor! Obvio que a mí me excita mucho todo lo que hacemos. Sobre todo, ahora después que sabés la verdad.

    Seguir en el personaje real me daba más tranquilidad, pero a la vez me hacía más consciente que no iba a aguantar mucho más. Estaba muy nerviosa, aunque el personaje me ayudara a disimularlo. No pude controlarla más, o no quise, y me aflojé toda, mientras sentía que su lengua más que nunca me quería probar todos los pliegues de mi concha. Por dentro también pensaba, mirá lo que tenía que pasar para que me comiera con tantas ganas.

    Así que ahí estaba toda floja mientras él cada vez más me tomaba todo lo tuyo.

    -¿Amor te acabaste?

    -Ay si amor, callate y chupame toooda.

    En realidad, no me había acabado por lo nervios, pero después de sentir todo eso y los mil pensamientos en la cabeza, enseguida que terminó de limpiarme toda tu leche, me empecé a acabar en serio. Así que le agarré la cabeza y me la metí hasta el fondo. Y me descargué toda, toda amor, en cuerpo y pensamientos, mientras lo apretaba y sentía su lengua su respiración todo adentro de mi concha le dije toda la verdad.

    -¡Si dale ahora sí tomate mi acabada lo otro era la leche de él que te dije que te iba a traer pedazo de cornudo! ¡comeme toda! ¡haceme acabar como lo hembra que soy!

    Y ahí en medio de la acabada y los gritos me caí, me rendí, no pude más, fue una acabada increíble, porque siento que me acabé yo, o sea, la real y la esposa. Se me juntaron las dos mujeres sexuales que llevo adentro y se acabaron a la vez. Es lo que me pasa contigo cada vez que lo hacemos, eso lo sé, pero esta vez, al estar con mi marido, era muy distinto, fue mucho más excitante. De seguro porque fue la primera vez, no cambiaría nunca tu forma de coger por la de él, ni tu cabeza para estos temas. Nosotros ya cogemos en otra dimensión, pero esto fue como unir dos mujeres que me faltaba unir en el lugar de una de ellas. ¿Entendés?

    Lo cierto es que cuando volví en mí, después de algunos s segundos, él estaba lamiendo suavecito mi pepa, como degustando más todavía de ella. ¡Me pareció que se había quedado con ganas de más!

    Ronronée un poco y le dije, ta mi amor, ya te la tomaste toda, vení y abrazame cornudito, vení a chupar un poco de teta.

    ¡No dijo nada amor! ¡Nada! Se subió a mi lado y quietito me empezó a mamar, le dije que me iba a dormir porque entre tus polvos y su chupada habían sido mucho para mí, que él si no se había acabado se hiciera una paja mientras ya me dormía.

    Me dijo que se había acabado, que no había aguantado cuando le metí toda la cara adentro de mí. Me sonreí, le di un beso, le dije que lo amaba y que me iba a dormir. Al darme vuelta le puse mi culo un poco parado para marcarle distancia y mientras me quería dormir sentía como se seguía pajeando. ¡Se ve que estaba muy caliente! Eso me excitó a mi también y me quedé haciéndome la dormida para escucharlo como se acababa solo, nunca habíamos hecho eso, yo ahí, inmutable ante mi marido con la pija parada, ¡nunca! Así que se excitación no me dormí hasta que se acabó y después se fue al baño a lavarse o bañarse, no sé, porque ahí sí que me dormí.

    Cuando desperté ya estaban los niños y él hablaba con ellos muy alegre. Entré al comedor, me miró, se sonrió, me tiró un beso y yo fui a saludarlos porque nos los había visto en todo el día. Me encantó amor ¡Gracias! Ahora, venía pensando ¿te pone mal que haya hecho eso?

    -No amor, me encanta, esa es la idea de tener un amante ¿te acordás? Gozar de tu sexualidad. Me encanta.

    -Si lo sé, lo hemos hablado, por eso no quería dejar de venir a contarte. Y además otra cosa. Quiero dar un paso más adelante ¿Cuento contigo?

    -Si claro, ¿qué paso?

    Acto seguido empezó a besarme todo y dijo, ahora vamos a coger, mientras cogemos lo hago.

    Por un momento me sentí raro, porque ya no dirigía la situación, al menos está vez, pero debo reconocer que yo había prendido a esa hembra, así que le seguí el juego para averiguar hacia dónde quería ir.

  • Un domingo (1)

    Un domingo (1)

    Un domingo desolado y lluvioso. Sin aviso alguno recibes un mensaje en tu teléfono del número que has guardado para mi. Habíamos acordado no escribirnos a menos que fuera algo estrictamente necesario. Para prevenir malos entendidos y evitar riesgos!

    Leas la notificación y te alarme pero mantienes la calma y en pocos segundos disimulas y abres el mensaje.

    Frio, siempre y desolado, es el cuerpo de mi mensaje, que se reduce a tres letras sin explicación alguna; VEN. Te altera la forma tan misteriosa de escribir y te cuestionas atender mi demanda por los compromisos que te atan a tu casa sin mencionar los que temes ser inoportuna acudiendo a mi llamada sin explicación alguna.

    Escribes varios mensajes intentando saber más de los que sucede, pero ni siguiera alcanzo a leer los mensajes.

    Pasan un par de horas y no respondo. Y las dudas empiezan a rondar tu cabeza. Te llenas de inseguridad y preocupación.

    Todas las luces están apagadas, sin una sola ventana abierta. La lluvia resuena afuera como un diluvio y la quietud de la casa es lúgubre pero cálida. Una chimenea encendida refuerza el confort en la habitación.

    Una botella de wisky a medio empezar con un vaso solitario del líquido amarillo e hielo.

    Una silueta entre sombras y el reflejo del fuego confinado denotan una impaciente bestia esperando su momento. Mis manos sostienen a ratos el vaso y lo llevan a mis labios con calma y casi adoración. El teléfono móvil descuadra la escena oscura y calmada, con un aterrador ruido al vibrar en una mesa de madera a un costado del sillón de cuero que alberga al hombre paciente!

    Solo miro el fuego mientras escucho la música de fondo y el crujir de la madera en la candela. Impávido aspecto ante el brillo y las vibraciones del aparato sobre la mesa. Llamadas y mensajes empiezan a llegar y cada vez se hacen más repetidas. Pero yo, solo disfruto del wisky y el ambiente dramático y tenebroso.

    La casa parece estar recién desalojada con visas por terminar a donde voltees a ver, típico de rutinas familiares en medio de un domingo cualquiera. Sillas movidas y cómoda a medio terminar, mesas con cosas de la semana y las cartas sin abrir recién llegadas del buzón.

    Abrigos en las sillas y algunas cosas acumuladas de un proyecto de arquitectura en una mesa del estudio.

    Sin embargo, ninguna luz compite con el brillo de la hoguera en la chimenea, todo está oscuro y en silencio. Solo el diluvio sobre el techo de la acústica casa llena las paredes de vida.

    El molesto ruido del timbre rompe la calma en aquel lugar. Me levanto con calma… estando de pie sorbo un trago antes de partir a abrir la puerta. Dejo el vaso a medio beber en la mesa junto a la botella abierta

    Y me dispongo a caminar a la entrada bajo las sombras de la casa.

    En ese momento, el olor que predomina es la madera y agradable olor a la lluvia que se cuela por todas las rendijas hasta el centro de la casa.

    Me detengo de alta de la puerta y me dispongo abrir! El móvil empieza a sonar nuevamente justo antes de descubrir el misterio del visitante.

    La luz de la ciudad lluviosa entra en la casa al abrir la puerta. Tu silueta se dibuja en mi pecho con la sombra y me dispongo a recibirte solo para darme cuenta de tu condición.

    Estas goteando agua en cada centímetro de ti. El umbral de mi puerta carece de cobijo ante la tempestad y te has mojado enteramente para llamar a mi puerta.

    El cabello empapado y las ropas aún más! Tu cara chorreara de angustia y sorpresa me demoran tus intenciones por descubrirme. El teléfono en tu oído seguido de tu brazo sosteniéndolo impaciente y en la otra mano las llaves de tu coche.

    Estas ahí! En un instante alcanzo a descubrir tus intenciones de venir hasta mi y comprobar que estoy bien.

    Segundos pasan sin decir nada! Solo viéndonos a los ojos complacidos en lo que podemos ver del otro.

    Llevo camisa de algodón muy gruesa y vaqueros azules sin calzados o medias, mientras tú, llevas una camisa negra y un sweter empapada y con pantalones de casuales chorreando hasta los deportivos empapados. Tus clásicos adornos de mujer que te realzan la feminidad y que te caracterizan. Tu anillo de casada brilla en tu mano al sujetar el teléfono. Que vas bajando poco a poco después de verme a la cara.

    Mi teléfono deja de resonar y vibrar al fondo de la habitación. Tu mano baja desde tu cara.

    Y sin ninguna palabra te abalanzas sobre mi directa a mis labios, dejando todo mojado con cada movimiento y a mi. Tus manos se agarran de mi rostro y las mías de tu cintura.

    No se nota nada de amor! Solo una increíble pasión y frenesí en un beso que no se acaba entre ruidos y sabores de nuestras lenguas y labios en la entrada de mi hogar.

    Sostengo tu cuerpo para sentir el imperio de tus labios mordiéndome y susurrando gemidos casi nudos. Ambos buscamos la posición perfecta para degustar lo máximo de la boca del otro. Ambos besamos con pasión y sin temor al otro llenos de lujuria.

    Te arrastro hasta adentro sin despegarme de ti. Un charco indiscreto nos sigue en un tropezar de piernas y de roces provocativos entre amantes que se conocen. La oscuridad nos invade nuevamente al batir la puerta con fuerza y sin cuidados.

    Mis manos ya no están en tu cintura, se han colado debajo de tu ropa y te acarician la espalda, caderas la parte superior de las nalgas sistemáticamente mientras manejas mi cara con fuerza y arrebato para poner mi boca en la posición más cómoda para los caprichos de tu lengua.

    Doy un pequeño giro y te empujo contra una pared sin despegarme de ti, pero aplastándote como si quisiera encerrarte contra mi.

    Mis manos ya no te acarician, ahora sostienen tus muñecas contra la pared y me impongo con firmeza delante de ti por el tamaño de mi cuerpo sobre el tuyo como una avalancha. Nuestros cuerpos buscas el compás y la integración en movimientos pélvicos y de cabeza que se hacen muy estríalos por el contraste seco/mojado de los cuerpos.

    Parece una metáfora hecha realidad sentir como mis pieles se enfrían con el agua que empapas con las ropas y a la vez lo aguosa de mi lengua con cada segundo que me besas. Aún con la lluvia fría sobre ti, se siente tibia al tacto y deliciosa como un manjar Gourmet!

    Los gestos y gemidos se van haciendo más cómplices cada vez! Tus ojos no pueden ver a los míos que te observan mientras presiono con fuerza en tu ingle con las caderas solo porque no te importa verme en ese lugar, te basta con sentirme y eso me eleva cada vez más.

    Seguimos en ese juego unos minutos hasta que se hace embarazoso para ambos seguir como adolescentes calenturientos y es cuando te libero de las muñecas para tomar tu cara y susurrar entre tus labios, que ya no sé si van mojados por mi o por la lluvia.

    -Por qué tardaste tanto? Alcanzo a enlazar elocuentemente entre tus labios en medio de mordiscos suaves y chapadas!

    Pero la casa sigue en silencio total. Solo chasquidos de nuestras bocas interrumpen a la lluvia y las brazas en la sala

    Bajo las manos a tus caderas y te acaricio más despacio ahora y sin desenfreno.

    Logras respirar mi escénica en cada bocanada de aire entre beso y beso que dejamos para no morir de asfixia. Con la cara delante de ti obediente y valiente ante ti.

    -Estaba ocupada! Respondes con la misma dificultad de la pregunta! Sin hacer especial énfasis en que te escuche.

    Mis manos te acarician la cara después de parar de curiosidad en tus labios y me quedo inmóvil viéndote a los ojos

    Alcanzas a ver la lujuria reflejada en el celeste de los ojos a pesar de la terrible oscuridad de aquella sala. Amarrados como esclavos del deseo nos quedamos inmóviles por unos segundos solo para hablarnos con la mirada.

    Veo tus gestos, labios y ojos solo para asegurarme de que estás complacida de verme y de estar ahí justo como deseamos los dos.

    Me separo de ti solo un poco, para acariciarte desde atrás en la espalda y llevar con mi mano hasta tu cuello y hacerme a un lado.

    Susurro, -ven te estaba esperando querida! Para hacerte seguir adelante en medio de mi casa, tu primera guiada por mi mano en el cuello como si fuera el timón de tu piel! A través de la oscura casa que vas encontrando cálida a medida que te pierdes en las habitaciones dejando un hilo de hitas por donde pasamos…

    Al pasar por el estar, te cautiva el fuego que reina en medio de una oscura sala. Tu mirada se torna caprichosa pero siguen como si fuera indiferente ante mi guía severa. Porque es como si supieras lo que va a pasar entre nosotros en aquel oscuro lugar que me pertenece.

    Las ropas pesan y tu paso entre las cosas de mi familia dejan una estela de humedad. -Me pregunto si solo estas húmeda por fuera después de semejantes besos! Reflexionó sin hablar.

    Te llevo hasta mi habitación y te hago entrar sin titubeo, mi cama está desarreglada y te causa rechazo al ver el desorden donde he dormido, aún se ven los rastros de dos personas acomodadas en esa enorme cama. Aun así, sigues sin emitir opinión ni gestos! Pero ambos sabemos que te incomoda.

    No detengo mi marcha y te llevo hasta el oscuro rincón donde encuentras abierta la puerta de un enorme baño. No me detengo hasta llevarte frente a la ducha donde te suelto para abrir las llaves sin pronunciar una palabra y climatizar la temperatura hasta hallarla agradable al tacto.

    Me vuelvo a ti y te veo con ojos abiertos, tu cara es de simpatía y la mía es de misterio. Te beso suavemente como si fueras mi amada sin decir nada.

    La oscuridad reina en aquella habitación, es difícil saber moverse, pero yo puedo recorrerlo todo sin problema alguno lógicamente. Te ofrezco mi mano para que te apoyes y guiarte hasta estar frente a las muchísimas líneas de agua que bajan de la ducha, abarcando un radio mayor al que ocupa una persona regularmente.

    Me despego de ti y enciendo una pequeña vela en una esquina más alejada de ti, pero que es suficiente para iluminar el lugar y no permanecer en la incómoda oscuridad casi total.

    Me regreso y me quedo detrás de ti aún vestido. Tu igual solo que tú estás totalmente mojada y chorreando. Yo solo tengo las marcas de tus besos en la ropa!

    Ambas manos abiertas y estiradas te sostienen de la espalda y te empujan suavemente invitándote a quedar bajo la ducha!

    Una sensación de alivio al sentir el agua tibia. Cayendo sobre ti te distrae de mi. Lo placentero y reconfortante de sentir calor en todo tu cuerpo se compara a la felicidad.

    Notas como el frío huye de tus ropas desde tu cabeza hasta llegar a los zapatos deportivos que se inundan desde abajo, de a poco tu cabeza se agacha para sentir el agua recorrerte y ambientar tu piel a una temperatura agradable. Aun así, mis manos no se han despegado de tu espalda y te hacen recordar que aún sigo ahí!

    Es abundante el agua y rápidamente se llena tu rostro de una cascada agradable que te obliga a respirar por la boca!

    Te dejo en esa posición unos segundos sin moverme ni decir nada. Hasta que mis manos rebuscan en tu ropa con un amague de despojo.

    Rápidamente entiendes mis intenciones y me ayudas con tu silueta a levantar la tela pensada y tosca que se escurre sobre ti. Como si te estuviera protegiendo de mi y quisiera impedir que viera tu espalda desnudar Como si tu ropa tuviera miedo de que continúe.

    Me ayudas a deshacerme de tus prendas aparatosamente y por la cantidad de agua que cae sobre ti se dificulta respirar normalmente. Pero es un alivio cuando al fin sientes las gotas caer en tus hombros desnudos. Aún con el sujetador puesto, te sientes más libre y cómoda a pesar de que sabes que es un estorbo para mi.

    Alcanzo a lanzar la ropa lejos de nosotros que se desinfla en silencios como muriendo. Mis dedos poco hábiles y precisos agarran tu sujetador desde atrás y te lo empujo para arriba como queriendo desenfundarte. A pesar de no ser la forma correcta de quitarlo te sorprendes al recordar la sensación de que te quite la camiseta tu madre de pequeña y sin pasar demasiado ni incomodar de más, tus pechos ahora están libres y bajo la misma dosis de calor que el resto de tu tronco!

    Estar desnuda de la cintura para arriba y dándome la espalda solo puedes merecer una cosa:

    Suavemente aparto tu cabello a un lado y sin titubeo me pego a ti como un amante deseoso, solo para acariciarte el vientre y las partes menos pensadas de tu desnudez sin alcanzar a sujetar tus pechos.

    Mi cara se clava en tu cuello como si quisiera besarte pero solo me quedo dando suaves mordisco desde la nuca a los hombros tratando de respirar con tanta agua sobre nosotros.

    Mis manos abiertas y seguras te recorren con vicio hasta que logran hacerte cerrar los ojos para enfocar tu atención cuando dígito tus ungidos pezones bajo la ducha. Solo unos instantes hacen falta para que mi ropa emule a la tuya.

    Ahora somos dos bajo las lluvias de mentira. Mis manos te acarician como si buscaran algo perdido en tu piel en medio de la oscuridad. Es como un ciego leyendo en braille tus poros desde el cuello hasta el inicio del pantalón.

    Mis manos se asoman a la fosa en tu vientre y sin demasiada urgencia acarician el pubis tímidamente como un acto de un niño curioso, solo para retroceder y con determinación desabrochar el pantalón sin más remedio que despojarte de el, no sin antes arrodillarme detrás de ti y quitar casi con rabia los molestos zapatos que te cubrían.

    Sin darme cuenta me encuentro en una posición privilegiada y bendita. Justo donde tus glúteos acaparan mi rango de visión y me someten en un encanto visual al alcanzar rebajar la tela de tu talla hasta alcanzar las rodillas, que de puro impulso alcanzo quitarla de ti. La arrojó con fuerza y me quedo lelo admirándote casi toda desanuda. El agua me distrae a segundos de mirar como te mojas las nalgas frente a mi con pocos lumen de espectro y que solo reacciono llenando mis manos con ellas.

    Parece no incomodarte

    a pesar de ser con fuerza,

    con decoro y desenfreno

    degusto tu deseado manjar

    Más no sin olvidar,

    Acercar mi cara un poco

    Para tantearte y apreciar

    La curvatura con mi rostro

    (No sé, me provocó escribirlo así!)

    Me aseguro de no demorar y decir en voz alta.

    -déjame ver como te lo quitas delante de mi.

    Y me suelto de tu piel, como un mago ante una ilusión. Solo para poder apreciar tu maroma.

    Mis manos se cuelgan y te dejo de tocar pero sigo a la altura de tus nalgas.

    Tú tienes un repunte de intriga por demostrarte apetitosa delante de mi. Noto como imprimes actitud a tu sexy cuerpo casi desnudo solo porque conoces mi adición por observarte. Sabes que me tienes cautivo, preso y debilitado por las ganas de estar contigo.

    Acaricio tus muslos como invitando a tu tanga a bajar hasta mis manos. Los meneos de tus caderas me dejan con ganas de tocar pero no lo hago. Se resaltan las ganas que tienes de quedarte sin vestido y la maravilla de verte hacerlo solo a centímetros de ti. Juguetonas golpeas mis mejillas y nariz como provocándome, pero soporto la invitación con pesar y placer.

    No dejo que caiga tu tanga al suelo de la ducha para ponerme de pie! Me notas ofuscado y ansioso pero te pido de forma educada aunque un poco impositivamente;

    -Pon tus manos en la pared y abre un poco tus piernas por favor. Lo que te sorprende y te desencaja pero obedeces en silencio.

    El agua cae sobre tus hombros, lo suave y tibio del agua te reconforta. Puedes sentir como resbalan por tu piel mucha agua que golpea suave en tu piel!

    Acaricio tu rostro suavemente como señal de agradecimiento, pero no digo nada! Los gestos a veces pueden expresar más que las palabras.

    Estrujo tus hombros como masajes y puedes ver el reflejo de la vela entre las gotas que caen en tu espalda. Sientes como me empiezo a extender por tu espalda. Y susurro!!!

    -te voy a limpiar… quiero que te quedes quieta para que pueda lavarte entera.

    Tomo un jabón en barra que luce nuevo con olor muy femenino. Y bajo el agua cayendo por tu espalda, empiezo a enjabonarte muy despacio empezando por el cuello. Mis manos te frotan gentil y preciso con cuidado de no dejar ningún espacio libre.

    Tiene la midas del cuerpo debajo de las aguas y yo sigo vestido y mojándome detrás de ti.

    Me apresuro a acariciarte la piel menos mojada con el jabón dejando la superficie babosa y con rastros de espuma. Notas como poco a poco mis manos abiertas te estrujan la piel todo y sin pedir permiso, llegando a partes muy poco comunes para un amante, aun así tus pechos se esponjan cuando poso sobre ellos con indiferencia y despojo.

    Noto como tu espalda se arquea suavemente e irremediable sentir tus caderas empinarse delante de mi. Los brazos y la espalda están cubiertas de la grasosa espuma y sin más te hago pegar a la pared con arrebato y calma, como si no pudiera hablar y nos gestos fueran suficientes para hacerte entender.

    Tu cara colapsa con la pared, pechos y manos igual! Pero tu norte está todo espumoso y escurre lentamente. Notas como me quito la camiseta debajo del agua y la dejo caer a un costado para después seguir enjabonando tu piel.

    Casi sin cuidado acaricio cada una de tus nalgas y las limpio con demasiado afán, puedes notar las sombrías caricias que denotan meramente la intención de limpiarte a pesar de alcanzar las zonas delicadas entre tus nalgas y debajo de ti. Sientes como mis dedos gruesos te estrujan inofensivos los labios vaginales sin recrearse demasiado en ellos para seguir a tus muslos y abarcar uno a uno las piernas con cada mano.

    A estas alturas ya estoy agachado para poder limpiar y llegar a cada pie. El que queda de último marca mi puesta de pie nuevamente y susurro.

    -da la vuelta.

    Por fin viéndonos frente a frente, notas mi mirada inspeccionado tu figura. Yo bajo el agua y tú no.

    Es la primera vez que ves mi pecho desnudo esa noche.

    La habitación está lleva de vapor y tus pezones me invitan a comerte entera. A lo que reacciono dejando el jabón a un lado y agarrándote la cara con las manos para acercarme hasta tus labios y decirte:

    -te he estado esperando. Me sientes decir esto rozando tus labios levemente con mis manos aplastando tus mejillas haciendo que tu boca se respingue por la presión.

    Puedes ver una mirada profunda y animal en mis ojos al decir aquellas palabras. Lleno de deseo por ti, te como la boca como si fuera a un delicioso manjar chupando, mordiendo y besando tus labios sin parar para llevarte poco a poco debajo de la ducha.

    Es calor del agua sobre nuestros cráneos adornaban al beso más húmedo de la historia, nuestras bocas se dejaban solo para respirar. Un ambiente intenso y febril se apoderaba de las manías de nuestras lenguas.

    Mi cara protege a la tuya del agua incesante, mientras las horas resbalan por nuestra tez acariciándonos como si quisieran acompañar semejante beso.

    Ambas manos te sujetaban el rostro, solo para asegurarme de que estuvieras justo ahí, donde pudiera probarte y sentir tu aliento entre mis labios. Sin pensar me perdí en el tiempo y no pude reaccionar a tiempo cuando tus manos acariciaron dulcemente mi espalda.

    Fue cuando recordé que había un plan, un libreto en mi memoria que debía cumplirse sin excusas. Entonces tomé calor y me separé de ti.

    Te aparte de la cascada y puse tu cuerpo desnudo a un costado. La luz es tenue pero puedo disfrutar de la silueta de tus hombros y la corteza piel de durazno de tus delicados glúteos. Tu pelo se acuesta sobre tu espalda obediente como una manta de seda. Y exclamo!

    -arrodíllate! Con voz suave y algo de autoridad. Lo que obedeces con dulzura y sin saber lo que viene.

    Aún llevo puesto la ropa de abajo y una vez encontrarte arrodillada te dejo a la espera mientras quito la ropa que queda. Solo unos centímetros separan tu torso de mis muslos que ahora acompañan a mi pene colgado y paciente en la desnudez.

    Intentas moverte y te indico que no lo hagas!

    -por favor espera. Debes hacer algo!

    El agua sigue soñando a un costado de nosotros como fondo musical perfecto. La luz acompaña la escena dándole un ambiente teatral y poético que a ambos nos inspira y emociona. Me ves dar la vuelta y quedar de espaldas a ti y me ves hacer algo que no entiendes, hasta que vuelvo con un envase común en una de las manos que al voltearlo vierto líquido espeso sobre tus ungidos pechos con un aroma a lavanda leve pero refrescante.

    Notas tus pechos untados y sin explicación! Lógicamente están limpios por lo que acababa de pasar, pero mis palabras aclaran el panorama.

    -Quiero que enjabones todo mi cuerpo con tus pechos, quiero que lo hagas desde abajo para arriba y no dejes nada sin asear.

    Me ves desde abajo con asombro pero no dices nada y dejas colar una sonrisa cómplice y me puedes que suba uno de mis pies a tu rodilla para que puedas empezar.

    Noto el esmero de tus acciones al iniciar con uno de mis pies desde la planta, poniéndolo entre tus pechos y sobándome suavemente para subir por el tobillo y hasta la rodilla.

    Debes abrir las piernas para poder completar la tarea, que repites con la otra pierna, te ofrezco el envase para recargar jabón sin mezquindad.

    Tus pechos se notan suaves y jabonosos, pero firmes y complacientes. El empeño de tu labor me derrite el alma y me hace sentir afortunado y agradecido. Tus senos se tropiezan torpemente con mis muslos y tu cara me roza otras partes sin limpiar, pero respetas la distancia a fin de cumplir tu misión.

    Me doy vuelta para que puedas llegar a todos los lugares de mis extremidades y poco a poco caemos en cuenta de las dificultades que se avecinan al estar casi terminada mis piernas.

    Recargas enguanto en tus pechos y sigues decidida y firme, pero se dibuja una sonrisa tonta en tu cara cuando has de llegar a mi pene. Ambos nos reímos por la situación incómoda pero graciosa que supone continuar. A lo que respondo subiendo mi pierna sobre tu cabeza y apoyándola en la pared detrás de ti lo que te sorprende.

    -Debe ser en todos lados. Repongo sonriente y feliz

    Tu sonríes y respondes amable y sin pensarlos dispones tus pezones casi juntos para acarícienme la ingle y si se sin remedio mis testículos y pene.

    Para sorpresa de ambos no resulta tan incómodo como se veía, solo tu cara debe encostares sobre mi vientre para poder alcanzar lo bajo de mi blande.

    Un pedazo de carne suave y caliente está en tu pecho y que rápidamente gana firmeza al sentirte tan cerca de mi. Tomo tu cabeza con una mano y te acaricio en mi abdomen desnudo, lleno de pasión y deseo. Pero me despego y volteo mi cuerpo a ti. Dejándote hacer el trabajo en mis nalgas.

    Es delicioso como solo podía sentirte detrás frotando tus pechos en mis nalgas y muslos con afán. Concentrado en notar la dirección de tus endurecidos pezones dejando un rastro de espuma y pasión.

    El agua no cesa y el ambiente es agradable al tacto, pocos grados más fríos que la piel de ambos. Noto te reincorporas y vuelven tus pechos a frotar mi espalda pero ahora con más libertad. Ahora de pie los movimientos son más rápidos y voraces.

    Puedo sentir tus puertas tropezar con las mías al alcanzar mis vistillas y completar el torso con las masas endurecidas de tus senos por la excitación y el deseo.

    Ahora ambos pechos enfrentados pero son los tuyos los que asechan y se enciman con voluntad. Ahora he perdidos el rastro de tus dulces pezones desde que tu cara se revela para mí.

    Me he quedado admirando la expresión de vicio y pasión que sale de tu rostro. Tu actitud de ganadora al casi completar la tarea con destreza y disfrute me distrae de sentir tus delicioso cuerpo agasajando al mío de aquella manera.

    Una mujer perdida en la pasión estaba a punto de poner sus pechos sobre los míos dejamos su boca al alcance de mis besos.

    Ninguno cede pero ambos sabemos que el otro también quería perderse en más besos furtivos.

    Pierdo la mirada en tus ojos juguetones y mirada tentadora mientras masajear lascivamente el torso con tus manos puestas a cada costado de tus endurecidos senos.

    Nos vemos y nos comemos a besos en fantasías pero nos quedamos inmóviles hasta que rompes el silencio con una exclamación autoritaria.

    -deme tus brazos. Haciéndote para atrás esperando que haga lo debido

    En efecto me vuelvo y te ofrezco un brazo el que agarras con tus manos y lo llevas a pasearse entre los jabonosos montículos.

    Me asombra como rellenas todos los espacios desde el hombro bajo hasta casi llegar a las muñecas.

    Ahora podía ver y sentirte los pelones recorrerme y el momento final ha llegado.

    Dejas una pequeña brecha entre tu labor y mi deseo, porque estás segura de que es lo que más he esperado desde que me quedé callado.

    Disimuladamente sueltas mi mano después de ponerla abierta sobre uno de tus senos y me sujetas de la muñeca. Al fin tengo entre mis dedos aquella parte de ti que deseaba pero me castigas pidiéndome cambiar de lado y hacer lo propio con la otra parte.

    Esta vez me dejas acariciarte con ambas manos después de que terminaras el brazo entero.

    No puedo verte a la cara, me pierdo en el vicio de tocarte y masajeaste sin poder ocultar mi deseo. Tú sonríes al verme disfrutar con ganas de aquella escena tan cargada.

    Notas como has logrado hacer casi todo mi cuerpo porque la espuma va resbalando de casi todo mi cuerpo.

    -te gustan? Preguntas convencida de la respuesta y envío respondo. -me encantan, lo has hecho genial.

    -pero falta lo mejor. Dices agarrándome de la cabeza y llevándome a tus pechos

    Encoges los hombros brotándote frente a mi y estrujando mi cara contra semejantes cumbres. El jabón hace que tu piel se sienta resbalosa y suave pero aún noto como juegas rozando tus pezones por mi rostro de un lado al otro. Es como si enjabonar no fuera suficiente y jugarás a sentir el relieve de mi rostro en tu pecho ardiente.

    No dejas atrás el cuello y los hombros, a los que llegaste porque me ordenabas inclinarme mientras esperaba frente a ti.

    Con la cara llena de jabón me llevas bajo el agua como un lazarillo a un ciego. No te veo, pero imagino tu cara de satisfacción y la sonrisa que tendrías en ese momento.

    Rápidamente desaparece el jabón de mi cara y va cayendo por mi cuerpo y al abrir los ojos te veo ayudarme a quitar el remanente y lo que sobra en ti.

    Cuando todo está enjuagado me besas acalorada y me susurras. -nos vamos de aquí?

    -si ya es hora! Respondo y cierro la ducha sin dudar.

    Te beso apasionado y sin secarnos te levanto timándote de cada nalga para levantarte y subirte a mi pecho mientras me rodeas con las piernas y abrazas por el cuello.

    Goteando y sin parar, escurrimos unos segundos mientras tus labios y los míos saboreaban el agua que quedaba en los labios del otro hasta que se pierde y solo queda el sabor a sexo que exhalamos contentos.

    Doy pasos lentos y seguros contigo en brazos y me dirijo a la habitación donde nos espera una cama fría sola. Con sábanas limpias y recién puestas.

    Mis manos te sostienen tembloroso por saber lo que nos espera. Los brazos por mi cuello te aportan al dejarte resbalar por mi cuerpo hasta dejarte de pie frente a la enorme cama que para ti es ajena.

    Mis manos se separan de ti al final y mis ojos disfrutan del contraste de tu cuerpo frente a un paisaje inapropiado para un hombre casado

    El silencio nos rodea, pero por dentro, las voces me piden que te tome. Me atormenta la indecisión sobre el futuro de nuestros cuerpos. Es como querer todo y no tener bocas suficientes para besarte en ese instante caliente.

    Por tu lado, aprecias el lugar donde otra mujer asume mi presencia cada noche y te pasan por la mente varios pensamientos encontrados, lo que te pone distante de lo que sentíamos hace pocos segundos.

    La piel sigue húmeda y los cabellos gotean sobre la alfombra, pero ninguno parece importarle dejar marcas en aquella habitación.

    Finalmente mis manos deciden romper el silencio y se posan en tu espalda justo detrás de tus senos, mi cuerpo se pega al tuyo y anido los labios en tu cuello oliendo tu pelo intentando llegar a tu respiración.

    Rápidamente notas el calor que se aloja entre tus nalgas frías y mojadas, acompañado del sentir de los mulos y el tórax que escoltan a un indecente pene que se endurece rápidamente al sentir las fronteras entre tus glúteos.

    Tu cuello se torna para darme acceso a tus labios que me regalas inmediatamente y nuestras lenguas juegan a atraparse, los besos no habían sido tan salvajes y las ganas tan severas. Tu mano se apoya en mi rostro como evitando que escape de tus fauces. Sutilmente arqueas la espalda para provocar roce contra mi y al sentirte empinada no puedo hacer más que sujetarte de las caderas y con mucho cuidado te acomodo enfundando mi pene entre tus nalgas en pompa.

    Es aterrador como tu boca y la mía se tratan con aquel beso y los movimientos leves de tus caderas provocan deseo y pasión que se imprimen directamente en lo erguido y duro de mi pene, pero que contienes entre las nalgas. Siente llamar a tu puerta con ocasionales espasmos del glande que te dejan en claro que estoy preparado.

    Mis entrañas se vacían cuando por fin tu boca se escapa de la mía y susurras casi en un gemido. -que quieres de mi? Pídemelo. Reclamas con tu mirada clavada en mis ojos.

    Las piernas me tiemblan al sentirte servil y dispuesta a dejarme hacer sin prudencia sobre ti. Mis pensamientos se desordenan y no se como empezar a gozarte, pero con un hilo de voz te señalo:

    -párate sobre la cama y sube los brazos hacia arriba y quédate de espalda.

    Me ves a los ojos y segura me dejas claro que obedecerás pero no sabes que tramo. Aun así, cumples no sin darme un beso en los labios.

    Haces lo propio y puedes notar como es que mi calor se aleja de ti al subir a aquella cama ajena. Sientes como pongo música en altavoces pero no puedes verme.

    La melodía de un saxofón asemejan un zigzag gracioso al ritmo de compases claros y no demasiado lentos. Tus brazos se elevan con la música y sin decirte nada tu cuerpo empieza a zumbar de lado a lado liderado por tus caderas como si de una ofrenda se tratara.

    -que bien lo haces, no te detengas. Exclamo.

    Puedes sentir como me pego a ti pero aún sin tocarte desde atrás. Bailas con discreción y sensualidad. Hasta que te desorienta un soplo de brisa cálida en las caderas, que te sorprenden y te hacen mirar lo que pasa.

    Una sonrisa se escapa al notar mi cara seguir tu cuerpo al tiempo que mi boca sopla sobre ti desapareciendo la humedad.

    Tus pechos brincan juguetones y tus muslos se contorneasen y yo solo alcanzo a ver la piel que derrito con lo aliento.

    Te has de sentir alargada por mis caricias porque sin dudar llevas el baile a ofrecer tus nalgas a mi, notas como el aire caliente de mi boca se te mete entre las piernas y alcanza a calentar entre tus nalgas y llegar a tu vagina.

    La música sigue el compás y tu mano me dirige detrás de ti obligándome a tocarte con los labios. Tu cadera se levanta ofrecida para que pueda encontrar el camino.

    Es entonces cuando saboreo la delicia de tu piel. Las ricas carnes donde hasta hace poco estaba un ungido pene me parecen un abreboca.

    Debiste haber cerrado los ojos y dejar tu cabeza para atrás pero sin dejar de bailar, porque note tu pelo largo casi en las nalgas al separártelas con las manos y dejarte clavado un beso negro que no se te borrara jamás.

    Una pierna se te levanta automáticamente para dejarme lugar y no quedarme ahí. Lo que aprovecho para besarte y morderte los pliegues de las nalgas como si te dibujara a besos.

    Ya mis manos solo pueden estar sobre tus muslos y te acarician firmes y con aplomo.

    Noto tu olor de mujer despertar mi sentido más animal y me apresuro a sujetarte las nalgas desde la base para dejarte ver el final del sexo abundante de ganas.

    -Arrodíllate Gaby. Y déjame verte bien. Digo al retirarme mientras me aseguro no perder ningún movimiento.

    Tu mirada pícara y cómplice me confirman que quieres eso y más, por lo que te apoderas de aquel lugar y adoptas una postura lasciva y desenfadada dejando tu cara sobre aquella sábana.

    Solo te apoyas en ella y tus dos rodillas ya que las manos ahora me dejan ver claramente donde deseas que ponga mi lengua.

    Sin pensarlo más me arreglo las ganas saboreando los surcos de tus labios babosos, el sabor de tu estado me provocan ansias y delirios de poder a la vez que mis oídos se deleitan con un suave quejido largo y placentero que me indica que lo hago bien.

    Tu vagina me pone la boca aguada, salivando como si probara un dulce lleno de ganas de comerte más y más.

    Tu postura me encanta, abierta y ofrecida para que me sirva de ti sin miedos ni temores, solo el puro deseo encarnado en ti.

    Me deleito lamiendo desde dónde el vello crece, pasando por los surcos de un sexo brotado de ganas con mi lengua plana, como si se tratara de una paleta hasta llegar muy atrás de ti y devolverme.

    Solo unas cuántas veces hicieron falta para exprimirte jugos adornados de gemidos y chillidos ahogados en la cama de mi esposa.

    Mis manos acarician tus piernas porque las tuyas no me dejan andar hasta tus nalgas para mantenerlas abiertas delante de mi. Y yo sigo feliz de encontrarte así.

    (Me ha provocado escribir esto ahora)

    Hembra entera y voraz

    Incapaz de dejarme fingir

    Me incitas y pierdo La Paz

    Por devorarte entre las piernas

    (Solo escribo así para ti Gabriela)

    Me acostumbro a ser feliz escuchando tus gemidos al tiempo que me vuelco a hurgarte con la lengua desde la vagina hasta el ano sin dejar nada sin probar.

    Pareces estar anginosa de tener algo entre los labios y por eso estiro la mano hasta tu boca y sin cuidados te hago callar con mis dedos dentro de tu boca. Parece que te vuelve loca y me chulas con esmero.

    Es ahí cuando entiendo lo egoísta que he sido y repongo viéndote una última vez en aquella pose.

    Inmediatamente entiendes y te volteas con rapidez y decidida y sin dudar demasiado vas por mi pene endurecido. Que te causa vicio y ganas de ponértelo en la boca.

    Sujeto tu cabello y lo arreglo desde la nuca para sostenérselo antes de que pase lo inevitable y cuando te encuentras sujeta con una de mis manos en la nuca solo puedes abrir la boca y sacar un poco tu lengua para dejarle El Paso libre a mi glande enrojecido de ganas y palpitante de placer, que ahora gotea algunas ganas de besarte.

    Te llevas el pene a la boca y sentirte tragártelo entero de un solo movimiento me revuelve el morbo que siento por ti. Los ruidos no se hacen esperar a llegarte de mi Carme todo el tracto a la vez que te aprieto desde la nuca para que puedas oler mi vientre y sentir tu cara contra mi.

    Las arcadas aparecen y liberarte es natural, pero ambos sabemos que volverán. No sé si es lo estrecho de tu cuello o lo ancho de mi glande, pero cada arcada me succiona el pene desde lo más profundo de ti y me da mucho placer y lo sabes. Al sacarlo cedo con mi mano detrás de ti aunque no suelto la cabellera y te dejo sentir mi humanidad en toda la cara. Sentirte restregarte mi pene por la cara me complace.

    Sientes el calor de mi miembro en todo el rostro y el olor que tengo cuando me excito te llena los sentidos.

    Me ves

    Te veo

    Y sin temores repetimos la indudable escena de sumisión donde me consumes enteramente con una pose tranquila y sensual mientras yo parezco usar tu cara como si fueran tus caderas y penetrarte a voluntad como si se tratara de tu vagina. Todo eso viéndonos a los ojos con complicidad y llenos de pasión

    Te salgo de ti para ir directamente a tu boca y besarte, descubriendo la fiebre causada por el maltrato y lo caliente de mi piel. Siento tu sabor mezclado con el mío y me excita. Me como tus labios con desespero mientras te llevo jalada del pelo hasta ponerte de espaldas en la cama.

    Donde me acuesto sobre ti y sin problemas alcanzo a meter mi pene en ti.

    Sin quejas ni retrasos, sin saludos ni bienvenidas. Tu vagina se estrecha con el pasar de mi pene que te calienta las entrañas y te arranca gemidos.

    Gemidos que emites con mi boca de por medio que me elevan y me consumen la cordura haciéndome menear las caderas solo para frotarte contra ti.

    Estamos ladeados en la cama abres las piernas como puedes para dejarme entrar y mis manos ahora te sujetan del cuello y los hombros.

    Las manos te mantienen quieta mientras me empujo contra ti para arriba.

    Tus manos se cuelan entre mis bazos y me sujetan desde las nalgas solo para poder notar como es el meneo vertical sobre ti, como olas colorándote el vientre. Hasta que logramos acomodarnos mejor y tu vagina recibe a mi pene en lo más profundo y con cada hincada sientes el glande en el útero.

    Los gemidos son bestiales y las fuerzas se gastan por los intensos meneos y las caricias pesadas de ambos. Es como si no pudiéramos ser sutiles.

    Me acomodo en tu oído y susurro: -eres mía? -te siento solo mía. No lo podrás negar jamás.

    -dame duro, escucho. Solo para obedecerte instantáneamente y aplastarte el clítoris con el vientre y notar como los huesos de la pelvis son los que nos impiden que no te pueda atravesar más…

    Te aferras a mí y con alevosía te obligo a tener un orgasmo producto del roce y las caricias. Seré paciente hasta notar que tu vagina se contrae y me humedece tanto que no me cabe la menor duda de que te chorreas de gusto para mí, como una hembra ha de hacerlo con su macho.

    Así se siente y así es como más me complace. Pero aún no ha acabado.

    Te veo jadear y buscar paz dentro de una marea de sensaciones intensas y ráfagas de placer. Solo apartarme y ponerme de pie en el borde de la cama

    Tus latidos vuelven a su cauce rápidamente y tu cara se encaja con una mirada cuerda y tranquila aunque en búsqueda de lo que pueda ofrecerte yo!

    Te arrodillas y te sujeto del cuello y con destreza te guío hasta donde estoy pero acostada en la cama boca arriba, tu cabeza queda en el abismo de la cama y cuelga para tener una imagen revés de mis piernas acercándose a ti en un mundo de cabeza.

    Sabes perfectamente lo que va a pasar y mi cara de vicio no oculta las intenciones de buscar placer en tu boca.

    Me deleita ver tu desnudez extendida delante de mi con tu cara lista para aceptarme sin condiciones.

    Mi movida es rápida, acomodando tu cabello que llega al suelo cayendo como cascada dejando ver lo largo y hermoso que lo tienes. Pongo en posición tu cara en el borde de la cama y sin pedir permiso ofrezco mi glande endurecido por los actos anteriores a lo que respondes abriendo tu boca y darme cabida en ti sin oposición.

    Aún sabe a ti la extensión de mi pene y que va desapareciendo poco a poco al mezclarse con lo húmedo de tu boca. Sostengo amablemente tu cabeza como si se tratara de tus caderas confundiendo mis intenciones de recibir y dar.

    Mis caderas saben lo que hacen y se balanceas como olas enfrente de tu rostro que acepta las embestidas fuertes, pero no incómodas cediendo ante la dificultad de tu posición.

    Te dejo tomar aire periódicamente con ademanes de rudeza y lleno de cuidados para no lastimarte y poder siguiendo en mi juego. Es entonces cuando logras la comodidad al recibirme muy adentro de tu garganta y me complaces aceptando tu papel con rastros de espasmos que siento retumbar entre mis testículos, cuando los dejas escapar sin escapatoria.

    Mi enteridad alcanza te produce espasmos en el cuerpo como arcadas pero noto que estás decidida a complacerme sin pedir nada a cambio. Eso me calienta y me deja claro que estamos haciendo esto juntos.

    Tus manos se posan en mis muslos sujetándote para esperar recibirme. Hasta que te sujeto cada mano con las mías y las llevo a mis nalgas y te las pongo abiertas a cada lado y acoto:

    -guíame tu con tus manos Gabriela. Llenándote de sorpresa y morbo, al notar que mis caderas obedecen a los impulsos de tus manos que se aferran fuertes a mis nalgas, llenándote la boca a voluntad.

    Es morboso sentir como llenas la boca de mi con ímpetu y vicio, tal y como yo desearía hacer, pero tú me guías. Al sentir tu ritmo vuelvo a mis magreos sistemáticos de tu cuerpo hasta que tengo la certeza que tus ganas se han recuperado y es entonces cuando te sostengo de los muslos y te abro las piernas para poder acariciarte por adentro y eventualmente frotarte los labios mayores con la mano abierta y estirada.

    Te sacas mi carme de la boca tirando de mis nalgas como si fuera un control, solo para respirar y sentir lo que sucede en tus partes bajas. El pene queda a un costado de ti y reposa pesado en tu rostro mientras jadeas. Gimes en la base provocándome un morbo increíble por notarte ahí, debajo y pisada, pero a gusto. Mis dedos se cuelan entre tus pliegues. Me dejas involucrar ambas manos para separar los labios mayores y hacer brotar el clítoris dándome mucho placer al verlo.

    La escena se torna morbosa por el simple hecho de que puedo hacer lo que quiera con tu cuerpo y aun así me disfrutas como si hiciera lo que quieres. No pones reparo en cumplir mis fantasías y lo que más me gusta es que te ves ganosa de que siga.

    La boca se me hace agua al verte disfrutar del tacto, que te hacer volver a humedecer rápidamente. Lo que me hace reincorporarme y quedarme de pie justo a ti. Te extiendo la mano como invitándote y justo al tomarla te jalo y te hago caer entre mis brazos solo para devorarte la boca con vicio y pasión. Poco a poco me escurro para atrás dejándote entender que sigas mi sendero tomada de mi mano como enamorados en la playa a través de rastros de mi familia por toda la casa en juegos de miradas y risas por el alto contenido erótico de nuestro juego!

    Solo sigues mis pasos viendo mi cuerpo desnudo llevarte por un sendero morboso y traicionero. Hasta que notas llegar al final del sendero cuando me detengo delante de la encimera de una cocina amplia.

    Sientes mis manos llevarte entera delante de mi para besarte de nuevo pero esta vez menos apasionado distraído por el tacto de mis manos investigando tus nalgas y acomodándose cautelosas pero seguras en la unión entre los muslos y las carnes de tu bonito trasero.

    Inmediatamente notas que te tomo con ambas manos sin pedir permiso y alcanzas a comprender mis intenciones cuando tus pies se despegan del suelo y te asocias a mis deseos rodeándome con tus piernas tersas.

    La imagen es tremendamente caliente, al subirte a mi torso con alevosía, trepándote sobre mi y escalando tu placer al notar las intermitentes caricias de mi pene es tu parte más baja y expuesta. Notas mis maniobras para acabar con los brazos debajo de tus muslos y mis nalgas aferradas a tu trasero que ahora es la parte más baja de ti.

    Las luces están apagadas y las sombras de la cocina le dan un sabor a secreto y escondido al instante en que alcanzas a tantear el grosor de mi órgano abriéndose paso dentro de ti con suavidad y sin ninguna complicación.

    Ambos nos sentimos como niños escondidos haciendo una travesura aunque ninguno se lo dice al otro. Solo nuestras voces se comparan en gemidos silenciosos y en coro para romper el silencio de aquella cocina enorme.

    Te aferras a mi cuello como si fuera un faro en las tinieblas y tus caderas se acomodan para rodearme la cintura. El relieve de tu figura me hace vibrar de placer al sentirte empalada y contenta sobre mi. Dándome permiso para tomarte de las nalgas y apretarte contra mi buscando llegar cada vez más adentro.

    Gemidos finos en mi oído hacen que me enorgullezca de mis acciones y tu complacida susurras.

    -te gusta papi. Sabes que lo hago pero deseas que te lo deje en claro en medio de la cocina de mi casa.

    A lo que respondo testarudo. -si pero quiero que me lo des todo Gaby. Aquí y ahora!

    Mis palabras taladran tu ego y me dejas claro que cumplirás al sentir como empiezas un meneo de sirena sobre mi, haciendo que tu vagina y mi pelvis se froten como si quisieras hacer chispas para encender una hoguera. Mis manos apoyan tus faenas empujándote y soportando el peso de tu pasión volcarse sobre mi pelvis.

    Tus piernas abiertas y tus caderas suspendidas obligan a que el fervor de tu placer recoda en las carnes de tus labios al quedar aplastadas contra mi y casi moliendo tu botón sensible se empiezan a manchar de ganas mis testículos con las acaloradas oleadas.

    Ya no nos besamos. No hay cabida para besos cuando ambos llevamos al máximo las arrebatadas caricias e involuntarios meneos solo para buscar sentir más del otro.

    Mis manos se transportan lentas en tus nalgas a cada caída y se acomodan periódicamente para abarcarte mal Carme y dejarte muy manoseada.

    Como un hilo de cordura, tus ojos encuentran algo anormal en el paisaje.

    En medio de una cocina común con objetos naturales al acto te llama la atención un arreglo de flores modestas acompañadas de una bolsa y un vestido en el fondo de la encimera. Apartada y escondida esperando el momento de triunfar.

    Te sientes agasajada e inmersa en un juego de misterio. Sabes que esos objetos no pertenecen aquí y por el contrario se asemejan al domingo 23 de mayo.

    Todo en UN DOMINGO. Se acelera tu corazón al descubrir mi sorpresa y el detalle después de haber sufrido y gozado toda la faena a través de mi casa y comprendes mis acciones y calculas la intención de mis miradas y sabes que algo más hay detrás.

    Todo eso sucede en tu cabeza mientras tu cuerpo ya no admite que llegue más a fondo en ti y tus piernas se abren solas involuntarias.

    Ahora la curiosidad de descubrir tu presente se suma a la ansiedad de explotar mientras ves sobre mi hombro tu regalo entre gemidos y caricias. Me dejas saber que lo has descubierto con una mirada cómplice pero ambos decidimos acabar lo que hemos empezado. Como si leyeras mi mente y acordaras derramarte en mi mientras yo haga lo propio en ti.

    Ahora solo nos vemos a los ojos y me inclino un poco incapaz de dejarte caer buscando golpearte contra mi con las piernas abiertas. Tu cuelgas de mi cuello y en un respiro mis ojos se ponen brillosos al notar que empiezas a tener un delicioso orgasmo entre mis brazos y rápido desbloqueo mis sentidos y me permito empezar a eyacular en tus entrañas con mucha confianza y pasión, unos segundos después de tu partida alcanzo el estruendo máximo en medio de gemidos y meneos lascivos.

    Alcanzó a sentir el final de ti donde me deposito enteramente mientras succionas con espasmos el tallo que sin dejar de estar firme pierde dureza y volumen.

    Casi derrotado te dejo de pie mientras terminas tus oleadas de placer sin poder moverte y casi en un acto de sacrificio me vuelvo a la misteriosa bolsa y la tomo como apuro pero determinación.

    De la manera más grosera y atrevida rompo el envoltorio sin tu permiso y lo dejo caer a un lado. Solo para revelar un conjunto muy sexy de ropa interior de color negro y de corte señorial y fino.

    Pongo la parte superior en la encimera a la vez que me atrofio delante de ti desnudó y con el pene aún interesado.

    Sin perder tiempo y con dificultades para respirar hago colar tus piernas por aquella pieza y sin palabra alguna la subo cortes hasta su punto fina encajándolo perfecto en tu figura.

    Ves que me apuro por ofrecerte el complemento mientras aún jadeo y te miro desde abajo invado ante ti. Como un peón a su reina.

    Lo entiendes y te pones el brazier rápidamente descubriendo que encaja perfecto en ti y te sienta muy cómodo y sexy.

    Aún así me observas con incredulidad de lo que hago y dudosa de seguir.

    Recuperando la vitalidad alcanzó el vestido y te lo ofrezco para ayudarte a ponértelo. Tú estás más calmada y lista para seguir si se pudiera, pero voy en reversa y solo consigo vestirte.

    Te emociona que todo te ajusta perfecto y que te agrada mi elección para ti, que te resalta la figura sin ser vulgar o escandaloso.

    Me quedo de pie delante de ti y te digo entre los labios.

    -Sabia que te verías radiante con este vestido.

    -vas tarde a tu cena de cumpleaños. Ve a arreglarte y no olvides los tacones que te he dejado en la entrada. Usa tu perfume, le he regalado uno a mi esposa para que puedas usarlo aquí.

    Usa un labial que he dejado en los tacones y disfruta de tu velada.

    Todos estarán ahí! Y eres la estrella más brillante esta noche. Ve y celebra tu cumpleaños sin mí, pero sin olvidarme con cada elogio de tu noche.

    Ahora entiendes porque había sido cuidadoso limpiándote y te sientes usada en medio de mi juego de placer, engañada para cumplir el morboso propósito que había planeado para tu noche de celebración de cumpleaños.

    Te retiras en silencio hasta el baño donde estuvimos antes y terminas de arreglarte apurada. Sales sin avisar y descubres los tacones en la entrada con una nota que dice.

    GRACIAS POR COMPLACERSE ASÍ!

    DISFRUTA Y HAZ DE TU NOCHE INOLVIDABLE

    FELIZ CUMPLEAÑOS

    Sonríes al ver la nota, pero te arreglas en silencio y te vas sin despedirte. Solo me regalas una sonrisa sin dejarme saber si iras así vestida a tu cena de cumpleaños.

    Fin…

  • Mi novia se traga todo

    Mi novia se traga todo

    ¡Hola a todos! ¡Volví a ver el nuevo sitio con algo nuevo! Por un lado, me alegro que hayan actualizado la página, pero por otro estoy triste que se hayan perdido los comentarios ya que en ellos se veía reflejado el impacto en los lectores y el ida y vuelta con cosas morbosas. En fin, ojalá se puedan recuperar los antiguos comentarios.

    Soy Pablo Darío y si aún no me conocen les recomiendo empezar por mis primeros relatos para conocer la relación que tenemos con Camila mi novia.

    Lo que les voy a contar hoy es como cumplimos un desafío que le plantee a Cami pues resulta que ella siempre escupe lo que le damos en la boca. Una noche caliente mientras me hacía sexo oral la desafíe a qué se lo trague o no se la bancaba. No me hizo caso, pero se sintió derrotada y no tardó más de unos días en doblarme la apuesta. Me propuso salir una noche y que me iba a sorprender con lo que iba a hacer. Salimos a un boliche en buenos aires, tomamos y bailamos por un par de horas y luego ella empezó a juguetear con desconocidos que parecían estar solos. Fue así que cerca de las 4 de la mañana volvió a la barra con un tal Ezequiel tomada de su mano, me lo presento y me dijo ¿vamos?

    Ok pensé, sin vueltas, nos vamos los tres. Salimos del boliche y fuimos por el auto, yo a conducir despacio con cuidado y ella atrás con el chico que sería unos 5 años menor que ella, di un par de vueltas y me estacione en una zona oscura, “¿y ahora qué?” Le dije a Cami. “Nada, vos mira y decime si te gusta” me respondió y empezó a besar a Ezequiel mientras le desabrochaba el pantalón, se lo bajo hasta abajo de las rodillas y luego su bóxer también yo como siempre mirando muy morboso y caliente con el corazón a mil, ella no tardo ni un minuto en agarrarle la pija y ponérsela dura, bajo su cara por su pecho y se puso en 4 patas sobre el asiento y empezó a chupársela muy fuerte.

    Se corría el pelo y me miraba de reojo para asegurarse que la estuviera viendo cómo se metía la pija de ese desconocido en la boca, le pasaba la lengua por los huevos y subía por todo su pene mojándolo todo, se sonrió y empezó a metérselo en su boca y de a poco fue cada vez más profundo hasta que sus labios rosaban la base del pene de Ezequiel, tenía unos 18 centímetros metidos hasta la garganta. Se escuchaba como le daba arcadas mientras gemía apretándole los huevos y él la tomaba de los pelos. Yo estaba como loco, pero solo me límite a mirar y disfrutar del espectáculo. Cami se la chupo por unos 10 minutos y le dijo “me vas a dar la leche?” Ufff eso me calentó mucho porque sabía que ella tenía ese desafío pendiente y quería ver cómo lo superaba.

    El chico muy caliente le dijo que si, mientras le volvió a meter la pija en la boca a mí novia y ella lo empezó a masturbar mucho más rápido, él empezó a suspirar más fuerte y ella mirándome con morbo se metió la pija otra vez hasta la garganta y en unos segundos Ezequiel acabó dentro de ella, fue increíble pero no se sacó la pija de la boca ni un poco, se quedó quieta por unos 20 segundos aproximadamente y luego lo soltó con un gran suspiro, me miró sonriendo con la boca abierta para mostrarme que se había tragado hasta la última gota de semen de ese chico que apenas había conocido hacía menos de una hora, llevamos a Ezequiel a unas cuadras y lo dejamos en un esquina sin ni siquiera darle un teléfono o nombre nuestro.

    Simplemente dejándole el recuerdo de una noche extraña con una pareja de desconocidos jaja.

    Volvimos a casa y en el camino Cami me contó que literalmente la pija de Ezequiel pasaba su garganta y solo sintió los chorros calientes de semen salir durante unos 10 segundos y los pudo tragar sin problema. Así que hemos desbloqueado otro morbo y esperamos usarlo nuevamente por ahí. Ahora ya puedo decir que a mí novia, literalmente, le encanta tragarse la leche de desconocidos.

    Les mando un saludo grande a todos y espero que les haya gustado mi relato.

    Dario

  • Como empecé a ver a mi madre como a una mujer

    Como empecé a ver a mi madre como a una mujer

    ¡Hola a todos! Permítanme presentarme: me llamo Alex, actualmente tengo 42 años, soy de la CDMX, estoy casado con una gran y hermosa mujer, tenemos una gran relación y en lo sexual nos va muy bien. Soy una persona común y corriente, pero que tiene algunos secretitos sobre cómo fue su despertar sexual y el papel que jugó mi hermosa madre en todo esto.

    Ahora les presentare a mi madre: ella tiene 64 años, mide 1.65, de piel blanca, cabello corto, de piernas delgadas, caderona, culoncita la mujer, es bonita, tiene ojos lindos negros pero su mayor atractivo sin duda y por lo que siempre ha llamado la atención es porque tiene unas grandes tetas blancas, con unas aureolas muy grandes rosaditas como del tamaño de una galleta! y sus pezones son 2 botoncitos gorditos.

    ¡Como verán es una mujer muy atractiva! los hechos con los que comenzaré son cuando ella andaba en sus 42 y yo acababa de cumplir 18, al salir de clases me quedaba solo en casa ya sin saber en qué entretenerme.

    Mi mamá trabajaba de secretaria en una dependencia del gobierno como secretaria, durante muchos años trabajó cubriendo solo los fines de semana y días festivos haciendo la famosa “guardia” junto a médicos, agentes judiciales puros hombres a excepción de otra secretaria. Trabajaba todo el día y ya en la noche iba a recogerla con mi papá o la llevaban a casa más tarde o (como era la costumbre, de ahí se armaba la fiesta en casa de alguien) y terminaba uno dormido en el carro je,je.

    Les cuento este antecedente que en esa época no le preste mucha importancia, pero creo después fui relacionando varias cosas que me hicieron empezar a verla no como mi mamá solamente sino como lo que era: una mujer normal, en plena forma, en su mejor momento, que, aunque cuidaba hijos, una casa y un marido, no deja de ser una mujer con deseos y necesidades sexuales.

    Bueno pues regresemos a ese momento en que andaba por la casa solo y aburrido, empecé a recorrer toda la casa buscando algo en que entretenerme y ahí empezó todo, en la recamara de mis papás. No me pregunten porqué, pero levante el colchón y ahí apareció el primer premio: ¡una revista porno! yo estaba en shock, obvio sabía que era, ¡pero no pensaba que mi papá tuviera una! Recuerdo traía una sesión con una modelo estilo francesa con peluca blanca y vestido largo, medias blancas que poco a poco fue quedando sin ropa jeje, me fascinó.

    La vi y obvio me puse super caliente y la volví a dejar en su misma posición para no dejar rastro de mi intromisión, ese descubrimiento me hizo pensar que podía haber más cosas de ese tipo. Al otro día esperé a quedarme solo y seguí con la búsqueda, revisando los cajones de mi papá, en su closet, en sus cosas y nada… que decepción. Luego me pregunté ¿busco en los de mi mamá?… ¡No! ¿cómo crees? ¡ella no va a tener nada así! ¡¡¡es mi mamá!!! ¿o si sería capaz?

    ¡Ahí se me prendió como un switch! ella es una mamá, las mamás no hacen esas cosas, ellas cuidan a sus hijos, arreglan la casa, ¡¡¡no hacen esas cosas!!!  y después empezó el “diablito” a meterme ideas je,je.

    – ¡tu mamá es una mujer! ¿Todas las mujeres hacen “eso” si no como naciste tú? no se si no te has dado cuenta, ¿si has visto bien el cuerpo de tu mamá?, ¡no le pide nada a la de la revista que vimos ayer!, ¡¡¡vamos a verla de nuevo y la comparamos!!!

    Saque la revista y ahí estaba la “María Antonieta francesa” y le mire sus enormes y blancos senos, me dio pena admitirlo, ¡¡¡pero mi madre tenía igual o un poco más grandes las tetas!!!  y más adelante descubriría que también tenía sus aureolas grandes y sus pezones chiquitos como aquella modelo.

    Pues ya muy caliente y nervioso comenzó la búsqueda, metí las manos en los cajones y nada hasta que llegue al cajón de su ropa interior! empezaron a salir sus calzoncitos, normales, de tipo bikini, pantimedias negras, color carne y al fondo estaba lo bueno! un par de ligueros que ahora nos parecerían muy grandes je,je pero era los que se usaban en esa época, había uno blanco y uno negro, de encaje y junto sus medias para colocarlas en las ligas, tenía unas blancas, negras, de red, y otras color carne.

    Fue algo impactante ver eso y pensar que tu mamá se ponía esa ropa que solo había visto en las revistas y en las películas de ficheras tan de moda en esos tiempos. ¡Comencé a imaginarla usando esa ropa! era muy raro y caliente a la vez, empecé a frotarme esa ropa sobre mi pene que se iba poniendo duro, me pasaba su ropa por la cara y la olía, pero que iba a oler si estaba limpia…

    Algo me vino a la mente y corrí al baño donde acostumbrábamos dejar la ropa usada para meternos a bañar, empecé a buscar en el bote ¡¡¡y aparecieron los calzoncitos que mi mami se había quitado!!! ¡los revise y los olí! uff tenía un olorcito un poco fuerte que me encantó, un poco manchado de blanco justo en la parte de en medio, ¡yo estaba irreconocible! tome su calzoncito, lo olí y luego empecé a lamer esa parte sucia, sabia agrio, ¡¡¡pero yo seguía y seguía todo muy rico!!!

    Volví a guardar al fondo su calzoncito, pero de ahí ya empecé a ver a mi mamá diferente, ya no era solo mi mamá ya también era Rosa María la mujer, la secretaria… ¿secretaria? uff empezó a volar mi imaginación, en las novelas las secretarias siempre eran las traviesas, las que se metían con todos, la amante del jefe, en pocas palabras era casi sinónimo de ser una mujer muy sexual, que solo buscaba placer en su trabajo y que le dieran regalos a cambio de sus favores sexuales.

    Dejé para el día siguiente la exploración, esa vez fue en su closet, había zapatos normales de piso, tenis y al fondo la artillería pesada: unas botitas a la rodilla, picudas, de tacón delgado, con su cierre al lado muy sexys, y unos que me encantaron altos de tacón de aguja, se amarraban al tobillo con una pulserita muy coqueta (ya encontré a la culpable de mi fetiche por los tacones sexys y botas).

    De ropa tenía varios vestidos normales, trajes sastre que usaban las secretarias, su falda y su saquito y varias faldas largas pero muy entalladitas, de tubo, nada fuera de lo normal, as que fui por una escalera para ver la parte donde estaban algunas cobijas y cajas, las empecé a mover y al fondo de todo había una bolsa de mano, grande, la baje para abrirla y bingo! el premio mayor estaba ahí!!

    Había un estuchito con maquillaje, un labial muy rojo que me gustaba como se le veía, sombras, rímel, etc. ¡otra bolsita que guardaba lencería! era un bra y un calzoncito rojo con holanes, medio transparente, tenía unas aberturas al frente para poder sacar los pezones por ahí, el calzoncito igual tenía una abertura en medio para dejar libre el acceso a la vagina, había un liguerito este delgadito, negro de encaje, tenía un corazoncito rosa bordado al frente.

    ¡No saben como me puse al imaginarme a Rosa María usándolo! y si no dije a mi mamá en ese momento ¡era Rosa María la mujer! la imaginé con sus grandes tetotas, ¡con sus pezones de fuera ofreciéndolos para que se los mamaran! me puse caliente y celoso, esas tetotas fueron mías, ¡yo se las mamaba de bebé y ahora ella se las ofrecía para ser mamadas por otros!

    Luego imagine su culote con ese calzón transparente, por detrás se le verían sus nalgotas, su raya y al frente listo para ser cogida su panochota peluda como se usaba entonces y en su cintura ese liguerito muy coqueto, Rosa María seguro se veía impresionante cuando lo usaba.

    Y al final y no menos importante un casette VHS sin etiquetas, ¡de que era?, prendí la videocasetera y muy emocionado y excitado esperé que empezara.

    ¡Van saliendo un grupo de porristas que necesitaban dinero para que una de ellas fuera a una prueba en el equipo de porristas de las Vaqueritas de Dallas!, mientras ideaban como ganar más dinero, todo el equipo de futbol se las cogían, se dejaban coger por los jefes de sus trabajos para ganar más y cerraba con una épica escena de la actriz principal vestida con el uniforme de las Vaqueritas y cogiendo con su jefe en una tienda de deportes.

    ¿Qué hacía Rosa María con esa película, quién se la dio, era de ella o de mi papá? ¿de los dos? ¿la veían juntos para que se calentara? vinieron miles de dudas: ¿mi papá sabrá de esta bolsa secreta? ¿es cómplice de mi mamá? ¿o Rosa María andaba de traviesa por otro lado cuando salía con esa bolsa, con algún amigo en algún hotel, en las fiestas donde iba los fines de semana y nos dejaban en el auto o en las sillas dormidos? ¿la usaba en su trabajo durante todas las horas que debía estar esperando junto a sus compañeros la mayoría hombres? ¿qué pasaba realmente ahí?

    Ese día fue una locura! entre la excitación de la película, sus “cositas” secretas de mi mami, el imaginarla viendo la película mientras mi papá se la cogía en su cuarto, o habrá sido en el trabajo, mientras todos los hombres o algunos de los más aventados la habrán llevado a la sala de juntas, poner la proyección y ella irse al baño y regresar vestida con esa lencería roja transparente, con sus aperturas, su liguero, sus medias color carne y sus tacones de aguja y su pulserita al tobillo, pasando por cada uno, besándolos, ellos mamando sus tetotas, acariciándoles sus nalgas y luego ella masturbándolos ¡¡¡y chupando sus vergas para dejarlas listas para que se las metieran todos!!!

    Con mucho cuidado volví a dejar todo en su lugar para n ser descubierto y sacarlas todos los días de ahora en adelante je,je seguir oliendo y chupando sus calzoncitos sucios y después empecé a tratar de espiarla al cambiarse o al dormir, su cuarto quedaba frente al mío y no acostumbrábamos cerrarlas.

    Solo un par de veces pude escuchar a mi mamá tener relaciones con mi papá las 2 por la noche de madrugada, en una ocasión desperté y escuchaba gemidos muy rico! me acerqué lo más que puede a mi puerta pegado a la pared para escucharla mejor, se oían sus gemidos y algunas sombras porque tenían su tele prendida y yo super caliente acariciándome el pene.

    La segunda fue uno de esos viernes ya de madrugada, mi padre no aparecía, mi mamá lo esperaba, escuché la puerta, el subió y seguro venía con sus tragos porque discutieron un momento, luego escuchaba a mi papá pedirle el ano a mi mamá, él le decía ¡ándale solo la puntita! jeje eso me dio risa jeje imaginando a mi mami en 4 patas en la cama y el cabrón de mi papá queriendo disfrutar esa donita de postre.

    Fuera de eso solo pude espiarla mientras dormía, ella acostumbraba usar camisones, su calzoncito abajo y sin bra para liberar esas tremendas mamilas que se cargaba, amanecía destapada, acostadita de lado, su camisón a veces levantado ¡¡¡y se veían sus ricas piernas, su culito apretado por su calzoncito y sus chichotas colgándole muy ricas!!! La veía desde la puerta de mi cuarto, luego iba acercándome despacio sin hacer ruido.

    Eso lo hice varias veces y cada vez fui acercándome más, a veces jalaba despacito la cobija para admirarla mejor, y en las veces más osadas levantaba despacio su camisón un poco para verle, aunque fuera una sola de sus chichotas de fuera, ahí descubrí que tenía esas aureolas que me vuelven loco, grandes, oscuras y esos pezoncitos gorditos. Alguna vez si se movió y yo muerto del susto volteaba hacia un entrepaño con toallas que había junto a su cama y me hacia el que buscaba una toalla.

    No sé si alguna vez me descubrió, si se dio cuenta de lo que hacía y era cuando se movía y yo brincaba del susto jeje, nunca sabré si lo hacía para que me alejara de su cuarto o si lo hacía para demostrarme que le gustaba, nunca tuve valor en ese momento para hacer más y me conformé con admirar a mi mami, a mi más grande deseo, a mi Rosa María.

    Me hubiera encantado que uno de esos días mientras bajaba su cobija, poder haberla visto usando esa lencería roja transparente, como diciéndome: ¡se lo que haces hijo y me gusta! ¡ven y mira a mami vestida como putita! ¡ven y mírala como se viste cuando se lo piden sus machos del trabajo! ¡y ahora estoy aquí vestida para ti hijo! ¡ven y disfrútame!

    Platicando entre amigos a veces salían las bromas para las mamás de algunos sobre todo había una que era maestra y siempre se vestía muy sexy, de minifaldas y medias sexys, yo me quedaba callado, pero con ganas de contarles de mi mamá, de lo que sentía por ella, yo veía que él no se enojaba y nos decía: “si mi mamá esta más buena que las suyas y es muy guapa”, no sé si lo decía para ya callarnos y cortar la conversación o lo pensaba en serio.

    Aproveché eso y ya solos una vez le pregunté que sentía sobre lo que le decían de su mamá, él me dijo que ya estaba acostumbrado, además en la calle siempre se le quedaban mirando a su mamá y a ella no le molestaba, era coqueta y guapa y pues que era lo más normal para el verla siempre arreglada, me preguntó si a mí también me gustaba su mamá y pensando que eso podía ser el inicio de la charla y generar confianza entre los dos le dije que sí y le pregunté si la mía le gustaba.

    Se me quedo viendo y me dijo que estaba rica y que le gustaban mucho sus chichotas, que eran como de actriz, y yo muy orgulloso diciéndole que, si las tenía grandes y que usaba unos brassieres enormes, se interesó y empezamos a platicar a que se dedicaba y ahí salió lo de que las secretarias eran bien putas y ahí empezamos a inventar historias sobre lo que hacía en el trabajo.

    La imagino preparándose para salir al trabajo poniéndose sus medias color natural, seguro trae su liguero grande negro, su calzoncito corto y su bra negro, una de esas faldas largas pero bien entalladas, que marcan su culote, una blusa blanca que esconde sus enormes tetas, se pone sus tacones de aguja y se inclina para amarrar la pulserita al tobillo que me parece un detalle tan sexy y antes de salir toma su bolsa grande, la de los “secretos”, se despide con un beso y sube al auto con mi padre.

    No sé si mi padre sospeche algo, es cómplice de ella o ni se da por enterado jeje ahora con mi edad y mi experiencia sé que esas ocasiones pueden ser aprovechadas para hacer muchas cosas menos trabajar jeje. Al llegar saluda a todos y va a su escritorio, revisa los pendientes y se pone a hacerlos, más tarde irán llegando sus compañeros los agentes de la policía judicial que pues no se caracterizan por ser unas nobles palomitas.

    Ella era amiga de todos y llegué a conocer a algunos de ellos en esas reuniones que hacían saliendo y se iban rolando de casa en casa, ella siempre hablaba mucho de un comandante que la “cuidaba” de los demás, decía que, de las bromas, de los albures o de las “películas calientes” que veían sus agentes y obtenían de los decomisos de fayuca en ese tiempo.

    Otro de sus consentidos era el médico legista, jefe del servicio médico, era un médico militar que muchas veces nos fue a ver a casa cuando estábamos enfermos y el último, pero no más importante era el jefe encargado de su esa área, mi mamá era su secretaria y siempre estaba atenta a lo que necesitara.

    Alguna vez tuvimos que ir a su oficina en fin de semana, recuerdo que había una sala de juntas con una mesa muy larga, con unos ventanales grandes con gran vista al centro de la ciudad, estábamos en un piso 15, y se ubicaba hasta el fondo de la oficina lejos del paso de los demás.

    Con las evidencias de las cosas que escondía y que mi madre era una mujer atractiva, caliente, capaz de hacer locuras, de ser traviesa y muy discreta para que nadie pensara mal de esa mujer, yo estoy seguro que fue la mujer de cada uno de esos personajes, tal vez en diferentes momentos, tal vez al mismo tiempo, quizás hasta la compartían y disfrutaban los tres jefes juntos de esa tremenda hembra y se la cogían al mismo tiempo sobre esa gran mesa de la sala de juntas.

    La mandaría llamar su jefe y le diría: Rosa María venga a la sala de juntas, avísele al doctor y al comandante que vengan y venga “preparada para tomarnos dictado”, ella entendería a que se refería y diría: claro señor como ordene, ahorita les aviso al doctor y al comandante que los necesita y con mucho gusto voy en un momento a atenderlos.

    Ella tomaría su bolsa y se iría al baño del privado de la sala a prepararse se quitaría su falda, su calzoncito, su liguero, su blusa y su bra, quedándose solo con las medias y sus tacones, sacaría de su bolsa su lencería roja, se pondría el liguero chiquito del corazoncito, acomodara sus enormes tetas de manera que se vean de fuera sus lindos pezones y abriría la puerta de la sala anunciándose mientras camina muy coqueta con su libreta y su pluma en la mano hacia la salita donde su jefe la espera sentado en un sillón, en el otro sofá están el doctor y el comandante sentados en cada orilla dejando libre el centro: “ya estoy aquí señor lista para lo que usted y los señores necesiten y manden”.

    Llega frente al jefe y se inclina para darle un beso en la boca mientras le agarra las tetas, al inclinarse les muestra su culo empinado a sus otros dos amigos, el jefe se saca su verga y mi madre ya sabe que tiene que hacer, se hinca entre las piernas de su jefe y se mete su verga a la boca mientras el doctor y el comandante se empiezan a desnudar y masturbarse mientras disfrutan del show, saben que pronto llegará su turno.

    Mi madre pone su verga entre sus grandes tetas y la aprieta mientras sigue chupando la punta, su jefe se retuerce de placer disfrutando y le dice: Rosita eres la mejor, nadie la chupa como tú! y ella levanta su carita, saca le verga de su boca sin dejar de acariciarla y dice: gracias señor, que bueno que le gusta, a mí me encanta chupársela, ¡es la mejor verga que he probado! y voltea coqueta y veo a los otros dos y dice: bueno ¡la suya y la del doctor y la del comandante son las vergas más grandes y ricas que me como! y les manda un beso a los dos.

    Sigue chupándosela a su jefe y cuando siente que se va a venir se detiene para que no explote aún, se levanta y va a sentarse en las piernas del doctor y lo besa apasionadamente mientras él le acaricia las piernas y sus nalgas, luego se voltea y así dándole las nalgas al doctor le dice al comandante: ¡no creas que me olvidado de ti papi! (él es su consentido, tiene un físico más atlético, es más viril, por su trabajo es más osado, peligroso, aventado, más cabrón en pocas palabras) y toma su verga y la mete en su boca mientras el doctor empieza a “revisarla” y mete sus dedos en la vagina.

    Mi hermosa mami se sienta en medio de ellos, abre sus piernas y mira traviesa al comandante que reconoce esa mirada perversa y se emociona más que hasta su miembro se le hincha más y le dice: ¡¡¡si gustas papi hazlo!!! al mismo tiempo que con sus manos separa sus labios vaginales para mostrar ese rico agujero peludo, el comandante se levanta, toma algo de la mesa y se vuelve a sentar.

    Mi mami traviesa lo mira y le dice: ¡adelante papi, es tuya! mientras se abre su panocha, ¡el comandante toma lo que trae en la mano y lo introduce en ese agujero! ¡mi madre gime y brinca un poco por el frio del acero! ¡¡¡y lentamente el comandante empieza a penetrar el coño de mi madre con su pistola!!! eso es algo que les excita a ambos desde aquella reunión donde mi madre cogió por primera vez con él, ambos con su mirada cómplice sabían que estaban recordando ese momento en su imaginación.

    En esa ocasión mi madre estaba cachondeando con dos agentes en una patrulla cuando él llegó y le llamó la atención esa gran hembra tetona que se dejaba manosear por ellos, llegó y les llamó la atención y se pararon de inmediato y se retiraron, esa fuerza y hombría impresionó a mi madre, él le dijo que no podía estar en esa área comportándose como putita caliente, mi madre le reviró: ¿ah sí? ¿y entonces dónde puedo?, él la jaló hacia a él y le dijo: puedes portarte como putita en mi oficina y la llevó para allá.

    Cerró la puerta y le dijo: para que andas de perrita con ellos si mejor puedes ser la perra del comandante, la forma fuerte en la que le hablaba la puso más caliente, le dijo: ¡desnúdate y ven para acá! Mi madre obedeció y al quedar desnuda el comandante tuvo una erección muy evidente y ella jugando le dijo: ¡Ay comandante pero que pistola tan grande! ¡al mismo tiempo que se hincaba frente a él! El acostumbrado a los juegos y tartos rudos le dijo ¿cuál? esta mientras se agarraba con la mano izquierda su gran paquete o esta mientras con su mano derecha apuntaba su pistola justo al rostro de mi madre para asustarla.

    Ella muy fuerte y controladora le dijo: ¡esta! y lejos de asustarse ¡se metió a la boca la pistola que le apuntaba! y comenzó a chuparla como si fuera una verga y eso prendió al comandante y sacó su lado perverso y le dijo ven perrita, la levantó y la sentó en un sillón y le abrió las piernas miró su pistola toda húmeda y escurriendo de la saliva de mi mamá y le dijo: ¡mira ya la dejaste lista, dura y mojadita! los dos se miraron como probando fuerzas pero ninguno se intimidó, ¡entonces el tomo la pistola y se la fue metiendo en la vagina!

    Ella sintió un poco de dolor, pero se fue acostumbrando al entrar y salir de ese objeto y el comandante muy excitado por ver que mi mami le seguía el juego, sacó su arma bien bañadita por los jugos de mi mami y la chupó diciendo: ¡mmhh que rico sabe tu colita, la dejaste bien mojada! Y ella le dijo: ¡ahora trae tu otra pistola y métemela!…

    Continuará.

  • Soy una puta desenfrenada

    Soy una puta desenfrenada

    Tengo 48 años, pero cuando todo esto sucedió recién había cumplido 46, tenía seis meses de haber enviudado. Con mi esposo Clementino, habíamos tenido un matrimonio de 23 años, nunca supe lo de serle infiel a mi marido en ese tiempo y yo siempre creí también que él me había sido fiel, hasta que en el funeral se apareció una mujer joven y un supuesto hijo de Clementino, de 7 años, eso fue muy duro para mí. Más tarde comprobé que era cierto y que varias personas, que se dicen amigos, sabían de esa relación extramarital.

    En mi caso, a pesar de mis 46 años en ese momento, mis carnes aún tienen cierta dureza de antaño, mis senos no son lo firmes que eran antes, pero aún mantienen sus buenas formas, mis pompas son ahora anchas, pero siguen siendo duras y mis curvas muestran mi madurez y mis dos partos. Mis hijos ya no viven en el hogar, uno ya está casado. Así que mi vida solitaria inició. Como mi vida giró en torno a mi marido, no tengo muchos amigos hombres, no tenía la costumbre de frecuentar discotecas, fiestas o grupos de amigas, mi soledad empezó a hacer estragos en mí. Mis amigas me recomendaban buscarme un amante que al menos saciara mis necesidades sexuales, pero yo estaba en una total depresión por todo lo sucedido con mi esposo y con su hijo fuera de matrimonio.

    Pasaron largos casi seis meses. De pronto estaba viendo una película en la TV, era de noche, hace unas dos horas se habían marchado algunas amistades que me habían llegado a visitar, en eso sonó el timbre. Me envolví con una bata, yo suelo dormir en camisón y con un bikini puesto, sin sujetadores, y salí a abrir. Era un viejo amigo de Clementino, de nombre Raúl, un tipo fornido de unos 38 años, que cuando visitaba a mi esposo se ponían ebrios, algunas veces en la casa y otras en la calle, pero cuando estaba así le gustaba decirme indirectas o simplemente tirarme piropos acerca de mi cuerpo, aun delante de mi marido, quien por los traguitos le aguantaba esos descaros. Raúl era el típico hombre mujeriego, divorciado dos veces y parrandero sin remedio.

    Raúl me dio el pésame por Clementino y pasó adelante. Me dijo que no había podido acompañarme por cuestiones de trabajo y que por cuestiones de trabajo estaría una temporada en la ciudad. Raúl era un cretino en cuestiones amorosas, pero en su trabajo era uno de los mejores, y la compañía donde labora iba a abrir una sucursal en ésta ciudad y él estaba comisionado para lograr esa apertura.

    Raúl se sentó conmigo en el sofá de la sala y conversamos amablemente. Pero yo notaba que él miraba frecuentemente mis piernas, lo cual me ponía incomoda. Recuerdo que más de una vez, estando ebrio, Raúl me había insinuado que me acostara con él y serle infiel a mi esposo con él, pero la más reciente era hace unos tres años.

    Estuvimos charlando sobre el funeral y se me salieron algunas lágrimas, Raúl las quitó con sus dedos en mi rostro, eso fue muy sensual, luego me abrazó, lejos de sentir su abrazo como una muestra de apoyo la sentí como algo más parecido a un sentimiento sexual. Sus manos acariciaban deliciosamente mi espalda dentro del camisón y me estrujaba los senos contra su pecho.

    Sus manos en mi espalda empezaron a frotarme la piel de forma maliciosa. Me dijo al oído que era una mujer muy fuerte y que era… muy bella aún, “yo sé que te sientes sola, y yo estoy aquí para que no te sientas sola. Yo te puedo hacer sentir bien”. Traté de soltarme, pero él me tenía bien sujetada. Una de sus fuertes manos bajó por mi espalda y masajeó mi cadera, luego hizo lo propio con la parte alta de mi nalga. Insistí en soltarme, pero él me apaciguó “no te resistas preciosa, yo sé que necesitas desahogarte con alguien y yo estoy aquí”, me dijo Raúl en un tono más insinuante.

    Por fin me soltó.

    -Qué te pasa Raúl? -le dije- mi marido, era tu amigo, estaría muy molesto por lo que me dices!

    -Tu marido Clementino, estaría muy de acuerdo en que yo y no cualquier otro hombre, te recordara que eres una mujer aún deseable -me dijo viéndome a los ojos y luego una de sus manos la puso en mi muslo y casi me sujetó, luego comenzó a subirla.

    Yo me puse de pie y le dije que se fuera de la casa. Él se puso lentamente de pie y fue caminando hacia la puerta, yo me fui detrás. A un metro de la puerta, se viró y me sujetó de los brazos y me prensó contra la pared. Su ávida boca comenzó a besarme la parte baja del cuello, sus labios besaban y chupaban todo, yo me resistía, pero su volumen era mayor, se pasó a mis orejas y mientras sus labios tomaban mi lóbulo de la oreja su lengua se metía en su interior. Quise librarme usando la fuerza, pero él era fornido, tenía mayor fuerza que yo.

    Con una de sus manos abrió mi bata y desgarró mi camisón, yo empecé a dar de gritos, mientras él me tomaba los senos con sus gruesos labios, los chupaba y los mamaba a placer incluyendo mis pezones. “No, no, por favor Raúl!” le pedía yo, pero él seguía en su afán. De nuevo con una mano arrancó mi bikini, que era de una tela fina. Luego, me soltó y tomándome de las piernas bajó a mi sexo y abriéndome las piernas comenzó a darme sexo oral, yo gritaba y le jalaba el cabello para que me soltara, y luego me quedé petrificada por lo mojada que yo ya estaba, pude haberme soltado en ese momento, porque su atención se centraba en mi raja, pero contra la razón, todo lo que sucedía me tenía excitada, yo le decía que parara, pero yo ya no hacía mucho esfuerzo en quitarlo de entre mis piernas, tal vez si necesitaba a un hombre después de todo.

    Ahora sin oposición, Raúl pasaba su lengua sobre mi mojada vulva como si estuviera lamiendo una paleta de dulce. Usaba sus manos para abrir mi raja como pétalos de flor y ahora pudo meter bien su lengua entre mis labios vaginales y repetía su lamida, solo que ahora lo hacía con más deseo y lujuria, pude sentir su lengua ahora más profunda en mi raja. Yo seguía por inercia, repitiéndole que se detuviera, cuando en el fondo estaba disfrutando como se comía todo mi coñito. Era tanta la excitación que yo me sentía mareada y estaba mojando mi raja abundantemente de fluidos vaginales, las fuerzas me faltaban para seguir manteniéndome de pie, así que me sujeté de la cabeza de Raúl que estaba entre mis piernas. Él estuvo tomándose todo lo que salía de mi raja y lo hacía con una serie de sonidos bucales, como si se tratase del platillo más exquisito.

    Pasaron los minutos, yo allí recibiendo sexo oral de pie (nunca me lo había hecho así), más tarde Raúl me levanta en peso y ahora quedé con los muslos abiertos sobre sus hombros sin tocar el suelo y su rostro metido entre mis piernas comiéndome mi raja abierta a placer. Nunca me había puesto así, me parecía que las cosas en la casa daban vueltas, me faltaba el aire y comencé a respirar con problemas, lo que sucedía era que estaba sintiendo a un brutal orgasmo causado por la boca y labios de Raúl, sentí que mis jugos vaginales bajaban abundantemente por mi vagina y Raúl se bebía todo lo que podía. –Ohh dios que placer!! Pensé. Ya me faltaba algo como eso. Hace unos diez y tantos años que mi esposo no me daba una chupada como esa, ya ni me acordaba de todo ese placer.

    Vino Raúl y apartándose de mi raja, me cargó en sus brazos y me preguntó dónde estaba mi recamara, le señalé con un brazo y me llevó hasta allí, me dejó en la cama semidesnuda mientras él se desvestía. Frente a mi quedó en cueros. No había visto un hombre desnudo que no fuera mi marido en más de 23 años. Luego subiéndose en la cama, se acostó y me pidió que se la mamara, me quedé viéndole el nabo, era grande y gordo, apenas podía tomarlo completo con una mano, aunque yo tengo manos pequeñas, pero su verga era mucho más grande que la de mi finado esposo.

    La empecé a mamar con largos chupones en el glande, eso le gustó. Traté de hacerlo lo mejor que podía, recordando mis mejores años. Le di varias lamidas a lo largo de su tronco, succionándolo frecuentemente, hasta llegar a sus huevos. “Lame mis huevos preciosa” me dijo Raúl ordenándomelo. Le lamí sus bolas peludas, no me gustó porque algunos pelos me quedaban en los labios o en la lengua, pero Raúl estaba extasiado. “Ohh que rico me lo haces!” me decía él. Después me metí la mitad de su verga y comencé a mamárselo, sacándolo y metiéndolo en mi boca con velocidad, como si mi boca fuera una raja; Raúl se excitó tanto que tomándome la cabeza comenzó a cogerme la boca, metía y sacaba su verga con fuerza, haciendo un ruido como una vagina mojada. Yo sentía que su gorda carne se metía hasta mis amígdalas, me sentía ahogar, a pesar de eso me gustaba.

    Al rato, sin mediar palabra me sacó la verga y me tumbó en la cama no sin antes arrancarme la poca ropa que me quedaba en el cuerpo y luego colocándose entre mis piernas me penetró con su gorda verga. Increíblemente a mis 46 años, me dolió un poco la inserción de su verga en mi cuca, no sé si sería tanto tiempo de no usarla o usarla poco, al parecer se había secado o estrechado mi panochita. Pero eso no impidió que entre bombeos Raúl la terminara metiendo toda en mi vagina. Luego me cogió con fuerza que aumentaba cada vez más, cada arremetida me sacaba un gemido y un quejido de placer, yo lo abrazaba contra mi cuerpo, queriendo fundirme con él. Raúl estaba tan desenfrenado, que en ocasiones se aferraba a la cabecera de la cama y me embestía como un toro, metiéndome toda su carne dura.

    A la vez él exclamaba frases cortas como: “Que rico lo tienes!”, “te quiero partir la cuca!”, “Hace tiempo que te llevaba ganas, que te quería coger!”, “Que buena estas, se ve que tu marido no te cogía bien!”. Todo eso que me decía me hacía hervir la sangre. No tardé en correrme y en regalarle otra tanda de mis jugos vaginales con otro rico orgasmo, gemí y yo mismo lo abracé con las piernas por los costados para que me metiera hasta el último centímetro de su verga. “Ohh Raúl, dame, dame, que rico!”. En los últimos 10 años mi marido solo logró sacarme un orgasmo por cada relación sexual, ahora estaba gozando el segundo apenas comenzando.

    Luego al rato de estarme bombeando, Raúl me la sacó y se puso boca arriba, pajeandose la verga empalmada, era obvio que quería que me subiera encima de su larga y dura carne, puse una pierna de cada lado de su cuerpo y tomando con una mano el tronco de su verga me la llevé a mi raja, Raúl hizo un movimiento de caderas hacia arriba y me la clavó, yo hice el resto sentándome sobre su verga, con esto me la metió hasta el fondo, yo grité, ahora fue de placer, sentí como su enorme falo se hundió en mi ser. Tomándome él por las nalgas comenzó a rellenarme la raja de verga. Luego me dijo que lo cabalgara, no entendí muy bien eso, pero me empecé a mover sobre su verga como si yo fuera un jinete. El pegaba de gemidos, eso me gustó, darle a él también placer. La cama rechinaba como nunca lo había hecho, su verga me llegaba a lugares de mi vagina que nunca había tocado.

    No pude resistir de nuevo la llegada de una nueva venida, esta vez yo misma me lo provoqué moviéndome encima de su verga, noté que los dos nos venimos con segundos de diferencia. Hubo quejidos y gritos, sentí su semen caliente en mi vagina dilatada y varias gotas de sudor adornaban nuestras frentes. Que cansancio más rico.

    Me metí al tocador y me lavé la vagina en el bidet, no la había visto tan dilatada como esa noche, además una gran cantidad de semen de Raúl salió por mi panocha. También tenía la conciencia sucia, a pesar de la infidelidad de Clementino, no podía creer que lo estaba haciendo con uno de sus mejores amigos a escasos tres meses de su deceso.

    Nos quedamos descansando en la cama, nos metimos debajo de las sabanas aún desnudos. Raúl me confesó que siempre yo le había gustado y que cuando supo lo de Clementino, lo lamentó mucho, pero sabía que tenía una oportunidad de hacer realidad su deseo. Me dijo que yo había sido siempre su amor platónico y que nunca me lo había dicho sin tener unos tragos de más.

    Le pregunté si había cenado, me dijo que no, así que me puse la bata sin nada abajo y me fui a la cocina a hacerle algo. Él se quedó en la cama. Le llevé la cena a la cama, creo que en fondo se lo merecía, por el placer que me había dado. Me había hecho sentir joven de nuevo. Después de cenar, volvimos a las caricias y me hizo el amor de nuevo, ahora me cogió al estilo perruno y de pie (por primera vez estuve ensartada con un hombre de pie, abrazándolo con las piernas y subiendo y bajando por su palo), agréguenle otros dos orgasmos.

    Cuando me estaba cogiendo en la posición canina, me preguntó si yo cogía por el culo, le dije que mi marido nunca le había gustado por allí, “ahora lo vas a probar -me dijo Raúl- Donde tiene cremita?” me preguntó. Yo le señalé una mesa, él tomó un tarro de crema para manos y se embadurnó su erecta y gorda verga, luego hizo lo mismo con mi orificio. Yo tenía miedo que me lastimara.

    Me la fue metiendo poco a poco, mientras me la deslizaba en mi orto, me fue diciendo lo que tenía que hacer, me dijo que me relajara, que no hiciera fuerzas, que no gritara mucho, por fin después de varios minutos de lucha, me la tenía insertada en mi recto. Me dolió un poco, pero no le dije nada, el comenzó a pajearme su verga en mi culo abierto. Increíblemente, del dolor pasé al placer rápidamente. Más tarde, sus embestidas eran similares como cuando me cogía por la raja, lo oí gemir estruendosamente y venirse en mi recto, sentí como su esperma caliente se derramaba en mi culo. Debo decir que no alcancé el orgasmo esa primera vez, pero si gocé por unos minutos su verga en mi orto.

    Así empezó mi vida sexual después de los 46, siendo viuda. Es fácil imaginar que Raúl se volvió mi amante en los dos meses que duró su estancia por aquí. Me hizo sentir deseada y amada. A pesar de que yo sabía que era un mujeriego y que tendría sin duda otra u otras mujeres en otro lado.

    Luego de Raúl vinieron más hombres, algunos jóvenes como Julio Rafael, que trabajaba en una empresa que distribuye productos para el hogar, que inclusive me propuso matrimonio a los cuatro meses de estar conmigo, pero eso ya no era para mí. Eso lo partió y se fue de mi vida como llegó.

    Los días jueves, yo frecuentaba un bar para solteros. Allí también ligué con varios hombres, que me llevaban a un motel o a sus apartamentos, incluso llegué a tener un encuentro con dos hombres a la vez, eso fue sexo en exceso.

    Ahora soy una puta desenfrenada.

  • Con un compañero de oficina casado

    Con un compañero de oficina casado

    Cuando empecé a trabajar en esa oficina yo contaba con 30 años y estaba divorciada después de 10 años de matrimonio, se podría decir que fue un matrimonio bonito, pero se tornó muy monótono y ambos decidimos separar nuestras vidas por el bien nuestro.

    En fin como les decía yo estaba recién divorciada y a los hombres en mi país les llama mucho la atención las mujeres divorciadas, porque según ellos son más fáciles de usar me entienden ¿verdad?, pero se llevaron muchas desilusiones conmigo, porque aunque este mal que yo lo diga, no soy una mujer de fácil convencimiento, soy más bien dada a la cosa de conquístame primero y luego de varias salidas veremos que hacemos.

    En varias oportunidades estuve tentada de salir aunque sea para divertirme un rato, pero me aterraba la idea de salir con casados porque lamentablemente el mejor material masculino estaba casado.

    Paso un año de trabajar en esa oficina entre flirteos y coqueteos, hasta que un día me di cuenta que uno de los que allí trabajaba, que era casado y que parecía bastante fiel a su mujer y fiel padre de familia me llamo poderosamente la atención, por su forma de ser, de tratarme; cada vez que estaba a su lado sentía un terrible cosquilleo en todo el cuerpo y me di cuenta que a él le pasaba lo mismo.

    Un día nos fuimos de juerga entre cuatro, mi jefe, una amiga mía que por cierto estaba bastante enamorada de él, mi amor imposible y yo, fuimos a cenar a un restaurante alemán porque mi jefe era alemán y le gustaba mucho recordar su juventud y después terminamos en una disco, estuvimos un tiempo prudencial divirtiéndonos sanamente y luego yo dije “bueno tengo que retirarme”; a lo que mi amor imposible al que voy a llamar William contesto muy gentilmente “te llevo”, el solo pensar en subirme a su carro fue para mí como si me estuviera diciendo móntate aquí que te cojo y sentí un calor en el cuerpo que hasta el momento no puedo describir, obediente me subí al carro y partió para mi casa; al subir una cuesta que había casi al llegar a mi casa, paro en seco el carro y me dijo, “lo siento, pero las ganas que tengo de hacer esto son más grandes”.

    De pronto sentí su boca rozar mi boca y no pude resistirme me colgué de su cuello y respondí con un beso apasionadísimo, no sé si producto del gusto que sentía por ese hombre o por la abstinencia sexual a la que estuve sometida por mucho tiempo, creo que había ambos sentimientos, pero con ese beso estuve a punto de hacer lo que ninguna mujer que se decía decente como yo hubiera hecho, por lo que un poco bruscamente le dije que no debía hacerlo, que su situación, que era casado y bla bla, lo único que él dijo fue “Tu lo querías tanto como yo, ambos estamos descontrolados y no tienes que cohibirte, siento como tiemblas en mis manos, siento como te estremeces cuando me acerco a ti en la oficina”, tuve que admitirlo y romper con todos los escrúpulos que yo misma me había puesto encima.

    “Bueno –dijo- tengo que dejarte me esperan, puedo invitarte a salir el domingo”, el domingo, imagínense los domingos ningún hombre bien casado o feliz sale de su casa, pero supongo que cuando se trata de tener una aventura inventan cualquier cosa. En realidad no me importo, lo único que yo quería es tener un momento a solas con ese hombre que me estrujaba los sentidos más íntimos.

    Llego el domingo esperar ese día para mí fue como esperar un regalo en mi cumpleaños, me encontraba en casa de una amiga, hasta que escuche la bocina de su carro, salí corriendo como si me estuvieran liberando de un encierro, me subí a su carro como elevada por un pedestal, ni siquiera le pregunte donde íbamos, cuando me di cuenta estábamos en la puerta de un motel, mi corazón latía tan apresuradamente que no tenía ni fuerzas para decirle porque, mi razón luchaba con mis deseos, hasta que nos vimos dentro de una habitación bonita, cómoda con un enorme jacuzzi y todas las comodidades que te puede dar un hombre apasionado.

    De pronto sus manos rodearon mí no tan esbelto cuerpo, tengo que reconocer que no tengo un cuerpo como todas las heroínas de los cuentos eróticos más bien un cuerpo rellenito, pero eso si mis méritos son tener dos hermosos, grandes y redondos pechos, acompañados de dos larguísimas y sexys piernas, ¿dónde iba? ¡¡Ah!! me rodeaban sus manos y sus brazos, que rica sensación, que calor, ¡¡¡que gusto!!!, estaba al borde del éxtasis, con manos de experto iba desabrochando mi blusa, sin dejar de acariciar mi culito que se estremecía de placer al sentir manos tan varoniles, mi blusa cayó al piso y sus ojos se agrandaron de placer al ver el espectáculo que le mostraron mis bien dotados pechos.

    Se puso de rodillas al piso para con su lengua acariciar mi vientre y jalar con sus dientes mi falda que ya estaba casi del todo abierta, el placer hacia que mi corazón latiera cada vez con más fuerza y le pedía casi a gritos que hiciera conmigo lo que quisiera, me veía despojada de casi toda mi ropa, solo quedaba para salvar la poca decencia que quedaba en mí, una braguita pequeña que dejaba ver mi tímida y bien guardadita rajita, pero él estaba tan ansioso de mí que sus manos no dejaban de acariciar y estrujar mis pechos, mis pezones estaban tan parados que no sentía ningún dolor cuando él los mascaba como si se tratara de un suculento bocado su lengua los recorría una y otra vez, yo ya me había encargado de sacarle toda su ropa y nos encontrábamos tendidos en la cama, que buen trabajo el hacía conmigo, sus dedos dejaron un momento mis ansiosos pechos para bajar a mi vientre y luego uno a uno se encontraban acariciando mi rajita, la cual a esas alturas se encontraba húmeda y loca por ser penetrada por ese hombre tan bien dotado.

    Sus dedos se encontraban en mi coñito acariciando mi clítoris y masturbándolo, no podía razonar le gritaba que me penetrara, que acabara con esa agonía de amor a la que me tenía sometida, pero él no iba a dejar que ningún lugar de mi cuerpo dejara de gozar de tan enorme, poderoso e inenarrable placer, empezó a bajar poco a poco de mi vientre a mis pies, su boca se encontraba chupando uno a uno los dedos de mis pies lo hacía con tantas ganas.

    De pronto lamiendo mis piernas, hasta sentir su cabeza entre mis muslos, separo mis piernas y con su riquísima lengua empezó a comer mi coñito, él estaba tan sediento como yo, su respiración era caliente y me transmitía ese calor hasta el interior de mi vientre sentía como su lengua entraba y salía de mi rajita, chupando, mordiendo e invadiéndome de todo ese placer que solo un amante sediento sabe dar, de pronto se sentó frente a mí y separando mi piernas puso su gran pene erecto, caliente y duro en mi entradita toda mojada y chorreando mis jugos como si hubiera tenido diez orgasmos con todo ese chupeteo.

    No pude contener sentir ese miembro todo hinchado y caliente en mí, que levantando mis caderas introduje todo ese portento dentro mío, lo sentí gritar de placer, arremetió contra mí una y otra vez no dejaba ningún lugar dentro mío sin tocar, nuestros movimientos eran como si un terremoto los estaría guiando, sus manos no dejaban de estrujar mis pechos y yo no dejaba que ningún movimiento de sus caderas se escapen del compás de las mías, de pronto sentí como toda su leche caliente invadía mi vientre, mi coñito se estremeció de tanto calor y empezó a sentir unos hermosos espasmos de placer.

    Todo mi cuerpo se estremecía por el éxtasis y el orgasmo que estaba sintiendo, esto duro unos cuantos segundos como dura todo lo bueno en el mundo, luego nos dejamos caer en la suave cama y el con todo el cariño que puede sentir un amante por su pareja me abrazo y acaricio la cara, indicando que todavía no había sido suficiente y estuvimos así repitiendo esa misma hazaña por casi 4 horas, porque no podía dedicarme más tiempo, ya saben estaba casado.

    Esa fue la primera vez que salí con mi hombre ideal.

  • Asistido por el personal de una ambulancia

    Asistido por el personal de una ambulancia

    Soy un hombre de mediana edad, bien parecido y con algunas canas que según dicen me favorecen bastante, hace casi un año tuve un amago de infarto y el médico me recomendó que estuviera siempre alerta y si notaba molestias no dudara en acudir al centro médico, los asuntos cardiacos pueden llegar a ser muy serios.

    Circulaba por una carretera secundaria de mi provincia, soy viajante de comercio y acostumbro a visitar a muchos clientes en pequeños pueblos a los cuales se accede por carreteras secundarias y poco transitadas. Hacía mucho calor y después de circular un rato note un ligero atolondramiento, pare en el arcén, a la sombra de unos árboles abrí las puertas del coche y deje que me diera el aire, al cabo de un rato seguía mareado igual que antes por lo que pensé en pedir ayuda, por la carretera no pasaba nadie y me decidí a llamar por el móvil a la cruz roja de carretera, explique mi situación y me dijeron que llegarían en media hora.

    Al cabo de veinticinco minutos la ambulancia llego, los esperaba sentado fuera del coche, me había quitado la camisa para estar más fresco. Paro junto a mi coche, bajaron dos chicos y una mujer, ella era la doctora, se me acercaron y después de preguntarme como me encontraba me hicieron un pequeño examen, no era más que el efecto del calor.

    Me di cuenta que los dos chicos eran muy jóvenes, pregunte a la doctora y me dijo que eran voluntarios, Jorge tenía 19 años y era el conductor y Pedro tenía 18 y hacia prácticas. Eran guapos los condenados, desde hace muchos años no me importa hacérmelo con chicos o chicas, me gusta lo bueno de los dos sexos. La doctora también estaba muy bien, solo llevaba una corta bata blanca, el calor hacia que solo llevara unas braguitas y dejaba que sus pezones se marcaban en la bata.

    No parecían tener prisa, mientras Ana terminaba de tomarme la presión, me explico que eran de un pequeño ambulatorio del pueblo cercano y que no solían tener muchos servicios, miraba su escote y mi polla comenzó a tomar forma, ella misma me desabrocho el pantalón para que estuviera mas cómodo, estaba estirado en la camilla dentro de la ambulancia y casi inevitablemente su mano rozo mi paquete, mi polla dio un brinco y estando allí estirado no podía ocultar mi erección de ninguna manera, observe como ella miraba el bulto que se había formado debajo del pantalón con disimulo, pero sus pezones la estaban delatando, note como se endurecían debajo de la bata.

    Mi mano colgaba al lado de la camilla, a escasos centímetros de sus muslos, la estire hasta que los roce distraídamente y espere la reacción, no aparto las piernas, incluso me dio la sensación que se acercaba para que la mano llegara hasta su entrepierna, casi imperceptiblemente en unos segundos mis dedos ya rozaban sus braguitas. Nos miramos sin decir nada, acariciaba su coñito sobre el pequeño tanga que lo cubría sin ningún recato, Ana se incorporó y bajando la cremallera de mi pantalón empezó a acariciar mi polla sobre el calzoncillo, mi mano ya acariciaba su cuerpo descaradamente mientras que con la otra ya estaba desabrochando la bata y dejando al aire sus hermosas tetas, libero mi polla y comenzó a masturbarme y a acariciarme el pecho, por fin se agacho y se introdujo mi polla en la boca, comenzó a chupar y lamer con frenesí.

    No cabe duda que mis dedos causaban estragos entre sus piernas, sus gemidos aunque ahogados por mi polla alarmaron a los dos muchachos que estaban fuera, entraron en la ambulancia a la vez y vieron el espectáculo de Ana chupándome la polla y mis manos entre sus piernas y tetas, con el tanga en las rodillas y aquel magnifico culo en pompa de cara a ellos, no les costó mucho reaccionar. En un momento estaban los dos con los pantalones en los tobillos y dándose un masaje en la polla para participar en la fiesta, Jorge, el mayor, comenzó a pasar la polla por el culito de Ana que aún no se había percatado de la presencia de los muchachos, levanto la cabeza sorprendida, por un momento parecía que no le gustaba la participación de más machos, me di cuenta y enseguida la cogí por la cabeza y volví a amorrarla a la polla momento que aprovecho Jorge para meter su polla en la concha de ella de un solo empujón, entro fácil por lo mojada que estaba.

    Y comenzó a follarla con fuerza, la cogia por las caderas y clavaba el rabo hasta el fondo haciendo que la chica diera gritos de placer a la vez que levantaba una pierna y la apoyaba en la camilla para notar mejor el trozo de carne de Jorge. Mientras Pedro se había acercado por el otro lado de la camilla y sobaba y besaba las tetas de Ana que ahora ya desnuda del todo se había cogido al techo de la ambulancia mientras yo le frotaba el clítoris a la vez que la polla de Jorge entraba y salía, a cada embestida del chico mi mano tocaba sus huevos sin que a él le molestara, más bien al contrario, Pedro que para poder llegar a las tetas de Ana se había puesto de rodillas sobre la camilla y ahora estando yo semi incorporado tenia a pocos centímetros de mi cara su preciosa polla.

    No pude resistirme a cogérsela con la mano y comenzar a pajearlo, por la cara que hacia le estaba gustando, por lo que me decidí y me la puse en la boca y comencé una mamada de campeonato, el con la boca en los pezones de Ana y moviendo las caderas frenéticamente no tardo en correrse y llenarme la boca con su caliente y joven leche, la que no pude tragar y al salir de mis labios enseguida fue recogida por Ana que la tomo entre suspiros provocados por la polla de Jorge, me senté al borde de la camilla y la acerque a mí, liberándola de la polla que la tomaba la levante y manteniéndole la pierna levantada se la clave hasta el fondo, enseguida noto la diferencia de tamaño pues la mía era más gruesa y algo más larga que la de Jorge, lanzo un agudo grito al notar mis huevos indicándole que había entrado toda, daba saltos ensartada en mi mientras la polla de Jorge comenzaba a intentar abrirse paso por el estrecho orifico anal, parecía que no entraba así que comencé a trabajarle el orificio con mis dedos.

    Metí primero uno luego otro hasta cuatro llego a tener dentro mientras se movía clavada en mi polla, gritaba y pedía que la follaramos todos, cuando considere cogí la polla de Jorge y después de acariciarla un poco la guie hasta la entrada, él se dejaba hacer y cuando se lo indique comenzó empujar, notaba como iba entrando dentro de ella mientras le acariciaba las huevos, se la metió toda, Ana gritaba que la íbamos partir en dos y que no paráramos. Ana había tenido ya varios orgasmos y por sus piernas resbalaban sus flujos, Pedro se puso debajo y los fue lamiendo pasando su lengua por todos los rincones de la entrepierna, incluidos los huevos de los dos que la estábamos follando, su lengua recorría incluso el tronco de la polla que en los movimientos de entrada y salida quedaba fuera.

    De repente a la vez los dos aceleramos el ritmo y nos corrimos, inundamos los orificios y el interior de Ana con nuestras leches, Ana se salió agotada y se recostó en la camilla mientras Pedro que seguía de rodillas en el suelo, con la boca abierta y repleta de flujos y semen resultante de la follada, le cogí por la cabeza y lo empuje hasta la polla de Jorge y se la metí en la boca, comenzó a chuparla y me di cuenta que no era la primera vez, por la cara de Jorge lo estaba haciendo muy bien, mi polla se estaba recuperando, lo levante y comencé a pasar mis dedos y me lengua por su culito virgen, lo oía gemir, estaba disfrutando con locura de mis masajes y se empleaba a fondo con la polla de Jorge que con la cabeza hacia atrás estaba disfrutando muchísimo de la boca de Pedro. Me incorpore y sin pensarlo dos veces comencé a meter mi polla en aquel precioso culo, costo al principio, Pedro se abría las nalgas hasta que entro la cabeza de mi polla, se apoyó en la camilla con el cipote de Jorge en la boca y se dispuso a recibir dentro de el toda la carne de mi polla.

    Fui entrando con suavidad, parando, volviendo atrás, empujando otra vez hasta que entro toda, yo ni me movía, el solo se empalaba notando como su interior se tragaba mi polla completamente. Ana, a nuestro lado, pasaba sus manos por los tres cuerpos, se sentó en el suelo y comenzó a chupar la polla de Pedro mientras este le acariciaba el clítoris con la mano, por fin fue una explosión general. Me corrí dentro del culo de Pedro mientras este soltaba su leche en la boca de Ana y recibía la de Jorge en la suya, sin parar de masturbar a Ana y haciendo que se corriera también en aquel momento.

    Quedamos los cuatro sentados en el suelo, como adormilados, durante unos minutos el silencio se hizo dueño del lugar, contrastaba con el escándalo de hacía unos minutos. De repente nos sobresaltó la radio de la ambulancia, un aviso de urgencia los reclamaba, bajamos todos y nos vestimos. Jorge y Ana irían para atender la urgencia, Pedro me pidió que lo acercara al pueblo pues hacía rato que tenía que estar en casa, su turno finalizo hacía más de media hora, por supuesto le dije que sí.

    Se fue la ambulancia, nos quedamos solos, montamos en el coche y salí a la carretera, Pedro me dijo:

    -¿Me invitas a comer?

    -Claro, pero no tenías que ir a casa?

    -Sí, pero si me invitas no tengo que volver hasta las nueve de la noche, y si no tienes prisa me gustaría repetir, en el pueblo no tengo muchas oportunidades.

    -Vamos a comer pues, de todas formas a Jorge no creo que le importe hacerlo contigo cuando yo me haya ido.

    -Espero que no…

    Aquella tarde fue perfecta.

  • Mi vecina traviesa

    Mi vecina traviesa

    Para que se ubiquen… El bloque de departamentos en el que vivimos está construido de tal manera que la ventana de mi living da a la ventana de la habitación de mi vecina!

    Juana, mi vecina, es de tez muy blanca, cabellos como el fuego, si bien es rellenita se la ve en muuuy buen estado! Debe era abogada o algo así…

    Todos los jueves ella recibe una visita. ¡Solo los jueves! Una visita muy especial…

    Recibe a “Rebeca”, una morena, Uffff! Alta, atlética, con buenos pechos y buena cola…

    Tipo 22.30 apago las luces de casa. Echo el cortinado parcialmente. Me desnudo. Y me dedico a esperar en el sillón del living.

    23.00 llega la morena al piso. Siento el ascensor…

    Entra al departamento de Juana. Se ríen y empiezan a beber. Siempre en una atmósfera de complicidad. Se nota en su forma de reír, rozarse, mirarse…

    Después de un rato, llega el momento. Se dirigen a la habitación principal. Se desnudan la una a la otra… Se tocan suavemente…

    Se tiran ambas en la cama. Juana empieza a besar y estimular a su compañera.

    Yo no puedo dejar de mirar.

    Juana le come la conchita a la otra. Disfrutan. Se nota por los jadeos de Rebeca. Se come con unas ganas a Rebeca que mi entrepierna ya está reaccionando…

    Ahora le toca el turno a Juani. Se para contra la pared. Rebeca se agacha. Se arrodilla. Le acomoda una pierna sobre su hombro y le empieza a chupar, a lamer. La lengua juega con el clítoris ya hinchado de la colorada. Le mete dos dedos. Y la lengua sigue. Juana la agarra del pelo y le presiona su rajita en la cara. Ambas largan un suspiro…

    Me introduzco dos dedos en mi conchita ya preparada. Me masturbo. Pienso que estoy ahí con ellas. Que es a mí a quien chupa Rebeca en este momento. Siento que mis dedos salen muy mojados, levantó la vista y vuelvo a mirar por la ventana…

    Están ambas acostadas de costado en la cama haciendo un 69. Ambas con una pierna a 90 grados, para que tengan más fácil acceso a sus partes íntimas…

    Cómo se comen los coños… Mmmm… Mis dedos no se detienen. Voy a mi habitación corriendo por mi vibrador favorito. Cuando vuelvo a ocupar mi espacio, ellas también habían cogido un juguete…

    En la mano de Rebeca había un dildo, de esos por metro con dos cabezas de penes… Ufff!

    Se superan a sí mismas cada jueves con lo pervertidas que son. Pienso…

    Cada una chupa un extremo. Cada una lubrica una punta. Ufff! Que placer…

    Juana se pone boca arriba con sus piernas abiertas. Rebeca le introduce la punta mientras le da sexo oral. Disfruta la muy putita… Mmmm!!! Sigue! Le entran unos 20cm. Ahora Rebeca apoya su parte del juguete en la entrada de su vagina y Juani empieza a introducirlo. Solo con los embistes!!! Se la está cogiendo… Mmmm…

    Mmmm… que delicia… Y yo aquí sola… mmm… Si chicas… Intercalo mi vibrador entre mi vagina y mi ano ya dilatado…

    Tiene cada una unos 20 centímetros adentro. Se cogen sus conchas. Se acarician sus tetas se besan. Disfrutan! Gimen… Gritan de placer! Son dos perras cogiéndose…

    Se notan los cambios producidos en sus caras… ahora son todo placer… Coloradas por la calentura, sudadas por el ejercicio de cogerse la una a la otra…

    Desde mi lugar las miro y voy a su ritmo. Siento que ya estamos a punto… Mmmm… Mi entrepierna ya está totalmente tensa solo queda esperar a que ellas se liberen…

    Mmmm… Si se besan y no se dejan de embestir…

    Se follan… Síii!!! Síii!!

    Mmm…

    Síii… Ah y sus caras lo dicen todo…

    Síii nenas… Síii!!! Que delicia. Mmmm… siiiip!!!! Uffff… Que delicia!!! Síii!!

    Ahora ellas solo se besan… Siguen penetradas… Moviéndose cada tanto… Intentan hacer dormir de costado las tetas de la morena en la espalda de Juani… aún estando conectadas por la verga de látex!!! Totalmente satisfechas…. Se duermen!!!!

    (Al igual que yo…. Mañana cuando me levante estaré deseosa de que llegue el proximo jueves)

    Si les gusto escriban…. [email protected]

    Y si no les gustó cuenten el porque!!!

  • Viaje de trabajo con Erika

    Viaje de trabajo con Erika

    La historia que les voy a relatar sucedió durante un “viaje de trabajo” en un hotel en la riviera maya, a mi compañera Erika y a mí nos mandaron a un congreso de actualización como recompensa laboral ya que somos un pequeño equipo que se encuentra en otra ciudad de la cede de la empresa y entregamos resultados muy positivos, hasta antes del viaje nuestra relación era muy buena sin embargo era exclusivamente laboral, nos veíamos solo durante el horario de trabajo y nada más.

    Debido a esta situación sabíamos solamente lo básico el uno del otro, yo sabía que era un poco mayor que yo con 32 años (yo tengo 28), estaba casada desde hace 3 o 4 años, que tenía un hijo de no más de 2 años y al igual que en mi caso teníamos ese trabajo como un ingreso extra ya que por las mañanas ambos trabajamos en otros lugares completamente diferentes. Físicamente ella es delgadita con un abdomen plano, con unas nalguitas redondas y paraditas no de gran tamaño pero agradables a la vista, sus senos son pequeños pero firmes, piel blanca y cabello largo oscuro, con una cara de mujer seria, bonita a la vista y lo mejor de su cara siempre ha sido su sonrisa a mi parecer.

    El viaje al que fuimos enviados constaba de un fin de semana, 3 días y 2 noches, comenzamos el viaje viernes en la mañana, nos vimos en el lugar acordado y el chofer de la empresa nos condujo hasta playa del Carmen para dejarnos en el Hotel, el congreso comenzaba ese mismo día así que nos registramos en el hotel primero a dejar ahí nuestras maletas y vaya sorpresa, al parecer a la empresa no le importo reservar una sola habitación (eso si con camas separadas) para nosotros dos, y al estar el congreso tan cerca del hotel no tenían otra habitación disponible, yo la sentí un poco incomoda al principio y para hacerla sentir no tan mal estuve discutiendo un rato más con el recepcionista del hotel aun cuando a mí no me importaba en lo más mínimo compartir la habitación, al final no se pudo hacer nada y se quedó todo igual, después de todo el relajo del hotel acudimos al registro del congreso, estuvimos ahí hasta la tarde donde pudimos conocer a otras personas que se hospedaron en el mismo lugar que nosotros por lo que decidimos todo el grupo relajarnos en la piscina del hotel con abundantes bebidas, el congreso se reanudaría al día siguiente, al llegar al hotel Erika y yo nos dirigimos a nuestra habitación donde terminamos de desempacar, y nos alistamos para ir a la piscina con nuestros nuevos compañeros, mientras acomodaba mis cosas en uno de los cajones ella me dijo que se sentía un poco cansada, que iría a la piscina pero solo estaría un rato y regresaría a la habitación a descansar, yo le dije que no había problema, unos minutos después estuvo hablando con su esposo por teléfono para contarle como estuvo el día y entro al sanitario a ponerse su traje de baño, yo me encontraba sentado en una de las camas pasando los canales del televisor en el momento que ella salió, trate de disimular mi asombro pero de verdad que la vista que me ofreció fue maravillosa, tenía puesto un bikini color azul marino, para que tengan un mejor panorama, la parte del top se sujetaba con amarres en la parte trasera del cuello y en la mitad de la espalda, la segunda pieza de abajo se sujetaba con amarres a los costados, yo me quede un momento sentado con la mirada perdida en su cuerpo, en su abdomen, sus piernas y sus bonitas nalguitas, de un momento a otro reaccione y le dije que yo también me iba a cambiar, ella se sentó en la cama mientras terminaba de arreglarse y me dijo que me esperaba.

    Después de unas dos o tres horas en la piscina con nuestros nuevos compañeros y después de comer algo y haber consumido una cantidad considerable de alcohol note a Erika un poco más platicadora y cómoda conmigo, hubo un momento donde nos separamos del grupo y estuvimos platicando solos y poco a poco nos fuimos conociendo mejor, ella me decía que se sentía muy estresada y cansada en general, desde que su hijo había nacido no había tenido tiempo de relajarse y como su esposo siempre estaba trabajando, no tenían tiempo de irse de vacaciones por lo que su vida era muy monótona, por lo que a pesar de ser apenas el primer día del viaje se encontraba muy feliz de haber salido de la rutina, así paso más tiempo mientras continuamos bebiendo y sin darnos cuenta el personal nos pidió que salgamos de la piscina puesto que ya era de noche y necesitaban darle tratamiento al agua para el día siguiente. Al salir de la piscina Erika me dijo que se sentía bastante mareada y que la ayudara a llegar a la habitación por lo que la tome por la cintura para dirigirnos a donde estaban nuestras toallas, y de ahí camino a la habitación, yo también me encontraba algo afectado por el alcohol pero no tanto como ella, al llegar a la habitación le recosté en la cama y me dijo que iba a descansar la cabeza un momento antes de entrar a darse una ducha, ella al tener los ojos cerrados pudo apreciar con mucho más detalle su cuerpo que cada vez me parecía más y más hermoso. Aprovechando que ella tomaba un descanso entre al baño a tomar una ducha, no sin antes aprovechar para masturbarme en la regadera recordando su cuerpo y para calmarme un poco y poder dormir. Al salir del baño observe de nuevo a Erika para preguntarle si se iba a levantar, la sacudí un poco del hombro pero no reacciono puesto que se encontraba profundamente dormida, la cubrí con una de la sabanas, apague la luz y me dispuse a dormir con la imagen de ella en mi mente.

    A la mañana siguiente debíamos despertar temprano para bajar a desayunar y nuevamente acudir al congreso, al sonar mi despertador me incorpore en la cama y note que Erika no se encontraba en su cama, de manera repentina salió del baño y se le notaba claramente que estaba apurada, pero lo que me llamo la atención es que salió con nada más que una toalla enrollada al cuerpo, al verme se detuvo de golpe y con los ojos muy abiertos me dijo:

    E: Ay disculpa! Pensé que seguías dormido, solo voy a sacar unas cosas que olvide meter

    Yo: no te preocupes, anoche ya no te desperté porque te quedaste dormida muy rápido.

    E: Ay sí que pena contigo, la verdad que si me pase un poquito con el alcohol, no me di cuenta pero como sea, gracias por acompañarme de verdad me da mucha pena contigo porque me viste un poco tomada

    Yo: no importa además estamos en un hotel todo pagado y lo del congreso es un pretexto estamos aquí más bien para divertirnos

    E: tienes razón, bueno ya regreso a la ducha pues sigo en toalla

    Y los dos nos reímos mientras ella regresaba al baño.

    El día paso con bastante normalidad y al llegar la tarde fue hora de regresar al hotel, el plan era el mismo, ir a remojarnos a la piscina solo que esta vez no esperamos a los demás y fuimos por nuestra cuenta, ninguno de los dos lo menciono pero intencionalmente fuimos a una piscina diferente donde ningún conocido pueda interrumpir, ya para estas alturas del día y del viaje había mucho más confianza entre los dos, incluso al punto de llegar al coqueteo, ambos sabíamos lo que estábamos haciendo pero no nos importó en ese momento, para mala suerte ese dia el clima estuvo extraño puesto que por la mañana estuvo muy soleada y para ese momento de la tarde el cielo se había puesto muy negro y el viento empezó a soplar, de repente la lluvia hizo acto de presencia y decidimos regresar al cuarto para esperar a que base y más al rato bajar a cenar algo, al entrar al cuarto Erika se fue directo al frigo bar y saco una botella de vino blanco que viene de cortesía en este tipo hoteles por lo que la abrió y me pregunto que si yo quería le conteste que no y yo agarraría una cerveza también del frigo bar, por lo que seguimos bebiendo y platicando dentro del cuarto aun con los trajes de baño puestos.

    No sé si fue nuevamente el alcohol, lo emocionante del terreno donde estábamos pisando, estar en la misma habitación completamente solos pero la situación se fue estirando poco a poco, observaba a Erika cada vez más suelta, me dijo que tenía ganas de escuchar música por lo que se puso de pie a agarrar su celular para ponerla, yo me quede sentado observándola, la luz de la lámpara del cuarto abrasaba su cuerpo y la imagen era espectacular, verla en su traje de baño con su copa de vino agarrada y al poner su celular en la mesa comenzó a bailar lento para ella misma, no le importo que estuviera ahí observándola, yo solo me limitaba a observar, no me imaginaba que eso pueda llegar a mas aunque si tenía muchas ganas, a media canción me toma de la mano y me pidió que bailara con ella, el baile no es mi fuerte por lo que al principio puse algún pretexto tonto para no hacerlo pero me insistió nuevamente y no iba a dejar pasar una oportunidad para poder tener más contacto con ella, nos pusimos a bailar dentro del cuarto, su cuerpo y el mío rozaban, se pegaban cada vez más, mi mano bajaba más por su cintura entre vuelta y vuelta, ella pegaba más su espalda a mi cuerpo, en una de tantas vueltas se detuvo y me dijo:

    E: espera! Espera! Creo que se desato el nudo de mi top! –

    me dio la espalda y se acercó a mí para que lo revise, puse mi mano derecha en su cintura y con la otra hice a un lado su cabello y si efectivamente el nudo del cuello de su top estaba prácticamente desatado.

    Yo: si ya vi estuvo a punto de desatarse por completo, como te diste cuenta?

    E: sentí que se jalo la cuerdita y se deshizo, será que me lo puedas amarrar de nuevo?

    Yo: no tengo idea de cómo hacer un nudo de bikini –lo dije entre broma y verdad, pero el objetivo fue cumplido puesto que ella se hecho a reír.

    E: solo haces un nudo normal como el del zapato- procedí a hacer el nudo para ese momento estaba algo nervioso puesto que la tenía muy cerca y su presencia a esa distancia era embriagantemente excitante, en cualquier momento algo iba a suceder entre los dos, una vez terminado el nudo ella lo reviso con sus manos y me dijo

    E: tu quieres que se me vuelva a desatar verdad? Le tienes que dar doble vuelta al final para que no se deshaga, mira –y se dio media vuelta dándome nuevamente la espalda y lo estiro hasta desatarlo por completo.

    E: prueba con el de abajo para que veas que fácil se puede caer- y desato el primer nudo, yo aproveche sin pensarlo y jale la cuerda del top para desabrochar por completo el segundo amarre del top, ella bajo los brazos y la pieza cayó al piso.

    Yo no sabía que pensar obviamente esa última jugada había sido planeada por ella, mi respiración se hizo muy profunda, una erección se empezó a formar dentro de mi short, por la manera que su espalda se arqueaba hacia arriba pude notar que su respiración era igual que la mía, dio un paso hacia atrás aun dándome la espalda y tomo mis manos y me jalo para que la abrace, creo que fue el momento más erótico que he vivido, ya tan cerca de ella y en las situación en la que estaba el único camino era hacia adelante, puse mis dos manos sobre su vientre, el solo hecho de sentir su piel llenando mis manos hizo que mi erección quede completamente dura, empecé a darle pequeños besos en su cuello y en los hombros, el primero de estos la sorprendieron un poco pero al mover su cabeza hacia el otro lado para tener todo su cuello para mi boca comprendí que le estaba gustando, en ese momento ya no me importaba nada más, pegue mi erección a sus nalgas a lo cual ella respondió tirándolas hacia atrás para que las pueda sentir mejor, mis manos seguían acariciando su vientre y poco a poco las iba subiendo y buscaban deseosamente sentir sus pequeños senos, mientras seguía besando su cuello y su espalda ella tenía una respiración mas agitada, yo hacia uso de toda mi fuerza de voluntad para no tirarme aun sobre ella, quería disfrutar el momento al máximo, cuando mi pulgar paso por la parte de debajo de uno de sus senos lanzo un gemido silencioso, la seguí acariciando hasta que con ambas manos le empecé a acariciar ambos senos, eran justo como los imaginaba, su piel suave me hacía estremecer, sus pezones pequeños y duros eran el toque final de la perfección, le dije entonces que vayamos a la cama, se acostó boca arriba mientras yo quede de pie frente a ella, termine de retirarle la parte de abajo del bikini y yo me quite mi short para así quedar ambos completamente desnudos, antes de subirme a la cama sobre ella pude apreciar su cuerpo desnudo completo por primera vez, mientras acariciaba sus piernas me coloque encima de ella, necesitaba besar sus labios así que lo hice, baje con mi boca a su cuello.

    Ella comenzó a sobarme lentamente el pene, lo hacía hasta con ternura, regrese a su boca y sus besos eran intensos y deseosos, pude observar que tenía el ceño fruncido y la respiración agitada, como si tuviera una batalla interna a sabiendas de lo que estaba pasando estaba mal, baje nuevamente mi boca pero ahora fui un poco mas abajo, quería probar sus pezones, mientras mi pene continua recibiendo unos masaje que ahora se estaban volviendo mas intensos, seguí bajando con mi lengua hasta su vientre, y por fin llegar a su vagina, empecé primero a besar sus piernas, pasar mi lengua levemente sobre ellas, después basaba mi boca por su ingle, continúe con besos y pequeñas lamidas, pude observar perfectamente su clítoris que se pintaba rosado y duro, dirigí mi boca en la misma dirección y lo apreté con mis labios, mientras mi lengua le daba masajes, Erika reacciono enseguida, arqueando hacia atrás la espalda y soltando un gemido de placer, yo me sentía en la gloria mientras alternaba entre su clítoris y por entre sus labios vaginales, aproveche la situación y mis dedos hicieron acto de presencia en lo que estaba pasando, mientras con mi lengua atendía su clítoris mis dedos entraban y salían de su vagina de manera lenta y cada vez mas rápida, observe que Erika estaba gozando tanto que sería una lástima no hacerla llegar a un orgasmo en ese momento, por lo que a pesar de sus advertencias de que estaba a punto de venirse no me detuve, el orgasmo de Erika fue muy intenso, su cuerpo comenzó a temblar de manera involuntaria, hecho la cabeza para atrás y lanzo una seria de gemidos que no expresaban mas que placer, ver todo esto lo único que provoco en mi fue excitarme aún más, me coloque nuevamente sobre ella y continuamos besándonos, me dijo que ahora era mi turno y me quería regresar tan hermoso favor, así que me acostó boca arriba y bajo directamente a mi pene para tomarlo con sus manos, poco a poco fue bajando hasta que su lengua aterrizo en mi glande, la manera en que Erika me daba sexo oral era deliciosa, utilizaba la parte de arriba y debajo de su lengua para cubrir mi glande con su saliva, poco a poco fue introduciendo mi pene en su boca con movimientos rítmicos de arriba hacia abajo, siguió así por unos minutos cuando sentí que me iba a venir, le pedí que se detuviera porque aún faltaba lo mejor, ella solita se acomodo sobre mi, tomo mi pene y lo fue introduciendo poco a poco en su vagina, pude sentir que se encontraba empapada.

    Erika solo me veía nuevamente con el ceño fruncido pero ahora pude observar que ya no había ningún tipo de lucha interna y solamente era su cara de placer extremo, empezó a realizar movimientos despacio, cada vez que mi pene entraba en su vagina ambos soltábamos gemidos lentos de placer, la tome de la cintura y empecé a mover mi pelvis un poco mas rápido para que ella acelerara sus movimientos y fueran mas rápidos, sus senos rebotaban frente a mi, sus nalguitas aplastaban mis testículos con cada bajada, sin darme cuenta Erika estaba gritando de placer, su cara se tornó muy roja y observe con detalle como entraba nuevamente al umbral de otro intenso orgasmo, se tumbó sobre mí con la respiración muy agitada, me pregunto si me faltaba mucho para terminar y le conteste que no, por lo que se puso de rodillas sobre mis piernas, inclinando sus cuerpo hacia mí para besarme, me empezó a masturbar deliciosamente, no pasaron ni dos minutos cuando no pude aguantar más y puedo decir que ha sido la eyaculación más placentera que he tenido, después de eso nos quedamos dormidos, al despertarnos ya era muy noche, nos habíamos perdido la cena, por lo que pedimos algo de comer y beber a room service, tomamos una ducha juntos y continuamos haciendo el amor gran parte de la madrugada.

    Al día siguiente no nos presentamos para nada al congreso y no salimos de la habitación en toda la mañana, no necesariamente con penetración pero aprovechamos para conocer el cuerpo del otro lo más que se pudo, ahora sí que le bese absolutamente todo. Al terminar el día y siendo hora de entregar la habitación por que el chofer de la empresa estaba por recogernos para regresar a casa. Al hablar días después me dijo que le había encantado la experiencia pero que sin embargo ella aprovecho el viaje para relajarse y que tenía que regresar a su vida normal, yo estuve completamente de acuerdo ya que era la opción más lógica puesto que yo también tengo una relación de 4 años.

  • Nuestra amiga argentina y un socio de su papá

    Nuestra amiga argentina y un socio de su papá

    Enloquecí!!!

    Para los que no entienden, porque cuento todo por acá, y más allá de que mil veces lo expliqué, lo que voy a contar ahora, que me paso hoy, díganme, ¿se lo puedo contar a alguien? Y en el fondo todos tenemos la necesidad de contar lo que hacemos y yo elegí contarlo por acá. Y que aparte las cosas, no las busco ¡se me dan solas!, y van a ver qué ¡es así!

    Desde hace unos días, y porque estoy al pedo, mi viejo me llevó a laburar a su estudio porque una de las recepcionistas/cadetas renunció, y como me ve al pedo, me dijo que fuera a ocupar el lugar de ella hasta que empiece la facultad, cosa que me rompió las pelotas, pero no le pude decir que no, y estoy trabajando con él, como una recepcionista.

    La cosa es que hay un cliente, un viejo (y que nadie se ofenda por esto, pero así lo veía yo), y encima, se hacía el galán desde el primer día que me vio (obvio que él no sabía quién era yo), hasta un día, me preguntó a qué hora salía ¡y lo saque cagando!

    Lo peor es que yo no sabía ni como se llamaba, porque siempre se anuncian con la recepcionista que está adelante, mi laburo es más de cadeta, llevar papeles, y cosas importantes, o que no quiere que se le pierdan, porque no le conviene (pero esa es otra historia) que no se anima a mandarlas por los motoristas. Es más, durante el año, como sabe que tengo tiempo libre muchas veces a la noche viene con sobres y me pide que al día siguiente lo lleve a tal lado.

    La cosa es que hoy a la mañana me pide que lleve un contrato a Puerto Madero. Llego, me anuncio, digo que vengo del estudio del Dr. … me hacen pasar, subo y cuando lo vi me quería morir, siii, era ese viejo que me vivía tirando onda, me hace pasar, y resulta que no era un estudio, por lo que me di cuenta el viejo vive y trabaja ahí, porque de entrada, me hizo pasar al escritorio, la chica que trabaja ahí, nos trajo un café, pero yo ya me quería ir, lo único que tenía era que ¡dejarle el sobre!

    Me pide que me quede un rato, así lo lee, y si hay algo más se lo mandaba de vuelta (una boludez, pero no me iba a poner a discutir).

    Estábamos sentados, en el sofá que tenía el escritorio, hasta que el viejo (y así lo voy a llamar), me dice, algo que fue más o menos así, porque ya me estaba poniendo nerviosa, realmente ¡quería irme!

    Viejo: Caro, no sé si te mandaron o pediste vos de venir acá.

    Yo: ¿por qué señor? (así lo trataba), a mi me mandaron.

    Viejo: no te ofendas nena, pero soy un tipo grande, que las vivió todas y a las pendejas como vos las conozco y me calienta y me gusta que sean así.

    Yo: no le entiendo señor, lo que dice

    Viejo: si me entendés bien nena, sos hermosa, tenés unas piernas espectaculares y me encanta cuando son así como vos, que saben que con tipo de mi edad, con solo hacerle pasar un buen momento, pueden llegar hasta conocer lugares que nunca fueron, no lo disimules esta historia la viví muchas veces.

    Yo: no señor, se confunde yo ¡solo vine a traerle el sobre!

    Viejo: ¿estás segura?, no tomes a mal lo que te voy a decir, cuanto ganás, $ 6.000, $ 7.000, en un rato te podés llevar $ 2.000, y solo por traer un sobre.

    ¡Me estaba tratando de puta!, él ni sabía quién era yo, y la verdad yo tampoco ya sabía qué hacer, me estaba tratando de puta, por unos $$$, me proponía cogerme, que yo me entregara a un viejo, eso me calienta, pero ni lo esperaba (sé que hay muchas pendejas que lo hacen y me empezó a calentar la idea de ser una de ellas).

    Yo: no señor, se equivoca.

    El viejo, no me dice, nada, solo me empieza a tocar la rodilla (yo estaba con una pollera), me quede helada, pero soy calentona y me empezó a gustar, no le decía nada y él seguía, intentó besarme pero no, le corrí la cara (no iba a besar a ese viejo), y mientras seguía acariciándome la pierna y cada vez subía más su mano.

    En un momento le dije que ya estaba, que lo dejara ahí, pero mi voz se resquebrajaba y él ya estaba con su mano cerca de mi conchita y mis piernas ya se ¡abrían solas!

    Siguió hasta que me toco la conchita, ahí empezaron mis gemidos, me mete la mano bien (sobre las medias) en la conchita, y me empezó a gustar, ¡ya estaba mojada!, me saca las medias, yo lo ayudo, y ahí ya sentía bien sus manos tocándome, ya me sentía desnuda, me corre la bombacha y me mete un dedo, dos, y lo hacía bien “el viejo”, tanto, que mi calentura iba cada vez en aumento, se me acerca de nuevo y ya deje que me besara y sobre el pantalón le empecé a tocar la pija, no sé como pero ya la tenía parada ¡y bastante!

    Siguió así. Tocándome cada vez más, una mano, sus dedos en mi concha, con la otra ya me tocaba las tetas y yo me dejaba, ya tenía la blusa desabrochada y él, el pantalón, yo se la seguía tocando sobre el bóxer, hasta que no pude evitar ¡acabar!

    Me recosté sobre su pija, le empecé a meter la mano debajo del bóxer hasta que se la empecé a tocar (no sé pero para mí se había clavado un viagra) la tenía re parada, re dura, le baje el bóxer, me puse de rodillas en el piso y se la empecé a chupar mientras lo miraba, y él me empujaba la cabeza y me decía: “ sabia, sabía que eras una trolita, que bien la chupas putita” y eso más ganas me daban ¡de chupársela!

    Así estuve un rato, y él mientras se la chupaba ya me había sacado el corpiño y yo la pollera, ya estaba en bolas, ¡el también!, no quería que me acabara en la boca, ya estaba jugada, al menos quería saber cómo me iba a coger.

    Dejo de chupársela y le empiezo a besar la pancita hasta llegar a besarlo nuevamente, mientras ya me iba acomodando, me dice que espere un segundo, de una mesita saca un forro (el viejo se ve que no era la primera vez que lo hacía, la tenía clara) se pone el forro, me subo arriba de él, me clavo la pija, yo ya estaba totalmente mojada, y empiezo a saltar sobre su pija, y me decía: “te gusta pendeja, te gusta” “siiii”, le decía: “cógeme, rómpeme la conchita bebe, cógeme toda” (de eso me acuerdo, porque ni se cómo se lo dije, solo por la calentura que tenía, de ser “su putita”).

    Bueno me puse a saltar sobre su pija hasta que acabé de nuevo, y seguí saltando hasta que ¡acabó el!, después de dos orgasmos y seguidos quede cansada, sin ganas de nada, me quede así, con su pija adentro unos minutos, me indica donde estaba el baño (tenía uno pegado a su escritorio), voy me lavo, y me puse a pensar ¡en la locura que había hecho! me pongo a pensar en que le tenía que decir la verdad de quien era, porque si se lo llegaba a contar a mi viejo ¡ME MATA!

    Salgo del baño, él ya estaba vestido (obvio “el viejo” más de una vez no iba a acabar), ya fría y aunque no lo crean con vergüenza. Esa vergüenza que me da cuando se me pasa la calentura, me visto y el viejo me dice:

    Viejo: Caro, la verdad, si querés conmigo lo podés pasar muy bien.

    Yo: ¿por qué lo decís?

    Viejo: porque me encanto como te cogí, si querés podemos repetirlo y si nos llevamos bien hasta nos podríamos ir algún fin de semana afuera.

    El viejo ya se pensaba, y creo con razón, que yo era una de esas pendejas casi prostituta, que con tal de irse afuera se van con viejo para que se la cojan.

    Yo no le contesto nada, me dice espera, y viene ¡con el dinero que me había dicho!, y le digo la verdad, algo así: “mirá, no te había dicho nada, pero no soy una empleada soy la hija del Dr. … así que la verdad la plata, no me hace falta, no sé porque hice esto, me calentó la situación, pero olvídate de esto. Sos un tipo grande, se entera mi viejo y me mata, ¡ya te diste el gusto de cogerme!, que quede todo acá y nada más.

    El viejo, no lo podía creer, seguro que va a averiguar si es verdad o no, pero me dijo que no era un pendejo y nada iba a salir de ahí.

    Me fui, lo llamé a mi viejo, le dije que tenía frio, que no estaba con ganas de ir al estudio, no me dijo nada y me viene a casa, me acosté, pensando en lo que había hecho y acá estoy contándolo, y la verdad, ¡no puedo creer lo trola que soy!, cuando las cosas se dan inesperadamente, ¡me calientan y mucho!

    Ah que nadie se ofenda por lo que dije de “viejo” jeje.