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  • La cojo mientras habla con su marido (parte 4)

    La cojo mientras habla con su marido (parte 4)

    Luego de su relato sobre la nueva experiencia con su esposo, comenzamos a tener relaciones sexuales, creí notar que ella estaba más excitada, imaginé que la nueva actividad con su marido y el que recién me hubiera contando todo, la encendía aún más en la cama.

    En un momento estando ella en cuatro, le di una nalgada y después de la queja mezclada con placer, se sonrió. Le pregunté por qué sonreía y entonces abrió su nueva forma otra vez.

    -Es que le dije a Jorge que la próxima vez que cogiera con vos lo iba a llamar. O sea, que alguna vez lo iba a llamar mientras me cogías, pero todo eso en el juego que comenzamos el otro día.

    -Entonces, ¿lo vas a llamar?

    -No sé, está divino coger así, pero tengo esa idea en la cabeza y por más que disfrute quiero sacarme la duda de lo que sería continuar con ese juego con él.

    No esperé a que hiciera nada más, yo agarré el celular de ella y lo llamé.

    -¡No! ¿Qué hacés?

    -Lo que vos querés. Le dije mientras empezaba a moverme más suave para que no se escuchara mi presencia.

    -No, no, seguí cogiéndome como si nada. Si no, estamos haciendo lo mismo que el otro día y yo quiero avanzar un paso más, lo que me imagino que voy a terminar haciendo me excita muchísimo y necesito avanzar.

    -¿En serio querés que siga cogiéndote normal?

    -¡Si por favor! Si no corto.

    Justo en ese momento se escuchó que del otro lado atendían el teléfono.

    -Hola amor.

    La voz parecía impersonal, como las voces que llevan las parejas luego de un tiempo de monotonía.

    Ella no contestó nada, así que supongo algo del ruido que hacían nuestros cuerpos llegaban al micrófono del celular.

    -¿Amor?

    Ya la voz del otro lado denotaba algo distinto, un cambio en su vibración, como si hubiera cobrado vida.

    Ella siguió sin contestar, tomó mi mano y me la llevó hasta sus nalgas con fuerza. Yo la frené, pero entendí bien el mensaje, así que después de tomar distancia de su piel, aceleré toda mi mano para parar en su nalga, cerca de su cadera, desde donde me prendí con las uñas para meterle mi pija bien al fondo.

    El gemido de ella fue inolvidable, el silencio del otro lado también. Me quedé con miedo de saber lo que pasaba por la cabeza de su marido, porque para mí, esos sonidos eran la confirmación que alguien estaba cogiéndose a su mujer.

    Ella, dueña de la situación por segunda vez desde que empezamos a tener relaciones, siguió gimiendo y hablándome sólo a mí, mientras alejó un poco el teléfono.

    -Ay que divina pija, cogéme toda por favor, sacame la leche y antes de acabar avísame que te la chupo entera.

    Casi le contesté, pero aún me sentía extraño en la situación, mi voz sí o sí hubiera confirmado los cuernos. Así que sólo seguí, pero en silencio, ella en cambio, tomó la dirección de toda la situación y empezó a usar palabras que yo le había dicho alguna vez, en voz más alta para que el celular transmitiera todo lo que allí pasaba.

    -¡Deseando que me hagas el culo que el cornudo no me hace! Pero la leche dejámela en la boca así en el beso de saludo le paso a él todo lo tuyo. Ay si seguí cogiendo así por favor, no pares.

    Ahí la di vuelta y cuando quedó de frente a mí, me puse arriba de ella para jugar un poco con su entrada, pasando mi pija lentamente por toda su raja, desde arriba hacia abajo y desde abajo hacia arriba, varias veces.

    Ya olvidado casi del celular, empezamos a coger como siempre lo hacíamos, sin que yo dijera nada, ella tampoco me lo pedía.

    Creo que los dos nos habíamos olvidado del celular porque el marido había quedado en silencio, no sé donde estaría, pero me lo imaginé yendo hacia un baño urgente. Al rato se escuchó de nuevo su voz.

    -Lucía ¿en serio estás con alguien? ¡Lucía! ¡Lucía!

    Su voz ya contenía algo de desesperación, así que le hice señas a ella para que le hablara y ella sólo se llevó el dedo a la boca en señal de silencio y agarrándome de mis nalgas me hundió en ella de nuevo.

    -¡Dale por favor! Seguí cogiéndome que en un rato llego a casa de mi amor y a él le gusta tu lechita.

    Parece que la palabra de ella a él lo tranquilizaba, pero igual preguntó.

    -Lucía ¿es un juego no?

    -Si, si, si.

    -Ah que hija de puta, como me estás excitando.

    -Siii, que bien que me cogés toda, no pares por favor, haceme el culo.

    Lo que él había entendido como respuesta ella lo usó para seguir cogiendo, pero dejándole la duda necesaria para que todo su plan siguiera funcionando.

    Así que la puse de nuevo en cuatro y pasé a dedicarme a entrar en su culo, ese que habíamos ido dándole forma en los meses anteriores y que ahora era totalmente permisivo a la presencia de mi pija, es más, a veces sólo me pedía que le hiciera el culo porque quería acabarse mientras lo hacíamos así.

    Mientras me fui abriendo paso luego de ponerle algo de vaselina, casi innecesaria para todo lo mojado que estaba su agujero y yo, sus gemidos siguieron más fuertes apuntando al celular.

    -Ay suavecito que este culito es sólo tuyo y a veces se cierra. ¿el qué? Nooo, a mi marido sabés que no se lo voy a dar, nunca lo quiso, se ha puesto a pavear con que es un lugar sucio y que me duele y que bla bla, no quiere, por eso es sólo tuyo. Me encantaría que un día me lo chupara sin decir nada, así, de una, que yo llegara a casa y me tirara en la cama como hizo el otro día que se tragó tu leche. Si supiera que chupándome la concha se come lo tuyo y que el culo es más fácil de darse cuenta que me acabaste toda.

    Ella estaba hablando por mí, inventándome diálogos, todo para mandarle mensajes a él, sólo me quedó sonreír y hacerle el gesto que era una genia. Ella sonrió y me dijo “te amo”, me encanta coger con vos y se tapó la boca sonriendo, sabiendo que eso se le había “escapado”.

    Del otro lado todo era silencio, ella en vez de corroborar que siguiera su marido en la llamada, me miró por arriba del hombro y me dijo.

    -Dale, amor, me tengo que ir a ver al cornudo, ya me acabé como cuatro veces, sacamela de ahí y tírame toda la leche en la boca que quiero ir merendada a que el amorcito de mi esposo te siga probando y acabándose por eso. ¿ya te conté que el puto se excita sabiendo que se toma tu leche? Ah, después que me trague lo que me des igual métela un poco en el culo, porque algo me dice que me va a chupar el agujero por el que él no entra. ¿el qué? (ella seguía haciendo como si hablara conmigo), nooo, nunca amor, nunca me va a hacer el culo, no me lo quiso hacer en todos estos años, menos ahora que tuve que salir a coger como una puta en la calle para que me lo hicieran. Mi culo es sólo tuyo.

    A mí, sólo me quedó seguir sus órdenes, así que aceleré dentro de su culo, me dediqué a abrírselo todo, mientras metía y sacaba de la manera que sé que le encanta a ella, o sea, metiendo toda mi pija adentro y sacarla casi hasta que quede toda afuera, para volverla a meter, “es una sensación increíble” me ha dicho varias veces. Esta vez, no fue la excepción, al rato estaba por acabarme y la saqué del todo, ella se dio vuelta y abrió su boca para mamarla bien, así como aprendió a hacerlo por atrás conmigo, también cambió su forma de chuparla y de tomarla de la manera que me gusta a mí, hay ciertas verdades sexuales que abundan, que no son tan ciertas.

    Así que ella empezó a tomar enseguida pero no sólo mi leche, sino también el riquísimo sabor de su ojete. Tragó los primeros chorros y después me hizo un guiño para que se la volviera a meter por atrás.

    Pensé que no iba a sentir más nada, pero se ve que algo más le quedaba, porque su mmmh suavecito, salió de su boca mientras se tiró rendida de frente a la almohada con esa sonrisa de satisfacción que me encanta ver.

    Pero la actuación debía de seguir y unos diez segundos después, eternos, por cierto, me miró sonriendo para seguir su trama personal. Tomó aire de golpe, dijo “¡ay no! me muero” como si se acordara de golpe de algo y agarrando el celular cortó la llamada sin mediar palabra alguna.

    -¿Qué hacés? Le dije para ver si entendía algo de lo que estaba haciendo.

    -Esperá que ahora le mando un mensaje.

    “Amor, hola, cómo estás, recién veo que el celular se había marcado solo. Bueno besos, nos vemos en un ratito en casa. ¿los niños están? Porque me gustaría agregarle algo a lo que hicimos el otro día ¿puede ser? Besos.”

    -Sos una hija de puta, ¿qué es lo que tenés pensado? Le dije.

    -Amor, me dijo sonriendo, hace mucho que sé que me encanta coger contigo y que te amo, pero la relación con Jorge tiene los hijos y otras cosas que ya hemos hablado contigo más de una vez. Pero ahora descubrí que tengo la posibilidad de blanquear el estar contigo, o no, no lo tengo tan seguro, pero es una posibilidad te repito. Y no quiero dejarla pasar, así que estoy probando hasta donde lo excita esta situación y si de verdad puedo hablar de vos mientras cojo con él, esa idea me excita muchísimo.

    -Yo tengo otra que te va a excitar más.

    -Contame por favor, lo que vos digas sabés que lo hago.

    -Si, lo sé amor, capaz que podemos en algún momento…

    El celular cortó mis palabras, porque la ansiedad por leer el mensaje nos superó a los dos.

    “Hola amor, ya les dije a los chiquilines que salieran, Agustín va a hacer los deberes a la casa de Gonzalo y Sebastián a lo del amigo a jugar con la play, besos.”

    Mientras sonreímos, llegó otro mensaje… “amor, sólo decime que estabas vos sola ahí.” Ella tomó el celular con una sonrisa y contestó con un audio diciendo “dale amor, qué lindo, quiero hacer muchas cosas. Besos. ¡Ah! que vos de pajeadito te sale amor”. Nos reímos de los nervios, yo no podía creer que su marido no se enojara, por el contrario, había hecho lo que ella le había pedido. Sin embargo, llegó el último mensaje.

    -Amor, contestame, ¿estabas sola?

    Ella volvió a sonreír, no de mala, sino de emocionada con la situación, apretó el celular y contestó.

    -Dale amor buenísimo, nos vemos entonces, te amo, me visto y voy.

    Nosotros nos quedamos dando unos besos más, le besé un poco esas tetas divinas que tiene mientras al celular de ella llegaron algunos mensajes más, pero que ella ni siquiera abrió.

    -¿No lo vas a leer?

    -Nooo, si le contesto se pierde la magia.

    Me volvió a mirar sonriendo, cerró los ojos, me dio un beso, me dijo “te amo y gracias de nuevo por todo”. Le dije que la amaba también y que el agradecido era yo.

    Nos abrazamos, metió el celular en su cartera y se fue dejándome más que nunca, con ganas de mucho más de ella. Porque gracias a ese juego, estaba mucho más liberada, más decidida, más feliz y eso se notaba mucho en la cama y en sus gestos fuera de ella.

  • Nuestros inicios en el nudismo

    Nuestros inicios en el nudismo

    Os voy a contar la historia de como comenzamos en el mundo del nudismo y las experiencias tan bonitas y excitantes que nos regalaron. Y uso el plural porque esta no es solo mi historia sino la historia de como una madre y una hija se inician en el apasionante mundo del nudismo y el placer.

    Mi nombre es Sonia, tengo 23 años, mido 1.60, clarita de piel, complexión media y con una 95c de pecho, mi madre Luisa tiene 51 años. En muchos aspectos nos parecemos solo que ella mide algo menos 1.52, tiene una 105c de pecho algo caído por la edad y unos kilitos de más. Vivimos solas, no conocí a mi padre, pero por lo que mi madre cuenta mejor así ya que era una bala perdida, en un pisito de las afueras de la ciudad, 3 dormitorios con un solo baño que usábamos las dos.

    Desde siempre he tenido con mi madre gran complicidad, creo que el hecho de ser dos mujeres solas en el mundo nos unió y teníamos una relación muy buena.

    Bien ahora comenzamos nuestra historia y tenemos que remontarnos a los inicios de la pandemia, concretamente el verano de 2020, mi madre debido al confinamiento forzoso se encontró en medio de un ERTE que mermó los ingresos del hogar, nos daba para pagar el alquiler, comida y gastos indispensables, pero sin ningún lujo, tampoco es que hubiera mucho que hacer aparte de estar en casa. Pero en la primera ola de calor nuestro vetusto aire acondicionado dijo basta, el seguro nos dijo que no estaba cubierto y la sustitución del equipamiento e instalación eran un gasto que ahora no podíamos asumir.

    Nos resignamos y empezamos a darnos varias duchas al día y poner ventiladores, comenzamos a vestir con menos ropa apenas un pantaloncito y una camiseta ancha, pero seguíamos sudando y la verdad es que los días se hacían interminables y lo peor eran las noches donde la temperatura apenas bajaba de 30 grados.

    El calor seguía siendo insoportable de noche yo empecé a dormir solo en tanga y mi madre en braguitas y camiseta, pero se levantaba por la mañana empapada en sudor y teníamos que hacer una colada solo de ropa para dormir y cada 3 días de la ropa de cama empapada.

    Una mañana tras levantarme fui a coger una camiseta, pero vi que no tenía ninguna limpia y pregunté a mi madre que me dijo que las puso a lavar anoche que había esperado para poner una lavadora con bastante ropa porque la luz de este mes había llegado un pelín alta. Pues nada me quedo en tetas hasta que la colada se seque.

    La verdad es que la sensación de andar por casa en tanga era super excitante y liberadora, me sentía bien y no había problemas con mi madre, cuando la ropa se hubo secado le pregunte a mi madre si le importaba que me quedara así, yo estaba más cómoda y así ahorrábamos en ropa sucia.

    Mi madre le dijo que no le importaba que total estábamos solas y no vendría nadie de visita que, si no se quedaría todo el día mirándome, yo no le di más importancia al comentario más que un piropo de una madre a su hija.

    Note que mi madre me miraba más de lo normal, pero lo vi como algo natural, por la noche en la cena, mientras tomaba vino, hablo conmigo y me dijo que estaba poniéndome muy bonita pero que tuviera cuidado con los chicos que se intentarían aprovechar de mí y luego no se hacen cargo, le dije que tranquila que tenía muy claro lo que quería en mi vida y lo que no y no iba a cometer errores.

    Mi madre me corto diciéndome que tenerme no fue un error, sino que fue el acierto más grande de su vida, el error fue elegir el aporte genético restante, no le gustaba llamarle padre ya que no había ejercido como tal.

    -Veras hija, me recuerdas mucho a ti con tu edad, joven, bella y con un cuerpo de infarto, por eso debes tener más cuidado que nadie, no descuides tus estudios como hice yo, fórmate y elige bien.

    Le dije que ella seguía siendo joven y guapa y que seguro que algún día encontraría pareja estable.

    Pero ella me dijo que no fuera tan mentirosa y que ya de los hombres lo único que esperaba es que hicieran bien su trabajo, casi me atraganto cuando la escucho, a lo que mi madre dándose cuenta de lo que había dicho me dijo perdón que lo dijo sin pensar.

    Le dije que no se preocupara que estaba bien que fuera tan abierta conmigo que no estábamos en el siglo pasado donde una madre soltera no podía hacer su vida.

    Me respondió que ojalá hiciera su vida que aparte de 3 o 4 tristes polvos al año poco se comía y hacia casi seis meses que no tenía nada y con el confinamiento se ve que iba a durar bastante más. Se notaba que con el vino se había vuelto más desinhibida, pero la notaba acalorada.

    -Mamá estas bien tienes la cara roja.

    -si hija es que con el calor que hace y el vino se me están subiendo las calores.

    Es cierto mi madre estaba sudando como un pollito y tenía la camiseta mojada, le dije que se quitara la camiseta que total estábamos solas y yo ya estaba en tetas.

    -Hija, pero las mías no son tan bonitas como las tuyas, además están caídas.

    Le dije que se olvidara de tonterías y se la quitara, cosa que hizo casi inmediatamente, es cierto que estaban algo más caídas pero la verdad es que tenía unos pechos preciosos, de aureolas algo más oscuras que las mías y con un pezón en forma de garbancito que note estaba algo duro. Se veía precioso.

    Yo sin considerarme bisexual siempre había sentido atracción por la belleza de una mujer madura y la verdad es que mi madre estaba muy bien para la edad que tenía.

    Tras terminar la cena nos fuimos al sofá a ver algo de tele y nos pusimos a ver First dates, la verdad es que nos reíamos mucho con las parejas, salió una mulata dominicana de 29 años que llevaba un vestido super escotado y ceñito, se ve que tenía el pecho operado porque era imposible que fuera tan redondo y duro. Le pusieron al típico chaval de gimnasio con tatús que sinceramente me ponían bastante.

    En un momento de la cita los llevaron a la sala privada para los postres y en la bola de la dominicana salió dale un beso apasionado a tu pareja.

    La chica se sentó a horcajadas sobre el chaval y comenzó a comerle la boca que parecía que se lo iba a follar allí mismo, sin darme cuenta la situación me había puesto caliente y con la mano derecha me acariciaba el coñito por encima del tanga.

    En esas estaba cuando mi madre me dijo, “anda hija córtate un poco que esta tu madre al lado”.

    -Uy lo siento que es que la escenita no veas.

    -Ya hija si es normal a mí también me ha gustado, pero no es plan de ponernos aquí a tocarnos.

    -Porque no si total, si no es ahora será luego en la cama cuando nos acostemos. Además, me habías dicho que era algo natural.

    -Ya hija natural es, pero no es plan de mastúrbanos viendo la tele, que estas cosas se hacen en la intimidad.

    -Ya y ahora me vas a decir que no folle hasta que me case.

    -No hija eso no, pero entiende que no es plan.

    -Pues no lo entiendo, pero si te molesta me voy al cuarto y termino allí.

    -No hija tampoco es eso, ya me voy yo a la cama que además con el vino también tengo calor.

    -A ver mama que a mí no me molesta si te quieres tocar, total ya te escucho por las noches cuando lo haces.

    Mi madre se quedó super cortada, “¿me escuchas?”

    -¿Si hija te pones a gemir y tienes la puerta abierta para que haya corriente te acuerdas?

    -Jo hija lo siento que vergüenza.

    -¿Vergüenza por qué?, no me has dicho que es algo natural, a ver que creo que con la edad se va la libido.

    -Tienes razón hija, pero no creo que sea correcto.

    Sin mediar palabra me quite el tanga y empecé a tocarme suavemente mientras miraba la tele, y le dije “pues yo creo que si tenemos confianza tampoco hay que ocultarse, es más a partir de mañana creo que me quedare desnuda en casa”.

    Realmente miraba de reojo a mi madre y aparte de su cara enrojecida vi que los pezones la tenían a reventar síntoma de que la conversación le estaba poniendo, me masturbaba con los dedos acariciando mi clítoris y metiendo la punta de mi dedo en la cuevita del placer.

    Aumentando el ritmo vi de reojo como mi madre se pellizcaba un pezón y se mordía el labio inferior, pero no se atrevía a masturbarse conmigo.

    Empecé a correrme, pero de una forma que no había sentido antes, el placer de ser observada y encima por mi madre me había puesto más cachonda de lo normal y se notó. Cuando hube acabado mi madre me dijo:

    -Hija que escandalosa eres, deberías ser más comedida con tu madre por delante.

    Y le dije que estaba muy cachonda y sé que le había gustado verme.

    -A ver hija, es normal ver una chica joven y bella en un momento tan lindo la verdad es que si, pero que no estaba bien.

    -Anda mamá déjate de monsergas y no seas mojigata.

    -Vale cariño mañana hablamos que es tarde y tengo sueño.

    -Dirás más bien que tienes ganas de tocarte en la cama.

    -Bueno eso también, mañana nos vemos y me dio un beso antes de irse a “dormir”.

    ¿Continuará?

  • Una vieja amiga de toda la vida

    Una vieja amiga de toda la vida

    En una ocasión me encontraba de vacaciones, donde suelo hacerlo desde que tengo uso de razón con mi familia. Se trata de un complejo más residencial que turístico y que después de mucho tiempo alojándome en el mismo sitio, pues al final he coincidido con mucha gente en este tiempo, entre los que tengo un par de amigos y amigas con los que pasar mis días de vacaciones en la playa.

    El caso es que al volver un día de la playa, por la tarde, me crucé con una vieja amiga en la entrada del complejo, que nos conocemos desde muy pequeños y que compartimos un grupo durante muchos años, pero por cosas de la edad y las responsabilidades académicas o profesionales de unos y de otros, el grupo fue desapareciendo, al no venir ya mucho la gente y demás. Al cruzarnos, nos saludamos con mucho afecto y entusiasmo, algo normal después de todo el tiempo que había pasado sin vernos y tuvimos una breve charla así sobre cuánto tiempo iba a estar cada uno en los apartamentos y que estábamos haciendo con nuestras vidas.

    Al tener ella prisa y yo estaba empapado aún de la playa, nos despedimos con el típico a ver si hacemos algo un día de estos.

    Pasados un par de días, metido en Instagram un rato veo que subió una storie estando en la piscina que hay en el complejo y por aburrimiento, me dio por responderle con alguna gracieta típica mía a la que ella se río un rato y me preguntó qué estaba haciendo. Mi respuesta fue que estaba en el apartamento sin nada que hacer y ella me dijo pues vente a la piscina y seguimos hablando un rato, que estaba con la familia. En seguida me preparé y fui a la piscina y, aunque estaba su familia ahí, no pensaba nada raro ni de posibilidad de algo más, sino como una pura amistad de toda la vida y su familia la conozco de siempre y me han tratado genial siempre que nos hemos visto.

    A modo de resumen, una vez en la piscina me metí al agua ya que se encontraba ella ahí y nos saludamos con dos besos y saludé a su familia, estuvimos un buen rato de risas y contando viejas anécdotas entre nosotros y la familia hasta que ellos ya se marcharon para descansar un poco y nos quedamos los dos ahí junto con el resto de las personas que había. En ese momento, ya la conversación fue a modo continuación de lo que habíamos hablado la otra vez y preguntándonos si teníamos pareja y tal. Ella me dijo que llevaba un tiempo soltera y tranquila que no le ponía mucha atención a su vida amorosa, si surgía algo lo disfrutaba y nada más, contestándole que yo me encontraba igual después de un par de años.

    Al terminar de estar en la piscina, se me ocurrió decirle que, si se le apetecía ir a tomar algo por la noche de chill y tranqui a uno de los varios locales que hay por la zona y con música en directo, tipo terraza y demás, aceptando mi propuesta. Acordamos vernos después de cenar cada uno en su apartamento sobre las 10 de la noche.

    Después de haber cenado y de prepararme, con un vaquero corto por el calor que hacía y una camisa así de manga corta veraniega de color blanco, salí de mi apartamento y le mandé un mensaje preguntando si ya estaba arreglada, pidiéndome 5 minutos más para terminar de arreglarse.

    Una vez salió, me dejó asombrado la verdad. Aunque no la había descrito antes, mi amiga medie 1,65 cm, con un cuerpo bastante espectacular al tener unos pechos bastante generosos y un culo marcado, ella es además así normal, de piel blanca y de pelo negro. A todo esto, debo decir que iba con un top a juego con mi camisa y sin sujetador, y una minifalda de color naranja bastante ajustado, por lo que ambos hacían resaltar sus pechos y su culo junto con unas sandalias con tacón de estas típicas que suelen usar las mujeres en verano.

    Al ver mi asombro se río y me dijo te gusta cómo voy verdad, lanzándole yo un piropo. Una vez ya juntos estuvimos caminando hasta un centro comercial que hay cerca de nuestros apartamentos y de la playa. Al llegar, fuimos directos a un local que hay conozco de estar con otros amigos ahí y pedimos un par de mojitos con sabores. Ella si no me equivoco era como de sandía mientras que el mío era de fresa y ahí estuvimos un par de horas en las que hablamos de todo, nos estuvimos riendo y haciendo bromas ahí sentados en nuestra mesa, uno al lado del otro.

    En una de estas, varias mesas ya estaban animados y se encontraban bailando o bien cerca de sus mesas o en los pasillos, sonó una canción que le gustaba mucho y me dijo vamos un bailecito a lo que me levante con ella cogiéndola de la mano y ayudándola a levantarse conmigo. Empezamos a bailar uno frente al otro a veces agarrándonos de una mano hasta que en un momento hice que diera una vuelta y acercándonos cada vez un poco más cerca. Nuevamente, volvía a hacer que diera una vuelta sobre sí misma, sin embargo, no la llegó a dar por completo, sino que se quedó dándome la espalda y yo empujándola hacia mí, bailando pegados mi pecho contra su espalda y mi cintura contra su culo y abrazados así.

    La música paró por un momento, pero ya la cosa entre nosotros había cambiado, nos volvimos a sentar en el sofá que había en nuestra mesa y le dije que, si quería tomar algo más y me contestó que sí, pero que una cerveza esta vez. Le pedimos al camarero un cubo de cervezas, en las que venían 5 y estuvimos de charla más tiempo, pero ya dándonos abrazos y caricias uno al otro, hasta que ella se me quedó mirando y yo a ella y con mi mano le retoqué un poco su pelo y le di un leve jalón hacia mí, instante en el que empezamos a besarnos de manera apasionada y un largo tiempo mientras jugábamos con nuestras manos.

    Después de ese beso, hubo muchos más y caricias, nos estuvimos bebiendo todo el cubo hasta que pedimos otro más. Ya para ese momento, vimos que el billar estaba libre y decidimos echar una partida, vacilándome ella diciendo que era muy buena y yo modo que lo dudaba, hasta que dijo nos apostamos algo y yo dije que sí, pero tenía que ser al mejor de 3 partidas.

    En la primera partida gané yo, sin estar muy reñida la partida, por lo que le dije que estaba a tiempo de retirarse, eso la picó un poco más que me dijo que me iba a enterar lo que era bueno ahora. Colocamos las bolas y comenzamos la segunda partida, esta fue un poco más larga que la anterior y al final la terminó ganando ella y me dijo ahora qué mientras me daba un beso. Mientras preparaba todo para la última partida, me soltó que me fuera preparando que iba a ganar ella la apuesta cosa que le dije que era imposible.

    En esta partida, el pique y la tensión iba aumentando por momentos, ya a punto de terminar la partida, para distraerla empecé a darle golpecitos en su culo y ella riéndose y diciendo que travieso eres, no me esperaba eso de ti a lo que me reí y le dije que no sabía nada. Finalmente, por un error suyo, gané la partida ya que metió sin querer la bola 8 después de que le diera una de sus bolas. Me acerqué a ella y cogiéndola por la cintura y con una mirada picarona, le dije bueno y cuál es mi premio por ganar. En ese momento ella dirigió su mano derecha a mi entrepierna y después de darle un agarrón con fuerza me dijo guiñando un ojo que lo quisiera.

    Le dije que eso me deja muchas opciones, pero que lo tenía muy claro y ella aún con su mano me preguntó que entonces que era lo que quiero como premio y le dije que a ella, a lo que nos besamos apasionadamente. Ella me dijo que lástima tener nuestros apartamentos ocupados a lo que le dije que podíamos ir a uno de los baños del centro comercial, que a esas horas nadie nos molestaría.

    De lo cachondo que estábamos me dijo que no era mala opción, por lo que nos dimos otro beso y la mano fuimos a pagar nuestra cuenta, para después salir dirección de los baños que estaban un poco apartados. Una vez frente a los baños, miramos a ambos lados del pasillo del centro comercial y entramos en el baño de minusválidos, para tener más intimidad.

    En cuento entramos al baño, cerramos por dentro y empezamos a besarnos como locos y desesperados, teniéndola a ella contra la pared. Nuestras manos recorrían el cuerpo del otro, explorándonos sin parar hasta que ella se quita y con sus manos empieza a desvestirme de cintura para abajo poco a poco y de manera sensual hasta dejarme con la polla, bastante dura, al aire libre. Ella se empieza a relamer los labios y diciéndome aquí empieza tu premio, comenzando con una paja mientras se pone de rodilla frente a mí. Ya estando de rodillas en el suelo comenzó a comerme la polla de una manera épica que se notaba que estaba hambrienta de polla.

    Estuvo un buen rato así mientras la acariciaba por la cabeza y en una de esas la agarro y empiezo a follarle la boca sin parar.

    Apenas podía respirar, pero se notaba que le gustaba mucho por las expresiones de su cara y sus ojos llenos de deseo. Cuando se la sacaba de la boca y podía respirar, en seguida volvía a metérsela en la boca, provocando unas cuantas arcadas. Como ya estaba a punto de correrme y la noche no había hecho nada más que empezar, se la saqué por última vez y la levante, dándonos un beso bastante guarro con la mezcla de mis fluidos y de sus babas, jugando con ellas en nuestras bocas. Mientras, yo le subí su minifalda y comencé a tocar por encima del tanga blanco que llevaba, haciéndole a un lado su tanga para comenzar a jugar con mis dedos en su vagina, que estaba bastante mojada.

    En una de esas ocasiones, la cogí y la levante por completo quedando abrazados con sus pies alrededor de mi cintura, llevándola junto a la encimera que había en el baño para el lavamanos. Ahí, me desprendí por completo del pantalón y de mi ropa interior y situándome entre sus piernas mientras la besaba y con mis manos le iba sobando por encima de su ropa, quitándole el top por completo y así poder jugar con sus pechos y pezones, lamiéndolos y mordiendo levemente con mi boca.

    Después continué dándole besos hasta su cintura, donde también le quité el tanga dejándome vía libre para su rico coñito rasurado. Ahí, con ella bien abierta de piernas me puse a comerle el coño como un desesperado. Me demoré mucho tiempo entre lamidas, succionando su clítoris y jugando con mis dedos, donde primero le fui introduciendo uno y después dos, para follarle su coño con mis dedos mientras con mi lengua jugaba sobre su clítoris. Ella no paraba de jadear y de gemir como una perra en celo, agarrándome la cabeza y apretándome contra su vagina.

    En una que me despegué, me levanté y para estar más cómodo me fui desprendiendo de mi ropa, quedando completamente desnuda, mientras que ella seguía con su minifalda por encima de la cintura. Nos estuvimos besando un rato más, hasta que volví a bajar a comerle una última vez su coño, pero a mitad de camino me dio por volver a meterle mis dedos en su vagina y con mi lengua comerle el ano un poco.

    Ella se sobresaltó un poco por la sorpresa, pero en seguida le empezó a gustar y diciéndome que no parara, que le estaba poniendo muy cachonda. No paraba de decirme que rico. Tras un rato así, le dije tengo ganas de follarte ya tu coño a lo que me contestó “a qué estás esperando cabrón”. Me hizo gracia y así como estaba ella en esa posición, me coloqué entre sus piernas y con mi mano comencé a frotar mi polla dura contra su coño, a la par que iba emitiendo leves gemidos y se mordía el labio. Ella no paraba de mirarme mientras hacía eso, como esperando al momento que se la meta por completo y eso hice cuando menos se lo esperó, se la metí de una entera a lo que ella gritó fuerte de placer y soltando un “por fin hijo de puta”.

    Las primeras embestidas que le di fueron con calma y profundas, dejándola a ella sentir mi polla en su interior, mientras nos dábamos un par de besos guarros. Poco a poco, fui aumentando la velocidad de mis embestidas, mientras ella apretaba fuertemente con sus piernas por mi cintura y yo la agarraba del cuello, teniendo ella su cabeza apoyada al espejo que tenía detrás.

    Estuvimos en esa posición un rato, en la que ella no paraba de gemir y pedir más todo el rato y diciendo que rica polla tenía, que estaba hambrienta de una y menos mal que me encontró. Yo la empezaba a tratar como una putilla desesperada y en celo que no paraba de jadear que se estaba tocando también con su mano en el clítoris buscando desesperadamente el orgasmo, hasta que sentí como se corrí y estallaba en placer.

    Notaba que me faltaba poco para correrme, paré y se la saqué para decirle que se pusiera de pie y me diera la vuelta. Enseguida entendió la postura, apoyó sus manos al lavamanos y a la encimera dejando su culo y coño expuesto, por lo que le solté un azote en su culo, cogiéndola de la cintura y clavándosela de nuevo a un ritmo frenético. Sin pensarlo y por ver su reacción, le puse un par de dedos en su boca para que los chupara así me los dejara lubricados.

    Puse mi dedo corazón en la entrada de su ano, a lo que la pude ver por el espejo que con su mirada me estaba dando su validación y lo fui introduciendo poco a poco, una vez dentro esperé que se adaptara que se notaba bastante cerrado y estrecho y posteriormente introduje otro dedo y le iba follando su ano mientras que con mi polla seguí follándole su rico coño.

    Ya no me podía contener más estaba a punto de correrme y así hice saberlo, a lo que ella me dijo, “córrete dentro de mí”. Dicho y hecho, no tardé mucho más en estallar yo y de inundarle su coño de mi semen mientras suspiraba de placer. Así, me quedé hasta que mi polla perdió su fuerza y se la saqué, ella se volvió a sentar en la encimera y agarrándome del cuello no paraba de besarme. Cuando nos despegamos, vimos que mi leche empezaba a salirse de su coño, a lo que sin pensárselo, recogió lo que pudo con su mano y se lo llevó a su boca, tragándoselo por completo a lo que le dije “que putita eres y golosa” y ella me dijo que sí de manera muy picarona.

    Nos volvimos a besar un rato más y ahí estábamos empapados de sudor, ella se comenzó a vestir a lo que yo le dije que “sí, vístete, pero sin el tanga” para que saliera con su minifalda puesta, pero sin ropa interior. Se estuvo aseando un poco, al igual que yo, pero teníamos mucho calor, por lo que le propuse ir a darnos un baño a la playa, me dijo “pero si no tenemos bañador” por lo que le contesté “pues nos bañamos desnudos, total a esta hora no hay nadie”.

    Se lo pensó un poco, pero me dijo que sí que total una aventura más y una anécdota más que otra. Rápidamente, me terminé de vestir y ella de coger sus cosas y de guardar su tanga en el bolso, tal como le había ordenado y salimos del baño de la mano, dirección a la playa a darnos un bañito antes de volver a nuestros apartamentos.

  • Cogido por un anciano

    Cogido por un anciano

    Hola, soy José, este relato es una continuación de mi relato anterior, si quieren saber el contexto, por favor vayan a leerlo.

    Como conté en mi anterior relato, yo se la había empezado a chupar a un anciano conserje de mi universidad, acto que termino siendo costumbre ya que prácticamente al terminar las clases, yo iba directo a chupársela, pero poco a poco comenzamos a llevarlo más lejos, ya que no solo se la chupaba en las noches cuando era más seguro, sino que también comencé a chupársela en ratos libres entre clases a plena luz del día, escondidos en algún rincón de la universidad, era bastante excitante la sensación de poder ser atrapados.

    Fue en cierto día mientras se la chupaba, el me pidió ver mi culo, así que sin demora bajé mi ropa, y dejé mi culo al aire, de inmediato comencé a sentir como pasaba sus dedos por mi ano, y apretaba mis nalgas, mientras comentaba lo rico que lo tenía. Mientras me chuleaba mi ano, comenzó a meter su dedo lentamente, él tenía unos dedos muy grandes y gruesos, así que estaba siendo muy rico el como hurgaba mi ano lentamente, pronto un dedo se convirtió en dos, y luego en tres.

    Mi respiración se había vuelto bastante agitada, cuando súbitamente se detuvo, yo estaba recuperando el aliento para pedirle que continuara, cuando de repente comencé a sentir como su lengua pasaba por completo por mi ano, dándome una sensación de total placer, de ahí en adelante el paso a intercambiar entre su lengua y sus dedos en mi ano, fue tan intensa la situación que me termine viniendo sin necesidad de masturbarme.

    Después de que me vine, escuché su risa diciendo si había hecho un buen trabajo, a lo que yo contestaba que sí.

    Yo pensé que ya habíamos terminado así que me disponía a volver a ponerme los pantalones, cuando de nuevo comencé a sentir que abría mi culo, y ahí comenzó a trotar su flácida verga por mi ano, estaba usando mi culo para masturbarse, así siguió diciéndome al oído que me quería coger y pronto paso algo inesperado, comencé a sentir algo duro entrando en mi culo, pensé que de nuevo era su dedo ya que como dije en el relato anterior el por su avanzada edad no podía tener erecciones sin embargo, pronto descubrí que no era así ya que se sentía más grueso que sus dedos, cuando gire la cabeza para ver que era, él dijo.

    – me tome una pastilla de viagra.

    – quiero cogerte.

    – solo pienso en eso.

    – aunque se me detenga el corazón por la pastilla no hay problema si te puedo coger hasta no poder más.

    Yo sonreí, no sabía que estaba tan apegado a mi jeje. Él me dijo si me dolía podía ir más lento, pero yo en agradecimiento por sus palabras, le pedí que se sentara y de un jalón me metí su verga por completo y comencé a cabalgar frenéticamente, tener esa verga dentro era demasiado rico, el sentir que con cada metida tocaba mi próstata era el paraíso, el solo decía:

    – qué rico saltas.

    – ni mi ex esposa se movía así.

    – así que rico, date tu sola putita.

    El último comentario no me agrado, pero yo estaba tan excitado por sentir su gruesa verga qué solo me seguí dando de sentones, hasta que comencé a sentir como me depositaba una gran cantidad de semen. Yo me incorpore de nuevo pensando que ya había terminado, pero junto conmigo se levantó el y de una estocada, me volvió a meter por completo su verga y dijo:

    – qué no se desperdicie el viagra.

    – te cogeré hasta que ya no se me pare.

    Y lo cumplió ya que me estuvo cogiendo por una hora o más, a la fecha no se como nadie se enteró o nos descubrió, pero fue un día bastante excitante.

  • Mi amiga y su nuevo negocio

    Mi amiga y su nuevo negocio

    Un jueves por la noche me puse a platicar por WhatsApp con mi amiga Reyna, y me dijo que una huésped del hotel donde trabajaba como recepcionista la había reportado, porque según ella no la atendió como se merecía. La huésped era la madre de un empresario socio del hotel y muy apreciada por el gerente, así que habían despedido a mi amiga.

    Había conocido a Reyna un año antes, cuando ese hotel había contratado personal de temporada. Reyna era delgada, de ojos negros grandes, cabello hasta el hombro, pechos menudos, y lo que me atraía de ella eran sus caderas, muy bien formadas.

    En los dos meses que trabajé con ella nació una buena amistad. En una ocasión la invité a salir y me le declaré pues si me atraía mucho, pero me dijo que tenía una relación con una persona de la cual estaba muy enamorada. Aun cuando no se concretó nada con ella, seguimos siendo amigos, aun cuando me terminó mi contrato, seguimos en contacto. Así que cuando me comentó que había quedado sin empleo, me ofrecí a preguntarles a algunos amigos si tenían algo para ella.

    Al otro día que fue viernes, un conocido me dijo que podía recomendar a Reyna en otro hotel, muy contento le marque para darle la buena noticia.

    -¡Hola! Fíjate que un amigo me dice que te puede ayudar, conoce a alguien que te puede dar empleo…

    -¡Hola Carlos! Fíjate que voy a iniciar un proyecto con mi pareja, ya lo platicamos y vamos a ponerle todo el entusiasmo y empeño para lograr algo. Así que de todos modos te lo agradezco.

    -No te preocupes. Bueno, luego me avisas que negocio vas a poner para visitarte o mandarte clientes.

    -¡Claro! Deja concretarlo bien y te aviso. Tal vez sea más rápido de lo que crees

    Y sonrió.

    Al otro día sábado me llamo.

    -¡Hola Carlos! Oye, quería hacerte una propuesta, es respecto a lo que te platique ayer. ¿Crees que puedas venir a casa?

    -¡Claro! A las 4 de la tarde paso. Me platicas tu plan y pues vemos.

    Reyna se me hacía agradable y de alguna manera no había perdido la esperanza de algún día poder llegar a algo con ella.

    Antes de las cuatro llegue, en varias ocasiones la llegue a acompañarla, pero nunca me ofreció a pasar a su departamento.

    Me abrió la puerta, se notaba que se había terminado de bañar, su aroma perfumado me envolvió todo. Tenía una blusa blanca, una diadema en el cabello, su falda negra arriba de las rodillas y unas medias negras con zapatillas del mismo color. Me saludo con un beso en la mejilla, al pasarme a su sala estaba una mujer.

    -¡Mira ella es Mónica! Mi pareja.

    Me quede muy sorprendido, nunca me pasó por la cabeza que su pareja fuera una mujer.

    -¡Hola mucho gusto! –me dijo Mónica sonriendo.

    Reyna también se empezó a reír al ver mi cara de ingenuo.

    Mónica era una mujer alta de pechos grandes, piel blanca, labios gruesos y pintados de rojo, su cabello bien arreglado, el pantalón de mezclilla ajustado le resaltaban sus piernas largas y bien torneadas. Se levantó y fue a la cocina por unos vasos y una botella, pude ver sus caderas grandes, resaltadas por el pantalón. Me sirvió Whisky, no me pregunto, solo lo sirvió y con una sonrisa muy amable me lo puso al frente. Irradiaba sensualidad, no pude identificar su perfume, pero era muy agradable.

    -Bueno, Carlos queríamos hacerte una propuesta.

    Quedaron en silencio. Reyna dio un sorbo al vaso de Whisky. Por un momento pensé que me iban a proponer algún negocio ilícito. Mónica nos veía a ambos mientras le daba pequeños sorbos a su bebida.

    Reyna tomó de un trago el resto de licor de su vaso. Se levantó, me tomó de la mano y me dijo.

    -¡Ven, quiero que veas algo!

    Me llevo a una recámara, abrió la puerta y vi una cama grande y blanca, con unos cojines color blanco también y unos rosas. Se veía muy espaciosa, había tres tripie con sus respectivas cámaras de video apuntando a la cama, al frente una pantalla grande, y otra cámara sobre un buro. Había unos cuadros de cuerpos desnudos en blanco y negro, muy estéticos.

    -¿Y eso?-entrando a la habitación.

    -Estamos haciendo videos para adultos-dijo Reyna- En todo este tiempo que nos hemos tratado, creo que eres la persona indicada para apoyarnos. ¿Podemos confiar en ti? ¿Nos apoyas?

    -¿Pero cómo las apoyaría? -pregunte- con mi cara de ingenuo

    -Pues actuando – Dijo Reyna sonriendo.

    -¿Teniendo sexo?

    -¡Claro! –Dijo Mónica.

    Al momento que ella tomaba una cámara que tenía sobre un buro y la encendía. Y dijo.

    -Es más, vamos hacer una prueba.

    Reyna de inmediato se sacó la blusa, saltando sus pechos.

    -Vamos como venimos, tú eres el amigo que va ayudar a la pobre de Reyna hacer videos porno. Relájate y déjate llevar por nosotras.

    No salía de mi asombro. Parcia un sueño, y si era un sueño, pues no quería despertar. Hasta pensé que era una broma de parte de mi amiga.

    -¡Desnúdate!- dijo Mónica al tiempo que encendía las otras cámaras y la pantalla-

    Se me acerco Reyna y me saco la camisa, luego se acercó y me dio un beso, metiendo su lengua en mi boca, buscando la mía, sabia a Whisky aún. Reyna me jalo a la cama, al mismo tiempo que se acomodaba entre los cojines y se alzaba su blusa, no traía ropa interior solo el liguero que sostenía sus medias, pudiéndose ver muy cachonda al mojarse sus dedos y empezar acariciarse la pepa.

    Con esos mismos dedos que se metía me tomo de las narices y jalo mi cara hacia su vagina, que ya se notaba húmeda. Con la mirada me invito a probarla. Metí mi lengua en la pucha de mi amiga, Mónica, que no sé de donde sacó una cámara fotográfica, se apoyó a media cama y enfoco a mi lengua paseándose de extremo a extremo de la raja de Reyna.

    -¡Así, chupa! –Decía Mónica- tranquilo, relájate y disfrútalo. Seguí lengüeteando el bollo de Reyna, con mis manos alcancé sus pechos, y los empecé a refregar, apretando sus pezones. Mordía los labios vaginales, su vagina sabia a miel, dulce. Sentí como el cuerpo de Reyna se retorcía. Separo mi boca de su pepa, un hilo de líquido viscoso quedo entre mi lengua y su pucha que ya estaba muy mojada, de inmediato Reyna busco mi boca, mezclándose mi saliva, sus fluidos vaginales y su saliva.

    Sentí su lengua desesperada dentro de mi boca, ya tenía el pene muy erecto. Me jalo a la cama, me bajo el zipper y aflojo el cinturón, bajo el pantalón junto con el bóxer y como resorte salió mi pinga buscando batalla. Me quite el pantalón a la vez que ella se quitaba su falda, quedando los dos desnudos. Me tomo el pene y lo empezó a acariciar en suave sube y baja. Hizo una pausa.

    -¿Te acuerdas de una madrugada en el hotel, que unos huéspedes salieron a tener sexo a un lado de la alberca y tú y uno de los guardias estaban mirando? ¿Te acuerdas que después te metiste al baño de servicio y en el mingitorio te empezaste a masturbar?

    -Sí, lo recuerdo.

    -Yo estaba en el baño, vi como estabas de excitado, vi tu pene de buen tamaño, como te brillaba. Tardaste en venirte, vi como gozabas. Vi como aventaste dos chorros de leche, como te escurrió lo demás. Se lo conté a Mónica y fue también una de las cosas que nos hizo llamarte.

    Eso me decía a la vez que seguía masturbándome. Se acomodó y bajo la piel quedando la punta de mi pija al descubierto. Sentí lo tibio de su boca, empezó a mamarme. Mónica enfoco su cámara, al momento que Reyna se metía toda en la boca, llegándole mi polla hasta la garganta, lo hizo una y otra vez produciendo un sonido gutural. Luego la saco toda, salpicando líquidos.

    -¡Que verga tienes! –Dijo Mónica- ¡Chúpale los huevos!

    De inmediato Reyna obedeció, empezó a chupármelos, jalando con sus labios la piel de mis testículos. ¡Era la gloria! Tuve que agarrarme la pija y masturbarla a la vez que la cachonda de mi amiga seguía.

    -¡Súbete!- dijo Mónica a Reyna, me vio y termino- ¡Métesela!

    Reyna se acomodó encima, tenía la vulva bien lubricada, le entro como cuchillo caliente a la mantequilla. Empezó el vaivén, con mis manos apretaba las nalgas a Reyna ayudando que al caer sus nalgas la penetración fuera profunda.

    -¡Suave, despacio!-ordeno Mónica- Recórrela de abajo hasta la punta, así, despacio.

    Sentí la suave vagina de Reyna, como envolvía mi palpitante y caliente pene.

    -¡Rápido ahora! –Dijo Mónica-

    Y empezamos a acelerar, Reyna era diestra en el movimiento de caderas.

    De pronto mi pija se salió.

    -¡Espera! –Dijo Mónica- Agárrate la verga y pégale en las nalgas.

    Tomé mi polla y le di unos golpes a Reyna sonando como cachetadas. De pronto sentí que una mano apartaba la mía de mi pija, creí que era Reyna, pero vi sus dos brazos apoyados en la cama sobre mis hombros.

    ¡Era Mónica! Me agarro la verga, la empezó a masturbar, escupió el ano de Reyna y empezó a meterla en el culo de su pareja. Reyna se acomodó de tal manera que se le fue toda por el ano.

    Empezó el vaivén ahora por el estrecho fundillo de Reyna. Otra vez sentí la mano de Mónica, sacando mi polla del culo de Reyna, ahora metiéndosela en la vagina.

    -¡Dale! -dijo.

    Y empezamos nuevamente.

    -¡Date la vuelta! –Ordeno nuestra directora de escena.

    Reyna, sin sacarse mi polla, se giró, quedando frente a Mónica que ya enfocaba una de las cámaras, se inclinó mi amiga para atrás apoyando sus manos con la cama, en la pantalla se proyectaba como mi verga traspasaba la vagina de Reyna, yo busque los pechos de Reyna acariciándolos, apretando sus pezones a la vez que le mordía el cuello y le atravesaba la panocha. Reyna gemía de placer.

    -¡De a perrito! Cógetela de a perrito. –Dio la orden.

    Nuevamente sin que se le saliera, volteé a Reyna, quedando en cuatro, parando las nalgas, quedando su pepa indefensa, a merced de mi pito. Empecé a cogerla fuerte, se escuchaban los golpes de sus nalgas contra mi pelvis. Mónica hacia unas tomas de los pechos de Reyna como se movían con las embestidas que yo le estaba dando, podía ver la imagen por la pantalla.

    -¡Me encanta ese sonido! –Dijo Mónica- síguela cogiendo así, fuerte.

    Vi que Mónica se sacó la blusa, quedando sus pechos grandes, en lucha con la gravedad, no cayeron, quedaron casi rectos, por lo caliente que estaba, se empezó a sacar los pantalones a la vez que le decía a Reyna.

    -¡Me toca, checa las cámaras!

    Reyna tomo un respiro, y tomo la cámara de video, Mónica ya sin pantalones tomo su lugar, se puso de cuatro frene a mí, sus nalgas eran enormes, su pepa ya escurría de deliciosos caldos vaginales. Sin agarrarlo acomode mi polla en su pepa caliente y le encaje mi estaca a lo más que dio.

    Reyna ya nos gravaba.

    -¡Dale fuerte!- Dijo Reyna.

    Y asi lo hice. Se acercó mi amiga y me dijo.

    -¡Fállatela por el culo!

    Ya había agarrado mi ritmo, obedecí. Con mucha facilidad mi verga entro en su fundillo, era evidente que ya ese hueco había sido muy visitado.

    Reyna acomodo bien una cámara de tripie, la enfoco, en lo que yo seguía castigando el ano de Mónica, la dual gemía como poseída. Reyna se subió encima de Mónica a, espalda con espalda, quedando su pepa, justo a la altura de mi polla.

    -¡Métesela! –Dijo Mónica– dale a ella perla vulva y a mí por el culo.

    Le daba tres embestidas a la pucha de Reyna y tres al fundillo de Mónica. Las dos berreaban de placer.

    Reyna se bajó, saco mi pija del culo de Mónica y lo empezó a chupar y a masturbarlo, luego lo ponía en la puerta de su coño, yo aprovechaba y embestía ese agujero babeante, sacaba mi verga escurrida de líquido viscoso, selo llevaba a su boca, sin derramar una sola gota de caldos se los tragaba, volviendo a masturbarla y poniéndola ahora en la entrada del culo de su amiga, y yo apoyando mis manos en las nalgonas de Mónica, le dejaba ir todo mi peso para castigar ese fundillo.

    Pero ya era mucho para mí, ya no aguante.

    -¡Me voy a venir! –Grité.

    Sentí que ya no podía retener la leche que se agolpaba para ser disparada por mi pito.

    De inmediato, las dos se incorporaron. Mónica tomo la cámara, y Reyna se colocó hincada frente a mi roja y palpitante verga. Todavía mi amiga le dio unas mamadas, pero ya no aguante más.

    Sentí que avente tres chorros gruesos de leche. Reyna que tenía mi pene en sus manos, dirigió los chorros uno hacia su boca, el otro en su cara, el ultimo a sus pechos, para luego exprimir hasta la última gota de semen de mi polla.

    Mónica apago las cámaras, y se sentó junto a Reyna, me dijeron.

    -¿Entonces? ¿Si nos vas apoyar en nuestro proyecto?

    -¡Claro que sí! –Dije respirando profundamente por lo cansado- ¡Claro que sí!

    Fin

  • Amor prohibido, seducida por un guardaespaldas

    Amor prohibido, seducida por un guardaespaldas

    Les pasaré a contar mi historia de mujer, que, por circunstancias de la vida, por allá en los años 80 le fui infiel a mi hombre que en realidad tenía pocas expectativas, mi esposo, el padre de nuestra hija.

    La historia comienza así: Él trabajaba en una empresa de comunicaciones, por lo que pasaba mucho tiempo viajando a provincia, y fue en una de ellas que él visitaba todas las noches los recién inaugurados locales nocturnos llamados toples…, el problema era que cuando viajaba de regreso, no traía dinero, se despreocupó de nuestra hija, y me vi en la necesidad de pedir prestado dinero a mis amistades para mantener el hogar de provisiones y las necesidades de nuestra hija, y para mal de males, vivíamos con mi suegra, mujer dominante, quién tuvo a su hijo bajo sus pies por varios años, ella me hacía la vida imposible todo el día.

    Mi esposo empezó a ser un golpeador y me faltaba el respeto continuamente. Un día hurgué en su velador en donde encuentro un documento bancario con una buena suma de dinero. Dinero que nunca vi ni un peso.

    El problema mayor y grave, que brevemente les comento, es que me contagió con una de esas enfermedades sexuales. Mi agonía fue cuando tuve que comprobar mi estado de salud, recurriendo al hospital de la zona, y decepcionada me entero que todas las mujeres que estaban a mi alrededor eran prostitutas, me sentí morir, yo siendo una persona de buen vivir, dueña de casa y educada. Creo que ese fue el principal detonante para tomar en consideración tantas insinuaciones de hombres, y quería sentirme acogida por alguien que me tratara como me lo merecía y no seguir humillándome por la persona a quién amaba.

    Me describo físicamente, soy bajita, de 1,6 de altura, buen culo, tetas proporcionadas, pelo corto de color negro, ojos cafés oscuro, facciones armoniosas y principalmente muy simpática y amorosa.

    Un día con mis 26 años me sentía agobiada, bajé al centro de la ciudad a pasear y distraerme, iba vestida con bluyines apretados, una polera con algo de escote y mis tacos altos. Pasaba frente a una entidad de la Armada y siento que se me desprende uno de mis aros, y comienzo a buscarlo en el suelo. Cuando siento una voz a mi espalda que me pregunta:

    -¿Se le perdió algo hermosa?

    Es ahí cuando no pensé que se convertiría en mi perdición, mi martirio, mi dulce tormento y el autor intelectual de las culiadas más deliciosas que he recibido en toda mi vida.

    Como decía, yo estaba de espaldas hacia él, semi agachada buscando mi aro perdido, hasta que una imponente y penetrante voz destruyó la conexión que tenía con mi búsqueda, por lo que me hizo voltear.

    Como decía, siento esa voz diciendo: “¿Se le perdió algo hermosa?”.

    Y ahí estaba, ese imponente hombre de unos 32 años, estatura de 1,8 de altura, de cabello castaño claro un poco corto, ojos verdes, barba de varios días, pero bien retocada, labios perfectamente dibujados y rosados, nariz perfilada y piel blanca. Lo vi como en cámara lenta y mis ojos café oscuros fueron dibujando y memorizando sus grandes y musculosas extremidades escondidas en un traje color negro con camisa blanca y corbata a juego.

    Apenas y pude articular palabra, luego de que un fuerte pero delicioso corrientazo bajara desde mi cerebro, se apoderara de mis pezones hasta ponerlos duros como una piedra y se posesionara de mi entrepierna, creando una fiesta de sensaciones efervescentes en mi sexo.

    Desde esa tarde no podía dejar de pensar en él, su nombre era Eduardo, y cada momento era el indicado para masturbarme en mi cuarto pensando en sus brazos apoderándose de mi pequeño cuerpo, sus manos masajeando mis tetas y lo mejor, disfrutando de la verga tan grande que estaba completamente segura que tenía (y más después de estar meses sin sexo por culpa de mi infiel esposo).

    Eduardo me dio su número telefónico, y un día de la semana en la tarde que no tenía nada que hacer pues mi hija había salido con mi suegra a visitar una de sus aburridas amigas. Lo llamé, nos pusimos de acuerdo para juntarnos y tomar algunos tragos, pero ansiaba mi plato fuerte.

    Salí a caminar por una calle que daba hacia una avenida y en ese instante apareció ante mis ojos Eduardo, quien acababa de estacionarse con su auto, me había venido a buscar según nuestro acuerdo, había recién terminado su entrenamiento en la Armada, creo que no mencioné que era de las fuerzas especiales, bueno, en fin. En un intento desesperado de hacerme creer a mí misma que no me importaba, esa octava maravilla que tenía ante mis ojos, le dije que saldríamos en una hora y que se preparara. Tomando un poco de valor me di media vuelta y moví mi culo lo más sexy que pude para que se dibujara en el vestido azul corto de tirantes que tenía puesto y que escasamente cubría mi piel color canela.

    Ya en ruta hacia un restaurante, me sentía tan excitada y aún no podía creer lo que el destino me depara y me premiaba. Mientras él conducía el automóvil giré mi cabeza para dar una breve mirada hacia su entrepierna, creo que fue con una mirada lujuriosa, y observé una notoria erección en su pantalón.

    No alcancé a retirar mi mirada y me sorprende, por lo que me dice “Esto me produces mi reina”, me dijo con una mirada divertida, atrevida y llena de deseo.

    Aun no dando crédito a lo que mis ojos me mostraban, a duras penas pude contestar con un tímido “si”, mientras me incorporaba en el asiento del copiloto llena de vergüenza.

    “Por favor, nena no te detengas… observa lo que quieras”. Sus palabras fueron como una llave que encendió mi motor y me obligaron a levantar la cabeza y a crear muchas fantasías sexuales sobre ese dios.

    Por fin llegamos al restaurant, me pareció un viaje más extenso de lo que normalmente podría haber sido, en donde cenamos, bebimos y luego me propone ir a otro lugar para estar más en privado. Ya con la confianza que me habían dado algunas copas de mi licor favorito, la vaina, un compuesto principalmente por vino dulce añejo, y otros ingredientes, más los deseos de satisfacer mi revancha de mi esposo, le respondí muy segura “¡Vamos!”.

    Veo que nuestro destino se había encaminado rumbo al camino internacional, zona de moteles. Como era mi primera vez en estas andanzas, sentía miedo, pero ya mis deseos se apoderaron de mí y había que asumir. Ingresamos a uno que fabulosamente se decoraba en su entrada. Ya en el interior, nos despojamos de algo de prenda y cuando salgo del tocador, me recibe con los brazos abiertos y me aprisionó contra la puerta. Me comió la boca con tanta fuerza y salvajismo, que en ocasiones nuestros dientes se chocaron. Sin piedad, Eduardo metió su lengua en mi boca y ambos músculos comenzaron una danza erótica que lo dejó con una firme erección en su pantalón, la cual podía sentir en mi vientre.

    Eduardo me tiró en la cama, alzó mi vestido y dejó a su merced mi vagina húmeda por causa suya. “Ya te comí la boca y ahora tengo que comerme tu sexo”, me dijo muy decidido. Solo un segundo demoró en quitar mi ropa interior cuando sentí su cálida y húmeda lengua escarbando en mi clítoris.

    A medida que aumentaban mis gritos y de placer, así era la potencia que impregnaba en su perfecto trabajo oral, el cual complementó con la misma cantidad de dedos que hacía tan solo un par de minutos, yo tenía dentro de mí. “No sabes todo lo que te deseaba… eres una joven muy dulce… sabes tan bien, podría embriagarme con tus deliciosos jugos”, me susurraban mientras yo disfrutaba de aquel oral, acariciaba su cabello con mis dedos y de vez en cuando miraba cómo devoraba mi vagina con su lengua.

    Después de dos maravillosos orgasmos y con ganas de más, era mi turno de proporcionarle placer. Ahora siendo yo la que mandaba me subí a horcajadas sobre él, bajé su pantalón, su bóxer y vi la verga más grande que alguna vez me había clavado, eran 21 centímetros de amor. Estaba larga y lo mejor bien gruesa, con un color rosado y con una cabezota roja y palpitante, envuelta en un sinfín de venas. Con mucho cuidado la metí en mi boca y sentí como un orgasmo salió de su boca. En ese momento me propuse metérmela toda en mi pequeña boca hasta llegar a su base y después de tomar aire traté, pero no lo logré. “Wow Patricia, que placer producen tu labios y lengua”, me dijo mi Eduardo con la voz entre cortada y claramente extasiado.

    Comencé a succionar y a chupar más rápido, haciendo caso al vaivén de sus caderas “vas a hacer que acabe en tu boca niña mala y mis planes para ti son otros”, dijo y me quitó enseguida de su miembro.

    Eduardo rasgó mi baby-doll y liberó así mis desnudos pechos grandes e hinchados por tanto placer. “Qué tetas más ricas, pero tu culo fue lo primero que en que me fijé cuando te vi”, me reveló. “Chupa y muerde mis pezones, te lo suplico”, le imploré deseosa por sentir su boca. Así lo hizo, masajeó mis pechos y mordió mis pezones hasta que el placer invadió todo mi ser. “¡Quiero que me la metas ya! ¡No aguanto más!”, le grité casi como una orden y entre risas me complació.

    Eduardo abrió mis piernas y me penetró suavemente al saber que su verga era grande y mi sexo pequeñito, pero que se fue acentuando al pasar los minutos, mi vagina se fue ensanchando y después de ya aceptarlo por completo, me dice, “¿Así querías que te cogiera?”, me preguntó después del desgarrador primer gemido que salió de mi boca al sentir cómo abría mis paredes vaginales con su gran trozo de carne.

    Mi guardaespaldas me culeó tan duro en posición misionero, que sentía cómo derramaba lágrimas de placer, mientras acariciaba su pelo, besaba su cuello y clavaba mis uñas en su espalda. “Levántate, ahora te quiero en cuatro”, me ordenó. Esa fue la posición de mi delirio. De esta manera lo pude sentir tan profundo que me obsequió tres orgasmos y el mejor de los regalos, una acabada entre gruñidos de placer y semen calientito… delicioso dentro de mi vagina estrecha. “Podría hacer eso todos los días y no me cansaría”, afirmó después de bajarse de mí y descansar a mi lado besando mi espalda.

    Tengo que confesar que acabé muchas veces, era un manjar de los dioses. Lo hicimos en todas las poses, y la que más me satisfacía era yo encima de ese gran trozo de carne, ya que me hacía gozar demasiado y acabar varias veces. Como lo mencioné anteriormente, tengo un buen culo y apetitosos pechos los cuales saboreaba y se los comía, apretándolas con sus grandes manos, y con esas mismas manos me recorría todo mi cuerpo, yo bajita, y él, ese enorme macho, me cubría todo mi pequeño cuerpo, a lo cual me sentía dichosa. Hicimos de todo, éramos unos amantes desencadenados.

    Fueron buenas y arriesgadas escapadas, algunas, en realidad pocas noches me quedaba afuera con él. Donde aprovechábamos el momento y teníamos sexo toda la noche. Nunca me imaginé tener un macho alfa, con grandes dotes. Recorrimos moteles, descubrí el llamado “champañazo” en donde me vierte una botella de champan sobre mi cuerpo, desde mi cabeza y mi macho besándome y lamiéndome desde mi norte hasta mi sur, nos juntamos dos llamas ardientes.

    Por otra parte, mi esposo llegaba los viernes y regresaba a trabajar a la capital los domingos, pero esos fines de semana cuando él me penetraba siempre él notaba que mi vagina estaba demasiado dilatada. Eso lo hizo dudar en más de una ocasión. Creo que pensaba… ¿Acaso tiene un hombre con un miembro así de grande? Tal vez solo era otra de sus paranoias. Pensar en eso lo ponía como loco y que esas ideas tan peligrosas hubieran invadido su mente…

    Y así fue, porque durante todo un año mi satisfacción y mis deseos con mi guardaespaldas, fueron en su cama, la cocina, su habitación, el garaje y cada rincón de su casa fueron testigos de nuestras memorables culiadas clandestinas. Hasta el día de hoy nadie conocía mi historia con mi guardaespaldas… hasta ahora.

    Lo hice y no me arrepiento, y finalizo diciendo: ¿por qué yo no?, ¿y ellos sí?

  • Adorándote toda la noche (Los senos de mi mujer)

    Adorándote toda la noche (Los senos de mi mujer)

    El siguiente texto, más que un relato, es una confesión y una declaración de amor de un hombre hacia su mujer y sus senos. Dividido en dos partes, dejando un pequeño preludio de la segunda.

    Adorándote toda la noche

    Besar, succionar, morder…

    Un patrón adictivo, al cual soy esclavo cuando se trata de tus senos.

    Me es imposible despegarme de ti, de ellos, de ellas… y es que, me refiero a ellos cuando se trata de ternura, exploración y deseo, tus senos… y hablo de ellas, cuando me consume la angustia y lo único que quiero es llegar a casa a devorarlas consecutivamente, tus tetas.

    Después de años de adorarte he llegado a la conclusión de que no hay nada más hermoso que el esplendor de tus senos, totalmente desnudos, cuando los libero de alguna blusa, de tus camisones de seda; esos que nos gustan tanto… o cuando nos toma desprevenidos la tarde y son tus brasieres, quienes se vuelven testigos de ese bello ritual que tenemos.

    Rituales cargados de besos y caricias de todo tipo, besos tronados y húmedos que repasan tu cuello y se detienen tiernamente en tus mejillas, mis manos que se pasean entre tus brazos y hombros, mientras un cálido beso nos mantiene insinuando lo que tanto queremos, ese momento que nos lleva a la gloria.

    Aquí, dependiendo de la situación o del día, decidiré en el pre juego ese camino que nos brota suspiros, no sé si voy a quitarte botones o si subiré sutilmente la blusa o bajare los tirantes, pero lo que si sé, es que siempre estará ahí tu mirada, pendiente de cada movimiento, pues te gusta ver mi cara de asombro al liberarlas, como aquella inolvidable primera vez y es que… ¿cómo olvidarla? aquella noche mágica después de nuestra tercera cita, ya habíamos platicado de todo y ahí, a mitad de la noche, en el sillón de mi sala, decidiste darme por primera vez tus hermosos senos, lo cual sería un viaje sin retorno.

    Una romántica sesión de besos fue el preludio de lo que sería una noche larga de exploración y deseo, aún recuerdo bien los detalles, los besos cálidos y húmedos, nuestra respiración agitada, tu blusa negra y las yemas de mis dedos acariciando su borde, borde que protegía celoso tus encantos, como si algún viejo amante hubiese dejado un hechizo, pero al mismo tiempo se doblegaba, dejando asomarse un lindo brasier rojo, tirándole a guinda, ese divino brasier de encaje.

    Las yemas de mis dedos continuaban suavemente su búsqueda, esta vez ya dando pequeñas aperturas entre el borde de tu sostén y mis dedos, a lo que tú, con la sensualidad de tus besos y de tu lengua, me indicabas que el camino ya estaba abierto, listo para ser explorado.

    La sutileza con la que me otorgabas el permiso, o mejor dicho… la dicha, se mezclaba con la tensión y el erotismo que acompaña una larga espera. Un par de besos consecutivos dieron la pauta a una breve sesión de caricias aún por encima de tu brasier, por supuesto que busque tus pezones de vez en cuando, dulce y pausadamente, metiendo y sacando mi mano de vez en cuando, provocando esos primeros roces, dejando tus pezones atorados cuando bajaba bruscamente las copas de tu sostén. Jugué y coqueteé con tus pezones un rato e inmediatamente volví a guardarlos como si de un tesoro se tratara, acto seguido continué besándote, sin dejar de estar inquieto con los tirantes y los bordes de tu brasier.

    Apreté y manosee tanto que soltaste un placentero gemido, deteniéndonos por un instante, dirigiendo los dos la mirada hacia tus senos, para contemplar la escena, no sé en qué momento estiré tanto tu blusa que las copas de tu sostén ya posaban por encima, el tamaño y la inflamación de tus senos, aceleraban el pulso y nos robaban suspiros, en lo que una hermosa areola de buen tamaño, color café, comenzaba a asomarse, mientras me acariciabas suavemente el codo, pues mi brazo aún reposaba por debajo de tu pecho.

    Recuerdo que te bese varias veces en la mejilla y cerraste los ojos, después volteaste y nos fundimos en un dulce beso, pero apasionado beso, un beso suave y conciso, solo que esta vez había algo diferente en el aire, una complicidad y una dulzura pues ambos sabíamos lo que la noche deparaba.

    Continuamos con los besos pasionales y húmedos, mientras mi mano ya bajaba el primer tirante de tu sostén a lo que tú, con un sutil movimiento te quitaste el otro y mi corazón latía con fuerza, busqué la posición más cómoda y te llevé a ella y fue ahí, acostados sobre un par de cojines, que comenzó la odisea.

    II

    Acariciabas mi cabello, mientras llovían suspiros y exclamaciones por parte de ambos, te arqueabas a ratos o me oprimías a tu pecho, dependiendo la succión que le daba a tus tetas, pasaban de ser besos tímidos a chupetones constantes, pausas breves para contemplar tus pezones y luego lamerlas, sin mencionar la lluvia de besos con la que ataqué tus areolas que me pedían ser retocadas, pero recapitulemos un poco, a ese momento en el que por fin pude liberarlas…

    Si este breve texto es de tu agrado, no dudes en decírmelo y así veré si me animo a compartir una segunda parte o hacer una serie de capítulos sobre la misma, saludos cordiales mis estimados lectores.

  • Los hijos de mami (3): La suegra (parte 2)

    Los hijos de mami (3): La suegra (parte 2)

    Al anochecer, luego de todo lo ocurrido en la tienda, cuando Dayana y Nacho se preparaban para irse a dormir, esta le entrego a su marido una bolsa de regalo.

    “¿y esto que es?” pregunto Nacho

    “¡ábrelo y veras!” exclamo Dayana

    “¡no lo puedo creer!” exclamo, contento, mientras miraba el regalo “¡estos son los zapatos que me pidió una de mis amantes!”

    “si, los vi hoy en la tienda y te los compré para que tu no tengas que hacerlo” dice la milf, mientras ponía cara de victima “¡vamos! Podre tener muchísimos defectos, pero soy una buena esposa a mi manera ¡solo pido que confíes en mí!”

    “¡bueno, está bien, no dormiremos esposados esta noche!” exclamo Nacho, mientras guardaba las esposas “¡no hagas que me arrepienta!”

    “¡para nada!” exclamo la milf, y ella y su marido se acostaron en la cama

    Un par de horas después, Nacho se quedó dormido, y Dayana aprovecho para salir del cuarto muy sigilosamente, para luego bajar a la cocina, y se quedó escondida detrás de una cortina. Unos minutos más tarde, Ale, medio adormilado, bajo a la cocina para servirse un vaso de agua.

    “parece que Gladis tiene una rata en la cocina” dijo Dayana, mientras salía de su escondite, lo que asusto a su hijo

    “¡mama!… ¿Qué?… ¿qué haces aquí?” pregunto nervioso Ale

    “simplemente te estaba esperando” dice la milf, en tono sensual, mientras apoyaba sus enormes tetas sobre los pectorales de su hijo “una buena madre siempre conoces las costumbres de sus hijos, y yo ya sé que tú tienes como costumbre el levantarte a las 3 de la mañana por un vaso de agua… ¿o es que, acaso, viniste porque quieres tocarme la otra teta?”

    “mama… lo que paso ayer fue una equivocación…”

    “¡tranquilo, hijito, no estoy enojada contigo!” exclamo Dayana, mientras se abría el camisón de su piyama “yo sé que estas tan acostumbrado al amor de mami que no puedes pasar ni un día sin el ¡así que te voy a dar lo que tanto quieres!”

    Dayana agarro la cabeza de su hijo, la apretó entre sus tetas, y empezó a agitarlas con mucha fuerza. Luego, la milf beso apasionadamente a su hijo, al tiempo que le metía la mano dentro del pantalón del pijama para masturbarlo. Al romper el beso, las bocas de Dayana y de Ale siguieron unidas por varios hilos de baba. Luego, la milf se bajó los pantalones e hizo que su hijo se acostara sobre el suelo de la cocina.

    “es obvio que no puedes dormir debido a que tienes un exceso de energía” dice Dayana, mientras se colocaba encima de su hijo y le bajaba los pantalones “¡por suerte para ti, tienes a la mejor madre del mundo para ayudarte!”

    Dayana comenzó a chuparle intensamente la verga a Ale, al tiempo que este le lamia el coño tan fuerte como podía. Luego de un rato dándose sexo oral mutuo, Dayana se sentó sobre la verga de su hijo, introduciéndosela en el coño, y comenzó a cabalgarla brusca y violentamente, al mismo tiempo que le comía la boca a besos para que no gimiera. Tras mucho coger, Ale ya estaba a punto de correrse, y Dayana se metió la verga de este por la boca y se tragó la eyaculación.

    “¡nada como la leche caliente para las noches de insomnio!” exclamo Dayana, mientras se pasaba la lengua por los labios

    Inmediatamente después, Dayana y Ale escucharon que alguien se estaba acercando. Rápidamente, madre e hijo se vistieron, se pararon, y pudieron ver que dicha persona era Gladis.

    “¿Ale? ¿Dayana?” pregunto la señora, quien estaba adormilada

    “¡hola, suegra!” exclamo Dayana, nerviosa “y usted… ¿Qué haces despierta a esta hora?”

    “para tomar mi medicina. El doctor me dijo que debo tomarla todos los días a las tres y media de la mañana, pero me olvidé la caja en la cocina y por eso vine a buscarla” dice Gladis, mientras agarraba sus medicamentos “pero… ¿y ustedes que hacen aquí?”

    “pues…” dijo Ale, nervioso al no saber qué contestar

    “¡vine a prepararle una bebida especial a mi hijo!” exclamo la milf

    “¿bebida especial?” pregunto la mujer, confundida

    “¡exactamente! Veras, Ale siempre tuvo problemas para dormir desde niño, así que termine inventando una bebida secreta que lo ayudara a conciliar el sueño ¿verdad, hijo?”

    “¡sí, exactamente! Lo que pasa es que andaba con insomnio, y es por eso que desperté a mama… y le pedí que me preparara su… bebida especial”

    “bueno… de ser así, los dejo con lo suyo” dice la señora quien, nuevamente, se quedó sorprendida por lo buena madre que era su nuera

    Una vez que Gladis regreso a su cuarto, Ale quiso regresar al suyo, pero su madre no lo dejo.

    “¿A dónde crees que vas, jovencito?” dijo ella, excitada “le dije a tu abuela que te prepararía una “bebida para dormir”, y no te iras hasta que la bebas todita”

    Dayana hizo que su hijo le lamiera el coño hasta el orgasmo, dejando la boca de este llena de sus líquidos vaginales, luego escupió un par de veces dentro de ella, le ordeno que hiciera gárgaras para mezclarlo todo y, finalmente, hizo que se tragara toda la mezcla.

    “¿te gusto? Es una receta que improvise en el momento” dice Dayana, con una pícara sonrisa “la llamo “beso de buenas noches” ¿te gusto?”

    “¡estaba muy acida!”

    “pues acostúmbrate porque, a partir de ahora, cada vez que te despiertes, te la voy a preparar y tú te la vas a tener que tomar. En fin, ahora regresa a tu cuarto a dormir, y que ni se te ocurra comentar nada de lo de hoy porque, si lo haces, te hare beber algo más fuerte ¿entendido?”

    “¡si, mama!” exclamo Ale, quien estaba preocupado a la par que excitado

    Madre e hijo regresaron a sus respectivos cuartos, sin levantar sospechas ni despertar a sus compañeros de dormitorio.

    Durante los siguientes días, Dayana aprovecho cada oportunidad que se le presento para poder darle “amor materno” a Ale y a Valen, y era tan astuta que logro hacerlo sin levantar sospechas ni de su esposo ni de su suegra.

    Finalmente, había llegado el momento en que Nacho y su familia debían regresar a su casa, por lo que debían despedirse de Gladis.

    “¡adiós, mama!” exclamo Nacho, mientras abrazaba a la señora “¡cuídate mucho! Vendremos a visitarte más seguido”

    “¡gracias, hijo mío!” exclamo la señora, con gran alegría “la verdad, estoy muy orgullosa de la familia que has creado, y especialmente de tu esposa ¡Jamás vi a una mujer que cuidara tan bien de sus hijos! Valorara mucho, porque no hay otra en el mundo como esta”

    “¡sus palabras son todo un honor para mí, suegra!” exclamo Dayana, emocionada, mientras abrazaba a Gladis

    Tras despedirse de la señora, la familia comenzó su viaje y, tras un par de horas, regresaron a su hogar.

    “¡me alegra tanto volver!” exclamo Valen

    “¡y a mí me alegra que mi madre haya creído que tengo una familia normal!” exclamo Nacho “y todo te lo debo a ti, Dayana. Yo sé que fue difícil para ti controlar tu lujuria pero, al final, lo lograste ¡estoy orgulloso de ti!”

    “¡te dije que podías confiar en mí!” exclamo la milf

    “¡si, como no!” pensaron los dos hijos al unísono, con cierto grado de molestia

    “¿sabes? Creo que te mereces una recompensa, así que haremos lo siguiente” dice Nacho “esta semana, yo dormiré en el sofá para que puedas amar todo lo que quieras a nuestros hijos”

    “¿lo dices en serio?” exclamo la milf, con alegría, mientras abrazaba a su marido “¡Eres el mejor esposo del mundo!”

    “creo que no dormiremos en nuestras habitaciones esta semana” dijo Valen, quien estaba preocupada y excitada por lo que le esperaba a ella y a su hermano

    “¡y todo por tu culpa!” exclamo Ale, molesto “¡te dije que no jugaras con fuego, y ahora mira lo que hiciste!”

    “¿Por qué no mejor te callas?” pregunto ella, con enojo

    “¡calma, mis niños, no peleen!” exclamo Dayana, mientras le agarraba la verga a su hijo y la teta izquierda a su hija “yo sé que la semana pasada fue muy dura para usted al no poder pasar tiempo con su amada madre, pero no tiene de que preocuparse ¡ahora mismo los llevare a mi dormitorio para arreglar eso!”

    “mi madre tenía razón ¡no existe ninguna otra mujer como Dayana!” pensó Nacho, mientras veía como su esposa se llevaba los hijos al cuarto

    Una vez en la cama matrimonial, Dayana y sus hijos empezaron a desnudarse.

    “Antes de empezar, quiero decirles algo importante” dice la milf, mientras se bajaba los pantalones “y es que espero que esta experiencia les haya enseñado el amor que siento por ustedes dos es tan grande que es capaz de hacerme sobrepasar toda dificultad, y que no importa lo que pase ¡Siempre buscare la forma de abrazarlos, besarlos, y de darles todo mi amor maternal hasta que no pueda más!”

    “¡oh hasta que nos mates en el intento!” pensaron los dos hermanos al unísono, quienes no pudieron evitar sonreír al escuchar las dulces palabras de su madre

    Tras su emotivo discurso, Dayana se abalanzó sobre sus dos hijos y los tres comenzaron un trio sexual súper intenso porque, como ella misma dijo, siempre se asegurará de amar muchísimo a sus queridos hijos.

  • Begoña: Mi deseada madura

    Begoña: Mi deseada madura

    Me llamo Sergio y os voy a contar esta historia que ha sido tan caliente como real.

    Vivo en un barrio pequeño en España. Ahora tengo 43 años y mis gustos no han cambiado, según cumplo años, las mujeres me gustan más mayores.

    Begoña es la maduraza que más cachondo me ha puesto desde mi primera paja hasta ahora mismo, que me estoy pajeando a su salud. Sin duda ha sido a la mujer a la que más he dedicado y a la que con más ganas folle, pues hasta que pude follármela paso mucho tiempo.

    Vivía en frente de la casa de mi madre con sus hijos, muy joven se separó del marido. Hacía mucho deporte, salía a correr a diario e incluso participaba en eventos. Yo la miraba cuando salía de casa, cuando entraba y siempre que la veía salir a mediodía a un descampado cercano a tomar el sol, salía tras ella para observarla y pajearme. Me pajeaba a diario pensando en ella al menos dos veces al día. Imaginad las ganas que tenía de follarme a Begoña, pero no me atrevía más que a saludarla mientras mis ojos se la comían con la mirada. Ella es una mujer morena, de piel morena, un culito de deportista, una cara que sin ser guapa, me da mucho morbo y ahora hace unos 5 que se puso a sus 55 años unas tetas impresionantes. Buuff!! Lo que le faltaba.

    Pasé mi adolescencia soñando y pajeandome con mi musa del sexo, Begoña.

    Al cabo de varios años, yo trabajaba de repartidor y por suerte ella empezó a trabajar en una tienda donde yo serbia a menudo y empezamos a tratar más, además su hijo y yo nos hicimos colegas. Otro hándicap para follarmela, aunque yo seguía viéndola con los mismos ojos y ella se daba cuenta y me parecía que le gustaba como la miraba, aunque a ella siempre le merodeaban muchos hombres parecía que yo había conseguido llamar su atención y eso me ponía más burro todavía.

    No me iba nada mal con las chicas, pillaba bastante y siempre tenía alguna novieta o rollete o algo. Una vez coincidí con Begoña estando con una chavalita enrollado y esta me dejó ese mismo día porque se dio cuenta de cómo miraba a Begoña, una mujer de entonces 50 años.

    Ya con la confianza creada a diario y viendo que le gustaba como la miraba, empecé a buscar el verla más a menudo, pasaba por su tienda con cualquier excusa y me la comía con la mirada. Se ponía cachonda la zorra de ella y se movía sabiendo lo burrote que me ponía.

    Llegaron las fiestas del barrio y ella es muy marchosa así que allí estaba bailando y poniendo cachondos a la mayoría de hombres de su alrededor.

    Esa noche animado y envalentonado por lo que me había tomado y lo que me ponía esa mujer, me acerqué a ella por detrás decidido y agarrándola por la cintura la abrace por detrás mientras la saludaba. Begoña giro la cabeza y cuando vio que era yo echó su culilo para atrás buscando mi rabo, el cual reaccionó en menos de dos segundos con una erección brutal. Begoña rozándose más y más volvió a girar su cabeza con una cara de cachonda que la agarré más fuerte de la cintura y la empujé ese culo con mi paquete con fuerza. Diiooss!! Me la habría follado allí mismo pero cuando vimos donde estábamos y la gente, todos del barrio, que teníamos alrededor decidimos separarnos disimuladamente y dejarlo estar. Su hijo no nos lo habría perdonado nunca si nos ve así.

    De eso una cosa nos quedó clara, los dos queríamos follar juntos y solo había que esperar el momento.

    Ese momento tardó en llegar, no hablamos de ese agarrón pero los dos sabíamos lo que necesitábamos. Sexo, sexo más sexo.

    Ese mismo año, después de al menos 15 años deseando a esa mujer, ya ella con 55 y yo con 31 coincidimos un viernes noche en una discoteca de nuestra ciudad, a la que yo iba bastante pero a ella no la había visto nunca por allí. Bajando las escaleras de la disco vi al fondo a la izquierda esa morena con ese culo inconfundible para mí y se me cambió cara, al verla pensé:

    Hoy es ese día esperado, hoy me la follo seguro!!

    Entonces ella se giró y me vio llegar sonriéndome se acercó moviéndose entre baile y contoneo y vino a saludarme y rozar esas tetas en mi pecho con fuerza. Me presentó a una amiga suya y empezamos a bailar muy cerca uno del otro, se me puso delante de espaldas con ese culo medio en pompa u la cabeza mirándome con cara de “follame cabrón” la agarré de la cintura, acerqué con fuerza ese culo a mi paquete y mordisqueándole la oreja le dije:

    De hoy no pasa. Esta noche vas a ser toda mía, te voy a follar como nadie te ha follado. Una y otra vez te haré mía y tuyo seré.

    Ella me contestó: Sabes que pensado cuando te he visto bajar la escalera?

    Que? Le Pregunté

    He pensado que esta noche no había nada que impidiera la follada que te voy a pegar cabrón. Que quiero que me folles acorde a como me miras. Que me tienes muy cachonda, y necesito sentir esa polla y esa boca en mi coño.

    Vámonos de aquí le dije. No quiero perder un segundo. Vámonos Begoña, cogemos un taxi y vamos a ese ese hotel que hay en las afueras.

    Si vamos, me dijo mientras agarraba la punta de mi polla dura por dentro de mis pantalones.

    Entre que encontramos taxi libre y llegamos al hotel habían pasado unas dos horas, pues todo ese rato y a petición de Begoña tuve que aguantar con la polla dura dentro del vaquero, no permitía que se bajara ni un poco metiendo su mano de vez en cuando y acariciándola me decía: Quiero que llegues así de cachondo, con la polla así de dura y te dejaré que en la primera follada me empotres contra lo que quieras, que me revientes el coño , el culito y que me la metas entera en la boca con fuerza. Si esta polla llega dura, te dejo que me folles muy duro.

    No te preocupes le dije, este rabo lleva más de 15 años estando así de duro por tú.

    Llegamos a la habitación y mi polla seguía durísima, Abrí la puerta, le deje pasar delante de mí, ya dentro cogí su mano derecha la pasé por mi duro paquete y le dije: Ves cómo está de dura?

    Si mi niño. Esta durísima!!

    Sin decir nada más le quite esa blusa blanca transparente, subí su faldita, le bajé el tanga hasta los tobillos de golpe, bajé su espalda poniendo su culo en pompa y empecé a restregar mi pollón por toda la raja del culo hasta su coño ya muy húmedo donde yo aprovechaba para lubricar mi polla a cada pasada. Ella se dio cuenta de lo que le iba a hacer y me dijo: Serrgio!!No empieces por el culo cabronazo!!

    Sin decir nada y sin piedad, la agarré de los dos hombros y traje de un hacia mi polla ese culito mientras yo la embestía como un toro. Begoña gritó, pues se la metí entera y de golpe por el culo empecé a embestirla por el culo a lo animal. Que ganas tenía de follarte el culo Begoña!!

    Calla cabrón!!

    Zorraa!! Como te voy a follar!!

    La saqué de ese culo y puse a Begoña de rodillas para meterle mi rabo hasta dentro, sii toda dentro de la boca y mientras Begoña agarrándome del culo tiró hacia su boca y empezó a engullir mi rabo como una loca hasta que me corrí dentro de su boca. Nunca había visto saborear así una corrida mía.

    Entonces le dije:

    Todavía está dura o sea que no he acabado!!

    Le dije:

    Begoña.

    Échate a la cama, lo más cómoda que puedas y abre bien esas preciosas piernas que te voy a poner ese coñazo cono no te lo ha comido nadie.

    Me encanta lamer coñetes, disfruto haciéndolo y se nota.

    Así pasamos el fin de semana entero, estuvimos follando, comiendo y riendo hasta el lunes.

    Hoy día Begoña tiene 70 años y muy de vez en cuando nos escapamos de nuestras parejas y nos damos un homenaje.

     

  • Nuestra amiga argentina con el bañero de la playa

    Nuestra amiga argentina con el bañero de la playa

    La verdad es que me pasaron otras cosas, pero esto tengo ganas de contarlo antes que las otras.

    La cosa es así: los viejos de una de mis amigas -las del cole- que para ellas soy re normal, no es que no lo sea, pero ni saben todo lo que hago y me dejo hacer, tienen una casa en Mardel, en Punta Mogotes y todos los años me dice de ir, y nunca fui.

    Pero este año, el fin de semana pasada estaba sola y embolada, porque no venía nadie a Cariló, por el quilombo que iba a ser la ruta, así que le dije que iba a ir para el fin de semana de carnaval.

    Como siempre, no me gusta hacerla muy larga, llego a la casa el viernes al mediodía, la verdad una casa re linda y grande, es más, tenía un cuarto para mi sola.

    Ella es maniática de la playa y del mar, yo no tanto, así que cada vez que se quería meter en el mar, yo me quedaba como una boluda en la orilla esperándola, y obvio a la playa tuve que ir todos los días.

    Ya el primer día, lo veo al bañero, ¡me QUERÍA MORIR! Un re lomo, depilado, todo quemado, alto, estaba RE FUERTE, pero yo ya sabía que no iba a poder pasar nada, menos si estaba “con mi amiga”.

    La cosa es que ya el mismo viernes, la segunda vez que la acompaño a mi amiga a que se meta en el mar, me di cuenta como me miraba el bañero, yo me hacia la boluda, pero obvio, me gustaba que me mirara y como son ustedes, seguro también se calentaba y fantaseaba en cogerme, pero yo ni bola.

    El sábado lo mismo, me miraba cada vez que iba a la orilla, pero esta vez se me acercó y me dice: “¿no te metes en el mar?”, le digo, que no, que no me gusta y el zarpado, me dice: “mira que si te metes yo te voy a cuidar” y como quería dejarlo bien caliente le digo: “no gracias, yo me cuido sola” y me voy caminando para otro lado.

    Ya a la tardecita, mi amiga de nuevo se quería meter en el mar, y a propósito la acompaño, ya no había tanta gente.

    El bañero se me acerca de nuevo, y se pone a hablarme, boludeces, pero esta vez yo también le hable, no lo saque cagando.

    Domingo: otra vez lo mismo, fui varias veces a la orilla, y se me acercaba, hasta que me dice algo así:

    Bañero: ¿no te queres meter linda?, te dije que te cuidaba

    Yo: no nene, en esta agua asquerosa no me meto, ¿como te gusta insistir?

    Bañero: si, soy de insistir, y muchas veces logro lo que quiero, ¿vos no?, estoy seguro que también logras ¡lo que queres!

    Yo: (sin meterme en el agua ya me estaba mojando, el guacho ya me estaba diciendo que me quería coger, y lo peor es que yo quería que me cogiera, pero lo veía muy difícil de cumplir) la verdad que también jeje

    Bañero: ¿y que te gustaría hacer y no quedarte con las ganas?

    Ahí confirme que sí, me quería coger y me empecé a regalar, al pedo, porque sabía que no iba a pasar nada, pero son cosas que me gustan hacer.

    Yo: ¿adivina? Jaja, pero no te zarpes nene (fue algo así)

    Bañero: yo creo que te gustaría conocer el mar de noche.

    Yo: puede ser (como si nunca hubiera ido a coger a la playa de noche jeje)

    Bañero: bueno nena, mira a las 20,30 ya no queda nadie, podes entrar por la entrada publica, y me venís a buscar y te lo muestro, ¿te va?

    Yo: no nene, ni en pedo, estoy con mi amiga (después me di cuenta que sola me regale, porque ni tendría que haber nombrado a mi amiga, si no hubiera querido le tendría que haber dicho que no).

    Bañero: ah, la excusa es tu amiga, no es que no quieras.

    Me quede callada como una boluda sin saber que contestar (a veces sé que soy muy boluda)

    Bañero: no importa, yo voy a estar acá esperándote.

    Llegamos a la casa de mi amiga, eran las 20, 30 hs, y pensaba que estaba con ella, sus viejos, sus hermanos, como una boluda, mientras me podían estar re cogiendo y en un lugar y con alguien que nunca lo hice, y sin quererme regalar del todo, empecé a pensar en mis planes mágicos, porque ya estaba decidida a que me cogiera en esas casillas de los bañeros.

    Ah, mi amiga con los viejos ya el martes a la mañana se volvían, por lo que les dije que yo el lunes a la noche me volvía a Carilo.

    El lunes vamos a la playa, acompaño a mi amiga hasta la orilla, no lo veo al bañero (¡me quería morir!)

    A la tercera vez que la acompaño, aparece el bañero y me dice:

    Bañero: te estuve esperando, pensé que eras distintas, pero sos como todas, ninguna se anima.

    Yo: yo me animo hacer todo lo que quiero nene, aparte te dije que no iba a venir.

    Bañero: ¿cuando te volves?

    Yo: hoy a la noche

    Bañero: bueno, como te dije siempre consigo lo que quiero hoy también te voy a esperar.

    Justo sale mi amiga del mar y nos vamos a la carpa. Al rato a la casa y tipo 20,15 hs, me voy.

    Obvio, es como si la camioneta de mi vieja, me llevara sola al balneario, la verdad es que ¡no sabía qué hacer!, me agarró esa adrenalina putezca que no me deja pensar, y me digo a mi misma “Caro, no seas forra, de ultima si no hay onda te vas, violar, no te va a violar”

    Estaciono la camioneta, empiezo a caminar por ese pasillo, donde entra el público en general, llego a la playa, y estaba ahí el, debajo de la casilla, me ve, me saluda (me dije cagaste Caro, ya no te podes volver), aunque no lo crean estaba re nerviosa, caliente, ansiosa ante lo desconocido, sin saber cómo iba a ser la cosa.

    Llego a la casilla, y el bañero me dice: “antes de salir a caminar, ¿queres subir y tomamos algo?”

    Yo ya sabía que el tomar algo era “cogerme” pero ya estaba jugada, le dije que si.

    Entramos en la casilla, y nada, antes de darme algo para tomar, me agarra con mucha dulzura la cara y me da un beso suave, se lo respondo, hasta que nos metimos la lengua ¡hasta en la garganta!

    Me alza, me dejo, me cuelgo de su cuello, el me sostiene poniendo sus manos en mi cola (yo estaba con una mini), hasta que me las empieza a poner debajo de la bombachita, se dio cuenta que estaba re mojada ¡y caliente!, me calienta que me cojan en lugares así y más un tipo como este que estaba re fuerte, obvio estábamos sin luz para que nadie se diera cuenta, solo la luz de la luna que iluminaba ¡bastante!

    Bueno la cosa, es que me tuvo así un rato, hasta que como siempre mis gemidos, mis movimientos, empezaron hablar ¡por mi!

    Me baja, me hace sentar en una silla que tiene, me saca la pollerita, la bombachita, yo me saco la blusa, y me empieza de a poco a besar la conchita, el Hijo De Puta, sabia como hacerlo, me estaba haciéndolo desear, porque me la besaba, yo re caliente, pero no me metía un dedo ni la lengua, hasta que me empieza a meter los dedos la lengua, yo con mis piernas sobre sus hombros, ya nada me importaba.

    Hasta que en un momento le digo esa palabra mágica que a ustedes les encanta: “cógeme forro, cógeme”, se saca el traje de baño, se sienta en la silla, y me dice: “veni nena” pero cuando veo esa hermosa pija, no pude dejar de chupársela, y de a poco como me gusta a mi se la empecé a chupar, hasta que me la metí toda en la boca y el me empujaba la cabeza para metérmela más en la boca.

    Hasta que me senté arriba de el, y me clave esa pija en la concha, empecé a saltar sobre esa pija, el también me la ponía lo mejor que podía, hasta que terminamos ¡los dos!

    Se saca el forro, se la empiezo a chupar de nuevo hasta dejársela bien limpita, pero se la seguí chupando porque veía que se le iba a parar ¡de nuevo! Y así fue, se le paro ¡de nuevo!

    Se levanta, me dice que me quede parada, apoyándome sobre la silla, sin preguntarle para que, le hice caso, me empieza a chupar, besar la cola, la concha todo junto, me prueba, me mete un dedo, humedecido con mis jugos en la cola, no solo no le digo nada, sino que empiezo a gemir de nuevo, me lo sigue metiendo todo y me empieza a meter ¡otro!

    Como siempre yo ya estaba re caliente, le digo: “segui forro, me estas poniendo loca”, y me dice: “te gusta esto putita” (me pone loca que en esos momentos me digan putita), le digo; “siii, soy tu puta, haceme ¡lo que quieras!”

    Y así de parada siento que saca los dedos y de a poco me mete la pija, de a poco, porque ¡me dolía!, pero no me importaba, me dejé igual, hasta que me la mete toda, creo que mis gritos se oyeron en toda la costa, me empieza a bombear, ya no me podía sostener de pie, me agarra la cintura, mientras me sigue cogiendo hasta que estallo en un orgasmo y después ¡acabó el!

    Ya estaba, me había sacado la calentura, fui solo a que me cogiera, le digo me voy, me dice: “¿no queres ir a tomar algo?” le digo que no, que yo también consigo lo que quiero. Se cago de risa, me dice: “putita hermosa”, nos besamos, me fui.

    Una cosa re loca, una fantasía que se me ocurrió en el momento, pero como saben nunca me quedo con las ganas de nada.