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  • Tino, mi perverso vecino, me rompe el culo en su casa

    Tino, mi perverso vecino, me rompe el culo en su casa

    Cada vez que se acercaba el sábado, me iba poniendo más nervioso. Sabía que tenía que acudir a la casa de mi perverso y chantajista vecino, Tino. Estaba completamente seguro de que iba a volverme a dar por el culo, y la verdad es que aparte de no gustarme nada de nada mi perverso vecino, me asustaba que volviera a romperme el culo con aquel monstruoso consolador que tenía y me había ensartado la otra vez, cuando acudí a los trasteros. Además, temía que quisiera volverme a amarrar y me volviera a sacar fotos y gravarme en vídeo, no las tenía todas conmigo y desconfiaba de sus intenciones, lo del chantaje me tenía demasiado preocupado. Lo único bueno que le veía, era la larga polla y sus enormes pelotas, eso sí me gustaba y me hacía palpitar el culo. Pero su manera de mirarme y el pedazo de barrigón que tenía, no me gustaba nada.

    Los días fueron pasando y el sábado llegó, por lo que nervioso y excitado, a las 11 de la mañana, acudí a la cita. Con los nervios que tenía, antes de que dieran las 11 de la mañana, ya estaba saliendo de mi casa, antes había mirado a ver si veía a Luis, mi vecino, pero en su casa no había nadie, y no se veía movimiento alguno, por lo que antes de que dieran las 11 de la mañana, ya estaba saliendo de mi casa para acudir a la de Tino.

    Cuando llegué a la planta donde vivía él, toqué el timbre, esperando que no tardara en abrir, no me gustaba que me vieran los demás vecinos. Ya estaba muerto de nervios, cuando escuché como alguien subía en el ascensor. Si ya estaba nervioso, escuchar como el ascensor se aproximaba a la planta donde estaba, me ponía aún más alterado. Estaba a punto de marchar escaleras abajo, cuando de pronto se abrió la puerta del piso, haciendo aparición en el umbral de la puerta vestido tan solo con una bata, el perverso de mi vecino, Tino.

    Dios, en aquellos momentos las piernas me temblaban, me recorría un sudor frío por la espalda y la cara se me empezaba a enrojecer. No era capaz de abrir la boca, me quedé mirando aquella silueta que me había abierto la puerta, quedándose contemplándome con una cara de lujuria y perversión, que me hizo estremecer.

    Noté como las piernas me temblaban, y el vecino me miraba esbozando una sonrisa en su cara.

    Bueno bueno, pero si es mi vecinito. Menos mal que esta vez no me has fallado, me decía dejando que su bata se abriera mostrándome la enorme pija que le colgaba.

    Dios que hijo de puta, el muy cabrón solo llevaba puesta aquella ridícula bata, y por encima había dejado que se abriera, mostrándose la larga polla que tenía. Se le veía enorme, y eso que se veía flácida. Yo no podía quitar la vista de aquella verga, ¡ufff! Aquella visión me estaba empezando a excitar, notaba como mi polla se empezaba a empalmar, estremeciéndoseme el culito, quedando allí en el umbral de la puerta mirando medio hipnotizado, la figura de mi perverso vecino.

    Pasa me dijo, apartándose a un costado para que pudiera pasar.

    Yo como hipnotizado empecé a moverme para entrar, y justo al llegar a su altura, el muy cabrón mientras cerraba la puerta, llevaba su mano a mi entrepierna, agarrándome la polla y genitales.

    Así me gusta putita, que seas obediente y no me falles cuando tenemos una cita, me decía mientras me agarraba el paquete y me empezaba a sobar.

    Yo por instinto al sentir su mano en mi entrepierna, me giré quedando pegado a la pared del pasillo, justo delante de él, sin poder hacer nada, solo pude llevar mis manos a la suya y soltar un pequeño gritito al notar como me agarraba por mis partes, empezando a acariciarme.

    Eres muy escurridizo, estuviste tratando de evitarme para no coincidir conmigo, eh putita… Pero bueno, veo que hoy sí has sido de palabra.

    Vamos a ver cómo te portas hoy me decía, sujetándome una de mis manos mientras me sobaba el paquete, acercando su boca a la mía, empezándome a pasar su larguísima lengua por mis labios.

    Anda abre esa boquita y deja que te meta la lengua que quiero probarte, me decía pegando su boca a la mía.

    Con algo de asco fui abriendo ligeramente la boca, hasta que él, introdujo por completo su lengua en mi cavidad bucal, empezando a saborearme toda ella. Chupaba mi lengua y mordía mis labios, sin dejar de manosearme la polla y genitales, que ya empezaban a estar más que excitados.

    Después de unos minutos donde me estuvo comiendo la boca y manoseando el paquete allí en la entrada de su casa, cuando ya me tenía hinchados y enrojecidos los labios de tanto morderlos y chuparlos con su boca, llevó su otra mano a los cachetes de mi culo, diciéndome lo mucho que le gustaba mi culito y lo sexi que le parecía.

    Ay maricón como me gusta este culito, me decía estrujando los cachetes de mi culo, me gusta cómo lo mueves y lo sexi que se te ve.

    Anda vamos para el comedor, que quiero verte desnudito, quiero ver este sexi culito tan rico que tienes, me decía poniéndose detrás mía, sin dejar de sobarme con sus manos.

    Pegado a mí, me fue guiando por el pasillo, hasta llevarme al comedor, donde además de un televisor, tenía una mesa de comedor redonda, donde tenía abierto un periódico y revistas, así como otros objetos que no pude saber que eran. Al parecer cuando llamé al timbre, se encontraba allí sentado, leyendo el diario, esperando mi llegada.

    Nada más llegar a la altura de la mesa, se paró, y sin despegarse de mi culito, abrazándome por la espalda, seguía acariciándome y restregándose a mí. Empezó a aflojarme el cinturón del pantalón, mientras me lamía y mordisqueaba mi oreja susurrándome al oído, las ganas que me tenía.

    ¡Ay maricón que ganas tengo de tener tu culito!

    Quiero ensartarte de nuevo y entrar en ti, dejándote preñado con mi lechita, me susurraba terminando de aflojarme el cinturón.

    Empezó a desabotonarme el pantalón sin dejar de manosearme y lamerme la oreja, hasta que una vez desabotonado, empezó a subirme la camiseta que llevaba puesta, y nada más tirar de ella para subírmela, el pantalón empezó a caerme a los tobillos.

    Me hizo levantar los brazos para sacar la camiseta, la cual una vez me la hubo sacado, la tiró al suelo, empezando a pasar sus manos por mi pecho y abdomen, acariciándome a la vez que pellizcaba mis excitados y duros pezones, mientras me susurraba lo bueno y sexi que estaba.

    ¡Ay maricón que bueno estás! Me decía acariciándome el pecho y abdomen con sus manos. Y este culito tan rico y sexi que tienes, que me vuelve loco, me decía pegándome a él, mientras me acariciaba con sus manos.

    Yo a aquellas alturas ya estaba más excitado y caliente que una yegua en celo, tenía la polla dura he hinchada a más no poder. El culito me ardía al igual que las orejas, y los pezones los tenía tiesos he hinchados, de tanto manoseo que me estaba dando, el muy cabrón de mi vecino.

    Empezó a bajarme el slip, dejando mi culito y genitales al aire, pegando un respingo mi polla, quedando esta pegada a mi pubis mirando al techo, al bajarme por completo el slip.

    Así maricón, así te quiero tener siempre delante mía, me susurraba restregando ahora su polla por el canal de mi culito.

    Notaba su larga verga y enormes pelotas restregándose por la raja de mi culo, y como este me pegaba a su entrepierna, sujetándome por mis genitales, los cuales acariciaba a la vez que se restregaba a mí.

    Notaba el calor en mi culito que me llegaba de su entrepierna, como se iba restregando por él, el contacto de su bata que tenía medio abierta, al rozar mi cuerpo cuando se restregaba, y las caricias de sus manos recorrer mi abdomen, pecho y genitales.

    Ya estás caliente, eh maricón… Me decía sin dejar de restregarme su paquete por mi culito mientras me acariciaba con sus manos.

    Mira lo empalmado que estás, me decía agarrándome la polla a la vez que me la iba descapullando, mientras se restregaba a mi culito.

    Dios, yo estaba que echaba humo por las orejas, el cuerpo me ardía en llamas. Aquella mano acariciándome la polla mientras me la iba descapullando, su otra mano retorciendo mis pezones, me hacían que me inclinara pegándose mi culito a su entrepierna, haciendo que notara su órgano sexual pegado a mi culo, notando el calor que desprendía su polla y pelotas.

    Como me gustas, maricón, mmm, que calentito estás, me decía mordisqueándome el cuello y hombro mientras me mantenía pegado a él acariciándome y restregando su paquete por mi ardiente y caliente culito.

    Si continuaba el cabrón con aquello, no tardaría mucho en hacerme correr. El muy hijo puta, tenía mi cuerpo en ebullición, y si seguía con aquello, me llevaría al clímax haciéndome explotar en un orgasmo.

    El cabrón de mi vecino, veía cómo me retorcía de gusto y como me hacía ronronear con aquellas caricias. Sabía que ya me tenía a punto de caramelo, sabía que estando como estaba, le iba a entregar mi culito y dejarle poseerme y hacer lo que quisiera.

    Anda maricón, quítate los zapatos y termina de quitarte el pantalón, me dijo separándose de mí a la vez que apretaba con sus manos los cachetes de mi ardiente culito, mientras él se sacaba la bata, quedando en pelotas al igual que me había dejado a mí.

    Me agaché para sacar los zapatos y terminar de sacarme el pantalón y slip, y mientras estaba así inclinado, me pegó unas palmadas en el culo, diciéndome lo sexi y bonito que se me veía.

    ¡Ay maricón que caliente me pones! Con lo sexi y bonito que se te ve este culito, me decía dándome unas palmadas en él.

    Anda maricón, ven para aquí, me decía sujetándome por mis estrechitas caderas, llevándome hacia la mesa para que apoyara las manos sobre ella.

    Me hizo poner las manos y parte del pecho sobre la mesa, dejándome inclinado listo para ser enculado. Me hizo luego abrir las piernas, quedando mi rosadito y caliente agujerito, totalmente expuesto a él. Se agachó a la vez que me abría más de piernas y separaba los cachetes de mi culito. Noté como acercaba su boca a mi ojete, empezando a pasar la punta de su larga lengua, por la entrada a mi agujerito, haciéndome dar un suspiro a la vez que me estremecía.

    ¡Ohhh ooohhh! Suspiré a la vez que me estremecía soltando un ligero gemido, al notar como la punta de su larga lengua recorría el contorno de mi caliente agujerito.

    Te gusta, ¿eh? Decía pasando la punta de su lengua por el contorno de mi caliente y rosadito agujerito.

    Este culito tan sexi que tienes me vuelve loco, decía mordiendo ahora los cachetes, haciendo que gimiera de nuevo al sentir como mordía mi culito.

    Siguió hurgando con su lengua en mi agujerito, mientras abría mis cachetes con sus manos. Me gusta lo limpito y lampiño que tienes el culito, no tienes ni un solo pelito y veo que te has lavado bien, me gusta el olor que desprendes, maricón, eres toda una nenita, me decía sin dejar de mordisquear los cachetes de mi ardiente culito y como hurgaba con su lengua en mi esfínter.

    Después de un buen rato lamiendo mi caliente y desesperado culito, empezó a presionar con un dedo en mi rosadita flor, haciendo que esta se fuese abriendo, dejando paso a aquel dedo que presionaba. Metió el dedo por completo en mi ardiente culito, haciendo que mi esfínter se dilatase, mientras yo daba un gemido al notar como entraba su dedo en mi culo.

    ¡Ohhh! ¡ooohhh! Gemí al notar como su dedo abría mi esfínter introduciéndose en el interior de mi culo.

    Tranquilo maricón, tranquilo, relájate y disfruta que tan solo es mi dedo. Vamos a preparar tu agujerito para que puedas recibir esta tranca que te va a hacer disfrutar, ya verás cómo luego chillas como toda una nenita y te hago gozar con ella dentro de este lindo y sexi culito que tienes, decía doblando su dedo en mi interior, haciendo que mi agujerito se fuese dilatando y se abriera más.

    Después de meter y sacar su dedo presionando el interior de las paredes de mi culo, varias veces, empezó a meter un segundo dedo, haciendo que el agujero de mi culo se expandiera y abriera más.

    Yo gemía cada vez más, notando como ahora sus 2 dedos iban abriendo y dilatando mi caliente y cada vez más desesperado culito.

    Así maricón, así, abre bien las piernas y deja que dilate con mis dedos bien tu agujerito, y pueda hacerte luego mi nenita.

    Después de abrirme bien el culo con sus dedos, me hizo incorporar dándome la vuelta y quedarme frente a él. Puso sus manos sobre mis hombros empujándome para que me agachara y metiera su larga y gorda tranca en mi boca, empezando a chupar y se la dejara lubricada con mis babas y saliva.

    Anda maricón, abre esa boquita y chúpala y mámala bien, que luego vamos a metértela para dejarte bien preñado esta barriguita.

    Agarrando aquella verga que ya empezaba a estar dura y tiesa, con mis manos, abrí la boca empezando a engullirla como si de un helado se tratara.

    ¡Ohhh maricón! Así, así, ¡ooohhh que boquita! Gritaba mi vecino, enredando sus dedos en mi pelo, mientras impulsaba su pelvis introduciendo su polla en mi boca.

    Asiiií, maricón, abre bien la boquita y trágala decía bombeando su pelvis mientras yo tragaba todo lo que podía aquel rabo.

    Los enormes cojones de mi vecino, cada vez que me introducía la larga y gorda polla en la boca, pegaban en mi barbilla, Como si fuera el badajo de una campana. Pegaban una y otra vez, introduciéndose aquella polla en lo más profundo de mi boca.

    Dios, ya no podía más, cada vez que aquella polla llegaba a lo más profundo de mi boca, me abría en arcadas, soltando babas y bilis por la comisura de mis labios, dejando empapada aquella larga y gorda polla. La saliva y babas caían por los enormes cojones del de mi vecino, dejándolos empapados por completo.

    Sujetándome por los brazos me incorporó, haciendo que apoyara mi culo en el borde de la mesa. Me hizo abrir de piernas a la vez que se agachaba, agarraba mi polla que estaba tiesa y dura mirando para el techo, y mientras me decía lo caliente y excitado que estaba, metía mi polla en su boca, engulléndola hasta los mismísimos cojones.

    ¡Ohhh! ¡ooohhh! Gemí sujetándome con mis manos en su cabeza, viendo como el de mi vecino, se tragaba toda mi polla.

    Dios, que boca tenía el hijo de puta, se había engullido mi rabo por completo y sacaba la lengua lamiendo mis bolas.

    Te gusta ¿eh putita? Me decía sacando mi polla de su boca mientras la sujetaba con su mano y me ordenaba que me abriera bien de piernas. Llevó su boca mientras me hacía abrir bien de piernas, a mis pelotas, empezando a chuparlas. Las mamaba metiéndolas en la boca, luego pasaba su lengua por mi perineo, llegando a mi caliente agujerito, haciéndome soltar pequeños gemidos mientras me sujetaba a su cabeza y me abría todo lo que podía de piernas.

    Viendo que ya me tenía más que listo y a punto de explotar, me dio la vuelta poniéndome recostado con mi pecho sobre la mesa del comedor, como me había puesto al principio, echó la mano a uno de los objetos que había sobre la mesa, empezando a untarme con su mano el contenido que tenía aquel objeto que parecía un tarrito.

    Noté como resbalaba su mano por mi agujerito, introduciéndose primero un dedo, para luego hacerlo un segundo dedo, untándome de aquel lubricante, dejando mi culito bien abierto y listo para ser sodomizado.

    Así maricón, así, decía mi vecino, abriéndome de piernas, mientras colocaba la cabeza de su garrote en la entrada de mi agujerito. Una vez puso la punta de aquel nabo que me iba introducir, sujetándome por las caderas, presionó un poco haciendo que mi esfínter comenzase a abrirse, y dándome una fuerte estocada, enterró toda su virilidad en mis entrañas.

    ¡Ohhh! ¡ooohhh ohhh! Grité notando como mi culito se abría dejando paso a aquella larga y gorda verga quedando enterrada hasta los mismísimos cojones en mi interior.

    Ya maricón, ya está, ya la tienes toda dentro, putita, me decía sujetándome por la cintura a la vez que tiraba de ella, haciendo que su verga quedase bien ensartada en mi culito.

    ¡Ohhh que gusto! ¡ohhh que gusto! ¡ooohhh que gusto! Gritaba empezando a bombear su pelvis, sacando y metiendo su polla en mis entrañas.

    ¡Ay maricón que culito mas rico tienes! Me gusta lo estrechito y calentito que tienes el agujerito, cabrón, me decía taladrándome el culo una y otra vez.

    Yo gemía sin parar, allí recostado sobre la mesa, con las piernas abiertas y el culo ensartado por la verga de mi y perverso vecino, mientras este me sodomizaba, haciéndome por segunda vez suyo.

    Así mi nena, así, goza de tu macho que te va a preñar esta barriguita, y te voy a hacer mi hembrita. Quiero que seas mi nenita y me entregues tu culito siempre que te lo pida, vas a ser mi amorcito, me decía dándome por el culo una y otra vez.

    ¡Ohhh mi nena que gusto! ¡ohhh que gusto! Como me gusta tu culo estrechito y tan sexi, cabron, me decía sin dejar de culearme.

    Yo estaba que no podía más, notaba como su verga entraba una y otra vez rozando mi próstata cada vez que su polla me sodomizaba, haciéndome gemir y que mi pene no dejara de gotear, derramando gotas de semen. Tanto era el gusto que estaba sintiendo, que sabía que mi corrida era eminente.

    Y así fue, empecé a notar como una corriente que subía por mis cojones, me hacía llegar al orgasmo, empezando a eyacular sobre el suelo del comedor donde me tenía abierto de piernas dándome por el culo.

    ¡Ohhh! Me corro, me corro, ¡ohhh! ¡ooohhh! Gritaba largando varios trallazos de leche sobre el suelo, mientras mi y perverso vecino me seguía dando por el culo.

    Así mi nenita, así, córrete, córrete y goza del orgasmo que tu macho te ha hecho tener.

    ¡Ohhh que gusto! ¡ohhh que gusto! ¡ooohhh que gusto! Gritaba el cabrón de mi vecino, follándome cada vez más rápido y profundo.

    Los jadeos y respiración eran cada vez más sonoros. Cada vez que me ensartaba la polla en el culo, levantaba mis pies del suelo, quedándome apoyado sobre la mesa, pudiéndose escuchar el golpeteo de su pelvis contra mi culito, cada vez que su polla se introducía en mí.

    Plof, plof plof. Se escuchaba cada vez que sus cojones y pelvis, golpeaban la entrada de mi agujero.

    ¡Ohhh maricón que gusto! ¡ohhh que gusto! ¡ooohhh que gusto! ¡ya, ya me corro! Ya Me corro, gritaba el de mi vecino, empezando a eyacular, llenándome el culo con su esperma, dejándome preñado con su leche.

    Soltó 4 o 5 trallazos en lo más profundo de mi culito, notando yo como su verga palpitaba e iba escupiendo el semen en mi culo.

    ¡Ay maricón que gusto! ¡ay que gusto me has dado! Decía acariciándome la espalda mientras iba recuperando la respiración.

    Ya maricón, ya te he preñado esta barriguita, me decía dejándome levantar mientras me abrazaba por la espalda a él.

    Justo en esos momentos que nos estábamos recuperando, sonó el timbre de la puerta.

    Vaya que oportuno, menos mal que fue cuando ya habíamos terminado de follar, soltó mi vecino, poniéndose la bata para ir abrir la puerta.

    Quédate así como estás, y espera aquí, me dijo yendo a abrir la puerta.

    Podéis escribirme a:

    [email protected]

     

  • Lujuria en la biblioteca

    Lujuria en la biblioteca

    Siempre me ha tocado ser la empollona de clase, nunca he sido la típica chica que va seduciendo a todos, más bien al contrario. Actualmente me encuentro en 4 de carrera y con todos los que han ido repitiendo curso resulta que soy la única chica de mi clase.  En este semestre comencé a hacer los trabajos con uno de los chicos, Adrián, al principio no lo conocía, pero poco a poco nos hemos ido acercando. La universidad ofrece unas salas de estudio que tú puedes reservar, son pequeñas, una mesa, sillas y ya. Normalmente reservamos una de estas para hacer los trabajos.

    Bueno pues el tiempo fue pasando y cada vez nos acercábamos más, él tiene novia. Yo me comencé a sentir atraída por él, buscaba su compañía y momentos a solas, llegaba a mi casa y me tocaba pensando en él… Llegó un momento que yo también lo notaba más cercano a mi, como si quisiera ser más que un amigo, en clase se empezó a sentar a mi lado, me acariciaba la pierna o pellizcaba el brazo, siempre buscando mi contacto. Yo siempre lo recibía y le seguía el juego.

    Un día estábamos en una de las salas de estudio y empezamos a vacilar, que si me ponía la mano en el muslo, si yo le cogía la mano y le acariciaba… Entre el vacilón su mano llegó a mi teta, primero me sorprendí, pero lo dejé, la sensación me gustaba. Yo bajé poco a poco mi mano hasta su entrepierna y comencé a acariciarle por encima de pantalón mientras él seguía sobándome las tetas.

    Le saqué la polla y comencé a pajearle, él bajó una de sus manos hasta mis pantalones, me bajó la cremallera y se encontró con mi coño húmedo, un dedo, dos, tres, me penetraron poco a poco. No podía, llevaba mucho tiempo tocándome sola imaginándome algo así… Lo besé, intensamente, sin parar de jugar con su polla. Subió sus manos y me quitó la camisa y sus labios pasaron a succionar mis pezones…

    -Quiero más, más… -conseguí decir entre gemidos

    Mi excitación no me permitía seguir jugueteando con su miembro, no podía controlarme. Le quité la camisa y observé su torso, me terminó de desvestir y me sentó sobre la mesa. Me abrió las piernas, se acercó y de una sola embestida me penetró entera…

    Él: Esto es lo que tanto deseabas?

    – O si… Mmmmm soy toda tuya

    Comenzó a bombear con fuertes estocadas, me volvió loca no era capaz de controlar mi propio cuerpo, enseguida me vine… Un orgasmo que se oyó en toda la biblioteca. Estaba exhausta de tanta tensión contenida, sacó su polla de mi interior y se corrió encima de mí…

    Lo miré y sonreí llevaba mucho tiempo imaginando algo así.

  • El deseo de su mujer

    El deseo de su mujer

    Juan y Karla. Un matrimonio entrando en los 30’s.

    A Juan siempre le gusto beber después del trabajo, con algunos amigos y… ¿Por qué no? Alguna compañía femenina, acompañando aquel brindis.

    Karla. Ama de casa; aun sin un hijo al cual cuidar.

    Su hermosa figura hacia que tuviera más de una invitación para darle cavidad a la acción corporal.

    Mujer que solo podía conformarse con las pocas caricias y besos en aquel cuerpo delgado, pero bien formado. La que aún no sabía lo que era un orgasmo; conformándose con ser penetrada por su marido; el cual no demoraba más de 5 minutos en terminar.

    Parecía que el romanticismo se había terminado para la hermosa Karla.

    El único consuelo en esos momentos de calor eran dos dedos y su mano acariciando esos redondos pechos, jalando sus pezones de color rosados.

    Sus propias caricias deleitaban aquellas piernas largas y bien torneadas; a pesar de no darse el lujo de tener ejercicio.

    -Hola Karla. ¿Te parece si nos reunimos para comer en mi casa mañana?

    Exclamaba la voz de su querida amiga y confidente Laura.

    A diferencia de Karla, Laura poseía unos voluptuosos senos; pero de igual exquisitez que su gran amiga de la infancia.

    Laura. Esposa de Ricardo. Un hombre responsable, pero a la vez criticado por sus grandes aventuras e infidelidades. Por otro lado, su mujer era objeto de burlas en cuanto al soporte de las muchas mujeres con las que Ricardo se relacionaba.

    -Hola. Ricardo. Laura me pidió que viniera para comer juntos.

    Esa voz tan serena que Karla poseía hizo que aquel hombre en la puerta le sonriera.

    Juntos los tres, se pusieron al tanto de lo que pasaba en sus vidas. De cómo Karla soportaba el vicio de Juan. Al igual que la pareja se entre quejaba de lo que la gente murmuraba. Hasta que…

    -Karla tenemos una propuesta para ofrecerte. Dijo Laura.

    Karla no podía dar crédito a lo que su amiga le pedía.

    Un trio??

    No soy una de esas mujeres que salen corriendo para estar en los brazos de otro hombre y mucho menos con el marido de mi gran amiga.

    Pero… Laura.

    El recuerdo de las dos amigas encerradas en aquel salón de clases donde por una apuesta con otras dos amigas, estas dos tenían que besarse delante de las chicas que habían ganado.

    Pero quien realmente gano??

    La sensación de la calidez de los labios de Laura; aun sus lenguas revolcándose dentro de las bocas.

    Las manos de ella en sus pechos en crecimiento, de la otra mano acariciándole los muslos por debajo de la falda.

    Tema del que jugaron jamás volver a tocar. Pero ¿Ahora?

    Laura… Laura. Se repetía una y otra vez al momento que se hallaba acariciándose, mordiendo su labio inferior.

    Esa noche su marido llego como siempre. Borracho. Pero esa vez hicieron el amor como nunca. La cosa es que en cada beso, acaricia que Juan le daba a su mujer.

    Esta cerraba los ojos e imaginaba que era su amiga la que le besaba.

    Esa noche Karla tuvo un orgasmo por ver a su confidente enredada entre sus piernas.

    Solo bastaron cinco minutos de dejarse llevar para que esa miseria de amor por parte de su vicioso e irresponsable cónyuge fuera suficiente para que Karla sintiera un deseo por su gran amiga.

    Laura… Decía al momento que Juan se volvía a vestir sin importarle si su mujer había quedado satisfecha.

    Esa noche. Karla soñó entregándose al placer con su querida amiga. Sueño tan candente que ella despertó con un gran calor que invadía su entrepierna.

    Toc. Toc, toc!! Ya voy!! Respondía Laura desde adentro.

    -Karla!! ¿Qué haces aquí, pensaste en la propuesta? ¿Te pasa algo, te hizo algo el idiota de Juan?

    -No. No es eso. ¿Me dejas pasar?

    -Claro. Pasa. ¿Te ofrezco un té para que te relajes un poco? Te veo muy nerviosa.

    -No es eso amiga. Solo necesito…

    En eso Karla se acercó a su amiga. Tomándola de la cintura con cierta brusquedad como cuando Juan la tomaba.

    Laura no sabía qué hacer y mucho menos que decir.

    Pronto se dio el encuentro de sus bocas. Comenzando los besos despacio, para luego tornarse en un beso tan apasionado, que a cualquiera dejaría sin aliento.

    Su respiración se volvía agitada, sus lenguas hurgaban por los rincones, sus manos masajeaban con cierta desesperación el cuerpo de cada una.

    Esta vez Karla inicio las caricias más atrevidas debajo de la falda de Laura. Entre apretando aquellas carnes blancas, esos muslos firmes. Su dedo se rozaba con maestría por encima de su braga, haciendo que la otra comenzara a humedecer la prenda.

    La boca de Karla se posaba sobre el cuello de su amiga, recorriéndola hasta los hombros.

    Las manos de Laura sobaban los senos de Karla. Pronto las dos ardientes mujeres se despojarían de sus ropas. Sin importar los quehaceres, o que Ricardo entrara a la casa; ya que ellas se encontraban en la sala.

    Karla. Llena de deseo poseía a su amiga con frenesí.

    Se amamantaba de los pechos de la mujer, como bebe hambriento.

    Sus dedos hurgaban su intimidad, su clítoris.

    Que placer sentía esa mujer tan descuidada de placer.

    Su boca bajaba por el abdomen de la amiga, para posarse en su vulva.

    Vulva que escurría literalmente a cada lamida de clítoris que su amiga le daba.

    El aroma a sexo por esas dos hembras en celo era tan denso que hubiera podido embriagar a cualquiera que estuviese presente.

    Laura aullaba como cual gata en celo, por el placer que recibía.

    Como pudo. Hizo que entre Karla y ella hiciera un 69 bastante húmedo. Jugos y saliva salían por la intimidad de cada quien.

    De la nada. Karla sintió una penetración; pero como estaba tan extasiada bebiendo los jugos de Laura, hizo caso omiso.

    Después de un tiempo. Karla escuchaba a Laura como dando besos al aire.

    -Ricardo!! Perdón!! No sé qué decir!! Decía la amiga de su esposa tratando de tapar su cuerpo.

    -Vamos. No te preocupes. Discúlpame por haberte penetrado, pero ustedes dos son hermosas y me excitó lo que vi hace rato que llegue.

    Laura. Volvió a besar a su amiga, prendiendo de nueva cuenta el deseo.

    Ahora Laura estaba empotrada en el sillón, haciéndole un oral a su amiga y el feliz marido atendía a su mujer por atrás.

    Aquel hombre pidió permiso para poseer a la amiga de su mujer.

    Una vez aceptado. Él se dispuso a gozar de la mujer de Juan.

    Karla trataba de besar a su amiga, como a su marido, posando sus manos en el casi perfecto abdomen de él.

    Los espasmos de la mujer a causa de los múltiples orgasmos que aquel matrimonio le propinaba, hacían que se volviera una máquina de jugos vaginales; los cuales los amigos bebían con gusto.

    Después de tres orgasmos seguidos provocados, tanto por la lengua de la amiga, como el gran miembro de su marido. Hizo que Laura estuviera exhausta.

    Karla parecía una máquina de lujuria.

    Por lo que no perdonaba a la cansada amiga.

    El marido de la anfitriona, gozaba a la amiga con bastante ímpetu.

    Karla quiso chuparle el miembro a aquel hombre y al mismo tiempo hacer chocar su clítoris contra el de su amiga.

    Luego de gemidos hechos unitono. Karla probó por vez primera la leche de un hombre. Laura quedo satisfecha y Ricardo quedo fascinado por haber compartido con su mujer a una buena amiga.

    Luego de un tiempo Karla se separó de Juan, para irse a vivir a casa de sus más íntimos amigos.

    Ricardo estaba feliz de que su amada esposa tuviera una pareja aparte de él.

    Laura. Aunque seguía compartiendo las aventuras con su marido; pudo meter a su gran amiga a la acción de ambos.

  • Maduro follando zorra mayor

    Maduro follando zorra mayor

    Siendo muy joven e incluso bastante tímido, me han gustado las mujeres bastante mayores. Vecinas del barrio, madres de amigos, conocidas de la familia, mi tía, etc.

    Aun siendo muy tímido para hablar con ellas, no me cortaba al mirarlas, buscando siempre que se dieran cuenta de que el jovenzuelo del barrio, hijo de una mujer muy querida con un negocio pequeño por el que todas pasaban, se ponía cachondo con cada una de ellas. Lógicamente les gustaba a algunas y a otras no tanto pero a mí me daba igual. En eso no me cortaba y alguna de ellas tampoco pues se giraban y me sonreían a lo que yo reaccionaba más cachondo si cabe.

    Siempre he sido muy loco en ese sentido. Me ponían y no lo podía ni quería disimularlo, me gustaba pajearme con ellas y a la mínima oportunidad atacar a la que se pusiese a tiro. Ya siendo un veinteañero golfo al que le gustaba la noche y el alcohol y demás me desinhibía bastante empecé la caza. Me despedía de mis amigos diciendo que me iba para casa a eso de las 12 de la noche y me iba solo a un ambiente de gente más mayor dispuesto a follar con mujeres maduras y el primer día ya acabé en casa de una mujer desconocida que se aprovechó de mi juventud e inexperiencia pero de una incansable polla.

    Gozando aprendiendo a la vez todos los fines de semana follaba con alguna zorra cincuentona desconocida con lo que aprendía a tratarlas y follarlas y a la vez mi timidez desaparecía. Entre ellas corrieron la voz de veinteañero incansable y yo encantado. Algún marido cornudo vino a por mí pero me daba igual me sabía defender.

    Ahora, bien enseñado por buenas zorras maduras, podía empezar a atacar a alguna de las mías, con las que tantas pajas me había hecho siempre. Sólo necesito decidir a cual, cómo y cuándo. Entonces al salir de ese garito oí una risa y una voz conocidas. Siiii!! Biieenn… ahí estaban Mari Carmen, con dos amigas suyas que yo no conocía o sí… buuff!! Me las he follado a las dos. Siempre andan por aquí.

    Quería esconderme cuando una voz sensual dijo mi nombre en alto. Dándome la vuelta y haciéndome el sorprendido exclamé:

    -Mari Carmen!! Hola bellezón le dije mientras mis manos la rodearon atrayendo su cuerpazo hacía mí polla ya dura. No me pude resistir y ella no se echó para atrás, es más se frotó contra ella diciéndome:

    – Que bien estás nene!!

    – No tan bien como tu Mari Carmen!!

    – Os conocéis? Jijii Preguntaron sus amigas pensando que me la había follado como a ellas.

    – No tan bien como querría, les dije.

    – No sabes lo que te pierdes Mari Carmen le dijeron sonriendo las dos.

    – Es muy cortado por eso no nos conocemos bien. Verdad mi niño, dijo mientras su mano acariciaba mi bulto al separarme de ella…

    – Buufff!! Mari Carmen bellezon! Dónde vamos? Quiero hacerte mía.

    – Entonces apareció su marido voceando medio borracho

    – Donde está la puta de mi mujer?

    – Mari Carmen lo miró con desprecio y me dijo:

    – Espera un minuto Sergio por favor, que nos vamos de aquí juntos.

    – Si claro como no bellezon

    Fue donde el baboso chulo de su marido que estaba agarrado a una puta y le dijo:

    – Serás hijoputa cerdo!! Me voy a casa de mis amigas hasta el lunes. Ya hablaremos entonces baboso de mierda!!

    Se acercó a hablar con sus amigas para decirles que le cubrieran que se venía conmigo. Si Mari si. Disfrútalo a tope!!

    Se montó en el taxi donde yo esperaba ansioso y entró atrás conmigo. El taxista arrancó a donde yo ya le había indicado.

    Una suite en un hotel rural con su Jacuzzi en la habitación, botellas de cava y demás. La ocasión lo merecía.

    Fuimos todo el camino cómo dos adolescentes en celo, y ella me dijo:

    -Uuff!! Hace mucho ya que nooo. No sé yoo.

    Le tapé la boca con un dedo y le dije:

    -Eso ya lo veremos bellezon, luego me dices… Después de que te corras varias veces en mi boca, me lo dices..

    -Que?? Correrme? Nunca me he corrido, eso es cosa de hombres solamente…

    -Jajaja!! Que me dices? Déjame hacer primero y luego me dices a ver qué tal… jajaja!

    Ya en la habitación brindamos y ella fue al baño a asearse y le dije. Limpia bien los dos agujeros corazón.

    -Que? Pero? A mi nunca… y menos el de atrás…

    -Limpia mi niña limpia… jaja!

    Luego fui yo le hice lo propio. Al salir del baño me llevé un sorpresón. Allí estaba ella, en lencería íntima muy sexy, no me lo esperaba pero si, venía preparada para seducir. Tumbada en la cama me hacía el gesto de ven con la mano.

    Me iba acercando mientras observaba ese cuerpazo. Morena, entradita en carnes, tetazaa, piernas preciosas acompañadas de unos pies muy bonitos y lo demás por descubrir, debajo de una braga casi tanga roja de encajes blancos y un sujetador también precioso que, a decir verdad, estaba deseando quitárselo.

    No hizo falta porque ella misma se lo quitó dejando esas tetazas libres las cuales agarré y acaricié mientras entrelazábamos nuestras lenguas calientes.

    Después de besar cada centímetro de ese cuerpazo me dirigí a su entrepierna todavía cubierta por la braga que enseguida deslice para abajo dejándome ver un coñito que no esperaba tan recortadito, justo con un triángulo de pelo cortito encima del clítoris. Perfecto, preparado para la ocasión pensé sorprendido.

    -Quee?? Sorprendido?

    -Sii! Gratamente pero…

    -Jijiji!! Hoy he salido a por ti, hoy no te escapabas Sergio.

    -Y tú lo has rematado trayéndome a este sitio maravilloso pero que sepas que hoy tú no te me escapabas nene. En el taxi, coche, en la calle o en mi casa pero mis amigas ya me habían dicho que eras “El incansable” jijiji! A ver si es verdad.

    -Contigo no es lo mismo, quería aprender con todas esas y me han enseñado muy bien. Verás Mari Carmen!!

    Le puse dos almohadas debajo de la nuca y abrí sus piernas recogidas entonces le pregunté si estaba cómoda y con cara de nervios y ganas de empezar asintió con su cabeza y dijo:

    -Siiii!!! Hazme tuya ya, haz lo que quieras conmigo corazón…!!

    Metí mi cabeza entre esas preciosas piernas llevando mi boca a ese coñito cerradito y aún seco, lo rodeé con mi lengua varias veces mientras ella esperaba que en cualquier momento mi lengua lo lamiera, cosa que hice después de jugar un rato. Le pasé la punta de la lengua de arriba abajo mientras acariciaba su clítoris aún escondido, metí mis manos debajo de sus nalgas y levantando un poco ese cuerpo le empecé a lamer ese negro agujerito del culo cosa que no esperaba y le sorprendió un poco diciéndome.

    -Qué haces? No hace falta quee… Uummm!! Gimió cuando un dedo mío entró en ese agujerito mientras mi boca lo chupaba ansiosa.

    Después seguí con unos buenos lametazos desde el culito hasta el clítoris que empezaba a asomar a la vez que unos labios que empezaban a asomar por esa rajita virgen de boca

    Sus gemidos me decían que iba por el buen camino y sus jugos ya impregnaban mi cara.

    Me dediqué solo a ese ya jugoso coño lamiéndolo con fuerza y sabiduría hasta qué oí a Mari Carmen gemir como loca y con voz entrecortada me decía:

    -Quita!! Que no sé qué me vienee!! Quita que te meoo!!

    Sabiendo mejor que ella que era su primera corrida de verdad, la agarré de la cintura con fuerza y apreté mi boca contra ese coñazo que se iba a correr por primera vez y yo iba a ser el afortunado de tragarse esa primera corrida a sus 67 años me mojó toda la cara mientras gritaba de placer y me llamaba cabronazo.

    Me la tragué y seguí chupando y metiéndole el dedo gordito en el coño y el índice en el culo buscando otra corrida que no se hizo esperar seguida de una tercera al parecer doble. Levanté mi cara empapada y le miré a la cara que todavía era la viva imagen del placee mientras suspiraba profundo.

    -Queee?? Te ha gustado no?

    Con su pelo sudado me sonreía y me decía lo bueno que soy, nunca lo había sentido así.

    -Nunca nadie se ha preocupado de que tú disfrutarás y esto es cosa de disfrutar ambos.

    Se fue relajando y me dijo.

    -Déjame qué coja aire y te pongo esa polla dura de una mamada corazón.

    -El que? Que tienes que poner qué? Le pregunté

    -Ahora me toca a mí.

    -Luego, más tarde Mari.

    -Por?

    -Porque ahora te voy a follar

    La puse boca abajo abriéndole un poco las piernas y empecé a pasar mi rabo durísimo por su culo y coño y me decía.

    -Por atrás noo!!

    -Tranquila que no mujer. De momento no, ese agujerito hay que trabajarlo bien antes de desvirgarlo.

    La subí un poco la cintura poniendo ese culete en semi pompa y se la metí de golpe, dura como el hierro empezando una follada de menos a más, así estuvimos unos minutos y ella cogió las riendas y me puso boca arriba para empezar a cabalgarme la polla como una zorra en celo.

    Buufff!!! Me encantó su iniciativa y más verla botar encima de mí con esas tetazas agarradas con mis manos.

    Así siguió hasta que nos corrimos los dos a la vez

    Mezclamos nuestros jugos. Uummmm!! Perfecto para empezar dije.

    -Jiji!! Empezar?

    -Sii. Empezar bonita, No nos queda nada hasta el lunes jajaja!!

    Ese fin de semana lo hicimos de todas las maneras y posturas que se nos ocurrieron.

    Como me alegra que gracias a mí sepa lo que es sexo del bueno gracias a un chavalín entregado.

  • Gracias mi amor por una fantasía más

    Gracias mi amor por una fantasía más

    Algo que nos caracteriza como pareja es la comunicación, nos decimos y contamos todo y eso nos hace estar en otro nivel de comunicación muy a gusto, mi esposo sabe todas mis fantasías, travesuras, etc., y la gran mayoría las hacemos juntos y también nos encantan las sorpresas y esta fue una de ellas.

    Fin de semana juntos en un lugar cercano a donde vivimos, un hotel hecho en una hacienda que luce muy romántico, llegamos un sábado por la mañana nos hospedamos, fuimos al spa, comida ligera todo muy romántico y una vez en la habitación descansando de pronto saco una caja y me dijo -Amor es tu outfit para la cena espero te guste, quiero que te veas divina. Lo comencé a ver y si en verdad divino todo, había un vestido negro de tela muy delgada y muy corto, una tanga negra, medias negras de silicón, tacones altos negros, y una caja más pequeña que al abrirla encontré un pequeño vibrador o más bien lo que le dicen un plug anal que en un extremo (el que de afuera) se ve como brilloso, un gel lubricante y un antifaz negro.

    Estando bañándome entro mi esposo, nos besamos bajo el agua, nos acariciamos mucho y me estuvo masturbando delicioso bajo el agua hicimos el amor en la regadera y el termino de ducharse y se fue a la cama mientras yo terminaba mi ritual de ponerme bella, peinarme, perfumarme, lo que toda mujer hacemos así que pasado un rato salí en tacones, medias y tanga pidiendo la aprobación de mi esposo, recibiendo un -Estas divina amor, se levantó de la cama para ir hacia mi y acariciarme besarme y me dijo al oído… “Amor el outfit incluye llevar puesto esto” y en su mano tenía el plug anal, entonces me subí a la cama me agache, baje mi tanga, apoyé mi cabeza en la cama en una almohada y con mis manos ayude abrir mis nalgas para que el comenzara besándome el trasero acariciándome como lo sabe hacer y poniendo gel, para jugar con sus dedos en mi colita y poco a poco meterlos en mi culo para abrir espacio, cerraba los ojos para disfrutar de ese pequeño dolor que existe al inicio y se va mezclando con placer hasta sentir la punta del juguetito introducirse en mi culo robándome un gemido entre dolor y placer sintiendo como si mi culo se lo comiera y quedo dentro de mi, me subió mi tanga me dio una pequeña nalgada diciéndome, Amor termina de vestirte que la cena espera y termine de vestirme y comencé a caminar lentamente porque entre lo alto de los tacones y el plug dentro de mi, no era fácil caminar.

    Una vez en el restaurant nos tocó una mesa afuera como en una terraza y comenzamos con el vino y cena muy ligera hasta llegar al postre que me fascinó y lo disfrute, mi esposo pidió 3 botellas de vino a la habitación y le dije amor, es mucho vino no crees y solo me dio un beso me tomo de la mano y fuimos camino a la habitación, caminando despacio porque cada paso que daba dentro de mi se sentía invadida pero sentía rico, durante la cena mi esposo me dijo “como va allá abajo?”, “bien amor todo en orden”, casi lista para sentirte dentro de mi mientras me mordía el labio al decírselo y brindar por esos momentos.

    Unos metros antes de llegar saco de la bolsa el antifaz y me lo coloco pidiendo que no me lo quitara para nada, le conteste “ok mi amor soy toda tuya” y camine más despacio, pero en ese momento me excité demasiado entre el alcohol que ya habíamos bebido, el plug en mi culo, la penumbra del pasillo y el antifaz que no me dejaba ver nada. Llegamos a la puerta abrió y pasamos a la habitación donde me llevo a un pequeño puf de esos sillones pequeños sin respaldo me ayudo a sentarme y me dejo ahí por unos minutos en los que escuche llego el servicio con las botellas puso música y se acercó a mi por atrás con sus manos en mis hombros para masajear un poco cariñosamente, sus dedos entre mi cabello y yo me relajaba a mas no poder, se puso de frente a mi para darme la mano y ayudarme a parar tomándome por la cintura.

    Comenzamos a bailar suavemente cuando de pronto dentro de los movimientos me hizo ir hacia atrás y me asuste con un pequeño gemido al sentir que había literalmente chocado con alguien más al tiempo que mi esposo me decía tranquila, sorpresa mi amor y de pronto estaba yo entre mi marido y un desconocido, mi trasero pegado al invitado sorpresa mi esposo enfrente besándome y acariciándome, sentía manos en mis pechos en mis hombros, como me rodeaban los dos, hasta que dentro de mi excitación y según yo abriendo los ojos, pero no podía ver por el antifaz sentí mas manos entre mis muslos por dentro de mi vestido y comprendí que estaba en medio de mi fantasía y esa era mi sorpresa, comencé a mojarme a chorros y sentir como tantas manos recorrían mi cuerpo, comenzando a por quitarme el vestido el cual sacaban hacia arriba mientras me acariciaban toda.

    Los 4 de pie, yo en medio de todos recibiendo besos caricias y de pronto mi esposo quien guiaba toda la faena me llevo a su regazo, dejándome como niña que va a recibir su dosis de nalgadas para acariciarme las nalgas abriéndomelas, mis piernas temblaban de excitación, emoción y ganas de ser poseída, me imagino la escena y me emociona yo en las piernas de mi esposo con la tanga a medio bajar, medias negras y tacones y mi culo decorado con el plug dentro de mi, solo escribirlo e imaginarlo hace que ahora mismo este mojando mis calzones que solo estoy en calzones en la sala de mi casa escribiendo solo con la luz del ordenador.

    Pero regresando a la escena y justo en esa posición sentí como guiaban mi cara o más bien un pene hacia mi boca y empecé a chuparlo suave, lento, disfrutándolo mientras mi esposo poco a poco retiraba de mi culo el pequeño plug que había estado dentro de mi por largo tiempo dilatando mi ano, justo cuando lo retiro sentí como ahora era penetrada por el ano pero por un pene verdadero el cual entro con mayor facilidad que nunca, había valido la pena haber estado dilatándolo sin saber que tan buena seria la recompensa, ahora tenía dos vergas dentro de mi, una en mi boca y otra en mi culo y una más pidiendo pelea que sentía en mi abdomen al estar en las piernas de mi esposo, para el también era una fantasía hecha realidad el ver como su esposa era penetrada, doblemente penetrada en sus piernas.

    Después de eso me incorporaron poniéndome de pie, yo seguía sin ver pero bastaba con sentir, sirvieron vino me acercaron una copa, todos tomamos y ahora mi esposo sentado en el mismo taburete me acercaba a él para terminar de quitarme la tanga y comenzar a cogerme yo sentada en él y de pronto él se recostó, yo con el ayudada de ambos lados para no caernos y era justo para dejar mi culo al disponible y sentir nuevamente como empezaban unos dedos a lubricarme por dentro mientras mi esposo estaba dentro de mi y comenzar una doble penetración que en pocos minutos terminaron los 3 dentro de mi, mi esposo en mi vagina, otro en mi culo y otro en mi boca, una posición que solo había visto en películas porno.

    Hoy yo era la estrella y solo ahora con calma lo recuerdo porque en esos momentos no hacía más que disfrutar como loca y es algo indescriptible ser cogida así es increíble, al poco tiempo terminamos los 4 en la cama, yo seguía solo con mis medias que en ese momento me las quitaron y quede boca abajo en la cama frente a la verga de mi esposo, que reconocía por ser mía y por sus caricias en mi cara y cabello mientras veía como me cogían turnándose por detrás, mi esposo fue el primero en terminar dentro de mi boca y cara, minutos después sentí como mis nalgas y espalda recibían mas semen y al incorporarme y de rodillas no podía faltar en mis pechos otra descarga de semen, toda llena de semen me llevaron a sentarme en el taburete me dieron mi copa de vino, que por cierto tome de un trago y volví a sentir las manos de mi esposo en mis hombros dándome masaje, justo como había empezado todo, me quito el antifaz y me dijo “fantasía cumplida mi amor” y ya solo estábamos los dos en la habitación, había sido como un sueño de no ser por ver las 3 botellas de vino vacías, yo toda llena de semen y con una cara de felicidad dudaría de ser verdad.

    Me fui a bañar, me alcanzo mi esposo, nos bañamos regresamos desnudos a la cama a descansar y le dije “gracias mi amor me encanto. Te amo”.

    Me encantan sus comentarios y prometo responderlos.

    Un beso y gracias a mis dos desconocidos por poseerme tan rico y cuidadosamente.

  • Hija con depresión

    Hija con depresión

    Soy una madre casada de 32 años con gemelos de dos años. Amo a mi esposo y mi vida, no podría señalar nada específico para mi caída en la depresión que he estado experimentando en los últimos tres o cuatro meses. Esa depresión, me llevó a hacer algo hace un par de días que está muy, muy mal.

    En dicho día, necesitaba imprimir un mapa para un viaje que mi esposo, David, y yo planeamos. Mis padres viven al otro lado de la calle y mi padre, que está jubilado, siempre está en casa, mientras mi madre todavía trabaja. Revisé a los niños que dormían, con el monitor para padres y las llaves en la mano, crucé la calle. Se esperaba que todos entraran por la puerta lateral a la sala adyacente a la cocina.

    Nunca había sido mi costumbre llamar antes de ir y no lo hice esta vez. Me acerqué a la puerta lateral y vi que la persiana de la puerta estaba a dos tercios de estar cerrada. Por lo general, significaba que mi padre estaba tomando una siesta. Tenía llave en mano para abrir la puerta, pero por alguna razón, no sé por qué, miré bajo la persiana y recibí la sorpresa de mi vida.

    Mi padre estaba en su computadora, estaba viendo un video XXX muy explícito y obviamente estaba, aunque no podía verlo, acariciando su pene. Mi enfoque cambió entre la acción en la pantalla y el movimiento del brazo de mi padre. Al instante, pensé que quizá mi depresión probablemente se debía a que mi vida sexual con David había disminuido considerablemente desde que nacieron los gemelos. Mi ánimo parecía levantarse mientras espía por unos minutos. Volví a la realidad cuando termino el video y se desplazó hacia abajo para seleccionar otro. Me puse de pie y llamé a la puerta.

    “¡Hola papá!” Dije, cuando abrió la puerta. “Necesito usar tu computadora e impresora. Podría necesitar ayuda”.

    “¡Hola, hija!” Respondió.

    Tengo ojos azules, como papá. Su cabello ha sido blanco desde hace muchos años. Tengo el cabello rubio natural hasta los hombros. Mis pechos son promedio pero mi trasero es un poco más ancho. Creo que mis mejores atractivos son mi trasero y mis piernas, que son suaves como la seda.

    Le expliqué a mi padre lo que necesitaba y él se quedó a mi lado hasta que encontré el mapa y lo imprimí.

    Mi estado de ánimo depresivo regresó. Quería ver más videos y no sabía cómo hacerlo. Ciertamente no podía decirle a mi padre de mi espionaje. ¿O podría? Sentí las lágrimas comenzar a hincharse en mis ojos. Me puse a llorar.

    “¡Cariño, qué sucede!” Mi padre preguntó con ternura, girándome y tomándome en sus brazos”.

    “¡No lo sé!” Solté. “¡Ya nada parece estar bien! ¡No sé qué es!”

    Con el cálido abrazo de mi padre, pronto me tranquilicé y las lágrimas se secaron. Preparándome, hice una pregunta.

    “Papá, ¿eres feliz?” Pregunté, enterrando mi rostro en su pecho.

    “¿Soy feliz? ¿Por qué tendrías esa duda?”.

    “Te vi viendo el video”. Yo confesé “No quise hacerlo. Fue un accidente. Y definitivamente no voy a decirle nada a mamá. ¿Pero no haces esas cosas cuando no eres feliz?”

    “¡Bueno! Es mi culpa por haber dejado la persiana parcialmente abierta. Me preguntaba por qué golpeaste. Supongo que me aburro y me gusta el sexo. Sin embargo, sería realmente bueno que no le digas a tu madre. Ella no lo entendería. ”

    “No debería decirte esto, pero también me gusta el sexo”. Afirmé. “Y David está muerto de miedo desde que tuvimos a los gemelos. Cree que puedo quedar embarazada otra vez. ¡Incluso usando condones!”

    “¿Entonces me estás diciendo que no estás teniendo suficiente sexo?”, Dijo. “Yo estoy igual que tú, cariño”.

    Su último comentario provocó un largo silencio mientras intentaba encontrar que decir.

    “¿Entonces estabas viendo el video a través de la ventana y te excito?” Preguntó. “¿Te gustaría ver más?”

    “¿Podríamos hacer eso?” Pregunté, sonando como una niña.

    “Siempre y cuando la PC permanezca funcional, supongo que podemos hacer lo que queramos”. Papá respondió. “¿Qué posición en el… sexo… te gusta?”

    “Simplemente… ahh la posición de misionero, supongo”. Le respondí tímidamente.

    Papá manipuló el mouse, tecleó una contraseña e hizo clic en algunas páginas web. Pronto estábamos viendo una página. Me preguntó, mientras se desplazaba hacia abajo, que le dijera cuándo parar cuando encontré un video interesante. Señalé cuando vi a una mujer rubia y pronto estábamos viendo a un hombre mayor follándose a una mujer mucho más joven. No habría sido una exageración decir que sus edades parecían cercanas a las nuestras. No me sorprendió, que papá haya elegido la categoría de tales videos. Recordaba claramente haber visto la categoría “hijas”. Recordé que era el tipo de video que estaba viendo cuando recientemente había espiado por la ventana.

    Vi hipnotizada como la película comenzó inocentemente en una cocina, solo para terminar en una habitación donde la pareja se desnudó y pronto se encerraron a tener sexo agresivo. Por unos 10 a 15 minutos, mi entorno, incluido papá, no existía. La pareja se movió de posición en posición. Estaba literalmente hipnotizado por la acción en la pantalla.

    Le di una rápida mirada a papá mientras hacía movimientos detrás de mí y había puesto sus manos en mis caderas. Era consciente de su erección presionando contra mi trasero. Elegí, de manera consciente, dejar que se posicione en una postura obviamente incestuosa. Le permití que siguiese aún más;

    “Esta es mi imagen favorita” Susurró en mi oído. “puedes ver como sus piernas se levantan y se abren para que puedas ver su sexo… siendo penetrado. El pene bombeando en su apretado coño”.

    Ahora no me malinterpreten, tenía la idea de detenerme, de detener todas esta locura, pero mi mente hizo una repetición instantánea del brazo de mi padre acariciando su pene y la excitación me superaba.

    Eché un vistazo al monitor para padres, notando que todo estaba en silencio. Pude ver a los muchachos acostados allí durmiendo en sus cunas.

    Claramente escuché a la mujer gritando, “¡Tu polla es tan grande, papá!” y estaba segura de que papá lo escuchó, lo que me llevó a preguntar;

    “¿Elegí un buen video?” Pregunté, con un tono seductor. “¿Te gusta ver a hombres mayores follándose a mujeres más jóvenes? ¿Follando a sus hijas?”

    Su respuesta fue pasar sus manos por debajo de mi camisa de algodón y acariciar mi pecho cubierto. Permití sus transgresiones mientras seguía mirando a la pareja en la pantalla. Entonces me apretó un seno.

    “¡Mierda, papá!” Me puse de pie. “¿No deberías bajar esa maldita persiana? Y cerrar la puerta con llave”.

    No aparté mis ojos de la pantalla cuando papá se fue para hacer lo que le había pedido. Estábamos en la parte trasera de la casa y sabía que cualquier automóvil, especialmente el de mamá, tendría que pasar cerca de la ventana lateral. Y sí, maldita sea, estaba reconociendo que probablemente sucedería algo más que no queríamos que nadie supiera.

    Papá regresó y puso sus manos debajo de mi camisa, no para acariciar mi pecho cubierto, sino para desabrochar mi sujetador. Supongo que él sabía en este momento que no iba a protestar.

    Volvió sus manos a mi pecho ahora desnudo, apretando, acariciando y pellizcando mis pezones suavemente, causando mi primer gemido. Involuntariamente, mi trasero empujó contra su erección. Empuje repetidamente.

    Con tal aliento de mi parte, ¿podría realmente culparlo cuando su mano derecha dejó mi pecho y se agachó para meterse debajo de mi falda.

    No lo detuve mientras su mano jugaba sobre mi trasero. Exploró y apretó ambas mejillas a fondo. Cuando su dedo medio lo recorrió por la grieta de mi trasero y empujó entre mis muslos, cambie mi postura para permitirle entrar. Un gemido mucho más fuerte, descontrolado, se emitió.

    Con mis brazos sobre el escritorio moderadamente alto, mis ojos pegados a la pantalla, empujé mi trasero prominentemente, permití que sus dedos se deslizaran debajo de mi entrepierna y tocaran mi coño desnudo. Observé la pantalla mientras el dedo medio de mi padre se deslizaba dentro de mí. Después de un momento de sondeo, agresivamente me folló con el dedo. Gemí con la tenacidad y placer.

    La mujer en la pantalla ahora estaba chupando la polla del hombre maduro. Lo encontré desagradable. No es que no lo haya hecho, pero necesitaba estar borracha. Mi mente volvió a la realidad y estaba muy consciente del dedo medio de mi padre dentro de mi coño. El momento se había ido, pero no iba a detenerlo, la ausencia de mis gemidos y mi cabeza girada mirando al monitor debieron alertarlo de mi estado mental. Su dedo disminuyó la velocidad y luego lo saco. Él continuó sosteniendo mi seno izquierdo.

    “No piensas mal de mí, ¿verdad hija?” Preguntó, con poco de nerviosismo en su tono. “No pude evitar mostrarte ese video y terminamos haciendo todo eso”.

    Tomé el “terminamos haciendo” en el sentido de que yo, al no resistirme, lo quise. De nuevo, no podría decir que estaba equivocado en esa suposición.

    “Creo que te necesito, papá”. Respondí. “Pero me gustaría ir a la cama. No quiero que lo que estamos a punto de hacer se sienta barato o sucio”.

    “Te trataré como el tesoro que eres, hija mía”. Respondió, mientras se estiraba a mi alrededor, tomaba el mouse y apagaba la computadora. Su mano izquierda se retiró de mi pecho.

    “Si vamos a hacer esto, quiero que me trates como lo haces en tus fantasías.”

    Esperaba que entendiera el significado, que fuera consciente de que se sobre su deseo de tener intimidad conmigo. Estaba pensando cuánto tiempo había fantaseado con eso.

    Alcancé el monitor de la habitación y me acerqué al sofá cama que estaba en la pared del fondo de la habitación. Puse el monitor donde podía vigilarlo, reduciendo el volumen. El espacio nos permitiría ver cinco ventanas y veríamos cualquier aproximación a la puerta trasera, la cual estaba asegurada, aunque explicar la puerta cerrada sería difícil.

    La forma en que me vestí me llevó muy poco tiempo y esfuerzo para desvestirme. Estaba parada desnuda frente a mi padre en muy poco tiempo. Me estudió con una mirada desenfrenada en sus ojos mientras se desnudaba. Se enderezó y pude ver por primera vez la polla de mi papá. En mis 32 años, he tenido cinco hombres, papá era el sexto, y el grosor de su pene sería el más grande que he visto. Estaba intrigada. Se movió cerca de mí. Nos besamos suavemente, y luego, me chupó el pezón izquierdo.

    No necesitaba más, pero lo dejé continuar unos largos momentos. Finalmente rompí su succión en mi pezón mientras me sentaba en el sofá cama. Levanté mis piernas, extendiéndolas ampliamente, y extendí mis brazos hacia mi padre, dándole la bienvenida. Se acercó al sofá y se acomodó entre mis piernas. Por primera vez, agarré esta polla y me llamó la atención su firmeza mientras la guiaba hacia mí. Mi coño había sido bien lubricado por su dedo y él me introdujo su pene fácilmente.

    Papá y yo comenzamos a follar agresivamente desde el principio, continuando durante largos minutos antes de que papi desacelerara un poco. Me impresionó la resistencia de mi padre de 64 años, pero en verdad, necesitaba descansar un poco. Habíamos sacado de nuestro sistema la euforia del sexo por primera vez.

    “Tengo un poco de envidia de mamá”. Dije, con dificultad para respirar “tienes un gran pene y sabes cómo usarlo”.

    “Aprecio las palabras, cariño”. Él respondió, con la misma respiración dificultosa. “Todo lo que se necesita es una mujer a la que le guste y desee una buena polla”.

    “¡Ahhhh! ¡Mamá no puede ser tan egoísta!” Respondí.

    “Digamos que no es suficiente”. Él confesó. “Tengo que mirar videos y masturbarme demasiado”.

    “¿Eso es lo que ibas a hacer si no hubiera llamado a la puerta?”

    “Si.” El confesó. “Por lo general se trata de eso”.

    “¿Entonces te alegra la forma en que resultó?” Afirmé.

    “Mucho. ¿Y a ti?”.

    “Me di cuenta de que quién es mejor para follarte que tu padre”. Yo ofrecí. “¿Me quieres en cuatro?”

    “¡Lo harías!”

    Tengo que admitir que quería ser buena con mi padre. Estábamos haciendo algo muy malo, pero ahora que estábamos metidos en eso, quería que se divirtiera. Y definitivamente me estaba divirtiendo. Me encantaba que me follaran al estilo perrito, aunque tenía mis dudas sobre el grosor de la polla de papá. Y como cualquier buena mujer, tenía motivos ocultos. En el futuro, iba a tocarlo como un violín. Papá siempre me dio prácticamente todo lo que siempre quise.

    Se apartó de mí y me puse en cuatro, juntando algunas almohadas debajo de mí me acomode.

    Él empujó su pene dentro y entró sin demasiado esfuerzo de mi parte.

    “Papá hazlo despacio al principio”. Le advertí

    “Tu coño está apretado, hija”. Él dijo.

    “Solo estás tratando de halagarme”. Yo respondí. “Es esa polla gruesa tuya”.

    “Ya que tú y tu madre están de acuerdo, tendré que aceptar todas las palabras”. Bromeó.

    “Estoy bien ahora, papá”. Le informé.

    A medida que aumentaba el ritmo, se estaba divirtiendo mientras golpeaba mi culo con un ritmo bastante bueno. Mis gemidos fueron genuinos y continuos. Nuevamente, me impresionó la resistencia de mi viejo. Después de largos, largos minutos, como no quería que él terminara en mí todavía, caí hacia adelante, sacando su polla de mí. El expresó su descontento.

    Rodé sobre mi espalda y abrí mis piernas de par en par.

    “¡Muéstrame cuánto te gusta mi coño!” Dije, con una gran sonrisa en mi rostro. “¡Y no me refiero a que entres en mi otra vez!”

    “¡Hija, tu coño es absolutamente hermoso!” Evaluó, sentándose de rodillas estudiando mi coño por unos breves momentos.

    Sin dudarlo, mi padre puso su rostro en mi coño y comenzó a explorarlo con su lengua. Levanté un poco mi trasero mientras él empujaba sus manos debajo de mí, levantando mi trasero, empujando su lengua profundamente dentro de mi coño. Me volví loca cuando su lengua me folló mientras tocaba mi trasero. Mis gemidos eran fuertes y no hice ningún esfuerzo para silenciarlos. Quería que supiera lo que me estaba haciendo y cuánto lo estaba disfrutando. Desafortunadamente regresó a mi clítoris. No duró lo suficiente y mi cuerpo pronto se estremeció cuando el orgasmo me agarró y me sacudió con fuerza.

    Estuvo encima de mí en un hasta que alcancé a agarrar su polla y ponérmela.

    “AAHHH!” Grité, mientras mi padre golpeaba su polla dura como una roca en mi apretado coño, todavía tenso por mi orgasmo. “¡No! ¡No te detengas!. Solo fóllame”.

    Papá hizo exactamente eso. Me agarró el culo con ambas manos, me sostuvo con fuerza, y procedió a perder la cordura. Su polla apenas salía de mí mientras repetidamente la empujaba profundamente en mi vientre.

    De nuevo, mis gemidos fueron genuinos. No hay forma de que pueda explicar el placer de tener la polla de mi padre dentro de mí. Sabía que se estaba acercando.

    “¡Te amo, hija!” Él susurró.

    “Lo sé papi. Yo también te amo”. Le aseguré. “Sabes lo que quiero. ¡Dámelo!”

    Segundos más tarde…

    “¡¡¡Me corroo!!” Él grito.

    Sentí su polla sacudirse fuerte dos o tres veces y supe que me había vaciado su carga. Se corrió, sin duda, con el pensamiento incestuoso de que se estaba follando a su propia hija.

    Sus manos se movieron de mis nalgas para deslizarse debajo de mis hombros y nos acostamos, su polla estuvo en mí, por largos momentos.

    La lujuria incestuosa se había ido y ahora teníamos que enfrentar lo que habíamos hecho.

    “Lo siento, cariño”. Él susurró.

    “Está bien, papá”. Le aseguré, dándole palmaditas en los hombros. “Está bien. No sé sobre ti, pero me siento mucho mejor”.

    “¿De verdad?”

    Parecía que no quería dejarme ir, como si no quisiera enfrentarme y mirarme a los ojos.

    ¡Salvada! Escuché un leve ruido del monitor para padres. Los gemelos habían dormido muy bien tanto tiempo.

    “¡Tengo que irme, papá!” Me recuperé, palmeado ligeramente su hombro. “Los gemelos están despertando”.

    Su polla cayó de mí cuando se retiró. Maniobré rápidamente para recuperar mi ropa interior y ponérmela. No lo suficientemente rápido, ya que sentí una humedad en mi muslo. Levantando mis bragas, busqué un pañuelo de la caja sobre la mesa. Limpié el semen de mi padre desde el interior de mi muslo, apreté el pañuelo y se lo entregué.

    “¡Pon esto en el basurero!”

    “¿No me ayudaras a limpiar?”

    “Los gemelos se están preocupando. ¿Los oyes? Tengo mucho tiempo para limpiar más tarde”.

    Me visto tan rápido como me había desnudado y agarré el monitor.

    “Creo que sería mejor que lavaras la colcha ¿Puedes hacer eso? ¿Verdad papi? ¡Y revisa el piso! ”

    Le di un beso a mi padre en la mejilla, agarré mi impresión en el camino y salí corriendo por la puerta.

  • Mi abuela

    Mi abuela

    Buenas, buenas, esto que les contaré pasó casi sin pensarlo, yo vivo en una pequeña ciudad de Buenos Aires, y nos conocemos todos, debido a distintas situaciones de la vida debí vivir hace casi un año en la casa de mi abuela materna, ella es una señora normal, más bien gorda y con casi 70 años.

    Ella como casi todas las personas de su edad concurre a un centro de jubilados, dónde hace todo tipo de actividades y viajes, ella es muy activa en ese sentido, va a fiestas, viajes y reuniones, y casi siempre tengo esos momentos para encontrar con alguna amiga a tener sexo.

    En una de los tantos días que ella sale, yo aproveché para encontrarme con una amiga, almorzamos y cogimos toda la tarde, prácticamente no salimos de la habitación, por el tiempo que llevábamos viéndonos, hacíamos de todo, y sobre todo nos encantaba el sexo anal, ambos los disfrutamos, y como los dos somos muy sexuales y siempre queremos más, usamos vibradores y lo que podamos para incrementar nuestro placer, así que cada encuentro lo llevamos al máximo.

    Durante la semana trabajo y llegó entrada la tarde, así que estoy solamente para cenar con mi abuela, y en las conversaciones que tenemos, ella me comentaba que le habían suspendido una salida de fin de semana, así que se me complicaba el encuentro con mi amiga, la cual también me avisa que tenía un cumpleaños, así que no estaría, por lo que ese fin de semana lo pasaría con mi abuela o saldría a algún otro lado.

    Llega el viernes por la noche y realmente no había planeado nada, así que pasaría todo el fin de semana con mi abuela en su casa, ella preparo una cena de mis favoritas, y entre charlas se nos va la primer botella de vino, realmente lo está disfrutando, me reía mucho y hablábamos de todo, ya casi terminando la segunda botella, yo ya había perdido todo respeto, y le hacía preguntas que no se le hacen a una abuela, y como ella estaba como yo, las respondía

    Yo: por qué no te buscas a una persona que esté con vos, si cuando salís lo pasas bien y venís siempre contenta

    Abuela: ya no estoy para aguantar a ningún viejo en mi casa jajaja, si, lo paso bien cuando salgo, y que no traiga a nadie, no quiere decir que no tenga a nadie

    Yo: me sorprendes, no sabía que tenías novio jajaja, que bueno, con razón venís contenta y con un par de copas demás cuando volvés jajaja

    Abuela: vos también te pones contento cuando me voy, varias veces llegué antes y te vi con tu amiga, así que no me podés decir nada

    Yo: no sabía que me espiabas, espero que no me hayas visto haciendo cosas indebidas

    Abuela: ya estamos grandes, te vi haciendo de todo, y realmente lo pasan muy bien con tu amiga, además que usen juguetes los hace más libre en el sexo y eso es muy importante en la vida

    Yo: no sabía que nos habías visto haciendo de todo, y usando los juguetes, espero no te haya incomodado lo que viste

    Abuela: para nada, al contrario, por eso cada vez que puedo y dejan la puerta entreabierta los veo, yo soy grande y siempre me gustó mucho el sexo, tengo la cabeza muy abierta, y con tu abuelo pasábamos horas jugando, ahora que no está lo extraño, y con el que estoy ahora, no es lo mismo, casi ni se le para jajaja

    Yo: que bueno que no te incomoda, y porque no te buscas otro si a este no se le para, o búscate 2 o 3 jajaja

    Abuela: y quién te dijo que no tengo 2 o 3 jajaja, te dije que soy de mente muy abierta, y no estoy siempre con este, hay unos que alquilan juntos y a veces me voy a la casa de ellos y ahí vengo muy contenta

    Yo: ¿te vas con los dos juntos? Vos la pasas mejor que yo, nunca lo hubiera imaginado, a tu edad pensé que ya no tenían ganas

    Abuela: no te creas, yo siempre estoy con ganas, cuando estamos los tres, se toman una pastillita cada uno, y lo pasamos increíble, y después me vengo súper contenta a casa jajaja

    Ya casi terminada la tercer botella a esa altura de la charla, me dejó pensando toda la noche lo fiestera que era mi abuela, nos vamos a acostar, no sin antes tomar algo para la resaca del otro día, ya en la cama y tratando de conciliar el sueño, solo se me venían a la cabeza imágenes de cómo estaría mi abuela cogiendo con dos viejos.

    Ya por la mañana me levanto y ella estaba haciendo los quehaceres de la casa, cuando la saludo me dice que se iba a ir al mercado a hacer las compras para la semana, así que le digo que la acompaño, en todo el trayecto de las compras, no podía dejar de mirarle el culo y las tetas a mi abuela, y automáticamente me imaginaba como se la cogían, ya entrada la tarde me pregunta si voy a salir o va a venir alguien, claramente haciendo alusión a mi amiga, le digo que no, que lo iba a pasar con ella si es que no salía con alguno de sus novios (devolviéndole el sarcasmo).

    Una vez pasado el día, ella se pone a hacer la cena, le pregunto si necesita algo en que la ayude, obviamente para seguir mirándole el culo, y me dice que le alcance una fuente que estaba arriba de una alacena, como la cocina es pequeña, tuve que pasar apoyando su culo, grande y apetitoso, se me paro casi al instante, pero como pude pase, y le alcance la fuente, pero tenía que volver a pasar para salir, trate de hacerlo lo más rápido posible, pero no pude a evitar restregarle mi pija en su culo, me miró de reojo con una sonrisa y siguió cocinando.

    Ya en la cena, como la noche anterior, hablamos de todo, ella me contaba de sus cosas y yo de las mías, pero al seguir bebiendo, fue inevitable volver a hablar de sexo, ella me preguntaba porque no llevaba a mi amiga los días de semana a la casa, para no tener que esperar una semana para coger, y le contesté que así estábamos bien, que no quería nada “oficial”, y me dice si en la semana yo no tenía ganas de coger, le digo que si, pero que así estaban las cosas, se ríe y me dice que se me nota que solo los fin de semana no es suficiente, se me nota como hoy en la cocina, se me caía la cara de vergüenza.

    Lo único que se me ocurrió decir es que a veces suele pasar, se ríe y me dice que no me haga problema que muchos le dicen que tiene el culo grande y firme para su edad, y a más de uno se le para, me río y le contesto que tienen razón, que es grande y firme, y que además a los hombres nos gusta ver los culos grandes moviéndose, para que habré dicho eso, ahí nomás me preguntó, y a vos te gusta mi culo, no sabía que responder, y ahí nomás ella retrucó, en la cocina parecía que si.

    No me quedó otra que decirle “obvio que me gusta” sabes, después de lo que hablamos anoche me dejaste muy caliente, y lo único que hice hoy todo el día, fue mirarte el culo y las tetas, por ahí está mal lo que estoy diciendo, pero es lo que me pasó, me quedo mirando y yo me imaginaba lo peor, pero lo que ocurrió me sorprendió.

    Ella agarra mi mano y me lleva hasta su lado, y metiendo sus manos por el escote de su vestido, saca sus dos enormes tetas, y me dice, ahí las tenés, yo incrédulo de lo que me estaba pasando, a lo único que atiné, fue a arrodillarme y empezar a chuparlas, realmente eran grandes, mis manos no las abarcaban, agarré una con mis dos manos y mientras la apretaba, chupaba su gran pezón oscuro, era una delicia, ella suspiraba con cada chupada y mordisco que le daba, así hacía con cada una de sus tetas, era una imagen de película, yo arrodillado entre sus piernas, chupándole las tetas a mi abuela.

    Seguramente ella ya tenía todo planeado, porque al estar un rato chupándole las tetas, metí mi mano por debajo de su vestido, y note que no llevaba nada, toque su concha suave y sin un pelo, se ve que se había depilado ese mismo día por la suavidad, se podía sentir lo húmeda que estaba, así que me levanté, la agarre de la mano y la lleve a la habitación, una vez ahí, le saque el vestido y quedó completamente desnuda, ella me saca la remera y empieza a besar mi pecho, mientras lo hacía desabrochaba mi pantalón para que me lo saque, una vez afuera el pantalón, comenzó a bajar con sus besos y lamidas hasta llegar a mi bóxer.

    Cuando lo bajó, saltó mi pija como si tuviera un resorte, ella me miró, la agarro con sus manos y la empezó a chupar, lo hacía fantástico, solo la sacaba de la boca para decirme que le encantaba, y a mí ni le digo como me encantaba, era una verdadera experta chupando pija, prácticamente la tragaba entera, para volverla a sacar, mi amiga la chupaba muy bien, pero ella la superaba, o era el morbo, de que la que estaba chupando era mi abuela.

    Luego de estar un rato así, decidí devolverle el favor, y me dispuse a chupar su concha, me puse en medio de sus grandes piernas y hundí mi cara en su concha, era suave y caliente, sus labios vaginales eran prominentes y abiertos, empezaron a salir sus primeros gemidos suaves, a medida que pasaba mi lengua se hacían más sonoros, jugaba con su clítoris grande que se hinchaba cada vez más, hasta que se estremeció y le saqué el primer orgasmo.

    Entre insultos de ella podía sentir un espeso líquido saliendo de su concha, el cual lo lamía hasta dejarla otra vez limpia, me decía “no pares hijo de puta, quiero que me cojas, quiero ser tu puta” y obviamente que se lo iba a cumplir, yo seguía chupando, pero esta vez, mientras chupaba, metía mi dedo en su concha y luego lo metía suavemente en su culo para ir dilatándolo de a poco, un minuto después ya podía meter dos dedos, se ve que sus amigos lo usaban con frecuencia, así que decidí darle lo que me pedía, apoyé mi pija en la entrada de su concha y de un solo empujón entro toda entera, ella gimió de placer, y empecé a cogerla lentamente, para después aumentar el ritmo.

    Ella cruzó sus piernas para asegurarse que no me saliera, y así estuve un buen rato, realmente era una máquina de coger mi abuela.

    La situación me estaba volando la cabeza, pero más aún cuando en un momento me pide que pare, ella estira su mano, abre el cajón de su mesita de luz y saca una cartera, no sabía que estaba haciendo, hasta de adentro saca un vibrador enorme y negro, realmente era gigante, y me dice, “ves, en la casa no sos el único que tiene juguetes” y comenzó a frotárselo en la concha, mientras me pedía que juegue con ella, así que lo agarre y se lo comencé a frotar, y a hacer presión con la cabeza de ese monstruo en su concha, no pensé que eso podría entrar en su interior, pero al hacer un poco más de presión, entró muy fácilmente.

    Ella realmente lo estaba disfrutando, así que lo prendí y comencé a meterlo y sacarlo, mi abuela se retorcía con cada movimiento, así que mientras lo hacía, comencé a chupar su clítoris buscando un nuevo orgasmo que no tardó en llegar, prácticamente su gemido fue un alarido, sus jugos casi no podían salir porque el vibrador ocupaba toda la entrada de su concha.

    Prácticamente quedó rendida en la cama, pero para mí aún faltaba lo mejor, le saco el vibrador todo empapado y brillante, la hago girar sobre si misma para que quede boca abajo, y levanto sus caderas para que su culo quede bien arriba, y nuevamente meto el vibrador en su concha, ella gemía son parar, así que agarro su mano, la paso por debajo suyo y le digo que lo vaya metiendo ella, los dos sabíamos que es lo que estaba por venir, me acomodo apoyando la cabeza de mi pija en su culo y comienzo a presionar.

    No fue tan fácil como pensé, no contaba con ese enorme vibrador metido en su concha, así que presione más y entró muy lentamente, estaba apretadisimo, ella gemía y con su mano libre estrujaba la almohada, una vez que entro toda comencé a moverme, la sensación era indescriptible, cada embestida sentía que estaba por acabar, hasta que en un momento ella saca el vibrador y se pone en posición para que la coja a gusto, estuve varios minutos clavándole mi pija en su enorme culo, era un éxtasis total, hasta que le digo que le voy a dar la leche, ella rápida de reflejos, se sale, y dándose la vuelta comienza a chupar mi pija, deseaba tener mi leche en la boca.

    Y no la hice esperar, descargue gran cantidad, la cual no dejo ni una gota afuera, tragó toda mi abundante leche, y ya sin nada ella seguía chupando, luego de unos segundos así, me salgo y caigo a su lado en la cama.

    Una vez que ambos recobramos la respiración, le decía lo genial que lo había pasado y que no pensaba que ella fueran tan caliente, ella me acaricia el pelo y me dice que necesitaba sentir una pija dura y joven, y que le encanto tomarme la leche, que teníamos que pasar noches como esta más seguido, a mi realmente me encantó la idea, y no me molestaba que fuera mi abuela, así que a partir de ese momento, casi todas las noches dormía con ella, y los fines de semana con mi amiga, ella casi siempre llegaba antes de sus reuniones para verme coger y claro que siempre le dejaba la puerta entreabierta.

    Espero que sigamos así mucho tiempo más, y si les gustó que comenten

  • Más que una buena amistad

    Más que una buena amistad

    A diferencia de todo lo que he escrito, esta historia es 100% real y por primera vez relatada con permiso. ¿Cómo es eso? Bien. Les contaré.

    Tengo una amiga llamada Betzabe. Ella es blanca, de 1.65, delgada, caderas amplias y pechos medianos.

    Todo comenzó en una reunion para festejar el cumpleaños de dicha amiga.

    Sé que suena un poco trillado. ¿Pero qué más puedo decir?

    El caso es que algunos amigos más (no muchos) acudimos para celebrar a nuestra amiga.

    Por lo regular Betza ha sido muy cachonda y la verdad mi intención era la de siempre.

    Con el paso de las horas la mayoría de amistades se habían ido; por lo que quedamos cuatro personas.

    Una amiga de Betza que siempre me gusto, Betza y su novio.

    Como era obvio el agasajo no se hizo esperar entre Bet y su novio.

    Trate de darme gusto con esta amiga y cuando por fin estaba cediendo para disfrutar de sus carnes…

    ¡Maldición! Los papas de la chica la esperaban afuera para llevarla a su casa.

    De coraje solo me dedique a seguir tomando.

    En eso. Una idea se me vino a la mente. Fingí estar ebrio y como Betza y yo tenemos confianza, le pedí un cuarto prestado para dormir un rato.

    Imaginaran que no fui a dormir; ya que la idea era espiar a mi linda amiga y a su novio en plena acción.

    Sigilosamente me escondí en un rincón para ver como el novio de Bet le metía mano a sus pechos, su lengua recorría su cuello para terminar en su boca.

    Ahora. Aquel tipo posaba sus labios en los pezones de mi amiga.

    Por mi parte tuve una erección muy fuerte.

    Pronto comencé a frotarme la verga por encima del pantalón, disfrutando como aquel fulano desnudaba a mi amiga.

    No sé de quién fue idea, pero se dirigieron al cuarto de Betzabe.

    Al escuchar que cerraban la puerta, pronto fui a espiar por donde alguna vez hubo chapa.

    La vista estaba a pedir de boca.

    La cama me quedaba en frente, al igual que ellos.

    Betza le mamaba la verga a su novio, como si se la quisiera arrancar. Su lengua se paseaba por el tronco de aquel falo, chupaba de una manera deliciosa los huevos del novio. El comenzaba a gemir.

    Ahora ella se puso en cuatro, dejándome ver por un instante la redondez de sus nalgas.

    Yo ya estaba con el pito de fuera, dándome unas jaladas a la salud de mi amiga. El novio bombeaba con fuerza, al tiempo que le daba unas tímidas nalgadas.

    Después de un tiempo ella lo cabalgaba.

    Pero oh sorpresa. Mi amiga tenía la mirada fija a la puerta. De momento pensé que no me veía. En esa posición, la verga de aquel fulano recibía unos sentones, que a decir verdad yo quería estar en su lugar.

    Con gran frenesí, Betza se agarraba los pechos fuertemente, dando unos gemidos que tal vez me hubieran despertado a los vecinos.

    Sus sentones eran cada vez más fuertes, la forma de tomarse de los pechos eran igual de o más fuertes.

    Su cara de placer, era tal, que hasta la lengua sacaba. Jeje.

    Regalándome una vista un poco más precisa de su culo, ella y su novio hacían un 69 bastante caliente. Porque, a pesar de tener su rico trasero en la cara de este hombre, simulaba la cabalgata que le dio hace unos instantes, pero más leves.

    El chump, chump de las chupadas que le daba, se podían escuchar casi a la perfección.

    Para este punto, mi mano comenzaba a ser chorreada por mis propios líquidos.

    Hice una pequeña pausa porque, a medida que Betza era casi desnudada, en la sala se hallaba su sostén; el cual olía con gusto mientras disfrutaba de aquella faena.

    Pareciera que a propósito alzaba el culo como si quisiera mostrármelo.

    Entre el olor de aquella prenda, la visión y escuchar los gemidos de ella; se puede decir que los tres tuvimos al mismo tiempo una gran explosión.

    Rápido fui al cuarto donde se suponía que dormiría.

    Pasados treinta minutos el novio de Betza se fue.

    Salí al baño y aun lado de mi estaba mi amiga con cara de malicia.

    -Crees que no me di cuenta que me estabas espiando? -Me dijo.

    A lo que no respondí.

    Tomando mi mano aun sucia, la olio para luego darle una lamida.

    Esa noche no pasó nada más.

    Solo el recuerdo de aquella faena y dos masturbaciones más.

    Siento que lo atractivo de esto es que ella esta con su novio y yo… digamos tengo compromiso.

    Pero ahí no termina la historia.

  • Anal a mi exquisita suegra

    Anal a mi exquisita suegra

    Ya es la quinta historia o sexta oportunidad que tengo la dicha de escribir las anécdotas con Diana, el monumento de mujer que es mi suegra. Dios que mujer! Diana mi suegra estaba hecha una diosa el día del cumpleaños de mi esposa, ella llegó como todo día de fiesta: arreglada y hermosa, su vestido ceñido que desequilibraban mi paz, sus tacos que realzaban lo espectacular de sus pantorrillas, aquellas que soñaba con tener en mis hombros más de una vez; a cada instante que salía a bailar con cuanto familiar cayó en la fiesta me quedaba intentando descubrir el tamaño del calzoncito que traía puesto, imaginaba esa conchaza bien depiladita donde más de una vez naufragué mi lengua…

    No me aguante y en un momento que mi esposa se distrajo saque a bailar a mi diosa, ella me dio la mano y empezamos a bailar un merengue bien sabroso, tan sabroso como sus bellos labios, la gire de lado a lado y en cada paso pasaba mi mano por su cinturita, yo tenía mi pene totalmente duro y mojadito, imagino que ella también traía sus labios ya abiertitos pues se mojaba mucho conmigo, siempre me decía: “Me encanta lo rico que resbala tu pene mi amor”.

    Pero el problema: mi esposa y entonces se me ocurrió embriagarla y aprovechar lo tarde de la noche para invitar a Diana a quedarse a dormir en la casa, total, su esposo está de viaje así que más segura estaba con nosotros…

    Serían las 3 am y mi esposa ya estaba que se caía de tanto beber, Me acerqué y le dije: “amor te acuesto? Yo despido a los invitados,” ella accedió, se sabía muy mal y antes de dar espectáculos decidió dormir…

    La lleve, la cambie y me quede mirando su rica conchita, depiladita tal como la trae su mamá, pero esta noche no la disfrutaré, hoy toca la mujer más sabrosa: su mamá.

    Propuse a Diana quedarse en el cuarto de invitados y ella ni corta ni perezosa dijo “Si mí amor”.

    Ella ingresó y le dije vengo en 30, terminaré de despedir a los demás, pasaron los minutos y entonces me acosté al lado de mi esposa, vi que ella estaba más dormida que la bella durmiente y le dije: “A lo mío!!!”

    Me levante y sin hacer ruido llegue al cuarto de invitados, le lleve una pijama de mi esposa a Diana. Ella estaba ya desnuda en la cama tapada con las sábanas, ni bien entre me jalo de la mano y trenzó su lengua a la mía, mientras desabotonaba mi pantalón y mi camisa. Al bajarme el pantalón mi pene parecía una lanza, me bajo la trusa y empezó a chuparlo tan rico como solo ella lo sabe hacer: lo pajeaba tan rico mientras su boca chupaba la cabecita y su otra mano acariciaba mis bolas, su lengua bordeando mi pene me tenía al borde de eyacular, quise escaparme pero ella chupaba y mamaba tan rico que no lo hice, me deje llevar unos minutos más y entonces paso: mi semen inundó esa boquita tan rica, mientras salía mi leche ella mamaba más fuerte, que rico lo hace esta hembra…!!!

    Me recosté a su lado mientras le decía lo hermoso que estaban sus senos, me dijo: “Chúpalos, cuando los chupas me haces terminar bien rico”, empecé a chuparlos y masajearlos a la par que ella pajeaba mi pene, el que no tardó en pararse nuevamente y entonces empezó la acción de nuevo: me subí encima de Diana y ella abrió sus piernas, mi boca pegada a sus riquísimas tetas que traían los pezones marrones y durísimos, sus manos buscando meter mi pene en su conchita y logrando su objetivo, resbaló tan rico y entre dentro de tremenda hembra, mi pene estaba durísimo, como solo ella sabe ponerlo, empezó a besar su boca y a mover mi pene en esa delicia de concha, primero lento, suave, y mis manos disfrutando de las piernas y nalgas de esta diosa…

    Note que estaba muy mojada, me dijo: “Destrózame amor”, palabras mágicas, entonces empecé, subí sus pantorrillas a mis hombros, la luz prendida y el espejo del tocador me regalaban un súper paisaje al que tomé mil fotos con mis ojos, Diana estaba piernas al hombro con toda las verga adentro, Dios, que bien quedaban esas ricas pantorrillas en mis hombros…!!! Empecé a meterlo con mucha violencia, entraba todo mi verga y cuando entraba al fondo le metía un pequeño empujoncito más que terminaba de arrecharla. Ella gemía rico y decía: “que rico, sigue”, empecé a reventarle la concha con mi pene y no la solté hasta que la sentí terminar con mi verga dentro, como sudaba mi hembra…! Al tiro la puse en cuatro y le arqueé la espalda, cogido a sus caderas empecé a reventarle la concha, ella gemía más fuerte, como le gusta mi pinga a esta diosa…

    La embestía como si fuera el fin del mundo… Creo que se me paso la mano, le jalaba el pelo mientras la penetraba, mi pene entraba todo, jamás había penetrado así a una mujer, ella estaba caliente y entonces decidí vaciarme en esta concha que es la más deliciosa del mundo, mi semen salió como agua de manguera de bombero, ella terminó junto conmigo, arañando mis piernas y gimiendo muy rico!!

    Apenas terminamos la puse de pancita, sentí que debía vaciarme en su anito y lo haré, baje a sus nalgas y empecé a besarlas nuevamente, las abrí con ambas manos y vi su rico ano donde más de una vez enterré mi pene, empecé besando su entradita y metiendo mi lengüita en su ano al mismo tiempo que masajeaba su clítoris el que sentí crecer a buen tamaño, después de sentir su anito dilatando acerque mi verga y la ensalivé empezando a meterlo muy suavemente mientras ella apretaba las sábanas con todas sus fuerzas, la levante y la coloqué en cuatro, empecé a destrozar nuevamente el culo de esta diosa, a la par que masajeaba su clítoris con una mano, entró todo mi pene, ella gemía y se movía como toda una perra mientras presionaba su conchaza, pensé, debo terminar de una vez y así lo hice, empecé a vaciarme en el ano de Diana mientras le arrancaba el cabello y presionaba su chuchaza, que rica vaciada me metí con esta perra tan rica, tan arrecha y tan rota, la volteé y la bese trenzando mi lengua a la suya y me pidió llevarla mañana temprano a su casa donde tiraríamos otro rico polvo, pero eso es algo que otro día les contaré, me voy antes que mi esposa se dé cuenta que me tiro a su exquisita madre, y de paso a ver si también me la puedo tirar un poquito más también a ella, como me desequilibran las conchas morenas y depiladas…!!!

  • Reencuentro sexual con Johana

    Reencuentro sexual con Johana

    ¡Tuvieron que pasar cinco años, cinco largos años para que volviera a verla!

    Johana estaba de vuelta en México después de estar en París y Londres, ahora con 29 años de edad, lucia más hermosa que nunca, la mentalidad de ella ahora era más liberal, inmediatamente llego a México me contacto por medio de Facebook.

    J: ¡Hola Luis, como estas, ya hace tiempo sin saber de ti! Oye mañana llegare a México, ¿podemos vernos en Coyoacán?

    Ese fue el mensaje que me dejo en Messenger, al leerlo no lo podía creer, tarde más en contactarla que en lo que ella me mensajeó, obviamente le dije que sí, que la vería en aquel bar donde la pasamos muy bien.

    Llegue puntual a la cita al entrar al bar una mujer de cabellera rubia con un minivestido verde, unas tetas enormes y un trasero riquísimo se paró frente a mí y me abrazo.

    J: ¡Luis, que emoción, que milagro!

    L: ¿Jo… hana? ¿Eres tú?

    J: ¡Si soy yo, jajá, ahora soy rubia!

    L: ¡Estas espectacular!

    J: Gracias, ¡tú también maduraste mucho!

    Las miradas deseosas invadían la mesa, ella me abrazaba me pegaba los pechos, yo con mucha confianza acariciaba sus torneadas piernas, me sentía con suerte de que un monumento de mujer me haya citado para conversar y tenía que aprovechar

    L: ¿Y se puede saber para que me citaste guapa?

    J: ¡Jajá, pues quería verte!

    L: ¡Que linda, pero algo me dice que otra cosa también!

    J: ¿Jajá tú crees?

    L. Una corazonada jajá!

    Nos miramos fijamente y empezamos a besarnos, nuestras lenguas se enredador cual nudo, mis manos acariciaban la cintura bajando pro sus caderas y llegando a sus piernas, Johana me apretaba la entre pierna, ¡nos perdimos totalmente!

    L: ¡Vámonos de aquí!

    J: ¡Estaba esperando que me dijeras eso!

    Salimos del bar y nos instalamos en un hotel cerca de ahí, inmediatamente nos lanzamos a la cama, yo tome la iniciativa quitándole su vestido y lamiendo su hermoso cuerpo.

    Mi lengua pasaba desde sus pies, subiendo por sus piernas su cadera, su abdomen, lamiendo fuerte sus tetas por encima de su brasear, su cuello, su boca e incluso sus ojos y orejas, quería probar cada centímetro de su cuerpo, su olor, su sabor, todo estaba exquisito.

    Baje su tanga para oler su rica concha depilada y estremecida pro mis besos, comencé a acariciarla con mis dedos, esos labios vaginales eran magníficos, abrí un poco su vagina e introduje mi lengua, como gato comencé a lamer es tesoro, ella me acariciaba la cabeza, gemía, ¡me apretaba para que no dejara de mamarle su burrito!

    J: ¡Agh, que rico!

    L: ¡Hermosa concha, sabe delicioso!

    J: ¡La chupas riquísimo!!

    L: ¡Nena me enloqueces!

    Me quite la ropa y deje mi verga bien para lista para ella, nos acomodamos en un perfecto 69, sus mamadas eran espectaculares, succionaba totalmente mi verga mientras la masturbaba con sus tetas, la mordía, jalaba mi cuero, ¡chupaba desesperadamente desde mis testículos hasta mi cabeza!, luego la metía hasta lo más profundo de su boca! Por mi parte con mi lengua enrollada le follaba la vagina, le apretaba el clítoris el cual ya tenía inflado, sus fluidos de excitación sabían deliciosos, apretándole sus nalgas les daba ligeras mordidas a los labios vaginales, la experiencia de ambos era notoria, ¡nos estábamos trabajando espectacular!

    J: ¡Papacito que rico trabajas!

    L: ¡Te has vuelto más experta!

    J: Si, ¡aprendí mucho en Europa!

    L: Jajá, ¡que rico!

    J: ¡Pero nadie me ha cogido como tú y antes de cualquier cosa quería tenerte en mi!

    L: Pues prepárate nena, ¡que ya te voy a meter mi amiguito!

    J: ¡Uhm, si!!!

    Ella acostada abrió sus piernas y me guio hacia su húmeda vagina, la ensartada se sintió magnifico, mi verga entro casi por completo, me agaché a besarla y empecé a moverme despacio, quería sentir su vagina, como apretaba mi verga, esa sensación era magnifica, aprovechaba para acariciarle las nalgas, mamarle las tetas y morderle el cuello, ¡me estaba deleitando con ese manjar!

    La puse de lado, levantando una de sus piernas la puse en tijera y sin moverme de mi lugar la ensarté así, le besaba los pies, le daba de nalgadas, en esa pose se sintió aún mejor, me apretaba delicioso, movía su cadera par apretar más mi pene, me encantaba morderle los chamorros carnoso, ¡sus quejidos me la ponían más dura!

    J: ¡Ah, papi, así, que rico!

    L: ¡Corazón, uh, ah, que rico!

    J: Dame más, ah, mi vida, ¡dámela rico!

    L: ¿Te gusta nena? te gusta mi verga?

    J: ¡Me encanta!!!

    La volví a poner de frente y levante sus piernas pegando sus pies a mi cara, me incline hacia atrás y se la deje ir toda, apoyándome en sus pantorrillas tomaba impulso para mover fuerte mi pelvis, mis penetraciones eran duras pero rica para ellas, ella también movía su cadera, le besaba los pies, le mordía las pantorrillas, ¡era una verdadera delicia estar con ella!

    Me acosté y ella subió a cabalgarme, se movía rápido y fuerte, me apretaba fenomenal mi palo, sus tetas brincaban al ritmo de sus cabalgadas, el apretaba el cabello porque me encantaban los gestos que hacía, se agachaba para besarme y mover más rico su cuerpo, dejando solo entrar la puntita de mi verga, eso me hacía gemir rico.

    L: ¡Mamita, uff!

    J: ¡Ah, nene, que duro!

    L: ¡Muévete, me encanta, que rico!

    J: ¡Goza papi, goza!!

    Johana se había convertido en una bomba sexual, la primera vez en la banquita de Coyoacán había sido fenomenal, pero esta superaba por mucho lo sentido esa vez.

    Se puso en cuatro, un enorme y rico trasero con forma de corazón estaba listo para mí, líquidos escurrían por sus carnosos muslos, abrí sus nalgas y puse mi dura verga en medio, me masajeaba con sus carnosas carnes apretando fuerte.

    L: ¡Que ricas nalgas!

    J: ¡Son tuyas rey!

    Abrí sus nalgas y empecé a ensartársela, ¡pero en su ano!

    Ella se agacho totalmente dejando bien abierto su culito para que mi verga entrara mejor, el apretado ano me estaba lastimando un poco, ¡pero conforme entraba eso desaparecía!

    L: ¡Guau, que culo!!!

    J: ¡Papi, despacito, aj!

    L: ¡Eres fantástica, que rico es cogerte!

    J: ¡Cógeme papi, coge a esta hembra!

    Mi verga entro un poco más de la mitad, empecé a moverme suave, el mete y saca era delicado, su culo apretaba magnifico, le apretaba las tetas y me empujaba par que le entrara aun un poco más.

    Le daba de nalgadas, sus duras nalgas rebotaban en mi pelvis, el ruido se convertía en una perversa música, su culo apretaba magnifico ella gemía como loca, también se movía, ¡se empujaba hacia mí para ser empalada al máximo!

    L: ¡Johana, mi amor que rico!

    J: ¡Mas, dame más, me gusta por ahí!

    L: ¡Que rico culo, agh!!

    J: ¡Métemela, más duro, soy tuya!

    L: ¡Que zorra, pídeme por el culo, pídeme!!!

    J: ¡Mas papi, dame por mi culo!!

    L: ¡Toma nena, agh!!

    La embestía fuerte, mi verga ya entraba por completo, ella hacia como perra, aullaba por el dolor y placer de tenerme en su ano, le daba fuertes nalgadas, mis embestidas la tiraron boca abajo, ahí tomándola del cabello cual, si fuera caballo me moví con toda mi fuerza, parecía que vomitaría en cualquier momento, ¡pero no se detenía al contrario más duro le daba!

    L: Perra, que rico, ¿me detengo?

    J: ¡Auch, no! ¡No pares, aunque duelas, no pares!

    L: ¡Eso nena, eso!

    J: ¡Más duro, así, que rico, agh!!

    Que rico era estar sometiéndola así, sus cabellos rubios ya arruinado por mis jalones, sus nalgas todas rojas, ¡Johan estaba recibiendo la cogida de su vida y yo estaba teniendo unos de los mejores sexos de mi vida!

    ¡La volví a poner en cuatro y la embestía duro, su culo ya estaba súper rojo de tanto tallón, su vagina ya había expulsado fluidos por la excitación, la había sodomizado por el ano, pero aun las cosas no terminaban, ella ya había tenido un orgasmo que la hizo mojar toda la cama, su clítoris parecía que estallaría y el éxtasis la hacía empalarse sola en mi verga!

    L: ¡Mami que rico!

    J: ¡Ah, ay, ay, más, más, aunque duela, no lo saques!!!

    L: ¡Que rica perra, y que sabrosa estas!

    J: Soy tuya papi, ¡soy tuya!!!

    ¡Poco a poco mis testículos empezaron a inflarse, la presión de su culo en mi verga empezó a hacer el efecto del pre orgasmo, la tomé de las nalgas y la empecé a embestir con toda mi fuerza, nuestros gemidos se oían hasta afuera, fue entonces que, en el movimiento más duro, mi leche salió expulsada a una fuerte velocidad y presión, su culo era inundado por mi semen caliente, ella también tuvo otro orgasmo, ambos estábamos en la gloria!

    L: Johana, ¡dios mío!

    J: ¡Luis que rico, eres el mejor!

    L: ¡Toma mi leche!!

    J: ¡Si, agh, que rico!!

    Después de tener un magnifico orgasmo, Johan me dio unas mamadas para limpiarme mi verga, el verla empinada con el ano súper abierto y rojo de tanta verga que le di, me hizo sentir orgulloso.

    Cogimos un par de veces más, pero esta vez más normal, nos corrimos una y otra vez, una vez terminada la sesión ella se despidió de mí y me dijo que quería tener sexo conmigo porque se casaría, yo sonreí y le dese suerte en su matrimonio y me ofrecí por si algún día necesitaba otra sesión como esta.