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  • Una última oportunidad, profe

    Una última oportunidad, profe

    -Por favor apruébeme -me repetía mi alumna de universidad, argumentando que trabajaba todo el día para pagar la cuota y no podía perderse la materia.

    Yo estaba embobado, mirándola con su pollerita corta, sus piernas delicadas y sus pechos parados. Tenía frente a mis ojos una hembra de dieciocho años que creía estaba dispuesto a todo. No iba a desaprovechar la oportunidad.

    -¿Estás soltera? –pregunté.

    -No, profe –dijo con una risita incómoda- mi novio es Patricio. Él se sienta adelante.

    Patricio, pensé. Un idiota sin remedio, al cual sus padres le pagaban todo.

    -¿Pero no te interesa estar con un hombre de verdad, alguna vez?

    Ella se volvió a reír. Cerró la puerta de mi oficina y mientras se desabrochaba la pollera de jean para dar vista a una tanguita rosa, con un estampado de flor sobre su frente, me dijo.

    -Quiero un 10.

    Me paré y la tomé de la cintura acercándola hacía mí. Sentía como su respiración ingresaba por mi boca. Como sus ojitos de joven mujer me miraban, como su piel se iba erizando.

    -Con su permiso –dije, mientras enterraba mi mano en su tesoro vaginal.

    Sus ojitos se fueron para atrás, mientras yo y una y otra vez escarbaba sacándole jugo al compás que inundaba con mi saliva su cuello. Me sentía un animal que se come a su presa. Con la violencia le saque intempestivamente su camisa negra. Para mi sorpresa no llevaba corpiño.

    -¿siempre venís así? –le pregunté sorprendido.

    -Solamente cuando quiero que me las chupe mi profe favorito. Dijo mientras levemente apoyaba su mano en mi nuca peluda, llevando mi boca a esos dos hermosos pezones, rosaditos y duros.

    -No puedo más, garchame arriba del escritorio –dijo luego de unos minutos en que mis dedos y mi boca habían jugado con sus partes más íntimas, las cuales ahora eran mías.

    Y así fue, la subí arriba del escritorio y le abrí las piernas de par en par. Su vulva con apenas unos diminutos pelitos quedaba toda para mí. Recuerdo que la tenía cerradita, como una empanadita y muy apretada.

    Le pregunté si había estado con muchos hombres a lo que me contestó que solo con su novio. Me reí por su ternura y procuré lamerle cada pliegue, de su conchita rosada. El olor, aún recuerdo ese olor que me encantaría que sea el perfume de mis mañanas. Mientras se la chupaba (y luego de varios minutos) detecte que se le salía un poco de pis, producto de la relajación.

    -Perdón –me dijo volviendo su torso y mirada hacía mí que me encontraba de rodillas.

    Yo levanté la vista y sin decir nada, decidí tragar cada gota de su néctar.

    Cuando me paré solo me faltaba el postre. Desabroche mi pantalón de elegante traje, y libere a mi vestía que se encontraba dura. Entré sin condón y sentí toda su piel, bombeé a más no poder mientras sus gotas de sudor caían por sus tetas en un recorrido que terminaba en su concha.

    Al final, no pude sacarla a tiempo y decidí acabarle todo adentro. Es más luego de eyacular me recosté unos segundos encima de ella y me quedé ahí inmóvil, con mi pija gruesa en su vagina y mi pecho junto con mi panza peluda sobre ella.

    -Profe, necesito irme si ya terminó.

    El hechizo había terminado, me abroché el pantalón y ella también se acomodó. Le dije que no se preocupe, que tendría una gran calificación. Le pedí también que le avise a su novio que debe una entrega y además que me deje su bombachita arriba del escritorio.

    Accedió a todo, mientras cerraba la puerta de mi oficina para ir a cursar otra materia, ahora sin su ropita interior.

  • Tacones rosas

    Tacones rosas

    Desde que nos conocimos me hiciste saber que te encantaba las mujeres con tacones altos, a lo que yo conteste: “a mí me gustan, pero te soy sincera; no me encantan” pude ver en tu cara un poco de frustración.

    Después de algunas salidas para conocernos, finalmente nos besamos. El calor de tus besos, lo profundo que metiste tu lengua en mi boca me calentó tanto que trataba de frotarme con tu verga que ya se sentía parada, no pude resistir y mi mano bajo hasta ella ¡y por primera vez la toque!

    ¡Wow! ¡nunca había tenido un miembro tan grande y ancho en mis manos, nos calentamos mucho y casi te la sacaba para conocerla y chupártela ahí mismo sobre la calle, me moje tanto que tus besos no eran suficientes para estar tranquila, así que reaccione y te detuve en seco… lo se! ¡nos quedamos tan calientes! deseosos de volvernos a ver, ¡tuve que llegar a masturbarme ya que no pude resistir la calentura que sentía, desde ese momento ya te deseaba tanto!

    Nuestro primer encuentro fue en un hotel, fue tan delicioso, te mueves tan rico, me encanta que me frotes el clítoris cada que me metes esa deliciosa verga, tu forma de besarme, me vuelves loca, eres realmente bueno, ¿será que la gran experiencia que tienes me conquisto y desde ahí no he podido dejar de pensar en ti?

    ¡Te deseo tanto!, ¡quisiera tenerte dentro todo el tiempo!

    Se que te encantó penetrarme también, desde nuestro primer beso tuvimos una química sexual deliciosa, ¡me llevaste un día a buscar mis primeras zapatillas… yo… encantada de ponerte caliente! nunca las podré olvidar, eran rosas, con plataforma y muy altas…

    “Yo usaré lo que tú quieras papacito” con tal de verte caliente soy capaz de todo… es tan excitante verte así, deseoso, como un animal en brama, parado y lubricado.

    Me siento tan caliente y sexy al ponerme lo que a ti te gusta…yo seré tu muñequita, tu esclava, tu musa, tu puta, lo que tú me pidas lo hare deseosa de pararte la verga como a mí me encanta.

    Combine las zapatillas con un vestido entallado y muy corto, ¡un liguero rosa una tanga… uff… mi hombre! te pusiste tan feliz y cachondo, me cogiste parada, solo levantaste el vestido, ¡hiciste a un lado la tanga! fue tan profundo que casi me venía desde la primera metida!

    ¡Después me cargaste y me llevaste frente al espejo para vernos! ¡Somos tan bellos juntos! ¡Eres perfecto! el ritmo, tu fuerza tu calor, el jugo de ambos bajando en la entrepierna, ¡no pare de gritar y gemir como una puta, como la puta que te gusta que sea!

    Después te recostaste en la cama y me pusiste sobre de ti, nunca me sacaste la verga, así comencé a moverme en circulo, y con los tacones rosaba tus piernas, me movía cada vez más rápido, baje mi tronco bese tu cuello, tus orejas y te susurraba lo rico que era cogerte, cambie el movimiento de arriba abajo, cada vez más fuerte, mis nalgas se movían tan rico que las agarraste para ayudarme a subir y bajar con más fuerza, comenzaste a chupar mis tetas, no pude resistir, ¡termine sobre de ti! ¡que delicia!

    Cambiaste de posición y te pusiste sobre de mi rápidamente, tomaste una de mis piernas para abrirme más y vi tu cara de deseo al besarme la pierna y ver tu fetiche, me cogiste tan deliciosamente rápido que logramos venirnos juntos, la humedad de ese encuentro fue tan abundante y suculenta que ahora puedo decir con gran alegría que: “¡me encantan los tacones altos!”

  • Juego de roles

    Juego de roles

    Vamos hacer un juego, si un juego de roles, donde los protagonistas quedan a su elección, lo importante es dejarse llevar por la mente perversa de cada uno y disfrutar de esta conversación.

    Para este juego entra un profesor muy guapo que es la fantasía de una alumna de su clase; una chica que acaba de cumplir su mayoría de edad y está en el último año de preparatoria, la cual ella un día se deja llevar por sus deseos y quiere hacerlos realidad.

    Así inicia:

    Ella entra al salón de clase, no había nadie aun ya que era muy temprano. El profesor dictaba la clase de educación sexual y había solicitado un trabajo para desarrollar el tema el día de hoy. Ella al verlo sentado en su escritorio se acerca tomando un asiento que estaba cerca, él se queda mirándola algo nervioso.

    -Profe, tengo dudas sobre el trabajo

    -Ya voy a explicar el tema señorita

    -Ok, esperare a la explicación -dijo desganada

    El profesor al verla que no le gustó su respuesta y se levanta del asiento la detiene con una pregunta.

    -¿Qué dudas tiene del material y algo le llamo la atención?

    -¿De todo lo que le entregue? Mn… es difícil de escoger profe. Además, todas mezcladas me lo imagine con usted

    -¿Sí? ¿Por qué conmigo señorita?

    -No se profe al verlo con ese pantalón hace que se le marque su verga, entonces imagine como era y… ¡Uff! Profe

    El profesor al escuchar su respuesta pasa saliva y siente que su miembro reacciona y le hace una pregunta algo personal.

    -¿Cuál has practicado?

    -No lo he hecho profe, por eso tomo sus clases

    Le sorprende saber que su alumna es virgen y su miembro cada vez se pone más duro.

    -¿Has estado mirando mi miembro?

    -En cada clase profe, sé que está mal pero es difícil de evitarlo

    -Ay, niña mala, eso no se hace-le sale su respuesta de forma traviesa

    -¿Lo cree profe?

    -La puedo reprobar por eso

    -¿Por qué profe?

    -Por no concentrarse en la clase… en lo que escribo en el pizarrón

    Le tiembla la voz y lleva su mano a la entrepierna disimuladamente para tratar de acomodar su pantalón.

    -Profe pero que hago si sus pantalones le quedan algo ajustado en su entrepierna

    Él se levanta del asiento y se dirige hacia una ventana dándole la espalda a ella ya que se siente muy excitado.

    -¡Señorita por favor!

    -¿Profe lo incomodo?

    -Me hace sonrojar

    Ella al darse cuenta que el profesor está nervioso se ríe y continúa con su plan…

    -¿Solo eso?

    -Es que nunca una alumna me había dicho algo así

    -Me alegra ser la primera

    El profesor se acerca a ella y se sienta nuevamente.

    -Aunque no le niego que me excita saberlo

    Ella sonríe ante su respuesta porque logró su objetivo.

    -¿Profe, serias mi maestro? Ya sabes, me explicarías bien su tema

    -Pero no sé, eres una joven, mi alumna y puedo perder mi empleo

    Ella se retira un poco para que el profesor tenga mejor vista de ella y lleva sus manos a su falda para subirla poco a poco.

    -¡Uff profe! Siento cosquillas y me siento húmeda… ¿Por qué siento esto? ¿no le gustaría ser mi primer hombre?

    El profesor la mira con morbosidad.

    -¡Uff!, pues le debo confesar que desde hace tiempo vengo deseándola

    -Uy profe … yo también

    -La he mirado sin que se de cuenta, la veo cuando cruza las piernas y veo sus pantis

    Ella lo mira de forma coqueta y se lleva los dedos a su boca para ser mordidos.

    -¿En serio profe? … sé que mi falda es algo corta y mi camisa un poco ajustada pero mi mamá no tiene dinero para comprarme un uniforme nuevo

    -Si, también he observado cuando se le marca o se le prende sus pezones. ¡Uff! se ven súper lindos y muy provocativos

    -Que pena profe

    Claramente no tiene nada de pena porque sabía que lo hacía a propósito para llamar la atención del profesor y al saber que ya tiene su atención reacciona más coqueta.

    -Tranquila… solo no pierdo la oportunidad para verla. Se que no debo hacerlo, pero es algo que no he podido controlar

    Ella empieza a pasar sus manos por su camisa rozando sus pezones.

    -Mi bra es algo delgado y al verlo a usted en plena clase siento que mis pezones se ponen duros

    Él ya se le olvido que debe guardar compostura con ella y le sigue el juego y más al saber que es virgen porque es una de sus fantasías.

    -Si lo he notado, para mí son perfectos

    -Dios profe… que pensara de mi

    -Que eres una señorita muy linda

    -¿Le parece?

    -Si, demasiado

    Ella para tratar de no verse tan insinuadora con el profesor trata de cambiar el tema.

    -¿Bueno profe y no me va explicar el tema de la tarea?

    -Pues con tantas confesiones ya se me había olvidado

    -Estoy atenta a su explicación

    -Es que al imaginar su cuerpo desnudo colapsó mi mente

    Esas palabras del profesor hicieron que mojara más sus pantis y solo deseaba ser tomada por su profesor.

    -¡Uy profe al imaginar su verga!, perdón ¿Así le puedo llamar a su miembro?

    El profesor la observa de forma perversa

    -Claro que sí, ya estamos en confianza

    Ella separa sus piernas para que él profesor tenga una hermosa vista a sus pantis.

    -Entonces al imaginar su verga dura, venosa ¡Uff! mojo profe

    El profesor se muerde los labios al verla como se toca su vulva.

    -Entonces eres muy caliente, tus hormonas están al 100%

    -La verdad al estar en sus clases se me aumentan, además nunca he estado con un hombre y me lo imagino a usted profe

    El profesor se levanta y camina nuevamente hacia la ventana para apretarse su miembro ya que no se aguanta más y quiere cogerse a su alumna.

    -Señorita eso le iba a preguntar, ¿eres virgen?

    -Si profe, me siento apenada

    El profesor sonríe al confirmar que es virgen.

    -Qué bien… y ¿cuándo se excita se ha tocado?

    -Si profe y mojo mucho

    Él la mira fijamente para indagar que más ha hecho su alumna y alimentar más su deseo por ella.

    -¿Y que más ha hecho señorita?

    -Creo que me va a regañar, pero en una clase suya abrí mis piernas y me corrí a un lado mi tanga con disimulo para tocarme

    -¡Uff! señorita hace que me excite mucho

    Ella solo lo mira y continúa con su explicación.

    -… moje mucho profe y después me chupe los dedos…

    -¡Uff que rico!

    -… me rocé un poco mis pezones sin que se dieran de cuenta, pellizcándolos un poco sobre mi camisa…

    -Señorita, no me antoje…pero me encanta mucho saberlo

    -Perdón profe, solo estoy respondiendo

    -Sus pezones deben ser tiernos y rosados

    -¿Le gustaría probarlos?

    Se abre un botón de su camisa y continúa provocándolo.

    -Eh… no se me da miedo que nos descubran, pero deseo hacerlo

    -Profe, yo quiero que usted sea el primero, quiero que me enseñe… quiero que usted me lleve a mi primer orgasmo

    -Me gustaría comprobar que tanto mojas

    -Profe me he imaginado que estoy sobre su escritorio, abro mis piernas y usted se acerca corriendo mi tanga a un lado y lame mi entrepierna…

    El profesor se acerca a ella y le habla al oído.

    -Señorita por favor no siga, no voy aguantar más

    Ella al escuchar su voz le pasa corrientes por todo su cuerpo y se deja llevar por lo que siente.

    -… Profe usted lamia con hambre voraz…

    -La estoy deseando señorita…

    -… arqueaba mi espalda, lo tome del cabello para que no parará y me restregaba en su boca…

    -Señorita, mi miembro se quiere salir

    Ella se calienta más con cada palabra.

    -¡Uff! profe, de solo imaginar esa escena estoy empezando a mojar mis pantis

    -Señorita… quiero bajarle esa tanguita y chupársela

    Se aleja de ella para tomar aire y la sigue observando mientras se expresa con su cuerpo de lo excitada que esta.

    -… después arrancó mi camisa y mis pechos quedaron al descubierto, los tomó a dos manos para masajearlos con algo de fuerza

    -Con cada cosa que me dice quiero meter mi boca y lengua dentro de su vagina y saborear sus labios

    -Así fue profe, así me lo imagine

    Se acerca a ella de nuevo y se inclina frente a ella colocando sus manos sobre sus piernas.

    -¿Sí? Quiero chupártela y saborear su humedad

    Ella lo mira con picardía.

    -… prosigo, usted cogía mis pezones pellizcándolos con fuerza, luego se los metió a la boca y chupaba, mordía y halaba de ellos

    -¡Uf! Que rico señorita, se me hace agua la boca. Sus téticas serán muy jugosas y esos teteritos deben ser deliciosos, todos parados

    En ese momento suena el timbre y empieza a entrar los estudiantes al salón; ellos se miran con deseo se notan que esto no lo quieren terminar aquí. Ella se levanta del asiento y le habla de manera disimulada.

    -¿Va ser mi primer hombre profe?

    -Yo si creo, no aguanto más… se la quiero hundir. Con todo eso que dijo señorita me la puso dura y caliente

    -¿Me va a doler?

    -No tranquila se la voy a meter muy suavemente para que disfrute y el dolor sea mínimo. Ya vera que le va a gustar

    Ella mira hacia sus compañeros para disimular lo excitada que esta y vuelve la vista a su profesor.

    -Si profe porque no quiero que me duela, quiero que esta primera vez sea placentera

    -La sentirás muy rico

    -Así quiero profe que me guste mi primera vez

    -Pero tendremos que ir al baño

    -Donde quiera profe

    -O si quieres vamos al área del teatro ahora está solo para los dos

    -Entonces vamos profe

    -Ok salgo primero, voy a dejarles un trabajo a los demás alumnos para que estén ocupados

    -Listo profe nos vemos en el teatro

    Ella le giña el ojo y se dirige a su puesto mientras el profesor deja el trabajo a sus compañeros. Al rato él se retira del salón no sin antes darle una señal a ella con su mirada. Al los cinco minutos ella se levanta y le dice a su amiga que va al baño; corre por el pasillo para llegar lo más rápido que pueda al teatro, cuando llega ve al profesor y sonríe se acerca a él de manera sensual y él la mira con deseo.

    -Profe estoy nerviosa, pero deseo que sea el primero

    -Lo se niña, pero si no estas preparada lo dejamos para después

    -No profe quiero hacerlo– (habla mientras toca suavemente el borde del cuello del profesor)

    -Yo también quiero hacerle el amor y ser su primer hombre, ya no aguanto más para hacerla mía. Además, muero por desnudarte descubrir tu cuerpo desnudo y hacerlo mío

    El profesor la toma por la cintura y la acerca a su cuerpo para besarla de manera apasionada al mismo tiempo lleva su mano a una de sus piernas y la acaricia suavemente hasta llegar a sus nalgas. Siente a la chica algo torpe, está muy nerviosa.

    -Tócame, sienta mi cuerpo, mi piel y mi miembro

    Ella tiembla y con torpeza desabotona la camisa y pasa sus manos por el pecho del profesor.

    -Es duro su torso, ¿puedo quitarle la camisa?

    -Soy todo tuyo

    -¿Todo mío? ¡Uff! mis amigas se morirán de la envidia al saber que el profe es todo para mi

    Él con delicadeza va desabotonando la camisa y ve sus senos con deseo… pasa sus manos sobre ellos.

    -Que ricos senos tienes tal cual como me los imaginaba

    -Uy profe que rico se siente mi corazón late rápido

    Él se acerca a su pecho para besarlos, chupa con delicadeza él sabe que no puede ser rudo ya que no quiere que se asuste… solo que disfrute la experiencia.

    -Me encanta como hueles bebé

    Ella sin darse cuenta gime por las caricias y los besos que recibe del profesor, se acerca a su torso y lo besa también.

    -Usted no se queda atrás profe me encanta su perfum

    -Que rica téticas tienes y saben delicioso-

    -Todas tuyas profe

    -¡Uf! Me gusta mamárselas

    La temperatura sube cada vez más y en ellos van perdiendo la decencia solo se dejan llevar por lo que sienten cada uno.

    -¡Ahh, si así profe… Uff!

    -Están muy jugosas

    -Chupa profe… Oh profe estoy muy mojada y siento cosquillas en mi sexo

    El profesor chupa con vehemencia, las toma y se las pasa por el rostro, olfatea, lame y muerde sus pezones.

    -¿Te gusta como lo estoy haciendo?

    -Si profe así me lo imagine, el dolor es muy rico …no pares por favor

    Mientras saborea sus pechos pasa sus manos por la espalda, ella se eriza al sentir las caricias… baja suavemente hasta llegar a sus nalgas. Se sorprende al darse cuenta que no lleva sus pantis puesto que él le pidió que se los retirará antes de llegar al teatro.

    -¡Uff! Pero que maravilla, que culito tan redondo… que nalgas tan suaves y tiernas

    Él toma sus nalgas con fuerza, pasa sus manos por sus piernas y las aprieta también.. la toma por sus caderas y la alza para llevarla al escenario… la sienta el borde y separa sus piernas, las acaricia y le gusta ver sus piernas delgadas y torneadas.

    -Me encantas mi alumna preferida

    -Eso quiero, ser su preferida

    Ella se levanta y se baja para quedar de rodillas frente al profesor.

    -Profe, quiero tocar su verga ¿Puedo?

    Ella suelta el cinturón y desabotona el pantalón para bajarlo a sus pies enseguida nota el miembro de él como una estaca apuntando frente a ella. Ella lo mira con picardía y él solo acaricia su cabello.

    Le baja el bóxer y su falo salta a la vista de ella, es grande, grueso; sus venas están bien brotadas. Ella lo toma con una mano para sentirlo por primera vez.

    -Uy profe está muy caliente y grues

    -Siente como me la pones de dura y caliente por ti–

    No alcanza a tomarlo con la mano completa… su punta chorrea y ella se lame sus labios.

    -¿Puedo masturbarlo?

    -Con ganas y deseo que lo chupes

    -No sé como hacerlo, me explicas

    -Claro que sí mi niña, solo has como chupas un bombón y te la puedes pasar por toda tu cara; golpea tu cara con ella veras lo rico que se siente

    Ella se lo lleva a la boca y lo chupa como él le indicó, chupa la punta luego se lo lleva hasta el fondo de su garganta… lame y chupa y nuevamente lo lleva hasta el fondo y repite el procedimiento varias veces. También lame sus testículos…

    -Que rico mami… si, así mami… que rico lo mamas

    -¿Le gusta profe?

    -Oh mi niña hermosa pareces una maestra

    La toma por el cabello para hundirse en ella.

    -No quiero que pares lo haces delicioso

    -Profe estoy muy mojada siento cosquillas y quiero tocarme

    -¡Uf! Si, quiero que te toque

    -No quiero parar de chupar su verga–

    -No quiero que pares lo mamas muy rico… eres una perrita muy deliciosa

    -Usted explica muy bien

    -Tengo a mi mejor alumna, la más caliente y arrecha… eres una diabla

    -Usted profe saca esa diabla que tengo en mi interior

    Ella se pone de pie y lo besa con vehemencia; él la toma de sus caderas y la sienta nuevamente al borde del escenario. Ella separa sus piernas para ofrecerse su sexo mojado.

    -Quiero sentir su verga profe

    -Oh niña hermosa ¿Quieres que te la hunda ya?

    -Si profe no aguanto más… lo deseo mucho

    -Yo también muero por hundirme en tu coño

    Él se retira la ropa que aún tiene puesta y se acomoda en medio de sus piernas. Ella tiene su respiración muy agitada, está algo nerviosa es normal pero quiere ser tomada por él.

    -Separa más tus piernas

    Él pone la punta de su falo en la entrada y empieza a empujar suavemente, sentir lo estrecha que está lo excita cada vez más. Ella cierra los ojos por el dolor que siente pero permite que él continúe…

    -¿ Te duele?

    -Un poco profe, arde

    -Estas muy estrecha

    -Profe lo tienes muy grande

    -Entra muy delicioso bebé, ¿Cómo lo sientes?

    -Siento que me parte por dentro

    Él continúa hundiéndose en ella, esta tan caliente que su respiración es acelerada. Al estar completamente dentro de ella se queda quieto para que se adapte a su miembro. Ella lo mira fijamente y lo toma por sus caderas para guiarlo en sus movimientos.

    Al comienzo es suave, ella empieza a disfrutar ya que está gimiendo y él aumenta los movimientos. Las embestidas cada vez son más intensas; al verla así con traje de colegiala lo prende aún más.

    -Me parte profe pero no quiero que pares

    -Lo sé mami … que rico coño tienes

    -Su verga no se queda atrás profe. Quiero de perrito, ¿se puede profe?

    Él se retira y la pone en cuatro separando sus nalgas para penetrarla de nuevo.

    -Duele un poco profe

    -Tranquila, luego te va gustar. Levanta más ese culo tan rico

    -¿Así profe?

    -Uff… no sabes la vista tan deliciosa que tengo de tus nalgas

    Continúa las embestidas, en aquel teatro solo se escucha cuando él pega con su pelvis en las nalgas de ella. Hay nalgadas, jadeos en fin un encuentro muy caliente entre un profesor y su alumna…

    -Eres muy buena alumna y me encanta ser tu profesor

    -Y yo su alumna

    -Eres muy perra lo sabias

    -Culpa suya profe, usted me prende

    Les gusta usar el lenguaje sucio, esto los lleva al infierno.

    -Quiero más duro profe, choca esos huevos en mis nalgas

    -No pensé que lo harías así de rico… ya no aguanto más… ese culo me encanta

    Los movimientos son rudos, la toma por el cabello para que arqueé su espalda… chocan y chocan hasta que llegan al clímax juntos.

    -Jamás lo había hecho así de rico, me encantó mi alumna

    -Profe me dejo sin poder caminar

    -Ja ja ja… Oh si, estuvo rico y fuerte

    Y así disfrutaron de este momento candente entre el profesor y su alumna donde hubo muchos encuentros entre ellos en la clandestinidad.

  • Compartiendo a mi esposa con mi hermano (4)

    Compartiendo a mi esposa con mi hermano (4)

    Al llegar del baño mi esposa nos paramos de la mesa y nos dirigimos a pagar, llamamos un taxi ya que no habíamos llevado el carro porque la intención era tomar unos tragos y compartir con mi hermano, al llegar a casa nos sentamos en la sala y tomamos unas cervezas que teníamos en la nevera y seguimos charlando de cosas cuando vivíamos en la ciudad de mis padres; siendo ya las 2 am de la mañana mi hermano se va a su cuarto y cierra la puerta.

    Mi esposa y yo nos quedamos en la sala un instante y al escuchar que mi hermano cerró la puerta nos comenzamos a besar y tocar, nos quitamos la ropa y quedamos en ropa interior prosiguiendo a besarnos más mientras nos tocábamos, yo le acariciaba todo su cuerpo sus tetas por encima del brasier su rico coño peludo sobre su tanga de hilo amarillo oscuro; ya cuando mi esposa estaba bien mojada le quite su tanga de hilo y su brasier, ella a mí me quita mi bóxer.

    Yo la agarro por detrás la beso su espalda bajo hasta sus nalgas la beso le doy nalgaditas le abro el culo y comienzo a oler, lamer esa raja del culo como loco y procedo a chuparlo y meterle la lengua dentro del culo que rico sabor tenía todo sudadito y esquicito sabores extras, lamia, chupaba y metía lengua en su culo como si fuera un plato de comida exclusivo y adictivo, mientas que en ocasiones le jugaba con la mano en su coño y tetas pero el mayor tiempo ocupaba las manos en sus nalgas y abriéndole el culo, ya luego de estar 1 hora comiéndole el culo procedo a meterle mi verga erecta gruesa y peluda en su culo y se la hundo de un solo empujón.

    La acomoda me quedo quieto un instante con ella adentro y mis huevos pegados a su delicioso coño muy mojado, ya después me comienzo a mover con el mete y saca, lo hacíamos duro mientras le penetraba su rico y sabroso culo con las manos jugaba con su coño tetas, los gemidos de Marcela eran muy ricos y nos encantaba porque sabíamos que mi hermano estaba en el cuarto escuchando, luego me vengo dentro del culo de mi esposa, pero no le saco la verga inmediatamente la dejo ahí un ratico.

    Ya luego la saco y procedemos hacer un 69 ella arriba y yo abajo, se le escurre un poquito de mi leche de su culo a su coño mientras nos colocábamos en la posición del 69, yo comienzo a lamer su coño mojado y con algo de mi leche, metiéndole un dedo en el culo para que no se le saliera más leche que le había dejado dentro del culo; y ella comienza a mamar mi verga con leche y sabor a su culo, solo se escuchaban gemidos muy finos de goce y placer dentro de la casa, ella me lamia los huevos los chupaba también lamia y metía su lengua en mi culo y un dedito también.

    Cuando tenía mi verga en su boca jugaba con mi verga peluda mientras yo jugaba con su rico y delicioso coño peludo ella se vino primero en boca y cara y luego lo hice yo dentro de su boca y también en la cara yo trague los jugos de ella mientras ella tragaba mi leche cremosa, nos paramos nos besamos ella me agarró de la verga y me llevo al cuarto como una mascota que la llevan del collar, dejando toda la ropa incluida la interior en la sala pero no sin antes mirar en donde había quedado la tanga de hilo de ella esa si la habíamos puesto en un lugar específico por así decirlo por si luego de recogerla la notábamos distinta.

    Entramos al cuarto sin cerrar la puerta, seguimos besándonos mi esposa como me llevaba de la verga me la aprieta un poco nos besamos más me siento en la cama me tiro hacia atrás y ella se monta se mete la verga en el coño y comienza a cabalgar mientras gemía, como estaba en frente mío yo le cogía las tetas a veces la atraía hacia mí para chupárselas, lo hicimos muy rico y en otras posiciones ya ella tuvo varios orgasmos se vino varias veces y yo también dentro de su coño y culo y boca ya que lo hicimos muy rico nos besamos abrazamos nos cobijamos y dormimos desnudos como siempre y a puerta abierta.

    Ya en la mañana del domingo nos levantamos a eso de la 10:30 am por la diversión de la noche – madrugada.

  • Economista y prosti Cojo con papi y suegro me trae cliente (1)

    Economista y prosti Cojo con papi y suegro me trae cliente (1)

    Hola a todos.

    Les aclaro que, por razones de extensión, este relato lo envío dividido en dos. Mañana se publicará la segunda parte. Ya lo saben, culpa de mi costumbre de contarles todos los detalles.

    ¡Por fin estoy prácticamente al día con mis relatos! Aunque debo confesar que hay dos que seguramente no han leído pues se publicaron por ahí, cuando el sitio estuvo en reforma. Son los relatos de mi subasta (inolvidable) y de mi primera experiencia como prostituta callejera, que fue algo fingido a pedido de un cliente. Quizás mas adelante rehaga esos relatos y puedan saber como fue todo eso, también faltaría relatarles, no se si vale la pena por ser del exterior lejano, las aventuras con Tommy, cuando mi primer “tercero”, Ric, nos invitó a Francia una semana. Estuvimos en Cap D’Agde y Paris (aventura en Bois de Boulogne).

    El fin de semana del viernes 4 de octubre y sábado y domingo 5 y 6 de octubre fue particularmente intenso. Durante la noche del 4 al 5 tuve la alegría de recibir a Jorge, el amigo que vive en Buenos Aires y que conocimos en el crucero con los padres de Tommy. Nos gustamos y nos entendemos; y por supuesto pasamos la noche juntos. El sábado fue reservado desde el mediodía a la noche, por Roberto, o Bob, el estanciero que ganó mi subasta durante el verano. Disfruté muchísimo cuando me dio en cucharita.

    Y lo mejor de todo: nos invitó a que vayamos un finde a su campo, con garantía de al menos ser él y dos amigos mas (tampoco quiero que sean mas pues sería demasiado), y me dijo que además de todo eso, habrá una sorpresa especial que no quiso revelarme.

    El domingo lo dediqué a Fernando, amigo de Roberto, el que en la primera salida me cogió en un prostíbulo, pues también le gusta la fantasía de que yo sea prosti callejera y super cara. Ese domingo vino desde Piriápolis a Montevideo, le hice de prosti callejera diurna, con un levante de calle en la zona de un shopping donde nuestro Boulevard Artigas hace un ángulo recto. No les relataré este encuentro, solamente decirles que nos encontramos a mediodía, yo en abrigo abierto y lencería por B.Artigas, pero solamente me mostré en la calle dos minutos, pues no quise exponerme. Fuimos a un hotel por horas (telo) muy cercano y estuvimos toda la tarde. Yo haciendo todo como si fuera prosti callejera.

    ¡Nunca había tenido un fin de semana con tres clientes! Sí había tenido los tres días ocupados, pero con uno o dos clientes; esta vez fue super emocionante y ¡quedé re satisfecha!

    Y pasaré a mi última experiencia, verdadero objeto de este informe.

    Sábado 12, de mañana, 10 am mas o menos; tendida boca abajo disfrutaba como manos muy queridas acariciaban suavemente mi culo. Eran las manos de mi papá que después de coger me acariciaba mientras yo estaba tendida sobre él. A veces acariciaba mis nalgas, me fascina, suavemente, con alguna excursión a mi esfínter o a mi concha que escurría leche y mis fluidos. En otros momentos me acariciaba la cintura o toda la espalda, y a veces me daba suaves pellizcos en la nuca.

    En todo momento le refregaba mis tetas en su pecho o en su cara, y de continuo restregaba mi pubis sobre su miembro fláccido ¡pero con ganas de recuperarse!

    Ya lo he dicho y se los reitero, con papá, a quien tanto me costó seducir, hemos desarrollado una especie de amor paternal/filial, incomparable. Nos deseamos, nos complementamos y pasamos a solas momentos muy dulces y tiernos. No es el mismo amor que siento por Tommy, lógico, Tommy es mi marido, ni es igual al deseo mutuo con mi suegro, pero es algo muy especial y que lo disfrutamos muchísimo.

    Cambié de posición y me puse en 69, acomodando mi concha bien sobre su boca. Me la lamía y chupaba sin reticencia ni pudor. Yo me dediqué a chupar su miembro, ya con ganas de endurecerse nuevamente. Y lo logré.

    Aproveché mientras me volvía a montar sobre papi, para enviar una selfie a Tom, que al toque respondió : “cerca de casa”, pues volvía de su visita de los sábados temprano a la fábrica, lo cual no es obligatorio, pero le gusta ir dos o tres horas.

    Monté a papá en vaquerita inversa, mostrándole bien como me entraba su verga (¡que placer!). Y, lo sabía, segundos después un dedo pulgar untado en gel comenzó a jugar en mi orificio anal. Papi prefiere siempre cogerme la concha, pero le encanta jugar con mi culito.

    Comencé a subir y bajar en su verga, y oía claramente el plaf plaf plaf de mi cuerpo pegando contra el suyo, concha y pija super lubricados.

    Cuando Tom entró a casa fue directo a nosotros, se desnudó y puso la pija en mi boca. “Por favor, les dije, quiero la leche en las tetas”.

    El primero fue papá que con un leve empujón me indicó que estaba por venirse, me levanté me acosté y él me tiró su jugo de vida (claro que su jugo me dio la vida) sobre el cuerpo, parte en mi seno derecho, parte fue a mi cuello. Tom se masturbó hasta acabar y me obsequió lo suyo en la cara y tetas. “Quiero una foto” le pedí, deseosa de verme cuando estuviera a solas o con Tom, y vaya si es una hermosa foto, bañada en semen, gotas y chorros de Tom en mi cara, gotas y un buen chorro en mi seno, de mi papá, todo resplandecía por la luz del flash del celular.

    Eran las 11 a.m. Y papá debía volver a su casa, había venido temprano a traernos una tarta de manzanas y a escapar un rato del mal humor de mamá.

    Y sé que se preguntan:

    “¿No se avergüenzan?” No, Es algo físico, y con amor filial, no queremos casarnos ja ja, queremos tener sexo y Tommy acompaña. Nuestros ratos de sexo son de felicidad a pleno y sin culpa.

    Nos duchamos todos, papá cuidando de no mojarse la cabeza, para que mamá no fuera a darse cuenta de que se había bañado.

    Y ahora viene lo realmente especial. Esa noche teníamos un asado de cena, ineludible, así lo planteó mi suegro, en su casa; (sí, en Uruguay, el 90% de los eventos informales, son asados ja ja).

    Tommy había aceptado la invitación sin decirme nada de lo que planificó con el padre.

    Al parecer fue así, al teléfono:

    -Hola Tommy, ¿cómo están ustedes?

    -Hola papá; nosotros muy bien ¿y ustedes?

    -Todo muy bien hijo. Quiero consultarte algo. Quiero saber si estarían disponibles para un asado en casa el próximo sábado a la noche.

    -Supongo que sí, debería consultarlo con Sofi, por si está arreglando con algún amigo para ese día.

    -Mmm se trata de algo de eso. Un amigo del club R, (club al que pertenece mi suegro, de obra social), me ha comentado en confianza que anda buscando una chica de primera, para salidas periódicas, quiere romper su rutina sexual.

    -Ja, y pensaste en Sofía seguramente.

    -Ves? Pensamos igual… sé que ella podría hacerle lugar para una o dos salidas por mes.

    -Papá, me calentaría mucho hacer todo sin que ella ni tu amigo lo sepan. ¿Es casado?

    -Uyyy que lindo sería… Sí, es casado. Pienso invitarlos a él y a la esposa al asado. Y me gusta y me excita tu idea de que nadie lo sepa. A ver si él dice algo. En todo caso, Sofi podría apenas hacerle algún roce o insinuarle algo muy levemente.

    -Yo me encargo de llevar a Sofi bien elegante y después que se conozcan, le pedimos tu o yo que le haga una mínima insinuación. Pero te pregunto… ¿Llegará a los valores de Sofi? No olvides que no hace rebajas.

    -Ja ja ja… llega a eso y al doble o lo que sea. Es hombre de yate y más de un coche de alta gama.

    Y así fue que Tommy me planteó que tendríamos ese asado ‘ineludible’ en casa de los padres. Yo tenía ganas de ir al campo y esperar alguna posible llamada de algún ‘amigo’ y además estar con Tommy, pero a veces hay que cumplir con la familia, y sumar concurrentes a un evento planificado por ellos.

    La verdad, me extrañó un poco que mi marido me insistiera en que a lo mejor después del asado íbamos a algún lugar a tomar algo solos, o que podría llamarme algún cliente y que por todo ello fuera vestida un poquito sexy pero sin que fuera demasiado llamativa, pues la cena era un evento familiar. Traté de compaginar todos los requerimientos, y al final fui sencilla, con una simple falda tubo, negra, un poquito ajustada.

    Y completando mi outfit, una camisa roja, que en el ambiente caluroso de la barbacoa, dejé con dos botones abiertos, pero con sostén y sin que mis lolas se desbordaran. Estaría perfecta en casi cualquier circunstancia. Tommy aprobó calurosamente je je.

    Una vez llegados todos, saludamos, nos presentaron a la pareja invitada y todo transcurrió durante el aperitivo previo sin ninguna novedad.

    Al terminar el aperitivo, mi suegro se acercó a mí y me dijo que el invitado le había dicho: “¿De dónde sacó tu hijo una esposa así? Se ve que le gustas me dijo mi suegro.

    Por supuesto, en cuanto pude tener un aparte con Tommy, le comenté lo dicho por su padre y Tommy me dijo: “¿ Y cuál es tu opinión?” A lo que respondí: “Ya sabés que soy servidora pública de lujo, primero debería interesarse y después veremos si se anima a las condiciones”.

    -¿Y por qué no lo provocas? -Mmm, si se dan las condiciones quizás lo haga.

    Y a partir de ese momento me dediqué a buscar la oportunidad. Incrementé mis momentos de conversación con la pareja invitada, logré en un momento pasar por detrás del invitado que estaba cerca de una pared, de manera que restregué mi cuerpo contra su espalda.

    En un momento que su esposa atendió otra conversación, estando frente a él corregí la posición sobre mi hombro de un bretel del sostén y al mismo tiempo como que reacomodé mis tetas dentro de la camisa, pero cosa de un segundo.

    Y cuando el asado estuvo listo, había que entrar a la casa a buscar los cubiertos y los platos.

    Dije: “yo voy”. Y él, llamémosle Oscar, dijo: “te ayudo”.

    Fuimos a la casa, y deliberadamente me agaché frente a él, de manera de marcar culo, con el pretexto de recoger sal y pimienta de un estante bajo de la alacena.

    Nada mas sucedió durante la cena y sobremesa. Al despedirnos y retirarnos los que no somos habitantes de la casa, tal como es costumbre en nuestro país, nos despedimos con un beso en la mejilla, sólo que traté de hacerlo casi en el límite de los labios, pero nada que no pudiera pasar como simple casualidad.

    En ese momento Oscar me dijo: “Encantado de conocerte, y te felicito por la elegancia”.

    Salimos todos y nosotros dijimos que iríamos a tomar algo y allí terminó todo. En realidad, nos fuimos a casa a disfrutar de nosotros. Cuando llegamos a casa, llamada de Tomás (mi suegro), a Tommy.

    Ahí ya nos contó que, al despedirse, Oscar le había reiterado que tiene una nuera muy sexy, a lo cual Tomas, como manera de intrigarlo, le respondió que: ‘Sí, a veces es hasta demasiado sexy. Casi nos vuelve locos en el crucero a mí y a un señor de Buenos Aires y también aquí en la piscina en verano”.

    Continúen leyendo en parte 2.

  • Le enseñé mi cuerpo mientras mi novio dormía

    Le enseñé mi cuerpo mientras mi novio dormía

    Hoy es una ocasión especial. Es la celebración de aniversario. La esposa se encuentra muy bella y viste algo lindo y excitante. En esta ocasión luce un “babydoll” transparente donde se pueden apreciar unos firmes pezones de unos senos pequeños que contrastan con una cadera y con nalgas impresionantes. Celebran años de aniversario y en una pequeña tradición de la pareja ella le cuenta alguna aventura sobre su pasado sexual que a él le excita de sobremanera. La mayor de las veces se trata sobre la historia de los muchos fajes que tuvo siendo una adolescente o alguno de los encuentros sexuales que tuvo.

    La historia que te voy a contar es sobre mi primer novio. Él era muy alegre y fiestero. Le gustaba andar en los bailes y con los amigos, era muy divertido, pero era un problema cuando tomaba porque era otro, se volvía celoso, pleitista exhibicionista e inseguro. Lo peor es que los amigos que frecuentaba eran muy perros conmigo y eso generaba conflictos. Esperaban el momento en que estuviera descuidado o tomado para acariciarme la mano, tocarme la cintura o la pierna siempre se me insinuaban, yo era muy joven, apenas 18 años.

    Un día nos fuimos de fiesta, como de costumbre, pero se peleó con sus amigos del auto y los separó un tercero. Ya estaban muy borrachos. Se orinaron en la calle. Les vi la verga a ambos, pero no les importaba nada. Sin auto ni dinero ni fiesta y él también enojado conmigo.

    Cerca del metro había un motel y ahí fuimos a dar los tres. Era ya una situación incómoda. El pleito con los otros amigos había iniciado porque estaba celoso y sentía que me veían con morbo. Lo que era cierto, pero sólo había visto eso. No vio nada de cuando me agarraban la mano, la cintura o la pierna por debajo de la mesa. Me reclamaba que vistiera tan provocativa, que me viera tan buenota, porque hacía que me faltaran al respeto, pero a él le gustaba llevarme para presumir, que me vieran sus amigos y sus mujeres que era muy joven y con las nalgas paradas, que me hubiera agarrado virgen.

    En el cuarto inició una discusión y me insultó, me acusaba de puta, de perra, que me encantaba pararles la verga para luego pedir que me fueran a coger. Sus insultos me enojaron mucho, pero me di cuenta que me excitaba escuchar palabras así, de esas sucias, me sentía mojada. Lo jalé al baño para tratar de calmarlo.

    Él quería coger en el baño, pero yo no quería. Me pidió que se lo chupara y lo hice un poco para calmarlo. Lo convencí de que nos acostáramos a dormir. Con su amigo ahí, iba a ser difícil coger, pero a él parecía no importarle, es más, creo que le gustaba que lo vieran coger conmigo porque ya en otras ocasiones lo habíamos hecho en un auto en movimiento, en el asiento trasero mientras su amigo y su novia iban adelante y en otra ocasión en un cuartito dividido por una cortina, en donde yo veía que se asomaban, entre risas, para vernos.

    Lo obvio era que su amigo se fuera al piso a dormir sobre la alfombra, pero él le dijo que los tres cabíamos. De verdad, ahora que lo pienso, en serio que él buscaba eso para luego encabronarse conmigo. Le gustaban los celos y el exhibicionismo. Él se acostó en medio. Traté de dormir, pero ya me imaginaba una noche de ronquidos con aliento alcohólico o peor aún, que se vomitaran los dos.

    Una media hora después sentí su mano en mi panochita. Metió un dedo y yo ya de por sí estaba mojada y con la situación y estimulación sentí las ganas. Quería coger, pero no quería más problemas. Mi clítoris estaba hinchado y suave. Me saco una teta y la empezó a chupar.

    Su amigo fingía dormir, lo sé porque lo podía ver por medio del espejo que había en el techo. Le gustaba mirarme, pero no era como sus otros amigos. Mi novio se lo fue sacando, quería meterlo. Me obligó a tocarlo y a “chaquetearle” la verga, podía ver como su amigo también se tocaba. Sí me gustaba la sensación, pero me incomodaba la situación. Lo raro era que mi cuerpo respondía al placer a pesar de mi enojo y de la incomodidad, sentía placer en que me sintiera forzada y obligada a jalársela.

    Me abrió las piernas con brusquedad y me la metió como le gustaba hacerlo, fuerte, sin cuidado, no era muy bueno en la cuestión erótica ni en los jugueteos. Él pensaba que yo debía ser “decente”, pero le gustaba que lo admiraran como me cogía y a la vez se sentía inseguro cuando me “perreaban”.

    Su amigo veía como me lo hacía: “¿quieres que me voltee?” Le respondí con un: “como quieras”. Siempre he sido pasiva, me desespera que pregunten cosas, que pidan permiso para besarme, agarrarme un teta, meterme la verga en la boca, cogerme o chuparme el hoyito. Me desespera incluso que me pregunten ese tipo de cosas: “¿quieres que me voltee?”: Un verdadero hombre no pregunta ni duda, sólo actúa.

    Claro que espero que sean dominantes, que cojan rico, que sepan complacer y dar placer y que en lo personal, ante los demás, me traten bien, como una puta decente. Mi novio era dominante, pero bruto, a pesar de eso me gustaba que fuera sexoso, exhibicionista y me colocara en situaciones en donde me exhibía, pero me conservaba cuidada, quizá en exceso, aun así la situación me ponía de malas. Así estaba, en una cama con dos hombres, uno me cogía y el otro me veía, estaba excitada y enojada, así estaba yo.

    Cuando mi novio terminaba se quedaba dormido, eso más que había bebido lo hicieron dormir y roncar. Esa señal la entendió bien su amigo, se paró y caminó hacia el baño, desde ahí me hizo señas, quería que fuera a donde él estaba. Yo me negué. Sacó su celular y me mandó un mensaje.

    -No te asustes, sólo quiero que me enseñes tu cuerpo, me dejaste muy caliente con lo que vi y escuché. Él es mi amigo y no te haría daño. Sólo enséñame tu cuerpo y yo me encargo del resto.

    Lo que ví es que se empezó a bajar los pantalones. Se quitó la trusa y saltó una verga grande y gorda. No quería verla pero no podía quitar mi vista de ella. Me miraba con mucho deseo. Se le notaba en la mirada y en como se jalaba su vergota. Me hizo la seña de que me abriera la blusa, que le enseñara mi trasero. Los ronquidos eran profundos y con ritmo. Mi novio no iba a despertar. Me abrí la blusa, me toqué una teta y pelizqué mi pezón.

    Nos veíamos a los ojos, después deslicé una pierna hacia afuera de la cama y luego la otra. Me coloque en cuclillas mirando el rostro de mi novio que seguía roncando. Le paré las nalgas. Se escuchaba ese sonido de chocar contra el cuerpo cuando se la chaqueteaba y así entonces empecé a frotar mi hoyito y mi clítoris mientras seguía observando el rostro de mi novio y a veces volteaba a ver como se jalaba su vergota. Me gustaba su excitación, su cara llena de deseo, ese sonido a la hora de jalársela.

    Me dio miedo que despertara mi novio y me coloqué de lado para que si despertara simplemente me tapara. Así de lado él podía ver mi cuerpo, mis tetas y el cómo me tocaba mi hoyito. No pasó mucho tiempo y se vino. El semen cayó en la entrada del baño. Se subió el pantalón, tomó papel y limpio lo que cayó y cerró la puerta. Después me llegó un mensaje de: “¡Gracias!” Y después de que lo leí borró toda la conversación. Yo aproveché para seguirme tocando porque estaba muy excitada y me vine. Eso me recordó otra situación, donde años después fue a mí a quien le tocó ver a otra pareja coger, luego te contaré.

    Ya después me negué a seguir saliendo con sus amigos y pasaron otras cosas, por un tiempo dejé de frecuentarlos. Me gustó la situación el que me viera obligada a coger con mi novio con alguien viéndonos, el acoso suave de su amigo y verle su vergota mientras nos tocábamos. No, no sé si volvería a hacer algo así de loco, pero lo que sí es que me gustó la experiencia. Sí, ya sé qué es lo que quieres ahora. Me acostaré en la cama y me pondré como lo hice con él, me tocaré y pararé mis nalgas mientras tú te tocas tu verga gorda y ancha.

  • El comienzo

    El comienzo

    Bueno, en agosto de 2008 yo acababa de cumplir treinta años y hacía pocos meses que me había divorciado después de tres años de matrimonio. Como todos nuestros allegados pensaban estaba cantado y nos divorciamos sin estridencias. Aunque ella no llegó a enterarse, los últimos tiempo yo disfrutaba más masturbándome con lencería puesta que teniendo sexo con ella. Lo había descubierto quince meses antes en París.

    Acompañé a la entonces mi esposa a un viaje a dicha ciudad en la que ella asistía a un congreso, uno de los días discutimos y a mitad de la tarde nos fuimos cada uno por un lado y en mi caso acabé en una de las calles adyacentes al bulevard Clichy y caminé hasta llegar cerca de la gare du Nord una zona no especialmente recomendable y fruto de la rabieta llegué a un acuerdo con una prostituta, tenía rasgos orientales y dijo llamarse Kioto y como yo la resultaba guapo no habría problema con el tiempo, tenía mis dudas, no tenía muy claro si realmente era una mujer pero también me resultaba atractiva y subí las escaleras hasta un ático en un portal cercano a donde la encontré.

    Efectivamente era una travestí, bellísima y superfemenina pero con una polla similar a la mía, fue la primera vez que me comí una polla y además disfruté; Kioto elogiaba mi cuerpo. Por entonces yo era un hombre muy guapo y sin apenas vello en el cuerpo, insistió en vestirme con algo de su lencería, no puedo explicar la excitación que sentí al verme en el espejo casi como ella. Volví a comerme su polla y esta vez me preguntó si podía dejarse ir en mi boca, estaba tan excitado que no dudé ni un segundo y siempre recordaré aquella primera vez. Recuerdo como al sentir los primeros golpes de su esperma golpeando mi paladar no pude evitar correrme con una intensidad que nunca había tenido.

    Cuando iba de regreso al hotel vi al menos media docena de llamadas perdidas de mi esposa, eran más de las diez y media de la noche y había experimentado dos orgasmos con una intensidad que nunca había sentido; la primera vez cuando se corrió en mi boca, después y en medio de la batalla y el calentón no dudé en decirle que me la metiera, si, utilicé esa misma expresión. Lo hizo con tal delicadeza que no sentí la más mínima molestia, una extraña sensación mezcla de querer expulsar aquello que entraba en mí y deseo que no parase.

    Muy despacio, sin forzar nada, se fue moviendo acompasadamente hasta que grité que no podía contenerme más y Kioto se vació dentro de mí al tiempo que también yo lo hacía. Puede llevar a risa pero recuerdo que cuando caminaba de regreso al hotel sentía una sensación de vacío. Mi mujer estaba muy preocupada, yo me sentía culpable de algo y ella deseaba olvidar la discusión, me abrazó, no sé como volví a empalmarme como un burro y follamos como animales más de una hora.

    Eran tan recientes mis dos corridas anteriores que me había empalmado contra todo pronóstico y no conseguía correrme, mi mujer decía que era el mejor y más intenso polvo que había echado conmigo.

    De regreso a casa no tardaron en volver nuestras diferencias y en apenas un año nos divorciamos amigablemente.

    Regresemos a agosto de 2008, últimos días de agosto concretamente, tomé un par de semanas de vacaciones y al sentirme libre y sin control de nadie no dudé en pasar una de esas dos semanas en París. Alquilé habitación en un hotel por la zona donde había encontrado a Kioto quince meses antes. Hotel du Bravant en el 18 de la Rue des Petit Hôtels justo al lado del mercado de Saint Quentin. Era un hotel más bien viejo, no acostumbraba a quedarme en ese tipo de hoteles, pero era limpio y si bien es difícil coincidir con alguien conocido en París era imposible hacerlo en un hotel así. Buscaba la libertad que te da el anonimato y pensé que era el lugar idóneo.

    Mi avión había llegado a primera hora de la mañana y tras instalarme salí de compras y evidentemente a tratar de reencontrar a la antigua prostituta, labor imposible (aunque pregunté por ella a algunas colegas de profesión) de realizar. Había traído conmigo un par de conjuntos de ropa interior de mi ex mujer que la robé a última hora en el traslado, pero estaba tan decidido a todo que visité algunas tiendas especializadas para comenzar a componer un look para mis fantasías. Entraba en las tiendas con toda la timidez del mundo y a los pocos minutos me movía en ellas como si fuera un cliente habitual.

    Lo más importante para mí era el calzado y una peluca. Deseché en principio la idea de comprar zapatos y opté por dos pares de botines con un tacón de entre 7 y 8 cm y que sujetaban firmemente mi pie al caminar evitándome dar traspiés, aunque me sorprendí a mí mismo por la facilidad con la que caminaba con esos tacones a los dos minutos de calzármelos. En cuanto a la peluca opté por una de pelo corto. En principio no estaba dispuesto a gastar excesivo dinero y la de pelo corto parecía menos sintética que una con melena o pelo más largo y realmente como pude comprobar después fue un acierto.

    De regreso al hotel con mis compras estaba deseando probarme todas ellas. Mi habitación era la número 102 en el primer piso, a la izquierda de la amplia cama una gran ventana que daba a un patio al que se podía acceder por la misma ventana y a cuyo patio daban unas ventanas que estaban en el pasillo del hotel y enfrente una ventana idéntica a la mía supuse que de otra habitación similar.

    Estaba caliente como un horno, utilicé casi media hora en maquillarme lo mejor que pude y tras colocarme unos ligueros que sujetaban unas medias de red junto con un sujetador y tanga a juego comencé a contonearme frente al espejo de la habitación subido en los tacones de siete cm de mis nuevos botines, pasaba mis manos acariciando mi cuerpo desde casi las axilas deslizándose por mi cintura y manoseando mis nalgas evitando tocarme la polla en exceso para no correrme demasiado pronto.

    Había colocado mi cámara de fotos sobre el cabecero de la cama y con el disparador automático me hacía una foto cada treinta segundos. Volví el rostro hacia la ventana, creí recordar que cuando entré las cortinas de la habitación de enfrente estaban corridas, pero no le di importancia al estar la habitación a oscuras.

    Continué con lo que estaba haciendo, ahora ya mi mano se deslizaba de vez en cuando a lo largo de mi polla y de nuevo me pareció ver una sombra en la otra habitación. Supongo que la persona que la ocupaba se desinhibió al verme actuar y se decidió a dar un paso al frente dejando que la escasa luz que llegaba del patio de luces me hiciera ver el cuerpo desnudo de un hombre maduro acariciándose la polla y mirándome.

    Durante unos eternos segundos sentí terror al saberme descubierto en esa situación, pero de inmediato fui consciente de que esa persona a lo mejor buscaba lo mismo que yo. Ambos dimos un paso hacia la ventana y pudimos vernos perfectamente uno a otro. Desapareció un instante y volvió a la ventana mostrándome una botella de vino en su mano, sonreí asintiendo con la cabeza y no pensó en que podía tropezarse con nadie en el pasillo. Oí abrir y cerrar su puerta y cuando abrí la de mi habitación allí estaba el hombre desnudo, empalmado como un burro y con la botella de vino en la mano.

    Siempre había pensado que me daría asco el que un hombre me besara en la boca, apenas tuve tiempo de pensar en ello y mucho menos de rechazar su beso, metió su lengua en mi boca y comenzó a moverla dentro. Cuando se separó bajó levemente una de las copas de mi sujetador y comenzó a lamer mi pezón. ¡Dios! Lamía, succionaba y cambiaba a suaves mordisco en el propio pezón y la aureola y me estaba volviendo loco con aquellas nuevas sensaciones. En cuanto tuve oportunidad fui yo quien metió la lengua en su boca para besarle apasionadamente mientras sus manos recorrían mi cuerpo y las mías sujetaban sus nalgas apretándole contra mí.

    Me echó sobre la cama y rodeando mi polla con sus labios comenzó una mamada como mi ex mujer jamás habría soñado hacer tan bien, pero lo que estuvo a punto de hacerme ir fue cuando su lengua comenzó a recorrer mi falo, mis huevos, la aureola de mi ano hasta que alzando mis piernas y sujetándolas con sus manos logró meter en él la punta de su lengua moviéndola como las alas de una mariposa. Eran tantas las sensaciones que estaba sintiendo que me había descontrolado totalmente, entre susurros le pedí que me la metiera, así, con esas palabras.

    No le dije fóllame, sodomízame o cosas por el estilo; en un susurro y mientras su lengua había pasado de mi ano a mis huevos le susurré. “entre en moi”. Procurando no perder el contacto físico buscamos entre mis cosas algo para lubricar sobre la mesilla había un tubo de Nivea Body Milk y embadurnó con ella mi vientre, mis nalgas ¡todo! Y tumbándose sobre mi comenzó a besarme y lamer mis pezones mientras sujetando su polla con una mano trataba de acertar con el lugar adecuado.

    Ambos reíamos abiertamente porque resultaba imposible, había tanta leche hidratante que en cuanto su glande se aproximaba a cualquier parte de mi cuerpo resbalaba yéndose en cualquier dirección menos en la adecuada. Mis piernas estaban separadas, totalmente abierto y su cuerpo metido entre el mío cuando por azar su glande quedó encajado en el lugar adecuado, permanecimos inmóviles unos segundos tratando de evitar que volviera a resbalar y perdiera el lugar. Inclinó su cuerpo sobre el mío para besarme en la boca y sin pretenderlo se deslizó dentro de mi hasta la empuñadura.

    Sin darme cuenta, sin sentir el más mínimo dolor o molestia después de más de una año de la primera y única vez que me habían penetrado lo tenía totalmente dentro de mí. Estuve a punto de correrme a medida que le sentí entrar, se mantuvo unos instantes inmóvil y rodeé su cuello con mis brazos al tiempo que mis piernas también rodearon su cintura sujetándole contra mí. Lentamente comenzó a moverse arriba y abajo y comencé a sentir como se deslizaba dentro de mi hacia fuera y hacia dentro.

    Es imposible de describir, tenía unas enormes ganas de correrme, pero no podía. Lentamente, pero sin parar estuvo follándome unos diez o doce minutos mientras yo le susurraba que estaba a punto de correrme, que quería hacerlo, pero no podía. Volvió al vaivén del mete-saca y cuando su polla estaba casi totalmente fuera manteniendo dentro de punta del glande sentí un calambre a lo largo de mi espina dorsal y con un gemido comencé a eyacular.

    Entonces volvió a empujar suavemente volviendo a entrar en mi dejándome sentir como su polla comenzaba a escupir dentro de mí. Todo fue en unos segundos, o quizá menos, comencé a sentir el orgasmo y al sentirle entrar y correrse dentro aquella sensación se multiplicó por mil y sentí un placer intenso como jamás lo había sentido, jamás mi polla había palpitado tanto y tantas veces escupiendo tanto esperma. Pocas veces he vuelto a sentir algo así, es difícil llegar al clímax y correrte sin tocarte, sin masturbarte, solamente sintiendo como una polla lima el interior de tu ano. Es indescriptible.

  • Noches de donación y exhibicionismo

    Noches de donación y exhibicionismo

    Erika y Román, este es nuestro relato escrito con mucho amor de nuestras aventuras, romance, exhibicionismo, infidelidades consentidas, entre otras cositas. (parte 2)

    Cómo había mencionado en el relato anterior, estamos tratando de narrar todo de manera cronológica, que sea detallado y lo más entendible posible debido a que en algunos momentos llegaríamos a cambiar del pasado al presente en el mismo relato. Agregar también una disculpa por lo extenso de este relato, pero era necesario incluir ambas cosas porque una lleva a la otra, espero lo disfruten.

    Continuando con las andadas con ese momento mi novia Erika, ya habíamos quedado claro que en el tema de exhibicionismo íbamos totalmente en serio, tan afortunado era en ese momento, pero mi novia aún más eufórica.

    Desde que aceptamos realizar el tema de exhibicionismo mayormente andaba sin ropa interior cuando salíamos pues le gustaba que la dedeara de manera discreta o que algún hombre distraído llegase a fijarse que no llevaba ropa interior, para ello se ponía mini faldas o vestidos al ras del culo, pero siempre se ponía esa ropa en mi carro, pues no podía salir de su casa de esa forma.

    Para comenzar nosotros estábamos en el parque, ya anochecía habíamos estado caminando y platicando, disfrutando de la fuente y comiendo helados de los vendedores ambulantes, pero como repito, ya era noche técnicamente, por lo que decidimos irnos de ahí, no sin antes proponerle un juego, aprovechando pues la nueva etapa que estábamos iniciando.

    Le pedí que del estacionamiento hasta llegar a su auto se bajara el cuello de la blusa para enseñar los pezones, ella vio para todos lados y aceptó, caminó de esa forma hasta llegar al auto, pero nosotros que nos subimos al auto y guardia del parque aparece, creí que nos iban a multar, pero no fue así, es más, pasó de largo, después de ese pequeño susto, ella me fue a dejar a mi casa ya que mi auto estaba averiado, entonces ella andaba el auto de la mamá.

    Al día siguiente asistimos a clases, para ir a la universidad se viste más normal y con ropa interior pues es un lugar donde no queremos destacar y menos que se enteren de nuestras andadas calenturientas, entonces así pasó sin novedad la semana.

    Para lo siguiente que debemos de contar retrocederemos un poco al momento cuando estuvimos en el parque, cuando ella fue a dejarme a su casa conoció a mis padres, ellos a diferencia de los padres de ella, mi papá es abogado defensor y mi mamá licenciada en administración empresarial pues ostenta el cargo de gerente, mis padres son iguales de tranquilos, serviciales pues siempre me han inculcado el respeto a las personas y brindar apoyo si se puede, tanto así que participamos seguido en colectas materiales para indigentes o apoyo a las iglesias a pesar de no tener ninguna religión, únicamente creemos en hacer el bien con acciones.

    Mientras que los papás de Erika profesan religión católica y gracias a sus profesiones ayudan a ONG a planear albergues u hogares, y una familia así es una de las muchas cosas que me llamó la atención de Erika para hacerla mi esposa.

    Llevando ya un año con 9 meses, y casi finalizando tanto nuestro servicio social de lunes a viernes y nuestro proyecto de graduación, decidimos finalmente presentar a ambos padres, mi casa es grande pero no como la de Erika, entonces decidimos que ese sería el lugar, esperanzados a que ambas familias se llevasen bien finalmente nos reuniones un fin de semana, al principio una formalidad ahogante y protocolaria pero a medida pasaron las horas iban conectando hasta que descubrieron sus actividades de ayudar a las personas, de parte de Erika ayudar desde una parte religiosa y de mi familia simplemente porque el buen accionar reduce el estrés social.

    Entre conversación y conversación, Erika se levantó de la sala de estar y se fue a la segunda planta, llegados a un punto en que ya la formalidad se fue y el papá de Erika ya en manera amistosa le empezó a pedir consejos legales respecto a construcciones a mi papá quien es abogado, y a partir de ahí dieron rienda suelta y dije en mi mente: Perfecto se juntaron las tuercas con los tornillos, luego pedí permiso para levantarme pues ya habían pasado 10 minutos desde que Erika se fue a la segunda planta y la mamá de Erika de nombre Cecilia me dijo: Si claro hijo ve y dile que en un rato servimos la cena, solo asentí la cabeza.

    Subiendo al segundo piso me acerqué a su habitación y no estaba, luego fui al baño y no estaba, me acerqué discretamente a la habitación de su abuelo, y él estaba acostado en la orilla de su cama y en la justa mi esposa (novia en ese entonces) se iba levantando a nivel de la ingle de su abuelo, toqué la puerta y ella se terminó de levantar se giró y vi que tenía los zapatos de su abuelo en sus manos, me sonrió vi un ligero de movimiento de garganta en ella y luego me explicó que su abuelo quería dormir ya y que siempre le quitaba los zapatos para evitar que se tropiece con ellos…

    Pensé por un momento en algo excitante, pero lo descarté por tratarse de su abuelo, pero por un momento se me pasó por la mente ¿Cómo se vería mí novia chupándole la verga a un anciano? Pero no haciendo alusión a su abuelo, si no, a algo general, pero reí en mi mente, le di las buenas noches a su abuelo, me respondió con una sonrisa, se giró y se dispuso a dormir.

    Ya estando en la cena, o más bien casi finalizando la cena para mi sorpresa el abuelo iba bajando y niña Cecilia o sea la mamá de Erika le dijo: Oh abuelo Julio lo hacía dormido ya, a lo que el responde: Sentí el olor a comida y quise agarrar un poco, procedió a tomar un poco de comida, comió en silencio pues aún estaba medio dormido, terminó de cenar, fue por un poco de agua y se lo llevo a la sala de estar, al rato regresa al comedor, se sienta a la par de mi novia y le dice a mi novia: Ten hija no tomé agua toma tu para que no se desperdicie, mi novia ve el vaso y sonríe y asiente con la cabeza y termina de tomar todo el agua, al tomar el agua hizo una pequeña expresión de cerrar los ojos pero luego disfrutar y le pregunté:

    ¿Estas bien? A lo que me responde: Sí, solo que casi me atraganto dice riendo.

    A lo que el abuelo agrega: Es que le gusta beber agua demasiado rápido dice riendo también, pero con una risa burlona no se si por la situación o dirigida a mí.

    Luego la cena dio por finaliza, nos despedimos la noche y la reunión había salido de lo mejor, pues ambas familias se habían llevado realmente bien.

    Pasaron cerca de 3 semanas de una forma relativamente rápida entre la universidad y salidas al parque o cosas sencillas, siempre aprovechando el tema exhibicionismo, a los días nuestro “oportuno” (nótese el sarcasmo) señores del clima avisan un día y medio antes de un frente frío, de parte de la familia de mi novia para ese tipo de situaciones siempre la iglesia a la que ellos asisten brindan asistencia, no suelen dar abasto pero hacen lo que pueden, el plan o más bien la asignación que la familia de Erika tenía era repartir colchas a los indigentes y se lo comuniqué a mis padres y de inmediato aceptaron colaborar en la repartición.

    El plan era sencillo los adultos es decir los más viejos tomarían el centro de la ciudad pues había indigentes que a veces causaban problemas entonces querían mandar personas mayores, y a nosotros el grupo de los jóvenes la periferia de la ciudad pues eran las zonas más tranquilas, eso fue comunicado por whatsapp en la mañana, a Erika y a mi nos asignaron la parte Sur-Este era la zona más pobre por lo que el trabajo iba a ser cansado y se iniciaría a las 9 pm pues el tráfico a esa hora disminuye y es cuando los sin hogar suelen reunirse para dormir.

    Al pasar las horas caí en cuenta que íbamos a estar a altas horas de la noche y en la calle, mi mente inmediatamente empezó a maquinar situaciones calientes, por ejemplo… nosotros cogiendo en la calle, ella mostrando sus pechos o que salga del auto nuevamente desnuda, agarré el celular y le dije mi plan, a lo que ella aceptó pero que la ropa la llevaría a parte pues era un trabajo de la iglesia y le dije que estaría bien.

    Llegada la noche ella iba vestida con un pantalón y blusa con manga ¾ de acuerdo a la ocasión y en su mochila llevaba la ropa, como las colchas iban en cajas medianas mi suegro nos prestó la camioneta para que lleváramos las cajas atrás, partimos al otro lado un poco tarde tipo 9:30 o 9:45 de la noche, y casi llegando a la zona donde se solían reunir los indigentes ella empezó a cambiarse, se puso una mini falda tipo jeans y una blusa de tirantes holgada lógicamente sin bra y le pregunté cuál era el propósito de una camisa holgada pues cubría todo, a lo que me responde: Espera y verás.

    Finalmente llegamos a la zona llamada Exconstructora pues solo había paredes a medias y muros por igual que al final sirvieron para que los indigentes hicieran sus puntos de descanso, la zona en sí no es tan transitada, pues la cantidad de indigentes lo habían hecho poco atractivo para circular, tanto así que el Gobierno decidió cedérsela a ellos, la zona además estaba dividida por 6 calles, en cada hilera estaba ocupada por ellos, entonces nos estacionamos en un espacio abierto tratando de visualizar donde estaban y era fácil de reconocer pues estaban en grupitos de 3 a 5 personas cada quien “en su zona”.

    Nos bajamos, baje una caja del baúl de la camioneta y la abrí con una navaja, luego la tire al interior de la camioneta, mi novia con la confianza en alto y con la buena motivación del morbo, se inclinó sin flexionar las rodillas con su culo en dirección al primer grupo que estaban a unos 10 metros y como ella estaba al frente mío entendí del porque la camisa holgada…

    Pues al bajar la parte superior la camisa al ser de tirantes y holgadas pues caía demasiado por lo que podía ver perfecto sus pechos y pezones, al ver eso me reí y le dije: Ahora entiendo porque la blusa holgada, pero ¿Y cómo te queda la falda? Se giró y se volvió a inclinar sin flexionar rodillas, mis ojos se abrieron como platos ya que la falda se le subía a manera que se podía ver en efecto más allá del inicio de sus nalgas, probablemente unos 5 centímetros más, es decir donde inicia la curvatura de su culo.

    Ya eran las 10:15 pm debíamos de darnos prisa pues la hora de retorno por tarde sería a la 1:30 am, agarré 3 colchas, pero los indigentes al verme se asustaron un poco, pues claro, caras que no eran conocidas y ver a un hombre acercarse de un solo a esa hora de la noche era para alarmarse, cosa que lo noté y le dije que venía de parte de un grupo de ayuda y que íbamos a entregar colchas y pues me vieron con las mismas en las manos y se las di, entonces los demás grupitos al ver eso empezaron a reunirse en sus respectivos sectores, eso me dio a atender que no era la primera vez que se hacía una actividad similar.

    Había un grupito que estaba acostado que no dejaba de ver a mi novia, ella me lo hizo saber ya que no me había dado cuenta y me dijo: Haré mi primera movida, fíjate me dijo con una sonrisa, va hacia ellos en dirección opuesta a 10 metros, yo me fui a sentar en el baúl para disfrutar el espectáculo, el grupito permanecía acostado solo uno se sentó en el suelo, llegó mi novia con las colchas, los saludó y se puso de cuclillas dejando su vagina a la altura de la vista de los que estaban acostados.

    Ellos no sabían que hacer, no sabían a donde ver si a la vagina que seguramente estaba jugosa de la excitación o ver las colchas, ella solo sonrió y les dijo que les daría esas colchas, las agarraron pero viendo la vagina de ella, los indigentes notaron que no le importaba que la estuvieran viendo entonces se centraban más en ver que en lo que ella les decía.

    Al final casi todos los grupitos vieron algo de ella, o la vagina o los pechos, más de alguno le soltaba alguna frase adulándola: “Que hermosa mujer” “Bonitas piernas mi amor” “Que rico culo” a estos ella solo les agradecía. Y a los que decían cosas sin pelos en la lengua tales como: “Menea el culo eso también calienta” “Entrégame la colcha gateando puta” “Con esa falda en vez de estar entregando colchas deberías de estarme entregando el culo” ella solo les sonreía.

    A todo esto, se hicieron las 11 pm, esperamos 30 minutos más por si aparecían más personas sin hogar, pero al parecer no, solo logramos vaciar una caja así que la caja vacía y la sellada las puse en el asiento trasero, ya después de ese tiempo mis ganas de coger con Erika eran grande, y por lo visto la urgencia era la misma de parte de ella, rápidamente salimos de lugar y subimos 2 cuadras hacia arriba para adentrarnos más en la zona, llegamos a la calle 3, apagué las luces del auto por si alguien andaba por ahí no viera el movimiento, me salí del asfalto y entré a una zona de tierra, estacioné y apagué el auto a la par de un muro, es decir, entre en forma de L, por lo que no podían vernos de ningún punto, el único testigo era la lampara de alumbrado público.

    En ese ese mismo instante Erika empezó a quitarse la falda y la blusa quedando totalmente desnuda, en ese momento solo se me venía el recuerdo de la primera vez que hizo eso, me desabrocho el pantalón y los bajó un poco, sacando así mi pene y lamiendo para lubricarlo y sin perder tiempo procedió a sentarse sobre mi y empezó a el sube y baja con mejor movimiento pues la camioneta era más amplia que mi sedan, para seguir dentro del juego pensé en quitarme la ropa por igual pero ella no lo permitió a la vez diciéndome: Aquí la puta soy yo! ¡Y a mí es que me vas a coger sin ropa en la calle y es a mí a quien tienes que exhibirme!

    Solo respondí: ¡Entonces es lo que tendrás! – Procediendo a abrir la puerta del conductor y sacándola del auto y la llevé a la parte trasera de la camioneta abriendo la cajuela, le agarré la cabeza con fuerza posando su pecho en el suelo del maletero, quedando así de pie en la parte de afuera y con el culo parado, y le dije: Será tu problema si gritas – terminando de decir eso y empujé con fuerza mi pene en su vagina penetrándola de una manera rápida, pesada y tosca sin pensar en el disfrute de ella, hasta que reconocí los signos típicos cuando ella está por tener un orgasmo ya que empezó a emitir pujidos y a tener escalofríos y supe que al final si había terminado pues se le notaba como temblaba de las rodillas y su vagina empezó a humedecer aún más.

    Siguiendo en la faena hasta que repentinamente escucho por detrás mío: Disculpen, e inmediatamente ambos paramos en seco. Eran dos indigentes que se me habían acercado por detrás y que en ningún momento nos percatamos, mi novia en ese momento quiso taparse, pero con la misma se quedó en seco pues era demás porque no tenía nada a la mano con que hacerlo así que ni modo…

    Los dos indigentes nos preguntan lo siguiente: ¿Ustedes son los que andan repartiendo colchas?

    Y yo por los nervios y a la vez con la adrenalina a tope: Si nosotros somos.

    Los indigentes entonces dicen: Es que queríamos saber si aún tienen colchas. A lo que yo respondo: Si aún tenemos, pero precisamente solo me quedan dos, dije mintiendo.

    Los indigentes me indicaron que no importaba pues solo era para ellos dos, por lo que fui a la parte delantera a buscar la navaja mientras me guardaba la verga, hasta que finalmente la encontré entre medio de los asientos delanteros, me fui al asiento trasero y empecé a quitarle los sellos a la caja, hasta que luego caí en cuenta de algo… Había dejado a mi novia en frente de los 2 indigentes justo en la misma posición que la estaba cogiendo, con su culo levantado, entonces inmediatamente levanto la mirada y veo que simplemente estaba levantándose para sentarse al borde del maletero y hablando con ellos…

    Fui con las dos colchas y se las di a los dos vagabundos y mi novia me dice: Mi amor ellos me comentaban que dos calles más arriba hay otro grupo que necesitaran, pero les explicaba que ya no teníamos más. A todo esto, mi novia seguía totalmente desnuda sentada y los dos indigentes con sus ojos bien clavados en las tetas de ella y tratando de ver su vagina. Finalmente se había conseguido lo que queríamos, que la vieran totalmente como vino al mundo totalmente desnuda.

    Cuando los 2 indigentes me dijeron que era en la sexta pensé: Estos andan ebrios. Y les dije: ¿6 calles? Pues solo hay 5.

    Uno de ellos me dice: Es que ese es el problema, siempre todos piensan que son 5, pero en realidad son 6, por eso siempre nos toca bajar a pedir cosas cuando vienen a repartir.

    Me sorprendí pues siempre creímos que eran 5, entonces les dije que no se preocuparan porque de todas formas son 2 noches de entregas y que íbamos a regresar, por lo que ellos se retiraron y nosotros con la adrenalina al full nos subimos al auto y nos retiramos no sin antes pasar por la dichosa sexta calle y era verdad lo que el indigente nos dijo, entonces nos trasladamos hasta el punto de reunión, en lo que íbamos de camino ella se iba cambiando a su ropa normal con la que salió de la reunión, entonces en medio de eso me dice:

    ¡¡Amooor me dejaste ofreciéndoles mi culo!! Y yo me río y aprovechando que se tocó el tema le pregunto: ¿Y se los diste? Y su respuesta no me la esperaba: Pues claro que he dejado que me manoseen las nalgas. Al escuchar eso se me encendió la sangre de la excitación pues en ese instante supe que se había roto el límite entre ver y tocar, y en mi razonamiento si ella se dejó tocarse las nalgas, ¡entonces capaz en algún momento se dejaría coger y poder cumplir mi otra fantasía de ser cornudo!

    Tenía los dados tirados en la mesa, primero porque realmente me encantó que haya hecho eso, segundo fue por su propia iniciativa y tercero tenía una manera de darle una aprobación y hacerle saber que no me molestó que la tocaran.

    Entonces a su respuesta me río y le digo: ¿Tienes pruebas?

    Por lo que ella encendió la luz del interior y me mostró sus nalgas, estaban rojas por las embestidas que le di, pero ella me dijo: ¡¡pues siii aquí están los dedos marcados por la suciedad de sus manos!!

    Entonces tratando de hacer la movida a mi favor para que supiera que me gustó que la tocaran le digo: Pues a mí me hubiese gustado verte como te tocaban el culo – dije arriesgándome.

    Agregué también en tono desafiante pues quería provocarla para que en algún momento repitiera la acción: ¿Entonces porque vi que te sentaste?

    Y ella me responde: Es que en la posición en que estaba no miraba bien, pero sentí que uno de ellos dejó de tocarme el culo y se puso precisamente detrás de mí, creí que solo quería ver aún más de cerca porque abrió mis nalgas para separar los labios de mi vagina entonces vi que se tocaba abajo pensé que se estaba acomodando el bulto, ¡¡pero noooo!! ¡Tenía su verga de afuera no se la vi bien, pero se que era su verga y a acomodarse iba para penetrarme! Por lo que me senté de una manera disimulada y a la vez conversando para demostrar naturalidad para que no se sintiera rechazado.

    Con eso que ella me dijo me mató, mi respiración se volvió pesada, me sentía mareado por la calentura excitante que circulaba por todo mi cuerpo, pero a la vez estaba con la espada contra la pared ¿Cómo debía de responder a eso? ¡Tenía que encontrar la salida a eso, pero YA! En ese momento mi cabeza era como un juego de ajedrez.

    Entonces le dije: Bueno, pero no lo hizo, tal vez solo a cambio quería mostrarte su pene erecto al ver semejante culo parado. Además, agregué: Así que dale las gracias nuevamente mostrándole tus pechos o tu jugosa vagina cuando lo veamos y si se vuelve a sacar su verga, estarán parejos.

    Y de esta forma le demostré que estaba de acuerdo con que él se sacase la verga, que no me molestaba que la tocaran y que a la vez no me molestaba que el vagabundo haya intentado penetrarla.

    Finalmente llegamos al punto de reunión para entregar las colchas restantes e informar sobre la sexta calle, solo éramos 2 grupos que íbamos a ocupar ir por segunda vez, el grupo de los adultos pues el centro de la ciudad es muy complicado de cubrir y nosotros al enterarnos que hay más grupitos sin hogar, yo me despedí de mi novia y cada quien fue a su casa.

    A llegar a casa ella me escribe y me dice: Amor mañana iré a comprar algo al centro comercial, ya tengo en mente lo que usaré mañana en la noche

    A los 10 minutos le respondo: ¿Ah sí? ¿Qué comprarás?

    Casi al instante me responde: Será un secreto, pero será algo que me facilitará mostrarle los pechos al vagabundo que se sacó la verga, de todas formas, dijiste que así se lo agradeciera, a la vez me manda un emoji de fuego. A lo que se despide y hago lo mismo.

  • Cortó con su novio y se la di por atrás

    Cortó con su novio y se la di por atrás

    Estela esa morenita que hasta hoy es mi amiga, voy a contarles la vez que me la di aprovechando que estaba sensible.

    Ya les conté de cuando me la comí en el baño de la casa de Ivette en la fiesta de su novio, pues esta vez fue distinto.

    Habían pasado como tres semanas de eso, ella me contó que tenía muchos problemas con su novio y que finalmente la llevó a cortar con él en ese momento.

    Y aunque al principio andaba de fresa conmigo por lo que paso en la fiesta del novio de Ivette, la vi tan mal que la invité a salir el fin de semana para que se distrajera un poco del mal momento que atravesaba.

    Fuimos a comer, al cine, a pasear por reforma y finalmente cenar, ir a bailar y tomarnos unos tragos, todo estaba de maravilla, ella reía y se notaba más tranquila, bailábamos y tomábamos, la noche estaba muy buena.

    Conforme pasó el tiempo ella se soltó más, bailábamos pegaditos, le acariciaba sus piernas se me sentaba en las mías, nos dábamos besos, hasta que le propuse irnos.

    Aunque estaba dolida no se le quitaba lo fácil y aunque la apreciaba demasiado no iba a desaprovechar la oportunidad.

    T: ¿Oye deberíamos irnos a otro lado no?

    E: ¿Así? y a donde me vas a llevar!

    T: Jajá a que te relajes un rato.

    E: Suena interesante, ¡vámonos pues!

    T: Ok nena lo que digas.

    Salimos del bar y nos dirigimos al hotel más cercano, en la habitación nos besábamos muy pasionalmente, nos desnudamos mutuamente y sin perder tiempo nos acomodamos en un 69 delicioso.

    Yo lamia y metía mi lengua en su conchita y ella comenzaba devorando mi cabecita y lamiendo el tronco como paleta, yo llevaba mi lengua hasta su ano y lo lamia mientras mis dedos jugaban con su clítoris.

    Ella metía y sacaba mi verga de su boca mientras sus tetas acariciaban y masturbaban toda mi reata parada, la morena estaba caliente y el alcohol fue mi mejor aliado para tenerla así.

    T: Que rico nena, uhm, no pares, ¡uhm!!

    E: Que rica verga tienes, ¡no recordaba que fuera tan grande y gruesa!

    T: Pue son es tan grande, ¡solo devórala uhm!

    E: ¡Si!! ¡Me la comeré enterita!!

    Me encantaba su modo de puta diciendo palabrotas y tragándose de mi verga como buena tragona.

    Estuvimos mamando por un rato más hasta estar totalmente empapados de saliva, la acomodé en la cama y le levanté las piernas, comencé a penetrarla lentamente mientras besaba sus pantorrillas y sus pies.

    Me encanta esa pose y siempre cojo así, me empujaba besándola y mordiéndole las tetas y su pezón oscuro y sabroso.

    Ella movía un poco su cuerpo lo cual generaba más placer en ambos, mis movimientos aumentaban y yo la acomodé en patitas al hombro, me encantaba y excitaba mucho tenerla en esa pose, mi verga dura entraba y salía fuerte y luego suave, ella me besaba y acariciaba la espalda, apretaba muy bien mi verga, ¡ella movía su cintura para darme placer!

    E: ¡Ah!! Tyson que rico, uhm!!

    T: ¡Uhm!! Como aprietas, uhm, ¡me sientes, uhm!

    E: ¡si!! Que duro, uhm, mas, ¡síguele no pares!!

    T: Toma verga, ¡uhm!!

    Me acosté y la puse a cabalgarme, ella movía muy rico su cuerpo, yo acariciaba sus piernas y sus nalgas, ella se movía rápido batía deliciosamente mi verga con su vaginita, también se dejaba caer de sentón lo cual generaba que mi verga entrara casi por completo, ella se mordía los labios y yo jugaba con su vagina con mis dedos para darle más placer.

    E: ¡Ah!!! Tyson, uhm, ah!!!

    T: ¡Estela!!! Mmm!, muévete nena, ¡uhm!

    Ella se acomodó en cuatro, yo tomé su cadera y se la empecé a meter despacio, mientras mis manos acariciaban sus piernas hasta llegar a su cuello, subí la intensidad de mis penetraciones.

    Ella se inclinaba un poco lo que generaba que apretara más rico, yo apretaba sus nalgas y para darle más duro me apoyé de su hombro con una mano y de la otra le doblé el brazo.

    Aunque siempre decía que eso no le gustaba esta ocasión esto la excitó mucho, gritaba y movía todo su cuerpo, me excitaba ver cómo me pedía mi verga y como me volteaba a ver con su mirada de placer…

    E: Cógeme, así, dámela toda, ¡uhm!!!

    T: Toma mi verga nena, ¡uhm!!

    E: ¡Así papi, uhm, que rico, agh!!

    T: ¡Si gózala!! ¡Toma nena, uhm!!

    Esto se ponía más y más rico, me senté en la cama y ella dándome la espalda se dejaba caer de ricos sentones, yo la tomaba de la cintura para acelerar la velocidad, mi verga ya raspaba todo su interior.

    E: uhm, ¿te gusta mi amor?

    T: ¡Muchísimo, síguele bebe!

    Ella gritaba yo le jalé el cabello con violencia para dejarla caer más rico sobre mi verga, que se ponía dura conforme a sus movimientos, de pronto sus gritos inundaron el cuarto y sentí como mojaba toda mi verga, ¡ella se convulsionaba de placer y sentía como su vagina palpitaba!

    E: Me vengo, mi vida, ¡me vengo!!

    T: ¡Si!! Muévete, Estela muévete más!!

    E: ¡Ah!! Tyson!

    Ella terminó de venirse y de tener su rico orgasmo, de pronto se lanzó sobre mi verga y comenzó a chuparla nuevamente.

    T: Jajá, ¿ahora va tu venganza?

    E: ¡Mmm, quiero devorarte!

    Yo me acosté en la cama y disfruté como limpiaba sus fluidos de mi palo, mientras sus ricas tetas masturbaban mi verga, de pronto me pidió que se la diera por el culo, yo no lo dude, la puse en cuatro nuevamente.

    E: ¡Métemela bebe hazme tuya por ahí!

    T: ¡Claro bebe ahora disfruta de mi verga!

    E: ¡Métemela despacio por favor!

    T: ¡Ahí va mi amor!

    E: ¡Agh!! ¡Despacio, si duele, auch!!

    T: ¡Uhm, tómala, agh!

    E: Uf!! ¡Duele, duele, ah!!

    T: Que rico culo tienes, ¡uhm!!

    E: ¡Ah!! ¡Voy a vomitar, uhm!!

    Comencé a meterla y sacarla rápido apoyándome de sus nalgas las cuales golpeaba mientras ella gritaba al sentirme en su culo, ella movía un poco su cadera lo cual generaba más placer, sus grito y caras que hacia me excitaban mucho y generaban que la embistiera más y más fuerte.

    La fuerza de mis penetradas la hacían gritar, le arañé la espalda y le jalaba el cabello mientras ella se inclinaba un poco y apretaba más mi verga de pronto no pude más y me vine dentro de ella, ¡dentro de su rico culo!

    T: ¡Agh!! ¡Estelita, uhm!!

    E: Que rico, uhm, ¡que rica tu leche!

    T: ¡Toma mi leche es tuya!!!

    E: ¡Tyson!!! ¡Uhm, que rico!

    Le llené todo el culo con mi leche, le tomé fotos de como la había dejado toda abierta y oliendo a mi verga, reposamos un rato, pedimos unas chelas al servicio y continuamos cogiendo, al otro día me agradeció por lo bien que lo paso y quedamos en volverlo hacer.

    Tyson.

  • Morocha tetona

    Morocha tetona

    Ella venía de Veracruz, aquel estado glorioso de mi país, una morena de 1,58 cm, esbelta, bonitas piernas y muy guapa la verdad, lo que más me llamaba la atención era su peculiar acento costero, pero Ángela, era dueña de unas tremendas tetas, si grandes, de esas que parecen melones y combinado con su figura la hacían ser deseada por muchos en la oficina.

    Siempre tuve una buena relación de trabajo con ella, de hecho, en algún momento fue mi supervisora, lo cual me gustaba ya que desde mi lugar me daba mi taco de ojo con sus tetas más cuando sus escotes pronunciados lucían por el pasillo, aunque verla cruzada de piernas enseñándome el liguero de las medias era también fenomenal.

    Pero a pesar de todo siempre la respete, yo admiraba su forma de superarse, no dudo que sus encantos ayudaron, pero de venir de provincia y superarse hasta ser jefa de varias personas eso no cualquiera, por eso pese a que tal vez ella me daba entrada en ocasiones, yo no daba un paso más.

    Ya a finales del 2013, Ivette andaba con Pablo y ya casi no nos veíamos, Maricela andaba con un vendedor de autos, Estela ya casi no me hablaba, en fin, tenía que ampliar mi baraja de posibilidades y ella vaya que si era una muy buena.

    Cerca del mes de diciembre justo antes del 12 me quede platicando con ella hasta la noche, planeado las actividades del lunes, fue en eso que tome el valor de invitarla a salir, pese a que ella era muy buena persona, se corría el rumor que era la putita del dueño así que me arriesgué.

    T: ¿Y qué harás mañana en la tarde?

    A: ¡No sé, estoy libre!

    T: Vamos a bailar, ¡claro si gustas!

    A: Pues está bien, me parece, ¿a qué hora?

    T: ¿A las 7 de la noche está bien?

    A: Ok, ¿paso por ti o cómo?

    T: Bueno, ¡nos vemos en el metro vale!

    A: Ok, ¡paso por ti!

    Ella traía un auto Bora blanco, por eso decía que pasaba por mí, yo honestamente estaba nervioso, me vestí casual y salí al lugar de reunión, estuve aproximadamente unos 15 minutos esperándola cuando me toco el claxon.

    La espera valió la pena, cuando subí a su auto y la vi con un vestido entallado azul con un escote de lujo y unas medias color carne, se veía riquísima, nos saludamos de beso y abrazo y ella escogió el lugar.

    En el trayecto ella hablaba y hablaba, pero yo no podía apartar los ojos de su sensual escote y sus grandes tetas, me moría por acariciarle esas piernas cubiertas de sus medias que las hacían ver exquisitas, finalmente llegamos al lugar, pedimos una mesa y unas cervezas para comenzar a calentar.

    A: ¿Esta semana estuvo de locos no?

    T: Si mucho, ¡pero ahora olvidémonos de eso!

    A: ¡Tienes razón, salud!

    T: Salud, oye pro cierto luces espectacular!

    A: ¡Ay!! ¡Muchas gracias, jajá!

    Comenzamos a bailar, ella baila muy bien, entre vueltas y acercamientos siempre trate de tocar algo de su cuerpo, ya sea sus ricas piernas o sus enormes tetas.

    T: ¡Que excelente bailarina eres!

    A: ¡Gracias! tú también bailas bien!

    T: Pero no como tú, ¡jajá!

    Ya más llegada la noche, el ambiente estaba mejor, ella se me juntaba mucho, me abrazaba yo aprovechaba para tocarle las piernas, ella no decía nada, le acariciaba de las rodillas a los mulos, y le besaba los brazos y la mejilla, ella me permití eso, de hecho, un par de ocasiones se sentó en mí, eso me puso duro, su aroma, su cuerpo, todo me idiotizaba.

    Ya en la batucada mientras bailábamos pegaditos me atrevía a darle unos besos en su cuello y espalda, ella no los rechazo al contrario más se pegó a mí, fue entonces que la tomé de su cintura le di vuelta y le di un beso en su boca.

    Nos perdimos entrelazando nuestras lenguas, sus labios delgados y suaves se sentían muy rico, mi lengua buscaba con desesperación la suya, ¡ella cerraba los ojos y me permitía tocarle las nalgas! Fue entonces que me atreví a proponerle lo que hace meses quería con ella.

    T: Ángela, la verdad me encantas, ¡me gustaría pasar un momento más íntimo contigo!

    A: Ay, jajá, me halagas y me chiveas, pero no sé qué decir, no me esperaba que me dijeras esto, no hoy, ¡jajá!

    T: Pues piénsalo, no tienes nada que perder, ¡hasta la puedes pasar muy bien!

    A: ¡Mmm! Ay compañerito, uhm, bueno vamos pues, pero que quede solo entre nosotros, recuerda que soy tu jefa, ¡jajá!

    Salimos del bar y nos dirigimos rumbo a u hotel para cerrar con broche de oro la noche.

    Apenas entramos a la habitación y nos fundimos en un agasaje de lujo, nos quitamos mutuamente la ropa, ella me besaba todo mi cuerpo, la verdad era intensa.

    Nos acostamos en la cama y yo la deje solo con sus medias y su liguero, esas tetas eran más grandes aun sin brasear, comencé a sobarlas y apretarlas, que rico se sentía, parecía que estaba amasando algo, ella me acariciaba la verga con sus pies y sus manos que rico.

    T: ¡Estas bien buena!!

    A: ¡Tú también estas bien papacito!

    Su acento me calentaba más, me dirigí a lamerle las tetas, las chupaba recorría sus enormes melones y sobre todo me perdía mordiendo y chupando sus pezones oscuros y grandes, que estaban tan parados que me picaban los ojos.

    Bajé lamiendo su abdomen y le besaba sus muslos, le acariciaba las piernas que me ponían más duro con esas medias que traía puestas, Ángela disfrutaba todo lo que le hacía, me dirigí a su coño depilado y comencé a darle besos a sus labios vaginales y a sus entre piernas.

    A: ¡Que rico, uhm!!

    T: ¡Me encanta tu coño!

    Le metía dos dedos y la palpaba en círculos, le apretaba el clítoris y lo llevaba a mi boca, succionaba sus fluidos saldos, ella se retorcía riquísimo, acariciándome la cabeza y pidiéndome que no me detuviera.

    T: ¡Uhm, que rica!!

    A: ¡Ah!!! ¡No pares, ah!!

    Logre sacarle un rico orgasmo, sacaba fluidos como si su coño fuera una fuente, yo disfrutaba de sus sales y gozaba sus espasmos.

    A: ¡Que rico, uhm!!!

    T: ¡Te toca!

    Me senté en la orilla de la cama y ella se arrodillo debajo y comenzó a darme una sobada de verga con sus suaves manos, luego coloco mi pene en medio de sus tetas y me hizo una masturbación de lujo, sus tetas se sentían tan rico, apretaba fenomenal, también lamia mi cabecita y succionaba mis fluidos, era una buena mamadora.

    T: ¡Angelita, uhm, que rico!

    A: ¡Que buen camote tienes!

    Su boca se abría y mi verga desaparecía en ella, sus chupadas eran muy placenteras, me tenía gozando bien, me hacía falta una buena chupada y ña jefa lo hacía de lujo.

    ¡Llego el momento de penetrarla! La acosté en la cama y de Misionero comencé a metérsela, me empujaba suave mientras me daba gusto mordiendo sus tetas, ella se abría rico, me permitía meterle mi gruesa verga por completo.

    A: Ah, si, que rico, ¡ah!!

    T: Uhm, ¡aprietas fenomenal!

    Levantaba sus piernas y me abrazaba con ellas, se movía como lombriz dándome aún más satisfacción, le metí las manos por debajo y apretaba sus duras nalgas y continuaba con el mete y saca que subía más de velocidad.

    A: ¡Que rico, uhm!!

    T: ¡Ángela!!! ¡Uhm!!

    Le doble las piernas hasta que sus rodillas chocaron con su cabeza, en cuclillas comencé a metérsela mientras le besaba sus pies, el hecho que trajera medias puesta más me excitaba, una tras otras la embestía y ella solo gemía y disfrutaba mi verga.

    T: Que rico, uhm, ¡que rico!!!

    A: Agh, no pares, ¡uhm!

    Me acosté en la cama y le pedí se diera sus sentones, ella dándome la espalda comenzó a dejarse hacer en mi verga de forma dura y rápida, eso me dolía un poco, pero me daba mucho placer.

    Disfrutaba arañándole la espalda y apretando sus muslos, le jalaba el cabello y me movía también para que le entrara hasta el fondo.

    T: Que rico, ¡no pares!!

    A: ¡Que dura!! Agh!!

    Ahora se dio la vuelta y me comenzó a cabalgar bien rico, yo acariciaba sus enormes tetas, les daba apretones, le daba mis dedos y ella me los lamia, se movía en círculos y de adelante hacia atrás, ¡qué manera de cabalgar! ¡Me tenía viendo la luna!

    T: Te mueves bien rico, ¡uhm!!

    A: ¿Te gusta?

    T: Me fascina, continua bebe, ¡no pares!

    A: ¡Si, uhm, agh!

    Sus tetas rebotaban a cada cabalgada, se acostaba encima mío y movía su cadera tan rápido que me sacaba fluidos amas no poder, nos besábamos, me mordía el cuello, me mordía los pezones, Ángela era muy buena en esto y me estaba dando un rico momento inolvidable.

    T: ¡Ponte en cuatro!

    A: ¡Ay sí, me encanta así!

    En esa pose se veía fantástica, primero masajeaba sus nalgas y acariciaba sus piernas, sus pies y sus muslos, le besaba la espalda, coloque la puntita en su entrada y ella solita se hacía para atrás para sentir mi reata.

    Empecé a embestirla rápido, le daba con fuerza, apretaba sus tetas que en es apose se sentían aún más grandes, ella gemía y se movía, ambos hacíamos nuestra parte.

    A: ¡Agh, que rico, no pares!!

    T: Toma, uhm, que rico coges, ¡uhm!!

    Estábamos extasiados, me aventaba a ella con fuerza, ella escurría estaba teniendo otro orgasmo, apretándole el cabello me comencé a mover con fuerza y violencia hasta que finalmente comencé a venirme dentro de ella.

    A: ¡Ay!! Sácala, uhm!!

    T: ¡Uf!!! ¡Lo siento!!!

    A: Ah, uhm, que rico, ¡ah!!

    T: ¡Ángela!

    El orgasmo fue maravilloso, quedé encima de ella besándole su nuca y cuello, reposamos juntos, ella me decía que no debí venirme dentro ya que no nos estábamos cuidando y ella es muy fértil, pero eso no me importo, una vez reposados volvimos a coger y así no la pasamos hasta el amanecer.

    Tyson.