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  • Economista y prosti: Luna de miel con mi suegro

    Economista y prosti: Luna de miel con mi suegro

    ¡Hola! ¡Gracias por vuestros comentarios!

    Les comento que pese a llamar a esto “luna de miel” lo es solamente en el sentido de pasarlo a solas una vez con mi suegro y luego con mi papá. El orden lo sorteamos ja ja. Es un premio a ellos por conseguirme a Oscar como cliente. ¡Y si consiguen más clientes nuevos, veremos que premio les doy!

    Luego de que me consiguieron a Carlos como nuevo cliente, había prometido a mi papá y a mi suegro que pasaría una “noche de bodas” con cada uno de ellos por separado. Solamente era cuestión de hacer que cada uno de ellos pudiera liberar una noche. Hubiera sido más fácil recibirlos todo el día, pero no quiero pedir días libres descuidando el trabajo, que se debe cuidar siempre. Aun así, deseaba fervientemente poder hacerlo, pues me encanta estar con cada uno de ellos (y juntos también, ja ja). La verdad es que entre los cuatro Tommy, Tomas, Papi y yo, disfrutamos y nos divertimos con esta nueva realidad surgida de mi “destape sexual”.

    A veces, las oportunidades se dan solas, y otras veces, hay que crearlas. Y a eso nos abocamos con mi adorado marido, siempre listo para ayudarme a satisfacer mis deseos.

    Yo sé que se preguntarán como puedo serle infiel o ponerle los cuernos. Pues bien, lo amo, me ama, y ni le soy infiel ni le pongo los cuernos. Infidelidad o cuernos sería no amarlo, y lo amo con todo mi corazón. Infidelidad o cuernos sería hacer todo a sus espaldas, y él lo sabe, le gusta y participa. Y por cierto, quiero decididamente que sea el padre de mis hijos ( con el matiz de que quizás autoricemos a mi suegro a que también intente fecundarme llegado el momento). Hemos planificado embarazarnos a fin de 2025.

    Tampoco nos cargamos de culpas, ni nosotros dos ni mi papá o mi suegro por lo que hacemos. Es simplemente sexo, entre personas conscientes y responsables. Así lo veo en mi nueva manera de ser que he descubierto en este 2024.

    Puestos a generar la oportunidad de las “lunas de miel”, podíamos esperar a que se diera la oportunidad en Montevideo o en la casa de campo, e invitarlos de a uno, o generar una oportunidad con dos noches consecutivas que yo. pasaría con cada uno.

    Hubo unanimidad. El mejor pretexto es el del juego de cartas, insoportable para ambas madres. El viernes de noche habría juego de cartas en casa, con mi suegro participando junto a dos amigos de Tommy, y como terminaríamos tarde se quedaría a dormir. En la noche del sábado al domingo, se repetiría el “torneo de póker” pero con mi papá invitado que también se quedaría a dormir en casa.

    Teóricamente en cada día participarían también dos amigos de Tommy, los cuales en realidad ni existían. Si algo salía mal, diríamos que no vinieron por imprevistos y que se había suspendido todo.

    La situación no sería ideal por estar Tommy en casa, pero salió de su propia voluntad que se aislaría a mirar películas, y a imaginar lo que ocurría en la suite. Ni su padre ni el mío lo verían ni siquiera al llegar (por algo les digo que mi marido es un tesoro).

    Por supuesto hicimos un guion para ser todos coincidentes en lo que diríamos al relatar cada una de las dos “noches de póker”.

    El viernes de mañana llamé a mi suegro (a él le tocó ser el primero, sorteo mediante):

    -Hola suegrito, ¿cómo quiere que lo espere su novia hoy?

    -Hola divina… ¿te animarás a abrirme la puerta bien sexy? Pero sin salir al jardín. No quiero que te vean los vecinos, pero quiero disfrutarte yo.

    -Hecho, sexy con algo que te sorprenderá… te espero, ¡tendremos toda la noche! ¡Que divino!

    -¡Que llegue esa hora cuanto antes! Un beso

    -Besos.

    Parecíamos verdaderos novios.

    Las 19 y 30, yo ya preparada, habíamos jugado un poco con Tommy y se la había chupado antes de prepararme. Preparación integral obvio, sé que mi suegro me va a querer hacer la cola en algún momento.

    Me depilé totalmente para sorprenderlo, pero… me puse una micro tanga de raso blanco, que de atrás ni se ve, y por delante otra sorpresa. Le pegué por dentro una “peluca púbica” que venden en sex shop. Efecto hiper real, una belleza. Dejé que por encima de la tanga sobresaliera un buen “matorral de pelos” como si me los hubiera dejado crecer.

    Completé el look con una falsa bata larga de red, una red muy muy abierta, con trama de 4×4 centímetros, que deja ver todo.

    Un poco después de esa hora, llega Tomás, le abrimos el portón del jardín y entró dejando el coche fuera del garaje, pero en el jardín y por la puerta entreabierta lo vi venir a la entrada de la casa.

    Salí, “vestida” como les dije, al jardín y me colgué de su cuello a besarlo.

    -¡Nos van a ver!

    -No importa, si nos ve alguien, se morirá de envidia.

    Le pasé la mano por la cintura y vi que ya miraba hacia abajo, había detectado la primera parte de la sorpresa. Vuelta a besarlo, respondió con entusiasmo. Le dije que era como si estuviéramos solos.

    -Tommy está mirando películas y me dijo que después dormirá y se irá un rato a la fábrica como todos los sábados de mañana; ¡estamos solos! Y pienso ser tu novia en noche de bodas, ¡de verdad!

    (Me lo confesó después, Tommy sí estaba en el segundo dormitorio, pero con la puerta apenas entreabierta y nos oía y le encantó).

    Nos quedamos parados, abrazándonos y besándonos un rato. Y luego me preguntó: -¿Qué es eso que creo ver ahí abajo? -¡Es una sorpresa! Y me saqué la “bata de red” alejándome de él y dándole la espalda. Lentamente me giré y me vio en tanga, con una parte de los falsos pelos asomando abundantes por el borde superior de la tanga. -¿Te gusta? -¡Me encanta!

    -Y hay más sorpresas… volví a ponerme de espaldas, y mostrando el culo que sé que le encanta, me solté los nudos de los hilos de la tanga en ambas caderas. La tanga cayó junto con los falsos pelos, ja ja… y me di vuelta y me mostré depilada a la perfección, la piel tan suave como seda o terciopelo…

    -Me engañaste, ¡malvada! -Dijo riéndose.

    -Hoy quiero darte lo mejor de mi dije, quiero que me desees como nunca. Y me fui al dormitorio principal donde también está el vestidor. He comprado en un sitio internacional, varios conjuntos símil lencería, con cristales o cadenitas doradas o plateadas, y me dispuse a estrenar uno.

    Calcé sandalias de taco alta doradas, un cinturón dorado a la cintura con dos tiras de tela, dorada y metalizada, una delante y una por detrás. La trasera, angosta, cae todo a lo largo del canal de mi trasero. La delantera, más ancha, cae por el frente de la cuca. Sueltas, ideales porque cubren, pero sugieren e incitan a las caricias o directamente al manoseo ja ja.

    Y el corpiño, para mi gusto, una obra perfecta, todo en hilo dorado, solamente el marco del soutien, sin copa, pero en el lugar de la copa, cuatro hilos que dejan ver las areolas y escapar los pezones. Imagínense el espectáculo al caminar.

    Así me le aparecí a mi “esposo por esa noche”, caminando como modelo. Y no les miento, quedó extasiado.

    -¿Todavía vestido? Mientras giraba frente a él y las telas que cubrían mi intimidad por delante y por detrás volaban y mostraban todo.

    Se desvistió, lo hice detenerse al quedar en bóxer, ya mostrando erección.

    Nos fuimos al sofá a jugar, ¡y que manera de jugar! Todo fue hecho. Nos besamos hasta cansar nuestros labios y lenguas, nos decíamos cosas lindas y a veces sucias. Las manos de mi suegro no paraban de masajearme las tetas, con la sensación especial que me daban esos hilos del soutien. Por supuesto también me acariciaba el culo y la cuca. Hasta que bajó a besarla.

    La chupada de concha que me hizo fue tremenda, recién depilada, sentía todo como si fuera la primera vez, sus labios chupándome el clítoris, su lengua separando los labios y entrando en mi cueva, o lamiéndomela por fuera.

    La saliva escurría a mi esfínter y un dedo rondaba por allí.

    Decidida a hacerlo esperar, después de un buen rato le dije de cambiar posiciones y me arrodillé en el piso a devolverle la hermosa chupada que me había hecho. Yo también fui generosa, lamiendo, chupando y acariciando huevos y verga, y también mi saliva y uno de mis dedos llegaron a su esfínter.

    Estaba hecho un fuego, y yo también.

    Decidida a dejar pasar un rato para “enfriarnos” , le dije que me iba, pero en un rato “volveré como novia” para tener nuestra luna de miel…

    ¡Y cumplí!

    Largo velo de tul, hasta la cintura, sostenido por una tiara de cristales (sí, de esos cristales austríacos). Babydoll blanco transparente, de encaje y muy escotado, cortísimo. Tanga hilo micro de raso blanco, dudé si ponerme o no liguero y medias, pero opté por la simplicidad, ni liguero ni medias, stilettos blancos altísimos. Y encima de todo, una bata al piso, de encaje transparente, por supuesto blanca y abierta al frente, sin cinturón para que cayera abierta sobre mi cuerpo.

    Como complemento, dejé el celular en la suite con la marcha nupcial sonando, un toque de picardía y humor.

    Hice sonar una campanita de cristal que tenemos en la suite como adorno, a modo de aviso de mi salida hacia la sala.

    Allí estaba “mi novio” de bóxer y pija dura, esperándome. Y la verdad sea dicha, su cara mostró que no lo defraudé al llegar.

    Seguí en mi papel de novia: me le acerqué, y comencé a besarlo apasionadamente. Lo tomé de la mano y lo llevé al dormitorio. Apagué la música y él con amplia sonrisa me dijo: -¡Totalmente solos hermosa!

    -Encantada de estar así y que nuestro querido Tommy lo permita.

    -¿Te vio así?

    -Nooo… me he puesto así para ti, sabes que su generosidad es infinita, prometió no vernos.

    -¿Ni unos minutos?

    -Dijo que no saldrá de la habitación hasta desayunar e irse.

    -Mmm tengo una idea para más tarde, ya veremos.

    Y terminó de desnudarse.

    Me sentí de nuevo en mi noche de bodas, esta vez no era con Tommy, era con su papá, y que ya hubiéramos cogido no quitaba nada de emoción a la situación.

    Estábamos parados, él, totalmente erecto, me contempló teniéndome de las manos, volvimos a besarnos y me hizo caer la bata de los hombros.

    Le acaricié la cara, el miembro, y me acarició los senos largo rato por encima del babydoll, luego cayó el babydoll y le siguió la tanga. Un reguero de lencería cubría el piso del dormitorio.

    Juguetona, llevé mi velo hacia adelante cubriéndome “pudorosamente” los senos, ja ja.

    Me quité la tiara y la deposité sobre una mesita de noche, tiré el velo al aire y empujé a mi suegro a la cama al tiempo que lo abrazaba.

    Literalmente nos revolcamos sobre las sábanas de raso blanco (no omití detalle en los preparativos) abrazados, acariciándonos, nos alternábamos a veces uno arriba a veces otro. Lo confieso, mi concha era una manantial de jugos, y su pija brillaba con líquido pre seminal.

    Creo que los dos estábamos totalmente imbuidos de nuestro papel de “símil novios” deseosos de hacer el amor.

    Como sea, sin saber bien como, sentí entrar su pija, acostado él sobre mí. Abrí un poco las piernas y entró totalmente en mi intimidad. Lo sentí lubricado y duro.

    Absolutamente echado sobre mí, comenzó a mover solamente su pelvis en un vaivén exacto, ni rápido ni demasiado lento, sensual.

    Lo sentía perfecto, ni me movía, solamente disfrutaba y nos besábamos, me acariciaba las tetas y mis manos, aferradas a su culo, lo acompañaban en su sube y baja. Llegué al orgasmo, no sé si grité o aullé, sé que temblaba todo mi cuerpo. Me llenó de su licor, sentí su leche tibia y espesa. Apenas pude decir: “besame, besame”. Y quedamos así, besándonos, transpirando y jadeando.

    Perdió la erección y se salió de mí, pero siguió encima jugando. Al rato se tiró hacia el costado y comenzó a acariciarme el vientre, mi concha escurría leche, y él me untó los labios y el pubis sin rastros de vellos. Yo hice lo mismo con su verga, la acariciaba, y al rato fui a chuparla.

    Sus manos cubiertas de fluidos acariciaron todo mi cuerpo, y yo el suyo. Mas caricias y besos se intercalaron con breves juegos orales. Estábamos extasiados con nuestros juegos, caricias anales, dedos que se insinuaron (en ambos). Y yo no me cansaba de disfrutar sus caricias. De pronto esas caricias bajaron a mis piernas, llegaron a mis pies y volaron mis stilettos, que aún tenía puestos (me encanta coger sin sacarme los zapatos). Y como ya me había hecho alguna vez, acariciando mis piernas comenzó a chuparme los dedos de los pies. ¡Que sensación tan erótica y placentera! ¿Que vendría después?

    Yo no tenía dudas, lo quería en el culo, y si él quería lo dejaría acabarme adentro, estaba totalmente entregada a él.

    Cuando comenzó a subir sus besos por mis piernas vi que nuevamente estaba de pija parada, le dije, sin pudor y sin hacerme la difícil: -¡te quiero en mi culo! Y mi sorpresa fue grande cuando me dijo: -Sí, pero que nos vea, voy a transmitirle cuando te prepare y te la meta.

    ¡No pude negarme, mi gozo era total!

    Nos fuimos preparando, luz a pleno, chupada de verga para dejarla totalmente dura, besos y más besos, de eso no nos cansamos…

    Y la llamada, desde su teléfono, solamente oí lo que Tomas decía:

    -¡Hola hijo!

    -Tremendo, como nunca, que belleza, se tiene que volver a vestir así para ti.

    -Sí, claro que disfrutamos estar solos, apreciamos tu gesto, tu sacrificio, y queremos darte algunos minutos de alegría… ¿te animás a vernos? ¿No te molestará?

    -¡Bien! Pasemos a video llamada.

    Vi que Tomás ponía el celular en un mueble, como para que captara panorámica de la cama. Me puse boca abajo y por unos segundos me lamió y mordisqueó las nalgas.

    Luego tomó el pote de gel, mostrando un dedo untado, conmigo aún acostada, me comenzó a untar el esfínter. Me puse en cuatro para facilitar todo. Y además estiré un brazo, abrí el cajón de la mesita de noche, y le entregué un precioso dildo, de silicona incolora, luce como si fuera de vidrio, pero es flexible. “Para que me dilates” le dije, guiñando hacia el teléfono, pues Tommy no conoce ese pequeño juguete.

    Tomás lo tomó con una mano, lo untó de gel, y mientras con una mano sostenía el celular filmando en primer plano, con la otra me lo empezó a meter, delicadamente. Cero molestia, todo placer sentir esa verga de silicona, lubricada, abriéndome. Comencé yo misma a moverme.

    -Ahora la tuya, hasta los huevos… fue lo que pedí, en voz alta para que Tommy oyera.

    Sentí salir el juguete, y que mi suegrito apoyaba su glande en mi orificio. Siempre filmando, empujó; entró suavemente llenándome de carne y placer.

    -Es todo Tommy, dijo el padre. Cortó la comunicación y me tomó de la cintura con las dos manos para marcarme el ritmo de vaivén. A veces intercalaba alguna agradable palmada a mis nalgas.

    -Haceme mete saca, imploré más bien que pedí.

    Lo hizo y comencé a gritar ¡Sí, Sí, Sííí! ¡Hasta los huevos!

    Y llegó y no me importó, me acabó adentro del culo, lo gocé, lo disfruté, lo sentí menos que en la concha, pero sentí algo tibio dentro de mí.

    La sacó, me la restregó entre las nalgas. Recogió algo de semen y me masajeó la espalda. No la tiene grande, mi culo no sufrió y se cerró de inmediato.

    Fuimos al baño y nos duchamos. El agua un poco caliente primero y más fría al final, nos revivió y quedamos muy a gusto, somnolientos.

    Volvimos a la cama, ni pensamos en comer. Era casi la 1 am.

    Si dos personas se atraen, y nosotros realmente nos atraemos físicamente, los juegos son lo más hermoso del mundo. Nunca las caricias parecen iguales, nunca las lenguas repiten un entrelazamiento.

    Y a eso nos dedicamos. Boca arriba y Tomás me masajeaba las tetas y los labios de la cuca. Boca abajo y pasaba minutos y minutos acariciando y masajeando mi culo.

    Finalmente nos pusimos de frente, le manoseaba el miembro y las bolas, nos besábamos. Me decía cuanto lo disfrutaba y le dije que todo lo agradeciera a su hijo, que aceptaba compartirme. Al fin y al cabo, ¿cuántos hombres aceptarían y disfrutarían ver como un suegro taladra el ano de la nuera?

    Dormimos unas horas, era inevitable, estábamos agotados física y emocionalmente. Tomás me despertó acariciando mis nalgas y tetas. Me desperté, me costó un poco, ja ja, y le dije:

    -¡Buen día! ¡Que linda manera de despertarme! Nos reímos y nos besamos.

    Poco a poco nos excitamos. Mis tetas en su cara ayudaron a que despertara y se le parara.

    Acostados, frente a frente, teníamos nuestros cuerpos totalmente disponibles para acariciarnos. Su verga comenzó a endurecerse, un dedo de él comenzó a frotar mi clítoris, su lengua en mis tetas, que no paraba de lamerlas; y yo no paraba de acariciar su miembro.

    Sabía que la noche anterior habíamos agotado el gel, pero igual me ofrecí y le puse mi culo para que le entrara desde atrás. Bien dura la tenía, lo posicionó y tuvo que empujar dos o tres veces, creo que era la primera vez que me lo hacían en seco. Con las ganas ni saliva pusimos. Ufff, ¡diferente a todo! Mas dificultoso, se siente mucho más, ¡y como lo disfruté!

    Pero esta vez sí le dije que también quería en la concha. La sacó, hasta le costó salirse, y me quedó ardiendo, pero no me arrepiento.

    Pasé a estar de frente a él, mi concha sí que estaba lubricada. Mi pierna derecha la pasé por encima de su cuerpo, quedé abierta para él y sentí cuando colocaba la pija para entrarme. Lo hizo ¡y aquí sí que gocé!

    Como se suele decir, entró como por un tubo… y, ambos calientes, nos movíamos en sincronía. “Mordeme las tetas” le dije. Me apresaba los pezones con sus dientes y mordía suavemente, el dolor controlado y el vaivén de coger me enloquecían, le clavaba las uñas en la espalda.

    Al final, acabó, menos que otras veces, ¡era lógico! Pero me encantó bien tibio en mí. Quedamos así, con su pija dentro de mí, abrazados, besándonos y él acariciaba mis tetas, a veces el clítoris, algo de leche se escurría, lo recogía con su dedo y me lo daba a lamer.

    Como si fuera poco placer, un aroma de café recién hecho invadió la casa, era Tommy desayunando para ir a la fábrica.

    No hicimos caso, disfrutamos del aroma y seguimos a lo nuestro. Llegué a montarme sobre él y tirarle mi saliva en la boca, le lamí la verga y me chupó la concha. Al final simplemente quedamos acostados acariciándonos y hablando de cuan afortunados somos. Claro que hicimos planes para la fiesta con sus amigos, en la cual desfilaré; (desfilaré y nada más, no sabrán quien soy, y claro no haré nada más, pero sí podría recoger “expresiones de interés” para el futuro cercano, lo más cercano posible ja ja).

    Hablamos de los planes de embarazarme a fin de 2025, de sus ganas de participar en fecundarme, y en un momento de debilidad le confirmé que Tommy acepta que él participe en los días fértiles. Obviamente, de eso mi papá no participará.

    Nos duchamos, nos vestimos, (bueno, que yo me vistiera es un decir, simplemente un babydoll negro y nada más). Repasamos el relato de “la noche de póker” por si alguien preguntaba, y lo despedí a los besos ¡en el jardín y en babydoll!

    Y así fue mi “luna de miel” con mi suegro. Que desde luego de luna de miel solamente tuvo la expresión que se me ocurrió cuando dije que los premiaría si me conseguían, Tomás y papá, un cliente más (que resultó ser Oscar, el superpija).

    Tenía casi toda la mañana y tarde del sábado para disfrutar con Tommy cuando volviera del trabajo, y contarle todo. Además, necesitaba una autorización muy muy especial de mi marido para darle una sorpresa a mi papá, esa noche de sábado a domingo, en la “luna de miel” de padre e hija.

    Mi experiencia de esta noche a solas con mi suegro fue inmejorable. Imposible sentirnos más a gusto, la sintonía sexual y hasta espiritual es absoluta.

    Muy muy pronto les cuento como fue la noche a solas con mi papá.

    Besos a todos.

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  • El migrante haitiano

    El migrante haitiano

    Hola, amantes de los relatos eróticos, mi nombre es Verónica, y mi nombre artístico es Ishtar en honor a la diosa de Babilonia, que representa el amor y la sexualidad. Tengo 50 años, soy alta, delgada, vientre plano, hermosas y largas piernas (es lo que me dicen que más les gusta de mi), lindos glúteos, pequeños pero bonitos senos, cabello largo, soy hermosa. Nací en Guatemala, aunque vivo en México. Sin embargo, mi cornudo digo marido y yo, viajamos contantemente.

    Normalmente uso mini vestidos, muy pegados, con unas medias de color carne o negras, buenos escotes, dichos vestidos, hacen resaltar mi vientre plano, mis largas piernas, mi culo formado y mis senos, voy poco maquillada no necesito mucho ya que soy bonita, a mis 50 años me gusta vestirme provocativa, toda mi vida me ha gustado despertar el deseo en hombres y porque no decirlo también en mujeres. Sin más preámbulo comenzamos, no olvides seguirme en mis redes sociales, me encuentras como, Ishtar Flores.

    Aquella tarde de sábado lluvioso estaba sola en el hogar, porque mi esposo había ido a trabajar y mis hijas salieron con sus novios, como la puma en celo que soy quería fornicar, así que decidí ducharme y masturbarme muy rico, introducía mis dedos en mi vagina, frotaba mi clítoris, mmm, gemía y un gran orgasmo escapaba de mi ser. Decidí no rasúrame mi monte Venus, por lo tanto, mi zona intima estaba más velluda que de costumbre.

    Sali de la ducha y decidí ponerme un puti vestido color azul pálido, liso, corto y unas medias que me cubrían hasta medio muslo, destacaban las formas y la suavidad de mis piernas. Los zapatos de tacón y descubiertos, mostraban mis delicados pies, que lucían espléndidamente cuando caminaba y sentada, cruzaba las piernas. Me coloque una tanga transparente que dejaba ver mis vellos púbicos y finalmente, decidí no ponerme brassier, ya que, no me gusta que se marque esa prenda en el vestido, por tanto, mis pechos se adivinaban desnudos por debajo de la delgada tela del vestido.

    En el último año la ciudad de México, ha recibido a miles de personas migrantes originarios de Haití, mi esposo y yo siendo migrantes de Guatemala y radicando en México, siempre que podemos ayudamos a las personas en estas condiciones. Aquella tarde de sábado y casi como por mandato divino mucha gente paso por mi casa, eran personas provenientes de Haití pidiendo ayuda, ofreciéndose para realizar cualquier tipo de trabajo con tal de recibir algo de dinero para un pasaje o un buen plato de comida caliente. Yo tenía algunas tareas pendientes en mi casa que mis hijas se habían rehusado a realizar; así que pensaba que quizás esa situación podría beneficiarme de alguna manera.

    Después de unos momentos sonó el timbre de mi casa. Abrí la puerta y me encontré con un joven, alto aproximadamente 1,88, de cabeza afeitada y fornido en todo el sentido de la palabra, aproximadamente de unos 20 años de edad. Llevaba solo una playera de tirantes que dejaba ver aquellos músculos bien tonificados y un pans ajustado que no dejaba nada a la imaginación y que resaltaba un miembro descomunal.

    Comenzó por explicarme la complejidad de su situación. Me dijo que se había venido desde Haití desde hacía un par de meses. Llevaba varios días sin comer, pero él estaba firme con sus convicciones. Decía a cada momento que tenía oportunidad: “no quiero recibir limosnas de nadie, señora”. Él estaba dispuesto a realizar cualquier tipo de tarea por algo de comida o en su caso algo de dinero.

    -Mira cariño, yo tengo algunos trabajos pendientes aquí en mi casita, no es mucho dinero el que te puedo dar, pero comida tengo y mucha, algo podre darte para que te puedas llevar.

    -Muchas gracias señora, no sabe cuánto le agradezco que me dé la oportunidad de trabajar.

    -No te preocupes, pasa y deja tus cosas en la entrada y ahorita te explico bien por donde puedes empezar.

    -¿Usted vive aquí sola? -preguntó con curiosidad.

    -No muchacho, vivo aquí con mis hijas y esposo.

    -Está muy linda su casa, señora -dijo admirando el lugar.

    Lo llevé al patio trasero donde tenía unas hierbas malas y algunos árboles que les hacía falta una podada. Le indique que podía empezar por hacer eso y luego le daría otras tareas que realizar. Me senté en una mesa que tenía una vista plena hacia el patio trasero. A pesar de que el día había amanecido con lluvia, pronto había empezado a cambiar al alzarse el sol. Verlo trabajar me producía placer. De pronto se quitó la playera para no llenarla de sudor y yo me deleite la pupila con la humedad en su pecho fornido y espalda amplia, que remarcaban aquella joven masculinidad.

    Después de unas horas trabajando con la temperatura subiendo, tanto fuera como dentro de mi vagina, el chico me pidió un vaso de agua para saciar tremenda sed que cargaba. Su cuerpo moreno y empapado en sudor me hizo hervir en deseo. Sentía humedecer mi ropa interior tan solo de verlo. Trate de empezar a seducirlo con algunas preguntas atrevidas, claro, poco a poco.

    -¿Cuál es tu nombre cariño?

    -Me llamo Rómulo -dijo mientras tomaba un respiro de tomar tanta agua.

    -¿Estudiabas cuando estabas allá en Haití?

    -Si, termine el bachillerato con honores en mi país.

    -Mira que bien, eso habla muy bien de ti, que seas un muchachito aplicado, sigue por ese camino. Me imagino que serás uno muy bueno; cambiando de tema, me imagino que un muchacho tan guapo como tu dejo alguna noviecita allá en Haití -dije con una sonrisa pícara.

    -No señora, no tengo novia,

    -No te creo cielo, me parece increíble que un muchachito tan guapo no haya tenido novia ¿Qué edad tienes ahora?

    -Tengo 18 años.

    -Pues para mi eres un chico muy lindo, aquí tendrías locas a las mujeres detrás de ti, incluyéndome -dije soltando una carcajada.

    -La verdad yo nunca he conocido hembra, señora -dijo sonriendo también, algo avergonzado.

    -Bueno, habrá que hacer algo al respecto -dije en voz baja.

    -¿Cómo dijo? -pregunto con curiosidad.

    -Nada cariño, ven y ayúdame.

    Caminé lento hacia él, nos comenzamos a besar, nos abrazamos mientras que con nuestras manos acariciábamos y reconocíamos nuestros cuerpos, sus manos bajaron a mis nalgas, las apretaban y sobaba con fuerza.

    La verdad yo prefiero que me tomen y me cojan rudo a andar de cursi con besos infinitos, comenzó a besarme el cuello, el masajeaba mis nalgas, sus besos en mi cuello me calentaban demasiado, solo me colgué de su cuello, posteriormente bajó sus manos otro poco y de un jalón me cargo, abrí mis piernas para acomodarnos mejor, nuevamente nos besamos nuestras bocas intercambiando saliva con nuestras lenguas que se saboreaban y acariciaban, me continúo cargando por unos momentos, giró hacia la cama y lentamente me fue bajando hasta dejarme sentada sobre la cama.

    Mi mano se dirigió instintivamente a su entrepierna para poder palpar aquel terreno. Un buen bulto duro como rocas era demasiado prominente. Pude sentir como ya había unas pequeñas gotas que humedecían su pans, probablemente de su dulce pre eyaculación. Bajé hasta su pecho y comencé a saborear su amargo sudor. Con cada beso sentía como su cuerpo tan firme se estremecía. Me estaba deleitando con la rigidez de su abdomen, casi tan duro como su erección que hacía gotear mi entrepierna.

    De un solo golpe baje su pans, y tal como lo imagine, un gran falo golpeo mi rostro. Escurría un dulce elixir de la punta; transparente y abundante caía poco a poco desde la punta a la base: unos testículos abundantes en semen, tan apetecibles como aquel falo, tan exquisito en apariencia. Aquel miembro como chocolate obscuro, ancho con las venas bien marcadas que parecían apunto de explotar. Me preguntaba qué haría con tanto chocolate, no era la primera vez, pero siempre es un reto. Decidí admirarla, darle besitos en todo ese enorme tronco, bajé a las enormes bolas negras y las comencé a mamar, mientras con mis manos intentaba jalar ese enorme pene.

    Decidí comenzar la felación, dando lengüetazos en su frenillo y glande, intentaba meter esa enorme cabeza, pero me habría mucho la boca, me dolía, otra vez intente y quedaba en el intento, decidí chupar y chupar, morder el tronco, mientras Rómulo, me peinaba, por tercera vez intente meterla a mi boca, y ahora si pude meter parte de esa enorme verga, “si puedes eres una gran puta” y me despegué me estaba ahogando.

    Volví hacer el mismo procedimiento, pero esta vez con sus grandes manos, me agarro para que no me saliera de su verga, sentía muy feo, sentía ahogarme, pero quería seguir mamando esa verga negra, luego la saco de mi boca, mientras yo tosía, me dio unas cachetadas con esa enorme verga, volví a mamar su pene, y con mis dos manos lo masturbaba, volví a meter mi lengua en su frenillo y glande, y posteriormente los mordí suavemente lo que lo hizo gritar “aa que rico mi amor, que puta eres, sabes dar placer, nivel diosa” así es mi amor.

    A los pocos minutos metió sus dedos en los tirantes de mi vestido y los dejó caer sobre mis antebrazos dejando mis pechos descubiertos, al sentir los senos desnudos gemí, lo que parece lo excito, agacho su cabeza y doblo un poco sus rodillas para posar sus labios en mis senos y comenzó a besar y lamer y a momentos con sus labios mordisqueaba mis duros pezones, el entonces bajo sus manos al borde inferior de mi vestido y lo subió hasta la cintura solo y la diminuta tanga, dejando ver mis vellos vaginales, sus manos ya manoseaban todo lo que alcanzaban, y jalaba fuerte mis vellos, “estás bien greñuda” decía.

    Posteriormente me levanto y aventó a la cama, quede a su merced, abrió fuerte mis piernas, subió mi mini vestido hasta la cintura, empezó a besar mi tanga, la cual ya estaba muy mojada, “que rico, huele mi amor” le daba palmaditas a mi concha, inmediatamente quito mi tanga, la olio, se la enredo en su verga, y empezó a chupar mi clítoris, con sus gruesos labios le daba buen trato, después besaba mi vagina, metía su lengua, le daba palmaditas, “ay que rico, mi amor” le decía mientas le agarraba los cabellos de su cabeza, me mordía sutilmente.

    Enseguida se puso de pie, me llevo al sillón de mi sala su verga la rozo con mi vagina, la cual ya ardía de deseo, se empezó a jalar la verga con mi tanga, y la ponía en mi concha, “está muy caliente mi amor, ya métemela por favor” grité, “tus deseos son ordenes, mi reina”.

    Me acomodó en la clásica posición del misionero, su verga golpeó mi clítoris, le escupió, y primero ingreso esa cabeza.

    -aaa que dura, -dije. Ingresó parte de su tronco- aaa, si, me encanta – sentía que iba la mitad.

    Me tomó de mi cintura y de un solo golpe metió toda su verga, grité muy fuerte, debió escucharse hasta en la calle. Sacó la mitad de su pene, y nuevamente metió de un golpe, sentía que me partía en dos.

    Esos movimientos los hizo varias veces, inmediatamente, se acostó sobre de mi sentí ese enorme cuerpo de un toro semental, penetrándome, subió mis piernas en sus hombros, y me embestía como un animal en celo, “te gusta perra” y le contesté “sí, no te detengas”.

    Mientras me penetraba nos besábamos, me lamia mi cara, cuello, y nuestras manos se unían, después bajo mis largas piernas, y las abrió, tomándolas de mis muslos, para sacar su verga y meterla rápido, aunque ahora hacia giros, me partía la vagina y mis muslos, los abría muy duro, después mi espalda la arquee, me tomo de la espalda baja y me penetraba muy rico, posteriormente baje mi espalda, y lo abrace con mis largas piernas.

    Rómulo, me cargo, y yo me daba ricos sentones en ese miembro, después tomo mis piernas y las subió a sus hombros.

    -que rico cógeme así -le decía- no te detengas.

    Nuestras carnes chocaban, su pene y mi vagina se unían en un solo frenesí.

    -desde que me abriste la puerta te me antojaste.

    -ya me tienes aquí montada, baby, disfruta.

    Me recargo en la pared y así me penetraba, duro muy duro, mi concha ya la sentía irritada, pedía un tiempo. Pero mi lujuria, no quería que paráramos, nos acostamos en el sillón, él encima de mi penetrándome, besándome, saco su verga, y me empezó a mamar mi vagina, le escupió, puso una almohada atrás de mí, y aventó mis piernas hacia atrás, las tomo de mi femoral y comenzó a penetrar, duro y yo gemía.

    -desgraciado que rico, me estas partiendo en dos.

    Sonó mi celular, pero no hice caso. Dejo descansar mis piernas y vagina y puso su enorme miembro en mi boca, mientras yo intentaba no ahogarme.

    Me tomo y me acostó, boca abajo estirando mis piernas y manos en parecía una letra x, él se me monto, y también se estiro, me penetro analmente, mientras me dejaba caer sus 100 k, de puro musculo, esa verga me quebraba, éramos la letra X en forma humana.

    -sigue, que rico, dámela toda.

    Se escuchaba rechinar la cama, mordía mi espalda, cuello, llego mi orgasmo.

    -aaaa me mojé.

    Estaba completamente extasiada y satisfecha, así seguimos varios minutos, después, cerro mis piernas, mis manos continuaban abiertas, abrió mi ano y metía su negra verga dura, me azotaba y castigaba muy duro con su vergota, ahora el hacia los movimientos circulares, lo que hacía más rico el acto sexual, estábamos bañados en sudor, sentí salir sangre de mi ano, ya estaba muy adolorida, pero mi macho seguía moviéndose, la sacaba, abría mi ano con sus manos y me embestía, así lo hizo muchas veces, me dijo “ya casi me vengo”.

    Nos paramos del sillón él iba a limpiarse el miembro y le dije “así mi amor, de todas formas, nuestros fluidos calientes, ya se unieron”. Le empecé a besar la verga y el comenzó a jalársela, después le mordía los testículos mientras mis dos manos jalaban aquella verga negra, comenzó a darme cachetadas con su miembro, y dijo “ya me vengo mi amor”, y salió un rico semen, que caían en mi boca la cual estaba abierta, algunos espermas en mis mejillas, y ojos, lo cual me ardió mucho, siguió jalando su miembro y salió más esperma pegajoso, oloroso pero sabroso, él me paso su verga pegajosa, por mi cara la cual llenaba mi cutis de semen, y el que cayó en mi boca lo trague.

    Después le bese su miembro para succionar toda la leche caliente.

    -que cogida me diste gracias, mi amor.

    -eres una diosa, una hembra.

    Que rico haitiano, me gusta apoyar a los migrantes, besos y hasta la próxima.

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  • Sin querer encontré a dos princesas (2)

    Sin querer encontré a dos princesas (2)

    Para entender y comprender correctamente esta historia te recomiendo leer desde el principio, las partes anteriores de la historia las encontraras en mi perfil.

    Continuando con la historia.

    Pasaron varios días, mientras pensé en como conquistar a la hermana de Luis, quien por cierto ya se había ido a su casa.

    Pensé en hacerme su amigo, pero eso llevaría demasiado desgaste y tiempo, que la verdad no estaba interesado en gastar en ella. Tenía que ser algo rápido, así que pensé en lo más rápido, un encuentro casual, que realmente no era tan casual.

    Lo pensé durante un tiempo para ver si era lo más indicado y todo me pareció que así lo seria.

    Tenía solamente el tiempo en el que ella iba a ver a su novia, así que tenía que ser preciso, ya que si fallaba esta jugada no podría dar el primer paso, porque me encontraba en el paso cero.

    Busque la ropa y otras cosas que necesitaría al día siguiente para estar presentable para salir a la cacería. La ropa que suelo usar para estas ocasiones es una muy casual, los pantalones que siempre he usado son estilo militar, pero sin el camuflado. los zapatos del mismo estilo militarizado. Ya por lo que es la parte de arriba del cuerpo, suelo llevar cualquier cosa, ya sea una playera, camisa, simplemente lo primero que encuentre y me sienta cómodo. Lo mismo pasa con la chaqueta o abrigo, respecto a accesorios jamás he llevado nada por temas de comodidad.

    Ya una vez listo, me dirigí a la casa de la otra chica, y me estacioné a un poco lejos, luego me dispuse a esperar a la hermana de Luis, y cuando al fin la vi a lo lejos, traté de acercarme y hablarle, pero lamentablemente no me hizo ningún caso, siguió su camino hacia la casa de la otra chica y entro, había fracasado la misión, eso pensé, por lo que solo me retiré del lugar, luego cuando ya estaba otra vez en mi casa, empecé a planear otra cosa para lograr hacer algo, pensé en que lo mejor sería conquistar a la otra chica para que así la hermana de Luis cuando se diera cuenta estuviera más vulnerable, deje pasar el día, y al siguiente día me levante temprano y me dispuse ir otra vez a cazar.

    Una vez llegue a la casa de la otra chica, era muy temprano por lo que la gente del lugar no estaba despierta, me metí hacia la parte de atrás de la casa de la otra chica y busque la misma ventana por la que había ingresado aquella vez, me metí con mucho cuidado dentro de la casa, la muchacha estaba durmiendo y la verdad se veía como una princesa, por lo que decidí quitarme los zapatos con cuidado y meterme a la cama con la muchacha, lo hice con mucho cuidado para no despertarla.

    La muchacha tenía el sueño un poco pesado, ya que no se dio cuenta de que me metí en la cama, una vez en la cama y acurrucado a ella, con bastante cuidado tome varias fotos de los dos acostados, luego me guardé el móvil y la abrace, quedamos muy pegados que me llego su olor a fresa, lo que me relajo completamente y me dormí.

    Luego ella fue quien despertó primero y desconcertada me despertó y me pregunto quién era, y por qué estaba ahí, yo que apenas estaba despertando rápidamente le pregunte:

    T (yo): ¿ya olvidaste lo que paso anoche? –le dije mientras despertaba del todo.

    Ella: ¿qué paso anoche? –pregunto desconcertada.

    T: me invitaste a dormir aquí –le dije de forma segura.

    Ella: ¿en serio hice eso? –pregunto asustada y muy nerviosa.

    T: así es, y por eso estoy aquí ¿en serio lo olvidaste? –le dije nuevamente con seguridad.

    Ella: lo siento, lo olvide, perdona –dijo poniéndose algo triste.

    T: no te preocupes –en ese momento la abracé y le di un par de besos en el cuello.

    Ella no dijo nada, solo acepto el abrazo. Al parecer le gusto debido a que duramos abrazados un buen rato, hasta que finalmente le dije yo que era hora de desayunar, ella solo asintió.

    Tímidamente ella se levantó de la cama y se fue al baño, fue ahí donde yo me levante y me dirigí a la cocina, donde prepare el desayuno, tarde algo en buscar las cosas, pero al final fue algo simple, un par de tostadas, café y poco más.

    Luego cuando ya tenía todo listo, la llame, y le dije que tomara asiento, yo le serví el desayuno y luego me serví el mío, me senté frente a ella, y comenzamos a charlar mientras comíamos.

    T: ¿estás bien?

    Ella: si, ¿por qué lo preguntas?

    T: simplemente porque anoche estabas algo asustada (le mentí), además quiero saber más de ti, conocernos mejor y eso.

    Ella: me parece bien

    T: podrías empezar por decirme tu nombre ¿no?

    Ella: tienes razón, jeje, que descuidada, mi nombre es Laura, ¿y el tuyo?

    T: un gusto Laura, mi nombre es Thonesp.

    L (Laura): igualmente Thonesp.

    T: ¿tienes pareja?

    L: no, ¿por qué la pregunta?

    T: solo preguntaba, la verdad se me hace muy raro que una preciosura como tu este soltera.

    L: ay que lindo eres jeje

    Seguimos hablando de cosas sin importancia, y terminamos de desayunar, luego de lavar lo que ensuciamos, vimos televisión un rato, luego, solo por aburrimiento, me puse en plan cariñoso a abrazarla y así, la verdad estaba muy aburrido ahí. Ella no se resistió, solo se dejaba abrazar, después de un rato, decidí acercarme y besarla en los labios, ella se sobresaltó un poco, se puso nerviosa, pero yo seguí, y después de un rato ella me correspondió.

    Estuvimos un buen rato besándonos, en donde yo aproveche de pasar mis manos por sus tetas y por su culo. Sus tetas eran de buen tamaño, yo diría tamaño medio, o quizás un poco más grandes, pero no excesivas, su culo era delicioso, ya lo había visto aquella vez cuando estaba Laura con la hermana de Luis, pero no se comparaba a agarrarlo con mis propias manos.

    Luego apague la televisión, y la lleve en brazos hasta su habitación, la deje en la cama, y me abalance hacia ella. Nos comimos a besos y caricias, pero había que subir el nivel, así que comencé a quitarle la ropa, poco a poco, primero su playera, ella se dejaba hacer, luego su sujetador, al fin tenía sus tetas desnudas frente a mí, comencé a besar sus tetas, y me las metí a la boca, primero una y luego otra, eran unas tetas increíbles.

    Luego lleve mis manos a sus bragas, acaricie su vagina un rato, luego metí la mano por dentro de la braga, estaba muy mojada, pare un momento y me quite mi ropa, luego volví al ataque, luego de un rato vi que ella se puso nerviosa y muy tímida…

    T: ¿qué pasa princesa, porque estas nerviosa? –le pregunte extrañado.

    L: perdón, es que hay algo que no te dije –lo dijo con cara de asustada y triste.

    T: ¿qué cosa? –pregunte con intriga.

    L: es que nunca he estado con un hombre, soy virgen y me da miedo –lo dijo con mucho miedo y vergüenza.

    T: tranquila Lau, no tengas miedo, seré muy amable contigo ¿te parece bien bonita? –le dije para calmarla

    L: sii, muchas gracias por comprender –dijo poniéndose feliz.

    T: no tienes por qué agradecer bella –le dije dándole un beso en los labios, Lau me correspondió el beso.

    Ella aún mantenía sus bragas y su falda puestas, pero eso no me importo, la acomodé en la cama y le comencé comer el coño, estaba muy delicioso, además su olor a fresa me excitaba aún más, después de un rato ella tuvo un orgasmo y sus jugos vaginales quedaron en mi cara, ella moría de vergüenza, a mí no me importaba nada ya, así que me acomode y la puse en posición para que me comiera la polla, ella tímida lo comenzó a hacer, al principio no tenía mucha experiencia, después se acostumbró y ya la mamaba como toda una puta profesional.

    Una vez que ya tenía toda la polla ensalivada, acomodé a Lau, hice intento de meter mi polla en su coño, pero ella otra vez tenía miedo, pero yo la calmé nuevamente diciéndole cosas bonitas, ahora que ya tenía más confianza, ella se dejó hacer, y se lo metí lentamente hasta romper su himen. Dejé mi polla inmóvil dentro un rato, para que se acostumbrara, luego empecé a sacarlo y meterlo nuevamente lentamente, ella sentía dolor, pero poco a poco fue desapareciendo el dolor y llego el placer.

    Yo comencé a aumentar la velocidad de las embestidas y ella comenzó a gemir, ella se abrazó a mí y me comenzó a besar, por primera vez ella tomo la iniciativa, y yo rápidamente le correspondí, perdimos la noción del tiempo, ella volvió a tener un orgasmo y decidí cambiarla de posición, le quite la falda y las bragas, y le dije que se pusiera en cuatro, ella lo hizo sumisamente.

    Me le acerque por detrás, le separe las nalgas, y le escupí el ano, con mi dedo índice, comencé a hacer circunferencias en el ano de Lau, ella no quería, pero poco a poco se lo fui introduciendo, una vez se acostumbró, empecé un mete y saca, ella comenzó a gemir muy fuerte por el placer que le causaba, ahí me di cuenta que esto lo podría aprovechar a mi favor de alguna manera, así que me puse manos a la obra.

    T: ¿quieres que te meta la polla por el culo? –le pregunte.

    L: ¡siii! –asintió.

    T: ¡Pídemelo como se debe! –le dije en tono autoritario.

    L: ¡por favor mete tu polla en mi culo! –ella lo dudo un momento, pero luego grito.

    T: si es lo que quieres… –le dije poco convencido.

    L: ¡aaah! ¡siii! ¡métemelo! –dijo muy excitada.

    Me acerque a su boca y le dije que me ensalivara bien la polla, ella lo hizo y una vez ya estaba toda ensalivada, nuevamente me fui hacia su culo, ahí le escupí otra vez el ano, pero esta vez en vez de meter mi dedo, le puse mi polla en la entrada de su ano, poco a poco se lo fui introduciendo. Estaba muy apretada, pero eso me excitaba más, saber que le iba a desvirgar el culo también, era algo que no se conseguía todos los días.

    Se la metí hasta lo más profundo, ella no podía contenerse y gemía muy fuerte, le gustaba que la tratase de manera agresiva, por lo que no me contuve más y la nalguee un poco, mientras se la metía sin parar, el agarre de los pelos y la hice poner el culo hacia afuera, luego de que me aburrí de darle en esa posición, me acosté boca arriba, y le dije que ella misma se follara el culo con mi polla.

    Ella, muy sumisa, lo hizo. Lo que había visto en la otra ocasión, de una Laura dominante con la hermana de Luis, ya no estaba presente. Había logrado convertir de Laura en una sumisa con bastante facilidad. Sin que ella se diera cuenta agarré mi celular y comencé a grabar mientras le daba duro por el culo.

    Decidí dejar registro de lo sumisa que era, así que le hice algunas preguntas…

    T: ¿qué es lo que te gusta? –le dije sin dejar de follarle el culo.

    L: me gusta que me des por el culo –respondió excitada.

    T: ¿de quién eres? –le pregunte muy agresivamente.

    L: soy tuya, ¡aaah! –se le salió un gemido cuando dijo eso.

    T: debes estar preparada, porque desde ahora en adelante te follare cuando me plasta, ¿has entendido putita? –le dije de forma autoritaria.

    L: siii, he entendido –dijo casi al borde del orgasmo.

    T: más te vale, o te tendré que castigar –le dije, dándole una fuerte nalgada.

    Con lo último que le dije, y la nalgada que le di, ella tuvo otro orgasmo, yo la verdad ya no daba más tampoco, así que se la termine sacando del culo y fui rápidamente hasta su boca y se la metí hasta la garganta, ahí finalmente me corrí, se tragó la mayor cantidad de semen que pudo, pero se le escapo bastante, quedamos acostados un momento, y yo pare la grabación que estaba haciendo con mi celular, Laura no se dio cuenta debido a que estaba exhausta.

    Una vez me recupere, me fui al baño y me duche, luego volví a la habitación y me vestí, luego ella fue al baño y se ducho, luego volvió a la habitación y se vistió, no nos dimos cuenta que había pasado bastante tiempo, y ya se nos hacía tarde para el almuerzo, pensé en invitarla a almorzar, pero recordé que mi camioneta estaba estacionada a lo lejos, y se vería muy raro que fuera a buscarla hasta donde la había dejado escondida.

    Finalmente decidí que la mejor opción sería hacer algo de comer en casa de Laura y que comiésemos allí, cocinamos una pasta entre ambos, comimos, mientras lo hacíamos conversamos de temas con poca relevancia, luego de almorzar, seguimos conversando un rato en el sofá, nos tomamos un par de selfies juntos en plan novios, aunque sin ser novios, también nos intercambiamos nuestros números de teléfonos, y posterior a eso finalmente le dije que me tenía que ir.

    Me acompaño hasta la puerta y nos despedimos, se abalanzo hacia mí, pego un salto, y se abrazó hacia mí, cruzo sus piernas por mi espalda, y sus brazos alrededor de mi cuello, yo con un brazo la sujete del culo y con la otra la agarre por la espalda, nos dimos un par de besos en la boca, y finalmente nos despedimos.

    Yo me fui y vi como ella cerró la puerta de su casa, camine hacia donde había estacionado mi camioneta y me subí, y finalmente me fui del lugar, llegue a mi casa y me puse a pensar en lo sucedido. Me fue bastante bien, pensé. Luego por la noche ese mismo día estuvimos hablando por mensajes, y ella me decía que le había gustado mucho, y yo le dije que si quería repetir acordáramos un día que nos quedara bien a ambos, ella me dijo que estaba de acuerdo, luego finalmente me fui a dormir.

    Continuará.

    Mensaje extra de Thonesp:

    Gracias por leer el relato, si quieres que publique la siguiente parte de esta historia, no olvides comentarlo, me animarías muchísimo si lo haces, un cordial saludo y bendiciones.

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  • Una charla muy candente

    Una charla muy candente

    Llamo a mi mejor amiga y confidente, estoy que muero por contarle una travesura loca que hice.

    -¿Juli puedo pasar a tu apartamento?

    -Si Gaby acá te espero.

    A la hora llego a su apartamento muy agitada no se si sea por el afán de contarle o el solo recordar que ya me tiene de nuevo arrecha.

    Tin, tun… toco el timbre.

    -Hola cosita -le doy un beso en la mejilla

    -Hola masita, ¿pero qué te pasa? Estas agitada… por tu mirada veo que andas caliente -me responde de forma traviesa.

    -Entonces es eso, si estoy arrecha de solo recordar una travesura que hice anoche.

    -Entonces cuéntame con pelos y señales.

    Entro y me siento en la sala.

    -¿Quieres tomar algo?

    -¿Tienes cerveza?

    -¡Uy! Pero esto se va a poner bueno.

    Me pasa una lata y ella otra y se sienta a mi lado.

    -Ahora si, cuéntame que te tiene así.

    -¿Recuerdas a este señor Roberto?

    -El administrador de la tienda de deportes.

    -Si él.

    -No me digas que… (se lleva una mano a su boca) ¿te comiste a ese veterano?

    -Ash pero no me puedes negar que a pesar de su edad esta como quiere

    -Si es verdad ese hombre esta como el vino, entre más añejo más bueno; ¿Cuándo, dónde?

    -Anoche cuando fui a comprar unos leggins para ir al gym.

    -¿Y estaba solo?

    -Sii. Masita y me invitó a una gaseosa… Quede impactada porque nunca me decía nada

    -¿Y que más paso?

    Tomo un trago largo a mi cerveza y continúo…

    -Ya era tarde y cerró el establecimiento, luego nos ubicamos en el área de las máquinas.

    -Aja si esa parte del fondo.

    -Si ahí.

    -¿Y que más paso?

    -Me dijo: hace mucho tiempo quería invitarte y hablar contigo, conocerte… me llamas mucho la atención.

    -¡Opa! ¿Y que le dijiste?

    -Que yo también quería conocerlo, que me atraía mucho.

    -¿Qué? ¿Así de una le soltaste toda la sopa?

    -Si, no sé qué me paso.

    -El verano en el que te encontrabas amiga.

    Se lleva también un trago grande de cerveza.

    -Yo sí creo … jajaja.

    -¿Y que más pasó?

    -Que no paso! -de solo recordar mojo mis pantis.

    -Estábamos sentados en la máquina para hacer pecho y empiezo a tocar mis piernas, llevaba un enterizo licrado con escote en V en el pecho.

    -Con razón, ese enterizo no dejas nada a la imaginación.

    -No exageres que no es muy escotado… solo el elástico metido entre mis nalgas -suelto una carcajada.

    Me levanto para ir al refrigerador por otra cerveza.

    -Veo que caminas con algo de dificultad.

    -Es que ese hombre me dio con toda.

    -Jajaja masita me das envidia.

    Tomo un sorbo a la nueva cerveza y me dijo a la sala.

    -Bueno ahora si continúa

    -Te lo voy a relatar

    Él empezó a tocar mis piernas mientras se acercaba más hacia mí, al comienzo me puse nerviosa y se notaba porque me decía: ¿Por qué tiemblas? Solamente titubeaba no era capaz de decirle nada. Continúo subiendo hasta llegar a mi entrepierna y rozaba su dedo en mi coño y como la tela era delgada empecé a mojar y se mojó el leggins; me abrió las piernas y se arrodilló frente a mí y empezó a lamer sobre la tela. Me mordió suavemente varias veces y tiraba de mi clítoris. Luego con el dedo trataba de hundirse hasta que rompió mi leggins…

    -¿Qué? ¿Te lo rompió?

    -Si, rasgo el leggins y cogió mi tanga y me la arranco

    -¡Wao! Y que más paso

    -Prosigo

    Después de arrancar mi tanga me tumbo a sobre la máquina abriéndome de piernas y me follo con sus dedos mientras saco una teta por el escote y pellizcaba duro mi pezón.

    -Pero nos salió rudo el señor

    -Si era como una bestia

    -Aja y que más paso

    Luego me dijo:

    -Que chochita tan rica tienes, mire como mojas de rico -lo decía mientras se mordía lo labios y me miraba con morbo.

    Mi amiga cerro sus piernas apretándolas con fuerza; note que se estaba excitando con mi relato.

    -Y… ¿Qué más paso? -le temblaba la voz.

    Ese hombre me folló de una manera que llegue a un squirt… algo que nunca me había pasado.

    Después hace que me ponga en cuatro y termina de rasgar el leggins y me da una nalgada que me hace gritar ,luego abrió mis nalgas escupió allí y empiezo a lamer como loco… jugaba con su nariz en mi hoyito, succionaba, metía su lengua de forma brusca pero esas reacciones me pusieron muy cachonda. Luego escupió de nuevo y empiezo a hurgarlo metiendo un dedo mientras con la otra mano me follaba mi coño.

    -Wao que morboso ese hombre amiga -se levanta del sofá y camina hacia la cocina por otro par de cervezas.

    -Si era como un animal en celo, pero aun así me tenía gimiendo como una puta.

    -Continúa -empezó con la mano a tocarse en su coño.

    -Cosita ,¿te encuentras bien?

    -¿Bien?, bien arrecha es lo que estoy

    -¿Te ayudó con esa arrechera?

    Dejo la cerveza a un lado y me arrodillo en frente de mi amiga abriendo sus piernas posteriormente corrió su tanga hacia un lado ya que solo tenía una bata puesta (estaba en pijama aún) y me hundo en su coño mojado.

    -¡Oh! Si cosita que rico chupas.

    Se saca sus tetas por encima del escote y empieza a amasarlas con fuerza.

    Hundo mi lengua para follarla mientras con un dedo juego con su clítoris… escupo y continúo dándole un rico sexo oral a mi amiga.

    -¡Ah, ah ah sí, eso que rico cosita… me voy a correr!

    -Córrete masita.

    Se lo decía mientras continuaba dándola con toda; de un momento a otro me toma por el cabello y se restriega en mi rostro llegando a ese orgasmo intenso mojándome todo mi rostro.

    -¿Puedo continuar con mi historia?

    -Aja si, pero ¿te importa si me toco?

    -No masita, tú en lo tuyo y yo en lo mío

    ¿En dónde me había quedado? Ah si en ese beso negro… mientras me follaba ese hombre me dijo muchas cosas sucias:

    -Mira como estas de mojada, eres una putita… Abra más ese culo que te lo voy a partir, te lo voy a dejar rojo y lleno de mi leche que no vas a poder caminar por varios días.

    -Y si que lo hizo, si tienes dificultad para caminar.

    -Jajaja y me duele al sentarme, ese hombre me partió el culo como quiso

    Prosigo… se bajó la sudadera que tenía puesta y salta ese pedazo de carne tieso como una estaca que cuando lo vi literalmente pensé:

    ¡Este hombre me va a matar con esa verga!

    Se llevo una mano a la boca para lamerlo y luego lo paso por mi raja y me pega otra fuerte nalgada. Apunta en mi coño y me lo entierra con fuerza; me toma por mis caderas embistiéndome con fuerza tanto que sentía que me atravesaba. Después me toma por el cabello halándome hacia él y pasa su lengua por mi mejilla y luego me dijo:

    -Que rica chocha tienes… te voy a llenar de leche por esos dos huecos tan ricos que tienes.

    Continuaba ese hombre taladrándome con esa verga mientras me tomo fuerte por el cuello que me impedida respirar hasta que se corrió dentro de mí, era tanta leche caliente que escurría por mis piernas.

    Después me suelta cayendo sobre la máquina y me agarra de la mano llevándome a otra parte de la tienda… me temblaban las piernas y me ardía mi coño, pero deseoso por más porque me palpitaba.

    -Así me tienes cosita.

    Mi amiga no sé en qué momento fue a la habitación porque tenía un juguete sexual y se estaba masturbarlo con él; esa escena me puso más cachonda que mis manos temblaban.

    -Ahora te doy otra dosis.

    -Continúa cosita.

    Me llevó a la zona de los balones grandes y me acuesta boca abajo, claro antes me desnudó y me mordió mis tetas en varias partes que tengo morados. Me da un par de nalgadas que me ardía cada una, luego las abre y escupe nuevamente; después pone su verga en mi entrada de mi culito y me lo va metiendo con algo de fuerza ya que estaba cerrado. Sentía como abría paso y me lo metió todo, no sé cómo mi culo le cupo toda esa verga después de tenerlo dentro me nalguea duro de nuevo y empieza las embestidas (recordaba cada palabra durante ese acto)

    -Pero mira, mira; mira como tu culo se comió de fácil mi verga; se nota que no es la primera vez que lo haces.

    Le respondí:

    -¿Qué pensaste que ibas hacer el primero?, pues no cariño ese premio se lo llevo alguien especial-

    No sé si le di en el ego porque me tomó duro tanto que pensé que me iba a meter hasta sus bolas.

    -Pero dime acá entre nos ¿te gusto como te cogió?

    -Si claro masita, pero no quería llenarle su ego de macho

    Prosigo… el balón era fácil para lo que estaba haciendo que me cogió ahí por un rato, luego sin sacarlo me toma del cabello y me hace parar caminando hacia unos espejos y me estrella allí cuando; sentí el frío en mis tetas que me estremecí ahí después me toma nuevamente por el cuello y mete su lengua en mi oído y me dijo:

    -Tu mirada de putita me prende aún más

    -Entonces que esperas y demuéstramelo

    -¿Quieres que te parta ese culo tan apretado que tienes?

    -Si y lléname de mucha leche

    -¿Eres adicta a la leche?

    -Si me gusta mucho

    -Entonces de daré toda la leche para que cuando te vayas sientas como escurres y huelas a sexo

    Me toma por la cintura pegándome a él y me culea con toda ese hombre… sentir su respiración agitada en mi oído me puso aún más cachonda que empecé a gemir duro y ese hombre más duro me daba hasta que me mordió mi hombro y siento como explota dentro de mí.

    -Dime cosita ¿Qué sentiste?

    -¡Uf! Masita un corrientazo por toda mi espalda, me sentía ahogada, mi corazón se quería salir… Que orgasmo más intenso sentí.

    -¿Lo harías de nuevo con ese hombre?

    -Me gustaría

    -Eres ganosita ¡no!

    -Tú sabes como soy

    -¿Y cómo te fuiste si ese hombre te rompió el enterizo?

    -Me obsequió dos, pero con la condición que no me limpiara y me fuera así mojada para mi casa.

    -Jajaja ¿y cómo te sentías?

    -Moje ese leggins porque cada vez que caminaba sentía que me salía más leche por mis agujeros.

    -Ahora me tienes que dar mi.

    -Claro cosita nos vamos a sacar esta arrechera que tenemos.

    Así terminó esta conversación candente cogiendo entre nosotras todo el resto de la tarde.

    Fin

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  • Jugué verdad o reto con mi madrastra y me la terminé cogiendo

    Jugué verdad o reto con mi madrastra y me la terminé cogiendo

    Mi relación con mi madrastra siempre ha sido excelente, ella tiene 54 años y es una mujer muy normal, no es fea, de hecho, es muy bella de su rostro, su cuerpo es normal, no es gorda pero esta llenita, tiene un culo normal, ni grande pero no está plana, tetas grandes y redondas, aunque algo caídas, no es muy sexos, aunque tiene sus momentos en los cuales se viste de forma provocativa y si enciende pasiones.

    Ella y mi padre están juntos hace casi 18 años, yo actualmente tengo 33 años y no vivo con ellos, ocasionalmente los visito porque me gusta estar con ellos ya que nos llevamos muy bien y cuando eso pasa normalmente duermo en casa de mi padre, pues fue en una de esas ocasiones cuando todo paso.

    Resulta que un jueves hace un par de meses le mande mensaje a mi padre y le dije que iría a su casa, que podíamos hacer una carne asada, me dijo que estaba perfecto y que le diría a Martha, mi madrastra, para que comprara las cosas y tener todo listo, le dije que yo llevaría cerveza para que no se preocupara por eso, así acordamos y ya.

    Esa tarde al llegar a su casa, mi padre no estaba, Martha por su lado me recibió con los brazos abiertos, me dio un gran abrazo y no pude evitar sentir su cuerpo, es a eso a lo que me refiero que suele vestirse de forma provocadora en ciertas ocasiones, ese día estaba usando un vestido muy escotado y se le veían las tetas de una forma increíble, supuse que usaba tanga porque el vestido se le pegaba delicioso a las nalgas, le di un buen apretón contra mi cuerpo pero a ella no le molesta el contacto conmigo, menos ahora.

    Después de eso me puse a ayudarle y estuvimos platicando de cosas muy básicas, de mi trabajo, mi vida, de ellos, etc., lo normal, un rato después llego mi padre y comenzamos a hacer la carne, estuvimos platicando y bebiendo juntos, es importante porque yo llevaba cervezas pero también llevaba una botella de vino que tenía en mi casa, creo me la habían regalado o algo así, al estar cenando y bebiendo, Martha se terminó casi toda la botella de vino, nunca la había visto disfrutar tanto del alcohol, le pregunte si le había gustado y me dijo que si, que el vino le gustaba mucho pero que no era muy normal tomarlo.

    Todo estaba de maravilla hasta por ahí de las 11 que les dije que me iba porque tenía que trabajar al otro día, comenzamos a recoger las cosas y me despedí de mi padre, el tomo algunas cosas y entro a la casa para meterlas, en eso Martha se me acerca y me dice que le daba mucho gusto verme, me toma del brazo y me gira para darme un abrazo, me aprieta muy fuerte y me restriega las tetas en mi pecho, en eso levanta su cara y me tira un beso, yo no me moví para nada y me lo dio en el mentón pero con un poco de contacto con mis labios.

    Fue extraño el momento, ella no dijo nada, continuamos metiendo las cosas y al final me fui a mi casa, todo el camino me lo pase pensando en eso, que había sido, porque o cual era la razón, ya después se me olvido y como si nada.

    A la mañana siguiente le llame a mi padre para decirle que me había divertido mucho y que podíamos repetir o hacer algo el fin de semana, en eso él me dice que no podía ese fin de semana porque viajaría por trabajo el sábado por la tarde y regresaría hasta el sábado de la siguiente semana, pero que nos poníamos de acuerdo para otro día, le dije que estaba bien y así quedo todo.

    Al salir del trabajo y como normalmente no uso el celular porque tengo mucho trabajo, me di cuenta de que tenía un par de llamadas perdidas de Martha, la regrese la llamada y me respondió entre ruido, me decía que andaba haciendo unas compras pero que quería saber si me gustaba la idea de cenar con ella en su casa, le pregunte donde estaba y resulto que no era lejos de mi oficina, le dije que iría por ella para llevarla a casa, nos encontramos y anduvimos comprando cosas de despensa, en eso nos pusimos a platicar sobre el viaje de mi padre y me dijo que había adelantado y se había ido hace unas horas antes.

    Al salir de ahí le pregunte si quería ir a comer algo antes de ir a casa pero me dijo que mejor ella cocinaba, le dije que no y la lleve a un restaurante cerca, estuvimos platicando y ella pidió una copa de vino, al principio no quería porque decía que era gastar para mí pero que importaba, nos tomamos tres copas pero sentí que ella empezaba a arrastras las palabras, le dije que era hora de ir a casa, pague y fuimos a mi carro, al ir caminando pasamos por una tienda y me dijo que porque no comprábamos un poco de vino y así tomábamos unas copas en la casa, le dije que sí y compramos dos botellas de litro, después fuimos a mi carro y conduje hasta su casa.

    Al llegar entramos, acomodamos las compras, pero ella parecía desesperada por terminar, apenas acomodamos la última cosa, me dijo que abriera la botella de vino, fue por dos vasos y nos servimos una porción bastante generosa, nos llenó el vaso a ambos, y me dijo que fuéramos al patio trasero.

    Nos sentamos a tomar y estuvimos platicando muy agosto, conforme la plática avanzaba, el vino se terminaba, fue muy notorio como el alcohol la hizo soltarse conmigo y el tipo de cosas que me preguntaba, llego a preguntarme que si no tenía novia, como le había para satisfacer mis necesidades, le dije que tenía una compañera con la cual ocasionalmente tenía sexo sin compromiso, entonces ella dijo algo que nunca pensé que escucharía de su parte.

    Martha: Ahí ya se, en ocasiones el sexo ocasional y sin compromiso es todo lo que una persona necesita.

    Me quede sorprendido pero interesado.

    Yo: ¿Ah sí? Y tú qué sabes de eso? A poco lo has hecho?

    Ella no supo que decir e intento cambiar de tema, su risa era muy nerviosa, en ese momento empecé a pensar que le era infiel a mi padre así que insistí un poco para saber a qué se refería.

    Yo: ¿Sí? ¿lo has hecho?

    Ella me miraba con nerviosismo, pero de pronto no le quedo más que hablar y decir lo que pensaba.

    Martha: No es eso, no creas que le soy infiel a tu padre, nunca lo haría, es solo que, bueno, si te lo tengo que decir, él y yo ya no tenemos relaciones como antes, de hecho, ya no tenemos relaciones, es más, creo que es el quien tiene a otra mujer.

    En ese momento yo fui el que me puse muy nervioso, no sabía que decir, ella siempre ha sido una mujer que piensa bien las cosas antes de decirlas y no creí que solamente inventara eso para zafarse de un mal comentario.

    Yo: ¿Pero porque piensas eso? El siempre esta o en el trabajo o aquí en casa contigo.

    Martha: Es justo eso, pienso que es alguien de su trabajo, de hecho, con la misma persona con la que se fue hoy de viaje.

    Yo no creía porque me parecía demasiado increíble, no veía a mi padre de esa manera, pero lo que ella me dijo me empezó a dar sentido una vez que lo pensé.

    Martha: O dime, su trabajo es de lunes a viernes, si se supone que va por esa razón, ¿porque irse en sábado temprano? Además, él me dijo que iban con dos compañeros más y resulto que solo va con otra compañera, ¿porque mentir en eso?

    Yo: ¿Y cómo sabes eso? Lo viste?

    Martha: Si, no quiso que saliera para acompañarlo, pero paso una mujer por él, lo vi porque no pude evitar salir a ver si me mentía.

    Yo de verdad no me creía lo que Martha me decía, sentí feo por ella y entendí a que se refería, si mi padre ya no se la cogía, muy seguramente era por eso.

    Como sea, seguimos tomando pero la plática simplemente se murió, al destapar la segunda botella, ella se sirvió hasta el tope del vaso y comenzó a tomar más rápido, le dije que fuera más despacio, que aún quedaba mucha noche, ella solamente me sonrió y me dijo que que haría yo en su lugar, le dije que no era pregunta para mí porque él era mi padre, sin embargo si me sentí un poco decepcionado por lo que recién descubría, solamente intente cambiar de tema pero ella era insistente, en cierto punto pensé en irme y dejarla descansar pero justo ahí en ese preciso momento ella tuvo la idea del juego, me dijo:

    Martha: Que te parece si jugamos un juego, es divertido

    Yo: Si, me parece bien, ¿cuál juego?

    Martha: Se llama verdad o reto

    Yo: ¿ok sí, pero con qué?

    Martha: Mira, para hacerlo interesante, que te parece si lo dejamos a la suerte, tiramos una moneda y el que pierda es el que decida si dice una verdad o cumple un reto, y el que gana pregunta o pone el castigo

    Yo: Va, acepto

    Saqué una moneda y la lance, no recuerdo que dijo ella, pero el chiste es que yo perdí, me pregunto si verdad o reto y le dije que verdad.

    Martha: Bueno, dime, si tu supieras si tu papá es infiel y yo te pregunto, ¿me dirías la verdad?

    Yo: Si, la verdad si te lo diría

    Martha: ¿Wok, en serio?

    Yo: Si porque no se me hace justo, realmente no lo veo de esa forma y si lo hace y yo me entero, no espero que me pida mantenerlo en secreto, además te quiero mucho y verte mal no me agrada.

    Martha: Yo también te quiero mucho mi amor

    Fue un momento algo sentimental, no tomamos de las manos y así, pero nada más, después de eso seguimos jugando y para mi mala suerte, volví a perder, volví a elegir verdad.

    Martha: Bueno, a ver, ¿mamá, cuando fue la última vez que tuviste relaciones?

    Yo: ¿En serio? Eso quieres saber? Jajaja

    Martha: Pues quede, somos adultos, además tienes que responder, para que dices verdad

    Yo: Ah bueno, pero cuando yo gane no quiero que digas que eso no o así eh jajaja, pues la verdad hace dos días, con la compañera que te mencioné antes

    Martha: No, lo que me preguntes o el reto que pongas, lo cumplo, muy bien, tiene poquito entonces, afortunado

    Volví a tirar la moneda y esta vez yo gané, ella eligió verdad.

    Yo: ¿Veamos, entonces que preguntaré, tengo tantas cosas en mente, a ver, ah ya se, ¿cuándo fue la última vez que tuviste sexo?

    Martha: Híjole, empiezas duro jajaja, bueno, dije que cualquier cosa respondería, déjame ver, la verdad como 1 mes aproximadamente

    Me quede sorprendido porque si era mucho tiempo, cada cosa aclaraba más la idea de la aventura de mi padre.

    Yo: Es mucho tiempo de verdad

    Martha: Mu pues sí, así la cosa

    En ese momento nos servimos y dimos cuenta de que nos quedaba poco vino, le dije que me esperara, que iría por más a la tienda, igual aún era temprano.

    Salí en mi coche y compre 4 botellas más de vino, la cosa se ponía interesante y no quería que se fuera a terminar solo por el alcohol, al regresar a casa ella estaba dentro en la sala, ya estaba refrescando un poco, aquí normalmente hace fresco por las noches, al verla me di cuenta de que se había cambiado la ropa, ya no traía pantalón y blusa, en su lugar usaba una pijama de pantalón y una blusa de tirantes con una pequeña frazada encima, al llegar me senté frente a ella y cruzamos nuestros pies sobre el sillón, volví a tirar la moneda y perdí nuevamente, elegí verdad.

    Martha: Esta pregunta la estuve pensando cuando ibas por el vino jajaja, dime, que te gusta más, las jóvenes o las mujeres maduras.

    Yo: Las maduras claro, totalmente

    Martha: ¿En serio? Mira, que sorpresa, pensaría que no, que te gustan más las jovencitas

    Yo: Para nada, las mujeres maduras son mi mayor deseo, pero tampoco cualquier mujer madura

    Martha: Ahí claro, hay niveles, entonces como quien, así como tipo…

    Yo: Así como tú, de mucho nivel

    Dicho eso ella se quedó en silencio, pero con expresión de sorpresa, se puso muy roja de la cara y yo solamente la veía fijamente, sin reírme ni nada, la mirada clavada en sus ojos, ella se quedó sin palabras hasta que volví a tirar la moneda y volví a perder.

    Yo: Te toca, elijo verdad

    Martha: Me dejaste sin palabras en serio, no sé qué decir, tengo la mente en blanco.

    Yo: ¿Por qué?

    Martha: No me esperaba esa respuesta, pero me halagas, debo decir que tienes muy buen gusto.

    Yo: Claro que sí, excelente gusto

    Ella se mostraba emocionada y nerviosa a la vez, le gustaba lo que le decía, pero no sabía cómo responder.

    Martha: Bueno, como perdiste te voy a preguntar algo, la verdad ya no sé qué preguntarte, creo que te conozco muy bien.

    Yo: Lo que tú quieras, lo que tengas en mente, no te limites

    Martha: Ay no, lo que tengo en mente no te lo puedo preguntar

    Yo: Tu dispara, somos dos adultos o no

    Martha: Pues sí, bueno, dime, ¿cuál es tu posición favorita para poner a tu pareja?

    Yo: En 4, me encanta verla desde atrás cuando se la meto completa

    Martha: Ay la mía también, me gusta estar en 4, pero bueno esa es otra historia, ya me delaté sola

    Yo: Jajaja sí, pero es bueno saberlo

    Volví a tirar la moneda y en ese momento ya habíamos destapado la tercera botella, ella estaba algo ebria y yo también, aunque menos que ella, en esa ocasión ella perdió y eligió reto, me sorprendió porque pensaría que iría a la segura de decir la verdad de algo.

    Yo: Bueno, un reto, mira que tengo varios, pero me da pena, no sé si este mal o me espero a abrir la próxima botella.

    Martha: Nombre, ándale, somos adultos, ya dime, que quieres que haga

    Yo: Mi reto es, que te quites la blusa

    Nuevamente esa mirada de sorpresa y su carita toda roja, pensé que quizá me había pasado, pero cual es mi sorpresa cuando se saca el cobertor que traía encima y se quita la blusa frente a mí, debajo traía brasilera y luego se volvió a tapar con el cobertor, pero, aun así, vi sus enormes tetas frente de mí.

    Yo: Wow, que impresión

    Martha: Porque jajaja, ya están muy caídas, no es lo mismo de antes

    Yo: Aun así, se ven muy bien

    Volví a tirar la moneda y esta vez ella gano, yo elegí reto y como si fuera lo que debíamos hacer, me reto a quitarme la camisa, no lo dude y me la quite, ella me veía hacerlo mientras desabotonaba cada botón y la deslizaba por mi cuerpo, no suelo usar nada debajo así que quede con el torso descubierto, las siguientes lanzadas fueron iguales, yo perdí dos veces seguidas y me pidió quitarme los zapatos y los calcetines, luego ella perdió y le dije que se quitara sus calcetines.

    Ya en ese punto estábamos por empezar la cuarta botella, ella estaba ebria y sin remedio ya, no había vuelta atrás, semidesnudos en la sala y jugando verdad o reto, yo sinceramente sabia a donde quería llegar, pero tenía miedo de que ella no y todo se volviera un desastre, aun así decidí continuar

    Al volver a lanzar la moneda, sabía que de ganar le pediría que se quitara la brasilera y así podría ver sus tetas enormes frente a mí, sin embargo, ella gano y elegí reto, pero me dijo que pidiera verdad, que quería preguntarme algo, le dije que estaba bien y que elegia verdad.

    Martha: Bueno, entonces, dime la verdad, ¿alguna vez has fantaseado o me has visto de manera sexual y has imaginado tenerme en 4 mientras me coges duro por atrás?

    En serio que no me esperaba algo así de directo, si bien era el punto final, ellas se había saltado muchos escalones, sin embargo, no podía dudar y echarlo todo a perder.

    Yo: La verdad no, bueno, no tanto así, tú sabes que te quiero mucho y la verdad es que en este momento si, verte así me provoca mucho deseo de hacerte mía, pero antes no, era diferente, también es cierto que nunca habíamos tomado juntos y solos, y me gusta eso, pero no, antes no te veía de esa forma

    Martha: Entiendo, eres tan lindo, y aunque no me preguntaste, yo también te empiezo a ver con otros ojos

    Solamente sonreí al escuchar eso y no hice más, volví a lanzar la moneda y esta vez gane, ella eligió reto y le pedí que se quitara el brasilera, comenzó a sonreír y se levantó, en eso tome el cobertor cuando lo dejo caer y lo lance al otro sillón, ella soltó la carcajada y poco a poco se quitó el brasilera, al ver sus tetas me excite tanto que mi primer idea fue ir por ellas y comérselas, pezones oscuros y grandes, la verga se me paro sin remedio, ella se volvió a sentar y me pregunto si me gustaban sus senos, le dije que me encantaban, que deseaba chupárselos y ella solo sonreía y se tocaba.

    La idea de saber que alguien más joven la deseaba imagino la ponía muy caliente, después de eso volví a lanzar la moneda y ella gano, me pidió que me quitara el pantalón, me levante y mi erección ya se notaba, me lo baje y traía un bóxer gris oscuro el cual estaba muy húmedo de mis fluidos por lo excitado que estaba, al ver mi verga (19 cm) bien dura y puesta de lado ella comenzó a tocar sus pezones, estaba muy caliente, volví a lanzar la moneda y esta vez gane, yo ya no podía más, no quería dejar pasar más tiempo, ella eligió reto y entonces me lance con todo.

    Yo: ¿Reto? Está bien, te reto a que vengas y me chupes toda la verga

    Apenas se lo dije y ella balbuceo que sí, se levantó y vino directo a mí, se puso de rodillas entre mis piernas y comenzó a jugar con mi verga con ambas manos, el momento era increíble, yo tenía una erección como muy pocas otras veces había tenido antes, estaba muy caliente, cuando me empezó a bajar el bóxer le dije que se quitara toda la ropa, se levantó y rápido se desnudó, su panocha estaba llena de vellos, no me malinterpreten, me gustan así, pero era mucho, como si no se hubiera tratado en meses, no podía siquiera ver sus labios vaginales, aun así no diría que no, cuando se volvió a arrodillar me bajo el bóxer y su mirada la primera vez que me vio la verga fue increíble.

    Yo sé que la tengo grande pero no imaginaba eso, parecía que había vuelto a su niñez y estaba ante su primer juguete bajo el árbol de navidad, no perdió el tiempo y se la llevó a la boca, me la empezó a chupar y desde la primera vez que le paso la lengua yo estaba que no cabía en mí mismo, estaba tan caliente que quería girarla y hacérselo tan duro como fuera posible, su mamada fue muy buena, me llevo a un punto de lubricación muy alto.

    Yo: Ven, te toca

    Me levante y la recosté en el sillón, su panocha estaba muy poblada que no llegaba a probar sus labios, sin embargo su aroma era increíble, pura excitación y deseo, necesidad de una verga dentro de ella, estaba muy mojada, tanto que sus pelos brillaban como recién salida de la ducha, empecé a meter mis dedos en ella y comenzó a gemir de una forma tan profunda y sexy que ya mi mente me decía que fuera y la penetrara con todas mis fuerzas, eso sería delicioso pensando que si con dos dedos ya gemía así, mi verga es más gruesa que eso, la tome de las piernas y la puse en cuatro con las rodillas en el piso y su pecho en el asiento, separe sus piernas y quede frente a su panocha y su ano.

    Ahí si metí toda mi cara, comencé a comerle todo desde atrás, ella gemía y gemía sin importarle nada, ni que la escucharan ni nada más, sus fluidos saben delicioso, temblaba de lo excitada que estaba, la tuve así unos minutos hasta me dijo que tirara la moneda otra vez, yo no sabía que se refería pero entendí, hice como que la lance y le dije que había ganado, le dije que escogía reto y me dijo:

    Martha: Perdiste, pero vas a ganar, te reto a que me cojas como la perra que soy y que me hagas toda tuya, que me hagas sentir mujer nuevamente y me poseas de una forma que nunca nadie ha logrado.

    No tienen idea de lo que es escuchar eso, o quizá si, en fin, me levante y me puse detrás de ella, agarre mi verga y la puse en su entrada vaginal, comencé a frotar mi cabeza contra ella y de un solo golpe se la metí hasta la mitad, ella soltó un grito de dolor y luego comenzó a morder el cojín del sillón, empecé a embestirla con fuerza y ella me decía que no me detuviera, que así la quería, empecé a ir más fuerte y profundo hasta que se le fue completa, sentir que estaba toda adentro, con lo caliente de su interior.

    Fue algo espectacular, empecé a bombearla con violencia, la tome del cabello y le daba nalgadas tan fuertes que retumbaban por toda la sala, le deje las manos bien marcadas en sus nalgas, como tatuajes rojos y levantados, fue brutal la violencia con la cual me cogí a esa hermosa mujer, la tuve de perrito hasta que comenzó a tener un orgasmo, fue tan fuerte que empezó a gritar como desesperada, cuando un no terminaba se la saque y la puse de misionero, se la volví a meter de golpe y nuevamente la embestí con fuerza, no pasaron ni 5 minutos para cuando volvió a tener otro orgasmo.

    Sin embargo ya fue mi punto también, empecé a sentir como se me vaciaban las bolas y no pude contenerme, termine un gran chorro dentro de ella, supongo que lo sintió porque estando a la mitad ella me rodeo con sus piernas y me apretó, se le fue todo adentro, ni una sola gota fuera, en ese momento quede rendido sobre ella, nuestros pechos juntos y nuestras caras frente a frente, curiosamente no nos dimos ni un solo beso apasionado, solo besos de pico tímidos y cortos, al terminar se la saque y nos quedamos acostados casi toda la noche lado a lado, desnudos y completamente satisfechos, ella había tenido dos orgasmos y yo eyacule como nunca en mi vida.

    Martha: No sé qué decir, solo que gracias, me diste más orgasmos en 20 minutos que otros en meses, no me puedo mover, estoy temblando

    Yo: Me fascinas, me pones muy duro, recupérate que aún no terminamos, nos queda mucha noche y mucha vida por delante

    Solo voy a decir que esa fue la primera vez juntos, sin embargo, no fue la única, quiero contar más así que estén atentos, saludos y gracias por leerme, respondo sus comentarios sin problema.

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  • Infiel otra vez en la oficina

    Infiel otra vez en la oficina

    Como les conté en mi primera historia, me gustan que los hombres se fijen en mí, no sólo por mis curvas, sino sobre todo que me compren regalos, desde que estaba con Juan me hizo sentir una verdadera princesa, me invitaba a comer a muy buenos lugares, me regalaba muy buenas carteras y me invitaba de vacaciones a destinos increíbles. Juan era un novio muy preocupado por mí, tanto en la oficina como en la casa, era mi jefe como les conté en mi otro relato.

    Me sentía enamorada de él, pero como soy una chica muy interesada siempre quería lo mejor para mí, su verga no era de mi total agrado y menos aún su apariencia física que era un viejo gordo. Gracias a Juan, que me promovió a ser jefa fui creciendo en mi carrera profesional. Sin embargo, llegó el momento de hablar de tener hijos y esas cosas que hacen soñar tener una vida como familia. Ya me acercaba a los 30 años y quería tener un bebé, por supuesto que Juan también quería lo mismo. Sabía que teníamos que tener relaciones más seguidas en los días fértiles. Justo esos días iban a caer en la semana laboral, donde ambos trabajamos arduamente.

    Me puse creativa y pensé que mejor que tener relaciones en la oficina, me arreglé y me maquillé, también me vestí para ese día con ropa interior muy sexy, encajes y medias muy seductoras, me puse un hilo dental muy picante y diminuto de color negro, un vestido ajustado a mi cuerpo que realzaba mi figura, además de unos tacones ajugas que me encanta, ya que hace notar mi estupendo trasero.

    Estando ya en mi oficina personal, a mediados de mañana y yo muy cachonda, decidí ir a donde Juan, cuya oficina estaba entremedio de una sala de reuniones, a pasos de mi oficina; pero antes quise darle una sorpresa mejor, decidí sacarme el vestido e ir velozmente a su oficina para que nadie me viese semidesnuda o, sino que pensarían de mi jejeje.

    Entré a la oficina de Juan, sin previo aviso, grave error, él no estaba sólo sino con nuestro gran jefe Daniel, quién es parte de la familia dueña de la empresa, al parecer estaban revisando los números del negocio. Yo muy ingenua, entré sin preguntar, moviendo mis caderas y con mis tetas al aire sólo cubierta con un sujetador que tapaba algo mis pezones, y lo más vergonzoso es que alcancé a decir a viva voz: “¿Dónde está el guapetón de mi jefe y el más lindo de la oficina?”

    Miré a Juan como se le salían los ojos y se quería esconder de lo bochornoso de la situación, estaba completamente congelado sin decir ninguna palabra, cuando giro con mi vista y visualizo a Daniel que queda espantado, veo como sus ojos de lobo hambriento se sobresalen, me tritura con su mirada de arriba abajo y abajo arriba una y otra vez.

    Daniel balbucea -“¿Quién es esta putita que está acá Juan?”-

    Juan responde – “Es la jefa del equipo de gestión.”

    Es entonces que me asusto y por cuidar mi trabajo, tomo la iniciativa muy espontáneamente y me muevo hacia donde estaba Daniel, sentado en su silla, lo saludo con un beso muy cariñoso y tratando que mis tetas toquen la cara de él, me presento: “Soy Ignacia, veo que están viendo los reportes financieros”, cuando digo esto último giro y me acerco a la mesa, mientras que me agacho a propósito para mirar las gráficas y así mostrar mi trasero, literalmente en la cara de Daniel.

    En dicho instante, es cuando Daniel exclama: “¡Qué culo más rico y grandote tienes!” Es cuando siento que sus manos me agarran mis nalgas y me da unas nalgadas bastantes fuertes. Daniel, sentencia: “Estos blancos cachetes necesitan un poco de color al parecer”, es ahí que me siento sobre su regazo y siento como su verga está excitada debajo de sus pantalones, se sentía que era como salchichón de lo grande que la tenía y que sólo quería salir. Obviamente, ya estaba muy excitada y mi conchita estaba muy mojadita.

    Después de unos segundos, que parecían minutos, el sobajeo que estábamos realizando al frente de Juan se intensificó, muevo mi cola con movimientos de arriba abajo. Daniel mueve sus manos a mis tetas y me las manosea fuerte y, descaradamente, como si Juan no existiese. Yo me mordía el labio de lo bien que gozaba y miraba a Juan que estaba al frente mío, quién ya estaba medio triste por el acto que estaba viendo.

    Juan levanta la voz y nos dice: “¡Basta ya, Daniel por favor detente, no sabes que Ignacia tiene pareja!”

    Daniel responde: “¿Qué pareja va a tener esta zorra?” -continúa aseverando- “Esta tetona hay que puro darle en cuatro para reventarle ese poto, no ves que eso es lo que está pidiendo”.

    Yo, sin querer, balbuceo tímidamente: “¡Ay si… por favor!” Juan sentencia, ya con los ojos llorosos: “Pero Daniel, tú tienes novia, me lo dijiste hace un rato y que además te vas a casar”.

    Daniel exclama: “Ahora qué lo dices, esta culona se parece a mi novia, que también tiene un culo grande y duro”, continuó – “Eso si esta mamacita tiene unas tetas que hay que comérselas ahora mismo, están a punto de explotar de lo grande que están.”

    Daniel me toma raudamente de las manos y me lleva a la sala de reunión que estaba al lado de mi oficina, dejamos a Juan atrás en la suya, me mete adentro y de una saca su verga de su pantalón, luego me baja de una mi colaless y me la mete en mi vagina que ya estaba húmeda y mojada, justo esto es lo que estaba pidiendo hace un buen rato. Le imploro que no termine adentro y que por favor lo haga en mis tetas.

    Él muy necio y excitado por follar, siguió con el movimiento de penetración cada vez más fuerte, yo sólo atiné a agarrarme da la puerta como pude con mi única mano libre, ya que la otra me la sujetaba él firmemente sobre mis nalgas, mientras que el martilleo que me daba era cada vez más fuerte, yo respingaba mi trasero lo que más podía para que no me doliera tanto, pero el sonido de mis nalgas contra su verga era estruendoso, levanto un poco mi cabeza y veo a través de los vidrios como Juan contemplaba el acto por fuera, y yo sólo pensaba en mi cabeza en gozar y disfrutar el momento.

    Siento que Daniel ya va a acabar y le ruego una vez más, que por favor por último que termine en mi boca me la trago toda si es posible, pero él por su carácter hizo caso omiso y continuó el acto hasta que soltó la última gota de su semen en mi vagina. (Ahora con el tiempo reconozco que me arrepiento de que haya ocurrido eso durante mis días fértiles de aquella vez).

    Luego, se pronuncia y me dice finalmente:” Te tengo un par de trabajos que tienes que realizar la próxima semana con unos clientes para que así aumentemos las ventas y tú, por supuesto, como buena zorra te ganes unos bonos extras, ¿Qué te parece Ignacia?”, yo sólo asiento con mi cabeza, mientras que Daniel toma su celular del bolsillo de su pantalón que estaba en el suelo para responder unos mensajes. Alcanzo a ver que en su fondo de pantalla había una foto de él con una de mis hermanas, más aún confirmo que era ella la persona que le estaba enviando los mensajes.

    Ojalá que les haya gustado mi relato, me escriben para saber si les gustó o no, y así ver si escribo algún otro más. ¡Besitos!

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  • Compartiendo a mi esposa con mi hermano (6)

    Compartiendo a mi esposa con mi hermano (6)

    Apenas mi hermano entro al cuarto mi esposa y yo comenzamos a besarnos tocándonos yo le metí las manos debajo del camisón y comencé acariciar su vagina sobre su short, ya luego de unos buenos besos con devorada y chupadas de lengua, desnude a mi esposa y ella me desnudo a mí, seguíamos besándonos, tocándonos ella tocaba mi pene y hacia suaves movimientos en el con sube y baja, mientras yo acariciaba sus tetas con una mano y con la otra excitaba su rico coño peludo mientras se humedecía introduciendo los dedos en ella y también en su rico agujero del culo.

    Le chupaba las tetas con sus ricos y espectaculares pezones que cada vez se ponían paraditos y, mi verga ella la paraba con su paja que me estaba dando; nos tumbamos en el sofá e hicimos un 69 yo le comía su delicioso culo lamiéndolo, introduciéndole la lengua, oliéndole su culo mientras paso mi lengua en su hermoso y sabroso coño peludo para darle lengua y dedo ella gemía de pacer y también me hacía estremecer a mí con sus mamadas en mi verga peluda, chupaba mi huevos y también me comida el culo.

    Entre tanta excitación y placer, luego de un buen rato los dos tuvimos nuestros orgasmo juntos, ella se tragó mi leche y yo me tome todos sus jugos deliciosos, nos paramos colocamos su cachetero en un lugar para ver qué pasaba esta vez y, dejamos el resto de la ropa en donde había quedado cuando la tiramos al quitárnosla, cogí a mi esposa cargada ella me abraso con sus manos y pies y comenzamos a besarnos mientras yo la lleve así en brazos al cuarto.

    Al llegar a nuestra cama me siento con ella aun en brazos seguimos besándonos también bajaba a chupar sus tetas, ella se movía sobre mí, luego manda su mano hacía atrás agarra mi verga y se la introduce en el agujero del su culo a lo que la siente adentro comenzó a cabalgarme muy estupendamente yo seguía metido en sus tetas y media una mano para su coño para jugar con su clítoris e introducir unos dedos dentro de él mientras ella seguía cabalgándome.

    Ella gritaba y gemía, los dos gozábamos de placer y algo más de morbo al saber que mi hermano estaba en el otro cuarto escuchándonos follar, y nos imaginábamos que probablemente mientras oía los gemidos de mi esposa él se estaba masturbando.

    Mientras mi esposa seguía montando sobre mí con la verga dentro de su culo tuvo varios orgasmos los cuales tiraba sobre mí y la mano que tenía en su coño.

    Luego de un buen rato me vine dentro de su culo ella también tuvo otro orgasmo, se quedó quieta un ratico y luego saco mi verga de su culo e inmediatamente se la metió en su húmedo y caliente coño, me recostó en la cama quede acostado y ella empezó a brincar sobre mí, yo miraba como rebotaban sus tetas que como ya había dicho eran normales talla 34B yo encantado con ese espectáculo, después de unos instantes con una mano agarre una teta y la otra se la puse en su culo y le metí un dedo en su culo con mi leche adentro y jugaba en su ojete cremoso por mi crema que le había dejado con mi dedo.

    Mientras con la otra mano que había puesto en la teta la pase a la otra y comencé a manosear sus tetas, mientras yo hacía eso ella también masturbaba su peludo coño; luego saque el dedo que tenía en su culo y se lo di a chupar; el cual lo comió como caramelo, la mano que tenía en sus tetas la pase para su culo y volvía meterle ya no uno sino tres dedos en su culo, cuando termino de chupar el dedo, se agacho para besarnos luego de unos besos baje a chuparle las teta y la mano libres con ella apretaba la que no le chupaba, ella tuvo su buen orgasmo y volvió a venirse sobre mí.

    A lo que tuvo su orgasmo le saque los dedos que tenía en su culo, me los puse sobre mi boca, ella se acercó a besarme y comenzamos a besarnos chupando mis dedos, ya luego retire mis dedos, mi esposa siguió brincando sobre mí y yo me vine dentro de su coño, le deje mi verga adentro mientras mi esposa se tiró sobre mí, comenzando a besarnos, me abraso y yo a ella le acariciaba su espalda y las nalgas suaves y hermosas, ya luego de un rato mi verga ya estaba algo flácida y salió de su húmedo coño, cogimos unas sabanas no acomodamos mejor en la cama y nos pusimos a dormir abrasados totalmente desnudos con el placer en nuestras pieles.

    Cuando mire el reloj antes de dormir eran ya las 12:30 de la madrugada, mi esposa y yo sonreímos nos dimos tiernos besos apagamos la luz y nos dormimos acariciando los cuerpos, dispuestos a madrugar para ir en la mañana al trabajo.

    En la mañana al despertar para ir al trabajo, ya nos levantamos todos mi esposa y yo nos bañamos juntos, luego nos vestimos pero antes de colocarnos la ropa unos cuantos besos y una manoseada para ponerle su tanga de hilo rosa en su coñito algo mojadito luego sus pantimedias, su brasier blanco y el uniforme de secretaria una falda ajustada pero has las rodilla color negro, su blusa blanca y su chaleco negro.

    Igualmente yo me vestí bóxer blanco, jeans gris y camisa negra, nos dimos un besos antes de salir del cuarto y cuando mi esposa le estaba pasando la puerta yo le di una nalgada en su rico culo, ella volteo y solo sonrió, fuimos a la sala a recoger la ropa que habíamos dejado tirada en la sala, efectivamente el cachetero negro no esteba donde lo dejamos, mi esposa y yo nos miramos y sonreímos; yo cogí toda la ropa la lleve al cuarto al cesto de ropa sucia, ya mi esposa estaba en la cocina preparando el desayuno e igual que el día anterior mi hermano salió del cuarto ya organizado a lo que nos escuchó cocinando.

    Comimos salimos yo lleve a mi esposa y mi hermano ya que iban para la misma empresa, aunque mi hermano tenía la entrevista a las 8:00 am, mi esposa entraba a las 7 como siempre, yo me quede con mi hermano tomándonos un café mientras hablábamos y se llegaba la hora de la entrevista, yo me iba a quedar esperando a mi hermano un rato por si la entrevista duraba poco ya que las otras pruebas ya las había realizado y aprobado.

    Pero cuando él apenas llevaba 15 minutos de haber entrado recibo un mensaje de mi trabajo y era algo urgente una de las maquinas se había atascado; antes de irme le deje un mensaje a mi hermano que tenía que irme y no lo podía esperar, le escribí también a mi esposa para que le pasara su copia de la llave de la casa para que el pudiera entrar ya que yo no lo podía esperar.

    Ya luego en la noche en la cena mi hermano nos dice que le dieron el puesto, obviamente Marcela lo felicito de abrazo y beso en la mejilla yo también lo felicite de apretón de mano y abrazo; ya luego nos dijo que tenía que irse a casa para darle la noticia al resto de la familia y claro está a traer todas sus pertenencia y el resto de la ropa, que volvería para el viernes ya que el otro lunes empezaba recorridos y una pequeña inducción de 2 semanas del manejo de la empresa y los programas que se manejan, para así poder comenzar en su cargo.

    Ya más tarde en nuestro cuarto, mi esposa me dijo que cuando ella llego del trabajo él estaba encerrado en su cuarto mirando tv, que ella le dio almuerzo ya se quedaron en la sala mirando la tv y ella le coqueteaba un poco con disimulo y él se ponía un cojín del sofá para que no se le notara la erección, luego como estábamos desnudos Marcela me empieza a chupar mi verga, después se sube sobre mi ofreciéndome su culo y su coño para quedar en un 69 donde yo me comía ese rico culo y su delicioso coño; follamos hasta la 1 am y ya luego nos pusimos a dormir.

    Al día siguiente nos fuimos a trabajar, pero antes del trabajo mi esposa se despidió de mi hermano y yo fui a llevarlo al terminal de autobuses. Los siguientes días con mi esposa fueron normales como siempre follando en la casa en cualquier lado incluso en el cuarto donde se iba a quedar mi hermano, también ella me decía que lograría hacer que su cuñado se la folle y la llene de leche, yo le dije esa es la idea y yo estaré feliz de que lo convenza y de que él la coja; Marcela y yo llegamos al acuerdo de que lo íbamos a provocar todos los días hasta que no aguante más y caiga en las redes de mi esposa.

    Se llego el día de regreso de mi hermano donde ahora desde ese momento viviría con nosotros, pasaron los días mi esposa le coqueteaba en el trabajo y en la casa vestía más sexy para provocarlos mientras le coqueteaba, cabe aclarar que ellos se quedaban solos en casa desde que llegaban del trabajo porque salían a las 3 pm hasta los 8:30 pm que yo llegaba de mi trabajo, en ese lapso de tiempo mi esposa era donde más lo provocaba; fue una larga tarea que duro un mes desde la llegada permanente de mi hermano, hasta que llego el día que se dieron las cosas, llegue como de costumbre a las 8:30 pm.

    Cenamos mientras comíamos yo note a mi hermano algo distinto ya miraba a mi esposa con disimulo, pero sin pena, Marcela con una linda sonrisa y coqueta, al terminar de cenar nos fuimos a los cuartos, le pregunte a mi esposa la pregunta de todos los días desde que esta mi hermano en casa, ¿Amor hoy si cayo mi hermano?, los otros días la respuesta era NO, pero esta vez mi esposa me sonrío y me dijo SI, hoy si cayo y fue muy rico.

    Luego me besó, se quitó la ropa y quedo en interiores yo también hice lo mismo y le dije cuéntame, ella dijo claro que te voy a contar eso no será secreto para ti amor mío ya que desde hoy serás cornudo por tu hermano, de dije que rico y bueno saber eso amor; y empezó a contarme.

    Continuará.

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  • De sobrina a sumisa (parte 2)

    De sobrina a sumisa (parte 2)

    -“¿Qué hacés, Ceci?”

    -“No me echés tío”, dijo con voz ronca de la curda. “Por favor, no me eches”, se dio vuelta dándome la espalda y se durmió.

    Me quedé mirándola, la arropé, le acaricié la cabeza y me dormí. En algún momento de la madrugada me desperté abrazado a ella (y ella acurrucada contra mí) e intenté despacito separarme, pero ella me agarró del brazo, se giró y se puso en cucharita contra mí, pegándose a mi cuerpo. Tendría que haberme levantado e irme a dormir a la cama de ella, pero la abracé y así dormimos. A la mañana me desperté con ella pegada y abrazada a mí y con mi pija dura como un garrote. Hacía seis meses que no estaba con una mujer y su cuerpo y su aroma sacudieron mis deseos. Intenté separarme, pero ella se abrazó a mis brazos y dijo:

    -“No te vayas tío, no soy tan fea”.

    -“Claro que no sos fea, por supuesto, pero soy tu tío”.

    -“Ya sé. Pero es tan lindo estar así con vos. Y se nota que a vos también te gusta”, dijo meneando su cola contra mi pija.

    -”Ceci, esto no está nada bien”.

    -“Pero si se siente bárbaro”, dijo dando vuelta la cabeza y dándome un beso.

    -“Soltame Ceci”, le dije intentando levantarme mientras ella se aferraba a mi brazo. Me separé la destapé y le di un chirlo para hacerla reaccionar, pensando que le duraba la curda. Ella puso una cara de asombro y placer que me sorprendió

    -“Pegame tío. Pegame si me porto mal”, dijo con toda sensualidad levantando la cola. “Pegale a tu sobrina”.

    -“Cecilia ¿que hacés?”

    -“Te doy mi colita para que me pegues. Es toda para vos. Yo soy toda para vos.”

    Y ahí quede congelado. Una parte de mí sabía que me tenía que ir y otra parte mía le miraba la cola y ese cuerpito joven pidiendo ser cogido y en medio de esa duda ella me preguntó con un mohín y haciéndome pucherito.

    -¿No te gusta mi colita, tío? ¿No me la acaricias?

    Toda la sensatez se me fue al diablo, le puse la mano agarrando uno de los cachetes de su cola mientras me acostaba sobre ella, le besaba el cuello y con la otra mano le buscaba las tetas que ella acomodó para que las agarre.

    -“Así tío, así. Quiero ser tu putita tío. Pegame si querés o atame como en 50 sombras, pero porfi, tené cuidado. Es mi primera vez”.

    -“¿Tu primera vez? ¿Sos virgen?” pregunté asombrado.

    -“Si tío. ¿Te molesta? Te voy a hacer caso y hago lo que digas, ¡¡pero no me dejes por favor!!”, me dijo haciendo un mohín.

    -¿Dejarte? A esta altura no podría Ceci”.

    La puse boca arriba, le dí un suave y profundo beso y le fui a lamer los pezones de sus tetitas y sus gemidos me terminaron de calentar.

    -“Yo sé que no son grandes mis tetas, pero son todas para vos”, dijo.

    -“Me encantan tus tetas así como son, me encanta tu cola y me encantas vos Ceci. ¿Te calienta que te de chirlos?”.

    -“Mucho. Mi sueño es que me aten y me violen ¿la vas a violar a tu nena, tío?.

    -“Te voy a hacer de todo”, le dije mientras la ponía boca abajo y le daba varios chirlos “¿Así te gusta?”

    -“Si tío, así”, dijo mientras se abrazaba a la almohada y levantaba la cola. ¿Te gusta a vos?”.

    -“Me encanta tenerte de putita obediente. ¿Queres ser mi sumisa, como en 50 sombras?, ¿eso te gusta?”-

    -“Si tío, si. Atame, pegame, haceme tu nena. Decime que querés y lo hago”.

    La hice sentar en el borde de la cama, le saqué la remera para verle las tetas, me bajé el bóxer y le dije “Lameme la pija”. Ella la tomó delicadamente y empezó a darle besitos y lamerla con candidez e inexperiencia. La tomé del cabello y le dije “Abrí la boquita” y le puse la cabeza dentro de su boca. “Ahora chupala, sacala y metela” mientras con la mano le marcaba los movimientos y ella la chupaba con ganas.

    -“Hoy no porque te quiero coger, pero ya vas a chuparme así hasta que te acabe en la boca. ¿Queres sentir mi leche?”

    Asintió con la cabeza mientras seguía chupando y de a ratos se sacaba la pija de la boca y me lamía el tronco y los huevos con ganas y deseos para después volver a chupármela.

    -“En las porno vi que se tragan la leche ¿Eso se hace?”.

    -Claro. Y vos te vas a comer mi lechita como una buena putita ¿querés?”.

    -“Si tío, quiero ser tu putita en todo”.

    -“Pero ahora, lo que quiere tu tío es cogerte. Acostate boca arriba hermosa”.

    Rápidamente obedeció, sacándose la tanguita, yo me puse sobre ella y abriéndole las piernas, puse la punta de mi pija en la entrada de su conchita que, a esta altura, estaba más que mojada. Pero no fue fácil penetrarla, si bien no decía nada era evidente que le dolía si empujaba fuerte. Suave, moviéndola en círculos y apenas presionando, esperé que se abriera para recibirme. De a poco la calentura y el deseo fueron aflojando su vagina y cuando entró la cabeza, me fui moviendo suavemente hasta que estuvo toda dentro de ella. Ella solo gemía y me abrazaba.

    Empecé a moverme más profundo dentro de ella, entrando y saliendo. La iba besando, tomando sus pechos en mi mano libre, acariciando su pierna. Ella parecía abstraída, disfrutando del placer que sentía. Cuando me acercaba a su boca, me daba unos besos tiernos, cálidos y profundos. La sentía totalmente entregada y relajada. De esa manera, estuvimos un rato largo, en un momento empezó a gemir, a respirar a bocanadas y a decir:

    -“No pares, por favor, no pares”, mientras se abrazaba fuertemente a mí. “No pares, no pares”, seguía repitiendo, hasta que se tensó, arqueó el cuerpo para pegar su conchita contra mí, me abrazó más fuerte y acabó entre gemidos y gritos ahogados en un orgasmo largo e intenso. Después, se aflojó de golpe y quedó jadeando.

    -“Nunca sentí algo así, nunca”, dijo asombrada.

    -“Ahora vení”, le dije “que te quiero acabar en la boca y que pruebes mi leche”.

    Me levanté y ella rápidamente se acomodó para chuparme, lamerme y jugarme con manos y lengua. Cuando me empezó a calentar le empujaba la cabeza para metérsela más profundo y ella abría la boca para recibirla hasta que sentí que estallaba, le apreté la cabeza contra mí y le dije que se quede quietita.

    -“Sentime putita, sentí como te llenan la boquita de leche”, le dije acabando mientras ella me chupaba y se tragaba todo mi semen. “Así hermosa, así. Chupala bien hasta dejarla limpita”.

    La chupó con ganas y jugó con mi pija un rato hasta que me fui a acostar, exhausto y ella se acurrucó contra mí.

    -“¿Se portó bien tu putita, tío?”

    -“Sos divina, tanto que, casi todas las noches, tu tío te va a llenar de leche alguna parte de tu cuerpo, ¿sabés?”.

    -“Si tío, me encanta, haceme de todo. Quiero que te guste estar conmigo”.

    Le llevé la mano a mi pija y le dije que de ahora en adelante ella era la encargada de ordeñarme esa pija y guardarse mi leche.

    -“¿Te vas a hacer cargo de eso?”.

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  • Como comencé a dominar a mi marido

    Como comencé a dominar a mi marido

    ¡Hola soy Isabel, tengo 65 años y soy una ama de casa a la que le encanta divertirse! En realidad, estoy disfrutando de un estilo de vida de tipo matrimonio abierto y cornudo. Siempre he sido una mujer exhibicionista, aunque cuando empecé de joven aún estuviese mal visto, he vivido toda mi vida para hacer realidad todas mis fantasías sexuales, ya que solo se vive una vez y no tengo intención de perderme nada. Llevo cuarenta años casada con mi marido, pero eso nunca ha sido un obstáculo para disfrutar de todo, incluso, al contrario.

    Una de mis facetas, como ya he dicho es la de exhibicionista, aquí tuve mucha suerte, en la década de los ochenta cuando yo estaba en la veintena la minifalda que había tenido una aparición cuando era niña, volvió para quedarse, España estaba cambiando yo enseguida aproveché la ocasión para lucirla, me permitía mostrar mis piernas, lo que me facilitó tener aventuras.

    Pero hoy a modo de presentación quiero contar una que marcaría mi vida matrimonial. Sería ser una hipócrita negar que cuando conocía a mi marido una de las cosas que me atrajeron de él fue su dinero, era de una familia adinerada, así que le ofrecí mucho sexo y pronto me quedé embarazada, así él se casó conmigo.

    Pero yo nunca he sido monógama, y aunque quiero a mi marido y nuestras relaciones sexuales eran normalitas, aunque yo le hacía de todo para complacerle, no me resultaron suficientes, así que pronto comencé a hacerlo con otros hombres eran relaciones esporádicas, para nada quería enamorarme, ni nada parecido, solo quería follar y, quizá imprudentemente, me llevaba a mis amantes a casa y lo hacíamos en nuestra cama de matrimonio.

    Una tarde estaba con uno de ellos, tenía calculada la hora en que mi marido debía de llegar a casa para que no nos pillará, él estaba sobre mí metiéndomela, la verdad la tenía más grande que mi marido, que no es que la tenga diminuta, pero tampoco gigante. Mi amigo ocasional estaba encima de mi con su polla cabalgando mi coño, yo me sentía en la gloria, la puerta de la habitación estaba abierta, estábamos en plena pasión y no oímos nada, cuando me quise dar cuenta vi a mi marido en esa puerta mirándonos, yo me sentí horrorizada, ¿Podría mi marido armar un escándalo, o simplemente divorciarse de mí?

    Visto que o tenía solución decidí seguir disfrutando de ese polvo cuyas consecuencias no podía valorar, pero ante mi sorpresa mi marido se quedó en la puerta mirando, mientras yo haciendo que no le veía le decía otras cosas como:

    -Que bien follas mi amor, sigueee, etc.

    Mi marido seguía en la puerta mirando, parecía paralizado hasta que vi cómo se bajaba los pantalones y su ropa interior dejando su polla, como digo más pequeña que la que yo estaba disfrutando en ese momento, al aire y luego se puso a meneársela, eso me dio más morbo y seguí follando con el otro, mientras decía cosas como:

    -Fóllame de verdad, no como me hace el impotente de mi marido.

    Este seguía sin reaccionar ante el hecho de que otro se estaba follando a su mujer en la cama matrimonial, y encima esta le estaba dedicando clase de insultos y comentarios despectivos. Cuando mi amante se iba a correr me advertí, yo les tenía acostumbrados a que les pedía, cuando iban a hacerlo, que no se corrieran dentro de mi coño, sino que la sacaran y se corrieran entre mis tetas, en la boca, etc., a gusto del consumidor; pero esta vez no le deje salirse y le hice correrse dentro de mí, cuando mi marido vio que se corría desapareció de la puerta, al poco mi amante se lavó un poco se vistió y se fue, le acompañé a la puerta y cuando el abandonó la casa, yo le llamé:

    -Rafa, Rafa.

    El salió de otra de las habitaciones de la casa. En esos momentos me fijé en el bulto que sobresalía dentro de su pantalón, estaba empalmado jajaja, le llevé mi mano allí y le dije:

    -¿Qué te ocurre cariño, ver follar a tu mujer con otros tíos te la pone dura?

    Sin darle tiempo a reaccionar le baje los pantalones y sus calzoncillos y dejé la prueba del delito al are, jajaja. Se la agarré y le dije:

    -Si ya veo que sí, pero ¿Sabes una cosa el tío que ha venido a follar conmigo me ha dejado el coño lleno de leche? Y así continua e imagino que tu no querrás que tu mujer vaya por ahí con el coño lleno de leche de otros hombres.

    Me quité la bata que me había puesto para despedir a mi amante y me quedé de nuevo desnuda, entonces con voz autoritaria le dije:

    -Venga límpiamelo, ¿Qué clase de marido deja así el coño a su mujer?

    Él se arrodilló ante mi e introdujo su lengua en mi coño, no era algo frecuente con mi marido que, aunque le encantaba que yo le chupara la polla de novios, nunca le había gustado hacerme estas cosas, pero notaba que la situación le estaba excitando y metió su lengua en mi coño, yo comenzaba a disfrutar, mi mientras gemía le decía:

    -Así me gusta cabrón mío, ¿Te gusta ser un cornudo? Pues ya has visto que lo eres, es más, este desde luego no es el único hay varios machos más que vienen a follar a tu mujer cuando tú no estás en casa.

    Sentí que mis palabras humillantes le excitaban y me comía el coño con más ganas, así que seguí con el juego y le dije:

    -Pero las cosas van a cambiar, a partir de mañana mis amantes van a venir cuando tu estes en casa, y escondido vas a poder ver cómo me llenan el coño de leche que tú te vas a ocupar de limpiar con tu lengua cuando ellos se vayan. O quizá te haga estar a la vista para que les chupes las pollas

    Mis palabras estaban haciendo efecto en mi marido que me chupaba el coño con ganas y me hizo venirme varias veces, me fije que su polla estaba durísima, así que me anime a subir el reto.

    -Levántate y ven.

    Le llevé a la cocina y le hice sentarse en una silla, con un trozo de cuerda de tender la ropa, até sus manos a la espalda y comencé un baile erótico mientras me acariciaba el coño, veía que él no dejaba de mirar, su polla, seguía dura como e palo de una bandera. En esos momentos añadí:

    -Fíjate las ventanas está abiertas quizás en estos momentos no seas tú el único que mira esta escena, quizá varios vecinos y vecinas de los bloques de al lado ya sepan que tu mujer es una puta y que tú eres un cornudo.

    Alcé uno de mis pies y con el toqué su polla, pero desde luego no quería que se corriera quería que el gozara y sufriera a la vez que se diera cuenta de que su destino era ser un cornudo sumiso.

    Después lo desaté y le ordené ponerse a cuatro patas y en esa postura propia de un perro le llevé a nuestra habitación.

    Allí le hice tumbarse encima la cama y le dije:

    -¿Sabes so cornudo que no solo te engaño con otros hombres?

    Me dirigí al armario, y es que ente la ropa saqué un consolador de gran tamaño que guardaba entre la ropa y dirigiéndome a mi marido añadí:

    -¿Ves so cornudo? Como en muchas películas el amante en este caso se escondía en el armario, solo que esta vez voy a ser generosa y lo voy a compartir contigo, ¿Sabes? Me encanta chuparlo antes de metérmelo en el coño, chúpalo tú también, como hace un maricón.

    Mi marido abrió la boca y lo le metí el consolador dentro y el comenzó a chupar, pero antes de que lo viera venir, yo había agarrado una de mis zapatillas de estar por casa y le golpee el culo con ella, mientras le decía:

    -¿Tú te crees que esas son maneras de chupar una polla maricón? Pon más empeño.

    Mi marido intentó hacerlo con más ganas, pero yo estaba decidida a ser impecable con él y le seguía golpeando su culo con la zapatilla, notaba como sus gritos de dolor se mezclaban con sus gemidos y la dureza de su polla me mostraba sus verdaderos deseos, así que le seguí golpeando hasta que su culo se puso completamente rojo.

    Bueno de momento la lección de chupapollas ha terminado por hoy, pero tendrás que mejorar bastante, no quiero que cuando uno de mis amantes se beneficie de tus mamadas lo hagas mal y me dejes en vergüenza, pero bueno hoy vas a recibir tu premio, ponte a cuatro patas como la perra que eres.

    No sé si se figuraba lo que le iba a pasar, pero estaba tenso, pero su polla seguía dura, le tapé los ojos con un pañuelo de vestir, y poniendo el consolador a la entrada de su culo se lo metí de golpe en el interior del mismo, y comencé a moverle como hacia cuando me lo metía en el coño, mientras le decía:

    -¿Te gusta maricón?

    Y seguí moviéndolo en el interior de su culo.

    -A lo mejor es esto lo que has estado esperando tanto tiempo para gozar, porque tu polla con una mujer no la sabes usar.

    Esto no era cierto porque mi marido no es que fuera un follador excepcional, pero tampoco un desastre, se le podía considerar del montón, pero mi idea era humillarle por completo, eso me estaba calentando y su polla me estaba diciendo que él estaba gozando con este juego.

    En un momento determinado intentó llevar una de sus manos a su polla para masturbarse al darme cuenta se la aparte, deje el consolador dentro de su culo y volví a coger la zapatilla y le golpee.

    -Tu sexualidad, so cabrón pertenece a tu diosa, que soy yo, tu estas en este mundo para complacerme.

    Cuando me pareció que su culo estaba lo suficientemente rojo, el ordené tumbarse en la cama, me fui a por más cuerda de atar y ordenándole ponerse con los brazos y las piernas bien abiertos procedí a atarle cada una de sus extremidades a los cuatro brazos de la cama, entonces agarré su polla y en esta posición comencé a preguntarle:

    -¿Dime cornudo alguna vez le has puesto los cuernos a tu diosa?

    Él puso cara de temor, yo le apreté los huevos, la verdad es que no me importaba si me había puesto o no los cuernos, el asunto era que se sintiera dominado, finalmente el confeso:

    -Si con Eva, lo hacemos algunas veces.

    ¿Con la santurrona esa?, le pregunté.

    Eva era una persona de nuestro círculo más o menos de nuestra edad, con unas tetas y un culo mejores que los míos, pero que siempre estaba presumiendo de sus valores religiosos, de que fuera una hipócrita si me iba a vengar.

    -En su momento ya me vengaré de esa meapilas, le dije ahora se trata de que tu pagues por tu traición a tu diosa.

    Me puse a acariciarle la polla, pero cuando sentía que estaba cerca de venirse, paraba e incluso le apretaba otra vez los huevos quería que le doliera, luego me decidí a subir la apuesta, y a la cama me subí encima de él y comencé a cabalgarle mientras le decía:

    -¿Ves maricón el ritmo que hay que llevar para complacer a tu diosa?

    De nuevo cuando notaba que podía venirse paraba y le hacía daño para que se le bajara la lívido, joder yo estaba mojadisima, en un momento dado me entraron ganas de mear, entonces me vino una idea a la cabeza, le desaté y otra vez a cuatro patas le llevé al baño, allí me metí a la bañera, afortunadamente era amplia y le ordene ponerse debajo de mi y le orine encima de su cara.

    Y después le ordené, por segunda vez esa tarde comerme el coño, su lengua se introdujo en el interior de mi coño y me lo dejó bien limpio de mis orines, en ese momento tuve ganas de tirarme un pedo, me di a vuelta y lo hice encima de la cara de mi marido, después le ordené:

    -¿Qué esperas maricón de mierda, para meter tu asquerosa lengua en el culo de tu diosa?

    Quizá un poco sorprendido, mi marido tardó en reaccionar, le tuve que llamar al orden y finalmente el metió su lengua en mi culo, era algo que aún hoy muchos tíos se niegan hacer y en esta época mucho más.

    La verdad es que sentir su lengua en el interior de mi trasero me produjo un placer muy especial, en esos momentos en España nos estábamos comenzando a liberar, mi culo había dejado de ser virgen no hacía mucho tiempo y no había sido a manos de mi marido cuya polla no había catado mi agujero trasero, sentí una sensación nueva, desde luego mi maridito me iba a hacer eso con más frecuencia, pero queriéndome hacerme la dominante le dije:

    -Vas a tener que mejorar mucho maricón, ¿O prefieres que busque algún mariquita que te enseñe?

    Él seguía lamiendo mi culo y me encantaba me vine varias veces, en esos momentos decidí que era hora de ejercer de diosa, así que ordene a mi marido que desnudo y solo tapado por el delantal de cocina se pusiera a cocinar él mientras yo veía la tele tumbada en el sofá, cuando terminó, le ordené poner la mesa, el obedeció, me senté y cuando él fue a hacerlo le dije:

    -De eso nada maricón tu solo te sentaras en la mesa cuando tengamos que parecer un matrimonio normal, pero estando los dos solos no lo somos, aquí yo soy el ama y tú el criado, entre otras cosas, así que quédate aquí de pie por si tengo algún capricho y luego cuando termine ya veremos.

    Él, una vez más obedeció, es más el segundo plato que consistía en un filete de ternera de ordené partírmele él y dármelo, con el tenedor en la boca, fue alucinante.

    Una vez que terminé de comer fui a la cocina vi su comida y le llamé el vino, yo me hice la enfadada le increpé:

    -Perro, ¿Cómo es que vienes caminando sobre tus pies? Ni que fueras una persona, venga te quiero ver inmediatamente a cuatro patas

    Cogí su comida y la puse en el plato más viejo que teníamos, y después le dije:

    -A comer como un perro a cuatro patas y directamente del plato.

    Que ya estaba a cuatro patas agachó la cabeza y se puso a comer, como un perro directamente del plato sin cucharas ni tenedores, en esos momentos me fije en su polla, la tenía durísima. Así que otra vez haciéndome la enfadada le grité:

    -Vaya perro, así que ¿Esto es lo que te gusta?

    El otra vez parecía nervioso y desconcertado, pero su polla seguía durísima,

    -Veo que tu polla esta que quiere correrse, ¿Dime perro, te gustaría meterla en mi coño?, Pues no lo vas a hacer así solamente cuando te lo ganes, y cuando a mí me apetezca lo harás, de momento hoy nos ocuparemos de tu calentura de otra manera, vamos al baño,

    El me acompañó al baño a cuatro patas, una vez allí le ordené meterse en la bañera también a cuatro patas, el teléfono de la ducha, mientras el estaba en la bañera a cuatro patas, como un perro, le di al agua fría e hice que esta recorriera todo su cuerpo, incluida su polla, que ante estos se arrugó, le tuve así un rato, y luego le ordene salir y secarse, cuando lo hizo su polla volvió a ponerse otra vez dura, entonces le dije:

    -Bueno perrito te dejo que te la menees y te corras, pero eso tendrá consecuencias, tú decides.

    El a cuatro patas comenzó a meneársela, se corrió muy rápido, en esos momentos yole dije:

    -Pero vicioso, mira como has puesto el suelo.

    El suelo se había manchado con su semen que había caído a él, entonces yo le ordené:

    -Ya lo estas limpiando con tu lengua.

    Él lo hizo, de esta manera se establecieron las normas que ha regido nuestro matrimonio desde hace casi cuarenta años.

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  • Nora, una suegra inolvidable

    Nora, una suegra inolvidable

    Había pasado un fin de semana horrible. Entre el calor de ese tórrido verano y su decaimiento moral, la noche de ese domingo parecía interminable. Nora se sentía mal desde hace unos meses, pero ese día la situación se agravó. Un sentimiento de abandono la sumió en una depresión de la cual le resultaba difícil salir. Si bien se daba todos los gustos materiales, estos no alcanzaban a complacerla. De nada valían sus sesiones de gimnasio ni sus frecuentes encuentros con sus amigas, a sus espléndidos 59 años se sentía sola.

    Alfredo su esposo había fallecido hace cuatro años y desde ese entonces vivía sola en un departamento demasiado grande. Ese domingo había almorzado con sus amigas, algunas divorciadas y otras viudas como ella y esos momentos la habían sustraído de su abatimiento, pero ahora se encontraba sola en una gran cama que resaltaba aún más la falta de un hombre que la contuviera y aplacara su soledad.

    De nada había valido que intentara masturbarse para calmar su inquietud y conciliar el sueño. Forzó la memoria para tratar de excitarse. Así fue como trajo a su mente sus encuentros sexuales con su difunto marido y con algunas aventuras antes y después del matrimonio. Imaginó que en su cama estaba aquel muchacho rubio que hace gimnasia en el mismo sitio que ella. No hubo caso, su zona vaginal estaba seca y el roce con la yema de sus dedos le producían más molestias que placer. A las cansadas el sueño llegó muy avanzada la noche.

    A todo esto, ese domingo, Marcelo, el yerno de Nora, había regresado temprano a su casa después de dejar a su familia en un lugar de veraneo. El lunes se levantó a las 6 de la mañana porque el calor lo agobiaba. Tenía que darle una mirada a un predio donde pensaba mudar su oficina que estaba muy próximo al departamento donde vivía Nora. Ya en camino, se le ocurrió pasar por lo de su suegra para saludarla y tomar un café con ella. Sabía que Nora era madrugadora y no la iba a incomodar.

    Cuando sonó el timbre del departamento eran las 8 de la mañana. Nora despertó sobresaltada preguntándose quien podría ser a esa hora. Sin reparar que estaba cubierta solo con un babydoll muy liviano casi transparente con que se había acostado, acudió a la puerta para mirar por la mirilla. Vio que se trataba de su yerno y se asustó por lo intempestivo de la hora, abrió la puerta y preguntó:

    —Marcelo que pasa? ¿Algo malo?

    Marcelo sorprendido y un tanto alucinado por la somera vestimenta de su suegra que dejaba traslucir, resaltando su maravilloso cuerpo, unas tetas que la transparencia del babydoll ponía frente suyo, respondió:

    —Buen día Nora, tranquila que está todo bien. Calma por favor. Tengo que ver unas oficinas acá cerca y como es muy temprano se me ocurrió pasar a saludarte y tomar un café. No me imaginé que te despertaría.

    —Ah, menos mal, pensé que había algún problema familiar. Siempre pensando lo peor.

    Recién ese momento cayó en cuenta lo inconveniente de su vestimenta y se excusó para ir a vestirse. Se alejó hacia el dormitorio seguida por la mirada de su yerno que se regodeaba viendo las grupas de esa hermosa mujer prácticamente desnuda. Al cabo de unos minutos regresó cubierta con una levantadora, lavado el rostro y peinada.

    —Realmente me sorprendiste porque estaba profundamente dormida cuando sonó el timbre. Anoche me desvelé y me dormí como a las tres de la madrugada.

    —Huy, de haberlo sabido no pasaba a visitarte. Perdóname.

    —Por favor, siempre es un gusto verte. Voy a la cocina y preparo algo para que desayunemos.

    Marcelo la siguió a la cocina sin dejar de mirarla. Preguntó:

    —¿Qué pasó que no podías dormir? ¿Algún problema?

    —Cosas de viuda. De pronto la soledad en que vivo se me hizo insoportable. A veces es muy duro sobrellevarla.

    Al decir esto, la angustia volvió a hacerse presente y algunas lágrimas asomaron en sus ojos. Ante ese panorama Marcelo se apresuró a abrazarla fuertemente para darle consuelo “¿Qué pasa Nora?” Preguntó, “nada, nada…”, respondió ella. Con el abrazo se unieron las cabezas y sin querer Marcelo posó sus labios en una de las orejas de su suegra. Nunca imaginó que el solo contacto de sus labios con la oreja le produciría a Nora un temblor generalizado por todo el cuerpo que la llevó a apretarse aún más al cuerpo de su yerno.

    La razón de esa situación que Marcelo ignoraba, era que su suegra tenía en las orejas los puntos más eróticos de su ser. El estrecho contacto físico revolucionó las neuronas del yerno que sintió que su miembro comenzó a tomar una dureza incontenible que Nora sintió plenamente sobre su pubis la desorientó. El contacto de una verga endurecida sobre su cuerpo acabó por derribar su inhibición y acabó con sus defensas morales, que la llevó a apretarse más al cuerpo de Marcelo. Además, respondiendo a un impulso impensado e incontenible, con un rápido movimiento de cuerpo logró que el pene de Marcelo se ubicara próximo a su vértice vaginal.

    Ante esa evidencia física, Marcelo, aunque sorprendido, no dudó ni un instante y tomando el rostro de Nora en sus manos apretó sus labios en los de su suegra, quien abriendo la boca recibió la lengua de su yerno en un beso prolongado. Así estuvieron durante un largo rato, donde también las manos buscaron sumarse a la situación. Marcelo apretó con las suyas el culo de Nora, y ésta acarició la verga de su yerno.

    El descontrol se apoderó de ambos. Rápidamente buscaron refugio en el dormitorio. Parados junto a la gran cama matrimonial Marcelo le quitó la levantadora de Nora y apartando los breteles del babydoll dejó que éste cayera a los pies dejando a su suegra con sus senos descubiertos y solo cubierta con una tanga. Nora, a su vez, le quitó la camisa que llevaba Marcelo y desabrochó el cinturón para dejar caer el pantalón que rápidamente voló por el aire. Luego llegó el turno a las prendas restantes. Enfrentados, desnudos, se dejaron caer en el lecho.

    Todo esto ocurría en absoluto silencio. Solo se escuchaba las respiraciones acezantes y el jadeo de ambos. Ni una palabra, nada, como si estuvieran interpretando un libreto predeterminado. Marcelo se dio un tiempo para observar detenidamente a su suegra, y lo que veía era realmente fascinante. El cuerpo de una mujer madura que lucía como una mujer con mucho menos años, 45 tal vez. Una silueta perfecta y curvilínea donde tan solo sus pechos algo caídos podían llegar a denunciar la edad.

    Con la mirada acordaron el siguiente paso y éste era tenderse en la amplia cama. Se acostaron abrazados y siguieron besándose durante unos minutos. Fue así que Nora totalmente excitada por la situación que estaba viviendo, tomó la endurecida verga de Marcelo la colocó entre sus piernas rozando su vagina que ya estaba lubricada por sus jugos. Con ligeros movimientos de cadera comenzó a hacer rozar el falo contra su clítoris, el placer inundó todos sus sentidos, el goce se hacía interminable. Anoche soñaba con un momento así, y ahora lo estaba sintiendo con intensidad.

    De pronto sintió que su cuerpo se estremecía, se sintió llevada a una nube donde el placer la inundaba por completo. Sintió que perdía el sentido, y de inmediato se convulsionó con un orgasmo que hacía muchísimo tiempo no experimentaba. Profundo y extenso que la llevó a apretarse a Marcelo y clavarle las uñas en la espalda.

    Marcelo asistía a la escena con cierto desconcierto porque nunca había sido espectador de un orgasmo vivido con tanta intensidad. Se limitó a besar a Nora y seguir sosteniendo su falo entre sus piernas. Cuando Nora recuperó los sentidos se limitó a preguntarle “¿todo bien?”. Nora asintió con la cabeza y respondió “fabuloso”. El yerno comprendió que su suegra estaba satisfaciendo una profunda necesidad sexual y decidió ponerse a la altura de las circunstancias. Comenzó a besar y acariciar a Nora desde su cuello, hombros, lamidas a sus pechos y succión a sus pezones, que, por cierto, estaban duros por la gran excitación de su dueña.

    El juego de caricias, besos, lamidas y chupeteos a las tetas duró un buen rato. Ella, que no cesaba de gemir y suspirar dando la pauta del goce que sentía, con sus manos acariciaba la cabeza de Marcelo. Éste siguió su recorrido deslizándose muy lentamente. Se detuvo en el ombligo y zonas adyacentes, bajó al pubis y ahí se encontró con una manta de pelos cuidadosamente arreglados formando una V invertida. Hundió su cara en el pelambre y empezó a sentir el olor de hembra en celo que venía de la zona vaginal, que lo excitó aún más. Continuó su viaje y abriéndole suavemente las piernas expuso la zona vaginal a su merced.

    Nora estaba en la suma de la excitación, presentía que su yerno llegaba a sus partes íntimas para comerle la panocha, y no se equivocaba. Marcelo, entre tanto, frente al manjar que tenía ante sí, no daba crédito a lo que estaba pasando. Durante unos segundos observó con detalle, vio que tenía ante sus ojos una vagina de labios externos delgados que daban marco a una vulva rosada que no había recibido atención masculina por un largo tiempo y que invitaba a un deleite para sus sentidos.

    Comenzó besando la entrepierna, su lengua se posó sobre las paredes vaginales y entreabriéndolas, comenzó a lamer en forma continua de arriba hacia abajo saboreando los jugos que ahora sí derramaba Nora en abundancia. Inquieta, como suele ser, la lengua se introdujo en la vagina para hurgar y recorrer todos los rincones. Lamidas y chupones se sucedieron por varios minutos porque también Marcelo sentía placer al hacerlo y no se cansaba. Su cara totalmente pringada por los jugos de Nora denunciaba la pasión con la hacía de ese cunnilingus una cuestión de vida o muerte.

    La sesión siguió con la penetración lingual hasta donde alcanzaba su longitud. Mientras Marcelo hacía esfuerzos para poder respirar y seguir mamando, Nora deliraba de placer y dejaba oír sus gemidos acompañando su agitada respiración. Pensaba que nunca le habían comido la cachucha con tanta habilidad y empeño, y deseaba fervorosamente que su yerno no se detuviera. Tanta era su lujurioso goce, que sus manos apoyadas en la cabeza del yerno, pujaba hacia su sexo para procurarse mayor placer. La sesión duró un buen rato y culminó cuando la lengua buscó y encontró el clítoris escondido en su funda.

    Solo tocarlo y Nora pegó un brinco arqueó el cuerpo apretando sus piernas. Marcelo no cesó en la labor y comenzó a chuparlo una y otra vez hasta que su suegra dando un fuerte grito volvió a entregarse en un orgasmo total.

    Con esa entrega, Nora quedó en un limbo de goce absoluto y con escasas fuerzas. Necesitaba recomponer su respiración y recuperar la energía que había dejado en ese orgasmo tan profundo a la que la había llevado la mamada de su yerno. A su lado, Marcelo se limitaba a seguir acariciando su cuerpo, más precisamente sus tetas. Estaba muy empalmado y sentía que había que retomar la actividad, pero esperó una reacción de su suegra. Ésta, cuando volvió a recuperar los sentidos sintió que estaba en deuda y se aferró a la verga de Marcelo para acariciarla y tomar noción de lo que le esperaba.

    Sentía que volvía a recuperar la sexualidad perdida y que ese ariete que sostenía en sus manos le devolvería el goce tan añorado. Mientras esperaba el momento de la penetración que ansiaba profundamente, se deslizó hacia el falo y lo llevó a su boca para hacer una mamada. Estaba duro como una roca; ya en su boca, empezó por lamer el glande que estaba morado por la excitación de Marcelo.

    Volvió a sentir en su lengua el sabor de los jugos masculinos que tanto extrañaba, y entonces chupó y chupó sin cesar. Durante tanto tiempo rogando al cielo que esto le sucediera, y ahora no quería que esto acabara. Sintió que su boca se empezaba a cansar cuando su yerno le pidió que se detuviera porque estaba a punto de derramarse.

    Ya era tiempo de consumar la gesta amatoria. Nora con su respiración agitada y sus ojos suplicantes pedía la penetración. Con la suavidad que marcaba la situación, Marcelo colocó a Nora de espaldas, levantó sus piernas sobre sus propios hombros para tener a la vista el ardiente coño de su suegra, lo vio totalmente empapado y listo para recibirlo. Fue entonces que tomando su pene endurecido lo situó sobre la vagina de su suegra y lo agitó muy despacio sobre los labios externos de arriba hacia abajo en repetidas ocasiones. Buscaba excitar aún más a Nora quien ante la evidencia de lo que se avecinaba, cerró los ojos y se dispuso a esperar el colmo del goce con la inminente penetración.

    Como quedó dicho, la vulva estaba saturada de los jugos de Nora y facilitaba la acción. Sin embargo, Marcelo en lugar de dar un impulso fuerte, comenzó a introducir su verga muy lentamente para no incomodar un sitio no recorrido por años y a la vez experimentar en todo su ser, el placer infinito de sentir que su miembro se deslizaba triunfante por el canal vaginal A todo esto, Nora expectante, sentía que esa barra de carne ganaba milímetros a milímetros en su cavidad produciéndole un enorme goce. Con sus manos se aferraba a los brazos de Marcelo que la tomaba de la cintura y deseosa de que la penetración llegara hasta el fondo, pujaba con su cadera.

    Se cruzaban miradas que expresaban el inmenso goce que compartían. Cuando Marcelo observó que su embestida había llegado a la meta, comenzó el conocido movimiento de meter y sacar, lentamente primero y con frenesí de inmediato. Sintió que la llegada de su orgasmo estaba al caer y dijo “me vengo, me vengo” y comenzó a derramar su simiente en largas entregas que Nora al sentirlas llegar acompañó con otro orgasmo que la hizo dar un fuerte grito de placer diciendo “que lindo, que hermoso” y que el yerno acalló con un beso en sus labios.

    Como la entrega había sido prolongada y profunda, los cuerpos clamaban calma y descanso. Quedaron recostados tomados de la mano. Cuando Nora retomó la conciencia se le oyó un “gracias Marcelo, muchas gracias” que el yerno recibió con cálido beso en la mejilla de su suegra, al tiempo que respondió “tal vez el agradecido debería ser yo, creo que fue de lo mejor en mi vida”.

    Abrazó a su suegra y la besó con pasión. Luego paso al baño para higienizarse. Se vistió rápidamente y besando a Nora le dijo “a la noche regreso”. Nora lo miró fijamente y respondió “te estaré esperando… “.

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