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  • Luna llena (final)

    Luna llena (final)

    Después de disfrutar un poco con esta hermosa preparo el almuerzo para atenderla como se merece como una reina. Es más de lo que me imagine es una perversa, disfruta del sexo, no me puso el freno cuando accedí a su culo la folle con mis dedos y ella lo disfruto… y que decir del sexo oral que me dio y ver mi leche en sus tetas ¡Wao! ella es lo mejor y quiero pasar la noche con ella.

    -Hermosa pasa a la mesa por favor.

    Ese bikini le queda espectacular no pude disimular cuando la vi salir del baño me la comí con la mirada y ella se dio de cuenta porque se sonrojó.

    -Uy se ve muy rico.. así como el chef

    -Ja ja ja… ¿Te parece?

    -De solo recordar se me hace agua la boca

    Sus palabras hacen que mi verga reaccione, por mí dejo la comida a un lado para que ella sea mi plato favorito, pero me aguanto las ganas quiero que se alimente para que recargue energías.

    -Ven hermosa siéntate en mis piernas

    -Será un placer

    Camina de forma coqueta a hacia mi y toma asiento sobre mi regazo sentirla hace que mi amigo se ponga aún más duro.

    -Abre la boca hermosa

    Ella como niña buena se deja consentir y hace lo mismo conmigo ella es muy linda hace mucho tiempo que alguien no me trataba así, esas dos facetas de ella me gustan mucho, ser tierna y una diabla.

    -Corazón di A

    -Jajaja… ¿soy tu bebe?

    -Sip

    Así disfrutamos del almuerzo entre el juego y el trato tierno que ella tiene hacia a mí.

    Al caer la tarde ella está dentro disfrutando de una ducha mientras yo preparo la velada que le quiero dar esta noche, quiero que sea especial e inolvidable para los dos. Pongo antorchas en la playa instaló una tienda grande de color blanco, coloco mantas y almohadas y no puede faltar una botella de vino.

    La veo llegar y como siempre hermosa tiene puesto la blusa que tenía esta mañana y la tanga del bikini, se dejó su cabello suelto y esta descalza.

    -¡Que es todo esto tan hermoso!

    -Quiero que esta noche sea especial

    -Pues lo lograste Franco

    Esta feliz y yo también. La tomó de la mano para que se siente sobre los cojines..

    -Brindemos para que esta noche sea inolvidable

    -Brindo por haberte conocido y que mis vacaciones serán las mejores

    -Así será hermosa, ¡Salud!

    Nos tomamos todo el vino y las botanas, ella está alegre por los vinos y disfruta del momento.

    -Ven hermosa siéntate aquí -le señaló mis piernas.

    -Será un placer guapo

    Se sienta sobre mí separando sus piernas… La tomó de las nalgas y la acercó más hacia mí. Ella pasa sus brazos sobre mis hombros para tomarme del cabello y besarme apasionadamente. Mi falo esta como una estaca y ella lo siente porque empieza a frotarse sobre él.

    Le retiro su blusa para tener acceso a sus pechos, los tomo a dos manos y los paso por mi rostro… aspiro su fragancia, ella acaricia mi cabello mientras me ve como disfruto de sus pechos.

    -No sabes cuanto te deseo hermosa, quiero comerme tus tetas quiero dejar mi marca en ellos y te lleves un recuerdo de mí

    -Son todos tuyos cariño, has con ellos lo que quieras… el dolor me excita

    Chupo como queriendo ordeñarlos… muerdo sus pezones y ella gime arqueando su espalda mientras balancea sus caderas buscando placer. Los lamo, succiono al azar para dejar marcas en ellas… ella solo gime en cada succión y sus movimientos cada vez son más intensos.

    -Quiero ensartarme en tu verga

    -Todo tuyo hermosa, clávate en él

    Ella se levanta para despojarse de su tanga, luego separa nuevamente sus piernas para sentarse pero antes toma mi verga y se clava en él… sentir el calor de su coño me prende aún más ella mueve sus caderas en círculos, luego de atrás hacia adelante y así sucesivamente. Agarro nuevamente sus tetas y continúo haciendo marcas… ella grita y frota con fuerza; muerdo sus pezones y ella gime mas duro… beso su cuello, no dejo marcas porque quiero que sea solo entre los dos … ella araña mi espalda y eso me prende aún más.

    La tomó de las nalgas para guiarla en lo que quiero que haga ahora..

    -Quiero que te des unos buenos sentones

    Y así lo hace, se clava con fuerza… sus tetas saltan con cada clavada mientras le clavo mis uñas en su espalda…

    -¡Ah, ah, ah! Si que rico

    -Eso mi putita, clávate con fuerza

    -¿Así papi?

    -Si, así

    -Quiero ser tu perrita

    -Entonces ponte en cuatro

    Ella se levanta y se pone en cuatro ofreciéndome su culo parado… tiene unos hoyitos que se le marcan en su cadena que de ahí la tomó.

    La nalgueo varias veces dejando ese culo rojo; ella toma sus nalgas a dos manos y las abre para mí.

    -Quiero que me partas

    -Tus deseos serán cumplidos

    Paso mis dedos por su coño mojado para lubricar su hoyito, pero antes penetro su coño en una sola estocada… la embisto con fuerza, mis huevos chocan contra sus nalgas mientras sus tetas rebotan con cada movimiento. Ella sólo gime duro y me pide más es candente esta mujer… hundo mi dedo pulgar en su hoyito para prepararlo… disminuyó la velocidad para dilatar ese hueco apetitoso, introduzco un dedo, luego dos y la follo a su vez suavemente no quiero lastimarla. Al dilatarlo saco mi verga para apuntarlo he ir entrando lentamente, ella abre más su culo con las manos ya me falta poco y al estar totalmente dentro me quedo quieto para que ella se adapte a mi tamaño.

    -Follame, hazme tuya

    -Así será perrita

    Empiezo mis movimientos y poco a poco voy aumentando la velocidad… enredo su cabello entre mi mano y la halo para que se levante, ella arquea su espalda… muerdo su hombro y ella grita de placer. Suelto su cabello para tomarla por el cuello y hago algo de presión… mis embestidas cada vez son más fuertes, se siente muy estrecho lo cual me calienta más y aumento la velocidad.

    -¡Ah, ah, ah!

    -¿Te gusta?

    -Me fascina, lléname el culo con tu leche

    No paro de follarla quiero correrme… ya no aguanto más, mi cuerpo tiembla y exploto en su interior. Disminuyó los movimientos, pero me entierro con fuerza, quiero ordeñarme… quiero que le escurra mi leche por sus piernas… le beso su cuello, su hombro, suelto su cuello y salgo de ella; la tomo para alzarla y llevarla al mar para lavar nuestros cuerpos y disfrutar de esta noche de luna llena.

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  • Tuve que someterme a sus deseos (parte 2)

    Tuve que someterme a sus deseos (parte 2)

    El dulce placer de la sumisión.

    Me desperté sintiendo que me acariciaban la vulva y con los ojos aún pegados por el sueño sentí como me empezaban a penetrar la vagina, la cual estaba húmeda y dispuesta. Calculé que me la había estado acariciando.

    -“¿Qué haces, loco?”

    -“Estoy usando a mi putita”, dijo su voz a mi espalda, mientras terminaba de introducirme su pija hasta el fondo.

    -“Pero estoy dormida”.

    -“Dormí tranqui, yo me encargo de cogerte”

    Y me cogió nomas hasta acabar. Me dio un beso y me dijo que siguiera durmiendo. Al despertar encontré un desayuno completo, con fruta cortada con yoghurt, tostadas, manteca, dulces y un café listo en la cafetera. Me estaba gustando el servicio de este hotel. Arriba de la cafetera había una nota que decía “Espero que disfrutes el desayuno. A las 16 h vuelvo. Esperame bañadita. Te dejo besitos y una chupadita en cada teta”. Cuando entró yo estaba bañada, perfumada y vestida con un top sin nada abajo (seguía sin encontrar mis corpiños) y una pollerita corta, con una tanguita mínima”

    -“¿Cómo está mi putita?”, dijo al entrar y darme un beso.

    -“Esperando como mi papi me dijo”

    -“Hoy vas a empezar a trabajar de sumisa”, me avisó mientras se sacaba el saco, los zapatos y se sentaba en el sofá. ”Vení”, me dijo palmeando sus muslos, “te quiero acostadita acá, boca abajo y calladita. Te voy a disciplinar”

    Le hice caso y cuando estuve acostada sobre sus piernas me dio dos chirlos en cada nalga y empezó a acariciar y tocar mientras ponía en Spotify una música muy sensual. Se pasó un cuarto de hora tocándome, dándome chirlitos, pellizcando mis pezones y acariciándome toda. Yo cerré los ojos y me dejé llevar por las sensaciones. Se sentía todo muy lindo. De a poco fue incluyendo mi vulva y mi culito en los masajes, poniéndome lubricante, metiéndome los dedos, todo en absoluto silencio. Yo ya estaba re mojada y caliente.

    -“Subite al sofá y poneme tu conchita al alcance de mi boca” y cuando lo hice, me sacó la pollerita y la tanga y empezó a lamerme me dijo que me apoyara en el respaldo del sofá para que pueda ver como me chupaba. “¿Te gusta?”, me preguntó mientras me lamía, me chupaba y me jugaba con sus dedos en mi cola y mi vagina.

    -“Sí, mucho”, respondí y recibí un chirlo.

    -“Si, papi”.

    -“Perdón, si, papi”

    “¿Queres acabar así?”

    -“Si, porfi papi. No pares”

    Y me llevó hasta el orgasmo mientras miraba todo lo que hacía, lo cual me re calentaba. Como siempre hacía, se quedó pegado a mi lamiendo suave y diciéndome que disfrutara los orgasmos. ¡¡Puta si los disfrutaba!!

    -“Ahora arrodillate y chupame de modo que te vea”

    Me fui al piso y me dediqué con manos y boca a darle todo el placer que pude. Sabía que le gustaba que lo mire con deseo cuando se la estaba chupando y no solo hice eso sino que le decía cosas para calentarlo

    -“¿Te gusta ver a tu putita con tu pija en la boca, papi? A mi me encanta chuparla. Esa pija es toda para tu nena linda. Mirá como te lame tu nena”

    Cuando se calentó mucho me tomó de un brazo, me llevó a sentarme enfrentándome a él y me penetró la vagina suave y despacito. Una vez que estuve apoyada y con su pija hasta el fondo, me abrazó, me reclinó contra él y empezó a darme chirlos mientras me susurraba al oído.

    -“Estos chirlos son para calentarle la cola a mi nena porque después le voy a coger ese culito lindo que tiene. También son para que sepa que es mi sumisa y sea obediente, así disfruta de todas las caricias y de todo el sexo que le doy. ¿te gusta que te coja así?”

    -“Si. Mucho”

    Estuvimos cogiendo despacito, besándonos, oliéndonos, diciéndonos de todo al oído, durante un largo tiempo, hasta que volví a acabar abrazada a él. De nuevo me mantuvo quieta mientras me decía al oído que sienta el orgasmo y deje que fluya lentamente. Me encantaba esta forma de sexo tranqui, relajada. Me hacía sentir todo mucho más. Cuando pasó un tiempo me besó, me hizo levantar y que me siente dándole la espalda y me penetró así.

    Al rato me separó, puso la punta de su pija en mi culito y tomándome de la cintura fue metiéndomelo súper lento y al ritmo que mi ano se abría para recibirlo. Cuando estuvo todo dentro, lentamente me apoyó sobre el y llevándome consigo, se apoyó en el respaldo. Quedé sentada sobre su regazo, con su pija bien dentro de mi colita mientras el acariciaba mis tetas, ni conchita y, tomando un vibrador que había puesto en el sofá al lado nuestro, empezó a pasarlo por mi clítoris y mis pezones. Eso me hacía mover y cuando lo hacía sentía su duro miembro en mi cola. Creo que no tardé ni cinco minutos en acabar. Me abrazó, me contuvo mientras dejaba de temblar.

    -“Sos una putita hermosa”

    -”Y vos un papi divino, guacho”

    -“¿Me vas a hacer acabar?”

    -“Si papi, ¿cómo queres?”

    -“Ponete en cuatro en el sofá para hacerte la colita”

    -“Como mi papi quiera”, dije, poniéndome en cuatro y levantando la cola para que la penetre.

    Empezó a penetrarme fuerte mientras me daba chirlos o me agarraba de la cintura para empujarme contra él hasta que acabó con gritos ahogados y apretándome fuerte con la manos mis nalgas y me encantó hacerlo acabar así, tan intensamente. Salió dentro mío, se derrumbó sobre el sofá mas que sentarse y yo fui a acurrucarme a su lado. Me abrazó.

    -“¿Me vas a seguir pagando de este modo las dos semanas que te dije que te quedes?” preguntó.

    -“No sé, papi. Estoy empezando a sacar la cuenta que quizá necesita más tiempo, por supuesto a la misma tarifa igual ser tu putita y tu sumisa ¿Puedo?”, le dije haciendo un mohín.

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  • El hijo de mi vecina Sandra

    El hijo de mi vecina Sandra

    Después de mi aventura con el amigo de mi hijo, se produjo un hecho natural, pero que anteriormente me hubiera deprimido, había cumplido 54 años, pero lo de follar jóvenes parece que me daba ánimos me hacía sentirme más joven, era como una recarga de ánimo.

    Un día volvía a mi casa de hacer unas compras con mi hija Adriana, cuando nos encontramos con Adolfo, el hijo de mi vecina Sandra, a quién los que hayan leído mis anteriores relatos conocen por su aventura con mi hijo Iván, a la que subíamos en el ascensor no pude dejar de fijarme como el chico miraba a mi hija:

    Mi hija Adriana es de mi estatura, pero ella utiliza tacones más altos por lo que parece más alta que yo, yo la gano en cuanto a tetas y aquí tenemos nuestro fantasma, creo que ella me reprocha en secreto que no la haya hecho con unas tetas como las mías, y yo la reprocho que no las tenga, lo que si tiene es una figura esplendida, unas piernas largas, que siempre recalca con unas faldas cortas, no creo que a los chicos les cueste verla el tanga jajaja, si a esto añadimos que tiene una sonrisa preciosa, seguro que rompe muchos corazones y anima muchas pollas jajaja.

    En esta ocasión llevaba una falda caqui que apenas tapaba la mitad de sus piernas, el vecinito no dejaba de mirarla, y yo no pude dejar de mirar su bulto rendía un homenaje a mi hija.

    Cuando llegamos a nuestro piso nos bajamos y el entró en su apartamento y nosotras en el nuestro al cerrar la puerta le dije a mi hija:

    -¿Te has dado cuenta cómo te miraba Adolfo?, si no estoy yo te viola en el ascensor

    Ella se rio con esa sonrisa tan alegre que tiene y me dijo:

    -Jajaja por mi te lo regalo, no le quiero para nada.

    Pues no esta tan mal dije yo, si yo tuviera tu edad y no tuviera novio no estaría mal, ya fuera como ligue ocasional.

    -Es un niñato mama, me dijo mi hija, a mí los niños no me interesan.

    Ahí quedó nuestra conversación, pero el asunto era que, si a mi hija los chicos algunos años más jóvenes que ella no le interesaban, yo había descubierto que los chicos que podían ser mis hijos me ponían mucho, y se despertó en mi el deseo de hacerlo con él, teniendo unas de mis aparentes conversaciones inocentes con Sandra, mi vecina, supe que el chico iba a estar solo dos días después por la tarde, yo también iba a estarlo, así que me dispuse a pasar al ataque.

    Me puse unas bragas rosadas muy sexys, y encima, dejé mis tetas al aire, una bata de andar por casa y cruzando el pasillo me planté en la puerta del apartamento de mis vecinos y llamé al timbre, y esperé que me abriera la puerta, procuré mostrar una parte muy generosa de mi escoté y una sonrisa muy amplia, cuando el me abrió note como sus ojos se iban hacia mi escote, le sonreí y le dije:

    -Hola supongo que tu madre no está en casa, veras es que se me ha terminado la sal y por no vestirme para salir a comprar otra si me dieras un poco te estaría muy agradecida, y mientras decía esto último intentaba poner la voz más picarona que podía.

    El no dejaba de mirar mis tetas, yo procuré moverlas para que viera más y le pregunté:

    -¿Crees que mi hija es sexy?

    Él se quedó sorprendido por mi pregunta, yo añadí:

    -Veras para las madres sus hijas son las más guapas, pero me encantaría conocer otras opiniones, ella tiene unas piernas muy bonitas, y con la falda tan corta que llevaba el otro día, en cambio mira mis piernas, viejas.

    Mientras decía esto me abría la bata mostrando casi la totalidad de mi muslo, hasta las bragas, tras ello le pregunté:

    -¿Crees que mis piernas podrían gustar a alguien?, seguro que no.

    -Las tienes bonitas Clara, me contestó muy nervioso.

    Supe que le tenía en mis manos, así que me puse muy insinuante y le dije:

    -Veo que tu bulto te está aumentado ¿De verdad te gustan mis piernas?

    El seguía nervioso y yo di el último paso, me agaché ante él y antes de que pudiera reaccionar le había bajado los pantalones y el short dejando al descubierto una polla durísima.

    -Menuda herramienta tienes cariño, ¿he sido yo la que te la he puesto así, o ha sido el recuerdo de mi hija?, dije, bueno da igual sea por una o por otra te lo quiero agradecer.

    Y llevé su polla a mi boca, era una polla grande, o a mí todas las pollas de los chicos jóvenes me lo parecen, el caso es que primero la di besitos y después lametones con mi lengua y finalmente me la introduje en mi boca, el tras un momento de desconcierto comenzó a gemir, mientras decía:

    -Clara ¿Qué me haces? Esto es delicioso.

    Sus palabras me pusieron aún más caliente, por lo que seguí chupándole su polla con más ansias, le notaba muy excitado y eso reforzaba mi ego, quería hacerle que se corriera, así que se la chupe con más intensidad y no me costó mucho que se corriera, aunque en el último momento me la saqué de la boca y deje que su semen bañara mi cara.

    Me restregué su semen en mi cara y le dije:

    -¿Qué te parece si seguimos nuestra conversación en tu cuarto?

    El aceptó mi idea y me llevó de la mano a su habitación, allí me quité la bata, quedándome solo con el tanga, me dijo:

    -Eres muy sexy

    Y después con sus manos me bajo el tanga dejándome completamente desnuda, por su parte, él se había subido los pantalones y el short para poder andar, y después de dejarme desnuda se los quitó, solo llevaba una camiseta, que yo alcé quedando al descubierto, un pecho que me encantó, y se la terminó de quitar en ese momento los dos ya estábamos completamente desnudos, su polla se había recuperado de los efectos de la mamada y estaba, otra vez, completamente tiesa.

    El me pidió hacerlo de una forma concreta, y yo complaciéndole me puse a cuatro patas, encima de la cama, él se puso detrás de mí, yo le pregunté:

    -¿Tienes condones?

    Él abrió la mesilla de noche, sacó un paquete, y dijo:

    -Al menos estos no se me van a caducar.

    Me di cuenta de que se estaba poniendo uno y poco después noté como su polla entraba dentro de mi coño y se empezó a mover dentro de él, poco después se echó encima de mí y con sus manos me tocó las tetas y comenzó a amasármelas, mientras sus labios se posaron en mi cuello y comenzó a besarme desde luego sabía lo que se hacía, me estaba poniendo a mil, mientras me decía:

    -Tus tetas me encantan.

    Mientras su polla seguía jugando con mi coño, proporcionándome un placer inmenso, que me hizo venirme varias veces mientras él seguía cabalgándome, montándome como si fuera una perra, finalmente no pudo aguantarse y se volvió a correr, cuando se quitó el condón una gran cantidad de semen salió de él, me acerqué y le besé en la boca mientras le decía:

    -Gracias, mi amor, me has hecho pasarlo muy bien, aunque yo no sea Adriana, jajaja, esto lo tenemos que repetir.

    -¿Te quieres ir ya?, me preguntó

    -No, claro que no, le respondí.

    Él se lanzó, de nuevo sobre mis tetas y se puso a chupármelas, como si fuera un bebe hambriento, yo por mi parte llevé mi mano a su polla, ante mi tratamiento manual esta reaccionó y se volvió a poner muy dura, cuando la encontré preparada le dije:

    -Cariño ¿Te quedan condones?

    -Por supuesto, dijo él, y si no los tuviera con tal de seguir follando contigo me iría a comprarlos a cualquier sitio.

    Y cogiendo uno del paquete me lo pasó, yo se lo puse, su polla estaba lista otra vez, me puse encima de él, llevé su polla ante mi coño, la introduje dentro de mí, y me puse a cabalgarlo, ser yo quien llevaba el ritmo me parecía estupendo, él gemía, yo quería volverle loco de placer y tenía la impresión de estar consiguiéndolo ,y yo también lo estaba pasando increíblemente bien, lo único que lamentaba es que mi hijo no estuviera mirando a través de una cam, parecía que me estaba haciendo adicta a los jóvenes, y a mirar y ser mirada mientras lo hacía, mientras él se puso a acariciar y luego a chupar mis tetas, sus labios e incluso algunos mordisquitos que me daban me volvían loca de placer.

    Yo intentaba que él no se corriera rápido quería prolongar este momento tan maravilloso, cuando notaba que el se ponía demasiado caliente reducía el ritmo, sus gemidos me encantaban y me ponían aún más caliente, finalmente el se corrió, esta vez le ayude a limpiarse, me encantaba ese aparato y la cantidad de leche que era capaz de soltar.

    De nuevo hicimos un pequeño parón, yo aproveche la ocasión para preguntarle si tenía novia, me confesó que sí, que tenía una novia que se llamaba Alicia, y que follaba con ella de vez en cuando, pero me recalcó que conmigo lo estaba pasando mucho mejor de lo que lo pasaba con ella, que mis tetas eran más grandes y bonitas, al parecer la chica era planita, y que yo la chupaba mejor que ella.

    Le agradecí el cumplido con un beso en su boca, lo que parece que el interpretó como una señal de reanudación de nuestra actividad, yo en ese momento le pregunté y la chupaba el coño, el me miró un poco avergonzado, me confesó que no sabía hacerlo, yo me ofrecí a enseñárselo en ese momento y el aceptó, me tumbé en la cama con las piernas, y le indiqué como debía de meter su lengua en mi coño, mi alumno al principio me demostró que efectivamente, era su primera vez, pero no si porque yo soy buena enseñando, jajaja, o porque él es bueno aprendiendo, pero pronto comenzó a hacerme maravillas con su lengua, y cuando me vine se tragó todo lo que salió de mi coño y después dijo:

    -Esto esta riquísimo, gracias por dejarme catarlo

    Sentí la necesidad de volver a besarle, su polla había recuperado otra vez su forma, que maravillosos que son los jovencitos, así que tocaba volver a follar, nuevamente él quería llevar el control y me pidió ponerse encima, pero esta vez quería ver mi cara mientras lo hacíamos, así que me tumbé encima de la cama con las piernas bien abiertas, él se puso encima de mí, y poniéndose entre mis piernas, llevó su polla hasta la entrada de mi coño y me la metió.

    De nuevo el llevaba el ritmo, arecía querer demostrarme que era un hombre y no un niño, a mi verle encima me resultaba excitante, su pecho joven me encantaba, me hacía sentirme más joven, el por su parte parecía enamorado de mis tetas a las que acariciaba con muchas ganas, la verdad es que Sandra también tenía unas buenas tetas, y de ellas había mamado mi jovencito, la verdad es que entre su polla y sus manos me estaba volviendo a hacerme sentir en el séptimo cielo.

    Finalmente él me dijo que no podía más y que se iba a correr, yo antes me había corrido varias veces, pero elme expresó una fantasía muy especial, quería correrse entre mis tetas, si me cuesta negarles algo a los jovencitos a los que follo, después de lo que estaba disfrutando aún más, así que él se puso encima de mis tetas, se quitó el condón, su polla seguía dura, se tumbó encima de mis tetas, e introdujo su polla entre ellas, yo llevé una de mis manos a cada teta y las apreté, mis tetas se convirtieron en una especie de coño, el frotó su polla contra ellas, como si me estuviera follando por algún agujero hasta que se corrió.

    Su leche inundó mis tetas, que parecía que acababan de dar de mamar a un bebe, pero en realidad la leche era de él, yo me la restregué, él me beso, yo le pregunté si a su Alicia le hacía lo mismo, me contó que esta tenía las tetas pequeñas, y que nunca podría hacer eso tan bien como yo lo hacía.

    Posiblemente no fuera más que un halagó, pero me encantó, pensar que en algo era superior a una veinteañera me resultaba muy excitante, le volví a besar y le pregunté si no tenía algún deseo especial para terminar nuestro encuentro, y una vez más, esa tarde mi jovencito me sorprendió:

    -Me encantaría metértela por el culo

    -¿Tu novia no te lo hace?, le pregunté

    -No dice que no lo quiere probar

    -Estas chicas jóvenes no saben lo que se pierden, dije yo.

    Y poniéndome a cuatro patas añadí:

    -Soy toda tuya.

    Note como él se acariciaba la polla para ponérsela más dura, y una vez que esto sucedió, aunque continuó acariciándosela con una mano, con la otra fue hasta el paquete de condones, ese día les estaba dando mucho uso, jajaja, después, sin dejar de tocarse la polla se arrodilló detrás de mí e introdujo su polla en mi culo, se le notaba que muchas práctica no tenía, parecía que se movía con miedo de hacerme daño.

    Tuve que ser yo quien tomara el control y le guie sobre el ritmo a seguir, pero era un buen alumno y rápidamente aprendió y comenzó a moverse a un ritmo delicioso, sus jadeos me demostraban que estaba gozando mucho, y yo por mi parte también estaba disfrutando muchísimo, me vinieron varios orgasmos.

    El en un momento determinado dejó de estar de rodillas y se abalanzó sobre mí, rodeó mi cuerpo con sus manos, las llevó hasta mis tetas y se puso a acariciarlas, mientras pasaba su lengua por mi cuello y posteriormente paso a darme pequeños mordiscos que me resultaron muy excitantes, no deseaba que aquello terminara, por eso cuando sentía que se iba venir le ordenaba parar.

    Pero al final no fue posible prolongarlo y terminó por correrse dentro de mi culo, aunque fuera a través de un condón, de buenas ganas hubiera continuado follando con él hasta dar fin al paquete de condones, pero me fijé en la hora llevábamos mucho rato y en cualquier momento Sandra podía volver y pillarnos, y aunque en algún momento las dos tendríamos que tener una conversación sobre lo que hacíamos cada una con el hijo de la otra no me pareció que aún fuera el momento, así que lo hablé con el que estuvo de acuerdo y dimos por concluida, por ese día, nuestro encuentro de pasión.

    Me vestí y me dispuse a salir de casa de Sandra, Adolfo me despidió con un último beso apasionado y me dio las gracias por todo lo que le había enseñado esa tarde, aunque los dos estábamos de acuerdo en que nuestro encuentro se debería de repetir,

    Salí de casa y me disponía a entrar en la mía cuando la puerta del ascensor se abrió y de él salió Sandra con su marido, no sé si al verme sospechó algo de lo que acababa de suceder, pero el caso es que me preguntó:

    -¿De dónde vienes?

    Yo le conté que me había quedado sin sal y que por no vestirme, que no llevaba mucha ropa era algo que se veía a simple vista, había ido a su casa para ver si estaba ella para que me dejara un poco de sal, que me había recibido su hijo y que me había contado que sus padres habían salido y por eso estaba él solo en casa, y que al preguntarle yo si tenía sal en casa, no había sabido decirme donde la guardaba su madre.

    Sandra entro en su casa momento que yo aproveché para abrirme un poco más la bata, quería calentarle un poco, Sandra volvió con un paquete de sal y dijo:

    -Estos chicos jóvenes no se donde tienen la cabeza.

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  • Pajeando a un desconocido

    Pajeando a un desconocido

    Hola, me llamo Laura, soy una chica joven que disfruta el sexo. Tengo un bonito cuerpo pues me gusta hacer ejercicio. Contaré esta anécdota muy loca que me pasó ya hace algún tiempo.

    Resulta que era uno de esos días que hace muchísimo calor desde temprano y tenía que ir a hacer unos trámites, entonces me bañé y me vestí, me puse una tanga sin sostén y un top con una minifalda ajustada. Salí de mi casa para tomar el autobús que pasa a unas pocas calles donde vivo, llegué a la parada del autobús la cual está en una calle que no pasa mucha gente por la mañana. Después de un momento una camioneta se acercó y se estacionó donde yo estaba, vi que la conducía un hombre como de unos 30 años el cual me habló para preguntarme por una dirección.

    Yo estaba sentada esperando el autobús y me pidió que me acercara para mostrarme el papel donde según traía anotado la dirección, me acerque a la camioneta y cuál fue mi sorpresa al ver que el tipo traía el pene de fuera y casi erecto. El hombre vio mi cara de sorpresa al llevar mi mirada hacia su miembro mientras seguía como si nada explicándome lo de la dirección. Yo también hice como no darle importancia, aunque tengo que decir que pude darme cuenta que el tipo estaba bien dotado y tenía un bonito miembro bien grueso.

    El hombre noto que no me incomodo la situación y empuño su verga para comenzar a jalársela lentamente mientras me miraba los senos, que se asomaban en mi escote. Estuvimos platicando por un buen rato y ya finalmente le dije que pues no conocía esa dirección entonces apenas me iba a retirar y de repente me preguntó “¿te gusta?”, mostrándome y moviendo su verga ya bien parada. Miré hacia los lados algo nerviosa por si venia alguien y no pude evitar esbozar una leve sonrisa mientras de nuevo fijaba mi mirada en su llamativo miembro. Para entonces ya estaba yo comenzando a excitarme y fue entonces que me preguntó “¿quieres tocarla? vamos, sube y me abrió la puerta”.

    Subí al coche y el tipo a pesar de todo me brindo la confianza para acercarme lentamente y agarrar su verga la cual se sentía super dura y caliente, mis manos no son grandes y apenas lograba sujetar ese tremendo trozo de carne. Empecé a subir y bajar el pellejito despacio hasta poco a poco acelerar el movimiento, realmente me estaba gustando sentir esa adrenalina de estar en un lugar público pajeando a un desconocido. Yo seguía masturbándolo mientras el tocaba mis muslos y me agradaba mirar su rostro con los gestos que hacía de satisfacción.

    Mis dedos se impregnaban de su baba preseminal ayudando a lubricar y en ese momento yo también me comencé a humedecer y no resistía las ganas de darle una mamada, fue entonces que me agaché para darle unos chupetones y luego comenzar a mamar sin importarme nada solo quería disfrutar de aquella tremenda verga.

    En eso estaba yo mamando cuando escuche la voz de una señora que pasaba y dijo: “descarados, váyanse a un hotel”. Rápidamente me repuse con la boca llena de baba y vi que se alejaba rápidamente, los dos sonreímos y continué con la masturbación, los dos estábamos ya bien calientes en eso el metió una mano en mi entrepierna tratando de hacer a un lado mi tanga y tocando mis labios “ya estas bien mojada zorrita”, me dijo.

    Yo acelere la puñeta al verlo super excitado: en eso su miembro se empezó a hinchar lanzando enseguida una gran cantidad de semen caliente que brotaba como un volcán en erupción llenando toda mi mano. Como no había nada con que limpiarnos pues no tuve otra opción que chupar y lamer la lechita hasta dejarle la verga limpia.

    Como agradecimiento me llevo a donde yo tenía que ir, me pidió mi número nos despedimos y más tarde cuando regrese a casa obviamente me masturbe deliciosamente imaginando que tenía sexo y recibía la verga de aquel desconocido.

    Pues ese fue el relato de esta anécdota caliente que me pasó. ¡Besitos!

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  • Una pedida de matrimonio a mi novia Erika

    Una pedida de matrimonio a mi novia Erika

    Erika y Román, este es nuestro relato escrito con mucho amor de nuestras aventuras, romance, exhibicionismo, infidelidades consentidas, entre otras cositas. (parte 5)

    Después de esa noche con los vagabundos mi novia había quedado bien caliente sobre el tema, ya habían pasado dos semanas y era inicio de mes de octubre, no habíamos podido ir pues los turnos de nuestro servicio social se volvieron más pesados y teniendo encima el proyecto de graduación, por lo que decidimos irlos a visitar tipo 9 de la noche, para esa ocasión mi novia para salir de casa se puso un jeans azul y una blusa normal, pero era en mi carro cuando se cambiaba, se puso un short de media nalga y una blusa sencilla de tirantes sin bra. Pasamos comprando sándwich, agua y jugo para ellos.

    Nuevamente me estacioné detrás no reconocieron el auto pues solo habían visto la camioneta que era de mi suegro, hoy andaba mi sedan, pero al bajarnos nos reconocieron e inmediatamente nos saludaron emocionados, a lo que nos dicen: Creímos que ya jamás volverían a venir.

    Y les digo: Hemos estado ocupados por eso no habíamos podido venir.

    En eso baja mi novia del vehículo y Antonio le sale al encuentro con un abrazo, seguido de Héctor, lo que me extrañó fue que no estaba Adrián, entonces les pregunté por él y únicamente me dijeron que no siempre pasaba con ellos, que de hecho cuando nos conocimos la primera noche no estaba con ellos.

    Ellos después de abrazar a mi novia, Héctor la agarró de la mano y le dio una vuelta para verla detenidamente y le dice: ¿Siempre de puta verdad? Y ella le responde: Siempre de puta.

    Mi novia abre la puerta trasera del auto y saca los comprados del asiento de atrás y se los entrega a ellos, los dos le brillaron los ojos y nos agradecieron mucho por la comida y nos fuimos a sentar a orilla de calle siempre en las mismas cubetas al revés.

    A sentarnos íbamos cuando Héctor la invitó a que se sentara en sus piernas, en mi mente dije: Estos no pierden tiempo alguno y ella bien obediente.

    Mi novia se sentó en las piernas y ella solo le dijo que hoy no andábamos mucho tiempo pues teníamos cosas que hacer a muy temprano.

    Entonces Héctor le respondió: bueno no perdamos tiempo entonces – Con la misma le quitó la camisa dejándola con los pechos al aire.

    Antonio por alguna razón estaba más pesado con mi novia de lo normal, era bien agresivo para apretarle las tetas, le pellizcaba los pezones y se los lamía con suma pesadez, pero no le dije nada y continué hablando con Héctor, luego Antonio gira con mi novia en sus piernas y la pone de frente a toda la calle, chupándole las tetas, mientras los grupos de indigentes más cercanos miraban. De repente pasó un auto con vidrios abajo nomas le tocaron la bocina.

    Después de eso, el la soltó, mi novia tenía bien rojo y mordidos los pechos. Desgraciadamente teníamos que irnos y se los hicimos saber. Nos despedimos de ellos, bueno la despedida de ellos con mi novia era darle una nalgada, nos subimos al auto y solo vimos que estaban abriendo la comida que les regalamos, a lo mucho nos estuvimos unos 20 minutos, luego de cambiarse la fui a dejar a su casa.

    Esto próximo que contaré era algo que ya venía pensando desde hace un mes atrás, uno llega al punto de necesitar a esa persona especial, de estar siempre junto a ella, no solo quererla, también amarla, que sea una persona que aporte cosas positivas, contarás con él o ella, con bonitos sentimientos, quien te satisface sexualmente… para mi es lo que importa, tal vez para ti que lees esto probablemente tengas otra definición.

    Tenía miedo, pero quería pedirle matrimonio, pero no sabía cómo decirle o que hacer, en ese momento, recuerdo que me reí pues pedir matrimonio era más complicado que pedirle a tu novia que te haga cornudo. Necesitaba pensar muchas cosas esos días casi no comía ni dormía por estarle dando vuelta al asunto.

    Después de una semana de ese martirio, me avoqué a mis padres y les comenté mi intención, sinceramente se portaron a la altura, después de hablar toda una tarde al respecto con mis padres, decidieron darme una casa que fue propiedad de mi difunta abuela si mi novia llegase a aceptar la propuesta. Mi siguiente objetivo era comprar un anillo, mi novia no es ostentosa ni vanidosa, de ahí viene que no le haya costado relacionarse con Antonio, Héctor y Adrián. Pero a pesar de todo eso para uno nunca es suficiente dar algo a esa persona especial.

    Tenía los ahorros de mi servicio social, irónicamente ganábamos más siendo pasantes sin título a cuando uno ya es profesional titulado, esas son las maravillas del gobierno… Pero, en fin. Logré conseguir un anillo de oro con un diamante y uno pequeño a ambos lados, un anillo bastante cariñoso pero que valía la pena, total que mi novia lo anduviera en sus manos. Después seguía pedir la bendición de mis suegros, nuevamente pensé ¿Qué es más difícil? ¿Pedir matrimonio, pedirles la autorización a los padres de tu novia o pedirle a tu novia que te haga cornudo?

    Al final me armé de valor aprovechando que mi novia llevó a consulta a su abuelo, llegué sin avisar, no sé si hice mal o bien, pero ya estaba ahí tocando el timbre, me abrió mi suegra doña Cecilia, exaltada ante la sorpresa me preguntó ¿Hijo que paso todo bien?

    A lo que le respondí: Si doña Cecilia, solo quería hablar con ustedes ¿Esta el señor Miguel? Si por supuesto, pasa.

    Me hicieron pasar a la sala de estar, la tensión era enorme, mis nervios eran evidentes, mis suegros esperando a que suelte lo que tenga que decir…Como dicen al final solté la sopa, finalizando con un: He venido pues a pedir en matrimonio a su hija, y les muestro el anillo de compromiso.

    Hubo un silencio total por unos segundos… Mi suegro, de quien menos esperaba, fue el primero en quebrarse pues sus ojos se pusieron rojo y vidriosos, vi a doña Cecilia nomas miraba a su esposo esperando a que respondiera por ella.

    Entonces mi suegro me dice: Antes de responder a eso, necesito saber algunas cosas – cambiando su rostro a serio.

    Lo que él quería saber para empezar era a donde íbamos a vivir, les confesé acerca de la casa de mi difunta abuela y para tranquilizarlos les dije que podíamos ir a verla si gustaban, dijeron que no era necesario. Luego la mamá me preguntó que de donde sacaríamos dinero, a lo que le recordé que en nuestro servicio social nos pagaban, y por último que tan lejos quedaba la casa les dije que era en la parte oeste de la ciudad, se llevó la mano a la cabeza pues porque ellos vivan al norte, al igual que mis padres.

    Entonces la mamá soltó una pregunta, que no tuve otra que mentir: ¿hijo y ya tienen planeado tener un empleo después de su servicio social?

    Como dicen “Piensa rápido” y en eso recordé que nuestra docente supervisora de nuestro proyecto de grado era jefa de una clínica, por lo que respondí: Sí, de hecho, nuestra docente guía de proyecto de grado nos iba a ayudar en eso donde ella trabaja.

    Al final después de tanto interrogatorio, sus padres me pidieron 2 condiciones:

    1: Que la hiciera feliz y que siempre la cuidase.

    2: Que por favor la dejara pasar su última navidad con ellos.

    Inmediatamente acepté, pues era la segunda semana de octubre, no haría daño esperar mas tiempo, pues ya esperé lo más, ahora falta lo menos. Finalmente recibí la aprobación de sus padres, mi rostro brilló de alegría. Ambos me abrazaron y me animaron.

    Minutos después de eso me fui antes que llegara Erika a su casa. Seguía con el plan, la reserva en la playa, pues era uno de los lugares favoritos de ella, y testigos de muchos momentos de exhibicionismo también. Reserve una cabaña modesta pero que tuviera lo principal, una terraza, pues era ahí donde pensaba pedirle matrimonio justo al último rayo del Sol, o al menos ese era el plan, las cabañas estaban sectorizadas, es decir, no podían traspasar por la playa de cabaña a cabaña, lo cual era perfecto pues no quería interrupciones a la hora de proponerle matrimonio.

    Me reuní con mi mejor amigo David, él siempre ha sido mi compinche, mi mano derecha e izquierda desde niños, era bien bromista sobre todo conmigo, a veces se pasaba de la raya, pero lo dejaba pasar pues siempre ha sido así desde niño, básicamente era como una caricatura.

    Le pedí el favor que decorara ese día mientras yo distraía a Erika en otras cosas y sin más aceptó y me dice riendo: No vayas a partir a Erika en la noche o te quedaras sin mujer antes de tiempo. Los dos nos reímos y le digo: Pero al menos no estoy solo.

    David me dice: Ey! Eso es golpe bajo.

    Regresando al tema, dos días antes le dije a mi novia que reservara el sábado y domingo, aceptó de inmediato, y le dije que se pusiera aún más hermosa de lo que ya es, que se compara un buen traje de baño. Una vez llegó el día fuimos a la cabaña a ella le gustó pues era sencilla pero cómoda, sin perder tiempo nos alistamos, ella bikini azul, yo calzoneta blanca.

    Salimos de la cabaña a las diferentes actividades, al rato me cae un mensaje de mi mejor amigo: ¿Ya se puede entrar?

    A lo que le respondí que sí, el solo me respondió: Ok

    Con Erika fuimos a la feria del otro lado de la cabaña, una vez llegamos ahí me cayó un mensaje de mi mejor amigo David, por lo que le mentí a mi novia diciéndole que quería ir al baño, por lo que se quedó afuera esperándola, revisé whatsapp

    David me había mandado una foto de lo que había hecho, ya tenía una parte de la pared hecha y le digo: ¿Qué sos pulpo? ¿Como armaste eso tan rápido?

    David nomas me escribe: Un mago nunca revela sus secretos.

    En mi mente dije: Ya comienza con bromas… Y le escribí: ¡Date prisa mejor!

    Entonces David me responde: Sii hermano a eso iba pero es que Erika dejó su tanga tirada en la cama. A la vez que me manda una foto de la tanga negra en sus manos.

    A lo que le respondo inmediatamente: ¡Ya guarda eso!

    David me responde: Buenoo y a la vez me manda otra foto, con un texto adjunto: Miraa aquí la deje de bandera.

    A lo que le respondo: ¡Tu no tienes remedio, date prisa!

    A salir del baño iba cuando me vuelve a caer otro whatsapp de él y saqué mi celular y leí su mensaje que decía: ¡Oye! No encontré el brasier de Erika, ¿a poco no usa nada?

    Le devolví el mensaje y le dije: ¡No siempre usa! Apresúrate si no ahí te quedaras toda la noche haciendo eso.

    David me devuelve el texto: Vaya vaya no sabía que eras bien pervertido de andar a tu novia con los pechos al aire.

    Le respondí su mensaje: Tu eres igual de pervertido, pusiste su tanga como bandera en el perchero.

    A las horas, creo que 5:40 pm, me cae una notificación era de mi mejor amigo, nuevamente le miento a mi novia diciéndole que quería ir al baño, abro whatsapp y era la decoración terminada.

    Entonces le respondí: ¡No jodas! Te luciste David, te digo que eres un pulpo no sé como hiciste tan rápido todo.

    A lo que me responde: ¡¡Pues es tu fin de la soltería!! Le puse esmero.

    Le devolví el mensaje diciendo: ¿Hermano cuanto te debo? Responde rápido que Erika me espera afuera del baño.

    David me responde: Román sabes que tu eres mi hermano, mi amigo del alma, mi compadre… ¿Será que en vez de pagarme me puedo llevar la tanga de tu novia por favor?

    Sinceramente esa petición me extrañó pues, aunque David era bien bromista y a veces pervertido, nunca me había pedido algo igual, lo pensé por medio segundo, pero a raíz del gran esfuerzo que dio por ayudarme le dije: Claro hermano puedes llevártela

    David nomas me manda un mensaje agradeciéndome y con un sticker de una aurora de ángel.

    Saliendo del baño, mi novia me dice: ¡Oye vamos a subirnos una última al carrusel de la fortuna!

    Eso me tumbó el plan de pedirle matrimonio con los últimos rayos del Sol, pero no podía culparla pues ella no era consciente de lo que se venía. Después de un rato llegamos a las 7 pm a la cabaña, mi novia quedó con los ojos abiertos al ver toda la decoración, se giró hacia mi rápidamente y me preguntó casi que gritando: ¡Amor! ¿¡De donde salió todo esto!?

    Para no darle explicación alguna, le sonreí y la empecé a besar, aunque por dentro moría de nervios pues sabía lo que se aproximaba, después de un rato de besarnos, empezamos a bailar un ritmo suave, aproveche paso a paso para llevarla a la terraza, solté y la puse viendo hacía el mar, la abracé desde atrás y le dije al oído que la amaba, ella se giró inmediatamente con los ojos aguaditos viéndome con una cara tierna, pues era la primera vez que le decía eso, a lo que me respondió con un beso largo y me dijo que también me amaba, la volví a girar para que viera la playa, y a como pude alcancé la cajita escondida…

    Le empecé a besar la espalda, el cuello, y a decirle cosas bonitas, además del porque la amaba, le mencioné que desde el físico, hasta su inteligencia, de su inteligencia a sus buenos sentimientos, de sus sentimientos hasta la parte sexual, al final me arrodille ante ella y la hice girar hacía mí, fue entonces cuando vio hacia abajo a la vez que le pedí matrimonio, ella se quedó totalmente paralizada tardo un rato en volver a reaccionar, mientras yo seguía de rodilla, solo empezó a llorar como una niña, alcanzó a decir Si con la cabeza.

    Me levanté y la abracé, ella temblaba y solo seguía llorando, dándole besos en la frente.

    Erika al final se tranquilizó, se fue a sentar a la cama, sacó el teléfono y le hizo videollamada a su mamá contándole todo, su mamá también lloró de alegría, aunque el papá estaba estático, pero con sus ojos llorosos pues sabía que su hija se iba a casar. Su abuelo por alguna razón puso cara de celoso, tal vez porque era la única nieta.

    El papá finalmente habló, pero metió la pata como dicen y se delataron que ellos ya sabían. Erika quedó con la boca abierta y casi que gritándoles les dijo: ¡Como que ustedes ya sabían!

    Su mamá le responde: Bueno hija, pero es que era algo obvio que primero iba a pedirnos permiso, él es buen muchacho comenzando por eso, hoy en día ya nadie pide permiso.

    Después de la llamada nos duchamos para sacarnos bien la arena, aproveché a manosearla y a besarla, al final salimos desnudos, me llevó hasta la cama y me sentó a la orilla, luego se fue a buscar un cable USB para conectar el aparato de sonido de la cabaña a su celular, puso una música romántica pero instrumental, ni idea cual era.

    Se sentó en mis piernas y nos empezamos besar, mi pene se puso erecto por lo que sonrió, se bajó de piernas, se hincó y empezó a hacerme uno de los mejores orales que me ha hecho, se miraba exquisita, mientas me lamia la cabeza del pene, ella me masturbaba con su mano donde tenía el anillo puesto, aproveché a tomarle una foto mientras hacía eso.

    Después nos fuimos al centro de la cama, se sentó sobre mi pene, empezando a subir y bajar lentamente disfrutando cada vez que entraba, se agachaba para besarme, nuevamente cambiamos de posición, pasó a estar en cuatro era su posición favorita porque la hacía lucir como una perra, comencé con un mete y saca despacio, en forma circular, me pidió que la embistiera fuerte un rato, obedientemente lo hice hasta que sus labios vaginales se humedecieron bastante, entonces ya había tenido su primer orgasmo.

    Luego bajé el ritmo, entonces la cambié a posición de misionero, así estuvimos un rato más, hasta que fui yo quien terminó adentro de ella.

    Al amanecer escuché un ruido en el cuarto, era Erika que ya andaba levantada aún desnuda, yo no me quería levantar por lo que me hice el dormido, luego tocaron la puerta, a lo que pensé ¿Quién sería? Luego recordé que había pagado por desayuno en cama para las 8 am.

    Con medio ojo cerrado vi que mi novia fue a la puerta, vio a través de la mirilla, pensé que mi novia se iba a poner una toalla, pero NO, abrió la puerta hasta la mitad y con medio cuerpo afuera con sus pechos al aire, preguntó ¿Sí?

    En ese momento se me fue el sueño y mi pene de por si amanezco con erección, pues hoy con más motivos, pero no quise levantarme, solo seguía viendo haciéndome el dormido.

    El encargado de entregar las comidas, le dijo que se había hecho una petición de desayuno con la reservación, pero lo dijo con la voz entrecortada.

    Entonces mi novia abrió la puerta completamente dejando ver su cuerpo totalmente desnudo y le dijo: Oh seguro fue mi esposo, pero está dormido ¿Ya está pagado?

    Cuando dijo eso yo cerré los ojos rápido, ahora solo escuchaba, y el repartido le dijo: Que si, pues ya venía con la reservación. Entonces ella le dijo que podía pasar, volví a abrir los ojos, vi como él iba detrás de ella, mi novia seguía desnuda moviendo sus nalgas cuando caminaba, le dijo al encargado que podía dejar la charola en la mesa.

    Así lo hizo, luego mi novia le agradeció, entonces el encargado se fue. Volví a cerrar los ojos, pero en eso ella saltó a la cama, entonces abrí los ojos y me dice: ¡Ya sé que estas despierto! ¡No te hagas!

    ¿Te gustó lo que viste verdad? – dijo ella.

    Solamente le sonreí en complicidad, a lo que ella se rio de eso y me dice con una sonrisa: Ni creas que porque tengo un anillo de comprometida dejaré de enseñar el culo, mi amor.

    Entonces le respondo: Pues a mí tampoco me gustaría que lo dejaras de enseñar.

    Al finalizar el día nos fuimos de ahí, la fui a dejar a su casa, tocó el timbre de su casa, abrió la puerta su abuelo y salió a saludarnos, ya no tenía la cara de celos de antes, nuevamente cojeaba y le pregunto: ¿Que le pasó don Julio?

    Solo me dice: Oh es que me golpeé la rodilla al girar.

    Mi novia voltea hacía mí y me dice: Bueno le voy a ayudar a mi abuelo, te escribo más tarde.

    Está bien le dije – viendo como su abuelo se apoyaba en Erika, pero nuevamente vi su mano entre su nalga y cadera. Pero no le di tanta importancia.

    Lo que pasó mas adelante esa misma noche lo contaremos más adelante.

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  • Amante de un sacerdote

    Amante de un sacerdote

    Mi nombre es Sofía, tengo 55 años vivo en México. Soy casada, vivo con mi esposo quien ayuda en una tienda de barrio y mi hijo menor quien va a la universidad. Trabajo en una parroquia hace 3 años. Hago el aseo y le hago las comidas al sacerdote. Hace1 año trasladaron al padre Javier a otra parroquia y vino el remplazo un padre más joven llamado Pablo de 29 años, al llegar en los siguientes días me llamaría para que le cocinara algunas comidas que al le gustaban y como le gustaría como arreglara sus cosas y ordenara la habitación donde se quedaría.

    Así quedaron las cosas hasta unos meses después que un sábado me llamo y me dijo que necesitaba decirme algo personalmente me quede pensativa porque los sábados y los domingos descanso y paso el día con mi familia. Fui y me dijo que ese día era su cumpleaños que le gustaría festejarlo conmigo en un restaurante afuera de la ciudad para que no hubiera sospechas. Yo le dije que estaba muy agradecida pero que iba a pasar el día en mi casa, Pablo me dijo que si yo no aceptaba que me iba a conseguir un reemplazo para mi puesto.

    Al instante llamé a mi esposo y le dije que iba a llegar tarde que unos familiares del padre y que tenía que trabajar. Al colgar Pablo salió de la habitación con un traje formal y me dijo que nos dirigiéramos al coche que tenía en el garaje y nos fuimos afuera de la ciudad donde entramos un restaurante nadie sospechaba que era sacerdote con ese traje. Comimos algo de comida asiática que era la comida favorita de él, precisamente curry entre otras cosas.

    Al salir nos fuimos directamente a un hotel porque Pablo no podía conducir porque tenía unos tragos encima. Ya en el hotel llame a mi esposo y le invente una excusa que el padre se había intoxicado con algo y que estaba en el hospital con él, mi esposo quiso ir pero le dije que no era necesario, después de colgarle Pablo me abrazo por detrás y me dijo que le gustaba y que quería estar conmigo así que acepte porque yo estaban insatisfecha sexualmente con mi esposo. Una vez terminado de decir esto, me beso y le correspondí el beso, al ponerme sus manos en mi vestido, es usted muy guapa y tiene un hermoso cuerpo…

    No me dio tiempo a reaccionar. Cuando me quise dar cuenta ya le tenía encima y sus labios pegados a los míos, lamiéndomelos. No pude evitar ceder a su presión y los abrí inconscientemente. Volvió a besarme y me bajo la cremallera del vestido y quede en un camisón transparente, Evidentemente mi cuerpo no es el de una chica de veinte años. Me quitó el camisón y las pantaletas y metió su lengua en mi vagina y empezó a pasarla por todo los labios vaginales y me hacía soltar varios gemidos duro unos minutos era la primera vez que experimentaba eso.

    Luego el sujetador y cuando dejó los pechos al aire, acercó sus labios y primero besó ambos alrededor de la areola, para después succionar con fuerza el derecho, mientras con la mano izquierda magreaba mi seno del mismo lado. Chupaba y mordía mis tetas con desesperación, pasaba de una a la otra rápidamente, mientras él chupaba mis tetas, apretaba su cabeza contra mis tetas, tenía la respiración entrecortada mientras me succionaba, gemía fuerte cuando me mordía. Luego me dijo que me tumbara en la cama y empezó a desnudarse.

    Se tumbó encima de mí y me besó apasionadamente. Luego fue descendiendo por mi cuerpo y le pedí que me poseyera. El siguió a lo suyo y descendió hasta los pechos donde se recreó. Descendió hasta el ombligo sin despegar la lengua de mi estómago y se detuvo, dejándome expectante de su siguiente movimiento. Fue el que me temía. Puso la boca abierta sobre mi sexo y la lengua fue directamente al vértice superior. Era la primera vez en mi vida que alguien me lo hacía. Sus lamidas eran fuertes y largas.

    Intenté separarle, más por pudor que por falta de ganas y el. Insistió con un par de lengüetazos, suficientes para llevarme al orgasmo. Me corrí retorciéndome y presionando con las manos su cabeza contra mí pubis. Luego me dijo que se la chupara le dije que ni a mi marido le hacía eso pero accedí porque estaba muy excitada.

    Luego me puso en cuatro y al entrar su verga que era más grande que la de mi marido hacía mucho que no lo hacía pegue un grito de dolor, pero disfrutaba luego comenzó a moverse rápido mientras apretaba mis senos y me nalgueaba una y otra vez, Pablo me preguntaba en pleno acto si él lo hacía mejor que mi esposo, no demore ni un segundo en responderle que sí; que él era muy superior, luego abrí mis piernas, y su verga entro en mi vagina, después puso mis piernas en sus hombros, y ahora me penetraba más duro, fuerte y rápido, sentía verga golpearme, después bajo mis piernas saco su verga la froto en mi vagina y la introdujo duro.

    Nuevamente la saco, y la metió ahora suavemente, hizo esta acción varias veces, era inaudito no me acorde de mis hijos y ni de que era una mujer decente y casada y que Pablo era sacerdote, no me acorde de nada teniendo esa verga dentro de mí, solo me deje llevar por esa fabulosa cogida que Pablo me daba. Luego de terminar de depositar su semen en el interior de mi vagina. Se tumbó a mi lado después de descansar un rato comencé a cabalgarlo a diferentes ritmos, el me apretaba las nalgas con las manos.

    Y a los minutos me corrí de nuevo. Al siguiente día nos bañamos, desayunamos y salimos para el trabajo cada uno por su lado para no levantar sospechas. Ahí comenzó nuestra relación.

    Casi todos los días a partir de ese día lo hacemos, cada vez que tengo que ir a limpiar la casa parroquial aprovechamos para hacerlo e inclusive tuve que comprar y tomar pastillas anticonceptivas para protegerme por si algún accidente pasaba.

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  • Entre las nalgas de mi sobrina

    Entre las nalgas de mi sobrina

    Soy el menor de 5 hermanos. Mi hermano mayor me lleva 14 años. Cuando él tenía 18, embarazó a su novia, lo que en esos años implicaba matrimonio y hacerse cargo de la situación. Con su esposa y su hija se acomodaron en la casa de mis padres, donde habilitaron un departamento en el patio posterior de la casa.

    A los 16 años (mi sobrina tenía 11) dejé la casa para ir a la universidad y volvía eventualmente por pocos días. Luego, al concluir la universidad, viajé a Lima, donde empecé a trabajar. Cuando tuve 25 años, conseguí un empleo temporal en mi ciudad y volví para una temporada de 4 meses. Lo más cómodo era quedarme en casa de mis padres y decidí hacerlo, de paso para ahorrar en alojamiento y comida, pues no tenía un gran sueldo.

    Por aquellos tiempos, mi sobrina tenía ya 20 años y estaba estudiando enfermería en una universidad en la misma ciudad. Desde que volví nos tratamos con familiaridad. Pero reconocí que se había puesto realmente voluptuosa. Poderosos muslos, redondeadas nalgas y prominentes senos. Pero siendo mi sobrina, no pensé mucho en eso.

    Como al mes de estar allá, me pidió ayuda para unas tareas de un curso de estadística que llevaba en la universidad. Algo muy básico, sobre temas vinculados a su profesión. Cómo el lugar más cómodo para darle las clases era su habitación, en el departamento de sus papás, iba a dárselas allí.

    Ella en short y un polo juvenil, yo como mi disfraz de ingeniero, jean y camisa a cuadros. Las primeras clases pasaron sin nada que resaltar, entendía rápido lo que le explicaba y para mí era muy sencillo pues el nivel del curso que llevaba era bastante básico.

    La tercera clase, que fue algo más tarde, porque llegué tarde del trabajo, ella me esperó en pijama. Desde que la vi me calenté, pero intenté no pensar en eso. Un short súper ligero y translucido, que mostraba que no llevaba nada abajo y una mini blusa igual translucida. Abajo le podía ver el inmenso culo y la entrenalga y por delante, los vellos púbicos, bien cortados y delineados. Sus pezones grandes en sus senos firmes eran como una tentación infinita.

    Mi sobrina, como toda mujer, se dio cuenta rápidamente de mi deseo y mi turbación. Simplemente le gustó jugar a la mujer fatal. Se me pegaba al cuerpo mientras le explicaba. Se alejaba en forma tal que pudiera verle mejor el culo o los senos. Se me volvía a pegar. Su cuerpo un instante, su rostro junto al mío otro momento.

    La tentación era demasiado grande y a los 25 años era imposible resistirme. Como si fuese casual, puse mi mano en su muslo. Ella no dijo nada, ni separó mi mano del mismo. Seguí explicándole y corrí mi mano más cerca de su vagina, hasta casi rozarla. Siguió sin decir nada.

    Ya no pude resistir más y por debajo de su short de pijama metí mi mano directamente a su vagina, la sentí húmeda, y sentí como mi verga se ponía tiesa. Sin palabras introduje dos dedos en su húmeda y receptiva vagina y comenzó a gemir rápidamente.

    Como su cuarto era privado y en ese momento su papá y mamá no estaban, la llevé a la cama. Le bajé el short de pijama, puse sus piernas sobre mis hombros y comencé a sopearla intensamente, una deliciosa vagina poco recorrida, esculpida y con vellos tiernos y jóvenes. Tan distinta a las putas que contrataba, que casi me vengo sólo con mi lengua en ella.

    Le pedí que se dé vuelta. Separé sus nalgas con mis manos y comencé a explorar su delicioso ano con mi lengua. Limpio, pues se había bañado momentos antes de la clase. Delicioso sentir como palpitaba con mi lengua recorriéndolo. Sentir sus enormes nalgas en mi rostro me puso a mil.

    Me saqué el jean y cuando la acomodé en perrito para cogerla, me dijo “tío tienes condón”, y joder no tenía. Le respondí que no.

    Ella pícaramente me dijo, “tío tienes que ir por el camino seguro”. Saber, por su insinuación, que la cogería por el culo fue la noticia perfecta. En perrito le lamí nuevamente el culo y subí como perro sobre ella. No tengo un pene enorme, sólo promedio. Pero a sus 20 años, mi sobrina tenía aún poca experiencia. Demoré un poco en ingresar, pero en cada empujada, ella iba gimiendo más y más. Sentir el culo estrecho de mi sobrina, en medio de sus redondas y enormes nalgas fue una delicia.

    Cuando al fin pude tenerla toda adentro empecé a moverme cada vez más rápido y sentir como ese culo se dilató y daba paso a toda mi verga sin restricciones me puso a mil.

    Le di vuelta y mirándole la cara de veinteañera se la seguí empujando por el culo, con sus piernas sobre mis hombros, hasta que sentí como ella se venía y me vine con ella.

    Me acosté sobre ella. Por primera vez intenté besar sus labios. Me dijo “no, eres tío, como crees”.

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  • La mejor cita de mi vida

    La mejor cita de mi vida

    Había recorrido un largo camino hasta el restaurante donde me encontraría con él, lo había visto en fotos y una que otra videollamada… Él es tan jodidamente sexy, su cuerpo es tan atlético y su cabello negro azabache lo hace lucir aún más joven de lo que es.

    Cuando por fin lo encontré me senté junto a él, el olor a menta y whisky que venía de él me hacía perder la cabeza.

    — Eres aún más bonita que en las fotos — dijo dándole un sorbo a una pequeña copa de whisky que descansaba sobre la mesa.

    No podía dejar de mirarlo, era aún más atractivo en persona, vestía un traje blanco y unos lentes oscuros, también tenía una sonrisa encantadoramente sexy.

    — Es lo que dicen — Dije arrebatándole su pequeña copa de whisky.

    — Y más atrevida por lo que veo — el hombre me guiñó un ojo.

    La velada seguía con naturalidad, pero no podía dejar de imaginar cómo me vería sobre él o como se vería basándome. Mi cuerpo estaba caliente y sabía que si aquel hombre que se encontraba cenando frente a mi me tocaba terminaría corriéndome.

    — Necesito ir al baño — dije levantándome de inmediato.

    — Te espero — Dijo el hombre sonriendo.

    Ya en el tocador de mujeres observé lo maravillosa que me veía, traía un vestido rojo con escote que hacía que mis tetas se vieran más grandes y mi figura se veía fantástica como la de un reloj de arena, sabía el efecto que causaría en él. Aproveché la soledad del tocador para revisar mi ropa interior roja de encaje. No pude soportar las ganas de tocarme de solo imaginarme las manos de ese hombre sobre mí, su cuerpo sudado sobre el mío y sus brazos fuertes alrededor de mi cintura mientras su miembro entra y sale de mí.

    Salí del tocador lista para irme, pues nuestra velada había llegado a su fin. Estaba algo decepcionada por no haber follado al hombre en cuestión.

    — Podemos ir a mi casa — Dijo acercándose a mí con cuidado.

    — Sería un gusto — Dije en tono coqueto.

    Subimos al departamento del hombre, era bastante bonito. Nos sentamos a beber en unos sillones color marrón.

    — Eres hermosa — Dijo dándole un sorbo a su copa de vino.

    — Y tú eres tan jodidamente sexy

    No soporté las ganas y lo besé, él correspondió mi beso y sus manos bajaban desde mi espalda alta hasta mi abultado trasero.

    — Podrías ser mi hija — Dijo separándose de mí.

    — Pero no lo soy.

    Me quité el vestido lentamente mientras él solo observaba, tan educado como siempre, lo empuje al sillón.

    — Dios… Eres tan…

    Lo silencié con un beso mientras me montaba sobre él. En ese instante me quitó el brasier haciendo que mis tetas se queden al descubierto, comenzó a jugar con mis pezones y luego se los llevó a la boca.

    — Quería que te arrancaras ese vestido rojo desde que te vi con él.

    Se levantó del sillón y comenzó a quitarse el traje blanco, su abdomen marcado quedó al descubierto.

    — Ven aquí — Dijo atrayéndome hacia él.

    Sus manos paseaban desde mis tetas hasta mi vagina.

    — Por favor cógeme, he tenido tantas ganas de que me folles…

    Me quitó la ropa interior y quedé completamente desnuda, a diferencia de él que sólo traía un bóxer.

    Se sentó sobre el sillón observándome un minuto, no esperé demasiado y me subí sobre él. Comencé a mover mis caderas sobre su miembro el cual aún permanecía en su bóxer, él lo sacó del bóxer, su pene se frotaba sobre mi vagina, cada vez se ponía más duro.

    — Metelo, por favor — Dije suplicando.

    Puse mis brazos alrededor de su cuello, él rodeaba mis caderas con sus fornidos brazos y comenzó a penetrarme, su miembro se movía con rapidez y yo sentía que tocaba el cielo, cada vez más rápido, comenzó a lamer mis grandes tetas mientras me penetraba con placer, pude observar lo maravilloso que se veía gimiendo y sudado.

    — Ponte en cuatro — dijo.

    Me dejé caer sobre el sofá obedeciendo sus órdenes.

    Sus manos masajearon mi culo y tocaron mi vagina con cuidado, sus dedos entraban y salían de mi vagina, seguidamente su lengua entraba y salía de mi, haciendo que un calor invadiera mi cuerpo.

    — Voy a entrar

    Su pene entró lentamente en mi vagina

    — Estás apretada

    Su pelvis chocaba contra mi culo, comenzó con movimientos lentos, podía sentir toda su verga dura en mi, no me imaginaba que sería así de grande. Comenzó a moverse aún más rápido, las venas de su verga rozaban mis paredes vaginales haciendo que cada vez se volviera más satisfactoria la sensación.

    — Por favor no pares.

    Mi cabello caía sobre mi rostro y mis pezones estaban erectos, sabía que el hombre se vendría pronto.

    — Voy a venirme — Dijo con el cabello sobre la cara y su rostro se veía realmente sudado — Aurora, voltéate, déjame ver tus tetas.

    Me volteé mientras él seguía penetrándome.

    — Sigue, sigue y no pares, siento que estoy tocando el cielo, puedes venirte dentro…

    Siguió moviendo sus caderas al son de las mías, sentí todo su semen dentro de mí.

    Nos vinimos al mismo tiempo.

    El cayó sobre el sofá junto a mí, sus brazos me rodearon por completo.

    — Súbete sobre mí — susurro aún en tono lujurioso.

    Me monté sobre él dividiendo mis nalgas para que su pene pudiera entrar, él me tomó ambas nalgas separándolas para una mejor penetración comencé a mover mi culo sobre su verga aún erecta, pequeños brincos sobre el me hacían gemir, al igual que él, podía ver su rostro cubierto de sudor y sus gemidos eran melodía para mí.

    — Ahh… Aurora muévete más rápido.

    Los brincos eran cada vez más rápidos, las caricias en mis tetas hacían que el placer del momento no se perdiera, se sentó a mi altura aún con mi vagina sobre su verga, comenzó a besarme apasionadamente, su lengua se apoderó de mi boca mientras yo seguía moviéndome, finalmente volvió a venirse.

    Ambos quedamos tendidos sobre el sillón, mis piernas alrededor de sus caderas y sus manos sobre mis tetas, había sido la mejor cita de mi vida.

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  • Del sexo virtual al sexo real con una mujer casada

    Del sexo virtual al sexo real con una mujer casada

    Lo que voy a relatar es parte de los recuerdos que tengo de hace algunos años. Por allá en el 2014, y a mis 26 años, me encontraba viviendo con mi novia de ese entonces y la verdad es que la relación no iba bien: discutíamos bastante, cada uno estaba absorto en nuestros respectivos trabajos y eso redundó en una preocupante escasez de sexo. He de admitir que poco a poco comencé a buscar excusas para quedarme hasta altas horas de la noche “trabajando” en el computador, cuando en realidad lo que estaba haciendo era visitar sitios porno (deprimente, no?) y poco a poco, aventurarme en algunos sitios de chat y aplicaciones de citas, claramente registrándome con otro nombre, para evitar problemas con mi pareja.

    El asunto es que cada noche era una aventura ver con quien me podía llegar a encontrar en internet, y dado que soy bastante bueno conversando de temas variados, no me resultaba complejo entablar buenas charlas con distintas mujeres. A la mayoría les resultaba atractivo un hombre con el cual pudiesen conversar de diferentes temas, sin que apareciera el interés sexual a los 5 minutos; claramente mi interés sexual estaba, pero la gracia está en que eso vaya apareciendo a lo largo de la conversación y no como una imposición inmediata, y como sorpresa para mi, el tema aparecía tarde o temprano. De esta forma es que conocí a Cristina, mujer de 36 años y que en sus fotos me resultó de todo mi gusto: mirada intensa, linda sonrisa, delgada pero con curvas que sabía destacar en sus fotos en las que destaca mucho su buen escote, y caderas más que interesantes.

    Cristina resultó ser una mujer casada hacía 8 años, tenía dos hijos preciosos y un marido que la consentía en todo, aunque estaban algo alejados en el último tiempo. Además ella se desempeñaba como asistente en un centro de copiado e impresión de textos en el centro de la ciudad, un lugar pequeño en el que solía estar sola por las tardes debido a que su jefe, un hombre mayor, trabajaba medio día y luego la dejaba a ella a cargo del lugar, según me contaba. Por mi parte, al saber que ella tenía familia, no tuve problemas en contarle que tenía una relación y que buscaba distraerme un poco de modo virtual; ella agradeció mi sinceridad y me confesó que estaba en un difícil proceso: hacía pocos meses que había descubierto la infidelidad de su esposo con una mujer más joven, y eso la tenía muy contrariada sobre qué hacer, pues se sentía enamorada aún.

    Con el paso del tiempo, aparecieron temas más íntimos y ella se interesó por mi falta de sexo con mi pareja; puso como ejemplo que ella hasta antes de enterarse de la infidelidad de su esposo, lo hacía con él prácticamente a diario. Incluso, era capaz de esperarlo hasta muy tarde vestida muy apropiadamente para la ocasión, con la finalidad de poder tener sexo con él tranquilamente mientras sus hijos dormían… o bien ponía su despertador un poco antes que se levantara el resto de la familia, y lo sorprendía haciéndole sexo oral para despertarlo. Claramente como ustedes imaginarán el que ella me contase eso provocaba una enorme excitación en mi, y así se lo hice saber por escrito, a lo que ella respondió “que rico e interesante efecto te provoqué…” y apostando a mis posibilidades, avanzada ya la noche, me la jugué y le respondí “vieras tu lo que hay acá”… se tomó unos minutos para responder y luego me dijo “si quieres nos vemos por Skype un ratito antes que llegue mi marido”… creo que no tardé ni 30 segundos en anotar su correo y abrí la sesión en Skype, mientras tanto miraba si mi novia ya dormía…

    Una vez que comprobé que mi novia dormía, y con las pulsaciones a mil, me puse frente al computador y realicé la llamada… ahí estaba Cristina, su pelo algo más largo que en las fotos, pero perfectamente liso y de tono más rubio, su escote permitía ver parte de su ropa interior y destacaba muy bien la piel de sus pechos… se veía sensual y atenta a mi imagen.

    Al verme dijo “eres guapo, pensé que tus fotos no eran reales” y le respondí “la verdad, soy bastante normal pero que bien que te resulte guapo a ti… tu eres preciosa y muy sensual, me gusta lo que veo”… Cristina sonrió y junto un poco sus brazos lo que apretó más sus pechos, ella sabía lo que provocaba y solo sonrió mirando la cámara.

    La miré fijamente también, sonreí y le dije que eso que estaba haciendo lograba provocarme aún más cosas y solo dijo “que interesante”… no dudé en preguntar “quieres ver?” y me respondió “está por llegar mi marido… dame un segundo”.

    Pasaron 3 a 5 minutos, mientras yo pensaba “no debí decir eso, me bloqueará” pero nada, volvió, estaba en otra habitación y al reconectar su cámara sonrió y me dijo “tenemos poquitos minutos, démosle”… al ver su interés traté de capitalizar la situación al máximo… con las pulsaciones a mil solo bajé un poco la cámara para que notase mi bulto en mi ropa interior, tocándome por encima para que notara lo duro y grueso que estaba… pude ver como mordía sus labios y a los pocos segundos subí la cámara y le pregunté que le parecía, a lo que respondió “me gusta mucho lo que veo, de verdad”… sonreí y le dije que ahora era su turno, se rio y dijo que “yo no prometí nada” pero le respondí “creo que me gané algo”… le dio aún más risa y me dijo “tiene que ser rapidito, que quieres?”, yo, excitadísimo solo le dije “tú sabes, ver más de la piel de ese escote que me tiene loco”… me dijo “ok, tú lo pediste”.

    Pude ver como verificaba que no hubiese nadie cerca, y dejó caer ambos tirantes de su ropa, luego bajó sus sostenes y me permitió ver sus pechos exquisitos… no eran enormes, podía imaginar que cabían en mi mano, su pezón aunque oscuro, era pequeño, ideal para mi gusto… se sabía deseaba y con ambas manos tomaba sus pechos, los juntaba y acercaba a la cámara… frente a ello yo bajé mi cámara, y le mostré cuanto me excitaba, bajando mi bóxer lentamente ante la cámara sabiendo que le gustaría verme así por ella.

    Estuvimos así unos minutos, hasta que sentí ruido en la habitación, era mi novia que me preguntaba a qué hora iría a dormir… Cristina no se molestó y solo rio frente a la cámara, dejamos de mostrarnos y volvimos a vernos las caras; ambos coincidimos en que nos había gustado lo que estábamos haciendo pero no podíamos continuar…en esa noche, y quedamos de seguir conversando.

    Las semanas siguientes ya nos poníamos de acuerdo durante el día, para poder reunirnos en Skype a una determinada hora, la conversación comenzaba muy normal, pero prontamente se transformaba en algo muy provocador, fuese por algún comentario mío a lo guapa que estaba ella, o porque derechamente me preguntaba si me había acordado de ella en algún momento (lo decía de tal manera que se entendía como una referencia a si me había tocado por ella, lo que ocurría a menudo).

    Cada noche era más intensa, y tenía la adrenalina de saber que debía ser precavido en casa evitando hacer ruido, pero con el morbo de ver más y más de la piel de Cristina a través de la cámara… ella por su parte se motivaba con lo que hablábamos, por el erotismo de toda la situación, porque se imaginaba como sería hacerme sexo oral ya que le encantaba verme excitado, y lo demostraba usando su mejor ropa interior… durante el día me escribía para decirme lo que usaría esa noche… colaless, pantaletas, transparencias…

    Al cabo de tres semanas ya nos habíamos visto completamente desnudos, y ella ya me había visto acabar frente a la cámara en un par de ocasiones. No solo sus pechos me volvían loco, su entrepierna depiladisima era un detalle que me ponía a mil, y su culo estaba pidiendo a gritos que lo hiciese mío… no solo su cuerpo me calentaba, sino que esa exquisita personalidad coqueta, sensual, que expresaba sus deseos en lo que mostraba y en lo que decía con sus palabras, con sus miradas, con como mordía sus labios cada vez que yo acababa para ella.

    Como comprenderán se hizo evidente el deseo de hacer algo más, es decir, conocernos y llevar a cabo todo lo que fantaseábamos… pero los tiempos eran difíciles, su esposo se sentía culpable por su infidelidad y la iba a buscar a su trabajo a diario, como forma de compensarla y tratar de reconquistarla. Por mi parte, si bien vivía con mi novia, contaba con su absoluta confianza y comencé a planear formas de salir por un tiempo sin despertar sospechas, además tenía a favor vivir también en la zona del centro de la ciudad, a unos 20 minutos a pie del lugar donde trabajaba Cristina.

    Finalmente acordamos juntarnos un jueves a eso de las 17:00 h, yo diría en casa que pasaría a tomar una cerveza con mis compañeros de trabajo, y ella diría a su marido que pasaría a ver a una amiga que también trabajaba en el centro. Llegado el día y la hora fui algo nervioso y expectante de lo que pasaría, mal que mal podría ambos estábamos siendo infieles y no en el lugar más apropiado: su trabajo.

    Llegué a la dirección en una pequeña calle del centro, el lugar era antiguo y las oficinas aledañas estaban cerrando. Detrás de un mesón y en medio de máquinas de copiado estaba ella, Cristina, vistiendo una chaqueta negra corta y bajo ella un peto escotado que resaltaba sus pechos, labios pintados de brillo rosado… faltaba ver que había de la cintura hacia abajo.

    Quedaba un cliente que esperaba la entrega de una copia, Cristina al verme sonrió y me dijo “espere ahí, ya lo atiendo” como si fuese un cliente más… yo deseaba que su último cliente se retirase pronto y así fue, una vez que pagó se retiró y pude acercarme a saludar a Cristina. Me dijo que pasara tras el mesón y para mi absoluto agrado pude ver que vestía una mini de tono también negro… al saludarla su beso en la mejilla estuvo a punto de acercarse a mis labios y ambos sonreímos… conversamos trivialidades del día, esperando la hora de cierre de su negocio.

    Me ofrecí a ayudar y Cristina lo agradeció, mientras ella ponía candados, cerraba puertas y ventanas, yo ordenaba algunos papeles y cajas… nos mirábamos de vez en cuando y sonreíamos, y yo solo pensaba en qué momento nos acercaríamos más… al pasar ya algunos minutos Cristina se acercó y me dijo “estamos listos, muchas gracias por la ayuda”, le dije que era lo menos que podía hacer, dada toda su “ayuda virtual”… dio una fuerte carcajada y medio un pequeño golpe en mi hombro, y aprovechando esa cercanía la tomé de la cintura y la apegué hacia mi, le dije “es en serio, tú has visto lo efectiva que puedes ser”, y de inmediato noté que comenzaba a excitarme, lo que ella también notó ya que no solo sonrió, sino que dijo “claramente ahora siento lo que he visto”… nos miramos, ella nerviosa me abrazó y sentí su respiración agitada… cuando le hablaba me miraba algunos segundos y en esos instantes podía ver mucho más en su escote… su ropa interior era también negra, de encaje, y sus pechos casi salían al estar tan apegada a mi… tras algunos minutos de silencio, le dije “Cristina, no quiero incomodarte, pero…” y ella reaccionó diciéndome “pero que…”, nos miramos y fue instintivo de ambos acercarnos y besarnos.

    Mientras nos besábamos la intensidad creció rápidamente, ella abría su boca y dejaba que mi lengua la inundara, luego ella mostraba su experiencia jugando también con su lengua, chupando la mía, mordiendo mi labio inferior… mi pene a esa altura estaba durísimo y daba gracias de tener jean negros pues sentía como estaba de mojado a esas alturas…

    Cristina respiraba agitada cada vez que mi mano se acercaba a su culo o sus pechos y yo jugaba con su ansiedad de que la tocase, y sus besos se volvían más intensos en la medida que apegaba mi pene a su entrepierna… entre besos y suaves gemidos, Cristina me dijo “tócame” y lo que deseaba se hizo realidad… mi mano subió por sus muslos y pude sentir la piel de ese culo exquisito, lo acaricié con ambas manos apegándola contra mi, moviéndome como si estuviese penetrándola, sintiendo en mis dos manos sus nalgas, subiendo su falda para mirar por sobre su hombro que estaba usando un precioso colaless negro que dejaba contemplar lo exquisito de su culo… mi boca besaba y lamia su cuello, su hombro y ella se dejaba, gemía en mi oído mientras una de mis manos subía por su cuerpo hasta uno de sus pechos, tomándolo por encima de la ropa y disfrutando ese momento previo a descubrir por completo su pezón excitado…

    En ese momento pude hacer realidad el deseo que tenía cada vez que la veía en cámara… lamer y apretar con mis labios su pezón duro, excitado, mientras mi otra mano abria espacio en su entrepierna, notando lo mojada que ya estaba Cristina… la pasión nos desbordaba y en eso su celular sonó… era su marido quien le avisaba que en 20 minutos estaría cerca de su trabajo, para que se fuesen juntos a casa.

    Nuestro encuentro se había cortado en la mejor parte y ambos nos miramos, enrojecidos, despeinados y calientes, queríamos seguir pero el riesgo era demasiado, así es que rápidamente nos arreglamos la ropa y yo me apresuré en salir, no sin antes besarla apasionadamente y decirle que esto tenía que continuar a lo que Cristina me dijo “Ven mañana, ahora ándate rápido”.

    Con eso me fui feliz a casa, pensando y repasando en mi cabeza todos los momentos vividos, y las ganas de poder concluir lo que ya se había dado hacía algunos minutos atrás… pronto me puse a pensar en los detalles que debía inventar en casa: donde me había juntado con mis amigos, lo que había comido y tomado, lo que me habían contado ellos, etc. etc., mientras más detalles, mejor… incluso compré una lata de cerveza en el camino para completar el cuento: el olor a cerveza, jaja.

    Ese día en la noche Cristina no se conectó, y por un momento pensé que se había arrepentido de todo, me fui a dormir pensando “al menos disfrutamos lo que ha ocurrido”. Mi grata sorpresa fue ver su mensaje al otro día, diciéndome que disculpase su ausencia la noche anterior, pero su esposo había querido sorprenderla con una cena romántica y llegó tarde a casa… pero que contaba con vernos de todas maneras.

    Eso me puso a mil, imaginé que probablemente tuvo sexo de reconciliación y aun así quería verme… le pregunté si esta vez nos podrían interrumpir y me dijo que no, que los días viernes su esposo iba a jugar fútbol. En ese instante pude crear mi segunda mentira en casa, dije que en un compañero de trabajo jugaba en una liga de futbol amateur y les faltaba un jugador y me había invitado, por lo que me llevé incluso mi bolsa de ropa deportiva antes de salir al trabajo, avisando a mi novia que esta tarde iría al partido y luego a tomar algo quizás… descubrí que me estaba volviendo un mentiroso patológico, todo fuese por sentir el cuerpo de Cristina una vez más.

    Apenas salí del trabajo me apresuré en llegar donde Cristina, repasando en mi cabeza lo ocurrido el día anterior… me excitaba que fuese casada, que esto ocurriera en su trabajo, que no le importase que yo también tuviese pareja… en eso pensaba cuando al llegar vi con desazón que la oficina inmediatamente al frente del negocio donde trabajaba Cristina aún estaba abierta y funcionando… “puta madre, esto nos atrasará todo” pensé…

    Esto cambió al llegar y ver lo guapa que estaba Cristina, de hecho quedé excitado de inmediato: peto rojo, ceñido y bastante escotado, falda blanca muy corta, no tan ceñida pero que dejaba ver sus preciosas piernas, pelo ligeramente tomado hacia un costado… “¿A qué hora cerrarán esa oficina?..” pensaba mientras la miraba con deseos.

    Cristina estaba solo ordenando algunos papeles, me sonrió y me dijo en voz baja que actuase como otro cliente más, pues la secretaria de la oficina de enfrente era bastante chismosa y podría sospechar algo… asentí y me ubiqué como cualquier cliente en las sillas de espera. Mientras tanto, comencé a enviarle mensajes sobre lo guapa que estaba y lo mucho que había pensado en ella la noche anterior… me pregunto sin dudar “te tocaste?” y le dije que si… de inmediato me dijo “espero que hayas guardado algo para mi”… y yo, vigilando que no viniese nadie, me acomodé para que viese como se marcaba mi excitación en mi jean.

    Cristina me miró, sonrió coqueta y me dijo “pase al costado de allá por favor”, indicando un espacio que estaba entre dos puertas, fuera de la vista de cualquier persona que estuviese en la oficina de enfrente… sonreí y le dije “ok”… al llegar ahí, vi como Cristina vigilaba que no viniese nadie, para luego salir de detrás del mesón, acercarse a mi y besarme apasionadamente, empujándome hacia la pared… la acaricié de inmediato con mucho deseo, besé sus pechos y ella rápidamente puso su mano en mi pantalón, y con gran experticia lo desabotonó, bajó mi cierre y tocó mi pene por encima de mi bóxer… sonrió, y su mano pasó de inmediato bajo mi bóxer, tomando mi pene y masturbándome algunos segundos…

    Yo estaba en las nubes y ella se asomó por última vez para vigilar que no viniese nadie… luego me miró y me dijo “atento por si escuchas algo” mientras vi con absoluto placer como se hincaba, bajaba mi ropa por completo y tomando mi pene con su mano, comenzaba a pasar su lengua a lo largo, besando la cabeza, chupando primero solo el glande y poco a poco metiéndolo todo (lo que no es poca cosa)… su ritmo crecía más y más, yo tomé su cabeza y comencé a moverme, penetrando su boca y notando que ella estaba disfrutándolo…. no pasó mucho tiempo hasta que ella se detuvo y me dijo… “avísame cuando vayas a acabar”…

    Puso nuevamente mi pene en su boca y esta vez su ritmo era frenético, lo succionaba y a la vez jugaba con su lengua, estaba luciendo toda su experiencia y yo disfrutaba viendo como ella se ponía cada vez caliente… comencé a decirle “ya Cristina, ya viene”… me miró y aumentó el ritmo “cuidado, ya no aguanto” repetí… pero me di cuenta que su intención no era parar precisamente… “último aviso, voy a acabar” dije con notoria dificultad…y  solo escuche el sonido de mi pene mojado salir de su boca para que ella dijese “dámelo”… 20 segundos después exploté en su boca…. y sentí como chupaba todo con deseo, como no quería dejar ni una sola gota… cuando ella se paró y se acercó para besarme, yo aún estaba con el corazón a mil… y Cristina me dijo al oído…”la próxima vez, tú me tienes que compensar por esto”…

    Claramente, volvería por más…

    (Continuará…)

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  • Follándome y bebiendo tequila de mis pechos

    Follándome y bebiendo tequila de mis pechos

    La vida me iba bien y no me podía quejar, después de un divorcio un poco traumático, después de que pensara que mi carrera se había terminado cuando bajé a los infiernos cuando todo el mundo me vieran no como a una puta, pero si como una mujer sedienta de sexo y sin embargo todo aquello pasó, todo se olvidó cuando tan solo unos días más tarde, como por arte de magia a las dos semanas mi carrera se relanzara como un cohete, habían pasado dos años en que protagonizara aquel episodio en la cadena de radio local, Lara y el sexo en directo lo llamaron, habían pasado como os digo dos largos años y mi vida había cambiado, tenía un nuevo contrato en una radio nacional, fama, dinero, iba invitada a las tertulias de televisión convirtiéndome en una cara reconocible y querida y con lo que respecta al amor era joven todavía, aunque si había algunos escarceos románticos, pero solo de una noche, una semana o quizás dos meses, no estaba preparada todavía a tener un hombre en mi vida, las cosas me iban bien y no quería estropearlas.

    Corría el principio del verano y me despedía de mis oyentes hasta septiembre que volveríamos para hablar de sexo con mayúsculas, de más experiencias o de problemas, todo eso y más cabía en mi programa, pero necesitaba vacaciones, necesitaba desconectar y que mejor que desaparecer e irme a un lugar tan remoto como un pequeño pueblecito de Canadá donde mi hermano pequeño vivía y trabajaba en una pequeña emisora de televisión local.

    El pueblo era precioso, rodeado de montañas y bosques, mi hermano se fue a estudiar siendo casi un niño a Canadá con una beca y nunca volvió, llevaba ya más de 13 años allí y trabajaba como presentador en una televisión de ámbito local. Desde que llegue eran todo atenciones conmigo, había cogido unos días de vacaciones para estar juntos y hablar de todo mientras me viajábamos y me enseñaba aquella parte de Canadá, llevábamos más de 9 años sin vernos y teníamos muchas cosas que contarnos y al término de sus cortas vacaciones le propusieron en la cadena entrevistarme, ya que era una persona famosa en mi país y con una historia muy sabrosa que contar.

    En principio me negué, pero tras muchas cenas, tras muchos mismos y sobornos por parte de mi hermano accedí, la entrevista fue todo un éxito para la cadena y la verdad que aunque hubo alguna que otra pregunta un poco rebuscada yo no salía mal parada, simplemente un error y ya estaba, por la tarde nos fuimos a cenar con un amigo suyo de la cadena, un chico guapo que era además el propietario del restaurante al que fuimos y allí fue cuando todo se empezó a liar.

    Después de bastantes cervezas con tequila, despedíamos a los clientes y al personal del restaurante quedándonos solos los tres en una mesa con tres vasos y una botella de tequila, Tom el amigo de mi hermano me preguntaba sobre mi programa y entre las cervezas y los tequilas, los tequilas y las cervezas, la conversación iba subiendo de tono, tanto que me retaron a que les demostrase que una mujer podía poner tan caliente a un hombre en cuestión de pocos minutos hasta que este perdiera la razón… (Fácil verdad, chicas).

    Salí a la pista de baile junto a la mesa, llevaba un vestido corto azul marino con flores blancas, un vestido de gasa muy cómodo que se anudaba a mi cuello con dos cintas dejando mi espalda desnuda, empezaba a mover las caderas delante de ellos haciendo que mi vestido bailara conmigo en cada movimiento, agachándome y subiéndome abriéndome de piernas y subiéndome un poco mi vestido con las manos, pero sin dejarles ver mis bragas, la imaginación en ellos tendría que hacer el resto, me sentía mareada y desinhibida a causa de tanto alcohol, pero el show debía continuar, así como mis continuas visitas a la mesa para beber el vaso de tequila que me acababan de llenar.

    En ocasiones para excitarles más vertía el contenido del vaso por debajo de mi cuello y el tequila caía en dirección a mis pechos, para después amarrármelos y apretármelos el uno contra el otro, mientras hacía mover mi cuerpo como una serpiente, descubriendo las curvas de mujer, mis manos levantadas por encima de mi cabeza se acariciaban la una a la otra, cogiendo mi melena y alborotándola un poco para luego con giros de cabeza hacerla volar delante de ellos, sabía que Tom estaba ya muy caliente, tocándose con la mano su entrepierna, se le notaba bastante el bulto que le había crecido por debajo de su pantalón y hacía tiempo que me estaba grabando con su cámara, mi hermano, mi hermano parecía no querer mirarme con lo que suponía que estaba igual o más excitado y caliente que Tom.

    Mis manos empezaron a bajar por mi cuerpo serpenteante, pasando primero otra vez en mi pelo alborotándolo nuevamente con mis dedos para bajar muy despacio por mi cuello hasta llegar a mis senos, acariciándome los pezones y apretándome un pecho contra el otro, poco a poco muy despacio las palmas de las manos extendidas acariciar mis caderas y mi tripa hasta llegar a mi monte de Venus apretándomelo y sintiendo la humedad de mis bragas, esos momentos me notaba yo también tremendamente excita, con las bragas mojadas, mirando a Tom fijamente, casi invitándole a que se me acercara y dándome la vuelta de espaldas a él, me levantaba el vestido hasta la cintura flexionando medio cuerpo para con las piernas totalmente estiradas coger con mis manos mis tobillos, abriéndome un poco de piernas para que viera mi vulva tapada con mi tanga negro moviéndole las nalgas de un lado a otro.

    Al darme la vuelta Tom ya no estaba, se había ido no sabía a donde, pero el que si estaba mirándome fijamente era mi hermano y los vasos de tequila que estaban llenos encima de la mesa, me tome primero unos y luego el otro y así continuar con mi baile serpenteante delante de mi hermano, mostrándole nuevamente mi vulva, me sentía ya un poco borracha al igual que mi hermano que en ese momento aprovecho para ponerme sus manos en mis nalgas al pasar por delante del como una culebra que no paraba de serpentear, se las quite, pero no me fui de allí, me di la vuelta y empecé a mover mis caderas delante de él, sabía que el movimiento de mis caderas y baile de mi vestido de un lado a otro le estaban poniendo demasiado excitado, tan excitado y borracho como yo me empecé a subir el vestido moviendo ahora mis caderas hacia delante y hacia atrás prácticamente a la altura de su boca al haberme puesto con una pierna encima de su silla.

    Mi vulva casi le rozaba, casi sentándome sobre mi hermano, notando la tremenda erección que tenía y sabiendo que me estaba deseando, bajando mi pierna de la silla me gire nuevamente dándole la espalda, demasiado borracha, demasiado caliente cuando me senté encima de él restregando mi vulva con pasión contra el bulto que tenía en el pantalón, sus manos me abrazaron y apretaban mis pechos, en ese momento perdí el control y no sabía si era mi hermano, si era Tom o si era un simple ligue un día de borrachera, solo quería darme la vuelta y besarle, sentir su polla sobre mi sexo, acariciar su cuerpo y el mío, el juego había terminado y había ganado, los había excitado, en muy poco tiempo tenía a los dos comiendo de mis manos, pero no contaba con el tequila que seguía bebiendo, no contaba con que yo también me excitara tanto, tanto que ahora solo quería follar.

    Me senté en la silla a horcajadas sobre él, nos empezamos a besar apasionadamente, mordiéndonos los labios, un baile de pasión que empezó dentro de mi boca con sabor a tequila, sus manos por detrás de mi cuello desabrochaban la cintas de mi vestido anudadas a él y hacían caer la parte de arriba de mi vestido hasta tener mis pechos en sus manos y su boca sobre mis areolas saboreando mis pezones, jugando con su lengua con ellos, mi cabeza se echaba para atrás dejando caer mi melena entre sus muslos empezando a soltar pequeños gemidos de mi interior.

    Mi hermano levantándome un poco saco su polla a la vez que yo apartaba un poco el tanga de la entrada de mi vagina para que me la fuera metiendo muy despacio hasta sentirla tan dentro de mí como fuera posible, empezando tener un gemido tras otro, pero en el momento que la empecé a notar que se iba deslizando dentro de mí un gemido sordo con mi boca abierta mirándole fijamente hasta que la saco y la volvió a meter, entonces el gemido dejo de ser sordo para salir de mi interior convertido en un pequeño grito de placer y no fue el último, mi cuerpo empezó a moverse arriba y abajo, metiendo y sacando la polla de mi hermano de mi vagina, los dos mirándonos fijamente cuando no estábamos besándonos, los dos sintiéndonos, mis manos sobre su cuello y las suyas en mi cintura levantándome despacio para dejarme caer después.

    Yo no me había dado cuenta todavía, pero Tom ya había vuelto y cámara en mano grababa el polvo que mi hermano y yo estábamos echando, primero lento y luego más rápido hasta que mi hermano se levantó de la silla y cogiéndome de las nalgas sin sacármela me tumbo encima de la mesa y rompiéndome el tanga libero más mi sexo, metiéndomela con fuerza, notándola más al fondo y haciéndome sentir y gritar aún más, apretaba mis muslos sobre él, apretaba mi vagina sobre su polla dentro de mí, el roce de nuestros sexos era sensacional, mi vagina tremendamente mojada le hacía mucho más fácil llegar hasta donde él quisiera, donde yo deseaba y luego apretaba para que no me la sacara.

    No paraba de gritar de placer allí tumbada en la mesa hasta que Tom metió su polla en mi boca, empecé a chupar, a lamer, a succionar, él movía sus caderas adelante y atrás y yo tragaba y tragaba mientras iba grabando como lo hacía, mientras grababa como la polla de mi hermano en un primer plano se metía en mi vagina, deslizándose dentro de ella hasta desaparecer, los gemidos de los tres era la nueva banda sonora del local, mi hermano me la metía tan dentro que no pude aguantar más y mi cuerpo empezó a temblar a gritar a pesar de tener la polla de Tom en mi boca y al cabo de unos segundos más tarde mi hermano iba a empezar a eyacular en mi vagina.

    Se apartó rápidamente y se corrió entre mis labios y en el bello de mi pubis, Tom grababa la escena mientras yo le seguía lamiendo, mi hermano cogía su polla y me pasaba el glande como si fuera un pincel entre mis labios arrastrando su semen y metiéndomela un poquito en mi vagina, en ese momento Tom cogió la botella de tequila y la echo sobre mis pechos para que así los dos pudieran lamerlos y beber de ello.

    Tom con su boca en uno de mis pezones y mi hermano entre mis piernas dejándome nuevamente su polla metida en mi vagina se animaba a lamerme el otro pezón, disfrutando los dos de mis pechos de tequila, bebiendo de ellos el tequila que iban vertiendo sobre ellos y yo gritando de placer una vez más por tenerlos a los dos lamiendo mis pezones y sintiendo sus pollas entrando y saliendo de mí, de mi vagina y de mi boca, Tom se empezaba a correr dentro de ella, empecé a sentir como me golpeaban los chorros que salían disparados de su polla tragándome y saboreando su leche.

    Tirados en el suelo junto a la puerta de la habitación nuestra ropa, realmente estábamos tan borrachos que no sabía cómo habíamos llegado a casa, no sabía cómo había llegado a estar desnuda cabalgando en la cama entre sábanas blancas la polla de mi hermano que una vez más me follaba, solos él y yo haciendo el amor apasionadamente sin un tercero que nos molestase o grabase, solos él y yo deseándonos, jadeando y gritando cuando su polla se deslizaba por mi interior, queriéndola tener muy dentro de mí, no quería que esta vez se apartara como las dos anteriores, quería tenerla dentro cuando su semen fuera expulsado velozmente por su polla golpeando mis paredes vaginales, gritar con el del placer, besarle y abrazarle.

    Sus manos continuamente en mis pechos dibujando mis pezones con las yemas de sus dedos, mis manos sobre sus muslos apoyándome sobre ellos más poder moverme mejor arriba y abajo, sentía como me la metía entera, como su raíz me golpeaba, continuamente me tumbaba hacia él y apartando mi pelo con una mano le besaba mientras que no paraba de entrar y salir su polla en mi cuerpo, le besaba apasionadamente, me levantaba y botaba sobre el más rápido, jadeando, gimiendo, llenando la habitación de mis gritos.

    Estaba disfrutando tanto que eché mi cuerpo hacia atrás lo que mi hermano aprovecho para incorporarse y sentarse en la cama, los dos habíamos parado un momento de movernos, sentía su polla muy dentro de mi inmóvil, tenía el cuerpo totalmente arqueado hacia atrás, mi espalda reposaba entre sus piernas y con mis brazos había cogido sus talones, mis rodillas flexionadas con mis pies junto a sus muslos, era suya, estaba a su merced, las manos de mi hermano sobre mis caderas y echando el torso hacia delante sus labios empezaron a mordisquear mis pezones una vez más.

    Nos empezamos a mover lentamente, haciendo que su polla se pusiera en camino hacia atrás y hacia delante, entrando y saliendo de mi vagina pocos centímetros primero y luego algunos más, la sensación de placer era tremenda, su polla entrando, su lengua repasando mis pezones y sus labios mordisqueándolos, sentía como aquello iba a terminar, sentía venir un maravilloso orgasmo como así fue, esta vez mi hermano no se apartó, esta vez eyaculo dentro de mí, regándome la vagina violentamente cuando expulso toda sus semillas, no podía para de gritar y temblar, mi vagina se había inundado de mi flujo saliendo por la vagina y empapando mis labios, sus genitales y la cama, un tremendo orgasmo había recorrido todo mi cuerpo de punta a punta y aún lo tenía dentro de mí, aun su polla entraba y salía aunque poco a poco se iba desinflando.

    Serían las dos de la tarde cuando me levanté con un tremendo dolor de cabeza, junto a mí estaba mi hermano durmiendo plácidamente desnudo, me llevaba las manos a la cabeza, había follado con el hombre equivocado, había follado a mi hermano, a pesar de la borrachera me acordaba de todo, solo pequeñas lagunas sin importancia o quizás demasía no lo sabía de momento, me levanté de la cama con las sabanas cubriéndome el cuerpo y me fui directamente a duchar.

    Estaba debajo del agua cuando sentí unas manos que me acariciaban y unos labios que me besaban, era mi hermano que se había despertado.

    -Que guapa que estas, Lara, nunca me había fijado en ti.

    -Anda tonto, déjame ducharme.

    -Seguro que no quieres hacer otra cosa, como por ejemplo que te dé jabón en la espalda.

    -Nacho por favor no me hagas esto, mmm.

    -El que Lara.

    -Sal de la ducha mmm sal ya por favor.

    -Seguro que quieres que me vaya

    -No mmm

    -No, si, en que quedamos

    -Joder tío… mmm

    Nacho estaba metiendo sus dedos en mi vagina, moviéndolos dentro de ella, con su polla metida entre mis muslos, me estaba volviendo loca una vez más, pero no quería follar más con él, había sido un error, una noche de borrachera y nada más, era mi hermano y aquello nunca podría salir bien, pero sabía donde tocarme, donde besarme, había aprendido de la noche pasada, yo no quería, pero poco a poco mi cuerpo decía si, si porque no, porque no volver a follar con él, porque no volver a disfrutar una vez más de su polla, penetrando en mi vagina y arrancándome los gritos de anoche, joder si es que follaba de lujo y estábamos solos, quien se iba a enterar.

    El agua de la ducha nos caía en la cabeza empapándonos a los dos, sus labios sobre los míos habían vencido ya y mi boca se abría para él, me había dado la vuelta y estábamos frente a frente con sus dedos acariciando mi clítoris y mi mano moviéndole la polla de arriba abajo, las gotas de agua resbalaban por nuestro cuerpo dibujando nuestras formas, de mis pechos nacía un pequeño riachuelo que al llegar a mis pezones tremendamente hinchados y duros caía como en una cascada.

    Su dedo corazón no paraba de penetrar mi vagina buscando el punto donde más jadeara, acariciaba su glande con mi palma de la mano hasta que me agache para chumárselo, de cuclillas le chupaba la polla mientras que el agua seguía cayendo sobre nosotros y con las piernas abiertas ahora el río que se formaba en mi tripa y caía en cascada desde mi vulva por mi bello, Nacho me subió enseguida, quería metérmela, quería follarme y me levanto una pierna que apoye en la bañera busco con su mano la entrada de mi vagina, colocando allí su glande y empezó a empujar hacia arriba metiéndomela poco a poco.

    Una vez más nuestros jadeos se unían y una vez más sentía a mi hermano entrar dentro de mí, no quería olvidar esa sensación tan deliciosa cuando su polla me penetraba haciéndome gemir, mi hermano movía su cadera de arriba abajo y cada vez que empujaba chapoteaba agua de nuestro sexo al juntarse haciendo un ruido como el que pisa un charco, una y otra vez ese ruido hasta que nuestros gritos y el agua al caer lo dejaron un segundo plano y cuando los dos nos empezamos a correr, a tener otro delicioso orgasmos con una mano le arañaba con fuerza la espalda a la vez que con la otra rompía las anillas de la ducha al agarrarme a la cortina con fuerza tirándola al suelo, una vez más mi hermano me había follado, una vez más su semen empezaba a salir de mi vagina resbalando por mis muslos, pero lo que era increíble es que una vez más me provocara un orgasmo tan real que me hizo temblar de verdad y no de esos que alguna vez que otra las mujeres fingimos.

    Al salir de la ducha mi hermano estaba en la cocina bebiendo un café y junto a él tenía una taza humeante para mí, no quisimos hablar más del tema, lo esquivábamos hasta que le vi mirando la televisión fijamente con la cara desencajada, allí estábamos los dos en la televisión follando, viendo unas imágenes realmente pornográficas, yo me quería morir, no me acordaba de la grabación de Tom y ahora el muy carbón las había editado y vendido, rotulado abajo ponía el baile y posterior fiesta salvaje de Lara, famosa presentadora española, estaban sacando como empezaba a bailar sensual derritiéndolos, se veía como mi hermano me follaba en la silla y más tarde como me la metía en la mesa comiéndome la polla de Tom, como los dos bebían tequila de mis pechos.

    Me había derrumbado en el sofá, otra vez no por favor, pero como puedo habré caído otra vez en el mismo error, era diferente si, pero otra vez mi nombre ligado a un escándalo sexual y aun así tuve que agradecerle al cabrón de Tom que las caras de los chicos salieran pixeladas, no así la mía que se veía como disfrutaba y gritaba, por suerte porque nunca se supo quienes eran los dos hombres que estaban conmigo, ahora solo faltaba regresar a España y aguantar el aluvión de críticas una vez más.

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