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  • Entrevista con Jennifer, una sexo servidora

    Entrevista con Jennifer, una sexo servidora

    Tengo siempre por ahí algunas amigas con beneficios, pero en ocasiones, así como los planetas se alinean, de vez en cuando por alguna razón, motivo o circunstancias, ninguna está disponible y es cuando me asalta la idea de contactar a alguna chica de compañía y experimentar algo diferente a lo usual. Aquel día después de algunos diez días sin actividad, contacto a mi amigo José y es él quien me hace llegar un enlace y esa misma tarde llamo.

    Gracias a que menciono el nombre de mi amigo José, ese protocolo de seguridad se me hace más fácil a mí, y en minutos recibo un correo electrónico con fotografías de las chicas disponibles y los servicios que proveen. Cada una tiene un perfil de lo que hacen, de lo que les gusta y de lo que no están disponibles hacer. Entre ellas aparece una chica con el nombre de Jennifer, a quien la agencia promociona como una de sus más recientes adquisiciones y su precio por una noche completa es de $1500.00. Me gusta, pero tengo una duda, en la sección donde especifica si el sexo anal es disponible, no hay una respuesta definitiva, solo aparece un signo de interrogación.

    Jennifer es una chica que casi pellizca los 19 años, de 115 lbs. de peso, un metro y 64 centímetros de altura. Muestra un escultural cuerpo en ropa íntima, usa un arete que me gusta como se le mira en la nariz, pero lo que me llama la atención además de ese bello rostro oriental que tiene, es su cabello oscuro que le cubre buena parte de su trasero. En sus fotografías usa su cabello para cubrir en algo sus pechos, que tienen una simetría redonda y que según su perfil, son de una talla 34C. Sin tener la certeza que ese culito está disponible para poderlo gozar, tomo la decisión de llamarle y concertar una cita con ella. Quedamos en vernos en un restaurante a las 6 de la tarde.

    En la plática me dio opciones de cómo quisiera que ella fuera vestida y qué tipo de lencería me gustaba, y solo me limité a decirle que me sorprendiera, que tenía la seguridad de que no importara lo que vistiera, ella se vería sensacional. Apareció con un vestido de una sola pieza de una tonalidad de color oro y algunos relieves en negro. La falda por sobre las rodillas y se le podía ver esas bonitas piernas que tiene y le sobresalía ese hermoso trasero que en ese momento era tan solo un signo de interrogación en su disponibilidad. Ella me reconoció a la misma vez que yo lo hice, pues el protocolo de seguridad me obligaba a enviarle dos fotos.

    Escogí este restaurante italiano por una sencilla razón, tiene algunas mesas bastante privadas como si de una pequeña sala de comedor se tratara, pues por aquí me encontraba con potenciales empleados o cuando quería tener una reunión confidencial con algún empleado. Jennifer me saludó con un beso en la mejía, como si viejos amigos fuéramos y se sentó a la par mía a pesar que la mesa era amplia y la cual es diseñada para 6 personas. Fue ella quien comenzó la plática con una obvia observación:

    – ¡Es usted alto!

    – ¿Te parezco alto? Solo mido 6 pies y dos pulgadas. (metro 90)

    – ¡Pues si es alto! – y sonríe.

    Ordenamos algo de tomar y algunos aperitivos e hicimos un plática trivial para luego tomar de nuevo la rienda del porque estábamos ahí. Fue ella la que me pregunta:

    – ¿Cuáles son los planes para esta noche?

    – ¿Tienes alguna sugerencia?

    – ¡Bueno! Estoy aquí para ponerme a su disposición y ser parte de su plan para esta noche.

    – ¿Realmente, no tienes una sugerencia para mí?

    – Podemos ir a las Vegas y pasar ahí la noche. – y Jennifer ríe.

    – ¡Las Vegas! En lo que llegamos, se nos pasa esta noche. ¿Algún lugar local donde te gustaría ir?

    – ¿Le gusta el baile? ¿La música?

    – ¡Si, me gusta el baile! Aunque no sé bailar.

    – ¿Le gusta la música latina? ¿Salsa?

    – Sí, me gusta la salsa…

    – ¿Habla español?

    – Si.

    – Mire, nunca imaginé que hablaría español.

    Desde ese momento como que el ambiente se hizo más familiar y de vez en cuando las preguntas se hacían en español.

    – ¿Tony, es casado?

    – No, ¿por qué lo preguntas?

    – Bueno, no le veo ni anillo ni la marca que dejan los anillos, pero un hombre tan apuesto como usted que no esté casado, difícil de creer o de encontrar.

    – Estuve casado, pero mi esposa murió hace más de 20 años y nunca me volví a casar.

    – ¿Tiene novia?

    – ¡Tampoco! No tengo novia.

    – Por lo menos ha de tener una de esas amigas con derechos… ¿verdad?

    – ¡Algo así!

    – Lo sabía, usted es un hombre muy atractivo para que no esté ligado a una mujer o varias mujeres, porque esa es la talla que tiene: el de un picaflor.

    – ¿Te parezco así?

    – Dígame, ¿Por qué me llamó? A usted le faltaran muchas cosas en la vida, menos la compañía de una mujer.

    – ¿Por qué crees que te llamé? Porque me hace falta la compañía de una mujer.

    – Se me hace que usted me llamó por pura curiosidad, por experimentar algo nuevo o diferente, pero a usted las mujeres le han de sobrar. De eso no tengo duda.

    – ¿De veras te parezco tanto así?

    – ¡Sin lugar a dudas! Mire, le voy a hacer una pregunta y si gusta me la contesta: ¿A cuántas mujeres se ha llevado a la cama?

    – ¿Crees que si tuviera ese talento estuviera llamando a una agencia para tener compañía?

    – Ya le dije. Lo suyo es solo curiosidad y nada más.

    – Dime Jennifer, ¿Cómo y por qué te inicias como dama de compañía?

    – ¿Quiere la verdad o la línea que muchas arrojan a sus clientes?

    – Las dos. –le dije.

    – La verdad es que esto me ayuda a pagar mis estudios universitarios. La otra verdad, es que eso es mentira y la razón porque lo hago es por lo mismo que usted está aquí: Curiosidad.

    – Explícame.

    – Bueno, la verdad que mi fantasía es experimentar con un hombre a quien no conozco, que por su edad tenga la experiencia suficiente para llegar a satisfacerme. Mi amiga me habló de esto y pensé que esta era mi oportunidad de cumplir esta fantasía.

    – ¿Es un riesgo?

    – Sí, pero todo tiene su riesgo. Lo único que tenía seguro, es que iba a suceder con un hombre guapo. Porque déjeme decirle, no pensaba aceptar venir hoy si es que no tenía a un hombre guapo frente a mí.

    – ¿Te parezco guapo?

    – Tony, no trate de sonar modesto, usted sabe que lo es.

    – Tú eres una chica muy linda también. Lo sabes, ¿verdad?

    – Si, sin querer sonar engreída, creo que tengo lo mío y es por eso que usted me ha llamado.

    – Por supuesto. Me has gustado y decidí llamarte. ¿Puedo preguntarte cuanto tiempo llevas en esto? – Jennifer me mira y sonríe.

    – No le miento… usted es mi primer cliente. Las fotos que usted vio, apenas ayer las envié a la agencia.

    – ¡Mira que suerte tengo! ¿Estás nerviosa? ¿Con ansiedad?

    – Ambas cosas, pero usted me parece un hombre muy pulcro y muy culto. Eso me hace sentir mucho mejor. Tony, ¿qué edad tiene?

    – ¿Dame tu mejor estimado? Pero no intentes hacerme sentir bien… ¿dime cuál es tu calculo?

    – De 40 a 44, pero no pasa de 44. ¿Estoy cerca?

    – Tengo 49. En dos meses llego a 50. –le dije.

    – Realmente se mira muy bien. Tiene un aspecto jovial y es obvio que cuida de usted. Como quisieran muchos tener ese cuerpo atlético que luce a sus 49 años. ¿Qué medida de zapatos usa? –me preguntó.

    – ¡Mira, que pregunta más extraña me haces! Mis zapatos los uso entre 12.5 y 13.

    – ¡Esa medida es de afligirse!

    – ¿Por qué lo dices?

    – No ha escuchado que la medida de sus pies es la misma medida de su miembro viril. –y sonríe.

    – ¡Ya me hiciste reír! Y en las mujeres, ¿hay alguna referencia en la medida?

    – No sé, pero yo uso 7 a 7.5. Casi la mitad de lo que usa usted.

    La plática se hace amena, o por lo menos a mí así me parecía. Poco a poco Jennifer se va abriendo y siento que la tensión de los primeros minutos desaparece. Ella está a un lado de mí y de vez en cuando ha puesto su mano en mi rodilla izquierda. Yo he absorbido su perfume y le he dado sus cumplidos a como viste y como huele. Realmente las feromonas se han expandido y creo que yo también le provoco a como lo hace ella. Pienso en ir más allá y calentar la plática mientras nos refrescamos con una bebida sin alcohol, pues por su edad, Jennifer no puede consumir.

    – ¿Cuando perdiste tu virginidad?

    – ¡Uh! Tengo dos datos y dos fechas. Una cuando tuve mi primer orgasmo y la otra cuando por primera vez mi novio me penetró y no tuve orgasmo. La primera es algo curioso. Estaba viendo una película de terror que me tenía tensa y de repente viene una escena donde el hermano que esta poseído por un mal espíritu viola a su hermana. Yo recuerdo estaba a solas en la sala sentada en el sofá frente al televisor y tenía una almohada que instintivamente me ponía entre las pierna y esta tenía como adorno hilos, muchos hilos alrededor del relieve y esto me provocaba un cosquilleo en mi entrepierna y al ver aquella escena donde no se miraba bien el acto sexual, pero sugerían que eso sucedía con los gemidos y expresiones faciales, repetí la escena no sé cuántas veces hasta que por primera vez con solo rozarme ese relieve de hilos contra mi sexo, alcancé por primera vez un orgasmo.

    – ¿Estuvo rico imagino?

    – Fue el placer más delicioso que haya experimentado, pero que a la vez me dio mucho miedo, pues no entendía y los espasmos fueron tan fuertes que me fui de lado y sentí como si calambres me daban en el abdomen.

    – ¿Y tú segunda vez?

    – Bueno, eso me llevó a experimentar la auto satisfacción y luego tuve el valor de penetrarme con mis dedos, pero la primera vez que mi novio me penetró fue en esos meses finales de mi segundaria. Fue en un cine y obviamente buscamos el lugar donde menos gente había, y como fue entre semana, pues el lugar estaba bastante vacío. Nos comenzamos a calentar y de los besos pasamos a masturbarnos ambos y él me tenía ya mis pantis abajo. Me pidió que me sentara sobre él en la butaca y me penetró desde la parte posterior. El pompeó por unos cuantos segundos y eyaculó afuera de mí. El problema fue que el guardia de seguridad hacía la ronda y quizá nos vio. Nosotros asustados hemos salido corriendo y solo me subí mis pantis y afuera.

    – ¿Solo una vez con tu novio?

    – No, lo hicimos varias veces, pero el siempre acababa rápido y nunca conseguía llegar al orgasmo.

    – ¿Ha sido tu único novio? ¿Tienes novio ahora?

    – No, ahora no tengo novio, y solo he tenido dos.

    – ¿Qué tal con el otro?

    – El otro era igual. En tres minutos se corría y solo me hacía llegar al orgasmo de manera oral o él masturbándome.

    – ¿Has experimentado sexo anal? ¡Tu perfil tiene un signo de interrogación!

    – No, nunca lo he experimentado. El signo de interrogación es porque puede ser una posibilidad. Creo que con la persona correcta puede ser posible.

    – ¿Cómo te gusta el sexo? ¿Tosco, delicado, tienes una medida, parámetros?

    – Bueno, todo depende. Creo que me gusta que comience lento, con su tiempo y que se acelere al pasar los minutos.

    – ¿Cuál consideras es tu zona más erógena, apartando lo obvio?

    – ¡Uh! Creo que ningún hombre se puede equivocar con besar y acariciar el cuello de una mujer. Lo que he descubierto, cuando me auto satisfago, es que me gusta apretarme el pezón y me gustaría apretarme ambos, pero no puedo. –me lo dice sonriendo.

    – ¿Te gustaría que te apretaran ambos pezones cuando llegas al orgasmo?

    – Antes y al llegar al orgasmo me gustaría que me aprieten el pezón. Debe ser un apretón firme y constante. ¡Me encanta!

    – ¿Te estás poniendo caliente Jennifer?

    – ¡Usted me está poniendo caliente! Mire que nunca he hablado así con nadie más que alguna vez con mi amiga.

    – ¿Tu amiga sabe que eres dama de compañía?

    – Si, ella fue la que me habló de esto y conociéndome que soy curiosa y que quería experimentar algo nuevo, no le tomó mucho tiempo convencerme.

    – ¿Te atrae tu mismo género?

    – Definitivamente no. Soy heterosexual el 100%.

    – ¿Qué es lo que te gustaría experimentar la noche de hoy hablando sexualmente?

    – Bueno, además de lo que le mencioné, sentir ese apretón en mis pezones, me gustaría experimentar con juguetes sexuales: quizá sentir una doble penetración.

    – ¿Tienes juguetes sexuales?

    – NO. –me lo dice riendo.

    – ¿Quieres que consigamos unos esta noche y experimentamos?

    – ¿Si usted gusta?

    – ¿Nunca has experimentado con uno? ¿Nunca en tu vida?

    – Nunca me he atrevido atravesar esa puerta donde los venden. Siento que les daré lástima y que dirán que me debo conformar con un juguete por no poder conseguir novio o pareja. No sé, me da pena.

    – Hablas de sentir doble penetración. ¿Te gustaría ser penetrada por dos hombres a la vez? ¿Es una de tus fantasías?

    – Honestamente lo pienso, pero tengo la seguridad que no me atrevería. No sé, quizá… quizá tendría que estar bajo la influencia de algunas cuantas piñas coladas y no vírgenes como las que ahora estoy tomando. –y Jennifer ríe.

    – ¿Por qué si gustas, puedo llamar a un amigo para cumplirte tu fantasía?

    – No lo creo. Primero, déjeme superar la idea de ir con usted a donde usted me llevará y no sé qué tantas cosas me hará, que solo la idea esa me toma con sorpresa y me da enorme ansiedad, especialmente que usa zapatos talla 13… eso si me da nervios. –ahora soy yo quien me rio.

    – ¿Quieres calmar un poco la ansiedad?

    – ¿Cómo?

    – ¡Puedes tocármelo sobre el pantalón!

    – ¿Puedo?

    Solamente era cuestión que Jennifer dejara de poner su mano sobre mi rodilla izquierda y que la llevara a mi entrepierna y lo hace de manera como masaje y llega al bulto donde mi verga esta algo erecta, pero no en todo su potencial, pues la plática la ha llevado con un mecanismo hidráulico de erecciones potentes, que en otros momentos se apacigua. Jennifer exclama:

    – ¡My god, it feels huge! (Dios mío, se siente enorme)- y continúa preguntado. Tony, ¿se la puedo sacar y poder verla? ¡Si la saca prometo darle un beso! – y ríe de forma picaresca.

    Le doy la aprobación y es Jennifer quien me baja el cierre y logra sacarla, pues por lo erecta que está y en esa posición sentado, se le hace un tanto difícil, pues tenemos que estar atentos al mesero y algunas otras personas que caminan en el restaurante. De repente Jennifer se agacha y rápidamente se lleva mi glande a su boca, pues siento como sus labios lo aprietan y su lengua intenta masajearlo. Le tengo que dar la señal que alguien se acerca y tomando la servilleta se limpia y bebe de su refresco. Ella me dice en español:

    – ¡Está llorando la pobrecita y la tuve que consolar con un beso!

    – Como me gustaría corresponderte, pero como que para una mujer es un poco más difícil en estas condiciones y circunstancias, especialmente dependiendo de los panti que uses.

    – Realmente creo que no. ¿Es algo que usted quiere hacer lo podemos intentar?

    – ¿De veras te atreves?

    – ¿Usted quiere?

    Su vestido color oro le llegaba a las rodillas y fue solo cuestión que ella se alejara a una de las esquinas, tomó una posición doblando sus piernas y subiéndolas al asiento tipo sofá del restaurante, vimos la oportunidad. Jennifer me abre las piernas y se mueve lo que parece ser una tanga negra y me lanzo rápidamente a su conchita, que está pero súper mojada y bebo de esos jugos espesos y que me saben como el mejor aperitivo. Yo me tomo unos segundos más y le paso mi lengua en unas cinco o seis ocasiones de arriba abajo y succiono un par de veces su clítoris y me incorporo y hago lo mismo con la servilleta y me limpio y me queda el sabor y olor de su sexo.

    – ¡Me gustas! ¡Eres atrevido! – me dijo.

    – ¿Quién no se atrevería a hacer algo así con una chica tan linda como tú? ¡La tienes súper mojada!

    – ¡Usted me ha puesto así de caliente y a la vez nerviosa!

    – ¿Por qué los nervios?

    – Usted sabe el paquete que tiene y eso si me pone bastante nerviosa.

    – ¿Qué hay con mi paquete?

    – ¡Tony, es grande y grueso! No es que haya tenido muchas experiencias con hombres diferentes, pues honestamente los resuelvo en dos, pero lo suyo es enorme.

    – Creo que exageras, quizá es un poquito más grande y grueso que el promedio.

    – Usted si fuese actor porno, se le buscaría por el menú donde se encuentran los penes monstruos.

    – ¿Miras porno?

    – ¿Quién no? ¿Quién nunca ha curioseado una película pornográfica?

    – ¿Te gustan mucho?

    – Lo suficiente para calmar de vez en cuando las ganas.

    – ¿Te masturbas seguido?

    – No tanto como antes. ¡Hoy quizá unas tres veces por semana! ¿Usted lo hace?

    – ¡Fíjate que no! Quizá sea de los pocos que no tanto le place la auto satisfacción.

    – ¡Quizá el único si lo que dice es cierto! Pues por lo que sé, el 100% de los hombres se masturban. ¿Pero si le gustan que le masturben?

    – Sí, eso es diferente. Sentir la piel de una linda mujer masajeando mi pene es diferente al hacerlo uno mismo. Es como esa sensación que tú tienes con tus pezones. Te aseguro que si alguien más lo hace para ti, es más excitante y placentero. ¿No es así?

    – ¡Probablemente! En mi caso, no he tenido esa confianza con mis parejas para decirles lo que me gusta o lo que no.

    – Conmigo no tienes ese problema, quiero conocerte lo más que pueda para darnos placer mutuo.

    – Dígame Tony, ¿qué es lo que a usted le gusta hacer en la cama con una mujer? ¿Qué es lo que no va con usted?

    – ¡Soy muy abierto a casi todo! Excepto a los golpes, al sexo sadomasoquista, eso como que no va conmigo. ¿Qué te gusta a ti?

    – ¡Lo normal! ¡Quizá todo como a usted, pero tampoco me gustan los golpes!

    – ¿Qué tal el sexo anal?

    – Nunca lo he experimentado pero con la persona adecuada creo podría suceder.

    – ¿Te parezco la persona adecuada?

    – Usted me gusta, es un hombre muy guapo, pero me da nervios su tamaño, pero veremos con el correr de las horas. No le digo que no o que sí, creo que es cuestión de averiguarlo con su trato.

    – ¿Le habías mamado el pene a alguien antes, así como me lo hiciste a mí hace unos minutos en un lugar público?

    – ¡La verdad que no! Lo había pensado pero nunca di ese paso. Ni para mamarle a alguien o como usted hizo de chuparme la conchita.

    – ¿Te gustó?

    – ¡Usted sabe que si! Sentir la punta de su pene y saborearlo me ha calentado y al sentir su lengua rondando mi conchita, pues me ha puesto a mil.

    – ¿Tienes mojadito tus pantis?

    – ¿Lo duda? ¿Quiere tocarlo?

    Meto mi mano por debajo de su vestido dorado y ella abre sus piernas para hacerme fácil el acceso. Toco su vulva llena de sus jugos vaginales y su calzón está totalmente mojado. Introduzco dos de mis dedos y los retiro llenos de esa miel cuyo olor me vuelve loco y ella mira como me llevo esos dedos a mi boca y los saboreo. Ella me toma la mano y se lleva esos dedos con el olor y sabor de su vagina y me lame mis dedos como si estuviera chupando una verga. El mesero se sorprendió cuando nos encuentra de esa manera, pero Jennifer ni si inmuto y siguió mamándome los dedos de una manera muy sugestiva que de seguro puso nervioso al muchacho que nos servía más refresco.

    Continúa.

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  • Mi vecino. Ventana con ventana (parte 3)

    Mi vecino. Ventana con ventana (parte 3)

    Después del encuentro de sesión de masturbación les confieso que me sentía avergonzada y con culpa por lo que había hecho, ya que no estaba presente mi chico de ese momento y no sabía si contarle lo sucedido, esa tarde no salí de casa una porque no deseaba encontrarme al vecino y dos porque tenía cosas que hacer y aproveche para realizarlas, por supuesto cada instante recordaba lo que ese día había pasado, recordaba esa verga joven bien erecto en todo su esplendor, la cabezota y las venas saltadas, recordaba esa gran venida con abundante semen.

    Ya en la tarde noche mi chico me llamo como de costumbre para ponernos al día sobre cómo nos había ido en el día y platicar sobre el trabajo y esas cosas, porque durante la semana por trabajo y distancia no nos veíamos, nunca perdía la oportunidad para decirme cosas calientes y por supuesto yo le seguía el juego. Yo le quería contar lo que había pasado así que le pregunte cuando vendría.

    -Aún falta unos días, para el sábado. -¿Pero amor como está tu delicia de conchita? respondió.

    -Aquí esperándote lista para recibirte como siempre, ella con los labios abiertos y yo con los brazos abiertos jajaja.

    -A ver enséñamela para saludarla y ver esa cosita deliciosa que tienes (inicio una video llamada)

    Obedeciendo a mi hombre encendí la luz, lo salude y le mande besitos y me recosté en la cama, solo traía un short muy cortito y una playera de tirantes sin sostén que marcaba mis pezones.

    -Mira nada más que delicia de mujer, a ver saca tus tetas, quiero verlas y disfrutarlas.

    Inmediatamente obedecí y se las mostré.

    -Aquí están tus tetas mi amor mira.

    -Ohhh que delicia y ese pezón sabes que me encanta mamar y mamar como bebé. Retírate el short quiero ver como se te ve la conchita.

    Claro que sí, me retire el short dejando únicamente mi tanga diminuta -¿Te gusta? Le preguntaba mientras la acariciaba por encima de la fina tela.

    -Ohhh si preciosa mira nada más que hermosa se te abulta y como se marca con esa tanga ya me imagino el delicioso aroma que ha de despedir, dijo tocándose la verga

    -Mira cómo me toco para ti ya está mojada le dije, corriendo para un lado dejando ver mis labios húmedos ¿te gusta? Mientras él se masturbaba.

    -Claro que me fascina así blanquita y depilada, mira como tienes mi verga palpitando, caliente. ¿Tienes las cortinas abiertas? Me pregunto.

    -No, esta todo cerrado no te preocupes nadie vera las tetas ni la concha de tu puta respondí.

    -No importa que alguien vea lo deliciosa que estas, que vean esa conchita hermosa que cojo solo yo y esas tetas que solo disfruto yo respondió.

    -Prefiero que estés tú y ya si tu gustas tú abres las cortinas para que me vean ya sabes que me gusta, mientras acariciaba mi vulva cada vez más rápido. Mira como estoy metiendo mi consolador, mira cómo me coge mi negro vergon y comencé a jugar con mi clítoris con la otra mano.

    El comenzó a masturbarse más fuerte y rápido, abre las cortinas a ver si te ve el vecino, que vea todo lo que tienes, no hay problema que un cabrón te vea, al cabo he visto que el chavo es muy respetuoso, además te haces la que no lo ves, me decía con voz entrecortada ya muy excitado, quizá de imaginarse que, si podía verme, o por el espectáculo que le estaba ofreciendo.

    Me pare, me desnude totalmente, abrí las cortinas, regrese a la cama, listo ya las abrí, le dije. Separé bien las piernas y comencé mi ritual de masturbación con mi negro y gran consolador, que entro con facilidad, gimiendo cada vez más fuerte.

    -Oh que rico! que deliciosa estas, como te coge ese negro, decía, mientras se masturbaba con rapidez, acercándolo a la cámara para que lo viera en su esplendor.

    -Hay me vengo, acabo, acabo, con gritos y gemidos de dije al sentir mi orgasmo.

    -Has que tu concha chasquee, dale rápido que el negro te haga acabar bien, me decía.

    -¡Siii! yo le aceleraba el ritmo de mi mano y se escuchaba el chop chop chop de mi vagina jajaja. Explotamos en un delicioso orgasmo al mismo tiempo.

    -Que rico nos venimos, mira toda la leche que saque, me mostraba su semen y su verga aun palpitaba al igual que mi vulva. ¿Vio el vecino amor? Inmediatamente me pregunto.

    -No. Le respondí.

    -¿Imagínate que rico si hubiera visto así? Me pregunto.

    -La verdad si, hubiera sido muy caliente, pero qué bueno que no le dije.

    -Trata de que te vea desnuda, cuando salgas de ducharte deja las ventanas abiertas y si te ve me cuentas ¿qué opinas? ¿apoco no sería muy caliente? ¿Imagínate que el chavo te viera todo eso que tienes tan delicioso?

    -En la mañana casi me ve desnuda, yo salí de ducharme y vi que se me olvido cerrar las cortinas y cuando fui a cerrarlas vi que estaba en la habitación, inmediatamente las cerré.

    -¿En serio, crees que te haya visto? Que rico seria si alcanzo a ver algo, ya hasta se me paro nuevamente la verga de solo pensar que te haya visto las tetas y la concha depiladita.

    -Creo que, si alcanzo a ver algo, porque cuando estaba cerrando las cortinas voltio y a lo mejor si alcanzo a ver bien todo mi cuerpo le respondí.

    -Mmmm ¡que rico!, ya ves para la próxima trata de que te vea desnuda y hazte como que no ves y tratas de que te vea a su antojo. Y si pasa algo me cuenta.

    Era una buena oportunidad para decirle en otro momento que ya me había visto desnuda, ya si se presentaba la oportunidad contarle que me vio masturbarme, pero primero le diría que si me vio desnuda.

    Ya les platicaré que pasó después.

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  • Problema con las gemelas (4): Engañé a mi cuñada con mi mujer

    Problema con las gemelas (4): Engañé a mi cuñada con mi mujer

    Yo estaba en un gran dilema, qué hacer con mi vida y no sabía francamente que hacer, lo que si sabía es qué debía ser un hombre fuerte, porque se vislumbraban tiempos difíciles en el horizonte. Por un lado, iba a ser padre, y esa iba a ser mi prioridad. En cuanto a la madre del niño o niña, hasta ahora era una incógnita, hablo sobre nuestro futuro. Mi mujer, porque es lo que era ya que los papeles nos seguían uniendo, por más que no tuviéramos ni contacto, era muy pero muy difícil que tuviéramos un futuro junto.

    Mientras tanto yo volví a mi rutina, mi trabajo, a practicar ejercicio, con Mara nos comunicábamos permanentemente por teléfono, incluso iba a su casa a verla, por ella supe que mi mujer se tomó muy mal lo del embarazo, corto comunicación con su hermana y madre, y no sabían nada de ella. En cuanto a volver a tener relaciones, no se había dado la oportunidad, aunque prácticamente parecíamos novios. Y mi suegra no decía nada, parecía tomarlo como normal todo, descubrí en Mara una mujer excepcional, con un carácter muy especial. Pero yo quería hacerla entrar por el aro.

    El viernes de esa semana, le dije por teléfono que no iba a poder ir a verla, lo que noté cierta tristeza en su voz.

    Entonces le dije que no se preocupe que venga ella a la mía, y pase la noche ahí.

    Mara: pero Carlos, mamá. -la interrumpí.

    Carlos: Corazón, tengo cosas que hacer, te espero a las 22 h. -y corté.

    A las 22:05 estaba golpeando la puerta de mi casa, entró radiante y como si nada, me dio un piquito, y siguió a la cocina a dejar el helado que había traído para el postre. Mientras me comentaba su día y como le iba en su nuevo trabajo, en una pequeña empresa de una amiga. Se la veía realmente feliz, terminamos de preparar la cena juntos, ella me ayudó ya que no sabía cocinar. Comimos y ella no paraba de hablarme y contarme cosas de su trabajo, del embarazo, de que estaba empezando a notarse la panza, no paraba de hablar.

    Ya en el postre me dijo que su mamá había hablado con Vanina por teléfono, un par de minutos, mientras me miraba a los ojos y veía mi reacción, me contó que estaba bien, o por lo menos eso le había dicho a mi suegra. Mara se había enterado por una amiga que había empezado a salir, ella se quedó callada y me miró, le hice señas que siguiera hablando, y me conto que había empezado a salir con el compañero de trabajo que le coqueteaba antes que todo esto pasara, y cuando se enteró de su embarazo se encerró un par de días y después salió a tirarse todo lo que caminara. Mentiría sino dijera que me dolió, me clavó un puñal en el pecho sus palabras, pero siempre es bueno saber.

    Una vez que comimos el helado lavamos los platos, en realidad ella lavaba y yo secaba, los roces eran muy intensos y cada vez que pasaba por detrás de ella no perdía oportunidad de apoyarla, cuando terminamos la tomé de la mano y nos dirigimos a mi habitación, al llegar nos besamos mucho, muchas caricias, nos fuimos desnudando uno al otro, ella estaba sorprendida por el trato, estaba acostumbrada al sexo salvaje.

    Yo le quería hacer probar el cielo y el infierno. La acosté suavemente en la cama y empecé a besarla, fui bajando muy despacio por su cuello, pechos, me detuve en su panza, y bajé a sus piernas, besé todo el interior de sus muslos, y cuando me cansé subí a su vagina, donde me esmeré en comer todo muy bien. Luego me enderecé y subí a su boca donde la besé nuevamente, y la penetré en la posición del misionero, mirándola a los ojos, fue la primera vez que hicimos el amor, fue realmente muy tierno todo, y acabamos a la vez en un orgasmo muy lindo.

    Descansamos un momento, tenía una sonrisa y una cara de satisfacción que no había visto antes, hasta que ella se olvidó de toda la ternura y se abalanzó sobre mi pene para revivirlo con una mamada, quería retornar a la celda salvaje, una vez repuesto mi miembro, se subió arriba mío como una amazonas y empezó a cabalgarme salvajemente, se apretaba los pechos, me rasguñaba mi pecho, se agachó y me empezó a besar de una forma posesiva, no duró mucho, apenas un par de minutos, cuando estaba acabando me puso sus tetas en la boca y ordenó que se las comiera, mientras me decía.

    Mara: eres mío.

    Al final pasó todo el fin de semana conmigo, nos cansamos de hacerlo en todas las posiciones posibles, tanto rudo como más tranquilo. También conversamos normalmente de todo, hasta de su hermana, donde le dije que todavía no tenía muy en claro mis sentimiento, ya que seguía enamorado de su hermana, pero que estaba dispuesto a hacer todo por ella y el bebé. No profundizamos en nuestra relación, pero se daba por entendido que estábamos juntos.

    Continuamos normalmente en la semana, nos escribíamos todo el tiempo y yo iba a verla cuando salía del gimnasio, el miércoles vino a casa y se quedó a dormir, donde también tuvimos una noche agitada, teniendo sexo salvaje y terminamos haciendo el amor más tranquilos, eso sí nunca faltaba una rotura de culito, aunque me dijera que era un cerdo o maricón, le encantaba y a mi más hacérselo.

    El viernes era el cumpleaños de mi mejor amigo Daniel, nos íbamos a juntar en la noche en un bar, el mismo bar que nos juntábamos desde la época de la universidad. Llegamos los cinco amigos de siempre y nos ubicamos en una mesa, este es el típico bar donde puedes pedir algo para comer, o acompañar el alcohol. Pedimos cervezas y papas fritas, con panceta, huevos, verdeo y queso cheddar. Y empezamos a hablar, lo bueno de ser los amigos de siempre es que cada uno cuenta lo que quiere o le salga, y por lo general hablamos de tonterías, que el fútbol, política, que mujer está más buena, y a que animal le ganaríamos.

    La verdad es que estaba muy a gusto con ellos y en ese momento me olvidaba de todos mis problemas, de mi mujer, mi cuñada, del embarazo y de todo. Y fueron pasando las cervezas, las papas y las horas.

    Ya era realmente muy tarde y todos nos estábamos yendo. Después de subir mis amigos a los autos a mí me dieron ganas de orinar, por lo que entré nuevamente al bar. Yo había quedado solo, y tenía que llamar a un Uber. Al salir del baño, veo la parte contraria de donde nosotros estábamos, que no había mesas, estaba la barra y una pequeña pista de baile, y ahí la vi, y mi corazón en un puño.

    Estaba Vanina, vestida para matar, perfectamente maquillada, con un corte de pelo nuevo, y unos mechones claritos y se había oscurecido el resto del cabello, tenía un vestido muy cortito, color negro, con media espalda al aire, y un buen escote, era muy pegado al cuerpo y dejaba poco a la imaginación, ya que resaltaba todos sus atributos. Sobre ella y tomándola de atrás un tipo, que me pareció conocido, de haberlo visto en su trabajo, sospeché que ese era el que la cortejaba. Ella me vio y siguió con el fulano, mi sangre hervía, entre el alcohol, los celos y la bronca que tenía acumulada.

    Ella me seguía viendo y sonreía, se acercaron a la puerta y yo salí detrás de ellos, iba como un toro tras ellos, mientras miraba al susodicho, la verdad era lindo de cara, pero de cuerpo extremadamente flaco y un poco más alto que ella, sobre el metro setenta, yo era enorme comparado con él, sin ser gordo, si soy robusto, y era mucho más alto que él. Al alcanzarlos tomé a Vanina del brazo, lo que no le gustó nada al acompañante.

    Carlos: Vanina tenemos que hablar.

    Otro: Tú, quien te crees que eres. -Vanina se puso detrás de él, y vio mi cara de pocos amigos.

    Carlos: Yo soy el marido, y si no te apartas tú serás lisiado próximamente.

    Era otra persona hasta yo me desconocía. Volví a tomar el brazo de Vanina y repetir lo de hablar, ella tenía mucho miedo temblaba. Siempre fui un grandote buenazo, un tipo de bien, ella decía que por mi contextura era un cariñoso osito. Creo que nunca me había visto en ese estado.

    Vanina: Carlos entremos al bar y hablamos más tranquilos. -Quería gente de por medio, de verdad me temía.

    Entonces el acompañante me tomo del brazo para alejarme de ella, mala idea. Con mi brazo trabé el suyo le hice una palanca sobre él a la altura del codo, algo doloroso y que con poca fuerza podría destrozar el mismo, con mi otra mano tomé su cuello y con mi dedo pulgar presioné su yugular, aparte de ser molesto y doloroso en todo el cuello, sobre todo en su tráquea, el pulgar impide el normal flujo de sangre entre el cerebro y el corazón. Intentó golpearme con su mano libre, pero sin fuerzas, apenas se sostenía en putas de pie, ya que lo había levantado un poco, mi mujer me pedía que lo dejara, que iríamos a hablar a la casa, pero que ya no hiciera más escándalo.

    Lo lancé un poco lejos y trastabilló casi se cae, lo miré con odio y no se atrevió a acercarse, Vanina le dijo que iría conmigo, que después lo llamaba. Yo lo miraba como un puto lobo, que se había hecho más grande por la adrenalina y tenía todos los pelos del lomo encrespados. Tomé a Vanina del brazo, no esperé nada, la subí en un taxi que había parado ahí y nos fuimos a mi casa, no hablamos en todo el viaje, yo seguía dándome manija, y mi enojo no hacía más que crecer a cada minuto.

    Entramos a mi casa y ella ya había agarrado más confianza, la casa era mía, la había comprado con una herencia de mis abuelos y plata que ahorré. Ella dejó el bolso en un mueble, y se giró visiblemente enojada.

    Vanina: Tú quien te has creído que eres para tratarme así. Embarazaste a mi hermana y ahora están juntos.

    Carlos: ¡Tú te callas y te sientas! -Le grité y señalé el sillón, volví a ver el miedo en su mirada.

    Traje una silla y la puse en frente de ella. Me senté sin dejar de mirarla fijamente, ya no era aquel que rogaba por amor, el que se arrastraba tras ella.

    Carlos: Aquí vamos a hablar todo. El problema que tuvimos fuimos tres culpables, tres responsables y tres víctimas por igual, yo no te veo a ti asumiendo tu parte de culpa, solamente te veo criticando y haciéndote la víctima. Tú sabes lo que te amo yo, tu hermana y tu madre. Tú -le dije señalándola- metiste a una mujer en nuestra cama, no fui yo. Tú me engañaste con tu compañero antes de todo esto.

    Vanina: No me acosté con él, hasta que me fui de aquí, debes creerme.

    Carlos: No me importa, me faltaste el respeto a mí y a nuestro matrimonio cuando permitiste que él te escribiera. Y si me acosté y embaracé a tu hermana, cuando no fui consciente de ello, y ahora me acuesto con ella, pero siendo consiente, aunque te amo a ti.

    Creo que las cosas no salieron como yo pensaba, o le dije que no tuvo el efecto que yo quería. Porque ni bien dije esto Vanina se transformó en un demonio, se arrojó sobre mí, con sus uñas en punta, apuntado a mis ojos, aquella mujer me los quería arrancar, como pude me la saqué de encima, pero ella volvía a atacar insistentemente, pude pararme y someterla. Logré empujarla contra la pared, aunque ella insistía en hacerme daño.

    Vanina: Eres un maldito hijo de puta, cerdo de mierda, degenerado.

    Se me ocurrió que la única forma de cerrarle la boca era con un beso, cosa que no le gustó mucho, me mordió hasta hacerme sangre, no me iba a quedar con esa, yo también la mordí y le hice sangre, y los dos intentábamos lastimarnos hasta que noté su mano libre apretándome el culo, y mi mano libre apretándole una teta. Estábamos besándonos a toda regla, tocándonos como podíamos, eso sí, a lo bestia, ella apretaba mis nalgas hasta clavarme sus uñas en ellas. Y yo pellizcaba sus pezones retorciéndolos de un lado a otro.

    Nos separamos un poco y ella tomo mi pene por encima del pantalón, y yo metí mi mano por debajo de su vestido para encontrarme un verdadero charco de flujos, ella tomaba mi pene como queriéndolo enderezar, lo que hacía que me diera dolor y placer por igual. La tome de la nuca nos dimos un beso y la puse de espalda hacia mí, y la apreté contra la pared, lleve mí boca a su nuca, que sabía que la derretía, y empecé a chupar, mientras mis dedos ingresaron en su mojada vagina, no me costó mucho que estuviera muy caliente.

    Vanina: Maricón de mierda, soy mucha hembra para ti, por eso tuviste que buscar una puta para reemplazarme.

    Carlos: Por lo menos la puta sabe lo que quiere, y sabe distinguir un macho. No como la hermana, que quieren que la traten como princesita por que le da miedo a reconocer que es tan puta como la hermana.

    Quiso darse vueltas para pegarme, pero no la dejé, y le metí de golpe tres dedos en la vagina y comencé a masturbarla bruscamente.

    Carlos: Si sabía que era tan puta la hubiera tratado como mi perrita antes y no me hubiera tirado a tu hermana.

    La mención de Mara hizo que se le licuará la vagina, y empezara a tener un orgasmo, en las sacudidas aproveche para morder su cuello y marcar a mi perra, como de mi propiedad. Al hacerlo se intensifico su orgasmo teniendo un squirting, el primero de su vida. Le fallaron las piernas por lo tanto tuve que agarrarla, la tome en brazos mientras se recuperaba, la mire fijamente.

    Carlos: Vamos al cuarto para que veas como un macho toma a una perra como tú.

    La tiré en la cama, y le saque el vestido, rompiéndolo un poco, sus bragas se las arranque y las lleve a mi nariz oliéndolas, ella me miraba como si fuera un cavernícola.

    Carlos: Mmmm huele a perra en celos.

    Tome sus tobillos y levante sus piernas, dejando su culo y vagina a mi disposición, comí todo lo que pude, abarcando toda la zona, cuando sus gemidos eran ya muy altos me levante, puse sus piernas en mi hombro y se la enterré de una, ella hizo una O con su boca, pero era la impresión, ya que estaba bastante lubricada, empecé a bombear como si mi vida o mi matrimonio dependiera de ello, vi un brillo en su mirada, que no había visto antes, la mirada de perra como la describí después.

    Ella se lo estaba pasando más que bien, pero necesitaba más, le metí mi pulgar en la boca para que me lo chupara, y lo hizo en el acto, como si de un pene se tratara me chupaba el dedo mientras le daba duro, nos mirábamos con deseo con ganas del otro, retire mi dedo de su boca y lo lleve hacia su clítoris y empecé a masajearlo mientras seguía envistiendo duro, ella no aguanto mucho y acabo de la misma forma, mojándome todo con una mezcla de flujo y orina, esto me calentó acarreado también por sus contracciones acabe abundante dentro de ella.

    Fui a la cocina, traje agua para los dos, tomamos en silencio, seguía mirándome, pero confundida, yo no sabía si el alcohol se le estaba pasando o si se estaba arrepintiendo. Estuvimos un rato así, sin decir nada, pero estudiándonos, yo opte por la vía mala, esta noche me había traído bastantes resultados. Me acerqué a ella y empecé a acariciar su cabello.

    Carlos: Me gusta el cambio, te queda bien.

    Empecé a acariciar sus orejas, cuello, la tome de la barbilla y bese, ella colaboro poco al principio, hasta que empezó a hacerlo con ganas. Me enderece, y tome de la nuca y la traía hacia mi pene para que me lo chupara, cosa que ella no hacía, se resistía. Ella cada vez que la chupaba debía estar impoluta, no le gustaba el semen y mi pene estaba brillante de mi semen y sus flujos, volví a intentarlo y no quiso.

    Carlos: Me la vas a chupar o tengo que llamar a Mara para tener una mamada de verdad.- Sus ojos se inyectaron en sangre.

    Vanina: Segura que ella es una experta en eso con la cantidad que se ha comido tiene más experiencia que una puta de la calle y encima barata.

    Carlos: Claro ya se te paso el calentón, que estabas como perra en celo. Ya te tiraste al hombre de tu hermana y ya está.

    Vanina: El hombre de mi hermana, que yo soy más hembra que ella, y demasiado para ti, que yo si quiero te tengo en mis pies cuando quieras bebiendo de mi vagina directamente. Si yo quisiera esa no tiene nada que hacer contigo.

    Otra vez volví a intentarlo, era arriesgado porque se estaba enojando enserio, pero esta vez no le hizo asco, y de un solo intento llego a más de la mitad, que estaba casi completamente erecta, y termino de ponerse rígida en su boca.

    Ella se acomodó y lo tomo como un desafío, empezó a hacer una mamada muy profunda, se acomodó y se puso en cuatro en la cama mientras yo estaba de pie a un lado, yo no me iba a quedar quieto y empecé a apretar sus nalgas, a masturbarla, cuando entraron dos dedos en su vagina, intente colar uno en su ano, cosa que me costó, eso me hizo pensar que no lo usaba tanto como cuando estábamos juntos, una vez que entro uno siguió otro, y después de un rato ella le costaba seguir con lo que hacía.

    Vanina: Rómpeme el culo de una vez, no aguanto más.

    La giré y así como estaba en cuatro la penetre analmente, al principio me pidió que me quedara quieto, pero no hice caso y me moví lentamente, hasta que noté que dilato y empecé a moverme con muchas más ganas, ella insultaba, se masturbaba y frotaba su clítoris, hasta que no pudimos más y volvimos a acabar, yo me quede arriba de ella, con el pene enterrado y sin querer nos quedamos dormidos.

    Unos ruidos me despertaron, me enderecé y la vi acodándose el vestido, tenía el maquillaje corrido, como si hubiera estado llorando.

    Vanina: Después hablamos, tengo mucho que procesar.

    Se iba hacia la puerta cuando la abrió estaba Mara a punto de tocar timbre.

    Vanina: Hola hermana, creo que ahora sentirás un poquito de lo que yo sentí.

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  • Entregada a mis instintos

    Entregada a mis instintos

    Llevo unos meses saliendo y cogiendo con un chico que conocí en un encuentro de solteros, el sexo con él es bueno no lo puedo negar le gusta satisfacer mis locuras y es un punto a su favor.

    Una noche le propuse ir a un bar swinger que con algo de dudas aceptó ir. Entramos al lugar, nos piden las cosas a guardar y nos llevan a la mesa; este lugar es muy elegante entre negro gris y rojo las mesas son bajas redondas y los muebles son sofás de media luna. Así que empezamos a tomar y mirar qué sucedía alrededor el cual no estaba lleno las personas estaban platicando otras en su juego sexual y bailando.

    Al caer la media noche con mis tragos en la cabeza me subí encima de Fer (así le decía de cariño) y empecé a besarlo tomándolo por el cabello con fuerza, él al comienzo estaba incómodo por ser visto por los demás pero fue soltando poco a poco. Empecé a mover mis caderas para restregarme con su verga ya que estaba tan caliente que buscaba mi propio placer, él agarraba mis nalgas y las apretaba con fuerza para llevarme más hacia él.

    -Fer, cójame acá mismo

    -¿Estas segura Gaby?

    -Si, ¿por qué lo dudas?

    -Porque nos están viendo

    -¿Y?, a eso vine a que me vean como me coges de rico

    Fer por lo visto no se sentía cómodo en ese lugar pero con lo caliente que estaba no me importaba, así que me baje de su regazo y me arrodillé frente a él, le bajé su cremallera y saque su verga que no estaba tan erecta como lo imaginé así que me lo lleve a mi boca y empecé a mamárselo como me gusta. Fer solo miraba a todos lados.

    -Oye, ¿no te gusta?

    -Sabes que me fascina

    -¿Entonces?, deja de mirar a los demás y disfruta

    -Está bien Gaby

    -Mírame solo a mí

    Continúe con mi trabajo pero ya me estaba molestando que Fer no estaba siguiéndome el juego pero no iba a permitir que me dañara la noche.

    Me subí sobre la mesa y me abrí de piernas en frente de él.

    -Chúpame mi coño como tanto me gusta

    No sé si lo hacía por gusto o porque se lo había pedido pero empezó a chuparme el coño, mientras él hacía su trabajo yo me deje caer sobre la mesa bajando el corset para exponer mis tetas y amasarlas con fuerza.. Arqueaba mi espalda y gemía cada vez más duro; cuando de pronto se acerca un caballero muy guapo y me mira fijamente se nota en su mirada morbosa que me desea y yo también.

    Mientras disfrutaba de mi momento abría mi boca para lamer mis labios y posteriormente morderlos así de esta forma le expresaba a ese hombre que lo deseaba, así que se acerca a la mesa alejando mis manos de mis tetas para poner las suyas y las amasa con fuerza.

    -¡Oh, si que rico!

    -Oye, ¿Qué haces con mi novia?

    -¿Cuál novia?, nosotros sólo estamos saliendo nada más y yo vine a gozar no a pelear.

    Aquel hombre con mi respuesta se sonríe y me mira con picardía.

    Continuamos los tres en el juego sexual, Fer chupando y hurgándome mi coño mientras él amasa y pellizca mis pezones y algunos espectadores mirando como me dejó llevar por mis instintos… gimo cada vez más duro arqueando más mi espalda hasta que llego a mi primer orgasmo de la noche.

    -Me quiero ir Gaby, ¿nos vamos?

    -¿Qué?, ay no Fer en verdad no sé qué te pasa, pero no me gusta tu actitud

    Fer se levanta me toma de mano y me cubre mis pechos con su chaqueta.

    -Vamos a un sitio donde estemos solo los dos

    Paga la cuenta y me lleva casi halándome a la salida; ya afuera lo suelto de la mano.

    -Sabes que Fer me voy sola vete

    -OK, haz lo que quieras

    Mientras Fer se va yo acomodo mi corset para cubrir mis senos, estaba molesta por la actitud de ese man .

    -Ya que estas sola sin ese idiota, por qué no disfrutamos de esta noche

    Al escuchar esa voz me sobresalte, volteó a mirar y era ese hombre

    -Ven hermosa mi carro lo tengo acá cerca

    No digo nada solo lo tomo de la mano y me dejo llevar por mis instintos.

    Llegamos a un hermoso hotel pide una habitación con jacuzzi, ¡Wao! No sé quién sea este hombre ni sé cómo se llama, pero no me importa, las ganas que le tengo hacen que me deje llevar por aquel desconocido.

    -Adelante hermosa.

    Me da paso para seguir al ascensor y cuando las puertas se cierran se va directo a mi para besarme con hambre así que llevo mis brazos sobre sus hombros y lo beso también con deseo, baja por mi cuello hasta llegar a mis pechos y baja el corset para descubrir mis tetas nuevamente llevándoselas a su boca para chuparlas morderlas y pellizcarlas. Es tanta la arrechera que llevo que gimo duro sin importar que alguien me escuche, ese hombre si sabe lo es disfrutar del momento no como el idiota de Fer.

    Llegamos al piso 20 se abren las puertas y salimos de allí. Al llegar a la habitación me libera de la chaqueta de Fer y la lanza lejos.

    -Ahora si hermosa, esta noche serás toda para mi

    -Y que esperas para hacerme suya solo por esta noche

    Me arrincona contra la pared y sube mi falda para llevar una mano a mi coño y estimula mi clítoris mientras con la otra mano toma mis brazos y los sube sobre mi cabeza.

    -Estas tan mojada que dan ganas de cogerte a mi antojo

    -¡Ah, ah, solo quiero muchos orgasmos

    -Estás tan ganosita que no te importó que el imbécil se molestara porque te haya cogido las tetas en el bar

    -Aja, si; así como estoy ahora con usted sin conocerlo

    -Entonces te cogeré tan rico que no podrás caminar bien por varios días

    -Entonces sabré que cumpliste con tu objetivo

    Hunde sus dedos con fuerza y me folla con rapidez mientras se muerde lo labios.

    -¡Ah, ah, ah, eso así, que rico papi

    -¿Te gusta?

    -Sii… Continúa

    Muerde uno de mis pezones y aumenta la velocidad

    -¡Ay! Me corro, me corro

    -Dale córrete, regálame tus jugos

    Muerde cada una de mis tetas hasta que no aguanto más y exploto nuevamente.

    Al terminar me toma por las nalgas y me lleva alzada hasta el sofá, después me voltea para quedar en cuatro y abre mis nalgas lamiendo con morbosidad toda mi raja. Hunde su lengua en mi hoyito haciendo que este lo reciba sin problemas. Escupe y continúa lamiendo desde mi coño hasta el final de mi raja.

    -¡Oh si, Dios que rico papi!

    -Esos labios estas tan hinchados que piden ser devorados

    Se levanta tomándome por la cintura para ponerme de pie y desliza la cremallera de mi falda deslizándola cayendo al piso.

    -Eres una putita tan caliente que no llevas pantis

    -Venía preparada, ¿Cuál es el problema?

    -Ninguno, me fascinas cada vez más

    Desliza también la cremallera del corset liberando completamente mi cuerpo.

    -Arrodíllate por favor, muero por sentir mi verga dentro de esa linda boquita

    Se desabrocha su pantalón cayendo al piso liberando su mástil.

    -Me tratas de puta y mira que tampoco llevas ropa interior

    -Ja ja ja… somos tal para cual

    Le sonrió con picardía mientras me arrodillo frente a él. Me acaricia tomándome por el cabello haciendo una coleta mientras con la otra mano se frota su verga.

    -Abre la boca mi reina

    Abro la boca mirándolo a los ojos de forma perversa

    -Uff, esa mirada me excita cada vez más

    Saco mi lengua invitándolo a seguir… hunde su verga haciendo que me produzca ancadas mientras va aumentando la velocidad. Aprieto su verga para que sienta más placer… no dejo de mirarlo, mis lágrimas recorren mi rostro y mi saliva por mis comisuras.

    -¡Oh, mn… Oh yes!

    Deja de follarme para que pueda tomar aire.

    -Déjame hacerlo a mi modo

    -Todo tuyo mi reina

    Lo agarro con una mano y paso mi lengua desde sus huevo hasta la punta, chupo sus huevos mientras froto su verga mojada por mi saliva. Luego estímulo su frenillo con la punta de mi lengua con algo de velocidad, después lo succiono varias veces saboreando su líquido pre seminal.

    -Separa un poco más las piernas

    -Mn.. Ya sé que quieres

    Sonrió con picardía mientras paso mi lengua por mi mano para llevarlo a su periné llegando poco a poco a su hoyito haciendo círculos con mi dedo mientras sigo comiéndome su verga.

    -¡Mn… Oh… Si… Que rico

    -Quiero mi lechita

    Saco su verga para ir a lamer sus huevos… luego los levanto para tener acceso al periné y así su hoyito; alargo más mi lengua para disfrutar más de esa zona mientras le froto con mi mano con más fuerza su falo

    -Sigue así y la tendrás

    Continúo chupando y lamiendo hundiendo mi lengua tratando de follar el culo mientras aumento la velocidad de mi mano sobre su verga hasta que explota este hombre cayendo toda su leche sobre mi rostro.

    -Te ves mas hermosa y ardiente con mi leche

    Me ayuda a ponerme de pie y lleva su lengua a mi rostro para lamer por donde cayó su leche; Luego me toma del cuello y me da un beso perverso y con mucha lujuria jugando con su lengua dentro de mí.

    Con su verga aún como una estaca me acomodo en el sofá quedando mis piernas sobre el espaldar y mi cabeza en el borde del sofá, él se arrodilla tomándome por el cuello haciendo que mi cabeza quede un poco descolgada y sin decirle nada abro mi boca para que él me folle nuevamente la boca. Él hunde su verga hasta el fondo mirando como en esta posición su falo sobresale por mi cuello, es una fantástica garganta profunda. Sus movimiento son suaves pero la vista que tiene es espectacular ver como me folla así… viendo como me trago toda su verga; lo saca por momentos para que pueda tomar aire y continúa follándome.

    -¡Uff! Oh, mn… oh… Eso, trágate toda mi verga. No imaginé hacer esto… te llevaré en mi mente

    Luego de un rato se inclina para lamer, chupar, devorarse mi coño mientras sigo comiéndome su verga, gimo como puedo, mis piernas me tiemblan quisiera gritar pero no puedo. Abre más mis piernas para comerme a su antojo cuando de un momento a otro arqueo mi espalda logrando sacar su verga y gritó permitiéndome llegar a mi orgasmo.

    Me ayuda a levantarme y nos dirigimos al jacuzzi mientras abro la llave él por detrás me da un rico beso negro, como puedo esparzo el producto para crear la espuma. Después nos sumergimos, él sentado y yo sobre él dándole la espalda me abre bien las piernas y lava suavemente mi coño mientras amasa suave mis tetas a su vez me besa el cuello. Me dejó llevar por mis instintos disfrutando de estas caricias.

    -Eres una mujer muy exquisita y ese sexo oral que hicimos lo disfrute mucho

    -Me alegra que te haya gustado porque me quedo doliendo mi mandíbula

    -Jajaja hermosa tranquila que quede satisfecho ahora te va quedar doliendo el resto del cuerpo

    Me levanto saliendo un poco de agua quedando en frente de él y juego con la espuma llevándola a mis tetas; él separa las piernas haciéndome una señal para ubicarme en medio así que tomo su verga pasándola por mis tetas después las uno y él lo ubica en medio para frotarlo con ellas. Cuando está cerca de mi boca paso mi lengua por su punta. Dejo de hacer la rusa para cogerlo con la mano y escupo sobre la punta para lamer el frenillo mientras continúo frotándolo.

    Me levanto para girar sacando mis nalgas sobre agua llevando una mano a mi hoyito y hundo un dedo en él.

    -Todo tuyo

    Él me toma por la cintura y me clava su verga sin compasión.

    -Que golosa eres… ¡Uf! Cada vez me sorprendes más. Si vieras la imagen tan deliciosa de tu culo con tu mano hurgándote mientras tu coño se come mi verga

    Me doy mis buenas sentadas sobre su verga que por cierto esta como quiere es rosadita con las venas bien brotadas y gruesa. Él se arrodilla tomándome nuevamente por las caderas llevando el ritmo a su gusto mientras yo continúo follándome el culo, esta vez con dos dedos.

    -Sigue así mi reina que voy por ese hueco tan apretado para llenarte toda y ver como escurre mi leche

    Seguimos así por varios minutos, el agua salpica por los movimientos bruscos… sus huevos chocan contra mis nalgas muy duro… mis tetas rebotan con cada embestida, hasta que ambos explotamos nuevamente.

    Saliendo de la tina me lleva a la ducha para lavar nuestros cuerpos, allí me coge nuevamente alzada contra la pared; es tanta la fuerza que este hombre tiene que me coge como si fuera una muñeca de trapo. Con ayuda de mis brazos apoyados sobre sus hombros me puedo dar mis buenas estocadas; el frío de la pared en mi espalda me prende aún más, busco mi nuevo orgasmo y este llega como un corrientazo por toda mi espalda.

    Saliendo de la ducha cubiertos con una batas nos dirigimos a una hermosa king size, me ofrece una copa de vino y brindamos por esta noche tan candente. Pidió una tabla de quesos y unas frutas; es nuestro momento de pausa para seguir con esta noche donde no nos importaba saber nuestros nombres solo de disfrutar.

    Aprovecha que hay un recipiente con chocolate así que me retira la bata para recostarme sobre la cama, él con ayuda de una cuchara pequeña empieza a esparcir el chocolate caliente sobre mis tetas y va bajando por mi torso y abdomen hasta llegar a mi entrepierna. Se acerca a mí y con su lengua lame cada parte donde está el chocolate haciendo que salga un leve gemido cerrando los ojos.

    -Mn… que delicia y no hablo del chocolate.

    Continúa recorriendo mi cuerpo saboreando cada parte; al llegar a la entrepierna separa mis piernas y pone allí chocolate, luego toma una fresa y la hunde en mí hace círculos recorriendo cada parte de mis labios y luego se lleva a la boca la fresa.

    -Mn… Así es más rica, la mezcla entre el chocolate y tus fluidos, es la combinación perfecta

    -Quiero probar

    Toma otra fresa y recorre con ella todo mi cuerpo untado por el chocolate llegando a mi coño repitiendo la misma técnica y después me la ofrece, como niña coqueta abro mi boca mientras lo miro a los ojos y me como con mucha delicadeza la fresa

    -Eres tremenda ¿lo sabias?

    -Si, lo sé

    -Esa mirada tuya mientras te comes la fresa me hace desearte aún más, a este paso no saldremos de acá

    -Jajaja… la podemos repetir cuando quieras

    -¿Me estas antojado?

    -Lo rico siempre se repite, ¿no lo crees?

    -Si tienes toda la razón, por ahora quiero seguir disfrutando de todo tu cuerpo

    -Y yo de tu verga

    -Mn… Lo dicho eres tremenda

    Me toma por las piernas y me gira haciendo que quede boca abajo y me da una fuerte nalgada haciendo que me arda y grite.

    -Ponte en cuatro y abre esas nalgas para mí

    Así como niña obediente lo miro sobre mi hombro y me pongo en cuatro llevando mis manos a mis nalgas dándome una buena nalgada que suena delicioso y las abro para que él haga lo que quiera.

    -Toda tuya papi

    -Mi putita ese hueco te va a quedar tan dilatado que no te vas a poder sentar

    Llevo una mano a mi coño para hundir mis dedos y luego lo llevo a mi culo hundiendo un dedo y luego otro.

    -¡Uff que delicia como preparas mi entrada!

    Lo miro sobre mi hombro y le guiñó el ojo.

    -Listo papi, todo tuyo

    Levanto mis nalgas yéndome hacia atrás para acercarme a él, él me toma por la cintura abre mis nalgas y escupe en mi raja. Luego con una mano la pasa de inicio a fin.

    -¿Preparada hermosa?

    -Deseosa por recibirte

    Me apunta con su verga y se hunde suavemente con algo de dificultad por lo estrecho que esta.

    -Ah… arde, lo tienes grande

    -Hermosa después ese dolor pasará a placer

    -Oh, mn…. Oh.. Suave por favor

    -Ya voy a terminar de entrar

    Me estímulo el clítoris para excitarme y olvidar el dolor.

    -Ya ese culo se comió toda mi verga

    -Si, siento que me va a partir

    -Relájate

    Acaricia mis nalgas mientras mi hoyito se va adaptado a su verga mientras continúo frotando mi clítoris.

    -Eso hermosa, ya va pasando

    -Si papí ya no duele ahora si dame como quieres

    Me toma por la cintura y empieza a moverse suavemente y a medida que disfrutamos aumenta el ritmo.

    Me jala del cabello haciendo que quede de rodillas sobre la cama, luego me toma del cuello haciendo una leve presión mientras con la otra mano me sostiene por la cintura, sus huevos chocan contra mis nalgas mientras gime en mi oído, su respiración es pesada, lame mi oreja hundiendo la punta en él. Me suelta y caigo en cuatro luego se va sobre mí y como perros seguimos cogiendo mientras él me amasa las tetas con fuerza; llevo mi cabello largo a un lado buscando su boca para besarlo.. Gimo cada vez más duro.

    -Que rico culo, aprieta delicioso mi verga

    -Dame más duro papi

    -Eso haré te voy a partir ese culo y llenaré ese hueco de mi leche

    Continúa con sus estocadas apretando mis tetas. Pone una mano sobre mi espalda haciendo que quede pegada contra la cama y me da con más fuerza.. Me nalguea duro varias veces a medida que aprieta mis nalgas, deben estar rojas porque me arden.

    Se inclina nuevamente sobre mi llevando una mano en mi coño y frota con rapidez haciendo que grite mas de placer…

    -¡Que rica verga papi, dame más!

    -Estas bien arrechita

    -Aja si, así que dame duro

    -Así lo haré mi reina para que pidas más verga

    Le da con toda que ya me duele cada parte de mi cuerpo hasta que gime duro y siento como su leche entra llenando cada parte de mi intestino. ¡Uf! Este hombre me deja exhausta. Se retira y siento como mi hoyito palpita mientras brota y baja por una pierna su leche caliente.

    -¡Uf!… Que delicia como se ve ese hueco tan dilatado por el grosor de mi verga, me invita a darte más por ese culo

    Me toma por las piernas y las estira cayendo mi cuerpo, se va sobre mi y me penetra de nuevo el culo, no sé, pero esa estaca aún sigue erecta. Flexiono una pierna y llevo una mano por detrás de su cuello para buscar su boca y besarlo. Continúa dándome por el culo, pero esta vez sus movimientos son menos agresivos pero la pose es candente y deliciosa. Mientras de da rico amasa mis tetas, lame y chupa mi oreja.

    -Eres una tentación ¿lo sabias?

    -Jajaja… ¿Así que quieres más de mi cuerpo?

    -Quiero follarte todos tus agujeros

    -Deseosa por recibirte y sentir tu verga dentro de cada uno-lo miro de forma perversa

    Me toma por la cintura flexionando una pierna y aumenta sus embestidas sonando sus huevos cuando chocan contra mis nalgas.

    Esa noche me dio como quiso por todos mis agujeros tanto que mi cuerpo esta húmedo por mi sudor; se retira yéndose al baño a darse una ducha mientras quedo en la cama respirando agitada tratando de calmarme pero no puedo… mi corazón está a mil ya que me siento mareada, así que tomo aire para tratar de recuperarme.

    Este hombre cumplió con su objetivo lleno todos mis agujeros de su leche que brota por cada uno de ellos, me duele todo mi cuerpo el culo y mi coño me arde; me llevo el recuerdo de esta fabulosa noche, no me arrepiento de haberme dejado llevar… por mis instintos.

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  • Follada y con el ano hinchado (cap. 12)

    Follada y con el ano hinchado (cap. 12)

    Hola amiguis, les cuento que ando de nuevo en celo, quiero besar una polla y estoy muy necesitada de que un hombre me perfore la colita, mi deseo es que sea una polla gruesa, cabezona y grande, que nunca se agote y me llene de semen el entresijo.

    No hay duda de que amo las pollas con todo mi corazón y mi apretadito ano siempre desea una, primero las pajeo, luego, las beso muchas veces hasta que se me impregna el olor a pene en los labios, luego, las mamo muy bien para que se pongan bien duras y finalmente, me pongo en las poses que me pidan para que me la metan toda y hasta el fondo de mí ser.

    Decidí hacer un experimento, vestirme de ramera lo más provocativa posible e irme a la avenida donde se juntan las transexuales a esperar clientes. Me puse tacones altísimos, un micro vestido abierto de los lados y gran escote por delante y detrás, liguero y medias negras, una larga peluca rubia y maquillaje profesional, pero de prostituta. Al mirarme al espejo vi una hermosa y muy zorra chica trans. Salí a la avenida en mi carro, lo estacioné un poco antes y caminé contoneándome con exageración.

    Al llegar saludé a las chicas trans prostitutas que ya estaban ahí y me paré en una esquina. Casi al instante se detuvo un auto y un chico guapísimo me preguntó que cuánto cobraba por una hora de sexo, le contesté el costo y asintiendo me abrió la puerta. Me dijo -vamos a mi casa que es aquí cerca, no me gustan los moteles-. Llegamos y entramos. Yo iba feliz porque ya me urgía que me follaran duro y habiendo espiado su entrepierna, se adivinaba una polla enorme, se me hizo agua la cola ante aquella delicia.

    Era una linda casa con muebles para sexo. Me encantó, luego de un poco de conversación y unos tragos, me dijo que quizás habría un problema, yo me inquieté mucho creyendo que pediría cosas locas, pero me tranquilicé y me dio una gran emoción, dijo que tenía la polla muy grande y que ninguna chica quería acostarse ¡ya había notado su pollón enorme! Le contesté que me la mostrara inmediatamente sacó su verga, cierto, la tenía grandísima y gruesa estando semi-erecta. Dije que traía un plug en la cola y que pasaría el reto de ese tamaño y grosor.

    -La puedo aguantar papi, lo hacemos lento-. Fui al baño, me puse un poco de labial y salí a la habitación, él ya estaba desnudo con su verga bien dura, recostado en el sofá para sexo, una gran sonrisa llenó mi rostro, cerré bien la puerta y me le subí empezando con un oral hasta que le pregunté si ya quería penetrarte, él me tomó de las piernas me volteó y me quito el hilo de la zanja de mi redondo trasero, acomodándome en el sofá quedé con las nalgas en pompa.

    Se puso condón, lubricante y puso su fierro en mis nalgas, jugó pasándola de arriba abajo, con este movimiento me provocó el grandísimo deseo de que ya me la enterrará toda, lo cual, tuve que suplicarle, -Ay, papi, ya méteme tu polla, dámela toda entera de una sola vez, no importa que me lastimes-. No me hizo caso y me metió sólo la cabezota, la sostenía con una mano y hacía círculos introduciéndola lentamente, yo me moví hacia atrás al encuentro de su deliciosa verga y, finalmente, me la metió toda hasta que su pubis velludo cosquilleaba mis nalgas.

    Ya con todo su grueso miembro dentro de mi anhelante botoncito de amor, éste se dilató más adaptándose a aquel magnifico pene. Comenzó sus embestidas primero, muy lentamente y luego, acelerando hasta que se volvió una máquina humana de follar. Me volvió loca de placer y ya sin ningún pudor grité como poseída, sí, poseída de verdad por este macho, penetrada hasta el fondo y follada de lo lindo. Estaba en el cielo de las chicas trans, empinada y con una verga enorme entrando y saliendo de mi colita.

    Me cogió varios minutos a una velocidad increíble y de repente se detuvo, dio otro par de embestidas y explotó dentro de mí. Soltó una gran cantidad de semen tibio llenando mi entresijo, entretanto yo tuve varios orgasmos anales de mujer trans. Mi cola estaba extasiada, dilatada e hinchada por esa delicia de pene, jamás un hombre me había hecho el amor de esa forma tan salvaje y placentera. Nos vestimos y salimos. Ciao amiguis, espero que les haya gustado mucho y se pajeen leyéndome.

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  • El día que nos encontró el marido (parte 2)

    El día que nos encontró el marido (parte 2)

    Unos cuantos días después, sonó en mi celular un mensaje de ella en el que se leía… “Hola, ¿cómo estás?”

    -¡Hola! ¡Apareciste! Pensé que ya te había perdido.

    -No, eso nunca, te he extrañado mucho.

    -Contame qué ha pasado en estos días.

    -Bueno si, te cuento, porque para eso te escribí.

    Sabés que intentamos hacer unas dos semanas como si nada hubiera pasado, hasta que fue muy evidente y mientras estábamos en la cama a él se le ocurrió pegarme como hacías vos y a mí se me escapó una mueca como diciendo, eso no me hace nada, después de eso me pegó más fuerte y yo me quejé, le dije que no me pegara así que me dolía. Y ahí no se aguantó y me dijo, la puta madre, si yo vi que te pegaban más fuerte y te gustaba, sólo me pude quedar callada, porque para contestarle tenía que decirle que si, que tenía razón, que vos me pegás más fuerte pero me excita de otra manera, porque con vos cojo distinto.

    Lo más raro fue que interpretó a la perfección mi silencio y me empezó a decir si en realidad no quería que me pegara él sino vos, yo me quedé muy callada porque no sabía si le decía la verdad capaz que se volvía a ir de casa. Pero él siguió pegándome y pidiéndome que le diga la verdad, hasta que todo ese momento incómodo sentí que lo podía cortar diciéndole la verdad, entonces me salió un grito muy fuerte y le dije todo de golpe. “¡Si! Me gusta que me coja él no vos, me encanta que me pegue él, que él me someta porque mi cuerpo lo siente como mi verdadero macho, es con el que me excito, siento que la pija de él me llena toda, ¡dejá de pegarme como un marica!”

    Cuando terminé de decir todo eso, me quedé esperando que se fuera, te juro que en ese momento no me importó más nada, pero apenas terminé de gritar, sentí como se acababa todo adentro de mí y me abrazó, creo que hasta un beso suave en la espalda sentí. “La puta madre” dijo muy bajito, entendí en ese momento que le había excitado lo que había pasado, así que vi la posibilidad de seguir por ese camino a ver si pasaba algo más excitante.

    Me salí sin acabarme ni mucho menos, él se acostó a mi lado muy incómodo, como arrepentido de haberme mostrado su secreto, que creo hasta él desconocía, así que enseguida me empecé a tocar buscando hacerme una paja de ojos cerrados y gimiendo. Sentía su mirada, sabía que después de su acabada no iba a hacer mucho más, igual me preguntó qué estaba haciendo, le dije, es obvio, me hago una paja porque me quedé con ganas por lo que me dijiste mientras hacías que me cogías.

    Eso pareció molestarle, pero se ve que no quiso contradecirme en ese momento porque yo había descubierto su gran debilidad. Encima me pregunta, ¿y en qué pensás? Te juro que en ese momento me dio mucha bronca su actitud de poco hombre, así que no le contesté y agarré el celular, aún tengo nuestros videos, pero no fue necesario abrirlos en un principio, sólo de verme mirar la pantalla buscando algo quiso saber de qué se trataba y yo enseguida lo corrí, “dejame pajear tranquila, no me pudiste hacer acabar como él”.

    Te juro que no sé de dónde saqué la fuerza para decirle eso, pero sentía una mezcla de enojo hacia él, de ganas de hablar bien de vos, y de sexo, que no era yo la que estaba al mando de la situación. Siempre en todo momento estuve pensando que al siguiente segundo se iba a ir, pero ya no me importaba nada, y menos me importó cuando vi que me empezó a acariciar las piernas y quería tocar mis dedos que tenía dentro de mi pajeándome. Fue en ese momento que hice mi última jugada, donde dije bueno, si acá se enoja, que se vaya todo al carajo.

    Lo miré a los ojos y le ordené, “Chupame la concha bien chupada que voy a mirar mis videos, ¿o me vas a decir que no te gusta?” Su cara estaba colorada de enojo, excitación, vergüenza y a último momento metió su cara en mi entrepierna y empezó a besarme como nunca antes lo había hecho. A mí no me dio para mirar los videos, pero hacía como si los estuviera mirando mientras decía “qué divino”, “Cómo coje” “vos chupá nomás”, “si le habrás chupado la leche a mi macho cuando venía toda acabada.”

    A cada momento me chupaba más, estaba absolutamente concentrado en mi concha, me pasaba la lengua por todos lados, pude ver que se le había parado la pija de nuevo, me extrañó que fuera tan pronto, pero se ve que la situación lo excitaba mucho. Así que aproveché para ordenarle que te la mamara desde mi concha que te extrañaba y ahí fue que le dije lo último y más lindo, “limpiámela bien que mañana voy a que me coja de nuevo porque con vos no me acabo tanto y quiero además que me reviente el culo, ah, vos, bajate la pija parada esa con una paja mientras me chupás porque por hoy y mañana no me coges más”.

    No terminé de decirle eso y ya se la estaba haciendo mientras siguió besándome toda, fue increíble. Acabamos los dos y ya acostados, lo abracé, él miraba el techo, la incomodidad de los dos era muy grande, quise bajar el tono de lo que habíamos hablado y le dije, “Amor, esto fue un juego.” “No, yo sé que no fue un juego, realmente te excitó todo eso…” “si, pero a vos tam…” “si, ya lo sé, no te puedo decir que no, eso me dejó más raro todavía”.

    El silencio fue menos incómodo y largo que el anterior, él tomó la palabra y me pidió que, a partir de ese momento, si te llegaba a escribir o a hablar, le contara.

    ¿Entonces? Le pregunté.

    Entonces aquí estoy, juntando material para hoy de noche, quiero que sepas que en unos días arreglamos para coger, pero hoy quiero enseñarle esta charla, para que se entere que vos ya sabés que a él le gusta ser cornudo, al final, tenías razón. ¡Chau!

    Jaja, estás muy loca, pero si, contá conmigo para cogerte toda y hacerte lo puta que sos conmigo, dejame saludarlo entonces, si está leyendo esto, loco, ahora, si metiste tu pija en la concha esa divina que no sabés hacer gozar, bajá y limpiala toda porque quiero entrar en esa concha mía, sin que haya nada tuyo, pasale toda la lengua y límpiale el culo también, ¡nada de meterle nada, que eso ya sabés que le meto yo acá… ¡Chau!

    Como respuesta, ella puso un corazón a mis palabras y se desconectó, hasta que, al otro día, ¡¡a las 9 de la mañana mandó un “buenos días”!! Y muchos corazones…

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  • El plan (2)

    El plan (2)

    Las casas pasaban a gran velocidad por mi vista, carteles, personas todo pasaba muy rápido, mi concentración estaba puesta en el camino y en la hora actual. Eran las 8:46 y yo debía estar a las 9 en mi oficina. Si bien generalmente trabajaba desde casa permitiendo yo manejar mi horario, una vez al mes había una reunión presencial con los altos ejecutivos de la empresa.

    Anoche al recibir el mensaje de mi esposo pensé en seguir con mi plan e ir a la pieza de mi hijo, sin embargo pensando fríamente lo mejor era que asimilara lo ocurrido y si todo resultara lo ideal sería que lo viera de forma natural.

    Hace unos minutos desperté tras escuchar mi puerta cerrar, al abrir los ojos veo que mi esposo aún no llegaba, mi enojo ya estaba encendiendo pero el recuerdo de la reunión se apoderó de mi existencia y entre en modo automático, en 15 minutos ya estaba en el auto con rumbo a la oficina, no me di cuenta que mi hijo estaba observando todo mi andar en la casa.

    Como empresa informática, el cliché de que hubiera 10 hombres por cada mujer también se respetaba acá, la incomodidad de escuchar susurros y la sensación de como me observaba las tetas y el culo era insoportable. Sin detenerme fui directo a la oficina de reuniones, pero para mi horror el peor de todos estaba en ella.

    —Fran querida, estás radiante como siempre, ven para darte un beso

    —Hola jefe, ¿Cómo está hoy?

    —No seas tan formal, aún no llega nadie… Además nos conocemos hace años

    —En el trabajo usted es el jefe, debo ir a buscar algo se me olvido que Helen me había pedido ayuda

    Hui lo más rápido posible, el gerente de la empresa, un hombre llamado Cesar, era un cerdo. El típico gordo con dinero que cree que puede tener a cualquier mujer solo gastando en ella, hay varias que cayeron en su juego pero yo nunca estaría con alguien que no me atrajera físicamente, además con mi marido a pesar que últimamente no hay mucha acción cuando lo hacemos es suficiente. Una vez terminada la reunión junto a mi amiga nos fuimos a una cafetería para ponernos al día en nuestras vidas.

    —Mira este el nuevo bombón que me estoy comiendo tiene solo 20 años, no te cuento el amigo que se trae entre las piernas

    —Pero podría ser tu hijo, se ve guapo pero la diferencia es mucha

    —Amiga no seas tonta, no lo quiero para casarme simplemente es para disfrutar además el morbo que genera la edad es aún más rico

    —No lo sé…

    —Piénsalo, imagínate con un joven lleno de deseo y lujuria, que te use como juguete pero en verdad tú lo estas guiando y él no se da cuenta

    En ese momento me imaginé con mi hijo, haciéndome suya de una manera apasionada, sin darme cuenta mi rostro se enrojece, sacando una risa malévola a Helen.

    —Veo que pensaste en alguien

    —No es eso, simplemente recordé a mi marido en su juventud

    —Eso no cuenta, además tu marido no era muy fogoso ¿Recuerdas el trío?

    —Eso no cuenta como trío, simplemente… No hagas hablar estas cosas acá

    —Jajaja perdón perdón

    Continuamos hablando de todo tipo de cosas, pero la imagen mental de yo estando con mi hijo aún estaba presente en mi mente, sin notarlo ya era la hora de almuerzo por lo que me despedí de Helen y me fui en dirección a comprar algunas cosas para preparar un almuerzo rápido. Cuando salí del mercado, vi que Helen me había enviado un mensaje. “El mesero me pidió tu número de contacto, ¿quieres que se lo de?” Negándome a esa inesperada situación me fui para la casa.

    En la casa había un ruido proveniente desde el segundo piso, era música pero sonaba raro, deje la bolsa en la mesa y fui a ver qué ocurría. Era en la pieza de hijo, no quería abrir, pero como madre hay cosas que uno debe hacer. La escena era rara, mi hijo estirado en la cama mirando el techo, solo llevaba una polera y boxers puestos, y de fondo un show en vivo puesto en su computadora, era Morrissey el que sonaba, algo que prendió una alarma.

    Miguel siempre escuchaba lo último de moda, su gusto musical cambiaba cada temporada por lo que me pareció extraño que escuchara algo de otra época, además el hecho de que ese estilo era poco masculino, no quería estigmatizar pero la primera música diferente era justamente una clasificada como alternativa.

    —Hijo ya llegué, preparare algo rápido de comer ¿puedes bajar a esa música?

    —Estoy disfrutando, además siempre te quejas que no te gusta mi música, ahora que cambie también te enojas

    —Es verdad… Ya que tu sacaste el tema ¿Desde cuando escuchas este estilo?

    —El otro día fui a un bar y tocaba de este puro estilo fue algo revelador

    —ya veo…

    El tono de voz era muy directo, y pude notar como estaba pendiente de mi reacción, intenté parecer neutral pero mi rostro debió haber revelado algún malestar sobre todo cuando menciono el bar ¿Solo conozco un tipo de bar que coloca música alternativa?

    Mientras el pollo se calentaba, llamé a mi esposo. El hecho de que no apareció después de irse con sus amigos quedó en segundo plano, le conté que nuestro hijo estaba frecuentando bares alternativos, pero no le dio importancia simplemente me daba excusas de su desaparición, estaba tan enojada que incluso le dije que sí tenía una amante que hiciera las cosas bien y eligiera a una, que no fuera un maldito queriendo tener todo, sorprendido por mi respuesta me aviso que hoy llegaría temprano.

    Durante el almuerzo, no nos dijimos ninguna palabra con mi hijo, yo quería preguntar muchas cosas, o simplemente conversar como siempre. Pero el elefante blanco en la habitación era obvio.

    —Gracias por la comida…

    —Hijo ¿Por qué no fuiste a clases hoy?

    —Tú sabes la respuesta…

    —Te refieres a…

    —Mamá por favor ven a mi pieza en unos minutos, ya es hora que conversemos.

    Mi plan de que él se sintiera natural estaba fracasando, dejé los platos sucios en el fregadero, y me fui a cambiar ropa ya que aún andaba vestida formal. Me puse una camiseta con tirantes y me quité el sostén, necesitaba la sensación de libertad, para abajo simplemente me puse unos short de yoga.

    Eran las 15:03, mi marido me había avisado que llegaría temprano. No quería que llegara y yo estar en medio de la conversación con mi hijo y provocar un caos por lo que le mande un mensaje de que no se le ocurriera llegar sin mis pasteles favoritos, dichos pasteles los venden en el pueblo donde nos criamos que está a 1 hora en automóvil por lo que acabo de ganar 2 horas extras como mínimo. Respirando profundamente ante la puerta de mi hijo la abrí lentamente.

    En la cama estaba mi hijo sentado, tomé su silla de computador y me senté frente a él, ambos nos miramos sin decir nada. Por la idiota de mi amiga aún estaba la imagen mental en mi cabeza, pero luego pensé en la fotografía que me mostro de su nuevo amigo sexual, Miguel era mucho más guapo que él. Frente a mi estaba un hombre de 1,84 delgado con musculatura delgada pero definido, su pelo largo hasta los hombros y rasgos femeninos que lo hacían algo andrógeno tenía más parecido a mi que a su padre pero aun así cuando vestía de terno era un gentleman y lo más importante ayer pude ver su herramienta y claramente era algo digno de observar.

    —Mamá…

    —Hijo déjame explicar, ayer al ver esos rasguños mi mente me traicionó sin querer…

    —¿Sin querer? De verdad quieres que piense que fue sin querer, lo que hicimos estuvo mal

    —Lo se mi rey, pero es que de verdad tengo miedo

    —Mamá no llores por favor

    Cuando mi hijo me confrontó deje escapar un poco de mi ansiedad y un poco de frustración haciendo que llorara por la situación, el al verme se sorprendió y no supo cómo reaccionar.

    —Mamita, perdón… es que de verdad me sorprendió todo, no sé qué pasa por tu cabeza, cuál es tu preocupación por favor dime

    —No quiero, no quiero me odies

    —Nunca te odiare, solo quiero saber por que

    Él se paró y abrazó, pero la silla era incómoda por lo que nos sentamos en el respaldo de su cama y yo me refugie en su pecho mientras él me abrazaba y me acariciaba el cabello tiernamente.

    —Mamá yo no soy gay

    —…

    —Si fuera gay crees que estar así me provocaría esto

    Al oír su última frase me separo de él sorprendida, miro su entrepierna y veo un bulto, no está totalmente erecto pero se ve que va en camino para eso, mi mirada vuelve al rostro de mi hijo que mira hacia otro lado con mucha vergüenza.

    —Eso es una respuesta natural en los hombres…

    —No soy tan depravado para excitarme por que tu estas llorando, cada vez caigo más bajo en tu mente

    —No es lo que quiero decir, pero… ¿Cómo puedo creerte? ¿Cómo te hiciste esas heridas en la espalda?

    El movió el mouse de su computadora, y el monitor se enciende, la página que apareció era el historial de búsqueda, en ella habían 20 o más visitas a videos pornográficos, todos del mismo tipo.

    —Te gusta ese tipo de cosa ya veo… ¿Cómo sé que esto no es un engaño?

    —Mamá por favor ¿Qué más quieres hacer? ¿Ya no sé como demostrarte? No quiero otro asalto en el baño

    —Yo lo haré ahora para ti quiero ver tu reacción, solo así sabre si mientes o no

    —¿Qué?

    Todos los videos que mi hijo visitó eran de mujeres dándose placer, algunos eran desde punto de vista y otros incluso muchas en un cuarto al mismo tiempo. Si realmente él se excitaba con eso, al verme frente no podría mentir, era la segunda parte del plan perfecto.

    Sin tiempo para que reaccionara me quite los short junto con mis bragas quedando frente a él con las piernas abiertas, sus ojos estaban fijos en mí generando un escalofrío en mi espalda, aún la expresión que lo dominaba era la sorpresa por lo que me tire la polera dejando mis pechos salieran por los bordes, ahora su miraba estaba dividida.

    Moje mis dedos tímidamente y los lleve a mi conchita primero me enfoque en estimular mi clítoris, no era necesario activar nada ya que la pendiente mirada de mi hijo ya me había excitado desde el comienzo, pude ver como tragaba saliva y sus ojos se enfocan en mis dedos jugando ahora por toda mi zona, lleve mi mano a mi pecho y solté un leve gemido, pude ver que el pene de mi hijo estaba totalmente erecto y se asomaba por el borde de su bóxer.

    Nuestros ojos se encontraron envolviéndonos en una atmósfera relajante y estimulante, yo seguía soltando pequeños gemidos entre mi respiración pesada, el mundo se desvaneció solo estaba yo y la miraba excitada de mi hijo, no puede evitar gemir más fuerte “mmm… siii” mi cuerpo respondía erizando mi piel y mandando pequeñas cargas eléctricas por mi espalda y vientre, “mmm… aaah” jadee, acelerando mis caricias, ya me estaba moviendo inconscientemente, mis pechos subían y bajaban y jadeos cortos escapaban de mi boca.

    No sé en qué momento mi hijo estaba con su pene en la mano masturbándose mirando mi escena, eso me dio una necesidad urgente de liberarme, me acerque más a él quedando frente a frente, podía sentir su respiración en mi piel, continúe con lo mío ahora sin descontrol, jadeaba mirando a mi hijo, mis dedos ahora estaban siendo introducidos en mi concha, estaba totalmente excitada y quería lograr mi orgasmo rápidamente.

    En un momento cuando estaba cerrando los ojos para disfrutar la sensación sentí una mano caliente en mi rodilla, la sensación fue tan estimulante que arquee la columna involuntariamente, solté un gemido y sentí como mojaba mi mano, el solo toque de mi hijo me hizo mojar mucho, su mano fue subiendo despacio por mi muslo.

    Yo cansada de lo posición me estire de espalda junto a él, eso hizo que quitara su mano, pero mi mirada fue todo para que entendiera que hiciera lo que quisiese.

    Volví a jugar con mi clítoris mientras mi hijo acariciaba mis pechos, estaba en el cielo ya no evitaba mis gemidos “amor… más… más “ en un momento él puso su mano sobre la mía en mi conchita y aceleró mi ritmo, me estaba guiando para lograr mi meta, “siii, asiii… que rico mi amor”. El orgasmo no tardó en llegar, fue una explosión salvaje, mi espalda se arqueo con tal violencia y mi respiración estaba entrecortada, mis piernas temblaban, pero estaba en el cielo.

    Aún con mi clítoris palpitando, estire mi mano hasta el pene de mi hijo, estaba goteando de tanto líquido soltado, hice un movimiento lento de masturbarlo que provocó un gemido de su parte, aún no me recuperaba del todo haciendo que mi hijo se impacientara, sacando mi mano y masturbándose rápidamente como si le doliera aguantar no tardó ni un minuto en soltar toda su leche, fue una descarga abundante incluso mas que ayer apunto a mi estómago incluso salpicando incluso hasta mis pechos, yo tome un poco con un dedo y la lleve a mi boca, el sabor era algo malo pero a la vez sabia a morbo y lujuria.

    Ante los ojos de mi ojos aun estábamos frente a frente solo que esta vez ambos estirados, ninguno podía soltar alguna frase, el ambiente aun o se iba todavía quedaba el deseo, la lujuria y el morbo en el aire.

    Ambos estábamos tirados recuperando el aire, mi plan estaba siendo un éxito solo faltaba el capítulo final, pero un ruido de auto desde afuera nos despertó, mi marido había llegado rápidamente mi hijo se levantó y asustado corrió al baño, yo acto seguido tomé mis cosas del suelo y fui al baño de mi habitación, era la peor situación posible.

    Continuará.

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  • La experiencia anal de una madre con su hijo

    La experiencia anal de una madre con su hijo

    Les quiero contar una anécdota que sucedió hace un tiempo. Vivo con mi único hijo, cuando él cumplió 21 decidimos hacer un viaje de paseo en un crucero, por unas semanas, antes que empiece a trabajar en otro país por casi un año.

    Conseguimos un camarote exterior, de los que tienen escotilla, no era gran cosa, pero la vista al mar lo hacía parecer más grande. Aunque teníamos que compartir la cama, no nos parecía algo fuera de lo normal o molesto para los dos, estábamos acostumbrados a convivir juntos y dormir en la misma cama no nos molestaba.

    En mis 41 años de vida siempre fui muy distraída, me pongo a pensar en varias cosas a la vez y me olvido de lo que estoy haciendo, eso me trae muchos problemas. En mi vida diaria entreno mucho, salgo a correr y voy tres veces por semana a un gimnasio, donde me entreno con aparatos, con los cuales varias veces me golpeo o lastimo, pero es algo a lo que me acostumbre.

    Volviendo al crucero, sabía que, aunque eran solo dos semanas, no quería dejar de lado mi rutina y aunque existía un gimnasio en el barco, cobraban un adicional por usarlo, por lo que le propuse a mi hijo llevar una bicicleta fija, desmontable, que tendríamos en la habitación para hacer unas horas de ejercicios y no perder esa rutina. Así lo hicimos.

    A todo esto, me olvidé de decirlos nuestros nombres, me llamo Sofía y mi hijo Jonatan, aunque no hace a la historia, pero me gusta que sepan como nos llamamos.

    El primer día en el mar estábamos muy cansados y nos fuimos a dormir, el segundo día Jonatan arma la bicicleta y la pone en un costado de la cama. Al otro día empiezo a usar la bicicleta por una hora, Jonatan no la usa, la verdad no le hace falta y prefería salir a dar vueltas por el barco o tomar sol en la pileta que se encuentra en la cubierta del barco.

    Pasaron unos días más, hicimos puerto en una ciudad muy tropical, compramos y recorrimos lugares históricos y volvimos al barco.

    Seguí con mi rutina de bicicleta fija, pero encontré un inconveniente en el asiento de la misma. Le pedí a Jonatan si la podía arreglar.

    Sofia: Se mueve mucho el asiento de la bici, se ve que se rompió algo o se aflojó algún tornillo ¿La puedes arreglar?

    Jonatan: Sí, después me fijo

    Sofía: No te olvides que la quiero usar. Así la uso, pero se mueve para todos lados.

    Jonatan ya se había hecho amigos en el barco y como pasaba en casa me dejaba sola para ir con ellos, yo me desquitaba con los ejercicios, pero supongo que es normal que quiera hacer su vida.

    Seguí usando la bicicleta, pero al otro día le volví a recordar que, si la podía que arreglar, me dijo qué estaba en eso. Otro día en el que la tenía que usar con el asiento flojo.

    Al otro día Jonatan se levanta temprano y me dice que se iba a encargar de la bicicleta, no le digo nada, pensaba que me lo decía para que no le dijese más nada. Mientras me levanto, él va me va a buscar el desayuno, nunca lo había hecho antes. Mientras tanto, me levanto de la cama y me pongo una remera y unas calzas elastizadas que uso con la bicicleta. A los quince minutos llega mi hijo con el desayuno y me cuenta.

    Jonatan: Hable con gente de mantenimiento y me dijeron que pueden arreglar el asiento de la bici.

    Mientras desayunaba lo escuchaba, pero no prestaba mucha atención en lo que decía, estaba dormida todavía.

    Jonatan: me voy, en una hora vuelvo, así no te quejas mas de la bicicleta

    Sofía: pero no tardes mucho, me aburro sola

    Veo que se arrima a la bicicleta, pero no le doy importancia. Mientras Jonatan se está yendo, casi por rutina y sin pensarlo voy a la bicicleta, me siento como hago todos los días. En ese momento siento como cada milímetro del caño que sostiene el asiento se empieza a enterrar en mi culo.

    Sí, soy distraída, no me había dado cuenta que Jonatan había sacado el asiento para llevarlo a reparar con la gente de mantenimiento, ni se me había pasado por la cabeza que lo haría.

    Pegué un grito desgarrador, en menos de un segundo me había enterrado 20 cm de caño en el culo, entro junto a la tanga y la calza elastizada.

    Jonatan apenas salía del camarote, por lo que escuchó mi grito y volvió a entrar. Entró tan rápido que no me dio tiempo a sacarme el caño del culo. Se arrima corriendo y me toma del brazo, en esos escasos milisegundos tomo una decisión que cambiaría nuestra relación, decido dejar enterrado el caño y fingir más dolor del que sentía, para ir sacándolo de a poco con la ayuda de mi hijo.

    Jonatan: ¡Cómo no te diste cuenta que saqué el asiento!

    Sofia: ¡Ay, ay, ay, ay! Despacio, despacio.

    Jonatan: ¿Qué hago?

    Si decir nada y fingiendo un dolor extremo voy inclinando el cuerpo hasta acostarme sobre el piso mientras me ayuda mi hijo, el caño enterrado creo que había entrado unos pocos centímetros más pero no me importaba, solo quería que me ayude mi hijo a sacarlo.

    Quedo tumbada en el piso unida a la bicicleta como una sola pieza.

    Jonatan: ¿Qué hago?

    Sofía: Anda sacando despacio el caño

    Empieza a sacar el caño mientras le pido que lo haga más despacio, fingiendo dolor.

    Sofía: ¡Ay! ¡Ay! ¡Ay!

    Jonatan: ¿Te duele?

    Sofía: Si, si, despacio, despacio

    Jonatan: ya sale. Ahí salió todo, bueno quedaron las calzas, espera que tiro

    Había quedado la tela elastizada de las calzas en el fondo de mi culo, creo que esa tela actuó como una funda que hizo que no me lastimara el caño. Ni lo pensé, decido empezar un juego de seducción de mi hijo.

    Jonatan: Ya está, salió todo.

    Sofía: Me duele

    Jonatan: ¿cómo te puedo ayudar?

    Sabía que no me había hecho nada, un caño de dos centímetros de diámetro no podría lastimar mi culo tan fácilmente, mi ano dilatado por años de meterme cosas no eran una barrera, pero no podía claudicar mi papel de víctima, mi papel de ultrajada por el culo. Quiero que él tome la iniciativa, quería ver a donde llegaría.

    Jonatan: Mejor busco a algún médico.

    Sofía: No, no, me da vergüenza, que le voy a decir y menos que me vea alguien que no conozco. Me puedo poner alguna crema cicatrizante y listo.

    Jonatan: Hay una farmacia en el barco, pero no me van a vender nada sin una receta. Cualquier cosa le pregunto a alguien que conozco de la tripulación si me puede ayudar, le voy a decir que estoy con mi novia, así no preguntan demasiado.

    Dejé que vaya a buscar ayuda, lo dejé librado al azar, pero solo quería que regrese con la crema. Después de media hora, golpea la puerta, Jonatan había regresado, pero no lo había hecho solo, a su lado había una joven no mucho mayor que él. En realidad, no parezco mucho mayor que mi hijo, así que no creo que sospeche nada.

    Jonatan: Ella es Susana, es enfermera, forma parte de la tripulación, trabaja con el médico de abordo, me dijo que te puede ayudar.

    Susana: Hola tu novio me comentó que te había pasado. ¿Te puedo revisar?

    Jonatan: ¿salgo?

    Susana: No, está bien, no hace falta. Es un ratito nada más y no creo que a ella le moleste.

    Sofía: Sí, no hay problema.

    La sentí cómplice a Susana, no sé, tal vez la forma en como me habló, el tono de voz, su mirada. Me di vuelta, me bajo las calzas y le ofrecí el culo, separo bien las nalgas con las manos mientras ella arrima la cara.

    Susana: mmmm, tengo que ver por dentro.

    Sofia: Sí, no hay problema

    Susana toma un especulo, una especie de pinzas que fijan su apertura con un tornillo y la dejan fija. Primero la unta en vaselina y la introduce cerrada en el ano, luego empieza a abrir de a poco mientras me pregunta si duele. Podía sentir como se empezaba a estirar el agujero y aunque algo dolía, era mayor el placer de sentirme dilatada al extremo. Siguió abriendo hasta que no cedió más el esfínter, con una linterna empezó a mirar dentro.

    Susana: no veo nada lastimado, pero quiero hacer un tacto y quedarme tranquila. ¿estas bien?

    Sofía: Si, estoy bien.

    Puedo sentir que me mete un dedo y enseguida otro, los empieza mover, los gira de un lado para otro.

    Susana: ¿Duele?

    Sofía: No, está bien

    Susana: ¿Practican sexo anal?, se siente muy dilatado, por suerte, sino te hubieses lastimado.

    Sofía: No

    Susana: ¿cómo que no? No tiene nada de malo

    Sofia: No es eso.

    Susana: Ya sé, lo tiene muy grande y tienes miedo que te lastime

    Sofía: No, no es eso.

    Susana: Ah. Lo tiene chico.

    Sofía: Nooo, es que me da miedo.

    Susana: Dieron con la persona indicada. Soy médico, pero aparte sexóloga, los quiero ayudar. ¿Están de acuerdo? ¡Vamos no sean tímidos! Se lo que les digo, después no van a poder parar de coger por el culo.

    Sofía: Si él quiere, yo estoy dispuesta.

    Jonatan: bueno, probemos

    No sabía en que me iba a meter, hacía años que no le veía la pija a mi hijo y menos que en unos minutos me la metería por el culo, era todo una locura pero no podía parar, ya la necesitaba dentro.

    Susana: Bueno Jonatan, a ver que tienes

    Sin dudar un segundo Jonatan se saca la ropa y nos muestra su pene erecto, era una cosa monstruosa, nunca lo hubiese imaginado. Un tronco brilloso y grueso, con sus venas marcadas apuntaba el techo. Susana abrió los ojos y sorprendida me mira con una sonrisa.

    Susana: Es enorme, perdón ¿puedo?

    Me pide permiso para chuparla, no puedo negarme, la entiendo, ese pene incitaba a chuparlo, era magnético, inevitable. Susana cierra los ojos mientras se traga literalmente la pija de mi hijo. Trato de mirar a mi hijo a los ojos, pero los tenía cerrados, estaba extasiado, ido, en el paraíso.

    Susana: Perdón fue más fuerte que yo, ya me saqué las ganas, ahora vamos a mi trabajo. Vamos Sofí, en posición.

    La obedezco como un autómata a su humano. Me pongo en cuatro y le ofrezco el culo, ella sin perder un segundo unta su dedo en vaselina y lo introduce en mi ano para lubricarlo, luego hace lo mismo con el pene de Jonatan, lo llena de lubricante y lo deja de color rubí intenso, era una joya la que me iba a meter en el culo.

    Susana: Jonatan es tu turno, métela de un golpe

    Siento que apoya la cabeza de su pene sobre mi ano y empuja con fuerza, entra de un golpe, los músculos de mi esfínter lo abrazan con fuerza, lo exprime, sigue empujando con mas fuerza hasta lograr meterlo todo. No era la primera vez que me la metían por el culo pero si la primera vez que me la metía mi hijo.

    Susana: ¡Así se hace! Bien al fondo

    Cada vez lo hacía con más violencia, entraba y salía de mi culo cada vez con más facilidad, nunca había tenido el culo tan dilatado.

    Susana: Ahora te quiero mostrar una cosa Jonatan. Mira

    Mi hijo saca su erecto pene y queda a un lado mío, mientras me acaricia el pelo y observa a Susana que empieza a acariciar mi culo. De repente siento que empieza a meter un o dos dedos, pero de pronto me mete toda la mano dentro del culo. Siento un poco de dolor pero era mayor el placer.

    Susana: ¡Vamos Jonatan, acaba en su boca!

    Jonatan, con una mano toma mi nuca, mientras me mete la pija en mi boca. Susana movía el brazo dentro del culo, de atrás para adelante con mucha rapidez, hasta que puedo sentir como descarga un largo chorro de semen en mi garganta. Cuando termina mi hijo, también termina Susana, saca su mano de mi culo y quedo tirada sobre la cama, mi hijo queda exhausto, transpirado tomando su pene con la mano. Susana nos mira con una sonrisa y nos dice.

    Susana: Espero que los haya ayudado, ojalá todos los hijos se portasen así con sus madres.

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  • Lo hice cornudo para vengarme (2)

    Lo hice cornudo para vengarme (2)

    Después de regalarme y revolcarme como una puta callejera con esos tres albañiles dentro de una obra, entre bolsas y escombros, mi deseo de venganza no mermó en absoluto y no me invadió ningún remordimiento, no había motivos para ello, y fui yo la traicionada y la que jugó el papel de cornuda hasta que me enteré de su infidelidad.

    De ahora en adelante mi tarea era seguir manteniendo un perfil bajo ante la sociedad, y ser la madre sumisa cuya única preocupación es criar mis hijos, ser una eficiente ama de casa para mi esposo, y por supuesto vivir haciéndole creer que yo no sospecho nada de su infidelidad.

    Sin dudas él pudo percibir un cambio importante de mi cuerpo, volví a ser la que era en un principio de joven, una mujer sexy y voluptuosa, no obstante, yo le restaba importancia a mis atributos físicos cada vez que él me decía que estaba rica y además en la cama yo no ponía mucho empeño a la hora de tener sexo, al contrario, trataba de evitar hacerlo seguido total afuera siempre iba a ver una buena verga esperando por llenar mis agujeros y satisfacerme de verdad. Siempre planifiqué mis infidelidades para no dejar cabos sueltos.

    Aproveché los horarios que los chicos en la escuela, me favoreció que tuviesen doble escolaridad y el horario de trabajo de mi cornudo esposo también me favorecía. Siempre podía disponer de 5 horas por la tarde que aprovechaba para salir a follar, no siempre claro. Me había creado un perfil de Facebook con otro nombre y con fotos subiditas de tono mostrando las bondades de mi cuerpo que utilizaba para crear un círculo de contactos con desconocidos que me permitiesen chatear con gente por fuera mis amistades y entorno.

    En poco tiempo tuve muchos seguidores que solo querían follarme y eso me producía morbo, pero la verdad lo que más morbo me producía era realizar esas salidas imprevistas y follar con algún desconocido como si fuese una puta de la calle. Había un seguidor de Facebook que me enviaba todos los días fotos de su enorme verga a lo que yo le retribuía enviándole fotos mías desnuda, el hombre era chofer de camión y la verdad no solo tenía una buena verga, sino que era muy guapo, me gustaba y había decidido que mi próxima infidelidad seria con él.

    Me volví a vestir como se visten las putas, cabello planchado con flequillo, groseramente maquillada, falda de cuero muy corta, camisa blanca con transparencia y desabrochada para relucir mis tetas, sostén negro y tanga hilo dental del mismo color, medias de red y tacos altos. Cuando me bajé del auto las miradas de los tipos que percataban mi presencia comenzaron a atravesarme y a exhalar groserías a medida de iba caminando y meneando el culo hacia el banco de la plaza donde me esperaba Sergio, el camionero.

    Al pararse para saludarme y darme un beso pude comprobar que las fotos eran reales, se notaba el bulto de su verga para deleite de mis ojos.

    Sergio: ¿Quieres que vayamos a tomar algo, tienes sed?

    Yo: Si claro deseo tomar leche (lo miré fijo a los ojos mientras con una risa socarrona y mordiendo mi labio inferior le contestaba a su pregunta)

    Sergio. Bueno, bueno pero que mujer más decidida, ¡tu si sabes lo que quieres!

    Yo: Si se lo que quiero desde el primer momento que me enviaste esa foto por el chat, busquemos un hotel y vamos a follar que deseo ese chipote dentro de mis entrañas

    Ni lerdo ni perezoso Sergio me tomó de la cintura y salimos para el hotel que estaba a pocas cuadras. Una vez adentro y apenas cerramos la puerta comenzamos a besarnos fogosamente. Lo primero que hice fue llevar mi mano para tocar por sobre el pantalón esa rica verga que ya estaba dura, mientras Sergio desabrochaba mi camisa y sacaba las tetas del sostén para chuparlas, también mi cuello era besado por sus ricos labios carnosos entre gemidos y palabras cerdas que nos propinamos uno a otro.

    No tardé en aflojar su cinto y bajarle los pantalones para sacar el chipote enorme afuera. Por fin lo tenía en mis manos, jamás había tenido sexo en mi vida con un hombre que cargara semejante verga grande y gruesa. Me arrodillé y traté de meterlo en mi boca, pero era dificultoso, no podía meterla toda como yo quería, en ese momento hubiese querido ser Linda Lovelace. ¡Como estaba disfrutando esa mamada!, mis labios recorrían su longitud venosa y la lengua hacia estragos en su glande, era una delicia, un manjar poder mamarle la verga a Sergio.

    Luego de unos minutos él estaba desnudo y yo, a pedido de él, me quedé con la tanga, las medias y los tacos puestos. Seguimos en la cama haciendo un rico 69 y allí tuve mi primer orgasmo y él se sorprendió porque cuando llegué al clímax mi cuerpo tiembla todo y comienzo a gritar de placer. Ya no podía esperar, luego de mucho sexo oral mutuo mi coño pedía a gritos ser penetrado. Me coloqué una almohada debajo de la cola para favorecer la penetración y abrí las piernas mostrando mi coño depilado enrojecido, él sabiendo lo que portaba, se lubricó bien la verga y echo un chorro de lubricante en la raja, aunque yo tenía muchos jugos goteando fruto del orgasmo.

    Con mucha delicadeza fue metiendo poco a poco mientras mi pobre coñito se abría como flor y nunca antes lo había hecho con algo así, por cada deslizamiento yo gritaba como loca, me dolía, pero su rica verga me hacía gozar como una perra en celo. Le crucé las piernas por su espalda y mis manos lo abrazaban por detrás del cuello mientras mi cuerpo estaba siendo empalado salvajemente sin dejar de besarnos y dejando que me chupe las tetas y morder los pezones que estaban duros como piedra de la calentura.

    Una vez con todo eso adentro comenzó a moverse lentamente metiendo y sacando no del todo su falo por mi pobre coño abierto al máximo. A los pocos minutos ya mi vagina bien dilatada recibía con mucho placer y gemidos de gozo cada centímetro de carne dura. Yo también pude comenzar a liberar la tensión y comencé a mover mi pelvis a modo de tamiz. Embestida va, embestida viene, entre gritos y placer llego al segundo orgasmo expeliendo un temblor y exhalando un grito que seguro fue escuchado por las habitaciones vecinas.

    Sergio tenía mucho aguante, me follaba bien, de vez en cuando dejaba de penetrarme y volvíamos al sexo oral, luego de casi media hora de follar le pedí que me dé su leche, quería sentir su esperma llenar mi coño.

    Yo: Vacía todo adentro, córrete de una vez, tranquilo tomo pastillas, dame tus semillas, échalas adentro, ¿Cómo deseas que me ponga, quieres acostarte y que cabalgue tu verga hasta que te corras?

    Sergio: Si claro puta, súbete y cabalga como una yegua en rodeo.

    Sin más tiempo que perder y con su verga bien dura con la ayuda de mi mano la fui metiendo lentamente hasta llegar al fondo, comenzar a moverme y a darle saltones. No tardé en sentir la sensación de correrme una vez más.

    Yo: Vamos me voy a correr, hagámoslo juntos, dame tu leche, dámela ya hijo de puta!

    Con todo el trozo adentro, mi cuerpo se estremeció mientras sentía la tibieza de su leche llenar mi coño, no recuerdo haber tendió un orgasmo más intenso que ese día cuando Sergio llenaba de leche mi vagina. Luego de gritar del placer mi cuerpo dejó de temblar y me deje caer sobre su torso fundiéndonos en un beso de lengua interminable. Descansamos un poco relajados y desnudos en la cama para luego comenzar el segundo round.

    Esta vez más tranquilos pero no menos intensos probamos varias poses y lo hicimos dos veces más, intentó darme por el culo pero lo dejamos para otra ocasión porque no estaba preparada para un anal con semejante verga, iba a necesitar ponerme un plugin anal unas horas antes de hacerlo porque mi pobre culito iba a sufrir demasiado, porque yo siempre digo que el sexo es para gozarlo y no para sufrirlo demasiado, un poco de dolor es rico pero hay que estar bien preparada para que el culo se te abra con semejante verga.

    Llegue a casa a tiempo para cambiarme la ropa, sacarme el maquillaje, bañarme e ir a buscar los niños a la escuela para luego esperar que el cornudo llegue a casa contento que su fiel mujercita lo espera con la comida calentita.

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  • Mi vecino. Ventana con ventana (parte 4)

    Mi vecino. Ventana con ventana (parte 4)

    Pasaron los días no supe nada del vecino esos días ni se escuchaba que estuviera en su casa, quizá el también salió de viaje a ver a sus padres o de trabajo. Mi chico me llamaba diario por videollamada y teníamos sexo virtual, obvio con las cortinas abiertas para que el vecino viera la sesión de masturbación y nos excitábamos fantaseando en que el vecino me viera desnuda y como me venía. Sin embargo y como comenté al parecer no estaba.

    Era viernes, así que pensé decirle en la noche que me llamara, que ese día en la mañana ahora si me había visto desnuda, (aunque no me viera), el hecho era decirle lo que había pasado con anterioridad. La verdad aun no tenía intenciones de decirle que ya hasta me había visto masturbarme, y él también lo había hecho, le iba a decir, pero en otra ocasión. Ese día me llama y después de saludarnos y ponernos al día y cuando empezó la charla caliente que precedía a una sesión masturbatoria de hecho ya estábamos desnudos, aproveché y se lo dije.

    -Hoy en la mañana salí de bañarme y deje las cortinas abiertas, cuando escucho ruido y me asome lentamente y era el vecino, pensé en cerrar rápido las cortinas, pero recordé lo que me dijiste, que te gustaría saber que el vecino me había visto desnuda, así que me arme de valor y deje abierto, me retire un poco de la ventana y me hice a la que no vi a nadie, empecé a seleccionar mis cremas pensando en si me iba animar o no…

    Me interrumpe, dime que, si te animaste, dime que si le presumiste tu cuerpo, comento al mismo tiempo que masturba su verga que para eso ya estaba bien dura.

    -Sí, si me vio, respondí, me vio a su antojo escaneando cada centímetro de mi cuerpo. Si me decidí a que me viera, total pensé, ya vio cuando cogías, ya vio mi concha con tu pija adentro y los pezones de mis tetas bien parados, qué más da. Así que de reojo vi que estaba parado a una distancia razonable, comencé a ponerme mis cremas empezando por mis tetas y pezones, me arregle bien mis pies como de costumbre, seguí por nalgas hasta llegar a la vulva, subí una pierna a la cama haciéndome que no veía nada para que viera mi concha abierta y vi que se empezó a masturbar.

    – ¿Wow en serio? Me pregunta. ¿Y viste su verga?

    -No la pude ver bien porque no quería que se diera cuenta que lo había visto, y pues creo que se vino porque escuche leves gemidos de él.

    -Te hubieras masturbado para que pudieras ver su verga, le hubieras regalado un orgasmo de esos que sabes tener.

    -Si pensé, pero no me dio oportunidad, ya que cuando creo que se vino casi de inmediato se fue, o pensó que si lo veía espiándome me iba a molestar. Le respondí

    -Pues aun así fue rico, la próxima vez trata de que te vea masturbándote, le dices que se acerque a la ventana para que tú también lo veas masturbarse y ambos se regalen un orgasmo, me comentó.

    En eso yo ya estaba a punto de venirme y explote. Para que después mi chico se viniera también pensado en lo que instantes antes le había contado.

    -Mañana llego para darnos unas buenas cogidas, me comentó.

    Y así fue, llegó al día siguiente.

    Como un adolescente, ardiendo en deseos, en cuanto llegó apenas me saludó, de inmediato me llevo a la habitación, se fijó si las cortinas estaban abiertas, y me comenzó a desnudar, me tumbó sobre la cama, se acomodó entre mis piernas, desesperado, se escuchaba las mamadas que provocaba sus labios, chupando mi jugosa concha.

    Sube y pone ese trozo de carne duro en la entrada, y yo con movimientos pélvicos le hacía saber que estaba lista para ser penetrada y bombeada a su antojo. Mamando mis tetas, acomodó su verga entre los pliegues de mis labios y de un golpe me penetró. ¡Auch! Exclamé.

    Comenzó su mete y saca frenético, levantó mis piernas, las llevo a sus hombros, y quede bien abierta, se escuchaba el golpeteo de nuestros sexos chocando en conjunto con mis jugos, en ratos me lastimaba un poco. Me quejaba, pero él seguía bombeando frenéticamente, apretaba y mamaba mis tetas, jalaba mis pezones erectos y los volvía a mamar, mis gemidos eran cada vez más fuertes, el chasqueo de mi vulva era cada vez mas intenso, gemía y gritaba, en eso exploté en un intenso y abundante orgasmo.

    Ricardo bajo la intensidad de sus embestidas, haciéndolas más suaves y lentas.

    -¡Qué delicioso te vienes! ¡qué rica putita eres!… me decía, al mismo tiempo que me sacaba la verga de mi vagina.

    -Móntame, quiero verte montada cabalgando, me pare para montarlo y en eso pudimos ver que mi vecino estaba parado.

    Mi primer instinto fue taparme un poco, pero empezó a besarme, me desnudó por completo, y me decía al oído, déjalo que vea, déjalo que se deleite. Hay que hacer como que no vemos nada.

    Mamando mis tetas me paro frente a la ventana, se puso atrás de mí, y empezó a pasar la lengua por mi culo, yo cerré los ojos mientras acariciaba mi concha empapada. Abría mis labios vaginales para mostrarla en su esplendor ante el vecino. Abrí los ojos y pude ver esa verga hermosa nuevamente, era una verga grande venuda, con una cabezota. -¡wow! que linda verga dije en voz alta para que me escuchara.

    Mi chico se asomó y dijo, -sí tiene buena verga el chavo, admírala.

    -Quiero montarte, le dije, se tumbó en la cama de tal manera que yo quedara de frente a la ventana para que me admirara nuestro vecinito.

    Yo sin pensarlo me monté en la verga, abrí las piernas, la tomé entre mis manos, acomodé su verga en la entrada, claro cerciorándome que el vecino no perdiera detalle, y empecé mi cabalgata.

    Yo misma me tocaba las tetas y paraba con mis dedos mis pezones, cabalgando vi de frente al vecino y le dije, masturba tu hermosa verga, mastúrbala para tu vecina, era casi la primera vez que intercambiaba algún comentario con el vecino. El salió y se puso lo más cerca de la ventana, me mostraba su verga y la masturbaba, -que rica verga tienes, le decía.

    -Gracias el respondía. Usted también es hermosa. Yo cabalgando cada vez más rápido le daba las gracias gimiendo. Mi chico se quedaba callado escuchando la conversación y su respiración era cada vez más agitada.

    Yo gemía, aullaba como hembra en celo, me lamía los labios viendo esa gran verga de mi vecinito. -¿te gusta la verga de tu vecinito verdad? Preguntaba mientras se movía cada vez más fuerte dando chirlos en mis nalgas.

    -Me encanta le respondía entre gemidos.

    -¿Les puedo pedir un favor? Dijo el vecino.

    -Claro, dime.

    -¿te puedes poner en 4? Respondió el vecino.

    Sin responder, me colocó en 4, me penetró y comenzó su bombeo. Haciendo sus embestidas cada vez más duras. Yo gritaba como loquita.

    -¿Quiere ver mi leche otra vez? Me dijo el vecino

    -Siii, inmediatamente le respondí, quiero ver cómo sale tu lechita.

    ¡Ouuu! gimió el vecino para dar salida a una gran cantidad de semen. -Mire como me vengo por usted ¡mire!, me decía el vecino viniéndose abundantemente, aventando chorros que atravesaban la reja de la venta cayendo al patio que nos separaba.

    Aullaba y gemía como loquita por ese regalo seminal, no le despegaba la mirada de su verga.

    -¿te gusta?, ¿te gusta verme así de puta?

    -Si mi amor, eres la mujer más puta, así es como te quería ver, así es como quería que otro te viera desnuda, decía mi chico.

    En eso revente en un orgasmo intenso, se podía escuchar mis gemidos , mezclados con gritos, y sentí que la verga se comenzó a hinchar dentro de mi cavidad vaginal, para después sentir una enorme explosión de semen dentro de mí, sentía la verga palpitar en mi interior que me hizo desvanecer, es como si esperara eso para caer rendida.

    Me sacó la verga, y le dijo a mi vecino, ¿te gustó?, ¿Qué tal esta Lau?

    -Es hermosa, es una delicia. Su vagina y sus tetas son una maravilla, le respondió. Gracias por permitirme ver. comentó.

    -Qué bueno que te gustó, solo te pido mucha discreción por favor sobre todo con los vecinos. Sino no vas a ver nunca mas nada.

    -No se preocupe, soy de buenos principios y jamás haría o comentaría algo que los ofendiera. Respondió el vecino. En eso le entro una llamada y se tuvo que retirar.

    -Me encantó esto Lau, gracias por complacerme, me besó y nos quedamos dormidos.

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