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  • Los sueños ¿sueños son?

    Los sueños ¿sueños son?

    Me llamo Alex, tengo 40 y pico bien llevados, mido 1,85m y peso en torno a 78 kg; cuido mi cuerpo todo lo que puedo, en el gimnasio, pero me apasiona la buena comida, el buen vino. Lo que dificulta que mi cuerpo este perfecto y definido, pero tengo buen tono muscular y nada de barriga. No soy atractivo, lo asumo, llevo la cabeza rapada, para disimular mi incipiente calvicie, tomo rayos uva varias veces por semana, soy, como mucho, resultón. Estoy divorciado hace 17 años, y casado por segunda vez, hace 12, con una maravillosa mujer, Lara, un año menor que yo.

    Lara mide poco más de 1,5, y pesa menos de 50 Kg. No suele hacer deporte, no toma alcohol, pero tiene un metabolismo envidiable, coma lo que coma, no engorda. Luce una 90 de busto, firme y erguido, a pesar de la edad, que muchas veces luce sin sujetador. Cintura fina y prominente cadera. Estoy loco por ella, y por su pequeño cuerpo, que antes manejaba a mi antojo en nuestros encuentros sexuales. Estos, eran abundantes y extenuantes.

    Aprovechábamos cualquier situación, para un buen polvo, incluso varios al día. Se dejaba hacer, y tenía iniciativa. Más de una vez, me he despertado a medianoche, con mi polla en su boca, o con ella cabalgándome mientras dormía. Vivíamos una luna de miel permanente. Pero la cosa, poco a poco, se fue apagando, bajando, primero la cantidad, luego la variedad, y por último la intensidad. En el último año, menos de una vez al mes, y siempre a fuerza de insistir e insistir yo. Lo curioso es que una vez se pone a ello, vuelve la fiera que conocía, per se va una vez terminamos.

    He llegado a plantearme una folla amiga, o ir con profesionales, pero la quiero demasiado para serle infiel, y termino en páginas porno y masturbándome como un adolescente, algún día, varias veces incluso. Me encanta todo el rollo de dominación, bondadge, fetichismo, bdsm, y el sexo en grupo o Gangbangs. Fantaseo como seria formar parte de una de esas sesiones. Está claro que todo esto, lo hago en la intimidad y a escondidas, conociendo a Lara, imagino cómo se pondría si un día me pilla. En fin, se acercaba julio, vacaciones, mi cumpleaños, y Lara me pregunto si tenía algo pensado para hacer, pues era mi “cambio de prefijo”, iban a caer los 50, y me pregunto si no quería algo especial

    –Pues lo cierto es que no he pensado nada, –dije

    –Me dejas organizarte algo? –Pregunto ella

    –Por supuesto, seguro que será especial, pero sin mucha gente, por favor, –respondí

    –Son 50, cariño, y este año has tenido mucha paciencia conmigo, te hare algo inolvidable, déjame a mí, –y fundió sus labios en los míos

    Pasaron varios días, y una noche, mientras cenábamos, me comento:

    –Cielo, no hagas planes para el próximo fin de semana

    –Ok, ¿a dónde vamos? –Pregunte

    –A celebrar tu aniversario como mereces, es todo cuanto necesitas saber, esta todo preparado

    –Genial, me encantan las sorpresas

    –¿Tienes el 4×4 disponible para viajar? ¿O está en el taller, como siempre? –Me dijo con ironía, pues es mi consentido, un Wrangler Rubicon de 2008, que se lleva mi tiempo y una buena parte de mi sueldo, en preparaciones y extras, pero que es la envidia de todos mis amigos, y mi orgullo personal.

    –Está listo para lo que necesites, como yo, –respondí

    –Perfecto, el viernes por la tarde, nos vamos

    Y llego el viernes, llegue del trabajo, y dos bolsas de viaje me aguardaban en la entrada. Lara vestía unos jeans cortos, que dejaban sus morenas y contorneadas piernas totalmente a la vista, y por detrás, un poco de su redondo y duro culo. Unas botas de montaña marrones, un top blanco, dejaba ver su liso, y moreno vientre, donde destacaba brillante, el piercing que lucía en su ombligo, y que tan loco me volvía, aunque no tanto como los que traspasaban sus 2 pezones, y los mantenían erguidos e insinuantes todo el tiempo, que se dejaban adivinar tras la tela del top. El pelo recogido en coleta, y una gorra de NY, completaban su atuendo. Su sola visión me provoco una buena erección.

    –¡Llegaste amor! –Exclamó–, bajo las bolsas al coche mientras te cambias, y nos vamos, ¿vale?

    –Perfecto cielo, espérame abajo, no tardo. –Cambié mi traje por unos pantalones de trekking, camiseta, y botas, y bajé al coche.

    Al lado del imponente Rubicon negro, con su nueva suspensión de +3” y las impresionantes ruedas de 40”, estaba mi mujercita, agachada, con el culo en pompa, mirando, como si entendiese algo, jeje, los dorados amortiguadores Fox que resaltaban tras las ruedas. Daban ganas de bajarle el pantalón y follármela allí mismo, contra el coche. Absorto en mis pensamientos calientes, creí oírle hablar…

    –¿Perdona decías algo? –Pregunte

    –No Alex, hablaba con Marian

    –¿Marian? –Pregunte mientras me fijaba que llevaba un auricular en la oreja

    –Si, la tenemos que recoger, de camino, ¿te importa?

    –No, en absoluto

    –¿Este coche cada vez que lo veo es más grande? ¿O son cosas mías? –Pregunto sonriendo

    Subimos al coche y metió unos datos en el Maps

    –Amor, déjate guiar y no preguntes, ¿vale?

    –Perfecto, –dije

    Siguiendo las indicaciones del GPS y manteniendo una conversación trivial, fuimos saliendo de Madrid, dirección Segovia. En un punto de la ruta, el GPS me guía fuera de la Autopista y me detiene en un área de Servicio.

    –Vengo ahora, –dijo Lara mientras se bajaba, o más bien, saltaba abajo.

    –Vale, te espero, –dije–, tráeme un café para llevar, por favor

    –Claro

    Unos minutos después, Lara y Marian, salieron de la cafetería.

    Marian era una inseparable amiga de Lara, 44 años, soltera, 1,65 aproximado de estatura, delgada, unos 60 kg, con una buena delantera, y un buen culo. Llevaba siempre el pelo bastante corto, y lucia varios tattoo y piercing también. En los años que la conozco, tuvo varias parejas, tanto hombres como mujeres, y creo que siempre le gusto Lara, pero hasta donde yo sé, siempre la respetó. Venía vestida con unos leggins claros, muy ajustados, una camisa tipo leñador, pero de verano, de manga corta, que dejaba ver una camiseta de tirantes, y sus tetas bambolearse libres, sin sujetador, debajo de la tela. Unas cuantas pajas, habían caído en su honor, lo reconozco.

    –Hola, Alex, –me dijo al llegar al coche. Al subir, se hecho para delante a darme un beso, y el escote de la camiseta, me dejo a la vista una generosa cantidad de pecho

    –Hola, –le respondí, con la mirada perdida en su escote

    –Tu café, –me dijo Lara con una sonrisa– ¿Seguimos? Estamos cerca

    –Adelante, dije, mientras el rumor del poderoso V6 me trajo de vuelta a la realidad

    El GPS indicaba menos de 20 km, de sinuosa carretera al destino.

    –Cuando Lara me dijo el plan, acepté de inmediato, espero que te guste lo que tu mujer te ha preparado, dijo Marian, con una sonrisa de oreja a oreja en la cara.

    –Seguro que me encanta, respondí mirándola por el retrovisor.

    –Seguro, dijo Lara

    –Preferí dejar el coche en la Estación de servicio, esta carretera dentro de unos km, sería un infierno para mi MX5

    –No lo dudes, si esta como recuerdo, dije, no creo que tu cabrio llegara muy arriba, y una mirada al GPS me descubrió, que realmente íbamos a subir alto

    –¿Qué coño hay ahí arriba? Pregunte

    –Ya lo veras, dijeron las 2 a la vez

    Lo cierto, es que sabía hacía km. A dónde íbamos, por lo menos la zona. Hace años, cuando conocí a Lara, la había subido a unas cabañas que se alquilaban por allí, a pasar el fin de semana. Íbamos en mi antiguo Toyota, y dado que ella nunca había hecho rutas antes de conocerme, me pareció una buena idea llevarla. Eran pequeñas cabañas de ganaderos, habilitadas con lo justo para pasar un finde tranquilo. Una pequeña cocina, habitación completa y un aseo. Lo justo para lo que tenía pensado hacer todo el finde.

    Lo cierto es que cuando nos metimos en la parte más fácil de la ruta, Lara se soltó el cinturón, recogió el pelo en una coleta, me bajo la bragueta, saco mi pene, medio erecto ya, como sabiendo que iba a pasar, y se pasó los últimos km deleitándome con una increíble mamada, que casi me hace correrme un par de veces. Según llegamos, y sin bajarnos del coche, le subí la minifalda, le aparte un poco el tanga, y me la folle en el asiento del copiloto, como un adolescente salido. Tarde muy poco en correrme, y he de decir, que la deje a medias, porque yo llevaba muchos km de excitación previa.

    Entramos en la cabaña, la tire en la cama, y me amorre a su entrepierna, aun escurriendo mi semen, y le hice una comida que la llevo al orgasmo casi instantáneo. Era muy sexual, y sensual, y además multiorgásmica. El fin de semana transcurrió entero de esa forma. No se las veces que follamos, y cada vez mejor que la anterior.

    La rutina y los que hacer es diarios, hicieron que dejara de hacer aquella ruta, y ahora no sabía muy bien que me iba a encontrar allí, ni como estaba la zona.

    Al final de la senda, encontré una indicación que desviaba, ya por un camino más arreglado, y llegamos a la zona de cabañas. Eran 6 en total y estaban completamente reformadas por fuera, pero con un aspecto rustico para no desentonar con el paisaje silvestre de la zona. Estaban cerca unas de otras, pero con la suficiente distancia para proporcionar intimidad, y además estaba cada una rodeada por un seto natural de más de 1,5 metros de altura. En el lateral de la más a la derecha, vi coches conocidos.

    Estaba mi antiguo Toyota HDJ 80, propiedad ahora de mí, más que amigo, hermano, Sergio, y su mujer, Silvia. Eran nuestros mejores amigos y además padrinos de boda, lo compartíamos casi todo con ellos. Un Nissan Navara delataba la presencia, también, de Alberto, el soltero empedernido, al que le habíamos conocido ya más de 10 parejas, que llevaba ya un tiempo, demasiado para él, con Raquel, una abogada de 40 años, 12 menos que él, que parecía haberle pillado. Sergio y Marian habían tenido un Affaire que no duró demasiado, pero se llevaban muy bien, y me consta que follaban de vez en cuando.

    Y por último, el Isuzu Rodeo de Sebastián y Rodrigo. Sebas, empresario hostelero, nos dio la sorpresa a todos, hace unos años, cuando anunció que se divorciaba, habiendo cumplido sus hijos la mayoría de edad, para irse a vivir con el amor de su vida, Rodrigo. Quedamos perplejos, pues ninguno de nosotros sabia de su homosexualidad, y mucho menos su ex mujer, que saco del divorcio un buen pellizco. Todos compartíamos nuestra afición al 4×4 y habíamos hecho incontables viajes por todo el país, parte de Europa y norte de África.

    Tras saludarnos fuera y admirar los chicos las últimas “chuches” del Rubicon, fuimos dentro de la cabaña, donde todo estaba preparado para mi fiesta de cumpleaños. Comimos, bebimos y reímos hasta bien entrada la noche. Poco a poco las parejas fueron marchando a sus cabañas. La nuestra era la más grande, con 2 cuartos, por lo que di por hecho que Marian se quedaba con nosotros. Se retiro al suyo después de un par de chupitos, y Lara y yo, al nuestro.

    –Muchas gracias por la sorpresa, le dije, me ha gustado mucho

    –Tu mejor regalo te lo voy a dar ahora, me dijo, mientras me empezaba a desnudar

    Me desnudó por completo y me empujo a la cama, boca arriba, mientras ella se desnuda, provocativamente, quedando solo con un minúsculo tanga puesto. Se subió en la cama sobre mí, besándome apasionadamente la boca, frotando su entrepierna sobre mi erecto miembro, que estaba a mil. Llevaba meses sin sexo con ella, y el que Marián estuviera en el cuarto de al lado, no me molesto lo más mínimo, es más, me excitó sobremanera la idea de que nos pudiera escuchar.

    Mientras Lara me besaba, tomo mi mano derecha contra el cabecero, y la inmovilizó con unas correas que no había visto; hizo lo mismo, con la otra. Me estaba poniendo tan cachondo, que creo que podría correrme solo pensando en la situación que estaba. Se bajo de la cama, fue a su bolsa y vino con un fular de seda negra, que anudo en mi cabeza, dejándome totalmente carente de visión. Me estremecí cuando noté su boca, lamiendo mi pezón derecho, y mordisqueándolo.

    He de decir, que es una zona de mi cuerpo muy erógena, me excita muchísimo que me los muerdan y chupen, y Lara lo sabe y lo hace muy bien. Una mano, se deslizo hasta mi polla, y comenzó a masturbarme lentamente. Estaba en la puta gloria. Noté como se acomodaba sobre mí, y sentí su palpitante coño, cerca de mi boca. Saqué mi lengua, que se deslizó entre sus húmedos labios, y alcancé su clítoris, que lamí y succioné golosamente, sacando unos gemidos de su boca, que enseguida ahogo agachándose para tragarse mi polla en su boca.

    La introducía casi hasta la garganta, para sacarla muy lentamente, y lamer mi glande, haciendo círculos con la lengua en el, para volver a introducirlo entero dentro de la boca. Estaba tan absorto dando y recibiendo placer, que no note movimiento en la cama, hasta que sentí una legua lamiendo mis depilados huevos.

    –Que coñ…? Intente decir, pero Lara me silenció, hundiendo su vulva en mi cara

    Que mas daba, me deje llevar, Lara se quitó de encima. Su boca atrapo uno de mis pezones, y la otra boca, el otro. 4 manos recorrían todo mi cuerpo, cogían mi polla y la masturbaban. Alternaban bocas y manos en pezones y polla, hasta que, cuando una de las bocas engullía casi por completo mi exultante hombría, me corrí, sin previo aviso. Lejos de apartarla, la boca engullo y chupó con mas avidez, y la otra, se unió al festín. Sentir 2 bocas, 2 lenguas, 4 manos, dedicándose exclusivamente a darme placer, era una situación difícil de explicar con palabras.

    Yo, además, inmovilizado como estaba, poco podía hacer, más que entregarme a ese placer.

    Sentí como mi hombría se desvanecía entre aquellas dos bocas, pero una mano ávida, apretó fuertemente la base de mi pene, y sentí como lo rodeaban con algo apretando bastante fuerte. Una lengua recorrió todo mi torso desde allí, deteniéndose y jugueteando con mis pezones como a mi me gustaba, continuó su recorrido hasta mi boca y me dio un profundo beso.

    –Abre la boca, me susurro Lara al oído

    Obedecí, sintiendo como depositaba unas gotas de algo muy amargo en mi lengua.

    –Traga, me volvió a susurrar, mientras iniciaba el camino descendente a mi pene, que estaba siendo estimulado de nuevo por la otra boca

    Una de las mujeres, me hizo levantar las piernas, para arquear la espalda e introducir un cojín debajo de mi cadera. A horcajadas de espaldas a mi cara, una lamia y chupaba mi polla, que poco a poco se volvía a poner en forma. Mientras la otra, entre mis piernas, lamia mis huevos, totalmente depilados e hinchados por la presión que algo ejercía en la base de mi pene, y bajaba su lengua por el perineo hasta introducirla en mi culo, nunca antes había experimentado una sensación parecida. Un dedo, bastante resbaladizo, sustituyo la lengua, que volvió a mis huevos y polla, y poco a poco, suavemente, se fue abriendo paso dentro de mi culo. Yo me dejaba hacer, por lo que le costó muy poco.

    No sé qué era lo que me habían dado, pero mi polla estaba dura como una piedra. La mamada a dos bocas y el hábil dedo, dentro de mi culo, me estaban poniendo otra vez al borde de correrme, pero esta vez, quería aguantar y disfrutar más.

    Alguien libero la venda de mis ojos. Pude ver, cuando estos se acostumbraron a la luz, la cara de mi mujer, sonriéndome. Se apartó un poco, alce la cabeza, y como imaginaba, allí estaba Marian, con mi pene dentro de su boca, y un par de dedos suyos dentro de mi culo. Lara se coloco, ofreciendo de un nuevo su coñito a mi boca, que lo degusto con placer, Sentí como mi polla se deslizaba dentro de Marián, y pude ver como las dos frente a frente, se tocaban las tetas y se besaban apasionadamente mientras me una me follaba y a la otra le ofrecía un delicioso cunnilingus.

    Lara tardo muy poco en empezar a jadear y apretar su entrepierna contra mi boca, para correrse en ella. Noté sus flujos deslizarse en mi boca, y pude entrever a Marian lamiendo sus pezones. Intercambiaron posturas y ahora era el coño de Marian el que tenía en la boca mientras mi pene se enterraba sin dificultad dentro de mi mujer. Marian tardo muy poco también en correrse en mi cara, la situación era muy morbosa y excitante.

    –¿Podéis desatarme, por favor? Pedí, quiero colaborar un poco

    –Por supuesto, dijo Marian mientras lo hacia

    Lara se tumbó en la cama, y Marian sobre ella, en excitante 69. Las dos empezaron a lamerse y chuparse mutuamente sus depilados conejitos, deslizando uno varios dedos dentro. En esa postura, me situé detrás de Marian, y enterré mi polla dentro de ella. Cuando la sacaba, la boca de Lara, la lamia y chupaba, hasta que la volvía a meter. Estuvimos unos minutos hasta que jadeando fuertemente, Marian comenzó a decir:

    –Mas fuerte cabron, me voy a correr, me voy a acorrer, ah, ah, ahhh

    Saque mi pene, empapado del flujo de Marian, que cayó sobre la cara de Lara. Rápidamente cambiaron de postura, y comenzó de nuevo el juego, follándome ahora a mi querida esposa. Aproveche el grado de excitación, para escupir varias veces en su culo, y meterle un dedo dentro. Se mostro poco receptiva al principio, pero presa de la excitación se fue dejando hacer. Con Marian lamiéndole labios y clítoris, mi polla empalándola y dos dedos ya es dilatado esfínter, empezó a moverse mas fuerte y jadeando dijo:

    –Voy a morir de placer, joder, me voy acorrer, me voy a co… ¡Ah ah ah si, seguir!, si aaaah

    –Joder, joder, joder, siiii, siii fue todo cuanto pude decir, mientras yo también me corría abundantemente dentro de Lara.

    Extenuado, retire mi pene de dentro de Lara, y un chorro de flujo y semen, cayó sobre la cara de Marian. Lara se giró sobre ella y se fundieron en un apasionado beso. Me hicieron un hueco, y ambas abrazadas a mí, nos quedamos dormidos. Sentí una mano liberar la correa que aún me apretaba la base del pene, que aún no se había relajado del todo.

    Por la mañana la cabaña olía a sudor ,sexo y madera. Me levante para darme una ducha. Las dos mujeres se buscaron, para abrazarse, y seguir durmiendo. Me vi tentado de sacarles una foto, era una situación para inmortalizar, y que probablemente jamás se volvería a repetir, pero me contuve, y me fui a duchar. Lo que no reparé, fue en la pequeña luz roja centelleante en la estantería frente a la cama. Tras ducharme, prepare tostadas y café. El olor de este levanto a Lara y Marian, que desnudas y de la mano, se fueron a duchar juntas. Unos minutos después, salieron de la ducha, limpias, tapadas solo por una camiseta.

    –Gracias por el desayuno, dijeron entre risas, casi al unísono

    –Gracias por el postre de la cena, respondí yo

    Y entre risas nos sentamos en la mesa. No sabía muy bien cómo sacar el tema, pero tener algún tipo de recato o pudor, después de lo acontecido la noche anterior, no tenía sentido

    –Bueno, dije, no esperaba una celebración de cumpleaños así. Aun estoy sorprendido

    –¿Te ha gustado, amor? Dijo Lara

    –Creo que se notó que si, respondí

    –Se notó, se notó, dijo, con una picara sonrisa en la cara, Marian

    –Aunque creas que no me doy cuenta, comenzó Lara a decir, se lo abandonado que te he tenido este tiempo atrás. Mi cuerpo ha cambiado, no me veía atractiva, y la pre menopausia, me dejó fatal. No me gustaba y no podía creer que te gustara a ti o a nadie. Tú me has ayudado muchísimo, a pesar de yo no darte nada de pasión a cambio, y sé muy bien que jamás me has sido infiel. Marian se ha volcado en mi en cuanto le conté lo que pasaba, y con ayuda de una psicóloga amiga suya y algo de tratamiento natural, he podido darte hoy este regalo, que es solo el principio de lo que te espera conmigo a partir de ahora, si quieres.

    –¡Si quieres, y si puedes! Jajaja corto Marian

    –Bueno, ya he visto, que si no puedo, también tenéis ayuda para eso, jejeje

    –Pidiéndola, hay ayuda para casi todo, dijo Marian

    –Me ha dejado un poco perplejo vuestra compenetración, y pasión, me siento un poco abrumado, ¿ya lo habíais hecho antes? Necesito saberlo

    –No cielo, tu mujer ha sido solo tuya, solo la he tocado, bueno más bien ayudado a tocarse, como parte de unos ejercicios para conocer su cuerpo. Esto ha sido nuevo para los 3, aunque admito que yo llevaba años insinuándoselo a Lara, cada vez que me pasaba un poco de copas, jejeje. Habéis dado un paso muy grande en la relación, y he sido participe, gracias a los dos por dejarme hacerlo, dijo más seria

    –No sé si decir, que eres como de la familia, después de lo que hemos hecho, sea lo más apropiado, jajaja reímos los tres.

    Alguien llamo a la puerta. Eran Sebastián y Alberto.

    –Habíamos quedado de arrancar a las 11, ¿se os pegaron las sábanas o qué? Vocifero desde la puerta Sebas

    Nosotros tres, nos miramos y nos echamos a reír. Alberto dio un buen repaso con la mirada a Lara y Marian, que aún estaban vestidas solo con las camisetas, y que insinuaban los erectos pezones de las 2 mujeres bajo la fina tela.

    –Yo también me habría rezagado con este panorama, acertó a decir, ¿para estas fiestas no llamáis eh? Dijo riendo

    –Vamos ahora respondí, darnos 10 minutos

    Nos vestimos y salimos fuera. Todos estaban listos para la ruta programada, de la cual yo no tenía conocimiento. Íbamos a intentar subir a un lago que estaba cerca del final de un telesilla de una vieja estación de sky que había en la zona, para desde allí enlazar con una calzada romana transitable, que nos llevaba a Segovia a comer. Como Alberto se conocía aquello muy bien, tiro delante. Los demás, le seguimos.

    El finde de mi cumpleaños había sido impresionante, y el inicio de un episodio en mi relación de pareja. No sé hasta qué punto, Marian iba a ser parte de ese episodio, pero no me importaría que fuese un personaje principal de la misma. Pero la vida da muchas vueltas, y te depara sorpresas, unas más agradables que otras.

    Continuará…

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  • El juego del poder

    El juego del poder

    Una noche, en un exclusivo club privado, Clara conoció a Alejandro, un misterioso desconocido que parecía tener un magnetismo irresistible. Sus ojos oscuros brillaban con una mezcla de desafío y sumisión. Sin saberlo, ambos estaban a punto de embarcarse en un juego peligroso.

    Clara decidió invitar a Alejandro a su casa, le pidió que se acomodara en el sofá, mientras ella preparaba meticulosamente el ambiente. Luces atenuadas, creando un ambiente suave y acogedor, mientras que una suave música de fondo llenaba el aire con notas sensuales. La atmósfera estaba cargada de tensión. Clara tomó el control de la situación. Con una voz suave pero firme, dejando claro que estaba lista para asumir el control de la situación, le dijo:

    -Levántate y ven. Aquí, yo marco las reglas. ¿Aceptas jugar?

    Clara se quedó observando, notando cómo Alejandro procesaba sus palabras. Había una chispa en sus ojos, una mezcla de desafío y deseo.

    -¿Qué si acepto jugar? Preguntó sintiendo el peso de la invitación. Su tono insinuando que no era solo un juego cualquiera, sino uno que implicaba confianza, entrega y una profunda conexión emocional.

    -Estoy listo, respondió su voz un susurro casi reverente.

    La decisión de aceptar su propuesta marcó un punto de no retorno, un compromiso que ambos estaban dispuestos a explorar juntos.

    A medida que Clara se movía por la habitación, estableciendo el ambiente, Alejandro la seguía con la mirada, sintiendo cómo la tensión se transformaba en un juego emocionante de poder. Clara había tomado el control, pero también había abierto la puerta a una experiencia que prometía ser intensa y transformadora.

    -Recuerda, continuó Clara, la comunicación es clave. Lo que suceda aquí es entre nosotros, y debemos sentirnos cómodos en cada paso. Su voz era clara y decidida, lo que le daba a Alejandro una sensación de seguridad a pesar de la nueva dinámica.

    Y así, con la tensión palpable en el aire y los corazones de ambos latiendo al unísono, se prepararon para sumergirse en un mundo donde las reglas estaban hechas para ser desafiadas y las emociones, para ser exploradas.

    En cuanto Alejandro se puso frente a ella, Clara sintió una oleada de emoción. Sus corazones latían al unísono, llenos de anticipación. Alejandro se detuvo un momento, admirando el entorno, mientras Clara lo observaba con una mezcla de nerviosismo y determinación. Ella sabía que esta era una oportunidad para explorar su conexión de una manera completamente nueva.

    Con una sonrisa en el rostro, Clara decidió que era el momento de establecer su dominio. Avanzó hacia él con confianza, sus pasos firmes resonando en el suelo. Se acercó lo suficiente para que sus ojos se encontraran, y en ese instante, el mundo exterior desapareció.

    Alejandro, intrigado y un poco intimidado, asintió. Clara comenzó a desnudarse de manera lenta, cada prenda que caía al suelo aumentaba la intensidad del momento.

    Con una mirada intensa, Clara le pidió a Alejandro que se arrodillara. Él, sorprendido pero emocionado, obedeció. Clara disfrutaba de cada segundo, sintiendo el poder que tenía sobre él.

    -Eres mío esta noche. Te enseñaré lo que significa rendirse.

    Mientras dirigía sus acciones, Clara se dio cuenta de que no solo estaba dominando a Alejandro, sino también a sí misma. La experiencia la empoderaba de maneras que nunca había imaginado.

    Conforme avanzaba la noche, ambos comenzaron a explorar sus límites. Clara, al mando, lo llevó a experimentar sensaciones nuevas, mientras que Alejandro se entregaba completamente a ella. En esos momentos, las líneas entre el dominio y la sumisión se desdibujaron, revelando una conexión profunda entre ambos.

    Clara, al principio, tenía una imagen clara de su rol como la dominante. Pero a medida que la noche avanzaba, comenzó a sentir algo inesperado. Aunque al principio había tomado el control, había un aire de misterio en Alejandro que la intrigaba profundamente. La confianza que irradiaba y su forma de mirarla hicieron cuestionar su papel en el juego. Sin embargo, cuando Alejandro empezó a hablarle con ese tono suave pero firme, comenzó a sentir algo nuevo.

    En un momento de espontaneidad, Clara se vio impulsada a pedirle a Alejandro que la guiara.

    -Muéstrame lo que deseas de mí, le susurró con voz temblorosa.

    Alejandro, sorprendido pero complacido, aceptó el desafío. Clara, al entregarse, sintió una mezcla de miedo y emoción que la llenaba de adrenalina. Era un cambio radical, pero también una liberación.

    Cada palabra de Alejandro la llenaba de una mezcla de ansiedad y anticipación. La parte de ella que siempre había llevado el control ahora se sentía atraída por la idea de rendirse, de dejar que alguien más marcara el camino.

    Alejandro comenzó a dirigir a Clara con dulzura, pero también con una autoridad que la hizo sentir vulnerable. Mientras, Clara, se dio cuenta de que estaba dejando de lado su rol dominante, permitiendo que Alejandro tomara el control.

    -Confía en mí, le dijo él, mientras sus ojos se encontraban. Clara asintió, sintiendo que cada vez se entregaba más a él.

    Con cada instrucción de Alejandro, Clara sentía que se despojaba de algo más que solo su ropa; se despojaba de sus miedos y del peso de su vida diaria. Cada palabra, cada toque, le recordaba que había belleza en la vulnerabilidad. Al desnudarse frente a Alejandro, no solo se despojaba de su ropa, sino también de sus defensas. Sentía su corazón latir con fuerza, consciente de su vulnerabilidad, pero también de la libertad que eso conllevaba. Mirando a Alejandro, Clara se dio cuenta de que necesitaba confiar en él. Esa confianza le permitió dejar de lado el control y entregarse completamente al momento.

    -Ahora, haz lo que yo diga, ordenó Alejandro, mientras Clara seguía cada una de sus indicaciones. La sensación de sumisión era embriagadora, una danza entre el deseo y la entrega.

    A medida que Clara se entregaba más, la conexión entre ambos se hacía más intensa. Con cada instrucción que Alejandro daba, Clara experimentaba una forma de liberación. Alejandro, por su parte, manejaba con destreza la situación, cuidando de que Clara se sintiera segura en su proceso de entrega.

    -Eres increíble, le dijo Alejandro, mientras la miraba con admiración. Clara se sintió halagada, lo que intensificó aún más su deseo de complacerlo.

    Al decirle que se arrodillara, Clara sintió una oleada de emoción. Era un acto que la hacía sentir expuesta, pero también poderosa en su decisión de someterse.

    Cada vez que obedecía a Alejandro, Clara sentía una satisfacción profunda. La idea de complacerlo se convirtió en su prioridad, y cada acción que tomaba estaba impregnada de un deseo de ser lo que él quería.

    A medida que la noche avanzaba, ambos comenzaron a explorar sus límites.

    Alejandro utilizaba diferentes tácticas para guiar a Clara, desde suaves caricias hasta ordenes firmes. Cada acción de él despertaba en Clara una mezcla de temor y excitación, llevándola a territorios inexplorados de su propia mente. Alejandro le pidió que cerrara los ojos y se concentrara en su respiración mientras él la acariciaba. Esto le permitió conectarse más con sus emociones y sensaciones.

    A medida que Clara se entregaba, la atmósfera entre ellos se cargó de una conexión intensa.

    Clara se dio cuenta de que no solo estaba siendo sumisa, sino que también estaba creando un espacio de intimidad con Alejandro, como no podía haberse imaginado horas antes. Esta conexión les permitió comunicarse más allá de las palabras, sintiendo lo que el otro deseaba.

    La entrega de Clara no solo se limitó a lo físico, sino que también fue emocional. La idea de dejar atrás las expectativas sociales y permitir que alguien más la guiara fue liberadora.

    En el punto culminante de su conexión, Clara alcanzó un estado de sumisión plena, experimentó un sentimiento de éxtasis cuando se dio cuenta de que su sumisión no era una pérdida de poder, sino un acto de poder personal. Se sintió plena, satisfecha y en paz consigo misma.

    Finalmente, Clara aceptó su rol en este juego de poder. Estaba feliz de ser la sumisa de Alejandro, disfrutando de la dinámica y la conexión que habían creado juntos.

    La culminación de la noche llegó cuando ambos encontraron un equilibrio perfecto entre el dominio y la sumisión. Clara, sintiéndose completamente libre, dejó que Alejandro guiara cada movimiento.

    La experiencia fue un viaje emocional que les permitió explorar no solo sus deseos, sino también su conexión y confianza mutua.

    Al amanecer, Clara y Alejandro se encontraron exhaustos pero satisfechos. La dinámica de poder había cambiado sus vidas para siempre. Clara había descubierto una parte de sí misma que no sabía que existía, y Alejandro había encontrado en su sumisión una liberación inesperada.

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  • Sexo subvencionado por el ayuntamiento: Ciudadana Laura

    Sexo subvencionado por el ayuntamiento: Ciudadana Laura

    -Buenas tardes, ¿es este el servicio de sexo del ayuntamiento? -preguntó Laura apoyando el antebrazo en la encimera de madera.

    La mujer que se encontraba en recepción observó a la recién llegada. Chica de unos treinta y seis, cabello negro y liso, ojos del mismo color. Cara de chica buena en la que destacaban unas gafas de marco fino y redondo. Complexión delgada, uno sesenta de estatura, poco pecho y no mucho culo. La ropa era sencilla pero elegante, pantalones color beige, amplios, de tela fina y atados con lazada en la cintura. Camisa azul marino cerrada en el cuello. Los tres botones situados en la parte de atrás. Zapatos de medio tacón.

    -Sí, este es el sitio. -dijo la recepcionista instantes después sonriendo formalmente.

    -Me llamo Laura Gracia García y vengo a mantener relaciones sexuales con un varón.

    Tras decir esto dio sus datos de identificación.

    -Gracias, siéntate un momento en la sala de espera y te aviso en cuanto esté disponible el servicio.

    Laura se sentó. En la sala aguardaban dos mujeres y tres hombres. En general todos parecían algo nerviosos lo cual, dada la situación, era normal. El consistorio había creado el servicio hace un par de meses con el fin de que todo el que lo desease pudiera satisfacer su derecho al sexo. Solo se requería un chequeo médico e indicar si se quería copular con un hombre o una mujer. Además, se establecía un límite máximo de tres encuentros sexuales al año, aunque la idea era ampliarlo.

    -¿Laura Gracia?

    -Sí. -respondió la mujer.

    Eran las seis de la tarde.

    Carlos, 38 años, era uno de los empleados del ayuntamiento. En su ficha especificaba su condición de heterosexual y el rango de edades de sus clientas, 18 a 57. Aunque parecía un trabajo sencillo y soñado, la realidad no era tan idílica. Problemas, desencuentros, incidentes de todo tipo hacían que el profesional necesitase estar siempre atento y centrado. La psicología y el auto control eran fundamentales. Aquel día Carlos había dado servicio a dos mujeres.

    Alba, cuarenta años, pelo corto y pandero voluminoso y temblón. Y Cristina, 23 primaveras, alta, corpulenta, pechos generosos y trasero firme. El máximo número de servicios era de tres al día. Afortunadamente para los hombres y mujeres que se ganaban la vida de aquella manera no todo era sexo, el encuentro incluía charla e incluso tomarse algo antes de ir a la habitación y consumar el acto.

    Lo más difícil para Carlos, al principio, era recargar la “pistola”. La alimentación e hidratación eran importantes. Cuando el proyecto nació, se desaconsejaba el poder repetir con la misma persona con el fin de evitar este componente afectivo, sin embargo, la medida no se había aplicado en la práctica y el asunto estaba siendo debatido.

    El móvil del empleado sonó y vibró a un tiempo.

    Laura conoció a Carlos en la zona común y pudo aspirar el perfume masculino cuando intercambiaron besos en ambas mejillas a modo de saludo. El chico no estaba mal.

    Carlos sonrió y se presentó formalmente aprovechando la ocasión para lanzar un cumplido. Laura sabía que todo aquello estaba ensayado pero aun así agradeció sus palabras. Si iba a tener sexo con aquel tipo era mejor empezar con buen pie. Por fortuna, siendo lectora empedernida, no le faltaban temas ni vocabulario a la hora de comunicarse. Carlos agradeció genuinamente la conversación y sin perder de vista el reloj, se dejó llevar un poco. Era agradable hablar pero el estaba allí de servicio y poco a poco llevó la charla hacia temas más sensuales. Había leído la ficha de la ciudadana, por lo que le fue fácil tocar los puntos clave. También los gestos y el tocarse era algo importante.

    -Bueno, la conversación es muy agradable, pero tenemos que ir pensando en subir a la habitación. -anunció Carlos.

    Laura tragó saliva y asintió.

    El cuarto era sencillo y perfectamente preparado para el propósito. Dos sillas para dejar la ropa. Un pequeño cuarto de baño con retrete y bidé y, por supuesto, una cama grande. No había sábanas, ni edredón ni nada, solo un colchón vacío… perfecto para no ocultar nada a las cámaras que grababan ocultas, imágenes que solo verían la luz si había denuncia, imágenes con los días contados. Completaban el mobiliario una mesita sobre la que descansaban una ristra de preservativos, servilletas de papel y bolsitas de lubricante.

    La luz era adecuada. La temperatura perfecta para no tener pereza cuando llegaba el momento de desnudarse. Laura observó todo y permaneció de pie, inmóvil. Carlos se acercó a ella y le acarició la mejilla.

    -Te voy a besar en el cuello, ¿vale? -La chica asintió y el hombre comenzó a dar pequeños besitos y chupetones.

    Estaba muy rígida y nerviosa.

    -¿Todo bien? Si quieres me quito la camisa y me tocas ¿ok?

    Sin esperar respuesta el varón se desnudó de cintura para arriba y se acercó a Laura. Ésta reaccionó pasando la mano por el pecho de Carlos que, a su vez, apoyó las suyas en las nalgas de la mujer y la pellizcó en la nalga. Laura suspiró notando como su pulso se aceleraba. El pellizco no fue improvisado, si no petición expresa vía formulario. Luego, sin que nadie se lo sugiriese, lentamente, se quitó la blusa y el sujetador, sus tetas pequeñas pero con forma y sus pezones oscuros y erectos estaban listos y Carlos no perdió la ocasión de degustarlos. Laura tembló y jadeo mientras los labios y la lengua del empleado humedecían llenando de saliva sus pechos de forma deliciosa.

    -¿Puedo? -le interrogó la clienta apoyando la palma de la mano derecha sobre la parte delantera de los pantalones de su compañero.

    -Adelante… Laura -susurró Carlos en el oído de la mujer metiendo la lengua.

    El tintineo de la hebilla sonó cuando los pantalones del hombre se deslizaron. Laura metió mano bajo los gayumbos y notó el pene, duro y palpitante. Casi listo.

    -Vamos a la cama.

    Carlos se sentó sobre la cama y Laura se acercó.

    -Te voy quitando los pantalones, ¿vale? -anunció el empleado procediendo a desatar el lazo. Pronto la prenda cayó hasta los tobillos. Las bragas siguieron el mismo camino. Una mata de vello negro cubría el sexo de la mujer.

    -Siéntate.

    Laura tomo asiento mientras Carlos cogía y abría un preservativo, poniéndoselo con la habilidad de alguien con práctica. Laura observó todo sin perder detalle mientras el ritmo de latidos de su corazón se aceleraba. Con delicadeza, apoyando sus manos en los hombros de la chica, la empujo hasta que acabó tumbada boca arriba.

    -abre las piernas

    Las instrucciones fluían con naturalidad y eran obedecidas al instante.

    Carlos se subió a la cama poniéndose de rodillas frente a la mujer que se ofrecía abiertamente. Comprobó que la naturaleza y el deseo habían cumplido con creces la misión de lubricar las partes íntimas de la cliente e, inclinándose hacia adelante, colocó la punta del henchido pene en posición para penetrarla y apoyó los brazos a ambos lados del cuerpo desnudo que tenía ante sí.

    -¿Lista? -susurró mirándola a los ojos.

    Laura asintió y Carlos empujó deslizando con suavidad su miembro dentro de la ciudadana.

    Antes de ese momento, en algún lugar oculto de su mente, Laura había albergado temor a que le doliese. Después de todo hacía años que no tenía sexo y la última vez no había sido lo esperado. Preventivamente, mordió su labio inferior en cuanto sintió el pene penetrándola, pero muy pronto abrió la boca para dejar escapar un gemido de placer al notar como una corriente eléctrica excitante la inundaba. En aquel momento, y a medida que Carlos se recreaba en el juego de mete y saca, Laura podría jurar que había encontrado el paraíso.

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  • Mi esposa Cinthya y mi viejo jefe (3)

    Mi esposa Cinthya y mi viejo jefe (3)

    Después de lo sucedido no podía quedarme tranquilo debía hablar con Cinthya de lo que paso es ese bar con don Ernesto.

    -¿Cinthya no hay nada de lo que quieras hablarme? -mientras me quedaba en la puerta viéndola

    -no cariño, ¿por qué lo dices? -mientras se dirigía al baño

    -por lo que paso hoy mientras “bailabas “con don Ernesto.

    -mmh está bien cariño lo siento, no debí hacer eso.

    -entonces porq… -iba a decirle, por qué le dejo al viejo que la manoseara de esa forma, pero con lo siguiente que dijo me freno.

    -no debí tomar alcohol de esa forma y por poco me accidento

    -¿es lo único que te incomodó?

    -si cariño ¿por qué lo dices? -Lo decía mirándome directamente a los ojos con esa mirada tierna que pone siempre cuando no entiende algo. Tendrían que estar en mi lugar para que vean como Cinthya puede desarmarte con solo el poder de sus ojos color café que tiene.

    -por nada cariño, la próxima vez ten cuidado.

    -si mi amor, pero por suerte estaba don Ernesto para salvarme jaja.

    -bueno si, pero ya sabes que también pude salvarte si estaba ahí -tratando de hacerme el importante.

    -si lo se cariño, aunque tal vez no me hubieras sostenido como el jaja, se nota que don Ernesto tiene mucha energía a pesar de su edad.

    -supongo que fue porque creció en el campo.

    -eso mismo me dijo cariño jeje, de hecho, me dijo que le gustaría enseñarme a montar jajá, sabes cariño yo nunca me he subido a un caballo, pero igual no descarto alguna vez vayamos sí. -me lo dijo alegremente

    “Tal vez cariño” respondía mientras la tomaba de la cintura y la acercaba para darle un beso el cual ella respondió con una suavidad tierna pero que rápidamente se transforma en una presión intensa. Al principio, es un roce delicado, como si ambos estuviéramos explorando el territorio desconocido de la intimidad. Pero pronto, la chispa de la atracción se enciende, y el beso se vuelve más profundo y urgente. Cinthya mantenía los ojos cerrados por el momento, pero detuvo el beso estaba agitada y sonriente.

    -Cariño dame un momento para ducharme sí.

    -¿Si cariño, te acompaño? -esperando una respuesta positiva

    -jaja tontito, no tardare, sí.

    La espera fue breve y finalmente ya estábamos ambos, en nuestra cama besándonos apasionadamente, no podía controlar mis manos al tener a Cinthya desnuda junto a mí, sus redondas y firmes tetas eran mi capricho en ese momento y les daba especial atención succionando sus pezones rozados que estaban desafiantes ante mí, mientras ella emitía leves gemidos, tomaba mi pene con sus delicadas manos el cual ya lo tenía en su máxima expresión.

    Después de unas cuantas caricias más, me acomodé sobre ella para penetrarla y lo hice con rapidez, ambos disfrutábamos del momento, mientras estábamos en la posición del misionero nos besábamos y así estuvimos hasta que acabé dentro de ella.

    Por supuesto que quería que nuestros momentos sean más duraderos y variados, pero con Cinthya no era posible, tenerla desnuda viendo como sus tetas se mueven al compás de las penetraciones no era tarea fácil, al menos no para mí. Y ni que decir de las variantes hasta el momento no me atrevía a mencionarle el sexo oral por temor a que ella se escandalice y me deje, tal vez podía generar una discusión de esa clase y no quería.

    Cuando conocí a sus padres pude notar que eran personas con un apego a sus creencias y fue ahí que entendí por qué Cinthya no tuvo enamorados en la escuela y porque era bastante amable y confiada de los demás. De hecho, yo fui su primera pareja y así mismo entienden el porque nos casamos cuando yo tenía 27 y ella 24. En fin, después de nuestra sesión marital me quede dormido.

    A la mañana siguiente me desperté por la luz que se escurría por la ventana, Cinthya ya se había despertado y se estaba duchando, salió envuelta con las toallas y me apuro para que entre a la ducha. Lo primero que debíamos hacer era desayunar así que nos dirigimos a uno de los restaurantes del club.

    De camino podía notar que varias mujeres veían a Cinthya con cierta envidia y algunos hombres quedaban viéndola con deseo y anhelo, Cinthya quien se había enfundado con ropas deportivas, un buzo jogger gris que no ocultaba su trasero firme y de formas perfectas, un polo blanco que formaba perfectamente su cintura estrecha podía verse algo de su vientre plano y por último sus zapatillas blancas todo en ella se veía perfecto, sus ropas marcaban su esbelta silueta y sumado a ella su bello rostro con facciones delicadas y el cabello atado con un cola, mi mujer era el centro de atención.

    Mientras desayunábamos, Cinthya y yo hablábamos de lo que haríamos hoy y claro lo acordado ayer seguía en pie, puesto que ya no me sentía iracundo con lo del baile y con el sexo marital me quede más tranquilo “mi esposa me ama” me decía. Mientras estábamos en la mesa llego don Ernesto a saludarnos.

    -buenos días jóvenes, ya recuperando energías jaja.

    -buenos días don Ernesto, si ya estamos desayunando.

    -así me gusta jeje, entonces a las 10 los veo en la piscina

    -si don Ernesto hay estaremos-respondió mi esposa.

    -epa Cinthya entonces ¿otro reto? Jaja

    -hay ya sabe que yo no me dejo -mientras se reía.

    Después de esa breve charla don Ernesto se retiró y nosotros seguimos desayunando. Luego de eso dimos un paseo por los diferentes ambientes y nos fuimos a la habitación. Ya eran casi las 10 de la mañana.

    -¿bueno amor entonces estás seguro que no vas a ir?

    -no cariño no quiero ser el hazme reír del momento.

    -sabes que no lo serías amor-mientras me daba un tierno beso. Pero bueno entonces me cambiaré para darle el alcance a don Ernesto, no queremos que espere y piense mal.

    Mientras ella se cambiaba aproveche en salir de la habitación para revisar mis mensajes y hacer unas llamadas. Me tomo poco más de 10 minutos en hacer eso, cuando Cinthya salió lista para ir a la piscina, se había puesto un bikini azul de una pieza que se acoplaba perfectamente a su cuerpo y cubriendo casi completamente sus majestuosas tetas, obviamente no caminaría con ese traje todo el trayecto a la piscina así que se puso una corta faldita blanca como pareo y sus sandalias con tirantes la hacían ver espectacular.

    -entonces voy, cariño.

    -sí, en media hora me aparezco por ahí. Nos despedimos con un beso y veía como se alejaba.

    Estuve viendo la televisión mientras mataba el tiempo esperando el momento para ir a la piscina como acordamos con Cinthya, mientras esperaba tocaron la puerta era un trabajador del club, me indico que era necesario que me dirija a la recepción que hubo un problema con el registro de ayer quise hacer pleito, pero siendo yo un invitado no podía atreverme así que fui a arreglar el asunto. Con todo esto había pasado casi una hora desde que Cinthya fue con don Ernesto.

    Al llegar a la piscina busqué a Cinthya, pero no había rastros de ella ni de mi jefe, me estaba preocupando y otra vez la sensación de incomodidad volvía, me di una vuelta por los vestuarios y nada. Mientras seguía buscando escuche la conversación de unos muchachos que estaban ahí y se referían a una mujer “viste el culazo de la blanquita”, “que suertudos son esos viejos”, “que par de tetas se manejaba” fueron algunas palabras que decían. Quise preguntarles de que hablaban, pero sería muy raro.

    Seguí buscando y llamando por el móvil, pero no contestaban, justo cuando iba a volver a la habitación paso un trabajador y me comentó que había otra piscina, pero solo para socios “especiales”, me dijo dónde podía ubicarlo y me dirigí hacia ahí. La piscina estaba dentro de un ambiente cerrado cuatro paredes, supongo que era de esas piscinas temperadas, cuando estuve en la puerta pude escuchar risas familiares. Era Cinthya no había duda, con ella debería estar don Ernesto, pero había alguien mas que no reconocía en ese momento. Quise entrar, pero la puerta estaba cerrada, claro era solo para socios importantes, llame, pero no escuchaban por la tenue música que había ahí.

    Busqué la forma de llamarlos y entrar, pero nada, me di cuenta que en las duchas de ahí había una pequeña ventana en las alturas, seria el tamaño de un cuadro la ventana, pero suficiente para escucharlos y ver qué pasaba.

    Cuando pegue el ojo a ver que pasaba me quede sin aliento Cinthya estaba tumbada en un camastro mientras se ponía crema en las piernas, pero no era eso lo que me impacto, era el hecho de que no llevaba el bikini azul de una pieza con el cual había salido de la habitación, ella estaba usando un bikini naranja de dos piezas mas corto de lo que ella acostumbraba a usar, cubría exacto sus tetas y los mantenía en perfecto lugar.

    -jaja ves Cinthya que te queda espectacular ese traje. -lo decía viéndola completamente

    -gracias, es que no estoy acostumbrada a usar los bikinis de este tipo jeje. -mientras sonreía y seguía echándose crema.

    -pues ya, te digo que te queda aún mejor que el que traías hace rato. Claro con ambos te ves divina.

    -jeje deténgase que me va hacer sonrojar-mientras agachaba la cabeza.

    Porque se cambió el traje pensaba y porque llegaron a este sitio. Mientras estaba pensando se acercaba don Mario con una bebida, era de él la voz que no reconocí.

    -aquí están los tragos.

    -¿en serio vamos a beber antes de nadar? -cuestionaba Cinthya

    -pos claro Cinthya, bueno si no quieres no lo hagas, supongo que te daremos ventaja para que ganes jajaja -se reía como un desgraciado junto a don Mario.

    -ahí si como no después seguro van a poner eso como escusa no? Jaja

    -no Cinthya como crees he -contesto don Mario.

    -bueno tomare para estar en las mismas condiciones jeje. -mientras bebía ese trago.

    -tu estas en “muy buena” condición -dijo don Ernesto con insinuación.

    -me ejercito cuando puedo así que si lo tengo jeje -Mientras se paraba e intentaba echarse crema por la espalda claro sin éxito.

    Al ver eso don Ernesto de inmediato aprovecho.

    -Cinthya te puedo ayudar, no quiero que te quemes.

    -se lo agradecería don Ernesto, siempre lo hace Héctor, pero no llega.

    ¿Me estaban esperando? ¿Como?, Serían preguntas que se responderían a su tiempo.

    -te tienes que tumbar Cinthya para que sea más fácil hacerlo.

    Cinthya obediente se puso boca abajo sobre el camastro, dejando su delicioso trasero frente a los dos viejos que tenían la cara una mueca grotesca, lleno de lujuria, ambos se miraban como quien sabe cada uno lo que piensan y lo que se hará teniendo esa majestuosa forma frente a ellos simples mortales. La tanga del bikini era comido por los glúteos de Cinthya que era ajena a las expresiones y los pensamientos que tenían los viejos.

    Don Ernesto trato de calmarse, pero era obvio que no podía al igual que su amigo, ambos traían una erección considerable en las bermudas. Supongo que agradecerían que Cinthya este boca abajo y no se escandalice.

    Don Ernesto comenzó a pasarle crema por su espalda y caderas a mi esposa dándole masajes mas allá de un simple roce, las manos del viejo llegaban justo en la curva que nace el culazo de mí esposa, podía ver que Cinthya sonreía, pero para mi sorpresa la noté agitada, que está pasando me dije, mientras seguía observando. Otra vez la mirada de los viejos se encontró y sonrieron con malicia.

    -listo Cinthya jeje -decía mi jefe

    Cinthya tarde en reaccionar unos segundos, “mmh si jeje bueno” mientras sonreía y miraba al suelo.

    -bueno vamos a entrar al agua -dijo don Mario-mientras se quitaba su camisa que ya la tenía me dio abierta.

    -pues vamos Cinthya -don Ernesto se quitaba su camisa dejando al descubierto su cuerpo con bellos en el pecho y la panza de tamaño no tan considerable.

    -si vamos jeje -mientras se abanicaba con la mano.

    Los viejos entraron a la piscina y llamaban a Cinthya para que se les una.

    -ven Cinthya, no me digas que la bebida te afecto jajaja.

    -no para nada jeje.

    -seguro va ser tu escusa -decía don Mario con tono sarcástico.

    Al parecer eso hizo reaccionar a Cinthya quien se lanzó a la piscina, dando un clavado. Al salir debajo del agua Cinthya se veía espectacular, el agua le llegaba poco más debajo de las tetas y se podían ver perfectamente mientras el agua caía por ellos.

    -eres buena nadadora Cinthya -comento don Ernesto

    -buenísima, diría yo -secundo don Mario mirando las tetas de Cinthya con descaro

    -ehm siempre fui buena en deportes jeje -Cinthya estaba algo distraída.

    -pero no mejor que yo, claro

    -¿me va retar don Ernesto? Jaja -se animaba Cinthya.

    -pos claro por eso vinimos ¿no? Jeje

    -¿cual será el reto entonces? -preguntaba mi esposa

    -pos como ves Mario y yo no podemos ganarte entonces, ¿hay algún problema que seamos equipo? O te vas a acobardar jaja

    -jajaja claro que no, es mejor así la victoria valdrá más jeje. -mientras los observaba, me pareció que había un brillo en la mirada de Cinthya.

    -eso Cinthya tu si te atreves a todo jaja.

    -entonces va ser fácil. Te daremos 2 oportunidades, tienes que salir de la piscina y nosotros debemos impedirlo. Sin más -viéndola a los ojos a Cinthya.

    -¿que jajaa o sea solo eso? Ay va ser muy fácil

    -bueno si estas tan segura, inténtalo.

    -está bien, entonces voy al fondo de la piscina.

    Cinthya nadaba hacia la parte mas alejada de la piscina y los viejos se ponían en posición. Cinthya se cómodo el top del bikini para estar más segura. Y entonces empezaron. Cinthya nadaba hacia la parte baja de la piscina y los viejos ya estaban esperándola, llega a estar frente a frente a don Ernesto, pero él la toma del brazo y no la suelta, Cinthya se ríe pero empieza a tratar de zafarse echándole agua en la cara, cosa que no funciona y don Ernesto la empieza a arrastra al fondo otra vez, en un acto desesperado veo que ella intenta hacerle cosquillas y funciona don Ernesto la suelta pero no por mucho.

    Cuando Cinthya esta por la mitad don Ernesto la toma pero esta vez por la cintura ella grita “no se vale jajaja” y de nuevo empieza llevarla hacia atrás, la lleva a una de las esquinas y la aprisiona ahí, Cinthya intenta escapar pero no puede, es hay cuando ella nuevamente intenta hacerle cosquillas pero don Ernesto esta vez también lo hace, lo poco que veo las manos del viejo juegan con el cuerpo de Cinthya bajo el agua y ella solo se ríe. Se detienen porque Cinthya dice que empiecen otra vez, ella esta agitada y, pero se divierte.

    Don Ernesto vuelve a donde este don Mario, pasa por su lado y le dice “ya está” y este solo confirma, y se ubica dónde estaba al principio.

    -Cinthya ni siquiera tuve que intervenir jaja -dijo don Mario.

    -si ya lo sé, pero igual tengo una oportunidad y esta vez sí ganare jejeje.  -Cinthya estaba agitada y rara.

    -veremos damita -dijo don Mario.

    Así Cinthya empezó nuevamente a acercarse a la parte mas baja de la piscina para que pueda salir, pero esta vez fue don Mario a detenerla.

    De inmediato don Mario fue a tomarla, Cinthya viendo esto trato de alejarlo, pero era inútil él ya la tenía sujeta, “otra vez no jaja” dijo ella riendo.

    Esta vez fue don Mario quien empezó a hacerle “cosquillas”, ella trataba de escapar y en un momento tratando de huir se soltó del agarre, parecía que esta vez iba a ganar ya podía ver su cuerpo majestuoso chorreando de agua, pero no, justo don Mario la toma por atrás rodeándola con sus brazos y empieza a llevarla nuevamente a la parte profunda de la piscina, ella en su intento de escapar empieza a sacudir su cuerpo, puedo ver que su suculento culo se frota contra la polla de don Mario, por este acto don Mario la empieza a soltar Cinthya se da cuenta de eso y con una sonrisa, ahora lo hace apropósito, frota su portentoso trasero a don Mario que empieza a perder fuerza debido a las arremetidas que da Cinthya.

    -¿Que pasa Mario te va ganar? Jaja -dijo don Ernesto sacando a Mario del trance. Tratando de mantenerse de pie, don Mario lleva a Cinthya al fondo de la piscina, pero ella no se rinde sigue con sus juegos tratando de zafarse, pero es inútil, ¿te rindes? Le pregunta don Mario a Cinthya, ella con una mirada perdida y de satisfacción le dice que si, don Mario la libera de la prisión y la deja salir de la piscina.

    -perdiste Cinthya jaja -don Ernesto viéndola.

    -si ya lo sé, pero casi logro ganar jaja necesitaba un poquito mas de tiempo y lo lograba jeje.

    -¿quieres una oportunidad más? -dijo don Ernesto

    -siii ya verán que si les gano.

    -bueno te damos una oportunidad, pero con una condición

    -si lo que sea jeje -dijo mi esposa segura de ganar

    -bueno está bien, si pierdes tendrás un castigo eh

    -¿cuál será el castigo?

    -pues luego te decimos es sorpresa jaja

    -¿aceptas o no? -ambos viejos la miraban esperando su respuesta

    -umh bueno como voy a ganar acepto jaja.

    -epa Mario la damita está muy segura jeje, esta vez si tenemos que ir los dos.

    -no importa igual ganare jeje. -mientras se levantaba y pasaba frente a ellos quienes la veían con morbo.

    Entonces los tres tomaron lo que quedaba de los tragos y se metieron otra vez a la piscina. Cinthya otra vez iba empezar desde el fondo, otra vez estaba como “extraña” pero ya iba a empezar su última oportunidad. ¿Ya estas lista Cinthya? -le dijo don Mario, a lo que ella respondió con un gesto de aprobación.

    Cinthya hizo su movimiento empezó a nadar hacia la parte baja, pudo evadir hábilmente a don Mario quien quería tomarla, pero delante de ella estaba don Ernesto listo para evitar su escape y por ende su victoria.

    Quien iba a pensar que alguien como el tuviera tal vitalidad para seguirle el ritmo a Cinthya, ella lo miro a los ojos con complicidad y quiso evitarlo pero don Ernesto fue más hábil y la tomo del brazo una vez más, Cinthya para liberarse forcejeo pero no la soltaba, tanto esfuerzo dio sus frutos ya podía ver las piernas de Cinthya estaba cerca de su salida, pero ella había olvidado a don Mario quien se unió a la “lucha” tomándola por atrás Cinthya ya sabía la “debilidad” de don Mario y aprovecho eso movió su culo sobre el paquete del viejo claramente quien lo disfrutaba mas era el, quien suspiro por ese acto, yo podía ver perfectamente que era ella quien lo hacía todo.

    Don Ernesto viendo esto le dijo a Cinthya “no importa lo que haces igual yo no te soltare”-con una sonrisa llena de complicidad hacia ella. Quien en un acto de total descaro se alejó de don Mario e hizo lo mismo con don Ernesto comenzó a frotar su culo en don Ernesto pero algo hizo que se sorprendiera porque puso una cara de sorpresa volteando a ver a don Ernesto, pero igual no se detuvo ya don Ernesto aprovechando junto a don Mario la llevaron a la parte onda de la piscina donde podía ver poco de lo que pasaba bajo el agua, las manos de Cinthya se movían bajo el agua no podía ver lo que estaba haciendo.

    Don Ernesto dijo ese momento “también puedo jugar así jeje“. Pude ver que él estaba jugando con las tetas de ella sobre su top moviéndolas de arriba abajo a lo que ella solo se reía, mi esposa no objetaba nada de lo que pasaba, don Mario también aprovechaba la situación tenia a Cinthya a su merced se frotaba a ella, en un momento ella emitió un leve “mmm”, “don Ernesto no sé qué me pasa jeje” mientras lo veía directamente con una mirada llena de malicia y él sonreía descaradamente.

    “Tranquila Cinthya solo estamos jugando jeje” -fue lo que respondió el viejo. “Además ya perdiste” tienes que cumplir el castigo. Mientras estaban atrapados por el momento se escucharon voces acercándose eran otros socios, y de inmediato Cinthya se separó de los viejos amigos que la tenían aprisionada. Poco a poco se fue bajando el momento y Cinthya salió del agua podía ver que estaba contenta. Los viejos también salieron y tenían una erección terrible, era obvio que Cinthya causara eso, pero ella no se escandalizo y por supuesto que pudo sentirlos.

    De inmediato aproveche la entrada de los otros socios y entre raudamente, Cinthya se asustó al verme “al fin llegas cariño”. Ya estoy acá, pude notar que mi esposa estaba cambiando.

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  • Esas enormes tetas nunca me abandonarán

    Esas enormes tetas nunca me abandonarán

    Nunca pude entender el motivo por el cual mis padres se separaron unos días después de mi cumpleaños número 10, aún recuerdo esa fiesta de celebración. Toda la familia reunida, bebidas y postales por toneladas incluso hasta un show de magia hubo durante la celebración, es uno de los pocos recuerdos alegres que tengo, pero al día siguiente ya había un ambiente extraño, lo primero que llamaba mi atención es que todos mis abuelos no se habían ido a pesar que no les gustaba la ciudad por ser muy fría, también había mucha conversación en la cocina entre mis padres y los abuelos, yo aprovechaba de jugar con la consola que me habían regalado.

    Hasta que un día desobedeciendo no me fui a dormir a las 10 sino que continúe jugando, pero en silencio, los juegos eran muy difíciles y no había guardado por lo que perder o apagar significaba empezar todo desde cero. La voz de mi padre se escuchaba desde lejos y le continuó un fuerte sonido de golpe, unos segundos después la puerta principal se cerró fuertemente. Mi curiosidad me ganó y abrí mi puerta cuando asome mi cabeza mi abuela materna ya estaba a mi lado y me acompañó hasta mi cama, me comenzó a contar historias sobre animales que en esos años me encantaban hasta que el sueño me venció y me quedé dormido.

    Aún recuerdo ese día, como cada día espere a que mi madre entrara por la puerta para saludar y elegir mi ropa pero por más que espere nunca llegó y no me quedó de otra que yo ponerme lo que pensaba que debería, fui al baño y como pude lave mi cara y manos sin entender por qué nadie se preocupaba por mí, cuando salí de mi habitación a lo lejos escuche gente desayunando cuando llegue lágrimas ya caían por mis ojos, mis abuelos al ver esto me tomaron en brazo y me ofrecieron muchas cosas para calmarme pero solo quería ver a mamá, fue en ese momento cuando las palabras más crueles que he escuchado llegaron a mis oídos.

    —Mi niño, tu mamá se fue de viaje por unos días

    —Marta dile la verdad, es más cruel ilusionarse con una mentira y que después nos guarde rencor… Mira Martincito. Tu mamá cruzó la frontera para ganar dinero no sabemos cuándo volverá por eso estamos decidiendo con quien te quedaras

    —Y papá?

    Sin asimilar lo que había escuchado por parte de mi abuelo solo pude preguntar por mi padre, no entendía nada de cruzar la frontera solo entendí que mamá había viajado sin mí.

    —Tu papá anda con tu tío, debería volver más tarde

    Y así sin saber comenzó mi nueva vida, papá desapareció sin dejar rastro y mamá llamaba una vez a la semana luego una cada dos semanas luego una llamada cada unos meses hasta que cuando cumplí 15 ya no sabía nada de ella. Fue justo en esa fiesta de cumpleaños la cual me negué a celebrar pero de igual forma mi abuela me obligó cuando me di cuenta que la vida no es justa. Mis abuelos paternos que me visitaban una vez a la semana fueron víctimas de un conductor imprudente y un choque se los llevó muy lejos, con eso toda esperanza de tener felicidad se fue o eso creía.

    Hoy tengo 30 años, soltero sin hijos ni preocupaciones. Trabajo en un pequeño almacén que me da lo justo para vivir pero no me quejo, mi vida es tranquila. He conocido varias mujeres y con muchas hubo algún tipo de conexión o relación efímera pero siempre se alejan porque no busco un compromiso serio.

    —Dime Martin, ¿Qué pasó con la chica que te vino a buscar el otro día? Era muy guapa

    —No lo sé, no le respondí sus mensajes unos días y ya no volvió a insistir

    —Pero niño… Si sigues así te quedaras solo toda tu vida

    —No le veo un problema a eso

    La señora Inés es la dueña del almacén, redondea los 50 años, pero su condición física humillaría a algunas veinteañeras que conozco, está casada y tiene un pequeño de 12 años, desde que fue madre su figura se deterioró dejándole unos muslos grandes y un poco de barriga pero lo que más le acompleja son las dos grandes masas de grasas que le cuelgan, sus enormes pechos son dignos de elogiar, incluso para los amantes de los pechos grandes fácilmente podrían ser objetivo de adoración.

    Ese día debido al inventario pre fin de año llegue más tarde a mi casa, es la misma casa que he vivido toda mi vida, es lo único que me une a mis abandónicos padres pero también es donde fui criado por mis abuelos, la oscuridad del living es la misma de siempre al recibirme, paso directamente hacia la cocina y prendo la luz, este silencio es mi vida y ya estoy acostumbrado a este ritmo lento y constante.

    Mientras abría una lata de cerveza caminaba por el living y comedor de la casa, el desorden era abundante todo tirado, muchas cajas vacías, cajas de pizza en la entrada era tal desorden que incluso wally ocuparía este lugar para esconderse. Al prender la luz de mi habitación el desorden era peor solo el lugar que ocupaba para dormir se mantenía despejado, dejé la lata a un lado, agarre 2 de cada prenda de vestir y las tiré a la lavadora.

    Mientras esperaba la ropa prendí el televisor y me puse a ver programas sobre antigüedades que era mi favorito, como cuál viejo me dormí a los pocos minutos de sentarme solo me despertó el sonido de la lavadora avisando que terminó el proceso, cuando terminé de tender la ropa un mensaje me sorprende debido a la hora, era la señora Inés que me pedía ayuda urgente en el almacén.

    Cuando el reloj estaba por marcar las 2 de la mañana, llegue al almacén para toparme muchas cajas apiladas en la calle, sin darme tiempo para sorprenderme veo una silueta cargando con mucho esfuerzo una caja en la entrada, corrí para quitarle la caja antes que se cayera dándome cuenta del peso de esta.

    —¡Jefa! Esto es muy pesado para usted… suéltelo

    —Martin que bueno que pudiste venir, los tipos del pedido de fin de año vinieron y entregaron todo a esta hora, dicen que yo no descarté la opción de entrega nocturna por lo que dieron por hecho que podíamos recibir a cualquier hora

    —Entiendo ¿Y su esposo no la ayuda ?

    —El toma pastillas para dormir y ni siquiera un tanque de guerra sería capaz de despertarlo

    —Bueno, comenzare a mover las cajas a la bodega

    —No pongas esa cara, ya estamos acostumbrados a su inutilidad… Intentaré ayudarte en lo que pueda

    —No se esfuerce demasiado… Pero antes quédese quieta

    —Otra vez esto que vergüenza

    Acercándome a ella me arrodillo lentamente y luego le amarro los cordones de las zapatillas, esto es algo natural ya en nuestro día a día. Debido al tamaño de sus pechos ella no logra ver directamente sus pies por lo que muchas veces debo hacer este acto que no me desagrada en lo más mínimo. Con los años la interacción con esta mujer se convirtió en lo más cercano a una familia de lo que tengo.

    Eran aproximadamente unas 40 cajas con todo tipo de productos, comencé por las más pesadas las cuales eran las gaseosas, por cada 5 o 6 viajes Inés movía una caja liviana pero eso aligeraba un poco mi carga y así sin darme cuenta ya habíamos llevado todo adentro.

    —Siempre me siento mal por pedirte estos favores de improviso, dejemos esto así por ahora, mañana puedes llegar al mediodía si quieres

    —No se preocupe, es lo mínimo que puedo hacer

    Despidiéndonos brevemente me fui a mi casa que quedaba a unos 20 minutos caminando, con el trabajo terminado el sueño se estaba apoderando de mí debido al cansancio, llegando a casa y un breve paso por la ducha a las 4 de la mañana ya estaba sumergido en el mundo de los sueños.

    Prefiriendo sacrificar el tiempo del desayuno para poder estar en la cama un poco más, salí con el tiempo justo rumbo al trabajo. Los años pasan y mi cuerpo hace notar que el cansancio físico no era tan grande como la falta de horas de sueño que estaba experimentando en estos momentos.

    Al llegar al almacén me recibe la misma vista de todos los días, una mujer amable muy guapa con dos enormes tetas esperando detrás del mostrador.

    —Buenas tardes querido, me pararía para saludarte pero me duele mucho la espalda.

    —No se preocupe jefa, iré a ponerme el uniforme

    —Yo igual estaba esperando que llegaras para que ayudaras con algo

    Con un leve quejido de dolor se puso de pie y ambos fuimos hacia la bodega, en el pequeño espacio donde ocupaba para cambiar mi ropa estábamos los dos equipándonos, yo la ayudaba a abrochar su delantal de trabajo pero debido al volumen de materiales que había llegado estábamos más apretados de lo normal haciendo que su trasero se apegaba a mí.

    —Muchas gracias, siempre me cuesta abrochar esto y hoy con este dolor necesito más ayuda de lo normal

    —Por supuesto, para eso estoy

    —No sé qué haría sin ti

    Aquel día la señora Inés atendió sentada toda la tarde mientras yo me movía entre ordenar la bodega y ayudarla cuando había muchos clientes. Cuando el reloj indicó que eran las 6 de la tarde yo me disponía a marcharme, esperando que mi reemplazo llegará, pero como de costumbre otra vez no llegaba a tiempo.

    —Siempre llega tarde no se realmente por que sigo confiando en él

    —Al menos bajó el ritmo de gente

    —Si quieres te puedes ir yo esperaré a mi esposo

    —Está bien, iré a cerrar la puerta trasera

    Cuando me disponía a ir a cerrar la bodega, la alarma de incendio se activa y con eso los aspersores comenzaron a rociar agua a grandes cantidades, de inmediato me devolví y tome de la mano a Inés quien estaba en estado de shock, en poco tiempo llegamos a la calle y vimos como vecinos comenzaban a llegar, con la adrenalina me impuse para entrar nuevamente pero Inés recuperando la compostura me detuvo, pasaron unos segundo cuando vemos por el costado al esposo con una actitud confrontacional dirigirse a donde estábamos.

    —Al apagar mi cigarro se encendieron por equivocación unos papeles y tu sistema hizo todo este show ¿Eres estúpida? Todo esto y con la manguera logre apagar el fuego

    —¿Qué?

    —Te dije que esas cosas son solo desperdicio y que estúpidas como tu son engañadas para perder dinero

    Nadie podía creer lo que oía de boca de ese tipo, la gente seguía acercándose y cada vez los susurros pasaban a ser ruido. Inés sintiendo el peso de todo se desmorona en el piso tapando su rostro con ambas manos, yo estaba realmente impactado por todo, se sentía irreal, y fue todo para peor al llegar vehículos de emergencia.

    La policía se llevó al estúpido a declarar por el amago de incendio, fue entonces cuando el frío se hizo presente, después de todo lo ocurrido recién nos dimos cuenta de que nuestra ropa estaba mojada, yo le ofrecí acompañar, pero Inés no quería volver a su casa por lo que con un poco de vacile fuiste hasta la mía.

    —No te asustes por el desorden, puede parecer pero no está sucio

    —Soy yo la que interrumpe así que descuida.

    Como pude junté todo el desorden en la pieza abandonada para que no pareciera tan horrible, Inés tomó una ducha y luego se puso ropa que le presté está demás decir que su figura a pesar de ser mayor era una estimulación constante. Mientras estábamos cenando mi mirada se dirigió hacia sus muslos expuestos debido a que solo llevaba una polera deportiva grande, y sus pechos hacen que se levantara más de lo normal.

    —De verdad eres muy bueno conmigo, sin ti hace mucho me hubiese rendido

    —¿Por qué dices eso?

    —Mi hija se fue a la universidad y ya no nos habla, mi esposo es un inútil quien me ve como fuente de dinero… Tú me ves como persona

    Sentados en el sillón terminados de comer ella se sincera y me abraza, el roce de su cuerpo estimula mi cuerpo haciendo imposible evitar una erección, ella notando eso pega más sus pechos hacia mi cuerpo y apoya su cabeza en mi hombro.

    —Eres el único que me ve como mujer

    Diciendo eso me dirige una mirada tierna y apasionada, luego se acerca y me besa tiernamente, al no recibir un rechazo por mi parte otra vez acerca sus labios a los míos. Su mano estaba acariciando mi pene mientras que la mía se posó en sus muslos, en un movimiento ella saca m pene y comienza con una caricia. Debido al tiempo y la sobreestimulación de la situación la corrida fue rápida y poco disfrutable.

    —Me manchaste toda… Creo debo ir a bañarme otra vez, me puede ayudar con la espalda como siempre

    Sin darme tiempo para asimilar fuimos tomados de la mano hasta el baño. Cuando pude reaccionar me di cuenta que mi jefa, la mujer que me acepto y me cuido estaba frente a mi desnuda, otra vez mi erección se hizo presente.

    A pesar de su edad se conservaba estupendamente y la poca gordura de su estómago le daba un toque erótico, al entrar a la ducha ella se pone dando la espalda a lo que empiezo a enjabonar cuidadosamente, mis manos recorrían toda la extensión posible, empecé por el cuello, la espalda… me tomaba mi tiempo con los movimientos, hacía pequeños círculos sobre su piel, era suave y desprende un calor muy ameno.

    Para poder enjabonarla mejor, di un par de pasos hacia delante, hasta que mi pene rozó su culo, fue como una descarga, algo sutil, pero intenso. Al ver que no había respuesta por su parte, me acerqué un poco más, y ya estaba tocando su culo con mi pene, luego me acerqué un poco más, y bajando con una mano la encajé entre sus glúteos. En esa posición comencé nuevamente a enjabonarla por la espalda, los hombros, pasé las manos hacia delante, y ya sin ningún rubor comencé a acariciar sus enormes pechos, los cuales reaccionaron endureciendo los pezones al paso de mis manos.

    La situación era maravillosa, por la sensación en sí, y por lo morbosa de la misma. Inés no decía nada, no hacía nada, con los ojos cerrados, simplemente disfrutaba de la situación.

    Ella se dio vuelta quedando frente a frente, su mirada en mi pene con cara lasciva, se lo comía con la mirada, y yo deseaba que lo hiciera también con la boca. Despacio empezó un sube-baja, recorrió con su mano todo mi falo, llegaba a la punta, cubriéndolo con su mano, y bajaba la mano, descapullando y deslizándose sobre él hasta llegar a los huevos. Era delicioso con que calma y suavidad lo hacía. Yo aproveché lo absorta que estaba con su tarea para bajar una de las manos hasta su conchita. Estaba empapada, producto del agua y de su propia excitación. Ella colaboró abriendo ligeramente las piernas, y así tuve mejor acceso a su conchita.

    Estaba caliente, muy caliente e internamente muy dilatado. Apenas me costó meter dos dedos, los cuales salieron empapados, comencé un mete-saca al ritmo de su paja, pero con el pulgar comencé a acariciar el clítoris, algo que pareció gustarle, por los gemidos que se escapaban de su boca. Mientras con la otra mano seguía acariciando sus pechos de manera alterna.

    —Cómeme las tetas, lamelas, muérdelas, haz lo que quieras con ellas, pero pon tu boca en ellas…

    —Me las comeré todas

    —Vamos a la cama…

    Apenas llegamos a la cama, no nos importó que estuviéramos mojados apenas nos lanzamos al colchón, Sin pensarlo me abalancé sobre sus pezones y los lamí como un lactante, estaban duros, Ella estaba muy caliente, porque comenzó a gemir. A mí aún me quedaba batería en mi cuerpo, y quería alargar la situación lo máximo posible.

    —Ven necesito sentirte, abrázame un poco… Quiero sentirme querida

    Estando tan cerca el uno del otro, nos fundimos en un beso, nuestras lenguas se entrelazaron intentando conocer todos los rincones de la otra boca. Poco a poco nuestras manos comenzaron el mismo juego con el cuerpo ajeno. Inés me empujó hasta que quedé tumbado boca arriba, mientras seguíamos besándonos se colocó sobre mí a horcajadas.

    Con la mano agarró mi pene y se la puso en la entrada, en ese momento, mirándome a los ojos, como buscando mi afirmación. Yo le respondí con un acalorado beso, gesto que ella comprendió y poco a poco se fue penetrando, guiando con su mano mi hinchadísimo pene. Cuando ya había entrado más de la mitad, sacó la mano y las puso ambas en mis hombros, fue moviendo la cadera, en círculos, de manera lenta hasta que finalmente estuvo empalada.

    La sensación era maravillosa, mi jefa, una Diosa madura, caliente como un volcán sentada sobre mi, con mi pene metido hasta el fondo. Al principio el movimiento era suave, ella sentada sobre mi, erguida, mostrando todo su cuerpo. Aproveche la ocasión para comenzar a tocarla las tetas, eran maravillosas y enormes. Esa postura era fantástica, la penetración era profunda, su abultado clítoris estaba siempre en fricción, y mi visión era increíble, además de que tenía fácil acceso a sus tetas. El único mal es que el ritmo era más lento.

    —Mi amor cambiemos de posición, mi espalda me está matando…

    —Ponte abajo

    —Gracias ahora sigue dándome cariño

    Nos volvimos a fundir en un beso, y comencé a acelerar el ritmo. La penetración era menos profunda, pero mucho más rápida. Nuestras lenguas jugaban dentro de la boca del otro. Estábamos acostados de frente mientras mis manos agarraban su culo, no más bien lo apretaba, no quería parar el ritmo, solo quería acariciarla pero el placer era tanto que no podía evitar hundir mis dedos en ella. Su piel era suave y respondía erizando el vello al paso de mis manos, su cuerpo se retorcía con cada gesto de mis manos.

    La tensión de nuestros cuerpos era máxima, el ritmo frenético y el sudor hacía brillar todo nuestro cuerpo. Era consciente de que mi orgasmo se acercaba. Con ambas manos separé los glúteos y con el dedo corazón comencé a hacer círculos en el ano. Estaba empapado, y no me costó meter la primera falange. Ella lo aceptó de buen gusto, pues gimió al notarlo. Para facilitar mi tarea bajó algo el ritmo, sin cambiar de posición, me follaba más lento, pero más profundo. Mi mano continuaba trabajando su culo, y poco después introduce un segundo dedo. Ya entraban 2 dedos y 2 falanges, y con la penetración vaginal Inés estaba colmada. Yo notaba la presión de mi pene desde el otro orificio.

    Bufidos, jadeos, gruñidos, era todo lo que éramos capaces de articular. Nuestros cuerpos sudorosos se juntaban, nuestras lenguas bailaban al son de las embestidas. Mi pene estaba a punto de disparar y así se lo hice saber.

    —Inées, no aguanto más, me corro…

    —Siii, correte, correte que yo también lo hago, córrete dentro, adentrooo

    No pude aguantar más, me tensé y un espeso chorro de leche inundó el interior de ella, la cantidad de leche que notaba salir de mi pene era como si llevara toda una vida sin eyacular. Tenso como estaba, disfrutando de mi orgasmo, con los dedos en el culo de ella. No tardó en notar como me descargaba en su interior comenzando a correrse, un orgasmo muy intenso, su cuerpo temblando, la mandíbula desencajada y la cantidad de flujo manando de su conchita era muestra inequívoca de ello.

    —¡Mierdaaa! ¡que bien! Diooos… grité sin poder contenerme

    —¡aaahh! ¡aaaah! Que ricooo

    La volví a besar mientras sacaba mis dedos de su culo, ella aún penetrada por mi pene, me devolvió encantada el beso. Poco a poco nos separamos y todos los flujos condensados en su interior comenzaron a resbalar por su pierna. Era una imagen preciosa, se la veía genial.

    —Eso estuvo increíble, necesitaré un masaje en mi espalda

    Una lucha interna entre lo moral y lo físico se debatía por dentro, a mi lado la mujer que me había dado razones para seguir intentando vivir, pero el miedo de otra vez ser abandonado era mayor. Al no tener respuestas a su comentario ella me abraza colocando mi cara entre sus pechos.

    —Desde ahora me tendrás siempre que quieras… Es más, venderemos el almacén y nos iremos a vivir al campo… ¿Qué te parece?

    Entonces me di cuenta, al ver esa sonrisa. Después de tanto andar al fin encontré lo que buscaba, necesitaba una milf tetona que me hiciera creer en la vida otra vez.

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  • Madre bully

    Madre bully

    Según el diccionario, un bully es aquella persona que molesta y/o agrede a otra de manera repetida a un individuo que, por diversos motivos, es incapaz de defenderse. Ahora, un error muy típico de la gente es creer que el bullying se limita únicamente al ámbito escolar y que solo se da entre compañeros de clase, pero esto es completamente falso, ya que este fenómeno se puede dar en infinidad de ambientes, incluido el familiar, y esta historia habla exactamente de esto. El día de hoy, les hablare de una madre que le encantaba hacerle bullying a su propio hijo y, si bien ella no lo agredía de forma física, si tenía una forma muy “particular” de molestarlo.

    Nuestra historia se ubica en una casa de los suburbios, en la cual vivía una pequeña familia conformada por:

    Isabel: (42 años): es una madre soltera de cabello rubio, piel blanca, ojos verdes, medía 1,90 metros de altura, tenía un cuerpo musculoso pero femenino, poseía unas tetas enormes, un culo inmenso, y lucia más joven de lo que realmente era. Ella tiene una personalidad muy alegre y, desde siempre, le ha gustado jugarle bromas a su hijo, con un tipo de humor muy “particular”

    Peter: (20 años): es el único hijo de Isabel. Es un chico bajito, escuálido, y medio “nerd”. A él siempre le han incomodado las bromas y los comentarios de su madre pero, debido a su personalidad dócil y pasiva, nunca ha podido lidiar con ella.

    Ahora, de seguro más de uno debe pensar que estoy exagerando, y que las bromas que Isabel le juega a su hijo, aunque molestas, no son la gran cosa. Pues, para toda la gente que piensa eso, déjenme narrarles algunas de las bromas que hace esta madre tan peculiar.

    Todo comenzó una tarde en la que Peter se había quedado dormido en el sofá de la sala e Isabel, al ver a su hijo recostado, se bajó los pantalones y se sentó en su cara. Peter, tras sentir el peso de las inmensas nalgas de su madre presionando contra su rostro, se despertó sobresaltado.

    “¿pero qué haces, mama?” pregunto Peter, mientras se agitaba para liberarse

    “¡ay, hijo, perdón!” exclamo Isabel, entre risas, mientras se paraba “es que tu cara es tan parecida a un almohadón que no me di cuenta de que estabas allí”

    “¡eres un tonta, mama!” exclamo molesto el joven

    “¡es cierto, me he portado muy mal y merezco un castigo!” exclamo ella, con una sonrisa malvada, mientras se agacha para darle a su hijo una excelente visión de su enorme trasero “¿Por qué no me das una buena nalgada? Tal vez, así aprenda la lección”

    “¡pero que puerca!” exclamo Peter, avergonzado, mientras Isabel se reía de él

    A la mañana siguiente Peter, tras levantarse de la cama, fue a pegarse una ducha como acostumbraba, y todo transcurría con normalidad hasta que, a mitad del baño, su madre ingreso al baño completamente desnuda y se metió debajo del agua junto a él.

    “¡mama!” grito avergonzado el joven, mientras se cubría sus partes íntimas y evitaba ver a su madre desnuda

    “¡calma! ¿Por qué tanto escándalo?” pregunto Isabel, con sarcasmo “solo vengo a tomarme una ducha caliente para empezar bien el día”

    “¿y por qué no esperas hasta que termine de bañarme?”

    “porque quiero ahorrar agua y así ayudar al cuidado del medio ambiente” dice Isabel, mientras apoyaba sus enormes tetas contra la espalda de Peter “además, quiero asegurarme que mi amado hijo este bien limpio, y por eso me encargare de enjabonarte yo misma”

    Las situación tan erótica que estaba viviendo y la forma tan sensual de hablar de su madre hizo que Peter tuviera una gran erección y, ni bien se percató de ella, el joven salió corriendo de la ducha.

    “¡eso estuvo cerca!” pensó Peter, nervioso “¡espero que no se haya percatado que se me puso dura, o jamás dejara de molestarme!”

    “¡tremenda pija tiene este putito afeminado!” pensó Isabel, mientras se reía de la situación

    Al anochecer del mismo día, Isabel invito a Peter a ver una película con ella en la sala de la casa y ese, a regañadientes, termino aceptando.

    “¡esto será muy divertido!” exclamo Isabel, contenta

    “Por cierto ¿Qué película vamos a ver?” pregunto Peter, con curiosidad

    “la película se llama “Domando a la Bestia” y es de vaqueros, tu genero favorito”

    “¡que genial!” exclamo el joven, contento “¡ahora si estoy emocionado!”

    Una vez que los dos están sentados en el sofá, Isabel reproduce la película en el televisor y, a los pocos minutos, Peter se da cuenta de que la película que estaba viendo con su madre no era una película de vaqueros, sino una película porno con temática del viejo oeste.

    “¡no puedo creerlo!” exclamo el joven, avergonzado, mientras se tapaba la cara

    “¡ni yo!” exclamo Isabel “no puedo creer que esa chica sea capaz de soportar tres vergas de ese tamaño ¡la pobre debe ser de goma!”

    “¡se acabó, es suficiente!” exclamo Peter, enojado “¡apaga la tele!”

    “¡pero es la mejor parte!”

    “¡que la apagues!” grito el joven

    “¡que amargado!” exclamo Isabel, mientras acataba la orden de su hijo

    “¿Cuál es tu problema, mama? ¿Por qué siempre me molestas de esta forma?”

    “¡porque es muy divertido! No te ofendas por lo que diré, pero eres tan ingenuo, mojigato, y fácil de engañar que es una delicia hacerte bromas” dice ella, mientras apoya sus tetas contra el brazo de su hijo “además… me encanta hacer sufrir a los chicos lindos”

    “¡sea como sea, ya me harté!” exclamo Peter con determinación “no seguiré aguantando más tus bromas ¡Quiero que dejes de molestarme ahora!”

    “¡perfecto, no lo hare más!” exclamo Isabel, y su hijo se queda sorprendido

    “¿lo dices en serio?”

    “¡si, lo digo en serio! Si no quieres que te haga bromas, pues entonces ya no te hare más bromas”

    “bueno… pues gracias, mama” dice Peter, contento

    Tras haber enfrentado a su madre por primera vez en su vida, Peter se prepara para dormir y, al acostarse en su cama, lo hace con una gran sensación de orgullo.

    “¡finalmente me he convertido en un hombre de verdad!” pensó él, contento “de ahora en adelante, mama me empezara a respetar”

    “Peter ¿sigues despierto?” pregunto Isabel, mientras golpeaba la puerta de la habitación de su hijo “¿puedo pasar?”

    “¡si, mama, adelante!” exclamo el joven, mientras la milf entraba en la habitación “¿Qué ocurre?”

    “es que me está picando mucho la nalga izquierda y no alcanzo a ver si es un sarpullido o la picadura de un insecto” dice ella, mientras se rasca “¿me ayudas?”

    “¡Por supuesto!”

    Peter le baja los pantalones a su madre para examinarla, y se percata que lo único que esta tenía en la nalga era la frase “¡te la creíste!” pintada en rojo. Inmediatamente después, la milf agarra la cabeza de su hijo y se la pone entre las nalgas.

    “¿realmente creíste que dejaría de molestarte?” pregunto Isabel, entre risas “¡como se ve que no me conoces bien!”

    Luego, la milf levanto a su hijo, lo lanzo sobre la cama, y se desnudó rápidamente.

    “¡mama, detente!” exclamo Peter, nervioso “¡ya te dije que no me gusta este tipo de bromas!”

    “¡no es una broma, esto es completamente en serio!” exclamo Isabel, con una gran sonrisa “¡me puso muy cachonda cuando me respondiste hoy y, cuando yo me pongo cachonda, me convierto en una zorra en celo que en lo único que piensa es en coger!”

    Antes de que su hijo pudiera decir cualquier otra cosa, Isabel lo beso apasionadamente, al mismo tiempo que lo comenzaba a masturbar.

    “¡no puedo hacer nada!” pensó Peter, mientras intentaba inútilmente zafarse del apasionado beso de su madre “¡ella es mucho más fuerte que yo, no puedo librarme!… ¿O será que realmente quiero que ella me haga esto?…”

    Tras muchos besos y manoseos, Isabel se colocó para hacer el 69 con su hijo.

    “¡qué buena verga!” exclamo la milf, mientras le daba una buena mamada al joven “va a hacer muy feliz a su pareja algún día… ¡si es que no me lo quedo para mi sola!”

    “¡no puedo creer que esté haciendo esto!” pensó Peter, mientras su lengua recorría todo el coño de su madre “¡es como si mi cuerpo tuviera mente propia y solo quisiera coger!”

    Luego de darse sexo oral durante un buen rato, la milf musculosa se sentó sobre la verga de su hijo y se la metió dentro del coño.

    “¿Así que te gustan las películas de vaqueros?” pregunto Isabel, mientras hacía rechinar la cama de los sentones que le daba a Peter “¡pues sabrás lo que siente un caballo al ser montado por una vaquera salvaje y dominante!”

    “¡mama, cálmate!” exclamo Peter, entre gemidos “¡estás muy… estas muy…!”

    “¡si dices que estoy pesada, te golpeo!” exclamo la milf, y luego besa apasionadamente a Peter “¡yo no estoy pesada, lo que pasa es que eres muy escuálido!”

    Durante varios minutos, madre e hijo tuvieron una dura y apasionada sesión de sexo incestuoso hasta que, finalmente, ambos tuvieron un fuerte orgasmo. Tras haber acabado, Peter se quedó profundamente dormido, e Isabel se quedó acostada al lado de él.

    A la mañana siguiente, Peter despierta mareado y, al ver a al lado suyo, recuerda todo lo que había ocurrido la noche anterior.

    “¡maldición, maldición, maldición!” exclamo Peter, mientras se agarraba la cabeza

    “¡es muy temprano!” exclamo Isabel, entre bostezos “¡no hagas tanto ruido!”

    “¿y cómo quieres que no haga ruido después de lo que me hiciste anoche?” pregunto enojado el joven “¡prácticamente abusaste de mí!”

    “¡eh, yo no abuse de ti!” exclamo la milf “tu pudiste negarte a chuparme el coño cuando hicimos el 69 pero, aun así, lo hiciste con gusto ¿y cómo no lo harías? Teniendo al coño más dulce y suave del mundo a tu lado”

    “¡además cogimos sin protección!”

    “¡eso sí es cierto!” dice Isabel, mientras se masajea la panza “pero mira el lado positivo ¡tendré otro hijo al cual hacerle bromas!”

    “¡esto no está pasando, es una pesadilla! Mi vida se…” dice Peter, angustiado, y luego ve a su madre riéndose “¿Qué es lo gracioso?”

    “¡que volviste a caer en una de mis bromas! Me esterilice después de que tu nacieras, no puedo quedar embarazada, aunque quiera”

    “¿Por qué tienes que jugar conmigo siempre?”

    “¿Por qué tú te crees todo lo que te dicen?” dice Isabel, entre risas, mientras se para “¡ah, nada como jugarte una broma para empezar bien la mañana! En fin, iré a preparar el desayuno, y esta vez lo digo en serio… ¡a no ser que quieras un mañanero primero!”

    “¡solo sal de mi cuarto!” exclamo Peter, molesto, mientras su madre se iba riendo.

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  • Problema con las gemelas (5): Pareja de a tres

    Problema con las gemelas (5): Pareja de a tres

    Después de haber tenido sexo salvaje con mi mujer, nos estábamos separando. Y después de que mi querida cuñada nos viera juntos y su hermana le confirmara lo que estábamos haciendo.

    El lio que yo tuve, no lo puedo explicar con palabras, es que es difícil de explicar porque me acosté con mi ex mujer o mi mujer ya que no estábamos separados legalmente, Mara me llamo de todo, incluso llego a darme una cachetada, encima mi explicación no le gusto y me llamo cerdo por quererme acostar con las dos hermanas.

    Carlos: Lo que paso es que nos juntamos anoche a hablar sobre nuestro matrimonio y futuro, y después de pelear y pelear terminamos en la cama teniendo sexo. Lo normal cuando uno se separa así.

    Lo que yo había querido decirle a Mara es que su hermana y yo todavía teníamos sentimientos el uno por el otro, pero no le convencí y salió dando un portazo.

    Claro que yo estuve diez días queriendo comunicarme con Mara y con Vanina, y ninguna me contestaba. Y hasta cierto punto era lógico, con quien si puede comunicarme fue con mi suegra, que me dijo que ambas estaban bien, aunque un poco confundidas con lo que estaba pasando y sus sentimientos al respecto, note que la vieja me estaba apoyando y no sé si era mi imaginación o una retorcida mente que tenía yo creo que ella me estaba incitando que avanzara con las dos. Es más, me dijo que tarde o temprano Vanina hablaría conmigo para aclarar las cosas, en cuanto a Mara me dijo que podía ir al turno medico de control que tenía en dos días con su obstetra.

    Hice mi vida normal, y el jueves fui a la clínica. Por el pasillo pude ver a Mara esperando ser atendida por su médico, no me acerque y espere. Cuando efectivamente la llamaron para entrar al consultorio me apresure y entre con ella. Al verme se sorprendió, y vi una pequeña sonrisa en su boca. Que se le pasó a los segundos, volviendo a su cara seria que tenía antes de verme.

    Doctor: Ha venido el papá, que suerte que puedo llegar.

    Carlos: Si Doctor, mi hijo es algo muy importante para nosotros.- Ella no dijo nada, pero miro de costado, con una cara sorprendida o de confianza.

    El doctor la reviso, reviso él bebe con un ultrasonido. Donde escucho los latidos de su corazón, me hizo poner la mano en la panza, ahí nuestras miradas se cruzaron por unos segundos, y no es para menos era un momento emocionante para ambos. Después hizo la ecografía, donde nos tomamos de la mano mientras el doctor hablaba y nos explicaba que todo estaba bien.

    Salimos del consultorio contentos, tomados del brazo. Mientras caminábamos por el pasillo ella pareció recordar que estaba enojada conmigo y se separó, y se despidió de mí. Cosa que no permití, y la volví a tomar del brazo.

    Carlos: Vamos a tomar un café y hablamos.- se quiso separar de mí, y no se lo permití de nuevo.

    Mara: No tomo café por mi estado, y no quiero hablar contigo, por lo menos por ahora.

    Carlos: Te tomas un puto té de manzanillas y te tranquilizas y hablamos como adultos.- le dije sin soltarla del brazo, cosa que se dejó hacer.

    Fuimos a una cafetería cercana. Ella parecía enojada.

    Mara: Mira Carlos, agradezco que hallas venido, se que quieres hacerte cargo de este bebe, y lo acepto, va a necesitar un padre, pero creo que nosotros no- respiro profundamente, creo que hizo una pausa para no llorar.- digo no está bien que estemos juntos, tu amas a mi hermana y yo no quiero ser la segunda o que estés conmigo solo por el niño.

    Carlos: Te voy a ser totalmente sincero, yo amo a tu hermana, y la verdad que si estoy con ella nuevamente lo más probable es que terminemos haciéndolo, ya que hay sentimiento entre los dos.- una lagrima rodo por su mejilla.- En cuanto a ti, siempre pensé que eras una bruja, y lo sigo pensando.- Me miro sorprendida de lo que decía.- Pero creo que también me he enamorado de esta bruja, y tengo sentimientos hacia ti, por lo tanto no puedo asegurarte que si nos quedamos solos no intente llevarte a la cama, porque aunque lo niegues tú también sientes algo por mí.

    Ella respiro profundamente, me miro a mí, y luego a sus manos que estaban sobre su incipiente panza de embarazada. Hubo unos minutos de silencio donde parecía que estaba evaluando lo que le acaba de decir con una brutal sinceridad.

    Mara: Así que piensas que soy una bruja.

    Carlos: Si, una muy sexy y buena. Y a la que quiero.

    Ella no dijo nada, solamente me miro con una mirada rara, como estudiándome, o intentando mirar en mi interior. No paso nada más y la lleve a su casa, pese a sus negativas. Esto era una cosa que había cambiado, se hacía lo que yo decía, si querías bien y sino también. Ya en el auto empezamos a hablar del bebe, de su madre y de algunos asuntos de su trabajo. Fue agradable la conversación y no se veía enfado o algún malestar en ella.

    Al llegar a casa de su madre pase a saludar a mi suegra, o ex suegra. No estaba, había salido.

    Seguimos hablando con Mara de todo un poco por un rato, sin embargo, nuestras conversaciones eran cada vez más intrascendentes, nos mirábamos y ella coqueteaba conmigo, pero sin dejarme avanzar. Ambos sentados en los sillones, uno al lado del otro seguíamos hablando, en un momento dado le puse mi mano en su rodilla, y seguí como si nada, ella sonreía y me hablaba de su amiga, de su trabajo y como iba hacer cuando avanzara más el embarazo, yo movía mi mano rozando su pierna, sin ir muy lejos, sin meterme bajo su falda, solamente jugando de un lado hacia el otro, hasta que fui al interior de su muslo y ella se sobresaltó y me saco la mano, se levantó.

    Mara: Quieres agua, yo tengo mucha sed.- Afirme con la cabeza con una sonrisa.

    Ella estaba en la mesada sirviendo los vasos de agua, pero de reojo me vio que yo iba tras de ella, apenas llegue la abrace por detrás, besando su cuello, masajeando con una mano su creciente panza y con la otra acariciando su pierna. Ella solamente llevo su cabeza hacia atrás para darle lugar a mi boca, yo me pegué como una lapa a su cuello, mientras que mi mano subía por su falda hasta su vagina, y como ya me imaginaba yo ella estaba mojada, con mi mano empecé a frotar su vagina todo lo largo, desde su ano hasta su clítoris una y otra vez.

    Mi calentura estaba por las nubes, la empuje un poco y la hice inclinarse y sacar culo, yo me agache y me metí bajo su falda, saque el tanga y apunte a mi objetivo su vulva y ano, ataque sin piedad, chupando y usando mi lengua en toda la zona.

    Mara: Que me has hecho cabrón, que me has hecho que estoy todo el día caliente, y pensando en ti.

    Carlos: Aparte de cogerte y preñarte, no se.

    Me quiso responder pero metí mi lengua lo más profundo que pude en su vagina, para luego hacer lo mismo con su ano, que estaba mucho más cerrado, pero por ello no desatendí la vagina, la cual penetre con mis dedos.

    No paraba de salir flujos y tubo un orgasmo, no tan fuerte pero lo suficiente para darme a mi tiempo a pararme levante su pierna y la puse sobre la mesada para después penetrarla muy firmemente su vagina estaba muy lubricada lo que ayudo muchísimo y empecé un ritmo diabólico, tenía más de diez días de abstinencia, mis embestidas eran fuertes y profundas cosa que a ella le encantaba, no duramos muchos un par de minutos después empezó a acabar cosa que me arrastro a mi al orgasmo que fue muy abundante.

    Mara: Ha sido muy fuerte esto.

    La tuve que sostener por que le fallaron las piernas. La alce en mis brazos y la llevé al sillón, volví para limpiar mi semen del piso y recoger su tanga. Cuando volví a la sala ella seguía en la misma posición que la había dejado, similar a la fetal, con su falda levantada y sus agujeros expuestos, veía mi semen salir de la vagina y correr por su raja y pasar por su rosado ano.

    La vista para mí fue demasiado fuerte y sin más mi pene estaba como el asta de la bandera. Arrime mi pene a su ano cosa que ella lo saco, un chirlo fuerte contra su nalga y un beso bastante posesivo, e intente de nuevo, costo, pero de a poco logre penetrarla sin dejar de estimularla, los pechos, las nalgas, besarla. Hasta que logre que entrara toda.

    Mara: Hay puto, siempre logras rompérmelo, ahora no pares.

    El ano de mi cuñada es espectacular, como tiene poco uso, es muy apretado y hay que abrirlo siempre, es realmente placentero hacerlo. Yo embestía una y otra vez, bien profundo, bien fuerte, realmente muy placentero para ambos, fue una enculada salvaje ella acabo dos veces, la segunda prácticamente aulló y termino mordiendo el almohadón del sillón, yo ante semejante espectáculo le rellene sus tripas con mi simiente. Acabamos justos porque escuchamos el auto de mi suegra entrar, cosa que nos apuró para acomodarnos a los dos.

    Corrimos para todos lados mi cuñada se acodaba la ropa y el pelo, yo me acomodaba todo, limpie un poco el sillón como pude y puse un par de almohadones para que no se viera la evidencia, abrimos las ventanas porque olía a sexo. Menos mal que mi suegra se entretuvo un momento con la vecina, pero después entro. La madre de las gemelas era una vieja zorra, se dio cuenta de todo al instante, hizo una sonrisa de lado y continúo como si nada. Se fue y se cambió los zapatos por un calzado cómodo y tomo un café con nosotros.

    Hablamos de la visita al médico, del bebe y de todo un poco, pero normal y casual, tanto como si fuera normal que yo me acostara con sus dos hijas y embarazara a una.

    Ya había pasado un mes y medio del incidente de sexo con mi mujer. Y mi suerte había cambiado bastante, en mi trabajo recibí un inesperado ascenso, con el correspondiente aumento de sueldo. Con Mara la cosa iba más que bien, si bien no habíamos hablado de nuestra relación, prácticamente hacíamos vida de novios. Teníamos sexo cada vez que podíamos, nos veíamos casi todos los días, almorzábamos o cenábamos juntos, se quedaba a dormir de vez en cuando y yo iba a su casa a visitarla. El embarazo iba muy bien, había entrado en su semana 19, ya tenía una panza considerable y no tenía prácticamente molestias.

    En ese tiempo no es que no haya pensado en mi esposa, si sabia por mi suegra que estaba muy confundida, y había tenido que ir a un psicólogo. En verdad no tenía nada claro nuestra relación, y menos después de haber tenido sexo en mi casa. Ella estaba decidida a divorciarse hasta ese momento y ahora no tenía las cosas nada claras. Pensando en todo esto, en mi nueva oficina, me habían dando una pequeña, pero era muchísimo mejor que mi cubículo de antes. Parece que la hubiera atraído con él pensamiento, mi teléfono sonó y era ella.

    Vanina: Carlos tenemos que hablar, ¿puedes hoy?

    Carlos: Claro que si, tú dime donde.

    Vanina: no sé, tu casa tal vez, debemos hablar mucho y de cosas muy serias.

    Carlos: No hay problema.

    Como no quería tener problemas llame a mi cuñadita y le dije, no vaya a ser cosa que se presentara en mi casa cuando estaba con su hermana. Cuando me escucho que me iba a juntar con Vanina a hablar, ella hizo una pausa y respondió muy tranquila.

    Mara: Tranquilo se que este día llegaría, y sé que debo aceptar que se reúnan y resuelvan su situación. Aparte sé que ella tiene mucho por decir y que la está pasando muy mal.

    Carlos: ¿Por que dices eso, acaso tu sabes algo?

    Mara: Cariño somos hermanas, y gemelas. Yo puedo sentir su angustia, y todo su pesar, aunque estemos separadas a mí me duele porque la amo a pesar de todo. Aparte tengo mis sospechas, pero eso es mejor que lo hablen entre ustedes y aclaren todo.- Intente hablar, pero me corto- Pase lo que pase con mi hermana quiero que sepas que eres un gran hombre, y serás un gran padre, y que yo te amo. Te mando un beso grande después hablamos.

    La sentía tranquila, aunque expectante. Todo era muy raro, ya que ella sabía de mi sentimiento hacia ambas hermanas, y sabía que probablemente yo iba a intentar acostarme con mi esposa. Pero desde que empezó todo esto yo voy decidido a aceptar lo que pase, digo la verdad y soy lo más sincero que puedo y me la juego.

    Ella llego sobre las 22, venia hermosa, con un vestido bastante sobrio, pero le quedaba como un guante, la veía nerviosa o asustada, y en su mirada se veía los ojos brillosos. La salude normalmente con un beso en su mejilla, y la invite a cenar como para romper el hielo y que se relajara, le dije que después hablaríamos más cómodamente, ella no alcanzo a responder ya que la tome del brazo y la lleve al comedor. Había hecho su comida favorita, pollo con salsa blanca acompañado de papas. Yo tenía preparada toda la artillería esperando que todo esto saliera con un resultado positivo. Comimos y la charla fue casual y distendida.

    Cuando terminamos de comer pasamos al living, note su creciente nerviosismo. Le serví un vodka con jugo de naranja que sé que le gusta y yo me hice otro, primero me dijo que no, pero cuando me di cuenta se lo había bajado todo. Le serví otro la conocía demasiado y sabía que le costaba lo que tenía para decirme.

    Vanina: Esto es complicado y difícil. No sé ni como llegamos a esto, ni todo lo que tuvimos que pasar. Se que estas con mi hermana y tienen una relación, y aunque me duela lo respeto y sé que también lo haces por el bebe y porque sientes algo por ella. – Tomo su trago y de un sorbo se tomó más de la mitad.- He intentado estar con otros hombres y no he podido. Y después de lo que paso con nosotros la última vez no puedo sacarte de la cabeza.

    Carlos: Si te entiendo a mi me pasa algo parecido contigo.

    Vanina: Esto me supera y he tenido que ir a un psicólogo para que se ordenen las ideas, yo quiero a mi hermana y no quiero hacerle daño, ni que ella sufra, a ti te amo y no puedo dejarte ir. Por lo tanto prefiero compartirte con mi hermana, y tener un esposo y padre para mi hijo que estar sola y amargada como hasta ahora.- me quede sorprendido y mi cara debió de ser un poema.- Si estoy embarazada, de un mes y medio.

    Carlos: Pero como se yo que es mío, y no de tu amigo.- Fue lo primero que se me cruzo por la cabeza.

    Vanina: Siempre que tenido relaciones han usado preservativo, aparte había tenido mi periodo y después de eso el único con el que he estado has sido tú.

    No podía procesar todo esto correctamente, me tomé el vodka como si fuera agua, y me fui a preparar otro. Si había fantaseado estar con las dos, lo que no tenía en mente era lo de embarazar a mi mujer.

    Vanina: Para mi todo esto es mucho, pero tuve que aceptarlo y es la única solución que nos beneficie a todos, es la solución que encontramos.- la mire extrañado “encontramos”.- Si hoy hable con Mara, y me dijo que le habías avisado que venía, charlamos largo y tendido, establecimos ciertas reglas por si tú aceptabas. También vengo hablando hace tiempo con mamá, y ella desde un principio me ha dicho que la solución al problema es compartirte con mi hermana, que al ser gemelas siempre vamos a tener el problema de que nos guste el mismo hombre. Y lo estado charlando mucho en terapia y me he dado cuenta que tiene razón, por eso mamá me ha ayudado a convencer a Mara.

    Yo pensaba que estaban jugando mi juego y me di cuenta que tal vez era un títere en el juego de alguien más. De mi suegra, aunque tal vez era lo que quería y ella me allano el camino. Estaba pensando en todo esto mirando a la nada sentado en el sillón, cuando mi mujer se sentó al lado mío, me tomo de la mano.

    Vanina: Se que es mucho para procesar, y entiendo si no quieres. Esta solución es poco convencional, pero.

    No la deje terminar la traje hacia mi y la empecé a besar intentando demostrarle todo mi amor. La verdad es que amaba a las dos hermanas y no quería separarme de ninguna de ellas. No parábamos en ningún momento de besarnos, era como si queríamos recuperar los besos que no nos dimos en este tiempo. La acosté en el sofá y como estábamos corrí su tanga, baje un poco mi pantalón y la penetre.

    Ella estaba deseosa y me recibió muy cálidamente, seguíamos vestidos, ella con el vestido un poco levantado su tanga corrida y yo arriba embistiéndola sin dejar de besarla, mis manos apretaban sus pechos, corrían hacia sus nalgas y las estrujaban, cuando note que estaba cerca del orgasmos, baje su escote y me metí un pezón en la boca y lo chupe mientras acababa yo tarde muy poco, nos quedamos en la misma posición yo adentro de ella.

    Y tanto a ella como a su hermana no las deje ir más de mi vida.

    Epilogo:

    Tras una intensa charla con mi suegrita me conto todo, y que ella había planeado que hiciéramos una pareja de a tres y para ello uso el problema inicial que habíamos tenido. Me aclaro que no me podía quejar ya que yo era el más beneficiado de todo esto.

    En cuanto a mis mujeres, apenas nos sentamos establecimos reglas de convivencia, diagramamos programas, nos mudamos a una casa más grande, y con más habitaciones, pensando en los bebes que venían en camino, al final cuando nacieron los dos varoncitos ellas mismas me obligaron a hacer las pruebas de ADN, me dijeron que eran para sacar cualquier tipo de dudas entre nosotros, 99,99% de coincidencia con los dos.

    Cuando nos mudamos compramos todos los muebles nuevos, teníamos tres buenos sueldo, así que la plata no fue problema. Ahí yo aproveche para tirar la idea que podíamos comprar una cama más grande, para poder dormir los tres o maniobrar mejor. La cara de las dos fue de película de terror, me llamaron de todo, y que más vale que se me quitaran las cerdadas de la cabeza, cada una tendría su cuarto y que no habría ningún trío que ellas no eran lesbianas.

    El sexo fue espectacular y más mientras estaban embarazadas, tenían las hormonas alborotadas, lo bueno es que tenían diferentes fechas de parto, por lo tanto, cuando una no podía lo hacía con la otra y al revés. Desde un primer momento cada vez que lo hacía con una la otra en el cuarto contiguo se masturbaba y generalmente amanecían de mal humor. Cosa que me cabreaba a mí.

    Todo esto se acabó después de tener el primer hijo, el de Mara. Estábamos con esta teniendo una buena ración de sexo y escachábamos a Vanina masturbarse, Mara acabo estrepitosamente y yo me quedé con la verga dura, me fui al cuarto donde Vanina se estaba masturbando con un pequeño consolador, prendí la luz, la levante ante su sorpresa, la puse en cuatro, dejando su panza de ocho meses colgando. La penetre hasta el fondo por su vagina, la saque impregnada de sus jugos y la penetre analmente, cosa que pego un grito impresionante. De ahí fue una rotura de culo monumental, acabamos a los pocos segundos y cuando miramos hacia la puerta estaba Mara que también había acabado haciéndose un dedo mirándonos.

    Después de eso las dos por la mañana estaban de un humor increíble, es más hasta más compinches parecían las hermanas y se hizo habitual que cada una miraran, pero no se atrevían a más, y en cada indirecta que yo hacía a que participaran se cortaba todo y yo estaba castigado por un par de días. Aunque el sexo había bajado de intensidad después de los embarazos y había veces en que alguna no quería participar en plan mirona. El sexo seguía siendo bueno.

    Todo esto cambio como un año y medio después del nacimiento de mis hijos, para mi cumpleaños decidimos salir a cenar y bailar los tres, dejando a mis hijos al cuidado de mi suegra. Fue una noche espectacular, volvimos bastante perjudicados por el alcohol, las chicas estaban desinhibidas y muy desatadas. En un momento dado nos fuimos a la habitación y yo las besaba alternadamente y ninguna de las dos se iba, habíamos puesto música, bailábamos y nos besábamos. En un momento dado me bajaron el pantalón y empezaron a hacerme una mamada a dos bocas, fue sublime.

    En un momento de la noche Mara se sentó en mi cara y Vanina en mi verga y ambas me cabalgaban y acababan al instante. El clima era muy caliente, nuestra excitación estaba por las nubes. Fue una noche con mucho sexo.

    A la mañana siguiente la cosa estaba mejor que nunca el clima con la dos hermanas era de mucha complicidad, me dijeron que solo había sido un regalo de cumpleaños, que no me entusiasme, no se iba a volver a repetir. Al mes de esto ambas me anunciaron que estaban embarazadas, las dos al mismo tiempo, así que vaya nochecita. Ya en el embarazo se le volvieron a revolucionar las hormonas y los tres dormimos en la misma cama permanentemente y los tríos fueron casi constantes.

    Bueno así es mi vida ahora, al final la vida me sonrió y tuve mucha suerte.

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  • Descubriendo a mi familia (3 – final)

    Descubriendo a mi familia (3 – final)

    Regresé a los 5 días, menos mal que terminamos pronto y me pude volver porque estaba ansioso de cómo iba a continuar todo este embrollo nuevo, con mi mamá desprejuiciada conmigo y el sexo, con mi hermanita bisexual y su flamante esposo también.

    Al llegar al departamento ese día a la tardecita, no encontré a nadie, por más que les había avisado que llegaba, no me esperaron. Desarmé mi bolso, me bañé y me disponía a prepararme algo de comer cuando escuché que alguien llegaba. Era mi mamá y mi hermana que venían de la playa.

    -Hola Pedro, ¿qué tal el viaje?

    -Cansador ¿y Uds., como la están pasando… y Juan?

    -Estamos muy bien, vamos casi todos los días a la playa y Juan está aparcando el auto. ¿Que estas preparando?

    -Algo de comer, ¿quieren?

    -Si, nos bañamos y comemos todos juntos, nosotros te ayudamos después.

    Y se fueron a bañar mientras Juan entraba a la cocina y me daba un abrazo y un par de besos en las mejillas. Estaba muy bronceado. Se acercó a la heladera, sacó unas cervezas y me ofreció. Acepte mientras seguía preparando la cena. Juan se sentó en una silla de la cocina enfrente a mí y me miraba y de vez en cuando se tocaba su paquete por arriba del short.

    Yo pensé me está seduciendo, me la está ofreciendo, pero me hice el boludo y seguí con lo mío. La verdad no estaba muy interesado en un hombre. No creo ser bisexual como ellos. Me preguntó un par de cosas de mi viaje y detalles de mi trabajo y de repente me dijo, estoy muy quemado por aquí, señalando su entrepierna y sin mediar palabra se sacó el short y se quedó en pelotas en la cocina. La tenía morcillona y realmente se había quemado mucho.

    -¿Fueron de nuevo a la playa nudista? -Pregunté.

    -Si, estamos yendo casi todos los días, es muy linda, tranquila y discreta. ¿Quieres que vamos mañana? es nuestro último día porque pasado mañana regresamos a casa. Se acabaron las vacaciones.

    Todo esto lo decía con mucha naturalidad mientras no dejaba de acariciarse la pija y yo seguía cocinando, ya medio que se le estaba parando.

    En eso entró mi hermana recién salida del baño y en pelotas.

    -Vaya, ¿qué es esto?, ahora andamos todos en pelota por la casa, -dije yo con sarcasmo. Pero solo por decir algo ante la sorpresa, porque la verdad, me gustaba lo que veía.

    -Ay si, -dijo mi hermana, es que tanto estar desnudos en la playa ya no queremos andar con ropa, y así es más sexy, si nos vemos desnudos en la playa, ¿por qué nos debemos ocultar aquí? Y nos podemos tocar cuando queramos, ¿no es cierto Juan? -Le dijo a su esposo mientras le agarraba la pija y se la movía para arriba y abajo.

    -¿Y mamá que dice a esto?, -pregunte yo.

    En ese instante entro mi mamá a la cocina totalmente desnuda, ni sandalias llevaba.

    -¿Que debo decir yo? -Pregunto con una sonrisa de oreja a oreja.

    Se la veía radiante, sus tetas estaban todas bronceadas, va toda ella estaba bronceada. Camino por la cocina mostrándose. Su vena exhibicionista había aflorado y ayudándome a poner la mesa para comer iba y venía desnuda por toda la casa. Cuando venía de frente no podía dejar de admirar sus tetas grandes y duras y su conchita toda depilada y floreciente… y cuando se iba, su estrecha cintura sus nalgas carnosas y lo que siempre me llamo la atención desde que la vi por primera vez desnuda en mi habitación el día que le rasuré el chocho, su anito a la vista. Siempre se le veía cuando caminaba, ese movimiento de caderas, nalgas y su ano al centro, como llamando la atención.

    Por supuesto no soy de piedra, ver a mi mamá, a mi hermana y mi cuñado desnudos por la casa, me empezó a excitar. Me invitaron a unirme a su hermandad nudista y gentilmente me negué por ahora les dije. Mas tarde quizás, pero seguro mañana en la playa.

    Esa tarde noche, cenamos una pasta que preparé, la regamos con un rico vino tinto y luego conversamos de cosas banales, del futuro de mi hermana y su esposo (ambos son abogados) y de mi mamá. En esa mesa se decidió que mamá se quedaría a vivir conmigo los 6 meses que dura su visa de turista y luego vería si tramita la residencia, o se va por un tiempo y luego regresa.

    Si bien yo quería que se quedara a vivir conmigo, la cosa me inquietaba. ¿Qué iba a ser de nosotros cuando nos quedáramos solos? Por mujeres no me hacía problema porque no suelo llevar ligues míos a casa. Y ella, necesitaría, que haría… muchas preguntas, muchas suposiciones.

    Quedamos en ir a la playa al día siguiente y se fueron a dormir algunos, yo me quedé viendo TV en la sala, ya que yo dormía allí.

    Al rato lo de costumbre, mi hermana y su esposo cogiendo y haciendo mucho ruido. Los gemidos, los comentarios, me empezaron a poner mal. Mal es un decir, la verdad me gustaba y me excitaba. Se me empezó a poner la pija dura y yo me la acariciaba. Me imaginaba cogiéndomela yo a mi hermanita, chupándole esas tetitas y esa conchita que había estado viendo durante la tarde-noche.

    Apagué la TV y en la penumbra me empecé a hacer una paja con los ojos cerrados cuando siento a mi mamá parada al lado del sillón donde dormía. Abrí los ojos y ella estaba, desnuda como siempre y con su mano izquierda entre medio de sus piernas.

    -¿Me dejas que te ayude en eso? -dijo señalando mi, en ese momento, terrible erección.

    Yo saque la mano de mi pija que quedó bamboleándose en el aire y ella, sin decir una palabra, la agarró y me empezó a pajear suavemente, con una infinita ternura. Después de un rato haciendo eso, como si mi pija tuviera un imán para ella, se puso de rodillas al lado del sofá y sacó la lengua y la pasó por el glande, tomando algunas gotitas de líquido que allí había. Luego fue pasando los labios por el tronco, como queriendo morderlo, me hacía acordar el día que la rasuré que la apoyaba sobre su concha y la deslizaba por esa humedad. Ahora era la humedad de sus labios la que me producía esa sensación.

    Y finalmente, llegó por enésima vez por los costados al glande y abriendo la boca se la empezó a tragar, primero la punta, luego un poco más y más y más, hasta que le entraba toda en la boca mientras con la otra mano, con la que se estaba tocando, me empezó a acariciar los huevos. Luego sacaba la pija de su boca y me lamia los depilados huevos y llegaba casi hasta mi ano y subía nuevamente a la punta y se la tragaba toda.

    No sé cuántas veces hizo eso, pero yo estaba en otra dimensión, iba a correrme y se lo dije. Ella me miro a los ojos, me guiñó uno como dándome permiso y yo comencé a terminar. Largaba leche como de una semana sin terminar, abundante, espesa, ella se la estaba tragando toda, mirándome a los ojos.

    Cuando terminó de limpiarme los últimos restos de semen, se puso de pie y yo también, quería que se acostara para devolverle el favor, pero me dijo que no, que solo quería probar mi néctar, que ella ya estaba satisfecha. Pegó media vuelta y se fue a su cuarto.

    A la mañana siguiente nos levantamos, desayunamos y nos fuimos a la playa. Ni bien llegar se desnudaron todos y yo también, nos tiramos en las toallas y nos poníamos bloqueador unos a otros. Yo me deleitaba realmente mucho mirando a mi hermana, con su pelo color caoba, largo y con una coleta, toda bronceada. Ella no se podía quedar quieta, se paraba, caminaba, se agachaba. La gente que caminaba cerca de nosotros algunos desnudos y otros no, se quedaban mirándola. Realmente es una mujer que llama la atención.

    Nos dijo del ir al agua, como yo no quise, se fue con su esposo, mamá se quedó conmigo haciéndome compañía.

    Cuando nos quedamos solos le dije si le podía hacer una pregunta muy íntima y con mucha confianza.

    Si, por supuesto, me respondió. Entre nosotros nunca hubo ni habrá secretos.

    -Ayer, después que me visitaste en la sala…

    -Si, ¿después o antes de hacerte la mamada? -Dijo

    -Después, mamá, después.

    -¿Que?

    -Y… yo quería chuparte a vos y me dijiste que no, que estabas satisfecha.

    -Si, estaba satisfecha. Y me imagino que tu pregunta es ¿por qué?

    -Si, ¿por qué?

    -Esto empezó hace 3 días atrás:

    Habíamos regresado de la playa nudista Julia, Juan y yo y ellos me ganaron el baño y se metieron juntos. Ese fue el primer día que yo hice nudismo en la playa y venia bastante excitada y quería irme al baño a tocarme un poco.

    Pero como me ganaron, me senté en la sala y me empecé a acariciar por encima de la ropa, como estaba incomoda, me corrí la bikini hacia un costado y estaba acariciándome cuando apareció Juan recién bañado y desnudo, parece que habían estado jugando con Julia porque venía al palo. Me agarro comenzando mi pajita y me dio mucho corte. De atrás apareció Julia, también desnuda y con el desparpajo de siempre le agarro la pija a su marido delante de mí. Juan le dijo tu mamá se estaba haciendo un dedito y yo la interrumpí.

    -Ay mamá, sigue, nosotros te ayudamos con esto y agachándose le empezó a mamar la pija a su esposo, se la tragaba hasta la garganta y la soltaba y hacía mucho ruido, lo hacía para mí.

    Yo, que soy bastante mirona, me empecé a tocar de nuevo y también me baje la bikini y me quede desnuda de la cintura para abajo mientras Julia lo seguía mamando a Juan. Se habían puesto en una posición que me podían ver los dos.

    Julia lo dejo a su esposo, camino hacia mí y me dio un besito en los labios mientras yo seguía acariciándome. Juan vino por detrás y me desprendió el corpiño de la bikini y me dejo las tetas al aire y me las empezó a acariciar mientras Julia seguía besándome, pero ahora ya con su lengua escarbaba mi boca. Juan hacia maravillas con mis tetas y Julia empezó a descender por mi cuerpo, salteo mis tetas que ya estaban ocupadas, se detuvo en mi ombligo que lo chupo bien chupado dejando un laguito de saliva y se dirigió hacia allí donde estaban mis dedos.

    Ella, ya de rodillas en el piso mientras yo estaba sentada en el sillón, me chupó los dedos con los que yo me acariciaba, me los retiró con mucha dulzura y me empezó a recorrer toda la raja con su caliente y húmeda lengua, sacando mis jugos y depositando saliva. Nunca me había chupado la concha una mujer, y esa mujer era mi hija. Yo estaba muy excitada, me gustaba el morbo de lo que hacía. Juan con mis tetas en sus manos, se puso a un costado mío con su pija a centímetros de mi boca y yo se la empecé a chupar, despacio al principio, pero con más entusiasmo después, mientras tu hermana me estaba haciendo llegar a un hermoso orgasmo.

    Ella se tragó todos mis jugos, cuando me calmé de ese primer orgasmo, me hizo poner de pie, Juan se sentó y ella me deposito sobre la poronga de Juan que me penetro por la vagina con mucha facilidad por lo mojada que estaba. Yo me movía hacia delante y atrás, arriba y abajo. Julia se volvió a agachar y comenzó a lengüetearme el clítoris mientras su esposo me la tenía metida hasta los huevos. No se cuánto estuvimos en eso, creo que no fue mucho, yo tuve dos orgasmos más hasta que Juan avisó que se corría y Julia sacó la pija de adentro mío y se la metió en la boca para que Juan terminara allí.

    Esto que te estoy contando se repitió antes de ayer a la noche también, por eso ayer te dije que estaba satisfecha.

    Cuando mi mamá me termino de contar esa historia, mi pija estaba dura como estaca y yo trataba de tapármela porque había bastante gente en la playa.

    -Veni acompáñame al agua -dijo mi madre, y un poco caminando al costado o atrás de ella, llegamos al agua cerca de los chicos, que ellos si me vieron y se acercaron riéndose.

    -¿Qué pasa? Preguntaron.

    -Pasa que le conté lo nuestro y mira como se ha puesto.

    -Mejor me voy al agua a ver si se me baja.

    El resto de la tarde la pasamos charlando, comiendo en las toallas, los chicos hacían bromas sobre mi excitación y me dijeron, a la noche, que es nuestra última noche, vas a ver…

    Esa noche, después de bañarnos y cenar todos desnudos, mi hermanita me dijo:

    -Veni Pedro esta es nuestra última noche con vos y queremos despedirnos. Acostate aquí en la alfombra de la sala.

    Para ese entonces mi pija estaba morcillona pero no parada. Me acosté y ella, Julia, vino y se puso encima de mí, pero en forma inversa. En un sesenta y nueve. Me puso su conchita depiladita frente a mis ojos, se agacho y me empezó a acariciar mi pija despacito para que se fuera endureciendo. Al ver esa conchita rosadita y abierta a centímetros de mi cara, saqué la lengua y se la empecé a pasar por los labios mayores y fui penetrando su intimidad ya húmeda por su excitación evidente.

    Mi pija empezó a reaccionar y ya no solo era la boca de mi hermana la que me chupaba, sino que había otras manos tocándome, Juan estaba de rodillas entre mis piernas y me acariciaba y también me chupaba de vez en cuando. Entre la chupada de concha que le hacía a Julia y las mamadas del matrimonio mi pija se puso como piedra. Mucho no podía ver lo que pasaba conmigo, más bien sentía por que el cuerpo de mi hermana me tapaba.

    Mi mamá vino por atrás de Julia y también la empezó a lamer, parte de la concha por atrás y un poco el culo y luego se retiró de mi vista. Mi hermana me siguió ensalivando bien la poronga y luego sentí que alguien se sentaba sobre esta, algo duro, difícil de penetrar. Era un culo, otra vez me iba a coger el culo de mamá, eso me encantó y se me puso mas dura.

    Fui penetrando ese culo lentamente con la ayuda de las manos de mi hermana, bajaba un poco y se quedaba quieto, movía las caderas y seguía bajando. Cuando ya la tenía a la mitad, mi hermana se enderezo y pude mirar. ¡¡Me estaba cogiendo a mi cuñado!!, se la tenía metida casi hasta los huevos y mi mamá le estaba chupando la pija.

    El subía y bajaba y después giro la cabeza y me miro con una sonrisa. Yo no sé qué cara habré puesto, pero me dije ma si y se la mande a guardar hasta los huevos. El largo el aire de sus pulmones en un largo gemido y empezó a terminar en la cara y las tetas de mi mamá. Uf que morbo, yo no podía ver bien su acabada, pero sentía que se le contraía el culo cada vez que largaba un chorro de leche en mi mamá.

    Después de eso, se salió de arriba mío, mi pija estaba dura que me dolía. Mi mamá me la empezó a acariciar mientras mi hermana fue a buscar una esponja para lavarme la pija. Cuando estuvo limpia mi mamá se la metió en la boca un par de veces y entonces mi hermanita Julia me llamó. Se había puesto en 4 con las piernas en el piso y los brazos en el sillón y me miraba por arriba del hombro con el culo en pompa.

    Ahora quiero mi despedida también, me dijo con una sonrisa muy deseosa. Me acerqué por atrás, la tomé de las caderas y le dije: ¿por dónde? Por donde quieras, soy tuya en este instante.

    Y la penetre lentamente por esa conchita que me tenía loco. Uy que cosa apretadita y calentita. La fui bombeando suavemente mientras le acariciaba las nalgas, le tocaba los pechos y la besaba en la espalda. Mi mamá a mi lado me animaba a seguir y me acariciaba los huevos por atrás. No iba a poder aguantar mucho, y yo con los ojos cerrados sentía que me iba, me iba…

    En eso un golpe contra el piso, me hizo abrir los ojos y el helicóptero estaba aterrizando en el aeropuerto de Ruanda.

    Había recibido la invitación al casamiento de mi hermana Julia y para allá iba.

    Fin

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  • Desvirgando a mi hijo pequeño

    Desvirgando a mi hijo pequeño

    Los que hayan leído mis anteriores relatos saben que tengo relaciones sexuales con mi hijo mayor, pero también que no es mi único hijo, tengo una hija llamada Adriana y luego está el pequeño, mi hijo Iker que no hacía mucho había cumplido los 18 años.

    Una tarde volví a casa, pensaba que no había nadie, así que usé mi llave para entrar y me dirigí al salón, la primera de las habitaciones de la casa y allí me llevé una gran sorpresa.

    En el salón delante de una cortina se encontraba mi niño, se había bajado sus pantalones y su short dejando su polla al aire, y para mi sorpresa vi que el tamaño de su aparato demostraba que ya no era un pequeñín, sino que ya era un hombre. Estaba tan absorto en lo que veía que no se dio cuenta de mi presencia.

    Esta visión me llevó a acercarme a él con cuidado, cuando lo hice un poco pude darme cuenta del motivo de su actitud, en el piso del otro lado de la calle, que hay enfrente del nuestro en un balcón sin cortinas se veía a una mujer desnuda, debía de ser de mi edad, con unas tetas enormes, al verla me pareció muy de puta, debía de darse cuenta de que muchos de los vecinos la teníamos a la vista. Pero mi vista y mi cabeza se empezaron a centrar en mi hijo pequeño que se estaba meneando su polla.

    Esta situación me comenzó a poner cachonda así que de forma muy cautelosa me acerqué a él hasta ponerme a su lado y llevé una de mis manos a su polla, fie en ese momento cuando él se mostró sorprendido, y un poco avergonzando, yo aprovechando su sorpresa me adueñé de su polla y comencé a acariciarla con una me mis manos, él debía de esperar un castigo, así que cuando le dije:

    –Ven.

    Él no opuso resistencia, sino que muy sumisamente me dejo que con su polla cogida de mi mano le llevará hasta su habitación, nos sentamos juntos en la cama, y sin dejar de acariciarle la polla le dije:

    –Así que ver a esa zorra desnuda te ha puesto muy cachondo.

    MI hijo seguía avergonzado, comprendí que era el momento de mostrarme comprensiva y le dije:

    –Cariño, no pasa nada es normal, esto demuestra que eres un hombre, seguro que más de una chica habrá puesto sus manos en tu polla como hago yo ahora.

    Le seguía acariciando la polla, el con vergüenza me dijo que no que era completamente virgen, que nunca había hecho nada con ninguna chica.

    –¿De verdad cariño?, dije yo, pues si es así deja que mami sea la primera.

    Sin dejar de acariciarle la polla me arrodillé ante él y comencé a chuparle la polla, pensar que era la polla de mi chiquitín, y que yo era la primera mujer que la tenía en el interior de su boca me pareció muy excitante.

    Él, aunque de dejaba hacer, comenzó a protestar de forma muy poco firme.

    –Pero mamá ¿Qué me haces? Eres mi madre, y ¿qué pasará si se entera papá?

    Dejé de chupársela un momento y le dije:

    –Cariño no me mires como tu madre, sino como una mujer que al ver tu polla dura se ha puesto muy caliente y te desea, y respecto a papa, tranquilo mi amor no se enterará.

    Volví a chupar sus gemidos demostraban que estaba disfrutado y que aceptaba que su madre le iba a desvirgar. Seguí chupándosela y supongo que por lo caliente que le había puesto la zorra de la ventana, su juventud y su inexperiencia se corrió en mi boca que se vio inundada por una gran cantada de semen, me lo tragué todo, pensar que era la primera leche que mi hijo descargaba sobre una mujer hacía que este líquido tuviera un sabor muy especial.

    Por su inexperiencia él pensó que lo había hecho mal y se disculpó, puse mi mejor de las sonrisas y le dije:

    –No pasa nada mi amor me estás demostrando ser un macho joven y potente, dotado además de una buena polla, muchas mujeres querrán follar contigo.

    Yo seré tu novio y solo lo hare contigo, dijo él.

    –De eso nada cariño, les respondí con la mejor de mis sonrisas, un macho como tu debe ser disfrutado por muchas chicas, hasta que encuentres la adecuada para hacerme abuela, pero para eso no tengas prisa.

    ´Él llevó sus manos a mis tetas y se puso a acariciármelas, en ese momento me di cuenta de que tenía a mi hijo con los pantalones y el short bajados mientras yo estaba completamente vestida, así que me desabroché poco a poco mi blusa, notaba como mi hijo se fijaba en mis tetas, después me la quité, por suerte ese día llevaba un sujetador azul que creo es bastante sexy, y también me lo quité, mis tetas quedaron al aire, y en esos momentos le dije a mi hijo:

    –¿Cariño, te gustaría meter tu polla entre las tetas de mama?, Aún recuerdo como de bebe te gustaba chupármelas.

    Mi hijo se quitó del todo sus pantalones y su short para estar más cómodo, después hizo lo mismo con la camiseta y se quedó completamente desnudo al verle así un descubrimiento saltó ante mí, mi hijo ya no era pequeño, tenía ante mí a todo un hombre, y muy atractivo, cuantas de mis amigas se le querían tirar, y yo las iba a ayudar, jajaja, pero eso sería otro día, ahora me tocaba a mi disfrutar de él. Y ante mi surgió una sorpresa, mi hijo me pidió:

    –Mama, en las pelis porno que veo los chicos les comen el coño a las chicas, ¿Podría hacerte yo lo mismo a ti?

    Su idea me encantó, así que me quité la falda rápidamente, en esos momentos solo llevaba puesto un tanga taparrabos, me disponía a quitármelo cuando mi hijo vino hacia mí y me tumbó sobre la cama, puso su cabeza a la altura de mi coño, me apartó el tanga y me dijo:

    –Mamita es la primera vez que le hago esto a una mujer guíame.

    –Por supuesto cariño, las madres estamos para guiar a los hijos, le respondí, mama te guiara para que aprendas.

    Él introdujo su lengua en el interior de mi coño, se le notaba que no metía cuando decía que era su primera vez, pero era mi niño y yo era su primera mujer todo lo cual le daba un gusto muy especial a la situación, así que le fui indicando como hacerlo y él me demostraba ser una alumno aplicado.

    Su lengua comenzó a explorar el coño que le había dado la vida, y yo comencé a gemir, creo que si hubiera sido necesario hubiera fingido, pero no lo era su lengua comenzó a proporcionarme un gran placer, no me cupo duda de que cuando aprendiera lo iba a hacer tan bien como su hermano, yo le iba indicando como hacerlo él me iba proporcionando cada vez más placer hasta que me hizo correrme, sin duda muchos me lo habían hecho mejor, pero el que fuera mi pequeño me daba una sensación especial, le adoré aún más desde ese momento.

    En ese momento me fije en su polla estaba durísima, y entonces tome la decisión, era el momento de que mi niño se convirtiera definitivamente en hombre, que metiera su miembro dentro del coño de una mujer, ¿Y quién mejor que su madre que tanto le quería y le quiere?

    Llevé mi mano hacia su polla y se la acaricié y le dije:

    –Cariño es hora de que tu polla comience a comportarse como la de un hombre y para mi será maravilloso ser yo la primera mujer que reciba tu leche, sin duda después vendrán otras, muchas otras, pero los dos sabremos que yo fui quien te hizo hombre, así que si tú quieres follaremos.

    –Mamá, te quiero más que a nadie en el mundo, dijo mi hijo, y ya que hemos empezado a hacer cositas me encantaría que tú me iniciaras y me explicarás como puedo hacer feliz a una mujer, me sería divino meter mi polla dentro de tu coño, ¿Pero no deberíamos usar gomas?

    –Cariño, dije yo, desde luego para follar con muchas chicas debes de hacerlo, mama te comprara los paquetes y cuando te hagan falta tu pídemelos, será nuestro secreto, pero dado que es tu primera vez, quiero que tu leche inunde mi coño.

    Él aceptó mi idea, le pedía que se tumbara sobre la cama, mientras yo con mis manos me ocupaba de que su polla siguiera plenamente dura, me puse encima de él, la cosa era diferente a cuando me lo había hecho con su hermano mayor, este no era virgen sino que sabía que se lo había hecho con otras chicas, en cambio mi hijo me iba a entregar a mí su primera leche fruto de sus relaciones con una mujer, quería hacerlo muy bien que para él fuera algo muy especial cuyo recuerdo le durara toda la vida, sin soltar su polla fui bajando mi coño hasta entrar en contacto con ella, en el momento en que nuestros sexos conectaron mi hijo dijo, en medio de grandes gemidos:

    –Mami esto es delicioso, nunca pensé que se pudiera gozar tanto, es mucho mejor que hacerse pajas.

    –Ya no tendrás que hacértelas mi amor, mami te dará todo el placer que puedas necesitar.

    Pero no era solo el placer que lo le daba, sino el placer que el me estaba dando a mí, sentir que una polla, entra por primera vez en un coño y que este coño es el tuyo le da un morbo muy especial al asunto, estaba sintiendo algo diferente a cuando lo hacía con su hermano.

    Él está muy excitado, se le notaba su inexperiencia, yo intentaba que no se corriera demasiado rápido, pero, pese al polvo anterior, su polla rápidamente soltó todo su semen llenando mi coño, para su corrida había sido algo muy especial, el sintió que se había corrido demasiado pronto y parecía sentirse avergonzado, pero yo le bese en la boca y llevé sus labios sobre mis pezones para que el me los chupara y le dije:

    –Cariño me ha gustado mucho, no debes preocuparte por nada, mami te enseñará poco a poco como puedes lograr resistir más para hacer gozar a una mujer.

    Después le aparté de mis pezones y le di un beso en la boca. A continuación, llevé mi mano a su polla que rápidamente se puso en forma, yo le dije:

    –Cariño es maravilloso como ha reaccionado, parece que tu polla esta otra vez en forma, pero esta vez lo haremos con más calma.

    Le pedí que me chupara los pechos y él lo hizo, me recordaba cuando de pequeño le daba de mamar, pero a la vez la situación era muy diferente, sus lamidas me encantaban, se le notaba que le hacía falta práctica, pero yo me iba a ocupar de que la tuviera, estuvo así un rato hasta que yo me sentí muy caliente y le ordené tumbarse en la cama, volví a acariciar su polla, para volver a ponerla a tope, me volví a colocar encima de él y le pedí que siguiera acariciando mis tetas y él lo hizo.

    –Lo haces muy bien mi amor, le dije.

    Después me ocupa de llevar mi coño hasta su polla y la introduje dentro de mí, y volvía marcar un ritmo para nuestra follada, el comenzó a gemir.

    –Mamita me encanta, me decía mientras acariciaba mis tetas.

    Sentir gemir a mi pequeñín era algo delicioso, solo con eso mi excitación aumentaba, estaba convirtiendo a mi hijo en hombre. Me sentía muy mujer y muy madre, comencé a experimentar orgasmos, mientras mi hijo, esta vez si aguantaba, y sin dejar de acariciar mis pechos y mi vientre me decía:

    –Mama, esto es maravilloso, mucho mejor que hacerme pajas, quiero disfrutar mucho de esto.

    –Lo disfrutaras mi amor, mama te ayudara a conseguir mujeres que lo hagan contigo.

    Lo dije sin pensarlo, luego me di cuenta de que acababa de cerrar con mi pequeñín un pacto parecido al que tenía con su hermano, con la diferencia de que mi hijo mayor ya estaba experimentado cunado lo acordamos, en cambio mi hijo mejor era su primera experiencia.

    Pero dejando estos pensamientos aparte, el asunto era que estaba gozando muchísimo con mi pequeño, y tenía la seguridad de que el iba a ser un gran follador, seguía teniendo una serie de orgasmos, mientras los gemidos de mi hijo se intensificaban, hasta que me dijo:

    –Mama, no puedo más me corro.

    Y sentí como un río de leche inundaba mi coño, el parecía feliz cuando me bajé de encima de él el me beso en la boca y me dijo:

    –Mamita esto ha sido fantástico, quiero que lo hagamos muchas veces.

    –Cariño, le dije yo, lo has hecho muy bien, mejor que tu padre, vas a hacer felices a muchas mujeres.

    Nos besamos dulcemente, el parecía entusiasmado y en ese momento me contó como alguno de sus amigos había ido de putas para desvirgarse y no todas las experiencias en este sentido habían sido positivas, otros lo habían hecho con alguna compañera facilona y finalmente otros eran aún vírgenes, en broma le dije:

    –Bueno pues tráetelos a casa y yo los desvirgare, jajaja.

    –¿Pero si follas con ellos no querías dejar de follar conmigo? Me preguntó tomándose en serio mis palabras.

    –Cariño tu siempre serás mi nene, siempre serás para mi muy especial y tu felicidad estará por encima de todo.

    El asunto era que parece que nuestra conversación le había excitado su polla estaba otra vez dura, menuda vitalidad, yo al notarlo se la acaricie, una vez más, él me dijo:

    –Mama, tengo ganas de seguir follando, pero me gustaría ponerme encima esta vez.

    –Por lo que veo mi bebe es ya un hombre, le dije, por mi encantada de que lo hagas, así mami te guiara sobre el ritmo que debes de llevar para hacer feliz a una mujer.

    Le seguí acariciando su polla, luego me tumbé encima de la cama con las piernas bien abiertas, él se puso encima de mi cogí su polla con mi mano y la puse a la entrada de mi coño y le dije:

    –Empuja sin miedo, mi niño.

    Él lo hizo y de un golpe su polla entró en mi coño y comenzó a cabalgarme, lo hacía con ganas y con un poco de rabia, parecía querer mostrarme que era ya un macho capaz de follar a una mujer.

    Y parece que de los polvos que acabábamos de echar él se había hecho con la idea del ritmo que debía de llevar para hacer feliz a una mujer, mientras yo con mis manos acariciaba su pecho, que comenzaba a estar peludo, o le tumbaba encima mío y nos besábamos apasionadamente, cuando vio que se iba a correr yo le pedí que lo hiciera sobre mi cara, él se salió de mi coño y se situó, de rodilla encima de mi cara, se la acarició un poco hasta que una abundante cantidad de su semen salió de su polla y se estrelló sobre mi cara.

    Me restregué su semen, calcule el tiempo que faltaba para que mi hijo mayor volviera a casa, y vi que era suficiente, acaricie de nuevo la polla de mi hijo y vi que reaccionaba, así que le propuse:

    –¿Quieres hacerlo en el culo de mama?

    Él se sorprendió, me dijo que a sus amigos que había ido de putas, estas se habían negado a hacerlo, pero yo le dije:

    –Pues contigo mami va a ser más puta que las putas de verdad.

    Me aseguré de que su polla se pusiera bien dura y me puse a cuatro patas, le dije que se pusiera detrás de mí, lo hizo se puso de rodillas y sentí como su polla entraba dentro de mi culo, él dijo:

    –Esto es delicioso mami.

    –Disfrútalo mi niño.

    Y él se movió en el interior de mi culo, otra vez se le notaba su falta de experiencia, pero yo le marqué el ritmo que debía de llevar y él lo siguió dándome mucho placer, lo que me llevo a correrme varias veces, hasta que el lo hizo y me llenó el culo con su leche, él me dijo:

    –Mami esto es increíble, seguro que yo he disfrutado mucho más que mis amigos.

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  • Mi hermana y yo nos quitamos la calentura (parte 4 – final)

    Mi hermana y yo nos quitamos la calentura (parte 4 – final)

    Las semanas fueron pasando y yo cogiendo unos días con mi novia y otros con mi hermana. Fernando tenía una gran colección de películas de nosotros tres.

    Mi objetivo ahora era que mi noviar cogiera con otra mujer para más tarde hacer que cogiera con mi hermana y yo.

    Hacía falta encontrar a una mujer que le fueran las mujeres, así que pensé en mí compañera de trabajo. Me costó un poco pues a ella no le gustaban los hombres, tuve que insistir un poco hasta que al fin conseguí reunirme con ella en un bar.

    Le dije lo que pretendía, que ella y mi novia se lo montaran en mi presencia y si podía hacer que mi novia se acostumbrara a acostarse con mujeres y le gustara. Me dijo que sí, que era fácil, que no había problema. Pero que con una sola vez no bastaría, le dije que por el tiempo no se preocupara que tendría todo él que quisiera. También le hablé de mi hermana y que probablemente tendría que hacer lo mismo con ella. Me dijo que de acuerdo, pero que quería dos cosas:

    1. Quería hacer un trío con las dos sin nadie más.
    2. Quería fotos de ellas, yo le pase un video donde se veían a las dos desnudas.

    Quedamos que para que mi novia no sospechara montaríamos una reunión de trabajo en mi casa con la asistencia de ella.

    El miércoles siguiente fue el día elegido.

    Llego a esto de las 21 horas y después de las presentaciones y de los besos de rigor nos pusimos con el computador a trabajar mi novia mientras tanto hizo la cena.

    Cuando estuvo nos sentamos en la mesa ellas dos al mismo lado y yo al frente. Antes de empezar a comer ya se habían bebido tres copas de vino bueno mi novia era la que llevaba tres mi compañera solo una. Era muy audaz en el arte de la seducción, entre sus compañeras tenía fama de que nadie se le resistía y parecía que era cierto.

    Empezamos a cenar y cada vez que mi novia bebía un sorbo mi compañera le llenaba otra vez. Cuando terminamos el primer plato ya eran muy buenas amigas se tocaban las piernas y se acariciaban cuando terminamos el segundo plato mi mujer iba un poco tomada y estaba a punto de caramelo pues no le importaba que le tocara las tetas una mujer y se las comiera.

    Cuando ella me hizo una seña para que las dejara solas. Yo me excuse con lo de voy a buscar tabaco y salí del apartamento. Llegue a la habitación donde se grababa todo lo que pasaba en el edificio. Allí vi a Fernando siguiendo todo lo que pasaba dentro de mi apartamento. Mi novia estaba desnuda tirada en el sofá la compañera le estrujaba las tetas y comiéndole el coño. Mi novia hacia una cara de satisfacción. Fernando dijo: Que cara de golfa tiene tu novia. Si le respondí.

    Las dos cambiaron de posición quedando las caras alineadas con sus coños empezando un 69 brutal. Mi novia empezó a colaborar con la lamida de coño, lo lamió con tanta afición que parecían un par de lesbianas, la compañera de trabajo le insertó un dedo en el culo de mi novia haciendo que entrara todo, seguidamente puso dos dedos y por último tres, cada vez entraban y salían con más facilidad.

    De pronto se levantó fue a su bolso saco un consolador de dos cabezas y lo insertó por la concha y culo de mi novia. Ella gritaba y jaleaba como una loca. Al momento se corrió dando un grito tan fuerte que se oyó por todo el edificio. El video estaba quedando perfecto. Mi compañera arrimó la cara de mi novia a su coño. Enterrando en su coño la nariz de ella empezando a dar lametones hasta que se corrió con un gran orgasmo. Yo esperé una media hora más para que no sospechara que habíamos seguido su cogida desde las cámaras de seguridad de Fernando.

    Cuando subí ya había pasado todo, todo estaba en su sitio. Despedí a mi compañera de trabajo. No sin antes darle las gracias por venir a trabajar fuera del horario de oficina. Con una seña me hizo notar que todo había ido perfecto. Al despedirse de mi novia quedaron para el lunes. Ya que yo no estaría pues según mi compañera yo tenía una reunión en la oficina.

    El fin de semana miré de cogerme a mi hermana tantas veces como pude ya que el lunes mi novia estaría súper cansada para cogerla. Aquel lunes yo estuve con Fernando acompañándole en sus grabaciones. Me ponía ver a mi novia con otra mujer haciendo sexo.

    La cosa empezó muy despacio parecía que jamás iba a suceder nada después de treinta minutos se empezó a animar un poco. Las dos se quitaron la blusa sus pechos saltaron al aire se comieron las tetas terminando los pezones. Mas tarde se despojaron de toda la ropa y empezaron un 69 muy sensual y cariñoso y lo bueno es que era mi novia la que llevaba la iniciativa. No sé de donde al rato salió un consolador de gran tamaño.

    Fernando no se explicaba porque mi novia a la compañera de trabajo les hacía tener relaciones entre ellas. Yo le decía que pronto lo entendería que tuviera paciencia.

    Tuvieron una larga noche de amor y orgasmos pues desde donde estábamos nos pareció contar 5 para cada una. Mi novia seguro pues con tanto tiempo cogiendo con ella, ya sabía yo que cara ponía cada vez que llegaba el orgasmo de la otra no sabía nada, pero se notaba tic distintivos.

    Da lo mismo los orgasmos que hubiesen tenido lo que yo pretendía era otra cosa.

    Cada vez que ellas tenían una historia mi compañera me avisaba para que no fuera por allí. Cada vez que ellas cogían ella me informaba de los progresos que mi novia había llegado.

    Yo ya las veía desde la sala de grabación. Unos días antes de terminar su preparación mi compañera de trabajo o adiestradora llevo una amiga suya para jugar las tres. Mi novia era la que dirigía toda la historia.

    Empezaron por desnudarse tumbarse en el parquet y chupar todas las conchas a la vez quedaron formando un triángulo donde su vértice se encontraban en los coños de las tres.

    Sacaron tres consoladores los colocaron en sus bocas y la punta la metían en el coño que habían chupado levantaban las piernas un poco para que así quedara su ano también a la vista. Pronto los dedos de una mano tocaban con cariño el clítoris de las tres. Con la otra mano tocaban también las nalgas y el ano así pasaron casi una hora. Mi novia se puso un arnés con un consolador de tamaño bastante considerable, las otras se pusieron en cuatro esperando que el consolador las cogiera una detrás de otra fue insertada por aquella polla tan fantástica. A las compañeras de mi mujer aquel día las dejo agotadas mi mujer tendría que trabajar conmigo ahora.

    La adiestradora me dijo que la preparación de mi novia había terminado con éxito. Me dijo que ahora le gustaban tanto los hombres como las mujeres. Y que era hora de que yo exigiera hacer un trío con una mujer y ella.

    Cosa que hice a las pocas semanas.

    Di las gracias a Laura que así se llamaba mi compañera de trabajo, no sin antes decirle que tendría que adiestrar a otra mujer. Ella sonrió y me dijo que cuando quisiera. Yo le dije que dentro de dos semanas ya quedaríamos.

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