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  • La policía y el ladronzuelo (3)

    La policía y el ladronzuelo (3)

    La oficial Álvarez se despertó unos minutos antes de su horario habitual. Al entrar en la habitación donde retenía al delincuente lo vio que dormía aunque no profundamente. Sin darle tiempo a desperezarse le dio de beber un vaso de agua. Después se preparó para su día de trabajo. Antes de salir del departamento, guardó adecuadamente los utensilios cortantes, volvió a colocar el aparato de castidad al malviviente, desató una de sus manos, y finalmente escribió una nota al atado delincuente.

    “Cariño: ya tuve que irme al trabajo. Espero que tengas un lindo día y esperame a que regrese. Hay comida en la heladera y algo de ropa para vos en el placard, agarrá lo que quieras, pero dejá limpio. Divertite sin mi, pero no se te ocurra tocarte” al finalizar dio un beso en la nota, marcando sus labios.

    La policía no creía que el ratero entendiera la ironía, pero igualmente le divertía pensar que si lo hizo. Cuando regresó lo encontró sentado en el sillón con un pantalón y una remera de las que le había dejado. Si bien se lo veía enojado ya no trató de atacarla. Aun así decidió noquearlo para poder cambiarse tranquila. Al revisar la cocina vio que había comido, pero no había limpiado. “Un último intento de resistencia” dijo para si misma.

    -¿Qué te pareció mi casa? –dijo cuando entró en la habitación. Había dejado al delincuente atado y completamente desnudo. La erección que se produjo cuando la vio le sacó una sonrisa a Agostina- veo que al menos te pusiste cómodo.

    -Dejame ir, por favor

    -Oh las palabras magicas si pueden salir de tu boca –se acercó y acarició su rostro. Pudo ver que estaba empezando a temerle– pero eso no es suficiente para que recuperes tu libertad –la oficial pudo ver el momento exacto en que el joven ladrón se tragaba su orgullo.

    -Por favor. Te pido disculpas por haberte gritado y insultado…

    -Vaya vaya, dos de tres en menos de un minuto. Viste que no era tan difícil.

    -Ahora dejame irme. Ya hice lo que querías. Te juro que no vas a volver a verme.

    -No es el momento todavía –se sentó en el cuerpo del cautivo– Además aún siendo buena con vos no sos capaz de hacerme caso.

    -Ya te pedí disculpas, ¿Qué más querés? –una cachetada sorprendió al indefenso ladrón.

    -Quiero –su tono era duro, totalmente diferente al trato cariñoso que había tenido hasta el momento– por empezar que no me interrumpas cuando hablo. Además quiero que si te dejo quedarte en mi casa muestres algo de gratitud y al menos limpies lo que ensuciaste. Para mi sería muy fácil tenerte todo el día atado a la cama. Darte agua y comida solo cuando me levanto y cuando llegue. Dejar que te mees y cagues en tus pantalones –hablaba lento, dejando que imaginara lo que le iba diciendo– oliendo tu propia orina y mierda todo el día. Puedo hacer eso mañana si querés probarlo.

    -No, por favor.

    -Entonces agradeceme lo que hago por vos –el joven delincuente no contestó y Agostina se levantó y se dirigió a la puerta de la habitación– como quieras.

    -No, disculpame. Te agradezco que me dejes quedarme en tu casa y me des de comer.

    -Mucho mejor –dijo volviendo sobre sus pasos– Pero después de tantas ofensas con palabras no va a ser suficiente –abrió un abrojo del traje que dejaba libre su vagina y la acomodó sobre su prisionero– quiero que me comas la concha.

    -No voy a hacer eso, puta. Las únicas que chupan conchas son las lesbianas –el esfuerzo por seguir resistiendo divertía a la policía– y las putas como vos tienen que chupar pija –Una sonrisa se apoderó de Agostina. Sin perder contacto visual con el ladrón dirigió su cara a su ya duro pene. Dio un beso y empezó a meterlo despacio en su boca– Si, así. Al final son todas putas –La oficial seguía mamando con suavidad– Se hacen las rudas pero solo quieren chupar pija y tragar leche –Le clavó despacio los dientes en su miembro y comenzó a sacarlo de su boca. Repitió el proceso a mayor velocidad– Después de tragarte toda mi leche me vas a desatar y me vas a pedir que te rompa el culo– La agente sintió en ese momento que el pene en su boca vibraba y dejó de estimularlo– seguí puta.

    -¿De verdad pensaste que iba a comerte la pija y tragarme tu leche? –dijo sonriéndole– solo lo hice para que aprendas de una vez cual es tu lugar. Si querés alguna vez volver a acabar vas a hacer todo lo que te diga. Sino esto –agarró la llave despacio con dos dedos– se va a la basura.

    Eso fue el golpe de gracia. Toda resistencia desapareció del joven ladrón. Estaba visiblemente derrotado. No tenía sentido en ese estado pedirle nada, ya que su mente lo había abandonado. Era un cuerpo sin alma. Lo dejaría descansar una noche y luego, ya consciente de su situación, comenzaría con su reeducación.

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  • Inquilina morosa: retraso en el pago

    Inquilina morosa: retraso en el pago

    Son casi las seis de la tarde y Mónica, una chica menuda de tez pálida, espera ansiosa sentada en el sofá de su apartamento de alquiler.

    Este es su segundo mes en el programa que prologa el pago de la renta. El plazo de cinco días para abonar la mensualidad acabó y, una vez más, no disponía del dinero. La idea era muy sencilla, si no se pagaba a tiempo, el inquilino del piso recibía la visita de un hombre vigoroso que se encargaba de imponer una sanción, multa o castigo físico y humillante. Esto permitía a la arrendada ganar una semana de tiempo para abonar la mensualidad.

    Mónica miró de nuevo el reloj y suspiró. No sabía lo que la esperaba y eso constituía un doble motivo de preocupación. Si tenía suerte, el tipo que la visitaba se limitaría a tener sexo con ella. El sexo era algo placentero en principio y, pasada la vergüenza inicial de desnudarse delante de un desconocido, ella llevadero. Sin embargo esto no siempre era así y, virtualmente, el visitante podía optar por aplicar algún tipo de castigo físico más humillante sin que ella pudiera negarse. Bueno, podía hacerlo, pero entonces tenía que dejar el piso inmediatamente.

    El timbre sonó y nuestra protagonista se levantó del sillón, tragó saliva y se dirigió al cuarto de baño dónde se miró al espejo una vez más. Quería causar una buena impresión.

    El hombre encargado del caso tendría unos cuarenta años, se le veía fuerte y aun sin tener la belleza de un actorazo, cumplía de sobra.

    -Buenas tardes Mónica. Desnúdate.

    Por lo que se ve este tipo es bastante directo.

    -¿Qué me vas a hacer? -preguntó la mujer.

    No hubo respuesta.

    Con más nervios si cabe comenzó a quitarse la ropa quedándose en bolas.

    El recién llegado la observó sin miramientos de ningún tipo. Aquel tío gozaba con lo que tenía ante sus ojos.

    Se acercó.

    Mónica tragó saliva y abrió y cerro el puño.

    El hombre la tocó el culo y sin previo aviso pellizcó su nalga derecha.

    -Ay, duele. -dijo la mujer.

    -Tengo aquí unas pinzas de la ropa, son cinco, con tu permiso (o sin él) te las voy a poner.

    La mujer permaneció muy quieta y se mordió el labio inferior. En muy poco tiempo las pinzas mordían sus nalgas.

    -Salta.

    La mujer obedeció, las nalgas temblaron ligeramente moviendo las pinzas. En total saltó unas diez veces antes de que aquel tipo retirara las pinzas.

    -Debería hacer lo mismo con tus pezones… pero seré bueno. De hecho me apetece jugar un poco más con tu trasero. Ven aquí, túmbate sobre mis rodillas, vamos a darte algunos azotes.

    El tipo comenzó a azotar el culete de la morosa con contundencia haciéndolo bailar. Muy pronto, los glúteos adquirieron un color rojo intenso y la chica, incapaz de mantener la compostura, comenzó a llorar.

    -Eres de lágrima fácil y eso que no hemos empezado. ¿Sabes lo que tengo aquí?

    Mónica movió la cabeza negando y sin perder de vista a su agresor, vio como este sacaba un guante de látex color carne y se lo enfundaba en su mano derecha.

    -Inclínate y separa las nalgas con las dos manos.

    El dedo del hombre se paseó alrededor del ano de la mujer para luego introducirse en el agujero. Mónica contrajo el culo involuntariamente.

    -Será mejor que te relajes, es más llevadero.

    La mujer se relajó todo lo que permitía la situación, que no era mucho.

    -Pero no demasiado, no quiero pedos, ¿entendido?

    Mónica se ruborizó. Lo que la hacía falta, si no tenía bastante con estar siendo inspeccionada por ese tipo.

    -Está bien. Vamos a ver si eres buena con la boquita. ¡de rodillas!

    El tipo se puso delante y desabrochando el botón de los pantalones, tiró de la prenda y de los calzoncillos dejando a la vista un pene de gran tamaño al que rodeaba un bosque de gruesos pelos negros.

    Mónica saboreó el miembro con la punta de la lengua y luego lo introdujo en su boca empezando a chuparlo. La saliva caía por la comisura de sus labios.

    -Debería abofetearte por no pagar el alquiler. Pero eres demasiado guapa. Así que nos conformaremos con embestirte. ¡De pie! inclínate, manos contra la pared, piernas abiertas y culo fuera.

    La mujer adoptó la posición. El visitante se enfundó un condón, acercó la punta de su miembro a la vagina y lo introdujo sin dilación golpeando los huevos contra el trasero en la primera acometida. Mónica jadeó o gritó o emitió un sonido entre medias.

    Durante un par de minutos que parecieron eternos, el tipo metió y sacó el pene del cuerpo de aquella mujer mientras la sobaba las tetas y, de vez en cuando, le daba un azote.

    -Cambiamos de agujero. Preparada.

    De manera considerada, despacio, el hombre introdujo su miembro por el ano de la inquilina. Mónica notó la invasión, dolía un poco, aquello era demasiado grande para ajustarse ahí y, sin embargo, de alguna manera entró. El dolor dejó paso al placer y el sexto empujón la llevó al orgasmo.

    El tipo la sujetó por las caderas con firmeza mientras su cuerpo se volvía de mantequilla recorrido por una corriente eléctrica que la hacía temblar sin control. El hombre sacó el pene del culo y eyaculó invadido por el placer. Desde algún sitio llegó un sonido similar al de una ventosidad, o fueron dos.

    Rendidos, con el corazón latiendo, se dejaron caer en el sofá cercano.

    Mónica, a pesar de las pinzas y los azotes, a pesar de ese dedo en el culo, hubiera besado de buen grado a aquel varón. Sin embargo, eso no tocaba, este era un encuentro de castigo, no de placer… aunque castigo y placer, dolor y éxtasis, se habían confundido aquella tarde.

    -Bueno Mónica, espero que te pongas al día del alquiler… si no…

    Mónica se quedó pensando… si no un nuevo tío la iba a dar más azotes, si no la someterían a nuevas humillaciones, si no la penetrarían… si no… no estaba tan claro que quisiera pagar con regularidad…

    Fin.

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  • Mi mujer y su amiga (1)

    Mi mujer y su amiga (1)

    Me presentaré un poco para entrar en situación. Somos un pareja más cerca de los 50 que de los 40, pero muy bien conservados. Hacemos mucho deporte y cuidamos mucho la alimentación entre semana, aunque el finde si toca salirse un poco de la dieta, lo hacemos, y aunque no somos de salir mucho, nos tomamos nuestros vinitos y cervezas de vez en cuando, y si se tercia una copa, pues también.

    Lara, mi mujer, es bajita, apenas 1,60, pelo castaño claro y largo, 48 kg, una 85c de busto y estrecha cintura, aunque algo ancha de cadera, pero a pesar de su complejo por ello, a mí, su culo, me vuelve loco, aun después de 20 años de matrimonio. Yo me llamo Miguel, mido 1,85, ando sobre 80 kg, rapado y constitución atlética, pero no definido, pero vamos, que no me cuelgan las carnes. En el aspecto íntimo, sin caer en la monotonía, los hijos y la vida laboral, han hecho que los encuentros sean muy esporádicos, aunque disfrutamos cada uno al máximo.

    Pero si es cierto, que yo necesito más, en diversidad y más en número de veces, hemos pasado más de un mes sin hacerlo. Yo que soy consumidor asiduo de porno, y fan de la dominación y el BDSM, lo paso francamente mal, hasta el punto de pesar incluso en la infidelidad, pero jamás le haría eso al amor de mi vida; mi anterior pareja me fue infiel, y se sufre mucho.

    Hecha la presentación paso a relatar un hecho que cambio nuestra vida para siempre. El trabajo de mi mujer en un centro comercial muy conocido, del cual no voy a decir el nombre, hace que tenga muchas amigas dentro del entorno laboral. Esta relación va más allá del comercio, y es raro el finde que no hay un cumpleaños, un santo, cualquier excusa para quedar fuera de la tienda. De entre todas, la mejor amiga de Lara, se llama Noelia, Noe como le gusta a ella. Es algo mayor que nosotros, unos 4 años, y muy simpática.

    A pesar de la edad, alguna vez que coincidimos en verano, piscina y playa, esta delgada y mantiene un bonito cuerpo, además de ser súper simpática, pero nunca me llamó la atención sexualmente, como alguna otra compañera, más joven. Noe lleva separada años, y nunca le conocimos pareja, y nunca mencionó nada al respecto. Su ex, que le pego en alguna ocasión y le hizo la vida imposible, hizo que no volviera a plantearse mantener una relación más allá de un polvo esporádico para calmar el deseo, y como dice ella, sus juguetes, jamás la defraudan.

    Este finde tocaba cumple, el suyo, y decidió celebrarlo en una cabaña que tiene rehabilitada en su pueblo, que habitualmente comparte con su hermano, cazador, que es quien más la usa, pero que llevaba unas semanas fuera por trabajo y no se le esperaba. La tarde paso entre cervezas y risas, regalos, música y bailes, y poco a poco la gente fue marchando.

    Eran mas de las 11 de la noche cuando terminamos y ayudarla a recoger, y dada la hora, y que no teníamos a los hijos en casa, nos propuso pasar la noche allí, y marchar por la mañana tranquilamente. Aceptamos de buen grado, y saco los licores y las cartas para matar el rato. Caímos en la cuenta de que no llevábamos ropa para dormir, pero la calidez de la cabaña y la chimenea de leña, invitaban a dormir sin nada. Varias rondas de chupitos después, el alcohol ya empezaba a hace efecto, y las conversaciones fueron subiendo de tono, además el calor de la chimenea nos tenía con poca ropa. Lara sudaba y estaba colorada, y Noe le invito a quitar el jersey que llevaba.

    -No llevo nada debajo, solo el sujetador, -respondió mi mujer.

    Noe y yo nos miramos y nos reímos. Lara cayó en la cuenta de cuantas veces le habría visto desnuda su compañera, y por supuesto su marido, por lo que procedió a quitárselo.

    Llevaba un sujetador negro, con algo de encaje y pushup que elevaba sus tetas y le daban una forma muy sugerente

    Noe, me miró, miró a Lara, y mientras se quitaba el suyo, dijo:

    -Espero que no os importe

    No llevaba nada debajo, y dejo sus bonitas tetas a la vista. De un buen tamaño, una 95 como poco, algo caídas ya, dada la edad, pero muy sugerentes. Además, sendos piercing traspasaban sus pezones, y otro su ombligo, este ya lo conocía, pero la visión, me excitó sin darme cuenta. Me sorprendí por ello. Pero más me sorprendió el comentario de Lara, mirando su amiga y señalando mi paquete:

    -A mí no, y a Miguel creo que más bien le gusta, jajaja

    En condiciones normales me hubiese ruborizado, pero entre el alcohol, y el calor de la chimenea no se notó.

    -¿Sabéis qué? -Dijo Lara-, a la mierda, -y se quitó el suyo

    Yo no daba crédito, y menos aun cuando Noe, se le acerco y mientras le desabrochaba el pantalón, dijo:

    -Estamos en familia, ¿no? ¡Poneros cómodos de una vez coño! -Y se lo quito dejándole solo el pequeño tanga que llevaba.

    Noe hizo lo mismo y quedo de igual manera. Yo estaba absorto con la imagen de las dos mujeres medio desnudas y la erección plena en mi pantalón ya era incluso molesta. Las dos mujeres se miraron y con una sonrisa pícara vinieron hacia mí. Mi mujer se arrodillo para desabrocharme el pantalón mientras Noe me quitaba la camiseta. Mi polla, completamente tiesa, como hacía tiempo que no veía, asomaba por encima del calzoncillo, y Lara, lamio el glande que deseaba salir y liberarse, mientras me los bajaba también, dejándome completamente libre.

    Me estremecí cuando Noe tomo uno de mis pezones en la boca y lo mordisqueo. Quise mirar a mi mujer para pedir su aprobación, pero comenzó a hacerme una mamada increíble, tragándose toda mi polla hasta notar su garganta, lo que le provocaba alguna arcada y salivar bastante.

    Lentamente, Noe fue descendiendo, lamiendo todo mi pecho, hasta ponerse de rodillas junto a su compañera y amiga, esperando que esta le permitiese compartir mi polla. Lara abrió los ojos un momento, saco mi verga de su boca muy despacio, roja y brillante de su saliva y mis fluidos, y se la acerco a la boca, que abrió golosamente para comenzar a chupármela también. No la introducía tan adentro, pero tenía una técnica impecable.

    En un momento dado, tenía ambas bocas en mi tronco, una a cada lado, lamiendo desde mi escroto a mi glande, terminando allí ambas en un profundo beso, y aquella imagen me ponía más cachondo de lo que estaba aún. Mi polla parecía que iba a estallar de un momento a otro. Noe ayudo a Lara a tumbarse en el suelo, sobre una mullida alfombra de pelo, cerca de la chimenea y le quito el tanga, dejando su depilado pubis a la vista, mientras ella hizo lo mismo con el suyo.

    Se puso a horcajadas sobre ella, y descendió su cabeza a su entre pierna, para comenzar a lamer sus labios mientras con una mano descubría su clítoris y un dedo jugueteaba con él. Lara se estremeció de placer e instintivamente levanto la cabeza para comenzar a lamer el coño de su amiga. Me acerqué por detrás e introduje mi polla en el coño empapado de Noe, mientras mi mujer alternaba su lengua entre su coño y mis hinchados huevos. Ambas mujeres comenzaron a jadear más fuerte;

    -Me corro, me corro, no paréis, no paréis, seguir así, ah, ah, ah, ahhh -dijo entre espasmos Noelia, mientras Lara, hacia lo mismo bajo mi, presa del cunnilingus que estaba recibiendo por primera vez de boca de una mujer.

    Yo no podía más y note que me iba a correr también, di dos empellones mas muy profundos y saque rápidamente mi polla, soltando varios chorros de semen entre los labios rojos y abiertos de Noe, que se deslizaban a la boca de mi mujer, que trataba de poder tragárselo todo, aunque parte resbalo hacia su pecho. Noe se dio la vuelta y comenzó a lamer todo el semen que Lara no había podido tragar y también se afano en limpiar mi polla, que lejos de bajarse como de costumbre, seguía tiesa y roja, desafiante a mi edad y a la gravedad. La mamada de Noe, hizo que luciera de nuevo en forma, limpia y venosa lista para seguir.

    Las dos amigas se incorporaron poco a poco, y entre sonrisas picaras Noe exclamo:

    -Menos mal que solo le puse media pitufa en la copa, jejeje

    -Te dije que Miguel no necesitaba nada, o casi nada, -dijo Lara

    -Ya lo veo, ya, es todo en hombre, habrá que aprovecharlo, venir, -nos dijo, guiándonos al sofá

    De un baúl, saco un arnés, con un consolador negro, de buen tamaño, que colocó a la cintura de Lara. Noe se arrodillo en el sofá, con sus tetas sobre el respaldo y separo sus piernas.

    -Ven, -indico a Lara, que se acercó, con el consolador en la mano y guio dentro del húmedo coño de Noe.

    Yo me acerqué a mi mujer por detrás, y le metí mi polla dentro sin ningún esfuerzo. Comenzamos a follar los tres a la vez, la situación era muy excitante y yo estaba cachondísimo, sobre todo de ver a mi mujer tan entregada, complaciente y deseosa de dar y recibir placer.

    Estuvimos en esa postura más de 10 minutos jadeando y sudando, entregados a la lujuria y el place sin medida, cuando mi mujer entre suspiros y jadeos acertó a decir:

    -¡No aguanto más! Me corro otra vez, ¡Dios, me corro, me corro!

    -¡Y yo, yo también, sigue no pares no pares, ah, ah, ah! -Grito Noe

    Yo ni quiera fui capaz de decir nada y con una especie de gruñido, solté el primer chorro de leche dentro de mi mujer.

    -¡Ahhh! -Salió de mi garganta, casi ahogado

    Al ver que Lara había terminado, salí de ella y me puse en el sofá, entre las dos, donde varios chorros más salieron directos a sus caras y pelo. Terminé de correrme dentro de la boca de Noe, que había cogido mi verga entre los labios, mientras Lara lamia lo que esta dejaba fuera de su boca, golosamente.

    Cuando terminaron se fundieron en un profundo beso, que luego compartieron conmigo.

    Noelia, nos cogió de la mano a los dos y nos fuimos al baño, a disfrutar de una reparadora ducha antes de irnos a ¿dormir?

    Mientras nos metíamos en la ducha los tres, retiré un poco a Lara para preguntarle:

    -¿Qué es esto? ¿Y qué es lo de la pitufa? ¿Me habéis dado Viagra?

    -Amor, era una sorpresa. Sé que no te cuido lo suficiente, se de tus fantasías eróticas y lo que ves en internet, y el otro día, cuando salimos a cenar las chicas, se lo comenté a Noe, que tenía miedo perderte por no darte todo el sexo que quisieras, y ella me sugirió probar algo nuevo, porque además le pones mucho. He de confesar que la idea de verte follar con otra no me agradaba, pero con ella, es distinto, es como de la familia, y accedí. Lo de la Viagra fue sugerencia suya, tenía miedo quedar a medias, pero le dije que tu cumplirías, jejeje, pero no imaginé cuanto

    -Lo cierto es que se os veía muy compenetradas, como si lo hubierais ensayado ya

    -En absoluto, llevamos días viendo videos. Y creo que se nos da bien, ¿no?

    -¡De maravilla!

    -¡Dejaros de chismorrear y venir aquí! -Dijo Noe desde la ducha, el agua esta perfecta

    Nos metimos en la ducha con ella, y mientras nos enjabonábamos entre risas y bromas, la cosa empezó a subir de tono. Lara frotaba con una esponja las tetas de Noe, que con la mano llena de espuma limpiaba mi cada vez más dura polla. Se fundieron en un beso profundo. Noe soltó mi rabo y sus manos rodearon a Lara, agarrando su culo y abriéndolo, masajeándolo con fuerza. Lara sujetaba su cabeza con pasión mientras la besaba profundamente. Mi mujer siempre había dicho que le daban reparo las lesbianas, y verla en esa morbosa escena me ponía muy cachondo.

    Me acerqué por detrás a ella y frote mi polla entre sus abiertas nalgas, mientras Noe las abría y cerraba, dándome un placer tremendo. Me indicó con la cabeza el estante de los geles, y había un bote de aceite hidratante. Lo tomé y eché un buen chorro en el culo de Lara que Noe se ocupó de extender bien por todo el, introduciendo levemente un dedo dentro para lubricar el interior. Yo me puse un poco en mi polla e hice lo mismo.

    Volví a acercarla al culo de mi mujer y Noe la tomo para guiarla hacia su agujero, con su ayuda y presionando, poco a poco mi glande traspaso la barrera del esfínter de Lara y se coló dentro de ella, arrancando un leve quejido de su boca, ahogado por la lengua de Noelia. Esperé unos segundos a que el culo se adaptara a su visitante y continué empujando mi verga dentro suyo, hasta enterrarla por completo. Era la primera vez que mi polla entraba ahí, y me sorprendió, por una parte, la disponibilidad de Lara por primera vez en nuestra relación a ser sodomizada, pues lo mas a lo que había llegado alguna vez, fue a un furtivo dedo, y por otro lado, a lo fácil que había sido penetrarla por completo por su virgen culo.

    Gocé unos instantes de tener mi polla enterrada en tan deseado culo, y comencé a bombear lentamente. A cada movimiento, un jadeo salía de la boca de Lara, le estaba gustando. Rodeé su cintura con mi brazo derecho, y comencé a acariciarle el clítoris, mientras mi mano libre, tomaba por detrás el culo de Noe, y uno de mis dedos buscaba su interior, lo cual resulto fácil, por todo el lubricante que tenía en ellos. Estuvimos unos minutos así, hasta que empecé a notar que la estrechez de aquel culo, iba a hacer que me corriera en breve. Como si me leyera el pensamiento, en ese mismo instante, mi mujer dijo:

    -Vamos fuera de ducha, me estáis poniendo muy cachonda

    Nos secamos un poco y fuimos a la cama. Noelia se tumbó boca arriba y yo me arrodille dispuesto a darle placer con mi lengua, mientras mi mujer, acomodaba su ardiente conejito en su boca, dispuesta a recibir placer de nuevo de su, hasta entonces, mejor amiga, hoy convertida en amante. Después de unos minutos, Lara se giró, quedando ellas en postura de 69, dándose placer mutuo con bocas y manos, y yo empecé a alternar mi polla entre el coño de Noe y la boca de Lara. El cuarto era un torbellino de lujuria, y los jadeos y resoplidos de los tres se entremezclaban. Lara comenzó a gritar más fuerte que se corría:

    -¡Me corro, me corro! ¡No puedo más! ¡Agh! ¡aghhh! -Y estallo en la cara de Noelia, como si se hubiera meado

    Noe a su vez, excitada al máximo al ver como su amiga se corría y follada por mí, mientras Lara le lamia el clítoris afanosamente, se vino también en un nuevo orgasmo. Yo no podía más ya, comencé a bombear con fuerza el coño de Noelia, varias veces, y cuando sentí que me venía, la saqué, tomé a mi mujer por el pelo, y le enterré mi polla hasta la garganta, soltando varios chorros de semen dentro ella, que se afanó en tragar para no ahogarse. La mantuve así unos segundos hasta que terminé.

    Le solté la cabeza y rápidamente se dio la vuelta para fundirse en un profundo morreo con Noe, que tenía la cara chorreando de sudor y los flujos de mi mujer, que ahora, también compartía los míos con ella.

    Me tumbe al lado de ellas. Noelia pasó por encima mía y se puso a un lado,

    Lara al otro, descendieron besando mi pecho y besándose entre ellas hasta mi más que exprimida polla y comenzaron a chuparla para retirar los restos de semen que aun salían de ella, y así, nos quedamos dormidos los tres, hasta bien entrada la tarde.

    Al despertar, nos aseamos, vestimos y recogimos para volver a casa. Nuestra vida había dado un giro trascendental. Pero aún no sabíamos hasta que punto. Esa relación de tres que empezaba, marcaría el resto de nuestra vida hasta el día de hoy, pasados ya 2 años de aquel cumpleaños.

    Al menos una vez a la semana, quedamos los tres para follar, el sexo con mi mujer es como al principio, no diario, pero varias veces por semana, y alguna vez, solo con Noelia, con Lara de espectadora, o grabando nuestros encuentros, mientras se masturba o usa algún consolador o juguete, que hemos ido incorporando al juego. Lo que no imaginamos ninguno de los tres, es que alguna de esas grabaciones para “consumo propio”, iban a ser vistas por otros ojos, ajenos, en cierta medida, a nuestro trío, y eso cambiaría el rumbo de las cosas, otra vez.

    Continuará.

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  • Una noche en el privado

    Una noche en el privado

    Esta noche quiero desfogar las ganas que tengo así que saldré a tomarme unos tragos coger y pasarla bien.

    Por lo tanto salgo de la cama y me dirijo al baño a darme una ducha, por el agua tibia y el calor que llevó hace que me acaricie un poco, solo un poco; luego retocó mi coño dejando un poco de vello púbico muy corto en forma de triángulo sobre el monte de Venus. Salgo de la ducha con una toalla corta cubriéndome a duras penas mis tetas llegando a la mitad de mis nalgas, aplicó crema corporal por todo mi cuerpo, splash y terminó con una crema que deja mi piel con luminosidad.

    Desde que me levanté ya tenía en mente mi outfit de color negro para esta noche así que sacó de mi clóset un body de encaje con un escote tipo V (la nueva foto de mi perfil) y en la parte de las nalgas es brasilera; una falda tipo cuero, medias liguero y chaqueta corta de cuero. Saco del cajón una tanga brasilera que al verme en el espejo se forma un triángulo en mi raja luego me coloco el body; así es, no usaré en esta ocasión brasier así que luciré mis hermosas tetas apenas cubiertas por el encaje y mis pezones ya están erectos por el roce de la tela.

    Fundo mis piernas con las medias, calzo unos zapatos altos de punta; después me colocó mi falda ajustada corta con una pequeña abertura en cada pierna, maquillaje tipo ahumado en mis ojos y labial rojo, cabello suelto con un semi recogido hacia un lado y mientras llegó al bar me cubro apenas mis tetas con la chaqueta dejando a la vista mi abdomen.

    Dirán que voy muy atrevida con mi atuendo, pero al lugar donde voy esta perfecto no necesito más y quiero sentirme y verme sensual. Tomo un servicio por una aplicación, al subirme me ubico en la parte de atrás diagonal al chofer, este hombre no disimula nada ubica el retrovisor para verme mejor, solo me sonrió y hago como si no me diera de cuenta; así que juego un rato con su mente morbosa. Cruzó mis piernas haciendo que mi falda se suba quedando a la vista el borde de mis medias liguero y abanico mi cuerpo con las chaqueta quedando a la vista de él mis tetas; todo esto lo hago mientras tengo mi vista hacia la calle.

    -¿Enciendo el aire acondicionado señorita?

    -Eh… no tranquilo

    Después de calentar al chofer durante el trayecto llegamos al bar, pago el servicio dejando una propina al chofer y me dirijo contorneado mis caderas con paso firme; al ingresar entregó mis cosas personales junto con la chaqueta y me dirijo a la barra para tomar asiento ahí y pido un trago.

    -Me regalas una Margarita

    -Hola Gaby, que hermosa te ves esta noche -baja la mirada a mi tetas

    -Gracias Carlos, y ¿qué hay para esta noche? -junto mis brazos para que mis tetas se unan y Carlos no deja de mirarlas

    -El jefe va hacer una orgía en el privado

    -Mn… ya -Carlos me pasa mi trago y le doy un sorbo

    -¿Vas a ir? -no deja de mirar mis tetas

    -Sabes lo que pienso con respecto a eso

    -No sé piénsalo.

    Giro mi cuerpo para ver alrededor que sucede y esta noche el bar está lleno, entre la gente veo que se acerca Max hacia mí.

    -Hola hermosa -se acerca a darme un beso cerca de mi boca

    -Hola Max, que guapo estas esta noche viste de traje negro

    -Y tú estás hecha un bombón -baja la vista a mi tetas y se acerca a mi oído- tus tetas están de infarto y por lo que veo invitan a ser saboreadas

    Esto provocó un escalofrío por todo mi cuerpo y mis pezones reaccionaron de inmediato.

    -Esta noche voy hacer un privado y quiero que estés allí

    -Sé que es una orgía y sabes lo que pienso de ello

    -Si pero este es especial y sé que te va a gustar

    -¿Por qué lo dices?

    Toma mi trago y lo deja sobre la barra luego me toma de la mano para llevarme a la pista de baile.

    En la pista me toma por la cintura y con la otra mano la lleva a mi nuca rozando sus dedos ahí mientras me mira a los ojos.

    -Confía en mí hermosa o ¿no te ha gustado lo que hemos hecho hasta ahora? -se acerca a darme un beso muy apasionado.

    -De solo recordar mi coño empieza a humedecer.

    Mientras bailamos al ritmo de la música Max baja su mano a mis nalgas y la aprieta con fuerza, su aroma y su barba perfilada rozando por mi rostro hace que deseé a este hombre. Me gira llevando sus manos a mis tetas para amasarlas con fuerza… cierro los ojos y me entrego a sus caricias llevando mis brazos hacia arriba mientras contorneo mis caderas. Abre el escote del body liberando completamente mis tetas para tomar mis pezones pellizcarlas y halar en repetidas ocasiones haciendo que gime de placer.

    -¿Te gustaría usar unas pinzas en estos momentos?

    -¡Sii!

    Saca de sus bolsillos unas pinzas para pezón y me las pone en frente para que las observe.

    -Estas están perfectas para tu atuendo de esta noche

    Me gira nuevamente cubriéndome con mi body y sobre este coloca en cada pezón las pinzas que van unidas por un collar.

    -Dime que tanto las aprieto -va girando el tornillo

    -Ahí está bien la presión que ejerce hace que me excite y ver mi tetas adornadas aún más

    -Esta noche quiero que las lleves puestas, las iré soltando y apretando para no hacerte daño.

    Con el collar me jala y me lleva al privado, esta acción hace que mi coño suelte jugos cada vez más sintiendo como moja mi tanga.

    Al llegar al privado veo toda clase de juguetes como le llamo entre cuerdas, fustas, dildos, vibradores, esposas de cuero y demás cosas…

    -¿Cómo te sientes? -baja la mirada a mis tetas

    -Muy excitada -respiro agitada

    -Me encantas lo sabias

    -No -lo tomó de su cabello y lo beso muy apasionadamente, él también me toma por mi cabello correspondiendo a mi beso. Mientras nos besamos bajo la otra mano para apretar su verga sobre el pantalón, esta tan duro qué ya quiero tenerlo dentro de mí y me de unas buenas embestidas. Dejó de besarlo para arrodillarme en frente de él, bajo la cremallera y desabotono su pantalón viendo como su bóxer esta mojado por sus fluidos… lo miro a los ojos mientras paso mi lengua por mis labios, él no dice nada solo se queda ahí a la espera que sea tomado a mi antojo.

    Bajo el bóxer liberando su pedazo de carne que salta como un resorte y me lo llevo a la boca; él me toma por el cabello para follarme la boca.

    -¡Oh, si que rico se siente… eso comete toda mi verga!

    Aumenta su movimiento haciendo que su verga me llegue hasta el fondo de mi garganta esto me produce ancadas y salivo demasiado tanto que brota por mis comisuras. Bombea y bombea cada vez más rápido hasta que se viene en mi boca; cuando se retira cae leche por mis tetas.

    -Perdón por excederme.

    -Ni me dejaste saborear tu verga, solo me follaste estoy algo molesta porque no me gusta que me tomen de esa manera

    -Ven hermosa -me ayuda a levantarme- te recompensaré por mi error

    Retira las pinzas para bajar el body y empieza a lamer mis pezones, por el ardor de las pinzas y la sensibilidad en ellas hace que sus caricias con su lengua sea el doble de placenteras olvidando por completo el percance que ocurrió; lo entiendo estaba muy excitado y eso me gusta de él que cuida de mí y no piensa solo en él.

    -Quiero que comencemos con la orgía

    En el salón hay un columpio así que él me retira la falda y corta mi tanga quedando con el body y las medias puestas.

    -Otra más para mi colección -olfatea mi tanga

    -Ya me debes varias

    -Mañana iremos de shopping

    Me subo al columpio pero en esta ocasión él me amarra al columpio de manos y pies.

    -Si quieres que se detenga el juego me avisas

    -Si

    -Quiero que abras tu mente y solo confíes en mí para que te dejes llevar por el placer y el morbo que tanto te fascina

    -Grábalo

    -Por eso me encantas -me besa de manera apasionada

    Enciende la cámara que está en frente luego toca una campana y entra dos mujeres muy hermosas con sus tetas al aire y solo una tanga diminuta. Se acercan a mí, una me toma por el cabello y me besa mientras la otra me da sexo oral; Max juega con mis tetas pellizcando varias veces mis pezones, luego coloca nuevamente las pinzas… él está completamente desnudo y su verga como una estaca.

    La chica que está en mi coño lame y muerde mi gallito mientras con un dedo hurga mi cavidad vaginal; Max se retira y la otra chica va directo a mis tetas y las besa con locura… muerde, chupa, amasa, hala del collar en fin… este juego me está gustando tanto que gimo duro.

    -¡Ah si, así niñas que rico!

    Max se acerca y me besa luego se ubica por detrás tomándome por el cuello.

    -Abre la boca hermosa

    Recibo con agrado su verga para chuparlo a mi antojo también lamo sus huevos esto hace que pueda llegar a su hoyito y lamerlo también. Max se abre bien de piernas y mientras se frota su verga me toma por el cuello para restregarse con mi rostro en su culo… mueve su cadera de adelante hacia atrás mientras con mi lengua meto y sacó en su hoyito.

    -Eso cosita rica, chupa que lo haces deli.

    Después de un rato se retiran cambiando de posición, Max me toma por las caderas y me clava su verga con fuerza… se escucha el bombeo gracias a los jugos. Una de las chicas se ubica por detrás de mi cabeza abriéndose de piernas y me ofrece su coño, lamo también esa chochita deliciosa mientras ella juega con mis tetas.

    Max se retira y toca nuevamente la campana entrando dos hombres muy guapos, ya en otras ocasiones había estado con ellos en un trío y Max en esa ocasión fue camarógrafo; si, nos gusta grabarnos y luego verlo para excitarnos y coger como conejos después. Vídeo que se hace se destruye después.

    Las chicas se retiran de mí y ellos se ubican a cada extremo para follarme uno el coño y otro la boca, Max toma la cámara y hace tomas enfocando las metidas y sacadas en cada uno de mis orificios. Las chicas se pegan cada una a mis tetas para lamer mis pezones con las pinzas a su antojo, estoy tan caliente que mi cuerpo reacciona y ya perdí la cuenta de mis orgasmos.

    Cambian de posiciones una chica me toma por la cadera para chuparme la chochita mientras uno de los hombres la embiste por detrás; Max deja la cámara a un costado de nosotros para follarme la boca lentamente haciendo una garganta profunda. La otra pareja el hombre la tiene contra la pared dándole unas buenas embestidas.

    Max me suelta y hace que cambie de posición quedando colgada boca abajo con mis piernas abiertas luego me toma por la cadera para clavarme su verga y embestirme con fuerza mientras uno de los hombres acerca una silla para sentarse y tomarme de la cabeza y así comerme su verga. Como puedo giro mi rostro y veo al otro hombre con las dos chicas, estás acostadas sobre un mueble redondo; una de ellas está boca arriba con las piernas flexionadas hacia sus pechos y la otra chica está sobre ella en cuatro bien pegaditas mientras se besan por lo consiguiente el hombre se turna sus orificios de cada una de ellas.

    En el siguiente cambio una de las chicas se coloca un cinturón que viene con una verga de silicona y me la mete por el culo, mientras me bombea otro la coge también por el culo a ella y continuó comiéndome la verga del mismo hombre; Max graba todo con detenimiento…

    -Cuando veas como tu culo se abre mientras es follada querrás que te coja de la misma manera

    -Clávate Max

    -Mn… me diste una idea

    Deja la cámara y no sé qué hace porque no alcanzó a ver.

    -¿Qué está haciendo Max? -le preguntó al chico que está sentado frente a mí.

    -¡Uy, ya sentirás!

    Siento que Max pasa su mano en medio de mi raja y luego siento que me está metiendo la verga de silicona por el coño cuando ya está dentro siento que se clava en mi culo.

    -¡Ah, ah, eso se siente deli papi

    Se colocó el cinturón para follarme al mismo tiempo por ambos orificios.

    -¡Eso que rico, dame más duro!

    -Que arrecha eres, por eso me encantas

    Aumenta sus embestidas, se escucha sus huevos chocando contra mis nalgas. Mientras estamos los dos a una de las chicas la están cogiendo entre los dos hombres, ella acostada boca arriba sobre uno de ellos que le perfora el culo y el otro el coño y la otra chica restregándose en la boca del man que esta acostado.

    Cojo el collar de las pinzas y me la llevo a la boca está acción hace que con el movimiento del columpio hale mis pezones haciendo que gima más duro; Max no deja de darme por mis orificios… esa doble penetración me fascina por eso me gusta los tríos pero está idea de Max me encanto. Con él los juegos son a otro nivel y eso me atrae venir al bar.

    Me da cada vez con más fuerza hasta que tomo las pinzas y halo de ellas para liberarme de la presión y así llegó al nuevo orgasmo… Max también llega rugiendo como una bestia llenándome el culo de lechita caliente.

    -Que rico se siente, este culo me fascina follármelo

    -Gracias por la experiencia de esta noche.

    Fue una noche placentera no sé cuánto duramos en el privado solo sé que si me invitan lo haré de nuevo.

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  • Complaciendo a mi esposa (3)

    Complaciendo a mi esposa (3)

    En los dos relatos anteriores, les conté algunas experiencias que hemos vivido con mi esposa Andrea. Así mismo debo decirles; que nuestra primera experiencia “con un tercero” la cual narré en el capítulo 2, ¡nos dejó muy marcados! En un principio no sentíamos algo confundidos, a veces nos quedábamos callados sin sacar tema de conversación. Así que nunca hablamos de lo ocurrido, decidimos bloquearlo como si nada hubiese pasado.

    Por mi parte siempre trate de sacar nuestra relación adelante y poco apoco todo regreso a la normalidad, conforme fue pasando el tiempo nos sentimos con más confianza, la libertad de expresar nuestro amor fue creciendo cada día, e incluso comenzamos a hacer cosas que antes no hacíamos juntos. Ahora ya no me molestaba acompañarla a comprar ropa, al contrario; ¡realmente lo disfrutaba! Para mí, era tan excitante aconsejarla en todas sus prendas. Los vestidos, faldas, jeans, leggins, blusas, perfumes y ropa interior fueron casi escogidos con mucha paciencia y análisis, “pero sin caer en lo vulgar” en fin….

    El tiempo siguió transcurriendo y en mi permaneció una excitación constante, ahora disfrutaba que mi esposa fuera observada por otros hombres al pasar por la calle, el que ella fuera el centro de atención producía dentro de mi algo que en verdad me gustaba. Cuando estaba solo en casa, ¡me la pasaba viendo videos de esposas infieles, leía relatos de tríos y cosas así! Sin darme cuenta me fui interesando más por los videos o relatos de parejas swinger. ¿No sé si me estaba convirtiendo en un degenerado o que era lo que sucedía? Pero en mi mente imaginaba y deseaba que otro le hiciera el amor a mi querida Andrea.

    Yo me masturbaba del diario como si fuera un adolescente, lo peor de todo era que cuando llegaba Andrea, a mí ya no se me paraba mi pajarito de 13 centímetros, por lo que creo, ella se quedaba con muchas ganas. También a escondidas revisaba su ropa interior en el cesto de la ropa sucia, sobre todo cuando ella llegaba del gimnasio. Un dia vi que en su panti tenía mucho liquido blanco seco, no saben cómo me calentaba el saber que pudo haber sido el semen de alguien, porque pues no era de extrañarse que una hembra como ella se quedase con las ganas de coger ya que su marido prefería masturbarse a escondidas fantaseando que a ella, se la metía un hombre grande, musculoso y bien vergudo.

    Mi esposa es toda una señora de 31 años. En mi familia siempre me felicitaron por haberme casado con alguien con educación y valores, además ¡esta super bonita! no es por nada, pero… ¡tiene piernas y nalgas bien trabajadas durante 8 años en el gimnasio, abdomen plano, cabello largo casi hasta la cintura, ojos hermosos y rostro perfecto! Ella siempre trata a todos con amabilidad y respeto. Sin embargo; ¡creo que nadie se imagina lo que sucede entre nosotros! Los únicos momentos en que la veo comportarse como una verdadera puta, es en la cama, nunca se limitaba, sin duda mi esposa en podría competir con cualquier artista de películas porno.

    Cierto día, nos anunciaron que la fiesta de fin de año de la empresa donde trabajo, esta vez la invitación era doble por si queríamos asistir con nuestras parejas. La verdad yo no quería llevarla, pero varios amigos comentaron que irían con sus esposas y al final decidí llevarla.

    El día de la fiesta llego y ella se vistió con un elegante vestido negro que mostraba su espalda de una manera atractiva, el diseño de cintura definida hacia resaltar su figura con un ajuste favorecedor y era perfecto para una cita nocturna.

    Llegamos al salón el cual era grande y bonito, pero para mala suerte; no nos dejaron sentarnos con amigos. La encargada de indicarnos nuestro lugar, nos anunció que nuestra mesa era la numero 21 y se encontraba casi hasta el fondo.

    La verdad es que eso no me importo mucho, así que nos dispusimos a pasar al lugar de nuestra instancia, atravesamos el salón me pude percatar que muchos se le quedaban viendo a mi mujer, quien para ese entonces llevaba un abrigo que no dejaba ver su figura, llegamos a nuestros asientos y saludamos a los invitados con los que compartiríamos la mesa, después me dio su bolsa de mano, acomodo su cabello y posteriormente se quitó el abrigo para dejar ver el vestido negro, acompañado con tacones del mismo color que hacían levantar sus Pompis, ¡Se le veía un culo grande redondo y apetecible!.

    Pude notar que en la misma mesa había un señor que estaba solo y sin pareja. Me supongo que para él era algo incomodo ya que todos llevábamos acompañante. El señor estaba sentado justo a un lado de mí y yo por educación, cuando podía entablaba plática con él. Me dijo que se llamaba Marcos, que estaba en la dirección de la empresa y que venía de otra ciudad.

    De repente se apagaron las luces y después de unas palabras de parte del presidente de la empresa las cuales duraron como media hora sirvieron la cena, un joven con violín tocaba música de sobre mesa. Pude notar que Marcos no dejaba de mirar a mi esposa cuando había oportunidad, en un principio me molesto que alguien como el mirara a mi mujer.

    Termino la cena, hicieron rifas y sirvieron los primeros tragos de Brandy. Para nuestra buena suerte, salió nuestro boleto premiado y tuvimos que pasar al centro de la pista a recoger nuestro regalo, caminamos y se me hizo una eternidad porque la mayoría aprovecho para comerse a mi vieja con la mirada. Regresamos a la mesa y decidí calmar mis nervios para ello pensé que mi mujer era toda una hembra, que esos pobres hombres tenían viejas bien feas jajaja ¡me sentí afortunado! Discúlpenme mis queridos lectores, pero hay hombres que no dejan que sus esposas expresen su hermosura.

    De nuevo sorprendí al señor Marcos que seguía con la mirada en mi mujer, solo que esta vez ya me estaba gustando que la observara. Para calentar aún más la situación, nos levantamos con mi esposa y justamente cuando estábamos frente a él, la abrace para que le pudiera dar la espalda y el señor pudiera admirar su trasero. Note como el seguía mirando esas nalgas disimuladamente. Mi calentura aumento bastante ya que nunca había hecho eso, mi pene ya comenzaba a sacar liquido pre seminal.

    La fiesta transcurría las copas se vaciaban, la música hacia su efecto y por fin el baile comenzó. Se hizo la bola y todos se pararon a bailar, empezaron a regalar lentes sombreros globos y todo eso. Para mi fortuna me dieron un antifaz que me cubría los ojos y disimuladamente volteaba a ver al señor Marcos quien no dejaba de mirarle las nalgas a mi mujer, por mi parte bailábamos y luego pusieron la canción de reversa mami, disimuladamente me hice a un lado para que el viera cuando Andrea echaba su culo para atrás y lo movía lentamente hacia abajo, fueron minutos muy cachondos.

    Se acabo la música de fiesta y regresamos todos a nuestras mesas, mi esposa aprovecho para ir al baño y me quede solo por unos minutos. Así que aproveche para brindar con él y hacer un poco de platica…

    -¡Disculpe señor Marcos! ¿Y por qué decidió venir solo?

    -Por la distancia mi señora no pudo venir, pero si me hubiera gustado traerla, a mí me gusta mucho bailar y ya me aburrí un poco. ¡Usted es muy afortunado al tener a esa dama tan bonita!.

    -¡Gracias! Es mi esposa.

    -¡Que bien! mire ella es mi esposa (Después me enseño una foto de su esposa.)

    -Su esposa también está muy hermosa.

    -No tanto como la suya

    -jajaja  ¿En serio cree que mi esposa es bonita?

    -¡Demasiado, y se nota muy bien de salud!

    -Si; ella se cuida mucho y va del diario al gym

    -¡Se le nota!

    -Gracias, siempre me la chulean.

    -Y usted ¿no se molesta?

    -En un principio sí, pero ya no.

    -¿De veras usted no se molesta para nada?

    -Depende de la forma en que se den las circunstancias.

    -¿A qué se refiere?

    -Hay hombres groseros que solo lo hacen para ofender, pero por lo regular son personas que pasan en coches. Y cuando un comentario es dado con educación tal como lo hizo usted, es diferente.

    -¿Y usted alguna vez recibido piropos directamente hacia su mujer?

    -Si por redes sociales solamente, en persona; usted es el primero que lo hace.

    -¿Y qué tipo de piropos son los que le dicen?

    -Pues que tiene buen cuerpo y trasero rico

    -¿Y usted que les contesta en la redes?

    -Nada solo le doy like.

    -¿Le podría decir otro?

    -jajaja, ¿Y usted me deja decirle uno a su señora?

    -Sale; te enseñare una foto y me lo dices. (La foto que me mostro; su esposa estaba en una playa y se le miraban buenas caderas y ricas tetas.)

    -Su esposa es muy bonita, y que buen cuerpo!.  ¡Ahora le toca a usted!

    Pero el piropo que el me hizo, si me desconcertó…

    -¡Muy bien la figura de su esposa y sobre todo ese gran trasero que se carga! Yo digo que no trae panti, no se le marca la ropa interior en ese vestido tan ajustado.

    -Jajaja. Es usted muy lanzado.

    -Perdón pero es una mujer muy sexy

    -jajaja ¡Si es lo que todos dicen!

    -Que a usted no le gusta amigo?

    -Me encanta.

    -Susurrando a mi oído, directo al grano dijo:

    -Con todo respeto, ¡su esposa está muy hermosa! y si me lo permite me gustaría bailar con ella, ¡espero no se moleste!

    Me empecé a sentir algo confundido y nervioso no sabía ni porque le contestaba todo lo que el me preguntaba. Pero había algo en el que me excitaba ya que ese señor se sentía muy seguro en lo que decía. Mi esposa ya regresaba del baño, así que le contesté:

    -No me molesta que mi esposa baile con usted. (Y él sonrió.)

    Al regresar Andrea, yo seguía explotando de la calentura. La música estaba buena y todos se pararon a bailar nuevamente. Mi esposa me dijo que nos levantáramos a bailar y yo le dije que no tenía ganas, pero la verdad es que no quise pararme porque tenía una erección.

    Así que sin más el señor la invito, Marcos se le acercó y le dijo:

    -Hola mucho gusto, mi nombre es Marcos, ¿podría bailar con usted?

    Ella voltio a verme y yo accedí, los presente, se saludaron de mano y le dije a mi mujer, que no había problema que él era un compañero de trabajo. Sin más se levantaron a bailar al ritmo de salsa.

    ¡El bailaba muy bien! ¡Mi esposa fascinada! El señor disimulaba caricias que se producían con el baile. ¡Yo deseaba que comenzaran a bailar más sexy, pero no fue así! Al contrario, él señor se portó como un caballero y después la regreso a la mesa.

    Mi esposa regreso y le pregunté:

    -¿Oye no traes panti?

    -¿Por qué amor?

    -Porque no se te marca nada

    -Solo traigo, una tanga de hilo muy delgadita jajaja.  ¡Oye ese señor es muy mal educado! me dijo que “yo tenía un cuerpo con grandes curvas”.

    -Jajaja ya es un señor, además que de donde el viene la gente es muy directa y para ellos es normal decir ese tipo de cosas.

    -¡No puedo creer! que no te molestes que un viejo me diga cosas jajaja

    -¡Pues no; es un señor que te lleva más de 20 años!

    -¿Y eso que? ¡de todos modos sigue siendo hombre!

    -Jajaja ¡a lo mejor ya ni se le para!

    -Jajaja ¿a esa edad ya no se les para?

    -No lo sé, “pero vez que así les dicen” Además yo sé que ese culito es mío.

    -Si; es tuyo mi amor y ya quiero llegar a la casa para chuparte tu vergota grandota.

    -Jajaja yo no tengo vergota, vergota la del stripper que ese día te cogiste

    -Ay ya ni me digas, porque todavía siento feo.

    -Yo también, ¡pero si estuvo rico!

    -¡Me gusta más tu verga mi amor!

    -Si mi amor y discúlpame solo quería que tu disfrutaras y yo también.

    -¿Tu lo disfrutaste?

    -¡Si! ¿Y tú?

    -¡También! (me dio un beso)

    La fiesta siguió y ahora ya conversábamos los tres, el señor se portaba simpático y creo que Andrea la estaba pasando de maravilla y así se nos fue la noche… cuando mi esposa se levantó a saludar a una amiga, de nuevo el señor Marcos se le quedo viendo fijamente el culo, esta vez se dio cuenta que lo sorprendí, pero con una seña le di a entender que no había problema. Él dijo:

    -Disculpe amigo por no dejar de verle el trasero a su esposa, es que lo tiene bien rico.

    -¡Gracias!

    -Se nota que ella, es de las que les gusta por atrás.

    Esta vez no conteste nada y me volteé, al mismo tiempo que le hacía ver mi molestia. Por su parte agacho la cabeza al ver mi molestia y me dijo:

    -¡Disculpe amigo ya no molestare!

    Yo no quería continuar mas con el juego. Así que para cortar la sensación me fui al baño para ver si podría masturbarme y ponerle fin a mi calentura. Para mí mala fortuna, vi que el señor también entro al baño, ambos hicimos pipi, y sin más volteé a ver su miembro, ¡tenía un pene grande y cabezón!, él se dio cuenta y se lo sacudió.

    Una extraña sensación recorría mi columna, y mi verga comenzó a crecer, y con algo de miedo le dije:

    -Disculpe; ya investigué y solo trae una tanga de hilo.

    -¡Que rico! ¿Y te gustaría ver como ella se la muestra a un señor?

    -¡Si!

    -¿Cree que su esposa me pueda mostrar el culo?

    -¡No lo sé!

    -¿Y usted podría hacerlo posible?

    -Posiblemente sí.

    Esto fue rápido y muy normal nos lavamos las manos

    Cuando regresamos a la mesa seguimos bailando y tomando los tres, a veces se paraba a bailar con mi esposa y ella ya tenía confianza. El grupo anuncio las ultimas canciones y el señor aprovecho estas melodías. Acabo la fiesta cerca de las doce de la noche y al regresar me ofrecí a llevarlo al hotel donde se hospedaba. A mi esposa le dije, que llevaríamos al señor al hotel, que nos quedaba de paso.

    Salimos de la fiesta rumbo a su hotel, pusimos música en el coche y se notaba que todos queríamos seguir la fiesta, él iba en la parte de atrás, mi esposa levantaba las manos al ritmo de la música y el le dijo que su perfume estaba muy rico.

    Mi esposa lo volteo a ver con cara de asombro.

    Pero al final yo le dije gracias.

    Ella se rio y también dijo gracias.

    -Usted es la mujer más bella con la que he bailado.

    Y ella me volteo a ver, y soltó la carcajada.

    Y nuevamente le dijo gracias.

    Después mi esposa con las copas que ya habían hecho su efecto puso reguetón y comenzó a cantar, al llegar al hotel nos invitó a pasar a tomar una copa más (de nuevo mi esposa se rio en forma de sarcasmo).

    Subimos el ascensor, entramos a su habitación y pedimos los tragos, mi esposa fue al baño y el me volvió a preguntar… ¿cree que su esposa si me pueda mostrar el culo? ¡Le dije que sí!  El señor sonrió.

    Cuando ella regreso nos preguntó ¿que están diciendo? ¡Nada! le dije. Se nos quedó viendo y se volvió a reír, creo que ya sospechaba lo que tramábamos.

    Seguimos tomando, platicando y ella con más confianza lo invito a bailar, solo que esta vez puede ver a mi esposa más suelta de lo normal sin importarle mi presencia, empezó a bailar más pegadita, me di cuenta que mi esposa ya estaba algo ebria y ya no tenía vergüenza, y entonces le lance el reto de que bailara con él una canción de ritmo lento.

    Me pregunto…

    -¿No te vas a enojar?

    -Claro que no mi amor, ya sabes que no soy celoso.

    -¡Entonces quiero bailar con los dos!

    Así fue que los dos bailamos con ellas, el al frente y yo por detrás. Ella movía tan rico su cuerpo mientras el señor se le pegaba tanto, que poco falto para que se dieran un beso. Mi esposa cada vez más y más libre. Yo me deje llevar, aproveche el momento y fui yo mismo quien la volteo para darle un beso en la boca para que el pudiera libremente arrimarse y sentir sus nalgas al ritmo de la música.  Se acabo la canción y al sentarnos ya directamente y frente a mí; le comento a mi esposa que su vestido hacía que se viera muy atractiva.  Y que en toda su ciudad no había un culo tan bello, ella lo miró fijamente y le dijo:

    -¡Debe ser muy bravo usted para decirme eso frente a mi esposo!

    -Si soy bravo de hecho con su esposo platicamos y también lo felicite por tener una esposa tan chula. Le pido que no se enoje usted es tan hermosa.

    -gracias usted también es muy apuesto. ¿Qué edad tiene?

    -tengo 51 ¿usted?

    -31

    -Estas en tu punto Andrea

    -jajaja ¿que punto?

    -Me imagino que esa figura que se esconde bajo esa tela debe ser perfecta y el vestido que hace relucir ese trasero tan bello.

    -Ella se ruborizo y volvió a reír (Por unos segundos todo quedo en silencio)

    -Me gustaría que mi esposa fuera tan bella como usted

    -gracias, pero yo ya tengo dueño.

    -¿Alejandro me das permiso de bailar otra vez esa música pero solo con ella?

    -¡Si señor Marcos! (Ella se puso más roja)

    -Vamos Andrea ven, que quiero bailar contigo. Además Alejandro lo disfrutaría, tu disfrutarías y yo también. (Me voltio a ver para que le diera permiso y le dije que si)

    Empezó el baile que cada vez se hacía más erótico, los roces fueron subiendo, el tocaba su cintura e iba descendiendo suavemente por sus caderas hasta llegar a las piernas de mi mujer. Mi esposa cerraba los ojos, mientras el recorría con sus manos esas hermosas piernas y así lentamente fue llegando hasta sus glúteos de mi mujer, Andrea seguía con los ojos cerrados mientras él le apretaba el culo por encima del vestido, después le beso el cuello y poco a poco fue introduciendo sus manos dentro del vestido hasta las nalgotas que el tanto deseaba, ella gimió.  Con sus manos recorría la tanga de hilo de mi mujer, mi esposa ya frotaba su conchita en su pierna cuando el señor me dijo:

    -¿Esta conchita tiene dueño me das permiso de tocarla?

    Le dije que ¡sí!, y mi esposa entre gemidos sintió sus dedos recorrer esa conchita rica, mientras me volteaba a ver con ojos de puta anunciaba su primer orgasmo retorciéndose.

    Tranquila señora todavía falta lo mejor, yo veía todo no quería perderme nada. Después se inclinó le puso unas manos en los glúteos y por fin le quito el vestido. Cuando la vio sin el vestido me dijo que era un suertudo y comenzó a besarla en la boca, las lenguas se trenzaban entre si, quito su brasier y mamo sus pechos. Mientras mi esposa se retorcía y gemía le desabrocho el cinturón luego el pantalón y por encima del bóxer tomo su miembro y lo empezó a masturbar, él le besaba el cuello y le tocaba el clítoris. En verdad fue riquísimo.

    Y entonces con autoridad me dijo:

    -¡Mire señor Alejandro, me voy a coger a su mujer y quiero hacerlo en la cama!, ¿le molesta si usted se queda en un sofá?

    ¡Le dije que no había inconveniente que mi mujer ahora era suya!

    Mi esposa no lo podía creer estaba excitadísima. Después le dijo a mi esposa que pasaran a la cama, ella se puso boca abajo le dio la espalda mientras el le besaba su la nuca, luego beso su espalda, su cintura, sus nalgas y sin más tomo la tanga con sus dedos la hizo a un lado y metió su cabeza en medio de las nalgas de mi mujer para darle unos lengüetazos en su hoyito trasero, mi esposa gemía como una perra en celo, por mi parte ya no aguantaba y entonces me levante para ir al baño a masturbarme y me dijo:

    -¿a dónde vas?  Espera que quiero que veas como tu esposa me la chupa.

    Tomo la cabeza de mi esposa y le hizo descender, mi esposa le saco la verga, una verga gorda y grande con una cabeza de hongo.

    Ella se lo metió todo y su verga empezó a crecer descomunalmente, mi esposa estaba concentrada mientras él le decía “que rico la chupas Andrea, ella mamaba bien rico, tenía ojos y la cara de puta como solo pocas veces la había mirado. Así estuvieron unos minutos mientras yo observaba todo, la levanto la volvió a besar en la boca, le quito el tanga, la puso de a perrito y le metió la verga hasta el fondo, mi esposa grito con un ahhh… mientras él le decía que rico culo tiene señora, se ve que le gustan las vergas duras y grandes. Mi esposa arañaba las sábanas, decía ufff y se mordía el labio inferior porque el señor ya clavaba fuertemente su verga que estaba bien dura…

    Yo seguía acostado en el sofá y él me decía:

    -Que rico coge tu esposa. ¿No te molesta verdad?

    -Para nada!

    Tenía una verga como de 20 cm gorda, no había comparación entre la de él y la mía. Mi esposa seguía con la cara apoyada en la almohada y el culo levantado, yo estaba a punto de venirme en seco, entonces me acerque a ellos le di un beso a mi esposa, le pedí que lo disfrutara al máximo y que después me alcanzara en la recepción así que sin despedirme salí ahí. En el pasillo del hotel se escuchaban los gemidos de mi mujer. Llegue a la recepción fume dos cigarros y después de media hora más o menos mi esposa bajo. No le dije nada, ella me pregunto:

    -¿Estas enojado? Pero yo no conteste, todo quedo en silencio absoluto. Durante el camino ella con la cara hacia la ventanilla, al llegar a la casa subió a la recamara sin decir nada, yo fui al baño y al regresar me metí en las sábanas a forma que ella me diera la espalda.

    Era tan grande mi excitación que no sabía que decirle y sin más, le metí mi verga que estaba dura y resbalosa, lo mejor de toda esta experiencia fue sentir como se batía la leche del señor, era en verdad una sensación que nunca antes había experimentado, se sentía riquísimo, mi esposa ya estaba entre dormida, pero yo seguía super excitado al mismo tiempo que le apretaba con fuerzas las nalgas y le repetía que era una puta. Ella no decía nada, solo se quedó callada. Sentí el orgasmo aproximarse y la leche salió de mi verga para unirse con la del señor Marcos.

    Después del orgasmo mi respiración quedo agitada, mi corazón latía fuertemente, mientras abrazaba a mi esposa y le decía:

    -“Te amo preciosa”.

    -¡Yo también!

    Al mismo tiempo que nos dábamos un beso y nos quedábamos dormidos.

    Continuará.

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  • Mi esposa Cinthya y mi viejo jefe (4)

    Mi esposa Cinthya y mi viejo jefe (4)

    -Si acabo de llegar cariño. No sabía que había otra piscina aquí -le respondí con enfado

    -sí, yo tampoco, pero don Ernesto envió a alguien a avisarte -me dijo mientras me esquivaba la mirada.

    -Héctor al fin llegas muchacho, pensamos que ya no venias -mientras se acercaba junto con don Mario con sus cuerpos mojados por la batalla que acababan de tener con mi esposa.

    -no sabía que estuvieran aquí.

    -pero como pos si envié a alguien del servicio a avisarte.

    -nadie me aviso.

    -ve pos que mala suerte justo ya estábamos de salida ¿no es así Cinthya? –decía el viejo mientras la recorría con la mirada.

    -eh si ya estábamos cansados de la piscina jeje.

    -bueno entonces vámonos -le dije mientras tomaba sus cosas y la llevaba a nuestra habitación.

    -nos vemos luego Cinthya -fue lo último que menciono don Ernesto.

    -eh si después don Ernesto jeje.

    De camino a nuestra habitación le pregunte que había pasado con su bikini si el que tenía puesto no es con el cual salió de nuestra habitación, y ella procedió a contarme lo que había pasado, uno de las personas que servían bebidas le había manchado su bikini y don Ernesto “amablemente” ofreció en comprarle otro para que puedan disfrutar de la piscina, curiosamente al mismo empleado fue a quien le encomendaron la tarea de avisarme donde estarían.

    Cuando llegamos a la habitación Cinthya de inmediato se metió a la ducha, tardó más de lo habitual pero finalmente salió.

    -necesitaba refrescarme jeje.

    -estuviste en la piscina bastante tiempo, ¿no te refrescaste?

    -ay si tontito, pero no es lo mismo

    -¿y que tanto hicieron en la piscina?

    Al parecer mi pregunta la sorprendió y tardo en responder.

    -bueno ya sabes nadar jaja.

    -¿y que más?

    -emm… nadar, y don Ernesto y don Mario me retaron jaja ya sabes que yo no me dejo cariño.

    -¿así? ¿Como fue el reto? -mientras esperaba su respuesta, podía ver que evitaba verme a la cara.

    -solo quien nadaba más rápido jeje.

    Me la quedé viendo por unos segundos, no podía creer que ella me esté mintiendo nunca lo había hecho, pero comprendí por qué lo hacía, en retrospectiva fue ella quien haciendo uso de su deliciosa figura orillo a los viejos a actuar de esa forma. Ella restregó su culo contra ellos, ella empezó los juegos de mano, ella era la que actuó de manera extraña. ¿Qué podía decirles a los viejos?,” ¿Por qué dejaron que mi esposa los manoseara?”, seria eso algo loable?, como quedaría yo.

    Decidí dejarlo ahí por el momento no quería un enfrentamiento con Cinthya en ese lugar, el escándalo podía escalar a mayores, por suerte para mi durante la tarde no hubo rastros de don Ernesto ni de su amigo lo que me tranquilizo y mi esposa también estaba “tranquila”, aunque podía ver que por momentos se perdía en sus pensamientos, aprovechamos para dar un paseo por la pequeña laguna artificial que había en el club, nos recostamos en el pasto y hablamos de lo que haríamos durante la noche.

    -¿Que planes tienes para la noche cariño?

    -no lo sé, ¿tú quieres hacer algo?

    -¿mm ir a bailar? Jaja

    -¿tú no te cansas no cariño? -le dije sonriendo

    -no amor jeje, pero podemos hacer algo que a ti te guste.

    Cinthya siempre es así trata de complacerme como una buena esposa, cuando no tengo ánimos para algunas actividades ella se limita y no lo hace. Hace poco paso lo mismo ella quería que llevemos clases de salsa en pareja, pero yo me negué poniendo escusa el trabajo y que no tenía tiempo, ella me escucho y solo me dijo “tienes razón cariño” y no volvió a mencionarme eso, me sentí mal por no darle gusto en ese momento y ahora me pasaba lo mismo. Y no quería sentirme así otra vez.

    -vamos a bailar cariño.

    -¿en serio? Mm no quiero que te sientas obligado amor.

    -claro que no estoy obligado, además quiero bailar con mi esposa ¿hay algo de malo en eso?

    -claro que no tontito -mientras nuestros labios se unían en un tierno beso.

    Así pasamos el día tranquilo haciendo otras actividades, hasta que el sol se ocultó y llego la noche. Estábamos en nuestra habitación preparándonos para ir a bailar, pero somos interrumpidos por el sonido de la puerta. Fui a atender mientras Cinthya estaba ocupada con su cabello.

    -Héctor muchacho

    -don Ernesto buenas noches -me sorprendió verlo en la puerta-. ¿Qué está haciendo aquí?

    -pos venía a hacerles una invitación jeje.

    En eso salía Cinthya a ver quién había tocado la puerta

    -buenas noches Cinthya -dijo el viejo mostrando su sonrisa maravillado.

    -¡don Ernesto! -respondió con nerviosa mi esposa, ante su presencia y desviaba la mirada.

    -pos cómo le decía a Héctor les venía a hacer una invitación.

    -emm si mm si díganos ¿de que se trata? -se ponía notar sus nervios.

    -pos verán con mi compadre Martín estábamos pensando en unas partidas de póker que les parece jeje.

    -eh bueno don Ernesto vera justo estaban… -yo iba a decirle que no podíamos porque teníamos planes, pero mi esposa me interrumpió.

    -si don Ernesto aceptamos. -lo dijo con una seguridad y yo me quede viéndola confundido, si teníamos otros planes.

    -pos entonces ya está jeje los esperamos en la habitación de Martin.

    -¿por qué en su habitación? ¿No hay zona de juegos en el club?

    -si muchacho, pero ya no queremos tanto ruido es molesto jajaja, más cómodos estaremos allá.

    Don Ernesto nos indicó el número de habitación y como llegar, después de eso se retiró. Yo comencé a recriminarle a Cinthya el porque acepto si ya teníamos planes y ella se escuso con lo de hacer algo diferente y que sería más divertido. Seguí molesto, pero ella se disculpó hasta que me tranquilicé, pero no entendía el porqué de su decisión y sobre todo porque quería estar cerca a ellos después de lo que paso.

    En fin, después de tanto hablar ya estamos en la puerta de la habitación de don Mario, tocamos la puerta y el mismo nos recibió.

    -ey ya están acá, pasen rápido jeje.

    -buenas noches don Mario y gracias. -respondió mi esposa mostrando una sonrisa encantadora.

    -gracias don Mario -le dije secamente

    Pude notar que la habitación era bastante amplia, llena de comodidades, nos llevó directamente a la pequeña sala que tenía y nos sentamos en el mueble. Mientras hablábamos apareció don Ernesto.

    -Epa, entonces soy el último en llegar jaja. -viéndonos a todos, pero en especial a Cinthya quien esquivo su mirada.

    -pensamos que ya no venias jaja. -respondió don Mario.

    -jajaja ya quisieras jaja -mientras se reía como desgraciado.

    Enseguida don Ernesto se sentó con nosotros, al lado de Cinthya quien seguía sin poder darle la cara, mientras eso pasaba don Mario estaba en otro ambiente donde estaba su minibar y sacaba unas bebidas. Dejo las bebidas en la pequeña mesa y dijo que había olvidado algo y que en unos momentos volvía saliendo del lugar.

    Seguíamos charlando y don Ernesto nos dice que en unos momentos vuelve y va en dirección al baño que estaba cerca al minibar según nos dijeron, unos segundos después Cinthya se levanta y va al minibar a buscar agua y sale detrás de don Ernesto. No podía quedarme tranquilo después de lo que había acontecido el día anterior en la piscina así que fui y sin hacer ruido me acerqué un poco a ver qué pasaba, pero no podía ver nada sin que me descubran, así que solo pude escuchar lo que hablaban. Don Ernesto salía del baño y Cinthya estaba en el minibar.

    -¡eh don Ernesto! -Cinthya lo llamo.

    -Cinthya jeje dime ¿que sucede? Jeje.

    -emm bueno quería hablarle, no sé cómo decirlo, pero… quería pedirle una disculpa.

    -eh pos ¿y eso por qué?

    -este por lo que paso ayer, me entiende -la voz de Cinthya se escuchaba entrecortada, nerviosa.

    -a pos mira no sé qué malo hiciste jaja.

    -no debí comportarme así, ustedes son unos señores y fue mi culpa lo que paso. -la voz de Cinthya se escuchaba firme al fin.

    -tranquila Cinthya, hablo por mí y por Mario, no tienes porque disculparte de nada, solo nos estábamos divirtiendo jeje. Pos en todo caso si te incomodo lo que paso, yo te pido perdón a ti Cinthya. -nunca había escuchado la voz de mi jefe entrecortándose y débil.

    -¡no don Ernesto! eh digo no pasa nada jeje no se ponga así -Cinthya otra vez se escuchaba alegre como ella siempre era.

    -a pos ahora si te veo como siempre, así debes estar Cinthya tu eres alegre y divertida pos no me gusta que estés toda aguaitada jeje.

    -gracias don Ernesto, ya me saqué esa carga de encima.

    -a pos entonces ya deja eso atrás y vamos a divertirnos.

    -si jeje seguro pierde jajaja.

    Me quede tranquilo Cinthya ya estaría mas tranquila y sobre todo ella acepto la culpa de lo ocurrido, mientras estaba ahí se escuchó la puerta era don Mario quien regresaba así que de inmediato volví a sentarme. También volvía Cinthya y atrás de ella don Ernesto, mi esposa tenía otro semblante y ahora si cruzaba miradas con don Ernesto y con don Mario, supongo que la culpa no la dejaba tranquila y eso causaba su actitud anterior.

    Al fin estábamos los 4 sentados alrededor de la mesa cada uno tenía una cerveza, pero Cinthya por pedido de ella solo tenía agua, y don Mario explicaba en que consistiría el juego mientras barajeaba las cartas. Teníamos que armar escalera de números consecutivos o lograr obtener 4 cartas del mismo número, obviamente Cinthya acostumbraba a jugar estos juegos así que la primera ronda fue como una práctica para que ella se acoplara. Después de la primera ronda Cinthya pudo saber cómo jugarlo y ya a la tercera gano.

    -a pos mira como de bien juegas Cinthya ya está nos ganaste jajaja. -la alabo don Ernesto.

    -jeje gracias don Ernesto, aprendo rápido jaja. -todos nos reímos.

    -pos si se nota jaja.

    -bueno entonces ahora si vamos a jugar en serio, que les parece jaja.

    -¿vamos a apostar? -pregunte

    -jajaja no Héctor nada de dinero, tranquilo jaja.

    -¿entonces? Jeje -pregunto Cinthya.

    -Mario trae la fuente jeje -a lo cual don Mario se levantó y fue a traer una fuente con varias copitas llenas. Cinthya y yo mirábamos extrañados.

    -pos miren cada que alguien gana una partida elige quien bebe, como verán cada uno tiene 6 copitas el que se quede sin copas pierde jeje. ¿Qué les parece?

    -me gusta jaja es emocionante -Cinthya emocionada.

    -si me parece bien -respondí

    -que bien entonces a jugar jaja.

    Así empezamos, yo estaba decidido que debía ganar para hacer que los viejos se emborrachen, estaba seguro que Cinthya no me diría a mi que beba y por eso estaba tranquilo, la primera partida la gane yo y elegí a mi jefe para que se tome la primera copa y así lo hizo entre risas lo bebió todo, la segunda partida la gano don Mario y como era de esperarse fui yo quien tomo la copa, sentí que la bebida estaba bastante fuerte y de inmediato me golpeó la cabeza, se rieron por mi gesto pero continuamos, muchas partidas después ya solo me quedaba don copas, a don Mario le quedaba uno, a don Ernesto le quedaban 4 y a Cinthya 3.

    Todos estábamos bastante animados riéndonos, Cinthya se abanicaba con la mano al parecer tenía bastante claro el cual yo no sentía.

    -me dan un segundo ya vuelvo jeje. -Dijo mi esposa mientras se dirigía al baño.

    -por supuesto Cinthya todo el tiempo que quieras jeje -respondió don Ernesto. mientras la veía alejarse tenía sus ojos clavados en sus piernas, Cinthya estaba con un short de jeans ajustado y un suéter crema holgado que ocultaba su figura, pero se ajustaba a sus tetas.

    Mientras esperábamos don Mario tenía la cabeza sobre la mesa, y yo estaba sentado sin decir nada, las bebidas me habían afectado de sobre manera, pero a don Ernesto le quedaban 4 así que estaba en mejor condición. Cinthya volvió un poco tambaleando y se sentó.

    -entonces continuamos jeje -su sonrisa estaba llena de picardía.

    Seguimos jugando y la ronda la gana don Ernesto otra vez y me elige para beber ya me pesaba la cabeza, pero los 3 prácticamente me obligaron a beber, entre risas Cinthya me miraba y hasta don Mario parece que se levantó para su último aliento. La siguiente ronda prácticamente ya no participamos ni yo ni don Mario, aunque aún teníamos una copa cada uno, otra vez la gano don Ernesto y viéndome dijo que estaba ido dijo “Cinthya te elijo a ti jaja” “mira nomas ni Mario ni Héctor pueden jajaja” escuchaba su risa.

    A todo esto, Cinthya bebió y podía ver que se abanicaba con las manos. Don Mario se quedó dormido en sentado y nos reímos, pero yo tampoco podía seguir, pero escuchaba lo que hablaban.

    -¿que pasa Cinthya? -pregunto mi jefe

    -es que tengo calor jeje. -respondía mi esposa

    -pos quítate tu suéter es por eso jaja.

    -jeje es cierto.

    Cinthya tomo su suéter por ambos lados y se lo procedió a quitar, el viejo la miraba embobado por la delicadeza y sensualidad con la que lo hacía, termino de quitárselo dejando a la vista un pequeño top corto, quedó al descubierto, esa prenda mínima que abrazaba sus curvas y sus redondas esferas que, con el más mínimo movimiento, amenazaba con revelar demasiado. Levantó los brazos y la tela subió un poco más, dejando ver la tersura de su vientre, su sexi ombligo hacia imaginar el sin fin de caricias que merecía.

    A todo esto, observe a mi jefe, su rostro era de completo deseo morboso, al tenerla de lado el cuerpo de Cinthya podía verse en su completo esplendor el short y el top quedaba de espanto, pude ver que don Ernesto trago saliva al tener a tan majestuosa hembra a su lado. Al terminar de hacerlo Cinthya volteo, y pude percibir una sonrisa juguetona en sus labios, no sé si lo hacía apropósito, no quise pensarlo. La ronda de juegos siguió, pero ahora solo serian ellos.

    -ah ahora si me siento más libre jeje.

    -me alegro Cinthya jeje -tenia los ojos clavados en las tetas de mi esposa.

    -bueno sigamos jugando don Ernesto jeje o ya se rinde -decía mi esposa animada

    -jajaja para nada damita sigamos.

    Siguió la partida y gano don Ernesto, Cinthya bebió su copa y don Ernesto tenía un rostro de satisfacción.

    -jaja que fuerte están los tragos -Cinthya volvía a abanicarse con sus manos.

    -pos si, es mejor no crees jaja, pero bueno que tal si hacemos algo diferente Cinthya.

    -amm jeje ¿cómo qué?

    -seguir bebiendo ya no es divertido mejor porque no hacemos retos jeje-dijo el viejo mientras la veía.

    -me encanta la idea jeje.

    -jajaja ya sabía que tú le entras a todo jaja

    -claro que si jeje, pero dame un momento ya vuelvo.

    Cinthya se fue al baño, me quise levantar, pero no podía, nunca me había pasado eso no tenía fuerzas, y me quedé dormido unos segundos. Pude escuchar lo que hablaba mi jefe “por la puta madre Mario como te vas a dormir jajaja, eres un pendejo” “me voy a gozar a la culona, uff si vieras lo rica que están sus tetotas” “ya está con calorcito la condenada jajaja” podía escuchar su risa desgraciada.

    Cinthya volvía y eso me despertó, aunque no podía moverme podía ver lo que pasaba.

    -uff que calor hace jeje -decía mi esposa.

    -si quieres puedes quitarte otra cosa jajaja -dijo el viejo

    -jaaja gracioso es usted -dijo mi esposa mientras le daba un pequeño toque al hombro.

    -pos la oferta esta damita jeje -y ambos se rieron

    -y si mejor lo dejamos para otro momento es que mi esposo está dormido y sería mejor llevarlo a que descanse jeje.

    -no te preocupes damita déjalo ahí pos está a gusto ahí igual que Mario jaja.

    -pero mej…

    -ah ya se seguro te acobardas jaja no vas a cumplir los retos jajaja, está bien damita anda nomas -el viejo ya sabía cómo funcionaba Cinthya.

    -clarooo que no jeje, vamos a jugar, reparta.

    -a caray así se habla.

    El viejo repartió las cartas y empezó el juego.

    -ya sabes Cinthya vale todo jeje.

    -por supuesto solo no se acobarde -la mirada de Cinthya mostraba un brillo raro.

    Pasaron unos minutos y Cinthya gana la primera.

    -¡ganeee! Jeje

    -jajaja cual va ser mi reto.

    -amm bueno, pos cuéntame un chiste jaja

    -¿solo eso? Jajaja que falta de imaginación tienes damita, mis retos van a ser más complicados jajaja.

    Don Ernesto conto un chiste a lo cual Cinthya soltó una carcajada, y siguió el juego. La siguiente gano, mi jefe.

    -bueno¿ cual será tu reto? Jajaja

    -ya dígame jeje

    -quiero que bailes jeje

    -¿bailar? Jaja lo hago con gusto.

    Don Ernesto puso música con su teléfono, lento, Cinthya empezó a moverse al compás de la música lentamente y de forma sensual podía ver que el viejo no apartaba la vista de tan magnifico show, no había visto a Cinthya tan dispuesta, ella dio media vuelta dejando su redondo culo a la vista del viejo quien se encontraba sentado, hipnotizado por sus movimientos. La música termino y Cinthya había cumplido su reto.

    -bailas bien rico damita

    -jeje gracias don Ernesto -pensé que Cinthya se molestaría por el comentario, pero lejos de hacerlo agradeció. Se notaba acalorada y ya no llevaba su suéter.

    -entonces seguimos -dijo el viejo.

    La siguiente partida la gano Cinthya.

    -jajaja ahora me toca

    -está bien damita, dime cual es el reto

    -ammm bueno tiene que hacerme masajes jeje.

    -que reto tan complicado jaja -respondió el viejo con sarcasmo

    Cinthya se quedó sentada y mi jefe se puso atrás de ella, tomo sus hombros y empezó a darle leves movimientos, a lo cual Cinthya respondió con una sonrisa de satisfacción.

    -lo hace muy bien jeje.

    -soy muy hábil con las manos damita -desde su posición el viejo podía ver las tetas de mi esposa con total descaro.

    Las manos del viejo fueron subiendo y bajando, la respiración de Cinthya empezó a entrecortarse y don Ernesto se dio cuenta de esto así que siguió con tarea, sus manos se deslizaron hasta los límites de los pechos de Cinthya y siguió masajeando, ella cerro los ojos por eso, pero no objeto nada. En un momento el viejo baja hasta la cintura de Cinthya lo que sorprende a ella.

    -jaja don Ernesto me da cosquillas.

    -tu dijiste masajes, pero no especificaste en que parte jejeje -el viejo se reía maquiavélicamente.

    -jaja ya don Ernesto ya termino el reto jajaja -Cinthya estaba acalorada, tenía unas gotas de sudor en la frente, casi imperceptibles.

    Don Ernesto la dejó, pero Cinthya estaba mas animada y se notaba que estaba bastante excitada por lo que había pasado. El viejo al parecer estaba mas animado y supongo que decidió probar suerte.

    -Cinthya tu tienes unas piernas sexis jejeje.

    -usted cree jeje -Cinthya estaba sumida en el momento.

    -pos si estas bien buena damita.

    -emm gracias jeje solo hago un poco de ejercicio.

    -ha con razón te caes de buena jeje si me permites decirlo estas hecha toda una mamacita -dijo el viejo mirándola y con un tono sugerente.

    -jajaja ay que dice don Ernesto no exagere jeje.

    -no exagero solo digo lo que veo jeje. ¿Acaso no se notó en la piscina? Jaja

    -ay don Ernesto por dios, no me haga recordar eso jeje.

    -pos así nos pusiste a mi compadre y a mi jeje. Es lo que tu cuerpito provoca Cinthya.

    -mm bueno eee si supongo que es cierto jeje -ella estaba atrapada en el momento.

    -jaja recuerdo que me debes un castigo jejeje.

    -amm si lo sé -ella buscaba controlarse.

    -Entonces creo que es momento de pagar jejeje.

    -jajaja ya don Ernesto de verdad ahora mismo?

    -pos si damita, o vas a negarte jeje.

    -claro que no yo tengo palabra jeje.

    -bueno pos tu castigo será hacer lo mismo que hiciste en la piscina jajaja.

    -ay no don Ernesto eso no jajaja por favor.

    -aa ya sabes a lo que me refiero jajaja, lo lamento damita castigo es castigo jeje. Aunque claro puedes rehusarte jeje ¿lo harás?

    -jajaja mm bueno, pero como lo haremos? Jeje -Cinthya aceptada hacer lo que el viejo decía, quería detenerlos, pero no podía.

    -bueno yo me sentare tu ingéniatelas jeje. -el viejo estaba feliz y procedió a sentarse en el mueble.

    -amm bueno, pero solo unos momentos jeje.

    Don Ernesto se acomodó, puso los brazos atrás del sillón mostrando una postura de control mientras veía a Cinthya, quien tenía una sonrisa traviesa en los labios.

    -estoy listo damita jeje.

    -amm si jeje déjeme poner algo de música.

    -como gustes mamacita -al parecer a Cinthya le gusto lo que dijo el viejo porque le regalo una sonrisa al viejo.

    -solo para que sepa esta canción me lo recomendó mi amiga Anahí jeje para cuando este con Héctor, pero bueno ya habrá oportunidad jeje.

    -jaja me siento halagado por tu primera vez jeje. Bailando esa canción claro jeje.

    -jaja gracioso, bueno ya está jeje.

    La canción comenzó a sonar pude distinguir que se trataba de lo que se escucha hoy en día ride or die, Cinthya comenzó a acercarse a don Ernesto quien la esperaba atento casi babeando, se puso frente a él mientras movía sus caderas al ritmo de la música “que rica estas Cinthya” salía de la boca de mi jefe, Cinthya solo sonreía y se dio vuelta dejando su tremendo trasero en la cara del viejo poco a poco fue bajando hasta estar sentada sobre el miembro de don Ernesto, quien disfruto el sentón de mi esposa, ella se mordió la parte inferior de los labios, obviamente estaba disfrutando del momento.

    Mi jefe tenía la cabeza hacia atrás y mi esposa comenzó a mover el culo sobre su paquete, hacia movimientos circulares, meneándose deliciosamente. Cada vez los movimientos de ella se aceleraban por eso puso sus manos sobre las piernas del viejo para usarlos de apoyo, con esto don Ernesto la miro sorprendido, ella volteo y sus miradas se cruzaron, se sentía el chispazo travieso en sus ojos.

    -que rico te mueves mamacita.

    -¿le gusta don Ernesto? -la mirada de Cinthya era de completa entrega.

    -¿no sientes como me tienes?

    -si se siente bastante jeje.

    El viejo no aguanto mas y tomo a Cinthya de sus tetas, a lo cual ella se sorprendió.

    -mmm don Ernesto eso no era el castigo jejeje. -mientras se dejaba manosear.

    -¿quieres que me detenga?

    -mm es que no sé, ummm no.

    Mi jefe y Cinthya estaban en descontrol ella estaba entregada al momento movía su culo, mientras el amasaba sus tetas con total descaro haciendo que ella emita leves gemidos.

    -ah don Ernesto se siente rico jeje.

    -y vas a sentirte mejor culona.

    -mm sí, pero uhmm -Cinthya jadeaba

    Acto siguiente don Ernesto se levantó junto a ella y mientras seguían en los manoseos morbosos la llevo a la habitación.

    Continuará.

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  • Mis primas (relato real)

    Mis primas (relato real)

    He decidido empezar a compartir mis experiencias pues tengo un montón, algunas bastante cachondas e inmorales que relataré poco a poco.

    Tuve dos experiencias con mis primas Susana y Diana (ambas hermanas).

    Este relato es sobre la mayor Susana y aviso que fue algo bastante soft pues fue esporádico, pero con la menor uff esa sí que fue otra la historia.

    Todo empezó hace aproximadamente 10 años con mi prima Susana que en esa época tenía 18 años, ella mide 160 cm era un poco rellenita sin llegar a la gordura, cabello lacio oscuro, no era la más bonita de mis primas (ya que mi tía tuvo 4 hijas más) ni la que tenía mejor cuerpo, tetas pequeñas y culo algo plano además nunca la vi con otros ojos después de todo era mi familia y compartimos mucho cuando éramos niños.

    Yo tenía 21 años en esa época, soy alto, atlético, cabello oscuro. Vivíamos bastante alejados casi a 10 horas de distancia así que no nos veíamos muy a menudo, ella era de un pueblito en una parte rural y yo vivía en la ciudad.

    En una ocasión ella viajó con mi tía a la ciudad pues tenía que hacer unos trámites para ingresar a la universidad así que se quedaron en mi casa.

    Yo las fui a recibir a la estación de buses. Llegamos a mi casa ya en la noche.

    Mi tía y mi prima se pusieron a charlar con mis papás luego se pusieron cómodas en el dormitorio de visitas mientras yo me disponía a ver mi programa de TV favorito.

    Después de un rato cuando ya todos estaban en sus dormitorios, observo que mi prima sale de la habitación, se sienta junto a mí y empezamos a conversar.

    Toda la plática fue casual nada cachondo hasta que tocamos el tema de los novios.

    Susana: ¿y cuéntame primito cuantas novias tienes?

    Yo: por ahora ninguna ¿y tu?

    Susana: no te creo mentiroso

    Yo: ¿por qué no me crees?

    Susana: porque pareciera que tuvieras muchas novias

    Yo: si tuviera novia estaría sentado junto a ella en lugar de estar junto a ti

    Susana: amm entonces es como si yo fuera tu novia hoy

    Mi primera impresión fue tomarlo como una broma así que decidí seguirle el juego pícaramente.

    Yo: no exactamente, aunque es una lástima que seamos primos

    Susana: ¿por qué?

    Yo: porque de no serlo te diría para ser novios

    Le guiñé el ojo y ella rápidamente se sonrojó, en ese momento me di cuenta que no lo decía en broma, había algo detrás que ella misma inició y dejó que siguiera avanzando.

    Hubo un silencio incómodo y ella continuó:

    Susana: pero somos primos no podemos ser novios, además si fuéramos novios al menos debería gustarte ¿no?

    Sinceramente quise desviar la conversación para que no continuara poniéndose aún más rara, pero en vista que ella cedía me ganó la curiosidad y el morbo así que continué.

    Yo: eres simpática a cualquiera le gustarías incluso a mi, pero es una lástima que seamos primos

    No me gustaba en absoluto pues como les mencioné antes, ella no era muy atractiva, pero quería ver hasta donde llegábamos esa noche.

    Pude notar que ella no sabía qué decir y por un momento me arrepentí de lo que dije sabiendo que a pocos metros dormían mis papás y mi tía, pero para mí gran sorpresa ella respondió.

    Susana: si, ¡qué lástima! ahora que te he vuelto a ver después de tanto tiempo me pareces un chico muy guapo

    Yo: ¿te gusto?

    Susana: si un poco

    Yo: ¿aunque seamos primos?

    Susana: si

    Otro silencio incómodo inundó la sala de estar. No sabía que hacer ni decir nunca imagine lo fácil y espontáneo que sería tener algo con alguien de mi familia. Lo que sí sabía era que esta era mi oportunidad para tener algo con una prima.

    No me mal interpreten nunca busqué cometer incesto, pero siempre tuve algo de curiosidad, en la prepa escuchaba historias de mis amigos temiendo sexo con sus primos y el hecho de que sea un tabú, algo prohibido, me empezó a atraer vertiginosamente despertando un deseo oculto, el deseo de cogerme a mi prima.

    Yo: si, que lástima que seamos primos ¿imaginas las cosas que haríamos si fuéramos novios?

    Susana: ¿qué cosas haríamos?

    Yo: podríamos pasear, comer, ir al cine, salir de fiesta

    Susana: eso lo podemos hacer, aunque no seamos novios tontito

    Yo: sí pero no podría besarte, por ejemplo

    Ella se quedó en total silencio y giró su rostro al suelo avergonzada.

    Susana: yo también quiero besarte, no pienses que soy loquilla solo me gusta decir lo que pienso

    Mire sobre mi hombro para asegurarme de que no estén mis papás o mi tía y me acerque a mi prima.

    Yo: ¿entonces lo hacemos? ¿Te puedo besar?

    Ella, en silencio, asintió con la mirada aún fija al suelo a lo que aproveche le levante el rostro y la bese, fue más un roce de labios pues no quería que nos descubrieran y ella rápidamente giró de nuevo su cabeza mirando al suelo.

    Yo: ¿te gustó el beso prima?

    Susana: si estuvo muy rico

    Cambiamos el tema rápidamente y la noche continuó con plática normal hasta que me dijo que se iba a dormir, le di otro beso esta vez un poco más largo y ella se fue.

    No tuve otra oportunidad de estar con ella a solas pues mi tía y mis papás siempre estaban junto a nosotros además mi prima era bastante tímida e inocente no obstante intercambiamos números para seguir escribiéndonos.

    Ella regreso a su pueblo estuvimos mensajeándonos por algún tiempo pensando en la posibilidad de ser novios, yo obviamente no quería solo le seguía el juego porque quería cogerla.

    Lastimosamente nunca pasó, ella entró a la universidad y yo empecé a trabajar, teníamos poco tiempo libre y simplemente dejamos de escribirnos.

    Quizás en comparación a otros relatos un beso con una prima parezca insignificante, pero para mí fue todo lo contrario. Me abrió los ojos a un mundo de posibilidades pues descubrí que esas cosas que pensaba que solo pasan en las películas para adultos también pasan en la vida real y que son más comunes de lo que imaginé, además les recuerdo que todos mis relatos 100% reales y aunque la realidad a veces no es tan excitante otras veces puede llegar a supera a la película porno más cachonda de todas…

    Luego de algunos años visitamos a mis tíos, mi prima Susana ya no vivía ahí, por sus estudios se mudó a un departamento cerca de su universidad entonces ella iba muy esporádicamente. La que si estaba era su hermana, Diana, con ella si pasaron muchas otras cosas que les contaré en el próximo relato.

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  • Me hace cornudo en mi casa cuando no estoy

    Me hace cornudo en mi casa cuando no estoy

    Que tal chicos, en esta ocasión les contaré como mi esposa Candy me hizo cornudo en mi casa mientras yo estaba de viaje por trabajo.

    Debo aclarar que esto me lo contó ella así que se los relatare con los detalles que ella me dio.

    Llevo casi un mes y medio fuera de casa por cuestiones de trabajo y eso de hotline y sexting no se nos da mucho o no nos llama mucho la atención por cuestión de tiempo ya que ella también trabaja.

    Un día que yo iba en carretera me escribe y me dice que iba a salir con una amiga suya, según ella, solo serían las dos.

    Aclaró, mientras yo viajo ella se queda en casa de otra amiga, no en nuestra casa porque no le gusta quedarse sola, pero esa amiga también había salido unos días de casa con su novio.

    Entonces se fue con su otra amiga a la que llamaremos Laura, pero Laura había llevado a su novio y a un amigo de él…

    Que por lo que Candy me contó estaba guapo así que entre el alcohol y la fiesta ya estaban sentados muy cerca y el no dejaba pasar las oportunidades para tocarle las piernas, ella llevaba unos jeans y una blusa rosa, lo sé porque me mando foto antes de irse y abajo tanguita rosa y bra gris.

    Así estuvieron y pusieron música para bailar primero ella y Laura solas, luego Laura se puso a bailar con su novio y Candy platicaba con su nuevo amigo al que llamaremos Leo.

    Cuando Laura y su novio comenzaron a bailar más cachondo y con pétreo, Leo sacó a bailar a Candy.

    Así estuvieron ella le movía las nalgas, él le arrimaba su verga y así estuvieron un rato, mientras seguían bebiendo.

    Se aburrieron del lugar en donde estaban y ella les ofreció ir a nuestra casa aprovechando que estaba sola.

    Llegaron, se sentaron en la sala y ella ya estaba un poco ebria, así que se sentó en las piernas de Leo, pusieron música y siguieron bebiendo.

    Así estuvieron un rato hasta que Laura le dijo a Candy que se tenían que ir por que querían pasar a algún lugar a coger y ella les ofreció el cuarto de visitas, aceptaron y después de unos minutos subieron y se encerraron, Candy se quedó en la sala con Leo y seguían bebiendo.

    Como les e contado en relatos anteriores, Candy con 3 o 4 cervezas empieza a ponerse cachonda y para esto ya estaba ebria.

    Así que le pregunto a Leo si no quería subir a la habitación, el sin dudarlo aceptó y se lo llevó a nuestra recamara a nuestra cama.

    Ella lo besa y él se va directo con los pecho tan ricos que tiene Candy, la acuesta en la cama y empieza a besarla, mientras con una mano comienza a des abrochar los jeans y a meter su mano en la tanguita de mi esposa.

    Ella comenzó a tener sus primeros orgasmos y él le comenzó a quitar los jeans para comenzar a darle oral, algo que a ella le encanta así que no paraba de gemir mientras disfrutaba como le daban placer el subió a sus pecho mientras estaba masturbándola ella comenzó a tocar su pene para poder darle una erección, o cual no tardó en conseguir.

    Ella le da un preservativo y él le dice que quería volver a mamarle la vagina así que volvió a pegarse a sus labios hasta que Candy tuvo otro orgasmos y él se bebía sus jugos, ella lo jalo, le puso el preservativo y lo obligó a meterle la verga, así la cogió, boca arriba con las piernas abiertas, hasta que ella se puso de perrito.

    Así estuvieron y luego ella lo monto hasta que lo hizo terminar a él..

    Salieron a la sala por más cerveza y Laura y su novio ya estaban ahí y le dijeron a Candy que ya tenían que irse, Leo se quería quedar, pero Candy no lo dejó ya que eso está fuera de nuestro acuerdo…

    Por lo que Candy me contó después, a ella no le gustó mucho como se la cogió, pero la aventura y la adrenalina le encantaron…

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  • Es mi responsabilidad reemplazar al jefe

    Es mi responsabilidad reemplazar al jefe

    Muchas cosas pueden pasar en un año, algunas personas cambian tanto que son irreconocibles, otras se dan el valor de cambiar algunos aspectos de su vida, pero también existen los que sufren y pierden su esencia.

    Recorrer las calles de mi pueblo se siente nostálgico pero doloroso, hace un año decidí irme de acá y dejar todo atrás, no podía mirar los rostros de las personas a las que hice sufrir y aún peor no podía imaginar empezar mi servicio sin tener esa voz dando ánimo a todos. Fui un oficial de policía, estaba feliz por la designación en mi pueblo natal, todos los días había una reunión matutina, seguida de una ronda por la zona asignada a cada uno. Luego según el turno que correspondía tocaba patrullar, guardia u otra cosa, no era una vida simple, pero si muy satisfactoria.

    Siempre me destaqué por mi estatura desde la escuela que sufrí de burlas, mi familia se destacaba por ser altos y yo no era la excepción. Cuando ingresé a la academia otra vez la altura me jugó en contra poniendo los ojos de los instructores en mí, fue una época dura de mi vida, pero se calmó cuando fui asignado a la unidad 771 a cargo del oficial Pablo Delfos, un hombre en los fines de los 30 años, muy activo quien escaló rangos en forma récord, él fue quien me guio y orientó en todos los sentidos de mi vida.

    El primer día estábamos formados los 6 nuevos oficiales en el patio de la comisaría, a pesar de que viví casi toda mi vida en este pueblo nunca había entrado, bueno tampoco es como que hubiera vivido en el pueblo en sí, más bien mi familia tiene una granja a 30 minutos del pueblo. La presentación fue menos intensa de lo que estábamos acostumbrados, en la academia nos habían informado que entra más lejos de la capital más relajado es el ambiente y estábamos viviendo eso en persona.

    Las primeras rondas eran estresantes, aún con el cerebro lavado de la academia veía en cada esquina posibles peligros o delitos, los turnos nocturnos eran tormentosos debido a lo alerta que me encontraba esperando algún llamado. Fueron 2 meses tortuosos hasta que me tocó acompañar al oficial Pablo a una ceremonia del gobierno, esa noche arreglé mi uniforme lo máximo posible, lustre mis zapatos hasta que pudiera reflejarme en ellos y sobre todo me afeité para lucir impecable.

    Eran las 8 de la mañana y estaba citado para las 9:30, los más antiguos se reían por mi seriedad, pero no me importaba aún está en mi mente las instrucciones de la academia y el estricto rigor de ser un uniformado. A las 9:10 llega el oficial y nos disponemos a ir en automóvil hacia el evento, la primera conversación fue incómoda debido a la diferencia de frecuencia en la que estaba nuestro humor, por un lado, yo estresado y rígido en cambio el oficial relajado y amable.

    No tardó más de 20 minutos el oficial Pablo en romper el hielo y ya estábamos hablando amablemente, congeniamos rápidamente recordando sus tiempos de instrucción y yo hablando de mi vida en el pueblo.

    Desde ese día me convertí en su mano derecha, siendo una figura de hermano mayor para mí, aprendí todo lo importante de él tanto a nivel profesional como personal, sin dudas llegó en un momento perfecto de mi vida.

    Ahora caminando por este camino de cemento, sin nadie a mi alrededor no puedo evitar recordar mi vida hace un año, hoy no soy nada de eso. Perdí 10 kilos mi pelo antes sagradamente corto me llega hasta los hombros en una melena despeinada, mi afeitada diaria es un recuerdo al ver mi barba frondosa cubrir la mitad de mi rostro, mi altura de 1,93 que me hacía destacar nuevamente es un grillete que me llena de inseguridad. El ambiente es húmedo en esta calle de nostalgia y arrepentimiento.

    Llegue hasta mi destino, uno que evite como un cobarde, pero hoy un año exacto vengo a dar la cara, me agacho para quedar más cerca al saludar y coloco las flores que traje sobre la placa de mármol, muchas veces practique las palabras que iba a decir en este momento, pero ahora estoy frente a frente y no puedo decir nada solo observo el nombre. 5, 10, 15 minutos y aún estoy parado frente al lugar, si no fuera por una voz que llegó desde mi espalda quizás me habría pillado el atardecer.

    —Disculpe… Perdón… Eyyy… ¿Señor?

    —Perdón, estaba visitando a mí… Ya me estaba marchando

    —Espere un poco

    Alzando la voz me pide detenerme, al levantar la vista veo a una bella mujer vestida de negro, su tez era blanca como la nieve haciendo contraste con su cabello oscuro, era baja o tal vez no siempre me ha dificultado medir a las personas yo diría que entre 1,55 y 1,60. Su figura estaba tapada por un abrigo grueso de color negro pero aun así se podía apreciar un gran pecho y una cintura de avispa, su edad era rondando los 40 años, su cara reflejaba incomodidad pero curiosidad a la vez.

    —Disculpe si la interrumpí

    Debe ser alguna conocida que viene a visitar y yo estaba incomodando, es normal que mucha gente viniera hoy por lo que no fue del todo sorpresa para mi, sin querer incomodar más di otro paso pero la pregunta que escuche me hizo girar abruptamente para mirarla directamente esta vez

    —¿Cómo fue que dijo?

    —¿Usted era algún conocido de mi esposo?

    —¿Esposo? ya veo…

    —Espere que está haciendo…

    Arrodillándome frente a esta mujer, me dispuse a pedirle perdón por ser el culpable de todo esto. Todo lo ensayado ahora fue liberado y mis palabras salían una tras otra el recuerdo de aquel día aún estaba presente en mi mente y no pasaba noche que no recordara aquella escena.

    —Así que tú eres Bruno… Ven vamos a sentarnos aquella banca

    No podía ver su rostro debido a que me daba miedo ver sus ojos, pero su voz parecía tranquila o al menos eso es lo que asimilaba, fui caminando detrás de ella mirando sus zapatos y una que otra vez elevé mi vista hasta sus muslos pero automáticamente bajaba a los pies.

    —Quiero saber como fueron los últimos momentos de mi esposo

    Era un día domingo y al despertar lo primero que hago es mover la cortina que estaba a la cabeza de la cama, veo que una densa neblina estaba en el pueblo algo normal en esta fecha del año, hoy tenía turno con Pablo y nos tocaba ir a patrullar un partido de fútbol local, a las 10 de la mañana ambos estábamos en el automóvil viendo como hacían ingreso los hinchas locales. Como siempre estábamos hablando de la vida, en esta ocasión de la familia.

    Pablo me contaba que no podía ser padre debido a un problema genético, que eso lo afligía mucho debido a que sentía que estaba fallando como hombre, yo recuerdo que le dije que había muchas opciones, yo le conté como me daba miedo acercarme a la oficial Fernández de quien estaba enamorado y todo fue risas por un momento hasta que poco pasada las 12 sentimos gritos y vimos gente correr.

    El partido había tenido una jugada polémica que incito a las barras a molestarse y se armó un caos adentro, ese desorden llegó afuera donde dos grupos estaban enfrentándose a golpes, yo rápidamente me bajo y me dispongo a ir, pero Pablo me detiene y me dice que esperemos por refuerzos que 2 de nosotros no podrán con los 30 que eran aproximadamente, muy tenso le obedezco.

    Pasaron 2 o 3 minutos los refuerzos llegarían en poco tiempo pero veo que un hombre mayor estaba en el suelo inconsciente haciendo que los camaradas sacaran armas sin pensar saco mi arma de servicio y dispare al aire llamando la atención de todos, fue en ese instante que fui empujado con toda violencia y escuche múltiples disparos muy cerca, luego un golpe en la cabeza me apago del juego.

    —Eso es lo último que recuerdo del incidente, si… Si no fuera por mí… Debí ser yo…

    —Así que de esa forma ocurrió, muchas gracias por decirme siento un peso menos

    Mirando hacia el piso todo el tiempo termine de contar lo ocurrido aquel día, era simplemente cerrar los ojos y revivir la escena. Disculpándome otra vez por presentarme después de un año y por venir siendo yo el culpable me pare de la banca y me dispuse a caminar para la salida pero fui interrumpido, ella me dijo que Pablo por fin estará tranquilo que sea donde esté él no hubiera querido arruinar la vida de un joven, y que siente afortunada por saber que el hasta el último minuto fue un gran hombre que se siente afortunada de haber estado con él.

    Obligado la acompañe de vuelta al lugar donde estaba enterrado mi amigo, ambos le dimos unas palabras y caminamos hacia la salida, en el trayecto le fui contando cómo era el en trabajo, el cómo me ayudó en la vida y ella hacía lo mismo contando su historia y aunque solo estuvieron juntos 2 años ella siente que fueron los mejores aunque se lamenta no haber disfrutado más debido al trabajo.

    Cuando llegamos un pequeño automóvil estaba en la entrada, camine junto a ella y espere hasta que se subió, al no despedirse pensé que era obvio debido a lo que le había contado el hecho que conversamos no era razón para perdonarme. Tal fue mi sorpresa cuando abrió el vidrio y me dijo que esperaba para subirme que di unos pasos atrás.

    —Perdón por lo incómodo, pero no creo que haya auto en el que puedas caber jejeje

    —Siempre he tenido problemas debido a mi altura.

    La conversación cambió a algo trivial, fueron 30 minutos muy amenos hasta que llegamos a una casa a las afueras del pueblo, como algo natural la seguí hasta adentro una vez llegado me senté en un sillón esperando que volviera. En pocos minutos quedé impactado ante mis ojos, una belleza de calendario estaba sirviendo dos tazas de té, lo que ocultaba el abrigo era una silueta de modelo y unas enormes tetas.

    Conversamos sobre la vida, ella me pregunto dónde estuve todo el año anterior por lo que decidí contar mi exilio a su vez el por que de mi desgaste físico, poco a poco fuimos profundizando en los temas de conversación, era algo natural sin saber una tensión se estaba acumulando en el ambiente. Ella se cambió de sillón ahora quedando a mi lado.

    —Cuando supe que no podríamos ser padres, me negué a aceptarlo y lo atacaba cada vez que podía… Llegamos a hacerlo hasta 5 veces al día durante ese mes

    —Él nunca me contó detalles… D-da un poco… de celos

    —Perdón pensé que lo sabrías él siempre me contaba que hablaba mucho contigo

    —Está bien

    Sonrojándonos por distinto motivos continuamos la conversación, pero no logramos salir del todo del tema sexual de vez en cuando salían algunos detalles que poco a poco me estaban excitando.

    —¿Qué quieres hacer ahora?

    —¿Qué?

    No entendía su pregunta, según el tono de voz y su acercamiento estaba insinuando algo pero también podría ser mala interpretación mía.

    —Me has estado mirando los pechos desde hace un rato… Dime que harás

    Poniendo su mano en mi rodilla susurro la última palabra de su oración, la habitación estaba llena de recuerdos de su tiempo con Pablo, mi mente me pedía salir corriendo de aquel lugar, no podía deshonrar aún más la memoria de mi amigo. Antes de poder reaccionar y debido al lío mental no me di cuenta que la esposa de mi jefe, mentor y amigo ya tenía mi pene en su boca.

    Sentado en el sillón con mis pantalones abiertos y una mujer chupando la punta de mi pene, aunque intentaba pensar en cómo ocurrió esto mi mente no podía pensar con claridad debido al placer que me estaba invadiendo. Esto definitivamente estaba mal, pero cada centímetro que ingresaba a su boca se sentía increíble, su mirada estaba pegada en mi rostro reaccionando a cada reacción que me provocaba, nunca había tenido algo tan íntimo antes y el pensar que pablo podía disfrutar de esto todos los días me dio algo de celos.

    Estando de pie y ella arrodillada chupando estaba emitiendo muchos gemidos de mi boca, sus manos estaban en mis glúteos y ella misma daba el ritmo de la penetración a su boca, su garganta a veces recibía roces pero aun así no paraba sus ojos llorosos y la saliva que goteaba por su cuello eran la prueba de lo intenso de este sexo oral, al punto que sentía como mi leche estaba por estallar, ella notando esto incremento aún más el ritmo, hasta que le llene la boca y garganta de leche. A pesar de drenar las energías ella continuó con mi pene en su boca, unos minutos más y con una cara de molestia se liberó y se sentó a mi lado, quitándose la ropa poco a poco me miraba con deseo.

    —Pensé que podría aguantar, Se que esto sonara egoísta pero es tu responsabilidad que yo este así…

    Mostrándome su conchita mojada, se lame los dedos y baja dos de ellos hasta su clítoris, me acerque inconscientemente siendo yo el que estaba arrodillado ahora, me quite toda la ropa que me quedaba y me lance a devorar su cuerpo, primero pase mi lengua por toda su conchita para saborear sus líquidos que estaban exquisitos, con mi lengua jugando en su clítoris comenzó a gemir haciendo que mi dedo jugando con su conchita le hiciera aumentar a gritos sus gemidos, el dulce aroma que emitía me hacía querer devorar con más ansias.

    Continué de nuevo con mi lengua repasando sus labios mayores, algún que otro vello rizado y duro me entorpecía y tenía que apartarlo con mis dedos, para introducirla poco a poco cerca de la abertura. Ahí dibujé un par de círculos hasta que, poniéndola dura, la metí varias veces dentro, mi nariz estaba rozando su clítoris ahora respirando de sus jugos.

    Cuando metí mi lengua dentro de su conchita ella la apretó con fuerza dejándola atrapada, cuando la libere me puse de pie y ella se estiró en el sillón horizontalmente yo me posicione entre sus piernas y puse mi pene sobre los labios vaginales, le roce dos veces la punta de mi pene a la tercera me pidió que se lo metiera de golpe.

    Hasta chocar nuestros muslos fue mi primera penetrada a su conchita, ambos gemimos por el placer que estábamos teniendo, su cuerpo comenzó a temblar todo esto por una simple penetración, era muy sexy su forma de reaccionar haciendo que mi pene casi explotara de la erección, haciendo un gesto me pide quedar arriba de mi, fue un deleite ver como introducía hasta el fondo todo mi pene, empiezo a acelerar mis movimientos y ella enseguida lleva sus manos a mi muñeca para frenar un poco el ritmo, sus nalgas no se dejan de mover sobre mi pierna y de su boca no paran de salir gemidos.

    Presiono un poco más fuerte y salen los primeros chorros del interior de su vagina, lleva su cabeza a mi hombro, su cuerpo aún se descontrola más y con unos últimos frotamientos empieza a correrse mientras se queja de placer a mi oído. Con algún leve espasmo todavía, se va calmando y va besando mi cuello. Lo lame con su lengua para después buscar mi boca y comerse mis labios con un profundo beso.

    —Como echaba de menos esto…

    Dejando caer su cuerpo aún penetrada quedamos en sillón de frente besándonos aún movía mis caderas logrando una penetración más corta pero a la vez más rápida, el beso está muy apasionado y debido a la cercanía de nuestros cuerpos ella logra el segundo orgasmo al hilo.

    —Eso estuvo increíble, ahora iré a buscar algo enseguida vengo…

    Asiento con la cabeza sin decir nada. Mi mente tras la tormenta analiza lo que ha sucedido y a pesar del daño moral que eso me provoca me tranquiliza ver con la naturalidad que ella se lo toma. Cuando se levanta y parece irse hacia el pasillo, quizás rumbo al baño o tal vez a su habitación dando así por terminada la sesión de sexo pero, se queda parada y se gira hacia mí, parece que espera a que la siga. Ya no se puede volver atrás y nada de lo que haga a continuación lo va a arreglar, me levanto y sigo sus pasos. Se para en la puerta de una habitación y entra echando una mirada hacia mí y con una sonrisa en su boca.

    Tras entrar cierro la puerta, en la habitación se nota que no pertenece a nadie debido al olor a humedad y las cajas en el piso, pero eso es lo que menos me importaba en estos momentos. La seguí con la mirada mientras se sube a la cama como si fuera una gatita, me muestra su trasero en esa postura y lo mueve de lado a lado, parece que me está invitando a que me acerqué un poco, esta era otra mujer a la que conocí hace unas horas.

    Con pasos cortos me acerco al borde la cama, hundo mi cara en su trasero y empiezo a lamer su sexo, escucho los primeros gemidos y le doy algunos mordiscos en sus nalgas. Con un gesto de molestia me mira, creo que no era mi boca lo que esperaba, me subo a la cama y me voy acercando a ella, agarro mi pene y lo coloco a la entrada de su conchita. Lo froto contra ella de arriba a abajo notando esa humedad que ya genera, lo hundo un poco en su interior, muy poco, lo suficiente para que su ansiedad por ser penetrada aumente.

    Lo repito un par de veces, la hago creer que ahora si va a ser penetrada pero vuelvo a frotar de nuevo y al tercer intento, cansada de ese juego echa su trasero hacia atrás provocando que mi pene entre hasta la mitad.

    Voy aumentando el ritmo por momentos, sus gemidos se hacen más sonoros e inclina su cuerpo hacia abajo hasta que su cara queda pegada al colchón. Abro con mis manos sus nalgas y veo ese pequeño agujero de su trasero, me pregunto si alguna vez un dedo abra entrado ahí o incluso si habrá practicado sexo anal.

    Me excita mucho fantasear con la idea de meter mi pene en ese agujero pero quizás ya sería pedir demasiado. Continuó embistiendo con más fuerza y más rápido. Ella se va echando hacia delante y se deja caer hasta quedar totalmente tumbada boca abajo, acompañó su cuerpo y me tumbo sobre ella.

    Veo que está llegando a su orgasmo y empujo mi cuerpo contra su trasero, mis manos buscan esos pechos, los agarro y estrujo con fuerza. Beso su hombro, su cuello y lamió su oreja, sé que está a punto de correr e intento que se sienta acorralada por todas partes.

    En ese momento un breve recuerdo pasó por mi mente y recordé su nombre de cuando Pablo me habló de que en la casa lo habían dejado con dolor de espalda durante 3 semanas seguidas…

    —Tu pene se siente tan bien… Dameee dameee

    —Miriaaammm me corrooo

    —Adentro dámelo todoo

    En ese momento ella Empezó a aumentar más ese ritmo, ansiosa por sentir mi semen en su interior y no tarde mucho en cumplir sus deseos. Al notar Miriam que me iba a correr sus movimientos empezaron a ser más violentos provocando un intenso orgasmo en mí.

    —Si así, lléname no pares

    Casi al momento de terminar de descargar todo mi esperma, empezó a correrse ella de nuevo, sus ojos se entrecruzan y algunos espasmos recorrían su cuerpo. Al terminar nos quedamos en esa postura unos minutos más, abrazos con el sudor recorriendo nuestros cuerpos.

    —Te noto algo cansado…

    —Estuvo increíble

    —Ahora por fin he borrado los recuerdos tristes de esta habitación, aún me queda borrar los recuerdos de las demás habitaciones de la casa y también está ese viaje a la montaña que quiero sobrescribir, tienes mucho qué esforzarte

    —¿De qué hablas?

    —Te digo desde ahora que me molesta tu pelo y tu barba así que a la noche te afeitas, mañana iremos a la peluquera y de compras por que también quiero que cambies tu ropa… Sobre el trabajo supongo que puedes trabajar en la panadería conmigo…

    Ignorando mi pregunta ella siguió con su monólogo, mi vista inconscientemente se fue a su entrepierna chorreando la corrida de ambos y ella al notar eso sonrió.

    —Aún no estoy satisfecha, vamos por otra ronda más, tú me quitaste del sexo por todo un año así que es tu deber darme todo lo que necesito

    Su deseo sexual es increíble, creo que tendré que visitar nuevamente a Pablo para disculparme por esto, pero de alguna manera siento que soy el mejor para cuidar a la máquina sexual que dejó atrás, como ella dice es mi responsabilidad…

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  • Mis padres (3): Primera vez que le como la pija a mi padre

    Mis padres (3): Primera vez que le como la pija a mi padre

    Cuando nos despertamos en la mañana el sol estaba alto y el silencio total. El bote se mecía suavemente, pero se notaba que estaba anclado.

    Le dije a Pablo que nos levantáramos a disfrutar el día. ¡Y de tus padres! Agregó él, acariciándose la natural erección matutina.

    –Mirá Pablo, le dije, lo que está pasando sexualmente con mis padres es una cosa que ni vos ni yo buscamos, se está dando por que nos amamos como te amo yo a vos.

    –Si, si –dijo el- pero es divertido y excitante.

    Nos levantamos y luego de ducharnos y sacarnos nuestros olores y fluidos secos después de esa maravillosa noche de amor que pasamos encerrados, fuimos a la cocina donde estaban las consabidas tazas de café. Aunque no recién hechas como el día anterior.

    –¡He, mamá, hace mucho que desayunaron! –grité. Nada como respuesta. Nos miramos con Pablo y salimos desnudos como desde hace 24 horas a cubierta. No había nadie.

    Miramos derredor y estábamos a 200 m. de una playa de arenas blanquísimas en una cala preciosa. Cerca de la playa, pero dentro del agua, estaban mis padres, nadando y chapoteando. Parecían dos críos como jugaban y se divertían. Nos miramos con Pablo y nos sonreímos. Ojalá dentro de 25 años de matrimonio, nosotros seamos así, le dije.

    –Puedes apostarlo, bomboncito me dijo él, acariciando mi depilada vagina Yo me voy a encargar que así sea. Ya tengo el ejemplo de cómo se debe hacer.

    –¡He chicos!, saludó mi madre al vernos. Vengan hasta aquí que está hermoso.

    Terminamos nuestras tazas de café horrible y nos tiramos al agua. La primera fui yo, que afortunadamente me lancé de pie, porque la profundidad no era más de 1,20 m. Y flor de porrazo me pegué. Pablo al verme despatarrada, se bajó por la escalerilla y juntos nadamos y caminamos hasta donde estaban mis padres que seguían jugando y correteándose uno al otro, con revolcones entre las pequeñísimas olas. Al acercarme, pude ver que mi padre tenía una erección imponente, mientras la apretaba y soltaba a mamá.

    –Sáquenme a este viejo verde de encima, bromeó mamá. Desde que llegaron Uds. está siempre alzado y me quiere follar a cada rato.

    –Y a vos te encanta, le contesté yo. Si pero que no se entere porque si no, no me la saca de adentro en todo el día, reía ella.

    La confianza que habíamos alcanzado en estas 36 horas juntos, como naturistas, era increíble. Yo me sentía de maravillas. Es lo que siempre había soñado de una relación. Estaba encantada que mis padres hubieran cambiado en ese rumbo, y compartieran sus vivencias y nueva forma de ser con nosotros. Y encima, estaba excitada todo el tiempo.

    Y Pablo también, que después de su baño matutino, su pija había vuelto a la normalidad, y ahora, al lado de mis padres, estaba con la pija parada de nuevo.

    –¿Como la pasaron ayer? Preguntó papá, al tiempo que abrazado a Pablo se encaminaban hacia la playa.

    Verlos a los dos caminando con sus pijas apuntando hacia delante, hizo que mis juguitos empezaran a fluir. Los seguía mi mamá a un metro de distancia y yo los observaba desde atrás. Verla a mamá, con su flaco cuerpo tan bronceado, y sus nalgas abiertas que dejaban ver su anito aunque caminara, me hizo apretar las piernas con urgente necesidad de pija.

    Estuvimos un rato sentados en la playa, con las piernas en el agua. Yo no lo podía creer, Pablo y papá seguían con sus porongas paradas. Y era lógico, el espectáculo que dábamos las damas se notaba excitante, con nuestras conchitas abiertas por la posición de nuestras piernas cruzadas tipo yoga y nuestras tetas, de aureolas pequeñas y pezones puntiagudos. Le sonreí a mamá mientras se lo señalaba con los ojos y ella se sonrió y dijo:

    –Bueno, volvamos al bote que el sol está muy fuerte y no trajimos bloqueador solar, al tiempo que lo tironeaba a Pablo de un brazo y lo puso de pie. Lo abrazó de la cintura y se encaminaron hacia el bote.

    Me acerqué a papá, le tendí una mano para ponerlo de pie, pero me hizo una maniobra que me hizo caer de bruces sobre la arena entre sus piernas. A centímetros de su pijota.

    Cuando levanté la vista, ante las risotadas de mi padre, y vi ese pedazo de pito frente a mi, lo tomé con la mano y de un solo bocado me lo metí en la boca hasta la garganta. Estaba salado y delicioso, con el gustito al agua de mar y sus propios jugos.

    Era la primera vez que le comía la verga a mi padre y de solo pensarlo casi tengo un orgasmo. A él se le pasó la risa y lo único que dijo fue:

    –¡Nena, te amo!

    Yo me lo empecé a coger con la boca, casi con desesperación. Quería sentir su acabada en mi boca. A mí nunca me gustó el semen, pero esta vez era distinto. Tenía necesidad, de satisfacerlo y satisfacerme.

    Y cuando estaba a punto de eyacular en mi boca, con mucha suavidad me apartó, me besó ardientemente en la boca y me dijo:

    –Alcancemos a mamá y Pablo.

    Me dejó re caliente, pero Dios, como amaba a ese hombre.

    Se puso de pie, me ayudó a levantarme, me abrazó nuevamente encajando su pija entre los depilados labios de mi concha y me dijo:

    –Hija, te amo como a nadie y más tarde te prometo que te voy a dar mi leche donde vos quieras, pero le juré a tu madre que jamás cogería sin ella presente, y lo voy a cumplir. Porque a ella también la amo.

    Dicho esto, me agarró de mis nalgas, casi metiendo un dedo en mi ano, y me llevó así hasta el bote.

    Cuando estaba trepando por la escalerilla, con mi padre atrás, me paralicé un segundo porque él desde abajo metió su boca entre mis nalgas y me dio un delicioso beso en mi chuchita y anito que estaban a su disposición por mi posición.

    –Ahh!! Papi, le dije. No me dejas enfriarme nunca, me tienes caliente todo el tiempo.

    –Ese es el objetivo, mijita. Que disfrutes tu estadía con nosotros.

    Al asomarme por la barandilla, vi que Pablo le estaba colocando bloqueador a mamá que estaba boca abajo sobre una toalla en cubierta. Pablo tenía la pija al palo como mi papá. Que lindo tenerlos excitados todo el tiempo a los hombres que amamos, pensé.

    Me senté atrás de Pablo que estaba en 4 patas masajeándole las nalgas y las piernas a su suegra, que estaba con las piernas abiertas y su depilada conchita a la vista desde arriba.

    El panorama era muy excitante, tomé la poronga de Pablo y se la empecé a acariciar, él se giró y me sonrió y arqueó la espalda. Yo sabía que quería, lo conozco. Acerqué mi lengua a su ojete y se lo empecé a lamer. Ahora era distinto que otras veces por que no tenía pelos. Pablo gemía y ya le tenía dos dedos en la concha a mamá, que al oír el gemido de Pablo despegó su cabeza de la toalla y nos miró.

    Papá se puso al lado de su cabeza y mamá le empezó a chupar su pija con mucha suavidad. Luego se la sacó y le dijo:

    –¿No te hizo terminar Carla?

    –No –dijo mi papá, yo respeto los juramentos. Mi mamá sonrió y volvió a meterse el pito de papá en la boca y ahora con más empeño.

    Mamá arqueó la espalda, ante los embates de Pablo con los dedos y se puso en 4 patas. Pablo ahora le empezó a comer su chochito desde atrás, mientras yo le continuaba lamiendo el culo y acariciándole la pija con la mano.

    Papá empezó a bramar y yo creía que terminaba en la boca de mamá pero ella, conocedora de su esposo, se sacó la pija de la boca y mientras le chupaba los huevos le dijo, José acostate aquí al lado mío.

    Papá se acostó como le pidió mamá y ella me tomó de una mano y me guio para que lo montara.

    –¿Estas lista? me dijo, más que lista le contesté. Lo deseo.

    Y suavemente fui bajando sobre la pija de papá y me la fui metiendo hasta los huevos.

    Sentía que me llenaba toda, mi vagina se amoldaba perfectamente a su miembro. Y eso que era más grande que el de mi esposo. Estaba tan mojada que mis jugos se derramaban sobre él. Mi instinto me llevó a empezar a cabalgarlo violentamente, pero después de 3 o 4 empellones, mi mamá puso una mano sobre mi espalda y me pidió calma, que esto recién empezaba y que había que hacerlo durar.

    Seguido a esto, se colocó entre las piernas de su esposo y me empezó a lamer el ano, mientras yo me movía suavemente sobre mi padre. Me chupaba el culo con mucho esmero y trataba de meter la lengua adentro. Para mi era muy excitante y caliente, ya que nunca me habían chupado mientras me penetraban.

    En determinado momento se detuvo y exhaló un gemido largo y profundo. Pablo la había penetrado desde atrás por su conchita abierta y deseosa y se movía cadencialmente.

    Cuando se acostumbró al movimiento, siguió con su lengua en mi ojete y yo no aguanté más y tuve un orgasmo fantástico. Mi papá, conocedor de las mujeres, se quedó quieto unos instantes, besándome en la boca y metiendo su lengua en mi oído.

    Como ya les dije, soy multiorgásmica y a los pocos segundos quería más. Y mis padres siguieron, papá volvió a moverse suavemente dentro de mí y mamá a lamerme el culo, que ya estaba dilatado y no solo aceptaba su lengua sino dos dedos adentro.

    Mamá retiró sus dedos cuando tuve mi segundo orgasmo y al sacarlos escupió en mi culo dos veces y dijo:

    –Pablo, ahora vos, y se corrió a un costado.

    Pablo se ubicó atrás mío y con su pija guiada por su mano, apretó mi esfínter y metió la cabeza.

    ¡Huy como me dolió! Se quedó quieto unos instantes y continuó empujando. Su pija estaba bien lubricada por los jugos de mamá y mi ojete por su saliva. Y hasta que no la enterró hasta el fondo no paró de empujar. Yo me sentía colmada con 2 penes adentro y muy feliz. Pablo, al ver que yo no me quejaba empezó un vaivén furioso que me hizo terminar con alaridos de placer y convulsiones como cada orgasmo por el culo.

    Mi papá me abrazó fuertemente y al oído me dijo. “Ahora tu mamá”.

    Cuando me calmé de mi explosivo orgasmo, me desprendí de Pablo y mi papá, que se puso de pie. Abracé a Pablo que me miraba con amor y lo tendí sobre la toalla. Mientras mi papá la besaba a su esposa a centímetros de nosotros. Y tomándola de una mano la depositó sobre Pablo que la esperaba con la pija al cielo.

    Ella se empaló de un solo golpe y puso los ojos en blanco, se movió 2 o 3 veces y lo llamó a papá. Este con el bloqueador en la mano, le puso una buena cantidad en el ano y otro tanto en su pito y se arrodillo entre las piernas de mi marido.

    Con mucha delicadeza se la fue metiendo. Yo, como principal espectadora, veía como se iba abriendo ese anito rosado y se engullía la depilada poronga de papá hasta los huevos. Mi mamá apretaba los ojos mientras Pablo le mordía las hermosas tetas con pezones de casi 1 cm. de largo. Papá se empezó a mover cada vez más rápido y mi madre y Pablo terminaron a la vez con gritos y besos entre ambos. Papá se quedó quieto mientras eso pasaba y cuando se calmaron, se retiró lentamente.

    Yo tampoco me perdí ese espectáculo mientras salía de adentro de ella y su ano estaba abierto como de 5 cm. de diámetro. Papá se agacho sobre ese ensanchado culo y le pasó la lengua con mucho amor mientras se iba cerrando. Papá no había terminado.

    Todos nos mirábamos con una felicidad y ternura conmovedores. Mi padre se puso de pie, tomo jabón y agua, se lavó su pito y sentándose en el borde de una tumbona me dijo:

    –Como te prometí antes, ahora mi semen es para vos.

    Yo gateé hasta el medio de sus piernas y le tomé el pito con la mano. Su erección había disminuido en dureza. Estaba decidida a probar el semen por primera vez y que fuera el de mi padre.

    Le di unos besos en la punta, me la restregué por la cara y mientras se la movía lentamente, le empecé a chupar los huevos. Eran grandes y duros, al no tener pelos se sentían muy suaves y calientes. Se puso al palo nuevamente. Su ano se abría y cerraba con cada beso mío sobre sus testículos. Me mojé con saliva el dedo mayor de mi mano izquierda y al engullirme su falo hasta la garganta penetré su esfínter.

    El bramó y dijo: ¡Nena! Y un potente chorro de leche se incrustó en mi garganta. A este le siguieron como 4 más mientras yo me la iba sacando de la boca. Su sabor no era delicioso ni nada que se le parezca, pero era el semen de mi padre y para mi era la culminación de un deseo.

    Se desplomó de espaldas en la tumbona con los ojos cerrados y la misma sonrisa de satisfacción que le vi tantas veces cuando yo tenía algún éxito en mi vida.

    Como siempre mi mamá rompió el hechizo del momento diciendo:

    –Chicos, hay que preparar el almuerzo, vos Pablo, sacá el pescado del freezer, vos Carla poné el sartén al fuego, pero con poco aceite. Y vos viejo, deja de estar tirado ahí y anda a lavarte.

    Y… padres ante todo.

    Fin

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