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  • Iniciando a nuestros hijos mellizos (17)

    Iniciando a nuestros hijos mellizos (17)

    La orgia continua…

    El pecho de Myriam se agitaba, a un lado Martha se convulsionaba , un nuevo orgasmo producido por la verga de su marido la atravesaba como una tormenta, dejándola temblando y jadeante. Los hombres no se detuvieron, era como si estuvieran impulsados por una fuerza invisible, con movimientos primarios e instintivos. Y entonces, con un último rugido gutural, Juan explotó dentro de Marta, su semilla la llenó hasta el borde, las nalgas se contraían exprimiéndose dentro de su mujer, se dejó caer sobre el cuerpo tembloroso de su esposa. Enseguida Miriam llego al límite, vi como hundió las uñas en la espalda de Mario, el orgasmo fue brutal, olas de placer la consumieron.

    Mario la volteo y la monto sobre su verga, mi esposa parecía una muñeca de trapo convulsionándose por el orgasmo, no tuvo tiempo de recuperarse.

    La visión del ojete del culo de mi mujer cerrándose y abriéndose en cada empalada fue demasiado para mí. decidí unirme, moviéndome detrás de ella y alineando mi polla hinchada en su culo expuesto. A través de uno de los espejos vi como sus ojos se abrieron al sentir la punta de mi verga presionando, la humedad de su coño permeaba toda el área y eso facilito que me deslizara.

    A medida que avanzaba, su cuerpo se tensó por un momento antes de relajarse, lo que me permitió llenarla por completo. La sensación de su culo aprisionando mi polla y sentir la presión de la verga de Mario entrándole por enfrente no se parecía a nada que hubiera sentido antes, sumado a la humedad y la sensación de sentir los testículos de Mario unirse con los míos, sabía que yo no duraría mucho.

    Nos movíamos como uno solo, cada quien perdido en la necesidad de follar y ser follado. Nuestros movimientos se volvieron más frenéticos, cada empuje nos llevaba más lejos del borde de la cordura. Podía sentir la tensión que se acumulaba en el cuerpo de mi esposa, la tensión de los músculos de su culo apretándome a medida que se acercaba a su punto máximo. Fue en ese momento, mientras nuestros cuerpos se movían en una frenética sinfonía de lujuria, que alcanzamos los 3 el clímax.

    Con una última y poderosa embestida, sentí que mis bolas se apretaban y la ráfaga caliente de semen acumulado exploto. Llené su culo con leche espesa, la sensación de su contracción apretándose a mi alrededor me envió al límite. Al mismo tiempo, Mario gruñó chorreando su carga dentro de su coño hinchado. Los ríos blancos de semen cayendo en cascada por sus muslos, era la visión más erótica que había presenciado en mi vida. Los ojos de Miriam se pusieron en blanco mientras llegaba a otro orgasmo segundos después.

    Nuestros cuerpos quedaron enredados, exhaustos con los corazones latiendo al unísono, busque los labios de mi mujer, la bese con desesperación, ella aún tenía nuestros miembros en su interior exprimiendo las ultimas gotas de semen, jadeaba como pez fuera del agua, jamás olvidare los ojos de Miriam, vidriosos de satisfacción y agradecimiento.

    Juan y Marta nos miraban, exhaustos y sonrientes, sus cuerpos brillaban con sudor. Nos quedamos quietos, tomamos un momento para recuperar el aliento. Los cinco nos quedamos allí en la cama, jadeantes y saciados, nuestros cuerpos eran un lío enmarañado de miembros, coños y humedad.

    Decidimos tomarnos un descanso, la tensión se había roto, pero la noche aún era joven. Nos quedamos allí un momento más en la cama, lentamente, casi perezosamente, comenzamos a desenredarnos, a separar nuestros cuerpos. Nuestras miradas se encontraron, y en ese intercambio silencioso, supimos que la noche no había hecho más que empezar.

    Juan hizo un gesto hacia el bar improvisado en la esquina de la habitación, con el pecho todavía agitado por el esfuerzo. “¿Por qué no nos tomamos un descanso todos?”, sugirió, su voz era un susurro ronco. “¿Alguien desea comer algo, alguna bebida?”. La vista del improvisado bar, cargado con una variedad de bocadillos y bebidas, nos devolvió una sensación de realidad.

    Nos acercamos, todos estábamos desnudos, nuestros cuerpos adoloridos y aun zumbando. La mano de Miriam encontró la mía, nuestros dedos se entrelazaron amorosamente mientras nos acercábamos a la mesa. Sentía una necesidad de mostrarle mi amor incondicional, es sin duda el amor de mi vida, la que me acompaño y confió en mi para formar un lindo hogar, con hijos maravillosos, mi compañera de profesión y de trabajo, ahora aquí desnudos compartiendo con nuestros mejores amigos y su hijo.

    Mientras nos colocábamos alrededor de la mesa, Juan nos ofreció un brindis, entregando a cada quien una copa en donde vertió champan frio, y con una sonrisa levanto su mano y nos dijo: “Por esta nueva experiencia que hemos vivido!”. Todos brindamos y tomamos un sorbo,

    Martha, levanto su copa y dijo con su característico humor “No sé tú Myriam” Ronroneó, “Pero yo aún no he terminado” Concluyo sonriendo. Myriam le respondió “Espero que no sea así amiga!” Las palabras flotaban en el aire, cada quien a nuestro modo comentamos algo. Todos sabíamos que la noche estaba lejos de terminar, y la anticipación de lo que estaba por venir hizo que nuestras pollas se retorcieran con renovado interés. La conversación fluyó con facilidad, una mezcla de risas e insinuaciones mientras saboreábamos la comida y la bebida, nuestros cuerpos se recuperaban lentamente.

    Mario no dejaba de hacer uso de su humor negro y perverso, lamento que su hermana no estuviera en esta reunión. “Es una lástima que no haya podido venir esta noche mi sister, platique con ella días después de la última reunión, le reclame que siendo tan puta como es no se haya soltado, me prometió que en la próxima nos va a sorprender”

    Juan asintió “Efectivamente, Mario. La próxima vez, tu hermana nos mostrará a todos lo sexual que es realmente, mi princesa es tímida, pero sé que tiene la misma libido que sus padres”

    Llene mi copa con whisky y me integre a la plática, Martha y mi esposa se sentaron en la cama con las piernas cruzadas y desnudas a platicar algo que no alcance a entender. Y en la confianza de estar entre varones y con la impertinencia que me caracteriza solté la pregunta:

    “Mario, ya hemos compartido en dos ocasiones y sé que no serán las ultimas, por ello tengo la confianza de preguntarte y espero no te incomode; Tu papa me confió que te gustaría involucrar a tu esposa en nuestro ambiente liberal”

    “Ufff me encantaría ver a mi mujer como a tu esposa o a mama, atravesada por dos buenas vergas”

    “Por cierto, ya tengo al chico adecuado, muy discreto y con las características que me solicitaste y fuiste muy específico sobre el tipo de hombre que le podria gustar a mi nuera” Intervino Juan

    “Por mi experiencia Mario, el proceso es paso a paso, pienso que está bien iniciar con un trio, imagino tu vas a participar” De antemano sabía que el solo quería estar presente ya me lo había confiado Juan. sin embargo, me interesaba que el me lo contara.

    “Ustedes son los expertos, yo solo soy un aprendiz que se culea a sus esposas” Respondió Mario con una carcajada

    “A propósito del tema, la hija de Miguel, también se va a iniciar, ya le he conseguido una parejita joven como ella” Me sorprendió Juan con la confesión. Al parecer decidió compartirlo con su hijo debido a mi impertinencia con respecto a que sabia los planes de Mario con su esposa.

    “¡¿En serio?!… wow eso es muy cool, ¿tienes fotos de tu hija Miguel?

    “En realidad no” Conteste

    “Yo tengo algunas. ¿Se las puedo mostrar?” Me pregunto Juan

    “Emm…si, adelante” Dude.

    “No te preocupes Miguel, soy medio loco y pervertido, pero se guardar secretos” Contesto Mario enviándome una sonrisa y tomando el móvil de Juan.

    Le mostro las fotos que le enviamos a la pareja y además la foto en donde mi hija estaba en ropa menor junto a nosotros en la cama.

    “¡Madre mía Miguel, tu hija esta buenísima!”

    “Si, es una mujercita muy bella con un cuerpo de infarto” Agrego Juan.

    “Bueno no me lo tomes a mal, pero si mi hermana participa lo justo seria que tu hija también se una a nuestras reuniones. ¿No crees?”

    “Si ella lo decide, será consensuado, no pensamos presionarla a nada” Le respondí

    “¿Quiere decir que si estás de acuerdo que ella eventualmente pueda participar con nosotros en una orgia?” Pregunto Mario con una erección y masturbándose viendo las fotos de Sandy. “¡Que hermoso cuerpo! ¿Hace ejercicio?”

    “Si, es gimnasta y deportista de alto rendimiento” Comente orgulloso.

    “Lo imagine, esa cinturita breve, los senos, esas piernas y ese culo seguramente es trabajado en gimnasio”

    “Mis dos hijos son deportistas de alto rendimiento”

    “Sus hijos son mellizos Mario, al chico no lo conozco en fotos, pero imagino debe ser un chico bello como la hermana” Complemento Juan.

    “¿Qué edad tienen tus hijos?”

    “21 años” Conteste

    “¿Como se llaman?” Pregunto Mario sin dejar de ver las fotos de mi hija, me resultaba un poco molesto mirarlo como se masturbaba al pasar las fotos, era algo realmente sucio y pervertido, aun había en mi atisbos de celos con respecto a mi hija más tratándose de la rudeza de Mario.

    “Sandra y Enrique”

    “Pues Sandra está muy rica Miguel, espero no te moleste que me exprese así, después de lo que hemos pasado y que le echaste la leche en la cara a mi hermana me siento en confianza de opinar de esa forma. ¿Te molesta?”

    “No tengo comentarios… aun es algo que estamos procesando” Le respondí

    “¿Y qué hay de Enrique? ¿él sabe que ustedes son swingers? La pregunta más bien es: ¿Sus hijos saben que ustedes están en este rollo?”

    “Si, ambos lo saben, somos muy abiertos con ellos” Conteste algo incomodo, quería acabar con esa charla en realidad.

    “¡Que cool! ¿y Enrique cuando tendrá su primera vez? Imagino que papa ya le está consiguiendo una parejita.”

    “No, el aún no está listo, vamos, no se ha tocado el tema con Enrique” Conteste

    “Si se parece a su hermana imagino tiene un buen cuerpo y debe ser un chico agraciado físicamente, a mi esposa le podría encantar estoy seguro”

    “Tranquilo hijo, como bien lo expreso Miguel es paso a paso, no hay que presionar y aplica para mi nuera también, no la presiones, toda ira fluyendo”

    “¿Ya está de acuerdo tu mujer en hacer un trio con otro hombre?”- Pregunte tratando de desviar la conversación sobre mi hija.

    “Bueno, creo que ya la convencí, ¡ahora falta ver que a la hora de la verdad no vaya a correr!” lo dijo riendo como si fuese un juego, Mario es como adolescente caprichoso.

    “Solo te aconsejo en buen plan que tengas mucho cuidado, ella debe estar convencida de que en realidad lo quiere hacer, podría costarte el matrimonio y entiendo tienen un hijo pequeño”

    “Si Miguel, y no la quiero perder, sé que le gusta follar, lo hacemos casi diario y cada día la noto mas puta, le cuento mis fantasías y ya responde positivamente, se excita lo sé, en las fantasías que le digo cuando la estoy clavando me confiesa que si le gustaría hacerlo con otro hombre, conoce mi carácter y lo caliente que soy, el primer paso será que este con un chico que le guste, yo ya acepté que le puede gustar alguien aparte de mí y que estoy dispuesto a dejarla elegir y que se la folle delante de mí. Fantaseamos con ello y a veces es ella la que me pide que le cuente como le gustaría que fuese esa primera vez ¿y después porque no? Quizá algún día este en una reunión con nosotros, te va a encantar su cuerpo pequeño y compacto lo sé y a papa sé que le vuela la cabeza la posibilidad”

    Juan me miro sonriente buscando en mí una respuesta, se encogió de hombros y se terminó su copa resignado y dando a entender que estaba de acuerdo con su hijo.

    “¿Ya están listos para continuar?” Martha se río, levantando sus cejas en un gesto desafiante. Miriam se levantó junto con ella y se acercaron al grupo, traía en la mano su copa vacía, Juan le sirvió más vino.

    “¿Por qué no nos dan un buen show ustedes dos?” Sugirió Mario tomando a mi esposa y a su mama conduciéndolas a la cama.

    Los ojos de Martha brillaron y dijo “¿Por qué no?”

    Martha se acercó a Miriam, tomando su rostro entre sus manos, la beso suavemente. Mi esposa respondió con un gemido, y las dos mujeres se deslizaron una alrededor de la otra, sus lenguas se enredaron, sus manos explorando cada centímetro de piel que pudieran tocar. Sus senos se presionaron el uno contra el otro, sus pezones duros y sensibles se tocaron. Sus manos se deslizaron por las caderas y se aferraron a las nalgas, acariciándose y apretándose.

    Martha se arrodilló, su boca viajando por el estómago de Miriam, sus labios se detuvieron brevemente en su escaso vello púbico, que olía a sexo y deseo. La respiración de Miriam se agitó a medida que la boca de Martha se acercó a su coño ya abierto, su dedo deslizándose lentamente en la hendidura, explorando cada rincón. Con un suspiro, Martha se zambulló en la carne goteando de Miriam, su lengua bailando alrededor del clítoris sensible y abultado.

    Mario, se acercó a nuestras mujeres con una erección furiosa que se balanceaba como una bandera . “¿Por qué no comparten mi verga?” Les ofreció, Sin perder el ritmo, Martha se detuvo por un instante, su boca brillando con los jugos de Miriam, y asintió con la cabeza. Tomo su miembro y con maestría inicio masturbándolo e invitando a Myriam.

    Mi esposa se unió y se lo hundió en la boca hasta la garganta, las dos mujeres de rodillas chupaban y lamían al afortunado hijo de la pareja, era un espectáculo mirarlas con los sexos abiertos, después de algunos minutos Mario tenía otros planes para mi esposa, la acostó sobre la cama, le abrió las piernas y se la metió de golpe, Miriam, no pudo evitar soltar un grito de sorpresa y placer al sentir la carne dura presionando contra su entrada ya dilatada. Juan, al ver la escena, se acercó y se unió a Martha que lo recibió con las piernas abiertas…

    Y entonces todo volvió a iniciar, durante horas mi esposa y Martha nos dieron placer, en todas las posiciones imaginables, sus orificios fueron estirados en todo momento, descansando en breves pausas para volver a empezar, ni Juan ni yo teníamos la vitalidad de Mario, parábamos, nos íbamos a descansar, platicar y tomar más whisky, mientras Mario, Myriam y Martha continuaban.

    Perdí la cuenta de los orgasmos de mi mujer, por mi parte logre recuperarme y participar en otra doble penetración a Martha usando su culo como funda hasta vaciarme. Myriam ya había tenido suficiente ración anal y prefirió el resto de la noche solo usar su vulva y la boca. Fueron demasiadas emociones y no recuerdo la hora ni el momento en que me quede dormido.

    La madrugada se colaba lentamente por las cortinas, trayendo consigo la claridad de los primeros rayos del sol. Desperté en un extremo de la cama, Martha estaba a un lado mío dormida y desnuda, De inmediato no vi a nadie más. ¿En dónde estaba mi esposa? Me estaba quedando nuevamente dormido y el sonido de jadeos y gemidos suaves que provenían del suelo me despertaron de mi letargo. gatee sobre la cama y al llegar a la orilla la imagen que se me presentó me impacto; Myriam, acostada boca abajo con las piernas abiertas, sus caderas levantadas y allí en el suelo, Mario la penetraba.

    La visión de ver a mi esposa, desnuda y sometida en esa posición con la cara en la madera del piso y rendida a las embestidas del hijo de nuestros amigos, me excitó de inmediato.

    Sus piernas temblaban con cada penetración, el maquillaje deslizándose por sus mejillas, sus ojos hundidos reflejando el cansancio de la noche, a pesar de todo se movía al ritmo de cada empuje, sus ojos entrecerrados, vi su vagina roja e hinchada atrapando el grueso miembro también hinchado de Mario. ¿No había tenido suficiente? ¡Por lo visto no! Fingí dormir y con los ojos entrecerrados me dispuse a disfrutar, ahora entendía la razón de los espejos en la habitación de nuestros amigos, tenía una visión perfecta en 3 escenarios de como Myriam era sometida por enésima vez durante la tarde y la noche. ¿En dónde estaba Juan?

    La respuesta me llego de inmediato…

    Juan, salió del baño, su miembro erecto, aún mojado por la ducha, se acercó sigilosamente a mi esposa que jadeaba levemente con cada empellón, le levanto la cara cansada del suelo y le ofreció su polla. Mi mujer abrió la boca, Mi excitación crecía al verla en tal acto de servidumbre sexual, su cuello estirado, sus ojos entrecerrados, sus mejillas hundiéndose con cada penetración, Su lengua salía, jugando con las bolas de Juan.

    “Myriam es una puta! ¡No la podemos llenar que bárbaro!” Exclamo Mario acelerando el bombeo.

    “Vaya que si lo es creo que ha superado a tu madre. ¡Y eso ya es una gran medida!”

    “¡Me dejo impresionado su hija, que pedazo de culo!” Mario al recordar a mi hija acelero el bombeo contra el cansado cuerpo de mi esposa que sin embargo soltó un chirrido que la hizo alcanzar un orgasmo, sus piernas temblaron y jadeando chupo con avidez el miembro de Juan. Mi esposa me sorprendía realmente era insaciable.

    “Si, Sandy es un manjar, va a ser un espectáculo mirarla desnuda y follando” Contesto Juan como si fuese una charla casual y no tuviese su miembro en la boca de mi esposa y su hijo la polla hasta el fondo de su coño hinchado. Mi mujer al parecer no le importo que de quien hablaban era de su hija, seguía gimiendo y chocando contra el cuerpo de Mario.

    “¿Te imaginas tenerla, así como tenemos a su madre?” Continuo Mario acelerando las embestidas.

    “Me quiero correr en su coño, vamos yo te di la primicia de ser el primero que se la meta, es hora de que tu padre reciba el honor de ser el último” Lo dijo Juan con tono de burla.

    Myriam ya no tenía voluntad, se dejaba hacer, simplemente Mario se salió y paso a su boca mientras Juan tomo su lugar, después de un par de minutos soltó la última carga, por segunda vez vi como sus nalgas se contraían llenando un coño. Por mi parte fingía dormir profundamente, la semi oscuridad me ayudaron a pasar de incognito. ¿Aunque en realidad a ellos les importaba mi presencia o si me daba cuenta o no de lo que le hacían a mi esposa?

    Miriam se quejó por el cansancio, se veía exhausta, al terminar se levantaron, Mario busco su ropa con prisa y Juan se metió nuevamente al baño, dejaron a mi esposa temblando en la misma posición, con la cara con semen aun en la madera fría del suelo y el culo al aire. El cansancio y la humillación de tratar así a mi esposa no les importo. Su vagina hinchada y abierta, leche chorreando por sus muslos. Juan salió del baño en bata le dio una nalgada y bajo las escaleras seguido por su hijo ya vestido, se escucharon las risas y comentarios al ir bajando, Martha despertó y me miro, “¿Miguel, en donde están todos? Pregunto sonriendo y estirándose.

    “Juan y tu hijo se fueron a la cocina supongo…”, Le respondí con la boca seca, mi mente aun no podía creer lo que acababa de suceder, realmente era la primera vez que mi esposa estaba con alguien más sin mi presencia física ya que técnicamente estaba dormido y ausente.

    “¿Y que hace Myriam en el piso?”

    “Es una historia que algún día contare” Le respondí

    Me pare de la cama y con la ayuda de Martha ayudamos a mi esposa a levantarse del suelo, se movía con dificultad, sus piernas temblando y escurriendo semen nuevo y había también marcas de semen ya seco, su cara tenía muestras del semen de Mario. Con cuidado, la subimos a la cama, se acostó desnuda solo con sus zapatillas puestas sobre la cama aun temblando por el cansancio. Cayo de inmediato en un sueño profundo. El sonido de las risas de Juan y Mario se escuchan a lo lejos en la cocina, la vida continuaba.

    Martha entra al baño y se colocó una bata, acomodo algunas cosas que recogió del suelo y encuentra el plug anal de mi esposa, la cola de zorra no la vemos por ninguna parte, Martha con una sonrisa recuerda que Mario lo guardo como souvenir. Me lo entrega y como vio que de momento no supe en donde guardarlo ya que yo aún estaba desnudo tuvo una ocurrencia que hasta el día de hoy no sé cómo lo permití.

    Martha decide que el plug anal no se perderá, me lo pide, se acerca a la cama, tomo el artilugio, lo limpia, le pone lubricante y se la introduce en el culo a mi esposa que yace en la cama profundamente dormida.

    “Si estás de acuerdo lo pondremos en un lugar seguro. Se ira a casa como llego” Dijo con una carcajada.

    Y sin más Martha me invita a bajar para tomar una taza de café, me visto rápidamente, me acerco a mi esposa para ver que respiraba con normalidad y bajo a la sala.

    El aroma a café recién hecho inundaba la estancia, Martha me sirve una taza y tomo asiento en cualquier lugar, el café caliente me ayuda a despertar. La conversación continúa con las risas y comentarios sugestivos de Juan y Mario sobre lo que paso en la noche. Mi mente aun trata de digerir lo que paso con mi esposa al final, la escena que vi desde la cama me dejo un sabor agridulce, la curiosa combinación de emociones que generan el voyerismo, la traición y el morbo.

    Mario se despidió ya que su esposa le había llamado varias veces durante la noche, simplemente nos saludó de mano y salió rápidamente, se fue justo como llego.

    Al quedarnos los tres, Juan se río y dijo: “¿Ya dejaron a la señora ninfómana descansando?” Sentí un escalofrío por la espalda, el comentario de Juan me desconcertó, el jamás la había llamado de alguna forma incorrecta u ofensiva. Simplemente me pareció fuera de lugar ya habría tiempo para analizarlo, por ahora aun me sentía aturdido y cansado.

    Juan nota mi semblante y quizá tratando de suavizar su comentario me comenta que la actitud de Myriam ha cambiado con respecto al sexo, que Martha había pasado un proceso similar. Y buscando la aprobación de su esposa ella estuvo de acuerdo.

    “No te molestes amigo, simplemente pienso que Myriam en el futuro va a necesitar más que una polla, se de lo que hablo y eso me recuerda la opción del grupo Los Mandingo.”

    Aun con la imagen de mi esposa usada prácticamente hace menos de una hora por Juan y Mario, intento mantener la compostura, bebiendo café. Juan, retoma el tema que había quedado inconcluso con la llegada de su hijo.

    “Créeme los Mandingo son realmente intensos, no te van a sustituir ni quiere decir que no satisfaces a tu mujer, son un complemento a la vida que elegimos, sé que disfrutas tanto como yo ver a nuestras esposas gozar” comenta Juan, “Tenemos que organizar algo en conjunto, estoy seguro que Myriam lo va a disfrutar como Martha ya lo hizo” Tuve que admitir que la idea me excita y a la vez me aterroriza.

    Continuará.

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  • Elena, y una peli (parte 1)

    Elena, y una peli (parte 1)

    La historia que vamos a contar nos ocurrió hace algunos años, cuando apenas empezamos a salir con José (mi actual marido). Fue una de las primeras vacaciones donde nos fuimos juntos. Alquilamos un departamento en la playa, de un dormitorio. Unos días antes de salir rumbo a ese paraíso me hablo con mi amiga Elena, que hacía mucho no lo hacía y me contó que estaba bajoneada por la separación con su marido.

    Mi relación con ella era buena, pero últimamente no nos veíamos muy seguido. Mientras charlábamos le conté que nos íbamos a la playa con José. Ella me cuenta que le encantaría ir, pero no tiene con quien. No me quedo otra, que decirle si quería venir con nosotros. Suponiendo que iba a decir que no. Que era un viaje de pareja, se negó al principio fue como un alivio para mí, pero después de un rato me dice que si no molesta vendría con nosotros. Que ella no molestaría que hagamos todo lo que teníamos que hacer. Ella me conoce bien, sabe lo que me gusta coger. Aun así, me jodió porque con Elena allí no podría comportarme como siempre.

    Le comento enseguida a José, a él no le gustó mucho la idea. Pero le aclaré que no me quedo casi opción más que invitarla. Comenzamos a buscar una habitación para ella y en esos días los pocos hoteles y departamentos que se ofrecían en ese pueblito alejado estaban ocupados. La llamo diciéndole que no conseguíamos lugar para ella y que nuestro departamento era chico, pero tenía un sofá que se convertía en cama. Pensando que iba a decir que no iba a venir. Toso lo contrario, acepto dormir ahí, aclarando que nosotros podíamos hacer nuestra vida como si ella no estuviera.

    José se enojó un poco, -Se ha acabado andar desnudo y coger en todo el departamento, me dijo. Y para colmo tendré que cargar con ella.

    Él sabía que Elena es tímida, no tiene fama de ser putona, de cuarenta y cuatro años a la que nunca se le había conocido novio más que su marido. Cuando hablamos de sexo, Elena se ponía colorada y cambiaba de tema.

    Pero volviendo a ese día, por mucho que intentó José hacerme ver que además de jodernos las vacaciones, Elena se aburriría al estar sola. Y tuvimos que hacernos a la idea de pasar esos días con ella.

    Tal y como habíamos quedado, en la fecha, salimos con ella rumbo a la playa. Como a ella no le apetecía conducir en cuanto metimos nuestro equipaje, me dio las llaves de su coche diciendo:

    -¿Quieres conducir? Estoy muy cansada.

    -Ok, dice José.

    Mientras ella se sentaba en el asiento de atrás y yo de copiloto. Ya preparados, nos pusimos en camino. No tardamos en comprobar que Elena no había mentido porque al rato se quedó dormida.

    El viaje se tarda unas cuatro horas sin incluir paradas y viendo que no iba a obtener conversación de ella. Con ella roncando a pierna suelta y aunque había mucho tráfico, llegamos a la primera parada en menos de dos horas y como nos había pedido parar para almorzar, directamente me salí de la autopista y entré en la estación de servicio.

    Antes de despertarla, José la quedó mirando. Eso le permitió observarla con detenimiento sin que ella se percatara.

    -Para su edad está buena, dijo después darle un buen repaso y comprobar que la naturaleza le había dotado de un buen lomo.

    En ese momento fue cuando realmente José empezó a verla como mujer ya que hasta entonces Elena era una más de mis amigas, pero ese día José notó que esa ingenua mujer era dueña de un cuerpo atractivo para cualquier hombre. La confirmación de todo ello vino cuando habiéndola despertado, entramos al restaurante y unos hombres presentes en el local nos quedaron mirando embobados nuestros culos, mientras José los miraba y escuchaba lo que comentaban de nosotras.

    Ella que ni se había fijado en las miradas que nos echaban, proseguí diciendo: -¡Te están comiendo con los ojos esos tipos!

    Al mirar hacía ese lugar y comprobar mis palabras, se puso tensa y totalmente colorada, me rogó que me pusiera de modo que tapara a esa tropa de salidos. Cómo es normal, obedecí y colocándome de frente a ella, llamé al camarero y pedí nuestras consumiciones.

    Mientras nos las traía, Elena seguía muy dura y se mantenía con la cabeza gacha como si eso evitara que nos siguieran mirando. Mientras José se reía y le decía a cuál elegiría. Esa actitud, ratificó punto por punto su timidez.

    Alucinado porque esa mujer hubiese malinterpretado la situación, me tomé unos segundos antes de contestar:

    -¿Eres tonta o qué? Le digo. No te das cuenta que nos están mirando porque los calentamos con nuestras piernas al aire.

    Mi respuesta la descolocó.

    Fue entonces cuando asumiendo que necesitaba que alguien le abriera los ojos y sin recapacitar sobre las consecuencias, contesté:

    -La gran mayoría de las mujeres desearían que las miraran así. Esos tipos te están devorando con los ojos porque seguramente ninguna de sus esposas tiene unas tetas y un culo como el tuyo.

    La firmeza con la que hablé le hizo quedarse pensando y tras unos instantes de confusión, sonriendo me contestó:

    -Gracias, pero no te creo que sea para tanto.

    José le toma la mano y le dice: -No te ha mentido. Si no fueras amiga de Lau, intentaría yo levantarte un día.

    En ese preciso momento esa mujer, que sin percatarse que bajo su vestido involuntariamente sus pezones se le habían puesto duros. El tamaño de esos dos bultos fue tal que José no pudo disimular quedarse embobado mientras pensaba:

    -¡No me puedo creer que nunca me hubiese fijado en sus tetas! Ni en ella.

    Fue el mozo quien rompiera el silencio que se había instalado entre nosotros al traer la cuenta. Todos agradecimos su interrupción, ella porque estaba alucinada por el calor con el que la miraba José y yo por el descubrimiento que Elena era una mujer a la cual había que descubrir.

    Al terminar ninguno comentó nada y hablando de temas insustanciales, nos montamos en el coche sin ser enteramente conscientes que esa breve parada había cambiado algo entre nosotros.

    Mientras manejaba a José se le notaba una leve erección en su bermuda. Mientras pensaba si Elena se ha dado cuenta de cómo le miraba las tetas.

    Durante el resto del camino Elena se mantuvo casi en silencio como rumiando lo sucedido. Solo cuando ya estábamos a punto de llegar, salió de su mutismo y como si no hubiéramos dejado de hablar del tema, nos preguntó:

    -¿Por qué ningún hombre se ha acercado desde que estoy sola?

    Como su pregunta me parecía una solemne idiotez, sin medirme, contesté:

    -Tienes ese cuerpazo, ¡Muéstralo! ¡Olvídate de vestidos cerrados y ponte un escote! ¡Verás cómo acuden en manada!

    Confieso que nunca preví que, tomándome la palabra, me soltara:

    -¿Tú me ayudarías? ¿Me acompañarías a comprar ropa?

    La dulzura, pero sobre todo la angustia que demostró al pedirlo, no me dio pie a negarme y por eso le prometí que, al día siguiente, la acompañaría de compras. Lo que no me esperaba que Elena contestara:

    -Es temprano, ¿Por qué no hoy?

    Al mirar el reloj y descubrir que tenía razón, contesté:

    -De acuerdo. Bajamos el equipaje en el departamento, y te acompaño.

    Su sonrisa hizo que mereciera la pena perderme esa tarde de playa, por eso no me quejé cuando habiendo descargado nuestras cosas y sin darme tiempo de acomodarlas en mi habitación, me rogó que fuéramos a un centro comercial y así tener más tiempo para elegir.

    -¡He despertado a la bestia! exclamé al notar la urgencia en sus ojos.

    Elena soltando una carcajada, dijo:

    -He decidido hacerte caso y cambiar. Salimos hacia el pequeño centro comercial que hay en el pueblito, donde compramos cuatro de vestidos para la ocasión, cortos y escotados, dos bikini con la parte de abajo bien diminuta y con una tirita que se enterraba en la cola de Elena y para el final entramos a una tienda de lencería, donde la vendedora nos ofrece unos conjuntos con unas tangas muy chiquitas, transparentes, con solo un hilo para tapar la cola, con cara pícara, me pregunta:

    -¿Qué te parece o es demasiado atrevido?

    -Seguro que van a quedar estupendas.

    Entró al probador para medirse una y me llamó para que de la aprobación. Entré en el pequeño habitáculo para encontrarme a una mujer con solo ese diminuto conjunto transparente.

    Confieso que me quedé obnubilada al contemplarla, mirando esos pechos y esa cola que comía todo el hilo, no pude más que mostrarle mi asombro diciendo:

    -¡A cuantos vas a coger con esto!

    La burrada de mi respuesta, la hizo reír y mientras me echaba para afuera, la escuché decir:

    -¡Salí tonta, que decís!

    Por su tono descubrí que no se había enfadado por mi exabrupto, de cierta manera se había sentido halagada con esa muestra tan soez de admiración.

    Al salir ratificó que no le había molestado tomándome del brazo y con una alegría desbordante, ya en el coche, comentó entre risas:

    -Creo que me he pasado. Me he comprado cuatro vestidos, un par de conjunto de lencería y un par de bikinis.

    -No, te lo mereces. Vas a ver cuántos hombres se te van a acercar.

    La felicidad de su rostro mientras recorríamos el pueblo de regreso al departamento, me puso de buen humor y momentáneamente me olvidé de la amistad que nos unía, llegando al extremo de posar mi mano sobre su muslo. Al darme cuenta, la retiré lo más rápido que pude, pero entonces Elena protestó diciendo:

    -Eee, no seas toquetona.

    La naturalidad con la que lo dijo, me hizo conocer que quizás nunca había sentido sobre su piel la caricia de una mujer.

    Nada más cruzar la puerta, estaba José tirado en la cama esperándonos. Comimos algo y nos fuimos a dormir temprano, por el cansancio que teníamos. Precio a dormir José me cogió despacio para intentar que no escuche Elena que estaba acostada en el sofá. En mi orgasmo apreté los labios para que no salgan mis gemidos y menos mis gritos típicos. Pero seguro que algo escucho, porque la cama crujía en cada empellón que me daba.

    A la mañana, al despertar nos tenía el desayuno preparado. Yo me levanto en tetas, con una tanga y José con su malla. Ella estaba con un pareo semi transparente y una de los bikinis nuevos debajo. José al verla de le exaltaron los ojos, y me imagino su mente.

    -¡¡¡Guauuu, digo, como nos levantamos hoy!!!

    Durante el día estuvimos en la playa, José no le podía sacar los ojos de encima. Cuando nos dejó un rato a solas, le pregunto:

    -¿Te cogerías a Elena? Con una sonrisa.

    -¡¡¡Claro, que te parece!!! Esta rebuena, nunca la había mirado bien, siempre fue tan insulsa en su manera de vestir que no me llamaba la atención. Pero así bien entangada la veo con otros ojos… Lo que nos causó risas cómplices.

    Al llegar la noche, fuimos a un bar a cenar y luego había música para bailar, ella tenía uno de los vestidos, le quedaba sensacional, sexy y seguro me imagine que llevaba una de las tangas nuevas. Entre charlas, nos dice:

    -Ustedes hagan como si yo no estuviera, no nos quiero incomodar.

    José le responde: -Si no estuvieras yo andaría en bolas todo el día… jajaja

    -Bueno eso tal vez no le guste a Lau, dice.

    -Para nada, digo. La que no queremos que esté incomoda sos vos.

    José me susurra al oído: -Vamos que te quiero coger fuerte esta noche.

    Volvimos al departamento caminando, con unas cuantas copas encima, ella se quedó como para darnos tiempo de coger tranquilos. Pero nos demoramos en otro bar. Al llegar empezamos a coger con todas las ganas acumulada que teníamos, fue uno de esos polvos hermosos, donde solté con todas las ganas mis gemidos, mis gritos, sin darnos cuenta que Elena había llegado y claramente escucho todo.

    Al darnos cuenta, José me pregunta suave al oído:

    -¿Con lo que escucho se estará masturbando? Lo que nos provocó curiosidad.

    Al acercarnos a la puerta para escuchar y espiar si había algún movimiento de ella, la encontramos viendo una película por el reflejo del televisor, que estaba en mute. El morbo de espiar que es lo que hacía, nos hizo imaginar que si se estaba masturbando. Sabíamos que nos podía descubrir, pero aun así José necesitaba verla mejor y por eso agachándose, gateó hasta poder verla. Estaba bajo la sabana, pero vio que se tocaba uno de sus senos apretándolo con la mano izquierda mientras la derecha segura estaba en su mojada concha. Enseguida volvimos a la habitación a dormir.

    A la mañana siguiente José ya con más confianza y como desafiándola se levanta en bóxer y yo igual que el día anterior, solo con mi tanga. Ella ya había preparado el desayuno y solo tenía la otra bikini nueva.

    Al vernos, nos dice:

    -¡Que nochecita tuvieron! Jajaja.

    -Uy… le digo. No te escuchamos llegar. Perdón, pero estaba en lo mejor del polvo. Jajaja

    -Ya les dije, hagan como si yo no estuviera, nos dice.

    Pasamos otra vez el día en la playa. Cuando José fue solo a caminar y quedamos solas, en una de esas le pregunto:

    -¿Te vas a coger a alguien si se presenta la oportunidad?

    -Mmmm, no sé, no creo.

    -Bueno si no se aparece ese alguien ¿Te cogerías a José?

    -Nooo, como crees que te voy a hacer eso Amiga!

    -Elena, con José somos abiertos, hemos hecho intercambio con una pareja, y vos me conoces bien, sabes que me cogí a todos los que puede. Y él lo sabe.

    Trago saliva, se sonrojo, sonrió, y enseguida cambio de tema.

    Llego la hora de la cena, ella estaba en la cocina preparando unas ensaladas. Nada más verla, a José le iba a resultar complicado no babear mirándola porque se había puesto cómoda poniéndose una bata negra de raso, tan corta que apenas le tapaba el culo.

    La certeza de que Elena estaba desbocada y que de algún modo intentaba seducir, nos hizo mirarnos con José, mientras él trataba de que no notara la atracción que sentía por ella. Abrí el refrigerador y saqué una cerveza. Todavía no la había abierto cuando de pronto se giró y dijo:

    -Tengo una botella de vino enfriando.

    Dejando la cerveza, saqué la botella mientras trataba de ordenar mis pensamientos. Al mirarla, descubrí que ya se había bebido la mitad.

    Serví dos vasos. Al darle el suyo, se le abrió un poco la bata dejándome descubrir que llevaba puesto uno de los conjuntos que habíamos elegido esa tarde. Mis ojos no pudieron evitar el recorrer su escote y ella al notar que la miraba, sonriendo me soltó:

    -Me he puesto el conjunto que tanto nos gustó-tras lo cual y sin medirse, se abrió la bata y modeló con descaro a través de la cocina la lencería que llevaba puesta.

    Por mucho que intentó José no verse afectado con esa exhibición sentado en una silla. Sabía que estaba medio borracha pero aun así bajo en su pantalón su pene salió de su letargo y como si llevase un resorte. El tamaño del bulto que intentaba ocultar era tal que Elena lo advirtió y en vez de hacer como ni no se hubiera dado cuenta, acercándose a mí, dice con voz alcoholizada:

    -¡Parece que le gustó a José como me queda!

    -¿Tú crees que los hombres se fijarían en mí? Pregunto Elena

    Con sus pezones a la vista por la transparencia del conjunto y con la tanga que se descubría a cada rato con la bata. José intentaba aparentar una tranquilidad que no tenía, con voz temblorosa, respondió:

    -Si no se fijan es que son maricas.

    Ella sonrió al escuchar su respuesta y disfrutando de la parálisis de José, que tuvo que hacer un verdadero ejercicio de autocontrol para no saltar sobre ese par de nalgas que con tanta desfachatez mostraba.

    Vamos a vestirnos y vamos a bailar un rato al bar, dijo José. Nos vestimos y salimos. Mientras bailamos los tres se acercó un hombre que la bailoteo un rato. Se la veía contenta y borracha. Mientras José me susurraba al oído que vayamos al departamento que me quería hacer la cola esta noche. A lo que respondí enseguida:

    -Claro vamos ya.

    Nos íbamos desnudando a medida que llegábamos, al entrar me tira boca abajo en el sofá que dormía ella, y me empieza a lamer el culo, especialmente el ano, intentando penetrarlo con su lengua. Nos dirigimos a nuestra cama dejando la puerta abierta en la calentura, tomo mi gel lubricante, mi vibrador y se lo paso por su verga dura, para que entre fácil. Muy rápido llegue a mi orgasmo con mis tradicionales gritos y gemidos, mientras José me daba chirlos y desparramaba su leche en mi espalda.

    Todavía en cuatro patas me doy vueltas y la veo apoyada en el marco de la puerta. La miro y le digo:

    -Uyyy, no te escuchamos llegar. ¿Qué paso que volviste enseguida?

    Ella se dio media vuelta y se tiró en el sofá. Mientras José desnudo paseo su pija delante de ella y se dirigió al baño para una ducha.

    -Era un boludo el tipo este, me invito a su departamento de una. Yo no estoy para eso. Me dijo Elena.

    Me senté junto a ella y le pregunté:

    -¿No estás caliente? Como para cogerte a alguien.

    -Ahora sí, con lo que vi recién. Sonriente con cara de picar y borracha.

    -¿Te gustó ver como José me daba por el culo? ¿Te vas a masturbar o quieres que José te coja?

    -¡Nooo, que decís loca! contesta rápido.

    -Cualquier cosa tengo mis dos consoladores y mi vibrador… jajaja

    -Salí de acá loca. Jajaja

    Me fui a bañar junto con José que ya había terminado, saliendo y pasando otra vez delante de ella con su pija al aire.

    Nos acostamos, y otra vez la duda nos carcomía. Si Elena se iba a masturbar o no… José se duerme enseguida, pero yo demore un rato y vi por la puerta de la habitación que no estaba del todo cerrada que prende el televisor. La curiosidad me consumía. Fui a espiarla, vi que tenía las piernas abierta con las rodillas altas debajo de las sábanas. Con los ojos cerrado, mordiendo sus labios y con una mano acariciando sus tetas.

    Me acerque, hasta que abrió los ojos, como para mirar la tele, ahí me vio y se sobresaltó. Yo al mirar la tele vi que era una peli porno. Donde había sexo anal interracial, donde un negro con una tremenda polla se la daba por el culo a una rubiecita flaquita. Antes que diga algo, le dije suave:

    -Seguí, dale llega a tu orgasmo. Acaba.

    -No, no puedo y menos con vos mirándome. Ahí me contó que le cuesta mucho llegar al orgasmo y que nunca había practicado sexo anal.

    -¡Ufff!… No sabes lo que te pierdes, si quieres te presto mis juguetes, con ellos seguro vas a acabar… le dije.

    -No, no, vamos a dormir dijo.

    A la mañana siguiente, en la cama le cuento lo que paso anoche con Elena, la pija de José explotaba con cada palabra que describía lo ocurrido. Él sube la apuesta y va al baño desnudo, con la pija como una roca. Elena todavía en la cama, despierta, lo ve pasar, hoy no había preparado el desayuno.

    José se pone el bóxer, yo la parte de abajo del bikini y ella su bata con solo una de las tangas, desayunamos y partimos como todos los días hacia la playa, durante la tarde charle con ella.

    -¿Cómo que te cuesta acabar? ¿Cómo nunca te hicieron una anal? Le pregunte. Porque me había quedado eso dando vueltas en mi cabeza.

    -Sí, soy así, tuve pocos orgasmos en mi vida. No sabes lo que te envidio Lau cuando siento como acabas con José. ¡Me vuelvo loca! Y mi ex marido intento muchas veces cogerme por el culo, pero nunca lo deje, por tonta, por miedo al dolor, no sé. Creo que no tenía que haber venido junto con ustedes. A lo mejor por mí no pueden coger todo lo que quieren.

    -Jajaja.. Nosotros cogemos, no te preocupes, y a José lo estas calentando mal, no sé si te diste cuenta. Aparte por lo que ocurrió anoche, no te preocupes. Fue mi culpa, no debí interrumpir mientras te tocabas mirando la pija del negro en la tele. Le dije, guiñando un ojo y sonriendo.

    La conversación me estaba subiendo la temperatura y le propongo ponernos en toples.

    -Nooo, me da vergüenza.

    -Dale tonta vamos a mostrar la mercadería. Le digo sacándome el corpiño y dejando mis tetas al sol y mi lado perverso para ver como saldría de esta.

    Enseguida unos muchachos se nos acercan y nos gritan: -Lindas tetas y menudo culo tienen tías!

    Al alejarse ellos y con la mayor naturalidad del mundo, hizo lo mismo que yo con la parte superior de su bikini. Ya en topless, me miró diciendo:

    -¿Es esto lo que querías?

    No pude ni contestar porque mis ojos se habían quedado prendados en esos pechos que siendo enormes se mantenían firmes, desafiando a la ley de la gravedad. Sacó la crema solar y se puso a embadurnar sus tetas y yo las mías. Todavía no me había recuperado de la sorpresa cuando escuché:

    -Ahí viene José.

    Continúa.

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  • El corazón púrpura bajo el bikini blanco

    El corazón púrpura bajo el bikini blanco

    Ubicándonos en fechas a partir de aquí será lo acontecido en 2024.

    Paralelamente a lo que contamos, en algún determinado momento teníamos pensado en comprar juguetes sexuales ya que nunca habíamos experimentado tal cosa, queríamos un plug y nada más fácil que ir al sexshop y orientarnos con el vendedor, al final compramos dos, el típico plug anal metálico y otro con luz incluida.

    ¿Qué haríamos con esas dos cosas? Pues no sabíamos aún.

    Lo más obvio ella se lo introdujo en su ano solo sobresalía la pieza externa en forma de corazón purpura, le quedaba muy hermoso, entonces se nos ocurrió la idea de ir a la playa con el plug adentro de ella, por lo que en un día libre nos fuimos directo a la playa.

    El plug entre sus cachetes cubierto por su bikini blanco para arriesgarnos más, aunque claro parte de la parte externa del plug queda hundida entre sus cachetes, pero al momento de ponerse en cuatro o de agacharse ahí si sobresalía, dispuestos a esa situación planeamos todo.

    No queríamos usar el otro plug de luces por miedo a que se dañara por el agua, así que solo usamos el normal, el día transcurría con el ambiente excitante, discretamente ella sacaba y metía el plug de su culo, después de un rato nos pusimos a descansar en la arena yo me senté y ella se acostó boca abajo quedando a la par de sus glúteos. Empecé a besar su cuerpo y tuve la brillante idea de jugar con su plug un momento sacando y metiéndolo pero agarrándolo por medio de la tela del bikini y así jugaba tontamente sin percatarme que un hombre nos estaba viendo.

    Me di cuenta tarde, se lo dije a mi esposa de una forma en que no se alarmara, ella discretamente como tomándonos una selfie pudimos ver que en efecto si habia un hombre viéndonos, en si no sabíamos que hacer, si seguir o levantarnos, e hicimos eso último, nos pusimos de pie como si no nos hubiésemos dado cuenta y continuamos normal, y nos fuimos a unas bancas a platicar, mi esposa se sentaba con cuidado pues por cada sentada el plug se movía por dentro.

    Después de unos minutos no lo podíamos creer, increíble… pero el sujeto llego a saludarnos, tierra tráganos, un sujeto de unos 30 o 35 años probablemente, piel trigueña en short y camisa polo, sandalias de playa, de lo mas normal a sacarnos plática.

    Nos presentamos, charlamos por una hora o mas o menos, sabia que su mirada se dirigía hacia el culo de mi esposa curioseando.

    -¿Sucede algo? preguntó mi esposa.

    -Oh si perdona solo pensé que había pasado algo -dijo él

    Nosotros quedamos mas confundidos que mango con pepa de aguacate.

    -Es que cuando te levantaste vi algo morado a través de la tela mojada. -dijo el sujeto

    Pálidos quedamos ante su comentario.

    -Bah ustedes no son niños y saben lo que hacen, no es difícil saber lo que anda tu pareja ahí atrás, solo es raro verlo en persona y si ella lo anda sobre todo en tela que fácilmente uno puede adivinar que es entonces es porque querían que alguien viera ¿No? -dijo él.

    Tontamente nosotros dijimos Sí con nuestras cabezas.

    -Pero relájense me dio mucha curiosidad, veo que se puede conversar ¿Y que tan grande es? -dijo ya sin tanta discreción viendo el culo de mi esposa

    -¿Qué cosa? -preguntamos tontamente

    -El plug -dijo él

    -Creo que 3 cm de grosor y 7 cm de largo, según recordamos -le respondimos.

    -Oh, vendría ser talla S -dijo él

    ¿Y el que tanto sabrá del tema? -me pregunté

    -¿Puedo verlo? Se que es morado ¿Pero que forma tiene? Por favor no me lo digas, quiero verlo… por favor -dijo él

    Mi esposa abrió sus ojos como plato, y no me lo podía creer, en el lugar menos esperado sale un sujeto así, rayos… ¿Y ahora qué?

    -¿Como que quieres verlo? -dijo mi esposa

    -Si, si, tu plug quiero verlo vamos, anda quiero verlo ¿Sí? Ya he visto el color, pero no su forma… haber muéstramelo, solo haz aun lado tu bikini. -dijo él desesperado.

    Nuestro segundo error viene aquí…

    -Eh… es que hay muchas personas aquí -dijo mi esposa

    -Vamos a mi cabaña -dijo extiendo su mano a mi esposa

    Con cierta pesadez en las piernas y un poco “shokeados” nos levantamos, y sin decir ninguna palabra los tres nos fuimos a la cabaña de él, tan pronto entramos el gran contraste paso a ser un ambiente fresco producto del aire acondicionado.

    -Hoy si, quiero ver ¿Sí? Anda ¿Sí? -dijo él

    Su “Si” era un tanto desesperante, pero mas desesperado él en querer ver, que cosas…

    Mi esposa asintió con la cabeza, a la vez que hizo a un lado su bikini dejando expuestas sus glúteos y entre medio de ellos asomaba parte de un corazón purpura…

    -¡Espera! -dijo él

    Con la misma tomo del hombro de una forma suave a mi esposa y la inclinó haciendo que apoyase su torso sobre una mesita y entonces si, ahí si se vio por completo el corazón purpura entre los glúteos de mi esposa.

    Y ahí estábamos con un sujeto que solo conocíamos su nombre, mi esposa empinada con un plug en su culo.

    -Uhmm -dijo él

    Solamente dijo eso y procedió a mover en círculos el plug haciendo suspirar a mi esposa.

    ¿Quién le habia dado permiso de tocar? Absolutamente nadie.

    -Perdona, como he dicho anteriormente da curiosidad sabes ¿No te molesta verdad? -preguntó él

    -Cre… creo que no -dijo mi esposa y a la vez viéndome

    -Muy bien -dijo de manera rápida.

    Ni bien terminó de decir eso y procede a retirar el plug del culo de mi esposa, se escuchó un pequeño “glop” al ser sacado, mi esposa no lo podía creer, yo no lo podía creer.

    -Veo que si era talla S -dijo el tipo untando saliva en el plug y volviéndolo a poner en su sitio.

    -Podría pasar haciendo esto toda la tarde -decía mientras sacaba y metía el plug

    Ante tal situación ya mi esposa suspiraba más, era obvio la situación comenzó a ser excitante y ya poco importaba quien era él, yo por otro lado no me queria dar color sobre los temas de ser cornudo, hacia como que si esta situación fuese una excepción en nuestras vidas.

    El continuaba metiendo y sacando, girando el plug adentro de ella, ponía mas saliva, el plug era una herramienta y el culo de mi esposa su juguete, y vaya juguete habia conseguido, podía verle el bulto que se le iba formando en su short.

    Ya mi esposa tenia su mirada fija y dilatada, sus ojos brillosos y respiración pesada, le comenzaba a gustar cada vez más y más, queria cortar un tanto la situación le pedí agua, y el me dijo que agarrase de la nevera y señalo con un dedo…

    Solo escucho un sobre romperse y rápido me voltee a ver, solo alcancé a ver como tenía un condón puesto, mi esposa ni se habia percatado por tener su cabeza contra la mesa y su cabello cubriendo su rostro.

    Retiró el plug una vez mas y en vez de meter el plug, le metió su verga por su ano, mi esposa al sentir como se abrió mas allá sus paredes de lo que el plug habia hecho, levantó su rostro y giró para buscarme, y rápido fui donde ella a quitar al sujeto iba y mi esposa me dijo: Roman.

    -¿Qué? -le respondí

    -Tranquillo está usando preservativo -dijo ella

    -Ese no es el punto -le respondí

    -No te preocupes amor mío, el me pidió permiso -dijo ella

    Se me cayó la quijada ante sus palabras.

    Por lo que aclarado eso, continuó metiendo su verga en el culo de mi esposa, lo hacia de una forma tan suave y delicada, mi esposa cerraba sus ojos disfrutando cada metida, suspiraba… como si de un masaje se tratara.

    Pasados un par de minuto mi esposa se empezaba a rendir de las piernas por lo que él sacó su verga y puso el plug en el ano de Erika, y luego extendió su mano y ella lo tomó, y la condujo hasta la alcoba de la cabaña, yo fui detrás de ellos.

    Mi esposa se puso en cuatro, él retiró el plug del culo de mi esposa, tenlo un momento le dijo a mi esposa, ella giró y el le pidió que abriera su boca y puso el plug ahí, quedando así mi esposa como que si de un biberón se tratase.

    Y continuaron con lo mismo, pero ahora ella en cuatro. Después de otro rato cambiaron nuevamente, mi esposa acostó a Ricardo (si así se llamaba) y procedió a sentarse sobre su verga poco a poco mi esposa iba bajando, hasta casi acomodarla toda.

    Comenzó con un sube y baja delicado hasta poder meter toda la verga de Ricardo en su culo, luego empezó los movimientos rapidos, ya mi esposa gemía de placer mientras que el jugaba con los pechos de ella, ambos estímulos provocaron que Erika tuviera un orgasmo y si que lo disfrutó.

    A pedido de Ricardo, mi esposa se puso nuevamente en cuatro y esta vez sin control alguno Ricardo empezó a embestir el culo de mi esposa sacándole pequeños bramidos por la intensidad hasta que disminuyó y posteriormente acabó en el culo de mi esposa, aunque dentro del condón.

    Acto seguido, Ricardo procedió a sacar su verga pero dejó el condón en el culo de mi esposa y solo dejo una parte afuera, era una imagen indescriptible una imagen sumamente excitante tanto así que Ricardo le tomo una foto a mi esposa estando en cuatro con medio condón aun adentro de su culo.

    Mi esposa cayó rendida en la cama acostada boca abajo aun con medio condón metido. Ricardo nos pidió que descansáramos en su cabaña que no habia prisas y así lo hicimos, al final mi esposa terminó dormida.

    Mientras oscurecía platicaba con Ricardo, en eso le cayó una llamada de un amigo de él y para mi sorpresa empezó a contarle absolutamente todo lo que habia pasado estando yo enfrente, al parecer con el que estaba en llamada no le creía, procedió a mandarle una foto de una sola visualización en WhatsApp y fue hasta entonces que le creyó.

    Después que cortó la llamada vi como borraba la foto… -¿Por qué la borras? -Le pregunte.

    -Hay cosas que es mejor grabarlas en la mente -respondió él.

    Ah, que filosofo salio -dije en mi mente.

    -Bueno ¿Me dejas acostarme con tu esposa una vez más? -pregunto él de la nada

    -Si a mi esposa le ha gustado, entonces si -le respondí

    Ricardo se fue a dar una ducha rápida, luego despertó a mi esposa y ella abrió los ojos asustada, se le habia olvidado donde estábamos.

    -Espera, no te muevas mucho -dijo él- a la vez que retiraba el condón del culo de mi esposa.

    -¿Te gustó dormir con eso en tu culo? -le preguntó él

    Mi esposa media somnolienta le respondió que si…

    -Bueno hay que hacerlo una vez más entonces -dijo el sonriendo

    Esta vez fue directo a hacerle un oral a mi esposa en su vagina, vaya vigor con el que lamia y jugaba con los labios vaginales, estando ambos ya en su punto, Ricardo nuevamente se calza otro condón y esta vez procede a cogerse a mi esposa de misionero.

    Lo hacía de la misma forma que la primera vez, de una forma suave y tierna, eso mientras la besaba, luego la levantó de su torso quedando tiempo columpio, es decir, sentados frente a frente con las piernas entrelazadas mientras continuaba penetrándola suavemente.

    Hasta que mi esposa rendida cayo hacia atrás, entonces el se puso de rodillas y levanto una pierna de mi esposa para continuar penetrándola, técnicamente la tenia despatarrada, solo miraba como entraba y salía, una combinación entre fluidos vaginales de mi esposa y el condón que de por si ya trae lubricante.

    Ahora mi esposa se acuesta sobre la cama, boca abajo tumbada totalmente y Ricardo continua con su penetración hasta que le dice a mi esposa que quiere acabar ya, por lo que penetra a mi esposa analmente, mete y saca un par de veces hasta que el se tensiona y termina acabando adentro del condón, y nuevamente saca su verga dejando una parte del condón adentro del culo de ella y una pequeña parte afuera.

    -Ponte tu bikini, vamos por algo de fruta -dijo él

    -Pe…ro aún tengo el condón aden…

    -No importa -dijo él

    Y así salió mi esposa con su bikini puesto pero con mas de la mitad del condón adentro de su culo, luchaba para que no se fuera a derramar el semen y manchar su bikini, además claro de sentir el roce entre sus nalgas, las personas se le quedaban viendo por su forma rara de caminar.

    Fue excitante someterla a esa prueba.

    Después de ese rato regresamos a la cabaña, ya eran 9 de la noche y nuevamente insistió en que nos quedásemos con él a dormir, ambos sabíamos sus intenciones… pero ya que, por lo que aceptamos, tipo 11 pm nos dispusimos a dormir ambos en la hamaca y el en su cama.

    Pero a eso de media madrugada me desperté, bueno en realidad algo me despertó, sentía unos pequeños pujidos y entre abrí los ojos tratando enfocar, mi esposa ya no estaba conmigo, vi por medio de la luz natural que nuevamente estaba cogiendo con Ricardo, vaya noche fogosa estaban pasando, pero pudo mas el sueño y mejor decidí dormir.

    Finalmente amaneció, Ricardo no estaba solo habia dejado una nota que iria al bar y que si nos queríamos ir no habia problema y nos dejó su numero de celular, mi esposa aún seguía bien dormida, me giré para ir al baño y con el rabillo del ojo noté algo, un pequeñito hilito blanco estaba adherido en unos de sus labios, lo toque y eran restos de semen seco…

    No me podía creer que durante la madrugada se la cogió sin condón y de paso acabo adentro de su vagina, una aventurera mi esposa…

    Aprovechando las erecciones matutinas me puse encima de mi novia y ella despertó asustada -¡Román! -Dijo de un solo.

    -¡Hola amor mio! -Le conteste.

    -¿Duraron mucho en la madrugada? -le pregunté

    -A-a-hah… si -dijo ella

    Por lo que acomodé mi verga en su vagina y la introduje al entrar hice un poco de fuerza pero ya estando medio adentro se sentía todo viscoso y resbaladizo por lo que mi verga entró de un solo.

    Vaya, vaya… Así que Ricardo se estuvo divirtiendo tanto que te dejó toda abierta y bien llena por lo visto -dije viendo mi verga con residuos blancos de semen.

    -Solamente me dejé llevar -dijo ella

    Le di vuelta para ponerla en cuatro y el plug seguía en su ano…

    -Increíble como un objeto nos llevó a terminar en otras situaciones -dije riendo

    Continuaba penetrando hasta que finalmente acabé adentro de ella, después de eso tomamos una ducha, fui al carro por nuestras cosas y cambiarnos, y nos retiramos de ahí, en la misma carta que nos dejó Ricardo le dimos las gracias.

    Durante el trayecto a nuestra casa era silencio total, hasta que mi esposa rompe el silencio y comenzamos a platicar sobre lo ocurrido, experiencia teníamos, pero a diferencia de todo lo anterior que era casi planeado lo de Ricardo claramente no lo fue.

    Analizando a los días la situación notamos la gran diferencia entre estar con vagabundos y un sujeto bien arreglado, mientras que Ricardo se miraba muy pulcro, limpio, con buen aroma y sus partes rasuradas, los vagabundos por otro lado sucios, sudorosos, con sus partes oliendo a orina, etc.

    Vaya diferencia abismal, incluyendo el trato que le daban a mi esposa, mientras los vagabundos la trataban de puta y cerda, Ricardo la trató como si de su propia pareja se tratase, y si bien es cierto nuestro apego es más por los vagabundos no estuvo mal el encuentro inesperado con Ricardo, guardamos su número por si acaso y sí… ese por si acaso si ocurrió.

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  • Exhibiendo a mi esposa (2)

    Exhibiendo a mi esposa (2)

    Después de tantas aventuras con un par de amantes nuestras experiencias en tríos empezaron a ser monótonas, necesitábamos más morbo, mi esposa decidió experimentar aun no sabíamos que haríamos, pero me insistió que la experiencia con el conductor de Uber le había calentado demasiado.

    Volvimos a intentarlo, pero esta vez mas descarado y con más público, conseguimos una blusa negra con transparencia, ella se la puso sin sostén dejando a la vista sus grandes pechos, lo convino con una falda de piel super ajustada y corta de color negro.

    Tomamos el metro y desde que entramos todos los hombres la volteaban a ver de maneras tan pervertidas y con miradas muy morbosas, el reto era pasear por varias estaciones robando miradas, y piropos, pero al primer valiente que se atreviera a sobrepasarse con ella, tocándola o fotografiándola, se iba a llevar el premio mayor y ella tendría sexo con el afortunado.

    Debo admitir que tardo un poco más de 1 hora, hasta que un señor mayor de 70 años aproximadamente, se veía arrugado de la piel, era alto y robusto, demasiado panzón y velludo.

    Disimuladamente saco el teléfono y lo empezó a apuntar a mi mujer, se paró y camino hacia nosotros, y trato de grabar por debajo de su falda, lo dejamos pasar y disimulamos que no notamos nada.

    Enseguida un amable señor se acerca algo nervioso y nos comenta que el anciano había pasado con el teléfono por debajo de la falda de mi mujer, y le había parecido que iba grabando. Le agradecimos y se marchó muy sonrojado, pues no quitaba la mirada de los pechos de mi mujer.

    Confirmando nuestras sospechas nos acercamos al viejo, esperamos que bajara y lo abordamos, se notaba nervioso, y lo confronte, con voz acelerada dijo lamentarlo y que borraría el video enfrente de nosotros, me acerco el teléfono para que yo mismo lo borrara, pero le dije que no era necesario que de hecho estaba de suerte, le explicamos nuestro reto y acepto.

    Fuimos a un motel cercano, y entramos los tres a la habitación, enseguida puse música y le dije a mi mujer que tratara de relajar a nuestro amigo. Lo recostó en la cama y comenzó a hacerle un striptease, hasta quedar desnuda, mientras yo grababa todo. Le bajo los pantalones y empezó a chuparle el miembro flácido y canoso, el viejo se quitó la camisa y los zapatos quedando completamente desnudo y acostado en la cama mientras se concentraba por tener una erección.

    Confieso que gran trabajo hizo mi mujer pues no tardo en poner dura esa verga vieja, empezó a chupárselo con velocidad chocando su frente con la barriga del viejo, después de unos minutos puso a mi esposa a cuatro patas en la cama y empezó a comerle el culo, metía sus gordos dedos ensalivados por la vagina de mi esposa, ella gemía de placer.

    El gordo se dispuso a penetrarla con fuerza, para ser mayor tenía mucha potencia. Bombeaba la vagina de mi mujer, y a la vez metía dos de sus gordos dedos en el apretado ano de mi mujer,

    El señor me pidió permiso para romperle el ano, dijo: Amigo creo que ese culo quiere verga ¿puedo reventarlo?

    Mi mujer no me dejó responder y le dijo: Papi, soy tu puta en este instante no le hables al maricon de mi marido y hazme lo que quieras.

    No lo pensó y dejo caer todo su peso sobre mi mujer penetrando con vigor su ano, ella soltó un grito y después mordió las sábanas tratando de ahogar el dolor, pues la verga de nuestro amigo era demasiado gorda, empezó nuevamente a castigar a mi mujer con sus vigorosas penetradas, hasta que se corrió en su ano, salió de mi mujer y se tumbó en la cama.

    Mi mujer a un costado suyo boca abajo me ordeno limpiar los fluidos de su macho. Deje de grabar y me hacer que, a su culo, abrí sus nalgas y vi el chorreante liquido espeso salir de entre su cuerpo, lo saboree y comí todo lo que me ordeno, me tomo del cabello y me puso la cara cerca del pene aun erecto de su amante. Levanto su barriga para hacerle espacio a mi cabeza y me puso a limpiar el pene del viejo, succione la última gota del rico semen como buen cornudo.

    El viejo solo disfrutaba de las perversiones de mi mujer, se besaron apasionadamente durante varios minutos mientras el manoseaba sus pechos y nalgas. Después de un rato nos fuimos del lugar intercambiando números para repetir la experiencia.

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  • Con el de 23 años del gimnasio

    Con el de 23 años del gimnasio

    Hacía tiempo que Javier me venía persiguiendo en el gimnasio. La verdad es que siempre me gustaba el jueguito de sentirme la “veterana” deseada por el “pendejo”.

    Javier tiene 23 años. Está muy bien físicamente ya que va todos los días al gimnasio. Practica un arte marcial (no recuerdo el nombre) lo que lo mantiene entretenido. Es de contextura delgada más bien tirando a morrudo, más alto que yo y muy lindo de cara.

    Siempre encontraba una excusa para acercarse a mí en el gimnasio. Al principio para corregirme en algún ejercicio y después, cuando ya entramos en confianza, para charlar de cualquier cosa.

    Yo sabía desde un principio que su acercamiento iba por algo más, pero como no me molesta el histeriqueo, le seguí el juego.

    Cuando ya habíamos entrado en confianza, en más de una oportunidad fue directo al grano invitándome a salir. Yo siempre le respondía lo mismo. Que era lo que iba a pensar la gente si nos veía, por nuestra diferencia de edad (yo tengo 37 años), y además que estaba casada y tenía un hijo.

    No importó que le esquivara una y otra vez, siempre volvía a la carga.

    Un día estaba en el bar del gimnasio tomando un refresco cuando se me acerca Javier. Nos pusimos a charlar y después de un rato volvió a insistir. En eso le pregunto qué era lo que buscaba al salir conmigo, si un chico como él podía salir con cualquiera de los chicas de su edad del gimnasio, que dicho sea de paso, están mucho mejor que yo.

    Después de alagarme de arriba abajo explicándome que físicamente no tenía nada que envidiarle a las chicas, me confeso que se sentía plenamente atraído por mí. Me lo dijo con mucha sinceridad y franqueza, lo que me dio muchísima ternura. Me explico que sabía que yo estaba casada, que no quería generarme ningún problema, pero que se sentía muy atraído por mí, que le gustaba verme cuando llegaba al club con mi ropa de oficina, que le parecía una mujer muy sensual, y que después ya con la ropa del gimnasio le gustaba todavía más. Que además tenía una intriga bárbara por conocerme aún más y que si yo no quería no iba a ser nada más que un café o una cerveza.

    Seguimos charlando un rato, y la verdad es que en cierto modo me estaba convenciendo. Le dije que me dejara pensarlo, y que al otro día le iba a confirmar.

    Me fui para mi casa pensando en que hacer. Por un lado sabía que si aceptaba ir a tomar algo, era para terminar acostándome con él. No soy una mujer de dar muchas vueltas. La idea me atraía. Javier seguramente me daría una muy completa sesión de sexo, y un pendejo de 23 años lo garantizaba.

    Al otro día, y como casi todos los días, me cruce a Javier en el gimnasio. No tardo en acercarse y nos pusimos a charlar entre serie y serie. En un momento le digo que había estado pensando en lo que me había pedido y que estaba bien. Que aceptaba ir a tomar algo con él. El tema es que tenía que quedarle en claro de que iba a ser solo una vez, y que al lugar que fuésemos tenía que ser sumamente discreto. Nadie me podía ver con él porque no tenía forma de justificarlo. Otra cosa era cuando salía con alguien de mi edad, que si me veía alguien podía dibujarlo como una reunión de trabajo, o algo similar. Pero con un pendejo de 23 no había mucho para poder explicar.

    Sentí que mi respuesta lo puso muy nervioso, casi tenso. Me dio la sensación de que esperaba un no, y que me aceptación lo dejaba desconcertado.

    Quedamos en que saldríamos un martes. Para mí era más fácil para justificar mi ausencia en casa, y por otro lado un martes a la noche corría mucho menos riesgos de cruzarme con alguien.

    Habíamos arreglado en que cada uno iría al lugar de encuentro por su cuenta. Yo nunca salgo sin mi auto. También aprendí que es mucho más seguro.

    Nos citamos en un bar de zona norte. Cerca del rio. Habíamos arreglado que yo llegaba primero, y revisaba el lugar y elegía la mesa. Si estaba segura le mandaba un mensaje y el entraba. Si no, nos encontrábamos afuera.

    Entre y por suerte el lugar estaba casi vacío. Tenía una galería con mesas afuera. La verdad es que la noche estaba fresca, pero ese lugar daba mayor intimidad. Así que me senté ahí a pesar del frio.

    Además en caso de querer, ahí podríamos fumar.

    Enseguida le escribí a Javier quien en menos de 2 segundos estaba sentado conmigo. Lo primero que hizo al entrar fue elogiar mi vestimenta. Yo venía directo de la oficina, por lo que vestía un pantalón de vestir ajustado, zapatos de taco alto, una camisa entallada y el saco correspondiente.

    Javier llevaba un jean, una remera que marcaba todos sus músculos y unas zapatillas. No traía abrigo, por lo que le pregunte si prefería ir a dentro, pero me dijo que estaba bien. Enseguida se percató de que la que tenía frio era yo, porque mis pezones de delataban y me lo hizo saber.

    Creo que ese comentario fue el primero que me hizo de tenor sexual desde que nos conocíamos.

    Empezamos con unas cervezas y una picada. La verdad es que la charla se puso muy amena y la diferencia de edad no se notaba. Charlamos de todo un poco y las cervezas empezaron a pasar.

    En un momento ya bastantes desinhibidos ambos por el alcohol, le pregunté qué era lo que realmente le atraía de mí. Porque estábamos ahí. Se sinceró y me dijo lo siguiente.

    -Apenas empezaste a venir al gimnasio con los chicos te pegamos el ojo. Si bien en el gimnasio hay muchas chicas de nuestra edad muy lindas, de tu edad no las hay. Y con tu seguridad y forma de moverte y vestirte enseguida acaparaste nuestra atención. Nadie se animaba a ir a hablarte, y yo les aposte a mis amigos a que me iba a animar.  Al principio te fui a hablar solo por eso, para ganarles la apuesta a mis amigos, pero después con el tiempo y a medida que te fui conociendo me fui enganchando con vos. Nunca estuve con una mujer casada y menos con 15 años de diferencia, y la verdad es que me gustas muchísimo. Pienso más en vos que en cualquier pendeja de mi edad. Mis amigos me dicen que estoy loco, y creo que tienen razón.

    Yo me quede sin palabras. No supe que responderle. Pero lo primero que se me vino a la cabeza fue que sería una especie de trofeo para él. Le pregunte quien sabía que iba a salir conmigo y me confeso que solo uno de sus amigos. El resto nada. Ni siquiera se lo imaginaban.

    Ya hacia un par de horas que estábamos ahí, y si bien yo no estaba segura hasta donde quería llegar, en ese lugar sabía que no quería estar más. Tenía frio y ya estaba haciéndose tarde. Era martes y no podía llegar a mi casa a cualquier hora.

    Le hice saber que me tenía que ir, y enseguida pedimos la cuenta. Quiso pagar, pero como sé que no trabaja insistí y pagué yo. Se debe haber sentido mal, pero la verdad es que me daba mucha ternura.

    Una vez afuera aproveché y me prendí un cigarrillo. Nos quedamos charlando ahí en la puerta mientras me lo fumaba, hasta que empecé a caminar para el auto.

    Una vez en el estacionamiento del bar, me acompaño hasta el auto. Como era de noche, donde estaba estacionado el auto era un lugar bastante reservado. Y supuse que Javier, si pensaba dar un paso más, lo iba a hacer ahí. No me equivoque, cuando esto abriendo la puerta dándole la espalda, aprovecho para agarrarme de la cintura y dándome vuelta me dio un beso. Obviamente lo respondí y estuvimos así unos minutos. La verdad es que el beso me dejaba sentir la pasión que había y de a poco me fue apretando más contra su cuerpo. Podía sentir su erección contra mi pelvis y lentamente empecé a excitarme.

    Si bien estaba oscuro y era difícil que alguien nos viera, me aparte cortando la situación. Le pregunte donde había dejado su auto y ahí es cuando me dice que había ido viajando porque el padre todavía no había llegado y si lo esperaba iba a llegar tarde. No lo podía creer. Nunca me había pasado algo así. Me sentí mal. No lo podía dejar ahí y que él se volviera viajando y yo en auto, pero por otro lado sabía que si se subía a mi auto iba a querer algo más que unos besos.

    De todos modos, no dudé y le pedí que se subiera, que lo alcanzaba hasta algún lugar.

    Ni bien se subió volvió a besarme. Esta vez con más intensidad y lentamente sus manos comenzaron a animarse a recorrer mi cuerpo. Las mías hicieron lo mismo. Tenía unos abdominales totalmente marcados y duros. Cuando llegue a su pene, parecía querer explotar. Y si bien tenía jean, pude darme cuenta de que estaba bien dotado.

    Enseguida una de sus manos estaba dentro de mi camisa tocándome las tetas. Yo ya estaba entregada y la hora empezó a dejar de ser una preocupación. Me separe un poco y arranque el auto. Mientras manejaba Javier seguía manoseándome. Se las ingenió para desabrocharme el cinturón y el pantalón, y comenzó a masturbarme. Yo estaba completamente mojada y sus dedos entraron fácilmente. Se me dificultaba manejar así, pero lo estaba disfrutando.

    Enseguida me di cuenta de a donde quería ir. Así que maneje directamente a un hotel que conozco. Javier no lo podía creer.

    Entre manejando, pedí una habitación y encaré al estacionamiento de la misma.

    Eran las 21:30 h y sabía que hiciera lo que hiciéramos, no podía llevarnos más de una hora.

    Ni bien entramos a la habitación Javier me tiro sobre la cama. Empezó a besarme el cuello y a frotarse sobre mí. Yo agarraba su culo con mis manos. Era duro y firme. Con mis manos comencé a manejarle el ritmo. Enseguida me desabrocho la camisa, y de un movimiento dejo mis tetas al aire. Me las empezó a chupar con ganas y a morderme los pezones. Estuvimos así unos minutos hasta que nos reincorporamos y me termine de sacar la camisa y el me ayudo a sacarme el corpiño. Me volvió a acostar y mientras me seguía chupando las tetas comenzó a desabrocharme el pantalón. Lentamente dejo mis piernas al descubierto. Mi tanga blanca pareció gustarle porque hizo un comentario al respecto.

    Con un movimiento rápido logre sacarme los zapatos y Javier me termino de sacar los pantalones.

    Con fuerza me dio vuelta, dejándome de espaldas a él. Me di cuenta que se estaba desabrochando el pantalón y quitándose la remera, quedando solo en bóxer. Enseguida se acostó arriba mío, frotándome su bulto en mi cola. Con su lengua jugaba con mi cuello, orejas y espalda. Los escalofríos no paraban en mi cuerpo. Enseguida abrí las piernas, logrando que su pene encastrara mejor. Con una de sus manos comenzó a correrme la tanga, y sus dedos volvieron a estar adentro mío. No se cuánto tiempo estuvimos así, pero yo lo disfrutaba al máximo. Unos minutos después Javier se vuelve a sentar y termina de sacarme la tanga.

    Con ambas manos separa mis cachetes y comienza a darme sexo oral. Su lengua jugaba tanto con mi ano como con mi vagina, que en este momento ya estaba más que mojada. Cada tanto se ayudaba con sus dedos lo cual me producía aún más excitación. En un momento decido darme vuelta. Quedando boca arriba. Javier continúo haciendo lo mismo, pero ahora también podía jugar con mis tetas. Me pellizcaba los pezones bastante fuerte, lo que en algunos momentos me producía dolor.

    En ese momento es que tengo mi primer orgasmo. Mientras estaba por comenzar a acabar Javier levanta la cabeza como queriendo tomar una pausa, pero enseguida lo vuelvo a empujar diciéndole, “a dónde vas pendejo”. Entendió y siguió chupándome hasta que termine de acabar.

    Ni bien termino de acabar, estaba decidida a ver ese pene que me había estado fregando durante minutos. Me incorporo en la cama y empujando a Javier logro que este quede acostado boca arriba. Me arrodillo encima de él y comienzo a bajarle el bóxer. Mientras hago esto le digo, “esta va a ser la diferencia entre estar con una mujer de mi edad y una pendeja de la tuya”. En ese momento aparece su pene. Era grande. No gigante, pero sin duda grande. Conocía más grandes, pero este era joven. La erección que tenía era coincidente con su estado atlético.

    Sin dar muchas vueltas comencé a chupársela. Podía sentir como se retorcía de placer. Sabía que si mantenía ese ritmo iba a lograr que acabara en pocos minutos, por lo que empecé a jugar con los tiempos. Cuando sentía que estaba por acabar, disminuía la intensidad, y al rato volvía a arrancar.

    Yo notaba que Javier estaba bastante tenso, como que no sabía muy bien cómo actuar. Esto me dio la posibilidad de tomar la iniciativa y manejar la situación.

    En un momento noto que estaba por acabar nuevamente, y llevándolo al extremo le digo, “pendejo, todavía no vas a acabar, quiero que me cojas”. Los ojos se le abrieron como dos soles.

    Sin dejarlo decir palabra, me incorporo y me siento de una arriba suyo. Su pija entro sin ayuda producto de mi dilatación, lubricación, y su erección. En cuclillas comencé a hacer sentadillas. Entraba y salía de adentro de él mirándolo a los ojos. Ahí nomás le dije, “¿haciendo estas sentadillas es que se calentaban conmigo en el gimnasio?”. Javier solo atinó a decirme que si muy tímidamente, como si tuviese miedo a que me enojara.

    Sus manos comenzaron a apretar mis tetas nuevamente. Parecía torpe porque al pellizcarme los pezones siempre me hacía doler. No me importo y no dije nada.

    En eso me doy cuenta de que Javier no tenía preservativo. En realidad me di cuenta al mirar la mesa de luz y ver el que estaba ahí arriba. Me estiro un poco y logro agarrarlo. Con la boca lo abro y saliendo de arriba de él se lo coloco con la mano. Javier me ayuda un poco y en eso me da vuelta dejándome en 4 patas.

    Ahí es cuando me penetra por primera vez. Mientras me penetra me agarra de los hombros como para empujarme más cerca de él. Siento como no queda nada fuera lo cual me excita aún más. Yo ayudo y empujo también. Quiero acabar nuevamente. Se lo hago saber y acelero el ritmo. En eso siento como un nuevo orgasmo recorre mi cuerpo. Grito de placer me doy cuenta que dura más de lo normal. Javier parece también querer acabar, y yo lo ayudo moviéndome más rápidamente. Siento como se tensa y enseguida me doy cuenta de que está acabando. Sus gemidos son tímidos, como que los quiere reprimir.

    Nos quedamos los dos tirados en la cama tratando de recuperar el aire.

    “¿Y Javi?,” le pregunto. “¿Qué pensás?, ¿qué se siente estar con una veterana?”. Mirándome me responde. “Sos increíble. Nunca me sentí así. No sé qué decirte, pero te aseguro que después de estar con vos no quiero saber nada con una chica de mi edad”. Esboce una sonrisa a modo de agradecimiento.

    Ya era tarde y la verdad es que me tenía que ir. Me hubiese gustado quedarme, pero me tenía que ir. Me levanté de la cama y me fui al baño. Sabía que Javier me iba a estar mirando de arriba abajo. En el baño me di cuenta de que en cualquier momento me iba a llamar mi marido porque a esa hora ya debería haber llegado a casa. Me limpie un poco, me arregle el pelo y salí de la habitación a buscar mi celular. No tenía ningún mensaje de mi marido, lo que era buena señal. Así que decidí adelantarme y escribirle. “Hola mi amor, se me hizo tarde. Recién termino. Estoy saliendo para casa, llego en 30. Te amo”.

    Cuando termino de mandar el mensaje veo que Javier había aprovechado a ir al baño y estaba volviendo. Lucia impresionante. Tenía un cuerpo hermoso y su pene estaba semi erecto de nuevo. Se me acerco como queriendo arrancar de nuevo, pero enseguida le dije que para mí era muy tarde. Que tenía unas ganas locas de quedarme con él un rato más, pero que no podía. Mientras le decía esto, y al estar sentada en la cama y el parado, su pene estaba a escasos centímetros de mi cara. La tentación fue más grande que la responsabilidad, por lo que sin dudarlo lo agarré y me lo metí en la boca.

    No habrán pasado más de unos segundos que comencé a sentir en mi boca como se iba agrandando y endureciendo su pene. Lo chupaba con ganas tratando de no pensar en la hora. Me lo quería coger de nuevo, pero no podía. Javier como podía me acariciaba las tetas y yo se lo seguía chupando. No habrán pasado más de 5´ que siendo como me quiere correr para acabar. Yo no lo dejo, y agarrándolo del culo le hago entender que lo quiero en mi boca. Empieza a acabar y siento como su semen llena mi boca. Mis dientes comienzan a pegotearse, pero no me importa.

    Prefiero eso a que me quede algún resto en el pelo o en el cuerpo. No tenía tiempo para limpiarme. Sigo chupando unos segundos hasta asegurarme de que había tragado todo. Con mi mejor cara de puta lo miro a Javier, quien estaba mirándome con una cara de placer tremendo.

    Se sienta al lado mío, pero ni bien se sienta yo me pongo de pie y empiezo a vestirme. Javier entiende el mensaje y pronto me sigue.

    En menos de dos minutos estábamos los dos arriba del auto y yo dándole mi tarjeta de crédito al encargado para pagar.

    Por suerte el hotel era cerca de mi casa, y sabía que de ahí no me llevaría más de 10 minutos llegar.

    Le ofrecí a Javier dejarlo a unas cuadras, donde se podía tomar un taxi. En el auto le deje en claro que lo que había pasado era cosa de una sola vez. Que por favor no insistiera y que en el gimnasio tratara de hacer como si nada hubiese pasado. Que no quería ningún tipo de sospecha. Me dio su palabra de que así seria, pero me dijo que quería tener una oportunidad más. Que había estado muy nervioso y que sabía que si salíamos una vez más lo íbamos a pasar todavía mejor.

    La idea me gustaba, por dentro lo puta que soy me decía que volviera a cogerme al pendejo. Pero no quise confirmarle nada. Por lo pronto le dije, “mañana nos vemos en el gimnasio”. Y con un lindo beso se bajó del auto.

    Ni bien se bajó agarre uno de los caramelos que siempre tengo en el auto. A mi marido no le guste que fume, y aunque lo hago muy poco, cuando lo hago trato de comerme un caramelo. Esa es la excusa de porque tengo siempre caramelos en el auto. La realidad es que fumo poco y nada, y los caramelos están para disimular ocasiones como esta. Disimular el semen entre mis dientes.

    Llegue a casa y mi marido e hijo ya habían cenado, pero me estaban esperando para hacerme compañía mientras yo comía.

    Por suerte no hubo sospecha alguna, y en mi mente ya estaba planificando el próximo martes.

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  • Las vecinas se abren para mí

    Las vecinas se abren para mí

    Verán, me llamo Enrique (Quique para los amigos) y tengo 32 años. Quiero mucho a mi esposa (guapa, inteligente, mi media naranja) y funcionamos muy bien en la cama. Desde hace unos meses se instalaron abajo dos chicas: una rubia y otra morena escandalosamente buenas, son de esas mujeres que incluso vestidas hacen que tu picha se levante.

    Ambas son altas y preciosas, no por algo trabajan como modelos. Patricia es la rubia (aunque teñida, se nota por sus cejas oscuras y por las raíces igualmente oscuras, pero da igual, le queda de cine), de melena larga y lisa. Su acento canario me vuelve loco. Tiene una carita angelical, con esos ojazos azules que a veces miran pícaros y a veces como corderitos y una cara perfecta, con el punto de su piercing debajo del labio. Y si la cara es una locura, su cuerpo no le va a la zaga: piernas largas, vientre liso, tipazo, pechos en su justísima medida. La pena es que viste demasiado recatada, aunque siempre con estilo.

    Cristina es la morena y está más rellenita que Patricia, más delgada. Ojo, eso no quiere decir que no tenga otro tipazo. Es morena de piel, tiene una melena leonina, muy rizada, que a veces se lo junta en un moño y deja ver un apetecible y sensual cuello. Ojos color miel y unos labios carnosos hacen de ella una mujer muy lasciva, aunque la dulzura y candidez cuando habla hace que rebaje esa imagen de mujer fatal. Cristina viste más sexy y luce unos escotes bastante considerables, aunque eso es mérito a sus pechos, no a las camisetas, que tampoco son tan atrevidas. Pero es que ese par de lolas se escapan de cualquier sitio. Me gusta mucho también su culo, siempre apretado en ceñidos pantalones.

    Me cuesta mucho fingir delante de mi esposa que las miro con indiferencia. Por suerte ella se lleva bien con las vecinas y no me reprocha nada. Ambas son muy educadas y ni por asomo he podido ver un pechito de más o un poquito de ropa interior. Luego no sé si tendrán pareja, pero si la tienen lo llevan con mucho disimulo.

    Por suerte son muy niñeras y mi chico pequeño llamó su atención y en seguida se hizo amigo de esas dos bellezas, encantadas con Kiko. A través de él pasamos a algo más que los típicos saludos de rigor. Muchas veces mi mujer y yo nos vamos y le dejamos con ellas.

    El caso es que llegó el verano y yo dejé de tener que ir tanto a trabajar, no así mi mujer. Un día el niño se encaprichó con la piscina de la azotea y mis dos monumentos nos acompañaron. Buf, Patricia con un bikini gris plateado, de cordel por la espalda y Cristina con uno negro. Bastante discretos, pero que en sus cuerpos eran una maravilla. Al principio nos bañamos todos y jugamos un poco con el crío.

    Ya para entonces la mayoría de los vecinos se habían ido de vacaciones y los que quedaban eran los viejos, que no se acercaban a la piscina, por lo que estábamos solos. Luego ellas se fueron a tomar el sol. A Kiko le causó curiosidad ver cómo se echaban cosas en la piel y se fue para allá. Yo detrás, con los ojos fuera de mis órbitas. Nos pidieron echarlas el bronceador por la espalda y yo hice de maestro con mi hijo.

    Me fui con Patricia y le desaté el nudo por detrás. Su majestuosa espalda estaba desnuda para mí… Mi cosa no aguantó más y se puso dura como una estaca. Mi bañador parecía una tienda de campaña. Me acerqué también a Cristina y le desabroché su sujetador. Otra espalda desnuda… Luego le fui guiando a Kiko. Echar crema en las manos y extenderla en la espalda. ¡Qué piel más suave y tersa! Luego las piernas… Yo pinocho total. Luego fui a enmendar el destrozo de mi hijo sobre Cristina y también comprobé que su piel no dejaba nada que desear con la de Patricia.

    Después nos tumbamos nosotros, pero eso sí, a la sombra. Kiko se quedó dormido y yo traté de quitarme de la cabeza esas espaldas y esas piernas, pero pasaba el tiempo y no podía y tenía que tumbarme boca abajo. Al final decidí irme al agua y traté de calmarme con bruscos movimientos submarinos. Mi hijo se despertó por desgracia y al poco le tenía con los manguitos lanzándose al agua con estrépito.

    Patricia y Cristina se incorporaron con las manos sujetando sus sujetadores, qué erótica visión intuir sus bustos y ver sus hombros desnudos… Mi pene casi explotó al ver cómo Patricia, de perfil, le abrochó el sostén a Cristina. Vi un pecho de refilón, un pezón sonrosado… Luego Cristina le anudó el de Patricia y vinieron al agua. Yo trataba por todos los medios de que no me rozaran y creo que lo conseguí, así como pasar desapercibido al salir, pues fui el primero y traté de taparme.

    Por la noche, mi mujer pagó tanta tensión reprimida. Eso sí, ella no es tonta y sabía lo de la piscina. Me dejó sin respuesta cuando me comentó lo bien que me había sentado la jornada de piscina. No sé si era porque aún continuaba la calentura, pero me dijo que si le iba a plantar una cornamenta quería que se lo contara, que lo que no aguantaría sería quedarse con la cara de gilipollas. Yo le soltaba el típico discurso de “yo te quiero mucho”, etc., pero ella no lo aceptó y siguió en sus trece.

    “Júrame que me lo dices el mismo día”. Entonces le dije con sinceridad que no tenía ninguna posibilidad, que yo era míster normalidad y ellas ni se fijaban en mí más allá de ser el padre de Kiko. Ella me dijo que yo era tonto. Ellas estaban aburridas y hartas de que los hombres no se acercaran a ellas al verlas como. Le habían dicho que hacía mucho no tenían una buena jornada de sexo e incluso habían hablado de mí y mi propia mujer me había alabado como amante… No le respondí nada, pero hicimos de nuevo el amor, con más fogosidad si cabe que antes.

    Ahora cada vez que las veía me entraba una erección sólo con pensar en que podía tirármelas. Pero yo no me atrevía y ellas no insinuaban nada, así que todo seguía igual. Hasta que una semana ambos teníamos que salir fuera y le dejamos al niño con ellas. Yo vendría al día siguiente por la tarde y mi esposa tardaría un día más en llegar. Cuando yo lo hice, Kiko se empeñó en que Cristina y Patricia se quedaran en nuestra casa a dormir.

    Ellas aceptaron y desde que entraron en casa mi polla estuvo en alto, sobre todo cuando mi hijo me comentó, entre otras cosas, que se había bañado junto a las dos chicas. Brrr… Y cuando Cristina se fue a duchar… Me lamenté de no haber dejado la cámara encendida en el baño y cuando la vi entrar con la toalla enrollada a su cuerpo ya no podía más… Luego fue Patricia la que se duchó y la que volvió con otra toalla de marras, está más pequeña incluso que la de Cristina. Ambas jugando con el pelo mojado junto a Kiko como si nada, como si no me excitaran viendo el nacimiento de esos apetecibles pechos o esos mojados muslos.

    El siguiente en irse a la ducha fui yo y se empeñó mi hijo en acompañarme. No pude quitármelo de encima y no pude masturbarme como era mi intención. Por suerte, estar lejos de Patri y Cris me alivió la erección y nos duchamos. Luego descubrimos que no había toallas. Kiko las llamó para que trajeran una toalla. Desde la mampara le dije a Patricia que había más en el armarito de al lado. Kiko de pronto corrió la puerta y alargó las manos para recogerlas.

    Dejó a Patricia con el movimiento de arrojarla por encima y no rehuyó la mirada ante mi desnudez. Ella estaba con una camiseta larga. Mi pene reaccionó al cruce de miradas y me puse colorado. Por suerte, Patricia se marchó y me tapé rápidamente para que Kiko no empezara a hacer preguntas por el cambio sufrido en mi entrepierna.

    Vimos la tele hasta que Kiko se durmió y lo llevamos a su cuarto. Cristina llevaba otra camiseta como la de Patricia, pero de color gris. Yo intentaba tranquilizarme, pues con mi pantalón corto se notaría demasiado, pese a que debajo me puse unos apretados slips (yo habitualmente duermo en bolas, como mi mujer). Hablábamos en bajo, sin prestar atención a la tele, yo evitando ahora mirar menos a sus piernas y seguíamos bebiendo cerveza fresca porque hacía un calor de mil demonios.

    Cerca de la una les dije que ellas durmieran juntas en la cama de matrimonio y que yo me iría a la habitación de invitados y aunque se negaron acabé convenciéndolas.

    -¿Ya te quieres acostar? ¿Te aburres o tienes sueño?, me dijo Cristina.

    Yo negué y dije que era para cuando tuvieran sueño. Pronto cambié de tema, aunque no dejaba de pensar si no había una segunda intención en lo que Cris había dicho. Salió el tema del calor. Los tres teníamos ya una fina capa de sudor en nuestras frentes. Patricia me preguntó si yo dormía en pijama habitualmente. Me puse colorado y les dije que no. Mi pene despertó de su letargo. Me dijeron que ellas tampoco y lo hicieron de una manera muy sensual. Ellas me miraban fijamente a los ojos y yo alternaba de las piernas de una a las de la otra. “Nos gusta que seas tan tímido. Pero sabemos que te gustamos. En la piscina y en la ducha hemos visto que te excitamos mucho”.

    Entonces Patricia se puso de pie y se quitó la camiseta. Un sujetador de encaje negro y unas bragas del mismo color quedaron como su única ropa. Luego Cristina hizo lo mismo y pude ver su tanga blanco (lo vi cuando ella se dio la vuelta) y un sostén del mismo color. Esas prendas desaparecieron en seguida y vi dos hembras fascinantes, cada una con unos encantos únicos. Ambas se acercaron a mí y se arrodillaron. Cristina me besó en la boca y Patricia me bajó el pantalón y el slip de un tirón. Mi erección era más grande que de costumbre y sus labios en mi verga no aliviaron mi dureza, sino al contrario. Y mientras Cristina dejándome acariciarla sus tetas.

    No podría imaginar nada mejor: yo chupándole los pezones a Cristina y luego su cuidadosamente depilada almejita y Patricia trabajándome con su lengua mi verga. Yo estaba tumbado con el coño de Cris sobre mí, tragándome sus flujos y sintiendo cómo Patri me hacía llegar a mi orgasmo, casi a la vez que Cristina, que se tumbó en la cama. Patricia se tumbó a su lado y yo luego.

    Le bajé las bragas a Patricia y empecé a trabajarla como había hecho con Cristina. Ahora Cristina intentaba reanimarme mi polla con su mano y luego con su boca. No hizo falta mucho esfuerzo para ello. Patricia llegó al orgasmo muy pronto. Yo me separé de Cristina y les dije que terminaran de desnudarse. Me abalancé alternativamente a sus tetas y mi polla no sabía dónde introducirse. Nunca había visto tanta belleza junta.

    Ellas decidieron ponerse a cuatro patas y fui metiendo y sacando mi verga de una vagina a otra. Cuando sentí que me iba a correr, les dije que se dieran la vuelta y descargué sobre ellas. Estaba en la gloria, pero agotado y cerré los ojos. Cuando oí la voz de mi mujer creí que estaba soñando:

    -¿Te ha gustado, cabroncete?

    Creí que ahora vendría una gran bronca, pero la verdad es que no la hubo, sino al contrario. Eso sí, las siguientes semanas fui de lo más servicial con ella y con Patricia y Cristina, por desgracia, sólo hubo entre nosotros una bonita amistad.

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  • Mi mensajero favorito

    Mi mensajero favorito

    Trabajo en una oficina de asesorías financieras, somos 15 empleados, 10 mujeres y 5 hombres de los cuales 2 son mensajeros de la oficina, su labor es ir al banco, recoger cheques, cobranza, pagos etc.

    Hace 1 mes despedimos a un mensajero porque estaba abusando de lo que llamamos caja chica, así es que nos dimos a la tarea de contratar otro.

    Para los que no me conocen, soy Mexicana tengo 33 años, soy soltera y por decirlo de alguna manera he sido bastante liberal en lo que al tema sexual se refiere. No tengo un cuerpo de concurso, pero me mantengo en buen estado físico, tengo un culo muy amplio y unas tetas pequeñas. Mido 1:70, peso 60 kg., soy blanca y en general tengo bastante buena aceptación entre el género masculino.

    Pusimos un anuncio en el periódico solicitando mensajero, me aventaron a mi el paquete de las entrevistas y la contratación, por lo cual, dentro de todo lo que tengo que hacer, me dedique, a entrevistar candidatos.

    Llego de todo, gente grande, jóvenes, estudiantes etc., pero recuerdo que era un viernes por la tarde cuando llegó Rodrigo. Estudiante del último año de preparatoria tenía 19 años recién cumplidos, mide 1.82 y tiene un cuerpo escultural y una cara angelical, desde que lo entreviste, sentí deseos de tenerlo, me imagine su cuerpo desnudo junto al mío, sin decir mas lo contrate y comenzó a trabajar el siguiente lunes.

    A partir de que comenzó a trabajar, comenzó mi trastorno, me mojaba nada mas de verlo, era como un querubín, recuerdo que el primer día que trabajo con nosotros tuve que correr al baño a masturbarme… Dios que ricura de hombre, pero yo le llevo 14 años, ¿cómo creía yo que un joven como ese se iba a fijar en una vieja como yo?

    Las ultimas aventuras que había tenido habían sido con hombres casados de más de 40 años, deliciosas, pero no podía imaginar a un chico de esa edad cogiendo conmigo.

    A partir de ese día comencé a vestirme y a arreglarme mas sexy, no perdía oportunidad para insinuármele, pero el no me daba bola. Mi novio, noto el cambio repentino que tuve en mi manera de vestir de arreglarme y las ganas de ir a trabajar. Me pregunto a que se debía y yo le dije la verdad, que había contratado un mensajero que lo quería tener en mi cama.

    Mi novio y yo nos contamos todo y no nos encelamos por cuestiones triviales en cuanto a sexo se refiere. Mi novio comprendió que dentro de toda la calentura era cuestión de autoestima, por la diferencia de edades y por sentirme más mujer ustedes saben, el hecho de serle atractiva a un chavo que tiene muchas niñas veinteañeras, así es que me alentó a poderme coger a Rodrigo.

    Cuando estábamos en la oficina, yo llevaba minifaldas, y cuando Rodrigo se sentaba frente a mi, le abría las piernas para que me viera las piernas y mis calzones que me encargaba que contrastaran con la falda y se notaran. (ya saben tangas rojas con falda negra, por ejemplo). Yo notaba como se le paraba la verga, (se le notaba el bulto grande y grueso debajo de sus pantalones de mezclilla) se sentía incomodo y se iba a otro lado.

    En alguna ocasión en la copiadora mientras yo sacaba copias y él estaba atrás de mi separando unas hojas, me agaché y le restregué las nalgas en su instrumento, sentí una gran cosa dura, pero él se disculpó, se dio la vuelta y se fue. En pocas palabras no me pelaba.

    Yo ya estaba muy desanimada, pero a mi novio se le ocurrió que hiciéramos una reunión en mi departamento con mis compañeros de oficina, no era la primera que hacíamos, y se ponen bastante cachondas las reuniones y de muy buen ambiente, la idea era cachondear con Rodrigo en algunos juegos de mímica de cartas o de castigos para podérmelo coger después.

    Fijamos la fecha y obviamente Rodrigo era el invitado principal, yo estaba dispuesta a todo, con tal de tenerlo y mi novio estaba consciente de eso.

    Llego el día de la reunión, teníamos vinos y licores de todo tipo, algo de botanas preparadas, buena música y muy buen ambiente, mi novio se encargó de rasurarme la panocha como a él le encanta el mismo día de la reunión, para tenerla como él me dice como panocha de bebé.

    Después de la 1 am ya estábamos todos bastante bebidos, y de repente se levanta Rodrigo a darme las gracias y a decirme que ya se iba, yo me canse de enseñarle mi ropa interior toda la noche a base de abrirle las piernas casi en la cara, todos mis compañeros y compañeras de oficina se dieron cuenta, de hecho ,mi compañera Raquel le comento a Rodrigo que si ya sabía que cantidad de pelos púbicos tenía yo en la panocha y su área púbica…

    Él contestó con cara de sorprendido que no tenía idea que por que se lo preguntaba, Raquel solo le dijo: “Chico no le has besado el clítoris porque no has querido”, entre risas yo le contesté, que no tenía ni un pelo púbico, que estaba totalmente pelona motivo para más bromas mas risas y mas de alguna sugerencia que les dejara ver. (varios de mis compañeros de oficina ya me han visto la panocha en algunas otras reuniones).

    Rodrigo no traía coche por lo que mi novio se ofreció a llevarlo, cuando nos despedimos él y yo en la cocina, le di un beso en la comisura de los labios, y le sobé una nalga, él se puso rojo y salió corriendo.

    Me sentí decepcionada cuando se fueron, mis compañeras que obviamente se dieron cuenta de mi calentura por Rodrigo y que sabían que me lo quería coger, me hicieron bulla diciéndome que se me había ido vivo, yo me quedé pasmada y caliente con la frustración de que se me fue el nene. Raquel, me comento: “si no te apuras Luli me lo cojo yo eh?” (Raquel es casada, pero digamos que le encanta experimentar sexo ocasional y lo hemos hecho varias veces juntas sin que su marido lo sepa).

    30 minutos después se levantaron todos para despedirse, se fueron juntos y me quede sola en mi departamento esperando a que mi novio regresara de dejar a Rodrigo.

    Puse un CD de Earth Wind & Fire, y me serví otro vino, yo estaba muy caliente y mojada, a los 10 minutos llego mi novio, entro y me dijo que me tenía una sorpresa, que me sentara en el sofá y que me vendara los ojos.

    Yo pensé que como consolación íbamos a jugar a embarrarnos cosas por todo el cuerpo, a que me metiera todo tipo de objetos por la panocha que yo tengo que adivinar. Es un juego que nos encanta hacer.

    Me vende los ojos con una mascada, él se fue a la cocina y abrió el refri, regreso, a la sala, me levanto, me subió la falda y me quito la tanga, que estaba empapada, me dijo; “mira que el Rodrigo te calentó eh? Estas escurriendo”. “Si le dije, me dejo muy caliente, me muero por cogérmelo aunque sea una sola vez”, el me pregunto, “¿te imaginas como es su verga?”. “Deliciosa le dije, no sé de qué tamaño pero sé que debe ser deliciosa” (yo estaba alucinando imaginándome una gran verga que le correspondía a Rodrigo).

    Me sentó en el sofá y comenzó a meterme un plátano por la panocha, yo sentí riquísimo y me dijo: “imagínate que es la verga de Rodrigo”, yo me imagine la verga de ese chico entrando y saliendo de mí, y me calenté más.

    En ese momento mi novio me dijo, “mira amor abre la boca para que te imagines que le estas mamando la verga a Rodrigo” yo abrí la boca y 2 segundos después sentí como entraba a mi boca un trozo de carne hirviente, grande, gordo, tieso, y con un sabor delicioso.

    Quise quitarme la mascada que tenía en los ojos, pero mi novio no me dejo, comencé a mamar esa gran verga, calcule que media cerca de 21 o 22 cm, pero estaba muy gorda y muy dura, la mame despacio, disfrute cada centímetro, yo estaba consciente que no era la verga de mi novio la cual conozco más que bien y sé que mide 18 cm,

    ¿Qué desconocido trajo mi novio a la casa como premio de consolación? No lo sé ni me interesa, pensé, yo estaba hirviendo y feliz de tener esa vergota en la boca sin importar de quien fuera.

    Yo seguí mamando, sentada en el sofá, y de repente me sacaron el plátano de la panocha y comencé a sentir la lengua de mi novio en el clítoris (esa lengua la reconozco hasta muerta) en menos de dos minutos me estaba viniendo por primera vez.

    Me vine a chorros y seguía mamando esa gran verga, después de venirme me sacaron ese gran instrumento de la boca, escuche murmullos, mi novio y el desconocido se estaban hablando, mi novio me metió su verga en mi boca (que la note bastante más pequeña) y el ilustre desconocido, me comenzó a mamar la panocha (que por cierto no es ni la mitad de bueno que mi novio para eso) le mame el chorizo a mi novio, pero el morbo de sentir que un desconocido me la estaba mamando me hizo venirme nuevamente, grite y puje como loca al venirme.

    Después de terminar de venirme mi novio solo dijo; “síguemela mamando amor” y le dijo al desconocido, “ensártasela le urge tenerla adentro ¿o no amor?” .

    “Siii le dije por favor métanmela”, yo me estaba muriendo de ganas de tener un trozo de carne dentro de mi, en ese momento sentí un cabezón que quería penetrar en mis entrañas, tengo la panocha bastante usada y amplia, no es nada pequeña, mis labios exteriores si son pequeños pero mi orificio se adapta a las circunstancias, (estoy algo cogida) no se si fue por la excitación o por la incertidumbre, pero la cabezota de esa gran verga no podía entrar dentro de mí, me lastimaba y al mismo tiempo me hacía delirar de deseo…

    Finalmente me metió la cabeza, sentí que llegaba al cielo, moví mis caderas para metérmela más, pero el desconocido se hacía para atrás, yo la quería toda adentro, pero él no me la quería dar, mi novio me pregunto; “¿la quieres toda amor?”. Yo con su verga en la boca solo dije “hhmmjjj” que significaba si, él me dijo; “¿te gustaría que fuera la verga de Rodrigo?”.

    En ese momento nada mas de pensar en Rodrigo, sentí como me mojaba y comenzaba a escurrir mi panocha con esa cabezota adentro, mi novio me saco su rifle de la boca y me pregunto; “¿te encantaría cogerte a Rodrigo verdad?” (Claro, lo contraté con la ilusión de cogérmelo) “Siii”, le dije. “¿te gustaría tenerlo adentro?”. “Claro” le dije. “¿te gustaría abrazarlo, cabalgarlo y sacarle toda la leche?”.

    Por supuesto, yo estaba como estufa hirviendo únicamente de pensar en Rodrigo, pero me dijo; “es un niño de 19 años, no manches, es un bebe a tu lado, quizás ni siquiera tiene experiencia”. “Yo le enseño” le dije. “Pero amor me dijo, ¡cuando el nació tu ya tenías experiencia sexual mamando algunas vergas!”. No importa, me lo como completo, (mientras tanto yo seguía con esa gran cabeza dentro de mi). “Ok me dijo aquí esta tu regalo de Navidad”. (la Navidad había pasado tres meses antes).

    Me quito la mascada de la cabeza y el que estaba dentro de mí era ¡¡Rodrigo!! En ese momento Rodrigo me la ensartó completa y sentí que me llevaba al cielo, comenzó a bombearme durísimo y muy rápido, me llenaba completamente la cavidad de mi panocha, mi clítoris se restregaba con su miembro, estaba excitada como nunca, al fin ese chico era mío, sentía que me lo estaba metiendo completo, mientras tanto mi novio nos observaba, con la verga parada, pero como a 5 m de distancia, no quería intervenir en mi realización de esa fantasía.

    Cuando sentí que Rodrigo se iba a venir, me saque su verga y le di un tiempo de espera, no quería vaciarlo tan pronto, ahí sentada me metí su verga a la boca y comencé a mamárselo lentamente, lo lamía completamente, le chupaba su enorme cabeza, me enamore de esa verga, el me pidió por favor que lo dejara metérmelo que se quería venir dentro de mi e inundarme, yo le dije que era muy pronto, que me dejara disfrutarlo mas… el muy ufano me contesto: “No te preocupes Luli, me voy a venir dos veces más”.

    Me levante del sofá, me puse de espaldas a él y le ofrecí mis nalgas con las piernas abiertas para que me atravesara con su enorme garrote, él ni tardo ni perezoso, me lo clavo de un solo golpe, uuuggh que inmensa y rica verga tenía yo adentro, mi novio se acercó por el otro lado del sofá y me puso su garrote en la boca, yo se lo mame como una desesperada Rodrigo me estaba partiendo en dos, repentinamente sentí que su verga se hinchaba, y salieron chorros de leche caliente que me bañaron por dentro, delicioso, mi novio no se vino, yo tuve mi tercer orgasmo de la noche.

    Rodrigo me lo saco y se sentó en el sofá, estaba bastante tomado, me pregunto; “¿que hicimos? Luli eres mi jefa, trabajamos juntos y esto no está bien, eres mi jefa en el trabajo, discúlpame, pero tu novio me convenció de que te cogiéramos entre los dos, yo nunca lo había hecho, mi única experiencia ha sido con mi novia…”. Eso me calentó más, su verga aun flácida, era hermosa, una cabeza muy grande y muy bien definida, el glande, las venas, el prepucio, sus enormes testículos y sobre todo el poder que se le veía.

    Se me antojo nuevamente, yo le dije: “No te preocupes por nada”. Él me dijo “pero tu novio aquí, está viéndonos”. “No, le dije, ya se fue a la recamara”.

    Le comencé a mamar el garrote, en cuestión de segundos se le puso enorme otra vez, intente metérmelo completo a la boca pero era imposible, tiene una verga enorme y deliciosa, se lo mame por mas de 10 minutos, lentamente, poco a poco me lo quería devorar completo, hacerlo mío, sentí como lo tenía en mis manos y en mi boca  las mujeres que están leyendo saben a lo que me refiero). En ese momento era mío y de nadie mas, después de llenarme la boca con su verga y sus flujos, estando el sentado en el sofá, me pare frente a él y me senté en su enorme garrote, me lo metí poco a poco y sentía como me llenaba completamente, “Luli, Luli jefa, estas deliciosa” me dijo.

    “Y tú más chiquito hermoso” le conteste, “déjame desquitarme de todas las calentadas que me has puesto vieja zorra, desde el primer día se me antojo metértelo como te lo estoy metiendo ahorita” me dijo.

    “Dime mas cosas, excítame Rodrigo” le dije. “¿Eres una vieja puta que le encanta la verga o no? Si te gusta mi garrote te lo voy a meter diario, en la oficina o donde se pueda, y tu pobre novio es un pendejo cornudo que le encanta que se cojan a su vieja frente a él, mira nada mas que caliente estas vieja puta, estas escurriendo como una yegua”.

    Yo me estaba viniendo por cuarta vez en la noche, escuchábamos Earth Wind & Fire, mi novio había ido al cuarto por la cámara de vídeo y tenía un rato filmándonos, hacia tomas de mi cara, y luego se daba la vuelta y desde atrás tomaba como me sentaba en la verga de Rodrigo. Sentí nuevamente como se le inflamaba el chorizo y me bañaba de leche por dentro, yo me vine por quinta vez en la noche en ese momento.

    Me quede ensartada y sentada en la verga de Rodrigo, mi novio se acercó con la cámara prendida y me pregunto; “¿te está gustando?”. “Claro” le dije. “¿Te sientes toda una puta?”. “Si” le conteste. “¿Te lo vas a seguir cogiendo?” Me pregunto. “Cada vez que pueda”, le afirme.

    Rodrigo me levanto de encima de él, se dirigió a mi novio y le dijo, “es tu turno Maestro yo los filmo”. Mi novio tenía la verga super parada, se paró frente a mí y se lo comencé a mamar. Rodrigo cámara en mano me decía, “voltea a la cámara puta, déjanos ver tu cara de golfa, mira que rico mamas la verga, eres una profesional, ¿nunca has cobrado por las mamadas?”.

    Yo estaba en posición de perrito o sea en 4 patas mamándole la verga a mi novio, Rodrigo me hizo un close up en la panocha y comento; “mira como escurres mecos perra, eres toda una puta profesional”. Yo me sentía verdaderamente como una puta, estaba en celo, caliente, quería mas verga, quería desmayarme de tanto coger, pero quería la verga de Rodrigo dentro de mí me fascinaba, me encantaba.

    Seguí mamándole la verga a mi novio mientras veía a la cámara, se la chupaba se la lamía, para que Rodrigo me viera, a Rodrigo se le paro por tercera vez, (es todo un semental) se acomodó, y así como estaba de perrito en 4 patas me la dejo ir completita sin miramientos.

    Yo grite, bufe, sentía que me moría, era mucha carne para mi hoyito (ya había tenido vergas mucho mas grandes que esas, pero no mas ricas) sentí que mi novio se venía en mi boca, me trague toda su leche, mientras sentía los embates de Rodrigo detrás de mi, en el reloj de la sala transcurrieron mas de 10 minutos (2:50 a 3:00 am) mientras Rodrigo me cogía como a una perra en celo, mi novio después de venirse tomo la cámara y siguió filmando, finalmente Rodrigo se vino por tercera vez y yo por 6 vez, sentí como me venía nuevamente.

    Caí rendida en la alfombra, pero mi novio ya tenía la verga parada otra vez, así es que sin previo aviso me abrió las piernas y me la metió, la sentí deliciosa, pero algo pequeña en comparación con lo que había tenido, cada vez que me la metía sacaba de mi interior espermas de Rodrigo, él estaba filmando y me decía; “¿así estas bien puta? ¿Te encanta la verga verdad? Tú te cogerías a un ejército vieja cachonda”. Finalmente mi novio se vino y me aventó mas espermas adentro, yo estaba muerta, caliente, con la panocha inflamada y con ganas de repetir la cogida.

    Rodrigo se quedó a dormir en mi departamento igual que mi novio, a la mañana siguiente me cogió en la regadera mientras me bañaba, cuando estaba yo dentro de la regadera simplemente se metió al cubículo, me dijo que agarrara el jabón que aventó en el piso y me la metió completita.

    Mi novio me contó que en el camino cuando fue a dejarlo, por la noche antes de coger, le pregunto si yo le gustaba. Rodrigo le dijo que si que mucho, pero que era mucha mujer para el (por la edad, y por la experiencia que el me veía) y que además tenía novio, a lo que mi novio le dijo, que si el me convencía a mí de coger con Rodrigo, este se animaría.

    Rodrigo ni tardo ni perezoso, acepto la propuesta, la única condición de mi novio fue que el estaría presente, Rodrigo le dijo que solo había tenido sexo con su novia 3 veces y que le daría pena, por lo que mi novio le ofreció que yo no me daría cuenta que era el (por eso me taparon los ojos) también le dijo que yo chorreaba y me moría por cogérmelo cosa que Rodrigo no creyó, hasta que yo con el plátano adentro confesé que me encantaría cogérmelo y él estaba escuchando.

    En los últimos 15 días he cogido con Rodrigo 9 veces, de las cuales 6 han sido en la oficina, ya está preparando a su novia para hacer un trío y luego unir a mi novio, el chico me encanta, por su vitalidad, esa enorme verga incansable, la cantidad de leche que avienta, y por cómo me trata cuando cogemos.

    Mi novio obviamente sabe de todas las veces que hemos cogido Rodrigo y yo, se comienza a poner un poco celoso, espero que encuentre rápido otra mujer con quien desquitarse, porque al Rodrigo me lo voy a seguir cogiendo por mucho tiempo más.

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  • Mi novia, mi cuñado, mi suegra

    Mi novia, mi cuñado, mi suegra

    Un domingo cualquiera de primavera, una carretera poco transitada, un coche estacionado en la cuneta, con los cuatro intermitentes señalando su posición, los triángulos reglamentariamente situados, una chica haciendo señas, tenía un neumático inutilizado y no podía destornillar la llanta para reponerlo.

    Paré delante para ayudarla, hacia más de media hora que no circulaba nadie, empezaba a estar preocupada por lo que se puso muy contenta de verme.

    La chica no estaba mal, mejor dicho, estaba bien, un poco más baja que yo, no sobrada de peso, pero sin estar delgadita, su vestido más bien era sobrio, su educación refinada.

    Repuesto el neumático quiso invitarme tomar un café en un parador de carretera, a unos cinco Km del lugar, de paso podría asearme.

    Lo que en principio parecía que sería tomar un café, en unos diez minutos o un cuarto de hora se alargó por más de dos horas. Empezamos hablando de coches, sus averías etc., pasamos a hablar de música y acabamos contándonos cosas más personales.

    Me sentía a gusto hablando con ella y al parecer ella también conmigo.

    Se llamaba Mercedes, tenía dieciocho años recién cumplidos, vivía en una torre, ajardinada en todo su alrededor, con sus padres y un hermano de 24 años. Salía muy poco y no había tenido ningún novio formal.

    Yo le dije llamarme Andrés, veintitrés años, vivo en el centro de la ciudad también con mis padres.

    Quedamos para pasear otro día, acabamos de contarnos nuestras inquietudes, nos gustábamos, al despedirnos le di un beso en los labios que ella correspondió.

    A los pocos días le pedía relaciones formales, accedió, pero me puso una condición, ella y su familia eran muy conservadores, se casaría por la iglesia y llegaría virgen al matrimonio.

    La verdad es que me gustaba mucho, acepte todo lo que me pidió y hubiera aceptado más.

    El segundo paso fue presentarme a sus padres y hermano, su madre, Ana de unos cuarenta y pocos años, muy parecida en sus formas a ella, morena, cabellera larga que llevaba recogida, sus aficiones, música, cine, entre otras, su padre de unos cuarenta y cinco años, un poco más alto que yo, aficionado a todos los deportes de montaña, alpinismo, etc.

    Dada la distancia que había entre la ciudad y la urbanización, los fines de semana me quedaba a dormir en su casa, tenían una habitación libre casualmente ocupada por una hermana de su padre, separada, que los visitaba con frecuencia, en estos casos tenía que dormir en la habitación de su hermano Luís, era una habitación bastante grande con dos camas.

    Mercedes tenía un trabajo que la obligaba algunos sábados, con frecuencia su padre estaba los fines de semana en la montaña con sus aficiones, el hermano salía con sus amigos, quedando yo algunos sábados, solo, con mi dulce suegra. La ayudaba en los trabajos del jardín, al estar ella sin coche, “los tres que tenían estaban fuera”, siempre la llevaba con el mío de compras.

    Sabía que su hija quería llegar virgen al matrimonio y que yo respetaba esta decisión, cosa que comentábamos con frecuencia, quizás esto y otras cosas hizo nacer entre nosotros una mayor amistad, me encontraba a gusto con ella.

    En verano trabajábamos en el jardín a primera hora de la mañana para evitar el sol, se ponía solo una batita para ensuciar menos ropa, me consideraba ya de la familia y algunas veces como era recién levantada, no llevaba sujetador, me tomaba de la cintura, o de la espalda, o simplemente me daba un abrazo sin malicia, esto unido a la continencia voluntaria que tenía con su hija me calentaba mucho, a veces tenía que hacer esfuerzos para superarlo, es que mi suegra esta buenísima, poco a poco me entraban deseos de follarla.

    Algún sábado, que mi novia no tenía coche, la llevaba a su trabajo con el mío, por la tarde la iba a buscar con su mama, aprovechando para hacer algo en por la ciudad.

    Y es aquí donde empezó todo.

    Un día de estos llegamos a la ciudad después de comer, mi suegro como casi siempre en el monte, mi novia terminaba el trabajo sobre las ocho de la tarde, para hacer tiempo entramos en un cine sin apenas ver la cartelera, la primera película que vimos era de aventuras, distraída pero sin mas, la segunda era un tráiler, con algunas escenas eróticas, que nos hicieron subir la temperatura, note a mi suegra algo intranquila, gire la cabeza para ver lo que hacía, estaba con los ojos medio cerrados, medio suspirando y acariciándose los pezones por encima del vestido.

    Me la quede mirando, mi excitación hizo que con la mano dentro del bolsillo del pantalón acariciara mi pene, se dio cuenta que la miraba, vio también mi mano moviéndose dentro del bolsillo, una sonrisa se le escapó de los labios, cerro los ojos y continuo dándose placer con aquellas suaves caricias, supuse que ella deseaba que entrara en acción, imaginaba a mi mano recorriendo sus delicados muslos, una y otra vez, parándose en su vulva, recorriendo con los dedos el negro bello, buscando la entrada del placer, pero no me atreví, era la madre de mi novia, termine masturbándome en los servicios del cine.

    El resto del fin de semana, lo pasamos todos juntos, en la casa, empezamos a hablar de boda y de sus preparativos.

    Durante la semana no me la podía quitar de la cabeza, cuanto mas se acercaba el sábado mas la deseaba, su provocación, sus pechos, sus piernas, la dulzura en que me trataba, hicieron que me olvidara por completo del riesgo de ser su hija mi novia.

    Fue en el próximo fin de semana, mi suegra llevaba puesta la bata para trastear en el jardín, eran sobre las nueve horas de la mañana del sábado cuando quedamos solos, quiso ver una película que le había dejado una amiga, otras veces lo habíamos hecho, preparo el DVD nos acomodamos en el sofá con una buena taza de café y empezamos a visualizarla.

    Presentía en todo este hacer que preparaba alguna provocación, solo que esta vez me lanzaría sobre ella sin perjuicios.

    Efectivamente, la película era de sexo, al sentarse procuro que la bata le quedara subida a medio muslo, como en el cine empezó a acariciarse los pezones mirándome a mí, no a la película, le acaricie suavemente los muslos, acto seguido abrió su bata sacando sus pechos, continuo con su autosatisfacción, subí la mano, su coño estaba totalmente húmedo, no llevaba bragas, entre mis dedos en él, dejo escapar un gran suspiro, estiro sus brazos detrás de la nuca y doblo su cuerpo hacia delante para exhibir mas sus senos, al instante la abrace abrí toda mi boca entrando un pecho todo lo que pude, al mismo tiempo que le lamía el pezón, me abrió la bragueta, saco mi pene bien tieso, agarrándolo con fuerza, tiro de el, arrastrándome a mi sobre su cuerpo, abriendo sus piernas lo entro todo en su coño.

    Entre suspiro y jadeo, alababa lo buena que era mi polla, no comprendo, decía, como la tonta de mi hija, quiere esperar tanto para disfrutarla, yo le decía que espere, que espere, mientras pueda follarte a ti mi querida suegra, estás muy buena.

    No habíamos tenido tiempo a desnudarnos de lo excitados que estábamos los dos, follábamos medio vestidos, la abrace por el cuello, quedando mis codos apoyados en el sofá, para erguir un poco mi cuerpo y así rozar suavemente sus pechos con los míos, ella se aferró a mi culo con ambas manos, apretando fuerte mi polla dentro de su coño, casi no podía moverme, casi no podía darle al va y ven a mi cuerpo, nuestros labios permanecían unidos, las lenguas jugueteando, no la saques decía, córrete dentro, llénalo de leche, el orgasmo fue inminente y largo.

    Subimos a su habitación, la apoye en la pared junto a la ventana, abrazados empezamos otra vez a besarnos, me excitaba solo de pensar que su hija seria mi esposa pero ella mi amante, no tarde en tenerla otra vez a punto, al notarla puso un pie encima de la butaca abriendo su rodilla y separando la otra todo lo que pudo, se la metí, deslizaba bien, todavía tenía parte del semen, la tome por las muñecas y le levante los brazos a la altura de la cabeza, sus pechos erguidos apretaban mi torso, pasaba su lengua suavemente por mi cuello, yo al suyo, estuvimos un buen rato follando, cuando parecía que estábamos llegando al final, se separó de mi, se tumbó en la cama boca arriba, me acerque a su coño para chuparlo, me indico que no, ya estaba a punto del orgasmo, quería tenerla dentro cuando esto ocurriera.

    Al rato, mas relajados, sentados en la cama y todavía desnudos, le comenté que no sabía como había podido ocurrir… me tenías loco por follarte, jamás había sentido tanto placer como hoy, me siento responsable de ello, creo que debemos dejarlo aquí.

    Estuvimos un rato callados, abrazados, llenándonos de caricias, ella rompió el silencio, para comentarme su situación, decía, hemos llegado a un punto con mi marido que no me atiende lo suficiente, casi todos los fines de semana me deja sola, a mi no me gustan sus deportes, follamos alguna vez entre semana pero yo necesito mas, no te sientes responsable, desde el día que te conocí he intentado provocarte para crear esta situación, mi hija creo que con poco sexo tiene bastante, por lo que veo, tu eres igual que yo, así la cosa no saldrá de la casa.

    A partir de este día como yo terminaba el trabajo a media tarde, en la casa estaba mi suegra sola, teníamos un par de horas de lujuria, hasta que llegaran los otros.

    Pasaron tres semanas, el viernes iba contento a ver mi novia, bueno primero a mi suegra, excitado como siempre en el corto viaje, al entrar mi suegra me hizo un gesto, diciéndome, quieto para, está aquí mi cuñada, la tía que ha venido a pasar unos quince días con la excusa de ayudarnos en los preparativos de la boda, esto quería decir que irían juntas a todas partes, como siempre, yo tendría que dormir con mi cuñado, a mi novia tenía que respetarla, este era el trato, o sea que se avecinaban quince días de masturbación.

    Aquel viernes estando a solas con mi novia, incremente los besos y los toqueteos, pero esto no hizo mas que agravara mi calentura.

    Al retirarnos a descansar, cuando dormía con mi cuñado, siempre hablábamos o simplemente escuchábamos música, cada uno sentado en su cama, como hacia calor estábamos solo en calzoncillos, este día cuando se quitó los pantalones, lucía un hermoso tanga, me lo quede mirando un poco asombrado, ya que no era costumbre en él.

    Luís: Te gusta.

    Andrés: Si te queda bien.

    Luís: He comprado dos, porque no te pruebas el otro.

    Andrés: No gracias, no me vería bien con una prenda de estas.

    Luís: Solo probártelo para que yo pueda ver el efecto.

    Me lo probé, en broma me puse delante de él, di una vuelta a mi cuerpo exhibiéndome.

    Andrés: Que te parece, ¿cómo me sienta?, ¿cómo lo ves?, te gusta.

    Luís se levantó de la cama, se acercó a mí, dándome una palmada en las nalgas dijo:

    Luís: Te sienta muy bien, estas muy sexy así, tienes un cuerpo precioso.

    Después de la palmada vinieron las caricias, yo creía que era de broma y consentí, levantó el brazo apoyándolo en mi espalda, deslizándolo hacia mi cuello, giro mi cabeza y me dio un beso en los labios, fue tan rápido que no reaccione hasta que note la saliva de sus labios en los mío, lo separe de un empujón.

    Andrés: Pero que haces Luís.

    Luís: Perdona, pero con este tanga, me he excitado, tuve la impresión que consentías, y me lance, me gustas Andrés, como me ves a mi, te gusto

    Se acerco con la intención de abrazarme, retrocedí, le di a entender que él tenía un buen cuerpo, pero que mi amistad era a nivel de familia.

    Luís: No sé cómo reaccionaras en lo que voy a decirte, si tú le gustas a mi madre, también me gustas a mí, y si te follas a mi madre también me follaras a mí.

    Andrés: Pero que dices, follarme yo a tu madre, estás loco, de donde lo has sacado.

    Luís: Yo aviso, o eres de los dos, o no sé cómo reaccionara mi padre y mi hermana cuando se lo diga, no vengas diciendo que estoy loco porque tengo fotos, mira.

    Andrés: Déjame en paz, tengo sueño, ya hablaremos mañana.

    Me costó reconciliar el sueño, mi subconsciente me hizo ver la imagen de mi cuñado con otro hombre follando, después los dos se acercaban a mi, uno me sujetaba y el otro me enchulaba, en este momento me desperté, como un hormigueo recorría mi cuerpo, tenía el pene muy tieso, empecé a darle vueltas a la cabeza, mi actitud no había sido nada comprensiva, no le di ni la opción a comentarlo, sabia de amigos que eran gais o bisexuales, no será tan malo pensé, fui a su cama y lo desperté.

    Luís: Que coño quieres ahora.

    Andrés: No puedo dormir, he de pedirte disculpas por mi comportamiento.

    Luís me abrazo, beso mi boca, sentí otra vez el hormigueo en mi cuerpo, no fui capaz de separarme, lo abracé fuertemente, nuestros cuerpos se retorcían a un lado y a otro, los dos teníamos las pollas tiesas, me daba placer entrando su dedo en mi ano.

    Luís: Ves como te gusta Andrés, solo es el dedo, veras cuando sea la polla, te gustara mas, estas muy bueno cariño, túmbate que te voy a montar.

    Yo cabeza arriba, me monto sentándose sobre mi polla, de la mesita saco preservativos y lubricante, preparo mi polla y su culo en el cual la fue entrando poco a poco, acariciaba mis pezones mientras se movía acompasado.

    Luís: Primero me follas tu para que le vayas cogiendo el gusto, mañana lo haré yo.

    Efectivamente por la mañana nada mas despertarnos, preparo un consolador finito, bien lubricado empezó a abrir camino en mi culo, cambiando de tamaño conforme iban entrando, el último fue su pene, yo estaba a cuatro patas encima de la cama, el detrás enculándome, al compás de los movimientos me masturbaba, fue fabuloso, tanto tiempo perdido, despreciando una buena polla, solo por no haberlo probado antes.

    Así pasaron los días de visita de la tía, mi cuñado substituía a su madre en lo que respecta a mi sexo, fue muy bonito.

    Con la tía fuera, el primer día que pude llame a mi suegra para vernos, quedamos a una hora determinada, subimos a su habitación, mi sorpresa fue mayúscula, allí estaba mi cuñado desnudo encima de la cama.

    Ana: Andrés, creo que a estas alturas no debe haber secretos entre nosotros, soy la amante de mi hijo, de hace unos tres años, podemos pasarlo muy a gusto los tres, que opinas.

    Andrés: Creo que no tengo elección, a mas me encanta la propuesta, pero mi novia o sea tu hija, donde encaja.

    Ana: No hablemos ahora de Mercedes, es muy buena chica, todos la queremos mucho. Acércate Andrés, te vamos a desnudar yo y mi hijo, después los dos me desnudáis a mí.

    Me fueron desnudando con lentitud, besando todas las partes de mi cuerpo, Luís se agacho para chupármela, Ana me abrazaba por detrás, a ella hicimos lo mismo, la folle cabalgándome ella, Luís la estaba enculando, fue una tarde de lujuria que nunca olvidare, había encontrado una familia en la que no me aburriría nunca.

    Volví a preguntar por Mercedes, me preocupaba, la situación, quería saber si ella estaba al corriente de lo de su madre y hermano.

    Luís: Andrés, hay que decírtelo todo ahora que todavía estas a tiempo, esta situación tenía que darse antes o después, prefiero que haya sido ahora, mi hermana en virgen, todos colaboramos en que lo sea como es su deseo, pero, a mi hermana le gusta mucho el sexo, podríamos decir que es también mi amante y de mi madre, solo la he enculado, el coño lo tiene intacto, con mi madre, se masturban, se besan y demás.

    Andrés: En principio debo aceptarlo por todo lo que ha pasado, dejadme algo de tiempo para pensar, la quiero mucho, la deseo, la necesito, al menos dejadme unas horas.

    Ana: Tienes todo el tiempo del mundo y si te vas y no vuelves lo entenderemos.

    No sabía que hacer, estaba a punto de abandonar aquella casa y no volver jamás, en esto llego mi novia, al ver lo bonita que era, la abrace, me eche a llorar, le jure que nunca la dejaría pasase lo que pasase, extrañada por mi comportamiento como una inquisidora pregunto lo que me pasaba.

    Andrés: Te quiero a ti Mercedes, quiero también a tu madre, y a tu hermano, a todos, joder que lío.

    Entendió lo que quería decirle, fue ella la que arrancó en lloros abrazándome y dándome las gracias.

    El lector puede preguntar, ¿Y la tía?

    Ella podría ser tema para otra historia.

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  • Compartí casi dos días perfectos con mi cuñado

    Compartí casi dos días perfectos con mi cuñado

    Mi cuñado estaba de viaje de negocios en Las Vegas y luego volaba a Miami para encontrarse conmigo un día jueves por la tarde, ya que yo había llegado a Miami en la mañana. Mi hermana llegaría el sábado por la mañana para luego dirigirnos los tres a Orlando, por lo tanto, tenía que estar junto a mi cuñado durante 2 noches y un día.

    Como hace 10 años que conozco a mi cuñado tenemos una relación muy buena y he podido compartir varias veces las vacaciones juntos. En el hotel reservamos una habitación para los dos y solicitamos camas separadas, cuando llegué por la mañana me comentaron que tenían solamente con cama matrimonial, no teniendo otra alternativa accedí a quedarme. Disfrute durante todo el día de la piscina y el jacuzzi hasta que a las 18 h llego Claudio. Al llegar a la habitación se sorprendió que hubiera una cama matrimonial y le comenté que no había otra, tampoco le dimos demasiada importancia.

    Decidimos prepararnos para salir a cenar y disfrutar un poco de la noche ya que era mi primera vez en USA y el conoce bastante toda esa zona, restaurantes, cafés, discos, etc.

    Ya que era pleno verano y la temperatura rondaba los 34C grados decidí ponerme una minifalda muy cortita como todas las que uso y una remerita de lycra sin corpiño, zapatos de taco y así estaba lista para disfrutar de una hermosa noche. Cenamos, tomamos un café en un lindo lugar caminamos por South Beach y nos fuimos a dormir, todo muy normal y super respetándonos el uno al otro, para lo cual yo siempre me cambiaba en el baño y el hacia lo mismo como siempre, dormimos en la misma cama, pero manteniendo una distancia prudencial.

    A la mañana siguiente habíamos decidido desayunar en el hotel, luego ir a la playa, luego almorzar en algún Mall y de paso hacer algunas compras y por la tarde volver a la playa para luego irnos al hotel y prepararnos para la noche.

    Nos fuimos con el auto hasta las playas de South Beach, playa muy hermosa y llena de gente linda, chicos muy bien formados, hermosas mujeres y muchas ganas de tomar sol y disfrutar del ambiente.

    En esas vacaciones estaba decidida a hacer topless, cosa que había comentado con mi hermana y no había puesto objeción a hacerlo, inclusive hasta quizás ella se anime. Llegamos a la playa alquilamos unas reposeras y decidimos acostarnos a tomar sol, con el correr del tiempo comenzó a llegar cada vez más gente y a mi alrededor todas las mujeres hacían topless. Claudio de repente me dice:

    –¿Por qué no haces topless? ¿no era que ibas a aprovechar este viaje para hacerlo?

    –Si por supuesto, pero quería esperar a que estuviera Marta, sola no me animo.

    –No seas tímida mira que lindo día de sol, aprovéchalo, además todas las mujeres lo están haciendo.

    Por lo tanto, me convenció y me quite la parte de arriba de la bikini. Al principio me dio vergüenza estar así en ese lugar y más delante de mi cuñado, pero a medida que pasaban los minutos me acostumbre, inclusive nos fuimos al agua a bañarnos y ya me había olvidado que estaba con mis tetas al aire.

    En un momento me comencé a pasar bronceador y me di cuenta que Claudio me miraba, sentí una sensación extraña ya que realmente me gusto que me mirara y hasta mis pezones se pararon pensando en esa situación.

    Al mediodía nos fuimos al Aventura Mall a almorzar algo y luego a pasear y hacer algunas compras. Me encanta la ropa interior por lo tanto al llegar a Victoria Secret quede fascinada con la ropa, entramos y comenzamos a mirar las prendas. Claudio es un especialista en comprar ropa interior y tiene muy buen gusto ya que en cada viaje le compra ropa a Marta y le lleva de regalo.

    Buscando entre los diferentes modelos encontré un hermoso conjunto de corpiño y bikini cola less y decidir irme al probar a ver cómo me quedaba.

    Me puse el corpiño y comencé a mirármelo en el espejo, de repente escucho a Claudio que me dice en vos alta: Mostrame como te queda… y sin pensarlo abrí la puerta y le mostré, él me dice: Hermoso que bien te queda, estas divina. Probate la bikini así vemos el conjunto completo. Cierro la puerta y decido probarme la bikini, cuando la abrí nuevamente vi la cara de Claudio y me di cuenta que estaba casi desnuda ante su mirada. Estas divina me dijo te queda perfecta, no dudes en comprártela.

    Me cambié, salí del probador y fui directamente a la caja a pagar ese conjunto que también me quedaba.

    Después de almorzar y de hacer algunas compras decidimos ir a la playa ya que el día estaba hermoso, ni una sola nube y la temperatura era de 33 C.

    Volviendo desde el mall hacia South Beach bordeando la costa decidimos estacionar el auto en un parking para poder acceder a la playa. Estacionamos y comenzamos a caminar rumbo a la entrada para poder ingresar a la playa, la misma esta bordeada por unas plantas de altura considerable lo que no permite mirar absolutamente nada, llegamos a una escalera de madera e ingresamos a la playa.

    Oh sorpresa… era una playa nudista, y ninguno de los dos había leído ningún cartel o aviso al respecto, nos miramos con Claudio (mi cuñado) y nos sorprendimos ante el espectáculo. Luego dijimos ¿qué hacemos? ya estábamos allí, habíamos estacionado el auto y la verdad que no teníamos ganas de salir de nuevo a buscar otro lugar. Vimos que algunas personas caminaban por la playa, las mujeres solo con su parte de debajo de las bikinis y los hombres con trajes de baño diminutos. Ante esto decidimos ingresar ya que Claudio usa trajes de baño de competición (o sea muy chicos y ajustados al cuerpo) y yo tenía un bikini muy diminuto colaless.

    Caminamos por la playa aproximadamente 100 metros para buscar un lugar un poco más alejado, sin tanta gente alrededor, allí nos instalamos en la playa. Acomodamos unas lonas en la arena y nos sentamos cómodamente a mirar el espectáculo alrededor.

    Mujeres de todas las edades, sin ninguna vergüenza sobre sus cuerpos, gordas, flacas, etc., algunas eran jóvenes y hermosas con cuerpos como modelos. Los hombres igual a las mujeres, sin ninguna vergüenza con cuerpos feos y algunos dignos de mirar.

    Comenzamos con Claudio a mirar la gente que pasaba y a comentar lo que veíamos, como yo no tengo demasiada vergüenza con el hablamos sin ningún problema. Imagínense que mis miradas se centraban en el tamaño de los miembros masculinos que pasaban por delante mío, la verdad es que algunos eran dignos de mirar y hasta me atreví en algún momento a pensar en más de uno en estado de erección. ¿Se lo imaginan?

    La gente nos miraba con cara rara ya que nosotros estábamos con nuestros trajes de baño y si mirábamos alrededor solo la gente que se iba o llegaba estaba vestida, así que decidir como a la mañana hacer topless y ponerme a tomar sol. Después de media hora le comenté a Claudio, que loco que era esto de estar en una playa nudista y compartíamos que quizás sea la última vez en que íbamos a estar allí, a lo cual Claudio dijo: ¿Por qué no nos quitamos toda la ropa? En principio dije: ¡Ni loca! y luego de pensar en la situación y de conversar con él de que esto iba a ser un secreto entre ambos decidimos quitarnos la ropa.

    Imagínense la situación, quitándome mi diminuta bikini delante de mi cuñado para quedarme completamente desnuda…

    Al hacerlo me di cuenta que Claudio me miraba con disimulo. Luego Claudio se quitó su traje de baño y tal como imagine descubrí que estaba muy bien dotado. El paso siguiente fue ponerse protector solar ya que hay lugares en los cuales uno nunca se broncea y así fue como nos quedamos en la playa tomando sol.

    Primero nos pusimos boca abajo mientras que conversábamos de cualquier cosa para tratar de olvidar que estábamos desnudos, cuando ya nos dimos cuenta de que no soportábamos más el sol de espalda decidimos darnos vuelta a tomar sol de frente y la verdad que no podía controlarme para no mirar a mi cuñado acostado al lado mío en la playa en un día hermoso de sol y todo desnudo, pensaba en lo bien que gozaría mi hermana cuando cogían en forma descontrolada como suelen hacerlo. Su pija era increíble, tenía un buen tamaño de largo y de grosor a pesar de estar en estado de reposo.

    Luego de casi 2 horas decidimos ir al mar. Otra nueva experiencia, pararse y caminar unos 20 metros hacia el agua, juntos y desnudos, llegar a la orilla y sentir que el agua estaba fría. Instantáneamente mis pezones se pusieron duros y parados lo que llamo muchísimo la atención de Claudio. Entramos al mar y la sensación de sentir que las olas y el mar nos pegaban en todo el cuerpo fue increíble, saltamos las olas, conversamos nos reímos y en más de una oportunidad debido a la fuerza de las olas nuestros cuerpos se rozaron con lo cual sentía esa pija y me comenzaba a molestar, ya que en realidad tenía la sensación de que me gustaba.

    Llegada las 6 pm nos fuimos al hotel, nos bañamos y salimos a cenar, la pasamos bárbaro, en un restaurant muy lindo, la comida excelente y nos reímos de nuestra experiencia en la playa nudista a la tarde, de más está decir que es un secreto entre nosotros dos solamente. Luego nos fuimos a bailar y nos pedimos unas copas para tomar, primero unas cervezas y luego unos tequilas.

    Bailamos primero algunos temas movidos y separados y luego bailamos agarrándonos de las manos hasta que llego el momento de que nuestros cuerpos se juntaron, entre movimiento y movimiento sentía que Claudio se estaba excitando cada vez más hasta que en un momento sentí que Claudio tenía su pija que le explotaba en su pantalón, bailábamos y nos refregábamos, lo agarre por atrás a la altura de la cintura y lo acercaba cada vez más a mí, sintiendo su miembro pegado a mi conchita ya no pudiendo soportar más.

    Sentía que él me abrazaba por atrás y bajaba sus manos a la altura de mi cola cosa que me excitaba muchísimo. Al darme cuenta que la situación se estaba descontrolando decidí irme al tocador. Y cuando baje mi diminuta tanga descubrí que estaba mojada, ese baile, sus manos, su cuerpo y demás hizo que me excitara y me mojara toda.

    Cuando volví del tocador nos fuimos de regreso al hotel para dormir y finalizar así un día muy agitado.

    La verdad es que nos fuimos riendo en todo el camino pensando todas las cosas que habíamos hecho en todo el día. Yo estaba cansada y bastante alegre por las bebidas que había tomado. Al llegar al hotel entramos en la habitación, Claudio fue hasta el baño y yo me senté en la cama, me saque mis sandalias de taco alto y espere a que llegara mi turno para ir al tocador. Cuando volví me encontré a Claudio con su slip y pasándose crema post solar en el cuerpo, porque realmente el sol había estado fuerte y nuestra piel estaba colorada e irritada.

    Le comenté: Que buena idea, yo también me voy a pasar un poco de crema porque me está ardiendo todo el cuerpo. Mi cuñado contesto: ¿Queres que te pase yo por la espalda? y la verdad que estaba tan cansada que decidir acceder a su petición y decirle que sí.

    Claudio apago todas las luces y dejo solamente encendida una lámpara de pie que había en una punta de la habitación, con lo cual todo estaba casi en penumbras, encendió el equipo de audio y eligió una música muy suave y romántica.

    Me senté en el borde de la cama y bajé los breteles de mi remerita para que pudiera pasarme la crema por los hombros. El comenzó a pasarme la crema muy suavemente y yo comencé a disfrutar la frescura de la crema sobre mis hombros y espalda, me olvide de quien era el que lo hacía y decidir disfrutar del momento, llevada por la situación sentía como Claudio me levantaba la remera de la espalda para poder pasarme crema más abajo, debido a que me sentía incomoda con la remera en el cuello me la saque dejando todo mi torso desnudo dispuesto a disfrutar de sus caricias.

    Sin darme cuenta Claudio comenzó a pasarme crema por todo el cuerpo, él estaba sentado en la cama atrás mío, sentía como sus manos rodeaban mi cintura y comenzaban a subir por delante mío, yo estaba en un estado de placer total, cerré mis ojos y me entregue a lo que sentía, él dándose cuenta del momento y llevado por sus sentidos volcó un poco de crema en sus manos, rodeo mi cuerpo y comenzó a acariciar mis tetas con una suavidad que nunca había sentido, sus manos giraban alrededor de mis pechos, los apretaba, sentía sus manos, mis pezones se pararon y empezaron a gozar como nunca, sentía como su respiración se incrementaba en mi cuello y me comencé a mojar toda entre mis piernas.

    De pronto sentí sus labios que besaban mi cuello, luego mi mejilla y más tarde mis labios, sus manos no paraban de acariciar todo mi cuerpo, buscaban la manera de entrar por debajo de mi minifalda, cosa que no era difícil ya que era demasiado corta, sentí como sus manos llegaban por entre mis piernas. Sus dedos recorrían la forma de mi tanga e intentaban entrar en la zona prohibida.

    Sin poder contener el deseo abrí mis piernas lo suficiente y besé a Claudio metiéndole mi lengua y comenzando a jugar con la suya, sus manos pudieron hacer lo necesario hasta lograr llegar a mi concha empapada de flujo y de placer.

    Nos acostamos en la cama y comenzamos a desnudarnos, nuestras manos recorrían nuestros cuerpos, los besos eran descontrolados mis manos recorrían su torso, sus brazos, sus piernas tratando de llegar a lo que tanto ansiaba. De pronto encontré lo que buscaba, mis pensamientos de la tarde mientras estábamos en la playa desnudos se confirmaron, su pija era increíble, su grosor era increíble y su largo admirable, con mis dos manos una al lado de la otra todavía se sobre salía su cabeza que era hermosa.

    Decidí bajar a conocer personalmente ese trofeo, comencé a lamer su cabeza y a sentir su flujo pegajoso y con un gustito que me encanto, increíble era la cantidad de flujo que salía de esa pija, me la puse en la boca y la entraba y la sacaba con cierta velocidad, pensaba : no aguanto más, que ganas de tenerla adentro, en eso Claudio me giro y comenzó a chuparme, su lengua recorría mi concha y estábamos haciendo un 69 espectacular.

    Deseosa de gozar me di vuelta, puse a Claudio boca arriba y me subí encima de él, abrí mis piernas, lo bese y despacito sentí como esa pija se metía dentro mío, por un momento pensé: Esto no lo voy a soportar, luego de un par de movimientos mi concha estaba lista para la batalla final nos vimos en forma alocada, sus manos recorrían mis tetas y mi cola, su boca chupaban mis pezones y perdí el control y la cuenta de los orgasmos que tuve, goce y grite como nunca, ¡que placer!

    Sintiendo que podía acabar me decidí a chuparla toda hasta que ocurrió lo esperado, acabo en mi boca toda su leche fruto de un día espectacular.

    Luego no recuerdo más nada, nos abrazamos y nos dormimos hasta el día siguiente. Este es un secreto que tengo con mi cuñado y del cual nunca voy a olvidarme, con el tiempo decidí contárselo a mi hermana y mi sorpresa fue que a ella no le molestó en absoluto.

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  • La enfermedad de mi hijo (4 – final)

    La enfermedad de mi hijo (4 – final)

    Cuando Dani se despertó, Marta ya estaba en la cocina con el desayuno listo ya que tenía que desayunar, llevar a mi hijo a casa de mi madre y luego marcharse al hospital. Dani se puso el pantalón vaquero, aunque le rozaba pues era lo único que tenía.

    ―Buenos días Marta.

    ―Buenos días campeón, ¿que tal has dormido?

    ―Muy bien gracias. ¿Por cierto, antes de llevarme a casa de la abuela podrías llevarme a casa para que coja más pantalones de chándal? Porque este ya está sucio y los demás pantalones me duelen.

    ―Claro, podemos ir a tu casa en un momento y coger lo necesario y luego te llevo a casa de tu abuela.

    ―Gracias

    Así pues, desayunaron, pasaron por mi casa para coger un poco de ropa para Dani y rápidamente se marcharon a casa de la abuela que no está muy lejos de mi casa, pero esta más bien a las afueras del pueblo donde vivimos.

    Ahí va una descripción de mi madre: Mi madre se llama Carmen, tiene 64 años ya que me tuvo a mí con 18 años, mide 1.65 más o menos ya que hace mucho que no se mide. No es una mujer muy gorda, tiene el peso normal para su edad, tiene un culo bastante relleno y unos pechos muy grandes, más grandes que los míos, pero un poco más caídos, aunque no mucho. Por lo demás es una mujer de mente abierta también, pero creo que no tanto como yo ya que ella vivió en otra época bastante más estricta que la de hoy en día. Vive sola pues mi padre falleció hace unos años y ella no quiere estar con nadie más.

    Llegaron Marta y mi hijo a casa de mi madre sobre las 9 de la mañana. Después de unas palabras entre la doctora y mi madre en las cuales le decía que Dani no tenía que llevar calzoncillos pues eso le apretaba y tenía que vestir pantalones holgados que había traído en el bolso de deportes y que si estos se agotaban era mejor que estuviese desnudo pues no es bueno que mi hijo tuviera la zona genital apretada.

    ―¿Vaya, tan grave es? Mi hija me dijo que no era muy grave, pero supongo que dijo eso para no asustarme.

    ―Bueno, tampoco es tan grave, pero hay cosas que tiene que hacer y ropa que tiene que evitar para que se mejore y ya se le cure.

    ―Y no hay nada que yo le pueda cocinar y que él se tome para que se cure.

    ―No, lo siento, pero lo que tiene que hacer es vaciar el semen que su cuerpo produce y así poco a poco se le quitara. Calculo que en unos 10 días o así podrá volver a mi consulta y podré decir exactamente si se le paso completamente o no.

    ―Vale, has sido muy amable al cuidar de mi nieto este fin de semana, ¿estas segura que no quieres que te prepare algo de comer para que te lo lleves?

    ―No señora se lo agradezco, pero ya comeré en el hospital, de hecho, me tengo que ir porque se me hace tarde.

    ―Está bien, cuídate y gracias una vez más.

    ―De nada, y no lo dude, si pasa algo o tiene alguna pregunta no dude en llamarme al número que ya le di. Dani también lo tiene por si lo pierde o algo. Adiós y salude a su nieto de mi parte.

    La doctora se marchó a su trabajo y Carmen se fue a hablar con Dani.

    ―A ver cuéntame, ¿qué tengo que hacer y cómo y cuándo?

    ―¡Como! ¿Pero no te lo ha explicado mamá?

    ―Si, algo me ha dicho, pero bueno no lo recuerdo muy bien, más o menos si, pero prefiero que me lo recuerdes tu así estoy segura de no cometer ningún error.

    ―Es que me da vergüenza decírtelo…

    ―Eres mi nieto, cuando tu madre se iba a trabajar te cuidaba yo, te duchaba cuando eras pequeño, te daba de comer, te vestía, hacía de todo y ahora dices que te da vergüenza, soy tu abuela hijo.

    ―Ya, ya pero bueno… A ver cómo te explico esto. Pues tengo un problema en mis testículos, dice la doctora que tengo mucho más semen de lo normal y eso me duele y por eso tengo que vaciarlo. Se vacía haciendo…

    ―Ya lo sé, masturbando, que soy vieja pero no tonta.

    ―Eso, masturbando. El problema es que cuando lo hago yo, me concentro en lo mío y me duele, por eso nunca consigo vaciarlo porque no consigo acabar. Antes me ayudaba mamá, me masturbaba y vaciaba todo y me sentía mucho más a gusto. Mama sabe que yo solo no puedo porque me duele, por eso no me he quedado en casa solo, este fin de semana lo he vuelto a intentar solo, pero no lo he conseguido y me ha ayudado la doctora Marta. Y esta semana me tienes que ayudar tu. Te prometo que intentaré hacerlo solo, pero no te garantizo resultados porque me duele bastante.

    ―No hace falta que me prometas nada, ¿cómo voy a dejarte hacer una cosa que te duele? Para eso estoy aquí, para ayudarte y cuidarte, como cuando eras pequeño, además, he estado casada durante más de 40 años así que no me voy a asustar por ver tu pajarito o tener que jugar con él.

    ―Mamá me ha dicho también que te diga que tienes que tener cuidado porque mis chorros de semen son fuertes y van bastante lejos por lo que puedo ensuciar algo.

    ―Vale tranquilo, venga bájate el pantalón y empezamos.

    ―¡¿Que?! ¡¿Ahora?! Veras abuela eso no funciona así, tiene que ser cuando me entren las ganas y me duela, sino no se me para y no se puede hacer nada.

    ―Ah vale vale, bueno pues entonces cuando tengas ganas o dolor me lo dices.

    ―¿No quieres que lo intente yo solo primero así no tienes que molestarte?

    ―¿Pero como me va a molestar ayudar a mi único nieto?

    ―Lo intentaré solo y si no lo consigo te aviso. Ahora voy al aseo a cambiarme de pantalón porque no puedo llevar calzoncillos y estos pantalones me molestan.

    ―Puedes cambiarte donde quieras. Por cierto, vas a tener que dormir conmigo porque como nunca recibo visitas desde hace mucho tiempo, la habitación de los invitados no está preparada.

    ―Puedo dormir en el sofá no pasa nada.

    ―De eso nada que estas enfermo y tienes que dormir bien. Así que, en mi cama, como cuando eras pequeño.

    ―Vale.

    Así pues, mi hijo Dani se fue al aseo a cambiarse de pantalones y ponerse unos más cómodos. Cuando salió de la habitación llegó a la cocina y encontró a su abuela hablando con su madre así que le paso el teléfono y se marchó al salón a hablar con su madre por teléfono.

    ―Hola hijo ¿qué tal va todo?

    ―Bien ¿y tu mamá?

    ―Bien, estoy bien, la conferencia es bastante interesante y trata de una enfermedad poco común, pero no te voy a aburrir con detalles. Cuéntame tu, ¿cómo vas con lo tuyo?

    ―Bien, bueno como siempre, cuando alguien me ayuda y acabo estoy bien, relajado, pero sigo sin poder hacerlo solo, —dijo Dani en tono triste.

    ―Bueno no te preocupes hijo estamos aquí para ayudarte, cuando vuelva te ayudaré yo, pero mientras tanto puedes confiar en tu abuela que te ayudara en todo lo que necesites.

    ―Por cierto, mamá hay un problema, no puedo llevar calzoncillos por lo que tengo que llevar pantalones de chándal y no me quedan muchos, solo dos para toda una semana, además aquí donde vive la abuela no hay tiendas de ropa.

    ―No te preocupes hijo, es tu abuela no una desconocida, puedes estar desnudo o pedirle a tu abuela que te lave uno mientras llevas el otro o lo que quieras no te preocupes.

    ―Está bien.

    ―Bueno hijo me tengo que ir, cuídate y ayuda a tu abuela cuando necesite algo. Un beso muy fuerte.

    Dejo el teléfono y se puso a jugar a la consola ya que no tenía nada más que hacer y la abuela estaba en la cocina. Después de comer se fueron a ver la televisión y estuvieron así sentados un buen rato.

    ―Bueno hijo voy a ir a fregar los platos y a limpiar un poco la casa.

    ―¿Quieres que te ayude?

    ―No hace falta, quédate aquí que estas enfermo.

    ―Ya lo sé que estoy enfermo, pero eso no me impide levantarme y hacer cosas.

    ―No importa, quédate aquí jugando a tus juegos esos que yo voy a limpiar tranquilamente, de hecho, voy a cambiarme, voy a ponerme una camiseta vieja que luego ensucio mi ropa para nada.

    ―Vale pues estaré aquí jugando por si me necesitas.

    La abuela se fue a cambiarse de ropa para no ensuciar la ropa buena. Se puso un pantalón de pijama normal, se quitó el sujetador y la camisa que llevaba y se puso una camiseta vieja de color blanco. Después de fregar los platos se fue a limpiar el salón, el agua había mojado su camiseta y está ya dejaba ver parte de sus pechos y se le notaban los pezones por el contacto con el agua.

    Como ya os dije antes, mi madre tiene pechos bastante grandes y la camiseta mojada poco podía ocultar. Mi hijo lo había notado y poco a poco empezó a excitarse con la vista de esos preciosos y generosos pechos. Al acabar la abuela fue a limpiar la habitación y el aseo, pero mi hijo seguía con la imagen de los pechos de su abuela presente. Al limpiar el aseo, limpio la ducha también y bueno, eso implica utilizar el agua de la ducha, lo cual mojo aún más la camiseta de mi madre y la dejo casi transparente pues era blanca y se pegaba a su piel.

    Volvió al salón con la intención de descansar un poco y mi hijo pudo ver claramente como eran los pechos de su abuela. Él ya sabía que los tenía grandes, pero llevaba muchos años sin verlos y eran más grandes que los de sus recuerdos. Eso provoco la erección de mi hijo y con ello el dolor en sus partes. Mi hijo soltó un leve gemido de dolor, pero la abuela se dio cuenta.

    ―¿Te pasa algo?

    ―No abuela es que me duele un poco ahí abajo.

    ―Ah entonces toca vaciar ¿no?

    ―Si, voy al aseo a intentarlo.

    ―Ya te he dicho que no tienes por qué intentarlo si te va a doler. No me voy a asustar por ver tu pajarito.

    ―Como quieras —dijo mi hijo girándose hacia su abuela.

    ―Espero que no te molesten mis manos que están un poquito mojadas todavía por el agua. —Dijo mi madre acercándose a mi hijo.

    ―No, no pasa nada, —dijo mi hijo bajándose los pantalones.

    ―¡Ay dios mío! —Gritó mi madre al ver el miembro de Dani—. ¡¿Pero cómo puedes tener todo eso?! ¡Si no es un pájaro es una águila! Pues sí que tiene suerte mi hija al tener esto en casa. ¿Con todo lo que tienes quien no te ayudaría? Bueno vamos a empezar, si te duele me avisas.

    ―Vale

    Mi madre empezó a subir y bajar la mano lentamente sobre el miembro de mi hijo, con miedo a causarle dolor y con asombro al ver lo dura y gruesa que estaba. Empezó a utilizar las dos manos para abarcar más terreno. Sin embargo, sus manos estaban todavía un poco mojadas y frías por el contacto con el agua al estar limpiando, y eso le causaba escalofríos a Dani.

    ―¿Estas bien, te estoy lastimando?

    ―No, es que tus manos están frías por el agua.

    ―¡Claro! Disculpa hijo se me había olvidado, es que hacía mucho tiempo que no hacia esto… Ahora lo arreglo, —dijo mi madre introduciéndose el miembro de Dani en la boca pues sabía que ahí estaría más caliente.

    Empezó a lamer y a chupar el pene duro de mi hijo mientras a su vez ella se sentía más y más excitada, por el tiempo que llevaba sin hacer algo así y porque nunca lo había hecho con semejante tamaño. Al cabo de unos minutos mi madre se encontraba ya totalmente mojada por arriba y por abajo y Dani también estaba cercano al clímax.

    ―Abuela no me queda mucho para acabar, no sé dónde quieres que acabe, si en un trapo o en el suelo o algo…

    ―Puedes acabar donde quieras —dijo mi madre sacándose el pene de su boca—. Puedes acabar en mi camiseta si quieres ya que de todas formas la tengo que lavar —dijo a la vez que utilizaba las manos para hacerle acabar.

    La espalda de Dani se arqueó y empezó a descargar todo el semen que tenía dentro, era un momento muy placentero para él ya que no solo llegaba al orgasmo, sino que también se liberaba del dolor que tenía durante gran parte del día. El primer disparo sorprendió a mi madre que no estaba preparada y fue a acabar en su cara, cerca de los ojos, el segundo impacto justo encima de la camiseta que llevaba y bajaba poco a poco a sus pechos por dentro, el tercero y cuarto sí que dieron en la camiseta mojándola aún más.

    Mi hijo aun soltaba pequeños chorros ya mucho más suaves pero su abuela cerro los ojos para que el semen que tenía cerca no se le metiera en los ojos así que no pudo controlar el resto. Cuando finalmente mi hijo acabo de soltar todo:

    ―Madre mía hijo como me has dejado, —dijo mi madre en tono gracioso.

    ―Lo siento abuela de verdad no quería mancharte, ya te avisé de que me salen fuertes y no los controlo, —dijo Dani disculpándose.

    ―Tranquilo, no has hecho nada malo, ha estado muy bien, solo tengo que limpiarme los ojos para poder abrirlos, ¿me ayudas a limpiarme los ojos? —Pregunto mi madre quitándose la camiseta y dándosela a mi hijo para que este le ayude a limpiar el semen que estaba sobre sus ojos. Dejando así sus hermosos pechos a la vista de mi hijo.

    ―Eh… Claro yo te ayudo.

    ―Uy mira, si me has manchado aquí también —dijo mi madre señalando su pecho derecho limpiando la mancha de semen con su dedo y llevándoselo a la boca—. Mmm que bueno, esta calentito. ¿Estas mejor ahora?

    ―Si, mucho mejor. Gracias abuela.

    ―De nada, un placer ayudar a mi querido nieto y de paso llevarme una buena alegría jajaja.

    ―Mira abuela se ha manchado mi pantalón de chándal también.

    ―Ah, sí es verdad, es que al final tuve que cerrar los ojos y no pude controlar donde dirigía tu manguera. No te preocupes lo lavaré. ¿No tienes otros?

    ―Si si que tengo, pero son los últimos así que por favor cuando estén secos avísame.

    ―De acuerdo hijo. Bueno tu abuela se va a la ducha a limpiarse.

    ―Vale cuando acabes a lo mejor entro yo.

    ―Si quieres puedes entrar conmigo ahora.

    ―No, voy a jugar un poco ahora a la Play mientras te duchas y luego entraré yo.

    ―Como quieras, —concluyo mi madre.

    Ya en la ducha y bajo el agua caliente mi madre pudo liberar toda la calentura que llevaba al ver semejante pene y tenerlo en su boca. Empezó a meterse un dedo hasta que poco a poco se metió 3 pensando en el miembro de Dani y llego al orgasmo en poco tiempo pues llevaba mucho tiempo sin masturbarse ni tener sexo.

    Eran las 11 de la noche, Dani ya se había duchado, la abuela también y estaban los dos sentados viendo la televisión en el sofá.

    ―Dani hijo yo creo que me voy a ir a dormir, también hay una tele en la habitación así que haz lo que quieras puedes verla aquí o en la habitación.

    ―Están haciendo los anuncios así que mejor vamos a la habitación, acabo la película y me duermo.

    ―Vale venga vamos.

    Fueron a la habitación de la abuela, la habitación donde iban a dormir los dos juntos después de tanto tiempo, desde la infancia de Dani. Se tumbaron, vieron el final de la película, apagaron la televisión y se durmieron.

    El sol entraba suavemente por la ventana cuando mi madre sentía algo duro en su espalda, tuvo el reflejo de cogerlo con la mano para ver lo que era y se trataba del miembro de Dani. Se giro y vio la forma de sus 26 cm bajo el pantalón de chándal pues la tela de ese tipo de pantalones es elástica. Le quito el pantalón pues pensó que le apretaría y no le viene bien dada la enfermedad. Unos minutos después despertó Dani, con una erección matutina como es costumbre en los hombres y no encontraba el pantalón así que decidió llamar a su abuela.

    ―Esta en el armario, es que la doctora me dijo que no tenías que llevar ropa que te apriete y al ver que el pantalón te apretaba esta mañana decidí quitártelo para que no te moleste. ¿He hecho mal?

    ―No que va abuela para nada, solo que no sabía dónde estaba nada más.

    ―¿Y no te duele ahora? —Dijo la abuela refiriéndose a la erección que su nieto mostraba.

    ―Pues la verdad es que si, cada vez que estoy así me duele un poco pero cuando se me baja ya no hay dolor.

    ―Entonces te ayudo así bajara antes, —dijo mi madre acercándose a la erección de Dani—. Madre mía aun no me acostumbro a tanta carne jaja.

    Mi madre empezó directamente con la boca, ya no se ayudó de las manos. Se metió la cabeza, la succiono, lamo el resto del tronco y la metió hasta donde le entraba, sorprendentemente le entro bastante más de la mitad, le faltaba poco para que entrara toda, algo a lo que Dani no estaba acostumbrado. Eso ya le puso a mil y moviéndose suavemente empezó a follar la boca de su abuela mientras esta solo abría la boca y recibía pollazos en la garganta.

    ―¡Argh! Venga hijo así argh así más fuerte argh. Mira que bien lo haces ya ni me muevo.

    ―Tu boca está bien caliente.

    ―¡Si! ¡está esperando que le des la leche calentita!

    ―Ya estoy cerca abuela ¿donde acabo?

    ―Acaba en mi boca que quiero probar más leche de la tuya.

    ―¡Ahhh ahí voy!

    Dani empezó a llenar la boca de su abuela con chorros fuertes de semen, a cabo de cinco chorros la abuela ya tenía la boca llena y no podía recibir más dentro así que la saco y la sacudió y le salió un poco mas que fue a parar a su cara.

    ―Lo siento abuela no quería mancharte.

    ―No te preocupes he visto en un documental que es buena para las arrugas, —dijo la abuela después de tragar todo el semen que tenía en la boca.

    ―Jajaja si tan buena es pasaré de vez en cuando a darte un poco —dijo Dani bromeando.

    ―Eso mismo te iba a decir, pero ya de verdad, cuando vuelvas a tu casa tendrás que visitar de vez en cuando a tu abuela y darle un poco de lo tuyo.

    ―Vaya, yo bromeaba, pero bueno si es lo que quieres no te puedo decir que no, tú me ayudas a mi así que yo también te ayudaré a ti.

    La abuela se fue a limpiarse la cara, Dani se fue a limpiarse el pene, se vistió y fueron a la cocina a desayunar.

    ―Bueno ¿qué quieres hacer hoy? —Pregunto mi madre

    ―Lo que quieras.

    ―Bueno si me ayudas a limpiar la piscina podríamos pasar el día ahí ya que hace buen día caluroso.

    ―Vale, tu quédate aquí dentro viendo tus programas y tus cosas y yo limpiaré la piscina y cuando acabe te llamo.

    Al cabo de unas horas Dani ya había limpiado la piscina, llenado con agua limpia de la depuradora y estaba todo listo para pasar una buena tarde bajo el sol.

    ―Abuela ya está todo listo lo que pasa es que no tengo bañador.

    ―¿Y qué? Si ya te he visto todo, eres mi nieto no veo el problema.

    ―Vale pues después de comer nos metemos un poco al agua que hoy hace calor.

    Así pues, se metieron al agua después de comer y estuvieron pasando una muy buena tarde. Se ducharon por separado y salieron al salón a cenar.

    ―Hijo si quieres mañana nos podemos ir a dar una vuelta por el monte que hace tiempo que no salgo.

    ―¿Y no quieres salir a la ciudad o al cine o algo?

    ―No, prefiero estar aquí cerca de casa y aprovechando del buen tiempo.

    ―Por mi perfecto, sabes que estoy de vacaciones y puedo hacer lo que quieras.

    ―Bueno pues mañana vamos al monte.

    Después de cenar y ver un poco la televisión decidieron ir a la habitación a dormir. Al llegar a la habitación: ―Hijo hace mucho calor esta noche, yo voy a dormir desnuda, —dijo la abuela quitándose toda la ropa.

    Eso provocó una vez más la erección de mi hijo pues era la primera vez que le veía su vagina. Le asombro pues estaba completamente depilada y no se lo esperaba.

    ―Tu también harías bien en dormir desnudo hace calor y si sudas esta noche mancharas el único pantalón que te queda. Por cierto, mañana por la tarde estará el otro seco que ya lo lavé.

    ―Vale pues me lo quito entonces, —dijo mi hijo desnudándose también y mostrando su erección.

    ―Vaya, pero sí parece que te duele. ¿Por qué no lo has dicho antes?

    ―Eh… esto… No me di cuenta.

    ―Que despistado eres, ven aquí que te voy a volver a ayudar.

    Una vez más mi madre empezó a masturbar suavemente a Dani y poco a poco mojándose pues por muchas veces que lo hiciera el pene de mi hijo la seguía poniendo a mil. Se lo metió en la boca y empezó a mamarlo suavemente. Mi madre sentía la excitación subir más y más y decidió dar un paso más.

    ―A ver si esto te ayuda también, —dijo mi madre mientras se disponía a introducir el pene de mi hijo en su vagina.

    Entro la cabeza y poco a poco entraba el resto, costaba un poco pues hacía tiempo que nadie había entrado ahí.

    ―Ahhh duele, pero da placer al mismo tiempo, —gemía la abuela.

    ―Esta caliente ahí dentro y no pensé que iba a estar tan cerrado

    ―Es que tu abuelo no la tenía tan grande y gruesa como la tuya y llevaba mucho tiempo sin hacerlo

    ―Mmmm se siente bien abuela.

    ―Eso es hijo, ahora te voy a cabalgar.

    Mi madre empezó a cabalgar a mi hijo durante unos minutos hasta que llego al orgasmo.

    ―¡Aarrgggh Dani!

    ―¡Toma abuela toma!

    ―Ya me he corrido, ¡pero creo que se acerca un segundo!

    ―Yo aun puedo darte hasta que te canses

    ―¡Pues dame! ¡Dame y no pares! ¡¡Dame!!

    Cambiaron de posición, mi hijo la puso a 4 patas y le dio bien duro hasta que su abuela se volvió a correr. Cambiaron de posición varias veces más y la abuela ya se había corrido 4 veces y estaba exhausta cuando Dani se acercó al clímax.

    ―Argh ya estoy cerca abuela ¿dónde acabo?

    ―Ven que te voy a hacer acabar con mis tetas

    ―¡Siii hazme acabar con tus grandes tetas!

    Dani se subió encima de su abuela y metió su manguera entre sus pechos, la abuela empezó un movimiento con sus pechos hasta que Dani se corrió, llenándole las tetas, la cara y parte de la boca de semen. Después de limpiarse la abuela se tumbó exhausta en la cama.

    ―Madre mía hijo eres increíble… Me has matado, nunca había follado así.

    ―Yo también me lo he pasado bien. Tienes unos pechos muy grandes y fabulosos.

    ―No sabía que te gustaran tanto.

    Durmieron los dos muy felices y muy cansados por el sexo salvaje que venían de tener.

    Al amanecer la abuela se fue a preparar el desayuno y algo de comer para la salida al monte. Dani apareció minutos más tarde ya con la erección calmada y se sentó a desayunar. Después la abuela se vistió con la ropa de deporte, se puso una camiseta sin sujetador por debajo y una falda deportiva que le regalo mi hermana para supuestamente jugar al tenis con amigas pero que nunca utilizo. Dani se puso la camiseta de su equipo de baloncesto y el pantalón de chándal y salieron a recorrer el monte pues el día era precioso. Llamé para saber cómo estaban los dos y mi madre me dijo que estaban perfectamente bien y que salieron a dar una vuelta por el monte por lo que decidí no molestarles.

    Estaban paseando cuando encontraron un lugar donde parar a comer, había una mesa y unas sillas ambas de madera. Pararon a comer y Dani le dijo a su abuela que verle el culo todo el camino más el calor le habían provocado una erección de campeonato así que viendo que no había nadie ahí y que ese monte no era muy visitado generalmente, la abuela se quitó toda la ropa, bajo el pantalón de Dani y se la chupo hasta dejarla bien mojada.

    ―Ahora te toca a ti chuparme a mi —dijo la abuela subiéndose a la mesa y ofreciéndole el conejo a su nieto.

    Mi hijo se la comió hasta que su abuela llego al orgasmo y le rogo que se la metiese.

    ―¡Por favor acaba ya con mi sufrimiento y clávamela!

    ―¡¿Aquí al aire libre?!

    ―¡Claro! No hay nadie y si viene alguien solo podrá tener envidia de ver como una polla como la tuya se folla a un chocho como el mío. ¡Vamos métemela ya!

    No se hizo esperar más y le metió su miembro entero con fuerza, lo que provocó un grito de dolor y placer en mi madre. Después de haber cambiado de posición 3 veces y haber tenido mi madre 2 orgasmos sin contar el que tuvo con la lamida de concha mi hijo se acercó al orgasmo.

    ―¿Dónde lo quieres abuela?

    ―¡Dámelo en mis tetas así no me puedo poner la camiseta y bajo del monte a casa con los pechos al aire y llenos de semen!

    ―¡Que caliente eres! ¡ahí va! ¡toma todo! —grito mi hijo corriéndose en los pechos de su abuela.

    Por el camino mi madre solo se encontró con una amiga suya vecina que iba al monte a coger caracoles.

    ―Pero Carmen ¡¿Qué haces así vestida?! ¡¿Es semen eso que llevas ahí?!

    ―¡No! solo me mordió un insecto y me puse un poco de pomada para que se me pase por eso no me puedo poner la camiseta.

    ―¡¿Ay, pero mujer es algo grave?! ¡¿Quieres que te lleve al hospital?!

    ―No mujer no te preocupes que ahora voy a casa me pongo un poco de agua fría y se me pasa.

    ―Bueno pues que te mejores y ya pasaré a verte a ver como estas.

    ―Cuando quieras querida.

    La vecina de mi madre se creyó todo lo que le dijo y eso les hizo gracia a los dos. Llegados a casa se metieron en la piscina juntos, los dos desnudos y pasaron el resto del día ahí hasta la cena.

    Por la noche repitieron lo mismo de la noche anterior, cena película y sexo salvaje. A la mañana siguiente igual, la erección matutina de mi hijo les dio placer juntos, luego lo hicieron en la piscina, en la ducha, en el salón e incluso en la cocina durante el resto de la semana. Tuvieron una semana de sexo salvaje. Mi hijo se corrió en las tetas de su abuela, su cara, su culo, su vagina, su boca, en todos los sitios imaginables. Así llego el final de la semana.

    ―Te prometo que la próxima vez que vengas tendrás mi culo listo para recibirte, siempre he querido hacer anal con tu abuelo, pero él nunca quería, decía que era algo nuevo y que prefería lo tradicional. Esta vez lo tendré preparado y dilatado para que puedas meter lo tuyo ahí dentro y me llenes con tu manguera.

    ―Vale, pasaré en unos días después de clase para darte la leche que querías para que te la apliques por la cara que dices que necesitas.

    ―Vale, no hace falta ni que llames, no salgo mucho, si salgo a comprar verduras y vuelvo a casa así que ven cuando quieras.

    ―Vale te prometo que no tardaré en venir.

    Unos minutos más tarde llegué yo y encontré a mi madre y a mi hijo desnudos en la piscina.

    ―¡Hija! ¡Por fin llegaste! Quítate la ropa y ven a meterte con nosotros que hace calor y el agua esta perfecta.

    ―No llevo bañador mama.

    ―Nosotros tampoco.

    ―Vale ahí voy, —dije desnudándome y metiéndome con mi hijo y mi madre en la piscina.

    ―Te he echado de menos mamá.

    ―Yo también hijo yo también —dije abrazándolo—. ¿Como llevas la enfermedad, te duele o algo?

    ―No, la abuela me ayuda mucho y ahora estoy bien, pero sigo sin poder hacerlo solo.

    ―Bueno no te preocupes, al volver a casa te ayudaré yo y en unos días iremos al hospital a ver a Marta así te dice si te has curado completamente o no.

    ―Ay hija cuando lo lleves al hospital me llamas para decirme como esta ¿vale?

    ―Vale mamá.

    Pasamos el resto de la tarde en la piscina y por la noche nos fuimos a casa. Estuve ayudando a mi hijo masturbándolo y follando durante casi una semana hasta que lo llevé conmigo al hospital para que vea a Marta y nos dijo que todo estaba bien y que se había curado, pero aun así entre Marta, mi madre y yo no creo que haya tenido mucho tiempo desde entonces para masturbarse él solo.

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