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  • Hacer nudismo me calentó y Axel me cogió

    Hacer nudismo me calentó y Axel me cogió

    Hola, soy Belu y quiero contarles cómo fue mi viaje en compañía de Elisa, que quiso viajar a Mardel para encontrarse con Carlos, su amigo amante.

    Primero quiso ir acompañada por su íntima amiga Elvira, pero a esta no le fue posible. Elisa necesitaba ir con una amiga para no levantar sospechas ante su marido y fui la única opción disponible.

    Viajamos juntas en un bus destino a Mardel y me habló todo el tiempo de Carlos. De su buen humor, de que es divertido. Que le encanta hacer nudismo en el jardín de su casa y le agrada que todos lo hagan. Dijo que la primera vez que Carlos le pidió que se desnudara en el jardín, sintió pudor pero luego lo tomo con normalidad y disfrutó mucho con él

    Y me preguntó ―¿Te molestaría desnudarte en el jardín?

    ―Soy un poco exhibicionista y muy adaptable a toda situación ―Respondí.

    Carlos nos esperaba en la terminal de Mardel. Sonriente, nos abrazó efusivamente a las dos, demostrando su alegría

    Nos condujo hacia su casa en su automóvil, Elisa, a su lado y yo en el asiento trasero.

    En pocos minutos llegamos a su casa y al entrar, a la izquierda vi un hombre joven embolsando el césped recién cortado en el jardín.

    ―¿Quién es ese joven? ―le preguntó Elisa.

    ―Un amigo que vino para ayudarme en la tarea. Se llama Alex ―Afirmó Carlos.

    En el comedor, nos sirvió jugo de frutas para beber y se ocupó de llevar nuestro equipaje hasta la habitación de huéspedes.

    Minutos más tarde ingresó a la casa, Alex. Un hombre joven, quizás de mayor estatura que Carlos. Vestido con bermuda gris y remera blanca transpirada. Sus piernas y brazos cubiertos de abundante pelambre. Se presentó besándonos a ambas en las mejillas.

    ―Eres muy guapo ―Dijo Elisa.

    Yo sonreí y asentí con la cabeza.

    Entonces Alex mirando a Carlos dijo ―Ya terminé con el césped, merezco me dejes nadar en tu piscina.

    Carlos movió su cabeza indicando negación, y agregó ―Hoy la piscina es exclusiva para mis amigas, de ellas depende si te permiten nadar.

    Elisa se apresuró a decir ―Yo te permito nadar ―Y se giró mirándome.

    ―Me agradaría que compartiéramos contigo la piscina ―dije entonces.

    ―Entonces, gracias a las dos amigas ―Dijo Alex.

    Carlos sugirió que nos pusiéramos ropa cómoda para tomar unos bocadillos de jamón crudo y a la tarde ir a la piscina.

    Elisa y yo fuimos a nuestra habitación a cambiarnos.

    Ella es elegante, mide 170 Con apenas 63 kilos. Senos pequeños y el culo bien proporcionado a su estatura. El bikini verde fluorescente se le ajustaba perfecto. El corpiño ajustado y pinzado le da firmeza a sus pechos y los levanta.

    Mi bikini bordó es diminuto y marca mucho los labios gorditos de mi vagina. Atrás la tirita se pierde por completo entre mis nalgonas. El sujetador cubre a medias mis pechos que sobresalen mucho sobre la tela. Apenas tengo 160 de estatura y peso 56 kilos. Tengo piernas gruesas y mi culo dobla en tamaño al de Elisa.

    Cuando volvimos al comedor. Carlos y Alex nos recibieron con aplausos y a coro dijeron ―¡Están preciosas!

    El dueño de casa había cambiado su shorts por una sunga negra que marcaba una generosa herramienta bajo la tela elástica. Arriba vestía remera blanca. Alex, se había duchado para quitarse el sudor que lo cubría. Ahora nos esperaba vistiendo un shorts de baño color celeste y musculosa negra.

    Escuchábamos música mientras conversábamos y tomábamos los bocadillos acompañados por jugos de frutas. La charla se alargó por dos horas entré risas y algún comentario ocurrente de Carlos con doble sentido.

    Me sentí cómoda con mis recientes amigos.

    Elisa tenía sus ojos fijos en su amante, todo el tiempo. Carlos es un tipo con 178 de estatura y 78 kilos, aproximadamente. De cabello largo maltratado por el sol, y piel muy bronceada.

    Alex, será 20 años menor, 182 de estatura, también debe pesar 80 kilos. Cabello corto, bronceado desparejo cubierto de abundante pelambre en brazos y piernas.

    Carlos tomando por un brazo a Elisa. Se dirigió a ella diciendo ―Me voy con Alex a ver el parque, les esperamos en la piscina.

    Ella se levantó de su asiento y me dijo bajando su voz ―Voy al baño.

    También me retiré de la mesa, fui a nuestra habitación para aplicarme protector solar. Recogí mis anteojos para sol y mi visera, y esperé la vuelta de El que también se aplicó protección solar. Tomamos dos toallas grandes y salimos.

    Carlos y Alex fueron ya había llegado a la piscina, y ambos estaban desnudos. La visión de sus culitos apretados y firmes me género el deseo de tocarlos y se lo dije a Elisa.

    ―En la piscina podrás tocar todo cuánto quieras ―respondió.

    Comenzamos a ir hacia ellos y Carlos desde el agua agitó la sunga en una mano. Elisa se rio y me dijo ―Está pidiendo que nos desnudemos ―Y continuó― Quitemos los sujetadores.

    Con los pechos descubiertos avanzamos agitando los corpiños al aire. Ambos aplaudieron aprobando nuestro gesto.

    Cuando alcanzamos la escalera de la piscina, Carlos alargó un brazo para ayudarnos a entrar. Luego nos abrazó a ambas, haciendo chocar su pecho con mis tetas y pasar su mano por mi cintura no se privó de tocarme bien el culo. Alex se reía y Carlos lo llamó para unirse a este abrazo de amigos, dijo.

    Ambos comenzaron a nadar, de un lado a otro de la piscina, son nadadores excelentes. Luego de un tiempo, el dueño de casa propuso enseñarnos a nadar con buen estilo. Me gustó la idea a Elisa también.

    Carlos, apoyando sus manos en mi cintura dijo ―Permíteme que te quite esto Belu ―Y tirando hacia abajo de la braguita de mi bikini bordó agregó― Así estamos todos en igual condición

    También le quitó el bikini a Eli. Luego nos indicó que nos quedáramos del lado de la escalera con el agua hasta la mitad del pecho.

    Luego subió hasta tener únicamente los pies dentro del agua y mirándonos dijo ―Vean como me lanzo y muevo los brazos.

    Yo no podía dejar de mirar su pene dormido, grueso, colgando. Imaginando como sería despierto.

    Eli pareció, leer mis pensamientos y me dijo al oído ―Es divino.

    Carlos se lanzó, movió sus brazos haciendo quedar su espalda y culito muy visibles sobre el agua. Cuando regresó, pregunto ―¿Pusieron atención?

    La siguiente demostración la hizo Alex. El chico de mucho pelo en piernas y brazos también estaba bien poblado en pecho y pelvis. Cuando nos habló no deje de mirar su pene, tan largo como el de Carlos pero más delgado. Este chico es poseedor de unas pelotas muy grandes también muy pobladas de pelos. Se lanzó al agua, y pude ver su culito peludo a flor de agua, y su amplia espalda.

    Luego Eli se lanzó golpeando el agua fuertemente, dio dos brazadas y giró poniéndose boca arriba, continuó haciendo plancha. Ambos la aplaudieron.

    Me llegó el turno. Subí la escalera y me lancé al agua poniendo las manos juntas por sobre mi cabeza. Intenté mover los brazos pero me hundía.

    Carlos gritó ―¡Mueve los pies!

    Los moví y se levantaron pero me giré e hice la plancha. Los tres me aplaudieron.

    Después una ronda de risas y comentarios llegaron las clases de manera individual. Alex me sostuvo de las manos con las suyas al ras del agua. Mi cabeza también apenas sobre el agua para poder respirar.

    Carlos me ordenó mover los pies hacia arriba y abajo rápido hasta que mi cuerpo quedase alineado a la superficie del agua. Y me ayudó a flotar poniendo una mano bajó mi estómago y la otra en mi monte de venus.

    Cuando mi culo estuvo sobre el agua dijo ―¡Muy bien, así me gusta! ―y los dedos de su mano se movieron intentando tocar algo más.

    Me puse de pie y les di un beso en la mejilla a cada uno, agradeciendo su ayuda y enseñanza. Cuando lo pasó bien, el tiempo transcurre velozmente y disfrutó estar acompañada.

    Al dejar de dar el sol sobre nuestras cabezas, Carlos propuso jugar al caballo y la amazona.

    ―¿Cómo es el juego? ―pregunté.

    Entonces explicó que Alex y él, serían los caballos, nosotras las amazonas. Los caballos se enfrentan chocándose y dando patadas o mordiscos. No pueden usar las manos más que para sujetar a la jineta. Las jinetas montamos sobre los hombros de los caballos los conducimos y alentamos. Caballo que cae o su jineta pierde el juego.

    Carlos se agachó junto a la escalera, Eli montó sobre sus hombros y la sostuvo con sus manos aprisionando sus pies junto a su pecho. Elisa se aferró a la cabeza de Carlos para mantenerse firme.

    Luego Alex permitió que montase sobre los hombros y tomó mis pies al igual que lo hizo Carlos. Mis tetas prácticamente estaban apoyadas en la cabeza de Alex. Y mi vulva apoyada en su cuello.

    Ambos caballos se pusieron de pie para caminar y empujarse de costado. En una pasada, Carlos me dio un mordisco en mi nalga derecha. Chillé, me moví y sentí que mi vagina comenzaba a mojar el cuello de Alex.

    Elisa se reía todo el tiempo sin parar. Le pregunté qué le causaba risa pero no me respondió.

    En otra pasada, Carlos se volvió tras nosotros y haciendo su lengua en punta, la metió entre mis nalgas. Por la sorpresa levanté mi culo del apoyo, haciendo que mi vulva se pegase más al cuello de Alex. Y me quejé diciendo ―¡Ale, también muérdelos!

    Hicimos varias pasadas más. Sentía mi vagina mojada y pegada al cuello de Alex.

    Elvira iba distraída riéndose sin advertir que Alex bajó la cabeza y la mordía en el muslo, sobre la rodilla. Ella agitó fuerte su pierna y se desestabilizó. Una patada de mi caballo logro que el de ella se moviera y termino cayendo al agua.

    Alex soltó mis pies y levantó sus brazos festejando el triunfo. Luego tomándome por las axilas me elevó sobre su cabeza y me bajo pegada a su cuerpo, rozando su pene erecto desde mi entrepierna por mi cola hasta la mitad de la espalda.

    Carlos y Eli juntaron sus labios besándose.

    Yo me incliné hacia un lado, Alex me tenía sujeta por la cintura, levanté un brazo para llegar a su nuca y cuello embebido de mis fluidos. Lo miré a los ojos y Alex bajo su cabeza para juntar nuestras bocas. Luego frente a frente, nos abrazamos con fuerza. Me paré en puntillas sobre sus pies para alcanzar a sentir su pene en mis labios casi abiertos, pero no fue suficiente. Llevé un brazo hacia abajo y aprisioné su duro miembro entre mis dedos. El me correspondió con dos dedos buscando el clítoris entre mis labios Caminé hacia atrás hasta llegar a la escalera y subí un peldaño. Me aferré a su cuello mientras él acomodaba lo suyo. Hizo pasar la punta de su pene estirando la piel de los labios sin penetrarme.

    Carlos y Elisa salieron de la piscina y fueron aminando abrazados rumbo a la casa. Una mano de Carlos siempre apoyada en el culo de mi amiga. Pude ver la tremenda erección de él, antes de que nos diera la espalda.

    ―Te deseo mucho ―me dijo Alex al quedarnos solos― ¿Quieres hacerlo conmigo?

    Lo miré sin decir nada, pero sentía el deseo de que rellenara mi vagina pronto. Caminamos tomados de la mano rumbo a la casa. Lo detuve en el camino para hacerle un pete. Le gustó mucho aunque no me lo había pedido. Alex tenía el pene con la dureza de una roca y la temperatura de una brasa.

    Cuanto llegamos a la galería vi una reposera, al llegar me dejé caer en ella. Él me miró a los ojos sin decirme nada. Yo me toqué los pechos y me retorcí los pezones. Gemía y me mojaba al estar tan caliente. Alex me tomó en sus brazos y me llevó a la habitación de huéspedes.

    Me acostó en una camita. Abrí levemente las piernas y alcé los brazos para alcanzarlo y bajarlo hacia mí. Cerré los ojos oyendo el gemir apagado de mi amiga proveniente de otra habitación. Posiblemente gozando mucho.

    Alex bajó su cuerpo sobre mí, sin apretarme mucho y plegando un poco mis piernas. Su herramienta comenzó a abrirme y estirar mi piel, hasta provocarme temblor y sentirlo llegar a fondo golpeando mi cérvix. Haciendo que me provocase una catarata de espasmos contenidos liberando chorros de fluido vaginal. El me acariciaba el ano con un dedo haciendo círculos, mientras se hundía y salía Yo convulsionaba y lloraba, soy así cuando pierdo el control y gozo sin pensar en nada. Alex sacó su miembro de mis entrañas y descargó chorros de semen sobre mis tetas. Yo le acaricié el culito cuando estuvo a mi alcance. A él no le desagrado y a mí me gustó hacerlo.

    Me dijo oído ―Si te gusta tocarme el culo es porque te agrada que toque el tuyo.

    Lo besé sin responder.

    Me hizo colocar en posición del perrito.

    Lamió y chupó mi ano hasta relajarlo mucho y con cuidado, acariciando mi clítoris, dando tiempo a que se relajase el anillo anal, rellenó mi culo con su hermosa herramienta, suave y caliente, entrando y saliendo rítmicamente. Me hizo enloquecer con la fricción del pene duro en mi esfínter.

    Llegué al orgasmo una vez más y él pegando sus bolas a mi vagina descargó el segundo polvo dentro de mí, sosteniéndome por las caderas.

    Dormimos esa noche en casa de Carlos.

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  • La fantasía de doña Susy

    La fantasía de doña Susy

    Una señora en toda la extensión de la palabra, un día me la presentó Beto, en la ocasión que lo acompañé a su casa, porque teníamos un trabajo que presentar, en una exposición y yo no tenía una computadora laptop, y él sí, por ello fuimos de visita para verla, y saber si le quedaría al proyector que se tiene en el plantel escolar, me presentó a la señora Susana, que es muy amable, por cierto, y es viuda, de unos 48 años.

    Bien… lo cierto que allí se creó el antecedente para visitarlo más a menudo, fue un éxito lo de la proyección en la sala de usos múltiples de la escuela, y la exposición fue buena, así que seguí visitando a Beto, para diversos trabajos, y como a la cuarta visita en 22 días de haber conocido a la señora Susy, me encontré con que Beto, no estaba, y que la señora estaba sola, y con un dolor de cabeza a causa del estrés, que está muy de moda, como me pasó muy amable para que le hiciera compañía un rato, ya que yo no traía prisa, y Beto ese día no iría por allí.

    Me ofrecí a darle un masaje en donde estaba sentada una silla cómoda en la sala, y comencé a masajearla, mientras platicábamos de diferentes temas, hasta que me dijo que le contara, con sinceridad, si era verdad que yo sabía mucho sobre la sexología, pues según platicas que escuchó tras las cortinas un día entre Laura y Beto, y Rosy y Beto, en otra ocasión, pues se interesaba en saber ella más sobre el asunto.

    —Por supuesto doña Susy que quiere saber —le dije.

    Ella me dijo que desde que era viuda, hacía ya 8 años, pues sus relaciones con otros hombres no eran tan satisfactorias, y que su difunto marido no era muy conocedor del todo, me preguntó si se podía explayar conmigo en la plática, que por que se le hacía muy necesario hacerlo con alguien que le inspira confianza y que su servidor le parecía un profesional, y su confianza había crecido con el tiempo de conocerme. Eso me halagó, y le conteste, que podía decirme y contarme lo que ella quisiera, así como omitir si deseaba los detalles que hoy por hoy no creyera prudente hacerlo.

    Me contó con detalles su vida sexual, y me dejó entrever que sentía la necesidad de tener un encuentro fuerte de sexo, y que como sus fantasías fueron frustradas, nunca supo que “chupar” estaba permitido, pues el tabú de sus tiempos se decía que eso solo la hacían la “putas que son muy puercas”, pero al escuchar a Laura y Rosy hablar de ello como algo tan natural, eso le recordaba que en ocasiones estuvo a punto de hacérselo a su marido cuando estaba ebrio, pero que se detuvo siempre por lo antes mencionado en su cultura. Y preguntó un poco menos tensa:

    —¿Profe usted que opina por mis tendencias?

    —Doña Susy está usted en todo su derecho de hacerlo, no es una moda, es un uso que siempre se ha llevado a cabo en diferentes culturas a través del tiempo, así que no dude y en cuanto tenga su oportunidad con su “novio” en turno, hágalo, y desahogue su gusto.

    —Solo que —me dijo— es que no le tengo confianza a nadie de los que conozco, y si me da pena y se burlan por mi edad y mi turbación, porque mejor no me enseña usted primero, y bueno después yo veo la forma —me enterneció y bueno, accedí.

    Así que después de discutirlo un poco, le dije que si gustaba, la terminaría de relajar en su recámara, aceptó un tanto ruborizada, no sin antes decirme que solo querría chupar un poco, y así fue, pues ella no quería darle chamba a sus ovarios si no a su fantasía, y la puse a mamar como pueden mirar, y era tanta su ansiedad, y su cariño como agradecimiento, que me ha hecho la felación más rica que he probado con mucha ternura, más que fogosidad, pues era como acariciar algo anhelado, hecho realidad.

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  • Caliente reunión de negocios

    Caliente reunión de negocios

    Trabajo como organizadora eventos corporativos y fui solicitada por una empresa para armar un evento. Me llamó Cesar, un empresario joven guapo y con un cuerpo muy deseable, hemos sido amigos por mucho tiempo. Me citó el sábado en su empresa para afinar detalles del evento.

    De lo que no me percaté tanto fue que era sábado y en un horario ya no laboral, eran las 5 de la tarde cuando me dirigí a la empresa y al llegar mi sorpresa fue que encontré a nadie más que a Cesar y le dije:

    —¿Dónde están todos?

    —Se han ido, solo nos hemos quedado mi gerente de ventas y yo esperándote, pasa por favor.

    Bueno, lo tomé normal y entré a la oficina. Él me dice:

    —Ponte cómoda, en un momento comenzamos.

    De pronto entra el gerente de ventas y me lo presenta, un tipo alto, moreno, guapo y de muy buen vestir.

    Cesar se aleja de su silla y se acerca a mí y me dice:

    —Te hice venir porque desde hace tiempo he tenido ganas de verte un tanto a solas.

    —Bueno, aquí me tienes, hablemos de negocios…

    Él se sonríe y me dice al oído:

    —No te hice venir para eso sino para esto… —y me planta un beso húmedo e intenso lo que hace que de inmediato mi entrepierna de humedezca, sin embargo, quise disimular y le dije:

    —Que haces, yo me voy de aquí no es esto lo que esperaba —jalé mi bolso e intenté abrir la puerta.

    De pronto se pone contra la puerta el otro chico y me dice:

    —De aquí no saldrás hasta que juguemos un rato.

    Me tomó por el brazo, luego de mi cintura y apretó fuerte contra él, me rompió los botones de mi blusa y toco con fuerza mis pechos, yo gemí mientras Cesar estaba detrás de mi acariciando mi culo. Y me dice:

    —O disfrutas también o será por la fuerza.

    No dije nada más, ambos me sometieron a sus deseos, me desnudaron por completo mientras uno se comía mis pechos por delante, el otro acariciaba y pasaba su enorme verga por mi culo. Estaba súper empapada, lo que deseaba era que me penetraran y así se los hice saber.

    Cesar me llevo al sofá donde me puso en cuatro y con fuerza dejó ir su enorme pene en mi vagina, gemí y grité de placer mientras el otro se puso delante del sofá y puso su verga en mi boca, la mamé como loca, pues era tan rica y grande, el halaba mi cabello para meterla más profundo en mi garganta.

    Grité que quería que ambos me penetraran, quería sentir a cualquiera de los dos en mi culo. Así que me pusieron en pie contra el escritorio y se puso uno delante, otro atrás de mí. Cesar levanto mi pierna derecha con una mano y con la otra dejo ir su verga deliciosa en mi culo, aaaa estaba enorme que gemí de dolor y a la vez de placer.

    Mientras su gerente tomo la misma puerta y dejo ir toda esa verga en mi mojada vagina los tenia a los dos al mismo tiempo cogiéndome. Me volví loca, gemí, grité, eso a ellos los ponía más cachondos y me pusieron de rodillas a mamárselas, era delicioso tener a dos vergas así de ricas.

    Me monte sobre Cesar y deje ir toda su verga dentro de mí, luego me pusieron en pie, el gerente se sentó sobre el sofá y yo encima suyo para dejarla ir por mi culo, luego Cesar al frente mío comiéndose mi vagina.

    Era delicioso, me puse en cuatro de nuevo, Cesar me cogió por el culo mientras se la mamé al gerente hasta que se corriera en mi cara. Cesar acabo sobre mi culo, terminé llena de leche de esos dos sementales.

    Tardamos mucho rato tirados en el piso los tres desnudos y acordamos reunirnos más seguido, fue exquisito.

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  • Mi mujer es muy recatada

    Mi mujer es muy recatada

    Tenemos 25 años de casados y ya la monotonía es insoportable, y eso que mi mujer todavía se conserva muy bien para sus 45 años, les cuento ella viene de una familia muy cristiana y conservadora y siempre hemos tenido relaciones sexuales muy normalitas, nada subidas de tono, pero como la quiero mucho he aguantado todo, figúrense que hacemos el amor con las luces apagadas y verla completamente desnuda nunca, nada de sexo oral y mucho menos anal, pero llega el momento que uno se cansa.

    Así que hable claro con ella y le propuse que fuera más abierta, y que se abriera más al sexo, así que le dije que el fin de semana que viene ya que estaríamos solos en la casa llevaría una película porno, ella se puso nerviosa, pero accedió.

    Llego el día y le dije que se pusiera ropa más provocativa, que la esperaba abajo para ver la película así que la deje sola en el cuarto, bajo con una falda que le llegaba hasta las rodillas y una blusa abotonada hasta el cuello, pero bueno se lo deje pasar, puse la película y la busque a propósito de un hombre bien dotado, porque sabía que ella solo había visto el mío.

    Al principio cerraba los ojos, pero luego se estaba ambientando, y no paraba de hacerme preguntas.

    -¿De verdad que hay hombres que la tienen de ese tamaño?

    -¿Y la mujer le gusta ponérselo en la boca?

    -¿Y cómo pueden hacerlo por ahí (sexo anal)?

    Me acerque a ella y la fui besando por el cuello mientras iba desabrochando su blusa luego le metí la mano tocándole la teta y sus pezones, sin que se diera cuenta me saque mi pene, y con su mano se la puse que me la agarrara y ayudándole para que me la subiera y bajara, ella estaba muy concentrada en la película, así que proseguí con mi plan, la levante le quite la falda y la deje solo en pantaletas la volví a sentar me arrodille frente a ella, le abrí las piernas con mis dedos separe un poco sus pantaletas y empecé a besarle sus partes íntimas hasta llegarle hasta el clítoris.

    Ya la sentía mojada como nunca y su respiración era más agitada, levanté la mirada para ver cómo estaba y me di cuenta que estaba viendo la película, y la casualidad era que estaba sucediendo lo mismo que yo le hacía en la película, así que aprovechar para fijarme y hacerle todo lo que estaba sucediendo en la película.

    Me bajé otra vez y con mi lengua dándole círculos en su clítoris la hice llegar a su primer orgasmo, esa mujer se retorcía como nunca, gemía como una loca.

    Me levante y la recosté en el sofá, le quite las pantaletas y le introduje mi pene, con fuerza saca y mete, esa mujer seguía gimiendo y me apretaba contra ella con fuerza y de inmediato le vino otro orgasmo con más fuerza que el primero

    Después me vine yo, dentro de ella se levantó agarro mi pene y por primera vez se lo puso en su boca y eso que todavía tenía residuos de semen, enseguida tenía otra erección y ella seguía mamándomela como la mejor puta.

    Y una vez bien parada me dijo al oído hazme lo que tú quieras mi amor, así que la puse de espaldas a mí, y solo verle ese hermoso culo que nunca había tenido oportunidad de serlo mío no iba a pelármelo esta vez, con pene fui buscando ese estrecho huequito de su ano y empujándoselo poquito a poco, pero era muy estrecho así que busque un poco de vaselina se lo unte en su culito y en mi pene y se lo fui metiendo poco a poco, pero ella se resistía y quería parar.

    Así que me jugué la única carta que me quedaba para que ese culo fuera por fin mío, se lo metí de un trancazo, ella grito, chillo lloro, pidiéndome que se lo sacara pero esa sensación tan sabrosa y apretadito que tenía mi pene aprisionado en ese hermoso culo, no me dejo sacarlo sino más bien empecé a sacarlo y meterlo mientras ella seguía gritando dale que dale, hasta que vi que ya no gritaba y notaba otra vez su respiración agitada, puse una mano en su teta y la otra en su cosita y seguía bombeándola con más fuerza.

    Y la sorpresa mía fue cuando ella empezó a decirme dame más duro mi amor, te gusta, si mucho dame duro mi amor eso me excito más y nos vinimos los dos a la vez, nos quedamos un buen rato así tumbados y yo todavía con mi pene metido en su culo, y desde ahí cambio nuestras vidas.

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  • Esa chica me abrió sus labios

    Esa chica me abrió sus labios

    Una chica morena por el sol pasó delante de mí. Tendría unos 20 años. La miré y me dijo sí con la cabeza. Me prendí de ella al instante. Fuimos. Una chica morena, preciosa. Pequeña. Formas femeninas. Me abrió sus labios con sus manos. Bajita, menuda. Preciosa. Su cara preciosa. La amo.

    La poseí por detrás. La hice mía entera. Mi verga era demasiado larga y gorda para ella. Eso me ponía más cachondo. La deseaba más. Ella anhelaba que la tomase. Su coñito liso, con poco vello. Oscuro por encima. Un montículo delicioso de vello. Me gustó mucho acariciárselo antes de todo. Pasear mis dedos por encima, como quien acaricia un peluche y tira suavemente del pelo.

    La poseí por detrás, por el coño ya húmedo de los minutos anteriores de encontrarnos y desearnos. No mediamos palabras. No nos conocíamos. Enseguida nos deseamos. La poseí por detrás. Le bajé el pantalón de malla hasta abajo. Le acaricié el potorro desde su culo, metiendo mi mano grande y fuerte y llegando con mis dedos. Percibí su humedad. Me saqué la verga, ya endurecida. Y al principio me la cogí con la mano para apuntar e introducírsela despacio. Enseguida la penetré. Y ella lanzó un pequeño gemido. Suave, leve involuntario.

    Y en ese momento supe que la había hecho mía. Y cuando la penetré del todo no pude parar. Empecé a galopar dentro y fuera de ella. De vez en cuando me inclinaba hacia adelante para abarcarla los pechos con mis manos, cuando los necesitaba. Unos pechos preciosos, blandos, temblones, deliciosos. La poseí entera. Era mía. La abarqué toda. La disolví en mi ser. En mi alma. Cuando me derramé lo hice dentro de ella. Y desapareció el momento. Se quedó conmigo para siempre. Saqué mi verga húmeda de su interior.

    Me subí los calzoncillos y los pantalones. La besé en los labios. La di unas últimas caricias. Y me fui. Una experiencia inolvidable.

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  • Mi esposa con su hermano y yo con la novia

    Mi esposa con su hermano y yo con la novia

    La última vez que mi esposa Linda y yo estuvimos en la casa de mi cuñado, él estaba recién divorciado y con algunas penas que todavía le causaban algo de dolor en lo sentimental. Tomaba mucho y esa fue (creemos mi esposa y yo) la causa principal de su rompimiento matrimonial además de que él era algo dado a las mujeres.

    Recordarán mis amigos lectores que cuando nosotros estuvimos en su casa, bebimos juntos una noche, mi esposa y yo aprovechando su estado avanzado de embriaguez y nos dimos una buena agasajada desde el momento que le ayudamos a llegar a su recamara para acostarse, terminando en una masturbada y mamada de verga por parte de mi esposa a su hermano Alfredo que es mayor que ella en casi siete años pues actualmente el cumple 38 y Linda 31. Recientemente han pasado casi 2 años y Alfredo nos comunicó que se había unido sentimentalmente a una muchacha costeña llamada Flor y que deseaba venir a visitarnos junto con ella para que la conociéramos.

    Llegó el día que mi cuñado Alfredo y su “novia” Flor llegaron a nuestra casa, mi esposa y yo ardíamos en ganas por conocerla tanto que en nuestras fantasías mi esposa y yo, nos hacíamos imaginaciones con ella y con él en el acto sexual. Habíamos preparado un buen recibimiento a la usanza de la región con una cena de carne asada al carbón, cerveza fría y música regional que tanto le gusta a mi cuñado y a nosotros. Por fin llegaron en un coche nuevo, venían desde su ciudad por carretera.

    Después de las presentaciones y abrazos de rigor, mi esposa y yo nos comunicamos con la mirada que la novia de mi cuñado estaba bien, en realidad ella, Flor, es mucho más joven que Alfredo, tiene como unos 28 años, morena con pelo rizado, delgada con un cuerpo muy hermoso, alta, mas alta que mi esposa y agradable de carácter. Después del recibimiento les ofrecimos unas bebidas a lo que aceptaron con gusto, mi cuñado le presumía la cerveza de la región que en realidad es muy buena y Flor la degustó con gran placer, es más, ella es buena bebiendo cerveza, se ve que le encanta y tiene mucho aguante, mas que mi cuñado, según lo demostró durante el resto de la noche.

    Para después de cenar, ya habíamos entrado en confianza, mi cuñado le agarraba las nalgas abiertamente a su novia y ella ni se ponía nerviosa por lo que hacía Alfredo, también se lo hacía a mi esposa y Flor comprendió muy pronto la forma de jugar de ellos, Alfredo estaba poniéndose un poco mareado como cuando estuvimos en su casa pero ahora no deseaba ir a la cama quería permanecer en la reunión, Flor y yo nos tomamos confianza y mi esposa observaba con atención dando su aprobación.

    Alfredo comenzó a besar a su novia y acariciarla abiertamente delante de nosotros y mi esposa y yo hacíamos lo mismo, yo metía mi mano por debajo de la falda de Linda y acariciaba su entrepierna y mi cuñado tenía sentada a su novia sentada de espaldas a él y le acariciaba los pechos y la entrepierna, aquella reunión se había convertido en una velada cachonda para los cuatro, Flor nos miraba a mi esposa y a mí muy insistentemente, mi cuñado estaba cada vez más ebrio pero muy juguetón y manilargo no solo con Flor sino que también con Linda, ya que le acariciaba las nalgas y los pechos como jugando, en eso Flor, se acercó más a nosotros y tomándome de la mano, me invitó a bailar.

    Lo hicimos muy pegadito y cambiamos unas palabras donde me di cuenta de lo que podría pasar.

    Cuando Alfredo se levantó de su asiento, se le notaba su verga dura, mi esposa le dijo que se le notaba el bulto de la entrepierna y él mostrándolo con sus manos, dijo que no tenía nada que esconder, que la culpa la tenían las viejas calientes, para entonces yo también tenía la verga dura y también se me notaba pero yo no hice alarde de eso, solo abracé a mi esposa por detrás a lo que mi cuñado dijo, que no me la cogiera delante de el, que lo respetara, mi esposa la dijo que yo era su esposo y que no tenía nada que ver, entonces dijo mi cuñado que por que yo estaba cachondeando con Flor, que mejor me cogiera a Flor pero que a su hermana la respetara delante de él.

    Por supuesto que todo este altercado era solo por bromear, ya que todo lo festejábamos con risas, para entonces ya los tocamientos y bromas acerca del sexo eran mas frecuentes y abiertas, Flor resultó ser muy abierta para eso, apenas se acopló con mi cuñado, las visitas al inodoro era mas frecuentes de los cuatro, mi esposa trataba de acercarse a su hermano para tener algo de ternura según ella pero él se aferraba a sus nalgas y chiches con lujuria, le dije que le siguiera el juego y ella aceptó, le comenzó a sobar la verga y él lo disfrutaba y me observaba la cara.

    Flor no podía creer lo que miraba hasta que mi cuñado le dijo, que tal como le platicó, eso era lo que nosotros habíamos hecho con él en su casa.

    Entonces supimos que no estaba del todo dormido y borrachote, nos dimos cuenta que disfrutó la masturbada y mamada y que sabía que yo estaba observando. En ese momento mi esposa y yo nos miramos y nos quedamos como tontos, pronto mi cuñado, siguió amasando los pechos y nalgas de su hermana, mientras Flor y yo los observábamos, alargué mi mano y acerqué a Flor hacia mí, la senté sobre mí esperando ver su reacción, con asombro me di cuenta que estaba corriendo el cierre de mi pantalón para liberar mi verga, yo observé a mi cuñado pero él estaba muy entretenido con mi esposa, su hermana, quien ya le había sacado la verga y lo masturbaba.

    Flor hacía lo mismo conmigo y yo estaba feliz aunque algo nervioso esperando la reacción de mi cuñado que nos observaba mientras metía sus dedos en la rajita de mi esposa. De allí en adelante ya no me preocupé por mi cuñado, Flor y yo nos quitamos la ropa y ella se me subió en mi regazo y se clavó en mi verga, se movía como una loca y hacía sonidos muy evidentes de su calentura, mi esposa nos miraba con mucha atención y se le notaba su excitación en su cara, comenzó a mamar la verga de su hermano y yo me deleitaba viendo el enorme trozo de carne que desaparecía en la boca de mi esposa, quien me miraba y tomaba pose para que yo lo disfrutara.

    Por mi parte yo estaba disfrutando al máximo con la novia de mi cuñado que resultó ser experta en el sexo, su panochito estaba rasurado y muy apretadito, sus pechos no son grandes pero son puntiagudos y firmes, la volteé hacia mi y así sentado en el sofá ella con sus rodillas dobladas hacia atrás, me dio la cogida mas emocionante que haya tenido pues mi cuñado y su hermana también cogiendo, no nos quitaban la vista de encima y lo disfrutaban, yo también lo disfrutaba, pues me emocionaba ver a mi esposa cogiendo con su hermano y adoptando la misma posición que yo con Flor.

    Lo que me excitaba más era poder ver la verga gruesa de mi cuñado entrando y saliendo de la panochita de su hermana, mi esposa, que lo cabalgaba con ansia y ganas de tener totalmente adentro aquella enorme verga, los cuatro nos mirábamos mutuamente pero creo que ninguno gozaba tanto como mi esposa y yo que habíamos fantaseado tanto con aquello.

    Después de unos momentos de mete y saca, noté que mi cuñado estaba vaciando en el interior de su hermana los chorros de semen que pronto se notaron en la base de su verga ya que algo escurría por los lados de los labios vaginales, en seguida advertí que mi esposa estaba teniendo un gran orgasmo a saber por los movimientos y sonidos guturales que emite cuando lo hace.

    Casi en el mismo momento, yo comencé a descargar mi esperma en la panochita rasurada de Flor, mientras ella se clavaba y permanecía pegada a mi pelvis como para recibirlo muy adentro.

    No noté que ella tuviera un orgasmo, no hizo mucho mas que pegarse a mi para que yo terminara en su interior, se me acercó y me besó y me dijo que ella necesitaba algo mas de tiempo, le pedí que cambiáramos de posición, ella sentada en el sofá con sus piernas abiertas mientras yo le mamaba su panochita con mi propia leche en su interior, se acomodó en la posición, mientras yo observaba a mi esposa que todavía estaba clavada en la verga de su hermano y lo besaba apasionadamente, entonces me di cuenta, mi cuñado sabía exactamente por que trajo a esta muchacha con nosotros.

    Comencé a pasar la lengua en los labios vaginales, me emocionaba ver la panochita totalmente rasurada y notaba en sus labios los restos de mi leche recién eyaculada. Mi esposa sabía lo mucho que me gustaba hacer eso ya que se lo hago a ella de vez en cuando. Besé los labios de la panochita y luego metí mi lengua, succioné su clítoris que estaba durito y erecto, comencé a sentir como bajaba de su interior el semen y lo comencé a saborear, Flor me tomó por la nuca y me acercó a sus labios para besarme, sabía que tenía restos de mi propio semen en los labios, me besó largamente saboreando mi boca y luego me dirigió nuevamente a su rajita.

    Le seguí succionando la leche y su clítoris en unos instantes respondió, no resistió mas y tuvo un orgasmo muy sonoro, con mucho ruido de su parte que denotaba que estaba sintiendo lo sabroso de la mamada, me retiré de su panochita y acomodé la verga dura en la entrada y comencé a cogérmela de nuevo, estaba yo muy caliente porque estaba viendo a mi esposa y mi cuñado totalmente desnudos y ella todavía ensartada felizmente en la verga de su hermano, acariciando y besando su cara con gran ternura, mi cuñado estaba casi dormido pero su verga todavía estaba dura en el interior de mi esposa.

    Flor estaba todavía sintiendo su orgasmo, yo no tardé mucho y volví a llenar su interior de semen, tuve una descarga con muchos chorros, cada contracción de mi verga era un goce tremendo, la panochita de Flor estaba riquísima.

    Aún después de terminar, nos quedamos sentados así como estábamos, Linda se levantó por mas cervezas y seguimos bebiendo, mi cuñado se quedó como dormido pero no nos confiamos mucho, ya que nos dio la sorpresa de haber estado consciente y disfrutado lo que le hizo mi esposa cuando estuvimos en su casa.

    El resto de la noche lo pasamos juntos sin inhibiciones, desnudos como si siempre lo hubiéramos hecho, no hubo mas sexo, solo buen compañerismo y pasada la medianoche nos fuimos a dormir cada quien con su cada cual. Por supuesto que en la recamara nuestra hubo acción, Linda me invitó a mamarle su panochita repleta de leche de su hermano y yo, ¿Qué creen que hice? Claro que se la mamé y luego me la cogí, eso me gusta mucho, cogérmela después de que ha tenido sexo con algún otro de sus cogedores (mi hermano, mi compadre y ahora su hermano) la relación de nosotros con ellos está estrictamente regida por el gusto de Linda, la aprobación mía y el goce de ambos.

    Cuando estábamos cogiendo, le pregunté a mi esposa que si había algo entre ella y su hermano que yo desconociera y me dijo que si, como a cuatro años que nos casamos ella y yo, cuando yo estuve fuera de la ciudad por un tiempo y al mismo tiempo que comenzó a tener relaciones con mi hermano, vino su hermano una ocasión y ella lo atendió, lo llevó a varias partes y a una reunión de amigos en donde bebió de mas, ella lo fue a recoger y lo llevó a su hotel para dormir.

    Allí, el comenzó como siempre a jugar con ella y a hacerle tocamientos a lo que ella se resistía pero finalmente ella se calentó y accedió llegando a tener sexo varias veces aquella noche, mientras su mamá se encargaba de cuidar los niños de nosotros. En esa ocasión fui carnudo involuntariamente pero con final feliz.

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  • Mi segunda vez con mi cuñado

    Mi segunda vez con mi cuñado

    Después de mi primera vez con mi cuñado, solo le pedí que nunca más lo hiciera con mi hermana en mi casa, que me moría de celos, que solo eso le pedía y exigía, él me juró jamás volver a tener sexo con mi hermana en mi casa.

    El lunes coincidimos él y yo en un centro comercial, él estaba haciendo una reservación para un fin de semana en Acapulco, me saludo con un rico y tierno beso en la boca y al salir de la agencia de viajes me invito al cine ahí mismo en el centro comercial, pensaba rechazarlo, pues mis celos tontos me hacían imaginar que el fin de semana en Acapulco era para mi hermana, pero decidí aceptar dispuesta a pasar un buen rato con él y seguirle poniendo los cuernos a mi hermana.

    No recuerdo nada de la película, ya que estuvimos besándonos y acariciándonos todo el tiempo, a media película él ya tenía mi tanga en la mano y mi falda estaba poco más arriba de mi rodilla, solo nos tocamos y no paso a más, al salir me llevo a mi casa y estuvo platicando el resto de la tarde con mi hermana, yo quería asesinar a mi hermana, pero me contuve y me fui a mi cuarto, no pude dormir esa noche pensando en lo bien que la pasarían en Acapulco los dos solos.

    Al día siguiente me hablo por teléfono, diciendo que necesitaba verme urgentemente, acordamos de vernos en una cafetería que ambos conocíamos, estando ahí vi que tenía en la mano los papeles de la reservación del hotel y unos boletos de avión, no le dije nada al respecto y me tragué mi coraje, pero el pronto se encargó de que mi coraje se volviera alegría y ansiedad, me dijo:

    “Tienes que buscar un buen pretexto para este fin de semana, mira lo que te compre”

    Al tiempo de decir esto extendió su mano entregándome los papeles, al verlos, la reservación decía Sr. y Sra. X (su apellido) y los boletos de avión tenían su nombre y el mío, me quede como ida, y yo pensando que se llevaría a mi hermana que tonta que fui, ahora el problema era encontrar un buen pretexto en solo 4 días para desaparecerme el fin de semana.

    Después de dedicarme al 100% a pensar en el pretexto, la oportunidad me llego caída el cielo, llego de visita una amiga que tenía tiempo que no veía, me invito a una fiesta en una cabaña en Cuernavaca el fin de semana, me dieron permiso sin preguntar nada más, lógicamente le avise a mi amiga que no podría ir, el otro problema fue que mis padres insistieron en llevarme a la terminal de los autobuses, mi cuñado me dijo que no había problema, que les dijera que me iría en el autobús de las 9 de la mañana ya que el avión salía a las 12, después de todo un teatro por fin estuvimos solos en el aeropuerto.

    Llegamos al hotel en Acapulco a las 2 de la tarde, nos acomodamos en el cuarto, me puse me traje de baño, mismo que el me regalo y nos fuimos a la playa.

    Nos pasamos un día fenomenal y en la noche nos fuimos a bailar, mi felicidad era enorme, llegamos al hotel casi a las 2 de la mañana, me metí al baño a darme una ducha mientras el servía unas copas, salí del baño vistiendo solo una bata de baño, él estaba acostado, me ofreció una copa la cual bebi casi de golpe y me recosté junto a él nos fundimos en un beso al tiempo de que el desabrochaba mi bata y dejaba al descubierto mi cuerpo desnudo, yo no desperdicie ni un momento y lo desnude, el acariciaba mis piernas muy lentamente subiendo por mis muslos, mientras besaba mi cuello y mis hombros.

    Yo me sentía en el cielo, en esta ocasión no tendríamos prisas de que alguien nos descubriera, así que me deje llevar por completo por mi pasión y deseo, el besaba ya mis senos que para este momento estaban duros como el acero, de momento sentí su mano jugando en mi vagina, me recorría con sus dedos mis labios vaginales para después empezar a frotar mi clítoris, yo ya estaba muy mojada y no tarde mucho en tener mi primer orgasmo, mi cuerpo se estremeció del placer producido por sus dedos, su boca bajo muy despacio por mi vientre hasta llegar mi vagina, su lengua lamia lentamente mi intimidad y entraba al máximo en mí.

    Me enloquecía sentir esa cálida lengua entrar en mi vagina, pero sucedió algo inesperado, su legua iba ahora mas allá de mi vagina y estaba llegando a mi ano, al primer lengüetazo mi cuerpo brinco por la sensación de experimente, él se dio cuenta y levanto más mis piernas para poder chuparme el ano, después me levanto y me puso en cuatro patas como perrito, abrió al máximo mis nalgas y ahora si su lengua acariciaba y mojaba por completo mi ano, su lengua intentaba entrar y se ayudaba con los dedos para abrirme más mi virginal orificio, yo sentía que mi cuerpo explotaba de nuevo en un hermoso y cálido orgasmo.

    Siguió chupándome el ano mientras dos de sus dedos entraban y salían de mi vagina, mis gemidos eran más frecuentes y con palabras entrecortadas le pedí que terminara con mi suplicio, que me penetrara ya, que no resistía más, se levantó y se puso detrás de mí, recargo la punta de su pene en la entrada de mi ano que ya estaba más que lubricado, yo deje caer mi cabeza sobre la cama para levantar un poco más mis caderas, al sentir como entraba su pene en mi ano, con mis propias manos me abrí las nalgas mientras él me tomaba de las caderas y me jalaba contra él.

    El dolor era regular pero el placer de sentir ese miembro dentro de mí era enorme, así que cuando sentí que tenía aproximadamente la mitad adentro, yo misma me recargue de un solo golpe en él, sentí que me partía en dos, creo que mi grito se escuchó por todo el hotel, durante unos segundos permanecimos inmóviles, poco a poco comenzó a moverse dentro de mí, el dolor desapareció por completo dejando su lugar a un placer que aun a la fecha me enloquece, sentía claramente como todo mi interior se movía al entrar ese enorme pene en mi ano.

    No sé qué tiempo estuvo bombeándome el ano, pero tuve 3 orgasmos antes de sentir como sacaba su pene de mi ano y lo acercaba a mi boca, abrí la boca para recibir ese dulce caramelo que me ofrecía y después de algunas chupadas sentí el interior de mi boca llena de su semen, me lo tome todo su sabor agridulce me gusto, no pude más y me deje caer sobre la cama, él se recostó junto a mí y me acariciaba el cabello y el rostro me decía lo bien que se la pasaba conmigo, que era yo fantástica como amante etc. Me sentí en la obligación de hacer una gran pregunta, estaba a punto de compararme yo misma con mi hermana, así que le pregunté:

    “Oye amor, sé que no debería, pero quiero saber quién es mejor en la cama, yo o mi hermana, discúlpame, pero la duda me mata”

    Él se levantó sirvió dos copas más, encendió un cigarro, volteo a verme con una ternura infinita y me respondió:

    “Mira bebe, tú eres única, y sin faltarle al respeto a ella puedo decirte que eres mil veces mejor no solo en la cama sino en tu forma de ser”

    Me dejo complacida con la respuesta, pero aun había cosas que no entendía así que pregunte de nuevo:

    Yo: “No te entiendo bien como que en mi forma de ser”

    Él: “Si bebe, mira, por ejemplo, ella jamás usaría ropa como la que te regale, dice que es para locas o callejeras, te has fijado como es su ropa interior”

    Yo:  “Si es normal y aburrida, como la que yo usaba antes de que tú me regalaras la nueva, pero a ella le has regalado”

    Él: “Una ocasión entramos en una tienda y no quiso nada, dijo que era ropa vulgar”

    Yo:  “Que tonta si se nota que a ti te vuelve loco esa ropa tan pero tan vulgar, así que, si tú eres vulgar porque te gusta, pues yo será vulgar para gustarte, pero dime quien te excita más ella o yo”

    Él: “También en eso hay mucha diferencia, ella y yo solo lo hacemos de dos formas, yo encima de ella o ella encima de mi, así como nos viste y solo es penetración vaginal”

    Yo:  “¿Entonces a ella no le has dado por atrás, y si se toma tu semen?”

    Él: “Una vez intente penetrar su ano y la cita termino en pleito, que si la había confundido con callejera etc., y ella no se toma mi semen nunca y en ocasiones ni siquiera me quiere chupar el pene”

    Me quedé pensando en que definitivamente, mi hermana era muy espantada para eso del sexo, bueno más que espantada era aburrida, si yo apenas en dos veces de tener sexo con él, ya había probado su pene en mi ano además del sabor de su semen, mismo que por cierto se convirtió en una especie de droga para mi día a día aun hasta la fecha vivo esperando sentir de nuevo mi boca llena de su semen, tome mi copa y salí al balcón del cuarto.

    Estábamos en el último piso así que nadie vería que estaba desnuda, el me alcanzo y comenzó a besarme de nuevo, me recostó lentamente sobre la mesa y levanto mis piernas, sin decir nada más me introdujo por completo su pene en mi vagina, sus movimientos eran fuertes y muy rápidos, lo abrace con mis piernas al tiempo que el me levantaba para llevarme al interior del cuarto, me hizo sentir muy rico que caminara el mientras tenía yo su pene adentro, nos tumbamos en la cama, yo recostada con las piernas abiertas y a la altura de sus hombros, la penetración era total, sentía sus testículos chocar en mis nalgas.

    Mi vagina estaba escurriendo por el placer y esos jugos se bajaban hasta mi ano, en un momento en que más fuertemente me lo metía, me moví un poco de lado para que su pene se saliera de mí, el intento metérmelo de nuevo, pero le dije que por ahí no, así que en la posición en que estaba pase mis brazos por frente a mis piernas para que fuera más fácil ver mi ano, guie ese pene lo mejor que pude hasta la entrada de mi ano, esta vez fue más fácil que me lo metiera, así en esta posición mientras el bombeaba de nuevo mi ano yo misma podía acariciar mi vagina.

    Le pregunte si le gustaba verme así, tocándome yo misma, me respondió que me veía fenomenal en esa posición (es lo bueno de ser delgada, puedes abrirte mucho de piernas, yo alcanzo a poner mis talones en mi nuca, ya que desde pequeña practico danza) acomode mis pies atrás de mi cabeza y ahora si mi abertura sexual era máximo, mis manos ahora acariciaban mis pechos, su pene me taladraba el ano y sus dedos entraban en mi vagina, me estaba dando una penetración doble deliciosa, cuando sentí que el acabaría le pedí que lo hiciera sobre mis pechos.

    Él acepto diciendo que no me moviera, se salió de mí y así como estaba yo casi hecha bolita, apunto su pene a mi pecho y me regalo un gran chorro de semen que me lleno y algunos restos llegaron hasta mi mentón, me sorprendió al voltear a ver su pene y notar que aun seguía duro, le pregunte que si aún tenía fuerzas, me sonrió y entendí, así que se lo chupe de nuevo, esta vez recordé la pose cuando lo descubrí y lo quise hacer así, nos acomodamos y me senté sobre su pene, ahora era yo quien controlaba los movimientos.

    Volví a tener múltiples orgasmos mientras prácticamente brincaba sobre ese pene que era solo mío, cuando sentí llegar hasta el fondo de mí su semen me detuve, sentí como poco a poco su pene se hacía flácido dentro de mí, nuestros cuerpos estaban llenos de sudor, me recosté sobre su pecho y ahí nos ganó el cansancio y dormimos hasta cerca del mediodía, salimos a comer y de ahí al aeropuerto

    Llegando a mi casa, casi o podía caminar, tenía super adolorido el ano, pero también estaba muy feliz de la cogida que me dieron toda la noche.

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  • La boda del incesto

    La boda del incesto

    Un día estaba en mi casa con mis padres y me llega la fatal noticia, Ricardo, hay que ir a la boda de tu prima María, que se casa dentro de dos semanas, así que ya sabes que no debes hacer planes pues es importante quedar bien con la familia, en fin lo típico de cada una de ellas.

    Llegó el poco deseado sábado y nos fuimos a un pueblo de acá cerca, que tiene unas excelentes playas, fuimos primero a la Iglesia de ese mismo lugar para asistir al “si quiero” de mi prima, y como no, por orden de esta familia siempre llegamos tarde a todos lados, así que nos quedamos fuera por no caber casi nadie en la pequeña iglesia de color blanca que allí, cerca de la playa estaba.

    Acabo la misa y comenzó a salir todo el mundo para fuera repartiendo el arroz a quienes querían echarlo a la cabeza de los recién casados, y en una de esas escuche a mi padre decirme que allí estaba mi prima Montse y que fuera a saludarla. La última vez que la había visto teníamos ambos 12 años, esta vez tenía ya 22, al igual que yo que fue cuando me ocurrió esta historia.

    Al verla e ir a saludarla me quede impresionado de semejante cuerpo, y de lo mucho que había crecido todo en ella, las tetas no eran enormes, pero bajo la blusa negra que llevaba se le notaban dos bultos lo suficientemente grandes para desearlos, bajando poco a poco mi mirada por ella, pude observar las hermosísimas y bien formadas piernas que poseía gracias a una falda roja que le subía aproximadamente una mano por encima de la rodilla, ninguna de las prendas era ajustada, pero sin embargo la imaginación volaba al verla de esa manera. Me acerque poco a poco y a llegar nos dimos un abrazo enorme.

    Tiramos ya todos para el restaurante y ella se vino en mi coche para que así habláramos de nosotros después de tantos años sin vernos, en el trayecto que hice que durara casi 30 minutos debido a mi necesidad de complacer a mis ojos de semejantes piernas que estaban en el asiento de al lado, cruzadas con el muslo hacia mi lado ¡y que muslo!

    Nos contamos por encima casi todo lo importante, aunque lo que más nos ocupo fue el terreno sentimental, ella tenía un novio que estaba en Madrid trabajando y que por eso no había venido a la boda, y que llevaban más de un año juntos y que lo estaban llevando muy bien a pesar de la distancia. Palabra tras palabra llegamos al restaurante y nos sentamos juntos en la mesa ya que teníamos la intención de pasar la velada juntos, ya que a ambos nos aburrían ese tipo de reuniones.

    Llegaron los platos, cenamos a gusto mientras hablábamos y luego llego el champagne y la barra libre para inmediatamente llegara la orquesta para hacernos bailar a todos los invitados al envite.

    Yo que enseño a bailar salsa en un centro de baile pues le comenté el tema y como no me pidió que la enseñara porque así su novio cuando viniera iba a sorprenderse de como bailaba, ya que a él también le encanta bailar en las discos esa música.

    Bebimos y bailamos en exceso durante al menos 2 horas, yo la tenía bien agarrada por la cintura la falda de ella subía de manera exagerada por los movimientos sexuales que le hacía dar en el baile, yo miraba al suelo solamente para contemplar semejante espectáculo de su falda subida prácticamente hasta donde empieza su coño, incluso a veces aprovechaba y la echaba hacia atrás su cuerpo y le cogía su pierna con mi mano en el aire para sostenerla pegada a mi cadera y de paso aprovechaba para ver su braguita negra, al menos un poquito ya que ella se cortaba y me decía que paráramos y se bajaba entonces la falda de nuevo para volver a empezar.

    Los primos y algunos amigos de estos que por allí estaban no le quitaban la vista de encima y eso le llamo la atención a ella y me dijo que mejor paráramos de bailar porque dábamos el espectáculo y que iban a pensar nuestros padres de esto.

    Pero solo duro 10 minutos más o menos porque enseguida me volvió a sacar a bailar, de nuevo el meneo para arriba y para abajo, pero esta vez tenía tanta excitación dentro de mí que la gire hacia la orquesta donde nadie de la familia podría ver como le puse la mano en el culo y lo aprete con fuerza en mi mano, ella entonces reaccionó diciéndome que parara quieto, que no tuviera tanto morro, y yo con la calentura no le pude decir otra cosa que, “es que eres una tentación”, ella paro de bailar, me miro a la cara y se soltó, entonces me dijo, “creo que nos estamos pasando, ni mi novio me mete tanta mano como tú, y somos primos, creo que debemos parar y más aun estando aquí toda la familia”.

    Yo ingenuo y tímido como soy le di la razón y le dije que lo sentía, de nuevo volvimos a sentarnos, y al poco tiempo volví a sacarla a bailar, a la primera me dijo que no, que estaba cansada, pero al poco rato volví a insistir y volvimos a bailar.

    En la primera canción estuvimos muy distantes, pero en un par de ellas más volví a ponerme caliente con tanto meneo, así que en uno de esos momentos le metí la pierna entre las suyas para terminar la canción echándola hacia atrás, entonces ella dejo su coño pegando con mi pantalón que era muy fino de verano, enseguida note que lo tenía muy húmedo, porque hasta me quedo la marca de la humedad en el pantalón, y estoy seguro que no era del sudor, porque a pesar del baile, apenas estábamos sudando ninguno de los dos.

    En ese momento ella también se había percatado de la mancha al ver que yo me llevaba la mano a la parte húmeda para saber que era lo que me daba más frio de lo normal, ella al verlo me miro se puso roja como un tomate e inmediatamente salió de la sala imaginándome que iba al servicio, yo lógicamente me quede allí esperando, pero tardaba mucho en llegar así que me acerque a la puerta y allí estaba ella, en la puerta apoyada mirando hacia arriba como si estuviera rezando, me acerque y le dije para calmarla.

    -“Tranquila mujer, somos adultos y además yo también estoy húmedo, supongo que es del baile”

    Ella entonces junto en menos de un segundo su mirada con la mía y me fulmino de tal manera con una mirada de deseo que nunca ninguna chica me había mostrado, entonces me acerque a ella y la agarre de la cintura acerque mi boca y junte mis labios con los suyos, aunque al tocarlos ella me saco de un empujón y volvió a repetirme no es buena idea…

    Yo de nuevo le di la razón, pero lo cierto es que estaba deseando follármela y ella también a mí, estaba seguro, entonces me empezó a mirar de nuevo, y de nuevo me acerque a ella y la bese, esta vez metí mi lengua después de dos besos de probar como reaccionaba y al ver que respondía, le metí mi lengua hasta el fondo ella también me respondió, pero de nuevo volvió a sacarme de encima para decirme, “nunca le he sido infiel a mi novio”… entonces le respondí:

    -“Siempre hay una primera vez para todo, además no se va a enterar”

    Entonces de nuevo nos fundimos en un deseoso beso, nos metimos en el servicio de las damas y allí cerramos la puerta sin separar un solo segundo nuestras bocas ardientes de ser besadas, yo le subí la falda hasta arriba de todo y le aparte las bragas para tocar su coño húmedo, muy húmedo, ella gimió fuertemente mientras repetía dos veces “como me gusta”, entonces con la otra mano le desabroché la blusa para dejarle la ropa interior a la vista, un sujetador también negro de encaje precioso, le empecé a manosear las tetas, mientras mi otra mano no paraba de masturbarla, ella no tuvo reacción ya que estaba demasiado excitada y casi al instante se corrió, con lo cual me paro la mano y me dijo, “vamos fuera”.

    Nos fuimos a pasear por la playa ya bien vestidos y sacados de semejante excitación, hablamos durante un rato y después llegamos al final de la playa donde había unas rocas en las que nos sentamos para descansar, entonces después de hablar de lo bien que había ido todo y en parte de lo mal que se sentía por su novio confeso que me deseo desde el primer momento que me vio y que estaba buenísimo, yo le dije lo mismo y de nuevo cruzamos la mirada de medio lado, entonces ella se levantó y se puso enfrente a mí, de pie abriéndome la piernas quedando su coño a la altura de mi polla.

    Nos dimos un impresionante beso mientras pasaba sus manos por detrás de mi cuello, las mismas se fueron deslizando lentamente hasta mi cintura, allí dirigió sus manos a mis muslos y comenzó a subir por mi pecho mientras me desabrochaba cada uno de mis botones, cuando termina me la saca y comienza a comerme mi pecho ligeramente musculoso a besos…

    Me estaba volviendo loco, ella baja y hace que yo me ponga de pie, me desabrocha los pantalones y empieza a tocarme la polla por encima de mis calzones, mientras nuestras lenguas se entrelazaban con ardoroso deseo, mis manos volvieron a levantar su falda y a comenzar a sobra su durito y apetecible culito, ella mete su mano por dentro de mis calzones para comenzar a masturbarme lentamente y yo hago lo propio pero esta vez bajándole las bragas hasta los muslos, pero ella en un par de sutiles movimientos se las baja de todo.

    Comencé a masturbarla de nuevo y entonces ella comenzó de nuevo a bajar por mi pecho hasta llegar a mi polla, para así comenzar una mamada que ha sido la mejor que de hoy en día me han hecho nunca, ella me la chupaba con delicadeza y la recorría alterándola con su lengua, era una diosa, cuando estoy terminado le aviso que llegaba al final, pero ella no saco la boca tragándose todo mi semen, el placer fue inmenso…

    Terminamos y nos vestimos para incorporarnos a la fiesta en la cual ya nos estaban buscando, esa noche nos despedimos y hasta hoy nos hemos liado 3 veces más…

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  • Economista y prosti: Invitada a París. Debut interracial

    Economista y prosti: Invitada a París. Debut interracial

    ¡Hola a todos!

    Toca relatarles, mientras los detalles están frescos, nuestro viaje a Paris con Ricardo.

    En los primeros relatos de mi historia “Economista y prosti (1) y (2)”; les relaté como una simple pregunta juguetona de Tommy, mi marido, desencadenó una serie de sucesos que han cambiado nuestra vida.

    Lo primero fue que me autorizó a estar con otro hombre, cosa que nunca en mi vida había hecho, hasta ese momento él era mi único hombre.

    Lo segundo fue que me autorizó a cumplir la fantasía de cobrar por sexo, y tuve éxito y hoy tengo casi 20 clientes, y ninguno paga menos de 2500 dólares. Desde luego atención es de primera y tiempo de “diversión” ilimitado, incluyendo si pueden y lo desean, fin de semana entero en nuestra casa de campo. Siempre o casi siempre acompañada de Tommy, que disfruta verme con otros y a veces participa.

    Volviendo al “primer hombre” fue Ricardo, un cliente de la asesoría económico financiera donde trabajo, señor 60+ viudo, con excelentes rentas.

    Lo sucedido ya lo saben si leyeron mis primeros relatos. Y saben que suspendió un viaje a París para estar conmigo y que nos prometió invitarnos al Caribe.

    Un año después de la promesa, llegó la concreción, sería París y no Caribe, frío de fin de enero en vez de calor. Y Ricardo amplió su generosa invitación, no solamente pagaría el pasaje de Tom, sino también el hotel.

    Se daba por sobreentendido que alternadamente, pero sin llevar una cuenta estricta, pagaríamos las cuentas de restaurantes y de taxis.

    Disfrutamos horas planificándolo, hotel, fechas, transportes…y por supuesto las reglas de sexo:

    -Ric invita, y es mi “novio fuera del matrimonio”, por ello, estaríamos como pareja en una habitación y Tommy en otra.

    -Desde luego Tommy al igual que en la casa de campo, tiene acceso libre a mí o haríamos tríos.

    -En general, haríamos compras y paseos de mañana y hasta media tarde, luego pequeño descanso y ducha, y al atardecer y de noche, conocer el sexo en Paris. No solamente en el hotel sino también abiertos “a lo que pudiera surgir”. En caso de sexo con desconocidos, se usaría protección en todo momento.

    Y se acercó el momento de hacerlo. Les comunicamos a nuestras familias de un pequeño viaje, un gusto que queríamos darnos (y mi suegro y papá siempre supieron la verdad completa, lo cual los excitaba sobremanera).

    Tommy obtuvo su permiso en el trabajo sin problemas, además siempre podrían ubicarlo en una llamada.

    Pero fue más dificultoso lo mío. Mi gerente resistió, argumentaba escasez de personal, época de vacaciones de verano en el hemisferio sur, etc. Insistí, insistí, y al final me dijo que sí, que me fuera, “y no sé si al regreso tendrás trabajo”.

    Yo, sin problemas económicos gracias a mi putez, le dije “está bien, ya veremos”. Después supe que consultó el tema con nuestro Gerente General y Director, (el que seduje en playa Chihuahua), y que me coge…quien le dijo que yo era excelente funcionaria y asesora (realmente lo soy), y que olvidara el tema.

    Y llegó el ansiado momento, diez días después de haber intimado con Mary y apenas cuatro días de un segundo encuentro con ellos, de lo cual les daré noticias más adelante.

    En los días previos, rogué a mis clientes que redujéramos los encuentros a dos horas, con importante descuento, para poder dejarlos a todos bien deslechados. Fue agotador y gratificante, la mayoría me transfirieron el pago íntegro, y (¿acaso alguien lo duda?) me llenaron de semen.

    Por supuesto, previendo que mi cliente de la industria farmacéutica argentina, el “Tiburón Blanco” o “Tib”, viniera a Montevideo esa semana, en una de nuestras habituales largas conversaciones telefónicas, le contenté del cómo y del cuándo del viaje.

    Al saber que iríamos a Paris, me preguntó algo que cambiaría la economía del viaje radicalmente, y también nos ayudaría a conocer a qué nivel se mueven ciertas personas: “¿Y piensan hacer algo con gente de Paris? “Claro que sí” le respondí. “Quizás pueda recomendarte a alguien muy especial”. “Síí, por favor”.

    “Recuerda el nombre de Monsieur Paul”, (nombre ficticio por supuesto), puede que los llame. Es un señor de casi 70, retirado del más alto cargo de una farmacéutica Francesa. Él y su señora gustan del voyerismo, a veces juntos y a veces individualmente. Ahora se inclinan exclusivamente al voyerismo, pero han practicado swinger, y candaulismo. Son amigos íntimos míos y gente refinadísima y de alto poder económico. Por supuesto no garantizo que te llame, pero le hablaré de ti y de ustedes. No te preocupes de plantearle condiciones, el sabrá todo. Además, le gusta recompensar de acuerdo a su nivel y al nivel de la gente que incita a visitarlo o visitarlos”.

    El viaje es agotador en sí, 12 horas de avión de Montevideo a Madrid, unas tres horas de espera, y un vuelo corto de dos horas y diez minutos de Madrid a Paris (y lo mismo cuando regresamos).

    Taxi al hotel, cerca de Madeleine y de Ópera, nos instalamos, breve descanso y ducha, y salimos a pasear y cenar.

    A las 9 y 30 pm ya estábamos de regreso al hotel, muertos de frío ja ja.

    En el hotel, pasábamos por ser un matrimonio de edades desparejas, que se había encontrado, al llegar y por casualidad, con un chico del mismo país.

    Por ello no pedimos habitaciones colindantes ni nada en especial.

    Como les dije, a la noche del domingo al lunes estábamos súper cansados, habíamos salido pasado el mediodía del sábado de Montevideo y llegamos al hotel de Paris sobre la 1 pm hora europea.

    Pero, no puedo evitarlo, a la nueva Sofía, le gusta, le apasiona el sexo. Y ya en la habitación, con Ricardo, listos para ir a la cama, le pregunté si tenía mucho sueño. Captó el mensaje y me dijo: “si no quieres dormirte todavía, yo tampoco”.

    Me desnudé, se desnudó, e inspirada, llamé por video llamada a Tommy.

    -¡Hola amor! Queremos hacer una larga video llamada contigo dije, mostrando nuestros cuerpos desnudos, Ric con la verga en media erección.

    -¡Eres un amor! ¡Adelante! ¡Quiero ver todo!

    Con el brazo extendido a full para filmar, y lógicamente con micrófono abierto para oír todo, comencé a chuparle la pija a Ric, que tomó mi cabeza con sus manos y acompañaba mis vaivenes del oral.

    A veces dejaba de chupársela y Ricardo jugaba con mis tetas y me las chupaba. Le pedí que me las dejara bien babeadas y le pasé un primer plano a Tom, que me dijo: ¡qué lindo verlas brillar así! ¡quiero que te acabe en la cara y me lo muestres! Y yo: ¡tus deseos son órdenes! A lo que Ricardo agregó: “vengo de dos semanas sin cogerla, le voy a hacer una máscara completa”.

    Comencé a intensificar la mamada, siempre filmando, hasta que Ric retiró la pija y apuntó a mi cara. Se masturbó y en tres o cuatro enviones comenzó a tirarme leche a la cara. Cuatro o cinco chorros tibios que me cayeron en las mejillas, los labios y hasta algo a la nariz. Le pasé el teléfono a Ric para que filmara, y me comencé a pasar los dedos por la cara recogiendo semen y me lo llevé a la boca.

    No quedó ni rastro. “Hermoso” dijo Tommy. “Ahora la voy a coger“ le dijo Ricardo.

    Me puse a chupársela nuevamente mientras él me lamía la cuca y el chiquito. Ahora sin filmar.

    Su verga, sucia de semen estaba deliciosa, y su lengua me desesperaba sobre todo en el clítoris y al puntearme en culo.

    Se fue poniendo duro de nuevo. El propio Ricardo llamó a Tommy: “¿Querés ver cómo le entra?” “Claro que sí” contestó mi amor.

    Me puso en 4, y le filmó en primer plano como me la metía lentamente, por etapas, para gozar más. Primero metió la cabeza, y la sacó, luego hasta la mitad y la sacó, me la refregó en los labios de la concha y la metió hasta las bolas. No pude contenerme…”Ahhh” y siempre calmado, me cogió un buen rato. Luego dijo, para Tommy: “Ahora vas a ver, pero con cámara fija”. Y Tommy: “Como sea”.

    Se salió de mí y colocó el teléfono en el marco de la ventana, las luces de la habitación a full para que se viera bien.

    Nos pusimos en cucharita, de frente a la cámara. Se puso por encima de mi pierna derecha, y yo pasé la izquierda por encima de las de él. Comenzó a buscar mi concha con la cabeza de la pija y al encontrarla la metió de una sola vez. Solté otro “Ahhh” y pedí desesperada que me hiciera acabar.

    Su vaivén a ritmo variable y sus manos en mis tetas lo lograron rápidamente.

    Me sentí en las nubes, ¡acabando en Paris!, temblé , gemí y le pedí en voz bien alta que me llenara de leche…”sííí” acotó Tommy.

    En dos minutos sus chorros tibios llenaron mi concha de placer. Un minuto más dentro de mí, y Ric se salió. “Ahora vas a ver” dijo para Tommy.

    Se levantó, recogió el teléfono y lo acercó a mi concha, palpitante, y que rezumaba leche y mis flujos.

    “Le voy a limpiar la pija” dije, “Y mañana te compensaré a ti” con Ric filmándome en primer plano, llevé su verga a mi boca y se la limpié.

    “Hasta mañana amor” le susurré luego de pasar la lengua por mis labios… y corté la comunicación.

    Trataré de abreviar el relato de las mañanas siguientes y los almuerzos y compras.

    Nos hicimos una rutina de bajar siempre a desayunar Ric y yo como pareja y luego se nos sumaba, o nos esperaba si llegaba antes, Tommy, nuestro supuesto amigo también salíamos separados del hotel y nos reuníamos luego a una o dos calles del mismo.

    Visitamos los lugares emblemáticos, otros un poquito menos frecuentados, pero famosos, como museo Rodin o Marmottan Monet y el hermoso museo de arte medieval. Almorzábamos en restaurantes de la zona de la atracción que visitábamos, y la verdad lo pasábamos muy a gusto.

    En general, las compras las hacía al regreso de media tarde hacia el hotel, para no someterlos a mucho “estrés de compras”, y la verdad, llené mis dos maletas medianas de ropa divina, alguna de la cual ya estrené durante el viaje.

    Compré de todo, desde ropa normal y hermosa hasta lencería tradicional hermosísima y también lencería de putifina, de la cual la variedad es infinita.

    Mi esposo me regaló un divino par de stilettos de suela roja (ya saben…). Y obviamente, también Ricardo cubrió varias de mis compras.

    En eso estuvimos toda la semana.

    Pero yo sé que quieren saber más acerca de nuestra actividad sexual.

    El lunes de tarde, a la hora que nos tomamos un descanso a media tarde, me dediqué a compensar a Tommy por haberlo hecho ver como me cogía Ric la noche anterior. La verdad, creo que cumplí muy bien mi objetivo. Mas tarde salimos a cenar, a un pequeño restaurante cercano a Les Invalides, sensacional y de excelente precio, relativamente. Y luego, sobre las 11 pm nos fuimos a un club swinger, deseando algo de acción, con buenos comentarios, aunque no detallados, y en la zona de la Bourse, bastante cerca del hotel. Solamente dejaban entrar a parejas, por lo cual decidimos que entráramos Tommy y yo y luego rotaríamos, encontrando a Ricardo en un café cercano.

    Decepción total, pagamos tickets, había varias parejas pero la acción no avanzaba al intercambio o al cuckold, sino que más bien las parejas se dedicaban a intimar entre ellas, contemplando a otras que también hacían lo mismo. Mientras otras parejas se dedicaban solamente a besarse y acariciarse mientras miraban.

    Decepcionados, decidimos no dar por perdida la noche, pese al frío, y tomamos un taxi para un recorrido al Boris de Boulogne.

    Vimos que es gigantesco, mayoritariamente oscuro, con muy poca gente y ambiente no agradable.

    Nos fuimos al hotel y llegamos los tres juntos, conversando animadamente como amigos y compatriotas que se han encontrado haciendo turismo. Decidimos que el martes desayunaríamos por separado. Ric y yo por un lado y Tommy por otro. A nadie le hubiera importado lo que hacíamos, la verdad, pero siempre está la posibilidad de que aparezca alguien conocido y la situación pueda complicarse.

    Y el martes a la mañana, ya de paseo rumbo al Museo de la Edad Media en Cluny, me llega la llamada de quien se identifica como Paul, amigo de Tib, tal como Tib me había anunciado.

    Por suerte me defiendo bien en francés, y lo que no, pues en inglés, que tanto Monsieur Paul como yo, dominamos.

    Pequeñas frases sociales de compromiso, y monsieur Paul, siempre al no haber confianza se debe utilizar el monsieur o madame, nos invita a aperitivo y cena en su manoir (palacete de campo, digamos) donde se encontraban en esos días. Enviaría a su chofer el miércoles de tarde relativamente temprano, para llevarnos y de camino, visitar alguno de los castillos del Loira (elegí Chenonceau y no me equivoqué). No fue necesario, obviamente hablar de la intención final de la invitación.

    El miércoles, con un frío terrible, nos pasó a buscar su chofer, en un impresionante coche de esa marca que ya se imaginan. El chofer, un Adonis, seguramente africano, de piel muy oscura.

    Pasamos por el castillo de Chenonceau que visitamos por más o menos una hora y media, y sobre las 6 pm estábamos en el manoir.

    Visto que estábamos invitados a aperitivo y cena, fui preparada para un cambio de ropa. Salí con pantalón de lanilla gris oscuro, y un sweater un tanto atrevido, pero no mucho, de cuello alto, mangas largas, corto, arriba del ombligo, y debajo del cuello, un agujero ovalado que muestra la parte alta del pecho, pero nada más. Por supuesto llevé campera de piel sintética.

    Llegamos, presentaciones de rigor, al ser temprano tomamos un café y conversamos animadamente (yo ayudaba a Ric traduciendo partes de la charla). Ni que decir, monsieur Paul y su esposa Jeanne, son encantadores, les sobra clase y charme y se mueven perfectamente en cualquier tema.

    Ciertamente conocen Uruguay y en especial Punta del Este. Paul en sus casi 70 según me dijo Tib, y estimo Jeanne apenas pasando 60, con todos los tratamientos y cirugías del caso, lo cual le sentaba muy bien. Fue pasando el tiempo, y nos preguntaron si deseábamos pasar a los cocktails, y yo solicité poder cambiarme para estar vestida en forma acorde ( mis hombres estaban con elegantes camisas sin corbata y chaqueta obviamente).

    Me preparé con esmero total, los stilettos negros de suela roja que ya me había regalado Tommy, y un conjunto de pantalón y chaqueta (tipo tuxedo, o smoking, como quieran llamarlo) negro con las solapas cubiertas de seda , todo en negro, obviamente. Debajo, aprovechando que la chaqueta estaría siempre con su botón prendido, me coloqué solamente solamente un marco de soutien sin copa (me encantan y resaltan mis tetas), pero con dos delgados hilos que se cruzan en X justo sobre el pezón.

    Debajo, fui aún más minimalista… una tanga hilo con mínimos hilos también negros, y al frente un pequeño triángulo de seda, negro, que tenía base a mitad de mi landing strip y su vértice inferior justo debajo de mi concha.

    Totalmente seria y elegante, y la verdad, me tenía fe para lo que se diera, en mi outfit íntimo, prácticamente nada en realidad. Dejé mi cabello rubio suelto.

    Fui convenientemente halagada cuando me presenté así.

    Llegaron las bebidas y pequeños bocaditos, basados en paté, foie, algo de embutidos y pickles, de bebida, kir Royal. Una mucama joven y muy francesa (cabello negro, delgada, elegante), y quien conocimos como chofer, pero en realidad una especie de mayordomo, eran quienes servían. Por supuesto, habría más personal en la cocina

    La conversación se puso un poco más interesante, acerca de si conocía muy bien a Tib (Oh sí lo conozco muy bien y también Tommy). ¿”Y Tommy participa de tu amistad con Tib”?, por diferencia de edad se permitían tutearnos. “Algunas veces hacemos reuniones los tres en nuestra casa de campo, me encanta acompañarlos en su amistad” acotó Tony…generando amplias sonrisas.

    Pasamos luego a la exquisita cena, a la vez liviana y plena de sabores, con ensalada de queso de cabra, plato de pescado y profiteroles como postre. Por supuesto, excelente vino blanco.

    En la cena conversamos de varias cosas, entre otras, nuestras familias, nuestras profesiones, gustó mucho que yo fuera economista especializada en finanzas personales.

    Y Madame Jeanne en determinado momento, preguntó por la familia de Tommy y la mía, “vuestros padres no deben tener edades muy diferentes de las nuestras, hubiera sido agradable que los acompañaran”. A lo cual sonreí y dije que “Nos hubiera gustado que vinieran nuestros padres”… y Madame Jeanne respondió que “los hubieran invitado, solamente eran cuatro pasajes adicionales”.

    “Perdón Madame, quizás por mi pobre francés me expresé mal, nos hubiera encantado que nos acompañaran el padre de Tommy y mi padre” con nuestras madres hubiera sido muy aburrido”.

    “Ohhh” dijo monsieur Paul, “qué aclaración tan interesante, si es que entendí bien”.

    Sonreí como respuesta, y también ellos e sonrieron.

    Comida finalizada, sorbetes de limón para limpieza final del paladar.

    Solamente había una duda…¿quién tendría la iniciativa? Habíamos decidido en nuestro grupo, que siempre los dejaríamos liderar, por edad, respeto y por ser dueños de casa.

    “Si gustan, podemos pasar a la sala de cine”, propuso Madame. La sala de cine, ubicada también en planta baja, era una sala grande, con una obvia pantalla de cine de las que abundan en los amenities de los edificios, ocho butacas muy grandes y cómodas. Y… delante de las butacas, entre ellas y la pared de la pantalla, una “cama”, enorme, seguramente 2.5 x 2.5 metros, implacablemente cubierta de sábanas blancas de raso. Monsieur Paul tomó la palabra: “Uds. saben seguramente acerca de nuestra afición por ciertos espectáculos, y en este caso no será cine”. Nos invitó a todos a sentarnos e hizo sonar una campanita de cristal.

    Continúa.

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  • Los vagabundos se aprovechan del culo de mi esposa

    Los vagabundos se aprovechan del culo de mi esposa

    A estas alturas nos ubicaremos a finales de enero, y después de lo de Ricardo queríamos planear bien nuestro 2024, no solo en lo sexual si no también en otras áreas de nuestra vida y a medio camino de nuestra maestría, un poco complicado todo pero el tiempo es como el jenga hay que saber acomodar todo.

    Esta vez pusimos rumbo para buscar a Antonio y los demás, ¿Ropa? Ninguna en especial, una falda de mezclilla y blusa roja, tacones alto, sin ropa interior.

    Una vez llegamos a lugar, fuimos recibidos por algunos indigentes y nos indicaron donde estaba Antonio y Héctor, ya que esta vez no estaban en el lugar de siempre, ellos al vernos nos salieron al encuentro y nos saludamos a Julio también que miraba a mi esposa, y como es rutina siempre platicamos acerca de nuestras vidas ya que ellos pasaron a formar parte de la nuestra.

    A pesar que Julio miraba mucho a mi esposa el ya se mostraba mas sereno, mas tranquilo y no había roces con Antonio y el ambiente se sentía mejor, Héctor quería ponerse manos a la obra con mi esposa, Antonio le pidió que estuviese tranquilo que ya habría tiempo y es que le estábamos contando unas historias muy buenas eran de miedo y es algo que nos encanta a Erika y a mí, obviamente no la contaremos porque no va al caso.

    Después de un momento te tanto bla, bla, hoy si pasamos a la acción.

    -¡Al fin! –expresó Héctor.

    Por lo que se llevó a mi esposa alejándola de la orilla de calle, la puso contra una pared o bueno… lo que quedaba de esa pared y comenzó a besarla, mientras que Erika metía su mano en las trusas de Héctor masturbándolo al mismo tiempo, el ambiente se iba calentando hasta que finalmente mi esposa bajó besando el pecho de Héctor y bajo las trusas, su verga salió erguida tambaleándose por el movimiento de la tela, era la verga favorita de mi esposa pues era a la que más empeño le ponía, y procedió a con su lengua lamer la cabeza para estimularlo más.

    Después de un breve oral, Héctor se acostó en el suelo y mi esposa procedió a cabalgar en su verga pero dándole la espalda a Héctor, fue cuando Julio y Antonio se acercaron, y desviaron su mirada a la vagina de mi esposa entonces Antonio dice:

    -Saben algo solo queda una cosa para reconocerlos oficialmente… –dijo Antonio.

    Yo vi a mi esposa y ella me vio a mí, ambos con la misma interrogante de que locura se le va a ocurrir ahora

    -¿Qué cosa? –dijo mi esposa jadeante

    -Verás como te dijimos la primera vez, nos da vergüenza de vez en cuando nosotros así, y tu bien cuidada…

    -Ajá –dijo mi esposa dudosa.

    -Tendrás que dejar crecer un poco más eso –dijo señalando la vagina

    -Nunca me ha gustado eso –dijo ella

    -¡Anda! Todos estamos así de igual manera –dijo bajándose los pantalones

    -Mira, mira… –dijo Antonio mientras ponía su verga en la boca de mi esposa y ella procedía a darle un oral

    Mi esposa rio resignada, y les dijo que lo dejaría crecer un poquito y que lo iba a recortar pues nunca le ha gustado andar así, y ellos aceptaron.

    Creo que bien pasó todo febrero y finalmente el vello creció, pero obviamente lo fue recortando, lo dejo estilo japones con vello a la par de sus labios vaginales y que se unen en la parte de arriba subiendo un par de centímetros, obviamente se lo había recortado a que quedara a término medio para que se viera más estético, y ni ella ni yo nos acostumbrábamos a eso, ella por andar así y yo por verla así.

    Y nuevamente pusimos rumbo a la ex constructora, esta vez mi esposa se puso una tanga celeste tipo T-String, la tanga quedaba al ras de sus labios vaginales y los vellos aunque no eran exagerados de grande se podían notar, para cubrir se puso mini falda y un suéter celeste de zíper a medio subir, y de calzados los tacones que usualmente usa.

    Cuando llegamos Antonio, Julio y Héctor querían ver los avances de mi esposa, así que mi esposa se sentó y Julio hizo a un lado la tanga de mi esposa y quedaron satisfechos con lo que veían ya que habíamos cumplido, ahora todos querían un poco del pastel.

    Fue un piedra, papel o tijera para saber quién empezaría con mi esposa y ganó Julio.

    ¡Por lo que procedió a bajar un poco sus trusa y sorpresa, estaba limpia! Y es que habían tomado un baño en el día y mi esposa sin problema alguno se llevó la verga de Julio a su boca, dándole besos en el glande, pasando su lengua por debajo provocando ciertas cosquillas, bajando su lengua por debajo del pene de Julio hasta llegar a sus huevos, y nuevamente subir.

    Cuando ya estaba reluciente de saliva, Julio paso a hacerle un oral a Erika con un desespero pasando sus lengua por todos lados y penetrando con su lengua, hasta dejarla bien lubricada entre saliva y sus jugos vaginales, Antonio y Héctor se mantenían expectante esperando sus respectivos turnos.

    Mi esposa se acostó en el suelo terroso abrió sus piernas invitando a Julio, una escena única como muchas, la diferencia es que ahora un ligero vello púbico rodeaba los labios vaginales de mi esposa, Julio se acomodó e introdujo su verga y comenzó a moverse lentamente, Antonio y Héctor ya se habían sacado sus vergas ansiosos de su turno.

    Y así continuaba Julio en misionero penetrando a mi esposa y a eso de los 5 minutos no pudo mas y eyaculó dentro de mi esposa, y se puso de pie… el semen casi inmediatamente salió de la vagina de mi esposa, pero siendo nuevamente introducido por la verga de Antonio, ni vimos en que momento la penetró…

    Después de eso, mi esposa se levantó para poder cabalgar a Antonio, ella hacia ese movimiento característico que los hombres sentimos raro pero que a ellas les encanta, luego ella bajaba y subía, ella encantada por la experiencia hasta que un pequeño orgasmo salió de ella, quedo sentada descansando con la verga ensartada de Antonio, en eso Héctor la hizo hacia adelante un poco quedando en cuatro sobre Antonio.

    Héctor trataba de encajar su verga en la entrada del culo de mi esposa, la abundante lubricación de ella, el semen de Julio, la saliva en la verga de Héctor, la excitación de mi esposa que hacia su esfínter relajarse finalmente sucumbió logrando entrar la cabeza de Héctor, mi esposa tomo aire profundamente.

    A poco a poco y con mucha paciencia una parte de la verga de Héctor había ya entrado en el culo de Erika, ella jadeaba pues tenía que acostumbrarse a la de Héctor que era mas grande que la mía, hasta que pasado los minutos Héctor logró meter ya una buena parte y finalmente comenzar a meter y sacar su verga, mi esposa se le hacía agua la boca ante el gran estímulo, mientras Antonio que aún estaba debajo de ella se ponía a jugar con sus pechos y a lamer.

    Menos mal siempre nos preparamos para este tipo de situaciones inesperadas.

    Héctor empezaba a perder fuerzas, mi esposa le dijo que también se acostara y así lo hizo, le sacó la verga del culo y se acostó, mi esposa le hizo un oral para lubricar nuevamente, esta vez quería sentarse para terminar de encajar todo adentro, poco a poco y con cuidado fue bajando poco a poco hasta que la verga de Héctor desapareció siendo engullida por el culo de Erika.

    Con cuidado mi esposa empezó a subir y bajar hasta adaptarse y hacer los movimientos mas rápidos, Antonio se había quitado obviamente, mi esposa le empezó a hacer un oral hasta hacerlo acabar en su bocal, aún quedaba Héctor.

    La lubricación acababa, nuevamente mi esposa se detuvo para volver a lamer la verga de Héctor y volver a penetrarla, ahora era mi esposa quien perdía fuerza no sin antes sacarse de encima un orgasmo, su cuerpo al contraerse hizo que apretara todo por dentro sintiendo posiblemente aún mas toda esa carne adentro y vaya momento en tomar iniciativa de Héctor de moverse el mismo, haciéndole sacar lágrimas a mi esposa hasta que finalmente Héctor acabó, mi esposa dio un respiro hondo y se separó de Héctor.

    Al parecer el semen había quedado demasiado profundo pues al instante no salió, pero definitivamente si le había dejado el culo abierto a mi esposa del tamaño de una moneda.

    Mi esposa quedó tirada en el suelo de lado, con los ojos cerrados descansando y recuperando fuerzas hasta que un par de minutos después el semen comenzó a salir resbalando por su glúteo, ella estaba extremadamente sudada y cansada, se quería ir ya para descansar, pero mi plan no era ese.

    De trayecto a casa ella siguió descansando, estando frente a la casa le lancé el reto que de vez en cuando le daba, y así fue, se bajó del auto con su tanga puesta y el suéter y me abrió la puerta, ella quería darse una ducha pero no la dejé, la agarré para poder darle un gran beso de lengua, y la tumbé en la cama, le hice aun lado la tanga y metí mis dedos en su vagina la cual se sentía toda babosa aun por los restos de semen y sus propios fluidos, yo quería meterla pero ya.

    Ella me tranquilizo y me ofreció una mamada que no pude rechazar e ahí ella arrodillada con mi verga en su boca aun lado de la cama, saboreando, lamiendo y metiéndose todo, una de las mejores sensación que hay en esta vida, no quería esperar más quería meterla toda así que prácticamente la hice tirada en la cama, me quite toda la ropa y le quite el suéter, aún seguía con la tanga nuevamente la hice aun lado e introduje mi verga en su ya lubricada y abierta vagina.

    Entró de golpe cuando usualmente siento como se abre sus paredes, esta vez no fue así, y un calor intenso por dentro sentí en mi verga, y procedí a penetrarla de misionero mientras le regalaba cálidos y tiernos besos, mientras ella me abrazaba y me decía lo mucho que me amaba, baje la mirada y podía ver restos blancos en la base de mi verga, era el semen que estaba sacando de su interior.

    Sentí como sus piernas se entrelazaban a mi cintura y se contraía, ella estaba teniendo un orgasmo por cada palpitada era un apretón con sus piernas, me encantaba que tuviera orgasmos pues mi prioridad también es que ella disfrute, y cambiamos de posición.

    Quería probar su culo ¿Estará así de abierta también? Solo había una forma de saberlo y era penetrándola.

    Ella se bajó de la cama, apoyó su torso en la cama para dejarme a su disposición su culo y con ayuda de sus líquidos procedí a penetrarla, al principio sentí el típico anillo apretado que se siente al meter la cabeza, o sea el esfínter, y luego sentí como abrí las paredes, había metido toda mi verga, no fue difícil ya que Héctor la había abierto previamente, solo fueron unas 3 o 4 metidas y ya no sentía las paredes, era obvio pues Héctor la tenía mas grande que la mía…

    Deslizaba mi verga, entrando y sacándola sin resistencia, lo hacía despacio y con delicadeza, besando su espalda y sobando su cuerpo, disfrutando de mi bella y amada esposa, disfrutando todo de ella, su piel, su cabello, su culo, sus pechos, absolutamente todo. Hasta que finalmente me corrí dentro de ella, ya era la segunda corrida en su culo.

    Nos subimos a la cama ya rendidos, bueno mas ella. Ella me abrazo y nuevamente me regalo otro beso, y después de unos minutos tomamos una ducha, en la cual ella me hizo otro oral sacando un poco mas de semen… hasta que volvimos a acostarnos y antes de dormir me dijo que había que llamarle a Ricardo…

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