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  • Chantaje del hijo de Raúl el verdulero

    Chantaje del hijo de Raúl el verdulero

    Después de todo lo que había pasado, con Noemi en los últimos tiempos, entre Marcelo, Raúl el verdulero y su hijo, retomamos nuestras vidas normalmente, ella evitaba quedar a solas con ellos con lo cual de ser posible se compraba en otro lado, hasta que un día llega un mensaje de WhatsApp a mi señora, el mismo decía. Hola Noemi que bien la pasamos la otra vez lástima que lo mejor se lo llevo Pablo mi amigo, que te hizo esa hermosa cola.

    Mi esposa una mujer hermosa, morocha, linda cola manzanita, unos pechos hermosos y labios hermosos, muchos al pasar se daban vueltas para ver menear y decir algún que otro piropo, más haya que sea medio gustando.

    Volviendo al mensaje seguía diciendo, mañana es mi cumpleaños y quiero que seas mi regalo, Noemi le contesta que está loco como le pide algo así, ella es una mujer casada, a lo que recibe una foto de cuando le habían terminado en su cola y la boca él y Pablo su amigo, y diciendo, si no vienes esta foto va a recorrer el barrio, y todos van a saber lo puta que eres y que nosotros te comimos.

    Noemi sin muchas opciones le dijo, por favor borra eso, la pasamos bien, pero ya borra eso e iré donde me pidas.

    Ya Oscar habiendo logrado su cometido, le da las indicaciones donde ir y como vestirse.

    Al día siguiente se prepara muy sexy y toma el auto para el fondo del barrio, lugar donde indico Oscar que debía ir, al bajar del auto, Oscar la esperaba, quien la recibe con un beso en la boca y le da una palmada en la cola qué hace chillar a Noemi.

    Se veía que era una casa chica pero bien cuidada, al entrar para sorpresa de Noemi, no estaba solo Oscar, también en el lugar estaba Marcelo el policía, Raúl el verdulero, otro vecino que siempre le tuvo ganas y el hermano más chico de Oscar.

    Noemi intenta irse, pero Oscar se lo impide, diciendo donde querés irte, sos mi puta hoy, pero primero quiero darle un regalo a mi hermano que también cumple hoy, resulta que el hermano de Oscar un pibe joven de 18 años iba perder la virginidad con Noemi, flor de lujo, la hacen desvestir a mi esposa, y Marcelo le pone un moño en el culo, y se la entregan a Darío.

    Darío lo primero que hizo fue besar los pechos y luego la penetraba con torpeza lo que llevó a que termine rápido, lo que llevo a que le pidan a Noemi que le limpie bien su pene.

    Entre risas lo corren y le dicen deja ahora mira cómo se hace, Marcelo se acerca y la besa a Noemi a la fuerza y lo mismo hacia Raúl, ella no podía creer estaba siendo usada a la fuerza por quienes ella repugnaba antes sumándose ahora el vecino, quien ahora la obliga chuparle la pija.

    Después de un rato chupando la pija a ellos tres Raúl se acuesta y obliga a Noemi a subirse aprovechando el vecino a ponerse detrás de ella y apoya su pene en el agujero del culo, Noemi no pudo ni gritar, el viejo disfrutaba de su culo y repetía, que linda puta, Oscar hacía que le chupe la pija, el vecino pega un alarido y llena el culo de leche a mi esposa, Raúl hace al mismo tiempo por delante.

    Ahora quien se acuesta es Marcelo quien repite la orden de que se suba, y Óscar la penetra, ya para esto mi mujer tuvo un orgasmo, a lo que ellos decían, vieron que le gusta, es toda una puta. Ahora Oscar se daba el gusto de acabar en el culo de mi mujer, después de un rato que se intercambiaron todos, mi esposa queda rendida en la cama.

    Raúl le hace el culo otra vez y le acaba en la boca, la llevan a mi casa solo en tanga y llena de leche, entra directo a bañarse y al salir me dice ya fui la puta del barrio.

    Al otro día me llegó un video de esa noche la que cabe aclarar que se la ve tener varios orgasmos.

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  • Sumiso por primera vez (primera parte)

    Sumiso por primera vez (primera parte)

    Les voy a contar mi primera experiencia real como fetichista y también como sumiso.

    Yo descubrí que me atraían los pies femeninos cuando era mucho más joven, siempre viví con mi mamá y mi abuela, yo siempre solía oler a escondidas los zapatos de ellas cuando se los quitaban, también a veces no me aguantaba las ganas y si una de ellas se dormía yo aprovechaba para oler sus pies, bueno creo que ellas nunca se dieron cuenta de lo que yo hacía.

    Bueno pero mi primer experiencia de veras con unos pies femeninos fue cuando yo tenía 18 años y fue precisamente con una amiga de mi mamá, ella era una profesora de universidad de unos 40 años y en esos tiempos yo andaba mal en notas de mi último año de secundaria, entonces mi mamá decidió pagarle un extra a su amiga para que me diera clases privadas, así que yo empecé a ir todas las tardes a la casa de la amiga de mi mamá para que me ayudara con las tareas, entonces fue ahí cuando empezó todo.

    Bueno hubo un día que al terminar de ayudarme a hacer las tareas del cole, ella dijo que había tenido un día muy duro, estaba muy cansada y le dolían mucho los pies, entonces yo sin pensarlo le dije que si ella me lo permitía, yo podía darle un buen masaje en sus pies, para sorpresa mía ella aceptó, yo de inmediato me puse de rodillas frente a ella, quite sus zapatos y empecé a darle delicados masajes en sus pies que tenían un aroma que a mí me encantaba, no aguante la tentación y pase mi mano por mi nariz para oler.

    Ella me vio y preguntó ¿Que huelen mal? Si es que huelen muy mal deja nomas, no te molestes y ponte de pie, yo le dije no!! no se preocupe y continúe con el masaje, que al parecer ella estaba disfrutando mucho, estuve dándole masajes casi más de media hora, hasta que ella me dijo que ya me ponga de pie, pero yo le dije que por mi podía quedarme ahí dándole masajes todo el día, a lo cual ella muy sonriente puso su pie en mi cara tomando mi nariz entre los dedos de su pie haciendo mover mi cabeza de un lado a otro y me dijo, ¡ay tan lindo! pues si no te molesta quiero que esto se repita y que lo hagas a diario.

    Yo en ese momento quede completamente idiotizado e inmóvil solo oliendo su pie. Ella creo que noto como me puse porque se empezó a reír y burlar de mí, yo no pude evitar sonrojarme, entonces ella acarició mis mejillas con sus delicadas manos y me dijo jamás me imaginé que me iba a divertir y desestresarme tanto contigo jajaja. Pensé que eras un malcriado como son todos los de tu edad, pero me sorprendes. Mañana te espero puntual aquí, ve a casa y salúdame a tu mami.

    Al siguiente día pase contando las horas para volver a verla en la tarde, estaba muy emocionado y ansioso de volver a sentir esos pies en mis manos. Finalmente llego el momento y le fui llevando una rosa que corté por ahí mientras iba de camino a su casa, al llegar lo primero que hice fue saludarla y darle la rosa.

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  • Atado y torturado a merced de una femme fatale

    Atado y torturado a merced de una femme fatale

    Despierto en mí habitación sintiendo los brazos y piernas tirantes, intento jalar de ellos, pero noto que es imposible. Abro los ojos y lo compruebo con mi vista. Yazgo sobre mí propia cama atado, con la boca tapada y en bóxer, a merced de dios sepa quien. Mi cuerpo reacciona con los síntomas típicos de la desesperación: movimientos bruscos, gimoteos y sudoración.

    -Hola bebé -dice una silueta de sexo femenino. Lo primero que veo son unas grandes tetas entrando a la pieza, parecen dos globos inflados a punto de explotar. Ahora le veo la cara ¡es Nahir!

    Nahir es una chica de 25 años, cara alargada. Pelo rosado hacia los lados, corpulenta.

    Nos conocimos por unos amigos en común, luego empezamos a salir para ver qué onda, pero a menudo era bastante manipuladora, me histeriqueaba en un juego en el que primero fingía interés para luego hacerse la completa desinteresada, e incluso mostrándose molesta. También me hacía sentir culpable acusándome de cosas sin dar una explicación. Así que decidí cortar la relación, pero parece que ha vuelto en busca de revancha.

    Lo último que recuerdo es estar unos amigos en un bar la noche anterior, con ella tirándome onda y yo intentando alejarla.

    -¿que pasa, tenés miedo? no te preocupes, mami te va a cuidar -y se ríe perversamente.

    Me siento como un pichón en el nido de una víbora, o, mejor dicho, la víbora que invade el nido del pichón. Mi cuerpo está total e involuntariamente a su disposición. Tengo miedo, no se donde puede terminar esto, solo sé que va a acabar mal.

    Nahir se acerca hacía mí y saca una cuchilla diminuta, mi desesperación aumenta y grito a través de la cinta. Intento otra frustrada vez librarme de mis ataduras.

    Pasa el filo del cuchillo por su lengua y que se despliega como una serpiente y lo lame, parece una auténtica psicópata. Lo deja al lado mío y me pasa sus suaves y frías manos por mi torso desnudo, las siento pasando por mis músculos y mi sudor, es evidente que la extrema tensión muscular en mis hombros por el miedo le genera más excitación, y mientras más nerviosismo le demuestro con los síntomas de mi cuerpo más caliente se pone ella. Es impactante la imagen de ella arriba mío manoseándome el cuerpo mientras ella me mira con cara de deseo infernal.

    -Ahora te voy a sacar la mordaza, pero ni se te ocurra hacer ruido, llegas a gritar y… -con el cuchillo hace el gesto de degollarme.

    Ella me pregunta si entendí, yo asiento con la cabeza, nervioso.

    Me saca la mordaza y lentamente acerca su cabeza a la mía. Empieza a chaparme con lengüetazos, ella es la que lleva la acción, yo solo recibo la propuesta sumiso. Lentamente procede a comerme la boca por dentro -le siento el olor a cigarrillo-. Me pasa su lengua por todos lados, los costados, la parte interior de mis mejillas, me impresiona el largo que despliega dentro de mi cavidad. Luego me la mete hasta la garganta provocándome una pequeña arcada, al escuchar el ruido sale automáticamente.

    Vuelve a agarrar el cuchillo y me lo empieza a rasgar contra mi pecho, yo grito del dolor. Ella parece disfrutarlo, se nota que le excita verme sufrir.

    -basta hija de puta -le digo

    -no grites que te van a escuchar los vecinos -dice ella en tono irónico, y se ríe.

    -¡ayuda, ayuda! -grito yo, ella responde con una cachetada contundente que me deja inhibido al instante.

    -que te dije de no gritar pendejo -me dice mientras con una mano me agarra del cuello, yo la miro suplicando con mi cara piedad.

    Me suelta y me escupe la cara. Deja el cuchillo al lado mío, a continuación me sonríe y me da un beso en la mejilla.

    Nahir empieza a hacerme un baile erótico. Me mira con una sonrisa pícara. Con sus manos estimula sus pezones erectos por arriba de su gran corpiño. Mueve sus caderas luciéndome su cuerpo, su torso y el lateral de su cintura. El ritmo y la fluidez con la que se mueve, como una víbora bailando hipnotizada al son de su encantador.

    No tengo forma de mirar hacia otro lado, giro mi cabeza hacia los lados o abajo y me cachetea para que vuelva a mirarla a ella. Me pasa su mano por mi pierna izquierda logrando que me caliente. Me luce sus nalgas que son alargadas y rellenas y empieza un perreo bien intenso frente a mi cara. La tensión sexual se hace insoportable, me genera deseo y quiero acabar, pero a la vez no quiero más seguir siendo su conejillo de indias. Solo espero a que esto termine cuanto antes y se vaya. Con ambas manos me agarra bien fuerte de ambos pezones hasta estrujarlos, mi cara se deshace de dolor.

    De un sopetón me baja los calzones y me agarra de los huevos, los aprieta fuerte y los tira hacia abajo, como si quisiera arrancarlos. En sus ojos noto la desmesura, su desequilibrio y el placer que le causa hacer esto.

    Mi dolor es intenso y grito. Ella me abofetea fuerte sobre la base de mí pene erecto como un mástil.

    -¡basta, basta por favor! -le digo al borde del llanto.

    Nahir me sonríe. Segundos después salta sobre mí y me aplasta sus nalgas contra mi cara, quedo boca arriba con su culo asfixiándome, intento gritar pero me es imposible, solo sale un “¡hhmm, hhmm!”. Empiezo a escuchar gemidos, se está masturbando arriba mío en el negro de la nada misma que percibe mi visión por el gran mazacote de orto que tengo encima de mi cara.

    Empiezo a sentirme mareado, los gemidos de ella se empiezan a escuchar borrosos. Me doy cuenta de lo que está pasando, estoy por desmayarme. Intento salir pero es en vano.

    Recupero la consciencia viendo todo borroso y escuchando raro, con ella dándome cachetadas para despertarme y me da un vasito de agua (que habrá sacado de la cocina -probablemente- o mi mesita de luz) aunque con un humor de perros, como un terrorista que tiene que dar de alimentar a su captor. El agua más agrietada y turbulenta que probé en mi vida.

    -estaba por acabar pero me arruinaste el orgasmo. Así que ahora vas a tener que compensármelo -dice ella.

    De uno de sus bolsillos saca un preservativo, lo rompe con los dientes, yo cierro los ojos pensando con qué diabla me tocó esto que hace semejante cosa, y me lo pone en la pija -parece que se te fue toda la sangre a la poronga amor, que rico -me termina de poner el condón y se acomoda para montarme.

    Yo honestamente no quiero, solo quiero que se vaya, pero ella se pone frente mío y se saca toda la ropa. Pasa sus brazos por detrás de mis hombros y empieza el voraz acto de cabalgarme.

    Veo sus tetas y todo su cuerpo rebotar velozmente, y aunque intento no seguirle el juego es inevitable que mi cuerpo desobedezca a su deseo.

    La vibración de mi pene va a la velocidad de una Ferrari, como una máquina imposible de detener. Sus gemidos son notablemente escandalosos, provocando incluso golpes de los vecinos para que cesen los ruidos, hasta que en una vorágine de sudor y adrenalina acabamos.

    Nahir grita de forma muy extrovertida. Yo termino casi en mute. Siento la gran cantidad de semen desbordado como va saliendo en tandas de mi aparato reproductor mientras mi cabeza cae en un espiral de culpa y auto-aborrecimiento. Mi cara es pálida, como la de una persona que agoniza esperando su hora.

    Nahir agarra sus cosas, se cambia y se va de la habitación sin mediar palabra. Me deja así como estoy, pero al menos ella ya no está y ya no me podrá seguir torturando.

    Me siento violado por un vampiro, un ser vil que usa mis propios impulsos naturales en mí contra y satisface sus más oscuras perversiones, sin el más mínimo grado de empatía por el otro. En un juego entre un tire y afloje entre mis impulsos más naturales y las ataduras que me arrastran a las catacumbas del horror.

    Linda sorpresa será cuando la chica de la limpieza entre a mí departamento y me vea así: Atado, desnudo, con el torso rasgado y acabado.

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  • Mi mujer, su amiga y yo

    Mi mujer, su amiga y yo

    Acababa de llegar de trabajar y tenía unas ganas enormes de descansar, así que me puse el pijama y me eché en el sofá a ver la tele, no habían pasado ni diez minutos y estaba en el más profundo de los sueños, no había reparado ni en que aún no había llegado mi mujer, (Marta), que había salido a hacer unas compras con una amiga, (Sylvia).

    No pasó mucho rato cuando me pareció escucharlas entrar, tenía tal cansancio que ni me moví para saludarlas, entraron al salón y permanecí tumbado simulando que aún estaba dormido, las dos entraron entonces a otra habitación a seguir charlando, y a probarse algunas cosas que se habían comprado, desde donde yo estaba no podía verlas, pero sólo escuchar como comentaban lo bien que le quedaba esto y aquello me daban unas ganas de entrar y mirar, pero no lo hice.

    Como a los diez minutos salieron de nuevo y me despertó mi mujer con un beso, bueno, me dio un beso y yo hice como si despertara.

    ―Que pasa amor, ha venido Sylvia a cenar y a que le enseñe a preparar las toritas del desayuno.

    ―Hola Sylvia, ¿qué tal?

    ―Bien, te hemos despertado, que pena, ¿no?

    ―No importa, ya he echado una cabezadita, ahora estoy como nuevo.

    Seguimos charlando un rato y luego ellas se fueron a la cocina, yo me puse a ver la tele, y en eso estaba cuando me llamó la atención en la casa del vecino unas luces que se encendieron, miré a ver que era y pude ver como mi vecino estaba chupándole la polla a un negro, (mi vecino estaba casado, tendría unos 35 años y el negro tenía pinta de ser un chaval), llamé a mi mujer y a su amiga, y vinieron al instante, apagamos las luces para poder verlo sin que nos vieran.

    ―Vaya, vaya con el vecino, que desperdicio de hombre, con lo bueno que está… (Dijo Marta).

    ―Pues el chaval tampoco tiene mala pinta, y vaya aparato que gasta, Por Dios, ¿cuánto puede medir eso? Dijo Sylvia.

    ―Menos de 24 cm dije yo.

    ―¿Y cómo lo sabes? Me dijo Sylvia.

    ―Porque se la medí el otro día, dije en tono jocoso.

    ―Vale, vale…

    Estábamos haciendo comentarios cuando vimos que había otra persona en la habitación, era la mujer del vecino, que se movía por la habitación haciendo fotos con una cámara… Me estaban poniendo a mil.

    ―Como se lo montan los vecinos, y parecían tan inocentes, mira que hay depravados por el mundo. (dije yo).

    ―¿Depravados? No disimules, ya te gustaría a ti… (me dijo Sylvia)

    ―A mí, ¿el qué? Comer una polla de un negro, estás loca…

    ―No, me refiero a que te hicieran fotos y eso, vamos que también te gustaría comer una polla así, (me volvió a decir Sylvia)…

    ―Creo que a ti si que te gustaría, y si mi mujer me dejara te ibas a enterar de lo que es un buen rabo…

    ―No te pases, Ricardo, (Me dijo mi mujer)

    ―Déjalo, todos los tíos son así, unos fantasmas…

    ―¿Fantasma? Yo te aseguro que la tengo más larga y más gorda… ¿O no Marta?

    ―Calla, calla. Dijo Marta.

    A esto nuestro vecino estaba ahora compartiendo la comida de polla con su mujer, que de repente se quitó al marido de un lado y dejo que el negro se la metiera de golpe, ella tumbada en el filo de la cama y el negro inclinado sobre ella, a esto el marido se puso detrás de este a comerle el culo…

    ―Bueno, esto es mejor que el porno del plus, ¿que hacemos? ¿Lo grabamos?

    ―¿tenéis cámara? (Dijo Sylvia)

    ―Si, el otro día se compró Ricardo una buenísima.

    ―Si queréis os sacó una peli como esa (Dijo Sylvia Riéndose).

    ―Marta es algo vergonzosa, no se a ti que te cuenta, pero eso no lo hace ni loca…

    ―No me provoques, me dijo Marta.

    ―Espera que traigo la cámara…

    ―Si, si… tráela, dijo Sylvia, así me enseñas a hacer otras cosas.

    No tardé un minuto en traer la cámara, mi mujer me dijo que estaba loco, que ni de coña, y esas cosas, y yo empecé a grabar lo que se podía de los vecinos, mi vecina en este momento se estaba metiendo las dos vergas en la boca… no parecían tener fin, así que me puse a grabar a mi mujer y a Sylvia, que estaban embobadas mirando.

    ―¿Qué haces? Deja de grabarnos, sácate tú, me dijo Sylvia.

    ―Tienes los pezones marcadillos, ¿eh? ¿Te estás poniendo eh? Le dije a mi mujer.

    ―Anda que tú no, me dijo ella.

    ―Yo voy a reventar.

    ―No te prives, me dijo Sylvia.

    Y dicho esto me saqué la polla, que como ya había dicho la tenia mas grande que la del negro, y les dije, mirar, para reventar, las caras de las dos eran un poema, mi mujer se quedó con cara de tonta, y Sylvia con cara de Sorprendida, ¿queréis un poco? Dije yo.

    Mi mujer no dijo nada, pero Sylvia pidió permiso para tocar, exclamando que nunca vio nada parecido, mi mujer le dijo… Hazle una paja y que se quede tranquilo el salido este.

    ―Jolín hija, es normal, yo estoy también excitadísima. Puedo de verdad tocarla.

    ―Haz lo que quieras. Como si te la quieres comer…

    No había terminado de decir esto cuando me agarró la polla y empezó a acariciarla con miedo y despacio, mientras yo me grababa… siguió con un poco más de ritmo, pero se la veía cortada, entonces mi mujer le dijo que no se cortase y que así no iba sino a ponérmela morcillona, fue como magia, Sylvia empezó entonces hacerme una paja que me hizo tirar la cámara, mi mujer entonces la cogió y empezó ella a grabar, yo me recosté en el sofá y Silvia empezó a chuparme la verga, apenas el entraba en la boca, así que solo me la llenaba de saliva y le daba lengüetazos.

    Empecé a acariciar las piernas de mi mujer que estaba a mi lado y a subir hacia sus braguitas por debajo de la falda, ella se dejaba a hacer, cuando llegué a su coño estaba empapado como si se hubiera meado encima, entonces le bajé las bragas y acerqué mi boca a su raja, Sylvia seguía chupando como si le fuera la vida, mi mujer le dijo que si quería se la podía meter, no tardó ni diez segundos en subirse encima, quitarse el pantalón y las bragas y dejarse caer sobre mi falo, empecé a agarrarle el culo mientras comía el coño de mi mujer, que estaba de pie en el sofá, grabando como me follaba a su amiga.

    Ahora también empecé a comerle la boca a Sylvia y a pasarle los jugos de mi mujer, le terminé de quitar la ropa y le dije a marta que hiciera lo mismo, cuando ya estábamos todos en bolas les dije de ir a la habitación, y entonces me levanté con Sylvia aún con mi polla dentro y me la llevé a la cama, mi mujer dio entonces que le tocaba a ella grabar, y Sylvia dijo que la dejase un momento que se iba correr.

    Yo le abrí un poco el culo con las manos y le di un par de embestidas fuertes, entonces ella empezó a gritar como una loca, me corro, me corro, me corro, parecía como se la pegasen, cuando se salió empezó a besarme y a darme las gracias por el polvo, y a mi mujer igual, y entonces, cuando la besaba en señal de gratitud empezaron a comerse las bocas, y a meterse mano, era increíble, que espectáculo, empecé a grabar yo ahora, mientras me masturbaba sin parar, se enlazaron las dos en un beso y yo empecé a meter mi polla en el coño de mi mujer, que estaba abajo.

    Las hice tumbar a las dos boca arriba y fui cambiando de chocho cada vez que quería, les dije que acababa y mi mujer puso su mano para que me corriese en ella, empezó a salir lefa por todos lados, y llené la mano de mi mujer, entonces ella se lo extendió a Sylvia por las tetas y empezó a besarla y a chuparla, fue increíble, nos dimos una ducha y cenamos los tres juntos, y volvimos juntos después de cenar mientras veíamos lo grabado.

    Sylvia vive con nosotros desde entonces y puedo decir que somos un matrimonio de tres. Al negro no lo volvimos a ver, pero nunca más hizo falta esa chispa de arranque, ahora tenemos una cama más grande, a mí me encanta dormir entre las dos.

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  • El informático me enseña algo más que el programa

    El informático me enseña algo más que el programa

    Al llegar a la oficina sabía que me iba a esperar una mañana de perros, pues tenía que venir el informático a explicarme el programa nuevo. Con todas las cosas que tenía pendientes por hacer, lo que menos me apetecía era tener a Adolfo todo el tiempo allí metido. Mi sorpresa fue que en lugar de venir él había mandado a su ayudante.

    En mi silla estaba sentado un chico de veintitantos años, rubio, fuerte, y con unos ojos muy vivarachos.

    -Hola, soy Raúl, tú debe ser Ana. –me dijo sonriendo.–Adolfo me ha mandado hoy a mí porque él tenía que ir a otras empresas.

    -Encantada.

    Me dejó sentarme en mi sitio y él se sentó en otra silla a mi lado. Al coger el ratón rozó mi mano sin querer. Ese simple roce hizo que mi corazón empezara a latir con rapidez y mi entrepierna se humedeciera.

    -¿Por dónde quieres que empiece? –preguntó, clavando esos maravillosos ojos en los míos.

    -Me gustaría que me explicaras cómo pasar los albaranes a factura.

    -Está bien –y volvió a rozar su mano con la mía.

    Cada vez estábamos más cerca; yo no me podía concentrar en nada de lo que me estaba diciendo. Me sentía nerviosa y excitada, y creo que él lo notaba.

    Mirarle fue mi perdición. No pude evitar acercarme más a él y besarle. Por un momento no respondió a mi beso, y supe que había metido la pata hasta el fondo. Pero cuando me iba a retirar y pedirle disculpas me lo impidió, y fue él quien me besó esta vez.

    Fue un beso duro, posesivo, apasionado. Sus manos empezaron a recorrer todo mi cuerpo con deseo. Tomó una de mis manos y la llevó hasta su dureza. La podía sentir a través de sus vaqueros, grande, palpitante. Fui desabrochando su pantalón hasta que logré atrapar su miembro erecto mientras él me quitaba la blusa.

    Paró de golpe de besarme, y con un movimiento rápido tiró al suelo todos los papeles que había sobre la mesa, me cogió y me puso encima mientras quitaba mis pantalones y bajaba los suyos.

    Creo que jamás había sentido nada tan excitante. Me encontraba semidesnuda, encima de la mesa de mi despacho, con un chico al que acababa de conocer.

    Raúl me apretó las caderas, puso una mano abierta y ardiente contra la temblorosa suavidad de mi vientre, para luego penetrar en la oscuridad húmeda y caliente de mi entrepierna. Y fue acercando su boca a mi humedad.

    Al contacto de su boca me puse tensa y gemí. Cerré los ojos. Era tan delicado explorando con su lengua ardiente mi intimidad hasta hacerme temblar entera. Cuando me tuvo loca de excitación puso su lengua dentro de ella y eso me enloqueció más que nada.

    Con las manos enredadas en el pelo de Raúl, intenté apartarle la boca, pero luego volví a hundirme en el pozo que se abría ante mí. El ya no se detendría. Lancé un fuerte gemido antes de perder el último vestigio de control sobre mí. Cuando regresé al mundo fue para comprobar que él aún tenía la boca entre mis piernas, y que su lengua seguía ejerciendo sus íntimas tretas sobre mi cuerpo. Ahora me sentía saciada. Un deseo feroz y ardiente había explotado en mi interior, dejándome exhausta, pero ahora volvía a gozar de lo que Raúl me estaba haciendo.

    De repente paró y, acercando su miembro a mi entrada, me penetró con una fuerza que me arrancó un grito.

    Tenía las piernas apretadas alrededor de las nalgas de él, y con los brazos le rodeaba el cuello. El pecho de Raúl me aplastaba y sus brazos me sujetaban con fuerza. Tenía la cara hundida en mi cuello, y su respiración era jadeante, áspera y rápida mientras se alzaba hasta salirse casi totalmente, luego arremetía otra vez. Una y otra vez.

    -¡Oh Raúl! –exclamé, cuando una sensación de placer explotó dentro de mí.

    Me aferré con fuerza y dejé que las oleadas de éxtasis me arrastraran en su remolino. Al oírme gritar, él apretó los dientes, embistió por última vez hasta que encontró su propia liberación, llenando mi interior con su esencia.

    Quedamos inmóviles durante largo rato, agotados por el arrebato de pasión, mientras nuestras respiraciones se volvían cada vez más lentas y nuestros cuerpos comenzaban a destemplarse.

    Miramos el reloj y ya casi era la hora de salida, así que nos vestimos y volvimos a besarnos.

    Un gemido procedente del despacho de al lado hizo que me sonrojara. Nos habíamos olvidado totalmente de la cámara de seguridad, y ese gemido gutural pertenecía a mi jefe, que lo había visto todo en la pantalla de televisión y había estado masturbándose mientras nosotros disfrutábamos.

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  • Mi suegro, mi cuñado y yo

    Mi suegro, mi cuñado y yo

    Al día siguiente de que Tina se montara el número con Fernando y mi marido mi suegro me falló para que acudiera a su casa, aunque no me aclaró para que, como no sabía a que iba me decidí a ponerme un vestido sexy, pero con una cierta discreción, cuando llegué al chalet de mi suegro y llamé a la puerta, me abrió mi cuñado Manuel, el marido de Tina, nos saludamos con un beso y me dijo:

    -Hola Lorena, ¿Tú también vienes a la piscina?

    En ese momento me di cuenta de cómo iba vestido Manuel, llevaba unas bermudas amarillas, su pecho estaba desnudo, se le veía muy bien, se notaba que, como todos los hombres de la familia de mi suegro, cuidaba su físico. En ese momento se oyó la voz de mi suegro, que, desde el piso de arriba, dijo:

    -Chicos esperarme que ahora bajo:

    Manuel y yo nos sentamos en el sofá de los folleteos, jajaja, aunque dudo mucho que Manuel supiera lo que ocurría con frecuencia en él, estuvimos conversando de cosas normales, no sé si por haberme vuelto tan puta, contemplándole pensé que me deseaba, y procuré mostrarme muy amable con él.

    Al poco bajó mi suegro nos ofreció un refrescó y nos pusimos los tres en el sofá, yo entre ellos dos, nuestra conversación era muy normal hasta que mi suegro me puso la mano en la rodilla y comenzó a subir, al verlo Manuel, impresionado, preguntó:

    -¿Pero qué haces papá?

    -Manolito, dijo mi suegro, la mujer de tu hermano mayor está muy buena, y además es muy puta, jajaja, ¿No te parece que debemos de disfrutarla?

    Y mientras decía eso, seguía subiendo sus manos por mis muslos, mientras Manuel no podía apartar su mirada de ellos, mi cuñado tardó un rato en contestar, cuando lo hizo, con voz titubeante, pregunto:

    -¿Y qué pasa con mi hermano mayor? Se refería a mi marido.

    -Tu hermano mayor está destinado a ser un cornudo, con una mujer como esta, dijo mi suegro, y para que otros se la follen nos la follamos nosotros, ¿No te parece Manolito? ¿te crees que no nos dábamos cuenta de cómo intentabas verla desnuda, cuando empezó a salir con tu hermano mayor?, Pues ahora tienes la oportunidad de follartela, si la compartimos.

    La verdad es que yo no me había dado cuenta, el argumento de mi suegro pareció convencer a su hijo, que puso una de sus manos en mi otro muslo, mi suegro hizo una pausa en la escalada por mis piernas y Manuel subió hasta alcanzar mis bragas, tras un primer momento me las agarró y entre los dos me las quitaron, dejándome con el coño al aire, en ese momento mi suegro dijo a su hijo:

    -Pensar en la cantidad de veces que has soñado con acariciar ese coño, bueno pues ahora puedes hacerlo.

    Y Manuel siguiendo las instrucciones de su padre se puso a acariciarme el coño, mi suegro apartó su mano de mi muslo y se quitó los pantalones y los calzoncillos, y después, denudo de cintura para abajo se volvió a sentar en el sofá, llevó una de mis manos hasta su polla, y le dijo a su hijo:

    -Venga Manolín, ¿Cuántas pajas te habrás hecho pensando en tu cuñada?, pues ahora la paja te la hará ella a ti.

    Manuel al oír esto se quitó el short, como creía que venía a bañarse no llevaba nada debajo, yo comprendiendo los deseos de mi suegro llevé mi mano a la polla de Manuel y me puse a masturbarles a los dos. Estuve un rato así, mi mente se hizo una pregunta y yo se la hice a Manuel:

    -¿De verdad me deseabas cuando comencé a salir con tu hermano?

    -Si, dijo él

    La verdad es que nunca lo hubiera pensado, cuando comencé mi relación con el hermano de Manuel, quizá por el impacto de esta revelación solté la polla de mi suegro, me incline hacia mi cuñado y, mientras seguía acariciándole la polla con una de mis manos nos fundimos en un beso muy intenso, mientras mi suegro había llevado una de sus manos a mi coño y se puso a acariciármelo, mientras nos decía:

    -¿Veis los que os habéis estado perdiendo por un concepto mal entendido de lealtad?

    Cuando terminamos nuestro beso me di cuenta de que la polla de mi suegro estaba muy dura, y quien mandaba allí era él, así que poniéndome a cuatro patas sobre el sofá llevé mi lengua hasta la polla de mi suegro y me puse a chupársela, mi cuñado se quedó un momento impresionado, y dijo:

    -Menudo culo tienes cuñada.

    En ese momento mi suegro le dijo:

    -Manolito, por si no te habías dado cuenta tienes el coño de tu cuñada, al que llevas años deseando al alcance de tu polla, ¿vas a desperdiciar la ocasión?

    A mi cuñado las palabras de su padre le estimularon un poco y poniéndose detrás de mi se dispuso a penetrarme, pero mi suegro dijo:

    -Pero primero ponte un condón, no querrás dejarla preñada y que ninguno de los sepáis quien es el padre, en mi pantalón tengo un condón.

    Mi cuñado siguiendo las instrucciones de su padre fue hacia el pantalón de este, extrajo un condón y se lo colocó sobre su polla que continuaba durísima y poniéndose con una pierna doblada en el sofá y otra de pie, introdujo su polla en el interior de mi coño, al sentirla dentro deje por un momento de chupársela a mi suegro y di un grito, después continué con mi tarea, por la forma de metérmela sentí que debía de ser verdad que mi cuñado me había deseado hacía tiempo, me estaba follando con ansia, mi suegro dijo:

    -¿Verdad Manolito que el coño de tu cuñada es muy acogedor, como corresponde a su condición de puta? Jajaja

    -No sé si es puta, dijo Manuel, pero la verdad me encanta lo que me hace sentir, estoy haciendo realidad una de mis fantasías.

    -Creme que es de las mejores comepollas que he probado, incluidas las profesionales.

    Menuda manera de hablar de mi en mi presencia, pero la verdad era que no me importaba lo único que deseaba era dejar a ese par de tíos bien secos, mientras seguía con sus dos pollas dentro de mí, estuvimos así un rato, entonces mi suegro dijo:

    -Cambiemos de agujero, mi polla está muy a gusto con esa boca, pero prefiere tu coño.

    -¿Entonces cambiamos de sitio?, preguntó Manuel.

    -De eso nada, dijo mi suegro, yo no me muevo de mi sitio que ella me monté y tu ponte de pie para que ella te la pueda chupar.

    Siguiendo estas instrucciones Manuel me la sacó de mi coño y se puso de pie sobre el sofá, apoyado contra la pared y apoyada su pierna encima del respaldo de este mueble, yo me levante de mi postura y fui a sentarme, con las piernas bien abiertas, encima de la polla de Jacobo, de manera que mi coño se acoplara a su miembro, y comencé a subir y bajar, mientras Manuel acercó su polla a mi boca y yo me la introduje en mi interior, al poco de sentirla mi cuñado comenzó a gemir y dijo a su padre:

    -Papa llevas razón, mi cuñada la chupa divinamente mejor que cualquiera de las chicas de la oficina.

    -Si es una pena, dijo mi suegro, tanto tiempo buscando fuera lo que tenemos en casa, jajaja.

    ¿Significaba esto que mi suegro y sus hijos se lo hacían con sus empleadas?, Posteriormente le daría muchas vueltas a esa idea, pero en esos momentos solo pensaba en dejar satisfechos a mi par de machos, estuve con ellos así hasta que mi suegro se corrió, cuando lo hijo, mi cuñado pareció darse cuenta de una cosa:

    -Papa, a mí me has exigido ponerme un condón y tú te la has follado a pelo.

    -Yo soy viejo, dijo mi suegro, y aunque pillara algo no me importa, además si esta zorra queda embarazada el bebe será de nuestra familia.

    Después se levantó y se puso a limpiarse su leche con mi tanga, mientras yo estaba ocupada con la polla de mi cuñado que estaba aguantando muy bien mi mamada, pese a que se le notaba que estaba gozando muchísimo, como demostraban sus gemidos. Y finalmente no tuvo más remedio que ceder, mi boca recibió una gran cantidad de leche, en ese momento mi cuñado dijo:

    -Cuñadita, por una vez mi padre lleva razón, haces unas mamadas sensacionales.

    -Y tú perdiéndotelo durante tantos años, dijo mi suegro, por una lealtad mal entendida hacia el cabrón de tu hermano.

    Manuel no dijo nada, solo dejó que yo me mamara la polla, hasta que quedó completamente limpia, y eso hizo que su miembro volviera a reaccionar, en ese momento fue mi suegro quien protestó:

    -¿Qué pasa Lorenita?, ¿Qué te engolosinas con la polla joven de mi hijo y te olvidas de la de tu pobre y viejo suegro?

    -Por supuesto que no querido suegro, dije yo.

    Y agachándome, los dos estábamos de pie llevé mi boca hasta la polla de mi suegro y comencé a chupársela, en ese momento sentí como una polla entraba dentro de mi coño, estaba claro que se trataba de Manuel, también que dado lo concentrada que había estado chupándosela a mi suegro no me había do cuenta de cómo mi cuñado se había puesto un condón y se había acercado a mí por detrás, Manuel dijo:

    -Si nos viera mi hermano.

    -Pues tendría que aguantarse dijo mi suegro.

    Y mientras yo continuaba con dos pollas dentro de mi cuerpo, intentando que las dos recibieran el máximo placer. Mi suegro mirando a su hijo, dijo:

    -Bueno Manolín le estas poniendo los cuernos a tu hermano, jajaja, me alegro de que por fin hayas sido capaz de ir contra él, aunque sea disimuladamente.

    -Es que mi cuñada tiene un coño divino, dijo mi cuñado, apetece tanto follar con ella.

    Así los tuve un buen rato hasta que mi suegro dijo:

    -So puta, otra vez has hecho que me corra.

    Y sentí como un montón de su leche salía de su polla y se depositaba en mi garganta, después dijo:

    -Creo que necesito algo de tiempo para recuperarme.

    Y me hizo una señal para que me levantara de encima de él, y se puso de pie, pero mi cuñado, desde atrás dijo:

    -Lorenita, puede que hayas dejado seco a mi padre, pero a mi no.

    Me hizo tumbarme en el suelo de lado, él se colocó detrás de mí, y desde esta postura me la metió en el coño, los dos nos pusimos a gemir de una manera intensa y mi suegro al vernos follar en esta posición se puso a acariciársela, mi cuñado dijo:

    -Nunca pensé que iba a ver a mi padre chascándosela, jajaja.

    -Si la estrecha de tu madre no hubiera sido tan cerrada, dijo mi suegro, igual nos hubierais visto follar, pero siempre teníamos que hacerlo con la luz apagada y dentro de las sábanas, en cambio a mí, cuando follabais aquí si me gustaba veros. Jajaja, por eso me encanta Sonia, es tan puta.

    -Ok la aceptaré como madre, dijo mi cuñado.

    En ese momento me di cuenta de que además de pasarlo bien la estrategia de mi suegro consistía en minar la lealtad de los hermanos entre sí, todos iban a saber que tenían algo que ocultar a los demás. Estaba en esos pensamientos cuando mi cuñado dijo:

    -Ahora soy yo el que se corre

    Sacó su polla de mi coño se levantó y la llevó hasta mi boca, para que se la chupara en ella todavía había restos de la de su padre, de esta manera la leche de padre e hijo se mezclaron en mi boca.

    Estuvimos descansando un rato, yo tras recuperarme, cogí sus pollas una con cada mano y comencé a acariciárselas, mi suegro dijo a mi cuñado:

    -Veo que la zorra de tu cuñada tiene ganas de más marcha.

    -Como te he dicho antes, no sé si es una zorra o no, pero me encanta follarmela y en estos momentos lo que me apetece es su culo.

    -Por fin tomas la iniciativa, dijo mi suegro. ¿No te parece Lorenita?

    -Por mí no hay ningún problema, dije yo.

    Me puse a cuatro patas, y noté como mu cuñado se ponía detrás de mi y me la metía por mi culo, este ya se había acostumbrado a recibir pollas por lo que no sentí ningún dolor y fue una sensación muy placentera desde el principio.

    -¿Has visto que culo tan caliente y acogedor tiene tu cuñada Manolín? Jajaja si no estuviera casada con el cornudo de tu hermano te la podrías follar todos los días por ahí.

    Mi cuñado me estaba follando de una manera muy vigorosa, se le notaba que deseaba mucho mi agujero trasero, y por supuesto yo le recibía de una manera muy acogedora, sus movimientos eran intensos y me proporcionaban mucho placer. En ese momento oí la voz de mi suegro que decía:

    -Joder con vuestra manera de hacerlo por el culo habéis logrado que mi polla se ponga, de nuevo, dura como un hierro.

    -Pues querido suegro, tráela aquí y deja que tu nuera le dé el trato que merece.

    Mi suegro se acercó a mí que estaba a cuatro patas, se agacho y dejo su polla al alcance de mi boca, y yo me la metí y me puse a chupársela, el comenzó a decir:

    -Nunca me cansaría de que me la chuparas, eres adorable zorra.

    Sus palabras me calentaron y en ese momento me acordé de lo que había visto hacer no hacía mucho a Tina, así que les dije:

    -Mis amores, ahora soy yo la que quiere algo especial, suegrito túmbate en el suelo.

    Cuando lo hizo, le acaricié la polla hasta ponérsela bien dura, después me puse encima de él y le dije a mi cuñado, con un poco de ironía, e imitando a mi suegro:

    -Manolito, métesela a la zorra de tu cuñada por el culo.

    -Jajaja, ves como ahora es ella la que te lo pide, dijo mi suegro.

    -Para mí es un honor mi querida cuñada, dijo Manolo.

    Y poniéndose encima de mi me la clavó por el culo, en esos momentos las pollas de padre e hijo estaban separadas por apenas unos centímetros y dentro de mí por la piel de algún órgano, yo alucinaba de placer, y por lo que veía mis macos también, mi suegro le decía a su hijo:

    -Ves hijo mío, lo que podemos hacer los dos juntos, así que definitivamente deja de juntarte con tus hermanos, especialmente con el esposo cornudo de esta zorra, jajaja, y únete a mí.

    -Si eso me ayuda a follarme a mi cuñada, dijo Manuel, te prometo toda mi lealtad.

    -Así me gusta mi niño, contestó mi suegro.

    Mientras tenían esta conversación los dos s movían dentro de mí haciéndome gozar a tope, todas las mujeres deberían experimentar el placer que se siente en hacerlo con dos hombres a la vez, de vez en cuando. Mientras tenía este pensamiento mi suegro dijo:

    -Zorra has logrado que me corra de nuevo.

    En ese instante sentí como un río de leche inundaba mi coño, parecía increíble que un hombre de su edad aguantara tanto follando de esa manera. Mientras mi cuñado seguía moviéndose dentro de mi culo hasta que también se corrió.

    Con esto dimos por finalizado nuestro encuentro, nos lavamos y vestimos y yo regresé a mi casa.

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  • Jazmín y su vestido rojo

    Jazmín y su vestido rojo

    Hoy en la mañana fui a tomarme un café con Jazmín mi gran amor, fue una visita corta ya que ella tenía que ir como testigo a una boda, estábamos sentados en el comedor de su casa platicando, traía puesto un vestido café con un escote que me permitían ver una parte de sus hermosos senos, entre la plática nos mirábamos a los ojos, esos ojos que no esconden nada y que platican solos, admiré su belleza, estaba engolosinado con su boquita queriendo comérmela en ese instante.

    El tiempo voló así que ella me dijo que va a cambiarse para irse al compromiso que tenía, la espere unos minutos. Sale con un trajecito coordinado que la hacía lucir espectacular. Jazmín sabe que me encanta que se ponga vestidos y que vista de rojo, sabe el efecto que me produce, al verme se sonríe, le doy un beso, la abrazo fuerte sintiendo el olor de su perfume, la calidez de su cuerpo, le agarro el trasero y le digo “lástima que tengo que regresar al trabajo”.

    Ella también tenía que atender sus asuntos. En el camino al trabajo voy dando rienda suelta a mi imaginación pensado en ella, de lo mucho que me gusta que se arregle para mí. Durante el día le mando mensajes calientes diciéndole lo que le voy hacer. Ya por la tarde salgo del trabajo voy a mi departamento a bañarme y cambiarme, le llamo por teléfono y quedamos de vernos, pasaría por ella a las 9 de la noche para ir a cenar y bailar.

    Jazmín es una mujer de 35 años, casada, hermosos ojos negros, una boquita chiquita, pelo largo quebrado, unos senos riquísimos, bellas piernas y un trasero muy bien formado, porte de hembra segura de sí misma. Yo Javier un hombre maduro, moreno, de cabello corto, buen porte, alto, rudo, fuerte de carácter.

    A las nueve paso por ella a su casa está esperándome, sale vestida con otro vestido rojo, con tacones altos, que hace lucir su figura resaltando sus pechos y trasero, lucia espectacular, nos subimos al carro y nos dirigimos a un buen restaurante bar en donde tienen música en vivo y pista de baile. El lugar estaba a medio llenar había un ambiente agradable, ordenamos la cena, unas bebidas mientras platicábamos, terminada la cena ordenamos otras bebidas mientras escuchamos la música tropical que estaban tocando.

    La invito a bailar salimos a la pista tomados de la mano, la música esta suave la tomo de la cintura la pego a mi cuerpo y la beso, se llenó de parejas bailando le pasaba mis manos por su trasero, ya estábamos entonados, bailamos hasta que nos cansamos, pedimos la cuenta y nos retiramos. Llevo a Jazmín tomada de la cintura al estacionamiento nos subimos al carro la siento pegadita a mí, la tomo de la cara y le doy un beso, nos empezamos acariciar, meto mi mano por debajo de su vestido para acariciar sus piernas, le subo el vestido para tocar su conchita y están mojadas.

    Me dice al oído “vamos que estoy ardiendo por sentirte en mí”. Nos dirigimos a un hotel el cual ya había reservado con anticipación, había pedido que hicieran algunos arreglos decorativos como velas, una botella de vino tinto, bocadillos, un ramo de rosas amarillas, pétalos esparcidos en la entrada, pétalos en la cama, luz tenue, aceite aromático para masaje, jacuzzi listo.

    Al entrar al cuarto prendo la luz, veo su cara que luce sorprendida, camina por el cuarto ve todos los detalles y me abraza, me dice gracias mi amor, le digo “todo esto y más para complacerte amor”.

    Tomo la botella de vino tinto y sirvo las copas, brindamos por habernos conocido y el amor que nos tenemos, dejamos las copas en la mesa, nos fundimos en un abrazo, nos besamos, le acaricio la espalda y trasero a través de su vestido, me pongo atrás de ella le bajo el cierre del vestido, le beso la nuca, el cuello mientras voy bajándolo poco a poco, mis labios recorren su espalda, ella empieza a gemir, logro bajarlo hasta sus pies y su hermosa figura queda luciendo su micro tanga y sostén, su trasero se ve majestuoso, mi boca recorre sus nalgas entre lamiditas, besos y mordiditas, mis manos tocan su conchita que esta mojada y caliente.

    Le quito la tanguita y el sostén, ahora está completamente desnuda, me pongo frente a ella la veo a los ojos diciéndole te amo, ahora jazmín empieza a quitarme la camisa, va besando cada parte desnuda de mi cuerpo, se arrodilla, me quita el pantalón junto con el bóxer y sale disparado mi miembro, lo toma con sus manos, empieza a mamarlo lentamente, recorriendo con su lengua desde el tronco hasta el glande, levanta su vista, me mira a los ojos mientras lo está metiendo en su boca, esa mirada me excita ella lo sabe.

    Así continua durante unos minutos, la tomo de los brazos la levanto, así de pie empiezo a devolverle las caricias besando su boca, cuello, su orejita, sus mejillas, sus senos, ahí me detengo para chupar, mordisquear suavemente sus pezones, voy bajando por su vientre, sigo con sus piernas, le digo que separe las piernas, beso su ingle, pongo mi boca cerca de su conchita sin tocarla, paso un dedo por la rajita que está completamente mojada, lo chupo y le digo recuéstate en la cama boca abajo porque te voy a dar un masaje, estaba alargando el momento para que jazmín disfrutara al máximo…

    Que vista tan increíble verla desnuda, pongo aceite en mis manos, empiezo a darle masaje en el cuello, en los hombros, brazos, espalda, cadera, nalgas, piernas, paso mis manos cerca de su conchita sin tocarla, aplico mas aceite a sus nalgas, las sobo, paso mi mano por la rajada del trasero, con la yema de mi dedo índice le acaricio el culito haciendo círculos, jazmín gime de placer, me encanta su trasero, le indico que sé de vuelta, se pone boca arriba, me mira con ojos vidriosos por la calentura y el masaje.

    Me pongo arriba de ellas poniendo mis rodillas a su costado, me inclino y le doy un beso la tomo de la cara y le digo “disfruta este masaje corazón que después sigue lo mejor”.

    Nuevamente pongo aceite en mis manos, le doy masaje en el cuello, hombros, al llegar a sus senos ahí me quedo un momento más ella lo disfruta al máximo, los chupo y le doy una mordidita al pezón haciéndola suspirar, sigo descendiendo por su vientre, piernas, pies y ahora a la inversa hasta que llego a su conchita, separo sus piernas y empiezo a rozar su rajita con mi lengua, la tiene inundada, la empiezo a comer con más intensidad, en cuestión de segundos tiene un orgasmo que la hace temblar, aprieta mi cara con sus piernas y suelta un gemido de placer tomándome del pelo tras unos segundos su orgasmo se fue apagando.

    Me pongo a su lado ella se acurruca en mi pecho para descansar un momento mientras con su mano está acariciando mi miembro, lo empieza a masturbar lentamente hasta que lo pone duro, me da un beso, yo estaba que me moría de ganas de darle una arremangada a su conchita y su trasero pero quería llevarla al límite sin desesperarme, jazmín empieza a lamer mi pene desde el tronco, pone sus labios alrededor del glande y lo chupa, lo mete todo en su boca y empieza a darme una mamada fenomenal, empiezan a salir gotitas de semen y me dice quiero sentirte dentro de mí.

    Inmediatamente se abre sus piernas y se coloca en posición de cabalgar, se lo mete de golpe hasta el fondo soltando un gemido de placer, se mueve lentamente mientras le acaricio los senos, me incorporo un poco y se los chupo, le doy mordiscos haciéndola gemir más fuerte siento su respiración agitada empieza a moverse más rápido poniendo sus manos en mi pecho, la tomo de la cintura para moverla más rápido, me tiene a punto de estallar no puedo más y me vengo al mismo tiempo que ella empieza a gemir como loca, su cuerpo se estremece y se echa hacia atrás, finalmente se recuesta en mi pecho, siento mi pene y bolas empapados de sus jugos.

    Nos vamos al jacuzzi a relajarnos tomando una copa de vino entre besos y caricias nos vamos poniendo calientes empieza a masturbarme lentamente gozando con mi miembro en su mano hasta que la pone como palo le digo vamos a la cama que quiero hacer mi ese rico culito que tienes, salimos del jacuzzi, ambos nos secamos y volvemos a la cama empiezo a besarla apasionadamente recorro su cuerpo con besos y caricias, acerco mi boca a su oído susurrando te voy a coger el culito, suelta un gemido mientras mis dedos ya están en su conchita acariciando su clítoris que lo tiene hinchado sus jugos salen bañando todos sus labios.

    La pongo en cuatro con el culo empinado a la orilla de la cama, le pongo unas almohadas bajo su vientre tomo la botella de aceite dejándole caer un chorro en su trasero masajeando su hermoso culo hasta la conchita, paso mi dedo por su culito, empiezo hacer círculos suavemente provocando mas gemidos de ella le meto un dedo haciéndola gemir mas fuerte tiene un culito muy apretado así que con calma la estoy lubricando para meterle otro dedo cuando lo hago quiere sacarse diciéndome que le duele poquito, empiezo a acariciar su clítoris con mi otra mano sin dejar de tener los dos dedos adentro…

    Ella empieza a gemir diciéndome que le gusta sin dejar de acariciar su botoncito le meto otro dedo y los dejo quietos ahora es ella la que empuja su culo hacia atrás queriendo clavárselos en ese momento los retiro, lubrico un poco mas su culito y mi verga, admiro su riquísimo culo antes de acercarme y metérsela lentamente me grita despacio papi despacio que la tienes muy gorda, continuo metiéndola hasta la mitad ahí se la dejo un ratito mientras su esfínter se relaja es una maravilla ver ese culo ensartado por mi verga empiezo a meterla lentamente hasta que mis huevos chocan con su vagina ella empieza a mover el culo queriendo mas así que la empiezo a penetrar con mayor fuerza.

    Voltea a verme con unos ojos desorbitados gritándome cógeme más fuerte papi dale duro a mi culo que rico se siente estoy a punto de correrme de sentir mi verga siendo apretada por ese hermoso culito cuando siento que él da un grito fuerte, su espalda se arquea al mismo tiempo que le lleno sus entrañas de leche, se tira en la cama saliendo mi verga de su culito, le abro las piernas viéndolas todas mojadas por sus jugos, su culito lleno de leche me recuesto a su lado acariciando su pelo, volate a verme y nos fundimos en un largo y apasionado beso nos levantamos a lavarnos, nos fuimos a la cama a dormir exhaustos pero llenos de placer.

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  • Mi esposa, mi hermano y mi compadre cogiendo

    Mi esposa, mi hermano y mi compadre cogiendo

    Era miércoles por la tarde y después del horario de trabajo fui a recoger a mi esposa a su oficina para dirigirnos a casa, en el trayecto me comentó que nuestro compadre Antonio le dijo que pidiera permiso conmigo para salir con él, el viernes después del trabajo porque quería llevarla a un motel que se acababa de inaugurar en las afueras de la ciudad.

    Recordarán los lectores de los relatos anteriores, que ya teníamos algún tiempo de haber iniciado relaciones sexuales de mi esposa con mi compadre y también con mi hermano Juan. Linda (mi esposa) ya había salido con ellos por separado y también habíamos hecho trío con ella alguno de ellos y yo.

    Como de costumbre, esto nos propició una excitación muy grande y nuestro encuentro sexual de esa noche fue de lo más placentero y lleno de comentarios y expresiones que nos incrementaban la calentura. Al día siguiente, mejor dicho la noche siguiente fue lo mismo, no podíamos apartar de nuestras mentes la idea y los comentarios preparativos para este acontecimiento tan importante en nuestra vida sexual de pareja. La sola idea de hacer aquello posible, nos ponía tan calientes que dimos rienda suelta a nuestros pensamientos y expresamos cada idea y deseo por cumplir en esa cita.

    El viernes ella argumentando con sus compañeras de oficina, que yo estaba fuera de la ciudad, nuestro compadre José la llevaría a casa pues era sabido de los demás que éramos compadres. Así las cosas iban caminando muy bien pero el viernes casi al medio día Linda me llamó para decirme que mi hermano Juan, le llamó para pedirle que saliera con él el mismo viernes por la tarde, de tal modo que se complicarían las cosas para poder cumplir con los dos. Excuso decir la emoción y excitación que esto nos causó a los dos y todo sin podernos ver ella y yo a la cara al momento de la emoción ya que esto fue por teléfono.

    Le pregunté que si ella deseaba salir con los dos y me contestó que sería casi imposible que se le volvieran a juntar las oportunidades con los dos la misma tarde, pero por separado, que esa idea la consumía en calentura, yo le dije que a mí me pasaba lo mismo. Mi hermano y mi compadre no se conocen, entre ellos nunca ha existido contacto. (solo a través de la vagina de mi Linda).

    Ella arreglaría el asunto diciendo a mi compadre que la dejara después de la cogida en un centro comercial que está cercano al motel y que yo la esperaría allí a las siete de la tarde porque teníamos otro compromiso, mi hermano estaba citado en el mismo lugar, pero a las siete y media. Tal como lo planeamos así sucedió, dejé a mis hijos al cuidado de la chica que los atiende todos los días y luego mi suegra se encargaría de ellos en la noche, en nuestra casa hasta que nosotros regresaríamos “del cine” lo cual era muy normal algunos viernes del mes.

    Antes de las siete estaba yo en el estacionamiento del centro comercial esperando a que mi compadre me devolviera a mi esposa, toda cogida, por supuesto, para hacer el cambio de cogedor. Por el retrovisor de mi camioneta visualicé el coche de Antonio y encendí las intermitentes para hacerme notar, se acercó, se bajó Linda y dijo adiós. Linda subió a la camioneta y sonrojada y sonriente, se acercó y me besó en la boca ardientemente, le dije, “sabes a verga” y ella sonrió y dijo “no lo puedo negar” y nos dimos otro beso con intercambio de lenguas.

    Estuvimos unos momentos en la camioneta mientras esperábamos a mi hermano, me contó algo de lo sucedido con mi compadre y yo le preguntaba muchas cosas pero ella me dijo que mejor me las platicaba “de bulto” cuando estuviéramos desnudos en la casa. Los besos siguieron y el manoseo por mi parte no se hizo esperar ya que a esa hora estaba oscuro en el lugar donde estábamos.

    Al tocar su entrepierna y retirar el calzón con mis dedos, me di cuenta de lo mojadita que estaba su panochita, metí uno de mis dedos y lo saqué para llevármelo a la boca y saborear el semen de Antonio, volví a meter la mano entre sus piernas pero ahora le bajé el pequeño calzoncito hasta las rodillas, volví a meter mis dedos y a chuparlos luego, finalmente le dije que no se subiera los calzones otra vez, sino que ya se los quitara para darle una emoción extra a mi hermano.

    Luego vimos el coche de Juan e hice lo mismo, encendí las intermitentes mientras Linda se bajó para dirigirse al coche de Juan.

    Se fueron puntualmente con la instrucción de volver a las diez y media. Yo me quedé en mi camioneta con la verga toda dura y chorreando de precum, con lo caliente que estaba, me dieron ganas de masturbarme al amparo de la oscuridad de aquel estacionamiento, saqué la verga, le di unas cuantas jaladas pero luego la guardé para disfrutarlo mas tarde con mi putísima esposa, me dirigí a un restaurante bar que está en el mismo centro comercial, y esperé a que pasara el tiempo mientras tomaba unas tres cervezas y comía una botanita y veía un televisor para distraer mis pensamientos llenos de lujuria.

    Desde las diez estaba yo todavía con la verga dura en la camioneta en espera de mi hermano y mi cogelona esposa, llegaron antes de la hora señalada y ella se bajó dándole un beso en los labios para después subirse a la camioneta y besarme a mí. En el trayecto a casa me contó muchas cosas y se me acercó y sacó mi verga para acariciarla y darle algunos besos, yo le acaricié la entrepierna, encontrándola sin calzones y toda mojada con textura viscosa y pegajosa, eso casi me hace eyacular en ese momento.

    Llegamos a la casa como a las once y cuarto de la noche, mi suegra se fue después de reportarnos lo bien que se portaron los hijos que ya estaban dormidos.

    Apenas se cerró la puerta y nos comenzamos a besar y a quitarnos la ropa uno a otro como desesperados, dejamos la ropa tirada en el trayecto a la recámara y cerrando la puerta, encendidas las luces y desnudos, comencé a hacer preguntas y recibir respuestas mientras con mis manos y mis ojos revisaba todos los orificios de mi esposa, que me dijo, “ninguno se escapó de la verga, me la metieron por todos lados” aquí está el relato de ella: Juan me acaba de dar la última descarga de leche en el culito, primero me comenzó a besar y decirme lo mucho que le gusto, me mamó la vagina hasta hacer que tuviera un orgasmo, luego me indicó que le mamara la verga mientras me la metía por entre los pechos.

    Se me montó encima con sus bolas entre mis pechos y la verga metida en mi boca, le di una mamada tan sabrosa que me descargó toda la leche en la boca y en la cara, se recostó a mi lado y nos besamos tanto que se le paró de nuevo su vergota y me pidió que me acomodara de perrito, me la metió por la vagina y la sentí que me llegaba muy adentro, me estaba cogiendo tan rico mientras me comenzó a acariciar el ano metiendo uno de sus dedos y mojándolo con los jugos de la verga y la vagina, como sentía muy rico, hasta me acomodé cuando sentí que me la sacó para apuntarla al culito, me acordé de la vez que lo hicimos juntos contigo y ustedes dos me cogieron por primera vez por mi culito.

    Tu hermano te fue tan tierno y cuidadoso al hacerlo, que no tuve mucho dolor y mientras el me cogía, yo me masturbaba como si no me hubiera venido ya varias veces. Me agarraba con fuerza por las caderas y me la metía toda hasta el fondo, cuando sentí que estaba eyaculando dentro de mí, me vino el orgasmo y me estremecí como loca. ¿Y mi compadre? “ese es un cabrón de primera”:

    Desde que salimos de la oficina, me acercó hacia él y metió la mano libre entre mis piernas, me agarraba la vagina y me masturbaba, luego me mostró el bulto que se traía en el pantalón, se sacó la verga y manejando, a plena luz de día, me tomó por la nuca para que se la mamara, yo solo se la mamé por unos momentos pues me daba miedo que fuéramos a chocar y yo allí con la verga clavada en la boca, el resto del camino al motel lo fui masturbando y solo le limpiaba el exceso de líquido con mi boca, ya en el hotel, como detecté que tenía ganas de que le mamara la verga, me hinqué frente a él y se la mamé hasta que se descargó totalmente adentro de mi boca, quiero que sepas que la leche del compadre es mucho mas espesa que la de mi cuñado, eso si, tu hermano eyacula más abundante.

    Para entonces, yo ya le había mamado la panochita a mi Linda, encontrando sabor a semen mientras observaba sus labios enrojecidos de tanta verga, eso a mi me calienta muchísimo y me siento afortunado de tenerla conmigo, también le metí la verga mientras escuchaba los comentarios de lo que le había sucedido en el hotel, primero con mi compadre y luego con mi hermano, y le descargué abundante leche mientras ella me calentaba más con su narración.

    Continuó con su relato: El compadre se acostó de espaldas y yo me subí encima de él, tú sabes cómo me gusta meterme su vergota gruesa en esa posición, me gusta irme clavando poco a poco hasta que ya toda adentro, me muevo y balanceo hacia adelante y hacia atrás para sentir el roce de la verga gruesa con mi clítoris. Así, en esa posición, lo manejo yo, ya que él es muy desesperado para cogerme, así solo me acaricia las nalgas y los pechos con las dos manos libres mientras yo me ensarto en su vergón, estuve mucho rato clavándome en la verga de tu compadre hasta que le saqué toda la leche y lo dejé sin nada.

    En eso estábamos cuando me acomodé detrás de mi esposa y le comencé a pasar la verga por entre sus nalgas, deslizándosela ayudado por los jugos de su panochita cogida, de mi hermano y mi compadre, ella se me acomodaba para facilitármelo y le comencé a meter los dedos en el ano, me preguntó que si quería cogérmela por el culo y sin esperar respuesta, se acomodó en posición empinada sobre sus manos y rodillas con su culo levantado y expuesto.

    Acomodé la verga en el orificio del ano, notando que lo tenía algo coloradito por la reciente penetrada de mi hermano y comencé a empujar suavemente, no hubo dolor ni resistencia, ya el camino lo había abierto mi hermano, estaba lubricado todavía, cada metida y sacada de verga notaba algo de líquido blanquecino envolviendo mi verga, se lo dije a mi esposa y me dijo “es la leche de tu hermano”, incrementando así mi excitación.

    Linda empujaba más hacia atrás para facilitar la penetración, le dije: “Te faltó verga verdad” “si, hubiera aguantado a otro y otro más en este día, no sé qué me pasa que ando muy caliente”. Por lo pronto después de esa cogida por el culito, le mamé de nuevo la panochita hasta que obtuvo otro orgasmo para que pudiera dormir tranquila.

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  • Conociendo a mi prima lejana

    Conociendo a mi prima lejana

    Un día navegando por el Facebook, me encuentro la invitación de una mujer como de 40 años, por el apellido pude deducir que era un familiar mío, acepté y al ver las fotos veo que si, efectivamente pero era mi prima lejana, hija de una prima de mi papá y no la reconocí porque había subido de peso (madurita y gordita, como me gustan), pero en eso momento no pensé en nada sexual, ni nada por el estilo, ni siquiera en encontrarnos, dado que vivimos en la misma ciudad, pero dado a lo caótico que es el tráfico, en una ciudad normal me tomaría llegar 20 minutos a 30 como máximo, pero en Lima el tráfico es una locura y un recorrido así toma casi 2 horas.

    Así pues, comenzamos a conversar seguido por Facebook, tanto así que llegamos a tener un alto grado de confianza a pesar de no vernos físicamente, ni siquiera por cámara. Hasta me contó de su matrimonio fallido, de sus hijos que ya son grandes y de sus relaciones con otros hombres y hasta que era una mujer muy fogosa, tenía hasta 3 parejas al mismo tiempo, se había puesto la T de cobre así que no tenía problemas con el embarazo, yo por mi parte le dije que era muy caliente pero no le comenté nada de mis levantes con mi suegra o con mi amiga del bar u otra ocasional por allí que ya les contare más adelante.

    Siempre nuestras conversaciones terminaban en temas referentes al sexo, y la verdad a mí ya me calentaba mi prima, y creo que ella también se calentaba.

    Ella es de talla 1.65 más o menos, gordita, de grandes senos y de gran trasero también, en pocas palabras estaba tal cual me gustan, cabello negro largo algo rizado, tez canela rosando el blanco.

    Hasta que un día hubo una fiesta de una tía abuela de ambos, que vivía a dos cuadras de la casa de mi prima de ambos y como era el cumpleaños “90” de la abuela, hicieron una gran fiesta, mi familia, pero mi esposa no quería ir y me dijo que, si yo quería que igual fuera, ella se quedaba en casa de su mamá con nuestros hijos, así que bueno, me dispuse a ir sin expectativas, siempre en la cabeza poder ver las curvas de mi prima que solo vi por las fotos del Facebook.

    Llegamos todos y todo fue muy alegre, nos juntamos todos los primos y mi prima al verme me saludó efusivamente, lo que pude sentir toda lo voluminosidad de su cuerpo (delicioso), pasamos la fiesta tomando y bailando, muchas veces saqué bailar a mi prima y “sin querer” le tocaba las nalgas tanto con mis manos como con mi miembro, sutilmente, pero ya me había sentido y no me dijo nada. Así transcurrió la noche hasta madrugada que la gente iba cayendo, pero yo me cuidé de no beber demasiado, no me vaya a propasar con la prima y se arme la grande.

    Mis hermanos cayeron primero y se durmieron en los cuartos de la casa de mi tía abuela, y con tanta gente que había llegado, ya todos los muebles estaban ocupados, así que me acerco donde mi prima y le pregunto dónde hay un hospedaje cerca para pasar la noche, ella muy amablemente me dice que me quede en su casa, que ahí me puedo quedar en el mueble, y yo le digo “no, no quiero incomodar, además ahí están tus hijos y sobre todo el bebé, además estoy medio mareado, no vaya a ser que en la madrugada me confunda”.

    Ella me dice, “que te confundas con que”, y me hago el loco, “no nada nada”. E insisto con lo del hospedaje y yo ya había visto llegando uno cerca, pero ella me dice OK y me lleva a otro un poco más lejos y algo escondido; llegando ahí le digo, “no te vas a regresar sola, quédate tomamos unas cervezas y después te vas” (me lance con todo).

    Ella lo pensó 3 segundos y me dijo “ya pues me quedo” (ella ya estaba algo bebida), entramos y le pido las cervezas en recepción, le pedí 2 y que me subiera 4 más. Estando ya en la habitación, que era pequeña, una cama mediana, una pequeña mesa, dos sillas y una tv, empezamos a tomar, y yo le digo “que te parece si jugamos a algo”, “que cosa” me dice ella.

    Yo: el juego es verdad o reto, pero como no tenemos cartas, primero tú me dices que quieres que te pregunte algo y que me digas la verdad o reto, que es hacer algo.

    Ella: jaja, ya esto se pone interesante.

    Yo: quien empieza.

    Ella: a ver tu dime verdad o reto.

    Yo: verdad.

    Ella: mmmm cuando perdiste tu virginidad.

    Yo: jajaja fácil… A los 18.

    Ella: ¿y con quién?

    Yo: ah no solo es una pregunta, ahora me toca a mi verdad o reto.

    Ella: reto.

    Yo: tomate dos vasos llenos de cerveza.

    Ella: eso no vale.

    Yo: tu dijiste reto así que aquí es lo que sea (ella se tomó toda la cerveza y se mareo más)

    Yo: ahora quiero reto.

    Ella: mmmm ¡tú dijiste lo que sea ah!!

    Yo: (ya me estaban dando vueltas las ideas) lo que sea, además no hay nadie más que tú y yo.

    Ella: uhmmm quédate en ropa interior.

    Yo: normal, no tengo problemas, como si estuviera en la playa (me quito todo me quedo solo en bóxer, pero ya se notaba mi pene medio erecto), ahora te toca a ti.

    Ella: verdad.

    Yo: uhmmm ¿has tenido sexo con hombres mucho más jóvenes que tú, no sé de 25 a 30?

    Ella: no todavía, de 30 para arriba, ahora tú.

    Yo: verdad.

    Ella: has estado con mujeres mayores.

    Yo: varias veces de 30 y 40, mujeres maduras son las mejores en la cama, (otra vez lanzándome y su expresión fue de satisfacción y sorpresa), a ver te toca a ti.

    Ella: reto.

    Yo: dándome la espalda quítate toda la ropa menos la ropa interior, para estar iguales jeje.

    Ella: bueno hace calor así que va a ser un alivio para mí también. Se paró, me dio la espalda, se quitó la blusa y al sacarse el pantalón, lo hizo lentamente, enseñándome su trasero que solo era tapado por un pequeño calzón, casi casi hilo dental. Al darse la vuelta su calzón estaba húmedo.

    Nos quedamos mirando fijamente sin decir nada por un instante.

    Ella: a ver me toca a mí.

    Yo: reto.

    Ella: quítame el brasier.

    Yo: ¡uhm! El brasier nomas.

    Ella: lo dejo a tu criterio.

    Me acerco, la abrazo y le desabrocho el brasier, posando mi nariz en su cuello y me separo.

    Yo: ahora te toca a ti verdad o reto.

    Ella: reto (pero con una cara de lujuria extrema)

    Yo: date vuelta e inclínate.

    Al darse vuelta e inclinarse, me enseña todo su culote ¡y yo lo comienzo a lamer! Al quitarle el calzón, me levanto y ella se arrodilla y me quita el bóxer dejando mi pene erecto hacia su boca, ella empieza a lamerlo y darme pequeñas mordidas que me hacían dar pequeños choques eléctricos en todo el cuerpo.

    Ella: a ver primo vas a saber lo que es una mujer madura.

    Yo: demuéstramelo.

    Entonces, me empujó a la cama, me comenzó a lamer los huevos dándome también pequeñas mordidas, me hacía saltar, me lamia el pene desde la base hasta la cabeza con una rapidez y una pasión que me hacía estremecer, era una experta, me comenzó a lamer todo el cuerpo, las piernas, la barriga, llego a mi pecho, mi cuello, nos besamos por primera vez de forma lujuriosa, mi lengua se metía por su boca, saboreando toda su cavidad, mientras con mis manos recorría todo su cuerpo pero siempre al final amasando esas enormes nalgas gordas, hasta que se introdujo mi pene en su rica cueva, muy húmeda y muy caliente, comenzó el brinco, mi prima saltaba de lo lindo, me gritaba:

    -que rico oh.

    -así primo, me voy a comer todo tu pene con mi vagina.

    -me encanta tu pinga.

    -eres todo un cachero.

    -que rico, ven más seguido por acá corazón ohhh.

    A mi prima le encanta hablar cuando está sintiendo placer.

    La hice echarse en la cama.

    Yo: ahora es mi turno, primita.

    Ella: que me vas a hacer (en forma muy cachonda).

    Yo: te la voy a meter hasta que grites.

    Ella: no me falta nada para gritar.

    Yo: pero primero.

    Le alcé las piernas y metí mi cabeza en su cueva, mi prima tomo mi cabeza con sus manos y comenzó a gritar como loca.

    -ohhh

    -siii

    -ohhh que rico, me estas volviendo loca.

    -si sigue así.

    -me encanta, que rico, que rica lengua.

    Me levanté y mi prima tenía una cara de agitada y arrecha.

    Yo: ponte de perrito que quiero ver ese culote.

    Al ponerse de perrito me iba decir algo, pero ya la había ensartado y empecé con el bombeo agarrándome fuerte de sus nalgas para darle más fuerte, la bebida hacía que mi erección no sufriera consecuencias, así que mi prima ya tenía en su haber dos orgasmos y seguía pidiendo pene.

    Ella: ohhh primo que rico… mmm de saber que esto iba a pasar te hubiera sacado antes de la fiesta pendejo… que rico me lo metes… tu pinga esta riquísima.

    Yo: te gusta primita.

    Ella: si mucho.

    Yo: como siempre te dije, eres tremenda.

    Ella: si, pero tú me estas metiendo tu pene como un desconocido.

    Yo: eres una puta tirándote al primo.

    Ella: pero que rico te comes a esta puta.

    Yo: eres una cachera también.

    Ella: si ¡y ya lo sabias!

    Yo: porqué crees que te traje.

    Ella: ¡pendejo!

    Seguimos así hasta que, cuando más fuerte le estaba dando, se lo metí de una por el culo.

    -ohhh

    Pero para mi sorpresa ese culo ya estaba bien dilatado.

    Ella: si si sigue, ya te habías demorado.

    Yo: eres una calentona, estabas esperando para que te lo meta por ese culito… Que rico, hoy te lo parto.

    Y el mete y saca fue salvaje.

    Ella gritaba y yo sentía la presión en mi pene exquisito.

    Ella se toca el clítoris y metía el dedo, mientras yo seguía dándole el otro hueco hasta que tuvo el ultimo orgasmo y al ver eso, aceleré la embestida para terminar llenándole el culo de mi leche.

    Nos dormimos desnudos tumbados en la cama.

    A la mañana siguiente mi prima me despertó, eran cerca de las 6, teníamos que salir para que no se dieran cuenta que nos quedamos los dos juntos, pero antes de cambiarnos, nos bañamos juntos y en la ducha se lo metí por el culo otra vez, esta vez llegue rápido y ella me pidió la leche en sus senos, me dijo que lo quería como recuerdo.

    “¡Prima tenemos que repetirlo ah!”, ella me dijo: “claro primo y no te preocupes full discreción, mira que hasta mi culo te he dado”.

    Ella se fue y me dejó solo en el hospedaje…

    Que increíble prima he conocido.

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  • Follada y feliz. Mi novio y su amigo (cap. 14)

    Follada y feliz. Mi novio y su amigo (cap. 14)

    Confieso que en verdad adoro besar y chupar un pene, para que finalmente, me penetren por la cola y me la dejen hinchada y con la boca impregnada por esa delicia de sabor todo el día. A veces, llegué a sentirme tan desesperada por un miembro viril que estuve tentada de salir a la calle y gritar que necesitaba un hombre, pero me contuve metiéndome objetos por el ano, toda clase de cosas, desde zanahorias grandes y gruesas, botellas, pepinos, hasta que me animé a comprar consoladores y fue una gran sensación. Pero lo realmente fantástico fue cuando el primer hombre me clavó una verga de verdad.

    De niño tuve dudas aunque me calzaba los tacones y sandalias de mami, de adolescente comencé a vestirme con sus pantaletas y los corpiños de mi hermanita, que por cierto me sentaban a la perfección en mis tetas que comenzaban a crecer. Todo lo hacía a escondidas cuando me quedaba a solas en casa. Bueno, pero quiero platicarles de una hermosa experiencia de chica trans.

    Pues, cada día soy más mujer y más zorra, quiero ser follada a toda hora, con quien sea y donde sea, lo único que deseo es que tenga una polla grande, gruesa, cabezona para besarla, chuparla, adorarla y sentarme en ella hasta que me llene el entresijo de semen. Amo la sensación de que me salpiquen semen dentro de mi cola y que se me escurra por la parte interna de mis piernas.

    La lencería me produce una sensación increíble en toda mi piel y me enciende tanto que me he convertido en una travesti putísima. Algo especial es sentir en la entrepierna el elástico apretado de una tanga y como se me mete el hilo dental por en medio de las nalgas. Mi sueño dorado es conocer muchos hombres que estén dispuestos a hacerme gozar, que me besen todo el cuerpo, me chupen los pezones, me coman el culo y jueguen con sus vergas en la zanja de mi trasero, antes de perforarme.

    Las zapatillas de tacón me fascinan, a veces, con sólo ponérmelas me correo, se mujer trans es realmente hermoso y fascinante.

    Bueno, les cuento una aventura que tuve, una tarde llegó mi novio a visitarme, yo andaba muy caliente y deseosa de su verga. Me dio gran gusto verlo y al llegar me besó y me tocó por todas partes, nos recostamos en el sofá y nos besamos y acariciamos un rato. De pronto, me dijo que había invitado a un amigo que tenía una polla enorme. Yo di un gritico de placer y me puse al 100 esperando una inolvidable tarde de pollas en mi boca y en mi botoncito de amor.

    Nunca había estado en un trío o con más hombres, aunque en mis momentos de mayor necesidad de ser cogida he tenido la fantasía de ser una putita penetrada por varios hombres, todos con un pene grande, dándome gusto. Ahora serían sólo serían dos. Ante la advertencia de mi novio de su amigo con enorme polla me fui a la recámara a ponerme un plug para dilatarme y poder gozar sin problema.

    Regresé al sofá de la sala y preferí no beber para concentrarme en lo que venía. Al fin llegó el amigo, al que llamaré J., nos sentamos en el sofá los tres, yo en medio de ambos, casi mareada por la gran excitación. Puse una mano en la entrepierna de cada uno y comencé a sobar sus bultos, por encima de sus pantalones se podían ver grandes.

    La polla de mi novio, a quien llamaré G., ya la conocía muy bien y era hermosa, una delicia de pene, que me hacía gozar como loca. Con una mano en cada uno de sus bultos, de pronto J., me abrazó muy suavemente besándome con ternura, me dijo –Ay mamacita, eres un ángel y tienes un cuerpazo, quiero meterte la verga hasta que no puedas ni caminar ni sentarte-. Yo di un gritico muy de putita, ante la expectativa de sentir esa polla en mi colita.

    Le quité el pantalón y la trusa al amigo, saltó una delicia de pene, como de 25 cm., de largo y tan grueso que cuando lo tomé con la mano no cerraba, era de color morado, con las venas muy marcadas en un tronco suave y duro a la vez, su cabeza estaba cubierta por una piel sin circuncidar. Se la empecé a sobar de arriba abajo y se le puso más parada y dura.

    La tomé con ambas manos sobándola, acercándome a su oído le dije, -Papi, ¿Quieres que te la mame? Sin esperar respuesta acerqué mis labios apretando suavemente el prepucio, le pelé la cabeza usando labios y lengua, la besé varias veces absorbiendo con los labios, la piel del prepucio regresaba cubriendo nuevamente el glande y yo se lo volvía a descubrir, repetí este juego hasta que pareció que se iba a venir en mi boca, en el momento de casi explotar detuve el juego tapando con la lengua el orificio urinario, esto impidió que eyaculara.

    Luego de un instante, me la metí toda en la boca hasta que mi nariz tocó su pubis, aguantando ese enorme pene palpitante; me la saqué lentamente acariciando el tronco con la lengua, le absorbí la cabezota y me la volvía a meter, hasta donde me cupo, pues parecía crecer más al tiempo que sentía con locura y gran morbo como se ponía aún más dura. Y ¿mi novio? Me vio tan caliente con su amigo que se limitó a mirar y hacerse una paja.

    En ese momento, ya estaba excitada como una loca y anhelaba que este hombre me perforara la cola con su virilidad. Le dije –Papi, ya métemela, te lo suplico. Se recostó de espalda en el sofá y yo me coloqué a horcajadas, su fierro estaba en la zanja de mi trasero y con gran experticia sin usar las manos me trepé en ese pene húmedo por mi saliva y me dejé caer gimiendo sobre él hasta que tocó el fondo de mi ser.

    Nos quedamos quietos, yo adaptándome a ese grosor y largura, y él sintiendo cómo los anillos de mi recto se ceñían a su virilidad. Comencé a succionar con mi ano su pene, apretándolo suavemente y él dio sonoros suspiros de placer diciendo, -Ay mamacito, adoro tu apretado culito. Enseguida, subí y bajé esa delicia de verga, mi culo iba de arriba abajo, combinando con movimientos circulares y arqueando la espalda, con lo cual, apretaba más ese fierro de carne dura y suave. Como siempre me ha gustado gemir cuando me lo hacen, lo hice pero ruidosamente, casi gritaba de placer.

    Sentí que enloquecía con ese pito en mi cola, abriéndome y entrando, saliendo hasta la punta y dándome de nuevo salvajes sentones. ¿Me dolía la cola? No sé, sólo me concentraba en la delicia que me provocaba esa herramienta de macho, le gritaba, creo recordar o lo supuse, ¡Así, papacito, cógeme hasta el fondo, dame tu pito y lléname la cola! En ese instante mi novio se nos unió, me besó en los labios y acto seguido empezó a mamarme las tetas. Mordisqueaba, besaba y chupaba mis pezones mientras me apretaba los senos con ambas manos.

    Tomó una de mis manos y la puso en su pene ya bien erecto, yo instintivamente comencé a sobarla y apretarla, seguía subiendo y bajando sobre el miembro de J., sin mediar palabra halé el de mi novio hacia mi boca introduciéndolo. Comencé una mamada espectacular, pues me encontraba muy inspirada, besaba, lamía y mordisqueaba como una puta delirante. De pronto, J., me pidió que me incorporase y me pusiera en cuatro. Pensé que él me la metería, pero le hizo señas a G., quien sacó su pito de mi boca y poniéndose detrás de mí, me lo clavó todo.

    Grité de placer y un poco de dolor cuando me perforó el ano, mientras J., puso su pene en mis labios pasándolo por las comisuras y por todo mi rostro, me embijó la piel con su cabeza escurriendo de mis líquidos rectales y los suyos. Restregaba su polla contra mi cara y yo gozaba de lo lindo. Deseaba capturar ese momento y grabarlo en mi memoria.

    Mi novio se movía salvajemente clavando su fierro de carne en mi botoncito de amor, mientras su amigo me metía toda su polla en la boca y casi me ahogaba, yo estaba ya delirando, dos machos me hacían suya como en mis más caros sueños, cuando de pronto y al unísono ambos eyacularon, uno en mi garganta y otro dentro de mi cola. Tuve varios orgasmos anales y mi diminuto pene se chorreó con abundancia.

    Caímos desfallecidos en el sofá, ellos satisfechos de momento y yo feliz, escurriendo semen por en medio de las nalgas y las piernas, pero también, por el rostro. Una sorpresa había en mi colita de putita trans, mi novio la seguía teniendo erecta y dura y su amigo igual. Pero luego, les cuento el desenlace. Bye amiguis, ojalá les haya gustado.

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