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  • El pacto de la familia

    El pacto de la familia

    En la pequeña ciudad de Valencia, España, vivía una familia peculiar. María, de 38 años, una mujer de cabello rubio y ojos azules, con una figura curvilínea, estaba cansada de la constante demanda sexual de su esposo, Carlos, de 40 años, un hombre moreno y musculoso. María amaba a Carlos, pero su deseo insaciable comenzaba a agotarla.

    Un día, en la cocina, mientras Carlos intentaba arrastrarla hacia el dormitorio, María detuvo sus avances. “Carlos” dijo con firmeza, “no puedo más. Necesito un descanso.” Carlos, con el ceño fruncido, se detuvo. “¿Qué quieres decir?” preguntó, preocupado.

    María tomó un sorbo de vino antes de continuar. “Solo necesito un descanso. Pero no quiero que te sientas insatisfecho.” Carlos la miró, confundido. “¿Entonces qué sugieres?”

    María sonrió, una idea brillando en sus ojos. “¿Y si tu hijo, Diego, te ayudara? Es gay, y tal vez él pueda satisfacerte mientras yo me tomo un descanso.”

    Carlos dudó por un momento, pero al ver la determinación en los ojos de María, asintió. “Estaré bien si Diego está de acuerdo.”

    Esa noche, María llamó a Diego, quien tenía 22 años, cabello negro y ojos verdes, y una figura delgada y musculosa. “Hijo” comenzó María, “tu padre y yo necesitamos hablar contigo.” Diego entró en la sala de estar, intrigado.

    María explicó la situación, y Diego, aunque sorprendido, estuvo de acuerdo. “No quiero que papá se sienta solo” dijo, su voz llena de afecto. Carlos asintió, agradecido.

    La noche siguiente, mientras María se quedaba en la habitación principal, Carlos y Diego se encontraron en la habitación de Diego. “Gracias por hacer esto” dijo Carlos, su voz llena de gratitud.

    Diego sonrió, acercándose a Carlos. “No hay problema, papá. Vamos a pasarlo bien.” Diego comenzó a besar a Carlos, lentamente al principio, pero con creciente intensidad. Carlos respondió, sus manos recorriendo el cuerpo de Diego.

    “Me gusta cómo te sientes” susurró Carlos, desabrochando la camisa de Diego. “Eres tan suave.” Diego sonrió, deslizando sus manos por debajo de la camisa de Carlos, sintiendo sus músculos.

    Carlos desabrochó el cinturón de Diego y bajó su pantalón, revelando su erección. “Mmm” Diego gimió, tomando el pene de Carlos en su mano. “Eres tan grande.” Carlos sonrió, sintiendo el calor de la mano de Diego.

    Diego se arrodilló y comenzó a lamer el pene de Carlos, moviendo su lengua alrededor de la cabeza. Carlos jadeó, sus manos enredándose en el cabello de Diego. “Sí, hijo” Carlos gemía, “así está bien.”

    Diego tomó más del pene de Carlos en su boca, moviéndose lentamente hacia arriba y hacia abajo. Carlos jadeaba, sus caderas moviéndose con el ritmo de Diego. “Más rápido” Carlos pidió, su voz llena de deseo.

    Diego aceleró, sus labios apretados alrededor del pene de Carlos. Carlos jadeaba, su cuerpo tenso. “Voy a venir” Carlos advirtió, y Diego detuvo su movimiento, permitiéndole venir en su boca.

    Diego tragó, sonriendo mientras se levantaba. “Eso fue increíble” dijo, limpiándose la boca. Carlos sonrió, sintiéndose satisfecho. “Gracias, hijo. Eso fue todo lo que necesitaba.”

    Diego se quitó la ropa, revelando su cuerpo desnudo. “¿Y si te follas a mí ahora?” preguntó, su voz llena de deseo. Carlos asintió, sonriendo. “Claro, hijo. Quiero sentirte.”

    Diego se acostó en la cama, y Carlos se colocó sobre él, empezando a besar su cuello. Diego jadeó, sus manos recorriendo el cuerpo de Carlos. “Sí, papá” Diego gemía, “eso se siente bien.”

    Carlos se movió hacia abajo, lamiendo y chupando los pezones de Diego. Diego jadeaba, sus caderas moviéndose contra Carlos. “Más” Diego pidió, su voz llena de deseo.

    Carlos se movió hacia abajo, lamiendo el vientre de Diego antes de llegar a su pene. Diego jadeó, sus manos enredándose en el cabello de Carlos. “Sí, papá” Diego gemía, “eso se siente bien.”

    Carlos tomó el pene de Diego en su boca, moviéndose lentamente hacia arriba y hacia abajo. Diego jadeaba, sus caderas moviéndose con el ritmo de Carlos. “Más rápido” Diego pidió, su voz llena de deseo.

    Carlos aceleró, sus labios apretados alrededor del pene de Diego. Diego jadeaba, su cuerpo tenso. “Voy a venir” Diego advirtió, y Carlos detuvo su movimiento, permitiéndole venir en su boca.

    Carlos tragó, sonriendo mientras se levantaba. “Eso fue increíble” dijo, limpiándose la boca. Diego sonrió, sintiéndose satisfecho. “Gracias, papá. Eso fue todo lo que necesitaba.”

    Carlos se colocó sobre Diego, preparándose para penetrarlo. Diego jadeó, sus piernas envolviéndose alrededor de la cintura de Carlos. “Sí, papá” Diego gemía, “entra en mí.”

    Carlos entró lentamente, permitiendo a Diego ajustarse. Diego jadeaba, sus manos recorriendo el cuerpo de Carlos. “Más” Diego pidió, su voz llena de deseo.

    Carlos comenzó a moverse, sus caderas moviéndose con un ritmo constante. Diego jadeaba, sus caderas moviéndose con las de Carlos. “Sí, papá” Diego gemía, “eso se siente bien.”

    Carlos aumentó la velocidad, sus caderas moviéndose más rápidamente. Diego jadeaba, sus manos enredándose en el cabello de Carlos. “Más rápido” Diego pidió, su voz llena de deseo.

    Carlos aceleró, sus caderas moviéndose con un ritmo frenético. Diego jadeaba, su cuerpo tenso. “Voy a venir” Diego advirtió, y Carlos continuó moviéndose, permitiéndole venir mientras lo follaba.

    Carlos jadeó, sintiéndose lleno de placer. “Eso fue increíble” dijo, su cuerpo tenso. Diego sonrió, sintiéndose satisfecho. “Gracias, papá. Eso fue todo lo que necesitaba.”

    Carlos se recostó a lado de Diego, ambos jadeando y sonriendo. “Gracias por esto” dijo Carlos, su voz llena de gratitud. “Esto fue exactamente lo que necesitaba.”

    Diego asintió, sonriendo. “Lo siento, papá. Estoy aquí para ti.”

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  • Mi hijo mayor y la madre de otro de sus compañeros de universidad

    Mi hijo mayor y la madre de otro de sus compañeros de universidad

    Mientras mi hijo me incitaba a tener sexo con otras mujeres, madres de sus compañeros de universidad, yo sospechaba que para llevarme a hacer un trio con ellas, el no cesaba de hacer nuevas conquistas en este campo, dejemos que él nos lo cuente.

    Era un viernes del mes de diciembre. Ese día al final de una mañana en la universidad yo salía de la facultad con uno de mis compañeros, Chema, conversábamos de las clases de ese día él me dijo que su madre iba a venir a buscarle, de hecho, me ofreció que, dado que mi casa les pillaba cerca, de la ruta que debían de seguir podían dejarme en casa,

    Y efectivamente un coche se paró al lado de donde Chema y yo conversábamos, yo no pude dejar de fijarme en él la conductora, una mujer cuarentona, pero increíblemente bien conservada, con unas tetas grandísimas, además una falda cortísima mostraba, más que tapaba, unas piernas deliciosas.

    Chema montó delante con su madre, mientras yo lo haca en el asiento de atrás, los tres comenzamos a hablar de cosas normalitas, como la universidad y las clases de esa mañana. En esos momentos sonó el móvil de Chema, era su novia, la madre al oírlo y ver que era ella frunció el ceño, su hijo comenzó a hablar con la chica, al parecer sus padres habían salido ese fin de semana de viaje, por lo que disponían de la casa para los dos solitos, a Chema la idea le pareció divina y le dijo q su madre que le llevara directamente a la casa de su novia.

    -Pero he preparado en casa comida para los dos, dijo Lola, que así se llamaba la madre de Chema.

    -Bueno, pues que Iván que no tiene compromiso, ocupe mi lugar dijo Chema.

    Era cierto, mis padres trabajaban, y mi hermano pequeño se quedaba a comer en la facultad, así que debía de prepararme comida en casa, y encima estar a solas con la dueña de ese cuerpazo alimentaba mi imaginación.

    -Sí a él no le importa comer con una vieja como yo, dijo Lola.

    Por supuesto acepté la idea. Dejamos primero a Chema en la dirección donde vivía su novia.

    -Este chico esta loquito por las tetas de esa zorra, dijo Lola cuando Chema se había ido, ella lo manipula como quiere.

    Después nos dirigimos a su casa, la verdad es que no recuerdo lo que comimos, solo recuerdo el cuerpo de la cocinera, eso si que era una delicia, y me deshice en halagos sobre lo buena cocinera que era. Cuando terminamos de comer ella me dijo:

    -Veras quiero darle una sorpresa a mi hijo, vamos a pintar su cuarto, me gustaría saber, tú que le conoces y eres de su edad, ¿De qué color pintarías su habitación?

    Me quedé un poco sorprendido, la idea de ir con ella a un sitio donde hubiera una cama comenzó a rondar por mi cabeza así que la contesté:

    -Creo que antes de dar mi opinión debería ver la habitación.

    -Supongo que llevas razón, dijo ella.

    Y tomó camino de esta, yo iba detrás contemplando el maravilloso espectáculo de ver su culo moverse y esas piernas increíbles, cuando llegamos, abrió la puerta y entramos, en ese momento ella me dijo:

    -¿Qué te parece?

    Yo no me pude contener, llevé mis labios hacia los suyos, nuestras bocas se juntaron y nos dimos un beso profundo y prolongado, ella se apartó y dijo:

    -Esto no está bien.

    Pero yo estaba muy caliente, así que la volvía a besar sin encontrar ninguna oposición por su parte. Tras ello la desabroché la blusa quedando ante mí un sujetador rojo que apenas tapaba un delicioso para de tetas, la desabroché la falda y ante mi apareció un tanga precioso, de color rojo, diminuto que apenas era suficiente para tapar un coño que se adivinaba delicioso.

    En ese momento ella tomó la iniciativa, me beso en la boca y me dijo:

    -Por favor, que de esto no se entere mi hijo.

    Llevo sus manos a mi camisa y poco a poco me la desabrochó hasta dejar al descubierto mi pecho y mientras me lo acariciaba dijo:

    -Estas para comerte.

    Me volvió a besar con una beso largo y muy apasionado y cuando me quise dar cuenta mis pantalones estaba en el suelo, en ese momento llevó sus manos hasta mi polla y dijo:

    -Esto se adivina bastante grande, veremos si además sabes utilizarlo.

    Y de un golpe me bajo el short dejando mi polla al aire, todo lo que había sucedido había hecho que mi polla estuviera completamente empalmada, ella al verla añadió:

    -Aún más grande de lo que pensaba, y más grande que la de mi marido, y añadió; por favor todo lo que va a pasar entre nosotros debe de ser nuestro secreto.

    A continuación, se arrodilló, con una de sus manos cogió mi polla y se la introdujo en su boca y comenzó a hacerme una mamada, desde luego sabía muy bien lo que se hacía, su lengua y sus labios comenzaron a tratar mi polla den una manera increíble, me da que muchas profesionales, me hizo alucinar. Temí correrme en su boca, era algo que me apetecía, pero no tan pronto, así que la pedí que parara.

    Ella sacó mi polla de su boca, se levantó y se tumbó en la cama bien abierta de piernas, yo me disponía a penetrarla, pero ella me dijo:

    Cariño, seguro que con esa polla te lo haces con muchas mujeres y eso está muy bien, pero debes de utilizar gomas, no quiero que me pegues nada, ni puedo estar yo segura, no me fio de mi marido, de no pegarte yo nada a ti.

    Mi madre me ha enseñado que debo de ir preparado porque nunca se sabe dónde puede presentarse la ocasión, así que como buen hijo hago caso a mi madre y siempre llevo un paquete encima. Por lo que me agaché, me fui al bolsillo del pantalón y saqué uno de los condones que llevó me lo puse, ella al ver como lo hacía me dijo:

    -Se te nota que tienes experiencia a ver si follando pasa lo mismo.

    Eso hizo que mis ganas de follar con ella aumentaran, se iba a enterar la bocazas esa de lo que era un buen polvo. Ella seguía tumbada en la cama con sus piernas bien abiertas, yo me fui acercando, seguía de pie y ví como más o menos estaba a la altura adecuada para follarmela, así que seguí adelante y me acerqué a ella y de un golpe introduje mi polla en el interior de su coño, ella a sentirlo dijo:

    -¿Pero cariño, quien te ha enseñado a follar así? Me ha encantado como me la has metido.

    Sus palabras me animaron a continuar con mi penetración, noté que ella empezaba a gemir y sus gemidos se hacían más intensos, lo que aumentó mi excitación, era delicioso, y muy caliente, ella al sentirme me decía:

    -So cabron lo haces mejor que mi marido, estoy convirtiéndole en un cornudo y resulta que estoy disfrutando a tope, esto es increíble.

    Sus palabras me ponían caliente, esa mujer merecía que se la follaran hasta que uno no pudiera más, así que continue moviéndome en su interior, follando con mi madre y las otras mujeres había aprendido a distinguir cuando una mujer tiene un orgasmo y mi compañera de juegos lo estaba teniendo, y ella me lo confirmó:

    -Mi amor esto es increíble, he gozado contigo más de lo que gozo con mi marido, y eso que solo estamos empezando, pero ahora deja que mami sea la que marca el folleteo.

    Como estoy acostumbrado a follar con mi madre sus palabras no me sorprendieron, aunque no pude dejar de pensar en la posibilidad de que ella se lo hiciera con su hijo, pero esa mujer me parecía mucho premio para él.

    Ella me pidió que me tumbara sobre la cama con las piernas bien juntas, cuando lo hice vino hacia mi polla, y me la acaricio con la mano y dijo:

    -No podemos dejar que esta maravilla se arrugué.

    Cuando la puso bien dura, sin soltarla de su mano, se puso encima de mí y la dirigió hasta la entrada de su coño, mi polla sintió que recuperaba el paraíso, ella comenzó a subir y bajar, me resultaba increíble, y nuevamente tenía ese par de tetazas encima de mí.

    ¿Cómo resistir la tentación de acariciarlas? Llevé mis manos hacia ellas y me puse a sobarlas, ella me preguntó:

    -¿Te gustan mis tetas? Mi marido dice que son demasiado grandes.

    -Tus tetas son maravillosas, la contesté, si tu marido no sabe apreciarlas es un asunto suyo.

    -Gracias, mi amor, dijo ella.

    Mientras teníamos esta conversación ella no dejaba de subir y bajar sobre mi polla, verdaderamente esa mujer era una máquina de follar a la que no entendía como su marido era capaz de encontrar cualquier defecto, en vez de estar siempre follandosela.

    Seguía acariciándola las tetas, por la expresión de su cara yo notaba como estaba gozando es más de lo que había aprendido con mi madre deduje que estaba teniendo varios orgasmos, y eso era lo que yo quería volverla loca de placer.

    Y mientras follabamos yo no podía dejar de pensar en una cosa, ya me lo había hecho con dos madres de mis compañeros de universidad, ¿Habría más madres dispuestas? Igual merecía la pena tratar de descubrirlo.

    Mientras tenía estos pensamientos mi polla ya no pudo más, y tuve una corrida que yo sentía que era muy abundante, ella al notarlo dijo:

    -Mi amor, tienes un montón de leche dentro de ti

    Se levantó, y me quitó el condón, cuando lo hizo y vio la cantidad de leche que había soltado dijo:

    -Mi rey esto es increíble, se nota que eres un chico joven, a marido le sale muy poco.

    Se arrodilló ante mí y sacando su lengua se puso a lamer todo mi semen hasta dejarme la polla completamente limpia, cuando terminó me comentó

    -Cariño tu leche sabe riquísima, quiero chupártela muchas más veces, tienes que prometerme que vas a ser muy discreto y que de esto no se van a enterar ni mis hijos, ni mi marido, si lo haces podrás venir a follarme siempre que quieras, soy toda tuya.

    Sus palabras me excitaron y de otro lado no podía apartar mi vista de sus tetas, grandes y bien puestas, así que le dije:

    -Me encantaría meter mi polla, entre tus tetas.

    -Amor tus deseos son órdenes para mí, dijo ella, además nunca lo he hecho y siento curiosidad.

    Que el cabrón de su marido no se lo hubiera pedido teniendo ese par de maravillas a su alcance todos los días me pareció increíble, pero el se lo pierde, yo desde luego no quería perdérmelo.

    Ella seguía de rodillas ante mí, agarró mi polla, que se encontraba completamente arrugada, con una de sus manos, y acercando sus tetas a ella, la introdujo en medio de sus divinos pechos, luego con sus manos los apretó, creando una especia de coño, la sensación que esto me provocó fue extremadamente agradable, ella comenzó a mover sus pechos, con mi polla atrapada entre ellos, tenía la impresión de que estaba follando, ella me preguntó:

    -Te gusta mi amor.

    Claro que me gustaba, era increíblemente placentero y así se lo hice saber.

    -Me alegro de que te guste mi amor, me respondió, porque a mí también me está gustando muchísimo.

    Con ese tratamiento mi polla tardó muy poco en ponerse de nuevo en forma, quería volver a follarmela, pero mi mente se fue a una nueva postura así que la pedí que se pusiera a cuatro patas.

    -Quieres que follemos como si fuéramos perritos, me preguntó.

    Yo la respondí de manera afirmativa y ella me respondió:

    Mi amor, hoy no puedo negarte nada, además ahora que me lo has propuesto, siento curiosidad.

    Y diciendo esto se puso a cuatro patas, encima de la cama, verla así me resultó muy excitante, por lo que me arrimé a ella desde atrás, me puse otro condón, y desde atrás, de rodillas, introduje nuevamente mi polla en el interior de ese coño tan delicioso. Comencé a moverme, sus gemidos de placer me demostraban que estaba haciéndola gozar, a así que continue moviéndome dentro de ese coño tan delicioso, mientras ella seguía gimiendo y me dijo:

    -Desde luego esto no tiene nada que ver con los polvitos que me echa mi marido, esto es sexo de verdad.

    Sus palabras me animaban a seguir, además en esta postura, cuando me movía de adelanta hacia atrás y al revés, mi cuerpo chocaba con su culo, esto hacia que mi excitación aumentara.

    Cuando sentí como ella se corría nuevamente, yo me relajé quería correrme, así que dejé de contenerme, y cuando sentí que me iba a venir no hice nada para evitarlo, ella estaba cansada y se tumbó sobre la cama, pero tumbada boca abajo, pero eso me permitió ver su culo de cerca, y la verdad es que me encantó mucho, y me llevó a continuar con nuestra actividad.

    Me quité el condón y me limpie la polla, me acerqué a donde estaba ella y me arrodillé en el suelo, después acerque mi boca a los cachetes de su culo y comencé a besárselos, ella al sentir mis labios sobre su cuerpo pareció recuperarse, los gemidos comenzaron a brotar de sus labios, esto hizo que mi deseo aumentara, rocé mi polla contra su culo, y luego introduje dos de mis dedos dentro de su coño y comencé a masturbarla:

    -Querido definitivamente esto está siendo increíblemente delicioso, aquí tienes una mujer que follara contigo siempre que quieras y que sepas mantener el secreto de nuestra relación.

    Sus palabras me dieron ánimo para expresarla mi gran deseo en ese momento.

    -Quiero metértela por el culo, la pedí.

    Ella pareció sorprendida, y tras pensárselo un momento me contestó.

    -Hace años que no lo hago, así que su tu lo deseas aquí tienes mi culo amor, para que hagas con el lo que te apetezca.

    Nuevamente, como si hubiera recargado su batería Lola se puso a cuatro patas y me dijo:

    -Mi amor ten cuidado, como te digo llevo años sin hacerlo.

    Por supuesto iba a tener en cuenta su petición, cuando mi polla estuvo dura, teniéndola a ella a cuatro patas, me acerqué a ella por detrás y muy poco a poco introduje mi polla en el interior de su culo. Comencé a moverme hacia delante y hacia atrás, ella en un primer momento lanzó un grito de dolor, pero cuando me disponía a sacársela me dijo:

    -No lo hagas, sigue follandome el culo.

    Por supuesto la obedecí y seguí moviéndome en el interior de su trasero, poco a poco sus gritos de dolor se fueron transformando en gemidos de placer, en un momento dado me entró curiosidad e introduje dos de mis dedos en su coño, lo encontré muy húmedo demostrándome que ella estaba gozando lo me animó aún más y decidí utilizar mis dedos para darla aún más placer, ella me confirmó lo acertado de mi decisión y me dijo:

    -Mi amor esto que me estas haciendo es lo mejor que me han hecho en mi vida, te adoro.

    Seguí follandome su culo hasta que nos corrimos los dos, con lo que dimos por terminada nuestra comida, prometiéndonos que cuando su marido y su hijo no estuvieran en casa repetiríamos el menú.

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  • Mi novia y mi padre (2)

    Mi novia y mi padre (2)

    Nos acostamos en la cama, platicando bajito porque mi padre también se había acostado, en la habitación de al lado. Cuando ya callamos, no se escuchaba nada en la habitación, más que los cláxones de los carros afuera. Mientras más nos adaptábamos al silencio y a la oscuridad, se comenzaron a escuchar ruidos extraños, Mariana me miró y los dos aguzamos el oído. Se escucharon leves gemidos de hombre y un como aplauso muy ligero, cuando nos dimos cuenta no cabía duda. Gustavo se estaba masturbando.

    Inmediatamente me di cuenta de ello, mi corazón comenzó a latir más rápido y más fuerte, no sé qué emoción fue la que más me afectó, si el hecho de que mi novia también lo estaba escuchando, o el hecho de que era bastante seguro que lo hacía a propósito. A pesar de mi estado fingí dormir, quería saber si Mariana lo ignoraría y también dormiría o me diría algo. Al yo estar acostado de lado hacia ella, me era fácil adaptar mi vista a la oscuridad para ver o que hacía. En un principio solo vi que estaba concentrada escuchando, lo que hizo que se me calentara la cabeza, comencé a sentir algo de náuseas, pero lo que hizo a continuación, terminó con la poca paz que esperaba sentir.

    Al estar inmersa en lo que se escuchaba en el cuarto de Gustavo, vi que bajó su mano a la altura de su vagina, y comenzó a frotarse. Me dieron ganas de vomitar, era una mezcla de celos y enojo hacia ella que no sabía cómo podría volver a verla de la manera en que lo hacía, y cuando presté más atención vi que ni siquiera se frotaba directamente, lo hacía por encima de la tela de la ropa que le prestó mi padre. Apreté las palmas de mis manos para no volver el estómago por lo que estaba presenciando, y logré tranquilizarme un poco.

    Al estar más tranquilo decidí solo ver a donde llegaba, vi que ahora se tapaba la boca, evitando gemir para que yo no descubriera lo que estaba haciendo. De vez en cuando quitaba la mano de su boca para apretarse un pecho por debajo de la blusa, y para estar más cómoda, decidió subirla lo suficiente para exponer sus grandes tetas y acariciar su pezón. Para bien o para mal, eso comenzó a excitarme, muchas veces había visto cómo se masturbaba, pero en esa ocasión el motivo era imaginar lo que estaba haciendo Gustavo en ese mismo momento.

    Poco a poco dejaba de ser discreta, ya tenía el pantalón a la altura de las rodillas, las piernas flexionadas y estaba metiéndose los dedos algo más brusco de lo que suele hacerlo. Apretaba su teta derecha fuerte, y comenzó a apretar su pezón, levantar la teta con el pezón agarrado y dejando que cayera por su propio peso. Comenzó a gemir ella también, tenía los ojos cerrados y la boca muy abierta, y sin que yo lo esperara, saco sus dedos húmedos de su vagina, y los llevó a su pecho. Esparció sus propios líquidos por sus tetas, jamás imaginé que llegaría a hacer ese tipo de cosas, regresaba a la vagina para mojarlos más y seguir untando todo por su pecho.

    Yo no pude evitar una erección, la tenía durísima, y me odiaba por el hecho de excitarme sabiendo que el motivo de su placer era imaginar a mi padre. La cabeza me daba vueltas, quería saber qué es lo que pasaba por su mente, si solo pensaba en la imagen del miembro de Gustavo, en cómo se masturbaba, o peor, escenas más explícitas de ellos dos involucrados. Froté la cabeza de mi pene por encima de mi pantalón, quería eyacular, pero no había forma de hacerlo sin evidenciarme, por lo que decidí esperar. Mariana siguió por unos minutos más, hasta que vi que comenzaban a temblarle las piernas, se corrió pensando en mi padre.

    Esperé un poco y la escuché roncar, ya se había dormido, dejando sus tetas y vagina al aire. Me puse de rodillas en la cama y me masturbé ahora yo, viendo su pecho y sus piernas mojadas, vi cómo le escurría la entrepierna. Me la jalé con más violencia, y justo cuando sentía que iba a eyacular, por alguna razón imaginé la boca de mi novia chupándosela a Gustavo. Imaginaba esos labios que ya estoy acostumbrado a besar, abrazando su glande, su lengua recorriendo el tronco, el cómo usaría su boca para satisfacerlo. Eyaculé en su estómago, busqué papel y la limpié para que no quedara evidencia de lo que hice. Decidí dejarla así, con el cuerpo expuesto, por puro morbo, me acosté y me quedé dormido.

    Al despertar, no vi a Mariana en la cama, comencé el día sintiendo adrenalina. Sin cambiarme bajé para ver si ahí estaba y encontré a los dos desayunando en la pequeña mesa de la cocina. Ella seguía con la ropa de mi padre, estaban platicando de cómo podía mi novia comenzar a hacer ejercicio, ya que no acostumbraba a mejorar esas cosas en su vida. Interrumpieron la plática solo para saludarme y continuaron.

    G: Entonces lo que debes hacer son ejercicios de pierna y de glúteo, si combinas eso con una buena alimentación, podrás notar resultados satisfactorios.

    M: Ojalá así sea, ya me cansé de que solo se fijen en mis tetas jajaja.

    J: ¿Qué? ¿Por qué dices esas cosas? ¿Quién quieres que te vea?

    M: Es solo un decir amor, nadie me ve, solo tú, pero ya sabes cómo somos las mujeres.

    G: No pasa nada, a todos nos gusta imaginarnos con un cuerpo de televisión.

    M: Tú ya no debes imaginarlo, tú ya lo tienes.

    Mariana le dijo esto a mi padre con una sonrisa en el rostro. Gustavo recibió el comentario guiñándole un ojo.

    G: Tú también deberías hacer ejercicio Javi, deberías comenzar al mismo tiempo que Mariana, así los dos avanzan juntos.

    J: Si, ya pensaré en eso, la escuela me tiene más ocupado.

    M: Bastante.

    Ella puso cara de disgusto al decir esto último. Me senté también a desayunar, vi que Mariana no tenía calcetines ni zapatos, sus pies estaban desnudos. Seguimos platicando de temas irrelevantes en lo que acabábamos y nos dirigimos a la sala. Gustavo se sentó en un sillón individual y mi novia en el que estaba justo al lado, acomodado a 90 grados del primero. Se acomodaron de tal forma que se veían el uno al otro directamente, yo me senté en el sillón frente a Mariana, estaba muy enojado con ella.

    Mi padre le preguntaba cosas de su trabajo, si le iba bien y si no se cansaba demasiado. Mariana contestaba muy activa, tratando de explicar con detalle lo que hacía día con día. Avanzada la plática Mariana se acercaba más a Gustavo, ya hasta estaba jugando con sus pies, ella tenía las piernas cruzadas, con el pie derecho colgando, y cada vez que mi padre decía algo gracioso o con ingenio, ella le daba un golpecito con el pie.

    No podía creer que ella me estuviera haciendo eso, una cosa es platicar con alguien más sin hacerme caso, pero eso ya era coqueteo. Llegó un punto en el que ya acariciaba con su pie la pierna de Gustavo, y hasta subió las dos piernas en las de él, mi padre puso sus manos encima como acariciándolas.

    Yo me quería ir ya de ahí, y se los mencioné. Afortunadamente Gustavo estaba de acuerdo, ya que tenía que ir con un conocido a atender un papeleo. Mariana no se alegró con eso, dijo que no había que ser tan estrictos con el tiempo, pero mi padre la convenció de que ya nos invitaría de nuevo. Ella le sonrió y dijo que iría a bañarse, yo la seguí hacia el piso de arriba.

    J: ¿Oye, como que te vas a bañar? Solo están los jabones y zacates que utiliza Gustavo.

    M: ¿Ay, y que tiene? De todos modos, se limpian solitos.

    J: ¿No crees que estás actuando con demasiada confianza?

    M: ¿Ya vas a empezar? Es de tu familia, no estoy haciendo nada malo.

    J: No me gusta cómo se llevan ustedes dos.

    M: Ya para con eso, vístete para que acabe de bañarme y nos vayamos.

    Mariana se metió en el baño y cerró la puerta. Bajé con mi padre y vi que estaba muy concentrado en su teléfono, y al verme lo bloqueó rapidísimo. Me dijo que si le podía hacer el favor de ir al mercado por unos post-it, ya que se le habían acabado. Yo accedí y me encaminé por ellos. Tenía mucho estrés en el cuerpo, no podía dejar de sobre pensar, mi novia coqueteaba con Gustavo frente a mí. Muchas veces le mencioné mis celos y ella me pedía perdón si hizo algo que no me gustara, pero ahora lo que hacía era justificarse, me sentía inseguro, quería evitar a toda costa la idea de que mi novia viera a mi padre como hombre más que a mí.

    Ya comprados los post-it regresé a su casa, y me di cuenta del error que cometí. Dejé a mi novia bañándose mientras estaba sola en la casa con mi padre. Me tranquilicé al llegar y ver que Gustavo seguía abajo, ahora estaba viendo la tele. Le di lo que me pidió y subí a buscar a Mariana. Estaba en la cama donde dormimos completamente desnuda, secándose el cabello.

    J: ¿Qué crees que estás haciendo? ¿Qué pasa si mi padre sube?

    M: Pues no tendría nada de malo, soy tu novia, se taparía los ojos y se iría.

    J: ¿Y lo dices así de fácil?

    M: Deja tus celos ya amor, ven.

    Se paró de la cama, y desnuda me abrazó, inevitablemente tuve una erección. Ella se dio cuenta y me sobó por encima del pantalón.

    M: Ya, tranquilo, ya nos vamos a ir.

    J: Está bien, solo estoy algo estresado.

    Terminó de secar su cabello y se vistió. Bajamos y ella le agradeció a Gustavo la hospitalidad y que le prestara la ropa y la regadera. Él dijo que no era nada, que para mí y mi novia lo que sea. Ella sonrió y se acercó a él para despedirse, lo hizo de beso, pero sus labios se acercaron demasiado a los de mi padre. En lo que lo hacía, Gustavo le acarició levemente la cintura, se abrazaron y él le dio un pequeño beso en el cabello. Me volví a enojar, pero después de despedirme pensé que ya por fin nos íbamos de ahí.

    El camino a la casa de Mariana fue incómodo, apenas y abrimos la boca, ni siquiera nos besamos. Al dejarla en su casa solo nos abrazamos y nos dijimos el rutinario “te amo”, pero sin ningún significado para nadie, por razones diferentes. Me fui a mi casa, pensando en lo que pasó el fin de semana, sobre todo lo de la noche del sábado.

    Una parte de mí quería aferrarse a la idea de que nada tuvo importancia, que solamente fue algo de una vez, pero la otra, además de saber que nuestra relación había sufrido un cambio inesperado, deseaba que algo más pasara. Llegué a mi casa y le mandé un mensaje a mi novia de que ya llegué, se tardó en responderme y platicamos solo un poco, dijo que iba a aprovechar para lavar su ropa.

    Ese día lo único que hice fue comer y hacer unas tareas pendientes, pero en lo que las hacía, no podía evitar recordar a Mariana masturbándose, pensando en mi padre, y cada vez que lo hacía, me tocaba un poco.

    Al acabar la tarea, sentí como adrenalina al imaginar la escena del sábado en la noche, y me metí al baño, busqué porno de padre e hija primero y me masturbé con él. Ya había visto ese tipo de porno antes, pero ahora me enfoqué más en la diferencia de edades de los actores, eso me excitó más en esta ocasión. Después ya que lo tenía más duro y con mayor líquido preseminal, aumentando mi morbo, busqué videos de novias o esposas cogiendo con sus suegros. No es necesario decir que acabé con el primer video que vi.

    Mariana y yo mensajeamos un poco más, y nos despedimos para dormir. Esa noche no pude dormir bien, a cada rato imaginaba cosas sexuales entre mi novia y mi padre, terminé soñando nuevamente que se la chupaba. Al despertar del lunes mi día fue como todos los demás, y así con toda la semana hasta el viernes. Con Mariana las conversaciones regresaron a lo habitual, solo que ahora la note algo reservada, respondía rápido y todo, pero lo hacía menos efusiva. Cuando decidí preguntarle el por qué, se excusó diciendo que su trabajo era más pesado que de costumbre.

    Acordamos vernos el sábado, como todos los fines de semana, decidimos ir a una plaza a comer y a pasear un rato. Fui por ella y nos dirigimos a nuestro destino, todo estaba relativamente bien, nos fuimos besando y tocando en el camino. Al llegar a la plaza fuimos a una pizzería y platicamos riéndonos, eso me tranquilizó el estrés que sentí en la semana. Ni siquiera cambió su vestimenta, llevaba una blusa roja y una chamarra de piel, junto con un pantalón de mezclilla y unos tenis blancos. Nada se veía revelador, bueno, solo si se fijaba uno con atención claro, ya que sus tetas siempre sobresalían independientemente de lo que usara.

    Caminamos entre los locales y compramos unas crepas de postre, nos besamos sentados en unas banquitas. Al irnos ya de la plaza, ella me ofreció ir a su casa a quedarme a dormir, aprovechando que tenía casa sola, sus padres fueron a una convención en otra ciudad y regresarían hasta el lunes por la mañana. Yo accedí, si tenía ganas de coger con ella, o al menos intentarlo, pero mínimo podía hacer que me la chupara y dedearla un rato, también chupando sus tetas. Me emocioné entonces y fuimos para su casa.

    Llegamos y primero fue a acomodar un poco su cuarto, yo le dije que no importaba, el orden en la casa no era algo en lo que me enfocaba cuando visitaba a alguien, pero de todos modos lo hizo. Fuimos a su cuarto entonces, y prendió la tele para ver una película, eligió una de romance, de las que siempre veía. No creo ser el único que estando en la misma cama con su pareja, sienta excitación sin razón, sin estar haciendo nada, es por el mero hecho de poder hacerlo lo que me ponía caliente.

    Estábamos abrazados, yo medio acostado boca arriba, y ella como que de cucharita hacia mí. Aproveché la posición para comenzar con lo que planeaba, primero con mi mano derecha le acaricié el hombro, acercándome cada vez más a su teta. Ella entendió el mensaje y me apretó y acarició el bulto de mi pantalón. Por una fracción de segundo recordé que, al entrar en la casa de Gustavo, vimos que el tenía un buen paquete bajo su short, ¿lo habrá recordado ella también?

    Comenzamos a sentir más calor y nos besamos, ella se despojó de todo lo que tenía de la cintura para arriba, dejando caer sus ricas tetas. Me abalancé sobre ellas lamiendo todo lo que podía, ella me sacó el pene del pantalón y me masturbó. La acosé en la cama y le quité lo que le quedaba de ropa y me quité también la mía, para que nuestras pieles sintieran más contacto. Los dos estábamos muy mojados, decidimos hacer un 69, me la empezó a chupar muy rico, con más soltura que antes, sus labios llegaban hasta la base de mi pene.

    Yo lamía todo lo que tenía a la vista, sus labios y su trasero, dándole nalgadas cada que podía. Se sacó mi pene de la boca y lamió la base, el tronco y un poco de mis huevos, yo sentía que me venía. Se lo hice saber para que parara, pero me la mamó con más ímpetu, para después masturbarme violentamente, provocando mi eyaculación.

    Le pregunté porque hizo eso, y respondió que quería hacerlo, que necesitaba verme eyacular. Me quejé de que yo quería hacer más cosas, y ella trató de tranquilizarme diciendo que ya tendríamos más tiempo para eso. Me dijo que se iría a bañar, y me apunté para bañarme con ella, “no, mi baño es muy pequeño tu espérame aquí, si quieres pon algo en la tele”, me dijo. Si bien es cierto que el baño que tenía no permitía dos personas con mucha comodidad, hubiéramos podido intentarlo, pero bueno, me resigné a esperarla.

    Entró a bañarse y yo me quedé ahí solamente, esperando mientras veía memes en mi teléfono, cuando una idea cruzó mi mente. ¿Y si le tomo una foto o un video? Algo en mí sabía que eso estaba mal, pero no tenía ninguna foto de cuerpo completo así mojada. Pensé que sería bueno primero ver si se veía bien desde la puerta entreabierta, puesto que no la cerró. Me levanté y con mucho observé entre la puerta y la pared, y me sorprendió mucho lo que vi, se estaba masturbando.

    Se veía riquísima así, mojada, con sus tetas goteando del agua que tenía, ella estaba recargada en la pared, tenía los ojos cerrados y la boca abierta, así como la vi la noche del sábado pasado. ¿Por qué se estaba masturbando si estaba yo ahí?, podíamos hacerlo juntos. Seguí apreciando, ella estaba muy metida en lo suyo, se apretaba una teta y se acariciaba la cara de vez en cuando, pero no dejaba de dedearse, cada vez más violento. Tuvo que taparse la boca, aumentó la velocidad, sacó sus dedos de la vagina y frotó el clítoris muy fuerte, y vi con deleite que se corrió, tuvo un squirt hermoso.

    Se quedó solo respirando agachada un rato, con sus manos en sus piernas, flexionada hacia abajo, como si hubiera corrido un maratón. Me fui a la cama, con una mezcla entre excitación y confusión, la verdad esa imagen la tendría en la cabeza mucho tiempo. Ella salió del baño, se acostó conmigo y platicamos de lo que hicimos en la semana, nada del otro mundo. Bajamos a cenar, hicimos unos sándwiches y leche con chocolate, que comimos con tranquilidad. Platicamos un rato más mientras la tele ponía las noticias, no prestábamos mucha atención a lo que decíamos, pero estábamos a gusto.

    Ya cuando era mas tarde, nos subimos a dormir, yo no tenía pijama, pero no había problema, hacía mucho calor y dormí en calzones. Nos acostamos y nos besamos un rato, yo me volví a excitar y le froté un poco la entrepierna, pero quitó mi mano y me pidió que mañana lo hiciéramos, que estaba cansada. No tenía mucho sentido, pero lo acepté, nos abrazamos y cerramos los ojos, aunque no podía conciliar el sueño, tenía muchas didas de lo que estaba pasando.

    Mariana ya estaba roncando, ahora yo podía pensar con tranquilidad. ¿Por qué se masturbó en el baño ella sola?, ¿será que también le excitó lo que pasó en la casa de Gustavo y lo recordaba con placer? Podría ser que también veía porno, y justo con esa idea el corazón me latió más rápido, sería muy fácil comprobarlo, ella ya tenía el sueño muy profundo, y su celular no tenía contraseña.

    Me levanté cuidado de la cama, estaba hasta temblando, tal vez no me gustaría lo que podría llegar a encontrar, pero mi duda era mayor. Fui por su celular y lo desbloqueé, entré al navegador y busqué en el historial, sin encontrar nada, era casi obvio, generalmente el porno se ve con una pestaña de incógnito. Me metí entonces a su Facebook, y todo estaba normal, no tenía conversaciones extrañas ni nada por el etilo. Su Instagram tampoco me dijo mucho, me metí a ver los seguidos (que lo hacía regularmente desde mi cuenta), y no tenía nada. Por último, decidí entrar a su WhatsApp, ahí fue donde casi me vomito.

    En la pantalla de chats, yo estaba hasta arriba, seguido del chat de su familia y el de su mamá, pero tenía un chat archivado, y como ya se puede esperar, era con Gustavo. Lo abrí, no quise leer lo que decía inmediatamente, hice scroll hasta llegar al principio del chat. Lo que encontré fue lo siguiente (la conversación empezó el domingo pasado por la noche):

    M: ¡Hola Gustavo!, ¿cómo estás?

    G: ¡Mariana! Bien, bien, ¿y tú?

    M: Bien también, nuevamente que pena por lo que pasó hace rato jaja.

    G: ¡No te preocupes! Jaja, a todos nos puede pasar.

    ¿Qué fue lo que pasó? Ese día nadie me dijo nada.

    M: Bueno eso sí jaja. ¿Andas llegando de hacer ejercicio?

    G: Si, apenas, ¿tú ya no estás con Javi?

    M: No, solo me trajo y se fue a su casa, los dos teníamos cosas que hacer jaja.

    G: Ah, ya entiendo, mejor avanzar en los pendientes jaja.

    M: Si, y oye, ¿entonces si me puedes ayudar con mis ejercicios?

    G: ¡Claro!, te pedí primero que me pasaras una foto de tu composición corporal para saber que ejercicios recomendarte.

    M: Pues ya me viste lo suficiente hace rato jajaja.

    ¿Qué? ¿De qué estaba hablando?

    G: Jajaja si, pero no pude verlo con atención, te tapaste muy rápido.

    M: ¡Oye! ¡Jajaja, pues no quería que me vieras las tetas mojadas!

    G: ¿Y secas sí? Jajaja

    M: Eres un tonto jajaja, pero bueno, te paso una foto más decente jaja.

    Mariana después de ese mensaje le mandó una foto en ropa interior frente al espejo, se veía de pies a cabeza, y era prácticamente lencería. No aguantaba lo que estaba viendo, tuve que apagar la pantalla y respirar un poco. ¿Por qué se mensajeaban sin decirme?, deduje fácilmente que Gustavo la vio desnuda mientras se bañaba, ¿habrán hecho otra cosa?, decidí seguir viendo para descubrirlo. La foto era con una tanga negra, y un bra de esos que son entre transparentes y sólidos, permitieron dejar ver sus tetas sin contar los pezones, pero solo por el adorno que tenían justo ahí.

    G: ¡Vaya!, pues no sé qué quieres mejorar la verdad, ¡estás muy bien! Jaja

    M: ¡Jajaja, ya te dije que quiero tener más pierna y más trasero!

    G: Pues yo, así como estás ya no te movería nada jajaja.

    M: ¡Oye!, solo yo te enseñé, enséñame tu también a mí.

    Gustavo mandó una foto en boxers, evidentemente para que viera su bulto, se marcaba mucho su abdomen, y el pene estaba acomodado hacia abajo, para que se le marcara en la pierna.

    G: Así estoy jaja.

    M: ¡Wow! Si tienes buen cuerpo jaja, te deben llover las mujeres.

    G: No, no suelo ligar jajaja.

    Mentiroso.

    M: ¿Y eso que tienes ahí que es? Jajaja

    G: ¿Tu qué crees? Jaja

    M: Pues tendría que verlo mejor jajaja.

    G: ¿Quieres? ¿Qué hay con Javi?

    M: Pero solo quiero ver jajaja, no es como que estuviéramos haciendo algo más.

    M: ¡Bueno jaja, ahí te va!

    Y en efecto, le paso una foto, su pene estaba erecto y se veía muy grande, tenía una gota en la cabeza saliendo de él. Su mano derecha abrazaba la base del tronco.

    M: ¡Ay dios!, que ganas de uno así! Jajaja no es cierto.

    G: Jajaja pues cuando quieras aquí está jaja.

    Y aquí, Mariana mandó su ubicación.

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  • La primera fantasía de mi hijo (1)

    La primera fantasía de mi hijo (1)

    Espero les gustara mi relato anterior que más que relato es parte de mi vida, ahora vengo para contarles la primera de varias fantasías que mi hijo me pidió hiciéramos. Le cuento desde el principio, recuerdan que buscaba la manera de que mi hijo me viera como mujer para que me hiciera suya, bueno así fue los primeros tres meses tuvimos sexo casi todos los días, si tuve más sexo en tres meses que en casi toda mi vida sexual, cada día que llegaba del trabajo me agarraba y hasta el día de hoy lo hace, pero esta más maduro, morboso y sexual que nunca.

    Para continuar una noche de sexo desenfrenado cuando ya reducidos por el cansancio y entregada entre sus brazos descansando, me dice “mamá quiero hacer algo que no se si te gustará, tengo la fantasía de hacer un trio contigo y tía Mirtha, (Mirtha es mi amiga de hace más de 15 años que está casada, y le dice tía por cariño). Yo me levanté y me asombró mucho y lo único que se me ocurrió decirle fue “ya no te gusto, acaso no soy suficiente para ti, o es que ya no te sirvo”.

    Él se ríe y me dice “no mamá, me encantas y me cargas loco y no paro de pensar en lo divino que me haces sentir, solo quiero que los dos disfrutemos, gocemos y nos abramos sexualmente (esa respuesta me desarmó y me dejó sin habla) quiero hacer un trio contigo y con ella para que la pasemos rico, ella está tan rica como tú, tiene buen cuerpo y está durita y ella es chévere, anímate mamá ¿o no te da morbo verme como ella me lo mamaria, o como ella te la chuparía mientras yo la penetro en cuatro patas y la usamos como nuestra perrita, dime que eso no te excitaría”.

    Me quedé loca con todo lo que me dijo y bueno para no ilusionarlo solo le dije “vamos a ver”.

    Al día siguiente no podía sacarme de la cabeza la propuesta de mi hijo, pensaba en lo que podríamos hacer y me mojaba toda, solo me imaginaba a mi amiga cuando me lamiera la vagina y ver a mi hijo cuando se la metía a ella, esa imagen era repetitiva hasta que no aguanté y la llamé para invitarla el sábado a casa y ver cómo le tocaba el tema.

    Así fue la invité a que se tomara algo el sábado en la casa y en la tarde ella se apareció, saludando como siempre y nos sentamos en el cuarto para poder hablar, lo único que se me ocurrió para comenzar el tema fue decirle “amiga estoy en la crisis de los 40 (yo hoy tengo 41) quiero liberarme sexualmente”… Ella me mira y se ríe, entonces comenzamos la conversación:

    Mirtha: Mercedes que tienes, mija cálmate.

    Mercedes: es que quiero hacer todo lo que no hice, quiero hacer de todo.

    Mirtha: vaina, estas como mi esposo (risas)

    Mercedes: como así explícame.

    Mirtha: bueno que se está poniendo verde he inventor, ahora quiere hacer tríos y que vayamos a una fiesta swinger imagínate tú, casi lo abofeteo cuando me dijo eso.

    Mercedes: jajaja imagínate tu pues si yo ando igual, amiga y dime ¿a ti no te da curiosidad?

    Mirtha: la verdad si, pero no me veo con gente que no conozco sin saber que puedan tener una enfermedad o algo… No de solo imaginármelo me da de todo.

    Mercedes: jajaja si se debe tener mucho cuidado con eso, pero, y si tu conoces bien a la otra persona ¿te animarías?

    Mirtha: Mirtha mira y dice: ¿me están pidiendo que hagamos un trio?

    Mercedes: si quiero hacer un trio con ustedes, pero también quisiera que tu hicieras un trío con nosotros.

    Mirtha: ¿con nosotros? ¿acaso tienes pareja?

    Mercedes: si y la conoces muy bien, pero eso es sorpresa para cuando llegue el momento y claro si tu accedes a que hagamos el trio primero con tu esposo y después conmigo y mi pareja.

    Mirtha: no salgo de mi asombro, pero déjame pensar a ver porque me bajaste la guardia y no tengo escusa porque a ti te conozco y te conozco bien, pero a tu pareja no la conozco y no se. Me gustaría complacer a mi esposo déjame pensarlo a ver y te digo.

    Al poco rato ella se fue, y yo no me podía creer que se lo había dicho y más hacer un trio con su esposo, no sabía que sentir, pero igual me propuse seguir adelante porque quería complacer a mi hijo. Esa noche no le dije nada a mi hijo, solo salimos a cenar y después a casa para pasar una noche de desenfreno. Al día siguiente Mirtha me llama, me dice: “Mercedes si me llevo los niños con mi mamá ¿tu podrías ahora en la tarde?”. Me quedé fría y solo le dije “Si yo voy, a las tres estoy en tu casa”.

    Ya eran casi las once de la mañana, le prepare el almuerzo a Diego (mi hijo), me duché y arreglé, le dije que saldría a casa de tía Mirtha él me miró y me dijo “¿qué vas hacer, a convencerla?” y le dije “si voy a eso, nos vemos en la tarde o en la nochecita”, él me respondía “bueno yo voy al cine por si acaso llegas y no estoy”. (Yo por dentro pensé, maravilloso)

    Llegada la hora me fui a casa de Mirtha, llegué y saludé como siempre lo hago, y ella me dice: “él nos espera en el cuarto, ya está desnudo en la cama, está más excitado que nunca”. A mí me dio un ataque de risas y ella me dice “si mija desde que fuimos a la playa que te vio solo con el hilo no deja de pensar en cómo te lo haría porque anoche me lo conto todo, hasta yo me excité. Yo me puse más nerviosa, pero bueno vamos hacerlo amiga, vamos a soltarnos el moño”.

    Las dos entramos al cuarto y él nos pidió que nos quitáramos la ropa entre las dos, que él quería vernos a nosotras acariciándonos y besándonos mientras él se masturbaba, ella y yo nos miramos y tomé la iniciativa, él se quitó la sábana de encima y se abrió de piernas mientras se acariciaba su pene.

    Mirtha y yo nos empezamos a besar, ese fue mi primer beso lésbico, me encantó tanto que no pare de besarla en toda la noche, ella me quitaba la blusa y yo le soltaba la falda, mientras nos besábamos nos encerramos en nuestro mundo, nos explorábamos cada vez con más pasión, ella me agarraba las nalgas mientras su lengua jugaba con la mía dentro de mi boca, y yo la apretaba hacia mí para sentir como nuestros senos se entre mezclaban con nuestro calor corporal…

    Ella me llevó a la cama dejándome boca arriba y empezó a besarme en una conjugación de labios y lengua por todo mi cuerpo, sentía como ese calor se adueñaba de mi ser, hasta que ella llegó a mi vagina y sentí su dulce lengua, su respiración y como sus labios me chupaban y se tragaban mis jugos, jamás sentí tal excitación en mi vida como la que había sentido con Diego, Mirtha me llevaba al extremo el sentir como su lengua entraba y salía de mi vagina me volvía loca sentir como sus dedos exploraban mi vagina y acariciaban mi interior me llevo a tener más de un orgasmo.

    Su esposo al verme tan excitada me puso el pene en mi boca, sentía como él disfrutaba el que se lo estuviese mamando, me encantaba sentir como su pene duro entraba en mi boca, después de que Mirtha me hizo tener los orgasmos ellos se cambiaron de posición, ella me puso su vagina en mi boca posándose sobre mí y él se fue a chuparme la vagina, que excitación tan grande que dulce me parecía la vagina de mi amiga, no podía parar de chupársela, el escucharla a ella gemir me excitaba más y más…

    Ella en medio de sus gemidos le dice “métesela y bésame mientras te la coges”, escuchar eso y sentir como él me penetraba toda me hizo tener otro orgasmo, estaba desbocada, sacaba fuerzas de donde no tenía porque quería más y más, él me empezó a coger más y más duro, después Mirtha se me quita de encima y me dice “ponte en cuatro patas que te vamos hacer nuestra perra”, eso solo hizo que me mojara más, no sabía de lo que me perdía, estaba extasiada…

    Yo me puse en cuatro patas y él me penetró desde atrás, Mirtha de daba nalgadas y me agarraba por el pelo y me decía “así es que te querías sentir libre como una perra”, y me agarraba y besaba, mientras él me cogía más y más duro, hasta que ella lo paró, le sacó el huevo de mi vagina y se lo mamó, solo me decía “que vagina tan rica tienes perra”, y se la volvía a meter en mi vagina…

    Yo estaba tan excitada que no me importaba lo que me decía, después ella se me puso de piernas abiertas frente a mí, me agarró por el pelo y me puso a que le chupara su vagina de nuevo, sentí como tenia los orgasmos, como los tuvo en mi boca, eso me excitaba más y tanto que sentía como si el huevo de su esposo fuese el mejor de los regalos, después ella me sentó y se puso en cuatro patas para que su esposo se la cogiera y ella mamármelo mientras él le daba por el culo.

    Mirtha gemía más y más fuerte mientras me lo mamaba hasta que dejó de mamármelo y me dijo que fuera a probar su culo, yo me fui a donde él estaba, le sacó el huevo de su culo y me lo metió a la boca, (pensé que me daría asco, pero fue por el contrario, me encantó) después de mamárselo y dejárselo limpio, ella se puso a mamárselo también y entre las dos se lo mamamos hasta que se vino en nuestras bocas, y después nos besamos hasta que no quedó nada de semen en ellas.

    Al terminar estaba extasiada, me había encantado, no lo podía creer, descansamos dos horas y nos tomamos algo y lo volvimos a repetir, pero esta segunda vez él me lo metió a mí por el culo y fue ella quien probó mi culo, y para cerrar con broche de oro nos fuimos a la ducha los tres y me pidieron que me arrodillara, pensando que se los iba a mamar, resulto ser que ellos me orinaron encima, cosa que nunca había hecho y que me fascinó sentir el calorcito y el sabor de su orina. Nos duchamos y al rato me fui a la casa, sin decirle a Mirtha quien era mi pareja y claro su esposo no sabía que ella después haría ese trío conmigo.

    Al llegar a casa me volví a duchar aprovechando que Diego no estaba y me acosté a dormir, él llegó, pero era tanto mi cansancio que seguí dormida. Al día siguiente me paré temprano para hacer el desayuno y le dije que estaba cuadrando todo con Mirtha que no sabía nada todavía, que yo le avisaba, cuando le dije eso se puso contento y me dijo “te voy a premiar”, me levantó la falda del uniforme y me cogió en la cocina, estaba más que satisfecha, lo dejé en la universidad y yo me fui para mi trabajo.

    Esa mañana Mirtha me dice: “¿buen día como te sientes?, jamás pensé que me encantaría hacer un trio con otra mujer y sobre todo contigo, eres espectacular, me encantó y quiero que se repita”. Yo le respondí que a mi también me había gustado mucho y me encantó en la forma en que me había hablado, eso me había excitado mucho, y le dije que me avisara cuando podía ella para que hiciéramos el trio, pero con mi pareja. Ella me insistió mucho que quien era mi pareja y le dije que era una sorpresa que se quedara tranquila que ella lo conocía muy bien, me dijo que me avisaba y yo seguí con mi día de trabajo.

    Esa tarde ella me llama y me dice que su esposo tiene que viajar el domingo porque tiene una reunión en la capital y que el domingo quedaba libre desde las cinco de la tarde, que le llevaba los niños a su mamá y se iba para casa, le respondí que la esperaba sin falta, y así fue pase toda la semana soñando con ella y mi hijo, la experiencia con ella fue única, me había encantado.

    Esa semana la pasé con mi hijo, como siempre entre nosotros, pero con la diferencia de que me abrí más para que me lo metiera por el culo, porque cuando el esposo de Mirtha lo hizo me había encantado, y a mi hijo por supuesto que le encantó, y así cuando llegó el viernes le dije “el domingo quiero que estés en casa a las 5 de la tarde porque te tengo una sorpresa”. Él me mira y me dice “¿qué sorpresa?” y le contesto, “espera y veras”.

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  • Con mis dos hermanas

    Con mis dos hermanas

    Soy Rafael. La historia que les voy a contar es absolutamente verídica. En realidad, todo comenzó el verano pasado. Fuimos al lugar de veraneo de siempre. Al pueblo de mi madre que está en el sur, en la playa. Yo como siempre me ligaba a todas la chicas puesto que soy muy guapo (es lo que dicen ellas). Me dicen que me parezco a Brad Pitt. Sin embargo, mis dos hermanas son atractivas, pero no están tan bien como yo. Tengo 25 años. Elena 21. Es algo más baja que mi otra hermana. Tiene el pelo claro y corto y más rellenita. En cambio, Laura, de 20 años, es más alta, estirada, delgada y morena. Los tres tenemos los ojos azules.

    Somos parecidos en que no paramos de cepillarnos al primero o primera que se nos ponga por delante. Esto yo creo que se debe a la mala educación que nos dieron nuestros padres. Nunca se separaron y sin embargo se consentían mutuamente las infidelidades y nos llenaban y nos llenan la casa de amantes. Es increíble. En un ambiente así uno se hace no liberal sino libertino.

    Lo peor ha sucedido este año. No fuimos al lugar de vacaciones acostumbrado, sino que fuimos al norte. Allí no conocíamos a nadie y casi estábamos aislados puesto que estábamos en la montaña y por si fuera poco un mes entero. Nuestros padres como tenían que trabajar solo iban los fines de semana. De manera que los días los pasaba con mis dos hermanas viendo la televisión, bañándonos en un lago o en un río y paseando por el bosque.

    Vimos una película erótica en televisión y creo que fue Elena, que es la peor de los tres la que propuso que hiciésemos una sesión de porno duro, con la condición de que no lo fuésemos a hacer nunca más. Elena me confesó que se derretía por mí. Y luego Laura afirmó que tenía mucha lujuria y que me deseaba. Estas declaraciones me la pusieron muy dura y acepté. Me fijé como me miraban la entrepierna y como se les endurecían los pezones.

    Nos preparamos y aseamos convenientemente para que no tuviésemos desagradables sorpresas por falta de higiene y nos untamos de aceite. Allí desnudos. Yo enloquecía al verlas y ellas respiraban agitadamente mirándome de arriba a abajo. Fuimos a mi habitación. Me tumbe en la cama y Elena sobre mí haciéndonos un 69. Laura aprovechó para chupármela. Yo lamía un coño y las dos me comían la polla. Pasaban sus lenguas por mis huevos y aspiraban haciéndome daño.

    Me puse de pie sobre la cama y me proponía follarme a Elena, pero me detuve.

    —¿Qué te pasa? —me dijo.

    —Que no me atrevo no tenemos condones.

    —Yo si que tengo uno —dijo Laura.

    —No… espera —dijo Elena— no te lo pongas. Fóllanos sin nada. Si lo vamos a vivir que lo gocemos del todo.

    —Es verdad se disfruta mucho más sin condón —reiteró Laura.

    Eso me hizo explotar. Se la metí a Elena por su vagina. Ella estaba a cuatro patas sobre la cama. Yo bombeaba no muy rápido, pero con sabiduría. Mis hermanas se miraron con complicidad como diciendo: “Nuestro hermano si que sabe follar”.

    —Méteme la lengua en el culo Laura —le suplicó Elena.

    Y así lo hizo. Mientras yo me la follaba la otra le lamía el culo. Lo que provocó que Elena jadease con tal fuerza que parecía que se ahogaba. Yo también y Laura suspiraba. Las gotas de mi sudor caían sobre su espalda. No pude contenerme más y me aceleré, oyéndose el golpe de la jodienda. Elena gritó y se corrió.

    —Nunca me había sucedido esto —dijo—.Túmbate anda.

    Lo hice.

    —Levanta las piernas —me dijo Laura.

    Elena me la chupaba y Laura me lamía el culo.

    —Cómeme el culo, cómemelo —decía yo suspirando.

    Atrapé a Laura e hice un 69, y Elena era la que me chupaba el culo ahora. Moviendo mi lengua con destreza conseguí que mi hermana, la delgada, gritase de placer.

    Tumbé a Elena y le metí mi polla por su culo con firmeza, pero suavemente. ¡Que gozo me produjo aquella estrechez!. Y la cabeza de Laura la tenía pegada a mi cintura.

    —Cuando la saque de ahí me la chupas —le dije.

    Así lo hice. Presioné y presioné y la saqué y fue directamente a la boca de Laura. Del culo de Elena salió un poco de agua. Las babas de Laura me caían sobre las piernas. Tuvo una pequeña arcada.

    Cogí por el pelo a Elena y las obligué a que me la chuparan las dos a la vez de una boca a la otra. Un espasmo violento me tiro hacia atrás y parte de mi corrida que es la más intensa que he tenido en mi vida empapó sus caras hasta el punto de que no podían abrir y cerrar los párpados. Y grité también emitiendo una especie de llanto. Me había pasado.

    —Eres un cerdo —me dijo Laura.

    Desde aquel día no me volvió a hablar. Y en cuanto a Elena ahora mismo me está acosando.

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  • Placenteras tardes con mi tío

    Placenteras tardes con mi tío

    Como en la ciudad donde vivo no se encontraban todas las carreras y opciones para estudiar, mis padres decidieron mandarme a otra ciudad, la verdad a mí me dio mucho gusto cambiar de ciudad y creo que lo necesitaba.

    Decidieron que me iría a vivir a casa de uno de mis tíos, que era hermano de mi papá, entonces hice mis maletas y me fui de casa a continuar mis estudios.

    Donde llegue todo era medio aburrido, no era lo que pensaba, así que siempre me quedaba en casa, viendo la televisión, era una casa muy bonita, muy amplia, y con un jardín extenso, que fue donde empezó todo.

    A mí me gustaba tomar el sol en el jardín, siempre me disponía a ir, con un mini bikini, bronceador y un refresco, ahí me di cuenta que alguien me espiaba, era mi tío que no desaprovechaba cada momento para verme, primeramente, pensé está loco, ya que su esposa es en verdad bellísima, pero después con un poca de malicia mía, fui aceptando que me espiara.

    Dejaba entreabierta la puerta del baño cuando me bañaba, y con solo sentir su presencia, yo empezaba a acariciarme los senos, las nalgas, y me enjabonaba siempre alzando una pierna para que se viera toda mi vagina en su esplendor, de reojo veía que casi babeaba por mí, y eso me gustaba; posteriormente dejé que me viera cuando me cambiaba de ropa todas las mañanas, y la verdad que nunca me preocupó que lo viera mi tía.

    Después de todas esas exhibiciones, dije voy a darle un regalito, entonces prepare todo dejando mi puerta entreabierta, me recosté desnuda en la cama, cuando me percaté que estaba allí, entonces empezó la función, primeramente me abrí de piernas, déjenme decirles que tengo todo depilado, no tengo ni un pelo, y empecé a masturbarme como loca, me introduje un dedo y después dos, estaba súper excitada, después me puse boca abajo y me levanté en cuatro patas, entonces sin dejarme de dar dedo, con mi otra mano ensalivé uno de mis dedos y despacio me lo fui introduciendo en el ano, fui rico, tuve un orgasmo fantástico, quedé en la cama agotada y súper cansada así que me dormí.

    Así seguí, después con unos consoladores que había comprado, pero esta situación ya me estaba aburriendo, entonces una tarde que se encontraba espiándome, me levanté de la cama abrí la puerta de un solo golpe, entonces le dije: “pasa y ayúdame”, le pedí que solo me ayudara y que no me tocara.

    Entonces me puse en cuatro, levantando mi trasero hasta su cara, y le pasé un consolador y le dije “métemelo”, él lo tomó y de un solo golpe me lo introdujo, yo sentí súper rico, y le pedí que lo moviera los más posible.

    Posteriormente le di otro consolador y le dije que me lo metiera en el ano, y lo hizo, pero también, pero muy duro que me dolió, entonces me volteé y le dije que despacio, que me tratara bien y sin rudezas, así que delicadamente empezó a moverme los dos consoladores, hasta el fondo de mí; el consolador que se encontraba en mi ano entró tanto que lo sentía en el estómago, sintiendo que me invadía todos mis intestinos, después de un rato tuve un orgasmo espectacular, fue delicioso, grité como una perra en celo; entonces me levanté, lo tomé del brazo y lo llevé a la puerta de mi recámara, le di un beso en la nariz y le dije adiós y cerré la puerta.

    Dos días más tarde lo dejé entrar en mi habitación para que hiciéramos lo mismo, la verdad a mí me gustaba verlo, y después lo sacaba de mi cuarto, por último, opté por seguirlo, y entonces él se iba a su baño a masturbarse hasta eyacular.

    El tercer día lo volvimos a hacer, entonces cuando yo había terminado, él inmediatamente se dirigió hacia la puerta entonces le dije, “espérame”, y así como estaba parado, boté a sus pies una almohada y sobre de ella me hinqué, entonces le abrí el pantalón y le saqué su pene, estaba súper duro y súper húmedo, tira de su piel hacia atrás y en la punta se veía una gota cristalina de líquido que salía de él, entonces con la punta de mi lengua la tomé y me la comí…

    Después me introduje esa magnifica tranca hasta el fondo de mi garganta, sintiendo como latía rico cuando la aproximaba a mis anginas, después empecé a chupársela como una loca…

    Luego lo tomé por la base, lo alcé y me metí sus testículos a la boca, primeramente, uno después otro, sin dejarlo de masturbar, después me puse a darle lengua a la cabeza de su tranca, hasta que sentí un espasmo, sabía lo que iba a suceder, entonces abrí lo más que pude mi boca y un largo chorro espeso de semen hizo blanco en ella, me estaba comiendo su semen, pero era tanto que separé su tranca de mi boca y el resto me los echó en la cara y en mis senos.

    Cuando terminó de eyacular le volví a tomar su tranca y con mi boca la dejé totalmente limpia y seca, me puse de pie y sonreí, le di su beso en la nariz y le dije que se lo había ganado y lo acompañé a la puerta.

    Lamentablemente él salió de viaje por unos días, y me quedé con su esposa, yo la notaba algo molesta y le pregunté que le pasaba, ella no me quiso decir, pero me invitó a salir en la noche, salimos con sus amigas y se nos pasaron las copas, al regresar a casa, le volví a preguntar y al calor de las copas me respondió: “lo que pasa es que tu tío es un puerco”; y yo le pregunté “¿Por qué?”. Ella me explicó que siempre quiere sacarle videos de ella masturbándose y que siempre que tiene sexo, él le pide que lo hagan con otras personas, de preferencia hombres que la quiere ver chupando una tranca de un extraño.

    Ella me preguntó que como veía la situación, yo un tanto maliciosamente le contesté que no tenía nada de malo, que son solo experiencias.

    Pues resulta que pasaron los días, y mi tío volvió a casa, y seguimos con nuestros juegos sexuales; pero resulta que recibí una llamada de mi novio que venía de mi ciudad, entonces les pedí permiso a mis tíos para que se quedara en la casa, a él no le pareció la idea, pero ella dijo que si, que podía usar la habitación de los huéspedes. Llegó mi novio y como llevamos una relación muy abierta le platiqué lo que estaba haciendo con mi tío, él en tono de broma me dijo que mi tía estaba buenísima y que le gustaría estar con ella, yo solo le di un empujón.

    Entonces una tarde, mi novio entró en la recámara y empezamos a desnudarnos, después de un rato de estar con él, me di cuenta que mi tío se encontraba espiándonos, entonces le dije a mi novio que si lo invitábamos, él dijo inmediatamente que sí, entonces me levanté de la cama, fui a la puerta e invité a mi tío a que se uniera con nosotros.

    Y así fue, de momento me encontraba acostada en la cama chupando alternativamente dos trancas, mientras ellos me manoseaban toda, después recosté a mi tío en la cama y me le monté, le di una cabalgada bárbara, mientras mi novio estaba de pie enfrente de mí, mientras le chupaba su tranca, después de un rato me pusieron en cuatro y primeramente uno y después el otro me penetraban.

    Fue delicioso los turnos que se daban conmigo, mi novio se recostó y yo me le monté, y empecé a cabalgar mientras le chupaba la tranca a mi tío; después de un rato le dije a mi tío, “por favor métemela por atrás, en el ano por favor”, él se puso detrás de mí, y empezó a empujar hasta que me la metió, estaba yo recibiendo una doble penetración, que hizo que tuviera cinco orgasmos; pero ya no pude más, me dolía mi vagina y mi ano…

    Entonces les pedí que me sacaran sus trancas, lo hicieron y como una vil prostituta me abalancé sobre los dos penes, dejando que ambos eyacularan en mi boca, en mi cara y en mis senos, estaba súper embarrada, toda llena de semen y cansadísima, así que me dormí y no supe nada de mi hasta la mañana siguiente.

    Al día siguiente los tres solo cambiábamos sonrisas durante el desayuno, era domingo, mi tía dijo que iba a salir a ver a unos de sus parientes y que regresaría por la tarde, mi novio y mi tío se sentaron en el sofá de la sala para ver el fútbol, acompañados de varias cervezas; por mi parte salí a tomar el sol como lo hacía frecuentemente.

    Al regresar después de un rato ellos seguían sentados en el sofá, y cuando entré se me quedaron viendo, puesto que entré en bikini, me sonrieron los dos, entonces me dirigí hacia donde estaban ellos y me hinqué, les saqué cuidadosamente a cada uno de ellos sus trancas, y los empecé a chupar, sin prisa alguna.

    Después de un rato estaba hincada en medio de las piernas de mi tío, cuando mi novio se puso detrás de mí y me la metió, así estábamos cuando de repente vi que mi tío tenía una cara de espanto, volteé y vi a mi tía viendo lo que hacíamos, quien sabe cuánto tiempo tenía ahí, yo me traté de separar, pero ella gritó que nos quedáramos así…

    Entonces se quitó la ropa y me dijo “con permiso”, se metió en medio de las piernas de mi tío, y se agachó y le empezó a chupar la tranca, después me pidió que se la diera con mi mano, estuvimos largo rato, entonces mi tía le pidió a mi novio que se pusiera de pie, ella le tomó la tranca y de un solo bocado se la tragó, y siempre volteando a ver a mi tío diciéndole que si le gustaba ver que su mujer era una puta chupadora de trancas.

    Como yo estaba adolorida del día anterior me separé y me fui a un sofá sola, entonces vi que mi tía, como perra en celo se comía ambas trancas, después se subió al sofá y le dijo a mi novio que se la metiera por el ano; él se reincorporó y así lo hizo, tenía unos gestos de dolor, pero después se fue moviendo más y más, de repente se separó de mi novio y sentándose como si la cargara mi tío, dejando ir todo su peso, se la incrustó en el ano, y abrió las piernas dejando al descubierto toda su vagina…

    Ella montaba fabuloso, tanto que me empecé a masturbar viendo lo que hacía, entonces tomó a mi novio de su tranca e hizo que se pusiera enfrente de ella, y que le hicieran una doble penetración, se veía formidable, parecía que nunca lo había hecho, entonces les pidió a ambos que eyacularan en su boca, los dos se desprendieron de ella y apuntando sus trancas a sus bocas, la llenaron de semen, ella tragaba y comió semen como desesperada, hasta que todo terminó.

    Mi novio regresó a su casa, después de este encuentro mi tía se dedicó a invitar a amigos suyos a que tuvieran sexo con ella y con mi tío, una vez invitó a cinco y con mi tío seis, de vez en cuando me invitaban, pero la verdad a mí ya no me gustó, porque perdí esas placenteras tardes con mi tío.

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  • Clase de manejo sale mal

    Clase de manejo sale mal

    Mi esposa Noemi siempre me decía que quería que le enseñe a manejar, así que un día nos fuimos a un lugar que casi no circula nadie, para el lado de Paraná de las Palmas.

    En ese camino suele a ver muchas quintas de verduras manejadas por bolivianos, pero poco tránsito peatonal, así que nos fuimos tranquilos, hasta que de repente sale de unas de las quita una camioneta de esas de llevar gente y mi esposa no llega a frenar del todo rozando una de sus partes, así que debimos parar y se bajan 5 tipos 2 grandotes y 3 de los que llamamos petacones.

    Cuando la ven además de iluminarse los ojos, le preguntan si estaba bien, y que le de los papeles para el seguro, a lo que les ofrezco pagar los daños, diciendo que yo manejaba así cubría el seguro.

    Uno de los grandotes nos dice que bueno en efectivo solamente que ya tuvo ese problema y que el otro sujeto se había hecho en tonto qué ahora solo efectivo y en este momento.

    Nosotros no llevamos efectivo ya que nos manejamos con tarjeta o transferencia, y él nos dice, que no es su problema, el solo acepta efectivo.

    Les digo que si quieren les dejo algo de seña para ir buscar plata al cajero a lo que dice, si como no, se queda ella y la toma de la mano, sabiendo a la camioneta junto con ellos, y veo a mi esposa que me gritaba que no la deje ir.

    A la media hora que regreso llamo a mi esposa al celular y no me atiende y me mandan un mensaje diciendo donde tengo que ir, a la vez de que tengo una mujer muy bonita, me apuro a llegar y cuando voy entrando a la quinta, veo a mi esposa corriendo casi sin ropa y detrás dos de los tipos, cuando bajo uno de los tipos grandote me pega y me arrebata la plata que traía, para entonces uno había agarrado a mi esposa y la tenía boca arriba le había arrancado la camisa y el corpiño, chupando así las tetas y besando de prepo, a todo esto el otro le saco los pantalones y su tanguita, dejando su vagina peladita a la vista de todos.

    A lo que se metió de cabeza a meter lengua en los agujeros de ella, haciendo a todo esto jadear a pesar de resistirse, el cuerpo ya decía lo contrario, el que besaba las tetas, bajo su cierre y subiendo hasta la cabeza de ella metió su pené en la boca haciendo que Noemi se lo chupara ya sin tanta resistencia.

    El otro se reía diciendo, ya está, esta ya está domada jefe, y empieza a penetrarla, sus tetas se meneaban con cada envestida del tipo y ella jadeaba cada vez mas, hasta que tuvo un orgasmo, con lo cual los tipos felices, lo que llevó al que la estaba cogiendo acabar dentro de ella y dejo el lugar al que estaba con la boca de Noemi, y el otro petizo aprovecho tener la boca de ella libre para meter su pené.

    Mientras tanto le digo al jefe porque nos hacen esto si tenía la plata ya, y me contesto que si no habría estado mi mujer el choque les habría arruinado el día, y que ella se los alegro, además a vos también te gusta lo que vez, mira como estas, yo sinceramente no me había percatado de que estaba excitado, el ver como gritaba de placer y se metía la pija en la boca como un helado.

    Una vez que los tres petizos hicieron lo que quisieron se acercaron los los jefes ya para todo esto Noemi tenía cupones, y leche por todos lados,

    Uno de ellos la manguerea para después besarla, como si fuera su enamorada, y ella respondía a los besos, mientras el otro besaba su espalda y metía su lengua por detrás de ella, haciendo gemir más a mi esposa, que a esta altura pedía que la cojan, a lo que los grandotes no se hicieron rogar, cuando se sacaron la ropa parecían tener un brazo entre las piernas, mi mujer no llegaba a chupar más que la cabeza y cuando uno la penetro grito arqueando su cuerpo, los tipos se reían y decían aún falta lo mejor.

    Y uno se acostó, haciendo que se subiera Noemi encima, acostándose contra el pecho, mientras el otro empezó con el trabajo de entrar por la cola, Noemi gritaba que no por favor que no entra y que le dolía, mientras el otro la agarraba contra su pecho fuerte, el que estaba en su cola se acuesta sobre ella entrando toda por detrás, y se escuchó un solo nooo ayyy de mi mujer, ahí empezaron a moverse como locos los tres Noemi besaba y acariciaba al de abajo hasta que tuvo un tremendo orgasmo ella y el de atrás, luego el que estaba adelante se pasó para probarla por la cola, consiguiendo también llenarla de leche su cola.

    Se quedaron un rato tendidos, para luego vestirse y dejarnos ir.

    Ella luego no dijo palabra de lo que pasó, pero sé que lo disfruto y yo verla así también.

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  • Gran escuela de hostelería (parte 12)

    Gran escuela de hostelería (parte 12)

    ¡Hola de nuevo lectores!

    Para resumir un poco a los que habéis seguido la serie, y los que os incorporáis ahora, recuerdo que la protagonista es Lexa, salía con un chico llamado Roel, al principio eran amigos con derecho a roce, pero el se declaró y se hicieron novios durante una corta temporada. Lexa empezó sus estudios de cocina y allí se enamora de un profesor llamado Jorge, con el que tiene muchas fantasías, empieza a no sentir nada por Roel, y él se da cuenta.

    Tienen una bronca muy fea en año nuevo y la relación se rompe. Lexa se va de fiesta con sus compañeros de la escuela y aparece una tensión sexual con su amigo Nico, pero sin sentimientos de por medio, ella sigue con Jorge en su cabeza. Pero Roel a ido a casa Lexa a arrastrarse por su comportamiento y han acabado teniendo sexo sin compromiso, Lexa sigue haciéndolo con Jorge en la cabeza.

    ¡Espero que disfrutéis de la parte 12, agarraros que se vienen curvas y mucho sexo!

    Parte 12:

    Lo ayudo a desnudarse y nos metemos en la ducha, abro el agua caliente y mientras cae sobre nosotros nos besamos, nos buscamos los cuerpos, el coge la esponja y empieza a lavarme, me da la vuelta para enjabonarme la espalda y, cuando baja a mi culo, mi cuerpo se tensa y vuelvo a la realidad, recuerdo el día de año nuevo y las lágrimas empiezan a brotar por mis mejillas y se mezclan el agua de la ducha, me giro y le digo a Roel:

    -Vete. -Roel se queda pasmado, me giro y veo su cara de sorpresa -Vete. -Repito, pero no parece que reaccione -¡Que te he dicho que vayas! -Roel pega un respingo parece que va a decir algo pero lo vuelvo a cortar -Por favor.

    Finalmente se mueve y sale de la ducha, yo me apoyo en la pared y me dejo caer en el suelo de la ducha, hundo la cabeza entre mis rodillas y lloro desconsoladamente mientras él se viste y se va. Oigo la puerta principal cerrarse y después de un rato llorando salgo de la ducha y me estiro en la cama. De repente me entra rabia por estar así por segunda vez, así que cojo el teléfono y llamo a mi amiga Ariadna, una amiga que hice durante el breve trabajo en el catering.

    -¡Hola! ¿Haces algo esta noche?

    -Hola Lexa, pues no, ¿tienes algo pensado?

    -¿Nos vamos de cena?

    -Vale, ¿al Awen?

    -¡Perfecto! ¡Me encanta ese sitio!

    -Pues te paso a recoger a las 9.

    -¡Vale, nos vemos!

    Me arreglo para la velada, llevo unos tejanos acampanados, una camisa blanca que me realza el pecho y las curvas de la cintura y la cadera y me pongo mi chaqueta sin cierre de polipiel que me queda de escándalo, pero aún tengo los ojos hinchados y cristalinos del llanto. Al poco llega Ariadna, me subo al coche, me mira con cara de preocupación, yo le dedico una sonrisa melancólica, tuerce el gesto y se pone en marcha hacia el restaurante. Al llegar nos atiende una chica, va muy elegante, y nos acompaña a nuestra mesa. El restaurante es muy elegante, y está decorado con motivos gallegos muy finos y de muy buen gusto.

    Viene un camarero, nos ofrece la carta y nos toma nota de lo que vamos a beber, Ariadna se pide un vino blanco, yo me decanto por un vino tinto, aunque es cierto que me encantan los canelones de vieira que hacen aquí, hoy me apetece más un entrecot con guarnición de pimientos del padrón y salsa de pistacho para acompañar, así que el tinto es mejor opción que el blanco. Mi amiga se pide una ración de pulpo a la gallega y unas vieiras con foie que tienen pintaza. Mientras esperamos la comida la pongo al día de todos estos meses en la escuela de cocina y de lo ocurrido hace unas horas.

    Cuando está en plena charla motivadora la miro a los ojos y me vienen recuerdos a la cabeza de aquella noche que compartimos las dos juntas. Ariadna es abiertamente lesbiana, yo soy hetero, pero aquella noche la disfrutamos, aunque no es lo mismo que hacerlo con un hombre, no me disgusto el resultado.

    “Fue después de un servicio, nos encargábamos del catering de una empresa muy importante, nos pagaron hasta el hotel, por el desplazamiento que hicimos, quedaba muy lejos. Me tocó compartir habitación con Ariadna entonces ella tenía 24 años y al poner la televisión estaban dando “Desobediencia”, una película de una chica judía que muere el padre y al volver a casa para su entierro se reencuentra con su amiga por la que siente algo más, pero la homosexualidad no está bien vista en la religión judía ortodoxa. Nos pusimos a verla y en su escena de sexo Ariadna, no se como, noto que me excitaba.

    -¿Lo has hecho alguna vez? -me sonroje.

    -¿Con un chico o una chica?

    -Tengo un amigo, estamos explorando un poco.

    -¿Quieres explorar más? He notado como te excitabas hace un momento… -¡Ay madre! ¿Como lo ha sabido?

    -No te preocupes, es normal, soy mayor y se detectar esas cosas, si quieres probar…

    -Vale. -no se de donde salió ese “Vale”, apenas lo pensé, era como si mi subconsciente estuviera esperando la ocasión. Ariadna se baja de su cama y se tumba a mi lado.

    -¿Segura? -pregunta mientras pone la mano en mi mejilla sonrojada, asiento con la cabeza y entonces se acerca y me da un beso tierno, en el que al cabo de unos segundos nuestras lenguas empiezan a reclamarse.

    Ella se tumba sobre mi y sigue un poco más el beso y entonces empieza a desnudarme, lo primero que hace es liberarme el pecho, y juega con mis pezones, los chupa y los pellizca mientras mi cuerpo se arquea bajo el suyo. Baja un poco más me descubre el sexo, me abre las piernas y ya soy toda suya, me tiene expuesta cada centímetro de mi piel es suyo ahora. Se levanta y desnuda, yo disfruto del espectáculo se me acerca y me susurra:

    -Ahora vas a probar tu primer coño, mientras yo pruebo el tuyo. -solo de oírlo, me he mojado.

    Se sienta sobre mi cara y tumba el resto del cuerpo y entonces empiezo a sentir como empieza a chupar y yo hago lo mismo. Mmmm… me gusta el sabor de su coño, así que no solo chupo, sino que empiezo a succionar su clítoris, lo noto palpitar en mi boca, y siento como se tensa sobre mi y para de chuparme, empieza a temblar, sus piernas me aprisionado la cara, pero me da igual, yo sigo con la succión y de golpe me encharca la cara en un squirt y se derrumba en la cama, aun tiene convulsiones, me incorporó le pongo la mano en el pecho , su corazón va a mil por hora.

    -¿Estas bien? -estoy asustada, mi tono lo dice todo. No contesta pero se echa a reír, bueno, supongo que eso es que si.

    -Ha sido el mejor orgasmo de mi vida, no llevamos ni 5 minutos que ya me has hecho correrme… me ahora me toca a mí hacer que toques el cielo. Voy a tener que improvisar…

    Se le levanta de la cama y me tiende la mano, me dirige a la ducha, la enciende y comprueba la temperatura mientras yo sigo ahí pasmada, aun no sé qué me depara, aunque el 69 me ha gustado, no he llegado al orgasmo, pero su mirada promete muchísimo.

    Cuando considera que está bien la temperatura, me tiende la mano para que me acerque, me agarra de la cintura, me abraza y me besa mientras camina poco a poco hasta la cascada de agua, está muy caliente y, por un momento, doy un respingo de dolor, pero enseguida me acostumbro a la temperatura, las manos de Ariadna me recorren el cuerpo, se entretienen en mis nalgas, sus dedos buscan la entrada a mi sexo, y finalmente lo consiguen, del placer que siento le muerdo el labio inferior y ella gime, da un paso atrás sacando los dedos de mi interior, me dedica una sonrisa maléfica y dice:

    -No no, nada de correrse todavía, aún me queda mucho que explorar en ese cuerpecito…

    Entonces me sujeta de cintura, me da la vuelta y empuja mi espalda, me indica que me apoye mis manos en la pared y me abra bien las piernas. Oigo como abre un bote de gel y huele a avena, me gusta ese olor, la cascada cae con fuerza sobre mi espalda, con tanto vapor me cuesta respirar, pero eso aún me pone más. Empieza un masaje con el gel por mis nalgas, se desvía hacia mi raja, se para un momento en mi culo, me tenso y giro la cabeza, ella se da cuenta y me dice:

    -Si no estás preparada no iremos por aquí, tranquila, hay muchas maneras de sentir placer.

    Mi alivio es instantáneo, y sus manos viajan más abajo de mi raja, enjabona bien toda la zona, noto como me palpita el sexo y entonces coge la manguera de la ducha, y empieza a aclararme todo el jabón, enfoca el chorro hacia mi sexo y siento como entra agua en mi interior, me revuelvo, pero dice:

    -Has de estar quieta, quiero esto bien limpio para lo que sigue.

    Sin dejar de apuntar el chorro sobre mi sexo, empieza a meter y sacar un dedo y rápidamente inserta otro más, mis piernas empiezan a temblar y yo pese al calentón que tengo empiezo a tiritar de cintura para arriba, allí donde me daba el agua caliente, ahora se ha enfriado y tengo los pezones duros como piedras y la piel de gallina. Ella deja la tortura y me dice que incorpore y me gire, obedezco y se echa a chuparme los pezones y jugar con mis pechos.

    Yo le cojo la cabeza y la aprieto contra mí, la sensación de frío se va desvaneciendo y siento ardor en mi sexo, quiero correrme ya, pero parece que me lea la mente y para de nuevo… es muy frustrante, pero muy excitante a la vez. Entonces vuelve a colocar la manguera donde estaba, nos vuelve a regar justo encima de la cabeza, ella se arrodilla ante mí y dice:

    -Ahora sí que te vas correr, pero tienes que mantenerte en pie, no quiero que te caigas, puedes apoyarte en las paredes, ¿entendido?

    Asiento con la cabeza, aunque no se si seré capaz con lo que me temblaban las piernas antes… Empieza una deliciosa tortura con su lengua, llevo mis manos a su cabeza y miro el gran espectáculo, con sus manos me abre la piernas y se abre paso hacia mi sexo, me mete dos dedos en el interior y yo me tenso por completo, hago fuerza otra la pared para no caerme e inclino la cabeza hacia arriba, la tensión no me deja bajarla… Ariadna hace una pausa con su lengua y me pregunta:

    -¿Lista para correrte? -asiento con la cabeza, pero no le es suficiente

    -No te oigo…

    -¡Sí, joder! -me da un cachete en el culo.

    -Pues allá vamos cariño.

    Su lengua vuelve a la acción, los dedos entran y salen de mí, me cada vez que entra hace palanca en mi interior y me retumba por todo el cuerpo, su cabeza cada vez aprieta con más fuerza mi monte de venus y sus dedos cada vez entran más fuertes dentro de mí, cuando lo cuerpo empieza a temblar deja los dedos en mi interior, se levanta, apoya su frente contra la mía y me dice:

    -Ahora te vas a correr mientras me miras los ojos, dedícame este orgasmo.

    Me llevo las manos a su cintura y empieza unos movimientos circulares con los dedos que hacen ventosa en mi interior y esa es mi perdición, la miro a los ojos y mientras suelto un gemido largo y tendido me dejo ir en un gran orgasmo con squirt que se mezcla con el agua de ducha, mientras resbalo por la pared y Ariadna me acompaña hasta el suelo…”.

    Algo me saca de ese recuerdo, esa colonia la conozco, me giro y me quedo pálida, en la mesa de atrás está sentado Jorge con tres hombres más.

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  • Viaje improvisado y retorno inesperado (dos policías)

    Viaje improvisado y retorno inesperado (dos policías)

    Hola nuevamente.

    En mi relato anterior, les conté de Samuel, la forma como lo conocí y lo que fue pasando después. En contexto, Samuel vivió un tiempo en condición de calle. Y de tanto hablar y fumar juntos se dio entre nosotros una relación que se convirtió hasta hoy en lo mejor que nos pasó a los dos.

    Ya llevamos como pareja varios meses, vivimos juntos, una relación que es solo para nosotros, ya que nadie conoce nuestra relación, incluso nuestras familias. Esta es la continuación de esa historia.

    Ahora, hace unos días Samuel recibió una llamada, que obviamente no iba a recibir si estuviera en las condiciones de antes, ahora que está trabajando y tiene un buen sueldo, su familia se acordó de él, cuando su papá, estaba agonizando para que lo viera en sus últimos momentos, además, de pedirle plata para los arreglos del funeral. Fuimos los dos, obviamente solo somos amigos para todos los presentes, más considerando como miraban todos a Samuel, de manera despectiva, imaginando si nos llegábamos a presentar como pareja.

    La cosa es que, estuvimos en la despedida, falleció el caballero, dos días larguísimos entre que velaban y el entierro, y debo decirles que aún no bajaba en féretro al hoyo; y los dos ya estábamos de regreso a nuestra ciudad y a nuestra casa. Obviamente él se quedaba en la casa de su mamá y yo en una residencial en el centro de la ciudad, y el pasó a buscarme y antes de irnos nos pusimos al día, no lo había tocado para nada en dos días. Ni un beso; nada. Entró a mi habitación, y en el primer beso y en lo que duró, nos desnudamos, nos metimos a la ducha, y tuvimos sexo, tranquilo haciéndonos de todo los dos para los dos.

    El arrodillado frente a mí en el habitáculo de la ducha, mentía y sacaba mi pene de su boca, lo lamía y chupaba con deleite. Después era mi turno, yo quería chupa su pene idealmente hasta que acabara, se paró frente a mí y mientras caía el agua sobre nosotros, saboreaba su pene metiéndolo y sacándolo despacio disfrutando cada envestida. Ninguno acabó la meta era otra, me levanté, el volteó como adivinando, y entregó su culo mojado, mis dedos dilataron lo justo su ano, y posicionando mi pene justo en la entrada de su culo, fue abriendo sus nalgas para para entrar en su culo, mientras gemía de placer, de una manera tan rica que más me excita.

    Estuvimos entre pausas, 15 minutos, para que mi pene llenara ese culo tan rico de mi semen caliente en un final épico que él lo coronó eyaculando su leche caliente en mi boca, dándome chorros de lecha caliente que quedaron parte en mi boca, y chorrearon por mi pecho. Terminamos la ducha y dejando la habitación, salimos rumbo a nuestra casa.

    Salimos en la tarde. Medio almorzamos y partimos. En el camino hablábamos de lo extenuante del velorio y que durante esos dos días y medio no habíamos podido darnos siquiera un beso ni mucho menos sexo y eso nos fue calentando.

    Veníamos solos casi cayendo la noche… y decidimos para un rato para descansar (habíamos dormido poco con los del velorio y funeral) en el camino, están las ruinas de una vieja estación, lo que queda de los muros de casa de hace mucho tiempo virtualmente abandonadas, entramos al sector y nos estacionamos detrás de uno de esos muros, bajamos yo encendí un cigarrillo mientras mirábamos lo que quedaba de ese pueblo y Samuel me toma me abraza y me un beso, que obviamente correspondí con agarrarlo de las nalgas como poniéndonos en ese momento al día con nosotros.

    Aprovechamos que está cayendo ya la noche, seguíamos besándonos, le quité la camiseta, y él a mí, pero, yo quería hacerlo mío -de nuevo- fueron dos días y medio que ni siquiera le di un beso; dos días y medio que quería tenerlo en mi cama, para hacerle el amor y no podía. Fuimos de a poco quitándonos la ropa para quedar desnudos, total ya caía la noche, estábamos lejos de la carretera y se supone nadie andaría por ahí.

    Debo decirles que recuperamos en parte el tiempo que perdimos estos días, sentir el sabor de su pene erecto en mi boca, y el mi pene en su boca, rozarnos desnudos al intemperie, tenerlo en cuatro para lamer su culo y prepararlo para mi pene, era y excitaba más. Estábamos tan metidos en lo nuestro que descuidamos cualquier cosa que pudiera ser o pasar cerca de nosotros, solo oíamos vehículos en la distancia que iban y venían por el mismo camino en que nosotros íbamos antes de entrar a lo que quedaba de la estación.

    Totalmente despreocupados del entorno y lo que pasaba. Cuando estábamos tan calientes, el apoyo a una de las paredes poco inclinado hacia atrás, y mi pene entraba y salía de su culo mientras gemía, y yo le daba despacio pero con ganas, para aprovechar el momento. Estuvimos mucho rato, cuando un ruido cerca que (según nosotros) no debía ser, nos alertó en una abrupta y desagradable interrupción.

    No nos dimos cuenta que una patrulla de la “policía” (aquí se llama de otra manera) había aparcado al lado o cerca de donde habíamos dejado nosotros nuestro auto. Y hay lo de “totalmente despreocupados”, porque estaban con faro busca caminos, y con baliza. Solo le faltó la sirena y el cuadro estaba completo.

    Los policías apagaron el busca caminos y la baliza y estuvieron -no sabemos cuánto tiempo- mirando lo que hacíamos. Cuando nos dimos cuenta que estaban ahí dos personas, mirándonos que al verlos mi pene salió de Samuel, y caímos al suelo buscando algo para cubrirnos. Los dos observantes estaban -mirándoles- la cara, totalmente deleitados y más que calientes, y entre las disculpas que balbuceamos Samuel y yo, se acercaron y nos pidieron tranquilidad.

    No sé cómo, en ese momento, estando desnudos, en medio del sexo, en un lugar público y con prohibición de acercarse o entrar al recinto. Mas con el culo de mi novio dilatado, y mi pene durísimo, No sé cómo, podríamos estar “tranquilos”.

    Nosotros tratando de vestirnos, y ojalá poder salir ilesos de ahí. En ese entre tanto, el “policía” mayor, se puso en el lugar del policía malo (aunque era el que tenía más cara de caliente) se acercó y empezó a dar catedra de lo que habíamos hecho, y donde. Que era un lugar protegido (cayéndose a pedazos desde hace años) pero, protegido como patrimonio y otras cosas más y se acercó, para terminar de preguntando “Como íbamos a arreglar esto, para que nadie salga perjudicado” por en sus palabras “un momento de calentura, lo tiene cualquiera” y agarrando con fuerza la nalga de Samuel y la mía nos preguntaron, como lo resolvíamos.

    Reconozco que nos tiramos al suelo, cuando nos preguntó. Por imagen ante familia y trabajo, que por cierto nadie conoce lo nuestro, íbamos a hacer cualquier cosa, para evitar una sanción mayor, y esperábamos que fuera de la mejor manera.

    Cuando los dos policías, nos dicen a modo de consulta “como íbamos a resolver esto” se me vino a la mente el pago de algo, pasando por alto ir a la prefectura. Pero, eso puso en duda cuando la mano del “policía”, nos levantó por las nalgas, y buscó en particular el ano dilatado de Samuel. Lo que vino después no fue más alentador, quitándose parte del uniforme, nos pregunta por nosotros, y le contamos como iba lo de nosotros y el mismo planteó la forma de resolver el entuerto.

    Samuel estaba atónito, asustado, yo sudaba de miedo, ya nos veíamos en un calabozo. Imaginando incluso que por el ingreso, todos tendrían que saber el motivo de por que llegamos ahí. Mi pene ya no estaba duro, estaba tan asustado como yo creo. Y no fue mejor cuando entró al juego el segundo “policía”.

    A partir de este momento, se volvió todo muy sombrío, casi siniestro. Más cuando ya había caído la noche y solo nos veíamos la cara con la tenue luz que da la luna en uno de sus menguantes. Después del tiempo que da fumarse un cigarro, se puso detrás de Samuel y agarrando su pene, empezó a sobajear sus nalgas, y abrirlas hasta encontrarse con su ano. Samuel casi lloraba, lo propio hizo el segundo “policía” conmigo. Llevando mi mano hasta su pene que estaba duro debajo del pantalón de uniforme, bajó el cierre de su pantalón y ordenó que sacara su pene.

    De donde estaba Samuel escuchaba lo mismo y cuando descubrimos sus penes -por cierto, enormes- nos dieron a elegir, como “arreglábamos esto”. Un mamón que significaba ir a la prefectura, con cargos de atentado contra la moral, por tener sexo entre dos hombres en un lugar protegido, patrimonio cultural o “en cuatro para que nos metieran su verga y con eso todo quedaba hasta ahí, no ha pasado nada, y cada pareja a su casa.

    Mi corazón y el de Samuel latían a mil por hora, ambos sabíamos que estábamos a nada de ser violados prácticamente, por dos policías calientes que se iban a aprovechar de lo que habíamos hecho, para abusar de nosotros.

    Para los dos, primordial era quedar sin antecedentes, o lo que fuera que judicialmente pudiera acontecer igual que para Samuel y decidimos entregarnos. Solo le pedimos hacerlo en el maletero de mi auto que tenía los asientos abatidos y daba espacio para hacerlo tranquilos y talvez algo más cómodos, además, la empezaba a enfriar la noche. Los dos accedieron. Se terminaron de desvestir, mientras yo abría el portalón de auto y ordenan que subamos primero, ya los cuatro dentro los dos “policías” vestidos solo con sus botas desatadas se dan un beso, mientras se toman el pene cada uno.

    Obviamente más cómodos, nos acomodaron en cuatro, el más joven tomó a Samuel y el mayor detrás de mí, la espera en esa posición mientras se ponían los preservativos, se hizo larguísima, sentía los sollozos de Samuel, y mi corazón estaba que se salía del pecho. Básicamente no fueron agresivos, mientras sus miembros apuntaban a nosotros, hubo una pausa en la que los dos solo esperábamos una envestida brutal, pero no, entre caricias en la espalda y nalgas, sentí el gemido de la penetración a Samuel, que encorvó su espalda casi quedando en vertical. En lo que a mí respecta, ese gemido fue literalmente un grito, a pesar que quien estaba detrás de mi, no entró tan fuerte.

    No fue fuerte o agresiva la penetración del hombre, para nada. Fue lenta. Pero, a mí, esta era la segunda vez que me penetraban. La primera fue hace muchos años, cuando no debía aún haber sido penetrado, pero, de ese momento entendí que me gustaban los hombres.

    Las embestidas, casi eran amables, cada vez que entraba era un grito de dolor, que trataba de hacerlo menor bajando más la intensidad de su penetración. Lo mismo hacia el otro con Samuel, que estando acostumbrado que mi penetración, era otro hombre que esta vez quien lo follaba. Podíamos vernos, la luna alumbraba lo suficiente para eso, nos habían puesta tan cerca que podíamos mirarnos y nos tomamos de la mano, así no sé cuánto rato, entrándonos hasta que intensificaron los dos y sus pene entraba más profundo y más duro pasta que en un grito, acabaron dentro de nosotros. Los dos casi a miso tiempo en una sincronía candente perfecta.

    Se quedaron dentro de nosotros en una silencio que nos pareció extraño, cuando Samuel me dice que mire hacia atrás y están los dos dándose un beso, que se veía más hermoso el cuadro estando iluminado con la luna.

    Se besaban mientras su penes se ponían ya flácidos, cuando me retiré para tratar de ajustar nuevamente mi esfínter, que pensé estaba destrozado, porque dolía mucho, después de ese beso, ente ellos se quitaron el preservativo que estaban llenos de semen, y sus penes ya flácidos, estaban empapados de semen también, en eso el poco más joven le tomó el pene al mayor y se lo lavó con la boca, se lo metió en la boca y se bebía la leche que pudiese haber quedado ahí. Y sin ser menos el mayor, también le chupó el pene a su compañero, para levantarse y volverse a besar.

    Este par, se besaba como si no hubiera ya mañana, dio la sensación de que se olvidaron de nosotros, pero no. Dejaron el beso y el mamón que se dieron quitándose entre ellos el condón, se acercaron a nosotros extendieron la mano para ayudarnos a ponernos de pie, nos “dieron permiso” para vestirnos; ellos se vistieron también y antes de despedirse, nos preguntan si tenemos cigarrillos, y si les convidamos un par.

    Mientras fumábamos los 4 esta vez, nos cuentan sus historia de cómo llegaron a quererse. Mas que como compañeros de trabajo, como pareja en procedimientos. Todos los años juntos, en que pasaban días enteros, hacían todos juntos incluso dormir en la misma habitación en ocasiones, los llevó a sentimientos diferentes, que solo habían expresado con masturbación los dos en la misma habitación.

    Solo se habían animado a besarse, cuando nos estaban penetrando o follando a nosotros, que se querían entre ellos, independientemente de sus parejas mujeres y matrimonio. Con todo eso, se disculparon, y nos propusieron juntarnos ¡No para follarnos como hoy! Pero, porque no, hacer una buena amistad, considerando que estábamos “socialmente en lo mismo”.

    Les reconozco que lo que nos pasó después de hacer el amor con Samuel en ese lugar, nos llevó a pensar en una denuncia, pero, cuál sería el título de eso. -Denuncia por presunta agresión sexual de dos “policías” a pareja de hombres homosexuales que tenían relaciones sexuales en ruta a la ciudad- o que se yo. No sé, nos habíamos ido con dos números de teléfono, llegaos a la casa nos metimos a la ducha, para quitarnos el bochorno de lo que nos pasó. En la noche recibimos un mensaje, era del mayor saludándonos, nuevamente “disculpándose” e invitándonos a reunirnos a beber algo, en algún momento.

    Recibimos ese mensaje el mensaje fue hace tres días, en que también pasó lo del sexo, en la estación y todo. Después de ese mensaje, nos hemos escrito y hablado, como amigos, y quedamos hoy de juntarnos, vamos a ir a un pub a tomar algo los 4. A conversar y conocernos; -conversar y conocernos…

    Supongo que esa será una tercera parte.

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  • Finalmente descubrí que mi esposa es una puta (2)

    Finalmente descubrí que mi esposa es una puta (2)

    Recordaran que entre Manuel y yo (el esposo de Stella) nos la follamos en el apartamento de Manuel, ellos quedaron de follar al día siguiente por la tarde, yo llamé a Manuel y le comenté que ya me iba y que se follara bien a mi mujer, y a mi esposita la bese le metí mano y la muy puta estaba sin ropa interior, me despedí de mi mujer recomendándole que se follara muy bien a Manuel. Salí de casa dejando activadas todas las cámaras de la sala y de la alcoba activadas para gravar todos los movimientos y desde mi celular podía observar.

    Manuel muy cumplidor llegó a la casa 10 minutos después, mi mujer le abrió, entró y bajaron a la sala, allí mi mujer tenía sendas copas de vino y brindaron por la tarde que tenían para follarse mutuamente. Se sentaron en el sofá y comenzaron a charlar y a degustar el vino, al rato Manuel comenzó a besarla y ella correspondiendo a los morreos del macho, se comían literalmente sus bocas y sus lenguas entrelazadas, Manuel le bajó la blusa, la puta de mi mujer no tenía sujetador, luego comenzó a chuparle esas hermosas tetas que tiene mi esposa y comenzó también a gemir suavemente y le sobaba el pene por encima del pantalón, ahí estuvieron como 15 minutos.

    Mi esposa se puso de pie y dejo caer su falda quedando completamente desnuda, se recostó en el sofá se abrió de piernas ofreciéndole su chocho a su macho de turno, Manuel se había desnudado, dejando solo sus bóxer donde se le notaba una tremenda erección, Manuel siguió chupándole las tetas a la zorra de mi mujer y fue bajando besando y lamiendo lentamente la piel de su abdomen, el ombligo, llegando al monte de venus, besando los labios de la vagina, lamiéndolos y penetrando ese lindo chocho con su lengua, la puta de Stella gemía como una verdadera zorra, gritaba.

    Manuel le estaba chupando y mordiendo su clítoris al tiempo la follaba con dos de sus dedos, ella con sus manos lo clavaba contra su concha y pedía más, Manuel aumento el ritmo de la follada metiéndole con fuerza y rápidamente sus dedos y chupando con fuerza el botoncito aquel, hasta que la muy puta exploto lanzando flujos vaginales a la cara de su macho, fue tal su corrida que alcanzo para el sofá, quedando exhausta de placer.

    Ella le dice a Manuel ahora me toca a mí, se sentó y de un jalón le bajo los bóxer a Manuel saltando su verga apuntando a techo, ella lo cogió y lo lamia como helado fuera, lamía su tronco hasta llegar a sus huevos, y se metía los huevo a su boca y los chupaba, subió lamiendo por el tronco, se entretuvo un momento con el frenillo lamiendo y chupándole el glande y de pronto se metió toda la verga en la boca comenzando la muy zorra una mamada de verga de campeonato, Manuel de pie comenzó a marcar el ritmo de la mamada, la tenía cogida por la cabeza y la follaba por la boca, la muy perra tenía arcadas, se lo sacaba y de nuevo se lo metía y chupaba con fuerza.

    Manuel le dijo, doña Luz me voy a correr y ella con más fuerza se chupaba esa verga hasta que Manuel exploto llenando se semen su boca, la muy puta simplemente se tragó toda la corrida, lo poco que le corría de semen por su barbilla lo recogió con sus dedos y se tragó el semen, siguió mamando la esa verga dejándola brillante y erecta.

    Manuel fóllame, gritaba la puta zorra de mu mujer, te quiero dentro de mi chocho, penetra esta puta deseosa de tu verga, Manuel puso sus piernas en sus hombros y se la metió de un solo empujón, ella grito de gusto, gritaba: siii siii pártame el chocho con tu verga, dame duro, me gusta tu verga pero fóllame con fuerza, folla esta puta sedienta de verga, Manuel se esforzaba aumentando el ritmo y la fuerza del meter y sacar su polla del chocho de mi mujer, ella gritaba: dígame puta mi macho, grítame que soy una zorra puta.

    Y Manuel decía señora Luz eres una zorra puta, follaron como 20 minutos y llegaron sincronizados al orgasmo, el macho le lleno el chocho de semen a la puta de mi mujer y mi mujer le baño las bolas a su macho con sus flujos vaginales, cayeron una al lado del otro cansados de la lucha de cuerpos y de la tremenda follada.

    La película narrada la veía en mi celular, sin tocarme me había corrido un par de veces, mientras los amantes descansaban, yo ya estaba terminando mi trabajo, llamé a mi amigo Jairo y lo invite a follarnos una zorra en mi departamento (Jairo no conocía a mi esposa), como en el trío, ustedes recordaran que la puta de mi mujer decía que tenía la boca libre para otra verga, pues ahí se la llevaba y que verga, mi amigo tiene 27 centímetros de carne cilíndrica con un diámetro de 6 centímetros, recogí a mi amigo y rumbo a mi departamento.

    Llegamos hacia las cinco de la tarde entramos y bajamos a la sala sin hacer ruido, Manuel y Stella dormitaban en el sofá, mi amigo se sorprendió por ellos estaban desnudos, le hice una seña y nos desnudamos, me acerqué a la zorra de mi mujer y comencé a besarla, sobarle las tetas y le metí par de dedos en su coño, que ya se había aseado, eso sí, muy puta pero muy aseada, ella despertó y siguió besándome y me decía mi amor ya llegaste y le dije y te traigo una sorpresa, ella pregunto, ¿cuál? Le dije, te traigo una verga de 27 centímetros, mi amigo Jairo nos ayudará a complacerte por todos tus agujeros.

    Ella se calentó rápido, Manuel lleno copas con vino para todos, y brindamos por la guarra, zorra y puta de doña Stella, muy cortésmente Jairo la abrió de piernas y le comió el chocho como a ella le gustaba, porque decía: que rico que me comes el chocho cabrón, mejor que mi marido y Manuel, ella exploto corriéndose y diciendo quiero que tu amigo me folle con esa vergota, la quiero sentir muy adentro, Jairo fóllame, métela despacio porque su verga es más grande que la de mi marido y que la de Manuel, Jairo se la fue metiendo centímetro a centímetro, ella gemía diciendo que rica verga, me llena todo el chocho, Jairo de un golpe de riñón se hundió hasta los huevos y se quedó inmóvil.

    Mi zorra comenzó suavemente a moverse porque la verdad estaba empalada, entonces Jairo a mi señal se recostó de espalda, y pude ver que Manuelito no había perdido su tiempo y ya le tenía el culo follado, yo estaba a mil observando cómo se follaba Jairo a mi mujer, en un mete saca lento pero total, la sacaba toda y volvía a empalarla, ella gritó y tomo el control cabalgando a Jairo, yo me coloque atrás y comencé a penetrarle el culo, lentamente hasta que mis 23 centímetros estaban dentro de su recto, la presión de este par de vergas es excitante y mi mujer se sentía en la gloría al tener estas vergas dentro de su cuerpo.

    Ya estaba follándonos duro, se empalaba solita, abría sus piernas para que la verga de Jairo entrara toda, yo le abría sus nalgas para meter mi verga completa en su culo, y Manuel se colocó de tal forma y le metió su verga en la boca a la puta zorra para que no gritara tan fuerte, y le follaba la boca al ritmo de la doble penetración, nos sincronizamos y follamos y follamos hasta que explotamos los cuatro simultáneamente, la zorra con sus tres agujeros llenos de semen y las guevas de Jairo bañadas por los fluidos vaginales de la zorra. Descansamos y bebimos vino.

    Una vez recuperados por que la puta de mi mujer nos chupo la verga a los tres, es una mamadora de maravilla, pasamos a la alcoba y yo me senté en la cama con mi espalda apoyada y mi verga erguida, Stella se sentó en mi verga metiéndosela por el coño y dándome la espalda, comenzamos a follar suavemente, le hice una señal a Jairo y él se acercó con su verga erecta y dura como una roca, la puso a la entrada de su concha y presiono mi verga y fue empujando hasta que entró, mi mujer gritaba, tanto que le tape la boca y le dije a Manuel: póngala a mamar.

    Y comenzamos de nuevo a follarla en una doble penetración vaginal, la zorra de mi mujer gemía de gusto, decía: mis cabrones pártanme el chocho con sus vergas, y seguía mamando, lo sacaba para decir: más, más mis cabrones, fóllenme duro, quiero sus vergas bien adentro de mi concha, rómpanme el chocho. Y seguimos follando hasta un nuevo orgasmo de los cuatro, todos caímos rendidos, cansados y la zorra puta de mi mujer estaba super cansada. Creo que nos dormimos.

    Despertamos como a las diez de la noche y volvimos a follarnos la zorra, todos pasamos por sus diferentes agujeros, cada uno le folló a la puta de mi mujer, el culo, el chocho y la boca, siempre tuvo los tres agujeros llenos de verga, llegando el amanecer, hacia las 2 am todos nos quedamos dormidos hasta no sé qué hora.

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