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  • Las vacaciones con mi prima Vanesa

    Las vacaciones con mi prima Vanesa

    Mi prima Vanesa recién había llegado a la ciudad para pasar las vacaciones con nosotros. Sus padres se estaban divorciando, así que con todo el ajetreo burocrático, las discusiones y demás, ella decidió marcharse y alejarse de todo aquello, recurriendo a la casa de sus tíos, por encontrarse a cien metros de la costa y poder así disfrutar de la playa, del verano, etc.

    Hacia verdaderamente mucho tiempo que no la veía, supongo que es lo que suele pasar con los familiares que viven en distintas ciudades, pero ella había crecido y ¡ufff de qué forma! Sus 19 años había dibujados unas caderotas de infarto, un culo prieto y unas tetas verdaderamente bonitas, no demasiado grandes, pero lo suficientemente atractiva como para no dejar de besarlas y mamarlas.

    Hacía ya mucho tiempo desde mi última follada con la chica del piercing, ella no había dado señales, así que no sé si fue por la carencia de sexo en mi vida o por la presencia de mi prima en la casa, que no podía evitar el mirarla con deseo, con ganas de cogerla, me la pasaba con la verga en asta a diario.

    Como soy tímido, no tuve iniciativa alguna, para mí era un verdadero castigo el ver como cada tarde llegaba junto a mi hermana de la playa, como traía un short cortísimo que casi se le metía entre la línea de sus nalgas, el aroma a arena y sus pies descalzos, esta mujer me estaba volviendo loco.

    Ella pareció darse cuenta, o al menos eso hubiera querido yo, el solo pensar en ella era suficiente motivación como para que mi mano pajease mi verga y correrme, entre las ganas de deseo y las ganas de tenerla montándome.

    Finalmente o soy muy afortunado o alguien escuchó mis ganas, porque un día mientras me pajeaba ella entró en mi habitación, sin apenas avisar, entró descalza y desnuda, recién duchada, con el pelo mojado y sin haberse secado el cuerpo, yo en seguida como un niño al que su madre descubre ojeando revistas, hice ademán de ocultar mi pija, pero eso fue secundario, cuando vi su desnudez, brillante por el efecto del agua sobre ella. Era preciosa, tenía unas tetas bien paradas, de pequeños pezones, pero bien firmes.

    Ella me sonrió y comenzó a pasar sus dedos por los labios de su concha, ferozmente, mientras jadeaba, yo me apresuré a cerrar la puerta, porque mis padres y mi hermana estaban en la casa, cosas que a ella parecían importarle poco.

    Cuando hube cerrado la puerta, me dirigí a la cama, para sentarme y contemplar tan magnífico espectáculo, pero ella me detuvo, me tomó del brazo y llevó mi mano a su vagina, pudiendo sentir lo mojada que estaba. Comencé a besarla, a besarle el cuello e introducir mi lengua, mordisqueando el lóbulo de su oreja, mientras mi mano se sacudía duro entre sus piernas.

    Ella comenzó a restregar la palma de su mano en mi entrepierna, atormentando la pija que creo que nunca llegó a bajar, que había estado dura todo este tiempo. Ella contoneaba su cuerpo al ritmo de las embestidas de mis dedos, ya húmedos y pegajosos, mientras soltaba entrecortados gemidos. Yo hacía por calmarlos, por taparle la boca, pero no podía parar de hacerla disfrutar.

    Con mi mano libre, solté la correa de mi pantalón y liberé la polla, incitándola a que me la menease, y ella lo hizo, deteniéndose en ocasiones para pasar la yema de su dedo pulgar por mi glande, erizándome de placer.

    Ella comenzó a besarme duro, a morderme los labios, empujándome hacia la cama y arrodillándose ante mí, metiéndose toda mi verga en su boca, dándole embestidas de arriba abajo, deteniéndose y lanzado lametones a la punta, lamiendo mis huevos, estrujándomelos al tiempo que me la mamaba, era delicioso como hacía sexo oral. Me miraba, mostrándome sus dientes y mordisqueando levemente el glande, para arremeter de nuevo metérselo en la boca, hacía esfuerzos por lograr metérselo todo en la boca, pero pese a no conseguirlo, era delicioso sentirme perdido en su boca.

    Estaba a punto para correrme, pero ella se detuvo, sentándose encima de mí y frotando la punta de mi pija entre sus labios, para dejarse caer y arremeter dentro de ella, no pude aguantar y me vino un orgasmo tremendo, que me hizo incorporarme y abrazarla, mientras la sujetaba casi inmóvil, ella sacudía su cola, haciéndome estremecer de placer. Tuve que hacer verdadero esfuerzo de no soltar tremendo gemido, por miedo a que mis padres se dieran cuenta.

    Exhausto me derrumbé, aún dentro de ella, con lo que comenzó a cabalgarme, gimiendo como loca, yo hacía por taparle la boca, pero ella se zafaba, me clavaba las uñas en mi pecho, mientras yo estrujaba sus tetas al tiempo que ella gemía y gemía más fuerte, síntoma de que pronto le llegaría un orgasmos, intenté taparle la boca, para que nadie se diera cuenta, pero era tarde, me di cuenta de que la puerta de mi habitación estaba abierta y mi hermana nos miraba, al tiempo que se toqueteaba sus tetas, y pasaba su mano por encima del short que tenía puesto, me miró y con su dedo índice en su boca, me hizo un signo de silencio…

    Me hizo entender que sería nuestro secreto, seguidamente se metió ese dedo índice en la boca y jugueteó con él mirándome lascivamente, mientras mi prima me iba a llevar al borde de otro orgasmo, pero esta vez junto a ella. Ambas se miraron y sonrieron, parecía que estuviera todo preparado, pero ya bastante tenía yo con la gozada que me estaba dando Vanesa y no me pude contener, era la segunda vez que me corría dentro de ella.

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  • Confesiones de una amante madura

    Confesiones de una amante madura

    Los mejores años de la vida de una mujer, son las experiencias que le dan el plan de sobrevivir para planear su futuro inmediato.

    Así es he vivido cosas difíciles, pero también cosas maravillosas que no había vivido antes fueron muchos años desperdiciados pero hoy me siento plena feliz con ganas de vivir tranquilamente el tiempo que Dios me permita vivir sin estar viendo ni escuchado pleitos.

    Ya no me siento joven a mis 57 he madurado, deseo tener mi hogar, tener mis propias cosas, disfrutar mi tiempo, mi espacio, salir cuando yo desee sin dar explicación a nadie, comer lo que yo desee, y viajar cuando pueda o me invites, y tenerte de vez en cuando en mi cama.

    Te responderé tu duda va.

    El primero tiene su pito más delgado y supongo que más chico por qué la única vez que le hice sexo oral si entro en mi boca. El del segundo, ahí si no se, porque nunca me permitió tocarlo pero supongo que del tamaño del inútil del primero. Estuve con un tercero, una persona con un pito chico, pero grueso pero no hice nada la verdad no me gustó y aparte estaba bien peludo se perdía entre el matorral parecía un champiñón, no cuenta, jajaja.

    Estuve con otra persona la cuarta, que más tardo en ponerse el condón que en venirse o sea bien pendejo y todavía me dio la escusa más pendeja, es que tú vagina está bien caliente y no aguante, no buey, pues coje con una muerta para que esté fría, ese tenía el pito como el tuyo pero medio flácido no duró o sea un puto precoz, no cuenta.

    Cuando te conocí y me diste un beso dije: si coje como besa mmm.

    Y no me equivoqué, cuando vi tu verga parada la primera vez la vi rica y la felicidad y mi asombro es cada que veo tu verga, erecta, dura, grande, rica, no puedo evitar, pongo con cara de lujuria y pienso voy a coger delicioso. Voy a ser tuya no me interesan los demás pitos ¿sabes por qué?, solo tu verga me ha hecho venirme, y no solo una vez, es una delicia cuando va entrando, digo que rica verga tiene mi cabron cogelon, está grande por qué no entra toda en mi boca, y está del tamaño del largo de mi cavidad vaginal, siento como tocas algo dentro de mí.

    Es una delicia tener al mejor novio y amante, gracias por hacerme feliz cuando estoy contigo, te amo. Está húmeda mi panocha. Sabes quiere tu verga mi panocha, quiere un mañanero, voy a masturbarla pensando en tu vergota deliciosa y tus dedos en mi culito… mmmm. Sabes algo, me estoy tocando rico dice mi panocha que le encanta cuando frotas el clítoris con la verga mmm. Me encanta tu verga, está deliciosa, sabrosa, me encanta, estoy viendo tu verga y sigo tocando mi panocha, me éxito, mando besos a tu verga deliciosa.

    ¡Ahhh me vengooo!

    Pero todo es delicioso y no esta chiquita tu verga he está perfecta. Si tú piensas que la tienes chiquita pues no es verdad, está rica tu verga a mi me gusta yo la disfruto y pongo cara de lujuria cuando la veo, y cara de babosa creo y bueno físicamente me gustas eres un hombre atractivo guapo y a mi me gustas y a las demás también o crees que no me doy cuenta…

    Que te observan y mas la señora de dónde entregas, se le caen los calzones cuando te ve… jajaja. Pues, ¿por qué será? Eres amable coqueto natural y guapo, tengo al mejor novio, amigo amante y cabron cogelon y lo mejor: esa verga es mía. Está es la opinión y experiencia después de comentar que si le gusto la más reciente intervención sexual de su cuerpo dijo después de preguntar.

    Hola qué tal, cómo sigues, la verdad cogemos bien sabroso y es una delicia echarle un delicioso contigo, pues te dejas coger bien sabroso, aunque cuando estoy dándote tus empujones dices que pare, que ya no. No entendí si o no querías que te siguiera dando verga pa dentro o no. “Si fue delicioso no me se explicar, eso de ya no, ya no, cuando estoy súper caliente, así al grado de venirme, no sé qué me pasa, me dan ganas no se si reír o llorar, de que venirme, pero es tan rico que a veces quiero tener el orgasmo y luego no.

    Siento tan rico que no sé qué me pasa, por una parte deseo el orgasmo y por otra parte no quiero que dejes de masturbarme, o chupar mi clítoris y de momento cuando mi panocha se va a venir dije: no no ya no, por qué no quería terminar pero mi panocha se hincho por dentro y me pidió verga, comenzó a dolerme por eso te pedí verga adentro y me vine bien rico… En verdad coges delicioso, me encanta, ya tenía muchas ganas de coger, de sentir tu verga dentro de mi, y sentir tu dedo en mi culito y tus dedos en mi panochita, ¡ufff! son dos sensaciones muy diferentes, no sé cuál me gusta más, pero penetrar los dos lugares con tus dedos, me puso muy caliente.

    Moverte sensualmente frente a mi, (estaba yo desnudo, parado de pie sobre su rostro haciendo balancear el pito en su cara erecto como badajo de campana hasta bajar a su boca) y pasar tu pito en mi todo mi rostro eso estuvo genial, y las ganas no me faltaron de que te vinieras en mi rostro. Pero mi panochita pedía como loca ser penetrada, sentir tu lechita es su vitamina. Sabes está saliendo lechita de mi panochita ahorita.

    Y lo más increíble es que quiero más sentir un dedo en mi culo y tus dedos frotando en círculos mi clítoris y mientras yo quiero chupar tu verga bien rico, no mucho por qué no me gustaría morderte, jajaja. Sabes me gustó chuparla en el auto tantito ( después de llevarla me baje los pantalones e iba manejando y tapado con ropa ella metía la mano para acariciar mi pito hasta que nos detuvimos y me chupo la verga y lamió los guevotes bien rico como despedida). Estoy caliente amor, no puedo dormir, tu panochita está húmeda. Panocha golosa y caliente.

    ¿Sabes que se me antoja?, que me chupes con suavidad mis pezones hasta lograr que tenga un orgasmo, así con tu lengua y boca en ellos me excita mucho cuando los chupas. Voy a llevar mi aceite de coco para un masaje rico en el culito. ¿Quieres? Ya mejor voy a tratar de dormir o terminaré tocando mi clítoris y no puedo, aun no estoy en mi cuarto y no puedo venirme otra vez. ¿Sabes que se me antoja? que chupes con suavidad mis pezones hasta lograr que tenga orgasmo así con tu lengua y boca en ellos me excita mucho cuando los chupas.

    Ya mejor voy a tratar de dormir o terminaré tocando mi clítoris y no puedo aun no estoy en mi cuarto”.

    Al final me la parche bien sabroso y quiere tener más verga dentro.

    Hay amor porque tú me has enseñado a disfrutar. Yo no sabía nada. Ni orgasmo había sentido. En un principio dije que va a pensar de mi todas las mujeres tienen experiencia. Y yo bien babas. Jajaja. Pues quién sabe. Según mi amiga ella es experta en disfrutar. Según a ella le gusta mucho el sexo oral tomar leche. Es multi orgásmica. No me gusta escuchar su experiencia por qué es media tonta cuando no debería serlo. No sé si sola se satisface yo le digo que mejor se compre un vibrador si él no la satisfacía.

    Si casi nadie de las mujeres conocen su cuerpo ni yo lo conocía. No la mayoría de hombres son egoístas solo se satisfacen a si mismos y ya. O más bien penetran y en menos de lo que canta el gallo ya terminaron. Ejemplo el baile sexual que haces despierta mi libido. Porque repiten y repiten. Se moja mi panochita. Me imagino frotando tu cabecita en mi panocha. Me dan ganas de pasar mi lengua en la cabecita también. Si lo vi con las despensas jajaja. Cuando te conocí eso pensé y cuando me diste beso dije si así besa debe coger delicioso y no me equivoqué.

    No sé gracias a Dios soy mujer. Mi panochita no la cambio por pito si es tan delicioso sentir como entra despacito. Es una delicia. No inventes imagínate que una mujer hiciera lo mismo coger con medio mundo solo por satisfacer abrir piernas y que solo se vacíen. Mi amor yo no sé mucho de hombres pero los pendejos que conocí eso hacían. Pero mi es un coqueto que se quiere coger a todas. Que sacrificado. Que nos haces un favor a las mujeres.

    Cálmate XHGC canal 5 ayudando a la comunidad. Te pasas. Estaba buscado mi aceite de coco. No creo solo que como cambie de lugar algunas cosas. Tal vez lo cambie de lugar. Don pon unos chones en tu bolsa jajaja. Don por algún accidente digo. Dije llevo aceite para mi masaje. Don o por qué huelan a mis hormonas. Está húmedo el que traigo. Don a qué hora y en dónde lo quieres mmmm. No porque uso toalla. En todo el cuerpo. Pero en especial en la espalda.

    Me duele. Y bajando a mis nalgas a mi panochita. Yo aún no. Tengo flojera. Me traes café. Pero sin leche plis. Está excitada mi panocha. Dice que quiere verga. Mmmm. ¿Estaba lista para mamarla? Mmmmm. Esa verga quiere mi lengua en ella. En la cabecita. Mmmm. Es que muchas veces pienso en tenerte a mi lado y quitarte la ropa y cuando pasa lo disfruto. Si todo me gustas. Un mañanero mmmm. Sabes que me encanto. Hacerte venir tocando tu culito te veniste mucho. Jajaja siiiii.

    Esto urge. No amor me haces desearte despertar mi lujuria te fascina. Y coges delicioso. Sentir tu verga dura y echando aún mucha leche. Sentir como tus huevos se pusieron duros dije no manches están llenos de leche. Ya te puedes rasurar amor. Está suave mi piel. Del rostro del cuello. Voy a dormir otro ratito te envío besos. Pregunto… ¿Crees que hemos llegado al sobrepasar los límites del placer y del gusto? ¿Límites del gusto? Creo que en nosotros jamás hay límites, si no mal recuerdo tu me dijiste siempre tu disfruta tu sexualidad, no te cohíbas no tienes por qué sentir pena todo es válido.

    Y si todo es válido no nos extra limitamos. Todo lo que hemos hecho a sido rico y lo disfrutamos plenamente por qué lo deseamos desde un beso en mis labios hasta el beso en mi culo es delicioso. ( Bien merecido tienes el título de cabron). ¿Más bien cuáles son los límites del gusto para ti? ¿En qué crees que nos pasamos? Llegar a rebasar los límites como eso, hurgar en el culo.

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  • Me descubren en mi nuevo trabajo

    Me descubren en mi nuevo trabajo

    Hola amigos, empezaré a contar esta serie de historias de hecho reales que me han pasado, todo es completamente real y antes de empezar me describo, mi nombre real no lo pondré, pero si diremos que me llamo “Daniel” soy un hombre que gusta de vestirse con ropa de mujer, me considero trasvesti, pero de closet, cuando visto de mujer me gusta llamarme “Diana” mi actual pareja sabe de mi gusto y lo acepta no está de acuerdo con que me vista de mujer en nuestra intimidad o sea que en casa se puede decir que soy heterosexual completamente.

    Tengo 35 años y vivo en la ciudad de México, soy de complexión delgada peso aproximadamente 60 kilos y mido aproximadamente 1.65 m, de piel apiñonada y de fracciones normales, no me considero guapísimo pero tampoco una grosería a la vista, tengo una verga normal de 16 cm (no todos tenemos super penes) y como siempre me ha gustado realizar deporte tengo un pequeño culito muy redondo y duro.

    Como muchos travestis empecé desde adolescente a descubrir mi fetiche por la ropa interior de mujer, al principio le robaba su ropa a mis primas, tías, algunas amigas y ya más grande a mis novias, actualmente al vivir con mi esposa uso algunas prendas de ella pero mayormente tengo mis propias prendas la mayoría compras en línea aunque de vez en cuando me atrevo a ir a tiendas físicas.

    Al vestir de mujer me considero no tan atrevida ya que prefiero usar calzón o cachetero más que tangas, aunque tengo mucha ropa. Como a mi esposa no le molesta tengo aproximadamente 60 prendas íntimas más unos 20 bras diferentes aparte de medias, faldas, vestidos, blusas mayores.

    Ahora si vamos a la historia, todo empieza hace aproximadamente 7 años cuando estaba desempleado, soy ingeniero, había salido de mi anterior trabajo por reducción de personal por lo cual me liquidaron bien y pude darme el tiempo de buscarme un buen trabajo en una empresa reconocida, después de mandar algunos CV me llamaron a varias entrevistas nada sobresaliente así que me daba tiempo de escoger el trabajo que me gustara.

    Un día miércoles me llamaron de una importante empresa de transporte, me platicaron sobre la vacante la cual sonaba muy bien, buen sueldo, prestaciones superiores a la de la ley, plan de crecimiento pero era necesario viajar de vez en cuando con lo cual no tenía problema, entonces me citaron a una entrevista inicial en sus instalaciones al norte de la ciudad.

    Llegó el día de la entrevista me prepare, tenía listo mi traje, tome un baño y aproveché para depilarme ya que tenía unos días sin hacerlo y ya se me notaba el bello, una vez fuera del baño empecé a arreglarme pero mientras lo hacía pensé en ponerme una conjunto de tanga y bar negros bajo mi ropa pero como no sabía si tardaría mucho me decidí por algo más cómodo me puse un calzoncito de mujer tipo biquini color morado con el cual me sentía muy cómoda y sexy a la vez, después me vestí normal con mi traje al salir de mi casa iba muy excitado por llevar esa prenda.

    Al llegar a la empresa deje de pensar en la ropa que llevaba puesta y me concentré en dar lo mejor de mí; llego con la señora de recursos humanos, una mujer muy grande de nombre “Carolina” se podría decir que era una abuelita yo le calculo que te tendría unos 60 o 65 años, a pesar de esto era muy guapa, llevaba un vestido rosa holgado rosa con estampado de flores bastante corto para una señora de su edad, unos tacones color hueso altos y muy arreglada en su persona, realmente impecable y se veía muy bien.

    Me impresionó lo bien que se veía y lo buena que era en su trabajo ya que desde que empezamos la entrevista era muy puntual con sus preguntas, hasta cierto punto me callo bien la señora ya que era agradable, todo era normal como cualquier otra entrevista hasta que empezó un cuestionamiento bastante intenso por parte de la reclutadora pero hasta ahora todo seguía siendo normal hasta que me comentaron que por política internas de empresa no se permitían tatuajes grandes ni el consumo de sustancias por lo cual me harían una revisión y un antidoping.

    Supuse que tendría una segunda entrevista en algún consultorio o laboratorio donde me harían las pruebas, pero para mi sorpresa me pidió que la acompañara al área de enfermería donde llenarás la muestra del antidoping y donde revisaremos si tienes tatuajes, me congelé cuando recordé la ropa interior que traía puesta y que seguramente me pediría que me desvistiera, esperaba con todo el alma que me pidieran que me desnudara completo a verme con mis calzoncitos de mujer.

    Mientras caminábamos hacia la enfermería decidí inventarle que yo no había tomado agua y no tenía ganas de pasar al baño pensando que esto me ayudaría a lo cual me dijo que me daría una botella de agua y mientras esperábamos a que me dieran ganas haríamos la revisión de tatuajes y llenaríamos datos médicos para el expediente, le comente que no me sentía cómodo sin la enfermera ya que soy muy penoso a lo que me dijo que la enfermera estaba de incapacidad y tardaría un semana en regresar y que no podían esperar tanto tiempo para contratar a alguien, en ese momento pensé en mejor retirarme ya que cuando me vieran con ropa de mujer no me darían el trabajo.

    Al llegar a la enfermería abrió la puerta, era un cuarto pequeño con un escritorio, una camilla, un estante donde guardaban los insumos médicos y un biombo, de inmediato me comentó Carolina que el día de hoy la enfermera no se había presentado a trabajar pero que ella haría la revisión, entonces abrió un cajón y saco un formulario el cual empezó a llenar con mi datos, después de estante sacó un frasco para la muestra del antidoping y me lo entregó.

    En cuanto me lo dio me dijo que pasará detrás del biombo y que me desvistiera y me quedara solo en ropa interior y que llenará el frasco, pase a donde me indico y yo moría de nervios, no sabía que pretexto utilizar para no desvestirme, le hacía plática para ganar tiempo pero llego un momento en el que me indico que saliera que no podíamos demorarnos más, respire profundo, me arme de valor y salí enfrente de ella con mi calzón de mujer morado que apenas me tapa mi pene que por lo nervios en ese momento era diminuto.

    Carolina abrió los ojos tan grande como pudo, no esperaba verme así, se notaba en su cara la sorpresa, se quedó callada un instante y cuando pensé que me insultaría o me correría pero continuó con la entrevista como si nada, me pidió que me diera vuelta para poder buscar tatuajes, pasaron un par de minuto y yo empezaba a sentirme más cómodo, ella no se notaba nada alterada y de pronto estábamos platicando sobre mi ropa y mis gustos pero un tono personal ya dejando la entrevista de lado.

    C: Daniel aquí no juzgamos a nadie por sus gustos personales

    D: Es un gusto saber eso, ahora me siento mucho más cómodo

    C: Estamos muy interesados en tu perfil, ya solo necesitamos que te autorice el sub director de le empresa y ya podrás presentarte a trabajar

    D: Eso sería increíble, ¿cuándo tengo que hablar con él?

    C: ahorita mismo, ya le pasé tu información no debe de tardan en llegar

    Me quede super sorprendido no esperaba eso, no imaginaba que proceso fuera tan rápido, pero antes de que pudiera pensarlo más tocaron a la puerta, de inmediato abrió la puerta Carolina y dejo pasar al Subdirector el señor Raúl, era un señor ya mayor aproximadamente uno 50 años de bajo estatura aproximadamente 1.60m y algo regordete yo calculo que unos 80 kg.

    Se acercó a mí a saludarme, sin poder hacer nada mas me puse de pie y me acerque a él, antes de saludarme me vio de arriba a abajo sin dejar de ver mis calzones, me saludo de mano y lo primero que me dijo fue:

    R: Te queda muy bien tu calzoncito, te ves muy bien

    D: Gracias, pero no es mío es de mi esposa

    R: ¿Y por qué lo traes puesto?

    D: Lo que pasa es que nuestra lavadora esta descompuesta y no hemos podido ir a la lavandería por eso tuve que usar hoy unos de ella

    R: Sabes no te creo, en verdad te queda bien, hasta parece que son tuyos, dime la verdad ¿son tuyos?

    D: No, en verdad son de mi esposa -le conteste con la voz temblando de la pena

    R: Pues que lástima porque en verdad se te ven muy bien

    D: Gracias pero no son míos

    R: Señora Carolina y de verga que tal está el muchacho -refiriéndose a mi

    C: Pues no lo he checado señor pero desde que se quitó su pantalón no se le nota mucho, lo que si se alcanza a asomar son un par de huevos bien depilados señor

    R: Muy bien pues entonces llego a tiempo para poder supervisar el tamaño de nuestro colaborador, Daniel por favor sin quitarte tu ropa muéstranos tu pene por favor -no podía creer lo que estaba escuchando, el subdirector me estaba pidiendo que le enseñara mi pene, una parte de mi está sumamente apenado pero mi lado femenino está empezando a calentarse y querer que esto continuara hasta el final así que sin dudarlo y de un solo movimiento me saque la verga con todo y huevos son quitarme el calzón, observe como el señor Raúl se mojaba los labios con su legua como saboreando mi pequeña verga.

    R: Muy bien, está bien depilado y es bonito pero es pequeño, ¿ese es todo tu tamaño o aún crece más?

    D: Aun esta dormido, es más grande

    R: Pues anda despiértalo, quiero verlo en todo su esplendor

    D: perdón es que estoy nervioso

    R: Anda no tengas pena de nada

    Justo al terminar de decir eso el señor Raúl se incorporó y tomo mi pene con su mano para empezar a masturbarlo, era una sensación muy rica pues hasta ese momento ningún otro hombre había jugado con mi verga.

    Rápidamente empezó a crecer y sin decir nada más el subdirector acercó su boca a mi glande y empezó a lamer mi cabeza, lo hacía con un bastante fluidez, se notaba que no era el primer pene que tenía en su boca, yo está gimiendo del placer cuando de la nada se introdujo mi pene completo en la boca, él se atragantaba con mi miembro, lo comía de arriba abajo yo estaba un mar de placer, disfrutaba tanto la rica mamada que me estaba donde mi futuro jefe que olvidé que estaba en la empresa y no en mi habitación, pasaron uno 4 minutos hasta que el subdirector saco mi pene de su boca dejándolo lleno de su baba que le dijo Carolina.

    R: ya puedes retirarte Carolina, yo lo sigo atendiendo

    Estaba tan entrado en el placer que me estaba donde que olvide por completo a Carolina quien tomó sus cosas y antes de retirarse me entregó un condón para después salir de la habitación y dejarnos solos.

    R: Bien Daniel ya me quedó claro que tienes una buena verga ahora quiero ver si sabes usarla

    Apenas terminó de decir se quitó su ropa y fue cuando pude ver que debajo de su elegante traje lleva una un conjunto de tanga con brasier color blanco completamente transparente el cual dejaba ver su pequeño pene que ya estaba completamente erecto, yo calculo que sería aproximadamente 7 o 8 cm.

    Sin decir ni una sola palabra camino hacia la camilla y se recargo hundiendo su cabeza en la pequeña almohada que tenía ahí dejando a mi merced su culo, nunca antes había penetrado a un hombre pero a estas alturas estaba tan caliente que no lo pensé dos veces, tomé el condón que me dejo Carolina me lo puse y me acerque a él, tome su pequeña tanga y solo hice hacia un lado, coloque mi miembro justo en la entrada de su ano el cual se sentía caliente como pidiendo a gritos que lo abriera, le puse saliva a mi pene y empecé a hacer presión, me sorprendí pues logre penetrarlo con cierta facilidad entonces entendí que a diferencia de mí que no tenía mucha experiencia el señor Raúl practicaba constantemente la penetración anal.

    Una vez que mi cabeza se había abierto camino por su rico ano comencé a introducir todo mi pene hasta que mi huevos chocaron con su culo, Raúl soltó un gemido de placer y me pidi que le diera todo y así fue empecé con un meta sacó muy riguroso, de pronto aumentaba mi velocidad y después disminuía, de en vez me deja ir todo hasta estrellarse con su culo, parecía la escena de una peli porno, yo con calzoncitos de mujer dándole una rica cogida a un hombre que traía su tanga de lado y mientras lo penetraba con fuerza él se masturbaba, continuamos así por unos minutos hasta que sin decirle nada más termine eyaculando en dentro de su cola.

    Me quede ahí quieto unos segundos hasta que saque mi pene ya flácido, cuando el subdirector se incorporó me dijo:

    R: Daniel el trabajo es tuyo, tienes una verga deliciosa pero aun eres inexperto en el arte de tratar una damita como yo pero tranquilo ya te iré enseñando a complacer señoras con pene como yo.

    Pasa con Carolina ella te entregará tu contrato y te ayudará con el proceso de admisión, por cierto, aunque en tu contrato no estará escrito queda entendido que diario tendrás que usar lencería de mujer y si para evitar que tengas problemas con tu esposa podrás dejar ropa en tu oficina.

    Terminó de vestirse y se fue como si nada hubiera pasado.

    Todo lo que cuento fue real amigos, si les gusto o tienen cualquier comentario no duden en dejar sus comentarios o escribirme un correo con gusto los leeré.

    Pronto subiré otros relatos de como seguí cogiendo con mi jefe y otras experiencias que he tenido.

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  • En la oscuridad

    En la oscuridad

    Todas las cosas importantes son dramas. A veces esos dramas desembocan en el amor.

    Le había gustado. En seguida me di cuenta. Me atrajo. Era bajito y de cabello rizado. Era lo poco que se veía en la discoteca. Se acercó a mí algo tímido. Yo estaba sentada en un sillón redondo, con las piernas cruzadas. Dejó el cóctel en el suelo y me miró profundamente. Le sonreí.

    Se acercó e intercambiamos algunas frases coloquiales. Me mostré cínica. Lo que no esperas, puede ser sensacional, respondió él. Te he visto varias veces. Me acarició la mejilla y bajó la mano a mis tetas, las magreó, pellizcándome los pezones. Me eché a reír y tomé su mano; la llevé a mi entrepierna. Mi verga se había excitado con la conversación y estaba dura y erecta.

    Él la estrujó y metió la otra mano por la parte de abajo de mi faldita. La levantó y mi polla completamente tiesa y deseosa quedó entre sus dedos. Se agachó y me hizo una mamada formidable. Su lengua lamía mi glande y lo succionaba suavemente. Me costó resistir el deseo de soltar mi líquido seminal inmediatamente.

    Dejé que se entregase con sus chupadas con las piernas abiertas. Cuando me corrí en su boca fue una explosión como la de un volcán. La leche salió a borbotones. Acabado el torrente de mi flujo, se levantó y me besó. Su beso sabía a mi semen. Pasé la mano por su bragueta. Tenía un falo grueso. Él me dijo, «hoy no».

    Al día siguiente quedamos para vernos…

    Y así, sucesivamente hasta el día en que nos casamos y vino a vivir a mi casa de Fuengirola.

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  • Economista y prosti: Bi y enseño a Mary a venderse

    Economista y prosti: Bi y enseño a Mary a venderse

    ¡Hola! ¡Queridos lectores!

    Pocos días habían pasado desde nuestro encuentro con Víctor y Mary, y el consiguiente debut bi mío y de Mary, y ya ambos me llamaron por teléfono diciéndome que les había encantado y que quisieran volver a Montevideo para otro encuentro.

    En especial, Vic pretendía que Mary practicara más anal de tal manera que lo recibiera sin dolor y con placer, cosa que hasta ahora le resultaba difícil por el tamaño del poste de Cic.

    Ellos debían atender su negocio y venir a Montevideo desde Piriápolis, unos 100 km, redondeando la distancia. Eso nos llevó a invitarlos una noche a casa, pues ya el fin de semana en el campo estaba ocupado con cuatro clientes en las dos mañanas y dos tardes. Reservando la noche de sábado a domingo para mi Tommy o algún cliente de último momento.

    Lo concretamos para la tardecita noche de un jueves, saliendo a cenar y luego ir a casa, a lo que ya se imaginan.

    Encantados compartimos una cena temprana, a eso de las 8 pm y en ese lugar cambiamos ideas, a futuro.

    En especial sobre mi casi segura salida de la Asesoría donde trabajo, para tener mi propia empresa de Asesoría, no tanto a personas, sino más bien a Compañías de Uruguay y del exterior, a través de informes de coyuntura o de carácter estratégico. De pasa, la misma sede futura me servirá de lugar de prostitución. Para ello, que ya les contaré, en esos momentos había ya comprado una casa y la estaba haciendo refaccionar y adaptar.

    Ambas vestidas de manera sugerente pero no escandalosa, varios caballeros que llegaban solos o acompañados de sus esposas, nos dedicaban rápidas y sugerentes miradas, a lo cual le dije a Mary

    –¿Ves Mary? Estos son lugares en donde si te decidís podés levantar clientes, si es que te sigue gustando la idea.

    –¿Que si me gusta la idea? Cada vez me atrae más.

    –Hay dos en cena de negocios que nos miran. Cuando nos vayamos, saldremos Tommy y yo primero, y te daré un pico (aclaración, un pico es un beso rápido tocándose los labios), para calentarlos y Vic un momento después puede fingir ir al baño y dejarte sola unos minutos para flirtear.

    Con clase y calidad seguro puedes ya comenzar a interesarlos. Discretamente, le dejé dos de mis tarjetas de visita con solamente mi putifono, para que llegado el momento se las diera como contacto.

    Cenamos tranquilamente, conversamos de todo lo que se imaginan, y por último le pregunté a Mary que pensaba hacer si alguno de los dos señores la encaraba.

    Le aconsejé que fuera simpática, que dijera que en realidad estaba en busca de darle más “picante” a su matrimonio, y que quizás podría considerar propuestas realmente interesantes, “que me motiven a tener sexo con alguien que no es mi esposo”. Pero eso solamente te si le hablaban, si demostraban interés a distancia, le dije que dejara una de mis tarjetas de visita sobre la mesa, bien visible al dejarla. Y que si alguno de ellos llamaba, yo haría de intermediaria. Esto le encantó pues le quita presión.

    Llegado el final de nuestra cena, les dejamos dinero para pagar nuestra parte mientras ellos esperaban un café.

    Nos levantamos, los saludamos, la besé brevemente en la boca, y le desprendí un botón más de su camisa, con lo cual sus tetas quedaban más expuestas. Sonriendo a los señores, nos fuimos Tommy y yo, esperando a Vic y Mary en nuestra casa.

    Vic se ausentó al baño.

    Nos contaron que ni bien nos fuimos, ellos, con cierta discreción redoblaron las miradas al escote de Mary.

    Sonrisas iban y venían, seguramente ellos no estaban seguros si éramos dos parejas casadas, amantes, o prostis acompañadas de clientes.

    Volvió Vic y al ver que no habían hablado, pagaron y se retiraron, momento en que Mary sacó una tarjeta de un bolsillo, se aseguró de que los otros señores la vieran, y la dejó sobre la mesa.

    Con lo cual se marcharon a casa.

    Antes de que Víctor y Mary llegaran a casa, mi putifono sonó y quien se identificó como Raúl, “que te vio cenando en XXX” preguntó si yo era la señora que había quedado sola al final de la cena.

    Le respondí que no, que ella es una querida amiga que llegaría en poco rato a mi casa, y que seguramente te habría dejado caer mi tarjeta por descuido.

    Raúl preguntó si podría volver a llamar para hablar con ella y le dije que sí, si es que quería consultarla por algo.

    –Es que me gusta mucho, pese a ser casada, dijo Raúl.

    –Casada pero quizás busca algo en especial dije, sé que mañana de mañana estará en Montevideo, antes de volver a su ciudad.

    Y eso fue todo.

    Llegaron a casa Mary y Vic, los puse al tanto de la llamada, y lo tomaron como algo sensacional, se acercaba el emputecimiento tan deseado por ellos.

    Sugerí si Mary que rey tomar la iniciativa, asintió también asintió Vic.

    Llamé al número registrado en mi putifono, y dejé que Tom hablara, por si contestaba una dama, ¡nunca se sabe! y mejor prever.

    Respondió Raúl, y Tommy simplemente le pasó a Mary.

    La timidez de Mary y la prudencia de Raúl, hicieron que la conversación fuera larga. Pero mientras Vic y Tommy me desnudaban delante de Mary, la negociación fue avanzando.

    Mary dijo que le extrañaba como la miraban, Raúl hacía hincapié en su belleza y su busto, pero decía que le extrañaba que estuviéramos acompañadas, ambas damas. Mary respondió que éramos parejas muy amigas, que la amiga Economista era definitivamente más osada, y que incluso permitía que los caballeros le hicieran regalos.

    La pregunta inevitable llegó: –¿Y tú aceptarías regalo?

    –Hace tiempo que lo vengo pensando, me cuesta decidirme… aunque mi marido aceptaría que lo haga si me atrae la idea, y realmente te me atrae…

    Finalmente, acordaron una cifra, importante, muy importante, pero no cercana a la mía.

    Y entonces Raúl insistió en saber que lo hablado era cierto, que realmente te ella se entregaría, y que era liberal. Y Mary estuvo inspirada; le dijo que se mantuviera a la orden y que lo llamaría en diez minutos, si es que él estaba solo. No estaba solo, pero lo acompañaba se amigó y no habría problemas.

    Cortaron la llamada, y los hombres dejaron de manosearme ya desnuda y desnudaron a Mary. Mary me entregó el teléfono para filmar y convinimos que no filmaría caras.

    llamé nuevamente, por videollamada y al responder Raúl filmé a Mary montándose a Tommy y metiéndose la verga de mi marido, me dediqué a filmarle las tetas. Y corté. Volví a llamar, solamente te llamada de voz.

    Combinaron para la mañana siguiente, pues Raúl no podía liberar la noche. Irían a determinado hotel, cerca del cual yo dejaría a Mary.

    Emocionada, eufórica, se dedicó Mary a cabalgar a mi Tommy, mientras yo disfrutaba de esa enorme poronga que tiene Vic, que me la metió en cuatro para que pudiera besarme con Mary.

    Nos llenaron de leche a ambas, y nos dedicamos cada una a chupar la concha de la otra y a besarnos, intercambiando semen y flujos.

    Llegado el momento del descanso, los caballeros se dedicaron, ambos, a chupar el culo a Mary, mientras yo me retiré del dormitorio un momento.

    Era evidente que el culo de Mary sería el próximo centro de atención, buscando que pueda gozar sin sufrir.

    Tommy y Vic la ensalivaron, y le fueron haciendo un comienzo de dilatación primero con uno y luego con dos dedos, Mary se retorcía de goce hasta ahí.

    Fue el turno de Tommy, la ensartó hasta las bolas, pero su tamaño no era suficiente para prepararla a disfrutar del poste de su marido sin sufrir.

    Y fue mi turno cuando Tommy se la sacó y le acabó en la boca para que ella tragara, aparecí yo. Como si fuera un joven de ébano, una hermosa verga de silicona salía de mi entrepierna. De color negro, larga y gruesa, es el último regalo que me hice en un porno shopping de Paris.

    Podríamos decir que es un “strap on” pero sin necesidad de arnés. La verga se prolonga hacia atrás, en un cilindro del cual salen dos protuberancias de unos seis o siete centímetros de largo.

    Esas protuberancias se introducen en la vagina y el ano, de manera que todo el aparato queda totalmente te firme, encastrado al cuerpo de la dama que se “transforma en varón”.

    Me vi al espejo y me encantó lo que vi, un “varón” rubio de hermosas tetas y con gran pija negra… le unté abundante gel con siloc… un compuesto levemente anestésico de uso local. Se vende libremente. Y me acerqué a Mary que me veía con ojos muy abiertos.

    –¿Me vas a coger?

    –Te voy a preparar para que realmente te disfrutes la verga de tu marido, él y tú se lo merecen.

    Le puse más gel en el esfínter y sosteniendo un poco la verga de silicona con la mano, se la fui metiendo muy lentamente te, anestesiando o caso el orificio.

    Cuando me miró y sonrió, supe que era el momento, y empujé a fondo, ¡me sentía macho!

    Mary arqueaba la cintura y decía ¡sí sí, más! Pero ya estaba toda adentro.

    La saqué y al momento la empaló Víctor, con sus más de 20 cm cero sufrimiento, y gozo total.

    La cogió fuerte y gozosamente, hasta que la llenó de leche en el culo. La sacó y Mary sollozaba y reía y agradecía.

    Nos besamos. Y pasamos a un buen rato de amor sáfico, ambas contentas, ella por satisfacer a su amado y yo por mi debut como “hombre” ja ja.

    Aún había noche por delante. Una ligera ducha y volvimos a satisfacer a nuestros hombres y también a disfrutar entre nosotras, jugando con nuestras tetas a más no poder.

    Un rato de sueño y Víctor volvió a Piriápolis, Mary volvería en bus después de debutar como escort con Raúl.

    A las 9 de la mañana, la llevé a la terminal de ómnibus, donde se encontraría con Raúl para ir a un cercano “hotel por horas” (llamados telos) para su debut.

    Vi que se encontraban y los dejé tranquilos. Todo el camino desde casa, le di recomendaciones y consejos, pues, lógicamente te, estaba sumamente nerviosa.

    Además hicimos planes a futuro. Cuando yo dejé mi trabajo y tenga mi propia oficina de Asesoría y casa de citas, ella será bienvenida. Además, le comuniqué que ya un amigo propietario de un gran campo cerca de Piriápolis, se presta a cumplir con la mayor y más especial de las fantasías de Mary, que coincide con un desafío que ese hombre de campo me había hecho tiempo atrás.

    Tres horas después recibí su mensaje: “Ya en el bus a Piriápolis, con xxx dólares en mi bolso y la concha ardiendo de tanta pija ja ja” “pero contenta y realizada”. “Te mando muchos besos y eres cada vez más mi ídola, me has ayudado a liberar mis instintos”.

    A lo cual respondí que lo mejor estaba por venir, y vaya si es cierto.

    Por lo demás me confirmó que Raúl se portó muy bien, pagó sin chistar y quedó totalmente satisfecho, pese al uso de condón pues no hubo tiempo de presentar análisis. Siguiendo mis consejos, acordaron que la próxima vez sería piel con piel.

    Y hasta aquí, amigos y lectores queridos, lo que tengo para relatarles hoy.

    En el próximo relato, les comunicaré grandes, enormes noticias laborales, ya las imaginan. Y también la venida de la pareja francesa para ver un cierto espectáculo, y como se amplió a algo que no esperaban ver y que los fascinó.

    Besos…

    Sofía.

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  • Primer squirt

    Primer squirt

    Todo fue una noche que estábamos super calientes la lujuria nos había llevado a 1000, ella se puso un baby doll con portaligas y medias negras se miraba como actriz porno solo con eso ya me tenía la verga super dura.

    Empecé a desvestir de manera bestial hambriento de comérmela de pies a cabeza y así fue primero sus tetas morenas con sus pezones super duros qué parecían misiles apuntando al techo del cuarto, seguí por su abdomen a lo cual ella respondía con respiración agitada hasta que llegué aquel voluminoso monte de venus que estaba bien rasurado al igual que sus labios qué ya hacían húmedos de la excitación.

    Comencé a besarlos y a lamer suave saboreando su humedad ella se retorcía de placer los gemidos comenzaron a sonar cómo música para mis oídos, la verga la tenía durísima sentía que iba a estallar de tanta excitación, no lo pensé más y comencé a pasar la punta de arriba hacia abajo y viceversa sin penetrarla quería calentarla más de lo que ya estaba.

    Hasta que ella dijo: “ya métala” y pues no hice esperar más empujé y deslizó con tanta facilidad hasta el tronco estaba empapada comencé con el mete y saca suave, fui acelerando a lo que noté que algo por dentro se iba hinchando cada vez más, saqué mi verga y metí 2 dedos al tocar se sentía algo rugoso y del tamaño de una almendra.

    Ella preguntó si pasaba algo raro, “no -le dije- solo se siente muy hinchada por dentro”. Bueno seguimos, a los 5 minutos me dijo: “siento ganas de hacer pis” y yo “¿cómo?. Si va se me bajara la dureza mejor suéltelo aquí”, acerque una sábana, ella con pena dijo “es que da pena”, yo “no importa no arruinemos el momento”.

    “Lo raro que solo es cuándo la tengo adentro, bueno seguiré” y “Ud. orínese no importa” a lo cual ella accedió, a unos minutos sentí que algo por dentro presionaba más mi verga y de repente puf salió un chorrito que mojó la sabana y por supuesto mi verga, los dos paramos y ella le comenzó a temblar las piernas ni podía pararse de la cama a la vez que le dio un sueño pesado.

    Al final concluimos que fue el famoso squirt porque no tenía olor ni color en la sabana, el líquido que salió de semejante panochon, ahora ya es normal que moje hasta mis testículos.

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  • El ingeniero y yo

    El ingeniero y yo

    Este relato lo hace mi esposa:

    Hacía dos meses que compartía mi apartamento de Faca con el ingeniero Fernando, un joven de 27 años, 1,90 metros de estatura, complexión fuerte; una persona muy amable, respetuosa y detallista, sin ser un adonis es muy guapo, es mi fantasía. Yo una mujer de 32 años, con unas tetas medianas pero bonitas y un culo apetecible. Cada vez que el ingeniero me saludaba o despedía de beso en mi mejilla, sentía una punzada en mi chocho y me mojaba, además me ponía nerviosa.

    Una noche ya acostada, hacia las 10 de la noche sonó el timbre, me levanté rápido, salí en camisa y short de la pijama, abrí, era Fernando.

    Se excusó porque no encontró las llaves para abrir, olía un poco a trago, me dio beso en la mejilla y me dijo que estaba muy hermosa en esa pijama, yo de inmediato me mojé, caminamos por el hall cuando yo iba a entrar a mi alcoba, él me tomo del brazo me atrajo hacia él y me beso, yo quise retirarme pero mi cuerpo dijo: eres casada pero es ahora o nunca, nuestras lenguas se entrelazaron y nos besamos, él se metió dos dedos a su boca y los saco lleno de saliva, metió su mano en mi short y me metió dos de sus dedos ensalivados en mi chocho y yo solo gemí, y comenzó a penetrarme con sus dedos y yo me corrí al instante, estaba super arrecha.

    Él me guío a su alcoba, allí me quitó el short me acostó, se metió entre mis piernas a comerme el chocho, su lengua me penetraba y chupaba mi clítoris, sólo gemía y me retorcía de placer, le dije. Fernando penétrame por favor.

    Puso su verga a la entrada de mi vagina y me penetró, lentamente me metió su 20 centímetros de verga, me sentía llena, le pedí que me diera con fuerza y él acelero su culiada, un mete saca riquísimo y nos corrimos al tiempo, sentí su semen caliente en mi vagina, él se recostó y yo me puse en cuatro (en ese momento me pareció ver una sombra en la puerta de la alcoba) y se lo mamé como nunca me había mamado una verga, seguí chupando hasta que él de nuevo se corrió en mi boca y me trague todo su semen, dejándole la polla limpiecita.

    Me levanté, me puse el short y salí de la alcoba, vi luz en la sala y fui hacia allá, mi esposo en el sofá estaba sentado con su hermosa verga afuera meneándosela, me senté a su lado, ¿y tú que haces aquí?

    Mi esposo se puso de pie me puso la verga en mi cara y yo me la metí en la boca mamando esos 23 centímetros de verga que añoraba, yo chupe con fuerza, se hice una mamada de campeonato y él se corrió en mi boca, segunda tragada de semen de la noche, su verga seguía super dura, el me bajo el short y me penetro de un solo envión, su verga entró sin problema yo estaba muy lubricada y tenía mi chocho lleno de semen de Fernando y me folló con fuerza, y decía tienes la chocha llena de tu amante puta zorra, follamos rico y nos corrimos.

    Mi esposo seguía con su verga super dura, me giró y me la puso e a la entrada de mi ano y empujó con fuerza venciendo ni anillo anal y me la metió completita yo gemí de gusto y me culeó hasta que me lleno los intestinos de semen.

    Se limpio con mi short se vistió y me dijo, No sabía que tenía una esposa tan puta, vaya siga culeando con su amante, zorra, dígale que le coma el chocho y el culo, ahí le dejo los agujeros lubricados y salió del apartamento.

    Me levanté como todos los días, hice desayuno, les serví a mis hijas y salieron al transporte del colegio, a las siete y media Fernando entró a la cocina desnudo con su verga semi erecta buscando un vaso con agua, se lo serví y me dijo Estelita vamos a la alcoba que quiero follarte de nuevo, nos acostamos, se la mame un ratito y me dijo hoy te follaras solita y me subí a cabalgarlo, él me abrazaba fuerte y me besaba, de pronto sentí otras manos en mis nalgas y una lengua jugando con mi ano, esa lengua me penetraba mi culo, me lo chupaba y Fernando me dice al oído, hoy gozaras con dos vergas, Luis te va a encular.

    De pronto sentí que Luis me metía hasta tres dedos en mi recto y luego sentí cuando me penetró de un solo envión, toda su verga la tenía en metida en mi recto, entre los dos comenzaron un mete saca fuerte y rápido, hasta que ellos se corrieron dejando Luis mis intestinos llenos de semen y Fernando de nuevo me lleno el chocho de semen, Fernando se levantó y Luis me volteó se me subió y me folló hasta correrse en mi vagina, yo perdí la cuenta de los orgasmos que tuve. Y pensándolo bien mi esposo tiene razón soy una puta reputa, he ganado a dos amantes que follan super, además me han follado tres hombres y yo he gozado hasta el infinito.

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  • La cocina de Sonia

    La cocina de Sonia

    Habían pasado unos días de mi última conexión al sistema, cuando de nuevo recibí un mensaje para hacerlo era muy de mañana y no hacía mucho que mi marido había salido a trabajar, al conectarme en la imagen apareció Sonia, la mujer de mi suegro, se la veía recién despierta, pero bellísima, llevaba una blusa de tirantes muy pegada a su cuerpo y una tanga diminuto de color negro, aparentemente estaba despreocupada y relajada, hasta que alguien entró en la cocina.

    Se trataba de Jean, el jardinero de color de la casa de mi suegro, se le veía bien cachas, yo algunas veces contemplándole me había preguntado si lo del tamaño de las pollas de los negros era un mito o era realidad, cuando llegó cerca de donde se encontraba Sonia, la saludo:

    -Buenos días, señora, ¿Quería algo?

    -Buenos días, Jean, dijo Sonia, quería decirte, una vez más que en esta casa estamos muy satisfechos con tu trabajo, y para nosotros eres como uno más de la familia, y que, por supuesto si te apetece, puedes hacer uso de tu regalo mensual.

    ¿A qué se refería Sonia? Pronto salí de dudas, Jean se acercó a Sonia y para mi sorpresa comenzó a besarle el cuello, Sonia estaba disfrutando, él le acaricio los muslos un momento, pero después llevó sus manos hacia la blusa de Sonia y sin dejar de besarla el cuello, le sacó las tetas de la blusa y las dejó al aire, y con sus manos procedió a acariciarlas, lo hacía con mucha dulzura y respeto.

    Luego apartó su cabeza del cuello de su señora y la llevó hacia sus tetas, como he dicho en mis anteriores relatos parece que a los machos de la familia de mis suegros les gustan las mujeres con las tetas pequeñas y Sonia las tenía así, mientras se las chupaba deslizó una de sus manos hasta el tanga de ella e introdujo una de sus manos dentro de él, la cara de ella reflejaba que estaba disfrutando a tope.

    El jardinero se arrodilló ante su jefa y apartando un poco el tanga dejó al descubierto su coño, en ese momento Sonia lo tenía con pelos, pero se le notaba que lo cuidaba mucho, en esos momentos Jean sacó su lengua y comenzó a comerle el coño, mientras ella decía:

    -Lo haces divinamente mi amor sigue haciéndomelo.

    Y el obediente a las órdenes de su señora seguía explorando cada centímetro del coño de ella, parecía considerar como un privilegio comerle el coño a ella y lo hacía con mucha aplicación, la cara de Sonia reflejaba cuanto estaba gozando, hasta que se corrió, en ese momento él se levantó, ella le besó y le dijo:

    -Muchas gracias, Jean, pero es hora de que disfrute de mi plátano.

    Y después de decir esto se arrodilló ante él, llevó sus manos hasta los pantalones del negro y le bajo de un golpe estos y el short, en ese momento pude darme cuenta de que, al menos en el caso del jardinero, lo del tamaño de la polla de los negros no era un mito.

    Ella sacó su lengua de la boca y la llevó hasta su polla, como si fuera una especie de helado caliente y comenzó a chupársela hasta que al negro se le puso bien dura en esos momentos ella se levantó y volvieron a intercambiar un beso muy apasionado, tras lo que él dijo:

    -Con el permiso de la señora.

    Y diciendo esto la colocó encima de la encimera de la cocina, la acaricio las tetas mientras le decía:

    -La señora es bellísima.

    Y llevando su polla hasta el coño de ella se la introdujo, la tenía mucho más grande que mi suegro, pero se notaba que el sexo de ella estaba acostumbrado a recibir pollas de todos los tamaños y se la metió de golpe, los dos volvieron a intercambiar otro beso muy apasionado, el aprovecho el momento para quitarla la blusa y después le rompió el tanga, dejándola completamente desnuda.

    Mientras con su polla siguió follando su coño, se notaba que ella gozaba muchísimo de los servicios que le proporcionaba el jardinero. Sin duda estaba teniendo varios orgasmos, fue él quien le avisó:

    -Perdone la señora, pero creo que me voy a correr.

    -Salté, dijo ella.

    Cuando él lo hizo ella primero se puso después, posteriormente se arrodilló ante Jean y acariciándole la polla un poco hizo que el jardinero se corriera y su leche fuera a parar a su cara.

    Tras ello, Sonia dijo:

    -Que polla tan divina tienes Jean

    Y se volvió a meter la polla del jardinero dentro de su boca para chupársela, la cara del negro demostraba cuanto gozaba, tenía a su jefa, a sus pies chupándole la polla, sin dura era una situación muy agradable para él, y más siendo su jefa una rubia muy atractiva, cuando la polla de Jean se hubo recuperado del todo, pidió a Sonia que se apartará un poco, ella lo hizo y él se tumbó sobre el suelo de la cocina.

    La verdad es que contemplar este espectáculo estaba siendo muy estimulante para mí, no pude evitar, como ya se estaba convirtiendo en habitual cuando contemplaba estas imágenes llevar una de mis manos a mi coño y meter un dedo en él.

    Cuando Sonia vio a su amante tumbado en la cocina se puso encima de él se le notaba que quería volver a sentir ese pollón dentro de ella, pero él la paró un poco.

    -Si a la señora no le importa, yo quisiera volverá saborear ese coño tan delicioso con mi boca.

    Ella se puso encima de su boca, encantada de entregar su sexo a la lengua de su jardinero, a él se le notaba muy contento con el regalo que le estaba proporcionando su jefa, se lo estaba chupando con verdadera ansia, y ella estaba disfrutando a tope al sentir la lengua de Jean dentro de su coño, debió de tener varios órganos hasta que dijo:

    -Cariño no puedo aguantarme más, quiero volver a tener ese pedazo de polla dentro de mí,

    Y levantándose de donde él la estaba comiendo el coño se desplazó y se puso encima de su polla que estaba bien dura, poco a poco fue bajando hasta poner su coño en contacto con la polla de él y la introdujo dentro de su sexo, en ese momento se puso a cabalgarle, lo hacía con verdaderas ganas, Ella se agachó un poco y él aprovecho para chuparle las tetas.

    -La señora las tiene preciosas, dijo.

    Seguro que hay muchas mujeres en tu país con unos pedazos tetas enormes y divinas, dijo Sonia.

    Las hay, pero a mí me encantas los pechitos, pequeñitos, pero bellísimos suyos, señora.

    Ella siguió cabalgándole, lo hacía con ansia, hasta que el sintió que se venía, en ese momento paro, y la hizo una señal para que se bajara, y tras ello le dijo:

    -Señora me encantaría follarme su culo blanco.

    -Jean, ya sabes que mi culo es tuyo cunado lo quieras usar.

    Y diciendo esto se puso a cuatro patas en el suelo, el jardinero restregó su polla contra el culo de su señora, a ella se la veía ansiosa por recibir la polla de Jean, parecía que esa no era la primera vez que lo hacían, y cuando su polla estuvo bien dura la introdujo en el culo de Sonia.

    -La señora tiene un culo fantástico, dijo Jean, follarmelo es algo divino, para mi es un gran placer hacerlo.

    -Y para mí recibir una gran polla en el interior de mi culo, como la tuya, es un regalo maravilloso, dijo Sonia.

    Mientras él seguía moviendo su polla dentro del culo de su jefa, a esta se la veía que estaba alucinando de placer, y no paraba de decir cosas como:

    -Mi negrito sigue follando mi culo, dameee.

    Y él para quien follarse a una mujer blanca y de buena posición social debía de ser un honor siguió follandola el culo, el ritmo de Jean era cada vez mayor, los gemidos de ella eran fortísimos, hasta que el negro dijo:

    -Señora me corro.

    Y debía de soltar una gran cantidad de leche en el coño de Sonia, cuya cara reflejaba un gran placer, cuando terminó de hacerlo, Jean se salió, buscó con su vista el papel de cocina partió un trozo y con él limpió el culo de su señora, en ese momento se cortó la transmisión.

    Unos días después mi marido se fue a trabajar, como todos los días al rato recibí la orden de volverme a conectar y de nuevo apareció Sonia en su cocina, estaba guapísima, llevaba puesta una blusa azul en pico y unos jeans del mismo color, y estaba desayunando, en esos momentos apareció mi marido:

    -Mi padre me ha ordenado que te traiga estos papeles, le dijo.

    -Muchas gracias, Jorge, dijo ella, ¿Pero no crees que tu y yo tenemos una conversación pendiente?

    -Para nada, dijo mi marido.

    -Oye, sé que no te gustó que tu padre se separara de tu madre para unirse a mí, pero es algo que tendrás que afrontar, y con voz muy insinuante añadió, sé que no voy a ser tu mama, pero si tú quieres puedo ser la que te la mama.

    Y pegando sus labios a los de mi marido le obsequió un buen morreo, mi marido intentó resistirse, me da que mucho más por fidelidad a su madre que hacia mí, pero no pudo y termino fundiéndose con ella en el beso. No me sentía celosa, sabía que Sonia era bellísima y me parecía natural que mi marido quisiera follarsela.

    Sonia se quitó la blusa, no llevaba sujetador y sus pechos pequeños pero bellos, quedaron al aire, cuando mi marido la bajó los jeans, ella se quedó con un diminuto tanga negro, mi marido se lanzó sobre los pechos de ella y se puso a chupárselos, y estuvieron así hasta que Sonia se bajó el tanga dejando su coño al aire, le bajo los pantalones y los shorts a mi marido dejando su polla también al descubierto, el muy cabron la tenía durísima.

    Sonia con sus jeans por debajo de la rodilla se arrodilló ante mi marido y dijo:

    -Esto puedes obtener si eres cariñoso y leal conmigo, yo seré la que te la mama.

    Y a continuación pasó su lengua por los testículos de mi marido, después la fue subiendo a lo largo de su pene, hasta llegar a la punta y se la introdujo en el interior de su boca dando comienzo a una intensa mamada, mi marido se puso a gemir, yo sabía que Sonia era muy puta, y sin duda le estaba haciendo una mamada increíble. Mi marido le dijo:

    -Mama, quiero follarte.

    Ella se levantó, se terminó de quitar los jeans y el tanga y se puso de espaldas a él, y poniendo una de sus piernas sobre la encimera dejo su coño completamente abierto, mi marido se acercó a ella y desde atrás introdujo su polla en el interior del coño de la mujer de su padre, los dos se pusieron a gemir, la muy zorra de Sonia dijo:

    -Que suerte tiene Lorena, que tiene esta polla para ella.

    -Más tiene mi padre, dijo mi marido, que tiene este coño para él.

    -Entonces, dijo Sonia, no deberías enfadarte, porque dejara a tu madre y se uniera a mí.

    -Si, lo comprendo, dijo mi marido, al que al parecer el coño de Sonia le había convencido.

    Y siguieron follando hasta que Sonia le pidió:

    -Quiero ser yo quien te cabalgue, siéntate sobre la silla.

    Mi marido obedeció a su nueva mama, y sacándosela fue a sentarse en una silla que había en la cocina, Sonia fue detrás de él y sentándose en sus rodillas introdujo, otra vez, la polla de mi marido en el interior de su coño y se puso a cabalgarlo, entre gemidos ella le dijo:

    -¿Ves cómo llevándonos bien podemos salir ganando los dos?

    Y siguió cabalgándole, parecía que mi marido se estaba comportando como un buen follador, resistiendo sin correrse las envestidas, y se notaba que Sonia estaba gozando y mi marido también, hasta que él dijo:

    -¿No te parece que estaremos los dos mejor en el suelo?

    Ella aceptó su sugerencia y se levantó y luego se tumbó en el suelo, mi marido se acercó a ella y se puso de rodillas, seguía con los pantalones bajados, ella le puso una pierna sobre el hombro y su coño quedó bien abierto para ser follado, y mi marido aprovechó la ocasión para introducir su polla en el interior del coño de su madrastra. Ella al sentirla comenzó a gemir de una manera muy intensa mientras decía:

    -Que bien follas hijito

    -Es que quiero darte placer, mama, dijo mi hijo.

    Así se mantuvieron un rato hasta que Sonia pidió un cambio de postura, si que mi marido se la sacará los dos en un movimiento que parecía ensayado se giraron un cuarto de vuelta, y así, de lado continuaban follando, verlos era muy excitante, nunca he sido celosa, pero masturbarme mientras mi marido se folla a otras no era algo que hubiera estado nunca en mis planes, pero ahí estaba yo disfrutándolo, sus gemidos eran cada vez más intensos y en ese momento fue Sonia quien pidió a mi marido:

    -Déjame ponerme encima de ti.

    Mi marido aceptó y siguiendo con el giro se quedó tumbado en el suelo, mientras ella que había quedado encima se puso a cabalgarle de nuevo. Los gemidos de ambos se intensificaron, en un momento dado mi marido dijo:

    -No puedo más.

    Sonia de una manera muy inteligente lo interpretó como que no podía más y rápidamente se salió, y poniéndose a la altura de la polla de mi marido comenzó a chupársela, hasta que por el gesto de mi marido noté como se corría y vi como una gran cantidad de semen se desparramaba por la boca de Sonia.

    Los dos permanecieron un rato recuperándose, y hablando como lo que acababa de suceder iba a afectar a su relación. Poco a poco la polla de mi marido que había quedado completamente arrugada tras el polvo que acababa de disfrutar se fue recuperando, estaba lista para una segunda parte. Mi marido llevó sus manos hasta el culo de su madrastra y con voz irónica la preguntó:

    -Mamita ¿Mi padre te la mete por el culo?

    La verdad era que sí, yo había sido testigo de como Jacobo, el padre de mi marido, se la metía a su mujer por el culo, pero Sonia que era muy inteligente sabía que era mejor decir que no y así lo hizo.

    -Pues yo le sustituiré en ese agujero, dijo mi marido, si tú quieres.

    -Por supuesto mi niño, dijo Sonia.

    Se levantó y se puso de espaldas apoyada sobre la encimera de la cocina, y se inclinó un poco de manera que su culo quedase un poco hacia atrás, mi marido se quitó definitivamente los pantalones y de un golpe introdujo su polla, que estaba durísima dentro del culo de Sonia, que al sentirla dentro comenzó a gemir, nuevamente, de una manera muy intensa.

    -Que bien lo haces, mi niño, dijo Sonia, se nota que lo prácticas con Lorena

    -Bueno muy de vez en cuando, dijo mi marido

    Llevaba razón nuestra vida sexual se había vuelto muy monótona. Pero ahora los dos estaban disfrutando, mi marido se follaba con rabia el culo de la mujer de su padre, era a la vez una forma de quitarse sus prejuicios y una forma muy especial de reconciliación, finalmente mi marido al notar que se corría se salió de su culo, ella fue a coger su tanga para que depositara en ella su leche y el aparato dio por terminada la sesión.

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  • Con mi tío, amor único

    Con mi tío, amor único

    Hola, me llamo Martha, lo que le voy a contar me pasó exactamente hace dos años, pero actualmente sigo viéndome con esa persona.

    Yo estoy casada y estoy trabajando solo medio tiempo porque sigo estudiando, sin embargo, mi esposo trabaja el tiempo completo, él tiene un cargo alto donde es responsable de varias personas, por ese motivo creo paso lo que les voy a contar

    Era un día de invierno, cuando mi esposo se fue de viaje por dos días (viernes y sábado), donde teníamos planes ese día sábado, al final tuve que ir yo sola, a dicha fiesta porque era la fiesta de uno de sus mejores amigos de él y la mía.

    Ya el día de la fiesta me voy acompañada de una amiga, (ese día yo me fui muy provocativa con un vestido azul corto, tacos y un escote), en la fiesta con unas copas me di cuenta que el tío de mi esposo estaba invitado, (les cuento un poco de él, es un chico de 37 años separado hace unos meses y con sus dos hijas que se quedaron a su custodia; es una persona alta de tez blanca medio robusto), aquel día nos saludamos, compartimos unos tragos y le conté que por motivos de trabajo mi esposo no asistió y que me acompañaba mi amiga.

    Pasaron unas horas donde sequiamos compartiendo con mi tío, mi amiga y unos amigos de él, al poco rato mi tío me confiesa que le gusta mi amiga y creo que a mi amiga también de gustaba porque preguntaba por mi tío.

    Acabando la fiesta mi tío nos invitó a mi amiga y a mí y unos amigos a su casa; compramos unos tragos y nos fuimos al lugar, antes de irme de la fiesta yo estaba en conversaciones con mi esposo contándole lo que ocurría, (mi esposo no es celoso ni nada de eso). Ya en la casa del tío, compartiendo como a eso de la medianoche mi amiga se entera de una llamada que su mamá se puso enferma; así que tuvo que irse de inmediato, quise acompañarla, pero al final me quede, yo seguía hablando con mi esposo por mensajes, donde me aviso que iba a llegar de madrugada tipo 6 de la mañana del día domingo.

    Nosotros seguimos compartiendo copas, hasta que uno de sus amigos nos dijo que juguemos a “reto o verdad”, ya mareados todos aceptamos, entre las preguntas y respuestas me toco uno que me calentó un poco, donde me preguntaron si me gusta con “pelo o sin pelo” a la primera entendí, pero lo único que dije es sin pelo, ósea calvos, nos matamos de risa.

    Al final tipo las 2 de la madrugada, se fueron sus amigos de mi tío yo me quedé dormida tipo en el sofá y mi tío también se fue a dormir, a eso me despertó el frio, me levanté tipo 4 de la madrugada, fui al baño a mojarme un rato, al llegar al baño observe la puerta entre abierta donde vi a mi tío en el baño saliendo de la ducha y observe su pene, la verdad la tenía más grande que mi esposo, me puse nerviosa, sin imaginar lo que ocurriría más adelante. Me quedé viéndolo por un rato, la verdad no sentía atracción por mi tío ni nada de eso, pero al ver su miembro todo cambio; mi marido en unas horas llegaba y tenía que irle a recoger de la terminal aérea.

    Toque la puerta y sin dudarlo el tío se tapó con la toalla, y me dijo que pensaba que estaba dormida, entre y lo primero que hice fue decirle, “gracias tío por taparme pero no tendrás una cama de más, es que me hace frio”, respondiendo, si hija ahora te lo traigo, ya en la sala donde estaba instalado, en el sofá y con el trago de más no me atreví a decirle nada, sin embargo, el tío me dijo si había visto desnudo en el baño, le contesté que sí, no sé qué paso por mi mente pero le dije que tenía un gran pene, sonrió y dijo: eso que no lo viste completamente erecta, sonreímos los dos.

    Me atreví a decirle que si me puede mostrar su pene, sin decir nada me agarró de las manos y poco después se bajó el pantalón me agache sin pensarlo vi ese pene frente a mí, crecía poco a poco, él se sentó en el sofá y vi que ese miembro crecía más y más, media alrededor de los 20 centímetros y un grosor mediando, era más grande que el de mi esposo, lo toqué el no dijo nada ni se movió se quedó ahí sentado sin mirarme a los ojos solo miraba el techo lo agarré con mis dos manos, que cubría mis dos manos empecé a tocarlo, después a masturbarlo y sentía que crecía más, tenía unas venas que sobresalían, yo estaba con mi vestido azul y unas chinelas que me prestó y con mi saco.

    Lo único que me dijo aquella madrugada fue, puedes usar tus tacos y solo tu vestido; lo hice, no sabía lo que estaba haciendo solo lo hice, volví a la misma posición me olvidé que me hacía frío, mi respiración se agitaba más y más, le salió un poco de líquido de su pene seguro estaba excitada igual que yo lo estaba, le mire de reojo pero el solo miraba el techo, me atreví le di un beso en su pene y poco a poco lo bese hasta llegar a sus bolas mi tío las tenía bien depiladas, cómo si se lo hubiese rasurado ese momento, y de apoco empecé a chupárselo, en esa posición estamos como 15 minutos saboree sus jugos me éxito más y más y sentía como mi vagina empezaba a ponerse húmeda.

    Me levanté mire a mi tío frente a frente nos acercamos y nos dimos un gran beso, no le importo que mi boca tenía el sabor de su pene, esos besos no fueron tiernos fueron tan calientes sentía como su lengua recorría por mi boca y viceversa la mía en su boca, me senté en su miembro mientras él seguía sentado al rato sentí como su miembro rosaba mi vagina encima de mi vestido, si no fuese mi vestido ese gran pene iba a introducirse en mi vagina, nos besamos apasionadamente por unos minutos mientras él me tocaba mi culo, su pene rosaba mi vagina aun así yo gemía de placer, imaginando que ese pene entrara en mí.

    Mi tío me sacó mi vestido y me quedé con mi ropa interior y mis tacos él se quitó toda su ropa, me apretó mis pechos los lamió, mientras su mano tocaba mi culo y su otra mano tocaba mis pechos y veía que recorría todo mi cuerpo con su boca, en ese momento no era mi tío era mi hombre y yo su mujer caliente, (conectamos enseguida no estábamos teniendo sexo, si no haciendo el amor) me agarró me tumbó en el sofá más grande y yo enseguida abrí mis piernas, me miró y su boca se me vino directo a mi vagina hizo a un lado mi tanga chupo mi vagina que estaba completamente húmeda y mojada yo me retorcía de placer…

    Mi mano estrujaba el sofá y gritando de placer mi tío seguía chupando toda mi vagina (yo esa ves no me había depilado mucho, no sabía que iba tener relaciones, yo y mi esposo somos activos sexualmente pero por el tema de su trabajo no lo hacíamos seguido, pero me gustaba tenerlo depilado como a mí y al le gusta).

    Mi tío recorrió todo mi cuerpo hasta llegar a mi ombligo, mis tetas mi cuello hasta llegar a mi boca me comió con sus besos me agarró las manos, se levantó y saco de su pantalón unos condones y vi como se le cayó unas pastillas que alguna vez mi esposo usaba esas azules, no dije nada, pero imaginé que ese día iba a durar mucho más.

    Yo aún echada en el sofá completamente desnuda le dije: papi, papi, ya métemela se puso el condón le entró casi la mitad le agarre y entro ese gran pene de golpe yo le apreté el trasero para que entrara todo de golpe, solté un gran gemido y creo que sus vecinos hasta escucharon empezó la arremetida la saca y mete como locos fue tan intenso que yo gritaba de placer, veía como mi tío lo disfrutaba me metía y sacaba comiéndome cuando podía mi boca mi cuello y mis tetas.

    Creo que pasaron como 1 hora un poco más entre lo que cogíamos, al final me quedé encima de él cabalgando ese enorme pene mi tío me agarraba las tetas y yo lo único que hacía era disfrutar y gemir de placer, no sé en qué momento se perdió o se sacó el condón me di cuenta que ya no era lo mismo disfrutaba más su pene dentro de mí en verdad estamos bien mojados uno del otro oliendo a sexo un poco traspirados, de la nada me agarra y me pone sobre el sofá y empieza a agarrar su pene frente de mi cara (queriendo acabar) antes que termine yo le empuje al sofá y puse mi vagina en su pene hasta que acabe.

    Estaba a punto de volver a acabar, ya lo había hecho, cómo dos veces esa sería la tercera; seguía cabalgando el sentado y yo cogiendo de espaldas mostrando mi culo a mi tío, al poco raro sentí como su leche llenaba mi vagina, me lleno toda, veía y sentía como salía semen blanco de mi vagina, mis piernas temblaban me acosté al lado de mi tío y dándole un beso le dije “tío gracias te amo, gracias por tanto placer”, aquel día me dormí dándole la espalda y el me abrazó.

    Al poco rato me hizo despertar mi tío a esa de las 7 de la mañana diciéndome que su mi esposo estaba tocando la puerta, me asusté y agarré mi celular y vi varias llamadas perdidas de él, tenía que ir a recogerle y me dijo que estaba en la puerta de la casa del tío, me levanté al instante me puse mi vestido y todo lo demás me fui al baño a asearme por qué, olía a sexo, mi tío puso un ambientador.

    Y yo por el celular le dije a mi esposo que el tío le iba a abrir la puerta y que le disculpe, que me había quedado dormida, en unos minutos mi esposo entra yo estaba como que me estaba despertando del sofá mi tío había cambiado el mantel que cubría los sofás ya que los otros estabas mojados, me saludo mi esposo, me entendió y me dio un beso en la boca, nos quedamos un rato más mi tío hizo café y le contamos lo ocurrido que me había quedado dormida en el sofá, nos creyó todo.

    Al final nos fuimos los dos mi esposo entro un rato al baño y yo me quedé por un momento con mi tío y me devolvió mi tanga que había encontrado en el baño, si no fuese por él, mi esposo lo hubiese descubierto, le dije que se lo guarde y que se lo devolviera en otra ocasión.

    Así acabó mi día de aventura con mi tío, cómo les dije a un principio no fue la primera vez que lo hacemos a la fecha sigo hablando con él y mi esposo no se dio cuenta de nada. En otra ocasión les cuento otra aventura saludos.

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  • Consolándome con mis compañeros de estudios (1)

    Consolándome con mis compañeros de estudios (1)

    La relación que mantuve con Mario, que fue una de las más bonitas, se terminó cuando se pasó una temporada trabajando al lado de mi marido en un proyecto de renovación de banquetas de mi ciudad.

    Se fue haciendo más posesivo, más celoso; ¡pa’ mis pulgas, ni mi esposo me celaba tanto como él!… Que mis vestidos eran demasiado cortos, que los pantalones muy ajustados, que sonreía mucho, que coqueteaba demasiado, que no me quitaban la mirada de encima, que no lo respetaba, etc. Así que lo mandé a la verga, antes de que él a mí; y por infinitum, ja, ja, ja…

    Mario ha sido de los hombres que más me han hecho vibrar durante el coito, pero ser su amante era pagar un precio muy caro. Me tenía prohibido salir con mis amigos (Luis, Juan Emilio, Edgar, etc.)

    Nuestras discusiones eran continuas y desgastantes; y no es que no me gustara que me padroteara, pues soy bien puta, pero de ahí a que te cambien por completo la personalidad, o que te ensimismes o te encules demasiado, hay un mar de diferencia, yo no soy de esas; pues según la opinión de mi esposo, no soy hembra de un solo hombre, y Mario lo sabía… Y sin embrago le permití todo, más que a mi marido, pero todo llega a su fin… Incluso mi esposo se dio cuenta, ya no eran aquellas tardes de pasión y entrega, ahora solo discusiones y alegatos. Llegaba a casa de malas e incluso mi esposo dio un bajón y poco me buscaba, pues ya no traía mi cosita repleta de almíbar como a él tanto le gusta…

    El fin de mi relación con Mario se dio de una forma que nunca pensé. Aunque ya tenía pensando cortar con él, él mismo propició todo; ¿verdad inútil?… Me has escrito infinidades de emails, los cuales no te pienso contestar, y me parece poco caballeroso de tu parte que intentes chantajearme con lo que tú sabes; por si no te diste cuenta, nuestra relación siempre fue permitida por él; y no se vale que intentes acercarte a quién ya sabes con tal de dañarme, a quien nada tiene que ver con mi temperamento.

    Fui tu puta, fuiste mi padrote, te quise de verdad, y cuando me propusiste dejarlo a él para irme contigo, de veras que tocaste lo más hondo de mí porque sentí que me querías, pero no podía aceptar, es más fuerte ese lazo que todo lo que me prometiste. Me duelen todas tus tonterías que has hecho y tal vez estés arrepentido, pero ya no. Acuérdate lo que una vez me dijiste: “Vacas que no den leche, a chingar a su madre”…

    Después de que salimos de un restaurante, después de comer, me dijo:

    —Ya que te encanta tanto la verga, te tengo preparada una sorpresa…

    —¿De qué se trata?… —pregunté inocentemente.

    Fuimos a su departamento amueblado y decorado completamente a mi gusto. Habíamos estado discutiendo en su carro porque me había puesto una mini bastante corta, donde casi se apreciaban mis redondas nalgas, y durante la hora que duró la comida, los hombres no dejaban de verme; eso lo puso furioso, pero no me dijo nada ahí adentro. Al salir, casi me llevó a rastras a su auto, donde nos dijimos de todo. Al final me pidió una oportunidad y me planteó lo de hacer un trío con él y con un amigo, o que si yo quería, podía irme a solas con el amigo. No me entusiasmó mucho la idea, pues no dejaba de sonreír perversamente cada vez que me decía que ahora si me darían la cogida de mi vida y con tremendo palote… Ya todo lo tenía preparado…

    Cuando llegamos a su departamento, me abrió la puerta del coche y me atrapó en sus brazos, estuvimos cachondeando un rato, ahí en el estacionamiento, cuidándonos de que nadie nos viera. Me tenía agarrada de las nalgas y con sus manos bajo de mi pantaleta agasajándose con mi redondo culo, mientras me besaba y me murmuraba que mi tremendo culo no sería más que para él, que debía de comportarme con su amigo, quién solo dispondría de mi vagina y nada más; que no debería ni de besarlo porque las putas no besan a sus clientes… Yo a todo le decía que si hasta que sentí la punta de algo que me abría las nalgas. De inmediato volteé solo para encontrarme con la cara redonda y sudorosa de don Javier, quien con la punta de la escoba me picaba el culo.

    Una carcajada brotó de sus labios lo que me puso más encabronada, esa risa no lo puedo olvidar…

    —¿Esta es la puta que me dijo que sería para mí, don Mario?… —dijo luciendo sus cariados dientes y su tufo desagradable…

    —¿Qué te parece?… —dijo mi amante.

    —Pues de estás pulgas no saltan en mi petate, así que si usted no dispone de otra cosa, la paloma me puede acompañar a mi cuarto —dijo ese señor.

    ¡Mi amante estaba entregándome a una persona que nunca fue de mi agrado y que solo lo hacía para humillarme!…

    —¿Pero que se están creyendo?… —dije iracunda.

    —¿Querías macho, no?… Pues ahí lo tienes, para que no digas que no te complazco—dijo Mario riéndose

    —¿Qué te pasa, estás loco o qué?…

    —No estoy loco y vas a hacer lo que te diga, cabrona—dijo jalándome para el interior del edificio.

    No sé ni como le hice, se las refresqué y me salí corriendo. Llegué a casa triste, enojada, y con la plena decisión de jamás volverlo a ver. Por supuesto que mi esposo no se enteró, pues nuestro plan seguía siendo que yo era la esposa infiel, aprovechando cualquier descuido para andar de golfa. Así que me negué a responderle por teléfono y cómo afortunadamente el proyecto ya estaba terminado; él se fue y colorín colorado…

    Esta relación también se llevó al traste mi amistad con mis amigos y amantes, pues prácticamente los había olvidado, y negado a verlos. Le comenté a mi mamá que me gustaría continuar con mis estudios y así como ella, mi esposo también me apoyó. Cuando le comenté a mi amiga Vero mi intención de regresar a las aulas, me quedó viendo de hito en hito…

    —¿No te parece que ya se te pasó el tiempo?… Ya no es lo mismo de antes, los muchachos no te respetarán… —ilusa, si de eso pedía mi limosna.

    Por supuesto que también la mandé a la verga, sé que en el fondo me envidiaba por tener el cuerpo que me cargo, pero de eso no tengo yo la culpa. Ella fue de mi misma generación y logró terminar la carrera, yo a los 18, abandoné mis estudios.

    Cuando volvía a la dirección escolar para plantearle al director la necesidad que tenía, me quedó viendo sin dar crédito a lo que oía:

    —Danielita, esta casa escolar está a su disposición, y yo también… —dijo sin dejar de verme en forma lasciva y sugerente.

    —Gracias profesor, créame que no me daré por mal agradecida… —dije coqueta.

    —Solo hace falta que usted haga un examen… Digo, para evaluar como anda de actualizada…

    —¡Ay profesor!… ¿Cree usted que es necesario?…

    —Humm… Déjeme ver que puedo arreglar con el subdirector Martínez… —

    —¿Sigue aquí?…

    —Y aquí se morirá, igual que yo…

    —Está bien…

    —Daniela, usted me volverá loco a todo el plantel—dijo asomando la vista para ver mis ricos muslos que escasamente ocultaba mi minifalda…

    —¡Ay profesor, no es para tanto!…

    —¿Qué no?… Tiene usted unas piernotas, unas… Bueno, usted lo sabe bien, solo le pido que mantenga la distancia con sus compañeros para que no se suscite ninguna falta de respeto hacia su persona… No sabe la clase de bichos que tenemos aquí.

    —Lo tendré en cuenta maestro… —dije levantándome para salir.

    —¡Ah, y de vez en cuando, visíteme!… Mujeres como usted, siempre le alegran el corazón a pobre viejos como yo.

    —Vendré a verlo, lo prometo —mi contoneo de nalgas no pudo ser más sensual, pues sabía que su mirada esta fija ahí, sí, ahí donde tanto me gusta tener una verga.

    No hacía mucho que había dejado ese plantel, y me parecía todo muy cambiado. Ese olor característico que desprenden las aulas, y en cada rincón, un recuerdo… Evoqué a Mariana, a Gabriela, a Paty, a Fernanda… “La quinta de Beethoven”, nos decían porque éramos las más sonadas, las putonas más calientes y más entronas. Las que vestíamos más a la moda, más sexys; y por qué no decirlo, las más sabrosas. Les perdí la pista y no supe más de ellas…

    Después que me familiaricé con mis nuevos compañeros, acostumbrábamos a reunirnos en la cafetería de la escuela, donde el calor era menos intenso y podías echar más desmadre. Mis compañeras de grupo estaban en examen, el cual yo ya había terminado, así que sin pensarlo fui a la cafetería y pedí un refresco. Me senté y al hacerlo no tuve cuidado de tal forma que mi falda —de por si corta como era mi costumbre— se me subió más de la cuenta, mostrando mis ricas piernas.

    Muy quitada de la pena abrí mis muslos para sentir algo de frescura en mi rajita apenas cubierta por una tanga transparente, mientras mis senos sin brasier dejaban ver mis pezones punteando bajo la tenue tela de mi blusa. Sin darme cuenta llegó uno de mis compañeros con el cual yo no había intercambiado más que saludos, de hecho yo no hacía mucha relación con los chicos y ellos tampoco conmigo pues sabían que yo era casada y mayor que ellos, sus ideas me parecían infantiles y esto provocaba que no me interesaran.

    Tenía compañeras desde luego, pero también muy jovencillas, eso no quiere decir que yo me considerara una anciana pero a mis 24 años yo les llevaba la delantera ya que todos ellos estaban entre los 18 y 19 años de edad. Desde luego no me veía diferente a las chicas, trataba de verme jovencita también y lo lograba, me vestía muy como ellas y hablaba igual, así que para cualquiera que nos viera juntas no notaba la diferencia.

    Víctor se sentó enfrente de mí y presentí que me observaba, así que lo sorprendí mirándome cínicamente las piernas abiertas y mis tetas abultadas, de inmediato las cerré y algo curioso es que me ruboricé al ser sorprendida en esta forma de sentarme, desde luego que él había visto más de lo común. Terminó su café y salió sin darme importancia ni siquiera me saludó y eso me molestó, no entendí porque, pues la mayoría de los muchachos trataban de llamar mi atención.

    Al ponerse de pie lo observé, era de piel bronceada y se veía muy bien, en especial el bulto que se le marcaba entre las piernas con su pantalón vaquero. Era alto y delgado, su pelo negro y sin peinar enmarcaba su cara de manera atractiva, nunca me había percatado de él y me llamó la atención sobre todo porque ni el menor caso me hizo.

    Lo seguí con la mirada y me gustó su andar, se veía bastante bien. Pensé para mis adentros, que tal vez me había gustado porque yo andaba caliente; pues debido a mi periodo menstrual estuve en abstinencia ese fin de semana, el caso es que Víctor me gustó.

    Al poco rato llegaron mis compañeras y la algarabía inundó la cafetería, eran muy escandalosas como todas las chicas jóvenes; bromeaban y reían estrepitosamente como queriendo hacerse notar. Llegaron también los chicos y la cosa se puso mas divertida; entre ellos estaba Víctor y Martín otro chico que también se me hacia bastante guapito, pero al igual que Víctor también muy joven. Ellos se agregaron a nosotras, ya todos juntos nos pusimos de acuerdo para festejar el examen aprobado del día anterior, así que acordamos ir a la casa de Martín ya que sus papás no estaban en la cuidad.

    Nos dirigimos allá, no sin antes comprar cervezas, dos botellas de tequila y dos botellas de ron, en total llegamos a la casa de Martín catorce compañeros entre chicas y chicos. Como yo llevaba mi automóvil me retrasé un poco en lo que lo estacionaba, pero Víctor haciéndose el tonto me esperó; este detalle me agradó y me hizo pensar que yo le gustaba. Ya juntos en el elevador que nos llevaba al departamento de Martín, el muy atrevido me besó en la boca…

    —¡Oye, ¿qué te pasa?!… —le dije apartándolo de mí.

    —¡Es que estas preciosa Dany y no lo pude evitar!… La verdad me gustas tremendamente —me dijo sonriendo…

    —¿Estás loco?… Tú sabes que soy casada.

    —Si lo sé, pero yo no soy celoso y menos con una ricura como tu… —al tiempo que me decía esto se reía y me agradó por su atrevimiento pero ya no le dije nada.

    Ya en el departamento empezamos a beber, Víctor ya no se acercó, pero me veía insistentemente, los tragos siguieron y luego bailamos todos; yo lo hice con algunos de los chicos y la verdad es que se turnaban pues sin quererlo creo que era la mas guapa y atractiva; solo Víctor y Martín no bailaron conmigo y sentados un sofá en una esquina me veían danzar muy a mi estilo; pero no dejaba de observar mi alrededor y me percaté que algo comentaban entre ellos acerca de mí mientras seguían bebiendo.

    La tarde transcurrió y seguimos divirtiéndonos, la alegría de los chicos me contagió pero al mismo tiempo las bebidas empezaron a hacer sus efectos, y por ser tan jóvenes algunos se retiraron ya de la casa… Solo quedamos ocho: Sandra, Lupita y yo, y por los chicos Martín y Víctor por su lado, y Beto, Adrián y Paco con nosotras charlando.

    —Nunca creí que compartieras con nosotros, y es que te ves tan… tan… —me dijo Sandy en algún momento en que se acercó a mí.

    —¿Vieja?… —dije yo sonriéndome.

    —No, tan especial… Como de otro nivel social, más elevada, ¿me entiendes?…

    —¿Y por qué no?, me gusta esta onda…

    —¡Qué bueno!, pero cuídate de estos cabrones, son unos degenerados

    —Lo tendré en cuenta

    Al poco rato Beto y Sandra que eran novios se retiraron también, cada vez éramos menos y esto me inquietaba, pero permanecí con ellos, ya algo ebrios les dio por cantar y sacando Martín una guitarra, él fue el primero en participar. Su voz era cálida y muy linda y al cantar me veía y yo me di cuenta que me cantaba a mí, al verlo así se me hizo guapo; después, cantó también Víctor y al igual que su compañero, me las dedicaba… No es que lo dijeran, pero las letras de sus canciones y sus miradas me lo insinuaban. Eran ya cerca de las ocho de la noche y Paco se despidió también, yo estaba algo tomada y halagada por las canciones que me estaban enviando los dos chicos me sentí excitada y empecé a sonreírles coqueta…

    Lupita se empezó a besar con Adrián, y se apartaron de nosotros, dejándome solamente con Víctor y Martín, los dos chicos me miraban con lujuria. Víctor se fue a poner música y Martín me hizo bailar con él, me abrazo y sentí su aliento cerca de mi cuello, enseguida vino Víctor y bailé también con él… Yo estaba inquieta, me estaba excitando mucho, pero no me quería exhibir, todos ellos sabían que yo estaba casada, sin embargo me estaba mojando demasiado. Lupe y Adrián seguían fajándose y besándose de lo lindo sin vernos y pude ver como él le metía la mano entre las piernas. Al verlos me calenté más y tomando a Víctor y Martín de las manos los jalé para bailar con los dos al mismo tiempo.

    Era una melodía tropical que me permitió mover mis encantos y hacérselos notar a ellos, empecé a bailar muy sensual como a veces lo hacía en casa estando sola. Al poco rato tuve que ir al baño y sin pensarlo mucho me quité la tanga solamente ya que ese día no me puse brasier, y así regresé. Note que mis pezones se trasparentaban de mi blusa y esperé que ellos lo notaran, al mismo tiempo algo me decía que ya me fuera a casa pero yo no deseaba hacerlo. Lupe y Adrián provocaron todo lo que siguió, decidieron marcharse ya y yo les dije que me iba también, así junto con Martín y Víctor bajamos al estacionamiento.

    Lupe y Adrián subieron al auto de él y yo a punto de subir al mío fui detenida por Martín:

    —Espérate Daniela, Víctor y yo te queremos pedir algo, pero espérate a que ellos se vayan… —miré a Víctor y me hizo una seña mientras Martín me tenia tomada del brazo.

    Hice que abría mi auto mientras Adrián y Lupe se retiraban, apenas se habían perdido cuando Martín me abrazó y me besó en la boca, al mismo tiempo Víctor se me acercó por detrás y subiéndome la faldita metió sus manos y me agarró las nalgas que yo traía desnudas, amparados en la semipenumbra del estacionamiento. Martín aprovechó para subirme la blusa y sacándome las tetas me las chupó, por su parte Víctor se agachó detrás de mí y empezó a separarme las pompas metiendo su lengua entre el canal que me las divide hasta que sentí su lengua en mi culito y de allí a mi panochita mojada…

    Jadeé desesperada pues estaba caliente, sin embargo intenté apartarme pero entre los dos me sujetaron y ya no pude, en parte por lo rico que sentía y en parte por su fuerza al tenerme así atrapada:

    —¡No, por favor déjenme!…

    —No te preocupes mamita, ¡te daremos rico los dos!… —me dijo cínicamente Martín.

    —Pero… Lupe y Adrián, ¡ellos se pudieron dar cuenta!…

    —Ya te dije que no te preocupes, por Adrián no hay pedo y a Lupe ya nos la hemos cogido los tres… —yo me quedé sorprendida al escuchar esto.

    Entonces me dijo Víctor hablándome por atrás.

    —Y estamos de acuerdo, hoy te toca a ti con nosotros…

    —¿Qué les pasa?… ¿Cómo crees que lo haré?… Soy casada…

    —Pues ahora te chingas… A las buenas o a las malas pero hoy nos das las nalgas… Ven, vamos a la casa allí estaremos mejor…

    —Además, ni que fueras virgen, ya estarás bien bombeada por tu marido y se te nota que te gusta la verga… —dijo su amigo.

    —No te hagas pendeja, si eres bien puta… —volvió a decir Víctor.

    Prácticamente me arrastraron hacia el elevador, y al entrar a la casa me sorprendieron abrazándome los dos de inmediato, entonces me dijo Víctor:

    —Ahora nos vas a bailar pero como una puta, como si fueras una putona de tabledance y te vas encuerando o te parto tu madre a chingadazos por puta…

    —No mames güey no la amenaces, es mejor que ella lo haga como quiera… —dijo Martín como defendiéndome.

    Yo estaba muy desconcertada, nunca pensé que mis compañeros fueran así de perversos, pero al mismo tiempo muy caliente, aún contra mi voluntad. Vino así Martín y me dio otro trago, me lo tomé de un jalón y entonces lo hice. Me acerqué a la mesa de centro de la sala y subiéndome empecé a bailar al ritmo de la música que había puesto ya Víctor; con ritmo moví mis nalgas como había visto en las películas, creo que estaba más bebida de lo que yo misma creí, pues al estar bailando me calenté mas y empecé a imaginarme como una puta de antro en verdad…

    Los dos chicos me veían y se sonreían. Bailé arremangando mi minifalda, dando suaves vueltas en torno a la sala, mientras les dejaba a la vista el tremendo culo que me cargo. Traté de seguir el ritmo de la melodía, pero terminé dejándome llevar por mis propios deseos; y ante la cara de lujuria que ponían esos dos, me gustó moverme así de sexy, y estaba a punto de encuerarme cuando sonó el timbre del departamento. De un salto y me senté en el sofá, pensé que serían los padres de Martín. Este fue a abrir y de sorpresa en sorpresa. Llegó Adrián que al verme sonrió y aproximándose a mí se sentó a mi lado, me abrazó y me besó metiéndome su lengua:

    —Órale Daniela sigue bailando, pero muévete así como una puta que se ve que te gusta mamacita… —me dijo Martín.

    Me subí de nuevo y seguí siendo la más puta allí con mis tres compañeros, bailaba y me movía, me quité la blusa y dejé mis tetas al aire moviéndolas rico.

    —No mames, qué pinches nalgotas… Está rebuena está cabrona… ¡Pinche vieja, ve nomás!…

    —Si cabrón, ve nomás que ricas tetas, y que rico se mueve, esta hija de la verga … —agregó Víctor.

    —Ha de coger rico no como la pinche Lupe que es muy pendeja… —dijo Adrián.

    —Ya encuérate Dany, y enséñanos todo… —gritó otra vez Martín.

    Me quité la falda y así totalmente desnuda seguí mostrándome a ellos, les sonreía y me estaba gustando como se veían los tres, calientes por mí; entonces Víctor me bajo y tirándome en el sofá me abrió las piernas y empezó a mamarme la pucha. Yo me estremecí y cerrando los ojos empecé a disfrutar de los lengüetazos que le daba a mi cosita; me abrí más y su lengua me entró en la raja, supongo que Víctor estaba muy caliente, pues se sacó la verga, de buen tamaño por cierto y me la hundió de un golpe; yo gemí al sentir su garrote turgente en mi cuevita, abarcándola toda… Me entraba y salía muy rápido, me atrapó por las piernas y me la metió hasta el fondo, yo gemí presa de la calentura…

    —¡Que rica está!… Esta si es puta no como la pendeja de Lupe, aprieta muy rico y su puchota es un horno… —les decía Víctor muy sofocado a los otros dos chicos sin dejar de bombearme, mientras ellos lo veían con envidia al estarme penetrando.

    Yo estaba desnuda solo traía puestas mis zapatillas, entonces intervino Martín…

    —Ya güey, aquí ya no, se van a manchar los sillones y luego hay que lavarlos… Tráela a la recámara allí estaremos mejor… —con desgano de mi parte y de él, me sacó su fierro y me levantó llevándome a la habitación de Martín.

    Seguidos por los otros dos, me tiro en la cama y me la metió de nuevo, yo gemía y disfrutaba, estaba yo desatada y me gustaba como me estaba cogiendo. Entonces Martín lo empujó…

    —No mames pendejo, vamos a sortearla a ver quien se la chinga primero y tú ya te la estas cogiendo y la vas a dejar bien batida y luego tendremos que removerle el atole…

    —A ver un disparejo, el que salga se la coge como quiera… —dijo Adrián.

    Yo los miraba echada de espaldas en la cama, abierta de piernas y esperando con ansia quien sería el que me cogería primero…

    —Vamos a cogérnosla como a Lupe, primero de uno en uno y luego le damos los tres, ¿ok?… —propuso Víctor.

    Los otros dos aceptaron de inmediato, sacaron monedas y lanzándolas dejaron al azar quien disfrutaría primero de mí. El ganador fue Adrián…

    —No manches Adrián, a Lupe también te la chingaste primero, ya déjanos algo, ¿no?… —dijo Víctor.

    —¿Que quieres, pendejo?, así es la suerte y ahora me voy a comer este bomboncito que se ve delicioso… —contestó mirando hacia la cama donde yo estaba…

    Se desnudó y acercándose a mí me empezó a besar y a acariciar todo el cuerpo, yo me retorcía y me estremecía e instintivamente me abrí de piernas y me dispuse a gozar de estos tres chicos que se veían ansiosos por penetrarme. Las manos de Adrián recorrieron todos mis rincones, me besó en la boca, me dio vuelta y me amasó mis nalgotas con gusto, luego me puso de rodillas y así de perrito me la metió… Su trozo de verga era como la de Víctor, de muy buen tamaño pero no fuera de lo común, me entraba y salía jalándome de la cadera; yo gemía y disfrutaba. Me estremecía de saberme cogida y observada, y portándome como la perra que soy.

    Pensé en mi marido y el gusto que le daría verme así con tres machos juntos y disfrutándome; me imaginé lo caliente que se pondría cuando se lo contara. Mientras, el chico seguía penetrándome y yo empecé a venirme, no tardé mucho en sentir mi primer orgasmo, entonces Adrián le dijo a Martín:

    —Llégale güey, que te mame la verga mientras me la sigo cogiendo, ya luego cobraras tu comisión… —yo no entendí esto último, ni me imaginé de que se trataba ese “cobro”.

    Entonces ya desnudo, Martín se trepo a la cama y apuntándome su tranca a la boca me dijo:

    —Anda puta, chúpame el palo… —yo no podía creerlo, estaba enorme, su cabeza gorda y circuncidada se mostraba hinchada y roja ante mí, se me antojo de inmediato, no podía creer su grosor y largo, era de no menos de 22 cm.

    Al metérmela en la boca me sentí ahogar, su gorda cabeza me asfixiaba al tocar hasta mi garganta, sin embargo, me las arreglé para darle mis mejores lengüetazos y succiones a esa deliciosa salchicha; le sabía a ostras y olía intenso. Mientras Adrián seguía cogiéndome, yo chupaba y mamaba la verga de Martín, entonces el que me estaba bombeando la panocha, me la metió con más fuerza y empezó a eyacular en mis entrañas, sentí su leche y sus contracciones de su verga al inundarme de su semen; me la sacó poco después para dejarle el lugar a Víctor que lo apuraba:

    —Espérate güey, me toca a mí—le dijo Martín a Víctor.

    —¡No chingues, la vas a dejar bien aguada con tu pinche vergota!… No seas ojete deja que me la coja yo y después sigues tú, güey… —le dijo Víctor como suplicándole a su amigo que le cediera el lugar…

    —Si pinche Martín, ¡no mames!… Déjalo a él, luego la preparas el culo como ya sabes, abres brecha y todos cogiendo contentos… —y así escurrida sin limpiarme la leche de su amigo, Víctor me la enterró de un golpe también.

    Se aferró a mis ancas, jineteándome como a una yegua, clavándomela y sacándola en forma salvaje pero muy rica, batiéndome la leche de su amigo, mientras yo le mamaba la verga al otro, haciéndome disfrutar al máximo entre ambos. Uno, abriéndome la boca al máximo y el otro bombeándome y haciéndome contraer la raja que destilaba mis jugos y la leche del anterior; penetrándome al fondo deslizándose su verga deliciosamente llegándome una y otra vez al fondo de mi vagina que se apretaba convulsivamente haciéndolo gozar de mi estrecho conducto.

    —Voltéala Martín, quiero darle un aplastón rico… ¡Esta buenísima esta hija de la chingada, y me tiene loco desde siempre!…

    Martín aceptó y sacándome la verga de la boca con un sonido rico de plop, me dejé voltear. Me recosté sobre mi espalda y abrí mis muslos para que Víctor me la clavara y me cogiera como deseaba. Se acomodó y me la dejó ir hasta el fondo de nuevo, yo le subí las piernas a su cadera y me entregué como la puta—perra que soy… Deseaba que Víctor terminara ya y que me la metiera Martín, así que me di la tarea de contraer y apretar mi cuca, soltando y apretando su leño; no aguanto mucho pero me hizo sentir delicioso, y repentinamente me llenó de su leche también…

    Se dejó caer a mi lado, jadeando y sudando, yo lo abracé y lo besé, sin embargo estaba yo aún caliente, ardía por sentirme más cogida, en especial por la tremenda vergota de Martín. Víctor me descabalgó y por mi panocha enrojecida sentí escurrir mucha leche, estaba inundada, me sentía batida y seguía escurriéndome la leche de los dos muchachos; sin embargo yo estaba enardecida, quería más verga y mirando a Martín que ya iba hacía mí con su vaina desenfundada y con muchísimo deseo, le pedí que me esperara…

    Me levanté poniendo mi mano entre mi cuevita para no escurrir toda la habitación:

    —Ven, acompáñame déjame lavarme, ¡estoy toda empapadísima!… —le dije coqueta y putona.

    Él me guio al baño y entramos juntos, me dirigí a la ducha y abrí la llave del agua caliente:

    —Entra conmigo papi, báñate conmigo ¿si?… —le dije melosa y sonriente.

    Estaba yo sudorosa y entrando al agua me mojé toda, Martín entró también a la ducha y me acarició; yo lo besé y le tomé la verga, la froté con mi mano masturbándolo despacio, luego me di vuelta y le froté mis abultadas nalgas a todo lo largo de su garrote que me rozaba el canal del culo. Él me enjuagó mi bizcochito con agua y metiendo sus dedos me hizo limpieza de la leche de sus amigos. Salimos de la regadera y mientras me secaba le pedí:

    —Papi, ¿me traes mi bolso?, está en la sala.

    Atándose una toalla a la cintura fue por mi bolso, yo salí envuelta en una toalla también y me fui a la recámara, allí estaban los otros dos, desnudos recostados en la cama, con sus vergas caídas y al verme se alegraron… Llegó Martín con mi bolso, saqué mi maquillaje, me arreglé, me maquillé los labios, los ojos y sacando mi perfume rocié mi cuerpo de la rica fragancia, quería entregarme a Martín como la mejor puta… Poniéndome de pie me quité la toalla ante ellos, se quedaron con la boca abierta admirando mis abultadas mamas y la firmeza de mi trasero…

    —Nena, ven y siéntate aquí… —dijo Adrián, señalándome su palo en todo lo alto.

    —¿Qué no quedaste satisfecho al montarme como si yo fuera tu yegua?—

    —Nena, contigo no tengo llenadero, créeme.

    —Pues te vas a quedar quietecito, mientras me dejas verla, ¿ok?… —dijo Martín que ya me sentía su vieja; y aquel no tuvo otra opción que quedarse sentado puñeteándose el fierro.

    Mientras, cepillaba mi cabello los dejaba que me vieran desnuda completamente, como provocándoles para que me volvieran a coger. Desde luego que Martín estaba embobado, pues no daba crédito a la caliente hembra que se paseaba completamente desnuda ante sus ojos, dejándose admirar y contoneándome como una la vulgar putona que soy. Su verga no se le había bajado, al contrario se veía más dura y escurría un hilo de líquido seminal; ya peinada y con el cabello aun húmedo, me le aproxime y ofreciéndole mi boca lo besé con mi lengua:

    —¿Querías una puta mi rey?… ¡Aquí estoy, ven disfrútame!… —así de ofrecida y muy cínicamente me subí a la cama.

    Los otros dos se me aproximaron tocándome y besándome mientras Martín me veía en medio de sus amigos, me dejé acariciar y besar por ellos, cada uno se adueñó de mis tetotas y se empeñaron en mamármelas deseando extraer leche de ellas. Yo me estremecía y me movía sin dejar de ver a Martín con gran putería, mi mano bajo a mi cuca y me la empecé a frotar, me abrí de piernas mostrándole mi raja mojándose de nuevo.

    Me sentía extraña, más caliente que nunca, estaba aún mareada y calientísima, me sentía soñada ante esos muchachos menores que yo, pero con una vasta experiencia y vigor, que me hacía delirar. Con ambas manos empecé a frotar las reatas de los dos que estaban acostados conmigo, mientras Martín al pie de la cama me veía retorciéndome y frotando su garrote en una lenta chaqueta.

    No perdía detalle de mí, entonces me levanté y poniéndome hincada ante él le abr mi boca para mamar su verga, mientras sus amigos me acariciaban los muslos y las nalgas que había parado. Adrián se metió por debajo y se dio a lengüetear mi raja, mientras Víctor se solazaba con mis nalgas besándolas y acariciándolas y atrevidamente me lamía el ano fruncido; yo le chupé la verga a Martín, y sacándomela luego de la boca, le dije muy putona y ofrecida:

    —Ven papacito, es tu turno y te deseo… Cógeme como tú quieras, te necesito; ¡pero hazlo ya, mi vida!…

    Al escuchar esto sus amigos se apartaron, y yo hincada, lo tomé de las manos y lo jalé a la cama, ambos hincados nos empezamos a besar. Me acariciaba mientras una de mis manos le frota la palanca, estaba yo bien abierta, mi raja se amplió al sentirlo y le dije entonces:

    —¡Martín, Martincito de mi vida!… Despacio cariño, estás enorme, me llenas por completo… ¡Papi, qué rico!…

    Esto solo lo alentó y empezó a bombearme con más brío, primero lento y suave, luego más y más fuerte hasta que ya no aguanté y me quejé, los demás estaban pendientes de cómo me comía esa verga y de mis gestos de incomodidad que hacía al tratar de tragármela toda… La macana de Martín entraba como un émbolo haciéndome gemir y pujar. Sus embestidas eran tremendas, a pesar de su delgadez física tenía mucha fuerza, sus bombeos me llegaban al fondo y me sentía perforada sin piedad pero gozaba con gusto y me le seguí entregando así como me tenía.

    Su vergota horadaba mis entrañas y me llagaba una y otra vez tan profundamente que yo me sentía ya ahogada de gusto, de un gran placer que iniciaba en mi vagina y me subí al mismo cerebro; entonces, tomándome de la cadera me hizo girar, quedando yo montada y fue mi turno de cogérmelo. Me alzaba y me dejaba caer, dándome riquísimos sentones sobre la estaca de chico con tremendo mástil. Me clavé toda y me moví en círculos como tanto me gusta, sintiendo su tranca completamente llenándome la panocha. Cuando ya no pude más, me vine abundantemente, grité deliciosamente, me estaba entregando a ese chico de manera deliciosa…

    Sus amigos solo nos veían coger, miraban como me tragaba con mi coño su verga una y otra vez hasta el fondo y luego movía mis nalgas para subir casi hasta la cabeza y luego me dejaba caer de nuevo envainándome su estaca, así, hasta que quedé vacía, agotada, estremecida… Me eché sobre el pecho de Martín y él me acariciaba las nalgas, me las apretaba y me las abría, pero nada de venirse, yo estaba extasiada, me quería venir de nuevo… Me moví más así como estaba montada en él, luego sacándome su fierro me moví y me le puse de perrito:

    —¡Penétrame mi vida, cógeme como una perra!…

    Martín se colocó tras de mí y me hundió su verga en la papaya mientras me embestía me apretaba las nalgas, me sujetaba por la cadera y a cada embestida me jalaba, provocando que su garrote me llegara hasta la matriz con sus metidas, yo daba grititos de gusto, estaba irreconocible. Me entregué a ese chico deliciosamente, quien me bombeaba y yo gemía hasta que de nuevo me derramé y al mismo tiempo él me inundo con su hirviente leche quejándose y metiéndomela más duro cada vez. A cada chorro de leche en mi vagina, él me empujaba fortísimo, me trabó una y otra vez, dejándome exhausta…

    Entonces vino algo delicioso, sacándome la verga de mi vagina, me la apuntó al ano y así batida con su leche como me tenía, me la empujó haciéndome respingar del dolor que sentí; unas fuertes punzadas en mi ano me indicaron que estaba forzándome. Yo grité pues me dolió pero él me detuvo con fuerza por mis nalgas, me jaló y me entró más verga, pero no entraba toda aún, me la sacó y mi ano quedó abierto, me echó un poco más de saliva en el culo, me lubricó y me dio con más ganas. Me embistió de tal forma que su verga entró casi completa, yo me apreté el culo provocando con esto más dolor. Estábamos sudorosos y yo, adolorida, pero él no me dejaría escapar…

    —Esto es lo que querías ¿verdad Daniela?… ¡Eres una puta sabrosa!… Se nota que tu puto marido no te ha cogido por atrás, tienes el culo tan apretadito, pero ahora te reventaré tu madre hasta dejártelo bien abocardado…

    Me decía suciedades y me la metía, me hizo pujar para recibirlo completo, un poco más adentro una y otra vez me entraba hasta que llegué a tener toda su verga clavada en mí; no la soportaba pues era una verga de burro la que me estaban metiendo en el trasero. Me la metía y la sacaba con fuerza inaudita, me estaba destrozando el recto… Yo sentí que me rompía pero estaba disfrutando como nunca, cierto que no era yo virgen del culo, de haberlo sido de seguro que me manda al hospital, pero me estuvo gozando hasta que se le dio la gana…

    Sus amigos mientras tanto, me pusieron sus chiles frente a la cara, abrí la boca estúpidamente y uno y otro me la metían alternadamente en mi boquita, pero yo no sentí más que mi culo ardido e invadido por ese chico salvaje que me estaba culeando tan sabroso. Martín era un experto, me la metía y me la dejaba dentro un poco, luego me embestía rudamente y muy rápido y me la dejaba de nuevo toda metida. Yo sentí tronar mi culo a cada metida, sentía ganas de cagar, pero él me la metía más y más, sentía que me estaba batiendo la mierda en mi culo dolorido. Mis pedos anunciaron lo inminente, me estaba sacando ya la mierda pero no se detenía, parecía gozar al sacarme los pedos.

    —¡Así te quería tener, hija de tu reputa madre!… ¡Pedorreándome la verga, cabrona!… —me decía Martín enterrándome la verga mientras me nalgueaba y mi culo sacaba más gases.

    Una y otra vez hasta que por fin se derramo en mi interior… Chorros de leche me lavaron el intestino, mezclándose con mi excremento, hasta que ya no aguanté más y sentí morir; le supliqué, rápidamente a Martín que ya me la sacara. Este le pidió a Víctor papel sanitario y al sacarme su verga me tapó el culo para que no batiera de caca la habitación… Volé literalmente al baño y cagué como nunca, con ardor y adolorida, pujé y pujé hasta que me salió toda la mierda mezclada con semen y sangre de mi culo. Estaba dolorida como nunca, pero estaba más ganosa, quería que me repitiera la dosis…

    Me lavé muy bien el ano y pujé para que mi recto se limpiara bien… Ya limpia, regresé así desnuda como estaba a la recámara. Martín salió para lavarse la verga que estaba llena de mí y olía a mí; mientras Víctor y Adrián me veían con gran deseo expresado en sus vergas paradas de nuevo:

    —¡Chiquita, nos toca probar tus ricas nalguitas y ese culito tan apretado!… Ese pendejo siempre las desquinta por ser el dueño de la casa, es su comisión… —dijo Víctor y ambos soltaron la risa.

    —También a la pinche Lupe él la desquintó del culo, luego seguimos nosotros; así que ponte de nalgas… —me ordenó Adrián.

    Yo no pude hacer más que obedecer, de hecho lo deseaba, estaba con más ganas de que me culearan y me ofrecí a ellos así como lo querían, y al mismo tiempo pensaba en lo mucho que mi marido disfrutaría cuando le contara lo que me habían hecho esos chicos.

    Primero fue Adrián, sentí su verga entrar en mi adolorido culo y me estremecí al sentirlo; mi ano estaba muy sensible y a pesar de estar bien abierta me dolió y grité. Empujó una y otra vez, mi culito parecía ya una funda suave de tejido que permitía sus entradas y salidas, yo por mi parte gemía y disfrutaba de ser enculada de nuevo. En lo más emocionada estaba yo cuando el muy idiota se vino adentro, su leche me lavó el recto y al sacar su macana, me escurrió su líquido blanquecino obligándome de nuevo a ir al baño. Para mi buena suerte ya no hubo excremento, me había lavado con su leche; regresé y Víctor me esperaba…

    Me coloque de rodillas sobre la cama dándole las nalgas y me la metió también, más rico que Adrián, pues este chico se tomó su tiempo. Me limaba delicioso, me la clavaba hasta el fondo y me la sacaba también muy lentamente, provocándome sensaciones deliciosas. Estaba apasionada de gusto dejando que me penetrara, disfrutándome delicioso, mientras él se movía entrando y saliendo y provocándome contracciones que lo apretaban con mi esfínter y a mí me enardecía más el culo:

    ¡Más chiquito, más mi vida!… ¡Así que rico siento, culéame así despacito, disfruta mi culo papá!…

    Me tenía súper enchufada cuando entró Martín ya aseado, se puso frente a mí y me empezó a besar, le di mi lengua y me apretó las tetas que se me bamboleaban por los empujones de Víctor que no dejaba de bombear mi culo…

    —¿Te gusta Dany, te gusta ser tratada así como la puta que eres?…

    —¡Aghhh, si, me encanta!… Soy ya puta de los tres, seré su puta cuantas veces quieran… Denme más, cójanme mucho más; déjenme agotada y bien abierta del coño y del culo… Penétrenme, métanmela todos…

    —¡Tú lo pediste, cabrona!…

    Al escuchar mis deseos Martín y Adrián que estaban viendo como Víctor me cogía, se acercaron y empezaron a acariciarme, uno en las tetas y el otro me puso su fierro en la boca; desde luego Martín tenía la verga muy sensible y no aguantó mucho mis mamadas, pues se vino en mi boca haciéndome tragar toda su leche; entonces Adrián dejó mis senos y me dio también su tranca la que empecé a chupar y mamar también mientras Víctor me sodomizaba deliciosamente, hasta eyacular en mi recto bañándome de su leche todo mi interior… Adrián me la sacó de la boca y se enfiló hacía mi papayita, y tomándome de perrito me la dejo ir toda… Me bombeó y me disfrutó haciéndome venir hasta que finalmente me chorreó abundantemente la cuca con su líquido.

    Todos sudorosos y agotados descansamos un rato, enseguida me levanté de la cama donde fui disfrutada por los tres chicos, me fui a la sala y me puse mi ropa, fui al baño y me lavé la cara para luego maquillarme y marcharme a casa. Era ya cerca de la una de la mañana, yo estaba agotada pero plenamente satisfecha, así que me despedí de mis compañeros pero les pedí que guardaran la mayor discreción posible que yo me comprometía a que repitiéramos eso lo más pronto posible, ya que yo había quedado encantada con ellos.

    —No te preocupes de nada, mi reina, que de estas bocas nada saldrá… —dijo Adrián.

    —El viernes mamacita, este viernes que vine no vendrán mis papás y podremos estar otra vez contigo… Vamos a darte “pira”, hasta por debajo de la lengua… —yo no sabía que era eso, pero estuve de acuerdo con tal de volverme a entregar a esos chicos que me habían disfrutado tremendamente.

    Con paso cansado me dirigí al estacionamiento acompañada por Martín, todavía nos besamos bastante antes de entrar a mi auto y salir rumbo a mi casa. Al llegar mi esposo me estaba esperando, bebía un trago y me preguntó que cómo me había ido; sin más me tomó de la cintura y me olió:

    —Cariño, hueles a puta, a leche de macho, mamita; se ve que te dieron sabroso, ¿verdad?…

    —Papi, vengo bien cogida y llena de leche para ti, ¿quieres probar como me dejó mi novio?… —le pregunté haciéndole creer que había estado con uno de mis novios, mientras me alzaba la falda y le mostraba mis nalgas abultadas y aún enrojecidas…

    Mi esposo me atrajo hacia él y bajándose me chupó la panocha hasta meterme la lengua, así extrajo todo el licor de mi papaya, mezclado con el semen de los machos que me habían cogido; me dio ricas mamadas a mi rajita enlechada por mis compañeros, para luego llevarme a la cama y tomarme también en una deliciosa cogida que me dejó más que agotada.

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