Blog

  • Disfrutando el champagne de su bella terapista

    Disfrutando el champagne de su bella terapista

    Ella estaba parada enfrente de mí, yo recostado en el jacuzzi admirando de abajo hacia arriba sus dos hermosas piernas y entre ellas esa raja que escondía unos labios vaginales hermosos, más hacia arriba lograba divisar unos dos deliciosos melocotones que brotaban de su pecho, pero nunca logre divisar su rostro.

    Levantó su pierna y puso su pie sobre el borde de la tina, yo permanecía inmóvil, no quería perder ningún movimiento de su hermoso cuerpo, cuando levanto su pantorrilla se abrió apenas su ranura y pude deleitarme de esa hermosa vulva, mientras disfrutaba admirando la entrepierna de esa deliciosa mujer, logré divisar un pequeño goteo de un líquido que emanaba de ella, era dorado caliente, aromático, el goteo fue convirtiéndose en un gran chorro que mojaba mi cabeza, mi rostro mis hombros, instintivamente mi boca busco ese orificio de donde brotaba esa agua mágica.

    Mis labios apenas si rozaron la raja de esa diosa que me bañaba de pies a cabeza, ella vio mi boca entreabierta y dirigió el chorro de su meado hacia ella, parte del líquido se desparramaba entre mis labios a mi cara y mi pecho, otra parte directamente era tragada por mí y una porción menor quedo bajo mi lengua y pude saborearla, era exquisito, apenas cítrico con un leve sabor a anís, o así lo sentí yo.

    Por momentos se me dificultaba respirar por la excitación y por el líquido acumulado, mis ojos seguían buscando enfocar su rostro, pero sus piernas, sus nalgas, sus senos se interponían, no pude verla, mi excitación iba en aumento mi miembro estaba duro, habría dado lo que sea por introducirlo en su vagina, pero su mano apretó mi verga y la sobo duro muy duro hasta hacerme disparar esa carga de semen que se había acumulado durante ese momento mágico de la lluvia que bañó mi rostro y todo mi cuerpo, quedé acostado sobre todo ese líquido tibio, mis ojos se cerraron, mi mente quería identificar el rostro de ese ser maravilloso, pero no pudo, sentí que entraba en un profundo sueño.

    Y en ese mismo instante cuando abrí mis ojos una tenue luz entraba por la ventana, estaba amaneciendo, me incorporé, no comprendía, estaba empapado.

    Me imaginé que seguía recostado en la tina húmeda, pero no, sentía algo suave bajo mi cuerpo, ahí me percaté, estaba en mi cama, había tenido un sueño con un ser mágico, que se grabó algún momento en mi inconsciente, la imagen de una bella mujer vino de pronto a mi mente, era ella, mi terapista, pero yo jamás había tenido nada físico con ella tan solo conversaciones en videoconferencia, definitivamente esa hermosa sonrisa, esa mirada dulce y profunda se había guardado en mi mente y me llevaron a tener el sueño más real que podría haber imaginado, pero ¿fue un sueño?

    Seguía empapado, el flujo de semen sobre mi cuerpo me hacían pensar, en realidad lo fue?

    Loading

  • El nuevo trabajo

    El nuevo trabajo

    Ariana vivió con su esposo Jean felizmente durante 2 años desde el día de su boda; eran una pareja joven y feliz. Ariana tenía una belleza poco común, cualquier hombre que la viera fantaseaba con esa chica de cuerpo perfecto. Jean era un chico apuesto, elegante, sus ojos verdes lo hacían popular entre las jovencitas y entre sus compañeras de trabajo.

    Jean: Buenos días mi amor, ¿Cómo amaneciste hoy?

    Ariana: Ya son las 7 de la mañana, necesito ducharme…

    Ariana se levantó de la cama como relámpago, tenía una importante entrevista de trabajo a las 9 de la mañana.

    Mientras se llegaba la hora de salir de casa, la joven pareja bromeaba y jugaban tiernamente.

    Jean conducía camino a la empresa donde Ariana tendría su cita, escuchaban música pop.

    Ariana se sorprendió al entrar dentro del lujoso edificio donde siempre quiso trabajar, Ariana se veía tan sexy con su ropa de oficina, llamaba la atención de todos los trabajadores del sitio; ellos se secreteaban al verla, levantaba pasiones solo con su presencia.

    A las 9:15 de la mañana Ariana fue llamada a la oficina del jefe, tímidamente ella entró a la oficina… Ariana y William tuvieron una especie de química desde el comienzo. Él era muy seguro de si mismo, aunque en esta ocasión se sentía un poco presionado.

    William: Bu… buenos días… ¿Vienes por el puesto de secretaria?

    Ariana: Si… si… eso es…

    Ariana comenzó a perder su timidez, ella se sentía cómoda estando frente a ese hombre alto y musculoso. Mientras que William se perdía cada vez más en los bellos ojos azules de Ariana.

    La entrevista se alargó más de lo normal. Ariana cayó enamorada del hombre quien iba a ser su jefe. Ariana nunca sintió esa sensación por nadie, ni siquiera por Jean.

    De regreso a casa, Ariana guardo silenció durante todo el camino. Le respondía la conversación a Jean muy tajante. Desde ese día Ariana le entregó su corazón a William.

    Pasaron unas semanas, la joven pareja comenzó a volverse distante. Jean sabía que su esposa no era la misma.

    Luego de una tarde de arduo trabajo, William llamó a Ariana a su oficina. Sonreían. Bebieron una copa de vino. Ariana se moría de ganas por hacer el amor.

    William: Logramos lo que queríamos.

    Ariana: Si, fue un gran esfuerzo entre todos.

    William: No me arrepiento de haberte contratado, tuve que enseñarte todo personalmente, pero fue algo, gratificante.

    William beso a Ariana apasionadamente. Ella se entregó, era lo que deseaba. Ella no fantaseaba, pero ahora sabría lo que era cumplirse una fantasía.

    Ella se quitó la ropa viendo a los ojos a William, él se sentía tan dominante sabiendo que estaba tocando con sus manos el cuerpo desnudo de una mujer ajena. Ariana se sorprendió mucho al ver el tamaño del pene de William, sin duda era más grande que el de su marido; ella pensó por un momento que era algo incorrecto, Jean siempre la cuidaba y la apoyaba en todo, aun haciendo sacrificios para apoyarla en la universidad.

    William: Ariana, yo también tengo una esposa, la quiero, pero a ti te amo…

    Ariana: Yo… también te amo…

    Como leyéndole la mente, William la convenció de seguir. Ella jamás se había mostrado tan abierta a darlo todo en el acto sexual, gemía como una diosa mientras William le introducía su grueso pene una y otra vez. Desnuda sobre el escritorio, en la posición de misionero ella lo miraba a los ojos mientras se mordía el labio. Ella tocaba el abdomen bien definido de su jefe, se excitaba al máximo al tener a ese hombre besándose los pechos.

    En el sofá de la oficina ella se montó encima de él, ella se olvidó de todo, se dejó llevar por el placer. Se besaban de lengua. Él le pidió que le practicará sexo oral, ella nunca antes lo hizo: su pasión por ese hombre la obligo a obedecer. William antes tuvo a muchas mujeres, pero a ninguna como Ariana, esa mujer tenía un cuerpo perfecto y una manera tan sensual de entregarse.

    Al ponerla en 4 se desató como un animal, le dio de nalgadas hasta que la chica le detuvo la mano. Unos minutos después, él se corrió adentro de ella, jamás había sentido tanto placer estando con una dama.

    Durante los siguientes meses ambos se seguían viendo, en las noches ella se emocionaba al escaparse con su amante.

    En lujosos hoteles, hacían el amor.

    Era un secreto prohibido entre los dos. Ariana con el tiempo se alejó de Jean, se separaron. Viajó con William alrededor del mundo cumpliendo todas sus fantasías.

    Loading

  • Sexo conmigo

    Sexo conmigo

    Desperté lentamente, la luz de las ocho de la mañana me tocaba los parpados. Como se ha vuelto frecuente por estos días, conmigo despertó también un intenso impulso sexual… -que ganas tengo de tocarme un poco-…

    El día no tiene ningún afán, no tengo ningún que hacer pendiente hoy, puedo divertirme un rato… No puedo resistirme… El impulso se apodera de mí y empiezo: deslizo mi ropa interior lo suficiente para descubrir mi pene y mis testículos; acaricio mi ingle, rozando ese rincón sensual donde se juntan la entrepierna y el escroto.

    Me encanta la sensación de esa piel suave y el olor que despide la leve transpiración natural de la zona… Masajeándome empiezo sentir el calor en mi entrepierna y llevo la mano a mi nariz para disfrutar de mi esencia viril. Mi pene poco a poco se empieza endurecer en anticipación, lo agarro con mi mano derecha mientras mi mano izquierda acaricia mi pierna.

    Empiezo a masturbarme gozosamente…-ahhh -sonrío porque me encanta, como disfruto tocarme al despertar; estoy en ese estado adormecido en el que aún mi imaginación es poderosa. Tengo los ojos cerrados y aunque muchas veces fantaseo con mil escenas y mil personas, esta vez me basta la propia sensación de mi cuerpo, mi olor más natural, y los vistazos que hecho a mi pene ya endurecido de vez en cuando -ufff me excita tanto verlo así, ¡grande!, ¡sentirlo así, duro!, como anhelando liberarse.

    Para avivar el fuego, estratégicamente le doy vistazos cuando retraigo todo el suave prepucio y descubro ese glande rosado triunfal que me encanta ver así de poderoso e hinchado…

    La escena completa me excita y no puedo parar de bombearlo mientras siento una leve transpiración surgir de mis poros, mis axilas, mi entrepierna; el aroma delicioso y primitivo se amplifica en mi nariz. ¡que disfrute de mi cuerpo!… Poco a poco me contorsiono inundado de placer mientras mi verga se pone imposiblemente tiesa, llena de tensión pidiendo alivio… Mmmm, en preparación para recibir ese esperado orgasmo me quito la ropa interior para liberar más mi movimiento y descubro mi pecho y mi vientre.

    Me excita la misión de dispararme esas cuerdas de semen cálidas sobre todo mi cuerpo, hago más intensos los movimientos de mi mano chocando en cada jalada contra mi ingle mientras me siento apunto de explotar, me muerdo los labios y lo siento venir…

    Ya viene el premio, levanto mi cara hacia mi pene, como esperando que algún chorro me alcance el rostro. Por fin después de algunos segundos de castigarlo furiosamente, exploto en varios disparos de leche tibia que me abrazan el pecho y el abdomen, y con varios gemidos celebro mientras aprieto todo el cuerpo tratando de soportar el placer.

    Me doy cuenta que un chorro alcanzó mi mejilla derecha, y por supuesto… quiero saborear la victoria; con mi lengua alcanzo a tomar la muestra y a saborear mi viscosidad sexual. -mmmm que morbo, me siento en el cielo empapado en semen, ni verga aun palpitando, caliente y enrojecida.

    Un trago de semen servido en mi ombligo, y el aroma de mi cuerpo extasiado y pintado de blanco son el dulce deleite con el que termino mi sesión matutina. Poco a poco el ritmo de mi respiración decrece y al mismo tiempo abro los ojos.

    Ahora estoy listo para empezar el día, y se lo que viene: renovaré mi cuerpo y mi mente con una ducha caliente, me desharé de cualquier rastro de mi pequeño juego sucio hasta quedar limpio y claro para encargarme de mis asuntos, y me reiré sutilmente cuando recuerde todo, gozando en secreto el disfrute del sexo conmigo.

    Loading

  • Economista y prosti: Segunda inauguración (1)

    Economista y prosti: Segunda inauguración (1)

    La segunda parte se enviará casi de inmediato.

    Supongo, mis queridos lectores, que ya conocen la historia de la primera inauguración, en familia, relatada en el informe anterior.

    La segunda inauguración en realidad tuvo dos partes:

    Al día siguiente de la primera, cité a Sam de mañana y a Ric de tarde, para darle a mis dos cogedores honorarios, la satisfacción de poseerme a continuación de mis familiares.

    Además de esa manera, agradecía a Sam el regalo del amoblamiento de toda la casa, que por cierto me dijo que lo cargó como gastos de oficina ja ja.

    Seré breve en esta parte.

    Ambos se comportaron maravillosamente bien; Sam, de mañana, utilizó mi culo como nunca lo habían hecho. Desesperado, me culeó tres veces, dejándome sus fluidos adentro, a lo cual no pude negarme, je je.

    Por supuesto, hubo tiempo ya que estuvimos tres horas y media, para que le hiciera un delicioso beso negro, que lo llevó a las nubes, seguido de besos, chupadas de tetas, mordisqueo de oreja, y una pregunta muy delicada que le hice:

    —¿Sabes amor? (me permito y me permite llamarlo amor, a veces), quiero preguntarte una cosa.

    Bien sabes que tengo amigos que me pagan. ¿Sabes de algún amigo de absoluta confianza que pueda estar interesado en mí? (No era necesario aclarar que busco un par de clientes más para cubrir, en exceso, la pérdida de mi sueldo fijo en mi anterior trabajo).

    —¡Y que lo digas! Claro que sí. Con este cuerpo y tu manera de ser, gustas a todo el que te conozca. Dijo y siguió chupándome las tetas.

    —Es que hay algo que nos encanta a Tommy y a mí, y es hacer una subasta de mis servicios. Por supuesto con gente adinerada que pueda ofertar mis honorarios o más. Te agradecería si me recomiendas a alguien, porque quiero hacer una subasta de inauguración; le dije mientras con un dedo jugaba en su esfínter, lo cual no le disgusta.

    —Tranquila, serán uno o dos, hombres de mundo y de confianza total, y ninguno hablará de más.

    —Perfecto, y por favor cariño que sean precavidos y traigan sus análisis al día.

    De tarde, fue el turno de recibir a Ric, mi primer hombre extra matrimonio. La familiaridad y buena onda es total, además de su total libertad por ser viudo.

    Me había higienizado convenientemente luego de la culeada monumental de Sam, para estar totalmente fresca y presentable par Ric.

    Comenzamos visitando toda la nueva puticasa, le encantó, y yo, vestida de minifalda, muy mini, tableada, subí la escalera por delante de él como manda el protocolo. Al llegar arriba, ya Ric lucía una bella erección.

    Por si no lo saben, las damas siempre suben la escalera delante de los caballeros, y siempre bajan detrás del caballero, para que éste les sirva de apoyo en caso de resbalón de la dama.

    Ni que decirles, nos conocemos, sabemos nuestros gustos. Me desnudó y lo desnudé. De inmediato estuve de rodillas frente a él para chuparle la pija, como le gusta, suavemente. Destapando el glande con mis labios que corren hacia atrás su prepucio, y chupando y lamiendo toda su pija, recorriéndola suavemente.

    A continuación, una buena atención a sus bolas y a su esfínter, lamiendo con dedicación. Sus exclamaciones marcaban cuanto lo disfruta.

    Luego, sabedor de mis gustos, me besó y lamió toda la espalda, desde la nuca al ano. Y a continuación, placer de los dioses, se dedicó a lamerme los pies y a chuparme los dedos.

    Lo siguiente, inevitable, fue lamer las piernas ascendiendo por ellas hasta propinarme una hermosa chupada de concha, metiéndome la lengua, lamiendo el clítoris, hasta que le imploré que me penetrara (supongo que pocas veces una prosti hace eso tan sinceramente).

    Me cogió en vaquería inversa, le encanta meterme el dedo en el esfínter mientras lo cabalgo, y por supuesto me dejó adentro todo lo que había acumulado desde nuestro regreso de París.

    Nos acariciamos, charlamos de varias cosas, hablamos con total confianza de lo que sea, y me contó que tiene un hijo, totalmente independiente, que se llevan muy bien y otras cosas familiares. Por supuesto yo lo puse al día de toda la fiesta familiar de inauguración y de lo bien que está funcionando todo mi nuevo esquema de vida junto a Tommy.

    Hasta aquí la que puedo llamar la segunda parte, muy menor, de la Inauguración.

    La gran segunda parte tuvo lugar tres días después. Al comienzo de mi emputecimiento, tuvimos la idea, y concretamos una subasta de mis servicios amorosos. Un éxito total, y quedamos con deseos de repetir.

    Y esta era la ocasión.

    Teníamos que conseguir tres o cuatro interesados, o hasta cinco si era posible. Solventes (imprescindible ja ja), serios, dispuestos a demostrar a priori su excelente salud y que pudieran ausentarse de su ocupación por algunas horas.

    Sam me prometió, al pedírselo, recomendarme a uno o dos señores conocidos de él y muy de confianza.

    Carlos, el amigo del club al que pertenecen mi papá y mi suegro y que me coge, siempre me ha pedido recomendarme a un amigo suyo, al parecer tan dotado como el propio Carlos. Y en una de mis frecuentes conversaciones con él Tiburón Blanco, el magnate farmacéutico argentino, me dijo que nos dirigiría a un colega suyo de Uruguay, que gusta de las chicas y no pone límites.

    En realidad, alguien recomendado por quien afectuosamente llamó Tiburón, participaría en la subasta de forma honoraria, su amigo argentino le garantizó que me podría tener por 3k , pero en la subasta me vería y conocería, sin comentar ese arancel.

    Finalmente, Sam, siempre tan gentil, nos recomendó a otro más de sus conocidos de juego de póker y así sumamos cuatro.

    A todos ellos los citamos para el día y hora convenidos, pero por razones de privacidad, los citamos con diez minutos de diferencia a cada uno, pues les ofrecíamos máscaras para cubrir sus rostros. Sam volvió a ser gentil dándole horas libres a su director industrial y de Logística para acompañarme en la segunda parte de la inauguración.

    A las 10 am teníamos a todos ellos en la “Oficina”, habiéndolos recibido Tommy que los ubicaba en la sala de planta baja, les mostraba el lugar y les contaba acerca de mí. Explicaba mi trabajo de economista antes y ahora, les detallaba mi educación universitaria y mi despertar al sexo tan solo 14 meses antes. Lógicamente les exhibía mis certificados de salud y revisaba los de ellos. A todos ellos les encantaba, suele suceder con los hombres, que yo fuera casada y “señora seria”, les encanta cogerse a la esposa cuyo marido lo acepta.

    Si bien les ofrecimos máscaras para privacidad, todos las rechazaban, pues “todos aquí venimos a lo mismo, nadie se va a asustar ni a pensar mal de otro”.

    En ese momento, ya todos cómodos y expectantes, Tommy propuso las reglas de la subasta, para ver si las aceptaban o proponían alguna variante que pudiera mejorar lo propuesto.

    —La dama desfilará varias veces para que puedan apreciar su físico. No es correcto acariciarla ni tocarla.

    —Se hará la subasta (lo decidimos para sumar tensión) con valores descendentes. El primero en levantar la mano, se adjudica la subasta. Eso hace que el más interesado, tienda a ofrecer más, pues no puede corregir si otro le gana. Es el llamado “método español”.

    —El ganador se adjudica tres horas de servicio completo de la Sra. Se solicita, pero no es obligatorio, que el ganador haga uso de su derecho en el momento, y si lo acepta, con televisación para el resto, al menos durante parte del tiempo. Puede elegir otro día y hora o incluso otro lugar.

    —Luego de la subasta, los concurrentes interesados, podrán hacer otras ofertas, que se considerarán en el momento.

    Nadie objetó nada. Tommy sirvió ronda de refrescos (cero alcohol pues todos estaban con sus coches) y algunos bocadillos.

    Encendió el televisor gigante, y puso en loop un video que había preparado y que le quedó muy bien. Consiste en flashes de medio segundo que se suceden rápidamente. comienza con goles, paisajes, y de pronto medio segundo de fotos mías, sin rostro, en micro bikini, más goles y paisajes, y yo en lencería, y así, muchas veces en lencería, mallas de baño, shorts metidos entre los glúteos, camisas un tanto abiertas. El interés saltaba a la vista. Comentaban y festejaban las fotos.

    —Señores, les presento a Sofía… economista, empresaria y un tanto prostituta, de ustedes dependerá que aumente su participación en esta última profesión. Además es mi esposa, y me encanta compartirla con gente de nivel.

    La primera pasada la hice con un vestido fetiche, con el cual ya he cogido a varios. Strapless, elastizado y gris metalizado, muy mini pero ajustado. Sin sostén, mis tetas resaltan pero no se ven. Pasé dos veces, oí algún “muy bien” y subí la escalera nuevamente. Mientras el loop seguía en el televisor.

    Bajé desde el dormitorio. Minifalda negra, la que usé con Ric, muy muy corta y camisa blanca un tanto abierta, obvios tacos muy altos.

    Pasé frente a ellos, ubicados en una fila de sillas, volví a pasar, y nuevamente pasé por tercera vez. Algunos se pararon para mirarme mejor las tetas.

    Cuando me dirigí a la escalera, Tommy dijo: “Amigos, les aconsejo ir a la base de la escalera”. Así lo hicieron y Tommy me transmitió, teníamos los celulares comunicados, que quedaron maravillados al ver mis piernas y prácticamente mi culo al subir la escalera, la minifalda no cubría casi nada.

    Para la tercera pasada, decidí algo un tanto extraño pero muy jugado y sugerente: un abrigo de cuero negro, largo hasta los tobillos, sin nada debajo. Lo especial es que lo usé abierto. La mitad derecha, adherida a mi cuerpo desnudo por trozos de la imprescindible cinta de doble faz. La mitad izquierda, dejaba ver parte del seno, y la ingle de ese lado, primorosamente depilada, pero no se veía nada más, ¡ni rastro de mi landing strip!

    Ya al bajar la escalera hubo murmullos de aprobación, prácticamente, les sugería medio cuerpo casi al desnudo, pero sin detalles.

    Nuevamente pasé dos veces frente a ellos y subí al dormitorio

    Tommy, para aumentar la excitación, pasó al siguiente video… también en loop, paisajes y flashes de mi cuerpo en mini lencería, mini tangas hilo, corpiños media copa, catsuits de red. Eso sí, auténticos flashes, para que pudieran vislumbrarse pero sin detalles. La atención al televisor fue total, ja ja.

    La siguiente aparición fue en lencería completa, stilettos, medias negras, liguero negro de tirantes largos (estos ligueros que se ponen bien altos en la cintura) tanga tipo whale tail y corpiño bien ajustado que hacía resaltar la redondez de mis tetas.

    La bajada y la subida de escalera y el desfile fueron, creo, espectaculares. Me aplaudieron, les di bastante tiempo para contemplarme y por primera vez les sonreí ampliamente.

    Al subir, Tom pasó a otro video de flashes, los consabidos paisajes, alternados con imágenes tomadas en la inauguración familiar, en donde se me mostraba (no mi rostro) décimas de segundo exhibiendo las tetas en el balcón, caminando con mi padre que me acariciaba las nalgas, otro flash mostraba cuando me la ponía en cucharita, o chupando pene, y otro, de mis tetas bañadas en leche. Las preguntas fueron inevitables… ¿De verdad es ella? —Obvio que es ella. ¿Hace todo eso? —Todo eso y más.

    Nuevo cambio de video y el de ahora, era solamente de acción. Flashes de uno o dos segundos en acción total, chupando, con penetración vaginal, uno en el cual el chofer francés me penetró analmente, otros de mi chichi chorreando esperma, las manos de Tommy masajeando mis senos, en vaquerita filmada de atrás. Ninguna toma más de uno o dos segundos, pero el efecto fue tremendo.

    Decidí reforzar aquello con una buena pasada, la penúltima, y así lo anunció Tommy.

    Bajé en una simple combinación negra de soutien media copa, sin mostrar los pezones, se dejaba ver parte de la areola, y tanga llamada colaless, la que detrás tiene una tira de tela, no un hilo. Aplausos y algún “divina” fue lo que pude captar. Pasé dos veces, varias veces giré frente a ellos luciendo piernas y tacazos, y subí bamboleando el culo.

    Tommy, a pedido, reiteró el video anterior, y anunció:

    —Amigos, en instantes Sofía hará la última pasada.

    Entonces bajé con mini conchero de raso blanco, dejando ver la tira de pelitos, zapatos blancos con tacos de 12 cm y una de mis batas blancas transparentes, abierta. Obviamente las tetas al desnudo bajo la bata, apenas disimuladas dada la transparencia de la robe de chambre.

    Bajé sin preocuparme de que la bata se abriera más o menos al no anudar el cinturón. Esta vez, dejé que me miraran a gusto, parada frente a ellos, me miraron, me alabaron, se hacían bromas acerca de quién me tendría…

    Entonces les dije… piensen en mí, que ya vuelvo. Y subí nuevamente al dormitorio del piso superior. Pero… a mitad de la escalera, dejé caer la bata. Mi culo al aire motivó un ohhh y un aplauso.

    Al llegar al balcón interior, me acerqué al borde, solamente tenía el conchero, y sacudí mis tetas.

    Tommy, de acuerdo al libreto previo, puso esta vez un video en donde, sin que se vean los rostros, estoy acostada frente a frente con mi padre, acariciándole la verga mientras escurre semen de mi conchita. Eran solamente unos 20 segundos.

    Desde el dormitorio, encendí el celular, que comenzó a transmitir al televisor. Desde abajo Tommy gritó que llegaba buena imagen. Entonces, frente al teléfono, mostrando mi casi absoluta desnudez, me coloqué una tiara (otra vez mi fetiche de novia), y sujeto por la tiara, un largo manto de tul, hasta el piso.

    Al comienzo de la escalera me cercioré de que no fuera a enredar mis pies, y bajé, erguida, casi diría que desafiante, y esta vez me detuve frente a ellos, tetas al aire duras cónicas (preciosas, si me permiten decirlo), pezones erguidos, el manto, cayendo a mi espalda. Estuve más o menos un minuto y entonces giré.

    El manto velaba mi culo, crucé mi brazo derecho por mi espalda debajo del manto y lo atraje hacia adelante. Ahora mi culo estaba a un metro de ellos. Parecían hipnotizados. Giré nuevamente, y tiré al piso la tiara y el manto.

    Lo siguiente, me quité el conchero, decidida a impresionarlos, A la vista mi raja, apenas rosados los labios, los abrí con dos dedos y los dejé cerrarse, sabiendo que mi raja luce como una perfecta línea en mi cuerpo.

    Lentamente, me les puse de espaldas, abrí un poco las piernas y me incliné de modo que mostré mi esfínter, que es perfecto, no sólo me lo dicen sino que lo he visto en fotos.

    Cuando enderecé mi cuerpo, Tommy tomó la palabra mientras yo me envolvía de manera provocativa con el tul que estaba en el piso y subí nuevamente al dormitorio.

    —Caballeros, dijo Tommy… procederemos a la subasta de tres horas de servicio sexual de la dama que ha desfilado para Uds. recuerden, los precios que diré irán bajando y el primero que me interrumpa, gana.

    La subasta es en dólares, pagaderos a ella en el momento. Por lógica se comienza de valores que se sabe son demasiado altos

    —Veinte mil. —Dieciocho mil. —Dieciséis mil.

    En la pantalla aparecía yo vistiéndome para bajar a buscar al ganador.

    —Catorce mil. —Doce mil. —Diez mil. ¿Nadie se decide? ¿Vieron cuan bella es?

    —Nueve mil. —Ocho mil quinientos. Según Sam, se notaba ahora tensión en varios interesados.

    —Ocho mil. —Siete mil quinientos. Parece ser que se miraban unos a otros, tratando de adivinar intenciones, y repartían las miradas con el televisor, donde yo acomodaba mis tetas por encima de un corset underbust.

    —Siete mil. —Seis mil quinientos. Y más movimientos.

    —Seis mil. —Cinco mil quinientos. —Cinco mil. —Cuatro mil quinientos y en ese momento, una mano que se alza, decidida.

    Mi nuevo macho. Era uno de los recomendados de Sam, el de su grupo de póker.

    Bajé la escalera. Los mismos tacos altísimos, tanga hilo blanca, con el hilo desaparecido en la raya del culo, y corsé underbust (los que dejan las tetas al descubierto), bordado con hilos dorados formando dos flores al frente. Por detrás el tradicional acordonado de corset, pero decorativo. En el frente, doce ganchos que son el cierre real.

    Tom me señaló al ganador, me cerqué, lo besé en la boca, y como agradecimiento, besé en la mejilla a los otros participantes, que tenían mis tetas casi rozándolos.

    Mientras yo permanecí de pie, luciéndome (eso creo ja ja) frente a todos, Tommy dijo:

    Amigos, les agradecemos muchísimo su participación y el fervor con que han admirado a Sofía.

    Ahora debo hacerles algunas preguntas… (y todos seguían mirándome, mientras yo mordía mi labio inferior en ese gesto tan de 50 shadows).

    —Más allá de nuestro afortunado ganador; ¿alguien desea hacer una oferta razonable?

    —Yo, dijo el recomendado de Carlos. Ofrezco tres mil quinientos, que no dejan de ser muy razonables en el Uruguay de hoy.

    Y allí intervine yo.

    —Querido, soy economista, no ignoro las realidades y podría adaptarme a esas realidades. Pero tenemos un problema. Quien me ha ganado ha ofrecido cuatro mil quinientos, y sería injusto que me entregara eso y tú u otro me entregaran tres mil quinientos. Creo que has obtenido un sí para tu oferta y una rebaja a tres mil quinientos para la oferta ganadora. Es lo justo.

    Hubo un largo aplauso espontáneo, y el ganador se levantó a besarme y agradecerme, ¡le había rebajado mil dólares! (pero había ganado otro cliente más).

    —Tommy intervino nuevamente dirigiéndose al amigo de Carlos: ya hablaremos para concretar lo suyo. Y dirigiéndose al ganador, a quien llamaré, recuérdenlo, Sebastián o Seba. Y díganos, Seba, ¿cuál es su idea? ¿Ahora? ¿ En otro momento? ¿Está dispuesto a que lo veamos en la pantalla con la garantía de no obtener imágenes con nuestros celulares?

    —Amigos, vine, vinimos, aquí por algo… no puedo ni quiero postergar mis tres horas de placer. Y no quiero ser egoísta, así que permitiré que nos pongan en pantalla en ciertos momentos. ¡Y algo más!

    —¿Qué cosa? Preguntó Tommy.

    Si podemos utilizar el dormitorio de planta baja, todos estarán a tres o cuatro pasos, y además de tenernos en pantalla podrán asomarse a la puerta y vernos en vivo. No soy tímido y creo que Sofía tampoco. Salva de aplausos y acuerdo de hacerlo así.

    Tommy subió a buscar el celular del dormitorio superior y lo posicionó uno para transmitir en el dormitorio inferior, más pequeño e informal.

    Mientras tanto, Sebastián, el ganador, me entregó lo acordado, 3.5k, (aplausos del resto) y dijo:

    Ahora puedo disponer de esta belleza, ¿verdad?

    No estando Tommy, respondí: Soy toda tuya caballero. Haremos lo que quieras.

    Seba se acercó y comenzó a desprenderme el corset delante de todos. Lo puso sobre una silla y me acarició las tetas. Luego fue el momento de quitarme la tanga, la cual dejó caer al suelo y yo tiré lejos con un pie, al tiempo que le decía: “los zapatos no se sacan, cojo con ellos puestos”. Y provoqué nuevos aplausos.

    Regresó Tommy, la imagen del dormitorio de planta baja ya en pantalla. Sebastián me tocaba toda, nos besábamos, y nos fuimos al dormitorio.

    Allí Seba se desvistió completamente, luciendo una buena pija obviamente ya parada y unos huevos impresionantes, grandes depilados, mientras alrededor de la pija todo estaba bien recortado pero no depilado.

    Parados, y sabiendo que nos veían en pantalla, nos acariciamos y besamos con fervor, entrelazamos las lenguas, yo le acariciaba las bolas, un deleite, y él me amasaba el culo. De pronto, comenzó a dedicarse a mis tetas, las amasaba, las lamía, chupaba los pezones y me acariciaba la concha.

    Nos recostamos, surgió un lindo 69, es bueno chupándome y yo lo disfrutaba. Yo misma lo hice gozar también con mi mejor repertorio de chupa pija y lamiéndole los huevos.

    Alguien se paró en la puerta, era mi segundo cliente, el recomendado de Carlos, llamémosle Dave. Miró unos instantes y se retiró, aparentemente diciendo que había hecho bien en ofertar, según Tom.

    La verga de Sebastián era un hierro y me dijo que me parara, también él se paró al lado de la cama y se arrodilló a seguirme chupando la concha. Después me hizo arrodillar en la cama y se dedicó a chuparme el culo, lo punteaba con la lengua.

    “Que lindo culo tenés Sofía”, fue su expresión. Y derivamos a estar ambos acostados. Al instante lo hice ponerse debajo mío. Me tendí sobre él y le restregaba todo mi cuerpo sobre el suyo. Es inteligente, flexionó una de sus piernas y yo me monté sobre ella, restregando mi vulva sobre su muslo, lo cual me calentó enormemente.

    De ahí a pasar a restregarme sobre su verga mientras nos besábamos, fue solamente un paso. Tommy se asomó a la puerta y dijo: “Los vemos perfectamente”. Cada vez me frotaba más sobre su pija, y se abrían los labios de mi concha (los labios de mi boca hace rato estaban abiertos, las lenguas enroscadas, la mezcla de salivas iba y venía de uno al otro).

    Soy hábil en esto, sin necesidad de usar las manos, su verga se fue introduciendo en mi concha. Un deleite… (me encanta cuando me está entrando despacio). Comencé a moverme lentamente echada sobre él que parecía querer comerse mis tetas, aunque a veces cambiaba a mi lengua.

    De a poco, fui enderezando mi torso, él seguía acariciando mis tetas, y quedé en vaquerita tradicional.

    Mi marido tuvo a bien volver, tomó el celular e hizo varias tomas desde atrás, mostrando como yo subía y bajaba sobre la verga de Sebastián. Me contaron que fueron preciosas imágenes de mi concha bien apretada alrededor de la verga, brillante de flujo, de mi ano, perfectamente cerrado y con sus estrías como un sol, y vi que luego Tom filmaba como Seba acariciaba (más bien manoseaba), mis tetas, que yo sentía hirviendo de calentura.

    Amigos, antes del día de mañana viernes, espero enviar la continuación y final de este relato. ¡Disculpas, saben que siempre comento y doy detalles! Ja ja.

    Un beso

    Sofía.

    Loading

  • Una imagen

    Una imagen

    Me has atado suavemente y estoy desnudo en la cama. Como un bebé frágil, dependiente, vulnerable… y confiado.

    Te acercas como la imagen de una mujer gacela, una pantera esbelta en sus movimientos pausados y sensuales. Me besas, primero tiernamente; después con pasión. Tu lengua repasa mi boca y penetra hondo, ensalivada, caliente y húmeda, serpenteante.

    Mirándome fijamente te quitas el sujetador rojo y tus espléndidos senos saltan al aire. Noto mi sexo agitarse, crecer; desatando sus deseos. Luego, sinuosamente, deslizas tu braguita muslos abajo. Descubro que hoy tu mata de vello púbico ha desaparecido: tu renacida virginidad y tu monte de Venus destacan sobre la rajita y los labios de tu vulva. Mi excitación hace que mi pene se levante endurecido; el glande rosáceo vibra ligeramente.

    Me acercas tus pechos con sus pezones ya tiesos. Uno a uno los llevas a mi boca. Glotón los sorbo y chupo; succiono sus puntas, lamo los puntos sobresalientes de la aréola. De golpe, los exilias de mis labios y te pones sobre mi cabeza. Me deleito con el femenino aroma suave de tu vulva húmeda, lampiña, delicada. Comienzas a frotarla sobre mis labios hambrientos, una y otra vez y gimes. Yo noto tu sabor y deslizo mi lengua alrededor del delicado botón de tu clítoris hinchado. No puedo abrir tus pétalos; pero tú sí. Abres la vulva y tu vagina lubricada se expande para el goce de mi boca loca del deseo de entregarme y darte placer.

    Sorbo la perla rosada de tu clítoris y voy metiendo la lengua en el agujero ardiente de tu vagina. Tu excitación crece hasta que con un suspiro sonoro la viscosidad de tu orgasmo inunda mis labios.

    Recoges tus negros cabellos y te elevas un instante antes de colocar frente a mi boca tu agujero trasero, estrecho y estriado. Lo beso despacito, varias veces. Escucho un “uhhmmm” idéntico al que sentí cuando te lamía los labios dobles de la vulva. Tu mano se ha agarrado a mi pene y lo frota intermitentemente; se hincha, deseoso de derramarse por tus dedos hasta la palma de tu mano.

    Saboreo y ensalivo tu ano y voy horadando su intimidad secreta. Mi lengua acaricia y lame despacio…, despacio; se introduce y despierta en ti gemidos placenteros. Jadeas entre algunos sonidos de goce sexual. Así llego a penetrar muy adentro tuyo; salgo y beso, lamo y chupo, sorbo tu agujerito apetitoso.

    De pronto, con un espasmo y un estremecimiento, te corres. Noto que mi frente se hace húmeda y caliente. Frotas tus labios en ella. Sucede un espacio de tiempo indeterminado. Luego, te levantas. Tus senos saltan en el aire templado de la habitación. Te agachas sobre mi pene. Lo ensalivas, lo chupas, te lo introduces… me estás comiendo deliciosamente la polla y, cuando ya no puedo contenerme más, después del clímax dejó que mi leche mane a borbotones en tu boca. Me corro con un rugido de satisfacción, y mi esperma salpica tu paladar, tus dientes, tu lengua.

    Sacas la lengua y me enseñas el néctar de mis testículos antes de tragarlo sonoramente. Después sorbes cada hora hasta que me vacío y me quedo exhausto mientras juegas con mis huevos. Sujetas mi capullo y me besas la boca golosamente y nos abrazamos tumbados el uno junto al otro antes de dormirnos.

    Loading

  • Miguel, mi esposa y yo en Zuana

    Miguel, mi esposa y yo en Zuana

    Todo comenzó en el 2021, mi esposa hizo una reunión del Día del Padre, invitó seis parejas muy allegadas y a algunos amigos separados, a un almuerzo, entre ellos nuestro amigo Miguel, en el ir y venir de mi mujer atendiendo sus invitados yo observaba a todos los invitados hombres que no le quitaban el ojo al culo de mi mujer, entre ellos Miguel que le miraba las tetas y el culo.

    En algún momento me senté a su lado y le dije: ¿te gusta el culo de mi mujer?, él me responde: perdóneme, pero su mujer está muy rica, tiene unas tetas hermosas y un culo de campeonato, no sabes cuántas paja me he hecho a su nombre. Yo le dije: ¿te gustaría follársela?, él me responde: daría lo que sea con tal de follarla, y en especial romperle ese hermoso culo. Yo le pregunté: ¿y que tienen pensado o planeado para culeársela? Y me dice: No sé, pero debo contar con su permiso para intentar seducirla, para que lo sepas más de una vez me le he insinuado, pero ella simplemente se sonríe, pero No responde a mis invitaciones.

    Yo le dije tienes una tarea muy dura, es una mujer difícil pero no imposible, te autorizo para que la seduzca, a lo mejor terminamos haciendo un trío, a mí me gustaría que entre los dos nos la folláramos, quiero verla gozar como una perra de otra buena verga. De modo amigo Miguel, adelante.

    Nosotros somos un matrimonio cuarentón, mi mujer es alta de 1,75 metros, es blanca, tiene Un par de tetas medianas que desafían la gravedad y terminan con unos pezones en punta, siempre paraditos dispuestos a ser chupados y tiene un culo redondo como dice Miguel de campeonato, para el sexo es recatada, pero cuando se enciende se comporta como una soberana guarra en la cama, es una experta mamadora, yo su marido lo garantizo, no sé si ella me ha sido infiel, pero lo sabe mamar y es súper cachonda, gusta de follar y follar, y a veces deja que se lo meta por el culo, a veces me quedó corto, debo descansar y reiniciarla comiéndole el chocho, le fascina que le chupe el clítoris.

    Cualquier día me dice mi mujer que venderá la acción de Zuana y que Miguel está interesado en comprarla, pero no se decide, mi esposa me comenta que para convencerlo para que la compre lo invitara a que vaya con nosotros a Santa Marta, yo le respondo: ¡ah! Lo que tú quieres es estar con dos tipos en la misma habitación, tú eres la que arriesga, sabes cómo es Miguel y las ganas que te tiene.

    Y mi mujer me dice: que va, Miguel no se atreverá, y yo le digo: de pronto él se atreve, ¿pero y tú cómo lo vas a convencer sólo con palabras o pretendes algo más? Y ella me responde: ¿y si despliego todos mis encantos para convencerlo? Y yo le pregunto a mi esposa: y entre tus estrategias está la de follártelo, porque él sí trae ganas de culearte, creo que tú no eres ajena a querer follártelo, o me ¿equivoco?

    Ella me responde: no te equivocas, Miguel me gusta, no sé si sea capaz de follármelo y ¿que haré contigo? Tendría que hacer un trío. Vaya que locura se me ocurre, y ¿tú esposo mío te gustaría hacer un trío metiendo a Miguel en nuestra cama? Y le respondí: Porque si te enamoras de la verga de Miguel y de la forma como él te folla, la verdad no sé qué pueda pasar entre nosotros.

    Días después me llama Miguel y me dice: nos vamos los tres para Santa Marta, y me pregunta: ¿sigo con el permiso para follarme a tu mujercita? Y yo le respondo: y eso desde ¿cuándo acordaron que nos vamos? Y él me dice: hace como dos semanas, ¿acaso tú mujer no te lo dijo? Yo le respondí: si ya recuerdo que me lo dijo, y en cuanto a lo otro tienes vía libre, pero sea discreto en sus insinuaciones, estaré atento, pero me haré el pendejo, vamos por ese trío.

    Como ya lo saben mi mujer no me había comentado que Miguel era invitado, me lo dijo una semana antes de viajar, y tomamos el mismo vuelo rumbo a Santa Marta, los primeros tres días, Miguel se deshacía en halagos y atenciones para con mi esposa, tanto que yo realmente sentía que estaba de sobra.

    El cuarto día entramos al mar los tres y jugábamos hundiéndonos mutuamente, este día Miguel estaba más salido porque aprovechaba para sobarle las tetas y el culo a mi mujer, ella no decía nada solo se dejaba que la tocara y le sobara las tetas y el culo. En cualquier momento yo tenía a mi esposa abrazada por la espalda y le amasaba una de las tetas, ella estaba horizontal sobre el mar moviendo sus piernas haciendo pies.

    De pronto Miguel se acercó y se metió entre las piernas de mi mujer y muy rápidamente le corrió el bikini y se agachó sobre su chocho y se lo chupó metiéndole la lengua y volvió a dejarle el bikini en su lugar. Sorpresa mi mujer se había depilado el chocho, que zorra y no me lo había dicho.

    Mi mujer estaba excitada por lo sucedido, Miguel invitó a almorzar, allí bebimos par de botellas de vino, mi esposa con el vino se ponía más cachonda, hablamos de todo hasta de sexo, Miguel se insinuaba y mi mujer reía, de pronto mi mujer dijo, vamos a la suite y nos tomamos otros vinos, nos miramos con Miguel y compartimos una sonrisa cómplice. Nos paramos y nos colocamos a cada lado, cada quien la tomó de sus manos y caminamos hacia la torre de nuestra suite, ella tenía una expresión enigmática, sonreía y caminaba feliz tomada de nuestras manos, subimos a la suite, Miguel solicitó servicio a la habitación pidiendo algunas botellas de vino y una de tequila.

    Miguel, servía vino a mi mujer y tequila para los dos, se puso música en el TV e invitó a bailar a mi mujer, ella teñís roja la cara de la excitación que tenía, de pronto la música era lenta y romántica, mi mujer le echó sus brazos al cuello a Miguel, literalmente se colgó de su cuello, Miguel acariciaba su espalda y bajaba sus manos hasta la cadera y volvía a subirlas, ella tenía su cabeza sobre el hombro de Miguel, yo me acerqué por su espalda y la abracé, ella levantó su cabeza me miró y besó a Miguel sus lenguas se entrelazaban, luego se giró y comenzó literalmente a comerme mi boca.

    Miguel la abrazaba por la espalda, le acariciaba las tetas y le arrimó su erecto pene a su culo, yo le solté las tirantes y el vestido cayó, mi mujer quedó solo con su tanga, ella gemía porque 4 manos le acariciaban el culo, las tetas y el chocho, Miguel se arrodilló y le bajó la tanga y hundió su cara en ese culo tan deseado, yo también tomé posición y le chupaba el chocho follándola con mi lengua, ella gemía, nos hizo ponernos de pie y sus manos acariciaban nuestras vergas.

    Nos desnudamos, nuestras vergas duras y erectas, ella se sentó en la cama y se metió la verga de Miguel a la boca y se la mamaba y alternaba mamando mi verga, la llevamos a la cama, se abrió de piernas y Miguel le comía ese chocho lampiño y la follaba con la lengua hasta que le metió dos dedos y la masturbaba, ella se corrió y Miguel se tragaba todos sus flujos, mi mujer dijo de pronto quiero verga, Miguel fóllame.

    Mi mujer se puso en cuatro y Miguel se la comenzó a follar mientras mamaba mi verga, Miguel y ella gritaban como locos y Miguel le lleno el chocho de semen a mi mujer, ella me mamaba con fuerza, Miguel se la sacó y ella se voltio a chupársela y limpiarle el semen mientras tanto, se la metí con fuerza y me la culeé hasta que explote acabando de llenarle el chocho de semen, y simultáneamente Miguel se derramó en su boca y ella simplemente se tragó el semen de Miguel.

    Caímos rendidos, uno cada lado, Miguel le limpiaba con su lengua el chocho, le metía la lengua y los dedos sacando semen del chocho y se chupaba los dedos, finalmente se comió la corrida de los dos dejándole limpia la vagina a mi mujer. Esa tarde la maratón de sexo fue espectacular yo le eché tres polvos a la zorra de mi mujer y Miguel otros tres o cuatro, y ella tuve muchísimos orgasmos.

    Nos quedamos dormidos desnudos, yo fui el primero en despertar, eran las 5 de la mañana, y tenía una erección muy fuerte mire a mi mujer que estaba abrazada a Miguel y el culo contra mí, yo le abrí las nalgas y le metí un dedo en el culo embadurnado de aceite, luego dos dedos y finalmente tres dedos en su culo, su esfínter dilataba muy bien, le puse mi verga en el ojete y comencé a penetrarla completamente su culo chocaba con mi pubis y ella ya estaba bien despierta y gemía diciendo: que rico papi, rómpeme el culo, quiero que los dos me follen.

    Miguel se despertó con la verga súper dura y erecta, al ver que le estaba dando por culo a mi mujer, él se acomodó y la penetro por su chocho, sincronizamos nuestras embestidas hasta que las tres llegamos al tiempo, Miguel le lleno el chocho de semen, y yo exploté en su culo llenando sus intestinos de semen.

    No volvimos a salir de la suite, servicio a la habitación, pedíamos el desayuno, el almuerzo, el licor y follamos y follamos, repetimos la doble penetración, y nos alternábamos. Culo, chocho y boca, tres días de sexo desbocado.

    Finalmente regresamos a Bogotá, Miguel compró la acción, al llegar a Bogotá, llegamos a nuestro apartamento y esa noche nos follamos a mi mujer de nuevo la penetrábamos alternadamente por la vagina, el culo y la boca, al tercer día del regreso Miguel se vistió, se despidió de mi mujer haciéndole una comida de chocho espectacular, y con la promesa de compartir todos los fines de semana, nos despedimos.

    Loading

  • De fiesta con mi madre

    De fiesta con mi madre

    Todo comenzó el sábado de hace quince días, tenía planes para salir con dos amigos, los cuales son hermanos, pero en el último momento el plan se anuló porque problemas en su casa, me quedé un poco plof ya que me apetecía salir de fiesta, estaba en casa era la hora de comer y mi madre me preguntó “¿Que te pasa cariño? Te veo un poco desanimado”, “no, nada mamá” le respondí que el plan que tenía para esta noche con mis amigos de salir de fiesta se me ha fastidiado y no salimos.

    Mi madre me respondió “joo que faena, pero estoy pensando una cosa y que te parece si salimos los dos juntos”, “¿tú y yo?” le pregunté, ella asintió con la cabeza sonriéndome, no me esperaba para nada esa proposición por parte de mi madre.

    Antes de seguir os explico, mi madre es una mujer delgada de 48 años, rubia con ojos marrones, con un buen culo el cual siempre aprovecho a mirarle cuando ella no mira. Pilar, mi madre me dijo que desde que se divorció de mi padre siente que no tiene vida y estaba con muchas ganas de volver a salir y disfrutar. Yo me quedé sorprendido con lo que me dijo y le dije “claro mamá me parece una idea estupenda”.

    Fue a su habitación y acto seguido me dijo, “¿Me ayudas a elegir conjunto para esta noche?”. Yo fui para allá encantado, no me creía lo que mi madre me acababa de pedir, pero para allá fui. Entré en su habitación y delante de mí se empezó a probar ropa, en ese momento pude admirar el cuerpazo de mi madre para sus 48 años.

    Empezó por unos vaqueros con una camisa, un vestido de tirantes que le llegaba por las rodillas y era un poco escotado, al final se decidió por los vaqueros con una camiseta de tirantes blanca, pero antes de cambiarse me dijo “¿qué te parece si me pongo un tanga negro?”. Al preguntarme eso me quedé sin palabras, mi madre preguntándome que ropa interior se ponía. Yo le dije que el negro me encantaba y ese se puso.

    Llegó la hora, nos fuimos de fiesta, entramos en una disco y fuimos a la barra para tomar algo. Yo no podía olvidar el cuerpazo de mi madre desnudo y enseguida noté cómo la polla se me ponía dura. Llevaríamos como una hora en la disco, bailando juntos, disfrutando de la noche y pasándolo súper bien cuando mi madre me dijo “cariño voy al baño que me hago pis”. Yo no me lo pensé dos veces, esperé unos segundos y me dirigí detrás de ella.

    Entro en el baño y al verme me dijo sorprendida “cariño ¿qué haces aquí?”. Yo no pude evitar decirle “lo siento mamá es que no aguanto más” e inmediatamente la besé en los labios, no podía creerlo me había atrevido a hacerlo.

    Ella al principio se quedó sin palabras, de hecho, me dio un tortazo en la cara e inmediatamente me dijo “ay perdóname mi amor” y me respondió con otro beso. Que delicia de beso, me estaba enamorando de ese rico beso, le levanté el vestido, mientras lo hacía me miró a los ojos y yo a ella, fue mutuo.

    Le metí dos dedos en el coño a mi madre, no lo recordaba muy bien como era, al quedarme sin palabras creí que estaba en un sueño, pero no, era algo muy real, empecé a tocarle los labios del coño por fuera, notaba que mi madre tenía algo de vello por encima de sus labios, mientras me besaba me susurró “¿Te gusta?”. Yo le asentí con la cabeza y ella me desabrochó los chinos sacándome la polla del pantalón.

    Se puso en cuclillas en el baño observando cómo se flexionaban sus piernas y sus pequeñitos dedos de los pies y me la empezó a chupar. Uff menuda mamada me hizo mami en el baño de que pub era todo un sueño.

    De pronto alguien llamó a la puerta, nos habían pillado nos cambiamos rápido y nos atusamos bien y salimos del baño rápido. Nos aproximamos a la barra y pedimos otra copa había que recuperar fuerzas después de esa mamada y de la primera vez que me liaba con mami. Pasado un rato le dije a mamá, “¿te apetece dar una vuelta?”. Ella me dijo “claro cariño vamos a dar un paseo”.

    Salimos del pub y allí en la misma puerta nos dimos un beso, enseguida mamá me dijo “me encanta como me besas mi amor”. Acto seguido le confesé que llevaba mucho tiempo pensando en ella y al oírme decir eso, se emocionó y me dio un beso. Le confesé que me encanta verle con las uñas pintadas de los pies y me dijo “¿Te gusta cariño? A tu padre no le gustaba y lo dejé de hacer” y le dije “pues yo quiero que lo hagas porque te sienta genial”.

    Seguimos paseando y en medio de una calle nos apartamos a un lado, le levanté el vestido y le aparté el tanga haciéndole un dedo en medio de la calle, mi madre se puso a mil y me dijo “cariño me tienes muy cachonda” y le dije “¿quieres que vayamos a casa?”. Ella me dijo “me parece perfecto cariño”.

    Al llegar al portal nos besamos y le dije que se quitara el tanga, subió a casa sin tanga y sujetador no llevaba, podía ver cómo se le marcaban los pezones de esa 90C de pecho que tiene mi madre. Abrimos la puerta de casa y fuimos a la cama, nos desnudamos y directamente le dije “mami te quiero follar”, “vamos cariño -me dijo- vamos a mi cama”.

    Nos desnudamos, no podía creerlo tenía a mi madre totalmente desnuda y con unas ganas tremendas de follar, las mismas que tenía yo. Me quedé mirándole el coño a mi madre y me dijo “¿Te gusta?”. Era la primera vez que veía el coño a mi madre sin tener que espiarla, con los labios algo salidos y con vello en el coño, pero recortado y en forma de triángulo con el pico hacia abajo, no podía parar de mirarlo y me volvió a repetir “¿Te gusta cariño?”. Asentí con la cabeza y le dije “quiero comértelo”, se tumbó en la cama y le rodeé las piernas con mis brazos metiéndole la lengua hasta dentro por su coño, ¡qué gemidos! Unos gemidos que jamás olvidaré.

    Mi madre por su parte me la empezó a chupar, se puso de cuclillas en el suelo de su habitación como lo había hecho anteriormente en el baño de aquel bar mientras ella por su parte se acariciaba y se tocaba su jugoso coño. Enseguida se la metí, empecé a penetrarla lentamente y fui aumentando la velocidad dándole bien fuerte al final para conseguir que ella se corriera al poco de penetrarla. Para terminar, me corrí en sus tetas dando paso a un relax mutuo en la cama de mami que jamás olvidaré.

    Loading

  • Primer anal

    Primer anal

    Fue un domingo estábamos aburridos en casa, una amiga en común llegó a la casa y propuso ir a un bar al mediodía a ver el clásico Barcelona vs Real Madrid, pues bueno almorzamos en casa y nos fuimos.

    Yo no soy fan del fútbol, pero a estar encerrado en casa era mejor pues estábamos bebiendo cerveza bien fría y así se fue la tarde.

    Tocó pedir taxi para regresar ya estábamos muy borrachos yo y mi mujer, solo entramos y ella se fue directo a la cama yo al baño pues la cerveza me había dado mucha orinadera cuando entre al cuarto ella está solo en un hilo rosa boca abajo y ahí estaba a la vista el gran culo acompañado de sus anchas caderas.

    El alcohol y ver eso me empezó a despertar la curiosidad de penetrarla por atrás, nunca lo habíamos hecho la comenzó a besar por la espalda y ella apenas respondía estaba dormida profundamente, hice el hilo a un lado y toqué sus labios vaginales para excitarla.

    No tardó en empezar a reaccionar y también a lubricar, quiso darse vuelta para quedar bocarriba, pero la dejé así de espaldas mientras seguí acariciando su raja a la vez que con mi dedo índice inicié a escarbar dentro de sus nalgas aquel ano fruncido y estrecho al cual le hice a hacer movimientos circulares

    Mojándolo con los fluidos de sus panocha empujé un dedo suavemente para empezar a abrir ese ano ella no estaba tan convencida pero su respiración decía otra cosa, todavía estaba ebria de las cervezas y supuse que no le iba a doler mucho, acerqué la punta de mi verga que es gruesa a la entrada de ese hoyo aun sin estrenar sexualmente.

    Ella se puso bien en 4 y abrió su culo empuje suave, se rehusaba a entrar pues no tenía lubricante ni preservativo, lo metí a su panocha para mojar mi verga y así fue entrando despacio en aquel apretado ano el que al final cedió al grosor de mi empalada verga cuándo la tenía toda adentro inicié el vaivén de mete y saca.

    Los gemidos no se dejaron esperar en el cuarto ella dijo: ¡dele más duro papi! Fue una orden que cumplí al instante, ahí estaba yo agarrándome fuerte de sus cadera y bombeando ese gran culo rico, mientras ella con una mano se frotaba el clítoris cómo loca, no tarde mucho en sentir el deseo de explotar cuándo salió un fuerte chorro de leche rellenando aquel agujero que también chorreó y corrió por toda la zanja hasta llegar su panocha.

    Ahora ya le compré dilatadores y lubricante, porque se volvió también el favorito de ambos…

    Loading

  • Economista y prosti: Segunda inauguración (2 – final)

    Economista y prosti: Segunda inauguración (2 – final)

    Tommy, sabedor de lo inminente, se quedó filmando en panorama. No pasó mucho y Sebastián comenzó a lanzar sus chorros dentro de mí. ¿Por qué me gusta tanto? Yo gemía y murmuraba: “más, mas, quiero más”.

    Sebas se dirigió a Tommy y le dijo: “Acerca la toma”. Y cuando Tommy puso el celular cerca de mi concha, Seba se salió de mí… un chorro delgado y continuó de leche se escurrió desde mi interior a las sábanas, registrado en pantalla, y Sebastián y yo, instintivamente quedamos acostados, de frente.

    Nuevamente Tommy puso la cámara fija, y al salir, dijo, simplemente como comentario: “haré nueva propuesta”.

    Salió, el grupo estaba muy muy excitado, tanto mi segundo ofertante como los dos que no habían calificado.

    A ellos se dirigió Tommy, dándole a cada uno una de mis tarjetas de economista. “Si desean contactar a Sofía, aquí tienen su tarjeta”… él mensaje era evidente, algo así como que estaba implícito que si me llaman y pagan, me pueden tener.

    Y lo complementó (más tarde se lo dijimos a Seba): “Hoy es un día especial, por eso se ha puesto un límite de tres horas, pero en realidad Sofía atiende a satisfacción del cliente, ya sea tres horas, toda una tarde o todo un día, aquí o en nuestra casa de campo”.

    Las consultas fueron instantáneas, acerca de la casa de campo, acerca del no límite de tiempo, que si era posible hacer de todo… ”casi todo, nada de mal gusto, nada escatológico o violento, a lo sumo alguna nalgada”… Las sonrisas eran totales.

    Mientras, acostados uno frente al otro, lo cual me encanta y a futuro les haré un breve relato especial aconsejando esta posición, nos recuperábamos con Sebastián.

    Me pidió y accedí como buena putita, que lamiera como un gatito la leche que había escurrido a la sábana, luego, frente a frente, nos besábamos (nadie se cansa de besar), él me acariciaba los pelitos de mi pubis y yo le acariciaba la cara y le pellizcaba sus pezones, mientras él no decaía en acariciarme las tetas.

    Cuando nos dedicamos él a mordisquearme los pezones y yo a acariciarle la verga, se hizo evidente que íbamos a excitarnos nuevamente. Caricias y chupadas de verga, lo pusieron en pie de guerra nuevamente.

    Se la chupé más y ya estaba listo.

    –¿Quieres ponérmela?

    –Sí, divina.

    Me tendí de espaldas, y él se trepó en misionero. Antes de ponérmela, me la restregaba en mis labios vaginales y en mis pelitos. La sensación me ponía loca. Abrí mis piernas, las levanté y las crucé por encima de su espalda, atrayéndolo hacia mí.

    Su verga encontró mi camino lubricado y deseoso, y sin dudar, la metió hasta que sus hermosos huevos se dieron contra mi cuerpo. Ni un milímetro de verga quedó afuera. Comenzó un sabroso vaivén, besándome, mordiendo el lóbulo de mis orejas siempre atenazado por mis piernas.

    De pronto amplió el recorrido de su vaivén y comenzó un mete saca frenético que me llevó al un orgasmo riquísimo, temblaba y apretaba aún más mis piernas alrededor de su espalda. Sé que grité, le clavé las uñas en la espalda, y siguió, siguió, hasta dejar su leche de nuevo en mí.

    Se salió, cayó leche que recogí de la sábana con mis dedos y la llevé a mi boca. Me aseguré de que quedáramos bien en cámara y le limpié la verga con mi lengua, mientras con una mano hacía señal de que se acercaran los espectadores.

    Encantados, en segundos estaban en el dormitorio, aplaudiéndonos y ambos nos reímos.

    En voz muy baja, le susurré algo al oído. Asintió y miró su reloj.

    –¿Soy tu dueño por una hora más verdad?

    –Sin dudas, dije.

    –Mientras me recupero, creo que tengo derecho a compartirte…

    –Si lo deseas… ahora soy tuya.

    –Quiero que se la chupes a Dave (el otro que pagaría por mí, Dave, David).

    Era lo que yo le había sugerido al oído. Miré a David, que asintió, miré a Tommy, y sonreía. Asentí con un gesto, y Dave se desnudó frente a todos.

    Carlos, el amigo de mi suegro y de Tomás me lo había dicho al recomendármelo para la subasta: “es pijudo”.

    La verdad, muy muy linda pija, creo que no menos de unos 17 o 18 centímetros, dura, de esas que apuntan hacia arriba, casi paralelas al vientre.

    Se acostó y comencé un fino trabajo oral, delante de todos, y no me importaba. Lo lamía, chupaba, acariciaba, a veces lo masturbaba un poco, le chupaba y lamía las bolas. Con el desfile y el ver como Sebas me había cogido dos veces, sabía que Dave no duraría, por lo cual, viendo a Sebas casi erecto de nuevo, le dije a Tommy: “el culo amor”. Al instante, conmigo en cuatro chupando la poronga ( poronga, sinónimo vulgar del miembro masculino) de Dave, Tommy comenzó a aplicarme gel en el esfínter. Luego me lo dilató un poco con un dedo, dejándome lista y deseosa.

    –¿Me harás el culo Seba?

    –¡Ese culo es el sueño de cualquier hombre!

    Sentí como apoyaba su verga y me la enterraba, mientras, ya en total confianza, Tommy abría mis nalgas. Comenzó a bombearme, ya con Tommy más alejado y comentando con los otros dos caballeros yo gozaba y seguía chupando la verga de David mientras Sebas me bombeaba el esfínter.

    Cuando vi que Dave estaba por acabar, retiré su pija de mi boca y la dirigí hacia mi cara. Con toda la fuerza de una primera eyaculación, los chorros de leche impactaron mis labios, mi cara, hasta la frente. Chorreaba semen por mi cara y Sebas seguía bombeando mi culo. Pocas veces me sentí tan contenta y tan sexy (también me sentía muy puta, pues mi esposo y dos extraños me observaban a un metro, sodomizada y con la cara llena de esperma).

    Sebastián descargó en mi interior lo poco que le quedaba y cayó rendido. Yo me limpiaba la cara y luego me llevaba el semen de Dave a la boca. ¡Sabía que tenía dos clientes nuevos!

    Fui con Seba a la ducha, me duché junto a él acariciándonos y besándonos, y Tommy me avisó desde la puerta de la ducha que Dave se quedaría para su turno. Seba, exhausto, se despidió “hasta muy pronto”, aunque antes le comenté que futuros encuentros serían hasta que él se saciara, sin importar si eran horas, una tarde entera, una noche o un día completo.

    Salí con el cabello mojado, la piel un poco húmeda, me sentía súper bien.

    Dave estaba sentado en la cama, completamente despreocupado, desnudo, conversando con mi amor y con los otros dos asistentes a la subasta. Quiso pagarme, y le dije que después de terminar, ja ja.

    Los otros dos señores, pidieron contemplar lo siguiente por pantalla, “para decidirnos” dijo uno de ellos.

    Yo dije no tener problema con que me siguieran observando, y lo mismo dijo David.

    Volvieron a la sala, quedamos Dave y yo a solas. Nos recostamos, yo fresca y con la piel un poco húmeda, me sentía en la gloria, (3.5 más 3.5 que ayudan).

    El dinero ayuda, pero es que estaba disfrutando, me sentía admirada (suena un poco egoísta pero ¿a quién no le gusta ser admirada?), mi marido, gozaba, no hay dudas.

    Y quería ganarme uno o dos clientes más, además de los dos ya asegurados.

    Repetí con él un rato de juegos acostados de cola a la cámara, por cierto él me la acariciaba.

    Luego lo induje a un 69, tratando de ser bien visible chupando esa vergota, y al final, casi diría que me le senté en la cara, para que me lamiera bien mis partes íntimas.

    Una vaquerita inversa fue la continuación natural. Sonreí a la cámara y mantuve bien vertical su verga, mientras me sentaba suavemente en aquel tronco. Maravillosa sensación sentir como me estaba entrando, y sentir que finalmente me entró toda. Alguien fuera de la habitación exclamó “¡Qué bien!”

    Comencé a subir y bajar sobre el miembro de Dave, cada vez más eufórica.

    No demoró en hacerme sentir primero uno y luego dos dedos en mi culo, aún semi dilatado.

    Atiné a decirle: “Gel”, y sentí como me aplicaba una cantidad generosa.

    –Ahora, me ordenó.

    Presta, elevé mi cuerpo hasta que su pija salió totalmente de mi concha, y dejé que su mano colocara el glande en la entrada de mi más apretado agujerito.

    Sentí que estaba en posición y comencé a bajar mi cuerpo. Entraba, casi sin dolor, interminable, hasta que al final, estuve sentada sobre él, piel con piel.

    Ahora era él quien hacía un mínimo sube y baja, que yo acompañaba. Me sentía en otro mundo, eufórica, con fuego en el culo y expuesta a dos extraños y mi marido en pantalla gigante, con el culo dilatado y gozando.

    Ni pensé en decirle que no me acabara en el culo, yo misma lo deseaba esta vez. Y lo hizo, una eyaculación que sentí tibia y deseada. Al salirse, sentí mi esfínter reacomodarse y fruncirse varias veces, pero adaptado , sin dolor.

    Dave acariciaba mis tetas con algo de leche que quedó en su verga. No paraba de alabar mis tetas y mis pezones. Por supuesto, le acariciaba esa hermosa verga y también le decía cuánto la disfruto.

    Finalmente, con la verga erguida me dijo: “te voy a coger parado, subida a mí”. Un shock, ¡nunca me lo han hecho!

    Hice señas a Tommy y los demás de acercarse.

    Dave se puso contra una pared, su poste enhiesto parecía esperarme. Los espectadores ya estaban a un metro.

    No esperé, me colgué del cuello de David, crucé mis piernas alrededor de su cintura y sentí que su verga buscaba mi abertura. Tommy no resistió la tentación y con una mano guio la verga de Dave a mi raja del amor.

    Con todo mi peso colgando del cuello de Dave, mi propio cuerpo llevó la verga hasta el fondo de mí. Solo atinaba a jadear.

    Tomándome de las nalgas, Dave me hacía subir y bajar, no es fácil disfrutar del paraíso. Tommy ayudó y fue él quien me tomó de las nalgas y me hacía subir y bajar, liberando a David para que me acariciara las tetas. Ahora sí, mi cliente y yo, lo disfrutábamos.

    Sentí un cambio de manos en mis nalgas, era un invitado que respondió a una seña de Tom… y un par de minutos después el otro. Tommy es un genio… casi casi se podía darlos por fidelizados antes de hablar.

    Sentí nuevos chorros de leche en mi interior. Un largo “ahhh” de Dave marcó el fin de su polvo.

    Lentamente te entre Tommy y otro, me levantaron y David pudo sacar la verga de mi concha, con el consiguiente derrame ja ja.

    Tommy y los ya casi amigos salieron. Quedamos solos con Dave y como corresponde nos mimamos largo rato, no faltaron caricias de tetas y bolas, oral, besos bien profundos, conversación para conocernos un poco, ¡al fin y al cabo era la primera vez que nos veíamos!

    Me preguntó por nuestras familias, me contó de que quizás alguna vez trajera a un amigo, y me aclaró que “pagando por supuesto”, pues me veía capaz de estar con dos hombres a la vez.

    Le encantó cuando le dije que ya he estado con tres brasileños.

    Y conversamos acerca de sus posibilidades de liberar un día completo entre semana , o un sábado o domingo para ir al campo. Le encantó mi criterio de que el costo implica que estaremos juntos hasta total satisfacción del cliente.

    Y luego de ducharnos juntos, dimos por terminado el encuentro, previo pago de mis honorarios, ¡obvio! 7k en total, una maravilla.

    Sorpresivamente al salir, vi que Tommy estaba todavía conversando con uno de los otros dos hombres.

    Nos despedimos todos de Dave y me sumé, en bata transparente ja ja, a la conversación de Tom con… ¿cómo llamarlo? Manuel. Manuel resultó ser el recomendado de Tiburón Blanco, que desde que vino fue solamente para conocerme, y como dijo Tommy, Tib ya le dijo a Manuel que sin importar la subasta, el arancel sería de 3000… a lo cual accedí inmediatamente, diciéndole que “los amigos de Tib son mis cogedores” y todos nos reímos de la ocurrencia

    –Me ha encantado todo lo que vi y lo que veo dijo Manuel, refuriénsose a mi bata transparente, pero creo que por hoy has hecho demasiado y debes estar agotada. ¡De lo contrario me quedaría! Además, voy a querer hacer uso de esa potestad de quedarnos hasta satisfacción total cuando fijemos un encuentro.

    –Ya has conocido el lugar, le respondí. O si prefieres un tiempo tranquilo en el campo, también nos gusta mucho hacerlo.

    Ya se lo dijimos a todos. Cuando me eliges, es hasta satisfacción total, y como has visto me entregó totalmente. Y créeme, no finjo para nada.

    Fui y soy totalmente fiel a Tommy, la única persona a la que amo, pero mis clientes no son clientes, los considero de una manera especial, y diría que en cuanto a sexo no hay diferencias con lo que hacemos con mi gran amor.

    –He visto tu entrega total, me percaté de tu orgasmo y vi vibrar tu cuerpo y oí tus gritos y gemidos de placer. Ahí lo interrumpí y para gratificarlo abrí un poco mi bata y tomando sus manos la llevé a mis pechos.

    –Sé que me comprendes, agradezco que me dejes descansar hoy, pero quiero que conozcas al menos mis tetas, quiero que me las chupes, mira mis pezones como están de solo oírte, dije abriendo totalmente te la bata. Y era cierto, los pezones estaban bien levantados.

    Me las chupó y jugó un rato, con ellas, nos besamos y cuando cerré mi bata le dije que esperaba que muy pronto nos llamara para concretar.

    –¿Muy pronto? Quiero que fijemos ya mismo día y hora, puesto que el arancel está acordado.

    –Sorprendida y encantada, le dije que dispusiera, que adaptaría mi agenda.

    –Es que visto lo visto, y con las referencias de mi amigo Tib, quisiera algo muy especial, que no sé si podrás satisfacer.

    –Tu nos dices, seguro tiene solución. Y llevé nuevamente sus manos sobre mis pechos.

    –Bien, quisiera algo que no sé si es correcto, quiero pasar una noche solos, y si tiene costo extra no habrá problemas.

    –Ayyy Manu, (me seguía acariciando los pechos y yo estaba con toda la excitación del día en mi cuerpo). No habrá costo adicional, es lo prometido, tarifa plana. Y te contaremos algo. He pasado alguna noche con invitados, pero siempre ha estado Tommy cerca. Si él está de acuerdo, esta vez estaremos solos tú y yo, en nuestra “luna de miel” totalmente solos aquí, es una de las finalidades de tener este lugar tan práctico. Y la siguiente visita iremos los tres al campo, ¿me lo aceptas?

    –Claro que acepto desde ya! Y veré cómo voy organizando esa ida al campo.

    –¿Qué opinas amor?

    –Sabía que tarde o temprano alguien te pediría eso, y me alegra que sea con un amigo de Tibu. En lo que a mí respecta, ¡adelante! Pero sepan que me gustaría recibir algunas imágenes en casa.

    Y, por favor Manuel, no te limites, disfruta chupándole las tetas un poco más.

    Lo saben ustedes, y yo lo sé, mi marido es un ser amoroso, que se merece todo mi amor y más.

    Manuel chupo un poco más mis tetas, abrió mi bata, acarició mis pelitos y mi concha y definitivamente decidió irse. Agradecido y prometiendo contarle todo y agradecerle a su amigo Tib la recomendación.

    Y así dimos por terminada la inauguración de mi nueva Oficina de Consultoría y Sexo, ja ja.

    Eufóricos nos fuimos a casa, y pese a mi cansancio, tuvimos una más de tantas noches de sexo marital.

    Como siempre, gracias por leerme, por seguirnos. Les prometo contarles cómo fue esa noche a solas con Manuel.

    Un beso.

    Sofía.

    Loading

  • Mi esposa Cinthya y mi viejo jefe (8)

    Mi esposa Cinthya y mi viejo jefe (8)

    El siguiente día paso tan rápido que no nos dimos cuenta, Cinthya estaba emocionada por la cena que había propuesto. Podía notar que estaba muy animada quería que fuera una noche especial, así que eligió un vestido que resaltaba su figura de manera espectacular. Era un vestido negro ajustado que se ceñía a sus curvas con un escote pronunciado que resaltaba perfectamente sus perfectas tetas mostrándolos con sensualidad y provocativa, algo sorpresivo para mí porque no llevaba sujetador.

    El vestido era largo, pero tenía aberturas en las piernas mostrándolas perfectamente definidas, el vestido estaba cerrado por su delicado cuello con un nudo. Cuando se miró en el espejo, sonrió satisfecha, todo hacía indicar que quería destacar y mostrarse audazmente lo cual obviamente lograría.

    Sin duda quería que la cena terminara rápidamente, no tenía ganas de compartir ni un momento más con mi jefe y claro por obvias razones renunciaría al trabajo, estas vacaciones resultaron ser una prueba de mi amor por Cinthya, a pesar de lo que ella había hecho no podía odiarla, “no fue su culpa” me repetía, pero cada vez era más difícil creerme eso.

    ¿Qué estaba pasando con mi esposa? sin duda era ella, su sonrisa y sus ojos me seguían mirando con amor, pero había algo más, tenía un brillo desconocido que surgió después que don Ernesto la poseyera aquella noche de juegos. A pesar de que me traiciono no se veía para nada en conflicto, incluso la amenaza a los viejos no funciono ya que ella era quien los buscaba.

    Finalmente, Cinthya con su delicada voz me saco de mis pensamientos.

    -¿Amor estás listo?

    Mientras me terminaba de acomodar la camisa la mire a los ojos como buscando una respuesta dentro de ella, intente por última vez tratar de detenerla con miedo a su respuesta.

    -¿Quieres ir? ¿Y si mejor nos quedamos?

    -Noo vamos, es el último día aquí.

    Con esa respuesta me quede, muy en el fondo sabía que esa sería su respuesta, pero igual lo intente. Salimos de nuestra habitación, Cinthya me tomo de la mano como siempre lo hacía, el trayecto fue largo o solo me parecía largo, como era obvio durante el trayecto Cinthya fue objeto de miradas y murmullos tanto de hombres como de mujeres, sin duda su vestido logro el objetivo de destacar. Llegamos al lugar sin duda el ambiente era elegante y las luces lo hacían ver aún más destacable.

    Mi cuerpo se tensó al divisar la mesa donde estaban los viejos, pero también pude ver a Laura y Lina, me pregunté si los viejos las invitaron o también fue obra de Cinthya. Nos acercamos y Cinthya estaba alegre ni siquiera llegábamos a la mesa y ya estaba sonriendo de emoción.

    Los viejos al notar nuestra presencia dirigieron la mirada hacia nosotros, pero era obvio que a quien veían era a mi esposa con ese vestido espectacular que dejaba a todos sin palabras. La mesa era amplia y circular con copas de vino en cada lugar, de inmediato las damas se saludaron de forma amigable, yo tuve que hacer lo mismo con los viejos que me desagradaban estrechándoles la mano rápidamente, Lina y Laura también me saludaron con beso en la mejilla y Cinthya hizo lo propio con mi jefe y don Mario quien de inmediato la halago “¡te ves hermosa!” mientras seguidamente se daban un abrazo que duro más de lo necesario.

    Para sorpresa de nadie las mujeres fueron al tocador dejándonos en un silencio incomodo, ni quería ver a los viejos así que la espera fue larga.

    Al fin las damas volvían, ya era hora me dije, pero para mi sorpresa Lina y Laura se sentaron a cada lado mío dejando libre solo el lugar entre don Ernesto y don Mario que estaban frente a mí, las mire sorprendido, pero para ellas al parecer no había ningún problema, de inmediato don Mario se levantó y jalo el asiento que quedaba para Cinthya al cual ella agradeció con una sonrisa.

    -Gracias don Mario, que caballero jeje.

    -De nada Cinthya es un placer.

    Mi esposa quedo en medio de ambos viejos claro que no me hacía gracia eso, pero ya estaba hecho, durante la cena don Ernesto era el centro de atención con sus anécdotas y bromas, Cinthya lo veía de forma animada y otra vez podía ver ese brillo en los ojos, Laura me preguntaba algunas cosas de mi lo cuales yo respondía con tranquilidad, seguimos cenando y por momentos don Mario le decía cosas al oído a Cinthya quien sonreía y contestaba.

    Estaba atento a lo que pasaba, pero no podía escuchar por alejado que estaba de ellos. En un momento de la cena Cinthya se acercó al oído de don Ernesto quien escucho atento lo que decía mi esposa y luego respondió haciendo que ella sonriera divertida y le apretara el brazo.

    Cinthya conto algunos anécdotas y logros que tuvo todo eso a pedido de don Mario, claro al hacerlo todos en la mesa aplaudieron y la felicitaron. Al hacerlo pude notar movimientos bajo la mesa al parecer don Ernesto puso la mano sobre el muslo de Cinthya o eso me parecía, lo cual ella sorprendida dio un vistazo hacia abajo y sonrió encantada. En mi mente otra vez volvía lo inestable. En un momento Laura se puso a conversar con todos en la mesa y animada le hizo una pregunta a Cinthya.

    -Cinthya, cuéntanos, ¿qué hacías antes de conocer a Héctor? —preguntó Laura, con curiosidad.

    Cinthya sonriente, como si la pregunta la llevara a un lugar nostálgico.

    -Bueno, antes de conocer a Héctor, estaba estudiando Trabajo Social en la universidad -respondió, su voz llena de entusiasmo-. Siempre me ha gustado ayudar a los demás, y pensé que esa carrera era perfecta para mí.

    -¡Eso suena maravilloso! —exclamó Lina—. Siempre he admirado a las personas que se dedican a ayudar a otros. ¿y como lo elegiste?

    Cinthya se iluminó al hablar de su pasión.

    -Desde pequeña, siempre quise hacer una diferencia en la vida de las personas. Me encanta trabajar con comunidades y ayudar a quienes más lo necesitan. Creo que todos merecen una oportunidad —dijo, con sinceridad.

    Don Mario, escuchando atentamente, no pudo evitar intervenir.

    -Eso es admirable, Cinthya. La gente como tú es la que realmente cambia el mundo —dijo, su tono un poco más serio, pero con un destello de interés en sus ojos.- eres perfecta -dijo mirándola.

    Mientras Cinthya continuaba hablando sobre sus experiencias en la universidad, yo no podía evitar sentir que don Mario estaba aprovechando cada oportunidad para acercarse a ella. La forma en que la miraba, como si estuviera evaluando su bondad, me llenaba de ira. Al parecer don Ernesto no participaba para nada y le había cedido la posta a su amigazo. La cena ya estaba llegando a su fin y finalmente me sentía que estaba liberándome de una gran carga, el fin de la cena significaba que no vería mas a los viejos, y ellos no estarían más cerca de Cinthya. Pero claro que no sería fácil.

    La cena llegó a su fin, y el ambiente se llenó de risas y charlas animadas. Lina, con su energía vivas casi despilfarrada, miró a todos y dijo:

    -¿Qué les parece si vamos a la habitación de don Ernesto? ¡tendremos buena música y un poco de alcohol para seguir la fiesta!

    De inmediato don Mario apoyo tal propuesta. Claro, no hay que quedarnos con las ganas- dijo riendo y mostrando sus defectuosos dientes.

    Cinthya, con una sonrisa brillante, también apoyo lo dicho por ambos.

    -¡Sí, suena genial! Me encantaría, además es la última noche aquí jeje.

    Sin embargo, yo me quedé en silencio, sintiendo una mezcla de emoción y preocupación. La idea de que Cinthya estuviera en un ambiente más relajado con los viejos me hacía temblar recordando la última vez que estuvimos en un lugar así y como resulto todo. Todos estaban animados y entonces dirigí la vista a la figura que más odiaba en ese momento, don Ernesto.

    -Pos no es mala idea jaja -dijo mientras todos esperaban mi respuesta.

    No quería que pasara otra vez, en ese momento caí en cuenta que prácticamente estaba dando por hecho que ir al cuarto de don Ernesto, los viejos le darían algo a Cinthya otra vez y harían con ella lo que quisieran y no estaba dispuesto a aceptarlo. Rápidamente busque la forma de liberarme y liberar a Cinthya de aquel momento.

    -Yo creo em, creo que deberíamos dejarlo para otro momento. Mañana tenemos que salir a primera hora, y estoy bastante cansado —dije, tratando de sonar firme.

    Sin embargo, la respuesta de Cinthya me fulminó.

    -¿Cansado? —replicó, con una chispa de desafío en sus ojos-. Yo no estoy cansada en absoluto jeje. De hecho, me siento llena de energía. ¡vamos!

    Su determinación me tomó por sorpresa. La forma en que lo dijo, con tanta seguridad y entusiasmo, me hizo sentir como si estuviera perdiendo el control de la situación.

    -Cinthya, espera —intenté razonar-. No creo que sea una buena idea. Bueno prefiero que vayamos a nuestra habitación que te quedes conmigo. Prácticamente le estaba rogando a mi esposa que me elija.

    Justo en ese momento, Lina intervino con una sonrisa.

    -Héctor, Cinthya solo quiere divertirse. Si tú quieres descansar, lo entendemos.

    Cinthya se acercó con entusiasmo.

    -Es verdad cariño. ¡Hoy es el último día!

    Su determinación me dejó sin palabras. La esposa con quien vine a este desgraciado lugar se había ido, o siempre fue así y no lo note hasta este momento. Yo tratando de alejarla de ellos, pero ella era quien quería estar con ellos. Mientras se alejaban hacia la habitación de don Ernesto, comprendí que nada de lo que haga podría convencer a Cinthya de quedarse conmigo. Veía a Cinthya alejarse junto a ese grupo tan incoherente en tema de belleza. Sentí mi cuerpo sin fuerzas aceptando el trágico final y me dirigí a mi habitación, mi mente estaba perdida en celos e ira pensando en lo mi esposa y los viejos, aunque me consolaba el hecho de que sus “amigas “estarían con ella.

    Estaba en la habitación recostado cuando, escuche la puerta abrirse, y Cinthya entro. Pensé que estaba soñando, que me había quedado dormido e imaginaba que ella volvía a mí.

    -Amor volviste- mientras me puse de pie y le di un abrazo como si no la hubiera visto en mucho tiempo

    -Jeje que pasa cariño

    -Solo estoy feliz

    Estaba feliz porque Cinthya me había elegido, y estaría conmigo sin importar nada, empezaríamos en otro lugar lejos de todo y olvidaríamos todo lo pasado en ese club. Mientras seguía abrazándola escuche la voz de Lina.

    -¡Vamos Cinthya nos esperan, apúrate! –con esa voz que ya había empezado a odiar.

    -Si espérame, cariño ya jeje –mientras se separaba de mí.

    -¿Qué pasa? –pregunte incrédulo.

    -Nada cariño había olvidado algo jeje -mientras tomaba una de las bolsas, que había comprado cuando fuimos a las tiendas. Y salió rápidamente de la habitación.

    -¿Lo tienes? –pregunto Lina

    -Si jeje vamos -dijo mi esposa, apurando a Lina

    -¡Cinthya! ¿Que llevas? -pregunte

    -Nada cariño es un presente para don Ernesto solo eso jeje -mientras sonreía y tenía ese brillo en los ojos.

    -Ya Héctor tranquilo, no está llevando nada malo jajaja -mientras me guiñaba con esas pestañas postizas dignas de una mujer-amante.

    Dicho eso se fueron rápidamente, yo estaba más confundido ¿qué fue lo que Cinthya había llevado?, ¿por qué lo había llevado?, quería llorar de colera contenida y sobre todo sentía que me estaba traicionando. Pero no, si Cinthya quería engañarme tendría que pagar las consecuencias de sus actos, debí enfrentarla desde el momento en que se encamo con el viejo, no debió importarme que estuviera bajo efectos de algo. Decidí ir al lugar donde estaban, la habitación de don Ernesto. Acabaría con todo de una vez ya no importaba el escándalo le diría a Cinthya que los viejos que consideraba amigos la drogaron para que le metan la verga.

    Sali de la habitación, ya había pasado casi 1 hora desde que Cinthya tomo el “regalo” y se fue, yo sabía cuál era la habitación del viejo porque había visto la reservación que hicieron, la habitación de don Ernesto estaba alejado de todos los demás con ventanas amplias y ambiente rustico, me pare en la puerta y se podía escuchar las risas de las mujeres estaba a punto de tocar pero decidí que si quería que el viejo pague las consecuencias de sus actos tenía que tener pruebas, si hacia ruido y escandalo no lograría nada, solo que me echen.

    Busqué una forma de entrar sin ser detectado, por suerte las ventanas corredizas no estaban con seguro así que me metí por ahí, me asegure de no hacer ruido, encendí el teléfono por suerte tenía toda la carga.

    Ya dentro del lugar se escuchaba claramente las voces de los presentes, me fui acercando y busque una ubicación perfecta donde no sería visto. No quería asomarme, pero ya podía oírlos.

    -Ya creo que estas perdiendo a propósito Cinthya jajaja- vociferaba Laura

    -No para nada jeje solo eh tenido mala suerte jeje – escuche decir a mi esposa mientras todos reían.

    -Ya vamos a seguir- dijo Lina.

    -Ya, pero me toco repartir jeje- dijo Cinthya

    -Lo que tú quieras, Cinthya jeje- al fin escuche a uno de los viejos, era don Mario.

    Lo siguiente que escuche fueron risas nuevamente y Lina dándose como ganadora.

    -Jajaja otra vez, Cinthya hoy estas perdiendo cada juego jaja.

    -Si lo se jeje bueno yo se perder, cual va ser mi castigo ahora jaja.

    -Mm haber como estoy celosa de tu trasero, enserio como haces para que este así jajaja- dicho esto todos rieron- bueno como decía el castigo será que todos te van a dar de nalgadas jajaja.

    Las risas no se hicieron esperar nuevamente. Y yo me asomé un poco para ver lo que pasaba y al fin los vi, todos sentados en los muebles los viejos con copas en las manos y Cinthya con su ajustado vestido negro y sus nuevas amigas riendo.

    -Jajaja ya bueno es un castigo y cumpliré- dijo mi esposa sonriendo. —quien va a empezar jeje- mientras miraba a don Ernesto.

    Primero yo claro porque gane- dijo Lina al momento que le daba una suave pero sonoro “plaf” que hizo temblar sus carnosas nalgas. Así mismo lo hizo Laura, pero con más delicadeza casi imperceptible. Ahora Cinthya se acomodó delante de don Mario quien no perdería la oportunidad de gozar de mi mujer.

    -Lo siento Cinthya jeje, sabes que no me gustaría lastimarte- decía el viejo Mario mientras miraba la voluptuosa figura de mi esposa.

    -No se preocupes don Mario jeje ya sabe es un castigo.

    -Bueno entonces con tu permiso jeje- enseguida el viejo les dio un suave y lento manotazo a las nalgas de Cinthya casi acariciando y tomando su tiempo, Cinthya solo sonreía al igual que todos lo que participaban en ese juego que se tornaba de a pocos en un juego de seducción.

    -Ya ahora le toca a don Ernesto- dijo Cinthya emocionada y feliz por cumplir con su castigo.

    -Pos yo feliz Cinthya, ¿podrás aguantar jaja? – dijo el viejo Ernesto riendo.

    -Ay claro que si jeje

    -A ver damita échate un poquito más pa’ delante

    -¿Así? – dijo mi esposa haciendo caso a las órdenes del viejo, al hacer eso empino más su trasero. Era claro que se conocían bien.

    -Así misma damita jeje- enseguida el viejo le dio un fuerte plaf en el culo de mi esposa quien hizo una mueca de dolor, pero igual sonrió, pero no fue todo el viejo otra vez aterrizo su mano en las nalgas Cinthya quien se recompuso para intentar recriminarle.

    -Ahí don Ernesto, solo era uno- decía eso, pero su sonrisa decía otra cosa.

    -Jajaja ya está damita no te enojes

    -Jeje bueno- decía mi esposa mientras se miraban con complicidad.

    -No haga trampa don Ernesto- agrego Lina, pero igual todos sonreían.

    Después de ese cachondeo el juego siguió, era simple en verdad solo eran cartas y el que sacaba el número mayor mandaba al que tenía el número menor, claro todos eran “castigos”. Cinthya gano y ordeno lo mismo a Lina quien cumplió el castigo de manera simple. Seguían los castigos algunos mas simples que la anterior, pero podía ver que los ojos de Cinthya y don Ernesto se cruzaban había química. Hasta que una de las partidas que la gano Laura y Cinthya era la perdedora.

    -Bueno vamos a subir el nivel de juego jaja. – dijo Laura mientras los veía a todos con una sonrisa misteriosa- A y sobre todo no se vale negarse jeje.

    -Yo acepto cualquier reto jeje- dijo Cinthya

    -Perfecto, entonces Cinthya quiero que beses a don Ernesto.

    El silencio fue absoluto durante unos segundos, pero Cinthya sin decir nada se levantó de su lugar y fue directamente a don Ernesto quien estaba sonriendo, Cinthya lo vio y ante la expectativa de todos se fundieron en un beso que empezó lento y suave con sus labios encontrándose, pero no paso mucho para que empezaran a subir la intensidad el sonido de sus besos empezaron a llenar el lugar, no podía mas con el descaro de Cinthya, así que empecé con mi plan de hacerlos pagar, puse mi teléfono en un lugar donde pueda grabar todo y lo deje ahí, con eso captaría las pruebas suficientes para hacerlos pagar, aunque me dolía no podía salir de mi escondite.

    Don Ernesto y Cinthya seguían en su momento, pero Laura los sacos de su trance.

    -Ey ya jajaja, basta. – mientras los separaba animadamente.

    -Ay Laura los molestas jaja- dijo Lina animando más el ambiente. Mientras Cinthya y don Ernesto se separaban se notaba que ambos lo habían disfrutado, Cinthya volvió a sentarse y respiraba entrecortadamente.

    -Cinthya tu si eres de temer jaja- dijo Laura abanicándola.

    -Es que ella me hizo caso, es su ultimo día así que debe hacer que sea memorable, ya luego volverá a ser una señora jaja. – acoto Lina.

    -Yo no huyo a los retos jeje- dijo Cinthya aun respirando fuerte.

    -Bueno entonces seguimos- menciono Lina y de nuevo empezaron a jugar, Laura y Lina ya estaban mas movidas y metidas en su juego morboso, los retos eran mas candentes, en un momento Lina y Laura se dieron un beso, algo que Cinthya no esperaba, y se impresiono. Don Ernesto con mucho ímpetu ordeno a Cinthya a besar a su amigazo don Mario, Cinthya en primer momento estaba dudando, pero sus amigas la animaron.

    -Que pasa Cinthya jaja-dijo Laura mientras la empujaba

    -Esperen jeje ya lo hago, perdón don Mario- poniendo una cara de inocente.

    -No te preocupes Cinthya yo feliz jeje- Mientras esperaba Cinthya. Cinthya estaba dudando, pero don Mario la atrajo y fue el quien empezó a comerle la boca, ella se sorprendió, pero fue cediendo ante él, ya no se oponía solo disfrutaba cosa que don Mario noto y con astucia empezó a acariciar sus piernas, el vestido de Cinthya ayudaba a don Mario, poco a poco fue subiendo y prácticamente ya estaba tocándola donde el quería, Cinthya movía sus manos como tratando de quitar las de don Mario pero sin tanta convicción. Mientras eso pasaba don Ernesto miraba complacido lo que su amigazo hacia con mi esposa, pero todo estaba siendo grabado y seria su perdición.

    -Ya don Mario jaja, suéltela- dijo Lina mientras don Mario haciendo señas negaba. Después de casi 70 segundos se separaron.

    -Que ricos labios Cinthya jeje

    -Jaja se pasa don Mario- dijo Cinthya acomodándose el cabello.

    -Podemos seguir jajaja- se reía don Mario

    -Espera Mario, que se recupere la damita jeje- dijo don Ernesto mientras se sentaba al lado de Cinthya.

    -Bueno Cinthya nosotras nos vamos, para que puedas darles su regalo jeje- dijo Lina

    -No espera no se vayan- dijo Cinthya tratando de detenerlas.

    -Ay no Cinthya tu encárgate de los anfitriones jeje- mientras les giñaba el ojo.

    -Así tanto Lina y Laura se fueron del lugar dejando a Cinthya con los dos viejos.

    -¿Escuche un regalo? – dijo don Ernesto.

    -Emm si jeje- respondía Cinthya con cierta timidez.

    -Y qué tipo de regalo es damita. -mientras la miraba con deseo.

    -Em bueno compré algo, se me ocurrió cuando fui de compras con Héctor jeje. -mientras decía eso don Mario se acerco y se sentó al otro lado de Cinthya

    -Y que es el regalo Cinthya- mientras se pegaba más a ella.

    -Bueno emm no sé cómo decirlo jeje.

    -Pos solo dilo damita jeje- decía don Ernesto mientras tomaba las delicadas manos de Cinthya.

    -Jeje bueno ya lo verán

    -Pos claro damita lo que tu quieras pero que tal si te pones cómoda- don Ernesto jalo un poco el vestido de Cinthya, pero esta vez ella lo detuvo.

    -Noo jaja espere don Ernesto, no se apure.

    -Cinthya anda solo es ponerte cómoda- dijo don Mario tratando de convencerla.

    -Tranquilícense jeje me pondré cómoda, pero esperen.

    -Ya culona, no nos pidas que nos tranquilicemos si hace rato nos tienes como estufa- don Ernesto empezaba a mostrarse como en verdad era, pero Cinthya lejos de cohibirse sonrió y siguió retándolo.

    -Espere don Ernesto tendrán su recompensa jeje.

    -Pos entonces que estas esperando, muéstranos el regalo.

    -Jajaja que impacientes, está bien espérenme aquí enseguida vuelvo. – levantándose de su asiento, y esto fue aprovechado por ambos viejos que le manosearon el culo a mi esposa que salió más rápido alejándose de sus garras y volteo a verlos como regañándolos, pero con una sonrisa.

    -Anda culona no te quejaste en el bar cuando las luces se apagaron y te vas a quejar ahora jajaja.- ambos viejos se carcajearon y Cinthya siguió su camino.

    Todo se estaba confirmando los viejos ya le habían metido mano en el bar y Cinthya cuando me dijo que debía comprar algo seguro que compro lo que les iba a mostrar a los viejos. Mientras Cinthya estaba en otro ambiente los viejos conversaban.

    -Así como quedamos Ernesto la mamacita ya sabe a lo que vino.

    -Ya sabes Mario culo que me gusta culo que abro jajaja- vociferaba Ernesto.

    -Quien la viera a esa mamacita, tan delicada y parecía inocentona

    -Inocentona jajaja esta culona desde que la vi tan modosita al lado del pendejo de su esposo, sabía que tenía una putita dentro de ella jajaja.

    Siguieron hablando de Cinthya mientras no volvía, me quede pensativo con la palabra del viejo Ernesto, desde el primer momento ya sabía que terminaría en la cama con Cinthya. Imagine que siempre hacia caer así a las mujeres, pero todo se terminaría una vez que confiese mientras mi teléfono grababa.

    -¡Listo ya les mostrare su regalo! -grito Cinthya.

    -Ya culona estamos esperando ya sales o voy pa’ allá jaja.

    -No no ya salgo jeje.

    Ambos viejos, curtidos por los años, esperaron con la expectación de quienes saben que lo prohibido siempre sabe mejor. No sabían exactamente qué iba a pasar, la sonrisa juguetona de ella había dejado claro que sería algo inolvidable.

    Cuando la puerta se abrió, el silencio fue total. Allí estaba ella, de pie, con una seguridad que cortaba el aliento. Su cabello castaño caía en ondas suaves sobre sus hombros, enmarcando un rostro de deseo. Pero fue su cuerpo lo que los dejó sin habla curvilíneo, sensual, cubierto apenas por un conjunto de lencería negra. El sujetador dejaba entrever la plenitud de sus tetas, apenas contenidos por el encaje floral que se aferraba a su piel como una segunda capa.

    El panty, mínimo y travieso, realzaba las caderas que se movían con un vaivén hipnótico mientras caminaba hacia ellos. El liguero marcaba su cintura y descendía en finos tirantes hasta abrazar sus muslos, donde las ligas se aferraban deliciosamente.

    Ella se detuvo frente a ellos, dejando que la mirada de ambos descendiera lentamente, devorando cada detalle.

    -Este es su regalo -dijo con voz suave, con mezcla de dulzura y deseo. se giró lentamente, dejando ver la curva perfecta de su culazo envuelta en encaje.

    Loading