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  • El nuevo rumbo de lo que subimos a internet

    El nuevo rumbo de lo que subimos a internet

    El nuevo día trajo nuevos desafíos, ella había encargado nuevos juguetes, con la intensión de sumarlos a la colección. En el set de grabación habíamos armado un nuevo rincón, una estantería con toda la colección de dildos que se viera como fondo en las grabaciones que hiciéramos. La estantería quedó armada en la noche anterior y ella comenzó a ordenar los distintos dildos por tamaños y texturas, los iba lavando y secando a medida que los agrupaba en estantes, había lugar para muchos más, pero los que había los distribuyó.

    En el estante inferior los más grandes, inclusive el nuevo recién llegado extra grande y en el segundo estante los medianos y chicos y en los superiores algunos plugs y lubricantes y aceites. Tenía puertas corredizas con doble cerradura de seguridad, algo muy importante.

    El día transcurrió sin novedades, yo me había pasado el día abriendo nuevos usuarios en las distintas plataformas para adultos donde subir los videos, ansioso por salir del trabajo ese día salí antes de la oficina, eran como las dos de la tarde, en el viaje a casa no paraba de pensar cómo encarar la primera grabación de contenido para el primer video editado que subiríamos a las plataformas.

    Al llegar a casa me estaban esperando y no solo de brazos abiertos.

    Entré en la casa, todo en silencio, habitación de grabación limpia y ordenada, cocina limpia y ordenada, dormitorio limpio y ordenado, baño vacío limpio y ordenado, cuando miro para el jardín la veo agachada junto a unas flores y en la mesa del patio un pomo de lubricante y en los camastros de al lado de la piscina una toalla.

    -Hola, no me imaginé que vinieras tan temprano, dijo.

    Caminó hacia mí de piernas apretadas y le pregunté entre risas si me ocultaba algo. Ella entre risas reveló que se estaba preparando para la filmación y que creía estar lista ya.

    Abrió ligeramente las piernas y dejó caer una berenjena chica de unos seis centímetros de diámetro al suelo, debidamente lubricada.

    -Se empeña en salirse- dijo

    -Prueba a ver cómo me sientes, dijo

    Me senté en el camastro, deslicé la mano por sus muslos, ella parada frente a mí, y así sin dificultad metí tres dedos en su vagina primero y cuatro después, apreté sus pezones que estaban duros.

    -Hice compras de verduras, me dijo

    -En la tienda me sentí rara porque nunca había elegido verduras pensando en si entrarían en mi vagina o no. Berenjenas, zucchinis y pepinos…

    Una nueva experiencia, agregué.

    -Grabemos acá en el jardín, está lindo. Dije.

    -No nos exponemos mucho? Dijo.

    Me desvestí rápidamente, yo estaba ya con una erección, ella me agarró el miembro y me dio un apretón mientras yo me sacaba la camisa, rápidamente colgué la toalla en el único lugar por donde algún vecino podía ver entre la vegetación.

    -Hagamos un video corto hoy, dije y pactamos lo que ella iba a hacer.

    -¿Solo verduras hacemos hoy? dijo

    -Pero ¿por qué preguntas? Dije

    -Llegó el nuevo dildo, dijo

    -Muéstramelo, le dije mientras salimos corriendo como dos chiquillos hacia la habitación de los dildos.

    -Es enorme dijo, mientras lo sostenía con las dos manos, me va a reventar, lo medí acá abajo y tiene más de nueve centímetros de diámetro. Dijo

    -Me parece que deberíamos empezar por otra cosa y darle una oportunidad más adelante, ¿no?

    -Si, si, dijo sacudiendo la cabeza. Convenciéndose de que era un desafió el solo hecho de sentarse sobre él.

    Ella se colocó un antifaz que le cubría media cara, en el cuello un colgante nuevo que nadie conoce, en las piernas y brazos unas medias y mangas que simulan tatuajes y el video comenzó con ella caminando desde una parte neutra del jardín abrazada con la canasta con verduras con un vestido amplio y sin nada debajo, en la siguiente toma repetimos lo anterior pero iba desnuda, cuando ella se agachó a dejar la canasta sobre el camastro, yo la enfoqué de atrás y se alcanzó a ver en su entrepierna una berenjena, que en ese momento se salió y cayó al piso dejando unos rosados labios dilatados.

    Ella la recogió del suelo, la limpió con su vestido y se la volvió a meter en su vagina, pero acto seguido, se volvió a caer.

    -¿La puedes poner bien? dijo

    Entregándomela en la mano izquierda, yo tenía en mi derecha otra berenjena, más grande, debidamente lubricada, entró con un poco de fuerza y le provocó un pequeño grito y quejido, fue sorpresa y no estaba preparada para el tamaño aún, pero ya habíamos pactado que así sería, era parte del juego, la toma quedó bien, no la tuvimos que repetir.

    -La metiste sin avisarme, me siento muy grande allí abajo, dijo.

    Pero luego de unos segundos se habituó al tamaño de lo que tenía dentro.

    -¿Te dolió? dije

    -Apenas cuando la metiste sin aviso, pero ahora me gusta, me dijo, mientras me hacía una seña con las manos de que se sentía llena.

    Intentó expulsarla un par de veces mientras yo filmaba, pero no pudo, o no quiso, porque en el fondo le gustaba, le pedí que caminara desnuda hacia el jardín, con la cola hacia atrás para ver cómo se movía la berenjena con cada paso que ella daba, y estas escenas quedaron muy buenas.

    Casi cuarenta y cinco minutos después del inicio de la grabación teníamos suficiente material para armar el primer video.

    -¿Me dejas meter mi pene en ese gigante agujero, cuando te la saque? Le dije

    -Si, si eso quieres, dijo inmediatamente.

    Se inclino hacia adelante en el camastro e hizo fuerza, otra vez y no salió, a la tercera saltó como un tapón, sus gruesos y dilatados labios dejaban ver el interior de la vagina, permanecían abiertos y había una abertura como para meter tres penes como el mío, comencé a meter y sacar, ella gemía y le dije:

    -¿Te duele?

    Y estalló en una carcajada, apenas sentía mi pene, era como si metiera un dedo, continué el mete y saca frenético, pero demoré un buen rato en eyacular, estábamos a punto de acalambrarnos cuando eyaculé. Inmediatamente chorreó todo por su pierna incluso antes de sacar mi pene, el tamaño del agujero que tenía no le permitía retener nada, aunque se esforzara.

    -Me debes un orgasmo, yo no pude llegar hoy, me dijo.

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  • Caramelo

    Caramelo

    Viajero: Preciosa, hoy te extraño demasiado, ¿y sabes? me gustaría mantener una conversación íntima contigo.

    Amante: Una conversación íntima… ese es mi tipo de plática preferida. Y dime, ¿cómo me estás imaginando en este momento?

    Viajero: Te va a sorprender, pero cuando pienso en ti te imagino como a un caramelo.

    Amante: Mmm… un caramelo. Eso suena interesante. Cuéntame más.

    Viajero: De acuerdo, corazón. Lo primero que imagino es tu “envoltura”. Atractiva, perfectamente ajustada y cubriendo solo lo necesario.

    Amante: No te culpo. En realidad, me encanta llevar ese tipo de “envolturas”.

    Viajero: ¡Pero aún hay más! Enseguida recuerdo que debajo de esa primera capa, vienen otras envolturas más pequeñas, y más interesantes todavía.

    Amante: ¡Oh! que curioso. Casualmente la ropa íntima que llevo puesta hoy, se asemeja mucho a esa descripción.

    Viajero: ¿Y sí saliéramos de dudas? ¿Y si retiráramos esa delicada envoltura… que piensas que encontraríamos debajo?

    Amante: Deja que tu imaginación vuele y hazte una idea. ¿Qué descubrimiento hiciste, corazón?

    Viajero: Mmm… que tenemos aquí… un caramelito de tonos dorados, textura suave y bordes redondeados.

    Amante: ¿Y te gustaría saborear esa tentadora golosina, cariño?

    Viajero: ¡Absolutamente! muero en deseos por sentir como se deshace en mi boca

    Amante: ¡Fantástico! porqué sí la saboreas apropiadamente… bueno, quizá te espera una recompensa muy, muy especial.

    Viajero: Cuenta con ello; conozco bien como degustar del caramelo. Así que dime; ¿de qué clase de recompensa estamos hablando?

    Amante: Bueno, si de verdad te aplicas a conciencia en tu tarea… esta dulce golosina te va premiar haciendo fluir su delicioso centro líquido para ti… abundante y viscoso.

    Viajero: Lo haces realmente increíble, cariño. Me has obsequiado un fascinante material para fantasear esta noche. Espero muy pronto volver a hablar contigo.

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  • Karla, una flaquita que me dio sus nalguitas (2 – final)

    Karla, una flaquita que me dio sus nalguitas (2 – final)

    Sabía que era un orgasmo anal y muy fuerte y como pude entre toda esa agitación le dejé ir la verga en la panochita y le di un vaivén de porno duro hasta que ella se fue saciando y yo le inundé la panocha con mi segunda corrida. Se volteó y me dio un beso y bajó a mi verga y me la comenzó a mamar hasta quedar flácida de nuevo y sacarme la última gota de leche. En eso estábamos cuando su celular sonaba, pero como estábamos mojados ella lo ignoró para insistencia de otras varias llamadas. Ella solo me dijo que deberían ser sus amigas que ya habían despertado y la comenzaban a buscar.

    Salimos con Karla y de nuevo nos acomodábamos en la cama cuando ella poniendo su cabeza entre mis piernas le contestaba a sus amigas dejando la bocina encendida para que yo escuchase la conversación:

    -¿Karla, donde estás… todo bien contigo?

    -¡Mejor no podría estar! Estoy viviendo uno de los mejores momentos de mi vida. -dijo.

    -¿Eso significa que estas con alguien y te estamos interrumpiendo?

    -Algo así… pero no te preocupes, estoy tomando un descanso pues después de 7 corridas…

    -¿Siete corridas? ¿Es un hombre o un robot?

    -Mira, este hombre no es un hombre, es un Dios del sexo. Estoy a punto de perder la virginidad de… tú ya sabes.

    -¿Se lo vas a dar? ¿Tanto así Karla?

    -Si amiguita… tómense unas Coronas para que te pase la cruda que yo regreso en un par de horas… quiero aprovechar la tarde.

    -Disfrútalo, amiga… vamos a brindar por ti, por la culeada que te estarán dando… enhorabuena, Karla. – Y se oyeron unas risas.

    Tan pronto colgó resumimos la acción. Le pedí a Karla que se sentara sobre mi cara y que de esa forma le iba a comer el culo. Al principio se puso de enfrente y le comía la panocha y el culo, pero con los minutos le pedí que se pusiera a la inversa y en esa posición solo alcanzaba su culito confortablemente. Ella me pajeaba la verga y yo pasé alrededor de 12 minutos comiéndome ese culo y en esa posición miraba como contraía el ojete sin control. Poner la lengua en su ojete era una reacción de temblor en esa zona tan erógena.

    Y como he dicho en muchos relatos, el sexo anal no es solo la penetración y más que todo, la zona donde están esos nervios que llevan el placer se ubica en la zona superficial del ojete y en las paredes de las nalgas, si se estimula esta zona eventualmente tu pareja llegara al orgasmo sin ni siquiera tocar su vulva o clítoris.

    En esta ocasión por su altura y la posición que estaba sobre mi cara, era Karla la que buscaba el placer y era ella la que descubría esos lugares donde quería sentir mi lengua y me dejaba llegar con mis manos a sus pequeñas tetas. Le sobaba las tetas y le apretaba los pezones mientras le comía el culo y explotó y solo restregaba el culo sobre mi cara buscando mi lengua y fue entonces que le metía uno de mis dedos en su panocha mientras se corría.

    Karla la estaba gozando y después de aquella corrida, la puse de cucharita y con los jugos de su vagina y mi liquido preseminal los ocupé para lubricar ese precioso culo. Me tomé el tiempo para decirle lo linda que era mientras mis dedos sobaban su orto. Le hablaba al oído y le decía lo rico que me había corrido en su conchita, que quería sentir sus labios halando mis huevos y verga y mis dedos se hundían en su culito despacito, con mucha paciencia. Le decía que le iba a gustar, que la clave era relajarse y jugaba diciéndole que absorbiera mi dedo y que no lo rechazara. De esta manera pasamos unos veinte minutos y esta chica estaba tan caliente que su panocha se inundaba.

    Le comencé a asomar mi glande y elevando su pierna le pasaba mi verga por la rajadura de sus nalgas y jugaba con sus tetas, le mordiscaba su lóbulo y le decía las ganas que tenía de ser el primero en estar adentro de su culito. Ella me lo ofrecía, me decía que me lo quería dar… que quería sentir mi verga en su culo, que lo deseaba. Era un preámbulo que la relajó lo suficiente que la penetración le fue muy placentera. Le gustaba escuchar ese chapoteo que hacía mi verga contra sus pequeñas nalgas.

    Su anillo atrapó mi glande y ella solo gimió con un suspiro de relajación. Pensé que le incomodaba, pero Karla me decía que quería sentirla toda… que continuara. Cómo se sentía de apretado ese culo, pero esta flaquita lo toleraba y uno puede sentir que la verga ya no entrara más y quizás eran doce a quince centímetros de mi verga en el culo de Karla. Para aminorar la atención le comencé a chaquetear el clítoris con mi mano derecha y con la izquierda me apoderé de su pezón derecho y sin mucho movimiento se volvía a correr y me apretaba con su culo ya bien apretado mi verga. No aguanté y ambos jadeábamos de placer y fue en este momento que le di un vaivén a su culito con más movimiento mientras le insertaba un dedo en su panocha. Realmente fue muy rico.

    Media hora después lo repetíamos, pero esta vez la puse de perrito y fue cuando con su cámara o celular le grabé esa penetración a su culo para que lo tuviera de recuerdo. El culo de Karla sangró en esta segunda penetración y es por eso por lo que, recomiendo la penetración anal en posición de cucharita, pues muchas chicas me lo han dicho, que es más confortable que penetrarlas de perrito. Se quejó un poco más del dolor, pero la excitación superó al dolor y en mucho tiempo no me corría 4 veces cogiendo a una chica. No sé cuántas veces esta chica se corrió, pero de seguro esta cogida la recordará por toda la vida, pues creo que no se lo esperaba y fue un golpe de suerte que nos hayamos encontrado en las playas de Cancún.

    La faena duró cuatro horas y media y la llevé al hotel con sus amigas a quienes conocí y pasé con todas ellas disfrutando de la música en el bar. Y no sé, pero el sexo fue muy rico con Karla y tengo esas imágenes cuando la encontré ya desnuda o cuando le comía ese pequeño pero rico culo que tiene.

    Las imágenes de esa pequeña panochita donde miraba a mi verga hundirse, de como me daba una rica mamada… todo eso muy rico, pero la imagen que llevo y me salta a cada momento es cuando la vestía y le ponía ese traje de baño color naranja que le cubría su sexo que no volvería a ver, cuando le subía ese pequeño pantalón corto que dejaba ver media nalga y, cuando le asistía poniéndole esas sandalias de cuero y ella me dijo: ¡Don Antonio Zena, lo recordaré por toda la vida!

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  • Veo a mi mujer ayudar a su amigo en cámara (1)

    Veo a mi mujer ayudar a su amigo en cámara (1)

    Buen día, queridos lectores. En esta ocasión quiero relatarles la vez que por accidente descubrí a mi esposa haciendo un servicio especial a un amigo, todo para ayudarlo con su depresión.

    Todo comienza cuando por motivos de seguridad, compré algunas cámaras IP para vigilar nuestra casa, ya que por trabajo, mi esposa y yo salimos mucho del hogar.

    Decidimos colocar una cámara en el patio de entrada a nuestro departamento y una en la sala de estar. Mi esposa nunca quiso instalar la app para checar los videos así que yo era el único que de repente accedía a vigilar y la verdad era algo que con el tiempo dejé de hacer regularmente. De hecho durante algún tiempo dejaron de funcionar y hasta nos habíamos arrepentido de comprarlas porque pensábamos que ya no transmitían nada.

    Un día que yo me encontraba fuera de la ciudad, recordé el tema de las cámaras y comencé a intentar hacerlas funcionar, dándome cuenta de que sólo era cosa de reiniciarlas. Quise echar un vistazo para estar tranquilo, así que me conecté a la app y comencé a recorrer con las cámaras la sala y la entrada. Mi esposa me había comentado que ese día vería a un amigo suyo que con el tiempo se había vuelto muy cercano de ambos y que últimamente estaba pasando por una ruptura amorosa y una depresión, por lo que le pedí que me lo saludara bastante y le diera un abrazo de mi parte.

    En el video todo normal y yo seguí en mis asuntos. Después de unas horas, mi amada esposa me platicó por mensajes que la estaban pasando a gusto y que nuestro amigo, a quien llamaré Miguel, la pasaría a dejar a casa después de cenar para que yo estuviera tranquilo. Nos despedimos con mucho amor y le desee que la pasaran muy bien.

    Pasaron las horas, tal vez serían las 10 pm y yo en la distracción de mis pendientes había dejado la app de las cámaras en espera, por lo que cuando detectaron movimiento me avisaron con un sonido leve. Yo miré de reojo el celular y ví a mi esposa, a quien llamaré Daniela, llegando junto a Miguel a casa muy animados platicando. Me daba gusto verlo sonriendo sabiendo lo mal que la estaba pasando en aquel momento.

    Pensé en cerrar la app y continuar con mis asuntos, pero algo me dió curiosidad y quise espiar un poco su conversación, en ese momento no lo hice por morbo, sólo fue curiosidad. Mi esposa y Manuel entraron al departamento, estaban platicando cosas genéricas y parecía que estaban a punto de despedirse cuando Manuel algo quería mostrarle a Daniela en su celular, era algún chisme de su exnovia o algo así. Se comenzaron a reír como cómplices de algo, yo no entendía y me daba mucha curiosidad, resulta que con el tiempo deduje que era algún video cachondo entre Manuel y su ex y eso era lo que despertaba esas risitas entre ambos.

    Me dio risa a mí también pero más curiosidad, pensé: bueno, somos abiertos cuando hablamos y ellos son muy buenos amigos, no creo que Daniela lo vea como algo más allá. Pero no sé, así como contaba en un anterior relato sobre el masajista… me despertó un morbo de repente y para mis adentros quise ver a dónde llegaba eso.

    Al final, la plática y las bromas continuaron. Destaparon un par de cervezas y brindaron por el desamor y por la ex de Manuel, risas y plática normales. Yo seguía trabajando en mis asuntos y de reojo echaba una vista a la plática que se llevaba en mi hogar. Después de un rato y varias cervezas, se notaban más relajados, se notaba que la cerveza hacía su trabajo de relajarlos, lo noté cuando estando sentados en el sofá de la sala, mi esposa recargó sus pies en el posabrazos del lado de Miguel, preguntándole si no le importaba, a lo que él respondió:

    “Es tu casa, ponte cómoda” y soltaron unas risitas cómplices.

    Continuaron platicando pero yo noté que Miguel se tardaba en contestarle a Daniela y sus ojos de repente seguían el trayecto de las piernas de mi mujer hasta llegar a sus pies. Daniela llevaba puesto un vestidito super lindo y unos tacones que me parecían super sexys. En algún momento Daniela lo notó y le preguntó a Miguel si todo estaba bien. Él le respondió algo nervioso: “amiga, la verdad no sé si es el alcohol, pero debo decirte que tienes unas piernas muy bonitas y unos pies hermosos”. Se quedaron mirando unos segundos y de repente estallaron en risas y mi esposa le respondió: “ay Miguel, el despecho y el alcohol te hacen ver cosas que no son, andas muy bromista!”.

    Miguel rio y puso sus manos, que anteriormente tenía cruzadas en su cabeza, sobre las piernas de Daniela, hizo algo de presión y dijo: “bueno, entre broma y broma… pero qué trabajadas están, se nota que van al gym muy frecuentemente” y rio pero de una forma nerviosa. Yo era un manojo de nervios y de morbo, algo me disparó las sensaciones y pensaba: “mira qué cabrón este amiguito, con las piernas de Daniela a cualquiera se le olvida su ex”, comencé a sospechar que esas manos no se quedarían tranquilas…

    La plática continuó en la posición en que se encontraban: mi esposa ya había recargado cómodamente sus piernas por encima de Miguel y hablaban cosas genéricas mientras él discretamente le masajeaba los muslos, le recorría de arriba a abajo hasta llegar a las pantorrillas, todo por encima del vestido. Daniela hablaba un poco desorientada y yo noté que con sus manos se recorría los cabellos, de repente se acariciaba ella misma el cuello e inmediatamente pensé: ¡se está calentando carajo!

    ¡La situación lejos de molestarme me ponía super cachondo, agradecí haber instalado esas cámaras!

    En un momento el par había dejado de platicar y sólo se miraban. Miguel ya acariciaba las pantorrillas de mi mujer por debajo del vestido, mi esposa estaba inmóvil. Después, ella comenzó a levantar una pierna y flexionarla dejando su pie con su tacón aún puesto, a centímetros de la cara de Miguel, a lo que él comenzó a acariciar su pie para después de unos minutos, acercarlo a su cara y acariciar su mejilla con el pie de mi esposa.

    Eso me pareció super erótico, le retiró el zapato y comenzó a acariciar su pie desnudo con su cara, sus labios, sus mejillas, era algo que se volvió frenético, era algo muy excitante de ver.

    Yo casi sin darme cuenta ya había comenzado a acariciarme por encima del pantalón, estaba muy excitado. Mi mujer se quitó el otro zapato de tacón y lo aventó lejos. No hablaban una sola palabra, no había necesidad. Miguel comenzó a besar las pantorrillas, los muslos de Daniela y ella se dejó llevar, soltaba ligeros gemidos y se contorsionaba cada vez más. Yo estaba seguro de que estaba perdida de excitación.

    De repente la ropa les estorbó, se levantaron del sofá mientras se retiraban frenéticos la ropa, cada cuanto se detenían para besarse, para acariciarse. Daniela le tocó el bulto que se le hacía en el bóxer ¡y puso una cara de traviesa que me volvió loco! Le arrancó el bóxer y se dejó caer de rodillas, llevando su cara cerca del pene de Miguel, lo tocó, lo miró de cerca y después de lamerlo un par de veces, se lo llevó a la boca. A Miguel se le escapó un suspiro y no lo culpo.

    Daniela lo sabía hacer de maravilla. Todo pasó en el sofá (para mi fortuna, porque lo vi todo desde mi celular mientras me tocaba con locura). Él se sentó y ella se lanzó sobre él, ayudando con la mano a dirigir el miembro de Miguel hacia su vagina, lanzando un gritito cuando habrá entrado, comenzó a cabalgarlo mientras Miguel le azotaba las nalgas, le tiraba del cabello, la sujetaba con fuerza. Era una escena deliciosa: mi hermosa mujer cabalgando a su amigo hasta tener varios orgasmos intensos en nuestra casa, en nuestro sofá.

    Yo me tocaba como loco. Cuando Miguel le dijo que casi se venía, Daniela se levantó de repente, le dijo: “¡aún no!”. Lo hizo ponerse de pie, ella se sentó y tomando sus testículos lo atrajo para introducir su miembro a su boca. ¡Era una locura! Yo siempre disfrutaba de que Daniela masajeaba mis bolas mientras me comía el miembro, es una experta. Miguel se volvía loco pero faltaba la estocada final.

    Daniela se escupió la mano y mientras volvía a meterse aquel miembro a la boca, observé con una risita lo que ocurría: sin preguntarle (y no creo que hubiera sido capaz de negarse) le metió un dedo en el trasero a Miguel, que se limitó a contraerse y soltar un gemido de sorpresa y morbo, dando paso a grandes contracciones de sus nalgas y espalda y más gemidos (seguro estaba teniendo un orgasmo increíble).

    De repente, paz, silencio. Se sentaron uno al lado del otro sin hablarse, sin mirarse (¿por culpa?). Después de unos minutos, se vistieron en silencio, algunas risitas y se despidieron con un gran beso.

    De este lado de la pantalla yo me había venido de forma tremenda, me volvía loco de morbo, de excitación. Sabía que llegaría un par de días después a hacerle el amor de forma salvaje a mi mujer…

    Este relato continuará…

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  • La prima de mi novia y compañía

    La prima de mi novia y compañía

    Viernes y Belén pidiendo pija.

    Me atosigaba a mensajes de WhatsApp.

    Belén “prima”: ¿A qué hora venís?

    Belén “prima”: ¿Tenes los huevos bien depilados?

    Belén “prima”: ¿Tenes mucha leche toda para mi?

    Belén “prima”: ¿Mirá que mi culito está pidiendo pija a gritos!

    Me mandaba fotos con un dildo en el culo y la tira de la tanga mostrándolo por los costados. Primeros planos de las tetas, fotos “artísticas” donde se veía su lengua lamiendo un pezón y fotos de la concha metiéndose uno o dos dedos.

    Así de horny estoy primito. El que me dijera “primito” me hacía acordar a una prima un par de años mayor que yo con la que debuté.

    Al mediodía fui a almorzar con María, ella salía con sus amigas y yo tenía que “estudiar toda la noche” ya que el sábado tenía una “prueba”.

    Belén “prima”: Dejá todo y venite que ya volví del hospital.

    Belén “prima”: Que lindo cogerle el novio a mi primita, tengo la conchita chorreando.

    A las 18 salí como perro alzado hacia lo de Belén y para asegurar el tiro me tome un tadalafilo de 20 mg (me lo recomendó un veterano del laburo), ya que iba a ser una noche sin dormir, meta y ponga con una trola que se las trae.

    Me abre la puerta, estaba todo oscuro, me pide que cierre los ojos, me pone un antifaz y me conduce hasta el baño, donde mientras me desnuda abrió la ducha.

    B: Dejate hacer…

    Si bien me había preparado para esa noche afeitando los huevos, recortando el pelo de la pelvis y torso, había estado todo el día trabajando y era mejor ducharse.

    Desnudo pero con un antifaz, sentía como me iba lavando el pelo, como pasaban las manos y las uñas por el pecho, la espalda, las piernas y al final fue a la entrepierna, donde mi verga ya estaba dura, tiró gel de ducha y empezó a lavarla casi como haciéndome una paja suave e inaguantable, me trabajaba los huevos con el mismo cariño, ya quería tomar el control de la situación, pero ella repetía, que me deje hacer.

    Terminó de enjuagarme.

    B: Secate y ponete esta bata que te dejo acá, mientras yo me apronto, amor.

    Me dio un beso en la comisura de los labios, agarró con firmeza mi verga y salió del baño.

    Me sequé, peiné y perfumé, me puse la bata que me había dejado y salí del baño. Fui hacia el cuarto donde había una luz tenue. Al entrar me encontré con una cama redonda olor a aceites esenciales y allí estaba Belén, toda de blanco, corsé, sostén, tanga, medias con encaje hasta medio muslo y zapatos de taco aguja, también blancos. Lo llamativo es que en la cabeza tenía una especie de tocado como los que usan las novias ¿¡!?

    Yo tenía la verga como garrote para matar osos, le quería arrancar todo y clavarla como chapa al techo, pero le seguí el juego.

    B: Hola amor (dijo con voz melosa).

    Y: Hola Señorita.

    B: Venga que le voy a poner el anillo “esposo”.

    Tenía en la mano un anillo doble que ajusta en la base del pene y los testículos.

    Yo miré mi verga y con el tadalafilo, al bombear más sangre estaba más gruesa y cabezona que de costumbre.

    Me puso el anillo y se agachó a mamarla.

    B: Está inspirada esta verga hoy… me la voy a comer todita.

    Pasaba la lengua por todo el tronco sin llegar a la cabeza, me comía los huevos, chupándolos y los soltaba haciendo “plop”.

    B: Que rico, me voy a empachar de pija y huevos.

    Le agarré la cabeza y empecé a cogerle la boca, mi verga entraba y salía, ella se atragantaba, sonaba glu glu glu, pero no me hacía ningún ademán que parara. Esta puta aguantaba y se notaba que era profesional.

    La acosté en la cama, le corrí la tanga, seguía con el plug anal y fui a devolverle el favor, le lamí la concha de arriba a abajo y me dediqué a comerle el clítoris mientras le metía un dedo en la conchita que ya estaba mojada, después metí dos dedos, lamía chupaba y apretaba el clítoris con mis labios y la primita gemía y gemía.

    Así como estaba me le puse encima para penetrarla y ella decía, no, para un poco todavía no.

    A mí no me importó, yo no quería esperar más, solo quería hundir mi verga en esa concha que estaba llamándome, le di 4 o 5 estocadas y ella se trataba de escapar, pero la tenía bien apretada contra la cama.

    B: aaay hijo de puta sii garchame duro, tenés la pija bien dura, siii dame pija, mucha pija hijo de puta.

    Y: Si primita, tomá pija, hoy te voy a coger hasta reventar, ¡tomá tomá puta!

    Yo no quería aflojar el ritmo que ella me mordió un hombro y el dolor me hizo aflojar un poco.

    Y: ¡Si me dejás una marca, te juro que te mato!

    B: No me importa, ahora sos mío y esta noche vamos a garchar como si no hubiera mañana. Acostate que no me dejaste terminar con el show.

    Me sosiegue un poco a pesar de estar con un nivel de excitación que me sacaba de mis casillas, más el tadalafil, más el anillo en el pene, ¡nunca había tenido la pija tan dura!

    Agarró un frasco con aceite y empezó a masajear mi pecho, subió hasta el cuello, bajó por mi abdomen y salteando la pija fue hasta las piernas y llegó hasta los pies, haciendo una especie de reflexología, volvió a subir hasta el cuello y me dijo al oído.

    B: Nunca te vas a olvidar de esta noche, te lo juro.

    Se había sacado el sostén, corsé y tanga, pero seguí con las medias y los zapatos de taco, también blancos.

    Dejó caer aceite en su pecho y comenzó un masaje cuerpo a cuerpo , subía y bajaba por mi pecho, refregaba pelvis con pelvis, estuvo así cerca de 5 minutos y en un momento me estaba haciendo una paja rusa con sus tetas, mirándome a la cara.

    B: A que mi prima no te hace todo esto. Es una nenita, yo sé como tratar a un hombre.

    Y: A eso te dedicas, ¿no?

    Sonrió, subió a besarme y se clavó la pija en su concha, contraía los músculos y me presionaba la pija, de no ser por el anillo yo le hubiera llenado la concha de leche por el nivel de calentura que manejaba.

    Se incorporó, se movió despacio, tomando más ritmo de a poco y en un momento estaba saltando arriba de mi pija, gritando siii siii que rica pija y ahora es mía ¡aaaah!

    A esa altura el plug anal ya no estaba más, así que cambió y se clavó la pija en el culo sin miramientos.

    B: Aaah si que lindo se siente tener el culo lleno de pija, pija pija siii.

    ¡Esta loca es de cuidado pensé para mis adentros, pero que bien garcha!

    La giré quedando arriba, llevó las piernas al pecho y yo taladraba ese culo sin piedad, mientras ella pedía más y más, así que me dedique a lo que mejor me sale, el conchiculo, volaba de un agujero al otro 1 y 1, 2 y 2 5 y 5, no contaba las estocadas en cada agujero, solo me interesaba meterla y sacarla y seguir disfrutando.

    Se puso en 4, se tiró aceite y las nalgas quedaron bien brillantes, listas para que siguiera garchándola sin piedad, estaba como en una película porno de hardcore ella en cuatro y yo montado clavando mi pija donde se abriera, estaba en un nivel de euforia supremo, disfrutando al máximo, pero no llegaba al orgasmo producto de los anillos, ella gritaba que estaba acabando aaa aaaaa me acabo, pero no pares, seguí metiendo esa pija en mi concha, yo no tenía pensado parar y ella encadenó un segundo orgasmo gritando ¡siii de nuevo aaaa! y cayó desplomada.

    En ese momento se sintió un estruendo, era María y 2 amigas que habían forzado la puerta y entraban furiosas al apartamento de Belén.

    M: ¡Hijos de puta! ¡Son dos hijos de puta!

    B: ¿Te gustó el vivo? ¿eh primita?

    M: ¡Puta, puta!

    ¿¡Yo no entendía nada, de qué vivo hablaba!?

    La hija de puta de Belén estaba haciendo un vivo y María había visto toda la escena.

    A mí la verga no se me bajaba, no había forma.

    M: ¡Y vos hijo de puta, engañarme así, con la puta de mi prima!

    Yo intentaba contenerme, pero cuando vino a pegarme sentí el olor a marihuana y alcohol. La esquivé, la agarré del brazo.

    Y: ¡De que me venis a hablar! ¡¿Me entregaste a tu madre, nos enfiestamos con tu madre, hermana y con tu viejo, me pusiste de regalo de 18 años de tu hermana, le chupaste la pija a tu padre delante de mí, torteas con tu madre y tu hermana y venís a hacerme un escándalo porque me garche a tu prima?! ¡Para que sepas, a tu prima me la garché antes de conocerte (no pensaba decirle, al menos por ahora, que había sido pagando), me enfiesté con tu madre y tu prima hace unos días y ahora vine a garchar con tu prima porque es muy puta y me calienta! ¡O te sumas, o te vas! ¡Y ustedes dos que miran! ¡A sacarse la ropita todo el mundo, acá se coge o se van! ¡Y vos María, si te vas, no me ves más! ¡A coger vine y voy a cogerlas a todas!

    Una de las amigas hizo un ademán a irse, pero la otra la agarró del brazo y dijo “no nos podemos ir”.

    Belén abrió un cajón y tenía lencería y juguetes para todos los gustos.

    B: A ver ustedes que les gusta la fiesta, tengan esto. y les tiró un arnés.

    Y: Vení María, mirá como la tengo, chupala, no te pierdas la ocasión.

    María, más sumisa se acercó y empezó a chuparla mientras la prima le acariciaba la cola y le hablaba al oído.

    B: Vas a ver cuanta leche nos va a regalar nuestro noviecito.

    M: Mío, mi novio.

    B: Hoy es de las dos, tontita.

    Fue hacia detrás de María y empezó a comerle el culito, dejaba caer bastante saliva, María gemía mientras las dos amigas estaban enfrascadas en un 69. Traté de cogerle la boca a María como a Belén, pero no aguantaba tanto, hacía arcadas y casi vomita.

    B: Ya va a aprender, me voy a ocupar de que se la trague toda, hasta el fondo.

    M: ¡Mirá como si puedo!

    Hizo de tripas corazón y se la tragó toda, aguantó no más de 3 o 4 segundos y la tuvo que sacar.

    Y: Muy bien mi amor, te la tragaste toda.

    M: ¿Viste puta?

    B: Muy bien, muy bien, vas mejorando primita.

    Mientras Belén le decía eso le estaba metiendo un dedo en la concha y otro en el culo.

    B: A ver vos, la de rulos ponete el arnés y venía a garcharte a tu amiga.

    La chica se negó, pero Belén le pegó con la palma abierta en la concha, esta chilló y aceptó.

    Se puso el arnés y fue penetrando a María de a poco, mientras la otra chica, una gordita muy culona la besaba.

    Belén vino hacia donde estaba yo, me apoyaba las tetas en la espalda, me pellizcaba los pezones y me mordía el cuello.

    B: Ya te vi como le miraste el culo a la gordita, en un rato se lo cogemos.

    María seguía chupando y gimiendo por como la amiga la estaba cogiendo, la gordita se arribó a Belén y le chupaba las tetas, mientras Belén la dedeaba.

    A todo esto, yo no sabía si la cámara seguía transmitiendo en vivo o no, pero poco me importaba, así que agarré a la gordita y la puse a chupar junto con María.

    Belén fue a chuparle las tetas a la flaca de rulos que estaba dándole con el arnés a María y le dedeaba la concha.

    Y: Belén, vení que tu prima te va a comer la concha.

    M: ¡no, a esta hija de puta no!

    Imaginate que es la de tu madre o de tu hermana, además tiene una conchita hermosa tu primita, dale, haceme feliz mi amor, que yo me voy a coger a tu amiga.

    Me puse atrás de la gordita y me llamó la atención la concha bien cerradita que tenía, así que fui a por ella, pero apretaba mucho, además mi verga estaba más allá de su máximo esplendor, ya eran cerca de las 2 de la mañana, yo no había acabado todavía y no iba a dejar pasar esa conchita, así que agarré el aceite, me embadurné la pija y se la mandé hasta el fondo, la gordita gritó “Ay ay nunca me habían metido una de carne”

    B: Imaginate que es una de tus amigas con un arnés, disfrutá porque esa pija hoy está a tope.

    Yo estaba en la mía disfrutando de la gordita y le avisé que iba a hacerle el culo, a lo que la de rulos mientras seguía garchando a María me dijo “va a apretar menos que la concha, no sabés como dilata”.

    Cambié sin decir agua va y ese culo era el más abierto que había probado en mi vida, estuve unos minutos meta y ponga, volví a la conchita, la gordita quería comerle la concha a Belén, así que se puso delante de María que le fue comiendo el culo a ella, fui atrás de la de rulos y mientras ella se cogía a mi novia que gemía sin parar, yo penetré a la otra amiga.

    Eso era un gran tren, yo le estaba dando a la de Rulos, que le daba a María, que le comía el culo a la gordita, que a su vez le estaba comiendo la concha a Belén.

    Estuvimos un rato así, hasta que le pedía a la de rulos que se acueste, así María se le subía arriba y yo desde atrás le daba por el culo a mi novia, que aguantó lo más bien la doble penetración, no sin tener cierta molestia, después la gordita se puso el arnés y repetimos escena pero con Belén en el medio.

    Nunca en mi vida hubiera pensado vivir un momento así y lo estaba disfrutando a tope.

    La gordita y la de rublos pidieron para irse a otro cuarto con un par de juguetes, así que quedamos María Belén y yo para terminar la fiesta.

    Le pedía Belén que le hiciera el mismo masaje cuerpo a cuerpo que me había hecho a mi, mientras yo las miraba y me tocaba.

    María se había mostrado un poco reticente a “jugar” con la prima desde el principio, pero ahora las asperezas se iban limando y todo iba fluyendo mejor, se besaban con pasión, maría desde abajo le clavaba las uñas en las nalgas a Belén, señal que lo estaba pasando muy bien.

    Como Belén estaba encima se la metí desde atrás era un sándwich María Belén y yo.

    María le chupaba las tetas a Belén mientras que yo la iba penetrando desde atrás.

    M: Hacele el culo que yo quiero hacer un 69 con mi primita.

    Cómo habían cambiado las cosas un poco de mimos, nos acomodamos, María y Belén estaban en un oral mutuo y yo fui de nuevo al culo de la primita, ya no sabía cuántas veces había metido mi verga en cuál de los agujeros, pero aguantaba como un campeón, después me dijeron que el tadalafil puede llegar a retardar la eyaculación. Esto a mi me importaba muy poco porque estaba cogiendo a mis anchas, veo que Belén manotea el plug anal que había quedado a un costado y se lo mete en el culo mientras le come la concha a lo que mi novia gritaba de placer.

    M: ¡Ay primita por qué no me invitaste a jugar antes!

    B: Porque vos nunca me prestaste los juguetes de chica, pero eso se terminó, ahora somos mejores primitas.

    Se escuchaban gritar a los otras 2 desde la habitación de al lado, se ve que la estaban pasando super bien, Belén gemía María también y a mi ya me dolían los huevos.

    La saqué del culo de Belén que hizo como si destaparan una botella de champagne, y cuando vi mi verga me asusté, estaba hinchada y empezando a quedar morada.

    Se lo dije a Belén que rápidamente me sacó el anillo doble y vinieron las dos a mamar, no pasaron ni 30 segundos cuando les dije que me acababa.

    B: Aprontate primita porque va a salir mucha leche.

    M: Que venga que la compartimos.

    Empecé a acabar y fue entre placer y liberación, nunca había acabado tanto en mi vida, cerré los ojos y largué toda la leche que tenía acumulada, había sido una maratón de sexo con un anillo que me apretaba los huevos y la pija. Cuando abrí los ojos, estaban las dos con abundante semen en la cara y Belén seguía lamiéndome el frenillo para alargar más la sensación de placer, si esto fuera posible.

    Fueron las dos a ducharse, volvieron y se acostaron una a cada lado, poniendo sus cabezas en mi pecho.

    M: Tenemos algo que decirte.

    Y: ¿Si?

    M: Ahora somos las dos tus novias y queremos tener hijitos contigo.

    B: Si, queremos que nos preñes a las dos y que sean primitos y hermanitos a la vez.

    M: Si, queremos compartirlo todo.

    Y: Ustedes están mal de la cabeza.

    Cuando se durmieron, me vestí y me fui para mi casa…

    Otro día hablaría con María y si sigue con esa locura, no sé, me pongo de novio con mi suegra que ya no puede tener hijos o con mi cuñadita que bien buena está y menos loca que estas dos, pero ni loco me agarran para padrillo.

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  • Mi vecino y yo en un encuentro ardiente

    Mi vecino y yo en un encuentro ardiente

    Llevo años viviendo en el mismo barrio, hace más o menos un año se mudaron vecinos nuevos, entre ellos Oscar, un profesor muy guapo y educado.

    Por varios meses hemos sido amigos y nuestro trato ha sido cordial y ameno.

    Pero desde hace algún tiempo nuestras miradas dicen algo más, hace unos días lo he invitado a cenar con mi familia, ese día llegó temprano y nadie más de mi familia estaba en casa aun, llegó diciendo que quería ayudarme a preparar la cena y traía vino para acompañar.

    Lo hice pasar, nos dirigimos a la cocina, estando allí él se pone muy cerca de mí y me dice que hay algo que desea decirme desde hace tiempo y no se animaba por mi familia, le pregunto qué a que se refiere y me contesta que le gusto y me planta un beso de locura.

    Lo abracé y besé igual, pues era lo que yo esperaba, poco a poco entre beso y beso acarició mi cuerpo, los pechos, mi trasero y me dijo al oído que me deseaba enormemente.

    Siguió tocando y besándome hasta que no pude más y le pedí que me hiciera el amor, inmediatamente me tomó en sus brazos y me llevó a la sala, poco a poco nos despojamos de la ropa y me dejé llevar.

    Hicimos el amor, él me penetraba con tanta fuerza como si fuese la última vez que haría el amor, me hacía gemir y pedirle aún más y más. Quería tenerlo tan dentro de mi como fuera posible.

    Me puso en cuatro, tomándome por la cintura y penetrándome una y otra vez deliciosamente, no quería que pasara el tiempo, por último, decidí subirme y sentirlo, estando yo sobre él, tocaba mis pechos, los mordía tan delicioso que seguí moviéndome más y más rápido, tanto que logré sacar de él un grito en el que seguidamente se vino sobre mí.

    Desde ese día hasta hoy seguimos viéndonos y teniendo esos deliciosos encuentros llenos de pasión y locura.

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  • Intercambio de videos de nuestras esposas (1)

    Intercambio de videos de nuestras esposas (1)

    Manuel y yo somos compañeros de trabajo hace 8 años ya, y nos hemos llevado muy bien, hasta nuestras esposas han hecho una buena amistad.

    Manuel es más echado palante que yo y más suelto, y no se cohíbe de nada hasta me cuenta lo que le hace a su mujer en la intimidad, una vez en nuestras reuniones caseras mientras que estábamos bebiendo unas cervezas, me propuso grabar a nuestras esposas desnudas e intercambiarnos las fotos o videos.

    Yo enseguida le dije que no, que, si estaba loco, pero él siguió insistiendo y con unas cuantas cervezas más me convenció, y quedamos que en nuestra próxima reunión intercambiarnos las fotos.

    Yo esa semana estaba nervioso iba a enseñar a mi mujer desnuda a Manuel, pero me daba mucho morbo porque sabía que Martha, mi mujer, estaba muy buena a pesar de sus 48 años, tenía unas buenas tetas todavía, aunque un poquito caídas, todavía conservaba una bella silueta, aunque uno pequeñitos cauchitos, buenos muslos y piernas.

    Al otro día mientras se estaba bañando, puse la cámara de mi teléfono escondida en el closet me eché en la cama y esperé que saliera, al rato salió envuelta en la toalla se puso justo donde quería yo, se quitó la toalla y empezó a secarse bien, dejó sus tetas al descubierto y puso una pierna arriba de la cama mientras se secaba las piernas, ahí dejó al descubierto sus partes íntimas, sus bellos labios vaginales mientras se pasaba la toalla por ahí, enseguida se puso sus bragas y al levantarse de la cama dejó al descubierto su hermoso culo, eso sí lo tiene bien paradito, mientras terminaba de subirse las bragas, después se puso su brasier y se acomodó bien sus tetas.

    Llego el día de la reunión y Manuel y yo nos sentíamos muy curiosos a ver que sucedía y como siempre él fue el que dio el primer paso.

    Manuel: trajiste las fotos o el video.

    Yo: si y tú.

    Manuel: claro que sí, te tengo fotos y videos de Marlenne.

    Yo: bueno empieza tú, ya que eres más atrevido.

    Así lo hizo busco en el teléfono el video y empezó a enseñarme, la verdad cuando vi a Marlenne desnuda no pude aguantarme la erección de mi pene se veía unas hermosas tetas que, aunque se veía que estaban hechas por su perfección, bien paraditas, redonditas, con unos buenos pezones, y además el muy cabrón se filmó él también, porque acto seguido aparece él en el video y empieza a tocarles las tetas y chupárselas.

    Manuel: quieres que te las chupe mamita.

    Marlenne: si sabes que me gusta, chúpamelas papito.

    Después se veía en el video como terminaba de quitarle el vestido y se quedaba en unas braguitas tipo hilo dental, que dejaba al descubierto su panochita, que por cierto la tenía depilada completamente, ahí si se me puso mi verga a reventar, después de darle una buena mamada a sus tetas fue bajando hasta su panochita, con la mano retiró el hilo dental y empezó a mamarle su panocha, se veía con su lengua como lamía sus labios vaginales.

    Marlenne: que rico papi sabes que me encanta que me hagas sexo oral eso me vuelve loca, sigue papi sigue.

    Al rato se empezaban a oír gemidos cada vez más excitantes y más cuando se veía su cuerpo estremecerse por el orgasmo que le venía, Manuel se levantó se terminó de sacar su pene, y se la introdujo de un golpe en su panocha, ahí fue donde esa mujer se volvió loca, gemía como una verdadera perra.

    Marlenne: cógeme duro papi cógeme ah ah ah.

    Manuel: si mami te voy a coger como a ti te gusta, porque eres mi putita.

    Marlenne: si papi soy tu putita hazme todo lo que tú quieras, pero sigue dándome duro ah ah ah, que rico cógeme.

    Manuel: si mami duro te estoy dando, pero sabes que después me vas a dar tu rico culo, para reventarlo.

    Marlenne: si papi ese culo es solo tuyo, reviéntamelo ah ah ah dame más que rico cógeme.

    De repente se lo sacó, la volteó y empinó su culazo para empezar a penetrarla por el pequeño agujerito de su ano, y Marlenne no dejaba de gemir y pedir más.

    Así que empezó a bombearla con más fuerza hasta que él se vino dentro de su culo.

    Manuel: bueno ¿qué te pareció? ¿te gusto?, ahora te toca, enséñarme a tu mujer.

    Y así lo hice.

    Manuel: carajo que buenas tetas tiene Martha, mejores que las de mi mujer porque se ven que son naturales y las de ella se las mandé a hacer, espero que disfrutaras un montón al chupárselas y mamárselas, y que tremenda panocha se gasta tu mujer, te felicito, y se ve que no se depila, pues te diré que me gusta más la panochita de tu mujer, está para comérsela toda, y por último que culazo más rico se gasta tu mujer, ya lo sabía, pero vérselo así está para clavárselo y reventárselo y hacerla chillar que rico culo, es lo que más me gusta de tu mujer.

    Me acuerdo que cuando terminó la reunión, y cada quien se fue a su casa, cogí con Martha como nunca, hasta ella se quedó sorprendida, pidiéndome que se repitiera eso, pero sin saber la pobre, porque motivo fue.

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  • Tenía que enseñarle las bases del trabajo

    Tenía que enseñarle las bases del trabajo

    Mi nombre es Sergio tengo 34 años y estoy soltero, mido 1,76 m. y soy de aspecto normal. Soy Ingeniero, Técnico de producción de una importante industria de la ciudad de Vigo, esta empresa tiene la casa matriz en Francia por lo cual bastante a menudo he de desplazarme a ese país.

    En el mes de marzo la empresa contrató a una chiquita, Marisa, también Ingeniero con la carrera recién terminada y es un portento en todos los aspectos, tiene 24 años, 1,72 m. de estatura, unas medidas aproximadas de 96–64–90, muy morena y una cara preciosa siempre sonriente, es tremendamente inteligente. Mis jefes me la asignaron para que la formara en todos los aspectos técnicos de la empresa en la rama producción, la primera parte de la formación necesariamente tenía que ser en una de las fábricas matriz situada en el ámbito de París por lo cual programamos un viaje de dos semanas en la capital de Francia.

    Salimos el día 12/4 a las 12 del mediodía del aeropuerto de Vigo hacia Orly al cual arribamos a las 17 horas, nos dirigimos al hotel y luego de colocar nuestras cosas y asearnos un poco salimos a dar un paseo por la ciudad, teníamos que cenar y acostarnos temprano, los días siguientes iban a ser bastante duros, nos teníamos que levantar a las 6 de la mañana para estar en la fábrica a las 8 y allí de oficina técnica en oficina técnica y de las oficinas a los talleres, terminábamos la jornada a las 17 horas y cuando llegábamos al hotel realmente estábamos muy cansados.

    El viernes la jornada la terminamos a las 13 horas, pregunté a Marisa que quería hacer y me contestó, comer y dormir como mínimo hasta las siete, estaba cansadísima, yo tenía que hacer unas cosas en la ciudad por lo cual aprovecharía y a las 19 horas quedé en llamarla, a las 18,30 horas llegué al hotel me fui a mi habitación, me di una ducha, me cambié de ropa y salí a llamar a Marisa, aporreé la puerta de su habitación y…

    ¡Hostias! Salió tapada solo con una toalla y chorreando agua, me mandó pasar y con toda la tranquilidad del mundo de espaldas a mí tiró la toalla y procedió a vestirse, yo babeaba mirando su culo y piernas, el culito respingón enmarcado en unas caderas redonditas y rotundas de las cuales partían unos muslos potentes, lisos, con el tamaño justo y unas piernas que parecían esculpidas, vista así por atrás parecía una estatua Griega, sin poder evitarlo mi polla se puso a mil.

    Ella se puso unas braguitas de encaje negras muy finas y seguidamente se colocó sobre ellas una faldita que apenas llegaba a cubrírselas, se giró ligeramente hacia mí y quedó a mi vista el perfil de uno de sus senos ¡Que teta Dios mío! Derecha y dura como un Obús, un tamaño espectacular y un pezón que en ese momento tenía erecto del tamaño de un dedal, uno de esos pezones que en cuanto lo metes en la boca te remontas a la época de la lactancia.

    Ella cogió un sujetador también de encaje negro (Hacía juego con la braguita) se lo colocó y sobre él un suéter muy fino, a continuación una chaquetita haciendo juego con la faldita, estaba preciosa, yo estaba tan embobado mirándola que debía tener una cara de tonto de mil pares de c… Ella al verme la cara soltó la carcajada y me dice…

    ―¿Qué pasa? ¿Es que nunca viste a una mujer?

    ―Mujeres he visto muchas, como tu ninguna, —dije yo.

    ―Bueno Sergio, dejémonos de sandeces ¿Por qué no me llevas a cenar y luego echamos unos bailecitos en una buena disco? ¿Te parece?

    ―Es justo el programa que yo tenía preparado solo pendiente de tu aprobación y como veo que tú ya lo tienes decidido ¡En marcha!

    Yo llevaba cerca de seis años viajando periódicamente a París por lo que conocía la ciudad bastante bien, nos dirigimos al Barrio Latino donde conocía un restaurante muy acogedor y por añadidura el dueño era un buen amigo, en cuanto entramos salió a saludarme, le presenté a Marisa y el muy cómicamente dio dos vueltas alrededor de ella silbando con admiración, Marisa se tronchaba de risa.

    Nos condujo a un reservado, nos puso un aperitivo y a continuación la cena, entre el aperitivo que estaba cargadito de alcohol y el vino de la cena Marisa estaba más que alegre, se reía por todo, ya con el café René (Así se llamaba el dueño del restaurante) nos invitó a unas copas de un licor que yo pienso era afrodisíaco, nos puso a los dos a mil.

    Marisa me pidió la llevara a bailar. Fuimos a una disco que yo conozco, es muy elegante y discreta, frecuentada normalmente por gente de un cierto nivel, está formada por la barra, una pista de baile con luces muy, muy discretas, pequeños reservados donde los clientes gozan de una cierta intimidad, según entramos a Marisa le encantó, nos dirigimos a uno de los reservados, pedimos unas copas y nos dirigimos a la pista de baile, en esa disco toda la música es suave y melodiosa.

    Tomé a Marisa por el talle y la atraje hacia mí, ella se me pegó como una lapa, me miró a los ojos, acercó su boca a la mía y me besó dulcemente, sentir su cuerpo pegado al mío era electrizante, sus senos se notaban durísimos, el calor de su pubis y muslos llegaba a los míos y en un santiamén tenía mi polla a mil, ella colocó sus brazos alrededor de mi cuello y yo mis manos sobre sus nalgas y más que bailar nos frotábamos el uno contra la otra y viceversa, ella intentaba que mi polla se alojara entre sus muslos, pero la faldita se lo impedía (Era de una tela bastante fuerte).

    Con un descaro increíble bajó una mano, sacó mi polla de su alojamiento, se subió un poquito la faldita y alojó mi polla entre sus muslos pegadita a su coño, lo hizo tan rápido y las luces son tan tenues que creo nadie se enteró y si alguien se enteró no le dio mayor importancia, estuvimos así mucho rato disfrutando mutuamente de nuestros atrevidos roces y besándonos continuamente, entonces ella me susurró al oído…

    ―Métete la polla dentro del pantalón querido y vamos a sentarnos un ratito.

    Con cierto disimulo me giré un poquito y guardé mi polla nos dirigimos al reservado y ambos nos quitamos nuestras respectivas chaquetas, llamé al camarero le pedí otras copas le di una buena propina y le rogué que no nos molestara nadie, el chico me hizo un guiño picaresco, me entregó una llavecita y me susurró…

    ―Luego me la devuelve.

    En cuanto salió cerré la puerta con llave y sin perder tiempo cogí a Marisa entre mis brazos, nos besamos con pasión inusitada, nuestras lenguas se enroscaban la una en la otra, intercambiábamos nuestra saliva, nos saboreábamos mutuamente, ella bajó otra vez su mano y sacó otra vez fuera mi polla, muy suavemente comenzó a subir y bajar la piel, me empujó contra el sofá que allí había, se arrodilló entre mis piernas y comenzó a hacerme una fenomenal mamada, en dos minutos y sin poder advertirla comencé a soltar chorros de semen que ella se tragaba con verdadera voracidad, en cuanto terminó sin inmutarse cogió su copa y le largó un buen trago, se la veía satisfecha.

    Cogí a Marisa y le saqué el suéter y seguidamente el sostén, la cogí de la cintura y la coloque de pie sobre la mesa esta tenía la altura justa, de pie sus tetas quedaban a la altura de mi boca y sentado en el sofá lo que quedaba el sitio justo era su coño por lo cual comencé a mar de sus pezones igual que un bebe dándole al mismo tiempo pequeños mordisquitos, a ella se le erizaba la piel y gemía dulcemente, solté el cierre de su faldita y esta se cayó por su propio peso, seguidamente le tocó el turno a sus braguitas, dejé sus tetas y me senté en el sofá.

    Ella abrió sus piernas todo lo que la mesa le permitía, la imagen resultante era de lo más erótico que imaginarse pueda, recorrí sus piernas con mis manos de abajo arriba, muy lentamente, acaricié sus muslos con suavidad, dándole al mismo tiempo besitos sobre su pubis, mientras con una mano seguía acariciando la cara interna de sus muslos con la otra inicié una caricia enervante del exterior de su vagina, le separé dulcemente los labios y con un dedo excité su clítoris, acerqué mi boca y comencé a darle lametones, aprisione el clítoris entre mis labios y ella empezó a correrse…

    Tuvo un orgasmo como ella dijo después de lo más dulce, yo estaba desesperado por follármela, la bajé de la mesa y con toda desfachatez coge sus bragas y se las pone, muy seria seguidamente el sujetador yo con cara de tonto miraba pero ella se colocó el suéter y la faldita, lanzó una carcajada y…

    ―Querido la función termina en el hotel, me gusta follar a gusto y cómodamente.

    ―De acuerdo preciosa, me habías dado un susto de muerte.

    Nos fuimos al hotel y ya en el ascensor nos comíamos mutuamente, nos metimos en su habitación (Era la primera). Y entonces sí, nos desnudamos mutuamente, nos tiramos sobre la cama y yo me embelesaba con su divino cuerpo, la besé de pies a cabeza, metí mi cabeza entre sus hermosos muslos y mi lengua recorrió toda su vaginita sin dejar ni un solo rincón al descuido, ella se había girado y me hacía una mamada de época, no sabía ni donde chupaba ni donde tocaba, acariciaba o arañaba, notaba sensaciones de todo tipo, no sé cuantos minutos duró, pero nos corrimos simultáneamente…

    Nos comimos nuestros jugos mutuamente se puede decir que realmente los paladeamos, nos giramos y con nuestras bocas empapadas de nuestros respectivos jugos nos besamos e intercambiamos con verdadero placer, mi polla seguía totalmente erecta me situé sobre ella, ella cruzó sus piernas sobre mis caderas y muy suavemente mi polla fue penetrando en su deliciosa vagina (Tuve una ligera decepción, no sé porque me había hecho ilusión de que todavía era virgen, pero claro esta eso en estos tiempos es una verdadera utopía).

    De todos modos fue un pequeño lapsus, el interior de su vagina era como de terciopelo y se ajustaba como un guante a mi polla, iniciamos muy lentamente el movimiento del coito, disfrutando plenamente de una penetración profunda, los dos ya nos habíamos corrido un par de veces por lo cual teníamos resistencia para rato, me pidió cambiar de posición se colocó sobre mí y se dejó caer lentamente sobre mi polla, con mis manos cogí sus hermosas tetas, ella se inclinó sobre mí para que le chupara los pezones ¡Qué delicia! Los tenía como garbanzos de duros, eran realmente apetitosos…

    Seguí con sus pezones en la boca y situé mis manos sobre sus nalgas, las apreté fuertemente contra mi polla y esta se le enterró hasta el útero, ahí empezamos a corrernos de nuevo, en un orgasmo prolongado y profundo, delirante, los dos terminamos desmadejados y cansadísimos, nos abrazamos y besamos, dulcemente nos quedamos profundamente dormidos.

    Me desperté por la mañana y ella estaba de espaldas a mí, yo la tenía abrazada por atrás y con una de sus tetas en mi mano, inmediatamente mi polla se puso en pie de guerra, ella tenía el culito en pompa y se le apreciaba el anito todo rosadito, cogí una buena cantidad de saliva en mis dedos y moje bien la cabeza de mi polla seguidamente muy suavecito fui mojando su entrada anal, ella seguía durmiendo, apoyé la cabeza de mi polla en su entrada trasera y fui empujando muy lentamente, ella comenzó a gemir y echó su culo más hacia atrás lo cual facilitó la penetración de la cabeza y ella despertó sobresaltada, lanzó un gemido y me dijo:

    ―Cuidado que por ahí todavía soy virgen.

    ―Pues será por poco tiempo cariño, —dije yo.

    Ella estaba muy relajada yo tenía mis dedos dentro de su coño que lo tenía totalmente empapado, no quería bajo ningún concepto hacerla daño y yo notaba que la lubricación de mi polla en su culo era insuficiente, entonces se la saqué y la introduje en el interior de su vagina, ella no decía nada, el dedo que tenía antes en el interior de la vagina se lo metí ahora en el culito y suavemente se lo fui dilatando, cuando consideré que era suficiente retire mi polla de su vagina y suavemente fue entrando en su culito hasta las mismísimas pelotas ella lanzaba pequeños gemidos…

    Parecía una gatita ronroneando, de pronto con su esfínter comenzó a hacer verdaderos malabarismos, se contraía y dilataba en secuencias continuas, las presiones que ejercía sobre mi polla eran superiores a mí. Dije al principio del relato que ella era terriblemente inteligente y como tal intuyó mi orgasmo por lo cual ella dio un par de meneos con su culito y empezó a correrse, inmediatamente yo solté lo que me quedaba dentro que para mi propia admiración no era poco, los dos nos quedamos relajadísimos, ella giró su cabecita y me dio un beso agradecida…

    —Eres un sol, me has hecho la mujer más feliz del mundo, en la Universidad tuve un novio, fue el que me desvirgó pero nunca llegué a saber lo que era un orgasmo, tú me los diste con creces y en una sola noche.

    Nuestra estancia en París fue maravillosa, a pesar del trabajo que realmente era duro, al finalizar la jornada salíamos de paseo, hacíamos el amor, en fin, lo pasamos realmente bien. Al regreso a Vigo hicimos un pacto, seguir nuestra vida normal esperando a ver qué pasaba, los dos nos echábamos de menos por lo cual decidimos vivir juntos y a los ocho meses nos casamos.

    Podemos asegurarles que somos la pareja más feliz del mundo. Eso si, tengo que averiguar como se las apaña para viajar conmigo siempre que la empresa lo ordena. Desde que vivimos juntos nunca más viajé solo y mucho menos con otra chica. Realmente Marisa es más inteligente que yo, pero… Soy muy feliz teniendo una mujercita como ella.

    Fin

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  • La tía chaparra culona ¡cómo le gusta el sexo!

    La tía chaparra culona ¡cómo le gusta el sexo!

    Soy de un pueblo de Oaxaca, soy de estatura baja (1.60), siempre me ha gustado ejercitarme y aunado a ello a pesar de ser bajito mi verga siempre ha sido algo de lo que siempre me he sentido orgulloso, aunque eso también en ocasiones me ha, digamos, frustrado porque al coger mujeres muy cerradas termino por lastimarlas, y es que mi miembro gracias a herencia de mi padre me mide en plena erección 23 cm y es grueso como un pepino.

    El caso es que a mis treinta años tuve una de las mejores experiencias sexuales de mi vida, ya que me cogí a una tía que nunca pensé en hacerlo.

    Un día venia de correr como acostumbraba y pasaba saludando de regreso a mi tío que siempre regaba sus plantas en un pequeño jardín, pero ese día no se encontraba porque cada tres meses acudía a chequeos médicos por su salud y siempre regresaba hasta las tres de la tarde. Entonces mi tía era quien regaba las plantas, la saludé y como en otras ocasiones me percaté que de vez en cuando miraba mi bulto, pero no me incomodaba porque siempre pensé era algo natural o que lo hacía si pensar.

    Ella es bajita, mide como 1.45, pero tiene un culote bien parado y redondo como pocas, casi como esas negras que salen en algunas películas porno, es rellenita sin llegar a gorda y tiene ya cincuenta años, Recuerdo que de chico algunos hombres de su edad me gritaban “sobrino” cuando la acompañaba al mercado y se le quedaban viendo siempre en el culo casi encuerándola.

    Pero volviendo al día, me pidió ayudarle a cambiar unos focos fundidos y accedí de inmediato, me dio una escalera chica y me dijo “te voy a sostener la escalera para que no te vayas a caer”, yo estaba de short de algodón y mi pene se notaba casi como si estuviera en bóxer porque para correr no me ponía nada más que el short.

    Le pasé el primer foco y después de acomodar el repuesto volteé hacia abajo y me fijé que estaba mirando mi verga como sorprendida y eso me produjo cierto morbo. Hicimos lo mismo con los demás y al final me preguntó si quería algo de desayunar y le dije que estaba bien.

    Después le pregunté si tardaría mi tío y me dijo que regresaría más tarde que de costumbre porque iba a ver a un licenciado después de todos sus movimientos médicos. Se me ocurrió decirle, “solo tu tía te conservas bien de salud”, y me contestó, “ni creas mijo, tengo unas dolencias en mi espalda, pero no me gusta ir al médico”.

    Le dije “tengo un ungüento que quizá te sirva, ahorita regreso”. Fui a casa que está a tres cuadras y regresé, le dije “mira te la pones donde te duela y como a los diez minutos desaparecerán tus dolores”. Y entonces me preguntó y cada cuanto tiempo, yo le dije “cada vez que sientas el dolor”.

    Después ella me dijo, “mijo pero no me voy a llegar” y le contesté “dígale a mi tío que se la ponga”, entonces me dijo “a él no le gusta atenderme es muy descuidado conmigo, no seas malo ¿me la puedes poner tu ahorita?”, entonces le dije “si claro”.

    Le pedí se acostara en el sofá de su sala, le levanté un poco la blusa y le desabroché con permiso su sostén.

    Con solo de ver su piel la verga se me paró al instante y así como estaba medio agachado me la tuve que acomodar porque se me atoraba en el short, la empecé a frotar y me dijo sentir bien, pero que su dolor llegaba un poco más abajo.

    Llevaba puestos unos leggins de esos que parecen como con colores de piñata, ya se imaginaran el culote que se le veía, le pedí me dejara bajar solo un poquito el leggins para frotar bien su columna y me dijo que estaba bien, entonces no sé porque se me ocurrió y se lo bajé hasta la mitad de las nalgas, no lo podía creer, tenía una piel fenomenal, sedosa, lisa, y sus nalgas aun duras, me hice pendejo y le bajé más hasta descubrir bien su hermoso culo, no me dijo nada.

    Le froté el ungüento y se me ocurrió sobarle las nalgas y no dijo nada, en una de esas volteó a verme y miró mi verga, me dijo “mijo ¿por qué estás así?”, yo solo le dije “perdón tía, pero no era mi intención”. Se volteó y me dijo, “no te preocupes no te sientas mal, total soy tu tía”, después dijo, “podrás untarme un poco en las piernas” y le dije que sí, se volteó y vi la panocha más peluda que haya conocido.

    Ya no aguanté más y me le fui encima besándola y me quiso apartar, pero me valió y le jalé todo quedando encuerada y sin decir agua va, me le bajé a mamar la panocha, me di cuenta que estaba mojadísima y cuando al principio me decía no y brincaba, comenzó a jalarme de las greñas porque se estaba viniendo de a madres.

    Y así como estaba, me le subí encima y me dijo, “despacio hijo que ya vi tu verga y esta grandísima”, me valió y se la metí de chingadazo a la mitad, ella abrió los ojos hasta como saltándolos y me grito “sácala mijo está muy grande”, me valió otra vez y se la deje ir completa, vi que estaba con cara de sufrimiento, pero después de estar mete y saca empezó a cambiar su cara y me sorprendió que me dijo, “agárrame de perrito”.

    Ni tardo ni perezoso que la volteo y la empecé a coger así hasta que se vino, sin decir nada se la saqué y empecé a lengüetearle el culo y ella jadeaba y jadeaba, la embijé hasta pegar a la cara con el respaldo del sofá y me puse a jugar con la cabeza de mi verga en su culo y me dijo “eso no”.

    Igual me valió y con saliva se la fui acomodando y le pedí abriera un poco sus nalgas, se las abrió y al ver su agujero un poco dilatado se la recargué y cuando se dio cuenta a pesar de seguir diciendo no, ya tenía la cabeza adentro, se la empujé despacio y se quería zafar, pero me valió y la cogí suave, sentí como se le contraía el culo y es que se estaba viniendo, ya no aguanté más y se la saqué y antes de que pensara me vacié en su cara.

    De ahí en adelante paso a verla cada vez que mi tío sale.

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  • Una propuesta diferente de tres lesbianas (3): Mirando y deseando

    Una propuesta diferente de tres lesbianas (3): Mirando y deseando

    Lariza comenzó a sentir algo, nació una duda en su ser, si bien ella era la “única lesbiana declarada del grupo” ver a sus novias complaciendo a un hombre despertaban en ella deseos ocultos.

    Desde mi lugar, observaba todo con una mezcla de deseo y calma. Era extraño para mí estar tan cerca y no ser parte directa, pero sabía que este ritual era nuestro pacto, nuestra forma de sostenernos las tres, el olor a sexo que inundaba la habitación, donde un hombre consiguió ingresar y tener intimidad con 2 de las 3 chicas en esa habitación, su aroma de macho se quedaba por horas, muchas veces cuando él se iba, y me tocaba tener intimidad con mis chicas, a lamer sus vaginas saboreaba restos del semen del hombre que poseyó a mis novias, pensé que me iba a molestar, pero más de una vez les hice acabar a Ana Paula y Rayana con mi lengua, ya que saboreaba con mucho deseo los fluidos vaginales de mi novias y resto del semen del hombre que las poseyó en mi apartamento, en mi habitación, frente a mí.

    Cada vez que Ana Paula y Rayane tomaban al entrenador, sentía cómo una oleada de emociones me recorría. Me tocaba en silencio, mis dedos explorando mi piel, buscando acompañar lo que mis ojos no podían tocar, ver como entraba y salía dentro de ellas dos, la pija del hombre, brillaba de tanto fluido vaginal que mezclaba al poseer a mis dos novias, era rico ver como disfrutaba sin miedo, sin condón, se venía en la que le plazca.

    Hubo una noche en particular que nunca olvidaré. Ana Paula estaba sobre él, sus movimientos lentos y sensuales, y yo me mordía el labio mientras mis dedos dibujaban círculos en mi piel, sintiendo cómo mi cuerpo respondía a cada gemido, a cada susurro. Cuando él terminó dentro de ella, sentí un cosquilleo que me hizo estremecer, una mezcla de excitación y ternura que me hizo cerrar los ojos por un momento, agradecida por esa conexión invisible.

    Otra vez, fue Rayane quien tomó el protagonismo. Su intensidad era diferente, más firme, más potente. Vi cómo se entregaba completamente, cómo jugaba con él, y yo me perdí en mis propias caricias, dejando que mi respiración se acelerara. La sensación de escuchar su nombre en susurros, mezclado con los jadeos del entrenador, me hizo sentir parte, aunque estuviera solo mirando.

    Lo que más me enloquecía era verlos juntos, cómo se comunicaban sin palabras, cómo él respondía a cada una con dedicación y deseo. Cuando él terminaba dentro de cualquiera de las dos, sentía como si una corriente eléctrica me recorriera, una mezcla de orgullo y deseo.

    Al final de la semana, sentí que había vivido algo único. No solo por el placer que había compartido, aunque indirectamente, sino por la fortaleza de nuestro vínculo, por la confianza y la ternura que ese ritual nos había regalado.

    Sabía que, aunque no fuera la que recibía su esencia, mi corazón estaba lleno de sensaciones nuevas, y eso, para mí, era un regalo invaluable.

    Mientras los veía moverse juntos, cada palabra que el entrenador, Ana Paula o Rayane pronunciaban se grababa en mi mente como un fuego que no podía apagar.

    Recuerdo claramente cuando Ana Paula, con esa voz entre susurro y jadeo, le decía:

    —Sos nuestro semental, y hoy vas a darnos todo lo que tenés.

    El tono firme pero apasionado de Ana Paula hacía que mi corazón latiera más rápido, mientras mis manos no paraban de explorarme, siguiendo el ritmo de sus palabras.

    Rayane, con su voz más profunda y dominante, lo retaba con picardía:

    —Si te voy a hacer venir, va a ser en las dos, para que no te escapes de nada, te vamos a dejar seco los huevos.

    Sentía un cosquilleo recorrerme al escucharla, imaginando esa intensidad que no podía tocar pero que me atravesaba por completo.

    El entrenador también se dejaba llevar, sus palabras entrecortadas por la pasión:

    —No puedo esperar a llenarlas a las dos, a ser parte de ustedes en esta locura que es tan nuestra, voy a marcarlas a ustedes dos como mis hembras de tanto olor a macho que les dejare en sus vaginas.

    Esas frases, cargadas de deseo y promesas, se repetían en mi mente, alimentando mi propia excitación y haciéndome sentir parte, aunque estuviera solo mirando.

    Cada encuentro era una danza de cuerpos y palabras, un ritual donde el lenguaje se volvía tan sensual como el contacto físico. Y yo, desde mi lugar, disfrutaba ese espectáculo, dejándome envolver por los susurros que encendían mi piel y mi alma.

    Después de tantos días escuchando esos susurros cargados de deseo, algo cambió entre nosotras cuatro. Las palabras no solo encendían la piel, sino que tejían un lazo invisible, profundo y sincero.

    Con Ana Paula y Rayane, sentí que nuestra confianza creció de un modo que nunca imaginé. Verlas entregarse con tanta pasión y escuchar cómo hablaban al entrenador con esa mezcla de poder y ternura me hizo valorar aún más nuestra relación. Comprendí que esas frases no eran solo juego, sino declaraciones de un compromiso que trascendía el placer.

    Con el entrenador, la dinámica también evolucionó. Las palabras que pronunciaba durante los encuentros reflejaban no solo deseo, sino también respeto y cuidado. Cada vez que me miraba mientras hablaba con Ana Paula o Rayane, percibía que sabía la importancia de su rol, aunque fuera distinto al de ellas.

    Eso me hizo sentir incluida, aceptada, y me abrió a nuevas formas de amar y desear. No necesitaba tocar ni ser tocada para sentir que formaba parte del pacto, porque esas palabras y miradas me conectaban con una energía única.

    Al final, lo que comenzó como un experimento se transformó en un vínculo especial, donde el lenguaje y el cuerpo se unieron para crear algo más allá de lo físico: una verdadera complicidad entre los cuatro.

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