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  • Los deseos y los recuerdos

    Los deseos y los recuerdos

    Esta es una historia traída de mis más profundos deseos… y con el toque justo de recuerdos que hacen falta para que quedara perfecta.

    Sus cuerpos humeantes antes de la salida del sol, denotaban simplemente un hecho… había sucedido lo que horas antes, ya especulaban

    Si bien, ninguno de los dos recordaba las palabras precisas que los habían conducido a esto, ambos tenían claro, que lo hecho, hecho está… y no hay vuelta atrás.

    Poco a poco, Iván miro a su acompañante que ya se iba iluminando por la luz que entraba por la ventana de la habitación con vista al mar e intentó descifrar lo que había ocurrido en esa habitación impregnada de lujuria, y por supuesto de sexo.

    Una hora antes sus cuerpos rendidos cayeron abrazados suspirándose enfrente y exhalando alientos gusto a sudor y a pasión. Y se dormían suavemente perdidos en los ojos del otro.

    1 hora 20 minutos antes un beso selló la noche de locura, lo que había entrelazado estos dos cuerpos tan perfectos y tan marcados por la pasión, las manos de Iván recorrieron el cuerpo de su amante y el beso se hizo eterno, se hizo precioso, se hizo magnífico.

    2 horas antes, Iván beso suavemente las tetillas de su compañía, bajó por sus abdominales y se centró en su ombligo, descendió a su sexo e hizo que gritara de lujuria, era increíble lo que hacía Iván, luego los roles cambiaron y el retumbar de los gemidos se trasladaron de una garganta a la otra, las cosas siguieron así hasta que ninguno pudo más, en este vaivén ambos acabaron al mismo tiempo, impregnándose en el resultado de sus juegos y de sus pasiones.

    3 horas antes, sumidos en el placer de lo que habían comenzado a hacer momentos antes, Iván agarró las caderas de su amante y dirigió su trasero hacia su erecta herramienta de placer, su amante gimió de placer y se retorció al sentir tan suculento regalo. Iván usaba sus manos en el sexo de su pareja para que ambos pudiesen sentir el placer y pudiesen volar alto, muy alto y alcanzar lo impensable.

    3 horas y media antes, suavemente se desnudaron, ambos temblaban, se sentían raros, se sentían fuera de sitio, delicadamente se despojaron de sus atuendos y comenzaron a besarse, primero tímidamente para luego perderse en profundos y sonoros besos, acabando en un espectacular 69.

    3 horas y 45 minutos antes, Iván le indicó donde era el dormitorio apenas habían llegado a la casa, no se dieron tiempo a más… ni siquiera tomaron los tragos prometidos, simplemente se besaron y fueron tumbándose en el camino. Los besos condujeron los cuerpos hacia el cuarto y una vez adentro sólo se miraron y desnudaron al otro con la mirada.

    4 horas antes, el taxi paró en la entrada de la casa, una casa muy linda pintada de azul claro por fuera y con una hermosa vista de mar atrás, Iván pagó al chofer y abrió rápidamente la puerta de la casa invitando a su amante a entrar. Ambos entraron y sólo se concentraron en comerse la boca a besos hasta llegar al comedor.

    4 horas y media antes, tomaron un taxi a la salida del bar, no les importó nada, se besaron apasionadamente, el taxista sólo miraba de reojo y se dedicaba a conducir… esa media hora de viaje fue alucinatoria, ambos estaban muy excitados, y era muy notorio por cómo se besaban.

    4 horas y 40 minutos antes, Iván le dijo suavemente al oído si quería irse junto con él a su hogar, tomados de la mano, la respuesta que recibió fue un sí, salieron a la calle de la mano Iván levantó la otra…

    5 horas antes, Iván se descosía diciéndole bellas cosas al oído, desde sus profundos ojos hasta su perfecta barbilla. Las palabras suavemente se convirtieron en caricias, las caricias en besos.

    5 horas y media antes, Iván levantó la vista, había mirado ya varias veces en esa dirección, se deleitaba con la figura que observaba, estaba anhelando poder hablarle… este deseo lo incentivó a pararse y a dirigirse al cuerpo de ojos oscuros y claros cabellos… le preguntó si se podía sentar en esa mesa e invitarle un trago… la respuesta que recibió fue un sí… luego de unos instantes de hablar, de unos cuantos tragos… Iván dijo “disculpa, no nos hemos presentado… mi nombre es Iván”… la respuesta que recibió, “y el mío es Juan”…

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  • El fruto de la abstinencia

    El fruto de la abstinencia

    Un show secreto, realizado en una playa solitaria donde solo los miembros de una comunidad virtual tienen la posibilidad de asistir, estas personas no deben revelar el lugar de dichos encuentros, por esto se cambia de escenario mensualmente y solo se sabe en el momento que todos se reúnen para llegar a dicho espectáculo que tan ansiosamente esperaban.

    Esta vez, el juego lo ideó una mujer llamada Alejandra, de 26 años quien se dedicaba a los negocios en su vida diaria, pero en su tiempo libre busca descargar la energía y adrenalina acumuladas, danzando en un Sex Show que ella misma había creado y cada día perfeccionaba aún más, lo presentaba por gusto a personas por las que se sintiera interesada y en este día debutará con un público numeroso.

    El animador del evento la presenta:

    —”Damas y caballeros ahora admiremos a Alejandra”

    Se enciende una luz frente a ella, que se encuentra sentada en el escenario girando su asiento de manera juguetona, vestida solamente con una tela blanca delicadamente sujetada a su cuerpo por un nudo a la altura del hombro, una abertura descubre sus piernas semidobladas de color trigueño, examina a sus posibles víctimas dirigiendo con sus ojos grandes y oscuros una mirada muy segura de si y con el vaivén del asiento se puede observar como su cabello húmedo y ondulado se mece en su espalda descubierta hasta la cintura.

    —”… esta exótica y candente mujer nos presentará su belleza en toda majestuosidad, no sin antes proponer un reto al valiente que decida enfrentarla, este hombre deberá controlar las emociones que Alejandra seguramente le ha de causar, ¿Cuál caballero entre este exigente público cree poseer tan alto nivel de autocontrol?”.

    Analizando a los candidatos el animador observa que solo uno se levanta y con una mucha seguridad se dirige al escenario, el hombre alto, de piel trigueña y ojos oscuros, lleva una camisa blanca y un pantalón habano en telas muy frescas.

    —”Yo acepto el reto”

    El público aplaude ansiosamente para que empiece la función. Zauber, el retador de Alejandra es atado de pies y manos al muro trasero del escenario, mientras que ella se dispone a vaciar sobre si un balde de agua, con lo cual la tela que lleva puesta se ciñe a su cuerpo revelando todo lo que escondía. La música empieza, tambores, cánticos y claves del grupo del lugar contratado para ambientar, ofrecen un aire de sensualidad salvaje a los asistentes.

    Que atónitos observan como una luz se adueña del lugar para iluminar solo el cuerpo de la mujer que inicia su baile lentamente de espaldas, cada una de sus curvas se mueve cadenciosamente con los brazos estirados, mientras giraba desenvolvía la tela pasándola hacia la parte de adelante que con el reflejo de la luz insinuaba sus senos redondos de talle mediana y sus rosados pezones erectos por el frío de la tela húmeda saltaban de arriba abajo con un movimiento rápido y repetido de las caderas al sonar de un timbal estridente, de pronto mueve su cabeza bruscamente y sacude su cabello que destila agua.

    Salta al otro extremo del escenario mirando insinuantemente al hombre se le acerca y él abre sus ojos intentando mostrar fortaleza ante el aparente ataque de su adversaria.

    Siente la respiración en sus labios y como desliza la mano derecha por su brazo atado por la mano hasta llegar al pecho donde comienza desabrochar los botones de la camisa mientras con la otra mano, sostiene la tela que pende de un nudito para caer, sin embargo ella con agilidad después de descubrir el dorso de Zauber da la espalda, dejando caer la tela por la parte de adelante, y continua envolviéndola en forma de espiral alrededor de su cuerpo, de manera que solo cubre sus senos y pubis y la detiene entre sus piernas mientras retrocede hasta unir su espalda al abdomen de aquel hombre que siente como los rizos negros de ella humedecen su pecho y un corrientazo se intensifica de su estómago para abajo.

    Es consciente de lo que está por ocurrir, baja la cabeza y cierra los ojos, para concentrarse en evitar una erección muy notoria, sin embargo ella que sube y baja siente como algo duro raya entre su espalda y sus glúteos, lo mira y sonríe con cierta maldad, confiada en que este hombre cederá.

    Se aleja para preparar su siguiente embestida, como una gata en celo camina al ritmo de la música, pasando sus manos por su cuerpo, tocándose sin pudor donde muchos de los presentes quisieran tocar.

    Se sienta de nuevo a tres metros de él, abre y cierra sus piernas lentamente excitándose notoriamente con sus pensamientos, viéndole así tan desesperado por ganar pero esforzándose tanto en no sentir, que ella observa como crece el bulto bajo su pantalón e imagina como se vería aquella escena el estuviera desnudo igual a ella y sonríe pasando su lengua por sus labios gruesos de color rojo.

    Aceleran la música, ella mueve sus hombros y con saltos agraciados se dirige hacia él, concentrándose en mirar sus ojos, obviamente el no sostiene su mirada para no pensar en lo que pueda seguir, al estar cerca nota como él tiembla y ve la oportunidad perfecta para ir más allá, pasa su nariz por su cuello debajo de la oreja y baja rozando sus labios por su pecho hasta parar con su cara frente al abultado pantalón que por la tela delgada deja ver el tamaño de su excitación como si fuera su medidor, desde esa altura mira hacia arriba roza la punta que sobresale con sus labios y se pone en pie, levanta la pierna rodeando la cadera de su víctima.

    Y descubre su parte de adelante dejando la tela blanca solo de la cadera hacia abajo por la parte de atrás, semidesnuda se menea de un lado a otro, sube y baja aferrándose aquel cuerpo masculino y sosteniéndose de él como si fuera una columna del lugar, él siente en su pecho los pezones duros que se deslizan atrevidamente.

    Su estado no podría ser peor, la embestida de esta vez iba a lograr su cometido, su pene esta por reventar y el sabe que no puede eyacular porque perdería aquel reto delante de todo ese público, pero como no perderse en esa la mirada de pantera que lo derrite sin compasión, que a cada minuto le enseña más de la belleza femenina.

    Hasta que llega lo inevitable, ella sin pensarlo dejándose llevar por la sensación siente como el miembro endurecido roza su clítoris y lo mueve de arriba abajo, encorva su espalda hacia atrás sin separar su cadera del cuerpo de él, y comienza a gemir despacio, después va acelerando el ritmo, se endereza y su cabello cae en el rostro de Zauber, lo mira con ansias de besarlo, pero se resiste y sigue moviéndose con más fuerza, él muy quieto, siente como ella se masturba contra su pantalón y como su cuerpo humedece su ropa, pero en aquella calidez el solo piensa en poder tocarla a su antojo, en tan solo un beso de sus labios libidinosos.

    Los espectadores totalmente concentrados esperan ver cuál de los dos se viene primero, ella abre sus ojos, lo mira, sonríe mientras reduce el ritmo de su baile, le da un beso en el cuello, y se aleja. Claramente se observa la humedad en el pantalón habano y el hombre suda, suspira y con la mirada acepta la derrota, sin embargo, está seguro que nunca estuvo más satisfecho de perder, que contra aquella mujer, que pase lo que pase volverá a ver: Alejandra, la mujer que por su sensualidad aseguró el triunfo.

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  • La sobrina de mi amigo

    La sobrina de mi amigo

    Cincuenta y dos años bien gozados, ganador con las mujeres y leal como amigo.

    Ser leal y consecuente con el amigo, asistirlo y cuidarle la carne joven, también es ser buena gente y mejor amigo.

    Eduardo, ex socio, amigo entrañable y compinche de mil putañeadas. Se había terminado la sociedad, pero pervive la amistad, por esas contingencias de la vida, se alejó de la ciudad para un emprendimiento hotelero en otra ciudad. Para atenderse por un problema de salud, se volvió a la ciudad de Buenos Aires, y mientras supera esa circunstancia.

    Con el amigo, vino Marina, sobrina de él, a la cual le ofrecí alojarse en mi casa por todo el tiempo que necesitara quedarse acompañando a mi amigo de toda la vida.

    Una noche, en la sobremesa, mientras nos compartíamos unas copas, fue desgranando una parte de su vida, que fallecida su madre y abandonada por su padre, desde los 18 había estado viviendo con el tío Eduardo, asistiéndolo en calidad de sobrina y algo más. Era evidente que ese “algo más” me había dejado pensando… hace más de tres años que asiste su familia.

    —Supongo que entiendes ese “algo más” ¿no?

    —Bueno… no del todo, tal vez me equivoque, pero si fueras más precisa entendería del todo…

    —Mira, que eres… Él fue el primero y el único, hasta hoy… ¿se entiende ahora?

    —Creo que sí, pero no entendí bien eso de “hasta hoy”.

    —Pero es bastante sencillo, me parece… Es que el tío Edu, estuvo casado con la hermana de mamá, por lo tanto soy su sobrina, y el algo más, es la relación que hemos tenido desde que llegué, cuando tenía dieciocho años y llevamos más de tres años en esa relación de… como decirlo… ah, sí como lo llama el tío, “su querida” aunque solo puertas adentro, y ahora vos también podes saber esa intimidad que hemos guardado bajo siete llaves, como dice el tío que debe ser, pero tú eres de su confianza, por eso sentí el deseo de confiártelo, sé bien que esto se queda entre nosotros.

    —Ah, comprendo, pero no tanto eso de ¿¡Hasta hoy!?

    —Diego…, sos como mi tío… ¿No?…

    Antes de acostarme pasé por su cuarto… a darle las buenas noches…

    —¿Necesitas algo?

    —¡Sí! ¡A vos! —me señala la cama— ¡Ven! —Repite el gesto— No muerdo… pero… sé chuparla muy bien y hacer otras cositas… —siempre con mohines de niñita caprichosita.

    Levantó la sábana, invitación ineludible, sobre todo porque se mostraba, toda desnudita, y tan deseable…

    Ni falta hacía pensarlo más, para poner los pensamientos en orden me voy desnudando lentamente, mientras me llenó los ojos de esa nena celestial, ese regalo del cielo que me ha llegado. Entrado en la cama no me alcanzaban las manos para tomar toda esa carne tan joven y trémula al tacto de mis manos que dan abasto para contener tanta belleza latiendo deseo.

    Le comí la boca, buscando saciar ese afiebrado y repentino deseo, las tetas firmes eran una invitación a la rapiña, mamé y chupé los pezones turgentes, insaciable apetito, la mano libre se apropió de los jugos de la cueva que late deseo y vibra entorno de los dedos que hurgan en su interior. Gime y jadea en continuado, acompañando las pasiones desatada, agitada la respiración y la erección de mi pene en su máximo esplendor. Dio un grito, ahogado por la emoción y la sorpresa:

    —¡Ah…! y se aflojó toda entre mis brazos —Se dejó ir, el orgasmo sorpresivo se la llevó en sus garras.

    Moderando los picos de excitación, la llevo y la traigo a un nuevo clímax hasta el relax bien ganado por su dedicación a dejarse llevar por el placer que mis manos y mi boca producen en toda ella. Gozó, silenciosa, ojos cerrados y labios apretados para retener la enérgica esencia del placer.

    Me besó, primero en la boca, luego fue directo al objeto de su deseo, lo toma, agitaba y sacude el miembro, a dos manos, en su boca, frota el glande con la lengua, lo introduce al máximo de su capacidad, todo sin dejar de observar mis reacciones, ojos bien abiertos y brillando el deseo en esa mirada tan sensual.

    Atenta a mis reacciones, entro y salgo de su boca, tomada de la nuca, es una cogida bucal, colabora mansa y solícita. La calentura me puede, la pelvis a rítmico vaivén de coito, ganas insostenibles:

    —Nena, no puedo más. ¡Me voy! —Sí, con la cabeza.

    —Me voy…, ah, ah, ¡Ah…!

    Como si hubiera saltado un tapón, y la eyaculación champán, burbujea el chorro de semen en el cáliz bucal, le la dejé un breve momento para que sienta los latidos finales de la acabada. Dos semanas de abstinencia y la gran calentura, volcaron en su boca una buena cantidad de caliente y espeso semen, tragó en dos tiempos.

    Los momentos siguientes fueron de mimos silenciosos, recorrí su anatomía, dibujando un mapa de sensaciones, desbrozando el vello púbico emergen los labios brillantes de jugos, secuestro el clítoris en mis labios, me hice experto en robarle lo mejor de su excitación. Marina jadea y gime sin parar, dedos en todos los agujeros ayudan a extraer un par de orgasmos adicionales, largos y profundos, las piernas me retienen para una eterna lamida.

    —¡Ah, ah, ah! ¡Qué bueno! ¿Qué te parece Marina… tío?

    —¡De guerra! ¡Marina de guerra! Ahora vas a conocer al tío nuevo…

    Acomodé mi cuerpo entre sus piernas, elevadas, contra mi pecho, el sexo abierto se ofrece en todo su esplendor juvenil, los jugos, el condimento de la lujuria que sazona el deseo. Se la colocó entre los labios y empujo, suave pero continuado, entrando en ella con todas mis ganas de abrirme en sus entrañas.

    —¡Duele!, más despacio. Soy chiquita, llevo más de cuatro meses sin ser usada, y ahora vos que la tenés tan gorda… ¡Ah!

    Disfruto esa deliciosa estrechez, a fondo, se adecuó a la herramienta, dulces lamentos de goce, pide:

    —Dame vuelta, desde atrás duele menos y me puedo mover mejor, así me gusta cuando lo hago con el tío.

    Se la entierro, bien al fondo, sube y baja impulsada en sus rodillas, a ritmo, empujando juntos, a contratiempo para entrarle todo, así lo disfruta más. Delira, bien envainado el sable, jadea, resopla el orgasmo ahogado, muerde la almohada, para no despertar al vecindario, dijo.

    Intenso orgasmo, pletórico de contracciones y latidos vaginales, aceleran mis tiempos, el semen comienza el camino de ida.

    —Nena… ¿Dónde te acabo?

    —¡Adentro!, adentro, todo adentro, tengo puesto el diu.

    Le acabé con todas mis ganas, un delicioso polvo. Desde esa noche, vivimos como pareja, polvito matinal y mimos, pero conscientes que no hay futuro, durará lo que la internación de mi amigo. Eduardo, zorro viejo, deslizó el comentario en la visita habitual:

    —¿Diego te cuida bien?, se te nota bien atendida…, por eso es mi amigo. —Sonrió, todos entendimos.

    El excelente humor y el aspecto radiante, decía que estaba plena y satisfecha. La noche previa al retorno, cenamos en casa, les cedí mi dormitorio para la pareja. En medio de la noche, mientras mi amigo dormía, Marina se llegó a mi cuarto y me sacó un “rapidito”, y cuando se las saqué me la dejó bien limpita con una súper mamada de verga.

    —Es para llevarme tu recuerdo dentro de mí.

    Despedida emotiva, los tres nos sentimos más cercanos en el afecto, el haberla compartido nos hermanó aún más en el afecto.

    En el verano me tomé unos días para visitarlos, pasé varios días en casa de Eduardo.

    En uno de esos días debió salir para hacer una gestión en otro pueblo, nos deja el campo libre para recordar los días que pasó en mi compañía. Aprovechamos bien la oportunidad, en el encuentro íntimo le dejé dos de mis mejores regalos de lácteo, ella el doble en orgasmos bien gemidos.

    —Hola amigos, ¿qué bien se los ve! —dijo Eduardo a su regreso, evidencia de que ausentarse fue para darnos un tiempo para rememorar las encamadas.

    Despedida, agradecí las atenciones recibidas, Eduardo, con un guiño decía: “todo bien”.

    —Diego, amigos son los amigos. Ah, la “Marina de guerra”, también.

    Quedó todo más que claro, hasta ese detalle le había referido.

    Esta, mi historia, me demostró que la amistad es un fuerte lazo que está muy por encima de todo.

    Supongo que la mujer que tiene una sensibilidad tan especial habrá sabido entendernos.

    Lobo Feroz

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  • Confesión 001: Fue una inmensa sorpresa, en muchos sentidos

    Confesión 001: Fue una inmensa sorpresa, en muchos sentidos

    Trataré de ser breve y preciso, fue hace ya casi 40 años. Estudiaba fuera de mi ciudad en Venezuela y en ocasiones llegaba de viaje en horas de la madrugada. Tendría 19 años. En una madrugada, a eso de las 3 am, me dirigía del terminal de pasajeros a mi habitación en una residencia cercana, a 6 manzanas.

    Faltando como tres manzanas, de una callejuela o espacio entre dos casa surgió un tipo con un suéter de esas con capucha ocultado su rostro y peinado. Me mostró un revolver o pistola, no o supe definir, pero era un arma de fuego.

    -Quieto, -me dijo. Me detuve en silencio y temiendo perder mi poca ropa y algún libro.

    -Entra aquí -señalando el estrecho espacio. Lo hice y me susurró:- siéntate -así hice. Sin dejar de apuntarme introdujo su otra mano en su pantalón y sacó su verga.

    Se acercó y con su mano me golpeó el cabello. Yo miraba al suelo y estaba aterrado, quise creer que si le apretaba el pene o le golpeaba los testículos tendría una oportunidad. Pero la pistola apuntando a 5 cm mi cráneo detenía cualquier acción. Lo siguiente que pensaba era que me pediría que bajara mis pantalones e intentar abusar de mí.

    No decía nada y comenzó a suspirar cada vez más profundo. Su miembro comenzaba a crecer y aunque lo tenía muy cerca, él no intentaba nada, solo darme golpes en mi cabeza.

    Sin pensar, subí mi rostro y de darme un golpe con su falo en la cara el siguiente fue cerca de mi boca, instintivamente subí mis manos y detuve su golpeteo, lo tomé con mi mano y lo olí, era como oxido con miel ese aroma.

    Saqué la lengua y acaricié su glande, sentí como se retraía ese miembro grueso y brillante, seguí lamiendo y él apoyó sus dos manos a la pared detrás de mí. Detuve mi lengua y abrí la boca tanto como pude, entró, lento, firme, grueso.

    Con mis dos manos apreté su cintura y le hice que siguiera un compás de entrar y salir de mi boca. Él aceptó la propuesta y se dejó llevar. Fue un ritmo suave que fue ascendiendo y ni cuenta pude darme que sus manos tomaban mi cabeza e intentaban que su verga entrara cada vez más en mi boca. Aparentemente él había guardado su arma de hierro y me daba con ganas su arma de carne.

    Así seguimos, hasta que su respiración fue en aumento, los ataques más profundos y mi asombro más grande.

    El final llegó con fuerza y abundancia, él no quiso retirar su verga y de verdad, para ser mi primera vez, forzado y en contra de mi voluntad, aceptaba su semen y lo tragaba con gusto, espeso, dulzón y cremoso.

    De improviso se separó y me dijo en voz baja -vete por favor.

    Me levanté y me traje en mis labios las últimas gotas.

    Caminé de prisa, casi corrí y llegué a mi residencia. Entré en ella y me fui directo al baño. Sin ropa y bajo la ducha, me masturbé con furia. Eyaculé en abundancia. Y me fui a la cama, caí rendido y asombrado. Había librado la muerte siendo abusado por otro hombre. Un secreto que quizá nunca creí contar.

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  • Desinhibida con su amigo (2)

    Desinhibida con su amigo (2)

    Retomamos el relato anterior sobre las conversaciones de mi esposa y uno de sus amantes en nuestra época de separación.

    Ya llevaban varios encuentros y son muy explícitos en sus conversaciones.

    Esta conversación es del día sábado 11 de agosto de 2018 a la 1 am, ellos habían estado juntos esa tarde.

    Nena: amor bello envíame el video y las fotos de esta tarde

    FerLu: linda, pensé que dormías

    FerLu: ya mismo bella

    Nena: no lindo apenas se fueron unos familiares que estaban de visita, por eso no te había escrito

    Nena: foto (no se puede visualizar el archivo, pero supongo que era una foto desnuda o mostrando)

    FerLu: envía 5 archivos

    Nena: ¿te gusto lo que hice en el carro para ti?

    FerLu: que rico te tocaste y te vienes delicioso, verte desnuda es un lujo, lo hermosa que te veías con ese vestido rojo.

    Nena: quiero complacerte en todo, que hagamos todo lo que tú quieras

    FerLu: hemos hecho lo que tú quieres, yo solo te sigo, eres muy fogosa mi vida.

    Nena: tú me pones así

    FerLu: como te ves de hermosa en el video maquillada con mi semen

    Nena: tonto, ¿sabes que me gustó mucho?

    FerLu: no amor dime

    Nena: cuando lo hicimos en el pasto (césped), la adrenalina de que nos vieran, eso me gustó muchísimo

    FerLu: cuando te acostaste y te subiste el vestido me excito mucho, no podía desperdiciar esa oportunidad

    FerLu: a mí me encanto como se te veía el vestido sin los pantys, se te metía entre las nalgas y te veías muy sexy

    FerLu: pensé que nuestro plan se había dañado cuando te encontraste a tu amiga

    Nena: no amor, yo estoy soltera, puedo hacer lo que me plazca

    Nena: amor mañana estoy sola en casa, ¿vienes?

    FerLu: claro mi vida, a qué hora llego

    Nena: yo diría 9 am amor lindo

    FerLu: listo que descanses amor

    Nena: igual tu lindo

    Su siguiente conversación es el día lunes 13 de agosto, ya mi esposa había regresado a casa la noche anterior pidiéndome que intentáramos salvar nuestra relación, días después me conto de su supuesto último encuentro con este amante, pero leyendo las conversaciones me di cuenta que me mintió.

    FerLu: Buenos días preciosa

    FerLu: como te acabo de ir ayer

    Nena: lindo, muy bien ¿y tú?

    Nena: no pues el súper regaño, el jalón de orejas, me dieron cantaleta el resto del día

    Nena: anoche debí regresar a buscar al papá de mi hija y pedirle que volvamos

    FerLu: nooo ¿Cómo así?

    Nena: mi mamá no me dejo opción, la verdad no tuve otra alternativa

    FerLu: ¿y que te dijo él?

    Nena: pues él por su hija nos recibió, él está saliendo con una chica y se notó que no le agrado nada la idea, hoy que salí ni se despidió.

    FerLu: ¿o sea que lo nuestro se acaba?

    Nena: cariño pues veamos que pasa, ya no puedo demorarme tanto en volver a casa, ahora que vengas hablamos

    FerLu: ok preciosa

    Martes 14 de agosto.

    Nena: amor como amaneces

    Nena: ¿cómo te acabo de ir anoche?

    FerLu: Bien preciosa

    FerLu: pude entregar el trabajo a tiempo

    Nena: que bueno amor

    FerLu: ¿a ti como te fue? ¿te dijeron algo?

    Nena: no amor, normal, ni siquiera nos dirigimos la palabra

    FerLu: Estuviste muy rica anoche, como siempre muy sensual

    FerLu: me debías porque tu madre nos interrumpió, la verdad quede iniciado el domingo

    Nena: sabes amor que estoy para complacerte en todo, mientras este contigo puedes hacerme lo que quieras.

    FerLu: pensé que no saldríamos anoche, pero fue como siempre un espectáculo verte desnuda y tenerte en mis brazos

    Nena: mientras pueda no voy a dejar pasar la oportunidad de que estemos juntos

    FerLu: hoy tengo casa sola, ¿quieres ir?

    Nena: por supuesto, te llego a las 5:30 pm

    FerLu: ok mi amor

    Miércoles 15 de agosto.

    FerLu: hola amor, buen día

    FerLu: ¿cómo amaneces?

    Nena: mi loco lindo, muy bien, ¿y tú?

    FerLu: nada como dormir después de haber hecho el amor contigo, verte saltar esas tetotas, besarte esa panocha tan linda, verte chupar mi verga y penetrarte ese culito tan bello

    Nena: así para ti lindo

    FerLu: te grabe anoche siendo mía

    Nena: otra vez

    Nena: cuantas fotos y videos tienes ya

    FerLu: muchas, me masturbo viéndolos

    Nena: envíame un video masturbándote

    FerLu: bueno amor

    Nena: ¿en qué momento me grabaste anoche?

    FerLu: Cuando te estábamos parados quedamos frente al espejo, yo te estaba penetrando por el culo, tú te estabas metiendo el juguete por delante con tu mano izquierda y te estabas tocando el clítoris con la derecha

    Nena: me vine súper rico, ese juguete es lo mejor, alguna vez pensé en comprar uno, fue una de las mejores sorpresas

    Nena: envíame ese video también cariño

    FerLu: sabía que te iba a gustar, estabas muy excitada, me gustó mucho cuando estabas cabalgándome y me decías que te gustaba ser mi perra y te apretabas y te besabas las tetas y te me empujabas la mano para que el juguete te entrara en el culo más profundo

    Nena: fue delicioso

    Nena: a mí me gusto cuando me colocaste boca arriba y la cabeza por fuera de la cama y me pusiste a chupar y me metías el juguete alternando por delante y por detrás, me vine a chorros

    FerLu: en ese momento pensé que te habías enojado porque me vine en tu cara y el cabello

    Nena: no lindo, es que quería gemir y si sentí que tu ibas a llegar y me ahogaba donde me tragué tu semen, sabes que me gusta sentir la verga en la garganta, me gustó mucho, a mí me tiene sin cuidado donde te vengas, te puedes venir donde quieras

    FerLu: ¿nos vemos más tarde?

    Nena: ¿en tu casa?

    FerLu: si, a la misma hora

    Nena: ok, besos

    Continuará.

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  • Sole

    Sole

    Soledad, Sole para los amigos era un encanto de mujer, pero tenía un gran defecto o una gran virtud, eso ya según quien lo sufra o quien lo goce, Sole era multiorgásmica, no solo lo era, además Sole disfrutaba del sexo, era su vicio su goce su razón de ser, la mayoría de las mujeres si tenían que mamar una polla, lo hacían, pero de manera mecánica y no se preocupaban más, si lo hacían bien, si lo hacían mal, si su caballero disfrutaba o no, lo hacían por costumbre.

    Sole no, Sole disfrutaba mamándole la polla a su amante, decía que mamar una polla era un arte y ella se recreaba, mamándole la polla a su amante de turno, por la sencilla razón que Sole gozaba, se excitaba al sentir como esa polla crecía y se endurecía en su boca, la boca de Sole era muy golosa, si era necesario Sole se tragaba hasta los huevos de su amado, porque Sole sabía que si ella la mamaba bien, su amado disfrutaría y si su amado disfruta, ella disfrutaba más, no sería la primera vez que Sole se corría con la polla de su amado tapándole toda la boca.

    Sole se metía sus dedos en el coño mientras mamaba con gran placer y sentía como su coño palpitaba, se mojaba, se abría al sentir a su amado gemir gracias a su saber hacer con su polla en la boca.

    Sole en definitiva gozaba de sus mamadas, Sole no mamaba por costumbre, mamaba por placer, pero Sole era exigente si daba mucho placer, ella exigía también su ración de placer y multiorgásmica como era su orgasmo era inacabable, no era como todas un orgasmo y a descansar, Sole tenía un orgasmo interminable y no quería que acabara nunca, era una dama que gozaba plenamente de su sexualidad, cuanto más excitada estaba más quería no se cansaba nunca, siempre quería más, era una bomba sexualmente hablando y ella lo gozaba, no quería al caballero que llegara le metiera la polla en el coño, se corriera y adiós, no, Sole necesitaba mucho más, Sole necesitaba que su amante gozara de todo su cuerpo.

    Sole quería que su amante fuera más perverso que ella, si tenía que azotarle en su culo, si tenía que amarrarla, azotarla vendarle los ojos, jugar con un plug en su culito lo hace, si tenía que comerle el coño, lo hace si tenía que empotrarla duro contra el cabecero de la cama lo hace, Sole no se conformaba con menos, el problema que durante su vida había encontrado pocos caballeros que estuviesen a su altura, hasta que llego el caballero que la satisfacía plenamente, llamémosle Antonio.

    Este caballero era un amante de gozar de todos los jugos que salen del coño de una dama, no era el clásico amante, que iba a meter la polla en el coño, correrse y adiós, este caballero tenía unos gustos muy perversos, adoraba los juegos diabólicos, adoraba que su dama provocase a los demás, y si tenía que comerle el coño a su dama entre dos coches, se lo comía, después de haberse calentado con sus juegos previos y lujuriosos.

    Le encantaba que su dama, se mease en la calle, le ofreciese su coño sucio de jugos y pipi y sudor en la calle porque este caballero no se cansaba nunca de lamer chupar y disfrutar de los olores y sabores que ofrece un coño como el de Sole, porque ella no paraba de que su coño manase jugos continuamente, cuanto más excitada estaba más jugos echaba, hasta llegar al famoso y complicado de conseguir squirting, eran dos vasos comunicantes uno se excitaba al ver como manaban jugos del coño de Sole y Sole se excitaba al ver como Antonio lamia chupaba mordía y no desperdiciaba nada de sus jugos.

    Ambos se compenetraban perfectamente, una no se cansaba de que le comieran el coño, el otro no se cansaba de comer y saborear el coño de Sole, la naturaleza es sabia y los unió, pero si Sole tenía un coño lujurioso y oloroso y sabroso, la mente del caballero era muy inquieta, gustaba de imaginar traviesos jugos para la Sole.

    El último fue en un pub, la Sole bailando sensual para su caballero, este la miraba extasiado, le excito, la cogió le comió la boca, el cuello, disimuladamente le metió la mano entre sus muslos, ya estaban manchados de los jugos de la Sole, “¿cuándo te has manchado los muslos putita?”. “Bailando para mi perverso caballero, me he puesto como una perra y me ha empezado a palpitar mi negro coño”, le respondió.

    El caballero la miro, tenía la boca húmeda de sus besos, la lengua roja, húmeda, esperando sentir la calidez de la lengua de su caballero, Sole, picarona y al borde de empezar a sentir sus múltiples mini orgasmos unos detrás del otro, se desabrocho otro botón de su camisa, cogió la mano de su amante y se la metió entre sus sudorosos pechos, él la manoseaba y subía a sus pezones, para ponérselos suaves con su propio sudores.

    -Eres muy puta Sole, te veo venir y antes de irnos de aquí, quiero que dejes tu marca, quiero que el próximo caballero o dama que se siente aquí, sepa que antes ha estado aquí, Soledad, la mejor amante, la dama más caliente, la más puta, así que quiero que te quites las braguitas, de todos modos ya las tienes toda mojadas, te las quitas, las restriegas por la butaca, restriegas tu coño también, quiero ver todo el asiento empapado con tus jugos.

    Sole le dijo “méteme dos dedos en el coño como tú sabes, lo tengo a punto para soltar un buen chorro de esos jugos que tanto te gustan”, lo hizo el caballero y a los dos minutos, la Sole se revolvía de placer, le susurro al oído “estoy a punto, sácame los dedos y azótame el coño duro y cuando te diga ya, quitas la mano”.

    Así lo hizo, el coño de Sole era un caño, soltando jugos a chorros, el orgasmo de la Sole fue glorioso, menos mal que ya apenas había gente en el local, aun así, creo que un camarero y una dama la vieron cómo se contorsionaba de placer, pero eso más placer le daba a Sole y más placer a su caballero, la butaca era un poema, absolutamente llena de los jugos de Sole, el caballero la miró.

    -Sole limpiemos un poquito esto.

    Y ambos lamieron los jugos que tan gloriosamente había echado por su coño, cuando la butaca estaba más o menos limpia, se levantaron, saludaron a los pocos clientes que había y se marcharon satisfechos, felices y juguetones, el tiempo que duro su relación fueron felices y se comieron y se disfrutaron mutuamente, y se olvidaron de las perdices.

    Gloria y honor a damas como Sole.

    Fdo. Malvado Diplomático

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  • Mi hijo y la madre de su amigo Pedro

    Mi hijo y la madre de su amigo Pedro

    Para mi hijo pequeño, su encuentro con Vanesa, la abuela de su amigo Pedro, había sido muy especial, aunque se lo había hecho con la madre de algún amigo y había comenzado a preguntarse ¿Por qué ellos no tenían con sus madres una relación como la que teníamos él y yo? Así que puso sus ojos en Carmen, la madre de pablo y este fue el resultado, según su relato.

    Carmen la madre de Pablo era muy diferente a Vanesa, su abuela, estaba más bien rellenita, ósea que no cuidaba su figura tanto como su madre, pero tenía unas tetas impresionantes, más de una vez me había fijado en su canalillo y me había hecho pajas pensando en ella, pero después de que mi madre me iniciara y me lo hubiera hecho con la abuela de Pablo, la pregunta de ¿Por qué no con Carmen? Comenzó a dar vueltas en mi menté.

    Todo se solucionó solo cuando Carmen me llamó y me dijo que quería hablar conmigo, eso despertó mi imaginación, cuando llegué a su casa y llamé, ella me abrió, llevaba puesto un vestido rosa que dejaba al descubierto gran parte de sus piernas y una amplia zona de sus tetas.

    Me recibió con un beso de los normales cuando estaba su hijo y me invitó a pasar a la cocina donde estaba preparando un guiso, me explicó porque me había llamado, quería darme las gracias porque ese día había llevado a su hijo a casa de su abuela y no a la de ella:

    -Si mi marido le pilla borracho es capaz de darle una paliza de campeonato.

    Yo le dije que lo había hecho encantado que Pedro era mejor amigo, y que le quería mucho, Al oír mis palabras ella me abrazo, ella estaba de pie y yo sentado, mi cabeza fue a dar contra sus tetas, me pareció la gloria, y yo restregué mi cabeza contra ellas, Después me dijo que, si me apetecía algún regalo, por ser tan buen amigo, yo le respondí que me gustaría tener una foto de sus tetas, ella se rio y me dijo:

    -Pero si eres un niño, ¿No deberías esperarte a crecer?

    -No soy un niño, repliqué yo, tengo dieciocho años.

    -Está bien, dijo ella, te dejo que me lo hagas, quizá te necesite a ver si lo de mi hijo con el alcohol no va a más.

    Se bajó las hombreras de su vestido y dos tetas impresionantes aparecieron ante mis ojos, estaba excitado y creo que ella lo notó, la hice la foto, y fue en ese momento cuando ella, señalando a mi polla, que se había puesto durísima y pugnaba por salir de dentro de mi pantalón, me dijo:

    -Se nota que es verdad lo de que ya no eres un niño, jajaja, y has despertado mi curiosidad.

    Me hizo levantarme, y ella se arrodilló ante mí, rápidamente dirigió sus manos hacia el botón de mi pantalón, y de un golpe me bajo los pantalones y el short, mi polla se quedó al aire y estaba completamente dura, ella al verla dijo:

    -Efectivamente esto no es de un niño, es de un hombre y bien dotado.

    Y cogiendo mi polla con una de sus manos la rodeó con esta y comenzó una deliciosa paja, yo me la había meneado muchas veces pensando en ella, pero ahora era ella quien me la estaba meneando y lo hacía muy bien, estuvo así un rato, y después dejó su mano y acercando su boca a mi miembro comenzó a hacerle una deliciosa mamada, Pero estuvo poco tiempo así, de repente se sacó mi polla de su boca y me dijo:

    Así que al nene le gustan mis tetas, pues ¿sabes una cosa? A mí me encanta tu polla.

    Cogió mi polla con su mano y la acercó a sus tetas haciendo que mi punto rozase con una de ellas, ello me produjo un placer increíble, que aumentó todavía más cuando me la metió entre sus dos pechos, era algo maravilloso, y tras un rato dijo:

    -Quiero volver a saborearla y se la metió en su boca.

    La mamaba muy bien, sin duda el cabron de su marido, nunca me había caído bien quizá por la dureza con que trataba a pedro, así que pensar que le estaba convirtiendo en un cornudo no solo no me importaba, sino qu me estimulaba para seguir follando con esa mujer.

    Al rato ella me dijo:

    -Estoy cansada de estar de rodillas, mejor me tumbó y te la sigo chipando así.

    De esta manera continuamos con nuestro encuentro, hasta que ella me dijo:

    -Mi amor no quiero que te corras aún, sácala de mi boca y utiliza mis tetas.

    Yo, muy obediente, se la saqué de su boca e introduje mi polla entre esas dos deliciosas tetas, hasta que ella dijo:

    -Tengo una idea, ponte de pie.

    Otra vez fui un niño obediente, nos levantamos los dos de suelo, ella fue hacia la nevera sacó un bote de esta y vino hacia mí, vi que el bote era de crema, y para mi sorpresa se lo untó sobre sus tetas y dijo:

    -Así te sabrán más sabrosas.

    Adoraba esas tetas y las hubiera chupado, aunque tuvieran espinas, pero tenían deliciosa nata sobre sus pezones, lo que las convertía en algo muy agradable, así que sacando mi lengua de la boca la lancé sobre ese parde pechos deliciosos y me dispuse a saborear tanto los mismos como las tetas que cubrirán, el saber era increíblemente delicioso. En un momento dado metí mi cabeza entre ellos era divino y ella dijo:

    -Mi niño, eres maravilloso.

    Pero yo en ese momento sentí que tenía necesidad de lanzarme hacia una zona del cuerpo de Carmen que aún no había gozado, así que me levanté un poco, le alcé el vestido, y vi que no llevaba nada debajo:

    -Es que estando yo sola en casa, trato de justificarse

    Pero a mí no me molestaba que no las llevara, al contrario, así no tenía que quitárselas, la hice sentarse sobre uno de los muebles de la cocina, me arrodillé ante mi diosa, e introduje mi lengua en el interior de su coño, que no necesitaba nata para estar delicioso, ella al sentir mi lengua se puso a gemir, mientras decía:

    -Mi rey esto es fantástico, se me había olvidado de que existía de tanto como hace que no me lo comen.

    ¿Así que el cabron de su marido no se lo comía? Pues se merecía un buen par de cuernos, como los que yo le estaba poniendo en ese momento, así que seguí con mi lengua en el interior de su coño, hasta que sentí como se corría. En ese momento ella me dijo:

    -Ya que hemos llegado hasta aquí, lo suyo es que lleguemos hasta el final.

    Me pido que me tumbara en el suelo y poniéndose encima de mí introdujo mi polla dentro de su coño, y comenzó a moverse, sentada sobre mí, mientras con sus manos acariciaba sus tetas, yo estaba disfrutando muchísimo, mientras ella decía cosas como:

    -Menuda polla tienes, mi niño, es fantástica, mucho mejor que la de mi marido, ¿Por qué no lo habremos hecho antes?

    Mientras se seguía moviendo, estar dentro de su coño era una delicia, tragaba mi polla con su coño con verdadera glotonería, era maravilloso, yo sentí que si seguía en esta postura no iba a tardar en correrme, así que la pedí:

    -Carmen, ¿me dejas ponerme a mí encima, es que me apetece mucho.

    -Vaya el nene empeñado en demostrarme que es todo un hombre, por mi encantada mi amor, me estas demostrando que lo eres.

    Y tras decir esto se salió de mi polla y se tumbó en el suelo y abrió bien sus piernas, mientras decía:

    -Venga demuéstrame lo macho que eres.

    Yo me puse de rodillas con mi polla al lado de su coño y la introduje en su interior, ahora era yo quien llevaba el ritmo, ella se puso a gemir mientras decía:

    -Eres un macho, sabes cómo satisfacer a una mujer.

    Y tras un fuerte gemido noté como se corría, yo la seguí follando, lo estaba disfrutando a tope, cuando ella notó que me iba a correr me pidió:

    -Mi amor córrete entre mis tetas, es algo que me apetece mucho.

    Saqué mi polla de su coño y la metí entre sus pechos ella se los apretó, y yo comencé a moverme dentro de ellos como si fuera una polla, hasta que no pude aguantarme más y eyaculé, soltando una gran cantidad de leche entre ellas.

    Se la saque, ella se puso a restregarse mi semen entre sus tetas cuando en esos momentos oímos como una llave entraba en la cerradura de la puerta de la casa, con rapidez nos vestimos afortunadamente para ella solo llevaba el vestido que se puso de un golpe, yo como pude me puse el short y los pantalones y me dejé la camisa desabrochada, cuando Pedro entró en la cocina nos encontró así, ella dejó que mi amigo se acercara y la diera un beso en la mejilla mientras le decía:

    -Mi amor tu amigo ha venido a verte y te estamos esperando, como aquí en la cocina hace mucho calor se ha desabrochado la camisa,

    No sé si Pedro se tragó el cuento, pero no estaba en condiciones se ser muy protestón, si le decía algo a su padre, este podía separarse de su madre y eso se veía que no le apetecía, y de otro lado yo podía contarle a este lo de su borrachera, sea porque hizo esta reflexión, o sea porque se creyó lo que le decía su madre el asunto es que aceptó la situación, yo estuve con el un rato y después me volví a casa.

    Pocos días después recibí una llamada de Carmen, con voz melosa me dijo que ni su marido ni su hijo iban a estar al día siguiente. Por supuesto le prometí que esa tarde iría a verla. Cuando llegué Carmen me recibo con el mismo vestido de nuestro anterior encuentro, como queriendo hacer ver que era su continuación, me llevo al sofá del salón, nos sentamos en él y comenzamos a besarnos, mis manos fueron directamente hasta sus enormes tetas que su vestido apenas podía contener y bajándole los tirantes de este se las saqué. Ella me dijo:

    -¿Al nene le apetece que mama le dé tetita?

    Después me hizo tumbarme en el sofá y arrimó sus tetazas a mi cara, yo acerqué mi boca a una de ellas y metiéndome uno de sus pezones en ella comencé a mamársela, ella se puso a gemir, mientras me decía:

    -Me encanta mi amor.

    Y llevó su mano hasta mi polla y se puso a acariciarla por encima del pantalón, la sensación que comencé a experimentar en ese momento era maravillosa, llevé una de mis manos hacia sus muslos que el vestido apenas tapaba.

    Rápidamente nos quitamos la ropa la ropa, que en su caso era de apenas un tanga, diminuto y transparente de color azul, la dije lo mucho que la deseaba, ella me ordenó tumbarme sobre el sofá y se colocó de rodillas encima de mí, sus adorables tetas quedaron ligueramente por encima de mi cabeza, por lo que me puse a chupárselas, hizo que mi polla se introdujera en su coño, y comenzó a moverse encima de mí de una manera muy ágil, que nadie pensaría, yo estaba gozando muchísimo, mientras ella me decía:

    -Mi amor follas muy bien me estas haciendo disfrutar mucho más que mi marido, te adoro.

    Y mientras seguía cabalgándome, se echo hacia delante de manera que sus tetas quedaron pegadas a mi cabeza, la moví un poco hasta que mis labios alcanzaron uno de sus pezones, se lo lamí un poco y luego me lo metí en su boa y me puse a chupárselo, a ella le pareció encantar y dijo:

    -Así que el nene quiere tetita, mami se la da encantada

    Yo en ese momento me imaginé ser Pedro, y una pregunta rondó mi cabeza, ¿se lo imaginaba ella también?, no eran celos, solo quería disfrutar con ella, y era una pena que teniendo una madre y una abuela tan putas, Pedro no disfrutara de ellas, como hacía yo con mi madre, pero eso no tenía solución y se trataba de aprovechar el momento y gozar de él. Ella seguía cabalgándome y gimiendo a tope, y así rs tuvimos hasta que fui yo quien le dije:

    -Carmen, me encantaría llevar el ritmo yo, al menos durante un rato., llevas razón mi amor.

    -Llevas razón mi amor, me respondió ella.

    Se bajo de encima de mí y se tumbó sobre el sofá y elevó la pierna que daba al respaldo de este, quedando su coño muy bien abierto, yo me use delante de ella, de rodillas, a la altura de su coño y de un golpe se la metí y comencé a moverme, ell se puso a gemir como una loca, mientras me decía:

    -Mi amor, esto es fantástico.

    Seguí follandomela en esa postura, mientras ella me decía:

    -Mi amor, hacia años que no gozaba tanto.

    Estuve folandomela en esa postura hasta que sentí que me iba a venir, intenté sacársela, pero ella me dijo:

    -Mi amor no la saques. Quiero que te corras dentro de mi y que tu leche riegue mi coño. Tranquilo que no le vas a dar un hermanito a Pedro.

    Sus palabras quitaron cualquier escrúpulo, así que seguí moviéndome dentro de su coño, hasta que no pude más y una gran cantidad de leche salió de mi polla y regó su coño, ella dijo:

    -Mi amor, esto es fantástico, lo repetiremos todas las veces que podamos, si tu quieres, pero eso sí, que no se entere nadie, especialmente mi marido, me molería a palos, ni mi hijo, me daría mucha vergüenza.

    No estaba muy convencido de cumplir lo segundo, oero por supuesto le dije que si, nos besamos apasionadamente, y en ese momento, lleve mis manos a su culo y me puse a acariciárselo, note como le gustaba, y me atreví a decirle:

    -Carmen ¿Me dejas meter mi polla dentro de tu culo?

    -^Lo dices en serio?, preguntó ella, vio mi cara y añadió, si te apetece es tuyo, como el resto de mi cuerpo, pero hace años que no recibo visitas por ahí, hazlo con mucho cuidado, debo de tenerlo muy cerrado.

    Le dije que por supuesto ella se puso a cuatro patas encima del sofá, apoyó sus brazos sobre uno de los respaldos laterales del mismo y me dijo:

    -Aquí me tienes a tu disposición, pero, por favor, ten mucho cuidado

    Me arrodillé detrás de ella, mi polla se puso a mil solo con contemplar el delicioso jamón que tenía a la vista, y de un golpe se la metí, tenía miedo de haberla hecho daño, pero la realidad es que tras un primer momento de indefinición ella comenzó a gemir de una manera muy virulenta, y dijo:

    -Esto es aún más alucinante de lo que recordaba.

    Estas palabras me hicieron ver que estaba logrando hacerla disfrutar y comencé a moverme en el interior de su culo, era muy caliente, así que comencé a marcar un ritmo que sentía que le gustaba, sus gemidos se intensificaron, mientras decía:

    -Lo que me he estado perdiendo durante todos estos años, por preocuparme de ser una buena madre y esposa y no por mi placer.

    Yo quería ayudarla a recuperar el tiempo perdido y esperaba convencerla de que ser una buena madre y ocuparse del propio placer sexual no era incompatibles al contrario y mientras seguía moviendo mi polla en el interior de su culo, hasta que sentó que me iba a correr, en ese momento una gran cantidad de semen salió de mi polla y regó su culo,

    -Muchas gracias, mi amor por lo que me has hecho disfrutar, dijo ella.

    Luego me pidió que me pusiera de pie, elal se arrodillo delante de mí y se puso a lamerme los restos de mi leche, pese al sitio de donde había salido.

    En ese momento volví a reflexionar sobre la situación tenía a la madre de un amigo chupándome la polla, lamentaba que no se lo hiciera a él también y esperaba lograr que esto cambiara algún día.

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  • Después de 10 años por fin me puso mis cuernos (1)

    Después de 10 años por fin me puso mis cuernos (1)

    Hola a todos los administradores, lectores cachondos y puñeteros, morbosos y compañeros, a las lectoras húmedas, a los valientes y depravados escritores que así como yo, disfrutamos el contar o relatar esas ricas experiencias y que al hacerlo nos llena de una excitación diferente pero inigualable. A quienes nos favorecen con sus eróticos, vulgares, humillantes y hasta busca sexo. A todos muchas gracias por existir, porque sin ustedes, no hubiéramos disfrutado tanto.

    Bien, tengo una vida llena de placeres y que he disfrutado casi todos los roles sexuales y no me arrepiento, pues creo ser uno de esos seres humanos que no nos quedamos con las ganas o dudas sobre el que se sentirá probar lo prohibido.

    Por lo pronto, pasaré a contarles todo, pero por partes y empezaré con una de las aventuras más excitantes que he tenido la fortuna de vivir, sentir, disfrutar y lo más excitante es que no sólo disfrute yo, sino que logre que Silvina mi primer mujer, también lo gozara.

    Desde que la conocí, me llamo mucho la atención su cara y cuerpo, ojos dardos, bonita de cara y poseedora de buen cuerpo, sin llegar a ser una lumbrera. Pero si que tenía lo suyo: buenas tretas, acinturada, nalgas ricas, piernuda. Para mi fortuna, la conocí a sus 18 años y sin experiencia sexual alguna, de esas tontitas que pocos tenemos la fortuna de moldear.

    No sé si era yo guapo, pero si con mucha suerte, y con ella la tuve, ya que en cuanto le pedí fuera mi novia acepto.

    Silvia apenas iniciaba su vida laboral y yo era estudiante en otra ciudad.

    Debo decir que siempre fui muy cachondo y con Silvina no fue la excepción, la veía cada fin de semana y muy propio de la edad, el sexo era imperativo, me aplicaba al 100 dándole tremendos fajes tocando la toda y que por su ingenuidad no se resistía.

    Así que a los dos meses de novios, la hice mi mujer, y poco a poco se fue transformando en una hembra golosa, así pasamos 3 años hasta que se embarazo.

    Nos casamos y nuestra sexualidad crecía aún más, comenzamos a jugar durante el sexo y entre esos juegos estaba el que yo le pedía a ella que se imaginar a cogiendo con algún artista de su agrado y eso nos excitaba mucho. El embarazo terminó naciendo una hermosa niña.

    A los 3 meses quedo embarazada nuevamente y el sexo bajo mucho de intensidad.

    Luego de 2 años de nacido un nuevo bebé, me aceptaron en un trabajo de una dependencia de gobierno, casi con 5 veces más de salario, pero tenía que acudir a muchas reuniones con los jefes y las secretarías. Sobra decir que casi todos los jefes, eran de ojo alegre, en sus escritorios guardaban aquellas primeras revistas porno, como la famosa pimienta, y a las reuniones, no faltaban las botellas de vino, botanas, y casi siempre llevaban un proyector de películas y puras pornográficas.

    Silvia aunque muy sutil, me hacía reclamos pero le hice saber que era casi imposible negarme a asistir y como siempre nos tuvimos mucha confianza, cuando me preguntaba que hacíamos en esas reuniones y sin ocultarse nada, se lo decía.

    Note que se ponía celosa, pues las secretarías estaban buenotas y nada rescatadas.

    Fue por esos tiempos, que Silvina tratando de mantener nuestra relación, me pidió que llevará a casa una de esas revistas porno, porque quería saber por qué llamaban mucho la atención, sin oponerme pero sin conceder, le comenté que el pretexto para mis jefes al comprarlas, era que lo que leían, lo hacían con sus mujeres (no supe por qué pero le mentí).

    Así que llegado el fin de semana, compre la dichosa revista una botella con brandy, refrescos, botanas y una lencería para ella.

    Silvina había dejado a los niños con su mama, así que llegando a casa a eso de las 9 pm me pregunto si llevaba la revista. Si le dije, pero también traje un regalo para ti.

    Le pedí que se la pusiera mientras yo acomoda a los vasos platos y servía las botanas, puse la botella en la mesa de centro música y me senté a esperarla.

    Cuando entró a la sala, guau no podía creer lo que mis ojos veían, ¡vaya que se esmero en su arreglo! Su cabello alborotado, su cara muy maquillada y pintada, perfumada con perfume dulce muy fuerte, su lencería muy chiquitita y transparente, medias super eróticas que ella compro ¡y unas zapatillas doradas de va con altísimo! ¡Realmente parecía prostituta de lujo! De momento no se lo dije, solo que se veía despampanante.

    Entendí que ella se esmeraba en complacerme y evitar me fijara en las secretarías.

    Bebimos unas cuñas, botaneamos y ya medio ebrios, ella se acomodó muy pegada a mi cuerpo y me pidió que leyera la revista porno viéndola los dos.

    Nunca me imaginé que esa revista tocará el intercambio de parejas y de maridos que daban permisos a sus mujeres para ir a coger con otros.

    Al ir leyendo las tramas sexuales, mi verga se puso durísima, mientras que Silvina sudaba discretamente, pero sus pezones indicaban su excitación. Esa noche solo leí 2 narrativas. Al terminar Silvina me pregunto si eso era cierto, que no lo podía creer y que si mis jefes hacían lo mismo.

    -Si mi reina, lo que leí, viene soportado con fotografías de las parejas, y yo no le veo nada de malo, si los dos están de acuerdo.

    Nos dimos una gran cogida que fue el resultado de la excitación.

    Pasaron unos 2 meses sin tocar el tema, hasta que después de una reunión, me tocó guardar el proyector y las pelis porno, no las pude dejar en la oficina, así que las lleve a casa.

    Después de dormir a los niños, le comenté a Silvina sobre el proyector y le pregunte si quería ver una película. Acepto.

    Debo decir, que Silvina no despegaba la mirada de la pared ¡y es que los actores parecían burros! ¡Era nuevo para ella!

    Esa noche vino a mi mente el deseo y excitación de verla cogiendo con otro hombre. ¡Y de la vista a la acción!

    Mientras veíamos esas películas, ¡me puse a acariciarla percatándome de la gran humedad de su panocha!

    Terminamos de verlas, apague el proyector ¡y le enseñe la fuerte erección que me cargaba!

    Luego le pregunte si ella también se excito afirmando con la cabeza.

    Sin más me tiré a la cama ¡y comencé a cogérmela como enajenado! Pero antes de que terminaremos, le solté la pregunta:

    -Mi reina, no sé por qué, pero tengo que confesarte algo. Te estuve observando y vi que te excitaste mucho viendo las vergota de los actores. ¿Estoy equivocado?

    -No mi amor, nunca había visto así de enormes y por los gemidos de las chicas, creo que las disfrutaron mucho.

    -Gracias por ser honesta, ahora ¿te gustaría coger con otro hombre?

    -¡Nunca!

    -La confesión que te dije es que a mi si me gustaría que cogieras con otros hombres y te dieras la oportunidad de probar, conocer disfrutar algo diferente a mí.

    De inmediato rechazo mi propuesta y aclaró que una cosa era ver películas y otra hacerlo.

    A partir de esa tormentosa noche, no quiso ver películas ni revistas. Pero yo la llevaba a bailar, le compraba ropa ajustada o corta, en fin, por mas alternativas que busque, nunca accedió a mi fantasía, la cual se hizo obsesión.

    Fue un sábado en que siguiendo mi lucha, casualmente entramos a un centro nocturno muy discreto y que Silvina se puso un minivestido amarillo muy llamativo por lo sanción, descotado y la chaquira o lentejuelas verdes y amarillas que la hacían ver como puta, nos asignaron una mesa junto a la pista de baile, por la hora, el congal estaba prácticamente a oscuras. Estuvimos bebiendo y platicando, hasta que Silvina abrió mucho sus ojos y me dijo:

    -Mi amor, ¿te acuerdas de mi amiga Margarita, la que está casada con un empresario muy rico?

    -Si ¿por qué?

    -Ay mi rey, por favor no vayas a decir nada, pero voltea a la pista, trae una minifalda azul, una peluca rubia ¡y está bailando bien relegada con un señor que no es su esposo! ¡Están a beso y beso! ¡Que mal por ella! ¡Tan decente que decía ser!

    -Estas mal Silvina, y te voy a dar mi punto de vista: ¿Recuerdas cuando te confesé que quería que cogiera con otros?

    -Si. ¿Y qué tiene que ver eso?

    -Bien, yo te amo con todo mi corazón y lo sabes, si te hice esa propuesta, es porque me queda claro que hombre y mujer somos iguales. No podrás negar que a ustedes también les gustan otros hombres y que así como tu amiga ceden a la tentación, también deben tener algún motivo para engañar. No busquemos motivos, pero ahora entenderás: sé que su esposo es un mujeriego, fiestero, seguramente no la atiende. ¿qué crees tú que va a pasar si el esposo se entera? Te aseguro que terminarían muy mal. ¿O no?

    -¡Pues claro!

    -A diferencia de ellos, si yo te propuse disfrutar gozar, conocer vivir al ser yo quien lo propuso, no te verías nunca trillada a esconderse, a engañar y hasta a exponer tu integridad ni tu sociabilidad. Yo tengo la plena seguridad de que eres igual a todas, que tienen la tentación de coger con quien les guste, solo que tu no tendrías por qué esconderte de mí, al contrario, tendrías hasta la satisfacción de compartiré esos momentos sin temor a represalias. Ahora podrás entender que solo quien ama de verdad, da libertad, oportunidad y confianza.

    -Tienes razón mi amor, nunca lo vi así, me sentía muy mal.

    -Bueno, mira lo que vamos a hacer para no incomodar a tu amiga: Nos subimos a la pista y bailamos bien descarados, como si tu fueras una por una y yo un cliente. Lo bueno es que tu amiga no me conoce y creerá que eres igual que ella, te aseguro que pasarán 2 cosas:

    Que al vernos bailando, se vayan para que no los veas o se acercarán a nosotros para hacer un reventón y así quedar las dos en las mismas circunstancias. Ah y aprovecho para decirte que, si tú quieres, podemos seguir siendo los mejores esposos, pero también podemos ser lo que tu me pidas y lo que yo te pida. ¿O sea, te gustaría ser esta noche una prostituta que se deje hacer de todo y con la que he soñado años?

    -Si mi rey, no sé qué hagan las putas, pero dime que hacer y lo hago. Te lo mereces.

    -Y además también podemos darnos libertad, confianza, no dudar uno del otro, pero hoy, ahorita cumple mi sueño, o sea, ¿cuanto me cobras por bailar mamita?

    -100

    -A caray, ¿por qué tan caro?

    -Porque lo valgo. Papi, te amo, y veo que eres el mejor hombre que pude tener. Eso merece un premio. Si quiero ser tu puta, y antes de bailar contigo, voy a bailar con otros y ser como todas las puras. Pero sólo bailar y a ver que hace mi amiguis.

    Continuará.

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  • Mi novio me presta al vecino

    Mi novio me presta al vecino

    Hola chicos, me llamo Daniela, la historia que contaré pasó hace algunos años, lo ocurrido cambió mi vida por completo, estoy un poco nerviosa ya que no quiero ser juzgada por mis actos, pero he sentido la necesidad de contar mi aventura.

    Soy de algún lado de México, no quiero sonar engreída, pero me considero una chica atractiva, tengo 28 años, soy pequeñita tan solo mido 1,59 de altura, de tez clara, cabello largo y rubio, ojos cafés, labios carnosos, con enormes tetas naturales talla 38H, no hago tanto ejercicio, pero mantengo una buena figura con vientre plano, caderas anchas, piernas largas y un culo duro y firme, quisiera decirles que soy una mujer recatada, pero por el tamaño de mis pechos eso es casi imposible, ni tampoco es que lo quiera ser, disfruto mucho tener sexo y siendo sensual en todos los aspectos pero eso no significa que se una puta que se mete con cualquier hombre.

    Como les había comentado esto ocurrió hace algunos años, en aquel momento llevaba una relación de 3 años con Erik (mi novio), él es mayor que yo por 4 años, es un chico atractivo, de tez morena, cabello negro, más alto que yo y con buen físico.

    En ese momento estábamos buscando una casa para hacer nuestro nido de amor, pero debido a nuestro presupuesto no habíamos tenido éxito, por suerte pudimos encontrar una linda casa un poco alejada de la ciudad, era muy amplia, con una cocina muy bonita, una terraza y una pequeña piscina, el único inconveniente es que la teníamos que compartir con el dueño.

    Él se llamaba Claudio (tenía unos 53 o 56 años pero no aparentaba esa edad, alto, de tez morena, cabello corto negro, con muy buen físico, de rostro varonil y atractivo), nos platicó que vivía solo, su esposa había fallecido hace varios años y sus hijos ya estaban grandes y tenía nula comunicación con ellos, aceptamos vivir con él y desde el principio nos llevamos muy bien, él era un tipo muy agradable, divertido, simpático aunque también un poco pícaro y mirón conmigo, pues cada que estábamos solos no perdía la oportunidad de decirme algún cumplido o piropo.

    La verdad nunca me molestaron sus palabras es más me gustaba escucharlo por lo que dejé que esto se volviera más común hasta hacerse una costumbre, cada vez pasábamos más tiempo con él y sobre todo yo, pues cada que mi novio se iba a trabajar me quedaba a solas con él.

    Yo empecé a tener una atracción hacia Claudio, me gustaba su forma de ser, su voz, su liderazgo que tenía con mi novio y como lo manipulaba con tal de estar a solas conmigo, había veces que Erik salía de viaje por algunos días y Claudio me invitaba a salir en las noches, pero siempre con el permiso de mi novio ya que Claudio hablaba con él y mi novio nunca se negaba.

    En una noche calurosa Claudio le hablo a Erik para que bajara a la piscina a nadar y refrescarse, él dijo que si. Llegamos a la alberca me quite mi ropa y me quedé en mi sexi bikini blanco, Claudio se quedó con la boca abierta viendo como rebotaban mis tetas con cada paso que daba, “déjame tomarte una foto” dijo Claudio y dije que si, mi novio no dijo nada solo agachó la mirada porque se sentía intimidado por él, veía a Claudio como gozaba y babeaba por tomarme esa foto, nos pusimos a platicar y entre la plática Claudio le dijo a Erik.

    -¿Qué pasaría si me robo a su mujer un fin de semana para irnos a la playa?

    Mi novio no supo que decir ya que se sentía intimidado, él se paró y se metió a la casa dejándome a solas con Claudio en la alberca platicando, nos salimos del agua y Claudio se me acercó con una toalla para secarme, se pegó hacia mi poniendo su verga en mi espalda, sentí su bulto y me quede impresionada pues se sentía de buen tamaño, mientras secaba mi cuerpo no perdía la oportunidad de toquetearme un poco con sus manos grandes y ásperas, yo no puse nada de resistencia pues me encantaba el toque de sus manos callosas sobre mi suave piel, acerco su cara a mi oído y me susurró:

    -Te deseo demasiado Dani, me gustas, me encantas y quiero probarte

    Sentí su polla en mis nalgas, él me tomó de la cintura y con fuerza me empujaba su verga sobre el bikini, reaccioné y me separé de él y me fui de ahí, al llegar a mi casa Erik me dijo:

    -¿Qué onda con Claudio, te gusta? -Me quedé callada- Sé que te gusta y yo siento mucho morbo de verte con él y a la vez siento celos, pero me gustaría que cogieras con Claudio. -Me quedé sorprendida de lo que me dijo mi novio.

    -¿Estás seguro de lo que dices?

    -Si, mucho, sé que tú también quieres coger con él, ¿o no es cierto? -no dije nada solo agaché la cabeza.

    -Mañana hablaré con él para arreglar esto

    Esa misma noche me mandó mensaje Claudio pidiéndome una disculpa, no le contesté, al siguiente día me quedé sola en casa pensando en Claudio y lo que me dijo Erik, días después me dijo mi novio:

    -Ya lo pensé y quiero que estés con el -me puse muy nerviosa de lo que me dijo.

    -¿Estás seguro y vas a aguantar?

    -Quiero ver con mis ojos como te coge ese hombre que tanto deseas

    -Está bien, espero que no te retractes de tu morbo, porque a mí me gusta él y quiero que me coja

    Llego el día acordada por ambos, mi novio y Claudio me dejaron todo ese día sola para que me preparara, estaba súper nerviosa pero a la vez muy ansiosa de que llegara la hora de estar con él, toda la tarde me la pase arreglándome, me quería ver súper perra para sorprender a Claudio.

    Tomé un largo baño y aproveche para depilarme los pocos vellos de mi vagina, saque toda mi ropa y elegí un sostén de media copa de encaje negro el cual hacia conjunto con mi tanga de hilo transparente, me puse un vestido de tirantes rojo que me llegaba a la mitad de los muslos con algo de escote, con unos tacones de tirantes altos y con el cabello suelto, me vi al espejo y era toda una puta, sabía que cuando me viera Claudio se quedaría babeando, parecía que mis tetas en cualquier momento romperían el vestido, pues con el sostén de media copa se me veían aún más grandes y mi culo no se quedaba atrás se veía duro y firme.

    Cayó la noche y llegaron mi novio y Claudio casi al mismo tiempo, estaban en la sala para platicar cuando yo bajé por las escaleras, al verme ambos se pararon y quedaron impresionados pues como les dije me veía como una autentica zorra, mis tetas se movían con cada paso que daba y Claudio estaba totalmente hipnotizado comiéndome con su mirada recorriendo todo mi cuerpo, baje le di un pequeño beso a mi novio y me fui a la cocina para traer algunas cervezas, cuando regrese ellos estaban platicando de lo que iba pasar.

    -Estás seguro de esto Erik, crees poder aguantar lo que vaya a pasar

    -Si don Claudio, sé que usted y Daniela tienen demasiadas ganas de coger y prefiero ver como se la coge a que me engañe

    -No Erik, quiero estar a solas con tu novia en mi cuarto, si quieres puedes escuchar desde la puerta o le puedo tomar algunas fotos a ella y que después te las enseñe

    -Está bien don Claudio

    Puse algo de música y brindamos con las cervezas, empecé a bailar con Claudio y el no perdió el tiempo y comenzó a besarme, me sentía nerviosa y muy apenada de que estuviera viéndome mi novio como bailaba muy pegada a Claudio y de como nos besábamos, voltee de reojo a mirar a Erik y él estaba sentado con la cabeza abajo.

    -Ven linda vámonos a mi cuarto -dijo Claudio tomándome de la mano.

    Me acerqué a mi esposo con cara de culpabilidad y le dije:

    -¿Puedo irme con Claudio a su cuarto toda la noche?

    -Claro puedes irte

    -Hasta mañana.

    Claudio me jaló del brazo y me llevó a su habitación. Ya estando los 2 solos me solté más, lo jale hacia mí para besarnos, el tomo mi cintura y nos besamos apasionadamente mientras nuestras lenguas se entrecruzaron y nuestros labios se mordían, lo sujete de la nuca y estuvimos así por un par de minutos.

    Claudio bajo sus manos por mi cintura hasta mi culo, levanto mi vestido dejando mis redondas y firmes nalgas al descubierto y empezó a sobármelas, yo hice lo mismo y baje mi mano a su entrepierna para poder acariciar aquel enorme bulto, deje de besarlo y abrí su camisa para ver su pecho peludo y su abdomen marcado, bese su cuello y fui bajando de a poco entre besos por todo su abdomen, podía sentir el aroma tan fuerte, varonil y dominante que desprendía su cuerpo y eso despertó algo dentro de mí.

    Recorrí cada centímetro de su abdomen hasta quedar arrodillada a la altura de su cintura, no perdí el tiempo y le baje el pantalón dejándolo solo en bóxer, aquel enorme bulto que se le marcaba me dejo boquiabierta, no podía esperar más tenía que ver aquel pedazo de carne así que tome su bóxer y se lo baje, su verga salió como resorte quedando a pocos centímetros de mi cara, quede impresionada al verla pues era de gran tamaño le media unos 21 o 23 centímetros, ancha, venuda, morena y un poco peluda, no les mentiré era mucha más grande y ancha que la de mi novio.

    -Que tal Danielita te gusta mi polla

    -Si don Claudio es hermosa

    -Qué bueno porque es todita para ti sola

    Comencé a chuparle sus peludos huevos mientras lo masturbaba, fui subiendo por el palo de su verga entre besos hasta quedar enfrente de la cabezota roja de su polla, podía ver un poco de líquido pre seminal emanando en su glande, levante la cara y lo vi a los ojos con cara de niña buena apunto de comerse un caramelo, saque la lengua y la acerque lamiendo todo ese delicioso líquido, acerque nuevamente mi lengua para ensalivar toda su cabeza con movimientos circulares, metí lentamente su verga en mi boca hasta llegar a la mitad en donde ya no pude con mas, empecé a mamársela subiendo el ritmo con cada chupada, puse una mano en sus huevos para acariciarlos.

    Claudio me tenía sujeta de la cabeza mientras sacaba algunos gemidos tímidos, baje mi otra mano a mi vagina la cual ya estaba mojadita hice a un lado mi tanga y empecé a sobar mi clítoris, subí el ritmo de mis chupadas hasta mamársela como una loca, los gemidos de don Claudio cada vez se hacían mas rápidos y fuertes, el empezó a mover su polla cogiéndome la boca, sentía como llegaba hasta el fondo de mi garganta, hasta que ya no podía entrar más haciendo que me faltara el aire y la retiraba sintiendo arcadas pero una vez respiraba se la volvía a chupar, estaba hipnotizada por esa hermosa polla y solo quería mamarla y mamarla olvidándome de todo el mundo.

    Metí lentamente un par de dedos en mi panocha los cuales entraron sin ningún problema de lo mojada que estaba, me masturbaba al ritmo de mis mamadas, yo quería explotar de placer por lo que gemía como una perra sobre su verga, no me importaba nada gemía y gemía muy fuerte pero él fue el que no aguanto, sentí como sus piernas comenzaron a temblar como si fuera a caerse en cualquier momento, me separe de él y lo aventé contra la cama dejándole descansar por algunos segundos, me acerque a gatas a el chupándole un par de veces más su polla dejándola totalmente ensalivado, me baje el vestido hasta el vientre y me quite el sostén tirándolo al suelo, mis blancas tetas salieron rebotando dejando a Claudio impresionado.

    -Wooo que lindas tetas tienes amor

    -¿Te gustan mi rey?

    -Si, son enormes, hermosas, perfectas, muy lindas

    -Pues son para ti mi amor

    Puse mis tetas sobre su verga y las deje caer ante su mirada lujuriosa, mis grandes senos abrazaron su caliente y venuda polla, empecé a subirlas y bajarlas sobre su verga aumentando el ritmo de apoco, logre ver de nuevo aquel delicioso liquido saliendo de su glande y como una verdadera puta inunde mi cara entre mis senos para lamer su cabezota.

    Claudio me tomo del cabello y me alzo para besarnos como si fuéramos adolescentes en pleno romance, bajo su cara a mis senos y acerco su boca a una de mis tetas, empezó a besarla, saco su lengua y recorrió toda la circunferencia de mi enorme pezón rosado, mordió por algunos segundos mi pezón el cual ya estaba durísimo para después succionarlo, puso su mano en mi otra teta y jugo con ella haciendo círculos sobre mi pezón con sus dedos, los masajeaba y los pellizcaba, jadeaba ligeramente mientras sentía su lengua recorrer mis pechos de uno a otro.

    Claudio cada vez se volvió más brusco con sus movimientos las mordía, chupaba, lamia toda la circunferencia de mis pezones sin dejar ningún centímetro de ensalivar, con su boca realizaba movimientos succionadores como queriendo arrancarme los pezones mientras mis gemidos cada vez se hacían más fuertes, sentí que una de sus manos bajaba lentamente buscando mi coño, la paso por encima de mi tanga la cual ya estaba totalmente mojada.

    La hizo a un lado y froto sus dedos por mi vagina de arriba abajo por algunas ocasiones, estiro dos dedos y sintió mi hueco húmedo, los introdujo en mí y deje salir un gemido profundo, movió por algunos instantes sus dedos dentro de mi panocha sin dejar de comerse mis tetas, se separó de mí, saco sus dedos mojaditos con un líquido viscoso y mirándome se lo llevo a la boca y lamio todito.

    -Mmm que caliente y mojadita estas putita

    -Si papi tú me tienes así de mojada

    Claudio me tomo de la cintura y me aventó contra la cama, me quito el vestido y la tanga dejándome solo en tacones, abrió mis piernas y miro mi puchita totalmente depilada y rosita quedándose hipnotizado viendo mi vagina la cual había estado deseando y por fin la tenía a su alcance, acerco su cara y beso mi panocha pasando su lengua de arriba abajo recorriendo cada uno de sus pliegues, el lamia y lamia alrededor y yo deliraba de placer, hacía movimientos circulares con su áspera lengua hasta que la poso en el centro de mi coño.

    -Ahhh -gemí mientras él la enterraba dentro de mi pucha, metía y sacaba su lengua como desesperado, subió su lengua hasta mi clítoris y jugo con él, sus dedos se escabulleron dentro de mi coño haciéndome gemir más fuerte, lo tome de la cabeza para que no se pudiera despegar de mí y empecé a acariciarlo, él era un experto y me estaba haciendo ver las estrellas como hace muchos años no lo hacían, se separó de mi.

    -Ya es hora de que sientas una verga de verdad perrita -no dije nada solo lo vi a los ojos.

    -Quieres que te meta la verga puta

    -Si por favor- dije tímidamente

    -Dije que si quieres que te meta la verga zorra

    -Si mi rey quiero sentir tu polla dentro de mi

    Él sonrió, me jalo un poco dejando mi culo en la orilla, puso mis piernas en sus hombros y escupió un par de veces en mi vagina, restregó su verga en ella dejándola ensalivada, se fue acercando apuntando la polla a la entrada de mi pucha, agache la cabeza para mirar mejor la penetración, la cabezota de su pollón hizo toque con mis labios, un leve gemido escapó de mí, mi coño estaba rojito, rojito y abierto tenía ligeras contracciones por lo que iba a pasar, hasta que sentí como entraba-haaa -gemí profundamente poco a poco mi panocha fue comiéndose aquel pedazo de carne, cada centímetro que entraba abría mis labios vaginales de lo ancha que estaba.

    Mis ojos se entrecerraron y mordía mis labios, metió su verga casi hasta la mitad, puse mi mano para detenerlo pues mi panocha no podía con mas, comenzó con un lento pero delicioso mete y saca, mis suaves y rosados labios vaginales no podían parar de apretar su verga con cada metida, él iba aumentando el ritmo mientras yo deliraba del placer.

    -Te gusta puta te gusta como te cojo

    -Haaa siii aaamorr aa mee encantaaa

    -Quien es tu macho perra dime quien es tu macho

    -Tuuu haaa mii reyy tu eresss mii machooo

    Tome su mano y chupe sus dedos imaginando que era su verga, Claudio me tomo del cuello y empezó a cogerme como un verdadero loco.

    -Haaaa sigeee sigeee nno parees nooo paress

    -Siempre supe que eras una verdadera perra toma, toma

    -Aaaah haaa siii mii amorr yooo soy unaa perraaa noo pareees nooo paress

    Se dejó caer sobre de mi sintiendo entrar aún más su polla y comenzó a besarme, fue bajando la velocidad de sus embestidas, pero yo quería seguir sintiendo su verga entrar, como una puta moví mi culo para seguir sintiendo su polla.

    -Me encanta tu puchita se siente súper caliente y mojada

    -Haaa tuu vergaaa me tieneee asiii mi amorrrr

    -Tantos meses había soñado que te estaba cogiendo y por fin te volviste mi puta

    -Si miii aaamor aaah soyyy tuu putiitaa

    Claudio tomó un segundo aire y me levanto, lo tome de la nuca para no caerme, sentí su verga entrando a un más profundo, él empezó a moverse, iba subiendo poco a poco el ritmo y la fuerza del mete y saca, hasta que sus embestidas se hacían fuertísimas, me estaba dando con todo, yo cerraba los ojos para sentirla mejor, estaba nuevamente en la gloria, empecé a gemir de gusto me estaba reventando el coño y yo moría de gusto.

    -Vamos perra esto es lo que esperabas toma, toma, trágatela se ve que hace tiempo no gozas como lo puta que eres

    -Aaaah haaa siii reviéntameee, traspásaaame eel coooño mii reyy, damee, daame, ahhh.

    Gemía y gemía, era indescriptible, el empujaba y empujaba, debido al tamaño de su aparato yo temblaba ante sus embestidas, respiraba agitadísima y solo quería que me la metiera hasta el fondo del alma, hasta que él se cansó y me bajó, nos miramos a los ojos y ambos nos abalanzamos para devorarnos la boca.

    Claudio se tiró a la cama y abrió sus piernas, me acerque dándole la espalda y me senté sobre él, él me agarró las nalgas y levanto un poco mi culo para poder penetrarme, yo me acomode mejor y se produjo el encontrón entre su verga y mi panocha una vez más, su polla entró y esta vez la sentía más profunda por mi peso, levante mis piernas y las abrí mucho, hasta poner mis pies sobre sus muslos, me recosté sobre él, y el agarro mis tetas desde atrás empezándolas a masajear y apretar, nos acoplamos bien y empezó el movimiento.

    Esta vez yo controlaba más y levantaba mi culo hasta casi sacar su verga y bajaba hasta enterrarla de nuevo, primero lo hacía despacio y luego fui subiendo el ritmo, él empujaba cada vez que mi coño bajaba, de tal manera que sentía unas terribles embestidas, mientras él me apretaba mis tetas, levanté la mirada y me vi en el espejo que tenía, estaba completamente desnuda y con las piernas totalmente abiertas entregando mi vagina a otro hombre que no era mi novio, me miraba mientras subía y bajaba, yo tenía una cara de auténtica puta y gemía y gemía como loca, sentí su polla palpitar como loca por lo que pude adivinar que se venía.

    -Haaa siii mmi reey damee tuuu lechee damme tuu lecheee

    Baje el coño con fuerza y sentí como su polla explotaba dentro de mí.

    -Ahhhh ahhhh perra, recibe, recibe.

    Sentí como se corría dentro de mí y su leche se estrellaba contra el fondo de mi coño, deje de moverme mientras mi vagina tenía fuertes contracciones, saque su verga de mi panocha y voltee para verlo y ahí me di cuenta de que su verga estaba escurriendo de semen, me acerque para poder limpiarle la polla y saborear aquella viscosa y deliciosa leche pasando mi lengua por toda su cabezota roja hasta dejarla limpia por completa, mientras podía sentir como me escurrían sus líquidos por mis piernas.

    Le di una última mamada hasta que su verga no aguanto más y quedo totalmente flácida, nos quedamos tirados un rato descansando, su verga comenzó a levantarse de nuevo por lo que la agarre y lo lleve al baño para ducharnos, pase mis manos por su marcado, peludo y mojado abdomen, para ese momento su polla ya estaba tiesa nuevamente, me hinque y enjabone su verga para limpiarla, acerque mi boca y volví a chupársela con desesperación.

    Él escuchaba mi respiración de lo desesperada que estaba chupándosela, me puso su polla en mis tetas y lo empecé a masturbar hasta que se vino otra vez, esta vez se fue en mi cara, pensaba que ya no le iba a salir semen, pero me equivoque, saco igual que la primera vez, salimos de bañarnos y nos acostamos, él me abrazó y nos besando, volvimos a coger una vez más, nos volvimos a bañar juntos y después nos quedamos completamente dormidos.

    Espero les haya gustado mi aventura, aún hay más historias que puedo contarles, les agradecería mucho si me pueden dejar un comentario si les gustaría que les siguiera contando más de esta aventura, sin más me despido y muchas gracias por leerme.

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  • Deseos ocultos: Dos amigas descubren las fantasías de Diego

    Deseos ocultos: Dos amigas descubren las fantasías de Diego

    En un cómodo apartamento en el corazón de la ciudad, Diego se encontraba frente a su computadora, su mente divagando entre pensamientos inocentes y deseos ocultos. El zumbido del ventilador era el único sonido que rompía el silencio, mientras él se perdía en la pantalla, revisando sus mensajes. De repente, un aviso sonó, indicando que había recibido una serie de fotos de su mejor amiga, Laura. Con un clic, abrió el archivo y se encontró con imágenes de ella, desinhibida y desnuda, capturadas en momentos de intimidad.

    Diego sintió una oleada de calor subir por su cuello mientras sus ojos recorrían cada curva y cada detalle de su cuerpo. Las fotos eran provocativas, con Laura posando de manera sugerente, sus ojos llenos de deseo. Pero lo que más le intrigaba eran las historias que su amiga le contaba después, los detalles íntimos de sus encuentros con otros hombres. La forma en que describía cada beso, cada caricia, lo excitaba de una manera que él no podía explicar.

    Su amiga y él no eran pareja entonces. Eran amigos de fiesta, se conocieron en un bar donde se emborracharon y Diego terminó chupándole sus tetas en el baño de un bar, producto del exceso de alcohol y hormonas. Su dinámica no tenía etiquetas, fluía de vez en cuando entre encuentros casuales, salidas de amigos y fiestas.

    Una mezcla de excitación desconocida recorrió a Diego una vez que habían salido por copas con un grupo de amistades y ella había terminado compartiendo lengua con otro hombre, mientras sus manos recorrían todo el cuerpo de ella. No había nada que reclamar, Diego solo la espero para irse juntos a su apartamento esa noche, siendo el momento exacto donde se volvería costumbre hablar de sus experiencias sexuales pasadas, compartir todos los detalles en una especie de juego sexual que ambos jugaban sin darse cuenta.

    Diego recordaba una noche en particular, cuando Laura le había contado sobre su último encuentro. “Nos besamos apasionadamente” le había dicho, su voz baja y llena de deseo. “Sus manos recorrieron mi cuerpo, y yo me sentí muy húmeda, tanto que necesitaba sus dedos en mí.” Diego podía imaginar la escena con vívida claridad, y su mente se llenaba de imágenes eróticas que lo dejaban sin aliento. A medida que pasaba el tiempo, Diego comenzó a darse cuenta de que estas historias lo excitaban más de lo que estaba dispuesto a admitir, incluso ante sí mismo.

    Una noche, mientras tomaban unas copas en un bar, Laura y su otra amiga, Sofia, comenzaron a compartir historias de sus últimas citas. Diego escuchaba, sintiendo una mezcla de curiosidad y excitación. Laura mencionó un encuentro reciente con un desconocido, describiendo cómo se besaron apasionadamente frente a él, como si quisieran provocarlo. “Debiste ver como se le marcaba su verga en el pantalón” dijo Laura, sus ojos brillando con el recuerdo. “Sólo éramos él y yo, y su enorme verga.” Diego se encontró atrapado en su relato, imaginando la escena con vívida claridad.

    Sin poder disimular mucho la erección Sofía interrumpió su relato, miró la erección de su amigo y se rio señalando que alguien estaba disfrutando de más la historia. “Así es él”, replicó Laura, -yo tengo que admitir que a veces le comparto cosas de mis citas pasadas solo porque sé que eso lo enciende muy fácil-explicó.

    -¿En serio te gustan tanto esas historias? -preguntó Sofia.

    -Supongo que sí, me gusta imaginarlo y por alguna razón me gusta escucharlo, aunque no es mi intención hacerlas sentir incomodas -dijo Diego apenado. -No te preocupes por eso, solo lo encuentro bastante curioso ¿y te gusta ver cuando dos personas se besan frente a ti? -dijo Laura, a lo que él asintió con la cabeza.

    -Hay que ponerlo a prueba -dijo Laura mientras se acercaba a Sofía y ambas se hundían en un beso muy húmedo.

    -¿Te gustó? -Preguntó entre risas Sofía.

    -Es obvio que sí, dijo Laura mientras con el dedo índice tocaba la erección evidente de Diego.

    -Te tengo una duda, ¿esto es algún tipo de fetiche de voyeur? ¿te gustaría ver a la gente escondido o algo así? -Dijo Sofía.

    -Me parece que no, es más como la emoción de saber que soy parte de y que estoy viendo o imaginándome los detalles. Supongo que a ustedes también les gustaría ver a alguien atractivo para ustedes teniendo sexo ¿no? es como la pornografía. -argumentó Diego.

    -¿Y si esa persona tuviera un vínculo sentimental contigo por ejemplo? como las parejas swingers o así, ¿crees que te gustaría ver a tu pareja con otra persona? -Preguntó Laura.

    -Supongo que sí, -confesó Diego.

    -Nunca había escuchado de algo así, para ser sincera. No sé si yo me excitaría viendo a mi pareja con otra persona, pero claramente eso a ti sí. Aunque siento que hay algo más, porque debe haber una razón de porque eso te excita tanto cuando es una persona que conoces como una pareja, ¿tal vez la parte psicológica del asunto? -reflexionó Laura.

    -Supongo que sí, no puedo explicarlo con palabras porque no he pensado mucho en esto, pero supongo que la situación de ver a alguien que conozco con otra persona disfrutando me genera un poco de morbo -explicó Diego.

    Sofia, con una sonrisa traviesa, se inclinó hacia él y le preguntó en voz baja:

    “Diego, si tuvieras una pareja, ¿te excitaría que te fuera infiel?”

    Diego sintió un nudo en la garganta, pero la respuesta salió de sus labios con una sinceridad que lo sorprendió:

    “Creo que sí.”

    Las dos mujeres se miraron y rieron, encontrando en su respuesta una oportunidad para hacer más preguntas. La atmósfera se cargó de tensión sexual, y Diego se sintió a la vez excitado y humillado. Las burlas de sus amigas lo pusieron en una posición vulnerable, pero también le descubrieron un deseo oculto que no sabía que tenía. A medida que la noche avanzaba, Diego se encontró en una espiral de excitación y vergüenza, disfrutando de la atención y las provocaciones de sus amigas. “Lo bueno es que sabemos que nunca te veremos llorando porque te pusieron los cuernos, es un superpoder si lo piensas así”. Bromearon entre ambas.

    Durante los siguientes días, tanto Laura como Sofía llenaban de historias sexuales a Diego. Un día recibió una foto de Sofía con su cara llena de semen y sintió que iba a explotar. Ambas habían encontrado en el deseo de su amigo un gran tema para fastidiarlo, llamándolo durante semanas “cuernitos”.

    Con el tiempo ambas fueron aceptando la situación y jugando con eso, hasta que un día Sofía se atrevió a confesarle sus sentimientos a Diego, aunque ella explicó que no tenía ningún problema con el “asunto sexual” de su pareja, le admitió que no le gustaría que él viera a otras mujeres, él simplemente aceptó, no quiso pedir exclusividad en la relación de su lado y le explicó entre balbuceos que si ella quería hacer algo tal vez eso a él le gustaría, siempre y cuando estuviera enterado.

    Con el tiempo, Sofia y Diego comenzaron una relación, y el secreto de sus deseos cornudos se convirtió en un juego y seguidilla de chistes entre los tres amigos. Las noches en el apartamento, usualmente incluían alcohol y amigos y un día Sofía decidió invitar a un grupo de conocidos de fiesta para celebrar un logro en su trabajo. “Juguemos verdad o reto”, sugirió Laura.

    La noche se llenaba de desafíos y juegos de verdad o reto, donde la tensión sexual se volvía palpable. Esa noche mientras jugaban, uno de los hombres del grupo retó a Sofía a contestar a qué hombre de la habitación besaría si no estuviera en una relación.

    -Supongo que a Mariano -Confesó Sofía. Todos volvieron a ver a Diego, pero él solo sonrió indicando que no pasaba nada malo. Los retos no tardaron en involucrar alcohol y retos más subidos de tono en un grupo donde casi todos eran solteros.

    A mitad de la noche Diego fue retado a beber un shot de tequila que Laura debía poner en sus tetas. Diego chupo la sal puesta en parte del cuello de su amiga y luego puso su boca en el vaso de shot ubicado en el gran busto de su amiga, a lo que tuvo que ayudarse con la mano para lograr beber con éxito.

    El grupo ya algo alcoholizado celebró y molestaron a Sofía diciendo que cuidado le robaban al novio. Pues las tetas de Laura eran grandes y Diego las había palpado con fuerza.

    -No se preocupen yo le voy a devolver el favor a mi amiga -Dijo Laura. Seguido de esto, retó a su amiga a besarse de lengua con el otro chico, el cual ella había admitido que le tenía ganas.

    Diego no tuvo tiempo de reaccionar cuando su pareja y el otro chico se besaron. La escena lo dejó sin aliento, una mezcla de excitación y vergüenza que lo consumía.

    Las siguientes rondas bajaron la intensidad y todos tenían una sensación de que habían propasado un límite. A lo que Laura decidió hacer la pregunta más comprometedora de la noche.

    -Dinos, ¿te excitó ver a Sofia besándose en frente de todos? recuerda que no puedes mentir -explicó Laura

    “Sí” admitió, con la voz temblorosa, sintiendo cómo su rostro se sonrojaba. La confesión abrió una puerta a nuevas posibilidades, y Diego se encontró explorando un lado de sí mismo que nunca había conocido.

    A partir de aquí los juegos se volvieron más osados. En una ocasión, Sofia fue retada a pasar 20 minutos a solas en un cuarto con el otro hombre. Mientras esperaban, los amigos, mayoritariamente mujeres, le susurraban cosas excitantes a Diego sobre su fantasía y como ahora sabían su secreto. Él sentía su corazón latir con fuerza, anticipando lo que vendría. Las palabras susurradas eran sugerentes y provocadoras, y Diego se encontró en un estado de excitación que lo dejaba al borde del abismo.

    Cuando Sofia finalmente salió del cuarto, su cara estaba llena de semen y una sonrisa pícara iluminaba su rostro. Diego la miró, sintiendo una oleada de excitación y posesión. Era solo el comienzo de una vida llena de deseos y juegos, donde él sería el centro de atención. La humillación y el placer se entrelazaban en una danza erótica que lo dejaba sin aliento, y Diego se encontró ansioso por explorar más, por descubrir nuevos límites y nuevas formas de satisfacer sus deseos más profundos.

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