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  • Mi joven esposa (4): Cuernos consentidos (parte 1)

    Mi joven esposa (4): Cuernos consentidos (parte 1)

    Continuo con la serie de relatos, en este caso, como me ha llevado más palabras de las que se me permite publicar, he decidido dividir este capitulo en dos partes, con la finalidad de no dejar fuera nada.

    Fue una tarde, un día en que los dos trabajamos solo medio turno, salimos al centro de la ciudad con tiempo, pero sin ningún plan, nos acercamos a un restaurante y pedimos de comer, no teníamos ninguna prisa ni lugar a donde ir, solo era ocupar el tiempo que las leyes laborales nos regalaban.

    Hacía cerca de dos meses que habíamos hablado del tema de llevar a cabo un encuentro cuckold, usamos las redes sociales como medio para contactar, pero no había gran fortuna, muchos mensajes y conversaciones con personas que solo estaban ahí para indagar sobre el tema, conocer personas, pero al final, nunca se concretaba nada. El juego seguía en pareja, tampoco es que tuviéramos necesidad del sexo, pues entre nosotros siempre ha sido un tema que se lleva bien, pero la inquietud que teníamos ambos nos hacia insistir en la búsqueda, así, aquella tarde llego la oportunidad.

    Su nombre era Diego, nos envió un mensaje con que decía “mucho gusto chicos, mi nombre es Diego, tengo 51 años, vi su perfil y me agrado mucho, me gustaría tener la oportunidad de conversar con ustedes”. Nosotros correspondimos el mensaje y le preguntamos sobre él, nos comentó que era divorciado, no tenía pareja en ese momento, tenía dos hijos ya mayores de edad, trabajaba en una empresa en el área de tecnología y en los ratos libres era taxista de aplicación, nosotros le comentamos algo sobre nuestra relación, que éramos recién casados y aun sin hijos.

    La conversación iba muy bien, pero a un ritmo normal, él había salido de su trabajo a medio día por las mismas razones y había vuelto a su departamento para bañarse y dedicar la tarde al taxi, de hecho por un lapso de tiempo no contesto, cuando se reintegró nos explicó que ya se había arreglado y se disponía a salir, justo comenzaría por el centro de la ciudad, no podíamos dejar pasar dicha coincidencia, así que le enviamos un mensaje de “te deseamos buena tarde” y un “a ver si nos ves por aquí”, adjuntando una foto del lugar.

    Lo hicimos sin realmente esperar nada, pasaron los minutos y como pensábamos, no nos contestó, pagamos la cuenta y nos retiramos, caminamos por las calles del centro rumbo a tomar el subterráneo, de repente entró otro mensaje, era el señor Diego de nuevo, preguntando si podía saludarnos y enviándonos una foto del restaurante en el que antes habíamos consumido.

    Nos pareció entre gracioso y perturbador, ya que se había tomado la molestia de ir hasta allí, aunque sabiendo que era taxista tampoco consideramos que fuera extraño que conociera el lugar y supiera cómo llegar, nos miramos y con la vista nos dijimos “porque no”. Le regresamos el mensaje y le dimos de nuevo la ubicación, mencionándole que nos moveríamos a una Estación del suburbano y allí mismo podríamos conocernos, lugar público como medida de seguridad.

    El señor Diego envió su ubicación en tiempo real, así que no nos quedó más que esperar y al menos recompensar sus buenas intenciones con una conversación, tras unos minutos nos dijo que ya se encontraba en el lugar, que no había estacionamiento y si podíamos salir, esto nos causó algo de inseguridad, pero nos pusimos en sus zapatos, sabiendo que era verdad que no había donde aparcar por la zona.

    Salimos de la estación y observamos alrededor, había varias personas y autos esperando a las afueras, vimos un auto negro cruzando la calle y nos pareció que nos hecho las luces, camine por delante de ella y cruzamos al otro lado, me acerque con cautela al auto y observe al conductor, hombre moreno, cabello con algunas canas, algo corpulento, me observo por un momento y pregunto.

    D: ¿Karin?

    K: ¿señor Diego?

    D: si soy yo, mucho gusto

    K: hola que tal

    Nos dimos la mano, mientras Yesica se encontraba detrás de mí, mi esposa que siempre tenía un carácter atrevido, hoy se mostraba como una niña inocente y temerosa. Le incite a que lo saludara y así lo hizo, de beso en la mejilla por supuesto, nos dijo que si gustábamos nos podía invitar a un lugar cerca y tomar un café o lo que nos apeteciera, por las molestias tomados le aceptamos la invitación, subimos a su auto y fuimos a un pequeño bar de la zona.

    Ahí la plática fue amena, tocamos temas comunes, hablamos de trabajo, de familia, contamos algunos chiste, y reímos, como si de compañeros de trabajo o amigos se tratara, poco a poco nos sentimos cómodos con su presencia y tras las copas prometidas, el pago la cuenta y salimos del lugar, nos ofreció llevarnos de nuevo al mismo punto de encuentro, accedimos y una vez dentro del auto, la conversación siguió, sin darnos cuenta ya nos encontrábamos en el sitio indicado, pero continuábamos platicando como si no quisiéramos terminar, al darse cuenta de la situación nos dijo que si deseábamos, podíamos continuar la noche en su departamento que se encontraba muy cerca, sin ningún compromiso de por medio, nuevamente entre miradas cómplices, aceptamos su propuesta al unísono.

    Se movió hasta el lugar, que deberás estaba muy cerca, pero la zona había cambiado de aires, era un barrio común, como donde nosotros vivíamos, gente en las calles, pero que no se metían con nadie, se estaciono en una esquina y bajó del vehículo para comprar algunas bebidas, le acompañe, entramos como si solo fuéramos un par de amigos en busca de unos tragos, el chico que atendía lo saludo como cualquier conocido, era evidente que era un cliente frecuente y vecino del establecimiento, a mi solo me observo haciendo evidente que no me conocía, el pago las cosas y se despidió.

    Salí con él mientras pude observar que el chico continuó mirándome, se asomo hacia fuera como para ver el vehículo de su vecino y solo sonrió, como si algo le hubiese dado gracia.

    Volvimos al vehículo y continuó hasta media calle, en un edificio de departamentos, allí se detuvo y abrió el portón, estacionó su vehículo en el sótano con los demás y nos invitó a pasar, subimos por unas escaleras de concreto llegando a un pasillo muy enredado, si uno no era vecino del edificio, salir sería toda una aventura.

    En el recorrido hacia su departamento, en un pequeño patio, nos encontramos con una de sus vecinas ya algo mayor en compañía de un niño que debía ser su nieto o algo así, esta lo saludo y le preguntó si éramos amigos suyos, pues no nos ubicaba, además que era entre semana, un día muy atípico para reuniones sociales, el señor Diego le contestó que no se preocupara, éramos amigos suyos y veníamos con él, la señora se tranquilizó, nos dio la bienvenida y nos dijo “que la pasáramos bien”, ella se despidió de él y entró a su departamento.

    En ese mismo pasillo de lado izquierdo estaba el departamento del señor Diego, abrió la puerta y nos invitó a pasar, tras la puerta estaba una pequeña sala, del lado derecho una pequeña cocina y una barra a modo de comedor, de cada lado había una puerta que llevaba a una habitación, del lado derecho estaba la de él y la otro era de uno de sus hijos que vivía con él, se notaba que era el departamento de un par de hombre solteros.

    Nos sentamos en la pequeña sala y continuamos conversando, destapamos las cervezas que antes habíamos comprado y poco a poco se fueron consumiendo, nos platicaba sobre su vida, las causas de su divorcio, la experiencia de ser padre, el empleo y otras cosas más, la realidad es que era muy interesante por lo que conversaba y por su manera de expresarse, pero ya se había hecho de noche y nos preocupaba que su hijo fuera a volver, sería difícil de explicar que hace una pareja joven bebiendo en su departamento a solas con su padre, nos comentó que era verdad que no tardaría mucho en volver, si gustábamos él podría acercarnos a nuestro departamento, le acepte y solo nos pidió un momento para ir al sanitario.

    K: ¿cómo estás, te sientes bien?

    1. si, solo es el alcohol

    K: ¿qué te ha parecido la plática?

    Y: muy buena, la verdad Diego hace buena compañía

    K: si, a mi también me ha caído bien, ha sido paciente y no nos ha presionado a nada más, supongo que podríamos platicarlo en casa y quien sabe, volver a salir con él

    Y: si claro, puede ser

    K: aunque si no te ha simpatizado claro que no

    Y: no, bueno, si me agrado

    K: Entonces ¿cuál es el problema?

    Y: es que…

    K: ¿Que pasa, algo te ha molestado?

    Y: Todo lo contrario, no sé cómo decirlo, ¿crees que no le he gustado?

    K: claro que sí, ¿por qué lo preguntas?

    Y: no lo sé, es que solo estuvimos conversando y no paso nada

    K: Diego no ha querido faltarnos al respeto, por eso solo ha sido una plática y ya, es como una primera cita

    Y: por lo que hemos leído, imaginaba que iría directo al grano

    K: el hecho de que no haya ido al grano a la primera habla bien de él

    Y: supongo que tienes razón

    K:o dime, ¿acaso es que tu si quieres algo más?

    Y: pues… la verdad… si me gusto el señor Diego

    K: entonces solo házselo saber

    En ese momento el señor Diego regresó del sanitario.

    D: bueno chicos, pues ¿ya están listos?

    K: si, creo que si

    1. pues entonces los acompañó, adelante

    Yo solo mire a Yes esperando si pretendía hacer o decir algo, pero ella se quedó estática y no dijo una palabra, conforme avanzamos hacia la puerta noté su decepción, la chica que siempre parecía tan atrevida hoy estaba avergonzada y la pena no le permitía hacer nada, antes de que abriera la puerta hable.

    K: disculpe señor Diego

    D: si, dime

    K: nos ha agradado mucho como persona y la hemos pasado bastante bien bebiendo y conversando

    D: les agradezco sus palabras, si lo que me dicen es verdad, les agradecería volvernos a ver y platicar de forma más privada

    K: si gracias, sobre eso…

    D: ok entiendo, no se preocupen, ha sido sin compromiso, si no soy de su agrado para otra cosa al menos queda en la amistad

    Yo seguí esperando que Yes interviniera, pero seguía sin palabras, sin embargo, se le notaban los nervios y me veía como si ella no tuviera idea de qué hacer.

    K: no es eso señor, de hecho, mi esposa tiene algo que decirle

    Le dejé la última palabra a ella, se puso roja, pero se aferró a su silencio, el señor Diego la observaba, pero ella solo volteo a verme a mí, sentí como con su mirada me decía, “díselo tu”.

    K: mi esposa ha disfrutado de su compañía, le ha parecido un hombre muy agradable y atractivo

    Y: ¿eso es verdad querida Yes?

    La miro y ella no tenía donde meter la cabeza.

    K: sí señor, de hecho, hace un momento me ha dicho que… que le gustaría que pasáramos a algo más

    D: cuando ustedes gusten, mi casa es su casa

    K: no me está entendiendo señor, mi esposa quiere saber, ¿si le gustaría estar con ella esta noche?

    Ella aún mantenía su mirada en mí, incrédula de lo que acababa de decirle al señor Diego, él le tomó las manos y le preguntó:

    D: ¿Es verdad lo que tu marido dice?, ¿quieres estar conmigo ahora?

    Con toda la pena e inocencia del mundo, contestó con una voz temblorosa, entrecortada y casi inaudible.

    Y: si

    Acercando su cuerpo al de ella, volvió a preguntar.

    D: necesito que seas clara, ¿qué quieres hacer?

    Y: quiero para esta noche con usted

    D: dime Karin, ¿estás de acuerdo con lo que me pide tu esposa?

    Y: si, estoy de acuerdo

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  • Simplemente sucedió (1)

    Simplemente sucedió (1)

    Me crucé con él una calurosa tarde de primavera. Al principio, fingí no verlo y miré el móvil para disimular. Pero él sí me vio. Clavó sus ojos en mí de esa forma tan suya, que no admitía ser pasada por alto.

    Yo apresuré el paso y me metí en la boca de metro, seguida por él a cierta distancia. Pese a no verle la cara, sabía que estaba sumamente divertido por nuestro juego. Bajé las escaleras mecánicas que se hundían en la ciudad y me subí al tren.

    Por el rabillo del ojo, vi que él se montaba en el último momento, entonces me di la vuelta y lo miré fijamente. Nos observamos, retadores. El metro arrancó y me agarré a la barra sin apartar la vista de él. Estábamos rodeados de gente, pero sentía que nos encontrábamos solos en el vagón traqueteante.

    Decidí sentarme. Él sonrió y avanzó hacia mí, sorteando pasajeros hasta colocarse enfrente. Yo estaba sentada y él de pie, por lo que mis ojos no tenían más remedio que mirar su entrepierna, que me pareció ligeramente abultada. Yo llevaba una bolsa de gran tamaño, que escondía un vestido colgado en una percha y doblado por la mitad.

    La coloqué sobre mi regazo cubriendo en su totalidad la parte de mis piernas que, generosamente, dejaba al descubierto la falda tejana que me había puesto. Una mujer a mi lado se levantó en la siguiente parada y él ocupó el asiento sin mirarme, como si no me conociera.

    Y entonces empezó el juego de verdad. Cuando el tren arrancó, su mano se posó entre los dos, y avanzó hasta colarse debajo de mi bolsa. Él también había colocado sobre sus piernas una cartera de ejecutivo, de generoso tamaño, que llevaba consigo. Poco a poco, su mano se deslizó hasta mi regazo, y empezó a acariciarme la pierna, con suavidad, casi como por accidente. Sus dedos, fuertes y flexibles, fueron subiendo muy, muy despacio. Yo tuve un momento de pánico y pensé en apartarle, pero su contacto era demasiado tentador, así que dejé mi mirada perdida en el infinito y concentré mi atención en la sensación que me invadía.

    Con pericia, fue deslizando su mano por mi muslo, arrastrando en su recorrido la tela de mi falda. Sentía sus dedos, avanzar en mi entrepierna, así que me moví ligeramente, levantando el trasero del asiento, como si me quisiera acomodar.

    Aprovechó ese gesto, para avanzar en su recorrido y situarse entre mis muslos. Mi sexo empezó a humedecerse y me esforcé para mantenerme impávida, aunque la sangre me hervía.

    Comenzó el infierno. Estábamos en un lugar público y mi excitación me hizo sonrojar. Sus dedos alcanzaron mi tanga, que ladeó con destreza y se posaron entre mis labios vaginales, abriéndolos, adentrándose, buscando… Yo clavé las uñas en el asiento. Me di cuenta de que la presencia de los demás pasajeros y el riesgo de que cualquiera nos descubriera en cualquier momento me ponían a mil. Mi respiración se agitaba, mi corazón latía con fuerza…

    Él lo sabía y no paraba. Miraba hacia el frente como un pasajero más mientras su mano se agitaba en mi coñito. Sus dedos frotaban mi clítoris, cada vez más fuerte… cada vez con más intensidad… Abrí las piernas todo lo me permitía la falda tejana… El tren iba a parar y yo… yo no quería… pero estaba… a punto de…

    Me corrí. El placer me inundó y me mojé entera y mojé el asiento del metro. El orgasmo duró varios segundos, durante los cuales me dejé llevar y dejé que el chirrido de los frenos del metro ahogara mis gemidos, que ya no podía ni quería reprimir.

    Por fin terminó, justo cuando el vagón se detuvo. Sin aliento y muerta de vergüenza, miré a mi acompañante, que extrajo la mano y se puso en pie.

    —Te veo en mi casa —me dijo con una sonrisa. Y se llevó los dedos a su boca, sorbiendo mis efluvios con vehemencia en el recorrido hacia la puerta, y se bajó del vagón.

    En su casa, me tocaría a mí llevar a cabo la segunda parte de nuestro plan.

    Y es que cuando dos preparan una fantasía con complicidad compartida, y la elevan a la realidad, produce un placer que solo se conoce cuando se vive.

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  • La vida es hermosa, los sueños se cumplen (2)

    La vida es hermosa, los sueños se cumplen (2)

    Mónica: Encima eyaculaste dentro, eres un miserable

    Mónica comenzó a darme golpes con la palma de sus manos.

    Yo: ¡Stop! ¡Stop! Se me pasó, no fue mi intención

    Mónica: ¿No fue tu intención? Bien que eso querías venirte dentro de mí, espero no me hallas embarazado.

    Yo: Bueno estas a tiempo de tomarte la píldora del siguiente día

    Mónica: Eso sí, eso hare

    Yo: Sabes, te pones bien linda cuando te enojas

    Mónica: Tú me pones así, muchacho del demonio

    Sonreí.

    Yo: Bueno continuamos con el coito

    Mónica: Solo son 2 polvos por hora.

    Yo: Exacto yo pague por 2 horas serian en total 4 polvos, ya paso la primera hora falta la segunda hora

    Mónica: ¿Pagaste por 2 horas?

    Yo: Si, es que la 2 hora tenía un -20% de descuento

    Mónica: ¿Quieres que copulemos acá o vamos a la cama?

    Yo: Vamos a la cama

    Regresamos a la habitación y me echo boca arriba en la cama, Mónica se echa a mi costado ambos nos quedamos un rato viendo el techo. Hasta ahora no lo podía creer que la tenía ay a mi costado desnuda lista para fornicar. Mónica se sienta en la cama y con sus manos comienza a tocar mi miembro dándole masaje a mis testículos, tronco y glande. El tejido de su interior se llena de sangre y mi miembro se pone duro y erecto.

    Mónica: Tu polla es demasiado gruesa y grande

    Yo: ¿Más que la de Manuel?

    Mónica: Si mucho más, la de Manuel es así señalándome su dedo medio.

    Solo sonreí.

    Mónica: Seguro a todas tus enamoradas las haz hecho feliz

    Yo: Ninguna se ha quejado

    Mónica coge un sobre de preservativo lo abre y me lo coloca nuevamente con su boca, comenzando a si el sexo oral. Comienza primero a pasar su lengua sobre mi glande. Lo lame como un chupetín haciéndome cosquillas, luego lo agarra con una mano y se lo introduce hasta el fondo de su boca llegando a su garganta, continua dándome una mamada subiendo y bajando, que hermoso momento verla comiéndose mi pene cuando nos interrumpe el sonido de su celular, Mónica suelta mi pene para revisar.

    Mónica: Ay no es Manuel ¿Qué hago contesto? Mmm. Guarda silencio

    Mónica se coloca en 4 apoyándose de sus codos, con su mano izquierda agarra mi miembro y lo comienza a masturbar y con la mano derecha contesta el celular, yo aprovecho que está en esa posición y comienzo a tocar su cuerpo pasando mis manos por su espalda, nalgas y piernas tiene un muy buen cuerpo.

    Mónica: ¡Aló!

    Manuel: Hola mi amor, ¿cómo estás? ¿Qué tal el trabajo?

    Mónica: Bien ya solo me falta transcribir unos documentos más y acabo.

    Manuel: Ok corazón no quieres que vaya a recogerte, ya es muy noche y es muy peligroso.

    Con mis manos agarro sus nalgas y comienzo a darle fuerte apretones, Mónica aguanta.

    Mónica: No hace falta una amiga tiene carro y va a dejarme cerca, no podemos dejar a los niños solos, haz que coman y que duerman.

    Manuel: Si ya están terminando de comer, preguntan por ti.

    Introduzco mis dedos índice y medio en su interior vaginal haciendo círculos y con mi dedo pulgar acaricio sus labios vaginales, Mónica comienza a excitarse y mojarse nuevamente.

    Mónica: Diles que los amo, ya más tarde les doy su beso de buenas noches.

    Manuel: Ellos también te aman y yo también te amo. Sabes eres lo mejor que me ha pasado en la vida, te amo con todo mi corazón. Gracias por apoyarme en este difícil momento, sinceramente no sé qué sería de mí sino estuvieras a mi lado.

    Mónica: Yo también te amo, esto es solo temporal ya pronto conseguirás un trabajo y nos ira mejor.

    Ahora le introduzco mis dedos anular y meñique llegando hasta su clítoris, Mónica quiere gemir pero se contiene, en respuesta comienza a masturbar más fuerte mi miembro con su mano izquierda tratando de que me venga.

    Manuel: Ojala sea pronto amor porque ya no soporto más esta situación, sabes hoy en la entrevista que tuve me hicieron una evaluación técnica en Excel hay todo bien, luego la evaluación fue en un software llamado Power Bi hay si está perdido ya que no lo domino, me dieron una base de datos SQL y que mostrara gráficos y no sabía cómo hacerlo. Y ahora revisando las páginas de empleo todos los trabajos piden eso.

    Mónica: Busca no sé un curso en línea para aprender

    Manuel: Si justo eso estaba pensando, sabes el hijo de nuestra vecina Evelyn tu amiga, estudio ingeniería de sistemas seguro él debe saber. Quizás él pueda orientarme a como dominar ese software llamado Power Bi.

    Mónica abre los ojos y voltea a verme, yo solo sonreí mientras mis dedos jugaban dentro de su clítoris.

    Mónica: Si, sería que le consultes

    Manuel: Si, fui a buscarlo pero Evelyn me indico que salió con unos amigos, ya será mañana que le pregunte.

    Saco mis dedos de su interior vaginal y están llenos de leche, así que aprovecho el momento y con mi dedo medio se lo introduzco por el ano, Mónica aguanta y suelta mi miembro que estaba masturbándolo con su mano izquierda para taparse la boca y no gritar, pero aun así emite un gemido.

    Manuel: ¿Pasa algo mi amor?

    Mónica: Amor, te cuelgo acaba de ingresar la supervisora, nos vemos en casa.

    Manuel: ok amor, cuídate

    Cuelga y comienza a gritar

    Mónica: ¡Auchh! Quien te dijo que me lo metieras por ahí ¡muchacho del demonio!

    Se retira del lugar saliéndose de la cama y poniéndose de pie.

    Mónica: ¡Diablos! ¡Como duele!

    Yo: ¿Nunca lo has hecho por ahí?

    Mónica: Eso no te importa, sabes que acabemos de una vez con esto.

    Se lanza sobre mí y se sienta sobre mi miembro, lo agarra con su mano y se lo introduce en su vagina y me comienza a cabalgar dándome sentones, coloca sus manos en el cabecero de la cama para apoyarse, lo que aprovecho para degustar y saborear sus ricos senos. Mónica se excita y comienza a gemir, ella también lo disfruta.

    Por momento se detiene y comienza a moverse en círculos apretando fuertemente mi miembro. Hasta que ya no aguanta más y ambos nos venimos a la vez derramando sus jugos sobre mí, ella cae sobre mi pecho y yo le doy en beso en la cabeza.

    Nuestros cuerpos nuevamente sudados y descansando. Mónica sobre mí, estaba viviendo un sueño.

    Mónica: Solo un polvo más y acaba el servicio.

    Yo: Si pero quiero que ese polvo sea especial

    Mónica: A que te refieres con especial

    Yo: Quiero hacerte una propuesta

    Mónica: ¿Cuál?

    Yo: Te doy S/.100 soles (30 USD aprox.) más si me dejas entrarte por atrás.

    Mónica voltea a mirarme, clavándome su mirada con su bonita cara.

    Mónica: Tú estás loco, no.

    Yo: Piénsalo con ese dinero adicional, serian 2 días de comida. Podrías pagar un recibo de agua o luz.

    Mónica: Olvídalo ese agujero es sagrado y es solo para Manuel mi esposo.

    Yo: Por lo que veo él no lo usa mucho, anímate

    Mónica: No, no además tu verga es demasiado grande me vas a destrozar.

    Yo: Para eso están los 2 pomos grandes de lubricantes que adquirí, eso te hará calmar el dolor.

    Mónica se queda un rato pensando, mientras yo acaricio su espalda.

    Mónica: Te estas aprovechando porque sabes que necesito ese dinero

    Yo: Solo aprovecho una oportunidad, 120 soles (35 USD) te suena mejor

    Mónica: Que sea 150 soles (44 USD)

    Yo: Es mucho casi sería casi el costo de un servicio, Uhmm 150 soles pero sin preservativo y me puedo venir dentro.

    Mónica: ¡Que!

    Yo: Esa es mi oferta

    Mónica: Desgraciado, si no fuera que lo necesitara no te lo aceptaría, está bien ¿el dinero?

    Yo: Estiro mi mano para alcanzar la billetera y saco 75 soles se los doy

    Mónica: Aquí falta

    Yo: El resto te los daré cuando hallamos terminado, ahora voltéate ponte en 4 patas para empezar a follarte.

    Mónica se queda mirándome y luego obedece.

    Mónica: Primero échame el lubricante, también sobre tu miembro y despacio

    Yo: Tranquila voy a ir despacio

    Echo bastante lubricante sobre su ano y echo también a mi miembro, coloco la punta de mi miembro justo en su entrada anal y comienzo a empujar. Después de casi 10 minutos intentándole note como ya entraba la punta, vi en el rostro de Mónica muestras de dolor apretaba sus dientes con fuerza le estaba doliendo así que decido parar unos minutos hasta que su culo se adapte a mi miembro, le pido que se relaje.

    Cuando veo que ya baja un poco el dolor decido echarle más lubricante y volver a empujar más al fondo. Después de tres parones, por fin la tenía entera adentro.

    Le consulte si todo está bien a lo que ella me responde.

    Mónica: ¡Me estas destrozando el culo!

    Yo: Tranquilízate y relájate el ardor es temporal, después llega el placer

    Mónica: No sabes que sácala te devuelvo tu dinero, fue mala idea.

    Yo: No lo acepto, hicimos un trato además el dolor parara solo aguanta un poco más.

    Echo y echo más lubricante para calmar el ardor.

    Mónica apoya su cabeza sobre la cama lo que me permite tener su culo totalmente a mi disposición, lo que aprovecho para empujar con más fuerza. Estaba muy estrecha y yo no iba aguantar más para correrme, así que decido adelantar la situación, la agarro de las caderas y aprieto fuerte, comenzando a bombearla sacando una parte de mi miembro y empujándola hasta el fondo.

    Mónica comienza a gritar de dolor, sus gritos son tan fuertes que se comienzan a oír en las otras habitaciones.

    Me llegan mensajes de WhatsApp de mis amigos, que visualizo en las notificaciones de mi celular mientras sigo embistiendo a Mónica.

    Sebastián: Oe bájale el volumen

    Paul: Pobrecita, la vas a matar perro

    Michael: Oe ponle una media en la boca y que se calle.

    Después de unos minutos sus ojos comienzan a lagrimear y sus gritos poco a poco se calman, parece que el dolor está disminuyendo mientras sigo bombeándola, ahora comienza a gemir ya lo está disfrutando. Así que acelero metiéndole más potencia noté cómo de repente mi pene ahora entraba y salía con verdadera facilidad, así que presiono fuerte y eyaculo lo más adentro que puedo de ella, lo que le provoca a Mónica un orgasmo mientras le daba las ultimas embestidas.

    Al terminar, ahí estaba Mónica a cuatro patas y con mi miembro que se acaba de correr dentro de su culo.

    Mónica se echa bocabajo unos minutos para descansar y digerir lo que había pasado, pude notar como le había abierto el ano y como expulsaba de a poco todo el semen que le había depositado.

    Yo: ¿Te encuentras bien?

    Mónica: Tus fuertes embestidas me dejaron el culo hinchado

    Yo: La hinchazón dentro de poco bajara

    Mónica: Tengo el culo lleno de tu leche, me destrozaste.

    Yo: Toma los 75 soles que faltaban, te lo has ganado.

    Mónica: No los quiero llévatelos y también llévate tus otros 75 soles, no quiero tu dinero.

    Yo: Discúlpame creo que me excedí

    Mónica: Ya te cumplí con el servicio, ahora solo vete que no quiero verte.

    Yo: Mónica no te pongas así, fue algo que acordamos.

    Mónica: ¡Que te vayas! ¡Déjame sola!

    Sus ojos sollozaban, agarre mi ropa me vestí y le deje los 150 soles sobre la mesita de noche. Mónica seguía echada sobre la cama bocabajo mirando hacia la ventana con el culo roto aun botando mi semen de él, me despedí pero no me respondió, agarre la manija de la puerta y salí de la habitación cerrando la puerta. Me quede un momento en el pasadizo y en eso la escucho llorar, Mónica estaba llorando.

    En eso una de las puertas de las habitaciones se abren era Michael, se acerca hacia mí y me da un abrazo.

    Michael: ¡Ese es mi Campeón! la destrozaste, le diste como piñata de año de nuevo hasta mi habitación se escuchaban sus gritos esa no podrá sentarse mínimo una semana.

    Yo: Creo que me excedí

    Michael: Tranquilo, para eso están para usarlas.

    Bajamos las escaleras hasta la sala de recepción hay estaban Paul y Sebastián esperándonos.

    Michael: ¿Y a ustedes como les fue?

    Paul: Esa tal Alaska más fría que un hielo, solo se desnudó se hecho sobre la cama y me dijo: “Ahora follame” sin juegos previo ni oral, ni nada. Ni siquiera quería que la tocara.

    Michael: Paul esa es para que la cuadres en una, tu eres es que está pagando por su servicio así que tú eres el que manda, el que ordena yo le hubiese dicho: “O me complaces y me obedeces o pido que te cambien por otra que si me satisfaga” en una se le parcha hay si te quedaste Alaska es su nombre no, la próxima que venga la solicitare a ver si a mí me hace esa jugada ellas solo están para complacernos, le daré más duro para que se le quite esas mañas, bueno al menos botaste tu producto lácteo.

    Paul: Eso si

    Michael: ¿Y tú Sebas?

    Sebastián: Uff, hermano esa tal Atenea tiene unas técnicas solo con sexo oral me hizo votar el producto lácteo.

    Michael: Si es muy buena yo también ya me he atendido con ella, recuerdo que una vez le pregunte con cuantos hombre a follado para tener ese nivel, me dijo que no lleva la cuenta pero me aseguro que ya debió haber pasado los 1000 y eso que solo tiene 26 años. Esa tiene más kilometraje que toda la carretera panamericana.

    Todos nos comenzamos a reír, ese Michael tiene la precisa en el momento justo. Luego nos retiramos del lugar con nuestros rostros felices, dando así finalizado el reencuentro hasta en otra ocasión.

    De regreso camino a casa no creía lo vivido ese día, Mónica la vecina a la cual le había dedicado varias jaladas de ganso durante años hoy había sido mía, había sido mi mujer y lo mejor que si quería volver hacerla mía, solo la tendría que volver a alquilar, era una satisfacción increíble.

    Estaba con una sonrisa en el rostro pero esa sonrisa se me borro cuando estando por llegar a casa, veo a Manuel sentado en la vereda de al frente, intento pasar desapercibido pero Manuel me ve y me llama por mi nombre.

    Yo: Hola Manuel

    Manuel: estas libre porque quisiera conversar contigo de algo

    Yo: Si dime que sucede

    Manuel: Quisiera saber si tú conoces o dominas un software llamado Power Bi, porque hoy tuve una entrevista de trabajo y me agarraron en ese tema.

    Yo: Bueno no a un nivel avanzado pero se sus funciones básicas.

    Manuel: Tú crees que me puedas enseñar

    Yo: Bueno puedes pasar por las tardes a mi casa para enseñarte y los domingos si estoy libre todo el día.

    Manuel: Muchas gracias – me abraza en forma agradecimiento.

    Si supiera que me acabo de comer a su mujer no me abrazaría de esa forma – pensé.

    Luego nos quedamos un rato conversando me contaba los chismes del barrio, nos estábamos riendo hasta que algo lo detuvo.

    Manuel: espérame un rato – me toco el hombro y se marcho

    Voltee a ver que sucedía y de lejos vi a Mónica que venía, caminaba como un pingüino y se apoyaba de las paredes para no perder el equilibrio Manuel fue a auxiliarla.

    Manuel: ¿Mi amor que te paso?

    Mónica: Al momento de bajar del auto había un bache pise mal y caí en el filo de la vereda.

    Manuel: Ay corazón habrá sido un golpe fuerte para que te haya dejado así, no te habrás roto un hueso vamos a hospital para que te revisen.

    Mónica: ¿con que dinero?

    Manuel apoya su brazo sobre su hombro y la ayuda a movilizarse llegando hasta donde me encuentro, Mónica me mira de manera seria.

    Yo: ¿Qué le paso a Mónica?

    Mónica me lanza una mirada asesina.

    Manuel: Sufrió una caída, seguro fue el bache que está en el paradero no mi amor, ese bache esta años y el alcalde hasta ahora no lo manda a parchar es el colmo.

    Yo: Mónica debes de tener más cuidado por donde caminas.

    Mónica me quiere ahorcar ya que yo soy el culpable de que ella este en esas condiciones.

    Manuel: Mi amor hable con el vecino y me dice que me va a enseñar cómo usar Power Bi no es estupendo.

    Mónica: Si muy buena gente el vecino

    Manuel: Ahora para las próximas entrevistas estaré más preparado

    Mónica: Que bueno amor ahora solo quiero descansar

    Manuel: Ok amor, mañana nos vemos para comenzar las lecciones te parece bien

    Yo: Si venir golpe de 17 pm para comenzar

    Manuel: Esta bien a esa hora te caigo

    Se despiden y se marchan.

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  • Mi vecino del fin de semana (9): Cómo también la cogió por el culo

    Mi vecino del fin de semana (9): Cómo también la cogió por el culo

    Le cuento al Justi, mi vecino del barrio cerrado, que ya sé lo que mi mujer y él hicieron, que cogieron en mi casa. -¿Qué más te contó tu mujer de lo nuestro?

    -Que todo está grabado en su celular y en el tuyo. Que ella se dio cuenta que la grababas y quiso grabarlo también.

    -Me dijo que cuando ella terminó su primer orgasmo y te chupó bien la verga, te siguió besando como loca, que te agarró de las nalgas y que te empujó hacia ella para que te la cojas, que le entró tu poronga de un saque en su concha empapada hasta el fondo y pegó un alarido ahogado. Que te agarró del cuello, te miró a los ojos con lujuria y te pidió que la cogieras mucho, ahí mismo, sobre la mesada. Que la cogiste como a una perra en celo como diez minutos y que tuvo otro orgasmo que no terminaba más, que te mordió el hombro de la calentura.

    -Que después la llevaste montada en tu verga hasta el sillón que está frente a la ventana, que estaba abierta. Que te sentaste en el sillón con ella montada encima tuyo y que cuando se calmó la empezaste a bombear desde abajo hasta que te cansaste y ella te cabalgó varios minutos. Que le comías los pechos como un bebé hambriento y te hizo acabar como un burro llenándola de leche hasta el fondo de su vagina y tuvo un tercer orgasmo.

    -Que hicieron un break para tomar cerveza entre los dos para relajarse, pero que se le cayeron varios chorros de cerveza de los labios a las tetas y vos te los chupaste, Que se puso muy caliente de nuevo y te pidió que se la metieras por el culo, que tenía esa materia pendiente.

    -Y que entonces vos, muy turro, te pusiste a cogerle la concha frente a la ventana que da a la calle, con ella agarrada a los postigos de madera abiertos para que los vieran todos los que pasaban, pero no pasaba nadie, pero le seguiste dando y dando. Que después con sus jugos y tu semen le lubricaste el culo, se lo chupaste y le metiste dos y hasta tres dedos para masajearlo y después le enterraste la poronga hasta el fondo y que ni se quejó.

    -Que cuando estaban en lo mejor, con su culo ya acostumbrado a recibir con avidez tu mete y saca, pasó caminando por la vereda Kevin, el chico jardinero del barrio. Que le dijiste que lo llamara, así en bolas como estaban los dos.

    Kevin abrió el portón con timidez y cuando los vio cogiendo en la ventana se puso al palo en el acto.

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  • Que rica es el agua (2)

    Que rica es el agua (2)

    Llegamos a mi habitación y, de inmediato, me tomó en sus brazos y me empezó a besar con pasión y prisa. Yo solo me dejé tomar y me ofrecí sin limitaciones. Pero que forma de besar, bueno, les confieso que me encanta que me besen así que, salvo que mi pareja sea pésima besando, siempre me rendiré de inmediato.

    Me empezó a quitar la ropa húmeda mientras metía su lengua buscando la mía y, yo, le daba ligeros mordiscos para aumentar la pasión.

    Le dije, vamos a la regadera Ramiro y, nos dirigimos al baño mientras le iba retirando la camiseta y el short que traía. Nos desnudamos y nos metimos al jacuzzi. No me soltaba, me abrazaba con pasión y yo le correspondía con ganas de comérmelo a besos.

    Se sentó dentro del jacuzzi y me dijo “sumérgete y mámame el pene” le di un piquito, le sonreí con picardía y sumí mi cabeza en el agua hacia su pene. De inmediato me lo metí en la boca y lo empecé a mamar deliciosamente. Como podrán imaginarse, como soy un “ser acuático”, llego a resistir bastante tiempo debajo del agua y, esta no fue la excepción. Se la mamaba tan rico, al menos así me parecía, que de inmediato empezó con movimientos cadenciosos cogiéndome por la boca, fue un deleite enorme. Después de casi un minuto, salí a respirar y me dijo “Marijó, que delicia de mujer que eres, sigue mamando. Yo lo besé, le guiñé un ojo y le dije “sigo amor, sigo”.

    Me sumergí y me fui directo a comerme su pene, lo sentía delicioso, rico. Le empecé a tocar las nalgas y busqué su ano para meterle dos dedos. Cuando sintió que entraban, se arqueó para que pudiera meterlos mejor, lo que me dejó entender que eso le gustaba. Fue una señal de enrome pasión para mí, pues podría hacer correr mi imaginación y moverme por donde yo deseara, buscando que él también se deleitara. Ya tenía más de un minuto mamando allá abajo y metiéndole los dedos en el culo, su respuesta era de maravilla, intensificó los movimientos de cadera para que ensartara más mis dedos y metiendo su pene muy profundo en mi garganta.

    Volví a salir a la superficie y me dijo, me encanta lo que estás haciendo, que me metas los dedos en el culo, eso me gusta mucho, es más, deseaba que lo hicieras. Yo le sonreí y buscaba su boca para besarlo, besarlo mucho. Le dije “¿de verdad te gusta?” porque a mí me encanta hacerlo y, me contestó, sigue haciéndolo, me vuelves loca. Me volví a sumergir y seguí mamando y metiendo los dedos más profundos, él solo se meneaba y sentía como lo disfrutaba mientras lo toqueteaba y le daba muy buenas mamadas. Pasó casi minuto y medio y volví a salir a la superficie. Le dije no me esperaba esto y, casi podría asegurar que también te gusta ponerte ropa femenina.

    Me vio con ojos de ternura y me dijo “tienes toda la razón, me encanta, es más, me considero chica transgénero y se que tú también lo eres”. Bueno, que sueño hecho realidad.

    Mmm cariño, que me dices y que me le aviento, busqué su boca y la besé con furia, le metí la lengua con desesperación y la abracé con amor. Entramos en la busconería loca. Estaba tan alegre que me sentía además muy hot, quería coger, pero, pensé y le dije, “te invito a que vayamos a mostrarnos al antro. Va, que excitante dijo. Nos salimos del jacuzzi, nos vestimos y nos vamos de novias al antro.

    Si, por favor, me encanta la idea.

    Nos salimos del baño y me dijo, arréglate mientras yo voy a mi habitación y me visto, también traigo mi ropa, ¿te parece que nos veamos en una hora en el lobby? Pero claro, le dije, ahí nos vemos cariño, que emoción, nunca me esperaba esto. Ni yo, me dijo, pero ya que estamos en ello, vamos a aprovecharlo al máximo. Oye ¿y cómo te llamo? Ah, claro, que grosera soy, no me presenté ja, ja, ja, soy Francis. Va, nos vemos en una hora Francis, en el lobby. Si Marijó, nos vemos.

    Salió de la habitación y yo me sentía soñada, daba vueltas como disfrutando un baile y si, era el baile de la emoción, del deseo y la pasión. Nunca me habría imaginado que una de mis más locas fantasías se estuviera haciendo realidad. Ligando en un viaje de trabajo, haberme ido a nadar por romper mi aburrimiento y encontrarme con la gran aventura que se veía delante.

    Traía dos juegos de ropa, siempre salía preparada y presta me dispuse a vestirme.

    Me puse un brasiere y pantaletas negras, un conjuntito muy mono, con encajes; liguero de banda ancha y medias negras; un vestido largo vaporoso color negro, con abertura en la pierna izquierda, accesorios, maquillaje llamativo, zapatilla y bolso, toda una chica lujuriosa. Para completar, me metí un plug vibrador, que se manipula a control remoto. Quería todo esa noche.

    A la hora salí de la habitación y me dirigí al lobby del hotel a mi cita con Francis. Caminaba contorneándome con delicia y feminidad, alcancé a ver por ahí un par de miradas de asombro y deseo ja, ja, ja.

    Llegué al Lobby y o sorpresa, Francis ya estaba ahí, se veía como una diosa, venía super sensual, nada vulgar, al contrario, sobria pero muy elegante. Traía un vestido de satín en color azul rey, soñado. De cuerpo lucía espléndida, tremendamente femenina y muy sexy, su maquillaje era discreto, muy favorecedor y peinaba un cabello trigueño corte Bobby que lucía de maravilla. Me quedé embobada.

    De lejos nos avistamos y con una amplia sonrisa nos acercamos una a la otra y nos dimos un abrazo muy de novias. Que rico.

    Pasamos al antro que, por ser media semana, no estaba muy concurrido y pedimos una mesa alejada de la entrada. Nos ofrecieron de beber y yo pedí un Martini y ella pidió un güisque en las rocas.

    Se escuchaba música de piano, con música romántica y, bueno, estábamos felices.

    Nos chuleamos una a la otra, comentando lo maravilloso de nuestra presencia y gusto para vestirnos y empezamos a platicar de nosotras.

    De la plática, lo sobresaliente era lo bien que nos sentíamos y de la gran oportunidad que estábamos disfrutando, sin que lo hubiéramos ni siquiera imaginado.

    La plática siguió comentando nuestros gustos y deseos y coincidimos en que buscaríamos complacernos al máximo.

    Saqué de mi bolso el control remoto del vibrador y le dije “mira Francis” y me preguntó ¿qué es eso? Le dije mi acelerador. Me vio con extrañeza, lo tomo, revisó y dijo “ahh pilla, te vas a dar placer, es el control remoto de un vibrador que, seguramente, lo traes puesto, que atrevida ja, ja, ja”.

    Si Francis y lo traigo puesto porque quiero excitarme mucho para que me tengas, cuando regresemos a la habitación a tu plena disposición, para que me hagas sentir mujer y me des pasión sin límite.

    Claro Marijó, eso es lo que queremos y eso haremos.

    Después de nuestra entrada, pedimos un plato de carnes frías y una copa de cava. Mientras consumíamos, me dice, préstame el control remoto. Le dije pensé que jamás lo pedirías, aquí está, soy tuya.

    Lo puso en acción y empecé a sentir la vibración en mi coñito, muy rico, muy suave, deleitándome al máximo. Nos veíamos y nos atacábamos de la risa. Y tal como yo lo esperaba, empezó a manipular la velocidad y bueno, me sentía desenfrenada, con unas ganas de coger al casi llegarme un orgasmo. Yo le tocaba las piernas por debajo de la mesa y le acariciaba la vagina y, así estuvimos como una hora, con nuestras copas de espumoso, las dos escurríamos de excitación.

    Finalmente decidimos regresar a la habitación y en el camino de regreso, puso el vibrador a máxima velocidad y yo solo me contorsionaba de placer y ella, me decía “de verte casi me vengo” y nos entraba la risa a carcajadas.

    Llegamos a la habitación y le pedí, Francis, vamos a desnudarnos, quedémonos en ropa interior. La desvestí y me desvistió, lo hicimos con delicadeza, cariño y excitación.

    Me quité el vibrador y le dije “Francis, quiero mamarte, mamarte intensamente y quiero que tú me lo hagas también, me urge, hagamos un 69” y me dice que delicia vamos a hacerlo.

    Nos trepamos a la cama y nos acomodamos para darnos el placer de un 69 hecho con pasión, con gusto y deseo y así lo hicimos durante más de media hora. Le succionaba su clítoris, lo lamia de arriba abajo, me lo metía hasta que sus bolas me llegaran a la lengua, me lo tallaba en el rostro, miles de locuras. Ella me daba pequeños mordiscos que sentía yo super excitantes, llenó de saliva sus dedos y me los empezó a meter en mi colita, despacio de inicio y, ya adentro, con fuerza y deseo. Le dije “Francis, déjeme ir por un juguetito”, me levanté y saqué de un bolso un dildo largo para jugar con él. Le mostré y le dije, mira, nos va a dar servicio a las dos y, soltamos la carcajada.

    Le puse lubricante a una punta y se lo empecé a meter, rico, con calma. Le veía el rostro y notaba que estaba super excitada, cerraba los ojos y mostraba gusto por lo que estaba sintiendo. Le puse lubricante a la otra punta, me senté frente a ella y me lo empecé a meter. Mmmm que delicia, me entro de súbito, ya lo necesitaba y también entorné los ojitos para mostrar mi gran satisfacción. Le dije “Francis, ya lo tenemos adentro, muévete, muévete fuerte, hazme sentir mujer, métemelo lo más profundo que puedas, dámelo, yo buscaré satisfacerte con gran deseo y pasión, disfrutemos, cojamos, cojamos fuerte, dame, te doy, dame, dame, ayyy que rico que tremendamente putas que somos.

    Si Marijó somos unas grandes putas, alegres a la hora de coger y a toda hora. Nos besábamos, nos tocábamos, nos acariciábamos las tetas, la cara, el vientre, nos acosábamos los agujeros con fuerza, con enorme pasión. Después de un buen rato me dice Marijó, quiero penetrarte. Le dije “y yo lo deseo”. Nos sacamos el dildo y nos pusimos una frente a la otra, nos besamos y, la acosté boca arriba y le dije “déjame cogerte” me dice, adelante cariño, dame, dame y hazme feliz.

    Le puse la punta en su entrada y fui introduciendo mi miembro con delicadeza y ternura, poco a poco y me dice “así Marijó, así, sabes muy bien cómo tratar a una dama, así cariño, asííí” Yo le arremetía con furia su coñito y se la metía tan profundo que sentía como topaba en pared y se lo restregaba con fuerza y deseo. Así ensartada, giramos con pasión sobre la cama, manejábamos nuestros cuerpos con flexibilidad y gracia, nos veíamos con lujuria y nos hablábamos sucio para excitarnos más. Me dice después de media hora, déjame cogerte.

    Se la saqué y me di media vuelta para ponerme boca abajo, me encanta que me cojan así, boca abajo para que entremos en el ritmo del meter y sacar lleno de armonía. Le dije Francis, duro, dame duro, hazme sentir mujer, hazme sentir que me deseas, que nos hacemos felices.

    Conforme avanzaba en la penetración, su rostro incrementaba la sensación de felicidad y excitación, me dijo, Marijó ya no aguanto más, vamos a venirnos y, yo le dije, si Francis vamos, vamos, duro, muévete, muévete y, ella me grita llena de pasión siii, tu también, duro Marijó, duro, dame, dame ayyy me vengo, si las dos ahora agg aggg mmmm yaaa.

    Continuará.

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  • En casa es mejor (2)

    En casa es mejor (2)

    Mi hermana Luisa y yo continuamos leyendo la revista que era demasiado explicita, la calidad de la fotografía era inmejorable y solo nos quedo una duda de momento, ¿Quién se encargaría de haber realizado las tomas? Me vino a la mente una amiga de su hermana a la que mencionaba mucho, porque era aficionada a la fotografía una chica llamada Isabel, una amiga de la prepa que también es novia de Blanca. Continuamos sorprendidos viendo a mi novia Cristina junto a sus hermanos Blanca y Felipe.

    Cristina: Y tú hermanita ¿Qué opinión tienes del incesto?

    Blanca: Es algo que te mantiene en forma y te excita hasta las cachas, se siente mucho mejor hacerlo con tus propios hermanos que con alguien que no es de la familia.

    Cristina: ¿Entonces lo recomiendas?

    Blanca: Ampliamente te sirve para excitarte aún más por ser alguien a quien amas desde que eres niña porque siempre se ha llevado muy bien contigo, mi hermano y tú son mis confidentes más íntimos.

    Cristina: Tú y él también lo han sido para mí.

    Las fotografías eran demasiado explicitas y mostraban a mi novia Cristina besándose apasionadamente con su hermana Blanca, desnudas ante su hermano Felipe a quien ellas quitaban la funda que cubría su pene y él la colocaba entre las nalgas de Cristina abrazando sus pechos y acariciando los pezones de ambas que no paraban de darse lengua.

    –¡Qué barbaridad, hermano! no puedo creer todo lo que estoy viendo, ¿Cómo se prestan a fotografiarse desnudos y haciendo todo eso que es tan íntimo?

    –Te juro que jamás me lo hubiera imaginado, hermanita y menos viéndolo todo esto junto a ti y con fotografías tan explicitas.

    –¡Es que mira! Blanca y tu novia Cristina haciendo tijera entre las dos y ¡Mira otra donde hasta hebras se forman como hilos que se cuelgan de entre los labios de sus vaginas!

    –Y no veas esta otra que está más adelante de las que siguen, Luisa, se ven sus vaginas pegadas con sus fluidos combinados con el esperma de su hermano Felipe.

    –¡Guácala!, ¡Qué rico!, ¿pero tendrán alguna foto donde Felipe se venga cómo debe ser dentro de sus vaginas?

    –Es cuestión de adelantar las páginas

    Así continuamos mi Luisa y yo viendo algunas páginas más, en realidad estábamos impresionados por la sorpresa de ver a mi novia Cristina y a sus hermanos haciendo todo eso, pero nos preguntamos mi Luisa y yo ¿si serían capaces de vender copias de todo esto?

    –No creo que las vendan nada más así, cuando dejamos a nuestros tíos en el aeropuerto y que ellos nos acompañaran comportándose tan normales en el restaurante, como si nada de eso llamado incesto pudiera ocurrir entre ellos. Yo me pregunto –dijo mi hermana- ¿Cuántos hermanos o madres con hijos o demás familiares más habrá así que tengan que disimular el amor tan intenso que se tienen ante la sociedad?

    Las siguientes fotos eran demasiado calientes para nosotros y contra todo lo que yo pudiera haber pensado, mi hermana estaba al igual que yo, demasiado interesada en ver todas las fotografías y lo peor de todo es que tanto ella como yo estábamos calentándonos demasiado, Jamás hubiera pensado que mi hermana pusiera tanto interés en todo lo que estábamos viendo desnudos así como estábamos.

    –¡Mira esta foto, hermano!, ¡se están besando en la boca los tres y ellas están compartiendo el esperma de su hermano Felipe que cae en la boca de Cristina y se escurre hasta la boca de Blanca que lo atrapa con su lengua. ¡Uff!, ¡No puedo seguir viendo todo esto!

    –¿Cómo terminaste con tu amiga de la secundaria?

    –¡Ni me lo recuerdes!, también nosotras hacíamos la tijera y el sesenta y nueve. Pero eso acabó cuando ella se casó, por cierto muy joven.

    –Entonces todavía lo hicieron por un buen tiempo.

    –Pues como tres años, luego que entramos a la prepa y se hizo novia del que ahora es su marido, pero de eso tú tuviste la culpa por no hacerme caso desde antes.

    –Estábamos muy jóvenes, Luisa, pero ahora que ya somos mayores, podemos tenernos.

    –¡Mira ésta otra foto! Le metió la verga completita y sí la tiene del tamaño de la tuya ¡Waw! mira que cara pone Cristina, se ve que se está viniendo con la verga de su hermano dentro de su vagina. –me dijo sorprendida Luisa.

    –¡En esta otra foto se ve que está saliendo esperma de su vagina! Y se ve que es mucho semen el que le inyecto –le comenté asombrado.

    –¿Cómo le harán para no embarazarse? Con tanto esperma que se han de meter dentro de sus vaginas, porque se ve que es mucho lo que le está escurriendo de las piernas a Cristina. ¡Ay, hermano! ya no aguanto las ganas de que me hagas tuya.

    No pudimos ya continuar, mi Luisa y yo estábamos con las hormonas demasiado alteradas. Sentí el mullido pelambre de su vagina entrelazándose a mí vello púbico. Nos invadió un fuego que jamás imaginamos que podríamos sentir, era el momento supremo de sentir la primera eyaculación dentro de mi propia hermana y yo gozar de su primer orgasmo junto a mí fue algo que nunca podre olvidar.

    –¿Quieres que te mame la verga primero, hermano? para que me digas con cual boca sientes más, si con la de tu novia Cristina o sí con la de tu propia hermana.

    –¡Yo creo que con la tuya, hermanita!, es más, estoy seguro.

    –¿Quieres ver como abro mi boca para atrapar tu glande y chupártelo? ¿Y si te vienes con el glande de tu verga dentro de mi boca?

    –¡Ay, hermana!, ni me lo digas porque ya estoy por venirme.

    –Creo que yo también me he venido de estar viendo la revista dichosa y más por estar desnuda junto a ti.

    Fue realmente alucinante el querer ver como mi hermana Luisa apapachaba mi glande con su boca y lo lamía deteniéndose en sus bordes, hizo lo mismo con el tronco de mi verga. Cuando empecé a eyacular dentro de su boca solo podía escuchar sus gemidos tratando de retener todo mi esperma dentro, pero creo que fueron una serie de chisquetes los que me hicieron ver el cielo y que deben haber inundando su boca, porque ya no pudo retenerlos, se escurrieron entre su cuello y sus pechos, los cuales luego de pasarse mi esperma, los limpio con sus dedos y su lengua y los volvió a absorber con su boca para volver a pasárselo.

    Luego de eso, no había punto de comparación entre las mamadas que me hacía mi novia Cristina con las de mi propia hermana, se trataba de algo que jamás podría olvidar, pero para calificarlo como incesto desde nuestro punto de vista tendría que eyacular dentro de su vagina y ella venirse de preferencia al mismo tiempo con mi verga bien metida dentro de ella.

    Luego de ello tomamos un tiempo para recuperarnos, ella me dijo que también se había venido más de tres veces, ya que es multiorgásmica por lo que decidimos tomarnos un cafecito para platicar y fumarnos un cigarrillo sin dejar de besarnos, acariciarnos y platicar, aún no pensábamos en bañarnos, pese a que mi hermana es demasiado limpia y seguramente debía estar oliendo la recámara a puro sexo.

    –¿Te gustó la mamada que te hice?

    –Ha sido lo más hermoso que he sentido de tu boca, pero ¿no te dio cosa tragarte todo mi semen?

    –No porque eres mío, eres mi hermano y mi hombre y yo soy tu hermana y tu mujer y me gustó el sabor de tu semen, además me excito más tan solo de saber que tú y yo somos hermanos y estamos a punto de cometer incesto como se debe.

    –A mí también me excita lo mismo ¿Pero también te excitabas cuando besabas la vagina de tu amiga y ella tenía sus venidas dentro de tu boca?

    –¡También! Aunque a decir verdad, me gustaría más probar las venidas de mi cuñadita, que me imagino me deben excitar aún más.

    –¿Por qué piensas en eso ahora? –le dije en tanto nos estábamos besando y mi verga se ponía dura nuevamente ante su mirada llena de lascivia.

    –¿Qué no quieres que ella también forme parte de nosotros? –contestó mi pregunta con otra que me pareció más alucinante aún.

    Volvimos a abrir la revista, mientras el morbo hacía presa fácil de nosotros, pensando en lo que estábamos a punto de hacer y como dicen una vez que te decides a dar el paso siguiente, ya no hay punto de retorno, pues estaríamos enganchados en una torrencial vida pletórica de incesto.

    –Blanca también se ve que está bien buena, tiene menos pechos pero se ven ricos sus pezones, a lo mejor hasta después podría animarme con ella y con Cristina juntas.

    –¿Y con Felipe? –sólo faltaría que me dijera eso.

    –Pues si es con tu consentimiento y sí tú quisieras participar también, pudiera ser.

    –¿Y qué harías con dos vergas?

    –Lo mismo que tú con tres vaginas, además acuérdate que tu hermana tiene dos hoyos.

    –¡Ah! –vaya que mi hermanita o estaba bien caliente cuando me dijo eso, o no sabía qué pero era bueno el saber que ella también estaba dispuesta a algo más, pero primero tenía que hacerla mi mujer. ¿Podría entonces yo, también probar su otro hoyito?

    Rodamos por la cama sin dejar de besarnos, con mi pene pegado a los labios de su vagina, que destilaba una miel que en ese momento me supo dulcísima, no por lo dulce precisamente, pero que sí probé con mi lengua ante la mirada complaciente de mi Luisa.

    Mi verga se fue abriendo paso lentamente dentro de los labios de su vulva, me hubiera gustado ser yo quien desflorara a mi propia hermana, pero su novio fue el encargado de hacerlo. Solo recuerdo que nos vimos a los ojos y me gusto ver mi rostro reflejado en su mirada en tanto iba con mi verga recorriendo ese recinto tan negado para mí y sin embargo, tan lleno del supuesto pecado que estábamos cometiendo con cada penetración.

    Llegué al fondo, pude sentir como el calorcito de su vagina se pegaba a la piel de mi verga y su lubricación me permitía deslizarme, mientras mis palabras de todo el amor que sentía por ella y que seguiré sintiendo por el resto de mi vida la desquiciaban, con mi boca mordisqueando el lóbulo de su oído y excitándola hasta límites insospechados.

    No pudimos aguantar más, pues con los primeros vaivenes prácticamente nos estábamos viniendo para nuestro asombro, casi al mismo tiempo, sentí cómo salían nuevos chisguetes de semen que fueron a parar en el fondo de la vagina de mi Luisa.

    Luego de que vaciara todo mi esperma dentro de su vagina, sentí como la rodeaba con una especie de lengüita que enrollaba y acariciaba el glande de mi verga rodeándolo y haciéndome sentir un éxtasis maravilloso y a pesar de que Cristina también hacía algo parecido, no había comparación, tal vez pienso ahora que debió haber sido porque se trataba de mi propia hermana la que me lo hacía, aunque he de decir que a su hermano Felipe eso de la lengüita de sus hermanas Cristina y Blanca lo traían de cabeza, así que no me cabe duda que debió haber sido porque el incesto tiene sus propias reglas en cuanto a morbo y preferencias de lascivia.

    –¡Ay, hermanito! Me hiciste ver estrellitas ahora que vaciaste tus espermas dentro de mí, te juro que jamás había sentido algo así con mi novio, no tenía idea de que mi propio hermano me fuera a volver adicta al incesto.

    –Pues no nada más tú, te vas a volver adicta, también me has hecho sentir algo totalmente distinto y aparte del morbo y la lascivia con que lo hicimos, siento que me voy a enamorar aún más de ti y no pienso más que en ti a cada momento.

    –Sí, ya me he dado cuenta de que nada más me ves y se te para la verga y yo también nada más te veo y mi vagina empieza a escurrir. Es algo increíble este sentimiento que me haces disfrutar.

    –¡Te amo, hermana!

    –¡Yo también te amo, como nunca podré amar a nadie más, hermano!

    Luego de haber introducido mi pene por segunda ocasión dentro de su lubricada vagina eyaculamos nuevamente casi al mismo tiempo sin dejar de tener nuestras bocas prácticamente soldadas, fue cuando me di cuenta por sus gemidos me indicaban que se había venido tres o cuatro veces casi seguidas y su vagina continuaba mojada aunque creo que yo me había quedado casi seco, pues la cantidad de esperma que me salía ya no era la misma.

    –¡Uff!, me has dejado para el arrastre, hermano siento como me tiemblan las piernas, mejor vamos a bañarnos para no oler a puro sexo. Además me hiciste sentir que soy una mujer y que soy tuya y tú ya eres mío, mi amor, ¡Soy tu mujercita! –me dijo al oído con toda la ternura del mundo en tanto tomaba mi boca por asalto para besarme.

    –Es increíble todo lo que me has hecho sentir mientras eyaculaba y veía mi reflejo en tus ojos, eres la más hermosa de todas las hermanas y pensar que ya eres mi mujercita, si hubiera adivinado lo hubiera hecho contigo desde hace cuatro años, pero debemos recuperar el tiempo perdido.

    –¡Sí mi amor!, vas a ver qué vamos a recuperarlo, pero dile a Cristina que ya lo hicimos y que fue en parte gracias a ella y a sus hermanos al ver esas fotos tan candentes.

    Luego de bañarnos, con la luz encendida me acurruqué sobre ella para besar sus pechos, mordisquear sus pezones y lamerla mientras metía mis dedos medio y anular dentro de su vagina y la masturbe como me enseñó mi novia Cristina para provocarle un squirting, no fue necesario ejercitar tanto porque empezó a soltar un chorro que jamás se nos hubiera ocurrido que pudiera salir de ella misma y eso que según ella la había dejado para el arrastre. La expresión en sus lindos ojos al estar eyaculando de esa manera y luego ella mojar mi verga cuando intentaba volver a meterla en su vagina que no sé de donde pude sacar algo más de esperma, mientras ella se venía, jamás podré olvidarlo.

    Sus piernas escurrían con su venida. Fue algo impresionante y maravilloso para ambos, de ahí pasamos a la regadera y estuvimos riéndonos alegremente. Me di cuenta de que casi ya no se me paraba la verga, pero seguíamos besándonos como dos eternos enamorados.

    Nos quedamos dormidos hasta que sonó el despertador y entró la luz de un nuevo día. Despertamos al mismo tiempo, Luisa me miraba tiernamente, tomó mi verga entre los finos dedos de su mano, besando mi pecho y al ver que yo también estaba despierto observándola me sonrió y besando mis labios se subió encima de mí, mi verga ya se había recuperado y volvió a palpitar endureciéndose al sentir los labios de su vagina y su vello púbico restregándose contra el mío.

    Ella balanceaba sus pechos sobre mi cara, un juego en el que mi boca iba atrapando cada uno de sus pezones para chuparlos insaciablemente, en tanto sus labios vaginales iban abriéndole paso al glande de mi endurecida verga dentro de la adorable y lubricada intimidad de mi Luisa de quien jamás me cansaré de repetir su nombre. Nos volvimos a venir en tanto nuestros gemidos eran una clara señal de que estábamos disfrutando nuestro amor. Un amor que debí haber correspondido cuatro años atrás, años que tendríamos que recuperar, aun cuando no conocía en ese entonces el significado de la palabra incesto y todo lo que encerraba con un magnífico esplendor de variedades.

    La revista donde aparecía mi novia Cristina haciendo el amor con sus hermanos, quedó sobre la cama en espera de volver a ser analizada detenidamente. Nos levantamos para nuevamente ir a la regadera y mientras enjabonaba el cuerpo de mi Luisa, me enloquecía de amor coqueteándome con la mirada y meneando sus nalgas poniéndolas sobre mi verga que volvía a responder a tan amorosa solicitud.

    Volvimos nuevamente a la regadera, para lavar los rastros de nuestros jugos de amor, más no así de la satisfacción de habernos pertenecido.

    ¡Y qué mujer es mi hermana! mientras nos besábamos la cargué entre mis brazos y acoplamos nuestros genitales para que disfrutaran un poco más entre los jugos que destilábamos. Mi Luisa abrazaba mis piernas con las suyas en tanto la sostenía recargándola en la pared del baño, nuestras bocas se juntaban entrelazando nuestras lenguas, la saliva de mi hermana tenía un sabor delicioso y muy especial. Ella entrecerró sus ojos con los nuevos orgasmos que obsequiaba a mi verga que respondió enviándole un buen chorro de esperma, el cual se alojó nuevamente en el interior de su vagina.

    –¿En qué piensas, amor? –me dijo volteando su cuerpo para colocarse frente a mi haciéndome sentir sus adorables pechos pegados al mío, ella sabía que eso que hacía era algo que me enloquecía.

    –Pienso en toda tú y en todo lo que me haces sentir cuando me abrazas de ese modo abrazando mi verga y poniéndola en medio de tus hermosas nalgas.

    –También te gustan mis pechos, ¿verdad?, te gusta sentir mis pezones rozando el vello de tu pecho como a mí me gusta sentir tu erecta verga acariciando los labios de mi vagina y sentirla en medio de mis nalgas.

    –Mejor no pudiste haberlo dicho mi adorable hermanita, mi princesita.

    –Tú eres mi rey y yo la princesa de nuestros cuentos, hasta he pensado en hacer uno para Cristina y sus hermanos, a ver que se me ocurre para regalárselo, pero sí me gustaría que si invitaras a Cristina sea a ella sola, no sé si sea posible, sin que se sientan sus hermanos.

    –Sería algo formidable, de seguro le encantaría, necesito platicar con ella sobre esto no quiero que se sienta mal, necesitaría entenderlo.

    –Y por cierto, te vienes muy rico, hermano, me llenas toda por dentro.

    –Ay, hermanita, es que coger contigo es todo un manjar.

    –Eso mismo le pasó a otra amiga que hacía el amor con un tío hermano de su madre, que le decía eso que me dijiste y descubrió que lo mismo que hacía con ella, también lo hacía con su mamá, desde ahí supe lo que significaba el incesto, pero aún no sabía todas las cosas bonitas que te hacía sentir el practicarlo y me decía que no se comparaba con hacerlo con otras personas que no eran de su propia familia, su tío quería que lo hicieran con su propia madre y lo hicieron y siguieron haciéndolo y era algo mágico, eso lo comprobé desde ayer que hice el amor contigo, mi adorable hermano.

    –No sabía nada de todo eso que me estás diciendo, menos que tú también hayas tenido una relación lésbica con una compañera de tu escuela.

    –Es que no sabes todo el tiempo que tuve que esperar a que reaccionaras conmigo y pasáramos a la acción, es más tú la conociste también.

    –De eso si me declaro culpable, mi amor. ¿Te refieres a tu amiga Isabel?

    –¡Mmmhhh! Ajá, sí, a ella misma.

    Luego de que salimos del baño, nos vestimos como sí nada entre nosotros hubiera pasado, saludaríamos a los vecinos como dos hermanos normales, ajenos a lo que es el incesto y que van a trabajar como tantas otras personas.

    –Tenemos que ir a trabajar, a ver sí por la tarde puedes invitar a tu novia a tomar cafecito aquí en la casa y le damos la noticia, porque cómo me dijiste ella misma fue quien propició nuestro encuentro y quiero agradecérselo.

    –Me daría mucho gusto ver como se lo agradeces.

    –¿Ya te lo estás imaginando?

    –¡Uff!, creo que sí y me parece que va a ser algo increíble.

    –Más cuando le confiese que yo también tuve una novia en la escuela con la que tuve intimidad y nos besábamos sin parar.

    –¿Esa chica fue tu novia, verdad?

    –Tú tuviste la culpa por no fijarte en mi desde antes, fue cuando abrí mi apetito lésbico, por eso es que me gustan las mujeres también. Ya algunas quieren conmigo en la oficina.

    –¿Y tú les coqueteas? con esa mirada que tienes tan especial.

    –Me funciona muy bien contigo. ¿O no es así hermanito? Anda y vamos a apurarnos para cambiar las sábanas que mojamos, tender la cama y preparar el desayuno e irnos al trabajo para poder vernos ésta misma tarde con mi adorable cuñada.

    –¿Y vas a dejar que mi verga se muera de tristeza porque no la vas a dejar entrar dentro de tu vagina, por culpa de tu cuñada?

    –¡Por supuesto que no!, para eso estamos tu mujer y mi cuñada.

    Esa misma tarde no tuve siquiera la necesidad de decirle que Luisa quería invitarla a la casa a ella sola, tanto Felipe como Blanca salían de viaje como le habían prometido a su tía, para acompañarla, a Tulancingo en Hidalgo donde tienen familiares, por supuesto la tía no estaba enterada de todo lo que hacían sus queridos sobrinos, ni ellos siquiera pensaban en decírselo.

    Cuando sonó el timbre de la puerta era Cristina, ya eran las siete de la tarde, tanto Luisa como yo habíamos comprado algunas cosas para cenar, así que todo estaba listo. Ella lucía hermosa, tal como la había conocido.

    –¡Waw!, que hermosa vienes cuñada. –la saludo mi Luisa de beso en la mejilla el cual fue correspondido de igual forma.

    –¡Y eso que no me has visto bien! –se quitó el suéter y modelo una playera ajustada al cuerpo, que llevaba bordadas en letras grandes “I love Incest” al parecer sin ningún tipo de sostén, pues se podía adivinar fácilmente el tamaño de sus pezones.

    –¡Oh!, aunque me parece un poco atrevido lo que sugiere tu playera –le contestó.

    –Mira cuñada, vine aquí porque tú también me gustas, me dijo tu hermano que vieron la revista que les presté y que por fin se animaron a eso que debieron haber hecho hace ¿cuatro años?, pero nada está perdido, todo puede recuperarse.

    –¿No vas muy rápido, cuñada?

    –¿Tú así lo sientes? –se acercó a su rostro y Luisa se puso un poco nerviosa.

    –Es que…

    –¿Acaso no te gustó, cuñada?

    –Tengo cafecito y unos pastelillos que compramos. ¿Apeteces un cigarrillo? –dijo Luisa

    –Claro que lo apetezco, siempre es bueno un cigarrillo antes de cualquier postre, sabes a lo que me refiero, ¿verdad?, dime ¿qué te parecieron nuestras fotos?

    –Eeestán muy bien y se ven muy bien los tres…

    Mientras platicábamos Cristina empezó a poner sus manos sobre las piernas de mi hermana para acariciarlas muy sutilmente. Mi luisa se puso un poco nerviosa.

    –Me dijo tu hermano que les fue muy bien ayer.

    –Está muy bonito el bordado, aunque muy sugestivo…

    –Y eso que no has visto lo que hay debajo, no me digas que no te gusto porque tú me gustas y mucho. ¿quieres ver lo que hay debajo de mi playera?

    –Pero… yo también quiero ver lo tuyo… –se acercó a su boca para plantarle un beso en los labios, Luisa no hizo nada para evitarlo.

    –Te dije que vas muy rápido

    –¿Quieres que volvamos a intentarlo dentro de cuatro años?

    –¡No, por supuesto que no! –aceptó su beso, correspondiéndolo.

    –¿Me puedo quedar con ustedes? –dijo.

    Continúa.

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  • La prima Cayetana

    La prima Cayetana

    La siguiente vez que me tocó conectarme al sistema, en la pantalla apareció una de las habitaciones de la casa de Mirta, y en ella la dueña de la casa se encontraba con la prima Cayetana. Cayetana era sobrina de mi suegra, y todos sus primos se llevaban bien con ella.

    Las dos estaban de espaldas y desnudas, solo estaban tapadas por dos pequeñas toallas que cubrían su culo, y dándoles masajes se encontraban un par de tíos bastante buenorros, cada uno le daba masaje a una, por supuesto, al poco se oyó como Mirtha decía a la prima:

    -Dime primita ¿Qué te parece si este masaje le terminamos con un final feliz?

    -Pero cariño, eres la mujer de mi primo, dijo sorprendida Cayetana.

    -Él tiene a más de una que se lo hace, cariño, respondió Mirtha.

    -Está bien, dijo Cayetana, pero espero que este sea nuestro secreto.

    -Por supuesto prima, dijo Mirtha, y luego dirigiéndose a los tíos añadió, ya habéis oído tíos, final feliz, tu Jorge saca tu polla que mi prima y yo queremos verla y chuparla un poco, y tu Alfredo, cómele el coño a mi prima

    Los chicos se apresuraron a obedecer, Jorge se abrió la bragueta y sacó del interior de su pantalón una polla de un buen tamaño, Cayetana al verla dijo:

    -Menudo pollón, mucho más grande que las de nuestros maridos.

    -Yo el tuyo no sé cómo la tiene, pero tu al parecer si sabes como la tiene el mío, seguro que de jóvenes hacíais lo de a la prima se le arrima, jaja.

    -Eso fue hace muchos años, dijo Cayetana, pero no pensemos en el pasado y disfrutemos del presente, sobre todo si el presente es eso.

    Y señaló la polla del masajista, las dos chicas sacando casi a la vez sus lenguas se pusieron a chupar el manjar que tenían delante de ellas.

    Pero Alfredo no se había quedado quieto, se había agachado y llevando una de sus manos hasta el coño de Cayetana, se puso a acariciarlo, esta ni pudo resistir las caricias del masajista y se dio la vuelta, en ese momento la toalla se cayó y quedó completamente desnuda ante Alfredo, este le abrió bien las piernas e introdujo su lengua dentro del coño de la chica, mientras hacía lo mismo con uno de sus dedos, esta pronto dijo:

    -Joder tío, menuda lengua tienes, me estas dando un gusto increíble, debes de ser también masajista de lengua.

    Mientras Mirtha había aprovechado que su prima le había dejado el campo libre, para meterse en su boca el pollón de Jorge y se puso a chupársela como si fuera un riquísimo helado. Después, le pidió a Mirtha que se diera la vuelta y le quitó la toalla, por lo que las dos chicas, estaba desnudas y a merced de sus masajistas, luego agachándose, llevó, como había hecho su compañero su lengua hasta el coño de la chica y se puso a comérselo.

    -No te digo yo, dijo Cayetana, que estos chicos son masajistas bucales más que lo otro.

    Pero se ve que los dos chicos no querían que sus clientes los vieran haciendo lo mismo, cuando Alfredo se dio cuentan de lo que hacía Jorge abandonó el coño de Cayetana y con su boca fue subiendo hasta llegar a sus tetas y se puso a chupárselas.

    -Esto es delicioso, dijo Cayetana.

    -Venga chicos, dijo Mirtha, dejar vuestras pollas libres.

    Los dos chicos se desnudaron a la vez, entonces, Alfredo siguió subiendo por el cuerpo de Cayetana, hasta llegar a su cuello, esta le pidió:

    -Mi amor, quiero sentir tu polla rozar mi coño.

    Él, muy compaciente, se puso de pie, y rozo con su polla, que estaba durísima, el coño de su cliente, mientras Jorge no se había quedado quieto, se puso de rodillas ante Mirtha y sacando su lengua comenzó a comerla el coño, Cayetana dijo:

    -Desde luego has tenido una gran idea prima.

    Cayetana había tenido una idea, y pidió a Alfredo:

    -Mi amor, túmbate sobre la cama, tengo fanas de comerte la polla.

    Una vez más Alfredo fue muy complaciente y se tumbó sobre la cama, ella se piso de rodillas y llevando su cabeza hasta la polla del chico, la introdujo en su boca y se puso a chupársela, en ese momento Alfredo dijo a Jorge:

    -Esto es alucinante compañero, ojalá tuviéramos más clientas así.

    -Mentirosos, dijo Mirtha, seguro que tenéis muchas clientas tan putas como nosotras, pero que están más buenas, jajaja

    -Algunas tenemos, dijo Jorge, pero que estén tan buenas como vosotras, ninguna.

    -Bueno, dijo Mirtha, deja ya de decir mentiras y follame.

    Este no se hizo de rogar, y poniendo a su clienta de lado, la introdujo su polla en el interior del coño de esta, con lo que mi cuñada comenzó a gemir de una manera brutal, mientras decía:

    -Mi amor rómpeme, te deseo tanto.

    Mientras tenía la polla de su masajista dentro de su coño, Mirtha acercó su boca a la polla de Alfredo que seguía ocupada por la boca de Cayetana, pero parece que ese día Mirtha estaba ansiosa y lo quería todo para ella, así que antes de que nuestra prima pudiera reaccionar se metió la polla del masajista en su boca, mientras su prima de puso a chuparle los testículos, Alfredo dijo:

    -Si tuviera muchas clientas como vosotras tendía que pagar en vez de cobrar por mis servicios.

    En ese momento Cayetana le hizo una petición muy especial a su prima:

    -Cambiemos de chicos.

    Mirtha aceptó la idea y se fue donde estaba Alfredo, y poniéndose de rodillas encima de él introdujo la polla que hasta hacia un momento estaba chupando se prima dentro de su coño y comenzó a subir y bajar. En este paso parece que Jorge decidido no ser menos y habiendo ponerse a Cayetana a cuatro patas sobre la cama, le introdujo su polla dentro del coño de la chica. Mientras mi cuñada se había echado sobre el cuerpo de Alfredo y seguía follandole, la visión de la polla del masajista moviéndose en el coño de su anfitriona pareció calentar, aún más a Cayetana, que pasó a admirar el espectáculo, y se atrevió a acariciar el culo de su prima, en ese momento Jorge la propuso:

    -¿No te apetece cabalgarme?

    No que decir tiene de que Cayetana aceptó la idea, Jorge se tumbó sobre la cama y nuestra prima poniéndose sentada encima de él se puso a cabalgarle, y mirando a su prima dijo:

    -Oye, ¿Dónde has encontrado un equipo de masajistas como estos? Jajaja, nunca lo había pasado tan bien.

    Mientras Mirtha se había puesto a cuatro patas y Alfredo detrás de ella la seguía follando, Mirtha llevó una de sus manos hasta los testículos de Jorge y dijo:

    -Fíjate prima, que huevos y que polla más grande tiene este chico.

    Y se puso a acariciárselos, pero en esos momentos la aludida propuso:

    -¿Prima te animas a cambiar de chico?

    -Que zorra eres, prima, no te imaginaba así pero bueno las primas deben de intercambiarse todo.

    Cayetana se salió de Jorge y rápidamente Mirtha fue a ocupar su lugar, poniéndose encima de Jorge, fue sentándose hasta que la polla de este se situó en la entrada de su coño, y descendiendo un poco más la introdujo en su interior. Cayetana por su parte al salirse se tumbó de medio lado, dejando a Alfredo a su espalda, este sin pensarlo la introdujo su polla en el coño. Nuestra prima se giró un poco y juntado su boca a la del masajista le dio un beso muy caliente y dijo:

    -¿Me has echado de menos?

    -¿Dime prima, te gustaría que mientras Alfredo te folla tu estes chupándole la polla a Jorge?

    -¿Pero prima y tú? Preguntó Cayetana

    -Yo disfrutare del espectáculo, contestó Mirta

    Y se salió de la polla del masajista, Cayetana, se lanzó sobre la polla que su prima acababa de dejar libre y se la metió en la boca, mie tras Mirtha aunque se había salido de la polla del chico, seguía sentada sobre el vientre de este y llevando una de sus manos hacia su coño se puso a masturbarse mientras decía:

    -Que espectáculo estoy contemplando, esto es mejor que las pelis porno, jaja

    Estuvieron un rato en esta postura, pero Cayetana dijo:

    -Prima no es justo que estes así, Jorge, vuélvela a follar.

    El aludido de levantó de la cama e hizo que Mirtha se tumbará sobre esta, la hizo alzar una pierna y la puso sobre su hombro, dejando el coño de esta bien abierto e introdujo su polla en el coño de Mirtha que nada más sentirlo se puso a gemir de una manera muy intensa, mientras Cayetana llevó una de sus manos hasta el coño de su prima y se puso a acariciárselo diciendo:

    -Qué coño tan suave tienes prima.

    Estuvieron un rato, pero Cayetana dijo:

    -Perdóname prima, pero es que me muero por tener en mi boca la polla de este chico

    -Por supuesto prima, respondió Mirtha.

    Y mientras Cayetana chupaba la polla del chico, mi cuñada sacó su lengua y se puso a lamérsela, Jorge no puso aguantarse más y se corrió, pero las dos primas exigieron parte de su leche. Por su parte Alfredo siguió aguantando, pero las envestidas de Cayetana eran cada vez más fuertes hasta que se corrió.

    La nueva vez que el sistema se encendió mostro apareció Cayetana en la piscina del chale de mi suegro, llevaba un bikini de color naranja y tamaño diminuto, estaba tomando el sol, cuando de repente apareció Rafael, mi cuñado, el marido de Mirtha, llevaba un short de color azul oscuro y la saludó:

    -Buenos días prima, no sabía que estuvieras aquí.

    -Tu padre me ha dado permiso para venir aquí, le respondió.

    -Y yo me alegro de ello.

    Respondió Rafael tumbándose al lado de su prima y después le preguntó:

    -¿Quieres que te aplique el bronceador?

    Ella le cedió el bote él lo destapó y comenzó a aplicárselo por todo el cuerpo, mientras le decía:

    -Tienes una piel muy suave primita

    Tras terminar de broncearla él la hizo ponerse de rodillas, y él se puso en esta postura, los dos se fundieron en un beso muy apasionado y él le dijo:

    -Prima voy a hacer lo de a la prima se le arrima.

    La volvió a tumbar en el suelo, sobre la toalla, y apartando el bikini, la verdad es que no había mucha tela que apartar, le introdujo su lengua en el coño, ella comenzó a gemir, y dijo:

    -Vaya primo se ve que aprendes con los años, ¿O es Mirtha quien te ha enseñado a hacerlo así?

    Él no contestó, siguió cometiéndole el coño de una panera impresionante hasta que se vio como ella tenía un fortísimo orgasmo

    -Quizá debo irme, dijo ella poniéndose de pie.

    Pero él también se levantó se puso detrás de ella y la rodeo con sus brazos, mientras le besaba el cuello, mientras con sus manos acariciaba su culo, con estos movimientos su short se bajó un poco, y la polla dd mi cuñad se quedó al aire, el rozó con ella el culo de la chuca y le dijo;

    -Mira cómo me tienes.

    Ella se rio y le respondió:

    -Creo que debo ocuparme de esto,

    Y arrodillándose se puso a chuparle la polla, el comenzó a gemir mientras decía:

    -Prima que bien la chupas, mucho mejor que antes.

    Ella siguió chupándosela gasta que él dijo:

    -Prima levántate, quiero que follemos de pie.

    Cuando ella lo hizo él que se colocó detrás de ella le introdujo la polla en el coño de la chica que dijo:

    -Primo no recordaba lo bien que la metes.

    -¿Ya no te acuerdas de lo que hacíamos juntos?, respondió él

    Y siguió follandola, mientras ella se inclinaba un poco hacia delante para facilitarle su penetración y le decía:

    -Primo sigue, esto es delicioso

    Los dos siguieron un rato en esta postura, hasta que ella dijo:

    -¿No te parece adorado primo que tumbados estaríamos más cómodos?

    -Si ese es tu deseo, primita, respondió él

    Se tumbaron de lado sobre la toalla, él se colocó a su espalda, alzó la pierna de ella, para que su coño quedará más abierto, y desde esta postura se la metió, ella se puso a gemir, mientras decía:

    -Primo, también sabes follar bien de lado, que suerte tiene Mirtha.

    -Olvídate de ella, respondió el, ahora tu y yo estamos jugando a los papas y las mamas.

    Y siguió follandosela en esta postura, hasta que soltó su pierna, ella la bajo aparentando la polla de él dentro de su coño y girándose un poco llevó su boca hasta la de su primo y los dos se fundieron en un beso muy intenso. En ese momento ella le pidió:

    -Primo me gustaría ser yo la que te montase.

    -Prima, hoy no puedo negarte nada.

    Sacó su polla del coño de la chica y se tumbó sobre la toalla, ella tumba se giró para mirarle y llevó su boca hasta la polla de mi cuñado, mientras decía:

    -Quiero darle las gracias a tu polla por el rato tan fantástico que me está haciendo pasar.

    Primero con su lengua le lamio el pen y luego se lo introdujo en la boca, al cabo de un rato se lo sacó y dijo:

    -Creo que este soldado ya esta listo para otra batalla.

    Y se puso a cabalgarle, los dos se pusieron a gemir de una manera muy intensa, el dijo:

    -Prima de jovencita ya apuntabas maneras, pero ahora eres una verdadera máquina de follar

    Y mientas decían esto las tetas de Cayetana se acercaron a la boca de mi cuñado que se puso a chuparselas, ella entre gemidos dijo:

    -Te adoro primo.

    En un momento dado, mi cuñado que al parecer sta en una forma física increíble, sin dejar que la chica sacara su polla de su coño la elevó y se puso de pie, ella le volvió a besar apasionadamente. Cuando los dos vieron que él se iba a correr la bajó, ella se salió de su coño y se puso de rodillas, y comenzó a chupársela hasta que mi cuñado se corrió y le llenó su cara con su semen, en ese momento se cortó la conexión.

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  • Mi fantasía de princesas

    Mi fantasía de princesas

    Me agrado mucho encontrar esta página de relatos y mucho más cuando son anónimos, ya que a muchos hombres nos apena mostrar nuestra debilidad o preferencia sexual, por el simple hecho de ser casados y tener familia.

    Soy casado por muchos años y creí ser muy heterosexual. Con el paso de los años me fue creciendo la inquietud, fantasía y deseo de sentirme muy femenina, depilar mi culo y mi verga y sentir la suavidad de las telas de lencería.

    Eso despierta la mujercita qué vive en mi interior. He probado consoladores de diferentes medidas a escondidas de mi pareja. Y los he disfrutado al máximo.

    Mi deseo más fuerte es disfrutar de una princesa, ya sea trans o alguien muy afeminado, vestirnos las dos de lencería y besarnos, darnos unas mamadas en el culo y en la verga, chupar el semen recién salido de la verga. Caminar y correr juntas en un jardín vestidas como ninfas, totalmente transparentes.

    ¿Será que existe alguien igual que yo? ¿Personas que tengan este mismo deseo?

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  • Mi vecino del fin de semana (8): De cómo se cogió a mi mujer

    Mi vecino del fin de semana (8): De cómo se cogió a mi mujer

    Mientras mi vecino y amante me coge, le digo que me quiero garchar a su mujer, que me gusta y que es muy puta.

    -¡Seeee! Yo estoy recaliente con la tuya. ¡La quiero coger otra vez!, me responde mientras me llena el ano de leche.

    Lo aferro de la cabeza, lo cabalgo desesperadamente con mi culo chorreando semen, lubricadísimo y entusiasta, me pajea y acabo bufando como un burro sobre sus abdominales. Le como la boca con frenesí, lo miro a los ojos y le pregunto:

    -¿Cómo es que te querés coger otra vez a mi mujer?

    Me mira asombrado. Se le debe haber escapado el dato por la calentura. Lo beso con lujuria, lo miro a los ojos y le digo que no pasa nada. Entonces le cuento al Justi, mi vecino del barrio cerrado que ya sé lo que él y mi mujer hicieron, que cogieron en mi casa y que no les faltó nada por hacer, creo.

    -Ella me contó que empezaron franeleando en mi casa, el día de la reunión, cuando con tu mujer nos fuimos a llevar a los otros vecinos que debían tomar un Uber en la ruta y ustedes dos se quedaron solos.

    Me mira sorprendido. Él no sabía que yo sabía.

    -¿Qué te contó?

    -Que te pidió que la ayudaras a colocar trastos en la alacena, estando parada en puntas de pie apoyada en la mesada. Que la pollerita blanca y tableada se le subió y la grabaste cuando le veías el culo y más. Que te arrimaste y le apoyaste el bulto entre las nalgas, contra la mesada cuando colocaste algo en la alacena de arriba, que bajaste tus manos acariciando sus brazos hasta que le agarraste las tetas debajo de la blusa y se la desabrochaste desesperado. Que ella gemía por la calentura y te dejó hacer todo, que se inclinó hacia atrás para sentir más tu verga al palo y se movió mucho. Que mientras le sobabas los pechos dio vuelta la cara y se besaron en la boca con mucha lengua.

    Que le sacaste la tanga empapada para chuparle la concha y el culo y que te guardaste su tanga en un bolsillo de tu pantaloncito rosa, que ya estaba húmedo de pre cum. Que le levantaste más la pollerita, sacaste la verga del short y le apoyaste el glande entre los labios de la vagina y que tuvo su primer orgasmo de solo sentirte, sin que ni siquiera le metieras apenas la pija. ¿Fue así?

    -Fue así.

    Lo miro a los ojos, jadeamos los dos, nos chuponeamos y pajeamos como burros. Pienso que esta tarde no debería terminar nunca.

    -¿Te siguió contando?

    -Me contó todo, le digo jadeando. Me dijo que se dio vuelta y se arrodilló para chuparte la poronga mirándote a los ojos hasta que estabas por acabar. Que te pidió que la cogieras, que estaba muy caliente con vos, que te dijo que quería que le metieras toda la poronga hasta los huevos. Que enloquecía de la calentura, que te besaba como una lapa fuera de control. Que hace rato que te deseaba, que se mojaba sólo de verte cuando te exhibías casi desnudo, que quería ser muy puta con vos, más puta que tu mujer. ¡Ufff! ¡No doy más!

    Pasamos a la acción, de hacernos la paja a chuparnos la pija, la pastilla azul hace lo suyo. Nos recostamos sobre las lajas atérmicas del costado de la pileta en un 69 de lado y nos comemos las porongas a fondo durante un cuarto de hora o más, hurgando en los respectivos anos con dos y hasta tres dedos, nos cogemos oralmente como poseídos, acabo en la boca del Justi como un burro, espasmódicamente, casi sin leche ya.

    El Justi dura más, siempre dura más, Me posee de frente, me coloca las piernas abiertas a los lados, me penetra enseguida, lleva mis brazos hacia atrás, al costado de mi cabeza, y me somete a un mete y saca enloquecedor besándome con frenesí para mezclar mi semen y la saliva de su boca.

    Me trago toda su lengua, me babeo, lo miro a los ojos, pienso que soy una perra en celo y el Justi es mi semental, me coge y recoge varios minutos. Mi culo voraz recibe su miembro, me late, quiero más, le pido más, me da más, empujo mi cuerpo hacia el suyo para que me penetre más su poronga y al cabo de un rato largo se derrama dentro de mí con gritos y jadeos ahogados. Se desploma lentamente sobre mí pecho, cruzo mis piernas sobre su espalda para aferrarlo sobre mí. Lo beso apasionadamente:

    -Me gusta mucho cómo me cogés, le susurro al oído, no puedo parar, decime algo.

    Me mira a los ojos y vocaliza “puto”.

    -¡Seee! Decímelo al oído. Te quiero escuchar, potro.

    -¡Puto, puto, puto!

    Está agitado, respira entrecortado. me pregunta.

    -¿Qué más te contó tu mujer de lo nuestro?

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  • La abuela Yolanda y su adicción al beso negro (2)

    La abuela Yolanda y su adicción al beso negro (2)

    Yolanda estaba puesta en cuatro sobre el sofá, para tener 62 años el culo estaba duro y suave, logré bajar el leggins y era inaudito que se ponga la trusa, tenía un hilo dental que desaparecía, lo que me encantaba era que mientras las nalga son más grandes y gordas, el roce genera un color diferente, logré sacarle todo el leggins y le dije

    Yo: Mami ábrete más de piernas, tienes un poto inmenso, no puedo creerlo que va a ser mío, es increíble el volumen de tus nalgas.

    Y: Me haces sentir mal, tan gorda estoy que te sorprendes.

    Yo: Yoli eres el pecado echo mujer, eres el deseo de todo hombre ,me encanta tu cuerpo, me fascinas y quiero demostrarte que a pesar de tener 18 y tú 62, quiero ser tu pareja.

    Y: Amor te escucho y no lo puedo creer tanto te gustó, ¿no ves mis gordos, mis estrías?

    Yo: amor me fascinas, sabes que desde los 12 me masturbaba pensando en ti.

    Y: No lo puedo creer ¿y por qué no me dijiste nada?

    Yo: tenía miedo que le cuentes a mis papás o que te molestes.

    Yoli: mi niño, tantos años aguantando, ahora te recompensare .

    En ese momento ella abrió más las piernas, se quebró y con sus manos abrió sus nalgas, el espectáculo era de otra galaxia, cada nalga era mi torso.

    Y: ven amor comete el culo de esta abuelita, sé que siempre has soñado con él, quiero sentir tu lengüita bien adentro.

    Lo primero que hice fue olerlo, olía a sudor, pero era algo extraño porque el aroma era excitante, comencé a lamer todo el ano, lo tenía bien oscuro, y cerradito, sus pliegues eran ricos, metía mi lengua y demoraba en entrar, ajustaba rico, pase todo mi rostro por su poto, mordía cada nalgas y la lamía, toda mi boca succionaba su ano.

    Yo: Yoli soy adicto a tu poto, me encanta, quiero lamértelo siempre, tu olor a sudor me excita mucho.

    Y: amorcito que rico me hablas, nunca imaginé que sentías tanto placer por mí.

    Yoli se paró y se quitó la parte de adelante, al verla estaba a punto de eyacular los pezones inmensos, su barriga, su vagina depilada, me agaché y devore su vagina, que delicia sabía, sus jugos eran dulces, era una miel. Yoli me agarraba mi cabeza y la apretaba a su entrepierna.

    Y: así amorcito cómeme la cuca, mete tu lengua y tómate mi jugo, está cuca es tuya.

    Era delicioso ver su barriga y sus tetas mientras devoraba su vagina, no pensé que entraría toda mi boca a succionar sus jugos, parecía que estaba en el desierto. Mientras ella chupaba sus pezones, yo seguía haciéndome de sus fluidos vaginales, en ese momento me dijo.

    Y: amor métemela que me corro, métemela.

    Yo procedí con más fuerza a comerme su clítoris y comenzó a moverse y a gritar.

    Y: Me vengo, me vengo, ayúdame.

    Yo no paraba y sentía como mi boca se llenaba de su jugo, lo acumulaba en mi boca ,cuando ella dejó de moverse, me levanté y la bese, todo su fluido salió de mi boca y le lamía el cuello y la cara, Yoli estaba poseída, me agarró, me tiro en el sofá y se sentó encima, sentía su vagina re ajustada y caliente, se movía con dificultad por el tamaño de su culo, pero yo seguía, mientras ella hacía círculos yo le succionaba las tetas, tenía que agarrar una con las dos manos, eran descomunales.

    Yo: Yoli, cambiemos y échate y yo me pongo encima.

    Yoli: amorcito que rico eres, pero primero déjame chuparte tu pinga.

    Yoli comenzó a meterlo a la boca y mamarlo, le gustaba porque no dejaba de jadear y mirarme.

    Y: Me gusta tu pinga, que rica que es y es mía, bebe, como me hubiera gustado hacer esto contigo hace años, darte tu leche de mis tetas y sacarte tu lechita.

    Yo: Ahora estoy acá y te he dicho que quiero ser tu novio.

    Y: si bebe eres mi novio y mi marido, por eso tengo que satisfacerte para que no me dejes por una joven.

    Yo: Jamás lo haría, quiero saciar todo contigo

    Yoli, seguía mamando y era increíble porque se lo metía todo y le salían lágrimas porque se atoraba, en eso comenzó a meter sus dedos en mi culo

    Y: amor te molesta que meta mi dedito

    Yo: amor si deseas cógeme, soy tu fantasía echa realidad y quiero que cumplas todo lo que quieras.

    Yoli se sorprendió y se paró y me cambió de posición, ahora ella me volteo a comerme el culo,( como saben en mi relato anterior cuento como la hermana de mi papá me enseñó el placer anal desvirgando por completo).

    Y: Este culito sabe a sudor y me encanta así, sucio y con olor, la abuelita Yoli lo va a dejar limpito.

    Mi tía Malú me comía el culo, pero Yoli me succionaba el intestino, era increíble como se apoderaba de mi ano y me lo comía con furia.

    Y: sabes que siempre quise hacer esto, me encanta, quiero comértelo todos los días, por favor, ven todos los días para limpiarlo.

    Yo: Lo haré, tú vas a comerme el culo como yo y también quiero q huela a sudor.

    Yo estaba a punto de venirme con tremendo beso negro, no paraba y para mí la estimulación anal es prioridad, Yoli comenzó a meterme dedos y los sacaba para chuparlo diciendo.

    Y: Me encanta tu olor, el sabor es delicioso, quiero que antes de que me caches, pongas tu culo en mi cara.

    Yo: Que rico amor, así será, mi culo es tuyo.

    Yoli se agachó y me hizo frotarle mi culo en la cara, pero primero ella abría mis nalgas y se lo frotaba por la cara, la nariz, era algo increíble,

    Yoli: me encanta tu olor, a rete bien las nalgas que quiero succionar tu hueco.

    Estando en cuclillas lo hice y ella se desespera a por mamar mi culo, aprovechaba y le sobaba en círculos mi culo en su cara, a esto le apretaba re fuerte los pezones marrones e inmensos, la aureola era del tamaño de una teta normal.

    Yo: amor ponte en el sofá que quiero cogerte.

    Yoli se levantó y se puso piernas al hombre, la entrada de su vagina era deliciosa, ajustaba a la perfección y comencé a bombear, aproveché para chuparle el dedo gordo bajando por toda la planta y subiendo, seguía en mis movimientos y me metía todos sus dedos a la boca.

    Y: Eres una fiera amorcito, rómpele la cuca a tu abuelita puta, me encanta que me chupes los pies, que rico voy a venirme.

    Yo: amor no te vengas, quiero meterte la más por favor.

    Aceleré con fuerza y seguía mamando sus pies, literal pareciera que se lo mamaba( quién iba a pensar que a los dos años mamaria mi primera pinga a mi trans Clara).

    Cuando Yoli gritaba que se venía, pare y me bajé a comerle la concha para esta vez tragarme sus fluidos, en el grito sentí un líquido de gran volumen entrando a mi boca, era delicioso, lo tragaba, parecía un perro sediento.

    Y: amor, ya no puedo más, descansemos.

    Yo la volteé y comencé a mamarle el culo mientras la masturbaba con mi mano, Yoli estaba descontrolada.

    Y: amor rómpeme el culo, mete tu pinga en hueco, mételo por favor.

    Yo estaba a mil comiéndome su ano, me paré y quiero meterme algo en el culo para lograr el éxtasis, pero no encontré, lo que hice fue abrirle las nalgas y se la metí poco a poco.

    Y: Amor que rico, mételo así, suavecito.

    Yo se lo metí y cuando entró todo le dije que se masturbaba, comencé a acelerar y ya la estaba bombeando, toda mi pinga entraba en su culo y el choque de las nalgas era maravilloso, la nalgueaba con fuerza.

    Yo: ¿te gusta así? ¿Te gusta cómo te rompo el poto?

    Y: si amor, mi poto es tuyo, has lo que quieras con él, destrozarlo, si quieres mete tu mano.

    Cuando escuché eso no pude contener más y lo saqué de su culo y le dije que se volteará, ella comenzó a mamar y le dije.

    Yo: Yoli méteme tus dedos en el ano por favor, métemelos y muévelo fuerte.

    Yoli tenía dedos gruesos y era delicioso, me acordaba los consoladores de mi tía Malú.

    Yo: Yoli abre tu boca, me vengo, me vengo y solté una barbaridad de leche, ella se lo trago todo.

    Y: mi lechita, toda mía, que rico, así papito, bota la lechita fresca.

    Al terminar, la agarre del pelo y le pasaba toda mi pinga por la cara y ella sacaba la lengua.

    Nos tendimos en el sofá y me metí su pezón a la boca, looedia y succionaba

    Yo: Yoli eres la mujer perfecta, espero te haya gustado, te quiero.

    Y: mi bebe, mi niño, ahora eres mi marido, me ha encantado, quiero que sepas que yo te cumpliré todas tus fantasías todas sin excepción, así quieras hacer orgias con viejas culonas, te lo cumpliré.

    Este relato es verídico y es uno de muchos en los cuales relataré.

    Yolanda marco una etapa muy fuerte de mi vida, fuimos amantes por 18 años. Ella ya no está acá en este plano, pero merece que todos sepan que fue importante en la vida y que me enseñó mucho del sexo y ahora yo les relataré todo lo que hicimos.

    Espero poder tener tus comentarios sobre la forma de mi relato y si te gusta mi experiencia.

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