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  • 4 paredes, Mariela y yo

    4 paredes, Mariela y yo

    6:00 am:

    Suena la alarma como cada día de lunes a viernes para comenzar parte de mi rutina diaria.

    Comienzo con algo de ejercicio para no perder la costumbre y al final de 1 hora, una buena ducha acompañada de un buen desayuno para llegar motivado a mi trabajo. Soy estudiante de leyes, por lo cual tengo un trabajo previo a mi título para ir teniendo experiencia en mi trabajo. Tengo el trabajo gracias a un familiar, y como el día a día, voy ayudando con algunos casos de media importancia para ir adquiriendo conocimiento.

    Llegué al despacho donde trabajo, como suele ser de cada mañana junto a la secretaria de nuestro despacho solemos ser los primeros en llegar. Le saludo como cada día y entramos para iniciar un día más de labores. Ella es Mariela, una mujer de 43 años. Su pelo lacio negro hasta la cadera, ojos cafés claros, a pesar de su edad tiene muy bien cuidado en cuando a su figura. No soy muy detallista en cuanto a saber de sus proporciones pero a simple vista por su uniforme que suele llevar al trabajo, su busto es un poco más que tamaño medio. Tiene buen trasero, un tamaño medio diría yo, eso cualquiera lo nota por la falda que lleva del diario. Sus piernas largas que se miran muy bellas con los tacones negros que combina con su bello pelo.

    Debo aclarar que nunca he tenido un morbo hacia ella, debido a que me considero profesional en mi trabajo y solo busco permanecer concentrado en ello y no doy pie a distracciones en el entorno.

    Todo marcha muy bien durante el día, estoy adquiriendo información sobre un caso que debo llevar a cabo la semana que sigue, ayudando a un cliente en una demanda por negligencia médica. Debo decir que ha hecho mucho calor y en el piso de nuestra oficina, el aire acondicionado lo mantenemos al tope para no sentir el calor infernal del medio día.

    Se llega la hora de comida, y Mariela toca la puerta.

    Le dejo pasar y entra para preguntarme si bajaría al comedor o preferiría me trajera algo de comer a mi oficina.

    Me quede un par de segundos serio antes de responderle, mi mirada observo en su blusa como sus pezones estaban erguidos, era por el frio que hacía en todo el piso obviamente. Le respondí que si podía traerme algo después que terminara de comer. Que estaba algo atareado con el caso y no quería perder mucho tiempo. Ella salió y esa imagen se quedó en mi mente por un buen rato, era algo bello mirar ese tipo de cosas en una mujer pero, lo miré como algo normal y decidí hacer los pensamientos a un lado y enfocarme en mi trabajo.

    A los 15 minutos toca la puerta nuevamente:

    Digo que pase y ella Mariela, traía algo de comer para mí. Lo dejó sobre mi escritorio y me preguntó si podía hacerme compañía, que ella trajo su comida porque en el comedor estaba algo lleno por los demás del edificio que comen a la misma hora. Le respondí que sí, no había problema alguno. Salió a su escritorio a traer su comida y entro sentándose frente a mí. Comenzamos a comer y a platicar un poco. Aunque ella era quien comenzaba a sacar platica ya que yo soy un poco tímido. Me preguntó cómo iba en la escuela, le respondí que ya me faltaban dos semestres para graduarme y ejercer con título ya profesionalmente. Me felicito y me dijo que sería un buen abogado, ya que he tenido 3 casos ya en los cuales no los he perdido. Me pregunto si tenía pareja, le respondí que no. Por el momento estoy enfocado en terminar mi carrera y titularme sin distracción alguna. Me dijo que eso era bueno, pero que de vez en cuando hay que distraerse porque tanto trabajo con los días estresa y termina uno hasta con dolores de cabeza. Le respondí que sí, suelo salir los fines de semanas con algunos compañeros a pasar un buen rato. Yo le pregunté si tenía pareja, respondió que no, hace un par de años se divorció y se ha mantenido así durante todo este tiempo. De igual manera solía salir con sus amigas los fines de semana pero nada más a tomarse algunas copas y divertirse.

    Es viernes hoy, seguramente saldrás a tomarte algunas copas. Respondió que sí, me dijo que había un bar muy bueno en el centro de la ciudad, me dijo lo visitara que se ponía de buen ambiente. Le dije que quizás lo visite más tarde ya que es viernes y también ocupaba distraerme un poco. Al paso de los minutos terminamos de comer, ella salió y me dio las gracias por dejarme hacerme compañía. Le agradecí de igual manera su compañía, y que cuando guste podíamos comer nuevamente.

    Todo marchó normalmente en el trabajo, llegó la hora de irse a casa. De nuevo me topé con ella al salir y nos despedimos, me dijo que si me animaba a ir al bar, me invitaba un par de rondas. Sonreí y le dije que sí, si me animo por allá nos estaríamos viendo.

    Llegué a mi casa, y descanse un rato sobre mi sofá, sin notarlo me quedé dormido y desperté casi a las 11:00 pm la casa se sentía total silencio y me sentía aburrido. Recordé de la invitación de Mariela y me dije: ¿Por qué no?

    Así que me fui a duchar, y a arreglarme para ir a pasar un buen rato.

    Al cabo de una hora aproximadamente me fui en busca del bar que me había dicho. Llegué y al entrar en definitiva, había mucha gente, ¡Tenía razón! Dije entre mí, al haber gente es porque es muy bueno el lugar. Llegue a la barra, me senté y pedí un whisky para comenzar. Al termino del segundo, el cantinero me sirve uno más y me dice: “Se lo envía la dama de aquella mesa”

    Voltee a ver, y era Mariela. Me hizo señas de que fuera hacia su mesa, me levanté y fui. Estaba con un par de amigas y me presentó. Saludé a ambas amigas y me invitaron a sentarme con ellas, me dijo que pensaba que no saldría a divertirme esa noche. Ya le comenté que llegué algo cansado y me quedé dormido. Se burlaron un poco diciendo que estaba algo débil, pero les dije que no, era para reposar las energías para la noche. Sólo rieron al escucharme decir eso.

    Comenzamos a charlar un poco, nada interesante ya que mayormente la plática era de chicas pero yo seguía ahí para no verme grosero con retirarme. Mariela me observo me pregunto que si estaba aburrido, le dije que no pero que no sabía que opinar ya que la charla era de mujeres, se rieron y ella me preguntó que si quería bailar. Le dije que no que estaba bien, pero entonces sus amigas se pararon y me hicieron ir a bailar. Mariela hizo pareja conmigo y sus amigas entre ellas. La música comenzó con su género reggaetón y como sabrán, las mujeres se prestan para ese baile. Mariela comenzaba a tomarme de las manos, y a ratos se acercaba a mí y con la misma se alejaba. Su amiga se daba vuelta con su otra amiga y comenzaba a mover su trasero pegada a su amiga. Mariela sólo se reía y su amiga le decía, ¿Por qué no lo haces también si te gusta bailarlo? Ella sólo me observo como apenada, pensaría que por saber de su edad diría que era algo ridículo verla así. Le dije que no hay problema, que venimos a divertirnos y a pasarla bien. Le gustó mi comentario a lo cual se dio la vuelta y se apegó un poco a mí. Pude sentir su trasero frotándose entre el medio de mis piernas, cosa que en lo absoluto me agradó, ya con unas cuantas copas cualquier tipo de caricia en esa zona, no tardaría en responder de inmediato, pero me pude contener. Ella no sentía pena alguna al parecer y seguía bailando. Llevaba un vestido negro corto, con un escote no tan demostrativo pero si podría uno apreciar parte de sus pechos. Cada movimiento que hacia su vestido se levantaba un poco más y más, pero ella se lo bajaba y sus amigas solo se reían. El baile continuó y ella seguía pegando su trasero en mí, cada vez era un poco más intenso. Como les comenté, ya con unas copas es algo inevitable no tener una reacción con algún roce, y con esos roces de ella hacia a mí, no pude evitar tener una erección. Ella seguía moviéndose y yo trataba de que no lo notara. Tomó mis manos y me las colocó en su cadera, y ella se echó totalmente hacia atrás. No pude ocultar más y fue entonces cuando pudo sentir mi erección, se quedó quieta pegada a mí y volteó a verme con ojos de sorprendida. Yo apenado solo le pedí disculpas, y ella sólo sonrío y dijo que estaba bien, que si quería nos fuéramos a sentar. Le respondí con la cabeza un sí. Me dirigí al baño de inmediato en lo que ella se iba a la mesa seguida por sus amigas. Me calmé un poco y sólo me reía por lo tonto que debí verme. Salí y caminé hacia la mesa. Al llegar sus amigas se pararon para ir al sanitario. Mariela se quedó y yo me senté, y me dijo ¡Salud! Le respondí de la misma forma, me decía “Ya no tengas pena, pena debo tener yo por andar bailando esas cosas a mi edad”

    Le dije que tampoco tuviera pena, muchos del bar darían lo que fuera por estar en mi lugar, sólo que ellos no se quitarían y correrían como yo. Ella soltó una carcajada mientras le bebía a su trago, a lo cual dejo caer parte de su bebida en su frente. “Mira hasta el trago me haces soltar muchachito” – “Lo siento, lo siento” Sólo le respondí.

    Tomó unas servilletas y comenzó a secar su vestido. Lo increíble fue cuando comenzó a secar por entre su escote, separó un poco esa parte ya que había caído bebida dentro de ello. Pasaba sus dedos por sus pechos para ir secando, pude notar un poco más de lo normal. Noté una parte de su areola de uno de sus pechos, apenas un color café uniforme que se descubrió con el movimiento de su mano. De igual forma noté como su pezón comenzaba a marcarse por su vestido, era notorio no llevaba sostén por debajo. Mi miembro comenzaba a levantarse nuevamente y yo solamente movía apenas las piernas. En ese instante llegan sus amigas con algo de prisa, y le dicen a Mariela que tenían que irse que un familiar había tenido un problema y tenían que ir a ver como estaba todo. Le preguntaron si quería la llevaran a su casa o preferiría quedarse. Ella me preguntó si yo me quedaría, le contesté que sí. Les respondió que se quedaría una hora más y luego pediría un taxi para irse que se fueran, no había problema alguno.

    Se despidieron de ella y de mí y se marcharon. Nosotros nos quedamos y continuamos tomando un poco más.

    Me preguntó riendo que si quería bailar otra vez, apenado le dije que estaba bien, que no había problema.

    Continuamos tomando un poco más, y platicábamos. Entre la charla no podía sacarme la imagen de mi cabeza de lo que pude ver, y de reojo volteaba a ver su escote. Imaginar cómo serían sus pechos al desnudo. Mi erección de inmediato se hacía presente y yo trataba de calmarme. Pasó algo más de hora y media, y ya con algo de tragos me dijo que ya debía irse a su casa, ya iban a ser las 2:00 am y se sentía algo ebria, le dije que estaba bien, que de igual manera me retiraría para no quedarme sólo en el bar.

    Pedí la cuenta, pagué y nos salimos. La salida estaba totalmente vacía de taxis, a lo cual le pregunté que si quería yo la llevaba a su casa. Me dijo que le esperara 5 minutos, que vería si llegaba alguno para no darme la molestia. Al término de unos 10 minutos le dije que la llevaba sin ningún problema. Me respondió que estaba bien, ya espero un poco y no llegaba nadie y con lo tomada que estaba no vaya a ser que se quede dormida en plena espera.

    Nos dirigimos a mi auto, ella por delante y mi mirada se perdía en su parte baja. Miraba como sus nalgas se movían al caminar. Mi erección nuevamente comenzaba a elevarse, pero caminaba con disimulo para no hacerlo notar nuevamente. Al llegar al auto, antes de que ella abriera la puerta me dirigí rápido para hacerlo yo, mostrar buenos modales, a lo cual al llegar a prisa, ella se echó para atrás para dejarme abrírsela. Sin querer, ella al echarse hacia atrás pego su trasero contra mí, pudo notar mi erección nuevamente. Pero no dijo nada, ni regresó a verme, solamente hizo un movimiento suave para frotarse un poco y se subió al carro. Le cerré la puerta y me fui a subir para irnos, con mis pensamientos en lo que había ocurrido apenas un par de segundos. Callado encendí el auto y comencé a manejar para llevarle a su casa. A los 5 minutos ella me dice:

    “¿Ya se te calmó el asunto?” (Con una risa pícara)

    – ¿De cuál asunto o de qué hablas? (Yo fingiendo que no sé de lo que habla)

    “No te hagas si al bailar y al subir al auto pude notar tu problema”

    – ¡ahhh eso! Pues… si un poco…

    “¿Y apoco eso te pasa seguido o sólo esta noche?

    – Pues es algo que a los jóvenes nos suele pasar, y bueno hoy con unas cuantas copas es inevitable controlarlo…

    “Es algo lindo a esa edad. Lástima no ser joven para si no desaprovechar esa… (Cortando la frase)

    – ¿Esa qué?

    “No nada, olvídalo…”

    – No dígame, no se quede con las palabras dentro.

    “Pues no desaprovecharía ese tipo de situaciones tuyas como hombre, a mi edad ya un joven como tú no se fijaría”

    -Pero, ¿Cómo dice eso? Si tú tienes un maravilloso cuerpo Mariela, envidiable de las demás diría yo.

    “Ay tú lo dices porque vengo aquí contigo nada más”

    – No en verdad, por qué crees que me he pues… (Me quede mudo)

    “¿Te has qué?

    – No nada…

    “Ahora me dices, a mí me hiciste terminar lo que había pensado (Con risa picara)

    – Pues que no pude evitar tener mis erecciones por mirarte y sobre todo sentirte frotar en mí…

    “¿Ah sí? ¿Acaso he sido yo quien te ha provocado esa linda erección? (Con un tono algo sensual)

    – Pues sí, fue inevitable y no hable así que me pongo nervioso y ya sabe lo que me ocurre

    “Si ya miré que de nuevo reaccionó “

    – Se lo dije, ahora la culparé porque después tendré que desahogarme o tendré tremendo dolor jajaja

    “¿Y de qué forma lo harías? ¿Te irás a un table? Jaja

    – Ya es muy tarde para eso, no me quedará otra que auto ayudarme yo sólo.

    “Pues si quieres…”

    Un par de segundos se quedó en silencio, mi piel se erizó al escuchar sus palabras…

    “No te creas, no quiero andes pensando mal de mí”

    -No pienso nada mal, sólo que la idea pues me cayó de sorpresa, pero no me negaría a algo así

    “Pues pienso que si yo te provoqué tal problema, debo ser yo quien lo solucione ¿No?

    – Pues… eso si…

    Apenas terminé de responderle y sentí como se acercaba un poco más a mí. Me dio un dulce beso en la mejilla, su mano la puso sobre mi pecho y su boca recorrió mi mejilla hasta la comisura de mi boca. La punta de su lengua lamio esa parte de mis labios mientras su mano lentamente fue bajando hasta ponerla por encima de mi erección. Escuche como respiró profundamente, cosa que erizo toda mi piel y mi erección se puso en su totalidad. Su mano apretaba por encima y acariciaba. Apretaba, soltaba y lo recorría, yo continuaba manejando sin perder la vista a la carretera. Su boca continuó besando mi mejilla y su mano busco el cierre de mi pantalón, lentamente lo fue bajando, su mano se introdujo dentro y tomó mi miembro con su cálida mano. Buscó la manera de sacarlo fuera, era tremenda erección que me traía. Su mano lo envolvió con firmeza y lo apretó un poco. Su mano fue bajando de forma lenta jalando toda la piel de mi miembro hasta la base, pude sentir como la punta se descubría poco a poco haciendo que unas pequeñas gotas fueran saliendo y resbalando por mi longitud. Se acercó a mi oído y comenzó a dar pequeños gemiditos, y su mano comenzó a moverse un poco más, lo hacía de forma tan esplendida, cada que bajaba apretaba y provocaba que más de mis gotas fueran saliendo. Mi respiración se agitaba con cada movimiento de su mano, ella gemía un poco más al sentir como en su mano mi miembro se ponía caliente y se hinchaba. Su otra mano pude apenas mirar como la llevaba a sus pechos por encima de su vestido y los apretaba, el sólo acordarme de la imagen de parte de su areola me calentó más.

    Pasamos por una avenida muy concurrida por la madrugada, sobre todo los fines de semana y yo para no perder el control del auto decidí orillarme sobre la carretera, puse mis intermitentes y apague el auto mientras ella continuaba masturbándome.

    Lo hacía de una forma maravillosa, no se apuraba a hacerlo rápido. Quería permaneciera lo más duro posible para seguir sintiéndome en su mano. Me besaba la mejilla y volteo en busca de su boca, le bese esos labios carnosos que poseía, y la bese con ansias. Su mano apretaba con más fuerza mi miembro y yo comenzaba a gemir, sintiendo tales caricias a mi miembro era inevitable no hacerlo, pues lo estaba disfrutando como nunca. Al paso de un minuto ella quita mi mano de mi miembro y enciende el auto, pensé que ya se había arrepentido y le pregunté:

    – ¿Qué pasó?

    “Mira ahí, apresúrate que ansío mucho más que solo jalártela”

    Volteo a ver sobre el otro lado de la carretera y era uno de muchos anuncios sobre la avenida como les comentaba. Era un Motel. De inmediato maneje para meterme a él, llegue hasta la entrada, metí el auto al garaje del cuarto. Nos bajamos y le dije que se metiera que ahora la alcanzaba. Antes de meterme tenía que pagar. Pase a pagar y de prisa me fui al cuarto. Abrí la puerta y escuche que abrían la regadera. Era un cuarto grande, con un jacuzzi sobre lado izquierdo, una cama grande al medio y sobre el fondo el baño con solo cristal transparente. Me senté sobre la cama quitándome los zapatos y la camisa.

    Escucho que abre la puerta del baño y me dice:

    “Oye… apaga la luz del techo y deja solamente las lámparas de la cama encendidas y siéntate de frente (Guiñándome el ojo)

    Me quede desconcertado con lo que dijo pero obedecí. Dejé únicamente las lámparas de la cama encendidas y me quede quieto sentado frente a la puerta del baño.

    Como les dije, el baño era únicamente cristal transparente pero con el vapor del agua se había empañado.

    Al paso de 1 minuto escuche que tocó detrás del cristal, levanté la mirada y lo que mis ojos miraron era algo totalmente maravilloso.

    Pude notar sus nalgas pegadas al cristal, esas que en el bar se pegaron a mi provocando mi erección ahora las miraba al desnudo tras el cristal. Sus movimientos eran más que sensuales, lo hacía de un lado a otro y cambiaba de arriba abajo. Ese movimiento me puso a tono, el mirar cuando se elevaba era increíble pero al bajar, la vista era más que maravillosa, ya que sus nalgas se separaban un poco y podía notar su vagina por esa pequeña abertura. Poco a poco comencé a quitarme la ropa. Mi erección como era de esperarse estaba por completo. Ella se quitó del vidrio y mi miembro comenzó a vibrar ligeramente. Se dio la vuelta y ahora era turno de su frente. Antes de pegar su pecho, sacó su lengua y lamió el vidrio de una forma tan erótica que gotas de mi miembro comenzaron a salir sin siquiera tocarme. Ella seguía en su papel de seducción, cosa que no ocupaba de mucho hacia conmigo. Sus pechos se apegaron al vidrio y tremenda maravilla para mis ojos. Esos pechos que imaginaba ahora los podía ver desnudos. Eran más grandes de lo que yo pensé y esas areolas que poseía eran tan perfectas. Eran totalmente rellenos en su circunferencia, su tonalidad café y sus pezones los hacían tan perfectos. Ella los restregaba de un lado a otro y eso solamente me excitaba más y más. Sabía lo que hacía y sobre todo, lo que provocaba conmigo. Comencé a acercarme afuera del baño, tras ese cristal que me dividía de ella. Me arrodillé para admirar su cuerpo de esa forma en lo cual me lo mostraba. Apenas vio me arrodillé volvió a darse vuelta y a pegar sus nalgas al vidrio. Me estaba matando de placer esa mujer, se frotaba de arriba abajo y mi miembro vibraba cada vez más fuerte. No perdía de vista el medio de sus nalgas, esa pequeña abertura donde podía ver su vagina. Ella se percató de eso y llevó sus dedos hacia esa zona, comenzó a jugar a su antojo sobre tus labios, sentía que me moría de la excitación pero no quería apresurar todo, querría seguir mirando aquel espectáculo que me estaba dando. Noté como sus dedos comenzaba a separar sus labios y a hundirse lentamente dentro de su vagina. Al mirar que su dedo se hundía en ella, escuché como un gemido comenzaba a escucharse. Eso me calentó mucho más de lo que ya estaba. Comencé a tomar mi miembro y a moverlo de forma lenta así como ella lo hacía en el auto. Continuaba metiéndose sus dedos dejándome mirar como lo hacía mientras gemía. Mi mano apretaba más fuerte mi miembro moviéndolo a su ritmo, tal cual ella lo hacía en su vagina. Sacó sus dedos y se volteó nuevamente, miro como sostenía mi miembro en mi mano y pego nuevamente sus pechos sobre el vidrio, fue bajando lentamente mientras yo me masturbaba mirándola. Esos pechos que deseaba desde el bar ahora los tenía al desnudo, tan cerca de mi vista y su perfección era tan increíble. Lentamente iba bajando hasta quedar de rodillas, para eso yo ya estaba levantado siguiendo masturbándome con mirarla. Miré como comenzó a sacar su lengua y a darle de lamidas al vidrio, acerqué mi miembro y lo pegue de igual forma al vidrio, ella jugaba tras el otro lado como si lo estuviera haciendo y yo a pesar de tener un cristal entre medio, podía sentir como su lengua recorría toda mi erección. No pude contenerme más y me metí a la ducha con ella.

    Ella no se levantó, permaneció de rodillas y me tomo del miembro y me llevo a su boca de forma inmediata. Era la gloria, sentí como sus labios presionaban con tanta fuerza, que sentía como las gotas de mi miembro eran sacadas con las succiones que me daba. Su lengua se movía de forma tan espectacular como si fuera la última vez en su vida. Si mano apretaba mi miembro y jalaba toda mi piel, mis manos se sostenían del vidrio mientras la dejaba hacerlo a su antojo. Sentía como su otra mano acariciaba mis testículos, ¡Rayos! Lo hacía tan exquisito. Comencé a gemir y eso le excitó mucho más, porque pude sentir como lo succionaba con más ansias. Su lengua no paraba de jugar bajo la punta de mi miembro, yo gemía y mi miembro se hinchaba cada vez más. Su boca retrocedió y lo succiono con tanta fuerza que lo estiró al máximo. De forma inmediata se levantó y me dio la espalda, elevo su cadera y yo no hice más que acomodarme detrás de ese bello par de nalgas que poseía. Tomé mi miembro con mi mano y se lo acomodé justo en la entrada de su vagina, ella echo sus manos hacia atrás y se abrió sus nalgas para mí. No hice más que hacer lo que ambos deseábamos. Empuje con fuerza hasta penetrarla totalmente, ella grito de placer y yo me sentí de maravilla al sentir el calor de su vagina cubrir todo mi miembro dentro. Llevé mis manos por delante para tomar ese par de pechos que me han tenido loco toda la noche, me apoye de ellos y comencé a jugar con mi cadera, una y otra vez. Provocaba darme en ese par de nalgas que hacía sonar con cada choque de su cuerpo y el mío. Sus gemidos eran cada vez más intensos y fuertes, cosa que no provocaba más que excitarme. Mis manos no hacían más que apretar sus pechos, mi miembro se clavaba en su interior una y otra vez, gemíamos ambos como locos de placer disfrutando aquella madrugada deliciosa. Retrocedí mi cadera y la voltee hacia a mí, frente a frente. Busque su boca carnosa de inmediato y la bese apasionadamente. Mis manos apretaban sus nalgas y su cadera con la mía buscaban encontrarse. Mi miembro se frotaba por encima de su vagina y sus gemidos eran ahogados entre los besos que nos dábamos. Mi mano derecha buscaba su pierna para elevarla, buscaba de nuevo entrar dentro de ella. Sabía que quería penetrarla de nuevo y elevo su pierna a la altura de mi cadera, agache mi cadera acomodándome y nuevamente la penetre por completo. Una mordida algo fuerte surgió de su boca hacia mis labios. Mi otra mano la jalaba contra mí y mi cadera comenzaba a sacudirse nuevamente. La excitación era tanto que podía sentir como sus fluidos se deslizaban por sus piernas, mi boca besaba su cuello e iban en busca de lo que tanto había anhelado desde hace unas horas. Al fin pude llegar a sus perfectos pechos, me fui sobre uno y lo succione con fuerza dentro de mi boca, ella emitiendo un gemido alto al mismo tiempo en el que mi cadera empujaba de lleno mi miembro. Me deleitaba de sus perfectos pezones, los succionaba con tanto deseo mientras ella me apegaba con su mano sobre mi cabello. Mi cadera seguía embistiéndola, gemía cada vez más intenso, su otra mano la clavo sobre mis nalgas y yo le daba lo que pedía. Mi cadera la movía de tal forma que provocaba mi miembro llegara al fondo de su sexo. Encajó de igual manera sus dedos sobre mi cabeza, mi boca tiraba de sus pezones mientras continuaban los golpes de mi miembro dentro de su vagina. Sus gemidos se intensificaron y yo no me detenía, sus ganas no pudo contenerlas más y su orgasmo comenzó a apoderarse de ella. Me hundí por completo en ella sintiendo esas contracciones de su vagina mientras su orgasmo recorría todo su cuerpo.

    Lentamente fui retrocediendo, sacando mi miembro suavemente de su interior. Abrí la regadera para ducharnos un poco mientras ella me tenía del miembro con su mano. Me besaba mientras el agua caía entre nosotros y su mano me masturbaba de forma lenta. Cerró la regadera y me llevaba detrás de ella tomándome del miembro.

    Llegamos al borde de la cama y me sentó sobre la orilla, separó mis piernas y solamente se agacho para darle una chupada a la punta de mi miembro. Se levantó, me recostó un poco y se dio la vuelta. Se fue acomodando entre medio de mis piernas, su mano por el medio de ellas buscaba mi miembro, lo llevo nuevamente bajo su vagina y lentamente se fue sentando en mi miembro. Simplemente gemí, el mirar como ese par de nalgas bajaban a la misma vez que disfrutaba como entraba dentro de ella era magnifico. Empujo hasta tenerme totalmente dentro de ella, acomodo sus manos sobre mis rodillas y comenzó a balancearse adelante atrás de una manera tan increíble. Mariela mantenía sus nalgas bien pegadas a mi piel y se resbalaba sobre mí como una diosa. Ella solo emitía gemidos y yo no me quedaba atrás, disfrutaba cada movimiento de su cadera sobre mí, miraba su espalda desnuda al igual que ese par de nalgas que no se separaban de mi cuerpo, se arrastraba en mí y yo solo disfrutaba de sus movimientos. Comenzó a elevarse y a dejarse caer para mí, si lo anterior era exquisito ahora esto era lo doble de eso. Sus nalgas comenzaban a revotar en mí, se dejaba caer a su antojo y de reojo volteaba su mirada para ves mis gestos y más fuerte lo hacía. Mi miembro parecía mástil como lo mantenía ella de firme dentro de su vagina. Cada sentón que se daba podía hacerme estremecer por completo, ella se dejó caer y se quedó inmóvil. Era mi turno, así que me levanté quedando pegado a su espalda, llevé mis manos por delante en busca de sus senos y comencé a mover mi cadera en círculos por debajo de ella, su cabeza se echó hacia atrás recostándose en mi hombro, sus pechos más firmes siendo acariciados por mis manos. Mi mano derecha bajo por su cuerpo en busca de su sexo. Separó sus piernas al notar lo que pretendía y llevé mis dedos al medio de sus labios, comencé a recorrerlo y a bañarme en sus fluidos. Sus gemidos comenzaron nuevamente, mis dedos subieron a su clítoris y empezaron a estimularlo. Sentí esas contracciones nuevamente sobre mi miembro, estimulándolo deliciosamente. Mi boca mordía su cuello y ella se retorcía sobre mí. Mis dedos no dejaron de estimular su clítoris cuando nuevamente comencé a sentir como inundaba mi miembro con sus fluidos. Se balanceo con mi miembro dentro de ella presionando para prolongar su orgasmo. Dejé lo disfrutara, al igual que yo disfrutaba su placer. Lentamente se levantó de mí y se subió a gatas sobre la cama, solamente voltee mi cara mirando ese par de nalgas que ahora estaban en esa posición tan encantadora.

    Ella solo regresaba a mirarme con mirada de lujuria, yo por mi parte de inmediato me subí a la cama para colocarme tras de ella. Se colocó justo en el medio de la cama, pegó su pecho sobre la misma y dejó para mí su cadera totalmente empinada. No esperé más y le abrí las nalgas para embestirla de una vez, me clave de nuevo en el fondo de ella. Mis manos se acomodaron en su cadera y comencé ahora a mi antojo a clavarme en ella. La jalaba una y otra vez hacia mí, mi miembro chocaba en el fondo de su sexo y sus gemidos comenzaban nuevamente, esta vez eran más fuertes casi gritos. Eso solamente me excito mucho más y mis embestidas se hicieron más intensas. Mariela elevo su parte del frente volteándome a ver, quería mirar cada movimiento de mi cadera hacia ella. Me miraba, gemía y yo lo hacía con ella sin importar que los huéspedes de lado nos escucharan, sólo disfrutaba al máximo. Elevó sus manos en busca de la cabecera de la cama, quedo algo inclinado y yo aproveche para tomarla del pelo y jalarla contra mí. Mi mano libre comenzó a darle de nalgadas, y en cada nalgada que le daba, gemía y gritaba a la misma vez. Mi excitación estaba al límite, mis movimientos se hicieron frenéticos y apenas entre mis gemidos le dije que tenía ganas de venirme. Ella sólo me dijo que lo hiciera, que también lo haría conmigo. Fue tal el aviso que comencé a moverme de forma frenética, tiraba de sus caderas con tanto desespero y ambos gimiendo sin poder contenernos más comenzamos a venirnos de forma maravillosa. Sentí sus espasmos y como su vagina daba esas contracciones de nuevo que apretaban mi miembro a la misma vez que exprimía todo mi semen dentro de ella. Fue una sensación tan maravillosa, sentir como terminaba dentro de su sexo.

    Lentamente salí de ella y nos echamos a la cama, exhaustos y satisfechos por el final. Ella se levantó al paso de unos 5 minutos para ducharse, yo preferí quedarme en cama. Terminó y se recostó a mi lado sobre mi pecho. Me dio un beso sobre la mejilla y cerramos los ojos sin decir una palabra. No me di cuenta de que me había dormido hasta que escuche tocaban la puerta. Desperté de forma inmediata, y no miré a Mariela a mi lado. Me vestí y abrí la puerta pensando era ella pero no, era el casero avisándome que era hora de que saliera. Le pregunté sobre mi acompañante y me dijo que hace una hora había salido a prisa, pero le había pedido me entregara una nota.

    Al salir con mi auto el casero me entregó la nota donde decía:

    “Disculpa por no avisarte que me marchaba pero te veías tan tranquilo descansando que no quise molestarte, me llamo mi amiga de anoche que fuera porque tiene un problema y ocupa mi ayuda”

    Pd. Gracias por haberme dado la mejor noche de mi vida, eres un amor…

  • Me encontré al ex de mi hermana

    Me encontré al ex de mi hermana

    Mi hermana estuvo enamorada durante años de un chico de Colombia llamado Alejo. Era muy atractivo, todas se morían por él, pero él sólo se fijó en mi hermana. A mí me parecía demasiado viejo para mí, por lo que no le presté atención. Él era bastante tímido y nunca se atrevió a pedirle salir a Tania, mi hermana; ni ella a él porque era muy orgullosa. Sólo se liaron en algunas ocasiones y ya. Alejo hizo llorar a mi hermana, porque ella lo quería pero él era tan tonto y cobarde… Al final mi hermana intentó pasar de página y comenzó a salir con Sergio. Alejo se volvió con su padre a Colombia unos meses después e hizo llorar de nuevo a Tania.

    Después de muchos años yo viajé a Colombia y me lo encontré, no me acordaba de él pero estaba igual, no había cambiado.

    Nos saludamos y charlamos un poco. Nos contamos muchas cosas. Yo le conté lo que había sentido mi hermana por él y cómo se había comportado. Después me preguntó si cenábamos juntos y eso hicimos. Charlamos por horas aunque en España ni nos habíamos dirigido la palabra. Luego me quedé a dormir en su casa, ya que era tarde y ambos estábamos ebrios. Ahí comencé a verlo como las demás chicas: realmente era atractivo. La edad, ahora que los dos éramos adultos, no importaba e intercambiamos miradas que terminaron con una aprobación y un largo beso que fundió nuestras húmedas lenguas.

    Fuimos a su dormitorio, a tientas, ya que estaba oscuro, sin dejar de comernos la boca el uno al otro. Nos arrancamos la ropa, ferozmente y lo tiré sobre la cama.

    No había cambiado nada, sólo que ahora había espabilado y se lanzaba cuando quería algo, ¿o sería a causa del alcohol? No lo sé, ni pensaba en eso.

    Aprisioné en mi boca su miembro endurecido. ¿Estaba esto bien? Abracé con las manos el pene mientras lamía la punta y él miraba al techo gimiendo. Subí acariciando su torso desnudo, parando en sus hombros y erizando después la piel de sus brazos. Sonreímos y con sus fuertes brazos en mis caderas me subió sobre él. Dio la vuelta y ahora fue él el que me tiró a mí sobre su cama. Su pene casi estallaba y mi clítoris estaba deseoso de entrar en contacto con él. Quedó encima de mí y me aprisionó las muñecas. Sin palabras, mirándonos a los ojos, entró en mí. Grité relajando las muñecas que había intentado liberar y con mis piernas lo empujé hacia mí para que siguiera. Soltó mis muñecas y agarró mis caderas, que se sacudían pidiendo otra embestida. Y ahí vino otra más fuerte. Su gruesa polla era exquisita. Me hizo arquear la espalda tras muchas embestidas aceleradas y empapados en sudor y flujos nos corrimos en cuanto él llegó al clímax de mi agujero. Nos dormimos, muy cansados y empapados.

    Al día siguiente tocaría resaca y ducha… Y quizá más de lo de hoy.

  • Esta experiencia fue única

    Esta experiencia fue única

    Paso así, nos vimos en un restaurante, solo para conocernos, se suponía. En la mañana trate de trabajar, pero la ansiedad por conocer a ese hombre no me permitió avanzar mayor cosa. Me había vestido bien, o al menos lo intenté, también me preparé por sí acaso me quitaba la ropa (tal vez), y busqué una buena excusa para ausentarme toda la tarde de la oficina.

    Estaba francamente asustada. Siempre es riesgoso encontrarse con un desconocido, así sea en un lugar público, podría resultar ser un psicópata.

    Caminado hacia el hotel donde se hospedaba, pensaba si acaso las fotos que me había compartido eran un engaño. Tal vez sí serían suyas, pero de hace 10 o 15 años. Entonces en la puerta del hotel vi un hombre alto y nada parecido a las fotos, él me miró sin reconocerme (ufff no era él). Llegué a la puerta donde un hombre con uniforme amablemente abrió la aparentemente pesada puerta para que yo entrara.

    Entonces a mí sensación de miedo se unió un vago sentimiento de vergüenza. Eso que ya había sentido antes. Lo que te hacen sentir los trabajadores de los hoteles cuando preguntas por un extranjero, como si llevaras un cartel en la frente que dijera «puta». A mí no me pagan, no quiero que lo hagan, si tengo sexo con un hombre es porque quiero, porque elegí a ese hombre, porque me gusta, porque el placer es suficiente retribución.

    Me senté en la recepción a esperarlo. Nuestra cita era para almorzar. Conseguí entretener mi cerebro en otra cosa cuando escuché mi nombre pronunciado con un acento. Me levanté, me giré y lo miré sin verlo, lo saludé con un beso en la mejilla. Era (es) un hombre alto, elegante, de más cuarenta y cinco años calculé (me lleva poco menos de dos décadas), huele bien y habla chistoso.

    Él elige el restaurante, no muy lejos del hotel, él elige la mesa, él elige mi asiento. Yo elijo lo que voy a comer. Hablamos de la situación del país, del suyo y del mío, de sus experiencias, de su familia y de la mía, de su trabajo. Para ese momento me sentía más segura y me atreví a verlo más detalladamente. Sus ojos son café, pero no almendra como los míos sino más claros, tiene el pelo castaño no muy oscuro. Francamente era (es) muy atractivo.

    De repente, mientras yo mordía una cereza del postre, me planteó dos opciones: puedo subir con él a su habitación (mientras hablábamos canceló una reunión para esa tarde), o él puede subir solo a su habitación. Me sonrojé, bajé la mirada y le dije que había conseguido ponerme nerviosa. Dijo entonces que podía subir y ver televisión (si claro) que no era obligación que pasara algo.

    ¿Qué podía hacer? Si no subía perdería tal vez la oportunidad de estar con un hombre que me parecía realmente excitante. Si subía sería obvio que no tenía la capacidad de controlar mis propios impulsos (algo no muy apreciado si quieres conservar la atención de un hombre más de un par de horas).

    – Subo – le dije. Entonces sonrió y pagó la cuenta.

    Era un hotel bonito, sencillo y discreto. Su habitación era pequeña, pero clara, con una linda vista y un baño bien dispuesto. Encendió el televisor y me indicó que podía ver algún programa si quería, estaban dando «Charlie y la fábrica de chocolate», mientras él se sentó en frente de su computador y comenzó a revisar algo. Cuando me quite el abrigo y me senté en la cama a ver televisión me miró y tendió una mano hacia mí y dijo «Ven acá». Su voz, su mirada era tan sensual que me derretí y me deje abrazar. Sentí sus labios en mí boca, su lengua abriéndose paso entre mis dientes, su dulce saliva.

    El primer beso es el mejor. Deje de besarlo por un momento, pero mantuve mi boca rozando sus labios, fue como beber un poco de su alma y darle un poco de la mía. Paso a paso me empujó hacia la cama y se puso sobre mí, besándome intensamente.

    Entonces decidió que debía entrar al baño. Mientras tanto cambié el canal hasta que encontré la película «La Máscara» en uno de ellos y me entretuve viendo a Jim Carrey limpiándose la cara con un perrito. Al salir del baño, él se dio cuenta de mi interés por la tele y decidió apagarla. Supongo que me quería concentrada en otro asunto.

    Volvió a besarme y a acariciarme. Quiso quitarme los zapatos, pero finalmente tuve que ayudarle, me quito las pantimedias y fijándose en mi tamaño y delgadez me dijo que parecía una muñequita. Su voz y su acento me excitaron de una forma asombrosa.

    Estaba completamente mojada, y él todavía estaba vestido. Buscó la cremallera de mi vestido en mi espalda sin darse cuenta que no tenía cremallera, así que de un movimiento rápido me lo saqué por encima de la cabeza.

    Entonces me acerque a él y comencé a desabrochar los botones de su camisa, llegué a su cinturón, la cremallera, el borde del bóxer y encontré lo que estaba buscando: su hermoso pene. Duro, suave y delicioso pene el de mi amante. Saboreé cada centímetro de su pene, y acaricié con cuidado sus bolas. Estaba absorta en su miembro, como si no existiera nada más en el mundo que fuera importante.

    No recuerdo cuanto tiempo me mantuve pegada a su pene. Lo cierto es que con su extraño acento me dio a entender que le gustaba lo que hacía, a pesar que no me cabía todo en la boca.

    Siendo mi turno lo siguiente fue mi vagina que, ya bastante húmeda por el roce, estaba ansiosa por recibir su atención. Me besó delicadamente, y tocó con su lengua cada espacio de mi interior. Me mordió suavemente el clítoris haciendo estallar mi garganta en gritos.

    Entonces sentí que no bastaba, quería más, lo quería a él dentro de mí, quería saberlo todo mío, pero… condón, mi eterno némesis (si me permiten esa palabra). Odio tener que someterme a eso, duele mucho… como una quemadura, sin embargo necesario. Pero esta vez no quería. Lo que deseaba era sentir su calor y su humedad sin barreras, quería «ensuciarme» con su semen. Me aguanté la primera penetración con el plástico, y fue buena, fuerte, apretada y caliente. Pero el movimiento resultó cada vez más incómodo y algo doloroso, así que con la excusa de querer mamársela de nuevo, poco a poco lo convencí de quitárselo.

    Cada embestida después de eso fue gloriosa. Él me siguió besando, acariciando, no se perdió en su placer sino que buscó mantenerme concentrada. Entraba y salía de mí lento y rápido, suave y fuerte.

    Cambiamos de posición muchas veces, estuve arriba de él viendo su sonrisa mientras mis caderas hacían círculos estrechando su miembro. Luego de espaldas mientras él de pie lo hundía profundamente. También me pidió que casi me sentara sobre su boca para poder comerme con mayor comodidad (creo).

    El tiempo pasó volando. Estábamos tan absortos uno con el otro que a pesar del esfuerzo físico no sentíamos cansancio. En aquel momento terminó dentro de mí y sentí como su semen me llenaba y se derramaba.

    Pero todo buen sueño termina rápido. Un baño juntos, caricias y besos afectuosos cerraron esta escena de mí vida.

    No sé si vuelva a verlo de nuevo algún día. Hace poco descubrí que es un empresario muy importante y por lo tanto más ocupado de lo que yo creía. Por eso creo que esta experiencia fue única, como él.

  • Con una compañera de trabajo pasamos de charlas a más

    Con una compañera de trabajo pasamos de charlas a más

    Soy casado con 3 hijos y si bien tengo con mi pareja una vida sexual muy activa, mis ratones hacen que salga normalmente en busca de también otras experiencias.

    El tema es que venía teniendo algunas conversaciones con una compañera de trabajo, ella también casada. Esas conversaciones se daban durante el trabajo o en las pausas en un café muy cercano. Fueron paulatinamente subiendo en confianza e intimidad, y en momentos tenía tonos eróticos, que siempre eran matizados con algunas risas, que suponían que nada iba a pasar de ahí. Solo conversar…

    Un día al finalizar el trabajo y bajar juntos por el ascensor me comenta que su marido había necesitado su vehículo, y que iba a regresar en transporte público, por lo que amablemente me ofrezco a alcanzarla en mi auto. Simplemente acepta, nos dirigimos a mi vehículo, y mis fantasías empezaron a volar. Sabía que tenía unos 20 minutos hasta su casa y que en bus hubiera tardado más de una hora, le propongo ir despacio para seguir con nuestras habituales charlas, a lo que responde afirmativamente con la cabeza. Un ligero rubor me hace percibir que detrás de sus nervios hay más deseo que el que yo suponía hasta el momento. Nunca quise profundizar para no complicar la relación diaria de trabajo, pero la verdad que sus pelos rubios y lacios, su culito muy firme, y unas muy buenas piernas, habían despertado mis deseos de hacía tiempo.

    Aprovecho un lugar algo descampado y con muy poca luz para estacionarme y continuar la charla. Ella se sorprende un poco, no se niega, y sus nervios, que son deseos encubiertos, se hacen cada vez más perceptibles, (los míos también), por ese momento nuestra charla estaba dando vueltas por cuales eran nuestras fantasías sexuales, ella me había comentado que estaba muy bien con su marido, pero que el tiempo los había llevado a una relación rutinaria, me había expresado que le gustaba mucho poder hablar de estos temas y que se sentía muy suelta conmigo, que nunca había engañado a su marido, pero que sí se lo permitía en sus fantasías. Que algunos de mis relatos le habían quedado dando vuelta en su cabeza, y que estar en ese momento en el auto la ponía especialmente nerviosa, no llegó a terminar la palabra que me lance a comerle la boca, no dudó en responder. Baje los asientos como pude sin separarme de su boca y pude sentir con mis manos que sus pechos eran más grandes y firmes de lo que normalmente dejaba ver. Desabroche su camisa para sentirlos más plenamente y bajar con mi boca, seguí por su estómago hasta su ombligo y cuando deslizo mi mano por debajo de su falda noto sus bragas empapadas. No hay nada que me excite más que una mujer muy caliente. Me lanzo a comerle esa conchita mojada y caliente y ella responde con una excitación desbordante. Le quito la falda y sus bragas, ella se desespera tratando de desabrocharme el pantalón, la tengo que ayudar y cuando queda mi pija justo frente a su cara, la mete en su boca de forma frenética, estoy demasiado caliente y a punto de estallar, pero no puedo permitirme que dure tan poco, la freno y sube arriba mío. Es evidente que ella está tan caliente como yo, y que su excitación también viene de unos cuantos minutos antes porque algunos segundos después que la penetro desata un orgasmo como pocas veces he visto, y con esa imagen y sensación fue imposible contenerme y en dos estocadas más estaba bañando su interior con una enorme cantidad de semen…

    Los dos traspirados y abrazados, me dice no puedo creer que finalmente me haya animado!! me cuenta que luego de las charlas que teníamos se quedaba en su cama a la noche pensando, ratoneándose, y que en más de una ocasión había tenido que levantarse de la cama para ir a tocarse al baño, y que yo solía ser el centro de sus fantasías. No habían pasado 2 minutos del tremendo polvo, que lo que me contaba me estaba excitando, ella lo nota, se ríe, y me dice ahhh no, esto no vale, a mi marido no logro que se le pare después de un polvo ni juntando 10 vedettes!! y ahí el amigo se puso completamente de pie, ella lo limpia con su boca y me dice no puedo creer que esto esté pasando realmente, tiene que ser un sueño. Yo con un poco de sarcasmo le digo el sueño lo tienes bien duro y entre tus manos! se ríe y agrega, si te llego a contar que día es hoy y que es lo que tengo que hacer cuando llego a casa te vas a morir.

    Por supuesto no puedo con la intriga e indago… y sí… es como mínimo sorprendente.

    Me cuenta que hoy es el aniversario de casados, y que van a salir a comer afuera y que él ya reservo un cuarto en un hotel, para pasar la noche. No salgo de la sorpresa pero la situación me puso extremadamente caliente, no podía creer que le estaba inaugurando el festejo de aniversario dejándole de regalo una gran cantidad de semen en su interior, y ahí la tenía con mi pija hiperdura entre sus manos, y lista para penetrarla nuevamente.

    Para seguir con las sorpresas me dice quiero seguir acá pero tengo que llegar a mi casa para ducharme y prepararme porque Carlos llega en una hora y directamente me busca pasar salir. Mi respuesta es categórica, NO!! mira el reloj, estamos en happy hour, así que hoy te llevas dos al precio de uno! Estalló de la risa, en ningún momento soltó mi pija, y paso a darle besos muy suaves, y me dijo, bueno, pero no podemos tardar mucho, tengo que seguir festejando mi aniversario.

    La doy vuelta y hago que se apoye en el respaldar del asiento con las dos manos y entro muy despacito por su conchita que esta empapada con sus jugos y mi semen, ella está excitada, pero no tanto como yo. Empiezo con algunas estocadas y cambios de ritmo, y al mismo tiempo le empiezo a susurrar en el oído: que me encanta festejarle el aniversario, que no tengo ningún problema de hacerle la previa en todos los aniversarios que quiera, y ella va tomando temperatura rápidamente, me doy cuenta que la excita mucho que le hable, y sobre todo que mencione su relación. Le cuento que hoy va a hacer de alguna manera realidad su fantasía de estar con dos hombres, solo que con un par de horas de diferencia, le digo que quiero que sea su mejor aniversario, y que entonces cuando estuviera garchando con su marido a la noche se acordara de cómo tenía mi pija adentro, y percibí que estaba muy cerca del orgasmo, y seguí susurrándole mientras seguía entrando y saliendo ya de forma frenética: me encanta tu culito y me encantaría dejarte toda la leche ahí adentro, así cuando estas con tu marido podes sentir la doble penetración, ahí me dice, con la respiración totalmente entrecortada, es que nunca lo hice por atrás!, y yo pienso no puede estar pasándome todo esto en el mismo día y todo junto!! Salí de su vagina, mi pija, que creo que es de tamaño normal, pero en ese momento la tenía como un tótem, jugué primero, pasándosela por los alrededores y le presente la cabeza en el ano, y sin parar de susurrarle al oído que se quedara tranquila que yo la cuidaba, fui presionando suavemente, y diciéndole tu manejas, déjame entrar despacito, y fue abriéndome paso y fui penetrándola de a poco, siguiendo su ritmo suave, cuando sentí que ya estaba por la mitad del tronco adentro, le digo disfrútala, ya está bien adentro, siempre me gusto tu culito y ahora cada vez que te vea en la oficina me va a gustar mucho más, ella fue subiendo el ritmo, y me permití empezar a bombear con algo más de fuerza, ya estaba a punto de explotar, y mientras le estaba diciendo al oído te voy a dejar el culito lleno de leche, siento como se corre y me dice siiiiii siiiiii la quiero toda, toda para mí, y por supuesto mi orgasmo fue casi de respuesta inmediata.

    No tuvimos casi respiro, abrí las ventanillas, ya que estaba todo empañado, me arreglé rápidamente, mientras encendía el vehículo para no perder tiempo, y que ella llegar antes que el marido a su casa. La deje a unos 100 metros de su casa por las dudas, se arregló como pudo en el camino, y se despidió diciendo, fue el mejor polvo de mi vida!!!

  • Mi juego de química (Pride)

    Mi juego de química (Pride)

    ¿Cuándo un amor se vuelve tan contemporáneo?

    No me di cuenta de las veces que hemos pasado horas y horas en los hoteles.

    Mi querido corazón: he estado de arriba abajo, de cama en cama, de hotel en hotel que me asombra conocer el estilo que tiene cada uno.

    Mi pequeño juego de química comenzó cuando él me contactó creo que fue por la maravillosa red social de Facebook, incluso en mi cumpleaños solía llamarme y ponerme las mañanitas al teléfono.

    Él es muy lindo, tierno, culto, pero ¿sabes cuál es el defecto mi amado corazón? Claro, él tiene novio, yo soy digamos el «amante”, qué mejor palabra AMANTE, siempre me he sentido identificado con esa palabra y con las personas que he sido testigo de serlo. También creo que hay una canción que se llama «Prefiero ser su amante» y tiene tanta razón.

    En fin, disfrazaré el nombre de mi amante por si algún día llega a leerlo, le pondré el nombre de Gabriel.

    Déjame contarte acerca de él: es químico, moreno, varonil, madurito, delgado y un poco atlético, tiene un sexo promedio, digo no es algo que me ahogue pero tampoco me llena la boca. Aunque a decir verdad lo mueve delicioso.

    Casi siempre que tenemos algún encuentro solemos vernos en la estación del metro «Hidalgo», obvio en la Ciudad de México.

    Cada que podemos la pasamos muy rico, entre las sábanas, sus piernas y el clima que cubre nuestros cuerpos con olor a sexo, a amantes recién frotados, amados y sudados.

    También vamos a un hotel cerca de esa estación y siempre tengo que pasar detrás de él porque, en serio corazón, las recepcionistas me ven con sus caras de Oh Mon Dieu ! te juro que me encanta verlas y sonreírles tan sínicamente que casi me dan ganas de guiñarles el ojo.

    Entramos al hotel y mientras subo las escaleras me va tocando el trasero, va midiendo su terreno que tendrá que perpetuar con la herramienta de sus piernas.

    Cuando subimos lo primero que hace es abrir la puerta, deja su mochila de viaje, cierra las cortinas, impidiendo que el atardecer sea testigo del encuentro de nuestras pieles.

    Enseguida su boca comienza a devorar la mía, las dos se encuentran, se reconocen y se entienden muy bien. No tengo alguna idea si con su novio conocerá esta calentura, placer y lujuria que siente cuando está conmigo.

    Acerca su cuerpo al mío, lo frota, lo estruja. Acaricia mi cara, mis mejillas, sus dedos recorren cada espacio de mi cuerpo.

    Comienza a quitarme la ropa. Palpa mis glúteos por encima de la ropa interior, los masajea, los disfruta y su boca no deja de jugar con la mía.

    Me desnuda sin quitarme la ropa interior, él comienza a desnudarse y yo puedo notar su erección por la forma abultada de su bóxer.

    一¿Por qué te haces de rogar? 一lanza su comentario.

    一Claro que no, es sólo que tú trabajas mucho y yo tengo que ir a la escuela, ya sabes los horarios no nos dejan 一respondo.

    一Pues ahora que estás aquí, te haré mío 一él repone.

    一¡Qué gusto escuchar eso! 一digo.

    Y después se arrima a mi cuerpo, me lleva hasta el espejo y comienza a besar mi cuello mientras acerca su bulto a mis nalgas.

    Está duro y caliente, incluso se le pone aún más tieso y con sus manos sostiene mis pezones y los frota delicadamente para posteriormente succionarlos.

    Siento que su lengua me abre el pecho, siento un hilo que va desde mi corazón hasta mi pelvis, que me hace sentir placer, gemir y alucinar por este hombre y cuando se cansa de succionar me carga hasta la cama, que aún no hemos usado.

    Pone mi cuerpo sobre la suave tela del edredón, comienza por abrirme las piernas y a devorar mi cuerpo, sin dejar un rincón de mi piel libre por donde no pase su lengua.

    Me desnuda, me besa y deja mi piel ante su vista, comienza a succionar mi miembro, lo hace de manera rápida y sólo siento su lengua recorrer mi glande. El placer que me produce es delicioso, una lengua ardiente que me llena de ardor y placer la entrepierna.

    Toma entre sus labios mis testículos y los succiona: izquierdo y derecho, izquierdo y derecho. ¡Qué rico! y comienza a trazar una línea que va desde el perineo hasta mi orificio a punto de ser perpetuado.

    一¿Te gusta el beso negro? 一dice sonriendo.

    一Me gusta cuando lo saben hacer 一contesto.

    Y comienza su lengua a amortizar mi orificio, succionando, besando y lamiendo. Te juro que lo hace tan bien que noto su sonrisa y la manera de entretenerse con mis glúteos.

    Casi siempre que lo hace pasan alrededor de 30 minutos y posteriormente introduce sus dedos, también calientes y morenos, muy de pieles mexicanas.

    一¿Quieres chupármela, nene lindo? 一me dice.

    一 Eso depende, bájate el bóxer y muéstrame lo que me voy a comer 一digo sonriendo.

    Enseguida lo hace.

    一Mira. Puedes jugar con él… ¿te gusta el sexo oral? 一me dice.

    一Claro, es la especialidad de mi lengua, digo de la casa 一repongo.

    Y comienzo a chupar mientras él me observa desde arriba. Cierra los ojos y se muestra vulnerable ante mí, debo reconocer que me encanta el poder que el sexo oral te da mientras tengo todo el miembro de mi amante en mi boca. El placer nos hace cómplices.

    Cada que puedo succiono su pene por completo y sólo veo cómo se retuerce de placer.

    一Nadie lo hace como tú 一dice jadeando.

    一Yo lo sé, por eso te lo chupo así 一digo metiendo su miembro aún más en mi boca.

    Y después de tanta felación, comienza a besarme y me coloca en posición de cucharita y debo reconocer que detesto esa posición, pero con él es diferente.

    En cada encuentro comienza por esa posición y la verdad es que nuestros cuerpos compactan cada fibra y se amoldan a la forma del otro para generar, placer, sudor y mucho sexo.

    Cuando comienza a metérmelo siento en mí un poco de ardor, un ardor rico, de esos que no quieres que pare. El ardor se intensifica hasta que mete todo y una vez mi orificio se amolda a su miembro comienzo a moverme en círculos, me separa las nalgas y comienza a clavarme duro, mientras mete sus dedos a mi boca y mi lengua sólo busca lamer algo duro.

    Más y más, mi cuerpo siempre en busca de acción se acomoda a las embestidas que me hacen gemir.

    Siempre me lo hace por mucho tiempo, es todo un semental.

    Enseguida, me pongo boca abajo y él comienza a montarme, créeme, le gusta estar dentro de mí, siento el movimiento de sus metidas rápidas, suaves y busca mis labios para comerlos.

    Cuando estoy así escucho el sonido de su cuerpo sobre el mío, su respiración agitada, sus gemidos y las nalgadas que logra darme para dejar mis glúteos rojos, ardiendo y pidiendo sus dulces caricias.

    一Ponte frente a la ventana y ábrela un poco 一ordena

    一¡Qué rico! 一contesto.

    Me pongo frente a la ventana, abro un poco las cortinas y dejo que el atardecer sea parte de nuestros cuerpos, de nuestra piel, de nuestro encuentro.

    Me folla de una manera rápida, feroz y cariñosa, así, parado siento que las piernas me flaquean y mi cintura ya no me pertenece ahora pende de sus manos y mi piel resiente el tacto de sus dedos.

    一Dame más, lo quiero todo 一 digo.

    一¿Todo? 一 dice.

    一También la lechita 一 digo sonriendo.

    一¿En serio? 一 dice.

    一¿Quieres que te la pida de nuevo? 一 contesto.

    Él sonríe y me lanza a la cama, pero esta vez, me pone de perrito.

    En esta posición siempre arqueo la espalda, levanto el trasero y mis caderas esperan ansiosas por ser tomadas con sus manos masculinas y fundirlas con un vaivén de embestidas.

    Disfruto de esa posición, siento cómo toda su hombría entra, sale y me hace suyo, también aprieta más sus manos a mis caderas, pero esta vez comienza a ponerse de pie sin sacarme su miembro.

    Lo siento hasta el fondo, ya siento su pecho a mi espalda, gime y siento el sudor recorriendo mi frente, mi pecho y mi placer está en lo más alto de mi mente.

    一¿Así te gusta, nene lindo? 一 dice.

    一Sí, métemelo más, fóllame duro y rápido 一 contesto.

    Comienzo a mover mis caderas y me detiene.

    一No te muevas porque me vas hacer venir y quiero disfrutar más de tu culito 一 responde.

    Detengo los movimientos y él acelera el ritmo, haciéndome gemir demasiado, puedo sentir cómo mi orificio se abre más para dejar pasar su hombría sin ningún obstáculo.

    Las paredes internas de mi orificio comienzan a apretarlo y sólo escucho cómo él gime y produce mi nombre entre sus labios.

    一¡Ahh, qué rico! 一 me dice gimiendo.

    一¿Te gustó? 一 digo.

    一Te mueves bien y aprietas rico 一 contesta.

    Y comienzo a sentir cómo palpita su pene dentro de mí, comienza a sacarlo ya que su erección comienza a disminuir. Lo saca y puedo ver el semen que queda en el condón, es bastante, lo tenía guardadito para mí y me pregunto cuánto tiempo no ha cogido si él tiene novio.

    En fin los problemas conyugales son algo que no me incumben.

    Siempre quedo exhausto por la gran sesión de sexo con el químico. Aunque hay algo que va más allá del sexo, siento química con él, únicamente a sus caricias y la manera en que él corresponde a mi deseo, igual en otra vida si yo no fuera tan «divertido» y él más fiel podríamos coincidir.

    Descanso un poco y me abraza con sus brazos y piernas.

    一 Descansa, ahorita seguimos el segundo 一 me susurra al oído.

    Sí claro, las ganas y las piernas yo las pongo y juntos dejamos que el cansancio nos brinde un pequeño sueño reparador y el atardecer ahora ya no es cómplice, es amante nuestro con el tacto en nuestra piel, a mirarnos, tocarnos y ser parte del espectáculo.

    ———————

    P.D.: Ahora que fue el mes del orgullo gay, querido corazón, siéntete orgulloso, disfruta, ríe, llora, ama y se amado. Busca lo que te haga feliz, a veces la felicidad no se encuentra en las personas o en unas simples sábanas, hay veces que encuentras la felicidad en ti mismo.

    Encuentra las cosas que le proporcionen felicidad a tu espíritu y con esto te aseguro serás muy feliz.

    Te mando todo mi amor, unos besitos, ya sabes de esos con agarrón de paquete. No me extrañes, encuentra mi amor en un lugar cálido de tu cuerpo.

  • Oda al pecado

    Oda al pecado

    Noche cálida, al lado mar, que es testigo de amores fugases, como estrellas perdidas en el cielo infinito.

    El escote marca las doce, hora de desengaño y pasión en derroche, tus caderas detienen dicho tiempo, al paso tan firme y ligero.

    Como diosa perdida entre el gentío, que deja escapar dulces gemidos, suaves que se escapan en el viento, el éxtasis de tu piel morena, me estremece y corre por mis venas.

    Una copa te invito, después de un buen vino, la noche arrecia, ya no hay sensación del mundo externo, solo el universo que tu cuerpo adorna.

    Entre palabras y halagos, me pierdo, tu sabes que el pecado busco, y una oda lanzo con tan bella demonia.

    En mi cuarto los broches, se abren, el cielo pronto se instala en nuestros cuerpos, veo tus senos abriéndose paso a mis besos, son tan perfectos.

    Café son tus pezones, de energía me llenan cuando los poseo, entre dulces caricias, te abres paso a mi humilde cetro, lo saludas cordialmente entre besos.

    El éxtasis y desenfreno, ha puesto sucursal en mis aposentos, las miradas se evitan, pues no hay necesidad más grande que el deseo.

    Los cuerpos llenos de agua, manantial de gloria, gemir es ya un arte en las horas perfeccionado, su bella canoa, no ha resistido el embate del agua al surcarse en el mar de la lujuria.

    Y entre suspiros y desalientos, nos corremos bellamente, llegando al éxtasis del calor de dos cuerpos.

    Sonríes, y yo sonrío, éxtasis infinito entre dos cuerpos que apenas conocen la luz del día, y cuando duerma el cielo nuevamente nos amaremos, tú con tus senos, yo con mi cetro, seremos el reino perfecto…

  • Gracias a una amiga termino cogiendo con mi hijo

    Gracias a una amiga termino cogiendo con mi hijo

    Desde hace varios años me encuentro los miércoles por la mañana en el gimnasio con Clara, es mi amiga, casi mi hermana, la conozco desde la escuela primaria, no existen secretos entre nosotras. Ella es todo lo opuesto a mí, no tiene vergüenza de nada, para ella todo pasa por el sexo, lleva casi 10 años de casada y fueron innumerables las veces que le metió los cuernos al marido, casi las mismas veces que la tuve que cubrir. Ella es enfermera y hasta les chupa la pija a los pacientes en coma por viciosa. Sus anécdotas son increíbles de cuando depila a hombres o mujeres antes de operase o cuando los tiene que limpiar, muchas cosas que hace hasta me dan vergüenza contarlas.

    A todo esto le digo mi nombre, me llamo Soledad, un nombre corto y frio, casi como mi vida, trabajo de maestra de escuela primaria y tengo 36 años igual que Clara, soy tímida y retraída, aunque fantaseo tal vez más que ella con sexo. A diferencia de Clara tengo un hijo que tuve por un error con un chico, una locura de adolescente, soy madre soltera y con mi hijo me llevo muy bien. Aunque estuve de novia por dos años con un profesor de la escuela fue hace casi 10 años, él era casado y nunca cumplió sus promesas de dejar a su esposa, yo lo dejé.

    Las dos nos hacíamos dueñas de ese miércoles para estar juntas, ella tenía franco en la clínica y yo no daba clases. Ese miércoles fue particularmente caluroso, ya temprano la temperatura rondaba los 30 grados centígrados, tratábamos y saltábamos al ritmo de la música pero fue insoportable y suspendieron la clase. Fuimos al vestuario a ducharnos sin el apuro de saber que empezaría la próxima clase, nos quedamos bajo las duchas enfriando nuestros cuerpos mientras el vestuario se vaciaba. Muchas veces, como en esta ocasión, Clara me enjabonaba, era algo normal para nosotras, pero ese día me empezó a cargar por los pelos del pubis, ella siempre se depilaba totalmente, yo no lo veía necesario, aunque me recortaba un poco siempre tenía mis rulos ahí abajo.

    Me propuso depilarme y lo hizo con una máquina de afeitar que sacó de su bolso. Era una buena ocasión para hablar total teníamos tiempo. Era toda una profesional, como abría los labios de mi vagina con sus dedos y como los estiraba para no lastimarme. Poco a poco fue dejando al descubierto mi vagina, mis labios rojos sobresalían como pequeños pétalos entreabiertos.

    -Ves que te queda mejor así, pareces que tuvieras veinte años.

    -jajaja estás loca.

    -Bueno te la dejé lista para usar. Para que te la chupen por horas. ¿No estás saliendo con nadie?

    -ya sabes que no. No tengo ganas

    -jaja vamos, que no tenes ganas, si te toco un poco más te empezas a chorrear toda. ¿Te la chupo?

    -jajaja, no, salí loca, no seas asquerosa.

    -jajaja que tiene de malo, nos podemos dar un gusto y te sacas un poco la calentura.

    -No ni loca.

    -Pero es un desperdicio, mira cómo te brilla ¿no hay ningún profesor en la escuela que la aproveche?

    -No, son todos casados y no quiero saber nada, no quiero volver a pasar por lo mismo.

    -Y ningún alumno.

    -Estás loca son menores. Queres que me metan presa.

    -jajaja pero que te la chupen un ratito.

    -¡Estás loca!

    -Pero no podes seguir así, tenes que conseguir una verga joven que te rompa el culo. Es un desperdicio. ¿Y Lucas?

    -¿Qué pasa con Lucas?

    -¿Cuántos años tiene? ¿Está de novio?

    -ya tiene 18 y no está de novio. ¿Qué tiene que ver Lucas?

    -¿Por qué no lo aprovechas?

    -Es mi hijo, estás loca.

    -Vamos, que tiene que ver, en muchas culturas los hijos se cogen a sus madres y con muchos animales pasa lo mismo.

    -No mientas, eso es una locura. Jajajaja

    -¿Sabes que hice para desintoxicarme?

    -No sé, pero sabiendo como sos puede ser cualquier cosa.

    -Nada grave, durante una semana me hice enemas de café. Es increíble pero bajé hasta unos kilos. Te limpia todo, quedas como nueva. Es algo que me gustaría hacer por mi cuenta con pacientes que conozco de la clínica. Las puedo hacer mis clientes particulares.

    -¿pero eso es serio, sirve para algo?

    -Claro tonta, nunca escuchaste que lo recomienda Gwyneth Paltrow

    -¿Quién?

    -La actriz. Dice que a ella le hace bien y vende no sé qué cosas. ¿Por qué no haces la prueba?

    -No, para qué. ¿Estás loca?

    -Dale, dale yo te ayudo y me sirve para saber cómo funciona, tengo que ver cómo funciona para explicar a mis futuras clientes. Hacemos una cosa, voy el sábado a tu casa y hacemos la prueba.

    -No, no vengas, está mi hijo en casa. No tengo ganas.

    -Ya está decidido, el sábado voy a tu casa.

    Nos fuimos a nuestras casas, pensaba que se iba a olvidar de lo que había dicho así que no pensé más en eso, continúe con mi monotonía hasta el día sábado.

    Estaba durmiendo y escucho sonar el timbre de la calle varias veces, me despierto enojada pensando que sería algún vendedor ambulante, pero al instante me suena el teléfono, era Clara.

    -Hola Sole, soy yo abrime.

    -Para, ahora voy estaba durmiendo.

    Voy a abrir no me quedaba otra, ahí estaba Clara, con su bolso que lleva a la clínica en la mano, ya me imaginaba que traía, cuando se le pone algo en la cabeza es imparable.

    -Acá traje todo

    -¿Qué cosa?

    -No te acordas, la enema de café, dale vamos al baño.

    -Pero no estás loca, te dije que no quería.

    -Dale vamos, ya tengo todo preparado, hay que entibiar un poco el café y listo.

    -Pero Clara, está Lucas durmiendo, se tiene que levantar dentro de una hora y usar el baño. Además no fui al baño todavía.

    -No te preocupes, hacemos rápido, tenes que aguantar 15 minutos el café y después lo largas, si empezamos ahora ni se da cuenta que vine. Si todavía no fuiste al baño mejor porque vas a largar todo.

    -Bueno, vamos, pero hacemos rápido, parezco un ratón de laboratorio.

    -Anda al baño que mientras caliento un poco el café.

    Parecía que estábamos hablando del desayuno, pero no, me quería llenar el culo de café y lo peor que si no le hacía caso se iba a poner insoportable, la conozco y cuando se le pone algo en la cabeza no la para nadie. Me quedo sentada en el borde de la bañera esperando unos minutos hasta que llega. Entra al baño, en una mano trae el bolso de dónde saca un recipiente en forma de jarra con una manguera de goma con una cánula en su extremo y en la otra una jarra con el café que había calentado.

    -Dale, sacate la ropa así no te ensucias. Agarre aceite de la cocina así te entra más fácil.

    Llevaba puesta una remera larga con la que duermo, no uso ropa interior, me molesta, así que me la saco y quedo completamente desnuda.

    -Clara, la puerta, puede venir Lucas.

    Cierra la puerta, pone una toalla en el suelo y me dice que me acueste sobre la toalla. Le hago caso, ella sabe lo que hace, es enfermera y para ella es cosa de todos los días. Llena el recipiente con el café y lo cuelga en un perchero que hay en baño. Me indica que me ponga de rodillas y apoye las manos en el piso levantando el culo. Con total normalidad se tira un chorro de aceite en la mano derecha y me la empieza a pasar en el ano, con facilidad le entra un dedo, lo mete y saca varias veces, el aceite facilitaba el trabajo, cada vez arqueaba más la espalda levantando la cola.

    -Se ve que te gusta.

    -Dale, apurate, saca el dedo y mete el café que se va a levantar Lucas.

    -jajaja, ya va

    La apuro, aunque en mi interior me gustaba que juegue con el dedo, pero no quería perder mucho tiempo. Me hace caso, toma la cánula de la enema y la mete en el culo, entra como diez centímetros, con facilidad. Empieza a abrir la válvula y puedo sentir como un tibio líquido me empieza a llenar. Mueve la cánula varias veces para facilitar la entrada, empezaba a sentirme llena. Retira la cánula.

    -Ahora hay que aguantar 15 minutos.

    -No voy a aguantar.

    Era verdad, no pasa un minuto y sentía que me cagaba. Cruzaba las piernas, pero no aguantaba.

    -Dale, espera, aguanta lo que puedas.

    -No, no, no, no

    -jajajaja, aguanta, jajajaja

    Ella se empieza a reír mientras aprieto el culo para no cagarme, pero era imposible.

    -no, no, no, no aguanto me cago.

    La situación empeoraba y ella no paraba de reírse. No me queda otra que levantar la tapa del inodoro y sentarme, pero la mala suerte hizo que en ese preciso momento Lucas golpeara la puerta para preguntar qué pasaba.

    Pum, pum, pum

    -¿Te pasa algo Ma?

    El culo no me dio tiempo a contestarle, evacue los intestinos con la fuerza de una manguera a presión, el ruido hizo que Clara largue una carcajada, yo no daba más de vergüenza, pero quiero tranquilizar a mi hijo.

    -No, Lucas no pasa nada, estoy con Clara. Está todo bien.

    Clara no tiene mejor idea que abrir la puerta para saludar a Lucas, yo sentada en el inodoro atino a taparme los pechos con el brazo izquierdo y la vagina con la mano derecha, mientras lo veo a Lucas mirándome desde la puerta. Clara reía.

    -Hola Lucas, estoy con tu mamá con un tratamiento, después te explico.

    -Hola Clara.

    -Terminamos enseguida y desocupamos el baño.

    Qué imagen se habría llevado mi hijo, la quería matar a Clara, encima no paraba de reírse. Estuve un rato largando todo el café que me había metido y me di una ducha rápida, mientras tanto Clara se fue a la cocina para lavar las cosas que había traído.

    Al rato salgo del baño envuelta en una toalla, me dirijo a la cocina y veo que estaba mi hijo hablando con Clara, le digo que vaya al baño que ya estaba desocupado, él me mira como sonriendo y me pregunta.

    -¿Cómo estás? Desintoxicada

    -¿Qué te conto?

    -el tratamiento que te está haciendo Clara yo ya lo conocía.

    -¿vos que sabes?

    -Ya lo conocía. Salió en todos lados, es un tratamiento naturista que hacen muchas personas.

    -Sí, pero ya no lo quiero hacer más.

    Enseguida Clara me dice.

    -Como que no, mañana vengo y te aplico la segunda sesión. ¿Por qué, no te hace bien?

    -no es eso, pero no tengo ganas.

    -Vamos, es una semana sola y vas a ver como mejora todo el cuerpo. ¿Pero qué es por vergüenza?

    -¿De quién?

    -De Lucas.

    -Pero, Ma, ¿vergüenza de mí?

    -No hijo, no me gusta que estemos hablando de esto.

    -No pasa nada, sé lo que es una enema, no tiene nada de malo y si te hace bien menos. Clara me enseño como hay que preparar el café y cómo se hace.

    -¿Cómo que te enseño?

    -No es nada Sole, es mejor que aprenda no tiene nada de malo, el día que yo no puedo aplicarte la enema te puede ayudar él.

    -Ni loca, que estás diciendo.

    -jajaja no te pongas nerviosa.

    Fue una conversación muy caliente, por fin Lucas se fue al baño y Clara acomoda todas sus cosas y se va. Antes que se vaya le digo que no venga el domingo, pero me mira, se ríe y se va.

    Fui a mi habitación a vestirme. Lucas me grita desde la puerta que se iba, tenía un partido de un campeonato de futbol que juega todos los sábados.

    Por fin estaba sola, en vez de cambiarme me acuesto en la cama, estaba cansada y así desnuda como estaba me empiezo a frotar la vagina. Mi cabeza no se podía sacar la imagen de Lucas cuando Clara abrió la puerta del baño. Me estaba excitando y no paraba de frotarme, tanto que llego a varios orgasmos, algo que hacía tiempo no me pasaba. Aunque trataba de no hacerlo no podía dejar de pensar en esa situación, así de caliente estuve todo el día.

    Lucas llega tarde casi para la cena, como es normal no hablamos hasta la hora de comer. Ya en la mesa Lucas me pregunta de la nada.

    -Y ¿Te hizo bien el enema?

    Quedo sorprendida, pero decido mostrar naturalidad y le respondo de tal manera.

    -Si, estoy bien, más relajada. Se ve que algún efecto hace.

    -Viste, que Clara tenía razón

    -jajaja, Clara, dentro de lo loca que está, puede ser que tenga razón.

    -¿Mañana viene?

    -Le dije que no, pero viste como es.

    -Mejor que venga así podes seguir con el tratamiento, mira si es bueno de verdad.

    -Puede ser, pero es incómodo.

    -¿Por qué?

    -No es nada lindo que te metan café por ahí.

    -jajaja, no te quejes, que es finita la manguera.

    -Claro te quiero ver a vos si aguantas dos litros de café en el culo.

    -jajajaja ¿eso será tomar por culo?

    -jajaja no, eso es otra cosa.

    La conversación siguió pero con otros temas, a Lucas lo notaba entusiasmado, raro en él, casi siempre no lo interesa otra cosa que el futbol. Terminas la cena y voy a lavar lo que usamos, él también se levanta pero sale en dirección a su habitación, todavía estaba en pantalones cortos y no puedo evitar mirar su entrepierna, estaba al palo, se le había parado la verga y se notaba mucho, desvié la vista para no avergonzarlo pero se ve que la conversación lo excito, a mí también.

    Ese sábado me fui a dormir, pero no pude conciliar el sueña hasta que me masturbe varias veces.

    El domingo por la mañana me llama por teléfono Clara, era para avisarme que pasaría por casa después del mediodía, me niego a que lo haga pero no la puedo convencer, aunque mucho no insistí, sólo fue para que no se me notara que realmente quería que venga.

    Yo me levanto y me voy a duchar como todas las mañanas, mi hijo sigue durmiendo casi hasta al mediodía, no almorzamos así que miramos un poco de televisión en el living. No le cuento nada a Lucas que iba a venir Clara, me daba vergüenza, así que espero que se den las cosas solas.

    A eso de las dos de la tarde suena el timbre y le digo a mi hijo que era Clara, mientras voy a la puerta, Lucas me mira y no dice nada.

    -Hola Lucas ¿Cómo estás?

    -Bien, que venís para la enema de café.

    -Sí, me podes ayudar para calentar el café, sabes que tiene que estar a 36 grados

    -Sí, ahora te ayudo.

    Lo que menos imaginaba que iba a ser tan directa con Lucas, lo hablar con la naturalidad de médicos, no podía quedarme callada.

    -Dejalo a Lucas, no lo molestes.

    -Pero si él no tiene problema, tiene que aprender yo no te puedo ayudar siempre.

    -Ma, no hay problema, yo me puedo encargar

    -Ves que no tiene `problema Lucas, vos sos la que no quiere que te ayude.

    -No es eso Clara, pero es incómodo para él

    -Dale, vamos al baño mientras prepara el café, es lo único que le pido, que me ayude

    -Bueno, vamos.

    Yo ya me había entregado a sus locuras, vamos al baño y me pide que me quede desnuda de la cintura para abajo, le hago caso. Ella mientras tanto, como el día anterior, acomoda todo.

    -Hoy no me olvide, traje vaselina, vamos subí el culo que lo lubrico.

    No podía decir nada, dejo que haga lo suyo. Me mete el dedo y empieza a lubricar el ano, mete y saca el dedo, estábamos en silencio sólo se escuchaba el ruido de la succión que hacia el dedo cuando salía del culo. Perdí la noción del tiempo pero abran sido unos diez minutos.

    -Veo que te gusta.

    -Claro porque a vos no.

    -jajaja

    De repente escucho unos suaves golpes en la puerta, era Lucas.

    -Ya tengo caliente el café.

    Le responde Clara.

    -¿Ya calentó? Bueno dale pasa.

    No me da tiempo a nada, sólo le digo

    -No, no

    Pero Lucas ya estaba adentro del baño con la jarra en la mano y yo con el dedo de Clara en el culo.

    -por qué no, me dijiste que no tenías vergüenza, no creo que sea el primer culo que ve tu hijo. ¿Es verdad Lucas?

    -jajaja Si ya vi muchos.

    -Ves Lucas no pasa nada. Mira este agujero es el ano por dónde hay que meter la manguera y esto que hay acá es la vagina de donde saliste. Metes el dedo acá y lo metes y sacas con vaselina varias veces, así entra más fácil.

    -jajajaja si ya entendí

    Lucas se reía de cómo me metía el dedo en el culo la hija de puta, yo ya estaba entregada y mantenía la posición, en realidad me gustaban que los dos jueguen con mi culo. Pero Clara se percata de algo y rápida como es, aprovecha.

    -Mira, cómo entendió tu hijo, que ya preparó un dilatador para el ano.

    Miro para atrás y veo como le estaba acariciando la entrepierna del pantalón corto que llevaba. No lo podía creer, tenía una erección tremenda, se notaba un palo grueso apretado por la tela que buscaba escapar del pantalón. Pero mi hijo retira el cuerpo para atrás, ella saca la mano y empieza a contar una de sus numerosas anécdotas de enfermeras, que tiene y miles.

    -Me haces acordar a un viejito que estaba internado en la clínica, tenía 97 años, casi no podía hablar y estaba siempre en la cama, revivía cuando lo tenía que bañar. Se ponía contento cuando le sacaba la ropa, siempre tenía una sonrisa, pobrecito. Cuando le empezaba a tocar el pene se le ponía duro y me miraba con sus ojitos claros, mientras le pasaba la esponja. Un día le quiero dar una alegría y se la empiezo a manosear, la verdad la tenía larga y gruesa, de pronto veo que tira la cabeza para atrás y suspira, pero sigue con la pija parada yo se la sigo tocando por diez minutos lo miro y sigue igual, me asusto, le toco la cara y se cae para un costado, estaba muerto. Lo mate de felicidad, pero tuve que secarlo, vestirlo y lo acosté para que piensen que había muerto durmiendo. Suerte que no se dio cuenta nadie, menos sus familiares, igual murió feliz.

    -jajaja pobre viejito

    Dijo mi hijo. Yo no podía creer lo que contaba y menos estando desnuda y con el culo al aire. Pero ella es así, les cuento otra anécdota que no tiene que ver con el tema, pero esto lo viví una vez con ella.

    Un día Clara llegó a casa apurada con una conservadora de plástico colgando de sus manos, como las que se llevan un día de camping. Me dijo que me apure y vayamos a mi habitación. No me da tiempo a decir nada, la sigo, ya sé cómo es, así que espero de ella cualquier cosa. Nos sentamos en la cama separadas por la conservadora, la abre y saca un pote de unos diez centímetros de diámetro con una especie de crema, adentro. En seguida se empieza a untar la cara y me obliga a que haga lo mismo rápido, como con casi todas las cosas le tengo que hacer caso. Quedamos las dos con la cara brillosa, me dice que teníamos que esperar a que se seque. Con la lengua toco mis labios y siento un gusto salado y le pregunto que era. Me empieza a dar una explicación de naturismo y que se yo que otras pavadas, hasta que me dice que era semen que había robado de la clínica donde trabajaba en ese momento y que no se iban a dar cuenta porque lo habían reemplazado con crema de enjuague para el pelo. Aparte del asco que sentí de haberme metido el semen de una docena de tipos la cara, pensaba que lo que hizo era un delito y sí que lo era, pero como es ella lo resolvió con el dueño de la aclínica con una mamada. Así pasó cuando se dieron cuentan que había pasado en el banco de semen, el dueño la quería denunciar y meter presa, pero así son las cosas con Clara, en esa clínica no trabajó más.

    Bueno ella es así de loca.

    Siguiendo con el relato, mi hijo reía, Clara seguía hablando y yo con el culo esperando la enema. Ella le pide a Lucas que la ayude a sostener en alto el envase que llena con el café que él trajo. Yo ya no digo más nada y apoyo la cabeza en el piso, levantando bien el culo. Toma la cánula y la introduce mientras abre la válvula, el café empieza a llenar mis entrañas, no sentía tantas molestias como el día anterior, tuve la precaución de evacuar antes los intestinos.

    Listo, ya tenía dos litros adentro, ahora tenía que aguantar. Me paro y giro quedando de frente a Lucas y Clara, él estaba rojo como un tomate y no podía alejar la vista de mi vagina. Clara me miraba con una serena sonrisa de satisfacción.

    -Ahora vas a tener que aguantar por lo menos quince minutos, no hagas como ayer, mientras voy con Lucas a lavar las cosas a la cocina.

    Pensaba que no me iban a dejar nunca sola, ya me había acostumbrado. Mientras aprieto el culo para que no salga disparado un chorro de café no podía dejar de pensar en la cara de Lucas y su tremenda erección. No pude calcular bien el tiempo que paso pero no aguanto más y me siento en el inodoro a largar todo. Siento un alivio inmediato mientras el chorro a presión pierde su fuerza. Me sentía mejor. El tratamiento parecía surgir algún efecto.

    Ya limpia voy a la cocina y veo a mi hijo hablando fluidamente con Clara, casi no se dan cuenta de mi presencia, perecía que entre ellos tenían todo resuelto.

    -¿Te sentís mejor?

    Me pregunta Clara.

    -La verdad que sí, estoy más liviana.

    -Viste que sirven mis tratamientos. Bueno, yo me tengo que ir me está esperando el estúpido de mi marido, pero ya le explique todo a Lucas así se encarga de las enemas en la semana.

    -No, ¿pero no vas a venir vos?

    -No puedo trabajo, pero yo ya le expliqué todo y él no tiene problemas.

    -Pero, yo también trabajo y él va a la escuela.

    -Pero lo haces a la tarde, no hace falta que sea a la mañana. Bueno yo me voy, se me hace tarde.

    Se despide y nos da un beso en la boca a mí y a Lucas. Conmigo lo había hecho otras veces pero no delante de mi hijo, pero me pareció de lo más normal después de toda la situación.

    Es domingo no hablamos más del tema, aunque Lucas estaba más cariñoso que nunca, me tomaba de la cintura, me hacía cosquillas y bromas, parecía excitado todo el tiempo.

    A la noche casi no pude dormir aunque me tenía que levantar temprano para ir a la escuela. A la mañana dictando clases casi me quedaba dormida, pero estaba más ansiosa que mis alumnos esperando el recreo.

    Por fin regreso a casa por la tarde, estaba cansada pero la adrenalina me mantenía despierta. Lo veo a Lucas que viene de su habitación.

    -Hola Ma, ¿Cómo estás?

    -Bien, un poco cansada.

    -¿Queres que te haga el enema ahora o más tarde?

    Fue directo al grano, no pensaba que iba a ser tan directo. No me dejó pensar y fue mejor así, era todo una locura.

    -Como quieras vos, me voy a cambiar y vuelvo.

    -Bueno, entonces lo hacemos ahora, ¿Dónde vamos, al baño?

    -No, mejor lo hacemos en cocina, anda preparando todo que ya voy.

    Mi hijo se fue para la cocina y yo a mi habitación a cambiarme, era una locura pero a su vez como si todo fuera un sueño. Me desvisto y estoy nerviosa, me saco la ropa y estoy desnuda frente al espejo mirando el cuerpo que en un rato estaría bajo la mirada de mi hijo. No sabía qué hacer, que ponerme, pero me decido, me pongo solo una remera y nada abajo, era corta y no me tapaba nada abajo, pero ya estaba jugada.

    Entro a la cocina con el culo al aire, Lucas me mira el culo y aparta la vista rápido. Yo quería tener el dominio de la situación entonces le digo.

    -No me digas que estas arrepentido.

    -No, ¿Por qué?

    -Parece que no me queres ni ver el culo, jajaja

    -No, iba a agarrar la vaselina. Date vuelta y agachate.

    Le hago caso de inmediato, estoy entregada a sus dedos. Veo que toma el pote de vaselina y se unta el dedo índice y me roza el ano despacio. Me empiezo a agitar, mientras siento que empuja el dedo suavemente sobre el ano para tratar de entrar. La vaselina hace su trabajo, el dedo entra con facilidad y lo empieza a meter y sacar, yo estaba por tener un orgasmo, pero antes que yo acabe saca el dedo y me dice que iba a hacerme el enema.

    En voz baja me preguntaba si me dolía mientras metía la manguera, con la cabeza le decía que no. Empiezo a sentir hinchada la barriga de líquido, en ese momento me dice.

    -Ya queda poco. Ahora lo saco.

    -Despacio, despacio, que…

    No me dejó terminar la frase, que retira la manguera casi de un tirón y se desencadena todo rápidamente. Al retirar tan rápido la manguera hizo que no tuviera tiempo de apretar el culo y sale un chorro de café disparado con fuerza, por la posición en que estaba fui un cañón que acertó con precisión en todo el cuerpo de Lucas. Queda empapado en café, me paro rápido como para pedir perdón mientras me seguía saliendo liquido del culo que se escurría por mis piernas.

    Lo veo parado frente a mí, todo mojado, hasta la cara tenía “café” y empiezo a reír a carcajadas, él hace lo mismo y no podíamos parar, en cada carcajada yo largaba un chorrito de café por el culo, lo que hacía más graciosa la escena. Estaba toda la cocina sucia.

    -A ver déjame que te limpie.

    Me acerco y le saco la remera, pero no puedo evitar con la misma excusa bajarle el pantalón corto que llevaba. Su pija salta como un trampolín y queda apuntando a mi cara, en ese momento el instinto de mujer me sobrepasó y me hizo arrodillar como un autómata y meterme la pija en la boca. Se la empiezo a chupar, casi no me entraba en la boca, una cabeza enorme rozaba mis dientes, hasta tenía un sabroso gusto a café.

    Después él no aguanta más y la saca rápido de mi boca, me da vuelta de forma violenta, me inclina sobre la mesa y de un golpe me la ensarta en el culo. Empieza con un bamboleo a romperme el culo con fuerza, no tarda mucho en acabar dentro de mí, mientras yo tengo varios orgasmos.

    Esto fue el comienzo, no paramos de coger todos los días y de todas las formas posibles, trate de ocultarle a Clara de nuestra relación pero me fue imposible, no tardo en contarle la verdad y ella en sumarse a nosotros.

    Desde esos días no paramos de coger los tres.

  • La señora Rica (Parte 2)

    La señora Rica (Parte 2)

    Los ojos de la señora Rica veían por segundos lo que sucedía en la televisión para no perder ningún detalle de lo que hacía la milf y ella hacerlo igual su boca y lengua jugaban con los testículos luego, era igual de experta y yo no tenía nada que envidiar al joven coprotagonista de la película para nada.

    Su golosa boca subía y bajaba cuando tragaba todo el falo haciendo que tuviera por momentos algunas arcadas pero eso no detenía para nada a la señora Rica para que se detuviera y siguiera dándome una de mis mejores chupadas de verga de mi vida.

    -vaya qué deliciosa verga que tienes…

    Yo al igual que ella también me propuse acabar junto al joven de la película no fue nada fácil pero lo conseguí, no hubo necesidad de sujetar su cabeza para que ella se trague toda mi leche le gustaba mucho hacerlo y no se detuvo hasta que no quedó nada de semen en su boca y se fue luego al baño.

    -Voy a ver cómo sigue nuestra ropa… Ojalá se haya secado algo para irnos cada uno a su casa que ya se está haciendo tarde…

    Sus enormes nalgas moviéndose a cada paso provocativamente cuando se fue producto que aún tenía puestos los zapatos con sus tacos me encantaba mucho verla, pero tampoco iba a permitir que esto se acabará ahora así que ya era hora de actuar cuando regresó le dije que se a costará a mi lado y aceptó.

    -Señora Rica quiero darle las gracias por todo lo que ha pasado hasta ahora y esté segura que jamás diré nada de lo que hoy hicimos acá. ¿Podría hacerle unas preguntas?

    Con su cabeza asintió afirmativamente y sus ojos marrones viéndome fijamente en algo me puso nervioso pero empecé preguntando si a ella le gustaba estar conmigo si teniendo a muchos admiradores porque me escogió a mi y si yo también podría agradecerle por ser buena conmigo.

    -Claro que me gusta estar acá junto a ti porque ten la seguridad que si no fuera así jamás hubiera pasado nada contigo, me di cuenta desde el primer día que me viste en tu casa me devoraste con la mirada pero sabes también que fuiste muy caballero siempre y jamás me decías a diferencia de los otros del barrio así sean grandes o jóvenes algo atrevido sólo me saludabas y bueno cuando me viste en apuros en el bus y me salvaste de ese tipo como todo una héroe me encantó mucho luego lo que vino después fue las circunstancias del viaje en el bus la gente muy apretada y una tampoco es de hierro y siente cosas cuando ve y siente una buena verga y joven cerca si me gustas mucho porque eres un muchacho muy guapo y caballero y no te preocupes en nada más…

    Cuando apenas terminó de hablar yo ya estaba entre sus piernas tocando su trusa blanca que estaba húmeda de lo caliente que estaba mis dedos jugaron con su vagina al mismo tiempo que se lo iba bajando muy despacio hasta que se lo quité y la punta de la lengua comenzó a jugar con sus labios marrones e hinchados qué rica chucha tenía la señora Rica ella quiso que mi detuviera poniendo sus manos entre su sexo y mi boca pero no pudo.

    -Ahh… Nooo detente no es necesario ohhh…

    Su residencia se cayó cuando mi boca y lengua se apoderó de su vagina y luego llegué a su clítoris que estaba brillante e hinchado ahí si se desarmó por completo sus gemidos se hicieron más fuertes hasta que empezó a gritar como poseída.

    -ayyyy… ayyyy… Oh diooos…

    Cuando sus piernas se pusieron rígidas y arqueo la espalda era el momento que estaba llegando a tener un orgasmo pero no me detuve y seguí chupando y lamiendo su vagina que empezó a soltar sus jugos de placer y volvió a tener otro orgasmo más y quedó totalmente exhausta y subí en busca de su boca y la besé y me correspondió nuestras lenguas se hicieron una en ese momento éramos un hombre y mujer que no les importaba las diferencias de edades.

    -Rica espero haber estado a la altura de una mujer tan hermosa como tú y muy feliz de estar ahora junto a ti y cuando tú quieras siempre estaré ahí para ti…

    -Ahh… estuvo fantástico tiempo que no gocé tanto. Si estuviste muy bien me hiciste acabar varias veces y gracias por todo lo que me dices pero yo soy una vieja para ti en cambio tú estás recién empezando a vivir.

    -Sé muy bien que somos de diferentes edades pero me gustas mucho Rica desde que te vi y ahora mucho más. Sé que tu marido ya no es el mismo de años atrás y tú eres una mujer necesita un hombre que te haga feliz y gozar del sexo.

    Ella me vio y sus ojos tenían un brillo especial y la besé nuevamente ahora su mano empezó a acariciar mi verga que nuevamente estaba lista para volver a ser de ella que se subió sobre mí y se lo fue metiendo muy despacio a su chucha, qué rico se sentía era un horno muy caliente y sus movimientos de caderas eran muy suaves al comienzo pero fue cogiendo más fuerza hasta que su boca la abría como si les faltará el aire y movía la cabeza para ambos lados.

    -Ohhh… Ahh… así, así… eres muy buena… Qué rico te mueves…

    Sus tetas se movían al ritmo de como saltaba y cabalgaba sobre mi se mordía los labios era todo un sueño verle lo cara cuando la sentía como tenía hasta la matriz la verga, luego le dije que siempre fue mi sueño y me masturbaba pensando en ella que la tenía en posición de perrito.

    -Ahora mi amor todas tus fantasías conmigo se harán realidad… Porque tú de ahora en adelante eres mi cachero mi hombre…

    Y se levantó y se colocó en posición dejando a mi total disposición su enorme trasero de nalgotas para mi, mis manos cogieron sus anchas caderas y dirigí mi pieza dura entre sus ricas nalgas y metí hasta el fondo hasta que lo tuvo todo adentro y empezó el mete y saca ella soplaba y resoplaba como una yegua qué era montada y pedía más y más.

    -Uffff uffff… uffff así es ricooo… métemelo más… más… ohhh…

    Ya era un sexo fuerte porque le daba de palmas en las nalgas fuerte hasta que se pusieron rojas y eso parecía que le gustaba mucho porque pedía más luego de sus brazos la tomé y las puse detrás como si fueran las riendas de la yegua y seguía dándole duro.

    -Ahh… Ahh papiiii… ahhh…

    Y nuestros cuerpos ya no aguantaron más y casi juntos terminamos yo descargue por tercera vez esa noche dentro de la señora Rica mi semen y ella gritó y su cuerpo tembló fuerte al llegar al clímax y caímos agitados y mojados del sudor sobre la cama.

    Ahí estaba yo desnudo un muchacho de 19 años luego de haberme cachado bien rico a la señora Rica de 52 años casada y que es el sueño de todos los hombres de mi barrio pero ahora era mía..

    Fuimos a la ducha y nos bañamos juntos mi mano jabonaba todo su cuerpo y ella hacia lo mismo conmigo ya estaba pensando que ahora quiero comer ese culo tan apetitoso cuando suena su celular…

    -Aló… si ya voy a la casa lo que sucede es que tuve que esperar un rato a una amiga pero ya voy… Espera no más no te preocupes estoy muy bien… Chao.

    Era su marido así que fue a ver como estaba la ropa y ya estaba algo seco ya había pasado como tres horas desde que habíamos llegado ya sería para otra oportunidad que su culo sería mío de eso no tenía dudas ya ahora, salimos con mucho cuidado de no ser vistos juntos porque el mundo es chico y no queremos problemas y tomó un taxi y se fue…

    Caminando por la calle feliz y recordando cada detalle de lo que había pasado con la señora Rica cuando sonó mi celular y eran mis amigas que decían porque estaba demorando mucho en llegar y que estaban muy bien acompañados de unas amigas pero para mi la noche ya se había acabado y estaba agotado así que no fui y regresé a casa.

    (Continuará…)

  • Mi vecino el urólogo (Parte 8)

    Mi vecino el urólogo (Parte 8)

    Había despertado junto con Gabriel que me daba los buenos días agarrándome las nalgas mientras que Darío y Mario estaban en la cocina desnudos preparando el desayuno, mirándonos he invitándonos a desayunar junto a ellos, nos sentamos en la mesa, Gabriel y Mario conversaban sobre cómo me conoció y cómo fue que en ese tiempo decidió probar de activo pero que para Mario es mejor de pasivo, mientras Darío me cuenta cómo fue que inicio su ¨relación¨ con su padre…

    D: Todo empezó cuando papa se divorció de mama, lo notaba deprimido y después de unos días note como su actitud estaba cambiando, me alegre pero no sabía el porqué de ese cambio, algo que si notaba es que siempre que salía de casa llegaba Gabriel supuse que él le daba ánimos a papa por lo del divorcio en ese momento no pensé nada malo pero por curioso fue que un día mentí que iba a salir y me escondí en la casa hasta que llegue Gabriel y después de unos minutos hiso presencia, papa lo hizo pasar lo invito a sentarse y acto seguido Gabriel lo llevo a su verga pensé que era una broma hasta que vi que papa desabrochaba el pantalón sacaba su verga y empezaba a chuparla, no sé porque pero esa situación me calentó muchísimo no dejaba de ver y Gabriel le decía… ¨si putita métetela toda en la boca ya era hora de que recibas tu ración de verga¨ y papa seguía con la mamada después de unos minutos veo que papa se detiene se levanta y dice para ir a la habitación decidí esperar un momento y subir sin hacer ruido llegue a la habitación y veo como Gabriel le da una cogida a papa, no aguante más y empecé a masturbarme, Gabriel se lo cogió en 4, de misionero y piernas al hombro, hasta que Gabriel le dice ¨estoy a punto de terminar donde lo quieres putita?¨ ¨en mi culo dámelo todo quiero sentir tu leche dentro¨, después de eso cayeron rendidos a la cama y yo había terminado en unos boxers de papa que estaban en la ropa sucia. Paso como 30 min y papa le dice que mejor se vuelve a vestir porque se acercaba la hora de mi llegada, decidí salir sin hacer ruido y esperar unos minutos afuera y hacer como recién haber llegado.

    Y: Como fue que te lo empezaste a coger??

    D: Empezó porque un día que Gabriel y papa estaban en su sesión de sexo y le dice que debe salir de la ciudad por asuntos de trabajo entonces papa le dice que hará sin su verga por esos días, ahí fue cuando Gabriel le menciona… ¨Tienes un hijo porque no lo seduces y miras que pasa y si lo logras podrás darle este culo tragón¨.

    M: Pero es mi hijo!!

    G: Lo sé pero tú ya eres un adicto a la verga

    M: Y si me rechaza y manda todo al carajo?

    G: No lo hará confía en mí, además con tu culo capaz y lo hace sin pensarlo mucho

    M: Esta bien lo intentare desde mañana

    Yo estaba a tope con semejante conversación entre Gabriel y papa, además estaba cachondo pensando en cómo papa empezaría a seducirme, estaba ansioso casi ni dormí la noche anterior y bueno a la mañana siguiente salía de mi habitación y coincidía que papa salía de darse un baño, me observa y hace como se le cae la toalla se agacha y me deja ver su culo y me dice ¨lo siento hijo pensé que la toalla estaba bien sujeta¨ y yo ¨no te preocupes papa¨, y así pasaron varios días desde papa masturbándose pensando en mí, hasta dejando su culo al descubierto y diciendo que fue sin querer, hasta que un día en el que se está duchando de espaldas abro, me cuelo por atrás con la verga parada y le digo..

    D: Hola papa

    M: Que haces aquí hijo?

    D: Decidí acompañarte en la ducha espero y no te moleste

    M: Pues no la verdad te estaba esperando

    D: Así lo note con tus provocaciones

    M: Y te gustaron?

    D: Claro que sí, desde que te vi con Gabriel

    M: Y que te pareció?

    D: Que eres todo una puta en la cama

    M: Si quieres podría ser la tuya

    D: Entonces actúa como tal y cómeme la verga

    M: Si papi

    Y así me chupo la verga en la ducha mientras yo jugaba con su culo y de vez en cuando le metía los dedos y notaba como entraban sin resistencia alguna, hasta que termine y se lo trago todo, cerramos la ducha y me llevo a la cama se acomodó en 4 y me dice ¨papi deseo tu verga ven dámela¨ yo estaba con la verga a tope y sin dudarlo me coloque detrás y le metí la verga, papa solo suspiro y empezó el mete y saca, cambiamos de posición sin salirme de su culo y empezó a cabalgarme dándome las espaldas abriéndose el culo y diciéndome ¨qué rica verga que tienes hijo¨, me cabalgo por varios minutos hasta que me dijo que quería mi leche dentro que lo llenara todo y así lo hice termine dentro y nos quedamos dormidos hasta la tarde, cogimos por todo el día, hasta que le llega un mensaje de Gabriel preguntando como va todo y se nos ocurrió mándale un video mostrándole como me lo cogia y dijo que quería hacer un trio eso me calentó aún más y le cogí más duro hasta cuando lo llene de leche y se lo enseñe a Gabriel, así pasaron los días con nuestras sesiones de sexo.

    D: La verdad no te dije nada porque no sabía que pensarías o como reaccionarias pero a la fina vi que también se te dio de pasivo y papa te cogió

    Y: Jejeje es que se dio sin más tu padre quiso enseñarme como hacia su trabajo en el consultorio y la calentura fue más y me cogió

    D: No te mentiré diciéndote que no lo sabía jeje

    Y: Y qué piensas

    D: Que tienes más culo que papa jaja

    Y: Jajajaja tendrías que probarlo

    D: Es una invitación? jejeje

    Y: Cuando quieras jejeje

    En eso Gabriel menciona si queremos pasar unos días en su casa de campo con piscina y coger sin molestar a nadie, todos aceptamos inmediatamente así que decidimos hacer las maletas para ir a la casa de campo de Gabriel…

    CONTINUARA…

  • Calenturas con mi suegra (Parte 1)

    Calenturas con mi suegra (Parte 1)

    Conocí a mi suegra por intermedio de mi jefe en ese momento y hermano de ella, fuimos un día después del trabajo a tomarnos unos tragos y nos encontramos, me la presento y estuvimos hasta tarde conversando muy amenamente. Mi suegra es una persona muy simpática y agradable, más bien gordita y no muy alta, pero destacan en ella dos partes muy pronunciadas, las tetas y un poto muy grande y gordo que ella hace destacar con su vestido, pantalones o shorts, dice “no importa mostrar mi poto, el problema es de los que vienen detrás de mí”. La gente se da vuelta a mirarle esa tremenda cantidad de carne que tiene, tiene en la actualidad 54 años, además que su cara es muy agradable y bien cuidada.

    Cuando nos despedimos me invitó a visitar su casa para que conozca a sus dos hijas, a lo que me comprometí para el sábado al almuerzo.

    Partí ese sábado y me estaban esperando, conocí a Fernanda y Marcela sus dos hijas, fue un almuerzo muy agradable, para hacerla corta como a las dos semanas estaba pololeando con Fernanda y mi suegra feliz con su nuevo yerno. Mi suegra es separada hace mucho tiempo y vive solo con sus hijas. Tiene una situación económica estable, lo que permite tener una casa bastante grande con jardines y una piscina bastante grande. Me fui encariñando con la familia y casi todos los días después del trabajo iba a visitarlas y muchas veces me quedé a dormir.

    Pasado un tiempo ya conocía la rutina de la casa y con mucha más confianza, ya que trataba de ser lo más atento y caballero que podía.

    Cuando me quedaba a dormir, lo hacía en el dormitorio de visitas en el primer piso y ellas lo hacían en el segundo. Mi suegra en casa usaba solo batas muy amplias y cómodas, en varias oportunidades se notaba que andaba sin nada abajo sobresaliendo su tremenda raja y tetas, la miraba detenidamente imaginándomela en pelotita, eso me producía grandes calenturas y era Fernanda la que se encargaba de bajarme la pichula de unas pajas formidables que me hacía mientras veíamos televisión, nunca hasta que nos casamos me permitió metérsela, solo pajas y manoseos que me dejaban con intensos dolores en las bolas cuando no acababa. Ya me consideraban como de la familia, así que mi suegra, a lo mejor en un principio no se daba cuenta que se exhibía sin recatos, como si estuvieran solas.

    Un domingo me desperté bastante tarde y fui al baño a ducharme antes de entrar me encontré con ella y me saludo muy contenta, me dijo que las niñas no quisieron despertarme y salieron a hacer algunas compras para el almuerzo, ese día hacía un calor muy intenso, andaba con un camisón muy delgado y cortito que apenas le tapaba su tremenda raja, al verla mi pene comenzó a erguirse bajo mi pantalón corto. Me miró y como si nada aconteciera siguió camino a la patio, la seguí para mirarle el poto, mi calentura iba en aumento, afuera con la luz del sol se traslucía todo el camisón y pude apreciar en mucho mejor forma sus redondeces. Me conversaba de las flores y del calor tan agradable, ella no se preocupaba para nada que la estuviese mirando descaradamente, en eso me dijo algo que me dejó helado.

    -Ricardo, te gusta mirarme el poto?

    En ese momento no sabía que decir, me pilló de improviso.

    -sí -le dije- siempre me han gustado los potos grandes y parados, el tuyo está para comérselo…

    Ella lo movió un poco y se fue dejándome empalado y caliente.

    Entro a la casa y estaba en la cocina preparándose para el almuerzo, me acerco y le digo “suegrita perdone pero no puedo evitarlo”, le levanté un poco el camisón y dejé todo su gran poto al aire, lo miré detenidamente y se lo acaricié por un rato, ella no dijo absolutamente nada, en mi calentura mi verga estaba que estallaba, me bajé el pantalón y le puse la pichula entre sus cachetes y la apreté un poco, sintió la presión y se dio vuelta y me la vio en toda su plenitud, 17 cm de largo y 4,5 de diámetro, la cabeza estaba afuera del forro y brillaba de roja que estaba, se quedó muda y en ese mismo instante suena la puerta principal entrando las niñas a la casa, la miro y rápidamente me subo el pantalón guardando mi pichula palpitante y dura.

    Luego de ese episodio, oportunidad que tenía le corría mano por todo su gran poto y también podía tocarle las tetas sin problemas.

    Un día llegué muy temprano a la casa, estaba sola y en la piscina me acerqué y nos saludamos, las niñas llegarían tarde pues andaban en un concurso ecuestre, le dije que tenía unas tremendas ganas de bañarme en la piscina.

    Me puse mi zunga roja y acomodé la pichula para que se viera tentadora, salí y me pasee delante de ella preguntándole si me quedaba bien, “te queda estupenda” me dijo, lo cual me permitió ser más audaz, ella andaba con un traje de una pieza azul y tan apretado que se le salían casi las tetas, le pregunto sin tapujos “suegrita, bañémonos piluchos?”, lanzó una carcajada y me dice “por qué no si ya nos hemos visto todo”, rápidamente nos empelotamos y nos miramos, al verla mi pichula comenzó a pararse hasta casi reventar, estuvimos toda la tarde entre corridas de mano y conversando animadamente. Mientras dormitaba me hice una paja frente a ella sin que se diera cuenta, aliviando un poco mi calentura.

    Ahora viene lo mejor, una mañana me levanté muy temprano, mi suegra se paseaba por la casa ordenando, Fernanda y Marcela dormían a pata suelta, me propuse pasearme en pelotas delante de mi suegra, me duché y después de secarme me coloqué harta crema en la pichula para que se vea brillosa, sobre todo en la cabeza, la encontré en la cocina, “hola” me dijo mirándome la verga, “veo que amaneciste muy animoso hoy”, “sí” le digo “lo preparé especialmente para ti”. Me ofrece un café y acepto, andaba con su camisón corto y a poto pelado, al verla, más dura se me puso, saca del armario las tazas y una cae al piso rompiéndose, rápidamente se agacha a recoger los pedazos y deja su culo parado a pocos centímetros de mi pichula, instantáneamente pienso en pegarle una puntada en el culo, me acerco y se la pongo entre los cachetes, al hacer presión mi cabeza entra completa en su chico, gracias a la crema que tenía, ella se levanta apretando el hoyo, siento que casi me la corta del apretón, “sácamelo” me pide, “me duele mucho”, la tranquilizo un poco y le digo que si se lo saco de golpe le va a doler más, así que la agacho a la posición en que estaba y suavemente se lo meto un poco más, a esas alturas su calentura de sentirse con la pichula en la raja cambia de opinión y me pide que siga, que no se la saque todavía. Se lo metí hasta las bolas varias veces, ella se agarró la concha y se comenzó a pajear, la abrazo y sin sacárselo de su apretado culo le agarro las tetas, acabe en su agujero llenándola de semen caliente, ella al poco rato tuvo un prolongado orgasmo.

    Era la primera vez que me culeaba a mi suegra y por el culo, no me lo podía creer. Nos miramos y le pregunto qué siente, me dice que le duele mucho su hoyito, la acerco al lavaplatos y con agua fría la lavo bien su agujero y la concha, le pido que se agache le acerco la lengua a su culito para lamerlo durante un buen rato, hasta que se relaja por completo. Ya más tranquilos le pregunto si le gustó que le llenera su hoyo con mi verga, “sí me gustó mucho a pesar del dolor, es excitante sentirse atravesada por una pichula tan rica como la tuya, espero que no sea la última vez que culeemos”.

    Los sábados mi mujer salía muy temprano y me quedaba solo, a eso de las nueve y media, llegaba Amanda y luego de tomar un té, realizaba sus labores hasta más o menos las 2 de la tarde, luego de un par de semanas la comencé a mirar con ojos más críticos para analizarla, primero le miré el culo que es lo que más me importa, se veía de lo más normal no muy pronunciado pero redondo y paradito cuando se agachaba se le veía muy bien, pensé en mi suegra con su tremendo poto y me puse caliente, pero seguí analizándola, las tetas eran chicas no pude imaginármelas bien pues siempre andaba con poleras o blusas muy amplias, su aspecto general era de una mujer muy limpia y preocupada de su cuerpo, me contó que salía por las mañanas a trotar para mantenerse en forma, se notaba apretadita sin excesos de grasa, su cara no era de las más bonitas pero aceptable. Bien, me pregunté que podría hacer con ella, luego de pensar un rato decidí que lo primero era que me viera en pelotas y con la pichula bien parada, como es tan acelerada para hacer las cosas me imaginaba que si me veía en esas la iba a dejar paralizada y con los ojos abiertos.

    Un sábado, que era el único día que estaba en casa con ella, me levanté y fui a la cocina a buscar un café, ella estaba lavando la losa de la noche anterior donde compartimos con amigos hasta altas horas y estaba con una gran resaca por la gran cantidad de licor que habíamos tomado, me dolía la cabeza, le pedí un café y aspirinas y que me lo llevara a la pieza pues me iba a duchar, el baño está frente a mi cama y decidí que era el momento de que conociera al compañero que llevo colgando, me saqué el pijama y sin cerrar la puerta me puse frente al espejo, me lavé la cara y la pichula para que despertara de la resaca, se me paró de inmediato pues sabía que se la mostraría a Amanda y eso me calentó, pasó un momento y entra al dormitorio.

    -Don Ricardo -me dice- donde le dejo el café?

    -en el velador por favor.

    Y pasa frente al baño y yo me hago como que me estoy peinando para disimular, al instante me vio en pelotas, y aquí viene lo bueno sin inmutarse se para frente a la puerta y me pregunta.

    -quiere algo más, lo veo muy tenso -mirándome descaradamente la pichula- si quiere le doy un masaje para relajarlo…

    Con toda naturalidad le acepto y me acuesto en la cama con el garrote a la vista.

    -no -me dice- primero tiene que darse vuelta -partimos por la espalda, me dio un exquisito masaje pasando por el cuello, los cachetes del poto, las piernas y los pies- ya -me dijo- ahora al otro lado -y me doy vuelta con la verga a punto de reventar, la mira detenidamente y comienza a masajearme primero los pies, las piernas y sin acercarse a la pichula pasa al pecho, yo seguía con el palo duro- le puedo hacer el masaje tailandés también -me dijo.

    -cuál es ese -pregunté ignorante.

    -espere un poco ya vuelvo.

    Pasaron como cinco minutos, ya pensaba en correrme una paja, cuando aparece en pelotas y con un mantel plástico que teníamos.

    -venga al living -me dijo.

    Me paré como un resorte y la seguí, le vi su cuerpo desnudo perfecto, su potito redondo, sus tetas chicas pero muy apetecibles y lo que más me llamó la atención era su concha depilada completamente.

    Casi acabo en ese mismo instante, ella extiende el mantel en el suelo y al agacharse le veo toda la concha pelada y el hoyo del culo, casi me caigo de la impresión, “venga” me dice “acuéstese”, traía además una jarra grande y me esparce el líquido por todo el cuerpo, luego ella se moja toda y se tira encima de mí, comienza a frotarse por todo mi cuerpo, siento sus tetas y su zorra por todos lados, el líquido jabonoso permite que la frotación sea muy agradable, en ese momento mi verga ya no resistía y la calentura era máxima, estuvimos como media hora frotándonos, la pichula entraba en su concha, en el culo y salía con la misma rapidez, era tanta la facilidad que no me daba ni cuenta si estaba en alguno de sus hoyos pelados, le corrí mano hasta que me cansé y ella experta en la materia, cuando vio que no me quedaba aliento, tomo mi herramienta con las manos muy suavemente lo movió un poco y se lo metió en la boca y me dio una chupada mundial hasta que la llené de semen, nunca en mi vida había visto salir tanto moco de la pichula, no terminaba de acabar, fue la mejor acabada en mucho tiempo.

    Después conversando, me contó que trabajó en un local de masajes y que sabía varios más que gustosa me los haría cuando yo quisiera. Desde ese día cada sábado que venía lo esperaba con ansias, y me reservaba para poder darle la mayor cantidad de semen que ella comía fascinada.