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  • Una mujer apasionada con sexualidad reprimida

    Una mujer apasionada con sexualidad reprimida

    Cuando conocí a la familia de mi esposa, hace tres años cuando tenía 25, me presento a su tía María José, una mujer de 33 años que 5 años atrás se había casado con un tipo que según me contaron era todo un patán que la golpeaba y aparte de darle una vida económicamente miserable mi esposa me platicó que no tenían intimidad, y dos años después se separó para al fin divorciarse, algo que la traumó e incluso el contacto con cualquier hombre la aterraba, este hecho afecto a toda la familia pues María José siempre se había distinguido por su carácter alegre, bailadora, dicharachera y abierta, pero todo eso desapareció al casarse.

    Ese día que la conocí me conto mi esposa, entonces mi novia, que apenas estaba saliendo de su trauma, pues además de haber tomado un psicoanálisis se había entregado en cuerpo y alma a su profesión de maestra en una escuela pública mientras platicaba con la familia me pude percatar que aún tenía la mirada triste y aunque participaba de las bromas se percibía oscuridad en su carácter.

    María José es una mujer de mediana estatura, busto pequeño, cintura muy estrecha, caderona aunque con poca pompa y unas piernas muy torneaditas gracias a los aerobics, debo aclarar que ella no es una mujer guapa, vestía con ropa holgada o deportiva.

    Cierto día casi un año después de casarnos y dos de conocerla ella adquirió un equipo de cómputo pero como de computadoras sabía lo que yo de física nuclear me pidió mi ayuda para instalar la máquina y darle un curso de computación, pues soy programador, así que acudí a su departamento donde ella vivía con una amiga, iba solo pues mi esposa estaba de viaje con mis papas que la invitaron a su viaje por Europa, así que llegando conectamos la máquina y empezamos el curso, mientras le enseñaba a usarla me di cuenta que cada vez que tomaba su mano para ayudarla, se ponía muy nerviosa, hasta que le pregunte qué era lo que le estaba sucediendo. Me comentó todo lo que ya sabía de su matrimonio, y me dijo que tenía mucho tiempo que no estaba tan cerca de hombre alguno.

    Yo trate de animarla con palabras de aliento y de pronto comenzó a llorar, y confesó que tenía poco más de 6 años que no tenía contacto sexual con nadie y que además no sabía lo que era un orgasmo, algo que me sorprendió pues me conto además que se había casado virgen y solo tuvo relaciones con su ex en muy contadas ocasiones. Para animarla un poco le lancé varios piropos resaltando la belleza de sus piernas, sus caderas, su busto, además la invité a que vistiera más juvenil, pues parecía una sesentona quedada pues rara vez se maquillaba, ella me dijo que por qué le decía todo esto, le comente que no me gustaba esa tristeza en su rostro, entonces me dijo que de todos modos no tenía otra ropa, a lo que la invité a que fuéramos a un centro comercial a comprar algo y ella aceptó.

    Al llegar, le pedí que me permitiera ser yo quien escogiera la ropa, poco después salimos de esa tienda con pantalones ajustados, minifaldas, tops, bustiers, y zapatos, cuando pasamos enfrente de una tienda de lencería, y la jale para que pasáramos, al principio no quería pues le daba pena, la persuadí y al final quiso, cuando la vendedora nos abordó lo primero que pregunto fue su talla, a lo que muerta de pena contesto “34C”. Lo que me sorprendió pues su busto no se veía tan grande, y compramos una serie de coordinados muy sexis todos con tanga. Cuando nos dan la cuenta vimos que estaba muy abultada y me dijo que ya no le alcanzaba para pagar ni siquiera un coordinado, yo le dije que se los invitaba con la condición de que me modelara toda la ropa que compro incluida la lencería y como era de esperarse me dijo que la lencería no, lo demás sí. Pagué y camino a su casa me dio las gracias, pero que le iba a costar trabajo ponerse ropa tan pequeña. No hicimos más comentarios y llegamos a su casa, ahí me pregunto qué cuanto le iba a cobrar por el curso de cómputo que le estaba dando, le volví a decir que en pago me modelaría la lencería que compramos, esta vez ella se molestó y me pidió que me retirara.

    Al día siguiente me llamo a mi oficina y se disculpó por lo ocurrido y me dijo que me esperaba después de trabajar, como yo salía a las 3:00 PM a las 4:00 ya estaba en su casa. Me abrió y llevaba puesto uno de los atuendos que adquirimos, y realmente se veía buenísima pues resaltaba su gran busto que escondía tras blusas holgadas. Le hice notar mi asombro y se ruborizó toda, me dijo “siéntate en la sala y espérame”, y empezó a modelar la ropa comprada. En eso sale su amiga con su novio y se despiden pues pasarían el fin de semana juntos y solos. Al irse María José me comentó que bueno que se habían ido pues toda la noche estuvieron haciendo ruido y no la dejaron dormir, le dije:

    —Envidia o coraje?

    —Pues un poco de los dos —comento.

    —Por qué quieres verme modelar la ropa interior —me dijo.

    —Por qué crees —le dije.

    —no creo que sea por la ropa, o si? —pregunto.

    —por todo María José.

    Lo que respondió quitándose la ropa que llevaba puesta y se quedó luciendo la ropa interior que traía y dijo:

    —te gusta?

    —me encanta —conteste

    —sabes al escuchar a mi amiga con su novio me masturbe un buen rato y no se bajó la calentura.

    —Eso tiene arreglo —le dije.

    Al acercarme a ella me dice:

    —Y mi sobrina?

    —en Europa con mis papas.

    —no, que va a pasar con ella.

    —Nada, si tú no dices yo menos.

    No me respondió se abalanzo contra mí y nos fundimos en un beso apasionado, rápidamente me desvistió y al ver mi palo exclamo:

    —a caray no pensé que la tuvieras tan grande.

    —No, lo que pasa es que tienes las manos pequeñas —le contesté.

    Nos reímos un poco y continuamos ya desnudos los dos, me comenzó a masturbar con la mano muy desesperadamente, se la metió en la boca y me la empezó a mamar, pero muy torpemente pues no sabía hacerlo, así que le dije como y poco a poco lo hizo mejor, después comencé a mamarle su cosita hasta que consiguió su primer orgasmo gritando y llorando del placer que sentía, inmediatamente se trepo en mí y se la metió hasta dentro y a golpe de mete y saca y grito y grito se vino dos veces más, en ese momento se la saque y la puse en cuatro puntos y comencé chupar su ano, lo único que comento fue que con cuidado, después de mucho chuparlo y lubricarlo bien se la deje ir hasta el fondo recibiéndola ella con más gritos aun ya hasta que me vine en su culo, desfallecido caí en el sofá y me dijo:

    —Wow, así que esto es coger verdad?

    —Y solo es el principio —le dije.

    Así que nos dirigimos a la alcoba y estuvimos cogiendo un muy buen rato hasta que nos dormimos, de esta forma siguieron los cursos de cyber y sex.

    Al amanecer desperté y me llamo la atención que no estaba en la cama, por lo que me levante, me vestí y fui a la cocina donde ella se encontraba preparando el desayuno. La observé durante unos minutos sin ser visto, y me di cuenta que su semblante había cambiado, ahora se veía feliz, motivada, con un excelente humor, su mismo rostro había cambiado, pues ya no era esa faz sin expresión y sin vida. Momentos después noto mi presencia y me dijo con una expresión de ternura y gratitud:

    —Gracias.

    —¿porque? —Le pregunte.

    —por hacerme sentir mujer nuevamente, deseada y amada, porque nunca antes había experimentado estos placeres extremos, porque volví a creer en mí y sé que hoy mi vida ha cambiado gracias a ti. Concluyó.

    No supe que decir, solo me concreté a darle un beso largo y profundo en los labios.

    Después de desayunar nos bañamos y decidimos que pasaríamos juntos ese fin de semana aprovechando el recién iniciado viaje de mi esposa por Europa, así que después de arreglarnos decidimos asear su departamento. Ya en la tarde después de la comida acordamos ir al cine.

    Al llegar a dicho lugar entramos a ver una proyección que se distinguía por su contenido erótico, al avanzar la cinta no encendimos y comenzamos a besarnos y ya con un alto grado de excitación comencé a chupar sus pezones, sin importarnos que la sala estaba al 50% de su capacidad de gente, ella hacia un esfuerzo sobrehumano para no hacer ruido, levante su falda, quite su ropa interior (bragas) y empecé a chupar su clítoris, sus labios, hasta que llego al orgasmo, ya estando súper caliente correspondió al favor y me la mamó durante un rato hasta que nos interrumpió el personal de seguridad y nos obligó a desalojar la sala.

    Sin pena y ya altamente excitados salimos, y en un descuido de este individuo nos escapamos y terminamos en el estacionamiento dentro mi auto haciendo el amor, nos subimos en el asiento trasero, ella sin bragas (pues las dejo en la sala del cine) se montó en mí y estuvo cabalgando hasta que se vino otra vez, poco después nos dirigimos a su casa y ahí terminamos lo iniciado en el cine.

    Poco después nos quedamos descansando un rato en el sillón donde ocurrió todo y de pronto tocaron la puerta, era la hija de una de sus hermanas, al entrar le extrañó mucho verme y preguntó:

    —Tu qué haces aquí?

    —le estoy dando un curso de computo a tu tía

    —pero la computadora está apagada

    —es que ya terminamos y estaba por irme.

    En eso se dirige a la computadora y después de tocar el monitor dijo:

    —el monitor esta frio lo cual quiere decir que no se ha prendido, díganme que pasa y porque se percibe ese olor.

    —La verdad no entenderías hija —comento María José.

    —que es lo no entendería, que aprovechan que mi prima está de viaje para hacer sus cosas?

    —hija yo…

    —nada tía yo entiendo cómo te has sentido, y entiendo que tengas muchas ganas de hacerlo, pero con el esposo de mi prima?

    —Creo que tienes razón hija, esto no debió pasar —y comenzó a llorar.

    —no llores tía, que no voy a decir palabra, pero eso va a tener un precio.

    —cual? —comentamos los dos

    —que me inviten a su fiesta el día de hoy.

    Y así de esta forma se incorporó a nuestra aventura Romina, la prima de mi esposa.

  • Historias de oficina (Temporada 2 – Capítulo 4)

    Historias de oficina (Temporada 2 – Capítulo 4)

    Mire por la ventana totalmente atemorizado, apague la luz y espere nuevamente el llamado de Víctor. Ignoro el número de llamadas perdidas que había hecho. Por miedo me había ido a el hotel más asqueroso, fétido y abandonado en todo Las Vegas, lejos del glamur y las luces coloridas del público, no se les ocurriría buscarme en un lugar como este – tienes un día más – me había dicho De Luca ¿Qué mierda se supone que haría? Víctor se hallaba lejos y sin ganas de ayudarme al parecer.

    Golpearon la puerta con fuerza, tome mi arma. Volvieron a golpear con más intensidad – ¿quién es? De repente… silencio – ¿quién es? – repetí la pregunta, solo silencio. Me acerque más a la puerta – ¿quién es? – pregunte por tercera vez.

    Abrí la puerta, pero no había nadie ahí. Di unos pasos afuera del departamento observando hacia la penumbra, pero no nuevamente no había nada. El solitario pasillo frente a mi apenas estaba iluminado por una pequeña lampara rojiza, jamás entenderé porque en lugares como estos siempre ponen esta basura de iluminación. Camine inseguro unos pasos, prepare mi arma y apunte delante de mí. Lentamente fui acercándome de a poco a la vieja escalera de madera apolillada y casi destartalada. No parecía haber nada abajo, escuche un ruido detrás de mí. Di media vuelta, pero solo recibí un fuerte golpe en el rostro y una patada que me hizo caer por la escalera, rodé una y otra vez asentando con fuerza contra uno de los barandales que se quebró con el choque de mi cuerpo. Como pude me arrastré escaleras abajo lo más rápido posible. Intentaba pararme en el proceso, pero al llegar a la puerta solo me encontré con alguien más, me dio un duro golpe en la cabeza que me derribo. Escuchaba risas, me daban patadas y puñetazos sin recibir ninguno de mis inútiles golpes.

    – ¿Qué hacemos ahora?

    – Llevémoslo con el jefe – respondió el otro.

    Me tomaron de mis axilas arrastrándome casi inconsciente, nos cruzamos algunas personas hasta el auto, pero nadie hizo nada, los hombres de De Luca eran respetados. Abrieron el baúl de un lujoso auto, me ataron las manos y me tiraron dentro como un simple saco de arena, ignoro el tiempo que estuve ahí, pero al abrirse nuevamente ese baúl. Me encontré con De Luca. Habíamos llegado nuevamente a sus dominios, había cruzado toda la ciudad para llevarme nuevamente a la parte trasera de ese bullicioso negocio.

    – Alex querido – comenzó diciendo con un tono tranquilo y amenazante – pensé que no vendrías.

    – Imposible rechazar la invitación Sr. De Luca.

    – Eso pensé ¿te escondías? Pequeño Alex ¿no sabes la cantidad de oídos que tengo en las calles? No puedes esconderte en Las Vegas de mí.

    Me sacaron del auto tirándome al suelo comenzando a darme patadas por todas partes apenas podía cubrirme con mis piernas, pero no era una buena solución varias de sus golpes fueron dirigidas a mi cabeza.

    – Que visión más patética das Vask ¿qué paso con toda esa arrogancia que siempre demostraste?

    – Por favor – susurre sin fuerzas tirado en el suelo.

    Ordeno que me levantasen y me pusieran a su altura, pero el hecho era que no podía tenerme en pie. Debian sostenerme.

    – Por favor…por favor – repitió – Yo te pido por favor ¿Dónde está mi dinero Alex?

    – Necesito más tiempo – dije sin fuerzas, me soltaron caí al suelo sin siquiera poner las manos – necesito más tiempo. Por favor.

    – Esto es inútil – se puso en cuclillas a mi lado – Alex…muchacho, sabes que no quiero hacer esto, pero la calle habla. Los rumores circulan, si te dejo vivir…todo el mundo pensara que pueden tomar por estúpido a De Luca ¿entiendes mi posición? No puedo dejar que algo así ocurra – lo escuche decir – suelten a los perros – ordeno.

    En un estado tan miserable apenas tenía fuerzas para moverme, resignado solo atine a cubrirme con mis piernas, aunque sabiendo ya que era inútil. Los gruñidos de los feroces animales comenzaron a escucharse cada vez más cerca hasta que sentí a uno de ellos olfateando sobre mi cabeza, me hice un bollo sintiendo muchísimo miedo y aunque jamás tuve ninguna idea católica o algo parecido me puse en paz con Él. Creí que iba a devorarme vivo, pero ese fue el momento que tal vez la vida o Dios mismo eligió para salvarme.

    Un disparo se escuchó, el poderoso animal frente a mí se desplomo, lo mismo con los otros. Comienza una balacera, me decido a moverme. Como pude me puse de pie refugiándome atrás de una enorme columna de concreto, saliendo de varios lugares los extraños sujetos acribillaron a la gente de De Luca. Cuando me encontraron rogué por mi vida, pero ni siquiera me apuntaron.

    – ¿Alexander Vask? – asentí inseguro – usted viene con nosotros.

    Al salir de mi escondite tanto perros como prestamistas yacían muertos en el suelo, De luca era apuntado mientras el astuto negociante enseñaba fajos de dinero diciendo que podría pagar diez veces lo que el patrón de este grupo armado les hubiera pagado.

    – El dinero no nos interesa, es una cuestión de honor – respondió el jefe volándole la cabeza sin mayores miramientos.

    – Señor – comenzó diciendo el otro sujeto – se nos acaba el tiempo de zona liberada, es hora de irnos. Señor

    – Bien.

    El líder se acercó a mi dándome un fuerte golpe en la cabeza con su arma, caí rendido mientras la oscuridad se apoderaba de mí.

    Poco a poco por fin comencé a despertar, me encontraba en una habitación desconocida. Trate en vano de moverme, mis manos estaban esposadas tras mi espalda atándome a una silla. Frente a mí un sujeto sentado sobre una mesa, el único mueble en toda la habitación. Leía tranquilamente unos papeles.

    – ¿Quién eres?

    – Que bien que haya despertado Sr. Vask empezaba a sospechar que toda esa hombría de la cual se jacta era una simple actuación. Es demasiado tiempo inconsciente para un simple golpe en la cabeza – hizo una pausa, me sonrió y luego prosiguió – ohh claro, también lo drogamos en el avión. Eso podría explicarlo.

    – ¿Quién mierda eres?

    – Tiene una educación terrible para ser un hijo de la alta alcurnia ¿se lo han dicho alguna vez?

    – ¿Quién mierda te crees que eres? Maldito fenómeno raro – dije moviendo de un lado a otro tratando de zafarme – ¿quieres por favor sacarme estas esposas?

    – Claro, necesito que estén sueltas igualmente – respondió sin siquiera inmutarse por mi comentario.

    Se acerco sacando unas pequeñas llaves del bolsillo y abrió mis esposas. Masajee mis adoloridas manos y trate de levantarme. Fue ahí que descubrí que una segunda cadena me mantenía inmovilizado por mi cintura. Lo mire sin entender.

    – Dijiste que te saque las esposas, nunca dijiste cuál.

    – ¿Qué mierda es esto? No tienes ningún derecho a tenerme encerrado aquí.

    – Poseo todos los derechos que quiera Sr. Vask despreocúpese – aclaró sonriente.

    Sentí miedo, no dije nada. Me observo sin decir nada y dio media vuelta tomando una notebook sobre la mesa.

    – Según sabemos usted acaba de ganar un codiciado premio jugando al póker ¿no es así? Según veo luego de algunos gastos triviales todavía le quedan sesenta y ocho millones con algunas cifras más. Supongo que no tuvo tiempo para gastar.

    – ¿Usted me ha estado espiando?

    – Que pregunta más ridícula – dijo colocando la notebook nuevamente sobre la mesa – obviamente lo estamos espiando ¿Cómo imaginas que sabemos todo esto?

    – Esto es totalmente ilegal.

    – Tranquilo, todo estará bien. Además, estamos enterados que ese no es todo el dinero que posee, sino que en una cuenta secundaria dispone de algunos millones más. De modo que estamos hablando de más o menos ciento cuarenta y siete millones en total ¿no? – dijo poniendo la notebook frente a mi – necesito que transfieras todo el dinero sobrante a esta cuenta.

    – ¿Qué? – grite – estas completamente demente si piensas que voy a hacer esto.

    – La cuenta incluye la inteligencia, el trasporte, el sueldo de los agentes y su seguridad – dijo manteniendo su postura – oh claro y una pequeña propina – agrego sonriente.

    – Yo no pedí que nadie me libere ustedes lo hicieron por mí.

    – ¿es porque no tenemos perros? – pregunto – podemos conseguirlos, todos los que usted quiera.

    Pensé durante unos segundos, calculé mis opciones resignándome casi al instante. No tenía ninguna opción para pelear contra sea quien fuera este sujeto, forcejee con fuerza tratando de levantarme soltando un grito con todas las fuerzas que me quedaban.

    – ¿Convencido? – dijo sin siquiera haberse movido de su lugar.

    – Si hago eso… ¿me dejaran vivir?

    – Obviamente – respondió sonriendo mostrando amabilidad de nuevo – queremos que este lo más cómodo posible – coloco la notebook frente a mi nuevamente – ¿transferimos?

    Como él deseaba, moví todo mi dinero, aunque obviamente sentí una ira descontrolada con cada tecla que presionaba. Lo observe nuevamente – Algún problema Sr. Vask – pregunto con ánimo.

    – Listo ¿pueden liberarme ahora?

    – No – dijo tras verificar ambas transacciones.

    – Pero…les pasé todo lo que tenía – dije sin aliento.

    – Por eso mismo ¿Dónde ira sin dinero?

    Pensé sin decir nada, aunque… este tipo seguramente conocería a Víctor ¿quería que se lo entregue también?

    – Podría solucionarlo – conteste.

    – Lo dudo, se encuentra solo Sr. Vask. Su hermano jamás contesto sus llamadas así que dudo que quisiera ayudarlo ahora – lo mire con odio mientras intentaba pararme nuevamente – tranquilo. Según nuestro sistema, usted intento llamarlo ciento setenta y siete veces ¿contesto alguna además de la primera donde fue ignorado?

    – Esto es totalmente enfermizo quiero hablar con un abogado.

    – Por supuesto. Pero si tal vez no lo sabe tengo derecho a tenerlo retenido sin motivo y sin informar nada durante veinticuatro horas asique todavía me quedan…veamos – miro su celular, hizo un cálculo y concluyo – unas siete horas más.

    – Entonces finalmente ¿me dice que es un policía?

    – Varios peldaños más arriba – respondió.

    – Pues no diré una sola palabra más hasta que no me traigan a un abogado, lo demandare por esto que está haciendo y además tengo como prueba la transferencia que me obligo a hacer.

    – ¿y como demostrara que fue obligado?

    Pensé durante unos segundos, busqué una solución por mi mente – de esos temas legales se encargará mi abogado – contraataque.

    – Bien – dijo sonriente – ¿no será mejor opción trabajar con nosotros?

    – ¿Trabajar con ustedes? Usted esta demente.

    – No tanto, pero aun así piense que cualquier abogado tendría una situación completamente complicada con usted.

    – ¿por qué? No hice nada, mi único error fue pedirle dinero a un usurero que usted mando a asesinar, soy testigo de todo eso.

    – ¿Testigo? Los dos hombres que supuestamente lo rescataron dicen estar realmente bajo sus órdenes, dicen que usted asesino a De Luca para afianzar su poder en el bajo mundo. Tengo sus declaraciones aquí mismo ¿Quiere leerlas?

    – Esto es enfermizo ¿Qué es esto? – pregunte llenándome de ira nuevamente.

    – Déjeme decirle que Las Familias italianas son muy vengativas. No quisiera estar en su lugar.

    No dije nada, mi mente buscaba cualquier solución posible, esto tenía que ser una especie de broma de pésimo gusto. Ese lunático seguía leyendo sus papeles ignorándome por completo. En algo tenía razón, mi única opción era Víctor y no estaba dispuesto a ayudarme en absoluto. Esa mierda me hubiera dejado morir ¿Qué hubiera hecho yo?

    – ¿Lo meditó bastante Sr. Vask? – pregunto mirándome nuevamente.

    – No acepto, mi inocencia se demostrará tarde o temprano y usted se arrepentirá de todo esto.

    – Imagino entonces que será demostrada tarde, con todo ese asunto de trata y lavado de dinero…

    – ¿Que? Yo no tengo nada que ver con eso.

    – Pero está implicado. Caso Seis dos siete nueve dos tres barra tres cuarenta y tres, lavado de dinero y activos. Sospechoso de ser miembro de la Familia Taretinni… uff eso es grave.

    – Ni siquiera sé quiénes son

    – Caso dos nueve seis tres tres seis barra siete ochenta y dos. Trata de personas, sospechoso de formar parte de una red con el fin de esclavizar sexualmente tanto mujeres como niñas para ser enviadas a distintos puntos de estados Unidos o Europa.

    Me quede con mis ojos fijos en mi objetivo, me intente abalanzar sobre el olvidando que seguía atado. Lance un grito de furia que retumbo en la habitación causando eco.

    Sonrió con calma, ordeno sus papeles y se puso de pie. Metió una de sus manos en su bolsillo y saco la llave jugando con ella entre los dedos.

    – ¿Tenemos un trato Alexander?

    – Soy inocente. Yo lo sé, tú lo sabes. Todo el mundo lo sabe.

    – No se trata de lo que sabes, sino de lo que puedes demostrar. Según esos papeles puedo demostrar todo – explico con tranquilidad – ¿Quieres que desaparezcan? Cerremos un trato – dijo tendiendo su mano frente a mí.

    – Mejor me hubieras dejado morir hijo de puta – dije estrechando su mano.

    – ¿Dónde estaría la diversión?

    Me soltó, creí que tendría miedo de mi o de cómo podría llegar a reaccionar, pero en lugar de eso lo primero que hizo fue darme la espalda ¿tan superior a mí se creía o solo estaba probándome? Realmente por uno u otro motivo preferí no hacer estupideces, tal vez enfrentarlo no sea la mejor opción.

    Antes de salir me devolvieron todas mis cosas, claro exceptuando mi dinero. Mire mi celular habíamos vuelto a América del sur parece que me reencontraría con mi hermano después de todo. Y…con Eva.

    Según me explicaba Michael; como él dijo llamarse; las cosas eran un poquito complicadas, por el momento nadie de la prensa debía saber que me encontraba en el país o podrían obstaculizar la investigación que llevaríamos a cabo. Una vez que todo sea resuelto volvería a quedar en libertad y se borrarían todos esos falsos cargos que colgaban sobre mi cabeza.

    – Bien llegamos – dijo deteniendo el vehículo.

    – ¿Dónde estamos?

    – Esto es la Fundación Márquez. Estarás bien acá.

    – ¿Márquez? – dije haciendo memoria – ¿todo esto pertenece a Mariza?

    – Efectivamente.

    – Aún sigo sin entender como el imbécil de mi hermano dejo que se fuera semejante trofeo.

    – Andando – ordeno.

    Abrimos las puertas del lujoso auto color azabache y nos dirigimos hacia una puerta de entrada secundaria. Nos tomamos con un guardia de seguridad que al ver a Michael no hizo ninguna pregunta, tan solo se hizo a un lado. Entramos en el inmenso edificio encontrándonos con un depósito, al salir un enorme pasillo se abrió ante nosotros. Recorrimos la propiedad hasta llegar hasta un gran telón.

    – ¿Y esto? – pregunte – ¿Acaso es porque aún está en obras?

    – Efectivamente. Te podrás quedar acá hasta que lo inauguren, según tengo entendido faltan unos días para hacerlo.

    Al otro lado de eso, lo primero que podían verse era una gigantesca fotografía que mostraba algunas chicas; imaginaba que de la fundación o parte del equipo; entre todas ellas podía verse completamente sonriente a Mariza – Gracias por estar – rezaba la enorme imagen.

    – ¿Arte moderno? – dije señalando el enorme mural.

    – Eso o una mezcla de amabilidad en su forma más empalagosa.

    Más allá de eso se abrían dos habitaciones que funcionaba como una especie de dúplex. Para llamar menos la atención mi guía me ofreció que usara el cuarto superior del segundo cuarto, de esa manera no se escucharían ruidos.

    Estaba completamente amuebladas; baños privados, cocina, comedor, living y un pequeño vestidor en la habitación.

    Me senté en la cama con el frente a mí, solo me miraba sin decir nada.

    – ¿y ahora qué?

    – Por el momento necesito que te quedes acá, no hagas ruido.

    – Bien, no tengo muchas más opciones asique supongo que puedo hacer eso.

    – Buen punto – respondió.

    – Que hermosas mujeres que mostraba ese mural, puedes volverte loco con verlas. Sobre todo, Mariza.

    – ¿Te gustaba la mujer de tu hermano?

    – Yo intenté seducirla antes que él, pero no tuve suerte. Aunque reconozco que siempre me gusto demasiado. Con esa boca podría llegar a chuparme hasta la tristeza.

    – Debo irme, regresare a la noche para traerte algo de comer.

    – Bien – respondí simplemente.

    – No puedes salir de este dúplex, el guardia de afuera esta avisado. Debes quedarte acá no salgas.

    – Bien, bien… puedo entenderlo. No salir, capto.

    Asintió retirándose, dadas las condiciones en las que me encontraba, la palabra decidir quedaba un poco grande. Por el momento hacer lo que me decía y seguir las reglas era el mejor plan posible. Apenas ese loco de atar se fue empecé a recorrer, las distintas habitaciones. No era precisamente como estar en un hotel a los que estaba acostumbrado, pero al menos tenía un techo sobre mi cabeza, estaba muy bien amueblado. Sin duda alguna contaban con un muy buen decorador de interiores.

    La noche llego y con ella también llego Michael, aunque no sabía todavía si eso era bueno o malo. Aun no me decía para que me necesitaba, tenía un comportamiento totalmente mafioso e intimidante ¿Cómo confiar en alguien así? Por otra parte, para mí no había otra opción, por el momento no había nada más.

    Miré las provisiones que había traído con un poco de desagrado cosa que increíblemente no pasó inadvertido para él.

    – Dijiste que traerías algo para comer.

    – Eso hice – replico.

    – Sándwich de mortadela y queso, una botella de agua, un rollo de papel higiénico…escucha esto no va a funcionar si la pones tan complicada.

    – ¿A qué te refieres?

    – A que necesito realmente provisiones un poco más…bueno ¡más! – tire el ridículo paquete con el sándwich y enfrente sin temor – ¿Sabes acaso el nivel de vida que llevo? No le daría esto ni siquiera a mis perros.

    – Realmente no lo sé y tampoco me importa – dijo tranquilamente – comida y agua ¿necesitas algo más?

    – Algo para higiene seria perfecto, tengo ese increíble baño y solo puedo mirarlo.

    – En la otra bolsa tienes eso.

    Observe la bolsa y busque tan solo un momento ya que no había mucho que buscar, una toalla de baño que envolvía una pastilla de jabón tocador.

    – ¿Enserio? una toalla y un jabón – tome aire relajándome – gracias.

    – De nada – respondió sin entender la ironía – Déjame que te explique una cosa, no estas de vacaciones. Estamos acá para que puedas desempeñar un papel.

    – Esa es otra cosa, aun no me has dicho exactamente cuál es mi papel.

    – Todo a su debido tiempo.

    – Como sea…en fin ¿Qué posibilidad hay de que puedas traerme compañía?

    – ¿compañía?

    – Servicio de damas de compañía.

    – ¿tienes alguna idea de que es la Fundación Márquez?

    – No estoy muy empapado del tema…tal vez – dije tomándome mi tiempo para pensar una respuesta digna.

    – ¿No sabes verdad?

    – Realmente… ni idea, no espera me acorde. Era algo sobre ayudar a las mujeres que eran putas.

    – ¿Cómo se vería si te traigo damas de compañía?

    – Normal, todas ellas ya trabajaron de eso.

    – La respuesta es no – dijo frunciendo el ceño.

    – Puedes al menos decirme cual es la clave del Wi-Fi. Mi Iphone no tiene señal en este país.

    – Claro, es LibertadyArenales ambos nombres llevan mayúscula. No es lo más inteligente poner la dirección como clave, pero supongo que está bien.

    – Gracias, al menos podre entretener mis instintos voraces a solas.

    – Lo que tu digas. Tengo que irme.

    El tiempo paso, mire la pantalla nuevamente. En este tiempo me había inclinado mucho mas por el porno un poco más… peculiar. En gran medida Sado, tríos, Milf de todo ellos un poquito. Observaba como una hermosa rubia era penetrada de forma agresiva una y otra vez con un enorme juguete sexual, ella gemía como podía a través de su mordaza su saliva resbalaba por su mandíbula y comenzaba a llegar a sus pechos, no podía cerrar sus piernas estaba atada a una estructura, tampoco podía ver a quien producía su placer en este caso era una bella mujer negra que con una sonrisa en sus labios se encargaba de cumplir con su tarea, la rubia trataba inútilmente de controlar cada uno de los espasmos que su cuerpo comenzaba a liberar. Una a una las defensas comenzaron a caer, su mente cedió y su cerebro e impulsos nerviosos desencadenaron una ola de reacciones casi involuntarias de placer que recorrieron todo su cuerpo en apenas un suspiro. Era el segundo orgasmo que le arrancaba, mostraba agotamiento y por mi parte también, casi había manchado la pantalla, pero ese magnífico rollo de papel higiénico me había servido finalmente. Esa mujer negra desabotono su blusa y sus enormes senos quedaron al descubierto, se acercó a la mujer atada, libero su boca y le dio una fuerte cachetada, la rubia solo se mostraba más impaciente. Los pechos de la Ama fueron puestos en su boca. Lamio rápidamente, mientras recibía complacida cada uno de los insultos que la alagaban. Continúe con mi glorioso… trabajo, viendo como ahora la rubia era sodomizada con un gran pene de silicona que se adhería a la pelvis de esa mujer negra, la penetración aumentaba tanto en profundidad como en violencia hasta que sus gemidos se convertían en gritos de placer. Por mi parte también concluí mi trabajo tirando el trozo de papel higiénico en el inodoro, necesitaba darme un baño aclarar las ideas y de paso limpiarme bien, llene la enorme bañera tomando la ridícula pastilla de jabón – bien compañero, solo estamos tu y yo – comente solo escuchado por la soledad de ese dúplex.

    Luego de mucha paciencia, había logrado despegar la cinta adhesiva que sostenía el papel periódico que cubrían las ventanas. Observe la hermosa imagen de la ciudad, luego de tanto tiempo había vuelto a casa, la cafetera comenzó a sonar, estaba ya listo. Me senté junto al enorme balcón con mi taza, la temperatura era ideal podría estar sin siquiera vestirme sintiéndome cómodo igual. La calefacción estaba perfecta, a mi lado uno de los tantos ductos de aire se encargaba de eso. Mariza había tomado nuestro dinero y había repartido todo por medio de la fundación.

    Un ruido se escuchó ¿quién era? No podría ser Michael. Tal vez gente de la mafia italiana me había encontrado y sobornaron al guardia. Me acomode bien la toalla en la cintura y busque un cuchillo en la cocina, hice que en unas pequeñas vueltas cortara el aire, perfecto.

    Apagué todas las luces del dúplex y me escondí tras un juego de living, la puerta se abrió ¿sólo una persona entro? Buscaba los interruptores ¿habían mandado a solo una persona para intentar matarme? Que decepcionante, de repente note algo. Un perfume suave pero poderoso había invadido la habitación ¿Se trataba de una sicaria? Sonreí mientras me acercaba despacio a ella, todo iba bien hasta que prendió la luz dándose la vuelta. La toalla se cayo y lo siguiente fue el grito de Eva que retumbo en todo el dúplex.

    Mariza

    Desperté relajada y muy feliz. Me estire tranquilamente en la cama hasta darme cuenta de que mi examigo ya no se encontraba conmigo. Sobre la pequeña mesa de luz había una nota – me tuve que ir. Michael – siempre tan elocuente – ¿Dónde está mi celular? – le pregunté a mi cerebro, tras buscarlo unos momentos lo encontré envuelto entre las sabanas, volví a estirarme mientras lo desbloqueaba, era casi medio día. Era tarde… más que tarde ¡Tardísimo! Busque por toda la habitación mi ropa mientras me maldecía una y mil veces por ser como soy.

    Lo primero que hice fue buscar a Ana, quería ver como se encontraba solo que al llegar a la habitación me di cuenta de que no estaba. Una de las empleadas estaba terminando de barrer mientras otra terminaba de hacer la cama.

    – Buenos días – pronuncie un tanto avergonzada por la hora.

    – Oh Srta. Márquez. Buenos días ¿busca a la pequeña Ana?

    – Si ¿está jugando por la casa?

    – No, está en el colegio. El Sr. Michael la llevo más temprano de lo usual.

    – Ohh Si… claro. Lo había olvidado, gracias – respondí intrigada.

    – Por nada Señora – escuche que respondía antes de irme.

    ¿Michael llevo a Ana a la escuela más temprano de lo usual? Jamás entendería como ese tipo vivía durmiendo tan pocas horas.

    Tratando de calmarme me dirigí a mi baño personal llenando la enorme bañera con abundante agua caliente y poniéndole diversas sales. Las infaltables burbujas aparecieron ayudando a que mi cuerpo se relaje mientras mi mente todavía seguía pensando una y otra vez en lo que había sucedido la noche anterior ¿Qué pasaba con Michael? Se me hacía tan raro que haya mostrado sus sentimientos de una manera tan directa ¿Era real o era parte de algo? Me lo negué muchas veces, pero si fuera así ¿parte de qué? Si planeara algo para mi ¿Cuál era el sentido?

    – Basta Mariza – me amoneste – debo estar tranquila. Que noche la de anoche – dije sonriente,

    Pasaron por lo menos cuarenta minutos hasta que me vestí, almorcé algo rápido y me fui para la fundación. Eran pocos los empleados que permanecían en sus puestos a esa hora cerca de la una de la tarde. El edificio era enorme, estaba dividido en varios sectores. En primer lugar, se encontraba un gran recibidor con enormes columnas que permitían que la habitación posea unos hermosos palcos, junto a este se hallaban las salas de recreación y juego, un área usada como sala común para diversas actividades y relax. Luego de eso se dividía en dos, por un lado, se hallaban todos los depósitos de sabanas, ropa, comida, artículos de limpieza y medicamentos, por el otro se hallaban todas las habitaciones de las chicas, todas poseían espacio para dos camas además de un baño para compartir. Mas allá de eso se abría un enorme comedor, con grandes mesas y una amplia cocina para satisfacer todas las demandas. Existía un proyecto que estaba listo, pero no inaugurado, diseñamos unas habitaciones para los psiquiatras y psicólogos con los que trabajábamos. Algunos de ellos vivían lejos y en numerosas ocasiones eso causaba que muchos quedaran exhaustos o más recientemente, decidieran abandonarnos. Eso ultimo era lo peor puesto que las chicas muchas veces tardaban mucho en confiar sus secretos a un extraño y el hecho que fueran remplazados por psicólogos nuevos lo único que hacía era tirar todo el trabajo y el avance hecho a la basura.

    La tarde paso sin que apenas pueda darme cuenta, nos encontrábamos en el gran comedor haciendo una sesión de psicología en grupo, me gustaba asistir a ellas en ocasiones. Estas terapias eran lo mejor para volver a crear confianza en sí mismas ya que entre todas enfrentar un miedo en común.

    Llegue nuevamente a casa, una de mis empleadas me recibió diciéndome que Víctor se hallaba esperándome en la sala, la mire intrigada a lo que ella simplemente se encogió de hombros. Me acerqué confundida y efectivamente me lo encontré sentado ahí mismo, con un ridículo ramo de flores y jugando con Ana.

    – ¡Mami! – exclamo la pequeña, corrió y me abrazo con fuerza.

    – Hola, mi amor ¿Quieres ir a jugar arriba para que papi y mami hablen?

    Asintió entusiasmada y se fue acompañada por la mucama.

    – ¿Qué haces acá? – pregunte con tono agresivo.

    – Necesitaba verte – dijo poniéndose de pie y acercándose – Feliz cumpleaños.

    Se acerco aún más dando un beso en mi mejilla y me entrego el ramo de rosas. Pensándolo bien, el regalo gana un plus en patetismo ya que llego un día tarde,

    – Qué lindo – dije con ironía – ¿te vas ahora?

    – ¿Qué puedo hacer para que me perdones?

    – Te perdone hace mucho tiempo, comprendí que simplemente fuiste un idiota.

    – Si, así es. Fui un total y completo tonto. Por lastimarte, por perderte – trató de besarme – lo detuve con una mano en el pecho.

    – Dije que te perdone, nada más.

    – Mariza – dijo tomando mi mano – se arrodillo en el suelo mirándome a los ojos – Te pido que me des una segunda oportunidad.

    – ¿Segunda? – dije recuperando mi mano – sería como una vigésima oportunidad que desperdiciarías.

    – Por favor.

    – Por favor te pido yo, estoy cansada, recién llego y no tengo tiempo ni ganas de tolerarte. Vete, no me obligues a llamar a seguridad.

    Se quedo mirándome unos segundos, asintió y se puso de pie resignado – buenas noches – dijo dando media vuelta para marcharse – buenas noches – respondí sin siquiera mirarlo. Fui a la cocina salude a los empleados y deje las flores sobre una de las mesadas.

    – Disculpé Srta. Márquez – comento una de las empleadas – ¿hice mal en dejarlo pasar?

    – No, hiciste bien. No quiero que piense que somos iguales, lo dejare ver a su hija, pero más allá de eso no me interesa.

    – Si Señorita.

    – ¿Michael volvió?

    – No Srta. Márquez el Señor no vino ni llamo para la cena.

    – Ohh…bien. Gracias.

    – ¿quiere algo de comer?

    – No gracias – respondí simplemente.

    ¿Dónde estaba Michael? Tenía tantas ganas de verlo, es decir. No estaba volviéndome loca por él, pero imaginaba que ahora pasaría más tiempo conmigo. Apenas paso un día, lo sabía, pero quería que estuviera conmigo. Subí y me acosté con mi hija, se acurruco contra mi pidiéndome que le lea un cuento. Siempre eran los mismos, pero ella los disfrutaba tanto a pesar de que ya se los sabía de memoria. Me quedé dormida, esa noche tuve sueños increíblemente raros, principalmente con Víctor y Michael.

    El estrepitoso sonido de mi celular comenzó a sonar, ambas nos despertamos. La vestí, la bañe y cepille su cabello, haciendo una perfecta trenza, a lo que simplemente me abrazo con fuerza.

    – Te amo mami – dijo sonriente.

    – ¿Segura? – pregunte divertida – no me estarás mintiendo ¿no?

    – Soy como muky – dijo poniéndose seria – nunca miento – dijo intentando imitar su tono de voz.

    Solté una carcajada, se había levantado con un humor excelente. Tomamos un pequeño desayuno y nos preparamos para ir a la escuela. Al salir nos encontramos con la seguridad quien nos abrió el enorme portón.

    – Muy buenos días Srta. Márquez – dijo uno de ellos.

    – ¿Michael volvió a salir temprano?

    – El Sr. Michael no volvió anoche – respondió.

    La situación empezaba a preocuparme ¿Dónde estaba? Había pasado todo un día sin dar señales de vida – tranquila, justamente él es alguien por el que no hay que preocuparse – replico mi mente. Trate de tranquilizarme, obviamente estaría bien. Según mi agenda ese día me encontraría con Sofia, la ciudad elegida era Tacuarembó. Seria ahí donde la nueva sede comenzaría, la ubicación fue elegida por dos razones. La primera fue que no se trataba de una gran urbe, cosa que el proyecto llevaría trabajo y mas oportunidades a la localidad. En segundo lugar, estaba el hecho que cerca de ahí era donde se encontraban muchas de las instalaciones de Sara, estando en esa ubicación muchas chicas podrían llegar de forma espontánea ya sea para buscar ayuda o para denunciar sobre algo que sepa y además de eso se encontraba cerca de la frontera con Brasil, hay que recordar que Sara vendía muchas chicas a sus cómplices de ese país.

    Llegue a La Fundación encontrándome con mi amiga uruguaya luego de tanto tiempo

    – ¡Sofia! – dije apenas un segundo antes de abrazarla.

    – Mariza luego de tanto tiempo por fin podemos reencontrarnos, te extrañe tanto.

    – Ven pasa, déjame que te muestre mis preparativos.

    – Bien – concluyo.

    Ella había estado muchos años dentro trabajando con nuestros psicólogos en un primer momento para ella misma y una vez recuperada ayudando en lo que pudiera a otras víctimas de las redes o el abuso.

    Nos dirigimos a mi oficina, donde empezamos a debatir sobre como debíamos iniciar el nuevo proyecto, era cabeza dura. Algo que me gustaba

    – Cuéntame algo de ti Sofia ¿Has conocido a alguien?

    – De hecho, sí. Estamos conociéndonos, pero tal vez resulte.

    – Me alegro mucho por ti.

    – Sabes…quería preguntarte algo ¿existe la posibilidad de darle un trabajo a él también?

    – Claro La Fundación aportara trabajo a la localidad.

    – Yo me refería a un puesto parecido a mío, como si fuera un compañero.

    – No, eso no es posible – respondí tajante.

    – Pero somos un equipo, lo hacemos todo juntos.

    – Te lo pondré fácil, serás la directora de la nueva fundación, pero tendrás un equipo económico que se encargara de ese tipo de decisiones. Si quieres que tu novio pueda tener un mejor sueldo puedes darle la mitad de tu sueldo o todo, en ese aspecto eres completamente libre.

    – ¿Qué voy a poder decidir?

    – Tendrás capacidad para decidir en que se enfocara La Fundación, pero en el aspecto económico tendrás que acatar las órdenes de la junta o llamar a una votación extraordinaria.

    – ¿Todas esas son las cosas que querías que negociáramos?

    – No, aun no empezamos a negociar. Estas cosas no son algo que quería sugerirte, son cosas que más bien te informo como serán – dije sonriente.

    Asintió y simplemente sonrió – eres una chica ruda – dijo terminando la conversación. Sonreí nuevamente evitando continuar con el debate. Al salir simplemente nos despedimos arreglando que en dos días nos encontraríamos en Tacuarembó para comenzar con el proyecto y luego cada una continuaría con su vida hasta que las obras finalicen.

    La gente de la fundación, me informo que el sector de los psicólogos estaba completamente listo. Me sentía tan ilusionada, por fin luego de tanto tiempo la fundación contaría con una planta permanente de psicólogos que podrían seguir los casos de forma continua sin necesidad que tuvieran que viajar horas y terminar llegando a tal punto de extenuación que se veían obligados a presentar su renuncia.

    Llamé a Eva y le propuse que juntas revisemos las instalaciones, como imaginaba ni se resistió. Momento después estábamos frente a las hermosas puertas principales, la seguridad nos dio la bienvenida, una vez adentro las chicas nos llenaron de abrazos y vitoreo. Era completamente entendible, su vida cambio gracias a La Fundación, nos sentamos a cenar con ellas mientras frente a mí un psicólogo hablaba de los cambios que vendrían.

    – Muchísimas gracias Srta. Márquez, aunque creo que todo esto es demasiado – Concluyo el jefe de psiquiatría.

    – No es demasiado, las chicas confían en usted doctor. Necesitamos que muchas terminen sus tratamientos y continúen con su vida.

    – ¿Cuántas se fueron este mes? – interrogo Eva

    – Dos, ambas pudieron conseguir un trabajo y volvieron con sus familias. Llamaron para darle las gracias, como no la encontraron dijeron que vendrían a saludarla en persona.

    – Fantástico – dije sonriente.

    – A este paso La Fundación podrá dejar de alojar a las chicas y concentrarse solamente en el seguimiento de sus casos.

    – Con la caída de Sara y sus aliados está lleno de chicas liberadas, siempre vienen nuevas, todo a su debido tiempo – respondí al comentario de Eva – Doctor gracias por su tiempo – concluí con la charla – Doctor, muchas gracias – dije dándole la mano ¡Adiós a todas! – grité mientras me iba.

    Entre saludos y sonrisas continuamos nuestro camino hasta las habitaciones que debían inaugurarse en apenas dos días, pero antes de eso debía asegurarme que todo estuviera saliendo como debía.

    – ¿Ansiosa? – interrogo Eva

    – Totalmente loca de expectación.

    – Como si lo de loca fuera reciente – contraataco.

    Sonreí mordiendo ambos labios y preferí mantenerme callada, estaba tan ansiosa que no me importaba lo que pudiera llegar a decirme. Llegamos a nuestro destino encontrándonos con el enorme telón y tras él la formidable imagen publicitaria.

    – Wao – dijo boquiabierta mirando la imagen – Fundación Márquez construyendo un nuevo mundo dentro de nuestro mundo – leyó risueña

    – ¿Te gusta?

    – ¿esa frase es alguna especie de código secreto o algo?

    – ¿Qué? No, se supone que es una especie de frase motivacional.

    – Parece una frase digna de una secta o algo parecido.

    – Ayy tú qué sabes – contraataque – ¿de verdad lo crees?

    Soltó una carcajada mientras continuábamos con nuestra caminata, de repente tomo mi mano y me aprisiono contra la pared dándome un beso en los labios. Los mordió e introdujo su lengua encontrándose con la mía, creando una sensual danza.

    – ¿Qué haces? – pregunte alejándola.

    – Todavía te debo tu regalo de cumpleaños.

    – ¿Quieres entregármelo ahora?

    Asintió y volvió a besarme, acaricio mi cuerpo mientras poco a poco mi cordura se iba perdiendo entre jadeos. Sus manos pasearon por debajo de mi blusa…

    – Espera – logre articular.

    – ¿Dónde crees que no nos escucharan?

    – En el último dúplex, vayamos arriba.

    – Uhhh… eres rápida cuando se trata de sexo.

    Me reí callando esa boca tan sucia, podría decirse que tenía razón de cierta forma. Aunque también hay que pensar que me lo esperaba, sabía perfectamente que me debía ese “regalo”.

    – Bien…vamos – dije con entusiasmo.

    – Espera, espera… ¿estás segura de que está abierto?

    – Realmente no tengo ni idea – dije con cierta tristeza – ¡espera! Seguramente hay una llave para mí en la oficina, espérame acá.

    – Esa es mi chica lista – dijo dándome una nalgada

    Sali apurada rumbo a mi despacho dejándola ahí – veré si tal vez tenemos suerte de que este abierto – propuso ella.

    Llegue a la oficina, revise mi escritorio hasta que como había pensado, en uno de los cajones había una llave para mí. Camine rápidamente hasta el otro lado del edificio, mis pensamientos divagaban una y otra vez hasta que…un grito rompió el silencio creando eco en el pequeño corredor – Eva – grite mientras corría en su dirección.

    Fui directamente hasta el último dúplex subiendo al segundo piso encontrándome con Eva tapándose los ojos y un hombre desnudo a su lado… bueno no exactamente, tenía una toalla ¿Alex?

    – ¿Qué pasa acá? – grite.

    – Puedo explicarlo – se defendió Alex.

    – ¿podes taparte? Se te cae eso…

    – ¿Esto es idea tuya Eva? – la mire frunciendo el ceño.

    – ¿Qué? No nada que ver ¿Cómo mierda iba a saber que estaría acá? – dijo defendiéndose – ¿Podes taparte bien por favor?

    – Como si no la hubieras visto antes, la conoces mejor que yo – contrataco abriendo la toalla – ¿te acuerdas?

    – ¡Basta! – grite – ¿Qué haces desnudo?

    – Complacer damas que me necesiten.

    – Bien, yo necesito algo de vos ahora.

    – Ahh te gusto lo que viste. Como se nota que te encanta, chanchita – Respondió con un tono que mezclaba la insolencia con el mal gusto.

    Me acerque sonriente, devolvió una sonrisa burlona y picara. Me hacía recordar a su hermano, con la misma actitud arrogante. Levanté la mano y con un rápido movimiento le di una fuerte bofetada que se encargó de dar vuelta su cara.

    – Maldita…solo estaba jugando – dijo sobando su rostro

    – Yo no estoy jugando – respondí frunciendo aún más el ceño – ¿Qué haces acá?

    – Tomaba un baño.

    – Eva llama a la policía

    – No, no, no hace falta nada de eso.

    Fruncí el ceño clavando mi mirada en él, repetí la pregunta de forma más lenta.

    – Es…una larga historia.

    – Tengo todo el tiempo del mundo.

    – Yo no, asique si me disculpan tengo que irme.

    – Vos no te vas a ir a ningún lado – dije tomándolo del brazo – Eva llama a la policía.

    – ¿Vos sabes con quien estás hablando estúpida? – dijo soltándose – ¡Yo soy Alexander Vask! ¿Sabes la cantidad de gente que mataría por siquiera poder chupármela? Tengo cientos de amigos en los lugares más altos de este país de mierda.

    – ¡No me importa! ¿Qué mierda haces acá?

    – ¿Quién mierda te piensas que eres? Piensas que me asustas con esa actitud desafiante ¿Sabes a la gente que he conocido en todo este tiempo? Gente mucho más peligrosa que vos, mucha más gente.

    – Igual yo y no me importa que pongas esa actitud de super hombre.

    – Como se nota que te falta más atención – dijo tomando mi cabello acercándome hacia su entrepierna – ven chúpamela un ratito.

    Me logre liberar de su agarre y en un rápido movimiento doy un fuerte rodillazo contra su entrepierna. De forma casi instantánea cayó al suelo quedando fuera de combate, se retorcía e insultaba una y otra vez. Su cara se puso pálida, pequeñas gotas de traspiración recorrían su frente.

    Siempre que aparecían momentos así en mi vida apreciaba mucho el entrenamiento recibido – El objetivo es hacer el mayor dolor posible con el mínimo de fuerza – diría mi examigo.

    – ¿Y bien? – dije acercándome – ¿Dónde está el macho?

    – Hija de mil putas, voy a hacerte pagar por esto.

    – ¿Terminaste? – dije inclinándome – ¿quieres un segundo round o me vas a decir que haces acá?

    Poco a poco se puso de pie, acomodo su toalla y se puso en guardia, asumí postura defensiva. Primer golpe, segundo golpe, tercer golpe…al suelo.

    – ¿Y…entonces?

    Se levanto cerrando sus puños y ataco. Lo esquivé dándole dos fuertes golpes en su abdomen, rompí su postura golpeando su rodilla y finalmente golpeé su sien derecha. Cayo nuevamente al suelo.

    – Voy a preguntarlo por última vez ¿Qué mierda haces acá? – lo vi ponerse de pie nuevamente – ¿Víctor te mando?

    – No, Víctor ni siquiera debe saber que estoy en el país.

    – ¿Y entonces? – interrogue nuevamente

    Su mirada confiada desapareció, se acomodó su toalla y me observo con una mirada extraña

    – No sé qué hago acá – dijo finalmente.

    – ¿Qué?

    – No sé qué hago acá, me trajeron. Ni siquiera sé si me dio su nombre real o no, pero me dijo que me esconda acá. Imaginaba que era muy conocido porque los guardias se hicieron a un lado cuando el me trajo.

    – Te trajeron – dije llevando la mano a mi frente.

    – Si, es un tipo serio muy intimidante de actitud confiada y muy extraño. Me dio un nombre, pero realmente ni siquiera sé si es su verdadero nombre. Creo que es policía, aunque tampoco termino de admitirlo del todo.

    – Hombre serio e intimidante… – repitió mi amiga – ¿Te refieres a Michael?

    – Ese…Michael. Entonces si es su nombre real.

    – Eva – dije amonestándola.

    – ¿Qué? – dijo con actitud quejumbrosa – Si es obvio que se trata de él.

    – Ya…no importa seré yo quien le pida explicaciones – dije retirándome del cuarto – vámonos Eva y en cuanto a ti – dije dando media vuelta mirando a Alex – seré mejor persona que lo que tu hermano fue conmigo, puedes quedarte unos días hasta que logre saber que mierda pretende Michael trayéndote acá.

  • 2 hombres, 2 putas, mi hija y su tía

    2 hombres, 2 putas, mi hija y su tía

    Con mi hija no fue nuestro primer trío, pero esta vez agregamos a su tía, la primera tiene una voracidad sexual sin límites, la segunda venía con la intención de la venganza por infidelidad marital.

    El trío HMH se convirtió en cuarteto, perversas y exigentes como pocas, demandantes de placer como ninguna. Mi amigo Daniel proporciona el lugar de los encuentros, la dos mujeres dispuestas al placer del “vale todo” nos inspiró para crear una especie de club de los piratas (infieles). El brindis sexual del primer polvo grupal colocó la piedra fundacional de lo que denominamos “El Club del Triskel”, lugar para compartir con amigos/as momentos de placer, solo confiables en seguridad y discreción, sola condición no vulnerar la voluntad del otro y por lo demás el “Vale Todo”

    De mi hija es una muchacha que como regalo de cumple de sus dieciocho añitos me pidió que ahora que ahora que puede decidir quería que fuera su papi (pareja de su madre) quien sea su primer hombre. De ahí en más mostró una capacidad sexual sin límites.

    Mi hija Bety es alta, delgada, piel muy blanca, sexo depilación total, senos pequeños con pezones erectos como picas y para el sexo insaciable. La tía Nené, apetecible mujer, que los cuarenta le sientan de maravilla, rellenita sin ser gorda, opulentos pechos que arrastran las miradas masculinas, imperceptibles rollitos, llamativas caderas que inspiran para comer es delicioso culito.

    Llegamos con todas las ganas de bautizar el Club, toda la lascivia y la lujuria puesta para iniciarlo del mejor modo. Las chicas producidas para la ocasión, ropas mínimas y muchas ganas de tener sexo. Con la nena nos habíamos vedado el contacto en los días previos, del mismo modo me restringí de ir más allá de las provocaciones de la tetona de Nené, le propuse guardarnos para el encuentro, sería la invitad de honor.

    Los contactos con nuestro amigo y las fotos sexy servían para acrecentar las ganas e incentivar el deseo, la expectativa de presentar a la tía aporta los ingredientes para ser el alma de la fiesta.

    En el ascensor les pedí sacarse el vestido, quería llegar “arreando” las hembras, solo en ropa interior. El cuerpazo de la tía me tenía arrobado, perdido en la voluptuosidad de sus apetecibles mamas, indiqué fueran delante de mí, tocar a la puerta para que nuestro amigo fuera impactado por el regalo de esta madura portando los atributos que prometen fiesta para los sentidos.

    -Bienvenidos al Club del Triskel -reverencia y obnubilado por los llamativos senos.

    Le cedimos el honor de ingresar en primer término, la nena fue maestra de ceremonia, le hizo dar una vueltita para poder observarla en los mínimos detalles, la turbación hace subir los colore a sus mejillas, su casi incomodidad por mostrarse con las escuetas prendas interiores fue la entrada en calor de sus machos admirando sus formas.

    La nena siente no ser el centro de atención, ponerla en igualdad de vestuario fue la forma sutil de comenzar el juego. Una ronda de tequilas las hizo más permisivas, otra más, atrevidas y el todo vale.

    Había acordado con Dany guiar el desenfreno de Nené, ser el coach erótico, marcarle las pautas, disfrutar el gusto de la entrega por venganza.

    Sentados disfrutamos con el juego lésbico que conduce mi hija, la lleva por el sendero de la desinhibición, articulando posiciones súper jugadas, alentábamos a las gladiadoras del sexo, la zarpada tijera creó el clima erótico. Dany fue al rescate de la maraña de cuerpos por la nena para la soberana mamada de verga, yo por la tía que había quedado abrumada y conmocionada por la exigencia erótica.

    Abrazando a la tía, permitía apretar la exquisitez de los senos, montada sobre mi pierna, abría y frotaba su vagina sobre mi rodilla, mamar y succionar sus tetas hasta perder el aliento, morder los pezones.

    La mamada supera la excitación, frotar el sexo contra mi pierna mitiga en parte el asedio de mi boca sobre los senos. Tuve que recatarla de la inminencia del primer orgasmo, un prematuro 69 justificaba quemar los primeros cartuchos de la sensual carga sensual acumulada.

    Vigoroso y alucinante cunnilingus, consumió su escasa resistencia a los estímulos eróticos, los meses de abstinencia potenciaron la venganza sexual. Sistema nervioso y muscular estremecido, refugia mi verga en su boca hasta el ahogo, mi lengua trabaja a destajo, agitando las aguas encrespadas de su vagina, el descontrol y cosquilleo interior se ahoga en gemidos, vocifera el lenguaje de la urgencia acuciante del orgasmo prometido.

    -Sigue! sigue! mamando, no puedo más, sigue me muero…

    Tomada de las nalgas evito ser estrangulado entre sus piernas, acelero las lamidas, trabajo en los dos agujeros, se ahoga en el primer orgasmo, el shock tensa su espalda, la pausa permite volver al estado inicial, el segundo ataque promueva un nuevo shock, y otro y otro hasta quedar rendida por el tremendo desgaste de los repetidos saltos de emoción.

    -Basta, basta! Ya, ya!, para! No puedo seguir, me vas a matar…

    La pausa calma, la boca irritada de tanto lamer, me dejé estar tendido, el espejo muestra a la nena arrodillada recibiendo una enculada a todo dar, los gemidos musicalizan la porno en vivo, tan excitante que Nené comenzó a despertarme el miembro, unas lamidas y ahorcajarse sobre mi cuerpo, la verga dentro de su vagina, inclinándose llenó mi boca de tetas para ahogarme de placer.

    Sin salirse de la pija, giró, dándome la espalda, comienza el subibaja, inclinándose sobre mis rodillas, el culazo expone el “marrón” fruncido en la movida, hoyo rosadito y lampiño, bien cerradito me tentó a jugarle con el dedo ensalivado.

    Jugarle en el “marrón” potenció su actividad, mayor vehemencia y rapidez, saliéndose hasta la cabeza y sentándose a lo más profundo. Sabe jugar, presión de los labios aprisionando el pene, el esfínter anal cerrándose entorno del dedo, es la oferta mortal.

    Un par de nalgadas y pedirle más acción, acelera la calentura, volvió a girarse, sin salirse, retomó las sacudidas, la elevación de mi pelvis al encuentro con su cuerpo, tan enterrada que los gemidos de la tía opacan los de la nena siendo ensartada por el ano.

    Apretando y mamando sus tetas consigo el mejor de sus gemidos y la acción más enérgica. Se detiene, los ojos bien abiertos y la espalda tensionada, silencia los gemidos, labios vaginales latiendo deseo, brevísima pausa y retoma el ritmo, entrándole todo a fondo, otra vez la pausa y la mirada, ojos bien abiertos, el silencio y otra vez.

    La vorágine de la penetración la hacía gemir, sumamos la urgencia por llegar al orgasmo, la situación ameritaba estallar en simultáneo, mi eyaculación dentro de su orgasmo.

    Los gemidos de la mujer se enredaron con los bufidos de este hombre, lanzando el chorro de esperma con la intensidad de un geiser, acompasó sus evoluciones para vaciar la calentura acumulada de los últimos días sin sexo.

    Detuvo el movimiento, se dejó estar, empalada, disfrutar de los latidos de la pija, calladita, esos ojazos expresando las maravillas del orgasmo en simultáneo. Su boca comió mi boca, el beso de lengua habló más que mil palabras. Antes de salirse sentía los músculos vaginales apretándose entorno del miembro, salió despacio, escurriendo buena parte del semen, sobre el tronco liberado.

    Nos miramos, sonríe, se inclina y comienza a lamer el semen vertido exprofeso sobre la pija, rescatando totalmente la eyaculación.

    -Hmmm, qué nutritiva, me gustó tu lechita, hmmm… -mientras relamía los labios- hmmm sabe rica tu lechita, saladita. Cómo me gusta! hmmm…

    La nena había sido acabada dentro del culito, junto a su hombre estaban viendo la emoción que ponía la tía en lamerme la pija. La expresión de mi hija denota celos, por la forma de mamarme la verga y como se prodigaba en ponerme para que le mame las tetas.

    La pausa amerita nuevos tragos comentarnos del disfrute y cruzamiento de parejas, la nena quedó con papi y Daniel con la tía en la otra cama. Nené se mueve con sensualidad, mirando al potro pregunta:

    -Este sillón no se usa?

    -Claro que sí, ya lo estrenaron tu sobrina y él. Te interesaría probarlo?

    -Para eso estamos acá, por qué no!

    -En lugar de ir a la cama? -asiente.

    La nena me apremia con exigencias, presiona por las preferencias hacia su tía, enojosa por halagar lo voluptuoso de sus pechos. -Es que ya no te gustan los de tu nena?

    -Sí y mucho, lo sabes, pero… es la novedad… -sabía que mentía.

    La tía acostada de espaldas expuesta para que Daniel le comiera el sexo, en la jugosa calentura estaría lamiendo algo de mi profusa eyaculación.-Papi, está lamiendo tu lechita… -susurra la nena

    El sexo supera las desavenencias de pareja, esta vez también lo fue, mamarle los pechos hasta el límite de su resistencia fue la mejor manera de ganar su voluntad. La tía está puesta boca abajo, y su hombre estaba entrándole por la conchita, y poniéndole una crema para masajearle el ano, los gemidos placenteros de Nené es la música erótica que necesitamos, sube el volumen cuando su hombre se la pone en el culito y comienza a empujarlo dentro.

    Siendo una verga nada gruesa la estremece, quejarse, los años sin uso habían estrechado el músculo, la crema aun así la estremecen al borde de sollozar.

    -Vamos tía, no es para tanto! Si vieras lo que me están metiendo.

    -Es que a mi marido no le gustaba, y ahora me lo está abriendo tanto que… ah ahhhh…

    -Entonces prepárate que luego te montará mi papito, ya viste que gorda.

    Mentía, sabía bien que se la estaba metiendo con más energía y rudeza que lo habitual, la forma de hacerle sentir el rigor por celosa. Arrodillada me exponía su retaguardia, no le permití cambiar de postura, sujeta por mis manos, atenazada entre mis piernas hice sentir el rigor rabioso por su actitud, metía los dedos en su boca para evitarle protestar, los gruñidos por el ardor por la intrusión perturbadora de la pija dilatando el recto más que otras veces.

    Murmura calentura y desagrado, sodomizada sin poder salirse. – Aguanta putita, tu papi está cogiendo a su hija putita, calla y aguanta!

    Moviéndome rápido y profundo, el padrillo gruñe potencia, la potrilla gimotea berrinche.

    -Aguanta nena, aguanta, que tu papi te rompa el orto, aguanta, aguanta.

    -Dale!, dale guacho!, acaba de una vez, acaba ya, me lo estás rompiendo de verdad. Dame mi leche, dame mi leche, porfa, me haces daño, acábame ya!…

    El loriueado ¡ya!… fue complacido, un golpe de verga, los testículos pegados a los labios vaginales, toda a fondo, el primer disparo de semen y los siguientes llevaron sosiego al culito que maltrecho.

    El vecino también estaba acabando dentro del culito de la tía, no sé si menos dolorida pero sí menos efusiva y gritona.

    Bajé de mi monta, la nena quedó estática, sin moverse, los estertores de mi acabada y la contundencia de la sodomía colmaron su capacidad, dolorida y gustosa el resultado de la ecuación erótica.

    Tumbada, se acurrucó a mi lado, momento de caricias y ternura, asilo y contención. Nuestros amigos se vinieron a nuestra cama, tendidos en “cucharita”, Daniel desde atrás jugaba con las tetas, sentía que estaba jugando con mi fetiche más preciado.

    La tía entiende mis gestos, lee mis intenciones, sabe qué hacer cuando esté entre mis brazos, de momento solo reponer energías, bromas y planes con vista al futuro club.

    Vueltos a la acción, la nena quiso cambiar de compañero, fue a comerle el miembro a Daniel, la tía viene conmigo, detrás comencé a jugar con sus tetas, echa la colita para frotarse en mi sexo, formando el ángulo perfecto para jugar con sus nalgas, busca el sexo anal.

    La nena sin dejar de jugar con el miembro de su compañero la incita a que me ofrezca su trasero.

    -Vamos tía, juégale un poco y el papi te hará la colita.

    -No sé, no sé… la tiene bastante más gruesa, me… asusta un poco

    -Vamos, no seas cagona, si te comiste esta que estoy chupando, déjate hacerlo, queremos verte.

    -Papi te animas con la tía?

    -Si me animo, claro me guastaría probártelo, tampoco es para tanto, la nena se lo aguanta bien.

    -Bueno… bueno, no sé si tan fácil, la miraba de reojo y me parece que no tan así.

    -Vamos tía no seas cagona, entrega el marrón!!!

    La estrategia de la pendeja era entendible, no era para entregármela, sino para hacerle sentir ese atisbo de celos, visto lo estrecho que lo tiene, quiere verla dolorida.

    Sin esperar más la tomé de la mano y me la llevé al potro, la curvatura del sillón facilita variedad de poses, la coloqué en la que más me agrada, el culo bien elevado, el ángulo para entrarle bien y profundo. La nena estaba en el misionero, con patitas al hombro, recibiendo esa verga larga que la estremece en cada envión, nos miramos mientras acomodaba a la tía.

    -Papi, la tía no necesita lubricante, ya tiene la leche de Daniel, dásela como haces conmigo.

    -No te olvides que me dolía, y con lo que calzás… suave, por favor. –Ajá, tranqui.

    La nena estaba más atenta a mi trabajo que a su hombre. Jugué un poco con el dedo en el hoyo, el semen de Daniel había humedecido el aro, eso facilitaba la intrusión de la cabeza. Acusó la entrada, antes de que el glande entrara por completo, previendo esto la tenía bien aferrada de sus hombros, con mis rodillas trabo el movimiento de sus piernas, le pedí que abra los cantos, para que no duela tanto, quería ver como se la entro.

    Conozco la técnica para evitar la tensión de la incertidumbre, nalgada sincronizada con la presión, de un golpe algo brusco pero eficiente evita el incómodo juego de la espera. El gemido sonó lastimero, registra el grosor en la dilatación anal. Le susurro que voy a tener cuidado, que se relaje que la tensión deja lugar al placer.

    -Nada de tensión, me lo estás rompiendo, me duele…

    Por ese culazo prometía la luna, un instante de quietud fue lo máximo que la calentura permitía, asida con firmeza, comencé a moverme, el semen del amigo facilita la fricción, entraba y salía con facilidad, el esfínter perdía en la porfía con la poronga, abriéndose paso, bravura y calentura aceleran los tiempos, la estrechez facilita el placer.

    La penetración se hace carne y pasión, el pudor se esconde tras los sollozos estrangulados, el vaivén intenso nos pone al límite, ella exige prisa para que me corra, pone énfasis en el ruego.

    -Dame mi leche, dame mi leche, pap!i, me estás rompiendo el.. culo, dámela…

    La concentración de esos instantes no me impide ver la sonrisa de la nena, los sollozos de la tía se imponen para que me corra. Áspero metisaca justifica las groserías de la tía para urgir que termine ya.

    -No seas guacho, córrete de una vez, me vas a hacer cagarme, porfa córrete!

    -Ya, ya, voy, estoy llegando… Cógeme, mueve el culito, cierra, aprieta, vamos yegua!

    El gruñido preludia el momento de venirme, solloza, aguanta, estoicamente empotrada hasta los testículos, dos o tres golpes furiosos y estalla la eyaculación, siento los chorros de semen como si fuera el primer polvo, hasta vaciarme por completo.

    Tendido sobre la víctima después de tamaña acabada, cubriendo su espalda, demoré la retirada de la poronga a pedido de la tía, no quería volver a sentir el dolor de la salida, que disminuya al turgencia del miembro.

    La ayudé a bajar del potro, rastros del sollozo y dificultad para sentarse son huellas visibles de la intensa experiencia anal.

    -Eres un animal, me rompiste el orto, no puedo ni sentarme.

    -No es para tanto, solo es la primera vez,

    -La primera? No me la metes más.

    -Ya verás que la próxima te gusta más. A tu sobrina le pasó lo mismo, y ahora lo pide solita.

    -Hmm, ya ni se…

    La ducha y el hidromasaje relaja y seda los cuerpos, suaviza las emociones. Antes de retirarnos Daniel fue con mi nena por un último polvete.

    En el viaje volvieron los reproches, la tía por no poder sentarse sin sentir las consecuencias, la nena por esos celos, con la velada amenaza de no dejarse hacer la cola por un buen tiempo.

    De este modo terminó el trío de cuatro, El “Club del Triskel” y tal vez tengamos algún nuevo integrante. Espero tu contacto y preguntas [email protected] anímate

    Nazareno Cruz

  • A mi hija la hice mi mujer

    A mi hija la hice mi mujer

    La joven hija de mi pareja, heredó el temperamento apasionado de su madre, por mucho tiempo ha sido testigo auditivo de los efusivos gemidos maternos cuando tenemos sexo, creo que alguna vez nos debe de haber observado, por eso el deseo de que sea yo quien la desflore fue parte de sus sueños más calientes.

    Su precocidad fue manifiesta en la forma de exteriorizar sus emociones respecto del erotismo y la actividad sexual, una noche de fiesta en la casa se su abuela, cuando los tragos habían hecho su tarea y nos retiramos a dormir, a media noche se me apareció a la vera de mi cama solo en bombacha frotándome sus pequeñas tetitas en mi cara.

    Superado el shock inicial, no podía menos que evita un inevitable conflicto, sin poder convencerla de salirse del cuarto, no me dejó opción que salir con ella, acompañarla hasta su cuarto. Las insinuaciones pasaron el límite de lo prudente, ella tenía bien en claro sus necesidades sexuales y que yo sería el hacedor de la desfloración.

    Es una muchacha de convicciones precisas, la energía, perseverancia y decisión para conseguirlo marcan su carácter, el resto lo hizo la calentura que me transmitió cuando me bajó el bóxer y comenzó a masajear el miembro, metérselo en su boca fue todo un desafío para no venirme dentro de ella. Lo que siguió fue que para evitar más problemas fui por el sexo oral, una buena mamada de conchita podría calmar sus necesidades primarias.

    Me introduje entre sus piernas y le pegué una chupada de conchita que jamás habría imaginado.

    ¡Ja! Qué ingenuo, creer que un orgasmo pudiera calmar sus necesidades sexuales, por el contrario, solo pude incentivar sus instintos más elementales de querer cruzar el umbral de señorita y que la pareja de su madre fuera el artífice de su primera vez. Decía que había sido el padre que no conoció, el hombre que durante la noche hacía bramar deseo a su madre sería el indicado para que ella transitara el mismo camino de mi mano.

    – Durante años has eludido todas la insinuaciones y provocaciones, ahora tengo la edad legal para buscar sexo, no tendría excusa válida para seguir esquivándola, no me insinúo ¡quiero que seas tú quien me haga mujer!

    Tan simple y tan contundente como eso, su firme decisión, evitar un escándalo familiar y la calentura que me había provocado, eran argumentos decisivos. Desnudos volvimos a trenzarnos en fogoso 69, a todo darnos.

    – Quieres que apague la luz?

    – No papi, quiero verte disfrutar cuando rompas el virgo de tu nenita.

    Arrodillado entre sus piernas, a plena luz podía disfrutar de un cuerpo tan blanco, con el sexo virgen esperando sentir mi verga entrar dentro, descorrer el velo de la inocencia y hacerla mi puta como vendía sus increíbles ganas de cogerme.

    – Vamos papi, tu nenita espera esta pija, estoy ansiosa, ¡cogeme!

    Sin dejar de observarme, abrió la vulva para que apoye el glande entre sus labios, húmeda, caliente y temblorosa aguarda, algo tensa, el momento decisivo, flexionó las rodillas, llevé sus manos para tomarse de los muslos abriendo el mayor espectáculo que un hombre ambiciona: desvirgar a la mujer.

    La falta de experiencia podría producir alguna ruidosa reacción, despacio ingresé la cabeza del miembro, moviéndolo, hacia arriba y abajo, se estremece por la inquietud de la espera, disfruto ese momento de incertidumbre jugando con la verga.

    Mirándome en sus ojos, siente que ha llegado el momento, el hombre está entrando en su carne, haciéndose amo y señor de sus sensaciones, gozando sus emociones más intensas. Penetro despacio hasta sentir ese instante donde una invisible resistencia provoca el desenfreno emotivo de arrollar con el ímpetu de un toro salvaje el último vestigio de niña.

    Acusó el empellón de mi cuerpo copando el suyo, la presión punzante de la verga intrusando la vagina, abriendo espacio por la desarmonía de calibre, desgarrar y atravesar el delgado velo de la virginidad maltrecha.

    – Ah, ahhhh.

    Los ojos abiertos como el dos de oros de la baraja, atestiguan el lacerante momento de la desfloración, su expresión de sorpresa y dolor, endulzada por la sensación de hacerse mujer, realizarse como tal en ese mismo instante tantas veces soñado. Entrar la totalidad del miembro, sentir la carne del hombre latiendo dentro de su cuca era el recuerdo que siempre estará entre los momentos memorables de su existir.

    Despacio voy llevándola al disfrute, penetrando lento y profundo, jugando con el pulgar sobre el clítoris inunda de placer su rostro, respondiendo con su pelvis al cadencioso vaivén de la verga, entrando a fondo y saliendo hasta la puertita de la cuca.

    – Como va mi nena? -sonríe aprobando – Sigue moviéndote, acompañando al papi, no te apresures, déjate llevar con mi ritmo, necesito que disfrutes este momento esencial de tu vida. Tranquila, no voy a venirme dentro, cuando llegue el momento de eyacular, te la saco y largo la lechita sobre tu vientre.

    – No papi, puedes venirte dentro. Aún tengo dos o tres días para que puedas venirte y dejar tu lechita dentro de la nena. No estoy en mis días fértiles, ya lo tengo bien estudiado.

    Esa declaración fue la prueba tangible de cómo la mujer, sin importar la edad, puede manejar nuestro deseo, prueba cabal que sólo fui parte de su plan maestro para conseguir ser desvirgada por su papi.

    Sus palabras incentivan el deseo, poder hacerlo a pelo y dentro, el sumum del placer, su virgo, tiene el valor agregado que potencia el placer en grado superlativo. Tan así que ni sé cómo pude reprimir el bramido que acompañó la tumultuosa eyaculación, sentía como emitía un grueso chorro de esperma, latiendo vida y ternura.

    El contacto del fluido caliente arrastró el orgasmo de la nena, sus músculos vaginales latiendo el delirio por recibir la primera descarga masculina, se enredó en los latidos de la poronga descargando la energía viva del hombre que la hace tan mujer.

    El abrazo contenedor, mi boca recogiendo sus primeras lágrimas de mujer, tenía el profundo contenido de la coronar el deseo de la joven, encontrarse en brazos del príncipe de sus ensueños.

    Permanecimos extasiados, disfrutando el relax de dos amantes que han consumado el mejor momento de sus vidas, ella ser mujer, yo haberla hecho mi mujer.

    El Lobo espera conocer a la caperucita lectora, cuéntame [email protected] esperándote.

    Lobo Feroz

  • Lo prohibido es más tentador: Horacio (Parte 1)

    Lo prohibido es más tentador: Horacio (Parte 1)

    Lo particular que me atrae de lo que está prohibido es atentar contra la norma y posteriormente quebrantarla, es ahí donde se encuentra el placer.

    Personalmente lo que yo más disfruto de eso, es en primer lugar la negativa de la persona a resquebrajar las reglas y el seducirla (atentar contra la norma) se convierte en un reto tan excitante que te hace desear cada vez más a tu objetivo; y, en segundo lugar, cuando él o ella cede ante ti, teniendo así la total entrega y disposición de la otra persona para romper las reglas.

    ¿Quién no ha tenido relaciones sexuales con un miembro de su familia que ha disfrutado con locura y hasta el día de hoy sigue haciéndolo? Pues el placer de realizar aquella prohibición otorgada por el hecho de que la otra persona sea familiar tuyo y que compartan lazos de sangre es completamente tentador.

    ****

    Siempre me gusto dar la contraria en todo, hacia exactamente lo contrario a lo que por regla estaba bien pues encontraba mucha satisfacción haciéndolo, ese gusto por romper las reglas con el paso del tiempo se fue trasladando a otros terrenos y ya no solo era cuando mis padres me prohibían hacer algo y yo lo hacía, sino se había posicionado también en el plano sexual.

    Con mi despertar sexual y ese gusto por lo prohibido, los hombres de mi familia no pasaban desapercibidos, mi padre, mis primos, mis tíos y principalmente Horacio; era inverosímil la manera en como los deseaba a todos, y también era increíble que eso me haya llevado a maquinar estratégicamente aquellos planes que ejecute a la perfección para lograr hacerme con cada uno de ellos.

    Cuando Flora, la esposa de mi tío Horacio murió, el quedo completamente devastado y solo, sus hijos aún estaban pequeños; para solucionar aquello mis padres les ofrecieron venir a vivir a nuestra casa, así mis primos tendrían alguien que les de la atención que una madre solo sabe dar, Horacio tuviera compañía y no se sintiera solo y con el tiempo un culo que follar.

    Hacer que tío Horacio rompiera las reglas no fue tan sencillo, pero tampoco tan complicado, fue un plan que fui desarrollando a lo largo del tiempo, hasta que una tarde lo conseguí, después que me viera follando con mi padre (pero esa es historia aparte).

    En más de una ocasión aprovechaba para insinuármele a Horacio que es como le decía cuando estábamos solos, ante los demás era el respetado tío, amable, pero de carácter rudo, que era incapaz de comprometerse otra vez y traer una mujer a casa por respeto a sus hijos.

    Al principio cuando era un adolescente Horacio tomaba mis juegos como tales y por cuestión de la edad, y él también se prestaba para ello, yo creo que por que le gustaban y lo ponían caliente pero nunca se atrevió hacer nada, conforme fui creciendo esos juegos ya no tenía condición de tal pues se volvieron más descarados y se tornaron más sexuales.

    Me paseaba por la casa en bóxer especialmente cuando estábamos solos, pues un buen trasero así sea de hombre siempre atrae miradas, y eso yo lo sabía, y además porque notaba como Horacio me miraba.

    Más de una ocasión estuvo a punto de caer, como aquella vez que mama casi nos descubre.

    Ve a vestirte sobrino- me dijo con voz de mando.

    Deja las formalidades, dime Bastian, estamos en confianza no – le decía mientras me sentaba junto a él en el sillón.

    Déjate de jueguitos, quieres, ya no eres un mocoso, antes te las pasaba y te seguía la corriente porque pensé que era por la edad, lo tomaba normal, pero ahora – dijo el quedándose callado y muy serio.

    ¿Ahora qué? Horacio, será que ahora te gustan estos juegos, ¿te excitan? – dije yo sobándole los huevos con una mano.

    Joder por dios, que diablos haces, sabes que eso no está bien – dijo él.

    Y si no está bien y no te gusta porque que tienes la verga bien dura – dije yo apretando más mi mano y sintiendo la dureza de su erección.

    Que mierda tienes, Bastian, cuantas veces te tengo que decir que no está bien todo esto, eres mi sobrino y yo soy tu tío, además si eres joto, todo bien por ti, pero yo no lo soy así que retira tu mano – dijo eso apretándome la mano fuertemente y apartándomela de su paquete.

    Horacio solo déjate llevar, esto no quiere decir que seas joto, somos hombres y a los hombres nos gusta el sexo independientemente de con quien sea- dije eso intentando con mi otra mano meterla debajo de su pantalón.

    Cuantas veces tengo que decirlo eso no está bien – dijo el casi indefenso.

    Como que no está bien, claro que está bien solo como te digo déjate llevar – le dije muy despacio en el oído.

    Ya cuando estaba tan cerca de conseguirlo mamá llego a casa del trabajo

    Buenas tardes – dijo mi mamá cerrando la puerta de la casa.

    Rápidamente aleje mi mano del bulto de Horacio.

    Ya tío ya estoy bien, párale con la sobadera – dije fingiendo dolor.

    Pero que paso hijo – pregunto mi madre.

    Me caí y al parecer me golpee la muñeca, pero ya está todo bien creo – dije sacudiéndola después que Horacio la dejo libre.

    Ya sabes sobrino nada de esos juegos porque te vas a lastimar otra vez – dijo Horacio

    Usted sabe tío que yo soy bien testarudo y por más que me digan que no, yo siempre digo que sí y salgo ganando – dije yo guiñándole un ojo.

    Si lo sabemos hijo ahora ve a cambiarte porque ya vamos a almorzar – dijo mamá dándome un beso en el cachete.

    Y tu Horacio ve a bañarte que recién llegas del trabajo y estas todo sudado – dijo mi mamá

    Si Martha no te preocupes ahorita mismo iré – le contesto Horacio mientras se ponía de pie.

    En casa éramos seis personas, Mi padre Fernando cabeza de la casa de 40 años, mi madre Martha de la misma edad, mi tío Horacio quien tenía 42 años, mi primo Josué de 22 y su hermano Erick de 20, y yo de 22 años también, obviamente tenia mas tíos, pero no Vivian conmigo

    Sentados en la mesa todos comíamos a gusto, conversando, pero notaba la mirada que Horacio me daba, como reprochándome él porque estaba tan tranquilo después de haber hecho aquello que hice; Horacio podía intimidar a cualquiera pues era un hombre rudo, de buen porte espaldas anchas, pectorales marcados brazos fuertes y gruesos, abdomen marcado, su buen físico no se lo había dado el gimnasio pues sino el trabajo de obrero que había ejercido en sus buenos tiempos.

    ***

    No lograba comprender aun el descaro de mi sobrino, aquel muchacho que había visto crecer, aquel que inocentemente jugaba conmigo y me preguntaba cosas respecto a la sexualidad, juegos y preguntas que después comprendí eran parte de la estrategia tenía premeditada desde hace mucho tiempo atrás.

    Lo quería como a un hijo, pero no puedo negar que aquellas cosas que él hacía me gustaba, me excitaban de una manera única, más de una ocasión me imaginaba poseyéndolo, pero no podía, era algo prohibido, pero aun así se me hacía muy tentador, cuando era joven tengo que confesar que me cogía a mi prima y no solo yo, mi hermano también, siempre nos decíamos que era excitante romper las reglas, pero esto es diferente, muy al margen de que sea un hombre, pues es mi sobrino, hijo de mi hermano, y como ya dije lo vi crecer, no podía hacer eso.

    Por más que siempre le hablaba fuerte o hasta golpearlo – cosa que me arrepiento y que no funciono tampoco- no lograba hacer nada para intimidarlo.

    Siempre aprovechaba para provocarme cuando estábamos solos en casa o como cuando todos estaban durmiendo, como hace unos años cuando cumplió 18, habíamos hecho una fiesta para celebrar, cuando termino todo se fueron a dormir, eran como las 4 de la mañana cuando baje a tomar un vaso con agua helada, pues hacía un calor infernal por esas épocas.

    Había bajado en bóxer el cual me marcaba un buen paquete, me serví el vaso con agua y me quedé tomándolo frente a la refrigeradora cuando de pronto bajo mi sobrino.

    Horacio que sorpresa, no pensé encontrarte aquí – dijo él.

    Pues vivo aquí también- dije yo tratando de que la conversación no se alargara.

    Es imposible no darse cuenta, con el físico que te gastas, no pasas desapercibido, almenos no para mí- dijo acercándose

    Ya sé lo que estas tratando de hacer, y no lo vas a conseguir eso tenlo por seguro, así que regresa a tu habitación con tu novia que te esta esperando – puntualice yo.

    Me conoces muy bien Horacio, y sabes que lo que yo quiero, lo consigo, además ella ya tuvo lo suyo, y yo ahora quiero lo mio – dijo eso frente a mi recorriendo con un dedo índice desde mi pecho hasta mi abdomen.

    No dije nada, no sabía que decirle pues tenía razón, siempre desde que era un niño lograba lo que él quería como a de lugar. Era impresionante la capacidad de seducción que Bastian tenía al punto de que por momentos me intimidaba, cuando debiera ser, al contrario, yo intimidarlo a él como lo hacía con otras personas.

    Tío lo prohibido es más tentador ¿no piensa lo mismo?, ¿no le gusta romper las reglas? Como lo hacía cuando se cogía a su prima – pregunto el empezando a tocar mi bulto.

    Sí, pero fueron otras épocas, estábamos jóvenes, ahora no estamos para hacer eso, además Fernando nunca debió contártelo – dije yo apartándole su mano violentamente.

    Ves entonces porque hago lo que hago, comparto su misma filosofía – dijo Bastian esta vez colocando sus dos manos en mis velludos pectorales.

    No sabía qué hacer, quería irme de ahí, pero a la vez quería quedarme, me excitaba demasiado el mocoso ese, y lo peor de todo es que tenía razón, cualquier momento vencería mi resistencia y terminaría por cogérmelo como el tanto quería.

    Ya para con esto Bastian- dije yo tomándolo del cuello.

    O si no que Horacio, ¿le dirás a mis padres? – dijo el de lo más tranquilo sin mostrar algún rastro de susto.

    Lo solté y lo separe para irme, pero de inmediato con una fuerza que no sé de donde salió Bastian me arrincono contra la pared.

    Horacio yo sé que te mueres que ganas, tanto o más que yo, vamos por que no te animas, no te excita todo esto, por lo visto veo que sí, mira nada más tu verga- dijo señalando mi erección

    Que te quites carajo – dije yo autoritariamente.

    No quieres hacer esto, pero sin embargo no haces nada para impedirlo, tú tienes más fuerza que yo y no me haces a un lado- dijo él.

    Veamos lo que tienes entre las piernas- dijo esta vez metiendo su mano dentro de mi bóxer.

    Demonios Bastian ya vasta- dije empujándolo.

    Al hacer eso Bastian retrocedió bruscamente, pero sin soltar mi verga que estaba erecta, haciendo que saliera de donde estaba y mostrándose por encima del elástico del bóxer.

    Joder Horacio menuda herramienta te manejas, me encantaría arrodillarme y metérmela en la boca o mejor aún introducírmela lentamente en mi culo-dijo descaradamente mordiéndose los labios.

    La idea me encantaba, pero no podía sucumbir, lo veía como a un hijo, lo quería demasiado, pero a la vez como siempre me he repetido quería cogérmelo, que supiera quien era su macho, pero no podía, así que lo empuje otra vez y lo golpee en el estómago, algo de lo cual me arrepentí después, esperaba que detuviera todo lo que estaba haciendo, pero no lo hizo.

    Después al ir a mi cuarto, me masturbe imaginando como me cogía a Bastian en todas las posiciones posibles, eyacule una gran cantidad de leche.

    ***

    Estaba dispuesto a todo a pesar que algunas veces Horacio se ponía todo brutote y agresivo conmigo como aquella vez que por primera vez me golpeo después de la fiesta, talvez con el afán de que parara todo aquello que estaba haciendo, pero lo que no sabía es que mientras más bruto se ponía, más ganas le tenía.

    Obviamente siempre yo seguía con mis acosos, a Horacio muy al margen de todo lo que me decía, yo sabía que le gustaba y deseaba tenerme a cuatro patas recibiendo su verga, de no ser así, desde el primer momento que me le insinué se lo hubiera dicho a mi papá y asunto solucionado, pero como sabía que nada de eso iba a suceder, me aprovechaba, y me encantaba ver a un hombre tan rudo como el, ser presa del deseo.

    Mi tío Horacio a pesar de ser un hombre muy tosco es muy centrado y trabajador, desde que su esposa murió se dedicó en cuerpo y alma a sus hijos, una vez trajo a una mujer relativamente joven pero no se atrevió a formalizar nada con ella por sus hijos, de hecho, sabíamos que se la follaba por ello había sobrevivido tanto tiempo.

    Mi padre y Horacio trabajaban como obreros de construcción – hubieran podido estudiar en la universidad pero como ambos tuvieron sus hijos a muy temprana edad, tuvieron que trabajar y mantener su familia- pero aparte de ello también tenían conocimientos de electricidad, gasfitería, etc., todo lo que haya que hacer en una casa o en edificio ellos lo hacían, ya con el paso del tiempo y con algunos ahorros ambos formaron una empresa de servicios generales, entre ellas el rubro de construcción, lo cual entre ellos acordaron que mi padre era el que gerenciaba la empresa y Horacio seria el residente en las obras, pero de vez en cuando ellos también metían mano en el trabajo, pues tampoco era una empresa demasiado grande.

    En cuanto a mi, pues Bastian Valera, estudio en la universidad la carrera de Derecho- he ahí mi poder de persuasión- curso el 4 año de la carrera, y pues básicamente soy un chico atractivo, estatura promedio a pesar que mi padre es alto, yo mido 1.70 cm, no tengo cuerpo de gym, pero también a pesar de ello tengo buenas piernas y un trasero firme y redondo, qué más puedo pedir.

    Mis primos Josué y Erick muy atractivos también, ambos son tan altos como Horacio y mi padre, todos nosotros por genética tenían cuerpos atractivos, no era necesario pasar horas en el gimnasio, y como dato adicional los dos tenían buenas vergas.

    Mi padre y mi madre se comprometieron jóvenes, cuando tenían 18 años yo ya estaba en esta tierra para alegrarles la existencia, mi madre una mujer guapa cabello negro y ojos café trabajaba como enfermera por ello no paraba demasiado tiempo en casa, mi padre por otro lado era alto, cabello negro con una que otra cana que se asomaba y una barba poblada pero recortada, en cuerpo era muy parecido a Horacio, con muy buena verga también.

    ***

    En el mes de diciembre del mismo año que Bastian cumplió años llamaron a la oficina solicitando los servicios de la empresa, necesitaban toda la instalación eléctrica de una casa que funcionaría como iglesia con conexión de puesta a tierra y a su vez el servicio de pintado, si todo ello se terminaba en un fin de semana la paga era buena, por ello como teníamos experiencia en ello decidimos hacerlo entre mi hermano y yo, pero como queríamos terminar lo más rápido posible llevamos a los muchachos, así ellos también se ganaban su dinero.

    Yo me dedique a realizar un agujero en la parte exterior de la iglesia, mientras tanto mi hermano con ayuda de Erick se dedicaba a realizar el cableado, por otro lado, Bastian y Josué pintaban las paredes internas de la iglesia.

    El primer día el hueco quedo listo, con una profundidad de almenos tres metros de con un metro de diámetro, Fernando y Erick ya casi estaban a la mitad de todo el cableado así que no necesitaban ayuda, entonces decidí darles una mano a los otros con la pintura pero cuando fui a uno de los ambientes donde deberían estar no los encontré, deben estar tomando un descanso pensé así que fue al jardín pero tampoco estaban, y como tenía ganas de orinar me fui hacia los baños, estando cerca de entrar, Josué y Bastian salían de los baños, el primero abotonándose el pantalón y el segundo con la cara demasiado roja, mi mente comenzó a volar y a llenarse de pensamientos, pero los descarte, Josué no se atrevería, pero por otro lado esta Bastian.

    Que sexy te vez todo sucio, sudado y sin camiseta – dijo Bastian asegurándose de que Josué estuviera lo suficientemente lejos para que no escuche.

    Estamos trabajando, Bastian, no me jodas la paciencia, que tengo limites- dije mostrándole cara de molesto.

    Pero la verdad es que me provocaba hacerlo entrar en ese baño y clavarle mi verga en mi garganta hasta casi dejarlo sin respiración, pero me contralaba en demasía.

    Ponte a un lado- dije apartándolo y entrando al baño.

    Estaba orinando con los ojos cerrados, encerrado en mis pensamientos, cuando de pronto siento una mano tomar mi verga y sostenerla mientras orinaba, era Bastian, el pendejo este no se daba por vencido, ya había dejado de orinan cuando mi pene comenzó a erectarse, y Bastian lo tenía aprisionado con una mano y con la otra tocaba mis pectorales.

    Chiquillo de mierda, que diablos tengo que hacer para que me dejes en paz, no tienes limites tu acaso, no tienes conciencia de lo que estás haciendo – dije volteándome y empujándolo hacia atrás haciendo que el choque con la puerta que estaba cerrada.

    Si quieres que te deje en paz, has lo que deseas hacerme desde hace mucho tiempo, vamos, sé que te excita todo esto, me lo dice tu verga – dijo empujándome contra la pared.

    Bastian bajo bruscamente mis pantalones, mi verga esta parada expulsando liquido preseminal, mientras él se arrodillaba ante mí, había vencido mi resistencia y yo ya no podía hacer nada.

    Hermosa verga Horacio, perfecta, con todos tus vellos intactos, como me gustan, solo déjate llevar – me dijo Bastian mirándome a los ojos.

    Yo solo atiné a cerrarlos, esperando que Bastian se metiera mi pinga a la boca, pero nunca lo hizo, abrí los ojos y el ya no estaba, se había ido, había logrado lo que quería, vencerme.

    Ese niño es un auténtico perro- pensé.

    ***

    Había logrado lo que desde siempre estuve buscando, ahora Horacio será mio cuando yo quiera, aunque me moría de ganas por chupársela y tragarme su nabo caliente, me supe controlar, sé que lo deje con las ganas y la próxima vez me rogara dejarme follar.

    Llegue hasta la habitación que estaba pintando, Josué ya la había terminado y estaba siguiendo con otro ambiente, ese día todos a excepción de mi padre y Erick estábamos sin camiseta, pues para evitar ensuciarlas.

    Llegando Horacio al rato se ofreció a ayudarnos, no dejo de mirarme toda la tarde, pero yo ni me inmutaba, hacia como si nada, sabia ahora más que nunca que todo ya estaba listo, solo esperaría el momento ideal para ejecutar finalmente la parte final del plan, la follada.

    Pensaba a la vez que pintaba, que cosa hacer como la última cereza del pastel antes de darle la mordida, se me vino algo a la mente una idea, una de ellas era el que me vea teniendo con alguno de sus hijos o tal vez con los dos, estaba a punto de quedarme con aquella opción, pero la voz de mi padre me saco de mis pensamientos.

    Hijo, deja eso terminamos mañana- dijo mi padre quien estaba parado al lado mio y ni siquiera me había dado cuenta.

    Alce mi rostro, la cara se me ilumino con una sonrisa de oreja a oreja, no por ver a mi padre, sino por la idea relámpago que trono en mi mente, pues si, haría que Horacio me vea teniendo sexo con mi padre, era lo suficientemente fuerte como para que Horacio o salga corriendo, o se excite tanto que ya no tenga dudas en follarme.

    Bastian, todo eso te quedo muy bien, estoy muy orgulloso de ti mi campeón – dijo atrayéndome hacia él para abrazarme y darme un beso en la cabeza.

    Hey viejo, los cariños son en privado – dije apartándome despacio y guiñándole un ojo.

    Por más que te quieras mostrar frio, me gusta demostrarte cuando te quiero hijo, que hay de malo en eso, ¿sí o no Horacio? – dijo mi padre.

    A mi papá ni le preguntes eso tío, porque con nosotros no es así, pareciera que Bastian es hijo de el- dijo Erick riendo.

    Si, tócalo y veras que es más frio que el corazón de mi ex – dijo Josué haciendo que todos riamos.

    Más tarde ya me demostraras cuanto me quieres papi – le dije muy bajito dándole un abrazo.

    No te preocupes hijo, mis 20 cm de amor te van a convencer – dijo mi padre muy bajito también para que nadie escuchara.

    Terminada la jornada llegamos a casa, para nuestra sorpresa encontramos a mamá en ella preparando la cena, lo que significa que hoy no estaba de guardia, y que por consiguiente no podía hacer nada con papá, además estábamos muy cansados.

    Todos nos fuimos a bañar a nuestras respectivas habitaciones, bajamos a comer y la cena transcurrió con normalidad.

    Al día siguiente, domingo que era el día que teníamos que terminar todo, empezamos desde temprano, ya para el medio día la pintura ya estaba lista y el cableado también, solo faltaba la puesta a tierra, que se postergo hasta después de almuerzo, fuimos a comer a un restaurante cercano y como dos horas después volvimos, la puesta a tierra si tomo su tiempo, pero ya al ponerse el sol, ya todo estaba listo.

    Mi padre llamo al dueño del local verifico todo, se quedó conforme y de inmediato por medio de su celular le hizo la transferencia de dinero a la cuenta de la empresa, nos despedimos y emprendimos rumbo a casa.

    Tenemos que llegar lo más rápido posible solo tenemos una hora, la cena con los padres de Katia es a las ocho – dijo Josué.

    ¿Tenemos? Me suena a multitud, es tu novia no la de todos nosotros para que tenemos que ir- dijo Erick de manera irónica

    Erick, hazle ese favor a tu hermano, quiere quedar bien con la familia de su novia eso es todo – dijo Horacio.

    Y no nos invitan – pregunto mi papá

    Lo siento tío, se me paso decirles con anticipación, si gustan también pueden venir – dijo Josué

    Ni loco, esas cenas son recontra aburridas, te acordaras de mí, siempre todos los domingos íbamos a casa de los padres de Martha y eran lo peor – dijo mi padre mientras manejaba

    Abúrranse ustedes – dije yo.

    Sabia de la cena, pero pensé que Josué iba a ir solo, Erick por otro lado con su novia y que Horacio se quedaría en casa, como mamá tenía su guardia en el hospital, pensé llevar a cabo mi plan, pero al parecer hoy no podrá ser, además no había apuro ya habrá otras oportunidades.

    Llegamos a casa, todos se fueron a sus respectivas habitaciones a alistarse mientras mi padre y yo nos quedamos en la cocina sentados en la mesa uno el frente del otro.

    Y ¿qué ordenamos? ¿pizza o comida china? – me pregunto mi padre.

    Sabes que me encanta la comida china – dije yo.

    Pero la última vez fue comida china ahora comeremos pizza – dijo mi padre.

    Bueno pizza pues, que caprichoso eres viejo- dije levantándome a para sacar mi celular del bolsillo.

    Mientras hice aquello, mi papá rápidamente se paró de la mesa, retiro la silla y se colocó detrás mio abrazándome.

    Quiero penetrarte aquí mismo- dijo mi padre sobando su bulto que empezaba a crecer en mi trasero.

    Hazlo, pero dentro de poco ya no demoran en bajar los demás y no creo que les agradé vernos mientras me follas- le dije mientras marcaba el número de la pizzería.

    No me tientes porque lo hago – decía sobándose aún más, mientras me besaba el cuello y la mejilla.

    Me excita como me pica tu barba, tu olor cuando estas sudado, Fernando – decía mientras me giraba para estar frente a frente a él.

    Hola si, pizzería Di Pizza, tráigame dos pizzas familiares, una americana y la otra hawaiana, con una coca cola de 3 litros helada por favor, a la calle Santa Victoria 297, pago en efectivo – dije a la chica que estaba al teléfono.

    Confírmeme el pedido por favor, son dos pizzas ……… – dijo la chica repitiéndome el pedido

    Si señorita y pago en efectivo – dije mientras mi papá me amasaba el trasero con sus manos.

    Bien, en treinta minutos llegara su pedido, gracias y que tenga buenas noches – dijo la chica

    Y bien, ¿en que estábamos? –me pregunto mi padre mientras metía una mano por debajo de mi short.

    Pues en que tú, Fernando quería follar a su propio hijo, aquí mismo en la cocina, que sucio no crees -le decía mientras le daba besos en los labios y tenía mi mano metida dentro de su short tocándole la verga por encima del bóxer.

    Me encanta lo sucio, campeón, y además lo prohibido es más tentador, ¿no piensa lo mismo? – dijo y después nos fundimos en un apasionante beso.

    Escuchamos las voces de los demás que ya bajaban y nos separamos.

    Nos vemos tío – dijo Josué

    Bastian te traemos los huesos, no te preocupes-dijo Erick quien salió por la puerta riéndose junto con Josué.

    Muchachos ya no demoramos en regresar así que- dijo Horacio entrando a la cocina, pero no termino de hablar porque vio como Fernando se trataba de acomodar el bulto.

    Horacio me miro como buscando una respuesta en mis ojos, pero no logro nada, se fue sin completar lo que iba a decir.

    Bueno ahora que ya se fueron todos, y estamos completamente solo creo que tenemos algo pendiente – dijo mi padre jalándome hacia las escaleras que daban al segundo piso.

    Pero espérate a que llegué la pizza, mientras tanto ven – dije jalándolo hacia la puerta.

    Mi padre se puso de espaldas a la puerta, mientras yo me arrodillaba y muy lentamente le bajaba el short hasta los tobillos, su verga quedo al descubierto, una polla enorme que estaba adornada con un pubis y huevos cubiertos de pelo no exagerado, pero si ligeramente recortado, babeando precum, olorosa después de un día entero de no haber sido lavada.

    Me encanta ese olor papi-le dije mientras aspiraba el olor de su polla.

    Si bebe, lo sé es para ti, vamos, no hagas esperar a papá y cómetela – dijo mi papá mientras llevaba con su mano a mi cabeza.

    Yo muy obediente me fui metiendo lentamente su verga a mi boca, hasta chocar con la garganta que ahuecándola un poco más pudo entrar más verga.

    Uff campeón que rico lo haces-dijo mi padre con una mano en mi cabeza y la otra en mi barbilla.

    Mi padre era quien por unos minutos dirigía la follada de boca, al cabo de un rato era yo quien la chupaba como yo quería, la saboreaba, la escupía, y la me la volvía a comer, la saliva que se le escurría por los huevos, me la volvía a tragar, hasta que sonó el timbre de la puerta.

    Salvado por la pizza dijo, mi papá – subiéndose el short.

    Ve arriba y espérame, yo pago – dijo mi padre.

    Subí inmediatamente me quite el short y me puse al filo de la cama en cuatro exponiendo el culo para que mi papa llegue de frente a chuparlo, y así lo hizo, al cabo de unos minutos Fernando subió y ni bien vio mi agujero expuesto fue directo a chuparlo, primero lo olía y lo lamia, pasaba su lengua por toda mi raja, luego la escupía y después la chupaba, succionaba y metía la lengua.

    Besaba mis nalgas y las mordía dejándome marca, se volvía loco cuando tenía mi culo enfrente, me hacia todo lo que no podía hacerle a mi mama porque decía que era inmoral y pecado hacerlo por atrás, se quitó el short, se subió a la cama y se puso enfrente mio para que se la chupara, me la metí a la boca otra vez y mientras succionaba como si fuese un chupetín, el metió sus dedos gruesos y toscos en mi ano.

    Giraba su dedo en círculos cada vez extendiéndolo para que pueda entrar otro dedo más, con los dos hacia la misma operación, una vez habiendo hecho eso y yo lubricado bien la pinga de mi progenitor con la mamada, se bajó de la cama y se posiciono detrás mio, sobada su verga, la restregaba y la colocaba justo a la entrada de mi ano.

    Di las palabras mágicas mi amor- dijo mi padre.

    Por favor papi, tu eres mi macho y quiero que me preñes con tu verga-dije yo.

    Mi padre al escuchar eso comenzó a introducir su verga lentamente, primero metió la cabeza y mientras me aferraba a las sabanas yo disfrutaba ese ligero dolor que se siente cuando el pene está pasando las barreras del esfínter, detuvo un momento esperando mi aviso para continuar a lo cual le dije que siguiera, siguió metiéndola, y una vez la hubo introducido todo se detuvo.

    Dame tu mano campeón, siente-dijo mi papa llevando mi mano hacia atrás

    Sentí su pubis pegado a mis nalgas y su verga bien enterrada en mi ano.

    Fernando follame de una vez y no pares hasta que me hagas venir, amor- le dije a mi padre rudamente.

    Lo que tú digas bebe-dijo mi padre.

    Fernando comenzó a meter y sacar su verga de mi ano, primero lentamente, la sacaba toda y después la metía de golpe, lo cual hacia que me retuerza del placer, posteriormente el subió a la cama sin despegarse ni un minuto de mí y tal cual como un perro me comenzó a follar intensamente.

    Yo en cuatro de rodillas en la cama y el con sus manos en ambos lados de mi cintura semi parado con las piernas flexionadas me penetraba fuertemente, quebraba al máximo la cintura mientras que yo, al mismo tiempo que él me penetraba, me clavaba en su verga también, sentía un gusto tremendo que me hacía gemir como animal.

    Siguió penetrándome de esa manera por un rato hasta que se cansó y las piernas le temblaron, ambos estábamos sudando, se acostó en la cama y yo me senté encima mirándolo a los ojos, me clave su verga, me movía el circulo de adelante hacia atrás estimulando mi pene y dejando liquido preseminal en el abdomen de mi padre.

    Fernando me tocaba todo el cuerpo, desde mi cara recorriendo por mi pecho, abdomen, mi espalda y terminando en mis nalgas, las cuales amasaba mientras me penetraba, cambiamos de posición esta vez el me penetraba mientras yo tenía mis pies en sus hombros, nos besábamos y eran unas embestidas suaves y por ratos rápidas.

    Nos mirábamos a los ojos y no emitíamos palabra alguna, solo gemidos de placer.

    Fernando se tumbo a la cama y me senté sobre su verga con las piernas flexionabas a los lados y subiendo y bajando clavándome su estaca ardiente, con su mano me tenía de la cintura como ayudando a la penetración mientras me decía lo bien que me movía.

    Yo me sentía en la gloria, la excitación y el morbo de saber que era tu progenitor el que te está cogiendo, lo prohibido de aquel acto era sublime.

    Si, papi dame más duro – decía yo jadeante.

    Bebe no te preocupes tan duro te voy a dar que papi te va hacer correr de puro pingaso- dijo mi papa agitado mientras aumentaba la intensidad de las embestidas.

    En toda la habitación se escuchaba la cama resonar, nuestros cuerpos sudados emitían un sonido que excitaba aún más.

    Fernando sigue, ya casi me corro papi, más fuerte – le insistía yo

    Si mi amor yo también casi me vengo – decía mi padre aumentando a su máxima potencia la penetración.

    Finalmente, mi leche salió expulsada por los aires y un poco llego a dar cerca a la puerta, desde donde estaba Horacio mirando, Fernando quien no podía ver absolutamente nada eyaculo al interior mio.

    Pensaba que mi plan se había echado a perder y que Horacio se iba a quedar más tiempo fuera, pero salió mejor de lo que esperaba, ahora sí solo era cuestión de tiempo para que Horacio actuara, lo mire y le di una amplia sonrisa de satisfacción pues además vi la tremenda erección que se le marcaba en el pantalón, me deje caer suavemente sobre mi padre y Horacio se fue.

    Me fui separando lentamente de la verga de Fernando escapándose todo el semen de mi culo recorriendo su falo que ya estaba semi flácido llegando a dar en sus bolas, al separarme completamente me abalancé a limpiar su pene y sus huevos con la boca, eso le volvía loco pues después de la eyaculación todo se vuelve sensible.

    Salí de la cama bruscamente y a mi papa le sorprendió

    ¿A dónde te vas?, ¿no te quedas? -pregunto mi papá

    Iré a cerrar la puerta, nos olvidamos de cerrarla, no querrás que alguien nos vea así o me equivoco-conteste yo ironizando para mí.

    Mi padre solo sonrió, regresé a la cama y no nos importó el calor pues me acosté sobre su pecho mientras jugaba con los risos de sus vellos púbicos y besándonos nos quedamos dormidos.

    ***

    La cena duro muy poco felizmente, aunque pensé lo contrario, Josué se quedó en casa de sus suegros y Erick se fue a ver a su amiguita de turno, yo decidí regresarme a casa, aunque me ofrecieron quedar, pero no acepte, ya estaba muy aburrido.

    Caminando por la calle, no pude dejar de pensar lo de la cocina.

    Llegue a casa, nadie estaba en la sala supuse que habían salido, pero de inmediato me percate de un sonido que venía proveniente del segundo piso, era el sonido de madera rechinando, sin hacer ruido subí por las escaleras, no había nadie en ninguno de las habitaciones de los muchachos.

    Mientras más me acercaba, escuchaba gemidos.

    Mi hermano estaría follando con Martha, pero ella está en el trabajo, imposible; seguro esta con una de esas amiguitas de mi hijo que nos cogíamos de vez en cuando – pensé yo- así que me di media vuelta para regresar al primer piso, pero escuche otra voz masculina, era la voz de Bastian.

    Mi hermano cogiéndose a su hijo – dije para mi escandalizado.

    Me volví nuevamente para ir directo a la habitación de mi hermano que estaba con la puerta entre abierta y lo que vi me dejo impactado. Bastian estaba cabalgando a mi hermano, mientras este le taladraba fuertemente el culo, no podía creer que estaba viendo, quería salir de ahí pero no podía, me quede inmóvil y me verga se comenzó a erectar.

    Mi hermano estaba acostado sobre la cama con las manos aferradas a la cintura de su hijo mientras este sentado cabalgando su verga dándole la espalda con las piernas y los brazos sirviéndole como soporte, se veía literalmente divino, deseaba ser yo en ese momento quien lo penetrara y no su padre.

    Parte de la eyaculación de mi sobrino fue a parar cerca de la puerta, el me miro sonriente y yo me retiré, volví a salir a la calle, mientras caminaba pensé como es que Bastian era capaz de llegar tan lejos al punto de seducir hasta su propio padre.

    ***

    Desperté aproximadamente dos horas después y ya casi era media noche, levante a mi papá y lo convencía para ir a la ducha a quitarnos la mugre que teníamos encima pues no nos habíamos bañado después de trabajar y con el olor a sexo que teníamos apestábamos a cerdos, y pues sí, nos gusta el sexo muy cerdo.

    Nos aseamos bien, nos secamos el cuerpo, y bajamos a comer la pizza que teníamos pendiente nada más con nuestros bóxeres puestos, pusimos a calentarlas en el horno pues ya estaban frías y cuando ya estábamos a punto de comerlas, llego Horacio, ligeramente sorprendido por vernos a ambos en ropa interior.

    Y ustedes porque están así- pregunto él.

    Mi padre y yo nos miramos

    Estábamos haciendo ejercicios y no acabamos de bañar-contesto mi padre.

    Ya veo – dijo Horacio incrédulo.

    Tío ven, siéntate come con nosotros y si quieres te puedes quitar el traje y ponerte cómodo – dije yo riendo.

    Mi tío poco convencido se sentó a la mesa con nosotros y comió con la mirada perdida, como si estuviera pensando en que tenía que hacer.

    ***

    Continuara.

    ***

    Muchas gracias por leerme, no espero que les guste a todos pues el tema del incesto es algo como un tabú para muchos, y a los que les gusta espero expulsen toda la leche de los huevos con eso y comenten.

    Para cualquier cosa escríbanme por el privado o a mi correo [email protected].

  • Mi cuello: La llave de mi tesoro

    Mi cuello: La llave de mi tesoro

    Ya me había resignado que no pasaría nada con Yoli, una mujer lindísima a quien conocí en el banco local y del cual ella ejerce como gerente de esa sucursal. Había pasado más de un año desde que emprendí la conquista, pues su amiga quien trabaja en la misma sucursal, un día en una plática me cuenta que por lo que ha oído hablar a su jefa de mi, le parezco que yo soy su amor platónico.

    En todo ese tiempo que pasé con Yoli, en eso de algún día convencerla que compartiéramos una cama, conocí que Yoli a pesar de vestir sensualmente, era más recatada de lo que imaginé. Comparto con ella la coincidencia de haber quedado viudos a la edad de 30 años y por ese tiempo ella con 34 años y yo con 37, me confesaba que por todos esos cuatro años no había estado con un hombre. Incluso recuerdo me dijo con palabras más o palabras menos, pero pude sentir su pena, pues bajó su mirada cuando me dijo lo siguiente: -Solo he estado con un hombre en la vida y la idea de estar desnuda con un hombre diferente, me causa pena y mucho miedo.

    A mi sus curvas me causaban mucha excitación y siempre lograba que mi amigo se pusiera erecto con solo verle esas hermosas caderas en un cintura que parecía se la habían mandado a hacer; sus pechos son encantadores y es difícil no dejar de apreciarlos y soñar estar prendido de ellos. De tez morena, cabello largo, espeso y oscuro, siempre hacían contraste esos aretes de diamante que suele usar y que brillan como su lindo rostro ovalado, con cejas espesas, nariz pequeña y puntiaguda y boca pequeña. Realmente, Yolanda es una mujer muy bella y sensual.

    Como dije al inicio, había pasado más de un año y sin lograr nada, pero todo cambió cuando me alejé de ella y el día menos pensado recibo un correo electrónico que decía en su abreviación lo siguiente: -Tony, no sé lo que me pasa pero siento que usted me hace falta y eso me da mucho miedo, pues sé que lo que usted busca es solo una noche de placer, mientras yo busco a un hombre que me acompañe para el resto que me quede de vida. No sé si me equivoque admitiéndole que le deseo tanto, que deseo que me haga su mujer y si no es por toda la vida, por lo menos será para cumplir esa fantasía en la cual usted se ha convertido. Sinceramente le digo, que no soy una gran mujer en la cama, que aunque usted no lo crea, tengo mucho que aprender.

    Ya nos habíamos dado algunos besos, pero tan solo comenzaba a bajar por su cuello, retomaba una posición de defensa a la cual Yoli un día le agrego palabras: – Usted sabe que el cuello de una mujer es como esa llave que puede abrir ese tesoro preciado que guarda. –Siempre salía con esas notas con la cual le ponía un alto a todo avance que oliera a sexo. Este día que recibí ese correo electrónico no le correspondí con palabras sugerentes o que mostraran algún aspecto amigable. Recurrí a ir directo y ver como ella respondía y si esa nota era en realidad ese deseo ardiente de querer tener un encuentro sexual conmigo. Solamente le respondí, enviándole el domicilio de un hotel local, la hora en la que estaría esperando y que solo le enviaría un correo diciéndole en que habitación estaba, pero que se contuviera de hablarme por teléfono.

    Ya no quería que lo pensara mucho, no quería que tuviera la excusa de hablar por teléfono y que surgiera alguna excusa de sus miedos. Me fui para el hotel pensando que me quedaría ahí esperando toda la noche y que lo más probable dormiría a solas, pero con la convicción de que esta era la última oportunidad que me daba con la preciosa Yolanda.

    Era un día viernes y exactamente a las ocho de la noche tocan el timbre y abro la puerta y ahí está Yoli, linda como siempre, vistiendo un vestido color turquesa, con sus diamantes en sus orejas y con una sonrisa cohibida y acepta un beso en su boca, para luego decirme al oído: -Tony, téngame paciencia, estoy súper nerviosa. – Solamente me sonreí y la volvía a besar y esta vez mis manos bajaron a sus hermosos glúteos, donde sentí el relieve de una prenda íntima muy diminuta, y que me hizo a conllevar una erección.

    Abrí una botella de Merlot, que es el tipo de vino que Yoli gusta e hicimos una pequeña plática que nos llevó a treinta minutos de relajamiento y donde aproveché a quitarme la chaqueta de mi traje. El escote del vestido de Yoli me hacía soñar. Mirar esos grandes melones de una copa D, presionados como queriendo ser liberados me hacían pensar perversidades con ellos. Para no entrar en detalles que le hiciesen sentir incomoda a Yoli, solo acordamos de una manera simple, que haríamos solo aquello en lo que ella se sintiera cómoda, pues ella ya comenzaba a hablar de lo tímida e incompetente que se siente en la cama.

    Recuerdo que después de besarnos apasionadamente, comencé a besarle su bonito cuello que era adornado de varias pequeñas cadenas de oro y que le ponían eriza la piel, y que le provocaron cierta cosquilla, que me lo hace saber. Le recuerdo lo que ella me dijo meses antes con relación a besarle el cuello, que me dio la metáfora de compararlo con una llave para abrir su tesoro:

    – ¿Estoy a punto de encontrar el tesoro Yoli?

    – ¡Creo que sí! ¡Me temo que lo va encontrar!

    – ¿Tienes miedo? ¿Estás nerviosa?

    – ¡No le tengo que contestar! Usted sabe que estoy nerviosa.

    – ¿A quién escuchaste con esa metáfora del cuello y la llave? –Ella se ríe.

    – ¡Me da pena decirlo! Mi tía solía repetirlo, pero me da pena decirlo como ella lo decía.

    – Dime, no sientas pena. –y le volví a lamer el cuello y Yoli, dejó escapar un suspiro.

    – Ella lo decía de esta manera: ¡Si te dejas besar el cuello de un hombre, ya está que le distes las nalgas. – Yoli sonríe.

    – Eso significa que porque te he estado besando el cuello, son mías tus nalgas.

    – ¡Tony, usted me las tiene apretadas con sus manos!

    – ¡En algo tenía razón tu tía! – Yoli solamente gime nuevamente al sentir otro beso en su cuello.

    Pasé besándole el cuello, mordiscando su oreja, bajé hasta su escote y mamé lo que pude de sus pechos. Yoli me asiste a desvestirla y levanta sus brazos mientras desabotono y bajo el cierre que me permiten ver su linda espalda y descubrir esa linda cintura y sus dos súper magníficos glúteos, solo cubierto por un mini bikini, sin llegar a ser tanga, pero que estaba cubiertos con unas ligas que la hacía ver muy sexi, muy sensual a Yoli. Me tomé el tiempo para desnudarla y cuando solamente estaba en ese precioso bikini rojo y sostén del mismo color que le daban contraste con su linda piel y vestido, Yoli me dijo:

    – ¡Tony, debe desvestirse, para que estemos los dos en las mismas condiciones!

    – ¡Ayúdame! ¿Quieres?

    Creo que las mujeres disfrutan al igual que uno al desvestir a una mujer. Yoli desabotono mi camisa y a cada momento me besaba los pectorales o la espalda. Me baja los pantalones y observa con excitación como mi pene se ve reprimido por el calzoncillo estilo bikini que uso. Ella puede ver que ya está mojado, mientras asiste a removerme los zapatos mientras sigo de pie. Se para y nos besamos y en esta ocasión sigo con los besos en el cuello, mientras todavía seguimos con nuestras prendas íntimas. Yoli me abraza y gime mientras le beso el cuello, y tomo una de sus manos y se la llevo donde está mi miembro queriendo salir. Quiero que lo toque, que comience a sentir su tamaño y su grosor, que comience a imaginar teniéndolo adentro de ella. Lo toca, y mientras nos besamos, ella lentamente me recorre la verga con su mano, hasta tomarme de los testículos.

    Paso a tomar asiento a la orilla de la cama y Yoli de un metro y sesenta centímetros yace parada aun con su sostén y bikini, y primero le remuevo el sostén y veo esa areola oscura, color café, con unos pezones increíblemente duros y redondos. Los pechos de Yoli como lo he dicho son grandes, naturalmente bellos, nunca ha visto a un cirujano, pero increíblemente sólidos en lo que respecta a las mujeres voluptuosas que he conocido. De todo aquello me atrajeron sus pezones, que creo son los más duros que he sentido en una mujer y que descubrí que a Yoli, le gusta que se los muerdan, literalmente que se los muerdan. Ella me fue guiando a como quería de fuerte que se los mordiera, y realmente me quedé anonadado. Otra chica en su lugar hubiera gritado del dolor, pero para Yoli le era placentero y le pasé mamando o mordiendo las tetas por varios minutos, que realmente perdí la noción del tiempo, pues nunca me he dado tanto gusto mamándole las tetas a una mujer.

    Bajé por su abdomen besándole toda su piel, le metí mi lengua en su lindo y sensual ombligo y llegué a un monte Venus, totalmente vacío de vellos, que me dejaron ver una conchita pequeña, de labios escondidos y que me dejaban ver esa pepita de su clítoris que brillaba de excitación. Por más esta decir que Yoli estaba húmeda, creo que quería sentir de una vez mi verga, pero no podía ser infiel a mi rutina, pues a todas esas chicas que realmente me gustan, que me parecen sexis y sensuales, por lo menos es una hora de antesala al coito.

    Saboreé sus jugos vaginales y me embriagó ese exquisito olor de su sexo, y llené todo mi rostro de ellos, y fue un delicia sentir lo grueso de su estructura. Sabía que si seguía mucho tiempo ahí, Yoli tendría su orgasmo en cualquier momento, así que jugaba masajeando con mi lengua su zona del perineo y muchas veces amenacé con llegar a su ojete, y es cuando Yoli gemía de placer. Sabía que era cuestión de poco tiempo para que Yoli estallara con un orgasmo y presintiendo esto, me he incorporado por sobre ella, dejo que me pueda ver la verga, pues la ha sentido entre sus manos, pero no la ha visto directamente libre y erecta, donde podía divisar esa secreción brillante de mis fluidos pre seminales.

    Le acerco mi glande a su vagina y amenazo hundírsela, pero la sostengo con mi mano y se la recorro lentamente de arriba abajo por toda su rajadura y veo como Yoli, muerde sus labios de placer, cierra los ojos como presintiendo ese impacto en cualquier momento y me mantengo haciéndole círculos de masaje con mi glande sobre el clítoris inflamado de esta linda mujer. Es demasiado y Yoli ya no puede… comienza a hacer ese movimiento de su pelvis, como que quisiera ya ser penetrada… me mira y no me lo dice con su voz, me lo dice con su mirada. Le hundo el glande en su conchita, poco a poco los 26 centímetros de mi erecto pene estaban dentro de su vagina y Yoli me enviaba esas contracciones de su vagina y comencé a taladrar y a taladrar hasta que no lo puede contener y dice: ¡Mi amor, me vengo, me vengo… uyyyy que rico!

    Se oía ese chasquido de una verga entrando y saliendo ligeramente en una vagina muy bien lubricada, unida al golpeteo de mis huevos pegando en sus nalgas, y ese crujido de una cama de hotel que llevaban ese ritmo delicioso del vaivén rítmico de su lindo pelvis y le dejo venir mi descarga, que por ser el primero de la noche y con esas ganas de cogerme a esta mujer, fue una corrida abundante que luego vi salir deslizándose de su conchita. Tan pronto recobramos el aliento, Yoli me dice: ¡Eres increíble para hacer el amor! ¡Eres un lindo maestro! –me dijo. Yo solamente le contesté: ¡Eres una bella mujer y es esto lo que me inspiras!

    Nos fuimos a bañar juntos y me retribuyo la mamada que le di. No fue la mejor mamada de mi vida, pero si una muy aceptable si consideramos que ella misma me decía no era una gran mujer en la cama. Le comencé a dar de perrito mientras nos caía agua de la regadera y me atreví a hacer algo que pensé esa me lo reprocharía, pero para mi sorpresa, Yoli quedó callada y es donde sentí su aprobación. Mientras le pompeaba su conchita en posición de perrito, con saliva lubricaba su ojete y poco a poco se lo fui dilatando, al punto que en minutos, la penetración de mi pulgar fue tan violenta, que entraba y salía haciendo el mismo chasquido que su conchita hacía cuando no cesaba de penetrarla violentamente. Es así como Yoli llega a su segundo orgasmo, con mi verga penetrándola de perrito y mi pulgar invadiéndola frenéticamente su rico culo: ¡Tony, me corro, me corro… uyyy que rico!

    Yoli tuvo un rico y espectacular orgasmo que casi me hace acabar en ese momento. Pero me aguante, pues tenía en mente hacer algo que con muy pocas mujeres se puede hacer. Cogerme sus tetas, correrme en ellas en lo que algunos conocen como la rusa o el collar de perlas. En esta ocasión Yoli se sienta en la pestaña que tiene una de las esquinas del baño, y me queda a la medida perfecta, que solo me agacho unos cuantos centímetros, para que mi verga quede en contra y en medio de las tetas de esta linda mujer. No le dije que se lo quería hacer, pero igual, Yoli nunca objetó hacerlo, es más, creo que le gustó la idea de ver y sentir mi verga entre sus dos ricos melones. Como me tenía muy caliente y esto es inusual hacer con una mujer, aquello solo duro unos cinco minutos. Yoli asistía sosteniendo sus dos hermosos pechos, mientras yo pompeaba mi verga entre ellos. A Yoli le aparecía mi glande cuando lo empujaba muy cerca de su boca y no dudó en un par de veces de aprovechar de besarlo y mamarlo hasta que me corrí y le dejé salpicado de mi esperma todo su cuello, que en la luz parecían perlas. Me corrí rico y en ese momento negociamos el sexo anal.

    Nunca me admitió que lo había experimentado antes, pero con tremendo culo, dudo que su finado marido no se lo haya pedido. Es como tener el helado más rico del mundo, y solo dejarlo en la nevera para verlo cada vez que la abramos. Ya con la experiencia que mi dedos estuvieron adentro de él, que se lo había lamido cuando nos bañábamos, sentí que pedirle el culo no le parecería ofensivo siendo la primera vez que teníamos sexo. Pensé que es dieta sexual que decía tener por más de 4 años, desearía volverlo a experimentar, si es que alguna vez lo disfrutó. Comenzamos en esa posición de cucharita, ella frente de mi dándome las nalgas. Su pierna derecha elevada por sobre mi rodilla derecha. La penetración no pareció ser dolorosa a pesar que Yoli me hablaba de lo grande de mi verga. Aun así, mi verga se hundió en lo profundo de los intestinos de esta linda mujer. Acabó en 5 minutos en esa posición, pues a la vez le masturbaba la conchita con mi mano derecha y con mi izquierda le apretaba uno de sus pezones. Esta vez Yoli fue más atrevida en su lenguaje, pues hasta el momento solo decía cosas como: amor, cariño, me vengo. En esta ocasión en este orgasmo no dejaba de decir: Tony, culeame, me vengo… no dejes de culearme.

    Aquella noche hicimos el sexo anal en tres ocasiones y en las tres en diferentes posiciones, Yoli alcanzó ricos orgasmos. Creo que el mejor le llegó en posición de perrito, pues en el preámbulo la llené de besos negros y le succioné el ojete a más no poder. La mujer que diga que esto no le gusta es una mentirosa, quizá tengan pena a someterse y que alguien explore con su boca ese apretado orificio. Yoli, tuvo un potente orgasmo que fue complementado con el taladrar imparable y que ella me admitió fue el más rico de toda la noche. También me admitió que nunca se logra venir en esa posición fácilmente, pero que había valido la pena, en lo que ella llamó el orgasmo del recuerdo. De hecho, al momento de terminar con esta culeada, Yoli me lo decía de esta manera: ¡Que rica culeada, esta me la llevo para esos momentos del recuerdo!

    Creo que Yoli es la primera mujer que me pide que le regale mi calzoncillo de recuerdo. Repetimos aquellas faenas en varias ocasiones por meses y cada vez se llevaba mi ropa íntima en su cartera. Cuando nos alejamos fue porque ella aceptó otro trabajo en otro estado, pero siempre nos llamamos y es bonito escuchar a una mujer que le diga a uno: ¡Siempre me gusta oler tu ropa interior! Me hace revivir esos momentos.

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  • Gordo tatuado

    Gordo tatuado

    Desde hace unas semanas mi libido ha vuelto. Cada ciertas horas, me llega el deseo de querer ser penetrado violentamente hasta que llenarme el culo de semen. Debido a mis ocupaciones, no he tenido tanto tiempo como para a una cita, también he pensado en volver a acostarme con prostitutas, sin embargo, después de darme algunas vueltas por la zona, tristemente descubrí que ya no están ninguna con las que me llevaba bien. Del mismo modo, las nuevas son delgadas y más o menos de mi edad y, si han leído otras anécdotas mías, prefiero las señoras cuarentonas gordas.

    Para pasar el rato mientras me masturbo, entro a un chat gay local (soy de Puebla). He hablado con bastantes personas, pero ninguna e terminaba de convencer. Estaba en búsqueda de algún maduro realmente gordo (al menos talla 40) y, de ser posible, velludo. Tuve mala suerte buscando, ya que la gente con la que contacté no estaba interesada en alguien que usara lencería. Fueron varios rechazos, pero por fortuna, luego de unos días, me topé con alguien a quién le era indiferente mi fetiche. Él estaba más que contento con saber que quería a alguien que me llenara de semen.

    La conciliación de la cita fue bastante rápida. Directamente nos pasamos los teléfonos para comunicarnos por Whatsapp, nos enviemos fotos de rostro y de lo que más interesaba. Le envié una foto de mi ano lo más abierto que pude y él una foto de su pene erecto. El sujeto es de 35 años, casi calvo, con barba y de talla 40. Su pene era de unos 10-15 cm y no muy gordo, un tamaño común en personas con sobre-peso, pero al momento de enviármelo me aseguró que disparaba mucho semen. No dudé en creerle, he estado con varias personas parecidas y siempre tenían semen a bastos.

    Nuestra cita fue dos días después. Como no he comprado nada de ropa en mucho tiempo y no tenías ganas de gastar demás. Fui con mis medias negras de red con liguero, una falda de colegiala azul, un brasier blanco con encaje negro y una tanga negra. Acordamos vernos en un parquecito a un par de cuadras del hotel. Cuando llegó apenas si dijimos algo y entramos al hotel. Cada quien pagó la mitad y subimos a la habitación.

    Al entrar, rápidamente me quité la ropa para mostrar la lencería. Él no parecía inmutase, así que me senté en sus piernas y empezamos a besarnos. Rápidamente él empezó a agarrar mi trasero con fuerza y sin mucha dificultad movió mi tanga y me metió un dedo en el ano de forma violenta. Estuvimos así por unos minutos hasta que sacó su dedo, se separó y se quitó la ropa. Sólo se recostó en la cama y me señaló su pene. Sólo asentí con la cabeza y me lo metí en la boca, después de un par de minutos me acomodó para hacer un 69. De nueva cuenta me movió la tanga y empezó a lamerme el ano tratando de enterrar su lengua lo más que pudo.

    Luego de un rato, me dio una fuerte nalgada y me dijo que me pusiera en 4. Se acomodó y sin más empezó a empezó a metérmelo. Sólo se movió lento por unos segundos, ya que subió de velocidad muy rápido. Su pene quizá no fuera muy grande, pero gracias a su peso, cada embestida era muy violenta. Estuve gimiendo fuerte durante unos 5 minutos hasta que me llenó con varios chorros de semen. Una vez que terminó, se quedó pegado a mí por unos segundos y simplemente se separó. Me dejó tirado en la cama, se vistió y se fue. Simplemente uno de los mejores encuentros casuales que he tenido.

    Nunca me he sentido incómodo con las muestras de cariño que me han demostrado algunas de las personas que me han cogido. No suelo verlos como personas, sino como una especie de “Dildos autómatas”. Espero lo mismo de la gente, me gusta cuando me tratan de “zorra”, pero me gusta más cuando me tratan como un simple objeto desechable.

    Estuve un rato tirado en la cama pensando en sui debería de limpiarme o dejar el semen ahí. Era bastante y como supuse que sería incomodo andar con tanto saliendo de mi ano, decidí limpiarme. Una vez que salí del hotel fui al cine para pasar el rato. Vi «Mission Imposible: Fallout». Me entretuvo pese a que un segundo después de comprar el boleto recordé que no he visto ninguna de las anteriores.

  • Cara de puta

    Cara de puta

    Mi nombre es Perla Blackheart, Tengo 25 años. No estoy exactamente segura de cómo comenzar mi historia. Podría comenzar con la experiencia que me convirtió en lo que soy hoy, pero creo que puede esperar por ahora. Tal vez sería mejor darte una idea de cómo soy.

    Así que comencemos con lo básico. Soy delgada… muy delgada. Y tampoco soy muy alta. Mi rostro aún conserva su apariencia juvenil. Es lo primero que la gente nota de mí cuando entro en una habitación. Hace algunas semanas estaba caminando junto a un grupo de estudiantes de high school que estaban de excursión y cuando fui a cruzar la calle lejos de ellos, uno de los chaperones me gritó que regresara con el resto de la clase. Fue muy embarazoso. Aunque creo que él estaba tan avergonzado como yo cuando le enseñé mi licencia de conducir.

    Así que sí, soy una pequeña cosita. Afortunadamente el resto de mi cuerpo está en proporción con mi complexión. Supongo que no hay mucho para mí. Una pequeña cintura y un trasero que la mayoría de los hombres pueden usar como una pequeña pelota de baloncesto. Por otro lado, mis tetas son (y esto puede sonar un poco narcisista) lo mejor, pero esa es solo mi opinión. No son demasiado grandes y ni demasiado pequeñas. Un poco más que un puñado con los pequeños pezones más perversos que hayas visto. Tengo el pelo largo y castaño que me llega casi hasta la cintura y casi siempre lo uso suelto. He descubierto que cuando tienes tanto cabello como yo, consume demasiado tiempo para hacer mucho más con él. Además, si quiero modelarlo, es necesario aplicar una laca que luego tendré que lavarme esa noche. Mucho cabello requiere una gran cantidad de laca para el cabello y una tonelada de champú para darle estilo, así que lo mantengo limpio todos los días.

    En cuanto a mi cara… bueno, la gente me dice que soy linda. Me han llamado bonita y hermosa antes, pero cuando pareces casi una joven pequeña como yo, la mayoría de las personas se quedan en “linda”. Aunque no me quejo. Mis características son un poco toscas, rudas, no tan finas como yo desearía. Mi rostro tiene la apariencia de rudeza, y más de uno se ha espantado cuando me ven de mal humor. Mis ojos y mi boca son mi cosa favorita de mí. Son mi arma número uno en cualquier momento en que he tenido problemas o necesité una buena noche de diversión de un chico o, a veces, de una chica. Mis ojos son extremadamente oscuros. No negros, pero… creo que smokey sería el mejor término para describirlos. Funcionan muy bien al enviar señales como “hey bitch no me jodas” o “hey baby ven a cogerme”.

    Y mi boca es grande, con labios carnosos y una sonrisa diabólica que procuro no mostrar nunca o casi nunca. Mi sonrisa es grande, y lo admito, es fea. Quienes la han visto y los más atrevidos me han dicho que tengo cara de puta. No decido aun si tomar eso como un halago o un insulto. Pero mi rostro me ha abierto muchas puertas. Cuando sabes cómo usar tus ojos y tu boca de esa manera, hace la vida mucho más fácil.

    Supongo que siempre me han considerado una buena chica. Quizás un poco nerd también. El tipo de chica que ves en la escuela o en el trabajo y bromeas con tus amigos sobre que ella es demasiado «poco agradable» para alguien como tú pero luego te masturbas en secreto en la noche pensando en ella. El tipo de chica que nunca tuvo problemas y los chicos «geniales» pensarían que no tenía suficiente carácter para ser interesante en absoluto.

    Bueno, ahora debería decirles lo que soy y lo que me gusta. Los japoneses tienen una palabra para eso, supongo. Esto me di cuenta después de muchas horas de buscar mi tipo particular de porno. Se llama omorashi, supongo. Básicamente tengo un fetiche de piss. Me encanta ver a la gente mojarse a sí mismos. Paso horas en internet buscando videos de personas en público o en casa desesperadas por orinar. No soy lesbiana, pero en mis horas de búsqueda y observación he encontrado que prefiero ver a mujeres y a parejas orinarse unos a otros. Pueden pensar “bueno, eres una chica. Solo ve a orinar y ahorra tiempo”. Créanme, yo también lo hice, pero entraré en eso más adelante. Algo sobre mirar a las chicas cruzar sus piernas y sostenerse mientras luchan por mantenerlo me excita tanto. O ver como sus hombres las bañan de orines es algo entre humillante y pervertido que me impide dejar de ver la pantalla cuando miro escenas así.

    Y bueno, creo que todo inicio un día que mi esposo Tommy y yo jugábamos football en el patio de la casa. Habíamos tomado varias cervezas y estábamos luchando en el césped peleando por la pelota, cuando recuerdo que se detuvo, y agarró su entrepierna unas cuantas veces. Finalmente le pregunté si necesitaba entrar y usar el baño. Recuerdo que me dijo muy seguro de sí mismo:

    -”Los hombres no necesitamos usar inodoros porque podemos hacer piss en cualquier lugar que queramos” -me dijo Tommy con esa sonrisa de cuando trama alguna diablura que tan bien le conozco.

    -”Ah sí, genio? Entonces dígame usted que hacen. Ilústreme” le dije divertida buscándole pelea.

    Él tomó mi mano y caminamos hacia el pequeño cuarto de herramientas que tenemos junto a nuestra valla de alambre que divide nuestro patio del de los vecinos. Miró alrededor unas pocas veces y luego se sacó su verga. Me quedé sorprendida por decir lo menos. Somos una pareja bastante activa sexualmente, pero siempre nos reservamos a hacer nuestras cosas dentro de la casa, a 4 paredes, fuera de la vista de las personas. El estar ahí, en el patio, con mi esposo y su verga fuera de los pantalones y a riesgo de que nuestros vecinos pudieran vernos, me excitó a sobremanera. El cuarto de herramientas está rodeado de árboles y arbustos, pero aun así el riesgo de ser descubiertos era muy grande.

    Luego agarrándose su miembro con los dedos comenzó a orinar en el suelo sonriéndome todo el tiempo. Recuerdo haber dicho “genial” al ver su grueso chorro de piss salir de su verga y caer al suelo haciendo un exagerado ruido. Después de un rato, se detuvo y me preguntó si quería sostener su verga mientras terminaba su piss.

    -”Quieres sostenerla? Aun me queda bastante” -me dijo mirándome a los ojos. Como dije, somos una pareja bastante liberal en cuestiones sexuales, pero esto era algo nuevo. Por lo menos para mí.

    Salté ante la oportunidad y agarré su verga quizás un poco demasiado fuerte al principio haciéndolo golpear mi mano y decirme “No tan fuerte”. Soltando un poco mi agarre, lo apunté hacia la cerca y comenzó a orinar de nuevo. Mientras él hacía, sentí un extraño cosquilleo entre mis propias piernas y pensé que tal vez también tenía que ir, pero no era lo mismo.

    -”Pruébala” -me dijo. Al verme indecisa, volvió a ofrecerme que la probara. Sabia de parejas que comparten el gusto por ese tipo de fetiches pero meter en mi boca su pene aun chorreando de orines no era una idea que me atrajera mucho en ese momento. Aparte, como dije, estábamos en el patio de la casa, a medio día y en fin de semana. El riesgo de que nos miraran los vecinos eran muy alto.

    -”No puedo hacerlo. Los vecinos pueden vernos y nos meteríamos en problemas amor” -le dije mirando su rostro de decepción.

    -”Okey baby, pero ni creas que te salvas. Ya te convenceré de hacerlo dentro de la casa” -dijo resignado.

    Cuando terminó, me dijo que era mi turno. Seguí diciéndole que tenía que sentarme en un inodoro para hacerlo, que los vecinos podían vernos y que no me iba a salir nada por los nervios. Pero él siguió rogándome hasta que finalmente me encontré bajándome los pantalones cortos y las panties. Estaba nerviosa de pie medio desnuda frente a él, pero él seguía diciendo que estaba bien, así que me acuclillé contra el costado del cuarto de herramientas y abrí las piernas. Él movió su rostro muy cerca entonces hasta que pude sentir su aliento contra mis muslos. Finalmente sentí que comenzaba a soltarme. No había necesidad de esforzarme mucho, ya que la gran cantidad de cervezas que habíamos tomado tenían llena mi vejiga.

    Entonces Tommy puso su mano sobre mi entrepierna y me agarró con fuerza. Vi cómo un poco más de mi orina se deslizaba entre las grietas de sus dedos. Acercando sus dedos a mi cara, me los ofreció a lo cual esta vez no me opuse y los metí hambrienta a mi boca, chupando y probando mi propia orina en sus dedos. El sabor era tremendamente amargo, fuerte. Tommy se excitó al verme chupar sus dedos llenos de mi orina y más los metía dentro de mi boca, provocándome arcadas y pequeñas lagrimas que empezaron a correr por mis mejillas. Un par de veces estuve a punto de vomitar por lo profundo que me penetraba mi boca con sus dedos. Retirando su mano de mi boca, lo miré sonriendo.

    -”Vas a hacer que vomite si sigues metiendo tus dedos así, amor” -le dije limpiando mis lágrimas y absorbiendo mis mocos provocados por las arcadas, todo esto sin dejar de sonreírle a mi amor.

    -”No sería la primera vez que te veo vomitar, baby” -respondió divertido ante su diablura.

    -”Lo sé, y no me importaría hacerlo. Pero no aquí en el patio a la vista de los curiosos”

    Terminamos de hacer nuestra diablura, y corrimos hacia dentro de la casa. La experiencia nos había dejado prendidos y nos urgía saciar nuestra calentura. Apenas medio entramos a la sala y nos trenzamos en un apasionado beso, jugando con nuestras lenguas dentro de la boca. Compartiéndole yo el sabor de mis orines, a lo cual Tommy más me besaba, me lambia la cara, los labios, queriendo probar más de este que era un nuevo sabor para él. No nos importó tener las cortinas abiertas y estar en medio de la sala, a la posible vista de los vecinos. Levanté mis brazos para que jalara mi blusa por encima de mi cabeza, y mientras me quitaba yo misma el sostén, Tommy hacia lo mismo con su ropa, dejando a mi vista su enorme verga llena de venas y gotas de líquido pre-seminal escapando de la punta de su gorda cabeza.

    Tomó mi pantalón corto y mis pequeñas panties por el elástico y yo lo ayudé levantando mis caderas suavemente para facilitarle el bajármelas. Tommy admiró mi velluda vagina y vio emocionado como mis jugos chorreaban por entre mis pelos, escurriendo por mis piernas. Bajándose, me abrió con sus dedos y lamió desde mi agujero hasta mi clítoris, lo que me hizo gemir en silencio. Procedió a guiar su erecta verga dentro de mi empapada vagina. Decidió divertirse un poco y jugar con mi clítoris para burlarse de mí. Gemí y fruncí el ceño, simulando enojo y haciendo mi voz como niña pequeña para provocarlo aún más.

    -”Por favor papacito… por favooor” -le dije fingiendo la voz para excitarlo

    -”Por favor qué?” -me preguntó, otra vez burlándose de mí y alejando su pene de mi vagina.

    -”Tommy, sabes lo que quiero decir” -dije, esta vez ya sin fingir la voz. No había necesidad, la calentura me hacía susurrar como una autentica puta.

    -”Quiero escucharte decirlo”- demandó

    -”Tommy, por favor… quiero tu verga dentro de mí” -dije mirándolo con mi boca entreabierta.

    Tommy no me hizo esperar más, y metió su verga dentro de mí de un solo empujón. Grité mientras él continuaba deslizándose dentro de mi panocha. La penetración había sido muy fuerte y muy profunda, que sentí como su verga me abría de forma violenta y llegaba hasta dentro de mí, provocándome una combinación de dolor y placer.

    Me agarró el cuello mientras él deslizaba sus últimos centímetros de su verga hacia dentro mientras yo seguía gimiendo. El envolvió sus manos alrededor de mi cuello, apretando cada vez más fuerte. Mi respiración se volvió irregular mientras Tommy ejercía más fuerza, asfixiándome. Comenzó furiosamente a salir y empujar hacia adentro, una y otra vez. Con fuerza, con violencia. Como si quisiera llegar hasta mi estómago en cada estocada.

    -”Más duro… por… favor” -le suplicaba con el poco aliento que me quedaba, con desesperación en mi voz. Sentí que me faltaba la respiración y como las babas empezaban a escurrir de mi abierta boca. Nos encantaba el juego de la rudeza, aunque esta vez la calentura por lo sucedido en el patio tenia a Tommy nublado de placer, apretando mi cuello más fuerte que otras veces anteriores.

    Tommy presionó más fuerte mi cuello, y empujo aun con más fuerza dentro de mi reventada vagina, tocando su pelvis con mis caderas. Golpeando mi coño más duro que nunca.

    -”Yeees, ohhhh my goood…» -gritaba Tommy, plantando sus labios sobre los míos en un beso sucio, revolviendo nuestras salivas, enviándonos a ambos a otra dimensión llena de lujuria y pasión.

    Tommy rompió el beso y tomó mis hombros para empujar aún más fuerte dentro de mi adolorido coño.

    -”Yeeesss, yeeess! Ooooh my goood” -decía Tommy, soltando un poco mi cuello y dejándome tomar aire, sabiendo que a continuación vendría lo que siempre me sucedía cada vez que jugábamos con el fetiche de asfixiarme.

    Abrí mi boca hambrienta, tratando de jalar aire al mismo tiempo que se me vino el vómito. Empecé a vomitar exageradamente gran cantidad de líquido, más que nada por la cerveza que había pasado toda la tarde tomando. El vómito siempre era un efecto secundario de nuestros juegos de asfixia y Tommy lo sabía. Y no solamente lo sabía, lo disfrutaba.

    Y yo lo disfrutaba también, puesto que al tiempo que me daba el ataque de vómito, la primera ola de orgasmos se apoderaba de mí. Todo mi cuerpo se agarrotó y se sacudió mientras chorros de mis jugos resbalaban por mis piernas, para ir a caer al suelo y fundirse con mi sucio vómito, haciendo una sucia sopa de líquidos en el suelo.

    Tommy continuó empujando dentro de mí. Su erecta verga entraba y salía de mi con furia. Él estaba cerca y ella también de nuevo a otro orgasmo.

    Echó la cabeza hacia atrás y arqueó la espalda mientras volvía a lanzar su verga en una última estocada. Su miembro palpitó y su orgasmo llegó mientras me tiraba una gruesa corrida de semen dentro de mí, llenando mí .útero de su semilla. Él se empujó por última vez, disparando dos chorros más dentro, mientras yo nuevamente llegaba a otro orgasmo.

    Quedamos en silencio así abrazados por unos cuantos minutos, recuperando la respiración y las fuerzas. Tommy gruñó abruptamente y se apartó de mí, sacando su pene semierecto y chorreando líquidos, provocándome una especie de pequeño dolor combinado con éxtasis.

    Después de aproximadamente un minuto de respiración entrecortada, se levantó y acarició mi rostro manchado de vómito, saliva y lágrimas de rímel corridas por mis mejillas… Sus brazos me envolvieron y presioné mi cuerpo contra él. Ambos respirábamos con dificultad, conmigo temblando aun a consecuencia de mis orgasmos.

    .-”Te amo, Perla» -me susurró.

    -”Yo también te amo, Tommy» -le dije sin aliento.

    Pasé el resto de la tarde sola, pues Tommy tuvo que salir a hacer unos pendientes. Yo me dediqué a la parte fea de nuestras sesiones de sexo: la limpieza. El piso de la sala había quedado hecho un asco. Lo bueno es que la casa contaba con piso de mármol y no teníamos alfombra, si no hubiera sido insalvable.

    Estaba metida a fondo en la limpieza cuando sonó mi celular, varias veces, notificándome de varios textos que entraban. Mi primer pensamiento fue que era Tommy preguntando por algo.

    Para mi sorpresa, era un número desconocido, y al abrir los mensajes recibidos vi que eran varias fotos de Tommy y yo en nuestra sesión de sexo de la tarde. Parecía que las habían tomado con un cámara con un potente lente, pues se veían nítidas y bastante cerca. Podían apreciarse todos los detalles, incluyendo mi cara de dolor por la asfixia y el consecuente vomito. No pude evitar sentir temor al saber que alguien nos espiaba o que quisiera hacernos algún daño. El último mensaje era un texto que decía, en letras mayúsculas:

    ME GUSTA TU CARA DE PUTA

    Me quedé helada sin saber que hacer por un momento. Pensé en llamar a Tommy y decirle pero por alguna razón no lo hice. Igual no llamé al número desconocido. Ya en el pasado Tommy me había jugado algunas bromas, pero esto parecía algo más serio. Decidí que por el momento no haría nada hasta estar segura de lo que estaba pasando. Por el ángulo de las fotos, todo indicaba que habían sido tomadas de la casa vecina. Decidí que tenía que investigar primero antes de decir algo, y si encontraba al culpable, lo iba a castigar a mi manera.

    Asi termina mi primer relato. Espero les guste para poder hacer la continuación. Si lo leyeron, mil gracias.

  • Nuestra amiga argentina sigue haciendo amigas plus

    Nuestra amiga argentina sigue haciendo amigas plus

    Algún día se iba a dar, las dos hervíamos de las ganas que nos teníamos, con Virginia, empezamos hablar no hace mucho, en seguida pegamos onda, cuando empezamos hablar ella me dice que nunca se había acostado con una mujer, lo único que había tenido eran besos, y contacto con ellas cuando estaba “enfiestada”, siempre cuando nos enfiestan y hay una mujer nos toqueteamos, nos besamos, para ponerlos más calientes jajaja.

    La cosa es que un día me dice que tenía ganas de acostarse con una mujer y le dijo a una compa de la facultad (que Virginia pensaba que era lesbiana, y resulto ser bisexual y muy puta) que fuera a su casa. Yo como una buena amiga le di un par de consejitos jeje, de cómo poder encararla (para nosotras es difícil encarar a una amiga, es mas fácil a un amigo, le manoteamos la pija ¡y ya está!), y mal no le fue, pero que esto lo cuente ella.

    Pero desde aquel día nos empezamos a matar con los mensajes, más de una vez termine metiéndome el consolador y otras veces ella, de las cosas que nos decíamos, nos calentábamos mucho.

    A todo esto se le suma los mensajes de otros amigos, en los que nos decían porque no nos sacábamos las ganas, y hablando con Virginia por mensaje, entre joda y joda, empezamos a pensar de sacarnos las ganas ¡en serio!

    Las dos teníamos miedito, porque una cosa es hablar por internet anónimamente y otra es hacer realidad la fantasía, aparte ninguna de las dos busca encuentros por internet, pero tanta ganas nos teníamos que el jueves ya estábamos hirviendo de la calentura y arreglamos para el viernes encontrarnos en su casa; que ansiosa pase esa noche, la calentura que teníamos a través de la web, las ganas que nos decíamos que teníamos de estar juntas se iba a hacer realidad.

    Agarro mi auto pongo el GPS y voy, no sabía bien como vestirme, me iba a poner una pollerita cortita, pero pensé si me pasa algo con el auto (me iba a La plata) entonces me puse un pantaloncito corto de jean, remera y zapatillas, nada mas (aparte era un día horrible).

    Llego a su casa, estaba re nerviosa, estaciono y auto, no sé porque me pasan esas cosas de que dudo en que hacer, tampoco me iba a ir a la mierda, sin pensar le toco el portero y baja enseguida. ¡Que hija de puta!, estaba con un shorsito y un top, mostrando esas hermosas y enormes tetas que tiene y esa cara de puta que tiene.

    Las dos estábamos distantes, frías, obvio nunca nos habíamos visto, casi hasta la note a ella también nerviosa, hablamos boludeces, de como había sido el viaje, nos miramos mucho, la conocí, era tal cual me lo imaginaba, media guarra, pero igual estábamos distantes.

    Me ofrece un café, vamos a la cocina, yo miraba la casa, pensaba: ¿donde vamos a coger?, ¿en el living?, ¿en la cocina? ¿En el dormitorio? Ninguna decía nada, pero las dos sabíamos que nos íbamos a matar, pero había que romper el hielo.

    Le pregunto si me puedo sentar en la mesada de la cocina me dice que sí, me siento la miro y empezamos a romper el hielo, fue más o menos así, obvio no fueron exactas las palabras pero fue como empezamos.

    Yo sentada en la mesada la miro y le digo

    Yo: puta

    Vir: Tragaleche

    Yo: chupapijas

    Vir: fiestera de mierda

    Yo: culo roto

    Vir: vos fiestera que te comes 5 pijas

    Yo: lesbianita

    Vir; chupaconchas

    Yo: ¡te voy a besar toda nena!

    Vir: te voy hacer acabar 1000 veces trolaza

    Yo: te voy a coger putaza

    Vir: te voy a meter los dos consoladores juntos

    Yo: dale anímate PUTA

    Lo decíamos casi agresivamente, en verdad nos dijimos todo lo que nos decimos a través de la página, pero estuvo bueno para romper el hielo.

    Yo: dale trolaza ¡ven!

    Y se acerca, y nos comimos la boca, literalmente, nos matamos con ese primer beso, no fue suave ni de lengua como lo hago con mis amigas, nooo, nos metíamos la lengua hasta el fondo de la garganta de la otra, yo que estaba sentada en la mesada, levanto mis piernas y las paso sobre su cintura acercándola bien a mí, y empezando a sentir su piel, ya me daba cuenta que era una hermosa piel, nos seguimos besando así en esa posición, ella me saca la remera, le saco el top, POR FAVOR QUE TETAS QUE TIENE LA GUACHA, la acerco bien a mí, y se las empiezo a comer, a besar ella empieza a gemir, sus pezones ya estaba duros, le pregunto “¿te gusta putita?” me dice que sí, que siga, se las sigo chupando, y le empiezo a meter la manito por debajo del shorcito, su conchita ya estaba mojada.

    Le empiezo a meter mis dedos, sus piernas ya temblaban sentía su agitación de placer sobre mi boca, se agarraba de la mesada y abría las piernas para que le pueda meter más el dedo, le meto uno, dos, le vuelvo a preguntar “putita ¿quieres que siga?” siii, sigue por favor, me contesta, vi que estaba por acabar, se agarra fuerte de la mesada y ahí le robe su primer orgasmo.

    ¡Hija de puta!, me dice, me hiciste acabar a mi primero, guacha, me empuja para atrás, y me arranca, porque me arranco el pantaloncito que tenia junto con la bombachita, y se tira de cabeza en mi conchita, por favor, que manera de meterme la lengua, yo me tocaba las tetas y le empujaba su cabeza a mi conchita cada vez más, ahí empecé a gemir yo. Y se invirtieron los papeles, me empezó a poner el dedo, y me besaba me acariciaba las piernas, y me pregunta “¿quieres que te coja trolaza?” si cógeme le digo, y la hija de puta, saca de un cajón de la cocina un consolador (no sé cómo se le ocurrió que podíamos empezar ahí) y me lo empieza a poner, mis gemidos eran más fuertes, apoyo mis pies sobre la mesada dejando mi conchita toda a su vista, y me lo sigue poniendo y me dice “putita, te voy a coger toda, sos re lesbi nena” le digo que siga que me coja, lo único que yo quería era acabar, me los sigue poniendo hasta que me retuerzo en un orgasmo.

    Ya estábamos las dos iguales, nos habíamos sacado la gran calentura que teníamos, esa calentura a lo desconocido a no saber como íbamos a romper el hielo

    Ya más tranquilas, me agarra de la manito y me lleva a su cuarto donde tiene una cama de dos plazas, nos acostamos, en ese momento, ya más tranquilas nos empezamos a sentir, pongo mi pierna sobre el cuerpo de ella, la acariciaba, nos damos unos suaves besos, solo con la lengua, nada más, pero cada vez los besos y la caricias eran más fuertes ¡y nuestra calentura también!

    Nos empezamos a acariciar y a tocar por todos lados, Virginia empieza a bajar, llega a mi conchita, me doy vuelta y terminamos en un hermoso 69 donde cada una se mataba por darle placer a la otra, nos metíamos los dedos nos besábamos las conchas hasta que terminamos acabando casi las dos juntas otra vez.

    Nos quedamos sentadas en la cama y obvio, no íbamos a dejar de hacer lo que siempre dijimos, nos acomodamos y empezamos a frotarnos las conchitas, de a poco hasta que ya los movimientos no eran suaves, cada vez hacíamos más fuerza para sentirnos las conchitas, nos movíamos mucho, gemíamos, nos mirábamos la cara de placer que poníamos, nos decíamos puta, chupa conchas, culo roto, tragaleche, decirnos esas cosas, nos calientan mucho, hasta que acabamos de nuevo.

    Bueno, todo lo conté rápido pero habrán pasado más de dos horas jaja, nos quedamos hablando en la cama y Virginia me dice de ducharnos, ahhh, es lo que más me gusta jeje

    Nos metimos en la ducha, que placer, es lo que más me gusta, nos empezamos a enjabonar, le pasaba el jabón sobre esas enorme tetas, ella a mí, sobre las “tetitas” que tengo, igual me calentaba mucho, nos abrazábamos y besábamos así, enjabonadas, solo nos calentaba sentirnos, ¡nada más! así estuvimos hasta que le empiezo a enjabonar su conchita y seguimos besándonos debajo del agua, nos besamos mucho, me tiro en el piso (esto yo ya lo había hecho jeje) y se la empiezo a chupar, con las manos enjabonadas le meto los dedos en la concha y en el culo, si se los meto en el culo uno, dos, me decía basta, se los sigo metiendo y le robo otro orgasmo.

    Nos tapamos con una toalla y nos tiramos en la cama ya medias muertas, pero nos seguíamos acariciando, muy suave.

    Aunque ustedes no me creen cuando cuento que muchas cosas no las busco, y me pasan, ¡es cierto! A Virginia le entra un Whatsapp, se ríe y me mira, y me dice

    Vir: mira este mensaje.

    Lo leo decía algo así: que haces putita?? no quieres venir un rato??

    La miro y le pregunto ¿quién es?

    Vir: mi vecino jaja

    Y se pone a contestarle, le pregunto ¿que le contestas? Y se empieza a cagar de risa y me lo hace leer, le había puesto “queres venir, estoy con una amiga” no, sos una hija de puta, le digo, como me vas hacer esto trola. Y se empezó a cagar de risa, me tapa la boca con un beso y me dice “ahora quiero ver como coges en serio trolaza”, y me mete la mano en la conchita, que ya se estaba empezando a mojar cuando suena el timbre. La verdad es que me quería morir, pero ya estaba jugada, que iba hacer, ¡ME IBA A COGER UN PIBE QUE NI CONOCIA! Y TAMPOCO IBA A CONOCER PORQUE ME IBA A COGER ¡DIRECTAMENTE!

    Virginia lo hace pasar al cuarto, yo me tapo un poco con la toalla. La verdad es que jamás pensé que era tan puta, ¡en serio!, el pibe me saluda, Virginia se sienta en la cama, el pibe parado y así, de una le empieza a desabrochar el pantalón y se la empieza ¡a chupar!, me llama para que yo ¡también lo haga!

    Entre las dos se la empezamos a chupar, esas son las cosas que más me gustan, porque nos besábamos con esa hermosa pija en el medio de nuestra boca. Después de chupársela un rato, me hace acostar, y me empieza a besar, a tocar de nuevo, siento que el pibe me empieza a tocar la concha, me abre las piernitas hasta que siento entrar a su pija y Virginia diciéndome “quiero ver como coges putaza, quiero que te re coja”, me empieza a taladrar, me levanta las piernas para que las ponga sobre sus hombros, pufff, ¡como la sentí así!, no me podía mover y Virginia besándome, hasta que acabe y quedé todavía más caliente.

    Ya nada me importaba, le digo a Virginia “¿me quieres ver coger puta?” le doy vuelta al pibe, me pongo de cuclillas, y me clavo su pija que fácilmente entro en mi conchita y empiezo a saltar como loca, y Virginia no paraba de tocarme por todos lados, yo paraba solo para besarnos, yo estaba que ¡volaba de la calentura!

    Virginia me empieza a empujar para que mi cuerpo quede pegado al del pibe y ella empieza a jugar ¡con mi colita!, ¡sabía lo que venía! Virginia siempre me dijo que me iba a romper la colita. Hasta que siento que me pone los dedos, yo estaba toda mojada, no tarde mucho en dilatarme y siento el consolador, que me lo empieza a meter mientras el pibe me seguía cogiendo, y le digo “ no seas turra, ¡así no!” putaza, me dice, quiero verte gozar como una puta, y me lo empieza a meter, mezcla de dolor de placer, me deje, Virginia y el pibe me decían que era una puta, eso me calentaba ¡más!, hasta que ¡acabe de nuevo! Otra vez.

    El pibe se acuesta y con Virginia se la empezamos a chupar hasta que nos acaba en la cara en la boca, y así todas encastradas nos empezamos a besar y desparramarnos la leche en nuestras bocas.

    Nos quedamos un rato en la cama, el pibe se va, la agarro a Virginia y le digo “puta ahora te agarro yo” que sí, que no, la llevo a la cama le empiezo a chupar esa hermosa concha que tiene, le meto los dedos, la pongo en cuatro, me pongo debajo de ella, se la sigo chupando, y le empiezo a chupar el culo, literalmente le meto la legua ¡en el ano! empezó a gemir como una perra, agarro el consolador y se lo empiezo a meter en la cola, pero se lo metí de una, jeje, ¡como grito la zorra!, pero le gustó, me decía “cógeme putaza, cógeme” empecé a jugar con el consolador, y se la chupe hasta que acabo gritando, no se podía controlar, fue el mejor orgasmo que tuvo, la hice acabar como la puta que es.

    Nos quedamos un rato mas y ya me tenía que volver… no sé qué pasará.

  • El nacimiento de un pasivo

    El nacimiento de un pasivo

    El vocerío de la muchedumbre fue sofocado por la interrupción de las máquinas, Sebas pensaba que era una buena inversión, no había venido en balde a seleccionar el material e incluso había llevado consigo al ingeniero Rodas. Tras la elección del material se dispusieron a tomarse lo que quedaba de día de asueto.

    – Ha sido una buena compra no te arrepentirás, esas bombas de extracción son ideales para ese punto de fisión del terreno.

    – Por eso te he llevado Rodas, en materia técnica no hay ninguno como tú, se lo he hecho constar a mi hijo ahora que se ha sacado la carrera, le he dicho que eres el ejemplo a seguir.

    – No es para tanto, ya veras como el dentro de poco con su formación adquirida y un poco de rodaje sobre el terreno pronto dominara la técnica.

    – Si, desde luego le hubiera gustado venir, pero tiene partido de baloncesto, también tiene que divertirse… su novia… no todo es trabajo.

    – Haces una buena labor familiar Sebas, te lo has luchado, te acuerdas cuando nos conocimos, todo lo hacíais en manual, como cambian los tiempos.

    – Si, la pierna que me cojea me delata, un poco más y dejo la piel en ello.

    – Menos mal que con tu envergadura no hay quien te pare, hubiera sido otro iba en silla de ruedas.

    – Sabes, estoy contento, tengo una familia feliz, ayudo a la sociedad en lo que puedo, no me puedo quejar.

    – Eres altruista, me han dicho lo de la reparación de la iglesia, el párroco se deshace en alabanzas contigo.

    – Que menos podía hacer, soy el presidente de la cofradía de la virgen, es un honor el día de la resurrección llevar el santo. Pero ahora no pensemos en eso, esta empezando a oscurecer, vamos a ver ese pequeño piso que vamos a pernoctar, también me gustaría pasar a ver esa humilde gente…

    – Tu siempre tan deferente con los otros, Sebas.

    – Rodas, siempre hay que tener humildad ante todo.

    El local a esas horas estaba poco concurrido y Javi estaba en la barra. Sus pensamientos saltaban de un tema a otro, la ansiedad por su situación y por otra esa nueva vida llena de sensaciones nuevas. Vista con otros ojos, tenía que ser ridícula, ciertamente, esa manera de sentir ¿acaso viven, y se comportan de esa manera los hombres fuertes y seguros de si? El aire era un contrapunto de sonidos, el ligero ruido de los vasos, la música de fondo.

    – No te comas más el tarro, Javi – le dijo el camarero.

    – Ya, pero es fácil decirlo, llevábamos dos años saliendo, quieras o no…

    – Lo olvidaras, son aventuras de instituto, tampoco hace tanto que ibais juntos, apenas has empezado a vivir – dijo el camarero.

    – Mira quien habla, si solo eres un poco mayor que yo.

    – Por cierto ese pelo te queda muy bien con ese nuevo corte, al rubio le va, te da ese aire androgino que mola; se que te vistes con el Chuby, aunque aún no lo tienes claro me dijo.

    – ¡Vaya! Las noticias corren…

    – No te preocupes, ya te acostumbraras, creo que vas a entrar en nuestro circulo, es más a día de hoy ya nadie se esconde en el armario.

    – No te has dado ni cuenta y en la otra punta de la barra tienes esos dos señores, a tenor de la mirada del que parece cojo por su andar diría que no tiene bromas.

    – ¡Jajaja! Que va, son dos que vienen de vez en cuando, son de la ciudad, lo que te parece una mirada de mala leche se llama estrabismo, desde luego el tío impone, pero no es para tanto.

    El deseo de Javi era muy grande, deseaba sin darse cuenta gente de su mismo sexo, para él y en eso residía lo extraordinario, los instantes en que, como un ramalazo de pasión, sobrevenía en su condenada existencia humana al estremecimiento de la pasión, constituían momentos de revelación y de nueva profundidad de si mismos y de la vida. En estos pensamientos estaba mientras miraba a su compañero iba a atender ese rudo, alto y variopinto personaje, el cual parecía que iba escoltado con ese otro como si de un escolta se tratara.

    – ¡Otra vez por aquí! Me alegro de veros – dijo el camarero.

    – Ya ves, teníamos unos trabajos por la zona industrial y nos dijimos, ya que hemos tenido un día duro si tu compañero puede servirnos algún tentempié de los que sabe hacer, algo con que matar el hambre – contesto Santos.

    – Bueno, el que hay es nuevo, un amigo mio, pero no hay problema, enseguida le digo que prepare algo.

    Entro por la puerta de la pequeña cocina, su amigo había estado observando a los clientes recién llegados, su cara era de curiosidad.

    – ¿Quienes son esos? Parece que les conoces, el grandullón da miedo con esos ojos desencajados.

    – Son de la ciudad, suelen venir habitualmente, no sé decirte exactamente quienes son, pero si lo que suelen buscar.

    – ¡No me digas! Espera que lo adivine…

    – Son dos mariconazos activos, el grandullón es un maricón de raza, de hecho a reventado todo el culo joven disponible que viene por aquí. El otro, con aire distraído es una especie de ayudante o voyeur vicioso, casi siempre suele rematar lo que ha empezado el primero.

    – ¡Vaya, vaya! Es bueno saberlo, no me habías contado nada desde que vine.

    – Eres nuevo, y te quiero para mi – dijo al mismo tiempo que le daba un cariñoso beso.

    – Entonces vienen a…

    – Sí, claro, la otra vez que estuvieron aquí se llevaron al Rudy, me dijo que el grandullón tiene una chorra descomunal, se la tuvo metida una media hora sin sacarla, dijo que pareciera que tuviera un globo sonda en su vía rectal, estuvo unos días sin poder sentarse.

    Santi no quitaba ojo al rubio de la otra punta, debido a su estrabismo pasaba más desapercibido, aunque esto no dejaba que Javi se sintiera incomodo.

    – Aquí tenéis, a ver si os gusta lo que os hemos preparado.

    – Claro hombre, cómo no, pero hablando de otras cosas, como está el genero, ya sabes… – pregunto Santi, al mismo tiempo que dejaba entender que tenía curiosidad por el Javi.

    – Veo que te van los rubios, pues te diré que es un tío que aún no lo tiene claro, tiene sus dudas, a pajeado y mamado y, aunque está destinado a ser pasivo aún lo tiene cerrado.

    Como nada es concluyente en esta vida la primera impresión que a Javi le habían causado los desconocidos, esa aversión paso a otro plano al ser invitado por ellos, se enzarzaron en bromas y discusiones de orden cotidiano, dejando entrever que los personajes poseían cultura. Una, dos, tres copas; la hilaridad paso dar ese tónico de confianza al ingenuo Javi. El camarero viendo los acontecimientos empezó a vaticinar el desenlace previsible, y sus conclusiones fueron expuestas a su compañero.

    – Esta noche caerá, fijo que le cae una soberbia enculada.

    – Algún día tenía que ser, ¿no? – dijo su compañero – pareciera que hablas con mucha propiedad, como si también lo conocieras, igual se le regala, ¿has tenido algo con él?…

    – Sí, por eso te lo digo, al principio de venir por aquí también me bajo al pilón, aunque no me compartió.

    – ¿Conque es eso ?

    Así transcurrieron unos minutos, con charla y risas, empezando unas ligeras insinuaciones de parte de Santi, las cuales invitaban a ir a otro lugar. Había llegado la hora de la verdad, había aceptado la invitación y ya se sentía capaz. En la cara de Santi se le empezaba a notar esa loca excitación, una agitación desenfrenada había ocupado su estado de ánimo. Aprovechando que el Javi estaba en el lavaba, intercambio opiniones con su amigo.

    – Creo que está a punto, llevo empalme de caballo, quiero tirármelo ya, conduce tu yo iré en la trasera – dijo Santi.

    – Si, de acuerdo, pero espera al llegar al piso para gozarlo, cuida las apariencias, es solo un consejo.

    Se encaminaron al aparcamiento los tres, el camarero pudo observar como tras esos faros iba el Javi, el rubio de culo prieto y rubiales.

    Rodas al volante y Santi detrás con Javi, no tardo en echar la suerte y le paso un brazo por encima para darle un morreo y lamerle la cara. Se mostraba viril, absolutamente privado de todo fingimiento. El Javi, como si algo abstracto hubiera llegado a su mente se había transformado en la personificación del acatamiento y acepto esa lengua tanto dentro de su boca como en su cara. No tardo en notar como le manoseaban la bragueta.

    – Estás en empalme chaval, veo que te gusta.

    – Yo… bueno… si… me siento… ¿dónde va…?

    – No te preocupes por eso, déjate llevar, quitate estos pantalones, aprovecharemos el trayecto hasta el piso – dijo con cara de complicidad mirando a su amigo Rodas, el cual estaba al volante.

    Despojado de sus vaqueros, estaba siendo pajeado, un sube y baja manual de parte de Santi que le provocaba esa sensación de gozo.

    – Abre las piernas, vamos a ver ese culito – dijo al mismo tiempo que se mojaba un dedo con saliva para después introducirlo en el ano.

    – Estás bastante cerrado cabrón, no te han estrenado, veo. Al llegar tendrás tu ración no te preocupes.

    – Yo… no… no… estoy seguro… aún – dijo mientras el dedo entraba y salia de su conducto.

    Y allí el Javi, en esa adaptación cromática se escondía la sorprendente transición del interior como un sin querer queriendo se dejo llevar por las circunstancias. La instauración de un nuevo poder pasa por varias etapas y lleva al acatamiento incondicional de la persona; en ese concepto estaba Javi. El piso donde se dirigían estaba en las afueras, sobre un pequeño almacén vigilado por un antiguo portero de local de chaperos, el cual a veces hacía las funciones de captador de genero para disfrute de ellos. Los faros iluminaron la parte baja al mismo tiempo que salía a recibirlos. Bajaron, el Javi, sin pantalones, con el pene medio erecto y sus nalgas al aire, algo reticente camino siempre cogido por Sebas hacía la escalera del piso, mientras Rodas saludaba al vigilante.

    – ¿Qué tal? Ya pensaba no vendríais, menos mal que me has avisado.

    – Lo siento, pero ha llevado algo de tiempo, no siempre sale la cosa como uno espera.

    – Veo que ya lo habéis empezado en el trayecto, primeros tanteos, supongo; eso es bueno, saber lo que uno se va a encontrar.

    – Si, la verdad es que es un culo virgen, y ya sabes como le ponen a él estás cosas, por cierto, está todo preparado, supongo.

    – Si, claro, la vaselina está en su sitio, supongo que el chaval llevara su tiempo, aunque siempre es un placer desvirgar.

    – Está deseando comerle el culo y partirle el orto, no sé como se desarrollara la cosa, pero supongo que antes mamara también.

    – Bueno, os dejo y que tengáis buena jodienda, por lo que veo el potro lo vale, parece una mujercita maricona.

    Una vez arriba y empleando la expresión de que las relaciones entre hombres se constituye de dos partes: culo y polla, una da y otro toma, no obviando las transiciones bucales entre dicho y hecho. Por esa razón Sebas sin preámbulos se desnudo, quedando bien patente su ansía pudiéndose observar un elevado cipote, venoso, grueso y largo. Tumbó sobre el sofá a Javi y volvió a abrirlo de piernas para lamerle toda la zona anal con ansia, abriendo con las dos manos todo lo que podía las nalgas. Metió dedos, uno, dos…

    – Rodas, traeme la vaselina – dijo ansioso Sebas.

    Rodas le trajo la vaselina, para lubricarlo, para después embadurnar la zona anal, al mismo tiempo que iba introduciendo dedos le succionaba los genitales.

    – Rodas, si quieres puedes participar.

    – No te preocupes, quizá después, ahora voy a ver si veo el vigilante para fumarme un pitillo.

    Sebas se puso en posición de clavada previa lubricación de su pene, no sin antes escupir sonoramente entre las nalgas.

    – Preparate puto, te voy a desvirgar, ahora sabrás que es que te den por el culo.

    – Por… por… favor… yo… ¡cuidado! Nunca… me… me han… – dijo Santi entre susurros.

    Rodas salio de la habitación en busca del vigilante, encontrándolo en la parte baja, allí encendieron unos cigarrillos.

    – ¿No participa usted? – dijo el vigilante.

    – Le dejo los honores a él, se lo merece, pone todo lo que tiene en estos casos.

    – Si, la verdad es que, y no solo él, sino también usted, ponen todo su instinto maricón, son sinceros uno con el otro y no tienen perjuicios ni se avergüenzan, están siempre dispuestos. ¿Por cierto, ya lo tenía en cuatro cuando ha bajado?

    – No, se lo va a tirar de frente abierto, le gusta ver la cara que ponen. Pero bueno, podemos subir y tu mismo lo podrás ver, él no tiene ningún pudor a la hora de encarar una enculada con espectadores.

    Subieron y se encontraron en pleno inicio de la penetración, Sebas tenía los ojos distorsionados, en parte por su estrabismo y en parte por su gozo, sudaba; la primera embestida dejo tras de si un “argg, ohh” por parte de Javi, estaba sometido. Su culo estaba siendo penetrado y su polla se izaba como una bandera pendulante, se masturbaba. Sebas empezó a bombearlo hasta el fondo – susurros, respiración agobiada y quejidos – con golpes de pelvis rotundos.

    – ¡Dios! De que manera empala al potrillo, desde luego vive lo que hace, el chaval maúlla como una gata – dijo el vigilante.

    – Si, ya la tiene bien adentro, la siente y la vive como si fuera un animal dentro de su conducto rectal, ahora sabe lo que es recibir polla – dijo Rodas.

    – El chaval no sabe donde meterse, mira como se pajea y contorsiona, no se si el sofá aguantara estas embestidas, parece un buey empujando – dijo el vigilante.

    Los movimientos de clavada se hicieron intensos, es sofá emitía chirridos y daba contra la pared, el momento era muy intenso, Sebas con la locuacidad que da el gozo de eyacular gritaba a pleno pulmón:

    – ¡¡TOMA, POR PUTO, POR MARICÓN, POR TU PUTO CULO TE LA METO PARA QUE TE ACUERDES DEL QUE TE DESVIRGO, ERES UN PUTO MARICONAZO, TOMA, TOMA, TOMA!!

    La descarga fue abundante, toda ella en el conducto anal; estaban sudados, Javi, se había corrido y su semen estaba sobre su barriga, de su culo salía una viscosidad tangible, era la lefa.

    – Que me aspen si esto no basta para preñar a una vaca – dijo el vigilante.

    – Si, suerte tiene de ser una maricona pasiva – respondió Rodas.

    – Difícil usarlo ahora, está reventado, como jadea el hijoputa – dijo el vigilante.

    – Aún queda su conducto bucal para hacerle el completo – dijo Rodas mientras se bajaba los pantalones y asomaba una polla erecta.

    Exhausto Javi, sin tiempo para recuperarse del combate recibido noto como una polla le restregaba la cara.

    – Mama verga marica, echate esta picha al coleto so puto… ¡VENGA! ¡A QUÉ ESPERAS! – dijo Rodas.

    A duras penas podía engullirla, su cansancio era evidente. Sofocado Rodas le cogió la nuca y la oprimió contra su polla.

    – TODA, TODA, TRÁGALA TODA CABRÓN…

    Javi se atragantaba, sacaba espuma por la nariz, babeaba, sus ojos estaban llorosos, no podía ni respirar. Considerando las posibilidades que le daba esa boca Rodas se paro en seco y a horcajadas con los testículos colgando se puso sobre la boca de Javi.

    – Come huevos, come, come… así, así, así… – Javi succionaba los testiculos que Rodas le introducía en la boca – Ahora come culo, LAMELO A FONDO, LÍMPIALO. Que gusto, que placer – decía Rodas.

    No tardo en querer vaciar y de un giro brusco le clavo la polla hasta el fondo de la boca, por las comisuras de los labios se apreciaban los churretones de semen, los cuales iban goteando hasta su pecho. Atragantado, tuvo que engullir la lefa, sus ojos estaban en blanco, el espectáculo era potente; por una parte su boca cara estaba rebosante de leche así como su culo. Se hizo un vació de silencio, había concluido la cópula con todos sus ingredientes.

    Tras una hora los dos caballeros se disponían a partir, Javi estaba en la misma posición en el sofá, la habitación apestaba a macho, ellos se habían duchado y a punto de iniciar su regreso ya preparados en el auto.

    – Ha sido una buena noche señores, aunque tendrán que decirme donde dejar el chaval – dijo el vigilante.

    Sebas cogió los vaqueros de Javi del coche de la noche anterior y los tiró al suelo, se saco la cartera y sacándose calderilla dijo:

    – Que coja un taxi y lo lleve hasta donde le alcancen estas monedas.

    EPILOGO

    Sebas mando parar el auto a Rodas, se bajo, el prado lleno de amapolas y respiro ese aire puro, se agacho y cogió un ramo; le gustaba llevar flores silvestres a su mujer cuando estaba de viaje.

    Javi entró y se sento, estaba algo ausente, desplazado.

    – Hacía unos días que no te veía, ¿recuperado? – dijo el camarero.

    – No te entiendo, ¿por qué lo dices?

    – El señor ese que hace de guarda estuvo aquí.

    – ¿Sí? Y… que… no… bueno… ¿qué dijo?

    – Pues que te habían dado hasta en el carnet de identidad, te partieron culo y te usaron como a su puta. YA ERES UNA MARICONA DECLARADA.