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  • A nuestra amiga argentina la engañan y la usan

    A nuestra amiga argentina la engañan y la usan

    Para que entiendan esto, les cuento: tengo una amiga Belu, que ella si es muy puta y muy lesbiana (con ella me fui un par de días afuera, eso lo conté), también me había contado, que hubo una época que de vez en cuando lo hacía por plata, ella es del interior, vive sola, sus viejos la bancan pero lo gusta mucho gastar plata y a veces no le alcanza lo que le dan.

    Bueno la cosa es hace unas cuantas semanas (recuerdo a los actuales lectores que todos los hechos narrados hasta ahora por nuestra amiga argentina sucedieron hace tres años), esto fue un sábado, hablo con ella, me dice de salir con dos chicos, conociéndola, sabía que si había onda, la cosa terminaba en “fiestita” cosa que me gusta jeje. Me dice que vaya para su casa que nos pasaban a buscar por ahí, que ella se iba a poner una mini, cortita, que yo también me vista así (las mujeres siempre hablamos de lo que nos vamos a poner).

    Me pongo una mini cortita, estaba vestida bastante trolita, jeje y voy a su casa. Al rato tocan el portero los chicos y me dice “espera que los hago subir un toque y salimos”, no me dio tiempo a nada, y se fue a abrirles.

    Sube con los chicos, que resultaron ser tres y no dos, ahí mi primera sorpresa, y la segunda que los tres estaban ¡muy lindos! Jeje.

    La cosa, es que habrá pasado un rato, veo que Belu (ahh estaba vestida muy puta, con una re mini) le mete un beso a un chico, y cuando pasa le manotea la pija a otro y va a la cocina a buscar unos vasos. Me voy con ella a la cocina y le digo “nena, la cosa no era así, eran dos chicos, aparte ¡íbamos a salir!”, me mete un beso, otro, me dice “ si a vos te gusta esto, ¿o no?” que si que no, me empieza a besar con la lengua, me empieza a meter la mano debajo de la pollerita y me empieza a rozar con su pierna mi conchita, me empiezo a calentar, abriendo mis piernas, cuando entra uno de los chicos y dice “ahh, las chicas ya empezaron”

    El chico ese se pone detrás de mí y me empieza a apoyar, ya notaba su pija bien paradita, me levanta la pollerita y me la hace sentir bien, entre los dos me llevan al living y ahí se descontrolo todo.

    Belu me sigue besando, no la podía parar, ¡no la quería parar!, me gustaba lo que me hacía sentir, con su piel, con su boca ¡y sabiendo en que íbamos a terminar! y entre ella y otro chico me empiezan a acariciar, me encanta que me hagan eso delante de otras personas, ya perdí el control quedo desnuda delante de todos, Belu también, nos seguimos acariciando con Belu, ella se agacha me la empieza a chupar, (todo delante de los chicos) ya no podía más, me sostengo de la mesa explotando en mi primer orgasmo.

    Ahí se fue todo al carajo, ya estábamos todos en bolas, Con Belu se la empezamos a chupar a un chico que estaba sentado en el sofá, y nosotras dos nos pusimos en cuatro para chupársela, y besarnos con esa pija en el medio de nuestras bocas, hasta que obvio los otros dos chicos nos empiezan a poner los dedos en las conchas, que ya eran un lago, hasta que nos terminan cogiendo a las dos, y mientras nos cogían nosotras nos besábamos, que placer sentir esa pija dentro mío ¡y a Belu en mis labios! Como nos besamos, hasta que termine de nuevo estallando en mi segundo orgasmo, acabamos juntas.

    Después empezamos a cabalgar juntas a dos chicos, tenía la necesidad de sentirla bien adentro, saltaba, me movía en círculos, me besaba con Belu, que estaba al lado mío, hasta que mi chico me dice que me quería acabar en la boca, se saca el forro, me agacho, y se la empiezo a chupar, siempre mirándolo, hasta que abro la boca y solo le tocaba la pija con mi lengua, mientras él se masturbaba y me lleno la boca de leche, y así nos besamos Belu y yo, la encastre toda, las dos estábamos todas encastradas

    Después, me senté de espada sobre uno de los chicos, me clave la pija en la concha y Belu me besaba, empezó por las tetas, y siguió por la concha, También se la estaban cogiendo, fue la vez que mas fuerte acabe, que más sentí, grite, gemí, no me podía quedar quieta, mi cuerpo me dominaba.

    Después de eso, los chicos nos piden que nos arrodillemos, y se las empezamos a chupar, hasta que también nos acabaron en la boca.

    Ahí paso algo raro, los chicos se lavaron y se vistieron, digo algo raro, porque no es la primera vez que hago esto y siempre descansamos un rato, así todos en bolas y seguimos, pero esta vez no, y después entendí porque.

    Cuando se van dejan arriba de un mueble dinero para Belu, y le dicen que le dejaban lo que ella les había dicho.

    Me hizo trabajar de puta sin saberlo, la puteé y nunca más la vi.

  • Prima con regla, culo dispuesto

    Prima con regla, culo dispuesto

    Estábamos de vacaciones, toda la familia, excepto yo y la prima de mi esposa, habían salido a pasar la tarde visitando a unos parientes en balneario cercano. Por no tener nada para matar el tiempo se me ocurrió ponerme a leer las noticias en la notebook, y por esas cosas del ocio curioso entré en un sitio de relatos eróticos.

    Me entretenía leyendo un relato, testimonial, precisamente era un relato intrafamiliar, que describía situaciones de sexo explícito. Abstraído en la lectura, no reparé en la presencia de mi prima, también había sentido curiosidad por alguna foto de contenido porno que ilustraba el relato en cuestión, de tal modo que percibí su presencia por su perfume.

    La primera reacción, acto reflejo de ser pescado infraganti, fue intentar cerrar la tapa de compu…

    – No, primito, no, sigamos leyendo, está interesante, muy…

    La sonrisa cómplice obvia el intento de justificarme, la sonrisa otorga el placer de seguir leyendo.

    – También me gusta la lectura erótica. Lo hago a escondidas cuando mi novio no está.

    Sin decir nada seguimos leyendo en silencio, ella apoyada sobre mi hombro, esparciendo el aroma de su compañía, me excita y seduce mucho más que el relato que motivó el acercamiento.

    Llegamos al fin del relato, súper explícito en describir con lujo de detalles los momentos del sexo entre cuñados. Nos quedamos calladitos, esperando quien sería el primero en decir palabra. Haber compartido una lectura de ese tenor había generado un grado de cómplice intimidad jamás imaginado.

    Como para salir del incómodo desierto de palabras, propuse:

    – Nos tomamos unas cervezas?

    – Dale!, qué bueno. Ufff, con estos calores… de la lectura, qué bueno!

    – Che, fue para tanto?!

    – Y… sí, con tanto detalle minucioso y que!… estamos… digo estoy… sola, es decir… sin mi novio. Ejemm…

    La explicación no explicó, más bien quedó enredada en la telaraña de querer salir pero terminó más enredada.

    – Bueno… eso. Es tan raro que me pase?

    – Nena, no dije nada, solo escucho, vos decís todo.

    – Todo qué? Solo eso… algo que suele pasar, el calor del verano, la lectura, vos, qué sé yo… Bueno eso…

    – Nada que justificar, nadie te pide que expliques lo innecesario.

    Esa lectura furtiva fue el precursor, la curiosidad por el erotismo, Marce develó sus necesidades insatisfechas, también las mías, una semana si sexo. Dos necesidades y tiempo disponible, concurso ideal para disfrutar de este recreo, el sexo está latiendo en las intenciones, solo hace falta dejarnos llevar.

    Dos palabras y tres miradas explicaban todo, las cervezas invitan al brindis, la cercanía a confraternizar, el abrazo a la caricia atrevida, los gemidos señalan la orden de comenzar la función. La primita es una joven, alta, piel muy blanca, cabello muy negro, levemente caderona, cola respingona, pechos no tan grandes pero muy turgentes, areola pequeña y pezones sabrosamente rosados.

    Descalza, embutida en el short “come trapo” (calce profundo) y escueto top, descalza es toda tentación, sienta ahorcajada sobre mí, agitando sus temibles pechos, sin perderse un solo gesto, levanta el top, despacio hasta que las turgentes carnes van asomando, la parte baja de los senos, más lento aun, descubre aréola y pezones! Conoce mi pasión por sus senos, los agita como juguetes frente a un niño, alterna ponerme los pezones en la boca, moviéndolos, abriendo mis labios para incitar a saquear el placer atesorado en sus mamas.

    Con golosa fruición comencé a mamar el fetiche que Marce exprime para su glotón, los gemidos potencian la mamada, el torbellino de sensaciones nos succiona hasta el núcleo central del deseo. Perdemos contacto con la realidad, descontrolado en ampulosas mamadas eleva la excitación a tope, el sexo de la muchacha se mueve al compás de las mamadas, apretándome la verga, ésta responde tomando tensión y posición de combate, presionando desde su encierro sometido a la fricción de su raja.

    Mamada desordenada, altera y convulsiona sus emociones, turba los sentidos, sacude su cuerpo agita el entendimiento y perturba la razón cuando el primer atisbo de orgasmo electriza y sensibiliza sus músculos, temblor y agitación recorren su frágil cuerpo, sostengo entre mis brazos para evitar el naufragio en las agitadas aguas de la convulsión, exaltada devenida en orgasmo compulsivo.

    Pude sentir entre mis brazos transitar el orgasmo, entregarse al éxtasis y regalarme la incomparable emoción de disfrutar su clímax, tomada de mi cuello, comiendo mi boca, sorbiendo mis besos. Habría que crear palabras nuevas para nombrar las sensaciones que la joven experimentó en mis brazos, de ahí en más fue una clara y explícita de incondicional y agradecido afecto.

    – Me hiciste la mujer más feliz. No sabía que tanto lo necesitaba, ahora soy toda tuya. Te pertenezco!

    Tamaña declaración es siempre una fantasía, ahora esta preciosa joven se me está regalando, ofreciendo sus frutos en flor. Se dejó reclinar sobre el sillón, ojos cerrados, le comí la boca, el cuello, nuevamente los pechos, mis manos son tentáculos que aprietan y exploran zonas ocultas, los dedos indiscretos comienzan a reptar debajo del elástico de la bombacha, frena mi mano…

    – No, ahí no primo, estos días no se puede… -silenciosa decepción – No.., por ahora, pero… si no tienes problema en ir por la otra puertita?… –notó el cambio, sonríe – Puedes venir a visitarme por atrás?…

    Fue una pregunta retórica, los gestos de este hombre pasaron de la decepción al encanto por la invitación, sobre todo que soy obsesivo por el sexo anal.

    Se arrodilló entre mis piernas, libertó la verga injustamente encarcelada, saludó con alegre lamida, comenzó a saborear los primeros jugos por haber estado frotándolo en el meneo de su sexo, tomado en sus manos, comienza a frotarlo, haciendo una paja con poca habilidad pero mucho sentimiento, lo cobija en su boca, mamando con fruición. Acelera la fricción manual, mis jadeos y los latidos de indican que de seguir con ese tratamiento llegaría pronto al final.

    Con precisión de cirujano, dejó de lamer, apretó la base del pene, frenando el atisbo de eyaculación, no quería perderse tan pronto la energía del macho, la necesita íntegra en su “colectora”. Frenó justo a tiempo, lamidas y masajes conservan la óptima erección.

    Se puso de pie, abrazo contenedor, el beso preludio de concretar la promesa, gira apoyándose sobre la mesa de la cocina, los brazos y pechos sobre el mármol, sacando la colita hacia atrás, invita a ser tomada; arrastré el short y la bombacha en un movimiento, las piernas lucen esbeltas y las nalgas exultantes desafían ser tomadas con todos los honores.

    Las caricias anticipan la codicia de los besos, abriendo los cantos muestran el sexo con depilación a cero, el hilo del tampón emerge entre los labios vaginales, el ano redondo como una “O” fruncido ante el misterio por descubrir cómo será recibir el grosor de mi verga. La voluntad pasional de ofréceme esta alternativa no obvia el pedido de ser cuidadoso, que se lo unte con crema que había traído.

    Entendía el código del sexo anal, bien tendida sobre la mesa, abrió los cantos, giró para observar en mis ojos el brillo de la codicia por poseerla.

    – Con cuidado, la tienes gruesa, debe doler, con cuidado.

    Sostenía las cachas, suave encremé los bordes del anillo anal, suave para calmar la expectativa, beso en la nalga y el índice lleva la crema al borde interior, entrando y saliendo, luego con el mayor abren el espacio, entrando y saliendo, girando en distintas posiciones, haciendo lugar para la verga que sacudo en mi mano derecha. Transcurrido esos interminables momentos de la previa, reemplazo los dedos por el atrevido ariete que pongo a presionar sobre el anillo, siento la tensión muscular, el acto reflejos de fruncirlo. Empujo, despacio, caricia y susurros para calmar la inquietud del instante previo a ser atravesada por mi carne.

    – Shhhhh, tranqui bebé, voy a ser suave, me gustas mucho…

    Tomada de la cadera me impulso, empujo, la cabeza atravesó la carne, se adentra despacio, la crema propicia deslizarse forzando la estrechez anal. Jadea, reprime los gemidos para que pueda entrar todo de una vez. A tope, todo dentro, le doy tiempo para recuperarse, moverme despacio, entrando y saliendo al máximo, penetrando intenso pero cuidadoso.

    Mi cuerpo cubriendo su espalda, los pechos contenidos en mis manos, la pelvis bien apretada, los testículos balanceándose hasta tocar la vulva. No cesa de jadear, los gemidos van tomando más intensidad, la excitación la conmueve y contagia la pasión, ser dueño de su ano joven y casi sin uso llena el ego de cualquier macho maduro.

    Asido de los hombros es tiempo de hacerle sentir el rigor de la potencia del macho que está haciéndose dueño de su culito; penetrada en profundidad y contundencia, empujando y apretando sus hombros bombeo moviéndome con vehemencia. Contagio la efervescencia de la calentura, se deja llevar en el entusiasmo de su hombre, los jadeos aúnan para el dueto erótico.

    La inminencia de la venida imprime el rigor y contundencia de apretarme con fuerza de sus hombros, empujar con inusitada energía, golpes de verga profundos me van llevando al límite de mis fuerzas. El fuerte golpe de pelvis anticipa el profuso chorro de semen. Bramidos propios de un toro salvaje coronan la primera descarga seminal, los siguientes terminan por vaciar la tensión acumulada, estremecerla por la contundencia de cojida.

    Empotrado en su ano, permanecí latiendo calentura, transmitiendo la pasión traducida en caliente leche vertida en el fondo del ano de la muchacha.

    Retirado del prieto estuche anal, con las piernas temblando por la explosiva energía generada en los instantes previos a la eyaculación. El agradecido beso coronó la tremenda emoción del disfrute compartido.

    – Llévame al baño, necesito higienizarme, me tiemblan las piernas.

    El chorro de agua fue el bálsamo que calmó el ardor producido por la intensidad del acto, aprovechó para cambiar el tampón antes de colocarse el short y volver a la sala, una refrescante cerveza calmó los ánimos y sedó los latidos del ano de Marce.

    El relax puso en orden las emociones propias del desenfreno, el acercamiento físico transmite emociones compartidas, sensaciones y deseos nunca expresados, la relación había creado los puentes del contacto íntimo que trasciende los de la carne, confiesa que su novio no es como yo, menos expresivo y dado al sexo, tu está con toda la pimienta que una mujer con tantas ganas necesitaría. – Qué afortunada debe ser mi prima teniendo tanto sexo.

    – No te lo creas no es tan así

    – Uffff, Dios le da pan a quien no tiene dientes…

    – Maso, digamos que es algo así. Vos en cambio sos una fiera.

    – Seguro que sí, lástima que solo nos vemos cada mucho tiempo, y vivir lejos se nos complicaría.

    – Sí, lástima y con lo mucho que me gusta tu culito. Has visto que no era tan doloroso.

    – Ja! No te lo creas, me lo dejaste latiendo, eso que pude relajarme bastante, pero me dolió. Si no fuera por esa molestia casi estaba llegando al orgasmo.

    – Sí? Qué bueno. Te faltó poco. Y si… lo intentamos nuevamente tal vez…

    – Estaría no? Pero esto que estamos haciendo está mal no?

    – Sí muy mal, pero cuánto nos gusta…

    – Entonces podemos repetirlo, a ver si ahora que puedes demorarte más y tan lubricado con tu lechita tal vez pueda llegar. Primito puedes romperme el culo otra vez?

    Ni alcancé a responder que me llevó a su dormitorio, sentada bajo mi short, una breve mamada bastó para ponerme en condiciones de hacerle el amor anal. – Hmmm, sabe a jabón. Vamos! No me aguanto más, cógeme!!!

    Tendida boca abajo, almohada bajo el vientre, abriendo los cantos con las manos me provocó para que no demore, que tampoco tenemos todo el día, que la monte de una vez. Menos preparación y más calentura fueron los instantes previos, envión suave pero continuado entré todo en su ano, la leche contenida servía de lubricante, la penetración podía ser con la velocidad y profundidad como si fuera la vagina.

    Penetro más fácil pero igual de apretadito el esfínter me hace disfrutar del fragor en la intrusión, metisaca alternando momentos de violencia con la suavidad, variando la intensidad le permito ir creando su propio clima erótico, fomentando los estímulos que la lleven al placer completo.

    Pidió ponerla de espaldas, conmigo entre sus piernas, elevarlas sobre mis hombros, exponerse al macho, decía que en esta postura podía sentirme con todo el rigor del macho, al mismo tiempo tocarse y acariciar el clítoris, sentir mi mano sobre la suya guiando en el tocamiento. Los jadeos de la muchacha se diluyen en gemidos cada vez más profundos, el rostro sufre la transfiguración de quien transita tremenda calentura.

    Los calores subidos a las mejillas, la boca reseca, y la mirada perdida son los indicios de estar abrasada en los calores del orgasmo a punto de estallarle entre las manos por la fricción frenética del clítoris. Quiero sumarme a la urgencia de sus necesidades fisiológicas del éxtasis, comienzo el “pistoleo” frenético, urgido para llegar con mi eyaculación sobre los gemidos triunfales del orgasmo.

    No fue al unísono, pero sí dentro de los límites de la emoción de su orgasmo que llegué a eyacular. La estimulante descarga de semen sirvió para prolongar el orgasmo que la embarga, que la confunde y lleva al séptimo cielo.

    Quedé velando la agitación de su éxtasis, disfrutando esos mágicos momentos, compartiendo el clímax que nos revitaliza emocionalmente.

    Salirme del ano de Marce fue abandonar el paraíso que me ha cobijado durante las últimas dos horas de placer inusitado.

    Creo que debo recorrer muchos momentos en el inventario de mi vida sexual para encontrar alguno comparable con éstos.

    Para cuando regresó el resto de la familia todo estaba en orden, sin señales de la tremenda sesión de sexo, solo los rastros de latidos en el ano de Marce no había otros rastros tangibles.

    En lo que quedó del verano no hubo más tiempo que unas mamadas de senos y alguna fugaz sesión de sexo oral para bendecir la boca de la muchacha con el semen de su primo.

    Te ha pasado? [email protected] me gustaría saber de ti.

    Nazareno Cruz

  • Primera vez como activo

    Primera vez como activo

    Como saben, soy bisexual. Me gusta acostarme con prostitutas y me gusta ser tratado como una. Me siento incomodo siendo activo con otro hombre, incluso si usa lencería. Tengo varias experiencias que no terminaron en penetración debido a mi incomodidad de tener un pene enfrente de mí y no ser penetrado por él.

    El día de hoy tenía pensado ir a ver Christopher Robin (Winnie the Pooh), sin embargo, mientras estaba desayunando con calma, de repente me dieron ganas de tener sexo. Entré al chat local, pero por alguna razón, puse que estaba buscando a una travesti pasiva. Realmente, no tenía idea de qué haría si conseguía una cita. Terminé de desayunar y ya casi era hora de que saliera, pero antes de cerrar el chat, una persona me habló.

    Me dijo que era una travesti que vivía cerca del Centro Histórico. Me preguntó si quería hacer algo a lo que no supe qué responder, antes de que dijera algo, me dio la calle en la que vivía, pero sin el número o su teléfono. Le dije que hablaría con ella después, pues ya estaba de salida. Dijo que estaba bien y me desconecté. Durante camino, apenas si pensé en la propuesta.

    Una vez que llegué al Centro Histórico, recordé la dirección que ella me dio y me di cuenta de que mañana tengo que ver a una persona por un asunto de trabajo cerca de la dirección que ella me dio. Esa curiosa coincidencia no me dejó de molestar mientras me dirigía al cine. Estando cerca de él, decidí pasar de largo. Caminé durante un largo rato. Hacía mucho calor y había empezado a sudar. Cuando llegué a la calle, me di cuenta de lo estúpido que fui por no pedirle más detalles de la dirección ni su número de teléfono. Me quedé por ahí un rato.

    Estaba ya cansado y, para pasar el rato, volví al chat. Obviamente no la encontré. Estuve ahí por unos 10 min. Hasta que conseguí a otra persona. Nos dimos teléfonos y nos enviamos un par de fotos, yo de mi rostro y la otra persona usando lencería. Luego de un par de preguntas, descubrimos que ambos estábamos a unos 15 min de distancia. Quizá haya sido el calor y el momento, porque mientras me dirigía al lugar no dejaba de cuestionarme a mí mismo sobre qué demonios haría una vez que tuviera a la persona enfrente. Cuando llegué al lugar, la persona no se volvió a conectar, pero resulta que la travestí, a la que vería originalmente, estaba de nueva cuenta en línea.

    Empecé a reír fuertemente de lo absurdo de la situación (y creo que asusté a un vago). No sé por qué volví a hablar con ella, esta vez, pidiéndole rápidamente que me diera su teléfono y el número de su departamento. Ella aceptó gustosamente y dijo que tomaría una ducha. Yo, por otro lado, me dirigí al lugar, con apenas media botella de agua. Llegué más pronto de lo que ella pensó, así que tuve que quedarme afuera de su departamento por otros 10 min. Interactué sin darme cuenta con los vecinos, saludé a una señora que no paraba de mirarme desde una ventana y un señor me preguntó mi nombre. Se lo di sin pensarlo, parecía muy amable.

    Cuando por fin me abrió, fuimos directamente a su departamento. Tenía un montón de adornos de bandas que no conozco. No presté atención a nada y ni siquiera me di cuenta de que ya estaba casi arreglada. Ella tenía el pelo rojo y largo, llevaba doble media, unas blancas y encima y unas negras de red, zapatillas altas muy coloridas, una mini-falda morada, tanga roja, una blusa negra, bracier negro y accesorios como un collar y un brazalete, ambos muy llamativos. Lo cierto, es que apenas quedamos de frente nos empezamos a besar con locura.

    El calor es una de las cosas que más detesto, pero por esta vez, logró hacer que la tratara como suelo tratar a las prostitutas con las que me gusta estar. La tiré a la cama y seguimos a devorarnos el uno al otro. Empecé a morder sus labios y cuello, mientras toqueteaba todo su cuerpo. Le bajé un poco la blusa para también morder sus pezones, los mordisqueaba tan fuerte empezó a gemir. Luego de ese previó, yo me quité la ropa y volvimos a lo nuestro. A ella le sorprendió el tamaño de mi pene (20 cm) pero yo ya no estaba prestando atención a nada de lo que decía, sólo me recosté y ella se lo metió en la boca. Luego de un rato volvimos a repetir lo primero: Nos estuvimos besando y entre tanto me dedicaba a morderla mientras estaba encima de mí. En cierto momento, me preguntó si ya quería metérsela. Afirmé con la cabeza y ella sacó una botella de lubricante. Ninguno de los 2 quiso usar condón y luego de lubricarse, movió su tanga y se sentó en mi pene.

    Tardó un poco en acostumbrarse a mi pene, pero una vez que lo hizo empezó a cabalgar, lo hacía de forma lenta para que no le doliera. Estuvo gimiendo por un par de minutos, sin embargo, yo empezaba a aburrirme, pues no la sentía estrecha en absoluto. Se recostó boca abajo y se la metí. No le di importancia a que hace unos minutos me dijera que estaba muy grande, ya que apenas mi pene entró, me empecé a mover rápido. Ella gemía y gemía de lo mucho que le gustaba, luego de 1 minuto le pedí que se pusiera en 4 para poder moverme mejor. Lo hizo, y pude moverme de forma mucho más agresiva. Apreté su trasero y le di un par de nalgadas. Luego de un rato, le dije que ya me iba a venir y ella lo celebró pidiéndome que “la preñara”. Me corrí dentro de su ano y ambos nos recostamos sin sacar mi pene de ella. Luego de unos segundos, empecé a separarme, pero ella me pidió que lo hiciera lentamente para que no le doliera. Le hice caso, más o menos, pues dio un fuerte quejido de dolor.

    Fui al baño a limpiarme. Una vez que terminé, me vestí. Ambos más calmados, dijimos nuestros nombres, nos despedimos con un beso y me fui. Afuera, el calor ya no era tan malo, pues ya que habían aparecido varias nubes, sin embargo, ya sólo tenía ganas de dormir. Por lo que mi plan original de ver Christopher Robin se postergó.

  • Mi hermanastro y yo (Séptima parte)

    Mi hermanastro y yo (Séptima parte)

    Era un viernes en la noche cuando todo salió a la luz. Sebastián me había ido a recoger a la universidad, ese día había salido a las 7:00 PM ya que tenía un proyecto que presentar, cuando llegó y me subí al auto simplemente me abalancé sobre él dándole un apasionado beso, y con eso nos dirigimos a nuestra casa. Cuando llegamos Sebas ya había dejado listo la cena y me había dicho que me fuera a tomar una ducha mientras nos servía la comida, subí a su (nuestra) habitación y entré al baño junto con un conjunto de pijama de shorts súper cortitos y una blusa muy fina y apretada. Entré a la ducha completamente desnuda abriendo la regadera ajustando la temperatura del agua, cuando por fin el agua estaba perfecta metí mi desnudo cuerpo al agua tomando el jabón, sentía cómo el jabón iba recorriendo suavemente mi cuerpo y el cómo el agua rozaba mi piel. Cuando ya había terminado de ducharme, me sequé con una toalla y me vestí.

    —Mmmm… huele delicioso —dije, mientras bajaba las escaleras.

    —Sí, ya está servido. Ven, siéntate.

    Me senté frente a él en la mesa sintiendo mi estómago rugir, nos miramos sonrientes y empezamos a devorar la comida; una carne a término medio a la mantequilla con espárragos en salsa de queso y puré de papas acompañado de un buen vino, al terminar de cenar nos sentamos por un momento en la sala con una buena sesión de cariñitos muy apasionados, en verdad no podíamos separarnos.

    —Aún estoy esperando el postre… —estaba ansiosa de meterme a nuestra cama perfectamente tendida y deshacerlo con nuestros cuerpos apasionadamente.

    —Eres muy impaciente, ¿lo sabías? —Sebas estaba sonriente, sabía lo que yo quería y eso era lo que me iba a dar.

    —Ya me conoces, soy tu querida hermanita… hermaniiito.

    —Uuufff… ¿sabes que me encanta que me llames así?

    Y claro que lo sabía, había sido lo primero que me había dicho cuando fue nuestra primera vez juntos. Estaba en los fuertes brazos de Sebas subiendo a nuestra habitación, siempre imaginaba a nosotros dos como recién casados y muy enamorados cruzando el umbral de la puerta, entramos y fuimos directamente a la cama, estaba acostada boca arriba con Sebas encima mío besando fuertemente mis labios bajando por el cuello y poco a poco iba despojándonos de nuestras prendas. Algo me decía que esto no iba a ser igual que todas las veces en las que teníamos sexo y la razón sería todo por mí, no quería que Sebas sólo se preocupara por mi placer… quería que él también sintiera más placer de lo que normalmente sentiría.

    Poco a poco me iba sentando haciendo que él me imitara y unirnos en un caliente y pegajoso beso, envolvía su lengua con la mía, desde siempre me encantaba sentir el roce de nuestras lenguas, era muy excitante. Estaba sobre él montándolo con nuestros cuerpos desnudos y su pene golpeando mis labios vaginales que poco a poco se iba humedeciendo más y más, era algo inevitable, subía y bajaba mis caderas para que pudiera sentir mejor su erección que prácticamente estaba empapado con mis jugos, ya pronto la cama tendría un enorme charco por lo mojada que estaba, sus manos hábiles no tardaron en comenzar a acariciar mis senos, mientras una mano iba amasando, la otra daba pequeños pellizcos que me hacían retorcer de placer. Sentí que era suficiente, así que bajé poco a poco hasta su gran pene y metiéndolo a la boca que estaba muy húmeda también producto del beso.

    —Aaaah… tu pene siempre está tan delicioso, hermanito —dije, mientras le miraba a los ojos— aún me encanta este líquido preseminal que sabe taaan bien, también amo la sensación de lamer el tronco de tu pene y sentir tus deliciosas y brotadas venas —chupaba cada centímetro de su tronco ya que sabía que eso era su punto sensible— mmmnh… realmente se siente tan bien cuando lo recorro con los labios, sintiendo tu duro pene entrando por mi boca —dicho esto, comencé a chuparle más fuerte sintiendo que ya estaba a punto de correrse y dejé que un gran chorro de espeso semen disparara directo a mi garganta.

    —¡Esto fue lo mejor que he sentido en toda mi vida! —exclamó, estaba claro de que Sebas estaba confundido, pero no preguntó ni comentó nada cuando me vio que aún estaba arrodillada en la cama con mis brazos apoyando como una especie de posición en cuatro, con mis ojos aun viéndolo y con la boca semi-abierta.

    —Y eso que aún no termina… —me acerqué un poco más a donde él estaba— tendré la boca relajada y luego tú me lo meterás todo, hermanito —dicho esto, noté cómo su pene iba recuperando forma y volvía a ser tan duro como la roca, su rostro se volvió oscuro y su respiración se aceleraba. Sí, así es. Ahora solté a la bestia que tanto quería contener para «no lastimarme». Sentí cómo me iba tomando la cabeza con sus dos manos dirigiendo poco a poco mi boca a su pene cuando de repente me penetró salvajemente la boca causando que me diera una arcada, pero lo aguanté sintiendo cómo algunas lágrimas salían de mis ojos.

    —¿Cómo se siente, hermanita? Lo tienes todo adentro —eso era verdad, nunca había estado completamente dentro de mi boca— y ahora lo sacaré lentamente y vuelvo a penetrarte completamente hasta el fondo —sus movimientos eran bruscos, pero me gustaba ya que sentía cómo poco a poco mi vagina comenzaba a llegar a su orgasmo— ¿Te gusta esto, verdad? Puedo ver que ya has llegado a correrte —definitivamente así era, sentía cada estocada que me daba a mi garganta, mi lengua recorría internamente todo su pene cada vez que me iba penetrando y cada vez era más fuerte hasta que se salió de mi boca— esto aún no ha acabado, hermanita —dijo con un gruñido. Para este punto mi vagina ya era una catarata chorreando de mis jugos y con fuertes cosquilleos que me decían que lo necesitaba dentro de ella, aún estaba en posición de cuatro, pero esta vez mi cabeza estaba apoyado en la cama mojada por mi saliva y sus fluidos.

    —Mmmmh… ya no puedo aguantarlo más… aaah… aaah… aaah, ahora mi vagina está loca por tenerte dentro… —y con una sonrisa en el rostro tomó con sus dedos mis labios vaginales haciendo que se abran.

    —Ooooh… veo que estás muy ansiosa —dicho esto, me penetró profundamente llegando hasta el fondo. Sus movimientos eran salvajes, sus manos tomaban de mis caderas haciendo que las embestidas tuvieran más fuerza, esa sensación de placer era de otro universo, estaba tan mojada que el mete y saca era delicioso, mis paredes vaginales se contraían abrazando su pene, sintiendo el calor que nos causábamos mutuamente y sentía que poco a poco iba perdiendo mis sentidos— uuuuuh siiiiii… córrete todo lo que tú quieras hermanita…

    —¡Aaaah! He estado corriéndome desde hace un rato, pero tú aún no has parado…

    —¡Ya estoy a punto de correrme dentro de tu vagina, hermanita!

    —¡Y yo voy a tener un enorme orgasmo ahoraaa! —siento cómo mi vagina expulsa más fluidos mientras Sebas me disparaba chorros enormes de semen dentro de mí, por suerte usaba anticonceptivos o hubiera quedado bien embarazada. Estaba completamente perdida, solo podía sentir mi entrepierna latir. Poco a poco Sebas iba saliendo de mí haciendo que parte de su semen comenzara a salir de mi vagina, se acostó a mi lado y yo me acosté en su pecho uniéndonos con un profundo beso.

    En eso, escuchamos un grito ensordecedor, no habíamos reaccionado hasta que vimos la figura de nuestros padres en el umbral de la puerta, el grito era de mamá, los dos tenía una mirada llena de horror mezclado de ira, mamá tenía los ojos abiertos como platos mientras se tapaba la boca horrorizada y papá nos miraba con furia apretando los dientes. Apenas nos habíamos recuperado de nuestro ejercicio físico cuando mamá nos sacó halando de la cama, yo estaba cubierta con una colcha y Sebas con una sábana, aún se notaba los charcos que se había formado en la cama fruto de nuestro apasionado encuentro sexual, toda la imagen estaba completamente mal.

    No nos dijeron nada, mamá se dio la media vuelta y fue a su habitación, papá imitó lo mismo. Sebas y yo nos quedamos en un profundo silencio, se sentía un frío inexistente, comencé a llorar desesperadamente, tenía miedo que nos separaran, tenía miedo perderlo todo; a mi madre, a mis padrastro que era más que un padre para mí y a Sebas, el hombre que tanto amo. Sebas me tomó en sus brazos y me apretó junto a su pecho, estaba llorando también, teníamos los mismos temores y no sabíamos qué nos esperará en el futuro.

    **********************

    (Hola a mis queridos lectores, espero que hayan disfrutado esta 7° entrega y si no han leídos los otros capítulos anteriores, pues les invito a que revisen en mi perfil para que puedan ponerse al día, este final es un tanto triste y dramático, lo sé, pero habrá más que contar… muchas gracias de antemano.

    Ya saben, para cualquier duda, inquietud o pregunta pueden escribirme a: [email protected].

  • Mis cuernos se convertirán en realidad

    Mis cuernos se convertirán en realidad

    Después de inventar tríos en la cama usando un consolador y de susurrarle al oído a mi esposa que se imaginara cómo se la cogían otros tipos, llegó el momento en donde una noche de diversión y copas me atreví a dejar que un desconocido se la cogiera aprovechando que ella había bebido demasiado y no se daría cuenta de la situación. O al menos eso es lo que ella me hizo creer hasta que una noche de esas tan calientes que tenemos en donde estábamos imaginándonos cómo se le estuviera cogiendo mi compadre me dijo:

    -Papi te gustaría mirar como otro hombre me gozaría metiéndome su verga?

    Yo creyendo que eran las pláticas calientes que siempre tenemos, empecé a cogerla más rápido y terminé en ella como siempre lo hago. Ya después relajados la plática no quedó ahí como siempre sucedía cuando hablábamos de cosas cachondas y después nos olvidábamos de eso hasta la siguiente noche, esta vez ella continuo y me dijo:

    -Yo sé que si te gustaría verme coger con otro por eso dejaste que me cogiera aquel tipo en el estacionamiento de la discoteca.

    Cuando escuché eso no supe qué decir yo pensé que esa noche estaba tan tomada que no se había dado cuenta de lo que pasó. En eso ella me abraza, toma mi verga y me dice:

    -Lo disfruté muchísimo, ese tipo me dio una cogida maravillosa.

    Yo con voz entrecortada y mi verga comenzando a pararse nuevamente por la forma en que ella me tocaba le dije:

    -Cuéntame cómo te cogió -y ella empezó…

    -Cuando tú fingiste regresar por los abrigos al club y le pediste que por favor se quedara conmigo, al principio sentí miedo no entendía porque habías dicho esa mentira de los abrigos y me dejabas sola con un desconocido. En cuanto partiste, él me tomó por la cintura y empezó a besarme y lamer mi cuello, lo hacía con muchísima lujuria, inmediatamente empecé a sentir como su paquete empezaba a crecer en su entrepierna y eso me hizo mojarme. Todo ese miedo que sentí al principio empezó a volverse excitación. Cómo recordarás mi vestido era muy pequeño y no tardó demasiado en bajarlo un poco y dejar al descubierto mis pechos para comenzar a besarlos y apretarlos con su manos. Ya estaba muy excitada que no me importó y empecé a sobar su bulto por encima de su pantalón a lo que él no tardó y poniendo una mano sobre mi cabeza empezó inclinarme yo entendí rápidamente lo que quería y me puse de rodillas desabroché su pantalón y salió un miembro enorme como siempre no lo hemos imaginado en nuestras noches de calentura no podía creer que todas esas pláticas cachondas que tú y yo teníamos se volverían realidad en ese momento el estar enfrente de un desconocido con un enorme miembro me tenía loca de excitación y lo único que quería era cogérmelo. Así que no perdí tiempo, tome su miembro con mis manos y lo metí en mi boca y cada vez que lo chupaba sentía que crecía más estuve unos minutos mamándole su enorme miembro después él me levanto me acostó sobre tu carro. Me quito mi tanga y empezó a guiar ese pedazo de carne hacia mí húmedo agujero y me la dejó de ir de un solo golpe al principio me dolió pues fue un poco brusco, pero después de unos cuantos empujones y con lo mojada que yo estaba empecé a gozar como loca de ese enorme trozo de carne que entraba y salía rápidamente de mi cuerpo. Él no perdía tiempo y sin dejar de cogerme se agachaba y mamaba mis pechos, me gustó tanto que sentí que iba a terminar en cualquier momento, a lo que le pedí que acelerará sus movimientos. En ese momento ya no pensaba en nada, sólo quería gozar esa verga y disfrutar ese momento. Siguió penetrándome por un momento hasta que empecé a sentir cómo se corría adentro, el sentir esos enormes chorros de semen calientitos de un desconocido provocó que yo me corriera en el mismo momento. Él rápidamente empezó a subirse el pantalón por el miedo a ser descubierto fue cuando llegaste tú al carro de nuevo.

    Con esa plática que mi esposa acababa de contarme en este momento y el masaje que le daba mi miembro estaba a punto de correrme de nuevo y le dije entonces…

    -te gustó mucho la enorme verga de ese tipo.

    Ella dijo:

    -sí mucho, pero me hubiera gustado mucho subirme encima de él y disfrutarlo más tiempo.

    -Bueno ya que todo está claro te gustaría seguir siendo una putita y que yo te deje que te sigan cogiendo.

    -Claro que sí, después de lo que sucedió ya siento la necesidad de hacerlo de nuevo, incluso hay un compañero nuevo en el trabajo que se me insinúa y siempre presume de tener un buen instrumento.

    -bueno creo que es hora de planear cómo te vas a coger a tu nuevo compañero.

  • Fantasías extremas

    Fantasías extremas

    Llego a una casa y toco la puerta, se abre haciéndome pasar y como se había charlado voy directo a la pieza que se encuentra a oscuras, agarro el vaso que está en la mesa de luz y tomo su contenido, me desnudo y me acuesto en la cama de espaldas a la puerta quedándome dormida, el hombre entra y me empieza a manosear, me pone boca arriba vendándome los ojos, amordazándome y alzándome los brazos hacia arriba atándomelos.

    Me empieza a chupar la concha y a la vez meterme los dedos. Pone las piernas en sus hombros y me la mete por la concha cogiéndome duro, cuando está por acabar sale de mi vagina, me saca la mordaza para así poder cogerme por la boca y acabándome en ella haciéndome tragar el semen y volviéndome a poner la mordaza.

    Luego de un rato me despierto y siento la presencia de más hombres ya que siento varias manos por todo mi cuerpo pero sin poder saber quiénes son por la forma en la que estoy no me puedo mover, gritar ni ver. De pronto me ponen en cuatro y una pija en la boca y otra en la vagina con una boca en cada teta chupándomelas a la vez que me dan nalgadas. Nunca nadie habla así que no sé cuántos hombres son ni cuando se van o vienen a la pieza.

    Yo siempre igual inmóvil en la cama, sin ver y amordazada. Solo salgo para ir al baño y bañarme (cosa que el/ellos me acompañan). Y así por varios días haciéndome su juguete sexual. Aunque quien dice que sea así para siempre.

    ***********************************

    Iba caminando por la calle casi desierta y como iba distraída no vi que paró un coche del cual abren la puerta tomándome del brazo y metiéndome dentro de él, quiero gritar pero no me dan tiempo ya que me ponen un trapo en la cara y me desmayo (supongo que era formol).

    Cuando me despierto estaba acostada sobre una cama, con los brazos alzados hacia arriba y atados a la cabecera de la misma, me encontraba desnuda, quise gritar pero estaba amordazada. Volteé alrededor y vi que me encontraba en una pequeña habitación con dos puertas la cual una conducía al baño.

    Al rato se abre la puerta y entra un hombre de edad madura se acerca a mí y me venda los ojos, al instante siento que entran más personas.

    Uno me dice «Por más que quieras escapar no vas a poder, estas atada y nosotros somos más fuertes que tú, ahora estos tres maduros te darán con todo».

    Al rato se desnudan y me empiezan a manosear por todos lados, me chupan las tetas y me muerden los pezones, me meten los dedos en la concha y en el culo, me empiezan a dilatar el culo con lubricante, después de un rato me sacan la mordaza pero sin darme tiempo a nada, que uno me mete su pija en la boca agarrándome la cabeza me empieza a coger, otro se sienta abierto de piernas y agarra mis nalgas y me ensarta su pija en mi culo, el otro levanta mis piernas y las pone en sus hombros ensartando su pija en mi concha de una, quiero gritar del dolor, pero es imposible, después de un rato cada uno descarga su semen en sus respectivos lugares y se van turnando cosa que los tres me cogen en los tres agujeros, yo quedo exhausta sin fuerzas ni ganas de nada y me quedo dormida.

    Al despertar me doy cuenta que estoy limpia, aprovecharon que estaba dormida y me bañaron y que me vendaron los ojos y me volvieron amordazar, siento que alguien entra y me coloca mis piernas en sus hombros y me empieza a coger por la concha y a pegarme nalgadas, me doy cuenta que no es ninguna de las tres que ya estuvieron dentro de mí, que es otra persona, al rato acaba y se va y así sucesivamente van pasando personas a cogerme donde les guste, todos acabándome en la boca y haciéndomela tragar.

    En un momento escucho una voz que dice «Por lo que me dijeron dejaste satisfechos a nuestros amigos, para que sepas todos eran maduros como nosotros», ellos tres me habían compartido con al menos 7 personas, al rato dice «Ahora estas lista para empezar a trabajar, pero antes necesitas un baño, tus clientes serán personas de confianza, siempre serán maduros ya que son los que más disfrutan con mujeres jóvenes, podría llegar a ver sesiones de trio hmh, gangbang», tenían pensado dejarme así y prostituirme, solo me moverían de la cama para hacer mis necesidades y bañarme.

    Esto solo había sido solo el comienzo de mi nueva vida.

    Bueno espero que les haya gustado, es la primera vez que escribo.

  • No lo pienses demasiado (Parte 6)

    No lo pienses demasiado (Parte 6)

    Las vacaciones de Navidad pasaron con normalidad, mis encuentros con Carla no habían cambiado para nada mi vida familiar, mi marido no sospechaba nada puesto que nuestra relación era igual que siempre. Yo le quería y me lo pasaba bien con él en todos los sentidos, solo que había un hueco en mi vida que él no podía llenar. Carla me propuso quedar un día para que las dos familias se conocieran, comer juntos y hacer algún plan con los niños, a mi me parecía buena y estaba segura de que sabríamos llevar la situación con total normalidad. Lo hablé con mi marido y tenía ganas de conocerla, en los últimos 2 años le había hablado mucho de ella pero todavía no se conocían. Ella también vendría con su marido con el que yo sí había coincidido alguna vez.

    El día 30 de diciembre quedamos para comer y después llevar a los críos a ver una peli al cine. Cuando llegamos les presenté a Iván (mi marido), pronto la conversación fluyó entre los 4 y los niños hicieron buenas migas ya que no había mucha diferencia de edad entre ellos. Fuimos a comer a un restaurante con entretenimiento para los niños para poder tener una sobremesa sin que ellos se aburrieran. Hablábamos de todo un poco hasta que Carla me dio una patada por debajo de la mesa llamando mi atención.

    Carla: Irene he encontrado un curso de fin de semana en Alicante, sale por unos 250€ con alojamiento incluido, y la verdad es que nos vendría de perlas para acompañar al que ya tenemos. También le podríamos comentar a Laura y a Juan si se animan.

    Irene: Suena bien -No quería sonar demasiado animada- y para cuándo es?

    Iván: Puede estar bien, si podemos cuadrar la fecha con mi trabajo estaría bien que lo hicieras, no es muy caro teniendo en cuenta que tiene el alojamiento incluido. Además siempre te vendrá bien para rellenar currículum.

    Fernando (marido de Carla): Claro Irene, hemos estado viendo el temario, parece muy interesante y tiene mucha parte práctica que seguro que también es divertida.

    Irene: Para cuándo es?

    Carla: Primer fin de semana de febrero.

    Irene: Miraremos si podemos cuadrarlo, pásame luego la información por Whatsapp y lo miraré bien. Te digo algo pronto por si hay que reservar.

    Iván: Todavía falta tiempo yo creo que podremos cuadrarlo sin problemas.

    Carla: Te paso la información

    Entraron varios mensajes de Carla en mi móvil. Pero sólo uno de ellos me interesaba.

    Carla (móvil): Aquí tienes tú noche.

    Irene: Sí que parece que tiene buena pinta luego lo miraré con más tranquilidad. Voy al baño y ya de paso les echo un ojo a los niños.

    Carla: Te acompaño.

    Las dos nos levantamos, Iván y Fernando se quedaron de hablando en la mesa, parecía que se entendían bien. Los niños se lo estaban pasando bien en la zona de juegos y no tenían prisa por irse. Carla y yo acabamos como siempre en el baño, era algo que ya se había convertido en una costumbre.

    Carla: He hecho los deberes y no se te ve muy content…

    No había terminado de decir la última palabra cuando la besé.

    Irene: Estás de coña? Tenía que disimular un poco. Muchas gracias por buscar algo así, ya puedes guardar ese fin de semana en tu agenda, por nada en el mundo me lo pierdo. Eres la mejor.

    Carla: Menos mal ya me estaba preocupando -suspiró aliviada.

    Nos dimos 4 besos y salimos fuera con los chicos como si nada. Cuando volvimos a la mesa, antes de sentarnos Carla besó a Fernando, mentiría si dijera que no me importó verla besarse con su marido, pero que le iba a hacer? él era su marido, no podía ponerme celosa por eso, al fin y al cabo yo hacía lo mismo, así que intenté poner mi mejor cara y disimular.

    Fuimos al cine, al salir nos despedimos y cada familia se fue a su casa ya que los niños estaban muy cansados. El día fue entretenido, nuestros maridos se llevaban bien, nosotras supimos guardar las formas y pudimos tener nuestros 5 minutos de encuentro.

    Ya en enero comentamos en el grupo de Whatsapp con Juan y con Laura si se animaban a hacer el curso en febrero. No habíamos hablado sobre lo que pasó en la cena y Carla y yo no sabíamos si realmente había algo entre ellos o solamente fue el calentón de la noche, así que no sabíamos por dónde iba a salir la cosa.

    Carla: Chicos, Irene y yo hemos encontrado este curso en Alicante, hemos pensado que igual os apetecería veniros. Sería un fin de semana entero.

    Irene: Apuntaros va, seguro que lo pasamos bien.

    Juan: Tiene buena pinta, yo me apunto.

    Carla: Serían 250€ con el alojamiento incluido compartiendo habitación cada dos.

    Juan: Por mí sin problema, a ver qué dice Laura.

    Carla: Venga Laura que solo faltas tú!! Tenemos que reservar antes del fin de semana, así que cuanto antes sepamos cuántos vamos mejor.

    El miércoles Laura todavía no había dicho absolutamente nada, estaba preocupada por ella y le pregunté directamente por privado.

    Irene: Estás bien Laura?

    Laura: Sí, es sólo que todo esto ha sido muy confuso y me da un poco de palo.

    Irene: Ya bueno… que me vas a contar… Lo siento pero tengo que preguntar, estas con Juan? O solo fue esa noche?

    Laura: No estamos juntos exactamente, nos hemos liado varias veces, pero hasta aquella noche que nos pillasteis no tenía la sensación de que estábamos haciendo algo malo, no sé si me explico.

    Irene: Bueno yo estoy haciendo lo mismo que tú, así que tampoco te puedo decir y mucho menos juzgarte. Yo te diría que disfrutaras el momento, la vida son dos días y nuca se sabe, pero esa es mi opinión.

    Laura: Ya… bueno… como muy tarde os digo algo mañana. Gracias por preguntar guapa.

    Irene: Si necesitas algo aquí me tienes, y anímate lo pasaremos bien.

    A la mañana siguiente Laura escribió temprano y confirmó que se vendría al viaje, por lo que los cuatro nos iríamos de fin de semana.

    El mes de enero se hizo eterno, nos juntamos un par de veces antes de clase para planear bien el viaje, Carla y yo ya no teníamos que disimular delante de Laura y Juan, por su parte, ellos intentaban guardar las apariencias pero se notaba que había algo.

    Llegó el esperado fin de semana. Salimos el viernes por la mañana temprano, Juan conducía, Laura iba de copiloto y Carla y yo atrás. Subimos al coche, cuando entramos en la autopista Carla se acercó a mí y nos besamos hasta que Juan nos cortó.

    Juan: Reservad algo para el hotel no? Además así no hay quien se concentre en la carretera, hacedme el favor jajaja.

    Laura le dio una colleja a Juan.

    Irene: Carla para que hay un pervertido mirando.

    Juan: Ya claro… el pervertido soy yo… -Nos reímos todos.

    Al llegar a Alicante, pasamos por el hotel para dejar nuestras maletas en la habitación del hotel antes de ir a la reunión de presentación. Fuimos a nuestras habitaciones y acordamos vernos en la puerta del hotel en 20 minutos.

    Entramos en la habitación, tiramos las maletas al suelo, choqué a Carla contra la puerta, le quité la camiseta, la besaba, mordía su cuello y su pecho, con una mano tocaba su pecho y con la otra agarraba su pelo con fuerza.

    Carla: Tranquila mi niña… para… esta vez no tenemos prisa, todo el fin de semana soy tuya. -Sonreía y trataba de controlar su respiración.

    Otra vez volvía a mí esa agresividad que ella despertaba y de la que realmente no me había dado cuenta hasta que ella me paró. Di un paso atrás y me quedé mirándola a los ojos.

    Irene: Lo siento, no sé qué me pasa contigo que pierdo los papeles.

    Me sentía mal cuando me daba cuenta de esa agresividad. Pasé a la habitación y me senté en la cama. Ella vino, se sentó encima de mí y empezó a besarme suavemente.

    Carla: No pasa nada, me encanta cuando te pones así, es sólo que tenemos todo el fin de semana y ahora mismo vamos algo justas de tiempo. Después seguimos vale?

    Irene: Tienes razón, reservaremos para la noche. Además estos deben de estar esperando abajo.

    Se puso la camiseta y antes de salir de la habitación, me di cuenta de que esta vez sí le había dejado la marca de los dientes en el pecho, era muy superficial, pero ahí estaba.

    Irene: Joder lo siento, vas a tener que cambiarte de camiseta.

    Carla: Jajaja Eso no es nada, además tampoco se ve tanto, hay que fijarse mucho para verlo. Vamos no te preocupes.

    Después de la reunión nos fuimos a comer y seguimos la única tarde que tendríamos libre dando una vuelta por la ciudad. Volvimos al hotel para ducharnos y descansar un poco ya que luego teníamos pensado salir a cenar y tomar unas copas.

    Según entramos por la puerta empezamos a desvestirnos entre besos y caricias, lanzando la ropa según nos venía bien, entramos al baño y nos metimos en la ducha. Por fin tenía a Carla totalmente desnuda, para mí, sin tener que estar pendiente de que nadie nos viera o molestara, y no sería la última vez durante el fin de semana. Estábamos las dos bajo el chorro de agua caliente, comiéndonos a besos y recorriendo nuestros cuerpos con las manos, con la respiración acelerada y el corazón chocando con fuerza. Le pedí que se sentará en un bordillo que había dentro de la ducha, yo me arrodillé, levanté su pierna derecha y fui besándola desde su pie hasta llegar a su ingle, pasé su pierna por encima de mi hombro derecho y metí mi cabeza entre sus piernas. Lamía su clítoris, le hacía pequeñas succiones, mientras ella jugaba con mi pelo, se retorcía de placer hasta que soltó un gran gemido, y apoyó su espalda en la pared de la ducha. Era el primer orgasmo que Carla tenía esa noche y no sería el último, pues mi intención era que tuviera todos los que su cuerpo aguantara, mi objetivo era su placer, no el mío.

    Salimos de la ducha y antes de vestirnos nos tumbamos un ratito a descansar desnudas en la cama. Era febrero y hacía frío, pero con ella desnuda tan cerca, mi piel quemaba.

    Irene: Es increíble tenerte así, y si decimos que no vamos a cenar?

    Carla: Sería lo mejor pero, de verdad quieres aguantar a Juan después?

    Irene: Eso no lo había pensado bien jajaja. Bueno pero volveremos pronto vale? No he acabado contigo todavía.

    Carla: Yo ni siquiera he empezado contigo, tengo una sorpresita preparada para luego.

    Irene: Para luego? Bueno definitivamente voy a llamar a Juan y le digo que no vamos.

    Carla: Jajaja venga no seas tonta. Vamos a salir, aquí no nos conoce nadie, no tenemos que andar a escondidas.

    Irene: Tienes razón, menos mal que una de las dos piensa. -Me metí por debajo de las sábanas y mordí su culo- Venga ya podemos irnos.

  • Por un descuido tomé infraganti a mi vecina

    Por un descuido tomé infraganti a mi vecina

    ¡Hola! Después de unos meses he regresado ya sabrán el trabajo. Ahora vengo a dejarles este mediano relato que me paso hace unas pequeñas semanas. Como les había comentado que rentaba en un departamento todos los días tengo que convivir con algunas personas que igual están instaladas ahí conmigo, pasamos de los buenos días y hasta las buenas noches, es una rutina ya que como les menciono yo me la paso en mi trabajo y suelo llegar algo tarde por el exceso de trabajo. Mis días iban como cualquier otro sin ninguna novedad hasta que una mañana bajando por las escaleras vi afuera a una chica como de 18 años, rubia de lentes. Me pareció tan atractiva que por un instante me dio curiosidad de preguntarle su nombre pero entre las prisas solo le di los “buenos días” pero no me respondió esto hizo que me diera igual, una chica más, subí al coche y me dirigí a mi trabajo.

    Los días iban igual sin ninguna novedad hasta que un viernes me la volví a topar y pensé “¿A quién viene a buscar esta chica?” Iba subiendo las escaleras hasta que escuche que me hablaron por mi nombre, era una vecina, me pidió el favor que entrara a su casa para ver si podía arreglar algo de su televisor sin más la ayude y una vez resuelto el problema me ofreció unas pequeñas botanas que había hecho porque iba a ver un certamen y en vista que su esposo no estaba en casa pues me pidió el favor y con gusto la ayudé. Estábamos hablando hasta que de la nada me dijo: “Ya viste a la hija de la vecina de al lado” Yo me quede como si no sabía nada con un rotundo NO y ya fue que me estuvo comentando que por un tiempo estuvo viviendo con su padre a las afueras de la ciudad pero que ahora se quedará por unos meses con su madre. Yo le decía que no sabía quién era (obvio para despistar) y bueno eso fue lo único que me comentó sin más, me dirigí a mi cuarto y a buscarla en facebook con el nombre que la vecina que me había proporcionado. La búsqueda no fue difícil y al fin había dado con ella, no era gran cosa en fotos, bonita si era, pero no parecía de aquellas chicas malas se veía muy tranquila y bueno no decidí enviarle solicitud porque no me parecía correcto así que sólo cerré la lap y me dispuse a descansar.

    A la mañana siguiente olvide quitar mi alarma (¡Que tonto!) era sábado y por ahí de las 6am quien estuviera despierto, se me había pasado el sueño así que abrí las cortinas para ver cómo iniciaba el día en la ciudad, con un café en la mano de la nada decidí ir al techo para que la fresca brisa refrescara un poco, subí y una vez abriendo la puerta estaba yo y la maravillosa vista que tenía, decidí que ya era mucho y debía bajar así que al momento de bajar vi como la nueva inquilina subía con una cesta de ropa yo me dije “sería buena idea volver a darle los buenos días” pero ella tomó otro rumbo que iba al hilo de colgar ropa “Damn” solo dije en mi mente, no me había visto y en ese lugar al que entro generalmente entran sólo las mujeres, está estrictamente prohibido para los hombres entrar ya que ahí colgaban parte de la ropa interior las mujeres y al ser un departamento dividido en la parte de arriba no se podría ver nada de lo que ellas colgaban, me quedé un rato y ahí vi como ella iba bajando las escaleras y pensé “bueno ya será otro día”.

    Al momento de bajar vi que ella no había cerrado la puerta así que como de buena obra decidí cerrarla por ella, pero al momento de hacerlo oh sorpresa “Tangas y calzones de dibujitos” en ese mismo momento sentí una erección terrible, nunca había visto tan bonita ropa interior, tenía ganas de guardar ese maravilloso momento, pero mi teléfono lo había dejado así que ahí me tocó por un rato ver toda esa bonita ropa interior, decidí bajar cuanto antes ya que no quería que nadie me viera y pensara otra cosa. Bajé y llegando a la puerta vuelve aparecer esa chica con otra cesta de ropa, no le di los buenos días solo entre y cerré, en mi mente quedaba lo que había visto y lo maravilloso que le debe de quedar todo eso que había visto.

    Olvide mencionar que la vecina, la madre de la chica (que vive en el segundo piso, yo estoy en el cuarto) es muy atractiva y por su trabajo según me habían comentado la tienen que mover de extremo a extremo de la cuidad lo que significaba que la hija tenía mucho tiempo para estar sola, yo ya ni sabía si hablarla o dejarla ahí ya que se veía muy fresa y muy teta, típica estudiante de puro 10 y alto grado académico toda una nerd, se me quitó el gusto y decidí volver a acostarme.

    Desperté, me hice de comer y de nuevo en mi mente pasó su bonita ropa interior, decidí que si subía llevaría mi teléfono, pero corría el riesgo que alguien me viera pero siendo sábado la mayoría de inquilinos acostumbran a salir a restaurantes o dar la vuelta con la familia así que tenía que arriesgarme. Dejé lo que estaba haciendo y me puse unos tenis para que no escucharan quién iba subiendo las escaleras, no había nada de ruido lo cual me favorecía ya que significaba que casi no había gente en todo el departamento, esto me emocionó aún más y me dirigí al lugar donde tendían ropa las mujeres de todo el departamento al abrir poco a poco vi una sombra y dije “PUTA MADRE HAY ALGUIEN” así que me asome para ver quién era y me vi con la sorpresa que era un vecino ya mayor de edad casado y al verlo vi que se estaba masturbando nada más y nada menos que con una de las prenda de Arantxa.

    Ahí me quede espiando y en vista que no era yo el único que tenía algo de curiosidad con la ropa interior de ella decidí esperar así que audazmente me deslicé para entrar a ese lugar sin ser visto ya que esa parte es mayormente grande y me escondí en unos tanques. Yo ya no podía aguantar así que espere que el señor terminara de una vez por todas para comenzar y ahí veía como el señor dejaba una prenda en el hilo y con delicadeza lo volvía a dejar para luego tomar otro en eso se escucha como se abre la puerta y no me la creía ¡ERA ARANTXA!

    Al momento de entrar, el señor se quedó pálido sin decir ni una palabra y Arantxa hizo lo mismo para después decir “Y tú qué crees que estás haciendo maldito cerdo, deja eso en su lugar”. El señor a una velocidad de la luz lo dejo en el tendedero para después decirle “Discúlpame, es que no sabía lo que hacía, qué esto no lo sepa nadie, dinero quieres, te daré dime cuánto”. Arantxa se quedó perpleja y se asomó en la parte de adentro para ver qué no hubiera nadie y le dijo “Ya sabía que algunos venían a ver mi ropa interior por eso siempre lo ponía en el primer tendedero de forma que todos lo vieran”. El señor se quedó sin habla y le dijo “Entonces, aquí nadie supo nada ¿verdad?”. Y ella le contestó “De acuerdo pero sigue en lo que hacías, yo haré lo mismo, pero sin que me toques”. El señor y yo nos quedamos pasmados (qué suerte tiene el tipo, pensé) y el señor con una risa de lujuria se bajó aún más el pantalón y tomó un pequeño calzón blanco con dibujitos y se estuvo masturbando mientras Arantxa que subió al techo (parece que a escuchar música por algo traía sus audífonos) con un short blanco y una blusa negra se sentó en el suelo y se iba tocando parte de su zona baja. Yo me quede ahí viendo a ver qué más sucedía…

    El señor que estaba a punto de explotar le decía “Tienes un rico cuerpo, déjame tocarlo” y ella le mencionaba “No, o si no sabrán lo que estabas haciendo”. Parecía tener el control de la situación hasta que se desabrochó su short y dejó descubierto una pequeña tanga roja de esas que usan las putas, pero está se veía muy inocente como para que usara una y ahí deduje “es una soberbia puta”. Ahí la veía haciendo movimientos circulares en la zona baja hasta que se fue directo al señor y le quito la mano y su calzón y se introdujo su pene, no lo podía creer si hubiera llegado temprano posiblemente sería yo quien estuviera disfrutando lo que el señor pero no.

    El señor sabía que estaba disfrutando un buen manjar que sabía no se iba a repetir, así que la tomó bruscamente de la cabeza e hizo que se la metiera hasta el fondo. Arantxa parecía disfrutarla y ahí siguieron hasta que el señor acabó y terminó rociándola dentro según vi ella solo escupió y dijo “Hacia tiempo no disfrutaba algo así” y en ese preciso momento se abrió la puerta y otra sorpresa, era otro vecino, parecía que era del primer piso y su argumento para entrar fue que había escuchado ruidos en esta parte y quería saber lo que pasaba. Al momento Arantxa se asustó, pero el señor no le tomó importancia ya que se conocían muy bien, sólo le dijo que estaban disfrutando la tarde ellos dos para lo cual el vecino que había entrado le dijo “Como así, yo igual quiero disfrutar la tarde y más por lo que estoy viendo en el tendedero”. Arantxa solo se rio y le dijo “Esta bien pero que sea rápido, el vecino que había entrado por sorpresa (era gordo, igual estaba casado, pero su esposa salía con sus hijos, el parecía más hogareño) se había sacado su miembro y Arantxa comenzó a jalársela al punto que el vecino que había terminado al ver esa escena de una chica rubia, cabello suelto y de piel fina estaba haciendo decidió volver a hacerlo. Arantxa parecía disfrutarlo más.

    ¡Ya no puedo! mencionaba uno, bájate solo el short y así lo hizo y dejó ver su hermoso trasero blanco con esa bonita tanga roja que la hacía relucir uno se puso detrás de ella y solo le restregaba su miembro a ese soberbio trasero exquisito, mientras uno disfrutaba de su hermosa boquita el otro de la pasaba por atrás besando y tocando ese majestuoso manjar. Todo iba de película y al ver todo eso ya no sabía qué hacer así que mejor decidí quedarme viendo ya a estas alturas no haría nada cuando escuche que un teléfono sonaba y era el de ella, solo pidió silencio y respondió, no pasó del minuto y les dijo “Hay que terminar rápido porque mi mamá ya viene”. Entonces ella con maestría tomó los dos penes y los estuvo jalando muy rápido, cuando uno estaba por terminar ella se agachó y lo deposito en su boquita, el otro le dijo que quería penetrarla pero ella solo dijo que sería otro día, entonces apenas y logró acabar en el mismo lugar, ella lo saboreó y terminó de lamer la punta de esos penes ya viejos para luego decirles que ya no pasaría a más con ellos, qué había sido mucho y si le insinuaban algo dentro del edificio tendrían problemas con sus esposas así que todo terminó como una aventura para ellos.

    Yo solo espere que bajaran y al paso de 10 minutos me quede donde ella había estado chupando esos miembros y me calentó aún más, decidí robarle un pequeño calzón y me dirigí a mi cuarto para al fin llegar a mi baño y hacerme una soberbia masturbada en nombre de ella.

    Todo por haber dudado, pude haber sido el afortunado, pero eso fue lo qué pasó, ojalá pronto tenga alguna otra oportunidad como lo tuvieron los vecinos ya viejos.

  • Transex dominada

    Transex dominada

    Como casi todos los viernes, llegué de trabajar a mi departamento y me depilé el pecho, la región glútea y la genital, me di una ducha y me rasuré la cara perfectamente.

    Apliqué de las más finas cremas en mi piel y busqué en mi guardarropa el vestido que me iba a poner.

    Elegí uno rojo no muy corto pero con amplio vuelo. Los complementos fueron unas medias que recién había comprado negras pero con costura roja y un ancho encaje en el muslo. Un liguero rojo, al igual que el brassiere y cero pantaletas.

    Complementé todo con una bolsa de mano mediana y unas zapatillas de alto tacón rojas.

    Rocié mi perfume favorito (Poison) en los sitios estratégicos, y me maquillé con tonos adecuados a mi vestimenta.

    Total que cuando me contemplé al espejo, quede conforme con lo que vi, pues si bien no parecía una puta, lucía bastante provocativa.

    Tomé mi auto y me dirigí a uno de los antros de más ambiente y en donde siempre liga una.

    A pesar de mi ya mucha edad, sabía que a más de alguno de los gañanes que frecuentan ese antro, se le iba a antojar mis nalgas y mis senos, que están bastante desarrollados.

    Además, con la boca de mamadora que tengo, era seguro conseguir un macho para divertirme un rato.

    Llegué al lugar de marras después de batallar un poco para encontrar estacionamiento, y estaba a reventar, pues además de ser viernes era día de quincena.

    Busqué alguna amiga sin éxito y como no había mesas desocupadas me dirigí a la barra. Afortunadamente estaba mi amigo Gabriel de barman y me atendió de inmediato. En eso se acercó Luis, el gerente y saca borrachos del antro y dándome una nalgada (como de costumbre), me dijo:

    − Tengo cliente para ti, Lorena. Pero es algo especial.

    − ¿Qué, tiene dos vergas o porqué es especial?

    − Le gusta el sado y la sumisión, además de que calza muy grande. Por eso pensé en ti, ya ves que las otras putitas están muy tiernitas y chicas. No vaya a ser que se las chingue.

    − Pues mira, en principio me atrae, pero necesito verlo antes de aceptar cualquier trato. ¿Qué edad tiene más o menos?

    − Yo creo que no tiene más de cincuenta años, dijo Luis. Pero está muy macizo.

    − ¿Está aquí ahorita?, le pregunté.

    − No, está en su casa, pero vive cerca de aquí. Solo es cuestión de llamarle para decirle que vas para allá. Además, ofreció una buena lana. ¿Te avientas?

    Me quedé pensando un momento calculando los riesgos, pues aunque he trabajado como puta muchas veces, lo del sado y la sumisión solo lo practico con hombres que ya conozco.

    Pero como mi objetivo era primordialmente divertirme, acepté la propuesta.

    − Que bueno que aceptas Lorena, pues este señor ya te ha visto aquí y había preguntado por ti en varias ocasiones, pero no sabía si aceptarías sus preferencias. Te doy su dirección y le voy a llamar por teléfono, ¿o.k.?

    Me dirigí de inmediato a las señas que me dio Luis, en verdad estaba muy cerca, y llamé a la puerta de una casa antigua, de las que hay aun en el centro de la ciudad.

    Casi de inmediato se abrió la puerta y escuché una voz muy varonil, que me pidió que pasara y que la cerrara. Estaba todo casi a oscuras salvo un recinto que estaba al final del inmenso patio central, del que salía una luz entre anaranjada y roja.

    Percibí una silueta que me llamaba a señas a ese espacio y al llegar descubrí que la luz provenía de una chimenea que estaba encendida.

    Noté que la persona que me había llamado estaba semidesnuda y con una máscara de piel, que cubría su cráneo y los ojos. Su cuerpo muy grande y musculoso así como sus piernas, que enfundadas en un pantalón de piel, se veían muy bien desarrolladas.

    Apenas entré a este recinto, me tomó de los cabellos e hizo que me arrodillara. Desgarró mi vestido y quedé solo en la ropa íntima. Al descubrir que no traía pantaletas, hizo que me agachara hasta tocar el suelo con la frente, y me dio varios azotes con un fuete que tomó de una de las paredes, que ahora que ya me había acostumbrado a la semi penumbra, me di cuenta de que estaban cubiertas con diversos látigos, fuetes, bastones, cadenas y muchos otros artículos para golpear y torturar.

    Quise rebelarme, pero sentí un pesado pie en mi espalda que no me permitió moverme, a la vez que una mano fuerte y áspera amasaba mis nalgas y penetraba mi culo con sus dedos.

    Quería gritar, pero en ese momento un trapo cubrió mi boca e inmediatamente me ató las manos a la espalda. Estaba perdida, un loco iba a abusar de mí.

    Lo menos que pensé era que iba a morir a manos de este maníaco, que ya estaba jadeando no sé si de deseo o de rabia.

    Mi mente no dejaba de imaginar los peores tormentos a lo que me vería sujeta antes de morir; y en verdad no aparecía el mínimo de lujuria en mi libido.

    A pesar de estar acostumbrada a estos tratos, la sorpresa del ataque y la fuerza con que estaba ejerciendo en mi el atacante las diferentes maniobras, no me permitían sentir ningún atibo de placer.

    Para esto, el verdugo ya había atado mis pies y los había unido a mis manos, por lo que prácticamente estaba inmovilizada.

    A sus dedos los había ya suplido un aparato, tal vez un dildo, de enormes dimensiones, el cual había introducido sin contemplaciones en mi atormentado culo, y movía descompasadamente de adentro hacia fuera y en círculos, lo que estaba ya provocando cierto placer en mi.

    Sin embargo, al darse cuenta él de que yo ya estaba gozando, me sacó violentamente el inmenso aparato del culo haciendo que contrajera el esfínter tratando de no dejarlo salir, pero era ya demasiado tarde.

    Por fin habló y me dijo:

    − En verdad eres la perra que me dijeron en el antro. Sabía que no me equivocaba al evaluarte y dejar dicho que te quería conocer.

    Gozas como una verdadera cerda y voy a hacer que me hagas gozar con tu dolor.

    Al escuchar estas palabras, me resigné a esperar lo peor. Pero no sabía en realidad lo que me esperaba.

    Terminó de romper mi vestido dejándome sólo con el brasier, el portaligas, las medias y los zapatos. Sin dejarme verlo, me cubrió los ojos con algún pañuelo y sin más me dio dos fuertes bofetadas que me hicieron sangrar de la boca.

    Colocándome boca abajo, sentí un chorro de líquido caliente en mi espalda, que por el olor me di cuenta que era orina.

    Mi verdugo dijo:

    − ¡Ah perra!, en verdad que voy a gozar contigo, pero antes te tengo que domesticar. Y para eso tengo mi método, el que vas a experimentar en un momento.

    Sentí su mano en mi pelo, y haciéndome voltear la cara sentí que paseaba su verga por toda ella, a la vez que su otra mano volvía a introducir el dildo en mi culo.

    Con fuertes y bruscos movimientos, me lo introdujo hasta el tope, haciéndome gemir de dolor.

    − ¿Te duele, puta?, ¿o estás gozando como la perra que eres?

    Me dijo mi atormentador. Sentí que empujaba más el dildo a la vez que con la verga en mi cara, me la empezó a golpear.

    El dolor que sentía en mi culo por los movimientos del dildo, se acentuaba, debido a que no solo había introducido todo el dildo, sino que ahora también parte de su mano se había metido.

    Ya estaba a punto de desmayarme por el dolor y por el miedo que sentía de no sobrevivir, cuando sentí que me quitaba la mordaza y dijo:

    − Si quieres puedes gritar cuanto quieras, puta, pues nadie te escuchará. Este cuarto es a prueba de ruidos. Ahora me vas a mamar la verga, pero cuidadito con morder, pues te voy a colocar una soga en el cuello que si me tratas de morder, apretaré hasta ahorcarte.

    Y diciendo esto, sentí la soga en mi cuello, la que apretó hasta casi no permitirme respirar.

    Inmediatamente me puso su verga en los labios y abriéndolos, traté de abarcar el glande, pero para mi sorpresa, por más que abrí los labios no alcanzaba a abarcarlo.

    Con la lengua traté de calcular el tamaño de esa verga, pero por más que la estiraba no alcanzaba a deducir el tamaño.

    Mientras una de sus manos, armada con un dildo inmenso, trataba de penetrarme sin lograrlo debido a que por el esfuerzo que estaba haciendo para aceptar su verga en mi boca, mi esfínter se contraía.

    Molesto por esto, me dio tremenda bofetada logrando dos cosas: que abriera más mi boca y poder meterme una buena porción de su miembro; y aflojar el esfínter e introducir de golpe el inmenso consolador, que sin lubricación sentí que me desgarraba el culo.

    Ya que sintió que su verga estaba en mi boca, empezó a cogerme por ahí, olvidándose momentáneamente de mi adolorido culo. Como pude, trataba de mamar la gruesa y larga verga, lo que pareció gustarle, pues emitía una serie de gemidos y gritos de placer.

    Pensé que iba a eyacular, pues sus movimientos aumentaron de profundidad y velocidad, pero después de unos minutos retiró la verga de mi boca y sacando el consolador de mi culo, se acomodó y pude sentir su verga que penetraba por mi recto.

    A pesar de que en mi ya larga carrera de puta había tenido vergas en verdad inmensas, esta parecía superar cualquier otra, pues la sentí como una de un caballo que alguna vez me cogió. Después me di cuenta que aunque si era de un tamaño fuera de lo normal, la había sentido muy grande debido a la inflamación de mi culo por las maniobras con el dildo.

    Como me tenía en posición de perrito, sus embestidas repercutían en todo mi cuerpo haciendo que avanzara por la alfombra, pues estábamos en el piso. Hasta que choqué con un muro y entonces él, afianzándose de mis caderas, me penetraba más y más profundamente.

    Como mis manos y mis pies continuaban amarrados, mis nalgas estaban cerradas y por ende, mi culo ofrecía cierta resistencia a la penetración. Esto repercutía en los envites que mi verdugo me proporcionaba, de tal forma que estaba siendo brutal y violentamente cogida.

    Al parecer, se dio cuenta de que mi participación era necesaria para su satisfacción, y procedió a desamarrarme y quitarme la venda de los ojos.

    Me colocó entonces boca arriba y colocándome con las piernas abiertas en un ángulo extremo, me hundió su grueso miembro hasta el tope.

    Aunque esta no es mi postura favorita, sentí como sus grandes testículos golpeaban mis nalgas y su vello púbico frotaba mi depilado pubis, y cosquilleaba mi verguita produciéndome un gran placer.

    Mis piernas rodearon su cintura y sentí como su verga se adentraba más y más en mí ya de por sí repleto recto.

    Una vez más volvió a emitir sonidos guturales y maldiciones y claramente percibí como su verga palpitaba y aumentaba su volumen, y un chorro caliente y espeso llenaba mi ávido y lastimado culo.

    Dio un grito como de fiera y afianzándose de mis nalgas, remetió aun más su erecto y palpitante miembro en las profundidades de mi cuerpo.

    Duró así un buen tiempo y su dureza no disminuía. Volvió a sus movimientos de vaivén y mis engarrotadas piernas apretaron más su cintura y pude cruzar mis pies por su espalda.

    Él, ya más calmado, se agachó hasta alcanzar mis tetas y me chupaba y mordía los pezones de manera ansiosa. Mi lastimado culo, a pesar de la abundante venida que se había dado, me empezó a arder y traté de expulsar la inmensa verga. Como este movimiento lo lastimó, me dio una cachetada y me dijo:

    − Te duele, ¿verdad puta? De eso se trata, de que entiendas quien es el amo y que tú no eres más que una perra que está sólo para complacerme y aceptar todo lo que yo haga.

    Iba a replicar y me tapó la boca con una de sus manos, mientras que la otra rodeó mi garganta.

    − Ni intentes moverte o decir nada, porque apretaré mi mano hasta que dejes de respirar. Así que cállate y vas a hacer lo que yo deseé.

    Para esto, su verga ya se había salido de mi culo y él se fue moviendo hasta quedar sentado en mi pecho. Su verga quedó entonces muy cerca de mi boca y percibí los aromas propios del sexo.

    Se hincó sobre de mí y cogiendo su verga con la mano, embarró mi cara con los restos de la cogida que me había dado y en un momento dado, me la metió en la boca.

    − Mama, puto. -Dijo cambiando de género.− Saborea nuestros jugos y dame placer.

    Para ese momento, yo estaba desbocada mamándole la verga y acariciando sus nalgas, llegando de vez en cuando a meter un dedo en su culo.

    Intempestivamente eyaculó y yo, cogida de sorpresa, sentí que me ahogaba por la tremenda cantidad de semen que anegaba mi boca y mi garganta.

    Pude tragar una buena parte de su leche, pero otra escurrió por las comisuras de mis labios. Se agachó entonces a lamer su propio semen de mi boca y lamió también toda mi cara.

    Satisfecho con su trabajo, se separó de mí y poniéndose de pie, me orinó la cara y el cuerpo.

    No soy muy aficionada a las «lluvias doradas», pero en ese momento sentí que me hacía falta algo así.

    Terminó de orinarse y me arrojó una toalla y se salió de la habitación cerrando tras de sí la puerta, dejándome completamente a oscuras.

    Como pude me sequé la orina de mi cara y mi cuerpo, y me la coloqué entre las nalgas pues sentía como me escurría el semen y alguna otra cosa.

    La habitación donde me encontraba, en la oscuridad, me daba cierto miedo, pues desconocía por completo sus dimensiones y su distribución, por lo que opté por no moverme. Esperaba que en cualquier momento se encendiera alguna luz y que apareciera quien consideraba mi verdugo.

    Para mi fortuna esto no tardo demasiado, pues a los pocos minutos se encendieron las luces que iluminaron profusamente el cuarto.

    Pude ver entonces que era una habitación bastante grande y que no contenía más muebles que una panoplia repleta de instrumentos de tortura.

    Su piso estaba cubierto con una especie de tapete afelpado pero de un material que parecía sintético, pues de otra manera no se podría orinar tan tranquilamente sobre de él. Y no sólo orinar, pues también los fluidos que manaban de mi cuerpo a resultas de la violación caían sobre de este tapete.

    No pude seguir observando más, pues además no había mucho que ver; salvo dos puertas y ninguna ventana, ya que en ese momento se abrió una de las puertas y pude conocer a mi verdugo.

    Bastante alto y fornido, cosa que ya había apreciado, pues sólo así me pudo dominar ya que yo soy también alta y pesada, y una cara que desmentía sus instintos crueles, pues en verdad era bastante bien parecido.

    Venía envuelto en una lujosa bata de seda color verde con apliques dorados, y unas pantuflas muy elegantes. A todas luces recién bañado, pues su cuerpo despedía una suave y rica fragancia.

    Hizo que me sintiera bastante más sucia de lo que estaba, pues me daba cuenta que me miraba con cierta repulsión, y además me dijo lo siguiente:

    − ¡Puerca!, ¿te das cuenta del horrible olor que despides? Eres una verdadera marrana, o mejor dicho, un cerdo pues eso es lo que eres, un cerdo puto. Lo que acabas de pasar es nada comparado con lo que te espera, putito. Vas a querer dejar de tratar de ser mujer o te vas a volver mujer.

    Yo quise replicarle, pero adelantándose me dio una bofetada más y sentí el salobre sabor de la sangre en mi boca.

    − No digas nada, putito, estás aquí para obedecer y hacer lo que a mi se me antoje. Ahora levántate y sígueme para que te asees, pues en verdad tu olor es insoportable.

    Al levantarme me di cuenta que tan lastimada estaba, pues mis piernas temblaban como si fueran de gelatina y mis nalgas y mi culo me dolían tremendamente. Además, de mis entresijos escurrieron más fluidos que tenía miedo de ver que eran, y que la toalla apenas pudo contener.

    Como pude lo seguí hasta un baño con una regadera, un bidet, un excusado y un lavabo, varias toallas muy limpias, grandes y esponjosas y jabones de distintos tipos.

    − Aséate perfectamente, pues necesito que estés muy limpia para la fiesta que va a seguir. Sobre todo la parte que más voy a necesitar. Ya sabes cuál es.

    Me acaballé en el bidet y dejé que el chorro de agua bañara durante bastante tiempo mi culo, ayudándole con mis manos a que la purificadora agua penetrara lo más profundamente. Esto funcionó como un enema y apretando mi esfínter, me cambié al excusado y permití que se expulsaran todo los deshechos que se habían removido en parte por la tremenda violación y en parte por el bienhechor baño con el bidet.

    Una vez que sentí que mi recto se encontraba limpio, me levanté para dirigirme a la ducha, no sin antes dirigir una mirada a lo que había dejado en la taza del excusado, y en verdad les digo que me asusté, pues además del natural excremento que se expulsa, vi rastros de sangre y algunas partes de tejido que no supe distinguir de donde provenían.

    Exploré con mis dedos mi conducto anal y aparte de una ligera inflamación y algo de dolor, no encontré ningún daño serio.

    Ya bañada y completamente seca, espolvoreé mi cuerpo con un talco de rica fragancia que encontré. Iba a llamar a la puerta para saber que iba a seguir, cuando ésta se abrió y apareció mi verdugo con unas hermosas zapatillas de marabú en color lila y una suave bata de gasa transparente en el mismo color.

    Sin decir una palabra, me tomó de la mano y me condujo a un cuarto en donde me metió y señalándome un ropero y un tocador me dijo:

    − Ahí encontraras lo necesario para que te arregles y quedes presentable, pues vas a ir a una fiesta y deseo que luzcas como lo que eres, una puta. Y no abras el hocico a menos de que yo te lo ordene, ¿estamos?

    Asentí asumiendo de inmediato mi nivel de puta, mi nivel de sumisión. Sabía que estaba ahí por mi propia voluntad y lo mejor era obedecer en todo lo que se me ordenara.

    Encontré en el bien surtido ropero un vestido negro muy corto y escotado que parecía hecho a mi medida. Un brassiere «strapless» que levantó mis senos en una manera muy sensual. Un liguero negro y unas medias de red muy altas. Así mismo una tanga «hilo dental» que sabía que más que esconder mi culo, lo resaltaba al igual que mis rotundas nalgas.

    Complementé todo esto con unas zapatillas de alto tacón de aguja y un maquillaje en tonos oscuros y rojos brillantes.

    Arreglé mi cabellera para que cayera sobre mis hombros y se viera con cierto desaliño. Viéndome en el espejo quedé satisfecha con mi imagen, pues en verdad parecía una puta de lo más descarado.

    Apenas terminé de examinarme, cuando entró al cuarto mi verdugo, quien se había cambiado de atuendo y ahora iba vestido con un hermoso traje negro y corbata. Perfectamente peinado y perfumado con un delicado aroma lavanda. Me tomó de la mano y me dijo, más bien me repitió:

    − Recuerda que eres mi esclava, y que vas a obedecer mis más extravagantes deseos. No temas, tu integridad física no corre mayor riesgo que lo que ya sentiste. Así que ven tranquila. Recuerda que no vas a hablar más que cuando yo te lo ordene. ¿Estamos?

    Asentí con la cabeza y me dio un suave beso en la boca.

    Llegamos a una puerta inmensa, tras la que se escuchaba una suave música y unas voces. La puerta se abrió y apareció ante mí un lujoso salón decorado al estilo victoriano, con lujosos y pesados muebles y una luz indirecta que provenía de grandes candiles, así como una gran chimenea con un rico fuego encendido.

    Una gran mesa ocupaba la mitad de este salón que estaba rodeada de hermosas y cómodas sillas, que en su mayoría (unas seis) estaban ocupadas por otros tantos caballeros a cual más de elegante.

    Mi verdugo me guio hasta un lado de la mesa y los señores ahí reunidos me examinaron descaradamente e hicieron ciertos comentarios relativos a mi apariencia, los que agradaron enormemente a mi verdugo.

    Yo estaba un poco sorprendida, más no asustada, y no me di cuenta que mi verdugo me había colocado un collar de cuero en el cuello, del que se desprendía una larga cadena que estaba amarrada a una de las patas de la mesa.

    − Métete bajo la mesa y empieza a mamarles la verga a todos los que estamos aquí.

    Me ordenó mi amo. Obedientemente lo hice y me di cuenta de que todos tenían la verga ya fuera de sus pantalones, la mayoría en erección.

    Comencé por el de la izquierda de la cabecera donde estaba atada, y como no sabía si se la iba a mamar hasta que eyaculara, apliqué toda mi maestría para que terminara rápido.

    Esto no le pareció bien a mi amo, quien con un fuete delgado, golpeó mi culo y me dijo que no lo hiciera así, que debía hacerlos acabar hasta la tercera vuelta.

    Algunos tenían una verga como la de mi verdugo, y otros más bien regular. Los que no la tenían erecta, se les levantó con unas cuantas mamadas.

    No tienen ustedes idea de lo erótico que resultaba para mí, tener esas seis grandes vergas esperando recibir mis atenciones.

    El rico aroma ligeramente ácido que desprendían era como un bálsamo para mí; y cuando empezaron a lubricar, el sabor de ese líquido preeyaculatorio era un rico néctar que aumentaba mi excitación.

    Al iniciar la segunda vuelta, ya todas las vergas estaban en un estado de erección tal que parecían que iban a reventar.

    Mi Amo, siempre observando, me indicó que disminuyera el ritmo de las mamadas que les estaba proporcionando, pues debía de recolectar el semen de todos en una gran copa de cristal, pero eso después de la tercera ronda para que eyacularan en gran cantidad.

    Cuando iba llegando al final de la tercera ronda, los invitados hacían grandes esfuerzos para contener su eyaculación. Entonces mi Amo me dio la copa y me ordenó que recogiera el semen de cada uno de ellos.

    Eyacularon en gran cantidad y casi desbordan la copa, que a duras penas podía sostener con ambas manos.

    El olor del semen era, para mí, embriagador; y casi tengo un orgasmo solo de aspirar los aromas de las vergas y el semen que tenía entre mis manos.

    Una vez concluida mi misión, mi Amo me jaló del collar e hizo que me sentara en un pequeño banco en un rincón del comedor sujetando la cadena a una argolla incrustada en la pared.

    Me acercó una pequeña mesa y me ordenó que colocara ahí la copa, a la vez que dejaba una pequeña cuchara de plata junto a ella.

    En seguida entraron al comedor tres criados de librea portando grandes fuentes con comida, mismas que depositaron sobre la mesa.

    Desde luego que no podían faltar varias botellas de licores y vinos, algunas de las cuales ya estaban casi vacías y de las que continuaban sirviéndose.

    Mi Amo ordenó a los criados que sirvieran la comida y comenzó el banquete, diciéndome a mí:

    − Tu comida y bebida ya está servida, perra, empieza cuando quieras.

    Refiriéndose a la copa de semen.

    Yo comencé a tomar ese rico néctar con la cuchara de plata, y casi tengo un orgasmo al paladearlo.

    −Vean a la perra deleitándose con nuestra leche −les dijo a sus amigos.− Para ella eso es uno de los más exquisitos platillos.

    Rieron todos y alguno de ellos se levantó de su silla y acercándoseme, metió su verga en la copa y me la dio a chupar; cosa que realicé con deleite.

    El vestido negro que traía puesto, estaba todo pringado de semen que me había alcanzado a salpicar cuando realizaba la operación de ordeña. Dándose cuenta mi Amo de eso, desató la cadena y me jaló para que lo siguiera al cuarto, donde me ordenó que me cambiara de ropa, pero que esta vez fuera desnuda de la cintura para abajo, dejándome sólo las medias.

    Elegí un babydoll negro semitransparente que me llegaba exactamente al borde inferior de las nalgas. Me retoqué el maquillaje y me volvió a llevar mi Amo al comedor.

    Esta vez sujetó la cadena a la pata de un gran diván forrado en piel roja que estaba frente a la chimenea…

    Continuará… se agradecen comentarios a [email protected].

  • Cambié a mi novia por mi hermana

    Cambié a mi novia por mi hermana

    En marzo del 2001 yo pensaba que era el chico con más suerte en la tierra, en esa época empecé a salir con Paula, para mis amigos y para mi estaba entre las dos tías mas buenas de toda la facultad. Los dos estábamos en cuarto curso pero por culpa de los apellidos estábamos en clases separadas, en los descansos entre clase y clase salíamos al pasillo a echarnos el cigarrillo y allí estaba ella, con 21 años como yo, 1.75 rubia, gran melena, no tenía el pelo liso del todo, se la rizaba bastante en las puntas, tenía un pelo maravilloso, ojos azules, labios perfectos, nariz pequeña, era muy esbelta, con un tipazo, unas tetas medianas que las lucia muy bien y tenía un culazo con mayúsculas.

    Mis amigos y yo alucinábamos con ella ¡qué buena estaba!, la verdad es que era pija, muy pija, con esos pantalones negros, marrones, granates ajustados al cuerpo, con vaqueros, todo la quedaba fenomenal, era el centro de atención por supuesto, ningún chico la quitaba ojo.

    Ese año los dos íbamos a clases particulares en una academia, de una asignatura difícil, así fue como empezamos a entablar relación poco a poco, nos veíamos en fiestas, nos preguntábamos como iban los estudios, un día la invité al cine y ella me dijo que sí. Poco a poco la fui conquistando hasta marzo en que comenzamos a salir. Era maravillosa, como olía, su pelo súper suave, guapísima, no me podía creer que estuviera con ese pedazo de tía.

    Yo no es que esté mal, pongamos que me llamo Dani, mido 1.80 moreno, pelo muy corto, con labios gruesos y cejas también muy pobladas, tengo un cuerpo normal, siempre he tenido bastante éxito con las chicas por mi facilidad de palabra y acababa de romper con una chica con la que había estado 11 meses, casi un año.

    Cuando empezamos a salir de sexo nada de nada, por no haber no había ni besos, siempre íbamos con su pandilla de amigos pijos, entre los que por cierto no estaba yo muy bien visto, ella siempre con su pijería, su cigarrito en la mano, muchas veces me preguntaba porque salía con ella, la respuesta era obvia, aunque tuviera que esperar unos meses el polvo que la iba a echar a Paula iba a ser de campeonato.

    Pues si pasaron los meses y nada de sexo, primero en mayo y junio que si los exámenes, luego ella se iba en julio y agosto de vacaciones con sus padres que por cierto tienen mucho dinero y en septiembre otra vez los exámenes, en octubre comenzaron las clases otra vez, los dos en quinto y en último curso.

    Bueno por un lado está Paula, también es parte importante en esta historia mi hermana Elena y su mejor amiga Sara.

    Las dos tienen 18 años, Sara es mi musa, mi fuente de inspiración en más del 50% de las pajas que me hago desde hace años, a pesar de la diferencia de edad siempre me ha vuelto loco pero tampoco era plan de pedirla salir porque la sacaba cuatro años, quizás ahora con 22 y ella con 18 ya no era tanta la diferencia, bueno la diferencia seria la misma pero no estaría tan mal visto.

    Sara mide 1.65, es más bajita que mi novia, es muy guapa con el pelo largo rubio rizado, 98-65-95, la verdad es que estaba muy buena, tenía dos tetazas cojonudas, grandes, duras, firmes juveniles, la cadera un poquitín ancha lo que la daba un aspecto increíble a su culazo, un culo amplio y un poco plano eso sí, pero cuando iba con unos pantalones blancos ajustados que tiene no podía quitarla ojo y luego me hacía un pajote pensando en ella.

    Mi hermana Elena, 1.70, siempre ha sido mucho más infantil que Sara, pelo liso moreno, ojos grandes y carita de niña, ese verano del 2001 pegó un gran cambio, era delgadita, la empezaron a salir dos tetas medianas preciosas, tenía un culo muy redondito en forma de pera muy bonito, yo creo que no había tenido relación prácticamente con chicos, todo lo contrario que Sara que cada mes tenía un rollito.

    Por circunstancias personales que no vienen al caso mi hermana y yo pasábamos muchísimo tiempo solos en casa, nos llevábamos muy bien, yo siempre la he protegido como un padre, nos contábamos todo, la gustaba que la hiciera masajes en la cama, que la quitara los granitos de la espalda…

    En octubre un sábado por la tarde estábamos los dos en el sillón de casa, ella tumbada boca abajo y yo la estaba haciendo un masajito en la espalda, ella llevaba una camiseta muy amplia y debajo me imagino que llevaría unas braguitas, estábamos hablando

    – bueno que tal con Paula?

    – Regular

    – Y eso?

    – Bahh, ya sabes que es bastante pija, siempre tenemos que ir con sus amigos, si voy con los míos se enfada y ella no quiere venir con nosotros.

    – Anda que…

    – Si y encima no les caigo muy bien.

    – Y con ella?

    – Pues siempre discutiendo.

    – Por qué?

    – Porque no pasamos casi nada de tiempo juntos.

    – Para nada?

    – Si hija para nada, es que en 6 meses no nos hemos prácticamente ni enrollado!

    – Joder que pava.

    – Ya pero hija esto tiene el amor.

    – Es un poco rara no?

    – Quien Paula?

    – Claro

    – Si bastante, es hija única, está bastante buena, todos hacen lo que dice ella, está acostumbrada a ser el centro de atención.

    En lo que íbamos hablando yo estaba sentado con las piernas abiertas sobre el culo de Elena, la noté como un granito en la espalda.

    – espera que te voy a subir un poco la camiseta que creo que tienes un grano.

    – bueno

    Al subirla la camiseta vi que debajo solo llevaba unas bragas rojas de Bart Simpson, empecé a acariciarla la espalda suave, no llevaba sujetador, al desplazar las manos sobre los costados notaba un poquitín sus tetitas, después las fui bajando un poco hasta llegar a su culo, metí un poco los dedos pulgares entre sus bragas y pude verla dos o tres centímetros su rajita del culo, esto hizo que se me pusiera dura, pero que me pasaba? Estaba enfermo? Si era mi hermana pequeña! Ella me sacó de mis pensamientos.

    – deberías hablar con Paula y contárselo todo, dila que quieres tiempo para los dos solos.

    – si es lo que voy a hacer.

    Estuvimos un rato hablando hasta que se me paso el calentón, no sé porque me había puesto así, quizás la falta de sexo, en estas llame a Paula y la dije que esa noche íbamos a salir solos, ella dijo que si, cuando quedamos estaba preciosa como siempre, llevaba unos pantalones negros ajustados, una camisa azul de cuadritos por fuera que la quedaba fenomenal. La verdad es que siempre discutíamos por lo mismo, porque ella no quería salir con mis amigos, porque no hacíamos nada de sexo ni besos, casi ni la había tocado el culo.

    Al final de la noche en una discoteca, la tenía contra la pared, la miré fijamente

    – eres preciosa

    – te quiero Dani

    Y se lanzó sobre mi boca dándome un morreo, nos comenzamos a besar, mientras pensaba que tanto tiempo había merecido la pena, que buena estaba la zorrita de ella, me puse a tocarle el culo, vaya culo, duro redondo perfecto, la notaba el tanga a través de los pantalones, estuvimos media hora morreándonos, después la llevé a casa y nos despedimos.

    En el coche llevaba la polla a punto de reventar, en cuanto llegara a casa me iba a hacer una gran paja, me metí en el baño y comencé a meneármela, cuando vi junto al cubo de la ropa sucia las bragas rojas de Bart Simpson de mi hermana, las habría tirado antes de ducharse para salir de marcha, las cogí no sé muy bien porqué, supongo que por ver cómo eran, por morbo, no sé… Y al final acabé enrollándomelas sobre mi polla, cubriendo mi polla con las braguitas de mi hermana y pensando en el morreo que me había pegado con Paula, en su culo, en las bragas de mi hermana, en todo, me hice una gran paja y me corrí de una manera salvaje, me dolía casi hasta la polla al notar el torrente de semen que manaba de ella.

    Dos semanas más tarde de esto, me llamó Paula y me dijo que fuera a uno de sus 3 o 4 pisos en la ciudad que quería estar conmigo a solas. Era la primera vez que íbamos a estar solas en un piso y por precaución decidí llevar condones, no creo que los fuera a utilizar pues ni tan siquiera la había visto desnuda como para pensar que me la iba a follar.

    Al llegar a su casa, Paula me abrió, estaba preciosa como siempre o más, llevaba unos vaqueros ajustados y una camisa azul, apenas iba maquillada solo los labios y llevaba puestas unas zapatillas de estar por casa

    – esta casa la compramos hace dos años, de vez en cuando vengo aquí sola para estudiar o ver una película.

    – está muy bien

    – te he invitado porque quería estar a solas contigo.

    – yo también

    – ven

    Me cogió de la mano y me llevó a su habitación, apenas tenía una cama y un mueble pero estaba muy bien cuidado, se notaba que la casa estaba deshabitada y que era de clase alta porque los pocos muebles que tenía eran bastante buenos, yo cuando me cogió de la mano me puse bastante nervioso, no sé qué querría, nos sentamos en la cama y nos pusimos a besarnos, al poco ya estábamos tumbados sobre la cama, era increíble, su pelo, enrollándome con ese pedazo de tía, que buenísima estaba, pero apenas me atrevía a meterla mano.

    – espera Dani -dijo separándose

    – qué pasa? -yo ya me temía lo peor

    – te quiero

    – yo también

    – quiero hacerlo! -estas palabras no se me olvidaran en la vida

    Yo me lancé a abrazarla.

    – tranquila todo va a ir bien

    – ya sabes que no lo he hecho nunca -dijo desabrochándose la camisa.

    – ya lo se

    Nos tumbamos sobre la cama besándonos, metí la mano entre su camisa, fue la primera vez que acaricie sus tetas, eran preciosas, tiré del sujetador hacia arriba, pero ella al final se lo quitó, la quité la camisa, se quedó desnuda de cintura para arriba, yo también me quité la camiseta y me quedé desnudo, la desabroché el pantalón, me temblaban las manos, después las metí por su culito todavía con el pantalón puesto, vaya culo suave, no me cansaría nunca de tocárselo, ella me desabrochó mi pantalón también estaba muy nerviosa, yo tenía la polla a punto de reventar, yo mismo me lo bajé para abajo con mi calzón y me quedé desnudo entero, ella hizo lo mismo, tenía el coñito rubito y con poco pelo solo por el centro, se ve que se lo había retocado para la ocasión, se quedó mirando mi polla.

    – te gusta?

    – nunca había visto una

    – puedes tocarla

    Estiró la mano temblorosa, con sus anillos de oro y sus dos pulseras y me cogió la polla.

    – esta dura y muy caliente

    – te la imaginabas así?

    – No sé, si más o menos

    Me senté sobre la cama

    – túmbate boca arriba que te quiero ver ese cuerpazo que tienes

    – te gusta?

    – eres una diosa

    Me lancé a besar sus tetas, a chupárselas, estuve 10 minutos por lo menos, fui bajando hasta su ombliguito y cuando iba a llegar al coño me frenó

    – no para, no quiero que hagas eso

    – porque?

    – No que me da vergüenza

    Me dejo con las ganas de comerla el coño, la di la vuelta y la tumbé boca abajo.

    – quiero verte el culo, vaya culo! Media facultad daría la vida por ver lo que estoy viendo yo ahora, así que por tocarlo ni te digo -dije amasando sus glúteos.

    – estoy orgullosa de mi culo -dijo moviéndolo.

    En ese momento me hubiera lanzado sobre su culo y se lo hubiera comido, pero si no me dejaba chuparla el coño como para que me dejara chuparla el culo.

    – has traído condones? -me dijo

    – claro, aunque no estaba seguro de que los fuera a usar

    – alguna vez tenía que ser la primera

    Me ayudó a ponerme el condón, yo sujeté la puntita del condón y ella lo fue desenvolviendo a lo largo de todo el tronco, nunca había tenido la polla tan a punto de reventar, me puse sobre ella en la típica postura del misionero, frotando un poco mi polla contra su coño, quería que lo deseara.

    – quieres que la meta ya?

    – Ahhh si, despacio, despacio

    Bajé mi mano y la puse a la entrada de su coño, fui empujando poco a poco, estaba estrechito pero muy húmedo, entró un poco la cabecita.

    – ahhhhh, despacio, despacio, que duele!!!

    – Tranquila, tranquila, dije besándola el cuello

    – Ahhhh, empuja un poco más, ahhhh, ya ha entrado un poco más, ahhh

    – Siii, ahhh, despacito, despacito, shhhh tranquila, que va entrando entera, aguanta cariño

    Ella me sujetaba de mis caderas y miraba hacia abajo intentando ver como entraba mi polla, poco a poco estuvo toda dentro con mis cojones golpeando sobre su coñazo.

    – ahhhhh, está toda dentro -la dije

    – siiiii, ahhhhh, que rico, me duele un poco pero está muy bien, muévete así, ahhhh despacito

    Yo la iba embistiendo muy despacio, sacando y metiendo mi polla muy lentamente

    – ahhh, me duele, un poco, maaas siiiii, suave

    – siiii ahhh tomaaa, despacio

    Yo cada vez la follaba más deprisa, ella gemía más alto

    – ahhhh Dani, despacio, me duele

    Pero yo estaba lanzado, apenas la hacía caso

    – siiii toma

    – ahhh suave, suave, despacito Dani ahhhh -dijo poniendo las manos en mi culo

    – te gusta, te gusta?

    – si si, maaas despacio por favor

    Yo ya me la follaba a toda la velocidad, la miraba y su cara era una mezcla de placer y de dolor, se mordía el labio inferior, jadeaba como una zorra, mis cojones golpeaban con toda la fuerza que podía en su coño.

    – me voy a correr Paula.

    – valeee córrete en mi coñito cariño

    – ahhhh me corrooo diosss

    – Asiiii vamos vamos, ahhh que bien Dani, tranquilo cariño

    Me quedé jadeando encima de ella, casi se me caía la baba, vaya cacho de corrida, saqué mi polla pringosa de su coño, tenía un poco de sangre el preservativo, después nos quedamos abrazados sin decir nada, no hacía falta, yo me la hubiera follado 3 veces más pero la dolía un poquito el coño por lo que no quiso…

    En el siguiente mes me la follé otras tres veces, a ella parecía que cada vez la gustaba más, el ultimo día incluso me puso las manos en el culo para que me la follara con más fuerza, cuando ya la tenía a puntito me deslicé por su cuerpo y la comí el coño, en el estado en que estaba no se pudo resistir y se corrió con mi lengua en su clítoris, luego ella mismo me la acabó haciéndome una paja, no hay cosa más morbosa para mí que una tía haciéndote una paja y más si es Paula, no dejé de oler su pelo, mirar su cuerpo desnudo y sudoroso, acariciar sus tetitas y su culo mientras me la meneaba, fue increíble, tan bueno como follármela…

    En estas entra en escena Álvaro, uno de la panda de amigos de Paula, un guaperas, con un master en EEUU, cada vez estaba más encima de Paula lo que me molestaba bastante, encima sus padres eran íntimos amigos de los de Paula, siempre fardaba de las tías a las que se había tirado y cosas de esas, la verdad es que no se le escapaba ni una viva, por lo que yo no quería que Paula estuviera con él.

    Dos meses después de esto, ya había vuelto a tener bronca con Paula como casi siempre por culpa de Álvaro, ya me estaba empezando a tocar los cojones, me fui antes para casa para no discutir más, estaba mi hermana sola, fui a la habitación a cambiarme y vi que me faltaba una de mis películas porno en mi armario! No podía ser, solo me la habría podido coger mi hermana, salí rápido hacia el salón y ella intentaba sacar una cinta del video.

    – que haces?

    – Nada que estaba viendo una película

    – Puedes seguir viéndola

    – No, ya había terminado

    – Ah bueno.

    Se fue hacia la cocina, antes metiendo mi cinta entre las demás para grabar como que era una película normal, tenía unos coloretes como nunca la había visto, llevaba una camiseta de tirantes azul clarita y un pantalón corto de algodón apretado como los pantalones de ciclista pero más pequeño también azul clarito a juego con la camiseta, el pelo recogido en una coleta, yo me levanté y cogí la película que estaba viendo ella y la puse en el video, Elena vino de la cocina, en la tele una rubia le chupaba la polla a dos tíos a la vez.

    – esto es lo que estabas viendo?

    – Noooo, ehhhh bueno -dijo agachando la cabeza.

    – Ven Elena, no pasa nada, es natural, mira cuando quieras puedes coger una de mis películas porno.

    – No, no es eso -dijo sentándose en el salón a mi lado.

    – Entonces?

    – Pues es que me da vergüenza…

    – Cuéntamelo

    – Es que estoy saliendo con un chico y me ha pedido que…

    – Que?

    – Que le haga una…

    – Una qué?

    – Una, ya sabes

    – Una paja

    – Si

    – Ah bueno

    – Y por eso veía las cintas para ver cómo se hacían.

    – Eso está bien, que te informes, y porque no se lo has preguntado a Sara?

    – Es que ella es muy bestia, no quiero el chico que piense que soy una guarrilla

    – Pero tú quieres hacérselo?

    – Bueno, no sé, yo creo que si

    – Si quieres yo te digo como se hacen

    – Me ayudarías?

    – Claro

    La iba a decir a mi hermana como se tenían que hacer las pajas, esto era increíble y lo peor era que de ver así a mi hermana en camiseta donde se notaba que no llevaba sujetador y ese pantaloncito que marcaba su coño perfectamente, con sus coloretes, se me había puesto dura, muy dura.

    – mira la película -la dije.

    – pero yo no quiero chupársela

    – no tranquila, tienes que ver como es el pene

    – son todos tan grandes?

    – No, es que en estas películas si suelen estar bien dotados

    – Ah, y tu como la tienes?

    – Como?…

    – No… Quiero decir que los chicos de tu edad como la tienen

    – Pues ya te he dicho que cada uno de una forma

    Mi hermana no dejaba de mirarme el paquete, lo que hacía que cada vez se me pusiera más dura.

    – mira me da mucha vergüenza preguntarte esto, puedes enseñármela? –dijo.

    – Elena!!!

    – Es que quiero ver alguna antes de la de mi novio.

    – Pero esas cosas se aprenden poco a poco, con tus amigos, novios, no con tu hermano.

    – Vale perdona -dijo mirando decepcionada la película.

    Yo me armé de valor, no sabía muy bien lo que estaba haciendo, me desabroché el pantalón del chándal y me saqué la polla, por cierto me mide 17 cm lo que no está nada mal.

    – mira Elena

    – ala -y se echó las manos a la boca

    Yo me cogí la polla y empecé a meneármela despacito.

    – ves, así se hace una paja, despacio, arriba y abajo, sin apretar mucho, sin prisas, disfrutando.

    – la tienes muy grande y parece que está dura.

    Estiró la mano y la acaricio con el dedo índice de su mano derecha, mi polla dio un bote hacia atrás lo que asustó a Elena que retiro la mano rápidamente, esto era increíble me estaba meneando la polla a pocos centímetros de mi hermana, que encima también estaba más excitada que yo, en esos momentos mirándola desee que ella acabara mi paja.

    – ven agárrala -la dije poniendo su mano sobre mi polla.

    – así?

    – Así muy bien, cógela fuerte, pero no mucho.

    – Esta muy caliente y muy dura.

    – Claro, ahora sube y baja despacito, al final aprietas fuerte con tu mano sobre la cabecita y luego vuelves a bajar y subes despacito y cuando se esté acabando la polla vuelves a apretar despacito, asiii ahhh, muy bien

    – Lo hago bien?

    – Muy bien cariño

    La verdad es que lo hacía de maravilla, que manera tan suave de hacer una paja, nunca la había tenido tan dura, además la tenía muy húmeda lo que hacía que resbalara mejor la piel de mi polla, me estaba dando un gustazo indescriptible.

    – ahhhh, a los chicos nos gusta que nos digáis cosas mientras nos masturbáis.

    – qué cosas?

    – Pues como, que dura esta, ohhh que pollita más rica, correte cariño, correte en mi mano, o dame tu lechecita.

    – Pero eso me da mucha vergüenza.

    – También le puedes ir besando al chico por el cuello para darle más placer.

    Elena se lanzó a devorarme el cuello mientras seguía con su dulce pajote.

    – ahhh Elena, ya me voy a correr, ya me voy a correr, un poco más rápido.

    – así? Así está bien? -dijo moviéndola más deprisa

    – ahhhh, muy bien muy bien -estaba excitadísimo, la toqué las tetas a mi hermanita por encima de su camiseta.

    Ella se dio cuenta y se quitó la camiseta! Quedando dos tetitas adolescentes a mi vista, estaban cogiendo buen tamaño.

    – ahhhh me corrooo, me corrooo -dije tocándola sus tetitas y mi polla empezó a descargar gran cantidad de leche sobre mi vientre.

    – ala, asi, correte Dani, correte hermanito, asi esta bien

    – ahhhhhh que gusto! Qué bueno Elena

    – dios como estoy de excitada, me he puesto a cien, déjame hacer una cosa Dani.

    Se sentó sobre mi pierna derecha solo con su pantaloncito de algodón azul puesto y comenzó a frotarse con su coño en ella moviéndose adelante y hacia atrás como si me estuviera cabalgando apoyando sus manos en mis hombros.

    – ahhhh, tócame las tetas Dani, tócamelas.

    Ella se movía más rápido sobre mi pierna y se frotaba más fuerte, yo puse una mano sobre su culito y otra sobre sus tetitas, luego bajé las dos a su culo y la ayudaba a moverse hacia delante y atrás mientras que ahora era yo el que la comía el cuello.

    – ahhh si si si ahhhh que bien! -dijo corriéndose sobre mi pierna. Después se quitó y se tumbó en el sofá, todavía jadeando.

    – gracias Dani.

    Esto me dejó un poco confundido pero nunca había disfrutado tanto con una relación sexual, aunque yo no quería que volviera a pasar nada con mi hermana.

    Al llegar semana santa, Paula se iba a ir de vacaciones a Ibiza con sus padres, con Álvaro y los padres de Álvaro, yo no quería que fuera pero como siempre Paula no me hizo caso y se fue, con lo que tuvimos la bronca más fuerte desde que comenzamos a salir…

    Ese fin de semana en semana santa, era viernes, Paula ya se había ido de vacaciones con sus padres y su amiguito Álvaro, era viernes, sobre las 18.30, estaba echándome la siesta, bueno ya me había despertado, estaba haciéndome una pequeña paja en la cama recreándome en alguna fantasía mía, oía a mi hermana que se estaba duchando, seguramente habría quedado con sus novio, yo seguía a lo mío, cuando al rato entro mi hermana y me interrumpió

    – Dani?

    – Si?

    – Estas dormido?

    – No, ya no

    – Vas a salir?

    – No, no tengo muchas ganas

    – Y eso?

    – Es que no está Paula, vamos y no tengo muchas ganas.

    – Que ya habéis vuelto a discutir.

    – Si

    Yo estaba acostado de medio lado tapado solo con el edredón, cuando note que Elena se metía en mi cama, creo que solo llevaba puesto el sujetador y las braguitas, todavía tenía el pelo mojado y olía a recién duchada, también se puso de costado detrás de mí y comenzó a acariciarme la tripa, yo tenía miedo no pudiera notar mi polla en erección.

    – mira Dani, si os lleváis tan mal, lo mejor es que lo dejéis.

    – pero no quiero dejarlo.

    – hay otras chicas interesadas en ti.

    – sí, vamos muchísimas.

    – pues yo conozco a una.

    – quien?

    – Pues Sara que pareces tonto, lleva detrás de ti desde hace años.

    – Pero tiene novio.

    – Si uno cada 2 meses…

    Seguía jugando con su mano por mi estómago hasta que decidió meterla por mis calzoncillos y me agarró la polla.

    – Elena!!!!

    – Shhhhh, tranquilo, estas muy tenso relájate, déjame que te toque.

    – Ahhh Elena, no, esto no está bien, ahhh…

    Había comenzado una paja, como la primera, otra vez mi hermana masturbándome, esto no estaba bien, lo hacía despacito, me daba besitos en la espalda.

    – shhh tranquilo, solo le estoy haciendo una paja a mi hermanito.

    – ahhhh que bien.

    – te gusta?

    – siiiii, un poco más rápido, ahhh

    Yo eche mi mano hacia atrás y la toqué el culo, mejor dicho metí la mano dentro de sus braguitas y apreté su culo contra mí, jugaba por su rajita del culo, hasta que llegué a su ojito, donde metí un poco el dedo, ella comenzó a mover su cuerpo delante y atrás con un poco de mi dedo índice metido en su ojete.

    – ahhh Dani, ahhh

    – sigue Elena, sigue

    – que polla más dura, está muy dura

    Ella abrió un poco las piernas, yo interpreté esto como que quería que siguiera con mi exploración y metiendo toda la mano entre sus nalgas llegué a su coño, estaba completamente mojada, con dos dedos empecé a frotar su coño.

    – ahhhh Dani ahhhh

    – Elena me voy a correr…

    – Un poco más, un poco más que yo también acabo, no te pares siii!!!

    – siii tomaaa hermanita, ahhhh me corro siii!!!

    – yo también yo también, ahhh dios que biennn.

    Allí nos quedamos los dos un rato sin decir nada, estas pajas entre nosotros comenzaron a ser muy frecuentes, después me comentó que el sábado había una fiesta y que fuera con algún colega, que me estaría esperando Sara…

    Sin dudarlo, fui a la fiesta, solo con un amigo de facultad, allí solo había que críos y crías, y por cierto más de una estaba para hacerla un favor, pero a mí la que me interesaba era Sara, cada vez me gustaba más, yo creo que también influía a que mi relación con Paula cada vez iba peor, a la hora de estar en la fiesta, se nos acercó Sara con una amiga, se la presentó a mi colega y Sara se quedó hablando conmigo, joder como iba, llevaba un vaquero ajustado que lo iba a reventar la cabrona, la camisa un poco abierto, se la veía por el escote parte de sus tetazas, se había puesto un piercing en la nariz, después de un rato hablando con ella, acabamos enrollados en la discoteca, nuestra primera vez…

    Sara se iba a quedar a dormir en casa esa noche y mi hermana había desaparecido con su novio, por lo que nos fuimos a casa solos, donde por supuesto me la follé, pero eso lo contaré luego…

    Después de eso, aunque lo pasé genial, me entraron los remordimientos de conciencia porque todavía quería a Paula, aunque creo que me estaba enamorando de Sara, apenas podía sacármela de la cabeza, tenía un lio cojonudo, a quien elegir, a la tía mas buena de la facultad o la musa de mis pajas y la tía que más morbo me da, que tampoco estaba nada mal, pero es que claro comparar físicamente a cualquier chica con Paula, es difícil que alguna salga ganando…

    A las vueltas de sus vacaciones, Paula volvió muy rara, estaba más cariñosa, a mi todavía no se me había pasado el enfado, me dijo que Álvaro iba a dar una fiesta en una casa que tienen sus padres en la sierra, que iba a invitar a 15-20 personas, que nos quedábamos allí a dormir, a mí la idea no me hacía pero que nada de gracia, pero solo pensaba en pasar la noche con ella.

    Así que bueno que al final decidí ir, para colmo nos llevaba Álvaro en su Audi, yo no sé porque pero no me sacaba de la cabeza a Sara, esos dos polvosos que la había echado el día de la fiesta en mi casa, lo ha gusto que estaba con ella… Me estaba planteando seriamente el dejarlo con Paula, aunque si podía estar follándome a las dos mejor que mejor.

    Bueno pues llegamos al chalet de Álvaro, era bastante grande y de 2 plantas, cuando llevábamos una hora allí de fiesta, todos bastante cargados de alcohol, yo hablaba por allí con dos chicas, bastante pijas pero que también estaban bastante buenas, al rato me doy cuenta de que Paula y Álvaro no están, joder me entró un cabreo de 3 pares de cojones, les busqué abajo, nada, subí a las habitaciones de arriba y en la habitación de los padres de Álvaro me los encuentro con otra chica, estaban los tres ¡¡¡y se estaban metiendo una raya de coca!!! Esto sí que no me lo esperaba de Paula.

    – pero qué coño haces!!!

    – Dani, cariño -dijo con una sonrisilla y limpiándose la nariz.

    – Oye tranquilo tío -dijo Álvaro.

    – Tú no te metas -le dije.

    La otra chica salió para abajo, también colocada, dejándonos a los tres, allí estaba yo medio borracho, con estos dos colocados.

    – venga pruébala Dani -dijo Paula.

    – pero tú estás loca!!!

    – venga un poco, hazlo por mí -dijo Paula dándome un beso y metiendo su lengua en mi boca.

    Yo sin pensármelo la probé, al poco una gran calentura me llegó que hizo que mi polla se empalmara, Paula llevaba una camisa azul y unos vaqueros con el pelo recogido en una coleta, que ganas me entraron de la, pero parece que no fue al único, Álvaro la agarró la cintura desde atrás y comenzó a bailar con ella, frotando su polla contra el culo de mi novia, yo me acerqué.

    – pero que hacéis?!!!

    – ven Dani, mis dos chicos!!!

    Dijo agarrándome y quedó rodeado por los dos, mientras medio bailaba entre nosotros, Álvaro la tocó el culo, yo en vez de enfadarme parece que esto me excitó más, fue cuando me di cuenta de que era muy probable de que fuera un buen cornudo y Álvaro se la hubiera follado en las vacaciones, y después comenzó a tocarla las tetas delante de mis narices desde atrás por encima de la camisa, en ese momento supe que iba a dejar a Paula y que iba a terminar nuestra relación, pero ya que estaba allí intentaría follármela por lo menos otra vez, Álvaro comenzó a desabrocharla los botones de la camisa, mientras yo me morreaba con ella, luego él la amasaba las tetas por encima del sujetador mientras la comía el cuello, Paula tenía una cara de vicio terrible, con los ojos medio abiertos, con una sonrisilla.

    – desabróchale el pantalón -dijo Álvaro.

    – a ver que tenemos aquí -dijo Paula.

    Me sacó la polla y comenzó a meneármela delante de Álvaro.

    – ummm que gordita se ha puesto –dijo.

    Nunca la había visto hablar así, por lo que mi polla se ponía más dura todavía, Álvaro la desabrochó los pantalones y se los bajó, la dejó solo con unas braguitas negras, mientras Paula seguía paseándome y solo hacía que mirar mi polla y relamerse los labios, Álvaro tiró de sus bragas hacia abajo dejándola con su coñito rubito delante de mis narices.

    – te voy a lamer el culo! -dijo Álvaro

    – siiii, chúpamelo, chúpamelo! -dijo Paula moviéndolo.

    Comenzó a jadear al ritmo que Álvaro la comía el culo, cosa que yo no había hecho todavía, su paja se volvió más intensa y lo hacía más rápido.

    – vamos mámale la polla a Dani! Seguro que todavía no se la has mamado! Dijo Álvaro.

    Paula se acercó me dio un morreo y dijo:

    – quieres que me meta tu pollita en la boca?

    – Si, ummm chupámela.

    Se sentó en una cama que había, yo me acerqué de pies como estaba, se quitó la coleta, su gran melena rubia cayó sobre su espalda, se inclinó hacia mi polla y después de darse un manotazo en el pelo y echárselo por detrás de los hombros me miró y se metió la polla en la boca.

    – ummmm asiii asiii despacio, despacio, putita, asiii ahhh

    – que tal la chupa? -dijo Álvaro

    – joder de maravilla, de maravilla, ahhhh que gusto

    Estaba en el séptimo cielo, nunca había estado tan excitado, cuando de repente Álvaro se pone detrás de mí y comienza a lamer mi ojete peludo, pero este era maricón o que!!! pero vaya gusto me estaban dando, estaba en la gloria, Paula chupándomela y Álvaro metiendo su lengua en mi culo, era imposible más excitación, y después él metió la mano entre mis piernas y me amaso los huevos, me metió incluso un dedo en el culo, se puso de pie, se desabrochó el pantalón y bajándoselo hasta las rodillas se puso detrás de mí con su polla golpeando en mi culo

    – pero que haces maricónnn!!!

    – Tranquilo esto te va a encantar -dijo sujetándome.

    Paula me miró con la polla en su boca, me la chupo desde los huevos hasta la punta sin dejar de mirarme.

    – métesela por el culo! -Dijo Paula.

    – que dices?

    – Deja que te la meta por el culo…

    – Pero…

    Álvaro ya estaba poniendo su verga a la entrada de mi ojete y yo estaba completamente excitado, estaba a punto de ser desvirgado por el culo como un vulgar maricón y encima lo deseaba, Álvaro empujó un poco, me introdujo la punta de la polla.

    – ahhh que bueno, te voy a reventar el culo!!!

    – Despacio, ahhhh

    – Asiiii, ya está casi toda dentro, te gusta?

    – Ummm, despacio, despacio, no dejes de chupar Paula, no pares

    Ya tenía toda la polla de Álvaro metida en el culo, que gustazo! Comenzó un gran mete y saca.

    – toma putita, toma putita, te voy a dar por el culo como la di a tu novia en Ibiza!!!

    – Putaaa!!!

    – La encantó como a ti te está gustando ahora, también la enseñe a comer pollas, te gusta como lo hace?

    – Siii diosss, no pares de darme por el culooo masss

    – Tranquilo que me corrí en su boca y la gustó tanto que ahora quiere que tu también te corras en su boca de puta, verdad Paula?

    – Siiii, vamos Dani, que tal se siente con una polla en el culo? Te gusta?, eres una putita, dijo Paula

    – Eres una putaaa, la dije

    – Siii, a ver si te corres en la boca de esta puta aunque con lo maricón que eres me extraña, Álvaro sí que se corrió en mi boca y en mi culo todas las veces que quiso

    – ahhh me corroooo en tu boca toma toma toma!!!

    – vamos dámela toda dámela toda, correte por toda mi cara, soy tu putita masss

    Y así mientras Alvaro me enculaba yo la llenaba de leche la cara a Paula, nunca sentí tanto placer como en ese momento, después Alvaro dio por el culo a mi novia delante de mis narices y después yo le seguí en esa tarea, enculando el mejor culo que había visto en mi vida, el de Paula, tarde por lo menos 20 minutos en correrme, ella suplicaba que ya no quería más, que la dolía el culo, pero esto me hacía follármela con más fuerza hasta que me corrí dentro, sabía que esa iba a ser la primera y última vez que me corriera en su culo…

    Al día siguiente con toda la resaca, todavía me escocia el culo, sentí muchísima vergüenza, me largué para casa sin decir nada en el autobús, a la semana o así llamé a Paula, nos insultamos, nos dijimos de todo y por supuesto que nuestra relación había acabado.

    Ya a últimos de mayo después de haber roto con Paula y llevar un par de semanas donde me había vuelto a follar a Sara una vez más sin que se enterara mi hermana y aunque todavía no se la había presentado a mis amigos, a lo mejor me daba un poco de corte porque era 4 años más joven que yo…

    Pues estaba con mi hermana en una de nuestras pajas que ahora eran casi diarias, estábamos metidos en su cama, tapados solo con un par de sabanas, ella solo llevaba puestas unas braguitas blancas y yo estaba completamente desnudo, estábamos de costado yo detrás de ella, Elena me meneaba la polla despacito mientras yo la acariciaba sus tetitas…

    – que tal con Sara que no me has contado nada?

    – De momento bien

    – Que hicisteis después de la fiesta del insti?

    – Pues vinimos a casa

    – Hombre eso ya lo se

    – Que quieres saber?

    – Te la tiraste?

    – Si, no te lo ha contado Sara?

    – Si, pero quiero que me lo cuentes tú con detalle

    – Ahhhh, vale pero sigue meneándomela, no te pares

    – No tranquilo, está muy durita

    – Pues al salir de la discoteca nos íbamos morreando por todos los lados

    – En el coche también?

    – Si, fue donde la toqué las tetas la primera vez

    – Son grandes eh?

    – Si muy grandes, eso hizo que mi polla se pusiera a punto de reventar, al entrar en casa, lo primero que hice fue llevarla a mi habitación, desnudarla de cintura para arriba y estar 15 minutos comiéndola las tetas.

    – Me estoy poniendo muy caliente

    Y me cogió la mano y la bajó hasta su coño metiéndola entre sus braguitas, no cabía duda de que mi hermanita quería que la hiciera un dedito, yo así lo hice y comencé a acariciar su coñito muy suavemente.

    – luego la bajé las bragas

    – de que color eran?

    – Unas verdes con los bordes rojos

    – Vale, ahhhhh, sigue, sigue

    – Pues la comí el coño un buen rato también

    – Tú estabas vestido todavía?

    – Si, pero por poco tiempo, después me desnude entero

    – Sigue

    – Ella comenzó a besarme por mi pecho, bajando hasta que llegó a mi polla y mirándome con cara de puta se la metió en la boca, y comenzó a mamármela

    – Ahhh, sigue, más rápido

    – Después metió mi polla entre sus grandes tetas y me hizo durante un minuto una paja con sus tetas

    – Vamos, ahhhh, dime como te la follaste! Dime como te la follaste!!!

    – Después me puso un condón y ella se puso encima de mí y me folló ella prácticamente, me hizo una buena cabalgada, yo me corrí abrazándola fuerte y metiendo mi cabeza en sus tetazas

    – estoy a punto de correrme Dani, ahhhh

    Yo paré mi masturbación a ella y la quité la mano de Elena de mi polla, me pegué contra su culo, quería que notara mi polla dura contra su culo y comencé a moverme como si la estuviera follando.

    – que haces Dani, estaba a punto de correrme? -dijo jadeando

    – quiero que me cuentes tu cosas

    – qué cosas?

    – Ya sabes, Sara me cuenta cosas también

    – Ya te ha contado que lo he hecho con mi novio

    – Cuantas veces?

    – Tres

    – Y te ha gustado?

    – Siiii, ha sido genial, aunque disfruto más contigo…

    Yo seguía frotando mi polla contra las bragas de mi hermana, la bajé un poco las bragas para que notara mi polla al natural contra su culo, esto la excitó bastante.

    – ahhh, cuéntame la última vez que te ha follado tu novio

    – fue… Ahhh, en su casa. Ummm… Hace dos días, mi hermana casi no podía ni hablar

    – como te la metió? (esto con mi polla jugando por los pelillos de su coño)

    – se puso encima de mí y me follo como un bestia

    – te gusto? (poniendo mi polla desde atrás a la entrada de su coño)

    – si… Ummm, me corrí como una loca (dijo abriendo sus piernas he intentado acomodar mi polla a la entrada de su coñito)

    – solo te folló una vez? (empujando suave y entrando un poquito de polla, me iba a follar a mi hermana!!!)

    – noo, ahhhhhh, me follo, ummmm (moviéndose Elena y metiéndose media polla en su coño), me folló… Ahhhh, otra vez

    – cuéntamelo, ahhh, (empujando y metiendo toda la polla en el coño de mi hermana)

    – me encanta, ahhhhh, que me folle todas las veces que quiera. Ahhhh (mientras la follaba de costado a mi hermana, metiendo y sacando toda mi polla)

    – estamos follando hermanita, estamos follando!!!!

    – Siiiii, ahhhh ya lo sé, y sin condón, no te corras dentro

    – No, tranquila

    – Me encanta, me encanta, te gusta follarte a tu hermanita?

    – Siii, ahhh, estas muy buena, muy buena

    La saqué la polla y se la puse a la entrada del culo

    – qué haces Dani, que haces? ahhhh, ummmm

    – te la voy a meter por el culo como a tu amiga Sara

    – por el culo?

    – Siiiii, te voy a dar por el culo, se la voy a meter por el culo a mi hermana pequeña

    – Estas enfermo

    – Siiii, ummm ya lo sé, no quieres que te la meta por el culo?

    – Siiii, cabrón, métemela por el culo, dame por el culo!!!

    – Si te lo voy a follar bien follado, sabes que Sara se corrió mientras la rompía el culo?

    – Ahhh, rómpemelo a mi también, métemela en el culo!!!

    – Te ha follado tu novio por aquí?

    – No, pero ya quiere hacerlo

    La puse boca abajo y me puse encima de ella, antes había cogido un poco de vaselina para los labios y la había untado el culo, me escurrí hacia él y metiendo mí cara entre sus nalgas la comí el ojete a mi hermana

    – ahhh Dani para ya, que me voy a correr, métemela ya, métemela

    – ya voy ummm ya voy

    La puse la polla a la entrada del culo, era muy suave y muy bonito, yo estaba a punto de correrme también, empujé

    – ahhh despacio, despacio

    – shhh tranquila, tranquila, la notas como entra?

    – Siii, ummm que daño, despacio

    – aguanta un poco que ya va entrando

    Con mi mano la acariciaba el coño que estaba completamente húmedo

    – me estas rompiendo, ummm que bueno y que daño

    – shhh, vale, vale, tranquila, ahora voy a empujar un poquito más, aguanta

    – ahhhh, cabrón, despacio, tranquilo, queda mucho?

    – No Elena, ya está toda mi polla dentro

    – Ahiii, espera un poco, acaríciame un poco el culo

    – Ummm que suavecito, me gusta mucho

    – Te importa que me toque yo sola?

    – No, ya te quieres correr?

    – Siiii, no puedo más

    – Yo estoy a puntito también

    Mi hermana se metió la mano en su coño y se acaricia el coñito, se la notaba que estaba a punto de terminar, yo comencé un mete saca muy despacito en el culo de mi hermana, no tarde nada en correrme, hice un gran esfuerzo en esperar a que ella también terminara

    – ahhh Daniii, mira que eres cabrón, dar por el culo a tu hermana

    – siiii, yaaaa me corrooo ufff

    – y yo, siii siiii siiii maaas echamelo dentro siii

    – tomaaa tomaaa hermanita,

    – ahhhhh, vaya pedazo de corrida

    A partir de ese día, me follo a mi hermana cuando quiero y por donde quiero, ahora está todavía más buena, es la sensación más placentera follartela y saber que es tu hermanita, también sigo con Sara, con sus tetazas, la obligo a que se ponga la polla entre sus tetas y me corro en su cara, me folló a las dos indistintamente, por supuesto que Sara no sabe que me lo hago con mi hermana…

    El otro día llegué a casa, después de salir con Sara un sábado por la noche, acababa de llegar mi hermana, que estaba en la cocina, llevaba una minifalda negra con unas botas altas, allí mismo se sentó sobre mí y me folló echándose las bragas a un lado.

    Y de Paula que decir, no está con Alvaro, no nos saludamos ni tan siquiera, yo creo que he salido ganando con el cambio, no creéis?