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  • Mi fantasía con Jensy

    Mi fantasía con Jensy

    Yace sobre unas arenas húmedas de mar y disfruta ese canto de las olas, del susurro de la brisa acostada sobre su espalda y pierde su mirada al infinito de un cielo azul. Encorva su espalda apoyando su cuerpo en su espalda alta y esas hermosas caderas dejando un hueco a la imaginación entre esa piel tersa y la arena que se vuelve a mojar por una ola tímida del mar. Su pierna derecha se dobla y su rodilla apunta al cielo igual que sus lindos ojos, su pierna izquierda se mantiene horizontal y se flexiona con una fuerza de relajamiento que hacen ver esa silueta con la delicadeza de unas curvas que sugestionan sexualmente a cualquier ser terrenal.

    Jensy tendida en la arena solo viste de cuatro objetos extraños que no me permiten ver en su totalidad su naturaleza, pero aun así, su escultural cuerpo asienta bien ese sostén de baño color azul claro, un bikini del mismo color, una pulsera en su mano derecha y esos lentes claros, que la hacen ver más mujer, más madura a pesar de solo tener diecinueve años. Es una pose espectacular que altera los sentidos y que poco a poco invaden las neuronas, que es difícil de despojarse de esa imagen, creo que es imposible.

    La miro, camino hacia ella y puedo ver esa sonrisa y sus ojos cerrados por el brillo del sol del mediodía. Me acuesto a la par de ella y yo solo visto ese traje; ese pequeño calzón de baño que me queda justo cubriendo mi sexo y que restringe que mi miembro viril no llegue libremente a su potencial tamaño. Le doy un beso a esos húmedos labios, que solo tienen un brillo incoloro, me acerco a su cuello y lo beso tiernamente, para recorrer delicadamente su cuello, llegar a su oído y decirle: ¡Quiero que seas mía!

    Jensy no dice ni sí ni no, solo se deja llevar por mis caricias. Gime cuando de nuevo ha sentido mis besos en su cuello y mi lengua recorre por sobre sus pechos dejando su piel tersa con la señal obvia de un estímulo que hace que su piel se erice. Mi mano derecha recorre sus muslos y toman con firmeza sus lindos y sólidos glúteos y ese recorrer se vuelve repetitivo, mientras nos unimos en un beso tan largo y nos enredamos, y nos mandamos ese mensaje sexual con nuestras lenguas. En ese beso a la vez parcialmente remuevo un tirante de su sostén, y me acomodo haciendo espacio para saborear sus pechos. Por la brisa del mar y su frescura, sus pezones están erectos. Me gozo al verlos y me lanzo como un bebe hambriento a mordiscar sus oscuros pezones. Jensy solo gime al sentir gran parte de su busto derecho adentro de mi boca, y que a la vez mi lengua masajea su pezón internamente. Remuevo el otro tirante de su sostén y me acomodo para masajear y mamar su pezón izquierdo. Jensy sigue sin decir nada, pues ella y yo estamos conscientes, que lo nuestro no es amor, más una pasión o curiosidad de una chica tan joven como ella, con un hombre maduro de cincuenta años como yo.

    Ella calla y permite que le llene de besos su abdomen. Mi pecho está entre sus piernas mientras mi lengua juguetea con su ombligo. Ella siente la presencia de alguien alrededor a quien no puede ver. Sabe que estamos siendo vistos por alguien que se esconde detrás de unas rocas. Pero eso no hace detener el acto, eso le da más volumen a su pasión y se excita mucho más al sentirse observada. Mi pecho siente el calor de su sexo y Jensy comienza a imaginar a donde mi lengua se dirige… todavía tiene su pequeño bikini puesto y mi nariz solo pasa por sobre su sexo y absorbo su exquisito olor que me embriaga, me hechiza. Me acomodo para besar sus entrepiernas… le encanta que le bese sus entrepiernas aunque al principio es una sensación de cosquilleo: los controla y Jensy lo disfruta y solo me toma del cabello y lo acaricia.

    Encorva su pelvis para permitirme remover su bikini. Esta húmeda, sus jugos vaginales son obvios y su pequeño bikini tiene una evidencia muy espesa de ello. Me voy entre sus piernas y delicadamente la punta de mi lengua hace contacto con ese pequeño clítoris que brilla de excitación. Esta inflamado de pasión y mi lengua siente ese palpitar aligerado que le manda la emoción del corazón y con son evidentes en su exquisita anatomía. Saboreo su clítoris haciéndole círculos… disfruto de ese sabor salado, ese sabor extraño que atrae a cualquier hombre como cuando un ruiseñor es atraído por una bella flor. Jensy solo gime a mi invasión a ese orificio íntimo y su pelvis instintivamente se mueve queriendo que ese choque de mi lengua y su sexo sea más pleno, más sentido. Me acomodo para que mi lengua tenga mejor penetración y se hunda en ese abismo de placer, mientras mis manos llegan a sus pechos y mientras ahora esa mamada a su conchita se vuelve más frenética y mi lengua recorre ese canal de miel, mis manos aprietan y masajean más violentamente sus dos erectos pezones: Jensy solo jadea, solo gime sin decir una palabra.

    Sé que está en la cúspide, en ese espacio para llegar al momento de no retorno. Ahora soy yo quien hace ese movimiento para remover mi única prenda que cubre mi sexo y mi pene queda libre, completamente erecto y tiene ese movimiento que sube y baja, producto de esa fuerza instintiva que sabe que estará en las mieles del paraíso de esta linda mujer. Jensy mira mi miembro erecto, mira esas venas inflamadas que llenan de pasión mi pene. Entonces habla y en voz baja me pide que le quiere dar un beso. Le acerco mi miembro mientras ella se apoya en su brazo derecho y mi glande desaparece entre los labios de esta linda mujer. Su sexo oral es de solo un minuto, pues sé que esas ondas sonoras de una erupción final estaban cerca y me acomodo entre sus piernas, en esa posición básica de la posición del misionero, mirándonos ambos a los ojos. Jensy siente como la punta de mi verga se asoma a su conchita, y en esa posición, me da esa mirada apasionada, llena de lujuria cuando lentamente cada centímetro de mi verga, se hunde totalmente hasta que mis testículos chocan contra su perineo o con su rico culo.

    Mi envestidas son lentas, pero con potente violencia. Jensy esta tan excitada, que no me lo dice con su boca, me lo dice con su pelvis… y lo mueve como si me pidiera bailar una danza más rítmica, con un tempo más violento. Ahora la taladro más frenéticamente, cuando encorvando mi espalda le atrapo con mi boca su pezón izquierdo y lo mamo a placer, mientras Jensy solo gime, jadea y veo en sus lindos ojos que se abre el cielo, frunce los labios, cierra los ojos y su vagina tiembla internamente, me abraza, me lleva en contra de ella. La fricción de mi pene entrando y saliendo de su vagina húmeda y haciendo erupción en un rico orgasmo, hace que se escuche ese chasquido, que ahora hacer armonía con el cantar de las olas, y yo sigo penetrando su vagina, mientras Jensy sigue gimiendo y mordiéndose sus labios.

    En minutos, llega el momento que me pide que me venga en ella. Son solo una de las pocas palabras que me ha dirigido en el coito sexual. Me sorprende y me dice: “Tony, quiero sentir que te vengas dentro de mí, quiero sentir tu leche escurriendo desde mi vientre”. No tarde mucho. Tan solo escuchar esa petición me emociona y le dejo ir mi descarga y veo que ella goza al verme gozar a mí de su sexo: Los dos hemos tocado el cielo y seguimos conectados, hasta que mi pene instintivamente reduce su grosor y su tamaño adentro del paraíso del sexo de esta linda mujer.

    Ya lo hemos hablado, lo hemos pensado, y esta chica de solo 19 años me ha dicho que quiere experimentar el sexo con alguien maduro como yo. Esta dispuesta a entregarme todo, pues según ella lo quiere experimentar todo conmigo. No es una chica virgen, y lo único virgen que dice tener es su trasero, el cual un día intentó entregarlo pero no pudo por su falta de experiencia. Creo que a mi edad de 50 años, tengo la suficiente experiencia para poder lograrlo.

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  • Nuestra amiga argentina en trío en sus vacaciones

    Nuestra amiga argentina en trío en sus vacaciones

    Me dejé llevar.

    Bueno, esta es otra de las cosas que me pasaron en estas vacaciones, que pensaba que iban hacer aburridas.

    Dentro del grupo, que era bastante grande (cuando nos juntábamos éramos como 30 o algo más), había dos pibes, que siempre andaban juntos, se las jugaban de ganadores, había varias chicas detrás de ellos, se justificaba, estaban re fuertes, pero me parecieron siempre muy boludos, eran los típicos forros que piensan que se van a coger a quien ellos quieran, agrandados, y que pensaban que las pendejas morían por ellos. A mi esta clase de pendejos no me gusta, no me van.

    La cosa, es que un día, como ya les conté, a mi me gustaba mucho salir a caminar por la playa, sola, me ponía a caminar y me iba al carajo, tranquila sin que nadie me jodiera.

    Ese día había caminado mucho, más de una hora, hacía rato que los balnearios ya se habían terminado, y solo se veían la camionetas en la playa. De lejos escucho que me llaman, y una camioneta me hace luces, eran estos dos forros, se bajan, nos acercamos para saludarnos, me dicen que camine mucho, que estaba re lejos, y se ofrecieron a llevarme, la verdad es que estaba cansada, así que les dije que sí, y me subí con ellos a la camioneta.

    La camioneta era chica, de una sola cabina (creo que se dice así, cuando solo hay asientos adelante y nada mas), la cosa es que me hicieron pasar y me senté en el medio de los dos. Ahí me di cuenta, lo boluda que soy a veces, porque no lo hice a propósito, pero me encontré sentada en el medio de los dos (que estaban solo con traje de baño) ¡y yo con bikini! Si bien no estábamos en bolas, pero era bastante parecido, aparte a estos forros se les re marcaban todos los músculos, cosa que me pone re loca, pero no les iba a dar el gusto de ser una de “sus putitas”, aparte yo estaba y sigo de novia con uno de los chicos del grupo, aunque con estos dos forros, mi novio casi no se hablaba.

    La cosa, es que empezamos andar, y obvio entre los médanos, se daba para que nos fuéramos apoyando, tocando sin querer entre nosotros, aparte como les decía la camioneta era chiquita así que estábamos muy pegados. El que manejaba (Lucas) no dejaba pasar la oportunidad cada vez que hacía un cambio de rozarme la pierna, y el otro (Martín) ya había apoyado su mano ¡en mi otra pierna!, pero seguía con mi convicción de no ser “una de sus putitas”.

    En un momento Lucas para la camioneta, y le pregunta a Martín si podían pasar bien por el médano que teníamos en frente, que si que no, se ponen hablar boludeces, no me sacaban las manos de mis piernas, es más, ya me las estaban acariciando y de una Marín me empieza a acariciar mi entrepierna (una de mis partes sensibles), le digo “¿qué haces forro?” y el soberbio, me dice “ si te gusta caro, o me vas a decir que no”, mientras Lucas hacía lo mismo con mi otra pierna, pero cada vez ponía la mano más cerca ¡de mi conchita!, me empezó a gustar lo que me hacían y lo peor es que también me empezó a gustar la idea de convertirme “en una de sus putitas”.

    Marín, me agarra la boca, me mete un beso, al cual no me resisto, y Lucas aprovechaba para meterme su mano en donde quisiera, y yo no les decía nada, ya estaba mojadita, caliente, y no lo podía disimular, abría mis piernas, como para dejar libertad a que me toque Lucas donde quería, mientras Martín me seguía comiendo la boca y ya me estaba rozando las tetas con sus manos.

    Hasta que de repente, Lucas le dice a Martín “dale que pasamos, mandémonos, si no, no salimos más de acá” y de golpe dejaron de tocarme, de besarme. Lo primero que pensé “que forros que son, me van a dejar así de caliente”, ese era el juego de estos forros y yo caí en el, ya estaba entregada y me dejaron así, “caliente”.

    Salimos de la playa, agarramos por un camino de adentro y Martín le dice a Lucas de pasar un minuto por la casa que no sé qué carajo tenía que buscar, llegamos a la casa, y me dicen que me baje, que no me iba a quedar en la camioneta, les digo que ni en pedo que estaba en bikini, que así no iba a entrar, y me insisten que no sea boluda, que era un toque y aparte en la casa no había nadie.

    No sé porque, o mejor dicho si se porque (porque soy una calentona, trola y boluda que no mide las consecuencias y me gustan los tríos) les dije que sí, que entraba, aunque no estaba segura que pasara algo en la casa, más que unos besos y que me metan alguna mano encima.

    Subimos al cuarto de Martin, Lucas se pone atrás mío, y me abraza, Martín, me mete un beso no me dieron tiempo a nada, aparte sentía sobre mi cola como Lucas me apoyaba su pijita ¡que ya no era una pijita! No sé cómo fue todo, pero fue muy rápido, pero la cosa es que Lucas ya me había sacado la parte de arriba de la biquini, Martín me estaba comiendo mis tetas y Lucas estaba bajándome la parte de abajo y besándome la cola, acariciándomela, y yo quieta, solo gozando, dejándome hacer lo que querían, me estaba gustando mucho lo que sentía, y cuando a mí me gusta lo que me hacen sentir, no hay vuelta atrás, solo lo disfruto, sin importarme nada, y ya era tarde “pase a ser una de sus putitas” y me gustó, si me gustó eso, sentirme así, me gustó.

    Ya estando desnuda, le bajo el traje de baño a Martín y me empiezo a comer esa hermosa pija que apareció, derechita blanquita, sin pelos, y se la empiezo a comer junto con los huevos, yo estaba prácticamente en cuatro haciendo eso mientras siento que Lucas, me empieza a acariciar la concha, y sigue poniéndome un dedo, dos, y sentía que la pija de Martín estaba por explotar en mi boca.

    Hasta que siento como la pija de Lucas empieza a entrar en mi conchita, que a esa altura ya estaba demasiado lubricada, y me empieza a coger mientras le seguía chupando la pija a Martín, me la mete sin asco, con toda la fuerza que él tenía y ya mis gemidos y mis gritos, no dejaban que se la siguiera chupando a Martín, sigue así un rato hasta que exploto en mi primer orgasmo.

    Después me acuesto en la cama y me empieza a coger Martín, le digo a Lucas que venga (si me había convertido en una de sus putitas, quería ser la mejor jeje), y mientras Martín me cogía, poniendo mis piernas sobre sus hombros, cosa de que estuviera totalmente entregada y me la pueda poner bien adentro, se la empiezo a chupar a Lucas. Martín era peor que Lucas, me la ponía sin piedad, quería verme gritar, sufrir, gemir, gozar, sentirme como una puta que quería que se la cogieran bien. Ahí grite mucho, estaba que explotaba, eso a Lucas lo puso loco, porque me llenó la boca de leche, acabe nuevamente y Martín también me acabo en la concha, acabo desesperadamente, ¡no terminaba más!

    Obvio, no nos podíamos quedar cogiendo toda la tarde, me pongo la bikini, voy al baño, me lavo, me enjuago la boca y le digo de irnos, que tenía que volver a la carpa (hacía mucho que me había ido y mi viejo ya me había mandado un par de whatsapp, para ver por donde andaba).

    Pero eso no fue lo peor, no, lo peor fue cuando bajamos, la hermana de Martín, no sé porque mierda había vuelto a la casa. La hermana de Martín también forma parte del grupo y nos conocemos desde hace años, pero con el hermano, se lleva para la mierda, porque ella es re santa, nada que ver conmigo. Cuando nos ve nos dice que somos unos desubicados; me embolo eso, y le dijo: “¿qué te pasa nena?”, y me dice “Caro, no te hagas la boluda, antes no eras así, ¡desde acá se escucharon tus gritos!, te fuiste al carajo nena, antes no eras así”. Me hizo poner colorada jaja, no le dije nada y nos fuimos, me dejaron en la carpa.

    Después en algunas reuniones (a la noche era común juntarnos en la casa de uno o de otro), nos seguimos viendo, y era como si nada hubiera pasado, yo estaba con mi novio y ellos con alguna chica, pero yo ya había cruzado la línea “fui una de sus putitas”, pero como toda mujer soy competitiva, espero haber sido la mejor jaja.

    Nunca más hablamos, pero estoy segura que me van a llamar para cogerme de nuevo y sin apuro.

  • Violación en la discoteca

    Violación en la discoteca

    Patricia y Victoria se habían encontrado como hacían frecuentemente en un bar del centro y charlaban animadamente, amigas de toda la vida y compañeras del colegio, que habían terminado el año pasado, ya no se veían tan seguido como en su época colegial. Al cabo de unas horas y unos tragos Patricia dijo «Ya es tarde Vicky, mejor nos vamos» a lo que su amiga estuvo de acuerdo. Caminaban hacia la parada del colectivo cuando pasaron por una discoteca, un hombre en la entrada les extendió un cupón diciéndoles «el primer trago es gratis para las chicas lindas» y les guiño un ojo. Patricia no quiso entrar pero Vicky, más decidida, le dijo «Dale, nos tomamos una copa y nos vamos» y se dirigieron al interior. Dentro había una larga barra. Mesas y sillas ocupadas por gente mayoritariamente mayor, sobretodo hombres que miraron a las chicas. Las dos amigas se dirigieron a la barra donde una mujer muy mayor las atendió y sirvió unas copas. Luego la mujer fue hasta el extremo de la barra donde había un hombre también muy mayor y le dijo «Viste lo que son esas pendejas? están para chuparlas todas, sobre todo la rubiecita, me encantaría chuparle la concha». El viejo asintió «Me parece que están pidiendo verga, mira las tetas que tiene la rubia».

    La rubia era Patricia, que era delgada y alta mientras Vicky era morocha, más baja y un poco más rellenita, ambas estaban vestidas de minifaldas y tacos altos por lo que las miradas de tanto hombres como las pocas mujeres que habían en el lugar se dirigían a las chicas. «Vámonos Vicky, me siento incomoda» y apuro el trago bebiéndose toda la copa. Cuando se disponían a irse Patricia se sintió mareada y tuvo que apoyarse en la barra para no caerse. Victoria le dijo «Te sentís bien Paty?» pero su amiga no podía responder y todo le daba vueltas alrededor. La vieja mujer advirtió lo que pasaba y dando la vuelta por detrás de la barra se aproximó a las chicas y les dijo que mejor pasaran a la sala atrás de la barra para reponerse. Victoria le dijo que si y entre las dos ayudaron a Patricia a mantener el equilibrio llevándola por un pasillo hasta una puerta que comunicaba con lo que parecía una ser un dormitorio. Sobre el fondo había una cama y allí llevaron a Patricia. La mujer aprovechaba para pasar su mano por la cadera y muslo de Patricia que parecía estar en un limbo. La hicieron sentar en la cama y la mujer dijo «Voy a traer un vaso de agua» dejando a Victoria tratando de reanimar a su amiga. Al cabo de unos minutos volvió la mujer, acompañada de dos hombres, el viejo que estaba en la barra y otro grandote moreno, la vieja cerró con llave la puerta y Victoria supo que algo horrible iba a pasarles. Se levantó y quiso ir hacia la puerta pero los dos hombres la agarraron, mientras el moreno con gran fuerza le llevaba los brazos hacia atrás el otro la tomo de la cintura y la tiraron en la cama. En un santiamén, mientras Victoria se agitaba la pusieron boca abajo, el moreno le apretaba los brazos mientras el viejo poniéndose atrás le levanto la minifalda y arranco la tanga poniéndose como un poseído a chuparle la concha furiosamente.

    Al lado, mientras Victoria era maltratada por los dos hombres, la vieja miraba a su víctima que no parecía ofrecer resistencia por el mareo que tenía. Le acaricio las piernas un buen rato, disfrutando de esos muslos suaves, le empezó a besar el cuello y se empezó a calentar de tener esa preciosura a su disposición. Le desabotono la blusa y le quito el corpiño, su boca se llenó de saliva viendo la redondez y turgencia de esos jóvenes pechos. No se pudo aguantar y acostando a la chica se puso a chuparle las tetas y amasarlas, se metió un pezón íntegramente en la boca y lo chupo con fuerza. Patricia se quejó apenas pero no estaba en condiciones de resistirse y la caliente vieja se había dado cuenta que iba a poder hacerle de todo. Estuvo largo rato chupando y amasando los pechos, le mordió los pezones y siguió chupando hacia abajo. Le quito la minifalda viendo que la chica llevaba una tanga blanca que apenas le tapaba la conchita a esta altura la mujer tenía una calentura monumental, le tomo por los costados la tanga y se la saco. También le saco los zapatos dejándola desnuda y disponible para hacerle lo que quisiera. Y lo que más quería era ponerse entre las piernas de esa ricura y empezar a chuparle la conchita, primero muy suave y de a poco fue aumentando sus lamidos a medida que aumentaba su calentura, su lengua no descansaba y también la penetraba con un dedo mientras Patricia emitía suaves quejidos. La pervertida mujer tomo a la chica por la cadera levantándola un poco y poder así chupar a sus anchas esa deliciosa concha.

    Mientras esto ocurría, en el otro extremo de la cama Victoria estaba siendo empalada por el viejo que la cogia por el culo bestialmente, embistiéndola sin piedad, la chica se quejaba pero el moreno la tenía apretada contra el colchón con su cuerpo y no podía moverse, solo soportar como la sodomizaba el viejo degenerado y esperar que todo terminara pronto. El viejo gruñía de placer mientras se cogia a la chica, sentía como su verga entraba y salía del apretado culo de la pendeja y a cada embestida le parecía que iba a acabar. El negro que sujetaba a Victoria miraba como la chica era penetrada analmente y ya tenía una brutal erección. Cuando miro hacia donde estaba la vieja su erección fue mayor todavía, ver cómo le estaba chupando a la concha a esa belleza rubia que estaba despatarrada en la cama mientras los lengüetazos audibles de la mujer no cesaban lo puso a mil y deseo cogérsela de una vez.

    Patricia sentía sensaciones extrañas, un sopor y pesadez acompañado de algo grato que venía desde abajo, empezó a sentir que estaba mojada y se mojaba cada vez más mientras entre las piernas algo le pasaba, algo que iba en aumento y empezó a sentir un orgasmo que fue evidente cuando se arqueo en la cama. La mujer que no paraba de chuparla se dio cuenta y le metió un dedo en la concha mientras la chica disfrutaba su orgasmo.

    A todo esto el moreno dejo a Victoria que ya no se resistía mientras el viejo seguía culeandola con energía, y se acercó al lado de la vieja mujer diciéndole «Ahora quiero cogerla yo, ya la tuviste buen rato» y la vieja le dijo «Si cógela, esta tan en pedo que ni se va a dar cuenta»

    El negro tomo a Patricia de la cintura y la hizo poner boca abajo en la cama. La hizo empinar las nalgas, con una mano guio su dura verga y quiso penetrar analmente a la chica. No pudo al principio, paso su verga por la encharcada concha de Patricia y volvió a intentarlo, ahora su verga lubricada se abrió paso por el estrecho ano de Patricia y en un par de embestidas se la metió hasta el fondo. Esto si lo sintió la chica, que ahogo un grito de dolor, alguien estaba metiéndole algo en el culo y lo que era peor era que ese algo entraba y salía produciéndole dolor. El negro gruñía del placer que sentía, seguía embistiendo como poseído, con sus grandes manos apretaba las caderas de la chica pero era tal su calentura que en un par de embestidas no pudo aguantarse y en medio de un espectacular bufido eyaculo en el intestino de la chica.

    El viejo también había terminado de cogerse a Victoria, que había quedado derrumbada de costado sollozando tras la brutal violación.

    Al cabo de un rato los tres violadores obligaron a las chicas a vestirse y las llevaron por la puerta trasera de la discoteca donde las dejaron solas, Patricia no sabía que había pasado, solo sentía un terrible dolor en el culo y Victoria no lograba articular palabra, solo sollozaba. Solamente pensaba que no debían haber entrado a esa discoteca.

  • Mi taxista es Juan

    Mi taxista es Juan

    Aquella noche, tras acompañar a Conrado a su casa en el taxi, di orden al taxista de llevarme a la mía en otra carrera. Cuando pagué, el taxista, un hombre mayor que yo pero joven, me dijo:

    —”Es guapo tu novio”.

    —”¿Te ha gustado? Pues es todo mío”, le dije.

    —”Y tú, ¿no podrías ser un rato mío?”, me propuso.

    —”Estoy caliente, ¿eh?”, le dije.

    —”Siéntate aquí a mi lado”, me invitó a sentarme.

    Cuando me senté pude verlo bien. El taxista era muy guapo, no sé si me fiaba mucho, pero como era taxi oficial dejé de desconfiar. Me llevó a un lugar apartado, poco transitado, no lejos de mi casa. Eso me tranquilizó mucho más. La verdad es que era un taxista de verdad, no un taxi pirata y estaba cerca de mi casa. Estacionado el taxi y apagadas las luces, me dice:

    —”No es tu novio, sino un amigo, ¿cierto?”.

    —”En efecto, un buen amigo”, le dije.

    —”Pero tú eres gay”, dijo.

    —”¿Cómo lo sabes?”, pregunté.

    —”Por tu modo de mirar”, respondió.

    —”Y tú, ¿eres gay?”, le pregunté.

    —”Yo he dejado a mi novio por aburrimiento”, dijo por respuesta.

    —”¿Quién fue el aburrido él o tú?”, le pregunté.

    —”Algo como que entre los dos; cuando yo tenía ganas, él no y al revés”, se explicó escueto pero claro.

    —”Entonces no había amor”, le dije.

    —”Nunca nos quisimos, pero él quiso que viviéramos juntos y, desde que alquilamos un lugar para los dos, imposible se nos hizo la vida; entonces me fui a casa de mis padres hasta encontrar algo. Ahora estoy solo”, me contó todo esto sin pedírselo.

    —”Y, ¿qué podría hacer yo por ti?”, le pregunté.

    —”Esa es una buena pregunta; supongo que te gustaría tener un buen polvo”, contestó.

    —”¿Aquí?, ¿dentro del taxi?, muy incómodo para mí”, le dije.

    —”Es que ahora estoy con mis padres…”, dijo haciendo una mueca con su cara, arrugando la nariz.

    —”Tú me llevas en tu taxi y yo pago la habitación del hotel”, le dije.

    —”Te llevo a un hotel barato por horas”, me dijo.

    —”Eso es muy sucio; llévame a un hotel de 3 estrellas y para la noche entera; ya nos vamos cuando nos dé la gana”, le dije.

    El tío se conoce la ciudad como la palma de su mano, y me llevó a un hotel que se llama Starflow, tres estrellas, limpio, 48 euros. Pensé que iba a tener el polvo con él, no sé cómo y luego lo enviaba a la puta calle y yo seguía durmiendo. No pensaba estar durmiendo con él toda la noche. El taxista, estaba de acuerdo en irse al acabar nuestra faena. Por un polvo no vale la pena pagar, pero dormir y no pasar por mi casa me parecía buena idea. Al despertar, me iría directamente al Universidad. Hizo él la reserva por ser menos conocido y como era para esa noche solo no me pidieron DNI o supusieron de qué se trataba. Eso pienso ahora, entonces no pensaba más que en un buen polvo. Me hacía ilusión por una simple razón, había tocado pollas, me había masturbado, había masturbado a otros, pero nunca había tenido una follada en toda regla. Pensé que iba a aprender y lo iba a disfrutar y no andaba desencaminado. Iba a perder de una puta vez en mi vida la inocencia y mañana iba a ir a la U hecho un hombre.

    Subimos a la habitación, limpia, espaciosa, dos camas pegadas. Quité la colcha de una y le dije que se desnudara. El dinero tiene poder y el hecho de haber pagado la habitación me daba poder sobre el taxista. Me quité mi camiseta y me descalcé, quedándome con las medias deportivas puestas para dar más morbo al asunto. Se tumbó en la cama y lo hice levantar. Estaba dispuesto a poner en práctica varios de los consejos que había leído en internet. Lo envié a la ducha y le dije que enseguida iba yo. Cuando sonó la ducha. Me quité el pantalón y las medias y había puesto mi dinero, que no era poco, a buen recaudo.

    Entré a la ducha y se me quedó mirando. El tipo no era un dechado deportista. Tenía barriga saliente, sin pectorales marcados, un buen culo, eso sí, y una buena marca de sol, porque, al parecer, siempre ha ido al mar con bañador short. En cuanto al tamaño y grosor de su polla era de las más comunes, de esas que abundan tanto en las playas nudistas, porque una extraordinaria polla no suele aparecer por las playas nudistas; pollas mínimas, pequeñas, medianas abundan, alguna larga y varias gordas. A mí me gustaría ver en la playa esas pollas que sacan por internet las páginas de porno y de porno gay, pero los que tienen pollas de esos tamaños tan considerables no suelen ir por la playa. Además, entre las que salen en internet, en cuanto son pollones de categoría, las carnes de esos tíos son blancas, muy blancas si son de la Europa del Este o son rosadas muy rosadas el resto. Los americanos del porno gay están muy pasados por los rayos UVA. En la playa se ponen, nos ponemos bronceados tirando a negros y parece que eso no tiene éxito entre blancos, por eso son tan ridículamente blancos. Tengo para mí que no les dejan ir al mar a no ser que se trate de una sesión fotográfica o una filmación, por eso salen tan brillantes y llenos de cremas protectoras. Parece que todo es una gran mentira. Yo prefiero a mi taxista con su polla moderada de talla pequeña. Además, las pollas de talla grande cuando se ponen erectas no suben mucho más, mientras que las pollas pequeñas y medianas cuando se empinan suben y suben que da gusto verlas. Esto lo he comprobado muchas veces. Son pequeñas, juguetonas porque se despiertan y crecen y te da la impresión de que se agigantan, eso también tiene su morbo.

    Ya tenía yo al taxista en la ducha y entré a ducharme con él. Pensando en aplicar todos los procedimientos de salud, me había llevado en el bolsillo de mi short seis preservativos en su funda; pensando en la higiene, miré y vi que la ducha tenía el cabezal con manguera desenroscable. Quité el cabezal, le dije que diera el agua y me la metí por mi trasero hasta limpiarme unas cuatro veces el interior. Sentía mis calambres por el agua, pero descansé al salir ya agua limpia. Le dije que tenía que hacer lo mismo. Entendió y como no podía metérsela en el culo, lo hice yo y gritó por la cantidad de agua que entró, la saqué y la mierda que salía olía a muerto espantado. Le hice la misma operación hasta que sacó todo. Buena ducha a continuación y secarse para irse a la cama.

    Le pedí que me follara primero, pero no tenía lubricante. Fui al baño cogí un poco de gel, me lo apliqué, me puse de rodillas al borde de la cama e incliné el torso, luego sabría que esa postura tan común se llama perrito. Le dije que masajeara mi ano hasta meter el dedo. Lo hizo a la perfección, como quien está entrenado. Creo que lo que yo sabía en teoría, él lo había practicado, pero yo soy metódico y una cosa va tras la otra. Le ensarté un preservativo recién abierto. Y le dije que tuviera cuidado metiéndome su polla. Tuvo cuidado pero entró gracias al masaje anal y al gel. Me dolió. Me dolió mucho a pesar de ser una polla pequeña. Me dolió y cerré los ojos, apreté los dientes, lloré y oprimí el grito por vergüenza o soberbia. Poco a poco la acción lenta de meter y sacar el pene, con la fricción de carne con carne y la humedad que aparecía me fui aliviando. Al poco rato nos movíamos los dos acompasadamente. Entonces comencé a sentir placer. Sentía que esa pollita tan pequeña como que me llenaba el culo, se había crecido, al menos la notaba como si fuera enorme. Y el placer comenzó a provocarme retortijones y me comencé a masturbar porque mi polla hacía rato que se había puesto dura y tenía ganas de un masaje manual. Se lo ofrecí y lo agradecía de modo placentero. El cipote me picaba como nunca, pero un picor placentero que me pedía que picara más. Notaba que la polla que tenía en mi interior comenzaba a tener unos movimientos raros como espasmódicos y acompasados. Y sentí que algo le pasaba a esa polla porque comenzó a vaciarse tras producirme un gran placer; parecía hacerse de nuevo pequeña y en esto la mía comenzó a soltar como un surtidor de leche por encima de toda la cama.

    El taxista me dio la vuelta me puso de espaldas sobre la cama y noté el líquido de mi eyaculación a lo largo de mi espalda. Mis ojos debían de estar resplandecientes, porque en cuanto me vio el taxista, se me echó encima y comenzó a besarme. Luego vi que tenía el condón colgando del pene y lleno de blanca leche. Se lo quité y comencé a probarlo. Me pareció muy dulce y me gustó, me lo fui bebiendo ante la sorpresa del taxista y me lo quitó para probarlo. Tomé a mi taxista de la mano y lo acosté a mi lado para besarlo y hablar algo mientras descansábamos.

    Me dijo que él también quería probar mi polla en su culo. Le dije que como me salía algo del culo, quería que viera qué es no fuese que el condón hubiera reventado. Toco con los dedos la entrada de mi ano para mostrármelo y solo eran jugos de mi propio cuerpo. Entonces le dije, pasamos por la ducha, tomamos un whisky cada uno de esa nevera pequeña y nos volvemos a calentar.

    Así lo hicimos. De este modo, ese día fue la primera vez que me penetraron el culo y la primera vez que penetré un culo. El taxista tuvo suerte porque se encontró un culo virgen que desfloró, mientras que yo me encontré un culo muy cerrado que tuve que destapar a fuerza de sobar y empujar. Entendí que su novio se aburriera de él y se cansara y que él se aburriera de un novio tan torpe y tan perezoso como para rendirse. “No me rendiré”, me dije a mí mismo. Y el esfuerzo produjo su premio. El taxista tenía la costumbre de tensar los nervios y se negaba a abrir el esfínter exterior. Le di unas cuantas palmadas fuertes a las nalgas para que se soltara y en un momento, cuando tenía el culo rojo de mis golpes, mi polla entró como amo por su casa. Tanto me había costado que no quise parar y comencé rabiosamente un mete y saca con mi polla endurecida y mi taxista suspiraba, echaba gritos de puta vieja y me vine. Fue verdaderamente placentero, llegué al orgasmo que deseaba y que jamás había tenido tan potente. Hice como mi taxista, le di la vuelta y comencé a mamar aquella polla que no tardó en darme el néctar de reyes, dulce, agradable. Esta vez mi taxista no lo pudo probar directamente y le hice partícipe de su correspondiente parte desde mi boca con un beso que recordará para siempre.

    Al acabar, intercambiamos números de móvil. Cuando yo requería un taxi, lo llamaba y procuraba venir él. Luego lo pasábamos de nuevo bien. Ocurrió esto hasta que encontró pareja de nuevo, de modo que ahora ya es una pareja estable con la que me une una gran amistad. Lo que su pareja sepa de nosotros dos se lo habrá dicho Juan, mi taxista particular. Todavía hoy ejerce su profesión y lo sigo llamando, aunque ya no follamos entre nosotros dos. Pero nuestra conversación durante el trayecto es de morbo muy subido, que exige masturbarse, por supuesto.

  • Mi tía Loli, sumisa y muy puta (Parte II)

    Mi tía Loli, sumisa y muy puta (Parte II)

    Este relato es 100% ficticio solo fruto de una fantasía personal.

    Al día siguiente todo transcurrió como siempre y yo me fui a casa de la Bárbara la madre de Cesar a la que tenía que hacer unos recados hoy no había porte.

    Mientras hacia los mandados pude ver al asqueroso de la noche anterior y le pregunte a la dueña de la estación de servicio de la localidad quien era la chismosa mayor de la zona y conoce a todo el mundo y sabe la vida de todos.

    Me dijo que se llamaba Gregorio dueño de los ultramarinos del almacén de piensos y de algunos negocios más de la zona que era un hijo de puta… casado con mujer y dos hijas que su mujer Olimpia era venezolana y que tenía más cuernos que en una berrea…

    Sabiendo quien era aquel tipo sopese mis opciones:

    1º Decírselo a mi padre y que se ocupase de aquel hijo de perra.

    2º Decírselo a Cesar y entre los dos ocuparnos del asunto.

    Pero antes debía hablar con mi tía y saber cómo había legado a aquella situación, pero no sabía muy bien como plantearle el asunto a mi tía.

    Deje los recados en casa de Bárbara y me fui a casa de mi tía Loli.

    Llegue a casa de Loli ella estaba en la cocina terminado de hacer la comida.

    H: Tita, tenía que contarte una cosa, pero no sé cómo hacerlo…

    L: Amor, tu puedes contarme lo que sea ya lo sabes mi sol.

    H: Tita tu sabes que yo te quiero mucho muchísimo eres como una madre y que me preocupo mucho por ti…

    L: Si mi rey yo lo se eres tan bueno conmigo…

    H: Pues veras tita es que me di cuenta que estos días después de que volvías de misa llegabas agitada, colorada, desarreglada y sucia y eso no es normal en ti, además escuche en el pueblo que ya no había misa diaria…

    L: Hay dios no mi amor…

    H: Deja que termine por favor tita…Tú no eres una mentirosa y me preocupe y ayer te seguí.

    L: Jesucristo bendito mi amor como hiciste eso que vergüenza me muero tierra trágame que vergüenza que vergüenza…

    H: Y vi como ese cerdo te trata como a una buscona una puta de tercera te trata como una perra sumisa sin voluntad y lo peor es que parece que te gusta y lo disfrutas…

    Mi tía empezó a llorar desconsolada se me puso de rodillas y empezó a suplicar, cuando la calme y tranquilice me explico…

    Me explico unos meses atrás estuvo de baja por enfermedad que le impidió trabajar y que el seguro de autónomos le paga muy poco y que le llegaron unas facturas a pagar y no tenía dinero y que le pidió prestado a Gregorio que al principio eran 100€ a la semana que dos semanales después pasaron a ser 300€ a la semana y que hacia 4 semanas había subido 500€ semanales y que ella no los podía pagar y que fue entonces cuando Gregorio le dijo que podía pagar en especie y la convirtió en su PUTA personal que todos los días si él no la mandan un mensaje debe acudir donde la vi y hacer lo que él ordene…

    H: ¿Cuánto dinero aun debes?

    L: No lo sé mi amor, es Olympia la que lleva los pagos de los prestamos…

    Prestamos ilegales de unos usureros seguros que la Policía estaba encantada de saberlo…

    H: Yo me ocupo de todo soy el hombre de la casa y esto es cosa mía desde ya tu solo promete que no vas a dejar que es cerdo te toque nunca más…

    L: Pero amor, ¿Qué vas a hacer?

    H: Eso es cosa mía tu déjame a mi…

    L: Pero amor el dinero se lo tengo que devolver a Olympia si o si o tendré graves repercusiones con ella es con quien hice el trato Gregorio solo venía a cobrar…

    H: Ya pero los intereses que te cobro en especie no creo que la mujer lo sepa ni los apruebe…

    Comimos un poco y mi tía se tomó una pastilla y se echó en la cama.

    Yo fui donde Cesar y le conté todo se subió por las pareces adora como yo a tía Loli y entre los dos decidimos darle una lección a aquel cerdo hijo de satán…

    Cesar llamo a dos amigos que le ayudan cuando tiene problemas en el negocio son dos animales, además uno de ellos había trabajado para Gregorio y en el almacén de piensos y sabía cómo hacer para entrar sin ser vistos y los horarios etc. de aquel pedazo de mierda.

    Cesar y yo nos pusimos una funda azul de trabajo un guantes de los que usan en el campo para trabajar y el caso de la moto Cesar cogió un bate de aluminio y yo una palanca de acero como las que se usan para deslavar tablones y abrir cajones de madera Los otros dos tenían máscaras y guantes de moto una barra de hierro y el otros una porra como las de la poli había sido segurata…

    Esperamos a que los empleados se fuesen ya que era el momento que Gregorio hacia caja etc.

    Entramos por un agujero de la vaya que está roto nos cercioramos que no hubiera nadie y fuimos al despacho de este cerdo lo pillamos saliendo del despacho lo bajamos a el almacén y le dimos la paliza de su vida le rompimos un brazo varias costillas y le dejamos la cara como una mapa.

    Cesar saco un revolver se lo metió en la boca y le dijo que dejase en paz a tía Loli volveríamos además yo le dije que lo había grabado todo lo que le había hecho a Loli anoche y que parecía una violación que si le pasaba algo a mi tía o a alguien próximo a ella esas imágenes irían a su mujer e hijas y a la policía… De propina le patee los huevos y le robe su móvil y me lleve su mariconera de cuero que parecía muy abultada y nos fuimos dejando un mensaje alto y claro…

    Fui a casa de Cesar me cambie y volví a casa de Loli, revise el contenido de la mariconera antes de entrar en casa había 30.750 € en billetes de 500 100 y 50€ y queme el móvil con un poco de queroseno solo se lo quite para que no llamase a nadie de forma rápida y nos diese tiempo a desaparecer…

    El dinero lo guarde en una vieja caja de galletas de lata que escondí en desván.

    Baje hable con mi tía y la tranquilice y le dije que Gregorio era cosa del pasado ella insistió en que había que hablar con Olympia y saber lo que aun debía y terminar de pagar… Yo no estaba de acuerdo pero ella insistió.

    Cenamos fuimos a ver la TV y nos pusimos a conversar…

    H: Tía sino te pregunto esto reviento.

    L: ¿El que mi amor?

    H: ¿Fingías o te gusta el sexo duro?

    L: Hay virgencita mi rey que vergüenza, pero ya eres un hombre bueno debes entender que aunque gorda no soy una vieja y mujer muy caliente pero llevaba mucho tiempos sin hombre y tengo necesidades y la polla de Gregorio es gloriosa y siempre he sido un poco zorra que no puta jamás he cobrado por follar porque una de las mejores cosas de la vida es un buen sexo…

    Me quede de piedra con esa confesión de Loli

    H: Si vamos a ser sinceros tengo que decir que la pusiste dura como una piedra menudas tetas tienes tita…

    L: Jajaja en serio mi amor yo ya estoy vieja mi sol

    H: Y ese culo la virgen esta echo para empotrarlo hasta quedarse muerto, la virgen.

    L: Héctor mi niño me vas a poner colorada jajajaja.

    H: Solo espero alguna vez satisfacer a una mujer y hacer que grite como tu gritabas ayer…

    L: Amor eres muy joven y seguro encuentras a una niña…Y ahora me siento halagada y feliz con lo que me has dicho en vez de avergonzada…

    Unas risas y piropos más y nos fuimos cada mochuelo a su olivo.

    A la mañana siguiente durante el desayuno hablamos y decidimos que yo hablaría con Olympia y averiguaría lo que quedaba por pagar del préstamo y que cuota semanal debíamos abonar ya que 500 pavos era una burrada…

    Por la mañana hice otra entrega para Cesar y le informe de que la tía quería acabar de pagar el préstamo Cesar se cabreo pero me dijo que eso era cosa suya…

    Después de comer dormí la siesta y a eso de 17:30h me presente en el restaurante donde solía Olympia ocuparse de estas cosas.

    Me presente y toma sorpresa allí estaba Mercedes que me hizo de Cicerone y les dijo a todos quien era etc.

    Estaban hablando de que al pobre de Gregorio le habían asaltado y dado una paliza de muerte 8 negratas (Jajajaja nos multiplicaron y nos tiñeron de negro jajajaja)

    H: ¿Pero aquí hay negros?

    M: No que va no es como en la ciudad aquí solo hay los que venden relojes etc. y esos son inofensivos y no dan problemas…

    B: Aquí el problema son los gitanos…

    M: ¿Y se llevaron mucho?

    B: Si Merche cielo 50.000 € (Mentiroso de mierda).

    M: Ostias 50.000 lechugas más el reloj el sello los anillos la cadenota y pulsera de oro de tu marido joder les toco el gordo. Vaya pastizal.

    B: No las Joyas no.

    H: Jajaja, vaya ladrones de mierda se dejan joyas de oro.

    M: No, me lo puedo creer. ¿Y cómo sabían que tu esposo tenía esa pasta encima?

    B: No se Merche amor no sé y si esto es muy sospechoso…

    H: Lo importante es que Don Gregorio se ponga bien pronto…

    Hablamos un poco más del tema y Mercedes se fue Olympia me hizo pasar a un despacho y llamamos a mi tía para que Olympia supiese la cuantía de los pagos y sus modificaciones con precisión…

    Olympia se quedó de piedra todo había sido un enredo de su marido ella tenía anotado pagos solo de 200€ iniciales pero supuso que el mafioso y trampas de su esposo había hecho esto para sacarse un dinero extra para sus chanchullos fuera de su control.

    La cosa quedo en que mi tía aun debía 10.000 pavos con una rebaja por los chanchullos de Gregorio y que los pagos seguían en 200 pavos le entregue 800 € más que llevaba encima a Olympia.

    Mi tía escuchaba por las manos libres del despacho

    L: No cielo no hace falta, ese dinero lo ganaste tu trabajando, este niño…

    B: Da gusto ver a un joven que se ocupa de sus mayores…

    Olympia llamo a su hija Wendy para entregarle el dinero para que lo guardara…

    Aclarado todo y puesto todo en su sitio me volvía a casa, mi tía tenía una clienta a la que estaba tomando medidas, yo pase a la cocina para no incordiar… Me llamo Cesar que lo fuese a ver que me tenía una sorpresa.

    Llegue a casa de mi primo lo más rápido que pude y allí estaba Mercedes.

    C: Ayer con ese cerdo demostraste tener los cojones de un toro.

    M: Y hoy en El Castillo (Nombre ficticio del restaurante de Olympia) supo engañar a esa perra mentirosa jajajaja

    H: No lo sabes a Gregorio ayer le asaltaron 8 negratas que le robaron 50.000 pavos y le dieron una buena tunda…

    C: ¿Qué negratas? y ¿Cuáles 50.000? ¿Qué cojones dices?

    M: Es lo que anda contando Olimpia y fuiste tan idiotas que no les robasteis las joyas a esa gordo mal parido… Menos mal que este lo arreglo antes…

    Mercedes parecía saberlo todo.

    C: hijo de puta mentiroso no le robamos ni un céntimo…

    M: Mejor así ese imbécil con esa sarta de mentiras desvía la atención de nosotros aunque sabe que fuisteis vosotros quien le amenazo… Pero dale a tu primo su regalo…

    Mi primo me entrego mi dinero del envío de esa mañana y un carnet de conducir que me permitía conducir coches y motos de mayor cilindrada. Y así los envíos que podía llevar podían ser mayores…

    Mercedes se sacó de las tetas una navaja mariposa de buen tamaño muy decorada y con una hoja tipo daga de doble filo.

    M: Para que nadie te toque los huevos, y ahora vete que me voy a la piscina que quiero ese cabronazo me folle como a una perra…

    Obedecí la orden y me marche al llegar a casa de Loli esperándome.

    L: Jovencito tenemos que hablar y espero de ti que no me mientas, pasa a la cocina.

    Mi tía cerró la puerta de la calle y la de la cocina se sentó frente a mí en la mesa de la cocina.

    L: ¿De dónde sacaste el dinero que le diste a Olimpia antes?

    H: Trabajo para Cesar

    L: Muuu ¿Y qué haces para tu primo?

    H: Envíos transporto bolsas a donde él me manda.

    L: ¿Qué contiene esas bolsas?

    H: No, lo se me las dan cerradas con un candado solo sé que no debo abrirlas ni perderlas son la normas de Cesar, pero por como huelen las bolsas creo que llevan Marihuana.

    L: ¿Y porque estás haciendo ese trabajo?

    H: Porque me paga 1000€ por envió.

    L: ¿1000€, mi amor?

    H: Si.

    L: Como tu tía que soy debería disuadirte de que hagas esos trabajos, pero ya eres un hombre y los hombres toman sus decisiones, solo te diré que si vas hacer algo ilegal debes ser más listo, astuto y duro que los demás para que no te pillen, y que si te pillan yo misma iré a la cárcel y te daré los azotes que nunca te di… Y yo estoy aquí para ayudarte en lo que necesites, he jurado que a no ser que sea porque yo quiera o lo desee nadie me tratara así y menos por falta de dinero… hare lo que sea para que eso no me vuelva a pasar…

    H: Jajaja tomo nota tita tomo buena nota.

    L: ¿Quién le dio la paliza al perro de Gregorio? y ¿Quién le robo su dinero?

    H: ¿Cómo sabes eso?

    L: Los chismes aquí vuelan y yo me entero de todos y de todo…

    H: Pues lo visitamos dos amigos de Cesar el mismo Cesar y yo

    L: Tu mi amor, eres todo un hombre, el hombre de la casa, pero y ¿el dinero?

    H: Lo tengo yo, pero Cesar no lo sabe y no son 50.000€ son unos 30.000€

    L: Cerdo mentiroso pero Olympia no es mejor que él nunca te fíes de ella es una serpiente mentirosa y su hermana Dilenia es aún peor… Debes ser cuidadoso a la hora de gastar ese dinero o sospecharan y Olympia y Dilenia ni olvidan ni perdonan…

    Mi tía se levanto fue a su cuarto y regreso en unos minutos después oliendo a Jazmín y con vestido playero azul y blanco con unos dedos por encima de la rodilla y una chanclas a juego levemente maquillada muy guapa la verdad.

    Me sirvió la cena y siguió preguntando pero cosas personales etc.

    L: ¿Tienes novia?

    H: No tita ahora mismo no tengo.

    L: Amor un chico tan guapo como tu necesita una novia que se ocupe del como es debido… ¿has hecho ya el amor mi rey?

    H: Si, tita ya lo he hecho.

    L: Que prisa tenéis todos por entregar vuestra hombría a la primera zorra que se le caen las bragas…

    L: ¿Has ido de putas?

    H: No tita nunca he tenido esa necesidad

    L: Claro que tonta con lo guapo que eres…

    Me mando al salón pero me ordeno que no pusiera la TV y la esperara

    Mi tía se sentó a mi lado y me dijo:

    L: Eres el hombre de la casa y todo lo que hay en esta casa te pertenece y puedes disponer de ella a voluntad. Y cuando digo todo quiero decir todo, ¿Lo entiendes amor?

    H: Si tita.

    L: Mi amor no creo que lo entiendas

    H: Pues explicite

    L: Para que sepas lo que verdaderamente significa ser el hombre de la casa. Desde ya no somos tía y sobrino, sino hombre y mujer tu mujer tu amante tu puta y tú mi hombre mi amante mi dueño y dispondrás de mí como te parezca mejor.

    H: Pero, tita ¿Te has vuelto loca?

    L: No mi amor ayer lo comprendí desde que naciste eres mi sobrino favorito y yo sé que soy tu tía favorita, no lo niegues

    H: No, lo voy a negar

    L: Que feliz me hace escuchar eso mi amor y precisamente por eso debo ser tu mujer y tu mi hombre pero para que me ames y respetes como mujer primero debo ser tu fulana tu perra tu puta, para que me pierdas el respeto que me tienes como tu tía y me veas como tu mujer tu hembra y solo tuya, sé que será difícil al principio pero es lo que debemos hacer…

    H: Pero

    L: No, hay pero dijiste soy guapa sexy atractiva que mis tetas y mi culo te gustan y yo deseo que me hagas tuya…

    H: Me vas a volver loco.

    L: Jajaja ojala y sea verdad, Jajajaja, pero antes debo saber algunas cositas…

    H: Vale dispara

    L: ¿Cuántas relaciones has tenido?

    H: Pues dos medio novias y algunos rolletes pues unas 10 o 15 más o menos.

    L: Te juro mi rey que eso los tendrás con tu puta en una semana, te voy a follar tan bien y tan rico que me vas a tener abierta de patas las 24h al día como una farmacia de guardia.

    Mi tía me dio un pico despego los labios un segundo y me dio un beso más largo y más intenso volvió a despegar mis labios un segundo y después me dio largo húmedo y fabuloso beso con lengua.

    H: Un segundo un segundo, espera creí que eras sumisa ninfómana y perra salida y por dios no me llames mi rey escuche como se lo decía mimosa y melosamente a el cerdo de Gregorio.

    L: Mi tesoro, un día se lo llame por equivocación a eso demonio le encanto me obligaba a llamarle así… Pero si vas a ser mi autentico rey.

    H: ¿Y la sumisión etc.?

    L: Cosas del cerdo de Gregorio. Creo que si no trata así a las mujeres no se le pone dura al perro es y su mujer estoy segura que no le deja que trate así… Pero para ti será la mayor puta del reino y orgullosa de serlo

    H: ¿Me vas a cobrar?

    L: jajajaja, no mi rey, las putas follamos como perras en celo como no te han follado en tu vida, te hare el amor de 1000 formas diferentes en posturas y posiciones que ni imaginas mi rey, te volverás loco por mi coño y cada segundo que pases lejos de mí solo pensaras por que no estaré entre las patas de esa puta clavándosela hasta los huevos.

    Me convertiré así en tu putinovia pasado un tiempo en tu amante y después en tu mujer, y siempre seré una perra caliente muy cachonda sucia y servicial en tu cama o donde y como quieras o se te antoje follarme, siempre sabré complacerte y consentirte, con el único precio mi rey me tienes que prometer que cuidaras de y harás que me respeten y que volveré a pasar apuros económicos jamás y seré la única te alejas de todas zorritas que hay verano en el pueblo como me entere que estas con otras te mato… entendido

    H: Si, Tita

    L: Tita no mi amor ahora soy tu putinovia…

    Mi putinovia me llevo entre besos caricias y sobeteos astas su cama me quito la camiseta y se dedicó a besar chupar morder y devorar todo mi abdomen y pecho…

    L: Todo músculos y ni un solo pelo y que rico sabe tu piel mi rey

    Comenzó a darme lametones por todo el pecho, con su diabólica lengua jugueteaba con mis pezones mordisqueaba mi abdomen hasta llegar a mis pantalones que aunque eran unos jeans ya tenían un buen bulto en mis pantalones lo que hizo que mi tía esbozara una diabólica sonrisa.

    Me saco las deportivas y después el pantalón, me arranco los slips y descubrió que mi cipote estaba duro como el mármol y más tieso que el palo de una escoba pero con es lógico con un poco de vello púbico

    L: Mañana te lo voy a depilar dodo y dejártelo como el de un Bebe.

    H: Eso es de maricas.

    L: No digas tonterías mi amor, es por higiene me encanta comer pollas y estoy arte de tragar pelos…

    H: SI te gusta comer pollas te vas hartar

    L: Júramelo mi amor.

    H: A las fulanas se les jura algo

    L: A las demás no sé, pero a mi si vas a ver lo perra que soy.

    Mi tía de dos patas se secó las chanclas y se colocó a horcajadas sobre mi polla mi tía se metió la cabeza de la polla dentro de y fue bajando como a cama cámara lentas todo lo largo del tronco de mi dura y tiesa polla disfrutando de cada centímetro de casa segundo, y estaba en el mismísimo cielo como era caliente acogedor extremadamente lubricado mi polla parecía que había entrado en un jacuzzi mi tía termino de engullir mi rabo dentro de sí hasta llegar a chocar con mis huevos, Se tumbó sobre mi abdomen y mi pecho dándole leves chupetones y mordiscos mientras cabalgaba sobres mi polla con un leve movimiento de sus caderas adelante y atrás arriba y abajo adelante y atrás arriba y abajo adelante y atrás arriba y abajo, mi tía llego a mis pezones que empezó a mamar como toda una profesional.

    L: ¿Te gusta mi rey?

    H: Si, follas de lujo.

    L: Tienes una tranca bien rica de lujo aaaahhh y pensaba que el cerdo de Gregorio tenía un buen rabo.

    H: Te follare mil veces mejor que ese cerdo…

    Sonrió complacida besándome y metiéndome la legua hasta el fondo

    Tengo una polla de un buen amaño y en tan acogedor lugar y la comparación con cerdo de Gregorio hizo que mi polla aumentase de tamaño se puso mucho más gorda y mucho más dura que nunca, pero ninguna de mis anteriores relaciones habían sido con una mujer con le experiencia y habilidad en la cama que obviamente tenía tía Loli.

    Mi polla tuvo un espasmo y volvía a crecer

    L: siiiii aaaahhh que rico mi amor…

    Mi tía se sacó el blusón y lo lanzo por los aires quedando ante dos inmensas montañas de carne coronadas por dos fabulosas aureolas de color chocolate de ese puro que resaltaba sobre e l tono tostado de la piel de mi tía ya que son muchos más oscuros sus pezones son recortaditos pero muy duros como petarditos de regaliz duros y gruesos y tiesos bien erectos fruto de la excitación que mi tía tenía en aquellos momentos.

    Tome aquel par de impensas tetas que apenas podía abarcar con una de mis manos para meterlas en mi boca y saborearlas y disfrutarlas como ambrosia de dioses… Las mame chupe comí lamí y saboreé de todas las formas posibles que fue capaz mi boca y lengua.

    Mientas mi tía no dejaba de cabalgar mi polla y de gemir y gritar como una posea

    L: aaaahhh siiiii mi rey aaaah, Amor ponte encima mi rey

    Obedecí a mi tía totalmente abierta de patas con una sonrisa que no le cabía en la cara.

    Mi tía esta empapada en sudor su piel brillaba jadeando y buscando aire

    L: Clávamela bien bien mi rey haz gozar como a una perra…

    En mis anteriores relaciones no había podido terminar ninguna penetración ya que mis parejas se quejaban debido al tamaño de mi herramienta así que empecé despacio… Mete saca mete saca mete saca despacio a cámara lenta introduciendo todo lo largo de mi polla hasta los huevos… Mi tía cerró los ojos y agarro con fuerza sus manos a sabana que cubre el colchón…

    L: aaaahhhh, Sí que bueno aaaah.

    Ya que mi tía no parecía quejarse de nada decidí aumentar el ritmo y fuerza de mis embestidas en el muy caliente húmedo y acogedor coño de mi tía que parecí echo a mi medida.

    Dentro fuera dentro fuera dentro fuera dentro fuera dentro fuera muy rápido muy fuerte a y a todo el ritmo que permitían mis piernas y mis caderas.

    L: oooohhh Me la estas hundiendo muy adentro muy adentro que rico que rico aaaahhh no pares sigue no pares mi vida oooohhh!

    Mi tía se vino de forma brutal empapando mi polla hasta los huevos y que hizo que yo también explotara como un volcán sin previo aviso en lo más profundo de sus entrañas llenándola de leche…

    L: Que bueno amor que bueno lo supe desde bebe

    Pasamos unos instantes tiros sobre la cama recuperando fuerzas y el aire y besándonos.

    Mi tía se levantó y se fue al WC uno minutos después volvió con un toallitas higiénicas y mientras se limpiaba la polla me dijo.

    L: Tu pajarito ahora es un monstruo maravilloso hacía años que no follan así me puedes meter como quiera y me reboses de leche…

    H: Mis anteriores parejas no me dejaban terminar ya que decían que les dolía y extrañamente tu estas encantada…

    L: mi amor, ¿me estás diciendo que te desvirgué?

    H: Eres la primero mujer en la que me vengo dentro…

    L: yuuujjjjuuu, que hermoso regalo me diste mi amor.

    Mi tía fuera de si me volvió a besar en la boca

    Te voy a tratar como aun rey vamos afollar hasta que te canses… Esas niñatas y no saben nada tú ya tienes una mujer que se ocupara de ti y no me vuelvas a mencionar nunca más a otras mujeres ni en la cama ni fuera… (Mi tía conmigo era muy celosa)

    Yo estaba en una nube y dispuesto por el momento a seguir las reglas impuestas por mi tía…

    CONTINUARA…

  • La cuñada

    La cuñada

    <Mis piernas me dolían de lo abiertas que estaban, mis paredes vaginales parecían reventar cuando todo su “chilote” estaba empujando por segunda vez, solo cerraba los ojitos y apretaba mis dientes por sentir su pene completamente adentro, no perdí la oportunidad de tomar mi celular y tomarle una foto cuando me tenía abierta, mi amante es una delicia y yo… no soy celosa.>

    Fueron las palabras de Julia publicadas en un blog de parejas infieles (que no son pocos), el cual abrí en el trabajo un día después de verla. Julia es la cuñada de Rafael, un compañero del trabajo con el que a veces me tomo un trago, como siempre, ya estando tomado, Rafael me cuenta las veces en las que se ha cogido a sus cuñadas pero siempre enaltecía a Julia, la más pequeña de todas, quien además de gritar como puta y ser multi-orgásmica, luego subía sus crónicas sexuales a un conocido blog de parejas infieles.

    Antes de casarme, también tuve la suerte de coger con las hermanas de mis novias, algunas en el tiempo de andar con ellas o en su mayoría luego de terminar mi noviazgo, pero como fuera, después de casarme, esa suerte se había terminado y tenía la comezón de ver que podía pasar con las cuñadas de Rafael.

    Cinco son las hermanas de su esposa, tres están casadas y son mayores, las otras dos aún siguen solteras, siendo julia, la que le sigue con 20 años y otra de 18, pero Rafael… ya se había cogido a cuatro, la más grande se le escapo porque se fue a vivir a Veracruz con su marido pero me conto que una vez ya la tenía en su cuarto con los calzones abajo y él, con la verga en la mano a punto de penetrarla pero su marido subió preguntando por ella y no se concretó el acto.

    -y… ¿Tu esposa lo sabe Rafa? –Claro que se lo pregunte… porque era la duda más obvia, y él me contesto que “técnicamente” ella sabe que se había cogido a las hermanas más grandes, pero que no sabía que el cabrón se había también encamado a julia y a la más chica, me sorprendió que hubiera esa discrepancia pero luego me explico la razón, y es que entre las hermanas casadas, al menos una vez, han compartido a su marido. Estando prohibidas las más chicas por no tener algo que apostar, sin embargo Rafael se las clavó e incluso en su celular tenía una memoria aparte donde están las fotos y videos de sus cuñadas.

    Volví a mirarlo y su semblante cambio un poco. Básicamente estaba aceptando que a su esposa también se la habían cogido sus concuños, pero era más el orgullo en su mirada por haberse encamado a casi todas sus cuñaditas, volvimos al tema de Julia y él me contó maravillas de su manera de coger, me confesó que ya le había hablado de mí, que algunas de las compañeras del trabajo las cuales compartimos, le habían contado cosas buenas de mí y que Julia mostraba cierto interés en eso.

    De puro gusto le invite otras dos rondas de whisky, entre sonrisas agradecía el favor de conectarme a su cuñada pero por dentro insistía en el plan de buscar a su mujer. Salimos del bar y tuve que llevarlo a su casa hasta Coyoacán porque su nivel de borrachera era alto y podían pararlo, pero claramente yo quería ver a su esposa otra vez porque, lo poco que recordaba de ella, era que tenía unas nalgas como para morderlas.

    Llegamos a casa de Rafa, previo a esto, él avisó que llegaría conmigo. El portón estaba abierto y llegamos a un patio grande de una casa que parecía una pequeña vecindad, sin embargo era la casa de los suegros de Rafa y en cada departamento vivian cada una de sus cuñadas, ayude a Rafael a salir de mi carro, caminamos a su departamento en la primera planta y me invitó a pasar a su sala, salude y tres chicas voltearon en el sillón principal, estaban viendo una película y Bertha (esposa de Rafa) corrió a la puerta a saludarme.

    -Ya disculpa contador que te esté embromando este carbón, ¿Te ofrezco un café o un tecito?

    Bertha camino a mí con sus preciosas piernas weras, con un short muy corto que solo cubría su exuberante trasero paradito, con una blusita sport de tirantes. Me saludó de beso en la mejilla, percibí ese aroma a recién bañada e incluso el cabello aun lo tenía mojado, pronto una erección comenzaba a gestarse y elegí salir de esa casa.

    -Espérate contador, déjame presentarte a mis cuñadas, además ya mi esposa te ofreció un cafecito, no me la vas a desairar. –Lo que le quiero hacer es… (Pensé)

    -Gracias rafa, perdóname es que ya se me hace tarde, pero como dices, ya tu esposa me ofreció un café… pero nada más me lo tomo y me voy.

    Me llevó hasta el centro de la sala, primero me presento a Martha, una chica de 30 años con el mismo trasero que su esposa pero un poco más morenita y con los dientes desalineados, cortésmente la saludé y luego se paró frente a mí la pequeña Julia.

    En efecto, una mujer preciosa de buenas nalgas, piel blanca como su esposa y el cabello teñido de azul claro, unos lentes de hipster y braquetes de colores, me saludo y me pego sus pequeñas tetas al cuerpo, su olor era similar al de su hermana y también tenía el cabello un tanto húmedo, me dio un pequeño beso en la comisura de mis labios mirándome con esos ojitos de perversa.

    -Que gusto David, mi cuñadito siempre me platica de ti.

    -¿Verdad que si? –La voz de Bertha se escuchaba desde la cocina mientras me traía una taza de café en un plato.

    Nuevamente sentí que mi verga comenzaba a vibrar, tuve que sentarme (sin albur) en el sillón para ocultar mi emoción, no sabía en qué momento Bertha recorrió los tirantes de su blusa, pero el escote en sus tetas era más grande que cuando llegué, se sentó a mi lado izquierdo y puso el café en la mesita de centro, tardo como cuatro segundos en colocarlo y esos cuatro segundos fueron el detonante maestro cuando me paró, a unos escasos 50 centímetros de mi cara, esas nalgas angelicales y redonditas.

    La morenita se sentó en otro sillón y en el principal estábamos ordenados: Julia, yo, Bertha y Rafael mirando el final de la película. Cada que tenía ocasión, Berta agarraba mi pierna para reírse de algo que decía Rafa y en una oportunidad, subió su mano hasta mis huevos quitándola muy rápido.

    Tener los dos cuerpos tibios y con olor rico era demasiado para mí, terminé mi café me despedí de todos, Bertha y Rafa me llevaron a mi carro mientras Julia desde el sillón me mandaba un beso con su mano.

    Arranque el carro con el ritmo cardiaco elevado viendo alejarse Bertha moviendo la palma de su mano. Al otro día, Rafael me dijo que su cuñada quería verme y que si aceptaba verla en un hotel, a lo que acepté obviamente.

    Rafael me dijo que su cuñada se había calentado la noche anterior por haberme tenido junto a ella en el sillón, pero que había notado que no le prestaba atención, que más bien, estaba muy atento a lo que decía Bertha su esposa y entonces Rafa me quedo mirando muy fijamente.

    -Claro que estaba escuchando a tu esposa, estaba en tu casa ni modo que no la pelara Rafa. –Le dije con suma seriedad, tanta que incluso Rafa se sintió avergonzado por su insinuación.

    -Ya se había puesto cachonda mi cuñada Contador, que ya hasta me estaban dando ganas de cogérmela, pero mi esposa la cuida mucho y no me deja acercarme a ella cuando me está mirando, pero en ratos si ponía su mano en mi verga a escondidas de Bertha, pero no pude hacerle nada, pero casi puedo apostar que estaba viendo porno porque ella me dijo que cuando anda caliente se toca de lo lindo mirando porno duro.

    Deje a Rafael en su oficina y fui a ver a mi jefe para que me diera permiso de salir dos horas antes, claro que el sabia para que pues no era la primera vez que pedía ese favor, corrí a mi oficina para acabar mis pendientes y comencé a mandarle mensajes a Julia luego de que Rafa me diera su número, para ponernos de acuerdo.

    Acordamos vernos en un hotel de Tlalpan por el metro villa de Cortez, llegué justo a la hora y ella ya estaba en la recepción mirando su celular, llevaba un vestidito negro muy corto, con unas mayas delgadas negras también, y unos tenis negros de suela blanca con la que parecía una fresita muy puta.

    Corrió a saludarme, sin mesura me beso en la boca, me pegó sus tetas en mi cuerpo y yo con descaro agarré sus nalgas deliciosas apretándolas muy rico, subimos a la habitación y ella muy natural subió con ya una marcada experiencia, llegamos a la habitación y del minibar tomamos un par de cervezas, las tomamos y luego de otra ronda de besitos comenzamos a hacer nuestro numerito.

    Julia se desvistió solita mientras yo miraba sentado en la cama, bailaba muy sensual y uno a uno me fue enseñando unos muy coloridos y sensuales tatuajes, quedando solo en un pequeño calzoncito de tela transparente oscura, camino hacia mí y me comenzó a desvestir también, me besaba y me mordía cada que descubría un espacio de mi piel desnuda, finalmente me dejo desnudo y con el pene completamente erecto y fue hasta donde se hallaban sus cosas.

    Saco un par de condones Prudence de sabores, coloco uno de mora azul en mi verga y comenzó a chuparlo con singular alegría, es claro que con el condón puesto no era la misma sensación pero a la vez agradecí puesto que con su excelente desempeño ya me estaría haciendo venir, subió a mi boca y comenzó a besarme con sabor del lubricante en los labios, me puso sus tetas en la cara y yo como loco las chupe completas, mordía y pellizcaba sus pezones mientras con mis dedos frotaba su vulva caliente haciéndola mojar cada vez más.

    Le di a vuelta y la puse con las piernas abiertas mirando al techo, mi boca se fue sobre su panochita deliciosa lamiendo sus labios y lamiendo si clítoris provocando los gemidos de Julia, -Métemela verga, méteme la verga por favor. –Me decía con la cara llena de gestos de placer, la acomode en la orilla de la cama y abrí todo lo posible sus piernas, ella estaba muy lubricada y coloque mi verga en la entrada de su panochita.

    Ella me pidió que se lo clavara despacio porque aunque ya había tragado vergas largas, era la primera vez que se comía una así de gruesa, su petición me lleno de degeneración y comencé a meterle mi verga abriendo todo a mi paso.

    Escuchaba como gemía cada que mi verga entraba y cuando la tuvo completa en su concha me pidió no moverme un momento, en eso saco su celular y solo pude taparme la cara cuando escuche el sonido del disparador, ella soltó una carcajada muy cachonda y ahora si se preparaba para sentir mi rudeza, comencé a bombearla y a darle nalgadas haciéndola gemir como loca, la acomode de ladito y con más furia le penetraba, sus uñas se enterraban en mis piernas cada que ella sentía lo duro de mi trato, mientras que a mí, eso me motivaba a chocarla más fuerte y a darle nalgadas como loco.

    La coloque en cuatro y contemple la plenitud de sus nalgas, saque mi verga y baje a chupar su coño empapado y también por momentos su culo que se miraba nuevecito, coloque mi dedo medio en la entrada de su culo y ella se dio la vuelta.

    -No David, por ahí no por favor, me encantaría que me cogieras pero con esa vergota me vas a reventar el culo.

    Creo que sus palabras me piropearon porque no volví a insistir, la acomode en cuatro y la comencé a coger con extrema rudeza, Julia no dejaba de bramar como puta aferrándose a las sabanas con uñas y dientes, sentí que su vagina se inundaba y comencé a moverme más fuerte, en un grito intenso Julia reventaba mojando mi verga completa hasta los huevos pero no dejaba de grita que no parara. Sintiendo que el cansancio estaba llegando comencé a mover sus nalgas a mí y ella seguía corriéndose delicioso. Finalmente mis fuerzas ya no podían soportar más y me moví lo más fuerte posible para no cansarme y dejarla a medias.

    Con esos movimientos Julia sintió su último orgasmo y justo antes de venirme cedió la vuelta para quitarme el condón y meterse mi verga en la boca. Terminamos sudados y cansados para recostarnos un poco a reponer las fuerzas.

    -Rafael tenía razón. Coges delicioso. –Con una sonrisa ella solo me beso en la boca.

    -También tu David, de lo que se perdió Bertha.

    -Espera… ¿Qué?

    Nuevamente volvió a sonreír como una puta sin control y buscó entre las sabanas su celular, yo con el rostro confundido mire como ella abría su centro de mensajes, luego me mostro la pantalla con la foto donde la estoy penetrando y para sorpresa el contacto que aparecía como receptor era el de “Hermana Bertha”

    -Veras David, mis hermanas y yo somos un poco singulares, yo creo que ya Rafa te dijo que casi todas cogimos con él, y que mis otros cuñados también ya se cogieron a Bertha, pues anoche que fuiste a la casa ella y yo te estábamos echando el perro, y no te hagas… Tú también mirabas como paraba el culo.

    -Pero Rafael…

    -Ay ¿Él qué David?

    Si Bertha también es bien puta, la verdad que mi hermanita está bien buena que cualquiera se la quiere coger, y ella disfruta de la verga como pocas y, me dijo que anoche tú la habías calentado, de hecho estábamos hablando de como tendrías la verga, por eso me pidió verla, y le envié la foto.

    -Y crees que… -Claro, solo debes tener cuidado con Rafael, porque él sabe que solo ha cogido con mis cuñados.

    -Claro!!!

    Desde el día que Julia me dijo que su hermana quería coger conmigo yo estaba vuelto loco de calor, en la casa andaba como tronco y a cada rato aprovechaba un momento para desnudar a mi esposa y cogérmela con fuerza hasta venirme dentro de ella, pero aun así no se me pasaban las ganas de penetrar a Bertha, de solo imaginar sus nalgas deliciosas, esa cara de puta en mi cama gimiendo me volvían a excitar y nuevamente andaba con la verga bien dura por todos lados.

    Así transcurrió una semana y Rafael me dijo que una chica nueva había llegado al almacén, era una chica delgada con poco chiste, pero Rafa le pidió las nalgas y ella le dijo que no se la cogería en el almacén, que si quería debía apartar una habitación en un hotel al menos.

    Rafael pronto fue a presumirme su logro y me dijo que al otro día iba a salir temprano para llevar a la chica a darle una cogida buena, entonces yo me adelante a la oficina del jefe para pedirle el día libre, el jefe me pregunto que si iba con Rafa pero yo le dije que no, que iba a llevar el carro a verificar y que por eso no podía ir.

    De inmediato tome el teléfono y llame a Julia, ella se emocionó de escucharme y luego me dijo que su hermana estaba celosa porque ella se moría de ganas por parchar conmigo, le dije que si estaba sola y me dijo que no, que estaban unos sobrinos y Berta en la cocina, le pedí que fuera con Bertha y que nadie escuchara. –Espérame tantito. –Me dijo y colgó el teléfono.

    Como a los cinco minutos sonó mi teléfono, era un número que no conocía pero algo me decía que era el de Bertha.

    -Hola papacito, ¿Querías hablar conmigo?

    -Hola corazón si, quería escuchar tu voz.

    -Nada más te escucho y empiezo a mojar, si ya me dijo Julia que le diste una cogidita que hasta escaldada la dejaste.

    Me tuve que encerrar en el cuarto de archivo para estar más tranquilo pues con su voz de puta el teléfono y con lo que me decía se me estaba parando la verga.

    -Ya me enoje con ella por envidiosa, a ver cuándo tengo yo la misma suerte.

    -Pues si tú quieres mañana mismo culoncita.

    -Aay David… me dices culoncita y me mojo más, tú quieres que me venga hablando por teléfono.

    -Pues yo también estoy muy caliente Bertita, si vieras que ya estoy soltando líquido pre seminal con imaginar tu culo en mis manos, si vieras mi verga como está de dura con solo escuchar tu voz, que ya quiero que vengas aquí a mamármela.

    -Pues imagina que te la chupo papacito, imagíname ahí de rodillas como tu putita, quiero comerme esa vergota que tienes, quiero comérmela toda… Ay que rica verga tienes David.

    Esas palabras me pusieron demasiado caliente, tome mi verga y la saque de mi pantalón, comencé a masturbarme mientras elle me decía palabras cachondas y en un momento recupere mi consciencia, ella me decía que se estaba tocando y que quería seguir escuchándome para venirse.

    -Quiero que te vengas culoncita, quiero escucharte, quiero escuchar como gimes y te vienes.

    Intensos jadeos y unos gemidos sonaban estruendosos en mi celular dando paso a un orgasmo ruidoso, yo contenía las ganas de hacerme venir también pues escuchar sus jadeos era totalmente caliente.

    -Pero mañana David…

    -Mañana tu marido se va a coger con una chamaca que llego a trabajar aquí, y estará con ella en la tarde. Y yo quiero verte en el día, así cuando el termine tú ya estás en tu casa.

    -Ese hijo de su puta madre, bueno… yo quien soy para juzgarlo si también ando cogiendo sin que él sepa. Ok te veo en el hotel condesa a las once de la mañana.

    Con la cara caliente, la verga goteando colgué el teléfono, me fui a mi oficina con las ganas totalmente derramadas, Karina, mi asistente me pregunto que si estaba bien y yo le pedí una aspirina porque me sentía mal, llegue a la casa con el mismo pretexto y fingía dormir mientras imaginaba las nalgas de Bertha empapadas de mi semen.

    Al otro día Salí como de costumbre, a la misma hora, incluso pase por el frente de mi trabajo para llegar a calzada de Tlalpan, pase a un OXXO por un par de red bull, y luego me fui al hotel donde era la cita, pedí una habitación y subí a esperarla, poco tiempo después sonó mi teléfono y era ella preguntando donde estaba.

    -En la habitación 406 culoncita, ya quiero cogerte Bertita.

    Se escucharon unos golpecillos en la puerta y corrí a abrir, ahí estaba Bertha peinada en capas con un maquillaje muy cachondo, los labios rojos intensos y un vestido entallado con unas zapatillas altas que pronunciaban aún más su culote, luego salió como gato Julia, quien también venia maquillada como puta en un vestido de flores blanco con mucho vuelo, pero ella con sus vans negros.

    -Ni niegues que vernos a las dos te gustó, si yo sé que te encanta la idea de cogernos a las dos.

    -No me lo esperaba pero… yo encantado de meterles la verga a las dos putitas.

    Nos tomamos de la mano y caminamos a la cama, yo las besaba en el cuello a ambas y ellas me desvestían con mucha astucia, me dejaron desnudo y me aventaron a la cama, se me subieron ambas y me comenzaron a besar, me tocaban donde querían y me lamian el pecho y abdomen, bajaron hasta mi verga y con mucho gusto comenzaron a chupármela, yo solo intentaba contenerme al ver a esas dos fieras mamándomela.

    Se pararon y Julia desnudo a su hermana, completamente, dejo a ver su cuerpo delicioso y blanco, sus tetitas excitadas y ese sexo velludo me excitaron en segundos, luego Bertha desnudo a su hermana y dejo ver ese cuerpo tatuado que ya había visto antes.

    Primero se me montó Bertha, cubriendo mi verga de su caliente y muy jugoso sexo, me cabalgaba gimiendo bien fuerte, se pellizcaba las tetas y su hermana le daba nalgadas cada que daba un sentón, vi como Julia se acostó a mi izquierda, se acomodó y me besaba en la boca mientras se tocaba de lo lindo sintiendo mis pellizcos en sus pezones, gemía y se retorcía cada que con sus dedos se acercaba al orgasmo y eso hizo que Bertita se viniera por primera vez.

    Lentamente se desmonto de mi verga y Julia se fue acomodando exactamente en la misma posición, desde el tercer sentón Julia ya se estaba viniendo pero a diferencia de su hermana ella podía venirse más veces, y continuo moviéndose y gimiendo de lo lindo, Bertha se montó en mi cara y me puso su velludo y empapada panochita en mi boca, yo todo caliente solo lamia como podía porque sentía lo rico que me cabalgaba Julia.

    Cuando julia acabo de venirse Bertha quiso acomodarse en cuatro, Julia se quedó boca arriba en la cama a un lado de su hermana.

    -Dame por el culito David por favor…

    Yo con la frente empapada en sudor ya no podía pensar en nada que no fuera ese culo, esas nalgas enrojecidas por las palmadas que Julia le daba sin medirse y que a Bertha, la ponían más caliente metiéndose mi verga hasta adentro.

    Ya no había ni que lubricar su culo, estaba ya demasiado empapado de lo rico que la estábamos pasando, coloque mi verga en la entrada de su ano y yo lo empujaba haciéndola gritar pero mi verga no entraba, camino a gatas unos dos pasitos quedando en medio de la cama, Julia se levantó y yo me acomode para que me chupara la verga mientras el culo de Bertha de quedaba en la cara, comencé a chuparle el culo y a meterle mis dedos poco a poco, entre gemidos y nalgadas fui ensanchando su colita para que mi verga pudiera entrar.

    -Ya, métela David, quiero sentir mi culo bien caliente, quiero que me lo dejes bien abierto.

    Julia dejo mi verga lista para entrar y ya con el preludio de mis manos, ya pude comenzar a meterle mi verga, -Espérate David. –Me dijo Julia mientras corría a su bolsa, saco una vez más su celular y lo acerco a mi verga en la entrada del culo de su hermana, sonó el disparador de la primera foto y Bertha gimió delicioso, comencé a empujar mi verga y poco a poco iba abriéndose paso entre ese delicioso agujero, sonó nuevamente la cámara y yo empujaba con fuerzas mi pene para que se lo comiera completo, Bertha se aferraba a las sabanas gritando como puta y se vino una vez más cuando me sintió completamente adentro.

    Comencé a moverme dentro del culo de Bertha y Julia se acorto en la cama mirándome chocar las nalgas deliciosas de su hermana, ella se masturbaba fuerte y tanto su hermana como ella, gemía delicioso sintiendo placer desbordado, a veces yo me mordía la mano para no venirme porque la verdad ya no aguantaba, Bertha empujo su cuerpo adelante y se dio la vuelta. –Cógete a mi hermana, dale verga a esta putita que se va a acabar los dedos así como va.

    Yo me fui como perro a meterle mi verga de misionero, Bertha me daba nalgadas y se pegó en mi espalda como si me estuviera cogiendo, era una sensación deliciosa sentir el calor se su vagina en mi culo y sus tetas en mi espalda me hicieron sentir mucha degeneración, me movía más suave para evitar venirme y también en parte, reponer mis fuerzas.

    Bertha me mordía y me besaba la espalda, yo besaba y chupaba el cuello de Julia mientras esta se apretaba las tetas, finalmente Bertha se acostó en la cama como su hermana, y desde ahí se introducía sus dedos en su vagina haciéndose venir, yo mirándola chocaba más fuerte a Julia hasta que se vino gritando como siempre.

    -Ya papacito, ya quiero que te vengas, me estas rozando mucho papito. –Dijo Julia

    -¿En qué quedamos Julia? No David, quiero que te vengas en mi culo, quiero sentirte adentro y que me llenes de leche.

    En ese momento Bertha subió sus piernas hasta casi tocar sus orejas, dejando ver su orificio anal a lo que yo no pude resistir, me Salí del coño de Julia y nuevamente me sumergí en el culo de Bertha, ya no podía resistir más y con mis últimas fuerzas y escurriendo en sudor me deje correr entre sollozos y gemidos toscos.

    -No te vayas a salir Papacito, quiero sentir como palpita tu verga en mi culo, Ay papacito siento el culo bien caliente.

    Ya ni siquiera podía moverme, me quede desplomado en su cuerpo y Julia con la funda de una almohada me secaba el sudor y el que había caído en las tetas de su hermana, busco nuevamente el celular y me pidió que dejara a su hermana, me Salí de Bertha y me tumbe boca arriba en la cama escuchando los disparadores de la cámara, luego de unas fotos al culo de Bertha Julia se acostó a mi lado y me dormí un rato en medio de las dos.

    Desperté y escuche unos ruiditos, abrí los ojos y eran Bertha y julia riéndose mirando las fotos que habían tomado, me senté también en la orilla de la cama y todos encuerados mirábamos que apenas eran la una y media de la tarde.

    -Dormilón, ya amaneció papacito. –Me dijo Bertha besándome en la boca.

    Verlas a las dos denudas me puso bien cachondo, y nuevamente nos comenzamos a manosear, Bertha me besaba mientras acariciaba mi verga, Julia me besaba en el cuello y me pegaba sus tetas en la espalda. Estábamos en eso cuando el teléfono de Julia sonó.

    -Rafa, ¿Qué paso?… Sí, si esta, te la paso.

    -Hola mi amor, ¿Cómo estás? Si, aquí en la casa, ¿Qué paso?

    Se acostó en la cama y yo me fui sobre sus tetas chupándoselas y mordiéndolas mientras elle fingía que Julia le estaba haciendo cosquillas, pero en realidad Julia tenía mi verga en su boca aun un poco flácida, chupándola con unas ganas que motivaban.

    -Si mi amor no te preocupes, igual yo te estaba esperando para comer, pero si vas a llegar un poco tarde no te preocupes… Ándale mi amor…. Si… adiós. También te amo.

    -¿Que paso hermanita?

    -Ese hijo de la verga, que según se va a quedar a arreglar unos pendientes. Pinche pendejo jajaja que lo disfrute a ver si esta tan buena como lo que tengo aquí.

    Nuevamente nos metimos en la cama los tres manoseándonos y besándonos como locos, julia se vino primero, luego se vino Bertha y al final me vine yo. Nos recuperamos una vez más y Bertha pidió que me la cogiera solamente a ella porque le dijo a su hermana que ya había tenido su encuentro a solas, Julia no se incomodó al contrario, se recostó en el sillón mirando como su hermana era penetrada de todas las formas haciéndola gritar y chorrearse mientras ella se tocaba, nos arreglamos y nos fuimos a bañar juntos. En el baño nos cogimos una vez más, aunque más rápido y salimos del hotel con la promesa de volvernos a citar.

    Hoy ya estoy en la oficina mirando las fotos y videos cortos que julia grabo ayer, acaba de llegar Rafael diciéndome que se llevó a la chica nueva al hotel, que se la cogió delicioso y que a lo mejor la otra semana se la vuelve a llevar.

    -pues si quieres llévatela todo el día Rafa. Para que valga la pena.

    -Me has dado una excelente idea David

  • Nuestra amiga argentina no deja escapar ni al dentista

    Nuestra amiga argentina no deja escapar ni al dentista

    Esto me paso hace poco, y como siempre son cosas que no se las quiero contar a nadie por eso lo hago por acá, voy a tratar de que no sea muy largo.

    Resulta que yo tenía un dentista desde que soy chica, pero ya está viejito y dejó de trabajar, me fijo en la cartilla médica de mi pre paga y elijo uno cualquiera, total solo era para que me revise.

    1ª visita: llego al consultorio, muy lindo bien puesto, la secretaria una mina de unos 50 años, llega mi turno me hacen pasar al consultorio, cuando lo veo mi imaginación empieza a volar, un tipo de unos 40 años, muy fachero por la edad que tenía, y aparte me di cuenta enseguida que también muy mujeriego, por más que tuviera en el consultorio algunas fotos con su familia por lo que no ocultaba que era casado.

    Era un día de calor, yo me fui con esos shorticitos de jean que los bolsillos pasan el pantaloncito y son medios rotosos, no lo hice a propósito, pero cuando me senté en el sillón del dentista (no sé cómo carajo se llama), obvio quedaron todas mis piernas al aire, y me di cuenta que las miraba. Por su trabajo, obvio, también en algún momento me tocaba la cara, y muy dulcemente. Aparte como le tengo pánico al dentista y se lo dije de entrada, me hablaba para que me tranquilizara y de paso entraba en confianza, nada, me preguntaba de mi vida, que hacía, si estaba de novia, y todo eso. La verdad que ningún boludo, lo hacía con mucha sutileza, en ningún momento se pasó de la línea “digamos profesional”. Me dice que tenía una caries y que le pida turno a la secretaria para volver otro día.

    Cuando me fui, mi imaginación empezó a volar, en mi vida hice de todo, pero nunca había cogido ¡en un consultorio!, y el tipo este, como les dije, tenía pinta de tramposo, pero me preguntaba, ¿se dará?, yo, ya lo saben, nunca doy el primer paso, mi estrategia es insinuar, y si encuentro respuesta me entrego, pero tampoco, me iba a regalar, nada, no sabía que podía pasar.

    2ª visita: llego, ya me saluda con un beso, pero por más que fue en la mejilla, fue un beso un poco más que de saludo. Me siento en el sillón, me recuesto, me dice que me quede tranquila, la verdad estaba nerviosa por todo, por la caries que me iba a arreglar, y por lo que les conté. Él se dio cuenta que estaba nerviosa, trata, otra vez de calmarme hablándome de cualquier boludez, en un momento, me dice “nena, quédate tranquila, nunca te voy hacer nada que no estés dispuesta a hacer” obvio que esto fue en doble sentido, y de una manera “digamos paternal”, me pone su mano sobre la pierna y me da una pequeña caricia, con el fin de tranquilizarme. Yo no le dije nada, dejé que me acariciara la pierna, y eso lo hizo un par de veces, sin que nos dijéramos nada, me di cuenta que estábamos entrando en un juego que no sabía cómo iba a terminar.

    La cosa es que él termina de atender a las 15 hs., y me dice que me quería hacer una buena revisión en la boca porque (la verdad no le entendí un carajo lo que me dijo, pero me di cuenta que era una excusa), y como le iba a llevar tiempo, me dijo que le pidiera a la secretaria un turno, pero que fuera él último, así no demoraba a los pacientes que tenía después, le digo ok, que no tenía problema. Cuando le digo eso a la secretaria, no sé, pero sentí que me perforó con la mirada, como que se daba cuenta de que algo había atrás ¡de todo eso! La verdad es que me dio un poco de vergüenza, pero en realidad yo no había hecho nada, por lo que no tenía que ponerme así.

    3ª Visita: llego, paso al consultorio, ah, ese día dude en cómo vestirme, digo ¿me pongo un jean?, voy a quedar como una boluda, porque en el fondo sabía que algo iba a pasar, tampoco iba a ir en bolas, así que me puse una pollerita, corta, pero normal, y como hacía calor sin medias y un top (lo cual mucho no me ayuda porque las tetas no son mi fuerte).

    Entro en el consultorio, me saluda igual que la vez anterior, me empieza a revisar la boca y al ratito, escucho que le suena el interfono, y era la secretaria que le decía que ya se iba ME QUEDABA SOLA CON EL EN EL CONSULTORIO, y la verdad que esta vez, si me puse nerviosa, porque no sabía que iba a pasar, ni cómo iba a empezar la cosa, si es que iba a empezar algo.

    Para tranquilizarme, otra vez, ya solos en el consultorio, me pone una mano en la pierna, pero esta vez me la empieza a acariciar, yo no le decía nada, hasta que sus caricias ya fueron cada vez más fuertes, y sus manos estaban llegando a mi entrepierna, y le digo: “doctor ¿qué hace?” y me dice: nada, que vos no quieras nena. Mi respuesta fue solo separar más las piernas, con eso ya le decía todo.

    Siguió y cada vez sus caricias fueron más fuertes, dejó mi boca de lado y solo se dedicó a acariciarme y ver mi reacción, ¿cuál fue mi reacción? Abrir cada vez más las piernas y demostrarle que me gustaba lo que hacía. Ya sus manos estaban acercándose a mi conchita, hasta que llegaron a ella, sobre mi tanguita, me la empieza a acariciar, y yo ya estaba toda mojada. Sin decirme nada, sin pedirme ni permiso, me saca de una la pollerita y la tanguita y empieza a besarme, lamerme comerme mi conchita, y yo ya me estaba moviendo, retorciendo de placer sobre ese sillón, seguí así un rato, yo ya entregada, me empieza a poner un dedo, dos, hasta que no pude evitar acabar, no grite mucho, no lo quería hacer.

    Se acerca, me come la boca, me saca el top, yo ya esta desnuda, el se había sacado la casaca y la verdad que para la edad que tenía, no estaba mal de lomo. Sobre el pantalón le toco la pija que a esa altura estaba re parada, le desabrocho el pantalón y se la empiezo a chupar, hasta que me la meto toda en la boca, tenía una muy linda pija. De las que a mí me gustan blanquitas, con pocos pelos derechita y con un tamaño bastante considerable jeje.

    Me siento en el sillón, me levanta (ahh no les conté aparte era grandote y tenía bastante fuerza), me cuelgo de él, me sostiene de la cola, me cuelgo de sus hombros y me la pone así ¡de parado!, esas son las cosas que más me gustan.

    Así me lleva, cogiéndome hasta la sala de espera, me recuesta en uno de los sillones, y me empieza a coger, desesperadamente, diciéndome esas cosas que me calientan mucho (putita, ¿te gusta coger acá?, te voy a partir, y todas esas cosas).

    Acabo nuevamente, pero esta vez ya sin temor a gritar y demostrar lo calentona que soy cogiendo y como me gusta demostrar lo que me hacen sentir. Nos damos vuelta, el se sienta en el sillón me pongo arriba de él (una de mis posiciones favoritas) y me clavo su pija en mi concha, y empiezo a saltar sobre ella, todo mientras miraba las fotos que tenía de su familia, lo cual me hacía sentir una pendeja puta y eso más me calentaba, la verdad es que por la situación, por el lugar estaba muy caliente!!! Sigo así hasta que acabo nuevamente, él no sé cómo, pero todavía no había acabado, por lo que yo seguía sintiendo esa pija dura que me cogía.

    Me hace poner en cuatro en el sillón y me empieza a coger de nuevo, pero esta vez intenta, de a poco ponérmela en la cola (me estaba probando) y yo con lo caliente que estaba no le decía nada, me la pone en la concha y me empieza a poner un dedo en la cola, que placer que sentía, mis gemidos se habrán escuchado en todo el edificio. Hasta que me pone dos dedos, y luego empieza a ponerme la pija, lo deje, quería portarme como una verdadera puta, sin límites, sorprenderlo, que no me olvide, por lo trola que fui (nunca había entregado la cola tan fácil), y me la terminó haciendo, fue rápido, creo que jamás pensó que se la entregaría, y me la puso, me bombeo un par de veces y acabo y yo también, pero esta vez ya a los gritos.

    Me pregunta si me quiero ir a lavar, voy al baño, me lavo, el también, me pide disculpas, pero que no se podía quedar toda la tarde conmigo, que tenía que seguir trabajando, obvio no me hago la ofendida, no tenía tampoco porque ofenderme, me deje coger, y me lo banco.

    Nos fuimos, obvio, voy a cambiar de dentista, pero no me arrepiento, fue una nueva aventura en mi vida, algo que nunca había hecho.

  • El hermano de mi hermano es de cuidado (I)

    El hermano de mi hermano es de cuidado (I)

    Mi madre Felisa, que fue la que me dio a luz, murió siendo yo muy pequeño, a decir verdad no me acuerdo de nada, si aún no había cumplido los 4 años cuando mi madre murió. Mi padre nunca descubrió necesidad de hablarme de mi madre y, si me habló, tampoco me acuerdo. Pues es que se vino a casa una señora que se había divorciado de un hombre porque, según él, la engañaba con otro, pero nunca halló causa. Este hombre hacía sufrir a su mujer, Martina, la que vino a vivir a casa siendo yo pequeño, y también hacía sufrir a su hijo que ya tenía 7 años. Cuando se divorciaron, solo por fastidiar lo más que pudo a su ex-mujer, consiguió que el juez le concediera la custodia de su hijo al padre. La señora con mucha pena por su hijo cuido de mí y yo la llamaba mamá. La verdad es que mamá Martina me trataba muy bien, como a un verdadero hijo, creo que hizo conmigo lo que hubiera hecho con su hijo Gonzalo.

    Es claro que las cosas nunca vienen solas. Resulta que el señor Juan Manuel dio una paliza a su hijo Gonzalo y tan amargamente gritaba el chico que, avisada por el vecindario, se presentó la policía en la casa de Juan Manuel y Gonzalo y se los llevaron a comisaría. Dieron parte al juzgado de menores y llevaron al niño a una residencia temporalmente. Cuatro días estuvo allí, porque mi padre y mamá Martina se presentaron al juez y mi padre lo admitió en casa para cuidar de él con su madre.

    Un día no muy lejano de estos acontecimientos, se casaron mi padre y mamá Martina. Por una parte habían dicho al juez su intención de casarse y querían cumplir, pero también es que mamá Martina se había quedado en estado de buena esperanza y poco tiempo después nació Jacinto, al que llamamos siempre Sinto. Así que en casa éramos tres niños, Gonzalo el bravo, Julio el gallardo, que era yo, y Sinto el esperado.

    Fuimos creciendo y Gonzalo se apartó de nosotros porque no quería que supiéramos a qué se dedicaba. Pero yo lo sabía, su trabajo no era otro que vender droga y nos pusimos a mal él y yo, porque le dije que en su vida hiciera de su capa un sayo, pero si me volvía a enterar que distribuía entre los niños del que había sido nuestro Colegio, yo no me callaría. Entonces buscó camelarse a mi hermano Sinto. Un día Sinto me preguntó:

    — ¿Qué es eso que vende Gonzalo y dicen que gana mucho dinero?

    — ¿Por qué lo preguntas?, pregunté a mi vez.

    — Es que los chicos dicen que les vende si yo intervengo, pero con tanto secreto que ya no he querido hacer de intermediario, —aclaró Sinto.

    — ¿”Ya no has querido”? ¿Eso quiere decir que lo has hecho?, —dije muy en serio.

    — Sí, pero me pareció tan raro que he dicho que no.

    — Bien hecho. Para no disgustar a los papás, no digamos nada de momento, pero has de saber que lo que vende es droga, tú no puedes ignorarlo.

    Hablé con Gonzalo. Yo iba a la Universidad, segundo año y para Sinto era un apoyo en sus estudios y en su vida, aparte de que en secreto el muchacho me gustaba y lo cuidaba, por la actividad de nuestros padres. Una tarde me apersoné por donde sabía que él traficaba y le dije:

    — Esta es la última vez que te aviso; si tú vas a la cárcel, me dolerá a medias por el amor que le tengo a tu madre, por acompañarla a ella iré a verte; pero, ojo, si por tu culpa me sacas a Sinto de casa y hace algo por lo que la policía y un juez se lo llevan, te juro que te mato, aunque me vaya a la cárcel para toda la vida.

    — Claro que sí, no me extrañaba nada esto, tú, maricón, y Sinto que está saliendo también de maricón, tenías que emprenderla conmigo; préndete a tu padre que os ha dado el gen del mariconerismo.

    Iba a darle una bofetada y se puso no sé quién por medio y mandó a mi hermano Gonzalo lejos, luego me dijo que no me quería ver más por allí y le dije:

    — En serio, si Gonzalo no deja tranquilo a Sinto, correrá sangre. Díselo, quiero que lo sepa. Ya la tengo preparada y conozco los fallos de Gonzalo mejor que tú.

    — No sabes dónde te estás metiendo.

    — Sí lo sé, por eso te lo digo, dos palabras mías y la mitad de vosotros os cagáis en vuestros pantalones y la otra mitad huirán, porque los jefes son siempre cobardes, —dije esto sin pensarlo bien, como de película.

    La verdad es que cuando regresaba a casa para decirme a mí mismo lo satisfecho que me había quedado, solté un par de pedos de esos que ni se notan, pero yo sí noté la humedad en mi trasero. Estaba asustado y por mi manía de usar jockstraps había embreado de mierda los pantalones. Llegué a casa y me duché para cambiarme. Yo mismo lavé mis pantalones y mis jockstraps porque las cintas se habían ensuciado.

    Pero ya no supimos nada de Gonzalo hasta tres años más tarde, justo el año que Sinto ingresaba en la Universidad. Pidió a su madre si podía vivir con ella y como nos daba pena, a todos nos pareció bien. Fue entonces cuando Sinto y yo nos acomodamos en una habitación para dejar a Gonzalo la habitación que había ocupado antes. Sinto y yo fuimos siempre los que teníamos que reunirnos en una habitación, pero antes, cuando éramos más pequeños era todo acostarnos y dormirnos hasta que mamá Martina nos despertaba, pero desde que yo dejé el colegio e iba a la universidad ya éramos más independientes. Ahora las cosas cambiaban, porque yo amaba a Sinto, no solo con amor de hermanos, sino que era el chico que me gustaba y me lo estaban poniendo en mi cama hasta que compraran una para él.

    Varias cosas concurrían juntas: la estrechez de la cama hacía que nos notáramos incluso la respiración, yo ya me había acostumbrado a dormir desnudo, mi corazón vibraba con solo ver a Sinto medio desnudo, Sinto comenzó a meterse en la cama desnudo como yo, la primera noche no pude dormir porque Sinto se movía mucho y es que no se podía dormir tampoco. Me levanté tres veces a masturbarme y supe que Sinto también se levantó varias veces y supuse que le pasaría otro tanto. Por fin concilié el sueño entre pajas y cansancio y nos levantamos tarde, suerte que era sábado.

    A la hora de comer estábamos todos, los cinco, pero Gonzalo estaba muy callado y no hice nada por mostrar curiosidad acerca de lo que había pasado para que Gonzalo regresara. Sinto quiso preguntarle algo y por debajo de la mesa con mi mano quería indicarle que callara, pero infortunadamente no le di al muslo sino a los huevos, y se puso a reír como si fuera un ataque entre risa y tos. Así hubo silencio al respecto.

    Apenas habíamos comido Gonzalo se encerró en su habitación y los demás pasamos a la sala para ver televisión. Como se trataba de una serie de drogas, el cartel de Medellín y tal nos fuimos a nuestra habitación también. Nos acostamos hablando sobre la cama, mientras hablábamos nos pusimos de costado mirándonos. Sinto me pareció más hermoso que nunca, tenía la cara bonita, pelo muy negro y ensortijado, las cejas rectas y los ojos de su madre, muy verdes, su nariz recta y ancha en la parte inferior, sus alas son perfectas e iguales y muy anchas y abiertas, su boca grande con labios gruesos y dientes muy blancos como los míos. Es muy guapo y me enamora. estando hablando acostados y de cara le gasté un broma sacándole mi lengua como de burla, abrió su boca, sacó su lengua y la juntó con la mía —cuesta menos de hacer que de contar—, me sorprendí, iba a retirar la lengua, pro la mantuve, nos sonreímos y noté que la humedad de nuestras bocas aumentaba y poco a poco corría la saliva muy líquida de ambos por la lengua y por la comisura de los labios, enderezamos las lenguas y nos las metimos en nuestra boca, cerrándola con nuestros labios con el beso más largo que hasta ese momento había conocido, nuestras lenguas, en la oscuridad de nuestras bocas se hicieron muy atrevidas e iban alternando de boca y de vez en cuando parábamos para respirar. ¡Qué buen sabor tiene mi hermano Sinto!

    Mi polla había despertado y la sentía muy cohibida dentro de la ropa. Toqué con una mano la zona genital de Sinto y estaba también totalmente empalmado. Abrió sus ojos, le guiñé el ojo y sacó su lengua de mi boca. Me enderecé y comencé a desnudarme, Sinto hizo lo mismo, nos tumbamos totalmente desnudos, nos abrazamos con los dos cuerpos muy unidos, cara con cara y en permanente beso, brazos de ambos por la espalda del otro, las dos pollas enterradas en nuestra zona púbica y restregándose una con la otra con nuestros movimientos apasionados, las piernas cruzadas sin dejar de movernos, y sin tocarnos los huevos ni la polla, al rato largo de gozar apegados uno al otro comenzó un largo orgasmo casi simultáneo que llenó nuestro abdomen de lefa. Estábamos cansados y sudados de apretarnos y nos separamos para ver el desastre, totalmente impregnados sin saber qué era de quién. Con dos dedos como cucharilla, recogí del abdomen de Sinto, me lo puse en la boca, gusté, me gustó, recogí de mi abdomen y le di a Sinto, lo engulló con avaricia y avidez. Luego me dio a mí de su abdomen y seguimos todo el rato dándonos, hasta que quise lamer su cuerpo y en un 69 involuntario nos limpiamos nuestro cuerpo con la lengua.

    Como nos supo a poco, alargamos la boca a nuestras pollas. Esta vez lo inició Sinto y yo le seguí, pero pronto levanté la mano y le fui pasando mis dedos mojados por el orificio del culo, hasta que metí un dedo muy poco a poco y comencé a meterlo y sacarlo, no se quejó, movía su cuerpo a espasmos y noté que se venía, cerré bien mi poca en torno a su polla y comenzaron los chorros disparados por su polla, con mi dedo seguía hurgando adentro y afuera. Yo estaba ya muy caliente y cuando Sinto metió su dedo en mi culo, como yo estaba totalmente distendido, lo clavó de inmediato, me dolió un poco, pero no tarde en disparar, Sinto con su gran boca no tuvo ninguna dificulta, nos enderezamos juntos y nos abrazamos, el beso nos dio un nuevo y agradable sabor en la boca y le dije:

    — ¡Mi querido Sinto, qué guapo eres y qué bueno estás!

    — A ti se te nota que vas al gimnasio, eres puro cuero… —me dijo Sinto con una sonrisa de satisfacción.

    — Tu cuerpo no tiene nada que envidiar, pero te iría bien venir a mi gimnasio, —le dije.

    — Hecho; ¿y ahora qué?, —preguntó

    — A la noche lo decidimos, ahora salgamos a dar una vuelta y luego nos vamos al cine, —le respondí.

    Fuimos al cine, nada interesante, pero en la oscuridad nos tocamos y nos divertimos bastante. Al acabar la película, nos regresamos a casa, a cenar y a ver la televisión con nuestros padres. Gonzalo cenó y se metió en su cuarto. Los cuatro conversamos pero nadie tocó el asunto Gonzalo. Nos fuimos a la cama. Era lo que deseábamos Sinto y yo. Cuando nos desnudamos, nos metimos bajo la sábana para dar más morbo a la situación. De repente, me para Sinto y me dice:

    — ¡Quiero que me la metas!

    — ¿Seguro?

    — Quiero que me poseas, hazme tuyo —dijo con la cara seria.

    Eché la sábana al suelo, le besé como sabíamos hacerlo y, soltándose de mi beso, se me puso como perrito, comencé instintivamente a comerle el culo y a meter la lengua, noté que suspiraba, gemía cuando pasaba la lengua y apretaba con la yema del dedo, y me dijo:

    — ¡Déjate de mariconadas, estoy viendo tu polla dura, ¡¡métela dentro de mí!!

    Puse mi polla acariciando su culo y escucho:

    — ¡¡Métela, joder, métela de una puta vez!!

    — ¿Quieres eso, maricón?, pues toma.

    Y la inserté de una vez casi entera, gimió fuerte pero tuve tiempo de meter mi mano en su boca para que no se escuchara. Tras un momento de quietud, cuando noté que se había acostumbrado continué manteniendo la mano en su boca y la metí del todo. Se derrumbó y se cayó como aplastado sobre la cama y mi polla a la fuerza salió de su culo. Respiró profundo y comenzó a ponerse en la forma del perrito, pero le di la vuelta, puse sus tobillos sobre mis hombros y mirándonos, le metí poco a poco mi polla en su interior y no le costó nada asumirla. Me quedé quieto, me sonrió, le sonreí y comencé los movimientos de mi pene, al comienzo moviendo mi trasero circularmente y muy lento para que lo gozara y luego comencé a follarlo con mayor velocidad. Ya no podía yo aguantar más e iba a comenzar a eyacular y dije:

    — Me voy, me voy, voy a salir pa…

    — ¡No salgas, la quiero dentro!

    Continué y descargué no sabría decir cuánto, pero me quedé exhausto y al que iba a caer encima de él, se vino también Sinto muy abundante, sobre mi cara cayó un chorro y los demás en sus piernas, mi abdomen y finalmente se empapó su pubis con las últimas gotas. Apretaba con su ano mi polla como si no quisiera que me saliera. Y me dijo:

    — Ahora me siento lleno de ti, gracias, eres un amor. Esta no ha de ser la última vez.

    Verle la cara de alegría y satisfacción me hizo echarme a su cuello y a su boca, llenarlo de besos y se salió involuntariamente mi polla de su culo. Nos quedamos abrazados hasta dormirnos.

  • La madura quería algo más duro

    La madura quería algo más duro

    En un verano de California manejaba hacia la frontera con México. Iba en mi auto en misión de trabajo y antes de llegar a San Diego paré en una zona de descanso para refrescarme y poder ver la vista hacia el Océano Pacifico.

    Fui al sanitario, hice de mis necesidades y me dirigí a un mapa de la zona.

    Una señora cuarentona estaba algo perdida. Era su primera vez de paseo por los Estados Unidos y me pregunto cuanto faltaba para llegar a Tijuana. Le dije que como una hora. Me dijo que su carro se había descompuesto y que necesitaba ir a la frontera a cobrar un seguro de una pensión de su ex marido que había fallecido.

    Le dije que yo con gusto la llevaría ya que ese era mi destino. Le dije que cerrara muy bien su auto y que al regresar trajera a un mecánico. Me pidió que si yo podría ayudarle. Le hable a una agencia para que levantara el auto, pretendiendo que era mío y lo remolcaron a un poblado a unas cinco millas de distancia.

    Al llegar el mecánico dijo que ya era algo tarde para arreglar el problema con la bomba de la gasolina y del agua que habían sido averiadas.

    La señora opto en dejar el carro ahí y me pidió que si la llevaba directamente a la oficina de gobierno, que cerraban a las 5:00 pm y ya eran las 3:15 pm. Le dije que sí, que no había problema ya que mi asignación de trabajo no era sino hasta al día siguiente.

    Cruzamos la frontera y nos dirigimos a la oficina de gobierno, se bajó del auto y prácticamente me despedí de ella. Pero me dijo que no conocía a nadie en Tijuana y que si la podía esperar. Le dije que sí. Espere afuera y en menos de 30 minutos ya salía contenta de haber realizado su trámite.

    Vi mi reloj y ya eran casi las 5:30 pm. Le pregunte qué era lo que quería hacer y me dijo que necesitaba un lugar donde quedarse. Yo le dije que yo me iba a quedar en un hotel, pagado por la empresa en que trabajaba, me dijo que le gustaría quedarse en el mismo hotel.

    Cuando llegamos, el hotel era de lujo, y al parecer no contaba ni con tarjeta de crédito ni con el suficiente efectivo para pagar la estancia. No me lo dijo, pero intuí. Le dije que esperara en el vestíbulo del hotel. Me fui a registrar. Pedí que llevaran mis maletas y las pocas cosas que traía la señora a mi habitación.

    Ella no me dijo nada, salvo que me dijo que no sabía qué hacer. Le dije que no se preocupara y que pronto resolveríamos el problema.

    Ya pegadas las 6:15 pm, ya me daba hambre y la invite a comer. Salimos a la calle y caminamos unas cuadras y entramos a un lugar a comer.

    Conversamos, me platico de su ex marido, que fue feliz con el pero que le fue infiel y ella lo descubrió después de haber muerto. Y fue cuando supo la razón del porque el ya no les satisfizo en la cama, porque encontró alguien mejor que ella.

    La señora no se veía mal, tenía unos pechos muy redondos, no grandes pero se les notaba bien. Su trasero pequeño pero bien formado. Atractiva. Maquillaje ligero, blusa no escotada y un pantalón suelto, cómodo para el viaje.

    Salimos como a las 8:00 pm ya bien comidos y encima unas copas de vino. Al salir ella vio a un vendedor ambulante que vendía verduras. Fue a él y pidió unos pepinos y zanahorias. Me extraño ya que no tenía la mejor idea como se los iba a comer en tan poco tiempo. No los podría pasar a USA.

    No le dije nada. Escogió de varios tamaños, pero al agarrarlos me miraba de arriba hacia abajo.

    Me puse un poco nervioso. Caminamos y pasamos frente a una tienda de velas.

    Que ya estaba a punto de cerrar. Compro unas velas largas y gruesas.

    -Estas cosas que compre son mis pasatiempos y mis consoladores en mi soledad. -Me dijo- Más ahora que me voy a quedar sola en un motel baratucho porque no me alcanza y mañana debo pagar la compostura del carro.

    Le ofrecí que se podía quedar en la habitación y que sería respetada ya que había dos camas y la habitación ya había sido pagada. Me sonrió y me agradeció dándome un beso en la mejilla.

    Al llegar al hotel, subimos a la habitación. Acomodo los pepinos en la mesa de centro, me pidió que si podía darse un baño le dije que sí y mientras tanto ya traía sed y abrí la cantina de la habitación. Busque dos copas y saque vino y otras botellas y refrescos por si deseaba ella tomar algo.

    Puse algo de música en la radio y prendí la televisión. Salió envuelta en toalla y busco sus cosas. Yo le dije que escogiera la cama que quisiera y que yo me iba a arreglar para descansar. Entre al baño a hacer mis necesidades, bañarme y alistarme para descansar.

    Al salir ella estaba frente a sus pepinos y zanahorias. Tenía una especie de loción que estaba untándoselos y dos de las velas delgadas ya estaban prendidas y las más gruesas hacía con ellas misma operación que con los vegetales.

    No dije nada.

    Me acosté en mi cama y me puse a leer el periódico y a revisar mis cámaras para mi trabajo del día siguiente. Ella se acostó y llevo consigo sus vegetales y velas a la cama. Me dijo “Buenas noches”.

    Me recosté y como a la hora ya medio dormido escuchaba entre las sabanas un gemido de dolor y placer. Me levante y me acerque a ella y le pregunte si estaba bien, ella volteo y me recibió con una sonrisa. Destapo las sabanas y un tremendo pepino estaba dentro de su vagina.

    Ese era su consolador en las noches de soledad. Me pidió que se lo metiera y sacara. Cuando la vi tan caliente se me empezó a poner duro mi pene. Ella lo noto. Lo toco y me dijo, “no, necesito algo más duro”.

    Me dio una zanahoria y me dijo “me ayudas a metérmelo en el culo”.

    Entonces empecé a trabajar con mi técnica de masaje y relajamiento. La empine a medio cuerpo en la cama. Empecé a darle masaje desde el cuello y la espalda con su misma loción. Su piel esa suave que no me toco otra opción que empezar a besarla desde la punta del cuello hasta el orificio de su culo donde con mi dedo pulgar empecé a dilatarlo. Mi otra mano ayudaba a empujar y sacar el pepino como si fuera una verga gigante.

    Mi lengua entro en acción para dilatar su culito hermoso. Sostuvo ella el pepino y con mi otra mano le di un masaje y metí mi mano para exprimir sus senos, Mamando su culo y ordenando sus senos y ella con su pepino en la vagina tuvo su primer orgasmo.

    Se sacó el pepino de su vagina y me pidió que preparara la zanahoria, ella se puso boca arriba y me pidió que me acercara a ella. Me agarro mi verga, me la saco del calzoncillo y empezó a lamerla, no succionaba, simplemente lamia para darme placer y ponerme a tono para lo que seguía.

    Termino de lamerme mi pene y se volvió a poner en cuatro en plena cama y me pidió que la zanahoria se la empezara a meter en su culo. Así lo hice gimió de dolor y placer.

    -Así papito, así, dale, dale dale así de rico. Ahora ya sabes que porque te decía que necesitaba algo más duro. Tu verga esta rica pero no tan gruesa como mis vegetales. Dale más, empuja, métela, métela, métela… hasta el fondo.

    Con mi otra mano alcance e meterle cuatro dedos en su vagina que escurría a chorros y fue cuando entonces sintió que ya se venía terminando satisfecha. Deje por un rato la zanahoria en su culo.

    Le lamí y bese su cuerpo y me tome sus jugos que seguían saliendo de su vagina.

    -Ahora me toca a ti cariño -me dijo.

    Le saque el pepino de su culo, me recostó encima de la cama y se subió arriba de mi metiéndose la verga en su vagina. Cabalgaba sabroso. Después se bajó y se acercó a mí y se acomodó en una 69 empezó a mordisquear a los lados de mis huevos. Lamio mis huevos, se los tragaba uno por uno, y una de sus manos agarro mi verga y empezó a sobarla. Su lengua y sus labios lamian y besaba la punta de mi pene. Y poco a poco empezó a chuparla, entro en ritmo que me fue excitándome que tomo su tiempo para empezar a saborear las primeras gotas que salían calientitas hasta que empezó a succionar ricamente hasta que llegó el momento de la explosión. La punta de mi verga sentía que me quemaba, se tragó primeros chorros, el resto cayó en su cara y pecho.

    Ella recostó su cabeza con mi verga en su boca saboreando las últimas gotas de placer en una mañana de verano del año 1984 en CA USA. Nos quedamos así bien dormidos toda la noche. Al día siguiente me despertó con una mamada y me vine en su boca.

    Fui a mi trabajo regrese y me esperaba con otra sorpresa…

    Regrese de mi trabajo alrededor del mediodía. Llegue con prisa porque tenía que salirme de la habitación que mi empresa había alquilado en el hotel.

    Cuando llegue a la habitación le dije que nos teníamos que ir. Era viernes. Y ella con una sonrisa me dijo que había podido hablar con el mecánico y que hasta el día siguiente, que iba a ser sábado el carro estaría listo. Además dijo que sus familiares en California le habían remitido dinero y que había pagado un día más de estancia en el hotel. Por lo que no había problema de irse rápidamente y que ella inclusive me invitaba a quedarme una tarde y noche más, si es que yo no tenía inconveniente.

    Le dije que no tenía prisa de irme ya que tenía que regresar al trabajo hasta el lunes. Ella salto de gusto, me dio un beso y me dijo que me pusiera cómodo.

    -Te voy hacer el amor a mi estilo -dijo.

    Me quito los zapatos, los calcetines, y saco una bandeja llena de agua tibia y empezó a lavarme los pies. Sentí tan rico. El agua estaba tan tibia que me sentí relajado. Había preparado unas copas de vino y ya había ordenado una botana para matar el hambre. Tomamos las copas e ingerimos las carnes frías y panecillos que estaba en la cocina de la habitación.

    Termino de lavar mis pies, Fue el baño y abrió la ducha. Regreso y empezó a besarme y a quitarme la ropa. Me llevo hasta la regadera ya encuerado.

    -Te voy a dar un masaje que te va a gustar -dijo.

    Me dijo que me metiera a la ducha, Lo hice, ella se quitó la ropa y se metió conmigo. Empezó a tallarme con jabón la espalda, el pecho, las piernas y mucho énfasis en mi verga, mis testículos y más en mi ano. Esta vez me di cuenta lo que una mujer siente cuando se le da un masaje. Una de mis especialidades en la intimidad.

    Así estuvimos un buen rato. Ella me sobaba la verga con mucha ternura, la cual obviamente experimento una erección que a ella le llamo la atención, pero me dijo que yo sabía lo que ella quería: «algo más duro».

    Yo le conteste que no podía competir con los pepinos y zanahoria y además si no veía o sentía muy dura era por mi diabetes que ya empezaba a experimentar los primeros síntomas de disfunción eréctil. Eso fue unos tres años antes del descubrimiento de la viagra.

    Ella me dijo que más al rato iba yo a saber el porqué le gustaba algo más duro. Me deje llevar por su interés de darme placer. Algo que no estaba tan acostumbrado.

    Termino de bañarme. Después la enjabone y pude mamarle sus senos, darle un masaje aprovechando el agua caliente a presión. Logre chuparle su vagina, picándole con mi barba que la excito mucho y logro tener un ligero orgasmo, el cual lo gozo y pude tomarme sus deliciosos jugos.

    Salimos de la ducha, me dijo que me recostara en la cama y que ella era la que le tocaba darme el placer. Era su pago por lo generoso y amable que me había comportado con ella.

    Me seco todo mi cuerpo. Me dijo que cerrara mis ojos. Y que me tendiera boca arriba. Cerró las cortinas, prendió las luces de la habitación, las dejo muy tenues y puso una música romanticona de fondo.

    Empezó a untarme la loción en el pecho, en mi verga, en mis huevos, en mis piernas, en mis dedos de los pies, los cuales lamio uno por uno. Lo mismo hizo con mis brazos y mis piernas. Volvió a agarrar mis huevos y mi verga.

    Los cuales lamio por un buen tiempo. Pero no succionaba. Yo ya estaba a punto de hervir. Pero fue hábil al no dejarme venir.

    Mientras lamia, jugueteaba bastante con su dedo y lengua alrededor de mi culo. Sentí que me untaba vaselina dentro y fuera del orificio. No puse resistencia. Flojito y cooperando. Su lengua exploraba el agujero de mi culo, paso un buen tiempo en él. Era la primera vez que alguien jugaba en esa parte de mi cuerpo.

    Después, me pidió que me pusiera en cuatro. Yo estaba tan caliente que no me di cuenta de cómo llegamos a tal punto.

    Mis rodillas en el piso, y mis manos sobre la cama.

    Me dio un masaje en la espalda, y una mamada en el culo. Luego sentí su dedo pulgar que se introducía en mi cola muy suavemente que me dio mucho escalofrío. Una sensación como si los puntos claves de mi sistema nervioso estuvieran ahí, que me hicieron temblar de placer y claro con un poco de dolor.

    -Ah Ah, que rico se siente -le dije…

    -Aguanta corazón. Que ahorita viene lo bueno. Vas a saber porque me gusta algo más duro… -dijo.

    Cuando menos le pensé empecé a sentir en mi culo que algo muy delgado entraba en él. Dolió un poco al principio.

    -No te preocupes, tu culito ya está dilatado -me dijo- No soy agresiva. Muchos hombres, gays y lesbianas lo son. Yo no. Soy muy tierna con quienes me hacen el amor -dijo.

    No supe que era. Pensé que estaba jugando con sus pepinos o zanahorias, pero no lo eran. Estuve a punto de decirle que le parara, que preferiría mejor yo meterle la verga en su culo, pero el dolor de placer fue mucho mejor que me cayó la boca.

    Logre agarrar su mano y toque sus dedos y supe lo que era. Una de las velas que había comprado ayer. De las larguitas. La punta delgada y el tronco y base más grueso.

    A medida que iba entrando de delgado a grueso sentí dolor y placer. La vela estaba untada de vaselina.

    Entraba y salía, entraba y salía, entraba y salía.

    -Ah ah ah, dale más mamacita, dale más, dale más, métemela hasta adentro, mas, mas, mas… -le decía a gritos.

    Le presión de ella con la vela dentro de mi culo y el frote de vi verga sobre la orilla de la cama hizo que empezara a soltar liquido pre seminal. Ella me volteo hacia arriba con mis piernas en sus hombros, Metió su boca en mi verga y empezó a saborear lo que salía de mi verga. Y con sus dos manos siguió empujando la vela en mi culo.

    La sensación era única para mí. Nunca me habían hecho el amor de esa forma. Era una mujer, madura, prácticamente cogiéndome por primera vez en mi vida.

    Luego ella se montó en mí. Se metió la verga en su vagina y estuvo cabalgando por un buen rato, y logro un fuerte orgasmo y explote al mismo tiempo.

    Ahora si supe lo que me quiso decir por qué le gustaba algo más duro, ya que ahora me toco lo más duro a mí.

    Nos quedamos dormidos, ella con mi verga dentro y yo con la vela en mi culo. Pasaron las horas y después ella se paró, me saco la vela del culo, me limpio muy bien y me lamio tiernamente el fundillo. Desperté, y la acomode con un 69 y terminamos así explotando los dos al mismo tiempo.

    Al día siguiente nos bañamos nos echamos el de despedida y regresamos a USA para levantar su carro. Repetimos la experiencia varias veces. Supe que se mudó a México y no he sabido de ella desde hace muchos años.

  • Mi puta y bella esposa culeando con mi amigo

    Mi puta y bella esposa culeando con mi amigo

    Cuando entré al dormitorio, mi esposa y Phil veían una película porno, pero de inmediato note que la minifalda de Lori, mi esposa, estaba levantada al nivel de su pubis al punto que pude ver que no tenía panty y admire su recién afeitada vulva. Su blusa estaba entreabierta, la mitad de ella fuera de la falda. Se podía notar la verga parada de Phil, empujando su pantalón en forma de carpa.

    Como si no hubiera notado me senté al borde de la cama, a la derecha de mi esposa, le ofrecí el vino y luego empecé a acariciarle el muslo derecho. Poco después Phil acariciaba su muslo izquierdo, note que su mano subía más y más hacia la chucha. Repentinamente Lori me abrazo, me empezó a besar y se reclino en la cama. Termine de abrir su blusa, su brasier estaba ya suelto y empecé a besar sus erectos pezones, algo que le fascina.

    Pronto mi esposa empezó a jadear y gemir y su cuerpo empezó a ondular. Yo sabía que eso no era porque yo le chupaba los pezones, mire hacia abajo y vi sus piernas sobre los hombros de Phil que estaba arrodillado a los pies de cama y chupándole la chucha lujuriosamente…

    «No puedo más» susurraba mi esposa, entre jadeos «Phil, quiero chuparte, métemelo en la boca». Phil se levantó y se quitó los pantalones colocándose al lado de la cama para que mi mujer lo mamara. Entonces Lori, dirigiéndose a mi dijo «Chúpame la chucha» y luego empezó a mamar la inmensa verga de Phil que apenas le entraba en la boca.

    Yo, inmediatamente me arrodille al borde de la cama y empecé a chuparle la chucha, el clítoris, mientras le metía la yema del pulgar izquierdo al agujero del culo. Yo sabía que eso le fascinaba aunque fueron muy contadas las veces que me había dejado hacerlo.

    Su pubis afeitado y su clítoris más y más turgente se sentían deliciosos. Mi esposa empezó a mover las caderas en forma circular y luego hacia adelante y atrás, culeando contra mi pulgar hasta que este quedo enterrado en su bello y apretado culo.

    «Que delicia», gemía mi mujer mientras jadeaba retorciéndose de gozo. «ooohhh, Phil, Phil, por favor… házmelo, tu sabes lo que quiero y me gusta… hazlo, por favor, no puedo maaas, voy a gritar». Entonces Phil dijo algo sorpresivo «dile a tu marido lo que te gusta». «noooo, solo házmelo, yaaa, haaazlo» «díselo, dile a tu marido lo que te gusta» insistió Phil, «no te lo hare si no lo dices».

    Y entonces mi esposa revelo un gran secreto «Phil por favor, métemelo en el culo, siiiii, métemelo, lo deseeeo». Phil se colocó en la espalda de mi esposa que estaba sobre su lado izquierdo mientras yo le seguía chupando la chucha y sorprendiéndome cada vez más de lo que estaba pasando.

    Phil se acostó detrás de mi esposa pero no se movió, Lori le pasó su pierna derecha sobre la espalda y lo empujó hacia ella mientras empezó a empujar su cadera contra Phil.

    Pude contemplar un verdadero close-up de la inmensa verga de Phil abriendo el apretado culo de mi esposa, ella jadeaba y gemía, una mezcla de dolor placer hasta que el inmenso glande sobrepaso los músculos de su hasta ahora, supuestamente virginal ano. Luego sentí su alivio y placer.

    Phil no se movía, fue ella la que suavemente empezó a culear contra esa inmensa verga hasta que poco a poco fue desapareciendo en su delicioso culo. Lori gemía y jadeaba de placer, casi gritaba lascivamente de deleite, “como me gusta en el culo… sigueee, húndemela toooda.».

    Phil empezó a culearla también, me retire y me senté en un sillón a contemplar ese bello cuadro erótico, la inmensa verga de Phil fue poco a poco desapareciendo en el dilatado agujero del culo de mi esposa…

    Me di cuenta que esa no era la primera vez que Phil se cogia a mi esposa. Se entendían demasiado bien para que así fuera. Mis sentimientos eran una mezcla de celos y deseo, de arrechura. Mi puta y bella esposa culeando con mi amigo, lujuriosamente y sin inhibiciones era un espectáculo demasiado voluptuoso.

    Entonces mi mujer dijo: «como me gustaría que…» y se calló. Phil dijo «dile a tu marido lo que te gustaría, díselo todo, de una vez.» «Es demasiado» añadió mi mujer. «No -insistió Phil- es ahora o nunca, te vas a sentir mejor»… Finalmente mi mujer lo soltó «quiero que Dany venga para que con Phil, me llenen por delante y por atrás». Luego me rogo, «por favor llama a Dany, dile que estoy tirando con Phil y quiero que el venga para que me cojan entre los dos» y luego añadió y me dijo, «sé que te gusta verme gozar, y me vas a ver coger sin límites cuando Phil y Dany me llenen por la chucha y el culo al mismo tiempo, estoy súper arrecha de solo imaginar culeado con tus amigos mientras nos ves».

    Yo estaba choqueado, pero cada vez más arrecho, llame a Dany que no demoro nada en llegar. Ver a mi arrecha esposa ondularse apasionadamente entre el doble abrazo de Phil y Dany fue algo indescriptible.

    Culearon con lujuria sin límites, les tome fotos y los grabe, mi mujer jadeaba, gemía, casi gritaba voluptuosamente. «como me gusta, que riiiico, oooh, Phil, siiii llename, despacio, siiii, asiii… Dany estoy tan arrecha, suave, deja que yo te apriete, que riiiico» y luego dirigiéndose a mi «¿te gusta?, te gusta ver cómo me tiran y me hacen gozar tus amigos, que rico que es…»

    Fue increíble, los tres culearon por horas, mi mujer se portó como la puta ideal. «que culo maravilloso» decía Phil dirigiéndose a mí, «que putas ni que putas, tu esposa esta es la mejor hembra que me he cogido”.

    Mientras tanto yo los grababa, admiraba ese momento erótico, me pajeaba. Mi esposa, contorneándose, moviendo esas maravillosas caderas, ese maravilloso culo, en forma circular y luego culeando hacia atrás, hacia Dany y hacia adelante a Phil era un espectáculo que jamás pensé presenciar. Mi esposa era la puta más arrecha que yo podía imaginar.

    Luego de varias horas, Dany y Phil finalmente se fueron, contra los deseos de mi esposa que quería seguir tirando. Pero ambos tenían a sus propias esposas esperándolos.

    Mi esposa despidió a mis amigos, desnuda, en la puerta de la casa. Estaba tan arrecha que no le importaba que algún vecino la viera. Los beso con pasión mientras frotaba su desnuda cadera contra los aun erectos penes de Phil y Dany. Putisima, pero deseable y deliciosa.

    Finalmente termino la erótica despedida en la puerta abierta, nos fuimos a la cama. Mi esposa, ella y yo, estábamos arrechísimos. Mi bella y puta mujer estaba bañada con el semen de Dany y Phil. La abrace, estaba resbalosa, pero su arrechura la puso a contornear sus bellas caderas, restregando sus tetas contra mí. Acabe casi enseguida, pero luego empecé a chupar su bella y afeitada chucha, luego su culo que aun chorreaba el semen de Phil y Dany.

    Luego de esa maratón de sexo dormimos abrazados. Desperté al sentir su cuerpo apretado contra el mío. Mi esposa estaba muy cariñosa, algo que no había ocurrido por años. Me empezó a hablar suavemente, me dijo que sentía un gran alivio al haber podido mostrarme su relación con Phil y Dany. Me dijo que el sentimiento de culpa la había torturado por mucho tiempo y eso hacía que no se me entregara sexualmente con la pasión de los primeros años de matrimonio.

    Me conto que todo empezó hacia años durante un viaje que hice. Dany la había invitado, junto con su amiga Luci y su amante a comer y que luego fueron a su casa a tomar vino y bailar. Luci y su amante empezaron a besarse con pasión y a desnudarse. Mi esposa y Dany se dejaron arrastrar por el espectáculo erótico y todos terminaron en una orgia en la que todos se mezclaron desenfrenadamente. Mi esposa me conto que fue la primera vez que gozo sintiendo dos vergas dentro de ella. También tuvo sexo con Luci, descubrió que tenía una fuerte inclinación bisexual, confirmando mis sospechas.

    Esa noche empezó su desenfreno sexual. Siguió visitando diariamente a Dany, y fue ella que le pidió que incorporara a un amigo en sus encuentros porque tener dos penes enterrados en su lascivo cuerpo se volvió una obsesión de deseo. Así fue que Phil se incorporó a sus frecuentes encuentros lujuriosos. Nunca hubo ninguna emoción entre ellos aparte de la pura arrechura que fue creciendo con el tiempo.

    Seguimos conversando por horas, para sorpresa mía, su historia, lejos de enojarme, solo aumentaba mi pasión por ella. Y ella al ver mi reacción me conto más y más detalles que en cierta manera, confirmaron mis sospechas. Por lo menos 2 veces por semana, generalmente a medio día se reunían con Phil en el departamento de Dany y los 3 culeaban por horas. Algunas veces se reunía allí con Luci y otras amigas bisexuales. Con las mujeres si desarrollo lazos de amor, me confeso que amaba a su amiga María, a quien encontraba bella y compartían horas de cariño, caricias interminables y besos apasionados.

    Me dijo que quería que un día las viera juntas amándose… Confirmando nuevamente mis sospechas, mi esposa me confeso que también mantenía una relación amorosa y sexual con nuestra mucama, una bella muchacha, a quien una vez que llegaba a la casa de improviso vi salir de nuestro dormitorio, terminando de abrocharse su uniforme de trabajo. La excusa era que mi mujer le estaba tomando medidas para hacerle nuevos uniformes, pero lo curioso era que mi esposa estaba en cama supuestamente ‘descansando’, totalmente desnuda, porque hacía mucho calor.

    Lori dijo que se sentía aliviada de haberme contado sobre su relación con Eva, nuestra mucama, porque muchas veces que yo estaba en la casa, tanto Eva como ella anhelaban poder acostarse juntas, pero solo podían intercambiar miradas de pasión y de deseo. Yo había notado ese brillo en los ojos de Eva. Por mi parte le confesé que yo también había sido seducido por la apariencia sexualmente atractiva de Eva.

    Mi esposa estuvo feliz al saberlo, inmediatamente fue a buscar a Eva, la trajo al dormitorio y le dijo, «el señor sabe todo lo nuestro», note un gesto de temor en Eva, pero luego mi esposa añadió, mientras abrazaba y acariciaba a Eva, «ven, acuéstate con nosotros. Los ojos de Eva brillaron de deseo. Mi esposa la ayudo a desnudarse, acariciándola, lamiendo sus pechos, metiéndole los dedos en los oídos. Se acostaron, se besaron con ternura mientras frotaban sus cuerpos uno contra el otro con movimientos ondulantes, gimiendo suavemente. Fue extraordinariamente erótico ver a esas dos bellas mujeres acaramelarse entre ellas.

    Había algo más que puro deseo sexual, había ternura, apego. Pero a medida que progresaban en sus caricias y cuando empezaron a tocarse la vulva, el clítoris, y suavemente explorarse el ano mutuamente, pude ver lujuria y pasión. Sus besos se hicieron más profundos, sus gemidos y murmullos hablaban de la profunda pasión que se sentían. Mi esposa le dijo: «ve a traerlos». Eva se levantó y desnuda salió de la habitación, volvió rápidamente con una caja de la que sacaron dildos de todo tipo. Ambas se insertaron un doble dildo en sus vaginas y se abrazaron mientras se culeaban con movimientos circulares y de vaivén.

    Sus gemidos de placer lo decían todo. «Como me gusta, que rico.» susurraba Eva, «me encanta saber que el señor ya lo sabe, así podemos estar juntos cada vez que tengamos deseo…». Mientras se seguían frotando y culeando con su doble dildo enterrado en sus chuchas, tomaron ambas vibradores que insertaron una a la otra en el agujero del culo, suavemente y gimiendo de lujuria.

    Era inevitable, yo estaba cada vez más y más arrecho, empecé a masturbarme lentamente. Entonces Eva murmuro dirigiéndose a mi esposa: «quisiera que el señor me lo meta en el culo, ¿le da permiso?…” Mi mujer respondió, «por supuesto, él ya sabe también de mi relación con Phil y Dany, es justo que pueda disfrutar de tu bello culito».

    Casi no lo podía creer, me acerque a Eva por detrás con mi verga erecta como nunca. Mi esposa retiro el vibrador que tenía metido en el ano de Eva, tomo mi pene con la mano y suavemente la fue metiendo al delicioso y apretado culito de Eva que se retorcía de placer mientras gemía: «que delicia, estoy tan feliz de ser culeada por los dos». A lo que mi esposa agrego: «y yo estoy feliz de poder gozarte junto a mi esposo, bella Eva».