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  • Atrapada sin salida

    Atrapada sin salida

    Recuerdo como añorando esos días en los que la pasión nos consumía, aquel tiempo en el que dejaba que seas mi hombre , mi mejor confidente y amigo, somos jóvenes tenemos una vida por delante, no es que no te ame, te amo más de lo que puedo imaginar pero tus besos ya no me gustan, tus abrazos, no siento nada…

    En cambio hace unos años cuando te entregue todo de mi me ponías nerviosa tu mirada me hacía sentir petrificada, tus besos dios esos besos me encendían comerte la pija me enamoraba pero hoy ya no siento nada.

    Te acordás cuando viste mis tetas grandes por primera vez amaba que las chupes y las aprietes, hoy solo me duele, me lastima. Cuando me cogías cuando me fui de casa para vivir con vos era prohibido, pero ahora ya sos rutina y la rutina me aburre.

    Pero sin embargo me levanto todos los días diciéndome que hoy si, que hoy te quiero amar que te quiero hacer gozar y disfrutar pero no, no puedo, quizás fue para mal que empezáramos a trabajar tanto olvidándonos el uno del otro, no lo sé.

    Hoy tengo ganas de llegar del trabajo y mirarte a los ojos abrazarte y decirte que te amo comerte la boca y que nuestros besos se fundan en uno, que nuestras lenguas intercambien saliva, quiero besar tu cuello y desnudarte y que vos hagas lo mismo conmigo de que me chupes la conchita muy suave y poder acabar pero no puedo, con vos acabar es un sueño si solo pensás en vos, si sos un egoísta. Quiero que me cojas como a una puta una zorra pero para vos soy la princesa… Pufgg

    Quiero comerte la pija lengüetearte todo el pene y metérmelo cada vez más adentro y jugar como a vos te gusta y que me acabes en la boca y tragarme todo, me encanta eso, pero después querrías cogerme y hay empezaría mi tortura, me duele me lastima cuando tu pija me penetra xq no jigas conmigo, solo yo hago previa. Sé que parezco un bruja pero espero podamos coger como animales algún día. Porque aun te amo a pesar de todo.

    Espero comentarios para mejorar.

  • Nunca digas no

    Nunca digas no

    Lo más que puedo hacer cuando salgo en viaje de negocios con una alta temperatura en los últimos días de la Primavera es acabar en cuanto antes los asuntos de negocio y ponerme a cubierto intentando no aburrirme.

    Ciertamente que yo tenía previsto acabar en cuanto antes, lo más importante era estampar un montón de firmas a unos documentos, para eso me trasladé a la ciudad de Valencia donde estaba la notaria en cuestión y luego hacer unas visitas a ciertos sujetos que me están realizando unos trabajos concretos de construcción. Con esto de la construcción siempre hay que estar sobre el asunto para que no se eternice, aunque tengas un contrato que lo expresa «todo».

    Bueno, a lo que vamos. Una cosa tengo clara: cuando vas a una ciudad que no es la de tu residencia habitual, hay que tenerlo todo preparado, en mi caso se encarga Miguel, un chico que me gusta mucho y me anima a que “aproveche el tiempo con cosas que valgan la pena”. Miguel es amigo, me gusta, lo quiero, me quiere pero, lejos de ser celoso, me prepara mis cruising para que me divierta con la única condición que se lo cuente todo. A todo eso añado que Miguel es hijo de la segunda mujer de mi padre, es decir, la mujer que ha puesto paz y alegría en mi familia. La recomendación de Miguel era:

    — Te vas al Bar “Nunca digas No” en las inmediaciones de las Torres de Quart, aprovechando que por allí tienes uno de tus asuntos. Algunos te buscarán porque eres guapo, no les hagas caso. Te pides tu bourbon doble y esperas. Llegará un chico más guapo que tú, te reconocerá y sabrás que es él porque te mostrará su móvil con tu foto. Le invitas a una copa rápida para conversar algo e indicarle lo que deseas, y luego te sacará a otro sitio para que descanses y disfrutes. Paga todos los gastos que hagáis, a él ni se te ocurra pagarle porque no es puto, sino un buen amigo mío que folla divinamente, lo sé por experiencia. Déjate hacer… Ah, y en la noche no lo mandes a su casa, llévatelo a tu hotel…”

    Al acabar todo, ya eran las 16:30, había comido con un tipo que me debía ciertos favores y quiso invitarme a comer agradecido. Vino con un hijo de 15 años al que, al parecer, su padre le había hablado mucho y bien de mí y el muchacho me miraba con simpatía. En un momento de la comida mi amigo ante su hijo me preguntó por las costas del abogado que puse a su disposición y le dije:

    — Eres mi amigo, fue un favor y el abogado es de la empresa, ni que decir que no me lo preguntes más si quieres mantener nuestra amistad.

    Dirigiéndose a su hijo dijo:

    —Lo ves? así es el mejor amigo que tengo.

    — Solo es un modo de devolver a tu padre algo de lo mucho que ha hecho por mí.

    Hechos los debidos honores y tras invitar al chico a venirse en las vacaciones con otros muchachos, hijos de amigos comunes, a una travesía en yate por el Mediterráneo, nos despedimos y me fui al bar en cuestión dispuesto a no decir a nadie que No. Todo transcurrió como estaba previsto. Me senté, pedí un bourbon doble y esperé poniendo avisos por whatsapp. De pronto se presentó un chico guapo, algo moreno, bien formado, con una incipiente barba y bigote, ojos claros y vivos, cogote y laterales sobre las patillas muy afeitados y pelo ondulado en la parte superior, abundante, grueso, negro y sedoso; en fin, me pareció que no debía tener más de 17 años, y me saludó. Lo miré a la cara esperando que me mostrara el móvil y supe que no era él.

    — Alexis tardará un poco en llegar y me ha mandado para que te acompañe hasta que llegue.

    Me dio pena enviarlo a la mierda y dejé, mejor, le cedí el asiento frente a mí y lo invité:

    — Qué deseas tomar? Te invito, le dije para ser educado.

    — Si no te molesta, lo mismo que tú.

    Llamé al camarero y le pedí lo mismo y unas gominolas. Cuando el camarero depositó sobre la mesa lo pedido el chico me agradeció sincera y fervorosamente la invitación. Me dijo que se llamaba Erik, me habló de ciertas peripecias familiares que le obligaron a trabajar por su cuenta.

    — En qué trabajas?

    — De momento en cualquier cosa…

    —¿Qué?

    — Recados, ayudas a remover muebles, atender a ancianos y…

    — Y ¿qué?

    — Todo lo que me pidan.

    — ¿Todo?, ¿todo, todo?

    — Si piensas en el sexo, también, sí; pero no lo he hecho como oficio nunca aunque tengo buen trasero y mejor delantera…, si esto me sirviera para vivir y ayudar a mi madre y hermanos menores, ¿qué podría hacer, si no?

    — Cada uno sabe en su situación como actuar, yo no te juzgo.

    — A ti se te ve buena persona, ¿a qué te dedicas?, —preguntó.

    — Soy médico pero no ejerzo, me dedico a llevar las empresas de mi padre, junto con otro amigo mío y mi hermana.

    Habían transcurrido 55 minutos y se nos acercó Alexis, me mostró mi foto y le dijo a Erik que ya podía irse. Indiqué a Alexis que se pidiera algo. Indiqué también que se quedara Erik que se puso contento. Alexis se pidió un cubata y nosotros repetimos de bourbon, como se es de religión segura.

    — No es que necesite un plan para lo que vamos a hacer, pero asegúrate de dos cosas, tengo que descansar y relajarme y tengo que pasarlo bien; si puedes hacer esto, nos vamos donde tengas previsto los tres, si Erik puede, claro —así interrumpí el silencio que se había adueñado del ambiente.

    — Erik no puede venir porque es menor, solo tiene 17 años, dijo Alexis.

    — Perdona, toma y mira, lee en mi DNI la fecha de nacimiento y verás que ayer cumplí los 18 años, así que puedo no ir si no queréis, pero soy mayor de edad —se defendió Erik.

    — Bueno, en vosotros está, por mí no hay problema, Alexis tiene la palabra que es quien me acompaña —dije para salirme de la discusión.

    — Vamos los tres al mejor sauna de la ciudad y a la hora de cenar cada uno a su casa —dijo Alexis.

    — Ahí podríamos llegar; en absoluto: vamos al sauna como dices, lo que me parece bien y luego os llevo a cenar al mejor restaurante de la ciudad, les propuse.

    Nos levantamos al acabar nuestros tragos y en un momento escuché que Erik le decía a Alexis que si le parecía mal que se excusaba y no iba con “vosotros”, pero Alexis le dijo que no había problema, que harían como yo había indicado, pero sin caprichos propios, que tenían que hacer agradable “a esta persona que ha venido por asuntos graves y necesita descansar, relajarse y pasarlo bien”. Erik puntualizaba que yo había dicho dos cosas, pero Alexis le razonaba que yo había unido las dos primeras porque descansar y relajarse eran una misma cosa.

    Entramos al sauna gay (callo el nombre por no hacer publicidad, por eso mismo tampoco daré mayores detalles de cómo es el sauna). Lo primero era desnudarnos, envolvernos en una toalla y nos fuimos a las piscinas, eso era relajarse. Jugamos en la piscina, chistes, conversación. No osaron entrar en asunto sexo ni me parecía que era de momento lo más importante. Sugerí pasar al calor húmedo unos 15 minutos para sudarla bien, me hacía falta. Volvimos a la piscina y luego les pregunté por sus opciones sexuales. Alexis me contestó que como era pansexual le daba a todo, hombres, mujeres, animales, incluso “al tarro de la mantequilla” (sic); Erik dijo que él se sentía homosexual, pero que no había tenido sexo con nadie, solo mamadas, concursos de meadas en grupos, masturbaciones con algunos amigos, pero que al menos “deseaba que alguien lo masturbara para ver la diferencia” (sic).

    Yo les dije que era abiertamente gay y que pensaba que o con ellos, con los dos, o me buscaba a alguien para pasar la noche y si decidían venir conmigo al hotel después de cenar que ahora teníamos que jugar para entrenarnos.

    Como aceptaron y de buen grado, en el sauna nos llenamos de besos al comienzo, parecía que los dos querían ganarse mi voluntad, pero yo les alenté en deseos y me puse a besarlos alternativamente, degustando sus lenguas. El joven Erik tenía la boca muy húmeda con abundante saliva o deseo, quizá fuera por la novedad de hacerlo con un desconocido, se le escapaba saliva abundantemente y decidí quitarle la ansiedad y me puse a masturbarlo. Alexis entendió y se puso a besarle toda su delantera desde el pubis hasta las tetillas y de ahí a la boca. El muchacho llegó a sus movimientos en los que ya no resistía, sentía sus convulsiones por mi mano y las veía por mis ojos y sonreí al ver la abundancia de semen que derramó muy alto, porque había dirigido su polla hacia arriba en perfecta vertical y cayó de regreso al abdomen, toda su lefa encima de su cuerpo. Alexis se la extendió por todo su cuerpo con sus manos como si le estuviera masajeando.

    Me dirigí a Alexis por haber entendido y le hice unas metidas de mano a su polla sin desear masturbarlo. Adiviné que Alexis quería algo más de mí, y le permití que me comiera la polla y me masturbara, entonces era Erik el que me iba besando todo el cuerpo. Pero a la hora de eyacular Alexis que lo sintió metió su boca y cubrió mi polla para tragarse todo mi semen. Dejó a Erik en ayunas. Invité a Erik a un 69 y poniéndose Alexis detrás de mi cabeza penetro con su polla el culo de Erik. Nos vinimos al mismo tiempo Alexis y yo y poco después Erik de quien me comí su lefa semi salada pero un poco ácida. Erik se puso a besarme tumbado sobre mi y me hizo degustar restos de mi propio semen que me gustó más por estar acostumbrado. Comenzamos una sesión de tocamientos genitales y presiones en el ano con los dedos, peroro deseaba sexo mayor en la noche y era una especie de secreto para ellos.

    Así nos quedamos en las ganas y, tras ducharnos, nos fuimos a cenar. Cenamos en un restaurante desde donde se veía toda la ciudad y el mar y la playa. Eran las 11 de la noche cuando salíamos de cenar y estábamos paseando por el Paseo Marítimo. Hacía muy buena noche y en cuanto a gente parecía el día, todos paseando.

    Nos dirigimos los tres al hotel. Nos acostamos juntos. Follamos entre nosotros a tope. Ni hace falta dar detalles, solo que Erik recibió su segunda follada por mi parte, es decir el certificado y conformación de la pérdida de su virginidad, como él decía. Por mi parte recibí una doble penetración simultánea. Como nunca me lo pasé con estos chicos. Los detalles del sexo en el hotel lo dejémoslos para otra ocasión.

    Es claro que Miguel sabe elegir amigos. Alexis vino a ser un auténtico maestro incansable; la juventud y apetitos de Erik eran desbordantes. Nos manifestaba su satisfacción por haber estrenado su culo con nosotros, se sentía satisfecho y tanto hablaba que le dijimos que fuera más discreto.

    A las 11 de la mañana despertamos, nos duchamos juntos y salíamos de la habitación al borde de las 12; los invité para comer en el restaurante del hotel y previamente reservé habitación para tres para esa noche, todo en conformidad con mis amigos. Alexis quería llevarme a otra sauna para variar, pero le dije que la misma porque ya sabíamos qué hacer en cada lugar, Les pareció bien, pero regresamos al hotel un poco antes para poder viajar yo al día siguiente. ¡Qué noche! Adivinaron que lo que quería esa noche era sexo a reventar y me complacieron, otra doble penetración, me dieron por la boca, por el culo. Hasta llegué a decirles:

    — Haced que esto se parezca a una violación.

    Lo hicieron y cuando me tocó follar a Erik se la metí de golpe, noté su dolor por el movimiento y su grito estentóreo y sin descanso lo follé furiosamente desde el primer instante. Cuando acabé en su interior, me miró sonriéndome y me besó apasionadamente, muy apasionadamente. Con Alex, experto en todo incluso en tarros de mantequilla, no hubo sorpresas ni yo con él ni él conmigo, sexo brutal pero conocido y pienso que estudiado por los dos. Luego quise ver a Erik follando a Alexis y este soportó muy bien las embestidas de Erik que lo hizo magistral. Alexis me invitó a acercarme y se puso a mamarme la polla que de nuevo comenzó a elevarse, pero sé que no hubo tanto semen como en las veces anteriores, tanto por mi cansancio como por la boca de Alexis que se lo tragó con facilidad.

    El balance fue de un triple empate, nos quedamos exhaustos, sin semen, con los culos abiertos y durmiendo muy recogidos, fui el último en dormirme, Erik se durmió en mi pecho y con su boca hacia la mía y Alexis se durmió muy pegado a mí, su polla la notaba en mi pierna izquierda y su pierna izquierda entre las mías. El sudor y el aliente de los dos llegaban a mi olfato, mucho semen que estaba por la cama y nuestros cuerpos. De no haber sido por el cansancio no me hubiera dormido con esas dos personas tan encima de mí.

    Me acompañaron los dos al aeropuerto. Me llevé a Alexis aparte y le dije si tenía alguna necesidad económica, como quería comprarse un iPhone X, le regalé su precio y algo más. Lo mismo hice con Erik: le di la misma cantidad que a Alexis y así no perdería las ganancias de estos dos días, pero que no le cobrara nada a Alexis. Se abrazó a mi cuello para besarme y le dije al oído: “si alguna vez quieres venir a trabajar a Madrid, me lo dices y te haré una plaza en una de las empresas”. La respuesta no se hizo esperar y aceptó sobre la marcha.

    El sexo muchas veces es un medio para conocer gente que vale la pena y poderles ayudar. Erik ahora está en la Facultad de Medicina porque quiere ser médico y ayudar a la gente, alterna sus estudios con el trabajo. Alexis trabaja de jefe de sección en la oficina de nuestra empresa recién instalada en Valencia, su ciudad.

    Abril de 2018

  • Mi madrastra Viviana (Séptima parte)

    Mi madrastra Viviana (Séptima parte)

    Cuando entre a hablar con Viviana de lo sucedido, estaba sentada en la cama, con un vestido strapless viendo la televisión.

    J: Te ves muy hermosa hoy (me senté detrás de ella)

    V: Gracias… pero supongo que no más que mi hermana…

    J: No estés brava (le empecé a dar besos en el cuello), lo que paso fue porque pensé que eras tú y no aguantaba más las ganas de hacértelo.

    V: ¡Sí!, no me digas (se puso de pie), o sea se la estabas metiendo a mi hermana en la ducha por error.

    J: Si estas celosa (me puse de pie), entonces yo también debería estarlo (puse mis manos en su rostro), porque te vi con tu hermana besándose y manoseándose, así que en teoría estamos a mano (luego de eso la bese).

    V: ¿nos viste? (continúo besándome).

    J: Si, así que yo también estoy molesto (empecé a cogerle el culo), porque mejor no nos reconciliamos, que ese vestido me tiene loco.

    V: Y lo que hay debajo te va a poner peor.

    Ella me empujo a la cama y se quitó el vestido, en efecto lo que tenía debajo me puso muy caliente, era un brasier con encajes, sin tiras, lo que realzaba sus tetas y hacía que se vieran más ricas de lo normal, medias veladas negras hasta sus muslos y abajo un hilo negro diminuto. Ella me quito el pantalón y comenzó a mamármela, se sentía delicioso, ya extrañaba sus mamadas, además al siguiente día tenía que devolverme para la universidad. Yo tome su cabeza y empecé a empujarle mi verga hasta que no pudo tragársela más, luego me levante y la tome de los brazos, para tirarla boca abajo sobre la cama. Tomé sus caderas y las levante un poco, para poder lamerle mejor la chochita, ella empezó a gemir como una loca, mientras metía mi lengua en su chochita, luego de unos segundos, sentí como mi madrastra se vino en mi cara, eso me excito muchísimo, así que le abrí esas nalgas y se lo metí desde atrás.

    J: Si viví, que rico te viniste sobre mi cara (la cogí del cabello, mientras le daba nalgadas)

    V: No me digas esas… aaaahhh… cosas… me haces sentir como… ummmm… una puta… (Mordía las sabanas)

    J: Pero si eres una puta… (La levanta hacia mi sin soltarle el pelo), porque te encanta como te la mete tu hijo, ¿cierto?

    V: ohhhh… aahhh… sí hijo… dame más… más… métemela toda… aaahhhh si me vengo…. aaahhhh

    J: Espera, espera, aun no, date la vuelta, quiero ver tu carita cuando te vengas (así que le di la vuelta y puse sus piernas en mis hombros, para comenzar a metérsela bien profundo).

    V: ¡ohhhh!… hijo… que bien se siente… la siento muy profundo… siiii dame más duro hijo…más…más…más… (Viviana empezó a retorcerse, hasta terminar con unos espasmos, se veía hermosa y excitante)

    Como aun no me había venido, tomé a Viviana que aún estaba sobreponiéndose del orgasmo y la puse sobre mí para alzarla, gracias a que ella es bajita siempre me había excitado podérselo meter así en el aire, alzadita. Así que ella me abrazo fuerte y empecé a metérselo con muchas ganas, ella me rasguñaba la espalda y me mordía el cuello.

    J: mami… un… sigues… bravita… conmigo…

    V: Ca… lla… te… (Y me empezó a besar)

    Cuando estábamos en ese momento así súper caliente, yo estaba a punto de venirme, cuando la puerta se abrió y entro marcela. Los dos la volteamos a mirar y quedamos paralizados, yo tenía a su hermana alzada, agarrada de las nalgas y con el pene bien adentro de ella, mientras ella tenía sus manos en mi cuello.

    V: ¿No te han dicho que tiene que tocar para entrar perra?

    M: ¿Me dice perra la mujer que tiene el pene de su hijastro dentro?

    J: Ya tranquilas… por favor.

    M: tranquilos sigan… (Y Marce se fue)

    V: Es una entrometida… (Viví empezó a retomar los movimientos de su cadera y me beso)

    J: ¿No importa que tu hermana nos haya visto?

    V: No te preocupes sigamos…

    En efecto continuamos, hasta que me vine dentro de ella (nunca hemos tenido problemas con todas las veces que me he venido dentro de ella, ya que ella siempre ha planifica con inyecciones mensuales), así que la puse en la cama y aún tenía leves espasmos, se veía tan tierna y sexy a la vez, yo también ya sentía débiles las piernas, así que nos recostamos juntos en la cama y nos quedamos dormidos.

    Cuando abrir los ojos, sentí que me estaban haciendo una rusa, se sentía delicioso, solo veía una cabeza que se estaba metiendo mi verga después de pasar por en medio de las tetas, pero no era Viviana la que estaba haciendo eso, ya que ella estaba costada a mi lado, dándome la espalada. Era Marcera, que al terminar el oral que me estaba haciendo, se subió sobre mi verga y empezó a cabalgar.

    M: Ummm!!!… mi hermanita sí que la pasa bueno… aaahhhh… John… que rico!!!

    J: Baja… la voz… Marce… si Viví se despierta… se va a molestar muchísimo… (Marcela se veía espectacular ahí encima de mi verga, esas tetas perfectas que rebotaban en cada salto, esa cinturita pequeñita y esa carita angelical que no hacía sino gemir).

    M: Mi hermanita es una perra envidiosa, no te preocupes… le voy a dar una lección… espera y veras…

    Marce dejo de saltar y me dijo que me escondiera detrás de la puerta, yo muy obediente así lo hice, cuando marcela empezó a besar a Viviana que estaba ahí acostada desnuda en la cama y no solo a besarla, también empezó a darle palmadas en la cola, hasta que ella despertó.

    V: ¿Qué pasa, porque estas desnuda y me estas besando, John nos puede ver de nuevo?

    M: tranquila él ya se fue, y verte cogiendo con él me puso muy caliente, así que tiene que ayudarme hermanita, como en los viejos tiempos.

    V: Eres una perra marcela (Viviana empezó a basarla, cogerle las nalgas y las tetas)

    M: Te extrañe hermanita, quiero que me comas la chochita… hagamos un 69… ¿Quieres?

    V: Eso suena delicioso.

    Así que se acomodaron para hacer el 69, marcela se acomodó de tal manera que ella quedara arriba apuntando hacia mí y Viviana abajo mirando hacia el otro lado. Marce la me hizo la seña para que me acercara y se la metiera a su hermana, yo muy obediente me acerque muy lentamente y se lo metí de golpe a Viviana.

    V: ohhh!!!… rayos que esta… ahhh!!… pasando… John… no es lo que parece.

    J: Lo que parece… es que tu hermana y tu hijastro… te van a comer como nunca antes… ¿cierto Marce? (y bese a Marcela).

    M: Claro que si hermanita, es para que nos disculpes por lo de la otra vez en el baño (marcela lamia el clítoris de Viviana mientras Viviana lamia el de ella).

    V: ohhh!!!… no aguanto… mas… me voy a… ahhhhah!!!

    Viviana tuvo un squirt espectacular, quedo ahí en la cama totalmente satisfecha, luego de eso continuamos con marce, porque viví se quedó dormidita otra vez. Así que marce se subió encima de mí y me pidió que la cogiera como tenía a su hermana cuando nos descubrió. Con ella fue un poco más difícil porque es un poco más alta que Viviana, así que lo pude hacer, pero aguante menos tiempo, pero luego nos sentamos en una silla y ella termino, mientras me venía dentro de ella. Esa fue la mejor experiencia de sexo que he tenido hasta el día de hoy.

    Después de todo esto, marcela volvió a su país, a las pocas semanas quedó embarazada, de su esposo al parecer, yo volví a la universidad y todos seguimos nuestra vida normalmente. Aunque en algunas ocasiones que voy a visitar a mi papa (que ahora son menos por el trabajo, máximo 2 veces al año) lo hacemos con Viviana para quemar las ganas, marcela ha venido al país un par de veces más, pero no hemos vuelto a coincidir. Mi madrastra quedó embaraza de mi papa hace unos meses y marcela vuelve ese año, esperemos que nos depara el futuro.

  • Ma petit lampin

    Ma petit lampin

    Llegando de un arduo día llego a mi casa y te veo allí acostada respirando plácidamente, dormida. Parece que también tuviste una semana pesada pero, aun así, me tenías preparada una sorpresa pero te quedaste dormida esperándome. Te vez tan linda acurrucada en la cama vestida de blanco con la corbata de moño negro, tus largas orejas y una colita peluda. Dejo mis cosas en el piso y me acerco sigilosamente, no quiero despertarte, te rodeo con mis brazos y comienzo a besar tu cabeza. El roce con tu cuerpo, a través del ceñido y sedoso traje, hace que mi sangre se caliente mas no dejo de besarte con suavidad. Acaricio tu cuerpo, mis manos rozan tu liso abdomen, tus piernas que me encantan y tus brazos. Mis beso descienden por tu cuerpo, beso tu cuello, tu espalda, tu costado, al parecer, comienzas a despertar o sientes mis caricias pues sueltas pequeñas exclamaciones de placer en tus sueños. Beso tu lindo trasero y me percato que la esponjosa colita es un butplug, eso me excita sobremanera y me hace desear que despiertes pronto o estaré tomándote dormida. Mis besos continúan con su camino por tus piernas, tus muslos hasta llegar tus pies. Me detengo un minuto en ellos y casi tengo la certeza de que ya has despertado (Me desilusiono un poco porque no podrás ser mía en tus sueños, pero ya lo haré en otra ocasión.) y para comprobarlo te doy unas ligeras mordidas en los pies, tu reacción no deja lugar a dudas, estás despierta. Ahora mi lengua juguetea con los dedos de tus pies, tu cuerpo se estremece. Pasado dos minutos no soportas más, te levantas y te acercas a mí, nos besamos con ardiente pasión. Me separo un instante para verte, pareces una niña a punto de debutar en la obra escolar pero tu sonrisa dice que eres una mujer (¿O una niña muy pícara?).

    -Hola mi amor ¿Dormiste bien?

    -Sí, tuve un sueño fantástico. No me creerías.

    -Ya me imagino como sería. ¿Mi conejito tiene hambre?

    -Mucha, afortunadamente aquí tengo una gran zanahoria para saciarme – Dices mientras metes mano en mi pantalón y acaricias mi miembro.

    Desabrochas mi pantalón para disfrutar de tu zanahoria. La avidez con la que comes me indica que pronto podré estar dentro de ti. Mientras disfruto de la frenética felación que me das, aprovecho para jugar con el plug, y por tu reacción parece que lo disfrutas mucho. No pasan ni 5 minutos cuando detienes la felación y me dices que me quieres dentro de ti, que no aguantas más. Te recuestas en la cama y colocas una almohada bajo tu cadera. Te ves hermosa. Me coloco sobre ti, aparto un poco el traje para descubrir tu chorreante vagina que pide a gritos su zanahoria. Entro de una embestida y sueltas un gemido. Pides más, obedezco. Bombeo con fuerza subiendo el ritmo. Nuestras respiraciones están agitadas, no puedes contener tus gemidos de placer. Luego de un tiempo tu cuerpo se tensa, me pides que no pare, que ya estás cerca, que te vienes. Yo también estoy a punto. Me pides que explote dentro de ti, que te llene, que te deje calientita. Exploto dentro de ti y al sentir mi leche también explotas en un gran estertor. El ritmo disminuye y quedamos recostados en la cama.

    Espero les haya gustado, cualquier comentario mi correo es [email protected]

  • El prestamista y la señora Claudia (Parte 3)

    El prestamista y la señora Claudia (Parte 3)

    Se había roto el hielo que existía entre los dos luego de haber conversado sobre nuestras vidas mientras tomábamos una botella de vino y terminamos abrazados después de haber tenido sexo, había logrado que se entregue a mí completamente como tiempo no lo hacía desde que su esposo la había abandonado.

    -Gracias Pablo por darte el tiempo de escucharme realmente necesitaba desfogarme hace tiempo de seguro no es de tu interés de saber de mis problemas y sólo vienes a cobrar la deuda que tengo contigo…

    Le contesté que no era así que tampoco soy un ser insensible, que si fuese como ella piensa la hubiera cogido de frente sin interesarme como se sentía ella y sólo me hubiera importado mi placer, ahí sus ojos verdes me vieron un rato y después bajó la mirada arrepentida por lo que había dicho y sus labios buscaron mi boca y la besé apasionadamente.

    Esa mujer de 42 años que a primera vista todos creían que era pedante y orgullosa sólo era un escudo que usaba como manera de protección para los demás, mis manos recorrían su cuerpo desde sus anchas caderas hasta su cuello y besaba esos pezones enormes hinchados que apuntaban para arriba como me encantan sus tetas.

    Mis dedos tocaban sus labios vaginales que ya mostraban humedad sus suaves gemidos me decía que iba por buen camino con Claudia su lengua jugaba con mis orejas.

    -Ohhh Pablooo ohhh perdóname por lo que te dije… ohhh sólo te pido que me tengas paciencia… quedé muy mal después que me dejaron ohhh y desconfío de todos ahora…

    Mi respuesta era mi boca besando su hermoso cuerpo por todos lados y volviendo que sienta y reaccioné otra vez al disfrutar de las caricias de un hombre, y nuevamente mi boca y lengua llegaron a su chucha que devoraba sus labios y también su clítoris hasta hacerla gritar y terminé teniendo un orgasmo.

    -Ahh… ahhhh… diooos… ohhh ereees todoooo… ohh un buen amante ohhh… ayyyy yaaaaa… siii…

    Sus jugos de hembra caliente mojaron toda mi cara y boca su cuerpo así me recompensaba haber llegado abrir su mente al placer otra vez la coloque en mi posición preferida la del perrito su enorme trasero estaba a mi disposición esas nalgotas que muchas veces me sirvieron de inspiración para hacerme unas buenas pajas (masturbación) en las noches ahora eran mías.

    -Siempre me gustó tu culazo Claudia cuando te veía pasar tus nalgas me vuelven loco grandes y bien cuidadas…

    Besaba su culo y lo abría como si fuera un pan francés enorme y su chucha y ano me estaban esperando así que primero le tocaba a su vagina y metía la verga muy despacio que iba entrando con suma facilidad por lo lubricada que estaba la señora Claudia hasta llegar a tenerlo todo adentro.

    -Ahhh… siii… qué ricaaa vergaaa… dame todooo ohhh lo sientooo… todito para miii… ohhh…

    Mis embestidas hacia ese culazo empezaron muy despacio y de a poco fue subiendo la fuerza e intensidad chocando sus nalgotas cada vez que entraba y salía mi pinga de su chucha bien caliente y jugosa.

    Cogí sus brazos y los tiré para atrás y los usaba como si fueran riendas de una yegua siendo montada, ella soplaba como si le faltaría el aire cuando más fuerte eran las embestidas en su culazo

    Hasta que por más que mi deseo era durar más y seguir disfrutando de tan riquísimo culo bien grande y chucha bien caliente que ya luego de 38 minutos ya no pude aguantar y llené su cavidad vaginal de leche caliente.

    -Aggg siii… miii bella señora ahí tiene toda su leche para Ud. ohhh…

    (Continuará…)

  • Primera vez con un viejo con ganas

    Primera vez con un viejo con ganas

    Me llamo Santiago, pero me llaman Santi. Tengo 19 años recién cumplidos, soy atlético, mido 1.82 de altura, lo que me hace parecer flaco, pero no lo estoy; aunque voy constantemente al gym y me doy mis buenas palizas no me veo delgado, pero sí tengo cachas y un buen culo, de la delantera solo digo que me conformo con mis 18 cm. en reposo. Soy gay salido del armario muy pronto, todavía era menor; le doy a todo, pero lo que me gusta de verdad son los viejos con malas intenciones. Lo que pasa es que los viejos pasivos son muy cobardes y no se atreven tanto como los activos que son descarados o eso me parece a mí.

    Me depilo todo cada quince días y el pecho cada semana. Las piernas y las axilas ya no los depilo porque he recibido en total ocho sesiones de láser y tengo las piernas muy lisas y los sobacos ya no me huelen. Me quedan cuatro sesiones que cuando pase el verano las emplearé en el vello púbico. También llevo muy corto el pelo de mi cabeza, rapado por los laterales y una cresta frontal que suelo fijar contra el viento.

    Mis padres van cada uno por su lado, nunca se casaron, luego no pueden divorciarse, se juntaron, vivieron juntos, follaron y aquí estoy. Después de mi nacimiento se arrepintieron de haberse despistado y mi madre se fue no sé ni a dónde. Mi padre me puso una mujer que me cuidara y una tarjeta en la que me deposita el dinero que necesito. Como es rico, me dice que ya heredaré, de momento desea que no me falte nada.

    Cada año me voy de vacaciones en verano y me lo paso de puta madre. Este año lo he dedicado a buscar viejos verdes con quienes pasar una tarde o noche y follarnos mutuamente. Porque a mí lo que me gusta es follar, pero un viejo que sea pasivo es más difícil de encontrar que una aguja en un pajar, y eso que los hay y no pocos.

    En el pueblo donde me encontraba a comienzos del verano, descubrí viejos que miraban a los chicos del pueblo, pero no a las chicas, y me dije: “Santi, ahí los tienes”. Pasé por delante de ellos tal como voy por el mundo en verano, zapatillas blancas sin calcetines, short tejano desgastado, con rotos y de media caña, es decir, que se queda a la mitad del muslo, eso hace que los rotos queden altos y son tentadores y les doy un par de vueltas para que suban más y presumir mis piernas limpiamente depiladas; visto camisetas de tirantes muy sesgadas con espalda de nadador, gorra y gafas muy cursis, femeninas y llamativas.

    Esperé a que los chicos se fueran y poco a poco los viejos que me miraban con ganas se fueron porque detrás de mis gafas no sabían adonde miraba. Pero un viejo que se rascaba sus huevos por encima de su pantalón se quedó en el banco sentado y de vez en cuando me miraba. Descaradamente me levanté, di media vuelta al parque y observé que me seguía con su mirada, y consecuentemente fui a parar al banco en donde se encontraba.

    — Muy buenas.

    — Buenas.

    — ¿Qué tal por aquí, por este pueblo?

    — Lo de siempre.

    — ¿Qué es lo de siempre?

    Esta pregunta le puso un poco nervioso y comenzó a contarme lo aburrido del pueblo y los chismes de la gente. Entonces me arrimé a él y me puse muy junto. No se inmutó y me quité las gafas poniéndolas sujetas a la camiseta delante del pecho.

    — Joven, porque eres muy joven ¿no?

    — Diecinueve años.

    — Eres alto, tienes buenas piernas…

    — Y sin pelos.

    — Sí, sí, ya lo veo, ya.

    — ¿Te afeitas?

    — Las piernas ya no, me hice pasar laser.

    Señalaba con el dedo sin parar de moverlo como diciendo que había oído hablar de eso del láser y tal, pero que no entendía mucho. Le pregunté si tenía nietos que le explicaran las cosas modernas y me contestó que nunca se había casado y por eso no tiene hijos, ni nietos. Le miré como si me extrañara y le subió un rubor a la cara. Me sonreí y le dije:

    — Yo tampoco me casaré porque soy gay, digo, homosexual, esto es, maricón, me entiende ¿no?

    — Sí te entiendo, ahora lo decís con facilidad y parece que está de moda, pero en mi tiempo, había que callar y sufrir…

    — Ah, ya, ¿tú también eres…?

    Miró hacia todos los costados y me aseveró con la cabeza, moviéndola varias veces.

    — No te preocupes, que yo no diré nada a nadie, pues no conozco a nadie aquí, he venido de vacaciones como una semana, para ver ese castillo y conocer gente.

    El hombre se animó a contarme la historia del pueblo y del castillo, cómo era la gente, me dijo que había otros que también eran como nosotros, pero todo el mundo se lo calla.

    — Y… cuando tenéis ganas, ¿qué hacéis y cómo hacéis?

    — Cuando éramos más jóvenes, escondidos, allá en el campo, pues eso, ahí podíamos hacer algo muy rápido, pero con miedo, ¿sabes?, no era como ahora que vosotros lo podéis presumir. Entonces había que conformarse pringándosela cada uno y aliviarse.

    — Ah, ¿ahora como hacéis?

    — Ahora…, ahora…, lo mismo…, me agarro del manubrio y me desahogo…

    Se puso a sonreír. Entonces le insinué que me gustaría tener algo con él y me dijo:

    — Ah, y dónde, si nos ven, yo ya la edad que tengo.

    — ¿No te gusto?

    — Mucho, ¿por qué crees que me he quedado? deseaba verte, mirarte, pero no esperaba que un chico guapo como tú se acercara a un viejo como yo.

    — Tampoco pareces tan viejo…

    — Mira, 68 años y desde los 30 sin tocar bola.

    — Pero te apetece, lo deseas, te gustaría que yo te follara o prefieres follar tú.

    — Me gusta más poner el culo, pero no sé si ahora podría después de tanto tiempo.

    — Eso se prueba y se sabe.

    Nos levantamos y me acompañó hasta donde tenía yo el coche, le invité a venir al hotel que estaba en la carretera, se subió al coche, me preguntó qué hotel era y le expliqué que se trata de uno que no se pasa por recepción, que es una especie de motel y se entra directamente. Eso le gustó y vi que se le marcaba en el pantalón el bulto. Yo estaba comenzando a calentarme. Le puse mi mano por encima del pantalón y noté que su polla era buena, grande, le dije:

    — También me gustará tener tu polla en mi culo.

    — Sí, pero primero yo, que mi culo ha pasado mucha hambre en muchos años.

    Lo besé, me besó y cruzamos nuestras lenguas. Arranqué el coche y se pasó todo el trayecto, nos diez minutos, sin dejar de mirarme; pienso que ya estaba gozando y yo estaba preocupado de que se viniera antes de tiempo y se estropeara todo el asunto. La verdad es que el vejete de 68 años se portó muy bien.

    Cuando estacioné el coche miró para todas partes y no veía a nadie. Salimos y nos metimos en la habitación. Tenía una botella de whisky y le ofrecí, aceptó, le pasé un vaso de plástico con whisky y se lo tomó de golpe. Tenía prisa y le dije:

    — Calma, no tenemos prisa, vamos a jugar como cuando eras joven, pero sin prisas, ni mirando a ninguna parte, todo es nuestro. Lo calmé, le puse más whisky y comenzamos a charlar para calentarnos. Al poco me levanté para besarle y se incorporó, poco a poco fui quitándole la ropa y apareció lo que me imaginaba, una polla grande, unos huevos colgando en paralelo con la polla, un vientre no plano, pero sin barriguita, más bien se conservaba. Le pasaba la mano por su vientre y me dijo:

    — Sigo trabajando la tierra, ya no por obligación sino cuando me lo pide mi hermano que no está muy bien, el pobre.

    Entendí su vientre plano y su musculatura de trabajar la tierra. Pero él se admiraba también de mi cuerpo, tan dorado y todo él del mismo color.

    — ¿Cómo tomas el sol?

    — Siempre desnudo.

    Se puso de rodillas delante de mí y se metió mi polla dentro de su boca y no quería perder tiempo. Me imaginé que estaba como desesperado y no quería que le saliera mal la oportunidad que se le había presentado. Como le pregunté por qué tenía prisa, me contestó que siempre que había hecho estas “cochinadas” lo tuvo que hacer deprisa. Así, que por mucho que yo lo frenara, el hombre estaba como apurado. Lo arrimé de cara a la pared y le metí en el culo mi polla para satisfacerlo y que no sufriera con la demora. Lo incliné un poco y como si fuera a mi medida, solo abriendo un poco mis piernas ya bajé mi polla a la altura de su culo y, estirando sus nalgas, la fui metiendo poco a poco.

    — Dale de una vez, puto maricón, y perfora mi culo que está ansioso.

    Necesitaba yo una arenga de este estilo y ¡zas! la metí de golpe, gritó y gimió, le había hecho daño, pero se puso a sonreír y me animó:

    — Ándale, cabrón, ándale, y mueve tus caderas, maricón, perfora a este puto con hambre.

    Inicié un mete y saca ya fuerte desde el comienzo para quitarle la ansiedad y como soy retardado en eyacular tardamos mucho, tanto que ya estaba sudando y le chorreaba el sudor hasta el suelo, yo me empapé de su húmedo sudor y con el mío propio y, como me había contagiado la prisa, tardé más de la cuenta pero al final comencé a sacar los chorros de mi lefa con cierta violencia y él viejo gemía y gemía, suspiraba y se le veía contento. Al acabar, me abracé a él por la espalda y comencé a morderle el cuello, el buscaba mis manos para que lo masturbara y lo hice hasta que se vino abundante. Me lo llevé a la cama y con una toalla le limpié el semen que expulsaba de su culo para que no ensuciara la cama y, para aliviarle, de daba besos a su orificio anal y gemía. Nos besamos abrazados y nos enrollamos las piernas estando nuestras pollas frotándose la una con la otra.

    Luego le ofrecí su vaso de whisky y sorbimos los dos un trago, con un beso nos lo intercambiamos, así le preparé para que las próximas eyaculaciones fueran en nuestras bocas. Lo más importante es que el viejo estaba feliz y se le acabaron las prisas.

    Cuando me pareció que ya habíamos descansado lo suficiente, más por él que por mí, nos pusimos en la postura del 69 y le dije que lo íbamos a hacer lentamente y alternando entre la polla y el culo, para poder jugar completamente. Le pregunté si tenía alguna prisa y me dijo que no, que vivía solo. Entonces me metí su pollón en mi boca para disfrutarlo y de vez en cuando le metía algún dedo en el culo, y también la lengua. Lo hacía para que me imitara, porque su culo estaba abierto, pero el mío no y su polla era gorda, muy gorda y quería que me dilatara el culo mientras hacíamos el 69. De vez en cuando nos mirábamos y le notaba feliz y animado. Pero todo llega, tanta excitación hizo que casi a la vez nos fuéramos y yo recogí en mi boca toda su agria y amarga leche, pero me pareció un verdadero manjar, con solera de años criado dentro de esos huevos gordos. No pudo hacer la misma cosecha con mi leche y se le derramó por su barbilla y cuello, pero le di la vuelta, lo puse sobre mi boca y con un beso cruzamos las dos clases de semen, yo me apresuré a recoger lo que había por sus clavículas y me dijo:

    — Veo que no desperdicias nada, ahora me doy cuenta de por qué eres rico.

    Entonces, como ya eran las 8 de las tarde le invité a cenar al pueblo de al lado y nos duchamos juntos. Tiempo que no se había duchado con alguien, ni lo recordaba, porque de joven se lavaban entonces por partes. Le dije que después de cenar lo llevaría a casa y si quería podríamos follar allí. Dijo que si llegábamos después de las 10 de la noche no nos encontraría nadie y estaba bien, sonreía plenamente de satisfacción.

    Me folló esa noche y se quedó satisfecho. Le pregunté si conocía a alguien más con el que follara de joven y si le gustaría. Me dijo que a la mañana lo hablaría. Sin lavarme, con el sabor, el sudor y el semen del viejo en mi culo, espalda y en mi interior, me fui a mi motel y con todo eso me acosté para saborear bien el momento. Con un: «Ya me ducharé mañana…», se cumplió mi primera etapa.

  • Nuestra amiga argentina se deja dominar por Pau

    Nuestra amiga argentina se deja dominar por Pau

    Ya conté lo que pasó con Pau el miércoles (hace tres años), obvio, ella, se la pasó mandándome whatsapp, para vernos, el jueves casi le digo que sí, pero me llamó Matías, el amorcito de mi vida y salimos, fue cuando conté que salí desnuda de casa, solo con un tapado.

    La cosa es que el viernes, llego a la facultad, temprano, como siempre a las 7,45 Hs, me estaba haciendo pis, y llegaba tarde a la clase (empiezan todas a las 7,45 hs.) pero no me importaba, tenía que ir al baño, entro y estaba… ¿saben quién?… si Pau, me ve me dice “hola hermosa” me quedé helada, ni en pedo pensé encontrarla, ella ya a esa hora debería estar en clase, me agarra de la mano, me mete en un baño, cierra la puerta, me parte la boca, me quedé helada, pero con el frío a esa hora, me gustó sentir una boca caliente, no le dije nada, deje que me besara, me desabrocha un poco el jean, yo soy flaquita, así que su mano pudo entrar fácil, y apunta derecho a mi conchita, mientras me basaba (obvio todo en silencio por si entraba alguien), si alguien nos veía, capaz me echaban a la mierda de la facultad y me muero ¡y en casa me matan!, bueno la cosa es que me mete la mano en la conchita (sin bajarme el jean) , no se habrán sido menos de 10 minutos, no acabé, pero basto para que me dejara mojada y re caliente.

    Me dice: “a la salida (salíamos las dos a las 10 hs., hay días que solo tengo dos horas de clase, pero ella vuelve a las 14 hs.,) te espero, no me cagues, vas a ver que no te vas a arrepentir, te tengo ganas rubia puta, ni te imaginas lo que tengo ganas de hacerte”. Y yo como una boluda le pregunto: “¿qué me quieres hacer?”, y me dice: “si quieres saberlo, espérame y vamos a casa, después de cómo te calentaste el otro día sé que te va a gustar”

    No sé, me quedé, pensando toda la mañana, obvio que ni idea de lo que fue la clase en la facultad, mi duda era si irme con ella o no, aunque en el fondo sabía que lo iba a hacer, siempre prefiero arrepentirme de hacer algo que de no hacerlo.

    Bueno, la cosa es que salgo y estaba esperándome, me dice: “¿vamos linda?” y le digo: “si, vamos”.

    No lo pensé mucho, estaba intrigada en lo que quería hacer conmigo. Yo me acuesto con amigas, que son como yo, digamos bisexuales, pero sé que las lesbianas como Pau son distintas, me hacen calentar y gozar más.

    Bueno, la cosa en que en el viaje, hablamos boludeces, de la facultad como para distendernos un poco, hasta que llegamos a su casa y ahí empezó la cosa, que me intrigaba, y me calentaba a la vez, porque sabía que me iba terminar entregando a ella, como lo hice dos días antes.

    Llegamos a su casa, yo ya les explique es un departamento chico de un ambiente donde tiene una mesa con sillas y una cama, nada más, me empieza a besar, con esos besos suaves que nos damos nosotras, que a mí me calientan mucho, (ya nos habíamos sacado los abrigos porque hacía calor en su departamento), mientras me besaba, me saca la remera, el corpiño, y yo me dejaba, no sé, me gusta que me saquen la ropa y me dejen desnuda (sea un hombre o una mujer) siempre dejo que me dejen en bolas, me siento indefensa y eso me excita mucho.

    Me empieza a besar mis tetas, a comérmelas mientras me acariciaba, todo esto lo hacíamos paradas, así un rato, me hace sentar, me saca el jean junto con la braga, yo ya estaba desnuda y caliente, ella mientras se saca su ropa, me dice que me siente en una silla, y me empieza a acariciar toda, despacito con esa dulzura y suavidad (que aunque sea repetitiva) solo lo sabemos nosotras.

    Empieza acariciándome las piernas, llega con sus manos casi hasta mi conchita, mientras me besaba y yo ya tenía mis piernas abiertas totalmente entregada a ella, mientras me besaba me empieza a acariciar mi conchita, a meterme un dedo, yo ya estaba realmente entregada, estaba llegando al punto en que lo que solo quería era acabar, estallar en un orgasmo, pero la guacha sabía manejar eso, no me hacía acabar solo calentarme.

    Hasta que llega un momento en que me dice: ”Ahora espera, no digas nada, confía en mí, esto te va a gustar” yo con la calentura que tenía, la verdad no me asustaba nada, aparte más de lo que habíamos hecho dos días antes (en que me cogió, si me cogió con un cinturonga), no había mucho más que me pudiera hacer.

    Pau agarra un pañuelo, me ata las manos por detrás de la silla, y con una pluma (pluma que creo que era de un plumero jeje), me la empieza a pasar por mi cuerpo, nooo, que hija de puta, primero me la paso por las tetas, así un rato, siguió acariciándome con esa pluma por la panza, apenas rozo mi conchita y me la paso por mis entrepiernas (que es una parte, al menos para mí re sensible), ya no daba más de la calentura, y creo que ella de verme así tampoco, solo se excitaba con verme a mí así, entregada, caliente con lo que me hacía sentir, atada, entregada a ella, calentándome con esa pluma, yo con mis piernas totalmente abiertas, ya gimiendo y hasta casi transpirando, totalmente entregada, hasta que la hija de puta, me la empieza a pasar por la conchita, si, me acariciaba la conchita con esa pluma, y yo atada ¡sin poder hacer nada!

    “Hija de puta, ¡ya no doy más!”, fue lo que le decía, pero la guacha me seguía calentando y yo lo único que quería era acabar, que de una me meta uno, dos tres dedos en la concha, pero no, no lo hacía, solo me hacía calentar y yo cada vez estaba más caliente, solo pidiéndole: “HACEME ACABAR GUACHA” ¡ya nada me importaba!

    ¿Y saben qué?, por eso digo que las lesbianas, pero lesbianas en serio son distintas, me dice: “¿quieres acabar?”, “obvio”, le digo, “estoy re caliente”, me desabrocha el pañuelo y me dice: “mastúrbate delante mío” que hija de puta, ¡nunca había hecho con una mujer! (si con algún hombre que me lo pidió), pero me importó un carajo, estaba muy caliente, sentada en la silla, pongo los pies sobre la silla (en la parte que uno se sienta, me explico) con las piernas bien abiertas y me empiezo a tocar, si me tocaba y yo la miraba a ella y me decía: “pajeate rubia trola, pajeate delante mío” eso me hacía calentar y solita, me empecé a tocar mi conchita, me metí un dedo, me lo sacaba (ah, les aclaro yo no soy de masturbarme sola como hacen muchas chicas), hasta que cuando ya no daba más, se acerca ella, y me la empieza a chupar y a meter sus dedos, y me hizo acabar como una hija de puta. Habré estado más de media hora calentándome con ganas de acabar, así que cuando acabé lo hice como una perra.

    Fue un orgasmo muy fuerte el que tuve, muy intenso, de esos en las que quedamos casi temblando, me agarra de la mano y me lleva a su cama, me recuesto sobre ella, pero estando las dos desnudas, no pasó mucho tiempo en que me empezara a calentar de nuevo, su piel sus suaves caricias ya me hacían calentar.

    Nos empezamos a besar, despacito, casi picos, hasta que se fueron transformando en besos de lengua, nuestros cuerpos ya muy juntos, sintiéndonos, gozando con solo el roce de nuestra piel, de nuestras piernas que enloquecidamente se entrecruzaban solo para sentirnos, nos empezamos a frotar las conchitas mientras nos tocábamos, y nos besábamos hasta que acabamos las dos juntas de nuevo, pero seguíamos calientes, con más ganas.

    Solitas nos fuimos acomodando hasta quedar en el 69, yo arriba de ella, le empecé a comer su conchita, muy suave le mordía los labios de su conchita, mientras le acariciaba sus piernas hasta que con mi lengua se la empecé a chupar, ella hacía lo mismo, yo sentía que me cogía con su lengua, y cada vez lo hacíamos con más fuerza, más intenso, yo la lengua se la metía ya adentro de su conchita y ella hacía lo mismo, con la mía, hasta que acabamos otra vez las dos juntas, pero terminamos destruidas, acabamos como zorras, nos sacamos bien la calentura, bah, yo la calentura que ella me había provocado, como buena lesbiana supo cómo hacerme calentar.

    Nos quedamos un rato más, y ya estaba llegando la hora en que ella ¡tenía que volver a la facultad!

    Nos vestimos y me fui.

    No se… nunca me habían hecho eso, hasta dude de mi sexualidad, porque la verdad me hizo calentar mucho, sentir cosas distintas, pero a la noche salí con mi novio, quien me sabe coger muy bien y si, afirme lo que siempre dije, NO HAY CON QUE DARLE A UNA LINDA PIJA JAJA, con Pau lo pase muy bien, me calenté mucho, pero una pija, y más que me sepa coger, me gusta más. Aparte, y no sé porque, seguramente fue por mí, por las dudas que teníamos, nos matamos cogiendo, en todas las posiciones, de todas maneras, y termino acabándome dentro de mi colita sin forro, ¡que eso me encanta!

  • Una perra muy puta

    Una perra muy puta

    Tengo un tío llamado Manuel, casi no nos vemos seguido, él es hermano de mi padre, siempre se me ha figurado guapo. Esto que les cuento paso cuando yo tenía 18 años.

    Yo empezaba a ir a la Uni por lo que necesitaba un tutor, mi tío Manuel era muy buena opción pues él siempre había sido aplicado en la escuela, así que de ser un poco distantes empezamos a frecuentarnos más seguido para ser exactos, 3 veces por semana, por eso de las tutorías.

    Al principio mi tiempo con mi tío era como siempre, solo que un día empecé a ver que mi tío me miraba de forma diferente. Yo suelo vestir con poca ropa pues donde vivo siempre hace calor, un día llegué a su casa con una pequeña mini, y una blusa sin brasier, sujetador o como le llamen, mi tío me miró de arriba a abajo y solo atinó a decirme «Ay sobrina como has crecido, pásale, has traído tu tarea”, pero la tarea era lo que menos me importaba, en esos momentos la forma en que mi tío me veía ahora no era como antes, me miraba directo a mis pechos sin discreción alguna.

    Yo hacía como que no le miraba, pero me estaba poniendo caliente pues me excitaba pensar que mi tío me veía como mujer ahora, por lo que pensé llevar las cosas al extremo.

    Me levantaba por cualquier excusa dejando que mi tío viera mi lindo culo que se asomaba por la pequeña mini que llevaba, tiraba los lapiceros o cualquier cosa para que mi tío los recogiera y en eso aprovechaba para abrir un poco mis piernas y dejarle ver mi rayita, ese día no pasó a más. Cuando llegué a casa tuve que darme una buena masturbada pensando en la pija que tendría mi tío. Pasó un día más para tutorías otra vez, ese día juré que sería cuando mi tío probara mi rajita, así que llegué con un top muy pegado y que dejaba ver mi brasier, una falda escocesa y sin pantis.

    Al verme mi tío se quedó boca abierta, me dijo “que vas a una fiesta o qué?”, solo sonreí y seguí caminado hacia la mesa de la cocina, él atrás de mí. Sentía como sus ojos no los quitaba de mi culito, eso me ponía caliente, dejé caer la pila de libros que traía, esta vez permanecí parada mientras mi lindo tío se agachaba a recoger los libros, él trataba de mirar por debajo de mi falda, cuando notó que no traía pantis se dio un golpe en la cabeza con la mesa, yo muy tierna le ayudé a levantarse del piso cuando noté que en su pantalón se veía su verga erecta, muy grande por cierto.

    Quise disimular, pero él se acercó rápidamente a mí, me tomó de la cintura y me dijo al oído “ves lo que provocas querida sobrina”, me estremecían sus palabras, sentir su verga contra mí me excitaba. Me comenzó a tocar y al no ver que yo lo rechazaba comenzó a quitarme mi top, después comenzó a besar y a lamer mis pechos hasta que mis pezones se pudieron duros, me quitó el brasier, no tardó mucho en quitarme la falda también.

    Ahí estaba yo parada delante de mi tío completamente desnuda, me miraba mientras desabrochaba su jeans, me pedía que me pusiera de rodillas, yo obedecí mientras vi que se sacaba ese pene que era más grande y gordo que lo que parecía en sus jeans. De un solo golpe metió su verga en toda mi boca era tan rica, le mamé un poco y él me levantó para darme un beso y ponerme sobre la mesa, abrió completamente mis piernas y metió su cabeza entre ellas empezó a lamer mi conchita, primero suave luego más rápido, después mojó su dedo y lo fue metiendo lentamente en mi rayita.

    Era tan rico sentir su dedo adentro de mí, mis jugos no tardaron en invadir su boca, él los bebió completamente, yo ya estaba a 100 y lista para ser penetrada, cosa que él notó y dirigió su rica verga hacia mi conchita, yo estaba tan mojada que no fue trabajo alguno que metiera esa rica polla adentro, empezó un mete saca riquísimo mientras me decía “estás rebuena sobrinita ya varias veces había soñado con este momento”, “si si tío” decía yo, me encantaba el movimiento rápido de sus caderas.

    No tardó mucho para que tuviera otro orgasmo, este más largo y mejor que el anterior, sentía como su verga palpitaba dentro de mí de lo caliente que mi tío estaba, comenzó a darle más rápido hasta que su leche inundó completamente mi rayita, tanta era su leche que escurría por mis muslos, “me encantó que me cogieras tío de verdad”, “a mí me encantó cogerte mucho sobrinita, hay que agradecerle a tu papá que me aconsejó que fuera tu tutor”, yo solo sonreí, y “dime tío -le decía mientras me vestía- esto volverá a pasar”, me tomó por la cintura mientras besaba mis pechos “claro sobrinita te faltan muchos años de tutoría por lo menos hasta que acabes la universidad”.

    Desde ese entonces mi tío y yo tenemos sexo ahora ya hace casi 3 años, cuando tenemos tiempo nos vamos fuera de la cuidad para vivir como dos amantes.

    Una perra muy puta.

  • De viaje con mi padre

    De viaje con mi padre

    Las cosas no iban bien en mi casa; lo venía notando desde hacía ya bastante tiempo. Mi padre trabajaba muchas horas y siempre venía tarde a casa. Pero como mi madre no se quejaba, me pareció que eso debía ser lo normal y necesario. No obstante, me preocupaba ver muy poco a mi padre, porque lo necesitaba. Nunca había tenido tanta necesidad de él como en este tiempo. Ahora, a mis 19 años recién cumplidos —que para la loca de mi madre ya eran 21 (?), aunque tampoco sé por qué tanta manía de hacerme crecer—, yo necesitaba de verdad la compañía del padre, el aliento del padre, la confianza del padre. No sé ciertamente si era del padre o del hombre de la casa. Necesitaba la protección, el consejo, la mirada, la mano fuerte. Yo adoraba y adoro a mi padre. Estábamos a finales de la primavera y ya sentía deseos de que llegara el verano para tener vacaciones y poder estar con mi padre, como siempre habíamos hecho, unos quince días en la playa, nadando en el mar, saliendo a navegar… Allí lo tenía siempre junto a mí, o lo que es más cierto, estaba yo con mi padre y me sentía feliz, muy contento, porque siempre me hacía caso. Desde pequeño, las vacaciones de los quince días junto al mar, al aire y al sol con la familia, era lo que más me había complacido.

    Hacía unos dieciséis años que no había ido al pueblo de mis padres. La verdad es que para mí nunca he ido, tal es mi idea, pero dicen que cuando tenía tres años me llevaron para que me conociera a mi abuela paterna. La madre de mi madre vivió con nosotros en la ciudad, haciéndonos difícil la vida, hasta su muerte, hace cuatro años más o menos. No sabía cómo era el pueblo de mis padres ni si me gustaría estar allí, pero, aprovechando que mi padre iba a resolver unos asuntos y que estaría allí como una semana, a sugerencia de mi madre, decidí acompañar a mi padre. Mi madre quería que fuese porque ella lo propuso y a mi padre le pareció bien. Mientras yo no me decidía, mi madre no paraba de insistir, pero cuando al fin dije que acompañaría a mi padre, ella comenzó a decirme: «Y ¿no irás a tus clases de la Universidad?» Así estuvo renegando hasta que dije gritando:

    —”¡Vale, pues no voy, joder! Pero no fastidies más, mamá, que tú lo propusiste».

    Hubo silencio sepulcral y salí hacia mi habitación. Como mi padre no estaba en ese momento, no se prolongó la discusión, pero se me escapó muy bajito: «Voy a pelarme la polla hasta que eyacule, puta mierda de madre tengo, joder”. Mi madre me escuchó pero se calló. Cuando mi padre llegó, se me presentó en mi cuarto, yo estaba en bóxer solamente y se sentó a mi lado; me hablaba de lo bonito que era el pueblo y que estaba contento de que le acompañará. Lo miré a los ojos fijamente y adiviné que la puta de mi madre le había dicho que yo estaba muy desanimado. Así hace las cosas siempre, así se comporta mi madre; a veces resulta odiosa.

    —”Papá, voy a ir contigo, voy a ir; porque vas solo te acompaño; si fueras con mamá…, —me frené un momento— …estarías acompañado y no me necesitarías…»

    Mi padre tiene mucha paciencia. Pensó unos segundos y me dijo:

    —”Igual encuentras una niña por allí, porque aquí no te veo muy animado por ligar…»

    —”Papá, ya te he dicho mil veces que yo-soy-gay…» -dije con voz de fastidio y retintín.

    —”Bueno, bueno, hoy los chicos sois de todo lo que está de moda, ya veremos, ya veremos…», —y se quedó mirándome los bóxer.

    Observaba cómo estaba yo de empalmado, poniendo cara de atontado. La verdad es que a través del bóxer se notaba mi calentura y el líquido preseminal ya había humedecido la tela. Cuando lo noté cómo estaba y que mi padre miraba, me puse algo nervioso y molesto, entonces me dijo:

    —”Cáscatela y se te pasará, eso es normal».

    No sabía mi padre que recién me había masturbado, pero le hice caso; me quité el bóxer y le di fuerte a mi polla alternando con ambas manos. Los chorros de esperma saltaron hasta el espejo del baño. Me acerqué, me besé a mí mismo por encima del semen y me tragué mi propio esperma. Un derroche de banquete.

    Lo que pasó es que mientras me besaba y comía mi semen, me volví a empalmar y, aunque me costó un poco más, volví a soltar varios flujos de semen. Esta vez encaré mi polla contra el lavabo y lo dejé perdido. Metí las manos para pringarme y me embadurné el pecho y el abdomen, hasta en las nalgas me puse semen.

    No tuve más remedio que echarme a la ducha antes de ir a cenar, que ya me estaba llamando la tontaina de mi hermana.

    —”No te oigo, entra y dime qué quieres», le grité.

    —”No, que estás en pelotas; que te vengas a cenar, idiota», soltó el insulto más grave que se atrevía a decirme, por temor a que yo soltara mi letanía.

    Me duché limpiando bien mi polla, mi escroto, pecho, nalgas y me empalmé de nuevo. Bajo la lluvia de agua dejé salir los flujos de esperma sin mirar si eran muchos ni su potencia y se despidieron en cualquier dirección, pero yo ya estaba bien servido. Me vestí rápido y me fui al comedor. Mis padres estaban sentados a la mesa de cara al televisor y mi hermana en la cocina acabando de preparar la cena. Entré, le revolví su peinado, ella no se resistió y me espetó:

    —”Te estabas masturbando, guapetón», lo suficientemente alto para que escuchara mi madre.

    Así de jodida es Roxana. Y le contesté:

    —”Roxanita, si tú quisieras ser mi novia, yo no sería gay, te lo juro».

    Replicó mi hermana mientras salíamos al comedor:

    —”Dirás mejor: maricón, porque tú de gay tienes lo que yo de puta, que ya es decir».

    —”Esa es mi hermana, ¿salimos a follar esta noche?», dije divertido.

    Mi padre, viendo a mi madre llena de ira, me dijo:

    —”Vamos, vamos; id donde queráis pero callaros ya; ya es suficiente».

    Y se hizo el silencio. Toda la cena en silencio de cara al televisor.

    Pero voy a ir al pueblo de mis padres, en principio para fastidiar a mi madre, ¡que se joda, la muy puta!, luego ya veríamos qué pasa; en definitiva, estar con mi padre, además de ser siempre cosa buena, es lo mejor que me puede acontecer.

    Llegó el lunes; a las 7 de la mañana estábamos en el garaje cargando nuestras enseres en el coche. Mi padre iba distribuyendo las cosas que nosotros teníamos, sus bolsos y mi mochila, y las que nos daba mi madre, que todo el rato estaba escudriñando lo que hacíamos, lo que llevábamos y todos los demás incordios, que por mucho que os imaginéis jamás llegaréis a la realidad total, porque no sabéis el infierno que supone vivir al lado de esa mujer. A quien no entiendo es a mi padre, pero hoy pienso sacar el tema a ver qué pasa con estos dos.

    Mi padre se despidió de mi madre con un beso ligeramente dado sin muchas ganas en la boca y ella le despidió con una sonrisa de oreja a oreja. Pienso que mi padre la besó porque estaba yo delante; sin embargo, yo me fui sin besarla ni decirle un simple ”¡adiós!”. No sé si mi madre estaba contenta de que se fuera mi padre o estaba haciendo un papelón de esos a los que ya nos tiene muy acostumbrados.

    Salimos y la perdimos de vista, al poco tiempo estábamos en la autovía, mi padre estaba sereno, conducía con calma y le notaba que tenía deseos de hablar o de que yo le hablara. Parecía haber un espacio de liberación, de paz y un singular bienestar que aumentaba conforme nos íbamos alejando de mi madre. Así que me decidí.

    —”Papá, ¿qué vamos a hacer con la porquería de comida que ha puesto mamá?”, pregunté.

    —”Tirarla a la basura, porque lo que no quieras para ti no lo des a nadie”, fue su respuesta.

    Eso me alivió, porque todo eran fritos o cosas guardadas de días antes y mezcladas en envases de plástico.

    —”Entonces las tiraré en la primera gasolinera que entremos”, dije.

    —”Lo tiras todo, envases incluidos, que comeremos en algún restaurante a nuestro gusto”, dijo con cierto lujo mi padre por mostrarse tan generoso.

    —”No pareces contento con mamá. No quiero ser atrevido, pero se te nota que no eres feliz con ella”, dije de una manera un tanto forzada.

    —”No más que tú, Jess, no más que tú”, escueta y acertada respuesta, a más que sincera.

    Dejé pasar un rato mientras contemplaba el panorama. La carretera, sin ser una autopista, como estaba recién abierta al tránsito vial hacía un año o algo así, como autovía, era muy buena, sin baches, sin problemas de ninguna clase, pero yo sabía que íbamos a tener cuatro horas de ruta sin contar las paradas. Así que le di tiempo a mi padre para que le entraran las ganas de hablar. En otro momento insistiré sobre el asunto, mientras recurrí a lugares comunes, la ruta, la gente del pueblo, el Tío Paco… etc. El Tío Paco era el tío de mi padre, hermano de mi abuelo. Cuando mi padre heredó del suyo, le dijo a mi Tío Paco que juntara todas las tierras y las casas y se hiciera cargo de todo sin necesidad de pagar nada y que empleara las ganancias si las hubiera en mantener los bienes y en lo que quisiera, que nunca le pediría cuentas. El Tío Paco se fue a vivir a la casa de mi abuelo por ser mejor y porque al casarse su hijo mayor, Paco, le dejó su casa para vivir. Íbamos a ir allí, el Tío Paco había preparado dos habitaciones para nosotros y haríamos vida en la casa que fue de mi abuelo, ahora era de mi padre y la disfrutaba el Tío Paco. Eso me gustaba.

    Entrados en temas familiares pregunté a mi padre:

    —”¿Has pensado alguna vez en divorciarte de mamá?”

    —”Muchas veces”, dijo inmediatamente sin pensarlo y con el semblante serio.

    —”¡¿Y?!”, dije esperando respuesta.

    —” Y ¿qué? ¿Qué podía hacer?”, dijo como pensando mientras aceleraba la velocidad.

    —”No corras, papá; ¿por qué no te has divorciado?, pregunté curioso, esperando ansioso otra respuesta sincera, porque el día se estaba presentando como un desahogo de hijo con padre y quizá al revés.

    —”Por vosotros; por ti y por Roxana; sois mi tesoro”, dijo y se pasó la mano por los ojos.

    —”¿Estás bien, papá?”, pregunté preocupado.

    —”Sí; estoy bien; pero cuesta, cuesta mucho”, dijo muy dolido y con la voz muy afectada.

    —”Vivir con mamá, ¿verdad? Me pasa lo mismo… ¿por qué no te buscas una mujer y… nos vamos de casa?… Qué tontería acabo de decir, perdona, papá”, dije arrepentido de haber llegado profundo y entrometerme en asuntos personales de mi padre.

    —”Hijo, te voy a decir la verdad: la mujer está, no necesito ya buscarla; un día tendré que presentártela a ti y a tu hermana, pero…, al menos a ti muy pronto. Ella quiere conocerte… es dulce, amable, cariñosa y divertida…”, dijo sonriendo.

    —”Vaya sorpresa; te lo tenías bien guardado”, dije sonriendo y sin mostrar descontento y continué: “¿quién es?, ¿la conocería?, ¿vive cerca o lejos?”.

    —”No muy lejos”, dijo lentamente y aunque quedó en silencio noté que quería hablar y decidí callar para que contara lo que quisiera.

    Muy pausada y serenamente dijo, entendiendo que yo lo iba a comprender todo:

    —”Cuando nació Roxana, dos años después de ti, tu madre no quiso más hijos. Decía que cuantos más hijos más trabajo para ella. Permitió durante poco más de un año mantener relaciones conmigo, pero con preservativo siempre y muy frías, sin cariño, sin un ambiente de común acuerdo. Ella quería que yo me dejara operar, quería que me hicieran la vasectomía. No consentí y, a partir de entonces, ya me negó el sexo de manera permanente, hasta irse a otra habitación. Perdona que te cuente esto, pero comencé a frecuentar prostitutas y no me iba eso, es descargar y cada vez con quien encuentras; no me satisfacía nada y quedaba como muy sucio de ánimo. Lo dejé, pero necesitaba la compañía de una mujer, por el sexo y por el cariño, el amor que no tenía con tu madre. Un día encontré a Maxi, hace ya doce años; así se llama, Maxi, y compré un apartamento junto al mar —nada de esto sabe tu madre, por supuesto—, porque allí, en el mar, justo donde tenemos el apartamento, la conocí. Allí comenzamos a vernos hasta que se divorció de su marido; entonces se mudó definitivamente al apartamento. Y cada día cuando acabo mi trabajo paso por allí, por eso llego tarde a casa”.

    Continuó su historia con ciertos detalles. Me dijo que allí vive con su hijo, que si le conociera haríamos buenas migas porque es inteligente, bueno, trabajador y creo que quería decir que era gay, pero me lo dijo así “un poco como tú, entiende”; que sus dos hijas no se hablan con ella ni con su padre y viven independientes y que mi padre no las conoce. Me animé con lo que me iba contando y le pregunté:

    ―“¿Por qué no la has invitado a ella y a su hijo a venir con nosotros?”

    Me contestó mi padre que Maxi no debía venir, hubiera sido imprudente porque en el pueblo pensarían cualquier cosa y por eso no veía razón para invitar a su hijo. Me estaba haciendo ilusiones y dije:

    ―“Pues voy a ir yo a conocerla a ella y a su hijo”.

    ―“Estaría bien eso”, me dijo con una amplia sonrisa.

    ―“Igual su hijo podría ser mi pareja… ¿Cómo se llama?, ¿qué edad tiene?, ¿es guapo?, ¿estudia o trabaja?”, dije todo deprisa para que no se entretuviera en pensar en lo que había dicho de “ser mi pareja”, pero mi padre me respondió a todo.

    El resultado es que tiene 19 años, mi padre no sabía si tiene novia, novio o algún tipo de compromiso, que de eso no ha hablado nunca, que se llama Miguel, que no estudia, sino que trabaja de camarero, que es delgado, largo, algo así como yo, porque insistió en decir que nos parecíamos mucho, no de cara sino en todo menos en una cosa: él es un poco, solo un poco, amanerado, que a veces lo disimula; pero que es muy cariñoso, etc. Escuchando a mi padre, me prometí irlos a visitar en cuanto antes, apenas lleguemos de regreso.

    Con todo esto y con el tiempo que paramos para comer, se nos pasó el resto del viaje, quizá el mejor viaje que he hecho en toda mi vida. Cuando bajamos del coche mi padre me dijo que disimulara la calentura porque se notaba mucho la erección y la humedad en los vaqueros. Quise decirle que tenía ganas de orinar y que era por eso, pero no me salió y le dije:

    —”Me he quedado pensando en Miguel y he eyaculado, y como no llevo ropa interior…”

    Soltó una risotada y nos reímos los dos. Como hacía calor, saqué de mi mochila un short vaquero muy corto y me cambié en el asiento trasero, no sin antes pajearme con el pantalón sucio; ya estaba a punto para presentarme ante mi tío y ante quien quiera que nos esperara. Me limpié con papel higiénico y con el mismo pantalón. Vino mi padre y me dice:

    —”¿Ya?, ¿qué tal fue?, ¿abundante?, porque pienso que tú te pareces a una lechería…”

    Me reí y mi padre añadió:

    —”Están esperando a que entremos, no demoremos más”.

    Allí que nos fuimos, él a presentarme a todos y yo a saludar a cada uno con el pensamiento puesto en Miguel. Una vida llena de sorpresas. El viaje había comenzado bien: Ya estoy en el pueblo de mis padres. El infierno que había sido mi infancia pensé en convertirlo en el tiempo más feliz de mi vida. Mi padre me había prometido que me tratarían muy bien y con esa ilusión estaba yo, dispuesto a cambiar el rumbo de mi vida.

    CONTINUARÁ bajo el título «Mi familia paterna».

  • Nuestra amiga argentina otra vez con Pau

    Nuestra amiga argentina otra vez con Pau

    Y al final se iba a dar, para quienes es la primera vez que leen, les cuento que Pau, es una compañera de mi facultad, ella es lesbiana, pero lesbiana en serio, con ella tuve dos encuentros que ya los conté.

    Después de eso, nos vimos solo una vez un rato, nada más, y me empezó a quemar la cabeza de que quería pasar una noche conmigo, la idea me gustaba, ella sabe cómo tratarme, me hace calentar mucho, pero me daba cosa mezclar las cosas, pasar la noche con ella y al día siguiente ir juntas a la facultad, pero obvio y como yo lo suponía, me convenció y el martes pasamos la noche juntas.

    Aunque no me crean yo estaba nerviosa, ansiosa, excitada, era todo una mezcla, lo, único que quería era que llegara la noche, a medida que pasaba el tiempo cada vez sentía más adrenalina, pensaba, ya falta poco, dentro de dos horas, después una hora, ya vamos a estar ¡juntas!

    Hasta que llegó la hora de ir, me voy vestida sencilla, porque al día siguiente íbamos a la facultad: jean, zapatillas, blusa sweter, campera, llego a su casa y ella ya le había avisado al portero que iba a ir una amiga de ella, que me dejara pasar (para que ella no tuviera que bajar para abrirme).

    Nerviosa, como les decía, pensando que ya estaba en que en nada de tiempo íbamos a estar juntas, bah, que yo iba a ser de ella, porque siempre la cosa fue así, yo soy la pasiva y me entrego a ella, todo esto lo pensaba en el ascensor, hasta que llego, le tocó el timbre, me abre, paso.

    ¡Que hija de puta!, estaba solo con una remera, nada más (hace calor en su casa), me dice: “mi amor, yo sabía que este día iba a llegar“, me hizo sentir una lesbianita como ella, aunque yo le aclaré que lo mío es solo sexo con las mujeres, que estoy de novia y me encanta como me coge mi novio (cosa que es cierto) para que le quede claro que nunca íbamos a ser pareja, porque ella, si, estuvo un par de veces en pareja con chicas.

    Bueno la cosa es que, después de decirme eso, obvio, me da un suave beso en la boca y me hace pasar, me dice que me saque el abrigo, que hacía calor, como sabe manejar los tiempos, ya me había dejado caliente, pensé que ni bien entrara, me iba a partir la boca, desnudarme, pero no, me dejo caliente, me hizo pasar como si nada y yo cada vez más ansiosa, ella lo notó, me decía que estuviera tranquila, que lo íbamos a pasar bien, me sentía como una pendeja boluda y caliente en su primera vez.

    Me quedo con el jean y la blusa, vamos a la cocina para preparar un café y ahí me dice: “pendeja, me tenés loca, te voy a coger hasta fin de año, sos re puta rubia hermosa” y me parte la boca, ahora si me parte la boca, me abraza, pasa sus manos por mi cuello, me acaricia la cabeza, me arrincona contra la pared, y su lengua jugaba con la mía, nos besamos como si llegara el fin del mundo.

    Me pone su pierna entre las mías, apoyándola bien y franeleándome bien mi conchita, cosa que me hizo calentar más, mientras yo se la empezaba a acariciar, y ya le tocaba la cola, eso me hizo calentar más, porque estaba desnuda, Pau, me saca la blusa, el corpiño, y me empieza a acariciar las tetas, muy suaves, luego a besarlas y a comerlas, y yo le empujaba cada vez más su cara para que mis tetas (que no son muy grandes) entraran en su boca, mientras yo ya me retorcía de placer, me cuesta quedarme parada, me empiezo a agachar o a ponerme en puntas de pie, ¡no me puedo quedar quieta!

    Me hace subir a la mesa que tiene en la cocina, me saca el jean, la bombacha, ya estaba desnudita, ella también y se zambulle en mi conchita, pero antes se tomó su tiempo para besarme y acariciarme bien las piernas, y yo caliente esperando que llegara a mi concha, hasta que llega y me la empieza a besar, me pasaba la lengua, yo recostada en la mesa con las piernas totalmente abiertas y los pies apoyados sobre la mesa (¿me explico?), yo sabía que me iba hacer acabar, yo me acariciaba, me apretaba mis tetas, mientras ella me besaba la concha, hasta que me la empieza a franelear desesperadamente, mis jugos ya habían empapado sus manos y así sin ponerme ni un solo dedo, me robo mi primer orgasmo de la noche, pero quede muy caliente, ¡no me gusto, acabar así!

    De ahí nos fuimos derecho a la cama, nos empezamos a frotar las conchas, a Pau le encanta eso y lo sabe hacer muy bien, yo solo trato de seguirla en sus movimientos, mientras nos besamos, nos tocamos, ella me seguía diciendo: “amor me pones loquita” no se me hacía calentar que una chica me hablara así, nunca me había pasado, y seguimos hasta que acabamos las dos juntas.

    Yo lo cuento rápido, pero habrá pasado como una hora desde que empezamos a besarnos en la cocina, en una hora yo ya había acabado ¡dos veces! Y la noche recién empezaba.

    Seguimos en la cama haciendo lo que más me gusta con una mujer y es sentirnos la piel, me calienta, me gusta lo suave de la piel de una mujer, nos acariciábamos con solo el roce de nuestras piernas, hasta que Pau me empezó a tocar la concha y yo a ella, y así al principio, acostada una al lado de la otra nos empezamos a tocar mutuamente, pero cada vez nos tocábamos más fuerte, y acompañábamos esa masturbación mutua con suaves pero intensos besos de lengua, hasta que ella me empezó a meter un dedo, yo la seguí, hice lo mismo también le metí un dedo en su concha, ya estábamos las dos gimiendo, transpirando gozándonos a más no poder, hasta que acabamos prácticamente juntas.

    Me resulta difícil expresar el placer que sentí, y ella también, el hecho de matarnos para hacer lo posible que la otra acabe, me ponía re caliente.

    Sin darme un segundo de descanso, Pau se acomoda, para empezar a chuparme otra vez la conchita, yo ya estaba entregada, era como si mi cuerpo fuera de ella, estaba dispuesta a dejarme hacer lo que ella quisiera ,me gustaba lo que me hacía sentir, más cuando me decía: “rubia puta, como te gusta que te la chupe” y yo le decía: ”si, Pau, seguí, por favor me encanta, seguí así”, me estaba dando mucho placer, me encantaba, hasta que me dice: “ ahora vas a ser mi puta” yo ya me imaginé lo que venía.

    Se pone el cinturonga y me dice: ”a ver como la chupas”, me lo pone en la boca, obvio que para mí no es lo mismo que chupar una pija de verdad, pero traté de darle el gusto, que se calentara viéndome chupar una pija, y la chupé mirándola a ella, eso la calienta mucho, después yo en la misma posición, así, acostada boca arriba, me la empieza a meter, mi conchita estaba ya muy mojada, por lo que entró enseguida, pero me sorprendió cuando me puso mis piernas sobre sus hombros, así ella manejaba más la situación y me la hacía sentir bien adentro, como siempre hago cuando me entrego, no puse resistencia y la deje, me empezó a coger así, y me decía: “te gusta cómo te cojo rubia” “si”, le decía yo, la verdad que me gustaba, la sentía muy adentro, pero me gustaba y quería que me la metiera cada vez más y más adentro, me empezó a bombear desesperadamente, yo no me podía mover, y le decía “cógeme Pau cógeme, cógeme soy tu puta” me acuerdo de eso, porque jamás pensé que le iba a decir algo así a una amiga, y siguió hasta que esta vez sí, me hizo acabar como una hija de puta, a los gritos, creo que todo el edificio habrá oído mis gemidos ¡y mis gritos cuando acabé!

    Pau ya me había hecho acabar cuatro veces, estaba destruida y ella feliz, feliz que yo fuera de ella.

    Ya era tarde serían las 10 de la noche, un poco de descanso no venía mal, pedimos algo para comer, Pau me da una remera para que me ponga, ella se viste un poco más, para ir a abrir cuando trajeran la comida.

    Bueno, sobre la cena mucho no les voy a contar, no creo que les interese, lo único que yo le volví a aclarar es que lo mío es solo sexo, que no se alucine con hacer pareja y esas cosas, me decía que eso lo tenía claro, pero que esa noche la quería aprovechar a morir.

    Terminamos de cenar, las boludeces de acomodar todo y esas boludeces, después nos vamos a la cama (ya les explique que es un departamento chiquito de un ambiente), prendemos la tele, al pedo, porque a los 5 minutos ya me empieza a acariciar mi pierna, ella sabe que eso me gusta, y sigue hasta que llega a mi conchita, y ya nos estábamos quedando desnudas otra vez las dos, besándonos, tocándonos, calentándonos, nuestras conchitas todas mojadas.

    Hasta que Pau me agarra de la mano y me dice, como me dice siempre: “ven rubia puta, esto si te va a gustar” y me lleva al baño, prendimos la ducha, nos metemos las dos juntas, debajo de esa agua calentita. Acá les aclaro algo, no era de esos baños que se ven en los videos porno, era una bañera chica, un baño normal, pero suficiente para hacer lo que hicimos.

    Bueno, la cosa es que nos metemos en la bañera, nos empezamos a besar debajo de agua, y lo mejor cuando nos empezamos a enjabonar, no, si a mí lo que me gusta es la piel suave de una mujer enjabonadas no les puedo explicar lo que es, nos matamos, así enjabonadas, acariciándonos, tocándonos, hasta que Pau me empieza a tocar la conchita, me puso loca, bajo el agua, el vapor, sentir que me la acariciaba, me metía los dedos, yo ya no me podía sostener parada, y otra vez me hizo acabar, y como, no sé si este fue el mejor orgasmo que tuve hasta ese momento.

    Pau, me pone la mano arriba de mi cabeza, como para que me agache, enseguida entendí lo que ella quería, me agache y le empecé a chupar sus conchita, empezó a gemir, a abrir sus piernas para sentirme más, le metía la lengua, se la tocaba, le mordía su clítoris, le metía los dedos (a mí me gusta más que me la chupen antes de chuparla, pero estaba tan caliente que la quería ver gozar, se lo merecía), ella agarrándose de los azulejos, también acabo como una guacha.

    Nos quedamos un rato más en la ducha, pero solo para sentirnos, besarnos, acariciarnos, yo no sé ya cuántas veces había acabado, pero me gustaba que nos quedáramos así, solo sintiéndonos. Hasta que llegó el momento de salir de la ducha, nos secamos, cada una se quedó solo tapada con una toalla, ya era tarde, no sé qué hora, más de las doce y al día siguiente, nos levantábamos temprano.

    Nos vamos a acostar, yo esperaba a ver qué es lo que hacía Pau y ella como si nada se saca la toalla y se mete denuda en la cama (yo estaba segura que iba hacer eso) y yo hago lo mismo (no es la primera vez que duermo desnuda con un hombre o mujer, pero quería ver si ella tomaba la iniciativa).

    Yo no daba más, ella tampoco, así abrazaditas y desnudas nos quedamos dormidas, era tarde y al día siguiente nos levantábamos temprano.

    No sé si a ustedes, le pasó, pero dormí tan bien, que me pareció que habían pasado no más de media hora, cuando la siento a Pau entre mis piernas, y así me desperté, le pregunto: “¿qué hora es?” y me dice 6, 30, (a las 7,45 entramos en la facultad), y así fue mi despertar, un hermoso despertar, me la siguió chupando, besando, metiendo los dedos, haciendo lo que me gusta hasta que me hizo acabar, así empecé el día.

    Nos vestimos, desayunamos algo y nos fuimos, ah, cuando salíamos, me agarra de la mano y obvio a esa hora los encargados ya están limpiando, así que quede ante el encargado como una lesbianita más, y así me vera cada vez que vaya a su casa.