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  • Compañera de trabajo (VI)

    Compañera de trabajo (VI)

    -Buena chica. Vamos a movernos a la habitación ¿de acuerdo? De momento solo han sido pequeños placeres.

    -Serás capaz de darme mayores placeres.

    -Si

    -Está bien de rodillas y sígueme.

    Obedeció, estaba entendiendo lo que comportaba la sumisión. Ya en la habitación hice que se levantara, había ya anochecido, cerré las cortinas, encendí una luz tenue acompañada de velas, puse música suave y sensual. Al ir gateando las medias se habían roto en una de las rodillas. Hice que se quitara el body.

    -Como has sido buena hasta ahora, besa los pechos de tu Ama. Eso te hará sentir bien.

    -Tus pechos son simplemente encantadores.

    -Estoy segura de que querrás algo más. ¿Quieres succionarme los pezones?

    Elsa esbozó una sonrisa. -Dios mío, esas tetas son hermosas -. Y como se fuera un bebe acercó los labios a los pezones.

    -Apuesto que los tuyos les encanta ser acariciados.

    -Sí, me gusta hacerlo, lo hago a menudo.

    -¿Por qué no me enseñas cómo los acaricias? Empezó primero suavemente para después amasárselos bruscamente.

    -Apuesto a que les gusta también ser pellizcadas. ¡¡Hazlo!! Muéstrame como lo haces.

    -Si Ama, lo hago. ¡Ay Mmm! Pellizco. ¡Ay Mmm!

    -Más fuerte querida, o quieres que lo haga yo -Me puse a su espalda pasé los brazos la abracé agarrándole firmemente los pechos. Ella empezó a gemir cuando empecé a golpeárselos con la palma de una mano.

    -¿De quién son estas tetas?

    -Mis tetas son tuyas para lo que tú quieras.

    -Oh, ¿Te gusta esto? Vamos a ver -Me incliné y pasé una mano entre sus nalgas para alcanzar el coño. Separó las piernas para facilitarme el acceso.

    -Sí ama, me gusta.

    -Muéstrame lo mojada que estás. Ábrete para mí. Oh, qué niña tan traviesa. Esto te está excitando, ¿no es así? Eso no está bien.

    -Sí ama, supongo que no está bien.

    -¿Te masturbas cuando juegas con tus tetas?

    -Sí, siempre. Me excita y me produce placer.

    -Pues ahora quiero ver como lo haces. Quiero ver cómo te frotas el coño para mí.

    -Sí, no, yo nunca… En fin lo hago, lo hago -Estaba nerviosa, pero vulnerable y, entregada a ser utilizada. Verla de aquella manera era una sensación especial y morbosa

    De pie, abrió las piernas flexionándolas un poco, paseó sus dedos separando los labios ya excitados y deslizó un dedo hacia el interior lo movió unos segundos y metió un segundo dedo. Aumento la fricción y me sorprendió cuando ella misma empezó a insultarse. -Soy una perra, cerda, guarra… -De pronto se estremeció, gimió y cayó de rodillas.

    -Genial, ¿verdad? Si quieres ser mi pequeña perra, te voy a tratar como una perra sumisa.

    Elsa, levantó la mirada y asintió.

    -Me gusta estar contigo ama, acepto mi sumisión y seré una perra sumisa.

    La vi dispuesta a seguir el juego, le pregunté: -¿Qué te parece tu ama?

    -Tentadora y deseable -me contestó mientras se levantaba, mirándome apasionada. Pero cuando intenta tocarme, le di un manotazo y regañándola, le digo:

    -Soy tu ama, no me toques sin mi permiso.

    -Disculpe, mi ama.

    Le ordené que se colocara sobre la cama boca arriba, mientras de un cajón de la cómoda saqué unas cintas, le hice flexionar las piernas con las rodillas hacia sus pechos y le até las muñecas a cada uno de los tobillos, luego tiré de las cintas sobrantes de los tobillos y las até a los lados de la cama haciendo que sus piernas se abrieran, le coloqué unos cojines bajo su cadera, de esta manera quedaban expuestas totalmente sus partes íntimas, entre sus generosos muslos y la contundencia de sus nalgas el perímetro de su ano, su velludo pubis cubriendo su coño, tan ofrecidas que excitaban con solo mirarlas. Paseé mis dedos por su coño acariciándolo, sus labios vaginales empezaban a hincharse, apareció excitado su particular clítoris, se lo acaricié mientras un dedo entraba en su coño que volvía a estar mojado, introduje un segundo dedo, de golpe los saqué empapados en sus jugos y se los ofrecí, chupó sus dedos con pasión.

    -Te gusta ¡eh, perrita!

    -Sí, me gusta.

    Me subí a la cama, sentándome prácticamente en su cara. Seguidamente abriéndome las nalgas con las dos manos le ordené: -Cómeme el culo perra -. Sacó la lengua y posándola entre las nalgas empezó a lamerme el agujerito que palpitaba de placer con las lamidas. Mientras movía las nalgas en su cara, por un momento su lengua entró completamente dentro de mi culo. -Venga follamelo.

    -Te gusta follar mi culo.

    -Si, si…

    -Pues dímelo perra

    -Ama, me gusta tu culo y follartelo con la lengua.

    Aceleró el ritmo de sus lamidas y yo me metí dos dedos hasta el fondo de mi chorreante coño. Me levanté y girándome, puse mi depilado coño literalmente en su boca y le ordené: -Cómeme el coño perra, me has puesto muy cachonda -Obedientemente sacó de nuevo su lengua y la movía como una loca, notaba mis labios vaginales hinchados de deseo, finalmente hizo que me corriera en su cara, mientras yo aprisionaba con los dedos sus pezones y tiraba de ellos.

    Me retiré de la habitación, fui al salón permanecí un buen rato mientras tomaba un sorbo de vino. Entré de nuevo en el dormitorio. -¡Oh, Elsa, te ves increíble! ¡Estás tan sexy!

    Al oírme abrió los ojos -¿Qué es eso? -Preguntó alterada. Estaba deslizando un dedo entre sus nalgas mientras untaba con un lubricante la entrada de su culo, el dedo empezó a moverse en círculos.

    -No, por favor… No deberías aprovecharte así de mí.

    -¿Acaso lo tendrás virgen?

    -Si… sería la primera vez y, tengo miedo al dolor que puedas hacerme.

    -Elsa, hay dolores que producen placer y, el que pueda producirte será menor del que puedas soportar.

    En su postura no podía prácticamente moverse. Unté bien el dedo que entró despacio y entero en su culo, empecé a moverlo en círculos, respondió con un gemido, notaba como el esfínter se dilataba y pronto un segundo dedo entró y empezó a explorar el interior de su ano. Elsa empezaba a inquietarse, sus gemidos y quejas aumentaban.

    Me retiré y del cajón saqué una mordaza con anilla, me miró fijamente: -Que haces, me das miedo.

    -Ten confianza en tu ama

    Mientras adaptaba la correa a la cabeza y a su boca. Qué me iba a importar su opinión si era mi perra sumisa. Seguí con mi plan, tenía ahora un pequeño plug anal de los que se utilizan para iniciarse y ser más placentero. Lo lubrifiqué y empecé a metérselo en el culo sin muchas dificultades lo metía y lo sacaba lentamente, finalmente lo introduje hasta el fondo. Elsa me miraba tenía los ojos llorosos, estaba indefensa.

    -De momento da miedo que te follen el culo, pero es lo excitante de este juguete, seguro que después te gustara que te lo follen.

    -Ahora voy a comerme tu coño -Me coloque entre sus muslos, con una mano impedía que expulsara el plug y me puse literalmente su coño en la boca, saque mi lengua y la moví como una loca en aquel coño, succioné el clítoris haciendo que se corriera varias veces en mi cara, embriagándome con su sabor y su olor, después de su último orgasmo. Mientras yo con mis dedos me porcionarme un orgasmo brutal que hizo estremecer todo mi cuerpo. Después de darme ese increíble orgasmo me bajé de la cama, desabroche la mordaza, le saque el consolador de su culo y empecé a desatarla.

    Ella estaba en silencio con la mirada fija en el techo. Me tumbé a su lado, contemplando su cuerpo desnudo, sus rodillas aun levemente flexionadas, tapando parte del rostro con su cabello revuelto, no sé si estaba apenada por lo que acaba de suceder. Pasaron unos largos minutos en silencio.

    -Escucha. Creo que hemos establecido que las cosas que hacemos son producto de necesidades mutuas. Y sí, tengo que admitir que necesito control, puro y simple. Pero no puedes negarme que en lo ocurrido y, a los hechos me remito, que quizás se te han dado los orgasmos más fuertes de tu vida. Nuevo espacio de silencio.

    -Sí, por supuesto, sé que tienes razón. Entiendo.

    -Muy bien entonces, sin enfados ni remordimientos.

    -Ama, tienes algo nuevo.

    -Algo nuevo ¿cómo? ¿qué dices?

    -Si ama, algo nuevo para mí, para que yo vea como es…

    -Muy bien estas lista…

  • La casera de mi novia (I)

    La casera de mi novia (I)

    No presagiaba que los días que relataré a continuación serían los últimos de mi noviazgo con Abril. Ni mucho menos que serían el principio de la relación fugaz y apasionada que tuve con Missel.

    Corría finales de septiembre del 2016 cuando recibí la llamada de Abril pidiéndome que la acompañara a mudarse a la nueva residencia que consiguió al este de la ciudad. Luego de graduarnos ambos de profesores de literatura, ella decidió mudarse, del pueblo de donde es originaria, a la ciudad de donde era yo, porque ahí conseguiría más oportunidades de empleo. Y no tardó mucho en hacerse de uno. Y para ello tenía que mudarse y decidió hacerlo, compartiendo una habitación con un amigo en común que teníamos los dos, un amigo gay, por ello no puse ninguna objeción en ese aspecto, no había nada que temer.

    Cuando me llamó ese día de septiembre, yo me encontraba en casa sin hacer mayor cosa, estaba de vacaciones.

    –Hola mi amor. ¿Cómo estás?

    –Hoola Bebé, bien, ¿y tú, mi reina? –dije yo, siempre cariñoso con ella.

    –Bien vale. Aquí finiquitando con Andrés para irme a mudar a la residencia. ¿Dónde te esperamos para que nos acompañes?

    –Espérenme en el centro –dije yo–, llego allá dentro de una hora.

    –Está bien mi vida, allá te esperamos, no te tardes. Besos.

    –Chao mi amor. –terminé yo aquella conversación.

    Antes de empezarme a arreglar, para salir al encuentro de mi novia y nuestro amigo, se me ocurrió llamar a este último y preguntarle algunas cosas con respecto al nuevo estatus de vida que iba a tener con mi novia.

    –Epale Andrés. ¿Cómo estás chamo?

    –Hola Emilio. ¿Bien y tú?

    –Muy bien. Oye, me estoy arreglando para irme a ver con ustedes en el centro. Abril me acaba de llamar y me dijo que los acompañara a la residencia.

    –Dale. Claro que sí. Te esperamos allá. Pero no te tardes. ¿OK?

    –Tranquilo. Yo llego a tiempo. Por cierto Andrés, ya sabes, te tendré vigilado. No quiero ninguna sorpresa con Abril. –Dije esto último con tono de seriedad pero en el fondo lo decía con jocosidad y en modo de juego.

    –Ja, ja, ja. Tú sabes que no juego en ese equipo. Así Abril se me ponga en cuatro, yo no le tocaría ni un pelo.

    –Bueno, ya estás advertido. Si me entero que pasó algo entre ustedes dos, voy y te cojo yo a ti. ¿OK?

    –Nooo mi amor, ahora menos que menos me meto con ella sabiendo cuál será el castigo…

    Después de ese comentario, los dos reventamos en una sonora risa que, al menos a mí, me sacaron las lágrimas.

    –Ahora hablando en serio Andrés. Ya sé que llevas unos días viviendo en esa residencia. ¿Cuéntame cómo es la casera? ¿Qué tal se porta con sus inquilinos?

    –Es demasiado chévere Emilio. De verdad es todo un amor esa señora. Ya verás que Abril no tendrá ninguna queja de ella. Y ya sabemos que tú novia es bien jodida de carácter. Ya verás como la señora Missel se la va a llevar muy bien con ella.

    –Eso me alivia mucho saberlo. ¿Y la señora tiene esposo, hijos?

    –Sí, tiene su esposo y dos hijos. Un chamo como de dieciochos años y una nena linda de tres.

    –Epa, epa. Eso no me gusta. ¿Y si ese chamo se pasa de listo con Abril y le echa los perros?

    –Tranquilo vale. Yo lo vigilaré. Y además, antes de que él pretenda tener algo con ella, yo tengo algo con él.

    Nueva dosis de carcajadas como consecuencia de las ocurrencias de mi amigo.

    –Bueno dale. Te dejo Andrés. Nos vemos al rato.

    –Dale muchachón. Nos vemos.

    Antes de que colgara, se me pasó, como un rayo de luz por la mente, hacerle una pregunta:

    –Andrés, antes de que cuelgues y aprovechando que no está Abril aquí. ¿Qué tal está la tal señora Missel? ¿Está buena o qué?

    Si hubiera podido ver la cara de Andrés en ese momento, de seguro me habría encontrado con una expresión facial convertida en la más completa picardía.

    –Ya la verás Emilio. Ya la verás.

    Antes que yo pudiera objetar cualquier cosa al respecto, ya Andrés había cortado la llamada.

    Terminé de alistarme y emprendí camino al encuentro de mi novia y Andrés, no sin cierta curiosidad a causa de ese último comentario que hizo mi amigo sobre la casera de mi novia.

    Llegué a la hora acordada. Ya estaban mi novia y amigo esperándome.

    –Hola mi vida. –Saludé a Abril con un fuerte abrazo y un gran beso en sus labios.

    Posteriormente me giré hacia Andrés.

    –Epale Andrés. ¿Cómo estás chamo? –Saludé a éste con un fuerte apretón de mano.

    Ya cumplido con las normas convencionales de cortesía, fuimos rumbo al nuevo ambiente de vivencia que tendría mi novia a partir de ese momento.

    Como ya lo dije al principio, la residencia quedaba al este de la ciudad. Y en autobús, no tardamos ni media hora en llegar a nuestro destino. Ya las cosas de Abril se habían trasladado con anterioridad a la residencia gracias al favor que me hizo un amigo de llevarlas, tomando en cuenta que tiene una camioneta y que para ese momento no tenía mayores oficios que hacer. Es por eso que nos fuimos en autobús para allá, sin mayor equipaje del que acarrear.

    Tengo que reconocer que la zona era muy agradable, un conjunto residencial que daba a entender que la comunidad era de buen trato. Llegamos a la casa, y Andrés, con su respectiva llave, abre la puerta trasera de la residencia, que era la entrada para uso exclusivo de los inquilinos de la señora Missel.

    –¿Qué tal les parece la residencia? –Preguntó Andrés con un aire protocolario de bienvenida.

    –A mí, me encanta. –Dijo Abril emocionada.

    –A mí igual. Me parece bonito y está bien céntrico de la ciudad. –Afirmé yo con toda sinceridad.

    Luego de la bienvenida. Andrés nos llevó hacia la habitación que él y mi novia iban a compartir a partir de ahora, no era muy grande pero sí tenía el espacio suficiente para que los dos convivieran a gusto en él.

    Luego de la inspección rutinaria y que ambos terminaran de ubicar bien sus cosas, Andrés llamó a la casa para ver si se encontraba la señora Missel y así poder presentárselas a Abril y a mí.

    Yo estaba algo nervioso e intentaba disimularlo hasta donde podía. Era inevitable que no rondaran en mi mente aquellas palabras de Andrés cuando le pregunté si la señora Missel estaba buena: “Ya la verás Emilio. Ya la verás.”. No sé con qué me iba a encontrar. Si tomaba en cuenta el humor de mi amigo, seguramente me iba a topar con una vieja fea, descuidada y obesa. No sé, tendría que comprobarlo y eso se iba a dar en unos instantes.

    –Ya voy. Ya voy. –Escuchamos estas palabras venidas de dentro de la casa principal, inequívocamente se trataba de la voz de una mujer. Seguro la señora Missel.

    Mi pulso se aceleró al escucharlas. “¡Vamos, vamos! ¡Apúrese señora, quiero verla! Fueron las palabras que querían salir de mi boca en ese momento.

    –Chicos, les presento a la señora Missel. –Dijo Andrés en un acto protocolar–. Señora, ella es mi amiga Abril. Y él es Emilio, su novio.

    –Hola muchachos. Un gusto Abril. Y un verdadero placer, Emilio. –Dijo la señora Missel dirigiéndose hacia nosotros.

    Intenté con todas mis fuerzas no dejar que la quijada se me cayera al suelo.

    ¿Pero qué estaba viendo?

    Ni en mis más morbosas y sexuales fantasías podría imaginar a una mujer como aquella.

    Una rubia alta, unos 1,75 metros. Ojos celestes que son el vivo reflejo del cielo. Pero lo mejor era su cuerpo. Un par de tetas, ¡y qué tetas! tenía la señora. Le calculo una talla 110 o 120 como mínimo. Se le notaban firmes a pesar de su edad que calculo yo rondaría los cuarenta años. Y un pedazo de culo que se antojaba como para estar pegado en él día y noche.

    ¡Una diosa! Sencillamente.

    Pero lo que me preocupaba en ese momento era otra cosa, y era que tenía una erección de campeonato que costaba trabajo disimular. Afortunadamente, tanto Abril como Andrés no la percibían porque estaban uno a cada lado de mí. La señora Missel sí pareció notarlo porque no sé si fueron ideas mías, producto de mi excitación, pero podría jurar que de una manera rápida y fugaz miró mi entrepierna y sonrió.

    Andrés no notó mi erección pero sí mi cara de sorpresa y asombro porque al oído me dijo:

    –¿Nada mal, no?

    Y yo lo único que pude hacer es negar con la cabeza como un bobo y vociferar entre labios:

    –Nada mal. Pero que nada mal…

    Este es mi nuevo relato, haré las respectivas entregas que conforman la saga a la medida de que se me sea posible. Son bienvenidas todas las críticas constructivas, consejos, sugerencias, y si quieren contar sus experiencias para que las compartamos, les dejo mi correo [email protected]

    Nos estamos leyendo…

  • Me tiré a mi querida prima

    Me tiré a mi querida prima

    Hola mi nombre es Jaime, soy un chico universitario de clase media y como dicen mis amigas bien parecido, mido 1.80 cm, soy de contextura fornida y tengo ojos verdes.

    Comenzare por orientarlos un poco en lo que es mi familia materna, son en total 10 hermanos incluyendo a mi madre, cada cual en este momento tiene su propia familia, por lo cual tengo gran cantidad de primos y primas pero sobre todo de estas últimas; siempre he sido muy liberado con ellas y con todas me llevo muy bien, hay mucha variedad, las altas, bajas, rubias, morenas, en fin gran variedad para escoger.

    El otro actor de este suceso es mi prima Yaneth, ella tiene 21 años, dos menos que yo, es una mujer muy hermosa, es rubia, de 1.65 cm de estatura, con un cuerpo atlético espectacular, tiene unos hermosos pechos que cualquier hombre desearía tener en sus manos; un trasero de ensueño; ella por su parte no desconoce sus atributos puesto que suele vestirse con blusitas ombligueras, profundos escotes y jeans bien ajustados, donde se puede notar lo diminuto de su ropa interior.

    El día que traeré a colación, nos encontrábamos en temporada de vacaciones y estábamos un grupo grande de amigos festejando en un bar al que acostumbramos ir a tomarnos un trago cuando en medio del ocio no encontramos más que hacer, ese día todos teníamos el alegre alborotado y decidimos hacer una picadita (eran alrededor de las 5 de la tarde) yo me ofrecí a ir en mi carro a comprar la carne y las demás cosas que nos hacían falta para la picada; fui al mercado y al salir me encontré con Yaneth y la salude muy amablemente y le pregunte como estaba puesto que la notaba un poco apagada, ella me contó que había tenido una discusión muy fuerte con su mejor amiga y que se sentía muy mal por ello, yo normalmente la invite a la picada de mis amigos y ella acepto, le abrí la puerta del carro y ella subió con la mayor normalidad, al subirme yo por el otro lado ella estaba inclinada tratando de sintonizar algo en el radio por lo que note su pronunciado escote, donde se podía ver la redondez de sus pechos, su piel canela y los rubios y delicados vellitos de sus sabrosos senos, sacudí la cabeza, reflexione un segundo el asunto y me dispuse a conducir de regreso al bar.

    Al llegar allí mi prima me ayudo con los paquetes y como conocía a pocos de mis amigos, descargue en la trastienda del bar y fui a presentarla a todos, mis amigos estaban alucinando con la belleza de mi primita y ella estaba feliz contorneándose y abriendo aún más el apetito sexual de mis amigos, ella se sentó junto a mi empezamos a charlar de sutilezas de la universidad y de la familia, mi prima bebía frecuentemente de su copa, pero no se me hacía extraño, la conversación empezó a calentarse un poco y empezó a preguntarme por mi vida sexual, le respondí sin ningún problema que la U me tenía muy ocupado y era escaso lo que podía hacer, yo le pregunte algunas cosas sobre su vida íntima pero se negó a responder y ante cada pregunta se reía con la picardía del caso.

    Así transcurría la noche, todos y cada uno de mis amigos la invitaban a bailar y ella solo quiso hacerlo ante la insistencia de algunos pocos; eran alrededor de las 9 de la noche cuando mientras mi prima bailaba yo decidí salir a tomar aire fresco, salí a un pequeño balcón que tiene el bar y allí fume un cigarrillo mientras escuchaba los alaridos de mis amigos, de pronto Yaneth vino y me pregunto que por qué no estaba adentro con ellos, yo le conteste que estaba muy acalorado y necesitaba algo de aire, ella miro mi cigarro y camino hacia mi pidiéndome una fumada, pero mientras caminaba tropezó y por poco cae, prontamente me abalance hacia ella tratando de que no se golpeara, al agacharme quede frente a ella, la mire fijamente a los ojos y ella hizo lo mismo, ella trato de acercarse a mis labios pero retrocedió y entonces yo en un impulso incomprensible me acerque presuroso a su boca y nos fundimos en un beso que duro pocos segundos puesto que ella se paró rápidamente, volvimos juntos a la fiesta y mis amigos ya estaban bastante pasados con el licor.

    Yaneth me pidió que la llevara a su casa que se sentía muy mareada y que era mejor que se fuera a dormir, así fue se subió de nuevo al coche y conduje a su casa, en el camino no se dijo nada de nada, al llegar a su casa se acercó hacia mí para despedirse como de costumbre, con un beso en la mejilla, pero era tal la ebriedad de ambos que terminamos fundidos en un espectacular beso, sentí, la suavidad de sus hermosos labios rosa, su lengua se entrelazaba con la mía y jugueteaban entre sí, así estuvimos un buen rato, hasta que ella dijo que no quería entrar en el estado en que se encontraba a su casa y yo le dije que bueno; nos fuimos y alquilamos una habitación en un motel de las afueras de la ciudad, tan pronto como ingresamos a la habitación ella se abalanzó sobre mí y empezó a besarme con gran desesperación, rasgo la camisa que llevaba puesta y acaricio mi pecho cual si fuera su osito de peluche, con la ternura y pasión que solo las mujeres pueden combinar, poco a poco fui desatando su blusa mientras jugueteaba con mi lengua en su oído y alternaba en su cuello un festival de besos y pequeños mordiscos, ella estaba a punto de estallar, arqueaba su cuerpo hacia atrás, mientras con sus manos continuaba recorriendo mi cuerpo ahora semidesnudo debido a la agilidad de sus manos y a la excitación que se apoderaba de los dos, por un momento el tiempo se detuvo y pude apreciar sus hermosos pezones erectos, sus vellos erizados por la emoción, sus diminutas tanguitas de color gris oscuro que apenas si cubrían lo necesario, me acerque a ella, la levante en mis brazos y la lleve a la cama; yo quería poseerla, hacerla mía, pero esos no eran los planes de ella, se las ingenia para quedar sobre mí, comenzó lentamente a recorrer mi cuerpo con su lengua, a besarme con ese fuego interno en sus labios, llego a mi zona genital y muy lentamente bajo mi ropa interior, repasando cada centímetro de piel que este descubría, termino su trabajo con mis interiores e inmediatamente se dirigió a mi pene erguido y brillante debido a la lubricación que ya empezaba a fluir, paso la lengua a través de mi escroto introduciendo cada uno de mis testículos en su boca cual si fuera una pequeña engolosinada con su caramelo favorito, yo mientras tanto gemía del placer que me producía aquella demostración de experiencia.

    Al terminar con mis testículos se dirigió a mi erecto pene que parecía reventarse de lo firme que se encontraba, empezó lamiendo mis jugos, pasando repetidas veces su lengua por mi glande, cuando ya no quedo más que lamer introdujo hasta la raíz de mi pene en su boca, al estar allí apretó ligeramente sus dientes y sin soltar un milímetro saco parte de mi pene y volví a introducirlo en un delicioso vaivén, pareciese que se hubiera enamorado de mi pene, le dije que yo también quería probarla y ella termino de desnudarse en un coqueto baile de seducción que me puso aún más excitado, se arrodillo sobre mí y me encontré de frente con una hermosa vulva, completamente rasurada, como preparada para ser comida en ese instante con un clítoris rojo intenso, de muy buen tamaño y bañado en sus jugos que se derramaban por sus labios, recogí con mi lengua sus jugos que saboree y trague con gusto, ella estallo en un hermoso orgasmo que termino de llenar mi boca con sus jugos; después de estar retorciéndose y gimiendo por un rato ella se deslizo hasta mi pelvis donde apoyo su hermosa vulva la cual fue penetrada violentamente por mi pene aun en completa erección, salió de su boca un grito entre dolor y placer que me puso aún más caliente, ella empezó a cabalgarme y después de un rato le advertí que me venía y acelero aún más su ritmo, la sentí vibrar al momento en que yo eyaculaba todo mi semen en su vagina, terminamos y nos recostamos un buen rato, al despertarnos nos dimos una ducha juntos donde compartimos caricias con el jabón, nos vestimos y la lleve a su casa, por algunos meses no nos volvimos a ver.

    Ahora ella tiene novio, me cuenta que lo quiere mucho pero que jamás olvidara la maravillosa noche que vivimos juntos.

  • Patricia una vecina casada (Parte 3)

    Patricia una vecina casada (Parte 3)

    Que verga! Para el día de hoy les traigo una deliciosa historia con nuestra vecina Patricia. Trascurrió la semana yo seguía con prisión domiciliaria ya solo me faltaban tres semanas. Pero eso no fue así impedimento para yo trabajar en varios de mis casos afortunadamente el internet existe y así podía estar en las audiencias en que mis clientes fueron citados en compañía de mis socios del bufete. Patricia en cambio estuvo trabajando en la ferretería de su esposo ya que el estaba de viaje por Panamá comprando mercancía para la ferretería. Apenas pasó bien tarde el miércoles a eso de las 10 y muy brevemente por puro cansancio. Fue hasta el sábado que nos volvimos a ver en esa semana me llegó la señal y pues no me apetece tener relaciones sexuales en ese estado. Salome tenía que jugar un encuentro del campeonato y programamos para acompañarla como era en un club que queda en Cajicá me arriesgue a ir.

    Julián había llegado, nos acompañó, llegamos al club y Patricia nos esperaba en las gradas, al verme llegar con Julián se le nota la alegría de verlo. Desafortunadamente Julián no se iba a quedar esa noche porque tenía ya otro compromiso Salomé todavía no iniciaba su juego. Vimos el de dos muchachos por casi 30 minutos. Y luego si ya el de ella que duró dos horas largas. Salome gano sufrido porque estuvo reñido hasta el final. En medio de la algarabía un amigo me llama.

    – mamacita hermosa cómo vas? – Pachito pero que milagro no en donde hago la raya pero que es esto todavía existencial los milagros? – jejejeje no preciosa que estamos en Bogotá y me gustaría qué nos viéramos. Que dices? – Por mí encantada y con quién estas? -. Con tres colegas que vinieron a la reunión. – ha ya y ellos que van a hacer porque sí quieren venir acá se les atiende. – Hay cosita rica tu cada vez me sorprendes. Espera y les digo.

    Se demoró cosa de un minuto y me avisó.

    – Dianita mí niña que listo allá te caemos. Regálame tu dirección.

    Les di la dirección y continuamos viendo el partido ya por acabarse y haciéndole barra a Salomé. Por fin terminó y la celebración no se hizo esperar, salimos del club y fuimos a comer hamburguesa y tomar cerveza íbamos ocho personas. Patricia celebraba pero lamentando que Julián no se quedara esa noche. Entonces le conté que no se preocupara que ya le tenía remplazo.

    Llegamos al conjunto y al rato Patricia regreso está vez con un vestido ceñido al cuerpo y sandalias planas. Venía muy contenta a celebrar que Salomé ganó el partido. A la hora llegaron los invitados, quiénes traían tres botellas de ron paqueticos de todito. Música bailable, Chimenea prendida, luz tenue y la compañía de cuatro caballeros, que mejor noche que la actual

    – Hola querido bienvenidos sigan.

    Nos dimos un beso en la mejilla.

    – Mí reina hermosa mira té presento a Anselmo, Carlos ya piquiña. – Ha caballeros mucho gusto sigan a la sala.

    En la sala Patricia espera sentada yo abrazo a Pachito y entramos.

    – Pachito té presento a mi vecina Patricia. – Guau Dianita tu vecina es tremenda hembrota.

    – Patricia te presento a los amigos de Pachito.

    Todos se sentaron y yo recibí el trago y la merienda. Pachito me trajo pistachos, me encantan. Abro la primera botella y voy a la cocina por hielo. Sirvo los tragos reparto y brindamos por una suculenta noche de placer y diversión. El celular de Patricia sonó y era Maritza la hija menor que llamó para avisarle que iban a ver una película en la casa de otra vecinita del conjunto.

    El primer tema de conversación fue indudablemente el triunfo de Salome. Luego el mío. El de estar encerrada sin poder salir por decirle unas cuantas verdades a. un corrupto juez. El ambiente se tornaba delirante, la música, el trago, el humo de cigarrillos y los temas en discusión, a veces subiendo el tono, uno que otro chiste. Ya los tragos estaban haciendo efecto relajándonos y soltándonos junto con la música que nos hacía bailar a todos.

    Pachito me agarra por la espalda y sus manos me acarician mí cintura subiendo hasta mis tetas. Patricia se centra en Anselmo y Carlos quiénes se quitaron sus zapatos y desabotonaran sus camisas. Piquiña venia del baño ya sin su camisa solo con su franela de esqueleto y acercando paso por el lado de Patricia quién bailaba con Anselmo y Carlos, dándole un beso en la mano que Patricia le estiró.

    Lo abrazo sintiendo toda su varonilidad, sus brazos musculosos.

    – hum papacito rico se nota que te ejercitas con juicio, mira esos músculos.

    Piquiña se nos arrima y mi mano derecha se postra en su pantalón agarrándole la verga.

    – hum piquiña pero que es esto que siento.

    Me voltee de frente a él y rápidamente le solté el pantalón y dejándolo caer al piso, descubriendo un bulto enorme debajo de sus boxers los que con ambas manos bajé y soltando tremenda verga la que agarre con ambas manos y sin pensarlo me la metí a la boca.

    – Hay piquiña me vas a matar de la dicha, me encanta tu verga está cómo a mí me gustan.

    Me la restriego por la cara y vuelvo a mamar tratando de metermela toda, siguieron bailando los tres acariciandose y desnudándose al compás del baile. pachito me dice.

    – ojalá y tu amiguita se separe pronto, porque me encantaría vivir con ella, semejante mujer, tremendo bombón. – no, no eso no es posible muñeco con ella tengo pensado ganarme un buen billete. – Sí y eso? – ahora he podido hacer un pequeño oficio que me ha reportado buenos ingresos y la patricia es perfecta para eso. – Anda sígueme contando. – Qué curioso eres. – pues dianita yo estoy interesado en esa mujer, solo mírala como disfruta de mis amigos como toda una veterana. – jejeje si de nota que le gusta y es perfecta para meterla al portal, lo que quiero es prostituirla, un bombom como ese arrasa. – No jodas dianita ¿en verdad? – En serio pachito así es que no te ilusiones con patricia porque son muchos los hombres con quién se va a acostar. – Yo sí te había oído hablar sobre ese portal.

    Serví tragos para todos y abrazándolo le dije.

    – Bueno pachito tú estás hablando mucho y yo lo que quiero es diversión.

    Nos besamos.

    – Guau que delicia esto está de infarto. Miró a piquiña y se lambo todo el tronco. Pachito se nos acerca ya con su verga y me la pone en un cachete, la agarro con mí mano izquierda y me la meto a la boca, se la chupo unos segundos, vuelvo a chupar la de piquiña otros segundos y vuelco a chupar la de Pachito.

    Patricia ya acostada boca arriba encima de las piernas de Carlos le mamaba la verga y Anselmo le chupaba la cuquita, aquellos tres ya estaban completamente desnudos lo que me daba cierto placer el saber que todo estaba funcionando a las mil maravillas. No iba ser difícil el lograr prostituirla sólo faltaba enviciarla mostrarle lo bueno que es el sexo y de qué manera las cosas se estaban dando. Hola

    Me pare y acariciándoles la verga, los besé en la boca piquiña me agarra de frente y arrimándome su verga me penetra llenándome con su tronco tieso luego me agarra mis nalgas y me levanta, lo que aprovecha Pachito para acercarse por detrás y penetrarme con su verga, mí trasero, haciéndome gemir de placer moviendo todo mi cuerpo para sentirlas dentro de mi y disfrutar de esta pose por casi 20 minutos en los que me vine en dos ocasiones. Paramos y me los lleve para el pub gigante que tengo y en el cual más de uno ha usado, acosté a Pachito y me le montó encima de sus piernas y luego me coloco su verga en mí cuquita dejándome deslizar al voltear a ver a piquiña, vi a Patricia gritando del placer y también en la misma pose Con Carlos abajo dándole por su cuca y a Anselmo por su trasero. Una exquisita doble penetración las que ambas vamos a disfrutar todo el rato. Y otros 20 minutos más de lujuria desenfrenada de placer exquisito con un sabor muy complaciente.

    Los caballeros querían cambiar y mandé a Pachito a bañarse la verga mientras que yo me voltee dándole la espalda a piquiña y sentándome le agarre la verga y me la restriego por la cuquita para luego metérmelas por mí trasero dilatándome con cada cm que iba entrando hasta llegar a su máxima penetración, para luego empezar a moverme en círculos sintiéndola en todo su grosor

    Pacho regreso y colocándose adelante me pone a mamarle la verga por unos minutos para luego penetrarme por mí cuquita. Patricia cabalgaba a Anselmo mientras que Carlos sirvió trago para todos, me alcanzó el mío. – Esto está genial nunca me había divertido tanto mamacitas ustedes dos son unas putas deliciosas. Seguí disfrutando de mis dos amigos quiénes no paraban de cogerme moviendo sus vergas dentro de mí. Carlos se fue a seguirla con Patricia y acercándoseles se monta por detrás y la penetra por su trasero.

    La escena cual película XXX en donde dos artistas porno deleitan a sus fans con sus cuerpos en ebullición, explotando en continuos orgasmos reales y sin ningún tipo de censura, gritos y gemidos recorren la casa mezclados con la música, el olor a trago y cigarrillo dando una sensación de bacanal de prostíbulo. Minutos placenteros terminando en derramamiento de semen y líquidos vaginales que nos llevan al estaxis. Cansados por tremendo esfuerzo terminamos todos acostados, con la respiración agitada y suspirando. Piquiña y Carlos se fueron a los baños a pegarse un baño, después Pacho y Anselmo con nosotras dos.

    Descansamos un buen rato comimos pizza que pacho pidió a domicilio la noche comenzaba las copas eran llenas de ron y rápidamente desocupadas.

    Patricia se acomoda junto a piquiña en el piso con quién conversa muy sugestivamente, Pachito se les acerca con la verga en erección, Patricia se la agarra y masturba muy suavemente, se arrodilla colocándosela entre sus tetas iniciando una rusa y lambiéndole el glande cada vez que se asomaba, piquiña acostándose metiéndose entre sus piernas busco su cuquita para lambérsela, con Carlos mirábamos muy juntos sentados en el pub le acariciaba su verga con mí mano izquierda besándole su cuello, Anselmo se arrodilla en frente mío y levantando y colocándome de medio lado me pega una chupada de infarto en mí cuquita

    En esa pose pude mamarle la verga a Carlos, luego Anselmo se levanta y arrimándose me penetra mí cuquita dejándome sentir un exquisito cosquilleo por todo mí cuerpo que a la vez que le mano la verga de Carlos me enloquece de placer.

    Mientras tanto Patricia ya estaba siendo penetrada por ambos, Pacho por el trasero y piquiña por la cuquita acostado boca arriba debajo de los dos.

    Volvía otra vez esa sensación placentera, que me daba la seguridad de lograr el objetivo que me había presupuestado, Patricia lo estaba haciendo muy bien portándose a la altura de mis expectativas. Pasaron los minutos y ambas gozamos por casi dos horas de placer exquisito, revuelto con trago y uno que otro cigarrillo. Para Patricia un escalón más en su nueva etapa. Y algo que me dejó más sorprendida. Esa noche Patricia se llevó a Pachito a dormir en su casa. No del putas, no sé si fueron los tragos o que ya le vale verga que sus hijas estén, ¿que abran pensado? Ver a su mamá con un desconocido en la cama?? Abrace visto fuera que yo ayude a dejar que patricia se lo llevara por ese morbo placentero de las cosas sutiles. Por hoy no es más y esperen que esto todavía continúe porque hay mucho que contar de mí vecina Patricia.

    DIANA LUCÍA SAAVEDRA

  • Cartas homoeróticas (V): De Mikel a Janpaul

    Cartas homoeróticas (V): De Mikel a Janpaul

    Querido Janpaul,

    Tus cartas remueven mi memoria y me ponen muy, pero que muy caliente. Me entran ganas y me hacen feliz, pero esta felicidad se mezcla de tristeza porque no podemos seguir haciendo nuestras escapadas, aunque tengo la esperanza firme y segura que un día todo será nuestro, tú mío y yo tuyo. Pensar esto es lo que más feliz me hace, ya te lo puedes imaginar, tú que me conoces bien lo sentimental que soy, que leerte en tus cartas y temblarme las piernas es una misma cosa que me hace recordar las veces que he tenido tu polla en mi culo, no sabría ni podría decir cuál de ellas me gusta más, porque en todas te siento con solo recordarlo.

    Ahora mismo me acuerdo de aquella vez que habíamos quedado en ir a casa de Jessica para celebrar su cumpleaños. En aquella ridícula y pequeña tarjeta de invitación que nos mando ponía: «Presentarse muy elegantes». Tú viniste a recogerme a mi casa y parecías el príncipe Harry, estabas guapo, guapísimo, con tu camisa, tu corbata michi, la chaquetilla corta hasta la cintura y tu pantalón negro acampanado a la antigua. Ese día te pusiste un slip transparente, «por si acaso» me dijiste después del accidente que te voy a recordar.

    Como siempre entraste a mi habitación sin llamar cuando yo ya me había duchado y estaba frente a mi ropero para decidir qué me pondría. Lo tuyo siempre es así: fue verme desnudo y te echaste de rodillas a mis pies y te metiste a comerte mi polla amarrándome con tus manos a mi cadera para que no me escapara. Fue una de las mejores mamadas que me diste, tus labios y tu lengua alternaban pasado por el frenillo y por el anillo, por lo que yo me retorcía de gusto como electrizado y sentí desde abajo en mis huevos subir el placer hasta el glande. Te tragaste todo el semen que no fue poco. Yo estaba preocupado por tus vestidos elegantes. Pero menos mal que no te los ensucié, pensé agradecido a tus tragaderas.

    Siempre que pensamos algo ocurre y a veces peor de como lo habíamos pensado. Y así fue. Estabas lamiéndome la polla para dejarla limpísima, y te dije «déjame, que quiero orinar» y tu respondiste «pues orina, joder».

    Como parecía que si hablaba me iba a orinar allí mismo forcejeé para escaparme, pero me amarraste fuerte y en uno de esos tirones allá que me fui. Comencé a orinar, el chorro era gordo, color cerveza, creo que lo llaman ámbar, potente e imparable, es que no lo podía frenar. Tú levantaste la cara para mirarme mientras movías tu cabeza para que mi orina se extendiera por todo tu rostro y así fue. La meada fue larga, pues de antes de entrar en la ducha que no había orinado, solo me masturbé una vez y luego tu mamada, pero conforme salía la orina de mi pene yo me iba aliviando lo que era un verdadero placer. Me sentía libre y ver tu cara de pan bendito soportando la lluvia todavía me parecía más placentero.

    ¡Joder, macho! Cuando acabé de orinar y me besaste con algo de mi orina en tu boca, y yo lamía tu rostro por participar de tu sabor, tu cuerpo tocó el mío y fue entonces cuando me di cuenta que toda tu elegante ropa estaba impregnada de mi orina. Me aparte horrorizado. Te quedaste mirándome y me preguntaste: «¿qué te pasa?». «A mí nada, a ti», respondí. Todavía dijiste: «a mí, ¿qué?, no me pasa nada». «Pero a tu ropa…» Entonces te miraste y, al darte cuenta que estabas totalmente impregnado de mi orina dijiste: «¡¡La puta…!! ¡La puta de tu polla…! Si estoy todo mojado de tus orines, hum…»

    Entonces te fuiste a desnudar en el baño y a ducharte, entré contigo para ayudare a enjabonarte. Te ayudé a quitarte tu ropa y te metiste con tu slip en la ducha, para lavarlo, te lo cogí de las manos y lo eché con toda la ropa meada. Nos duchamos, nos besamos, me follaste y me hiciste delirar, porque parecía que ya no querías ir a ningún sitio. Nos lavamos bien y me dijiste que no fuéramos a casa de Jessica. Te convencí que te vistieras con algunas de mis ropas, que fuéramos igualmente vestidos, un poco de sport pero con algo nuevo. Nos pusimos jeans guapos y camiseta muy de moda pero irrepetible como después se demostró. Todavía saqué dos gorras nuevas que me había traído mi padre y estaban sin estrenar y los mocasines sin medias que tenemos y que tú ya llevabas, suerte que ahí llegó poco.

    Previamente habíamos consumido un rollo de papel higiénico para limpiar la gran meada del suelo. Miré como hiciste la de los perros, olisqueaste, probaste y volviste a sorber orina del piso. Yo hice lo mismo y me entraron ganas de probar la tuya, pero no dije nada para sorprenderte en otra ocasión, cosa que ya no hice, pero en mi próximo primer encuentro que tengamos, es lo primero que tengo que hacer, chuparte la polla, sacarte el semen y luego que me des tu orina. Lo deseo tanto…

    Cada vez nos alargamos más en nuestras cartas y eso quizá llegue un día que nos canse y digamos: «para mañana», entonces poco a poco demoramos el envío de cartas, mejor será que seamos breves y en lugar de recordarnos tantas cosas, una cada vez. De todas formas tú haz como quieras, porque cuando uno se pone delante del ordenador y comienza a recordar, ya no sabe cómo acabar.

    Esto que hemos recordado fue la primera y única lluvia dorada de mi vida que he dado y no he recibido ninguna, espero remediar esto contigo.

    Muchas noches al acostarme, no me pongo pijama para recordarte más, porque sé que nunca duermes con ropa, sino desnudo, quiero irme acostumbrando y ahora lo hago como para sentirte cerca, pongo un dedo en mi culo imaginando que es tu pene, pongo un algodón con leche o con mi lefa en mi culo y pienso que es tu semen y también uno un dildo que imagino sea tu polla.

    Te cuento que este dildo se lo sustraje a mi padre de una caja que tiene en su habitación. Mi madre también tiene su caja, pero no la he tocado aún, pero la de mi padre tiene tantas cosas para el sexo que ni se va a enterar, aunque un día pienso decírselo, aunque lo ponga colorado y me llame la atención con su vozarrón “mis cosas no se tocan”, jejeje, a estas alturas ya no hay secretos.

    Ah, quiero recordarte que mi madre te manda saludos, y ahora que me acuerdo: cuando le dijimos que en el baño estaba tu ropa orinada y le dije: «es que se ha meado encima», ella contestó «¿se ha meado o lo has meado?». Le tuve que decir: «Mamá, ¿por qué no te callas y haces como si no entendieras nada?» Pero ya sabes como es ella, dice las cosas, pero también las hace, recogió todo y luego lo llevó a la tintorería.

    Ahora sí, ya cierro la carta porque se me hace tarde y quiero llevarla al correo mientras voy a la universidad.

    Muchos besos para ti, saluda de mi parte a tus papás.

    Quien te quiere y no puede olvidarte,

    Mikel

  • Una puta travesti en el extranjero

    Una puta travesti en el extranjero

    Luego de mi experiencia con gloryholes en los sex-shops de Ámsterdam (y sí, regresé al menos un par de veces), no podía evitar estar en celo constante, simplemente quería más; sin embargo las cosas no eran tan fáciles como en Cartagena – simplemente no podía salir a la calle a solicitar sexo; tenía que ser más sutil. Tenía dos semanas más en la ciudad y me alojaba en un hotelito de media caña, en un barrio lejos del centro. Así que lo único que se me ocurrió fue la de poner un par de avisos clasificados, en Locanto, ofreciéndome como “escort”; me habían dicho que los hoteles no se hacían tanto problema por el asunto, que estaban acostumbrados a eso así que listo, a ofrecer “room service”

    El resultado fue inmediato: un par de avisos con algunas fotos bien sexis y ya, el mismo día me llegaron entre ocho a diez respuestas. “Esto va a ser muy fácil” pensé. Además podía coger y ser pagada en euros… humm… podía imaginar toda la ropa nueva que me compraría con ello. Solo tenía que organizarme bien en cuanto al tiempo. La primera noche decidí aceptar solo dos tipos – claro a diferente hora, aunque no me habría molestado coger con todos ellos juntos! Como estaba en mi cuarto del hotel podía vestirme con lencería así que opté por un babydoll bien sexy, de color negro, con portaligas, medias tipo red, tacos de 15 cm y claro, sin pantis ni nada. Compré un par de vinos para ofrecer y relajarme. Esa tarde, mientras me maquillaba me metí un “buttplug” del ancho de una lata de Coca-Cola para dilatar mi culito un poco.

    Mi primer cliente (oh, cómo me gusta esa frase!), llegó como a las 7 pm; era un chico de unos 28, bien parecido, muy cortes. Intercambiamos nombres, luego un par de tragos y directo a los negocios (tenía otros clientes por venir así que no había tiempo para mucho chat). Luego de unas ligeras caricias se sentó en uno de los sillones a la mano con la verga bien parada y dura; me puse de rodillas entre sus piernas y empecé a mamársela como una buena puta. Como siempre, mamar me pone súper cachonda así que a medida que saboreaba su mazo yo me excitaba más y más; y así pasó… cada vez su verga iba más adentro y más adentro en mi boca hasta que desapareció por completo en lo profundo de mi garganta. ¡Qué delicia! Le hice varias gargantas profundas hasta dejarle la verga completamente bañada en saliva. Al cabo de un rato no pude soportarlo más: me puse de pie, de espaldas hacia él, abrí las piernas y me senté sobre su mazo duro de un tiro. ¡Uff! La cosa esa entró hasta al fondo en la primera… ¡OMFG, qué rico! Una vez dentro solo atiné a saltar de arriba abajo, metiéndome ese pedazo de carne como si fuese una lanza. Podía sentir esa cabezota gruesa frotando las paredes de mi recto… oh, mi amor, era delicioso. Cambiamos de posición varias veces hasta que finalmente, teniéndome en cuatro sobre el suelo llenó mi culo de semen holandés. Luego de casi una hora de sexo salí ganando 70 euros por ello; nada mal para empezar ¿no crees?

    Mi segundo cliente fue muchísimo mejor: era un negrazo caribeño con cuerpo de boxeador! Cuando lo vi hasta me asusté: “Mierda, ¿realmente voy a poder con este negro?” Le sonreí algo nerviosa (y creo que se dio cuenta), aunque en mi cabeza lo que más pensaba era el tamaño de su verga. “¿Será una de esas tipo monstro”? Mientras más lo pensaba más me excitaba y más ganas tenía de tenerlo dentro de mi cuerpo. Nos presentamos brevemente, intercambiando sonrisas. Me había vuelto a arreglar el maquillaje, limpiar el esperma de mi cara y puesto un babydoll negro semitransparente con portaligas y tacones negros de 15 centímetros. Me veía una mamacita claro. Miré el bulto en el buzo que llevaba puesto… no podía esperar más. Me abalancé sobre él, poniéndome de rodillas y le jalé de un tiro el buzo y la ropa interior. Oh my fucking god!! No era un humano lo que tenía allí… era un caballo. Era una verga de más de 25 centímetros, completamente negra, cabezona como un hongo gigante, llena de venas y totalmente afeitada. Sin dudarlo lo cogí con ambas manos y empecé a chuparlo como si de eso dependiese mi vida. Chupaba, chupaba y seguía chupando. A medida que lo hacía la verga crecía más, se hacía más gorda, las venas se hinchaban más y más. Ahora creo que casi llegaba a los 30 cm de largo. Tenía que metérmelo todo en la boca. Empecé a intentarlo… era imposible… lo metía cada vez más y más pero creo que a lo más llegué a tragarme los primeros 20 centímetros… era gigante… la cosa negra esa raspaba mi garganta… apenas podía respirar. Él se dio cuenta de mi desesperación por metérmela así que agarró mi cabeza y empezó a empujarla hacia su verga… no estaba muy segura si quería eso…podía asfixiarme. Tras mucho intentar logré llegar cada vez más al fondo de la garganta. “Seguro mañana no podré hablar” pensé. Su pene delicioso salía de mi boca completamente cubierto de una capa densa de saliva. Era hermoso. Pero suficiente de eso. “Rómpeme el culo amor… viólame como la puta que soy” le rogué. De inmediato me puso en cuatro sobre la cama; arrancó mi g-Sting, lamió la entrada de mi culo para lubricarlo (casi no hacía falta); “ahora sí, mételo con fuerza”… Y así lo hizo: tomó mis caderas son sus manos gigantes, acercó la cabeza a la entrada de mi culo hambriento… cerré los ojos… ”hazlo… hazlo” decía susurrando. Y lo hizo. De un solo tiro y con mucha fuerza ese negro enterró su verga de burro por completo dentro de mi cuerpo. ¡¡¡Oh dios!!! Grité (realmente, grité). Lo sentí entrar como un torpedo, sentía esa cabeza de hongo completamente en el fondo de mi recto…sus venas raspaban las paredes internas, sobándolas, casi podía sentir la sangre que las hinchaban. “¡Viólame, viólame por favor!!!! Le grité suplicante; tenía que sentir esa verga deliciosa con toda fuerza; y así lo hizo; me agarró las caderas más fuerte aún y empezó a taladrarme el culo de manera casi violenta, intensa, y brutal. Era una máquina de coger: su mazo entraba y salía, moviéndose como el pistón de un auto. Yo solo apoyé mi rostro contra el colchón, los brazos extendidos hacia adelante, aferrándome a las sábanas, mi cadera bien arriba, con las piernas expandidas y la espalda arqueada como una gata en celo. Cerré los ojos; solo quería sentir como ese negro me violaba sin piedad; los 30 centímetros de carne desaparecían y reaparecían; sus bolas cacheteaban mi culo cada vez que me penetraba. Estaba en el nirvana.

    Me tuvo así por un buen rato, no sé cuánto tiempo. Mi cuerpo estaba flácido, debilitado. Entonces, aún con la verga adentro me levantó en peso, cargándome hasta una de las paredes. Me arrinconó contra la pared, mis brazos y piernas bien abiertos y reinició la violación. Con fuerza animal mi cliente metía ese pedazo de carne en mi culo, una y otra y otra vez más. Cada vez en su verga entraba yo empujaba hacía atrás para que entre más y más fuerte. Al cabo de un rato, nuevamente me jaló, esta vez detrás del sillón que estaba en el centro de la sala; arqueó mi cuerpo sobre el espaldar, doblándolo casi por completo; mientras mi cara descansaba sobre el espaldar, él abrió mis piernas y siguió cachándome. Se había tomado mi pedido de violarme bien en serio. Y yo no quería que pare.

    Pero tarde y temprano tenía que explotar. Pensé, mi boca y mi culo ya gozaron un montón, pero me falta algo más: quiero que me bañe con su esperma. Cuando noté que estaba por venirse, me puse de rodillas frente a su verga; “báñame con tu leche amor” le pedí con una sonrisa lasciva. Empecé a masturbarlo con ambas manos, apuntando hacia mi cara; tenía la lengua afuera, esperando mi postre. Lo masturbé más duro, más rápido… ”vacíate amor, vacíate ya” Él gemía, sabía que pasaría pronto… ”semen, semen… semen” era todo lo que pensaba. Y de pronto pasó: lanzó un gemido más fuerte y la leche salada y calientita empezó a fluir de la punta de su verga: ¡¡¡oh sí, sí, sí!!!! Más y más semen, cubriendo mi cara por completo, mi lengua, mi cuello. Así como tenía una verga de caballo, también tenía leche para 20 putas. El esperma no dejaba de salir…” ¡báñame amor, báñame!!” Cuando terminó yo tenía el rostro completamente cubierto de delicioso esperma de negro. ¡Divino! La leche chorreaba mi cuello, mis pechos, todo el resto de mi cuerpo; antes que se terminara, me metí por completo su verga a la boca para chuparle la última gota que quedase. Con mis dedos tomé un poco de semen de mi cara, jalándola hacia mi boca, y luego me chupé los dedos.

    “Eres una puta deliciosa y salvaje” me dijo. “La mejor puta que he conocido”

    Pasado el éxtasis me dejó 100 euros en la cama. Se vistió, y me dio un beso en mis labios aún con esperma. Al salir del cuarto fui al baño para mirarme al espejo: era un desastre – semen por todos lados: el cabello, cara, cuello, pecho. Para cerrar la noche, usé ambas manos para esparcir todo ese esperma por todo mi rostro, cubriéndolo como si fuese una mascarilla de maquillaje. Ahora, con la cara casi blanca de leche salada, me acerqué a la ventana abierta de mi habitación, que estaba en un sexto piso, y atrevidamente me paré, en lencería y bañada en semen, mirando la calle, para ver si alguien lo notaba.

    Si eso era solo la primera noche, ¿cómo sería en los casi diez días más que me quedaban? La noche siguiente acepté tres machos, luego cuatro… cada vez eran sesiones más cortas: entrar, mamar, coger, cobrar. Empecé a quedarme en mi hotel desde la tarde. Felizmente el hotelero no se hacía problema con todos los hombres que entraban y salían de mi cuarto.

    En serio, nunca antes había gozado tanto por ser una puta travesti. Adoraba ser una puta, una prostituta. Y lo sigo haciendo.

    Besos.

  • Zoyla, maestra ninfómana y con perrito mordelón

    Zoyla, maestra ninfómana y con perrito mordelón

    Recordando una de mis aventuras cachondas, les platicare ahora la historia que involucra a la protagonista a una chica que era maestra de una primaria en la ciudad de Córdoba, Veracruz.

    A diferencia de mis anteriores aventuras, a esta chica la conocí de forma distinta, ya que realmente no era amiga mía, sino de mi hermano.

    Un fin de semana que había ido de visita a casa de mis padres (recordaran de mis anteriores relatos, yo radicaba en la ciudad de México) y utilice mi computadora que por lo general usaba mi hermano, y había dejado configurado su sesión de MSN de tal manera que se conectara y abriera en automático, yo andaba viendo mis correos, sino tenía algún pendiente del trabajo o tal vez algún mensaje de mi novia la Puti Nerd de otra historia que he publicado.

    Mientras andaba en lo mío llegaron varios mensajes al usuario de mi bro* (Hermano) en el MSN, los cuales principalmente de una chica eran insistentes, que si “ya no quería hablar”, que “que hacía que no le contestaba”, etc. etc.

    Yo de buen samaritano y entrometido sabiendo que mi bro tenía contacto con varias ricuras, respondí sus mensajes indicándole que mi bro no estaba, que yo estaba usando la computadora y su MSN se abrió, pero que si quería avisarle algo con gusto se lo comunicaba. Entonces me cuestiono todo lo que quería saber de mi, le comente que yo no vivía en la esa casa, que solo estaba de visita ya que radicaba en la ciudad de México, que yo era mayor que mi bro, me desempeñaba como consultor, bla, bla, bla.

    Básicamente nos fuimos conociendo el uno del otro, su edad 26 años aproximadamente, soltera, que trabajaba de maestra en una primaria en la ciudad de Córdoba que estaba a 30 minutos aproximadamente, me pidió mi MSN para poder platicar en el futuro, el cual se lo proporcione con gusto.

    Para ese momento ya había llegado mi hermano y le comente al respecto de su amiga había estado insistentemente mandando mensajes y que le había respondido que no estaba el en ese momento haciéndome platica.

    Lo que me dijo mi bro abrió la puerta de esta nueva “amistad”, me dijo que era bien putita, que se la había cogido por hacerle un trabajo, que aparentaba ser una chica bien peor en el fondo era muy golosa y cogía rico. (Descripción que después comprobaría, además que es era una ninfómana y algo que me agrado de su forma de coger que contare en este relato)

    Me indico que le siguiera la corriente y que si me la quería coger, adelante ya que no era más que una amistad que tenían beneficios el uno del otro más no los ligaba una relación. Ya con la autorización de él, seguimos en la charla sin hacerle saber que mi bro ya estaba enterado que estaba platicando con ella y que me había dado referencias de ella (jejeje), le dije que me pasaría a mi usuario para tenerla en mis contactos y ahí seguir platicando.

    Esa noche como casi todos los fines de semana que iba a mi tierra me iba de parranda con los amigos o mis familiares, con la pena me despedí de ella no sin antes hacerle la invitación (ya sabiendo que era bien zorrita tal vez ese fin de semana lejos de mi novia podría tener una aventura con esta chica que para efectos de esta historia la nombrare Zoyla Zorra (aunque su nombre real haciendo juego de palabras si hace juego con Zorra), claro que no estaba preparada para mi invitación y como les había comentado ella vivía en otra ciudad con una distancia promedio de 30 minutos por autopista, aparte ella tenía sus compromisos, por lo que dejamos esa invitación de “Antrear” para otra ocasión (y conocerla íntimamente claro está).

    Ese fin de semana paso como siempre, había ido a divertirme y a convivir con los amigos, regresando a la rutina del trabajo en la ciudad de México, las salidas con mi novia la Puti Nerd, y algunas veces me encontraba en linea por el MSN con Zoyla, quien había motivado mi imaginación de conocerle con las referencias que me había dado mi bro, por lo que cada vez que platicábamos le hacía insinuaciones, aunque ya había visto algunas fotos de ella en su “perfil” tenía que averiguar qué tan zorra y puta era Zoyla Zorra.

    Y una de las pistas que me indicaban que era bien putita porque me insistía en que no le comentara nada a mi bro de nuestra “amistad”. Realmente él sabía desde un principio como lo cite arriba, de las demás charlas él ya no supo nada, lo dejo a mi criterio lo que yo quisiera hacer con ella.

    Con ese bajo perfil que ella quería mostrar, también actué de la misma forma para ver que salía, por lo regulara cada uno o dos meses visitaba iba a la casa mis padres y viajaba solo sin mi puti-nerd por cuestiones de la escuela de ella, así que me propuse que me cogería a Zoyla fuese lo fuese, pero tenía que idear una escapada a mi casa, ya que la idea es que ella se quedara conmigo en un hotel de mi ciudad para parrandear en mi ciudad y después coger rico esa noche y hasta el otro día sin tener que preocuparnos por que ella regresara a su ciudad.

    Después de varios días de platica y “seducción” en línea, le propuse que si iba el fin de semana próximo ella estaría dispuesta a acompañarme ese fin de semana a comer y “antrear”, le dije que me gustaría conocerla más y que para no perder tiempo iría por ella a su ciudad, esto significaba que no iría a mi casa, sino me seguiría hasta su ciudad para que fuéramos a comer a un buen restaurante de su ciudad y de ahí hacer planes para la tarde y noche poder pasarla de fiesta.

    Para tal efecto yo no iría a mi casa, solo llevaría lo necesario para pasarla juntos en la intimidad de un hotel de regular nivel a las afueras de la ciudad para evitar miradas indiscretas, la idea no le desagrado y le entusiasmo de un principio.

    Llagado el fin de semana planeado, viaje hasta su ciudad, sin hacer escala en mi casa para no tener compromisos y que me echaran a perder mi plan con Zoyla, una vez que nos identificamos, porque no nos conocíamos en persona, la podría describir como una chica de cuerpo pequeño, no flaca ni gorda, de tez apiñonada cara delgada, y unos ojos y labios de zorrita, ella iba enfundada en vestido de tela suave y holgada, con un escote bastante pronunciado, aunque no era un cuerpo de modelo, la flaca por así decirlo, se le notaban unas tetas de tamaño pequeño, y por el borde del escote se podía apreciar el nacimiento de sus tetas de tamaño regular, entre pequeñas y mediana, pero que invitaba a ser desnudados y succionados a placer, creo que mi mirada en nuestra presentación le daba idea de mis deseos carnales.

    Me tuve que hacer chaquetas mentales camino al restaurante, aun no teníamos la confianza suficiente, aunque era obvio que me la quería coger, ella sabía el motivo de mi viaje creo que eso también lo intuyen las chica el interés y las miradas de uno. Por otro lado el camino no creo que fuera difícil, una vez con las recomendaciones que me había dado mi bro.

    En el restaurante todo fue normal, como pareja de amigos entramos y nos dieron el servicio, para lo cual pedimos platillos de mariscos precisamente para cargar energías, ya que comerlos según son afrodisíacos y esa noche la chiquita iba a recibir su dotación de leche.

    La comida transcurría entre charlas y anécdotas, y ella insistía mucho en que mi bro no debía enterarse de nuestra amistad, que no le dijera. A lo que le respondí que él no estaba enterado de nada (jejeje) ya saben una mentirillas blancas y piadosa.

    Mientras la charla avanzaba la cortejarla y me comía con la mirada el escote de sus tetas que se antojaba besar, lamer y recorrer con mi boca, ella se daba cuenta de mis miradas y solo sonreía y coqueteaba conmigo a veces con un falso pudor las cubría un poco.

    Ya estábamos calentando motores un poco así que pedí unas margaritas, el tequila le despertó su álter ego interno de putita, ya que se dejaba querer poco a poco y ya me tiraba miradas calientes cargadas de sexo.

    Por mi parte ya estaba urgido por irme al hotel y cogérmela a la rica putita, por lo que una vez que terminamos, fuimos a su casa, quedándome unas calles antes de llegar para que ella fuera por sus cosas. Le dijo a su madre que tendría que hacer un trabajo para la escuela y después saldría con una amiga a una boda, por lo que esa noche se quedaría en casa de su amiga (según lo que ella me dijo), cuando regreso llego moviendo su pequeño cuerpo de putita sabiéndose que estaba por pasarla bien, cargando una pequeña maleta donde traería la ropa para la “Fiesta”, le abrí la puerta y me indico que ya estaba lista, que a donde la quisiera llevar, ya me urgía probar las artes de esa pequeña y linda maestra cachonda, agarramos camino hacia mi ciudad, nos fuimos al hotel que les había comentado, a las afueras de la ciudad, en una zona boscosa, no era un hotel de mala muerte hasta eso.

    Yo con aires de mucho mundo para darle confianza a la pequeña zorrita, me presente en la administración y solicite una habitación decente, me registre como matrimonio, y nos asignaron una habitación muy bonita, en un segundo piso, en el que los ventanales de la habitación daban hacia una zona boscosa de cafetales.

    Ya una vez instalados en la habitación nos estábamos preparando para noche ir al antro de moda, al cual por ser cliente frecuente y con un consumo considerable, el dueño y meseros ya me tenían ubicado así, que solo bastaba hacer una llamada para que me reservaran una mesa, así que ese punto ya estaba solucionado.

    Mientras ella guardaba su ropa en el guardarropa, y se preparaba para darse una ducha frente a la cómoda que tenía una lámpara de noche se estaba quitando sus aretes y pulseras que llevaba, para poderse meter a duchar, llegue por atrás de ella, la abrase y bese su cuello y hombros, que como les había comentado llevaba puesto un vestido muy ligero, era un vestido tipo Halter, el cual dejaba al descubierto sus hombros y cuello, así como un escote muy bonito, que aunque no era de tetas grandes, resaltaba esas tetas pequeñas, que incitaban a ser besadas y chupadas como frutas dulces y tiernas.

    Por lo que mis labios empezaron a llenar sus hombros y cuello de ardientes besos, su respiración empezó a sentirse agitada y excitada, ambos sabíamos que esa tarde íbamos a coger antes de ir al antro, no había necesidad de pedir y negar, estábamos en esa habitación de hotel solos y listos para coger, pocas eran las palabras que salían de nuestras bocas, ella solo se dejó llevar y dejarme recorriera su cuerpo, dio medio giro para quedar frente a frente, mientras mis labios recorrían su cuello con besos y susurros de los bella que estaba, ella gemía suavemente preguntándome si le gustaba, y yo respondía con más besos en respuesta diciéndole que me encantaba, diciéndome “Me di cuenta de tus miradas en la comida, y me estabas poniendo caliente”, a lo que solo le dije, mira como me tienes, dirigiendo una de sus manos a mi verga, la cual palpo y acaricio sobre mi ropa ese bulto que sobre salía de mi pantalón, liberando un cachondo gemido “Hummm que rica verga tenemos por aquí, ya tenía ganas de ella desde la comida…”, “Vi cómo te gustaron mis tetas… Cómelas son tuyas, te has portado muy bien… Eres un niño muy bien portado y te mereces un premio…”.

    Mientras con mis manos recorría su cuerpo petit, acariciaba sus nalgas subiendo por su cintura luego su espalda hasta su cuello, para poder deshacer el nudo de su vestido que estaba detrás de su cuello, y poder liberar sus pequeñas tetas, las cuales, bese y saboree, mientras ella echaba la cabeza hacia atrás para que yo disfrutara de sus nenas, que eran pequeñas pero llenas de erotismo, así la fui desnudando hasta quitarle la poca ropa que llevaba quedando en una tanga de color rosa, pude apreciar su bello cuerpo desnudo, con su piel apiñonada, así parada recorrí de punta a punta su cuerpo con besos y caricias, cuando pase por su pepa ardiente solo me detuve a besar sobre la tela de su tanga aquella pucha que ya estaba ardiendo, se sentía húmeda y caliente, irradiaba dicho calor, ella solo se limitaba a acariciarme ya dar indicaciones que así le gustaba “así, así, sigue papi, así… te gusta tu maestra?…Que ricooo… Ya deseaba estar así…”

    No era extraño para mi su reacción, ya que mi bro me lo había dicho, ella era muy cachonda nomas había que hablarle bonito (e invertir un poco en su patrocinio), seguía diciéndome “¿Te gustan mis tetas?… son tuyas cómelas chúpalas muérdemelas, soy toda tuya mi amor… Acaríciame, bésame, comete mi pucha papíto… haz conmigo lo que quieras” y pues no pude negarme más, las perrita estaba ardiendo, así que solo hice a un lado su tanga, para pasar mi lengua en su pepa ardiendo, al tocar su clítoris y chuparlo, ella me jalo más hacia su pucha, mientras me atascaba de sus jugos, su pucha no estaba al 100% depilada, pero tampoco tenía vellos exuberantes, así que me di un atascon de su limpia pucha, que ya emanaba sus jugos esquistos, la recosté en la cama con una de sus piernas levantadas mientras yo hundía mi boca en su vagina, ella solo gemía de gusto, con típicos sonidos “uuuyy, asiii… sigueee… que rico… mas… mas…” en fin yo estaba inmerso en mi labor de saborear su pucha ardiente de putita golosa, pidió que le diera mi verga en su boca, así que le puse mi verga en su boca y me daba una rica mamada, con cuidado porque tenía brackets, y ya saben, puede atorarse un pelo mío y darme un jalón jejeje pero hasta eso tuvo cuidado la muy putita sabia su chamba, así que me dio una rica mamada mientras yo me dedicaba a su pucha ardiente, así estuvimos dándonos placer el uno al otro entre gemidos de ambas partes yo solo atinaba a decirle que estaba bien rica y sabrosa, que era mi maestra putita, y ella solo repetía que era mi putita, que solo ella era mi putita, mi perrita.

    Me canse de darle lengua a su pucha, y la prepare para clavarle mi fierro, así que termine de quitarme la ropa y fui a mi maleta por unos condones, ella estaba en la cama solo con su tanguita, se veía ardiente y hermosa, como estaba tirada en la cama siguiendo mis movimientos, me coloque el condón y me acerque a la orilla de la cama, ella gateo hasta mi posición donde estaba con mi verga bien parada, le dio otra rica mamada y coloco su culo a la orilla de la cama, se recostó y abrió las piernas, se llevó unos dedos a su boca para humedecerlos, frotando su vulva con ellos metiendo uno, luego dos de sus dedos en su ardiente pucha, en ardiente señal de que podría penetrarla a mi maestra putita, mientras se acariciaba su pepa le veía esa cara de golosa, así que con sus labios abiertos dirigí mi boca para darle otra rica mamada, a esos labios que su vulva ofrecía, solo la chupe un rato porque ya ella necesitaba mi verga dentro, “Ándale, clávame tu verga papito… ya quiero tu camote”, solo le escupí el chocho a esa maestra puta que me pedía mi verga en su interior, apunte mi verga hacia su concha mientras ella se agarraba las piernas para abrir lo más que podía en una posición tipo fetal o ranita viendo hacia el techo, le iba clavando mi verga mientras ella colocaba sus pies en mis hombros, así parado en esa posición podía ver los gestos de su cara, en verdad hacía gestos muy ardientes, cuando mi verga resbalaba pos su pucha, la maestra putita gemía cerraba los ojos y fruncía la nariz como si fuera de dolor, se aferraba de las sabanas de las cama y las jalaba hacia su cara, mientras yo disfrutaba sus gestos y la ardiente calentura de su pucha, tomándola de sus piernas para apoyar mis movimientos, él va y viene de mi falo dentro de su vulva se repetía constantemente, estaba viendo con placer como sus gestos cambiaban dependiendo de sí mi penetración era lenta o suave, de repente se la metía entera de un jalón, y luego le daba varios vergazos rápidamente, solo se escuchaba en la habitación el sonido de nuestros cuerpos, la humedad de su vagina y mi falo producían sonidos típicos del acto sexual aunado a mis bufadas y palabras diciéndole “estas bien rica mamita, que conchita tan rica y calentita”, mientras ella gemía más fuerte al sentir los embate de mi verga rápidamente, es cuando ella casi gritaba y trataba de tapar su boca con las sabanas, y más cuando apresuraba los movimientos de mete/saca y de repente le daba vergazos duro y profundo, verle su cara de putita golosa era por demás excitante y caliente…

    Agarramos la habitación para cogérmela en varias posiciones, la puse de perrito mirando sus nalguitas y ese coño ya enrojecidos por los embates de mi cuerpo con ella, era una real zorrita y algo que pude sentir en ella, fue que en ciertas posiciones parecía que su coño tenia vida y succionaban mi falo, como si lo mordiera, sentía el tope de su coñito aunque no soy de verga grande podía sentir su rica concha como me estrujaba mi verga, y ella también lo disfrutaba porque hacia unas caras muy morbosas y guarras parecía sacada de una película porno, donde las mujeres se ven muy guarras, apretaba los dientes y gemía en cada envestida de mi verga, y su coñito parecía tener un lindo perrito como le decimos vulgarmente, en verdad que si sabía coger mi maestra putita (mi bro tenía razón sobre ella), también descubrí que la muy zorrita era una ninfómana, ya que cogíamos sin parar. Se montaba se agachaba se abría, hacía de todo.

    Nos venimos varias veces en el tiempo que estuvimos en la habitación hasta que termine agotado, fue cuando descansamos un rato y tomamos una ducha para arreglarnos e irnos al antro. Ya saben no falta el cachondeo y cogida en el baño de la habitación, era tan golosa la perrita que nunca decía que no.

    Nos arreglamos y os marchamos al antro, en el cual todo fue de lo más normal, nos asignaron la mesa que había reservado, pedimos cerveza y tequila, teníamos la fiesta en la sangre, disfrutando de la música en vivo y con el alcohol corriendo en nuestra mesa, así como las caricias furtivas entre ambos ella acariciaba mi verga y yo metía mi mano entre su minifalda que llevaba, podía recorrer sus piernas hasta llegar a su pucha que se sentía caliente bajo su tanga, ya saben besos el faje estaba calentando los motores nuevamente.

    Me di cuenta es que ella tomaba a la par conmigo, lo cual estaba embriagándonos, aunque a ella se le subió más que a mi que ya estaba acostumbrado a tomar bastante, pero también me di cuenta que le salió lo putita, ya que andaba coqueteando con quien le daba la gana, y en alguna ella pensó que no me daba cuenta pero le escribió su correo en una servilleta y se la dio a un tipo, el cual a mi no me molesto, ya sabía como era ella, no le dije nada y nunca se lo mencione, pero ella lo hizo a escondidas de mi mirada, sabía que perrita era una ninfómana nata.

    Terminamos la fiesta ya de madrugada cuando estaban por cerrar el antro, así que nos fuimos para el hotel, mientras en el camino, ella estaba casi por caer dormida en el auto por lo ebria que iba, en verdad que si estaba echa una piltrafa, ya ni se cuidaba, iba toda abierta de las piernas, lo cual yo aprovechaba para meter mi mano nuevamente en el interior de su falda para acariciar sus partes, sacarle sus tetitas y chupárselas en el trayecto, ella no ponía resistencia a mis caricias y no existía el pudor aunque no había mucho de que cuidarse ya que a esas horas de la madrugada casi no había gente y el hotel estaba a las afueras de la ciudad.

    Llegando al hotel nos dirigimos al cuarto, casi arrastrándola llegamos a la habitación y lo primero que hizo después de pasar al sanitario ella fue tumbarse en la cama para dormir, pero ya me había calentado otra vez la situación y ella estaba más que ebria. Por lo que prácticamente la desvestí, ya desnuda en la cama ella tenía una cara de guarra y borracha, la tanguita era la única prenda que había dejado después de retirarle el vestido que llevaba puesto. Tendido a su lado a la altura de su pucha, yo le acariciaba con los dedos su pucha ardiente, ella entre la borrachera solo abría las piernas y gemía, sonreía al verme haciendo mi trabajo en su pucha, ya estaba húmeda mis dedos hacían a un lado la tela de la tanga, abriendo los labios de su pucha para pasar mi lengua por los pliegues de su ardiente pucha, llegando hasta su clítoris, y ella solo se retorcía de placer, estaba tan caliente la situación que aproveche para sacar la cámara digital que llevaba en mis viajes, y le empecé a tomar fotos de como abría sus labios con mis dedos, y como le estimulaba su calentura, ella entre su borrachera se dejaba hacer y solo sonreía, era algo que tal vez se hubiera hecho del rogar en sus cinco sentidos, pero sabía que iba a ser falso su pudor ya que era bien putita.

    Yo ya estaba desnudo y con mi verga bien parada por lo cachondo de la escena, iba a cogerme nuevamente a la putita, los dos estábamos borrachos, pero ella más que yo y yo ya tenía la verga a punto de echar leche nuevamente, así que me coloque entre sus piernas y ella solo las abrió y guio mi pene a la entrada de su conchita ardiente, ella ya andaba en calidad de bulto así que básicamente yo iba a satisfacer mis bajos instintos con esa putita, ella ya era casi incapaz de moverse, solo se dejaba hacer y deshacer de acuerdo a mis indicaciones y movimientos, me la estuve cogiendo en la posición de misionero y solo cambiando algunas partes de su cuerpo para poder cogérmela, al último la voltee boca abajo, y le fui metiendo un dedo, luego dos, hasta lograr meterle tres dedos en su culito, al principio reaccionaba queriendo zafarse de mis dedos y los movimientos que estaba haciéndole en su culito, pero no se lo permitía y sus negativas eran débiles, hubo un momento en que parecía que ya estaba dormida mientras las sodomizaba, así que ya con mi verga bien parada de estar viendo como mi putita gozaba de mis dedos, coloque mi verga en la entrada de su culo, iba entrando ya poco a poco cuando ella puso su mano atrás y fue guiando la entrada de mi falo en su culito abierto, así me la estuve cogiendo, dándole palo fuertemente, mientras ella solo apretaba los ojos, hacía gestos y a veces emitía gemidos llenos de placer y dolor al sentir los embates de mi falo y mis pelotas chocar en sus nalgas, yo estaba feliz, aunque estaba también con los humos del alcohol, me estaba cogiendo a aquella maestra putita y ninfómana, la cual se veía que le re encantaba la verga, di mi último empujón de verga en su culito, y me vine entre gemidos míos tomándola de las caderas y pegándola a mi cuerpo para no separar mi manguera de su culito el cual estaba recibiendo mi descarga de leche, la cual ella se encargó de exprimir mi falo con su culito, y permanecí tomado de ella, hasta que mi verga redujo su tamaño y fue expulsado por su culito, estaba ya sudando sobre ella, desnudos nos quedamos tendidos en esa cama del hotel, nada más me quede tumbado y fui al baño a limpiar mi falo de todo residuo que pudiera tener, solo la abrace y así dormí con ella a mi lado.

    Al otro día nos despertamos tarde, era obvio que estábamos crudos por la farra de la noche anterior, y yo por el esfuerzo de estármela cogiendo, jejeje

    Me despertó su cuerpo pegado al mío que me abrazaba y besaba mi pecho, y estaba acariciando mi verga nuevamente, ya me lo estaba parando nuevamente la muy perrita, me lo mamo un rato, y aprovechamos para ducharnos juntos y obvio el cachondeo, en la regadera ella mamando mi falo y yo su pucha, quería cogérmela ahí nuevamente, pero teníamos que ir a recargar las pilar le sugerí que fuéramos a desayunar al restaurante del hotel porque ya iba a ser hora de entregar el cuarto y yo tenía que regresar a la ciudad de México todo des lechado por esa rica experiencia, así que nos apuramos a bañarnos y bajamos a desayunar, lo cual fue rápido.

    Subimos a la habitación para preparar nuestra maletas, y ya listos para entregar el cuarto, nos sobraba como máximo una hora aproximadamente, así que no desaproveche esos últimos minutos quería irme todo deslechado esa tarde, ella estaba tumbada en la cama boca abajo, apoyando su cara sobre sus puños viendo un canal de televisión mientras yo guardaba mis cosas y me cercioraba de que todo estuviera bien, una vez revisado, me acerque a ella que su cara estaba a la orilla de la cama, y me coloque frente a su cara bajándome el cierre del pantalón, ella entendió perfectamente lo que significaba eso abriendo la boca para llevarse mi verga a la boca, me estaba dando rica mamada. Ella usaba brackets en los dientes, pero era experta ya que nunca me dio un jalón de verga, jejeje

    Estuvo ricamente manado mi verga, ya la tenía nuevamente a mil, roja, dura, caliente y lista para echarle su lechita a la muy putita de mi ninfómana amiga.

    Ella vestía otro vestido de una sola pieza como cuando la conocí, por lo que sabía ella traía una tanguita, aproveche que ella estaba tendida en la cama para estirar mis manos y palpar sus piernas y subir a su pucha, la cual ya se sentía caliente y húmeda. Ya estábamos listos nuevamente para otra rica sesión de sexo, esa seria nuestra despedida seguramente de ese día, ya que el tiempo se consumía para la entrega del cuarto, y teníamos que aprovechar cada segundo.

    Quería probar de nuevo a mi putita acompañante aprovechar todo el viaje y haber vivido tan rica experiencia con aquella placentera hembra, mi verga estaba a mil y ya quería estar nuevamente dentro de su pucha que tenía perrito, la hice que se acostara a la orilla de la cama, subí su vestido que era tipo minifalda, le hice a un lado la tanga y su pucha estaba más que húmeda y ardiente, coloque a la entrada de su cuca mi pinga roja de placer y por las mamadas que me había estado dando, así que se la fui introduciendo salvajemente, atrayendo la hacía su penetrados jalándola de las piernas que las tenía flexionadas a mis costados, nuevamente le di una sesión de empujones de verga que consistían en suaves movimientos y luego remataba con fuertes presiones en su perrito el cual se estaba encargando de mi verga, podía ver nuevamente sus gestos en el rostro de ella, su cabeza sobre la cama su cabello alborotado sobre la cama y moviendo la cama en cada embestida que le daba, me ponía más caliente el ver sus gestos, cuando jalaba las sabanas para ahogar sus gemidos era una escena por demás ardiente, no sé de donde saque en ese momento fuerzas después de tanta des lechada, pero creo que fue la calentura, el morbo y también de que ella era una chica delgada y realmente no pesaba tanto. Por lo que vestidos como estábamos la clave hasta el fondo y la cargue, me la empecé a coger parado cargándola con ropa, ella tenía su vestido y su tanga solo la había hecho a un lado, y mi falo salía por la bragueta para clavarse en aquel perrito que tenía mi putita ninfómana, ella se aferró a mi cuerpo mientras la cargaba, y con su cara uno de mis costados me volvía loco escuchar sus gemidos de placer al estarla empalando, la lleve cargando por la habitación hasta la gran ventana que tenía una vista hacia el bosque el cual tenía arboles muy altos y arbustos de café, vegetación típica de la región, eso me dio confianza para follarme a mi zorrita frente a la ventana con las cortinas abiertas no nos importaba si teníamos espectadores, lo cual yo trataba de ver si era mientras ella daba la espalda a la ventana con el vestido levantado y mi verga entrando en su jugosa pucha ardiente, la estaba deteniendo de las nalgas mientras ella se afianzaba muy bien de mi cuello para no caer, nos besábamos ardientemente y veía sus gestos de guarra golosa que le encantaba mi verga, lanzaba gemidos al aire y su perrito mordía mi falo, su boca pegada en mi oído repetía palabras de placer “Así, así, así… que rico … que rico me lo metes…” mientras yo le ensartaba más duro mi verga en su coñito rico y húmedo, contestándole que estaba bien rica y que era muy putita… A lo cual respondió con más gemidos “si… soy muy puta… soy tu puta… solo tu puta y golosa…” aunque yo sabía que esas palabras seguramente se lo decía a “todos” jejeje no era una chica de un solo hombre pero bueno el momento era erótico y para eso estábamos ahí disfrutándolo. Ya me estaba cansando de estarla cargando frente a la ventana así que la baje de mis brazos mi falo salió un momento de su cocha húmeda, aún conservaba esa cara de ninfómana, ella quería aún más verga, se colocó ahora frente a la ventana, abriendo las piernas y parando la colita hacia mi, lo que aproveche para darle una nalgada que hizo que respingara un poco, volteando a ver que hacía, mientras yo dirigía mi falo nuevamente a su conchita rosada de tanto uso y se lo clave nuevamente, entre con fuerza como queriendo entrar con todo y huevos, ella solo gimió y soltando un “uuuff… Que rico…” la estaba embarrando contra el vidrio de la ventana, mientras la tomaba de sus caderas y le daba con mi verga en su coñito rico y húmedo.

    Tuve que quitarme mi pantalón porque ya me estorbaba, así que yo quede sin pantalón, y ella vestida, solo le había sacado sus tetas del vestido, y se las estrujaba y a veces le chupaba sus pezones cafés, a ella le gustaba que se los pellizcara suavemente, así que disfrute ahora frente al espejo de la habitación, ella y yo podíamos ver nuestras caras mientras cogíamos, ya que me la estaba empalando con ella recargada ahora frente al espejo, podía disfrutar de sus caras de guarra mientras su coñito que tenía su perrito húmedo y caliente mordía mi falo y movía sus caderas al ritmo de mis penetraciones, creo que sus caras eran producto de los movimientos que realizaba con sus caderas y que se sintiera el efecto en mi verga de que lo mordía con el interior de su coño, como si se tratara de un alíen dentro de su vulva, jejeje. En verdad me agrado coger con ella al sentir su perrito morder mi falo, ya no aguantaba más y ella por sus caras había tenido ya varias venidas, el tiempo se nos estaba agitando y nos quedaban solo 5 minutos para entregar la habitación, así que apure mis embates y ella solo apretaba los dientes y miraba con ojos de huevo cocido hacia el espejo, lo cual más me ponía caliente al extremo, así que agarre fuertemente de sus caderas y bramando como toro la jale más hacia mi, mientras ella echaba su culito más hacia mi verga moviendo su cadera y al sentir la intensidad de su perrito, mi verga arrojo su caliente flujo blanco dentro de su coño, solo le decía, me vengo, que rico que sabroso te mueves, aahhh… no me separaba de ella como queriendo descargar todos mis mocos dentro de su interior el instinto animal quería preñar a la muy putita, depositar mi semilla hasta lo más profundo de su ser… Lo cual estaba siendo logrado, su pucha aún se sentía como mordía mi falo, y estaba ella sonriente viéndome en el espejo mis caras al sentir mi des lechada en su interior, y seguía torturándome con su perrito, mientras mi falo tenia los espasmos de mi venida, así poco a poco fue perdiendo rigidez, para salirse de la pucha de mi ardiente y ninfómana amiguita, nos besamos después de esta rica y muy ardiente sesión de sexo de despedida.

    Haber conocido ese fin de semana a Zoyla en verdad había sido una muy grata experiencia, sábado y domingo disfrutando de ella y donde pude corroborar que la putita era una ninfómana muy golosa y que sabía moverse muy rico hasta hacer exprimir cualquier chile que se le pusiera dentro tal y como mi hermano me lo había advertido.

    Entregamos la habitación una vez que hubimos arreglado nuevamente nuestra ropa, y la lleve a su ciudad y me dio un rico beso de despedida diciéndome que nos veríamos próximamente que le avisara cuando fuera de visita a mi ciudad para volvernos a ver y que por favor no le dijera a mi hermano de lo sucedido. Mientras yo regresaba para la ciudad de México con una muy sabor de boca y de pene el cual estaba todo des lechado para aguantar al menos unos días de ayuno, y esperando que mi novia no me pidiera batalla al menos hasta el martes.

    Seguimos en contacto y cada vez que la veía conectada en línea, nos saludábamos muy normal, ya que por su profesión podría comprometerla con un mensaje no apto y ella sabía de mi situación, que tenía a mi puti-nerd a quien me cogía a cada rato, pero dentro de Zoyla y un servidor sabíamos que había candela que debía ser apagada entre las sabanas de un hotel, por lo que nuestras platicas a veces tenían un toque de picardía recordando esa primera vez que me la cogí, pero que me había encantado su forma de hacerlo, por lo cual yo estaba dispuesto a volverlo a repetir y ella también. En otra ocasión les contare la siguiente reunión que tuve con ella, y las demás sorpresas que tenía para mi Zoyla Zorra Maestra Ninfa.

    Agradezco el haber leído mi relato, y como siempre agradezco sus comentarios que dejen aquí o en mi dirección de contacto: alien_project2004 en hotmail.com

    El nombre de la protagonista por razones obvias no lo doy, solo hago referencia a un nombre ficticio que no la comprometa, lo demás del relato es 100% real y vivido.

  • El viejo de la estación me lleva a su casa

    El viejo de la estación me lleva a su casa

    Aquella tarde de verano estaba bebiendo una cerveza en uno de los bares que hay en el barrio donde vivo, cuando mirando cómo pasaba la gente por la acera, vi pasar al viejo que me había dado por el culo en los soportales de aquel edificio que se encuentra enfrente de la estación de ferrocarril. Me había visto en los aseos de la estación, luego me había seguido, terminando por darme por el culo en los bajos de aquel edificio. Aquello me trajo agradables recuerdos, por lo que me empecé a poner cachondo, la polla se me empezó a poner dura, y el culito a desear que lo abrieran y lo preñaran de leche.

    El viejo no me había visto, seguía caminando en dirección a la estación de ferrocarril; seguramente irá a la caza de algún putito al que pueda dar por el culo; fue lo que pensé en esos momentos. Viendo cómo se alejaba por la acera, las imágenes de aquel día que me había dado por el culo empezaron a venir a mi cabeza. Era mayor, sí, pero no estaba nada mal, el recuerdo de su polla derechita y bien proporcionada que se me representaba en el cerebro, hacían que me pusiera cachondo, deseando que aquella hermosa polla volviera a darme por el culo.

    Empecé a recordar que después de darme por el culo, me había dicho donde vivía, y que me había dicho que quería llevarme a su casa y poder darme por el culo en su cama.

    Dios, cada vez estaba más empalmado y las imágenes aquellas no se iban de mi cabeza. Es como si mi culito estuviese enviando continuamente señales a mi cerebro, y no pudiese pensar en otra cosa. Miré la hora que era, viendo que el reloj del bar marcaba las 7 de la tarde, así que decidí ir hasta mi casa, ir al baño, ducharme y prepararme bien el culo, me lo lubricaría a conciencia, y si no tenía suerte, como al día siguiente era sábado y no tenía que trabajar, pues me iría hasta el centro de la ciudad a ver si encontraba algo, o me iría a alguna discoteca a pasarlo bien.

    Cuando salía de casa ya bien preparado, recién duchadito y el culito bien lubricado, iban dar las 20:30, así que tomé el camino de la estación de ferrocarril, no sabía si pasar primero por los aseos de la estación, cosa que me ponía nervioso ya que era bastante tímido, y aquello me alteraba bastante, o ir a uno de los bares que estaban enfrente y desde allí vigilar la entrada y salida de la estación de ferrocarril, y ver si volvía a ver al viejo aquel.

    Armándome de valor, fui directamente a los aseos de la estación de ferrocarril, entrando en ellos. Al entrar me encontré con que estaban realizando la limpieza de estos, así que no me quedó otra cosa que darme la vuelta y salir por donde había entrado. Fui a la entrada donde se encontraban los paneles de información de las salidas y llegadas de los trenes, saliendo por aquella puerta por la que aquel día había salido y por donde me había seguido el viejo que me había dado por el culo.

    Al salir fui a uno de los bares que quedan enfrente, sentándome en uno de los taburetes y pidiendo para beber una cerveza. Desde allí podría ver el movimiento de la entrada y salida de la estación de ferrocarril y ver si andaba el viejo que había visto por la tarde, y que me había puesto tan cachondo al hacerme recordar aquella follada que me había dado.

    Había bastante movimiento de gente, pero nada que me llamase la atención, y por supuesto ni trazas del viejo aquel. Recordé en ese momento que me había dicho que se llamaba Antonio, y que solía parar en otro de los bares que quedaban enfrente de la estación, y no era precisamente en el que me encontraba en esos momentos. Así que terminé de beber la cerveza, y salí de aquel bar para ir al que había ido aquel día con el viejo, a ver si por casualidad sonaba la flauta y me tropezaba con él.

    Al entrar en el bar aquel, exploré con los ojos la clientela, pero tampoco parecía que allí estuviese. Pedí de beber una cerveza, y cuando terminó de servirme el camarero, noté que se acercaban por detrás tocándome la espalda y me saludaban.

    Hola, me decían tocándome la espalda. Giré la cabeza encontrándome con el viejo al que buscaba y que tan caliente me había puesto aquella tarde, al verlo y recordar el día que me había seguido, dándome luego por el culo en los bajos de aquel edificio.

    Cuanto tiempo sin verte por aquí me dijo, sin sacar la mano de mi espalda.

    Si si, le tartamudeé más que hablé, empezándome a poner colorado y muerto de vergüenza.

    Me acariciaba la espalda mientras me hablaba y decía que se alegraba de verme. Pidió una cerveza al camarero sacando el dinero para pagar diciéndole al camarero que le cobrara también la mía.

    Estábamos en una de las esquinas del mostrador de aquel bar, quedando yo pegado a la pared y el a mi derecha, me hablaba y no paraba de tocarme con su mano la espalda, haciendo que yo me pusiera más nervioso y mirara para todos los clientes del bar por si se podían dar de cuenta y sospechasen algo.

    Te noto algo nervioso me dijo, ¿no te molestaré verdad? No no no tartamudee de nuevo, es que me da vergüenza y siento que todo el mundo me mira, le dije.

    Pues bebe y relájate, que no pasa nada. Vamos a pedir otras cervezas dijo llamando al camarero. Pidió otras 2 cervezas pagándolas al momento.

    Cada vez era más descarado en sus caricias, y ahora ya no se limitaba a mi espalda, sino que algunas veces me acariciaba el culo, me apretaba los cachetes con disimulo, haciéndome poner más nervioso y caliente a la vez.

    Tengo que ir a mear le dije, sabes dónde quedan los aseos, le pregunté al viejo.

    Sí, ven que yo también tengo que ir a mear me contesto. Lo fui siguiendo hasta los aseos, donde abrió la puerta dejándome pasar, para luego entrar él detrás de mí. Yo me puse en el urinario, y él pasó por detrás mía para ir al servicio que había. Al pasar por detrás mía, me apretó los cachetes de mi culo, mordiéndome el lóbulo de la oreja y susurrarme lo bueno que estaba.

    Dios, estaba tan pero que tan empalmado que apenas podía mear, y aquello todavía me ponía más cachondo y tener ganas de que me diera por el culo.

    No se le pasó desapercibido al viejo, mi estado de empalme y la calentura que llevaba encima. Joder cómo estás, andas bien salido me decía, acariciándome la polla y huevos a la vez que me estrujaba los cachetes del culo. Si quieres luego vamos y te llevo a mi casa, que me gustaría meterte en mi cama y quitarte esta calentura.

    Bu bueno le dije tartamudeando, pero déjame mear que así no puedo hacerlo.

    Dejó de meterme mano, y metiéndose él en el aseo, se puso a mear.

    Yo salí primero, quedando él todavía en el aseo. Fui para la esquina del mostrador donde teníamos las cervezas, hasta que salió él y luego de un rato y haber terminado de beber aquellas cervezas, salimos ambos del bar.

    Vamos a mi casa que allí lo vamos a pasar estupendamente. Quiero tenerte en mi cama y abrirte este culito que tienes, me iba diciendo el viejo. Tu tranquilo que no va a pasar nada y nadie va a sospechar nada.

    Al llegar al edificio en el que vivía; no era otro que el edificio plaza, el cual era y es el más grande de la zona; abrió la puerta, subimos las escaleras que hay hasta llegar al ascensor, Para luego subir hasta el piso 7.

    Nada más montarnos en el ascensor, pulsó el botón del piso al que íbamos, y arrinconándome contra la esquina del mismo, llevó su mano a mi entrepierna agarrándome la polla y huevos empezando a sobarme el paquete; uy cómo estás, andas bien caliente maricón, me decía arrinconándome contra la esquina del ascensor. Tu tranquilo que ya verás que bien lo vamos a pasar los 2 en la cama, me susurraba al oído sin dejar de meterme mano haciéndome que me abrazara a él, dejándome magrear por su mano la polla y huevos, ¡mmm! Que bueno y calentito estás mariconcito, me susurraba al oído mordiéndome el cuello y lamiendo el lóbulo de la oreja.

    Por fin el ascensor llegó al destino, allí abrió la puerta de su piso, me hizo pasar cerrando luego la puerta, llevándome luego hasta su dormitorio.

    Nada más entrar yo en el dormitorio, él me abrazó por la espalda, ay maricón que bueno estás, me decía mordiéndome la nuca y acariciándome el paquete. Que culito tienes maricón, ay que ganas tengo de abrirlo con mi polla y follártelo hasta que grites de gusto.

    No paraba de morderme la nuca y orejas y sobarme la entrepierna, mientras me iba restregando su polla por el culo.

    Al muy cabrón se le notaba la verga dura y bien empalmada, lo salido que estaba y las ganas que tenía por darme por el culo. Claro que las mías, no eran menores las ganas que tenía, estaba tan caliente que hasta las piernas me temblaban, y ardía en deseos por sentir aquella hermosa polla del viejo dentro de mi culo.

    Fue poco a poco desabrochándome el cinturón así cómo me tenía abrazado por la espalda, luego fue desabrochando los botones del pantalón Levis que llevaba, para dejarlos que me fueran cayendo por las piernas, luego fue desabrochando los botones de la camisa, hasta desabrochar todos, sacándome la camisa y tirándola al suelo.

    Ay que bueno estás putito, me decía acariciándome el pecho y mordiéndome el hombro, mmm, que cosita más buena tenemos hoy, me iba diciendo a la vez que ahora me pellizcaba y retorcía los pezones y mordía el hombro y la base del cuello.

    Yo estaba dejando que me desnudara y me acariciara de aquella manera tan sensual, sintiendo un gran placer, hasta que empezó a morderme la base del cuello, que fue cuando empecé a temblar y arrimar mi culo a su entrepierna llevando mi mano hacia atrás para agarrar su paquete. Torpemente fui buscando cómo desabrocharle el pantalón y sacarle la polla que tanto deseaba. Cuando él me dijo, ay putita, estás deseando polla ¿eh? Seguro que ardes en deseos por sentirla dentro de este culito tan rico que tienes. Pero no desesperes, que la vas a tener toda la noche para ti solita.

    Hoy tenemos toda la noche para follar mi putita, ya verás que bien lo vamos a pasar, me decía mientras se desabrochaba el cinturón y pantalón, dejando que yo fuese buscando con mis manos torpemente la polla. Cuando conseguí meter mi mano entre su calzoncillo y agarrarle la polla, se la fui sacando torpemente ya que yo estaba de espaldas a él. Se la acariciaba mientras jadeaba y me retorcía a causa del placer que sentía con las caricias que me daba.

    Metió las manos por dentro de mi slip, y fue bajándomelo hasta tenerlo a la altura de los tobillos junto a mi pantalón.

    Ay que culito maricón, ay que culito más bonito tienes, me decía restregando ahora su polla por él. Te lo voy a follar toda la noche putito, te lo voy a abrir y dejar bien preñado.

    Me tiró sobre la cama, y así tumbado boca abajo terminó por sacarme los zapatos, calcetines, pantalón y slip. Mordió uno de mis cachetes mientras se ponía de pie y me levantaba agarrándome por la cintura y me daba la vuelta para quedarme frente a él.

    Echó su mano a mi polla y huevos, y mientras descapullaba mi polla, acercaba su boca a mi cuello empezándome a morder, haciendo que yo gimiera de placer y me abrazara a él temblando de gusto.

    Estás bien caliente maricón, ufff cómo lo vamos a pasar esta noche, me decía meneándome la polla, menuda calentura que tienes, andas bien salido. Así, así, me decía descapullándome la polla y sobando los huevos, no te preocupes que hoy vas a gozar y disfrutar con mi polla en tu culito, me iba diciendo sin dejar de menearme la polla. Poco a poco fue subiendo su boca hasta llegar a mis labios, empezando a morderlos y saborearlos. Dame tu lengüita, anda sácala que quiero saborearla. Succionó mi lengua saboreándola, mordía mis labios mientras seguía meneándome la polla, para seguido meterme su lengua y hacer que yo se la saboreara.

    Mientras tanto yo temblándome las manos, le iba bajando el pantalón y calzoncillos, hasta que cayeron a sus pies, luego le fui desabrochando cómo pude la camisa hasta que él mismo terminó por sacarla, lo mismo que hizo con sus zapatos y calcetines, terminando por sacarse él, el pantalón y calzoncillo.

    Cuando ya estábamos ambos desnudos, y él se cansó de morderme y saborear mis labios, dejándomelos hinchados y enrojecidos, me agarró por la mano, llevándome a la cabecera de la cama, abrió la misma retirando la ropa a los pies de esta, tumbándome luego boca arriba sobre ella.

    Se subió luego él poniéndose de rodillas en medio de mis piernas, haciéndome que las abriera.

    Estando en esta posición, empezó a lamer y mordisquear mi cuerpo, empezando por mis tetillas, las cuales estaban tiesas y duras a causa de la excitación que tenía. Después de dejarlas coloradas y llenas de su saliva, siguió por mi cuello y boca, hasta que le pedí que por favor me diera por el culo, que ya no aguantaba más.

    Tranquilo putito, tranquilo que tenemos toda la noche, y no quiero desperdiciar este día. Hoy quiero darte por el culo toda la noche, te voy a llenar este culo de polla hasta dejarte preñado.

    Fue bajando ahora hasta llegar a mi pelvis, y después de mordisquearme la base de mi polla, lamió los huevos parándose a mordisquearme el perineo, haciéndome gritar de placer mientras sujetaba su cabeza con mis manos.

    Te gusta lo que te hago ¿eh? Te gusta pedazo de maricón, me decía mientras mordisqueaba mi perineo y lamía mis huevos.

    ¡Ohhh! ¡ohhh! Ooohhh! Gritaba mientras me retorcía de gusto. Métemela le decía, méteme la polla y dame por el culo, métemela ya por favor.

    Ya maricón, ya te voy a dar polla, no desesperes que ahora mismo te voy a dar por el culo, y te voy a preñar bien preñado.

    Cogió unos cojines que había en el suelo, y haciéndome levantar el culo me los colocó debajo, para que mi culito quedara más levantado y totalmente a su entera disposición.

    Me dobló las piernas haciendo que mis rodillas quedaran pegadas a mi pecho, de esa manera mi culito quedaba totalmente expuesto y listo para que metiera su polla en él.

    Ay que culito, ay que culito más rico maricón, decía llevando uno de sus dedos a mi hoyito y presionar en él hasta que mi esfínter fue cediendo, permitiendo el paso a su dedo.

    Ya lo tienes lubricadito maricón, ya venías preparado para que te dieran por el culo, pedazo de puta.

    Te gusta la polla ¿eh? Te gusta que te den por el culo pedazo de maricón. Pues hoy hemos tenido suerte al encontrarte. Hoy vas a tener polla y la vas a tener toda la noche pedazo de puta.

    El cabrón del viejo metía y sacaba su dedo dentro de mi culo, a la vez que me iba meneando suavemente la polla. Luego de un buen rato, pasó a meterme 2 de sus dedos, metiéndolos y sacándolos y haciéndome gemir cada vez que notaba sus dedos dentro de mi ano, ¡ooohhh! ¡ohhh! Gemía cada vez que el viejo me metía los 2 dedos en el culo.

    Métemela, métemela que me vas a hacer correr, le decía.

    Ya putito, ya te la voy a meter, mira cómo se abre tu culito pidiendo más.

    Agarró su polla con la mano, y arrimando la cabeza de la misma, la colocó pegada al esfínter, y empujando su pelvis, fue metiendo el glande haciendo que mi esfínter se fuese abriendo. Cuando ya este se había abierto y ya tenía el glande dentro, dio un movimiento a su pelvis, tragándome toda su polla.

    ¡ohhh! ¡ohhh!¡ooohhh! Suspiré a la vez que gemía de placer al entrarme toda su polla en mi culo.

    Ya maricón, ya te la has tragado toda, ya tienes toda mi polla dentro de tu culito, Ay que rico se siente, ay que rico, decía el viejo empezando a meter y sacar suavemente su polla dentro de mi culo.

    ¡ohhh que gusto! ¡ohhh que gusto! Decía mientras su verga me taladraba el culo, ¡ohhh cómo me gusta!

    El muy hijo de puta metía y sacaba suavemente y despacito su polla, haciendo que el roce que le daba su polla a mi próstata me hiciera dar gritos de placer y que gimiera cómo una gata en celo.

    Así maricón, así, goza y disfruta de mi polla, que te voy a hacer correr de gusto.

    Yo estaba desesperado por agarrar mi polla y empezar a meneármela cómo un loco, deseando correrme y aliviar la tensión que tenían mis huevos.

    Cuando el viejo vio que llevaba mi mano a mi pobre polla, me quitó la mano diciéndome, déjala que no quiero que te la menees. Quiero ver cómo te corres sin tocarte la polla. Quiero hacerte correr de gusto, maricón. Y echándose sobre mí, llevó su boca a mis tetillas, empezando a morder los pezones, a la vez que movía su pelvis haciendo que su polla entrara y saliera de mi culo. Solo se escuchaban nuestros jadeos y gemidos, y el chof, chof, chof, de su polla al entrar en mi ano y golpear su pelvis mi culo.

    Yo desesperado y retorciéndome de gusto, no dejaba de gritar y agarrar la cabeza del viejo, enredando mis dedos sobre su pelo, ¡ohhh ohhh ohhh! ¡ohhh! Gemía y le pedía que me diera más fuerte.

    El viejo se incorporó sobre sus rodillas, y sujetándose en mi cintura, empezó a follarme salvajemente.

    Toma, toma, toma maricón, me decía clavándome la verga a fondo, a la vez que movía su pelvis a toda velocidad.

    Ahora los sonidos que se escuchaban al entrar su polla en mi ano y golpear su pelvis mi culo eran, plof plof plof, además de los jadeos del viejo y mis gritos de placer.

    Yo con mis manos sujetaba sus brazos que agarraban mi cintura, y clavando los dedos en sus muñecas, empujaba mi culo para que me enterrara más su polla.

    La pobre de mí polla ya no paraba de gotear semen sobre mi pecho y vientre, y el sudor cubría todo mi cuerpo, aquel viejo me estaba dando por el culo salvajemente. Me tenía tumbado sobre una cama, haciendo que mi culo se abriera cada vez más al entrar y salir rápidamente su polla, y sus huevos golpearan mi ano.

    Ay maricón, ya me voy a correr, ay que gusto, ay que gusto, decía cuando empezó a gritar que se corría, me corro, me corro. ¡Ohhh!¡ooohhh! Toma leche maricón, toma leche, me decía sin terminar de mover su pelvis. Te voy a dejar preñado putito.

    Cuando terminó de soltar todo su semen dentro de mi culo, se echó sobre mí, y llevando su boca junto a la mía, empezó a morderme los labios, hasta que su polla fue saliendo de mi ano, y él viejo hubo recuperado el aliento.

    Una vez se repuso, se sacó de encima mía, quedando a mi costado abrazado a mí.

    No paraba de besarme y morder los labios, mientras con sus manos me acariciaba todo el cuerpo. Me agarró la polla acariciándola suavemente, mientras me iba bajando y subiendo la piel del prepucio. No te has corrido mi putito, pero veo que tienes toda la pollita babosa y resbaladiza. La tienes bien durita y calentita. Eso me gusta, así te volveré a dar por el culo tan pronto se recupere mi verga, y entonces vas a gemir y llorar de tanto gusto que te voy a hacer sentir, voy a hacer que tu culito eche humo de tanta verga que le voy a dar.

    Se agachó hasta estar a la altura de mi polla, y sacando su lengua, fue lamiendo todo el semen que recubría mi glande.

    ¡Ohhh! ¡ooohhh! ¡ohhh! Gemí al notar su lengua lamer todo el glande de mi polla y cómo sus manos acariciaban mis huevos. Eché mis manos a su cabeza, a la vez que me retorcía de gusto al notar aquella lengua lamer mi polla.

    Te gusta ¿eh? Te gusta lo que te hago, me decía sin parar de lamerme la polla y acariciarme los huevos. Ya te dije que esta noche lo íbamos a pasar muy bien, me seguía diciendo, cuando empezó a meterme 2 de sus dedos en el ano.

    ¡Ohhh! ¡oooohhh! Grité mientras me abría de piernas y dejaba que me metiera aquellos dedos en mi culo.

    Estás caliente a tope, maricón. Mira cómo se abre tu culo pidiendo más. Eres un salido que le gusta que le den polla por el culo.

    Subió de nuevo hasta mi boca, empezando a morderme de nuevo los labios, luego metió su lengua en mi boca, succionó la mía saboreándola, y luego de un buen morreo y dejarme los labios hinchados y totalmente enrojecidos, puso su verga en mi boca, ordenándome que abriera la boca y le chupara la polla y magreara los huevos.

    La tenía flácida y todavía se veía algún resto del semen que había terminado de descargar en mi culito, cuando abrí la boca y empecé a chupar aquella hermosa polla que había terminado de darme por el culo. Le chupaba la polla tragándola en su totalidad, a la vez que le acariciaba los huevos.

    Así maricón, así, chúpala toda y presiona los labios sobre el glande, ya verás que pronto se pone dura de nuevo, y te vuelve a dar por el culito vicioso que tienes, hasta hacerte correr de gusto.

    Estuve chupando y mamando aquella verga del viejo, hasta que poco a poco se fue poniendo dura de nuevo.

    Así maricón así me gusta, además de un buen culito, eres toda una estupenda mamona. Ay que bien la chupas, eres como un ternerito mamando del teto.

    Mira cómo ya está la polla dura y lista para darte de nuevo por el culito vicioso que tienes.

    Anda, vamos que te la voy a meter de nuevo en este culito caliente y vicioso que tienes.

    Ponte de perrito y agacha la cabeza para que quede a mi altura tu ojete, me ordenó.

    Me puse cómo me dijo, y poniéndose él detrás mía me fue metiendo la polla de nuevo en el culo.

    Tan pronto colocó su glande sobre mi ano, dio un movimiento a su pelvis, enterrándome toda su polla de nuevo en el culo.

    ¡Ohhh! ¡ooohhh! Gemí al sentir entrar de nuevo aquella hermosa polla dentro de mi culito. Ya me tenía de nuevo empalado en su polla, el viejo aquel. El muy cabrón era todo un semental, era cómo un toro envistiendo. Solo que el viejo, al que estaba envistiendo aquella noche era a mí.

    Tenía la polla que no dejaba de chorrearme semen, los huevos deseando escupir todo su contenido, y el culo al rojo vivo de tanta polla que estaba comiendo.

    Ya llevaba el muy cabrón del viejo dándome por el culo tanto tiempo que las piernas me temblaban y estaban tan cansadas, que cada vez me recostaba más sobre la cama.

    El hijo de puta del viejo tiró de mis caderas levantándome algo más, haciendo que su polla entrara cada vez más profundamente en mi culo, haciendo que pusiera los ojos en blanco, gritara y jadeara más fuerte.

    Cuando de repente, empecé a notar una corriente que me subía desde los huevos y recorría toda mi columna vertebral, haciéndome explotar en una salvaje corrida.

    ¡ohhh! Ooohhh! ¡ohhh! Me corro, me corro, gritaba yo mientras el hijo de puta del viejo seguía metiendo y sacando su polla en lo más profundo de mi culo.

    Así maricón, así, mira cómo te corres, me decía llevando su mano a mi polla meneándomela y haciéndome gritar más, mientras mi polla iba expulsando todo el esperma que contenían mis huevos.

    Ay maricón que gusto, ay que gusto, ohhh cómo aprieta tu culito mi polla, ¡ooohhh que gusto! Me decía el viejo sin dejar de menear mi polla.

    El viejo seguía taladrándome el culo mientras yo terminaba de correrme, soltando toda la leche sobre la cama, y las piernas empezaban a temblarme. Estaba sudando y con los ojos en blanco, y la polla del viejo dándome por el culo. Notaba cómo los huevos del viejo chocaban con mi ano, y la polla no paraba de salir y entrar en él.

    Se escuchaba perfectamente el chof, chof, chof, de la polla al entrar en mi culo mientras era follado.

    Mi polla ya había terminado de soltar toda la leche, pero el viejo seguía meneándomela a la vez que seguía dándome por el culo. Yo no dejaba de temblar y gemir mientras el viejo me seguía montando haciendo que aquella cópula fuese interminable.

    Ya llevábamos un buen rato copulando, yo prácticamente tumbado boca abajo sobre la cama, y el viejo montado sobre mi espalda, cuando empezó a decir que ya, ya me viene, ya maricón ya, ya me voy a correr, ¡ooohhh, ohhh! Me corro, me corro gritaba, empezando a clavar su polla profundamente en mis entrañas, a la vez que soltaba 3 trallazos de leche Dejando preñado mi culito.

    Después de haber soltado todo su esperma dentro de mi culo, se quedó tumbado sobre mi espalda mordiéndome la nuca y hombro, diciendo, oh que bueno, oh que bueno maricón. Oh que bueno ha estado, tienes un culito que va a acabar conmigo.

    Poco a poco su picha fue saliendo de mi culo, y el viejo terminó por bajarse de mi espalda, quedando abrazado a ella. Subió la ropa de la cama tapándonos, a la vez que me abrazaba acurrucándome contra su pecho.

    Nos quedamos adormilados durante un par de horas, hasta que me fui espabilando, y cuando intentaba separarme del viejo para levantarme, este agarró mi polla empezando a meneármela y decirme que estuviera tranquilo que me iba hacer volver a correr.

    Sin dejar de menearme la polla, me empezó a morder los labios, fue bajando por el cuello, donde además de mordérmelo me hizo 2 chupones, para luego seguir hasta mis pezones, lamerlos y morderlos mientras seguía meneándome la polla con su mano.

    Mi verga por su puesto empezó a reaccionar a aquellos estímulos que le daba el viejo, y poco a poco empezó de nuevo a empalmarse, hasta hacerme gemir y que yo agarrara la polla del viejo, empezando a sobársela ya que se encontraba totalmente flácida a causa de las 2 folladas que le había dado a mi culito.

    Tienes ganas de más verga, eh mi putito, me decía sin dejar de menearme la polla. Eres bien caliente maricón, pero no te preocupes, que ahora te voy a ordeñar para que no te me vayas a marchar caliente y salido.

    Llevó su boca a mi polla, y sin dejar de meneármela suavemente, fue lamiéndola hasta meterla en su boca, y mientras la chupaba y meneaba suavemente con su mano, llevó su otra mano a mi culito, empezando a meterme un dedo, irlo abriendo, hasta que consiguió meter otro de sus dedos, empezando a follarme el culo con ellos a la vez que me chupaba la polla y me iba pajeando.

    Yo abrazado a él, me abría de piernas dejando que sus dedos me dieran por el culo, y que su boca chupara mi polla a la vez que me pajeaba con su otra mano.

    Gemía y movía mi culo clavándolo más en sus dedos, hasta que empecé a gritar que me corría. ¡Ohhh oh! Me corro, me corro, gritaba empezando a soltar leche por mi polla. ¡Ohhh! ¡ooohhh! Sujetaba la cabeza del viejo con mis manos, apretándola contra mi polla, a la vez que movía mi pelvis metiendo mi polla más en su boca.

    Pero el viejo ni se inmutó, apuró más la paja y las chupadas que le daba a mi polla a la vez que clavaba más a fondo sus dedos en mi culo, y sin dejar de chuparme la polla, se tragó todo mi semen.

    ¡Dios! Que chupada me había dado el cabrón del viejo; me había dejado el cuerpo titiritando de gusto; temblaba como si fuese una marioneta.

    Cuando terminé de soltar toda la leche que tenía, el viejo dejó de chuparme la polla y sin sacar los dedos de mi culo, me agarró la cabeza con la otra mano, apoderándose de mi boca empezando a meterme su lengua, haciendo que saboreara mi esperma.

    Después de dejarme los labios hinchados y enrojecidos, el culo bien abierto, preñado por su verga y estimulado por sus dedos, nos levantamos de la cama, nos fuimos a asear un poco, y luego empecé a vestirme para marcharme.

    Me abrió la puerta después de manosearme y magrearme todo el cuerpo, y allí nos despedimos hasta otro día. Por supuesto que nos volvimos a ver, volviendo a abrirme el culo con su polla y preñarlo con su semen. Pero eso ya lo iré contando según me vayan viniendo los recuerdos.

    Me iba para mi casa, bien follado, relajado, y el culito repleto de semen.

    Podéis escribirme a:

    [email protected]

  • Emilio, en mi adolescencia

    Emilio, en mi adolescencia

    Hola espero que estén bien Para aquellos que leyeron mis relatos, saben que en mi adolescencia tuve una relación lesbiana con Sandra la madre de mi amiga Verónica, y cuando pasó ese enloquecedor fin de semana, necesitaba saber realmente lo que sentía, definir mis sentimientos, si me gustaban los hombres o las mujeres.

    Salí de la casa de Marcela rumbo a la casa de mis abuelos, mi nombre es Claudia, soy, delgada, cabello ensortijado negro y largo, piel blanca, ojos marrones, 1,65 m y 92-57-90 y muy lindas y torneadas piernas.

    Al llegar a casa, mis abuelos estaban con Emilio, el hijo de un amigo de mi abuelo, al llegar el clavó sus ojos en mí, yo llevaba mi cabello suelto, un top, color salmón a lunares blancos, con brazos descubiertos, sin breteles, con cierre en mi espalda, escote redondeado por el que asomaban levemente mis senos y dejaba levemente mi vientre al descubierto y un jean muy ajustado.

    Emilio tenía 39 años, dos hijas de casi mi edad, era casado, él era dentista y tenía un consultorio al lado del negocio de los abuelos y otro en su casa. Desde hacía un tiempo sentía que me miraba de otra forma, como mujer y no como la niña que era hacia un tiempo. Él como hombre era muy atractivo delgado, alto, cabello castaño por el que asomaban algunas canas, y que cuando note su interés por mi empecé a coquetearle en forma inocente, casi como si no lo hiciese, si estaba en pollera intentaba lucir mis piernas, si usaba pantalones insinuaba mi cola, y con blusas escotadas lucia mis senos y mi miradas hacia él eran levemente insinuantes.

    Ese día cuando se fue, me beso a modo de despedida en la mejilla muy cerca de la comisura de mis labios, eso me estremeció y nos miramos como deseando más…

    Yo estaba enloquecida por ello ya habían pasado dos días y no podía sacarme a Emilio de la cabeza. Intenté ubicarlo de alguna manera, busque entre las cosas de mi abuelo el número de teléfono de su casa, de su trabajo…

    Al tercer día, yo estaba en la puerta con mis amigos y él trajo a mis abuelos en auto, yo estaba con un short de jean blanco muy corto, que mostraba levemente el empalme de mi cola y mis piernas y una remerita cortita de color negro, él no puso ningún reparo en fijar sus ojos en mis curvas, ayudó a mis abuelos a bajar unos paquetes y se marchó, al hacerlo me dio un beso en la mejilla y se despidió con un “chau hermosa” que me hizo estremecer.

    Ese día estaba muy excitada, no podía dejar de pensar en él, mucho más porque ahora no tenía ninguna duda de que yo le gustaba, necesitaba verlo, moría de deseos por él, entonces esa noche se me ocurrió decirle a los abuelos que tenía una molestia en los dientes cuando tomaba algo frio.

    Al día siguiente atendí el teléfono y era Emilio diciendo que los abuelos, le comentaron mi problema bucal. Charlamos y quedé que iría a verlo el sábado por la mañana al consultorio que estaba en su casa.

    Realmente hubiese preferido ir al otro consultorio, pero acepte ir al de su casa, solo deseaba estar con él aunque sea un rato a solas.

    El sábado a la mañana antes de salir me paré frente al espejo para mirarme si esa era la ropa ideal para comenzar a seducir a Emilio. Estaba estrenando vestido, este era de dos piezas enterizo un canesú celeste pastel, sin magas con breteles que se sujetaban por detrás de mi espalda y con un escote discreto, pero que permitía que se asomasen leve e insinuantes los comienzos de mis senos, debajo de ellos arrancaba el resto del vestido, que era blanco con flores rosas y verde pálido de las hojas, entallado hasta mi cintura y que se acampanaba en mis caderas y cuya falda se detenía 10 cm por sobre mis rodillas, tenía además sandalias abiertas de taco no muy alto también en celeste pastel haciendo juego con el vestido, con muy poco maquillaje solamente un rouge rosa fuerte en mis labios.

    Entre mi casa y la de Emilio había 5 cuadras, las caminé me piropearon varias veces y llegue al consultorio sintiéndome una vampiresa. Si bien deseaba a Emilio, no sabía que actitud tener frente a él y decidí que lo mejor era comportarme así como me conocía, tierna e inocente con un toque sensual para tener otra forma de vernos

    Cuando toque el timbre de su casa mi corazón latía muy aceleradamente, pasó un tiempo razonable y nadie atendió por lo que volví a hacerlo, segundos después la voz de Emilio sonó en el contestador diciendo:

    E- ¿Claudia?

    C Si

    E- Pasá y esperame en el consultorio

    Abrí la puerta y esperé, en esa sala había varios cuadros con diplomas de él y dos con paisajes, me quede mirando uno de un paisaje, la puerta de consultorio se abrió era Emilio traía un pantalón verde muy claro y una chaqueta como la que usan los dentistas, yo giré y al verlo sonreí y dije:

    C- Estaba mirando ese cuadro es hermoso

    E- Para mi lo único hermoso en esta sala sos vos.

    No esperaba esa respuesta, sonreí a modo de agradecimiento y dije:

    C- Espero que no haya escuchado eso tu esposa

    E- Opinaría lo mismo varias veces la escuche decir eso, pero ahora no está, esta noche es el cumpleaños de mi suegra y fueron ella y mis hijas a ayudarlas, yo voy a ir a la tarde… Pasá

    Nos saludamos con un beso en la mejilla y pasé

    Entonces dijo:

    E- Sentate y contame lo que te trae por acá

    Me revisó dijo que mi dentadura estaba bien, que debía cambiar de dentífrico, de cepillo de dientes, y me dio una crema para ponerme en las encías antes de dormir y quería que lo viese la semana que viene.

    Yo me incorporé y él me ofreció un vaso de gaseosa, cuando el volvió al consultorio yo estaba sentada y con las piernas cruzadas y ojeando un libro que él estaba leyendo, de manera que mis piernas estaban muy expuestas a sus ojos, al entrar con los vasos de gaseosa, sus ojos me miraron en forma desorbitada. Me alcanzó el vaso, bebí un trago y dije:

    C- ¿Te gusta leer?

    E- Si… ¿a vos?

    C- Si me encanta

    E- ¿Queras ver la biblioteca?

    C- Bueno…

    Entramos en la sala donde estaba la biblioteca, tomé uno y dije:

    C- El otro día entré en varias librerías buscando este libro me dijeron que estaba agotado… ¿me lo prestas?

    E- Por supuesto preciosa

    Me di vuelta, él estaba casi pegado a mí y dije:

    C- Gracias… por el libro y por el piropo

    E- El piropo no lo tenés que agradecer, solo digo lo que siento, realmente sos hermosa… perfecta… tenés un cuerpo espectacular, y una seductora inocencia estoy loco por vos Claudia…

    Mientras decía eso su mano derecha estaba apoyada al costado de mi cadera y me acariciaban suaves tocando como al descuido por momentos mi cola, yo cerré mis ojos y sus manos ahora acariciaban mi cola…

    E- Sos tan hermosa… me gusta tanto tenerte así

    Sus palabras y caricias me calentaban tanto que ya no podía disimularlo, sus manos sabían dónde y cómo excitarme, mi boca, empezó a gemir, el libro cayó de mis manos, las suyas sujetaron por mi vientre mis nalgas sintieron la rigidez de su pene, me giró, su boca fue en busca de la mía, su lengua ingresó en mi boca y nos besamos apasionadamente, su mano subió mi vestido y sus manos empezaron a acariciar mis nalgas y dijo:

    E- Que hermosa cola tenés, que piel suave, son lo más hermoso que acariciaron mis manos. Te gusta así bebé…

    C- Me encanta… te amo…

    Luego de unos segundos, mi espalda quedó contra la biblioteca y sus manos tomaron mis senos por encima de mi vestido, los masajearon, los apretaron, su boca besaba mi cuello, lo chuponeaba, lo lamia y decía:

    E- Te amo bebé, me encanta que no lleves corpiño, es hermoso sentir así tus pezones, hinchados, duros.

    Yo también te amo papi me volves loca, en esos momentos su boca lamió besó y mordisqueó un lóbulo de mi oreja haciéndome gemir profundamente. Luego nos besamos apasionadamente, yo estaba excitada, totalmente entregada, estaba besando al hombre de mis fantasías, de mis sueños, mientras tanto sus manos, alzaban mi vestido, hasta retirarlo de mi cuerpo, dejándome solo en una tanguita blanca.

    Luego giró mi cuerpo, quedando de espaldas a él, sus manos subieron por mis muslos, se arrodilló y creí desvanecer cuando su boca y su lengua se depositaron en mi cola, me besaba, lamia, mordía, chuponeaba mientras sus manos acariciaban mis caderas, yo me sentía en otro mundo, no paraba de gemir y gritar, luego bajó mi tanga hasta quitarla de mi cuerpo, abrió mis nalgas e introdujo su lengua en mi ano, el placer era inmenso, gemía y suspiraba en cada incursión, mis gemidos eran cada vez más intensos.

    Tomó un almohadón del sofá, lo arrojó y me hizo acostar en el piso se acostó sobre mí y nos besamos con pasión, luego besó mi cuello, así hasta llegar a mis senos y comienza a lamerlos, chuparlos, mis pezones estaban erectos y duros, mientras yo no paraba de gemir, me estremecía cada incursión de su boca en ellos, baja por mi cuerpo hasta llegar a mi vientre y dice:

    E- Me encanta bebé, me encanta tu pasión tu entrega

    Luego sigue bajando hasta llegar a mi depilada vagina, con un dedo lo desliza por mis labios vaginales y dice:

    E- Esta mojadita mi reina, así como a mí me gusta, te la voy a comer toda

    C- Si mi cielo, comela es tuya

    Su lengua lamió mi vagina y mi cuerpo volvió a estremecerse y mis gemidos volvieron a estremecer el ambiente, abrió mis labios vaginales e introdujo su lengua, dándome más placer. Su lengua lamia cada vez más rápido y mis manos acariciaban mis pechos y pezones ante el placer que sentía con su lengua dentro de mi cuerpo. Sentí un sacudón interno y tuve mi primer orgasmo, él aferró mi cuerpo con sus manos, hundió su boca en mi vagina y saboreo mis líquidos, mientras mi boca no paraba de gemir.

    Una vez estabilizado mi cuerpo, se sube sobre mí y me besa intensamente probando de su boca el aroma de mis líquidos vaginales, se incorpora un tanto y se quita la chaqueta.

    En la intensidad de las caricias y jugueteos quedé sobre él, lo beso muy tiernamente y comienzo a bajar besando y lamiendo su pecho, tomo con mi boca sus tetillas las beso y las lamo, sigo bajando por su cuerpo deslizando por su pecho mis pezones erguidos, luego tomó el elástico de su pantalón náutico y lo bajo dejándolo desnudo ya que no llevaba slip ni boxers. Su pene se veía grande y erecto.

    Lo miré unos segundos antes de que mi boca se adueñase de él, empecé a succionarlo, el gemía y me decía lo mucho que le gustaba, él jugaba con mi cabello, después mi boca a su glande besó su glande y empecé a lamerlo, Emilio se estremecía de placer, sabía que pronto acabaría, pero me detuvo y dijo:

    E- Ya va a haber tiempo para que lo hagas completo, pero deseo que mi primer polvo sea en tu vagina, así que montame bebé.

    Lo miré, me relamí los labios y dije:

    C- Como quieras cielo

    Me coloque en posición, mis muslos a los costados de su cuerpo, acomodé mi sexo sobre su erecto pene y poco a poco fui bajando hasta que mi vagina se apoderó de él por completo. Empecé a moverme lentamente y poco a poco fui acelerando mis movimientos, el gemía de placer, sus manos acariciaban mis muslos y mis senos por momentos, él se erguía un poco y los besaba y los lamia, y yo gemía llena de placer. Mis movimientos fueron más intensos, su pene entraba profundamente en mi vagina. Mis gemidos eran cada vez más fuertes y mi respiración agitada y disfrutaba ese momento que tanto había deseado, el acariciaba mis senos, su respiración también era agitada.

    Sentía que mi cuerpo estaba en otro mundo, me sentía un volcán a punto de estallar, luego giró cambiando de posición ahora él estaba arriba mío, ahora él manejaba el ritmo, sus penetraciones eran fuertes rápidas, moría de placer, sentí que iba a acabar y se lo hice saber.

    E- Hagámoslo juntos bebé.

    Su pedido fue un ruego y una orden, mi cuerpo estalló junto con el suyo, y sentí como su cálido semen invadía mi vagina, lo abracé y bese mientras nuestros cuerpos se agitaban violentamente.

    Estuvimos abrazados un largo tiempo entre besos y caricias, luego nos fuimos a duchar juntos.

    Luego sonó el teléfono era su esposa que le pedía que le llevase un vestido que se lo había olvidado.

    Yo estaba con la salida de baño abierta, él puso sus manos debajo de ella y aferrando mi cola nos besamos ardientemente, él acariciaba mis nalgas y yo no podía quitar de mi mente ese momento de extremo placer cuando su boca se adueñó de ella.

    E- Sos hermosa, tienes un cuerpo maravilloso, sos lo mejor que me pasó en la vida.

    C- Desde chica te desee, hoy cumplí mi sueño

    E- Siempre pensé que vos eras un sueño imposible, me gustaría cumplir otro…

    C- ¿Cuál?

    E- Hacerte la cola

    C- Y bueno, si ese es tu deseo…

    Me abrasó y me llevó a su habitación, me quitó la salida de baño, pegó su cuerpo al mío, besó mi cuello, acarició me vagina mis senos y yo sentí como su pene iba endureciéndose, me subí a la cama, me puse en cuatro y comenzó a meter su pene muy despacio como cuidándome. Poco a poco fue avanzando dentro de mí, sentía ardor y placer. Cuando todo su pene estuvo dentro mío, comenzó a penetrarme, lenta y suavemente, mi boca gemía de placer, el comenzó a acelerar sus movimientos. Sus manos aferraban firmemente mis caderas, nuestros gemidos se hicieron más intensos y también su penetración, ya no me podía controlar; el placer que sentía era inmenso, sus movimientos eran cada vez más rápidos y sentí una fuerte penetración, su penetración se detuvo, torrentes de cálido semen invadieron mis entrañas, al mismo tempo yo me convulsioné en un intenso y maravilloso orgasmo.

    Cuando sacó su pene de mi cuerpo, nos abrazamos y besamos durante largo rato.

    Me levanté y dije:

    C- Fue maravilloso, pero es hora de que me vaya.

    E- Quiero volver a verte

    C- Cuando vos quieras papito…

    E- ¿Mañana?

    C- Es domingo… no creo que tu mujer acepte eso, pero si queres llamame

    Me vestí y fui a casa, mis abuelos aún no habían vuelto. El domingo fuimos a un hotel. Luego de eso nos vimos un par de veces más para luego dejar de hacerlo.

  • Ahora soy yo la que quiere atar a una mujer (Parte 2)

    Ahora soy yo la que quiere atar a una mujer (Parte 2)

    Al día siguiente, fuimos al cuarto y ahí seguía igual de atada y amordazada y se notaba que había descansado bastante mal, pero que se joda que para eso es nuestra esclava jajaja

    La cogimos, la llevamos al salón y la dije:

    – Te vamos a desatar para que estires un poco y te vamos a quitar la mordaza para que puedas beber un poco de agua, tú verás si te portas bien o mal

    La quitamos todas las cuerdas y la mordaza y nos preguntó medio llorando:

    -¿Por qué me hacéis esto?…

    -Ssshhh, calla y bebe y sigue nuestras órdenes que será lo mejor para ti – la dije muy seriamente

    La pusimos el otro conjunto de ropa interior que la compramos, sacamos las cuerdas negras, la volvimos a dejar bien atada pero esta vez a una silla, la até una pierna a una pata, otra pierna a otra pata, los brazos como a mí me gustan, bien juntos los codos, antebrazo y muñecas y la puse la bola mordaza y nos fuimos a comprar que necesitábamos cosas para comer y allí la dejamos.

    Cuando volvimos comimos en la mesa del salón con ella atada y amordazada y no veas el morbo que me dio aquella situación… con la cara de penita que me miraba… me ponía súper cachonda todo aquello… Me estaba poniendo tan cachonda verla atada que empecé a desear estar a su lado igual que ella, así que se lo pedí a mi marido y que no tuviera piedad y me tratara tan mal como estábamos tratando a ella.

    Me empezó a atar las muñecas pero todo lo apretadas que pudo, los antebrazos y lo codos bien juntos. Siguió con las piernas, con los tobillos, por encima de la rodilla y los muslos. Me tapó la boca bien llena con mucha cinta y me puso en posición hogtied, uniéndome los tobillos con las muñecas con una cuerda.

    – Esto querías verdad putita?? Así querías que te tuvieran, verdad?? Y delante de nuestra esclava no te puedes mover no es así?? Ahora vas a ver, te voy a terminar de reventar ese coño tan rico que tienes…

    Me dijo mientras me tocaba y me manoseaba estando yo así de atada, amordazada e indefensa… Y así, sin desatarme comenzó a desvestirme, primero mi minifalda, la desabrochó y me la bajó, quedando a la intemperie mi culazo cubierto con el liguero y el tanguita…

    Comenzó a meterme mano, y sentí que sus dedos empezaron a introducirse más y más en mi anito, y a lo cual yo solamente puedo responder con muchos MMMPPPHH!!! MMMPPPHH MMPPPHHH!! mezclados con gemidos de placer.

    Me quitó la mordaza, la cual yo ya tenía toda mojada en mi saliva, y me dijo…

    – Solo te la quité para que te comas toda mi polla

    Y sin pensarlo me introdujo su miembro en mi boca, al principio me sentí rara, como si me estuviera ahogando, pero cada vez me la metía más y más hasta el fondo de mi garganta, y yo lo único que podía hacer era gemir y hacer ruidos raros con mi garganta y soltar más saliva junto con los líquidos que salían de mi garganta y cuando sacaba su miembro de mi boca, quedaba todo ensalivada de mis jugos y eso nos excitaba a los dos… y la chica que estaba mirando parecía que también, así que eso hizo que me la metiera cada vez más y más rápido, hasta que no pudo contenerse más y se corrió dentro de mi boca, yo puedo sentir su semen caliente y en grandes cantidades inundar mi boca y hasta mi garganta, fue demasiado semen… se me escurrió por mis labios, se mezcló con mis jugos y mi saliva y me quedó toda mi carita cubierta y embarrada de un líquido blancuzco y pegajoso.

    Después obligó a la chica a besarme conmigo con mi boquita llena de leche y estuvimos así como unos diez minutos. Él se quedó tirado agotado por la corrida, y a nosotras? Nos dejó bien atadas y amordazadas, sin poder movernos durante dos horas antes de habernos introducido a los dos un plug anal el cual nos produjo un inmenso placer porque tenía vibrador. Estuvimos las dos horas mirándonos mientras gemíamos sin poder hacer nada por evitarlo.

    Pasadas las dos horas nos dijo: – Ahora si os voy a reventar esos coñitos tan ricos que tenéis!!

    Nos puso boca abajo, una al lado de la otra, nos levantó por el abdomen, nos colocó unas almohadas por debajo del abdomen para que nos quedara nuestros coñitos bien levantados, y sin quitarnos los tangas, nos quitó los plug anales los cuales eran muuuy gruesos y al quitárnoslo nos produjo un gran gemido a las dos que se perdió entre los MMMPPPH!!! por culpa de la mordaza tan estricta que nos había puesto.

    Comenzó por pasar su miembro entre nuestros culos, colocó primero la punta en la entrada del coño de la niña y poco a poco se la empezó a meter y yo miraba la cara de gusto de ella sin poder hacer nada para que no lo hiciera, su miembro es muy gordo y grande, a lo que creo que a la chica al principio le hizo un gran dolor pero a la vez un inmenso placer y casi gritó del gusto pero no pudo hacerlo por lo amordazada que estaba… así que solo se escuchó una mezcla de gemidos y MMMPPPHHH!!! Él continuó haciéndola suya sin ninguna compasión, la penetró al ritmo que el quiso y yo sin poder decirle ni hacer nada…

    Luego me tocó a mí. No pude hacer nada totalmente atada y amordazada, solamente fui su esclava, fui su muñeca sexual, fui su juguete, por más que yo intenté liberarme es inútil, las cuerdas están tan fuertemente ajustadas a mi cuerpo… impidiéndome el moverme tan siquiera un poco, pero a él le gusta que yo forcejee… así que sigo y sigo y sigo tratando de liberarme y gimiendo de placer en cada embestida que me da con su gran polla.

    Cambiamos de posición, ahora me pone en el medio entre él y la chica. Me tomó de cucharita, y siguió y siguió bombeándome y entrando y saliendo de mi agujerito a placer de como él quiso, yo ya no podía más… (es una sensación placentera el sentir que te están penetrando y el no poder moverme ni hablar)

    Después aumentó la velocidad con la que me penetró, sentí su miembro cada vez más grueso, anunciando que estaba a punto de correrse, y después de un segundos la sacó y se corrió en la cara de la chica a chorros… seguro que sentió lo calentito de su semen llenándola la cara en grandes cantidades. Por fin, terminó de correrse y nosotras de gemir!! Quedamos los tres tirados en la cama, el acostado y nosotras? claro, seguíamos atadas y amordazadas y ella con toda la cara llena de semen mirándome con cara de penita.

    Después de un rato nos dijo: – Como premio os voy a dejar toda la noche atadas y amordazadas sin limpiaros ni poder asearos

    Y así lo hizo, y nos volvió a colocar el plug anal para dejarlo toda la noche vibrando hasta que se agotaron las baterías. Esa noche no pudimos dormir, no sabemos si de placer, o de miedo, o de cansancio, pero esa noche sería la mejor de mi vida. Espero que os haya gustado mi fantasía y que os haya provocado unos buenos orgasmos.

    Con esto cierro esta historia y perdonar por la tardanza pero mejor tarde que nunca.