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  • La esposa de mi mejor amigo

    La esposa de mi mejor amigo

    Siempre, después de cada presentación con mi banda de rock donde yo soy el bajista, llegaba al apartamento de mi gran amigo Wilmer quien me dejaba pasar la noche en el sofá-cama que tenía en la sala, ya que para mí era más económico quedarme en su casa que pagar un taxi hasta la mía que quedaba fuera de la ciudad.

    Éramos amigos desde los 20 años y siempre él se quedaba con las mujeres más bonitas del barrio y en este caso no era la excepción puesto que su esposa era una mujer muy hermosa, tenía cabello largo crespo, negro, estatura mediana, una cara muy linda y por lo que yo podía ver, la naturaleza no la había dotado de una gran cola ni grandes senos, a pesar de ese minúsculo detalle, no dejaba de ser una mujer muy atractiva, ella era toda una ama de casa moderna, profesional, exitosa y a la vez una persona muy sencilla y muy intelectual.

    Cuando mi amigo no podía ir a mis presentaciones me dejaba la llaves de su apartamento con el portero del edificio quien ya me conocía y no me ponía problema para entrar, por tal motivo yo entraba como pedro por su casa y siempre que llegaba al apartamento de mi amigo ya me tenía listo el sofá-cama y algo de comer.

    A pesar que éramos viejos amigos, por su trabajo tenía que ocultarme algunas cosas que podían ser confidenciales así que esa noche tuvo que evitar decirme por alguna rozón que iba a estar por fuera de la ciudad.

    Cuando yo vi que él no llegó al bar donde yo me iba a presentar lo llame a su celular para pedirle el favor que me dejara quedar en su apartamento como siempre, pero no me contestó, entonces lo llame al teléfono fijo donde me contestó Diana, su esposa, quien me dijo muy amablemente:

    —claro Cesar, tu sabes que te puedes quedar acá cuando necesites, nosotros te dejamos la llaves en la portería como siempre ¿vale?

    Después de escuchar su amable voz confirmándome que me podía quedar en su sala, realice mi presentación como siempre y como a las dos de la mañana tomé un taxi hacia el apartamento de mi buen amigo Wilmer, llegue hasta su edificio, salude al portero quien me entregó las llaves del apartamento y seguí como siempre.

    Abrí, entré, encontré el sofá-cama listo como siempre y algo de comer como de costumbre, comí, bostece, me relaje un rato y me dispuse a prepararme para dormir, me quite los zapatos, el pantalón y la camisa y estaba listo para meterme debajo de las cobijas cuando de repente, de su cuarto sale Dianita, con su cabello cogido como cola de caballo y vestida con una bata blanca, me miró, sonrió y entro a la cocina a servirse algo de tomar.

    Yo solo tenía mis bóxer puestos, así que me tape con la cobija para no incomodar, ella salió de la cocina y se sentó a mi lado, me preguntó cómo me había ido en mi toque y como estaban las cosas en mi trabajo y en mi casa.

    Eso ya era bastante extraño ya que a pesar de que nos conocíamos hace rato, ella nunca se interesaba tanto en mis cosas, sin embargo esa noche parecía muy interesada, como buscando algún tema de conversación mientras se acercaba cada vez más y me ofrecía algo de lo que ella se había servido, era algo así como wiski.

    Era una mujer distinta, mas lanzada y con una mirada muy penetrante.

    Cuando terminó de tomar su bebida, se levantó, dejo el baso en la mesa de comedor y respirando profundamente abrió su bata, dejándome ver que era lo único que traía puesto, dejando al descubierto su hermoso y delgado cuerpo desnudo, sus caderas huesudas y anchas, sus senos medianos, firmes y lindos y su precioso vello púbico que adornaba lindamente su zona genital.

    Lo primero que yo hice fue preguntar por mi amigo Wilmer a lo que ella respondió:

    —Él como siempre está lejos de casa y vuelve la otra semana —mientras se acercaba de forma insinuante y me miraba de forma muy picara y diciente.

    Yo no podía creer que esa fuera la mujer decente y muy puestecita en su lugar que yo conocía como la esposa de mi amigo, era increíble que debajo de esa ropa sencilla y de ese peinado conservador se ocultara tremendo cuerpazo y tremenda mujer tan divina que me tenía hechizado con su belleza y que lentamente se me acercaba, me decía todo con su mirada a la cual yo no me pude resistir.

    Sin mediar palabra quito la cobija con la que yo me tapaba y puso su pequeña mano en mi entrepierna, sintiendo mi pene caliente y erecto por debajo de mi bóxer, acariciando suavemente mis testículos y dándome unos tiernos besos en mi pecho, mirándome con mucho morbo me quitó el bóxer, empezó a acariciar un rato mis muslos como deleitándose con lo que veía, después metió mi pene en su boca y empezó a darme una muy rica y apasionada mamada.

    De la ama de casa, esposa de mi amigo ya no quedaba nada, ahora era toda una zorra necesitada de semen, lo digo por la forma en que me lo mamaba ya que para mí fue muy difícil contenerme, ella necesitaba sentirse deseada, así que yo la acariciaba mientras ella muy concentrada dejaba salir uno que otro gemido mientras mi pene entraba y salía su tierna y delicada boca, era delicioso como pasaba su lengua por la punta del glande haciéndome sentir algo que jamás mi esposa había logrado.

    Cuando ya no pude más, la cogí del cabello y me la empecé a culear por la boca mientas ella sumisamente solo dejaba que mi pene entrara y saliera libremente, más tarde tuve que decirle que ya no podía más, entonces ella haciendo algún tipo de succión, algo que nunca me había hecho nadie, provocó una eyaculación masiva en su boca sin dejar caer ni una sola gota de ella y tragándoselo todo en la medida que yo se lo iba entregando.

    Fue una sensación deliciosa, no podía creer que la hermosa esposa de mi amigo estaba ahora atragantada con mi semen.

    Después de esa deliciosa mamada ella se levantó rápidamente y se dirigió hacia el baño a terminar de tragarse todo con el agua de la llave, yo pensé que todo había terminado cuando ella salió nuevamente con su bata abierta mostrándome sin pudor su hermoso cuerpo desnudo, y se acostó en mi sofá, se quedó mirando al techo como esperando que yo hiciera algo, efectivamente empecé a besarle sus hermosos senos mientras con mi mano acariciaba su clítoris, que se escondía debajo de su abundante vello púbico, después empecé a masturbarla metiendo mis dedos en su pequeña, apretada y muy mojada vagina la cual estaba más que lista para ser penetrada.

    Muy delicadamente me puse en medio de sus piernas para penetrarla en la posición del misionero, después de todo era la esposa de mi mejor amigo y tenía que tratarla con mucho cariño y respeto, pero ella me tomo de la cabeza y bruscamente metió mi cara entre sus piernas entendiendo yo que quería que le chupara su cuquita a lo cual yo hice mucho caso.

    A pesar de todo su vello púbico el espectáculo era muy hermoso, el color oscuro de su vello contrastaba muy bien con la piel blanca de Dianita quien con sus piernas abiertas de par en par y con sus manos en mi cabeza empujaba duro mi cara contra su vagina para que yo no me quitara de ahí y para poderse masturbar más rico con cada paso de mi lengua por su cuquita.

    Entre gemido y gemido me dijo “así era como lo quería ver desde hace rato” y arqueando su espalda empezó a revolcarse de placer mientras se masturbaba fuertemente con mi cara hasta que entre muchos gemidos y quejidos se vino en un orgasmo intenso y húmedo dejando mi cara empapada en fluidos vaginales y mi boca con uno que otro vello púbico.

    Aún tenía los espasmos de su orgasmo cuando me tomo de la cara, me acercó hacia la de ella dejándome entre sus piernas mientras que yo con mi pene erecto y duro como piedra intentaba penetrarla y hacerle el amor como ella se lo merecía pero sin darme más oportunidad ella tomó mi pene y con sus propias manos lo introdujo entre su esfínter anal, el cual para mi sorpresa ya estaba bien lubricado mientras yo, loco de lujuria empujaba lentamente para que por primera vez en mi vida tuviera sexo anal.

    Ella me recibió con un fuerte gemido entre dolor y placer mientras yo despacio le hacia el amor por la cola a la esposa de mi mejor amigo.

    Poco a poco mi pene fue entrando más mientas ella se revolcaba debajo mío y ponía sus manos en mis nalgas como pidiéndome que entrara cada vez más profundo.

    Lentamente, mientras su colita se dilataba lo suficiente fui aumentando el ritmo, sus senos se movían al rito de mis envestidas y rápidamente nos entregamos a la lujuria que sentíamos el uno por el otro, ella empezó a agitarse fuertemente debajo mío y empezó a moverse como desesperada, yo me apoye en mi puños y empecé a darle duro por ese culo.

    Ella con su cara me daba su aprobación y se acomodaba para que yo la pudiera penetrar mejor, era una cara de placer combinada con lujuria y dolor que me excitaba mucho y me obligaba a darle cada vez más duro.

    Ella empezó a poner sus manos en mis nalgas como pidiéndome que le diera más duro y así lo hice yo, así me lo pidió ella “¡dame más duro!, ¡dame más duro!” así que de hacerle el amor por la cola pase a pegarle severa culeada por el culo a la necesitada esposa de mi amigo, ella me correspondía cada movimiento y literalmente se revolcaba de placer debajo mío.

    Fue una sensación indescriptible, era muy calientico y apretadito, era el culo de la esposa de mi amigo, esa mujer que yo tanto respetaba y admiraba, esa ama de casa entregada y abnegada a su esposo y a su pequeña hija, esa mujer que tenía una tremenda habilidad para dilatar su ano para mi quien me pedía cada vez más.

    Mientras su cara roja, sus rasguños en mi espalda y sus gritos y gemidos intensos me daban a entender que estaba teniendo tremendo orgasmo, yo aumente el ritmo de mis envestidas y como hacía mucho tiempo no lo sentía, me deje llevar por el desahogo del deseo y por el pensamiento perverso de que muy pronto le iba a llenar de semen el culo de la esposa de mi mejor amigo, y al intenso orgasmo de dianita yo me uní eyaculando abundantemente en su conducto anal.

    Yo sentía que no podía dejar de eyacular en su cola mientras que ella me decía “que rico se siente, que rico se siente”. Yo no había eyaculado así desde hacía mucho tiempo y menos en la cola de alguna mujer y jamás pensé que fuera a ser la cola de la esposa de mi amigo quien mientras estaba en un viaje de negocios ignoraba que su amada esposa había planeado todo para darme culito esa noche.

    Lentamente me salí de la cola de Dianita quien se quedó acostada al lado mío el resto de la noche, abrazada como si lleváramos años de relación y quien después se quedó dormida profundamente en mi pecho.

    Pocas horas después, como a las 6 de la mañana me levanté, y le dije:

    —me tengo que ir porque mi mujer me espera para el desayuno con sus papás.

    Ella se levantó y paso a mi lado desnuda sin ningún pudor mientras me decía:

    —Antes de ir con tu esposa, date un duchazo si quieres.

    Así que me bañe, me alisté y salí corriendo para encontrarme con mi esposa como a las 8 de la mañana para preparar el desayuno de sus papás.

    A la semana siguiente mi amigo Wilmer me llamo para preguntarme en donde había pasado la noche, para disculparse por no haberme avisado lo de su viaje y por no haberme dejado las llaves de su apartamento.

  • Mi mejor amigo, su novia y yo

    Mi mejor amigo, su novia y yo

    Por razones de seguridad tengo que cambiar los nombres de los participantes, pero esto es 100% real.

    Mi nombre es Sergio 35 años, wero, ojos verdes, 1.60 estatura y 80 kg de peso; cabello chino y una herramienta que no es muy grande ni chica sino el tamaño normal.

    El relato empieza un sábado por la tarde estaba viendo con mi amigo Andrés y su novia Francis el clásico nacional Chivas vs América y los 3 somos chivistas; estábamos tomando y comiendo botana cuando mi amigo comenzó a platicar de sus fantasías y sus aventuras sin ningún recelo ante su novia y me dejo sorprendido cuando su deseo y fantasía era que tuvieran un trío su novia y el con otra persona y además el tras vestirse wow no lo podía creer el que ante todos era muy varonil y diciendo eso.

    Total comenzaron a preguntar que cuales eran mis fantasías y comenzó a platicar que también participar en un trío. Ya más entrada la tarde, comienzan ellos a besarse y a tocarse mutuamente yo no podía creerlo y traía una erección enorme como 15 minutos después él le dice a Francis que si quiere que yo participe con ellos a lo cual ella responde que sí.

    Comienza ella a besarme y me lleva una mano donde sus tetas no eran muy grandes sino más bien de tamaño normal pero exquisitas estaba besando la cuando siento que me agarra el paquete por encima del pantalón para minutos después arrodillarse y desabrochar el pantalón y bajarlo junto con los calzoncillos en eso mi verga sale como resorte y se detiene a verla y comienza a tocarla y darle besos en el glande y después la engulle completa y comienza darme una mamada de antología; mientras tanto mi amigo no perdía detalle de todo lo que estaba sucediendo y estaba desnudo y con la verga en la mano masturbándose y no pude retirar la mirada de su verga una verga grueso y grande y comienza a desnudar a su novia la cual seguía matando me la verga.

    Cuando la vi totalmente desnudo wow casi me vengo de la emoción ver esa mujer con sus tetas bonitas y su conejo depilado y el comienza a darle una manada de panocha que comenzó a gemir de lo más rico. Después me hicieron acostar en un sillón de su sala y comenzó ella a cabalgarme mientras él le daba su verga en la boca; pero sucedió algo inesperado mientras ella seguía cabalgando sobre mi verga él se fue a la parte de atrás y comienzo a sentir como me estaba matando los huevos y wow no resistí mucho y cuando me hija a venir les anuncie mi corrida a lo que ella se desmonta y se va junto a él para comenzar a chupársela y zaz que término en una gloriosa corrida pero cuando volteo y vi quien estaba tragando mi leche no lo podía creer era mi amigo después se compartieron la leche ese era solo el comienzo.

    Continuará.

    Espero les haya gustado mi relato es el primero que escribo y espero poder mandar muchos mas

  • Con la esposa de mi albañil

    Con la esposa de mi albañil

    Hace un tiempo que mi familia tiene una casa de interés social de esas que te prestan para comprar y te endrogas por el resto de tu vida, bueno a 30 años. Como todo saben son casas muy pequeñas que si quieres estar cómodo debes hacerle modificaciones de tal manera que cada uno de los integrantes tenga un buen espacio. Para lo cual contrate un arquitecto para que me hiciera el proyecto de tal manera que fuera una ampliación de la cual estuviera a cargo ya que mi trabajo no me permite estar al pendiente de los trabajadores, pero salimos mal ya que no respeto los costos en los que habíamos quedado.

    Por lo cual me vi en la necesidad de contratar una persona que me recomendaron que era muy bueno para la construcción y así fue, resulto que es un excelente trabajador además de rápido y buen hecho por lo cual nos empezamos a llevar bien y con las pláticas empecé a conocer a su familia, su esposa en ocasiones le traía su comida ya que no vive tan lejos de donde está la construcción por lo cual la pude ver, no es una mujer que llame la atención ya que se viste de manera muy humilde y se veía que era muy reservada, solo nos dirigimos la palabra para desearnos buena tarde o los bueno días cuando teníamos la oportunidad de coincidir.

    Por lo cual no pensé que pasara lo que a continuación les platico, todo empezó por que a mi trabajador se le descompuso su celular y para poder estar en comunicación me dio el número de su esposa.

    Cierta mañana por confusión ya que tengo a otro contacto mujer con el mismo nombre, le mande un mensaje de buenos días con la típica imagen cursi casi en seguida me contesta que muchas gracias por el detalle, lo cual me llamo la atención ya que ninguno de mis contactos mujeres me había dado las gracias tan efusivamente, obvio le dije que no era para tanto tan solo era un mensaje de buenos días, a lo cual me responde “pues para usted es normal pero a mí nadie me manda mensaje de buenos días menos tan bonito como el que me mando”, después de leer ese mensaje de repuesta algo en mi pensó con malas intenciones no lo puedo negar.

    Se hicieron más frecuentes los mensajes primero de bueno días, buenas noches y así preguntas tontas con respuestas igualmente estúpidas, hasta que algún día coloco una foto de perfil que me llamo mucho a atención una de esas selfis que se toman desde arriba y se hacen notar los senos y se le veían unos pechos redondos y carnosos a pesar de sus dos hijos se observaban muy firmes.

    Y se lo hice saber, a lo cual me agradeció, pero me dijo que no era para tanto que solo se había dado un baño, a lo cual le respondí pues deberías de bañarte más seguido por la guapa y sexy que se veía, y su respuesta me sorprendió de inmediato. “como para que, si casi no se fija mi viejo en eso, menos que me bañe, siempre llega cansado entre semana y el fin de semana llega borracho y ni me toca”, mi repuesta fue lastima por ti, yo si te haría tantas cosas que ni te imaginas; y me dice “a ver que tantas cosas me haría?” le dije para empezar dime Toño.

    “A ver Toño que me harías si me tuvieras enfrente… pues, primero que nada, tendrías que estar dispuesta a que te las haga, ¿lo estarías?” le pregunte, “claro que sí -fue su respuesta- pero no creo que alguien como usted se fije en mí”, para lo cual respondí “claro que sí, cualquier mujer es atractiva y sexy cuando quiere y puede tener en su cama a todo hombre que así lo desee si se lo propone, la pregunta sería si tu estarías dispuesta a tener un acoston con alguien”, y me respondió que nunca lo había pensado porque no creía que alguien aparte de su marido se fijara en ella.

    “Pues si tú quieres yo te puedo enseñar tantas cosas que supongo que tu marido no te ha hecho”. Cabe aclarar que su servidor anda arriba de los 40 años y este matrimonio debe andar entre los 32 y 38 años ella más joven que él. Ahora me siento con la libido a su máximo esplendor, más que cuando andaba por los 30 y tantos, pero con más experiencia en todos los ámbitos especialmente en el sexual.

    Le dije que me la cogería tan rico que nunca lo olvidaría, que empezaría por besar su cuello mientras mis manos tocan su culo, que esta demás decirlo en esas conversaciones en alguna ocasión me mando fotos de cuerpo completo y arreglada, y se veía como toda una putita rica con ganas de verga con un culo bien apretadito y unas nalguitas ricas, lo cual la prendió mucho porque me decía que otras cosas le haría… “Pues seguiría por subirte la playera para poder tocar, besar y morder tus pezones que me imagino que deben de estar riquísimos, para después desabrocharte el pantalón y tocar su cosita que debe estar húmeda y deseosa de mi verga que ya la tendría lista para ti, pero te pediría que te agacharas y me la chuparas hasta el fondo de tu garganta, en seguida me daría la vuelta para que sientas mi verga en tu culito que estará deseoso de que me meta la verga húmeda de tu saliva…”.

    Después de esto ya no me comenta nada, supuse que había llegado su marido por eso no me hizo ningún comentario, solo me dejo bien caliente de saber todo lo que le haría, después de unos 15 minutos me escribe que la disculpe pero que tuve que tocarse porque estaba muy húmeda solo de imaginarse como me la cogería. Y otro día seguíamos con la conversación porque ya iba a llegar su marido y así pasaron los días con nuestras conversaciones cachondas, hasta que un día sin planear el vernos me vi en la necesidad de ir a buscar a su esposo a su casa ya que tenía 3 días sin venir a trabajar y se me hizo raro y la verdad con la idea de verla a ella porque supuse que le había comentado algo a su marido por eso había dejado de ir a trabajar a la casa.

    Pero no fue así, cuando llego a su casa sale ella recién bañada y se veía riquísima, rápido se me vinieron las imágenes de aquella conversación…

    Le pregunte por su marido y me digo que había salido a trabajar con un familiar que se le había ofrecido un chamba urgente y que por eso no había ido a trabajar conmigo, y me dice “pero pase que mala onda tenerlo en la puerta de la casa”, “no te preocupes no pasa nada pero ya habíamos quedado que me llamarías Toño ehhh… ok Toño pasa te ofrezco algo” con una mirada picara, a lo cual respondo que tienes de bueno para darme y que me sorprende dándose la vuelta y me dice “con esto te parece bien, y me para esas nalgas apretaditas y ese culito que se le veía tan rico… pero tus hijos y tu esposo le pregunte.

    “No te preocupes mis hijos están en la escuela y mi viejo va a regresar hasta la hora de la comida así que tenemos tiempo suficiente para que me hagas lo que me dijiste en aquel mensaje·, lo cual me prendió mucho y empiezo por besar sus labios carnosos y con mis manos empiezo a tocar ese culo y si como me lo imagine estaban esas nalguitas bien apretaditas, le beso el cuello y empieza a quejarse de placer como si nunca la hubieran tocado de esa manera.

    Enseguida me empiezo a subir su blusa y veo sus tetas que se estaban mucho mejor que él las fotos que había visto de ellas, dos hermosos senos con sus pezones bien paraditos como pidiendo a gritos que los tocara y eso hice los chupe, los bese y los mordía con delicadeza como con fuerza lo cual la prendió mucho más y empezó a tocar mi verga sobre el pantalón buscando el cierre para poder sacarla y tenerla en sus manos, mientras yo empecé a besar su vientre y con mis manos tocaba su cosita que para estas alturas estaba bien húmeda chorreaba de placer, me dispuse a pasar mi lengua por su clítoris y sentí como se estremecía y se mojaba más conforme pasaba mi lengua por su vagina húmeda y entre más pasaba mi lengua más se mojaba y me excitaba sentir su vagina bien mojada y yo chupando el néctar del placer, tanto así que pase mi lengua por su culo y sentí como brincaba de placer y me decía que no, a lo cual no hice caso y empecé a besar y pasar mi lengua por ese culito que porque lo pude intuir nunca se lo habían besado supuse que esta nuevecito lo cual me excito mucho ya que tenía ante mí un culito que iba a estrenar ese día, cuando empiezo a meter mi lengua por su culito empieza a darse unos movimientos para que no lo haga pero después me dice que siga que le gusto que le bese su culo, con una mano toco y aprieta sus pezones y con la otra le toco su clítoris, entonces me dice que pare que necesita mi verga que me la coja que ya no aguanta más.

    Empiezo a meterle mi verga y me dice “dame más papito nunca pensé sentir tanto placer cógeme quiero ser tu puta a partir de hoy quiero que me hagas tuya cuando tú lo desees, métemela más… cógeme, hazme tuya siempre seré tu putitaaa”.

    Y siento como me moja mi verga y da un gran suspiro de placer y yo todavía con la verga dentro de su vagina toda bañada con sus jugos los cuales recorren su culito y mis huevos. Y empiezo a querer meterle mi verga y me dice que le duele pero que como es mi puta que me va a complacer y se pone de perrito y veo esas nalguitas así paraditas y ese culito todo húmedo y me excite más y empiezo a arrimarle mi verga en su culito y esta tan húmedo que empieza a entrar poco a poco y ella empieza con un sonido de dolor que conforme le va entrando se convierte en placer para ella, pero también para mí, ya tenía mucho tiempo que no me cogía un culito tan cerrado y deseoso de mi verga.

    Cuando ya tenía toda mi verga adentro y empieza a entrar y salir con más fuerza siento otro orgasmo, y me dice ya termina quiero sentir tu semen caliente dentro de mí, empiezo a cogérmela con más fuerza y ya cuando voy a terminar se la saco y le digo “date la vuelta y chúpame la verga para que los sientas caliente en tu boc”a y estaba tan excitada que me empieza a chupar la verga con tanta fuerza que rápido termine en su boca, pero era tanto mi semen que también termine en su cara y su boca llena de leche y empezó a tragárselos y a chuparme la verga hasta dejarla bien limpia y sin gota de semen.

    Y así como estaba de rodillas ante mí me dice “te gusto papi, desde ahora voy a ser tu puta y cuando quieras te la vuelvo a chupar para que me cojas como tu putita que soy, me encanto sentir tu verga en mi culo que a partir de hoy será solo tuyo y de nadie más, ni mi viejo tendrá ese privilegio de tenerlo, coges riquísimo… te quedaste corto con eso que me dijiste que me ibas a hacer en los mensajes de celular. Me gustó mucho sentirte por mis tres orificios tu eres el único que ha disfrutado de los 3 en una sola cogida”.

    Enseguida me empiezo a vestir, ella hace lo mismo para salir a despedirme y que los vecinos no sospechen lo que acaba de pasar, nos damos un beso apasionado con sabor a semen y me pide que la próxima semana la vuelta a visitar o que nos veamos en algún lugar para poder coger como ese día, pero esa ya será otra historia…

  • Nuestra amiga argentina sigue de vacaciones 2016

    Nuestra amiga argentina sigue de vacaciones 2016

    Y si, no le encuentro otro nombre, y acá con el tiempo que sigue ¡para la mierda! Salí un rato pero ya estoy en casa y me pongo a contar lo que me pasó la semana pasada, que como siempre digo son cosas que las cuento por acá y nada más, porque no las quiero contar por otro lado.

    En el mismo balneario que estoy yo, pero un poco lejos de mi carpa, había siempre un grupo de chicos, que variaban, podían ser de 3 a 6 o 7 y algunas chicas, la verdad es que había algunos que estaban ¡re fuertes!, (todos tendrían que ser yo entre 20 y 22 años) y obvio cada vez que podía pasaba bien cerca de esa carpa, pero no pasaba nada, no me decían nada (y eso que los veía desde el 1º de enero).

    Hasta que la semana pasada, una vez pase, me saludaron, yo también, así, dos días, hasta que una vez nos pusimos hablar, nada del otro mundo boludeces, pero me quede en la carpa de ellos, como dos horas hablando sobre nuestras cosas.

    Al día siguiente, lo mismo, pasé por la carpa y había 5 chicos y una chica, nos saludamos, me dijeron de quedarme un rato en la carpa, y obvio me quede, nos cagamos de risa, ¡todos muy buena onda! Obvio muchas cosas en doble sentido, con las que me prendí enseguida, hasta que en un momento me dicen que a la noche hacían una joda en la casa de uno de los chicos, si me prendía para ir, que se yo (me moría de ganas, pero no iba a decir que si de una), la chica (Valen), me dice: “dale boluda, venite, lo vamos a pasar ¡re bien!, no pasa nada, va a estar re bueno.” La cosa es que les dije que si, que iba, y a mi novio le dije que me iba a Valeria del mar a ver a unas compañeras de la facultad, porque en poco tiempo se iban (que fue lo mismo que dije las veces que estuve con el tatuado)

    A ver, sabía que no iba a ser una reunión “formal y aburrida”, pero jamás pensé, y lo digo en serio, que iba a ser ¡lo que fue!, una cosa que de esa manera nunca viví y obvio que tampoco me arrepiento

    La casa quedaba a 5 cuadras de la mía, así que, aunque me fui con la camioneta de mi vieja porque me daba paja caminar llegue enseguida (perdón a veces cuento detalles al pedo)

    Cuando llego, tipo 11, 30, estaban solo los 5 chicos y Valen. Acá les cuento, los pibes, como les dije entre 20 y 22 años, cuerpitos formaditos, conchetitos, unos más fuertes que otros, digo con más lomito, pero ninguno estaba mal, y Valen, pinta de re trola, chiquita, bajita, pero ya la había visto en tanguita y tiene un lindo cuerpito, formado, se notaba que se mataba en el Gym, una carita hermosa, colita bien parada, (me sale mi parte lésbica), una boquita de aquellas, bien, pero yo me doy cuenta, tenía pinta de ser bien trolita.

    Paso el tiempo, eran como las dos de la mañana y no venía nadie más, me dije (cagaste Caro, esto se va a la mierda), y aparte, ya estaban fumando y no cigarrillos, ¿me explico? Y yo alguno también, aunque solo lo hice un par de veces en verano, ¡nada más!, pero fue suficiente para que entre eso y el champú ya estuviera dada vuelta

    Ya serían las 2 de la mañana y uno de los chicos, estaba re loco (me explico) dice: “hagamos un juego, tiro una moneda si sale cara nos ponemos todos en bolas y si sale cruz, seguimos boludeando”, yo no dije nada (nunca me había pasado algo así, digo tan directo), pero todos dijeron OK JUGUEMOS. La primera que dice que si fue Valen que estaba re loca, ¡re fumada! Y obvio sale cara (eso creo, porque ni dieron tiempo a ver).

    Obvio los chicos enseguida se empezaron a sacar la ropa y se quedaron solo con el bóxer, Valen, también, se quedó solo con la ropa interior, pero a mí (a pesar de que todos saben cómo soy, ponerme así en bolas, que se yo), lo iba hacer, pero tardé un poco más.

    Se me acercó unos de los chicos, me da un beso (uno de los que más me calentaba porque era re lindo), me dejo besar, nos matamos con esos besos de lengua, hasta que siento que de atrás uno de los otros chicos me empieza a sacar la remerita que tenía, y sigue desabrochándome la pollerita de jean que llevaba hasta que ¡me la saca!

    Todo esto mientras sentían como los dos me estaban acariciando, pero suavemente, me hacían erizar la piel, calentarme, de a poco, hasta que el que estaba atrás me desabrocha el corpiño, y yo dejo que me lo saque y el que me estaba besando me empieza a comer la tetas, pero desesperadamente, y el que tenía atrás me hacía sentir bien su pija parada ¡sobre mi cola! (yo, ya me había dado cuenta que se había sacado el bóxer, que ya estaba en bolas).

    La miro a Valen, a ver en que estaba, y la veo ¡YA EN BOLAS! ¡SI TOTALMENTE EN BOLAS! Con los otros tres chicos que le estaban metiendo mano por todos lados y lengua (en la conchita).

    Toda esa situación, de ser las putas de 5 chicos me calentaba mucho, ya estaba re caliente y entregada para lo que fuera (más, como les dije en el estado en el que estaba).

    El chico que estaba atrás mío me saca la bombachita y me hacía sentir su pija en mi colita (no me cogió) pero sentía las ganas que tenía ¡de hacérmela!

    Escucho gemidos (aclaro algo, como todas las casa de Cariló, al menos las que conozco, tienen un living muy grande, con sillones enormes y nos quedamos ahí), cuando escucho eso la veo, ¡y si! Ya se la estaban cogiendo, por la conchita, mientras los otros dos chicos no paraban de meterle manos por todos lados, esas manos que nos ponen re locas y calientes.

    Me llevan al sillón donde se la estaban cogiendo, ella sentada, y yo me pongo arriba de mi chico (el que me toco en ese momento), y me clavo su pija en mi concha (es una de las posiciones que más me gustan), me pongo de cuclillas y empiezo a saltar sobre su pija, con Valen estábamos tan cerca que empezamos a sentirnos el roce de nuestra piel en las piernas, me calentó eso, a ella también, mientras nos cogían con Valen terminamos besándonos, mientras los otros chicos ¡nos acariciaban!

    Seguimos así hasta que terminamos acabando Valen y los dos chicos que nos cogían, pero no nos dejaron ¡ni descansar!, se sientan otros dos en los sillones y con Valen nos subimos arriba de ellos, otra vez me clave otra pija, Valen hizo lo mismo, empezamos a saltar sobre esas pijas, pero en vez de besar a nuestros chicos, nos besábamos (como podíamos) las dos y nos acariciábamos, así seguimos un rato, no sé cuánto, hasta que los hicimos acabar y nosotras también acabamos, pero ¡besándonos y tocándonos!

    Nosotras la diferencia es que podemos acabar mil veces, ustedes no, porque tiene que esperar un rato que la pijita se les reponga, pero como les dije, Valen estaba re loca, después de eso, nos quedamos sentados, todos en bolas en los sillones, viene Valen, me da un beso, sigue, baja, me chupa las tetas, un rato largo, me besa toda, termina en mi conchita, ¡yo no daba más! Abría las piernas ¡todo lo que podía!

    Los chicos viendo eso se calentaron de nuevo, mientras Valen me chupaba la conchita, uno se acerca y me pone la pijita en la boca, y se la empiezo a re chupar, me la re comí, se la chupé, como vi que le gustaba, y a Valen veo que otro de los chicos le empieza a chupar la cola (todo mientras ella me seguía chupando la conchita), hasta que no sé, porque yo ya estaba en lo mío con esa pija en la boca, siento los gemidos de Valen y me doy cuenta que ¡ya le estaba haciendo la cola! Valen terminó acabando, yo también y encima con la cara encastrada en leche (del chico que se la estaba chupando) y el que le estaba haciendo la cola a Valen también terminó acabando.

    Yo no daba más, estaba destruida, los chicos prendieron unos cigarros (pero no los comunes, ¿me explico?) y los fumamos entre todos, y así, nos quedamos, no sé cuánto tiempo, porque ¡perdí la noción del tiempo!

    La cosa es que después de ese tiempo, que no se cuento fue, con Valen les empezamos a tocar las pijitas, se les repararon enseguida, y así, como estábamos sentadas, se ponen ¡para que se las chupemos!

    Fue un descontrol, demasiadas pijas para nosotras dos, que mientras las chupábamos nos besábamos, pero las verdad es que no me acuerdo bien como fue, pero fue así, las chupábamos y nos besábamos y nos terminaron acabando los cinco en la boca y en la cara (de eso me acuerdo, que quede toda encastrada).

    Ya era de día, miro el reloj y eran las 8,30, y le digo a Valen que me tengo que ir, fuimos nos lavamos y nos fuimos.

    Esto fue una semana, obvio que la semana siguiente ni pasé cerca ¡de la carpa de los chicos! veré en Febrero si están o no.

    Obvio esa noche, como yo estaba con la camioneta de mi vieja, a Valen la lleve hasta la casa, nos pasamos los celulares, y nos mandábamos mensajes, muy de trolas, todo mitad en joda, y mitad ¡en serio! en algunos le preguntaba, si alguna vez había estado sola con una chica, y me decía que no, que solo en “fiestitas” como las que habíamos hecho, me dijo que tenía 20 años (muy trolita por lo chica que es) y mil boludeces más, pero siempre hablamos, muy de putas ¿me explico? pero no voy a transcribir todos los mensajes que nos mandamos, pero, solo les voy a contar el último.

    Antes que nada, le cuento algo para que entiendan, que lo conté mil veces, en casa (mi viejos, mi novio, mi hermana y cuñado) son todos abogados, por lo que desde ayer estoy sola en la casa, aunque ellos van a venir y volver durante todo el mes, pero hoy estaba sola.

    Y también todos saben que soy media lesbiana, por lo que me quede caliente con Valen, no es nada del otro mundo, bajita, una linda cola paradita, no muchas tetas y flaquita, pero es RE PUTA, ¡para que yo lo diga!, por lo que me contó es RE TROLA Y TIENE NADA MAS QUE ¡20 AÑOS!

    Pero hoy ya la empecé a apurar, no se me calienta mucho excitar a una mujer por whatsapp, como me excitan a veces algunos chicos a mi, aunque yo soy más pasiva, pero quería estar con ella, ya se lo había adelantado en algunos de los chateos por whatsapp, y hablamos algo así (copio lo más importante).

    Yo: y Valen, ya te dije, voy a estar sola en casa.

    Valen: y con eso, ¿qué?

    Yo: venite boluda, lo vamos a pasar bien, vamos a ir hasta donde quieras nada más.

    Valen: no sé, que se yo, ya te dije nunca estuve con una mujer sola.

    Yo: que, te cagas forra, si sos re trola ¿no te animas? No querés que acabemos juntitas.

    Valen: yo te voy hacer acabar a vos ¡trola!

    Yo; y dale, te espero, a ver si te animas PUTITA.

    Valen: dale, en un rato estoy, y vamos a ver quién de las dos acaba más.

    No sé, ya me mojaba sola, de pensar que iba a estar con ella, y aparte sabía que iba a venir enseguida ¡y así fue como paso!

    Me puse solo una remera larga, nada más, bah larga, media corta, pero abajo nada y a los 15 o 20 minutos llega Valen.

    Nada, nos saludamos como dos amigas normales, le pregunto si quería un café, me dice que no, le digo: “vení que te muestro la casa” obvio la llevé directo a mi dormitorio.

    Ni bien entramos me dice: “¿sabés que nunca me había pasado? pero me tenías ¡caliente!”, me empuja a la pared, me parte la boca de un beso, nos entrecruzábamos las lenguas, nos mordíamos los labios, mientras también nos sentíamos las piernas, rozándolas, ¡acariciándolas! Hasta que me empieza a poner las manos debajo de la remera, se da cuenta que estaba en bolas, me dice: “sos re trola” y la dejé, ya sus manos estaban acariciando todo mi cuerpo, me saca la remera, me deja en bolas, nos vamos a la cama, mientras ella también se saca la poca ropa que tenía, me empieza a chupar la conchita.

    Le digo que ¡así no! la acuesto en la cama, me pongo de rodillas y le pongo la concha en su boca, en su cara, yo de espadas, ¿me explico? me la chupa como una diosa, me la come, me mete los dedos, yo ya re caliente, me robó mi primer orgasmo, me inclino y se la empiezo a chupar a ella, haciendo el famoso 69. Yo arriba y ella abajo.

    Pero la guacha mientras me la chupaba me metía los dedos en la cola, así estuvimos un rato hasta que acabamos ¡las dos juntas!

    Nos quedamos en la cama en bolas acariciándonos, le dije que no le creía que era la primera vez que estaba con una mujer, me dice que no, que ya había estado pero le daba cosa contármelo (obvio que me di cuenta enseguida).

    Nos empezamos a tocar de nuevo cada una la conchita de la otra, de las caricias pasaron a los dedos a sentirnos, a revolear las piernas hasta que acabamos las dos juntas ¡de nuevo!

    Nos quedamos otro rato más en la cama, solo acariciándonos, casi ni hablábamos, hasta que nos empezamos a tocar de nuevo y terminamos frotándonos las conchitas, un rato largo, pero yo no quería acabar, ¡tenía otro plan!

    Después de estar así un rato la agarro de la mano y la llevo al hidromasajes, ponemos el agua a una temperatura ideal, nos empezamos a enjabonar y a tocar todas. Si siempre digo que la piel de una mujer me gusta, enjabonada me gusta más es ¡re suave! Valen se para, me acerco a su entrepierna, se la empiezo a chupar, termino en su conchita que se la como, se la muerdo se la beso, con los dedos enjabonados de una le meto dos, hasta que terminó acabando y con sus piernas ¡temblando!

    Ya habíamos cogido bastante y nos habíamos sacado la calentura, nos quedamos un rato en el hidromasaje, salimos. Nos secamos, nos ponemos las tanguitas para ir a la playa, y le pregunto si antes no quería tomar un café, me dice que sí.

    Vamos a la cocina, preparo el café, me empieza a besar de nuevo, yo sola me siento en la mesada, me saca la parte de abajo de la tanguita, me la empieza a chupar, otra vez esos dedos traviesos hasta que me hace acabar ¡de nuevo!

    Bueno ya serían las 15 h., tomamos el famoso café, y nos fuimos un rato a la playa, a la carpa que había alquilado mi viejo, pero como dos amigas re normales, ahí, a la vista del todo el mundo no puedo hacer cagadas.

    Lástima que no la voy a seguir viendo porque no vive en CABA, vive en el interior.

  • Los inmigrantes (I)

    Los inmigrantes (I)

    Hacía mucho tiempo que lo buscaba. O mejor, que los buscaba. Y por fin los había encontrado. O tal vez me habían encontrado a mí cuando aquel día de abril recibí en mi teléfono un mensaje que decía escuetamente:

    ‘Hola. ¿Todavía estás interesado?’

    …interesado en qué me pregunté por un rato, hasta que, dispuesto a dilucidar el enigma decidí seguirle el juego a mi misterioso y repentino interlocutor:

    “Si… todavía” le respondí, intrigado yo mismo por mi respuesta.

    “Quién eres?” me atreví a preguntarle decidido a despejar cualquier duda.

    “Me llamo Catherine. ¿Y tú?”

    Una mujer. ¿Una mujer desconocida interesada en mí? De inmediato comprendí. Sí, una mujer era la que había respondido a mi publicación en una página web de contactos. Pero esa publicación había decidido cancelarla hace ya varios meses ya que al parecer a muy pocas personas les interesaba lo que decía el aviso: “Hombre bisexual, maduro, con experiencia busca a pareja bisexual para formar un trío. Garantizo discreción”. El aviso era muy claro y directo. Como se dice, al grano.

    “Me llamo Juan” le respondí con algo de desgano, pues meses de búsqueda infructuosa por encontrar a una pareja que llenase mis expectativas había hecho mella en mi confianza. Algunas personas respondían a mi aviso, pero nunca se llegaba a concretar nada. Prácticamente ya había perdido mis esperanzas.

    “¿Tienes una foto?” -Me preguntó.

    Claro. Siempre le piden a uno foto. Algunas veces con ropa y otras sin ropa para ver el tamaño del miembro. Es como una especie de pasaporte que la gente pide: “Muéstrame el tamaño de tu verga”: como si uno valiera por el tamaño de la verga. Pero esta vez decidí salirle al paso y le envié una foto mía vestido y de cuerpo entero. Era la mejor forma de iniciar una relación. Y de paso le solicité que me enviase una foto suya también. Si íbamos a iniciar una amistad debía ser de una manera menos explícita.

    Cuando recibí su respuesta me quedé pasmado: me había enviado una foto suya desnuda en semi penumbra mostrando sus nalgas y otra en compañía de un hombre, al parecer su esposo, los dos vestidos, abrazados. Esa era la prueba que necesitaba. Por fin me había escrito alguien interesado en formar un trío conmigo.

    Por lo que alcanzaba a ver en la foto ella era morena, nalgona, bien proporcionada, de unos 38 años de edad y aunque no se le veía bien la cara, presumí que tenía unas facciones finas. Su esposo, más blanco que ella, lucía bien parecido, con el cabello bien cuidado. Pero lo que más me sorprendía era la iniciativa de ella en iniciar una relación.

    “Cuando nos podemos ver?” pregunté ya decidido a conocer personalmente a la pareja.

    “Vivimos en un pueblo un poco lejos” me respondió ella. “Nos tienes que asegurar que sí estás decidido para nosotros viajar hasta la ciudad”.

    Tanta seguridad en sus palabras me sorprendió. Parecía una persona decidida.

    “Eso sí. Cobramos por nuestros servicios. Es una ayuda pues llegamos de Venezuela hace poco y no tenemos trabajo”

    Bueno. Me dije. Aunque cobren vamos a ver que podemos encontrar. Si están necesitados, los puedo ayudar y de paso conocerlos más de cerca. Además, ella me parecía una persona interesante y educada por su forma de escribir, con buena redacción y ortografía.

    Le escribí que estaba sinceramente interesado a lo que ella me respondió que podían llegar a la ciudad el día martes por la mañana. Le dije que sí y que concretaríamos todo la víspera.

    Bueno, pensé, vamos a ver qué pasa. No pasó mucho tiempo cuando recibí un mensaje de Catherine preguntándome que me gustaría hacer cuando nos encontráramos. Le dije que no tenía ningún requerimiento especial, pero que lo que buscaba era tener sexo con los dos. Siempre he pensado que una relación en trío bisexual es para que tengamos sexo entre los tres simultáneamente, es decir, hombre con hombre con mujer o la mujer con los dos hombres, pero nunca formar parejas y aislar al tercero del trío.

    Con esa premisa comenzamos una intensa relación que narraré en la próxima entrega.

  • Patricia una vecina casada (Parte 4)

    Patricia una vecina casada (Parte 4)

    Hola queridos lectores, que rico poder estar en sus cabecitas, incitándolos con mis anécdotas. Para el día de hoy seguiremos contando más de nuestra vecina Patricia, una hermosa mujer que decidió cambiar su vida de esposa fiel, madre abnegada, mujer servil y convertirse en un huracán de pasión y sexo.

    Como ya todos saben Patricia llevaba ya casi 18 años de casada con un vergajo, machista y manipulador. Yo no sé qué hubiera pasado en donde este individuo se hubiera enterado de las infidelidades de su mujercita, mínimo la asesina.

    Después de meditarlo unos segundos me llega a la casa toda envalentonada y energética.

    —Ha me mame de ese hijueputa ya no más vengo a que me ayudes con los trámites del divorcio.

    —Hey preciosa pero cálmate que te va a dar un infarto.

    —Dianita no me lo aguanto más es un infierno ya vivir con él.

    —listo Paty yo te voy a colaborar con eso pero toca hacer venir a uno de mis asociados para eso Yo soy penal y no manejo divorcios y también voy a llamar a un investigador privado para que escudriñe los movimientos de tu marido.

    Patricia estudio administración de empresas y contaduría antes de casarse inclusive terminó contaduría en su primer año de casada. Pero nunca pudo desempeñarse porque su marido no se lo permitió. La embarazó dé Salomé le dio dé todo y ella dedico su visa al cuidado de sus hijas. Solo la carameleaba dándole trabajó en la ferretería, pero sólo por controlarla.

    Cite a mí asociado y a don Felipe el investigador de la firma para empezar los trámites. Hablaron casi una hora y encargue a don Felipe que todo lo que averiguara me informará primero a mí. Ese día tuve una lectura de cargos a un cliente y me tocó asesorar a mi asociada, una abogada que me tiene sorprendida tiene una retentiva y versatilidad excepcional y en este oficio eso es fundamental.

    Al otro día teníamos asamblea en el conjunto, cosa necesaria y que nos llevó toda la mañana y parte de la tarde. Nos encontramos con Patricia, varias vecinas y una sorpresa, uno de los propietarios lo conocía desde hace mucho tiempo de cuando yo era prepago. Bueno el más sorprendido fue el, cuando salimos con Patricia a tomar un cafecito y fumarnos un cigarrillo me lo encuentro.

    —Vaya, vaya pero miren no más capitán Ramírez, pero que sorpresa encontrármelo por acá.

    Se me queda mirando sin reconocerme al principio pero rápidamente me recuerda.

    —VORÁGINE. ¿Y tú qué haces por acá?

     —Vivo acá en la 41 ¿y tú?

    —En verdad no te lo puedo creer, valla que sorpresa no te había visto, interesante saberlo.

    —Y cuál es tu casa?

    —La 28.

    —Ha al lado del muro.

    —Si la que queda en frente del pino.

    —Y hace cuánto vives acá?

    —ya llevo dos años y tú?

    —No yo sí desde hace 10 años, fui uno de los primeros en llegar.

    Patricia se nos acerca y lo saluda de beso en la mejilla.

    —Hola Pipe cómo estás?

    —Hola vecina quejambrosa.

    —Hay Pipe que nos vas a apoyar en la propuesta o no?

    —Si claro que sí me parece excelente idea.

    —Diana nos va a colaborar con la parte jurídica.

    —Si pero se necesita un buen abogado para eso.

    —Ve y esté qué cree que no soy buena.

    —No, no discúlpame ¿tú eres abogada?

    —Si porque?

    —Ha no ni idea de que lo fueras discúlpame vorágine.

    Patricia se nos queda mirando con una cara de interrogación. De pronto se nos acerca una joven de unos 16 años, nos saluda y le dice al capitán su papá que su mamá lo está esperando en la casa.

    —Bueno Paty nos vemos más tarde vorágine contigo quiero hablar ok.

    —Si listo acá vamos a estar toda la tarde.

    Nosotras seguimos en la asamblea.

    —Vorágine y eso porque?

    —Ese era el apodo que usaba cuando era prepago, Vorágine.

    —Ha y es que el capitán era cliente tuyo.

    —Si y varias veces estuve con él.

    —Jejeje y que tal como te fue con él?

    —Muy bien es bastante bueno en la cama. Te gustaría cogértelo?

    —Humm no se su esposa es buena onda la vamos bien y me da vaina.

    —Y que vale verga podemos hacerlo sin que esa mujer se dé cuenta, además los hombres casados son más excitantes de coronar y este es todo un bombón.

    El capitán regreso a la hora vino con la mujer y era de suponerse. Con una pinta de puta, un forro de vestido de florecitas, minifalda y sandalias bajitas, pero eso si pa que, muy bonita la condenada. Y sus dos hijas quiénes estuvieron un rato y luego se marcharon las tres dejando al pobre capitán qué no se imaginaba lo bueno que la iba a pasar esa tarde. Mire a Patricia nos sonreímos complacidas e hicimos con el dedo gordo la señal del me gusta. La asamblea terminó como a las dos horas, esperamos a que el capitán saliera y acercándome hablamos de sus queridas y me contó que se habían ido a una fiesta en casa de su hermana. Entonces lo invité a la casa, cosa que acepto de una y me dijo que el colaboraba con lo de la asamblea y que me caía en un rato.

    Afortunadamente.

    —Hay sí y esperamos que la obra sea lo más rápido posible y su esposa se fue?

    —Sí se fueron a dónde su hermana que tenía reunión familiar y como había que estar en la asamblea no pude ir.

    —Hay capi me lo dejaron disponible.

    —Jejeje solito y con ganas.

    —Ha ya veo. Pues Capi sí quieres podemos ir a mi casa y nos tomamos unos roncitos y recordamos viejos tiempos.

    —Por mí encantado pero déjame terminamos unas cositas acá de la asamblea y te caigo, te juro que no me demoro mi insaciable vorágine.

    —Listo muñeco te espero con ansias.

    El capitán volvió a entrar y yo me encaminé a dónde Patricia me esperaba.

    —Que paso?

    —Bueno preciosa que te le mides o no? Ya quede con él en vernos en la casa, camina anímate y la pasamos rico los tres.

    —Hay Dianita ganas me están dando, me da vaina con Lucero pero en verdad su marido está comestible.

    —Eso preciosa esa es la actitud camina y nos cogemos entre las dos al capitán, se va a morir el vergajo cuando te vea.

    Llegamos cerré todas las cortinas prendí la chimenea puse música aliste el ron las copas y nos fuimos para el cuarto a desnudarnos parecíamos dos niñas traviesas muy sonrientes y ansiosas me coloque solo una bata de seda, la que dejé abierta, pues la idea era provocarlo.

    —Bueno Paty yo lo recibo haciendo entrar a la sala y tú preciosa nos esperas yo le voy a tapar los ojos y lo desnudo te hago señas y entras a la sala.

    Al rato el capitán llegó al abrirle la puerta y Verne quedo cómo en shock.

    —Hola capitán.

    Abro mi bata colocando mi mano derecha en la cintura.

    —Guau Dianita tu sí que sabe alegrarle el día uno.

    Entra y me abraza por dentro de la bata besándome apasionadamente.

    —Bienvenido papacito rico a tu nuevo nido de amor que rico volver a disfrutar esa verga tan deliciosa que tu tienes.

    Le acaricie el pantalón a la altura de la verga.

    —Que placer mí niña tú te conservas muy bien pero mírate no más tienes un cuerpazo delicioso.

    —Si procuró mantenerme en forma, me gustan los hombres que me halagan y coquetean conmigo.

    —Ha y tú qué seguiste trabajando de prepago?

    —No hace rato que deje eso ahora lo hago es por puro placer.

    —A no perfecto entonces.

    De la mano me lo llevó para la sala. Le solté el cinturón desabotonándole el pantalón, le bajó la cremallera y dejo lo caer, nos besamos apasionadamente, abrazándonos, restregando nuestros cuerpos, me le arrodillo, le acarició las piernas con las uñas de gata haciéndolo erizar, lo abrazo a la altura de la cintura con ternura mezclada con pasión.

    —Haaa me encanta sentir estás sensaciones que invaden mi cuerpo cuando tengo a un hombre como tú.

    Lo apretó contra mí sintiendo su masculinidad a flor de piel, mis manos acarician su espalda muerdo, su verga a través del bóxer, sus manos acarician mí cabeza se mueve quitándose los zapatos dejándolos escondidos por su pantalón, le bajó el bóxer dejando a la vista su verga en erección la que dejó caer en mí lengua, me la meto a la boca.

    —ha me encanta tu verga es una sabrosura.

    Se la mame por casi 5 minutos hasta cuándo vi a Patricia que me hacía señas ella quería también disfrutar del capitán. Me pare y me lo llevo para la sala y sentándolo agarra unos tapaojos y se lo pongo.

    —Y eso preciosa?

    —No preguntes que pareces un joven.

    —Ok como quieras.

    Coloca su cabeza sobre el sofá y espera a que yo se la mame. Miro asía donde Patricia y le hago señas de que venga mientras que sigo mamándosela, me retiro y Patricia se arrodilla, le agarra la verga haciendo un gesto de admiración y moviendo sus labios sin hablar diciéndome.

    —Divina que verga tan rica.

    Se la mete a la boca con sus manos la agarra y la lambe con una miradita de golosa y satisfacción que me satisface. La deje disfrutar por cerca de tres minutos en que me quede mirándola fijamente. Era hora de darle la sorpresa al capitán me di la vuelta al sofá y agachándome por detrás le comienzo a dar un masaje y le doy un beso mientras Patricia seguía mamándole la verga.

    —¿Hey qué fue eso?

    Levantó la cabeza se quita el tapaojos y ve a Patricia mamándole la verga.

    —hay no lo puedo creer señora Patricia. No, no que sorpresa tan fantástica y con las ganas que le tengo mamacita jajaja, no me imaginaba tanta dicha.

    —La vida te da sorpresas capitán y espero que esta te guste.

    —Muñecas después de esto me puedo morir en paz.

    Coloque mis tetas en su cara aquel hombre estaba anonadado, me abrazaba mientras Patricia seguía mamándole la verga, me monté por encima y haciendo un 69 comencé a mamársela también dejándole que me chupara la cuquita terminando todo en un mar de lujuria desenfrenada muy húmedo. Nos dedicamos a disfrutar de su verga recorrerla con nuestros labios, chuparle los huevos y el glande que nos turnamos en disfrutar por cerca de 40 minutos. Patricia se levanta y yo me deslizó por el sofá, nos sentamos, abrimos nuestras piernas las levantamos y el se dedicó a chuparnos la cuquita. Pasaron casi 10 minutos de gocé. En esa misma pose empezó a cogernos en intervalos de 10 minutos, cambiamos de pose sentándolo para que Patricia se le siente encima y se dejará penetrar y coger hasta que se vino en bulliciosos espasmos musculares. Seguí yo montándomele encima colocando su verga en la entrada de mi cuquita dejándome deslizar y cogérmelo por cerca de 15 minutos hasta cuándo los dos en plena mete y saqué nos venimos humedeciendo todo nuestras partes íntimas. Y preciso en ese momento sonó su celular era su mujer que lo llamaba para que fuera por ella, cosa que lo indispuso por lo bueno que la estábamos pasando. Se marchó pero con la confianza de que volveríamos a vernos. Con Patricia quedamos a medias

    Nos subimos a mí habitación y nos metimos al jacuzzi con la botella de ron, trago que ni probamos con el capitán por andar de arrechos. Ya después del tercer trago nos comenzamos a besar y tocar nuestras partes íntimas. Dedeándonos, arepiando por un buen rato. Terminando nuestra historia con mi amiga Patricia

    DIANA LUCÍA SAAVEDRA

    [email protected].

  • Pastillas squirt

    Pastillas squirt

    Me he animado a escribir mis experiencias, ya que tengo la convicción y certeza de que puede ser de mucha ayuda para otras mujeres que se identifiquen con lo que me sucedió y puedan empoderarse para vivir su sexualidad abiertamente para sí mismas, sin importar su edad.

    Esto me sucedió hace seis años, cuando recién llegaba al primer año después de mi cuarta década de vida. Fue una etapa especial, difícil y de muchos cambios. Atravesaba muchos cambios emocionales, de vida y físicos que me conducían por un sube y baja de alegrías y etapas de depresión. Como una segunda adolescencia.

    Últimamente había estado muy deprimida, mi hijo se marchaba a la universidad y el más pequeño, quien se encontraba justo en la etapa más difícil ya casi no estaba conmigo, prefiriendo a sus amigos.

    No me quejaba en realidad, siempre he estado muy orgullosa de ellos y nunca he tenido nada que reprocharles, al contrario, son el amor de mi vida y me enorgullece decir que ambos se encaminan por la vereda del bien y lo correcto.

    Sin embargo dentro de mí algo cambiaba, me sentía utilizada, sola, como desechada. Desde que mi difunto esposo falleciera nueve años atrás, fue muy difícil para todos, siempre tuve el apoyo de mi familia pero generalmente tuve que valerme sola.

    Y ahora que por fin terminaba mi etapa más difícil de labor como madre, me sentía sin propósito, inútil y sin un camino propio. Todo había, sigue y seguirá centrado en mis hijos, y en ese tiempo sentía que me estaban dejando y con ellos todo lo que significaba mi vida.

    Naturalmente esta depresión comenzó a evidenciarse más y más hasta que todos lo notaron. Amigos y familiares me motivaban a cambiar, me alentaban a hacer nuevas actividades y me brindaban todo su apoyo, pero yo no hacía nada por mí. Fue hasta que una amiga me comentó y recomendó un psicólogo al que ella había acudido después de su divorcio, asegurándome que me podría ayudar mucho.

    Al principio dude, sentía que no era para tanto, que seguramente sería solo una etapa que pronto pasaría, pero no fue así. Entonces un buen día me decidí y acudí a la dirección de aquel terapeuta.

    Aquella se convertiría la mejor decisión que habría tomado, en verdad que me ayudó mucho, me comentó cosas de mí que no tenía contempladas y que habían pasado a ser la razón de mi declive emocional.

    Una de aquellas razones, y que jamás me habría imaginado eran mis cambios hormonales naturales por mi edad. Y es que todas y todos nos imaginamos que por siempre vamos a tener veinte y nunca pensamos en nuestra salud hasta que ya estamos padeciendo de alguna enfermedad.

    Por ello es que me decidí, ahora, por indicaciones de mi doctor psiquiatra a acudir con un médico a un examen general. Por supuesto, en aquella cita con mi doctor le comenté sobre todo lo que bien estoy expresado hoy en estas líneas, palabras más, palabras menos. Acortando la historia un poco, diré que me ha mandado a hacer estudios de todo tipo, meses pasaron y después de trámites y filas, los resultados de mis análisis clínicos reflejaban algunos problemas y deficiencias, gracias a dios nada grave.

    Para tratar aquellas anomalías y otros padecimientos propios de la edad, el doctor me recetaba una larga lista de medicamentos, entre ellos un tratamiento de pastillas que darían razón y motivo a este escrito.

    Mi primera vez

    Bien decidida estaba por comenzar una nueva vida aquel día. Desde que frecuentaba a mi psicólogo me sentía mucho mejor, y ahora que sabía qué males me aquejaban en el cuerpo, tanto física como mentalmente, me sentía increíble. Ya tenía una vida más saludable en mi alimentación y hasta hacía ejercicio, había bajado algunas tallas y ya recuperaba mi vieja figura, pues me había descuidado un poco. Nunca estuve realmente obesa ni obsesionada con mi cuerpo, pero ya estaba un poco pasadita y cierto era que algunos de mis trajes favoritos ya no me quedaban.

    Justamente ese día me sentía especialmente decidida a ponerme uno de mis viejos vestidos que días antes me había probado y calzado a la perfección. Sabía que tratando mis males todo se arreglaría, por ello me tomé mi primera serie de pastillas de mi tratamiento y me dispuse a ducharme para salir al trabajo.

    Hasta ese momento todo iba perfecto, pero saliendo del baño me llegó la primera señal de que algo andaba diferente. Justo me ponía crema en las piernas cuando un escalofrío me recorrió por todo el cuerpo. Fue muy extraño, no sabía exactamente que me sucedía, era como si quisiera relajarme y tumbarme en mi cama con una buena película romántica y té caliente. Supuse que debían ser las pastillas así que no le presté atención.

    Ya terminando de humectar mi piel me dispuse a vestirme, tomé aquel vestido que me traía como loca y me lo puse. Generalmente aquel vestido lo usaría con unas mallas gruesas debajo, pues es muy corto y a mi edad ya no me vería bien. Pensaba.

    Pero ese día era diferente, era un nuevo inicio, y al mirarme en el espejo con ese pequeño vestido entallado color beige y las piernas desnudas, no estaba tan mal. Aún tenía un buen trasero, firme y bien parado, y unas buenas tetas que ahora con el abdomen plano y reducida cintura, lucían perfectamente su curvatura natural.

    Estaba decidida, llevaría aquel vestido como me placiera sin importarme nada. Esa decisión en mi cambio de actitud me había empoderado, y no solo cambiaría por dentro sino por fuera. Así que me quite por un momento el ajustado vestido y me sumergí en mi cajón de ropa interior para sacar el conjunto más sexy y sensual de mi repertorio.

    Tomé un sostén y unas pantaletas tipo tanga color nude de encajes transparentes y lo acompañe con unas pantimedias del mismo tono, me las puse y encima el vestido. Estaba encantada, me amaba a mí misma, me sentía increíble. Así que me puse un par de zapatos altos y salí muy contenta y coqueta al trabajo.

    Pero algo andaba mal. En el camino comencé a sentirme enferma, estaba un poco mareada, pero al mismo tiempo me sentía genial, todas aquellas miradas de los hombres que se pegan a mi cuerpo como sanguijuelas me hacía sentir un poco incomoda sí, pero también sentía que podía elegir a cualquier hombre, me sentía poderosa, que tenía a todos los hombres a mis pies.

    Pero una vez sentada en el transporte a punto de llegar al trabajo todo empeoro. Una fuerte oleada de calor me recorrió todo el cuerpo haciéndome sudar, especialmente en mi entrepierna que sentía húmeda como nunca. Sentía que me estaba dando fiebre, incluso comencé a temblar un poco.

    Sabía que eran los efectos secundarios de las pastillas, me preocupé un poco, pero por otro lado me sentía tan bien, tan alegre, tan mujer que decidí no llamar al médico.

    Ya en el trabajo me tranquilicé un poco. Con los compañeros, el jefe y el trabajo se me perdió un poco la noción del tiempo. Todos me adulaban por mi atrevimiento de llevar aquel atuendo ese día, me decían que me veía hermosa, muy guapa, sexy, y eso me hacía sentir aún más increíble. No me sentía como una cualquiera o una desesperada, porque en realidad no le estaba coqueteando a nadie en específico, era solo a mí y para mí que me había vestido así ese día.

    Por fin llegaba a mi escritorio, ya saben, la clásica estructura de oficinas en cubículos con el clásico diseño en el que no puedes ver a nadie pero si escuchar a todos, se supone que para que el trabajador se concentre en su computadora.

    Precisamente en eso estaba, haciendo números, reportes y eso, pero entonces de nuevo me puse muy mal. Me llegó un mareo horrible y con él unas nauseas de lo más feas, estaba sudando y temblando, fue por fin cuando me preocupe. Sentía que me desmallaría, así que tomé aire con un profundo suspiro e intenté relajarme, me masajee las piernas intentando que dejaran de temblar por lo menos lo suficiente como para poderme levantar, pero en ese momento algo me pasó.

    Mientras me masajeaba las piernas una ola nueva de calor me erizaba cada folículo de mi piel abochornándome por completo, pero esta vez era diferente, pues me relajo un poco. Entonces continúe sobándome las pantorrillas por encima de mis pantimedias hasta mis piernas que se escondían por debajo del vestido eludiendo mis carisias. Fue justo en ese momento cuando sentí unas ganas insoportables de hacer pipi.

    Asustada por pensar que no llegaba, me puse de pie y corrí al baño. Aquel brusco movimiento había provocado que me mareara de nuevo, apenas pude llegar al mingitorio y sentarme para no colapsar.

    Estaba terrible, mareada con nauseas, dolor de cabeza, y espasmos en todo el cuerpo. Ya estaba realmente asustada, pero extrañamente excitada. Por alguna razón que aún no comprendía me sentía caliente, creí que debía ser por la fiebre que tenía, pero había algo más.

    Sabía que debía acudir con un doctor, pero antes debía pasar al baño y bueno ya estaba ahí. Entonces me puse de pie, levante la tapa de la taza y me bajé las bragas. Fue ahí cuando me di cuenta de cuan mojada estaba, llegue a creer que me había ganado un poco la pipi, y quizá así fue, pero seguro estaba mojada por mi excitación.

    Entonces me senté y pujé un poco para terminar de orinar, pero no pude. Fue cuando se me ocurrió, o quizá lo hice sin pensar, pero me toqué un poco mi húmeda vagina y todo se desplomó. Un mareo tremendo me nubló la vista acompañado de un terrible espasmo en mi espalda baja, cintura, vagina y piernas.

    No sabía que me pasaba, pero sin duda estaba excitada como nunca, así que continué tocándome, y todo mi cuerpo retumbaba agradeciéndome cada caricia, mi vagina se humedecía aún más, mis piernas temblaban velozmente y un orgasmo inminente se avecinaba y entonces pare.

    No podía creer lo que estaba haciendo. Pensaba: – ¿en serio voy a masturbarme? No creía que lo hiciera después de tanto tiempo, y menos en el trabajo. Yo siendo una mujer recatada, de valores, tímida, obsesionada con lo correcto, siempre respetuosa del espacio ajeno. Pero cierto era también que no recordaba cuando había sido la última vez que me había tocado de esa forma, que me había querido a mí misma. Y ese día era especial. Me sentía diferente.

    Así que me subí el vestido, me quité las pantaletas y me abrí de piernas lo más que pude. Entonces continué tocándome. Todo fue muy rápido, ya estaba muy excitada, literalmente estaba al borde del orgasmo, así que sobé mi clítoris que estaba erecto como nunca y sentí el clásico espasmo que abre paso al orgasmo, pero en ese momento algo me detuvo, y es que me dieron una ganas terribles de orinar, así que pare de nuevo, me senté a postura correcta y puje para terminar rápidamente y reanudar mis tocamientos. Pero nada salía.

    Ya con la calentura a tope, me volví a inclinar y sin perder tiempo reanude el trabajo de mi mano derecha en mi mojada vagina, y de nuevo sentí que me hacía pipi ahí mismo. Entonces, llena de enfado y frustrada, me puse de pie, me abrí de piernas para que la taza pudiese entrar debajo de mí y puje, pero nada.

    Decidida me lleve la mano de nuevo en mi clítoris y lo estruje fuertemente, sentí de nuevo que me orinaba, pero no me detuve, puje un poco, y me llevé al cielo, aquellas acciones en conjunto se sentían increíble.

    Entonces lo hice, me masaje el clítoris fuertemente y puje, pero como no era suficiente, con la otra mano me metí dos dedos lo más profundo que pude para hacerme venir. Fue ahí cuando pujando, majeándome fuertemente mi clítoris y metiéndome los dos dedos medios al fin pude sentir ese glorioso orgasmo acompañado de un espasmo horrible y esa sensación de querer orinar.

    Pero no me detuve, al contrario, aumente la fuerza, velocidad y el ritmo. Sentía como mi vagina se dilataba al máximo y se mojaba más y más mientras escuchaba como el fluido que empapaba mi coño salpicaba por todos lados a causa del movimiento de mis dedos de mi mano izquierda que entraban y salían velozmente, y de mi mano derecha que estimulaban mi clítoris con gran brusquedad.

    Aquella serie de acciones y movimientos producían un sonido pegajoso y húmedo que resonaba por todo el baño. Mientras continuaba cada vez más rápido y fuerte hasta que un fuerte chorro salía de mi vagina entre mis manos mojando todo a su alrededor haciéndome tambalear y soltar un profundo gemido de placer.

    Intenté que la mayoría de aquel fuerte, poderoso y largo chorro que fluía de mí, entrase en la taza, pero era tanto y salió con tanta fuerza que me fue imposible evitar que me mojara las pantimedias, parte de la puerta y por todo el suelo del baño.

    Por suerte me había llevado mi bolso, pues ya volviendo a la cordura después de aquel tremendo orgasmo, me quité las pantimedias, me sequé las piernas y mi vagina que había quedado completamente empapada para después guardar mi preciosas pantimedias en mi bolso.

    Espero que este relato les de valor para vivir su sexualidad con total naturalidad, quizá no con el mismo exhibicionismo que yo, pero sí el sentirse amadas por ustedes mismas, sin importar el momento de sus vidas y siempre respetando a los demás.

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  • Se entrega a mí por amor a su mamá

    Se entrega a mí por amor a su mamá

    Sé que a muchos podrá causarle estupor lo que a mí me pasó, pero los hechos tornaron inevitable el desenlace. Me llamo Nicolás, tengo 44 años y hace ocho estoy casado en segundas nupcias con Cecilia, dos años mayor que yo. Ella a su vez también viene de otro matrimonio y tiene una hija de 20 años. Magdalena, así es el nombre de esta chica bonita y educada. Se la pasa estudiando y no sale mucho. Es habitual escuchar cómo va rebotando a todos los que la llaman para invitarla. “Sorry, pero tengo que estudiar”, siempre es la excusa.

    Cuando nos mudamos juntos, Magdalena tenía 12 años, era una niña inocente. Desde ese tiempo se vislumbraba que iba a tener un cuerpo espléndido, porque ya se le habían definido los pechos y tenía un cuerpo súper estilizado. La cuestión es que la chica se fue poniendo grande, pero esa inocencia con la que se manejaba no la inhibía conmigo cuando me descubría mirándola. Ella acostumbraba a vestirse con ropa suelta, unos shorts cortitos, siempre metidos en el culo. O musculosas sin corpiños. Ni hablar de las bikinis infernales que acostumbraba usar durante el verano, esas que sólo se tapan la rayita de la cola con una tirita diminuta. Tenía un lomo impresionante y unas piernas torneadas y largas, que le daban un aspecto de modelo publicitaria.

    Después de que Cecilia entró en una penosa etapa de menopausia, mi vida sexual se convirtió en un infierno. Paulatinamente fuimos dejando de sentir interés el uno por el otro y el mal humor se apoderó de casi todos nuestros encuentros. Magdalena, en cambio, cada vez estaba más fresca y ya tenía que contener mis erecciones cuando bajaba a desayunar en bombachita y musculosa, con el pelo atado y una cara de viciosa que sólo aparecía cuando estaba semi dormida. Cecilia trabaja en un consultorio médico y yo soy corredor de seguros, lo que me permite tener cierta libertad a la hora de definir mis horarios. Magdalena se iba todas las mañanas a la facultad y por las tardes cuidaba a unos niños para poder solventar sus estudios.

    El año pasado casi me sorprende masturbándome en el baño. Yo la estaba espiando por la ventana cuando ella se ponía bronceador al borde de la pileta. Ella advirtió mi presencia, pero siguió con su tarea. Se pasaba el bronceador con mayor lentitud, haciendo círculos sensuales con sus dedos por todo su cuerpo. Cuando creí que había terminado, me llamó. “Nicolás, vení un minuto, please”. Yo estaba a punto de explotar y tardé unos cuantos minutos en tratar de que mi polla volviera a su estado natural. Cuando llegué a la piscina, Magdalena estaba de espaldas, con los breteles la parte superior de la bikini desabrochada y los dos brazos cruzados debajo de su cabeza. Desde el costado se veían sus pechos apretados contra la reposera. Su culo apenas estaba tapado por una tirita turquesa y se perdía en su entrepierna.

    “Nico, me pasarías el bronceador por la espalda”, me dijo y yo me puse como loco. Traté de calmarme para no hacer una locura, pero a medida que fui pasando el aceite por su espalda, se me calmaron los nervios. “Que deliciosas manos tenés, Mamá debe pedirte a menudo que le hagas masajes, no?”. Yo no respondí y se generó un silencio incómodo. Magda se dio cuenta y lanzó una frase como para no arruinar el clima que se había generado: “Si yo fuera ella, estaría todo el tiempo pidiéndote que me masajearas la espalda”. Mi polla se puso dura y para disimular, me tapé con la toalla. Y le inventé una entrevista de trabajo para no empeorar aún más las cosas.

    Ese día estuve todo el día excitado recordando su cuerpo delicioso y su cola espectacular. Trataba de borrarla de mi mente pero su imagen volvía recurrentemente. Cuando llegué a casa, Cecilia me recibió con reproches con su mal humor habitual de los últimos tiempos. Tuvimos una discusión elevada de tono y ella decidió irse a lo de su madre asegurando que ya estaba harta de mí. Cuando llegó Magdalena, preguntó con su madre y la puse al tanto de la situación. Ella se puso a llorar y me abrazó con fuerza, el calor de su cuerpo volvió a instalar en mi mente todas las imágenes de la lujuria que me habían acompañado durante el día. “Yo no quiero que ustedes se peleen. Haría cualquier cosa para que sigamos todos juntos. Por favor, Nico, tienen que hacer algo”.

    La invité a la cocina a tomar un café y le expliqué la situación en la que estaba su madre desde que había entrado en la menopausia. Le dije que para mí era difícil renunciar a mi vida sexual cuando me creía plenamente vigente. Le expliqué que hacía todos los esfuerzos para encausar nuestra relación, pero que su madre ya se había cerrado a todo lo que tuviera que ver con el sexo y el placer. Magdalena me escuchaba atentamente y en el fondo yo sentía que me estaba comprendiendo. Llamó a su madre y le dijo que se quedara tranquila, que ella iba a arreglar las cosas y que lo mejor sería que se quedara a dormir en lo de su abuela hasta que se calmaran los ánimos.

    “Vos quedate tranquilo, Nico, que hoy yo me voy a hacer cargo de vos. Ahora te recomiendo que te pegues un baño mientras yo preparo la cena”. No sabía cuáles eran los planes de Magdalena, pero asentí y me fui para el baño. Mientras me estaba enjabonando, sentí que se abría la puerta del baño. Era Magdalena. Abrió levemente la cortina y me preguntó: “¿Nico, necesitas algo?”. Estaba con un camisón de tul, que apenas cubría su cuerpo porque era casi transparente. No tenía ropa interior y mi polla reaccionó al instante. “¿Qué pasa, estás necesitando un poco de consuelo no?”; me dijo con su mirada clavada en mi entrepierna.

    Aproveché la situación y le pedí que me enjabonara la espalda, porque estaba con ciertos dolores en uno de mis hombros y no llegaba sin que sintiera un pinchazo a la altura del omoplato Sus manos se movían con suavidad y cuando llegaban a la altura de mi cola, las volvía a subir haciéndome caricias con sus uñas. Mi erección ya estaba causándome dolores en los testículos y no veía la hora de que Magdalena saliera del baño para descargarme con una buena masturbación. Sin embargo, esta chica estaba decidida y no había nada que pudiera detenerla. “¿Si yo fuera Mamá, qué me pedirías en este momento?”. Me di vuelta, le mostré la polla y le dije: “Que te la metas en la boca”.

    Magdalena se puso colorada, no pensó que yo iba a contestarle con tanta franqueza. Me dijo que ella nunca había llegado hasta tan lejos con ningún hombre y que tenía miedo de defraudarme. La empujé hacia abajo haciendo presión con mis manos en sus hombros y cuando vi que su boca estaba cerca de mi polla, le expliqué: “Tenés que abrir la boca y lamerlo como si fuera un helado”. Ella, obediente, comenzó a lamerla con entusiasmo y a medida que fueron pasando los minutos, con sus manos hacía movimientos masturbatorios y su lengua me daba golpecitos secos en el glande. “¿Lo hago bien, Nico, te gusta”, me preguntó en el mismo momento en el que no pude contener el orgasmo y me corrí dejándole toda la cara y el pelo impregnados de semen. “Espero que te sientas mejor”, me dijo, se acomodó el camisón, se limpió con una toalla los restos de mi esperma y salió alegremente del baño. “Después de cenar seguimos charlando, papi”.

    Cuando llegué al comedor estaba sólo iluminado por dos velas. A diferencia de lo que hacía habitualmente, Magdalena no había puesto nada sobre la mesa. Sólo había dos candelabros sobre el mantel. Magda me estaba esperando sentada al borde de la mesa. Y antes de que pudiera preguntar nada, me habló con una voz muy sensual. “Hoy yo voy a ser tu cena, espero que te guste”. Se levantó el camisón y se señaló la vagina. “Empezá a comer vos primero, que yo ya estuve picando algo”. Ponía voz sensual y cara de perra. No pude negarme y enterré mi boca en su entrepierna. Estaba empapada y tenía un sabor fresco, primaveral. Temblaba como una loca. “ahhhh, Nico, no pares, ahhhh, me siento extraña, ahhhh”. Noté que se estaba corriendo porque su cueva se llenó de flujo y porque mis caricias tenían otro impacto.

    Magdalena me confesó que era virgen, pero que su fantasía siempre había sido que yo la desvirgara. Mientras lo decía, mi polla latía y pensé que me correría allí mismo. Tenía frente a mí a una mocosa de 20 años, con un cuerpo escultural y una calentura que yo no veía desde mis tiempos de la secundaria. “Haceme mujer, Nico, haceme todo lo que te gustaría hacerle a mi madre”. Eso me calentó mucho más. Se parecía bastante a Cecilia, sólo que tenía 20 años menos, nadie la había penetrado y su conchita estaba hirviendo. Acomodé la polla justo en su entrada y la metí con suavidad, para evitar que le doliera y todo se echara a perder. Sentí cómo se rompía su himen, porque cuando superé ese obstáculo, ella empezó a gozar y a pedirme que la cogiera con fuerza: “Dámela toda papi, ahhhh, no puedo creer que mami se pierda una polla tan espléndida”.

    Yo bombeaba con fuerza y deseaba que ese polvo no terminara nunca. Así fue que le pedí que se pusiera en cuatro patas y me paré por detrás para ver el panorama que ofrecía su culito hermoso y virgen. Jugué con los dedos para ver cuál era su reacción y sentí cómo se estremecía cuando introduje uno de mis dedos en su culo. “Nooo, por ahí no. Me va a doler, papi, ahhhh”. Yo estaba muy caliente como para detenerme, así que después de lubricarle el agujerito con saliva, le introduje mi polla empapada por sus jugos. “Nooo, qué dolor, no se te ocurra moverte”, me pidió mientras sus músculos se iban aflojando y mi polla ganando terreno en su interior. Cuando estuvo toda adentro, empecé a bombear con fuerza y noté cómo se retorcía a pesar de tener los ojos llenos de lágrimas. “Sos un hijo de puta, ahhhh, dámela toda en el culo”, me suplicó. Yo acabé más que en el baño y le llené el culo de leche. Ella también acabó y me pedía más y más. De algo estaba seguro, ya no quería irme de esa casa.

    Quedamos exhaustos en el comedor y a mí ya me estaba invadiendo un inevitable sentimiento de culpa. No era mi hija, pero durante estos años, yo la había cuidado y querido como si lo fuera. “Ahora vas a tener que cambiar el humor papi, porque si mami no quiere ir con vos a la cama, ya sabés con quién poder hacerlo. Lo importante es que no se desuna la familia, ¿no?”. Yo no estaba muy seguro, pero debo reconocer que me es imposible negarme a esta criatura divina. Con Cecilia seguimos ignorándonos, pero su hija vela por nuestro matrimonio y mantiene mi polla al día.

  • Confesión (Tercera parte)

    Confesión (Tercera parte)

    Que irónico, hace unos meses escribí una pequeña crítica a una de mis ex. Ahí decía sobre mi nula vida sexual, pero hoy vengo a contarles mi primera experiencia de índole sexual.

    Salí con una amiga, regresamos a su casa, le pedí que me invitara un tequila o cualquier cosa y brindamos por mi ex, ya ni recuerdo como le puse en el último relato. En fin, nos acabamos una botella chica de cabrito a puro «caballito», no tenía nada con que rebajarlo, porque no estaban sus papás y la habían dejado sin nada.

    Como era verano, la sala estaba muy calurosa, por lo que me invitó a su cuarto y ahí seguimos tomando ya la segunda botella.

    Llegó un momento, donde yo sabía que algo iba a pasar, pero no sabía cuándo. En un momento que estábamos acostados en su cama, me llegó la idea y la besé.

    —Perdón —creo que le dije.

    No recuerdo que me dijo, pero lo volví a hacer, ahí ya empezó el faje

    —Vamos a hacer esto, solo con la condición de que no te enamores y no vamos a coger —fue lo que me dijo.

    —Puedo trabajar con eso —dije y seguimos.

    El juego siguió y siguió, en mi estado alcohólico me fui quitando prenda por prenda, conforme pasaba el tiempo, hasta solo quedar en ropa interior.

    Si, algunas veces creo que me propasé, pero en cuanto ella me decía que no, ahí lo dejaba. La verdad es que ella me estaba enseñando, digo era un novato con alguien que tenía más experiencia que yo. Lo que sí puedo decir es que si nos reíamos mucho, no fue algo frío ni sin sentimientos, fue algo muy lindo.

    En fin, después de lo que creo fueron dos horas me dijo que hasta ahí, como era obvio entre mi alcoholismo y mi estupidez no quería que acabara, pero ella insistió y acepté, me dijo que acabara, le dije que me ayudara, se negó, lo intenté tres o cuatro veces, pero siempre se negaba.

    Y creo que si me saqué el pene (ahora que lo pienso si fue algo asqueroso), pero no quise terminar, quizá por respeto o por lo que quieran ustedes hermanos, además que no fueron ni 30 segundos, me lo guardé y comencé a vestirme. Desde el primer beso, eliminé una racha de 4 años y medio sin besar a nadie.

    Me besé de despedida cuando estaba en la puerta de su casa, ahí creo que vi su cara de arrepentimiento.

    Luego creo fue mi error, porque le pregunté si era algo de una vez, pero como el teléfono no se escuchaba muy bien, por lo que no entendí y tuve que volver a preguntarle por mensaje y ya ahí me lo confirmó.

    Esto pasó en junio del 2018 creo y al día de hoy que escribo esta confesión, aún no contesta muchos de mis mensajes, una vez la fui a buscar y dio la casualidad que estaba aún en la universidad (afortunadamente estamos en diferentes universidades), siendo ya las 9 de la noche.

    Son muy pocos los mensajes que me ha contestado, les repito, al principio si me respondió algunos, pero en los últimos dos meses atrás (escribo a finales de octubre) ya son muy espaciados.

    Recuerdo muy bien que cuando estábamos recién empezando a tomar, o antes de llegar a su casa hablábamos de mi gusto por LoL, lo importante que es para mi ese juego.

    —LoL siempre ha estado ahí cuando me he sentido solo.

    —Es un juego, claro que no se va a ir.

    —Ese es el problema, cuando sientes que un juego está más ahí que muchas personas.

    Se me quedó muy grabada esa pequeña parte de la conversación, porque la siento muy verdadera, así me siento, el LoL ha sido parte de mi vida muchos años y ha estado en los pocos momentos verdaderamente oscuros. Por eso quiero tanto ese juego.

    Miguel Bosé lo dice en «Los chicos no lloran»: «Es mi vida, no quiero cambiar, los chicos no lloran solo pueden soñar». Aquí estoy, creo que soñando por algo bueno, intentando buscar a alguien. Me han dicho «Al rato llega alguien», tengo un meme que explica la realidad de esa frase. Es un niño «La soltería eterna», golpeando a otro que dice «Yo», ya con muchos moretones y otro niño «La gente que me dice al rato llega alguien». Por desgracia no he podido agregarlo aquí.

    Creo que voy a ir esta semana a buscarla, espero encontrarla y no haber perdido su amistad. Llevamos más de 4 años conociéndonos y mucho tiempo fue mi hombro para llorar.

    ¿Cómo es posible que mi primer faje fuera agridulce? Se nota que esto de la sexualidad no se me da, los poquísimos, casos que he tenido, me ha ido bien y mal en los dos.

    Bien, porque lo hice y me gustó, pero mal porque pierdo una amistad.

    Siempre me he considerado un buen amigo, jamás dejo morir a un amigo, pero jamás he sabido si soy un buen amante, al parecer no.

    Gracias por leerlo.

  • La nena consentida de papá

    La nena consentida de papá

    Una gran fiesta estaba por celebrarse. Mi padre cumplía 68 años, acababa de tener una operación de corazón y todos estábamos muy felices de poder tenerlo con nosotros; en especial yo porque mi padre es el hombre que más amo en este mundo, como padre y como hombre.

    Mi hijo y yo preparábamos todo en casa para la gran fiesta. Mi hijo fue a comprar todos los aperitivos y botanas, yo por mi parte me puse a cocinar el platillo favorito de mi padre. Recordé que no había del alcohol preferido de mi padre y le llame a mi hijo para que no se olvidara de comprarlo.

    Pasaron más de 2 horas en lo que la comida y los aperitivos y el alcohol llego a casa. Yo tenía preparada una sorpresa muy especial para mi padre para esa noche. Tocaron el timbre de mi casa. El olor a comida ya invadía toda mi casa. Mi padre había llegado junto con mi hermano. Salude a mi hermano de beso y de inmediato lo deje para abrazar fuertemente a mi padre.

    —Felicidades papito –dije mientras mi busto se estrechaba contra el suyo. Pude sentir como sus traviesas manos estrechaban mi trasero y su gran bulto se restregó contra mí, el miembro que tanto me hizo sufrir y llorar de dolor en mi juventud.

    —Muchas gracias mi amor.

    —¿Estuvo cansado el viaje, te sientes cansado?

    —Estoy perfecto mi cielo.

    —La comida ya está lista por si tienes hambre papito.

    —Tal vez después mi amor, quiero que me cuentes como has estado primero.

    —Pues ya sabes, el trabajo, los hijos, siempre días muy atareados, pero sobre todo extrañándote mucho papi.

    —Yo también te he extrañado mucho mi cielo, sabes, todos los días extraño tu calor en mi cama —dijo susurrándome al oído.

    Mi cuerpo tembló de excitación y mi respiración se aceleró descontroladamente.

    —Yo también te he extrañado mucho papito, no sabes lo difícil que es encontrar un verdadero hombre que realmente me haga sentir mujer como tú lo hacías cada noche, cuando estábamos juntos, pero no te preocupes que hoy te tengo un regalo que te va a enloquecer. Solo debes decirle a mi hermano al final de la fiesta que te quedaras a dormir aquí.

    —Perfecto mi amor, así lo hare —dijo mientras besaba mi mejilla dulcemente.

    La fiesta comenzó cuando todos los miembros de la familia invitados llegaron a mi casa. Una gran comida con nietos hijos y mucha diversión. Mi padre brindo con una sola copa de su licor favorito y nos la pasamos muy bien. Charlamos amenamente, bailamos muy juntos y nos decíamos cosas sucias al oído enfrente de todos, las cuales se perdían en la música por el volumen tan alto, pero aun así nos excitaba hacerlo.

    Ya por la tarde los invitados y toda la familia comenzaron a irse para sus casas. Mi hermano se acercó a mi padre para ofrecerle llevarlo a su casa, pero mi padre se negó, dijo que se quedaría en mi casa el fin de semana entero y le pidió que si al día siguiente podría llevarle algo de ropa de su casa, mi hermano acepto y se fue diciendo que estaría aquí temprano por la mañana con sus cosas.

    Como era viernes y ya se estaba haciendo de noche mi hijo se arregló para salir con sus amigos y amigas a un antro que frecuentaban mucho y yo ya estaba ansiosa por que se fuera. Mi vagina estaba tan humedecida que ya había comenzado a chorrear por el interior de mi muslo, solo por pensar en estar de nuevo en la intimidad con mi padre. Ya había pasado tiempo desde que había sentido ese dolor inigualable que su pene tan grande y obeso me hacía sentir.

    Después de media hora mi hijo se acercó a mí para despedirse, me dio un beso, se despidió de mi papa deseándole de nuevo un feliz cumpleaños y se fue en su auto.

    —Por fin se fue —le dije a mi padre con una voz de alivio.

    —Si hija ¿sabes a qué hora regresara?

    —La verdad siempre se queda con un amigo a dormir o con alguna chica, así que no estará aquí hasta mañana por la mañana, tenemos la casa para nosotros dos solos papi.

    —Eso me alegra hijita.

    —Porque no te vas y te pones cómodo en mi recamara y yo me preparo para nuestra noche, te tengo preparado un regalo de cumpleaños que te va a gustar mucho papito.

    —Está bien hija, voy a recostarme y a esperarte con ansias, me muero por saber que es.

    —No comas ansias, pronto lo vas a descubrir dije hablando muy cerca de sus labios casi besándolos pero sin tocarlos.

    —Él se quedó inmóvil ante mi seducción y luego me fui.

    Mi padre subió las escaleras hacia el segundo piso y se dirigió a mi recamara. Yo fui a un vestidor y me puse un babydoll negro transparente, que había comprado para él. Me quedaba muy bien mis senos se veían enormes, aún más de lo normal y mi trasero lo partía en dos una diminuta tanga con encaje que venía con el juego.

    Me puse el perfume favorito de mi padre y anteriormente ya había preparado unos juguetes sexuales y los había dejado en mi habitación en los cajones de la cómoda junto a mi cama. Todo estaba listo para una noche de sexo inolvidable.

    Algo que deben saber de mi padre es que es un hombre de origen cubano, es muy moreno, tiene una espalda muy fuerte porque se ejercitaba cuando joven pero ahora que ya es mayor se carga una pequeña barriga, ya no tiene cabello y el poco que tenia se lo afeita y tiene una barba blanca que raspa al besarlo. Mi sangre fluía con fuerza y hacia mi corazón estar a punto de estallar por nuestro inminente encuentro. Mi vagina estaba hambrienta de él y no podía disimularlo. Era como si mi vagina se saboreara y se le hiciera agua la boca de cierta manera, era algo divertido de pensar pero también algo intenso.

    Subí a mi habitación y mi padre levanto la vista y me vio parada junto a la puerta. Mis prominentes senos apenas eran sostenidos por el encaje en mi babydoll y mi cabello caía encima de ellos acariciándolos suavemente. Estaba nerviosa y sudaba un poco por lo mismo. Las gotas de mi sudor caía por mi cuello hasta mis senos surcando mis grandes montañas, suaves y apetecibles. Mi padre estaba sin habla, totalmente petrificado.

    —Di algo, no te quedes callado.

    —Estas hecha todo una hembra mi amor, tienes un cuerpo de vicio.

    —Muchas gracias papito, tu estas muy guapo también.

    —Yo ya estoy viejo mi vida, mis mejores años ya fueron, siento que a ti solo te quede el resto de lo que algún día fui.

    —Ojala y los hombres que he conocido fuera la mitad de lo que tú eres hoy papito.

    —Por eso te amo mi amor ven aquí, déjame enseñarte cuanto te amo.

    Él estaba recostado en la cabecera de la cama con solo una sábana blanca cubriendo su entrepierna. La sábana estaba formando una enorme tienda de campaña y él me dijo sensualmente:

    —Ven para que le des un besito a la anaconda que te extrañaba tanto mi vida.

    Yo subí a la cama lentamente como una gata en celo y el me miraba fijamente a los ojos. Me acerque lo suficiente y pude tocar con mis manos por encima de la suave sabana aquella bestia enfurecida. Su miembro estaba duro como el titanio y firme como un soldado. Al tocarlo él se mordió el labio y yo lo sobe de arriba abajo. Me acerque a él y lo bese. Mi lengua se desato agresivamente violando su garganta de una manera violenta.

    El respondió estrechándome a él y correspondió a mi beso con su lengua dentro de mí moviéndola y succionando la mía. Comenzó a masajear mi trasero mientras nuestra lujuria se desbordaba en una serie de besos apasionados. Sus manos se deslizaron debajo de mi babydoll y sus dedos entraron en mi ano y vagina. Yo gemí sorprendida. Él no se detuvo, incluso fue más profundo.

    —No papito, no limpie mi culo para tener sexo anal —dije mientras lo veía al rostro.

    —Eso no me importa mi amor, yo me como de ti lo que sea —dijo.

    Se llevó los dedos que me había metido al ano y la vagina y se los llevo a la boca saboreándolos lentamente, después me tomo fuertemente del cuello y me dijo:

    —prueba a que sabes mi amor.

    Me beso de nuevo pero esta vez el sabor de sus labios estaba invadido a vagina y trasero sudados. El sabor erizo mi piel y me puso aún más caliente.

    No pude resistir más y me quite el babydoll por la calentura que tenía. Mi sudoroso cuerpo quedo desnudo frente a mi padre y el de nuevo se quedó mudo. Quite la sabana de golpe y deje a mi padre totalmente desnudo enfrente de mí. Su pene grueso y enorme pulsaba con las venas sobresaltándose y una pequeña gota de pre eyaculación se asomaba en su glande. Yo me abalance sobre él y lo metí a mi boca. Mi padre gruño y me tomo la cabeza empujándola con fuerza, pero el obeso miembro de él no bajaba por mi garganta, ni siquiera la mitad. La saliva se desbordaba por su miembro y yo a punto de ahogarme.

    El comenzó a penetrarme la garganta, cada vez conquistando un poco más de ella. Centímetro a centímetro el avanzaba después de un sexo oral violento y salvaje gruño fuertemente y desboco un rio de su leche cálida dentro de mi garganta yo me arquee de asco y arroje su semen en la sabana tosiendo.

    —Perdón hija no me pude contener —dijo mientras respiraba agitado.

    Yo me recupere de aquel ataque y me limpie la boca de todo ese semen. Bebí lo que quedaba en mi boca y le dije:

    —Prepárate porque ahora la que va a ser violenta soy yo.

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