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  • Josefina, mi ama de llaves y algo más

    Josefina, mi ama de llaves y algo más

    Trabajo por turnos en una empresa, para el año 2014 necesitaba urgentemente alguien que acompañara a mi madre. En ese tiempo ella tenía 77 años, dura aún de carácter y vigor, más no en las dolencias de sus brazos, los cuales no podía subir más allá de sus hombros. Una amiga me habló de Josefina, una señora no tan madura pero tampoco tan niña, ya que en ese tiempo estaba casado con la mamá de mis hijos y era o es muy celosa.

    Quedamos de vernos para entrevistar a Josefina en los alrededores de la Plaza Bolívar (Plaza Mayor), ella andaba con su niña, una beba que recién había cumplido los 7 años, Josefina es baja, cabello negro liso, brillante, cara un poco redonda, no es fea pero tampoco linda, pero algo agraciada, unos pechos un poco grandes, un culito mediano, en fin no pude ese día en la tarde detallarla, ya que andaba con la mamá de mis hijos, hablamos del empleo, las condiciones las cuales ella aceptó, al día siguiente comenzó, no era gran cosa, acompañar a mi mamá y cuando llegaran los niños del colegio servirles la comida y servírmela a mí dependiendo de los turnos.

    Josefina se acopló muy bien de hecho me ayudaba en otros quehaceres de la casa sin ninguna objeción ya que era sólo acompañar a mi mamá y como me había pedido traerse a la niña después del colegio, ya que estudiaba en el mismo instituto que mis hijos y quedaba cerca de la casa no me negué a tal solicitud ya que lo estaba compensando con los quehaceres de la casa y cuidado de mi mamá.

    En fin Josefina comenzó en Julio y ya para el mes de octubre comencé a sentir una mirada diferente de ella hacia mí, de hecho un día cuando tenía el horario de 2pm a 10pm, es decir estaba libre en la mañana y ella estaba en casa, la vi tomar una franela mía olerla y a abrazar dicha prenda de vestir como si me abrazara a mí, no le dije nada, luego a las semanas siguientes me quejé en voz alta de que me dolía mucho la espalda y el cuello, ella en tono de broma me dice que puede darme un masaje, le noté algo en su carita y ojos, optando por hacerme el inocente y aceptar el masaje, busqué la crema mentolada y me acomodé en la cama boca abajo sin franela, soy delgado, mido 1,83 m., me gusta hacer ejercicios y según tengo el cuerpo algo definido, ella procede a untarme la crema y a deslizar sus pequeñas manos, ejerciendo un poco de fuerza pero a la vez muy placentero, cuando pasaba sus manos por mi cuello es como si me acariciara, provocándome una rica erección la cual no me preocupé por ocultar , ya que me había enterado que se había separado de su esposo y tenía semanas que no tenía un miembro entre su vagina, ella suspiraba a medida que me daba el masaje me comentaba de lo sola que estaba y se sentía, decía: “tanta carne y yo comiéndome la arepa sola».

    Ya esto era una clara señal de que quería que yo la cogiera, el dilema era sí iba a hacer de esto un rollo, no aguantaba la erección y me volteé, cargaba un short un poco holgado, mi madre estaba en la otra habitación y le tomo su mano y se la dirijo hasta mi miembro, quería devorármelo, pero en eso mi madre preguntó la hora y caímos en cuenta que pronto llegarían los niños. Así estuvimos con el juego de los masajes y manoseos mientras tanto yo ya me había asegurado que sí pasaba algo quedaba en eso algo pasajero sin rollos ni complicaciones. A las 2 semanas tengo el turno de la noche y el lunes cuando llegó Josefina ya le había dado unos medicamentos a mi mamá que la pusieron un poco dormitada, se fue a su cuarto y como dije que iba a hacer unas diligencias se durmió plácidamente.

    Cuando Josefina llegó vio a mi mamá arregló un poco la sala y le pido que me dé un masaje en el cuello, le busco la crema, me acomodo en la cama, procede a untarme la crema mentolada y a pasar suavemente sus manos por la espalda, ya tenía el miembro a mil y notaba como suspiraba para sus adentros, me volteo y le enseño mi miembro erecto a través del short, me lo toma con sus manitas y me pregunta muy pícaramente: «tanta carne y comiéndome la arepa sola», a lo que le respondo: «pues mami aquí tienes tu carne y tu leche cuando gustes», pero me desinfló rápido porque me dijo que amaneció con el período, cosa que constaté cuando metí mi mano en sus partes y sentí la toalla sanitaria empapada de sangre, lo que hizo fue darme una soberbia mamada con masturbada tragándose mi leche al mejor estilo película XXX, esa semana fue así paja y mamada, ya que ella se le notaba incomoda e intranquila por mi mamá y por si llegasen los niños.

    A los meses tuve que prescindir de sus servicios por problemas en la empresa reduje drásticamente gastos, pero en una de esas quedé en visitarla a su casa mientras la niña estaba en el colegio. Llegué a su casa alrededor de las 8am, conocí su vivienda, la cual es muy pequeña, sencilla muy hermosa limpia, ordenada, con mucho amor y cariño. Inmediatamente me expresa que otra vez estaba en sus días del período nuevamente, me da un masaje, yo estaba a reventar, me volteo y saco mi miembro del bóxer depilado, limpio, me voy a sus pechos, estaban algo caídos pero se me antojaban, me los llevo a la boca, ella suspira, cierra los ojos, mientras tanto le llevo su mano a mi pene erecto, lo masajea bruscamente, me lo aprieta, le beso sus pechos mamo, succiono y muy sutilmente le indico que me masturbe suavemente, después de unos minutos exquisitos, la siento en la cama, le hago señas de que me lo bese, y sin pensarlo dos veces se lo lleva a la boca, le pasa la lengua muy suavemente en la punta por la cabeza, como si degustara una barquilla, yo le acareaba el cabello y le indicaba el ritmo, era una puta experta mamando verga, se lo pasaba por los cachetes, por la cara boca, mientras me mamaba el miembro me decía «espera que se me pase el período papito», menos mal que le indicaba el tiempo y velocidad, ya que sino desde hace rato me hubiera venido, cuando sintió que ya me venía me expresó que no importaba que quería beberse mi leche, así lo hice le agarré por el cabello y le empujé mi pene hasta las amígdalas descargándole mi leche la cual degustó para luego limpiar mi miembro con suculentas lamidas, jugando con su lengua, dejándomelo limpiecito, me lavé y me fui.

    A la semana siguiente quedamos para la misma hora, el día en cuestión, llegué puntual, apenas entré, nos fundimos en un beso, quitándonos la ropa, manoseándonos, la llevé a la cama mamándole los pechos, cuando estuvo acostada le mamaba los pechos y le acariciaba su clítoris con mi pene, estaba excitada, su cuca botaba líquidos a cántaros, me besa el oído pidiéndome que la penetre, «métemelo papito», estaba a reventar, mi miembro estaba palpitante, se lo empujé de un sólo golpe, emitió un suspiro, volteó los ojos, se convulsionó, había tenido su primer orgasmo, cuando tuvo mi miembro todo a fondo me abrazó con sus piernas y por unos minutos llevó el ritmo, me besaba el cuello, me abrazó por la espalda, dándome como masajes con sus manos por mi espalda mientras bufeaba, su respiración era entrecortada, por mi parte yo estaba concentrado en el mete y saca le acariciaba sus tetas, en una de esas envestidas le meto mi pene hasta el fondo y siento que apretó su vagina dándome un placer indescriptible a lo que también Josefina tuvo otro orgasmo esta vez mucho más intenso, a tal punto que llegó a decirme. «ayyy, dame papito aaayyy» mientras que parecía que se estaba orinando, no me detuve, me salí momentáneamente para colocarla arriba de mí expresándome ella que en esa posición llegaba mucho más rápido al orgasmo, efectivamente cuando se sentó empezó a temblar, me dediqué a mamarle esas tetas ricas, le pasaba el dedo medio por su boca y luego se lo metí hasta la mitad por su ano, indicándole medio circulo, a ese punto estaba todo sudado a pesar de que en su habitación el aire acondicionado estaba encendido y la mañana estaba fría producto de la lluvia que caía intermitentemente desde la madrugada,, ella en una de esas dijo: «dale papito, dame así, me gusta», «uuufff, uuufff» bufeaba mientras las sabanas estaban empapadas de sus propios líquidos, cuando estuve ya por correrme se lo expresé a lo que ella intentó agarrarme del cabello (lo tengo corto) y me dijo: «dale coño e tu madre, reviéntame esa cuca, que me gusta»! tenía tiempo que no me cogían así»!

    Cuando acabé le terminé de ensartar el dedo por atrás contrayendo la vagina a tal punto que pensé que me cortaría el pene, estaba exhausto, pero con tan buena cogida que le había dado a Josefina ella se tumbó en mi pecho, nos quedamos unos minutos en silencio, dándonos pequeños besitos en los labios, mientras yo la cogía con el dedo por el culo, ella sonriendo me dijo: «eres inquieto con esas manos carajito» nos fuimos a bañar, dando tiempo para recuperar energía y seguir con otra tanda, en el baño fue besos y una soberbia mamada de miembro, luego mientras le mamaba sus pechos me embadurné el dedo con jabón y le metí el dedo por atrás mientras le penetraba su rica vagina en posición de perrito, la tenía como en una película porno, agarrada de sus cabellos y dándole por su vagina, me pide irnos a la cama, nos secamos y la tumbo para besarle y morderle suavemente sus pechos, en eso me voltea tumba en la cama boca arriba y se coloca encima de mí, toma mi pene con su mano lo dirige a la entrada de su vagina y se deja caer para menearse desenfrenadamente diciendo: «uufff que rico así, así papi, me gusta, dame pipe, así, uufff que rico» estaba poseída, su cuca era un manantial de líquidos, temblaba, en pocos minutos cabalgándome había tenido ya 3 orgasmos, le sobaba las nalgas besaba sus pechos y boca y le sobaba y masajeaba su ano con mi dedo medio, ella apretaba mi pecho con sus manitas, no aguantaba más y le dije que estaba por venirme a lo que en sus convulsiones me dijo: «vente conmigo papi, lléname esa cuca de leche, dame mi leche papi, uuuffff» yo por el contrario le decía: «si mami tiras rico, ah ah uy que cuca tan rica Josefina», y compaginados los 2 por tan rica sesión de sexo acabamos le llene su vagina sedienta de sexo con mi semen, ella se bajó rápidamente para mamármelo y tragarse el semen que tenía mi pene junto con sus líquidos expresándome: «me vuelves loca papi, me lo hiciste rico» yo por el contrario le dije: «gracias corazón tiras rico».

    Cansado me vine a mi casa con la satisfacción de cogerme y darle bien duro a Josefina, ya que es de una parte de Venezuela donde las mujeres son bien caliente. No pudimos después coordinar otros encuentros ella se fue a Colombia por la crisis espero volverla a ver y por supuesto volverla a tener en mi cama. Espero les haya gustado…

  • Mi mejor amigo, su novia y yo (Parte 2)

    Mi mejor amigo, su novia y yo (Parte 2)

    Después de eyacular en la boca de mi amigo y que se compartieron mi leche entre ellos; nos fuimos cada quien a su casa.

    Pasaron unas semanas y una ocasión que estábamos bebiendo, mi amigo comenzó a decir que tenía una sorpresa para nosotros dos; a lo cual volteo a ver a Francis y me hace señas que no tiene idea.

    Al poco rato Andrés llega vestido de mujer, ni su novia y yo lo podíamos creer, ver esas piernas sin nada de vello y bien torneadas y ver como se veía su trasero de mi amigo y él nos dice: ‘Miren les presento a Andrea’.

    Francis y yo nos quedamos con la boca abierta a lo que yo respondo:

    —Hola Andrea bienvenida, Andrés ya nos había dicho de ti pero hasta ahora nos fue posible conocerte.

    Después de un rato Andrea me pide que si de favor le enseño ese rico pedazo de carne que tengo entre las piernas a lo cual le digo que sí, pero que primero me deje que Francis me dé una buena mamada. En eso Francis se levanta inmediatamente y me baja los pantalones junto con el bóxer y comienza a darme una suculenta mamada; se la engulle a completa en eso veo que Andrea tenía ganas de probarla y le digo a Francis que le invite a su amiga y ella invita a su amiga y juntas empiezan a darme una de las mejores mamadas de mi vida (cabe aclarar que en ese tiempo yo tenía entre 18 y 19 años pero Andrea y Francis tenían 42 y 34 años respectivamente).

    Regresando al relato veo como Andreita comienza a mamá de una forma extraordinaria mi verga y le pido a su amiga que me de sus tetas en la boca; comienzo a mamar esas ricas tetas y en eso su amiga va por un bote de gel lubricante unta bastante en mi verga y le pide a Francis que le ayude a poner bastante en su culo. Después ella sólida comienza a poner en sus nalgas y entrada de su culo mi verga para acto seguido comenzar a introducirla hasta que sus nalgas quedan completamente pegadas a mi pelvis comienza el mete y saca despacito pero ver la cara de viciosa que pone pues fue una cosa que nunca olvidaré.

    Francis en ese momento estaba dándose una masturbaba fenomenal veía como entraban dos dedos en su cómo me raras que con la otra se estiraba uno de los pezones. Andreita seguía cabalgando su rica tranca y a su amiga le pedí que me diera su rica y suculenta almejita en la boca comienzo a mamá esa delicia y en eso oigo como su amiga comienza a agitar más sus nalgas y comienza a gemir:

    —A aah ahhh mmmm que rico ahora sé porque a las mujeres les encanta la verga se siente tan rico y delicioso sigue así así no pares.

    En ese momento se tensa y siento como arrepienta mi verga con su esfínter al grado que eyaculo y me tras estaba eyaculada siento como Francis se arquea y comienza a temblar y tener un orgasmo que Hasta me dejo toda la cara mojada.

    Después de descansar, Andrea se retira pero yo seguía caliente y comienzo a besar a su amiga cuando le digo que ahora a la que quiero comer por el culo es a ella, ella me dice que por ahí nunca le han dado entonces comienzo a darle lengua a su almejita la comienzo a penetrar fuerte y la pongo en posición de perrito y estaba tan pero tan caliente te Que después de un rato si darse cuenta y ya tenía 2 dedos dentro de su culito en eso saco mi verga la pongo a la entrada de su culo y comienzo a dar pequeños empujones y se va metiendo poco a poco hasta que llega entrar completa:

    —Ahhh mmm que rico —le digo— Francis ya entró completa ya la tienes toda en tu culito bebé

    Comienzo a bombear un pico más fuerte hasta que después de unos 5 minutos dándole por el culo a Francis aparece nuevamente Andrés con la verga bien parada se inca ante nuestra amiga le pone la verga en la boca y empieza un excelente trío, después él se recuesta ella se sube a cabalgarlo y yo me pongo atrás de ella y empieza una doble penetración.

    —Ahhh sssiii sssiii que rico si con una gozo con dos me muero

    Decía Francis ya completamente excitada y después de un rato así comienza a contraer sus músculos anuales y empieza a tener un órgano a lo cual no pude resistir y también me vine también dentro de su culito y después Andrés también termina dentro de ella.

    Ya los tres recostados en su cama king nos dimos las gracias por tan rica y enorme noche que jamás olvidaré.

    Espero les guste esta segunda parte de mi relato quisiera saber sus comentarios gracias.

    Si hay parejas que quieran que yo participe con ellos en un trío o en solo observar adelante.

  • De buenos vecinos

    De buenos vecinos

    Soy un hombre maduro y habito en un vecindario de casas sencillas con terrenos grandes. Casado con hijos.

    Hace ya más de un año, se mudó a la casa contigua una pareja de chicos jóvenes. Una chica y su esposo que deben andar por los 25 años de edad. Ella realmente bonita y de buen cuerpo, no muy alta. Buenos chicos que con el primer vecino que se relacionaron fui yo. Él, delgado y de mayor estatura que la esposa.

    Un día me encontraba solo en mi casa y necesitaba ayuda para mover cierto mueble pesado en una galería. Miré hacia la casa de mis vecinitos y notando que el chico andaba por ahí, le pregunté si me podría ayudar. Muy servicialmente se acercó y entre los dos reubicamos el mueble, por lo que mucho le agradecí. Pasaron los meses y a la señora comenzó a notársele un embarazo. Finalmente nació un hermoso bebé y se los notaba muy felices. Al cabo de unos dos meses, a él lo noté algo pálido y ojeroso. Por lógica, supuse que el niño no les dejaría descansar bien, aunque a ella la vi más bien rozagante.

    No habrán pasado más que un par de semanas, cuando mi vecino se acercó y solicitó lo ayudara con algo en su casa. Me di la vuelta e ingresé por el frente del edificio. Era la hora de la siesta y el vecindario estaba quieto, tampoco de mi familia estaba nadie más. El chico me hizo pasar y le pregunté en que podía auxiliarlo.

    -Venga por aquí, me dijo y me pareció estaba un tanto nervioso.

    En la cuna el bebé dormía plácidamente. Me señaló la puerta de otra habitación y me invitó a pasar.

    Cuando asomé y me habitué a la poca luz que había, casi se me detiene el corazón. Era el dormitorio y sobre la cama estaba la joven esposa con la tanga enroscada en sus rodillas. Culo en pompa hacia la puerta y respirando agitadamente.

    Solo atiné a preguntar: -Oye… qué es esto? Qué me haces ver? Es tu esposa!!!

    -Lo sé, lo sé, ayúdeme…

    -Pero, pero… qué quieres que haga, chico??? No hagas líos, no quiero problemas. Yo…

    – Por favor… esto será el secreto mejor guardado para todos. Tampoco nosotros queremos problemas y habladurías… pero por favor ayúdeme… vea como estoy… ayúdeme a satisfacerla! Desde hace semanas está como en un estado de excitación permanente. Pide más y más. Solo necesito calmarla y recuperar energías. Confío en usted vecino!!!

    No podía creer lo que estaba viviendo, la situación era inesperada y loca. Por un lado no quería problemas y menos de este tipo. Pero por otro ya no podía quitar la vista de ese culo y de la joven vagina. Ya cierta dureza empezaba a dominar mi miembro.

    -No sé si puedo, dije.

    -Sí que puede, me dijo el chico… tampoco para mi es fácil entregar a mi esposa. Pero me duele que sufra esa necesidad… Hágalo!!! Y salió, cerrando la puerta tras de sí…

    Me quedé parado mirando a la chica que suspiraba y movía su cuerpo meneando el culo…

    -Cójame… cójame por favor. Murmuró casi en un jadeo.

    Que sea lo que los santitos quieran, pensé y allá fui.

    Ya mi boca y mi lengua se entusiasmaron ante la oferta de aquella concha que se ofrecía tentadora. La besé como si besara otra boca, para hacer luego deslizar mi lengua a lo largo de la cerrada raja, e ir abriéndola de a poco.

    Ella gimió y otra vez pidió: -Cógeme! Seguí jugando con mi lengua a lo largo de la abertura que ya empezaba a humedecerse mucho más. Arriba y abajo mi lengua se extasiaba probando los deliciosos néctares vaginales. Ella se ponía como loca y ondulaba su cuerpo mientras rebufaba ansiosamente. Tras varios minutos de juego, hice enroscar mi legua en su clítoris para masajearlo con ella. Ya su calentura iba en extremo. Aprisioné su rosado botoncito para estirarlo lentamente y chuparlo.

    No duró mucho hasta explotar en un furioso orgasmo, derramando más y más jugos en mi boca. Su calma duró apenas segundos hasta que volvió a contonearse. Seguía caliente. Acerqué mi boca a su ojete para descargar sus propios jugos mezclados con mi saliva. Ese ano pequeño y apretado fue a continuación objeto de mis lengüetazos y lamidas. La lengua se le iba de a poquito queriendo introducir y eso la hizo casi bramar de lujuria. Aquel culito era una delicia!

    Recién entonces me incorporé para liberar mi miembro endurecido y preso aún. Sosteniéndolo con firmeza entré a frotarlo en la entrada de su concha viscosa. –Cógeme… métemela! Murmuraba mi vecinita. De pronto me detuve y con la misma firmeza dejé mi verga apuntando al centro de su sexo, con la cabeza apenas metida entre sus labios vaginales. Ella entendió el mensaje, se acomodó un poco y luego se lanzó hacia atrás para ensartarse ella misma. Cual un sable en su ajustada vaina, mi poronga penetró las deliciosas carnes. Por poco no acabé ahí mismo, pero me contuve para gozarla lo más que pudiera. El vaivén se hizo frenético. Ella no pedía clemencia y yo la clavaba sin piedad en un entra y sale desaforado. En breve llegó a otro orgasmo mientras yo me aguantaba para no soltarle mi leche.

    Se dejó caer sobre la cama y estiró sus piernas. La vista de aquellas gloriosas nalgas me deleitaba en extremo. No le di descanso. Separé esos panes de carne en busca del agujerito apretado y entré a lamerlo intentando penétralo con la lengua, mientras con un dedo hurgaba en su cajeta. Así, la calma que medio le habían traído los dos orgasmos la fue abandonando. Otra vez y yo seguía entusiasmado con su culo y frotándole el clítoris. Arqueó la cintura para levantar la cola y facilitarme la tarea de explorarle el ano. Sin preámbulos le apoyé la verga en el ojete y fui adentro. Apenas un par de movimientos y exploté en un lechazo interminable!

    Acomodé mis ropas y salí de la habitación. Sentado en el comedor estaba el joven esposo, arrumbado en la mesa y medio dormido. Se sobresaltó al oír mis pasos. Le extendí la mano, chocamos puños y me dijo: Gracias!

    Lo saludé con la mano al alejarme y regresé a casa para tirarme a dormir una placentera siesta!

    Gero

  • Juego con Uber, hizo que el tío cogiera a una amiga

    Juego con Uber, hizo que el tío cogiera a una amiga

    Ana la hermana de una amiga junto a su compañeras del preuniversitario están practicando un juego perverso, que llevó a que una amiga se acostara y entregará la cola al tío de su amiga que escuchaba en la otra habitación

    Resulta que compiten una con la otra a ver quién en la noche es que capaz de levantarse un chofer de Uber para tener sexo en la cama de los padres de la amiga que hace de destino.

    El juego lo hacen cuando hay alguna de las amigas que queda sola y los padres no están en la casa un fin de semana, entonces ese es el destino a marcar en la aplicación, ellas son 4 amigas.

    La regla es usar el viaje como el único plazo para convencer al chófer de tener sexo, si llega a aceptar lo que deben hacer es aquella que tiene la casa libre abrir y permitir a su amiga que tenga sexo en la cama de sus padres.

    Dicen que hay una de sus amigas que las 5 veces que han jugado enganchó y que no saben cómo hace, aunque creo que se debe a su voz dulce y a su par de tetas enormes que convencen a cualquier Uber que se le presente.

    Ana nos comentó que hace dos finde semanas ella estaba sola en la casa y fue la casa de destino.

    Esta amiga que se llama Valentina se convenció a un tipo de 50 años.

    Ese día como estaba acordado, Valentina envío un mensaje a la anfitriona, para que dejara abierta la puerta y tenga tiempo esconderse en la otra habitación.

    Ya las otras dos, con resultado negativo esperaban con Ana en la casa y se dispusieron a vichar por la ventana, fue cuando chan el tipo que se traía Valentina era el tío de una de ellas, Inés.

    Por la regla de juego se prohíben intervenir, entonces cuenta que Inés no lo podía creer lo que veía, ya que es re bueno su tío y está casado con la hermana de su mamá.

    Se tuvo que bancar quedarse en la otra habitación y escuchar todos los gritos de Valentina, que fueron especialmente fuertes, porque cuando tiene sexo anal se pone muy gritona.

    Además dice Ana que parecían no acabar más, y Inés se tapaba los oídos, pero era imposible usaron todo el tiempo.

    Además si serán perras tienen todo calculado y reglado no pueden estar más de media hora con el tipo la habitación, entonces si se cumple el tiempo se llaman al celular y simulan que son los padres avisando que vuelven.

    Ese día el tío corriendo se fue y Valentina con los pechos llenos de semen entra a la habitación donde esperaban ellas, ve a Inés llorando y pensando que estaba mal por ella siempre tranza e Inés solo una vez, le dice algo así «Vamos y no llores a veces me toca a mí y a veces te tocará a ti, además era un veterano que solo porque esto es un juego deje que tuviera alegría» y se fue a duchar.

    Cuando volvió y le contaron, dice que Valentina se quería enterrar y fue todo un drama en el momento, pero igual definieron seguir jugando, pero establecieron que el Uber que enganche debe ser joven para evitar repetir situaciones así.

  • Nadie me ha trastornado tanto como Alexandra (Parte 2)

    Nadie me ha trastornado tanto como Alexandra (Parte 2)

    Y es que ese jueves cambió para siempre mi relación con Alexandra. Fue un punto de inflexión en nuestra extraña relación y el principio de un cambio radical que ocasionó que me obsesionase más por ella y que dicha obsesión me produjera cada vez más morbo y deseo fetichista. Ese jueves con su jersey gris y camisa blanca iba a ser el principio de algo que a día de hoy me sigue pareciendo alucinante y aún no me creo que llegase a pasar todo lo que pasó.

    Solo sé que al ver que ella no reaccionó mal a mi beso en su cuello (en realidad ni bien ni mal, no reacciono simplemente, permaneció como siempre fría, distante y antipática como si nada hubiera pasado) pero eso me dio mucho valor para a continuación seguir explotando todo ese deseo morboso contenido que tenía por ella.

    Por lo que unos segundos después de ese beso en el cuello le dije: “Alexandra, levántate”, ella no reaccionó, estaba como en babia absorta en sus pensamientos y como si no hablase con ella. Por lo que volví a repetir: “Alexandra, por favor, levántate” y yo mismo la forcé a levantarse ayudándola con mis manos. Ella se quedó de pie impasible, fría, distante, callada, borde, inaccesible y con ese gesto de antipatía que siempre había en su rostro. Lo cierto es que era una chica muy rara, extremadamente rara, pues por una parte de su rostro no desaparecía esa especie de altivez con esa pose arrogante, engreída, soberbia y orgullosa como con superioridad moral pero, por otra parte, se dejaba besar y hacer lo que yo quisiera hasta ese momento. Era un cocktail muy raro. Una chica muy rara pero precisamente eso era lo que le daba tantísimo morbo y que fuese tan apetecible, más que ninguna otra chica.

    Y todo eso me excitaba, me excitaba mucho, más que ninguna otra de mis alumnas, cierto que la mayoría de mis alumnas tenían la edad de Alexandra (18 años) y probablemente algunas fuesen más guapas y estuviesen más buena que ella, pero ninguna desprendía tanto morbo como ella. Sobre todo porque a pesar de su aparente madurez, seriedad y frialdad estaba seguro de que era todavía virgen, segurísimo, desprendía virginidad por los cuatro costados, se notaba, y eso acrecentaba mucho más el morbo y el deseo hacia ella.

    Y el verla ahí de pie delante de mí así tan alta (medía más de 1,70), ancha de hombros y espalda (por eso siempre le quedaban tan bien los jerseys con camisa), tan elegante, tan pija, tan guapa con sus ojos verdes y su cara redondita hacía que yo estuviese cegado completamente por ella. ¿Qué apenas tenía tetas por lo poco que se marcaba en ese jersey gris? sí, es cierto, pero me daba igual pues todos sus demás encantos me tenían loco.

    No dejaba de mirar los cuellos de su camisa por fuera del jersey, siempre me encantaba fetichistamente sacárselos por fuera del jersey, y le dije: “te quedan muy bien así los cuellos de la camisa por fuera del jersey, deberías llevarlos siempre así, estás más guapa y elegante”. Ella no contestó ni dijo nada. Fría sin decir nada y con ese rostro tan inexpresivo que nunca sabía qué estaba pensando. Su cara nunca me daba ninguna pista de qué pensaba o si estaba molesta por algo. Pero dado que permanecía muda con su cara engreída, orgullosa y altiva pasé de comerme más la cabeza y directamente me dejé llevar por mis instintos.

    ¿Y qué me pedía mis instintos? pues comerla ese cuello tan precioso que tenía, me lancé a comerle ese cuello adolescente. Primero lentamente, suavemente, saboreando cada centímetro de su cuello. Y mientras lo hacía la abracé y bajé mis manos hacía su precioso culito y ahí empecé a acariciarlo. Ese culo tan fabuloso embutido en esos vaqueros que tan bien le quedaban. Lo cierto es que lo que más me fascinó más fetichistamente eran sus jerseys y camisas pero también sus pantalones me cautivaban mogollón. Era una chica muy elegante casi sin proponérselo.

    Es más, estoy seguro que nunca buscó ser guapa ni elegante ni estar buena, lo escondió, pero era tal el morbo que desprendía que ni escondiéndolo bajo esa sequedad, antipatía y frialdad conseguía aplacarlo. Además estaba seguro que era la primera persona en toda su vida que la acariciaba el culo así a través del vaquero. Lo sabía. Se notaba. Jamás había estado antes con un chico. Yo lo notaba. Y eso me daba un morbo adicional mucho mayor. Y si soy sincero también me da mucho morbo que permanecería así petrificada, fría e inmóvil como si nada de esto estuviera pasando. Dios, qué rara era pero como me gustaba que fuese así.

    Me encantaba masajear su culo por encima de su vaquero. Ese culo que nunca nadie antes había tocado. Ay, ese vaquero que tan fabulosamente bien combinaba con el jersey gris y la camisa blanca. Cómo me molaba fetichistamente cómo vestía así de formal, recatada y pija. Y tal acumulación de morbo y fetichismo ocasionó que me acelerase. Recuerdo perfectamente que me dije a mi mismo que parase en ese momento y lo dejase para el siguiente día.

    Que por ese día ya había conseguido mucho y que debía dosificar mis avances con ella. Ir poco a poco, lentamente saboreando mis avances día a día y disfrutando así de su fría sensualidad los siguientes días. Tenía miedo de que si me excedía demasiado Alexandra acabara reaccionando y parándome los pies. Aunque era difícil de saber qué pensaba con esa cara tan inexpresiva, esa frialdad, esa antipatía y esa mirada ambigua que desprendía que no podía saber si le estaba gustando u horrorizando. Y si, me dije a mi mismo que parase y lo dejase para otro día, pero una cosa es la razón y otra el instinto.

    Y desde luego mis instintos eran todo menos racionales por lo que sin darme cuenta le subí bruscamente el jersey. Llevaba ya por los menos dos meses viéndola vestir así en plan pija con jersey y camisa, y aunque fetichistamente eso me ponía mucho, estaba harto de tanto jersey y no verla bien la camisa. Fue una gozada levantarla ese jersey gris hasta la altura de sus tetitas y poder ver así su camisa blanca. Cierto que era una camisa blanca normal y corriente pero fetichistamente eso a mí me daba igual pues me lancé a besar los dos pequeños bultos que se marcaban en dicha camisa.

    Como ya he dicho muchas veces Alexandra apenas tenía tetas, solo dos pequeños bultos de nada, pero me daba igual pues empecé a besar y chupar esos dos bultos con pasión, y empecé a acariciárselos, y a besarlos más, hasta empapar su camisa blanca con mi saliva y empezar a transparentar un poco su pequeño sujetador. ¿Cómo reaccionó ella a esto? pues de la forma que menos me podía esperar pues permaneció inmóvil, quieta, inexpresiva, distante, muy fría y con esa actitud de indiferencia, altivez y bordería que la caracterizaba. Yo no podía creérmelo que no reaccionase ni dijera nada.

    Era tan rara. Era una chica tan rara. Es que era muy difícil de comprender y asimilar su comportamiento pues estaba comiéndola las tetas a través de su camisa blanca (y además con la certeza absoluta de que era el primer chico que le hacía eso en toda su vida) y ella impasible, fría y gélida como si eso no fuese con ella. Como pensando en otra cosa, como en las nubes y como si nada de eso estuviera pasando. Y, si soy sincero, lo cierto es que esa sumisión a mí me ponía bastante, no es solo que Alexandra a sus 18 años apestase a virginidad sino que se dejaba hacer impasible, inexpresiva, indiferente y sumisamente esas caricias y chupetones por encima de la ropa. ¿A quién no le iba a motivar tan tremenda dosis de fetichismo y morbo? A mí desde luego me volvía loco jugar así con ella y me trastocaba más que ninguna otra chica que he conocido en mi vida. Era como un juego muy raro pero muy morboso a extremos casi enfermizos.

    Sinceramente no sé ni cuánto tiempo estuve así chupando por encima de su camisa blanca sus pequeñas tetas, quizás puede que fueran unos 10 minutos, ni lo sé ni me importa, solo sé que lo que hice a continuación no sé si fue lo más coherente pero si lo más sensato y razonable. Y es que tranquila y pausadamente le bajé su jersey gris y le dije que ya era la hora de irse y que nos veíamos el próximo día.

    Ella inexpresivamente como siempre cogió su abrigo, se lo puso y se fue como si nada de esto hubiera pasado. Como si hubiera sido un día más de clase en la academia. Como si todo fuera normal, coherente y lógico. Es que no me canso de decir lo rara que era Alexandra pero cómo me ponía a mí ese comportamiento tan inexplicable e impredecible. Y, lo más importante, que me seguía dando carta blanca para seguir avanzando los siguientes días.

    Y sí, vaya que si seguí avanzando como explicaré en el siguiente capítulo, porque ese jersey gris con camisa blanca fue el primero de muchos que aún quedaban por llegar y que me iban a proporcionar el mayor morbo de toda mi vida.

  • El vagabundo y su dama (Parte 3)

    El vagabundo y su dama (Parte 3)

    Cuando llegué a mi casa después de haber llevado las bolsas al vagabundo y haber estado siendo follado por él, lo primero que hice fue ir a darme una buena ducha de agua bien calentita.

    Luego de ducharme me puse un pijama, llevé la ropa que traía a lavar, y me senté para comer.

    Después de haber comido, fui para la sala, encendí la televisión tumbándome sobre el sofá, poniéndome a ver la tele. Poco pude ver ya que al poco de tumbarme, quedé grogui. Vamos que me eché una siesta de campeonato.

    Antes de que dieran las 8:30 de la tarde, marché de casa dispuesto a recoger la empanada que tenía encargada. Una vez recogí la empanada, fui a la cafetería donde solía parar, tomar algo mientras esperaba que dieran las 10 de la noche, e ir junto a el vagabundo cómo habíamos quedado.

    Estuve tomando unas copas mientras leía el periódico, veía el partido de fútbol que echaban por la televisión, y charlando con varios amigos, hasta que dieron las 10 de la noche, que fue cuando después de pagar y despedirme de varios amigos, me fui con la empanada a la cita que tenía con el vagabundo que tan rico me daba por el culo.

    En menos de 10 minutos ya estaba en la puerta de la casa donde dormía el vagabundo que tan bien me follaba.

    Tenía la puerta abierta, estaba terminando de colocar unos palés de madera que tenía sobre el carrito que usaba, cuando llegué. Hola, saludé al verlo allí.

    Se giró para ver quién era, nada más verme, con una sonrisa en la boca me devolvió el saludo. Tiró de una mano por mí haciéndome pasar, cerrando la puerta tras haber entrado.

    Ven, pasa para la cocina y espera que termino de colocar estos palés que acabo de traer.

    Pasé para lo que llamaba cocina, dejé sobre la mesa la empanada que traía, sentándome sobre una banqueta que allí había.

    Mientras esperaba que terminase de guardar los palés de madera, me fijé que sobre la mesa estaba el radio casete, lo cogí encendiéndolo para sintonizar una emisora. Ya empezó a sonar el partido que estaban radiando, nada más encenderlo. Lo dejé donde estaba mientras esperaba que viniese el vagabundo.

    ¡Bufff! Exclamó el vagabundo viniendo a donde yo estaba, menos mal que me dio tiempo a llegar antes de que llegases, dijo acercándose a mí, abrazándome por la espalda y llevando su boca a mi nuca y cuello, dándome pequeños mordiscos.

    Me estremecí al notar su boca sobre mi nuca, echando mis manos atrás sujetándolo por las piernas.

    Oh mi damita, que noche vamos a pasar los 2 juntitos en la cama. Te voy a dejar embarazado, te voy a hacer mi damita toda la noche.

    Vamos a beber algo que tengo sed, y luego nos vamos para la cama mi amor, me decía besando y mordisqueándome el cuello y nuca.

    Traje empanada, y más cervezas, así que si quieres podemos empezarla y cenamos mientras bebemos las cervezas, le dije.

    Como tú quieras, mi damita. Fue a por un cuchillo y cortar la empanada, mientras yo abría 2 cervezas.

    Cuando hubo cortado la empanada, puso varios trozos en un plato, cogió una de las cervezas que yo había abierto, y cómo allí nada más había una banqueta para sentarse, abrió una puerta que daba al patio trasero de aquella casa. Ven, vamos a comer aquí mientras escuchamos la radio, me dijo. Me levanté de la banqueta saliendo tras él.

    Salimos a aquel patio trasero de la casa, sentándonos en el poyete que había pegado a la pared de la misma. Apoyó el plato con los trozos de empanada en aquel poyete de cemento, diciéndome que me sentara allí. Aquí podemos sentarnos los 2, y escucharemos igualmente la radio.

    Allí me senté, mientras iba ojeando con curiosidad todo el patio y la parte trasera de otros edificios que se veían desde allí. Tomé un trozo de empanada que me pasaba el vagabundo, poniéndome a comer mientras seguía observando los edificios que nos rodeaban.

    Cuando terminamos con aquella empanada, me dijo si quería más. Le conteste que por ahora no, pero que quería otra cerveza. Se levantó llevando el plato vacío, trayendo cuando volvió otras 2 cervezas, una me la pasó a mí, y la otra la abrió empezando a beber de ella.

    Estando allí sentados, se arrimó a mí, y mientras bebíamos aquellas cervezas y escuchábamos el sonido de la radio que se oía de fondo, llevó su boca a mi cuello, empezando a mordisquearme mientras me susurraba como le gustaba, y cómo me iba dejar embarazado.

    ¡Ay mi damita! Que bueno estás, te voy a abrir el culito con mi polla durante toda la noche, y te voy a dejar embarazado con mi lechita. Me iba susurrando mientras mordisqueaba mi cuello, y con sus manos me iba metiendo mano.

    Yo ya empezaba a estar cachondo, poco a poco la polla se me iba empalmando con aquellos mordiscos que me daba en el cuello, y las caricias que me hacían sus manos. Llevé mi mano a su polla, notando que ya la tenía dura y tiesa. Empecé a acariciarla por encima del pantalón, hasta que le empecé a desabrochar el cinturón, y irle desabrochando luego el pantalón, hasta que pude sacarle la polla de fuera.

    Dios, ya se mostraba la polla del vagabundo hinchada, asomándosele el glande enrojecido cómo una fresa madura. Llevé mi boca a aquel manjar que se me mostraba, y sacando la lengua, se la pasé por la punta de aquel falo que sujetaba con mis manos. ¡Ohhh! Gimió el vagabundo, al notar pasar mi lengua por la cabeza de su polla. Volví a pasar mi lengua por la punta del glande, metiéndola luego por la piel del prepucio, haciéndole soltar más gemidos al vagabundo, ¡ooohhh mi damita! Decía llevando sus manos a mi cabeza, empujándola para que tragara toda su polla.

    Empecé a chuparle el glande y pasarle la punta de la lengua por dentro de la piel del prepucio, haciendo que él siguiera soltando gemidos, y empujara con más insistencia mi cabeza para meterme toda su polla dentro de ella.

    ¡Ohhh que gusto! ¡ooohhh que bien la chupas! Gritaba empujando mi cabeza para meterme más su polla. ¡Cómela toda! Anda cómetela toda, decía mientras seguía empujando mi cabeza.

    Poco a poco fui tragándome toda aquella polla, haciendo delirar al vagabundo, y que este empezara a irme quitando la ropa mientras le chupaba aquella verga. Ya me había quitado la cazadora y desabrochado la camisa que traía, y mientras pellizcaba mis pezones y acariciaba mi espalda, sacó mi camisa, siguiendo luego con el cinturón. Una vez me lo hubo aflojado, fue desabrochándome el pantalón, hasta que me lo bajó a los tobillos. Luego me sacó los zapatos y calcetines, terminando por sacarme el pantalón. Hizo lo mismo con el slip, dejándome totalmente en pelotas, mientras yo no paraba de chuparle la polla.

    Empezó a acariciarme la espalda y el culo mientras yo seguía chupando aquella fruta que tanto placer me daba, diciéndome que quería darme por el culo. Ya mi damita, ya te la quiero meter en este culito tan rico que tienes, ¡ooohhh que gusto! Gemía mientras yo seguía agarrado a aquella polla sin dejar de mamarla.

    Se sacó la sudadera que tenía, bajándose luego el pantalón y slip, quedándose al igual que yo, totalmente en pelotas.

    Me hizo luego poner en pie, y sentándose en el borde del poyete, hizo que me abriese de piernas, me arrimase a él, y me fuese sentando a horcajadas sobre su polla.

    Me sujetaba por el culo, haciendo que este se abriera mientras yo me iba sentando sobre su polla.

    Con mi mano derecha sujeté la polla del vagabundo, y colocándola en la entrada a mi ano, fui bajando hasta que esta se empezó a introducir en mi culo.

    Ufff, ya me había entrado todo el glande, me sujeté a sus hombros, y mientras yo bajaba, él impulsaba su pelvis introduciéndome toda su verga. Una vez la tuve toda dentro, me sujeté a sus hombros, empezando a subir y bajar sobre ella, dando gritos de placer.

    ¡Ohhh que gusto! ¡ooohhh que gusto! Gemía abrazándome a él, mientras subía y bajaba, clavándome más su polla en mi culo.

    Así mi amor, así, ¡aaahhh que gusto! ¡aaahhh que gusto! Gritaba él agarrándome los cachetes de mi culo, haciendo que se abrieran más a la vez que impulsaba su pelvis para introducirme más a fondo su polla.

    Yo no dejaba de subir y bajar sobre su polla, mientras él me iba abriendo el culo con sus manos, y con su boca me iba mordiendo el hombro y cuello. Luego llevó su boca a la mía, empezando a morderme los labios y meterme la lengua en mi boca. Me saboreó todo lo que quiso jugando con su lengua, me mordió los labios hasta dejármelos enrojecidos e hinchados de tanto morderlos. Luego siguió por mi cuello dándome mordiscos y chupones, mientras me susurraba lo bueno que estaba, y lo que le gustaba darme por el culo.

    ¡Ohhh que gusto! ¡ooohhh que gusto! Gemía el vagabundo mientras yo cabalgaba sobre su polla, haciendo que cada vez entrara más a fondo aquella verga que tanto placer me estaba dando.

    Dios, que gusto sentía, cada vez notaba cómo su polla masajeaba mi próstata, haciéndome delirar de gusto, haciéndome gemir, ¡ooohhh! Me abrazaba fuertemente a él, mientras el me martirizaba dando mordiscos con su boca, incrustándome más su polla en el culo.

    ¡Ohhh mi damita! Nos están viendo cómo fornicamos, mi amor. Tenemos a un espectador que nos está viendo desde el edificio de al lado.

    Pues que mire, le contesté. En aquellos momentos poco me importaba que alguien nos estuviera espiando. En esos momentos lo que quería era sentir la polla del vagabundo dentro mía, notar cómo me abría el culo, y me masajeaba la próstata cada vez que entraba aquella verga en mi culo.

    ¡Ya! Ya ya mi amor, ya me viene, ya te voy a preñar. Me corro, me corro, ¡ooohhh que gusto! ¡ooohhh que gusto! Gritaba el vagabundo insertándome toda su polla en lo más hondo de mis entrañas, mientras iba soltando su leche en él.

    Notaba cómo su polla palpitaba dentro de mí, y cómo iba eyaculando la verga del vagabundo, llenándome el culo con su esperma. ¡Ohhh que gusto! Sí, sí, préñame, ¡ooohhh que gusto! Préñame, quiero que me preñes el culo con tu leche.

    El vagabundo me había abrazado fuertemente mientras su polla iba descargando toda su leche, y me había mordido el cuello tan fuertemente que me obligó a parar de cabalgarlo.

    Así cómo estábamos, mientras su polla terminaba de soltar todo el semen dentro de mi culo, fue lamiendo y besándome los labios, mientras íbamos recuperando el aliento. Estábamos sudando por todos los poros de nuestro cuerpo, a pesar del fresco que hacía.

    No nos ha dejado de mirar el espectador que tenemos, me susurraba mientras besaba y lamía mis labios. Seguro que está con la polla que revienta, menudo espectáculo que le hemos dado.

    Nos está haciendo señas. Mira cómo nos enseña la polla.

    Joder, está cómo un burro de empalmado, dije al girarme para verlo, menuda tranca que se gasta.

    Oh mi damita, mira cómo pones al personal, pobre, como lo has puesto.

    Pues que venga si quiere que lo aliviemos, le dije sin pensar en las consecuencias que aquello podría traer.

    Y mientras yo estaba abrazado al vagabundo, este le hizo señas al mirón para que bajara.

    Pues creo que va a venir, le hice una seña para que bajara, y ha desaparecido de la ventana, dijo el vagabundo.

    Quedé algo pensativo y preocupado mientras nos levantábamos. Me está cogiendo el frío, dije mientras me daba un escalofrío por todo el cuerpo, al notar la brisa de la noche.

    Espera que voy a por una manta y nos abrigamos con ella, dijo el vagabundo entrando en la casa.

    Mientras tanto, yo recogía la ropa llevándola para dentro dejándola sobre la mesa.

    Nada más terminar de dejar la ropa encima de la mesa, apareció el vagabundo con una manta, echándomela por la espalda.

    Abrígate mi amor, y quédate así desnudito que me gusta verte así, me decía abrazándome a él, mientras me iba acariciando con sus manos.

    Mira cómo tienes la pollita, mi amor, aún estás empalmado y calentito. Quieres más polla y seguir follando, ¿eh? Me decía mientras me acariciaba la polla y sobaba los huevos.

    Mi damita quiere que lo sigan preñando y lo dejen embarazado, ¿eh? Le gusta que le follen este culito tan rico que tiene. ¡Ohhh que calentito estás! Me decía abrazándome a él. Y este culito, a ver cómo lo hemos dejado, decía metiéndome 2 dedos en el culo.

    En esos momentos se escuchaba cómo daban unos golpes en la puerta, llamando.

    ¡Uy! Parece que vamos a tener invitado, mi amor. Vas a tener que complacer a nuestro particular espectador de esta noche.

    El vagabundo fue abrir la puerta, quedándome yo en la cocina tapado por la manta que me había traído el vagabundo.

    Escuché cómo abría la puerta y una voz que decía, ¡hola! Pasa pasa, dijo el vagabundo. Luego cerró la puerta y le dijo al viejo que había dejado entrar, ven vamos para la cocina.

    Al llegar donde estaba yo, el viejo que nos estuvo mirando cómo follábamos, se presentó, le dio la mano al vagabundo, diciéndole que se llamaba Jesus. Yo soy Martín, le dijo el vagabundo, y él es Dani, le dijo señalándome.

    Menudo espectáculo que te hemos dado, ¿eh? Le dijo el vagabundo.

    Pues sí, mira cómo me habéis puesto, dijo el viejo sacando su enorme polla y enseñándonosla.

    Traía puesto un pantalón de chándal y una sudadera. Solo bajó el pantalón del chándal, y salió cómo un resorte la enorme polla que tenía.

    Menuda cogida que le has dado. Me habéis dejado la pija bien tiesa y a punto de reventar.

    ¿De donde eres? Le preguntó el vagabundo, pareces argentino por el acento que tienes.

    Sí, pero tengo la doble nacionalidad, ya que mi madre era española.

    No, solo lo digo por la manera de hablar, lo demás no me importa de dónde eres.

    Así que anda y aprovecha si quieres follarte a mi damita, dijo el vagabundo abrazándome a él, mientras me destapaba dejándome en pelotas delante del viejo.

    Joder, este no se hizo de rogar, se abalanzó hacia mí, empezando a devorarme la boca y acariciarme con sus manos. Era como un pulpo rodeándome con sus tentáculos, no había parte de mi cuerpo que no acariciara y sobara. Mientras el viejo me iba sobando y lamiendo el cuello, yo llevé mi mano a su foronga, empezando a descapullarla y acariciarla. Menuda polla que tenía el viejo, aquello me iba abrir el culo bien abierto. Y los huevos, menudas pelotas que se gastaba, debían estar a tope de leche, seguro que me iba dejar bien preñado el culo.

    ¡Ohhh maricón que bueno! Que puto que sos. Te voy culiar bien culiado. Te voy a dar una buena cogida, maricón.

    Llevó sus dedos a mi ano, introduciendo 2 de ellos de una vez.

    ¡Ufff! Si que te ha dejado el potito bien abierto. Que linda colita tenés maricón.

    Vamos para fuera, que te voy a coger esta colita, so puto. Quiero garcharte donde lo estabais haciendo. Quiero que te vean cómo te coge un macho, y cómo culiamos.

    Después de sacarse el pantalón del chándal, fuimos los 3 para el patio. El vagabundo colocó la manta sobre el poyete, sentándose sobre ella. Quedate así de pie, dijo el viejo colocándose a mi espalda. Agachate y colocá las manos aquí, dijo señalando el poyete.

    Deja que lo aguanto yo, dijo el vagabundo sentándose delante mía, así mientras tu le das por el culo, me puede chupar la polla a mí.

    Ok, dijo el viejo. Anda agachate y dame tu cola que t voy a meter mi pija, que ya no aguanto más.

    Me incliné apoyándome sobre el vagabundo, dejando mi culito expuesto y listo para ser penetrado por la verga de aquel viejo.

    ¡Ohhh que colita! ¡ooohhh maricón que colita! Te gustá la pija ¿eh? Que puto que sos. Tomá pija maricón, gritaba el viejo metiéndome la polla en el culo.

    Dios, el muy cabrón me había metido la polla de una estocada, ¡bufff! Resoplé mientras me erguía al notar entrar aquella verga en mi culo. Menos mal que ya lo tenía bien abierto y lubricado por la follada que me había dado el vagabundo, si no, el muy cabrón me habría reventado el culo con aquella polla que se gastaba. Me había llegado hasta las orejas la polla del viejo, que hijo de puta, me follaba con ganas y metía su pija hasta lo más hondo de mis entrañas, haciéndome poner de puntillas.

    ¡Ohhh que gúuusto! ¡ooohhh que gúusto! Gritaba el viejo sin dejar de darme por el culo. Oh que linda colita tenés. Tomá, tomá pija puto.

    El viejo me estaba dando por el culo con todas sus ganas, se podía escuchar el sonido de su polla entrar en mi culo, y el golpeteo de su pelvis al golpear mi ano cuando metía su polla dentro mía, plof plof plof, y al viejo gritar tomá, tomá pija puto.

    Dios que hijo de puta el viejo, me estaba dando duro el muy cabrón, cada vez que metía su polla, me hacía poner de puntillas, y gritar sin parar, ¡ohhh! ¡ooohhh!

    Mi polla ya no paraba de gotear semen, con cada envestida que me daba, la polla se bamboleaba e iba salpicando semen sobre el vagabundo. Mientras este, se había apoderado de mi boca, y no paraba de morrearme. Me tenía los labios hinchados y colorados a más no poder; parecían los labios de un negro cantando el only you. Sudaba por todas partes, gemía como una gatita en celo y mi pobre polla no paraba de chorrear semen, si en esos momentos me tocan la polla, hubiese estallado cómo si fuese un Géiser, soltando todo el semen que contenían mis huevos.

    Pero el que explotó fue el viejo, empezó a gritar que se venía, ¡ohhh me vengo! Me vengo, ¡ooohhh me vengo! Su polla se empezó a hinchar notando cómo palpitaba, e iba soltando todo su esperma dentro de mi culo.

    ¡Ohhh que gusto! ¡ooohhh que gusto! ¡ohhh que colita tenés! ¡ooohhh que rica garchada! Te voy a reventar el poto que tenés puto.

    El muy hijo de puta del viejo se había corrido abundantemente, menuda descarga de semen que me había largado el muy cabrón. Seguro que llevaba tiempo sin vaciar el deposito de sus cojones.

    Sin sacarme la polla del culo, el viejo me iba acariciando la espalda y culito, mientras me decía de todo. Y el vagabundo llevaba su polla a mi boca, para que se la chupara.

    Así mi damita, así, chúpala un poquito.

    Abrí la boca, metiéndome la polla del vagabundo y empezando a chuparla con unas ganas tremendas, cuando de repente, noté como se empezaba a hinchar en mi boca. El muy hijo de puta me estaba empezando a mear en ella.

    ¡Ohhh mi damita! Me decía el cabronazo del vagabundo, sujetándome fuertemente la cabeza mientras su polla meaba dentro de mi boca. Bébelo todo mi amor, anda trágalo todo.

    No me quedó más remedio que tragarme aquellos meos, el muy cabrón, me tenía bien sujetado por la cabeza, y el hijo de puta del viejo, me tenía sujetado por las caderas, y con la enorme polla incrustada en el culo, terminando de eyacular dentro.

    Cuando por fin aflojó el cabrón del vagabundo mi cabeza, fue cuando pude sacarme la polla de la boca. Eres un cabrón, le dije, me has hecho beber los meos, joder casi me ahogas. Escupí en el suelo, pero la verdad es que ya me los había bebido todos.

    Seguía con el viejo agarrado a mi cintura, y su enorme polla dentro de mi culo, por lo que, volviendo a agarrar la polla del vagabundo, la volví a meter en la boca, y ahora chupando con furia y más ganas. Le apretaba los huevos, y tragaba toda su polla comiéndola con desesperación.

    Mientras tanto el viejo seguía con su enorme polla dentro de mi culo, sin terminar de sacarla, y el vagabundo con una mano sobre mi cabeza, llevó la otra a mi polla que no paraba de gotear semen. La empezó a menear, y en 10 segundos, exploté soltando unos chorros de semen.

    ¡Ohhh! ¡ooohhh! ¡ohhh! Gemí mientras me convulsionaba, empezando a correrme.

    Cuando terminé de correrme, y ya no salía nada de semen por mi polla, al viejo ya se le iba saliendo la polla de mi culo; ya se le empezaba a desinflar la enorme pija, saliendo por si sola; el muy hijo puta me había dejado el culo bien repleto de leche.

    Terminé por sacarme la polla del vagabundo de la boca, y recomponiéndonos de tremenda follada, garchada o cogida cómo decía el viejo, agarré la manta que estaba sobre el poyete, tapándome con ella. El vagabundo levantándose, me abrazó a él, y entramos los 3 para dentro de la casa.

    El viejo acariciándome el culo decía que lo había pasado fenomenal, y que cuando quisiéramos repetir, él estaba dispuesto. Tenés una linda colita, y me gustaría volverte a garchar.

    Ahora nos vamos para la cama mi damita y yo, decía el vagabundo, esta noche lo voy a preñar y dejar embarazado. Mañana si quieres es otro día, y si vosotros queréis, te dejo que me lo preñes de nuevo.

    Ok, dijo el viejo, mañana a las 8 de la mañana, bajo a leer el periódico a la cafetería, y después de desayunar unos churros con café, paso por aquí. ¿Qué os parece!

    El vagabundo mirando para mí, esperó a ver que decía. Asentí con la cabeza, entonces el vagabundo le dijo, de acuerdo, pero podías traernos unos churritos a nosotros de paso que vienes.

    Ok, pues entonces hasta mañana, y terminando de ponerse el pantalón del chándal, se despidió.

    El vagabundo después de abrirle la puerta cerró la misma, viniendo a donde yo estaba, y abrazándome a él, nos fuimos para la cama, después de bebernos otras cervezas y apagar el radio casete.

    Iba pasar la noche con el vagabundo que tan rico me follaba, pasaríamos una noche de amor los 2 allí acurrucaditos en la cama, él sería mi hombre, y yo su damita.

    Podéis escribirme a:

    [email protected]

  • Nuestra amiga argentina invita a su casa a Pau

    Nuestra amiga argentina invita a su casa a Pau

    Esto que les voy a contar no tiene nada de nuevo, pero estoy en casa al pedo, sola y contar lo que hice hoy me entretiene, por eso lo hago.

    Es domingo, son las 18 h., estoy como les dije, solo en casa y lo voy a estar todo el fin de semana porque mis viejos hoy re temprano ¡se fueron afuera!

    Sabiendo que iba a estar sola en casa, ayer le digo a Pau ‘mi amiga/novia’ si no quería venir a casa, porque siempre lo hacemos en la casa de ella, obvio que me dice que si, que a la mañana se levantaba y se venía a casa, le digo que si, que venga cuando quiera, porque mis viejos se van re temprano.

    Serian las 8 de la mañana, mi viejo me viene a avisar a mi cuarto que se iban, yo re dormida, pero para no quedar mal, bajo, y los acompaños hasta la puerta, les doy un beso y me dicen todas las boludeces que se dicen en ese momento: cuídate… no le abras a nadie y que se yo cuantas boludeces más.

    Yo estaba con el pijama pero con unos pantalones bastantes cortitos, pero bien amplios y cómodos ¡para dormir!

    Bueno se van mis viejos, me da fiaca volverme a acostar, me hago un café y me siento en el sillón del living a ver qué carajo había en la TV y a tomar el café.

    Obvio, me quede re dormida, hasta que suena el timbre, miro por la mirilla y ¡era Pau!, yo media dormida le abro, entramos, y la guacha, como sabia que estábamos solitas, ni bien entramos, ya me parte la boca, nos besamos, como me gusta a mí, jugando ¡con nuestras lenguas!, nos acariciamos y mucho, y la guacha sabe y mucho las cosas que me calientan.

    Ah ella estaba con una pollerita bastante cortita y una blusa, así que mientras nos besábamos me empieza a poner una de sus piernas entre las mías, para hacerme sentir esa hermosa piel que tiene, mientras empieza a pasar sus manos, y me empieza a tocar la cola, después me mete las manos por debajo del pantaloncito, pero por las piernas,(¿me explico?), me toca bien la cola, me la acaricia, nos seguíamos besando, le desabrocho la blusa, le saco el corpiño, le empiezo a besar las tetitas (chicas como las mías) pero hermosas (ya nos estábamos poniendo en bolas pero ¡en el LIVING!)

    Después me empieza a meter las manos, también debajo del pantaloncito del pijama, y de la bombachita (pero por adelante), hasta que llega a mi conchita que ya estaba re mojada, y yo ya caliente, y la seguía besando ¡toda!

    Me empieza a bajar el pantaloncito, y la bombacha, la ayudo y me la saco, ya estaba totalmente en bolas, me siento en el sofá, poniendo los pies sobre el sofá con las piernas bien abiertas (ella ya sabe lo que quiero cuando hago eso), y obvio, me empieza a tocar, a acariciar la concha, mientras me mira, si me miraba como gozaba, mis gemidos, mis manos agarrando las de ella, mientras me la tocaba, le demuestran que me gusta lo que me hace.

    Hasta que me la empieza a chupar, me la besa, me muerde los labios de la conchita, me mete los dedos, hasta que me la empieza a chupar en serio, me empieza a meter la lengua adentro de la concha, yo le decía como siempre: “guacha segui, segui, ayyyy, me gusta mnnn, haceme acabar, ¡no doy más!” y siguió hasta que me hizo ¡acabar!

    Seguimos en el living, pero ella se sienta en el sofá, nos seguimos sintiendo (lo puedo decir mil veces me encanta sentir la piel de ella), hasta que me dice: “ahora me toca a mi”.

    Me pongo en el piso de rodillas y le hago lo mismo que ella me hizo a mi (que no lo voy a volver a repetir), pero ella, me empujaba la cabeza a su concha, cada vez más, y yo cada vez más le metía ¡la lengua!, hasta que le hice ¡acabar!

    Como una previa estuvo buena, yo en realidad, lo que me había imaginado es que ella llegaría, desayunábamos juntas, y después íbamos al cuarto de mis viejos que tiene una cama súper re grande y ahí empezábamos a coger, pero no, la guacha sabe que me calienta que me agarre cuando menos lo espero, ¡por eso lo hizo!

    No es por nada, pero yo, y para que me entiendan, vivo en una casa muy grande, por lo que así en bolas, voy al lavadero, agarro un par de toallones, le doy uno a ella, me pongo otro yo, y ahí si, nos vamos a la cocina a desayunar.

    Con Pau, aparte de tener re buen sexo, somos muy amigas, nos podemos quedar horas hablando, bueno, nos quedamos en la cocina desayunando un largo rato.

    Hasta que me dice: “Caro, para desayunar tanto tiempo vamos a otro lado, aprovechemos mejor el tiempo” (vieron siempre hay alguna mas puta o mas bisexual que yo jeje).

    La agarro de la mano, para llevarla arriba al cuarto de mis viejos pero ella agarra la cartera (yo sabía que algo se traía, pero me hice la boluda y no le pregunte nada).

    Bueno entramos en el cuarto de mis viejos, nos empezamos a calentar de nuevo, besándonos y sacándonos los toallones hasta quedar en bolas ¡de nuevo!, nos tiramos en la cama, nos empezamos a acariciar de nuevo a sentirnos (esto creo que lo conté mil veces, pero como les dije estoy al pedo y lo quería contar de nuevo), nos entrecruzamos las piernas, nos ponemos de rodillas en la cama, yo delante de ella, así dejo que con una mano me empiece a tocar de nuevo la concha y con la otra las tetas, así un rato, me mete un dedo, dos, con una velocidad que ella sabe que me gusta, mientras me seguía metiendo los dedos en la concha, me mete un dedo en la boca (como si fuera una pija), se lo re chupo, me sigue metiendo los dedos hasta que me hizo acabar ¡de nuevo!

    Sin perder tiempo, nos acostamos las dos en la cama y nos vamos poniendo en una posición como para llegar a un 69, ahí si, estuvimos un largo rato (yo arriba de ella) besándonos, al principio, nuestras piernas, acariciándonos esto lo voy a repetir mil veces porque siempre nos matamos acariciándonos, hasta que nos empezamos a besar, a chupar nuestras conchitas, las dos hacíamos lo mismo, nos metíamos los dedos la lengua (como les dije un largo rato) hasta que acabamos ¡las dos juntas! Pero acabamos a los gritos, quedando casi temblando, me encanta eso, aparte como les dije la cama de mis viejos es re grande, nos movíamos ¡como queríamos! Y siempre había lugar.

    Acá hay algo que les quiero aclarar, que creo que ya lo conté alguna vez, Pau se la juega muy de lesbiana, pero yo la hice coger con un par de chicos y vi como acababa como una Hija De Puta, pero ella dice que es mas lesbiana que otra cosa, por lo que tiene “todos los juguetitos” me entienden ¿no?

    Los que les conté recién es porque después de hacer el 69 acabar como perra, paso un ratito, y me dice: “Caro hoy te voy a re coger” “¿eh?” Le digo yo: “si siempre cogimos”, y Pau me dice: “si, pero esto hace tiempo que ¡no lo hacemos!”

    (Esto que les voy a contar con la única que lo hice es con Pau).

    Saca de la cartera (que como les conté estaba segura que algo traía), y si, saca un cinturonga, pero no cualquiera era una pija de goma y ¡grande!, le digo: “guacha me matas con ¡eso!” y me dice: “Caro, te encanta la pija, bueno esto no es una pija de verdad, pero déjame, solo déjame, no te resistas y te va a gustar”.

    Yo tengo el si fácil, más si es para coger, se lo pone, y me dice: “chúpala” y me pongo a chuparla, mientras ella se empieza a entretener con mi conchita, hasta que logra que ya todos mis jugos salieran y me ¡re calentaba!

    Me dice que me ponga en cuatro, le hago caso, me sigue tocando bien la conchita, metiéndome los dedos, yo agarrándome de las sabanas, hasta que siento que me empieza a meter esa pija de goma en la concha, poco, me la pone poco, me la saca, me la empieza a poner de nuevo, hasta que me la pone toda, siii, toda entera, me dolió, mis gritos de: “ayyy, forrra, me dueleee”, al final se transformaron en gemidos ¡de placer!, me coge así ¡en cuatro! Me la pone, me bombea (parecía que me estaba cogiendo un chico) hasta que me hace acabar ¡de nuevo!

    Yo, la verdad ya quería descansar un rato, pero la guacha me dice: “esto te va a gustar”, se moja sus dedos con todos mis jugos y me los empieza a meter en la cola, un dedo, despacio, hasta que me lo mete bien entero, bien hasta el fondo, y después me mete otro, despacio, hasta que tenia los dedos bombeándome el culo y yo como siempre ya transpirando y ¡gimiendo!, gozando (no se bien cómo explicar lo que le expresaba, digo la calentura que me estaba agarrando).

    Hasta que saca los dedos y siento que me empieza a meter esa enorme pija de goma: “nooo”. Le digo: “nooo, puta me matas”, pero mi voz, que ya casi no podía hablar en el fondo decía que ¡sí!

    Me agarra de la cintura, ye me la empieza a poner, me dolía, sentía literalmente “que me estaban rompiendo el culo”, y era así, pero después eso se fue convirtiendo en placer (me gusta que me hagan la cola). Obvio que no me la puso entera porque no aguante, pero la guacha sabe cómo hacerlo y bien, me bombeaba hasta el punto en el que se daba cuenta que me dolía, hasta que me hizo acabar ¡de nuevo!

    Ya ni se cuantas veces me había hecho ¡acabar!

    Nos quedamos otra vez un largo rato en la cama abrazadas (no lo voy a volver a contar porque fue lo mismo que antes, acariciándonos, hablando, besándonos y todo eso).

    Ya eran como las tres de la tarde y la verdad es que yo tenía hambre, y le dijo de bajar a comer algo, nos ponemos de nuevo los toallones (jaja andábamos las dos en bolas en mi casa ¡como si nada!, después me puse a pensar, que si a mis viejos les pasaba algo y volvían y nos encontraban así Y A MI ME MATABAN).

    Bueno vamos a la cocina, caliento en el horno eléctrico algunas empanadas, las comemos, boludeamos, hablamos como si nada hubiera pasado (con Pau cogimos tantas veces que ya ni hablamos de lo que hicimos, jeje).

    Bueno la cosa, es que aunque Pau no se podía ir muy tarde porque no se qué carajo tenía que hacer, veo que sube, baja la cartera, me dice vemos un rato de tele (me pareció una boludez, pero le dije que si).

    Así con los toallones, voy al living, prendo la tele, y ella busca su cartera y baja, y me dice: “Caro, en un rato me voy, esta es la despedida”, le digo: “¿qué despedida?”

    Se sienta en el piso, me saca el toallon, y me empieza a chupar la conchita de nuevo, pero con todas sus ganas, saca de la cartera otro de sus juguetes, este era solo una pija negra, primero me la mete en la boca, me dice que la chupe, la chupo, ella se calienta viendo eso, mientras me metía los dedos en la concha, hasta que me empieza a meter la pija y me la chupaba, yo otra vez solita me amasaba mis tetitas, y ya me estaba dando cuenta cómo iba a terminar esto, porque me estaba calentando demasiado.

    Me saca la pija, me la pone, me la saca, siempre chupándome la concha, empecé a sentir esa sensación rara en la que siento que todo el cuerpo me tiembla y pierdo el control de todo, mientras ella seguía haciendo eso, hasta que si, por segunda vez en una semana (y lo digo porque no me pasa muy seguido y con ella nunca me paso) me hizo eyacular, y empecé a largar ese liquido jugoso, Pau, estaba re loca de lo que me había hecho, y me seguía poniendo la pija en la concha y se tragaba mi eyaculación, y así me hizo eyacular ¡tres veces!

    Pau mucho no entendía, me preguntaba si eso me había pasado alguna otra vez (y como con ella tengo toda la confianza) le dije que si, pero siempre con una mujer en el medio.

    Bueno cosa es que quede muerta en el sillón, nos quedamos las dos sentadas un largo rato, no se cuanto tiempo, hasta que me recupero, es decir ya estaba otra vez como pararme y seguir (porque había quedado sin fuerzas de pararme).

    Pau me dice que ya se tenía que ir, se viste (la ropa de ella había quedado en el living), yo me vuelvo a poner el pijamita, nos despedimos con esos besotes que nos damos ¡y se fue!

    Y bueno acá estoy, ya paso bastante tiempo desde que me puse a contar lo que hice hoy jaja, la verdad que mi cuota de sexo ya está satisfecha, ¿me explico? Y contar lo que hago se transformo en un vicio de nuevo jeje

    Bueno estoy con el pijamita, y viendo que onda para hoy a la noche, si alguien me llama veré que hacer jaja

    Esto que les conté, no es la primera vez que lo hago, ni que lo cuento, pero estaba al pedo y tenía ganas de contarlo.

  • Entrenando al perro lesbiano

    Entrenando al perro lesbiano

    Cuando conocí a AMA X, comprendí que la sensibilidad va unida a la belleza, y por lo tanto algo tan sublime como el amor, solo podía existir entre seres igualmente bellos y sensibles, vale decir el amor y lo que ello significa solo existe entre las damas.

    Así pues, comprendí que los hombres, mas dados a la pasión, solo pensamos poco mas o menos con la protuberancia que nos sobra entre las piernas. Así que si hay alguna relación entre hombre y mujer, no debía ser muy diferente a la existente entre una hermosa dAMA y su mascota.

    Luego, como AMA X tiene su pareja, mi único rol si quería estar cerca de esta hermosa, sensible e inteligente Princesa, sería como su mascota, su perro… su perro lesbiano. Y comenzó un entrenamiento de veinte pasos, luego del cual debía ser mejor que un sumiso en una relación Dominación /sumisión (D/s) y que un esclavo en una relación de Dominación Femenina (Fem Dom).

    No se trató de un entrenamiento programado sino mas bien de una serie de clases impartidas magistralmente por AMA X, como excelente profesora, quien evaluaba cada lección hasta que su pupilo: su perro lesbiano, asimilara los contenidos y los continentes. Cada lección de un total de 20 equivale a un punto y para aprobar como perro lesbiano se requiere, como en cualquier escuela seria, un mínimo de dieciséis (16) en la escala de 1 al 20.

    •Lección Primera: Obediencia, En la primera sección con AMA X aprendí que lo importante es no hacer nada que no se me este previamente permitido, es AMA X quien toma la iniciativa, indica mi lugar: en el piso, bien de rodillas, bien echado a sus pies, siguiendo sus instrucciones y actuando según Ella indique. No se me está permitido besarla en la boca ni acariciarla, y mi único placer, como dadiva especial, luego de suplicar en medio de una lluvia de azotes, es autosatisfacerme en el piso mientras me humilla con sus pies en mi rostro, como un perro bajo el dominio de su AMA.

    •Lección Segunda: Pertenencia Justo en la segunda clase de amaestramiento, AMA X me enseño que mi cuerpo va a ser usado a su antojo, y que sería violado por Ella y nunca al revés, es decir un perro lesbiano es poseído y penetrado por su AMA, y debía gradecer esas caricias y soportar el dolor y humillación que impone la continua violación, como una puta o perra de su propiedad. Así mi boca la usaría como su zapato, degustando sus finos deditos y la planta de sus pies; y mi culo seria azotado y violado con falos improvisados o con su mano enguantada, o con consoladores empujados por su mano o sus pies, mientras su perro lesbiano solo podía gemir y suplicar, en medio de azotes, que siguiera aun en medio de la desesperante tortura.

    • Lección Tercera: Esclavo sexual. En esta jornada debía quedar claro que mi función es servir, complacer y adorar a la Princesa AMA X, es decir procurar su placer y satisfacción sexual como ella dispusiera, lamiendo como perro una y otra vez su joya, degustando sus jugos como elixires divinos y su olor durante todo el tiempo que ella lo demandara, aprendí entonces a conformarme solo con los azotes del látigo en mi piel y la satisfacción de rendirle tributo. Sus divinos besos y caricias no son aptos para perros como yo; y quedarían reservados para su compañera y pareja: otra dama de igual sensibilidad y similar belleza.

    • Lección Cuarta: Exhibición. Las instrucciones de AMA X eran claras y aterradoras, debía presentarme ante Ella, con collar de perro, brazaletes de cuero en tobillos y muñecas, descalzo y medio desnudo, manejar así por media ciudad antes de recibir la cuarta clase.

    Esta exhibición y la turbación que me embargaba eran sin duda una prueba a mi obediencia, pues ya me habían ordenado la fabricación de tales accesorios de cuero, que debí hacer en tiempo record… finalmente creo que aprobé ese examen, no sin dificultad, tuve que estudiar la forma de hacerlo, hacer tiempo para ello e ingeniármelas para cumplir el mandato. Valió la pena porque mi apariencia y entrenamiento de la jornada me coloco como un completo perro: con collar y cadena, y su dominio fue especialmente severo, nuevamente violado y torturado, sintiendo que mi cuerpo era un apéndice de su voluntad y determinación, esa sensación de que le pertenecía me acercaba a AMA X y por eso lo disfrutaba.

    • Lección Quinta: Adoración. Servir a AMA X supone no solo atender sus deseos, obedecer sus órdenes y rendirle tributo, sino también expresarle gratitud y sumisión. Todo ello compensado con la divina dicha de besar, lamer y adorar sus pies, con sus uñitas pintadas de violeta o de rojo encendido, con sus sandalitas que desnudan esos piecitos de diosa y que le hacen gala a sus senos redondos y erguidos. Ver su cuerpo desde abajo, cuando estoy echado lamiendo el polvo de sus pies me permite admirar las formas perfectas de su figura dibujada aun con ropa, lo torneado de sus piernas y la cadencia de sus caderas, lo más parecido a la estatua de Diana-Afrodita en el Paseo La Reforma de Ciudad de México. Aquella jornada de adoración, pasaba también por tostarme bajo el sol inclemente con mi cuerpo casi desnudo, pero divinamente compensado por la dicha ya descrita, como perro lamepies.

    • Lección Sexta: Castigos de Flagelación. Ya me había anunciado el castigo por mi estupidez de no saber pintarle sus uñas como debe ser, así que en esta sección no tendría más placer que quedar marcado por una semana con treinta azotes, recibidos sin contemplación, atado contra un árbol, desnudo y a campo abierto, mientras AMA X permanecería vestida solo ejercitando sus músculos con el blandir del látigo, expresando su superioridad femenina sobre su esclavo. Soportar los azotes y los trazos cáusticos no fue fácil, los últimos los conté casi a gritos y sollozando, pero la sensación de ser usado y sometido a los caprichos de AMA X valían la pena y me hicieron muy feliz, debo reconocer que pase varios días en que no pensaba en otra cosa cuando me veía las marcas de los azotes en el espejo, y deseaba constantemente revivir aquellos momentos de ultra dominación. También aprendí a disfrutar las azotainas de AMA X y a someterme a su voluntad.

    • Lección Séptima Violación. En esta ocasión no existiría placer sexual propiamente dicho, solo el sometimiento de mi cuerpo a los jugueteos de AMA X, quien me violaría repetidamente, maniatándome y gozando con mi ano como si fuera no un perro, sino una perra en celos. Las torturas de la violación quedaron compensadas por la sensación de ser sometido como una puta a su servicio, y mi trasero quedo hambriento deseando ser nuevamente humillado de esa forma por AMA X, quede empalado, esperando un próximo encuentro pero la clase fue suspendida por dos semanas, desesperándome aún mas. Comprendí que un esclavo lesbiano no es mas que un juguete dispuesto a ser penetrado por AMA X.

    • Lección Octava Préstamo. Esta clase fue magistral, se demostraba que un esclavo lesbiano es el juguete de su AMA, que puede ser prestado, exhibido, mostrado y castigado por su AMA o a quien ella disponga, y sin más compensación que la dicha de servir y ser útil para los juegos de las dAMAS. Aprendí a ser literalmente cabalgado y pisado por AMA X.

    • Lección Novena Castigo no consensuado. Ser usado como esclavo sexual, castigado con el fuego de la pasión de una dAMA no es un mero eufemismo, es literalmente eso: quemado apasionadamente por su AMA hasta que el perro lesbiano aullé, maniatado y amordazado sin poder suplicar para pedir detener esa pasión.

    Un castigo de posesión divinamente refinado, compensado por el honor de recibir luego un baño de shampam de su Diosa, en el cuerpo y en la boca, humillado bajo Ella cuando le orina demostrando su supremacía. Acompañado por la ultra degradación del cunnilingus, por la superioridad de AMA X sobre su perro lesbiano, enseñanza que demuestra que el fuego de la pasión de un AMA puede quemar a su esclavo al tiempo que Ella lo disfruta.

    ¿Qué continua en las próximas lecciones? No lo sé, la imaginación creadora de AMA X no tiene límites y eso es realmente apasionante para un perro lesbiano en entrenamiento como yo. Supongo que debo rendir algún examen pronto, supongo que debo repasar parte de lo visto, pues la clase nueve quedo inconclusa.

    Temo además que debo hacer algunas tareas de reparación por los inconvenientes causados la última vez; pero recibiré con gratitud perruna la penitencias que tenga a bien imponerme en el próximo encuentro.

    Sea que me marque con azotes repasando la lección sexta, sea que me queme con su pasión como en la última lección pero ahora en todo mi cuerpo incluyendo mis zonas más sensibles como la entrepierna y la lengua, sea que me preste o me exhiba como su perra ante sus amigas humillándome con castigos diversos, sea que me use como su perra violándome con repetidamente con un arnés enorme; sea un poco de cada cosa, o que… lo que tenga a bien imponer… gustosamente lo agradeceré si además tengo el placer de lamer el sucio en sus pies descalzos y en sentir en mi piel las caricias de sus azotes y la sensación de su supremacía… cualquier cosa por aprobar mi entrenamiento de perro lesbiano bajo la tutela de AMA X.

  • El poder de mis manos (3): La señora Inés, la empleada

    El poder de mis manos (3): La señora Inés, la empleada

    Los días transcurrían sin ninguna novedad en el barrio y casa de mis vecinos. Luego de regresar de estudiar, no tenía mucho tiempo para ayudarlos, pero siempre buscaba hacerlo hasta que la señora Ángela me llamó para decirme por favor si podía llevar unos paquetes de ropa lavada a domicilio que me pagaría por hacerlo.

    Cuando me entrego los paquetes y la dirección de la cliente ahí recién me dijo que era la señora Bibolotti, tuve que disimular la emoción y actuar lo más normal posible ante la señora Ángela en ese momento vinieron a mi memoria su cuerpo de tetas grandes y enorme trasero blanco.

    Cuando llegó a su casa toqué el timbre y una muchacha abrió la puerta y me hizo pasar a la cocina y dijo que esperara a la señora era su empleada, cuando la vi estaba igual de bella y yo estaba ya con una tremenda erección que no podía controlar y se lo hice notar bien sus ojos celestes vieron el bulto en mi pantalón.

    Ahora era ella quién actuaba como si nunca lo hubiera visto ni tocado y tenido en su boca para luego terminar dentro de su chucha dejando mucha leche caliente, preguntó cómo seguía la salud de la señora Ángela le dije que ya estaba mucho mejor teniendo en cuenta su edad.

    La empleada se llamaba Inés y también se dio cuenta de que tenía dura la verga y se puso roja de la vergüenza y para romper el silencio que había la señora Bibolotti le dijo que ya se podía llevar la ropa limpia a guardar y ella obedeció.

    -¿No te da vergüenza andar así mostrando eso a todo el mundo?

    Reclamó ella sin dejar de ver la erección le dije que al mundo no se lo enseñaba pero a ella sí y no podía evitarlo viéndola y era porque la había extrañado mucho.

    – ¿Tú debes estar loco? recuerda que estás en mi casa y eso que pasó fue porque me dejé llevar por los masajes y me calentaste con tus manos…

    Bueno parecía que por las puras m había hecho ilusiones así que pedí el pago para irme rápido de su casa y ella pagó y me dirigí a la salida algo molesto pero ella me llamó.

    -Muchacho espera ven acá

    -No me llamo muchacho mi nombre es Antonio pero me dicen Toño… (Contesté de mala manera)

    -¡Está bien Toño no te molestes sé que viniste con muchas ideas y tan bien ganas por lo que veo y no te puedes ir así porque sé que yo soy la culpable espera acá un momento…!

    Cuando regreso Inés su patrona le dijo que yo le iba a dar unos masajes y que era muy bueno ya que ella se estaba quejando de unos dolores en el cuello días atrás, se sorprendió y dijo que no era necesario que ya estaba bien pero la señora Bibolotti insistió casi se lo ordenó y dijo que ella luego se lo iba agradecer.

    -¡Pero señora es tan joven que puede ser mi hijo no creó que él sepa…!

    Inés era una mujer de 48 años zamba clara algo bonita de cara de cabello ondulado y sujeto por una coleta de buenas tetas y culo bien grande algo gorda y era viuda.

    -Inés no te dejes engañar por su edad es muy bueno dando masajes y él te va quitar el dolor que tienes de ahí luego tú decides. Y vayan donde el señor hace ejercicios y que no se hable más me voy a mi habitación.

    Fuimos a la parte de atrás de la casa yo la seguía viendo cómo se movían esas nalgotas como la tela de su uniforme era delgada se notaban muy bien se me hacía agua la boca de solo verlas, cuando llegamos era un cuarto grande donde había máquinas para hacer pesas y también una camilla.

    -Y ahora que hacemos joven

    Le dije que me llamaba Toño y se echara sobre la camilla pero antes debía quitarse el uniforme y cubrirse con una toalla que no tenga miedo que yo había aprendido de una señora que le daba masajes a su patrona.

    Ella se fue a un baño que había ahí y regresó como yo le dije y se echó sobre la camilla boca abajo mis manos recorrían su cuello y estaba bien tensa sus músculos estaban duros y seguí dándole por hombros brazos y espalda la toalla cubría su enorme culo.

    -Diga si le hago doler para detenerme porque a veces sucede cuando los músculos están muy duros señora Inés.

    -Está bien pero no me duele al contrario se siente bien. Tenía razón la señora si sabes.

    Mis manos masajeaban ahora todo su cuerpo y ella se dejaba hacer e hice lo mismo que había hecho que la señora Bibolotti después perdiera el control y pida verga.

    -Ohhh gracias qué rico se siente primera vez que recibo unos masajes.

    Cuando mis manos subieron de las pantorrillas y llegaron a sus muslos muy despacio fui subiendo hasta llegar cas a tocar su sexo había que tener cuidado y pregunté si podía seguir su silencio y gemidos me hicieron continuar mis dedos tocaron su vagina que estaba mojada y comencé a masturbarla.

    -Ahhh… ohhh diooos me gustaaa ahhh

    Retire la toalla que la cubría y abrí más ahora sus piernas mis dedos sobaban sus labios y luego los metí en su chucha tocando su clítoris ya estaba Inés lista para la penetración ahora sus gemidos eran fuertes y le pregunté si quería sentir una buena pinga dentro de ella.

    -Siii dámelooo ohh quieroo… ohhh sentir esa pinga… dura que vi en tu pantalón yaaa nooo… aguantooo más…

    Ahora la volteó y vi esas tetas de pezones marrones que estaban hinchados siempre me gustaron las mujeres de tetas grandes así que magreaba esas masas de carne mientras las besaba y chupaba.

    -Quítate el pantalón Toñito quiero que me metas la pinga ahhh

    No había de que preocuparse teníamos permiso de la dueña de casa para cachar, así que al instante me quité toda la ropa y me eché en la camilla apuntando al techo con la pinga, ella se subió sobre mí con su mano dirigió mi verga a la entrada de su chucha y se sentó.

    -Ahhh qué ricooo… tan caliente y duro papito siii ohhh.

    Y comenzó a mover el enorme culazo que se manejaba sus tetasas se movían de un lado a otro, yo había venido con las ganas de tirarme a la señora Bibolotti y terminé metiendo pinga a la empleada no había nada que reclamarle a ella porque chucha es chucha.

    -Ahhh siii siii… cómo extrañaba una buena vergaaa… ahhh…

    Era una salvaje saltando sobre mi sentía dolor casa vez chocaban nuestros sexos así que bajé y la apoye sobre camilla y abrí esas nalgotas y metí en medio el falo y empuje fuerte ella dio un grito pero aguantó heroicamente la estocada y entró el glande ahí recién me di cuenta que se lo había metido en el culo.

    Era una mujer que había sufrido mucho en la vida así que estaba acostumbrada al dolor y lo aguanta muy bien, su esfínter se resistía a darle pase al invasor que se abría paso centímetro a centímetro, estaba bien apretado su culo de Inés pero ahora yo empujaba más fuerte sus resoplidos que daba me daban más ganas de seguir rompiéndole el culo.

    -Uffff… uffff… yaaa estaa todooo adentroo siii aggg

    Ahora la tenía bien clavada a la señora Inés y empieza el mete y saca ella se sujetaba fuerte de la camilla mientras recibía lo que le hacía falta al igual que a su patrona una pinga joven ahora entendía la señora Bibolotti lo había planteado todo cuando levante la mirada y la vi a ella que se estaba masturbando viéndonos.

    Sus nalgotas saltaban pareciera de alegría a cada embestida que recibía su esfínter que ya estaba bien abierto y lo disfrutaba ya ella al igual que yo, estuve dándole duro hasta que todo lo bueno tiene su final y explote y llene su culo de semen.

    -Siiiii… ahhh… tomaaa tu lecheee ohhh

    Ella también se puso rígida y tembló cuando sintió como sus entrañas se llenaban de semen por primera vez ahí quedamos pegados como si fuéramos dos perros luego de copular, ya no estaba la señora Bibolotti cuando la busqué con la mirada ya se había ido.

    Luego de unos minutos recuperamos el aliento y nos fuimos a bañar ahí volví a cacharla otra vez saliendo el segundo polvo, me preparó un jugo especial para según ella recuperar fuerzas y me fui cuando llegue donde la Sra. Ángela le di su dinero me quiso pagar pero no acepte y me fui a dormir.

  • Mi padre, su semen, mi embarazo

    Mi padre, su semen, mi embarazo

    Blanco, blanco, blanco,

    blanca es la leche que me das,

    espesa, caliente, de olor intenso,

    la que cae sobre mi lengua, sobre mis ojos,

    la que me entra y me deja preñada.

     

    Cómo amo esa leche, cuando baja por mi garganta,

    la que unas veces dejas en mis pechos,

    y otras me das de desayunar.

    ¿Recuerdas la última vez?

    esa que me tenías a cuatro patas,

    como una perra, ladrando para ti.

     

    Aún recuerdo como dolía, cada vez que en mi culo la clavabas,

    que bien me follabas, estaba totalmente enganchada.

    Hasta que acabaste, y cuando la sacaste,

    yo ya sabía donde acabaría, no en mi culo,

    sino en mi vientre.

     

    Me dejaste preñada,

    como una gata callejera.

    Me marcaste, me hiciste tuya.

    Me usaste como tu recipiente, para saciarte.

     

    Y todo, y todo,

    por un billete.

     

    Así te recordaré siempre,

    mi querido padre,

    quien me dio la vida,

    quien ahora me domina,

    quien me hace su vasija,

    para ese blanco, blanco, blanco,

    espero semen.