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  • Barra de chocolate

    Barra de chocolate

    Siempre salgo a realizar mi caminata habitual, salí en una de ellas con la idea de quedar en lo de mi chocolate Toby para tener sexo con él, cogemos seguido, todas las veces riquísimo.

    Al llegar me atendió Josh, el huesito de Valeria, me abrió, pregunté por Toby y se puso algo nervioso, ‘no está’ me dijo, sin embargo, yo había quedado con él que pasaría luego de mi caminata por su departamento, «ah, bueno, vendré más tarde» le contesté.

    Para hacer hora, fui hasta la casa de Vale, como es nuestra costumbre, ambas ponemos la llave en un lugar x para que podamos entrar a nuestras casas por si necesitamos, no le avisé nada, sabía que ella estaba en su casa, así que entré y fui hasta su habitación, la encontré tirada en su cama, totalmente desnuda y con semen por sus pechos, muy cansada, «ups!!, perdón, no sabía que estabas con alguien» le dije, ella se quedó callada, sorprendida y cuando volteo para salir, del sanitario sale desnudo Toby!!!

    Obviamente me tocó la escena, siendo que yo fui a buscarlo justamente para tener sexo, empezó a disculparse junto con Valeria, «ni se preocupen, nosotros no somos novios ni nos juramos fidelidad», le contesté, «tranquilos, sigan con lo que están haciendo», «nos vemos más tarde» le dije a Toby.

    Nunca fui fiel ni espero que me lo sean, me hubiera avisado nomás, ya somos grandes y él sabe que no soy una santa, luego de eso, salí rumbo a casa, feliz por Valeria y medio pichada con Toby por no avisarme, camino a casa, iba pensando mil cosas, obviamente sin sexo no me iba a quedar ese día, mensajeé a mi jefe y le pregunté si podía encontrarse conmigo, «necesito dosis de esperma» le escribí, así le esperaría por ahí hasta que me busque, no tardó mucho y pasó a buscarme.

    Fuimos por un helado antes de ir al motel, entramos, me duché y salí desnuda del baño, nos besamos, y fui abriendo mis piernas para recibir su pene en la vagina, siempre disfruto mucho de su penetración, lo hicimos sin prisa y fue viniéndose dentro de mí, nos duchamos y me acercó a casa.

    Apenas llegué, Toby se apareció por casa, me preguntó si podía entrar y le abrí la puerta, «no sé cómo disculparme contigo» me dijo, «porqué tengo que disculparte?» le dije, «no soy de tu propiedad, ni vos el mío, cogemos con quien queremos, al menos yo tengo relaciones con muchas personas» le dije, se quedó callado un tiempo, «sos mucho más que tu amiga» me dijo, «eso seguro que sí, pudiste meterle todo?» le pregunté, «no, le duele todo y apenas pudimos la cabeza» me dijo, solté una risa ganadora, sabía que Vale no está acostumbrada a pijas grandes y anal ni hablar.

    Recuerdo que cuando mi jefe le penetró el culo, ella por poco se caga y encima lagrimea hasta casi llorar, yo tengo la suerte de ser elástica en mis partes, cuando perdí la virginidad con un gran consolador no me sangró ni nada, es más, disfruté desde el principio, punto para mí.

  • Deep blue sea (Parte 4)

    Deep blue sea (Parte 4)

    Por un instante Ava lo percibió, la tensión en el aire, el silencio que no podía calibrar detrás de esa mirada y creyó que finalmente lo diría. La razón por la cual la miraba de esa manera, la razón por la cual la había llevado a su casa, la razón que flotaba entre ellas como una corriente silenciosa. No debería existir y sin embargo allí estaba, no debería anhelarlo y sin embargo lo hacía, pero no era tan valiente para lanzarse a las aguas de algo tan profundo que amenazaba con ahogarla. Pero una vez más Amanda la decepcionó con la fría lógica apartándola, al margen de la muralla que había alzado entre ambas. Y eso la desesperaba, todas las emociones se acumularon en su pecho como un nudo y sintió como el aire se le escapaba de los pulmones.

    No comprendía la necesidad visceral por formar parte en el mundo de aquella mujer que apenas conocía. La necesidad de su atención, de sus miradas y de tomar lo que le ofrecía en cada una de ellas. Quería gritar, llorar y derrumbarse porque estaba sola, agotada, aterrorizada, no solo porque su vida se venía abajo, sino por la inminente locura que provocaba su atracción por Amanda. Como si toda su necesidad, su soledad, cada deseo y pensamiento solo pudiese satisfacerlo ella. Se había vuelto loca, completamente loca.

    Amanda se preocupó por el abrupto silencio de Ava, un minuto antes vio asomarse la desesperación en su mirada, las lágrimas que dejaban un rastro húmedo en su mejilla y ahora nada, un vacío oscuro como si se hubiera marchado lejos de allí. Su cuerpo comenzó a temblar a pesar de estar en un estado catatónico y temió por ella, que finalmente el dique se hubiese roto ante la presión y estuviese presenciando un colapso. Se acercó, dudando si debía tocarla o no, necesitaba traerla de regreso de alguna manera.

    -Ava.- susurró manteniendo la calma –Ava.- no se resistió a secar las lágrimas que fluían, a tomar el rostro ausente entre sus manos y encararla –Ava, escúchame…no estás sola y Sebástian te necesita. Vamos, hazlo por él.- y por ella que no soportaba verla así –Respira profundo y regresa, tienes un hijo que te necesita, no puedes rendirte ahora.

    El nombre de su hijo hizo eco en su cabeza, era la razón de su vida le brindaba calidez a la frialdad que había entumecido su cuerpo de pronto. Eso y las manos delicadas que la sostenían y provocaban una revolución tal de sensaciones que parpadeó al instante, inspirando bruscamente el aire. Entonces se encontró con unos ojos azules cargados de preocupación, caricias suaves que secaban sus lágrimas y anhelo se transformó en un dolor punzante que fracturó su mundo. Comenzó y la impotencia se transformó en un dolor punzante que fracturó su mundo. Comenzó con un sollozo que desató el llanto desesperado y desgarrador y no tenía nada más a que aferrarse, excepto a la propia Amanda, que la rodeó con sus brazos y la sostuvo mientras su cuerpo se sacudía en temblores incontrolables. En Amanda la preocupación y la impotencia se transformaron en una rabia fría y oscura, el responsable iba a pagar porque lo destrozaría.

    Ninguna se percató del tiempo, tampoco interesaba porque mientras Ava la necesitara, Amanda estaría allí. Cuando ya solo quedaban lágrimas silenciosas y suspiros, Ava se obligó a sí misma a reaccionar, considerando donde estaba y con quien, Amanda que percibió el movimiento le permitió la libertad de apartarse si lo deseaba. Pero negar lo que habían sentido en ese abrazo, sería una mentira. Protección, apoyo, la sensación de estar en el lugar correcto, con la persona correcta, emociones peligrosas que tampoco tenían garantía y podía destrozarla y que por ese instante, prefirió ignorar. Finalmente se apartó, con la sensación de pérdida absurda, que la impulsaba a lanzarse a sus brazos otra vez, estaba demasiado agotada para avergonzarse, para dar explicaciones y Amanda pareció comprender, como si la conociera de toda la vida, para ella parecía ser un libro abierto.

    -Pediré a Rosa que traiga un té, o lo lleve a tu habitación.- dijo rompiendo en silencio, Ava negó, en su habitación estaría sola y sin Amanda se derrumbaría otra vez –Entonces aquí.- la llamó a través del teléfono interno y minutos después, la mujer apareció con té y galletas, un extra, intercambió una mirada silenciosa al ver el estado de Ava, pero se abstuvo de hacer preguntas y se marchó en silencio –Te hará bien, come.

    Ava lo hizo, el té la relajó considerablemente y las galletas le endulzaron el paladar, un paso adelante. Amanda era una presencia sólida y silenciosa a su lado y eso la mantenía firme. Tenía la camiseta húmeda y arrugada, suspiró culpable, pero no incómoda por haberse derrumbado frente a ella, quizás porque sabía que no lo utilizaría en su contra. Como todo aquellas emociones desconocidas deberían preocuparle, porque podían hacerle mucho daño.

    -Tu ropa.- logró decir en voz baja.

    -Tengo más.- una respuesta relajada, simple -¿Mejor? – Ava sintió.

    -Lo siento.

    -Eres humana, me hubiese preocupado que la presión provocara algo peor. Ahora tendrás la cabeza más despejada para pensar, esto ha sido bueno.- otro suspiro, lo cierto era que se sentía apaleada –Puedes comenzar mañana, hoy relájate en la piscina, disfruta el día con Sebástian, hay tiempo.

    -No.- respiró categórica y dejó la taza sobre la bandeja –Los números me relajan, necesito distraerme.- Amanda no estaba de acuerdo, pero no dijo nada más.

    -Si no estás concentrado quiero que lo dejes, no nos podemos permitir más errores.- fue la condición.

    -Lo haré.- meditó unos segundos en silencio antes de tomar valor para la siguiente pregunta –Hay algo más, ¿cierto? Algo más que… quieres de mí.- la razón le pegó una bofetada que ignoró, si se lanzaba a la boca del lobo no sería nadie más responsable que ella.

    Una mirada azul llena de tormentas y oscuridad.

    -Será que lo quieras dar Ava.- el tono derritió un poco el muro de hielo y desató una chispa.

    -¿Tengo elección?

    Amanda controló la irritación, ¿acaso estaba insinuando…?

    -¿Crees que es el precio a pagar? – frialdad, la había ofendido y comprendió el error de inmediato, cuando Amanda iba a marcharse.

    -No.- extendió el brazo para detenerla sin pensarlo –Lo siento, quédate por favor.- le pareció sorprenderla y sonrió –No has dudado de mí un solo segundo, me ofreciste una mano en el infierno que se ha convertido mi vida y has sido honesta en cada palabra. Te he devuelto el favor con una acusación y ha sido injusto de mi parte y cobarde.

    En efecto, Amanda estaba sorprendida.

    -Te he dado razones.- aceptó porque no tenía sentido mentir lo evidente.

    -Por eso, has sido honesta.- le sostuvo la mirada –No entiendo por qué, no entiendo y confieso que no sé cómo actuar, pero mentiría si no digo que también quiero algo, porque lo he sentido. No puedo explicar esto, me abruma y me confunde. Yo…

    Aquello era mucho más de lo que Amanda hubiese esperado, infinitamente más. Ava confiaba en ella con una confesión que la tentaba a tomarla en brazos y mostrarle, exactamente que fluía entre las dos. Pero eso sería un desastre, traicionar esa confianza, aprovechar la confusión y la vulnerabilidad, arrastrarla en algo para lo que no estaba preparada, a pesar de desearlo.

    -Serás tú quien decida qué hacer con eso Ava, yo, prefiero no arriesgarme. Al parecer hay muchas cosas inexplicables en esto, demasiadas…me cuesta ser, sensata en cuanto a lo que deseo y mantener las distancias.- si le tocaba ser honesta lo sería –La primera muestra es el hecho de que estés aquí. Sebástian es una razón, la situación de la Empresa también, el resto son puramente mías y egoístas. Espero que me perdones por eso, fue inevitable. Tampoco puedo explicar el por qué pierdo el control cuando se trata de ti.- la mirada intensa fue suficiente confirmación de que era cierto –Lo que tú decidas, cuando lo decidas, lo respetaré.

    ¿Perdía el control? ¿Qué significaba eso? No es que las palabras no fuesen claras, estaba allí porque Amanda tenía interés en ella. Manejaba la posibilidad de que fuese un capricho, seducirla, llevársela a la cama y conseguir una confesión. Podía ser parte de una estrategia bien calculada, por otro lado, era tomarse demasiado trabajo y complicaciones cuando simplemente podía enviarla a la cárcel. Sin embargo, la parte estúpida en ella que anhelaba la cercanía de Amanda, no dudaba de absolutamente nada.

    Ya no era una niña ingenua, aunque en aspecto de relaciones no era la más experimentada, tenía claro que con Amanda cualquier decisión podía ser un riesgo. ¿Qué estaba dispuesta a ofrecerle? ¿Una aventura exótica y llena de experiencias nuevas? Trabajo, casa, ¿una relación? Ni siquiera le atraían las mujeres y allí estaba, cuestionando lo que podía ser su vida si se rendía a la curiosidad y atracción. Ya lo había dicho Rosa, no se comprometía con nadie, jamás había llevado a nadie a la casa y su situación era demasiado diferente para hacer comparaciones. No obstante, no podía negar que tener el control de lo que sucedía entre ellas le confería un poder único, aunque sabía que jamás lo utilizaría en su beneficio. ¿Lo haría Amanda?

    Contrario a lo que dictaba la razón, deseaba que no mantuviera las distancias. Amanda la observó en silencio, consciente de que libraba su batalla muy particular en la que no tenía derecho a intervenir por mucho que quisiera inclinar la balanza a su favor. No le haría ningún bien a ninguna. Tenía la sensación de que Ava no era de las que se conformaban con una aventura y ella no tenía más que ofrecer. Aunque la pregunta correcta era: ¿sería ella misma capaz de conformarse con tan poco de lo que deseaba?

    -Creo que debo marcharme, ambas necesitamos trabajar.- dijo al fin quebrando la atmósfera y sin esperar respuesta alguna.

    -¿Regresas a la empresa?

    -Sí, tengo una reunión con los accionistas, quieren un informe sobre la investigación.- le dijo poniendo distancia entre ambas, la sensación de pérdida la hizo apretar los labios.

    -Oh, ¿qué les dirás?

    -Que los abogados y los investigadores que contratamos y la policía están haciendo su trabajo. Tu permanencia y tú trabajo aquí es confidencial, no quiero ponerlos en sobre aviso.

    -¿Crees que el estafador es un accionista?

    -Será un desastre si tengo razón.- le confirmó.

    -Se te da muy bien controlar los desastres, piensas en frío.- contestó Ava, que no la conociera no significa que no supiera sobre ella. Un genio financiero que había triplicado la fortuna familiar y la propia en la bolsa a base de fría lógica. Amanda le lanzó una mirada enigmática.

    -Empiezo a creer que tengo debilidades.

    Evidentemente.

  • Una conejita en el bosque

    Una conejita en el bosque

    John todos los días ingresaba en la espesura de la niebla entre los árboles de gran altura, nunca había encontrado algo diferente que el resto de días; sin contacto alguno cerca, lo llevaron a volverse reticente ante otros. La camisa campirana debajo de su chaqueta, se adhería a su trabajado cuerpo debido a ejercicios matutinos y levantamientos de objetos pesados, moldearon el pequeño cuerpo de un puberto al de un hombre. Entre su rutina de levantar leña, ir en busca de peces al manantial y agua para beber, trataba de usar el cobertizo de comida almacenada lo menos posible para su prolongamiento, cazando el mismo su alimento y sustento natural. Después de la muerte de sus padres hace más de 10 años, el hombre ahora ya de 34 años, necesitaba descargar esa frustración sexual de alguna manera, masturbándose seguido y follando a extrañas perdidas por el bosque, cosa que sucedía eventualmente.

    Un día mientras llegó al conocido manantial, cerca de la cascada pudo ver cierto movimiento entre la oscuridad de la cueva, no sabía que era exactamente, lo que encaucionó su curiosidad. Moviéndose lentamente hasta estar a la altura, brinco de una roca a otra para entrar en la boca de agua. Ahí, pudo observar un cuerpo pequeño que se estremecía de frío y estaba cubierto en un vestido de tela transparente que no dejaba nada a la imaginación. En posición fetal, sus ojos se dirigieron al esculpido y redondo trasero que era visible entre la ajustada prenda. Una de sus manos se dirigió a la curva de la cintura, recorriéndola suavemente, lo que causó una reacción instantánea de la chica que se asustó y se retiró lo más lejos posible.

    -¡Aléjate! -en su labio inferior se podía percibir un corte cubierto de sangre seca.

    Él cautivado por las curvas femeninas y tesoros visibles ante sus ojos, no supo que responder y continuo su disimulado recorrido por todo su cuerpo. Los enormes pechos se agitaban violentamente por el miedo, que llevó la atención de John a ellos. No había tocado a una mujer en un tiempo, y la sexy cajera del supermercado, cada vez que iba por suministros, lo tenía al límite de lo que no podría tener. Tanta fue su curiosidad por conocer cómo se sentía tocarlos, bajo sus ojos a los prominentes pezones de la mujer, pasando saliva después de sentir la boca seca. La chica al verlo acercarse, retrocedió con miedo grabado en sus ojos verdes, lágrimas salían por sus mejillas ante las súplicas silenciosas. Él apretó un pecho, amasándolo con delicadeza mientras veía una reacción y de si lo estaba haciendo bien, ella gimió lentamente al ver sus ojos llenos de lujuria y el bulto entre sus pantalones de mezclilla.

    -Por favor, déjame ir.

    -Shh… -acercó sus labios a la mejilla de ella con intención de probar sus lágrimas, mientras recargaba su cuerpo corpulento al de ella, aprisionándola a la pared con total facilidad.

    -¿Quién te ha golpeado? -tocó con naturalidad el herido labio y acercó sus labios, tratando de aliviar su deseo de penetrarla.

    Ante la pregunta, ella volteó su cara tratando de evitar volver a oler ese pestilente olor proveniente de su boca. Esta acción enojó al casi ermitaño hombre que tomó su barbilla y contorneó sus curvas con la otra mano. Había estado montado arriba de sus muslos sin dejar caer su peso, percatándose de su posición dominante ante la hembra. Se cansó de estar de rodillas, por lo que la acostó de espalda a reticencia de la mujer que golpeó levemente su cabeza con la piedra del suelo. Al moverla, encontró una nota con una caja adheridas a la pared y no había percatado antes. Ansioso, abrió el regalo y encontró un plug de ano con colita de conejo y la nota que decía: «Después de tanto tiempo sin coger, te regalo esta mujer para que sepas aprovecharla bien. Mantenla caliente y repleta de semen, y te recompensará con crías saludables; no la descuides y fóllala por atrás como la conejita que es.»

    Al terminar de leer, sacó el plug que ella identificó con facilidad, implorando que no lo hiciera porque era virgen. Él desechó sus réplicas, subiendo su vestido hasta los muslos y volteándola boca abajo con facilidad. Las gotas de sudor bajando por su espalda le parecieron la mejor visión hasta ahora, la parte del vestido por sus hombros fue bajado por sus brazos, dando más acceso al valle de sus senos aplastados en el suelo. Observó el plug anal con el algodón simulando una colita de conejo que terminó por excitarlo involuntariamente con ella retorciéndose abajo de él. Introdujo un dedo en su entrada trasera, a lo que ella gimió de dolor; luego lo cambió por el plug que sacó un grito desgarrador de la chica. La prenda ajustada fue acomodada en su lugar, empujando el juguete anal más profundo y sin oportunidad de salir de su cuerpo.

    -Te quedarás con él, ¿entiendes?

    No recibió una respuesta mientras la sentaba y el voluptuoso trasero tocó la piedra, sacando gemidos de dolor y placer de la boca de la hermosa mujer frente a él. Vio ojos grandes que se perdían en sus órbitas, suplicando por piedad ante ese acto. Sus manos fueron a las deliciosas caderas, levantándola del suelo en sus brazos, observando su clavícula y hombros descubiertos de los rastros de tela. Lo excitaba ver el vestido ser sostenido por sus pechos y propenso a caerse en cualquier momento, si tiraba de él; incitándolo a besarla por primera vez con necesidad y fuerza. Ambas bocas se ensartaron juntas, él estaba mordiendo y probando los llenos labios de la joven, mientras sus manos tocaban sus nalgas, presionando el plug insertado.

    -De ahora en adelante, eres mi conejita. Al igual que tu vestimenta, será como la de una.

    Cargó con ella en el hombro, escuchando los gemidos de la chica que revotaba con cada paso y estaba a un paso de marearse por el tiempo que llevaba de cabeza. John o pudo seguir escuchando más, por lo que la colocó de manos y rodillas, empujando su cabeza en el suelo y el trasero en pompa con vistas de sus labios vaginales. Ella luchaba por levantarse, evitando el inminente acto de violación que tuvo resultados negativos, pues escuchó la bragueta ser bajada, la chica cerró los ojos y la lucha se detuvo en su cuerpo; segundos después, él estaba penetrándola hasta empeñadura con movimientos rápidos y gemidos lujuriosos del hombre siendo satisfecho. Cada embestida, era sofocada por los gruñidos de un aparente animal en celo. Marian sentía ser partida a la mitad por el grande glande del hombre que se introducía como una enorme barra de hierro que desprendía chorros de algo caliente en su vagina desprotegida. Marian no pudo evitarlo, viniéndose en un orgasmo monumental ante su inexperta experiencia y sofocándola con un placer despreciable. John no tardó mucho en llegar al clímax con un torrente de chorros de semen que se adhería a las paredes vaginales de Marian que ésta podía sentir pulsar dentro de ella.

    Cansado y recostado en el cuerpo débil, su pene quedó flácido aún dentro de la joven y luchó por no volver a hacerlo. Se levantó dispuesto a limpiarse y meter su barra en los pantalones, cuando la levantó poniéndola de rodillas y obligándola a comer todo el líquido blanquecino restante. Ella chupó con lentitud, viendo sus ojos fijos en ella y sus manos que movían su cabeza con delicadeza de manera horizontal. La admiración reflejada en los ojos del hombre era evidente, que envió a Marian quererlo complacer por un momento. Palmeó su cabeza, haciéndole saber que lo había hecho bien con la sonrisa que no podía ser oculta ante los ojos de la joven.

    -Lo hiciste bien. Me han dicho que te gusta estar repleta de semen, por lo que nunca tendrás problemas con eso.

    Asustada por las palabras, Marian sabía que no existía escapatoria con ese hombre. Había sido penetrada sin protección, aun siendo virgen; por lo que, entendía las repercusiones de tales actos sexuales y sin control de natalidad: con el tiempo, quedaría embarazada a los 19 años. No se equivocó de su premonición, después de ese día que fue encontrada por John en el bosque, él violaba su delgado cuerpo sin piedad, enterrando su pene en su cérvix, provocando dolores de estómago y marcas vaginales que se notaban por los ligeros rastros de sangre que venían con ellas. El cuerpo de Marian con esbelta cintura y prominente senos, fue modificado para darle espacio al bebé de aquel hombre que la tomaba todos los días como un animal y dejaba partes de él dentro de su fértil útero.

    John nunca se cansó de domesticar a su conejita a base de semen y fuerza.

  • Nuestra amiga argentina con dos pendejos

    Nuestra amiga argentina con dos pendejos

    Como siempre esto ya se transformó en un vicio en contar, como dije más de mil veces, las cosas que hago y no quiero o no puedo contar a mis amigos.

    Anoche para mí iba a ser una noche re tranquila, cenar con mis viejos y acostarme, pero a eso de las 22 h. me entra un whatsapp de alguien desconocido.

    Le pregunto quién es y la conversación fui así, (la copio):

    Primo: Hola Caro. Soy el primo de Alejo.

    Alejo es, o era, uno de los mejores amigos de mi ex, pero nada, como siempre, es más fuerte que yo, y me dejé coger por él y por su primito -que vive con el- un pendejo hermoso de 19 años, sin pelitos en el cuerpo, y re pocos en la pija y con el cuerpo- dentro de la edad que tiene- re marcadito, pero es re lindo, así como me gustan a mi (porque soy medio degenerada jeje), ya lo conté.

    La cosa es que la conversación por whatsapp siguió así:

    El primito (se llama Gaby).

    Gaby: Caro, soy el primo de Alejo, supongo que no te olvidaste de mi.

    Yo: obvio que no, ¿qué haces hermoso?, ¿cómo andas?, estas al pedo y me hablas por whatsapp, y aparte ¿de dónde sacaste mi numero?

    Gaby: jeje, me metí en el celular de mi primo y se lo copie, jaja, ¿te jode que te llame?

    (Yo la verdad, viendo lo que venía, porque obvio no me iba a llamar solo para saber cómo andaba ya me estaba mojando jeje, pero jamás pensé que iba a ser para tanto, y ya me van a entender).

    Yo: para nada bebé, vos como andas, ¿todo bien?

    (Bueno, nos pusimos a hablar boludeces que no las voy a repetir porque a nadie le interesan jeje, pero si les copio el final de la conversación).

    Gaby: nada, estoy al pedo en casa porque Alejo se fue a la casa de sus viejos, ¿querés que te pase a buscar y hacemos algo?

    (Nada, mi bombacha ya estaba mojada, recién habíamos terminado de cenar y era más que seguro que me iba a coger de nuevo y esas cosas, como digo siempre, me dan adrenalina y me gustan ¡y mucho!)

    Gaby (ya re zarpado) me dice: si querés te paso a buscar y vamos a casa, estoy con un amigo, y la verdad estamos al pedo.

    El pendejo, ya me tomaba ¡como una puta!, bah cuando estuve con él y su primo me porte así, pero que se yo, hasta ver como son las cosas nunca digo que no, total si yo no quería hacer nada, ¡no me iban a violar!

    Yo: ¿y qué edad tiene tu amigo?

    Gaby: 18.

    (Y me manda una foto por whatsapp, y que quieren que les diga, un pendejo hermoso, no eran de mi estilo, no era rubiecito, pelo morocho, si, pocos pelos como me gustan a mi, y obvio a esa edad una pija re parada)

    La verdad es que cuando me mando la foto, así solo de verla, me empecé a tocar la conchita (cosa que no hago mucho), me mojé hasta que termine masturbándome mirando esa foto. Cosa que aunque quedara como una puta, como una puta regalada, le dije que si, que no había drama, pero si no había onda. No iba a pasar nada.

    Gaby (que a pesar de ser pendejo no es boludo) me dice: “nena, no te vamos a violar jaja. Vamos a ver como se dan las cosas y hacemos lo que queramos.”

    Yo: Ok, dale, nos encontramos en Figueroa Alcorta y Salguero a las 23 h. Yo voy a estar con mi auto, es un Fiat 500 rojo (demasiados detalles, pero bueno, me gusta contar así las cosas).

    Y ahora el tema que a los chicos seguro, como digo siempre, no les importa: LA ROPA y para mi es fundamental, ya que si había onda, tenía que ir con algo que sin drama me pudieran empezar a tocar y calentarme jeje

    Entonces, me pongo una pollerita, no demasiado corta, (porque estaban mis viejos y si salgo en bolas me matan), pero bien amplia, unas botitas cortas y una blusa (sin corpiño jeje).

    Bueno la cosa es que nos encontramos donde dijimos, le digo a el que maneje (me embola manejar cuando voy con un chico), y maneja el ¡hasta su casa!

    Me estoy yendo a la mierda con tantos detalles que seguro que le importan un carajo jeje

    Bueno y ahí empieza lo mejor jeje

    Llegamos a la casa y nada, como siempre hablamos boludeces, hasta que el amigo de Gaby (Matu), en un momento nos quedamos solos en el sofá del living porque Gaby se había ido a la cocina a preparar algo para tomar (para mi fue una excusa para dejarnos solos, pero me hice la boluda jeje) y me dice: “que linda que sos, lástima ser tan pendejo para que me des bola”. Pero la verdad es que el pendejo me calentaba y mucho (yo soy re calentona).Y le digo: “¿por que?” y me mando como una zorra y empiezo dándole un beso suave, después más fuerte, (como hago siempre) le parto la boca, a ese pendejo hermoso (soy medio degenerada jeje) le meto la lengua hasta la garganta y me empezó a meter las manos en mis piernas (obvio, me estaba regalando), abro las piernas, me las toca, me las acaricia (es una de las partes más sensibles de mi cuerpo). Lo dejo. Si lo dejo y cada vez yo habría más, las piernitas.

    Jaja el pendejo no sabía que hacer, pero era tan lindo tan nene, que me estaba poniendo ¡re loca!

    No le digo nada, solo con mis gestos le demostré lo que quería, ¿y qué hice?, lo de siempre, le meto sobre sus bermudas la mano en su pija, que prometía bastante jaja

    Y ahí si, el pendejo se volvió loco, Gaby ya volvía de la cocina cuando yo (porque es más fuerte y no lo puedo dominar), le estaba bajando las bermudas, el bóxer, y así despacito como me gusta a mi (que no lo voy a contar porque es lo de siempre), le empiezo a chupar esa pija hermosa de pendejo, mientras Gaby y su amigo, ya me estaban metiendo la mano en mi conchita y en mi cola, hasta que tímidamente (son pendejos) me sacan la bombacha, y me empiezan a meter los dedos en la conchita y en la cola, mientras yo seguía chupando esa pija hermosa.

    Bueno así seguimos, en el sofá un rato, me empiezan a sacar la blusa, me comen las tetas, me saco yo solita la bombacha, ya estaba en bolas ellos también y ahora viene ¡lo mejor!

    Gaby se sienta en el sofá (nunca llegamos a estar en la cama cosa que a veces me gusta más), y yo sola me siento arriba de el, dándole la espalda, me empiezo a clavar esa hermosa pija en la concha, con mis pies sobre el sofá ¿me explico?, empiezo a saltar sobre esa hermosa pija, y dejo que su amigo, el otro hermoso bebé, me empiece a comer la tetas (estaba desesperado, hasta le tuve que decir que lo hiciera más despacio porque me hacia doler) y así, hasta que saltando sobre es pija acabe ¡por primera vez!

    Sin pensarlo, me doy vuelta, me pongo frente a Gaby y me la clavo de nuevo (la verdad es que buscaba que su amigo al menos jugara con mi cola, pero ¡hizo más que eso!)

    Me pongo a saltar sobre esa pija, otra vez con los pies en el sofá, yo solita me inclino hacia el dejándole mi cola a su amigo, y de nuevo (era muy quedado pero con una linda pija), me empieza a besar la cola, hasta que le digo como buena trolita: “es tuya bebé, haceme lo que quieras” como siempre ya estaba re caliente, me empieza a meter dedos, uno dos, empapados en mis jugos.

    Ahí, otra vez me di cuenta (porque de esto conozco jeje) en que nuca en sus 18 años había hecho una cola y le digo: “bebé, méteme los dedos y después la pija, despacio, que no me duela” obvio con mi voz como lo podía decir ¡mientras me cogían!

    Hasta que siento que me empieza a meter la pija en la cola, muy despacio, como le había dicho, pero yo movía mi cola para que entrara más, ¡y más!, me estaban haciendo otra vez una doble penetración cosa que me gusta porque ni me puedo mover, solo gozo, hasta que el pendejo me la mete toda, me bombea, me la saca me la pone, mientras yo seguía saltando sobre la pija de Gaby, no se, pasó poco tiempo y terminamos acabando todos juntos.

    Bueno, la cosa es que me quede en el medio del sofá con los dos pendejos, y esas hermosas pijas que tienen los pendejos jeje (ya dije soy medio degenerada jaja)

    Bueno nada lo de siempre, lo mismo, que me pasa siempre, yo caliente, sin importarme estar en bolas, paso un rato, nada, casi ni hablamos, yo en el medio de los dos, como es siempre, con cada una de mis manos les empiezo a tocar las pijas a los pendejos (y obvio estaban llenos de leche jaja).

    Se las sigo tocando hasta que se les empiezan a parar, primero a uno, después a otro, se las empiezo a chupar, hasta que sin que me digan nada, me pongo de rodillas, si de rodillas en el piso, y ellos en el sofá, y otra vez mientras se la chupo a uno lo pajeo al otro y así, hasta que entre los dos me llenaron la boca de leche, porque eran pendejos, pero no boludos, la leche no me la tiraron en las tetas ni en mi cuerpo, si no en la boca, y la verdad estaban ¡llenos de leche!

    Algo me tragué, algo escupí, pero fue algo corto, los pendejos se quedaron locos, creo que para ellos fue contratar una prostituta ¡gratis!

    No había estado mucho tiempo que habrán sido dos horas, la verdad, yo seguía con ganas de que me siguieran coger, pero por otro lado las ganas de dejarlos bien calentitos conmigo fue mayor (ME ENCANTA DEJAR A LOS CHICOS BIEN CALIENTES CONMIGO, COSA DE ESTAR SEGURA QUE ME VAN A VOLVER A LLAMAR, ¿ME EXPLICO?)

    Entonces les digo que mañana (por hoy) me tenía que levantar re temprano, me visto, les parto la boca a cada uno y me voy jeje

  • Cartas homoeróticas (IX): De Mikel a Janpaul

    Cartas homoeróticas (IX): De Mikel a Janpaul

    Querido Janpaul:

    No quiero que me dejes plantado. Si no viene estando yo contigo, que no vaya, no quisiera escuchar de tu parte: «¿Me das permiso para follar con Tyler?», porque mi respuesta es ya «¡¡¡NO!!!», ya lo sabes. Te quiero, te quiero y te quiero. Si quiere viajar al mismo tiempo que yo, de acuerdo. El chico no me disgusta, pero mi tipo eres tú, no él, pero los tres, más divertido. Tú le invitas para los días que yo estoy, y si no puede le dices que ya no podrá porque te vas a vivir a la China.

    Te voy a contar las últimas.

    Supongo que te acuerdas de Gilbert. Ese que, estando en el Colegio con nosotros, se fue al Seminario para ser cura, pero que a las dos semanas lo mandaron para casa. Hay que ver cómo es la gente de loca, se va a un sitio de esos porque allí hay machos y encuentra carne libre, pero en esos lugares no quieren a la gente que sea de carne, sino de plástico, estirados y sin huevos. Gilbert se ha suicidado tras una paliza que le dio su padre al enterarse de su inclinación homosexual. Una vez me dijeron que antes de ser cura les hacían una operación para extirparles los testículos. Luego supe que no es verdad, porque ¿tú te acuerdas de ese padre joven, el padre Liberto, que venía en los últimos años de colegio a darnos charlas?, pues se casó con la subdirectora a la que había dejado preñada.

    Como la señora Clotilde estaba casada con un tipo malcarado, se quiso divorciar de él justo cuando su esposo ya se había enterado que estaba preñada por el cura. Le dio una paliza a su mujer y se fue a buscar al cura a quien amenazó. Aunque el cura se disculpó, el tipo sacó la navaja con la intención de acuchillarlo y matarlo, pero tropezó en el portal de la casa y, con tan mala fortuna, que se metió la navaja por entre su pantalón y seccionó sin querer su pene. El cura llamó a urgencias, pero no pudieron remediar nada, ya que el tipo sangraba mucho, se lo llevaron y al descubrirlo en el hospital, se percataron que de una sola vez se había seccionado totalmente el pene y el escroto partiendo a los testículos justo por la mitad. Además, quizá forcejeando para sacar la navaja se cortó también la femoral y murió entrando en el hospital.

    Se quedaron libres los dos de todos los compromisos. Ella sigue de subdirectora, el cura está acabando su carrera de docente en la U y va al colegio a dar clases cuando los profesores se ausentan. Ya sabes que algunos siempre se están emborrachando, así que tiene trabajo asegurado y los huevos tan bien puestos que le ha dado a la señora Clotilde cuatro hijos ya.

    Amador, el chico que se acobardaba cuando salía con nosotros, también ha acabado mal. A él le gustaba nuestro modo de vivir, pero como nos reuníamos a follar y nos pillaron con las respectivas quejas contrapuestos padres, pues ya sabes, a nosotros nuestros padres nos comprendieron, pero el suyo le dio una paliza mortal. Como además culpó a su madre de que su hijo Amador fuese gay, también le daba palizas continuamente cuando llegaba a casa borracho que era casi a diario. Ella se fue de casa con su hijo Amador. Al principio se escondió, pero las cosas se van sabiendo y el esposo la buscó y de una paliza la desgració de por vida, la dejó con los ojos fuera, sangrando la boca y abierto su vientre de unas patadas. Amador se quedó con su madre medio muerta y nadie dio aviso a la ambulancia de emergencias. La mujer murió, Amador estuvo con ella hasta que alguien pasó y dio parte a la policía. Su padre está en la cárcel y Amador vende su cuerpo como puto gay al mejor postor.

    Cierta noche me lo encontré en la calle y lo vi sin que él me reconociera porque iba cubierto con mi gorra. Me acerqué, me ofreció sus servicios, le di 200 soles sin mediar palabra y me iba. Me siguió y entonces me di a conocer. Se me abrazó y entramos en una cafetería nocturna y me contó de su vida: está viviendo de su cuerpo, yendo a casa de hombres que lo buscan o lo llaman para una follada por 20 soles, una verdadera miseria. No supe qué más hacer por él, solo le ofrecí ayuda de vez en cuando. Conversé con mi padre y lo llamé para ofrecerle trabajo limpiando mi casa y las oficinas de mi padre, pero dijo que no, que mejor se lo pasa de chichifo, «quien quita y gano más dinero», me contestó. Hace una semana amaneció muerto en la calle, nadie sabe por qué ni cómo.

    Quizá en esta carta te he contado tantas desgracias que estoy por no enviártela, porque cuando releo me da por vomitar. No entiendo cómo puede ser la vida tan dura para mucha gente, mientras a mí me va más bien que mal..

    Cuando me llamaste por teléfono desde Tokio, ese viaje que hiciste con tus padres del que me mandaste unas estupendas fotos, te pedí permiso para asistir a un campamento con amigos de la universidad. Te dije que iban algunos muy atrevidos y otros muy acobardados. Pues me equivoqué, todos eran atrevidos. Lo que nosotros hemos hecho follando con otros, no es nada al lado de lo que hacen estos. No podría decir que son heteros ni gays, ni bisexuales sino “highsexuales” (c***), es decir, heterosexuales que se convierten temporalmente en gays cuando están a tope de marihuana. Como podrás comprobar, es todo muy random, nada es seguro, todo casual. Ellos niegan su homosexualidad o bisexualidad, pero colocados a tope de marihuana, les apetece el pene ajeno.

    Pues como me dijiste que sí, que tenía derecho a divertirme y como nada de esto sabía, los cuatro días a todos les apetecía tener sexo y follar. Bueno, yo por si acaso había llevado bastantes profilácticos y regresé con uno, es decir más de 60 condones usé yo solo y pensé que me llevaba una barbaridad. Lo que quiero es decirte la verdad, no follé con nadie sin condón, ni dejé que nadie me partiera el culo sin condón. Hice muchas mamadas, eso sí, pero no me tragué ningún esperma de nadie, porque solo me gusta tu leche, pero todos me follaron y yo me los follé a casi todos. No consumí marihuana, pero los cuatro días desnudos dentro y fuera de la tienda no hay dios que lo resista.

    Acabé con el culo dolorido y sabía de qué, pero hubo bastantes, que decían que no sabían por qué pero les dolía mucho el culo. No tenían ni idea de la mucho que habían follado. También se consumió nitrato de amilo o butilo, el llamado popper, algunos estaban todo el día con popper y con cannabis, sin parar de inspirar y fumar. Un desmadre total, pero luego no sabían otra cosa mas que aquello de «lo pasé de puta madre», «joder, tío, que campa, esto es la hostia», «han sido unos días de huevos», «esto me ha venido al pedo». Yo salí pensando que esto era una chingadera, que nadie preparaba nada, suerte que traje galletas y latas de conserva; para mí ha sido un degenere total, así que ya sabes una y nomás me apunto a una pendejada de estas.

    Bueno, mi querido Janpaul, no sabes cuánto deseo que llegue el día. Faltan aún dos meses, pero ya tengo el pasaje, te mando con esta carta una xerocopia de mi pasaje, para que estés en Madrid esperándome, no sea que pierda los huevos antes de encontrar tu casa.

    Tuyo siempre disponible,

    Mikel.

  • De chico a puta: Así salió la mujer que llevo dentro

    De chico a puta: Así salió la mujer que llevo dentro

    Esta es mi primera experiencia que publico abiertamente. El objetivo último de ella no es buscar la excitación del lector, sino abrirme públicamente para así poder liberarme, y de una vez por todas abrir las puertas de esta prisión en la que tanto tiempo me he sentido encerrado. Soy un chico de 20 años recién cumplidos, sin muchos estudios y actualmente sin trabajo. Alegre al que le gusta la música, el baile y el buen cine. Pero sobre todo, y siendo esta la razón que me trae aquí, soy desde que cumplí los 18 años gay en privado.

    Y digo en secreto porque hasta ahora nadie, salvo los hombres con los que he tenido sexo, saben acerca de esta realidad. Yo tampoco lo sabía, y siempre desde pequeño me he considerado un chico heterosexual. Sin embargo, desde hacía un tiempo, habitaba en mí un sentimiento que no era capaz de reprimir, y es que en cierta medida, aparte de ser hombre, y de querer seguir siéndolo, habita una parte de mujer dentro de mí. Puedo decir que parte de mi ser se siente mujer, y esa parte de mí que por fin he aceptado, no es otra que mi faceta sexual. Por fin lo he aceptado, soy una mujer en la cama, es un hombre lo que deseo. A partir de aquí, esta es mi experiencia de como comencé sintiendo curiosidad, hasta que por fin pude consumarme como mujer y ofrecer mi virginidad a un hombre.

    El proceso fue tan rápido, que ni siquiera yo mismo soy aún muy consciente de todo lo que ha pasado. Pero bueno, vayamos por partes, y es que toda historia tiene un comienzo.

    EL COMIENZO

    Todo empezó durante el verano que yo cumplí 18 años. En ese tiempo yo estaba pasando por una mala racha en mi vida. No tenía éxito en los estudios, no encontraba trabajo, mi madre (es madre soltera) tenía problemas con su pareja, y un sin fin más de cosas que hacían que mi vida fuese un infierno. Antes de todo esto yo tenía pareja, sin embargo, algo ocurrió. La atracción hacia esa chica desapareció, y a pesar de todo el sentimiento que tenía hacia ella, la falta de relaciones sexuales terminó rompiendo nuestra relación. Por alguna razón, era totalmente incapaz de tener erecciones a su lado. Algo extraño, porque a pesar de todo, no había desaparecido mi atracción hacia las mujeres, y diariamente tenía secciones de masturbación.

    El mal momento me hizo caer en una especie de depresión, adelgacé, perdí el contacto con la gente, y me encerré en mi habitación. Todo se volvió un infierno para mí. Y fue en ese ambiente, en ese entorno de oscuridad de mi habitación, donde comenzó a aflorar mi homosexualidad, y a nacer la mujer que llevo dentro. De pronto, sin razón alguna aparente, comencé a perder mi apetito sexual hacia las mujeres, y allá donde antes corría mi imaginación y fantasía, se convirtió en monotonía y aburrimiento para mí. Sin darme cuenta, nació en mí el apetito hacia los hombres. Al principio era algo a lo que ni siquiera le hacía caso, algo pasajero, sin sentido para mí, y que ni siquiera me preocupaba. Sin embargo la cosa fue a más. Cada vez que veía un hombre no podía evitar fijarme en él. No podía parar de mirar su entrepierna, su culo, buscaba su bulto en las piernas. Todo esto fue un trauma para mí, algo contra lo cual no podía luchar, pero que a la vez, me gustaba. Me estaba empezando a dar cuenta de que era gay.

    LA MASTURBACIÓN

    No sabía qué hacer, estaba confuso, sin poder aceptar aquello, y las horas pasaban para mí encerrado en mi cuarto, metido en mi cama, y sin tener apenas vida con el exterior. Sólo oía las discusiones entre mi madre y su pareja, un hombre de unos 50 años con el que nunca he tenido una buena relación. Fue ahí donde comenzó mi masturbación femenina. No era capaz de tener erecciones, y masturbarme como hombre era completamente ineficaz. Sin embargo el deseo en mí aumentaba, y me quemaba por dentro. Necesitaba un cambio, y fue entonces cuando comencé a ver videos de mujeres transexuales. Algo cambió en mí, y pude volver a tener erecciones como antaño. Por alguna razón, no podía evitar sentir el deseo al ver dos penes juntos, como el semen salía del pene dominante, cómo éste fuertemente penetraba al sumiso, y como gritaba con expresión de dolor la parte sumisa al ser penetrada. Tanto me gustó, que no pude evitar querer tener esa sensación en mi propio cuerpo. Recuero perfectamente mi primera masturbación anal.

    Era de noche, mi madre y su pareja ya estaba en la cama, y yo estaba sólo en mi habitación, acostado en mi cama tapado con una manta y las luces apagadas. Lentamente entonces decidí bajar mis pantalones, hasta la rodilla, dejando mi pene y sobre todo mi culo a la intemperie. Lamiendo un poco mis dedos antes, lentamente llevé estos hasta el orificio de mi ano y comencé a acariciarlo. Por fin! Nunca olvidaré ese momento. De repente, todas mis preocupaciones y problemas desaparecieron de mi cabeza. Sentí un escalofrío recorrer mi cuerpo al sentir el dedo de mi mano rozar mi ano por primera vez de esa forma. Las caricias duraron más de media hora, y finalmente, decidí penetrarme. Lentamente introduje mi dedo corazón en mi ano. Sintiendo una gran incomodidad que me obligó a parar. Había perdido por completo mi erección. Pensé que no me gustaba el sexo anal.

    Pasaron unos días sin volver a intentarlo, y simplemente me dedicaba a masturbarme como hombre viendo porno gay. Pero entonces un día, en una de esas largas secciones de masturbación, justo cuando estaba a punto de correrme, sin pensarlo rápidamente introduje mi dedo en mi culo. Jamás había sentido algo igual. Algo sin sentido que sólo alguien que lo haya experimentado puede entender. Esa práctica se volvió común en todas mis secciones de masturbación, hasta convertirse en algo totalmente necesario durante esas prácticas. Comenzó a gustarme meterme el dedo por el culo, y poco a poco aprendí a hacerlo sin sentir dolor. No tenía lubricante, ni dinero para comprarlos, por lo que comencé a utilizar toda aquella sustancia liquida que encontraba por mi casa, aunque pueda parecer extraño, aceite o jabón. Eso ayudó mucho, y lo que antes era sólo un dedo, se transformó en dos dedos, lápices o bolígrafos. No fueron sólo eso, sino que otros objetos empezaron a ser comunes en mis masturbaciones, como unas pequeñas pelotas de ping-pong que disfrutaba metiendo en mi ano y después expulsando con fuerza. Ahora sí podía decirlo, me gustaba el sexo anal.

    EL TANGA DE MI MADRE

    Día a día me masturbaba, tenía eyaculaciones penetrando mi ano al masturbarme. Pero poco a poco la cosa fue cambiando. Cada vez, era para mí más complicado tener erecciones incluso cuando introducía objetos en mi ano. Sin embargo, yo seguía penetrándome analmente, disfrutando de como mi culo se abría más que nunca, del pequeño dolor que se siente cuando los objetos son expulsado, del roce con la entrada. Cada vez, mi masculinidad era menor, había perdido cualquier deseo de penetrar a nadie, hombre o mujer, y sólo podía disfrutar de mí penetrándome. Me había vuelto, sexualmente, una mujer que de lo único que es capaz es de recibir. Sólo quería, ser una perrita sumisa e indefensa ante un gran pene.

    Necesitaba dar un paso más, aquello ya no era suficiente para mí. Y el siguiente paso en mi camino, fue el de vestir la ropa de una mujer. Cuando estaba sólo en casa una tarde, me dirigí al cuarto de mi madre y su pareja. Allí, abrí un de los cajones del armario, y saqué de él la prenda que consideraba más femenina. Era un pequeño tanga de hilo, de color negro con unas pequeñas flores naranjas en la parte delantera. Pronto el deseo de usarlo se apoderó de mí, y en un arrebato de ansiedad me desvestí rápidamente para proceder a ponerme la prenda. Entonces me di la vuelta y me miré al espejo. Allí estaba yo, completamente desnudo, vistiendo sólo aquella pequeña prenda de mi madre. La sensación al principio era algo incomoda, y sentía el hilo de aquel tanga rozarme mi culo, así como este oprimía fuertemente mi pene pequeño pene flácido. Pero me gustó, me estaba sintiendo como hace tiempo quería, de la misma forma en la que se siente una mujer. En un momento de fantasía, me puse a cuatro patas sobre la cama. Lo primero que vino a mi cabeza es la imagen de mi madre, con aquella misma prenda, a cuatro patas y con su pareja, el macho que la dominaba y que noche tras noche desfogaba en ella haciéndola mujer. Poco a poco la imagen de mi madre y aquel hombre fue desvaneciéndose, y en su lugar estaba yo. Estaba yo, con aquel mismo minúsculo tanga, imaginando como un hombre maduro como la pareja de mi madre me penetraba a embestidas mientras jadeaba intensamente disfrutando de mi ano.

    PRIMERA NOCHE DE PUTA

    Así pasaron los días, y aun vistiendo ropa de hombre, comencé a salir a la calle vistiendo en el interior ropa femenina que me compraba en secreto. Disfrutaba yendo en especial a centros comerciales, entrar en baños de mujer, y orinar sentado en el inodoro de igual manera que lo hace una mujer, sentada con el tanga en las rodillas. Estas experiencias de masturbación y ropa femenina duraron un año aproximadamente, el tiempo justo hasta que tuve que dar el siguiente paso.

    Estaba preparada (a partir de ahora hablaré en femenino) para poder entregar mi primera vez a un hombre. No sabía cómo hacerlo, ni siquiera sabía si sería capaz de llevarlo a cabo, hasta que un día, en internet, encontré en mi ciudad un local en el cual se organizaban fiestas para personas homosexuales.

    La noche llegó, y me dirigí hacia aquel local donde ese día se organizaba una fiesta. Me había preparado durante todo el día. Sabía a donde iba, y sobre todo lo que estaba buscando, por lo que ese día por la mañana me había depilado completamente. Fui hacia el local vestido aún como chico, una camiseta negra y unos pantalones vaqueos simples. Debajo, cómo no, un tanga, esta vez de encaje y color blanco…

    CONTINUARÁ…

    Este es el primero de dos relatos en los cuales contaré como fue mi proceso completo de aceptación de mi homosexualidad. En el próximo contaré como fue mi primera vez como un hombre. Espero que os haya gustado el relato, lo leáis por completo, y me deis su opinión para saber qué os ha parecido. Es para mí un gran esfuerzo este acto de sinceridad, pero es algo que considero necesario para poder liberarme de una vez. Próximamente continuaré la historia y contaré el final.

    También si lo deseáis podéis escribirme a mi correo [email protected]

    Besos.

  • Colisión de pieles

    Colisión de pieles

    Takeru baja la cabeza para que no esté muy lejos de la polla de Daisuke, y recoge la saliva formada debajo de su lengua. Él mira a su amante cuando saca la lengua y deja que la saliva babee sobre ella. Por encima del borde golpea la punta enrojecida y puede ver el estremecimiento casi violento que causa a través del cuerpo de Daisuke. La boca obscena y se sedienta de Takeru se seca y se ríe en voz baja.

    Daisuke está excitado, la sombra de su piel lo demuestra por lo rojo y sonrojado que está en todos lados. Su pecho tatuado tiene rastros de humedad por las rutas que Takeru había arrastrado a lo largo de su lengua, Daisuke se ve así de bonito, con las manos atadas a la silla en la que está sentado los labios están mordidos e hinchados.

    Mira hacia abajo a la polla de Daisuke, la saliva rueda por el costado hacia sus bolas, una jaula de metal está cerrada cómodamente debajo de ellas.

    – No, no solo mires… -murmura Daisuke con voz temblorosa. La mirada de Takeru parpadea hacia arriba por un momento antes de mirar hacia abajo. Él murmura algo confuso como respuesta, las comisuras rojas y morada de la boca del chico indefenso son sus tirones para que Takeru vuelva a mirar hacia arriba.

    Siente calor a pesar de que solo lleva una camiseta (que le quitó a Daisuke) y ropa interior, fruto de que Daisuke a pesar de mantener relación estable y sexual con Ken, necesitaba del amor especial de Takeru, el dolor mezclado con placer que Ken no podía darle, solo Takeru, tal vez por esa atracción sexual tan extraña, rivales para fuera de casa como dentro de ellas, ahora, Takeru se inclinó y cerró sus labios alrededor de la punta enrojecida, Daisuke dejó escapar un gemido encorvado, uno roto, y sus caderas se doblaron, Takeru presionó una mano firmemente en sus caderas para sujetarlo un poco mientras arrastraba su lengua sobre la rendija.

    Daisuke está mojado, sucio y su cabello pelirrojo está desordenado. Takeru se enfoca solo en la punta por ahora, girando su lengua a su alrededor, los labios chupando suavemente. Daisuke es muy sensible y Takeru se alimenta de ello. Dibuja círculos en la piel del muslo con la punta de su dedo.

    Daisuke está respirando pesadamente, su cabeza inclinada hacia atrás lo más mínimo posible y su pecho está subiendo y bajando. Los músculos de su estómago se flexionan y, de nuevo, es una vista maravillosa. Takeru se da cuenta de eso, al ver su amante retorciéndose de placer causado por él. Y hay algo tan fascinante sobre un hombre fuerte como Daisuke que está siendo atado y bromeado.

    Pero lo ordinario es aburrido y Takeru quiere jugar prefiere jugar con el tiempo

    -Take… ah, por favor -Daisuke y el dueño del nombre sonríe alrededor de su polla antes de dejar escapar una risita ahogada, ante eso Daisuke tiembla y Takeru se aleja, lentamente, lame sus labios e inclina su cabeza hacia la izquierda, esperando que Daisuke continúe lo que iba a decir.

    -¿Si?-. Sonríe dulcemente y Daisuke deja escapar un gemido frustrado.

    – No importa -dice y Takeru frunce el ceño.

    – No, dime lo que tienes en la mente,- Apoya su cabeza contra el muslo de Daisuke mientras mira fijamente la cara del otro.

    Takeru tiene un amante perfecto quien lo folla bien y lo ama aún mejor, y sus muslos, y quiere que el otro lo vea, así que le acaricia la nariz contra la piel caliente y presiona un beso húmedo sobre ella.

    – Solo… ¿puedes dejarme correrme ya? -Daisuke suena avergonzado y las puntas de sus orejas se están volviendo rojas, es adorable verle así, sabiendo que de puertas para afuera no se avergüenza ante nada, es el que lleva el mando de todo el grupo y no recibe órdenes de nadie, excepto aquí, que se deja domar como un gatito.

    Takeru se encoge de hombros y luego desliza su mano sobre el muslo y vuelve a su polla y cierra sus dedos alrededor de ella. La respiración del otro se engancha y Takeru se ríe en voz baja, su agarre se contrae cuando comienza a mover la mano hacia arriba y hacia abajo.

    – Joder… -La voz de Daisuke es tensa, seca y casi desesperada. Sus caderas se vuelven a arremeter contra su toque, y esta vez Takeru no lo detiene y deja que Daisuke le folle, de sus labios caen suaves gemidos y Takeru mira con asombro como cierra los ojos e inclina la cabeza hacia atrás. El sudor corre por su garganta, la manzana de Adan se menea mientras traga. Los escalofríos recorren la columna vertebral de Takeru y, una vez más, se vuelve dolorosamente consciente de su propia polla dolorida presionando contra la tela de su ropa interior. Su mano hace un ruido sonoro sobre la polla de Daisuke mientras la acaricia con firmeza, desliza su pulgar sobre la rendija y hace que Daisuke maldiga suavemente.

    – Estoy cerca -se atraganta, devolviendo a Takeru a la realidad. Retira su mano y la pone en su propio regazo, mirando en silencio mientras las caderas de Daisuke se empujan hacia arriba para encontrar algún tipo de fricción. No funciona y solloza patéticamente, aunque hace mucho calor. Finalmente, sus caderas se calman y deja caer su cabeza hacia abajo, la barbilla contra su pecho y el cabello sudoroso cayendo sobre su cara.

    – Eres un puto bastardo -Gruñe antes de levantar la barbilla para mirar a Takeru, que sonríe feliz.

    – Sí, pero yo soy tu bastardo por el que no dejas de suspirar, es un sentimiento que te llega. -murmura, Daisuke pone los ojos en blanco y resopla, es cierto.

    Ahora Takeru no pierde tanto tiempo esta vez y tan pronto como Daisuke ha recuperado el aliento, se inclina más cerca para poner su boca alrededor de la polla enrojecida.

    – Ah, joder -termina gimiendo de nuevo cuando Takeru toma lo que puede con la boca. Se siente tan pesado en su lengua, y lo ama, se asegura de usar toda la saliva que pueda, y con la boca húmeda, comienza a mover la cabeza hacia arriba y hacia abajo. Presiona su lengua contra la parte inferior, chupando y dejando que sus dientes se enganchen contra la piel de vez en cuando. Siempre hace que Daisuke se contraiga, lo que hace que este se contraiga en sus boxers también.

    Se aleja por un momento, tose un poco y lo mira

    -Quiero tu leche y no puedo mas -se inclina más cerca otra vez, para lamer la vena que está en la parte inferior de su polla.

    -Sí… jadea el otro con voz ronca.

    Takeru lame su polla un par de veces más antes de volver a tomarlo en su boca. Daisuke parece tan sensible a cada toque, a cada gota de saliva… Sin embargo, no es una sorpresa, ha estado al límite durante mucho tiempo, y Takeru se siente muy orgulloso de él. Zumba alrededor de su polla y levanta sus manos sobre el abdomen de Daisuke, frotándolos suavemente sobre la piel.

    El primer empuje no es tan difícil, pero se condimenta con el gemido de Daisuke para que eso lo compense. El segundo es más duro, y no toma tanto tiempo hasta que Takeru está follando su boca rápida y rápidamente. Es ruidoso, por lo que este termina casi ahogándose con los gemidos de Daisuke. El sonido en sí hace que Takeru tambien gima alrededor de su polla. Presiona sus uñas contra el estómago de Daisuke mientras se rasca la piel mientras arrastra las manos hacia abajo.

    – Oh, mierda… estoy cerca… Gime Daisuke que con sus empujes parece que le está follando la cara y ante eso Takeru no se aleja. Quiere ver las expresiones del otro, pero es un poco difícil con las lágrimas que borran su visión.

    – Voy a correrme, ah, voy a…

    Y luego Takeru se aleja y sostiene sus dedos alrededor de la base de la polla. Las caderas de Daisuke tampoco dejan de moverse y este tiene que presionarlas.

    – Agárralo -dice, con una voz aún más ronca que la de Daisuke que sacude la cabeza vigorosamente.

    – No, no, no puedo -su voz es tan sofocada y suena como si fuera a llorar. Takeru le lame el labio inferior.

    – Puedes, hazlo por mí -dice, alentándolo.

    Sus músculos se flexionan, su estómago tiembla y su polla se contrae en la mano de él.

    – Agárralo por mi -repite, inclinando la cabeza hacia un lado, Daisuke respira pesadamente, temblando. Y él realmente se siente orgulloso cuando Daisuke no eyacula. Él mira su polla, está tan roja, tan roja que parece realmente dolorosa. Pero Daisuke probablemente lo disfruta.

    – Buen trabajo -dice con una sonrisa en su rostro y Daisuke responde con una risa sin aliento. Quita su mano de la base, limpiando la mezcla de presemen y saliva en el muslo, le duelen las rodillas y está sudando por todas partes.

    Cuando se levanta, sus piernas tiemblan. Mira hacia abajo al otro, sus manos atadas y las restricciones parecen muy incómodas.

    – Ahora, voy a desatar todo esto -dice, y asiente con la cabeza hacia las cuerdas alrededor de sus muñecas- y me vas a tocar. Luego puedes correrte. ¿De acuerdo?

    Daisuke suspira silenciosamente, probablemente porque todavía tiene que esperar, pero realmente no parece estar tan decepcionado. Takeru se da la vuelta y camina por su dormitorio hasta la mesita de noche, obteniendo el lubricante de allí. Regresa a él rápidamente, con el corazón latiendo rápido en su pecho, sonriendo alegremente.

    Deja caer el lubricante en el regazo de Daisuke y desata las cuerdas, y este se frota las muñecas tan pronto como puede mover ambas manos.

    Se quita la camiseta blanca y tira de sus bóxers, con la polla dura contra su estómago, y un gemido irrumpe en la habitación

    – Te ves bien, nunca te lo digo -Responde casi de forma tímida, nada inusual en él pero la piel medio pálida y el cabello rubio le hizo quedar hipnotizado, casi tanto como con Ken.

    -Tú estás todavía más bueno -responde el otro mientras se acerca y se sienta a horcajadas sobre el regazo de Daisuke, quien rápidamente envuelve sus brazos alrededor de Takeru.

    -Tú lo eres más -Y con eso termina la discusión, típico de él.

    A Takeru le encanta besarle. Es reconfortante, es algo que él sabe, es seguro, pero también está muy caliente. Él ama la forma en que la lengua de Daisuke presiona contra la suya y cómo sus dientes a veces chocan contra la suya, ese tipo de cosas. El sabor familiar en su lengua. (Literalmente, Takeru hizo que Daisuke escupiera en su boca una vez. Es excitante, algo asqueroso, pero muy morboso.)

    Dejándose llevar, Daisuke tiene dos dedos dentro de Takeru ahora, la diapositiva es fácil y se siente muy bien. Él deja escapar gemidos pequeños y entrecortados y mueve sus caderas contra los dedos de Daisuke. No le toma mucho tiempo relajarse y acostumbrarse al estiramiento ya que a ambos les gusta hacer las mismas cosas, Es genial, y Takeru gime cuando sus dedos rozan su próstata.

    Mueve sus labios de Daisuke a su mandíbula, presionando besos en el hueso afilado.

    – Más fuerte -gime contra la piel húmeda después de que Daisuke haya añadido el tercer dedo. Empuja sus dedos hacia adentro y hacia afuera a un ritmo rápido, dejando a Takeru temblando en su regazo, este tira suavemente del cabello de Daisuke, las caderas presionando contra su mano de una manera dura.

    – Te ves tan bien follando contra mis dedos -Dijo Daisuke de repente, su voz sonaba tan bien cuando era áspera y ronca.

    – Me excita sentirte siendo libre, conmigo, compartiendo el mismo sentimiento, te echaba de menos -Takeru gime para él- las caderas se sacuden de nuevo cuando los dedos presionan justo donde él quiere que lo haga. Daisuke presiona un beso húmedo en el lóbulo de su oreja, murmurando con aprobación.

    – Sí… me haces querer tirarte en esa cama y malditamente arruinarte

    Takeru vuelve a gemir suavemente cuando sus pollas se rozan entre sí, le pasa el lubricante al otro que no pierde el tiempo y vierte un poco en sus dedos. Debe estar desesperado por correrse, por lo que, ignorando el lubricante disponible, escupe en su propia mano y la enrolla alrededor de la polla de Daisuke. Se sacude violentamente y Takeru se estremece de sorpresa, con los ojos muy abiertos.

    -Lo siento… sensible -grazna Daisuke y este asiente.

    Se inclina más cerca para besarle, es una sorpresa que no lo haya hecho por un segundo, mientras siente un dedo mojado dando vueltas alrededor de su borde. Los labios de Daisuke suaves contra los suyos, el beso comienza con solo los labios, sin lengua, sin dientes. Sin embargo, eso no dura mucho porque, cuando Daisuke introduce el primer dedo, Takeru deja escapar un pequeño jadeo y este se muerde el labio inferior, su mano está aún apoyada en la polla del otro y, después de un par de golpes, la suelta y levanta la mano en su cabello.

    Se estremece violentamente, gimiendo ante el pensamiento.

    – Por favor -murmura contra la piel de Daisuke antes de dejar caer su mano alrededor de su polla de nuevo, está doliendo mucho y puede imaginar cómo se siente Daisuke.

    – Quiero que te corras dentro de mí -Decide con voz temblorosa, pero no es insegura, en absoluto. Daisuke asiente, sacando sus dedos después de dar un último empujón, con dureza. Takeru abre la jaula para el pene y lo tira en algún lugar del suelo, sin importarle realmente dónde. Daisuke le entrega el lubricante, y Takeru lo vierte sobre su inmóvil polla roja. El otro deja escapar otro gemido.

    Takeru pone sus manos sobre los hombros de Daisuke con las uñas haciendo pequeñas lunas en su piel, y lanza un profundo gemido cuando el otro empuja. Las caderas de Daisuke se estremecen y presionan profundamente dentro de él inmediatamente y Takeru no lo culpa cuando comienza a follarlo rápido y rápido, gimiendo suavemente en su regazo.

    Daisuke se ve etéreo, su cara brilla con sudor y labios rojos, y Takeru se presiona más para besarlo de nuevo. No es un gran éxito ya que Daisuke acaba jadeando en su boca cuando sus caderas chocaron contra sus nalgas de esa manera.

    -Estoy cerca -grazna Daisuke una última vez, afortunadamente, y Takeru solo asintió. El agarre del otro en sus caderas está magullado, empujándolo hacia abajo para cumplir con sus empujes descuidados.

    – Oh, Dios mío, voy a correrme, me voy a venir por ti, te llenaré, oh, mierda-. Daisuke balbucea incoherentemente. Es abrumador, su polla se contrae dentro de Takeru, los gemidos retumban en sus oídos y Takeru muerde el cuello de su amante, antes de retirarse para mirar la cara del otro.

    Daisuke se corre con un fuerte gemido, una polla enterrada profundamente en Takeru que gime cuando se presiona contra su próstata. Los ojos de Daisuke giran hacia atrás en su cabeza y su boca se abre, los empujones no se detienen sino que disminuyen la velocidad. Él se muele contra él y Takeru solloza por la presión contra sus sensibles paredes.

    – Lo hiciste bien -Takeru deja escapar un débil elogio. Los ojos del otro están casi cerrados, el cuerpo se desploma contra la silla, quedando claramente sin energía. Sin embargo, Takeru sigue sufriendo dolores, por lo que se mueve contra el duro estómago del otro, gimiendo por su propia sensibilidad.

    Daisuke se retira y Takeru se estremece por la sensación de semen que gotea de su culo y por sus muslos. A pesar de que el otro parece cansado, aparentemente sigue siendo tan dulce como siempre y abre los ojos correctamente.

    -Déjame ayudarte -murmura, levantando la otra mano para rozar la mejilla de Takeru. La otra mano, la guía de vuelta a su parte trasera y mete los dedos dentro de él, haciendo que Takeru gima. Él recoge el desorden de lubricante y semen mientras el rubio se retuerce en su regazo, sacando sus dedos y llevándolos a la boca de Takeru.

    Es asqueroso, pero eso solo enciende a este último, el sabor salado se mezcla con lo que sea mientras él lame los dedos de Daisuke limpios. El chico más joven presiona sus dedos contra la mejilla interna de Takeru antes de sacarlos.

    – Te ves tan destrozado -Dice Takeru y es verdad, probablemente Daisuke también lo sepa.

    Este último baja su mano sobre la polla intacta de Takeru, y sabe que no pasará mucho tiempo hasta que se deshaga, el otro pone su frente en el hombro desnudo de Daisuke, gimiendo contra la piel húmeda cuando el otro comienza a sacudirlo, el placer es inmenso.

    Él muerde la piel entintada.

    -Voy a correrme -advierte en voz baja, con las manos alrededor del cuello de Daisuke

    -Hazlo, vamos -ordena él- lamiendo el lóbulo. Y Takeru lo hace,y explota con el nombre de Daisuke saliendo de sus labios. Tiembla, se aferra fuertemente al otro que lo acaricia hasta que se aleja de la sensibilidad excesiva.

    Esta vez, Daisuke se chupa sus propios dedos, se limpia y besa a Takeru justo después para que pueda probar su propio semen en la boca. Incluso eso lo hace estremecerse.

    -Estás muy sudado -se queja de alguna manera, a pesar de que principalmente se ve bien.

    -Ya lo sé -Se ríe y empuja el cabello húmedo de Takeru de su frente.

    Cuando Daisuke finalmente se levanta, de repente le dice en modo de propuesta creyendo que ha alcanzado un vínculo con él.

    – Me ha gustado cuando te conviertes en un pasivo, podríamos intentarlo alguna vez de nuevo

    – Eso si yo quiero, no va a ser tan fácil caer en ti de nuevo

    Ambos chocaron sus manos (antes mojadas de placer) se miraron con miradas de rivalidad mezclada con lujuria desmedida, esta relación aún tenía mucho por ofrecer, a escondidas.

  • De chica sólo porque estaba aburrido

    De chica sólo porque estaba aburrido

    Eso pasó hace ya tiempo. Hace medio año para ser exacto.

    Hoy tengo 21 años y esta historia es 100% real no fake.

    Soy de piel morena, cabello lacio como de estropajo, mido 171 cm, ojos un poco rasgados, delgado (aunque un poco espaldón).

    Aunque a veces parezco chica, no soy muy guapo, pero es porque tengo imperfecciones en el rostro.

    Vivo en la capital de Puebla, México.

    Me gusta vestirme de chica simplemente porque es divertido pero nunca he salido a la calle como tal.

    Bueno a la historia.

    En Facebook hay muchos tipos que como saben solo hablan para pedir sexo y encima quieren que pongas el lugar, y (vamos a llamarle «R») R pues no era muy diferente; pero por lo menos tenía la decencia de invitarme primero a comer o tomar algo.

    Después de casi seis meses en los que me estuvo hablando e insistiendo con que saliera con él según porque me quería conocer disque porque (yo) estaba guapo (ay Ajá) y más por aburrimiento que por otra cosa, decidí aceptar su propuesta de salir con él, pero me pidió que llevara mi ropa para cambiarme (ya le había mostrado un par de fotos mías como chica) acepté porque me parecía divertido.

    Llegué al lugar citado, cerca del zócalo de la ciudad donde vivo.

    Él llegó en su coche y me subí (todo bien discreto) (Él es mucho mayor que yo, tiene 51 años, algo gordo, moreno, calvo, para nada mi tipo, pero no tenía nada mejor que hacer y la idea de que me vestiría de chica frente a alguien más, me ponía horny).

    Me empezó a hacer la plática y así, me pregunto si tomaba y le respondí que muy ocasionalmente y solo vodka o whisky.

    Nos detuvimos en una vinatería y compro una botella de Smirnoff (no es muy bueno, ya se.

    Pero peor es nada)

    Después de un ratito de conducir, llegamos a su casa, un poco pequeña pero decente.

    Me invito a pasar y me mostró el interior.

    Le pedí su baño y supongo que ya sabía para qué.

    Entre a quitarme e poquito pelo que no me dio tiempo de quitarme en casa, me di una ducha y saqué de mi mochila mis cosas.

    Primero bb cream, base y polvo, solo para cubrir imperfecciones que es lo malo con mi piel.

    Un poco de delineador y sombra y algo de labial solo para marcar un poco los labios.

    Me gusta el maquillaje leve.

    Entonces me desnude todo, me puse una tanta negra de encaje, brasiere negro con relleno, una especie de cinturilla de red para que todo quede en su lugar (igual negra) y para salir me puse un short de mezclilla pequeño, una blusita con los hombros descubiertos, unas medias rayadas en blanco y negro, converse y mi peluca con el cabello hasta los hombros de color violeta rojizo (no me gusta verme como señora, prefiero verme más como jovencita.

    De acuerdo a mi edad.

    Guarde mi maquillaje, mi ropa de chico y fui a su recamara, donde ya estaba sin camisa viendo tele.

    Se me quedo mirando como raro y sentía su mirada viéndome toda, en especial mis inexistentes nalgas de chico.

    Me dijo que estaba muy linda y que no había mucha diferencia a como me veía hace unos momentos (no sé si me quiso decir que parezco chica o que)

    Tome un vaso y me serví de la botella que había comprado al venir.

    Se me acerco por atrás y me acariciaba las nalgas.

    Escuché como se quitaba su ropa hasta quedar en bóxer.

    Me desabrocho mi short, haciendo que se cayera, me restregaba su pene en la raja de mis pompis.

    Mire mi pene y empezaba a tener una erección, además de que mi tanga ya tenía una mancha un poco grande de humedad.

    Me lanzó a su cama, me quedé en 4 y él se puso detrás de mí, apartando el hilo de mi tanga y lamiendo mi orificio me decía que estaba muy rico.

    Yo estaba pensando en pedirle que se detuviera, porque solo había sido pasivo una vez.

    No sabía si me dolería o cuánto.

    Pero entonces el vodka hizo efecto y me deje llevar.

    R se levantó, se puso un condón y se puso lubricante a él y en mi orificio.

    Se sentía raro y húmedo, porque repito que solo lo había hecho una sola vez hace casi 4 años.

    Puso su pene en mi entrada y empujó fuerte.

    Me dolió mucho y me la saque.

    Quizá intentarlo de nuevo y me puse a morder una almohada.

    Empujó y esta vez sí le atinó.

    Entró muy fácil por el lubricante.

    Me la dejo unos segundos dentro y empezó el mete y saca

    Solo sentía un poco de dolor y aire en el estómago, pero de a poco se convirtió en placer.

    Se tumbó y quedó encima de mí y solo podía escuchar el ‘clap clap’ de mis nalgas y mis propios gemidos.

    Me puso con las piernas en sus hombros y está vez me entro muy fácil, en ese momento yo ya estaba ebria y me dejaba llevar y tratar como un trapo.

    Me hizo montarme en su pene y hasta ese momento lo vi.

    Como de 16 cm y muy grueso (por eso no entro tan fácil)

    Me subió y estuvo en esa posición como 10 minutos.

    Luego de ladito y yo seguía mordiendo la almohada.

    Empezó a moverse más rápido y sabía que por fin iba a terminar.

    Llevábamos como 2 hora y media cogiendo.

    Me la sacó y me senté en la cama.

    Mi tanga estaba muy húmeda y yo no tenía erección.

    Fui al baño y me limpie un poco.

    Mi tanga estaba sucia (nunca me quite la tanga porque así sería más rico)

    Tome mi mochila y me puse una blanca con encajes.

    Me quite mis medias rayadas y me puse unas de gatito que me gustan mucho.

    Me acomode la peluca y fui a su recamara.

    Él ya se había vestido porque tendría visitas.

    Yo me puse a jugar videojuegos así vestida

    En eso llegó su sobrino y me dijo que estaba muy linda, que le recordaba a su ex novia.

    Se puso a jugar conmigo y llego otro de sus sobrinos, muy guapo por cierto.

    Se puso a jugar conmigo Gears 4 y así.

    Creo que era tan raro para el como para mi.

    Nada más sucedió y no creo que vuelva a pasar.

    Por ahora.

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  • Historias de calle: Asalto a mano armada

    Historias de calle: Asalto a mano armada

    Era un joven común, vivía en lo que bien podríamos llamar una ciudad, aunque no estaba atestada de edificios y construcciones cosmopolitas, para la época era un estudiante promedio, de buen porte a pesar de no hacer deporte, un chico normal sin ahondar en color de piel o apariencia general, aquella noche tenía dinero para salir con mis amigos a bailar en un club, así que me bañé, me vestí y salí a la calle a respirar aire frío y luces anaranjadas; en cuanto a mi sexualidad era bien heterosexual, digo era porque a pesar de que no he vuelto a tener relaciones con hombres, me avergüenza y literalmente no puedo decir que soy un hombre completo, les cuento.

    Una camisa manga larga, de líneas blancas que aclaraba la sensación de color, perfumado con aquella colonia que prometía mares de chicas arrastrándose a ti, zapatos caqui color ocre y pantalones de jean blanco con la típica cadenita saliendo del bolsillo, iba en pos de reunirme con mis amigos a charlar, comer y joder, atravesaba una plaza medio solitaria y vi uno de estos locales de abarrotes que cierran casi a media noche y me metí a comprar unas papitas y un refresco, justo estaba abriendo el enfriador para tomar el chinotto cuando escucho algo que me hizo apretar el esfínter a cabalidad.

    -¡quietos!

    Al voltear habían dos tipos encapuchados, de lentes oscuros y cada uno un arma de fuego, recuerdo haber visto los zapatos de uno de ellos, unos nike super coloridos como un escupitajo de impresora que bañaba el calzado con un variopinto reguero de color y pensé «¿qué clase de malandro de mierda usaría semejante zapatos?» en el sitio solo estábamos el de la caja (un tipo de 30, con cara planeta con cráteres resultado de una vida de destriparse sin piedad las espinillas), un viejecito de esos que se ganan la vida desmalezando patios y yo, los dos tipos nos despojaron de celulares y efectivo, tiraron mi billetera cerca de los cereales, pusieron a todos contra el piso, vaciaron la caja, se llevaron un montón de comida chatarra y cervezas, entre frituras, refrescos, sixpacks de cervezas, una cajetilla de cigarrillos chinos (una marca que nadie compra nunca) y aguardiente.

    Finalmente se fueron, recogí mi billetera y no me quedaba otra que llegar donde mis amigos ya que no me quedaba dinero ni ganas de devolverme caminando de noche hasta la casa, en las afueras de un club me esperaban mis colegas, en total éramos tres chicos y dos chicas, entramos, bailamos, nos reímos y nos sentamos en una mesa a charlar con una música que nos dejaba apenas escuchar, entonces una de las chicas hace señas a un chico rubio de rostro rígido y a su amigo, se sientan junto a nosotros y la verdad eran bien carismáticos y tenían buenos temas de conversación, recuerdo haber visto al moreno ir al baño, yo también necesitaba ir así que entré y parándome junto a él dejé fluir el chorro, en eso veo sus zapatos (los mismos que tenía el atracador); mi corazón se sobresaltó un instante pero, cuáles eran las posibilidades, al regresar a la mesa mis panas se reían contando mi reciente experiencia con el hampa y seguimos gozando la noche, cuando eran las 3:00am estábamos medio-ebrios y me acordé que no tenía como volver a casa, entonces mi amiga hablando con uno de sus dos amigotes me ofrecieron llevarme, ellos tenían motos, yo acepté con algo de recelo, cuando íbamos de camino (sin casco porque todos nos creemos demasiado cool hasta que tenemos un accidente) uno de ellos me ofrece un cigarrillo, les contesto que no fumo, pero en esa fracción de segundo vi la cajetilla (la misma puta marca china) y por el alcohol que llevaba en las venas no pensé en lo que dije «ustedes me atracaron…», ambos frenaron en seco, el de la otra motos me sacó la pistola y me dijo que no me pusiera loco, arrancamos de nuevo esta vez sin saber dónde, llegamos a un barrio tétrico y marginal, con casas apiñadas, entramos a un patio cercado con tapas de zing y la casa también cutre nos engulló, allí había partes de motos picadas, el botín de antes, maletas y un colchón con una tv súper vieja.

    Ambos sacaron las pistolas y me ordenaron desnudarme, yo lloraba impotente y como me tardaba me dieron un cachazo con el arma y el otro me desnudó a lo arrecho, el rubio sacó su y se relamió los labios al verme desnudo, su amigo moreno se sacó el pantalón y mostrándome su pene aún flácido me dijo «mámamela», le supliqué llorando y este solo me puso la pistola en la boca, entonces resignado se la chupé conteniendo arcadas, sus caderas se movían lentamente y luego de un rato largo comenzaba a acostumbrarme, el rubio me mostró la suya también y sin remedio y convenciéndome de que no tenía opciones también me la engullí, su mano firme detrás de mi cabeza guiaba el ritmo, ni muy rápido ni muy lento, mientras chupaba vi de reojo hacia arriba y ambos tipos se besaban, pensé que eran una «pareja» de malandros, pero eran mucho más, lo que se dice por aquí malandros.

    Me acostaron de espaldas y mientras uno de ellos me relamía el ano, el otro me hacía un oral, estas sensaciones me hicieron perder la razón, era aterrador y también excitante, la lengua del moreno era gruesa y luchaba por entrar dentro mío, y la boca del otro trabajaba mi pene haciéndome gemir trabajosamente, el rubio me dijo que gritara si quería, que igual los vecinos saben que ellos son delincuentes que cogen putos ocasionalmente y ya estaban acostumbrados, y que además nadie me conoce en ese barrio, por irracional que parezca eso me pareció un argumento lógico y cuando su boca retornó a la felación no reparé en expresarme, «fwuii» sonó un dedo que entró dentro mío, me estremecí gritando, pero siseando el moreno me hacía callar, su amigo me masturbaba para calmarme, el rubio se rotó para quedar en sesenta y nueve, tomé con los labios su pija y chupé tratando de imitarlo, entonces otro dedo entró y sin durar mucho jugueteando se salió, sentí las manos del moreno procurarse de mi cadera y con mis piernas sujetadas y bien abiertas por el rubio esos dos atracadores me robaron la virginidad, el glande se abría camino dentro de mis entrañas, grité pero la verga del otro me atragantaba, el rubio chupó con una succión masiva mi pene tratando de mantenerme relajado, el moreno se retiraba y volvía a invadirme ganando una porción más de territorio con cada nueva inserción, cuando estuvo bien seguro se retiró para clavarme completa, me quejé notablemente pero ya que… Estaba desflorado.

    El moreno me penetró suavemente mientras su amigo me chupaba las bolas masturbándome, no podía verlo pero su pene estaría embarrado de heces mías ya que aquella era mi primera experiencia anal, sin embargo notaba como el rubio dejaba mi pene para limpiar oralmente el de su pareja y que este pudiera cogerme de nuevo, la penetración fue dolorosa e incómoda, con el tiempo se volvió menos molesta dejándome percibir una leve brizna de placer, el moreno me cogió hasta saciarse; pero dejando su leche en la garganta de su amigo rubio, ambos se retiraron de mí, creí que ya había acabado todo pero la verdad estaban bien prendidos y solo se estaban cambiando los turnos, me tumbaron sobre el colchón en cuatro patitas y el rubio me la dejó ir sin más preámbulos, chillé pero más por reflejos que por sensaciones, el moreno se paró frente a mí con su miembro flácido, no tuvo que decir nada, abrí la boca y él me lo metió, chupé saboreando fragancias de semen y mierdas (mis mierdas), sentí asco y también morbo, el rubio embestía con fuerza, más que su pareja, luego de un tiempo que me pareció eterno anunció que se venía, entonces cuando sentí que se iba a salir algo se apoderó de mí y sujetándome a él de sus piernas se lo impedí obligándolo a ir más allá del punto de inflexión se agarró a mi y metiéndomela furiosamente me eyaculó dentro del culo, una viscosidad tibia, caliente tal vez, el rubio se dejó caer sobre mí y su amigo moreno al ver esto se masturbó el falo mientras yo chupaba su glande y contorsionándose sobre sí mismo me llenó la boca de semen, saboreé mi caramelo y tosí cuando no pude tragarlo, los tres nos tendimos desparramados sobre el colchón viejo, entre ellos se besaron y me echaron otro polvo más cada uno, al final mientras cabalgaba a uno (no recuerdo quien) me masturbé eyaculando una cantidad tal que jamás volvería a repetir.

    Estaba amaneciendo cuando los tres previamente vestidos salimos en las motos habiendo ya desayunado frituras y refrescos.

    Avanzando por la ciudad aún durmiente, todo se sentía como un sueño, como un recuerdo lejano; pero entonces me dejaron en mi casa y se fueron, los vi varias veces en la calle pero se hacían los de la vista gorda, pregunté a mi amiga de donde los conocía y me dijo que no eran amigos suyos, sino más como el amigo de un amigo, me sentía con el tiempo, abrumado por estas emociones, por las sensaciones, la experiencia y mi comportamiento, arrepentido, asqueado, una madrugada estaba tan excitado que me masturbé recordando la experiencia, como tratando de dar un cierre a todo aquello.

    Tiempo después vi en el periódico que los habían balaceado a los dos, un atraco frustrado. Personalmente no he vuelto a caer en estas experiencias gay, pero si dijera ser totalmente heterosexual sería como negar que aquellos fueron los mejores polvos que he echado en mi vida.

  • Marilina y la modista (Parte 2)

    Marilina y la modista (Parte 2)

    Esa mañana Marilina salió apurada de su casa porque ya llegaba tarde a la Facultad. Tenía clases y una prueba importante así que se despidió con un rápido beso a su madre diciéndole ‘Chau Ma, nos vemos en la tarde’, llegó hasta la calle y de repente vio, al frente del edificio, al portero Don Lito, ese viejo pervertido, conversando animadamente con Doña Margot, su modista.

    Pasó por al lado de ellos y saludo ‘Hola Doña Margot’ dispuesta a seguir su camino, sintió que la mujer le decía ‘Hola nena, justo te iba a decir que tenés que probarte el vestido que te estoy haciendo, vení mas tarde así vemos cómo te está quedando’ a lo que Marilina contesto, ‘Cuando venga de clases paso por su casa’ ‘Bueno te voy a estar esperando’ dijo Doña Margot. Marilina sigue su camino, sintiendo la mirada de los dos en su cola y piernas mientras se alejaba. En el viaje en colectivo hasta la Faca Marilina iba pensando en Doña Margot y estaba arrepentida de haberse dejado llevar por las caricias de la mujer y dejado que le chupara la concha. Si bien había disfrutado, ahora al verla junto al odiado portero tenía miedo que le contara al viejo verde y este era capaz de extorsionarla de nuevo, como ya había hecho, para poder cogérsela. Todavía se acordaba cuando el portero, mediante engaños, la había obligado a ir a su vivienda en el subsuelo del edificio y la había cogido, ese viejo que nunca podría cogerse una chica joven y linda como ella. Y ahora estaba enredada entre ese viejo aprovechador y la vieja modista que también se calentaba con ella. Se preguntaba porque gente grande como esos dos se calentaban tanto con ella, tenía como un imán para los viejos, se dijo, y le causo gracia.

    La tarde transcurrió, Marilina almorzó algo liviano en el comedor de la Faca y para la tarde había olvidado la promesa de pasar por la casa de la modista… Llego a su edificio, el portero estaba sentado en su mostrador, ella no lo saludo y fue a llamar el ascensor. Mientras esperaba, vio que el viejo se acercaba a ella y le decía, mientras miraba que nadie estuviese cerca, “Me dijo Doña Margot que te está haciendo un «vestidito» con la lengua y que te gusta mucho, a mi también me gustaría hacerte un «vestidito» y chuparte bien la conchita» Marilina no podía creer lo que le estaba diciendo el portero y mientras abría la puerta del ascensor le dijo «Viejo sucio deje de molestarme o lo voy a denunciar a la Policía» y entro al ascensor, mientras cerraba la puerta escucho al viejo decir » A tu mamita no le va a gustar saber que su nenita se deja chupar toda por Doña Margot» . La chica llego malhumorada a su casa, le parecía que el portero era un tipo despreciable y también le parecía que Doña Margot había estado horrible en contarle esas intimidades entre ellas. En ese momento recordó que había quedado en probarse el vestido y volvió a salir, no había nadie en su casa, sus padres volverían mas tarde.

    Cuando paso por la conserjería, vio aliviada que el portero no estaba. En pocos minutos recorrió las dos cuadras que la separaban del domicilio de la modista. Toco timbre y la atendió Doña Margot diciéndole «Pasa nena te estaba esperando», la chica entro a la sala y se dejó guiar por la mujer hasta el cuarto de trabajo. Sobre una silla esta su vestido. Marilina lo tomo y dijo «esta precioso» viendo el corto vestido negro de tirantes y lo desplego para probárselo. «Déjame que te saque la ropa» dijo la mujer y se apresuró a sacarle la remera a Marilina. Como siempre la chica no usaba corpiño y los parados pechos de la joven quedaron a la vista de la mujer, que sin demora tomo con cada mano cada uno de los senos diciendo «Como extrañaba estas tetas, nenita» empezando a acariciarlas, Marilina quiso tomarle las manos a la mujer diciendo «No Doña Margot, no quiero…»»Como no vas a querer preciosa, esas tetas son para comérselas» y siguió sobándole los pechos. La manera que tenia de acariciarla desmoronaba a Marilina, la experimentada mujer sabia como tratar a una nena como esa, de una manera suave, pasaba sus manos por los costados y llegaba hasta sus pezones excitándolos con la yema de sus dedos De a poco la chica se fue entregando a las deliciosas caricias que le hacia la mujer Siguió amasándole los carnosos pechos, se inclinó hasta el cuello de la chica y comenzó a besarla, lo que produjo estremecimientos en Marilina, la lengua de la mujer iba del cuello hasta la nuca pasando cerca del lóbulo de la oreja, siempre sus manos apretando los suaves senos de la chica. Marilina nuevamente estaba excitada, sentía duros sus pezones y una humedad muy notoria en su tanguita. La mujer dejo de acariciar a la chica y se dispuso a sacarle la minifalda de jean que tenía. Le desprendió el botón y bajo el cierre al costado para retirarle con suavidad la prenda dejándola en la silla y se puso a acariciar las piernas de la chica. «Que linda tanguita mi amor» decía la mujer, ya muy excitada con esa joven belleza de carnes suaves y duras, sus manos subían y bajaban por los muslos y Marilina ya estaba súper excitada y rendida a las caricias de la modista. Doña Margot acerco hasta la cama a la joven y la hizo sentar sobre el borde. Tomo un tobillo de Marilina y le quito el calzado deportivo, se llevó el pie de Marilina hasta la boca y chupo con suavidad los dedos y la planta del pie. La chica empezó a derretirse ante este tratamiento, la mujer le quito el otro calzado e hizo lo mismo con el otro pie. La tomo por los muslos y la acostó boca arriba, le abrió las piernas y se puso entre ellas. Subiendo sus lamidos por entre la parte interna de sus piernas, hasta que llego hasta la entrepierna de Marilina y paso su boca por encima de la tanga, con su lengua presionando sobre la conchita lo que hizo delirar a la joven. La mujer tomo por los dos costados de la tanga y la retiro hacia abaja sacándosela totalmente. Y de inmediato se puso a comerle la concha a esa pendejita deliciosa. El olor del sexo fresco de Marilina hacia que Doña Margot totalmente excitada se esmerara en los lamidos que le proporcionaba a los labios vaginales hundía su lengua buscando el clítoris, lo inundaba de saliva y volvía a lamer por todos lados esa exquisita conchita, mientras alargando sus brazos volvía a posesionarse de los carnosos pechos de la chica, apretándolos mientras chupaba sin cesar entre las piernas y todo se volvía jugoso, la lengua de la mujer y la entrepierna de Marilina. En determinado momento la chica sintió como una descarga eléctrica y contorsionándose en la cama experimento un gran orgasmo, gimiendo audiblemente mientras la mujer no cesaba de chuparla. Doña Margot empezó a meterle un dedo en la concha mientras la lamia, y luego dos dedos haciendo gemir de nuevo a la chica, su lengua se concentró en el clítoris y lo chupo largamente. Saco sus dedos de la conchita y busco el cerrado orificio del culo intentando abrirlo, luego de un intento lo logro metiéndole un dedo lubricado con los jugos vaginales y la saliva , entrando y haciendo suspirar de nuevo a Marilina, que no paraba de gozar de la chupada que le estaba dando esa mujer. Doña Margot ya tampoco se aguantaba puso a Marilina moviéndola de la cintura en posición boca abajo y empezó a frotarse furiosamente contra las nalgas y piernas de la joven, desesperada por acabar sobre el cuerpo de la chica hasta que lo logro, suspirando de alivio al tener un orgasmo.

    Pasado un rato, un poco repuestas las dos, Marilina se levantó y le dijo a Doña Margot «Todavía no me probé el vestido Doña Margot» a lo que la mujer le dijo mientras «No te preocupes nena, cuando es la fiesta?» «Dentro de una semana» «Bueno, tenemos tiempo, vení mañana a esta hora y te lo probas» a lo que replico Marilina «Bueno, mañana vengo de nuevo, me gusta el vestido que me está haciendo Doña Margot» dijo Marilina con picardía. «Me gusta mucho “Y a mí también me encanta nena, te voy a hacer muchos vestidos».