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  • Nuestra amiga argentina con Pau y Belu, otra vez

    Nuestra amiga argentina con Pau y Belu, otra vez

    La cosa es que después de lo bien que la pasamos entre las tres, Pau, Belu y yo, nos armamos un grupo de whatsapp y yo en el fondo estaba segura que íbamos a repetir la experiencia de estar juntas de nuevo las tres, porque a pesar de que Belu es la menos bisexual de las tres la paso, muy, pero muy bien.

    La cosa es que ayer a la tarde por primera vez empezamos a hablar por el grupo, no les voy a copiar todos los mensajes, porque se haría larguísimo.

    Pero lo más importante es que quedamos en juntarnos en la casa de Pau (que vive sola en un monoambiente) a las 11, 11, 30 de la noche, Belu vive cerca de ahí por lo que quedamos en encontrarnos directamente ahí.

    Pero otra cosa y lo hicimos como un juego, dijimos de apostar, nada, solo apostar a ver quién de las tres iba vestida como la más puta, y la que ganaba se iba a ganar las caricias mimos, besos, chupadas de las otras dos ¡de entrada! (A nosotras nos calienta también eso, a ver es distinto encontrarme con Pau, con 5 buzos puestos, un pantalón largo, medias de abrigo, que medio en bolas, cosa que a los 5 minutos ya nos estamos tocando, ¿me explico?)

    Mis viejos, anoche, como lo hacen muchos viernes se fueron a cenar afuera, por lo que tenía el camino libre para vestirme como quisiera (porque si salgo medio en bolas me empiezan a romper las pelotas –y bueno, como digo siempre ese es el precio que pago para vivir como vivo).

    Bueno yo sé, como digo siempre que a los chicos esto mucho no les interesa, pero, como dije en este sentido soy re competitiva, ¡quería ganar!

    Voy al placard, saco mil polleritas, bah toda la ropa, hasta que encontré una (que ni me acuerdo cuando la compré, porque la tenía escondida, y si la veía mi vieja y me iba a putear jeje).

    Sin irme más a la mierda era una pollerita de cuero, roja, súper corta y ajustada, (“dije es esta jeje”), me la pongo, SIN BOMBACHITA, una remerita que me dejaba la pancita bastante al aire y SIN CORPIÑO y de esas zapatillas con plataformas, O SEA IBA EN BOLAS. Me miro al espejo y me digo: “Caro estas re trola vestida, seguro que ganas la apuesta jeje” pero, como iba con mi auto y en el garaje el portón es automático, ni me tenía que bajar y justo al lado de lo de Pau hay un estacionamiento, dejaba el auto ahí ,la verdad aunque no me crean fue en el único momento que me dio vergüenza mostrarme tan puta, tan en bolas, porque a los pibes que les deje el auto para que me lo estacionasen, ¡no dejaban de mirarme!

    Llego a lo de Pau, Belu no había llegado, Pau me dice: “nena, te tomaste en serio lo de la apuesta, estas vestida ¡re trola!” jaja, le digo: “a mi me gusta jugar a esto jeje”

    En eso toca el timbre Belu, y sube.

    Belu y Pau más o menos estaban vestidas igual, con polleritas cortitas y remeras, pero ninguna en bolas.

    La cosa, es que llega Belu, y sin perder tiempo, entre las tres nos empezamos a besar, jugábamos como siempre con nuestras lenguas, nos empezamos a tocar, a meter las manos debajo de las polleras, y Belu me dice: “PUTA, ESTAS SIN BOMBACHA”, y entre las dos se empezaron a entretener con mi conchita y mi cola, mientras nos seguíamos besando y yo ¡tocándolas!

    Nos empezamos a sacar las remeras y Pau me dice: “PUTA TAMPOCO ¡TENES CORPIÑO!” “nada nena”, me dice Pau: “ganaste, te viniste como la más puta ¡de las tres!”

    Bueno entre las dos me dejan en bolas (en realidad era muy poco lo que me tenían que sacar), me acuestan en la cama y mientras Pau me empieza chupar la concha (y como siempre, no quiero ser repetitiva), también me empieza a meter los dedos, Belu se entretiene dándome besos y comiéndome mi concha.

    Es difícil expresar la sensación que tenia de tener sola para mi a las dos, ¡dándome placer!, acariciándome, besándome, hasta que obvio me hicieron ¡acabar!

    De ahí, no se, la cama fue un descontrol, entre las tres nos besábamos, nos tocábamos, ¡nos sentíamos! Si, como digo siempre esa piel suave que tenemos. Nos metíamos los dedos en la concha, otra se la besaba a otra (yo me acuerdo que Belu me la besaba a mi y yo se la chupaba a Pau y Pau a Belu), todo a lo loco, las tres re calientes, hasta que terminamos, después de un rato (porque nos gustaba lo que hacíamos, acabamos las tres casi a la vez).

    Yo al menos quería un poco de descanso jeje, Pau nos trae (que siempre tiene, para no quedarnos en bolas) unas remeras, nos ponemos esas remeras largas nos abrimos una botella de shampu, y la tomamos, mientras hablábamos mil cosas (ya sé que esto no les interesa pero aparte de coger entre las tres re bien, enganchamos re buena onda).

    Nos terminamos no una sino dos botellas de shampu, ya estábamos medio en pedo las tres jaja, cosa que nos ayudaba a seguir haciendo cosas.

    Belu, fue la primera en sacarse la remera, y después Pau y yo, nos vamos a la cama y esta vez, le hicimos la fiestita a Belu (tampoco me quiero detener mucho en esto si no se va hacer muy largo, Pau en su conchita, yo en sus tetas, besando todo su cuerpo, hasta que Belu acabo por segunda vez).

    Ahora viene una de las mejores partes y sorpresa para mi, pero para que me entiendan les tengo que contar que Pau es la fanática de “los juguetitos sexuales” tiene de todos, pero saco uno ¡que yo no conocía!, o mejor dicho si lo había visto en algún video, y nada más, era un consolador doble, ¿me explico?

    Pau quería vernos acabar a Belu y a mi, y así de una lo va a buscar y nos dice: “chicas ¿se animan a probar esto?”, ni le contestamos, ella sola nos dice que nos pongamos en cuatro en la cama, pero con las colas enfrente, ¿me explico?

    Y Pau (que se tomo su trabajo, empieza primero a una después a otra a besarnos las colas, a acariciarlas, hasta que ya estábamos con Belu bastantes calientes, después con cada una de sus manos nos empieza a meter un dedo dos dedos, ya las dos gemíamos, con los dedos de Pau en nuestras colas, nos acercábamos y nos rozábamos las colas, cosa que nos seguía calentando, ¿me explico?

    Después Pau saca ese juguete doble, y primero de a poco se lo mete a Belu en la cola, a la guacha por sus gemidos, sus movimientos, le gustaba, se lo pone un poco, y después me lo mete a mi, que también me calentaba, me gustaba, lo sentía en mi cola ¡y mucho! Me gustaba, la guacha nos estaba haciendo la ¡COLA A LAS DOS JUNTAS!

    Bueno la cosa siguió así, hasta que nuestra calentura (la de Belu y mía) cada vez fue mayor y nos empezamos a meter con la ayuda de Pau ese doble consolador en la cola, hasta que ¡ya no entraba más!, no era muy grande, así que con ese consolador adentro nos seguíamos acariciando, digo la cola de Belu y la mía se tocaban, y nos movíamos como locas, para todos lados, Pau solo nos tocada (ella nos quería ver acabar a las dos juntas), hasta que no se cuanto tiempo paso, para mi fue una eternidad, por la calentura que tenia y quería acabar, hasta que acabamos ¡las dos juntas!

    Lo que más me llamo la atención es que para mi, Belu no era tan bisexual y no se iba a prender a eso, pero ¡acabo como una perra!

    Como siempre, nos quedamos, las tres en la cama de nuevo un rato (Y SIN ENTRAR EN DETALLES) hasta que con Belu le decimos a Pau: “ahora te toca a vos putita” y nada, no lo voy a repetir, yo clavada en la concha de Pau, Belu en sus tetas, tocándola toda, y yo mientras le chupaba las tetas le acariciaba también esas hermosas piernas hasta que la hicimos acabar ¡a ella!

    Era coger ¡y nada más! Jeje pero a eso fuimos, ¿o no?

    Bueno (lo repetí mil veces, pero no quiero contar lo que ya hicimos, para que no se haga tan largo).

    Nos quedamos en la cama un rato, esta vez quede yo en el medio, paso un rato de hablar boludeces, y veo que Belu me empieza a tocar la conchita (con ella la verdad, si no me equivoco es con la única que logre que eyacule, no se como hace la puta, pero conoce mi punto débil).

    Como les decía, nos quedamos en la cama, Belu, me empieza a tocar la concha, Pau me besa, bah, nos comíamos la boca, y yo cada vez habría más mis piernas, para que Belu me comiera la conchita, ¡y me la come!, me mete uno, dos dedos (como siempre a una velocidad impresionante), mientras Pau me sigue besando, acariciando todo mi cuerpo, las tetas la panza, sus manos la sentía por todo lados.

    Yo ya estaba muy caliente y ya sabía lo que venía, cosa que a Belu ¡le encanta!, me sigue metiendo y sacando los dedos, como ella solo sabe hacerlo, más sentirla a Pau, hasta que me paso eso que no lo puedo dominar (y como cuento siempre, es como que mi cuerpo me domina, es todo un espasmo), hasta que termine, eyaculando, pero sin buscarlo (pero repito sin poderlo evitar) una, dos ¡tres veces! Y la Puta de Belu ¡se tragaba toda mi eyaculación!

    La verdad es que como siempre que me pasa eso quede muerta, nos quedamos las tres en la cama así en bolas, me quedé dormida, supongo que Belu y Pau también (la verdad es que no se los pregunté).

    Hoy me desperté, miro el celular y eran las 13 horas (la verdad es que ni se hasta que hora nos quedamos cogiendo anoche), y veo que Pau y Belu ¡ya se habían levantado!

    Así en bolas, voy a la cocina, la verdad es que ni pensé en si estaban con algo de ropa o no. Y sorpresa, estaban desayunando ¡con sus remeritas!

    Cuando me ven en bolas nos damos los buenos días con esos besitos de lengua de a tres, entre las dos (parece que seguían calientes jaja), me empiezan a tocar la concha, me empiezan otra vez a meter los dedos, me hacen subir a la mesada de la cocina y entre las dos (cosa que no lo habían hecho) me empiezan a chupar la concha, me meten los dedos, yo las miraba, ellas a mi, me querían ver acabar otra vez, hasta que acabe de nuevo, ¡y mal! (mis mejores orgasmos son al despertar jeje, para mi no hay mejor despertar ¡que ese!)

    Me quedo en la mesada unos minutos, me recupero, voy a buscar mi remera y desayunamos las tres juntas.

    La verdad ni se a que hora llegue a casa, debe haber sido tipo tres, ¡de la tarde!

    Obvio en la cartera me lleve otra ropa para volver a casa, porque si llego a esa hora vestida como me fui MI VIEJO ME MATA, como dije antes es el precio que tengo que pagar para vivir como vivo.

    Bueno llegue a casa, me acosté un rato y para no olvidarme de nada, porque ya es un vicio contar mi vida por acá, me levante y les escribí lo que hice anoche jaja

    Hoy ya recibí un par de mensajes de esos “amiguitos míos” pero ni se los conteste, la verdad es que estoy muerta y mi colita y mi conchita ya tuvieron bastante ¿no?

    Aunque les parezca mentira, no creo que salga para dejarme coger por algunos de esos “amiguitos” que me mandaron mensajes, lo más seguro que me quede en casa como una nena buena jeje

    Bueno, estas son las cosas que si no cuento por acá, no se las puedo contar a nadie, por eso, lo hago, besotes.

  • De chico a puta: Me gusta chupar penes

    De chico a puta: Me gusta chupar penes

    Continuando con el relato anterior, llegó la noche en la que por primera vez, y ante la desesperación que sentía por la necesidad de estar con un hombre, decidí acudir a una de estas fiestas organizadas en mi ciudad para chicos gays, en uno de los típicos locales en los bajos de un edificio en un polígono a las afueras. Depilada, aún con ropa de chico (unos vaqueros comunes y una camiseta blanca ajustada que marcaban mis pequeños pezones), y con un tanga de encaje blanco como ropa interior, me fui a la fiesta, cuya entrada tuve que pagar a buen precio.

    Estaba muy nerviosa, sentía un sudor frío recorrer mi cuerpo, y temblaban mis piernas. Era la primera vez que salí a buscar un hombre, o mejor dicho, a que un hombre me encontrara. Fui al local en taxi, al encontrarse alejado el lugar de mi casa. Fue un poco extraña la sensación. Probablemente el conductor por la dirección supiese a donde me dirigía. ¿Sería gay él también? ¿Me estaría mirando por el retrovisor de forma pervertida? Nadie lo sabrá nunca.

    Tras pagarle al conductor, bajé en la puerta del local. He de reconocer, que por aquel entonces hacía frío, y la poca ropa que llevaba aumentaba aún más la sensación térmica. Era una calle oscura, iluminada por tan sólo un par de farolas. En la puerta había dos hombres, uno grande, calvo, que por su cuerpo musculoso deduzco que sería el portero. Reconozco que sólo con verlo sentí como mi pequeño pene palpitaba, y no pude evitar pensar en cuán grande sería su pene, algo que por un lado me intimidó. A su lado, un hombre, mayor, con gafas, de unos 40 años, que no me quitaba la mirada de encima.

    -Bienvenido guapo.

    Me dijo el hombre tras recibir de mí la entrada, abriéndome las puertas y dejándome acceder al local. Lentamente, y algo nervioso, accedí a la sala principal después de recorrer un pequeño pasillo, lleno de humo, y desde donde ya se oía la fuerte música del interior. Era música estilo heavy metal, a la cual yo era muy aficionado, y que para nada era el tipo de música que me hubiese esperado. Al entrar, una extraña sensación recorrió mi cuerpo. Probablemente fuese fruto de mi imaginación, pero sentí como repentinamente todos los ojos de la gente en la sala se ponían sobre mí. Bueno, decir gente no es lo más correcto, porque únicamente había hombres en su interior. Hombres de todo tipo, altos, bajos, con mucho pelo, calvos. Todo un catálogo. Eso sí, la mayoría de una edad mucho mayor a la mía. Diría que la media de edad era de unos 40 años. Me esperaba gente más joven.

    Ante tal cantidad de hombres alrededor mía, no pude hacer otra cosa que sentirme como una pequeña conejita blanca en mitad de una manada de lobos hambrientos. Ellos estaban hambrientos, deseosos de carne fresca, y yo estaba completamente indefensa.

    Había dos clases de personas en el local. Gente con pareja y gente sola. La mayor parte de la gente con pareja se situaba en el centro de la sala, donde bailaban, bebía, y sobre todo, se manoseaba. Fue la primera vez que vi como dos hombres se besaban en directo. En el fondo me reconforto, allí todo el mundo iba a lo mismo que yo, y había dejado de ser así el raro entre los normales. Yo, no pude hacer otra cosa que ir a la barra, donde estaban los hombres sin pareja, algunos charlando, otros disfrutando de una bebida en solitario. Pero eso sí, había una cosa en común, todos miraban, miraban con los mismos ojos que te mira el diablo cuando quiere atarte y clavarte una lanza.

    Pedí un refresco, y me mantuve en la barra más de media hora, sin saber qué hacer, simplemente mirando a mi alrededor. Hasta que de repente, un hombre se acercó a mí. No os puedo decir la edad, ya que es la clase de persona que no sabes si es joven y está mal conservado, o si es joven y llevaba muy mal los años. Si tuviese que decir una edad, diría que rondaba en torno a los 35-40 años. Se llamaba Fernando, y tras introducirse a mí como tal, comenzamos a entablar una conversación. Las preguntas se sucedieron:

    -¿Cuántos años tienes?

    -¿Es la primera vez que vienes?

    -¿Lo sabe tu familia?

    -¿Qué estás buscando?

    -¿Me das tu número?

    -¿Eres virgen?

    Mil y una preguntas, en las cuales tuve que mentir en la mayoría, especialmente diciendo que hacía tiempo que perdí la virginidad, cuando como ya sabéis era completamente falso. Una cosa llevó a la otra. Al final de la conversación, cuando ya no había más que preguntar, lanzó su ataque final. Puso una mano sobre mi rodilla, y acariciando mi muslo me preguntó.

    -¿Quieres carne?

    Carne, probablemente hubiese habido mil formas mejores de preguntarle a alguien si quería algo contigo, y sobre todo, menos bruscas. Pensándolo ahora, no era el hombre más guapo del mundo. Yo provenía del mundo heterosexual, y no tenía una idea de lo que significa que un hombre sea guapo o feo. Pero la verdad, no me importaba. A lo largo de este tiempo, me había dado cuenta de una cosa, me daba igual el físico, me daba igual si era una persona musculosa o no, si olía mejor y peor, incluso algo que puede parecer extraño, me daba igual si sentía placer al ser penetrado. Mi placer no era físico, era mental. Lo que a mi me daba realmente placer, era sentirme utilizada por un hombre. Me daba placer, saber que yo era su hembra, ver a un hombre con ansia y saber que esas ansias eran provocadas por sus ganas de penetrarme, me daba placer, pensar (aunque esto pueda parecer un poco macabro) que era su recipiente, el lugar donde el descargaría todo lo que lleva acumulado. Así pues, asentí con la cabeza, tras lo cual terminó besándome. Mi primer beso con un hombre.

    Fue una sensación agridulce. Su cara era áspera debido a la barba corta de dos días, y su aliento no era muy agradable. Pero bueno, eso era lo de menos, estaba besando a un hombre. Fue distinto a como había imagina, y es que, a pesar de todo, no sentí nada, nada salvo una sensación de alivio, como cuando un niño tiene su primera novia en el colegio. Lo había conseguido. Por supuesto, la cosa no se quedó en un beso.

    Los toqueteos se sucedían, él acariciaba mi torso, mi culo, mi entrepierna. Yo me limitaba a colocar mis manos sobre sus caderas, al tiempo que sentía debido a nuestra cercanía como él se empalmaba. Otro paso más. La primera vez que un hombre sufre una erección por mi culpa. Él se excitó aún más, algo que notaba por como apretaba sus manos en mi culo y la intensidad de la respiración. Hasta que, al fin, me condujo al baño. Lo que narro a continuación es algo que pasó tan rápido…

    Fuimos de la mano atravesando la sala hasta que llegamos a los baños, pequeños compartimentos separados, estrechos, y con un olor no muy agradable. Todos ellos ocupados. En los dos o tres que había aparte del nuestro se podían oír gemidos, gritos, y golpes contra la madera de las puertas. Él y yo, guiado por sus ansias, entramos rápidamente en el baño, cerrando la puerta con pestillo, un pequeño habitáculo con un lavabo y un inodoro. No pude hacer nada. Por primera vez, estaba siendo utilizada para calmar la ansiedad de un hombre, era su hembra. Me tocaba, manoseaba, besaba, lamía mi cuello. Bruscamente me colocó mirando hacia el lavabo, en el cual yo apoyé mis manos, el comenzó a azotarme con fuertes palmadas en el culo, a besar mi cuello desde detrás, y a meter la mano dentro de mi pantalón, por detrás agarrando y tirando de mi tanga, y por delante, masajeando mi pequeño pene.

    Hasta que su pene gritó que necesitaba salir. Desabrochó su cinturón, y bajando sus pantalones hasta las rodillas, dejó al aire su gran tesoro. Allí estaba la carne que me quería dar, su gran tesoro, el orgullo de todo macho. Yo instintivamente me senté en el inodoro y lo contemplé. No era el pene más grande que había visto (cuando digo visto me refiero a ver en porno), pero sí era de un gran groso. Él estaba sin depilar, por lo que tenía una gran cantidad de pelo negro y grueso en la base. Tenía un poco de fimosis, por lo que había gran cantidad de piel en su prepucio.

    -Sentada no, ponte de cuclillas mejor perrita.

    Me dijo guiándome hasta el suelo, donde como él quería me coloqué de cuclillas. Allí estaba yo, de cuclillas, con un pene delante de la calla. De él se desprendía un fuerte e intenso olor, un olor que nunca había sentido, agrio. Sin demorarse, las manos fueron a mi cabeza, y automáticamente, mi boca se abrió.

    Me metió la polla en la boca.

    He de reconocerlo, no sabía chuparla. No sabía qué hacer con la lengua, dónde lamer, ni siquiera sabía muy bien como respirar. Yo sólo, comencé a mover la cabeza.

    Le estaba chupando la polla a un hombre.

    Él movía sus caderas, mi cabeza empujando contrae él. Yo solo ponía la boca y me mantenía de cuclillas. Me estaba follando la boca. Estaba caliente, sentía el calor de su pene en mi lengua, y a pesar de lo dura que estaba, era agradable y suave la sensación de su gruesa piel. Me estaba gustando.

    No duró mucho, apenas unos minutos. Sus jadeos eran constantes y estaba resignado a recibir su descarga de un momento a otro. Pero esto no ocurrió, de pronto, como cuando llega un tsunami a la costa, comenzó a jadear fuertemente, y masturbándose detrás de mí, bajo un poco mis pantalones y se corrió sobre mi tanga.

    -Ahhh… tómala… aquí la tienes.

    Tras esto volvió a subir mi pantalón. Él había terminado de usarme. Ya no servía. Fue la sensación que tuve. Le había servido a un hombre por primera vez, y él, me había ayudado a realizarme como mujer. Fue una extraña noche. Ese día mantuve mi virginidad, no por voluntad propia, sino por la voluntad de aquel hombre, Fernando. El me dejó allí, desapareció, pero no por mucho tiempo, ya que sería él quien a los pocos días se convertiría en el primer hombre en profanar mi virginidad y terminar de hacerme una nena.

    CONTINUARÁ…

    Espero encarecidamente que os haya gustado. Por supuesto, espero vuestros comentarios. Si por algo os cuento esto a vosotros, es para recibir vuestras opiniones y consejos. Recordad, para cualquier cosa, podéis escribirme a [email protected].

    Besos.

  • Piel caliente

    Piel caliente

    Sus pies desnudos mucho me excitaban, 
    posados sobre la alfombra mullida. 
    Sentada en el sofá, aún seguía vestida;
    sus muslos en su falda se apretaban. 

    Sus redondas tetas me reclamaban 
    bajo su blusa: «quítatela, vida»;
    y me obedeció en silencio sumida:
    pronto, sus pezones se liberaban:

    lamí, besé y mordí su piel caliente. 
    Ya en la cama, ella, ¡como suspiraba!;
    mi lengua salivando el coño ardiente. 

    Borracha de orgasmo, el torso inclinaba 
    en mi regazo: buscó polla urgente.
    Tibio mi semen su rostro regaba.

  • Una colegiala puta

    Una colegiala puta

    Me llamo Sandra y tengo 18 años, actualmente estoy cursando último grado en mi colegio, me considero una mujer bonita ya que todo el mundo me lo dice. Mido 1.60 no soy tan alta, soy algo delgada pero mi cuerpo está bien formado, tengo una bonita cola y unos bonitos senos aunque no son muy grandes.

    Me gusta que los hombres me miren, eso me hace sentir muy bien y me pone caliente, me encanta provocarlos y que me deseen. Todas las mañanas antes de llegar al colegio me reúno con mi amiga Mónica y nos paseamos por los apartamentos que están construyendo en el barrio para que los obreros nos echen piropos y nos morboseen.

    Nos vestimos con nuestros uniformes de colegialas bien cortos y bien provocativas, la falda a cuadros lo más corta posible, las medias arriba de la rodilla y la blusa bien ajustada. Nos paseamos por la construcción y los obreros empiezan a decirnos cualquier cantidad de cosas, no dicen «mamacitas ricas, que culos tan ricos, que perras tan ricas… etc.» incluso en ocasiones se bajan los pantalones y nos muestran sus penes… en fin todo eso nos gusta.

    Un día me encontré con Mónica y después de pasear por la construcción nos fuimos al portal del sur a tomar el Transmilenio que nos lleva a nuestro colegio, recuerdo que todos los hombres nos miraban con deseo, a mi me miraban mucho mi cola y a Mónica le miraban las tetas que bien grandes las tiene y con la blusa blanca escotada se le salían más aún. En fin llegamos al portal y a esa hora había demasiada gente esperando tomar la ruta, entonces nos dimos cuenta de que la fila preferencial estaba con poca gente, vimos que había un abuelito haciendo fila y le dijimos que si nos podíamos hacer pasar por sus nietas y el anciano nos dijo que si, que no había ningún problema.

    Eran un abuelo muy querido era bajito y bien canoso algo delgado, mientras esperábamos la ruta nos comentó que tenía 80 años, y que se llamaba Julio, que era viudo, y que era pensionado y que vivía en el barrio Santa Isabel. En fin nos montamos en el bus y nos sentamos en las sillas de atrás y quedamos una a cada lado de don Julio, y me di cuenta la forma en que el viejo le miraba los senos a mi amiga y eso me causaba gracia. Seguimos el camino y hablamos de todo un buen rato y el señor nos hacía reír con sus comentarios, llegando a la estación en donde el viejo se baja, él nos pidió el favor de que si lo podíamos acompañar hasta un hotel en donde él se estaba hospedando y que él nos daba dinero por acompañarlo.

    Yo le pregunté cuánto dinero nos daría por acompañarlo y el viejo me respondió que nos daría $20.000 a cada una. Sin pensarlo aceptamos la propuesta y nos fuimos para el hotel del viejo y al llegar al hotel de don Julio nos dimos cuenta de que era un sitio muy bonito y demasiado grande.

    -Sigan mis niñas, están en su casa…!! -Nos dijo don Julio.

    Nos pusimos cómodas y nos sentamos en la sala en un sofá muy cómodo, mientras el viejo nos preguntaba que queríamos tomar.

    -Mis niñas les puedo ofrecer, jugo, café, gaseosa, y hasta cerveza… Nos dijo el viejo entre risas.

    Nos miramos con mi amiga y nos dio risa, y al final le pedimos cerveza y el viejo fue a la cocina y nos sirvió dos cervezas corona en dos vasos de vidrio muy bonitos. Mónica y yo nos sentíamos como reinas bebiendo cerveza importada, entonces el viejo saco un fajo de billetes y nos dio a cada una los $20.000, se notaba que don Julio tenía mucho dinero y eso nos interesaba. Paso el tiempo y ya nos habíamos tomado unas cinco cervezas cada una y el viejo también, a tal punto que me empecé a sentir un poco borracha, pero mi amiga Mónica se le notaba que ya estaba bien borracha y me di cuenta que don Julio estaba encantado viéndole las tetas y el culo a Mónica y le seguía brindando más y más trago a ella, en un momento el viejo se fue para la cocina y yo me lo seguí, vi como el viejo servía más trago con el fin de emborracharnos más.

    -Que pretende don Julio??? Le pregunté.

    El viejo asustado me respondió.

    -No pretendo nada mi niña… No sé a qué te refieres.

    Me empecé a reír y le dije.

    -Desde hace rato note que se la pasa viendo a mi amiga con morbo… Usted le mira las tetas y el culo… No lo niegue…

    El viejo acepto que mi amiga y yo le parecíamos muy atractivas, pero que las tetas y el culo de Mónica lo traían loco. Me causo risa la forma en cómo el viejo se expresó y se notaba nervioso y ansioso, y me confesó que hace mucho tiempo no tenía sexo con ninguna mujer y que le encantaría probar a mi amiga. De una se me vinieron pensamientos malos a mi cabeza y le hice una propuesta al viejo y le dije que si me daba $100.000 le ayudaría a que se follara a mi amiga.

    -Me estás hablando en serio mi niña…?? Me dijo el viejo.

    -Claro que si Don Julio… Deme $100.000 y le dejo a mi amiga lista para que se la coma todita…! Le dije.

    El viejo no lo dudo y sin pensarlo saco la plata y me dio los $100.000, y entonces tomé la botella de aguardiente y me la llevé para la sala en donde estaba mi amiga sentada. Podía notar que Mónica estaba más borracha que yo y entonces empecé a servir más trago para las dos con la diferencia de que cuando ella tomaba de su copa yo botaba mi trago sin que ella se diera cuenta. El caso es que en cuestión de minutos mi amiga ya no se podía sostener por su cuenta, y le dije al viejo que la lleváramos a la habitación u así lo hicimos y entre los dos nos la llevamos a la cama de don Julio. Llegamos a recámara del viejo y la acostamos en su cama.

    -Aquí la tiene don Julio…!! Todita para usted… Para que se divierta… jajaja… Le dije.

    El viejo lambiéndose sus labios de solo pensar que estaba a punto de comerse a mi amiga. Entonces le dije que yo quería ver cómo se follaria a Mónica, y entonces me senté en una silla que había frente a la cama del viejo. Mi amiga estaba totalmente borracha y don Julio intentaba quitarle la ropa pero no podía por qué el viejo por su edad a duras penas podía caminar, entonces me dijo que le ayudará a desvestir a Mónica y así lo hice aunque solamente le quite la blusa y el bra ya que la falda no había necesidad de quitársela ya que era bien corta y solo llevaba puesta una diminuta tanga, entonces Mónica quedó acostada y con los senos al aire.

    Don Julio no aguanto más y se bajó los pantalones y sacó su verga, y debo admitir que para la edad del viejo tenía una buena verga larga y gruesa, unos casi 20cm de larga. Yo le abrí las piernas a Mónica y ella intentaba resistirse pero estaba tan borracha que no tenía fuerzas, en fin le abrí las piernas y le hice a un lado su tanga y don Julio soltó su bastón y se subió a la cama, y puso la punta de su pene en la raja de mi amiga pero no sé la podía meter, mi amiga la tenía bien cerradita la panocha.

    Entonces empezó a escupir su verga y también la vagina de Mónica entonces volvió a intentarlo y se la metió hasta el fondo y mi amiga pego un chillido de perra, el viejo se la dejo adentro durante un momento, tomo aire empezó el mete y saca, don Julio se sentía como niño en una juguetería, pues penetraba a mi amiga como loco, sin duda se notaba que el viejo llevaba tiempo sin probar panocha de jovencita.

    Yo seguí mirando el show viendo cómo el anciano violaba a Mónica y eso me causaba risa y Vi como la perra de mi amiga empezó a gemir como puta y abrazaba a don julio mientras él le clavaba su verga. Luego sin que nadie la obligará, la muy perra se puso en cuatro patas y abría sus nalgas y le decía al viejo.

    -Rómpeme el culo Carlos!! Rómpemelo…!!!

    Yo me reía ver cómo Mónica pensaba que su novio Carlos era el que se la estaba follando y don Julio también se reía.

    -Esta perra sí que está bien borracha…!! Piensa que yo soy su novio…!!! Jajaja… -Decía el viejo entre risas.

    El viejo sin pensarlo puso su verga en la entrada del culo de Mónica e intento clavarla pero era imposible pues la verga del viejo era muy gruesa, entonces yo fui corriendo a la cocina y traje «aceite de cocina» y le lubrique la verga al viejo, entonces intento nuevamente y la clavo hasta el fondo. Mónica gritaba de placer.

    -Aaahhh… Ayyy… Ayyy… Carlos amor mío me vas a matar…!! Tu verga hoy está más grandeee…!!! Decía la muy boba.

    El viejo seguía follandole el ano a mi amiga mientras yo miraba la escena, don Julio a estaba encantado de tener a una colegiala en su cama, y mi amiga también estaba encantada pensando que su novio se la estaba follando. En fin así duraron unos minutos, hasta que me di cuenta de que mi amiga se había quedado dormida, pero eso a don Julio no le importaba pues él seguía clavando a Mónica cómo loco y de pronto el viejo empezó a bramar y a blanquear sus ojos y me di cuenta de que ya se iba a venir, entonces le dije al viejo.

    -Don Julio… Don Julio… En la cara… En la cara… Échesela en la cara a esa puta. -Le dije.

    Entonces el viejo puso boca arriba a Mónica y apunto su verga en la cara de ella, se pajeo unos segundos y de repente empezó a rosear de leche la cara de mi amiga. Se notaba que don Julio llevaba mucho tiempo si follar, pues su leche salía por montones y no era un semen normal, pues era de color amarillo y aguado, entonces me di cuenta que el viejo aparte de regar su leche en la cara de mi amiga también la orino y yo quedé con la boca abierta al ver esa escena.

    Don Julio quedó totalmente exhausto y mi amiga quedó violada por delante y por detrás y con su cara llena de semen y orines. El viejo se levantó de la cama y se fue para el baño y yo me quedé sentada viendo a Mónica en las fachas que había quedado. Pasaron unos minutos y fui a buscar a don Julio y me dirigí al baño y allí no estaba, luego me fui para la cocina y allí estaba el viejo completamente desnudo con su verga al aire.

    -Que tal don Julio, si le gusto haber violado a la puta de mi amiga?? -Le pregunté.

    -Uyyy si… Hace tiempo que no me clavaba a una morrita como esa… -Me respondió.

    Duramos hablando varios minutos de otras cosas sin importancia y le dije que si me daba otros $100.000 me podía follar a mí, entonces se fue a la habitación y volvió con el dinero, diciéndome.

    -Toma perra!! Aquí tienes otros $100.000… Solo te pido que me dejes descansar un poco y ya te follo… Aunque si quieres follar por plata yo puedo llamar a Jorge, mi amigo del departamento de al lado… Tú decides? -Me dijo.

    Lo pensé unos minutos y le pregunté al viejo si su amigo me daría dinero. Entonces don Julio me dijo.

    – Claro que sí amor…!! Es más, le puedes pedir más plata a él…!! Jorge se muere por zorritas como tú y estoy seguro de que te dará lo que le pidas… Jajaja!!!

    -Entonces llámelo, y miramos a ver qué pasa… -Le dije a don Julio.

    El viejo Julio tomo su celular y lo llamo y puso el altavoz para que yo escuchara.

    -Hola Jorge cómo vas??? Que estás haciendo??

    Jorge le respondió que estaba en el departamento viendo vídeos porno y haciéndose una paja.

    -Oye te invito a mi departamento!! Te tengo una sorpresa que sé que te va a gustar!! Se trata de una perrita que tiene ganas de follar, con apenas 18 añitos!! Tal cual como te gustan!!

    El viejo Jorge le pregunto qué cuánto cobraba yo, y don Julio de manera generosa le dijo que yo cobraba $300.000, entonces Jorge lo pensó y después de unos segundos acepto la propuesta.

    -Ok Julio…!! Dile a esa puta que ya voy en camino… Pero dile que se tiene que portar bien con migo y complacerme en lo que yo le diga…!!! -Dijo Jorge.

    -Si escuchaste amor…??? No me vayas a hacer quedar mal…!! Mira que te hice ganar mucho más dinero. Me dijo el viejo Julio.

    Saltando de alegría le dije a don Julio.

    -Cómo cree don Julio!!! Voy a hacer lo que él diga…! Además que de malo me puede pasar?? Será una verga más que voy a probar…!! -Le dije a Julio.

    Pasaron unos cinco minutos y sonó el timbre del depa y el viejo Julio se envolvió en una toalla y me dijo que los esperara en la habitación de él, y así lo hice, me fui para la habitación de don Julio donde estaba mi amiga recién violada y durmiendo. Pasaron unos minutos y don Julio entró a la habitación diciéndome que Jorge ya había llegado y me entrego el dinero, yo no podía creer el negocio tan redondo que había hecho pues ya tenía $100.000 de la violada a mi amiga, $100.000 que don Julio me había dado por follar con él, y ahora $300.000 de don Jorge, en total $500.000 en tan poco tiempo.

    En fin don Jorge llegó y me dijo que ya podía bajar a la sala de su casa que don Jorge me estaba esperando, entonces me emocioné y me arregle el cabello y me hice dos colitas en mi cabello, me aplique labial en mi boca y me deje lo más corta posible la falda colegial cosa que apenas cubriera mis nalguitas y baje a la sala en donde estaba Jorge. Llegué a la sala…!!

    -Mira amor te presento a mi amigo Jorge…! -Me dijo don Julio.

    Quedé paralizada al ver a ese señor, era un señor asqueroso de piel negra alto de unos 2 metros de alto, gordo y tuerto, la verdad su aspecto me dio mucho miedo, deberás que era muy feo ese señor parecía un monstruo era muy grande, pues mi altura le llegaba un poco más abajo de su pecho, él tenía 60 años. El viejo se puso de pie y me miraba con ojos de viejo verde enloquecido, y me dijo.

    -Así que tú eres la perrita de cual me habló Julio…!! Sí que estás bien rica…!!! Te voy a dar una clavada que nunca olvidarás…!!!

    -Julio ya te entrego la plata amor…??? -Me dijo.

    -Si señor me dio $300.000, muchas gracias… -Le dije.

    Entonces sin más preámbulo el viejo se despuntó el pantalón y dejó salir semejante verga tan grande, era un pene largo y demasiado grueso y eso que no lo tenía duro, además era de color negro, y demasiado grueso. Apenas quedé muda al ver ese pedazo de carne en verdad que era al monstruoso.

    -Qué te pasa amor??? -Me preguntó el viejo.

    -Nada don Jorge… No pasa nada… Le respondí con voz temblorosa.

    -Aaaahh bueno bebé… Entonces ponte en cuatro patas que te quiero partir el culo primero… Y date prisa que mi esposa está por llegar… -Me dijo el viejo.

    Le dije que por el culo no, pues me dolería demasiado, pero el viejo se enfadó y me dijo que yo tenía que hacer lo que él me dijera y que para eso él había pagado esa plata, o sino que le devolviera la plata y que dejáramos así.

    -Tampoco es para que se moleste don Jorge!! Está bien, dejaré que empiece por mi hoyito…!! Pero por favor métalo con cuidado!! -Le dije al viejo puto.

    -Cállate Malparida perra!! Yo veré cómo te clavo mi verga… Ponte en cuatro patas puta.

    -Viejo malparido, hijo de puta…!! Eso era lo que le decía yo en mi mente. El viejo aparte de ser un asqueroso era un grosero mal educado. En fin me puse en cuatro patas y me baje mi tanga hasta mis rodillas, y el viejo se reía mientras se pajeaba su verga, el viejo al verme en cuatro patas y con mi uniforme de colegio se le puso súper dura la verga y en ese momento me di cuenta del verdadero tamaño de su pene, eran más de 25 cm de larga, pero lo que más me asombraba era el grosor de su miembro pues era igual de grueso a una lata de gaseosa Coca-Cola. En verdad que estaba asustada por ese tamaño tan grande entonces don Julio le dijo a Jorge:

    -Oye cabron…!!! Es mejor que te apliques vaselina en tu verga…!! No creo que el culo de esa morrita aguante semejante tamaño… Toma…!! Le pasó un frasco de vaselina.

    Entonces el viejo asqueroso lubrico su verga con bastante vaselina y de paso me la aplicó en mi hoyito, mientras yo solo me preparaba para recibir su penetrada. El viejo se alistó y se puso detrás de mí.

    -Por favor don Jorge métamela suave…!! -Le dije.

    -Tranquila perra!! Te la voy a meter suavecito!!! -Me dijo con voz irónica.

    Sentí como la punta de su pene se posaba en la entrada de mi ano y en ese momento lo único que hice fue cerrar mis ojos y apretar mis dientes y poco a poco el viejo Jorge metió la punta de su verga en mi culito, yo sudaba frío sentía como mi culo palpitaba con tan solo la punta de ese enorme pene, y luego la fue metiendo y yo sentía como las paredes de mi ano se dilataban mientras él la metía más y más, sentía que me desgarraba mi pequeño culito.

    Acepto que he tenido sexo con varios hombres, pero fue la primera vez que me tocó soportar a un hombre con un pene de ese tamaño tan descomunal. En fin. retomo… El viejo siguió metiendo su miembro en mi culito mientras yo sufría de dolor y esa penetrada era eterna y no aguante más, empecé a gritar y a la vez respiraba profundo, el dolor era insoportable y el viejo al verme llorar empezó a reírse. Al fin sentí sus testículos tocar mi panocha, entonces me di cuenta que todo ese grueso pene había entrado en mi ano.

    -Ves amor…!!! Tú culo se tragó toda mi verga…!!! Ahora vas a saber qué se siente que te rompan el culo… Jajaja…!! -Me dijo el viejo Jorge.

    -Estas lista?? Me preguntó al oído don Julio.

    El viejo Jorge empezó un mete y saca brutal y agresivo y yo sentía que me destruía mi ano sin compasión pero lo único que me quedaba por hacer era gritar y aguantarme esa violada anal que me estaban dando pues no tenía otra opción, ese era el precio que yo tenía que pagar por puta. Jorge seguía como loco follando mi culo sin compasión y así duro varios minutos que se me hicieron una eternidad, al fin el viejo se detuvo y saco toda su verga de mi culo y yo podía sentir como mi ano se contraía y se dilataba a causa de esa violada anal mientras el viejo Jorge acariciaba su verga con su mano y se reía de mi, luego el viejo se sentó en el sofá con su verga parada.

    -Ven puta…!! Quiero que te sientes en mi torre…!!! -Me dijo el viejo.

    Le dije a Jorge que por favor me dejara descansar, y que mi culo me estaba doliendo mucho.

    -Eso no me importa perra…!! Si tú eres una puta, te tienes que aguantar…!! Eso te pasa por puta…!! Date prisa que mi esposa está por llegar… Malparida perra!! -Me dijo el muy hijo de puta.

    Yo miraba con terror al viejo sentado, pues la verdad parecía un ogro endemoniado esperando a que yo lo complaciera, en fin tome impulso y me levanté del piso y fui al sofá en donde estaba el viejo Jorge y me dispuse a sentarme en esa tremenda verga y entonces tome con mi mano su verga y la puse en la entrada de mi hoyito y poco a poco me la fui metiendo y primero me metí la punta de su pene, mi culo me ardía demasiado y luego tome aire y me la empecé a clavar toda hasta el fondo, mis nalgas tocaron sus piernas y me di cuenta que ya me la había metido por completo.

    -Ya la tienes toda adentro perra!!! Ahora empieza a cabalgar como puta!! Me dijo el viejo.

    Con ese dolor en mi ano empecé a cabalgar, a subir y bajar para complacer al viejo, podía sentir con cada penetrada que su pene me llegaba hasta lo más profundo de mis entrañas. Y luego estando en esa posición el viejo Jorge me abrió de piernas y las tomo con sus manos y empezó a clavarme por su cuenta. Yo sentía que me desgarraba todo mi culo y alcance a ver por un espejo que había en la sala como mi culo se dilataba cada vez que Jorge metía su pene, duramos en esa pose varios minutos y sentí que mi ano poco a poco se acostumbró al tamaño de ese pene y debo confesar que ese dolor me brindaba placer y poco a poco empecé a soltar gemidos.

    -Jajaja… Se nota lo puta que eres amor… Ya estás gimiendo como perra en celo…!!! -Me dijo el viejo Jorge mientras seguía penetrándome.

    Entonces, en un instante me di cuenta que el viejo Julio se quitó la toalla y tenía su pene bien duro y parado y me miraba con morbo y entonces me dijo.

    -Mis niña creo que ya descanse demasiado y ya es hora de hacer valer mi dinero!!!

    Sorprendida le pregunté.

    -Que?? A qué se refiere don Julio??

    Entonces el viejo se acercó al sofá en donde estaba yo con Jorge follando y me penetro mi panocha de un solo empujón, y allí estaba yo siendo penetrada por delante y por detrás sin escapatoria alguna, pues el viejo Jorge me sujetaba con fuerza con mis piernas abiertas clavándome el culo y el viejo Julio me penetraba mi vagina sin compasión. Sentía que me iba a reventar de tanta verga que me estaban dando pues la verga de don Julio no se quedaba atrás pues era de un buen tamaño, así me tuvieron los viejos por un buen rato y yo ya estaba presa de la calentura y gemía y gemía como nunca, esas dos vergas metidas en mi panocha y en mi culo me volvían loca y eso me gustaba a cada momento más y más. Luego me hicieron cambiar de posición, ahora yo estaba de frente al viejo Jorge y a mis espaldas estaba el viejo Julio.

    -Anda puta…!! Mete mi verga en tu panocha de perra…! -Me dijo el viejo Jorge.

    Y así lo hice… Me senté en la verga de Jorge sin ningún problema y pude sentir como ese pene me llevaba al cielo, pies era tan grueso que no entraba con facilidad y ese roce en las paredes de mi vagina me volvían loca, y así me la metí hasta el fondo y sentía que esa verga me llegaba hasta lo más profundo de mi útero.

    -Muy bien perra…!! Ahora saca un poco tu culito para que Julio te rompa el culo!! -Me dijo Jorge.

    Con picardía y obediencia así lo hice…!! Mi culo pedía verga a gritos y entonces don Julio sin pausa alguna me la metió en mi ano de un solo golpe y así entre los dos empezaron a follarme al mismo tiempo.

    -Ahh… ah… ah… siii…!! Que rico lo hacen… Quiero que me violen y me rompan la panocha y el culo… Les decía yo a los dos viejos.

    Pasaron varios minutos y yo no aguante más y solté un grito de deseo que se escuchó en todo el hotel. Mi orgasmo era evidente y me retorcía y convulsionaba de placer extremo.

    -Jajaja…!!! Mira a la puta como disfruta y se retuerce de lo arrecha que está… -Dijo don Julio.

    Después de mi orgasmo los viejos seguían follando mis dos hoyitos y a los pocos segundos Vi que el viejo se corrió dentro de mi vagina y sentí que su semen inundaba toda mi vagina y a los pocos segundo sentí como el semen de don Julio entraba en mi culo a grandes chorros. Los dos viejos y yo quedamos totalmente satisfechos de tanto placer. Don julio sacó su pene de mi culo primero y luego yo me levanté para sacar de mi vagina la vergota del viejo Jorge, me puse de pie y sentí como el semen de ambos viejos escurría entre mis piernas temblorosas a las ves que veía como gotas de semen también escurrían de sus vergas.

    -Que rico follas perra…!!! Me encantó probar tu culito de niña puta… -Me dijo el viejo Jorge mientras don Julio solo se reía y se tomaba otra cerveza.

    El viejo Jorge se levantó del sofá y limpio su verga con mi cabello y se fue al baño para vestirse mientras yo me quedé en la sala con don Julio hablando.

    -Te has hecho buena plata amor y en poco tiempo…!! -Me dijo don julio.

    -Si…!!! Pero me dolió mucho don julio…!! Su amigo es un guache y esa verga casi me destroza…!! Pero lo disfruté, nunca me habían follado de esa manera don Julio!! -Le dije.

    -Y que tienes pensado comprar con ese dinero amor??? Mira que es bastante!!! -Me preguntó.

    Le respondí que quería comprarme el teléfono celular que tanto había querido. Entonces el viejo se echó a reír y me dijo.

    -Qué bueno hija mía!! Cuando compres tu celular me envías fotos de tu vagina deliciosa y de tu culo y tus ricas tetas…!!

    Jajaja… Nos echamos a reír con su comentario… Así duramos un buen rato hablando y el viejo Jorge después de 30 minutos nada que salía del baño, entonces fui a ver qué le había pues yo también debía limpiarme mis piernas y mi cabello del semen de los viejos estos. Entonces me dirigí al baño y note que el viejo Jorge no estaba en el baño y eso se me hizo raro, entonces empecé a escuchar gemidos del viejo que venía de la habitación en donde estaba durmiendo Mónica y oh sorpresa que le lleve al entrar a la habitación en donde estaba mi amiga… El viejo Jorge le estaba violando su culo sin compasión aprovechándose de que estaba borracha y dormida.

    -Que está haciendo viejo hijo de puta?? -Le dije.

    -Acaso no te das cuenta perra bruta!! Estoy saboreando el culo de esta morrita que está mucho más bella que tú… Que culo, que nalgas, y que tetas tan grandes que tiene tu amiga…! Me dijo mientras la penetraba…

    El viejo seguía clavando a mi amiga como loco y luego le dio la vuelta y la puso boca arriba y la abrió de piernas y se la clavó en la panocha de mi amiga. Y así siguió dándole verga durante unos minutos hasta que el viejo no aguanto más y se corrió dentro de la panocha de Mónica…

    -Aaaahh aaaggg… Que puta tan deliciosa. -Dijo mientras se corría adentro de ella.

    El viejo sacó su verga del interior de Mónica y se limpió los restos de semen en la cara de ella.

    Yo sorprendida de lo que había visto no hice nada y pues la verdad no me importaba si violaban una o mil veces a mi amiga. Entonces le entró una llamada al teléfono del viejo (era su esposa), el viejo se vistió rápido y salió de la habitación diciéndome.

    -Adiós puta…!!! Cuando quieras repetir lo de hoy me avisas y con gusto te rompo el culo otra vez… -Y salió y se fue.

    Deje a Mónica tirada en la cama, pues la muy tonta seguía durmiendo de lo borracha que estaba. Fui al baño me hice aseo en mi vagina y en mi culo y salí a la sala donde estaba don Julio. Le conté al viejo Julio que su amigo había violado a Mónica y se empezó a reír.

    -Jajaja… Ese Jorge nunca cambia… -Fue lo único que dijo.

    Seguí hablando con don Julio mientras mi amiga se despertaba además estaba algo temprano (11:00 AM) y no había afán de llegar a mi casa, y entre charla y charla y ya más relajada del dolor, don Julio me propuso otro negocio y me dijo.

    -Oye amor te gustaría ganar más dinero???

    -Que hay que hacer don Julio?? -Le pregunté.

    Me dijo que él conocía a unos amigos que vivían en el hotel y que él podía pedirles buena plata a cambio de follar conmigo.

    Continuará.

    Mi correo es [email protected].

  • Mi madre me prefiere ahora a mi (Parte 2)

    Mi madre me prefiere ahora a mi (Parte 2)

    Habían pasado un par de días desde que me follé a mi madre. La verdad no podía quitármelo de la cabeza. Como sentí mi polla dentro de ella y cómo me había follado su culo. Ese culo de mujer madura, pero tan apetecible como si tuviera 18 años.

    El día transcurría como si no hubiera pasado nada. Estaba deseando que termináramos de desayunar para que mi padre y mi hermana se fueran, y pudiéramos quedarnos solos en casa, dando rienda suelta a nuestra lujuria.

    Os preguntareis si me sentía culpable o algo por tener incesto con mi madre. La respuesta es no. Ya sé que el incesto está prohibido por nuestra sociedad o está mal visto o lo que sea, pero en mi caso para nada me sentía mal.

    Era mi madre y la amaba como un hijo, pero también había aprendido a amarla como a una mujer, que es lo que era y el sexo era la máxima expresión de amor entre dos personas que se aman, aunque en este caso fuéramos familia.

    Mi padre se despidió como siempre. Aún quedaban unos días para que cogiera vacaciones y entonces tendría que olvidarme de mi madre, pero ahora no podía pensar en eso. Solo quería aprovechar el máximo el tiempo que quedaba para follar con ella.

    En cambio mi hermana parecía que hoy no iba a salir.

    —¿No has quedado hoy con tu novio? —Le pregunté.

    —Hoy no, hemos discutido y no quiero verle en unos días.

    Vaya por dios, pensé. Hoy no vamos a quedarnos solos.

    Más tarde comimos. Nada, que mi hermana no se iba hoy de casa. No sabía qué hacer.

    La solución llegaría sola.

    A eso de las 5, mi hermana estaba tumbada en el sofá haciendo zapping. Mi madre intentó levantarse y yo la ayudé, en eso que dijo:

    —Voy a ducharme. Hijo, ¿puedes ayudarme?

    —Sí, mamá. No te esfuerces —dije guiñándole un ojo a mi madre.

    La cogí del brazo y nos fuimos juntos al baño. Mi hermana ni se inmutó.

    Cerré la puerta y mi madre me besó en la boca. Estuvimos un rato besándonos apasionadamente.

    Abrí el grifo después de besarnos. Mi madre se desnudó sin pudor ya. Yo también me desnudé. Mi madre me metió a mi primero en la ducha y ella se quedó fuera.

    Cogió la alcachofa de la ducha y empezó a echarme agua sobre el frenillo. Estaba masturbándome con el chorro y yo estaba en el cielo.

    Mi polla se puso dura al poco tiempo y mi madre seguía con el chorro. Yo eché la cabeza para atrás, muerto de gusto.

    De repente dejó la alcachofa en el suelo y cerró el grifo. Agarró mi polla con su mano derecha y empezó a meneármela. Tal y como estaba no duré mucho, y en unas cuantas subidas y bajadas acabé corriéndome en su barbilla y sus tetas. Tuve que morderme el labio para no gemir como un loco.

    Mi madre me sonrió y se metió en la ducha conmigo. Con el chorro de la ducha se limpió el semen.

    Nos duchamos mutuamente y ya limpios, se me ocurrió hacer lo mismo con ella, masturbarla con la ducha.

    Recorrí sus labios con el chorro y cuando estaba como loca, apunté a su clítoris.

    Mi madre se agarraba a mis hombros como había hecho yo y me miraba con ternura. Quise ser malo y cuando vi que llegaba al orgasmo, dejé de mojarla.

    Para entonces mi polla estaba dura de nuevo y girándola y apoyándola contra la pared, la penetré. Comencé con el bombeo y sin parar me la follé unos minutos. Pero entonces sonó la puerta.

    Mi hermana quería entrar, se estaba meando, dijo. Yo corrí la cortina de la ducha y le dije que podía entrar.

    Cuando entró, dejé de moverme, pero seguí con mi polla dentro de mi madre. Le hice un gesto para que no dijera nada.

    Levanté un poco la cortina y vi el culo de mi hermana cuando se levantaba de la taza y se limpiaba el chocho. No estaba nada mal.

    Se lavó las manos y se fue. Cuando salió mi madre me preguntó si me gustaba el culo de mi hermana.

    —No está mal —le dije— pero no puede compararse con el tuyo, mamá.

    Seguí follándomela hasta que acabamos.

    Ya fuera de la ducha y secos, salimos del baño. Mi hermana estaba merendando en la cocina.

    —¿Qué tal con la ducha? —Me preguntó— ¿Te apañas bien?

    —Si hermanita. Con tu ayuda todo es más fácil. —Dije en plan de coña.

    Afortunadamente para mí, era mejor que mi hermana no me ayudara con mi madre, eso estaba claro, porque así podía follármela.

    Merendamos los dos y mi hermana se volvió al salón a ver la tv de nuevo.

    Así pasó el resto de la tarde, hasta que volvió mi padre.

    Cenamos y después de jugar un rato al Trivial, decidimos acostarnos. Mi hermana había quedado con su novio.

    Yo me tumbé en la cama, pero no me dormí, me puse a escuchar música con los auriculares.

    Al poco rato, sería ya de madrugada, oí un sonido que conocía muy bien. Era la cama de mis padres en pleno movimiento.

    Me levanté y me dirigí a su habitación. Allí estaban los dos haciéndolo, con mi padre encima de mi madre. Ahora no me importaba quedarme viéndolos como hace años.

    Mi madre me descubrió en el umbral de la puerta y se quedó mirándome con deseo mientras mi padre la empotraba contra la cama.

    Cuando acabaron, yo desaparecí y me fui a mi cuarto.

    Estaba sin dormirme cuando vi una sombra en la puerta de mi cuarto. Era una forma femenina desnuda. Sin duda, mi madre.

    Se acercó a la cama y me cogió de la mano. Me llevó a su habitación y me quedé atónito. Mi padre dormía girado hacia la pared.

    Mi madre me dijo al oído que quería que me la follase por el culo, pero con mi padre al lado para que tuviera mucho más morbo.

    —Podría despertarse —dije en voz muy baja.

    —No lo hará. Duerme profundamente. Imagínate el morbo.

    Yo pensé que tenía razón. La ayudé a ponerse a cuatro patas y abrí un poco sus piernas y con un dedo comencé a masturbarla.

    Cuando noté su humedad, metí mi dedo índice de la otra mano en su ano hasta que lo dilaté.

    Para entonces mi polla estaba erecta y chocaba con su culo. Se la metí despacio por su ano hasta el fondo.

    Me quedé mirando a mi padre y este seguía durmiendo.

    Comencé a entrar y salir, pero despacio, preocupado de que con el movimiento se despertase.

    Me movía muy lento y esto me estaba dando un placer inmenso. Mi madre mordía la sabana para no gemir. Ella también estaba disfrutando como una loca.

    No podía aguantar más, estaba súper excitado y a punto de correrme. Mi madre se moría de gusto y me empujaba con su culo hacia atrás.

    Finalmente me derramé en su ano. Chorros y chorros de semen salieron de mí.

    Me salí de ella despacio, intentando no despertar a mi padre. Este ni se movió.

    Nos despedimos con un beso y me fui a mi cuarto. Me dormí enseguida pensando en lo que acabábamos de hacer.

    Unos días después, llegó el 30 de julio. Era el último día de trabajo de mi padre, pero en lugar de estar hasta última hora, volvió a eso de las 5 y 15 de la tarde.

    —Hola a todos —nos dijo—. He vuelto. Por fin se acabó el trabajo y estoy de vacaciones.

    Vaya, pensé. Se acabó lo que se daba.

    Nos reunimos en la cocina. Mi madre andaba de un lado para otro con la muleta y en esto que me dijo:

    —Renzo, hijo, ¿quieres un cola cao bien frio?

    —Si mamá, me apetece.

    —Prepárame otro a mí —dijo mi padre.

    Mi madre nos preparó dos vasos de cola cao bien fríos y nos los dejó enfrente de nosotros. No me permitió ayudarla.

    Después de la merienda, volvimos al salón. Al poco mi hermana nos dijo que se iba con sus amigas al parque acuático y nos dejó.

    Mi padre hacia zapping en la tele y como si algo lo hubiera hipnotizado, se durmió en el momento.

    Mi madre me miró y sonrió.

    —¿Qué le has puesto al cola cao? —Le pregunté.

    —Le he puesto un somnífero. Así estaremos tranquilos los dos.

    Mi madre llevaba puesto el vestido vaporoso de aquel día y por supuesto, no se había puesto ropa interior. Le había dado el morbo de hacerlo con mi padre al lado. Aunque dormido, eso sí, era muy excitante.

    Antes echó el pestillo de la puerta de casa y lo bloqueó por si a mi hermana le daba por volver antes.

    Se subió encima de mí y comenzó a masturbarme. Con su pierna escayolada apoyada en el sofá y con su mano derecha meneándomela.

    —Mamá, que gusto –dije—. No pares, sigue, sigue.

    Mi padre estaba profundamente dormido, con lo que no podría oírnos.

    Siguió un poquito más y cuando estuve a punto, le dije que parara.

    Ahora fui yo el que comí su coño, húmedo y tierno. Y cuando estuvo a punto, nos dispusimos a follar. Pero se me ocurrió algo.

    Cogí el móvil y me levanté y me dispuse a grabarnos.

    —¿Te importa mamá?

    —Que va, mi niño. Para nada. Luego podremos vernos.

    Coloqué el móvil en el mueble de la tele y volví al sofá. Mi madre se sentó sobre mi polla y me cabalgó.

    Fue excitante follar con ella, me producía un placer inmenso. Y más aún fue luego ver el video donde veía como el culo de mi madre subía y bajaba sobre mí, botando. Esas nalgas hermosas cabalgaban a su hijo y mi polla se deslizaba suavemente, aunque a veces no tanto, mientras me follaba.

    Después de corrernos, nos limpiamos. Pero mi madre no tenía bastante todavía. Me llevo a su cuarto, mientras mi padre seguía roncando como un cerdo.

    Allí se tumbó en la cama boca arriba, con dificultad, eso sí. Quería que lo hiciéramos en la postura del misionero.

    Acaricié sus tetas y chupé sus pezones. Estaba como loca con su hijo. Cuando mi polla recobró un poco su erección, la cogí con mi mano derecha y con mi glande acaricié su clítoris, sin metérsela. Era algo que me había enseñado mi primera novia.

    Volvió a correrse solo con eso y yo ya, empalmado del todo, se la metí.

    —Renzo, mi niño, que gusto me das. Fóllate a tu mami, si, si, mi niño, siii.

    —Si mamá, si, si, te follo, ¿te gusta? ¿Te gusta? Siii. Me corro mami. Me corro. ¡Aaaah!

    Aquello era lo más. Pese a que mi padre estaba de vacaciones, habíamos conseguido follar los dos.

    Ahora estaba claro. Mi madre me prefiere ahora y creo que para siempre, a mi padre.

    Para Lara, mi más fiel lectora.

    Si os gustado el relato y queréis comentarlo, escribidme a: [email protected].

  • Mi jefe y su mejor amigo cambian mi vida

    Mi jefe y su mejor amigo cambian mi vida

    Me llamo Rocío, tengo 21 años y convivo con mi pareja. Si, ya sé que soy joven, pero en la ciudad en la que vivo todo es más caro si vivo sola.

    La situación económica no amerita que me niegue a ningún trabajo así que acepto el trabajo en lo de los Caporal. La familia está constituida por el padre de familia, Alberto, tiene aproximadamente 45 años, un señor atractivo con un cuerpo decente y ojos verdes, trabaja en la empresa familiar y siempre está estresado, discute a menudo con su mujer, una señora de 40 muy arreglada, pero con aires de grandeza siempre enojada pero con un cuerpo que infarta; luego esta Javi que tiene 18 con quien no tenemos relación, yo sé que el disfruta mucho espiándome y eso no me agrada.

    Yo por mi parte tengo ojos verdes y algunos kilitos de más, pero eso no me hace menos atractiva, eso favorece a mi culo y mis tetas que son grandes y en su lugar.

    Soy una persona muy morbosa, me encanta ver porno de dominación o fetiches, pero nunca nadie lo supo, a veces me encuentro limpiando los preservativos en la mesa de luz y me tomo el semen y luego lo tiro, otras el preservativo tiene materia fecal e igual me lo chupo.

    Hace un mes empecé a fijarme más en mi jefe, pero no había chance con él hasta que apareció Ton el amigo de la familia. Cuando lo vi me enamoré, era precioso todo de él, su barba, su piel, sus ojos, jamás vi un hombre tan lindo, a sus 39 años estaba bien conservado.

    Un día vi que ambos estaban en el escritorio y Ton le chupaba la verga a Alber así que empecé a mirar y no lo pude resistir me empecé a tocar, estaba volviéndome loca hasta que noto que alguien me da una nalgada y me empieza a besar el cuello. Quiero gritar y me tapa la boca y pasa su teléfono y me dice ‘si gritas le muestro a mamá esto’.

    Soy yo tocándome, no tengo opción así que me dejo hacer y me rompe el culito. Cuando acaba, estoy re caliente así que me limpio y entro de espalda, le beso la espalda y el cuello al jefe. Ton me ve que me chorrea algo de la pierna y ve que es el semen y se chupa el dedo Alber se para, me empieza a chupar la conchita y después lo culea a Ton mientras yo le chupo la verga estoy híper caliente. Ton me llena la boca y Alber acaba. Y ahora empiezan a cogerme por mis dos agujeros ‘ahhhh’ gimo como una loca.

    Escucho un grito fuerte, es mi jefa que nos ha visto y renuncio.

    Camino tres cuadras y me levanta Ton. Cogemos como animales y acabo, me paga un remis a casa y mi novio preocupado me dice ‘¿qué pasó?’. ‘Nada, mucho laburo, mi nuevo jefe pagó el remis, pero no te preocupes ahora trabajo todos los días’.

  • Nuestra amiga argentina y una pareja de pendejitos

    Nuestra amiga argentina y una pareja de pendejitos

    Esto ya lo repito, es un vicio, es en el único lugar donde puedo contar estas cosas, como por ejemplo esta.

    Anoche sinceramente, lo único que quería era que llegaran mis viejos, se habían ido a una quinta, cenar y acostarme, aparte como estuve sola durante el día, estuvo en casa ‘mi amiga/novia’ y como siempre nos gusta hacer cosas nuevas y hacía calor, nos metimos en la pile, nos empezamos a besar a tocar, hasta quedarnos en bolas, nos empezamos a meter los dedos, acabamos un par de veces, después la seguimos en la ducha y a eso de las 16 h., se fue (pero esa es otra historia).

    Me tire un rato en la cama, estaba media embolada y me conecte a internet y estuve navegando.

    Pero volviendo a lo de anoche, les cuento (o yo me vendo sola, o soy muy transparente, o no sé qué carajo pasa para que me ocurran estas cosas, sé que parte es culpa mía, porque son cosas que me calientan, me gustan, no me niego a vivirlas -prefiero arrepentirme de hacer algo- antes de no hacerlo, pero esto que les digo lo van a entender a medida que les cuente lo que me pasó, que como siempre digo son cosas que si no las cuento por acá, no se las puedo contar a nadie y ya van a ver porque).

    Pasando la introducción, que espero que no les haya resultado embolante, les cuento lo de anoche:

    Magui, ‘unas de mis amigas del cole’ (las conozco desde los 6 años) de esas que de sexo ni se habla, está de novia desde hace mil años con el mismo chico y estoy segura que es la única pija que conoce (no sabe lo que se pierde), cumplió años, le mande un whatsapp, la saludé por Facebook, y la verdad, y es más siendo hoy domingo me alegré que no hiciera nada, porque yo ya ¡no daba más!

    Resulta que en el whatsapp que le mandé (en el cual le decía feliz cumple) no lo había visto, lo vio tipo 22 h., y me contesta algo así, bah, lo copio:

    Magi: ¡Caro! gracias por acordarte de mi cumpleaños, la verdad que me colgué, no iba a hacer nada, pero vienen algunos chicos y chicas a casa, venite, dale, no seas boluda.

    Yo: Magui, estoy muerta

    Magui, dale boluda, estamos re cerca (ellas vive por donde vivía yo antes por Callao y Libertador) venite un rato y te vas.

    La verdad es que la conozco desde los seis años y me daba cosa no ir.

    Yo: OK, Magui, paso un toque y me voy, porque estoy ¡re cansada!

    Magui: dale boluda, te espero.

    Nada, con el calor que hacía me pongo un vestidito, pero nada corto solo por arriba de las rodillas, unas zapa de esas que se usan ahora con la plataforma bien alta y nada más, cosa de pasar un rato ¡y nada más!

    (La verdad y esta vez en serio, mi idea era pasar un rato, darle un beso, y volverme, porque después de la tarde que tuve con Pau, estaba MUERTA, quería solo dormir, y aparte mi viejo me había pedido que mañana (lunes) fuera temprano a su estudio, para ayudarlo en un par de cosas (como siempre me voy a la mierda con detalles, pero bueno ¡no lo puedo evitar!)

    Ah, pequeño detalle, Magui tiene 5 hermanos de todas las edades, más chicos y más grandes que ella, la voy hacer corta, ya que estoy hecha una degenerada.

    La cosa es que sería la una de la mañana, y le digo a Magui, que me voy que ¡no daba más!, y uno de los hermanos (Migui) que lo conozco desde chiquito, estaba con su novia (Valentina), y como sabe dónde vivo me dice: “Caro, ¿me haces la gamba de llevarnos a la casa de Valen?, después me tomo un taxi y me vuelvo”.

    Vale aclarar que Migui y Valen están de novios desde los 14 años, y los dos hoy tienen 18, o sea ¡una bocha de tiempo!

    Como digo siempre, si hay un chico a mí me embola manejar, le pregunto: “¿tenés registro??” me dice que sí, le doy las llaves del auto, y se suben adelante, Migui y Valen ¡y yo atrás!

    El viaje era re corto, pero no sé porque (todavía hoy no me doy cuenta, y ahora van a ver porque), Migui, me dice: “Caro, vamos a tomar algo, un toque nada más, es ¡re temprano!” que sí que no, bueno, al final fuimos a tomar algo por Plaza Serrano.

    La verdad es que no sé cómo llegamos a tocar el tema del sexo (yo en lo de Magui me la pase tomando “shampu” no estaba en pedo, pero tampoco 10 puntos, ¿me explico?)

    Hasta que llegó un momento en que Migui, empieza a hablar de sexo, me cuenta que solo había estado con Valen, cosa que a ella le importó un carajo y poco a poco fue llevando el tema a ¡la relación entre mujeres!

    Yo a Migui, como les conté lo conozco desde chiquito, hasta que, y repito no me acuerdo bien, me empieza a contar que tenían la fantasía de hacer un trio MHM.

    No sé, pero yo jamás me demostré como que me interesaban esas cosas “con mi amigas” pero el pendejo que hoy vienen cada vez más avivados, me empieza a preguntar, si yo los podía orientar en ¡cómo hacerlo!

    Puf, me sentía ¡una boluda!, porque obvio, no les quería decir que re contra sabia como era eso, pero como digo siempre, soy media boluda, más después de haber tomado y ¡me vendo sola!

    Migui, me dice: “Yo sé que hoy es común que entre amigas se acuesten, decime la verdad, ¿vos te acostaste con alguna amiga?”

    La verdad es que jamás pensé en que me podía preguntar ¡eso!, me quede helada, no sabía que responderle, no me salió, un: “no nene, ni en pedo” así de segura, me quede callada.

    Y Migui me dice: “Caro, nada, no sé porque pero siempre supe que no eras como mi hermana ¡y sus amigas!, a vos te gusta más el sexo que el dulce de leche (o algo así).

    Volver para atrás, ya era medio jodido, aparte, por lo que vi, la propuesta de Migui, me estaba calentando y mucho, le pregunto a Valen: “¿vos estuviste alguna vez con una mujer?” y me dice lo que esperaba, y era que nunca.

    Migui, me dice algo así: “Caro, ¿no te prendes en ir a un telo?, y nada vemos que pasa, por tu cara ya me di cuenta que estuviste alguna vez con una mujer.”

    La puta madre, me quería acostar temprano, pero esto, como siempre lo digo soy re calentona, ¡era más fuerte que yo! Y me mande como una loba salvaje jeje, le pregunto a Valen: “¿Te animas? ¿Y vemos qué onda?”.

    Valen, estaba, como decirlo, asustada, ella, por lo que me di cuenta no pensaba que podía terminar así la noche, estaba colorada, casi callada, pero su carita, carita de pendeja demostraba que sí, que sí, ¡que quería probarlo! (Y yo la verdad, tampoco pensaba en terminar la noche ¡así!)

    Y obvio me dice: “Si Caro, pero la verdad es que no sé si me voy a animar hacer algo, nunca hice nada así, si vamos al pedo no te ofendas, te quiero ser clara, para no sentirme obligada hacer algo ¡que no quiera!”

    Ya estaba todo aclarado, y como dicen los viejos “las cartas están echadas sobre la mesa”.

    Y obvio, viene la pregunta inocente y boluda de Migui: “¿Pero cómo hacemos?” y le digo: “Migui vamos a un telo (que ya conocía) en JB Justo y Córdoba, que tiene estacionamiento en la entrada del cuarto y Valen, cuando entramos, que se tire en el piso del asiento de atrás (por si nos armaban quilombo)”

    Bueno la cosa (y que para que no se haga tan larga) hicimos eso, ah, les aclaro, Valen una pendejita de 18 años, pero aparentaba menos, estaba con una pollerita re cortita (bien de pendeja) blusa y el resto (y yo que soy media lesbiana ya me estaba volviendo loquita).

    Entramos en la habitación, y obvio, ¡había que romper el hielo!

    La agarro a Valen (que una pendejita así me ponía loquita, mas con la intriga de lo que iba o se iba a dejar hacer) y le digo: “Este va hacer tu primer beso con una mujer”.

    La abrazo, la empiezo a besar, medio se resistía, hasta que casi a la fuerza, le hago abrir la boca, le meto la lengua, empezamos a jugar con nuestras lenguas y ya se estaba empezando a calentar, seguimos así un rato, le empecé a meter la mano por debajo de su pollerita hasta tocarle, acariciarle ¡toda su cola!, llegue hasta su conchita y ya vi que se estaba ¡mojada!

    Mientras hacía eso, Migui, le empieza a desabrochar la blusa, le hace sentir (por lo que me di cuenta) su pija bien dura en su cola, le saca el corpiño (Valen ya estaba re caliente y yo también) detrás de ella, mientras nos seguíamos besando le empieza a tocar las tetas, se las amasa.

    Yo entre beso y beso, me saco el vestido, me quedo solo con la ropa interior, así seguimos un rato, me saco el corpiño, llevo las manos de Valen a que me toque las tetitas que tengo, tímidamente lo hace, muy de a poco (tengan en cuenta que ella, era la primera vez que estaba con una mujer), le llevo su cara a mis tetas, hasta que me las empieza a chupar, a comer, ¡a sentir!

    Migui (que de boludo no tiene nada, y creo que me tenía muchas ganas) me empieza a meter sus dedos sobre mi bombacha, que nota re mojada, entre los dos me saco la bombacha, ya estábamos los tres ¡en bolas!, y re calientes, yo con esos dos pendejos hermosos, era como un sueño.

    Le meto la mano en la pija a Migui y la tenía ¡re parada!, la agarro a Valen, para que se arrodille y mientras nos seguíamos besando se la empezamos a chupar ¡las dos juntas!, hasta que me doy cuenta que Migui ya está por acabar (y esta parte es la que no se esperaba valen, pero se la tuvo que bancar igual).

    Le digo: “Migui ponte un forro”, se lo pone (yo creo que Valen pensaba que se la iba a coger a ella sola).

    Se pone un forro, lo tiro arriba de la cama y sin perder tiempo, ni darle a nadie tiempo para pensar, me pongo arriba de él y me empiezo a clavar su pija ¡en mi concha!, empiezo a saltar como loca, la agarro a Valen le digo: “Nena tócame, acaríciame toda”, me empieza a chupar las tetas, me acaricia todo mi cuerpo, la pancita, las piernas (estoy seguro que lo hizo obligada, porque lo que menos pensaba era que me iba a coger a su novio delante de ella).

    La cosa es que con Migui estábamos re calientes y acabamos los dos enseguida.

    La agarro a Valen y le dijo: “Ahora vas a sentir lo que es estar con una mujer”, le empiezo a chupar su conchita esa conchita hermosa de pendeja, le abro, le muerdo su clítoris, le empiezo a meter los dedos, mientras la sigo besando, y el boludo (con poca experiencia de Migui) solo le tocaba, acariciaba las tetas, hasta que le digo: “Nene métele la pija en la boca y llénala ¡de leche!”

    Ahí si, Valen se empezó a re calentar, me di cuenta por sus gemidos, por el movimiento de sus piernas, que por más que se las acariciaba no se quedaban quietas, hasta que le empecé a meter la lengua dentro de su concha hasta que acabo, como loca y Migui le lleno la boca ¡de leche!

    Por lo que me di cuenta la pendeja no se tragó la lechita (que es lo mejor que hay), porque fue al baño y sentí como se lavaba la boca.

    Volvió enseguida, y le digo: “Ahora me toca a mí, y si nunca lo hiciste a lo mejor al principio te da cosa”.

    Me acosté en la cama, con las piernas bien abiertas, le agarro la cara a Valen y se la llevo a mi conchita y obvio, primero, me empezó a besar las piernas con mucha timidez me toca la concha (era la primera vez que lo hacía), le dejo, que se tome su tiempo, hasta que yo ya me estaba calentando de nuevo y le digo: “Nena, méteme los dedos y chúpamela, ¡te va a gustar!”, y me hace caso, de a poco me la empieza a besar, pero muy de a poco, cosa, que me ponía más caliente.

    Le agarre la cara de nuevo y se la enterré en mi concha y ahí sí, me la empezó a chupar a besar, estuvo así un rato, mientras lo agarro a Migui, para que me meta su pija en mi boca, y ahí sí, me re calenté, Valen se dio cuenta, la forra me empieza a meter un dedo, dos dedos, (era la primera vez que lo hacía, pero por lo que me di cuenta ¡tenía ganas de hacerlo!) cuando con mis gemidos mis movimientos (esto es lo que cuento siempre, pero es lo que hacemos nosotras cuando nos calentamos) ¡hablaban por mí!

    La cosa es que Valen me hace calentar tanto que acabo y Migui también acaba, me llena la boca de leche, pero yo me la tragué y se la deje bien limpita y ¡se la seguía chupando!

    Nos quedamos los tres en bolas en la cama, Valen en el medio, no hacía falta hablar nada, ¡no había que hablar!

    Con Migui, los dos juntos les empezamos a tocar la conchita de nuevo, hasta que estaba re mojada le dijo: “Cógetelo boluda” se pone arriba de él (como había hecho yo) empieza a saltar sobre esa pija, mientras cómo podía la besaba y jamás deje de tocarla de sentir esa piel de pendeja hermosa, hasta que ¡acabaron los dos!

    Valen se va al baño (obvio ellos dos cogieron sin forro), y llego la hora de irnos.

    Y si, quedamos en que esto no se lo contábamos a nadie y estoy segura que va a ser así, porque si Magui se entera que la novia de su hermano hizo un trío conmigo, en su puta vida la vuelve a ver ni a ella ni a mí, y se re puntearía con su hermano, por lo que estoy segura que esto queda ¡sin que nadie se entere!

    Pero eso no quita que lo volvamos hacer ¿o no?

    La cosa es que me quería acostar temprano y me acosté re tarde, estoy muerta, pero son de esas cosas que si no las cuento por acá, no se las cuento a nadie.

    Y lo peor que ni fui al estudio de mi viejo a ayudarlo, y peor aún que ni me llamo para ver porque no había ido, a la noche cuando llegue seguro ¡me caga a pedos.

    Y lo peor es que ya Valen y Migui (cada uno por su cuenta), me estando mandando mensajes, para ver cuando nos juntamos de nuevo (pero por separados, ¿me explico?) pero nada, no sé qué voy a hacer, pero si hago algo con algunos de ellos, ya se van a enterar.

  • Limerick School (Episodio I)

    Limerick School (Episodio I)

    Hoy fue mi primer día de trabajo en el colegio secundario «Limerick». Es un colegio bilingüe privado donde sus alumnos son todos de clase media alta para arriba. Curiosamente la cantidad de mujeres es mucho más elevado que los chicos. Cada año tiene dos cursos de unos 40 alumnos. Es decir que la cantidad de adolescentes con cortas polleras era algo infernal. Mi trabajo básicamente consistía en realizar tareas de limpieza, abrir y cerrar puertas y asistir a profesores. En general no era muy demandante y tenía tiempo libre mientras los chicos estaban en clase.

    La directora del colegio me recibió. Era una señora de casi 50 años, un poco baja y subida de peso. Se me acercó a saludar con un beso y una sensación muy cálida y suave recorrió mi cuerpo, bajé la mirada y la directora tenía unas enormes tetas cubiertas con una delgada camisa blanca. Era algo monstruoso y hermoso a la vez. Mi verga empezó a latir y la sangre se me subió al rostro. En cada paso que daba esos descomunales pedazos de tetas se movían para todos lados, tomó asiento y me hizo unas preguntas de rutina. La luz natural de la ventana permitía darme una visión a través de su camisa y una pequeña parte de sus enormes pezones se podían divisar. Mi verga no estaba erecta porque tenía que hacer un esfuerzo sobrenatural para que no pase. Todos sus gestos y movimientos me expresaban sexualidad, la zona de mi pubis no paraba de hacerme cosquillas. Terminamos con la presentación y me acompaño a mi oficina, donde me presentaría a mi compañero de trabajo.

    La caminata hasta mi oficina se me hizo interminable ya que no podía dejar de ver de reojo las majestuosas tetas de la directora. Mi verga se había parado totalmente, pero sin que ella lo viera pude mandarla apuntando hacia arriba y sostenerla con mi cinturón. No se notaba. Al menos eso yo creía. Al ingresar a mi oficina me encuentro con una mujer sentada en el escritorio. ¿No era un compañero hombre? La directora me indicó que según la ley de integración debían tener un porcentaje de trabajadores usualmente marginados. Eso incluía transexuales. Marcia, la transexual, se veía muy bien. Era joven y delgada, al parecer había hecho algún tratamiento hormonal. Tenía las tetas operadas y parecían muy reales. Posiblemente no habrían utilizado silicona sino su grasa corporal. Tenía puesta una musculosa apretada y una calza negra. La directora me presentó y Marcia me miró a los ojos con cierto brillo, y luego realizó una mirada fugaz a mi verga. ¿Podría saber de mi erección galopante?

    La directora se despidió y yo ya no aguantaba más, mis bolas me estaban empezando a doler. Le pregunté a Marcia donde quedaba el baño y me dijo que al final del pasillo. En el piso que estaba mi oficina estaban las aulas de primero y segundo año. Fui caminado lentamente con dificultad y podía observar por la ventana de cada aula a todos estos jóvenes llenos de vida y curiosidad. Avance un poco más y a lo lejos veo a una chica llorando ingresando al baño. Era de estatura media, morocha de pelo largo y delgada. Me asome por la puerta y allí la vi lavándose la cara. Apoyó sus manos sobre el lavabo y allí se quedó con la cabeza gacha. Baje la mirada y vi que su pollera estaba levemente levantada. Pude ver sus muslos carnosos que dejaban imaginar un gran culo. Mi mente se disparó y me verga llego a su punto máximo. Sentía ganas de eyacular. Antes de reaccionar apareció Marcia atrás mío. ¿Así que te gustan las pendejitas atrevido de mierda? Me agarró la verga por encima del pantalón, me llevó al baño de hombres y cerró la puerta.

    ¿Así que te calientan las pendejas eh? Me increpó Marcia. Yo no sabía que hacer o decir, estaba helado. A los empujones me llevó a un cubículo y cerró la puerta. -Dale, sácala. Supuse que no me quedaba otra que obedecerla. Además, siendo sincero, todo esto me empezó a excitar mucho. Me saque completamente los pantalones y los puse a un costado. Me senté en el inodoro y abrí mis piernas. Marcia estaba de frente mío. Miró mi dura verga y se pasó la lengua por los labios. -Hijo de puta, la tenés enorme. Me dijo. Efectivamente si, la vida se había portado bien conmigo y me había otorgado una pija que casi llegaba a los 25cm. Marcia se arrodilló y la agarró con sus dos manos.

    Lentamente empezó a moverlas hacia arriba y hacia abajo. Yo estaba al límite, hacía rato. Se dio cuenta de mi situación y con su boca cubrió todo mi glande. Como tomado de una mamadera se tragó todo el abundante semen que salió de mí. Yo no paraba de temblar, con su lengua trabajaba violentamente mi glande. Finalicé mi eyaculación y ella me la seguía chupando. Yo la tenía semi dormida. Marcia empezó a tocar su verga por encima de su calza.

    -Por dios Martín. Te propongo un trato. Yo no digo nada de que sos un pajero que te calientan las pendejas. Pero me vas a tener que dar de tomar tu leche cuando yo te lo pida. No sé qué es lo que me pasa. Pero estoy enamorada de tu verga. La necesito en mi boca. Y empezó a chupármela nuevamente. Aún seguía blanda. Miró su reloj. -Aún quedan 20 minutos para que los chicos salgan al recreo. Vení. Subimos al piso de arriba. Allí estaban los chicos de tercero, cuarto y quinto año. Sacó un llavero y abrió un aula que estaba vacía. Fuimos hacia una pared y me hizo subir a una silla. Había un agujero en la pared, podía ver en el fondo el pizarrón. Al asomarme un poco más, miré hacia abajo y vi a todas las chicas allí sentadas. Muchas tenían la camisa muy desabrochada y podía ver sus tetas. Las tetas de estas chicas eran enormes y firmes. Mi verga se endureció rápidamente. Marcia se paró frente a mí. Como yo estaba parado en una silla, mi verga quedaba justo en su boca. Puso sus manos en mi culo y se la mandó casi entera. No le entraba. Se la puso a mamar como un chupete. En ningún momento se la sacó de la boca. Yo miraba a las tetas de las pendejas mientras todo esto pasaba. Hacía lo imposible para contener mis gemidos. Baje la mirada y Marcia estaba chupando como desenfrenada. Su mano había bajado y también se estaba pajeando salvajemente. Una enorme explosión de semen ocurrió en su boca y se tragó todo. Mis piernas empezaron a temblar y tuve que bajarme de la silla. Me senté. Marcia seguía pajeándose. Su verga era muy grande, me quedé sorprendido. Se sentó en el piso y no sé cómo hizo, pero bajó su cabeza y con su boca cubrió su propio glande. Empezó a succionar desaforadamente y vi cómo se tomó también su leche. Eso me dejó bastante caliente.

    Volvimos rápidamente a mi oficina. Yo me sentía un poco más tranquilo. Marcia se puso a trabajar en la computadora, yo a inspeccionar un poco. -Te toca ir a revisar los baños. Por suerte no tenía que lavarlos en profundidad, eso lo hacía un personal nocturno. Solo debía ir, apretar los botones del inodoro, revisar si había papel y esas cosas. Revisé los baños de todos los pisos. Cuando estaba volviendo vi a una rubia descomunal caminando por el pasillo. Era alumna del último año y sus tetas rebalsaban por todos lados. Creo que era más alta que yo. Parecía una mujer del amazonas. La miré ruborizado y ella me encaró. ¿Vos sos nuevo no? Asentí con mi cabeza. Me sonrió y se fue moviendo sus caderas exageradamente.

    Mi verga empezó a latir nuevamente. ¿Así iban a ser todos mis días aquí? Volví a la oficina. Me senté sobre el escritorio de Marcia dándole la espalda a la puerta. Me baje la bragueta y saque mi verga que se estaba endureciendo. Marcia saco su mirada de la computadora y miró mi verga. -Dios mío, Martin. ¿Nunca te cansas? vigilando que nadie entre, se movió con su silla y quedo frente a mi verga. Metió sus manos por mi bragueta y acarició con firmeza mis bolas. Su boca cubría mi glande y nuevamente lo mamaba como un chupete. Era notable su fijación oral. Esta vez me miraba fijamente a los ojos. Yo la miraba y me di cuenta de lo hermoso que eran sus ojos verdes. Era muy femenina. Mamó con decisión hasta deslecharme una vez más. Sentimos un ruido y rápidamente la guarde y me puse al lado de ella viendo la pantalla de la computadora. Pasó un profesor que era muy robusto a saludar. -Así como lo ves, tiene un maní. No podes tener esa verga Martín.

    El día había terminado. Los chicos se fueron y cerré con llave todas las aulas. La directora y sus enormes tetas pasaron a saludarme. Me preguntó cómo me había sentido. Le dije que Marcia era estupenda y que me había adaptado muy bien. Marcia le mostro el pulgar y puso su mano en lo bajo de mis piernas. La directora se fue y subió su mano y apretó mi verga con fuerza. -Mañana la seguimos.

    Volviendo a mi casa, me quedé pensando en el día que tuve. No estaba en condiciones de abandonar el trabajo, pero sabía que esto de algún modo iba a terminar mal. Llegué a mi casa y me tome una cerveza. Recordar todo lo vivido me empezó a poner caliente de nuevo. Oh no. Que debía hacer. Encendí mi computadora y me metí en estos sitios de cámara web aleatorios. Empecé a pasar las cámaras hasta que vi una joven con una pollera de algún colegio, el enfoque tapaba su rostro, solo se veía su boca. Rápidamente le muestro mi verga. Ella saca su lengua y empieza a tocarse las tetas. Me pajeo con fuerza mostrándole mi verga hasta acabar. Ella hace movimientos de lengua, como si estuviera chupando mi semen. Luego se desconecta. Apagué la computadora.

    Horas después llegó mi esposa. -Te veo muy cansado ¿fue un día duro? -No te imaginas. Me acosté sin deseo sexual y vi la cara de decepción de ella. Nos fuimos a dormir dándonos la espalda.

  • Trío con el bartender

    Trío con el bartender

    Después de conocer a Mikel, el bartender del hotel donde nos alojamos ¡Solo deseo una cosa hacer un trío! Mikel es muy servicial, atento, educado, siempre de buen humor. Lo demuestra mientras reparte bebidas a los que pasamos el día tumbados en la arena. Cómo mí novio y yo…

    – oye Mikel!

    – si señora! Que le puedo ofrecer?

    – unos masajes, esta noche, en tu horario libre ¿Aceptas?

    (Mira a mi novio sorprendido pero enseguida entiende que él también está incluido en los masajes…)

    – Tu propina será generosa…

    – muuuy generosa… -acepto yo con una sonrisa radiante.

    Nada sale de su boca.

    – habitación 808 Dice mi novio -por si te interesa.

    (Sin decir nada se retira)

    21.00. Decidimos que él no va a aceptar. Nos metemos en el jacuzzi. Nuestras piernas se rozan. Nos miramos sensualmente. Nos acariciamos…

    De repente unos suaves golpes en la puerta nos devuelven las esperanzas.

    Me envuelvo en la salida de baño y corro a abrir. ¡Es él!

    – Adelante, creíamos que ya no ibas a venir.

    – me costó decidirme, pero la vida es una…

    – Relájate amigo Estos es solo placer.

    – métete con nosotros. Es grande… -digo mientras me desnudo y me siento en el jacuzzi.

    -Quítate la ropa -dice Enrique.

    Ohhh dios!!! Me quedé sin aire al verla. Era muy gruesa en estado de reposo. Enrique me miró con una chispa en sus ojos.

    Estando los tres tan a la expectativa ansiosos…

    Enrique fue a traer algo de beber. Yo aproveche y me acerque. Mis manos estaban muy juguetonas debajo del agua. Mikel me miraba. Sus ojos tenían placer. Mi mano rozando su pierna llegó hasta el miembro de él. Sin verlo, pero puedo decir que su tamaño se había duplicado.

    Comencé a masturbarlo…

    -amor empezaste sin mí? -se queja Ric…

    -no lo puedo evitar amor, pero ven. A él no le importará que las manos se dupliquen…

    Se sentó en el borde de la tina…

    Su falo estaba totalmente rígido.

    Mi boca se fue a sus huevos la boca de mí hombre le rodeo el prepucio.

    -mmm Siii! Sus ojos brillaban con lujuria…

    Nuestras bocas comenzaron a besarse. Pero en el medio siempre estaba el trozo de carne, que ya estaba en su punto!!!

    -Mmmmm. Siiii!!!

    Con unas de mis manos masturbaba a Enrique, él me metía sus dedos en mi chocho y Mikel me amasijaba mis tetas. Ufff. Que fuerte!!! Mmm…

    Suaves gemidos se escapaban de nuestras bocas.

    Salimos Y chorreando agua nos dirigimos a la terraza.

    Enrique en una tumbona. Yo a horcajadas sobre él.

    -Elige Mikel elige y métesela dónde más te guste!!!

    Su gran mano paso por todo mí cuerpo…

    Mi boca estaba repleta de él, repleta de carne. Sus embestidas me ahogaban. Era toda placer. Mi cuerpo temblaba.

    – ohhh si sigue nena. Chúpamela toda, como si fuese la de tu novio. Siii!!! Así sigue…

    Mí chocho estaba tenso, a punto! Enrique que me conoce me obligó a cambiar de posición.

    Mikel en la reposera. Yo arriba de su boca y Ric en su verga!!! Ufff Es perfecto! Esa lengua se mueve con una destreza…

    -Mik pon en condiciones el culo de mí novia que vamos a entretenernos con el si?

    – encantado!!!

    Su lengua comenzó a lubricar. Siii!!! Facilite el acceso abriéndome las nalgas. Su lengua se clavaba dura totalmente dura en mi culo acostumbrado a esto. Solo rogaba que sea su pija la que me penetrara por mí apretado anillo…

    – Ric la guarra de tu señora respondió muy bien. Ya está muy receptiva…

    Cuando el levanta la mirada desde el punto entre las piernas de el con su polla en la boca. Sonríe al ver tres dedos en mí culo, tres grandes dedos en mí culito. Siii!!! Yo subía y bajaba sobre ellos y la lengua en mí clítoris.

    – Ok nena! Estás lista, ponte a cuatro patas. Mik penétrala…

    – el culo amigo? Estás seguro!??

    – sí, se que es lo que ella desea…

    Siento correr gel lubricante. Su prepucio lucha por penetrarme. Me relajo Oooh dios! Estoy enculada por el Adonis negro pienso…

    – ahhhg nene la tienes muy grande. Que delicia.

    -ahora mí turno. Recuéstate en la reposera con ella arriba tuyo. Así muy bien!

    -Ufff Mik tu polla me ha dejado poco espacio aquí. El roce de nuestras pollas dentro también es excitante. Mmm…

    – chicos fóllenme!!! Vamos. Quiero recibir toda su leche!!!

    – siii. Que delicia Ric. Siii!!! Delfina que culo más estrecho que tienes. Siii!!!

    -Mmmm… Mmmm. -Los tres juntos.

    -Sii!!!. Mmmm Que rico nenes, fóllenme rico, fuerte!!!

    -Ahhh ahí viene!!!

    Mí chocho explotó en un orgasmo, en el cual ellos dos me siguieron. Siii!!! Que delicia. De sus bocas solo salieron bufidos, gemidos de placer. De esos que liberan toda la excitación.

    Nuestros cuerpos se relajaron y mis agujeros al ser liberados. Saco todo el semen que mis dos machos me dieron. Todo Blanco, espeso.

    -Vamos al agua otra vez -dije…

    Ellos sin dudarlo me siguieron…

  • Historias de oficina (Temporada 2 – Capítulo 6)

    Historias de oficina (Temporada 2 – Capítulo 6)

    Debo pedir una disculpa a los lectores, les comento que sucedió. Hace unos meses decidí visitar Chile, aclaro para quien no lo sepa que soy argentino. Como se imaginarán el hecho de hacer un viaje tan largo se llevó toda mi atención por lo que prácticamente entre arreglar los detalles de hotel, viaje, maleta y demás, todo esto sin mencionar que esto era en mi tiempo libre ya que mi trabajo me exige demasiadas horas. Intentare volver a la historia lo antes posible y recuperar tiempo perdido. Gracias a todos y disfruten la historia, un abrazo.

    Michael observaba hacia la nada aun tirado en la cama.

    – ¿No vas a levantarte?

    – Tengo que reorganizar mi mundo.

    – Lo entiendo. Prometo no avasallarte a preguntas, solo no quiero que me mientas.

    – Yo no te he mentido.

    – Hay un viejo dicho que reza; la omisión es traición.

    Desvió la mirada y comenzó a vestirse, evidentemente le había molestado mi comentario ¿había sido muy dura? Comenzaba a creer si Michael realmente estaba sintiéndose culpable o era solo una idea que mi mente estaba creando y el aprovecho.

    – ¿Vas a bañarte? – pregunto.

    – Si – respondí risueña – ¿Quieres acompañarme?

    – No, volveré a mi habitación. Necesito relajarme.

    – Sabes…pensaba que…dame un segundo.

    Me levante yendo a mi vestidor, elegí tres cajones y un espacio para que pueda acomodar sus camisas como se debe, tome toda mi ropa tirándola hecha un bollo al suelo, sería algo que más tarde me tomaría el trabajo de organizar – Michael mira, ven aquí – susurre. Dio un suspiro y se dignó a hacer lo que le decía poniéndose de pie.

    – Cierra los ojos – le dije juguetona.

    Obedeció mis normas, lo guie hasta el vestidor tomándolo de la mano y lo hice pararse frente al que sería su nuevo lugar – puedes abrirlos – le dije entusiasmada. Fue difícil estudiar lo que sus ojos trasmitían, miro con sorpresa el espacio vacío, aunque no decía nada.

    – ¿no te gusta la idea?

    – ¿quieres que comparta cuarto contigo?

    – ¿Por qué no? Me pediste una oportunidad, esto también forma parte de eso. Tenías razón en algo, estábamos avanzando muy lento. El hecho que me hayas revelado tu nombre real me da la idea que si nos mantenemos sin secretos esto tal vez pueda funcionar.

    Se acerco dándome un tierno beso, me sentía tan emocionada ¿de verdad era él? Luego de tantas vueltas ¿era este el camino que debíamos seguir? Siempre hubo algo entre nosotros, pero… ¿era el camino correcto?

    – ¿Aún tengo tiempo de aceptar la propuesta del baño? – dijo tomando suavemente mi cintura, quizá la oferta caduca pronto…

    – Podría llegar a hacer una excepción, tratándose de ti – dije correspondiendo sus besos

    Entre besos y caricias dejamos que el agua acaricie nuestros cuerpos mientras contradiciendo todos mis deseos mi mente seguía gritándome preguntas – ¿Qué me está ocultando? ¿Cómo podía alguien cambiar de forma tan radical? ¿Qué hace que una persona tan autoritaria y segura acepte mis condiciones? ¿me amaba?

    – ¿Pasa algo? – detuvo sus caricias centrando su mirada en mí.

    – No…no lo sé. No sé qué pasa conmigo.

    – ¿es algo que hice mal?

    ¿Me lo preguntaba de verdad? Aunque lo que también rondaba mi mente era ¿sabía yo misma que me pasaba?

    Sus manos se detuvieron, me observo nuevamente totalmente pendiente de mis ojos.

    – ¿Qué pasa?

    No respondí solo evité sus ojos, me sentía triste y completamente confundida. Levante la vista aun cargando en mi pecho un sentimiento de culpa debería ser sincera con él, continuaba mirándome – al parecer no hay interés en disfrutar este baño – dijo saliendo de la ducha, me quede con la palabra en la boca, sin saber como sentirme ¿molesta? No había razones para estarlo ¿triste? Indudablemente si… aunque no sabía si por miedo de sentirme defraudada o por desconfiar de él, dolía mi corazón.

    Trate de evitar los pensamientos sobre Michael, pero tal vez era peor el remedio que la enfermedad. El primer tema que se presentó en mi mente fue la idea de tener que presentar a Alex al mundo, sea lo que fuera lo que estuviera planificando Michael con él yo no formaría parte.

    Durante el viaje hasta la fundación recibí varias llamadas telefónicas, pero solo una pudo ser realmente destacada.

    – Hola Mariza – comenzó diciendo.

    – Víctor, estoy ocupada.

    – Mariza solo quería despedirme – lo notaba triste, más de lo normal – me voy a ir por un tiempo, bastante largo.

    – ¿Vas a abandonar a tu hija de nuevo?

    – Si hago esto es precisamente por ella. Inicie un programa para poder recuperarme de mi alcoholismo o por lo menos eso estoy intentando.

    – Si tú lo dices así será – respondí sin sentirme tan segura – Me alegro de que al menos lo estés intentando.

    – Gracias, lo intentare. Tal vez en algún momento pueda empezar a corregir todos los errores.

    – Eso espero.

    – También llame para desearte suerte, alguien me comento que vas a dar una reunión.

    – Si, sabes… desde hace unos días Alex está en la fundación, al parecer Michael lo necesita para algo, pero nunca me dijo para que lo quiere. Tuve la idea de decirle a la prensa que está con nosotros y evitar malentendidos.

    – ¿Qué? Mira no quiero ser quien siempre inicia los conflictos entre nosotros, pero es la idea más estúpida que pudiste pensar.

    – Que cortes – dije irónica – es la respuesta a una pregunta que no hice.

    – Sigues siendo ingenua, después de todo lo que has pasado sigues siendo muy ingenua

    – Como si a ti te importara algo. Justamente tengo que seguir los consejos de la persona más egoísta y desconsiderada que conozco.

    – Hablo en serio, conozco cada una de las historias que mi hermano ha protagonizado, si lo pones frente a la prensa que siempre te defendió puedo asegurarte de que serán los primeros en atacarte sin piedad.

    – Gracias, pero prefiero hacerme cargo a mi manera de las cosas.

    – Como tú quieras, te tengo que dejar. Salúdame por favor a Ana.

    – Suerte

    Esa charla para lo único que había servido fue para que mi mente se llene de más dudas que ideas claras ¿tenía razón Víctor?

    Mi idea era hacer una pequeña reunión recibir a los invitados como se debe y luego explicar los planes futuros, sin mencionar el nuevo sector de psicología.

    La conferencia de prensa inicio, las cámaras se encargaron de caer sobre mi mientras todos ellos apuntaban sus micrófonos. Habíamos acomodado dos mesas en una de ellas se encontraría Alex en la otra es donde estaría yo, atrás nuestro estarían algunas chicas que se animaron a participar.

    Me sentía nerviosa y asustada, observe de nuevo a Michael que al notar mi mirada solo levanto uno de sus pulgares haciendo el tradicional gesto de la buena suerte. Alex aún no había llegado para ocupar su lugar, tome aire y me concentre en los camarógrafos.

    – Sra. Márquez soy Diego Luna de noticiero once, mi pregunta para usted es ¿Cuáles son sus planes para este año con respecto a la fundación?

    – Buenas noches Diego, en primer lugar, quiero agradecerles a todos por venir, me siento algo tonta pero aun logran intimidarme como el primer día.

    Todos ellos rieron haciendo algún que otro chiste, sonreí aliviada. Verlos así causaba en mi menos pavor que solo la clásica de apuntar micrófonos y lanzar preguntas.

    – En segundo lugar, debo decir que la idea es expandir aún más el edificio, hace unos días terminamos lo que serán las habitaciones para que los psicólogos directamente vivan aquí y no causar retrasos en sus tratamientos.

    – Sra. Márquez Federico Chapado canal siete ¿Qué puede decirnos sobre los rumores que circulan sobre Uruguay?

    – ¿Qué rumores?

    – Se dice que negoció sobre suspender los impuestos que debería pagar allá y mudar la fundación a ese país, cerrando estas instalaciones para ahorrar los costes.

    El comentario causo un silencio en la sala, sobre todo en las chicas que fijaron sus miradas en mí. Las tranquilice y con una sonrisa les dije que todo estaría bien.

    – Eso es erróneo, sus fuentes son incorrectas. Estuve hablando con el gobierno de Uruguay, la suspensión de los impuestos es verdad. Nos propusieron eso para que podamos establecernos en una de sus ciudades generando trabajo para sus habitantes. El trato es por cinco años.

    Los medios se apresuraron a tomar nota y reformular sus preguntas, un tercero levanto la mano.

    – Podría decirnos ¿Qué ciudad será la escogida para albergar a la futura sede en ese país?

    – La ciudad escogida será Tacuarembó, desde allí comenzaremos una nueva fundación orientada a todas las mujeres y niñas que no se atreven a hacer el viaje hasta nosotros para denunciar los horribles crímenes de los que fueron testigos.

    Todos ellos aplaudieron y se mostraron sonrientes a los nuevos proyectos. Hasta que…

    – Srta. Márquez…soy Julián Kapu canal nueve ¿Qué debe pensar la gente de ese sujeto silencioso y actitud de trastornado que siempre la acompaña? La primera idea que a cualquiera se le viene a la mente es que se trataría de su nueva pareja.

    – ¿Pareja? Esta rueda de prensa es sobre el futuro de la fundación y el bienestar de las chicas, todo lo demás sobra.

    – Según recientes declaraciones de una pareja anterior del Señor Vask usted seria simplemente alguien que se aprovechó de su fama y fortuna para poder lograr lo que quería. Según textuales palabras usted sería un parasito, hermoso, pero parasito, en fin.

    Sonreí ignorando la burda acusación, siempre me había encontrado con este tipo de “cargos” soportar todas las idioteces que a alguien que necesité ganar el apoyo de Víctor podría decir a la prensa.

    – Pienso que las mujeres que después de tanto tiempo siguen llamando la atención de los medios con acusaciones tontas son simplemente patéticas. Piensen en una cosa Ana, nuestra hija está por cumplir sus cinco añitos. En todo este tiempo Víctor lo único que ha tenido con esas mujeres que me insultan es un breve momento de placer, mientras que conmigo, puso su vida en peligro con tal de rescatarme. No quiero ser mala con ninguna de ustedes chicas, pero son tan relevantes como la comida rápida. A pesar de que sus empaques sean atractivos tarde o temprano van a terminar descartándolas. Es…una manera rápida y fácil de conseguir lo que quieres, un breve y poco memorable momento de placer.

    Los noteros quedaron boquiabiertos, algunos de ellos esbozaban sonrisas cómplices mientras que otros simplemente permanecían inalterables. Mi respuesta tan potente como agresivo obligo a que la charla se desvié por fin a lo que me interesaba, darles a todos los detalles que se presentaban ahora que el área para los psiquiatras estaba lista, se inauguraban números de denuncia para poder detener el abuso de miles de chicas. Acuerdos con otras fundaciones para dar más alojamiento habían sido firmados, teníamos el apoyo de los medios.

    Alex como era de esperarse nunca se presentó, no era algo que me sorprendiera de él. Esperaba poco y poco recibí, la idea de confesarlo a los medios me sedujo, pero la respuesta que Víctor había dado me detuvo – si lo pones frente a la prensa que siempre te defendió puedo asegurarte de que serán los primeros en atacarte sin piedad – había dicho ¿tendría razón?

    En fin, con ese obstáculo por fin superado ahora podría concentrarme totalmente en la segunda Sede, después de todo ya no era un secreto. Esa noche al volver a casa me encontré con mi pequeña, estaba pasando poco tiempo con ella lo sabía. Todos los días se presentaba algo nuevo que complicaba las cosas más allá de lo pensado, Michael había llamado diciendo que podríamos salir a cenar afuera por lo que me di un rápido baño, me comencé a arreglar, bañe a Ana, trate de arreglarme nuevamente, perseguí a la pequeña por toda la casa tratando de vestirla, terminar de arreglarme…increíble pensar que estuve tres horas para hacerlo.

    – Ana por favor…por favor trata de no ensuciarte.

    – ¿puedo mirar a Lushu en la televisión?

    – Si amor.

    El tiempo paso hasta que por fin Michael paso a buscarnos, la pequeña estaba entusiasmada y definitivamente con un exceso de energía.

    – ¿Dónde quieres ir a cenar? – pregunto

    No respondí de inmediato, miré por la ventana recordando la vida que antes tenía, antes de ser “La Srta. Márquez” cuando solamente era Mariza…normal. Nos subimos a mi auto, que por cierto no maneje nunca y nos encaminamos hacia el centro de la ciudad.

    – Quiero ir a comer pizza.

    – ¿pizza? – dijo Michael alzando una ceja – supongo que podemos lograr que nos preparen.

    – No, quiero ir a una pizzería típica.

    – Olvídalo, ni hablar. Estarás muy expuesta, no te pondré en riesgo a ti o a Ana.

    – Todo estará bien, seguramente no pasara nada, hace años no pasa nada …por favor.

    No respondió nada, solo hizo una seña al chofer, el auto continuo su marcha pasando por frente a distinto locales.

    – Cenemos ahí, me gusta mucho. Buenas vibras.

    Nos detuvimos y descendimos ante la mirada incrédula de toda la gente que ahí había. sacaban fotos junto con los clásicos cuchicheos. Entramos al establecimiento pidiendo una mesa.

    Uno de los camareros se acerco a mi seguido bajo la atenta mirada de mi acompañante.

    – Buenas noches ¿es usted mariza Márquez? – asentí sonriente – me pareció reconocerla de la televisión – respondió con una gran sonrisa – ¡qué alegría, mi hija no podrá creerlo!

    – ¿Su hija sigue las noticias acerca de mi fundación?

    – Por supuesto, mi hija paga una membresía de socia. Ella siempre dice que si el mundo tuviera mas personas como usted sería un mejor lugar para vivir.

    – Gracias, pero solo hago lo que puedo para crear un mundo mejor sobre todo para mi pequeña – dije pellizcando uno de los cachetes de mi hija – ella es mi tesoro, Ana.

    Sonrió dejando su libreta sobre la mesa metiendo la mano en el bolsillo, Michael reacciono poniéndole una mano en el pecho.

    – Perdón, solo quería una foto – dijo sacando su celular.

    – Michael, por favor – dije amonestándolo – lo lamento señor, por favor discúlpelo.

    – Esta bien – dijo alejándose de Michael – mi hija me mostro fotos de su pequeña cuando me contaba todo sobre su fundación. Les dejo la carta y paso en unos minutos ¿les parece? Es un gusto poder atenderla.

    – Muchas gracias – dije sonriente.

    El ambiente estaba lleno de una alegría muy contagiosa, conversábamos de forma muy animada. La gente se acercaba, me pedía fotos o simplemente me daba ánimos. Ana como siempre se veía feliz y con mucha energía. Unos niños se habían acercado y la invitaron a jugar, ella acepto gustosa pidiéndome permiso con impaciencia.

    En un momento una pareja ingreso al establecimiento, no hubieran llamado mi atención si no fuera por un detalle, la mujer estaba llorando. Intente permanecer concentrada en mi charla con Michael, hablábamos de la repentina desaparición de Alex que, aunque el no lo admitiera yo sabia que algo tenia que ver. Un repentino levantamiento de voz me distrajo, el sujeto que acompañaba a la mujer que lloraba dio un grito golpeando la mesa, la mujer le rogaba que baje la voz, aunque de todas maneras ya todos los presentes nos habíamos dado cuenta.

    – ¿viste ese sujeto?

    – Si – respondió sin darle importancia.

    – La mujer está llorando.

    – no creo que debamos entrometernos.

    – Esta gritándole, esta temblando…

    – También tiene un moretón en el brazo derecho.

    – ¿Qué hacemos?

    – Si ella no pide ayuda no podemos hacer nada.

    La discusión se salió de control, el sujeto la presionaba y decía muchos insultos. Ana vino hacia mi preguntándome ¿qué le pasaba a ese hombre malo?

    Uno de los camareros se acercó al sujeto, lo observo con mala cara y lo insulto.

    – Te lo estoy pidiendo amablemente, retírate por favor.

    – Yo también te lo voy a pedir amablemente, chúpame la verga gordo de mierda.

    Observé a Michael que se mantenía indiferente, le hice una seña, pero volvió a repetir – no deberíamos meternos – las personas del establecimiento amenazaban con llamar a la policía, pero el sujeto solo respondía con más insultos.

    – Mami – dijo la pequeña.

    – ¿Qué pasa mi amor?

    – ¿Qué es eso que dice el señor?

    – ¿Qué cosa?

    – ¿Qué significa verga?

    Me quedé muda durante un segundo sin saber que responder ni saber cómo explicárselo hasta que por fin dije…

    – Es una mala palabra que ese hombre no debió decir.

    – ¿pero qué significa?

    Nuevamente quede muda, el hombre seguía gritando… Michael se quedó mirando a Ana hasta que finalmente se puso de pie. Anticipándome a lo peor reaccione inmediatamente antes que pudiera herirlo de gravedad o…

    – Espera, déjame que sea yo la que hable y si hay algún incidente intervienes – dije ofreciéndome.

    – No hace falta solo voy a hablar – respondió sin mirarme

    – ¡Espera Michael! – dije poniéndome frente a el – solo ve y habla con él, solo hablar

    – Si, entiendo.

    – De verdad, solo habla. Palabras solo palabras.

    – Claro, entiendo. Palabras – dijo con una tranquilidad alarmante.

    Se acerco sin ninguna prisa al hombre y se quedó mirándolo como si estudiara la situación. El sujeto lo vio con una cara llena de ira mientras le hacía frente.

    – Disculpe – dijo finalmente – ¿podría hablar unas palabritas con usted?

    – ¿Qué mierda quieres? – respondió furioso.

    – Solo hablar.

    Como había pensado el sujeto reacciono mal, se acercó tirando un fuerte puñetazo, pero Michael logro reducirlo y aplastar su cabeza contra una de las mesas.

    – Hablemos afuera caballero.

    Con fuerza y tomándolo del cuello logro sacarlo afuera. Algunas personas se levantaban acercándose a las ventanas del establecimiento otras simplemente permanecían inmóviles sacando conclusiones. En menos tiempo del esperado Michael volvió tomando asiento nuevamente, el sujeto al regresar simplemente se lo veía mucho más calmado.

    – Les quiero pedir una disculpa a todos ustedes, principalmente a mi esposa. Lamento haber arruinado la noche de algunos de ustedes y espero que me disculpen. Ahora si me disculpan me retirare.

    Michael se aclaró la garganta con la mirada fija en él, pensó durante unos segundos sin apartar la mirada de mi acompañante y continuo.

    – Ohh además quiero decir que muchas de las palabras, que dije eran malas palabras que no deben ser dichas bajo ningún concepto y menos si hay niños o damas presentes.

    La situación quedo increíblemente extraña, sin tomar sus cosas el hombre se fue con evidente apuro. La mujer que lloraba miro a Michael, luego poso su mirada en mi sonrió levantando la mano a modo de saludo.

    Por mi parte simplemente me quede mirando a mi acompañante.

    – ¿exactamente que le dijiste? – interrogue.

    Sonrió mirando la carta, poso su mirada en mi diciendo.

    – Palabras – sonrió nuevamente levantando la mano – camarero, ya hemos decidido.

    Alexander

    Por fin me encontré con mi interesada, estaba en mi cama ofreciéndome su suculenta cola. Me acerque sacándome la corbata y acaricie con suavidad sus nalgas.

    – ¿le gusta Sr. Alex? Estoy aquí para complacer sus deseos.

    – Si putita – dije dando una fuerte nalgada.

    – Si – dijo ronroneando.

    Metí mis dejos debajo de su de vestido acariciando su piel, ella solo meneaba la cola mientras hacía a un lado su prenda. Una hermosa ropa interior de encaje era el único obstáculo con su deseable cuerpo, tome con cuidado la delicada prenda bajándola con lentitud. Bese su piel de a poco hasta llegar a su vagina, la estimule haciendo que de a poco comience a humedecerse. En poco tiempo me embriague con ella, con sus jadeos y gemidos. La evidente excitación cubriendo mis dedos, el saber que su cuerpo se deshacía en mi boca…se refregaba contra mi evidentemente ansiosa. Sus manos bajaron desabrochando mi pantalón metiendo sus manos bajo mi bóxer. Bufaba con sus toqueteos, dio una vuelta poniéndose sobre mí, acaricio y lamio mi miembro metiéndoselo en la boca de un momento para otro. Definitivamente era una mujer que sabía cómo hacerlo, como volver loco a un hombre al punto de ponerlo a sus pies, sus delicados ojos me observaban.

    – ¿te gusta ovejita descarriada? – pregunto poniendo su tarea momentáneamente en pausa – sabes…ahora te toca a ti. Me toca estar abajo.

    Nos besamos con vehemencia mientras acaricie su cuerpo, una de mis manos se perdió entre sus piernas comenzando a masturbarla. Sus gemidos eran tan sonoros y evidentes que lo único que hacían era causar que me excitara aún más.

    – Busca un preservativo en mi cartera – dijo señalándome con su dedo.

    Pero al ponerme de pie para buscarlo me encontré con otra mujer que sonrió dulcemente con ambos brazos detrás.

    – Vaya, son unas chicas traviesas.

    – No exactamente – dijo sacando algo de atrás.

    Lo apoyo contra mi pecho y en ese mismo instante sentí una fuerte descarga eléctrica sobre mi cuerpo ni siquiera sé cuantos segundos pasaron, solo sé que estaba tirado en el suelo aun con pequeños espasmos en mis músculos.

    – Lo lamento mucho ovejita descarriada – dijo la chica mientras comenzaba a vestirse.

    Me pusieron nuevamente mi bóxer, vendaron mis ojos, ataron mis manos a mi espalda y metieron una media usada en mi boca cubriéndola con cinta. Si, toda una experiencia.

    Debieron haber llevado algo que tuviera ruedas, me depositaron ahí y tras unos minutos me cargaron en una camioneta. Me preguntaba si todo era parte del plan del trastornado de Michael o quizá toda la gente con la que dijo que tenía relaciones ¿me rescatan de una mafia para caer en otra? Que alegría. No sé cuánto tiempo paso hasta que llegamos al destino, me bajaron nuevamente y me guiaron aun con los ojos tapados, escuchaba voces, aunque ninguna de ellas era conocida. Soltaron mis manos, sacaron las vendas de mis ojos y arrancaron de una vez la cinta que me impedía hablar.

    Escupí el calcetín sucio tomando una gran bocanada de aire – ¡Malditos chupavergas! – grité con todas mis fuerzas.

    Mi boca estaba completamente seca, mire por primera vez a la persona frente a mí, era un hombre alto y corpulento con el cabello prolijamente recortado.

    – Agua, dame un poco de agua.

    El sujeto permanecía con los brazos cruzados sobre el pecho mirándome en silencio, dio media vuelta tomando una pequeña botella sobre una mesa maltrecha. Me la alcanzo, pero al intentar tomarla simplemente la alejo.

    – ¿Como se dice? – pregunto.

    No respondí.

    – Bien – dijo alejándose.

    – ¡Espera! – el sujeto se detuvo – por favor.

    Sonrió con malicia alcanzándome la pequeña botella, di tres grandes tragos de agua saciando toda mi sed.

    – No tanta, te causara vomito.

    – ¿Dónde estoy?

    – En un lugar seguro.

    – ¿Seguro para quién? – respondí.

    – Ese es el punto.

    – ¿Es este un secuestro?

    – Claro que no, fue traído aquí para su seguridad ahora si quiere puede dormir o simplemente puede contemplar la noche por su ventana.

    Sonrió nuevamente retirándose, fue entonces que preste atención a donde me encontraba. Parecía una oficina de alguna especie de serie mala de los años cincuenta, las paredes estaban descascaradas y llenas de manchas de humedad, las únicas dos ventanas llevaban una desecha persiana americana de color roble, todo hacía juego perfecto con el ambiente en general que estaba llena de suciedad.

    Estudie mi situación, mire la puerta por la que el sujeto se había ido ¿debería tratar de escaparme? Abrí la puerta intentando hacer el menor ruido posible, me encontré con un largo pasillo con una puerta al final donde se podía ver luz. Me asome con delicadeza, había tres hombres más además del que me había recibido. Tome coraje si no me habían matado hasta el momento tal vez podría negociar con ellos, matarme no les servía o ya lo abrían hecho.

    El sujeto que me recibió levanto la vista viéndome acercar.

    – ¿Señor Vask no puede dormir?

    – Así parece – los observe, todos ellos llevaban Uzis.

    Estaban jugando a las cartas sobre uno de los viejos escritorios, cada uno de ellos tenía una cerveza a su lado y estaba el aire lleno del humo de sus puros.

    – ¿Se le ofrece algo?

    – Saber cuánto tiempo me tendrán de rehén.

    – No es un rehén, puede irse si quiere.

    – ¿Puedo?

    – Claro, el objetivo de todo esto es protegerlo, si se va es su problema ¿se va? – pregunto.

    Pensé unos segundos.

    – ¿de qué me protegen exactamente?

    – Mañana por la mañana tendrá todas las respuestas que necesite – respondió – ¿desea irse?

    Me quede simplemente mirándolo a los ojos. Tal vez la idea de quedarme no sería tan mala, después de todo ¿A dónde iría? Ni siquiera sabía dónde estaba.

    – Me quedare una noche – dije finalmente – ¿que juegan?

    – Truco – respondió uno de ellos – ¿sabe jugar?

    – ¿Truco? – pregunte – no, no lo conozco ¿es como el póker?

    – No, nada que ver.

    Víctor

    Observe por la ventana nuevamente, el bello paisaje contrarrestaba de forma perfecta con el estado en el que mi cuerpo se encontraba. Por recomendación de la gente que administraba mi tratamiento pensé y organicé en una lista cada uno de los errores que de forma directa o indirecta hayan sido debido a mi adicción, se suponía que los organizara en una lista dependiendo de la gravedad. Como era de esperarse en último lugar estaba mi abandono y falta de interés en mi hija, Ana.

    Golpearon la puerta, dos segundos después un hombre entro con un desayuno para mí.

    – Buenos días Sr. Vask soy Mariana y seré la encargada de asistirlo en lo que necesite.

    – Gracias, pero no necesito nada.

    Dejo la bandeja sobre la pequeña mesa de pino y me observo durante unos instantes antes de retirase, nuevamente solo observe el lugar donde me encontraba. La decoración era mas elegante de lo que había pensado, aunque claro con un estilo humilde. Me senté en la única silla que tenía agregando azúcar al café, mi vista permanecía perdida mientras recordaba una de las ultimas noches en mi casa.

    Sentía vergüenza de mí mismo, en esa ocasión había dedicado a emborracharme lo mas posible mientras tomaba un frasco completo de pastillas, por mi mente había cruzado la idea de escribir una carta de despedida, pero me pareció un cliché muy estúpido. Puse las ultimas pastillas en mi mano sirviéndome una ultimo copa, los pequeños comprimidos descendieron con prisa empujados por el delicioso líquido. Los minutos pasaron de forma tan lenta…torpe que se hacía insoportable, poco a poco finalmente el tiempo transcurrió y las drogas hicieron efecto. La debilidad se apodero de mí, caí contra uno de los muebles y castigando contra el suelo.

    Dos días después desperté en una habitación completamente blanca, salvo claro por los aparatos eléctricos que monitoreaban mis signos vitales. Solté un insulto al no entender qe había pasado, cerca de mi mano se encontraba una especie de control con un único botón en él, al presionarlo y tras pocos segundos se hizo presente una enfermera.

    – Sr. Vask bienvenido por segunda vez, me alegra que haya despertado. Le comunicare al señor Lucio que finalmente despertó.

    – ¿Cuánto tiempo dormí?

    – Poco mas de dos días, no se preocupe. Nadie sabe que esta aquí, en lo que al hospital respecta usted no esta ni estuvo alguna vez internado. Si no necesita nada me retirare para continuar con mi trabajo.

    – Si adelante.

    Realmente no contaba con esto, al parecer Lucio me había podido salvar. En lo que a mi respecta solo había extendido mi martirio, me recosté mirando como mis signos vitales seguían un hipnotizante camino al ritmo de los latidos de mi corazón.

    La puerta por fin se abrió, Lucio entro casi corriendo abrazándome con fuerza.

    – Lo siento – dije simplemente – ¿Por qué me salvaste Lucio?

    – Es parte de mi trabajo señor, siempre mantenerlo a salvo – finalmente solo, dio una mirada tranquila sobre mi rostro bajando la mirada – cuando su señora madre murió, me pidió que lo cuidara y me gustaría poder cumplir con mi promesa.

    – Lucio… tienes familia, deberías estar cuidándolos a ellos en lugar de estar atrás de mi aburrida existencia.

    – Es casi como de mi familia señor.

    Baje la mirada, una fuerte angustia se apodero de mí, había tenido la oportunidad de librar a todos de mí, de mis estupideces, de mi irresponsabilidad, no lo entendía.

    – ¿Por qué me salvaste? – dije por fin quebrándose mi espíritu.

    Finalmente, me largue a llorar. Largas y amargas lágrimas recorrían mi rostro, me abrazo…repetí mi pregunta – muchas lágrimas se derramarían por usted, sería muy extrañado – respondió, pero… ¿extrañado por quién? Mi lista de amigos se había reducido quedando solo los aduladores a quien poco les importaba como me sentía, Mariza me odiaba, Ana apenas me registraba…cuando lo hacía. Mi vida se había venido abajo, cada vez caía más y más en un oscuro espiral de autodestrucción.

    – No merezco que me hayas salvado Lucio – agregue esta vez cubriendo mi rostro con las manos.

    – Víctor…existen situaciones en las que una persona debe tocar fondo de tal manera que pueda volver a levantarse, usted ahora mismo está hundido en la miseria más asquerosa y fétida… ¿piensa quedarse ahí dejándose morir?

    Esa sería la última vez que caería tan bajo por el alcohol, en base a eso fue que todos mis esfuerzos se concentraron en una solución.

    Tras limpiar toda mi casa y abandonar la mayoría de mis posesiones me encontraba ahora, luego de un viaje de más de once horas en Madrid, los administradores del tratamiento me dijeron que debido a mi figura pública seria tonto intentar ocultarme, debía actuar como si estuviera de vacaciones. Podría seguir sus indicaciones sin levantar sospechas de que algo raro ocurriese, siempre me había encantado recorrer el así llamado viejo mundo. La capital española era la que albergaba recuerdos de mi niñez, en una ocasión mi hermano y yo recorríamos con sigilo sus calles, cada uno buscaba al otro armado con una gran pistola de agua. cerca de nosotros podíamos ver la plaza mayor de la ciudad y más allá de eso se encontraba lo que conformaban los terrenos del palacio. Avanzaba ocultándome tras las columnas de la fachada de un edificio. Bombee aún más presión en la pistola de agua, divisando a mi objetivo…el pequeño Alex. Con rapidez me moví entre la gente bañándolo de pies a cabeza antes de que me viera llegar, como era de esperarse no le gusto para nada por lo que termino enojándose, más tarde nos encontramos con papá, mamá y Lorena.

    – ¿Terminaste empapado de nuevo Alex? – comento Lorena

    – Siempre termina igual – comente riendo.

    – ¡Ese es mi campeón! – dijo mi padre acariciando mi cabeza

    Alex tiro su juguete al suelo, mientras se encogía de hombros ante todas las cosas que le decíamos con papá, aunque aun así no decía nada solo permanecía callado.

    – Mi pequeño – comento acercándose a él mamá, poniéndose en cuclillas – no te enojes algún día tú serás el único campeón – le dijo acariciando su mejilla, sonrió y beso su frente.

    Papá y yo reímos con vehemencia burlándonos de las palabras de mi madre, tan ocupados estábamos riéndonos que siquiera vimos cuando mama tomo la pistola de agua del pequeño deprimido empapándonos a ambos. – ¿Ves pequeño Alex? son lentos – comentó mama riéndose.