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  • Héctor como siempre sorprendiéndome

    Héctor como siempre sorprendiéndome

    Me llamo Alexa, les recuerdo como soy, pues soy súper linda, sexy, que se depila toda, tengo una fascinación por la ropa interior que entre más pequeña es mejor, no me siento linda, pero si atractiva ya que mido más de 1.75 descalza y con los kilos que subí últimamente me creció el culo, pero me mantengo acinturada y mis tetas están ricas, duras y en su lugar, cabello negro largo y unos labios mordelones.

    Pues apenas regrese a mi rancho allá en la CDMX a ver a mis papas que ya los extrañaba pero pues mi ex-profe el sexy y guapo Héctor se enteró y me llamo, que quería saludarme y que onda que si nos podíamos ver, pasaron unos días que me divertí y disfrute con mis padres así que decidí verlo y salir con él.

    -Hola, oye tengo que salir a Cuernavaca a dejar unas cosas, me acompañas?

    La verdad ya eran mis últimos días así que sin dudarlo acepte

    -ok pasa por mí aquí te espero.

    Sin dudar me quite los jeans que traía y me puse un overol de falda, me cambie la blusa por una de tirantes, debajo ya traía yo el bikini ya saben entre más pequeño mejor y como que mi inconsciente sabía que cogería pues me traje el que más se me mete al culo, me puse mis tenis me hice una cola en el cabello y listo a esperarlo, claro mis pensamientos ya estaban en todo lo que habíamos hecho y en lo que haríamos.

    Cuando nos encontramos nos saludamos con un rico beso como si fuéramos novios y que no nos habíamos visto en mucho tiempo, le pase los brazos por su cuello y me tomo por la cintura, como siempre le deje ver mis lindas y largas piernas con ese overol que por cierto lo subí de más para que me viera casi sin esfuerzo y la blusa bien pegadita hizo que se le empezara a despertar su animal, mi cometido había empezado jejeje no necesite más.

    Pues agarramos Churubusco y luego Tlalpan para salir a la autopista de Cuernavaca a pasar un par de días de calor en la alberca y el ya llevaba lista una canasta con todo lo que íbamos a comer para no tener necesidad de salir para nada.

    -¿Oye linda y tus cosas?

    -¿Qué cosas?

    -Tu traje de baño, para que estemos en la alberca

    -Lo traigo puesto pero acaso tú lo vas a necesitar? -yo ni conocía a su casa jajaja todavía pensando que era una alberca privada

    -¡Claro que no! -me contesto, aunque un poco sorprendido.

    Nos fuimos platicando en la carretera y de vez en vez me acariciaba las piernas.

    -¿Sabes de mis manos traviesas, además me mi insaciable hambre verdad?

    -Eh, no, ahora eres así? -me pregunto

    Son independientes a mí, hacen lo que quieren, cuando quieren y diciendo esto comencé a sobarle por encima del pantalón y rápidamente ya tenía una erección, inmediatamente ya me acariciaba las piernas las cuales yo separo y mi overol ya estaba hasta la cintura, recargo la cabeza en el asiento y cierro los ojos mientras le sobaba ya ese animal que deseaba metérmelo a la boca y claro él ya me acariciaba sobre el bikini empapado.

    Donde pude me orille sobre la autopista y comenzamos a besarnos, me hice el bikini de lado con la falda levantada y él ya le había desabrochado el pantalón y sacado la verga que por cierto que bonita grande cabezona y venuda, nos separábamos de besarnos me levante la blusa y mis tetas ya estaban al aire, me comenzó a besar y morder los pezones, yo tenía su pito en mis manos y se la jalaba cada vez más fuerte mientras mordía mis pezones.

    Yo para ese entonces ya tenía medio orgasmo en camino, él me estaba dando una dedeada de miedo yo estaba abierta de piernas en el tablero del coche pero yo lo que quería era toda su leche en mi mano en mi boca donde fuera pero ya!!!

    Papacito chulo quiero tu leche hasta la última gota mientras le apretaba ya con fuerza su animal y se la jalaba de arriba a abajo, cuando empecé a sentir como empezaba a ponérsele más dura me gire poniéndome frente a su animal dándole un besito y empecé a mamársela poco a poco primero la cabecita después empecé a bajar más y más y unas chupadas después me la estaba metiendo hasta la garganta!!!

    -¡Ahí Voy!  me dijo, y se la empecé a mamar con movimiento más rápidos hasta que sentí su primera explosión en mi boca ¡Que rico! ¡Que caliente! ¡Que es espesa! le chute hasta la última gota…

    Seguimos nuestro camino a Cuernavaca con una sonrisa de oreja a oreja, claro yo más porque sabía lo que me esperaba.

    Cuando llegamos a su casa por cierto muy linda y coqueta, después de prepararnos algo de tomar nos fuimos a la alberca.

    Pues en camino a la alberca mi overol cayo, mis tenis quedaron en el camino así como mis tiñes y lo último que salió fue mi blusa quedando en mi microbicida que lo traía bien metido en el culo solo me lo acomode tantito así como mis tetas que casi estaban al aire, tiempo que el aprovecho para deleitarse con este hermoso cuerpecito que sabe que es suyo cada que me ve, aunque ya me ha visto así muchas veces no se cansó de deleitarse la vista con el espectáculo que siempre busco darle. Mis tetas pequeñas duras con los pezones erectos y duros, sus piernas kilométricas y mi culo bien paradito y grande y bueno mi bikini bien metidito claro estaba que me había depilado completita.

    Se quitó la ropa y nos recostamos a refrescarnos con nuestras bebidas abrazados en el pasto sobre unas toallas tomando el sol completamente solos sin que nadie nos viera o se metiera en ese fin de semana.

    -¿Me pones bronceador? -sin dudar contesto que sí!!!

    Me puso boca abajo y comenzó a ponerme aceite sobre todo el cuerpo, primero los hombros, bajo a mi espalda, después la cintura, acaricio con aceite nalguitas y después sus piernas, volvió a subir a mis nalgas por el interior de las piernas que las separe tantito cuando llego hasta arriba y me acaricio entre las nalgas aceitándome el culito que ya ha disfrutado infinidad de veces.

    A estas altura este ya tenía la verga bien parada de nuevo, se subió en mi de verdad no me di cuenta cuando se quitó la bermuda, me masajeaba la espalda mientras su pito y huevos estaban sobre mis nalguitas, yo levantaba la cadera para hacerme sentir la cola más dura.

    Me volteo de frente y me puso bronceador en el pecho (la parte de arriba de mi bikini ya había salido volando) acaricio y masajeo mis tetas duras, bajo hasta mi vientre y me acaricie el ombligo. Bajo sus manos por mis piernas poniéndole bronceador, cuando sube de nuevo me acaricia la panocha con las manos aceitadas, discretamente separo más las piernas y le doy completo acceso a sus manos aceitadas.

    -¡Ahora te toca a ti! -le dije. Y acostándolo boca abajo comencé a ponerle aceite por la espalda mientras movía y apretaba su panocha contra mis nalgas yo podía sentir sus vientre y su humedad pegados a mí. Le puse aceite en las nalgas y baje separándole las piernas le puse aceite por el interior de las piernas y después subí hasta sus nalgas de nuevo.

    Lo volteo y ahora le pongo aceite sobre el pecho, el abdomen, las piernas y después alrededor de su pito, la cual la miro, le dio un besito y succiono tantito la cabecita.

    Cuando terminamos de ponernos bronceador nos acostamos boca arriba sintiendo el calor del sol sobre nuestros cuerpos desnudos.

    Se colocó sobre mi para besarme y ya con nuestros cuerpos bien aceitados pues resbalaban de una forma muy rica y sexy hasta parecía película porno ahí, me separo las piernas y comenzó a frotarse encima mío acariciándonos todo el cuerpo era tan rico tan sexy wow, nuestros besos se hicieron más intensos mientras me acariciaba las tetas y yo le agarraba el trasero, yo su pito lo frotaba con fuerza en mi pubis y solo mi parte de abajo del bikini nos separaba, pero de repente lo separo y salta a la alberca !ya está haciendo demasiado calor!

    Nos metimos a la alberca a nadar un rato, ya que nos refrescamos y nos cansamos un poco lo abrace del cuello y me repague contra su verga, levanto las piernas y sobo con su miembro mi panocha, me agarro por las nalgas y me apretujo contra él, su verga se acomodó entre mis piernas – ¡Metete! ¡Quiero sentirla hasta adentro de mí! – le dije mientras yo lo guiaba con la mano adentro de mi vagina cuando hicimos mi bikini de lado y comenzó a entrar empecé a gemir y a empujarme hacia él, cuando lo tuvo bien adentro de mi comenzamos a movernos aprovechando el movimiento del agua, me tenía bien agarrada por las nalgas y yo estaba colgada de su cuello, nuestras bocas no se separaban y nuestras lenguas no se cansaban de meterse en la boca uno del otro.

    -¡Ahhhh! ¡Mmmmm! tuve un fuerte orgasmo, ¡Asiii! ¡Papacito chulo! ¡Que rico!

    -¡Vámonos afuera de la alberca! -le dije y nos salimos, así mojados como estábamos nos recostamos de nuevo me acostó boca abajo y comenzó nuevamente a ponerme bronceador, me puso en la espalda, en la canastita que llevábamos había un lubricante, así que bajo por mis nalgas, acaricio mis piernas y nuevamente cuando subía me separe las piernas y comencé a acariciar con lubricante entre sus nalgas yo levanto el culo invitándolo a seguir, ya sabía lo que pasaría y tenía ganas de darle mi culito a Héctor, me separo las nalgas y me puso lubricante en el chiquito puse mis manos detrás le ayude a abrirme las nalgas ofreciéndole una vista excitante de mi culito, me puso más lubricante y comenzó a meter el dedo índice en mi culito rápidamente comencé a moverme y a gemir mientras el metía el dedo, mi culo se fue acoplando a su dedo y yo me movía más y más con el culo levantado y las nalgas separadas.

    -¡Métemelo! -le dije- ya quiero sentirte adentro de mí, era algo que pasaría y quería disfrutarlo!!!

    Agarre su verga con la mano, me puse más lubricante y llevo la punta a la entrada de mi culo precioso lindo que casi no doy, cuando la cabeza entro vio cómo se abrió mi chulito grite de placer ¡Asiiii! ¡Mmmmm! ¡metete!

    Poco a Poco fue deslizando su vergota venuda y cabezona que jamás pensé entrara en mi culo pero supo acariciarlo tocarlo y rilarlo que lo logro, casi no me movía, tenía los ojos cerrados y me mordía los labios, hasta que ya tuve toda su verga dentro y sus huevos chocaban con mis nalgas comencé a moverme lentamente, el empezó a sacar y meter suavemente su verga de mi culito mientras me tenía agarrada por la cadera y acariciaba sus glúteos dándome una nalgada de vez en cuando, me sacaba la verga suavemente casi hasta la cabeza y después me la metía también suavemente hasta el fondo.

    -¡Manassas! ¡Dámela hasta el fondo -le pedía y el me la metía casi de golpe hasta la base.

    Nuestros movimientos se aceleraron y el seguía sacándola hasta la cabeza solamente que ahora ya la metía con mucho más fuerza

    -¡Ahí voy! -me dijo cuándo ahora le tocaba al venirse

    -¡No la saques! Métela hasta adentro -(como a mí me gusta), así lo hizo cuando sentido que iba a explotar, apreté el culo cerrando las piernas y sentí como se vino dentro de mí, me agarro por las caderas para empujármelo lo más adentro que pudo.

    -¡Mmmm! ¡Ahhh! ¡Que caliente! -le dije que no se saliera hasta que me dejara toda la leche dentro.

    Cuando termino saco su verga suavemente y agarrándome con la mano me unte las últimas gotas en los pliegues de mi culo.

    Nos acostamos de nuevo mientras nos besábamos, nos abrazábamos y nos acariciamos valiéndonos si dimos show así desnudos en su casa.

    Pasamos largo rato tirados al sol besándonos y acariciándonos, nos tomamos una cervezas y comimos botanas, más tarde volvimos a meternos a la alberca y jugamos en el agua aprovechando para tocarnos y jugar con nuestros cuerpos, nuevamente ya que nos refrescamos comenzamos a besarnos muy abrazados, le sujete con las piernas alrededor de la cintura y de nuevo me agarro por las nalgas, así que Héctor ya con una sema erección empezó a frotar su animal con mi panochita ¡Que calentura pensé!!! ¡Héctor no se cansa! No cabe duda que le encanta cogerme.

    Nos separamos tantito y me fue a sentar donde estaban las escaleras, ahí me recosté dejando mis piernas dentro de la alberca y mi pubis al aire – Me gusta sentir el sol caliente en mi vagina!

    -¿no se te antoja lo que ves? -Y comencé a tocarme, metí un dedo y comencé a estrujarme frente a él, cerraba los ojos y metí dos dedos comencé a gemir de nuevo mientras mis dedos desaparecían dentro de mí, levantaba las piernas y con la otra mano apretaba mis senos, yo estaba muy caliente!!!

    Se quede un rato observándome mientras me tocaba, su pito respondió a la vista que le estaba regalando, me salí de la alberca y comencé a bailarle de una forma más directa hasta me metí un dedo casi frente a su cara ¡Que masturbada me estaba dando y que deleite el verme hacerlo!

    Se acercó a mí y por fin empezó a besarme, bajo a mis tetas y a morderme los pezones, bajo por mi vientre hasta que comenzó a comerme mi panocha sedienta de él. Se levantó y agarrando su verga con una mano comenzó a frotarla en la entrada de mi panocha, lentamente con la cabeza abrió paso entre mis labios y sobo ligeramente mi clítoris, me daba metiditas y la sacaba para seguir frotándose en mi cola mojada, levanto mis piernas las puso en sus hombros y así sin avisar me la metió hasta el fondo OCHO!!! Grite!!! Pero la saco de nuevo, levanto un poco mi cadera volvió a frotarse y ummm otra vez hasta el fondo!!! Yo estaba empapada de placer

    -¡Métemela pero quiero que te vengas hasta el fondo de mí no te salgas!!!

    Levanto mis caderas y me la metió hasta adentro, así con las piernas juntas en un solo lado de un hombro me tenía bien cogida y yo gimiendo, cuando sentí que se empalmaba cada vez más, abrí mis piernas y lo sujete con las mismas por la cintura empujándolo hasta el fondo de mi para que hiciera lo que le ordene.

    -¡Dámelo! ¡Vente en mí, toda tú lace papacito!

    Cuando perdió su erección y salió dentro de mí se tiro a un lado a recobrar el aliento, descansamos un rato y nos metimos a la alberca a refrescarnos.

    Nos fuimos a bañar, nos vestimos y salimos de regreso a México.

    Cuando llegamos nos despedimos con un rico beso en espera de nuestra próxima visita ya sea yo aquí en la CDMX o el en Playa del Carmen.

  • De nuevo en Cuernavaca (Parte 2)

    De nuevo en Cuernavaca (Parte 2)

    Lo sentí entrando profundamente en mi vagina mientras emitía un gemido de placer que dejó boquiabiertos a mis otros primos, regresé a mamar a mi nene y empecé a moverme lentamente para darle todo el placer posible a mi primo Sergio. Me tomó de las caderas y empezó a moverse de manera intensa, entonces sentí la necesidad de tenerlos a los dos al mismo tiempo, volteando hacia Sergio le dije:

    -espera un momento

    Me paré y lo tome de la mano llevándolo hacia el sofá y pidiéndole se sentara en él…

    Volteando a ver a mi pequeño le dije:

    -ven!, tú también!

    Se paró inmediatamente y llego hasta donde estábamos los dos…

    -Los quiero a los al mismo tiempo!

    Les dije convencida de que era su primera doble penetración de ambos… me empecé a sentar en la verga de Sergio dejándolo ensartarme la raja deliciosamente mientras les pedía a mis otros dos primos tomaran fotos con sus celulares y el mío de esos momentos… al sentirme completamente ensartada por él, le pedí a mi otro primo se acercara a mis nalgas mientras me ponía en una posición para permitirle llegar a mi ano fácilmente…

    Le pedí a Sergio me abriera las nalgas para que mi ano quedara expuesto… mis primos se estaban dando vuelo tomando fotos y me dijo con cara de angustia:

    -Marie, que pasaría si se me va por accidente enviarle una de estas fotos a mi papá?

    Volteando a verlo con cara de incredulidad le dije:

    -en serio? Se te fue una foto?

    -de hecho… dos, es que estaba tomándolas tan rápido que se me fueron…

    Guiñándole un ojo le dije:

    -Pues si ya se te fueron, no te preocupes, ya veremos que dice mi tío de las fotos luego…

    Volteando a ver a mi primito le dije:

    -andaaa métela ya bien adentro!

    Ofreciéndole mi ano hambriento de sexo, se acomodó entre mis nalgas y empezó a meter su vergota en mi ano mientras Sergio se movía lentamente dentro de mi raja… ufff que delicia!

    Al llegar al fondo de mi ano, les dije a ambos: vamos a movernos al unísono, como si estuviéramos bailando: empezamos a hacerlo lentamente pero mi calentura sobrepaso mi razón, empecé a gemir y a moverme pidiéndoles me dieran más duro, en eso Sergio me tomo de los pezones y los pellizco durísimo como me gusta y sin dejar de moverse me dijo:

    -Dile a nuestros primos cuanto disfrutaste en casa de tus papás, te excitó mucho que te viera la familia desnuda verdad?

    Sin dejar de moverse ambos primos dándome sus vergas durísimo, traté de controlarme un segundo y le contesté a Sergio:

    -pero eso fue un accidente, yo no planeé que pasara eso… (Gimiendo como puta a punto de sentir mi primer orgasmo)

    -Cállate Mariela! -dijo Sergio sin dejar de pellizcarme las tetas- se notó lo caliente que te pusiste! (sin darme cuenta, me estaba sometiendo y eso me excitaba aún más)

    -Admítelo! -dijo metiéndome la verga hasta el fondo de mi raja mientras mi otro primo empezaba a endurecerse más dentro de mi ano en señal de un orgasmo inminente.

    -ahhh -entre gemidos dije- si, me excito muchísimo poder desnudarme frente a todos Uds. y la familia, siempre quise que vieran a su primita caliente coger frente a todos! y lo volvería a hacer siempre que puedaaa!!

    Sintiendo mi orgasmo llegar en oleadas intensas mientras mi primo me jalaba y me llenaba el ano de su semen.

    Besándonos como nunca imaginamos, terminamos de venirnos los tres y me sentí llena por los dos lados mientras gemía en respuesta a todo el placer que acababan de darme.

    Sentí a mi primo como sacaba su tolete lentamente de mi ano dejándolo derramándose de su líquido joven y caliente… Sergio siguió moviéndose dentro de mi aún después de venirse mientras me pellizcaba los pezones de manera intensa.

    -Eres muy caliente prima, por qué no nos habías dicho?

    -caliente siempre he sido primos, pero siempre traté de mantener separada mi vida personal y la familiar, claro que hoy día eso ya no es posible, pero, díganme, que piensan de mí ya que se dieron cuenta que soy una cachonda? (volteando a verlos mientras sentía a mi macho seguir cogiéndome por la raja)

    El más callado dijo:

    -Me sorprende de manera positiva, pero creo que de hoy en adelante serás aún más popular en la familia!

    El que recién me dio por el ano dijo:

    -Siempre te admiré y te deseaba en secreto, me encantaba verte llegar a las fiestas de la casa porque siempre vestías muy sexy!

    -mi novia siempre me dijo que se notaba que eras una putita y yo la regañaba por decirte así, pero me hizo ver varios detalles de tu forma de ser y vestir y terminó convenciéndome, nunca lo dije pero en una reunión de hace unas semanas, nos dimos cuenta como se miraban Balam y tú, y en un momento dado se notó como te le ofreciste estando tu esposo ahí mismo….

    Recordé esa reunión, era un bautizo con casi toda la familia, y mi Balám se veía guapísimo ese día y no resistí la tentación de flirtear con él, volteando a verlo les dije: tienes razón, ese día me le ofrecí a Balam porque es mi amante, tenemos algo de tiempo ya saliendo y me encanta!

    Los demás se quedaron sorprendidos por mi declaración, y Sergio aumentó sus embestidas en mi raja al acabar de escuchar eso.

    -Vaya vaya prima! eres más puta de lo que pensaba! -dijo jalándome los pezones, y diciéndome de cerca- lo saben mis tíos?

    -Si -dije descaradamente- y lo aprueban, me he quedado a dormir en su casa con él y él ha ido a mi casa muchas veces a cogerme!

    Eso hizo que Sergio empezara a venirse de nuevo abundantemente en mi raja mientras nos veíamos con lujuria.

    -soy la hembra de Balám, hago lo que me pidaaa… -dije gimiendo mientras sentía mi orgasmo llegar y deje ir mis fluidos en la verga de Sergio que recién terminaba de venirse dentro de mi vagina.

    Lentamente me desensarté de su verga y me fui a sentar al sillón mientras los demás se acomodaban en la sala, encendiendo un cigarro les dije:

    -y esa cara de sorprendidos? tengo un amante de mi trabajo y ahora también a Balám, mi marido no tiene problema con ello… Uds. si?

    -Nooo… -dijeron al unísono ellos- como podemos hacerle para ser amantes tuyos Marie? -preguntó Sergio quién se veía genuinamente interesado.

    Pues en realidad no lo había pensado…

    -Supongo que se va dando, me encanta conocer gente así que quién salga conmigo debe estar de acuerdo con eso… en varias ocasiones he salido con alguien y termino yéndome con alguien diferente, depende de que tan caliente ande…

    -Si claro -dijeron ellos- oye y que dicen en tu trabajo de eso?

    -en mi trabajo tengo fama de putisima, pero no me molesta, y a los hombres tampoco, me buscan mucho casi a diario para salir conmigo aunque ahí si soy un poco más selectiva, con algunos salgo a acostarme, con otros les doy sexo oral hasta que se vengan en mi boca en mi oficina, y a algunos pocos (que no me atraen sexualmente) los masturbo en mi oficina o en mi coche, no rechazo a nadie porque debe ser feo sentirse separado, soy muy democrática… jajaja

    -Wow… -dijeron ellos incrédulos de enterarse de como soy en realidad en mi trabajo.

    -Ahí es donde conocí a mi primer amante y dejarme coger por él terminó de destapar a la Mariela que soy hoy día, él me ha enseñado muchas cosas sexualmente y me ofrece a sus amigos para que me cojan, los fines de semana generalmente regreso a casa llena de semen por ambos lados y mi marido me recibe feliz de saberme tan puta!

    -De lunes a viernes soy de mi marido, pero los fines de semana son de mis amantes, aunque a veces he regresado a casa con alguien y cuando mi esposo llega y encuentra la puerta cerrada de la recamara significa que estoy con alguien más y deseamos primacía.

    -De hecho, la semana que viene me voy de vacaciones por primera vez sola con Balám y mi marido sabe y lo acepta, ya tenemos reservaciones en un hotel de Cancún y los boletos de avión.

    -Es como una segunda luna de miel, solo que esta vez será sexo ininterrumpido sin romance ni nada de eso, vamos a coger como dios manda!, dije riendo y aceptando las miradas de lujuria de mis primos hacia mi cuerpo…

    Seguimos cogiendo gran parte de la noche, con cada uno de ellos tuve orgasmos y al final me fui a dormir con Sergio sin sospechar que esas fotos que se habían escapado a mi primo tendrían consecuencias al día siguiente.

    Desperté satisfecha de la noche anterior solo para encontrar al papá de Sergio parado en la puerta de la recamara admirando mi desnudez y diciéndome:

    -buenos días princesa, la pasaste bien?

    -… sí, pero, qué haces aquí?

    Pregunté en el momento que me daba cuenta que estaba desnuda en la cama junto a Sergio.

    -Pues al recibir las fotos de anoche, tus tíos y yo decidimos venir a ver como la estaban pasando, allá afuera están tus otros dos tíos esperándote…

    -No vas a salir a saludarlos? -Dijo mientras mi primo se despertaba y lo veía sorprendido…

    -Se acabó la fiesta para Uds. cabroncitos -le dijo mi tío, se regresan a la ciudad y nosotros nos quedamos con su prima Mariela…

    Dándome cuenta del motivo de tan inesperada visita de mis tíos, le sonreí y poniéndome de pie dejándolo admirarme desnuda le dije:

    -ok tío, soy toda suya el fin de semana -sonriéndole y guiñándole un ojo mientras me ponía mis zapatillas y lo tomaba de la mano mientras le decía-Vamos a saldar a mis otros tíos -mientras volteaba a ver a Sergio y le guiñaba un ojo en señal de despedida.

    Al entrar en la sala mis tíos no creyeron lo que veían: ahí estaba yo, desnuda solo con mis zapatillas sonriéndoles y saludándolos, alcancé a escuchar voces mis primos que protestaban porque se tenían que regresar…

    Mis tíos me sonrieron y el papá de mi primito vergón dijo:

    -pero hija! no pierdes el tiempo verdad? -Con una sonrisa de oreja a oreja…

    -Si quieres me voy a vestir -contesté sonriéndoles.

    -No, no, así estás bien -dijo uno de ellos que había estado en la otra reunión de Cuernavaca con mi tía también y me había visto ya con el bikini aquel que no dejaba nada a la imaginación- pero que rica estás Marielita, te ves muy bien desnuda! -Dijo admirándome mientras yo giraba para dejarlos admirarme mejor, me veían con lujuria mientras mis primos pasaban y se despedían para dejarme sola con mis tíos…

    Continuará.

  • Nuestra amiga argentina con una pareja de treintañeros

    Nuestra amiga argentina con una pareja de treintañeros

    Como siempre, esto, es como un diario íntimo, y no puedo dejar de contar todo lo que me pasa, hago una pequeña introducción. 

    En casa, para la Nochebuena, a mi viejo le encanta invitar a todo el mundo, a veces somos más de 70 personas. El año pasado entre todos los que vinieron vino Guillermo, ¿quién es? Un amigo de mi cuñado. Guillermo es re putañero, por eso se había separado hacia poco porque la mujer se cansó de que lo cagara. La cosa es que a eso de las 1,30, nos fuimos todos los de mi edad, poco más, poco menos, a tomar algo, y obvio terminé cogiendo con Guillermo, después cogimos alguna vez mas y nunca más lo volví a ver. Pero la cosa es más larga, pero no me voy a detener en contarla.

    Este año, paso lo mismo, mil personas, éramos alrededor de 15 (los que más o menos tenían mi edad), y nos fuimos a tomar algo, también estaba Guillermo, pero con su nueva pareja (María), los dos más o menos tienen 30/32 años y están ambos bastante bien.

    En momento de la noche Guillermo me dice: “¿Te acordas que el año pasado me dijiste que también alguna vez te habías acostado con alguna amiga tuya y que eso también te gustaba?” yo la verdad ni me acordaba, pero se ve que se lo dije, si no ¡de donde lo sacó!

    Pero eso no fue lo peor, lo peor es que me dice: “Con María ese tema lo hablamos muchas veces y ella tiene la fantasía de acostarse con una mujer, de hacer un trio MHM, y nunca lo hicimos” (cosa que no me extraño ya que por internet hablo con muchas mujeres que tienen esa fantasía y nunca la cumplieron).

    Me hacia la boluda, le dije: “y con eso ¿qué me queres decir?” y Guille me dice: “nada nena, no te hagas la boluda, me re entendes, pensalo, te lo dejo picando, pero a lo mejor hoy le podemos cumplir su fantasía”.

    Nada, como siempre me quede helada, con esa adrenalina putezca que me agarra, y no me deja pensar, en saber que la decisión era ¡SOLO MIA!, si se daría o no, ¿cómo sería la cosa?, que se yo, son esas cosas que me pasan por hablar de más y ser ¡tan trola!

    Bueno la cosa es que nos vamos todos a tomar algo, al rato de llegar y tomar algo Guillermo me dice: “Caro con María nos vamos, ¿queres que te llevemos?” ¡Qué hijo de puta!, si le decía que sí, sabía que no me iba a llevar a casa, y si le decía que no, me iba a quedar con las dudas de como hubiera sido un trío con una mujer de 30 años que nunca había estado con una mujer y se moría de ganas y sé que en estos casos, si están con una pendeja se calientan ¡más todavía!

    Ni tiempo para pensar tenía, estábamos delante de todos, pero estas cosas son mas fuertes que yo y sin pensarlo, le dije: “Dale, llévame a casa”

    Nos subimos al auto, y Guillermo me dice: “la verdad no es tan tarde, ¿no queres venir a casa a tomar algo?”, ya estaba jugada, caliente, solo me mojaba con pensar cómo iba hacer la noche, obvio le digo que si.

    Llegamos a la casa, Guillermo, prepara algo para tomar, nos sentamos en el living y al toque empieza la noche, y fue más o menos así (porque la verdad aunque les cueste creerme, la primera vez siempre me pongo nerviosa).

    Guillermo: ¿viste María?, lo que siempre hablamos, y que es tu fantasía de hacer un trío con una mujer.

    María: (vi que también se quedó helada, yo con ella no tenía confianza era la primera vez que la veía) Guillermo, sorry, pero no es un tema para hablar delante de Caro, ¿estás en pedo nene?

    Guillermo: no nena, Caro, no es lesbiana, pero la conozco desde antes que vos y estas cosas también le gustan.

    Yo solo como una boluda y que ya se estaba calentando (soy re calentona) solo prestaba atención a ver como terminaba la cosa.

    María no dice nada Guillermo, que como les dije, seguro hizo mil tríos, es más grande que yo, y seguro con más experiencia para manejar estas cosas (y yo que sola me dejaba llevar por la situación y por cómo se daban las cosas). Nos agarra las cabezas a las dos, hasta que nuestros labios ya estaban juntos, nos pegamos un tímido beso, después uno más fuerte, Guillermo, la empieza a calentar a María, tocándole la concha (ah, estábamos las dos re normales, con unos vestidos sobre la rodilla, nada más, no me quise vestir como una trola).

    Bueno la cosa, es que nos empezamos a besar, María se empezó a calentar, y esos besos suaves ya se transformaban en los besos que a mi me gustan con las mujeres, esos besos de lengua, y Guillermo, ya le estaba re tocando la concha y María ya estaba re caliente (me doy solita cuenta de esas cosas).

    Guillermo, le empieza a sacar el vestido a María, se queda en ropa interior, yo me saco el mío y lo mismo, y yo también ya estaba totalmente jugada ¡y entregada!

    Le empiezo a acariciar las piernas a María, ni bien se las toco sus gemidos la vendían ¡sola!, se moría de ganas porque ¡la tocara!

    Yo agarro su mano, la pongo sobre mi piernita, y le digo: “acaríciame, sentime”, de a poco me empieza a tocar las piernas, las dos nos empezamos a re toquetear las piernas, nada más, pero lo suficiente, para ver lo caliente que estábamos. Guillermo, le saca el corpiño, yo me tiro sobre sus tetas, se las empiezo a besar a amasar, con los pezones ya re duros, le digo: “¿te gusta?” “siiii, siiiii”, solo me dice eso y se las sigo besando, mientras Guillermo me empieza a sacar mi corpiño, ¡y lo dejo!

    Esta vez yo, le agarro la cabeza a María y se la llevo a mis tetas, y le digo: “chúpamelas, calentame, gozame soy tuya nena (o algo así)” y me las empieza a chupar de a poco hasta que me hacía doler de lo que me las ¡mordía!, mientras Guille, (que creo que era eso lo que estaba esperando), le saca la bombachita a María y después a mi (él también se puso en bolas).

    Bueno, la cosa es que María me chupaba las tetas, y Guille nos empezó a tocar las conchas a cada una, una de sus manos ¡en cada concha!, ya los tres ¡re calientes!

    Guillermo se para y le digo a María: “vení hagamos esto, así lo ponemos re loco” y entre las dos, mientras nos besábamos y nos tocábamos, le empezamos a chupar la pija, se la re chupamos, él nos agarraba las cabezas para meternos de a una bien la pija dentro ¡de la boca!

    Seguíamos en el living, la pija de Guillermo ya explotaba, se sienta en el sofá, la agarra a María, y se la pone encima. María se clava la pija y empieza a saltar sobre ella, mientras yo la tocaba, la besaba, le chupaba las tetas. María estaba desenfrenada, estaba ¡como loca! ¡Acabó enseguida!, pero acabó ¡como una perra!

    Sigue arriba de Guillermo, yo la sigo chupando besando acariciando, mientras también, me meto en la boca (pero esta vez yo sola) la Pija de Guillermo hasta dejársela ¡bien limpita!

    No sé por qué seguimos en el living y no fuimos derecho a la cama, pero eso yo, obvio, no lo iba a proponer.

    La cosa es que después la voy llevando a María, junto con Guillermo, a que se arrodille en el piso y me empiece a chupar la conchita (cosa que no se resistió), y de a poco (repito, era la primera vez que lo hacía y sé que la primera vez da cosita), me la empieza a chupar, mientras con Guillermo, nos besábamos me amasaba las tetas, me las empieza a chupar, yo ya volaba de la calentura y llegó un momento en el que yo ¡quería pija!

    Hasta que llega un momento en que digo esas palabras mágicas (repito fue algo así).

    Yo: Guillermo, ¡cogeme!

    María: ¿qué?

    Yo: siii, quiero que me coja delante de tuyo mientras vos conmigo haces lo que quieras.

    Con Guillermo, no le dimos tiempo a María ¡para nada!, él se sienta en el sofá, yo arriba de él, me clavo la pija en mi concha, empiezo también a saltar (no es por nada, pero yo lo hacía mejor que María) mientras le decía: “cogeme, cogeme bien puto, la quiero ¡sentir!”, y María, como podía (por mis saltos, me besaba, me tocaba, hasta que acabe, y esta vez Guillermo también y me lleno la concha ¡de leche! (Esta vez cogí sin forro más tranquila, porque si a María se la coge sin forro, ¿por qué a mi no?)

    Bueno, nada, después se hizo un momento de mierda, vi que a María no le gusto que me cogiera a su pareja delante de ella (la verdad que me importo un carajo), y digo un momento de mierda, porque nos habremos quedado, no sé, 15 minutos, casi sin hablar, solo nos tocábamos entre los tres, y ¡ya me estaba embolando de eso!, era como algo frio, sin adrenalina, que no pasaba nada, y ninguno de los dos decía ¡de ir al cuarto!

    La verdad, es que yo seguía caliente, bah, digo con ganas de hacer más cosas, pero ninguno de los dos decía nada (cosa que me extrañó, porque pensé que Guillermo iba a manejar mejor la cosa, pero me equivoqué, yo siendo más pendeja, me pareció que tengo más experiencia en estas cosas que él).

    Bueno como les conté ya había pasado un rato digo 15 o 20 minutos, que se yo, porque no estaba con el reloj fijándome la hora, ¡y nadie decía nada!

    Y ahí sí, ya caliente, como siempre y que cuando estoy así, nada me importa, les digo: “¿y si vamos a un lugar más cómodo?”

    Se quedaron los dos sin respuesta unos segundos, hasta que Guillermo dice: “vamos al dormitorio”.

    Fuimos los tres, nos acostamos en la cama y como siempre y porque para algunas cosas sé que soy re boluda, pero para esto no, la llevo a María a la posición del 69 (obvio, yo arriba y ya van a ver porque).

    Bueno así con María haciendo el 69, nos empezamos a chupar las conchas, ella estaba como loca, me daba cuenta por sus gemidos, por el movimiento ¡de sus piernas!, yo obvio me puse arriba dejándole mi culito de regalo a Guillermo, quien me lo empieza a acariciar, a chupar, a meterme la lengua (no le digo nada, es más gemía cada vez más), me mete, con mis jugos los dedos, uno, dos (mientras con María nos seguíamos chupando las conchas) hasta que siento (como no fue la primera vez que me paso), que Guillermo intenta meterme la pija en el culo, no le digo nada, solo, abro más las piernas para que lo pueda hacer.

    María, estaba tan caliente con la chupada de concha que nos hacíamos, que creo que en ese momento nada le importaba, solo dejaba de chupármela, cuando le chupaba los huevos a Guillermo, mientras ya me estaba haciendo la cola y yo a los gritos, me dolía, no estaba del todo dilatada, hasta que me la mete toda, y (repito seguíamos chupándonos las conchas), hasta que me hace acabar ¡como una yegua!

    Como digo siempre, mi cuota sexual ya estaba cumplida, miro la hora en un reloj que tenían en el dormitorio y ya eran las 7 de la mañana, y como no quería que me pasara lo mismo de la Nochebuena del año pasado, les digo que me tenía que ir.

    Me pido un taxi y me voy a casa

    Hoy hablo por whatsapp con Guillermo, y me dice que María estaba recaliente conmigo, que yo era una pendeja re puta, que como me voy a coger a su novio y más dejarme hacer la cola delante de ella y no se ¡cuántas cosas más!

    Que se joda por forra, ya es grande, y si no sabe que un trío es así, lo siento mamita.

  • Regresé a las andadas

    Regresé a las andadas

    A mi amante le digo ‘nene’ aunque es como veinte años mayor que yo, porque la primera vez que me mamó las tetas sentí que tenía en mis brazos a un niño y lo acuné diciéndole ‘mama, nene, mama, mi niño’. Otra característica de nuestra relación es que desde la primera vez me sacaba fotos cada vez que hacíamos el amor. Esto está en el relato titulado ‘Las fotografías’ y en los comentarios está la dirección donde pueden acceder a algunas ellas.

    Lo que a mí me mantuvo infiel por un par de años (de la primera época) fue que mi marido no me quiere chupar la panocha y a mi amante sí le gusta.

    Busquen mis relatos en mi perfil para que se enteren cómo fue.

    El asunto es que ya llevaba un buen tiempo que tuvimos que dejar de vernos y quedé obsesionada con las mamadas que me daba mi amante y no aguanté más. Cuando se dio la oportunidad de que mi marido saldría una semana a trabajar fuera, le pedí a mi amante que nos viéramos, que lo necesitaba y él de inmediato aceptó.

    ¡Claro que también sacamos fotos en esta ocasión! Yo le saqué cuatro al nene de cuerpo completo, como casting. En la toma del lado izquierdo se le ve la verga firme y estirada, en la del lado derecho un poco decaída. En la de frente los huevos cuelgan lindísimo, sí, es muy huevón, tan huevón que no me caben los dos en la boca. Los de mi marido sí. Yo creo que el nene tiene otra mujer, además de su actual esposa, u otras, porque ahora mi marido me da más leche.

    La noche anterior al día en que mi marido se fue, lo ordeñé todo lo que pude, incluso en la mañana anterior le había hecho una paja con mis tetas. En la mañana, muy temprano, le di una exprimida tremenda con la boca. Apenas llegaron sus compañeros de cuadrilla por él, me vestí y salí rumbo al departamento de mi amante.

    Al llegar, me abrió la puerta, asomando sólo la cara para que nadie pudiera verlo ya que me esperaba ¡completamente encuerado! Al entrar, lo besé con el sabor que me dejó la verga de mi marido y sus manos me quitaron la ropa, casi arrancándola: su lengua reconoció el sabor del beso, aún blanco, mientras su lengua recorría la mía, las encías y el interior de mis mejillas probando el néctar que traía. Al terminar el beso, también quedé encuerada. Le di las tetas con crema que limpió muy bien, siguió con mis axilas (tres noches y dos días sin bañarme) y sus dedos se metían en mi vagina. Él es muy efusivo. Me lamió la espalda y las nalgas. Me tiró en la cama y lamió mis pies, empezó por las palmas haciéndome muchas cosquillas.

    Chupó mis dedos uno a uno. Su lengua siguió subiendo hasta las verijas donde se entretuvo saboreando lo que en esas tres noches me había escurrido. Siguieron mis vellos, los cuales, antes pringosos el «pegamento» que me había puesto mi marido, ahora quedaban limpiecitos. Por último, su trabajo lingual se concentró en mi panocha. Yo sentía que me iba a descoyuntar de tanto que me abría las piernas, pero no me dolía ya que la lengua hacía que me adormilara en el Paraíso. No sé cuántos orgasmos tuve, pero fueron muchos porque ya no tenía fuerzas para apretarle la cabeza contra mi panocha.

    El gusto de chuparme la panocha con el semen de mi marido, le recuerda al sabor de su exesposa, quien cogía mucho y su olor era fuerte por tanto semen que recolectaba de él y de otros dos amantes que tenía; ella pretendía humillarlo al llegar cogida y chorreando el semen, ya que lo calentaba a besos, se desnudaban y ella se ponía a cabalgarlo un poco para que el pito quedara bien lustroso de atole; en ese punto se desmontaba y pasaban a un 69 donde ella saboreaba otra vez el sabor del amante en la verga y mi amante se tragaba el producto de las horas de amor que había disfrutado ella fuera de casa.

    El resultado fue que el nene se aficionó a esa droga tan deliciosa que es el semen mezclado con jugos de su puta esposa (la proporción, según estima era de una venida del corneador por ocho o diez de su ex). Así que, ¿por qué no iba a probar mi panocha con la leche que me daban? Lo mismo pasó con los besos, pues el que ella le daba al llegar a casa tenía mucho sabor a su amante pues ella al despedirse le mamaba la verga para dejársela limpia.

    Desde que me recibió en la puerta, traía la verga paradísima pues se la había estado acariciando mientras me esperaba. Así que cuando llegué yo, él ya tenía muchas cosas en la mente sobre qué hacer con «esta hermosa puta nalgona» como me dice cuando está calentísimo. Además, como mi sabor y mi olor a pura leche y sudor acumulados por el amor de tres noches y no sé cuántas horas de día que me dio mi esposo… ¡le supieron riquísimo! ¡Me mamó hasta el culo!, y yo sólo gritaba y lo arañaba del placer que me provocaba.

    Después de que me vine, literalmente, a chorros por tanta lengua que me dio, mea dejó descansar un poco. Me tiró boca abajo y se subió en mí para sentir mis nalgas. Me abrió las piernas y empezó a limarme con su palo hasta que grité pidiendo tregua después de un par de orgasmos más. Dormí un poco mientras él contaba los vellos de su pubis, olía mis axilas otra vez y me despertó porque le urgía descargar lo que traía en sus huevos. Me puse ahora boca arriba y, de armas al hombro, me penetró. Me flexionaba cada vez más y yo le pedía que me la metiera más adentro.

    En esos casos, como bien saben todas las mujeres calientes, nosotras mandamos y ellos nos complacen…

    En cuanto le pedí que se viniera, él lo hizo descargando su fuego que sentía hasta el útero y le regalé una sonrisa cuando sentí sus chorros. Bajé las piernas y él, sin sacármela se acostó sobre mí para descansar, y dormimos los dos. Ahí no acabó el asunto, apenas llevábamos dos horas de amor.

    Dormimos abrazados un rato. Él se paró al baño y cuando regresó puso su cabeza en su panza y comenzó a oler mi panocha. Seguramente mi olor le recordaba al de la puta de su ex que lo excitaba mucho. Mientras aspiraba el aroma de mujer cogida por varios días se acarició la verga y los huevos. Se la empezó a jalar y el calor del aliento y las aspiraciones en mis pelos, así como el chasquido del prepucio, me despertaron.

    Me calenté de inmediato con la escena que veía y me puse a mamar y huevos y jalar verga. «Yo lo hago, nene», le dije al acomodarme y me metí todo el pene en la boca, el cual le creció hasta salírseme una gran parte de la boca. Mamaba sin dejar de jalarle el tronco y el escroto, eventualmente le acariciaba y mamaba sus bolas que seguramente producían esperma a marchas forzadas para que a a mí no me faltara cuando se lo exigiera.

    Una vez que lo tuve con la verga erecta, me senté sobre ella y me puse a cabalgar gritando «¡Qué verga tan rica!» «Quiero sentir calientito adentro, nene, vente mucho», repetía mientras me movía de adelante para atrás y viceversa y él se vino con abundancia. «¡Ah, qué rico, nene, lléname la panocha con tu leche!» seguía gritando y él continuaba vaciándose. Le gustaba el movimiento de mis nalgas y ver cómo me saltaban las tetas. «Así, mi Nena puta chichona», me gritaba, acordándose de su ex, a quien él se refería como «mi Nena chichona» que sí estaba chichona y era muy puta.

    Al verlo poseído, yo saltaba más sobre él para que mis tetas se sacudieran. Abrió un poco las piernas para que mis nalgas no le apachurraran tanto los huevos, sólo lo suficiente para sentirme cabalgar en ellos. Con las de nalgas delgadas de su ex lo hacía al revés: las cerraba para que se los apretaran más. Me vine yo también desde su primer chorro y lancé un grito «¡Ay, qué rica verga!», dejándome caer sobre él al sentir el tercero de los chorros. Me lamió el pabellón de la oreja que le quedó cerca mientras descansábamos. Su pene comenzó a achicarse, pero mi perrito, que ya aprendí a usar y que mi marido también disfruta, le exprimía hasta la última gota de semen. Volvimos a quedar dormidos otro rato.

    Cuando me resbalé hacia la cama, quedé boca abajo y su cara se fue a mis nalgas, las besó y las lamió. Abrió mis piernas y su lengua fue a mi culo, luego bajó a la pepa y lamió mis jugos revueltos con su leche. Me limpió hasta donde pudo. Me volteó boca arriba y su boca hizo fiesta con mis pelos, me chupó los labios y el clítoris. Todo lo sentía, aunque parecía estar desmayada o paralizada, pues no podía reaccionar a sus caricias. Eso no le preocupó, se dio un hartazgo con mi cuerpo.

    Su boca fue a mi ombligo, metió en él la lengua mientras me apretaba las chiches y me jalaba los pezones. Yo me dejaba hacer sin responderle, como si estuviera sin sentido. Durmió un poco con su cara en mi panza. En tanto que yo, con los ojos cerrados y sin poder moverme, estaba impresionada, porque, además de lo desguanzada que me encontraba, fue que, aunque él no quisiera, recordaba a su ex cuando me cogía, y seguramente pasará lo mismo al cogerse a otras, aunque no seamos flacas ni chichonas como ella…

    Después de descansar un buen rato, me repuse pues estaba sin tono muscular, sólo sentía la lengua y los labios de mi amante por todo el cuerpo; cuando me chupó atrás, le ayudé un poquito abriéndome las nalgas para que me metiera la lengua por el culo, ¡yo sentía divino! Otra cosa que me encanta es cuando me chupa las axilas, se pone frenético mamándolas cuando huelo a sudor, así como se pone a chuparme las tetas con la crema de mi marido y me las deja limpiecitas…

    Todo eso le tocó esta vez, pues tuve tiempo de prepararme el fin de semana. Mi marido me tuvo encamada llenándome toda de leche. Las tetas tuvieron una buena venida cubana que extendí por todo el pecho y también en las axilas llenas de sudor por nuestro ejercicio. Mi marido se merecía una calurosa y prolongada despedida, y el nene una rica bienvenida con su amante bien venida y llena de leche del burro para bañarme en ella. (Leche de burro o de buey, que es de mi marido, a quien lo amo mucho por burro y lo hago buey por la lengua que él no quiere usar en mí y tengo que buscar en otra parte.)

    Bueno, continúo. Al reponerme de mi estado «cuasi cataléptico», tuve presente que ya debería ir a hacer la comida para mis hijos, los grandes no tienen problema, pero sí el más chiquito. Así que me quise despedir de esa boca y esa lengua por la que he seguido siendo infiel. Tomé a mi amante como si fuera un objeto de placer, lo acosté boca arriba recargando su cabeza en la almohada y me hinqué con las rodillas al lado de su cabeza. Me agarré fuerte de la cabecera de la cama y empecé a pasearle la panocha por la cara.

    De por sí yo traía mucha humedad de las cogidas que nos dimos, pero al restregar mi clítoris sobre su nariz empecé a soltar jugos que le dejaban una pátina viscosa en la cara. Me hice una buena paja con esa fricción de la nariz, la boca y la lengua, su cara quedó llena de mis venidas; cuando ya no pude más me solté y caí de espaldas sobre su cuerpo, subí las piernas a la cabecera de la cama y volví a sentir un rico letargo, sentía adormecimiento de la cintura para abajo y el nene seguía bebiendo mis excreciones de amor. Ahí sí hubiera quedado bien una foto con las cejas revueltas, su boca golosa abrevando de mi felicidad y la cara mojada de mi amor…

    Cuando me repuse nos metimos a bañar, nos enjabonamos muy bien con caricias y tallándonos con nuestros respectivos estropajos de pelos. Me cargó en el chorro de la regadera, bien empalada para que me enjuagara y, otra vez la recordó cuando me cargó («de cartoncito de cerveza», dice mi marido) y me movió para hacerme venir, gritando «¡Así me cogía yo a esa puta hermosa en el baño desde la primera vez que fuimos al hotel!» y me dio un rico beso propiciando que me viniera. Nos secamos uno al otro, y así me vistió y lo vestí. Me llevó a mi casa (bueno, me dejó a media cuadra de ella).

    Con trabajos llegué a mi casa y, afortunadamente mi hija había empezado a hacer la comida, así que me fui a descansar y me despertaron para que comiera. ¡Qué cogida tan linda tuve!, lo malo es que mis hijos pensaron que me sentía mal, pero no me creyeron que me sentía muy bien…

  • Mi familia colombiana y su secreto (19)

    Mi familia colombiana y su secreto (19)

    Este relato es 100% ficticio solo fruto de una fantasía personal.

    Al día siguiente me desperté a las 9 de la mañana, me bañé y afeité. Cuando estaba desayunando llegó la yaya como un tornado y sin dejar que terminase mi desayuno me arrastró a un salón cerrado con llave.

    Había tres retratos de cuerpo entero de dos hombres mi abuelo Julio y “mi bisabuelo” don Lito vestidos de traje apoyado en una silla de montar colocado en un caballete y doña Victoria Madre vestida de traje de fiesta como una reina además en aquel salón había como 10 monturas en plata muy repujada y verdaderamente preciosas y cabezas de caballos y toros sementales, la Yaya me explico muy emocionada de los dos hombres de su vida y su madre y de los objetos que contenía aquella habitación y que en cuanto terminase mi desayuno iríamos al cementerio a ver sus mausoleos de la familia, me pareció raro que no hubiese retrato de sus otros esposos pero a saber.

    Termine mi desayuno mientras Adelita y la Yaya preparaban las cosas a llevar al cementerio…

    Y espabilaban a gritos a Jacobo para que se alistara así vistas las cosas me fui a la cochera con El Bisonte que también le vio los dientes al lobo, preparamos el coche de la Yaya y esperamos a que ella saliera y cargamos cosas en el coche El Bisonte de chofer Jacobo de copiloto con un resacan como la Giralda de Sevilla y yo de pasajero al lado de la Yaya que aprovecho para explicarme un poco de la historia familiar ante los resoplidos gruñidos de la Jacobo

    Llegamos al mausoleo de mi abuelo y el encargado del cementerio y de las llaves de los mausoleos de la gestión de la limpieza y mantenimiento

    Resulto que estaba de viaje y que las llaves las tenía que había el mantenimiento limpieza etc. que era un pobre viejo borracho pegado la botella…

    Desde la reja de la puerta se podía ver el mausoleo se podía ver aquello sucio descuidado sin flores ni ofrendas y la cara de la Yaya era un poema Jacobo de repente se despejo El Bisonte y Jacobo se pusieron a buscar a este pobre pendejo y dieron con el sucio desaliñado y tan borracho que no se podía sostener de pie le quitamos la laves y El Bisonte se desembarazo de aquel pobre diablo al que ni pegándole con un poste de teléfono se iba a enterar Jacobo fue a ver el mausoleo de sus padres mientas las Yaya intenta limpiar aquello con un pañuelo y pedía disculpas a mi abuelo y a Dios.

    Jacobo llego con noticias similares del mausoleo de sus padres y hermanos la Yaya casi se nos desmaya y cae al suelo con la noticia decidimos sacarla de allí ya mandaríamos a alguien a que adecentara aquello la Yaya me mando a ver como estaba el mausoleo de los Contreras muy próximo a los nuestros y estaba inclusos peor que los nuestros.

    De camino a la hacienda nos pasamos por la hacienda de los Contreras para decirles lo sucedido y como estaba todo Doña Enedina Doña Ximena y mi tía Eva pusieron el grito en el cielo al punto de despertar a Wendy CR7 El Diablo y Jessica que aún estaba durmiendo tomaron a Rodolfo de la orejas y pusieron rumbo al cementerio. Y nosotros a la hacienda allí nos dijo El Bisonte que tenía una sobrina que había enviudado recientemente que tenía 2 hijas pequeñas podía ocuparse de los mausoleos de la familia y de el de los Contreras que el aseguraba que su sobrina los dejaría como los chorros del oro lo mantendría muy bien cuidado así que decidimos darle una oportunidad y a la Yaya le parecía mejor para la limpieza una mujer a su juicio una mujer limpia mejor que un hombre…

    Después de comer la Yaya se acostó un ratito y como a las cuatro de la tarde llego Sofía Diana tía Eva y Papa que le traía a Goliat las motos y piezas para todo ello…

    La Yaya les conto lo del cementerio y nos mandó pasar a todos más Adelita a su despacho y lo más raro pidió el Whisky Pappy Van Winkle del abuelo y Aguardiente y en el despacho la Yaya me explico algo de los lazos de sangre y las líneas de sangre, Sofía pidió un cuchillo y le ofrecí mi navaja, sentamos a Diana en el sofá y con mi pañuelo le tape los ojos si ve sangre se desmalla

    Sofía me picho en el dedo corazón de mi mano derecha y pincho a la Yaya también lo mismo que a la Yaya y unió en nuestros dedos y sangres le hizo tomar una vaso de aguardiente a la Yaya, repitió la operación con Jacobo que tomo Whisky con que tomo aguardiente y se emocionó mucho después tía Eva que tomo aguardiente después Adelita que tomo aguardiente…

    Sofía me dijo que ya tenía sangre pura Colombia en mi ser y sus bendiciones y las de mis antepasados en mi alma incluidos mis bisabuelos y que estaban allí presentes etc.

    Diana se levantó y se fue al WC volvió y me coloco una cadena con una medalla de oro de una virgen muy vendita de en el cuello haciendo jurara que no me la quitaría jamás la habían bendecido dos sacerdotes y Sofía.

    Papa me entro un paquete era un cuchillo de los que se llevan en horizontal en el cinturón artesanal y echo para expresamente la funda se podía poner en posición horizontal en el cinturón y una artesano de funda haría que también pudiera llevar mi navaja stileto feliz y contento me fui con Papa y Jacobo a ver las motos y a Goliat pero antes de irnos Papa le recordó a la Yaya lo de mi doble nacionalidad…

    Mi padre me explico los arreglitos especiales de Jeep y lo que se podía mejorar en la motos y que en unos días llegarían los otros coches mi otra moto y las herramientas…

    Llego El Bisonte diciendo que Sofía les había dicho a Diana y a tía Eva que estaba maduras esos día para quedar en cinta, lo supo al probar su sangre por petición de la Yaya…

    Papa estaría muy muy ocupado eso días jajaja y yo debía escapar de tía Eva que quería jugar y que la dejase preñada yo y no tío Rodolfo con la excusa de probar las motos me desaparecí pero antes pedí a mi padre que se llevara una cantidad de dinero y lo mandase a España a Mama y que me buscase una banco de pesas múltiple lo más completo que se pudiera…

    Volví tarde la Yaya me esperaba en el despacho quería que hablásemos.

    1- Ya era llevaba su sangre ahora ya era su nieto ala 100×100 y en un futuro podría hacerme cargo del negocio pero ahora debía trabajar más y mejor en el negocio.

    2- Quería que dejase en cinta a tía Eva quería otro nieto varón con mis cualidades y mi físico no con el de tío Rodolfo, le dije que si pero eso no iba a pasar.

    3- Insinuó en que esperaba lo mejor de mí y en que ella y Diana debía tener lazos especiales conmigo…

    Le di su beso de buenas noches y le dije que iba estudiar unos diarios del abuelo que había visto algo en el cementerio…

    Cene algo deje una moto escondía subí a mi cuarto cerré la puerta con llave y me escabullí por el tejado a el lugar donde entreno Elisa me había llamado por la tarde muy mimosa prometiéndome una noche inolvidable y algo especial como no ir…

    Salí por el pequeño balcón de mi cuarto descolgando con la ayuda de una cuerda tome la moto puse rumbo a casa de Elisa sin hacer mucho ruido.

    Cuando llegue a casa de Elisa ella me abrió la puerta con un vaso de Whisky en la mano zapatos de negros de taconazo medias ligas sin bragas un camisón transparente negro sin mangas sin sujetador maquillada como una PUTA y peinada de peluquería pidiendo guerra desde el segundo 1 me beso en la boca y se abrazó a mi como una osa entre besos y caricias a cavamos en el sofá…

    H: Estas muy guapa

    LC: Que rico que te guste amor…

    Se abalanzo sobre mi como un tornado y fue directa ami bragueta… Cuando comenzaba a sobar mi polla escuchamos disparos y ráfagas de metralleta y todo se fue al carajo ella debía traer y tranquilizar a sus palomitas ( hijas) que estaban cambio pasta en la calle y debía volver lo antes posible a la hacienda, no creo que se enteraran de lo sucedido hasta la mañana siguiente pero si iban a mi cuarto nadie iba a responder y yo iba a tener que dar muchas explicaciones además que las hijas de Elisa no podían saber lo nuestro así que salí con calentón de la ostias pero rápido como el rayo de allí y volé por la carrera y al llegar a la hacienda lo hice con la máxima discreción escale a mi cuarto me desnude y desbloquee la puerta y me metí en la cama…

    Como a las 2 horas de estar en la cama toco a mi puerta mi Yaya que escucho disparos cerca de la hacienda y quería que yo y Jacobo saliésemos a ver qué demonios pasaba, me volví a vestir y armar y salimos a ver Jacobo muy enfadado ya que él quería más gente de guardia de noche en la hacienda, solo escuchamos disparos en la lejanía y volvimos a la casa quedándome el resto de la noche de guardia…

    Me relevo Jacobo como a eso de las 4:00 de la mañana y me fui a dormir.

    Al día siguiente me levante como a las 10:00 de la mañana me levante y después de asearme y de desayunar Jacobo y la Yaya estaban discutiendo Jacobo quería contratar a más gente para la protección de la hacienda y la familia y la Yaya no quería según Jacobo por no pagar más plata a más gente etc…

    Así las cosas decidí quitarme del medio y pille una camioneta y me fui a dar un paseo de camino había un Land Rover Discovery parado en la cuneta con el capo abierto me pare por si podía ayudar los coches europeos como ese no son muy comunes en Colombia y yo sé mucho de ese coche Patrick tiene uno y yo soy quien me ocupo del básicamente para que mi madre Sofía no se mate ya que Patrick no se ocupa del mantenimiento ni de nada…

    Había 3 hombres una que parecía ser el Chofert, el otro el guarda espaldas ya que iba armado y el otro el pasajero y dentro del coche otra silueta que se apreciaba atreves de los lunas tintadas del coche…

    Les ofrecí mi ayuda y la aceptaron ya que ellos no parecían tener mucha idea de mecánica conseguí echarlo a andar el pasajero me ofreció un dinero por el favor que no acepte y me fui recogí mis nuevas fundas para mis cuchillo y mi navaja y después me volví a la hacienda y las cosas estaban ya más calmadas después de comer me entere que Esteban iría a una subasta de caballos y le eche mucho morro y me fui con él con la excusa de aprender…

    Allí estaba el hombre al que ayude esta mañana y una pelirroja impresionante Reyina Guerrero 22 años muy hermosa con medidas de modelo pero es muda muy blanca y pelirroja de linda figura pero muy malas pulgas… Información que me facilito Esteban que también me dijo que el hombre al que ayude era Amadeo Guerrero de Chile Caponan de la DINA de Pinochet Consejero de la familia Reyes un viejo zorro que se las sabe todas y con mucho peso en la organización y muy respetado por los patrones etc. y buen amigo de la familia y en especial de mi abuelo…

    Nos volvimos a la hacienda sin haber hecho ninguna adquisición…

    Durante la cena Jacobo me pidió que revisase las armas de los vehículos de la familia y las actualizase la Yaya me dijo que Wendy y tía Eva habían estado allí de tarde y que debía cumplir lo que le había prometido a Wendy con el carro etc. etc. etc. y que lo que había sucedido la noche anterior era cosas de negocios y que me quería bien armado y atento hasta que todo se arreglase entre los patrones y que el viernes ira a ver a un viejo amigo Ismael Reyes y debía ir con Jacobo y con ella a esa reunión, además Jacobo me recordó que Papa traería los carros etc. con un mal gesto de la Yaya más cuando supo que tenía dinero por recoger en el cobertizo donde el guarda su camioneta, los próximos días serian movidos…

    Al terminar la cena llego una mujer que le dé dejo a la Yaya una invitación para ella y para Diana la fiesta de quinceañera de su hija (La Fiesta de quince años, también llamada Fiesta de quinceañera, Fiesta de quince, o simplemente Quince, es una fiesta en la cual una niña es presentada a la sociedad en los países hispanoamericanos. La fiesta puede tener orientación religiosa católica en países como México y Colombia etc.), para los que no sepan lo que es.

    Yo me fui a la biblioteca llame a España y hable con mi madre y al salir la Yaya súper orgullosa me presento Manuela como el hijo de Rodrigo y de Diana…

    Me fui a mi cuarto.

    AL día siguiente me desperté después de la rutina de mis ejercicios mi aseo mi de desayuno me fui a la hacienda de los Contreras a cumplir con mi promesa a Wendy llegue como a las 8:30 de la mañana no esperaban solo estaban despiertas Doña Enedina y Doña Ximena los demás dormían me ofrecieron un café o lo que quiera tomar he habían a despertar a Wendy les dije que la dejaran dormir y me tome el café mientras leía un diario y me daba una vuelta por la hacienda guiado gentilmente por Doña Ximena que aprovecho para hacer un leve pero efectivo interrogatorio

    Como a las 11:00 se levantaron tía Eva y Wendy bajaron por las escaleras y cuando salude Wendy pego un grito y se escondió detrás de una columna porque baja en camisón y era muy muy corto jajaja.

    Mi tía me dio un beso de buenos días

    E: ¿Qué haces aquí?

    H: Vine a darle las clases que le prometí a Wendy

    W: No, me avisaste…

    X: La familia no tiene que avisar de su visita Hernán es sobrino de tus tíos y es siempre bien venido a esta casa… Además Hernán lleva aquí desde las 8 de la mañana esperado…

    H: Gracias, Doña Ximena

    W: ¿A qué hora te levantas?

    E: Hernán es muy madrugador se levanta como a las 5 de la madrugada…

    Ene: Eso es lo que hacen los hombres como tu abuelo madrugar trabajar y ocuparse de los negocios…

    Dejamos desayunar y alistarse a tía Eva y a Wendy y después me puse a impartir mis clases a Wendy en compañía de tía Eva de carabina…

    A la vuelta de mis clases fui a la hacienda después de comer a las carreras ya que a las 17:00 debíamos estar en la reunión con los Reyes así que hasta la hora de irnos me puse con lo de revisar y actualizar las armas y útiles de los carros

    A la 4×4 de la Yaya le saque las armas que tenía algo anticuadas y le puse dos M4 y 6 cargadores para cada uno Un Subfusil MP5K-PDW con culata plegable dos cargadores de tambor de 100 balas y 4 cargadores rectos de 30 balas un Ruger’s Bisley Hunter .Calibre 44 Magnum cañon 7.5 pulgadas cromada y con cachas de marfil y dos pistolas H&K USP .45 l capacidad cargador 12+1 calibre .45 ACP y 4 cargadores para cada una, Una Escopeta Remington 870 táctica con culata plegable Calibre 12 Cargador depósito tubular, con capacidad de 8 cartuchos mira holografica y puntero laser una caja de 100 arrojos arrojadizos para pinchar neumáticos una caja con 6 granadas tipo piña dos botes de humo y una mochila con botiquín militar de campaña un cuchillo y un machete de selva

    A la camioneta de Jacobo que quería más armas de las que tenía Un AKS Culatín plegable Calibre: 5,56x45mm Cargador: 30 proyectiles trípode y mira holografica y puntero laser Un Fusil FN SCAR Calibre :5,56 x 45 OTAN (SCAR-L) Cargador: 30 proyectiles mira holografica y puntero laser,Un Fusil SIG SG 550 Commando Calibre: 5,56 mm Cargador: extendido de 50 proyectiles mira telescópica Un Subfusil Steyr TMP Calibre: 9mm Cargador extendido de 45 proyectiles mira holografica y puntero laser Una Escopeta Remington 870 táctica con culata plegable Calibre 12 Cargador depósito tubular, con capacidad de 8 cartuchos mira holografica y puntero laser Pistola Desert EagleCalibre: . 50 AE Cargador: 7 proyectiles con el cañon modificado más largo que hay y una mita telescópica 2 Dos pistolas Colt 1911 Government munición: .45 ACP cargador: 7 +1cartuchos, cromado con grabados estilo Mexicano y cachas de Marfil una caja de100 arrojos arrojadizos para pinchar neumáticos una caja con 4 granadas tipo piña un botiquín básico un cuchillo y un machete de selva

    También seleccione unas armas para El Bisonte es el chofert y guardaespaldas de la Yaya para el seleccione las armas de las que quite a los vehículos de Jacobo y la Yaya más algunas del arsenal de la hacienda dos fusiles Galil de culata abatible Remington 870 táctica de culata ajustable munición: .45 ACP cargador: 7 cartuchos, Calibre 12 Cargador depósito tubular, con capacidad de 8 cartuchos sin nada más Dos pistolas Colt 1911 calibre 45 ACP cargador: 7 +1 cartuchos Una UZI Calibre 6mm cargador de 32 proyectiles una caja de100 arrojos arrojadizos para pinchar neumáticos una caja con 4 granadas tipo piña un botiquín básico un cuchillo y un machete de selva

    Y para mi Jeep Un Fusil HK416. Calibre: 5,56 mm Cargador: 30 proyectiles Una Carabina MK 18 Calibre: 5,56 mm OTAN Cargador:30 proyectiles Escopeta Remington 870 táctica con culata plegable Calibre 12 Cargador depósito tubular, con capacidad de 8 cartuchos mira holográfica y puntero laser Subfusil H&K UMP Calibre: UMP45 Cargador extendido de 45 proyectiles mira holografica y puntero lase Un revolver S&W Modelo 29 calibre 44 Magnum tambor de 6 proyectiles cañón de 8 pulgadas cachas de marfil Dos pistolas SIG Sauer P226Munición: 9 mm Parabellum,. Cargador: de 15 balas, caja de100 arrojos arrojadizos para pinchar neumáticos una caja con 4 granadas tipo piña un botiquín básico un cuchillo y un machete de selva

    Y para todos una cantidad significativa de munición

    Ocultamos las armas en los vehículos en los huecos que tenían habilitados los vehículos con esa objetivo… Jacobo intento cambiar algunas de sus armas con las de la Yaya a lo que la Yaya se negó diciendo que desde niños siempre quería lo que ella tenía y se pelearon como dos niños pequeños por un caramelo, cuando se les paso la bronca y todo estuvo en su sitio menos lo mío que debía esperar a que mi padre me trajese mi Jeep

    Todos estaban muy contentos con sus nuevos juguetes pero en especial la Yaya con su nuevo revolver con el que Jacobo le dijo que debía practicar por ser un calibre más alto que el que ella suele usar, así que las próximas semanas practicaría conmigo en las mañanas…

    Llegamos a la hacienda de los 3 Ases mi misión era sencilla ver oír y callar a no ser que se ordenase hablar o se me preguntase…

    Llegamos a los 3 Ases y la Yaya y yo nos bajamos en la puerta a Jacobo no le gusta que le toqueteen el coche y siempre lo aparca el llegamos y tocamos a la puerta nos abrió la puerta una negra enorme como vestida con traje de servicio reconoció a mi abuela y nos hizo pasar eso no sin antes darme un buen repaso pasamos a una especie de recibidor hasta que nos anunciaron y pasamos a un enorme salón donde estaban sentados tres personas de más o menos la quinta de mi abuela

    Se levantó la una señora

    URS: Victoria Victoria cuanto tiempo…

    Se saludaron se levantaron los otros dos caballeros vestidos de traje y también saludaron de forma muy cariñosa a mi abuela yo me quede en mi sitio sin decir ni media…Uno de los dos caballeros era al que había ayudado hacia unas horas y por la expresión de su cara me había reconocido

    ABR: ¿Ese joven trabaja para ti? Querida Victoria

    Y: Es mi nieto Hernán el hijo de Rodrigo

    ABR: Me recordaba a alguien y a hora ya caigo eres clavado a tu abuelo supongo que ya te lo hayan dicho… Este joven nos ayudó esta mañana cuando el carro se nos descompuso…

    Y: Hernán, no me has dicho nada…

    H: No sabía que conocías al señor…

    Me presento a todos los allí presentes y resistió estoicamente el interrogatorio de La Negra que y yo callado y escuchando cuando de repente salió un cohete con un balón debajo del brazo un balón y vestido con traje de futbolista dando gritos

    USU: Ese es mi nieto Cristóbal un bebe unos dos años un terremoto hijo de Clemente y nieto de Ismael (El Bigotes) Úrsula (La Negra)… Doña Úrsula llamo a el ama de llaves pero en esto aprecio una chica preciosa de piel suma mente blanca bellísima figura pelirroja y muy elegante vestida maquillada y preparada pero con un tono de voz estridente moviendo mucho las manos era Reyina Guerrero que se quedó mirándome y con especial atención el solitario de mi mano y en esto también apareció Jacobo

    Y mientras Jacobo saludaba etc. la abuela me tomo del brazo me dijo quién era quien que mostrase con más claridad aun mi solitario y que quería saber todo lo que hiciera y me pasara en mi día etc. etc. etc.

    Reyina era un bombón pero era sorda pero con mucho genio y muy bella y elegante…

    A Cristóbal se le escapo el balón que tenía en las manos y llego a mis pies y empecé a darle toques con los pies en el balón y se la devolví con leve toque al bebe que se quedaba mirándome… Mientras Reyina preguntaba con las manos a Doña Úrsula que con lenguaje de signos la hermana de mi mejor amigo es sorda y muda y lo aprendí por ella… Y le respondí torpemente ya que hacía muchos años que no lo usaba ya que ellos a los 14 años de mi amigo se cambiaron de residencia y perdimos el contacto Reyna se puso como loca híper-acelerada y muy contenta al ver que yo sabía lenguaje de signos y empezó a mover las manos como dispara una ametralladora…

    H: Para para que hace mucho que no uso lenguaje de signos más despacio por favor

    URS: Está muy contenta de que sepas leguaje de signos por aquí pocas personas lo saben…

    Y: Hernán tesoro tu sabes eso eres una caja de sorpresas, ¿Dónde aprendiste?

    H: La hermana de mi mejor amigo es sordomuda…

    Continúe hablando un poco más con Reyina y mía abuela y Jacobo se pusieron con sus cosas a la vez que Cristóbal tiraba de mi le pedí permiso a la abuela para ver donde me quería llevar el peque y a acompañados de Reyina salimos a fuera a la zona de juegos de Cristóbal que tenía su mini campo de futbol y de más juegos y juguetes y quería que jugamos al a pelota normal un niño pequeño rodeado de personas mayores y sin más niños a la mínima que puede y le das pie quiere jugar… Se llevaron a Cristóbal a su merienda y yo volví al salón me situé detrás del sillón de la Yaya en posición de firmes y con las manos a la espalda Don Amadeo se quedó mirando fijamente para mi.

    AMA: Eres el vivo retrato de Julio

    URS: Clavadito por dios que si…

    Y: No se parece a mí Julio dios me bendiga en el físico tiene la misma cabeza y disciplina que su abuelo además gracias a dios es muy trabajador, no toma no fuma… (La abuela me puso por las nubes)

    AMA: Victoria me permites que te robe a tu nieto por unos minutos.

    Y: Si claro amigo.

    Con un extraño gesto de Jacobo en la cara

    Acompañe a Amadeo a un viejo de desordenado despacho con olor a rancio me invito a sentarme saco de un mueble un cajita en que había un solitario como el mío se prendió un puro se sentón en se sillón y llamo a México La Reina puso el manos libres del teléfono

    AMA: Buenas tardes vieja amiga

    LR: Amadeo cuanto tiempo viejo zorro, ¿A qué se debe esta llamada?

    AMA: Estoy con un joven al que acabo de conocer y que creo que conoces.

    H: Buenas tardes Doña Camelia soy Hernán.

    LR: Hernán el niño de Victoria ¿Cómo anda?

    H: Bien señora…

    AMA: El cachorro de nuestro buen amigo Julio ya es todo un hombre y lleva un objeto singular en su mano.

    LR: Jajaja se lo gano se quebró a una bola de pinches cabrones y además le partió la madre al perro de El Músico.

    AMA: En serio y de lo otro…

    LR: Jajaja tranquilo mi amor yo estoy muy mayor para eso pero de eso se ocupó mi niña y debo decir que quedo muy complacida… Pero les recuerdo que deben negar esta parte de nuestra prueba…

    AMA: Lo se mi amor tenemos que vernos y recordar viejos tiempos…

    LR: jajaja me echas de menos echas o echas de menos mi cama jajaja…

    Por lo visto yo estaba en un error la noche con Pam había sido una prueba no una causalidad del destino o un capricho de Pam.

    Después de terminar la llamada y poder comprobar que Don Amadeo yo pertenecíamos a un exclusiva hermana por así decir también supe que mi solitario era el que había pertenecido a mi abuelo y que mi Yaya se lo había devuelto a La Reina por expreso de mi abuelo al fallecer y que La Madrina haría saber a los demás carteles que mi anillo era legítimo y era el primero de una nueva hornada… También supe que Don Amadeo podía requerir eso mismos servicios de mi eso sin la recompensa que me había proporcionado Pam

    Salimos al salón y Don Amadeo relato a los que allí había que mi solitario era legítimo que me la había dado La Reina en persona y que me la había ganado a pulso… Mi abuela no cabía en sí de gozo y orgullo y además El Músico había matado a mi un hermano de Doña Úrsula y se alegró mucho al saber que aquel hijo de satán había muerto Jacobo conto como había sucedido… Doña Úrsula se emocionó mucho y me dio las gracias mil veces y le dijo a su espeso que me había ganado una recompensa y paso a interrogarme:

    URS: Joven no me va a decir mentiras

    Y: El niño no miente es muy sincero demasiado

    URU: Soy madre y esposa y sé muy bien si mienten o no

    H: No la mentiré se lo juro.

    URS: ¿Es cierto que en las fiestas que se hacen en Rancho de maldita perra mexicana y prostitutas y se celebran orgias?

    ISM: Por Dios vendito Úrsula otra vez con eso

    URS: Si otra vez y las que sea necesario porque como sean verdad mis sospeche de arranco eso del dedo con dedo incluido…

    H: Vera señora nos hicieron un fiesta de bienvenida había muchas muchachas jóvenes muy bonitas y con bella figura y muy educadas (mentira y gorda), no sé si sean putas yo no lo creo y desde luego lo que sí le puedo asegurar que yo no participe en ninguna orgia más quisiera y de dijo no se olvidaría…

    Y: Hernán esa boca

    Todo lo hombres se rieron con mi comentario y la Yaya puso cara de enojo pero a Doña Úrsula pareció creerme.

    URS: Además de lo que ya sabes que hiciste por lo que tendrás mi eterno agradecimiento ¿Es cierto que además tiene que acostarte con esa perra de Camelia?

    ISM: Por la virgen Úrsula, si Camelia podría ser abuela del joven, que dices mujer

    H: No señora ni loco, pero no me hubiera importado que eso pasase con Keyla es un monumento de mujer y más gratificante que lo que hice seguro…

    Todo lo hombres se volvieron a reír

    Y: Esa boca, pasa demasiado tiempo con tu tío y El Bisonte ya dos maestros…

    H: He aprendido mucho de ellos les debo mucho…

    AMA: Jajaja me gusta el cachorazo es igualito a mi viejo y querido amigo

    Y: Amadeo…

    AMA: Querida amiga no lo ves tiene el mismo fuego que Julio y es un placer enorme verlo en joven como tu nieto y que sepas que puede que lo llame para algunos trabajos un pajarito me a dado inmejorables referencias del además sabe idiomas y ha viajado y sabe moverse por el mundo y es algo inmejorable para el negocio.

    Y: Es aún muy niño solo tienes 18 años y lo necesito a mi lado hay muchas cosas aun que debe aprender del negocio y debo buscarle novia una buena chica Colombiana…

    AMA: 18 fabuloso y mira el cuerpo que tiene y la cabeza y todo…

    J: Las agallas los cojones y lo fuerte que es listo como un zorro…

    URS: ¿Reyina desea saber si tiene novia?

    Y: No, y cambiado de tema tenía que comentarte un asusto Amadeo querido y si precisas de mi niño pues ya vemos en lo que podemos colaborar…

    H: Tengo algo que decir a Don Ismael y a Dona Amadeo

    ISM: Habla sin miedo.

    El abuelo dejo en caletas y lugares secretos dejo diarios y cartas y hay una para cada uno de ustedes, las tengo en casa si no les parece mal si las traigo mañana el abuelo ordeno que se las de en mano a los destinatarios y debo hacer unas pruebas a esas epístolas

    ISM: Me parece perfecto esta es tu casa siempre que quieras o lo necesites aquí nos tienes…

    Mi abuela paso al despacho con Amadeo Jacobo y Don Ismael se sirvieron un trago y Doña Úrsula me siguió preguntando después de unos 20 min mi abuela salió del despacho muy contenta y feliz Amadeo le había prometido que los papeles de mi nacionalidad estarían en una semana y que otros asuntos de la familia se encauzarían adecuadamente nos despedimos y pusimos rumbo a la hacienda la Yaya está muy contenta…

    De camino paramos en el pueblo y mientras Jacobo y la Yaya hacían unos mandados yo me pase a ver a Elisa para recabar información era como la guía de teléfonos local y por munición.

    Elisa me explico quién era el quien de las personas que acababa de conocer es más ella hacia algunos trabajos para Don Amadeo en algunas ocasiones también me conto algunos chismes que corrían sobre mí y que no me iban a gustar y puso en contacto como un socio suyo que me facilitaría lo que precisas más su ella me avalaba lastimosamente no pudimos follar tenía a sus palomitas muy revolucionadas en la casa y además estaba de vuelta su amante un chulo de segunda que también está por allí pero ella me dejo muy claro que está caliente como una perra y sin ropa interior peo me quede con las ganas…

    Nos volvimos volados habían llegado a la hacienda tía Saray tío León tía Eva y tío Rodolfo

    Llegamos a casa saludos regalos etc. y la cena y cuentos varios después de cenar pedí que todos pasasen al despacho de la Yaya que llamasen a Papa y Diana

    Y: Me han dicho que corren unos rumores sobre mí en el pueblo que no os van a gustar pero que debéis saber, Papa sienta a Mama y sujétala tía Eva pídele ese te mágico a Adelita y si esta por ahí que venga El Bisonte…

    1º Hay un rumor que dice que soy hijo de tío Jacobo que me tubo con una puta y que soy un vago un borracho un putero y un sinvergüenza que la Yaya me odia y me quiere fuera de aquí…

    Todos pusieron el grito en el cielo experimente la Yaya y Diana que pidió mi vuelta a Cali volando

    2º Soy un hijo secreto de tía Eva que tuvo de sotera con un novio y que soy un vago y una calamidad y que los contreras me odian y me quieren fuera de aquí, además dicen que tía Eva y tío Rodolfo se van a divorciar por mi culpa…

    Y: Ya me podía Eva a ver dado 10 como tú…

    S: Jajaja el rumor de tu divorcio hermanita esta por ahí rodando desde tu luna de miel jajaja

    Diana se enfadó aún más mientras tía Eva no sabía dónde ponerse y tía Saray tío León se morían de risa

    3º Otra soy un hijo repudiado de Papa que me tubo de joven con una de sus innumerables novias que estoy en la hacienda por que Diana y mis hermanas no que quieren ver y me odian…

    Diana estallo y se puso como loca quería venir por mi ella misma…

    Pero la 4º es la peor dicen que soy un hijo secreto del abuelo y que estoy aquí por la plata y que casi mato del disgusto a la Yaya.

    La yaya puso el grito en el cielo y Diana lo mismo y más cuando dije que para estar así allí que me tomaba un vuelo para España a lo que se opusieron todos hasta el tío Rodolfo y muy especialmente tío Jacobo cosa que sorprendió mucho y tía Saray quería llevarme a Barranquilla Diana a de vuelta a Cali.

    Papa calmo a todos diciendo que había hecho muy bien contando esto pero que no cambiaba nada que en la romería de la virgen y en fiesta de 15 que todos verían quien era y que al que preguntara le dejan claro que era hijo suyo y de Diana y que estaba allí para quedarme y toda la familia me quería allí y que nada de irme a España, yo les avise que si alguien me quería hacer algo me iba a defender… Papa me dijo que pasase de chismes y que si quieren hablar que hablen que en un tiempo se les olvidaría a todos.

    Jacobo El Bisonte y tío León junto a tío Rodrigo salían de rumba tía Saray quedaba en casa y tía Eva se volvía a casa a contarle a la familia para que pusieran las cosas en claro entre todos.

    Adelita y mis tías metiéndola a la Yaya en la cama ya mucho más tranquila después de que le prometí que nada de irme a España.

    Yo me fui a mi cuarto pasado un buen rato toco la puerta del cuarto contiguo se abrió mi tía Saray maquilla peinada y vestida con una especie de bata o camisón total mentalmente transparente de color blanco descalza y de debajo de aquella fina tela totalmente desnuda.

    S: Hola mi amor, aquí está tu mujer, tú mami, tu perrita, tu putica dispuesta a llevarte al cielo y consentirte en todo mi amor, y que lo pasemos bien rico vamos a pasar la mejor noche de tu vida bebe

    H: Tata no estoy (Mi tía me interrumpió, poniendo el dedo índice en sus labios),

    S: suuufff, quiero que cojamos bien rico bebe…

    H: Tata hoy si follamos no seré caballeroso me hierve la sangre…

    S: Perfecto bebe, saca ese tigre que llevas dentro follaje como una perra que mañana no pueda andar úsame como gustes soy toda tuya bebe…

    Mi tía se acercó a mí me dio un beso en la boca metiendo la lengua hasta el fondo

    Mi tía se arrodillo me saco las botas la camisa y las armas, quedándose con mi 1911.

    S: Pasemos a mi recamara es más amplia

    Abrazados entere besos y arrumacos sobándolas u apretujan dándole las tetazas que tiene mi perra, una vez en su recamara dejo el hierro sobre la mesita de noche, se sacó las transparencias que vestía se tumbó boca arriba abierta de patas.

    S: Como a ti te gusta Bebe

    Me quite el resto de la ropa, me lance sobre mi tía como un lobo sobre un filete directo a comerle el coño y empecé a besar sus muslos, mientras mi mano izquierda acaricie suavemente su aureola de su pezón. Bese suavemente sus muslos hasta llegar lentamente a sus ingles. Lentamente las lamí rozando con la punta de la lengua. Empecé haciendo círculos por sus labios mayores con mucha tranquilidad y rozando con la punta de la lengua suave y con delicadeza como si de porcelana se tratara, ella gemía y gemía y suspiraba de forma entrecortada como a medio tono.

    S: aaaahhh Hernán amor cómeme, cómeme la cuca a tu tata aaaahhh que rico lo haces amor

    Metí mi lengua hasta lo más profundo que fui capaz y luego la gire hacia arriba saboreando todos los jugos que brotaban como un geiser de mi perra que no quitaba como un cerdo en su San Martin.

    S: que rico que rico aaaahhh me mas bebe queee ricooo

    Con mi tía totalmente entregada a mí y fuera de si sin importarle un carajo que alguien la escuchara…

    Subí hasta su clítoris y haciendo círculos a su alrededor hasta que ya casi le sobrevino el orgasmo, solo tocar su botón fue suficiente para que se estremeciera y se corriera salvajemente como una perra en celo que gritaba y gemía como una loca sus sonoros reclamos, inundaron sonoramente todo el cuarto como con eco…

    S: así así así cabron que rico no paras cabron no pares come come aaahhhh.

    Bese a mi tía en los labios, estaba muy excitada y nerviosa. Baje por su cuello besándolo dándole pequeños mordisquitos hasta su clavícula, la cual recorrí sin apenas rozar mis labios para luego bajar chupando y besando apasionadamente hasta llegar a sus enormes y anheladas tetas. Repase con la punta de mi lengua el contorno de las enormes aureolas hasta acabar chupando sus pezones que estaban tan duros y tiesos que podías cortar cristal con ellos debido a la excitación. Saray gemía y gritaba cada vez más. Y más fuerte baje luego por su abdomen hasta llegar de nuevo a su clítoris, que estaba inundado por sus jugos. Me separe le introduje dos de mis dedos, que debido a su abundante lubricación por la excitación no encontraron resistencia a mi penetración. Entonces realizando círculos con mis dedos, dentro de su vagina, convulsionar de forma agitada y desenfrenada hasta que no pudo aguantar más y se volvió a correr de forma salvaje y brutal.

    S: aaaahhhh mi amor que rico que rico que rico no pares aaaahhhh

    Aunque me comí una buena parte de los jugos de mi tía una buena parte se quedó en mi cara manos y brazos, no me importo lo más mínimo ya que el estado sobre excitación de mi tía era tan grande que estaba totalmente entregada mí.

    S: dame verga dame verga cabron dame duro dame duro.

    Con mi tía totalmente entregada y más caliente que los fuegos del infierno decidí verificar lo que ya sabía pero por que no.

    H: ¿Qué eres?

    S: tu perra tu putona toda tuya bebe.

    H:¿Qué quieres?

    S: Un hijo tuyo mi rey igualito a ti un varoncito

    Mi tía no mentí eso al menos ya lo sabia

    H: ¿El tío no sospechara?

    S: olvídate cógeme rico clávamela rico mi rey…

    Hay que obedecer a las damas y me puse a la faena sin perder más tiempo

    Mi tía se abrió de patas las coloco en forma de “V” apuntando al techo coloque mis manos sobre sus tetas y comencé a mover mis caderas u mi polla como si un martillo neumático se tratara dentro fuera dentro fuera arriba y abajo como haciendo un plancha y clavan al fondo en mis bajas y besando la boca de mi perra o chupando ya mamando sus ricos pezones…

    Mi tía había enloquecido y era una mar de jugos es su enorme zelote del placer acompañado de fuertes y alentadores gritos y gemidos de aprobación con mis maniobras, mi tía estaba más roja que la bandera de China bufaba como un buey que tira de un arado bañada en sudor pero entregada y satisfecha y pidiendo guerra…

    Después de algunas efectivas y bien calculadas envestidas más mi tía se vino como la ola de una maremoto empapo hasta los huevos y finalizando con largo y sonoro

    S: aaaahhh si bebe rico mi amor aaaahhh.

    Lo que hizo que mi polla estallara en su interior como cuando explota una bomba llenando por completo la cuca de mi tía que sonrió y me beso tiernamente notoria mente feliz y agradecida con lo que acababa de suceder.

    Aun con el rabo dentro de mi tía y tumbado sobre ella.

    S: Amor que rico coges mi rey.

    H: Gracias estuviste fabulosa…

    S: Amor sácate esas tonterías de irte sino estas bien acá te vienes conmigo a Barranquilla… olvídate de los chismes este es tu lugar mi amor aquí esta verdadero legado y tu lugar…

    Esas palabras de mi tea no eran de ella era como escuchar a la Yaya

    Mi polla aún no se bajaba curiosamente aun esta tiesa dura como una piedra.

    Mi tía se percató de este hecho y sin más se puso a 4 patas para que la coronase a conciencia creo que a mi tía le gusta que le den por atrás como a la perrA que es y claro está la complací con mucho gusto

    Me coloque detrás y buscando que se me bajara el treno la folle a lo vestía sin miramientos con una perra con el empalme de polla que tenía le deje el agujero del culo como la andera de Japón y justo antes de correrme la folle el coño y me corrí como un bestia dentro de mi perra que la agradeció con un sonoro grito mientras yo me desplomaba sobre la espalda de mi tía

    S: aaahhh bebe que rico mi rey.

    Mi tía se enrosco en mi como si de una pitón se tratase y nos quedamos dormidos hasta el día siguiente…

    CONTINUARÁ…

  • Noche de pasión en Lisboa (VIII): Uno para gobernar a todos

    Noche de pasión en Lisboa (VIII): Uno para gobernar a todos

    Sentado en el profundo alfeizar de la ventana, mientras fumo un cigarrillo, contemplo ante mis ojos una cama construida con algún tipo de oscura madera tropical. Es un mueble antiguo, más alto que las camas actuales, con el cabecero y el pie, torneados en forma de finas columnas salomónicas. Esparcida sobre la almohada, una cabellera de color cobrizo oscuro enmarca un hermoso rostro de mujer. Bella como solamente puede serlo una mujer, cuando es bella. Sus ojos, velados por los párpados cerrados, tienen el intenso color verde de las esmeraldas. Su cuerpo maduro está echado sobre su lado derecho, con la pierna izquierda doblada, dando estabilidad a la postura, al tiempo que dibuja una armoniosa curva, allí donde el muslo quiebra la continuidad de la espalda. Sus pechos, exagerados en tamaño, descansan uno encima del otro y sobre su brazo izquierdo, que les hace de cuna por debajo. Mientras que su brazo derecho, doblado, introduce la mano debajo de la cara.

    Se llama Amália, y desde anoche es mi esposa. Aunque no estemos casados.

    Apenas hace tres horas hemos dado por concluido el ritual de nuestra noche de bodas. Nos hemos entregado el uno al otro, con tranquilidad, pasión y furia, alternándolos a nuestra conveniencia y sin seguir un orden determinado. Ambos hemos visitado el Paraíso y tocado el Cielo con la punta de los dedos, varias veces a lo largo de la noche. En una coreografía de cuerpos que, de haber podido observarla, habría sonrojado a los autores del Kama Sutra.

    Contra toda razón, me encuentro extrañamente animado y tonificado. Cuando debería estar completamente agotado.

    Veo en mi reloj que son las 07:45 y salgo en silencio de la habitación para no turbar su sueño, dirigiéndome hacia la cocina a tomar un temprano desayuno.

    Allí, encuentro a Marta sentada ante la mesa de trabajo, con un codo apoyado en la mesa, cuya mano sujeta su frente. Tiene una taza de café ante sí, mientras fuma un cigarrillo, mostrando una sonrisa de satisfacción en los labios. Observo su rostro y veo en él las huellas del paso de la noche. Las ojeras le llegan a las comisuras de los labios. No hemos coincidido, pero ella también ha visitado el Paraíso. Aún no he tenido tiempo de saludar, cuando mirándome a los ojos, me interpela:

    – Enhorabuena, Dom Alfredo. ¿Quiere un café?

    – Muchas gracias Marta. Realmente he tenido mucha suerte con la mujer que me ha escogido.

    – Tía Amália sí que ha tenido suerte con el hombre que se lleva – Me dice, sonriéndome, mientras hace ademán de levantarse para servirme.

    – Déjelo, Marta. Ya me sirvo yo. Muchas gracias.

    Me siento a su lado y mientras tomo el café y charlamos, enciendo un cigarrillo. Marta, al verme la alianza en la mano derecha, me pregunta:

    – Perdone la indiscreción. Tía Amália se colocó el anillo ayer en la mano de casada ¿Por qué usted no lo lleva igual?

    – En España, se lleva en el anular de la mano derecha. Pero tiene usted razón. Este anillo donde más representa es aquí, en Portugal – Y mientras digo esto, me cambio la alianza de mano.

    Se abre la puerta de la cocina y entra Paulinha. Y por entre sus piernas, como una flecha, entra Bolacha con la pelota de goma en la boca. Se me enfrenta y dando un gañido, deja la pelota a mis pies. Paulinha hace ademán de coger al perrito para ponerlo fuera de la cocina y se lo impido con un gesto, al tiempo que me llevo un índice a los labios. Paulinha y Marta quedan en silencio, ambas expectantes de lo que vaya a ocurrir.

    Llamo la atención del cachorro con un potente “Chissst” y cuando se me queda mirando con las orejas tiesas y la cabeza inclinada, chasco dos veces los dedos, apuntando con mi índice directamente al suelo, justo a mi lado. El perro da un salto hacia adelante y retrocede otro paso. Repito la operación y entonces viene y se queda a mi lado, poniéndose mirando en la misma dirección que yo. Le hago presa por el lomo a la altura de la cadera y empujo hacia abajo. Cuando el animal está sentado a mi lado, le acaricio la cabeza y mientras lo hago, continúo hablando con Marta. A los pocos segundos dejo de acariciarlo y él se levanta, pero sin moverse. Vuelvo a sentarlo y repito la caricia. Cuando dejo de hacerlo, viendo que se mantiene sentado, le empujo hacia abajo entre las paletillas y el animal se tumba en el suelo, con las patas delanteras estiradas y el hocico entre ellas, cerrando los ojos. Con las uñas, rasco en la mesa, e inmediatamente su oreja derecha gira buscando el ruido, al tiempo que abre los ojos, alerta. Al no continuar el sonido, vuelve a cerrar los ojos, echa las orejas atrás, y se queda tranquilo a mi lado. No he hablado ni una palabra con el cachorrillo.

    Las dos mujeres me miran con la expresión que tendrían, viendo a un prestidigitador ejecutando un truco de magia. La sorpresa es aún mayor en Paulinha, que no ha conseguido que el perrillo deje de hacer lo que le da la gana cuando está con ella.

    Le pregunto a Marta si tiene un rollo de cuerda, del tipo de la tender la ropa y me dice que sí, pero que no está completo. Le digo que no importa, que me lo dé. Del rollo de cuerda, corto una longitud de unos cinco metros, y con ayuda de un pincho de brocheta, a modo de punzón, trenzo una gaza en uno de sus extremos, suficiente para que pase el grueso de la cuerda y un poco más. Pasando la cuerda por el ojal de dicha gaza, hago un nudo corredizo, y se lo pongo al perro al cuello. Me levanto y llamándolo, me dirijo hacia la puerta, con intención de salir.

    Paulinha al ver al perro con el lazo corredizo al cuello, y que vamos a salir juntos, me interpela asustada:

    – Vovô, por favor ¿Qué le vas a hacer a Bolacha?

    – Tranquila, solamente vamos a dar un paseo para comenzar su educación. Confía en mí.

    Salimos, y el cachorro se va peleando con aquello extraño que le ciñe el cuello. Cuando se retrasa, le doy un tirón seco y sale corriendo en todas direcciones intentando alejarse, mientras yo le doy cuerda. De esta manera nos vamos perdiendo en la distancia, ante la vista de las dos mujeres.

    Al volver a la casa, una hora después, el cachorro viene caminando, alerta, junto a mi pierna izquierda, sujeto por un corto tramo de cuerda floja, mientras guardo en mi mano, arrollada, la cuerda restante.

    Paulinha y Marta nos ven venir de lejos y nos esperan en la puerta de la cocina. Al llegar junto a ellas, le chasco los dedos al perro, señalándole el suelo, y se sienta a mi lado. Me agacho, y le retiro la cuerda del cuello mientras le acaricio un par de veces la cabeza. Paulinha me mira admirada, y me pide que la deje a ella intentar pasear al perro. Le digo que no, que por hoy es suficiente. El perro ya ha agotado su capacidad de concentración. Le prometo que mañana, será ella la que paseará al perro de la traílla en mi compañía, para que aprenda como debe comportarse y que el cachorro obedezca.

    Entonces, le pido a Marta que me sirvan el desayuno, y me dirijo hacia la terraza. Tomo el periódico del día, que está sobre la mesa y encendiendo un cigarrillo, me dispongo a hojearlo. Oigo un chancleteo y al levantar la mirada, veo a Amália, radiante, que se dirige a la mesa. Viene vestida con la bata de raso, y el sonido que había oído es el de las chinelas que calza. Al sentarse a mi lado y abrirse la bata, observo que se ha puesto un camisón a juego con la bata. Por el movimiento del pecho, deduzco que es lo único que se ha puesto por encima. Inclinándose hacia mí, me besa en los labios y me saluda:

    – Buenos días, mi amor ¿qué tal has dormido? – me dice mientras me coge la mano.

    – Buenos días, cariño. Profundamente, pero algo menos que tú.

    Paulinha se acerca con el servicio del desayuno para los dos, y detrás tranquilamente, viene caminando Bolacha. El perro se acerca a Amália y le toca la pierna con la nariz. Mi compañera va a echarlo fuera y la contengo, diciéndole que chasque los dedos y señale el suelo con el índice de la mano. Así lo hace y el perrillo se sienta a su lado inmediatamente. Le digo que le toque en el morro, y cuando lo hace, el cachorro se tiende a sus pies, con las orejas hacia atrás, y el morro entre las patas delanteras, y cierra los ojos. Amália, admirada me pregunta quien le ha enseñado a hacer eso al perro. Antes de que yo pueda contestar, lo hace Paulinha, orgullosa:

    – Vovô le ha enseñado esta mañana. Y mañana le vamos a enseñar muchos más trucos. – Con un par. Ya soy Vovô oficialmente en presencia de las personas de la familia. Aunque, de momento, solo me tutea cuando estamos solos. Vaya pareja, Tía Amália y Vovô.

    – No Paulinha, no vamos a enseñarle más trucos. Se trata de que el animal aprenda a comportarse. De educarlo un poco. No lo vamos a mandar a la universidad.

    Paulinha se retira y mientras charlamos, llega Ana María, que acaba de levantarse y viene a desayunar con nosotros. Se ha puesto un elegante traje de baño de una pieza, en color morado, con vivos en color fucsia. Con profundo escote, tanto en el pecho, como en las botamangas, donde el corte se alza desde su ingle hasta la cintura. Su pecho, que yo tan bien conozco, queda contenido a duras penas por la tela elástica de la prenda. Tanto es su volumen, que se ve obligada a ajustar el bañador cada poco tiempo, tapándose las areolas. Se acerca a su hermana y le da un beso en el pómulo. Girándose hacia mí, repite el beso, en el mismo sitio, sentándose a continuación frente a su hermana y quedando yo entre ambas.

    – Buenos días, parejita. ¿Habéis dormido bien? – Nos interpela con una sonrisa maliciosa.

    – Tonta – le dice Amália, sonriendo.

    – Muy bien, Ana María, gracias.

    – ¿De verdad me queréis hacer creer que habéis dormido? –Insiste.– Dímelo tú, cuñado. –Me dice, aplicándome por primera vez ese tratamiento.

    – Hemos tenido tiempo para todo, cuñada. No seas curiosa – digo repitiendo a mi vez el tratamiento.

    – Me habría gustado estar allí, para comprobarlo – Dice sin asomo de pudor.

    – Ya lo has comprobado más de lo que deberías. No empecemos – Le contesta Amália.

    – Vale hermanita, no te mosquees. Os dejo con vuestras confidencias. Me voy a tomar el sol. – contesta, levantándose y dirigiéndose al solárium.

    Al inclinarse para levantarse, su pecho queda colgando a escasa distancia de mi cara, pugnando por escaparse por el escote, y al erguirse puedo admirar en todo su esplendor ese cuerpo del que he gozado una noche. Entre la conversación y la visión de dicho cuerpo, sin pretenderlo, culmino una erección. Amália se da cuenta y al quedarnos solos me pregunta:

    – ¿Quieres subir al dormitorio y le ponemos arreglo a “eso”?

    – Ahora no, cariño. Ten misericordia. Lo lamento, pero ha sido totalmente reflejo, nada más lejos de mi intención que volver a repetir con tu hermana.

    – Lo sé. Pero ahora es mi deber de esposa procurar que mi marido no sufra – me dice con una sonrisa.

    Continuamos conversando, y Amália me informa de que por la tarde, al terminar de comer, van a ir las dos hermanas a tener una reunión con el personal que procesa el corcho, y que le gustaría que yo las acompañase. Como no tengo nada previsto para la tarde, y aunque no sé nada del proceso, por curiosidad, accedo a su petición.

    La reunión se celebra en una especie de aserradero en el que, mientras transitamos hasta el lugar del encuentro con el personal, vemos ingentes pilas de corteza de alcornoque. Soy incapaz de calcular cuánto, pero aquí hay toneladas de corcho dispuestas para su procesado. Cuando nos apeamos del todoterreno, que conduce Ana María, nos encontramos con un grupo de tres hombres y una mujer, entre los que reconozco a Alipio, el capataz de uno de los grupos de extracción. El personal, al vernos llegar, interrumpe momentáneamente su trabajo. Todos conocen a las hermanas, pero la mayoría de los hombres y mujeres del tajo nunca me han visto, y tienen curiosidad por conocer al compañero de la tía Amália. Después de presentarnos entre los capataces que no me conocen, ella deja su portátil sobre un banco de trabajo y metiéndose las manos en los bolsillos del pantalón, saca su pitillera y se lleva un cigarrillo a los labios. Vuelve a meter la mano en el pantalón, como buscando, y sacándolas me pide fuego. Yo tomo mi encendedor y apantallando la llama con la mano izquierda, le arrimo la lumbre, momento en que mi mujer sube su mano izquierda hacia las mías, acercando la llama al cigarrillo.

    En un segundo, el ambiente en la serrería cambia. Observo que las mujeres y los hombres de la cuadrilla comienzan a cuchichear entre sí, y todo el personal se acerca a nosotros, a darnos la enhorabuena. No entiendo qué ha pasado, hasta que la que parece ser la mujer más mayor del grupo, tomando la mano izquierda de mi mujer, les muestra descaradamente la alianza a los demás, al tiempo que bromea con ella sobre su nuevo estado.

    Los tiempos han cambiado, y aunque saben que no ha habido ceremonia de ningún tipo, la alianza en nuestras manos es toda una declaración de intenciones. Oficialmente la quinta ya tiene un matrimonio al frente. Amália que los conoce mucho mejor que yo, con la pantomima del cigarrillo, ha dejado claro para todo el mundo como están las cosas a partir de ahora. Entonces me doy cuenta de que la invitación a acompañarla, no era totalmente gratuita.

    Después de cumplirse la ceremonia de los saludos y felicitaciones. Amália abre su portátil y su hermana se coloca a su lado, comenzando la reunión. Yo asisto, entendiendo perfectamente las palabras que dicen, pero sin comprender absolutamente nada de lo que están diciendo. En un momento dado, se produce una discrepancia de criterios, entre los capataces y las hermanas. Portugal es un país moderno. Aquí hace años que no existe discriminación por sexos, pero esto es el campo, y aquí todavía la palabra de un hombre pesa un poco más. Así que los capataces se dirigen a mí, solicitándome mi opinión. Al fin y al cabo soy “el hombre” de la finca. Todos se quedan en tensión, pendientes de mi juicio.

    Yo no entiendo nada del negocio y aquí se está jugando el porvenir de muchas familias. Además no puedo desautorizar delante del personal a las hermanas. Yo confío plenamente en su saber hacer, en el de Amália sobre todo. Así que contesto lo más diplomáticamente que se me ocurre:

    – Miren, hasta hace dos días yo no sabía siquiera como se extraía el corcho del alcornoque. No conozco absolutamente nada del negocio. Pero entiendo que ambas partes razonan con criterios fundamentados. No obstante tengan en cuenta que la Tía Amália y su hermana disponen de datos que ustedes no conocen. Por lo tanto, creo que debería hacerse lo que ellas proponen. Más adelante, cuando sepa más del tema, podré darles una opinión más fundada.

    Ante mi respuesta, los capataces asienten, mirándose entre ellos y dan la razón a las hermanas. Miro hacia Amália, de reojo y observo que en su rostro se ha dibujado una media sonrisa de satisfacción.

    Cuando tomamos el camino de vuelta a casa, me pongo yo al volante y Amália se sienta a mi lado. Dentro del coche, me arrima la cara y me besa en la boca, diciendo:

    – Has estado muy bien en la reunión. Estoy orgullosa.

    – No podía desautorizaros delante del personal. Yo no tengo ni idea de esto. Además tenía que dejar claro que la palabra de tía Amália, aquí vale tanto o más que la de cualquier hombre. Incluido yo. Y por cierto, la invitación a la reunión, al final resultó una trampa. – Digo sonriendo.

    – Ahora, oficialmente, ya eres el hombre de la quinta. Dice ella a su vez – y me vuelve a besar.

    Circulando por la carretera de vuelta, veo a mi derecha un hipermercado de una conocida cadena portuguesa, y aparcando, entro a la zona de animales. Allí escojo un collar recio, de buen cuero de vacuno y hebillas de bronce, adornado nada más que con las puntadas en contraste de la costura, a la medida del cuello de Bolacha. Tengo que adelantarme a que Paulinha humille al pobre perro, comprándole un collar de fantasía. Mejor uno de “perro duro”. También compro una traílla para que lo pueda pasear cuando el animal ya no necesite la de entrenamiento.

    Ya en casa, y como aún faltaban un par de horas para la cena, Amália me dijo que se iba a cambiar de ropa, para tumbarse un rato en el solárium. A mí se me acababa de ocurrir una cosa y dado que el perrito había descansado desde por la mañana, fui en busca de Paulinha para dar un paso con él y enseñarle a ella como debía entrenarlo. La muchacha vino con el perro y la traílla que yo había fabricado por la mañana, y le enseñé la forma correcta de colocársela en el cuello, mostrándole que si lo hacía al revés, no se aflojaría cuando el perro dejase de tirar. Hecho esto, tomó ella la correa y nos fuimos paseando. Al volver, al cabo de media hora, cuando le sacó la traílla, le entregué el collar que le había comprado, avisándole que debía quitárselo durante el entrenamiento, pero el resto del día debería llevarlo puesto. Paulinha, cuando vio el perro con aquel collar, dijo:

    – Parece un perro mucho más peligroso – El cachorro malamente pesaba 5 Kg.

    – Sí, y te defenderá con riesgo de su vida. Puedes tenerlo por cierto.

    Sabiendo que Amália estaba en el solárium, subí a mi habitación a ponerme un pantalón corto. No tenía traje de baño, pues no creí necesitarlo en la quinta. Bajé a reunirme con ella y a pedirle un favor que no sabía si me concedería. Pero esperaba que con el compromiso estuviese tierna y no me pusiese demasiadas pegas.

    Marta me indicó la entrada al recinto, ya que desde el exterior eran tres muros ciegos, para proteger la intimidad, y me dirigí al encuentro de Amália.

    Al entrar en el recinto, mi mujer estaba acostada en una de las tumbonas, con el tanga escueto de un bikini por toda vestimenta. Al lado de la tumbona, en el suelo, estaba el sostén a juego. Me hice sitio y me senté con ella en la misma tumbona y dándole un beso en los labios, comencé mi maniobra.

    – Cariño, mañana es sábado, y como Marta tiene a su marido de permiso en tierra, sería un bonito detalle por tu parte, darles a ella y a Paulinha el día libre. Nosotros podríamos salir a dar una vuelta, y comer y cenar donde nos encontremos. La pobre no ve a su marido muy a menudo.

    – También yo tendré a mi marido lejos y tendré que aguantarme.

    – No es lo mismo, no seas retorcida. A partir de ahora, yo estaré contigo, como mínimo de viernes por la tarde, hasta el domingo por la noche. Y algunas veces, podremos pasar la noche del domingo, juntos.

    – Aún me debe la jugada del arroz malandro.

    Bajé mis labios a su cuello, besándola tiernamente, mientras con una mano le agarraba un pecho, acariciándole el pezón con el pulgar, notando como reaccionaba a mi caricia.

    – Venga, no seas rencorosa.

    – Mmmm, si sigues así, me lo pensaré.

    Comencé a bajar mis labios a lo largo de su cuerpo, notando como se estremecía al contacto de mis besos. Mientras con mis manos acariciaba sus pechos iba acercándome a su vientre. Ella gemía y suspiraba, dejándose llevar por los sentimientos. Cuando aparté el tanga, dejando descubierto su sexo completamente depilado e iba a dirigir mis atenciones a él, bajó las dos manos rápidamente atrapándome la cabeza

    – Con esa barba, ahí ni se te ocurra meter la cabeza.

    – ¿Ni un poquito solamente? –le digo, mientras con un dedo le acaricio el clítoris.

    – Ni poquito, ni nada, que todavía tengo marcas del día que llegaste.

    – Pues algo tendré que hacer para prepararte para lo que viene a continuación.

    – Yo me ocupo, déjame.

    Diciendo esto, me acostó boca arriba en la tumbona y sacándome los pantalones, se dedicó a hacerme una felación, mientras con una mano se masturbaba.

    Sacándose el tanga, se puso a horcajadas sobre mí y comenzó a cabalgarme. Sus pechos se balanceaban delante de mis ojos. Cuando estaba cerca del orgasmo, pegó su pecho al mío, mientras me besaba en el cuello. Yo tenía su cabeza sujeta por detrás con mi mano y besaba su frente al mismo tiempo.

    En ese momento escuché un pequeño golpe en el piso superior de la casa. Alcé la vista y detrás de una ventana, vi la cabellera blanca de Ana María, apoyada en los cristales. Estaba doblada por la cintura, y veía perfectamente sus enormes pechos balanceándose libres. Mientras una mano se perdía de vista por debajo del alfeizar, con la otra tiraba salvajemente de uno de sus pezones. De repente, sin enderezar la espalda, echó atrás la cabeza y vi como abría la boca en un grito que no escuché, al tiempo que sus ojos se ponían completamente en blanco, y su cuerpo se convulsionaba en un orgasmo salvaje.

    En ese momento, Amália alcanzó su orgasmo y yo, entre las maniobras de mi mujer y la visión de mi cuñada, la seguí inmediatamente, vaciándome en su interior.

    Desde la ventana de mi dormitorio no se veía el solárium. Acababa de saber que desde la del cuarto de Ana María, sí.

    Desmadejados sobre la tumbona, le confesé a Amália lo que acababa de suceder:

    – Cariño, hemos vuelto a hacer un trío con tu hermana.

    – No ha sido culpa tuya. Yo sabía que se veía desde su ventana y no se me ocurrió tener más cuidado. No te preocupes. Ya hablaré yo con ella.

    – De lo del día libre de las chicas, ¿Qué me dices?

    – Marta nos la ha jugado a Ana María y a mí con su venganza por tu noche en el sofá. Alguien tiene que pagar por ello, y no voy a ser yo – me contestó sonriendo.

    Qué retorcida es, la jodida. Hizo suyas mis palabras. Sabiendo que me arrepentiría en cualquier momento de lo que me disponía a decir, le confirmé:

    – Yo me hago cargo de su deuda. ¿Te sirve el trato?

    – Me sirve, mi amor. Me sirve. –Me dijo, besándome tiernamente.

    Durante la cena, en compañía de Ana María, Amália llamó a Paulinha y a Marta. Cuando estuvieron en el comedor les informó:

    – Pauliña, mañana no estaremos en casa, ven a la hora que mejor te convenga y arreglas los dormitorios. El resto del día, lo tienes libre.

    – Muchas gracias, tía Amália -contestó la muchacha.

    – Y tú, Marta, aprovecha que tienes a tu marido en casa, y tómate también todo el día libre. Disfrutad juntos.

    – Muchas gracias, tía Amália. No sabe cuánto se lo agradezco.

    – Marta, los hombres siempre hacen causa común entre ellos. No me lo agradezcas.

    Marta desvió la vista hacia mí y me lo agradeció con una sonrisa.

    Al terminar de cenar, fui a la cocina a por la cafetera, y encontré a Marta dando los últimos toques para dejar la cocina arreglada. Cuando me vio entrar, me besó en la boca y dijo:

    – No se equivoque. Esto es porque es usted un “hombre”, y no se va a repetir. Pero se está convirtiendo en una costumbre.

    – No se apure, Marta. Disfrute con su marido.

    Esa noche, mi esposa y yo, viajamos al Paraíso y aunque no nos encontramos con Marta y su marido, yo sabía que andaban por allí también.

    Despertamos por la mañana abrazados como solíamos. Su espalda sobre mi pecho y mi brazo debajo de su cuello, con mis manos agarrando tiernamente sus senos.

    Nadie llamó a nuestra puerta, tampoco esta noche.

    CONTINUARA, espero sus comentarios a favor o en contra. Todos son agradecidos.

  • 360 grados

    360 grados

    —¿Acabaste ya?

    Takeru observó cómo Daisuke chasqueaba los dedos después de terminar el proyecto que en la universidad les ordenaron hacer tanto a él, Takeru y Ken y el trabajo debía hacerse en la casa de Takeru, un hogar más espacioso y con acceso bueno a Internet.

    —Todo lo que tengo que hacer es enviar esto y listo —Contestando levantándose de la cama.

    Agarró la computadora portátil de Ken y se sentó en el suelo enchufando el ordenador. Ken y Takeru se sentaron en un incómodo silencio y no hablaron en ningún momento, practicamente no hablaron en todo el tiempo que Ken entró en aquella casa, pasaron unos minutos y el silencio fue roto por Daisuke

    — Deberíamos ver una película—. se levantó de la cama, tomó el control remoto de la mesa de noche y encendió el televisor.

    — Estás en mi casa, yo decidiré si podemos o no verla, ¿no te parece? —le arrebató el control remoto y apagó el televisor de forma brusca.

    — El que ha hecho casi todo el trabajo he sido yo, pero ya hay suficiente confianza como para hacerme con el control de tu casa, asique ¿puedo?

    —Está bien, puedes

    Daisuke sonrió triunfalmente y tomó el control remoto. Takeru suspiró y se echó hacia atrás apoyándose en la cabecera de su cama, cerrando los ojos, Daisuke lo miró y un impulso le hizo querer acercarse y acurrucarse su lado, miró a Ken quien estaba en un rincón de la cama, mirando su teléfono movil sin articular palabra, pensó que siempre tenía que defender a Ken pero ¿Cuándo tendría alguna vez su oportunidad? Nunca llamó su atención en estos días, porque Ken siempre lo estaba robando y esta vez veía una fuerte oportunidad, apagó la computadora portátil y volvió a subirse a la cama. Mirando la pantalla del televisor y observó brevemente a Takeru elegir una película de terror. Poniendo los ojos en blanco por la elección, su atención se desvió a Takeru, que todavía estaba apoyado en la cabecera.

    —Eh eh! ¿qué te pasa? —Gritó asustado

    —Me parecio bien esta, eso es todo —Abrió los ojos de nuevo y le dirigió una sonrisa cuadrada acercándose al final de la cama.

    —Una pelicula muy oportuna para que Daisuke disfrute —anunció Ken con un tono de voz sin emoción mientras se ponía cómodo quitandose sus zapatos y diciendole a Takeru.

    —Si no te importa, ¿puedes apagar las luces?

    —¿Y porqué tengo que hacerlo yo?

    —Supongo que es porque es tu casa ¿no crees?

    —¿Vas a estar así con esa actitud Ken? —Contestó al ver que Ken a cada momento se ponía mas incomodo

    —Posiblemente

    —Yo no elegí hacer el trabajo contigo

    —Soy consciente pero si el destino me hizo hacer el trabajo contigo por algo será

    Daisuke intentço poner fin a la situación entre los dos, definitivamente nunca podría haber paz entre Takeru y Ken

    Vamos chicos, dejad ya esta situación que no lleva a ninguna parte, estamos aqui ahora mismo para relajarnos

    —Voy a apagar las luces simplemente para no escuchar mas a lo que tienes por novio

    Se levantço y las apagó, incluso apagando las que estaban en el baño y cerrando la puerta tocando el pomo de la puerta al volver a la cama vio que Ken estaba acurrucado en el costado de Daisuke, con la cabeza apoyada en su hombro, ahora ocupando la mitad de la cama donde estaba sentado anteriormente, si por él fuera, hubiera discutido con Ken ese sentimiento de egoismo que estaba teniendo en esos momentos pero al estar Daisuke en su propia casa solo se limitó a ponerse en el otro lado de donde estaba Daisuke, él también merecía una parte del cuerpo de su amado.

    Las cosas continuaron normalmente después de eso. Daisuke gritó un par de veces y Ken intentaba calmarlo con palabras suaves, Takeru se sentía celoso de que Daisuke recibía toda la atención de Ken y apenas de él, no tenía interés en mirar y miró a los dos a lo largo de toda la película. Al final, Daisuke estaba asustado y Ken lo seguía calmarlo

    —Es lo que ocurre cuando alguien te hace ver cosas que no quieres —Le dijo acariciandole el cabello, aquella pulla iba dirigida y envenenada hacia Takeru

    — Me… me voy al baño ¿puedo? —Dijo mirando por primera vez al dueño de Takeru despues de un largo rato

    —No tienes ni que preguntar

    Daisuke se levantó y mientras estaba en el baño, Takeru y Ken quedaron en silencio

    —A pesar de todo ha sido una buena pelicula —Dijo mientras se estiraba para agarrar el control remoto y apagar la televisión

    — Sí, ha estado bien, sobre todo si el que lo he disfrutado eres tú —Dijo levantandose para agarrar su botella de agua

    —Tu tambien lo has disfrutado acariciandole y abusando de su confianza —Dijo después de volver a colocar el control remoto.

    — Daisuke es mi pareja, lo conozco muy bien y sé que esa clase de pelicula no es de su gusto personal, es mi novio y puedo tocarlo si yo quiero, en este caso le estaba calmando, estaba sudando de miedo.

    —Como te gusta manosearle, aprovechas cualquier oportunidad sin importar si estoy yo delante

    Ken asintió sin prestar mucha atención a lo que el otro estaba diciendo. Su mente se tambaleaba una milla por minuto. Saltando de lo que debería comer mañana para preguntarse si a Daisuke le gustaría comer en su casa, pero Takeru le sacó de sus pensamientos, había dicho algo y estaba mirando fijamente al otro que parecía estar esperando una respuesta.

    —¿Escuchaste algo que te acabo de preguntar?

    —No, estaba distraido

    —lo supuse, te pregunté si estabas bien, has estado en silencio desde que llegaste aquí y parece que no es solo por mi aproximación Daisuke que ya sabes que es mi novio también

    Ken lo miró a los ojos pero volvió a poner su vista en el infinito

    —Nada importante. Me he estado sintiendo un poco mal últimamente, eso es todo

    —¿Sobre qué? ¿Sabes que puedes hablar conmigo sobre cualquier cosa? no nos caemos bien pero se escuchar.

    —Gracias por la intención de intentar ser gentil con mi persona, pero no me siento con confianza suficiente para contarte mis emociones o sentimientos a pesar de todo lo que haya ocurrido entre nosotros

    Takeru se sentó a su lado y lo miró, Ken se veía debil pero tras esa apariencia medio rota emocional se escondia un enigma sexualmente interesante, sin tocarle ni siquiera le dijo

    — Siento que Daisuke te prefiere a ti, no digo que haya algo malo en eso, me encanta como os prestais más atención, el siente esa especie de amor más contigo que conmigo

    Ken escuchó aquellas palabras pero negó a hacer contacto visual con Takeru. Esto era, realmente lo había jodido todo. Tal vez debería haberse quedado callado, ahora se sentía culpable, culpable por querer demasiado a una persona

    Estaba a punto de comenzar a escupir disculpas pero Takeru comenzó a reírse inesperadamente y lo miró confundido. ¿Por qué diablos se estaba riendo? Nada de esto era remotamente divertido.

    — ¿Mi sufrimiento es una broma para ti?

    —Te preocupas demasiado, no es malo querer en exceso a una persona aunque viniendo de ti tal vez, tuviste una desagradable infancia y tal encuentras en Daisuke alguien a quien aferrarte porque necesitas cariño humano

    Ken odiaba que Daisuke le hubiese abandonado y ahora le estaba dejando emocionalmente indefenso con las palabras hirientes de Takeru, esas palabras no le estaban sintiendo bien a sus estabilidad emocional, apretó sus puños y le dijo

    —No hurgues en mi pasado sin mi permiso

    —Dejame hacerlo, estás en mi casa, me gusta dejar salir tus emociones

    Como Ken estaba en la cama con la cabeza hacia abajo y las piernas juntas, Takeru se levanto y se puso en frente de él, se arrodilló y agarró sus piernas para separarlas lentamente y se metió en medio de ellas, haciendo algo que Ken no le gustaba, invadir su espacio personal

    —Estas falto de cariño emocional, todo tu cuerpo destila amor, y sé, por las veces que he podido tocar tu cuerpo y sentir tu emoción que en el fondo, tras una atracción sexual hacia mi tambien, no es algo loco, es bueno sentir amor hacia otra persona, eres humano Ken, no hay nada malo en eso

    —Puedes tener razón o no, pero no quiero sentir ese amor contigo a pesar de lo que dices puede ser cierto

    —¿Te gusto?

    —Sexualmente por sentir tu cuerpo, no hablo de amor, es un sentimiento que solo mi cuerpo puede describir

    —¿Fantaseas conmigo?

    —No

    —Podrías llegar a hacerlo, incluso puedes masturbarte pensando en mi, no le ibas a ser infiel a Daisuke

    — No te voy a negar que en algún momento he tenido pensamientos entre los tres

    —Oh.. que maravilla, cuentame más, ¿yo os proporciaba todo ese amor?

    —Se producía una felación con las manos, con mis manos, y con tu semen Daisuke y yo nos besabamos, es algo que en una ocasión pensé y no pude controlar

    —Te corriste con esa imagen? —Mientras le hablaba le tocaba el bulto en su pantalón ajustado, Ken no hizo ningun esfuerzo por salir de esa presión, al contrario, se dejó llevar por esa caricia

    —Sólo una vez —Su corazón no dejaba de latir a un ritmo constante.

    —Oh Ken, eso es maravilloso —Se acercó mas a él y le dió un suave beso en la mejilla y a continuación se acercó, sintió la tensión en el cuerpo de Ken y decidió darle su espacio.

    Encontró la situación divertida. Realmente no tenía idea de que no solo Daisuke, sino que Ken también tenía sentimientos por él. Fue un pensamiento refrescante y lo hizo sonreír aún más.

    —Y ahora mi cuerpo desea hacer algo —Ken lo miró con determinación en sus ojos. Era ahora o nunca.

    Con un impulso de confianza, se inclinó hacia delante y lo besó en los labios.

    Takeru quedó congelado por la sorpresa, le miró lo mejor que pudo y Ken lo estaba mirando con recelo, con los labios aún unidos. Se dio cuenta de que lo más probable era que el otro estuviera esperando para ver si le devolvía el beso o no. Así que eso es lo que hizo. La tensión en el aire se suavizó y Ken se relajó ahora sabiendo que el otro estaba a bordo. Tomó la mano de Takeru que los unía mientras lo maniobraba más cómodamente en la cama pero, de los dos, el que debía estar debajo sería Ken, y eso es lo que ocurrió.

    Takeru ahora, con un mejor acceso a Ken debajo de él, dejó que sus manos vagaran. Los colocó debajo de su camisa inmediatamente encontrando la sensibilidad en los pezones de Ken y este se estremeció ante la sensación de agarrar su mano en un puño para controlarse. Takeru sonrió ante la reacción y pellizcó una de las protuberancias con su índice y su pulgar tirando de ella.

    Un gemido salió de la boca de Ken y no pudo contenerlo más. Abriendo los ojos, vio que Takeru se subía la camisa hasta arriba, de modo que se le subió a los hombros. Inclinándose, se llevó un pezón a la boca dando y chupando experimentalmente. La reacción que tuvo fue instantánea.

    Ken maulló empujando sus caderas hacia arriba para sentir la boca en esa área. No tuvo tiempo para relajarse mientras Takeru chupaba otra vez lamiendo y bromeando sobre la protuberancia ahora roja. Empujó su pierna en la protuberancia casi en erección de Ken disfrutando de la sensación del otro desesperadamente en su muslo. Usó su otra mano para torcer y tirar del pezón descuidado mientras chupaba el otro.

    Un ruido similar a un gemido se derramó por su boca y se aferró a la espalda de Takeru apretando con más fuerza su muslo. Podía sentir a Takeru presionando contra él y gimió solo de pensarlo.

    Los dos no escucharon el sonido del WC cortando los gemidos de Ken. Tampoco vieron a Daisuke abriendo la puerta del baño, agarrando una toalla alrededor de su cintura, quería ducharse para sentirse mejor, estaba en la puerta que separaba el baño de las camas con una expresión ilegible. Dio las gracias mentalmente a los dioses por tener la oportunidad de ver esto. Ken se marchitó bajo el contacto de Takeru con él apretando el muslo como si su vida dependiera de ello.

    Se aclaró la garganta y los dos chicos, sobresaltados, se separaron uno del otro. Ken se puso al ras la camisa de la cama casi sin hablar. Ambos llevaban los mismos labios hinchados, para Daisuke esto era como estar soñando en estos momentos

    Takeru fue el primero en hablar y se rascó la nuca, obviamente, sin saber cómo afrontar la situación.

    — ¿Vas a ducharte?

    Daisuke miró a ambos, Ken ni siquiera hizo contacto visual con él.

    — Veo que estábais muy ocupados, pero ahora me siento molesto porque no fui invitado —Nadie dijo nada.

    — Podrías unirte a nosotros si quieres —Esa petición vino sorprendentemente de la boca de Ken

    —Sí,hay espacio para uno más —Siguió Takeru

    Daisuke los miró tratando de decidir si estaban en broma o no. Cuando no encontró ningún indicio de vacilación, dejó que su toalla cayera al suelo y despues se quitó los pantalones de forma rápida.

    — Entonces, ¿cómo se supone que debemos hacer esto?

    Los tres estaban sentados en la cama. Daisuke era el único completamente desnudo y Ken se había quitado la camisa.

    Precisamente este último tomó la iniciativa y se movió entre los muslos de Daisuke inclinándose hacia abajo dejando besos suaves en ellos. El mayor de los tres se retorció debajo de él y miró a su lado para ver a Takeru abriéndose paso entre sus ropas.

    Arrastró sus besos hasta su entrepierna y dejó de mirar a la altura de la polla de Daisuke

    — puedo…

    — no necesites preguntar —respondió Daisuke sin aliento ya irritado solo por los simples toques.

    Él sonrió envolviendo su mano alrededor de él tirando experimentalmente. Daisuke gimió empujando hacia arriba en la mano de Ken en busca de más y lo consiguió y Ken comenzó a acariciarlo lentamente maravillándose de la sensación. Era diferente de cuando él se sacudía a sí mismo. Daisuke se sintió caliente y pesado en su mano, lo que lo hizo querer mas pero se quedó sin aliento al sentir una lengua lamiendo lentamente su eje.

    —Ken… esta vez me follas como un bebé chupando su chupete —gimió mientras agarraba las sábanas de la cama

    Ken sonrió ante el elogio y se llevó al hombre a la boca, hundiéndose lentamente y profundo

    Detrás de él, Takeru estaba debatiendo sobre lo que quería hacer. Observó lo bien que Ken se llevó a Daisuke y cómo el otro se perdió en todo el placer.

    Sonrió al hacerse así mismo una idea y se inclinó sobre la espalda de Daisuke para llegar a Ken y le metió los dedos en la boca quien Sin dudarlo, chupó los largos dedos de Takeru rodeando su lengua alrededor de ellos y gimió doblemente, era maravilloso hacer contacto visual y chuparle la polla a su novio y los dedos su amante.

    Takeru sintiendo que estaban lo suficientemente recubiertos, los sacó de la boca de Ken y retrocedió mirando el culo de Daisuke.

    — Relájate un poco —Fue lo único que le dijo al más joven antes de empujar su dedo índice.

    Daisuke se quedó sin aliento ante la intrusión casi ahogándose en el proceso. Retorció su cuerpo hacia atrás indicando que estaba bien y Takeru empujó un poco más sintiendo que no habia resistencia

    — ¿Cómo se siente eso?

    Daisuke hizo una serie de sonidos ininteligibles con los labios aún envueltos alrededor de la polla de Ken.

    Le dio a su chico especial la oportunidad de adaptarse al sentimiento de no querer lastimarlo.

    Daisuke se quejó lo mejor que pudo, apretando los dedos de Takeru con la esperanza de que captara la pista sin necesidad de levantarse y hablar.

    Por suerte lo hizo y el otro comenzó a empujar sus dedos hacia adentro y afuera, observando la facilidad con que Daisuke lo atrapó. Lo empujó más profundamente y este gimió ruidosamente alrededor de la polla de Ken, haciendo que el otro se sacudiera la boca debido a las vibraciones.

    — Takeru haz eso otra vez —y el rubio bajó la otra mano por la extensión de su espalda

    — No te preocupes lo haré aún mejor

    Empujando sus dedos lo más lejos que pudo, buscó ese conjunto especial de nervios.

    Sintió algo un poco blando y lo empujó. Daisuke prácticamente gritaba babeando sobre él y Ken

    Takeru sonrió con satisfacción y continuó presionando el manojo de nervios. Se preguntó si con esto podría correrse Daisuke, quien en este punto, ya no chupaba, solo dejaba que los temblores lo recorrieran con la cabeza apoyada en el muslo de Ken quien hizo contacto visual con Takeru y lo miró con desesperación. Podría haberse tocado a sí mismo, pero después de sentir la cálida boca de Takeru a su alrededor, nada se sentiría ni remotamente igual y Takeru envolvió su otra mano alrededor del ano, bombeando al ritmo que había establecido para Daisuke.

    —Chicos… estoy cerca —La mente de Daisuke se rompía con los dedos de Takeru y este sintió que su polla se hinchaba aún más que antes.

    — Todavía no, todavía hay muchas cosas que quiero hacer contigo y Ken ni siquiera tuvo un turno todavía. No puedes ser egoísta ahora

    Daisuke gimió desesperadamente en respuesta y trató de empujar los dedos de Takeru una vez más. Quería sedar la sensación de ardor en sus entrañas, estaba tan cerca y Takeru arqueó una ceja al ver al otro perdiéndose solo en sus dedos. Si iba a jugar este juego, entonces Takeru no tenía más remedio que seguir.

    Le quitó lentamente los dedos, prolongando el proceso solo para provocar al otro más.

    —Ken parece que tendremos que enseñarle una lección sobre cómo seguir las instrucciones

    Ken resistió el impulso de quejarse ante la propuesta de Takeru. Quería correrse.

    Se incorporó besando en los labios a su novio y descansó contra la cabecera mirando a Takeru expectante.

    Le sonrió y sacó los dedos de Daisuke completamente limpiándolos en las sábanas de la cama y este ultimo dejó escapar un lamento lamentable al saber que no iba a conseguir su liberación pronto. El pensamiento le hizo querer llorar.

    — Estoy pensando que para tu castigo debería hacerte mirar mientras follo con Ken ¿Qué te parece?

    Él sonrió ante la mirada de excitación que pasó por la cara del otro. En el fondo Takeru sabia que Daisuke odiaba ser ignorado por lo que eso solo alimentaría el fuego.

    Pasaron minutos y la escena que se estaba desarrollando frente a los ojos de Daisuke hizo que quisiera arrancarse el cabello. Le habían dicho que se sentara en la otra cama y que no se tocara. Dos reglas simples que lo estaban arruinando por completo.

    Takeru ahora igualó a Ken en apariencia. Su polla estaba orgullosa contra su estómago y Ken se arrastró y se colocó en su regazo sonriendo ante el giro de los acontecimientos.

    Takeru alrededor de la cama agarrando el condón y lo abrió con sus dientes pero Ken se lo quitó de las manos y lo desentrañó él mismo lentamente, deslizándolo sobre el otro, Takeru gimió ante la sensación de las otras manos sobre él solo por esos pocos segundos, y a conticuación Ken se levantó colocándose sobre él y lentamente se bajó gimiendo en el estiramiento.

    — Nunca me di cuenta de lo grande que eres —Reposó su cabeza entre sus omóplatos, murmurando maldiciones.

    Una vez que estaba completamente sentado, Ken se movió hacia adelante experimentalmente y ambos muchachos soltaron gemidos profundos. El sentimiento era nuevo para los dos. Takeru encontró la cintura de Ken y la empujó con fuerza, su paciencia se había agotado.

    — Chicos… —Daisuke gimió y Takeru sonrió mientras follaba a Ken implacablemente.

    — Qué pasa? ¿Desearías que te estuviera follando? ¿Es eso lo que quieres, que yo folle tu pequeño agujero? —preguntó haciendo que Daisuke asintiera con la cabeza rápidamente, apretando el culo con aire lastimosamente.

    — Oh, mierda, Takeru… ¡no te detengas! —Ken gimió metiendo su cara en las sábanas de la cama y empujando su trasero de nuevo sobre la polla de Takeru.

    Takeru sonrió y golpeó su mano contra el culo de Ken, pero en el momento mas excitado, donde los cuerpos no podian detenerse, Se retiró de él para divertirse y Ken lo miró lloriqueando y Daisuke se incorporó sobre sus rodillas con la esperanza de que fuera su turno, ellos se estaban divirtiendo mucho y su polla se descuidó contra su estómago.

    —Quiero que mires a Daisuke para que él pueda ver lo bien que te hago sentir, ¿puedes hacer eso por mí, Ken? —preguntó frotando el trasero izquierdo de Ken ocasionalmente agarrándolo de las manos

     —Necesito su mirada en mi mientras me follas —dijo en voz baja y se levantó de la cama y se inclinó sobre él moviendo su trasero en la cara de Takeru.

    Miró a los ojos de Daisuke y la polla de Takeru se deslizó dentro de él y lo llenó hasta el borde, Daisuke se mordió el labio y gimió, estaba tan desesperado por tocarse que haría cualquier cosa para poder ser tocado. Ver a esas dos personas que en el pasado no interectuaban para nada ahora se estaban follando mutuamente uno a otro en la cama frente a él solo hizo que su polla se contrajera más y causó que se quejara en agonía.

    —Takeru… estoy tan cerca —Dijo Ken apretando la polla de Takeru con un fuerte agarre

    — Vas a correrte sobre ti, ¿sabes Ken? vas a hacer un gran lío —Dijo agarrando un puñado de cabello tirándolo de las almohadas.

    Ken se quedó sin aliento y cerró los ojos con fuerza, agarrando las sábanas de la cama casi con la fuerza suficiente para que se rasgaran cuando se sentó sobre su estómago, el pecho y las sábanas. Cayó flácido en los brazos de Takeru y comenzó a respirar pesadamente.

    — ¿estas bien? Preguntó acariciando su cabello, inclinándose para pellizcar su oreja con suavidad.

    Él asintió y se apartó de él lentamente y al lado de la cama.

    — P-por favor Takeru, follame a mi ahora, lo necesito —Impploró Daisuke

    Se puso tan desesperado que comenzó a llorar y a gemir más fuerte. Todo lo que quería era que Takeru lo follara hasta que no pudiera recordar su propio nombre, hasta que todo lo que podía ver eran las estrellas.

    — ¿Realmente lo mereces? —Preguntó quitándose el condón que usaba con Ken y cogió uno nuevo

    — Tío, lo necesito, me duele —Lágrimas saladas goteaban en su rostro, estaba tan jodidamente desesperado.

    — ¿Qué te parece Ken? ¿Se lo merece? —Preguntó mientras le deslizaba a Daisuke el condón nuevo sobre su polla lentamente.

    — Él obedeció nuestras reglas, puedes darle lo que quiera —le sonrió a Daisuke dulcemente extendiéndose para mover su sudoroso flequillo fuera de su rostro. Daisuke era tan hermoso que lo pensó asi

    — Entonces Daisuke ven aquí y consigue lo que quieres —Takeru ordenó sentarse en la cama y recostarse en sus brazos. En secreto, tenía la misma desesperación por el tambien.

    Daisuke casi se tropezó con sus pies cuando escuchó esas palabras provenir de aquella boca

    Minutos después, sus ojos se abrieron ante la sensación de estar lleno con algo mucho más grande y más ancho que los dedos de Takeru

    —Santa mierda —exclamó sintiendo cada centímetro de Takeru en él. Fue jodidamente increíble.

    El dueño de la casa sonrió y sostuvo las manos de Daisuke entre las suyas mientras intentaba no empujarle bruscamente para que no lo lastimara, era la primera vez que ambos eran observados por alguien muy especial y no quería que su tiempo con él fuera recordado con dolor.

    — Esto se siente tan bien con tu Ken mirando…

    —Te… te sientes tan bien dentro de mí —Daisuke gimió en voz alta, inclinándose y rebotando contra su polla, podía sentir la quemazón en su vientre intensificarse.

    Ken sintió que se ponía duro otra vez y se arrastró hacia los hermosos hombres que tenía delante y se inclinó para darle un beso a los labios de Takeru chupándole el labio inferior. Todo esto parecía real para Takeru: Daisuke estaba siendo follado por su polla y Ken lo besaba al mismo tiempo. Vivía en su mejor sueño.

    Un fuerte gemido sacó a los dos chicos de su beso.

    —¿Qué ocurre Daisuke? Preguntó Ken frotándose las manos sobre los pezones de su novio tirando de uno de ellos aproximadamente.

    — A—ah, yo también quiero un beso —también gimió rebotando con más fuerza sobre Takeru

    — Eres una perra muy necesitada, ¿no? —Preguntó Takeru agarrando el cabello de Daisuke en su puño cerrado.

    Ken se inclinó y le chupó el cuello, luego le dio un beso en la cara y lo besó un poco más fuerte de lo que realmente pretendía. Daisuke gimió en la boca de Ken y se retiró para lanzar un fuerte gemido en el aire.

    — ¡Puedo sentirlo! ¡Takeru, voy a estallar! —gimió rebotando con más fuerza sobre él

    Ken se recostó y observó cómo se desarrollaba la escena frente a él, mientras él lentamente agarró su polla y comenzó a acariciarse lentamente.

    — ¿Vas a correrte por mí? Puedo sentir que te aprietas a mi alrededor, estás tan apretada y cálida —dijo, agarrandolo por las caderas y haciéndolo caer sobre su polla más fuerte y más rápido.

    — ahí mismo! ¡P-por favor, no te detengas! —Le rogó Daisuke agarrando su propia polla y moviendo su mano arriba y abajo frenéticamente tratando de sacar el máximo provecho de su orgasmo. Finalmente se corrió después de tanto tiempo, se estremeció.

    —Yo tambien —Takeru se corrió al mismo tiempo y se quedó sin aliento y mantuvo a Daisuke inmóvil mientras lo jalaba contra él golpeando su lugar repetidamente sin dejar salir nada

    Daisuke soltó el gemido más fuerte esa noche y se pintó el pecho, el estómago, los muslos, y su pegajoso calor llegó incluso a la alfombra.

    Se desplomó sobre el pecho de Takeru, jadeando con fuerza, su orgasmo todavía corría a través de él enviando ondas de placer por todo su cuerpo, ni siquiera podía hablar. Su voz se disparó por todos los gritos y gemidos durante la noche.

    Takeru se lanzó hacia Daisuke una vez más antes de finalmente liberar su largamente esperada liberación en el condón, finalmente cayeron en la cama mientras jadeaban fuertemente. Miró al niño mayor en la cama adyacente y sonrió al ver que se sacudía hasta el final y salpicó sus muslos dorados.

    — E-es tan increible… —Daisuke comentó débilmente y con cuidado se movió fuera de Takeru y al lado de él, este se incorporó lentamente y se quitó el condón, ató un nudo y entró al baño para tirarlo por el inodoro.

    — Entonces, ¿quién está listo para un baño de burbujas en grupo? —Ken habló limpiándose despues de haberse corrido viendo la escena

    Pero ahora Takeru ignoró a Ken completamente, su atención estaba en Daisuke e inmediatamente se metió en la cama con este ultimo tirando de él hacia su pecho.

    — Ahora mismo solo quiero dormir. Mi pelvis está terminada, no habrá más movimientos míos durante las próximas 16 horas

    Ken se sintió confundido una vez más, su impulso sexual le había hecho creer que Takeru podía haber cambiado pero seguía siendo ese chico posesivo y egoista de siempre, se arrepintió de todo lo que había ocurrido, pero lo dejó pasar, aunque los celos ahora le estaban matando de vera los dos tan acarmelados y él literalmente estaba fuera de juego.

    Lentamente se arrucucó en busca de Daisuke pero Takeru no lo permitía, ahora era todo para él, de modo que volvió a donde estaba al principio, al ado de Takeru, dispuesto a relajarse solo, sin la protección de Daisuke

    —Mm… chicos —Daisuke gruñó desde el lugar calido donde estaba atrapado

    —¿Si? —Preguntó Takeru

    —GRACIAS

    —Gracias a los dos, sois muy especiales para mi, Daisuke, Ken, os amo —Aquellas palabras para Ken eran lo mas falsas que jamas había podido escuchar, no habia amor en las acciones de Takeru y ahora se sentía altamente sucio en sentimientos, se habia dejado llevar por el sexo sin darse cuenta que Takeru lo unico que quería era estar mas tiempo con Daisuke, tan solo se limitó a decirle

    — Nosotros también te amamos, pero no será para siempre, en mi caso —A pesar de la increible experiencia, Ken no estaba dispuesto a compartir a Daisuke con Takeru, su corazón, sus sentimientos, su vida pertenecian a su amado novio pelirrojo.

    Cerró los ojos y pronto los tres se durmieron profundamente, durmiendo tranquilamente.

    El único ruido que se escuchó fue el sonido de sus respiraciones y la suave calma de la música clásica que se escuchaba en la radio de la mesita de noche.

  • La fiesta de mi hermana (Parte 1)

    La fiesta de mi hermana (Parte 1)

    Esta aventura inicio hace unos años.

    Me llamo Sebastián y en este punto de la historia tenía 22 años, vivía en la casa de mi mamá junto con mi hermana Arely que era menor que yo por dos años.

    Mi mamá siempre sale todas las mañanas a trabajar y me quedaba a solas con mi hermana, en ese entonces no teníamos tantas obligaciones que no fueran de la universidad solamente.

    Todas las mañanas eran aburridas y para ser exactos empezare en época vacacional, donde ocurrió esta relación especial.

    No salíamos en esta época ya que mamá era la única que mantenía la casa, entonces nosotros nos dedicábamos al cuidado y aseo de la casa.

    Que puedo decirles sobre mi hermana mide 1.68, es güera de cabello castaño, ojos cafés obscuros, busto mediano, tiene una buena figura le gusta hacer ballet y es de piernas delgadas.

    Yo por mi parte, mido 1.78, practico futbol americano, por lo que debo de estar en constante ejercitación y llevar una comida ridículamente extraña.

    Un fin de semana Arely por la mañana en el desayuno me platico sobre una fiesta que iba a dar su amiga Sofía e iba a ser de gala, me pidió que si no la acompañaba para que no me quedara solo en casa muriéndome del aburrimiento, yo no tenía nada que hacer esa noche y bueno no está de más conocer a las personas con las que se relaciona mi hermana, por lo que le dije que sí.

    Arely se fue de compras y cuando llego ya eran alrededor de las 18:20 h. y se supone que la fiesta era a las 20:00 h. e iban a pasar por nosotros, ya era algo tarde y ninguno de los dos estaba aseado y el calentador tardaba alrededor de 15 minutos en calentar el agua por lo que llevaría casi media hora en calentar y eso agregarle en lo que se tarda en arreglar una mujer.

    Mi hermana ya estaba algo desesperada, porque ya era tarde y la verdad yo no me apure mientras ella llegaba, eran 18:30 h. cuando Arely entro a ducharse y escuche que grito.

    A- Hermano! Sebastián!

    G- ¿Qué paso Arely?

    B- Deberías entrar de una vez, porque no nos va a dar tiempo.

    Quede impresionado, no sabía que decirle. Aparte ducharme con mi hermana era algo extraño.

    G- ¿Segura?, le dije.

    A- Si, pero con varias condiciones.

    Entre y Arely tenía puesta una toalla cubriéndola.

    A- Desnúdate y ponte tu toalla y cuando estés listo al mismo tiempo no la quitamos y nos ponemos de espaldas.

    Me quite lo que traía puesto, me coloque la toalla y los dos nos dirigimos a la regadera, nos colocamos de espalda y nos retiramos la toalla. Arely giro las llaves del agua, pero abrió la fría primero y sentí como su trasero pego con el mío, enseguida lo equilibro con la caliente.

    A- ¿Así está bien? Ella me pregunto.

    G- Sí.

    Nos estábamos duchando no podía verla porque estábamos de espaldas, todo lo que necesitaba se lo pedía y ella me lo pasaba.

    Pero no me acomodaba y aparte no me llegaba el agua necesaria, entonces me gire lentamente sin que se diera cuenta, cuando gire no pude evitar verla, su figura sus pecas en la espalda y ese trasero güero y bien formado que tenía, mi pene se empezó a excitar no pude evitarlo, simplemente se me descontrolo, ella se hizo para atrás y sentí como rozo con mi pene.

    A- Oye, ¿Qué fue eso que sentí?

    G- Nada hermana.

    A- Estoy segura de que sentí algo.

    Mi hermana volteo y me vio.

    A- Oye que te pasa, te dije que no voltearas.

    G- Perdóname, pero no me podía duchar así.

    Me quede sorprendido porque sus pechos estaban de infarto, bien redonditos y sus pezones eran güeritas también.

    A- ¿Cuánto tiempo llevas así volteado?

    G- No mucho.

    A- ¡Wow! Por qué tu pene tiene una erección?

    G- La verdad vi tu culo y me excito hermana, perdóname.

    A- Pero esta algo grande, ¿cómo lo mantienes así?

    G- Pues si no hubieras volteado tal vez ya se hubiera calmado hermana, pero después de ver tus bonitos pechos será difícil.

    Arely se sonrojo…

    A- Gracias. Pero no deberías de haberlos visto, rompiste las condiciones.

    A- Hay que calmarlo, ¿no?

    G- Creó que sí. ¿Pero cómo?

    A- Lo tienes algo grande hermano.

    Lo tomo con su mano y lo introdujo en la boca mientras succionaba, lo hacía con demasiadas ganas, lo sacaba y pasaba su lengua por la punta del pene, era una sensación tan hermosa.

    G- ¡Wow! hermana eres buena, pero…

    No podía ni hablar porque estaba concentrado en no venirme tan rápido.

    G- Oye, tenemos una fiesta.

    Entonces lo agarro con tanta fuerza y empezó a succionar con más velocidad, la tome del cabello para que no le molestara y pudiera acabar.

    Ya no podía.

    G- Me vengo Arely!

    Arely se levantó y se colocó de espaldas parando su culo con las manos sobre la pared.

    A- Aviéntamelos en el culo hermano.

    Coloque mi pene en la raya de su culo y me vine como nunca antes lo había hecho.

    A- Todo listo hermano.

    Se agacho y volvió a succionar para limpiarme lo que había quedado. Se limpió la leche que tenía en su trasero, se colocó la toalla.

    A- Te veo afuera.

    No lo podía creer mi hermana era una diosa haciendo mamadas.

    Cuando salimos de la ducha eran las 19 h.

    A- No quieres ayudarme.

    Nos dirigimos a su recamara y saco una vedetina roja que se había comprado, su vestido de noche que tenía un corte imperio color beige y unos tacones abiertos color blancos.

    Se quitó la toalla y se empezó a secarse, después se colocó la vedetina roja.

    A- Seguro que no quieres hacer algo antes de que me ponga lo demás.

    De nuevo tenía tremenda erección me acerque por la espalda y la recosté sobre su cama.

    A- Espera…

    A- En el cajón hay condones, me dijo.

    Tome uno rápidamente, ya no aguantaba las ganas de follarmela, me lo coloque le quite su vedetina y se lo metí.

    A- Ah!, espera no toda.

    G- Perdóname, pero no tenemos tiempo.

    Tomo su culo con sus manos y se lo abrió, agarré mi pene y se lo introduje de nuevo ella grito demasiado.

    Empecé a metérselo rápidamente ella quito sus manos de su trasero y me las ponía en el abdomen como tratándome de apartarme, pero yo seguía metiéndosela rápido. Ella no dejaba de gemir y yo trataba de que no me apartara.

    Lo saque y la coloque de lado se la volví a meter y ella no dejaba de gemir tan fuerte que podía asegurar que los vecinos escuchaban, tome sus pechos y los empecé apretar mientras se la metía y se la sacaba con mayor velocidad.

    G- Me vengo!!!

    A- “Gimiendo”

    G- Oh si!!

    Ya eran las 19:20 h., Arely seguía aun recostada en la cama después de que terminamos de follar.

    G- ¿Todo bien Arely?

    A- Si, solo deja que me recupere. No me diste tiempo ni de respirar.

    G- Perdona hermana.

    Se levantó y volvió a ponerse su vedetina roja, me pidió que le pusiera su vestido se lo coloque, me gustaba porque esos vestidos son para no llevar brasier y como Arely era de busto mediano lo llenaba a la perfección y resaltaba su busto, le costó trabajo sentarse para ponerse los tacones, pero lo logro.

    Ya solo le faltaba pintarse y peinarse supongo que de tanto movimiento se le seco el cabello.

    Yo me fui a mi recamara tome mi traje color negro y mis zapatos de vestir, me arregle rápidamente y me peine cuando vi ya eran las 19:45.

    Regrese a su recamara de Arely y cuando la observe no podía creerlo, se veían tan hermosa su vestido resaltaba su trasero y sus pechos al descubierto me prendían más en ese vestido.

    Los tacones mostrando sus pies, se pintó sus uñas de color verde y resaltaban sus piernas tan genial y su pelo recogido.

    G- Lista hermosa.

    A- Si, Guapo.

    Eran alrededor de las 20:10 cuando sonó la puerta, Arely bajo abrir y eran sus compañeros, baje de su habitación para saludarlos y me sorprendió cuando me presento como su novio y no su hermano.

    CONTINUARÁ…

  • Con doña Mary, la vecina del edificio

    Con doña Mary, la vecina del edificio

    Hoy no voy a hablar de mi cuñada Sonia, hoy les platicaré de doña Mary, una vecina del mismo edificio en el que yo vivo, y con la que me he pasado un sinfín de noches y días de sexo extremo.

    Bueno, pues resulta que la primera vez que me lie con ella fue por casualidad, normalmente yo solo la saludaba a ella y a su marido que viven solos en su departamento, sus hijas viven en una ciudad cercana y la visitan de vez en cuando, como les contaba fue casualidad, ya que cuando baje al estacionamiento un día que salía de compras (era un sábado al medio día) la mire que estaba sola con el cofre de su auto levantado, buscando cual eran la falla que no le permitía encenderlo, como les digo es una mujer mayor pero muy bien conservada, traía ropa deportiva, unos leggings ajustados que permitían ver las curvas perfectas de su trasero, y una blusa de tirantes bastante escotada y ajustada que hacía que sus preciosas tetas resaltaran tanto que no podía dejar de verla, me acerque para ver si podía ser de utilidad en algo, la verdad se dé mecánica tanto como de astrofísica, o sea nada, pero ver ese cuerpo escultural bien valía la pena de hacer el intento de ayudar.

    —Buenas tardes doña Mary como esta que es lo que pasa puedo ayudar —fue lo que le dije.

    —la verdad no sé qué le paso al coche, hizo un ruido raro y después solo se apagó y ya no quiso arrancar, no sé qué es lo que tenga, y mi marido salió de la ciudad y no regresa hasta el martes por la mañana, así que ya me quede sin carro todo el fin de semana, no poder salir ni a hacer las compras —me respondió ella.

    —bueno la ayudaría pero la verdad no se absolutamente nada de mecánica y no quisiera dañar más su coche, pero como ve si la llevo al supermercado, y a donde usted necesite ir, sin ningún problema.

    Ella volteo a verme y me responde:

    —claro que no, no quiero causarle molestias, ya veré como me las arreglo yo para hacer mis diligencias no se preocupe.

    Yo estaba extasiado viéndola de arriba a abajo, nunca me había tomado el tiempo para observar su belleza, ver esas piernas bien formadas terminando en unas nalgas impresionante mente duras por el ejercicio, y esas tetas con sus pezones invitándome a chuparlas y estrujarlas, su coño se dibujaba perfectamente en la parte frontal de su leggings, y era una verdadera invitación a chuparlo y penetrarlo sin compasión.

    —no se preocupe yo estoy libre todo el fin de semana, de hecho iba saliendo para hacer mis compras a el supermercado, con todo el gusto del mundo la puedo llevar a donde usted disponga.

    La verdad no se hizo mucho del rogar y nos fuimos al supermercado, hicimos cada quien sus compras, la lleve a la tintorería a dejar unas prendas y a recoger otras, mientras nos transportábamos de un lugar a otro, platicamos de su vida, lo monótona que era por el trabajo de su esposo casi no se veían, ya que él tenía que viajar constantemente, y sus hijas solo la visitan cada 2 o 3 meses, ella va al gimnasio y sale de vez en cuando con alguna amiga para distraerse, y ahí fue en donde me acomode, la invite a comer, y ya en más confianza la invite a salir en la noche a algún bar para distraernos y salir de la rutina diaria, ella acepto de muy buena gana, creo que maneje bien la situación, porque al despedirse me dio un beso en la mejilla pero tan cerca de la comisura de mi boca que por poco y le planto un beso en los labios, pero me contuve, me dio un abrazo tan apretado que pude sentir sus tetas en mi pecho y yo le correspondí rodeando su cintura y dándole una palmadita en la espalda, así nos quedamos de ver en unas horas para salir.

    Llegada la noche pase por ella así departamento y cuál fue mi sorpresa cuando abrió su puerta, estaba vestida con un minivestido totalmente ceñido a su cuerpo, tan escotado que no dejaba nada a la imaginación, de la parte de abajo solo lograba taparle su raja, casi salían sus nalgas del vestido, yo me quede con la boca abierta y una erección tremenda, no me imaginaba que fuera tan hermosa, y para rematar me dice que preparo una velada para los dos ahí en su departamento, que no teníamos porque salir, había preparado cena, bebidas y música para que la pasáramos bien, en agradecimiento por haberla ayudado con sus compras, me tomo de la mano y me llevo al sofá, me dio una bebida que la verdad no supe ni que era, porque yo estaba realmente embobado con la vista que me estaba obsequiando.

    Así pasamos un rato, bebimos algunos tragos y ella empezó a relajarse a platicarme lo habitual, que su marido ya no la tocaba, que casi no convivían, que ya no la atendía en sus necesidades sexuales, y que ella necesitaba a alguien que la hiciera sentir que aun valía como mujer, como hembra, la verdad ya no me pude contener más, y me lance sobre ella, la bese con lujuria, la lujuria contenida durante todo el día, le subí el vestido y acaricie sus piernas tan firmes y hermosas, me deslice por su cuellos hasta sus tetas y poco a poco le baje el vestido por los hombros para dejar al descubierto esa suculentas tetas con sus hermosas aureolas y las empecé a besar y a chupar con desesperación, ella gemía de placer, se veía que tenía mucho tiempo sin tener sexo, porque a los primeros roses de mis dedos en su vagina explotó en un orgasmo bastante intenso, ella me saco la verga y empezó los movimiento hacia arriba y abajo y me regalo una mamada espectacular, mientras yo introducía mis dedos en su coño mojado por sus jugos, y acariciaba su ano preparándolo para más tarde poder disfrutarlo.

    Ya desnudos los dos completamente locos de pasión, nos movimos a su recamara y ahí la penetre durísimo, ella gemía y pedía más y más, mientras se corría nuevamente, yo por mi parte estaba realmente confundido, como teniendo una mujer así de hermosa y cachonda su esposo no la aprovechaba, que tono en verdad, seguí preparando su culo para poder follarlo e introduje un dedo como advertencia de lo que venía ella no replico en lo absoluto, introduje un segundo y tercer dedo y cuando ya estaba suficientemente dilatado introduje mi verga dura como un trocó suavemente, para que no doliera tanto, solo la mitad y la deje unos minutos para que su ano se fuera acostumbrando, y después termine de introducirla hasta el fondo, ella solo jadeaba y gemía, así pasamos casi toda la noche, y los días posteriores, disfrutando de nuestro romance de fin de semana, su marido llegaría el martes por la mañana así que nos despedimos el lunes por la noche, con una larga sesión de sexo que se prolongó hasta casi las 4 de la madrugada, hora en que tomamos un baño y ella salió rumbo al aeropuerto para recibir a su marido.

    Así es como doña Mary y yo seguimos viéndonos de vez en cuando y pasamos muy buenos ratos casi siempre en fin de semana que es cuando su marido sale, y podemos hacer de su casa un palacio del sexo y el deseo.

  • De chico a puta: Desvirgando mi ano

    De chico a puta: Desvirgando mi ano

    Estaba nerviosa, sin saber qué ocurriría cuando entrase por esa puerta. Sabía que allí me esperaba Fernando, ese hombre mayor con el que tuve mi primera experiencia con otra persona de mí mismo sexo, una mamada de la que aún guardo el sabor en mi boca. Mis piernas me temblaban, y fueron más de 5 los minutos que estuve en la puerta sin atreverme a llamar, hasta que por fin, decidida, toqué a la puerta.

    Esta se abrió lentamente, a la par que mi corazón se aceleraba. ¿Estaba realmente preparada? ¿Qué sería de mi vida a partir de esa noche? Para nada estaba preparado para admitir públicamente mi homosexualidad, y mucho menos mi sentimiento como mujer en el ámbito sexual. ¿Podría ser que no me gustasen los hombres por ser homosexual, sino que realmente era transexual la palabra me mejor de definía? No quería pensarlo, no estaba preparada para ello. Sólo sabía dos cosas. Me gustaba ser chico, me gustaba mi vida, pero, también necesitaba un hombre. Necesitaba con toda mi alma ser la niña de un macho, ser su hembra, darle placer, entregarme a él para su disfrute. Eso me hacía feliz, llenaba al vacío que tenía dentro.

    Allí estaba Fernando, un Fernando distinto al que conocí. Físicamente no noté la diferencia, ya que tampoco tenía en mi mente una imagen física de él debido al oscuro ambiente del lugar donde nos conocimos y mis nervios en aquel momento. A la luz, era un hombre de mediana estatura, al igual que yo (quizás algo menos), pelo canoso, y algo gordo sin estarlo demasiado. Llevaba unos pantalones vaqueros, camisa blanca, y un jersey de color rojo. Yo, una camiseta blanca, pantalones negros, y una bolsa colgada donde guardaba el vestuario de mujer que había comprado en la tienda chica.

    -Pasa, adelante, estás en tu casa.

    Dijo Fernando apartándose de la puerta para dejarme pasar. Yo, aun temblorosa y avergonzada, devolví la sonrisa que el medió y entre dentro de la habitación. Era una sala amplia, una gran cama de matrimonio, suelo alfombrado y una gran butaca en la esquina, cerca de un escritorio. Al fondo, un cuarto de baño lo suficientemente grande. Caminé desde la entrada hasta la habitación. No le estaba viendo, pero algo me decía que sus ojos estaban clavados en mí. Sentía la presión de su mirada en mi culo. Era la sensación de un animal que sabe que su depredador anda cerca. Instantes después, se cerró. Ya no hay escapatoria, ya no hay escapatoria, no hay vuelta atrás, no hay vuelta atrás. Sonaba en mi cabeza.

    -Ven vamos a sentarnos.

    Se sentó en el borde de la cama, y yo con él a su lado, dejando en él la responsabilidad de ser quien llevase la situación, y dejándome simplemente llevar por él, ahora mi hombre, mi macho.

    -Bueno ¿cómo estás. No estés nerviosa, sé que es tu primera vez pero tranquila, que va a ir todo bien. Porque, ¿tú estás segura de que quieres hacerlo, verdad?

    Regla de los cinco segundos. Cuenta hasta cinco y responde sin pensarlo.

    -Sí, estoy segura

    -Bien, eso es lo importante, que todo fluya, ya verás como no te arrepientes

    Sonriendo puso una mano sobre mi rodilla y mientras la conversación continuaba acariciaba mi muslo. Yo miraba hacia abajo, sintiendo sus caricias, y como cada vez la mano se aproximaba más a mi entrepierna.

    -Bueno, podemos empezar ya si quieres preciosa-

    Dijo acercándose más a mi y colocando una de sus manos sobre mi hombro.

    -Espera

    Le dije levantándome.

    -Voy a vestirme

    Dije levantándome. No supe decirle que había traído ropa de mujer para vestirme para él, para estar femenina, para activar sus hormonas y sentirme toda una mujer vestida para provocar a su macho. Él no se lo esperaba, y sonrió. Puede ver como en ese momento su erección comenzó a hacerse notable. Probablemente fuese por la ilusión, como la de quien abre un regalo, de no saber lo que hay dentro. El ansia de romper el papel para descubrirlo.

    Me dirigí al baño con la bolsa de la ropa. Cerré la puerta con pestillo para asegurarme de que no entraba. Quería que me viese cuando fuese toda una niña. Rápidamente me desvestí quedando completamente desnuda. Mi pene, como siempre, pequeño. Mi piel, blanca como la nieve. Me fui vistiendo poco a poco. Primeramente me puse el tanga de hilo que me había comprado. La primera vez me lo puse del revés. Era nueva e inexperta en esto de usar tanga, y la falta de tela me confundió. Gracias a dios que descubrí la etiqueta, me ayudó mucho a saber cuál era la parte de atrás. Me constó ponerlo, era de talla pequeña y a pesar de mis piernas delgadas tuve trabajo en hacer que pasara por mis muslos. Con el pene no hubo problema. Pequeño, flácido, no tuvo ningún problema para quedar cubierto por la tela. Después siguieron los pequeños pantalones shorts vaqueros, la camiseta ajustada, los tacones, y por último, la peluca. Al terminar, me di la vuelta, y mirando al espejo, me vi por primera vez. Era la mujer que había deseado siempre, la que estaba a punto de entregarse.

    Salí del baño y me dirigí de nuevo al cuarto. Allí estaba Fernando, sentado en el mismo lugar, pero con un par de condones ahora a su lado. Yo era imprudente, y no había pensado en usar protección. Él, fue más precavido, quizás no se fiase de mí, y puede que pensara que ya me había entregado a otro hombre. En todo caso, era lo mejor.

    Me aproximé hasta él hasta quedar delante de él. Él se levantó, y acercando su cara a mi cuello, comenzó a lamerme.

    -Te ves como toda una princesa. Estás precisa. Eres mía

    Dijo mientras sus manos fueron a mi culo, comenzando a acariciarlo.

    Yo me dejé llevar. No podía hacer nada. ¿Qué podría hacer una niña como yo a punto de perder su virginidad? Permanecimos así un rato, él lamiendo mi cuello, y acariciando todo mi cuerpo. Hasta que de un momento a otro se separó unos centímetros de mí y llevando su mano hasta el cinturón de su pantalón comenzó a quitárselo y bajar la cremallera.

    -Mira, mira lo que tengo aquí para ti

    Dijo sacándose su grueso pene fuera del pantalón, el cual ya estaba bastante erecto. Llevó su mano hasta mi hombro. Sabía lo que quería. Me quería de rodillas, a sus pues, descansando el peso de su pene en mi boca. Yo, complaciente, me puse de cuclillas delante de él, hasta que su pene estaba tan cerca que llegaba a mi el olor, a hombre, a semental. Sé comportó como un caballero, y sujetando con una mano mi cabeza y con la otra agarrando su pene, me la metió en la boca apresuradamente. Yo comencé a mamársela. Intensamente. Apreciaba su olor y tragaba cuanta saliva podía. Era el sabor de un pene, de una polla, de un instrumento para dejar preñada. Lo amaba con todo mi ser. Cuando me dí cuenta, mi boca estaba siendo brutalmente follada. Se escuchaban los suspiros de placer.

    -Para para, que me queda poco

    Dijo a los 5 minutos. Yo la saqué de mi boca. Fue como cuando uno sale del agua y puede por fin respirar. Me agarró de la mano y me llevo hasta la cama.

    -Vamos que sé que estas deseando

    Aplicando fuerza sobre mi levemente me puso sobre la cama.

    -Quítate los pantalones y ponte a cuatro amor

    Así hice, me quité los pantalones y tal y como el indicó me coloqué a cuatro patas sobre la cama. Lo hice de la misma forma en la que tantas veces me había masturbado en casa, con el culo alzado, la cabeza pegada a la cama, y las piernas separadas. Él me golpeó el culo varias veces.

    -Que pedazo de culo tienes chiquita

    Se puso tras de mí, e intentó apartarme el tanga. No pudo al estar tan apretado, por lo que tirando hacia debajo de él lo abajó hasta dejarlo en mitad de mis muslos. Lo suficiente para dejar libre el camino hasta mi culo.

    Fue una sensación que jamás podré explicar por palabra. Estaba yo, vestida de mujer, delante de mi macho, ofreciendo la virginidad de mi ano. ¿Qué pensaría de mí mi madre si me viese?

    Ya está, ya lo tenía todo hecho, sólo le faltaba colocarse detrás y empujar. Había salido de fiesta y me había cazado. Me había convertido en su puta personal que folla gratis por sentirse mujer.

    Cogió un pequeño bote de gel lubricante, y aplicando un poco sobre la yema de sus dedos empezó a lubricarse el culo. Lentamente me dio un masaje, metiendo cada vez más la punta de sus dedos dentro de mí. Estaba frío, sus dedos eran ásperos y gruesos, pero yo estaba disfrutando. Terminó de lubricarme, y se puso el preservativo.

    -Vamos te la voy a meter, toma toda mi polla

    Puso el pene sobre mi ano, y lentamente pero sin detenerse, metió todo su pene dentro de mi culo, quedando enganchado a mí.

    -Ahhh

    Gemí fuertemente casi gritando.

    Espero que os haya gustado. El resto de la follada, en mi próximo relato. Como siempre, podéis escribirme a [email protected] para contarme vuestras impresiones.

    Besos,

    Luci.