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  • Conociendo a mis compañeros de trabajo (3)

    Conociendo a mis compañeros de trabajo (3)

    Tiene 5 años menos que yo, es un conquistador irremediable pues trata de llevarse a la cama a cuanta mujer guapa ve y en eso coincidimos, pues a ambos nos gusta gozar.

    Entre nosotros hay ese algo, una atracción, una conexión que lo hizo inevitable y terminamos cogiendo riquísimo.

    Ya tenía yo en la empresa 4 meses y como ya les he comentado anteriormente éramos unas 200 personas en mi área, todas las mañanas él llegaba al trabajo con un café caliente y a mí no me gusta pero aun así él siempre me ofrecía de su café pues era época de frio y yo siempre me negaba pero le agradecía el detalle, un día en cierta ocasión tenía una pregunta acerca del trabajo y un compañero se acercó a asesorarme y él le dijo en tono de broma ‘ay compa como que ya duró mucho ahí no?’ a lo que este compañero le respondió ‘no compa, además usted a su trabajo porque ella es mía!’ y él le respondió: ‘jajaja se equivoca compa ella es mía!’ a lo que un chavito como de 20 años les dice a los dos: ‘pues no, ni se emocionen que ella es mía!’ y por último se levanta el que después se convertiría en mi pareja y dice: ‘pues lo siento por todos ustedes porque ella es mía!!!’. Y yo solo me reía sin decirles nada.

    Dos meses después acepté salir con el ultimo que comentó de mis compañeros ya de manera más formal si así le podemos llamar, me llevaba muy bien con él y era muy agradable y me trataba muy bien, muchos se sorprendían de que hubiera salido con él pues no es guapo y pesa como 130 kg, pero es alto y aunque si se nota su sobrepeso pues su forma de ser me ganó.

    Repentinamente la empresa nos anunció que moverían a parte del personal a otra sucursal, los nombres iban siendo anunciados y entre ellos llego el nombre de mi pareja, sin remedio fue movido a la otra sucursal y quedamos alrededor de unos 40 nada más y dado a los horarios quedábamos aproximadamente unos 20 por turno, entre ellos quedó este compañero que me ofrecía café por las mañanas y entre el grupito de amigos que buscábamos sentarnos juntos para estar platicando el buscaba quedar sentado cerca de mí y eso me agradaba.

    La confianza creció rápidamente y nuestras platicas iban desde lo más simple hasta lo más íntimo, el, cada que podía me decía que le gustaban las mujeres mayores y que siempre había querido estar con una; Yo por mi parte le decía que no le creía con lo vago que era, que no hubiera estado con una mujer mayor que él, el rozaba en cada oportunidad que tenía mi pierna, mis brazos, me decía lo mucho que le gustaban mis escotes o como lucían mis piernas con las faldas que me ponía y yo obvio que las usaba más seguido para complacerlo.

    Me enteré de que al siguiente mes sería su cumpleaños y le dije en tono pícaro que, que era lo que él quería de regalo.

    A lo que él respondió: ‘me darás lo que yo pida?’

    Y yo le respondí: ‘tal vez te pueda sorprender’.

    El solo dijo ‘Eso me gusta, suena muy bien eso’.

    Sorpresivamente me llamaron de la oficina de recursos humanos y me dijeron que aún necesitaban más personal para la otra sucursal y que para el lunes ya tenía que presentarme allá, era viernes!!! Bueno pues no tenía opción era de si o si, le avise a mi nueva pareja que por fin me tendría con él en la otra sucursal aunque en diferentes áreas y como ese día se había enfermado mi chico del café no me pude despedir, creí que se me había escapado de las manos.

    Pues llegué el lunes muy puntual a mi entrenamiento del nuevo puesto que desarrollaría y dije: ‘ay no, me va a tocar con puros nuevos! porque no me mandaron cuando mandaron a todos?’. Y cual va siendo mi sorpresa que estaba ahí, si! mi chico del café también había sido movido a la nueva sucursal y nada más y nada menos que al mismo departamento que yo!!! pasaríamos mes y medio en entrenamiento en una sala, obvio de entrenamiento con otras 30 personas, nuestra unión fue creciendo más y más, pasó de ser solo atracción a un cariño genuino, pero no olvidemos que mi pareja estaba en esa misma sucursal y no solo eso, si no que su entrenamiento que ya estaba por terminar pues el de él era de casi tres meses, estaba casi a un lado de mi sala de entrenamiento, pero eso no me importaba, mi amigo y yo siempre estábamos juntos para todos lados a tal grado que todos creían que éramos pareja él y yo, entre tanto un día me susurró al oído… ‘y que va a pasar con mi regalo de cumpleaños?’.

    A mi pareja ya lo habían pasado a su área de trabajo después de terminar su entrenamiento pero a nosotros aún no, así que salíamos dos horas antes que él, el día de sorprender a mi chico del café había llegado, acordamos decir que el me daría un aventón para que nadie sospechara si nos veían irnos juntos, por el lugar donde trabajo pues no puedo abusar mucho de escotes o faldas muy cortas pero me puse unos jeans muy ajustados tanto de dejaban ver la tanguita que llevaba debajo, era muy pequeña color verde turquesa con detalles en color dorado que hacían juego con el brassiere pues me gusta comprarlos que combinen, botas con tacón tono café y una blusa de botones del mismo tono que mis botas, cabello sujetado en una coleta, un maquillaje muy bien cuidado y mis uñas largas y bien pintadas, un perfume muy ligero con aroma fresco y más que lista y con muchas ganas de pasar un muy buen rato con este chico.

    Escogimos un lugar un poco retirado de nuestro trabajo para asegurarnos de no ser vistos, llegamos al lugar y nos asignaron una de las habitaciones del fondo, el lugar no era tan bonito como parecía pero en realidad eso no me importaba, era de dos pisos, abajo estaba la cochera donde apenas cabía su carro, subimos y ya es casi una rutina pasar y dejar mi bolso en el la mesita de al lado, siempre utilizo la más cercana a la ventana y me pongo cómoda.

    El, llegó por detrás mío y me sorprendió con un abrazo, rico, apretado pero suave y hablándome al oído.

    La piel se me erizó y pegué mi cuerpo al suyo, comenzó a besar mi cuello, he de confesar que eso me prende demasiado, sentí como con sus manos presionaba mis caderas contra su cuerpo, sus manos subieron hacia mis senos por encima de mi ropa y me acariciaba lentamente, era una sensación que electrizaba mi cuerpo, era un momento muy sensual y erótico, empezó a desabrochar mi blusa aún abrazándome por la espalda, mis senos y mi brassiere estaban ahí expuestos con mi piel mostrando la excitación que me tenía encendida, mi blusa fue cayendo con los movimientos y el siguió con mi pantalón, metió su mano derecha por debajo de mi pantalón y comenzó a frotar mi clítoris por encima de mi tanga, lo hacía con pequeños círculos, eran suaves, apenas como un roce y eso me encantó, de mi boca solo se escuchaban gemidos, sacó su mano y desabrochó el botón de mi pantalón, se separó un poco de mi cuerpo y bajó mi pantalón hasta mis tobillos y me ayudo a sacármelo, así, agachado como estaba empezó a besar mis piernas, fue una sensación de placer indescriptible, me daba pequeños lengüetazos y fue subiendo a mi trasero, sus labios llegaron a mis nalgas al igual que sus manos y las acariciaba, las besaba, lamía y mordisqueaba de una manera tan deliciosa que me tenía en sus manos completamente, me giró para que así quedara yo de frente a él, pero el seguía agachado, hizo mi tanga a un lado y su lengua rozó mi vagina, como en todo este tiempo no nos habíamos movido de lugar, tomó mi pierna y subió mi pie al buro que estaba a un lado de la cama, comenzó a buscar con su lengua mi clítoris y cuando lo encontró, lo succionó y teniéndolo entre sus labios lo lamia exquisitamente, no habíamos pronunciado palabra solo nuestros gemidos se escuchaban en la habitación, metió uno de sus dedos en mi vagina mientras seguía estimulando mi clítoris con su lengua, la excitación iba más allá de lo que yo podía imaginar, no llevaba prisa, se tomaba el tiempo para recorrer cada milímetro de mi intimidad y consiguió hacerme llegar, fue un orgasmo lento que me hizo vibrar cada rincón, mientras el seguía jugando con su lengua con mi clítoris, mis piernas perdieron su fuerza y me senté sobre la cama.

    Ahí sentada en la cama, tenía la hebilla de su pantalón justo frente a mí, se podía notar que su excitación estaba al máximo al igual que yo, era momento de devolver tanto placer recibido, tomé la hebilla de su pantalón y lo acerque a mí, desabroche su cinturón y su pantalón y lo bajé junto con su ropa interior, frente a mi quedó descubierto su pene, muy buen tamaño pero lo mejor era que estaba grueso, lo tomé con la mano derecha y empecé a acariciarlo, estaba caliente y muy duro, justo como a mí me gusta! le di un lengüetazo en la punta y me lo metí sin más, me lo metía y me lo sacaba de la boca a un ritmo acelerado, me quería devorar esa verga tan rica que tenía en mi poder y el me dejaba hacerlo a mi ritmo, le daba de lengüetazos por todos lados y mi mano iba y venía por toda su verga, él me tomó del cabello de manera tierna y comenzó a dirigir el ritmo, a momentos lo hacía lento a momentos subía de intensidad y no paraba de gemir, por fin se rompió el silencio y me dijo: que rico me la chupas mija, yo solo levante la mirada sin sacarme su verga de mi boca y lo miré a los ojos sonriendo, bajé un poco más y me fui directo a sus testículos, los lamí suavemente y los metía a mi boca uno por uno jugando con mi lengua con ellos y después los metí los dos, como ya sabrán si han leído mis otros relatos chupar verga es una cosa que me encanta hacer y me tomo mi tiempo, lo llevé al borde del orgasmo un par de veces y justo ahí cambiaba de ritmo, desaceleraba y no lo dejaba llegar, a ratos lo dejaba tomar el control del ritmo de mis chupadas y a ratos yo lo hacía a mi ritmo, llegó un momento en que me tomo de los hombros y me puso de pie, me besó apasionadamente, mordía mis labios, pegaba mi cuerpo al suyo con fuerza, mientras sus manos iban y venían por todo mi cuerpo, con caricias firmes y rápidas, llenas de pasión.

    Me fue recostando en la cama quedando encima mío, con su pierna derecha abrió mi pierna izquierda y jaló mi tanga hacia un lado y puso la punta de su verga en la entrada a mi vagina, la pasaba de arriba a abajo haciendo presión, se sentía riquísimo, quería mas y cuando pasó por la entrada a mi vagina, levanté la pelvis de modo que hice que se introdujera en mí, la dejó ir toda de un golpe, fue una sensación riquísima, empezó con un mete y saca acelerado tal que nuestra respiración se entrecortaba por los gemidos, eran tantas las ansias que teníamos de hacerlo que no resistía y me la metía rápido y muy duro, me encantaba, eso hacia vibrar cada centímetro de mi interior y eso se sentía riquísimo, con su mano izquierda apoyada en la cama a un costado mío, sostenía el equilibrio y con la mano derecha manoseaba mis senos, los tomaba de una manera descuidada un tanto salvaje, los apretaba, alternaba el uno y el otro y de vez en cuando les daba algún lengüetazo o pequeño mordisco, mi piel estaba erizada con tanto placer, mis gemidos seguían retumbando en el eco de la habitación, mis manos estaban perdidas en su pecho, en su espalda, acariciaba cada rincón de su piel, lo tomé de la nuca y lo atraje hacia mí, nos besamos de una manera tan rica y especial, no era como con los demás, era una mezcla rica entre pasión, deseo y ternura, si, había sentimientos involucrados y eso siempre es peligroso pero en ese momento no me iba a detener a pensar en ello, lo besaba y me dejaba besar, mordió mis labios de una manera exquisita y ahora nuestros cuerpos estaban pegados mientras me penetraba, lentamente me fue girando de modo que el quedó recostado y yo sobre él.

    Estando sobre él, me acomode para montarlo, tome su verga y me la metí, mi vagina ya estaba empapada de nuestros líquidos y con mi sube y baja sonaba delicioso ese chapoteo y las palabras se quedan cortas para describir lo que sentía cada que me lo metía hasta el fondo, mis senos se movían suavemente con cada sentón que me daba sobre él y el los acariciaba, sus ojos brillaban mientras me decía lo mucho que le gustaba lo que estaba sintiendo, cambié el ritmo y comencé a moverme adelante y atrás, eso le gustó, así que aumente el ritmo de mis movimientos, el gemía y me acariciaba todo el cuerpo, sus caricias eran firmes, presionando suavemente por donde pasaban y no pude más, me empecé a mover mas rápido, estaba por llegar al clímax! ese momento tan sublime que es difícil de explicar, por mi espalda corría una corriente de adrenalina, mi cuerpo se sacudía con espasmos que y gritaba de placer, mientras el movía mis caderas para que mis movimientos no cesaran.

    Me hice a un lado recostándome, el acariciaba mi cuerpo y me masturbaba suavemente, me dio unos minutos para reponerme y me dijo: ‘ven preciosa y se puso de pie’.

    No necesitó decirme mucho, con sus movimientos me guio a ponerme a gatas y sin dudarlo lo hice, jugó de nuevo con la punta de su verga sobre toda mi vagina, sentía como resbalaba por tan mojada que estaba y me la metió, movía sus caderas lentamente, gozando y haciéndome gozar, dejaba que la cabeza de su verga rozara cada milímetro dentro de mí, (si recuerdan tengo el cabello largo y lo llevaba en una coleta) me gusta jugar con mi cabello mientras me cogen y con un movimiento, mi cabello quedó perfectamente posicionado tal y como yo lo quería sobre mi espalda y el comprendió ese movimiento tomo mi coleta y me jaló del cabello hacia él y comenzó a cogerme duro, eso me encanta porque al chocar su pelvis con mis nalgas hace que vibre desde los ovarios, la matriz y todo mi interior y eso se siente riquísimo así que yo gemía como loca, le pedía que me diera más, ‘¡cógeme papi, así métemela! que rico me coges, que rica esta tu verga’ era lo que se escuchaba en esa habitación de motel, ya estaba yo sudando, el choque de sus testículos con mi clítoris me enloquecía y de nuevo se acercaba otro orgasmo de mi parte, el empezó a darme nalgadas, ese sonido me encanta, ‘¡ay papi me vas a hacer llegar otra vez!!’ le dije y él me dijo: ‘vente junto conmigo’ y sentí su verga palpitar dentro de mí, soltó su chorro de semen dentro de mí y su verga palpitaba delicioso, siguió unos momentos más penetrándome y se retiró, me tomó y me puso de pie, me tomó entre sus brazos y me besó muy suavemente, sus caricias esta vez eran distintas, me pegaban a su cuerpo como si no quisiera soltarme, nos recostamos y dormimos un rato.

    Cuando desperté fui a darme un baño y el me alcanzó en la regadera, nos besábamos y acariciábamos como si nunca hubiéramos conocido otro cuerpo desnudo, enjabonó todo mi cuerpo y cuando menos lo esperaba tomo la botella del enjuague y se lo puso en la mano, un poco extrañada lo mire y él me sonrió, se puso detrás de mí y me unto el enjuague en el ano, respire profundo y me metió la verga, al principio me dolió un poco pero el continuó lentamente abriéndose paso por mi ano, me gustaba bastante, el agua caliente cayendo en mi cuerpo y el metiendo y sacando su verga de mi ano, me acomodé ofreciéndole mi trasero para que lo tomará y así lo hizo, me tomó de las caderas y me empezó a dar rápido y hasta adentro, ‘¡que rico culito tienes mami!’ no se podía diferenciar entre mis gemidos y los suyos, era un momento por demás erótico, era tanta nuestra excitación que se vino de nuevo dentro de mí, que ricas cogidas me había dado este hombre, esa tarde, descubrí a un verdadero amante, porque nos amamos aunque sabemos que nunca estaremos juntos y lo aceptamos disfrutando cada que podemos, sabiendo que ambos seguimos teniendo nuestras aventuras y entre nosotros ningún compromiso, pero sabemos que estaremos siempre el uno para el otro cada que necesitemos coger con un poco de amor.

  • Invitado por el gitano a una fiesta

    Invitado por el gitano a una fiesta

    Estaba pasando una mala racha, apenas había trabajo en el puerto, y por si eso fuera poco, mi hermano mayor se había enfadado conmigo, yo creo que había sido por una tontería, quizás yo había metido la pata, pero quien no se equivoca en este mundo… Tratando de arreglar las cosas y pedirle disculpas por si le había molestado en algo con mi actitud, me dijo que por supuesto yo tenía la culpa, que era un prepotente. Aquello me dejó perplejo; podía tener mil defectos, ser y de hecho así era, tenía muchos defectos, pero prepotente… Yo creo que eso no. Quizás él me viera así, pero a mí, no me gustaba humillar a nadie, y menos a los que veías más necesitados. Quizás no me conocía lo suficiente.

    Es posible que yo proyectara una imagen sobre mi persona, equivocada al no abrirme lo suficiente, y contarles a mi familia y amigos que yo era homosexual, gay o maricón, vamos que me gustaban más los hombres que las mujeres. Podía ir a follar con una mujer, pero aquello no me llenaba, no terminaba por quedar satisfecho, sin embargo, con los hombres era totalmente distinto. Pero eso solo lo sabía yo. Quizás me conocieran mejor los que alguna vez me habían dado por el culo, ya que con ellos no ocultaba mi homosexualidad, y pudieran entenderme mejor.

    Pero soy de los que opina que nadie tiene por que saber los gustos de nadie, saber con quién se acuesta, con quien folla o con quien deja de follar; nadie lleva un letrero colgado diciendo que es heterosexual o que ha follado con tal o cual persona. Yo creo que nadie tiene porque abrirse enseñando su yo más íntimo, a nadie. Yo solo lo haría si estuviera enamorado de esa persona, entonces es posible que sí me abriera, enseñándole mi interior a esa persona. Pero eso no era ni es el caso, por lo que marché de casa deprimido y con mal cuerpo, después de hablar con mi hermano mayor.

    Deprimido como me encontraba, después de dar mil vueltas por la ciudad, terminé esa noche en los jardines de Méndez Núñez que hay en la ciudad donde vivo (La Coruña). No buscaba nada en concreto, ni siquiera sabía que me apetecía hacer, solo me encontraba triste y deprimido. Si tuviera dinero, estoy seguro de que me hubiera emborrachado hasta poder olvidarme de aquel percance. Pero eso no era así, ya que, desde hacía unas semanas, no tenía trabajo, ni siquiera en el puerto encontraba nada, se habían terminado las descargas de pescado congelado, y no había trazas de poder encontrar algo con el que ganar algo de dinero.

    Estaba sentado en un banco en medio de los jardines; como digo, triste y deprimido; cansado de andar toda la noche dando vueltas por la ciudad. Pasaban de las 3 de la madrugada, y aunque al día siguiente tenía intención de ir al puerto para ver si encontraba algo de trabajo, no tenía sueño ni ganas de irme para casa a acostarme, seguramente iría directo para el puerto, después de pasarme la noche dando vueltas por la ciudad.

    Estando allí sentado, fueron varias las personas que se acercaron a mí, buscando el poder darme por el culo o que al menos les hiciera una mamada. Pero todos desistieron al ver mi estado anímico, y mi negativa a las proposiciones que me hicieron. Solo un hombre ya maduro de unos 45 o 50 años, a eso de las 4 de la madrugada, al verme allí sentado, se sentó a mi lado, y después de hablar y hablar sin que yo apenas le hiciera caso, consiguió su objetivo, y me dio por el culo.

    Primero fue metiéndome mano, y a pesar de mi negativa, insistía e insistía. Le fui dejando que desabrochara mi camisa, acariciara mi pecho con sus manos; aquello me hacía sentir bien, era como un bálsamo que me reconfortaba; como veía que no le decía nada y le dejaba que me acariciara, fue avanzando hasta que terminó por sacarme la camisa por completo. Seguía acariciándome con sus manos, hasta que empezó a retorcerme los pezones con sus dedos, mientras llevaba su boca a mi pecho, empezando a lamerlos. Yo seguía sin decirle ni hacer nada, por lo que siguió avanzando en su propósito, y ahora me mordisqueaba los pezones, e iba avanzando hasta llegar a mi cuello.

    Anda, saca mi polla que sé que lo estás deseando, mira como tiemblas y te gusta lo que te estoy haciendo, me decía mordisqueándome el cuello mientras llevaba una de mis manos a su entrepierna, poniéndola sobre su paquete. Abre el pantalón y sácamela ya verás cómo te va a gustar.

    Como si fuera un zombi, empecé a bajarle la cremallera, metí la mano buscándole la polla, notando un bulto grande y duro, fui palpando hasta encontrar la goma del slip, se lo bajé hasta conseguir liberarle la polla y huevos sacándolos fuera del pantalón.

    Era una polla grande y gruesa, y los huevos gordos como pelotas de tenis. El tío estaba bien armado, tenía la polla dura y tiesa como el mástil de un velero. Con aquella calentura que tenía, no me extrañaba que hubiera insistido tanto, un joven a las 4 de la madrugada sentado en un banco en medio de los jardines, era un bocado demasiado apetecible, era una pena desperdiciar aquella oportunidad y no aprovechar la ocasión y follárselo.

    Llevó su boca a mis labios, pasó su lengua por ellos, y después de morderme el labio inferior, metió su lengua en mi boca saboreándome y jugando con mi lengua. Anda, me susurraba al oído llevando sus manos a mi nuca, chúpala un poco, déjame meterla en tu boquita ya verás cómo te va a gustar.

    Dejé que fuera empujando mi cabeza hasta llegar a la altura de su polla, y abriendo la boca, empecé a chuparle la pija a aquel maduro que estaba consiguiendo que me entregara a él.

    Así, así, ¡ooohhh que gusto! Gemía empujándome la cabeza para que tragara toda su polla. ¡Ohhh que gusto! ¡ooohhh que gusto! Ves cómo te gusta maricón, anda abre bien la boquita y métetela toda. Así, así, chúpala bien que luego te la voy a meter en el culito, ya verás cómo también te va a gustar y vas a querer que te dé por el culo, me decía empezando a desabrocharme el cinturón del pantalón.

    Yo seguía chupándole la polla, mientras él ya me había desabrochado el cinturón, y hacía lo mismo con el pantalón. Cuando lo hubo desabrochado, me ordenó que levantara un poco el culo, anda levanta un poco el culo para poderte bajar los pantalones. Me levanté del banco sin dejar de chuparle la polla, mientras él me bajaba los pantalones y también el slip, dejando que me cayeran hasta los tobillos.

    ¡Oh que culito! Uy que cosita más rica. Ufff como nos vamos a poner con este culito maricón, decía acariciándome el culo con sus manos mientras yo le seguía chupando la polla.

    Mira cómo estás empalmadito, decía agarrándome la polla y descapullándomela. Ves cómo tenías ganas y te gusta lo que te estoy haciendo.

    Decías que no, pero en el fondo lo estabas deseando, eh maricón. Mira que caliente estás, mira como tienes la pollita tiesa y durita, seguro que estás deseando que te dé por el culito, ¿verdad? Quieres que te la meta en el culo, ¿Eh? ¿Quieres que te la meta y te preñe de lechita?

    No paraba de acariciarme y meterme mano mientras me preguntaba y decía lo que me iba hacer, mientras yo le seguía chupando la polla.

    No te preocupes maricón, que te la voy a meter en este culito tan rico que tenemos, y te vamos a dar por el culo hasta dejarte preñado de leche.

    Anda aflójame el cinturón, y bájame los pantalones, mientras yo te voy preparando este culito tan rico que tenemos, para follártelo.

    Sin dejar de chuparle la polla, le empecé a desabrochar el cinturón y pantalones, mientras él llevaba su mano a mi culo, buscaba con su dedo mi hoyito, pasaba un dedo por él, luego escupió en su mano llevándola de nuevo a mi hoyito volviendo a pasar sus dedos por él, e introduciéndome un dedo en el ano.

    Di un respingo dejando de chuparle la polla, a la vez que apretaba el culo y me ponía derecho y soltaba un quejido, ¡ah!

    Tranquilo, me decía acercándome Por el culo a él. Apóyate en mis hombros con tus manos, mientras yo te abro un poco el culito con mis dedos, me decía.

    Apoyé las manos en sus hombros, mientras él volvía a escupir en su mano, y ahora llevándola por delante de mí esparcía por mi culo la saliva. Con una mano acariciaba mis huevos y polla, y con la otra iba esparciendo la saliva por mi culo.

    Abre un poco las piernas para que te pueda meter el dedo mejor.

    Abrí las piernas agachándome un poco y dejarle sitio a su mano,

    Pero el slip y pantalón no me daba mucho margen, y poco podía abrirme de piernas.

    Espera que te quito el pantalón y slip, y así ya no nos molestará, decía empezando a sacarme los zapatos y quitarme el pantalón y slip por completo. Cuando me los hubo quitado, volví a ponerme los zapatos, y abriéndome de piernas, me arrimé a él poniendo las manos sobre sus hombros.

    Así maricón, así, ábrete de piernas y déjame prepararte este culito para hacerte gozar cómo estás deseando.

    Abriéndome de piernas y agachándome un poco, dejé que fuera metiendo uno de sus dedos en mi culo, ¡ohhh! Suspiré al entrarme el dedo, ¡ooohhh! Volví a suspirar cuando metió un segundo dedo en mi culo.

    Así mi putita, así, mira cómo te gusta que te meta los dedos. Ya verás cómo te va a gustar cuando te meta la polla en el culo y te empiece a follar. Ya verás cómo vas a disfrutar con mi polla en tu culito, y eso que al principio no querías dejarme que te diera por el culo, ¿eh?

    Yo me abría cada vez más de piernas, agachándome para que me introdujera sus dedos en el culo. Cerraba los ojos y gemía de placer, allí donde estábamos, él sentado en aquel banco del jardín, y yo de pie, sujetado a sus hombros, desnudo por completo, sin importarme nada porque me vieran como me estaban metiendo 2 dedos en el culo abriéndomelo y preparando para darme por el culo con aquella polla que se gastaba aquel maduro.

    A él tampoco parecía importarle mucho el que vieran como tenía a un joven maricón en pelotas, abriéndole el culo con sus dedos, preparándolo para meterle la polla en el culo y follarlo hasta preñarlo de leche.

    Cuando ya metía y sacaba sus 2 dedos sin problemas de mi culo, sabiendo que lo tenía suficientemente dilatado y abierto, sacó sus dedos de mi culito, y agarrándome por la cintura, me giró poniéndome de espaldas a él, y así sentado como estaba, me fue llevando hasta hacerme sentarme sobre su polla.

    Ve agachándote poco a poco, mientras te va entrando mi polla en el culo, me dijo colocando la punta de su polla en mi hoyito, y sujetándome con sus manos por la cintura.

    Me fui agachando mientras él tiraba por mis caderas diciéndome, así, así maricón, deja que te abra este culito con mi polla, ya verás cómo te va a gustar. A la vez que yo me iba agachando, notaba como su polla iba entrando en mi culo abriéndolo.

    Cuando la tuve toda dentro, ¡ufff! Suspiré notando como me abría el culo aquella polla, manteniéndome empalado A ella hasta los huevos.

    ¡Ohhh que gusto! ¡ooohhh que gusto maricón! Gritaba el maduro sujetándome por la cintura con sus manos, e impulsando su pelvis para enterrarme más su polla.

    ¡Ohhh que culito! ¡ooohhh dios que culito! Así mi putita, así, muévete así maricón muévete, ¡ooohhh que gusto me das!

    Me estuvo dando por el culo así durante un buen rato, hasta que me ordenó levantar. Vamos a cambiar de posición, me dijo levantándonos. Pegado a mí para que no me saliera la polla de fuera, me llevó dando la vuelta al banco, y ordenándome que apoyara las manos sobre el respaldo del banco y me inclinara un poco, volvió a empezar a darme por el culo.

    Ahora me tenía de pie inclinado sobre el respaldo del banco, con las piernas abiertas, y su polla enterrada hasta los huevos en mis entrañas.

    Sujetado a mis caderas, me daba por el culo a toda velocidad. Se escuchaba el sonido de su pelvis al golpear mi culito cada vez que metía su polla en él, y al maduro que me estaba dando por el culo, gritar, toma maricón, toma, toma toma, maricón. ¡Oh como me gusta! ¡ohhh como me gusta!

    Me estaba dando por el culo sin contemplaciones, cuando me agarró más fuerte por la cintura, y alargando la penetración clavándome la polla más a fondo, empezó a gritar, ya, ya maricón, ya me corro, me corro, me corro, ¡ooohhh que gusto! Noté como se tensaba e hinchaba su polla dentro de mi culo y sus huevos se pegaban a la entrada de mi ano, empezando a soltar el semen, preñándome el culo de leche.

    ¡Ohhh que gusto! ¡ooohhh que gusto me has dado maricón! Gritaba terminando de eyacular dentro de mí.

    Cuando ya no salía nada más por su polla, sacó su polla de mi culito, y dándome dos palmaditas en él, me soltó, ala maricón, ya tienes el culito bien preñadito, ya te he preñado con mi lechita. Ahora ya puedes marchar para casa satisfecho, ya llevas el culito bien follado y abierto.

    Pedazo de hijo de puta, ahora que se había corrido en mi culo, me daba 2 palmaditas, y me mandaba para casa. Pero bueno, al menos el hijo de puta tuvo la decencia de esperar a que me vistiera para marcharse y despedirse diciéndome que si me había gustado y otro día quería más, que lo buscara por el Salón, (pub con música en directo), que solía parar allí.

    Fue andando por el costado de los jardines, y al llegar a la altura del semáforo, cruzó hacia el cantón pequeño, mientras yo, seguía andando por los jardines, rumbo hacia una puerta que hay de entrada al puerto, y que está pegada a la comisaría de policía.

    Una vez dentro del puerto, caminaba rumbo hacia las lonjas de pescado, a ver si al menos ese día encontraba algo de trabajo. Pero lo que encontré nada más entrar por aquella puerta, fue al gitano que hacía unos meses me había dado por el culo cuando estábamos trabajando en la descarga del pescado congelado.

    Nada más verme, vino hacia mí. Hombre payo, tú por aquí, ¿cómo es que has entrado por esta puerta? No vendrás de follar ¿eh?

    Me encogí de hombros dándole a entender que me daba lo mismo.

    Joder payo, sí que eres bien maricón, me decía llevando su mano a mi culo metiéndome mano mientras me lo sobaba. Andas caliente ¿eh? Me iba diciendo mientras íbamos andando hacia las lonjas de pescado.

    Mira como me has puesto nada más verte payo. Cogió mi mano llevándola a su paquete, para que viera como estaba de empalmado.

    Palpé su entrepierna, notando el empalme de campeonato que tenía el cabroncete del gitano. Seguro que iba a intentar darme por el culo. Lo malo es que ya estaba empezando a amanecer, y a esas horas no sé dónde podría follarme el gitano, iba pensando yo.

    Ven, dijo tirando por mí. Vamos a los aseos que hay en la comercial, que a esta hora no hay gente y podemos cerrar la puerta sin que nadie nos moleste.

    Volvimos hacia atrás, y entramos en los aseos que hay para usar la gente que trabaja en aquella zona del puerto y que apenas usa nadie.

    Nada más entrar, cerró la puerta impidiendo que nadie pudiera pasar, ya que había pasado el cerrojo que tenía por dentro la puerta. Se abalanzó sobre mí, empezando a morderme los labios, a la vez que me iba desabrochando el cinturón y bajarme los pantalones. Ya me tenía los pantalones sobre los tobillos y empezaba a desabotonarme la camisa, sacándomela por completo y tirándola al suelo.

    Mientras tanto, yo ya le había sacado la polla de fuera bajándole los pantalones y slip. Se la iba descapullando y acariciando a la vez que él me iba despelotando. Terminó por bajarme el slip, y girándome hacia la pared, me subió las manos para que las apoyara a la pared, quedándole mi culo dispuesto para ser penetrado por su polla.

    Ay payo que culito tienes, como me gusta este culito, decía mientras metía un dedo dentro. Uy que abierto te han dejado maricón, ¡ufff! Y si que te han dejado bien preñado de leche el culito.

    Anda saca los zapatos y quítate el pantalón y gayumbos de todo, que me gusta tenerte en pelotas para darte por el culo.

    Mientras me agachaba para terminar de sacarme la ropa por completo, el gitano también se despelotaba de todo.

    Una vez nos desnudamos por completo, me volvió a abrazar llevando su boca a mis labios, empezando a morderlos mientras me acariciaba con sus manos.

    ¡Ohhh payo! ¡ooohhh que bueno estás! Como me gustas maricón, tienes un culito que me vuelve loco, no me cansaría de preñártelo con mi polla.

    Me fue agachando con sus manos sobre mis hombros, hasta que tuve su polla a la altura de mi boca. Anda payo, abre esa boca que primero quiero follarte esa boquita con esos labios tan sensuales que tienes.

    Agarré la polla del gitano con mi mano, y sacando la lengua, empecé a lamerle la punta de la verga, metiendo la lengua por la piel del prepucio, haciéndole soltar unos gemidos al gitano.

    ¡Ohhh payo! ¡ooohhh que gusto! ¡ohhh que bien la chupas maricón!

    Abrí la boca tragándome más aquella polla del gitano que tanto me gustaba, empezando a chupársela, mientras con la mano le acariciaba los huevos.

    Ufff payo, hoy tienes ganas de polla ¿eh? ¡ooo como tragas maricón!

    El gitano me agarraba la cabeza con ambas manos y a la vez que me empujaba la cabeza, movía su pelvis, haciéndome tragar toda su polla. El muy cabrón ya me había hecho traspasar varias veces la cabeza de su verga la campanilla, haciendo que me abriera en arcadas y me saliera las babas por la nariz y comisura de mis labios.

    Cuando se cansó de follarme la boca, tirando por mis brazos me levantó, y después de morderme el cuello y pellizcarme los pezones, me giró poniéndome de nuevo las manos sobre la pared, dejando mi culito a su entera disposición y listo para darme por el culo.

    Tiró de mis caderas hacia él, y haciéndome abrir las piernas un poco, colocó la punta de su polla sobre mi ano. Nada más colocar su polla en la entrada a mi culito, dio un movimiento a sus caderas, enterrándome toda la polla en el culo.

    Di un respingo al notar como se abría mi esfínter dejando paso a su verga, a la vez que soltaba un gemido de placer, ¡ohhh! ¡ooohhh! Volví a gemir al notar como entraba la polla del gitano en mí. Me había entrado la polla del gitano hasta los huevos.

    Se pegó más a mí haciéndome abrir más las piernas, y una vez se hubo colocado pegando su pelvis a mi culito, empezó a sacar y meter su polla, haciéndome poner de puntillas y gemir del gusto que me estaba dando.

    ¡Ohhh! ¡ooohhh! Gemía mientras el gitano me daba por el culo. Notaba como su vello púbico estaba pegado a mi culo, y como sus huevos chocaban con mi esfínter. Se podía escuchar el chof, chof chof, de su polla al entrar y sus huevos pegar en la entrada a mi ano.

    ¡Ohhh payo que gusto! ¡ohhh que gusto! ¡ooohhh que gusto! Gemía y jadeaba el gitano mientras me taladraba el culo con su polla.

    Prácticamente me tenía de puntillas apoyado a la pared, y mi pobre polla bamboleándose en todas direcciones, soltando gotas de semen, salpicando la pared y suelo de aquellos aseos.

    ¡Ya payo! Ya me vengo, ya, ya, ¡ohhh! ¡ooohhh me corro! Me corro, gritaba el gitano enterrándome más su polla en mi culo, y regándome con su esperma mis entrañas.

    Cuando terminó de eyacular dentro de mí, mordiéndome el hombro y base del cuello, llevó su mano a mi polla, empezando a meneármela, hasta que terminé por explotar soltando varios trallazos de semen sobre aquella pared de los aseos, donde terminaba de darme por el culo el gitano.

    ¡Ohhh! ¡ooohhh! Gemía mientras me corría sobre la pared, siendo mordido en el hombro por el gitano, y su polla terminaba de soltar las últimas gotas de semen dentro de mi culo.

    Me habían vuelto a preñar el culo de leche esa madrugada, primero el maduro en el banco de los jardines de Méndez Núñez, y ahora el gitano, en aquel aseo del puerto. Las piernas me temblaban, y sudaba por todo mi cuerpo.

    Una vez terminamos, nos vestimos y salimos de allí, marchando hacia la lonja de pescado los dos juntos.

    Por el camino el gitano me iba hablando de ir a una fiesta que iban hacer él y unos colegas ese viernes por la noche, y que quería que yo fuera. Me dijo donde era y que si quería ir podía quedar en la cervecería que iría con él.

    Le contesté que de momento no podía ser, ya que no tenía un duro, y si no trabajaba esa mañana o tarde, no podría ir.

    No te preocupes, ven conmigo, que hoy podemos hacer un par de camiones, yo te elijo a ti de compañero y otro día ya me devolverás el favor.

    Y así fue, ese día pude ganar al menos dinero para pasar el fin de semana, y tener algo para empezar la semana siguiente. Así que esa noche me fui con el gitano a la fiesta.

    Pero eso ya es historia para el siguiente relato.

    Podéis escribirme a:

    [email protected].

  • Por favor, súbeme la cremallera

    Por favor, súbeme la cremallera

    Todo ocurrió inopinadamente, un «por favor, súbeme la cremallera» fue suficiente para entablar un diálogo, no tanto para hacernos amigos, pero ocurrieron ciertas cosas, de las cuales voy a narrar alguna de ellas.

    Me encontraba en el taller de mi padre, un lugar de reparación de autos, cambios de aceite, engrasamientos, incluso al lado tiene el salón exposición y venta de coches. A este último lugar solo voy cuando me entero de una novedad, un coche nuevo que ha llegado o algo extraordinario. Pero al taller voy más veces porque mi padre se maneja más por allí conversando con sus clientes.

    Las oficinas en la parte alta tienen una cristalera desde donde se ve toda la nave. Tiene cuatro mesas de oficina y una habitación cerrada donde se queda mi padre en algunas ocasiones en que todo se retrasa. Aprovecha para pedirme que le lleve la cena desde casa cuando prevé que no va a poder salir. Entonces aprovecho para pasar el tiempo con él, y muy ocasionalmente le ayudo en algo.

    Uno de esos días, después de irse todos los empleados, se quedó mi padre porque un coche daba muchos problemas y con gente interrumpiendo continuamente no localizaba la avería, así que decidió llamarme para pedirme que le llevara la cena, previamente había avisado a mi madre. Como me gusta ir al taller, no soy en eso perezoso, me monto en la bicicleta, cargo con algunos libros, sobre todo si al día siguiente hay clases en la Uni y pernocto en la habitación de mi padre, si se me hace tarde. Cuando mi padre acaba, viene, se acuesta un rato, descansa y me despierta a la hora de ir a la universidad. Todo esto se hace, más que habitual, normal. Se cierran las puertas que son de cristal pero están las luces encendidas. No hay ningún problema porque, al ser zona industrial, hay varios vigilantes que merodean y mi padre se lleva muy bien con ellos.

    Un día me hallaba sentado frente a mi padre observando su trabajo, ya que es minucioso, no se enfada, no se cabrea, va buscando cable a cable, pieza a pieza, no se fía de las máquinas, quiere comprobarlo manualmente todo y pasan las horas de trabajo minucioso y, por mi parte, de contemplación de un trabajo bien hecho que ni por horas se lo pagarán jamás, por eso el taller está en auge y a veces desbordado.

    Estando contemplando el trabajo de mi padre, llega un chico aproximadamente de mi edad pidiendo ayuda porque se le ha quedado el coche parado un kilómetro más o menos fuera del recinto industrial donde tenemos el taller. Cuando la gente no sabe nada de coches siempre se asusta cuando no va bien. Mi padre me miró, entendí que fuera con el chico a ver qué pasaba. Cargué con una caja de herramientas de auxilio, y me fui con la bicicleta y el chico cargado detrás. Me costó un poco porque habitualmente siempre voy solo, pero la distancia no era muy larga.

    Miré todo y me pareció que podía hacer arrancar el coche, al menos para llevarlo hasta el taller. Para no entretenerme no cuento el desastre que hice, pero el coche llegó al taller. Mi padre miró y vio que había mucho daño sin hacer mención del que yo había provocado para obligar al coche a llegar al taller. Me miró sonriendo con una mueca como diciéndome: «Has hecho bien, pero muy a lo bruto». Yo entiendo las miradas de mi padre, que nunca se enfada, pero habla mucho con su rostro sin pronunciar palabras.

    Al chico, Eulogio era su nombre, le dijo:

    — Mira qué hora es, y fíjate este coche desmontado y mañana tengo que tenerlo listo; no puedo emprender el tuyo ahora, tendrá que esperar a mañana cuando lleguen los compañeros —mi padre nunca habla de empleados—, calculo que más a menos entre las 3 y las 6 de lo tarde lo tendrás listo.

    — ¡Joder!, entonces no llego ni mañana…

    — Mejor vas al pueblo, buscas un hotel, duermes y temprano vienes; mi hijo te lleva en el coche.

    — ¿Hay baño aquí? —pregunto Eulogio.

    — Acompáñale —me dijo mi padre.

    Lo acompañé, abrí la luz, le hice pasar a uno de los tres cubículos y yo aproveché para orinar en otro. Cuando acabé, salí y esperé a que acabara, tardó más de la cuenta y pensé que tenía necesidad de defecar. Salió, me miró y dijo:

    — Mira que manos tengo tan llenas de grasa, me ha costado abrirme la bragueta, por favor, súbeme la cremallera.

    Lo hice con buena cara, pero de verdad que estaba dificultoso, se había enganchado el borde de la apertura de la bragueta dentro del cierre de la cremallera. Mientras intenté sacarla con dificultad, mi mano iba tropezando con el paquete de Eulogio, que lo tenía medio afuera y noté que se le había puesto una buena erección y el palo lo tenía grande. De pronto me pasó lo mismo, se me levantaba mi polla. Por fin saqué el pequeñísimo trozo de tela de la cremallera, empujé con una mano el paquete para adentro como acomodándolo y subí la cremallera.

    — ¡Ya está!

    — Gracias, me la bajé con las manos engrasadas como pude y con prisa y…, después de lavarme las manos, no podía cerrar.

    — Por mí no hay problema, pero tienes una fabulosa erección, eso has de resolverlo.

    — Pero ¿cómo? antes he de buscar hotel, descansar y sacar mi nerviosismo y mañana temprano estar aquí.

    — Todo resuelto, yo te llevo, yo te traigo y tú descansas, veremos que dicen de tu coche mañana, para que puedas continuar tu viaje, si no vas muy lejos.

    — Pues a Jaén.

    — Eso es como cruzarse la Península de arriba abajo. No vas a llegar, así que mejor, piensa en descansar.

    Movía la cabeza de lado a lado, estaba en una perfecta contradicción, eso de no poder seguir. Mientras le llevaba a buscar hotel —lo llevé a uno económico al que había ido con chicos que no deseo tener en mi casa y a Eulogio que no lo conocía y no iba a llevarlo a mi casa—, conversamos y le expliqué que había emprendido un viaje para un trayecto más o menos largo sin revisar el coche y siempre podía pasar algo, que no viajara de noche porque una cosa es la reparación de un problema de desperfecto y otra es la revisión donde se miran más detalles. Esto es lo que debía de hacer al regreso. Cuando le decía esto, me replicó:

    — ¿No podrían hacerme en el taller la revisión?

    — Mañana temprano se lo decimos al técnico al que mi padre le asigne el trabajo.

    — ¿Es tu padre?

    — Sí, ¿por qué?

    — ¡Ah!, le estabas haciendo compañía…

    — Sí, le había traído la cena y me quedo con él porque es muy agradable.

    — Eso lo he notado; debe quererte mucho para tenerte a estas horas contigo…, debes tener más o menos mi edad…

    — Pronto cumpliré los 21 años.

    — Vaya como yo, cumplo en junio… —dijo esperando mi respuesta.

    — Yo cumplo en marzo, el 29 de marzo cumpliré 21 años.

    — Ya tendrás novia, ¿no?

    — Qué va, no tengo novia, ni pienso en ello…

    — ¿Por qué? ¿Por estudios?

    — No, qué va, no… bueno, mira, no tengo novia, soy gay, no tengo…, ya está.

    — Hala, y lo dices así como así “soy gay”, ¿sabe tu padre?

    — Sí, sabe, mis padres respetan, tampoco soy un animal… ¿por qué mi padre me llama a mí para que le traiga la cena y no a mis hermanos? Porque ellos están con sus novias, o chateando con sus amigas… somos tres y mi padre y mi madre siempre me lo piden todo a mí, tampoco soy el mayor ni el menor, sino el de en medio…

    — Los padres aman más al mayor —dijo Eulogio.

    — Pues no, eso es falso, los padres aman a sus hijos como sus hijos son y necesitan ser amados.

    — ¿Cómo?

    — Sí; si mis padres piden a mis hermanos que vayan al taller, te aseguro que se arma la de san Quintín, me lo piden a mí y voy a estar con mi padre muy a gusto, no es por ser gay o no, es porque me gusta el trabajo de mi padre…

    — ¿Qué te puede gustar de un mecánico del automóvil?

    — Que es curioso, detenido, observador, ingenioso, conversador, su trato amable con la gente, es un gran administrador de su empresa, produce puestos de trabajo, tiene al lado una exposición de automóviles a la venta que es muy rentable, proyecta positivamente la vida de los demás, no trata a los trabajadores como empleados sino como técnicos, ¡uy! la lista sería interminable…

    — Eso para mí ha sido un descubrimiento… —dijo sorprendido.

    — Ya hemos llegado.

    Entramos, el chico de recepción me conocía mucho, porque vivía cerca de mi casa y porque me había visto en el hotel con otros chicos. Sacó Eulogio sus documentos, el recepcionista anotó los datos, devolvió el documento y preguntó:

    — ¿Para dos?

    — No —dije yo.

    — Sí —dijo Elogio.

    Lo miré, me miró y me dijo:

    — Hemos de continuar la conversación, me ha parecido interesante.

    El recepcionista se sonrió, adivinando. Yo me sonreí aceptando sin saber mucho de qué iba y Eulogio me preguntó:

    — ¿Qué sueles beber para conversar?

    — Habitualmente whisky —respondí.

    — ¿Tienes whisky para venderme? —preguntó al recepcionista.

    — ¿Alguna marca?

    — La que tengas —dijo Eulogio.

    Salió con un Crown Royal. Me gusta el whisky canadiense. Bueno, a mí me gustan todos los whiskys, tanto como a un amigo mío del norte de España le gusta el agua, solo que él se encharca y yo me mareo, aunque estoy seguro que él bebe más agua que yo whisky.

    Así que nos fuimos a la habitación, llamé a mi padre para decirle que ya iría más tarde porque me quedaba a conversar con Eulogio. Mi padre entendió todo porque ya sabe más de la cuenta, pero nunca me comenta y si le pregunto siempre me dice, edad tienes para responder de ti, hasta ahora nunca me has defraudado. Yo siempre sigo un consejo paterno: «Bebe y folla cuanto quieras, pero dentro de casa y con la cama al lado, y no salgas hasta que no se pase la borrachera o no cierres bien el culo». Para mí es una regla de oro.

    Cuando entramos en la habitación, Eulogio dejó la botella, se volvió y me besó. Me sorprendí. Me beso con todas las de la ley, largo, lengua que yo enredé y jugué y al separarnos con un buen mordisco que me había dado en el labio inferior, me dijo:

    — Yo también soy gay.

    — ¡La puta de tu madre!, ¡joder!, eso se avisa enseguida, te hubiera dado una mamada para desahogarte, ahora debes estar imposible —le dije y nos reímos los dos.

    Ahí comenzó todo o, mejor, continuó todo. Porque Eulogio también sabía besar. Como estaba la calefacción bien templada, mientras nuestras bocas jugaban y se besaban sin parar, las manos trabajaban por escarbar nuestros cuerpos y se empeñaban en desvestirnos. En un tris tras ambos estábamos desnudos, bien pegados uno al otro. Eulogio con una erección de elefante, yo con otra de caballo, con más ganas de follar que Matusalén de irse de este mundo.

    Había dos camas pero una quedó para la mañana, en la noche solo usamos una y sobraba la mitad, no nos despegamos ni una pizca, vamos, que en realidad no dormimos, porque estuvimos follando y es que Eulogio es una bestia con contabilidad incluida, ahora te toca, ahora me toca, ahora te toca y ahora me toca. Yo perdí la cuenta, pero él la llevaba a rajatabla. La mejor cogida habida por mí hasta el presente, pero la mejor de la mejor fue la primera.

    Había subido dos grados la calefacción, para no refrescar nuestros cuerpos desnudos. Me echó a la cama y me dijo:

    — Yo soy versátil, pero me toca activo y a ti te corresponde pasivo, adivino que te acoplas mejor, pero sabe que también me gusta que me la metan, yo soy el alfa y marco los turnos, tú eres mi esclavo y obedeces.

    — Sí, señor —me salió decirlo con naturalidad y decisión.

    — Besa y lame mis pies y luego me mojas con tu lengua todo mi cuerpo de pies a cabeza.

    — Como mande el señor.

    Eulogio estaba acostado mirando al techo y alternativamente a mí. Las piernas juntas y su polla dura en dirección al techo. Me puse a lamer los pies y cada dedo entraba en mi boca para chuparlos como caramelos. No olían mal, solo un poco a calcetín usado, ya que había calzado mocasines. Mientras besaba y lamía los pies me entró una especie de electricidad corporal que me asemejaba a un perro delante de la comida, estaba de rodillas sobre la cama y los pies de Eulogio debajo de mi boca toda llena de saliva. Fui subiendo por los tobillos, besando y lamiendo y mi boca soltaba saliva por todo el cuerpo de Eulogio que ya comenzaba a moverse como bestia en celo.

    Llegué, traspasadas las rodillas a las que hinqué suavemente los dientes, y subí por los muslos alternando derecho e izquierdo mientras veía indudablemente la gota de pre semen librándose del meato y descolgándose por el pene hasta los huevos y comencé a desesperar. El perro que había en mi cuerpo se despertó del todo y salté sobre aquella polla que, no sé por qué, me pude frenar antes de morderla y mi lengua iba rodeando el glande, haciendo exasperar de placer el cuerpo de Eulogio, mientras mi polla totalmente erecta iba dejando un rastro de líquido preseminal por las piernas de Eulogio.

    Me negué a subir y estuve mamando aquella polla con deseos de mi boca hasta que noté que estuvo a punto de explotar, con mi mano apreté la base del pene para frenar el escape de semen y poder respirar profundamente y volví a meterla en mi boca dispuesto a recibir toda la gloria que era capaz de darme mi amante.

    Ya movía su culo, levantándolo de la cama y se retorcía sobre sí mismo hasta que soltó vertiginosamente todos los chorros de semen, precioso néctar mejor que el manjar de los dioses. Me había preparado para que nada se escapara y vencí. La suerte de mi amo estaba echada, toda era para mí.

    Eulogio me agarró por las axilas y me plantó mi cara frente a la suya para besar mi boca y participar de mi banquete con un profundo beso del que solo pudo gustar el sabor, pero no la materia del sabor. Y me castigó por ello. Me puso al revés para que me comiera de nuevo su polla y la enderezara como al principio, cosa que hice con más gusto que deber, y sobre todo porque sentía su boca en mi culo preparándolo para lo que iba a venir. Cuando tuve su polla a punto, muy dura y amoratado su capullo, me mandó sentarme sobre ella mirándole a la cara y la metí de una sentada de mi culo sobre su polla. Entró toda.

    Sentí un dolor que rápidamente se convirtió en placer y empecé un sube y baja con ganas de eyacular y expulsé todo mi semen que cayó hacia todas partes debido a mis movimientos ascendentes y descendentes pero me encontraba en el séptimo cielo, los ojos cerrados con la cara hacia el techo.

    Sentía como mi polla se rejuvenecía y al tocarla noté que de nuevo estaba dura. Eulogio me quitó las manos de mi polla y él mismo la masturbaba, lo que hacía para entretenerse y retrasar su orgasmo, pero todo llega en esta vida y le llegó su turno. Sentí las salidas de semen como de un géiser dentro de mí y luego cómo se quedaba mi interior totalmente lleno y caliente. No tardé en eyacular de nuevo, pero el bandido de Eulogio, como verdadero hijo de puta, perra preñada, dirigió mi polla a su boca y al acabar no me permitía acceder a un beso para probarme a mí mismo.

    Me seguía masturbando y de nuevo comencé a cabalgar, sudados ya y chorreando, toda la cama mojada y de nuevo nos pusimos en forma, de modo que tras un rato largo de trabajo corporal, de nuevo nos venimos casi al mismo tiempo y caí exhausto sobre Eulogio besándole y degustando los dos el fruto de mis preciosos testículos.

    Eran las seis de la mañana, nos pasamos a la otra cama porque la nuestra estaba llena de sudor y semen, habíamos alternado cuatro veces cada uno, que ni yo me lo podía creer, pues no me explicaba cómo nuestros cuerpos eran tan capaces de producir tal cantidad de semen en tan poco intervalo. Me tocaba los huevos y seguían duros, no entendía cómo no se habían deprimido y aguado. Y solo tocarme me puse ya con ganas y la polla dura de nuevo. Había que ensuciar la cama y se me puso a cuatro patas y lo follé, después de tantas penetraciones entró como Pedro por su casa y allí solté mis restos de semen. Noté que Eulogio tenía ya espasmos de eyacular y me puse bajo su polla para que me lo soltara en la cara y obligarle, sin decirle nada, a que me lamiera mi rostro. Lo hizo y no sé por qué, dormimos hasta que el telefonillo nos avisó a la hora que le habíamos indicado. Nos duchamos, nos vestimos y de vuelta al taller para dar los avisos pertinentes referentes al coche de Eulogio y meternos en la cafetería cercana a desayunar donde iban casi todos los que trabajaban en el recinto industrial.

    Mientras desayunábamos me dijo:

    —He reservado habitación para esta noche, así no viajaré de noche y te hago caso.

    — Pues esta noche el alfa soy yo, porque tengo otras perrerías reservadas para ti.

    Cuando íbamos a salir, entró mi padre, lo llamé y se sentó a desayunar. Le esperamos a que acabara y luego lo acompañamos al taller. Mi padre solo me dijo:

    — ¿Todo bien, hijo?

    — Maravilloso, papá.

    Me puso su mano sobre mis hombros y me hizo muy feliz.

     

  • Alegrando a un anciano

    Alegrando a un anciano

    Milly era una hermosa universitaria, cursaba el sexto semestre de su carrera de enfermería, en sus tiempos libres le gustaba mucho ayudar a los más necesitados, pero por sobre todo le gustaba calentarlos, a pesar de solo tener 22 años, le gustaba mucho ir a las obras de labor social donde generalmente se entrega víveres y comida a los sectores más pobres de la ciudad. Ella siempre iba a estos lugares de manera provocativa pero discreta, algunas veces llevaba jeans ajustados y camisa ceñida, en momentos cuando se quedaba sola, procuraba desabotonarse uno o dos botones para dar una pequeña vista a los grandes y turgentes pechos que esta poseía y que era uno de sus orgullos, la reacción que sus pechos o sus trasero generaba a las personas le provocaba un morbo tremendo.

    Había acabado exámenes finales y se acercaba la época navideña por lo que tocaba volver a darles una pequeña alegría a este tipo de gente, Milly a pesar de tener una mente pervertida no tenía mucha experiencia sexual a lo mucho tuvo un par de relaciones con un novio hace un par de años y su primera vez no le satisfizo como ella creía, por lo que con el pasar del tiempo (y gracias a algunas experiencias que se contara más adelante), dejo de interesarse por los chicos de su edad y se interesó por los adultos mayores, generalmente por los viejos verdes a los cuales les encantaba calentar siempre que tenía oportunidad, aunque dada su poca experiencia en el sexo no se atrevía a dar el siguiente paso.

    La universitaria estaba decidida a que esta vez sería diferente y que le daría un buen regalo de navidad a algún viejo urgido, por lo cual se fue a las afueras de la ciudad, a un barrio bastante humilde donde la vida no vale nada y el gobierno o la municipalidad rara vez va a ayudarles, por estos lares vivían unas señoras que siempre ayudaban en eventos sociales y de las cuales se hizo amiga Milly hace un tiempo atrás por medio de las redes sociales, este año habían solicitado prestado el comedor popular de aquel barrio para hacer una chocolatada a las personas más humildes del lugar y le habían avisado a Milly para que las ayudara con los preparativos, ella encantada acepto.

    Escogió este lugar ya que en este tipo de barrios había muchos hombres de avanzada edad y la gran mayoría eran unos salidos debido a la poca cultura y respeto que priman por esos lares, ella pudo notar como en anteriores visitas a barrios parecidos las gran mayoría de ancianos miraban fijamente sus grandes pechos y cuando se volteaba se recreaban con su gran trasero el cual era muy llamativo sobre todo si se ponía algún jean o short pegadito.

    Recordar como muchas personas la desvestían con la mirada calentaba mucho a Milly por lo cual decidió hacer todos los preparativos para quedarse el fin de semana en aquel barrio, tanto para hacer labor social, como para dar un paseo por ese horrible barrio y hacer volar un poco su fantasía.

    Ya tenía casi todo listo para su “buena obra social”, lo único que la hacía dudar era que ponerse, miro su armario y vio muchas cosas interesantes, le encantaría ir con un vestido escotado de esos que enseñan medio seno, también le gustaba ese top pegado o aquel vestido de color morado que resaltaba muy bien sus atributos, al final se decidió por un short de jean pequeño con la excusa de que hacía mucha calor y lo completo con una camisita ceñida de color rojo con azul se puso unas botas para que hagan juego con su atuendo y quedo lista.

    El camino hacia el barrio no era muy lejos, se tardaba casi una hora en bus llegar hasta el lugar, ya en el bus se hacía idea de que hacer primero, había llevado una gran bolsa de víveres y otra gran bolsa de juguetes para los niños del pueblo aprovechando que se acercaba navidad.

    El momento llego y todo transcurría de la mejor manera al evento fueron muchísimas personas humildes, algunas no tenían un techo donde dormir y para suerte de nuestra joven la gran mayoría de los que estaban en este gran evento eran personas de la tercera edad, la muchacha trato de verse lo más sexy posible para los viejos pero no tanto para llamar la atención de las ancianas o demás personas chismosas que le podrían malograr su plan, se desabotono un par de botones de su sexy camisa, se amarro el cabello y procedió a ayudar.

    Milly ayudo repartiendo el paneton con leche a cada anciano, niño o persona necesitada, que estupefactos miraban a esa hermosa doncella de grandes nalgas contornearse de un lado a otro, algunos pubertos tampoco perdían detalle de esos grandes pechos sobre todo cuando se inclinada a propósito para hacerles conversación de cualquier cosa.

    Don Eulias era uno de los viejos que más conversación le hacía para estar los más posible con ella

    —y dime muchacha ¿qué te trae a visitar este horrible lugar por estas fechas?

    —no diga eso señor, es un lindo barrio y solo quería ayudar un poco

    —¿lindo?, Esta pocilga es de lo peor, al menos algunos tienen casa donde refugiarse, en cambio yo tengo que acomodarme en la calle con varios de estos vejestorios.

    —bueno, al menos ahorita puede disfrutar de un grato momento

    —contigo muñeca sin duda paso un lindo momento.

     Le decía esto mientras miraba fijamente los pechos de la joven

    —jiji que cosas dice usted, bueno si me disculpa iré a ayudar en la cocina

    —no te vayas preciosa, acompaña a este horrible viejo un poco más, esas viejas pueden arreglárselas solas

    —mmm no lo sé señor, creo que debería ayudar un poco mas

    El viejo le pone una mano en su pierna

    —confía en mí, esas gordas creídas saben lo que hacen

    Milly sintió la tibia y callosa mano del viejo y con delicadeza la aleja de ella

    —está bien don, me quedare a charlar un ratito más, mmm y dígame ¿qué edad tiene usted?

    — tengo 79 y a mucha honra jeje y tu preciosa mmm déjame adivinar

    El viejo la miraba de arriba abajo excusándose de que está pensando

    —discúlpame el atrevimiento pero esa carita inocente que tienes me dice que no pasas de los 20 años, pero ese lindo cuerpo tuyo me dice que pasas de esa edad, así que es bastante complicado… me la juego con que tienes 23-25 años

    —jiji nooo señor, tengo 22

    —¿22 solamente? Eres una niña aun, Yo creo que me estas mintiendo

    —le digo la verdad

    El viejo suavemente posa su mano de nuevo en la pierna de la joven

    —pues con ese cuerpo parecieras una mujer mucho más madura

    Milly sintió como esa mano traviesa ya le estaba sobando su muslo

    —eeey jijiji no sea tan tentón

    Lo dijo en voz bajita para que los demás no oigan mientras retiraba otra vez esa mano ahora sin éxito

    —no seas así nena deja un ratito que mi vieja mano repose en una piel tan fresca y llena de vida como la tuya

    —noo don alguien nos podría ver

    —descuida reina el mantel de la mesa tapa perfectamente mi mano, ándale dale este gustito a este pobre viejo que pronto se ira a dormir a la calle de nuevo

    El viejo puso su cara más patética para llegar al corazón de la joven

    —está bien pero nomas un ratito

    Al horrible viejo se le dibujo una sonrisa y con la ya aprobación de la colegiala se dedicó a sobar con cuidado el fino muslo de la muchacha, en tanto Milly miraba de lado a lado a ver si alguien los miraba y como para disuadir al pobre viejo le quiso meter más conversación.

    —doon ¿usted a que se dedica?

    La pregunta fue algo tonta recordando que el viejo vivía en la calle, pero con el sobajeo no se le ocurría que más decirle, prefiera estar hablando que estar en ese silencio incomodo

    —pues no hago nada preciosa, solo vivo en la calle, trato de sobrevivir el día a día y ya

    El viejo poco a poco subía por los muslos de la joven, se recreaba de tan suave y carnosa piel, la pobre chica solo se dejaba y respiraba profundo

    —sabes preciosa, tienes una piel muy lisa y hermosa, suertudo los chicos que te han tocado.

    —gra… gracias por el cumplido señor.

    Don Eulias subió un poco más su mano hasta chocar con el borde de su short, lo cual indicaba que había avanzado bastante y con mucho cuidado empezó a palpar el short, Milly con poca fuerza intentaba impedírselo

    —tiene unas piernas muy bonitas, si no fuera por el short seguiría tocándote poco a poco hasta llegar a tu dulce rajita

    Milly se sorprendió un poco y alejo la mano del viejo que palpaba sobre su short casi el nacimiento de su jugosa vagina

    —ya es suficiente don, su regalo de navidad acaba aquí

    —ándale bebita un tantito mas ¿sí?

     —nooo don, alguien podría vernos

    —mira a tu alrededor, estos viejos a las justas si miran, los niños están concentrados en los juguetes que les han dado y las viejas esas seguramente ya ni están en la cocina si no estarán afuera de la iglesia chismoseando y rajando de alguien como siempre lo hacen, esto de la ayuda solo es una máscara para aparentar ser algo que no son, decía esto mientras otra vez ponía su mano sobre su short

    Milly al escuchar eso se tranquilizó un poco, pero de todas formas quería parar esto, ya había obtenido lo que quería, sin duda con todo lo que había pasado tenia para masturbarse por semanas, pero la mano del viejo estaba pegada a ella como una lapa así que el afortunado anciano la siga sobajeando un poco más. “Siempre y cuando sean solo las piernas creo que no hay problema” pensaba la inocente chica. El anciano ya tocaba con más seguridad y fuerza los muslos de la chica por sobre el pequeño short jean

    —señooor ahora sí creo que ya es suficiente

    —pero si apenas estamos empezando reinita jeje

    El viejo intentaba bajar el cierre del short pero le era muy difícil con una mano y tampoco podía meter sus dedos ya que esa pequeña prenda estaba muy pegada al cuerpo de a joven, sus hábiles dedos no le eran de mucha ayuda esta vez así que de momento solo le limitaba a seguir tocando las piernas de la chica

    —oye preciosa tu trabajas de modelo o ¿algo por el estilo?

    —no señor solo me dedico a mis estudios y a ayudar un poco a los más necesitados

    —pues yo sí que estaba necesitado jeje, pero ya hablando enserio con estas piernitas que te manejas y esos melones que veo asomándose sumado a tu carita tan hermosa tranquilamente podrías trabajar de modelo de alguna revista o de esas pendejadas de promotoras que usan trapitos chiquititos y apretaditos.

    —jiji nooo don esas cosas no son para mí, prefiero estar acá ayudando a la gente humilde, lo que me recuerda que debo volver a la cocina a ver si necesitan ayuda en algo mas

    —en todos mis años jamás había tocado una hembra tan rica y bonita como tú, lo más probable es que seas la única así que deja que esta alegría dure un poco más, no seas así hermosa.

    La chica se ruborizo con los halagos subidos de tono, aunque también se centró en el lindo halago al llamarla hermosa.

    —¿en verdad cree que soy hermosa?

     Pregunto la chica la cual ya comenzaba a gustarle la situación, la bella muchacha empezaba a jugar un poco con su cabello

    —claro que si mi vida, desde que te vi no pude dejar de admirarte, ese caminar tuyo y esas piernas largas llamo mi atención por completo

    —uyy pero que caballeroso, si ese es el caso entonces le doy permiso para que siga tocando un ratito más.

    A la chica le gustaba cada vez más este juego de calentar a tan horrible anciano, pensaba tener la situación controlada y parar cuando ella quisiera, pero lo que no sabía es que poco a poco estaba cayendo en las redes de tan zorro sujeto.

    —tus piernas son hermosas pero ¿sabes que más me llamo mi atención??

    —¿que?

    —esas enormes chichotas que posees, las pobres están muy sofocadas dentro de esa camisita tuya, porque no te desabotonas un poco más para poder apreciarlas mejor

    —jiji eso sí que no porque nos verían

    —mmm o sea que si estuviéramos solitos ¿me dejarías mirarlas un poquito?

    —tal vez

    El viejo verde estaba que se salía, quería alargar su mano y apretarle una teta en ese mismo momento, pero sabía que tenía que ser paciente, el bomboncito poco a poco se entregaba, así que tenía que llevarla paso a paso

    —nena este evento se está haciendo algo aburrido

    —no se preocupe don, pronto vendrá una pequeña banda que tocara para ustedes

    —esos tipo hacen demasiada bulla, porque mejor no caminamos por ahí para hablar más cómodos

    —mmm no lo sé don, se hace tarde y caminar por estos lugares son algo peligrosos

    —ándale chamaquita, por esos lares soy respetado, de joven me gane mi respeto y ahora de viejo muchos me respetan por la zona

    El viejo se inventaba todo eso para vanagloriarse un poco y tratar de convencer a la joven, pero desgraciadamente todo eso era mentira, el pobre viejo solo era uno más de la calle nadie los respetaba y muchas veces los fumones lo golpeaban tanto a él como a otros viejos por mera diversión, su vida era patética, su única distracción era el licor y mirar a las jóvenes salir, admirar sus lindas piernas en esas faldas cortas que tan de moda estaban, ahora por fin tenía una chica que tenía el cuerpo muchos más rico y desarrollado que esas escuinclas y quería aprovechar al máximo ese momento.

    —que dices mi reina, yo te defenderé de cualquier matoncito que se atreva a faltarte el respeto

    La chica se quedó callada, realmente estaba debatiendo la oportunidad de irse con ese desagradable sujeto

    —pero acá estamos cómodos don, ¿cuál sería la diferencia de charlar por esos lugares horribles a charlas acá debajo de un techo y con algo para comer?

    —pues hablaríamos con más calmita

    —jiji claaaro, usted es un viejito muy mañoso, lo que quiere es seguir de tentón sin que nadie lo mire ¿verdad?

    —jaja eres muy lista chamaca, pero la verdad es que tus piernas se ven tan ricas que es imposible no tocarlas y son mi regalito de navidad, tú me lo dijiste

    —jijij en su juventud usted ha debido ser todo un casanovas, está bien don Eulalio caminaremos, pero solo era un ratito, tengo que regresar al menos para la clausura del evento.

    —para eso faltan horas muñeca, ya he asistido a estas pendejadas en años anteriores y siempre alargan las cosas, lo más probable es que se tiren hasta la noche, prefiero estar contigo belleza, con lo duro que esta la calle es probable que ya ni llegue a la próxima navidad.

    A la chica la invadió una lástima enorme, se sentía como una descorazonada si dejaba al pobre anciano que se veía físicamente mal, la chica se planteaba seriamente en darle un poco más de cariño a ese pobre y triste anciano cuando noto que una de las manos callosas del hombre empezó suavemente a tocar las duras y bien trabajadas nalgas de la chica, sentía esa mano juguetona palpar con total descaro, ahora si sus hábiles dedos se hacían espacio para meterse por detrás de la chica pero desgraciadamente fue interrumpido por el inicio de la banda de jóvenes que iban a tocar y su fuerte sonido.

    El débil anciano quedo frustrado ya que estuvo a centímetro de tocar esos cachetes pero gracias a esos mocosos y su exagerado ruido como si estuvieran en un concierto no logro su cometido. El rostro deslucido del anciano decía todo, Milly noto como el horrible viejo se sentía incómodo con el fuerte sonido de la batería, así que antes de levantarse le dijo despacito.

    —está bien, caminemos un ratito y charlemos hasta que la banda acabe su número, aprovechemos ahora que todos están concentrados en el grupo.

    Al viejo se le dibujo una horrible sonrisa con los pocos dientes podridos que tenía, sin duda tendría una oportunidad más de tener en sus manos esas jugosas nalgas, así que trato de comer lo más rápido posible para irse con la niña antes que los demás viejos lo notaran.

    —ey chamaca ahorita te alcanzo, iré a mear y dentro de un momento nos encontramos en la esquina ¿te parece?

    —está bien

    Tal y como habían quedado, ella fue caminando hasta la esquina para esperar a su viejo acompañante, al frente de ella estaba una vieja gasolinera que ya no prestaba servicio, en aquel lugar espero a don eulias, lo vio llegar a lo lejos con su pantalón gastado y una vieja camisa a cuadros que era dos tallas más grande de lo que debería usar además estaba toda sucia, unos zapatos de lo más gastados, lo completaba su horrible rostro al cual le faltaba algunos dientes, su barba toda desalineada y el poco pelo que tenía estaba muy maltratado como si nunca en su vida hubiera usado shampoo, el panorama era por demás lamentable.

    Durante el camino y con la excusa de que estaba algo cansado, don eulias le pidió que sea su apoyo, así que se agarró de la cintura de la joven, ahora estaban mucho más junto a ella y Milly sintió aún más fuerte el fétido olor que desprendía el pobre viejo, pareciera que no se había bañado en semanas

    Mientras caminaban, Eulias y Milly hablaron de todo un poco para estar más en confianza, habían caminado cerca de 20 minutos cuando el viejo se paro

    —mira niña ahí es donde vivo ¿qué te parece si vamos un ratito a ese lugar?

    Milly se sorprendió bastante ya que el dichoso lugar era deprimente, no había ninguna casa, simplemente era un lugar descampado debajo de un gran puente el cual fue improvisado por varios vagabundos y fumones para ser su lugar de refugio ,casi todos los pordioseros del lugar se encontraban en el evento de caridad a excepción de unos cuantos ebrios que yacían inconscientes entre la inmundicia, Milly tenía ganas de vomitar, le parecía increíble cómo es que había personas que vivían y dormían ahí, el viejo que la seguía tomando de la cintura la guio hasta uno de los extremos del puente

    —este es mi lugar donde descanso ¿qué te parece muñeca? ¿Una verdadera mierda verdad?

    Milly solo asintió con la cabeza

    —bueno preciosa así es la vida, algunos pendejos tienen suerte y poseen ciertos lujos mientras que para otros… simplemente la vida es una mierda, me alegra poder charlar contigo muñeca, sin dudas le traes algo de luz a este horrible lugar.

    La joven se sonrojo un poco al escuchar tan lindas palabras de tan harapiento sujeto

    —bue… bueno don eulias seguramente querrá descansar de la larga caminata, espero que descanse bien, tengo que volver al local a seguir ayudando

    —espera chica, no te vayas aun, ¿recuerdas que prometiste charlar conmigo hasta que esa banda de mierda termine?, seguramente no van ni por la mitad

    —lo se don, pero no quisiera despertar a los señores que están descansando más allá

    —naaa déjalos los tipos deben están tan intoxicados que no se despertaran hasta mañana… bueno si es que despiertan, ya hubo un par de fumones muertos el mes pasado, ven acá niña, siéntate a mi lado

    La chica hizo caso al horrible sujeto y descanso su gran y bien formado trasero sobre unos cuantos trapos sucios que seguramente usaban como almohada

    —dígame don, ¿hace cuánto que usted vive acá?

    —pues prácticamente casi toda mi vida, de chamaco mis padres fallecieron, no conocía más familia así que tuve que dejar la secundaria y vivir de lo que sea, la calle es dura pero me las he arreglado y ya cuando tienes mi edad sabes un par de cosas para sobrevivir el día a día

    El viejo noto a lo lejos que uno de los tipos inconscientes que había estado bebiendo tenía una botella mediana de vodka del mas ordinario casi a la mitad, por lo cual se paró lo más rápido que pudo y se lo trajo a su lugar

    —¿por qué hizo eso?

    —descuida chica el tipo esta tan borracho que ni se acordara, además el trago se hubiera desperdiciado con ellos que ya no son capaces ni de pararse

    Dicho esto busco entre sus cosas dos pequeños vasos descartables que siempre guardaba cuando quería tomar con algún sujeto del lugar, así que agarro ambos y los llenos hasta la mitad

    —salud muñeca! Por alegrar este horrible lugar con tu hermosa presencia.

    La chica no era de tomar, pero no quería rechazar al pobre anciano por miedo a hacerlo sentirlo mal

    —salud, don Eulias

    Los nuevos amigos prosiguieron a tomar poco a poco y a seguir hablando de cosas relativamente sin importancia, El viejo no perdía detalle del escote y del nacimiento de los antojables pechos que se escondían debajo de esa camisa, en eso a lo lejos se escuchaba que estaban poniendo reggaetón antiguo que venía de algún bar de mala muerte cercano al lugar, el viejo vio una oportunidad en esto y sin dejar de mirar el escote de la muchacha le propuso bailar.

    —sabes muchacha siempre he querido aprender a bailar, ¿crees que me puedas enseñar uno o dos pasos?

    Milly sabía que ese tipo de música se bailaban bien pegados y aunque no saliera mucho si le encantaba bailar y era obvio que sabía cómo moverse cuando sonaba ese tipo de canciones, la pequeña dudo un poco pero luego accedió y levantándose ella primero tomo de la mano al anciano para ayudarlo a pararse, agarro ambas manos y se las puso en la cintura, Milly era un poco más alta que el anciano por lo cual se le hizo más fácil llevar sus manos a la nuca del viejo y comenzaron a moverse la canción como se sabe era rápida pero ella procuraba ir despacio para que don Eulalio siga sus pasos

    El viejo quien le llegaba a la altura de la nariz a la universitaria aprovechaba su estatura para poder recrearse más de cerca con los pechos de la chica y de cuando en cuando bajar un poco más su mano para sentir el nacimiento de esas formidables y bien trabajadas nalgas, poco a poco bajaba su mano pero rápidamente Milly se la subía haciendo un gesto coqueto con su boca advirtiéndole que no haga eso.

    El viejo trataba de acercarse cada vez más al cuerpo de la joven, la chica ya se había tomado como 5 pequeños vasos y como la chica no era de tomar, más bien de bailar se empezó a sentir un poco más animada, pero aún estaba totalmente cuerda de la situación, mientras seguían bailando algo de reggaetón antiguo del local de mala muerte que se escuchaba a lo lejos Milly miraba otra vez el horrible lugar, lugar ideal para ratas y parásitos, es casi un milagro que el viejo haya vivido tanto tiempo en un lugar como este.

    La chica se perdió un momento recreando como sería el día a día del pobre viejo y no se dio cuento que el muy mañoso ya tenía sus manos en el inicio de sus antojables posaderas y ante la no negatividad de la chica siguió bajando poco a poco.

    La hermosa joven recién salió de su trance cuando sintió el apretón de esas callosas manos a sus enormes nalgas.

    —nooo ¿qué hace?

    —niña tienes un poto muy rico y con ese pequeño short que llevas no pude aguantarme a tocar un poquito.

    La chica se asustó un poco ya que no era un lugar seguro y si bien pensaba que podía controlar la situación, tal vez podrían aparecer otros sujetos peligrosos, trato de alejarse pero el viejo la agarro fuerte para que no se soltara

    —don suélteme un momento por favor.

    —porque mi reina, tú me dijiste en el local que podía tocar un poquito y eso es lo que hago

    —si dije eso pero me refería solo un poco a mis piernas nada maaas

    La chica sitio un pequeño pellizco a una de sus nalgas.

    —ándale bebita estas rebuenota, dale este pequeño agasajo a este pobre viejo que jamás ha tenido a una mujer como tú.

    En eso desde el mismo local escuchan una canción que decía “a mí me gustan mayores”

    —vamos, esta canción más y ya

    —solo una más y ya, mire que tengo que volver antes que anochezca.

    Milly sentía como el viejo se repagada más a ella, sentía ya la pieza dura del vejete sobándose con ella mientras sus manos seguían en el trasero de la muchacha la cual ya no hacía mucho esfuerzo por quererlas sacarlas de ahí “que disfrute un poco más este viejito mañoso, de todas maneras nunca más lo volveré a ver” pensaba la chica.

    —bueno señor eulias, fue un gusto pasar estos minutos con usted pero ya es hora de irme.

    —quédate otro tantito más mamasota, si la estamos pasando tan rico.

    —no puedo don, ya me deben estar esperando.

    —bueno al menos acompáñame a terminar este vodka que ya no le queda mucho

    —no lo sé don, no soy muy resistente al alcohol.

    —jaja yo tampoco tengo mucha resistencia con estas pendejadas ya el cuerpo no responde como antes mmm ¿qué te parece si lo dejamos a la suerte?

    —¿cómo así?

    —¿sabes jugar cartas?

    —la verdad no señor

    —ok cartas no, mmm para ser justos improvisemos un poco, acá tengo un dado, lo tirare y tú me dices si caerá un numero par o impar, si aciertas yo tomare el vaso, si fallas tú lo harás

    La chica con una sonrisa acepto el juego del viejo, ella ya había hecho esto antes y sabía que era una chica con mucha suerte, por su parte el viejo lobo toda su vida había jugado cartas, dados y demás cosas.

    Si bien esto era cuestión de suerte, había algunos truquillos para tener más posibilidades de ganar y el viejo usaría todas las posibles para que la chica tome más, además si en alguna pierde no le haría mucha relevancia ya que el viejo toda su vida ha tomado trago del más barato y su cuerpo resistía bastante el alcohol, pero para que la chica no se sienta incomoda también se haría el “picado” si fuera el caso.

    —¿estás de acuerdo chica?

    —está bien, será solo un ratito

    —bueno empecemos, dime rápido ¿impar o par?

    —mmm

    —rápido nena esto se hace sin pensar

    —mmm impar

    El viejo pone el dado entre sus dedos y le da un giro rápido

    —una pena chica, salió 2 o sea par, venga toma un pequeño vaso

    El alcohol era realmente fuerte y la chica se lo tenía que tomar rápido para no sentir el sabor… grave error ya que esto lo único que hacia es picarla más rápido

    —otra vez, dime ¿par o impar?

    —par

    El viejo otra vez hizo gala de sus hábiles y dedos y tiro el dado… efectivamente ahora había caído un número impar

    —una lástima chica, pero reglas son reglas

    Milly resignada tomo otro vaso rápido, para que el sabor no se le pegue aunque era inevitable

    —otra vez

    —espere espere don, esta vez déjeme intentarlo a mi

    —pero porque nena ¿desconfías de mí?

    —no es eso señor Eulalio pero me gustaría yo también tirar, porfisss ¿me deja?

    “y yo te quisiera tirar a ti putita” pensaba el viejo en sus adentros

    —Está bien nena, para que veas que soy honesto dejare que tu tires ahora y yo diré si caerá par o impar

    La chica se alegró de que el viejo aceptara porque pensaba que así cambiaría su suerte y dejaría de tomar tan horrible intento de alcohol

    —muy bien don Eulias, dígame rápido ¿par o impar?

    Don Eulias ahora si estaba a su suerte y eligió sin pensarlo que salía par, la joven tiro el dado pensando que ahora si ella sería la que ganaría, pero para su desgracia la suerte tenía otros planes para ella

    —salió 6! Es par, jeje lo siento pero así es el juego

    Milly está algo decepcionada, ella siempre era buena en estos juegos de probabilidades así que decidió seguir jugando hasta ganar

    Ya casi no quedaba nada de alcohol, en total Milly había tomado unos 6 o 7 vasitos más y el viejo mañoso solo había tomado 2, don Eulias pensaba que esto no era simple coincidencia, el destino quería que se culeara a tan apetecible muchacha y el agradecido anciano no iba a desaprovechar la oportunidad.

    Milly estaba ahora si se encontraba un poco más picada que antes y no era para menos, lo que tomaban era prácticamente puro alcohol, pero por su cabeza solo estaba el haber perdido tan humillantemente con ese horrible viejo que se reía cada vez que ella perdía, ella siempre había sido muy competitiva, quería la revancha, su orgullo estaba en juego.

    —chica ya casi se acabó el trago, es una lástima pero creo que yo gane

    —quiero la revancha!!

    —es imposible nena, ya casi no hay trago y te gane limpiamente jeje

    La chica se sentía frustrada, quería la revancha y demostrarle al viejo que ahora si su suerte cambiaria, pero la tienda más cercana se encontraba a cuadras de ese horrible lugar, por su parte el viejo analizaba bien la situación, sin duda que la chica le había pedido la revancha lo había sorprendido, así que de sus frazadas tierrosas que usaba para cobijarse saco un ron ordinario, ni marca tenia, era de esos rones que venden a granel y por litros en las tiendas, de esos artesanales donde solo le ponen alcohol y un poco de saborizante.

    —bueno si tanto deseas tu revancha, acá tengo una botellita que estaba guardando para calentarme cuando haya más frio por acá.

    A la chica le brillaron los ojos, tenía una nueva oportunidad para demostrarle al viejo que ahora si podía ganarle

    —no se preocupe don, solo tomaremos un poco y yo le pagare las molestias

    —está bien chica si insistes, juguemos solo 10 shot mas, no quisiera que te embriagues por mi culpa jeje, pero hagámoslo más interesante el que pierda tendrá un castigo

    —¿qué clase de castigo?

    —mm déjame pensar mmm ya se el que pierda tendrá que obedecer una orden que le interponga el ganador

    La chica ya más o menos sabía por dónde iba esto, sabía que el mañoso le pediría algo como que le deje tocar sus senos o tal vez su cola, estaba media pensativa

    —bueno si dudas que puedes ganarme mejor lo dejamos así jeje

    Esa frase le toco en su orgullo y envalentonada con los tragos que había tomado acepto, el trago era aún más horrible que el otro y uso la misma táctica que la del otro trago… tomar rápido para no sentir el sabor

    Al final cada uno lanzo 5 veces el dado, el viejo y sus manos hábiles hizo que la chica se equivocara en 4 de 5 mientras que Milly solo salió victoriosa en 3 de las 5 que había tirado ella… 6-4 victoria humillante del viejo otra vez

    —lo siento nena pero así es esto, estas muy lejos aún de ganarme jeje

    Milly ahora se encontraba algo ebria producto de todo lo que había tomado hasta ahora, mientras que el viejo no sentía ni cosquillas y estaba en sus 5 sentidos

    —Quiero una última revancha

    —jaja no te ves muy bien muñeca además, aun no has cumplido tu castigo

    —¿cuál será mi castigo? ¿Quiere tocarme otra vez mi cola? O ¿prefiere agasajarse un poco con mis pechos?

    Milly se encontraba en el típico estado donde aún estas consiente pero te importa una mierda hacer el ridículo

    —tentadoras ofertas jeje pero la verdad es que me preocupa un poco tu salud

    —ay qué lindo jijiji venga deme un abrazo

    El viejo abrió rápidamente sus brazos para recibirla, y pudo sentir en su pecho peludo esas esponjosas y juveniles montañas de carne que se cargaba la joven, don Eulias estaba que reventaba quería culeársela en ese mismo instante, pero con gran esfuerzo se controló para que la chica siga cayendo en el juego y sea ella la que le pida eso, solo atino a darle un suave pellizco por sobre la ropa a uno de los pezones de la chica

    —ayyyy usted no pierde el tiempo eh, ya está de tentón otra vez jiji

    —lo siento chica pero tu cuerpo esta tan bueno que no me pude controlar

    —jiji bueno pero no sea tan brusco recuerde que son sensibles

    Decía esto mientras se sobaba ambos pechos con sus manos

    —lo tendré en mente chica… bueno y ahora que ¿castigo te pondré?

    —¿no le fue suficiente con ese pellizco que me dio?

    Dijo la chica en un tono coqueto, estaba haciendo realidad una de sus fantasías y estaba algo envalentonada gracias a todos los vasos de trago que tomo

    —jeje yo creo que no nena mmm ya se, tú quieres otra revancha verdad?

    —siiiii siiii otra revancha, le prometo que ahora si le ganare

    —pues bien, ahora como castigo cambiaremos un poco las reglas de las penalizaciones

    El viejo por un momento pensó en perdedor se quita una prenda de ropa, pero le pareció algo apresurado y tal vez algún vago o borracho viniera sin previo aviso y la encuentre en una situación algo difícil de taparse, sin duda la chica se asustaría y le arruinarían su plan… estaba pensativo, luego recordó esas montañas de carne que se manejaba la chica y como con un pequeño pellizco la hizo sobresaltar.

    —¿qué es lo que desea cambiar?

     Pregunto la chica con extrañeza

    —pues como te veo ya un poquito malita, no quisiera que te empeores así que en vez de tomar un vaso de ron, si pierdes te quitaras uno de los botones de tu camisa ¿qué dices?

    A Milly le resulto tierno que el viejo pensara en ella y también le dio un poco de gracia los intentos del viejo para llegar a sus apetecibles pechos y como le pareció original la idea acepto las nuevas penalizaciones.

    —ha pero eso sí, el castigo final seguirá vigente.

    —usted es un viejito muy travieso… está bien acepto sus reglas

    Ya con los tragos encima Milly no se daba cuenta que el viejo movía descaradamente el dado para que ella perdiera y perdía una que otra para no levantar sospecha, cada vez que Milly perdía se tomaba su tiempo y con muchas sensualidad se quitaba botón tras botón.

    Una vez más Milly cayó derrotada esta vez por un marcador de 8-2, 8 botones de su camisita estafaban sueltas dejando a la vista ese pequeño corpiño negro que cubría apenas esos suaves y firmes senos.

    El viejo se sentía en las nubes tenía en frente de el a una chica casi borracha de 22 años que le estaba mostrando su pequeño corpiño solo a él, el mañoso tenía una erección del demonio y solo pensaba en meter su cabeza entre esas montañas de carne.

    —ayyyy no es justo quiero jugar otro juego

    La chica hacia una pequeña rabieta sentada y el viejo no perdía detalle de cómo se movían esos majestuosos senos con el movimiento que hacia ella.

    —bueno muñeca es hora del castigo, el cual será regalarme ese bonito corpiño que tienes

    —jijiji nooo don no puedo hacer eso, eso sería demasiado, no le vaya a dar un ataque a su corazoncito, que le parece si mejor le doy… ¿un besito en la frente?

    —ándale reinita nunca había visto a una joven tan tetona como tú, regálale un bello recuerdo a este pobre anciano

    El viejo poco a poco se acercaba a la chica, sus ojos solo estaban mirando esos pechos que pedían salir afuera y darse un respiro de ese pequeño corpiño que las tenia aprisionadas.

    —tus tetas me están llamando mamacita

    —jiji usted está loquito don

    La chica se encontraba caliente, ahí estaba ella enseñándoles su bien formados senos a ese horrible viejo de la calle, sin dudas era una de sus fantasías aunque nunca pensaba que sería capaz de realizarlas

    —¿sabe don? Este corpiño se abre por delante si logra abrirlo se lo regalo, a veeer le daré 2 intentos ¿le parece?

    Uso su voz más dulce para tratar de persuadir al viejo que muy alegremente accedió, rápidamente acerco sus manos al corpiño de la chica y trato de abrirlo a la fuérzalo que hizo que la chica se aleje un poco por la brusquedad del cachondo viejo.

    —nooo me lo romperá de esa forma, ya va un intento he mmmm le daré una pista, primero tiene que presionar un poco y luego solito se soltara

    El viejo sabía muy bien como abrir un corpiño pero su cachondez le jugó una mala pasada así que esta vez trato de calmarse un poco y en un abrir y cerrar de ojos abrió el corpiño de la chica que rápidamente se cubrió con las manos ya que no pensó que lo haría tan rápido.

    —listo muñeca ahora ese corpiño será mío

    —es… tá bien don tome se lo regalo

    El viejo tenia al frente suyo una chica ebria que le estaba dando su corpiño mientras con la otra se tapaba como podía sus grandes senos, el viejo trato de controlarse otra vez, pero le fue imposible no sabía cuándo tendría una oportunidad como esa, así que se abalanzo encima de la chica buscado sus senos.

    —nooo don ¿qué hace? Esto no era parte del castigo

    —lo siento muñeca pero ya no me puedo controlar, ver a una zorrita como tú con las tetas al aire me puso demasiado cachondo, ayúdame a bajarme la calentura chamaca

    —nooo déjeme don o gritare

    —todo lo que hay por acá son vagabundos borrachos y fumones, lo más seguro es que si gritas y te ven así, casi calatita y con ese cuerpazo muchos querrán tener la oportunidad de sus vidas contigo ¿no crees?

    —por favor don no haga esto

    La chica aun en su estado quería taparse sus pechos, pero era imposible el viejo tenía más fuerza que ella y se encontraba sobrio, don Eulias agarro de los brazos a la chica y las llevo arriba de su cabeza dejando a merced de él esos antojables pechos a los cuales se abalanzo como niño hambriento.

    —me estas calentando toda la noche zorrita, desde que te vi en el local con tu pequeño short y tu camisa apretada supe que estabas buscando verga

    —no don usted se equivoca

    —¿me equivoco? ¿Qué joven en su sano juicio iría con poca ropa con un viejo vagabundo a tomar unos tragos?? Tú fuiste la que me calentaste con tus zorradas ahora asume el hecho zorrita

    El viejo llenaba de besos y chupetones los alrededores del pezón de Milly para que esta se calentara mucho más

    —don por faaavor no lo haaaga

    El viejo estaba logrando su cometido y abrió lo más que pudo su boca para tragarse ese delicioso pezón rígido que pedía ser devorado desde hace mucho

    —nooo

    La chica soltó un gemido que motivo más al viejo

    —que ricas tetas tienes putita, son suavecitas y muy sabrosas, ni siquiera me cabe en toda la mano, seguramente en el colegio te las dejabas chupar por tus compañeritos de escuela

    —no señor Eulias yo nunca hice eso

    — no te creo zorra seguro que te encantaba que te toquen esas tetazas que te cargas y luego cuando te ponías cachonda les dejabas chuparte las ubres.

    La chica no creía lo que pasaba, hasta hace unas horas el simpático viejo mañoso le parecía tierno y por eso quiso jugar un poco con él, pero la situación se le estaba yendo de las manos.

    —dime la verdad zorrita, ¿te encantaba que te chupen las tetas en la clase verdad?

    Estas frases del viejo le hicieron recordar su época de escuela donde si bien ella era una de las chicas más deseadas era una de las más tranquilas, pero siempre que estaba sola con sus amigas escuchaba como estas contaban sus experiencias, como se contaban entre ellas y con lujos de detalles como se dejaban chupar y hasta coger por sus noviecitos de turno hasta en una ocasión una de sus mejores amigas le confeso que se dejó coger por el viejo conserje que viva en el colegio y como aún se seguía viendo con el los fines de semana y que siempre que iba le pedía que llevara su ropa más ajustada y putesca además hasta le llego a comprar un traje de baño pequeñito para cogérsela en la piscina de la escuela las veces que quisiera aprovechando que él era el único que se quedaba a cuidar los fines de semana, esa chica se llegó a enamorar del vejete ese y siempre le contaba todo lo que hacían los fines de semana con lujos de detalles, Milly solo escuchaba atónita y se calentaba de solo pensar como su linda amiga de rostro hermoso, lindas piernas y pechos medianos se iba todos los fines de semana a coger a la escuela con ese horrible viejo insaciable que le pedía toda clase de poses y se la cogía en todos los lugares posibles de la escuela, desde el patio, la piscina, la sala de profesores, la oficina del director hasta en su propia aula específicamente en su lugar donde ella siempre se sentaba a escuchar las clases… si hubo alguien que le metió la idea de que los ancianos cogen rico sin duda era su amiga la cual ahora se encontraba estudiando en otra ciudad.

    La chica volvió de su recuerdo cuando sintió el dolor en sus pezones, el viejo le estaba mordiendo con mucho esmero mientras con la otra mano jalaba y frotaba su otro pezón.

    —¿y bien mamasota? ¿Me contaras que perradas hacías tú y tus amiguitas en el colegio?

    —leee le digo la verdad don, yo nunca hice nada, peee pero había una amiga que me contaba sus experiencias con el viejo conserje y siempre me calentabaaa ohhhh dios

    —¿así que una amiga he? Y dime ¿ese conserje se cogió a tu amiga por el culito?

    —siiii don fue el primero en estrenarle por ambos lados

    —¿y a ti te calentaba eso verdad? ¿Querías que el viejo conserje también te culee verdad?

    —siiiiii don Eulalio quería que ese viejo conserje me tocara, siempre que podía trataba de verme bella para él, modifique mi falda de la escuela para que se viera más corta, me moría de ganas de que ese viejo chupara mis senos como usted lo está haciendo ahora, pero el viejo solo tenía ojos para mi amiga, en los eventos del colegio siempre se metían a su cuartucho a coger, yo siempre los espiaba y me tocaba

    —pues es tu día de suerte muñeca ahora yo apagare esa llama que está en ti, yo me encargare de estas enormes tetas que te gastas, de ahora en adelante yo te ordeñare estas ubres todas las veces que sea necesario hasta que produzcan leche y luego me la darás para poder nutrirme bien ¿te parece bien tetoncita? De ahora en adelante serás mi vaca lechera ¿aceptas?

    —siii don papiii claro que acepto, vendré todos los días a este horrible lugar solo para que me chupes las tetas tanto como quieras ohhh pero hazlo despacio porfisss

    —me gusta morder también muñeca, así que vete acostumbrando jeje quiero que para la próxima vengas con esos escotes grandiosos que usan las putitas de tu edad, vengas a este mismo lugar me veas y me des teta enfrente de todos los viejos esos ¿te parece?

    —nooo lo se don, y ¿qué tal si los otros viejos también quieren tocarme? Yo deseo que solo usted me haga esto, estas niñas son solo para usted doncito

    El viejo al escuchar eso chupo con más energía los pechos de la chica

    —ayyy don suavecito que aún no sale nada

    —pendeja mi pinga va a explotar, siente como la tengo con tus zorradas

    El viejo tomo la mano de la chica y la llevo a su verga la cual tenía un tamaño bastante considerable.

    —quiero cogerte maldita puta!! Te voy a coger ese lindo culo tuyo que tienes y te dejare llena de mi nutritiva leche

    La chica se asustó un poco, aun no estaba lista para tener sexo y menos por el culo, ya que ella era virgen de esa zona

    —don doncito, le prometo que otro día llegaremos hasta ese punto y me cogerá como usted guste pero creo que este no es el lugar indicado, alguien podría venir y…

    —¿qué dices muñeca? Estas acá semidesnuda debajo del puente dejándote chupar las tetas por un horrible viejo como yo ¿y ahora te preocupas de tu decencia?

    —no no es eso señor pero si viene alguien nos podríamos meter en problemas

    —de eso nada muñeca, acá mando yo y todo esos vagos de mierda me obedecen pero si quieres un poco más de intimidad podemos ir a la vueltita del puente, ahí está bastante oscurito y tranquilamente me puede dar ese rico culito que te gastas

    Dijo esto último apretándole fuertemente las nalgas a la pobre Milly que tenía una mezcla de miedo y cachondez por todo lo que estaba pasando

    —porfis don dejemos ese de culear para otro momento, venga tenga chupe un poco más mis tetitas

    La chica en su intento de querer librarse de un inevitable enculamiento, agarro la cabeza del vejete y le ofreció su seno derecho para que el mañoso viejo se la chupara de nuevo, el viejo una vez más se abalanzo a chupar como un ternero.

    —siiii así doncito chupe todo lo que quiera, son suyaaas son solo suyaaas

    La chica sentía esa sucia boca succionar sus pechos con tantas ganas que parecía que le quería arrancar una, de pronto oyeron como un poco más lejos de ellos uno de los fumones se movía, la chica por unos instantes se asustó y se acordó de las palabras de don Eulias de que cualquier fumon podría acercarse y amenazarlos, para su suerte el fumon estaba tan intoxicado que solo estuvo unos segundos sentado y luego se hecho a dormir de nuevo

    —jeje ¿te asusto ese pendejito niña?

    —siii don, pensé por un momento que se iba a parar e iba a venir hacia nosotros

    —tranquila tetona ya te dije que yo te protegería

    —lo sé, pero de todas formas no me siento segura, lo mejor será que me vay…

    —espera pendeja no me puedes dejar así, quien sabe si nunca más te vuelvo a ver

    —don le prometo que otro día vendré y nos pondremos más cómodos, pero ahora me tengo que ir

    —no carajo no, esas son puras mentiras tuyas, de seguro nunca más aparecerás

    Dicho esto le dio un pequeño mordiscón al ya inflamado pezón de la niña

    —ayyy don no sea brusco, le prometo que vendré de nuevo ayyy la próxima vez vendré con un escote que le encantara, se lo aseguro

    —¿me lo prometes tetona? De ahora en adelante todas las veces que vengas me dejaras tu corpiño ¿te parece?

    —jiji pero don a ese paso me quedare sin corpiño que usar… pero está bien le prometo que siempre que lo visite le regalare mis corpiños solo para usted

    De pronto escucharon que el fumon se movía de nuevo, tal vez los gritos que dio la chica por las mordisqueadas que le daba el vejete despertaron de nuevo al fumon así que se quedaron callados hasta el tipo dejara de moverse

    —muñeca tus gritos harán despertar a esos pendejos, ven un momento conmigo iremos a un lugar más privado jeje

    —pee pero don ya me tengo que ir

    —será un ratito noma mi reina

    El viejo le dio unos segundos para que se abotonara su camisa ahora sin el corpiño y la agarro fuertemente de la mano, para que no se le ocurra escapar o correr y con la otra agarro su botella de trago, a unos cuantos metros estaba el basurero y dentro de él habían unos carros totalmente chatarras del siglo pasado, don Eulias la jalo hasta uno de los que estaba más al fondo era un carro que por la gastado ya no se distinguía pero se parecía a un Dodge 1500 que eran muy populares en la época del 70, por lo que se apreciaba le habían improvisado unas ventanas con cristales oscuros, ya que muchas veces algunos fumones menores de edad se metían a esos autos para aspirar su terokal o su hierba sin que la policía los moleste, afortunadamente para él la gran mayoría estaba en el evento y otros pocos estaban en sus humildes casas a esta hora

    —entra a mi nave pequeña

    La chica entro como pudo, tuvo que hacer fuerza para abrir esa vieja y oxidada puerta y cuando estaba entrando recibió una sonora nalgada del viejo

    —tienes uno de los mejores culos que haya visto en mi vida pendeja

    La chica no dijo nada y entro raudamente

    —ok don ya estamos acá, lo acompañare solo un ratito más y espero que respete mi decisión

    —claro claro lindura, no es como si te estuviera obligando a nada ¿verdad? Tú fuiste la que te me insinuaste con ese short tan pequeño y esas sabrosas tetotas tuyas

    Una vez más el viejo rodeo a la chica y empezaba a amasar los sensibles pechos por encima de la camisa

    —mira chamaca traje un poco de nuestra bebida mágica, el problema es que me olvide el vaso jeje así que será de piquito nomas

    —don no quisiera que me chocara más el trago ahora me encuentro maso menos

    —dale mamita un sorbito cada uno y en un ratito la acabamos

    La chica asintió con la cabeza, si bien aún faltaba mucho creía que con un par de sorbitos el viejo se calmaría un poco, así que empezaron a tomar intercaladamente, el viejo zorro en un momento hacia el teatro de que estaba tomando para que la chica no dijese nada y luego de un rato empezó a aparentar de que estaba medio mareado.

    —jeje mamita creo que el trago me afecto un poco, crees tú que ¿podría echarme un ratito en tus piernas para que se me pase?

    La chica se alegró un poco, creía que el viejo estaba mareado y que sería cuestión de tiempo para dejarlo descansar en el auto y ella irse a su casa, ya ni siquiera pensaba en regresar al evento solo quería irse a su casa para masturbarse y luego darse una ducha bien fría.

    —claro que si don, venga

    La chica se acomodó y puso la cabeza del viejo entre sus piernas para que descanse, mientras el viejo no perdía detalle de la textura de sus piernas y se puso boca arriba para así admirar los melones bien parados de la chica

    —wow nena si que tengo buena vista de tus ubres desde acá jeje

    —jiji shhhh descanse don

    —no puedo muñeca con esas futuras montañas de leche nunca más volveré a pasar hambre… anda nena aliméntame como si fuera un chamaco recién nacido, dame teta jeje

    —dooon lo mejor es que descanse

    —vamos pendeja, solo será un ratito, practiquemos para cuando me alimentes de verdad con esas tetotas tuyas

    —hoy ya practico mucho doncito pervertido

    —dale solo un poco más, te prometo que me iré a descansar luego de mi cena jeje

    —¿lo promete don?

    —claro mi reina, ahora desabróchate tu solita esa camisita y pon tus ubres en mi boca

    —ee… esta bien, pero solo le dejare que chupe un momento, están medias adoloridas de lo mucho que me ha mordido, así que trátelas con cuidado por favor

    La chica con mucha delicadeza acariciaba la cara del viejo y con la otra se desabrochaba uno a uno cada botón, luego con mucho cariño le acerco uno de sus suaves pechos a los labios partidos del suertudo vejete, este empezó a succionar suavemente como si de un bebe se tratara y poco a poco aumentaba su ritmo.

    La chica otra vez se estaba excitando, sentía una vez más como sus pezones se endurecían a las lamidas y succiones del anciano lujurioso, Milly solo se limitaba a acariciar y jugar con los canosos y frágiles pocos pelos que tenía el viejo en la cabeza.

    El viejo se encontraba fierro otra vez y ahora aprovechando su “privacidad” tomo la mano de la chica y la llevo una vez más a su erecta verga, Milly saco su mano de inmediato pero el viejo no se rendiría y le insistía nuevamente a que le acaricie esa verga.

    —don ya quedamos en que otro día le dejaría llegar más lejos

    —chica tus tetas me han puesto a mil, hazme una pajita para apaciguar esta calentura, yo te daré mi nutritiva leche hasta que tú puedas darme de la tuya

    El viejo se estaba sacando la verga cuando la chica lo paro

    —está bien don le complaceré con esa última petición, pero se lo hare dentro de su pantalón, no se la saque por favor

    —hecho nena

    La chica suavemente empezó a meter su linda mano dentro de ese sucio pantalón, noto que el pobre anciano no tenía ropa interior así que apenas metió su mano sintió una dura vara de considerable tamaño que pedía ser manoseada.

    Milly empezó suavemente a tocarle por los alrededores y bajando hasta las bolas arrugadas del viejo, luego con sumo cuidado empezó a subir sus dedito por el tronco para al fin encontrar esa enorme cabeza el cual ya estaba bastante húmeda de los fluidos preseminales que botada el viejo a tan tremenda calentura que le daba la chica está un poco curiosa tocaba la punta de la verga y lo apretaba suavemente “jiji parece un masmelo” pensaba la muchacha

    Suavemente iba tomando más confianza mientras el viejo seguía lamiendo sus pechos, para motivar a la muchacha tomo ambos pechos y trato de metérselos ambos en su podrida boca como pudo lo que hizo que la chica lanzara suaves gemidos y tocara con más confianza su verga.

    La escena era tremenda, una joven de grandes atributos, estaba en el basurero de la municipalidad dentro de un carro viejo dejándose lamer sus senos por un viejo indigente mientras ella le estaba haciendo una paja.

    La chica dentro de sus fantasías siempre se imaginaba cosas sucias, pero nunca pensó en algo como esto, es más, nunca creía que fuera capaz de hacer realidad alguna de sus fantasías, seguramente el alcohol tuvo mucho que ver y ahora la chica más envalentonada le seguía masturbando con la finalidad de hacerlo acabar.

    —¿le gusta como se lo hago don?

    —me encanta chica, eres una maestra en el arte de masturbar a la gente

    —y que tal mis pechos ¿están ricos?

    —están sabrosos mami, me quedaría toda la noche chupando… Au au au

    —¿qué pasa don se encuentra bien?

    —lo que pasa es que con la erecta que esta mi verga y con el movimiento que haces me hace algo de daño cuando roza con mi pantalón, déjame bajarlo un tantito para que no me duela porfa

    —ijiji usted siempre se sale con la suya, pero está bien don le ayudare a bajarlo un poco para que este más cómodo y no se haga daño

    La idea del viejo resulto a la perfección y con ayuda de la joven bajo su roto y apestoso pantalón hasta la altura de las rodillas, ahora si le chica tenía una perfecta visión de tan imponente verga, por alguna razón su boca se estaba haciendo agua así que de rato en rato trataba de mirar a otro lado para no embobarse con la verga del viejo.

    —¿te gusta lo que ves pendeja?

    —aja

    —¿te gustaría probarlo? O ¿quisieras ponerlo entre tus enormes tetas y darme una buena masturbada con ellas?

    La chica se imaginaba todas las situaciones que le planteaba tan horrible sujeto, se imaginaba de rodillas haciéndole una paja a tan respetable verga, también se veía probando esa leche tan nutritiva que le había prometido el anciano, su mente era un mar de perversiones.

    —¿todavía no acaba don?

    Decía la chica moviendo con todas sus ganas el aparato del viejo

    —todavía no nena, pero sigue así, pronto soltare una nutritiva leche que estaba guardada por años.

    La chica muy obediente seguía en su trabajo manual cuando de pronto no noto que el viejo poco a poco apoyado de sus manos se levanta hasta la altura de su cara y le lanzo un salivoso beso el cual fue rechazado por la chica pero ante la insistencia del horrible sujeto, no le quedo de otra que corresponder a esos resecos labios y su juguetona lengua.

    Don Eulias hacia todo un recorrido con su hábil lengua por la boca de Milly, mientras que la chica aún estaba algo cohibida y solo respondía a los avances del viejo, pudo notar que al viejo le faltaban algunos dientes y que esa boca apestaba a mierda, de rato en rato quería zafarse a tomar algo de aire y alejar esa apestosa boca de su bello rostro, pero le era imposible, el viejo se había acomodado de tal forma que había echado a la muchacha en el sofá de la parte de atrás del auto y él ponía todo su peso encima de ella lo cual limitaba su movimiento, el viejo literalmente solo dejo la mano derecha libre para que la chiquilla siga masturbándolo mientras él se deleitaba con tan bellos y carnosos labios.

    El viejo cachondo estaba a mil, ni siquiera en su juventud había besado a una mujer tan hermosa, siempre a puras mujeres normalitas y feas, las chicas de más calibre siempre habían estado fuera de su alcance, don Eulias se paró como pudo y puso su enorme verga entre las sensibles tetas de la muchacha, estaba listo para que la chica le haga una respectiva rusa con tan tremendas mamas que tenia.

    —si asiii putita, junta esas ubres y muévelas alrededor de mi verga

    La chica obediente tomo sus pechos y apretó lo más que pudo la verga del viejo para masturbarlo, el viejo sentía que se corría, la suavidad de esos melones lo volvían loco así que tuvo que sacar su verga rápidamente y se abalanzo de nuevo a tan lindos manjares como eran los labios color carmín de la chica, la muchacha agarro automáticamente la verga de viejo ahora con sus dos manos.

    Don Eulias por su parte estaba en el cielo besando a una chica hermosa semidesnuda la cual no le faltaba casi nada para que se le entregara en ese mismo lugar, poco a poco acomodo su tiesa verga entre las piernas de la chica para que sintiera las embestidas.

    —ohhh si don, siga besándome

    El viejo se quedó atónito cuando fue la misma joven la que tomo la verga del viejo y la puso justo en su jugosa entrada protegida nada más por ese cortito short.

    —chica tu short me hace doler la verga, quítatela para estar más cómodos

    El viejo volvía a usar el mismo truco, sabía que la chica estaba excitadísima y no necesitaba pensar en otro plan más elaborado para que ceda, además con tremenda mujer tampoco es que se pueda pensar muy bien

    —ayyy doncito ¿quieres que me quite mi short?

    La chica hablaba de la manera más inocente y cachonda posible

    —si chica si!!!!

    —uffff no se

    —vamos pendeja, veras que sentirás más rico

    —mm bueno está bien pero deme otro besito de lengüita mientras me lo baja

    Mientras el viejo llenaba de babas la cara de la totalmente descontrolada chica, con sus hábiles dedos desabotonaba los botones del short, en un momento de desesperación quiso quitarle de una vez el short y su pequeña ropa interior pero la chica se lo impidió

    —paso a paso papiiii

    —como quieras hembrita

    El short ya se encontraba a la altura de los tobillos de Milly el suertudo vejete pudo apreciar esa pequeña tanga de color rosado la cual ya se encontraba algo humedad de los tremendos fajes que le metió el horrible anciano, boto a un lado el short y procedió a besar esas bien torneadas piernas de la chica, subía poco a poco desde las rodillas, llenaba de besos cada lugar de esos bien formados muslos.

    —oh dioss!!! Siii sigue sigue

    Decía la chica cachondísima, ya no le importaba nada, el viejo estaba a centímetros de la gloriosa entrada de la chica, empezó a darles pequeños besos sobre la telita de su calzoncito, luego poco a poco se animó a darle lengüetazos para estimularla aún más.

    La chica solo daba leves gemidos y cuando los lengüetazos eran más animosos, subía su volumen sin impórtale quien podría escucharle en esos momentos.

    Don Eulias poco a poco quería ir bajando la pequeña ropa interior de la chica para sentir su tersa piel, la tersa y suave piel de una joven.

    Milly sintió que su pequeña tanga estaba siendo bajado por lo que tomo la cabeza del viejo y la llevo nuevamente hasta sus carnosos labios, ahora ella era la de la iniciativa, pasaba su lengüita por los dientes amarillos del vegete y sentía los lugares vacíos donde debería haber dientes, al viejo le habían interrumpido justo cuando le estaba bajando su calzón pero no se molestó porque los tiernos labios de la chica eran exquisitos.

    —tus labios son los mejores que he probado en toda mi vida pequeña.

    La chica en recompensa por tan bonito halago, nuevamente tomo el miembro del viejo y la puso en su entrada ahora solo protegida por esa minúscula tela

    —haaa haaa ¿ahora si se siente más cómodo doncito???

    —por supuesto zorrita, aunque podría estar más cómodo aun

    El viejo intento nuevamente bajarle la prenda, pero la chica se lo impidió nuevamente

    —jijij ¿tan ansioso esta de bajármelo?

    —chica eres un manjar, la única manera que se me baje esta hinchazón de la verga es dándote una cogidota por tu panocha y luego por ese rico culito

    —¿tantas ganas tiene de cogerme don? ¿Tanto me desea?

    —uff no tienes idea, desde que te vi entrar solo miraba tus hermosas nalgas que pronto serán misas

    —uuuuy don

    —dale zorra déjame bajarte esa tanga para que sientas una verdadera verga y grites como se debe

    —le propongo algo don

    El viejo se molestó un poco, “la puta madre de seguro esta zorra querrá otro juego de dados y que si pierde recién me entregara su culo… la puta madre ya estoy harto de esa mierda, quiero cogerla de vez, ya espere suficiente” pensaba el viejo

    —dime muñeca ¿qué tienes en mente?

    —si tantas ganas tiene de meterme su verga le dejare, pero con la condición de que solo use su verga para mover mi tanguita, si logra hacerse un espacio y penetrarme entonces le dejare follarme un ratito.

    —es un trato zorrita.

    Sin duda el lujurioso reto de la chica motivo más al vejete que rozaba con todas sus fuerzas las sensible vulva de la chica buscando la manera de mover esa tela para penetrarla, mientras que le chica toda excitada llevo la cabeza del viejo hasta sus pechos para siga sintiendo esas deliciosas succiones que la volvían loca, además que con eso complicaría un poco más al pobre don Eulias.

    —ohhh dios vaaamos doncito, usted es un viejito muy pervertido, haga su mayor esfuerzo para penetrarme.

    El viejo movía su verga torpemente, la calentura de tener a tan tremenda joven en esa situación no le dejaba pensar bien, lo único que hacía era buscar la entrada de la chica por sobre la tela la de tanga y empujar unos milímetros para luego retroceder producto de la tela de esta prenda la cual no era muy elástica.

    —vamos don Eulias mi amor, ¿no quería cogerme? ¿No quiere sentir la suavidad de una chica de 22 años? vaaamos estoy ansiosa por que me la meta de una vez.

    La chica estaba tan cachonda que no media sus palabras, solo quería sentir la verga del viejo dentro de ella, no le importaba siquiera tener un condón a la mano, quería sentirlo así tal cual, pero también quería hacerlo sufrir un poco más.

    —don Eulias uyy doncito si logra hacerlo… si logra cumplir mi condición, no solo disfrutara de mi cuerpo a su gusto, sino que como bono extra dejare que se corra dentro mío ¿Qué le parece?

    —uff mamacita y ¿si te dejo preñada?

    —no se preocupe por eso don, hoy es un día seguro para mí, así que podrá correrse dentro mío todo lo que usted quiera mmm bueno si es que logra meterlo jijiji

    —jajaja me gusta que te pongas de esa manera, así que tomare tu palabra pendeja, pero recuerda que con esas pendejadas de “días seguros” nunca se sabe, si te dejo preñada no es mi culpa he, es más si te preño tendré mucho más rápido a mi disposición esas ubres rebosantes de leche

    —si don, yo tomare la responsabilidad, además como le prometí yo lo amamantare todo lo que usted quiera hasta que quede satisfecho, le daré todo lo que quiera pero apresúrese y métamela pronto.

    El viejo ayudado de la chica, poco a poco estaba logrando hacer a un lado la telita solo con su verga, era un trabajo difícil ya que cada vez que empujaba hacia un lado, la tela nuevamente regresaba a su lugar, pero poco a poco le garraba el ritmo, ya su dura verga sentía por unos momentos la suavidad de la vagina de la chica.

    La tela estaba poco a poco estaba empezando a ceder, el viejo ya estaba a milímetros de lograr su cometido

    —¿tanto quieres que te coja pendeja?

    —si bebe hágame suya cójame, cójame y lléneme todaaa

    El viejo por fin había logrado hacerse un espacio así que sin dudar metió de un solo golpe la mitad de su verga

    —ayyyy siii

    Fue el fuerte grito que dio la chica ante tremendo pedazo de carne que se abría paso por su cerrada vagina.

    —ufff por fin perra, zorra de mierda, me has hecho sufrir un montón para lograr metértela pero por fin lo hice.

    —por favor doncito hágame lo que quiera, soy toda suya pero hágalo con cuidado

    —¿hacerlo con cuidado? Jajaja aún ni te la he metido entera, ahora si veras lo que es una verdadera verga

    El viejo empujaba poco a poco ahora si todo su miembro dentro de la chica haciendo que de un grito nuevamente

    —ayyyy au au ayyyy don su verga es enorme, nunca antes había sentido algo así, esa cosa me va a reventar, por favor sáquela un momento

    —ni hablar perra, ¿querías que te la metiera? Pues ahí está, ahora te aguantaras los embates que te daré, pronto te acostumbraras a ella así como tu culito también lo hará jeje

    —don con ese miembro me partirá en dos, no creo que su verga me entre por atrás ufff porfisss aún no se mueva, aun no se mueva me duele mucho

    —acostúmbrate rápido zorra que me muero de ganas por empezar a bombear como un demente.

    —uffff ufff ohhh dios

    La chica no sabía que decir, solo pensaba en el enorme pedazo de carne que tenía ensartada y que pronto se movería, trataba de tomar aire para prepararse para lo que se vendría

    —ahora si pendeja prepárate que empezare a moverme

    —no don, doncito aun n… ay ufff pare pareeee, me duel… aun no estoy lista

    —aguanta mocosa de mierda, estas tan apretada que si me quedo quieto me correré sin disfrutarte como se debe jaja.

    —don por favooor se lo suplico deeeme un poco más de tiempo ohhh, si gusta se lo chupo un rato pero deme algo más de tiem… ayyy

    —tentadora oferta pero me niego a sacarte la verga, de ahora en adelante eres mi hembra y vendrás a este carro a que te culee todos los días, será nuestro nidito de amor jeje

    La chica poco a poco sentía menos dolor

    —don este lugar es horrible es asqueroso

    —no me vengas con pitucadas ahora pendeja, te estoy ofreciendo algo y ¿así es como me pagas?, Toma mierda toma por insolente,

    Don Eulias embestía con toda su fuerza a la chica para que cambie de opinión

    —ayyyy don ayyyy espere no me refería a eso ayyyyy

    —explícate carajo

    —me refería a que por qué mejor no viene uyyy uno de estos días a mi casa cuando mis padres no estén uffff

    —así pendeja y ¿qué me puedes ofrecer en tu casa que no te ofrezca este carrito?, ¿tienes casa grande? ¿Eres de familia rica?

    —nooo don no soy de familia rica pero estamos en una posición económica considerable, uffff puede quedarse uno de estos días allá y disfrutar de la piscina que tenemos o en del sauna

    —ufff pendeja lo que me prometes es como un sueño, nunca me había metido a una piscina en mi vida y ni idea de lo que será un sauna pero se oye tentador, me imagino que como buena zorrita tendrás un traje de baño muy sexy, de esos que no usas cuando están tus papis en casa ¿verdad?

    —siii don Eulalio, tengo un par de bañadores los cuales me quedan un poco apretados y no suelo usarlos en público ya que me da algo de pena que todos me vean, pero si estoy solo con usted, no me importaría modelarlos para que me dé su opinión.

    —el solo pensar que me modelaras tu ropita de baño me calienta más zorra, ¿eso es lo que quieres verdad?, pues esto te ganas por querer calentarme más de lo que estoy… toma perra toma

    —uyyy don no tan brusco ufff

    —uff que rica estas pendeja ufff el día que se vayan tus papitos y nos quedemos solitos usaras esos trajecitos de baño para estar en la casa y en la piscina te quiero calatita ¿te parece?

    —si siii doncito uyyy

    —ufff mamita ya me imagino cogiéndote en ese lugar tal y como te lo estoy haciendo ahora, también te cogeré en ese tal sauna que me dijiste y en muchos otros lugares… luego pensare en donde más hacértelo pero por ahora me concentrare en cogerte ahorita, si me distraigo más tu apretada vagina me hará correrme y aun quiero seguir cogiéndote

    —uyyyy don hágalo, siga cogiéndome pero hágalo con calma aun, aun no me acomodo bien a su rica verga

    —jeje pronto me dirás que tan rica esta, hace semanas que no me baño, pero descuida tu apretada vagina me la está limpiando de gran manera y luego tu boquita terminara de hacer el trabajo para que me la dejes reluciente.

    —ayyy ayyy siii dele mas siiii maaa papiiii mas

    —ufff como aprietas mocosa de mierda, no pensé que una zorra como tu estaría tan cerrada

    Milly cada vez se sentía más cómoda con el bombeo que estaba recibiendo y con la forma como este vejete mañoso le hablaba, excitada por el momento estaba a punto de pedirle al suertudo anciano para cambiar de posición cuando escucha que uno de los fumones está gritando

    —eyyy pendejo, despierta mierda, donde está el trago que deje acá

    El otro tipo de mala gana se despierta ante las zarandeadas que le dio su compañero

    —deja dormir puto no tengo ni idea de donde abras dejado esa mierda

    —seguramente lo estas escondiendo, dámela carajo quiero tomar un poco mas

    —entiende reverendo hijo de puta YO NO LO TENGO

    El primer fumon estaba furioso recordaba que tenía una cantidad considerable de vodka que había robado y ahora quería seguir tomando pero ya no lo veía.

    —te lo digo por última vez Carlos dime donde carajo esta mi botella o te parto la cara

    —calla mierda y duérmete

    La chica y el viejo habían parado las embestidas, el basurero donde estaban no estaba muy lejos del lugar donde estaban jugando con el dado y tomando hace ratito

    —shhh chica ponte tranquila, ahorita se duerme ese bastardo, sigamos en los nuestro

    Los amantes procedían a continuar cuando de pronto escucharon un fuerte sonido, como si una botella hubiera reventado

    —revenderooo animal de mierda que has hecho

    El fumon Carlos estaba sangrando producto del tremendo botellazo que le había dado su compadre Pepe que con lo intoxicado que estaba aún seguía furioso porque no veía su trago.

    —te dije cabrón que me dieras mi botella, no la escondas carajo!!

    —ahora si te cagaste pendejo

    Carlos agarro su navaja y de un solo puñal tumbo a pepe

    —haaa maldito, ven hijo de puta te matare!!!

    Por su parte los amantes escuchaban muy callados la escena, escuchaban fuertes gritos de dolor que provenían del fumon herido por la navaja, la chica estaba horrorizada

    —doon don creo se está muriendo!!!!

    La chica rápidamente se alejó del viejo aun empalmado pero pensativo, esos dos fumones siempre se peleaban y se agarraban a golpes pero nunca pasaba de eso, lo más seguro es que si hubieran seguido en el mismo lugar él hubiera acabado linchado por los dos fumones y su tierna joven violada salvajemente de todas las formas posibles

    —chica vámonos de acá rápido, no es seguro

    Los amantes se vistieron rápidamente y salieron con mucho cuidado por la parte de atrás del basurero municipal, la chica dio un vistazo a la escena y pudo notar a un hombre que se alejaba y a otro de mayor edad gritar de dolor y pedir ayuda

    —se morirá se morirá!!

    —sígueme pendeja esos tipos no andan solos, pronto vendrá su pandilla y se desfogaran con los primeros tipos que se encuentren en su camino y si te ven a ti de seguro te secuestran y te violan

    La chica siguió a su viejo amante lo más rápido posible del lugar hasta que llegaron a la carretera, Milly vio su reloj y se dio cuenta que ya eran las 9, el evento seguramente estaba por acabar y todos los mendigos y fumones de la zona llegarían pronto al lugar donde ahorita estaba una persona desangrándose, había estado con el viejo cerca de 4 horas entre juegos y fajes, era increíble.

    —don Eulias hay que hacer algo por ese chico

    —¿que no entiendes estúpida? Ese tipo tiene su grupo cerca que no tardaran en venir

    —peee pero ¿usted no es el que a todos los respetan?

    —cuando están intoxicados con ese polvo, se desconocen, ahora sigamos caminando

    Milly estaba callada el viejo la jalaba de su brazo, pensaba en que la chica casi descubre que el viejo en realidad no era respetado por nadie, esos dos fumones y su grupo siempre eran abusivos con el que a pesar de que se defendía no podía hacer nada contra ellos, notaba a su hembra muy callada así que tenía que improvisar algo, el susto se le estaba pasando y la calentura le estaba ganando de nuevo… SE HABÍA COGIDO A UNA PENDEJA RIQUÍSIMA… Si no fuera por esos fumones se podría haber quedado toda la madrugada en ese viejo auto.

    A lo lejos don Eulias miro un teléfono fijo.

    —nena préstame alguna moneda

    —¿a quién llamara?

    —les avisare a los tombos que patrullan esa zona que vayan y que lleven una ambulancia para que atiendan a ese tipo en caso sus compañeros no lleguen a tiempo.

    —sabía que iba a ayudarlos don, tenga y apresúrese en llamar por favor, el chico necesita ayuda cuanto antes.

    —gracias chica, ahora ve por favor si hay algún bus cerca a esa parada ahorita te alcanzo

    El viejo raudamente puso la menda e hizo como si marcara un numero mientras veía como a chica se alejaba, “jaja si claro como si fuera a llamar a alguien para que ayude a esas escorias, lo mejor que le puede pasar a todos es que esa lacra muera y el otro termine muerto por la pandilla de Pepe, me da pena botarte pero si te quedas conmigo monedita esa ricura te puede ver y todo mi plan de héroe se ira a la mierda jeje”, todo eso pensaba el viejo mientras botaba lejos la moneda que le había dado la muchacha.

    —¿qué paso don Eulias llego a llamar?

    —así es pequeña ya están yendo la policía de la zona junto a una ambulancia a auxiliarlo.

    —me alegro mucho y me alegra que se haya portado tan cívicamente usted

    —naaa es lo mínimo que podía hacer, en su estado no me iban a hacer caso por más que les hablara, el problema es que ahora la policía jodera toda la noche buscando los polvo y las hierbas que esos vagos consumen, de seguro nos botaran a todos de ese lugar, pero bueno todo sea por ayudar a ese chico.

    La chica miraba a su héroe y pensaba en todo lo que había arriesgado por salvar la vida de ese muchacho, de seguro y con lo abusivo que son los policías, se llevarían todo lo que tienen los mendigos en ese lugar para obligarlos a irse a otra parte por la tanto sus frazadas y cositas que el viejo tenia, ya no estarían.

    —seee señor Eulalio si gusta puede ir hoy a descansar a mi casa, mis padres están en una junta en otra ciudad por el resto del fin de semana y solo estoy con mi empleada que de seguro ya está descansando.

    Al viejo se le abrieron los ojos como plato, no pensó que su plan resultaría tan bien, hace poco habían hablado de la posibilidad de ir a su casa un día a encamarse y pasarla bien y ahora eso se estaba haciendo realidad gracias a la posible muerte de ese horrible fumon.

    —me agrada mucho la idea chica, de paso continuamos donde nos quedamos

    —no creo don mi empleada nos puede escuchar, tendremos que ir lo más calladitos posibles

    —está bien está bien solo iremos a descansar jeje

    El viejo cruzaba los dedos, quería que un taxi los recogiera rápido para ir a la casa de la chica, sabía que con o sin empleada se terminaría de comer a tan rica joven…

  • Malena y Don Antonio

    Malena y Don Antonio

    Don Antonio cumplía todos los días su rutina de ir a la plaza cercana a su domicilio en horas de la tarde. A esa hora coincidía la salida de clases del colegio del barrio y el desfile de chicas ataviadas en sus uniformes colegiales eran un regalo para la vista de Don Antonio. Había una gran variedad de físicos, más altas, más bajas, más delgadas o más rellenitas y los ojos del viejo verde no se perdían detalle, sobre todo admirando lo corto que usaban algunas chicas sus polleritas tableadas. Cuando pasaban por su lado se volvía a admirarles las piernas y las nalgas mientras las jóvenes charlaban animadamente y ni advertían la presencia del caliente viejo sentado en un banco de la plaza, que fantaseaba con tener en sus manos aunque fuese por un rato esas suaves piernas.

    Particularmente le había llamado la atención a Don Antonio una deslumbrante rubia, alta y de piel bronceada que también habitualmente pasaba siempre acompañada por otras chicas, usaba tan corta su pollera que al verla pasar casi se adivinaba el nacimiento de sus nalgas. Y sus piernas eran una delicia, la chica era consciente de su belleza y Don Antonio imaginaba que debería tener una larga fila de chicos ansiosos por cogérsela. Más de una vez, al volver a su casa, el caliente viejo se aliviaba masturbándose pensando en la rubia, soñando como se cogia esa belleza, imaginándola en su cama, en cuatro patas mientras el la penetraba viendo su cara de nena también disfrutando de la cogida que le estaba dando.

    Malena, la chica rubia que tenía muy caliente a Don Antonio, a diferencia de otras chicas, se había dado cuenta que en la plaza había un viejito verde que no dejaba de mirarlas con lujuria y especialmente a ella. Al principio le había parecido asqueroso, pero ahora le empezaba a parecer excitante y sentir la mirada clavada del viejito en sus piernas le producía una sensación agradable. Esa tarde se encontraba muy excitada, la noche anterior había estado con su novio, un chico de 18 años como ella, y habían tenido una «frustrante» relación de sexo en el interior del auto del chico. Se habían manoseado largo rato pero ella había quedado más caliente que antes por lo que ahora se encontraba muy dispuesta a tener sexo y hasta ese viejito podía servirle para aliviarse.

    Al salir del cole, se dirigió a cruzar la plaza y desde lejos vio al viejito verde, sentado como siempre, mirando a las chicas como embobado. Camino en la dirección del hombre, llego hasta él y, ante la sorpresa de Don Antonio, que tenía a ese monumento de chica parada frente a él, le dijo «Disculpe señor, quería pedirle un favor» Como pudo, el viejo dijo «Si decime nena» «Me quede sin dinero para el colectivo, si no es molestia quería pedirle que me prestara, yo sé que Ud. esta siempre en la plaza así que se lo devolvería mañana» con voz compungida le explicaba Malena mientras veía como el viejo le miraba sin disimulo las piernas.

    Don Antonio, sorprendido y confundido pero también excitado empezó a decir «Si claro que te presto pero resulta que no traigo dinero, pero vivo a una cuadra y si querés me acompañas, es bien cerquita» dijo expectante Don Antonio, que empezó a tener una erección viendo tan de cerca esa belleza y la posibilidad de llevarla a su casa. La chica dijo, entre dubitativa y temerosa «Bueno, si vive cerca y no es molestia, le prometo que mañana se lo devuelvo»

    «No te preocupes, nena dale vamos» dijo Don Antonio levantándose del banco y poniendo rumbo a su casa. La chica se puso a su lado y el viejo no podía dejar de admirar los bronceados muslos de esa preciosa rubia, su cara angelical y en el camino iba pensando todo lo que le haría y decidió que la iba a coger, tanto como si ella quería como si no, estaba dispuesto a violarla, es más, le encantaría que se resistiese y así poder cogerla mientras ella se quejaba. La verga se le había puesto tan dura como no recordaba. Por suerte llegaron a su casa, abrió la puerta e hizo pasar a la chica al interior. Don Antonio le dijo «tengo acá en el cuarto el dinero, vení» y la tomo de un brazo, esperando que la chica se resistiera. Para su sorpresa, Malena dijo «Bueno, no quiero molestar» y entro con el hombre al dormitorio. Lo primero que vio Malena fue una cama grande, un gran placard y sobre un costado una mesa de luz con cajones. Don Antonio busco en los cajones y le extendió a la chica un billete. Ella dijo «No esto es más de lo que le pedí, no necesito tanto» «Llevalo y mañana me lo devolves» dijo el viejo mirando ahora con lujuria a la deliciosa chica que tenía enfrente. «Pero te voy a decir algo, esto que hiciste no lo tenés que hacer», Malena abrió los ojos «Pero es que me quede sin dinero, si no lo hubiera pedido» «No es por el dinero, lo que no tenés que hacer es ir a la casa de un hombre porque te pueden querer hacer cosas, entendes» dijo Don Antonio, casi sin poder contenerse «Pero yo me di cuenta que Ud. no me iba a querer hacer nada, ya sé que hay hombres malos que se quieren abusar de chicas como yo» dijo la chica con una voz que enloqueció del todo al viejo verde. «Yo sé que hay hombres que les gustan las chicas y les quieren hacer cosas malas pero Ud. no es así» «Hay viejos verdes que se babosean con chicas como yo, le gusta mirarnos las piernas porque usamos polleras cortas, pero Ud. no es así, verdad?» Don Antonio se acercó a la chica y sin contenerse puso su mano en un muslo de la joven y lo acaricio diciendo con la voz tomada por el deseo «A mi también me gustan las chicas como vos, mira las piernas que tenés, dan ganas de chuparte toda» y se abalanzo sobre la chica mientras le acariciaba la pierna quiso besarla a lo que Malena se resistió girando su cara pero recibió todo el aliento del viejo en su cuello mientras la lamia. «Por favor señor no me viole» dijo Malena, que ya se estaba mojando ante la caliente reacción del viejo.

    El hombre la apoyo contra la pared, sus manos buscaban desesperadamente acariciar los muslos mientras le pasaba la lengua por el cuello. Malena se resistía apenas, sentía la calentura del viejo y la contagiaba, sentía la dureza del bulto frotándose contra sus piernas mientras la acariciaba. Con cada caricia las manos de Don Antonio subían cada vez más la pollerita hasta dejarla en la cintura, ahora pasaba sus manos por los imponentes muslos, dorados y suaves. Estaba a punto de correrse solo tocándole las piernas, pero decidió que quería disfrutar de toda esa preciosura. Con la chica contra la pared empezó a desabotonarle la blusa, no hubo resistencia, solo la mirada implorante de la joven hasta que sus pechos quedaron libres, las manos amasaron las pequeñas tetas y se esmeraron en excitar los pezones hasta que se inclinó y empezó a chuparlos, alternándolos y chupándolos con ganas.

    Malena sentía una gran humedad entre sus piernas, el viejo la estaba volviendo loca y en un momento se le escapo un suspiro de placer que el viejo advirtió «Te gusta calentar con esa pollera, te gusta que te miren y que te cojan nena» decía Don Antonio, se separó para sacarse los pantalones y volvió a apretarse contra la chica sintiendo su verga en contacto con los suaves muslos y se froto contra ellos mientras continuaba chupándole las tetas. Las manos del viejo separaron de la pared a la chica para poder acariciarle las nalgas mientras continuaba sintiendo un delicioso contacto de su pene contra las piernas de Malena. La chica ya estaba totalmente excitada y en un momento tomo del cuello a su maduro amante y lo llevo a que la besara en la boca. El viejo no podía creer lo que pasaba mientras le metía la lengua en la boca a esa deliciosa pendeja, y así, mientras se besaban y el hombre le pasaba sin descanso su verga por entre las piernas y le acariciaba las nalgas estuvieron unos minutos.

    Don Antonio se dio cuenta que iba a acabar en cualquier momento, tomo a la chica de un brazo y la llevo hasta la cama. Le quito la ropa, admiro el físico imponente de esa pendeja, le quito la tanga blanca que llevaba y la tumbo en la cama. Le abrió las piernas y comenzó una chupada memorable en la mojada conchita de Malena, la chica empezó a retorcerse de placer ante las brutales lamidas del viejo verde que la estaba enloqueciendo. Don Antonio no pudo aguantar más, separo lo más que pudo las piernas de la chica, con una mano guio su dura verga hasta la concha de la chica y la penetro sin muchas contemplaciones, su calentura era imponente, comenzó a meter y sacar su pene, el placer que experimentaba era bestial, entraba y salía con facilidad de esa mojada conchita y ahora arremetía con fuerza, la chica también jadeaba mientras la penetraba hasta que en una arremetida Don Antonio sintió que se corría y en una interminable eyaculación se descargó dentro de la chica..

    Se separó del cuerpo de la joven, agotado por el esfuerzo, vio que la chica jadeaba y suspiraba y se metió de nuevo entre sus muslos y comenzó a lamerle la parte interior de las piernas y subió hasta su deliciosa y mojada conchita. Lamio y lamio por minutos y paso su lengua por el clítoris de la joven, lo rodeo con su lengua hasta que sintió como se arqueaba en la cama la chica suspirando fuerte y moviendo espasmódicamente sus caderas hasta que quedo quieta suspirando de placer.

    Don Antonio demoro en levantarse y reponerse, aun no podía creer, mirando a la preciosura que se acababa de coger, que eso hubiera pasado. Miraba la cara angelical de esa pendeja, ahora con los ojos entrecerrados y con expresión placentera y se sintió como no se había sentido en años.

    Espero a que la chica se levantara y vistiera y la acompaño caballerosamente hasta la parada del colectivo.

    Al despedirse, Malena le dijo «Mañana le devuelvo lo que me presto» y Don Antonio volvió a experimentar el comienzo de una erección.

  • El juego de dominó de Latingames

    El juego de dominó de Latingames

    Eran las 6:30 de la tarde aquel día mientras me encontraba en una página que existía hace años, no sé si todavía exista y era de Latingames, donde habían distintos juegos, batalla naval, dominó, etc.

    Siempre me la pasaba jugando dominó y pasando el rato, en una ocasión me tocó jugar con una muchacha cuyo Nick era panameña, me sorprendió tanto que le pregunté su MSN, que ya eso no existe, seguimos jugando pero reconozco que estaba sorprendido de encontrarme con una panameña en un juego donde entran gente de todo Latinoamérica.

    La agregue al MSN, ella tenía cámara y yo también, recuerdo, era morena y recuerdo que estaba en su casa con una blusa, súper escotada, le dije ‘vaya vaya que sorpresa si eres hasta guapa’, me dijo ‘tú también eres guapo’. Miraba la cámara, pero lo que me llamaba la atención era su escote que lo tenía colocado como si fuera a propósito. Le pregunté ‘y de dónde eres?’. Era de la capital igual que yo, de otro corregimiento pero bastante cerca de mi casa.

    Le dije ‘oye, te ves bien, te gustaría salir conmigo ahora mismo?’. Se echa a reír como si entendiera lo que yo quería decir, y me dice ‘está bien’. La verdad me parecía súper sexy, y se me había metido embarazada la cabeza cogérmela, no entiendo porque.

    Me preguntó: ‘y vendrías ya?’ Le dije ‘si ya’, ‘tienes carro’ me pregunta y le dije ‘sí’. ‘Bueno espérame en tal lugar en unos 20 minutos’. Así hice y en 20 minutos estaba ahí.

    Nos fuimos a un push que estaba cerca del lugar. Todo me parecía excitante y loco, pero me gustaba como se había desarrollado todo y me gustaba como ella me vio y me dijo ‘dale’, aceptando lo que yo quería.

    Era fantástica la sensación: La bese en los labios y después fui directo donde quería que era ese par de grandes tetas, se quitó lo que llevaba puesto, incluyendo el brasier para dejar al descubierto ese par de melones, se los mamé con fuerza, tomándome el tiempo para mamarle ambas tetas, después se quitó el pantalón y el panty, de igual forma me fui desvistiendo, me puse un condón. Y se lo metí al principio suave pero era tantas las ganas que le traía a esa mujer, que todo el sexo fue con mucha fuerza, le di tan fuerte que noté en su mirada que estaba sorprendida, demoraba en venirme y eso la tenía más sorprendida, mientras me la cogia con fuerza tuve que hacer una pausa para volverle a mamar las tetas, le tocaba una y le mamaba la otra, eso fue solo un rato, porque realmente tenía que darle a esa mujer y volví a metérselo muy fuerte, oía sus gemidos y veía su mirada le encantaba, al final me vine.

    Y ella me tocó la mejilla y entendí lo que quiso decir su mirada, su mirada quiso decir me encantó, eres bueno. Tome un descanso y volví al segundo, mientras me la cogia, suena su celular y ella contesta y le dice: ‘estoy aquí en el súper’. Cuando cierra la llamada me dice: ‘es mi marido’. Eso me excito aún más, después que cerró el celular le seguí dando mientras mamaba sus tetas hasta venirme por segunda vez, después nos vestimos y me dijo ‘déjame en el súper’.

    Se bajó en el súper y fue a comprar unas cosas, esa era su coartada y vi lo astuta que son las mujeres. Nunca olvidare aquella experiencia y aquel juego de dominó de Latingames.

  • La playa, su fantasía hecha realidad

    La playa, su fantasía hecha realidad

    Hace un buen tiempo que dejé de verme a escondidas con mi vecina Mayra, cada uno ocupado en sus cosas personales, en mi caso con mi trabajo que es inmenso a finales de año y ella con su familia. Estuve de viaje un buen tiempo y ahora al regresar pude mirarla a través de su ventana de su casa mientras llegaba a mi casa.

    Su esposo me saludo desde afuera y al parecer el emprendería un viaje por alguna situación familiar que le surgió de improviso.

    Ese día paso sin novedad alguna, salí a cenar por la noche pero sin nada por el cansancio del viaje.

    Al día siguiente comencé mi rutina de ejercicios a temprana hora, salí a correr un poco y pude mirarla en su patio, me saludo de lejos y me mostró una sonrisa, al parecer le fue algo de agrado el verme nuevamente por el vecindario. El día fue transcurriendo y sin novedad alguna hasta la casi noche, salí a recoger mi correspondencia y la vi arreglada. Muy bella como siempre claro está, a lo cual le pregunte:

    —¿A dónde tan bella vecina?

    + Saldré con unas amigas, ya que se fue el que me tenía riendas, hay que aprovechar ¿No crees?

    —¡jajaja! Tienes toda la razón, entonces diviértete.

    —¡Si gracias! ¿Tú no saldrás por ahí?

    —No creo, ando un poco cansado y no tengo ganas de salir por ahora, además sin compañía es algo aburrido.

    —¡Lástima que ya quedé! Pero podríamos salir a tomar algo mañana si quieres….

    —¡Me gusta la idea! Sin falta entonces

    —Entonces nos vemos mañana, me voy que se me hizo tarde.

    —Cuídate entonces.

    El día se pasó sin novedad alguna, yo ocupándome de mis pendientes de trabajo restantes para aprovechar el día con ella sin molestia alguna. Al llegar la noche ya casi a punto de dormir, mi teléfono sonó, era un mensaje de un número desconocido. Pero al mirar el mensaje de inmediato supe de quien se trataba, ¡Era ella!

    “No se te olvide que mañana eres mío, descansa”

    Sonreí como tonto y le respondí a su mensaje:

    “No te preocupes, estoy ansioso por verte nuevamente, descansa”

    Al día siguiente desperté con todos los ánimos, me dispuse a desayunar y mientras lo hacía recibí otro mensaje de ella:

    “Anoche soñé contigo…”

    Le conteste: “¿Me lo puedes contar?”

    —“Ya que nos veamos mejor”

    —A las 8 paso entonces, ponte muy guapa.

    —Hasta las 8 cariño.

    Ansiaba durante el día que el reloj avanzara para poder mirarla muy de cerca, para entonces hable al restaurant de un amigo mío para hacer una reservación, él ya sabía un poco de mi historia con Mayra, así que no se negó en tenerme algo preparado. Se dieron las 7:00 p.m. y comencé a ducharme para arreglarme, se dio la hora acordada para la cita y le mandé un mensaje para ver si estaba ya lista y como ya saben, las mujeres no siempre están listas a la hora acordada.

    Espere como unos 20 minutos y recibí su mensaje de que ya estaba lista, que la esperara afuera.

    Salí casi de prisa a mi auto, y me estacioné frente a su casa, al mirarla abrir la puerta de su casa la pude ver tan maravillosa. Un vestido azul ajustado, algo corto por lo cual pude apreciar nuevamente sus piernas después de tanto tiempo sin mirarlas. Rápidamente se subió a mi carro, y me dio un beso apenas en la comisura de mis labios.

    —¡Qué preciosa estás!

    —¡Gracias! La ocasión lo amerita, además mínimo para que te guste un poco ¿No crees?

    —¡Claro que sí! Sabes que me encantas.

    —Y ¿A dónde iremos?

    —Primero vamos a cenar algo y después vemos donde paramos, la noche es larga.

    —Me parece excelente idea

    Al ir manejando hacia el restaurante no podía negarle a mis ojos el mirar sus piernas, eran tan bellas y ella sabía que la miraba y sólo se reía.

    —Mirada al frente conductor, no vayamos a tener un accidente.

    Llegamos al restaurante como a las 9:30 p.m. nuestra mesa en un balcón con excelente vista al mar. Ordenamos algo y le añadimos algo de vino para comenzar, en lo que nuestra comida estaba lista. Comenzamos a platicar de lo que había sucedido después de nuestro último encuentro. Entre broma y cosas por el estilo el tiempo iba pasando haciéndose más agradable la noche. Nuestra cena llegó y con la charla en pie terminamos. Las horas pasaron y salimos del restaurante. Nos fuimos caminando un poco hasta pasar por varios lugares con buena música. Ella insistió en que bailáramos y no podía negarme, lo único que quería era estar con ella.

    Entramos y pedimos algo de tomar, de inmediato me jaló a bailar y comenzamos a divertirnos. Seguíamos tomando y bailando a la vez, la música se puso más interesante así como los movimientos que ella hacía para conmigo. Su cadera se pegaba sobre mi pantalón y era muy obvio y notorio lo que provocaría con dichos movimientos, pero sobre todo ella lo sabía. Mis manos solo rodeaban su cadera y mis labios se apegaban a su piel cerca de su oído. El baile continuaba y de repente me acorde de lo que me había dicho al despertar. Le susurre cerca de su oído, ¿Qué era lo que soñaste?

    Ella solo se volteó, sonrió y me besó profundamente.

    —Sabes bien lo que soñé, no te hagas el tonto conmigo.

    No volvimos a besar como si fuese la última vez, entre manoseos acercamientos más allá de lo normal. Así continuó nuestro juego un rato más hasta que vimos la hora y ella me dijo que si nos íbamos del lugar. Pedí casi de inmediato la cuenta, pagué y nos salimos del lugar.

    Nos fuimos nuevamente caminando, rodeándole de la cintura como si fuese mi pareja en verdad, ella a ratos buscaba mi boca y me besaba como si fuese su dueño. A un par de minutos me jalo de la mano y me dijo: “Vente, sígueme”

    Nos dirigimos a la orilla de la playa, me abrazo y nos fuimos caminando.

    Me contaba que pocas veces ha estado en la playa, y que en ese momento con mi compañía era más que agradable.

    Me detuve y me puse frente a ella, le rodee su cadera acercándola completamente a mí y comencé a besarle. El beso se sentía tan cálido a pesar de la brisa del mar, mis manos comenzaban a acariciarle lentamente mientras nuestras lenguas se entrelazaban.

    —¿Ya me dirás bien qué soñaste conmigo?

    —¿Quieres oírlo o sentirlo?

    —Sabes que quiero sentirte…

    Sin dejar de besarnos nos fuimos tirando sobre la arena, me tumbó casi de inmediato y se acomodó sobre mí. Sus manos rodeaban mi cuello y nos besábamos de forma salvaje, mis manos le acariciaban sus piernas al descubierto. Sus movimientos de su cadera poco a poco me hacían sentirle su sexo frotar sobre mi miembro. Mi boca devoraba la suya, recorrí de forma inmediata su mejilla, y sus manos quitaban a prisa los botones de mi camisa.

    Mi aliento se lo hacía notar al llegar a su oído, haciéndole sentir cuán grande era mi deseo por ella.

    Mis manos invadían sus pechos por encima de su vestido, su cadera empujaba y buscaba ese roce de su sexo con mi ya erguido miembro. Sentía ese delicioso placer recorrer por mi cuerpo. Mi boca bajaba por la piel de su cuello y sus manos iban en busca de mi miembro. Una de sus manos me desabotonaba el pantalón mientras la otra rápidamente se metía hasta tenerlo sobre su mano. Ese calor envolvente sobre mi miembro se sentía tan exquisito. Mis manos se dirigían a sus piernas buscando elevar ese vestido para sentirla aún más.

    Lo eleve hasta poder mirar su sexo a través de esa panty que apenas le cubría. Su mano jugaba a lo largo de mi miembro, masturbándolo mientras mis gotas pre seminales comenzaban a salir de él.

    Sus manos subieron hasta mi pecho para tumbarme por completo sobre la arena, rápidamente ella bajo con su boca hasta mi miembro y de forma inmediata lo llevó hasta su boca. Extrañaba el juego de sus labios sobre mi miembro. Subía y bajaba sobre él sin detenerse, su lengua no paraba de moverse al ritmo de sus movimientos. Mis gemidos comenzaron a hacerse presente, cosa que sentía le excitaban más porque lo hacía con más ansias.

    Su boca me dejo totalmente erguido, para lo cual ella se acomodó sobre mí y llevándolo con su mano lo acomodó sobre la entrada de su sexo y se dejó caer con fuerza sobre mí. Un gemido excitante le escuche de su interior. Pude sentir como su interior ardía, su sexo pegado a mi piel que dejaba marcado con su humedad. Sus movimientos no se hicieron esperar y comenzó a cabalgarme con ansias. Mi miembro entraba y salía de su sexo de una forma tan exquisita, sentía como podía resbalar deliciosamente hasta el fondo de su interior. Nuestros gemidos se unían y los movimientos se hicieron más rápidos. El primer orgasmo de ella no se podía esperar más, sentí esa deliciosa contracción que presionaba mi miembro dentro de su sexo.

    Ella cayó sobre mi cuerpo, su boca buscaba la mía y nos besamos apasionadamente. Mis manos bajaron hasta sus nalgas ya al descubierto para no dejar que salga de mí, quería sentirla todavía mía por completo. Ella sabía que lo quería y no se detuvo. Sus movimientos comenzaron nuevamente y ahora la excitación era aún mucho más. Sentirla tan cerca de mí, devorándola por completo era la mayor fantasía hasta ese momento. Devoraba y mordía sus labios con tanto deseo, su cadera simplemente me hacía estremecer, gemíamos sin parar y disfrutábamos del momento.

    Su teléfono comenzó a sonar, era su marido quien llamaba para saber de ella. Lo tomó y contestó la llamada mientras tapaba mi boca con uno de sus dedos. Ella montada sobre mí quietecita mientras escuchaba a su marido por el teléfono. Comencé a moverme suavemente mi cadera haciendo que mi miembro resbalara dentro y fuera de ella muy suavemente mientras contestaba, ella se tapaba la boca para no emitir ningún quejido evitando sospechas con su marido. Succioné su dedo dentro de mi boca chupándolo mientras mi cadera continuaba moviéndose, sin poder emitir algún sonido que la descubriera. Fue tanto la desesperación que solo le escuché decir:

    “Mi amor me duele la cabeza ya me dormiré ¿Está bien? Hasta mañana” Y tiró su celular sobre la arena.

    —¿Quieres jugar sucio verdad?

    Me dijo ella mientras se elevaba, y sin más que decirle comenzó a dejarse caer con fuerza sobre mí, me hizo gemir con fuerza. Y no se detuvo en lo absoluto, se elevaba y se dejaba caer cada vez con más fuerza y rapidez, haciendo que todo mi miembro se clavase en su sexo de forma salvaje.

    No se detuvo por nada, hasta que sus gemidos se hicieron tan intensos que su segundo orgasmo se hizo presente. Un excitante placer me recorrió así como sus fluidos tibios bajaban por toda mi pelvis.

    Me levanté de inmediato mientras se relajaba un poco al disfrutar de su orgasmo, le abrace y comencé a besarle dulcemente. Sus labios tenían un sabor tan delicioso que no quería dejar se saborearlos. Yo seguía aún firme y ella aún seguía con ganas de mí.

    Ella se giró, dándome la espalda elevando su vestido dejándome apreciar sus nalgas que me ponen loco.

    Sus manos abrieron sus nalgas mientras yo era quien se lo acomodaba bajo su sexo, apenas la punta tocó la puerta de su sexo cuando nuevamente se dejó caer de golpe. Me recline un poco y la dejé moverse a su antojo, el espectáculo de su cadera chocando contra mí, era indescriptible. Sus nalgas pegaban en mí y la excitación cada vez era mayor, no quería que parara por nada. Sus gemidos nuevamente se podían escuchar y eso me enloquecía más. Me levanté un poco y mis manos en su espalda le indicaban que se inclinara hacia adelante y ella sin más, obedeció. Tomé sus caderas y comenzaba a tirar de ellas contra mí, me tocaba hacerle sentir todas mis ganas. Mis movimientos se hacían desesperantes al igual que nuestros gemidos mutuos. Cada vez era más a prisa mi penetración hacia ella, la excitación fue tanta que no pudimos aguantarnos y en un gemido intenso ambos comenzamos a terminar deliciosamente. Llene su sexo con mis fluidos tibios al igual que ella empapó el mío exquisitamente.

    Caí rendido ante tan delicioso orgasmo, ella se levantó y se recostó sobre mí. Buscó mi boca y dulcemente comenzamos a besarnos. Sin una palabra se recostó sobre mi pecho por un rato.

    Como a los 10 minutos decidimos marcharnos porque el calor se había ido y el frío ya se estaba sintiendo.

    Fuimos abrazados hasta mi auto para marcharnos a casa, ella iba recostada sobre mi hombro mientras llegábamos. Antes de llegar pude notar como se había quedado dormida. No quería despertarla y tampoco quería que los vecinos miraran que yo, su vecino la traía tan tarde a su casa. No quería levantar sospechas. Lo que hice fue meter el auto a mi garaje, y sin despertarla la tome entre mis brazos y la lleve a mi habitación. Ella totalmente dormida ni sospecho que esta noche dormiría en mi propia cama.

    Me acomodé para acostarme junto a ella y dormir tranquilamente mientras me quedé abrazado tras su espalda.

    Al otro día al despertar…

  • Mi marido alcoholizado

    Mi marido alcoholizado

    Para el cumpleaños de mi hermana, mi esposo, pasado de copas, se puso somnoliento, por lo que tuve que irme antes y para llevarlo a nuestra casa, al no poder sola con él, me ayudó mi sobrino, que se ofreció amablemente. Le quedaba de paso para ir a encontrarse con sus amigos.

    Al llegar a casa, entre ambos lo llevamos a la habitación del fondo de la vivienda. Lo acomodamos en la cama y en medio del sopor y totalmente dormido, le tapamos con un acolchado.

    —Querés tomar un café, Tomy —ofrecí a mi sobrino.

    —No quiero molestarla, tía.

    —No es molestia —dije— es lo menos que puedo ofrecerte.

    Preparé café y mientras lo hacía se sentó en el comedor diario a mis espaldas. Sentía su mirada en mi espalda escotada del vestido audaz que me había puesto esa noche.

    —¿le puedo hacer una pregunta atrevida, tía Daniela? —dijo Tomy.

    —Como no —contesté mientras servía los café— no me molesta.

    —¿Por qué duerme en esa habitación, solo y alejado de su cuarto matrimonial el tío Pepe?

    Me sonreí comprensivamente, ante la pregunta osada del sobrino más buen mozo que tengo.

    —Lo que sucede, es que hace un tiempo largo que con tu tío estamos haciendo vidas separadas. No le dijimos nada la familia porque pensamos que sería momentáneo. Estamos bajo el mismo techo, pero él duerme en el cuarto trasero y yo, en el matrimonial, pero sola. —le conté.

    —No sabía —dijo— jamás lo imaginaría.

    —Pasa en muchas parejas —y pregunté—¿por qué jamás lo imaginarías?

    Bajó la vista y mientras yo levantaba los pocillos del café, dijo:

    —No quiero ser maleducado, tía, pero jamás dejaría sola a una mujer como usted. Es muy bella y con una figura muy tentadora, que cualquier hombre desearía tener.

    Yo llevaba un año sin tener frases halagüeñas de un hombre, ni miradas deseosas y mucho menos contacto con el sexo opuesto, y mi sobrino en un muchacho alto, con un cuerpo musculoso y atractivo a mas no poder.

    —Te parece que cualquier hombre me desearía tener. —dije acercándome a él y apoyándome en la mesa, coquetamente…

    —Tía, sus horas de gimnasio me hacen ver una mujer con un cuerpo juvenil, hermoso y muy apetecible. —y agregó poniéndose de pie a mi lado— yo siento igual que cualquier hombre.

    Me estaba excitando y dejó de ser el hijo de mi hermana para ser un hombre (¡y que hombre!).

    Pasó su brazo por detrás y tocando mi espalda desnuda deslizó su mano en una caricia que me puso piel de gallina.

    —Tomy —dije junto a su oído— estamos en un terreno peligroso.

    —Sí, tía —afirmó— pero no puedo contenerme. Siempre me gustó como mujer y no como tía.

    —Entonces, no te contengas —dije provocativamente.

    Me atrajo a su cuerpo y poniéndome ambas manos en mi desnuda espalda, me besó apasionado. Le respondí con deseos contenidos y nuestras lenguas exploraron la boca del otro. Sentí su erección a través del pantalón y con delicadeza me bajó los breteles del vestido.

    —vamos a mi dormitorio —dije en un susurro— aquí no.

    Me alzó en vilo con sus poderosos brazos y en silencio mientras nos seguíamos besando me llevó al cuarto mío. Luego de cerrar la puerta, me deposito suavemente en el piso y dejó mi vestido en el suelo. Yo desprendí su camisa y él bajo sus pantalones y su bóxer. Quedamos desnudos, mis pezones duros como piedra fueron besados y mordidos por su boca, me hinqué a sus pies y besé su miembro y lo succioné con avidez (era un pene más grande que el de mi ex. Duro como piedra).

    Me tendió en el lecho y me comenzó a besar mis labios vaginales y siguió con su lengua explorando mi vagina húmeda por mis jugos.

    —Tomy. Por favor —pedí—. Quiero que me penetres con tu mayor entusiasmo. Quiero sentirte dentro mío.

    —Tía, haré lo que sea para hacerla feliz. —Murmuró— La he deseado hace mucho tiempo.

    Lentamente fue penetrando mi vagina con su duro miembro, desbordando mi placer al paroxismo. Yo sentía esa penetración y casi lloraba del gozo. Le embestía con mi vientre a su miembro, queriendo que llegara a mis mayores profundidades vaginales. Su mete y saca, fue lento y me hacía enloquecer.

    —Así. No te detengas. —gemía yo, totalmente descontrolada— aahhh. Maaasss. Sigue, sigue…

    Con su voz ahogada de placer, él también me decía: —Que placer, tía. Te amo. Nunca gocé tanto con una mujer. —Intensificó sus movimientos, a lo que me daba tanto gusto tenerlo dentro de mí.

    Apretaba mis pechos. Mordía mis pezones e inundaba mi vagina con sus copiosas eyaculaciones. Yo, tuve mis orgasmos brutales, arañando su espalda y gritando de satisfacción.

    Sabía que mi marido no escuchaba nada y por otra parte no tenía derecho a controlar mi proceder. Tuvimos sexo vaginal y cuando me dijo del sexo anal, no pude negarme a pesar de nunca haberlo practicado. Fue una experiencia maravillosa.

    —Esta experiencia, será la primera, sobrino. Pero no será la última —le aseguré.— me diste lo que necesitaba. Eres maravilloso.

    Fue una noche de gozo que hace tiempo mi cuerpo necesitaba. También le di placer a Tomy y prometió repetir pronto.

    Danino

  • Soy crossdresser

    Soy crossdresser

    Me imagino en la habitación de un hotel de una ciudad cualquiera de Europa. Por ejemplo, Praga. Una tarde/noche de primavera/verano.

    Estoy en la habitación con una buena amiga (chica) con la que hemos decidido hacer este viaje juntas.

    Decidimos vestirnos para salir de cena y fiesta por la ciudad.

    Ella se encarga de hacerme un maquillaje maravilloso y yo quedo encantada.

    Elijo un vestido cómodo, suelto y fresco porque hace una temperatura fantástica.

    Llegada la hora, las dos listas para salir.

    Bajamos el ascensor del hotel y al abrirse las puertas en recepción, respiro profundo y me arranco con pasos firmes y contoneándome.

    Percibo que comienzan a mirarnos. Eso me gusta y devuelvo alguna de esas miradas con una ligera sonrisa.

    Ya por la calle, está anocheciendo, seguimos las dos agarradas del brazo y comenzamos nuestro paseo hacia el restaurante.

    Todo quien se nos cruza se nos queda mirando.

    Mi amiga es muy guapa y sexy y parece que yo también gusto por mi aspecto… además de llamar la atención por razones obvias jajaja…

    Al llegar al restaurante nos acompañan hasta nuestra mesa y notamos que algunas cabezas se levantan para observarnos bien…

    Estoy disfrutando muchísimo al sentirme tan observada… incluso, en algún caso, deseada…

    La cena transcurre con toda normalidad y mi amiga y yo disfrutamos mucho y nos reímos más… ella me adora y yo también a ella…

    Ella ya me había vestido y maquillado alguna vez, pero solo para jugar juntas en casa, nunca para salir… y tanto ella como yo estábamos deseando hacer esto juntas…

    Durante la cena el camarero se nos acerca con una botella de champagne y nos dice que dos chicos que están cenando allí nos invitan a esa botella… son jóvenes y guapos…

    Nosotras encantadas y le indicamos al camarero que estaría bien que estos chicos nos acompañaran a beberla juntos en una misma mesa…

    Nos preparan la mesa y nos sentamos todos juntos…

    Al presentarnos ya vemos qué chico se decanta por mi amiga y cual por mi… eso lo hace más fácil…

    Disfrutamos de esa botella y de una maravillosa conversación juntos y muy divertida…

    Poco a poco se van arrimando más y nosotras encantadas…

    Llevamos allí, ni sabemos cuanto tiempo, porque las cenas ya han terminado y han comenzado las copas y a llenarse de gente… es un restaurante que después es sala de fiestas… así que mucho mejor… no tenemos que movernos…

    La mesa donde estamos es un reservado VIP que estos chicos tenían para ellos… y lo que surgiese… que afortunadamente somos nosotras…

    Las luces ya son más tenues y «privadas»…

    La conversación con este chico es muy interesante…

    Me va acariciando el brazo y el hombro… me gusta… sabe hacerlo…

    Le pregunto si le gustaría bailar conmigo y acepta…

    Nos levantamos y comienzo a contonearme al ritmo de la música… allí mismo en nuestro reservado…

    Él se pone también a bailar frente a mi… sabe moverse y eso me gusta…

    En una de esas le agarro de una mano y tiro para girarme y pegarme a él…

    Lo tengo a mis espaldas y me muevo de manera provocadora…

    Él no se corta y me agarra por la cintura para pegarse más y seguirme el ritmo sensual…

    Con la otra mano me agarra del brazo y sube hasta mi hombro… lo acaricia… acerca su boca y me da un beso…

    Eso me gusta y excita… mmmm…

    Me encorvo más para demostrarle que me excita y quiero seguir con ese juego…

    El baile comienza a ponerse más caliente, morboso y excitante…

    Miro de reojo a mi amiga y veo que nos están observando y sonriendo mientras ellos se están haciendo caricias…

    Yo les sonrío y me giro… y me pongo frente a mi chico…

    Me agarra alrededor de la cintura para apretarme a él…

    Nos ponemos cara a cara… muy cerquita…

    Le acaricio la cara, el cuello y la nuca agarrando su cabeza…

    Me muerdo los labios con mucha sensualidad… como pidiéndole que me bese… mmmm…

    ME sonríe y me da una beso tierno, sensual, dulce, carnoso… y luego apasionado… mmmm…

    Y suelto un gemido…

    Estos besos se alargan… él los va acompañando de caricias por toda mi espalda…

    Una de sus manos comienza a bajar… busca acariciar mi culito por encima de mi falda… no se lo impido… lo deseo… mmmm…

    El reservado tiene poca luz y hay una cortina justo a nuestro lado que no deja que nos vean mucho…

    Ahora una de mis manos decide bajar hasta su culo… ufffff… lo tiene duro y muy bien formadito… mmmm…

    Lo agarro con ganas y le empujó hacia mi… mmmmmmmm…

    Él me gira y me pone mi espalda en la pared mientras no deja de besarme con pasión…

    Veo de reojo que mi amiga se le dice algo al oído de su chico y este se levanta y corre ligeramente las cortinas para que nadie pueda vernos…

    Entonces entiendo perfectamente qué desean ver…

    Estoy muy excitada y deseo llevar esto hasta donde más me gustaría…

    Mientras con una mano le agarro el culito, con la otra voy bajando por su pecho, barriga (tiene buen cuerpo) y llego a su pantalón…

    Le quito el cinturón… los botones… abro y meto mi mano… pero por encima del boxer… mmmm…

    Siento como tiene la polla dura y está caliente y excitado… uffff…

    La deseo con todas mis ganas… dejo de besarlo y voy bajando subiendo su camiseta y besándole los pezones… la barriga… y sigo bajando…

    Cuanto más descubro, más me gusta, porque está completamente depilado y eso es importantísimo para mi…

    Llego a su pantalón… saco mi mano… lo abro y lo voy bajando…

    Lo dejo en bóxer… la punta de la polla sobre sale de lo excitadísimo que está… mmmmm…

    Le doy un lametón a esa puntita que sale…

    LE bajo el bóxer y le saco la durísima polla… mmmm…

    Unos 19cm bien puestos… ligeramente hacia la izquierda… también la tiene completamente depilada por cada rincón… mmmmm…

    Se la agarro y le empiezo a hacer una mamada que no olvidará jamás… mmmm….

    Miro de reojo a mi amiga y veo que ella ha tumbado en el sofá a su chico y también le está haciendo una gran mamada, mientras de reojo nos están mirando con total excitación cual película porno… mmmmm…

    Después de no se cuánto tiempo de mamada, mi chico me agarra para incorporarme… y me besa con una pasión asombrosa de lo excitadísimo que está…

    Se acerca a mi oído y me pide que «a él le encantaría chupármela»… ufff…

    Y le digo que «es toda suya si la desea»…. mmmm

    Y sin mediar palabra se arrodilla frente a mi… me levanta el vestido y descubre que mis braguitas de encaje no aguantan la excitación porque mi polla se ha puesto durísima…. ufff…

    Le pega una lametón a mis braguitas… las agarra y las va bajando con delicadeza hasta mis tobillos…

    Mi polla queda completamente al aire y él sin dudarlo un segundo se la empieza a comer con deseo… mmmm…

    Veo que sabe lo que hace… que no es la primera vez que se come una buena polla… mmmm…

    Me la va llenando completamente con su saliva y se la mete hasta la garganta… uffff…

    Miro a mi amiga y mientras él está de rodillas frente a ella, ella está sin bragas y con las piernas abiertas para que él le vaya comiendo el coñito… mmmm…

    Ella me está mirando… y yo a ella…

    Nuestras miradas cómplices sonríen a la vez que gemimos de placer… mmmm…

    Veo que ella comienza a correrse porque sus gemidos la delatan… ya la conozco cuando se está corriendo…

    Eso hace que yo también me excite muchísimo y entonces agarro la cabeza de mi chico y comienzo a correrme de una manera espectacular… aaaahhhh…

    Él no solo no se aparta, sino que me la chupa con más ganas mientras se va tragando todo lo mío… aunque algo le va saliendo de la boca a la vez que me la va mamando… mmmm…

    Cuando termino de correrme y él de sacármelo todo, lo levanto y soy yo quien se agacha de nuevo para volver a mamársela…

    Lo hago de tal manera y él está tan excitado que enseguida siento como su polla comienza a bombear y de seguido a correrse… mmmm…

    Mi mamada me lo voy tragando todo… relamiendo… no quiero desperdiciar nada… me gusta… me encanta… mmmm…

    Me levanta y nos besamos relamiéndonos la cara mutuamente… mmmm…

    Tras esto… y limpiarnos completamente… decidimos seguir en la habitación del hotel…

    Pero eso será la segunda parte de la fantasía…

  • Ahora, la señora Chana ya es mía por completo

    Ahora, la señora Chana ya es mía por completo

    Ella también lo había disfrutado porque era una mujer muy caliente así que la levantó y bajó el cierre del vestido que rápidamente cayó a sus pies, dejando que vea ese cuerpazo que tantas veces había soñado tocar, mis labios besaban su cuello, su respiración era rápida y agitada y logré que perdiera la señora Chana lo poco que había de resistencia en ella.

    -Ohhh… Jesús detente ohhh puede venir mi esposo nooo ohhh…

    Le dije que no había nada de qué preocuparse y seguí besando su cuello y hombros sabía muy bien el horario de su trabajo, su ropa interior blanca resaltaba en su piel bronceada esas anchas caderas con nalgotas y tetas bien puestas.

    Mi boca se apoderó de esos pezones marrones grandes e hinchados como si fuera un bebé de pecho mientras tenía ya en la mano el sostén que le había quitado. Tenía que aprovechar el momento que tal vez no se vuelva a repetir así que disfrutaba de sus ricas tetas sus gemidos eran fuertes y eso me motivaba para continuar magreando y besando sus senos.

    Luego la llevó y echo sobre el sofá mi boca se encargaba de sus piernas y fui subiendo hasta llegar donde su trusa blanca ya estaba mojada de sus jugos de lo caliente que estaba, rápido se lo quité también su sexo estaba depilado y permitía ver sus labios vaginales marrones semiabierto y también al clítoris ese botón rojo brillante.

    Mi lengua recorría todo el alrededor de la vagina y luego subiendo y bajando hasta hacerla gritar de placer cuando toqué su botón rojo, ahí sus caderas se movían frenéticamente sus gritos eran fuertes.

    -Ahhh… ahhh… siii… papitoo ohhh ohhh

    Y me detuve cuando ella grito y explotó y llegó a tener un orgasmo soltó sus jugos que me mojó la cara luego continuó lamiendo como si fuera un perro hambriento de sexo mi deseo era que ella me rogara que le meta la verga.

    Ahí tenía a la señora Chana con las piernas bien abiertas recibiendo sexo oral y otra vez llegó al clímax y su cuerpo se movía como si recibiera una descarga eléctrica.

    -Ayyy… aggg… meteme ya la vergaaa… agg ya no aguantooo… Jesús… quiero tenerte dentro de mi ohhh…

    No tuvo necesidad que lo volviera a repetir lo más rápido posible estaba desnudo y puse mi verga en la entrada de su chucha caliente y mojada y se lo metí hasta el fondo chocando nuestros cuerpos

    -Sii que ricoooo dámelo todo quiero sentirte bien adentro ahh… ahh

    La tenía con las piernas en mis hombros a doña Chana recibiendo mis embestidas en su cavidad vaginal estaba bien caliente y recibía con gusto lo que reclamaba, ahora era yo quién estaba tirándomela en el sofá donde antes vi que lo hacía él negro Uje.

    -Aggg… siii que bueno Chana gracias eres ohhh mi mejor regalo de cumpleaños.

    Luego ella me dijo que me acomode en el sofá y después sola se sentó sobre mí sus nalgotas se abrieron para recibir mi verga… Ohhh era maravilloso su enorme trasero se movía como si fuera una licuadora batiéndome los huevos y luego subía y bajaba el culo.

    -Ahhh qué ricoo ahhh… una verga joven y dura para mi ohhh… ohhh

    Esa posición le encantaba a ella porque tenía el control de la penetración y llegaba a tener otro orgasmo más y su cuerpo se estremeció todo ella misma se tocaba los senos.

    -Ayyy… Siii ohhh…

    Ahora era el momento que también cumpla una fantasía mía y la coloque en posición de perrito su culazo estaba a mi total disposición como muchas veces lo había imaginado, volteó y con una mirada muy caliente la señora Chana abrió con ambas manos sus glúteos mostrando esa chucha caliente.

    Mi verga fue entrando a ese rico agujero de a pocos hasta que toque sus nalgotas y comenzó el mete y saca, era toda una yegua soportando como cabalgaba sobre ella sus tetas se movían al ritmo de la penetración.

    -Siii si si… así me gustaa ohhh… ricoo resultaste muy bueno cachando Jesús ohh

    Resultó tremenda perra la señora Chana y eso me encantaba porque me permitió hacer con ella realidad todas mis fantasías, cuando ya no podía más explote y solté dentro de ella todo el esperma que su chucha reclama como suyo.

    -Aggg… siii ohhh dioos…

    Caímos sobre el sofá y nos besamos con mucha pasión ya no importaba la diferencia de edades entre los dos, éramos un hombre y mujer que habían disfrutado de sexo. Viendo la hora me vestí y salí de su casa raudamente sin ser visto.

    Desde ese día nos veíamos en su casa para disfrutar del sexo, verla pasar por el barrio y como todos seguían deseándola me excitaba mucho y como me gustaría decir que era mi mujer pero debía callar.