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  • Nuestra amiga argentina sigue con sus vacaciones de 2016

    Nuestra amiga argentina sigue con sus vacaciones de 2016

    Como verán en mi ‘diario íntimo’ tengo mucho para contar y eso que solo paso una semana de vacaciones y hoy domingo en casa estoy al pedo, como les dije Pau ya se fue. El día está feo, mis amigas me dijeron que se juntaban en el centro a merendar, pero la verdad, de oír boludeces, no tenía ganas, preferí quedarme en casa, arreglando con Valen -esa pendejita hermosa de 18 años- cuando se viene unos días, e ir pensando con todos los que la voy hacer coger, voy hacer que ¡re cague a su novio! total, tengo dos meses para estar acá.

    Una noche, Pau me dice que la familia de sus primos, la vuelven loca con que vaya una noche a cenar, y que también podía ir yo, le digo: “nena, yo ¡ni en pedo!” (A los primos ya los vi una vez en la playa y puaj, ni en pedo hago algo con ellos), le digo: “no me jodas nena, si te están rompiendo las bolas anda hoy a cenar, que ya te vas ¡pronto!”

    La cosa es que la convencí para que fuera, me decía: “¿no te jode quedarte sola?”, “no nena”, le decía, “anda tranquila”, y le di las llaves, para que entre tranquila.

    Obvio, que mientras, ella, me decía eso, mi cabecita loca pensaba en lo que iba a hacer, ya que ni en pedo me iba a quedar en casa, y lo que se me ocurrió y me quede con ganas es de estar sola con Gonzalo y su amigo, entonces mientras Pau se duchaba, hablo por whatsapp con Gonzalo, les copio la conversación (lo más importante)

    Yo: Hola Gonzalo

    Gonzalo: hola rubia, ¡que sorpresa!

    (Hablamos boludeces que no vale la pena que les copie)

    Yo: Gonzalo, hoy Pau, se va a la casa de los primos a cenar, y me quedo sola y aburridita (como poniendo cara de nena abandonada)

    Gonzalo: mira, con Diego, no habíamos arreglado nada, ¿querés venir a casa a tomar algo?

    (Obvio es, quiere decir: “¿querés venir a casa y te cogemos entre los dos?”, y eso es lo que buscaba)

    Yo: (Haciéndome la boluda) dale, no es una mala idea, a las 22 h., más o menos estoy ahí.

    Obvio que a Pau no le dije nada, solo, por si llegaba antes que yo, cosa que era seguro, le deje una nota en la cama diciéndole que me había llamado Gonzalo y me fui a su casa.

    Se va Pau, a los cinco minutos me voy yo, sabiendo que me iban a coger, y eso me hacía mojar ¡de solo pensarlo!

    Llego a lo de Gonzalo, y nada lo mismo de siempre, nos saludamos, va a la cocina, prepara unos Fernet, nos sentamos en el sofá los tres, yo en el medio, no habría pasado más de media hora, y Gonzalo me parte la boca (y si, tanto ellos como yo, sabíamos los tres que yo me estaba regalando con los dos, no hacía falta decirlo, las actitudes hablan por sí mismas, ¿o no?)

    Bueno dejo que me parta la boca, nos empezamos a besar, con esos besos que nos metemos la lengua hasta la garganta, mientras Gonzalo me empieza a meter la mano en una de mis piernas, y Diego en la otra y yo, como me pasa siempre, algo casi inconsciente, abro bien las piernas, para dejar que me metan mano ¡donde quieran!

    La cosa es que ya en un momento sentía las manos de los dos (sobre mi bombacha) en mi conchita, yo solo me dejaba, y ya empezaba a gemir de placer, recostada ¡sobre el sofá!, Gonzalo me saca, la remerita y Diego la bombacha, y ya tenía a Gonzalo comiéndome mis tetas, mis pezones paraditos, mostrando la calentura que tenía, y sumado a eso mi conchita al sentir las dos manos de los chicos en ella, ¡ya era un lago!

    Diego, me termina sacando la pollerita, (ya me habían dejado en bolas), mientras ellos también se iban sacando la ropa y quedaron ¡en bolas!

    Diego va derecho a mi conchita, me la chupa me la muerde, me mete los dedos, la lengua ya adentro de la concha y Gonzalo la pija en la boca, y así un rato, mientras aparte me tocaban por todos lados, y solo mis gemidos de placer decían que siguieran así, hasta que me robaron mi primer orgasmo, ellos, nada, no habían acabado, y eso me embolo, pensé: “¿cómo no los hice acabar?”, para mi hacer acabar a un chico es un premio a mi trabajo, a mi entrega, si no acaban siento que no les calenté bastante y eso, repito ¡me embola!

    Yo ya estaba caliente y seguía caliente, para lo que sea, Gonzalo, me agarra de la mano y me lleva a su cuarto (pensé, por fin coger en una cama), la verdad que no me acuerdo de tantos detalles lo que si me acuerdo es que termine boca arriba, con la pija de Gonzalo en mi boca chupándosela, y mis piernas sobre los hombros de Diego, ¡mientras me empezaba a coger!

    Ahí sí, me maté, chupando bien esa pija, moviéndome, mientras Diego me cogía, hasta que terminamos acabando de a poco los tres, primero Gonzalo, me llenó la boca de leche y mientras me la tragaba y se la seguía chupando, Diego me seguía cogiendo, hasta que me lleno la concha de leche, sigo sin pedirles que se pongan forros, algún día me va a pasar algo, pero en ese momento eso no me importa, ¿me explico?

    Bueno obvio yo también ya había acabado por segunda vez ¡y como!

    Como me pasa siempre, nos quedamos los tres en la cama, yo en el medio, algo hablamos, pero paso poco tiempo, hasta que con cada una de mis manitas empiezo a acariciar las dos pijas (no hay cosa que me guste más que dos pijas ¡para mi sola!)

    Hasta que de a poco se les empiezan a parar, me pongo en cuatro y se la empiezo a chupar a Diego (esta vez le toca al otro, hay que ser justa, ¿o no?), bueno con mi arte de chupar pijas (porque como digo siempre no solo es cosa de ponerla en la boca eso es lo último, chupar bien una pija, al menos para mí es un arte), se la sigo chupando a Diego yo en cuatro, y ya la tenía bastante parada, y Gonzalo, me empieza a besar la cola (que ya estaba a su disposición), me la besa, me la chupa, me mete los dedos en la concha y con esos jugos, me mete los dedos en la cola, cosa que me puso re loca de la calentura.

    Chupando una pija y otro chico (porque ya sabía lo que iba hacer), preparándome ¡mi colita!

    La cosa es que me mete un dedo, dos, ya la tenía bien lubricada, hasta que me empieza a meter esa pija enorme que tiene y que al principio siempre me duele

    “Nooo, ayyy, me dueleee”, eso me acuerdo que le decía, y él me decía: “tranquila; es solo al principio rubia; te gusta esto; ¡ya vas a ver!”, yo ya totalmente entregada, le seguía chupando la pija a Diego mientras Gonzalo de a poco me la empieza a meter, repito me dolía, pero el placer era mayor, hasta que me la mete, me la saca, me bombea bien la cola, y yo ya mientras se la chupaba a Diego, entre chupada y chupada, gemía de placer, de goce, de dolor todo una mezcla pero me gustaba sentirme así de puta, digo dándole placer a dos chicos ¡a la vez!

    Hasta que a los gritos me hicieron acabar a mi primero, pero igual se la seguí chupando a Diego hasta que me llenó la boca de leche y Gonzalo, ¡la cola!

    Nos quedamos de nuevo los tres en la cama ya medios muertos, a mi la verdad me quedo la cola dolorida, nos quedamos ¡medio dormidos!, pero yo no quería quedarme toda la noche ¡ahí!

    Medio me despierto, miro el reloj y ya eran las ¡4,30!, me quería ir, pero antes no me quería quedar con las ganas de hacer una cosa ¿cuál? Ahí les cuento.

    Otra vez les empiezo a tocar las pijas, los despierto, se las sigo acariciando, me voy ”digamos a la piecera de la cama” y se las empiezo a chupar a los dos, primero a uno y después a otro, hasta que les digo: “así no chicos”, me siento en la cama y les pido que se paren al lado mío, como a mi me gusta y ahí si, mientras se la chupaba a uno, al otro le acariciaba los huevos, así con uno y con otro (es todo un trabajo, pero quería conseguir mi premio, hasta que lo conseguí), ¿y cuál es mi premio?

    Hasta que estar así un rato, me terminaron llenando la boca de leche, mientras me metían los dedos en la conchita, me tocaban las tetas, y acabamos ¡los tres de nuevo!

    Ya no daba más, pero que noche, son de esas noches en las que me re cogen y me tendría que quedar satisfecha por varios días, pero bueno, yo no soy así ¡siempre quiero más!

    Después de eso, les digo que Pau estaba ya, seguramente en casa, y que no la quería dejar sola y me fui.

    Llego a casa, y obvio Pau ya estaba, pero dormida a medias, me estaba esperando, entro al cuarto, le doy un pico y se despierta y me dice: “forra ¿dónde fuiste?” y le digo que a lo de Gonzalo y ella me dice: “Puta, no me digas que te garcharon entre los dos” y le digo: “si nena, me mataron ¡no doy más!”

    Ahí, me di cuenta que Pau (cosa que me embola porque entre nosotras, al menos para mi, las cosas están claras) se puso medio celosa, me paso a su cama, me besa, la dejo (ya estábamos con esas remeritas que usamos para dormir, solo con bombachita)

    Me empieza a besar a tocar, yo a ella, me trata de meter un dedo en la cola y le digo: “NOOO, HOY EN LA COLA NOOO, LA TENGO DOLORIDA” y me dice: “rubia, ¿te rompieron el culo de nuevo?” “si nena y bastante jaja”

    La cosa, es que fue algo rápido, solo para no perder esa hermosa costumbre que teníamos de tener sexo todas las noches, ya las dos en bolas, nos empezamos a meter los dedos en las conchitas hasta acabar y quedarnos dormidas en bolas ¡en la misma cama!

    Por suerte y como siempre cierro la puerta de cuarto con llave, en un momento me desperté, y me pase a mi cama.

    Con esto termino de contar mi primera semana de vacaciones, hoy ya domingo, no sé si hare algo, pero ya estoy organizando cuando venga Valen todo lo que vamos a hacer.

  • Mi primera experiencia cruising

    Mi primera experiencia cruising

    Siempre he sido un chico muy curioso en cuanto al sexo y abierto a cualquier cosa que se me presentara. Tuve mi inicio en el sexo a muy temprana edad con el hijo de un amigo de mis padres y siempre que nos veíamos jugábamos. Déjenme presentarme: Soy delgado, fibrado porque practico mucho deporte, 165 cm desde pequeño y con un culo respingón sin ser grande, que incluso ha vuelto loco a algunas mujeres.

    Fruto de ese despertar sexual en el mundo gay/bi, empecé a sentir curiosidad por mi culo y en cómo se sentiría el tener algo dentro. Empecé a jugar en la ducha con mis dedos, pero al poco tiempo no fueron suficiente y tuve que buscar otros objetos de uso cotidiano, cada vez más grandes. Me metí en un sex shop lejano a mi zona y me compré mi primer consolador, mi primera y mejor adquisición, un pene de silicona de 5 cm de diámetro por 24 de largo, con la base un poco más ancha. Ese mismo día acabo entero dentro de mí y ahí entendí que ya no había vuelta atrás, lo que empezó con un juego ahora era una realidad peligrosa.

    A los 19 años, en unas vacaciones en que toda mi familia trabajaba por estar mi hermano en la universidad, me fui una semana de verano solo a la casa de la playa con mi querido juguete y con ganas de por fin poder sacar la perra que hay en mí. Nada más llegar, saqué mi laptop y empecé a buscar redes sociales gay para hablar con gente y ver que había por allí para iniciarme en relaciones con hombres maduros, que siempre me han ido mayores porque ellos si sabían lo que las putitas necesitamos. No encontré nada, así que imaginarán mi frustración (que resolví con mi querido juguete).

    Al siguiente día decidí que no se acababa la semana sin que me follaran, y por lo que me dijo un chico con el que chateé, también pasivo, había lugares como los cines gay pero estaban en ciudades lejanas, pero me introdujo al cruising; sitios públicos donde la gente follaba donde fuera, con quien fuera. Me encantó la idea de follar con desconocidos, donde no tendría que volver a ver, y podría sacar a la verdadera zorra que llevo dentro. Había varios sitios pero leí que el más fiable y donde había más fiesta era una zona detrás de una playa nudista conocida.

    El tercer día fui a hacer tener un primer contacto con el lugar, con mi bañador hasta las rodillas, con unas gafas de sol y con el culito bien limpio, en una playa donde había mucha gente y todas ellas desnudas. Me sentía observado por todo el mundo por ser el único allí vestido y me sentía muy cohibido. Al sentarme mirando hacia la zona trasera y a medio camino podía ver bien la parte que me interesaba, miré a mi alrededor y pude observar cómo había hasta un hombre ahí en medio pajeándose disimuladamente, mirando una pareja que se estaba tocando mientras se besaba, increíble, me daban ganas de saltar a ayudarlo ahí mismo. De la cruising zone solo se podía observar una duna, previa a un camino trasero donde la gente que entraba no se veía desde ningún ángulo, que sitio más perfecto. En la duna, tras unos matorrales de la parte superior, un alemán grande, fuerte y con una polla que se veía bien gorda aun flácida, qué manjar.

    Vi unos cuantos hombres que iban y venían, pero nadie me llamó la atención como el alemán que estaba de pie allí arriba desnudo mirando hacia la zona de la playa. Me llené de valor y me acerqué hacia él y le pregunté si tenía agua porque tenía sed y para romper el hielo y él se quedó como petrificado, sin saber cómo entrarme. Esa reacción tan poco decidida me desencantó y seguí mi camino, qué lástima. Como estaba allí arriba pude ver los caminos traseros, era perfecta su ubicación, quedaba perfectamente escondida, desde fuera no se vería nada aunque hubiera una orgía allí montada.

    Al ver que todo era muy discreto, me dio confianza para adentrarme un poco más, tenía ese mundo de lascivia, sexo y placer ante mí e inmediatamente supe que esa sería otra barrera de no regreso en mi vida. Muy decididamente elegí el camino de la perversión y bajé.

    Ese lugar era espectacular, dentro todavía había más caminitos escondidos en matorrales y árboles donde poder tener encuentros sin ser vistos más que por los curiosos. En la entrada de uno me encontré a alguien tocándose el rabo sin esconderse, mientras miraba como un cuarentón se la mamaba a un francés que había estado viendo desde la playa de 30 años muy delgado y con un muy buen rabo. El francés, viendo como me quedaba mirando su verga, me miró con cara de invitación, pero yo todavía en estado de shock por tanta perversión me fui de allí y seguí. Madre mía, tenía el culo en llamas. Cuando llegué al final del camino me encontré un hombre en una de las entradas elevadas a la playa y por no saber qué tema sacar pero queriendo curiosear le pregunté:

    – ¿Hola, está muy animado esto?

    Él, sorprendido por mi pregunta, con una media sonrisa me contesta:

    – Está lo animado que tú quieres que esté. – Entendiendo que era mi primera vez por mi actitud y penetrándome con la mirada.

    Me estaba invitando a follar, pero me quedé petrificado sin saber qué hacer ni decir. Justo al lado nuestro junto a la entrada había una cuevita hecha con maderas aprovechando un árbol que era perfecto para follar. Solo te veían desde la entrada, ni los caminos ni la playa. Inmediatamente pensé, aquí me van a follar.

    Me fui por la misma entrada despidiéndome del hombre que hizo cara de pena y cuando llegué a casa me tuve que meter el consolador entero para calmarme, pero aun después de dos pajas así, me costó dormir.

    Al cuarto día, nervioso, solo levantarme desayuné y me limpié bien el culo, me puse crema hidratante y me lo abrí un poco para que me pudieran follar de una. Ya estaba decidido, tenía la mejor oportunidad de mi vida para que me follaran como siempre había deseado y sería en esa playa.

    Llegué a la playa directo a la parte trasera, era medio día y el sol estaba a pleno esplendor, me ponía súper cerda el pensar que iba a estar comiendo polla y recibiendo polla por detrás a plena luz del día y que cualquier mirón podría disfrutar de la vista.

    Di un recorrido entero por el camino a lo largo de un buen tramo y vi un poco que había por allí. Alguna felación, un tipo que solo quería que le chupara y no follar y un abuelo que me apareció que la tenía de tamaño muy estándar y por eso decidí que no quería, aunque él se tocaba la polla por encima del bañador mirándome pasar. En mi camino de vuelta noté que me seguían, me giré y vi a un hombre de unos 45 años, con entradas, de 180 cm, grande, pero sin ser gordo y con unas gafas de sol caminar detrás de mí y se paró cuando yo me paré. Me ponía el no verle los ojos, imaginaba la mirada lasciva que tenía que estarle haciendo a mi culo y armándome de valor afloje un poco el paso y empecé a andar moviendo las caderas como un puta, sacando culo para que no le quedara ninguna duda que ese culo era todo suyo. Mi culo empezó a palpitar queriendo ser ensartado por ese señor tan caliente. La puta en mí se había desatado. Me giré, arqueé una ceja retándolo a seguirme y me encaminé directo a la cuevita de árboles del día anterior. Entré directo y el me vio desaparecer. Cuando llegué dentro me apoyé de espalda a un árbol que había al fondo mirando hacia la puerta con cara de niña puta. El apareció con paso más ligero como con miedo de que me hubiera ido y cuando me vio parado allí al pasando para de golpe con cara de depravado sexual. Quería sacarle todas las dudas, le solté sin pensarlo:

    – ¿Eres activo?

    Él, con un gesto de cejas y paso lento entró en la cuevecita, tiró su bulto en un lado y puso una mano directa en mi polla. M… cómo me puso eso, eso es lo que le había faltado al alemán. Le bajé el bañador sin dudarlo para sacar su polla y qué sorpresa. Una polla dura pero no del todo que debía medir unos 18 cm pero muy gruesa y un tacto que me encantó.

    No podía esperar, llevaba mucho tiempo queriendo polla de verdad, de un macho, bien grande y que me usara a su antojo. Me arrodillé dejándome caer de golpe para empezar a oler y lamer esa enorme y hermosa polla. Me la metí entera hasta que me entraron arcadas, con su pubis en mi nariz. Me separé, pajeándolo mirando hacia arriba con cara de puta viciosa y me soltó:

    Él: Desde que te vi andar supe que necesitabas verga como nadie, que putita más viciosa estás hecha. Te gusta que te traten como a una mujer y te usen, ¿verdad?

    Yo: Por eso me gustan maduros, porque saben lo que necesitamos. – y le guiñé un ojo sacándole la lengua y con su polla apoyada en mi cara.

    Él se puso muy cachondo y me empujó la cabeza hacía su polla metiéndomela hasta el fondo, yo agradecido, gemí en tono agudo de mujer y seguí comiéndosela mientras empezaba a jugar con sus dedos en mi culo. Qué placer, aunque los juguetes puedan ser grandes y placenteros, la carne es la carne. En una que me la saco un poco más le solté:

    – ¿Tienes un condón?

    Él contestó que no pero al separarnos vi al hombre viejo de antes, en la puerta de la cueva junto a dos hombres más detrás suyo, todos tocándosela. Le preguntamos si tenía condón y con una cara de fastidio nos entregó uno que mi macho se puso muy hábilmente. Me puse en cuatro mirando hacia la puerta para que me vieran la cara de placer mientras me abrían el culo y pude ver que el viejo del condón se masturbaba mirando a la cara, y que su polla, a diferencia de lo que me pensaba, se veía durísima y de buen tamaño. Mi follador me lamió el culo muy salvajemente y me dejó gimiendo en frente de todos que me la metiera de una, que no aguantaba más. Me empezó a gritar: -Toma, puta! – mientras me la enterraba entera. Mi cara de placer se dirigió al viejo y a su polla grande, que notó que me daba igual todo y que la quería allí y en ese momento. El miró hacia mi follador, pidiéndole permiso y no hubo ninguna objeción.

    Me la metió entera hasta el final, estuvieron bombeándome los dos hasta que el viejo se corrió en mi boca sin avisar, que gusto. Me encanta que me usen y que ni me pregunten si la quiero, porque evidentemente la disfruto igual o más que el sexo, es como el premio al esfuerzo y a mi cuerpo saciando a machos. Me la tragué sin dudarlo y cuando acabó me pegó una bofeteada y la sacó, lo cual hizo que me corriera yo también. El de detrás me apoyó la cabeza contra la arena y me empezó a dar durísimo, me estaba matando. Que forma de follarme, aquello es lo que había necesitado toda mi vida, que no me daban ni las mujeres ni los juguetes, mmm, riquísimo. La puta en mí había sido liberada y lo estaba pasando en grande, tenía los ojos en blanco.

    El tipo acabó en el condón diciéndome de todo. Me levantó y se puso de rodillas comiéndome el rabo hasta acabar y tragárselo, como me puso eso. Tenía ganas de darle una mamada final de agradecimiento pero se oyeron ruidos cerca y tuvimos que vestirnos deprisa. Que cortada de rollo, estaba considerando el follármelos a los dos después.

    Llegué a casa como en una nube de agotamiento y dudas, qué experiencia más increíble. Sabía que iba a repetir y esa experiencia múltiple me sedujo para siempre.

    Si quieren que siga escribiendo otras experiencias placenteras que me han ocurrido en real, mándeme privados con sugerencias o lo que quieran.

  • Tuve sexo con mi hijo y su novia

    Tuve sexo con mi hijo y su novia

    Mi nombre es Paula y tengo 40 años. Hace 2 años me separé de mi esposo y ahora estoy conviviendo con otro hombre y mi hijo de 18 años. Lo que más extraño de mi ex es el sexo, con él teníamos muy buena química y hacíamos el amor en cualquier lado. Mi actual pareja trabaja mucho y en muchas ocasiones sucede que yo ando con ganas de ser penetrada, pero él me da a entender que se encuentra cansado y que no tiene ganas en ese momento.

    Mi hijo ya con sus 18 años se había convertido en todo un hombre, ya tenía algo de barba y se parecía mucho a su padre. Sucedió entonces que empezó a tener novias y a llevarlas a su cuarto para tener sexo con ellas. No sé porque pero me ponía muy celosa, no me gustaba verlo con otras mujeres. Recuerdo que él ponía música en volumen alto para que no se escuchara que estaba teniendo sexo, pero igual yo me acercaba a su puerta y podía escuchar claramente como la chica gemía de placer y eso me excitaba mucho.

    Una mañana yo entre a su cuarto para ir a buscarlo para que desayune y me lo encontré durmiendo con la hija de la vecina. Levanté la sabana y lo vi desnudo con una poronga grande como la de su padre. No pude contenerme y entonces la agarre con la mano y empecé a pajearlo. Sucedió que la chica se despertó y me vio que estaba haciéndole una paja a mi hijo, yo le hice el gesto de silencio y ella me sonrió y vio que mi hijo seguía durmiendo. Deje de pajearlo y le indique a la joven mediante un gesto que se la chupe. Ella la agarró y empezó a mamársela mientras yo miraba como lo hacía. Luego ella me dejó el lugar y yo empecé a chupársela. Fue entonces que mi hijo comenzó a despertarse y me vio que se la estaba chupando.

    —MAMA.

    —No grites que tu padrastro está durmiendo.

    —Me estas chupando la pija.

    —Cálmate.

    El volvió a apoyar la cabeza en la almohada y coloco sus manos en la cara como un gesto de que no quería ver. Luego volvió a levantar la cabeza para ver cómo se la chupaba. La chica puso sus manos en sus hombros y le hizo volver a poner la cabeza en la almohada. Ella lo tranquilizo haciendo eso y luego comenzó a besarlo mientras yo seguía chupándole la pija.

    —Que rica que esta hijo.

    Luego yo deje de chupársela para que ella pudiera subirse arriba de él y así pudieran follar. Mientras ellos cogían yo empecé a sacarme la ropa captando la mirada de mi hijo. Me subí a la cama y cuando la pija de mi hijo se salía del coño de la chica yo se la mamaba y luego la volvía a colocar. Después toco mi turno de cabalgar, me coloque encima de su pija y empecé a moverme como una loca. La chica puso su coño en la boca de mi hijo, apoyo sus manos en la pared y empezó a disfrutar del sexo oral que le estaba haciendo mi hijo. Yo mientras me movía con su pija clavándome me tocaba los pechos logrando que me excitara cada vez más.

    —Ahh ahh —decía yo.

    La chica luego se dio vuelta y mientras mi hijo le comía el coño me empezó a besar en la boca y luego agarró mis tetas para chuparlas. Después yo me levanté y desnuda me fui a ver si mi pareja seguía durmiendo. Como lo vi que seguía descansando regrese al cuarto de mi hijo y los encontré haciendo un 69, él le estaba comiendo el coño y ella su pija. Me acerqué a ella y juntas nos pusimos a chupársela hasta que sin avisar él se vino y le lleno la boca con su leche.

    —Yo también quiero —dije.

    Nos besamos y ella metió un poco de la leche de mi hijo dentro de mi boca. Luego de ese momento yo me vestí y fui a despertar a mi pareja. Entre al cuarto y lo desperté haciéndole una mamada como lo había hecho con mi hijo. Le dije que iba a preparar el desayuno y él me dijo que se iba a bañar primero. Ocurrió que fui a la cocina para preparar el desayuno pero mi hijo me interrumpió cuando me agarró de la cintura y me dio un beso en la mejilla.

    —Te quiero mami.

    —Yo también te quiero.

    —Tu novia ya se fue?

    —Si.

    El me empezó a tocar los pechos mientras yo intentaba preparar el desayuno.

    —Para un poco que nos va a ver Pablo.

    —No te preocupes, recién lo vi que entró al baño para bañarse, tenemos tiempo para hacer cositas.

    —Qué cosas me harías?

    —De todo mami, estas buenísima.

    —Mira lo que tengo para vos.

    Me di vuelta y vi que tenía su polla erecta en la mano.

    —Ahora no.

    —Ahora sí.

    El me bajo el pantalón, corrió la tanga y empezó a follarme en la cocina.

    —Te gusta mami?

    —Nos va a ver Pablo.

    Él no me hizo caso y siguió follándome con sus manos sujetadas a mis tetas. Él quería llenarme rápido el coño con su leche y por eso me embestía con mucha fuerza.

    —Quédate quieta que ya me vengo.

    —Apúrate hijo.

    Él tuvo un orgasmo y me lleno la cuevita con su leche. Me subió el pantalón y yo tuve que preparar el desayuno para los tres con su leche dentro de mí.

  • Le mostré las tetas a mi padre y terminé siendo penetrada

    Le mostré las tetas a mi padre y terminé siendo penetrada

    Mi nombre es Sofía, tengo 18 años, soy una mujer delgada de cabello castaño y tengo algo que vuelve locos a todos los hombres. Mis tetas en un lapso de 2 años crecieron enormemente a tal punto que parecen melones. Mis amigos se mueren de ganas de probar mis pechos y me lo dicen, no tienen vergüenza en decirme ‘te queremos comer las tetas’. También hombres grandes me dicen cosas en la calle y se quedan embobados viendo mis pechos.

    Lo que les voy a contar sucedió hace unas semanas en mi casa. Yo suelo dormir con un short, una remera que me queda apretadita y sin corpiño haciendo que mis pezones se noten bastante. Recuerdo que me había levantado de dormir y me encontré con mi padre en la cocina.

    —No fuiste a trabajar hoy?

    —Tengo franco hoy. Querés algo de café?

    —Si. Mamá ya se fue a trabajar?

    —Hace un rato.

    Recuerdo que me senté en la mesa y mi padre al frente mío. Empezamos a charlar cuando veo que en reiteradas ocasiones el dejaba de mirarme y bajaba la vista para mirar otra cosa. Mire hacia abajo y note que no traía corpiño y mis pezones eran muy visibles.

    —Que estás mirando??

    —No, nada.

    Seguimos charlando hasta que veo que el vuelve a bajar la mirada para ver mis pezones.

    —Bueno, ya basta. Deja de mirar mis pezones.

    —Lo siento hija.

    —Que tiene estas cosas que los vuelve locos??

    —Son demasiado grandes.

    —No hace falta que me lo digas.

    Ahora digo algo bastante raro en mí, que la verdad si lo pienso no sé porqué lo dije.

    —Si te las muestro ¿te vas a calmar?

    —Si.

    Con mis dos manos me levanté la remera y mis pechos quedaron libres a la vista de mi padre.

    —Te gustan?? —dije mientras me tocaba las tetas.

    El quedó con la boca abierta, como si fuese un tonto.

    —Mira que hermosas que son —dije mientras me masajeaba los pezones.

    Yo me saqué la remera y la deje en la mesa.

    —Como sos mi padre voy a dejar que juegues con ellas un rato.

    Me levanté de la silla y me acerqué hacia él. Me senté encima de él y coloque una pierna en cada lado.

    —Aprovecha mi oferta.

    —Puedo?

    —Adelante.

    El agarró mis pechos fuertemente con sus manos y empezó a chupar y a morder mis pezones. Estaba disfrutando que mi padre este lamiendo mis tetas. Creo que me moje cuando en reiteradas ocasiones pasaba su lengua por mis pezones. Luego el con sus manos me tocaba la cola mientras seguía chupando mis tetas.

    —Hija yo también tengo algo que mostrarte.

    —Qué cosa?

    El me saco de encima él y luego se levantó. Se bajó el cierre del pantalón y a continuación se bajó el pantalón junto con el calzoncillo. Quedo en bolas en frente mío.

    —Te gusta? —me pregunto mientras se tocaba la pija.

    —ay papá.

    —Como sos mi hija te dejo que juegues con mi amiguito.

    —Puedo?

    —Adelante.

    Me arrodille en el piso y luego de quitarle unos pelos que tenía en la punta de la chota me puse a chupársela. El me ayudó a correr unos mechones del cabello que me molestaba para chuparla.

    —Qué te parece mi amiguito?

    —Decile que está delicioso y que me encantaría probar su leche espumosa.

    Yo seguí chupándosela hasta que él me dijo algo.

    —Mi amigo quiere conocer a tus amigas.

    Yo puse su pija en medio de mis tetas y comencé a hacerle una paja con ellas.

    —Mi amigo está muy feliz de conocerlas.

    Mientras le hacia una paja con mis tetas, intentaba chuparle la punta de la pija. Luego solté mis tetas y volví a chupársela hasta que me dieron ganas de hacer otra cosa. Me levanté del piso y le hice sentar en la silla. Luego de sacarme la tanga y el short de forma muy sexy, me subí encima de él. Acomode su pija en mi coño y deje que me lo introdujese bien al fondo. Ya con su pija dentro de mí empecé a moverme hacia delante y hacia atrás. Mientras me movía el me comía las tetas y yo lo disfrutaba.

    —Estas deliciosa Sofí.

    —Tú también papi.

    Fue entonces que lo abrace y empezamos a besarnos mientras seguíamos follando. Luego volvió a llevarse mis tetas a su boca.

    —Bajate que te quiero follar de otra forma.

    Me baje y él me puso en cuatro patas con mi manos sobre la mesa y empezó a follarme mientras se sujetaba primero de mi cintura y luego de mis tetas. Me embestía muy fuerte y era delicioso sentir su pija perforando mi cuerpo.

    —Seguí así papi.

    El siguió follándome hasta que me agarró del cabello y empezó a moverse más rápido para luego tener un orgasmo y acabar dentro de mi coño. De lo cansada que estaba quede tirada en la mesa y él lo mismo pero en la silla.

    Esa fue mi primera vez con mi padre, luego vinieron unas cuantas más.

  • Alegrando a un anciano (Parte 2)

    Alegrando a un anciano (Parte 2)

    El camino a la casa de la joven fue tremendo, el horrible anciano no podía contener las ganas de seguir merendándose a tan hermosa mujer, el viejo aprovechaba para pasarle mano de una forma muy discreta, por su parte ella ya había recuperado algo de cordura y el alcohol se le estaba pasando un poco, analizaba todo lo que había hecho hasta ahora con el horrible sujeto ‘por dios tuve sexo con este horrible anciano… ¿y si está enfermo? Ay! Como tuve tener relaciones sin protección’ pensaba la chica que se lamentaba por su maldita calentura y las ideas de que el viejo la haya contagiado de algo se le hacían más fuertes, sentía ganas de llorar.

    El taxi llego en menos de la mitad de tiempo que hizo cuando se fue en bus, cuando llegaron el viejo se quedó anonadado, la casa de la joven poseía 3 pisos y un pequeño cuarto arriba que se podía intuir que era para la empleada doméstica.

    —don por favor espéreme un rato en la puerta, me cerciorare que maría (la empleada) esté en su cuarto descansando y le avisare para que entre.

    —de eso nada mamasota, seguramente te encerraras tu solita y me dejaras acá en la calle

    —no don como cree, en serio solo quiero cerciorarme que no haya nadie en el primer ni segundo piso

    —no te creo, tetona fue algo muy rico lo que paso esta noche, pero estoy seguro que te encerraras y llamaras a la policía si hago algún escándalo y como soy solo un tipo de la calle me botaran sin más remedio… mejor dime la verdad para irme, creo que caminando puedo encontrar algún buen lugar para pasar la noche.

    El viejo hizo gala de su mejor arma: “la pena”, la chica no tenía intención de dejar al pobre hombre en el frio de la noche y verlo en ese estado la conmovió bastante, así que agarro una de sus manos y le dijo

    —señor le prometo que no hare eso, tenga le dejo mi cartera ahí están todas mis tarjeta y documentos para que vea que hablo en serio, solo espéreme un ratito y lo dejare entrar.

    —dame un besito y te creeré jeje

    La chica sin más opción junto sus labios con el del viejo en un horrible beso donde el viejo aprovecho para estrujarle con fuerza una vez más esas apetecibles nalgas

    —todo esto es mío pendeja recuérdalo.

    La chica asintió y se alejó del viejo el cual con los ojos le dio la aprobación para que pueda ir dentro de la casa a ver si no había nadie, Milly entro rauda y subió hasta el tercer piso asegurándose que no había nadie, su alivio fue grande cuando escucho en el piso de arriba que la señora de unos 50 años roncaba con fuerza en el cuarto de descanso, con eso la chica bajo rápidamente y le abrió la puerta al horrible sujeto para que pasara y se pusiera cómodo.

    —don Eulalio, en el tercer piso tenemos un cuarto de huéspedes, usted podría descansar…

    La chica no pudo terminar la oración cuando el vejete se abalanzo una vez más a comerle la boca esta vez con más énfasis y envalentonado por todo lo que su hembra había hecho por él, la calentura del viejo era tal que empujo a la chica a uno de los sofás y la tumbo para echarse encima de ella.

    —tetona terminemos lo que dejamos pendiente en mi pequeño auto jeje

    La chica trataba de calmarlo y hablarle en voz baja, pero era inútil el viejo estaba cachondísimo otra vez, sus manos ya recorrían todos los rincones de la chica con bastante fuerza

    —nooo don por favor, María está arriba y si hace mucho ruido la puede despertar, usted me prometió que se portaría bien.

    —me portare bien contigo siempre cuando cooperes nena, terminemos lo que dejamos pendiente

    —espere don no se ponga así por favor.

    —cállate y ponte flojita, me muero por sentir tu panocha apretar delicioso mi verga de nuevo.

    El viejo desesperado se bajó presuroso su harapiento pantalón para mostrarle una vez más lo erecta que tenía su verga de tanto estar esperando, ya no quería irse con tanto preámbulos como antes, quería hacerle el amor toda la noche, la chica asustada solo trataba de alejarlo, no pensó que su anciano amante se pondría tan animado tan pronto.

    —¡señor Eulalio tranquilícese por favor!, venga lo llevare a su cuarto para que descanse dijo la chica con algo de énfasis para ver si el viejo se intimidaba ya que estaba en casa ajena, pero el resultado fue todo lo contrario

    —¿me acabas de levantar la voz pendeja de mierda?

    —solo quiero que descanse

    —me vuelves a levantar la voz y te mando un cachetadon mocosa creída ¿entendiste?

    —si… Si señor

    —¿y que son esas estupideces de que me tranquilice? ¿Acaso no estábamos hace unos momentos culeando como animales? ¿Acaso no me diste tus ubres para que yo las chupe a mi antojo debajo un puente?

    —señor baje la voz

    —me vale verga que me escuche la puta empleada de mierda, quiero continuar lo que nos habíamos quedado y tu como mi hembra me tienes que cumplir ¿te quedo claro?

    La chica en el afán de que el viejo baje la voz asintió tímidamente con su cabeza

    —pues bien piernona, vámonos a tu cuarto ahora, me han dado ganas de empezar a culearte en tu propia cama y ya no quiero escuchar quejas. —decía esto mientras se levantaba de mala gana su pantalón para subir las escaleras.

    —pero do…

    —¿me vas a hacer lio otra vez?

    —perdón señor Eulalio, venga por acá por favor.

    El cuarto de la chica se encontraba en el segundo piso, antes de llegar a las gradas había una especie de mini bar al cual el viejo le llamo la atención.

    —¿oye pendeja que tipo de trago tienen acá?

    —no lo sé don, mi padre trae siempre cada vez que viene de una reunión de negocios, casi nunca bebe.

    —¿así que el imbécil de tu padre solo guarda los tragos en vez de tomárselos?

    —no le diga así don, es solo que en la familia no somos de tomar, así que solo los guarda.

    —jaja entonces no creo que se dé cuenta si me agarro uno ¿verdad?

    —si gusta puede llevarse uno antes de irse.

    —¿irme?, yo decía para tomar ahorita niña tonta jaja

    El viejo toda su vida había tomado trago de horrible procedencia, pero no por eso significaba que no sabía de tragos, dentro de las varias botellas que vio, diviso algunos whisky Johnny Walker, tomo uno de etiqueta dorada y empezó a subir las escaleras, obviamente detrás de Milly para poder apreciar esas tremendas nalgas que se cargaba la joven.

    —es acá señor

    —pues entremos muñeca, vamos a darle a lo bueno de una vez que la noche aun es joven jaja

    Al entrar al cuarto de la chica el viejo sintió un aroma dulce, el aroma de una joven con mucho futuro por delante, sintió el impulso de tomarla por atrás con delicadeza, llevarla despacio a la cama y tratarla como toda una dama… pero el viejo no estaba para esas tonterías, tenía una mano sosteniendo la botella y quería cuanto antes culeársela, así que le dio una fuerte nalgada y se metieron al cuarto de Milly que despacito le recrimino la nalgada, aunque se lo dijo de forma calmada para no alterar al viejo y empiece a levantar la voz de nuevo.

    —que calentito se siente estar acá, venga nalgona bebe un poco esta riquísimo esta mierda

    —gracias don pero ya tome demasiado, aun no me siento del todo bien

    —¿le estas rechazando un trago a tu hombre?

    —no es eso es que… está bien sírvame un poco —dijo resignada

    —así se habla preciosa, dejemos los disgustos de lado así que dale un buen sorbo a la botella que no hay vaso, me da flojera bajar por él y ni se te ocurra engañarme que me daré cuenta si no tomas nada.

    Milly sin más opción tomo dos pequeños sorbos a ese fuerte whisky.

    —uffff esto esta tan fuerte como su trago señor, sería mejor si lo combináramos con algo para que sea más bebible.

    —jaja a pesar de tener tal colección se nota que no sabes nada de tragos, la diferencia entre este y el alcohol saborizado que yo tomo es abismal, esto esta tan bueno que no quiero mezclarlo con nada, así que dale un par de tragos más, que pronto empezaremos a divertirnos jeje.

    Mientras la chica hacia el esfuerzo por volver a tomar, el viejo registraba todo el cuarto de la chica, diviso el ropero y rápidamente fue a echar un vistazo decepcionándose con lo que veía.

    —pero que ropa para más normal tienes, una hembra que se maneje tremendo cuerpo debería tener ropa más atrevida y mostrar más carne así como ese short putesco que te cargas.

    —la verdad es que no me dejan usar ese tipo de ropas, pero aun así tengo algo de eso guardado al fondo de mi armario y solo lo uso para ocasiones especiales.

    —¿pues esta es una ocasión especial no crees?

    —jiji creo que sí, deme un momento yo lo saco.

    La joven se agacho para sacar su bolso especial donde contenía su ropa que no usaba muy a menudo, pero mientras buscaba no se dio cuenta del espectáculo que le daba al viejo al inclinarse de esa manera, por su parte Eulalio solo se sobaba la verga, sabía que pronto todo eso sería suyo.

    Luego de entregarle el bolso, el viejo se puso a husmear toda la ropa que tenía la chica mientras le seguía dando grandes sorbos al whisky y de cuando en cuando le pasaba a la chica que no le quedaba otra que aceptar para no encabronar al anciano.

    —pero mira nada más, estos trapitos sí que me gustan, venga quiero que me modeles toda tu ropita.

    —mmm está bien me pondré esto, deme un minuto por favor.

    La chica le dio un último gran sorbo al whisky y se metió a su baño para ponerse lo más sexy y modelarle a su viejo amante, si bien tenía algo de miedo de que su empleada doña peta se dé cuenta, también sabía que era una persona de avanzada edad y a estas horas debería estar durmiendo profundamente además que donde dormía estaba prácticamente dos pisos más arriba de su cuarto, así que mientras el viejo no grite o se encabrone todo estaría bien, por su parte el anciano seguía inspeccionando el cuarto de tan dulce mujer, divisaba desde peluches que le regalaban a cada rato sus jóvenes pretendientes hasta perfumes que botaban dulces aromas, entonces pensó en cambiar un poco su estrategia, su idea de culeársela por todo sus lindos agujeros seguía intacta pero esta vez iría un poco más “cariñoso” para ver hasta donde llegaría la chica por su propia cuenta

    —apúrate pequeña esta angustia me está matando jeje

    —ya salgo espéreme un poquito más porfis.

    La chica estaba dando los últimos toques a su vestido de dos piezas que solo lo había usado una vez para una fiesta el cual consistía en la parte de arriba de un top con gran escote que le cubrían apenas la mitad de sus increíbles melones y la parte baja era una falda tan corta que si apenas se inclinaba ya se veía el nacimiento de esas monumentales nalgas, en varios momentos se le paso por la cabeza encerrarse en el baño y llamar a la policía desde su celular para acabar con todo esto que si bien ella había comenzado, hace mucho que se le había salido de las manos, pero la calentura pudo más, sin duda sentía algo especial estar en su habitación y darle dentro de un rato un gran espectáculo a tan desagradable sujeto que además tenía uno de los tragos especiales de su padre, el morbo que sentía sumado al alcohol que otra vez surgía efecto la envalentono para salir con tan sexy vestido y deleitar al afortunado anciano que se toqueteaba mientras olía la ropa interior de la chica que había encontrado en uno de los cajones, verlo oliendo su ropa interior le dio bastante repulsión, pero decidió pasarlo por alto y solo se dedicó a mostrarle su conjunto.

    —ya está, dígame ¿qué le parece?

    —uff chica esas son las ropas que siempre deberías usar, dale modela para tu hombre.

    Milly no tenía mucha experiencia en eso de modelar pero hizo su mayor esfuerzo para satisfacer a su “suertudo viejito”, primero lo boto a su cama y luego empezó con el show lo más sensual que pudo, le dio la espalda y se agacho poco a poco para que don Eulalio se deleitara con tales nalgas tan grandotas y macizas, luego se acercó poco a poco a la cama y se inclinó justo muy cerca para que el viejo tuviera una mejor vista de esos suaves pechos los cuales ya había probado y estaba desesperado por volver a tenerlos dentro de su boca una vez más.

    —jaja nalgona te dije que me modeles, no que me dieras todo un show erótico

    —¿no le gusta?

    —pues claro que me gusta, solo que me sorprende lo puta que te pones, seguro te pone cachonda estar bailándole tan sensualmente a un tipo como yo en tu propia cama

    —pues es una sensación rara pero sí, me encanta hacer esto

    —nalgona te ves muy apetitosa y no sabes todo el esfuerzo que hago para no irme encima de ti en este momento pero antes de seguir quisiera que me modeles algo más.

    —¿Qué le gustaría que me ponga? —Dijo en el tono más infantil que pudo

    —pues me gustaría que te pusieras esto.

    La chica se sorprendió bastante, ese sensual babydoll no la había visto en años ya que fue un regalo de sus amigas cuando ella había cumplido 18 y nunca lo había usado con ningún chico.

    —¿dónde encontró eso?

    —pues lo encontré al fondo de tu armario mientras esperaba que te cambies

    —no lo sé don, eso me regalaron hace mucho tiempo dudo que me quede aun

    —haa pero que chica más traviesa así que desde pequeña usabas estos trajecitos tan sexys

    —se equivoca, la verdad es que nunca lo use, solo fue un regalo de mis amigas cuando cumplí 18 y lo hicieron en plan de molestar por eso es que es tan atrevido

    —pues pruébatelo y sabremos si aún te queda o no

    —uyyy (renegó haciendo una especie de puchero) mmm bueno está bien lo hare pero por favor no desordene más mi cuarto

    —jaja no te prometo nada pequeña, pero hagamos algo mientras te pones bonita para mí, iré por una botella más para no bajar luego

    —por favor no haga mucho ruido saldré enseguida.

    —trato hecho, seré tan silencioso como una pluma jeje

    La chica soltó una risilla por la ocurrencia del anciano y se metió enseguida al cuarto, el cachondo viejo bajo raudamente la escaleras y se puso a buscar que más tragos tenía el estirado padre de su hermosa amante, tenía que aprovechar este momento de probar todo lo que alguna vez soñó, por una vez en su vida tomaría licores de verdad y no la mierda que siempre estaba acostumbrado a tomar, con sumo cuidado saco de su cajas algunos licores que se veían bastante caros por los detalles de la botella y la caja, sabía que no podía llevárselos todos, así que acomodo los licores de tal modo que al irse se llevaría todo lo que pudiera, al finalizar su cometido tomo un par de vinos uno dulce y un semiseco, se subió rápidamente otra vez, se sentía un muchacho de nuevo y sabía perfectamente por todo lo que escuchaba que lo que más preferían las pendejas era vino, también sabía que el vino muchas veces es traicionero ya que es muy rico y suave pero también puede llegar a chocarte rápidamente, más aun si eres alguien que no suele tomar

    El viejo entro agitado al cuarto por lo rápido que había corrido y vio a la chica tímidamente sacando la cabeza del baño para ver si su horrible amante estaba ahí

    —ahora fue usted el que se tomó su tiempo

    —jaja lo siento chica, pero como me dijiste que este whisky era muy fuerte para ti, estaba pensando que era lo mejor así que decidí sacar un par de vinos

    —ay sí, eso me gusta más, ¿cuál ha sacado?

    —pues todos tienen nombres raros pero acá dice algo de lurtun, lurtin

    —bueno no se mucho de marcas pero mientras sea vino ya estoy feliz

    Lo que ambos ignoraban es que el viejo sin querer saco uno de los mejores vinos que tenía el padre en su pequeño bar, se trataba de un “Lurton Pasitea 2007” cuya principal virtud está en la acidez combinada con ese toque dulce que caracterizaba estos vinos, el harapiento sujeto solo se limitó a ver que tenía la apariencia de vino y lo cogió.

    —ahora si muñeca es hora del espectáculo.

    La joven sensualmente saco una de sus piernas para los efusivos aplausos del malviviente, Milly sabía que las condiciones no le eran favorables y pedirle que se fuera a descansar ya no funcionaría, ella con todo lo que le había pasado estaba más que satisfecha y quería parar a su anciano amante de alguna forma, por lo que lo único que se le vino a la mente fue darle un pequeño espectáculo para que no reniegue y hacerle eyacular lo más rápido que pueda para que combinado con el alcohol se fuera a dormir y ya en la mañana pensaría en algo, así que tímidamente salió del baño.

    El espectáculo era bárbaro la chica tenia puesto un babydoll strapless azul oscuro los cuales solo se sostenían de las copas de los pechos, a los 18 años Milly no tenía los grandes pechos que tiene en la actualidad y ahora esa zona le apretaba un poco, lo acompañaba una pequeña tanga también del mismo color el cual se notaba claramente ya que la fina tela del babydoll era transparente.

    El viejo una vez más se encontraba anonadado a tal punto que dejo el trago a un lado solo para aplaudir a la chica por el monumental cuerpo que esta se manejaba, este día sin duda Milly le ha hecho dar varias impresiones que seguramente matarían de un infarto a uno de su edad.

    —justo cuando pensaba que no podías estar más buena sales con ese trapito y me callas la boca.

    —jiji se llama babydoll dígame ¿le gusta?

    —me encanta preciosa, siento que me voy a correr solo de mirarte, venga lindura regálale un bailecito calentón a este pobre viejo.

    —no sé, eso de bailar sensualmente nunca lo he hecho, me da penita

    —venga preciosa, báilame esa canción mmm como se llamaba mmm “america guoman” o algo así decía

    Milly rápidamente busco en el internet de su celular y lo empezó a reproducir

    —mmm ¿será esta? ¿American woman?

    —sisisi esa es, dale mamasota, que una hermosa nena me baile solo para mí siempre ha sido uno de mi más grandes anhelos, lástima que nunca tenía el dinero para ir a uno de esos cabarets.

    —pues hare mi mejor intento, no se ría si lo hago mal he.

    —Claro que no nena claro que no, con ese culaso que te cargas dudo que alguien pueda reírse o pensar en otra cosa que no sea tu cuerpo jeje –esa última parte lo pensó dentro de sí.

    La hermosa joven comenzó con su contorneo de caderas al ritmo de la guitarra eléctrica que se escuchaba a través de su celular a medida que la canción avanzaba la seguridad de Milly aumentaba y sus movimientos se sincronizaban muy bien con la música.

    Al viejo se le salían los ojos, tenía a una hermosa universitaria bailándole sensualmente en su propia habitación mientras sostenía su botella de whisky Johnny Walker etiqueta azul, un licor que en la vida habría pensado beber y a pesar de ser algo fuerte, no era nada en comparaciones con los rones adulterados a los que estaba acostumbrado a beber además pronto le esperaba una botella de vino que compartiría con la hermosa chica para embriagarla más y así poseerla toda la noche, jamás en su vida había tenido tanta suerte, no pensó que en los últimos años que le quedaban de vida se encontraría con una oportunidad de tal magnitud así que tenía que aprovecharlo lo máximo ya que después de este día no tenía la seguridad si volvería a pasar por lo mismo alguna otra vez y después de que los interrumpieran en plena acción los vagos del puente, juro que esta vez su presa no se le escaparía pase lo que pase, así tenga que retenerla contra su propia voluntad o con chantajes si es posible.

    Milly por su parte ya más desinhibida miraba de rato en rato la cara del viejo que era un poema, se sentía bien al darle un espectáculo de tal magnitud a tan horrible anciano el cual seguramente nunca más volvería a tener un oportunidad así

    —¿lo hago bien? —preguntaba tímidamente.

    —lo haces como una profesional, ganarías buen dinero moviéndote así en un cabaret de alto calibre.

    —jiji nooo estoy bien así gracias, mejor póngase cómodo y siga disfrutando del espectáculo, por cierto tengo algo de sed, deme un poco del vino que ha traído porfis.

    —sus deseos son ordenes mi reina, justo le traje un vasito para que usted misma me diga hasta donde quiere que le sirva.

    —sírvame lleno.

    —estas segura nalgo… digo preciosa

    —siii hacer esto me ha dado mucha sed, además los vinos que trae mi papi para celebrar algún evento siempre son ricos.

    —pues seco y volteado chica, ven siéntate a mi lado para que no vayas a botar nada

    La chica se sentó al lado del viejo, acomodo su babydoll de la parte de adelante, cruzo sus carnosas piernas y soltó una leve risita

    —¿qué pasa?

    —mmm no sé, como que se siente raro

    —¿raro? ¿A qué te refieres?—preguntaba el viejo mientras simulaba una cara de incredulidad solo para tener más confianza con su presa.

    —mmm es que estar con usted tomando en mi cuarto y peor aún vestida de esta manera.

    —¿te sientes incomoda?

    —nooo para nada, no me malentienda, solo es… extraño nada mas

    —pues como yo lo veo esto recién acaba de empezar, ¿tú crees que se ponga más extraño si pongo mis manos encima de esas largas y hermosas piernas?

    Antes que la chica respondiera, el viejo ya había puesto ambas manos en los muslos desnudos de Milly

    —¿será muy extraño si empiezo a sobar un poquito tu suave piel?

    Milly no sabía exactamente que responder, así que solo atino a tomar muy despacito su vaso de vino.

    —uffff que delicioso vino, sin duda usted ha escogido uno de los mejores.

    —pues claro chica tantos años tomando ya me hicieron un experto en estas cosas jeje.

    —se ve que usted si sabe, mmm ¿quiere que baile otra canción?

    —me encantaría seguir viéndote, pero antes acompáñame con un par de traguitos mas mmm Milly ¿verdad?

    —jaja ¿es en serio? Después de todo lo que paso ¿no se acuerda bien de mi nombre?

    —pues tú misma lo has dicho, han pasado muchas cosas y la verdad solo quería asegurarme para no meter la pata más adelante jeje.

    —usted es un raro

    —tener a una chica tan hermosa como tú a mi lado, hace poner raro a cualquier persona.

    La joven noto que el cambio de humor del viejo cascarrabias había cambiado drásticamente, ya no estaba agresivo sino que incluso era más “caballero” en su forma de hablar, intuyo que es gracias al licor que estaba tomando a grandes sorbos, de alguna manera eso la tranquilizaba ya que tal vez no era necesario hacer que se corra el desagradable sujeto para que pueda descansar hasta mañana sino que el trago haría todo el trabajo, aunque esa mano juguetona que le sobaba suavemente sus piernas y que poco a poco tomaba más confianza le hacían dudar un poco.

    —con ese trapito que llevas puesto sin duda te ves como una diosa, ¿tienes algún conjuntito más que me quieras modelar?

    —como le dije señor Eulalio esto me lo regalaron cuando cumplí 18 y la verdad nunca me lo había puesto,

    —es una lástima, me hubiera gustado que me modelaras algún trajecito más.

    —Pues la verdad más adelante podría comprarme uno ya que este traje me queda algo apretado sobre todo en la parte de acá adelante. —dijo esto apretándose suavemente sus deliciosos pechos

    —pues eso es obvio mi reina, a los 18 seguramente no te cargabas tan hermosos pechos como los tienes ahora.

    —jijiji que cosas dice, pero bueno creo que tiene razón, estas niñas no eran tan grandes en ese tiempo.

    —ya lo creo, así que la próxima vez que vayas a comprar una de esas cosas, me llamas para ir juntos a alguna tienda y yo mismo te daré mi opinión para que te lo compres o no ¿te parece?

    —pero don, en los vestidores de las grandes tiendas siempre hay alguna persona cuidando, así que dudo que usted pueda meterse al lugar donde me esté cambiando y darme sus opiniones.

    —ya se nos ocurrirá algo en ese momento preciosa, aunque yo no soy muy partidario de esas grandes tiendas, por el mercado que estaba a unas cuadras de donde vivía también vi que vendían unos trajecitos muy parecidos al que llevas puesto, los cuales quedarían muy bien en una chica de tan buen cuerpo como tú,

    —aun así no podría modelarle ya que habrían muchos sapos

    —cómo te digo, ya algo se nos ocurrirá, además me sentirá halago si todos esos sapos me vieran al lado de una chica de tan lindas curvas, así que ¿qué dices? ¿Te animarías a hacer algo tan erótico como eso lindura?

    —mmm no sé, lo pensare… y dígame ¿qué hará ahora que los policías seguramente se llevaran sus cosas como me dijo? —Milly trato de cambiar el tema para molestia del viejo que vio que la chica no le siguió el juego, lo cual denotaba que aún faltaba que tome más trago para que se suelte por completo y este a merced de sus manos, así que mientras le servía un vaso lleno de vino, le siguió el hilo y respondió a Milly de la manera más normal.

    —pues no hay mucho que hacer, simplemente empezar desde cero, aunque algunas cosillas estaban llenos de recuerdos como mis cartitas, lastima ahora ya nunca más los veré… pero no todo es malo al menos me alegro que pueda pasar esta fría noche en un lugar tan cálido en compañía de tan hermosa dama.

    —debe ser duro empezar desde cero, si gusta le puedo prestar algo de mi ahorros para que no se le haga tan difícil, conozco a unos amigos que lo podrían prestar un cuarto mientras trata de buscar un mejor lugar.

    —es muy gentil de tu parte nena, pero yo preferiría quedarme contigo y pasarla rico.

    El viejo se acercó a ella y la empezó a abrazar

    —jiji a mí no me molestaría, pero como vivo con mis padre dudo mucho que les guste la idea, lo mejor es que por ahora se quede en ese lugar que le digo hasta que las cosas mejores

    —mínimo me iras a visitar

    —pues claro

    —¿me visitarías con algún trapito parecido al que llevas puesto ahora?

    —puesss eso sí que lo veo difícil, además recuerde que solo estoy haciendo esto como regalo por ayudar a ese pobre hombre que se estaba desangrando, ojala ya se encuentre estable.

    —¿así que esto es mi regalo?, Y dime preciosa ¿qué más comprende mi regalo?

    —pues básicamente el bailecito que le hice jaja

    —¿nada mas eso?

    —¿le parece poco que le baile en babydoll solo para usted eso sin contar todo lo que está tomando cortesía de la casa?

    —jaja pues no me parece poco, sin duda es un gran regalo pero yo me imaginaba alguito más, recuerda que yo te saque de ese lugar y si no avisaba a tiempo a la policía lo más seguro es que el pobre chico hubiera muerto.

    —mmm y ¿qué más propone?

    —pues no sé, ¿tal vez continuar lo que se quedó pendiente en el carro?, Aunque sea un poquito.

    —jiji ¿qué tan poquito?

    —pues puede ser algunos besitos, tus labios son tan suaves y carnosos, en toda mi vida jamás había probado labios tan dulces

    —mmm mmm no sé, si gusta puedo darle un besito en el cachete o en la frente

    —pues moriría por un beso tuyo en el cachete al menos

    —está bien eso sí puedo cumplir.

    La chica acerco sus jóvenes labios al horrible rostro del sujeto y le dio un sonoro beso en ese sucio y caído cachete

    —falta el otro lado lindura

    —está bien

    Justo cuando la chica se acercaba a darle otro beso, el viejo volteo rápidamente su cara y pudo juntar una vez más sus labios resecos con los suaves labios de la chica que sorprendida dio un pequeño salto hacia el costado.

    —eyy eso es trampa —Dijo la chica de una forma muy juguetona.

    —jeje perdón chica no pude evitar hacerlo, hace muy poco sentí lo mejores labios que haya podido sentir y tenía que volver a sentirlo, ahora me toca a mí darte uno en tus dos cachetitos.

    —está bien pero nada de trampas he.

    El viejo se acerca lentamente a la chica y le da suaves y pequeños besos, poco a poco Milly recuerda cuando estaba metido en ese antiguo carro intercambiando salida con ese desagradable sujeto, su memoria es muy buena y recuerda con gran detalle como esa intrusa lengua se metía con gran frenesí en su boca, por su parte don Eulalio ya le había dado más de 5 besos en los cachetes, pero como la chica aun no reaccionaba pensó que le estaba dando luz verde para que siga, por esta razón poco a poco empezó a besar su frente, nariz, lentamente se acercaba a esos dulces labios que eran el premio mayor.

    Milly en un momento salió de su recuerdo ya que el mal olor que desprendía la boca del horrible sujeto la hizo volver en si.

    —oky ya muchos besos

    La chica se levanta de la cama pero el viejo la abraza rápidamente por atrás y la hace sentar en sus piernas, las grandes nalgas de la chica cubiertas apenas por un fina tela de su tanga caen fuertemente sobre las arrugadas piernas del septuagenario, Milly siente el tremendo bulto, sabe que lo único que la protege de una inminente penetración son los sucios pantalones del viejo, entonces se le vino una idea a la mente, Milly aún estaba decidida a hacerle eyacular para que así calmara la calentura del viejo, suponía que a su edad ya era un milagro que tuviera una erección así, que si lograba su objetivo todo se iba a calmar al menos hasta mañana, así que aprovechando que la tenían bien agarrada, se acomodó mejor en las piernas de don Eulalio, tomo su celular y puso una música de Joe Cocker y procedió con su plan.

    —acá va la otra parte de mi regalo —dijo la muchachita con una dulce voz al oído del anciano, que ayudada por la música se movía suavemente contra el miembro del anciano, si lograba su objetivo podría hacerlo eyacular sin la necesidad de usar sus manos o su boca como en algún momento pensó.

    —ufff tienes unas nalgas bien grandotas preciosa —decía el viejo mientras dejaba que Milly lo llevara a su ritmo por tanto el besaba los desnudos hombros y sus manos acariciaban levemente los muslos de la muchacha.

    —¿será que soy muy pesada? Si gusta me puedo levantar —decía la chica en un tono muy coqueto.

    —para nada, me encanta como te mueves y mueves esas nalgotas tuyas.

    —jiji que exagerado no son tan grandes

    Don Eulalio pasó una de sus manos de los suaves muslos a agarrar firmemente una de esas antójales nalgas para luego darle una pequeña palmada.

    —¿bromeas? las tienes bien grandotas y bien duritas.

    —ayyy suavecito, tranquilice sus manitas, deje que yo haga todo el trabajo.

    Poco a poco aumentaba el movimiento de sus caderas, ya no seguía el ritmo de la música sino el ritmo que su propio cuerpo quería, sabía que hacer eso era un arma de doble filo ya que al moverse de esa manera en aquel miembro tan erecto también haría que ella se excite pero tenía fe que en cualquier momento haría que el viejo se corriera.

    Pasaron más de dos canciones y aún no había indicios de que se vendría, muy por el contrario la propia joven se ponía cada vez más colorada por el movimiento y por todo lo que el horrible sujeto le decía al oído, poco a poco la muchacha se acercaba más a esa boca tan maloliente como si de una adolescente enamorada se tratara.

    —¿sabes? Hasta ahora no me creo que tenga a una mujer tan hermosa moviéndose así y estimulando cada vez más a mi muchacho

    —¿si…?

    —esos labios tuyos son riquísimos, ¿recuerdas nuestro primer besito?

    —usted en muy calentón, esos no eran besos, literalmente usted solo pasaba su lengua por toda mi boca.

    —¿así? ¿Y cómo debería haberlo hecho?

    —pues así.

    La chica agarro suavemente la cabeza de don Eulalio, acerco sus suaves labios y se fundió en un beso romántico, como si fueran unos adolescentes enamorados.

    —wooow eso se sintió bastante bien.

    —¿ve que es muy diferente a lo que me hizo en aquel lugar?

    —quiero mas

    —uyyy que urgido usted, pero bueno está bien, le enseñare como lo debe hacer ¿está listo?

    —si hermosa, pero eso sí, no dejes de moverte, no dejes de restregarme esas nalgotas tuyas, muévete más fuerte.

    —oooky

    Luego de varios besitos tiernos, los labios dejaron de ser los únicos protagonistas, ahora sus lenguas se entrelazaban tímidamente, para luego ir tomando cada vez más énfasis debido a los movimientos coitales que hacia la chica y tenía al viejo en el paraíso.

    Milly se movía cada vez más fuerte, sabía que tenía que hacerlo eyacularlo lo más antes posible, el beso era solo un plus o tal vez le gustaba, en ese momento no tenía intención de ponerse a pensar bien las cosas, su objetivo era uno y por tal motivo se movía cada vez más fuerte.

    —que rico besas ricura.

    —¿siii? ¿Le gusta? ¿Quiere más?

    —claro que quiero, tu boca es el cielo

    —pues venga y sigamos dándonos besitos de lengüita.

    Los besos efusivos siguieron por al menos 3 a 4 canciones más que sonaban del celular de la joven, el viejo quería cada vez más así que tomo uno de los suaves pechos de la chica por sobre su ropa y lo apretó con una fuerza moderada, esto hizo que Milly diera un pequeño gemido

    —uyyy nooo doncito no haga eso, aun siento mis bubis algo adoloridas por lo que paso hace unas horas.

    —es increíble que una chica de tu edad tenga unas tetas tan grandes, mi mano no alcanza a cubrirla por completo, son tan suaves y firmes, espero que no hayas olvidado tu promeso de darme “tetita” todos las veces que quisiera.

    —no lo he olvidado pero porfiiis trátelas suavemente no las apriete muy fuerte que aún no sale nada.

    “jeje por ahora no sale nada, pero ya verás toda esa rica leche que producirás cuando te preñe”, pensaba entre si el septuagenario.

    —jaja está bien tetoncita, venga párate un rato y ponte en frente de mí.

    —¿qué quiere que haga?

    —¡salta! Da pequeños brinquitos quiero ver esas ubres tuyas dando botes.

    —mmm

    —vamos preciosa, has feliz a este pobre viejo.

    —mmm está bien, pero me da algo de pena hacer eso.

    La joven antes de empezar se acomodó bien su babydoll, para que no se le vaya a escapar una mientras se mueve, acto seguido procedió a dar pequeños saltitos, el movimiento de esos grandes y suaves pechos era hipnotizante, con solo dar unos pequeños brincos el espectáculo era hermoso, esas hermosas montañas de carne se balanceaban majestuosamente para deleite del anciano.

    —salta más alto chica más alto

    —ufff no puedo más me duele mis bubis cada vez que se mueven de esa manera.

    —jaja pobrecita, ven siéntate otra vez en mis piernas las voy a sobar un poquito para que pase el dolor ¿ya?

    —“para que se pase el dolor” si como no… bueno de todos modos trátelas con suavidad.

    —descuida eso hare.

    El viejo ya con la aprobación de la chica se dispuso a tocar suavemente esas monumentales montañas de carne, comenzó haciendo pequeños círculos en la parte alta del pecho, el repugnante sujeto ahora quería llevar las cosas poco a poco.

    Los gordos dedos lentamente bajaban en pequeños círculos, mientras que con sus labios partidos le besaba los desnudos hombros, sentía como sus dedos se hundían cada vez más, sentía esa suavidad.

    —¿Se siente rico mis masajes?

    —uff si

    —¿sabes? Un viejo amigo me enseño como hacer un masaje a cuerpo completo cuando aún era joven, ¿quieres que te enseñe como se hacía?

    —siii porfiiis

    —¿me dejas bajar mis manos un poco más?

    —mmm aja —la chica respondía afirmativamente a todo lo que le decía el viejo, trataba de disfrutar lo máximo posible el masaje.

    —pues manos a la obra entonces, uyyy pero que suavecitas están.

    El viejo y sus manos hábiles empezaron a frotar sobre la ropa los suaves pechos, estiraba completamente su mano para poder abarcar sin éxito todo el pecho de la chica, bajaron un poco la parte de arriba del babydoll de Milly y empezó a sobar con gran pasión los senos de la chica, los hábiles dedos rodeaban todo el pecho sin llegar a tocar aun el pezón

    —vamos nena bájate toda la parte de arribita, enséñame esas gemelas tuyas una vez más.

    La chica no dijo nada solo atino a obedecer y una vez más el anciano tenía entre sus manos esos grandes y apetecibles senos a su alcance, don Eulalio tumbo suavemente a Milly a la cama para admirar ese par de bellezas.

    —que sabrosas que se ven, vamos chica acércame tu misma hacia tus tetas

    Milly con mucha delicadeza tomo la cabeza casi calva del anciano y la llevo hasta sus apetecibles senos, el horrible sujeto al sentir una vez más la suavidad de estas montañas de carne en su rasposa y arrugada cara solo atino a pasar su caído cachete por todo el seno, rozaba el pezón de la chica solo con su cachete para estimularla cada vez más, luego el viejo subió un poco su rostro para empezar a besar el cuello, lo hacía con mucho énfasis para calentar aún más a una acalorada Milly, subió un poco más y le planto un beso, un beso muy parecido al que se le clavo en ese viejo carro donde le metía full lengua y exploraba cada rincón de la chica, paro solo un momento para dar un par de grandes sorbos a su botella de licor y siguió metiendo su sucia lengua, gracias a aquel licor es que Milly podía soportar algo mejor el horrible aliento que se manejaba el viejo que cada vez se encontraba más cachondo, ahora no solo se limitó a meterle lengua, sino que le pasaba la lengua por su linda carita , todos los cachetes de la chica se llenaron de babas del viejo hasta que logro con esa hábil lengua tomar el lóbulo de la orejita de la chica el cual era uno de sus puntos erógenos.

    Apenas Milly sintió en su lóbulo derecho esa lengua juguetona dio un pequeño gemido entre dientes tratando de controlarse, ya que ella sabía que era un punto sensible, ese pequeño gemido basto para que don Eulias le diera un curso completo a esa orejita, recorriendo con mucha energía la parte de arriba como la parte del lóbulo al cual le daba leves mordisco para el disfrute de la universitaria.

    La preciosa chica no soportaba más, quería sentir esa viscosa lengua lamiendo sus tetas una vez más, así que fue ella misma la que empujo la cabeza del viejo para abajo, otra vez hasta sus antójales pechos, esta vez para que don Eulalio se diera un gran banquete con esas mamas que pedían a gritos ser succionadas.

    El hombre no le dio más vueltas al asunto y de una sola succión engulló el pezón izquierdo de Milly, el viejo una vez más chupaba fuerte como si realmente quisiera sacarle algo de leche, por su parte, la universitaria olvido su dolor y solo quería que aquel horrible vejete le chupara sus pechos como lo hizo hace unas horas

    —mmmm ¿te gusta bebe?, ¿están sabrosas mis bubis?

    —uff ¿cómo me dijiste tetona?

    —bebe, Ahhhh es que realmente parece uno chupando así mis bubis, así que de ahora en adelante será mi bebe.

    —me parece bien, esas tetotas tuyas pedían a gritos ser chupadas, quiero que pronto estas ubres produzcan leche escuchaste mi chica, quiero que me alimentes con tu lechita y a cambio yo te daré la mía, te llenare de lechita por todos tus agujeritos ¿te parece?

    —uff ¿bebito y si quedo embarazada?

    —quiero tener muchos críos sanos y fuertes contigo preciosura, pero eso lo dejaremos para más adelante, ahora solo quiero culearte todas las veces que quiera y para estar seguros cada vez que te llene de mi leche te tomaras esas pastillitas que toman las pendejas de tu edad.

    —pero don, escuche que esas pastillas hacen mal si se toman seguido

    —será un pequeño sacrificio a cambio de no sorprenderme con bendiciones todavía, aun no estoy listo para ser padre jejeje

    El viejo alternaba de seno en seno, con un boca succionaba lo más que podía y con la otra usaba sus dos dedos, el pulgar y el índice para endurecer los pezones y sean más fáciles chuparlos y darle pequeñas mordidas

    —uyyyy mi bebe que rico lo hace, dale siga chupando

    —eres una verdadera calenturienta, dime una cosa, ¿me dejarías mamártelas en un campo abierto?

    —uy sii, todo lo que usted quiera, pero tendríamos que ser discretos para que ufff nadie nos vea

    —y si yo te pidiera que le dieras de lactar a otro, ¿lo harías?

    —mmm esteee no sé, estas chicas son solo para usted

    —lo se hermosa, yo soy el dueño de tus ricas pechugas, ¿pero no te gustaría que otro a parte de mí también tenga el privilegio de chupártelas?, seguramente en la calle tienes muchos pretendientes, porque no hacer feliz a un par de ellos ¿ha?

    —mmmm pues sí, cuando salgo la mayoría de hombres ya sea un hombre de edad como usted o un joven siempre se me quedan mirando mis pechos así vaya con una chompa siempre fijan sus ojos en ellas

    —¿y no te gusta?

    —pues me siento halagada, aunque algunas veces si me siento algo incomoda

    —no los culpo, tus tetasas están tan buenas que se me hace injusto que solo yo disfrute jeje y dime muchacha de todos tus admiradores ¿habrá alguno que desearas que este también en el lugar donde estoy yo ahora? Y ojo que no me refiero a algún enamoradito billetudo y pija corta sino a alguien que realmente desee poseerte pero no pueda hacerlo debido a su edad o condición

    —¿edad o condición?

    —¡alguien como yo pues mensa!, sé que te encantan los viejos como yo, sino pues no me explico que hago ahora en tu casa agarrándote las tetas jeje

    —nooo don se equivoca yo…

    —yaaa no me vengas con tonteras de malentendidos ahora, respóndeme de una vez.

    —puess puesss

    —si no me dices te morderé una teta con todas mis fuerzas y no respondo he

    —noooo no haga eso plisss mmm pues, ahora que lo menciona siempre que salgo a correr en las mañanas el anciano que barre la calle se me queda mirando —dijo de forma rauda lo primero que se le vino a la mente que se ajustaba a las exigencias del viejo.

    —¿qué edad tiene ese sujeto?

    —nunca le pregunte pero le calculo unos 60-70 años

    —¿qué más sabes de él?

    —no mucho, por lo que he visto solo sé que es muy apegado a su esposa la cual es una vieja bruja que siempre está rajando de alguien en la urbanización, ya un par de veces he tenido algún altercado de palabras porque supuestamente “ando vestida muy indecente”, lo que ella no sabe es que así es la ropa para entrenar, a veces se sienta en el parque hasta que el señor acabe y se van juntos, yo creo que esa vieja fea lo tiene bastante controlado al pobre señor, aunque por lo que veo el pobre aun así la quiere, supongo que ya se acostumbró a que lo traten de esa manera.

    —jaja pobre sujeto, ser saco-largo de una vieja loca debe ser horrible, al menos tú le alegras la mañana con esa rica figura que tienes.

    —jiji pues en varias ocasiones lo he sorprendido mirándome fijamente mientras hago mis ejercicios de estiramiento en el parque muy cerca de donde el barre, me gusta cuando me mira morbosamente mi cola y su esposa está cerca, es un morbo muy rico además que es una manera de vengarme de esa vieja atorrante.

    —vaya vaya, ¿y no te gustaría corromper a ese viejo casado y dejarte manosear un poco por él y yo en algún lugar de ese parque mientras la anciana loca de su esposa lo espera?

    —uffff si, provocar a ese señor y darle un buen regalo por su arduo trabajo de limpieza es algo que quisiera hacer, el parque donde hago estiramientos es grande y ahí muchos arbustos que pueden tapar tranquilamente.

    —jaja no se diga más, se nota que eres toda una cachonda, luego pensaremos en alguna forma de darle una alegría a ese pobre idiota, ahora venga es hora de hacer algo que no me hiciste en el carro, ¿sabes a que me refiero?

    —¿a chupársela?

    —exacto chica, pero que buena memoria tienes, ¿o es que tenías unas ganas enormes de mamármelo?

    Milly no respondió solo se alejó del horrible sujeto un momento para acomodarse y bajarles los pantalones, como ya sabía que no tenía ropa interior, solo dio un pequeño jalón y el andrajoso pantalón cayo mostrando una imponente verga.

    —venga agárralo —dijo el viejo

    La chica sintió una vez más esa caliente vara, ahora producto de la calentura de esa fabulosas mamadas a sus senos es que por cuenta propia se dedicó a masturbarlo con la intención de que ya por fin hacerlo eyacular, ya que su idea anterior había fallado, ahora solo le quedaba masturbarlo hasta el cansancio y en el peor de los casos hacerle una mamada como quería el cachondo viejo, así que le puso bastante énfasis para evitar a toda costa la penetración, aunque a estas alturas la idea no le parecía tan mala.

    —que bien lo haces, vaya que eres una experta, quiero ver si tu boquita es tan hábil como esas manos.

    Milly se arrodillo derrotada, sabía que se le había acabado el tiempo y lo único que le quedaba era darle la chupada de su vida a ese horrible vejete, pero al ver tan imponente verga que se manejaba el anciano dudo por un momento, el viejo que acariciaba la cara de la chica desde arriba la animaba poco a poco a que abriera su boquita.

    —vamos bebita, es hora que te tomes tu biberón, empieza dándole algunos besitos

    —muack ya está —dijo Milly que beso la cabeza de la verga la cual olía realmente mal.

    —eso nena, dale más besitos en la puntita.

    A pesar del olor a mierda, la chica siguió dándole besitos cada vez más largos pero sin abrir su boca, el viejo noto que aún le quedaba bastante a la botella de vino, así que le invito que tome un par de sorbos y así se le haría más fácil chuparle la verga, la chica hizo caso al consejo del vejete tomo varias bocanadas de la misma botella y abrió lentamente su boca, gracias al alcohol que había tomado tan rápido Milly dejo en segundo plano el horrible olor y sabor de la verga de su acompañante.

    —eso abre más tu boquita, te la comerás entera y no querrás despegarte de ella muy pronto.

    El viejo mañoso alargo su mano para seguir manoseando uno de los pechos de Milly mientras esta aun pensaba en cómo sería la mejor forma de hacerlo, ya que si bien no era virgen, las pocas veces que tuvo relaciones siempre rechazo hacer sexo oral a su pareja por que no se sentía preparada o porque simplemente no quería, desgraciadamente esas alternativas no la acompañaban esta vez ya que si se negaba era muy probable hacer que el viejo se enoje de nuevo y haga todo un problema, así que poco a poco se fue metiendo esa apestosa verga a su boca.

    —mmm mmm ¿lo hago bien?

    —vas bien, pero usa más tu lengüita

    Milly ahora pasaba su lengua por el tronco mientras sus deditos jugaban con la cabeza de ese hediondo miembro viril y lo apretaba suavemente.

    Mm parece un malvavisco, pensaba dentro de sí la curiosa chica

    —¡vamos! ¡Vamos! Métetela en la boca y trata de hacer lo mejor que puedas

    El vejete algo desesperado por las tímidas lamidas de la joven dejo de jugar un rato con sus pechos para tomarla de su rostro y llevarla con algo de fuerza hasta su verga para luego embutirle lo más que podía provocándole arcadas a una sorprendida joven

    —uffff esooo que riiica boca tienes

    La chica intento seguir el ritmo con algo más de empeño para hacerlo ella sola sin ayuda

    —eso mamasota, sique aprendes rápido he.

    Las canciones seguían pasando si parar en el celular de la joven, ya habían pasado como 5 canciones y Milly seguía chupando a gran ritmo esa verga que no daba signos de doblegarse de momento. La pobre sentía adolorida su quijada y estaba sorprendida ya que a pesar de su esfuerzo y hacer todo lo que el viejo le pedía no logro que se viniera, pero aun así seguía esforzándose hasta que sintió las tibias manos del sujeto que alejaban su carita y sus labios de ese asqueroso miembro.

    —échate en la cama y ponte flojita, descuida aun no te la pienso meter.

    —este ¿qué piensa hacer don Eulalio?

    —te devolveré el favorcito que me acabas de hacer jeje

    Don Eulalio con mucho cuidado ayuda a la arrodillada joven a levantarse y cuando estaba frente a ella le mando otro ensalivado beso y la empujo para que ambos cayeran en la cama sin despegar su bocas ni un segundo, luego empezó a bajar su hedionda boca hasta llegar otra vez a esos antojables y adoloridos melones, esta vez no las chupaba sino que le daba lengüetazos furiosos por todo el seno centrándose en los alrededores del pequeño pezón de la chica.

    Siguió bajando y empezó a besar el estomaguito de Milly donde también le dedico algo de tiempo para abarcar todo le vientre de la muchacha hasta desviarse por el inicio de una de sus piernas, paso por alto el tesoro de su reina, quería dejar el postre para el final así que se centró en lamer y besar esas largas y bien formadas piernas.

    A todo esto Milly solo se retorcía de placer, jamás habían sido tan detallistas con su cuerpo, esa lengua juguetona paso por las largas piernas de la chica hasta llegar a sus deditos donde empezó a lamer uno por uno y dándole especial atención al dedo meñique, luego de eso volvió a subir ahora besando los tobillos, pantorrillas y así seguía subiendo esta vez decidido a comerse su merecido postre.

    El afortunado sujeto elogiaba cada vez que podía a la chica por poseer tan tentadoras piernas, lleno de muchos besos los muslos para que Milly poco a poco abriera las piernas y deje a la vista de ese horrible vejete su más preciado tesoro.

    Los besos seguían subiendo cada vez más hasta que llego a su meta la cual apenas estaba cubierta por un fina tela negra el cual procedió a besar y llenar de babas, Milly apenas sintió la boca del viejo juntarse con su vagina automáticamente cerro las piernas.

    —¿qué pasa mi chica?

    —no sé, esto es muy raro

    —¿es que nunca nadie te había chupado tu cosita?

    —pues la verdad no don y me siento algo extraña.

    —déjate llevar noma preciosa vas a ver que te va a gustar, venga abre las piernitas

    Milly poco a poco abrió las piernas aun con algo de temor, el viejo procedió a besar el monte de venus de la muchacha primero por encima de la fina tela para que la chica agarre confianza, luego de un rato procedió a bajársela lentamente, al principio la muchachita puso algo de resistencia pero el viejo uso su mejor floro y algo de fuerza para que le chica por fin cediera y se dejara bajar su fina tanga hasta la altura de las rodillas, entonces el viejo quedo maravillado, el tesoro de una hermosa joven de 22 años estaba enfrente de él, así que antes de que Milly se arrepiente puso su lengua a trabajar obre ese lampiño y bien cuidado tesoro.

    Lo primero que hizo es volver a llenar de besos y lengüetazos el monte de venus para luego con su hábil lengua recorrer los alrededores hasta llegar a los labios mayores, la pobre al principio se sentía algo asustada pero después de un rato empezó a disfrutar de esa nueva sensación y simplemente se dejó llevar.

    —uffff don esto se siente realmente bieeen

    —y recién estoy empezando jeje

    El vejete seguía en su labor pasaba la punta de su lengua cada vez más afondo del tesoro de la chica, hasta que llego al santo grial, el clítoris, el cual empezó a chupar e hizo que Milly diera un gran gemido

    —¡Siga, siga!… ¡No pare! Siga doncito siga ¡Oh Dios!…

    El horrible sujeto empezó alternar, primero dándoles grandes lamidas a todo el tesoro de Milly como si de un helado se tratase, las lamidas eran furiosas y eran acompañadas con los leves gemidos de la chica, luego se volvía a centrar en el clítoris y lo volvía a chupar, ese cambio hizo que Milly se ponga más cachonda y con un movimiento involuntario presionaba la cabeza casi pelada del sujeto contra toda su vagina.

    Don Eulalio reía para sus adentros, sabía que ya la tenía dominada, así que mientras chupaba suavemente el clítoris, metió con bastante facilidad dos de sus dedos debido a lo tremendamente lubricada que estaba la muchacha en esos momentos.

    —¿te gusta?

    —¡Uhhh… uhhh… ahhh! Siiii

    —¿quieres que te lo haga más fuerte?

    —¡Sí… sí…sí!

    —jaja me encantas mierda, quien diría que a esta edad encontraría a una mujer tan cachonda como tu

    —siiiii soy muy pervertida, me gusta ser así, mi mente siempre se imagina un montón de fantasías, pero al momento de querer realizarlas muchas veces me freno.

    —ya veo, ¿así como esa fantasía tuya de provocar al viejo que limpia las calles?

    —uy siiiii

    —¿en serio te gustaría verlo prendido como un becerro de una de tus tetas?

    —si me gustaría mucho Uhhh me gustaría ponerlo bastante cachondo, que sus arrugadas manos recorran todo mi cuerpo y que su arrugada, problemática y fea esposa este cerca y no sospeche nada.

    —jaja eres toda una zorrita, pues muy pronto te ayudare a cumplir esa fantasía, ¿qué te parece?

    —¿en serio?

    —pues claro, pero a cambio deberás hacer muchas cosas por mí ya que estaré compartiendo esas preciadas tetas a otra persona cuando tú misma dijiste que solo me pertenecían a mi

    —ahhhhh ahhh ¿y qué clase de cosillas quisiera que haga?

    —pues de momento, quiero que me prometas que este encuentro no será el único, y que a partir de ahora todo tu cuerpo es mío.

    —haaaa ¡hecho!

    El viejo empezó a meter un tercer dedo en el lubricado sexo de la chica por lo que ella dio un gemido más fuerte.

    —además cada vez que nos veamos vistas falditas cortitas y escotes grandes para poder mamarte esos melones cuando se me antoje, ya sabes soy un fanático de tus tetas jeje

    —esta bi…

    —además, disculpe que te interrumpa pero aun no termino, además cada vez que vayamos a un hotel me sorprenderás con algún atuendo y jueguito erótico también me prometerás que me dejaras meterte mano en cualquier lugar y momento que yo quiera.

    —ufff no se don eso es algo arriesgado, todo lo demás le puedo cumplir con gusto pero eso ultimo no sé, puede que nos metamos en problemas.

    —descuida mamacita yo siempre estaré vigilante mientras me la chupas o me den ganas de agarrarte una nalga por dentro de tu faldita y por cierto como sabes tu cuerpo me pertenece, si alguna vez dejo que putees con alguna persona siempre será bajo mi aprobación ¿te quedo claro?

    —si don, mi bebe pervertido

    —jeje eso me gusta más, ahora empieza lo bueno, súbete un poco más a tu camita llego la hora de consumar el acto y hacerte mi mujer, ahora nadie nos interrumpirá jeje

    —uff si don tiene razón, usted es un verdadero macho, hágame suya

    El vejete su subió a la cama y quedo a la altura de la chica, el tipo lleno de babas toda la linda cara de la chica, era la hora de la verdad, así que puso ambas piernas de la joven en su hombros y procedió a golpear con su verga la entrada de la muchacha, procedió a hacer círculos alrededores de ese delicioso tesoro lo cual desesperaba un poco a la chica que ya quería sentir dentro suyo esa gran vara de carne.

    —don… doncito bebeee rápido métamela, póngase un condón que esta sobre uno de mis cajones y métamela lo necesito dentro mío.

    —¿quieres tanto mi verga zorrita?

    —siii la quiero toda, quiero que me la meta como lo hizo en ese horrible carro

    —siempre me obedecerás y serás mía ¿verdad?

    —sii siiiii siempre lo obedeceré hasta en sus más pervertido deseos, ahora por favor ¡apúrese!

    —¿me dejara que te cache sin condón?

    —¿qué queee?

    —lo que oíste, si te lo hago, lo hare sin esa mierda de condón

    —pero bebiiito, ¿y si quedo embarazada?

    —ya hablamos de eso, no te hagas la tonta, además si por un milagro llegaras a embarazarte espero que sea una chica para que crezca rápido y ser yo el primero en hacerle mujercita antes de que los demás lobos me la ganen jeje

    Literalmente el viejo le había dicho que se cogería a una eventual hija de ambos, lo cual sonaba aberrante, pero la chica estaba tan cachonda y loca por verga que paso por alto eso y con un movimiento de cabeza dio luz verde para que el horrible sujeto la penetrase sin condón.

    —jaja pues si tanto insistes ahí te va

    El afortunado viejo empezó con la penetración de forma lenta, para que así Milly sintiera como era embutida poco a poco y sienta como su entrada se expandía para albergar esa gran verga.

    —uyyy ayyyy duele un poco pero siga ¡Más, más, más, más!

    —que cerradito estas mocosa, me encanta como la tienes y pensar que por ahí algún día saldrá un bebe mío pronto.

    —siga siga ayyyy siga me encanta este dolor, ¡me encanta! Ya no me duele tanto como en el carro.

    —esta vez te lubrique bien para que amortiguara lo máximo posible el dolor.

    —uff entonces cada vez que me lo haga, procure primero lubricarme bien en esa zona.

    —jeje no hace falta decírmelo preciosa, siempre lo hare.

    El viejo por fin logro penetrarla por completo y su cara era de gloria, sentir esas paredes vaginales apretando su miembro era una sensación indescriptible, tenía que hacer grandes esfuerzos para no venirse en ese momento.

    Luego de un rato de respiro el viejo por fin empezó con un leve mete y saca.

    —ayy ayyyy despacio bebe aun no me acostumbro del todo, la tienes bien grande y gruesa, eres todo un semental ayyy

    —ya no puedo esperar más zorrita, quiero culearte, quiero culearte toda la noche, veraz lo animal que puedo llegar a ser.

    —lo hará lo haraaa ppero porfiss deme algo más de tiempo

    El horrible sujeto no hizo caso y empezó con un bombeo normal, Milly solo atino a agarrar una de sus almohadas y morderla para no gritar.

    —eso traga tragaaaa ufff hija de la santísima pero que rico se siente esto, si no fuera por esos idiotas que se pelearon ahorita estaríamos en el carro dándonos el tercer o cuarto raund jeje

    —mmm ayyy mmmm

    —¿te gusta cómo te meto mi pinga zorra?

    —ayyyy siiiii duele, pero me gusta, me gusta mucho ahhhh

    —eres mía acuérdate pendeja ¡acuérdate!, solo bajo mi autorización podrás culear con alguien más que no sea yo ¿te quedo claro?

    —siiii solo suya uffff, no necesito nada más con usted puedo ser feliz.

    —así se habla, pronto te preñare, tus tetas se llenaran de abundante leche, muero por probar tu rica leche y hacerlo en cualquier espacio público.

    —uffff don Emilio bebe siga no pare no pareeee, me tiene sorprendida, no pensé que un viejo de su edad pudiera tener tal aguante.

    —Pues claro tetona, la experiencia es algo innegable, no soy como esos pendejitos que duran 5-10 minutos, conmigo tendrás horas y horas de ricas sensaciones

    —ayyy me ufff encanta, me encanta haberlo conocido, nunca había sentido nada así.

    —y esto es solo el comienzo, se me acurren miles de cosas por hacer contigo preciosa jeje pronto seremos como marido y mujer, te portaras bien y me trataras como un rey yo a cambio como recompensa te culearé todo el día, luego más adelante te llenare de hijos, al fin y al cabo tu papi los puede mantener, ven preciosa cambiemos de posición, ahora tu solita te ensartaras en mi verga, pero antes quítate esa ropita, quiero tenerte calatita

    Milly se separó un momento del viejo y enseguida sentía la necesidad de estar unidos nuevamente por lo que se quita rápidamente el babydoll que lo tenía bajoneado de sus pechos y lo tiro a un lado, luego subió a la cama gateando como una gata en celo y fue ella misma quien lentamente se metía ese gran pedazo de carne nuevamente dentro de ella para empezar a cabalgarlo suavemente.

    —ayyyy Ooohh sii que rico, me encanta esto, si hubiera sabido que esto se sentía tan bien me hubiera dejarlo hacer en la misma calle si fuera posible —decía la chica cegada por la calentura, hasta se había olvidado por completo de su plan de solo hacerle eyacular, ahora solo quería disfrutar y de ser posible que el viejo no se venga en horas para así sentir rico por más tiempo.

    —¡que rica estas mierda! Estas hecha perfecta para mi pinga, que rico es cachar con una zorrita como tú, luego de esta semana veré alguna manera de llevare a algún lado conmigo para seguir tirando hasta morir.

    —ahhhh ah pero bebe eso está difícil, no creo que me dejen vivir en otra casa por ahora ¡Uhhh! Aun me queda algunos semestres por terminar en la universidad y no creo que me dejen salir de la casa hasta que acabe, pero sí que me encantaría irme pronto con usted y hacer el amor todas las noches Uhhhh

    El viejo en ese momento solo pensaba en llevársela a seguir culeando a otro lugar cuando acabe el fin de semana, no pensó en vivir con ella de momento como se hacía idea la chica, pero de todas formas le resulto muy interesante ver que Milly pensaba esa cosas con solo un par de metidas de verga que le había dado.

    —ya pensaremos que haremos preciosa ahora mueve más esas nalgas, cabalga más fuerte perrita

    La chica aun pensando en lo anterior dicho soltó una risa suave

    —¿de qué te ríes ricura?

    —nada, es solo que me imagine como seria nuestra vida en el futuro, viviendo en alguna casita pequeña, yo me iría a trabajar en la mañana y usted se quedaría a cuidar a nuestros hijos-hijas y luego de una agotadora mañana seria suya toda la noche.

    —me encanta esa vida, aunque preferiría estar en una buena casa, yo sé que tus papis le darían lo mejor a su única hijita y a su macho culeador para que tengan una buena vida.

    —pero don ufff no soy hija única, tengo una hermana mayor y una menor

    —no me jodas pendeja, ¿y qué edades tienen? —preguntaba el viejo sorprendido pero sin dejar de bombearla.

    —puess mi hermana mayor tiene 27, ya no vive con nosotras y mi hermanita esta de campamento aprovechando sus vacaciones hasta mediados de febrero.

    —¿y qué edad tiene esa chica?

    —tiene 18, ufff acaba de salir del colegio, por eso es que está aprovechando sus vacaciones antes de prepararse para entrar a la Universidad, es una lástima pero ni siquiera estará en navidad con nosotras.

    —vaya vaya pero que interesante ¿y mis futuras cuñaditas también poseen un rico cuerpito como el tuyo?

    —dooon son mis hermanas

    —no tiene nada de malo preguntar jeje

    —ahhhh no me siento cómoda hablando de eso, mejor sigamos en lo nuestro bebe.

    —si no me dices ya no te dejare que cabalgues encima mío.

    —pero bebeee

    —es tu decisión muchacha —le decía con una sonrisa de oreja a oreja, curioso de saber más de sus cuñaditas a las que pronto les metería diente

    —está bien usted gana, puesss mi hermana mayor trabajo de modelo varios años mientras estaba en la Universidad y mi hermanita también tiene lo suyo jeje ambas locas heredamos nuestros atributos de mi mami que a pesar de su edad aún tiene todo en su lugar jijij.

    “Mmm así que estas locas, me gusta cómo suena eso jeje”, pensaba dentro de si el viejo

    —así que todas son tetoncitas por parte de tu mami

    —pues sí, aunque yo les gano a ambas en pechos, la única que esta sobre mi es mi mami.

    —vaya interesante, por lo que veo entonces estoy con la mejor de las tres hermanas

    —pues así parece, es usted un suertudo jiji

    —jaja pues este suertudo te dará tu regalo por estar tan buena ¡toma! ¡toma!

    Don Eulalio luego de escuchar lo de sus cuñaditas procedió a moverse lo máximo que podía, quería que la chica saltara sobre su verga como si de un juego se tratara, ya en estos momentos el dolor se había casi desaparecido y la calentura y arrechura estaba en su punto cumbre

    —ayy ahhhhh siiii doncito, ¿le gusta? ¿Le gusta estar haciendo el amor con alguien como yo?

    —me encanta mierda me encanta, venga ponte en cuatro, veras como un verdadero macho monta a una hembra buenorra como tu

    Milly obedeció rápidamente, verla en esa posición sacando el culo lo máximo que podía en busca de verga era todo un espectáculo, por un momento el viejo quiso sorprenderla y embutirle toda su carne por el culito de la chica, pero sabía que le haría daño y no quería romper tan rápido su nuevo juguete así que empezó a chuparle todo, desde el inicio de su vagina hasta llegar a ese ansiado bollito

    —uhhhh ¿doncito que hace?

    —pues nada preparando tu culito para que reciba mi verga.

    —usted esa loco esa cosa me partirá en dos, porfa no lo haga hoy sigamos haciéndolo por acá —decía esto la asustada chica mientras abría con dos deditos su vagina como dándole todas las facilidades para que el viejo siguiera en lo suyo, pero lejos de eso el horrible sujeto luego de saborearle bien su orificio metió su dedo pulgar haciendo que Milly dejara su posición de perrito y cayera, asustada por que el viejo quería poseer su virgen culito, enseguida se volteó y le suplico que no lo hiciera, que aún no estaba lista.

    —porfiss porfisss bebe hare todo lo que usted quiera pero porfisss no me lo haga por atrás, le prometo que usted será el primero en poseerlo pero para eso necesito prepararme.

    —jaja así que seré el primero en cacharte por el culito, pensar que seré el primer hombre en convertirte en una mujer completa me excita más.

    —hare lo que usted quiera pero no me lo haga hoy

    —¿lo que yo quiera? Pero que más puedes ofrecerme zorrita ya me has prometido muchas cosas antes y ahora te estoy culeando a mi gusto, solo me falta desvirgar ese bollito y el trabajo estará hecho, serás una mujer completa, una mujer digna de mi verga.

    —pídame lo quiera, lo haré todo tooodo si me perdona mi culito el día de hoy.

    —jaja veamos si tendría que posponer algo tan bueno como desvirgarle la cola a una joven tan linda y culoncita tendría que ser algo igual de bueno mmmm a ver mmmm ya se mañana mismo me despachas a la criada esa que está durmiendo ahora, invéntate cualquier excusa para así estar todo el sábado y domingo contigo como marido y mujer.

    —pero don ella vive literalmente acá, su familia está en otra ciudad, no se a donde la mandaría

    Mientras el horrible tipo trataba de convencer a su diosa, no perdía el tiempo y masajeaba a su gusto las firmes nalgas de la chica para darle luego unos grandes lengüetazos como si se trataran de unas enormes paletas.

    —bueno ese es tu problema, dijiste que harías todo lo que quisiera, si no puedes solo dímelo y prepara ese lindo culo tuyo que mi verga quiere sentir lo que es desvirgar un culito tan rico como el tuyo.

    —nooo no está bien mañana pensare en algo para que doña peta no este ni sábado ni domingo.

    —así me gusta chica, si eres así de obediente siempre tendrás tu recompensa, ahora prepárate para recibirla, ponte de nuevo en cuatro te prometo que no te desvirgare el culito… por ahora jeje

    —¿me lo promete?

    —claro que si nalgona

    —está bien confió en usted doncito.

    Milly otra vez tomo la posición con algo de miedo, no le convencía del todo estar en esa pose más aun sabiendo cuanto deseaba el viejo quitarle la virginidad por esa zona.

    —vamos levanta más ese culito, antes lo hiciste mucho mejor —decía esto mientras le daba fuertes nalgadas

    La chica levanto un poco más la cola, sintió un verdadero miedo que el viejo rompa su promesa y se la meta por el orificio equivocado, para su suerte el andrajoso sujeto cumplió su palabra y se la empezó a meter por el hoyo correcto, la chica se sintió aliviada y agradecida por que la había escuchado así que como recompensa pondría de su parte hasta el final para así juntos sentir la mejor experiencia de sus vidas.

    El viejo sin dudas era un animal, metía y sacaba su cosa con bastante fuerza como si su vida dependiera de ellos, Milly solo disfrutaba y paraba más la cola para comodidad de su amante.

    — ¡Ay Dios mío, ay Dios mío! Siga cogiéndome ufff

    —toma perrita toma, eres mía toda mía para siempre, soy tu dueño

    —¡Sí… sí… sí! Usted es mi dueño usted es mi bebe mi todo ufff ¡Más, más, más, más!

    Llevaban culeando como 15 minutos a un ritmo acelerado, la chica ya solo jadeaba, escuchaba y ponía cara de cachonda con todas los piropos y groserías combinadas que le decía el viejo, de rato en rato cuando sentía que aumentaba el ritmo agarraba su almohada para morderla para así evitar que sus gemidos sean escuchados, Milly tenía ganas de gritar se sentía en un placer exquisito y quería gemir con fuerza pero desgraciadamente se tenía que cohibir por lo que tenía que pensar en un buen plan para deshacerse de su empleada para disfrutar más a fondo las culeadas que le dará el viejo más adelante, de pronto sintió una fuerte nalgada que indicaba que el viejo toro quería cambiar de posición la chica lo entendió y se hecho de nuevo en la cama para hacer la pose del misionero, esta vez se sorprendió de que el viejo se haya quitado su sucia polera y estaba completamente desnudo, el cuerpo del viejo era horrible, su pecho estaba lleno de tanas grisáceas y la protuberante barriga lleno de sudor se notaba en todo su esplendor, ese moreno y deforme cuerpo se estaba comiendo a tan lindo manjarcito, una vez que estuvieron en la posición el viejo empezó a embestir fuertemente de nuevo mientras le plantaba otro de sus más ensalivados besos de lengua y con sus manos apretaba, sobaba y pellizcaba los melones de la chica, esas manos recorrían todo el cuerpo desde los pechos hasta la nalgas donde las apretaba fuertemente y le daba palmadas de cuanto en cuanto para volver otra vez a sobar los melones de su diosa.

    En estos momentos el viejo era un animal, ya no hablaba mucho sino que solo se limitaba a gruñir como un desesperado, su cuerpo actuaba por si solo y lo único que quería era coger como un animal y poseer a tan linda belleza en todos los sentidos para asegurársela y tenerla solo para él lo poco que le quedaba de vida.

    Milly ya no aguataba más, desde el fondo de sus entrañas sentía que se iba a venir y se lo advirtió a su anciano.

    — ¡Ay Dios mío, ay Dios mío! Me vengo ahhh me vengooo

    Don Eulalio al escuchar tan cachonda y fuerte voz salió de su transe y por más que quiso ya no pudo controlar su verga y sintió que también se venía.

    —haaa perra de mierdaaa yo también me voy a venir, ya no aguanto, pensaba que la primera corrida te lo echaría en tu cuerpecito pero no puedo dejar de bombearte haa me vengo mierda atrapa toda mi leche, llénate de mí leche, ¡siente mi leche! Haaaa

    —ohhh si vengase dentro de mío, hágame su mujer, yo le cumpliré bien siempre ahhhhh lo hare feliz se lo prometo ahhhh

    Ambos se vinieron casi al mismo tiempo, la cachonda voz de Milly hizo que la concentración del viejo se fuera y acabara antes de lo que pensaba, por su parte la sensual joven sintió potentes chorros que golpeaban su más íntimo ser llenándola casi por completo, el acto estaba consumado ambos se habían corrido como nunca.

    Milly se sintió en el cielo jamás ni en todas las veces que se masturbaba había llegado a venirse durante tanto tiempo, por esos segundos donde se venía vio la cara y el cuerpo del viejo y noto que no era una persona tan horrible como pensaba antes, sino que muy por el contrario tenía lo suyo y era la persona indicada con la que debería entregarse siempre, por eso alargo sus manos y atrajo la cara del horrible sujeto para implantarle un beso cariñoso.

    Luego de unos minutos donde aún respiraban agitadamente por las tremendas corridas que habían sentido ambos, el viejo se quitó encima de Milly y se hecho a su lado, se había cogido a una hermosa joven de tan solo 22 años y de cuerpo espectacular y lo mejor de todo es que le había cumplido de una gran manera, tanto que la chica lo abrazo aun agitada y puso su cabeza en esa mata de pelos que tenía en el pecho para descansar mientras que don Eulalio orgulloso solo la rodeo con su brazo como si de una pareja recién casada se tratara.

    La joven sentía como escurría de su dilatada vagina toda esa abundante leche que le había dejado el viejo, pero se sentía demasiado cansada como para hacer algo así que lo dejo por un momento, en ese rato solo quería estar con ese macho viril, con ese hombre ¡con su hombre! Y abrazarlo un rato más.

    —¿y dime preciosa que tal estuve? ¿Te gusto todo lo que te hice?

    —ujum —respondió con un sonido bajito sin abrir su dulce boca

    —no recuerdo la última vez que me había corrido así, gracias zorrit… gracias preciosa

    La chica abrazo fuertemente a su hombre y pego sus melones con el costado del viejo.

    —Yo también la pase muy bien —decía en un tono muy bajito

    Parecía que después de todo el esfuerzo y todo lo que había pasado ese día lo único que quería era dormir abrazando a su semental, para su mala suerte el viejo estaba lejos de acabar, dentro de unos momentos volvería a estar listo ahora para el segundo round así que mientras descansaba agarro el control y se puso a ver televisión un rato mientras con su otra mano volvía a apoderarse de uno de los pechos de la joven y lo amasaba suavemente.

    La chica se sorprendió de ver como su hombre aún tenía ganas de seguir batallando

    —¿aún quiere seguir?

    —pues claro chica, una chica tan nalgona como tu es para disfrutarla toda la noche

    —me siento exhausta don, que tal si continuamos mañana en la mañana y ahora se queda a dormir en mi camita junto a mi así pegaditos

    —vamos chica una mas aunque sea

    —jiji es usted un pervertido, además su cosa aún no está del to…

    Milly no pudo terminar de hablar cuando bajo su mano y sintió que el vejete estaba semi-empalmado de nuevo, había tenido un recuperación extraordinaria a pesar de habérsela estado cogiendo tanto y haberse corrido de esa manera.

    —jaja ¿sorprendida? Yo no soy como esos mariquitas que a la primera corrida ya se quieren dormir, esta verga puede aguantar muchos más rounds, ¿qué dices vamos por el segundo hijo? Jeje

    La joven no dejaba de manosear esa palpitante verga que otra vez se paraba imponente frente a sus ojos, así que no le quedó otra más que aceptar otra vez darle su tesoro para calmar a esa bestia sedienta de más sexo.

    —es… está bien pero primero démonos un baño ¿sí?

    —¿coger en la ducha? Se oye genial, yo me apunto jeje

    —nooo no me refería a eso

    —vamos preciosa párate, me muero de ganas por cogerte en tu ducha o mejor aún ¿no tienes en ese gran baño tuyo una tina grande donde podamos entrar los dos?

    —no don, mi cuarto solo tiene ducha, la única que tiene una especie de jacuzzi pequeño es mi hermana ya que al ser la menor es la más consentida

    “así que niñita consentida he, jaja ya pronto la engreiré con mi pene” —pensaba el repugnante sujeto en sus adentros.

    —pues no se diga más, vamos al cuarto de tu hermanita.

    —pero don no, me sentiría extraña hacer esa cosas en el cuarto de mi hermana pequeña.

    —nahhh ya verás cómo me vas a pedir a gritos para no salir de ese lugar.

    —mmm bueno, el cuarto de Fabi está al lado mío, déjeme que me ponga algo para salir.

    —¿ponerte algo? Así encuerados vamos al otro cuarto, eso si no olvidemos las botellas que aún no hemos terminado

    —jiiji usted es un caso don

    La chica antes de parase le dio un pequeño beso en los labios a su hombre y cuando se paró sintió un leve dolor en su zona intima debido a lo mucho que habían estado follando como animales seguido de un dolor más fuerte en sus pechos debido a los apretones y mordiscos que habían sufrido, la chica tomo su botella de vino y animo a su feo amante a seguirla, por su parte el horrible hombre se paró pesadamente tomo la otra botella de vino y de whisky casi a la mitad y se fue detrás de la chica recreándose con ese monumental y desnudo par de nalgas que se movían rítmicamente.

    —acá es, este es el cuarto de mi hermanita Fabi, entre por favor y póngase cómodo, iré a regular el agua para la ducha y preparar todo lo demás.

    El cuarto estaba lleno de muchos cantantes de música pop pegados en las paredes del cuarto y en su pequeña mesita de noche tenía varias fotos de ella con su enamorado junto a muchos corazones dibujados, el viejo reviso una por una las fotos de la chica y se notaba que era la típica chica fresa popular a la que todos querían cogérsela, en otras aparecía con su uniforme de gimnasia y en otros posaba con su uniforme escolar, era como si Milly se hubiera hecho un poco más pequeña y que sus atributos se hubieran hecho un poco más chicos, pero aun así resaltaba a la vista en esa camisa escolar unos géneros pechos que parecía que tenían bastante futuro aun y una falda corta que mostraba sus lindas piernas de colegiala, al viejo al ver a tan hermosa chica sintió que su verga se puso aún más dura de lo que estaba, esa nena tenía que ser suya también se pensaba en sus adentro y joder a ese enamoradito de pacotilla que seguramente sería otro hijito de papi pero para lograrlo tendría que utilizar a su actual hembra de algún modo.

    “ya se me ocurrirá algo, de momento disfrutare de mi nalgona, el postre lo dejare para después jeje “pensaba el viejo que se relamía los labios mientras pensaba en como su imponente hembra le ayudaría a cautivar a tan lindo postrecito.

    —ya está todo listo, solo falta darse una leve ducha y luego procederé a llenar la tina

    —pues vamos para dentro mi reina, no te olvides de meter tu botella que hoy nos tenemos que acabar todo eso jeje.

    —lo se bebe, venga conmigo vamos a ducharnos juntos.

    La bella joven tomo de la mano al repugnante tipo y lo llevo hasta el baño, el viejo la siguió sin perder de vista esas magnificas nalgas a las que le dio una leve nalgada que hizo que Milly diera un pequeño brinquito, la ducha ya corría y la chica se había puesto una esponja en su mano con abundante jabón para así tallar la espalda de su macho.

    —está bien don Eulalio, yo lo bañare a usted primero y luego hará lo mismo conmigo ¿le parece?

    —me parece justo ricura.

    Milly empezó a tallar todo el cuerpo del vejete, pero a la primera pasada vio como toda la suciedad salía de ese deforme cuerpo, la perfumada esponja que usaba su hermanita pronto se llenó de pelos producto de las tanas que tenía en el pecho y espalda, el trabajo fuer arduo y hasta en varios momento el asco era tan grande que sentía ganas de vomitar, pero aun así con todo eso, esa horrible persona le había dado la mejor cogida de su vida, por lo que puso gran empeño en dejarlo lo más limpio que pudo.

    Ahora le tocó el turno al viejo el cual agarro otra esponja y desde a tras empezó a tallar con gran destreza los pechos de Milly con la excusa de limpiarlos, luego procedió a esas monumentales nalgas y así con todo el suave cuerpo de su joven amante, claro que le dio mayor énfasis a las zonas erógenas de la chica que ya se empezaba a calentar de nuevo debido a los intensos manoseos.

    Luego de esa breve ducha la chica se encontraba algo revitalizada ya que después de todo lo que había pasado en el puente, en el carro viejo y en su cuarto tenía que darse un baño y ahora toda limpia se veía mucho más hermosa que antes, por su parte el deforme viejo que no se había bañado en semanas salió prácticamente igual de horrible, solo que ahora se encontraba limpio, pero su piel morena y reseca no diferenciaba que tanto había sido el cambio en términos de limpieza.

    Pronto llenaron la tina con agua tibia a la que Milly le agrego algo de perfume e incienso para ambientar mucho más el lugar y hacerlo más romántico, esa corrida que le había dado el viejo dentro suyo le había cambiado y ahora quería tratarlo como todo un rey a ese horrible tipo.

    —listo doncito, el agua ya está lista.

    Por su parte el horrible vejete una vez más se había quedado fuera del baño mientras Milly preparaba todo y en lo que esperaba encendió la calefacción del cuarto para no morir de frio, como la chica se había tomado su tiempo el viejo se aventuró a darle una ojeada más al cuarto de la muchachita de apenas 18 años, encontró un álbum donde vio como esa dulce chica había cambiado el cuerpo de chica por el de casi una mujer hecha como su hermana, pudo apreciar que también le gustaba usar ropita ajustada que resaltara aún más esos juveniles senos, el viejo jalo uno de los cajones y saco un calzón de la chica para enseguida olerlo profundamente mientras se manoseaba su verga, quería tener a ambas chicas a su servicio, pero cuando escucho la voz de Milly guardo el álbum y la ropa y fue directo al baño.

    “antes de aventurarme con el postre primero me comeré completa a esta chica para que siempre me obedezca” pensaba el desgraciado viejo mientras se acercaba con la verga erecta a la tina llena de perfumes y sales aromáticas, pronto empezaría el segundo round y con el que seguramente sería el golpe final para volver totalmente sumisa y enamoradiza a tan terrible bombón, desgraciadamente la suerte no estaba de su lado esta vez y apena entro al baño no se percató que todo estaba mojado debido a la ducha que habían tenido al principio y sin más cayo de lado sin ninguna reacción, cayo como si fuera un costal de papas contra su cadera lo cual hizo que diera un fuerte grito maldiciendo el piso mojado.

    Milly estaba asustada, después de la monumental cogida que le había dado su “bebe” quería retribuírselo dando un relajador baño en la tina pero ahora su viejo macho estaba en el suelo desnudo quejándose de dolor, además que ese tremendo grito de dolor que lanzo el viejo se ha de haber escuchado en toda la cuadra, la chica rápidamente salió en su auxilio y a duras penas y con varios insultos de parte del viejo a todo lo que veía lo pudo meter en la tina donde se sintió más relajado

    —don, bebe por favor perdóname por no haber secado el piso, todo es mi culpa soy una tonta.

    —nahhh no te preocupes chamaca, yo también soy un burro por estar con la cabeza pensando en otras cosas y no fijarme bien en el piso.

    —¿así? ¿Y en que estaba pensando? —pregunto incrédula la joven mientras tallaba con una piedra pumita la espalda de viejo

    Don Eulalio en ese instante pensó que aún no era hora para decirle que quería desvirgar a su hermanita y que necesitaba su ayuda para poder lograrlo, así que rápidamente improviso algo.

    —¿hee? Hee pues pensaba en ti y la tremenda montada que te di y que te quería dar de nuevo acá en esta tina.

    —jeje ay don se podría decir que por calenturiento le paso eso.

    —pues sí, pero bueno que se le va a hacer

    —sabe me sorprende que su carácter haya mejorado, al principio cuando llego a la casa me asusto un poco y pensé que me haría daño

    —jaja pues nada chica, yo soy tranquilo solo que nunca en mi vida había tenido la oportunidad de estar con una preciosa joven como tú y me cruce un poco pero ya no volverá a pasar… ”espero” murmuro eso ultimo para si el viejo

    —awww es usted un pillín, me alegra que ya todo este bien, ¿podría acompañarlo en la tina?

    —pues claro mamasota ven siéntate acá para rodearte con mis brazos.

    —jiji está bien.

    La chica sensualmente se metió al agua y se sentó dando la espalda al viejo, con la parte baja de la espalda Milly sintió que el viejo tenía una erección del demonio pero debido a la caída ahorita mismo no podía subirse en él y cabalgarlo así que solo tomo ambas manos del viejo y las llevo hasta sus pechos para que el viejo se “relaje” un poco más, los minutos pasaron pero los magreos a sus melones seguían, a eso le acompañaba sus ya horribles piropos, pero aun así Milly se sentía bastante cómoda, el viejo quería otra vez probar los melones de Milly pero en la posición que estaba le resultaba imposible, por lo que solo se limitaba a acariciarlos y alternar entre sobrar y pellizcar, luego de unos minutos ambos salieron mucho más relajados del agua, la sexy joven ayudo a su viejo semental herido, el cual aún se sentía adolorido de la cadera, Milly quería llevarlo a su cuarto pero el viejo se rehusó y pidió que se quedaran a pasar la noche en la camita de su cuñadita, para el viejo sería algo morboso estar con la hermana mayor cogiendo en la camita de tan pura joven y como Milly estaba en deuda con el viejo por la caída acepto sin más.

    Después de un rato ambos se encontraba en la cama, tapados con esa fina manta olor a fresa, el salado sujeto intento de todas las formas culearse a su nalgona, pero debido al dolor horrible de cadera que tenía no podía seguir culeándola al menos por ahora, por lo que decidieron descansar, y mañana compensar el tiempo perdido de hoy, aunque ya eran casi las 2 AM, sin duda entre preámbulos, besos caricias y penetración se habían tomado varias horas, el viejo antes de acostarse tomo otra gran bocanada de su trago al cual ya no le quedaba mucho así que decidió guardarla para mañana en la mañana.

    Milly le ofreció algo de ropa del ropero de su padre que ya ni utilizaba y tanteando que casi eran de la misma talla sabía que le quedarían bastantes cosas, pero el viejo se rehusó, dijo que le gustaría quedarse encuerado para dormir.

    —¿está seguro que no quiere nada?

    —totalmente muñeca, vamos tú también has lo mismo, durmamos calatos esta noche como una verdadera pareja

    —es que yo no puedo dormir desnuda, me daría gripe

    —yo te cobijare con mis brazos

    —jiji pero igual no podría, me siento algo incomoda, al menos me pondría alguna prenda interior.

    —ok, yo te escogeré alguna ropa interior para abajo, pero eso si déjame tus pechos al aire, tal vez mas tarde me da hambre y yo mismo me serviré jeje

    —está bien acepto

    El viejo se levantó y busco en los cajones

    —don espere toda esa ropa es de mi hermanita, mejor voy un momento a mi cuarto y le traigo algunos modelos para que usted se escoja.

    —de eso nada nalgona, si te quieres poner algo será bajo mis condiciones, mmm este calzoncito se te vería increíble, vamos pruébatelo

    El calzón que había escogido el viejo era uno negro de algodón, el cual al ponérselo Milly y su tremendo trasero dio una imagen impresionante, si no fuera porque aún le dolía la cadera se la habría cogido en ese mismo instante.

    —doooon esto me queda algo apretado

    —si gustas puedes dormir desnuda

    —mmm está bien no dije nada, ahora si vamos a descansar

    —jaja está bien bombón, pero antes de dormir hazme un último favor ¿quieres?

    —Claro que si mi hermoso bebe, dígame que se le ofrece—decía esto mientras le jalaba esos viejos y caídos cachetes

    —como vez mi verga aún está totalmente empalmada, ¿crees que me la puedas bajar con una mamada para dormir a gusto?

    —está bien bebe lo hare solo porque usted está herido jiji

    Le chica juguetonamente se metió entre la sabanas y llego hasta el miembro del sujeto donde procedió a darle tímidas y suaves lamidas al tronco y la cabeza.

    —eso mi chica, se nota que aprendes rápido, dale más lengua y métetela entre esas tremendas tetas que tienes jeje

    —¿así?

    La chica puso la verga del viejo entre sus suaves senos y empezó a moverlos, el viejo se sentía en la gloria, maldecía dentro de sí el momento en que se fue a caer de cadera, ya que si no fuera por ese dolor ya estaría fallándola por todos los agujeros sin importarle lo que le haya prometido a la chica.

    —si así, aprieta más tus tetas uyyy no tanto

    —jiji perdón

    —jaja dale ahora si lo haces bien, lo aprietas bien rico con tus tetotas.

    Milly aumentaba el movimiento de sus pechos paso como 20 minutos y cuando el viejo le advirtió que se venía, Milly no podía dejar que el viejo manchara las sabanas de su hermanita con su leche, así que en la desesperación se metió tremenda verga a punto de explotar dentro de su boca y recibió toda la descarga en su boquita llenándola por completo, una vez más el viejo se había corrido de gran manera y Milly solo atino a tomársela ya que no creía poder llegar al baño sin que se le rociara nada

    —ufff ufffff me dejaste seco una vez más nena esas tetas tuyas son increíbles, me sorprende que te los hayas tomado, dime chica ¿a qué saben?

    —mmm no lo relaciono con ningún sabor que conozca, pero supongo que esto es el sabor de un verdadero macho jiji

    —jaja buena respuesta, acostúmbrate preciosa de ahora en adelante tomaras mucha esencia de macho semental, bueeeno ahora si me siento más relajado, venga vamos a descansar que mañana recuperaremos con creces la culeada que te debo.

    —está bien amorcito

    La feliz pareja se dio un par de besitos tiernos y ambos se acomodaron a descansar, el viejo rodeo con sus brazos a la sensual joven y ambos quedaron en la posición de la cucharita, sabían que tenían que descansar algo ya que mañana sería un día aún mucho más agitado.

    Mientras descansaba la sensual chica por fin podría descansar del tremendo día tan agitado que había tenido, recordaba todo lo que había pasado el día de hoy, es increíble que con una sola acción que fue acercarse al viejo a hablarle, le cambiara la vida de tal manera, ahora lo único que quiere hacer es pensar en cómo hacer feliz dentro de unas horas a su hombre.

    Por su parte doña peta, la empleada había escuchado los horribles gritos del viejo ese cuando se cayó en el baño y se debatía que es lo que debería hacer si informar a sus patrones o hablar con la chica ya que seguramente ese tipo seria su enamorado aunque por la voz parecía bastante mayor, pero dentro de ella decía que eso seguramente era su imaginación y que la hermosa chica debía tener a un hermoso chico con voz gruesa a su lado

    “mañana hablare con ella, mínimo me presentara a su chico, se disculpara y todo arreglado… si eso hare, acusarla con sus padres sería demasiado, es una chica y está en esa edad de las locuras, nomás le advertiré que sea la última vez que haga ese tipo de cosas” pensaba la vieja señora mientras conciliaba el sueño otra vez.

    Sin dudas dentro de unas horas las cosas dentro de la casa para bien o para mal se iban a poner bastante movidas…

    Una vez dentro, las caricias a sus piernas no cesaban, la bella muchacha alejaba las callosas y arrugadas manos de su tierna figura, pero la insistencia era tal que después de rato dejo de oponer resistencia.

  • Soy crossdresser (Parte 3)

    Soy crossdresser (Parte 3)

    Es una tarde de un día cualquiera de primavera. Hace una temperatura tan agradable que tengo el ventanal de mi terraza abierto de par en par. Aún hay bastante claridad en la calle y se ve todo perfectamente.

    Estoy por casita cómoda con mi lencería haciendo cosas de la casa.

    El edificio de enfrente no está demasiado cerca y tampoco me preocupa mucho si me están observando. Creo que tengo un vecino que me espía porque me ha parecido verlo alguna que otra vez. Cada vez disimula menos.

    A este vecino lo he visto por la calle ya en varias ocasiones, y la verdad es que no está nada mal, es joven (unos 26 años) y buen cuerpo y noto como se me queda mirando de reojo disimuladamente… Sé quién es… Y él sabe que lo sé…

    El caso es que sigo con mis cositas de casa paseándome frente al ventanal de la terraza y me doy cuenta que este chico me está observando y con poco disimulo que ha decidido no cortarse hoy.

    Entonces, me voy a mi cuarto, me cambio de lencería y me pongo una más sexy y me pongo mis taconazos.

    Y sigo haciendo mis cositas, pero esta vez me enfoco más en el salón frente al ventanal de la terraza.

    Me contoneo y pongo posturas provocadoras.

    Hago como que estoy limpiando el polvo pero solo para provocar y excitar más aún a mi vecinito.

    De vez en cuando hago como que me acaricio los pechos o que me coloco bien las medias.

    Miro hacia la terraza y decido salir como para que me del aire mientras miro como al infinito.

    Me apoyo sobre la ventana, me encorvo, me vuelvo a acariciar el pelo, los pechos, el vientre y paso una de mis manos por mi entrepierna (aún relajada)…

    Giro la mirada hacia la ventana de mi vecino y ahí lo veo mirándome sin disimulo tan solo le veo de cuerpo para arriba que está descubierto y parece que se está masturbando… mmmm… eso me excita y le sonrío.

    Decido acariciarme más los pechos y mis braguitas mmmm…

    Ahora vuelvo a entrar al salón coloco una butaca frente al ventanal y allí me siento…

    Ahí sentada solo puede verme él porque está justo frente a su ventana…

    Me recuesto encorvando el cuerpo, acariciándome, tocándome mmmmm…

    Mi polla comienza a ponerse dura, pero sin sacarla de mis braguitas me la voy acariciando… mmmm….

    La verdad es que estoy deseando tener a mi vecino aquí conmigo, sé que él lo desea, yo también…

    Me incorporo, lo miro, me mira, le sonrío, me sonríe, acaricio mi cuerpo, él sigue con sus manos ocupadas y saco mi polla para que la vea mmmm…

    Hace un gesto con la cara como que eso le ha excitado y le encanta lo que ve…

    Entonces decido invitarle a que venga a mi piso con un gesto nada discreto, soy clara y directa, me apetece mucho que venga y se lo hago saber…

    Él, sin dudarlo un segundo, se levanta de donde está… y veo que está completamente desnudo y empalmadísimo y me hace un gesto de que espere que viene para acá mmmm…

    A los 5 minutos llama al telefonillo y le abro sin preguntar…

    Me quedo tras la puerta, cuando escucho que sale del ascensor abro ligeramente la puerta para que pase directamente…

    Nada más entrar y cerrar la puerta, nos decimos «hola» y le doy un beso absolutamente apasionada y deseosa de probar esos labios… mmmm… él sin cortarse me abraza y mete su lengua jugando con la mía… mmmm…

    Con los besos y caricias le voy sacando la camiseta (bonito cuerpo y depilado)…. mmmm…

    Y vamos hacia el sofá, en un rincón del salón y nos recostamos besándonos apasionadamente y con gran excitación… uffff…

    Sus manos se pasean con locura y deseo por todo mi cuerpo… está súper excitado… mmmm

    Ahora lo dejo sentado, me pongo de rodillas frente a él y le saco los pantalones, dejándolo con los bóxer puestos… eso me excita…

    Su polla está durísima bajo esos bóxer… mmm

    Los acaricio… mmmm…

    Está súper caliente…

    Acerco mi boca y paseo mi lengua por encima de los bóxer sintiendo su dura polla… mmmm

    Él gime de placer sin dejar de mirarme como lo hago…

    Ahora la bajo esos bóxer y le sale una polla de unos 20 cm completamente depilada como todo su cuerpo… mmmmm… me encanta…

    Sin dudarlo un segundo me la meto entera en la boca y él suelta un gran gemido del placer que le da eso… mmmm…

    Y comienzo a hacerle la mamada que llevaba tanto tiempo deseando, él y yo… mmmm…

    Así me paso un buen rato disfrutando de esa magnífica polla llenándola con mi saliva, él parece que no va a aguantar mucho más…

    Lo miro, me mira con cara de vicio… veo en su cara que desea correrse y yo deseo que lo haga…

    Así que acelero más mi ritmo de mamada a la vez que le acaricio los huevos y le voy masturbando, así él sabrá que deseo que se corra dentro de mi boca… mmmm…

    De pronto, siento como su durísima polla comienza a hacer bombeos, él empieza a gemir de puro placer y mi boca empieza a llenarse de su leche caliente… mmmm…

    Él grita mientras sigue corriéndose dentro de mi boca… mmmm… una gran lechada, estoy tan excitada con la mamada y su corrida que sigo y sin darme cuenta me va saliendo por los lados de mi boca… mmmm…

    Y sin darme cuenta, yo también me he corrido dentro de mis braguitas… uffff… porque me noto completamente mojada… mmmm…

    Cuando termino con la mamada y de tragarme su corrida y relamerme los labios, él se me acerca, me susurra: «me ha encantado… deseo seguir jugando y ahora ser yo quien te haga a ti disfrutar aún más…» puffff…

    Nos levantamos, me agarra de la mano y me lleva hacia el dormitorio (él sabe perfectamente donde está porque es mi espía).

    Pero eso será otra fantasía más adelante…

    Espero que os haya gustado y excitado.

    Besitos.

  • Sexo con un chófer de la bodega de mi papá

    Sexo con un chófer de la bodega de mi papá

    Esta historia es relativamente reciente, empezaré por contarles que actualmente tengo 29 años, soy abogada y tengo mi propio despacho jurídico con algunos familiares cercanos. Vivo felizmente mi dualidad donde por los días soy un chico y por las noches una hermosa mujer morena, de ojos cafés claros, cabellera ondulada negra (peluca) complexión mediana, de estatura baja, que gusta de lucir sus piernas usando faldas o vestidos entallados, ya que le van de maravilla a mi cuerpo (me visto cada vez que puedo, poca gente conoce mi secreto)

    La historia que les contaré comenzó de la siguiente manera… Hace unos meses fue el cumpleaños de un primo, y cómo vino mucha familia al cumpleaños a la ciudad de Celaya, Guanajuato, decidimos rentar varias mesas ya que las que teníamos en la casa de mis papas no iban a ser suficientes. Por ello mi papá decidió mandarme con un chofer de la bodega en una camioneta doble cabina por las mesas. Entonces, partí con Jaime al domicilio donde nos rentarían las mesas, ya que por sorteo me toco ir a mí. En el camino iba yo platicando (por escrito) por Whatsapp con un chico que me pretendía desde hace ya tiempo, según yo sin que el chofer se diera cuenta, todo transcurrió con normalidad hasta que llegamos a la casa de mis papas, al bajar de la camioneta recuerdo literalmente que Jaime el chofer me dijo “adiós Vanesa, salúdame a tu papá” me helé al escuchar que el chofer dijo mi nombre femenino, pensé… por descuidada seguramente vio de reojo lo que escribía por Whatsapp, se me cayó literalmente la cara de vergüenza, esa noche no podía dormir pensando en ello, que alguien totalmente ajeno a mi entorno supiera que soy una travesti.

    Pasaron varios días para que me lo volviera a topar, me lo encontré al irle a llevar a la bodega a mi papá unas llaves, me lo topé por el ares de descarga donde salen los camiones con los abarrotes para repartir ya que está justo enfrente de la puerta de salida, me vio a lo lejos sin que me diera cuenta; se me acercó sin que lo notara, fue entonces cuando en voz baja escuché… ‘vas a ser mía Vanesa, si te niegas le voy a contar a tus papas tu secretito, quiero que me la mames y que me entregues tus nalgas una vez al mes al menos, estoy muy caliente pensando en tener hincada lista para probar mi verga, me encantan tus nalgotas, quiero que me pases tu número para mandarte la dirección del motel donde será nuestro primer encuentro’, no obstante que sentí impotencia se lo tuve que proporcionar ya que era más grande mi temor a ser descubierta por mis padres y que más gente se enterara de mis gustitos.

    Ese primer encuentro sexual ocurrió en el mes de abril, Jaime el chofer me citó en un motel cerca del centro de Celaya, partí así el motel con mis cosas de chica en una mochila pasa cambiarme el lugar del encontro, me lleve unos tacones de plataforma, unas medias de red, ligueros y unas bragas divinas de encaje igual que el sostén, todo en color negro y una falda cortita tipo escocesa verde con rojo a cuadros, maquillaje y mi peluca desde luego.

    Al cambiarme y convertirme en Vanesa, Jaime quedó gratamente sorprendido, no podía creer lo bien que me vería ya convertida en toda una mujer. Después de tomar unas copas de vino tinto que venía de cortesía con la habitación, llego lo inevitable, teniéndome ya hincada lista para recibir verga se bajó el pantalón botando para mi sorpresa una enorme y ancha venga venosa, la mane sin parar tragándomela enterita sintiendo como topaba mis labios con sus testículos, sintiendo su verga hasta bien al fondo de mi garganta, vacío chorros y chorros calientes de leche en toda mi boca, fue tan espesa y enorme la cantidad que se me salió parte de la leche de los labios escurriéndose incluso a la alfombra, se sintió delicioso. Posteriormente me aventó y me jalo de la pelicana hacia él, me abrió las piernas con unas patadas y me empezó a envestir sin piedad estando yo en 4, sentí como se hacía enorme la verga dentro de mi, inclusive era tan grande que creo que no me llegaba a entrar completa, y a pesar de que gritaba de dolor y lloraba él no me la sacaba, por lo contrario me la metía más y más fuerte, creí que se mina a desgarrar el ano, siguió así hasta que se volvió a venir adentro de mí.

    Actualmente Jaime el chofer sigue abusando de mí una vez al mes, ya que no sé cómo darle vuelta a este problema. Espero sus comentarios de que puedo hacer para quitármelo de encima.

    Que me recomiendan hacer… lo denuncio, le confieso mis problemas a mis papas? Qué hago?

  • Oscura necesidad

    Oscura necesidad

    La relación de Ken y Daisuke es orgánica, floreciendo en algo más grande sin una confesión dramática de uno u otro. Era una mano en la cadera, era una mirada amorosa, era un beso vacilante pero significativo en los labios. Su amor trasciende las palabras, sus mentes y corazones se forman uno tras otro después de tantos años de amistad y de relación, independientemente de sus profesiones de amor sin palabras, saben que la comunicación es vital, y es por eso que Ken pregunta primero.

    Estaban pasando una fría noche en la casa de Daisuke, habían apagado el televisor por la noche y estaban recostados en el dormitorio, con Ken con la cabeza apoyada en el pecho de él. Sería perfectamente cómodo si no fuera por el hecho de que Ken había estado… Frustrado todo el día. Es así a veces; sus hormonas se activan en momentos inoportunos, y se enfoca en Daisuke más que en el trabajo académico, es decir, el cuerpo de Daisuke; Él ya se enfoca en su chico más que en cualquier otra cosa, más específicamente se refiere a sus muslos, ama esos atléticos muslos de futbolista ahora mismo más que poder leer un libro y entrar en un trance casi magnético, aunque, mas que su cuerpo, adora su personalidad, su estilo, su entusiasmo por las cosas y el sentido culinario que él mismo apenas puede entender, y, a pesar de las protestas y su tranquilidad para verle así de perfecto, Daisuke siempre había estado inseguro acerca de su cuerpo, algunos días más que otros, le mira y lo piensa de vez en cuando, piensa profundamente, piensa cómo podría transmitir la adoración y convencer a Daisuke de que su cuerpo es absolutamente perfecto. Especialmente esos jodidos muslos, piensa, y se mueve incómodamente, tanto que Daisuke no se da cuenta.

    Y de un momento a otro, inesperadamente habla

    —Ya sabes, siempre lo digo, pero no me importa repetirlo, eres muy hermoso —dice, arrastrando suavemente las yemas de los dedos sobre el muslo desnudo.

    Sus dedos se asientan y frotan pequeños círculos en su suave piel; Daisuke suspira en tranquilo placer.

    —¿De dónde viene eso? Ni siquiera dije nada. ¿a qué viene esa confesión? —Pregunta, levantando una ceja.

    —Porque eres hermoso, y quiero asegurarme que lo sepas.

    Daisuke pone los ojos en blanco ante esa adoración

    —Está bien, lo que tu digas —y mira su telefono movil, lee un artículo que había encontrado mientras buscaba sin rumbo en su navegador de Internet, pero Ken suavemente gira la cabeza con una mano y lo mira directamente a la pantalla.

    -Mejor amigo, ¿qué es?

    ¡Oye! —No me llames «mejor amigo», estás arruinando el estado de ánimo»-. Ante eso, Ken se acerca y presiona sus labios contra los de él, suaves y lujosos y deliciosamente familiares, y luego le dice:

    —¿Puedo ¿preguntarte algo?

    -… Sí, lo que sea —dice, sonando sospechoso.

    —¿Puedo… Puedo besarte los muslos? —Pregunta tímidamente, casi con un sonrojo en su rostro. Claro, habían follado en varias ocasiones, pero todavía le gusta preguntar, especialmente porque no estaban planeando tener sexo esa noche. Además, no es como si tuviera que ser erótico, A pesar de eso, su polla se agita, y se maldice internamente, se llama así mismo perra y que necesita calmarse, pero por suerte o por desgracia, la petición se ha hecho; los besos han sido reemplazados en su mente por mordidas de amor, una lengua pasó sobre el cuerpo de Daisuke mientras se abre camino desde sus muslos (gloriosos y gruesos).

    Casi no escucha la respuesta de Daisuke pero sintoniza justo cuando dice:

    —Claro, lo que quieras —Daisuke suena un poco confuso, pero Ken, siendo su novio, lo conoce lo suficientemente bien como para saber que está igual de cachondo que lo que deja ver. Y Efectivamente, la petición se hace, finalmente dice

    —Me gustaría un poco.

    Hizo un ruido vergonzosamente obsceno la primera vez que se deslizó casi involuntariamente de los labios de Daisuke, e incluso ahora, esa petición hace que su corazón se detenga por un momento.

    —Entonces lo haré, ¿me ayudarás? —Empuja a su novio ligeramente hacia un lado, instándolo a salir de la cama.

    Daisuke obedece, deslizándose de su cama y poniéndose de pie, mirandolo expectante

    —Tengo que decir que este es uno de los momentos más incómodos de nuestra historia sexual.

    —Te anhelo, quiero recorrer más de tu cuerpo, asi de simple —Contesta, pero la mente de Daisuke queda un poco confusa y no sabe como actual o qué decir por lo que Ken responde casi con una expresión de derrota

    —Si quieres que me detenga, lo haré.

    —No quiero que te detengas, hombre, quiero que empieces. Tendré a un chico guapo besándome los muslos por ahora —Sus palabras, casi como su cuerpo, están temblando, como si no pudiera creer lo que alguien le ofreció.

    Ken sonríe y se arrodilla frente a él, comenzando a deslizar sus manos por la parte posterior de sus muslos.

    -Son tan hermosos, siento el calor en ellos, el tacto…

    Daisuke se ríe, cada vez más avergonzado por la adoración en ese extraño lugar.

    —No son bonitos, es raro que me toques ahí

    —Tienes que estar bromeando… —Contesta Ken y los aprieta; Daisuke da un pequeño jadeo que va directo a su corazón y a otros lugares mientras escucha la adotación sobre sus muslos

    —Pienso tanto en tus muslos, son tan gruesos —la cara de Daisuke se retuerce en una extraña expresión de dolor que es captada por quien se los está tocando

    —Lo digo de la mejor manera posible.

    —… ¿Y las cicatrices? —pregunta vacilante.

    —¿A quién le importan las cicatrices?-. Sus manos se deslizan por encima del dobladillo de los boxers, luego vuelven a bajar, saboreando la sensación de su novio en sus manos.

    —Todavia perfecto, todavía sexy

    Mirandole, Daisuke se cubre la cara con las manos y pregunta:

    —¿Lo dices en serio?

    -Absolutamente en serio y perfecto para besar ¿sabes lo mucho que pienso sobre esto? Cuanto pienso en besarlos y morder tu cuerpo, es tan difícil concentrarse a veces en otro pasatiempo que me apasiona que es la lectura… —Le asegura, Se agacha mas, se permite encorvarse y presiona un beso en el interior del muslo izquierdo de su novio.

    -¿Piensas en esto en clase conmigo al lado? Un poco sucio viniendo de un chico tan aplicado y atento —Dice sonriendo. Le pasa una mano por el cabello oscuro

    -Puedo hacer dos cosas a la vez pero no puedo evitarlo —le da un par de besos al otro muslo por un momento antes de continuar.

    —No tienes idea de lo tentador que eres y la forma en que presionas tus muslos alrededor de mi cabeza. Cuando te corres… —Se estremece al recordar, y Daisuke también, reviviendo la sensación de la lengua de Ken en los pliegues de su ano.

    —Te gusta eso —Dice Daisuke tirando suavemente del cabello de su chico y este murmura de placer obsceno.

    —Bueno, si eres un buen chico, puedes tocar mis muslos todo lo que quieras

    —Seré un buen chico, lo prometo —Responde Daisuke, temblando por el toque de posesividad, el otro sigue besos suaves y moderados en el muslo de su novio hasta donde terminan sus boxers y pregunta:

    —¿Puedo, puedo marcarte?

    —¿es eso una pregunta? —Rizo los dedos con fuerza contra el cabello de Ken, incitándolo.

    El corazón de Ken vibró cuando Daisuke se estremece bajo su tacto, la piel de sus muslos es tan suave contra sus labios y, con el tiempo, sus dientes; En pocos minutos, marcas oscuras comienzan a florecer en su piel. Al mirarlos con orgullo, con los ojos entrecerrados, dice:

    —Eres tan bonito, que ni siquiera puedo soportarlo —Las fantasías inundan su mente de nuevo, enviando otra ola de excitación a través de él: él en el muslo, con su carnal, el dobladillo elástico presionando la suavidad de sus muslos; Los muslos de su chico a horcajadas sobre su cabeza, infinitas las posibilidades

    —¿Eso es todo lo que tienes?-. Pregunta mirando a Ken con las cejas levantadas y este ultimo sabe por experiencia que Daisuke no es tan arrogante como suena, pero no importa; es casi como un desafío.

    —Dime más, Podrías estar así durante horas, la forma en la que me besas, me miras, me tocas…

    La cara de Ken se enrojece de placer. Es verdad, cuando están cerca uno del otro es difícil mantener sus ojos alejados de Daisuke, él es magnético. Con sus ojos, bebe en sus curvas, su sonrisa, sus brillantes ojos marrones en los que siempre se encuentra perdido.

    —Simplemente, eres la persona más hermosa que he visto en mi vida, y me alegro tanto de que ‘ Soy tuyo, y puedo… —emocionalmente Se rompe y presiona sus labios contra el muslo de Daisuke

    -¿Puedo…? —Dice acariciandole el cabello de forma casi paternal y dulce para darle una oportunidad para acabar la frase, con lagrimas de emoción Ken continua

    —Puedo decirte que te adoro, ahora mismo me tienes sometido, amor

    -¿Me adoras eh? —Responde Daisuke y su actitud fresca se agrieta un poco mientras un sonrojo asoma en su cuello y continua diciendo

    —Cuéntame tus fantasías; dime en qué piensas en clase, porque sé que no todos los pensamientos que se ejecutan en tu bonita cabecita son sobre trigonometría o Shakespeare.

    Ken permanece en silencio por un momento antes de que las palabras salgan de él como una cascada.

    -Pienso en ti montándome, pero montando mi cara para que apenas pueda respirar y esos muslos, esos muslos presionados contra mi cabeza, y todo lo que puedo saborear y sentir eres tú… —Inadvertidamente, deja escapar un gemido, el pensamiento de la calidez de Daisuke contra su cara enviando un escalofrío directamente a su polla. Traga bruscamente, el cuerpo tiembla con adrenalina.

    -Haré lo que quieras —Puede decir de nuevo, los sentimientos son fuertes en su cuerpo ahora mismo

    -Eres tan perfecto —Responde Daisuke, ahuecando la cara de Ken en sus manos y levantando su cabeza.

    —Me encantan los sonidos que haces, gimiendo todo amortiguado; Me tomas como un campeón y te quiero por eso, eres un buen chico.

    Ken murmura con excitación y placer ante los elogios, dejando que las palabras corran a través de él como electricidad: la buena electricidad, Se las arregla para bloquear los recuerdos por ahora.

    —Me lo Prometes? ¿Soy un buen chico? Hago lo mejor para ti -.v Su deseo de ser un ‘buen chico’ es mayor que cualquier otro sentimiento que sienta.

    —Dios, lo haces muy bien y la forma en que te ves cuando termino contigo, cuando estás jodido y sin aliento y cubierto de chupetones —Responde humildemente, acariciando la mejilla de Ken con amor que emana de sus dedos.

    Ante la mención de los chupetones, Ken comienza a pellizcar los muslos de Daisuke de nuevo, sin dejar de pensar en ellos por mucho tiempo, si tan solo pudiera pasar todo el día admirándolos; vive por la forma en que se siente en casa entre ellos, muy cómodo y cálido mientras se lo folla con su lengua.

    —Yo… Tengo más… Pienso en eso todo el tiempo, si quieres escuchar…

    —Por supuesto que quiero escuchar, dime que quieres que te haga —le dice cortando su discurso.

    —Tú. En lencería. Haría que tus muslos se vieran tan bien, de la misma manera que las medias harían pequeños aberturas en tu piel. Empujas mi cabeza entre tus piernas para que pueda sentir cómo la tela me roza la cara …

    —¿De qué color? Sé específico

    Se decide en el acto.

    —Negro, negro y de encaje, te verías tan bonito, yo querría que me hicieras bonito también… Dame chupetones, márcame porque soy tuyo —respira hondo, inhalando y exhalando temblorosamente.

    —¿Eres mío ¿Así que harías lo que yo quiera?-. Le sonríe; Su mano se desliza hasta su cabello y se enrosca por un momento. Subconscientemente, Ken se queja del dolor agudo, en el placer, por supuesto.

    —Cualquier cosa —promete sabiendo que Daisuke no lo obligaría a hacer nada que no quiera hacer de todos modos.

    Con un empuje suave pero firme sobre los hombros Daisuke ordena:

    —Siéntate y quítate la camisa-. Casi temblando de emoción en este punto, Ken obedece, una alfombra de décadas rasguña sus palmas.

    Después de un par de segundos, arroja su camisa a un lado; sabe que durante el sexo es inherentemente vulnerable, preferiría enfocarse mucho más en la vunerabilidad de su chico, la curvatura suave con la que ha estado fantaseando, la forma en que puede agarrar sus muslos por la espalda y apretar y sentir la suavidad, en oposición a la suya, que son demasiado escuálidas para ser notables, en su opinión; la plenitud de su—ah, perdido en su adoración silenciosa, Daisuke gime en la boca de Ken y este respira hondo mientras la sensación va directamente a su polla.

    -Eres demasiado guapo

    -Tú eres mas guapo y es que… Eres tan… —Hace una pausa, revolviendo su cerebro en busca de la palabra correcta. Se conforma con un susurro en voz baja e íntima mientras ponía sus manos en los muslos de su chico y los apretaba.

    —Dios mío, no puedo superarlo. ¿Cómo llegaste a ser tan hermoso?

    —Si estás hablando de mis muslos, entonces umm no sé que decirte… —contestó, viéndose halagado pero tal vez un poco más incómodo.

    —¡No te avergüences!, eres demasiado hermoso, eres perfecto —Dice y se inclina hacia delante para besarle en la mejilla, luego a su mandíbula, y bajando de su cuello a su hombro. Sus manos viajan por la espalda debajo de su camisa, y él pregunta:

    —¿Puedo quitarlo?

    Daisuke duda, pero le da permiso con una inclinación de cabeza y Su ritmo cardíaco se eleva un poco más, ya que le ha dado alcance libre al torso, arrastra los dedos por todas partes que puede, mapeando su piel con su toque.

    —Ya sabes, podría sentarme aquí y mirarte durante días nunca podría cansarme de ti —Murmura agarrando las caderas

    Daisuke lo mira fijamente, sus ojos marrones llenos de una cálida mezcla de amor y excitación, y dice:

    —¿sabes Voy a follarte la cara ahora?

    -Sí. —dice con una sonrisa enamorada mientras Daisuke lo empuja firmemente a una posición acostada, exhalando con fuerza cuando su espalda toca el suelo.

    Se toma la libertad de quitarle a Daisuke su ropa interior, no las bragas de satén con las que soñaba despierto, pero siguen siendo lindos aquellos boxers negros y los arroja a un lado en el desordenado montón de camisas, se toma un momento para agarrar el culo, frotando círculos en sus muslos con sus pulgares, antes de decir:

    —¿Vamos a hacer esto o no?

    —Estás muy necesitado —Daisuke se ríe mientras lo aplasta burlándose de él hasta que gime de frustración, se posiciona, sentado, de modo que su ano está justo por encima de la cara de Ken y este lo asalta como si fuera su última comida.

    Gime y aplasta el rostro de Ken mientras este desliza su lengua sobre su ano, se quedó literalmente (y felizmente) sin aliento durante un par de segundos antes de que Daisuke pueda comenzar a chuparlo, quiere desesperadamente hablar con Daisuke, decirle todos los pensamientos sucios y obscenos que pasan por su cabeza protagonizándolo, al frente y en el centro, pero también le encanta que le follan la cara y no lo cambiaría por nada.

    Daisuke presiona la cara de su chico en su entrepierna, silenciando aparte de gemidos de felicidad.

    —¿Cómo te gusta eso? —Pregunta con aire de suficiencia, y Ken solo puede canturrear en respuesta mientras lo come, saboreando el sabor de su presemen.

    Por encima de él, Daisuke gime de placer, derritiéndose bajo el toque de la lengua de su amor, Los sonidos van directamente a la polla casi totalmente descuidada de Ken, revolviéndola en sus boxers y haciendo que se excite aún más, si es que eso era posible.

    Los labios llenos y oscuros de Daisuke se envuelven alrededor de la polla que gotea de Ken, lamiendo una larga y lenta raya en la parte inferior. Con un remolino de su lengua en la hendidura, tiene a Ken débil y dulce como la miel, sonrojándose mientras se apoya sobre los brazos temblorosos.

    —Oh, Dios, Daisuke, se siente tan bien, más, por favor, te lo ruego…

    Desliza su lengua en la entrada de Daisuke y este jadea, música para los oídos del otro. No quiere nada más que complacerlo; Él quiere escuchar esas respiraciones suaves, el elogio que canta:

    Acelera el ritmo y se afila más a menudo ahora (asegurándose de que Ken tenga espacio para respirar, por supuesto) el otro besa y lame su ano, trazando patrones en el tejido dolorosamente hinchado; puede sentirlo contraerse bajo su lengua, y gime mientras agarra las suaves caderas de Daisuke con más fuerza.

    Sonriendo, Daisuke deja de chupar el miembro viril y ahora dibuja un chupetón en el cuello de Ken y este gime de doloroso placer, feliz de ser marcado como territorio de Daisuke; Nadie podría llevárselo si lo intentaran. Una ráfaga de excitación recorre su cuerpo mientras piensa en las miradas que tendrá, caminando junto a Daisuke con su cuello manchado con marcas oscuras y hermosas, levanta sus caderas contra él, instándolo a hacer más, pero Daisuke dice estrictamente:

    —Ten paciencia

    Finalmente, comienza a deshacerse bajo la lengua experta de Ken. Él tiembla, y su respiración se acelera; El corazón de Ken se hincha al escuchar los gemidos suaves por encima de él. Tan hermoso… Piensa, ahora con su lengua follando su ano.

    -Quiero que te toques-. Daisuke le indica y Ken con una mano se masturba y con la otra se lleva una mano en el ano, sin lubricar

    -JODER —Daisuke alucina y Ken mueve su cadera sincronizada con su lengua haciendo que Daisuke se ponga tenso y dice:

    —Haz eso otra vez, cabrón estoy cerca… —Siempre leal como buen sumiso Ken obedece, limpiando aquel ano con su lengua una y otra vez…

    Ken gime, largo y necesitado, mientras Daisuke deja la más leve insinuación de besos en su mandíbula y cuello, está perfectamente consciente de su erección, y Ken sabe que se ha vuelto contra sí mismo, pero aún así, solo siente el fantasma de sus labios en su piel.

    Con un jadeo estremecedor, llega, el placer palpita a través de sus venas. Ken se vierte de todo el semen de él, alternando con su ano y su corazón da un vuelco al escuchar los sonidos absolutamente deliciosos que hace su novio, ese momento es el cielo. Cuando Daisuke se queda quieto sobre él, vuelve a ser dolorosamente consciente de su dolorosa polla; Daisuke debe estar pensando lo mismo, porque, mientras se desploma sobre el suelo y fuera de su cara

    —Oye, quieres que…

    Murmura algo y se da la vuelta para acurrucarse con él, una de sus cosas favoritas despues de un momento de éxtasis sexual, se limpia la cara con el brazo y luego apoya la cabeza en el pecho de su chico, sonriendo al sentir que Daisuke comienza a pasar sus dedos por su cabello.

    Finalmente, este ultimo susurra:

    —¿Oye ¿Qué quieres?

    —Solo quiero ser libre y salvaje… Contigo

    —Ya lo eres

    —Lo siento por estar tan salvajemente necesitado de sexo desenfrenado contigo pero… ¿el collar, tal vez? ¿Y las medias?

    Daisuke esa la mejilla con ternura y le dice

    -Esto me hace muy feliz, porque te ves sexy y te quiero. ¡No te sientas mal por pedir cosas!

    Sonríe, cálido y amado, y empuja su rostro entre sus manos.

    —Deja de ser amable conmigo, imbécil, esta experiencia de ser salvaje junto a ti es demasiado bonita y no sé como lidiar con esto, me hierve la sangre porque solo quiero hacer cosas impúdicas —Daisuke ríe sin aliento, el ambiente sexy es genial, divertido y muy, muy caliente, pero no hay nada que él prefiera hacer más que pasar un buen rato con su novio. Afortunadamente, pueden lograr un equilibrio, lo que es bueno porque la polla de Ken tiembla de forma insoportable mientras Daisuke sostiene un collar y unas medias antes mencionadas.

    —¿Quieres ponerlos sobre ti mismo o yo lo hago —Dice situandose frente a él de nuevo.

    -Sabes mi respuesta no es divertido si me los pongo yo -dice colocándose en una posición vertical, para enfatizarlo, saca una pierna y la coloca en el regazo de él regazo, fijándolo con un par de ojos de cachorrito asesino.

    Daisuke pone los ojos en blanco, pero no puede evitar sonreír.

    —Me retracto, demasiado necesitado estás-. Bromea, y Ken se ríe, lo que refleja su sonrisa.

    —Bien, te vestiré.

    La piel de Ken se eriza debajo del toque de Daisuke mientras tira de las medias hasta sus piernas, suaves y cariñosas. Eso es lo que pasa a ellos: pueden ser dos personas diferentes en una hora.

    Sus orejas arden mientras Daisuke, como lo había hecho en sus fantasías anteriores, ajusta el collar alrededor de su cuello y luego tira hacia él para besarlo, y susurra:

    —Eres muy bonita. Todavía no puedo creer que estés en esto. ¿Cómo tuve esa suerte?

    Adulado, Ken se encoge de hombros.

    -La pregunta es ¿cómo tuve la suerte de tener un gran novio como tú?

    —El destino o algo así, no lo sé —Vuelve a decir presiona un beso en la mandíbula de Ken mientras sus dedos se enredan en su cabello. Con la otra mano, roza la polla a través de la tela de sus boxers.

    —¿Puedo escuchar a mi niño bonito rogar?

    Ni siquiera tiene que preguntar; tan pronto como Ken siente su toque en su polla dolorosamente dura, se escucha como una letanía de Dios.

    Con un movimiento de cabeza, dice:

    —Déjame hacer esto, Ken Yo quiero hacer esto para ti, pero sólo si lo pides bien.

    —Daisuke, por favor, lo necesito tanto —se estremece, recordando de nuevo las fantasías que pasan por su mente, Nunca lejos de la vanguardia de sus pensamientos.

    Presiona un dulce y suave beso en la frente de Ken y susurra:

    —¿Qué quieres que te haga? Se vuelve inútil por la lujuria,

    —¿Me tocarás? ¿Por favor?

    Daisuke lleva las palmas a su polla aún vestida.

    -Te haré sentir bien, lo mismo que lo me haces sentir tu a mi —Se gira torpemente y agarra la pequeña botella de lubricante que guarda debajo de la cama y comienza a deslizar la polla de Ken, finalmente liberado de sus boxers, le dice:

    —Realmente te ves muy hermosa, gatito

    Ken clava sus uñas en la alfombra, suspirando de alivio al ser finalmente tocado, incluso si es solo para lubricarlo.

    —Creo que me vería mejor si me marcaras, eres bueno con tus dientes».

    —Hago lo mejor que puedo —Dice, pero el orgullo se manifiesta en su voz, tira a Ken más cerca, sentándolo en su regazo, y Ken cruza sus piernas detrás de él. Daisuke cubre la parte posterior del cuello de su novio y mordisquea la tierna piel donde se encuentra con su mandíbula; debajo de él, Ken exhala un tembloroso soplo de placer.

    -Estás olvidando algo —Dice, moviendo sus caderas para cambiar la atención.

    Daisuke afortunadamente toma de nuevo el pene y lo bombea, y Ken murmura contento, presionando su cara contra el hueco del cuello de su chico quien aprovecha la oportunidad para besarle y morderle el hombro mientras lo acaricia; Evidentemente, ninguno de ellos saldría de esta sin marcar.

    —¿Te gusta esto, gatito? ¿quieres que acelere un poco? —Pregunta cuando su boca está libre por un momento.

    Sin decir palabra, Ken asiente con la cabeza, el cabello frotándose suavemente contra la piel del otro y gime cuando el ritmo de Daisuke se acelera, alternando entre un agarre apretado y suelto y manteniendo a Ken adivinando. Cuando pasa un pulgar por la abertura, se tensa e instantáneamente muerde el hombro de Daisuke.

    Por la presión, le da un tirón en venganza y Ken vuelve a gemir con la voz quebrada a mitad de camino, y su polla se contrae en la mano de Daisuke, le toma un tiempo corto ir al borde del orgasmo. Está temblando en el agarre de su chico, follando débilmente en su mano, y la pequeña campana en su cuello suena como una puntuación cada vez que lo hace.

    -Daisuke estoy cerca.

    —¿Ya, gatito? —Dice con una sonrisa y un aliento cálido en la oreja de Ken quien se sonroja feliz ante las burlas, pero se resigna al hecho de que sí, que no dura mucho. Todavía.

    —Es broma, estoy bromeando.

    -Te ayudaré —Le da la polla de Ken unas buenas bombas girando su mano hacia la parte superior con un simple gesto que de alguna manera hace toda la diferencia.

    Y finalmente, Ken se corre con un gemido entrecortado, derramándose sobre los dedos de Daisuke y en su regazo, el otor lo acaricia a través de él, sin darse por vencido, incluso cuando Ken vuelve a hundir sus dientes en su hombro por reflejo se ilumina ante los elogios que su chico murmura en su oído, todas las pequeñas intimidades que hacen que su día sea un poco más brillante. Finalmente, sus músculos se relajan y presiona, agotado, a Daisuke, quien lo acuna en sus sucios brazos.

    -Sabes Daisuke? —Dice, voz en voz baja.

    —¿Sí? —pasa su mano, la limpiadora de los dos, a través del cabello oscuro de Ken, curvando sus dedos suavemente en él.

    —Te amo… Mucho fue increible —Dice y se aleja por un momento para presionar un beso en los labios de Michael.

    —Diablos, sí, lo fue —besa la mejilla de Ken una vez, dos veces, tres veces; Toques tiernos reemplazan su firme agarre.— Sin embargo, somos un poco asquerosos. ¿Quieres… como, limpiar las cosas o algo así?-.

    -No, quiero acurruarme e irme a dormir —gime y cae al suelo con un gruñido.

    -No puedo creer que realmente te haya follado —A pesar de las burlas, él extiende una mano hacia Ken cuando se levanta, tirando del chico más alto y tirando de él para darle un beso.

    —Ahora vamos a la cama, ¿de acuerdo? —Se acerca por detrás del cuello, se quita el collar, lo tira al suelo y lo patea debajo de la cama de Daisuke;

    -¿podemos acurrucarnos ahora? ¿Por favor? Estoy agotado —Vuelve a decir

    —Eres lindo, eso es lo que eres —dice y rápidamente se pone su propia ropa interior y una camisa nueva antes de dejarse caer sobre la cama. Tarda unos minutos en situarse debajo de las mantas, pero pronto, Ken está de vuelta en los brazos de Daisuke, con los ojos entrecerrados mientras mira hacia arriba en adoración.

    —¿Qué pasa con mi cara, no vamos a dormir?

    Ken sacude la cabeza, frotándose la mejilla contra la camisa de Daisuke

    —Cambié de opinión. Sólo quiero mirarte.

  • Me tocó una adicta al sexo

    Me tocó una adicta al sexo

    Mi nombre es Miguel, tengo 45 años y soy ginecólogo. Atiendo mujeres de toda las edades, desde jovencitas muy guapas a señoras muy feas. Soy profesional y siempre me he comportado de la mejor manera excepto una sola vez pero yo no tuve la culpa fui incitado por la joven a que la penetre y le haga el amor. Este relato se va a tratar de esa vez que tuve sexo con una paciente.

    Había sido una larga jornada y solo me quedaba una paciente, una tal Lucia de 18 años. La mayoría de las jóvenes suelen venir con sus madres pero ella había ido sola. Cuando la hice entrar me pareció una linda jovencita, tenía buenas tetas y estaba vestida con una remera y una pollerita de jean.

    —Hola Lucía.

    —Hola señor.

    —Me podes llamar por mi nombre, soy Miguel.

    —Bueno, está bien Miguel.

    —Tengo anotado acá que tenés 18 años, eso es cierto?

    —Si.

    —Bueno contame porque estás acá, te duele algo?

    —Hace unos días perdí la virginidad y luego empecé a sentir un ardor bastante fuerte.

    —Todavía lo sentís?

    —Sí, claro.

    —Te duele?

    —Un poco.

    —Y que haces para bajar ese dolor?

    —Me tengo que tocar.

    —Contame cómo fue esa primera vez.

    —Fue doloroso al principio pero luego se puso bastante bueno.

    —Por que se puso bueno?

    —Lo empecé a disfrutar.

    —Me podes contar como te penetró, en qué posición y que otras cosas te hizo.

    Fue algo rápido, había ido a bailar y conocí a un hombre.

    —Él era más grande que vos?

    —Él tenía 30 años.

    —Podés continuar con tu relato.

    —Bueno, yo le mentí y en vez de decirle que tenía 18 años le dije que tenía 22 años. Nos besamos y luego hicimos algo que muchas personas suelen hacer que es tener sexo en el baño.

    —Tu primera vez fue en un baño?

    —Si.

    —Continua.

    —Ingresamos al baño de hombres y me metió en uno de esos que tiene puerta. Me senté en el inodoro y empecé a practicarle sexo oral. Yo no pensaba que me iba a penetrar, que solo iba ser una mamada pero él me puso contra la pared y comenzó a follarme.

    —Le dijiste que eras virgen?

    —No, él lo noto cuando vio sangre en su pene. Me pregunto que si era virgen y le dije que sí, entonces me empezó a follar muy duro hasta que acabo.

    —Duro?

    —Sí, cuando le dije que era virgen se transformó en otro persona, me bajo el top agarró mis tetas y empezó a follarme con mucha fuerza.

    —Se cuidó?

    —Sí, él quería follarme sin preservativo pero yo le dije que se ponga uno.

    —Bueno, está bien. Decime ahora como era el tamaño de ese pene.

    —Bastante grande y gordita.

    —Lo que vamos hacer ahora es que te vas a recostar sobre la camilla.

    —Bueno.

    Mientras ella se recostaba yo hacía que anotaba algo en un papel pero era mentira, sólo quería que pase unos minutos para que mi pija que se encontraba en estado erecto baje un poco.

    —Necesito que te saques la pollera y tu ropa interior.

    Yo me quedé viéndola como se sacaba el vestido y luego una tanguita de color rojo.

    —Abrí bien las piernas para que yo pueda ver mejor.

    Ella abrió las piernas y yo me puse a ver con más detenimiento su coño. Con mis guantes puesto y mis lentes empecé a tocar la zona y pude apreciar que tenía una leve inflamación vaginal.

    —Tenés una leve inflamación.

    —Me tengo que preocupar?

    —No, ahora te pasó una crema y en unos días se te va.

    Agarre un tarrito, me acerqué a su concha y con un dedo le empecé a pasar la crema. Entonces sucedió que la joven se empezó a excitar, primero su cuerpo se puso tenso y luego movió su cabeza para ambos lados.

    —Siiii, así Miguel, seguí así.

    —Quedate quieta que ya terminó.

    Ella agarró mi mano y me pidió que le haga algo más.

    —Méteme un dedo por favor.

    —Soltame que ya terminó.

    —Por favor te lo pido.

    Como ella no me soltaba tuve que acceder a su pedido. Le metí mi dedo más grande hasta el fondo y ella rápidamente soltó mi mano.

    —Así te gusta?

    —Seguí así Miguel.

    Yo empecé a masturbar a la joven con mi dedo y mientras lo hacía comencé a tener una erección. Luego me bajé el cierre del pantalón y saque mi pija hacia afuera. Ella me la agarró y empezó a pajearme mientras yo la masturbaba. Sucedió que luego me la empezó a chupar recostada sobre la camilla. Luego dejé que baje para que se arrodille y siga chupándomela.

    —Metemela Miguelito.

    Yo agarre y me puse unos de esos preservativos que les doy a las chicas que vienen a atenderse. Mientras yo me ponía el globito ella se sacó la remera y el corpiño y se puso en cuatro con sus codos sobre la camilla. Empecé a follarla con mis manos agarrada a su cintura y haciendo que mis huevos golpeen con violencia la cola de ella. Sus pechos me volvían loco, se movían al ritmo de mis embestidas.

    —Ahh ahh ahh —decía ella.

    Recuerdo que la agarre de los pechos y fui levantado su cuerpo hasta estar casi pegado al mío y empecé acelerar mis embestidas hasta que acabe en un orgasmo. Luego ella se arrodillo, me saco el preservativo y empezó a chupármela hasta que se cansó. Después se vistió y se fue para nunca verla más.

  • Pablo y Mariano follando con Fernando

    Pablo y Mariano follando con Fernando

    Era una fiesta de familia. Nos íbamos a reunir todos los hijos y nietos de mis abuelos para pasar el día. Algunos, como mis padres, mis hermanos y yo, ya llevábamos como una semana allí con mis abuelos y nos faltaban para irnos como otras dos, en definitiva casi el mes entero, que es lo que hacemos todos los años.

    A mi madre, que era la nuera, le gustaba ir a casa de mis abuelos. Ella no cocinaba nunca, no lavaba ropa, porque entre mi abuela y su hermana, mi tía abuela, lo hacían todo. Es verdad que no ensuciábamos mucha ropa, porque íbamos medio desnudos, yo usaba todo el día speedos, y tenía alguno de 1.5 cm de lateral. Siempre había sido así desde pequeños, solo el día que refrescaba me ponía una camiseta, no más, porque siempre hacía calor.

    Mi madre es, a decir de la abuela y su hermana, la mejor nuera que tenían porque les hacía mucha compañía, pero el ahorro familiar de dos adultos y tres jóvenes era considerable, todo iba a costas de mi abuelo.

    Yo cumplo años en enero, pero a la casa de mis abuelos íbamos en julio, así que ese año en que yo había cumplido 18 años, mi paquete ya estaba pronunciado bajo el speedos, pero ya estaban todos acostumbrados. Además mis hermanos Joaquín y Manuelito iban también como yo, Joaquín era un año y un mes menor que yo y Manuelito era de tres y medio menor que yo, de modo que decía que él no era Manuelito sino Manuel. Fui su defensor y ese verano ya le llamábamos Manuel, igual que yo era Pablo y no Pablito como cuando era más pequeño. Al que no le cambiaron nunca el nombre fue a Joaquín, quizá porque ya acababa en chiquitín. Quiso llamarse Ximo, pero no tuvo éxito y desistió.

    Como en la casa de mis abuelos había mucho campo y pocas de camas, todos no venían, lo hacíamos nosotros porque mi padre era el mayor de los hermanos y al parecer iba a ser el heredero de esa finca. Pero también porque en mi cama cabían tres más y eso a mí me gustaba nadie sabe cuánto.

    Pero había un día en el que todos venían, algunos venían la víspera, otros se iban al día siguiente y nos arreglábamos con las camas, porque a veces nos acostábamos tres en cada cama para hacer ese favor. Así había sido siempre.

    Ese día en que venían todos, consistía en un desayuno pantagruélico que se continuaba con la comida. Todo era bajo el parral enfrente de la casa. Éramos 28 personas, entre los abuelos, los tíos y los primos. Tenía más primas que primos y algunas eran mayores, por esa razón mi madre me mandó cambiarme poco antes de que comenzaran a llegar y desde la víspera ya iba con pantalón corto, aunque sin camisa. Tenía shorts de todos los colores que solía ponerme solo para ir al pueblo.

    Mi tía abuela me dijo: «y para recibirlas te pones al menos una de esas camisetas tan indiscretas que tienes». Se refería a las de tirantes y muy escotadas. Cuando llegó mi tío Pancracio con su mujer, tía Luisa, y su hija, mi prima Lucía, al que nos saludamos me dijo:

    —Te queda bien esa camiseta es más sexy que si fueras desnudo.

    Parece que el deseo de mi tía abuela se fue al desagüe, porque el resultado fue el contrario. No obstante no la desairé y ese día recibí a los que vinieron con tank tops puesto.

    Ya habíamos colocado las mesas, mi padre, mis hermanos y yo nos encargamos de hacerlo antes de que vinieran los primeros, entre todas las mesas hicimos una larga. Colocar las cosas correspondía a las mujeres mayores, la abuela, su hermana y las hijas y nueras, los demás teníamos que comer y exigir lo que queremos. Aunque sea fastidioso para las mujeres hasta yo me quejaba de que tardaron tanto y decía «ya tengo hambre», con lo fácil que era meterme dentro y decirle a la abuela que me diera algo y me lo daba, pero lo bueno era acalorar y dar prisa a las mujeres. ¿Cómo se llama eso? El más puro machismo ejercido por un cabronazo de 18 años, es decir, lo que abunda, pero era divertido y ellas aguantaban sumisas.

    Desde lo que se llama desayuno hasta la comida propiamente dicha había una tregua de comer, no porque no había comida sino porque los estómagos estaban llenos y tenían que vaciarse de alguna manera. Entonces iniciaba un juego tradicional, llamado “El escondite”. En este juego no se respetaban los cariños familiares. Comenzaba porque se elegían a dedo dos, el más tonto y el que le seguía. Entre ellos se tenían que apostar quien contaba detrás del árbol, mientras los demás se escondían. Comenzó a contar Indalecio, desde que tengo uso de razón comienza siempre el mismo. Todos nos escondimos donde podíamos.

    Yo me fui detrás de las mangueras de riego que había mucho follaje. Estando allí observaba dónde iba a esconderse mi prima Aurora que pasaba a pocos metros de mí buscando sitio. Si exceptuamos a los abuelos y unos pocos mayores, entre ellos mis padres y un tío mío y una tía mía, todos hermanos de mi padre, que se quedaban con el abuelo bebiendo cerveza o vino todo el rato, todos los demás debíamos ser unas 18 personas ese día jugando al escondite.

    Medía yo entonces 1,70 m, para mis 18 años no era muy alto, y mis 75 kg me hacían bien regordete, de modo que donde me escondí quedaba poco espacio y yo mismo estaba bien apretado. Yo fui gordito durante toda mi infancia, ahora me estaba arreglando porque estaba desarrollando una musculatura buena, con los pechos y los brazos bien marcados, pero lo que me destacaba era mi culo, que ya no pasaba desapercibido.

    El lugar era algo oscuro y estrecho, así que yo estaba pensando si tendría tiempo para correr y salvarme de allí en el momento en que sentí un movimiento. Alguien había descubierto mi escondite e intentaba alojarse allí también.

    — ¡Chiiiist!, — siseé a mi primo Mariano, mientras intentaba acomodarse en el poco espacio que teníamos.

    Mi primo Mariano vivía en el mismo pueblo, no lejos de la casa de los abuelos y conocía todos los secretos para esconderse. Con algunos movimientos se coló y se metió allí adentro; se quedó detrás de mí y pude sentir su polla rozar en mi culo. No me parece intencionado, pero me constreñí un poco. Me quedé paralizado mientras un escalofrío recorría todo mi cuerpo. No sabía bien lo que estaba pasando, nunca me había sentido de esa manera antes. No podíamos movernos, pues había gente cerca. Yo estaba muy nervioso, totalmente cortado, y empecé a sentir que el pene de Mariano se empezaba a endurecer detrás de mí. Y como hacía calor, e íbamos de pantalón corto sin calzoncillos y sin camisa, pues estábamos en pleno verano de Río a comienzos de diciembre, se humedecía todo contacto.

    Traté de apretujarme hacia adelante, junto al follaje, pero el ruido que eso hacía me hizo desistir de la idea. El cabrón de Mariano no salió del lugar, a pesar de mis quejas. Al volver atrás, sentí que encajaba el culo exactamente con su pene, que ahora ya estaba duro como una barra de hierro.

    — ¡Mierda! ¡Eres un hijo de puta, Mariano! ¡Sal de aquí, mierda! —dije, intentando mantener las apariencias y no mostrar que aquello me estaba gustando.

    Él se puso junto a mi oído y susurró por lo bajito:

    — He entrado aquí sin querer, pero es tan bueno estar tan cerca de ti, Pablito… si insistes, me voy…

    Mientras hablaba, el cabrón se cogía de mi cintura y restregaba su pene duro contra mi culo. Como me quedé inmóvil, sin saber qué hacer, él estiró el brazo y agarró mi pene, que estaba casi perforando el short.

    — Si estás disfrutando, zorro…, lo tienes también duro ¡joder!, vamos a jugar un poquito…

    Yo, ya impotente para aguantar aquella tensión, me rendí y empiné el culo contra su polla, arrancando un suspiro profundo de satisfacción en Mariano, que se me puso a refregar de forma más intensa y a la vez cariñosa su polla por todo la raja del culo. Ya estaba totalmente caliente y con aquel calor, el olor a sudor, y a aquella sensación de sentir el pene duro de mi primo restregándose contra mi culo hizo que yo eyaculara sin siquiera tocarme. ¡Tuve que cuidar mucho para no hacer ruido! Él se puso a eyacular de inmediato con grititos amagados. De repente se oían más ruidos entorno de donde estábamos. Por suerte, el juego había terminado, la gente salía del escondite para ir a la casa y bañarse antes de volver a comer.

    — Te gustó, ¿eh? Mañana estaré de nuevo por aquí para jugar contigo un poco más, si quieres. Voy a venir y espero que quieras y te me acerques.

    Dijo esto y me besó y, antes de que yo pudiera decir algo, salió corriendo hacia su casa. Me quedé allí, sucio de esperma en la parte delantera y en la parte trasera de mi short, pensando cómo llegar a la casa, que estaba a unos 50 metros de donde me hallaba yo, sin despertar sospechas.

    Conseguí llegar a la casa sin que nadie me viera. Lavé mi pantalón corto en el baño para no despertar suspicacias, pero fue difícil pasar aquella noche. Pensaba a toda hora en aquel momento, sintiendo el calor del cuerpo de Mariano contra el mío, sintiendo la presión de su polla, pasando de arriba abajo y de un lado a otro. Creo que notaba unos cinco puntos en mi culo pensando en ese momento.

    Mi primo era un año mayor que yo. Era un poco más alto, creo que unos 1,75 m, pero era más delgado y tenía unas piernas musculosas de jugar a futbol continuamente. No era especialmente guapo, pero tenía un estilo de simpatía que resultaba muy atractivo.

    Al siguiente día me desperté nervioso como si me picara todo el cuerpo. Estuve excitado durante el sueño. Pasé todo el día como un idiota, pero nervioso pensando en aquel momento y si tendría Mariano el coraje de volver. Conforme la hora iba llegando, me iba poniendo más nervioso. Cuando eran las 7 de la tarde, me duché y dije que iba a la calle a hablar con los muchachos, pero me dirigí sigilosamente a ese escondite, tenía que ser discreto para no despertar sospechas. Nadie iba allí por la noche.

    Cuando entré en los árboles y el follaje, vi que ya había alguien allí. Mi corazón ardía de miedo por si era otra persona, hasta que oí la voz de Mariano diciendo mi nombre:

    — Pablo, ¿eres tú?

    —… Sí, soy yo. ¿Está todo tranquilo por aquí?

    —Todo tranquilo, estaba observando desde aquí y no hay nadie alrededor.

    Dijo esto y los dos nos quedamos quietos, sin saber qué hacer, pero uno comiéndose al otro con los ojos en ese pedacito de luz que todavía había allí. Los shorts ya informaban del estado de excitación en el que nos encontrábamos.

    — Quédate vigilando para ver si viene alguien.

    Luego me puso de espaldas a él, para observar el camino, pero su intención era reproducir la situación del día anterior. Pronto se quedó detrás de mí, frotando su verga contra mi trasero.

    — Es bonito, ¿no? ¡Bastardo! Veo que has vuelto loco para sentir la polla del primo en este culo caliente, ¿no?

    Sus palabras susurrando junto a mi oído me emocionaron aún más, si cabe. Mi respuesta fue levantar más el culo y frotarlo contra ese pene duro.

    Sentí que sus manos empezaban a bajarme los pantalones y eso me daba un miedo terrible. No sabía exactamente qué tan grande era su pene, pero ciertamente era más grande que el mío. Nunca había hecho eso antes y tenía mucho miedo. Yo sujeté mis pantalones cortos para que no me los bajara.

    — No, no, no. Eso no, joder. Hagámoslo como ayer, —dije.

    — Sólo bromeaba, —contestó rayado.

    No dijo nada más, sólo que lo procuró de nuevo de una manera rítmica. Pronto sentí que me abrazaba por detrás, besándome el cuello. Sus manos tomaron mi pecho y retorcieron mis pezones ligeramente. ¡Eso casi me hace gritar! Entonces empezó a morderme la oreja. Ya se me estaba haciendo difícil ordenar mis pensamientos. Sólo podía sentirlo. Sus manos en mis pechos, su boca en mi oreja y su polla tentando mi culo.

    — Déjame comerme ese trasero, ¿quieres? Me lo joderé lentamente, ¡no dolerá nada! Si me dices que te duele, pararé. ¡Lo juro! Déjamelo, vamos…

    Fue difícil resistir ese ataque. Mi respuesta, otra vez, fue levantar el culo y frotarlo más. Sintiendo que la carretera estaba despejada, intentó de nuevo bajarme los pantaloncillos, lo cual hizo sin impedimentos.

    Cuando lo volví a sentir, también se había bajado los pantalones. Su polla se sentía caliente cuando tocaba mi piel, lo que me daba escalofríos. Todavía me frotaba el culo, pero pronto empezó a buscar su camino de entrada. Escupió en la boca de mi culo y pude sentir su saliva fluyendo, pero fue ¡por su dedo que, lubricando, comenzó a jugar en la puerta de mi culo. Yo ya estaba viendo estrellas, pero él todavía tenía sorpresas para mí. Se inclinó, haciéndome sentir curiosidad sobre lo que estaba pasando. Pensé que se le había caído algo.

    Entonces, de repente, me apartó las nalgas con las manos y me tocó el culo con la lengua. Dejé escapar un grito de sorpresa. Nada me había preparado para eso. Siguió lamiéndome el culo durante varios minutos. Me temblaban las piernas. Y luego se acercó y me abrazó por detrás, encajando su polla por el camino de entrada. Sentí su boca en mi oído, su pecho en mi espalda y su polla fundida encajando bien en la puerta de mi culo.

    — Abre ese culito al primo, vamos, maricón. Deja que el primo sea el primero en meterse en ese culo, vamos…

    Completamente entregado, no me quedaba nada más que hacer que obedecer. Lentamente me di la vuelta mientras él me rompía con su polla y empezaba a penetrarme. El dolor vino como un rayo y me paralizó por completo. Lo sintió y se detuvo en el instante.

    — Chist, se te pasará, cállate y te acostumbrarás…

    Y fue a ese ritmo, poniéndomela poco a poco, parándose, metiéndomela otro poco más y, cuando me di cuenta, ya podía sentir su pene rozando mi próstata. Lo peor del dolor había pasado. Intentó empezar a bombardear un poco, pero no pude soportarlo.

    — Vale, putito, tomémoslo con calma y será bueno para los dos, ¿de acuerdo?

    Y así continuó hasta que llegó a un ritmo en el que se metió profundamente, casi como quien bate huevos, pero lo estaba haciendo a un ritmo agradable. Mi pene, que se había ablandado durante la penetración inicial, ahora estaba duro de nuevo.

    Empecé a retroceder, a ir hacia él, a rodar mi trasero como él dijo, volviéndolo loco. El calor era abrasador, estábamos sudando profusamente. No duraría mucho tiempo. Empezó a masturbarme mi polla. Cada vez que llegaba al fondo, sentía que mi polla saltaba y derramaba más baba. A los pocos minutos, cuando empecé a reírme de placer, la sensación era tan fuerte que le apreté la polla con el culo, lo que hizo que, al ponerla en lo más profundo, también se riera cuanta estaba dentro de mí y cayera de espaldas, jadeando.

    Se ablandó y se salió de mí. Nos limpiamos con una toalla de papel que él había traído. Nos pusimos los pantalones cortos y nos quedamos parados en silencio mirándonos fijamente dentro de una oscuridad que nos hacía vernos mínimamente ya. Me besó tan cariñosamente que ni siquiera se parecía a ese tipo que vorazmente me la había metido minutos antes.

    Mientras nos preparábamos para irnos, oí un ruido y levanté la vista. Casi me muero de miedo cuando me di cuenta de que había alguien justo encima de nosotros, en la cima del árbol. Quienquiera que fuera, probablemente lo vio todo. Entré en un estado de pánico, mencioné que había huido algo, pero Mariano me tomó del brazo y habló en voz baja:

    -¡Cálmate, es Fernando! A él también le gusta…

    Me deshice de la mano de Mariano y salí corriendo, todavía no había terminado de ponerme mis calzoncillos.

    Cuando llegué a casa, estaba temblando mucho. El temor de la posibilidad de que Fernando contara a todo el mundo lo que había pasado detrás de ese follaje. ¡La burla pública!, entré en pánico.

    Fui a ducharme para relajarme. Noté que el esperma de Mariano corría por mis piernas. Me trajo de vuelta el recuerdo de aquellos momentos que pasaron hace unos minutos y mi polla se volvió a poner dura de nuevo. Lentamente me metí un dedo en el culo para tratar de emular la sensación de la polla de Mariano. Su esperma facilitó la entrada, así que puse otro. ¡Qué bien me sentía! Pero aún no era lo suficientemente satisfactorio. Intenté con un tercer dedo, que me dolió un poco, pero me dejó la sensación más parecida a la que tenía antes, como esa gran polla de Mariano metida en mi culo. ¡Eso ya fue demasiado! Luego me reí de nuevo. Fue increíble disfrutar tanto en tan poco tiempo!

    Más relajado, me puse a jugar videojuegos hasta que me quedé dormido.

    Al día siguiente me levanté tarde, con una especie de resaca. Todavía estaba entusiasmado con todo lo que había pasado, pero preocupado por la dirección que tomarían las cosas. Después del almuerzo, oí sonar el teléfono.

    — ¡Pablo! ¡Es para ti! —gritó mi hermano, más fuerte de lo necesario.

    — Hola, ¿Pablo?

    — Hola, Mariano, ¿qué pasa?

    — Todo tranquilo, solo me preguntaba si estabas bien.

    — Estoy bien, sólo un poco preocupado…

    — No seas tonto, no tienes de qué preocuparte. ¿Quieres venir a jugar videojuegos?

    —¿Cuándo?

    —… ahora.

    Como estaba actuando como una niña tonta, decidí ir allí.

    Cuando llegué a su casa, entré directamente, ya que conocía el truco de abrir la puerta desde afuera. Llamé por su nombre cuando entré al zaguán, y oí su voz desde arriba, diciéndome que fuera directamente a su habitación, porque no había nadie más en la casa.

    Cuando abrí la puerta, ¡qué susto! Allí estaban él y Fernando sentados en el piso frente al televisor, jugando videojuegos. Me di la vuelta para irme, pero él me retuvo agarrándome por el brazo.

    — Cálmate, Pablo. Entra ahí y hablemos.

    Más tranquilo, entré y miré a Fernando. Me sonrió tímidamente. A pesar de sus 20 años, Fernando era el más tímido de sus primos, se llevaba bien con todos, pero siempre estaba en lo suyo. No sabía lo que estaba pensando.

    — ¡Siéntate! Vamos a jugar un poco para relajarnos!

    Puso Moon Patrol y empezamos a jugar, viendo quién anotaba más puntos. Pronto nos aburrimos y Mariano nos propuso ver una película para pasar el rato. Pusimos una colcha en el piso mientras Mariano ponía la cinta en el video. Como era de esperar, nos dimos cuenta de que era una película pornográfica. Fernando y yo nos miramos y sonreímos. Mariano, al ver nuestras caras, habló burlonamente:

    — Si quieres, puedo cambiar la película…

    — ¡No! ¡Puedes dejarla! Si es aburrida ya cambiaremos, —dije sarcásticamente.

    Mariano se sentó entre nosotros dos y comenzó la película. Una rubia de enormes pechos empieza a tentar a un tipo con cara de camionero. Un silencio se desató en la habitación mientras la veíamos sacar la polla del tipo. Cuando vi la medida de la polla del tipo, debí liberar alguna expresión de asombro, porque Mariano se rió, se metió conmigo y puso su brazo sobre mis hombros, haciéndome apoyar la cabeza en su hombro.

    La escena continuó y me sorprendió ver a esa mujer tratando de tragar ese tronco. Entonces, el acceso a material pornográfico no era tan fácil como hoy en día. Cuando ella empezó a montar al tipo, Fernando se quitó la camisa, alegando calor. No tardamos más que unos segundos en acompañarlo y quedarnos en unos pantalones cortos que, a estas alturas, ya estaban llenos de erecciones.

    Aproveché la oportunidad para echar un buen vistazo al cuerpo de Fernando. Apenas podía verlo sin camisa. Estaba bien proporcionado, medía 1,70 m, pesaba unos 90 kilos. Su piel más oscura contrastaba con nuestras pieles más claras y tenía mucho pelo en las piernas y el pecho. Era muy hermoso el calladito, el de pocas palabras, pero de buenos huevos. Noté que estaba acariciando el muslo de Mariano, pero sin que le llegara a su polla. Su respiración la tenía muy alterada.

    Comenzó una segunda escena, esta vez con una mujer y dos hombres. Después de unos segundos de película, los dos se fueron encima de ella y no les tomó mucho tiempo chuparse uno al otro mientras el otro la chupaba a ella. La escena ya estaba muy caliente cuando la cámara dio un primer plano de la mujer chupando al tipo. Después de un tiempo, el otro tipo aparece en la escena y comienza a chupar también al tipo. ¡Casi me caigo de espaldas! ¡Nunca había visto una escena gay antes!

    Mariano se rio de mi reacción y me empujó hacia él, dándome un beso. Parecía que me iba a derretir, mi corazón latía con furia. Se alejó, sonriendo y sacó a Fernando para que lo besara también. ¡Parecía hipnotizado! Dejaron de besarse y sentí que Mariano tiraba ligeramente de mi cabeza hacia Fernando. Enseguida nos besamos, también Fernando y yo.

    Cuando nos separamos, vi que Mariano ya estaba completamente desnudo. ¡Su polla es colosal! En realidad, nunca la había visto hasta entonces, la idea que tenía de su polla era la de sentido común. No estoy seguro de lo grande que era, pero mayor que la mía sí, supongo que entre 17 y 18 cm. de largo, con una ligera curva hacia arriba; el cipote grande y el meato o agujero de salida estaba más abierto que el mío, algo que nunca había visto antes, lo que lo hacía muy interesante.

    Mientras perdía el tiempo pensando en ello, Fernando se le acercó y le lamió la polla a Mariano, que no paraba de babear. De hecho, sólo sorbió un poco de presemen con la lengua y me miró, invitándome a probarlo también. Me acerqué mucho y sentí por primera vez ese olor a verga masculina, una delicia que se haría común en el futuro, pero que marcó para siempre ese momento.

    Saqué la lengua y sentí lo bueno que era sorber eso. Muy emocionado, agarré la cabeza del pene de Mariano con toda mi mano que pensaba que me la iba a comer y dio un salto hacia atrás. Fernando se rio, pero pronto se turnó conmigo, provocando los suspiros de Mariano.

    Mariano interrumpió la sesión y colocó a Fernando en cuatro sobre la cama y le lamió el culo con la lengua. Fernando gemía muy fuerte y sentido. Mariano no dejó de hablar mientras Fernando, me miraba fijamente y se reía del efecto que le estaba produciendo la habilidad oral de Mariano. Enseguida Mariano me hizo señas para que me acercara a Fernando.

    Me puse de rodillas junto a Fernando, acerqué mi cara a la cabeza de Fernando que tenía los ojos cerrados, mordiéndose los labios, mientras disfrutaba de las sensaciones de la lengua de Mariano en su culo. Al notar mi presencia a su lado, me envolvió para agarrarme la polla.

    Pensé que iba a morir ahí dentro. La boca de Fernando se sentía increíble. ¡Aterciopelado, húmedo, vibrante! Sentí como tragaba mi polla con gusto y parecía como que me iba a derretir. De pronto, oigo a Fernando gimiendo, sin sacarse mi polla de su boca, y su cabeza empezó a golpear mi pubis.

    Perdido en mis sensaciones, ni siquiera noté el movimiento de Mariano, que en este intervalo de tiempo, se colocó detrás de Fernando y se puso su verga en el culo. Se le veía en su salsa teniendo una polla en la boca y otra en el culo. Fernando respondió volteando la polla de Mariano y convirtiendo mi pene en un chupete.

    Mariano me indicó que ocupara su lugar. Todo esto era muy nuevo para mí. Mariano me estaba dando las instrucciones para follar a Fernando, pero cuando vi de cara los melones de Fernando, su peludo culo, ya no pude resistirme. Me eché de cabeza contra aquel culo que había sido capaz de exprimir todo el semen de Mariano e hice sacar los exabruptos de Fernando con sus esperpénticos gemidos; es entonces cuando Mariano me dijo:

    — No puedes resistirte ante un culo como este, ¿cierto?

    Mariano prácticamente me guio hasta el trasero de Fernando, pero no fue nada difícil, considerando mi polla perfectamente endurecida y el trasero previamente muy trabajado por la polla de Mariano. ¡La sensación fue increíble! Cuando Fernando escuchó mis gemidos de satisfacción, comenzó a aprisionar mi polla con el propio culo, y me hacía gritar de placer. Así que empecé a meterla y sacarla en su peludo trasero, disfrutando enormemente como un loco.

    Para mi sorpresa, sentí de pronto un dedo helado deslizándose por raja trasera; era Mariano que no quería perder la oportunidad que se le brindaba. Después de lamerme el culo con insistentemente y colocando un gen que manipulaba con las yemas de sus dedos, se colocó en posición contra mi trasero y metió la cabeza de su pene en mi entrada. Mis movimientos hicieron el resto. Poco a poco sentí que ese tronco me estaba invadiendo de nuevo mi escondido interior.

    La sensación fue indescriptible, mientras avanzaba entré en el túnel caliente y apretado que era Fernando, por atrás sentí la polla de Mariano llenándome por completo mis entrañas, lo que hizo que mi polla saltara y se me fuera todo mi esperma dentro de Fernando.

    El ámbito se llenó de nuestros gemidos; las sensaciones eran muy buenas y tan intensas que pronto se aceleraron. Fernando empezó a mover su culo en torno a mi polla para que se le acomodara y le diera gusto que él mismo se encargó de que su culo se tragara y explicara acompasadamente mi polla casi sin yo moverme con sus gráciles movimientos. Mientras tanto, Mariano me tenía atrapado y hacía que me comportara como un loco dando por delante y tomando por detrás. Mi corazón parecía que iba a explotar, nuestras respiraciones, aceleradas, indicaban que todos estábamos cerca del final.

    Entonces ocurrió lo que tenía que ocurrir. Fernando, gimiendo mucho como loca en celo, empezó a moverse como una máquina y me pegó el culo en la polla. Yo, con ese apretón extra, exploté dentro de Fabrício y, al mismo tiempo, aprisioné el pene de Mariano, que luego disfrutó de su abundante eyaculación en mi interior.

    Cansados, sudorosos y satisfechos, nos volcamos hacia un lado y seguimos enganchados. Me desperté cuando sentí que Mariano se levantaba e iba al baño. Debo haberme quedado dormido por unos minutos. Mi polla, incluso suave, aún estaba dentro de Fernando, que roncaba. Le besé el cuello para despertarlo y sus movimientos despertaron mi pene otra vez.

    Recostado de costado, con mi polla dura otra vez, acaricié su cuerpo, buscando su pene que ya estaba duro de nuevo. Comencé a follar de nuevo su culo, y escucho la puerta del baño que se abre. Mariano se queja, con la exclamación más cómica que se podía escuchar:

    —¡Ni siquiera me esperaron tus hijos!

    Y en venganza me agarró y volvió a follarme. De nuevo estaba yo en el centro dando y recibiendo. Caímos como muertos.