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  • Mi encuentro con Jake

    Mi encuentro con Jake

    Antes de que me leas, déjame describirnos:

    Jake es un muchacho joven, ya sabes que le sobran energías. Alto, esbelto, su piel divinamente suave de tez bronceada quemada por el sol, labios gruesos muy rosados, ojos color miel, y rapado.

    Yo soy bajita, de tez blanca, ojos color almendra, cabello café, grandes senos, muy lindo trasero, con anteojos que dan un look “tierno”.

    Les escribo aquí, sentada, mientras escurre leche calientita de mi vagina. Si, lees bien, recién me cogieron bien rico.

    Y es que llevaba varios días esperándolo. Recién el muchacho estaba saliendo de enfermo, pero aun así estaba deseoso de coger.

    Les cuento un poco de él:

    Recibo un texto:

    “¿Te puedo clavar?

    Yo pues estaba sorprendida, ¿no se supone que estaba enfermo?

    -“¿Estás bien? (le respondí)

    “Pensando en tu vagina, gordita, caliente y jugosa.”

    Eso me prendió de la nada, ya llevaba mucho tiempo así que no iba a decir que no.

    “Vente” me dijo.

    Al llegar lo veo tirado en la cama, con su gran verga al aire, mi primer instinto es metérmelo completito a la boca. Y así lo hice, me lo introduje lo más atrás que pude, comencé a chuparle el glande y mamarle las bolas. Él se incorpora y me agarra por la cabeza cogiéndome la boca. Entro tanto que se me aguaron los ojos.

    Así lo tire a la cama, y comencé a montarlo. Lo quería muy adentro de mí. Él estaba muy mojado así que fue casi de inmediato que mi vagina se lubrico.

    Me volteo hacia la cama, con las nalgas hacia él, y las olfateo. Suspiro

    “que rico hueles”

    Me abrió las piernas y me penetro hasta el fondo.

    -“Aahj”

    “¿tú no querías que te lo metiera bien rico?, ahora lo tienes completito”

    Me nalgueo. Y mientras me lo ensartaba me metió un dedo por mi ano.

    Se me salió un pequeño grito. Y automáticamente se me escurría babita de mi chochita.

    -“cógeme, así más duro Jake”

    Avanzando el paso gemía conmigo.

    No hay cosa que más me prenda que escuchar a mi hombre disfrutándome, gimiéndome.

    “Ven te quiero terminar en la mesa”

    Avanzamos al comedor, tiro todo lo de la mesa al suelo, y me trepo en ella.

    Me sentía a punto de ser cogida en una oficina de interrogatorio. Tenía toda la luz directa hacia mí.

    Me abrió las piernas de lado a lado, con toda mi chochita hacia el aire.

    “que rica la tienes mami.”

    -“toda tuya.”

    Y me penetro de nuevo, esta vez estaba mi clítoris cómodamente accesible así que mientras me lo encajaba bien rico, me sobo todo mi clítoris, me calentó muchísimo.

    Me agarro mis tetas bien fuerte, hasta que ya lo sentía, sentía que venía el momento de venirse.

    Me aguanto de mi cintura y me decía

    “¿dónde la quieres?”

    “dónde quieras” le conteste.

    Me dejo la mitad adentro y luego saco un chorro que cayó en mi abdomen y tetas.

    Yo me pase los deditos para probarlo. Tan rico.

    Y así baje mi calentura al fin, llenita de leche, y muy contenta.

  • Despedida de la ciudad

    Despedida de la ciudad

    Estaríamos viajando a una ciudad lejana, de forma permanente, con muchos preparativos y compromisos. En la parte interesante decidimos hacer algo especial, sin tener claro que sería, la oportunidad llegó cuando la compañía nos colocó en un buen hotel los últimos días. Uno de los mejores de la ciudad, con cuartos amplios y balcones.

    Estuvimos tres días, la segunda noche, llegamos temprano sin compromisos sociales, por lo que mi marido sugirió que fuera nuevamente golfa, exhibiéndome y provocando algún empleado. Llamamos al servicio en la habitación y pedimos algunas cositas y bebidas, para ambientar me coloqué un baby doll y pantis. Estaba bien provocativa y piruja.

    Cuando oímos la puerta, mi marido se metió al baño, cerró la puerta y esperó como si estuviera bañándose. Más tarde le conté lo que había pasado:

    – Llegaron dos empleados con las cosas, y ya entrando no dejaban de verme sin disimulo, para facilitar verme mejor caminé por aquí y por ahí y a la hora de darles la propina, fui hasta el buró a buscarla, inclinándome lentamente lo suficiente para que me vieran bien las nalgas, regresé sonriente.

    Sobre un mueble de la entrada había dejado unas flores que me regalaron de tarde. Uno de los empleados me dijo:

    – Se van a marchitar sus flores ¿Quiere que le traiga un florero? (Si pendejo, pensé… ¿qué amable! tú quieres otra cosa…)

    Acepté con una gran sonrisa y quedó de regresar en algunos minutos. Eso nos dejó muy excitados ya pensando que hacer:

    – ¡Creo que ese pendejo te va a coger querida! ¿Cómo quieres arreglarte? Tienes que ser bien zorra… Si, ya sé cómo serlo.

    Me ajustó el baby doll, casi a la cintura, enseñando los calzoncitos, me ajusté el conjunto y esperamos. Mi gordo ya había identificado que saliendo al balcón, podía ver todo el cuarto desde una rendija de la cortina y arreglamos las luces para tener la mejor visión posible. Esperamos impacientes acariciándonos, ya estaba bien mojada y caliente. Comentamos:

    – Te va a cachar ese guey amorcito, ya vio que eres puta y quieres pelea ¿Le vas a dar las nalgas?

    – Si cariño, se las voy a dar, ¿cómo quieres que me ponga cuando me la meta?

    – Como quieras, tú ya eres puta consagrada, lo dejo a tu elección…

    – Si… tu chupapijaas está lista para echar un polvo, voy a hacer que me meta la reata hasta sentir las bolas en las nalgas.

    Cuando tocaron la puerta, él rápidamente se fue al balcón y abrí sonriente, sin esconderme, bien dispuesta y claramente a la orden. El cabrón se paró a la entrada y me examinó sin disimular. Comenzó a acomodar las flores en cuanto me decía que era muy bonita, muy guapa y con un cuerpo muy bien formado, con lindas piernas, yo a su lado simulando indiferencia, ayudaba a acomodar las flores. El hombre colocó una mano en mi cintura, y al no ver resistencia, la bajó a las nalgas, acariciándolas, y a las piernas. A seguir, me apretó un poco de la cintura y metió la otra mano por los pechos, descubriendo un pezón, me besó y dijo:

    – Además de linda creo que usted es muy fogosa, ¿qué le parece si pasamos a la cama?

    – Me parece bien… Vamos… (Pensé: ¡Por supuesto baboso, ya sabías que me ibas a follar!)

    Con esa respuesta, de inmediato se metió al baño a cambiarse. Y yo me fui a la cama, me desnudé y senté reclinada en la cabecera con las piernas bien abiertas muy putinga.

    Le hacía gestos de burla a mi maridito, enseñándole mi chucha y haciendo gestos con la mano de que me iban a coger…

    El hombre salió desnudo, de pica ya dura y apuntándome, sin dudar, ny sin cariñitos, se me vino encima, metiéndome el garrote de una buena vez. No era romance, se estaba cogiendo una piruja sin vergüenza, no había duda. Y me chingó bien chingada.

    Para mejorar el espectáculo, me moví un poco con cuidado, mejorando el ángulo de visión, a manera de darle un buen espectáculo a mi gordo. Podría ver bien como su zorra tenía un palote bien metido por la buchaca. Y como movía las nalgas al ritmo.

    Mi jinete de ese día terminó rápido, se vistió y salió sin más. Me quedé como estaba, llena de leche y de piernas abiertas. Felices, mi marido me montó culeándome y descansamos felices.

    Al día siguiente…

    Era nuestra última noche, por lo que decidimos despedirnos de la ciudad. Llegamos cansados y dormimos una siestecita. Al despertar, decidimos tener nuestra última aventura en esa ciudad.

    Llame a servicio de cuarto preguntando por Fulano, cuando atendió, le pregunté si le interesaría traerme algo de nuevo. De inmediato dijo que sí. Agregué que trajera a su compañero de la víspera para ayudarlo. ¡Por supuesto!

    Ya sabíamos que no necesitaría mucho arreglo. Vestí solo la panti y un sostén de media copa que dejaba los pezones a la vista. Así abrí la puerta, sin ninguna vergüenza. Mis jinetes entraron y sin más el que ya me había cogido, me manoseaba, el otro se esperó un poco viéndome y tomó turno. El primero se fue a cambiar y comencé a ser cachondeada y manoseada por el segundo que además me encueró (algo muy fácil). Cuando el segundo se fue a cambiar, el primero, sin mucho preámbulo, me inclinó sobre la cama para chingarme, era una verga muy gruesa y sabrosa

    -Pensaba: ¡Que buena follada pinche putota cabrona, que chinga me van a meter! ¡Te lo mereces por perra! Siii…

    Y si, cuando llegó el segundo se fue adelante y me puso a mamar, en lo que lo complací con gusto. El de atrás también quiso que lo mamara, lo que hice de inmediato. Pronto me llenó la boquita de leche, y le deje la verga limpita, limpita.

    Decidieron hacer una doble, uno se acostó con el garrote bien duro y me pidieron que lo montara, me le subí y agarrándole el instrumento me lo metí por la pucha, el otro se puso atrás y me rompió el culo. Fue muy sabroso y me vine dos veces. No podía parar de venirme. Los dos me esporrearon y se fueron sin ceremonia, seguro comentando lo puta que había sido. No tenían mucho tiempo

    Mi maridito entró feliz y ardiendo de cachondez…

    Cogimos y no parábamos de comentar qué buena trepada me habían dado, como era puta, y otras cosas.

    Al día siguiente salimos y nunca regresamos…

  • Mi familia política y guarrilla. Presentación

    Mi familia política y guarrilla. Presentación

    Antes de todo, tengo que confesar, que va a ser mi primer relato, que os voy a presentar a los componentes de mi familia política, donde posteriormente iré publicando las fantasías que se me han ido ocurriendo desde que entré en la familia hace 10 años, aunque publicaré las más actuales. Pero vayamos con las presentaciones y descripciones, incluida la mía:

    Voy a empezar con mi sobrina, o como yo le apodo “mi diosa” (que es donde me he inspirado en mi Nick) mujer guapísima, ahora mismo, tiene 21 años. Morena, mide 1,80 y pesa unos 60 kilos, sus tetas son pequeñas y un culo perfecto. Dato a destacar muchísimo, yo, su tío, le ha enseñado todo del sexo y cuando ella cumplió los 18 años, ya empecé a jugar con ella, con tocamientos mutuos y todas esas cosas, hasta que, con 19 años recién cumplidos, fui yo quien la desvirgue, a los 20, chupo su primera polla, la mía, estrene su culito, probo la doble penetración normal, donde fuimos su abuelo y yo quien le follamos sus orificios, probo la doble vaginal, esta vez con su novio y yo. Y con 21, os publicaré un relato específico, del regalo que le hice.

    La siguiente persona, es también muy querida por mí, me pone muy cachondo siempre que la veo, es la prima de mi mujer. Tiene ahora 30 años, mide 1,75 y rondara los 60 kilos. Sus tetas también son tirando a pequeñas y su culo, no es tan apetecible como el de mi sobrina, pero tiene su puntillo. Desde que la conozco, siempre he visto que le gusta muchísimo el sexo y sobre todo el sexo duro, también le encanta hacer guarradas y tema azotes le pone cachondisima. Hasta ahora todo lo que le he propuesto le ha encantado, destacar la triple penetración vaginal y anal, bueno mixtas, en el apartado guarradas, le propuse follarle cuando tenía la regla y en la opción azotes, de todo tipo, incluyendo jugar con velas, pinzas. También ha probado la zoofilia, nada menos que con un caballo. En la actualidad, lleva 5 piercings, en los pezones, labios vaginales y clítoris. Excepto el del clítoris, todos puestos por mí, de una forma que ya os contare en algún relato especifico.

    Mi cuñada, quien no tiene fantasías con su cuñada? pero tengo que decir, que no tengo una cuñada cañón, asique mis fantasías siempre van a la dominación y humillación de mi cuñada hasta niveles infinitos. Ahora tiene 42 años, 1,70 y pesara fácilmente 80 kilos, cuerpo en general muy descuidado, pero tiene un par de tetas enormes y naturales, son el centro de todas mis perversiones. Destacar de su personalidad, que es distinta a todos los componentes de la familia, nunca está dispuesta a probar cosas, como las demás, lo que hay entra el juego de humillarla de tal forma que haga todo lo que le propongo le guste o no.

    Ahora cambiamos de generación y subimos un nivel, asique llego el presentaros a mi suegra. Actualmente con 72 años, todo su cuerpo aun terso para su edad, y al tener poco pecho, no se les han caído, pero destaco, por lo comentado anteriormente, su culito, duro y terso. En cuanto a su personalidad, ha sido de las típicas de su época, donde el sexo era tabú, pero desde que aparecí en su vida, le fui quitando la venda de los ojos y tener inquietud por todas las vertientes del sexo. Ha probado doble vaginal, anal e incluso fistings vaginal y anal, en el apartado azotes, le ha gustado la sensación del placer doloroso y también ha jugado con pinzas en todo su cuerpo.

    Por último, os presento a Inma, hermana de mi suegra, Mamen y también madre de Laura, la prima de mi mujer. Bueno ya que estoy, mi diosa se llama Marian y mi cuñada y madre Vanessa. Retomando la presentación de Conchi, tiene 65 años, su cuerpo bastante menos terso que el de su hermana, pero su característica principal es que siempre ha sido muy viciosa. Tengo que echar unos 40 años atrás, porque en esa época, practicaba nudismo, llevaba piercings, follaba con quien sea, vamos una persona muy atípica en esas épocas. Luego, cuando fue madre, se dedicó a su hija 100%, dejando de apartado su lado vicioso, pero desde que he aparecido en su vida, solo tuve que encender la mecha, que aún no se había apagado. Sexo duro por doquier, fistings pero solo vaginal, ya que, hasta hace dos años le aconsejaron que sexo anal no practicara, digo hasta hace dos años, ya que, seguía visitando médicos, para ver si le daban alguna solución, y hace dos años, dieron con la tecla, el médico, era de estos naturalistas, con soluciones bastante raras y también hay que decir guarras, le oferto que durante unos meses probara introducirse orina por su culo, para que esta, llegara a la zona afectada e hiciera de medicación. Sorprendentemente tuvo mejoría y le quitaron la prohibición al sexo anal

    Cambiamos de tercio y toca presentar a los hombres de la familia, no hare tanta descripción como con las mujeres, pero está bien que los conozcáis. Fran, mi suegro, 71 años, misma situación que mi suegra, sexo tabú, pero con mi ayuda y la relación tan especial con su nieta, siempre está dispuesto a darle sus caprichos.

    Víctor, marido de Inma, 71 años, y todo relacionado al sexo se lo debe a su mujer, disfruta al máximo de todas las guarradas que le propone.

    Claus, novio de Laura desde hace 3 años y se acoplo perfectamente a las costumbres folladoras de la familia.

    Y por último, yo, Manu, 35 años, mido 1,90 y 85 kilos. Tengo que decir que no estoy nada más, siempre se puede estar mejor, pero bueno y por declaraciones féminas, un tío que sabe qué hacer con una mujer, llevándolas siempre al éxtasis total.

    Presentaciones terminadas, destacar que todo es muy ficticio y sobre todo, la mayor parte de todas mis fantasías, son leyendo todo tipo de relatos que hay en la web.

    Saludos, pronto empezaré a contaros historias que han pasado este año.

  • Juego erótico

    Juego erótico

    JUEGO ERÓTICO.

    Tras lanzarme con mi primer relato, voy a publicar un juego erótico, no es nada del otro mundo, pero me apetece publicarlo. Simplemente se juega con un dado de seis caras y he puesto en cada cara del dado una forma de tener sexo genérico y en cada una de esas formas he pensado 6 formas más específicas. Asique simplemente se trata de lanzar dos veces los dados, en la primera tirada para saber qué forma de sexo genérico toca y la segunda para saber qué forma más específica.

    En el tipo masturbación, está la opción de elegir coño o culo, asique ahí habrá que tirar otra vez el dado, y si es par, toca coño y si toca impar, toca culo. También en el tipo genérico de azotes con objeto, he puesto paleta o látigo, que es el mismo sistema, otra tirada de dados, donde par es paleta e impar, látigo.

    Espero que os guste.

    JUEGO DE PAPELETAS.

    1.- sexo oral:

    1.- tumbados en la cama, hombre bocarriba y mujer entrepiernas.

    2.- De pie. Hombre de pie, mujer de rodillas.

    3.- 69 tumbados en la cama.

    4.- hombre folla boca de mujer de rodillas

    5.- mujer tumbada en sofá con cabeza en el asiento, hombre folla boca.

    6.- Hombre sentado y mujer de rodillas entre las piernas.

    2.- masturbación.

    1.- cubana

    2.- manual al hombre

    3.- manual a mujer. Max 3 dedos. Par coño impar culo.

    4.- mano entera. Par coño impar culo

    5.- objeto. Par coño impar culo

    6.- mano y objeto. Par mano coño, impar mano culo.

    3.- sexo vaginal.

    1.- mujer cabalga

    2.- mujer a cuatro patas

    3.- misionero

    4.- hombre de pie y mujer agarrada al cuelo

    5.- doble penetración con juguete.

    6.- doble penetración con juguete en el culo.

    4.- sexo anal.

    1.- mujer cabalga

    2.- mujer a cuatro patas

    3.- misionero

    4.- hombre de pie y mujer agarrada al cuelo

    5.- doble penetración con juguete.

    6.- doble penetración con juguete en el coño

    5.- tandas de azotes con la mano, zonas a elegir:

    1.- Mofletes del culo

    2.- tetas

    3.- muslos internos

    4.- entrepierna.

    5.- hacer soltar las pinzas en los pezones

    6.- hacer soltar las pinzas en los labios.

    6.- tandas de azotes con objeto

    1.- Mofletes del culo. Par paleta o similar, impar látigo o vara.

    2.- tetas. Par paleta o similar, impar látigo o vara.

    3.- muslos internos. Par paleta o similar, impar látigo o vara.

    4.- entrepierna. Par paleta o similar, impar látigo o vara.

    5.- hacer soltar las pinzas en los pezones

    6.- hacer soltar pinzas en los labios

  • Con mi suegra, fue inevitable

    Con mi suegra, fue inevitable

    Hacía tiempo, más de un año, que estaba saliendo con Ricky. Era un chico genial, comprensivo, cariñoso, detallista, risueño… Pero, en el ámbito sexual, era bastante aburrido. Antes de estar conmigo, siempre fardaba de a cuántas chicas se había tirado, ahora dudo bastante que eso sucediera.

    No me dejaba innovar. Ni yo encima, ni a cuatro… mamadita de dos minutos, tocamiento de tetas, y penetración en misionero hasta que se corra. Creo firmemente que mis abuelos llegaron a tener mejor sexo que nosotros.

    Lo malo, es que era guapísimo, y que le quería. Solo con verle me mojaba; pero cuando me la metía, estaba más seca que el desierto. Era muy torpe, soso, y aburrido en la cama.

    Nunca me habría planteado la infidelidad, y menos con quien tuvo lugar.

    Aquella mañana de julio, como era normal, estaba en la piscina de Ricky, solos en su casa, y él aparentemente sin libido sexual. Pero, yo estaba bastante cachonda, los dedos ya no daban para más y necesitaba que me metiera la polla.

    Me aproximé a él, estaba sentado en los escalones de la piscina. Cuando me vio llegar, me miró de arriba abajo, y mordí mi labio, pero no reaccionó. Ni una sonrisa, nada.

    -Ahora no quiero, Alexandra.

    Bufé fuertemente. Me alejé de allí aún bastante cachonda, pero con la dignidad por los suelos.

    Cuando llegó su madre, yo estaba únicamente vestida con el bikini seco, sentada en el sofá del salón. No era normal que estuviera de tan mal humor, así que se acercó a mí a ver que tal estaba.

    -¿Qué ha hecho mi hijo ahora? Siempre tiene la manía de cagarla, así que dime.

    – No creo que sea normal hablar de ese tema con mi suegra.

    -O sea, que el problema es en la cama… ¿Aguanta poco? ¿Se corre antes de meterla?

    -La primera opción quizá un poco pero es que… ¡Es muy aburrido en la cama!

    -¿Lo has hablado con él?

    -Muchas veces. Sigue igual. Misionero, y punto.

    -Y mamada, no lo ocultes.

    -Bueno, y eso. Pero vamos, que tampoco parece gozarlo mucho. Y yo sé que por mí parte lo hago bien, porque otros chicos se corrían al minuto de metérmela en la boca…

    La madre de Ricky, Noelia, rio. Era una mujer muy guapa de treinta y seis años, ya que tuvo a los dieciocho a su hijo, seguía siendo una mujer joven. Más que una suegra, parecía mi amiga. Ligaba con frecuencia, era alta, delgada, con unos pechos grandes (operados), y un culo fruto del gimnasio. Las piernas eran largas, quizás suaves también, no lo había comprobado hasta ese momento.

    Era castaña, de facciones marcadas, ojos claros y unos carnosos labios. Si fuera un tío, sería el tipo de mujer que me gustaría.

    – Me he comprado unas cosas, ¿subes conmigo y me dices si me quedan bien?

    Asentí. Hacía unos minutos pensaba en irme a casa, ahora en pasar tiempo con mi suegra/amiga. Subió las escaleras delante de mí, y por primera vez en mi vida, miré un culo femenino. Lo tenía exactamente delante de mi cara, me pregunté si Ricky se haría pajas pensando en su madre. Era lo más seguro, y no me extrañaba.

    Entró al baño y yo permanecí en su habitación, sentada en la cama. Era amplia, bonita, y olía a su perfume habitual. No tardó mucho en salir con un body, aunque llevaba mal colocadas las tiras de la espalda.

    -Espera, que te lo coloco.

    Ella asintió, y me acerqué. Estaba frente al espejo, y yo detrás de ella. Con suavidad, comencé a tocar su tersa piel con la intención de colocar las tiras que cubrían únicamente su espalda.

    Al colocarle las tiras, se habían bajado la cremallera lateral, así que se la subí, y fue inevitable tocarle uno de sus pechos.

    -¡Ups! -rio. Yo también reí.

    Me desfiló por la habitación únicamente vestida con el body, lo que le hacía unas piernas kilométricas.

    -Estás muy sexy.

    Sonrió, y fue al baño a por el plato fuerte, según ella.

    -¡Alexandra, cariño! ¡Ven un momento!

    Fui al baño, y abrí la puerta. Al ver la imagen del interior, casi salgo corriendo, Noelia estaba únicamente vestida con el sujetador en su interior.

    -¿Q-qué pasa? -pregunté tartamudeando.

    – No tengo ni un pelo, ¿ves? Quizá, si tú tampoco tuvieras, Ricky te lo comería.

    – Me depilaré esta tarde.

    -¡De eso nada! -exclamó. Tiró de mí, y me sentó en el váter.- Te lo hago yo, que tengo práctica. Además, somos familia, no es incómodo.

    Para mí sí lo era. Y aumentó la incomodidad cuando, mirándome a los ojos, la diosa me bajó el tanga del bikini y desvió en alguna ocasión su mirada a mi vagina. No quería admitirlo, pero esa mujer me estaba poniendo un poco caliente.

    Cogió espuma, agua, una cuchilla, y un pincel. Primero, me echó un poco de agua para limpiar mi coño, utilizando las manos para ello. Cuando su dedo índice inocentemente rozó mi clítoris, me afectó tanto que me sobresaltó. No dijo nada, solo sonrió. Eso terminó de calentarme.

    Me echó espuma con el pincel, y me indicó que me abriera completamente de piernas. Tener a aquella diosa con la cabeza tan cerca de mí coño era algo completamente cachondo. Nunca me había puesto así una tía, pero es que Noelia era única.

    Dejó el pincel, pensé que cogería las cuchillas, pero no. Con sus manos, abrió completamente mi vagina.

    -Alguien está estropeando mi trabajo, con tu humedad quitas la espuma. ¿Qué podemos hacer?

    Me miró directamente a los ojos, aun teniendo su cara a centímetros de mí coño. No pude evitarlo. Empujé con fuerza su cara contra este. Se alejó, pensé que estaría enfadada. Me despedí mentalmente de venir más a su casa, de Ricky… entonces, volvió con papel. Limpió toda la espuma.

    Y entonces, lamió. Cuando empezó a lamer mi clítoris, tuve que agarrarla de los pelos porque no encontraba otro sitio de donde sujetarme. Aumentaba su velocidad, metía y sacaba dedos tan rápidamente que mis convulsiones nunca cesaban. Estiré mi brazo hasta llegar a su coño, y empecé a masajearlo. Notaba como sonreía entre lamida y lamida.

    Metió su lengua hasta el fondo en mi coño y empezó un mete-saca. Yo seguí metiéndole los dedos, hasta que sentí que se corrió. Y yo exploté en su lengua.

    Permaneció unos segundos, y cuando recuperó todo el líquido posible, lo tragó, y me besó.

    -¡Mamá! -oímos gritar a Ricky desde el salón.

    -Quédate aquí. Luego seguimos.

    Y me besó antes de meterme su dedo por última vez.

  • Me masturbé con un desconocido

    Me masturbé con un desconocido

    Me llamo Enrique y tengo 44 años. Les contaré algunas cosas que me han estado pasando. Yo no me considero gay, la verdad, me encantan las mujeres. Me gusta mucho coger ¡soy sumamente cachondo!

    Un día, tenía que salir de viaje por parte de mi trabajo. Yo acostumbro a coger un día antes de viajar, eso hace que vaya más relajado en el avión etc. etc.

    Había estado dos semanas sin coger, así que le hable a una amiga, para coger esa noche antes del viaje. Yo andaba muy cachondo pero para mi mala suerte esta chica me cancelo, y les hable a más amigas, y como cosa hecha de adrede nadie podía, total, me quede sin coger y muy cachondo.

    En el taxi directo al aeropuerto iba viendo videos porno en mi celular. Entre videos porno y videos míos ya que me encanta grabarme cogiendo, pues ahí voy, con la verga bien parada al aeropuerto, ya saben, que la documentación las largas filas etc. etc.

    En fin, ya pase a sala, y seguía súper cachondo. Veía a las chicas pasar, no sé porque en los aeropuertos suele haber chicas súper guapas, y ese día, había un par súper buenísimas, con buen culo, y yo solo me las comía con la mirada imaginando que me las cogería riquísimo si me dieran la oportunidad.

    Para mi mala suerte el vuelo se retrasa dos horas! Demonios! sigo ahí súper cachondo viendo chicas pasar, hasta que digo, no más!, iré al baño a hacerme una buena puñeta!

    Camine hacia el baño y seguía con mi mala suerte, los inodoros no jalaban, solo uno y estaba ocupado, así que tuve que esperar. Mientras esperaba, llego un tipo y me pregunta

    -están ocupados?

    -solo jala uno, y si, esta ocupados

    Mientras esperábamos iniciamos una plática normal, ya saben, a donde vuelas, viaje de negocios, etc. etc. Él era un tipo de unos 38 años, ropa de vestir, también viajaba por parte de su empresa a hacer un trabajo fuera.

    -te anda mucho? -me dijo.

    -de hecho no amigo, si quieres pasa tu primero -le dije.

    -nombre amigo, la verdad, venía a darme una jaladita.

    -a caray, como así? -le dije mientras reíamos los dos.

    -sí, para relajarme, pinches vuelos me estresan.

    Yo solo me reí, pero no sé, era buen tipo, agradable, así me que me dio confianza.

    -que loco amigo, la verdad que venía a lo mismo.

    La verdad, pensé que se iba a espantar, o que quizá me lo iba a tomar a mal, pero no, el tipo lo tomo muy normal, y en tono travieso me dijo:

    -me hubieras dicho desde un principio! que estamos esperando, vamos a los mingitorios.

    -cómo crees? si? -le dije

    -si amigo, tú en uno, yo en otro y hacemos como que orinamos.

    El tipo se fue y yo dudándolo un poco me fui detrás de él. Dicho y hecho, él se puso en uno, y yo en otro, solo que deje vacío uno, y me fui hasta el otro. O sea, no me puse enseguida de el

    -como así? -me dijo

    -ponte aquí a un lado no pasa nada

    Muy obediente me puse en el mingitorio de al lado

    -wey, ando súper cachondo -me dijo

    Empezamos a jalárnosla, como si fuera lo más normal del mundo, jalándola, y platicando tranquilamente, una plática muy agradable, la verdad, me sentía muy a gusto con ese tipo. Como si fuera lo más normal del mundo

    -no mames cabron, la traigo súper parada -me dijo

    -imagínate yo, quería coger anoche, y me quedaron mal -le dije

    – no mames cabrón no cogiste? yo anoche me eche un palito con mi vieja.

    -qué suerte, yo vivo solo, soy separado, así que tengo que andar buscando viejas. Y ayer todas me quedaron mal.

    -nombre, mi vieja ya sabe que si voy a salir me la tengo que coger y ayer se sacó un 10 la cabrona.

    -se discutió? Jeje – e dije en broma mientras seguíamos jalándonos la verga

    -si mano! La verdad, mi vieja es otro pedo, mira…

    Saco su celular y me enseño la foto de su esposa en traje de baño, wow, que mujer, rubia y con un cuerpo riquísimo, tetas deliciosas y un culito paradito hermoso!!

    -es tu esposa en serio? -le dije sorprendido

    -sí, me encanta la cabrona y coge riquísimo.

    Desde aquí la cosa cambió, ya que empecé a sentir más rico mientras me la jalaba, mi verga se puso, más dura, y desde ahí, empecé a jalármela pensando en su mujer.

    -felicidades, esta riquísima, con todo respeto -le dije

    – así como la ves, le encanta por el culo -me dijo

    -ayer solo quiso así, y sabe que a mí me encanta el anal -me seguía platicando

    Mientras yo no dejaba de imaginarme todo.

    -mi vieja tiene el culito rosita, me encanta chupárselo, si la vieras empinada, no mames, no es porque sea mi vieja pero tiene un culazo!

    Yo ya no decía nada, solo me la jalaba pensando en su mujer y el cabron seguía hablando

    -ya cachonda le da por decirme cosas que sabe que me gustan, tenemos un amigo que le tira la onda, Carlos, y ya cachonda me dice que se lo quiere coger y eso me pone a mil!! -me decía

    Mientras yo me la jalaba cada vez más fuerte

    -cuando traes a Carlos para que me meta la verga me dice la cabrona y sabe que me cachondea imaginármela con otros

    -si? -le dije yo ya súper cachondo imaginándome todo

    -si mano, y la cabrona me dijo que ahora que me iba de viaje, le iba a hablar a Carlos para que se la cogiera, y que me mandaría fotos mamándole la verga.

    -Y sabes por qué vine a jalármela? -me dijo

    -por qué? -le dije mientras me jalaba la verga riquísimo

    -Mira -el tipo volvió a sacar su celular y oh dios!

    Me enseña una foto de su esposa mamándole la verga a otro tipo

    -él es Carlos, se la está cogiendo ahorita.

    Wooow!!! No aguante más!! y empecé a venirme a chorros!!

    -ay cabrón! -le dije mientras me venía riquísimo!!

    El tipo se echó el celular a la bolsa, y se asomó para ver mi verga

    -ay puto te viniste con madre! -me dijo con una sonrisa picara

    -sigo yo -dijo mientras se empezó a jalar la verga durísimo!

    -mírame no? -me dijo

    -Como? -Le conteste sorprendido

    -quiero que mires como me saltan

    No sé, no lo tome a mal, el tipo caía bien, solo miraría, no me estaba diciendo que se la jalara, solo que mirara, no le vi problema.

    -sobres, dale -.Le dije mientras me asomaba a ver su verga y ay caray

    Que buena verga tenía el tipo, grande y brillosa

    -a ver si no me tardo en venirme -me dijo mientras se la jalaba durísimo

    Ok, empecé a cachondearme, obvio estaba atento a que nadie entrara, no quería que alguien me viera mirando a un tipo jalándose la verga, pero toda esa situación morbosa, la verdad que me puso cachondo, y no sé, me sentí con la confianza y sin pensarlo le dije

    -wey, que buena verga tienes

    -te gusta? -me dijo

    -al chile si, la tienes con madre, bien dura y brillosa

    No mames, no podía creer que le estuviera diciendo eso!! pero andaba cachondo y me salía del alma!

    -no soy gay, pero, la neta amigo, si te ando dando unas mamadotas!

    El tipo, al escucharme decir eso, empezó a venirse a chorros

    -ahhh -decía con su verga en la mano aventando chorros y chorros de mecos!!

    -wey que rico -me dijo con una voz de desahogo

    Yo me fui directo a los lavamanos, pensando en que, por que le había dicho eso

    El tipo se puso a un lado mío, y lavándose las manos, empezó a hablarme de otras cosas como si nada

    -a qué hora sale tu vuelo?

    -ya en un rato más -le dije

    -el mío ya casi. -me dijo ya como teniendo prisa

    -mira compa -me dijo

    -esta es mi tarjeta, ahí viene mi celular, mándame whatsapp cuando gustes

    -sale, claro que si -le dije

    -que te vaya muy bien -me dijo mientras me saludo con un fuerte apretón

    Y se fue

    Yo me fui, tome el avión, ya saben, un día completamente normal, pero a la noche, al llegar al hotel, me la volví a jalar riquísimo, pensando en lo que había pasado, en su esposa riquísima, en la foto de su esposa mamándole la verga a Carlos, pero cuando pensé en su verga grande brillosa y parada aventando chorros de mecos, me vine de una manera increíblemente deliciosa!!!

    Espero comentarios y ojala les haya gustado.

    [email protected].

  • El oscuro deseo de la prima: Doble penetración

    El oscuro deseo de la prima: Doble penetración

    Mi primo y su esposa vienen de visita, ella esconde el oscuro deseo: La doble penetración es una de sus fantasías más recónditas, ahora están dadas las condiciones, discreción y seguridad, es el momento de realizarse como una putita, nosotros los artífices de su deseo

    Había recibido la visita de mi primo Hernán, venido a Buenos Aires por trámites y algo más…

    En el tiempo libre aprovechamos para retomar la costumbre del libertinaje de solteros, ahora teníamos una integrante más, René, su esposa, pulposa mujer de unas veinticinco gloriosas primaveras.

    El da lo habíamos pasado juntos, abundante almuerzo rociado del mejor vino, siesta feroz para reponernos del pantagruélico encuentro, por la noche, frugal cena y asistir a la disco de nuestras correrías. Salir y disfrutar a full, bailar y beber como cuando éramos tan jóvenes, noche a lo grande, lugar en el vip, disfrute fabuloso, René estaba exultante, alegre y provocativa, disfrutando de un lugar tan exclusivo, danza y tragos hasta que salió el sol.

    Salimos cansados y súper alegres, en el trayecto, el primo recordó que desde hacía cuatro horas René había cumplido años, 25 es un número para festejar. – Wowww!!! Deberíamos festejárselo!!!

    – Claro primo, deberíamos…

    – Bueno, en lugar de llevarlos al hotel, vamos a mi casa y se lo festejamos. Qué te parece prima?

    – Síiii, como digan, si es para festejar, Siempre lista!

    En camino nos detuvimos en una panadería que los domingos suele abrir bien temprano para los trasnochados que pasan a comprar medialunas (croisant). Compré una docena y una torta para festejarle los pulposos añitos de René.

    Dispuse todo para el festejo, champán y torta, hasta con una vela encendida. Cantamos happy bhirthay, besos y abrazos, nuevo brindis.

    – Vamos esposita, es tiempo de soplar la vela.

    – La de la torta?

    – Claro, no me vas a soplar… (aludiendo a su verga) está el primo presente…

    – Te la soplé tantas veces…

    La segunda botella, soltó los frenos de la prudencia, la doble intención toma velocidad, las sugerencias hicieron derrapar en las curvas eróticas que la mujer movía al compás de la melodía. Incitada y alentada por el marido, erotismo explícito, jugando fuerte a la seducción.

    – Vamos mis hombres, no me van a dejar sola en el medio de la sala. Vamos… quiero a los dos acompañándome… Un sándwich por favor…

    Nos acomodamos a cada lado, el esposo por delante, yo por detrás, ella estiró la mano hacia atrás para llevarme más pegado a su trasero. Movimientos súper sensuales de sus nalgas, terminaron por acomodar la verga justo en la raya. La mini bien subida permitía estacionarme apoyándosela bien apretadito.

    La situación me ponía en una situación grata por el frotamiento pero harto incómoda por causar algún problema, la bebida justifica tantas cosas.

    – Vamos necesito más acción, sentir a mis hombres bailar con la su chica bien cachonda. Herny dile a tu primo que no sea tan tímido, que apriete, me gusta sentirlos, en este momento soy la chica de los dos.

    El gesto de Hernán fue complaciente, nos apretamos, bien pegados a, ella sube aún más la minifalda, empina sus nalgas de forma exagerada, sentía la verga en su máxima erección, disfrutaba jugando a ponerla más dura, como si fuera posible. – Primito, trae otra copa para esta mujer acalorada!, no… mejor la botella y le damos del pico. (doble sentido pico por beso)

    Tomó un sorbo del espumante y nos compartió, me miró con atención hasta hacerme sentir incómodo por revelar lo abultado de mi erección.

    – Wowww y rewowww, mira como se le puso al primito… Hmmm, eso fue todo por mí?

    Había revelado lo evidente, seguía subiendo la apuesta. – Vamos, que no es algo que no hubiera visto, está todo bien, súper bien, estamos tan pasados que todo esto será olvidado, verdad esposito?

    – Sí, primo todo bien, ella es así, efusiva y provocadora, cuando está con algunas copas de más deja fluir su libido. Estamos entre primos, tranqui, todo bien, te topaste con un culo como este (palmada) y que lo mueve como pocas.

    El ambiente complaciente y permisivo, arrasado con la prudencia, el deseo obnubilando la razón, la situación salta los escalones del erotismo de a dos. René eufórica, meneándose con ganas de subir la apuesta, Hernán invitándola a seguir ondulando su cuerpo, mostrando sus curvas, displicente va perdiendo ropas y ganando deseo. – Vamos mi reina, deja caer los pétalos, enséñanos el pimpollo…

    No se hizo repetir la invitación, encandiló con su mirada lasciva, cargada de lujuria, bebiendo y dándonos en la boca, se quita el soutién, inclina, moviendo sus pechos bien cerca de la cara de “sus” hombres.

    Exhibir los senos, bamboleantes delante de nuestros ojos, mientras se quita la tanguita negra, la arroja sobre mi cara, aplauden por atraparla entre los dientes.

    Embriagado por el aroma de su intimidad, su sonrisa es el valor agregado que enriquece el deseo. Se arrodilla entre las piernas del marido, baja el pantalón, la verga surge erecta buscando refugio en la boca de la mujer. Chupa y pajea poniéndolo al palo, se sienta sobre el miembro, frotándose sobre él.

    – Vamos primo, está todo bien, no sientes ganas de lamer estos meloncitos (me acerca un pecho).

    – Vamos no seas tan tímido, tu primo te lo ofrece, yo te lo exijo. Tocada y lamida, porfa!!

    Me sentía en el podio triunfal, mamando el pezón, la lujuria en carne viva, toda la noche imaginando algo así, ahora sentía la realidad en mi boca.

    – Vamos, mis hombres, todos “en bolas”. Wowww! Mirá como lo puse al primito, ja! Qué parada la tiene. A ver…, a ver… (nos aproxima las vergas), qué bueno tengo para elegir, una delgada y larga, esta novedad, más grosota. Que regalo de cumple, wowww!!!

    Comenzó a movernos, una en cada mano, su boca saltando de verga en verga, hasta las dos en un bocado. La cama fue el sitio idóneo para continuar el juego, tendida entre sus hombres, ofreciéndose a hacer doblete de oferta sexual. Dos bocas acosando sus pechos, cuatro manos buscando las caricias.

    Tiene la habilidad como para atender a los dos, montada sobre su marido, me la come toda, cambia de “monta” y él recibe las caricias. Ensartada en mi verga, le cuenta cómo siente la alternancia en el cambio de grosor, nos mira y disfruta poder dominar a sus hombres, sentirlos en ella dispuestos a darle placer. Disfrutar este regalo impensado, gozar la fantasía, el champán facilita el viaje a conocer el lado oscuro de la prima René.

    Evoluciona, moviendo sus músculos, aprisiona y ajusta su vagina como pocas mujeres, sabe hacer todo para gustar a un hombre sin perder el control del juego sexual.

    – Esposito, te parece si le dejamos probarme de perrita?

    Desmonta y se arrodilla, metida entre las piernas de su esposo, mamándolo mientras me coloco por detrás, entrándole de un solo envión. Con su monta encima va reptando sobre el cuerpo de su marido, para que las manos de éste se coloquen en su vagina, excitada doblemente. Los dedos de él mientras tomada con fuerza de su cintura me impulso con toda la potencia y contundencia de la calentura.

    Los gemidos de la mujer se enredan con la procaz incitación para hacerla sentir bien puta. Todo vale, su excitación mueve y conmueve los sentidos primarios de un animal en celo, todo se transforma en una vorágine de lujuria, el orgasmo de la hembra transmite sus vibraciones, aprieta los labios, exige la ofrenda masculina. No deja de gemir y exigir, la calentura me lleva al abismo, ponerme al borde mismo del salto al vacío, hago lo imposible por no vaciarme.

    – Papi, lo siento, está por venirse… puede venirse dentro mío?

    – Claro, puede. Acábale dentro, para eso está. Acábale dentro!

    Con el permiso del primo, había caído el último velo, expedito el camino al placer total. Los coletazos del orgasmo de René seguían latiendo, ahogado gemido brotó desde lo profundo de mi pecho, magnífica acabada, a todo meter, hasta el fondo, eyaculación en su estruendoso orgasmo, su mano recoge el rebase de la lechada.

    Tomando del pico, terminamos la botella de espumante, caricias y besos ofrecen la continuidad, el marido aún no se había venido, ella dice que lo que sucedió fue solo para “calentar motores”, está lista para mostrar el lado oscuro de su deseo, esto fue solo el aperitivo, ahora va por el plato principal.

    Tenía precisión y contundencia, claro y preciso, ahora va por la doble penetración. En poco tiempo su lujuria volvió a llenar de calentura, lamerme la verga, elogiar el sabor salado del polvo anterior. Con esa mamada me puso en erección máxima. Monta sobre su marido, comienza a moverse, evolucionando, rotando y agitando sus caderas, tendida sobre él, curva y eleva sus nalgotas, ofreciéndome el marrón.

    Una palmada en sus nalgas acompaña el pedido de montarla, quiere concretar la fantasía, dos hombres dentro.

    Sin hacerme repetir el envite, dispuesto a cumplir el deseo, sus manos separan las nalgas, un poco de los jugos vaginales y otro poco de saliva, hacen las veces de lubricante, la cabezota apoyada justo en el centro del hoyo. El esfínter late de ansiedad, vibra al primer intento, más saliva y más ganas me impulsan nuevamente, de un golpe entró, solo la cabeza, el gemido estremece y sacude, los brazos del marido sujetan el intento por retirarse, aprieta y somete para que atraviese el esfínter. Toda la cabeza se perdió en el oscuro mundo anal.

    El marido comienza a moverse elevándose y entrando en su vagina, mis manos agarradas a sus caderas me impulsan. Nos vamos acomodando para entrarle y movernos dentro de ella, sentimos la presencia del otro dentro de sus carnes, aprendiendo a movernos, tomando ritmo, agitándonos, ajustando y afinando el concierto de instrumentos.

    – Papi, me duele, me duele… pero me gusta…

    Todo está dicho, todo dispuesto, dos hombres y un destino, hacerla vivir la doble penetración, hacerla doblemente mujer. La molestia y el dolor anal, deja de tener sentido, las emociones condicionan, los dos estamos inmersos en la vorágine pasional de llenar sus agujeros, colmar sus deseos más oscuros.

    Tengo más libertad de movimientos, manejar la parte más sensible del el placer, ensartada por delante y por detrás, estrujada entre dos cuerpos puede dominar el placer de sus hombres.

    – Vamos, más acción, quiero sentirlos, moverse. Cójanme!!!

    Gime y vocifera, gruesos epítetos incitan y promueven la lujuriosa intrusión, no quiere gentilezas, dice que necesita sentirse bien puta, que no le importa más nada que sentirse la más puta de todas.

    – Vamos cabrones, quiero sentirlos, que me rompan toda, que me llenen de leche.

    Nos sumamos a sus gemidos, abrazados le estamos haciendo sentir como esa puta que necesita ser, los movimientos se tornan violentos y hasta frenéticos, el orgasmo de René brota y emerge entre los quejidos por la intrusión bien salvaje dentro del ano.

    El marido le anticipa que está por venirse, amaino la penetración para dejarlo venirse, siento como ella transmite los latidos. La breve pausa tonifica para retomar el violento ritmo de la cogida.

    La muchacha continúa con los espaciados remezones del orgasmo primario, las entradas a fondo me están llevando al fin del camino, los primeros latidos que anticipan la corrida interna. Envión a fondo llegó con el primer chorro de semen, los siguientes fueron con leves movimientos, bien en el fondo, descargando la energía viva en el fondo del ano.

    Permanecimos quietecitos, velando el reposo de los guerreros. Fui el primero en salirme, dejando escurrir buena cantidad de leche que se escurrió hasta rociar los testículos del marido.

    Qué placer poder observar el efecto de una cogida impiadosa, saliendo del ano, escurriendo semen en la retirada, el anillo demora en retomar el tamaño inicial, me regala la visión del interior rosado.

    Transitado los primeros instantes de la doble penetración, manifiesta los primeros síntomas del acoso sexual, los latidos por haberle abierto el ano, no opacan el placer de haberme recibido con tantas ganas.

    Esa noche dormimos en cama de tres, en la mañana, antes de que se despierte el primo hicimos un rapidito, con final dentro del ano.

    Se quedaron dos días más, todas las noches repetimos cama de tres, la doble penetración quedó como tarea pendiente para el próximo viaje.

    Tu fantasía también incluye esta variante? Quisiera saberlo, [email protected]

    Lobo Feroz

  • El inicio de un cornudo: con Daniel

    El inicio de un cornudo: con Daniel

    Son las seis de la tarde y mi esposa no contesta su teléfono, desde hace tres horas que salió del trabajo y ya tendría que estar en casa, así que una vez más tomo el teléfono y le mando un mensaje y a los pocos segundos para mi sorpresa al fin contesta.

    – qué quieres

    Algo molesto por su respuesta le contesto.

    – ¿por qué no has llegado?

    Después de unos segundos contesta.

    – estoy con Daniel.

    Su respuesta no me sorprende mucho, Daniel es su jefe y desde hace unos meses, gracias a un estúpido juego, Elizabeth ha estado saliendo con él, así es, Daniel es amante de mi esposa y yo pasé a ser un esposo cornudo.

    – ¿qué estás haciendo con Daniel?

    – tranquilízate, de momento solo venimos en el auto.

    Su respuesta está muy lejos de tranquilizarme.

    – y ¿hacia dónde van?

    – más bien venimos, fuimos a comer.

    Comienzo a escribir cuando me llega una fotografía, rápidamente la descargo y lo que veo son las hermosas piernas de mi esposa, su falda está bastante subida al grado que las deja casi completamente descubiertas, cosa que me pone bastante mal.

    – ¿por qué tienes la falda así?

    – bueno, a Daniel le gusta verme las piernas, tienes algún problema con eso.

    – claro que si Elizabeth, eres mi esposa.

    – eso lo hubieras pensado antes de iniciar este juego, ahora atente a las consecuencias.

    Su respuesta me altera bastante, así que comienzo a marcarle pero la llamada es desviada al buzón, espero unos segundos y lo intento un par de veces más, pero es lo mismo, así que le envió otro mensaje.

    – Elizabeth, ¿dónde estás?

    Pasan algunos minutos sin que obtenga respuesta, hasta que de pronto Elizabeth envía otra foto, la descargo y de nuevo aparecen sus piernas, pero ahora la mano del tal Daniel esta posada sobre de ellas.

    – Elizabeth, dile que deje de acariciarte.

    – no lo voy a hacer, la verdad es que me fascina que me acaricie.

    Su respuesta hace que me hierva la sangre, no puedo creer que mi esposa se esté dejando manosear y no solo eso, la idea de dónde va a llevar ese tipo a mi esposa, comienza a rondar mi mente.

    – ¿dónde van a ir Elizabeth?

    De nuevo se tarda bastante en contestar, trato de calmarme pero no puedo, a los pocos segundos otra foto llega, la descargo y me quedo sorprendido con lo que veo, las piernas de Elizabeth aparecen de nuevo, pero ahora su pantaleta aparece enrollada a la mitad de sus muslos y su falda esta tan arriba que se puede ver perfectamente su vagina depilada.

    – ¿pero qué estás haciendo Elizabeth?

    – bueno, a Daniel le fascina exhibirme, cada vez que nos toca una luz roja, se detiene a lado de algún limpiaparabrisas y deja que me admiren un poco, eso me excita de sobremanera, espero no te incomodes.

    No puedo creer que Elizabeth esté actuando como una puta, dejarse manosear y frente a extraños, eso ya es demasiado.

    – Elizabeth, ya dile que te acomode la ropa.

    De nuevo ella no contesta, pasan algunos minutos y llega otra foto, la descargo y aparecen las piernas de Elizabeth, pero ahora están completamente separadas y la mano del tal Daniel esta justo en su vagina y se puede ver que le está introduciendo los dedos, esto es demasiado, le envió otro mensaje a Elizabeth, pero al igual que las otras veces no contesta, no puedo creerlo, su jefe la esta dedeando y ella tiene el descaro de contármelo.

    – Elizabeth, dile que te deje de manosear.

    Pasan varios minutos y ella sigue sin contestar, sigo sin creerlo aquel tipo esta dedeando a mi esposa, no puedo creer que haya aceptado este tonto juego.

    Continuará…

     

  • El olor de tu mierda anal

    El olor de tu mierda anal

    En el grupo de amigos de Daisuke y Ken había una noche obligada y era tener un día a la semana una noche entre amigos, el día estaba decidido al igual que el lugar que era el apartamento de Ken, ahí estaban reunidos esa noche todo el grupo, tanto chicas como chicos y se alternaban entre charlar, discutir sobre temas, fumar, comer pizza o jugando a videojuegos. Era la noche habitual excepto por una cosa: Daisuke necesitaba cagar.

    -Mierda -murmuró, tratando de contener su pedo y rezando para que no apestara la habitación.

    -¿estás bien? -Preguntó Iori, uno de los amigos preocupado.

    -Estoy fantástico -respondió con los dientes apretados.

    Lentamente se puso de pie, sintiendo como si toda la mierda en su culo se derramara en cualquier momento. Él no sabe por qué necesita cagar tanto, tal vez fue algo que comió. Sea lo que sea, realmente tenía que cagar, porque si no lo hacía, probablemente explotaría y liberaría suficiente mierda para llenar una pequeña bañera.

    Caminó hacia el baño diciendo

    -Solo voy a usar el baño, continuar con el juego sin mí

    Tan pronto como les dio la espalda, la sonrisa se borró de su rostro. Rápidamente se apresuró al baño, sintiendo goteo de diarrea correr por su muslo. Cerró la puerta detrás de él, se bajó los pantalones y los bóxers con un movimiento fluido y se dejó caer en el inodoro. De repente, toda la mierda que había estado conteniendo salió de su culo.

    -¡Mierda! -gimió, amando la sensación de caca.

    Sin embargo, no pudo controlar los ruidos ruidosos que salían de su trasero. Maldijo en voz baja, sabiendo que los chicos podían escuchar fácilmente los pedos con sonido explosivo.

    Mientras tanto, de vuelta en la sala de estar, Ken estaba tratando de concentrarse en la lectura tan amena que estaba disfrutando embargo, apenas podía concentrarse en eso, porque Daisuke se estaba tirando pedos ruidosamente en el inodoro. Pero ese no era el problema. El problema era que podía sentir su polla cada vez más dura con cada pedo fuerte que liberaba su chicos. Los otros chicos fingieron que no podían oírlo, pero Ken no pudo controlar la forma en que su polla se tensaba contra sus pantalones.

    Ni siquiera sabía por qué se estaba excitando. Los pedos eran asquerosos. Pero por alguna razón, la idea de que Daisuke se sentara en su inodoro y se cagara y se tirara un pedo hizo que se pusiera nervioso y duro.

    -Ken ¿Estás bien? -Preguntó Takeru lanzándole una rápida mirada y rápidamente salió de sus pensamientos, se estaba excitando delante de sus compañeros.

    -Sí, sí. Estoy perfectamente bien. Solo voy a ir a ver cómo está Daisuke, creo que esta tardando mucho -salió de la habitación fingiendo que su polla no estaba totalmente rogando ser liberada de sus pantalones. Los otros chicos y chicas siguieron a sus cosas mientras Ken caminaba hacia el baño donde estaba Daisuke.

    Estaba parado afuera de la puerta, colocando su mano en la manija de la puerta, el sonido de los pedos de su novio era mucho más fuerte ahora que estaba justo contra la puerta. Se mordió el labio, conteniendose, no debería estar haciendo esto pero sus hormonas lograron que perdiera la razón de su cuerpo cuando Daisuke lanzó el pedo más largo y ruidoso que había escuchado.

    Con un susurro casi en agonía Ken empujó la puerta abierta.

    Daisuke estaba sentado en el inodoro, con las manos en los muslos, con la cara muy concentrada mientras trataba de sacar una caca particularmente difícil de su culo.

    -Ken que mierda…! Se quedó sin aliento, cayendo hacia delante y fuera del inodoro, aterrizando de cara al suelo.

    -Oh… -murmuró el otro, cerrando y cerrando la puerta detrás de él.

    Puso su mano en el culo de Daisuke

    -¿Estás bien?

    -¿Qu-qué estás haciendo aquí? -jadeó, con la cara roja de vergüenza. Sus ojos se posaron en la entrepierna de Ken, y frunció el ceño en confusión.

    -Um… ¿por qué estás cachondo? -Preguntó.

    Ken masajeó lentamente el culo de Daisuke y este empujó su culo en su mano.

    -Podía oirte tirarte pedos. Me tienes tan fuera de mi y es algo muy sucio pero tus pedos eran tan excitantes.

    -Mierda -gimió, sintiendo su polla endurecerse.

    -Quiero terminar lo que estabas haciendo, Por favor -Ken rogó.

    -Joder, Ken, acabo de cagar.

    -Lo sé, lo sé. Es por eso que quiero hacerlo. Por favor, Daisuke, quiero esto mucho -dijo de nuevo mordiéndose el labio con fuerza.

    -Yo… Está bien, sí. Caga en mi

    Ken sonrió, tirando del resto de los vaqueros de Daisuke por sus piernas y tirándolos hacia un lado. Masajeaba lentamente el culo, dándole unos cuantos golpes rápidos.

    -¡Joder, tio… Puff -Daisuke gemia con cada golpe sin saber si empujar su trasero por más o alejarlo.

    Ken separó las nalgas de su chico todavía estaba mojado por la diarrea y al tocar y sentirlo se estremeció, luego se inclinó para darle al agujero de Daisuke una lamida tentativa.

    -Mierda -Gimió, amando el gusto sobrante de la mierda de su chico. Lamió su agujero una y otra vez, sumergiendo su lengua mientras Daisuke se retorcía y gemía debajo de él.

    -Sabes tan bien el sabor de tus heces fecales es exquisito -Ken gimió, chupando y mordiendo suavemente el agujero de Daisuke y su grieta, palmeando su polla con una mano y alternando entre masajear y dar nalgadas al culo de su chico con la otra. Sopló aire fresco sobre el agujero, causando que Daisuke se estremeciera debajo de él.

    -Caga en mi boca, Daisuke -Ken suplica.

    -¡¿Qué?! -Pregunta, alarmado.

    -Por favor, lo necesito. Caga en mi boca, por favor. Lo necesito -rogó de nuevo.

    -Ken -Daisuke gimió, pero asintió y mientras Ken volvió a comerse aquel culo que era su perdición.

    De repente, una ráfaga de aire caliente sopló en su boca y un fuerte sonido escapó del agujero de Daisuke

    -Esto es tan sexualmente sexy… -Se quedó sin aliento, se encendió más, respirando el pedo de Daisuke

    -tío lo estas haciendo, estoy tan cerca -Daisuke balbuceó, rogándole a Ken que le tocara la polla para que finalmente pudiera correrse.

    Ken se la agarró sacudiéndola mientras metía su lengua dentro y fuera del agujero de su amor

    Daisuke le gritó a la mano en su polla. Entonces, de repente, se estaba corriendo, y se tiraba pedos al mismo tiempo. Y mientras se tiraba un pedo, la mierda que había tratado anteriormente de salir de su culo antes salió volando de su culo y directamente a la boca de Ken.

    Este gimió, comiendo tanto de la mierda de Daisuke como pudo cuando comenzó a correrse en sus pantalones. Se derrumbó al lado de él y cayó al suelo.

    -Eso fue tío joder me sorprendes cabrón, me encanta -Dijo muy emocionado mirando a Ken quien al verle con la boca cubierta de mierda volvió a decir

    -Perdón por llenarte la boca de suciedad -dijo tímidamente.

    Ken sonrió, escamas de mierda cubrían sus dientes.

    -No lo lamentes, ese fue el mejor trabajo que te he dado en mi vida y creo que lo volvería a hacer.

  • Los gemidos de las lesbianas (3) Cap. 2: Extraña situación

    Los gemidos de las lesbianas (3) Cap. 2: Extraña situación

    Durante varios días no vi ni escuche a ninguna de las dos, pensé que ambas se habían marchado; aunque fuera cada una por su lado, me alegré por ellas. Si salían de esta comunidad en la que no eran bien recibidas serían más felices, aunque no niego; que las echaré de menos, supongo que no será mutuo.

    Para ellas como mucho he podido ser el único vecino amable supongo, pero para mí ellas han sido mucho más; hemos sido una pareja de tres o al menos hacíamos el amor juntos indirectamente a veces, sin duda ellas han sido mi válvula de escape.

    Una noche, veo a la lesbiana macho en un bar con otra chica tomándose algo, sonrió; me alegro por ella, solo quiero que sea feliz. Al llegar a casa la otra está subiendo con una chica rubia con cara de mala ostia, a fin de cuentas no me sorprende; la saludo a ella, y ella contesta bajito, pero su ‘amiga’ no. Seguramente le habrá hablado de sus vecinos, pero de mi no abra dicho nada; porque a fin de cuentas ¿que soy? ¡Nada! Nada para ella al menos.

    Subo cabizbajo en el ascensor con ellas, pero ninguno decimos nada; yo pienso en los momentos que pasamos juntos y separados al mismo tiempo, mientras huelo sus perfumes. Cruzo los dedos para que una tipa como esa, que aunque esta tan buena; es muy saboria y no me gustaría que fuera su siguiente pareja.

    De repente de reojo veo que ambas se miran a los ojos, asienten; me miran de reojo y se miran a los ojos, mientras se lanzan la una contra la otra a besarse con pasión. Me quedo tan estupefacto que no me puedo mover, solo mis ojos recorren la escena para grabarla en mi memoria; mi boca se abre más de lo que acostumbra y trago con dificultad, mi miembro empieza a reaccionar ante la escena y me ruborizo inevitablemente. Pongo las manos delante para disimularlo, evitar roces en algo erecto porque el ascensor es algo estrecho y un poco incómodo; para hacer algo así, delante de mí.

    Se besan cómo si llevarán años deseándolo, se tocan cómo si estuvieran explorándose por completo; meten sus piernas entre las piernas de la otra para rozarse y sentirse, mis ojos han seguido el camino de la boca y se abren de par en par. Cuando el abrupto parón del ascensor y el pitido de final de trayecto hacen su entrada en escena, el ambiente ya huele a flujo de dos mujeres distintas; sus jadeos son audibles y ellas se separan cómo si estuvieran pegadas con pegamento, costándole trabajo y muy despacito.

    – ¿follamos? – pregunta la rubia

    – si, por favor – pienso tan excitado, que en cuanto me la saque y me la toque; me voy a correr.

    – sí, claro; adiós vecino. – dice con retintín mi vecina lesbiana y una mirada con disimulo se le escapa, a lo que yo ya sin éxito alguno consigo tapar; sonríe y entran en su casa entre risitas.

    Entro en mi casa cuando el temblor de las manos me lo permite, dejo todo a un lado de cualquier manera; me saco el miembro mientras ya escucho los gemidos de ambas, empiezo a tocarme lentamente sabiendo que esta vez no durare mucho… pues estoy demasiado caliente, cierro los ojos; imaginando la escena del ascensor y boom, me voy con un gemido tosco ahogado. Ellas siguen con su polvo, pero ya no me importa; igual que se ha ido mi estrés y mi semen; se ha ido mi excitación, tras recoger eso voy a relajarme un poco.

    Esta vez si lo hubiéramos hecho realmente las hubiera dejado insatisfechas a ambas, aunque bueno; creo que aún me quedan balas en la recamara y más después de un espectáculo entre dos jóvenes y atractivas mujeres.

    Preferiría que tuviera otra pareja, pero no soy nadie; para interferir en su relación, porque creo que simplemente les pone provocar.