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  • Campamento de verano

    Campamento de verano

    Mi nombre es Erick, tengo 21 años y esta es mi increíble historia. Un amigo de la universidad llamado Rubén me invitó a un campamento de verano un tanto exclusivo, solo unos cuantos eran invitados.

    Al llegar al campamento, vi que había mucha vegetación y una casa muy grande, como una Hacienda. Tenía alberca, canchas, cabañas, etc. Rubén me explico exactamente de qué se trataba:

    – Mira, este es un campamento en el que las chicas quieren divertirse, o eso dicen, pero en el fondo lo que quieren es sexo. Te lo digo por lo que ha pasado en otros años.

    – Entonces ¿es un campamente sexual? – Pregunté para asegurarme

    – No, si te acercas a una de ellas y le pides sexo se ofenderá y te dirá que no es esa clase de chava.

    – Ah, ¿entonces?

    – Mi consejo es que no te precipites, la que quiera algo contigo, se acercará sola, como si te sacara a bailar.

    Solo enfócate en ser amigable y quedarte a solas de vez en cuando. Y no olvides que lo que pase en el campamento se queda en el campamento. No trates de crear lazos emocionales a largo plazo.

    Por la noche, recordé las palabras de Rubén, y salí.

    Me encontraba en el jardín viendo las luces de la ciudad. Se me acerco una chica alta de cabello negro. Ya la había visto antes, era muy bonita. Su nombre era Katia. Comenzamos a platicar y a caminar. Era muy agradable, me gustaba su sonrisa.

    Pasamos por el área donde estacionan los autos.

    – Necesito tomar algo de me auto – Me dijo

    – Claro – respondí

    Al salir de este, me dijo con un tono travieso:

    – Si hubiera música te invitaría a bailar, pero como no hay…

    Entonces se acercó a mí, me abrazó por el cuello y me besó. Le correspondí de la misma forma, fue un beso muy apasionado.

    Poco después tomo mi mano y me guio al interior de su auto. Nos sentamos en el asiento trasero.

    Comenzamos a besarnos y a acariciarnos. Me desabrocho el pantalón para poder hacerme un sexo oral. Cuando vio que ya estaba húmedo y erecto me ayudó a ponerme el preservativo.

    Desde que te vi te traigo ganas guapito – Me confesó

    ¿En serio Katy? Yo también esperaba poder encontrarme contigo – Le dije

    Fue entonces cuando se abrió de piernas. Le hice a un lado con gentileza su pantaleta blanca. Noté que ya estaba un poco húmeda.

    – ¿Te gusta? – Me preguntó

    – Si, mucho – Le respondí mientras apreciaba su vulva depilada

    Me acerque a su entrada y presione un poco. Pude sentir el calor de su cuerpo y su humedad.

    Presione un poco más y mi pene entró aún más.

    Ah si, que rico – comenzó a jadear. Cógeme. – Me ordeno con voz firme

    Mi pene erecto comenzó a resbalar muy rico dentro de ella una y otra vez. Sus gemidos no se hicieron esperar. Ahhhh, ahhh, ahhhh, si, así…. métemela, duro, duro, ahhh – No dejaba de decir.

    Después de estar disfrutando así un rato, se sentó sobre mí dándome la espalda. La tomé por el culo y ella empezó a resbalar rico en mi pene erecto. Comenzó a cabalgar sobre mí sin piedad, sus nalgas pegaban en mis muslos mientras Katia no dejaba de gemir:

    Ahh, ahh, si… rico, dame rico… dame pito… pito, ahh, ahhh, que rico…

    Que rica esta, me encanta su culo – pensaba, mientras la hacía mía

    Katia se movía de arriba a abajo mientras yo le acariciaba las nalgas.

    Estaba resbalando tan rico en mi pene húmedo y erecto que no aguante más y comencé a eyacular dentro del condón.

    Katia se volteó y comenzó a besarme.

    – Me encantó – me dijo sonriendo.

    – A mi también Katia, eres muy guapa – Le dije

    – Por favor, no comentes con nadie que tu y yo la pasamos muy bien ¿si?

    – Si, esta bien

    Salimos del auto y nos despedimos, normal, como si nada hubiera pasado.

    Pude ver a lo lejos que había una pareja en otro auto.

    Le conté a Rubén, mi amigo.

    Vas bien, ya no la busques a ella – Me recomendó

    Al siguiente día estaba listo para la acción. Seguí todas las recomendaciones de mi amigo pero no paso nada. Fue entonces que recordé que no era un campamento sexual, sino de verano.

    Entonces me enfoque en jugar voleybol, a nadar y pasarla bien. Vi que Samantha, una compañera de la universidad estaba jugando y nos saludamos.

    Ese mismo día por la tarde me la encontré por ahí. En es momento estaba usando pantalón de mezclilla, botas y una blusa.

    Estábamos platicando del partido cuando de pronto comenzó a llover. Corrimos y nos refugiamos en una pequeña cabaña sin amueblar.

    Fue entonces que me acerque a ella y puse mi mano suavemente en su trasero.

    – Ay, no Erick ¿que haces? Tu yo solo somos amigos – Mi dijo un poco alterada

    – Lo que pase en el campamento se queda en el campamento – le replique

    – Mmm no Erick, yo creo que mejor no… me gusta tu amistad

    – A mi me gustas tu – Le respondí en tono serio

    Al ver que no quería opte por otra estrategia, no sabía si funcionaría.

    Me desabroche el pantalón y saque mi miembro erecto.

    Ella se sorprendió por mi atrevimiento, pero algo en su mirada cambio, como de deseo.

    Se mordió ligeramente el labio inferior, podría asegurar en ese momento se humedeció.

    Me percaté, tome su mano y la coloque en mi pene.

    – ¿Quieres verlo de cerca? – Le pregunte

    Ella se hincó, lo miró un momento y sin más se lo llevo a la boca. Mi pene comenzó a endurecerse al contacto son sus labios y su lengua. No pude evitar recordar algunos momentos que habíamos vivido en el salón de clases y ahora estaba ahí, hincada haciéndome un oral.

    Mientras me lo hacía, me veía a los ojos, como diciéndome que le gustaba y que le encantaba lo que estaba haciendo. Yo estaba ya muy excitado, y le pedí que se levantará.

    La ayudé a bajarse el pantalón y las bragas solo lo necesario. Me acerque a su vulva y la ayudé a lubricar más rápido con mi lengua. Samanta comenzó a jadear y acariciarme el cabello.

    Cuando saque un preservativo, me dijo:

    – Déjame sentirte sin condón, confío en ti. – Me dijo con una leve sonrisa

    Entonces la puse espaldas y la tomé por la cintura. Samanta se soltó el cabello, ya que lo llevaba recogido.

    Mi pene erecto comenzó a entrar en su interior húmedo y cálido al tiempo que la tomaba por las nalgas.

    Sus gemidos no se hicieron esperar:

    – Ahhh, ahhh, ahhh, si… asi Erick, asi… hazme tuya… ahhh, ahhh, que rico…

    Le estaba haciendo el amor de forma deliciosa por el culo, me movía de atrás hacia adelante sin parar y sentí que me iba a venir así que me salí de ella. Entonces Samanta se hincó nuevamente y se llevó mi miembro a su boca, ella sabía lo que iba a suceder si no se quitaba.

    Yo no aguanté más y las primeras gotas de semen comenzaron a salir expulsadas con fuerza seguidas de más semen. A Samanta no parecía disgustarle el sabor.

    Al terminar, su boca y sus labios estaban llenos de aquel líquido amarillento y espeso. Una parte se lo tragó y la otra escurría por sus labios.

    – Estuvo muy rico Erick, por favor no lo comentes con nadie – me dijo un poco contrariada

    No se que me pasó, vi tu desnudez y me prendí.

    – Esta bien, no te preocupes – respondí

    Nos vestimos, nos limpiamos y caminos hacia donde estaban los demás.

    Por la noche recordé lo que había pasado, no podía dormir y comencé a masturbarme imaginando como me había cogido a Samanta.

    Al día siguiente me uní a un juego en el que teníamos que seguir unas pistas, para mi buena suerte una pista decía que tenía que formar un equipo de pareja. Fue cuando conocí a Andrea, mientras íbamos siguiendo las demás pistas, platicábamos un poco. Me llamó la atención que no llevaba puesto brassiere, sus pezones se transparentaban un poco.

    Después de un rato nos cansamos de caminar, ya empezaba a oscurecer. Pasamos por unas tiendas de campaña.

    – ¿Podemos descansar un momento? – Me suplicó Andrea, mirando hacia las tiendas de campaña

    – Si, claro Andrea – Respondí, pensando en lo que podría pasar ahí dentro

    Nos recostamos y nos relajamos un poco. Poco después pasó lo que tenía que pasar.

    – ¿Sabes que se me antojo? – Me preguntó Andrea, al tiempo que se subía encima de mí.

    Comenzó a frotar su cuerpo contra el mío y empezó a simular que gemía

    – Ahhh, ahhh, ahhh

    De pronto Andrea comenzó a desabrocharse la blusa dejando sus pechos al aire.

    Que bonitos – Pensé dentro de mí, mientras los acariciaba.

    Se acercó a mi oído y me dijo

    ¿Me dejas chupártelo rico? Con una voz como de traviesa

    Si – Respondí agitado

    Andrea me ayudo a desnudarme y comenzó a hacerme el sexo oral. Poco después se subió arriba de mí y haciendo a un lado su pantaleta y se insertó en mi miembro húmedo y erecto.

    Andrea empezó a gemir, esta vez de verdad; – Ahh, ahhh, ahhh, si, asi…

    Mientras yo le acariciaba esos senos hermosos que tanto me coquetearon ella se movía de arriba a abajo. Poco después cambiamos de posición, se colocó en cuatro puntos, y comencé a hacerle el amor mientras la tenía tomada por el culo.

    Ahhh, ahhh, si, asi… rico… dame rico… dame rico

    Finalmente me salí de ella y empecé a eyacular sobre sus nalgas y su espalda. Andrea se volteo y me besó, mientras le acariciaba los pechos.

    Debo admitir que este campamento fue una grata experiencia para mí. De regreso en al auto todos mis compañeros venía platicando sus anécdotas, y si las creía.

    Ruben, tenía razón… las chicas solo quieren divertirse.

    Espero con ansias el campamento del siguiente año.

  • Juego en la playa

    Juego en la playa

    Vivía en una ciudad costera, con una playa preciosa pero muy abundante de gente, y ese fin de semana pintaba muy aburrido. Por lo que se me ocurrió jugar un poco con la travesura y el morbo de las personas. Bajé a la playa con la intención de ligar con alguna mujer mayor que yo, solitaria, y con ganas de disfrutar de un buen fin de semana. Pero al llegar casi a la orilla del mar, vi un hueco hecho para mi, justo al lado de dos tumbonas, una sombrilla y dos mujeres de cincuenta y pocos años cada una. Era mi momento y tenía que aprovecharlo.

    Decidí colocar mi toalla al lado de ellas, y quitarme la camiseta a cámara lenta para que pudieran ver mi cuerpo y empezaran a pensar en sus cosas. El juego se me ocurrió enseguida que las vi, y simplemente era llevar con una libreta y un bolígrafo a mano, intentar que pensaran que era sordo-mudo, para poder escuchar sus diálogos, sin que ellas supieran que les estaba escuchando. Las dos mujeres no llevaban bikini, sino que tenían un bañador donde a una se le notaba sus grandes senos y algo rellenita, y la otra se le veía mejor cuerpo y las tetas más pequeñas; pero ambas tenían un morbo especial.

    Por lo que decidí empezar el juego acercándome a ellas con la libreta y la siguiente nota: «Buenos días, soy sordo-mudo, por lo que me dirijo a vosotras para pediros si podéis vigilarme las cosas mientras me pego un chapuzón en el mar» La mujer rubia y flaca se acercó a mi, me quitó el bolígrafo y escribió en la libreta «por supuesto, vete tranquilo cariño» y las dos mujeres esbozaron una sonrisa en la cara. Empezaba bien el juego, y me dirigí al agua riéndome. Sabía que me estaban mirando, y estaban disfrutando de tener algo que contar con un joven chico, pero no sabían todavía todo lo que les esperaba.

    Al volver del baño, me tumbé en la toalla boca-abajo con la espalda al descubierto, y me coloqué las gafas de sol para observarlas sin que lo supieran. Las dos mujeres me creaban un morbo muy grande, y mientras observaba a una de ellas que siempre estaba riendo, con su pelo largo moreno y sus grandes curvas… escuché como la otra le decía: aprovecho que no me oye el chico para decirte que vaya culito tiene, y que le pegaba un buen repaso. Tuve que aguantar la risa, y hacerme el sordo, pero me encantaba la situación. A los 10 minutos volví a coger la libreta y a escribir «¿Alguna de las dos sería tan amable de ponerme crema en la espalda? Por cierto me llamo Ángel»

    Enseguida se levantó la mujer rubia y se puso crema en sus manos, se colocó encima de mí y empezó un masaje muy sensual a la vez que me echaba crema en la espalda. Yo ya estaba a 100 pero tenía que controlar mis instintos… A la vez que me echaba crema, y como pensaba que yo no oía nada, le decía a la otra «Que sepas que pienso hacer todo lo que me pida este chico, tengo que aprovechar mi tiempo perdido» Otra vez tenía que aguantarme y hacerles pensar que no escuchaba nada, pero por dentro me daba muchísimo morbo la situación. Al terminar de ponerme crema, cogió la libreta y escribió «Espero que te haya gustado, y quiero otro masaje igual o mejor. Por cierto, me llamo Elena» A lo que mi respuesta fue «Me ha encantado, y cuando quieras hazme un gesto y recibirás un grandísimo masaje. Muchas gracias»

    Ya tenía a una de ellas dentro del juego, pero la otra mujer no perdía detalle de las notitas y le escuché decir a su amiga que ella también quería un gran masaje. Mientras estaba tumbado y haciéndome el dormido, escuchaba toda su conversación, como Elena le comentaba a su amiga sin cortarse que no le importaría adoptarme un fin de semana en su apartamento, que se notaba que hacía deporte y que le encantaba mis ojos y otros aspectos de mi cuerpo. La otra también se soltó y le dijo que este fin de semana estaban solas las dos, y que todo era proponerme pasar el fin de semana con ellas. Al rato de estar tumbado, vi como Elena se acercó a la libreta y escribió «Moreno es mi turno del masaje» y se tumbó en su toalla con la crema protectora al lado. Yo me levanté y cogí la crema, me puse un poco en las manos, y me coloqué con cuidado encima suya.

    No me lo podía creer pero ya estaba rozando mi polla en su culo, con bañador de por medio, pero comenzando una erección difícilmente de parar. Empecé a masajear la parte de arriba de la espalda, y poco a poco bajando sin ninguna prisa. La amiga miraba con ganas de ser ella la manoseada, mientras Elena le decía «Marta este chico tiene unas manos de escándalo, y encima no me oye como te digo que me lo follaría aquí mismo» Marta se reía mientras le decía que sentía mucha envidia en estos momentos. Yo seguía a lo mío, haciéndome el sordo y manoseando toda la espalda de arriba a abajo. Mi erección ya estaba a tope, y escuchaba como Elena le decía a Marta «Uff, no te lo vas a creer, pero fíjate como está el chico… me está clavando su polla en mi culo y no quiero que se quite nunca de encima» «Calla Elena que me estoy fijando y tiene un buen juguete ahí abajo».

    Continuará…

  • La infertilidad de mi esposo me llevó a descubrir algo nuevo

    La infertilidad de mi esposo me llevó a descubrir algo nuevo

    Me llamo Martha, tengo 33 años, me mantengo en forma gracias a que me ejercito diariamente.

    Llevo 10 años de casada con Antonio aún no tenemos hijos porque así lo decidimos ambos para poder crecer laboralmente, mi esposo es ingeniero de sistemas y yo soy maestra de escuela, había llegado el momento de tener un hijo.

    Ambos lo deseábamos y deje de cuidarme con métodos anticonceptivos, pero pasaban los meses y no quedaba embarazada, pensé que era porque lleve mucho tiempo cuidándome y seguíamos intentando, ya había pasado un año y sentíamos impotencia al no poder quedar preñada, por lo que decidimos ir al médico

    Nos mandó pruebas para ver a que se debía y saber si alguno de los dos era estéril.

    Siendo sincera pensé que era yo la del problema porque tantos años de usar anticonceptivos, llevamos nuestras muestras al laboratorio y a esperar la respuesta, mi esposo era optimista me decía que esté tranquila que seguramente era porque nos cuidamos por mucho tiempo.

    Llego el día de recoger los resultados y decidí ir sola, al abrir y ver los resultados me quede helada, yo estaba completamente apta para ser madre, pero mi esposo no, él era estéril, me sentí y no pude evitar llorar al saber que nunca podría ser madre y sentir que una vida crecía en mi vientre, en ese momento sonó el celular, era mi esposo para preguntarme por los resultados.

    Me calme y le respondí serena y le dije que todo había salido bien, que yo no me embarazada por el tiempo que nos cuidamos y era solo cuestión de tiempo quedar embarazada, mi esposo se puso feliz y me dijo que me amaba y que no me preocupe que pronto quedaría embarazada, luego de colgar la llamada me reproche el haberle mentido.

    Mientras iba a mi trabajo en la escuela pensaba que podía hacer para quedar embarazada y pensé en la inseminación artificial, pero no sabía mucho del tema, en un rato libre que tuve en la escuela, entre a la sala de cómputo para buscar información y modificar los resultados para enseñárselos a mi esposo.

    Estaba tan concentrada leyendo sobre la inseminación artificial que no me di cuenta que un compañero de trabajo llamado Miguel que era amigo mío estaba a mi lado viendo el monitor de la computadora, Miguel era un joven de 23 años que era maestro de deportes y siempre me había caído bien porque a pesar de su juventud era una persona muy madura y por su forma atenta de ser con todos sobre todo conmigo.

    Me pregunto qué hacía buscando sobre ese tema y le conté la verdad porque necesitaba decírselo a alguien y desahogarme, al contárselo volví a llorar y me abrazo y seco las lágrimas diciéndome que no llore que en la actualidad habían muchos métodos para poder quedar embarazada que la ciencia había avanzado mucho y me ayudo a seguir buscando información de lugares donde hacían inseminación artificial.

    Encontramos una dirección y la apuntamos y él dijo que me acompañaría y yo acepte porque en verdad necesitaba apoyo en esos momentos.

    Llegamos al lugar y entramos a consulta para evaluarme el especialista me explico el procedimiento y los costos, al escuchar el costo casi me desmayo el precio era elevadísimo y me era prácticamente imposible pagarlo porque estamos pagando aun nuestra casa.

    Salí desanimada del consultorio, Miguel me vio y me abrazo, mientras conversábamos le conté que el precio era muy elevado, pero yo iba a buscar la manera de conseguir el dinero no me importaba vender mi carro, o endeudarme con un préstamo bancario pero mi sueño era ser madre y darle esa alegría a mi esposo que es el amor de mi vida.

    Miguel me dijo que había una forma de quedar embarazada sin gastar el dineral que cuesta una inseminación, primero sorprendida le pregunte que cual era la forma, un poco inocente de mi parte no darme cuenta a lo que se refería en realidad.

    Ahí fue que Miguel fue directo, me dijo que podía acostarme con otro hombre para quedar embarazada ya que mi esposo no podía fecundarme

    Me quedé sorprendida y le dije que amaba demasiado a mi esposo y no sería capaz de ser infiel, dejamos ahí el tema y me invito a comer mientras conversábamos de temas de trabajo.

    Debo reconocer que la idea que me dio Miguel de acostarme con otro hombre para quedar embarazada pasaba por mi mente, pero inmediatamente me decía a mí misma que amaba a mi esposo y no podía serle infiel.

    Seguíamos intentando quedar embarazada con mi esposo pero yo sabía que era en vano, el sexo con mi esposo era normal, conservador, no innovábamos, ni experimentábamos nuevas cosas, era algo monótono.

    Con Miguel había un poco más de confianza debido a los recientes sucesos, casi todos los días almorzábamos juntos después del trabajo, volvimos a tocar el tema del embarazo y volvió a tocar el tema de ser infiel, le dije que no podía hacerlo.

    Pero parece que el vio dudas en mi respuesta así que decidió mandarse y decirme que siempre le gusté, que soy una mujer súper atractiva y que si le daba la oportunidad él estaría dispuesto a embarazarme, y desentenderse del bebe y decir que era hijo mío y de mi esposo, le dije que no, que estaba loco que no haría eso y me fui casi corriendo del lugar.

    Pasaron varios días en el que él no me hablaba en el trabajo, se sentía avergonzado trataba de evitarme.

    Pasadas unas semanas hubo una reunión en un local por el aniversario de la escuela donde trabajamos.

    Todos los maestros estábamos invitados, estábamos en la reunión y yo seguía con los ánimos por los suelos aislada de los demás colegas que bailaban y tomaban algunas copas.

    Miguel se me acerco y me dijo si seguía enfadada con él y le dije que no, que se quede conmigo que necesitaba un amigo para conversar, en ese momento tome una decisión importante, quizá la más importante de mi vida, y le dije que si estaba dispuesta a tener sexo con él, que mi deseo de ser madre era superior a todo, pero le hice prometer que él no tendría ningún derecho sobre mi hijo, que sería solo mío y de mi esposo y el acepto.

    Pregunto cuando lo haríamos y le dije que hoy mismo, que le iba a decir a mi esposo que iría donde una amiga a quedarme a dormir porque ya era tarde, el acepto al instante y procedí a llamar a mi esposo para decirle que saldríamos tarde de la reunión que iría con una amiga del trabajo a su casa a dormir ya que vivía cerca y podíamos irnos juntas.

    Mi esposo tan compresivo como siempre me dijo que está bien que es mejor no exponerme que me cuide que soy lo más valioso que tiene y que me ama demasiado, en ese momento me sentí mal por lo que iba a hacer pero me mentalice en que era por ambos, para cumplir nuestro sueño de tener un hijo.

    Mi idea era que solo sería sexo común para que él me embarace sin sentir placer, yo creía que si no sentía placer y solo lo hacía por embarazarme eso haría menos cruel mi traición.

    Con Miguel decidimos ir a un hotel, fuimos en su auto, yo iba muy nerviosa mientras a él se le notaba feliz, entramos por la cochera, yo me quede dentro del auto mientras él se registraba

    Subimos a la habitación yo estaba completamente rígida, me mire por el espejo del ascensor y me veía asustada por lo que iba a pasar.

    Miguel lo noto y me tomo por la cintura y me dio un beso en el cuello, ahí sentí como una corriente que paso por todo mi cuerpo.

    Entramos a la habitación miguel se acercó a mí, me tomo por el rostro y me beso en la boca, era la primera vez que nos besábamos, yo respondí al beso con un poco de timidez, el noto que estaba muy rígida y me pidió relajarme nos sentamos sobre la cama y me comenzó a hacer unos masajes muy ricos.

    Mientras me masajeaba me besaba el cuello y las orejas y eso me estaba haciendo entrar en calor y dejar la timidez, note que mi zona íntima ya estaba mojada.

    En ese momento sentí que Miguel me froto la zona de la vagina por encima de la tela de la ropa, pero al sentirlo mi excitación aumento increíblemente, la idea que tenia de no disfrutar se iba desvaneciendo.

    Miguel comenzó a desabotonarme la blusa quitándomela y dejándome solo en brasiere, había elegido un conjunto de lencería color rojo que quedaba muy bien con el tono claro de mi piel.

    Él se retiró la polera, al verle el cuerpo me gusto ya que estaba bien trabajado.

    Miguel continuo con su trabajo de calentarme, me desabrocho el brasiere dejándolo caer y quedando mis senos libres.

    Al ver mis pechos se dirigió inmediatamente a ellos chupándolos y lamiéndolos, se intercambiaba de seno me chupaba uno y luego el otro.

    Yo en ese momento ya estaba entregada al placer que sentía y soltaba gemido en señal del enorme gozo que sentía.

    Continuó quitándome el pantalón vaquero que llevaba puesto quedando solo en tanga, que no duró mucho en mi cuerpo ya que me la quito casi inmediatamente quedando completamente desnuda frente a Miguel.

    Primero me contemplo por unos segundos y me dijo que siempre me había deseado que era una diosa y al ver mi vagina completamente mojada me dio un lengüetazo para probar mis fluidos vaginales.

    Siguió con el oral y ahí estuve en la gloria al sentir como su boca y su lengua hurgaban en mí y se hundían dentro de mí ser.

    Mis gemidos en ese instante eran tremendos, puedo decir que hasta había olvidado que la misión de estar ahí con Miguel era solo para quedar embarazada, en ese momento era una mujer gozando de un sexo exquisito con un hombre lleno de vitalidad propia de su juventud.

    Luego de agasajarme con esa esa mamada a mi vagina me dio la vuelta contemplando mi trasero, llenando de besos mis nalgas y diciéndome halagos, que tenía el mejor trasero que había visto.

    Continuo besándome las nalgas y chupándome el ano pasando por toda la línea hasta llegar a mi vagina y luego volver a mi ano, ese placer era infinito.

    – Aaaah aaaah… siii

    – Uuummf aaaah siii –eran mis gemidos.

    Yo estaba fascinada con lo que estaba viviendo, en ese momento no pensé en mi esposo, ni en su infertilidad, ni en mi deseo de ser madre, solo disfrutaba el enorme placer que sentía con Miguel.

    Había llegado el momento del plato de fondo, Miguel se desnudó por completo, al sacarse la ropa interior su verga salto como un resorte, estaba completamente húmeda chorreando líquidos, me encanto al verla porque era de una buena contextura, tamaño y grosor, firme y dura, lo primero que hice fue actuar por instinto y tomarla con la mano y llevarla a mi boca.

    Ni yo podía creer lo que estaba haciendo, entre a esa habitación muerta de miedo, y ahora estaba mamándole la verga sin ningún remordimiento.

    Ya había practicado sexo oral a mi esposo en algunas ocasiones pero no se comparaba a lo que estaba viviendo en ese momento.

    Me cogía de la cabeza empujándome hacia él mientras le mamaba la verga, luego nos dimos un beso en la boca esta vez ya no fue como el primero, esta vez fue un beso muy húmedo, profundo, intercambiando nuestros fluidos que teníamos en las bocas por la mamada que nos dimos.

    Había llegado el momento, me acomode en posición de misionero que era la que más practicaba, me separo las piernas y de golpe me clavo su verga que entro sin mucho esfuerzo debido a lo lubricado que estábamos por nuestros fluidos, en ese momento sentí como si una estaca entrara en mi interior y solté un alarido del placer.

    -aaah

    Comenzó a bombearme aumentando la intensidad, el sonido de nuestros cuerpos chocando era riquísimo, estábamos ya empapados en fluidos y sudor.

    Pero esto aún recién estaba comenzando me subió las piernas a su hombro mientras me seguía bombeando deliciosamente, yo gemía y gemía.

    – Aaah siii, aaah siii. Que rico.

    Cambiamos de posición, me puso en posición de perrito a cuatro patas, me tomo por las cadenas y comenzó a bombearme.

    Se sentía tan rico, me jalaba del cabello, me acariciaba los senos, me daba nalgadas, iba acelerando y aumentado la intensidad de sus embestidas, mientras yo gozaba como nunca, ya me había venido un par de veces sintiendo por primera vez unos orgasmos brutales.

    Miguel comenzó a acelerar sus embestidas soltando gruñidos, estaba a punto de eyacular, en ese momento le recordé que necesitaba su semen dentro mío, entonces él me tomo más fuerte aferrándose a mí y empujando su verga lo más profundo posible en ese momento sentía otro orgasmo aproximarse, por lo que le pedía que siga acelerando.

    – Miguel me voy a correr, aaah

    Miguel comenzó a acelerar sus movimientos, en un alarde de masculinidad y maestría, incrementando mis ganas de correrme, pero al mismo tiempo él también estaba a punto hacerlo.

    – Siiii, me cooorro aaaah lléname, siii te siento dentro -le decía entre gemidos mientras ambos nos corrimos.

    No sé cuánto tiempo llevaba Miguel sin tener sexo, pero podía sentir claramente una cantidad de líquido caliente que entraba dentro mío de manera desmesurada y descomunal, incluso con su verga dentro podía sentir como mis ingles chorreaban parte de su semen.

    Después de tantos jadeos, gemidos gritos nos quedamos un rato en esa posición con su verga aún dentro de mí.

    Luego de disfrutar nuestros orgasmos y recuperar el aliento nos dejamos caer recostados sobre la cama yo sobre su pecho y el acariciándome el rostro, aun jadeantes y agitados después de la cogida que tuvimos, sentía como su semen escurría fuera de mi vagina.

    Luego de unos minutos vi que su verga nuevamente iba cogiendo dureza y me dijo lista para una segunda dosis, a lo que entre risas le respondí que sí, que tenemos que asegurarnos que sea efectivo.

    Le tome la verga que estaba a media erección y me la lleve a la boca nuevamente, saboreando los resto de semen y mis fluidos que le quedaban, se la mame por unos minutos hasta que se iba poniendo más dura, en ese momento él me coloco en posición de que yo siguiera mamándosela y el tuviera mi vagina a su disposición en la posición 69.

    Seguimos dándonos placer mutuo en esa posición, hasta que su verga ya estaba completamente erecta, por lo que procedí a montarme encima de él para cabalgarlo.

    Daba saltones donde salía completamente de su verga y me dejaba caer para hundirme nuevamente, él se levantaba y me comía las tetas, nos besábamos, nos lamiamos, en ese momento era otra mujer, no pensaba en nada ni en nadie, solo en el placer que sentía en ese momento.

    Me di la vuelta y lo cabalgue de espaldas mientras él me amasaba las nalgas y me daba nalgadas, aun seguíamos con mucha calentura.

    Me coloco boca abajo sobre la cama, poniendo una almohada debajo de mi vientre para levantar mi trasero y penetrarme, me bombeo deliciosamente en esa posición hasta que sentí una segunda descarga de semen en mi interior.

    Quedamos ahora si rendidos sobre la cama empapados de sudor, al darnos cuenta, la estaba entrando la luz por la ventana, estaba amaneciendo, vimos el reloj y eran las 6 de la mañana, deje a Miguel recostado sobre la cama y me fui a bañar con cuidado de no mojarme el cabello para no levantar sospechas y a vestirme, termine de arreglarme, al salir vi a Miguel dormido, me acerque le di un beso en los labios y me fui.

     

  • La historia de Ángel, solo era un muchacho (06)

    La historia de Ángel, solo era un muchacho (06)

    Cuando Ana María me vio con el cambio que había experimentado, no pudo ocultar su agrado.

    -Precioso, de verdad, te felicito Adrian no harás milagros pero lo parece. -me pasó las manos por las cejas, lo cierto era que solo me habían depilado unos pelitos del entrecejo, pero solamente eso hacía que fuera diferente, me miró el nuevo corte del pelo a capas, con algunos toques violetas que resaltaba el negro del pelo, y el peinado que aparentaba todo lo contrario al estar intencionadamente alborotado.

    -Vas a dejar encantados a Eduardo y a Pablo. -aquella mujer me lanzaba piropos que no esperaba de ella, por lo menos en referencia a los días pasados.

    Cuando Damián nos recogió aparentó no mirarme pero sentía sus ojos observándome sin perderse un detalle. Pensé que aquel hombre tan fuerte estaba deseando cogerme en cuanto pudiera.

    Ana María me pidió que no saliera de mi habitación hasta la hora de la cena, quería presentarme como su obra maestra para sorpresa de Eduardo y Pablo. Carmen estaba aún colocando la ropa que me había comprado, no cabía en los armarios y tenía que sacar parte de la que Oriol dejara, no sabía que aun faltaba lo que dejamos en las tiendas para que arreglaran.

    Escuché la llegada de la moto de Pablo y hubiera salido para saludarle, recordé a tiempo las instrucciones de Ana y seguí enclaustrado, me aburría de manera soberana, mirando entre las carpetas del ordenador de Oriol y pasando las fotos y videos que contenía, las había de todo el periodo de su vida y algunas eran preciosas, de su cara mostrando sus travesuras, y muchas, muchas de su culito.

    Cuando Carmen me dejó solo me desnudé, y dispuse la pantalla del ordenador para que se reflejara en un espejo, me tumbé y me abrí las nalgas quería comparar los dos culos, eran diferentes pero divinos los dos, el suyo más pequeño y blanco, con el hoyito precioso, sentí la necesidad de metérsela en el huequecito y perforarle el ano, la verga se me endureció, el mío era más grande y moreno, con la boquita del ano rosa. Me vestí para evitar masturbarme por lo excitado que las fotos de Oriol me habían puesto.

    Esperaba que pronto me conectarían a internet, tenía que ganarme su confianza y además, sinceramente no pensaba traicionarlos y entendía que ellos, Eduardo y don Manuel quisieran salvaguardarse.

    A la hora de la cena Carmen me vino a buscar por encargo de su señora, para que la acompañara a las habitaciones de Ana, quería que entráramos en el comedor a la vez.

    Esperaba una reacción de asombro por parte de Eduardo y Pablo, solamente Eduardo tuvo esa respuesta y fue el que me miró detenidamente, se sonrió y se volvió para hablarle a Ana.

    -Era lo que esperaba de ti, estaba seguro de que harías bien tu labor. -luego se dirigió a mi.

    -Ven pequeño. -me acerqué y me sujeto la barbilla, me besó largamente lamiéndome los labios delante de Ana y Pablo.

    -Estás precioso pequeño, esta noche te haré una visita, quiero ver como ha quedado esto. -con “esto” se refería a las nalgas que me acariciaba introduciendo los dedos entre ellas llegando al ano, y con lo de que me “visitaría a la noche” podía pensar muchas cosas, entre ellas que debía estar bien limpio y preparado para que lo él quisiera.

    -¿Tú no dices nada Pablo? ¿No te parece precioso? -Ana me alborotó un poco más el pelo y me puso de frente a Pablo.

    -Sí Ana, te lo han puesto muy lindo. -al entrar solo había obtenido una breve mirado de su parte, y ahora, su respuesta a Ana María, era bien fría. Parecía molesto por el interés que yo despertaba en los demás.

    Cenamos y esa noche Ana María hablaba sin parar, parecía que habíamos estado en un viaje de meses, comentando nuestras andanzas por las tiendas, el restaurante y el salón de belleza, eran los temas donde centraba ella su interés.

    Pablo se retiró rápidamente cuando terminó, y Ana María marcho a sus habitaciones, tenía que prepararse para ir al casino, Eduardo le pidió que no molestara a Damián si es que pensaba volver tarde y que condujera ella.

    Nos quedamos Eduardo y yo con Dulce, mirando la televisión, pensando en lo que pudiera pasarle a Pablo por lo raro que se comportaba, conmigo al menos lo hacía.

    -Vete a tu habitación precioso y prepárate, yo voy en unos minutos. -llevé a Dulce a su cuarto y luego marché a mi habitación, la puerta de Pablo estaba cerrada y como esperaba la llegada de Eduardo pensé que era mejor no molestarle.

    Me preparé como me había pedido Eduardo, quedando bien limpito y perfumado, aplicándome la crema que Adrian había entregado a Ana para que me diera en la zona del ano, escogí un breve pantaloncito de seda, color verde claro, de los que Ana me había comprado a la tarde, me tapaban únicamente del pubis al borde de las nalguitas y la seda se me metía en la rajita del culo.

    Ana había escogido alguna ropa para que aparentara bien puto, pero me gustaba sentirme vestido con esas mínimas prendas, que más que servir para cubrirme, valían para centrar la mirada, esperé la llegada de Eduardo.

    Unos minutos después se abría la puerta para que Eduardo entrara, le seguía Tomás con una bandeja en la mano, Eduardo vestía una bata marrón de seda que le llegaba a las rodillas y atada con un cinturón a juego.

    Tomás le ayudó a quitarse la bata para dejarla doblada sobre una silla, debajo no llevaba ropa puesta, le sirvió un vaso de agua y cogió un blister del que extrajo una pastilla azul que se metió en la boca.

    -¡Puajjj! Tener que tomar estas porquerías. -se bebió el vaso de agua entero y lo depositó sobre la bandeja.

    -¿Desea alguna cosa más?

    -No, ya puedes dejarnos. -juraría que Tomás no me había dirigido la mirada mientras estuvo en la habitación aunque estaba tapado con la sábana.

    -Vamos a ver lo que mi niño me tiene que enseñar. Desnúdate para que pueda verte. -retiré la sábana y Eduardo se fijó en mi pantaloncito que a duras penas contenía mi polla y los huevos. Me quité el pantalón dejándole ver el arreglo que me había hecho en el pubis y luego me coloqué arrodillado y me abrí las nalgas para que pudiera observarme bien.

    -¡Suculento! Te han quitado todo el vello. -pude apreciar que su verga había dado un respingo, cuando se quitó la bata, la tenía muy colgante, muy grande a pesar de tenerla floja, y los testículos le colgaban por debajo del glande, gordos e inmensos, Eduardo tenía que haber sido un caballo preñador cuando fue joven.

    Se inclinó para llegar con la mano a mi trasero y me acarició la entrada del ano, lo apreté al sentirle y comenzó a reír.

    -Parece que lo tienes muy sensible. -se sentó sobre la cama y así podía llegar más fácil a mi ano, los testículos y al pene, a medida que me los sobaba mi verga iba creciendo y me calentaba con los ojos cerrados, deseando que en lugar de Eduardo fuese Palo quien me acariciaba.

    -Qué rico tiene que saber este tesoro. -empujó el dedo pulgar y dejé salir un pequeño quejido de protesta.

    -Aún lo tienes durito y sin relajar, ven siéntate sobre mi cara. -se tumbó sobre la cama y yo me coloqué a horcajadas sobre su rostro, en cuclillas, entonces me sujetó las piernas para que me bajara hasta que su boca hizo contacto con mi culo, me lo dio un lametón que me estremeció.

    A partir de ahí, él me indicaba que subiera o bajara flexionando las rodillas, para unas veces hundir la cara en mi raja comiéndome el culo con lujuria o bien para hurgarme con la punta de la lengua queriendo meterla en mi ano.

    Había imaginado que lo que tomó sería un medicamento para ayudarle a erectar la verga, y lo estaba consiguiendo, aquel tubo de carne floja que le colgaba del pubis, se iba convirtiendo en una majestuosa polla aún tendida sobre el muslo, comenzaba a salirle un hilito de precum por el prepucio.

    Me tumbe sobre él, con mi pecho en su barriga, mi abdomen sobre su pecho, y mi aparato viril y el culo al alcance su boca. Miraba con fascinación como su verga se iba levantando y cobrando vida, llevé una mano y la cogí, ya se mantenía dura, por su longitud resultaba difícil si no se la sostenía.

    Juro por lo que más quiero que aquello era más largo que cuatro manos mías, la sentía palpitar llenándose de vida y bajé la cabeza para darle una lamida, el líquido que le salía, no era muy consistente y resbalaba por el gran tronco y mis manos, su sabor era agridulce, muy rico, y ya sin remedio engolosinado, la metí en la boca para saborear el manjar que despedía.

    Me gustaba su sabor y la tersura del glande, y además que aún no la tenía muy dura y podía meterla en la garganta sin que me doliera, mamé gozando la verga del gran macho que lo fue en sus días de semental plenitud, sentí como mi culo se abría para dar paso a su lengua deseosa de rebañar lo que de mi culo salía, gocé de su magistral mamada de polla, de las sorbidas de huevos hasta que la dureza bestial de aquel miembro me indicaba que pronto se vaciaría.

    -Te la voy a dar por el anito pequeño, quiero vaciarme en tu culo, móntame tu. -él no tuvo que moverse, cambié de orientación y ahora le miraba a él, apoyando el pecho sobre la alfombra de pelos grisaceos, y le besé desesperado en la boca por el placer que me había dado, su lengua sabía a mi, a mi culo, a mi cuerpo, era como si yo mismo me lo estuviera comiendo, Eduardo me sujetó la cabeza para que no me retirara y metió la lengua profundamente en mi bocas hasta ahogarme.

    -Llévala a tu culito antes de que me vaya precioso, quiero dejarte la leche dentro. -se la sujeté con fuerza y la emboqué en mi hoyito, me dejaba caer lentamente hasta que el glande venció la fuerza del ano y entró.

    Tenía que mantenerla en mi mano, sujetándola para que no se doblara hasta que tuve dentro de mi culo como la mitad y seguía bajando, empotrándome aquel hermoso y gran garrote en el ano.

    Llegó un momento que sentía algún pinchazo muy adentro, no era doloroso pero sentía miedo y dejé de bajar quedando un trozo de verga sin entrar, me tumbé sobre él, pecho sobre pecho y restregué el mío sobre el colchón de sus pelos.

    Sentía divino como su pene vibraba dentro de mi, y para hacerme a su grosor empecé a chuparle los pezones que salían erectos entre el vello, estaban duros como garbanzos y de ese mismo tamaño. Eduardo se movía suavemente haciendo que su polla entrara y saliera estimulándome el ano.

    -¡Que rico Eduardo! Tu verga aún tiene fuerza, es delicioso tenerla dentro. -Eduardo sacó una risa ronca mientras me besaba la nariz.

    -No aguantará mucho bonito, tenemos que aprovecharlo. Intenta meterla toda, quiero llegarte hasta el fondo de tu ser. -lo que me pedía me calentaba y me hacía desearlo.

    Besé su boca lamiéndole los labios y chupando los pelos del bigote, para pasar a ponerme derecho y seguirme embutiendo su trozo de carne, llegó un momento que algo pasó en mi vientre y toda la verga se deslizó en mi interior.

    -¡Ahhh! que bueno estás pequeño, mi pija hace tope en tu culo, lo siento bebito. -era increíble, aquel inmenso falo había entrado totalmente, duro y palpitante aunque fuera motivado por la pastilla que tomó.

    Pasé la mano hacia atrás de mi, y efectivamente, estaba sentado sobre su pubis y era su colchón de pelos los que me acariciaban las nalgas, más abajo, posados sobre la cama, tenía sus inmensos huevos, se los cogí y aunque el escroto estaba suave, los cojones eran duros y estaban muy calientes, preparando la simiente que me inyectaría en el vientre.

    Comencé a cabalgarlo, sacando y metiendo unos diez centímetros de polla, con las manos apoyadas en su aún fuerte pecho, para empujarme y clavarme en el supremo macho.

    Gozaba y sentía delicioso el transcurrir de su verga por el recto, y los golpes que me daba al llegar al tope de mi cuerpo, tampoco tenía ya más que meterme, y me sonreí pensando que posiblemente si fuera más larga aún haría lugar para que entrara.

    Miraba la cara de Eduardo contrayéndose, como le temblaba el labio inferior, con los ojos cerrados con fuerza, concentrándose para sentir el placer de estarse cogiendo un joven y hermoso culo.

    Cuando de repente los abrió, mirándome con asombro, y sentí que su verga se ponía más dura, punzándome más en el fondo, supe que el macho iba a preñar mi culo, volví a tumbarme sobre él para que pudiera entra y salir a su antojo y yo apretaba y aflojaba el ano. Me centraba en conseguir para él el mayor placer que pudiera sentir.

    -Me viene bebé, me viene ya, es muy potente. -se ahogaba y no quise taparle la boca con mis labios aunque lo deseaba.

    Elevó las caderas buscando más penetración y me eché hacia atrás para favorecérsela, sus embestidas se volvían brutales y con cada empujón descargaba un chorro de leche, me sentía emocionado, muy, pero muy a gusto deslechando a aquel guerrero setentón.

    Tenía la cara desfigurada por el placer y el deleite de vaciarse en mi culo.

    -¡Ahhh! ¡Ahhh! ¡Ahhh! -eras las exclamaciones que sacaba cada vez que me inyectaba inoculándome su simiente.

    -¡Dale!, ¡dale! Edu, esta muy rico, eres un macho increíble, ¡dale!, ¡dale! -unos segundos después le observaba vencido, acabado y roto.

    Su verga, igual que se puso dura, a la misma velocidad se aflojaba comenzando a escurrirse de mi culo, intenté no forzar su salida y dejé el ano quieto relajado, pero aquello había sido el final, había dado todo lo que podía.

    La follada había sido deliciosamente divina, pero insuficiente para que yo me corriera, y ahora disfrutaba al sentirla como salía lentamente, vencida y humillada, mi culo la había derrotado. Lo que si había conseguido era dejarme el culo lleno de leche que ahora escurría como manantial sobre sus huevos.

    -Ha sido impresionante bebé, me gusta tu culito y todo tu eres delicioso.

    Eduardo me besaba agradecido, quizá no se diera cuenta de que yo no me había venido pero no dijo nada y al cabo de unos minutos me pidió papel para limpiarse la verga, fui al baño y se la limpia con una toalla húmeda.

    La polla había vuelto a ser lo que era, un tubo grande de deliciosa carne, colgando junto a sus testículos que seguían siendo impresionantes.

    -Gracias Ángel has sabido cumplir con lo que esperaba, confío que los que te vayan probando te reconozcan lo que vales. -y así fue su despedida, le ayudé a colocarse su bata y dejó mi habitación con un beso en la frente, un beso ahora de padre.

    Me duché para quitarme el sudor mientras de mi culo salía su semen, no se el motivo, pero no me limpié por dentro y solo expulsé lo que cayó por inercia. Volví a ponerme mi pantaloncito y me metí en la cama.

    Estaba dando vueltas en mi cabeza a lo que había dicho al despedirse: “confío que los que te vayan probando te reconozcan lo que vales”, no le encontraba más sentido a la frase que, simplemente, habría otros hombres que gozarían mi cuerpo. No quise seguir pensando pero me era imposible dormir.

    Recordé el estado de Pablo, no saber el motivo de que estuviera tan serio y preocupado, me impedía conciliar el sueño, debería ir a visitarle a su habitación, pero seguramente estaría ya dormido, Eduardo había estado conmigo casi dos horas, no importaba a su lado por lo menos dormiría y me levanté decidido.

    No se veía luz bajo la puerta de su habitación, como había deducido estaría ya dormido. Entré y la luz de la luna era la única luz iluminaba el entorno, veía el bulto de su cuerpo sobre la cama, tapado con una sábana menos las piernas que las tenía al aire, no se movía y con sumo cuidado me dejé ir a su lado.

    -¿Ya habéis terminado? -me sorprendió su voz, Pablo estaba despierto, el tono no sonaba nada amigable.

    -Eduardo ha marchado a su habitación y no puedo dormirme, ¿me dejas que me quede a tu lado? -le toqué con delicadeza el brazo sintiendo su fuerza y como lo contraía.

    -¿Ahora que ya te ha cogido y estás solo vienes a mi? -me dolió lo que decía y retiré la mano.

    -Lo siento Pablo, lamento molestarte. -intenté incorporarme y él pasó el brazo sobre mi pecho inmovilizándome.

    -No te vayas, perdóname, no se lo que digo, solamente que no podía dejar de pensar que estabas con Eduardo, que era él quien te follaba y yo estaba aquí solo. Una más de mis tonterías, no me hagas caso. -me sujetó con fuerza con el brazo, contra el colchón sin abrazarme y yo se lo acaricié.

    -¿Qué tal lo has pasado, ha estado bueno? -la verdad, me violentaban sus preguntas pero tenía que responderlas.

    -Sí, ha sido rico, y también sabroso.

    -¿Es su verga grande? Nunca se la he visto dura.

    -Bastante grande, cuando la tiene dura es enorme. -no entendía el motivo de tanto interés.

    -¿Y folla bien, te ha gustado la cogida? -sus preguntas no iban a tener fin y se le notaba morboso por conocer los detalles de como había sido todo.

    -¿Quieres que te lo cuente? -sentí que su brazo aflojaba la presión pero para arrimarme a su cuerpo.

    -Si a ti no te importa, dime como ha sido. -nos pusimos de cara mirándonos y se acercó para besarme la barbilla y los labios, eso fue suficiente para decidirme, y sin reparos, contarle todo con el más mínimo detalle, de principio a fin y además lo que yo iba sintiendo.

    Durante mi relato me abrazaba y también me besaba, para apartarse y mirarme fijamente.

    -¿Su verga te hace disfrutar más que la mía?

    -Es diferente Pablo, la tuya es lo mejor, la que quiero que me coja y tenerla en mi cuerpo… -me detuve sin saber como seguir.

    -Pero la verga te gusta, ¿no es así?

    -Sí Pablo, la verga me encanta, cada día más, la siento rica en mi culo, la leche de los machos me gusta un montón, me vuelve loco, pero me conformaría con tener la tuya.

    Nos quedamos en silencio un minuto, le sentía agitado, deseoso y yo también lo estaba, Eduardo me había dejado en la puerta del orgasmo, y al recordar lo vivido quería que ahora Pablo me la diera. No daba el primer paso y yo no me atrevía aunque le sentía la polla dura cuando se acercaba para besarme.

    -Y tu, ¿no me vas a contar o que te preocupa?, porque no es el que Eduardo me haya tomado lo que te tiene inquieto. -para mi estaba claro aunque no lo terminaba de entender.

    -No es nada, problemas familiares que no importan.

    -Quiero saberlos no pueden ser tan simples, por favor. -insistí abrazándolo y escondiendo la cara en su pecho.

    -Está bien vale, me ha llamado mi tío, han tenido que ingresar en el hospital a su mujer, mi tía y parece que es grave lo que tiene, ya está, ¿eso querías saber?

    -Lo siento Pablo, tenía que saber porque te veía enfadado, creía que yo tenía la culpa, y no es que me alivie, todo lo contrario.

    -Son como mis padres, los únicos que he conocido, ellos me han criado, si alguna vez llegas a conocerlos te van a gustar. -le abracé besándole con dulzura la cara, el beso fue cambiando y me prendí en sus labios.

    -Ángel tengo ganas, se que te acaban de follar pero quiero tenerte. -sentía que sus palabras me derretían de placer.

    -Yo también quiero, siempre estoy deseando lo tuyo Pablo. -se quitó el pantalón que llevaba y le agarré la polla, la tenía empinada, dura como una barra de acero y muy caliente, no era del tamaño que la de Eduardo, pero si estaba más dura y resistente, era más que suficiente para mi.

    -¿Quieres que te la chupe antes?

    -No, lo que me has contado me ha puesto a reventar, necesito tu culito precioso, meterme dentro. -me abrí de piernas y se tumbó encima mío, mientras me besaba notaba la punta de la polla picándome el perineo, buscando inquieta el camino de mi entrada.

    Dejé que mi alegría saliera, riendo gozoso por la inquietud e impaciencia que tenía por cogerme. Metí las manos debajo de su cuerpo hasta encontrarle la verga y la apunté en mi hoyito, justo en la diana del culo.

    -Ya la tienes cógeme duro, entra en mi. -entonces se detuvo un momento para mirarme.

    -¿Y si te hago daño? -volví a reír besándole los labios.

    -¡Tonto! Estoy abierto y dilatado aún, tengo ganas de ti, de que me rompas el culo y por dentro. -no esperó más y el golpe de cadera que dio para meterse me desplazo sobre la cama, los restos del semen de Eduardo sirvieron como perfecto lubricante para que entrara con facilidad y la metiera de un empujón hasta los testículos.

    -¡Ahhh! Qué rico te siento, estas muy abierto Ángel, tienes muy jugoso el culo precioso. -me gustaba que me expresara sus sentimientos y gustarle. Me mordía los labios, y luego el cuello, respirando sofocado mientas subía el culo y lo bajaba enterrándome el machete.

    Yo me esforzaba por agarrarle los huevos que se me escapaban cuando sacaba la verga, sentía el calor de su pecho sobre el mío y el aliento en mi oreja.

    -Quiero follarte y follarte, darte verga Ángel.

    -Dame, dame fuerte Pablo, rompe mi culo que es tuyo, fuérzame, hazme tu puto, quiero ser tuyo y pertenecerte. -arreciaban las penetraciones y se separó de mi para atacarme más fuerte, ya no alcanzaba sus testículos y me sujeté a sus nalgas para impulsarle en mi culo y que entrara más.

    -¡Ahhh! Ángel me corro, me corro, la leche llega. -apreté mi ojete, y sin tocarme, comencé a lanzar el semen, apretaba su cuerpo con mis piernas detrás de sus muslos, y él me la clavaba eyaculando, y apretando su verga en mi interior como un toro.

    La corrida fue apoteósica, y cuando terminó de vaciarse los huevos se quedó sobre mi, lentamente destrabé las piernas con las que le mantenía pegado a mi culo.

    -Pablo, Pablo, me has matado, tenía tantas ganas de correrme y vaciarme los huevos, Eduardo me dejó en el último momento, ¡Ahh! que bueno ha sido.

    -¿Te ha gustado de verdad?

    -Ha sido sublime, eres el mejor follando. -sacó la verga repentinamente para encender la luz principal, me miró un instante la polla tendida en el muslo y a continuación me cogió las piernas y las levantó por encima de la cabeza.

    -¿Qué vas a hacer?

    -Quiero ver como te han dejado el culo en ese salón de belleza.

    Permaneció unos segundo observando, le veía con la boca abierta y esperaba que su veredicto fuera positivo.

    -Me gusta, pero no más que antes, esta bien, para mi de todas las formas es un culo de ensueño. -en ese momento, al estar apretándome la tripita con mis piernas me salió un viento húmedo, envuelto en su semen y lo que quedara de Eduardo. Sentí mucha vergüenza que me viera como salía el semen de mi ano.

    Comenzó a reír y soltó mis piernas para bajar con la boca a mi ano, y empezar a lamer y chupar su semen que me iba saliendo junto al de de mi otro macho.

    -¡Ohhh! Pablo.

    Seguirá…

  • Tío político me culea en unas vacaciones

    Tío político me culea en unas vacaciones

    Esto sucedió cuando tenía unos 19 años aproximadamente, en unas vacaciones de fin de año donde se reunió la familia por parte de mamá. Soy una mujer de 1.72 de estatura, piernas largas, culona y mis tetas no son muy grandes (me gusta decirles así). Todo empezó como un paseo normal de familia y nos fuimos a un municipio cercano a Cali.

    Mi tía que llegaba del exterior con su esposo, llegaron al aeropuerto de Palmira donde los recogimos, después de unos días en la piscina note que él no me quitaba la mirada y me molestaba delante de todos preguntando si tenía novio que lo bonita que estaba y aprovechando que tocaba ir a traer alguna cosa me pedía que lo acompañara ya había más confianza entre los dos para resumir y con preguntas algo calientes y uno que otro beso escondido.

    Un miércoles antes de ellos retornar se presentó la oportunidad de salir solos en la camioneta de la casa a hacer una diligencia yo iba con una blusa de tiras y falda corta, y me había puesto un hilo de color blanco de encaje, hacia bastante calor pasamos por un parque y él se detuvo para tomar algo mientras veía un partido que se jugaba ahí mientras hizo señas a un vendedor para pedirle los jugos aprovecho y me toco el muslo de la pierna izquierda para saber que tomaba y la mantuvo subiendo un poco más y rozando mi entrepierna, me robo un beso a lo que le correspondía con mi lengua en su boca y el recorriendo la mía y aprovecho para tocar mi pelvis y mi tanga lo cual me iba subiendo la temperatura me corrió cerca de él u nos besamos apasionadamente y me arriesgue y le acaricie su pierna por encima del pantalón subiendo hasta su miembro donde se sentí que lo tenía duro mientras lo sonaba él se abrió el pantalón metiendo mi mano en su pantaloncillo donde lo sentí grueso y de un tamaño apetecible empecé a masturbarlo mientras me besaba el cuello y jugaba con mi tanga, baje u empecé a hacerle una relación con mis labios y lo introduje en mi boca degustándolo estuve un rato así cuando sentí que mi tío brinco un poco y me retiro y oh sorpresa el vendedor de jugos alcanzó a ver cómo se la mamaba a mi tío él le pago me pasó los jugos y arrancó terminamos en un motel donde me dio una culeada muy deliciosa me clavo esa verga en 4 cogiéndome las caderas con fuerza metiéndomela fuerte haciéndome dar unos gritos de placer sentía mi vulva llena y a chorros terminamos y volvimos a la finca, y no lo he vuelto a ver.

  • Señor y muchacha (Parte 3)

    Señor y muchacha (Parte 3)

    Laura se despertó al sentir la claridad colándose por las rendijas de la persiana. Estaba desubicada, se preguntaba dónde estaba. Notó que estaba abrazada a alguien, abrió los ojos y la primera sensación que tuvo fue de vergüenza. La persona a la que estaba abrazada no era Pedro, su novio. Antonio…

    Recordó la noche anterior. Salió con sus amigas. Recordó que algo le había empujado a ir a casa de ese señor. Había hecho el amor con ese hombre otra vez. Se ruborizó al sentir que estaba totalmente desnuda abrazada a él. La sábana había caído y bajó la vista por el estómago de ese hombre. Vio que él también estaba totalmente desnudo. Miro hacia la cara de él y vio que aún dormía. Su curiosidad la llevó a dirigir de nuevo su mirada hacia abajo. Bajo el ombligo reposaba el sexo de Antonio. Lo observó detenidamente. Se preguntaba porque siendo así feo la atraía tanto. La piel no llegaba a cubrir el glande. Solo había visto a su novio desnudo y no podía evitar compararlos. Aquel glande era grueso, más que el tronco del sexo. Le llamaba la atención su color amoratado. A lo largo del tronco se marcaban mucho las venas. Le sorprendió que casi no tenía vellos, pensaba que eso de afeitárselos era cosa de la gente joven. Observó sus testículos. Eran grandes, estaban cubiertos de vellos cortos. Eran vellos canosos como los que tenía en la cabeza y pecho. Sintió esa sensación de nuevo por su cuerpo. No se reconocía ni a ella misma.

    Miró si seguía durmiendo y con muchos nervios acercó su mano. Pasó la yema del dedo índice por aquel tronco, recorrió con el dedo el camino que seguían las venas. Su dedo rozó los testículos y nerviosa abrió la mano y la puso en ellos. Un escalofrío le recorrió el cuerpo al acoger con delicadeza los testículos de Antonio con su mano. Los acarició con cuidado como dándoles un masaje. Laura enseguida sintió que aquel contacto la había hecho mojarse. No entendía que le pasaba con ese señor. Su vagina nunca se había mojado tan fácilmente. Recordó la noche anterior… Antonio la había lamido y besado entre las piernas. Nadie le había chupado entre las piernas y Antonio lo había hecho sin ni siquiera ella pedírselo. Al recordarlo sintió una sacudida eléctrica en su clítoris. Notaba sus muslos húmedos. Su sensible rajita estaba derramando su deseo por ellos. Instintivamente adelantó sus caderas para unirse a la pierna de Antonio.

    Tenía vergüenza de despertarlo y se movió frotándose despacio. La excitaba acariciar de esa manera a Antonio. Sorprendida sintió que aquel sexo comenzaba a moverse. Miró la cara de Antonio. Sus ojos cerrados le indicaban que estaba provocándole una erección aun estando dormido. Se maravilló por ello. Con mucho cuidado de no despertarlo puso su mano sobre el pene. Deseaba sentirlo crecer. El tacto de su mano lo hizo crecer rápidamente, en pocos segundos se había hinchado totalmente. En su mano sentía como aquel sexo palpitaba bajo su mano. Laura ni era consciente que cada vez se frotaba más rápido contra el muslo de Antonio. Estaba muy excitada. Su mano agarró con delicadeza y comenzó a masturbar aquella polla que tantas sensaciones le producía. Estaba descontrolada por las sensaciones, su corazón latía muy fuerte.

    Antonio se despertó y sintió aquella caricia en sus testículos. Recordó que aquella muchacha le había pedido quedarse a dormir con él. Comprendió que se había despertado antes que él y la curiosidad la había llevado a explorar su cuerpo. Sentía la respiración agitada de la muchacha en su pecho. Sintió como la muchacha se movía contra él. Deseó abrazarla muy fuerte y hacerle el amor enseguida, cuando sintió que Laura pegaba su coñito a su pierna. En su muslo sintió lo mojada que estaba. Aquel sexo joven casi quemaba contra su pierna. Decidió hacerse el dormido y que la joven se sintiera libre para hacer lo que deseara. Antonio sintiendo aquella caricia en sus testículos, y como se frotaba contra él, no pudo evitar comenzar a excitarse. Estaba totalmente duro cuando sintió que su joven amante comenzaba a masturbarlo.

    Laura masturbaba aquel sexo y muy excitada apoyó su cara en el estómago de él. Deseaba mirar de cerca aquel pene mientras lo acariciaba. Se notaba totalmente mojada. Sus pezones muy endurecidos. Le fascinó tener tan cerca de su cara aquel sexo tan hinchado y grande. Pudo sentir el olor de hombre excitado que emanaba. Estaba muy nerviosa. Deseó hacer algo que nunca había hecho. Laura cerró los ojos y sin dejar de acariciar aquel pene bajó su cara hasta el muslo de aquel señor. Gimió al sentir como aquel glande excitado le rozo la boca. Deseaba hacerlo…

    Antonio sintió como Laura bajaba su cabeza y se apoyaba en su muslo. Aquella muchacha lo masturbaba con verdadera pasión. Su corazón latía con muchísima fuerza. De pronto sintió que su glande rozaba los labios de esa niña. La escuchó gemir. Él no quería que lo descubriera despierto. No quería que la muchacha se avergonzara y detuviera aquello. Se volvió loco de deseo y morbo al sentir que esa joven estaba masturbándolo contra su boca. Se frotaba los labios con su polla. La pasaba por su cara. La muchacha gemía contra sus testículos, contra su glande hinchado. Sentía que como siguiera así lo iba a hacer correrse enseguida. Antonio gimió de placer al sentir que Laura se la metía en la boca y lo chupaba. Aquella joven lo estaba volviendo loco. No era una mamada propiamente dicha pero lo estaba enloqueciendo. Laura tenía el glande por completo dentro de la boca y su lengua se enroscaba en él. Mientras su mano lo masturbaba con rapidez y deseo… Antonio gemía muy excitado… Miraba las nalgas desnudas de la muchacha, podía ver su coñito desde atrás asomar entre ellas…

    Deseó volver a lamer entre las piernas de ella. La giró hacia él de todo y la ayudó a subirse. La niña no dejaba de masturbarle y lamer su glande inflamado. Antonio contempló maravillado aquella vagina y separándole los labios con los dedos comenzó a mamárselo como si del más suculento manjar se tratara. Laura gimió excitada al sentir la boca de aquel señor por segunda vez en su vagina. Antonio sintió el gemido de Laura en su polla. La lengua de aquella niña lo volvía loco. Laura muy excitada aumentó el ritmo de su mano…

    – Me vas a hacer correr pequeña, no sigas por favor…

    Al escuchar eso, Laura se estremeció. Comenzó a mover más rápido la mano y ahora también sus labios chupaban aquel glande que tanto le gustaba su sabor. Antonio comenzó a temblar y sintió su polla estallar… Gimió de placer contra el coño de aquella niña. Se estaba corriendo en la boca de la muchacha. Laura descontrolada comenzó a frotarse contra la cara de Antonio. Se masturbaba contra su rostro. Antonio sentía aquel coño suave frotarse contra su boca, contra sus mejillas, sus ojos. Lo estaba empapando… Rozó su nariz y pudo oler el aroma embriagador de aquel sexo de niña excitada. Sintió como manaba de él muchísimo flujo y la sintió gemir. No pudo aguantar más con su polla en la boca pero no importaba, Antonio había eyaculado en la boca de Laura. La niña seguía corriéndose contra su cara, sus piernas temblaban mucho. Sintió que la boca de la joven se aferraba a su ingle y gemía… Habían tenido un orgasmo intenso. Se mantuvieron unos instantes en esa postura. Laura con sus piernas abiertas y su sexo en la cara de Antonio. Él tumbado debajo de ella, la cara de Laura en su muslo y sentía la respiración de la muchacha como una suave caricia en su polla…

    Laura se sintió feliz. Pensó que era una sensación muy intensa alcanzar el orgasmo al mismo tiempo que la otra persona, con Pedro nunca le había pasado. Podía sentir en su vagina el placer que le había dado aquel señor con su boca. Se quedó mirando aquel pene. Lo había chupado. Era la primera vez que besaba y lamía una polla. Sintió el sabor de la leche de aquel hombre. Se ruborizó al darse cuenta que le había permitido eyacular en su boca. Se ruborizó al pensar que se había tragado aquel semen. Se ruborizó al sentir que aquella polla fea sabía bien…

    Sonó el teléfono. En la mesilla de noche había un reloj-despertador y vio la hora. Eran las doce de la mañana. Se levantó corriendo a coger el teléfono. Era su madre.

    – Mamá voy ahora mismo para casa, me quedé a dormir en casa de Lucía – Laura se giró y miró a Antonio que la observaba con admiración, Laura le sonrió entre halagada y ruborizada.

    Antonio la miraba mientras hablaba con su madre. Era una criatura hermosa. Destilaba sensualidad por cada poro de su piel. No podía evitar mirar entre las piernas de aquella muchacha. Aquel coño era el más hermoso que jamás había visto. Era un sexo precioso y a su vez cargado de morbo por lo carnoso y abultado que era. Se fijó en su color rosado. Laura se avergonzó al estar hablando con su madre y sentir que Antonio la estaba mirando entre las piernas. Sonrió ruborizada y se cubrió con una camiseta. Sintió la mano de Antonio que estirándose sujetó la camiseta y se la retiró con ternura. Se estremeció al sentir que su vagina atraía tanto a ese señor. Se despidió de su madre y colgó. Se quedó de pie al borde la cama mirando a Antonio. Él acercó su mano y le cogió entre las piernas.

    – Tanto le gusta mi vagina? – le dijo con la voz entrecortada. Aquella mano le hacía sentir placer.

    – Es el coño más precioso y delicado que conocí nunca – aquella mano grande estaba abierta cubriendo todo el coño de la niña y comenzó a abrirla y cerrarla como apretándoselo – pero quien de verdad me gusta eres tu pequeña.

    Antonio se sorprendió a sí mismo diciendo esas palabras. Laura miró el sexo de Antonio y vio que crecía. Acercó su mano y lo agarró comenzando a moverlo. Le fascinaba masturbarlo.

    – Te gusta mi polla? – Antonio también hablaba entrecortadamente por la excitación que sentía.

    – Es fea… – La joven miraba aquel pene totalmente hinchado mientras lo pajeaba- …pero me encanta… – se ruborizó al reconocerle lo que sentía.

    – Estas empapada pequeña… – sentía su mano totalmente mojada por los flujos de aquella joven.

    Laura se sonrojó y se subió a la cama. Se puso sobre él. Al ser bastante más pequeña de estatura dejó su vagina apoyada en el estómago de él. Deseaba besarlo. Se fundieron en un profundo beso, acariciando sus lenguas entre sí. Antonio sintió como la joven se deslizó hacia abajo. Aquel coño rozó su polla. Laura apoyó su cara en su pecho…

    – Y usted está muy excitado también… – al moverse un poco aquella polla resbaló entre los pliegues de su vagina penetrándola… Gimieron…

    Laura comenzó a moverse sobre él. Aquella muchacha se movía con deseo y ansia. Se volvió loco de deseo al verla incorporarse y observar sus pechos endurecidos. La joven apoyaba sus manos en su pecho y se movía. Sentían una excitación descontrolada. Gemían, jadeaban. Antonio la sentía muy excitada y eso lo hacía excitarse más aún. Aquella muchacha buscaba su orgasmo con anhelo. El cuerpo de aquella niña se tensaba y jadeaba al tener aquellos pequeños orgasmos cabalgándolo. Laura apoyó su cara y sus tetas sobre él y comenzó a subir y bajar sus caderas con rapidez. Nunca lo habían follado con esa desesperación, con esas ansias. Lo iba a hacer correrse en breves segundos. Antonio llevó sus manos a las caderas de la niña para ralentizar sus movimientos y prolongar aquello pero ya había superado el punto de no retorno. Se iba a correr y comenzó a moverse también él empujando hacia arriba fuerte. Se estaban follando el uno al otro a la vez… Laura sintió aquel primer chorro contra su útero y comenzó a orgasmar en los brazos de Antonio. Él sintió sus testículos vaciarse de nuevo en aquel coño maravilloso. Temblaron… Se abrazaron fuerte…

  • Mujer seria y respetable (9)

    Mujer seria y respetable (9)

    Comienzo una nueva historia, en este caso se llama Marta y tiene 23 años. La primera impresión después de cruzarnos el primer mail fue que no podría pasar nada entre nosotros.

    ‘Te agradezco que me hayas sacado de dudas, en ningún momento me parece molesto u ofensivo lo que me comentas, aunque yo no esté dispuesta a entrar en ese rol.

    No obstante sí que es una fantasía que puede llegar a darme morbo, te lo reconozco. Pero también reconozco que dudo que me pudiera entregar de esa forma a un desconocido.’

    Rápidamente le respondí de nuevo:

    No tienes que agradecerme nada, tu preguntaste por el anuncio y yo solo me he limitado a contarte lo que busco.

    Entiendo perfectamente tu reacción, es normal, y comprensible que no te entregues de este modo a un desconocido.

    Comentarte que yo tampoco te pediría jamás quedar conmigo ya, pues este juego no es llegar «me gustas» y… vas más allá del «tener sexo»

    Primero debería descubrirte, a ti como mujer primero y a tus fantasías, a tus posibles anhelos, tus gustos, tus preferencias y tus posibles límites, y a partir de ese momento si ambos así lo decidimos se podría avanzar a conocernos en persona y probar.

    Si se diera esa opción comentarte que al menos la primera vez sería bastante light, y que siempre tendrás tu la posibilidad de parar en cualquier momento o instante, por muy atada que estuvieses.

    Esto es un juego sexual, pero para disfrutarlo ambos, no solo el que tenga el rol de dominante, sino la otra parte también, por ese motivo es importante confiar en la persona que puedas tener delante.

    “Hola

    La verdad, jaja eres un poco malo… casi me estás tentando.

    Bueno, sigo con reservas y muchas dudas.

    Pero bueno tengo que reflexionar, tampoco quiero hacerte perder el tiempo”

    Después de este email quedó claro que todo quedaría ahí, ya no esperaba saber nada mas de ella.

    “Bien…

    Tengo 23 años, vivo en Barcelona, tengo pareja estable desde hace 2 años.

    Físicamente… soy bajita mido 1´50, peso aprox. 50 kg., llevo el pelo largo y es de color castaño claro o rubio oscuro (como prefieras jaja) Ojos de color verde oscuro y dicen que soy guapa, aunque yo me considero más bien atractiva, pero con chispa jaja.

    La verdad es que tampoco sé porque te sigo el juego, se de entrada que el dolor físico no lo aguanto… que me ataran uff no sé, adorando a nadie tampoco me veo… vamos que como sumisa creo que sería un desastre.”

    “Estaba pensando y creo que no me equivoco mucho.

    Tu fantasía realmente no es la realización de esta práctica, ya que si me dices que tienes experiencia ya sabes lo que es…

    Si no más bien, o al menos es lo que intuyo, convencer o introducir a una mujer que sea ajena a estas vivencias y poder someterla.

    Por eso no te vale una profesional, porque no sabrías si la sometes realmente o es ficción por su parte.

    Y tampoco una sumisa, porque ya está predispuesta a la sumisión.

    Jajaja si es así eres retorcido jaja, es broma!!”

    “Si suelo masturbarme, la frecuencia es variable hay épocas en que estoy muy activa y otras en las que no me apetece tanto.

    El promedio habitual es de 2, 3 a la semana.

    Actualmente estoy en una época bastante activa.”

    “Francamente si estoy excitada, sobre todo al sentirme totalmente a «salvo»

    Me gusta sentir placer, y me lo proporciono de todas las formas que me son posibles, si estoy en la ducha y me apetece, lo aprovechó, igual que con juguetes o dedos, todo depende del momento y de lo que tenga más a mano.

    Yo, ahora que lo preguntas no suelo acariciarme el pecho, pero si me gusta que lo hagan.”

    A partir de ese momento empecé a proponerle una serie de juegos, para ver como reaccionaba mentalmente y físicamente ante ellos.

    “Jugaré encantada, pero esta tarde poco puedo hacer ya que he quedado a las 16 y no sé a qué hora volveré a casa.

    Decirte, que el hecho de leerlo ya me excita.”

    “Hola

    Bueno en la cafetería no ha podido ser… pero si te reconozco que he estado todo el rato más concentrada en encontrar el momento de hacerlo que en la conversación que tenía.

    Cuando he llegado a casa te he hecho caso, me he estado acariciando suavemente los pezones, hasta que se han endurecido y he empezado a dar suaves pellizcos en ellos… la sensación no se describirla de otra forma que eléctrica…

    Estoy excitada, mojada… pero ya iba así de camino.”

    “Si te digo una cosa ¿no te sabrá mal ?

    De momento, más que por complacerte a ti… lo hago para experimentar yo.

    Espero que no te sepa mal, pero aún no me siento nada complaciente contigo.

    Te haré caso eso si.”

    “Si, te he hecho caso y me entretenido con mis pezones antes de jugar con el chorro de la ducha…

    Es cierto lo que dices, ayer era muy, consciente de mi cuerpo y hoy ha sido bastante más intenso de lo habitual.”

    “He hecho, lo que me has pedido, me he masturbado de pie con las bolas puestas y he tenido otra vez un orgasmo, la verdad muy rápido apenas me he tenido que tocar.

    También he lamido mis dedos, mi sabor también me gusta a mi y ver que mis dedos estaban tan mojados aparte de sorprenderme me ha excitado más si cabe…

    Cuando he regresado, jajaja bueno yo siguiendo órdenes claro!! No he tenido más remedio que masturbarme de nuevo…

    La palabra… Fantástico!! Me he corrido otra vez, me he quitado las bolas antes… estaban tan calientes, me refiero a su temperatura. Nunca las había llevado tanto rato dentro.”

    “Me preguntas si quiero más diabluras, te respondo que sí, que me interesa conocerme más.

    Es posible que llegue a hacerlo para complacerte, no digo que no, eso también me favorece a mi y de alguna manera entiendo que es algo esencial que llegue a tener ese sentimiento por ti, para poder redescubrirme.

    No pretendo ser pedante, pero te dije que tengo un muy buen ego, me siento guapa, atractiva, joven y muy sexual siempre. Sin ser nada del otro mundo eh! también tengo los pies en la tierra.

    Pero si que hoy me siento más excitada y con los sentidos avivados, no tan solo a nivel sexual.”

    “Salvado el primer impacto sensorial de la pared helada, la experiencia me ha recordado algo que te explico después.

    Para empezar, tengo los pezones extra sensibles casi tanto como mi clítoris.

    A penas he necesitado tocarme para poder llegar a otro orgasmo, aun así estando satisfecha como lo estoy, siento mi cuerpo aún excitado y tengo una sensación desconocida de deseo… de alguna forma es como si estuviera insatisfecha, aunque no es así.

    Es posible a que se deba a que noto mis pezones rozar la ropa (ahora ya me he vestido claro) y antes nunca o en contadas ocasiones lo percibía.

    Por otro lado mi sexo también está sensibilizado… no se explicarlo mejor pero diría que necesita más…

    Noto la braga pegada a él, digamos que también hoy soy más consciente de que la llevo.

    Creo que me explico fatal. Bueno la esencia se podría decir es que sigo caliente aunque me parece increíble porque físicamente estoy satisfecha.”

    “Me pellizque los pezones, como tú me dijiste y la verdad es que están demasiado sensibles y tuve que parar pronto, aún hoy voy notando el roce con el sujetador, ya no todo el rato porque he tenido cosas que hacer, pero ahora mismo que te escribo soy más consciente de ellos.

    También te doy la razón en una cosa, nunca he estado durante tantas horas tan mojada y por descontado hoy aún no me he tocado, pienso que si juego lo hago bien o no tiene mucho sentido.

    Aunque tengo ganas de hacerlo no creas, es una gran tentación (controlarla forma parte lo sé)

    De alguna forma, ya estás presente puesto que me obligas a ir mirando el correo… eso hace que piense en ti, aunque no te conozca de nada.

    No te niego que me alegra y hace sentir bien recibirlos y el esperarlos con cierta impaciencia también tiene su morbo, no creas (también sé que eso forma parte de tu digamos «dominio» sobre mi). Bueno en realidad todo se basa en eso, soy consciente de que toda la información que te dé, te da poder a ti sobre mi.”

    “Creo o al menos no recuerdo haber tenido tanta tensión sexual nunca.

    Puedo sustituir a mi chico por un vibrador? a parte de disfrutar más, es una cuestión de orgullo no contar con él.

    Mmm jaja qué juguetes?

    Bueno dime si puedo sustituir o no.”

    “Uff ha sido una de las mejores sensaciones que he tenido sola… Ya hace un rato que me he corrido, pero aún puedo notar el alivio en mi sexo y en todo mi cuerpo, aún percibo una especie de cosquilleo interno posterior a mi corrida.

    Pinzas: Jolín duelen al principio, después ya no, apenas las noto pero cuando pasado un rato me las he quitado tal como de decías… aún ardían más los pezones es como si me los estuvieran mordiendo con bastante fuerza, por cierto aún están sensibles y duros y rojos.

    Pero no me siento muy atractiva mirándome con las pinzas en los pezones, de momento esa visión no la comparto.

    Claro que le restó importancia a ese detalle… por que me interesa más fijarme en el placer.

    Peineta: Interesante poder imaginar que son tus dientes en mis muslos, la sensación es de lo más agradable y estimulante, la verdad nunca me he prestado tantas atenciones yo sola y el resultado es el esperado, más abundancia en flujo… más excitación, más deseo.

    Cepillo: No ha estado mal la sensación de azotarme y sentir una pequeña mezcla de dolor y ardor, mientras por mis muslos iba notando como resbalaba mi flujo, que la verdad era muy abundante y que ha aumentado cuando estaba con el mango del cepillo dentro, unido a tener las manos en la nuca e intentar que no se saliera, me hacía ser mucho más consciente de mi cuerpo.

    La boca abierta y babear… bueno, me sigue pareciendo algo extraño y poco erótico la verdad.

    Orgasmo: Mmmm genial! me he pegado a la pared, que ya no me parecía tan fría, quizá porque yo estaba bastante caliente jaja, tenía mi cuerpo lo más pegado a ella que podía, las piernas abiertas, mi mano izquierda estaba quieta, solo movía mi pelvis y tenía un dedo dentro atrás en mi ano… solo a mitad, el resto solo era movimiento, si lo hacía hacia delante me rozaba el clítoris, y hacia atrás introducía más mi dedo, era como si me follaras tu…”

    “Efectivamente, me he levantado muy mojada de nuevo (aunque está dejando de ser una novedad levantarme así, y usted sabe bien el porqué).

    Me costó dormir claro… entre la excitación de mi cuerpo por no poder llegar y mis pensamientos por otro lado..

    También te doy la razón, me mantienes en un estado que me gusta, aunque se me había ocurrido que quizá podría resultar demasiada tensión en algún momento.

    La verdad, desde ayer solo tengo una idea en la cabeza y es la de conocerte en persona con carácter de urgencia, jajaja.

    No te lo quería comentar, porque pensé que me dirías que no… pero yo también tengo muchas ganas de estar en tus manos.”

    A partir de ese momento elegimos día y hora para conocernos, la tensión sexual había crecido constantemente y ya era el momento de ponernos cara y voz.

    “He llevado las bolas puestas, y cuando he llegado a casa me he masturbado como me has dicho, por cuarta vez…

    No sé, estoy excitada, motivada, caliente (mucho), frustrada, porque no me he corrido en todo el día y en cambio no he parado de tocarme, nerviosa por mañana, ansiosa… y por ahora no se me ocurren más palabras que acaben en «ada» o «siosa».

    Continuará…

  • El cumpleaños de Iván

    El cumpleaños de Iván

    Ya había pasado dos años desde que terminé el colegio y nos volvimos a encontrar con Iván mi mejor amigo de secundaria luego no supe nada más de él, nos dimos un fuerte abrazo y me dijo que vaya a su casa que iba a celebrar su cumpleaños número 18 luego cada uno siguió su camino.

    Siempre que iba y regresaba de la tienda de mi padre donde le ayudaba mientras me preparaba para mi ingreso a la universidad viajaba con un autobús repleto de gente, como era costumbre ya varios nos conocíamos de vista y sabíamos dónde subíamos y bajábamos por la rutina de todos los días.

    No había diferencias entre hombres y mujeres que pugnaban por subir y buscar un sitio donde ubicarse y viajar algo cómodo y cada vez que se detenía subían más pasajeros y el cobrador que decía «Avancen al fondo que hay sitio por favor todos quieren viajar».

    Cuando subió una señora y abriéndose paso entre la gente se colocó a mí lado pero luego su trasero comenzó a sobarse con mi verga y tuve una erección rápidamente, ella no dijo nada me veía de reojo y prefería que fuera yo quién sobe su enorme culo que un hombre gordo que la veía con deseo así que tuvo que buscar otro lugar donde ponerse.

    Como dije anteriormente ya eran varias veces que nos veíamos en el autobús y que ella me buscaba o yo a ella para estar juntos era una actitud cómplice así que mi verga dura estaba en medio de su culo sobando lo que duraba el viaje hasta que ella bajaba y me daba una leve sonrisa, ella tiraba para atrás su trasero y hacía leves movimientos de caderas cuidando que nadie más se diera cuenta y varias veces había logrado que explote y me moje todo, ella una mujer mayor disfrutaba mucho calentar a un muchacho y hacerlo volverse loco hasta que eyacule en su riquísimo trasero .

    Le conté a mi padre que hoy sábado saldría un poco más temprano porque había vuelto a ver a Iván un buen amigo del colegio e iría a su fiesta y estuvo de acuerdo.

    – ¡¡Ya tienes 18 años así que ve con cuidado hijo y lleva está botella de vino para que brindes con tu amigo!!

    Y me alcanzó la botella de la sección licores y me fui donde Iván no me fue difícil encontrar la dirección era una casa grande y antigua cuando tocó el timbre y abrieron la puerta era él que se puso contento de verme ahí.

    Hola pasa Gabriel

    Había regular gente me presento con su papá primos y otros familiares que brindaban muy seguido, ahí me dijeron que él apenas había terminado el colegio había viajado fuera del país y solo había regresado por su cumpleaños para festejar junto con sus padres.

    Cuando llamaron a todos para hacer el brindis protocolar salieron de la cocina varias mujeres que estaban viendo lo de la comida ahí conocí a dos tías y luego apareció su mamá sonriente de la sorpresa casi se me cae la copa de la mano.

    Ella también se sorprendió que rápidamente se le fue la sonrisa y se puso pálida, como sería de pequeño el mundo… ‘qué la madre de mi amigo era la mujer que casi siempre me ponía el culo en el autobús’, rápidamente me presentó como si fuera la primera vez que la veía y ella lo entendió y siguió el juego.

    La fiesta continuó normalmente baile y trago ahora ya se habían formado los grupos de los jóvenes y lo mayores, disimuladamente la veía sin despertar sospecha ella bailando con su marido y amigos y ella también me veía de vez en cuando y se ponía nerviosa cuando hablaba con su hijo pero jamás le diría que su madre era una puta caliente por la amistad con él pero ella no lo sabía.

    Ya Iván estaba muy mareado porque todos querían tomar con él porque ya era mayor de edad, cuando su mamá se nos acercó y le dijo para bailar con su hijo pero él no quiso y me dijo «Gabriel baila con mi mamá».

    Ella me vio a los ojos y tuvo que aceptar y era una salsa mi mano se posó en su cintura y empezó el baile sentir su cuerpo otra vez cerca me excito y se me puso dura la verga así que con mucho cuidado la acerqué más hacia a mi ella sintió la dureza entre sus piernas y se puso nerviosa y acercó su boca a mi oído.

    -Ten cuidado con lo que haces acá esta mi marido e hijo por favor no quiero problemas.

    Vi a mi alrededor y la gente estaban tomando y bailando y nadie reparaba en nosotros así que apreté más fuerte hacía mi y viendo sus ojos.

    -No te preocupes no habrá ningún problema siempre en cuando tú colabores conmigo como cuando estamos en el autobús.

    Ella se puso muy nerviosa y no dijo nada así que lo tome como una aceptación terminamos de bailar y se fue junto a su marido, ya era tarde y algunos invitados se iban yo estaba planeando cada paso a seguir no tomaba mucho y bailaba seguido con sus primas de Iván.

    Ya eran las 5.40 am y solo quedaban tres personas aparte de Iván y sus padres era su cuñado y su esposa y una prima de ella que estaba también mareada y me sacaba seguido a bailar y estaba muy buena aun así que había que aprovechar y le sobaba el bulto y se estaba calentando pero se dio cuenta la mujer de su cuñado y le dijo para irse.

    -Vamos Susana ya es tarde… vámonos disculpe joven está un poco mareada.

    Y se los llevo a los dos su marido estaba borracho cuando buscó a la mamá de Iván para la despedida la encontró en la cocina y se fue en un taxi, en un sofá estaba dormido Iván y en el otro su padre totalmente borrachos. Me fije si reaccionaban y nada estaban totalmente tumbados y fui a la cocina en busca de ella y la observé unos segundos estaba con un vestido rojo que marcaba su cuerpo en especial su enorme trasero.

    Y me acercó muy despacio y la abracé por detrás y sienta mi verga en medio de su culo se sobresaltó y se quiso zafar de mi pero no se lo permití

    -Nooo… Gabriel acá están mi marido y mi hijo suéltame… Por favor.

    Le dije que no tenía que preocuparse por ellos porque estaban bien dormidos y colaboré para que todo sea mejor y evitar mayores problemas mientras mis manos recorrían sus caderas y nalgas, ella entendió rápido que tenía que hacer lo que yo ordenaba y se dejó manosear por mi.

    Cuando le dije que se arrodille no quiso ella creía que todo sería como cuando ella jugaba conmigo en el autobús pero ahora era yo quien iba a jugar con ella como quisiera, entonces me vi obligado amenazarla con que su hijo se iba a enterar del tipo de madre que tiene que sube a los autobuses para que le soben el culo que es una perra caliente.

    Inmediatamente se arrodilló y me bajó el cierre del pantalón y sacó de su encierro mi verga que estaba muy duro y empezó a pasar la lengua por todo el glande bajando hasta mis huevos su boca era muy buena dando una felación que era lo mejor que recibía a mis 18 años sus ansias para que terminé en su boca la hacía que su cavidad bucal se trague todo mi sexo a buena velocidad lo sacaba y metía.

    -Ohhh sii que ricooo chupalooo como tu sabes ohhh

    Mis palabras parecían motivarla más porque su lengua jugaba con mi pene en su boca era toda una maestra chupando vergas, ahora que al final conocí a su marido me di cuenta que era mucha mujer para él y no la complacía

    Mis manos sujetaron su cabeza cuando sentí que mi cuerpo comenzó a temblar y llegaba al clímax y eyacule en su boca llenándola de una buena cantidad de semen caliente y joven que ella tragaba hasta la última gota y no lo soltó hasta dejarlo completamente limpió.

    -Aggg siii qué ricooo Ohhh

    (Continuará)

  • La historia de Ángel, solo era un muchacho (07)

    La historia de Ángel, solo era un muchacho (07)

    Desperté en la cama de Pablo, él no estaba a mi lado, tenía que haberse marchado a la universidad, y sin despertarme me había dejado tapado con la sábana.

    Me desperecé y sonreí recordando lo de la noche, lo que pasó con él sobre todo, hasta que decidí, porque no llegaba a sacar conclusiones claras, saltar de la cama y marchar a mi habitación antes de que los de la limpieza me encontraran en una cama que no era la mía.

    Me duché y preparé como otros días sin dejar de pensar en lo que Pablo pudiera sentir por mi, si es que sentía algo, a veces me parecía que tenía celos, otras que disfrutaba sabiendo lo que hacía con otros hombres, todo ello contradictorio.

    En el desayuno, Alicia me dio el recado que Eduardo la dejó. Iban a venir los profesores que había contratado, para que le esperase sin alejarme de la casa.

    Hoy no podría tener mi clase de conducir con Damian que ya había venido a buscarme, pero la chica le advirtió que hoy no podría hacerlo puesto que tenía que estar con Eduardo su jefe. Aunque estaba deseoso de aprender a manejar un coche, en parte me alegré, Damián me imponía bastante y ahora que sabía lo que quería de mi me sentía vulnerable.

    Después de cepillarme los dientes paseé por la casa, con Dulce siguiéndome los pasos, esperando que le sacara a pasear un rato por el parque. Me acerqué al ala de las habitaciones de Ana que miraban a la piscina exterior y al pabellón de verano.

    Al pie de la cristalera del final del pasillo estaban mirando hacia afuera Carmen y Tomás, lo que se decían debía ser divertido porque a veces ella reía. Intenté no hacer ruido mientras me acercaba, Dulce me delató con su ladrido.

    Entonces dejaron de mirar hacia fuera y Carmen blandió la mano hacía Dulce.

    -Sabes que no puedes venir a esta zona, a la señora no le gusta que dejes pelos. -eso fue todo, Dulce se puso detrás de mis piernas y ella inclinó la cabeza y entró en una de las habitaciones. Pensé que para qué necesitaría Ana María tanto sitio para ella sola, conté en el pasillo cuatro puertas.

    Tomás siguió con su labor, pasando un enorme escobón de tela por el ancho pasillo, me daba un poco de corte, tenía que saber a lo que su señor iba anoche a mi habitación. Lo que pensara no lo sabría nadie, ni lo dejaba traslucir en su inexpresivo rostro.

    Miré lo que antes observaban ellos con tanta atención y les divertía, al lado de la piscina estaba Ana María con el chico del buzo naranja, señalándole a los árboles que había en un lateral de la piscina y los setos que separaban el pabellón de la zona de playa y recreo, el muchacho encogía los hombros como respuesta, Ana parecía estar molesta.

    Para las once de la mañana Tomás me localizaba en mi habitación, donde seguía investigando entre las cosas de Oriol, encontrado muchas sorpresas que no esperaba, venía a buscarme de parte de Eduardo que me esperaba en la biblioteca.

    Estaba acompañado de dos señores, uno mayor que el otro, el de más edad, al que calculé unos cincuenta, tenía poco pelo y era pequeño y regordete de cara, con gafas de concha y no sobresalía en nada salvo que tenía una amable y bonita sonrisa, vestía formal con traje gris oscuro y corbata.

    El de menos edad rondaría la treintena, era moreno y alto, delgado pero con el cuerpo trabajado y fibroso, tenía algo de flequillo y se ataba el pelo en una coleta corta en la nuca, tenía los la boca grande para su alargado rostro y en ese momento aparentaba estar serio, vestía pantalón vaquero ajustado y chaqueta corta ajustada a la cintura.

    Eduardo y los señores se levantaron de sus asientos cuando Tomás y yo entramos. Me acerqué a Eduardo para darle un beso.

    -Ya tienen delante de ustedes a Ángel, ahora tendrán que esforzarse para que el muchacho esté preparado para las fechas del examen.

    Los señores me dieron la mano, el mayor se llamaba Oleguer, sin abandonar su sonrisa, me explicó que él se ocuparía de las materias con referencia a las ciencias y matemáticas. El nombre del más joven era Guido y ahora si sonreía al darme la mano mientras me miraba con curiosidad, él se ocuparía de lo relacionado con letras y cultura, llevaba mucho tiempo viviendo en España pero era de origen italiano.

    Según iban hablando con Eduardo recibía un jarro de agua fría en la cabeza, y mis ideas perdían consistencia desvaneciéndose en la nada, no saldría para la ir a la universidad normal como yo esperaba, Los dos profesores se encargarían de prepararme para el acceso a la Universidad a Distancia, y después me ayudarían a preparar y realizar los ejercicios de las materias que componían la carrera de Magisterio.

    -Tendremos que someterte a unas pruebas para ver tus niveles y capacitación. -el señor Oleguer se dirigía a mi, claro que era una evidencia de lo que pasaría y no una solicitud buscando mi conformidad.

    Lo que más me gustó de todo aquello fue la propuesta sugerida por Guido.

    -Además del estudio sería aconsejable que practicara algún tipo de actividad lúdica, ejercicio físico, pintura, música o danza, alguna de estas disciplinas le ayudarían en el desarrollo creativo ya que tendrá que tratar con jóvenes y niños en su trabajo. -el señor Guido le hablaba a Eduardo, no como el otro profesor, y se me despertó la esperanza de poderme relacionar con otras personas y no estar siempre solo, me gustaba la música, y el baile esa podría ser una buena opción.

    Esperé ansioso la decisión de Eduardo rogando porque le pareciera bien y accediera, no resultó una decisión tomada a la ligera, se tomó un minuto para pensarlo antes de hablarme.

    -¿A ti que te parece lo que propone el señor Guido? -hubiera deseado saltar mostrando mi contento pero no sabía si eso sería bueno.

    -Lo que tu decidas estará bien. -le miré rogándole con la mirada que su respuesta fuera a mi conveniencia.

    -Ya, así será, ¿pero a ti te gusta hacer algo de eso? -no me podía creer que me estuviera pidiendo mi opinión y que la pudiera tomar en cuenta.

    -Siempre me ha gustado la guitarra, la música en general y el baile. -quedé absorto mirándole, estudiando lo que podría pensar.

    -Realmente ustedes son los especialistas y si piensan que eso es lo que creen correcto, de acuerdo, hagan su programa de estudios, horarios y lo encajan según lo que necesiten. -saltaba en mi interior de alegría, no todo consistiría en duro estudio.

    -Otra cosa más, esas clases tendrían que impartirse en la escuela donde doy clases, necesitará relacionarse con otros estudiantes y tener distintos profesores. -Guido había tocado un tema delicado, pero a Eduardo no le debía parecer mal.

    -De acuerdo, pero necesito el calendario fechas y horarios, mi chofer se encargara de llevarlo y traerlo, el tiempo que esté en la escuela será de su responsabilidad.

    No cabía en mi de alegría y creo que se me notaba, se despidieron ya que era la hora de la comida, volverían a la tarde para hacerme las pruebas de evaluación. Cuando salieron corrí a abrazar a Eduardo.

    -¿Qué te pasa, te has vuelto loco? -Eduardo también me abrazaba mientras reía bien fuerte.

    -¡Gracias, gracias por todo! -se sentó cogiéndome sobre sus rodillas y me besaba, creo que con cariño, la cara y los labios.

    -Ahora tu tendrás que ser responsable y no hacer que pierda la confianza en ti, te conectarán a internet porque lo necesitarás para tus clases, pero no debes ponerte en contacto con nadie de tu vida pasada.

    -Vale Eduardo, no lo haré, te lo prometo y haré siempre lo que me mandéis Pablo y tu. -entonces me dio un beso largo en la boca, sin lengua pero uniendo los labios mucho tiempo, haciéndome saber lo que me deseaba aunque no pudiera cumplirlo como quisiera.

    -Te creo, se que será así, y a cambio tendrás que hacerme algún favor. -no me dijo en que consistiría ese favor y me lavé las manos, luego me acerqué al comedor principal, Ana participaba en la comida.

    ———————————————

    Durante la comida Eduardo le encargó a Ana María que se ocupara también de lo que pudiera necesitar para la clases extra escolares, y para ello le entregó una nota con el teléfono de Guido.

    Tomás se encargó a la tarde, imagino que por orden de Eduardo, de preparar el lugar donde nos ubicó para tener las clases, un salón no muy distante de la biblioteca con una mesa grande que parecía de reuniones, habían retirado los sillones hacía las paredes y solo habían dejado cuatro para su uso en la mesa, también habían instalado una enorme pantalla de ordenador, con un teclado y tres ratones que funcionaban indistintamente.

    Me enseñaron a acceder a una página donde tenían los temarios y luego comenzaron las pruebas de evaluación. Me sentía derrotado, terminaba con lo que me había pedido uno de los profesores y tenía que comenzar con lo que el otro me pedía, sin dejarme pensar las respuestas.

    Estábamos los tres rendidos, también para ellos resultaba trabajoso valorar y puntuar los resultados. Cuando llegó Eduardo se los comunicaron, estaban satisfechos y me creían capaz para superar las distintas materias que componían los estudios. Respiré aliviado, el esfuerzo había tenido su recompensa.

    A la noche Pablo no se entretuvo demasiado con sus deberes y llegó enseguida a mi habitación, quería saberlo todo sobre mi día y los profesores. Le gustó que fuera a tener clases de música y baile. Cuando se cansó de hacerme sus preguntas fui yo el interrogador.

    -¿Qué tal se encuentra tu tía, has tenido noticias?

    -Según mi tío sigue mal, tendré que irme unos días para verlos y visitarla, sigue en el hospital, quizá la semana próxima que no tendré tantas clases, no quiero faltar a clase, pero tampoco puedo olvidarme de ellos. -claro que yo adivinaba que eso no era cierto, Pablo no se olvidaba y pensaba en ellos, lo adivinaba cuando veía su ceño fruncido y la cara con gesto preocupado.

    Luego hablamos de cosas menos importantes, le comenté que me iban a conectar a internet y las palabras de Eduardo, sobre que debía ser responsable en su uso y hacerle algunos favores.

    -La empresa de seguridad te vigilará, debes tener cuidado Ángel, aquí está todo controlado, hay cámaras de vigilancia escondidas en muchos lugares, no son solamente las que tu ves.

    Había sido un día muy emocionante y sorpresivo también, me fui quedando dormido sin darme cuenta, con su brazo pasando por debajo de mi cuello y con mi cara sobre su pecho mecido por el sonido de su respiración. Creo que musite antes de que el sueño me venciera: -Te quiero Pablo- Pero quedó en un susurro que seguro no escuchó.

    A la mañana siguiente esperé con impaciencia a que mis profesores llegaran con el programa que traerían preparado, estuve con Eduardo escuchándoles hablar de los días lectivos que tendría, fechas de evaluaciones parciales y horarios, a Eduardo le pareció bien en principio y quedó acordado.

    Tendría clases los cinco días de la semana de lunes a viernes, el profesor Oleguer me impartiría sus materias a la mañana, cuatro horas, de 08 a 12, tres horas de descanso y seguiría con Guido de 15 a 17, los jueves tendría las clases de guitarra y baile en la escuela donde él trabajaba.

    El horario resultaba bastante denso aunque me quedaba tiempo para mis deberes, estudiar y seguir con mis practicas de conducción con Damián.

    De estar sin hacer nada, pasaba a tener ocupado prácticamente todo el día, no me vendría mal tener que exigirme una hora para levantarme y obligaciones que ocuparan mi tiempo para dejar de pensar, bien es verdad que ya había abandonado toda esperanza de ser rescatado.

    Para comprarme varias mallas y calzado para el baile Ana María no me necesitó y salió a la mañana de tiendas. El coche de Damian la dejaba en la entrada principal a la hora de la comida. Carmen me llevó las bolsas a mi habitación.

    Salí después de comer para pasear con Dulce, y para ser sinceros, mirar si encontraba a Damián, continuaba emocionado por el tema de conducir y deseaba reanudar las clases, pensaba que ya se me había olvidado lo que me enseñó, por un lado quería aprender, por el otro no sabía muy bien si me gustaba el tributo que tenía que pagar.

    Vi al chico del buzo naranja trabajando en unos setos alejados, intenté coger otro camino para no encontrarme de frente con él, aun recordaba y tenía grabado a fuego en la cabeza como se lo cogía Damián y a él tembloroso gimiendo de tremendo placer.

    Las cosas no iban a salir como yo planeaba, Dulce corrió hacia él y mis llamadas fueron inútiles, comenzó a saltar a su alrededor y le mordió una pernera del buzo, el muchacho se inclinó, le hizo unas caricias y lo cogió del suelo en sus brazos para comenzar a caminar hacía donde yo estaba.

    -Buenas tardes, parece que tu perro tiene ganas de jugar. -y me lo entregó pra que yo lo cogiera.

    Visto ahora, a la luz del día, con la cara afeitada y de cerca, no parecía tan feo como el otro día, tenía unos ojos muy bonitos de color avellana, labios gruesos que resaltaban en su delgada cara, unos dientes irregulares pero blancos como la leche que dejaba ver al sonreírme amigablemente.

    -Me llamo Genaro, soy el responsable de que esto aparente presentable. -hizo un gesto señalando el gran parque, él sabía lo que era, un humilde jardinero, yo no sabía como presentarme, ¿qué era yo en realidad, y que hacía allí?

    -Yo soy un invitado del señor Eduardo y mi nombre es Ángel. -su boca soltó una pequeña risa señalándome.

    -Claro, el chico al que Damián tiene que enseñar a conducir, me ha hablado de ti y te estaba buscando hace un momento. -aquello me sorprendió y me puse intensamente rojo, sin saber exactamente la razón, presentía que Damián le había hablado sobre lo que pasó en el coche.

    -Estaba dando un paseo a Dulce antes de ir a que me de la clase. -volvió a reírse pero con más fuerza.

    -No se le veía de muy buen humor, es mejor que te des prisa. -nos despedimos con un “hasta luego” y caminé de vuela a la casa para dejar a Dulce.

    Cuando regresé para encaminarme a las cocheras Damián estaba en la puerta observando los alrededores, y al verme me seguía los pasos con la mirada metiéndome prisa sin hablarme, hasta que llegué a su lado.

    -Parece que no te atrae aprender a conducir.

    -Si que me interesa, por eso estoy aquí. -esperaba que notara el matiz, iba a aprender a conducir y no a que él me follara el culo.

    -Cuando alguien está interesado acude a buscar lo que quiere con urgencia. -me hablaba en tono duro y áspero.

    -He estado ocupado todo el día y usted ha estado a la mañana en la ciudad con la señora. -me miraba contrariado pero cambió actitud y se sonrió como un zorro.

    -Está bien, es verdad, vamos para dentro que luego se hace tarde.

    Me llevaba hasta el final de la nave, donde la otra vez y al mismo automóvil, observé las minúsculas lucecitas rojas que señalaban la ubicación de las cámaras de seguridad, colocadas en la parte alta de la pared, pegando al techo, y justamente la parte próxima a la pared quedaría en una zona muerta sin vigilar. Damián sabía muy bien como funcionaba todo aquello, supuse que en aquella zona no había cámaras escondidas que cogieran la nave desde otra perspectiva.

    Se introdujo en el coche, y ya desde el principio, me pidió que me pusiera sentado entre sus piernas.

    -¿No me puede dejar ese asiento para mi?

    -¿Qué te pasa, no te gusta mi método de enseñanza? -su mirada era torva y huraña.

    -No es eso, es que no está bien. -estaba cerca de él y sin contemplaciones me sujetó de la cintura y me llevó para colocarme como quería.

    -No me vas a decir como tengo que hacer las cosas, ya soy mayorcito para eso. -parecía que no tenía miedo a lo que pudiera pasara si yo decía algo.

    Me atrapó como el día pasado pero ahora no hubo disimulos, sabía lo que quería, lo tenía en sus manos y lo cogería, sí, o sí. Me llevó contra él y me besó el cuello sin rodeos.

    -Hueles bien y estas tan tierno. con su manaza izquierda me giró la cabeza y se abalanzo a besarme a boca.

    -Esas muy rico chiquito. -me elevó un poco y metió la mano por la cintura del pantalón para cogerme una nalga y apretarla hasta hacerme daño.

    -Esto no está bien Damián y me haces daño. -sacó la mano y se la llevó a la nariz.

    -Hueles a coñito rico y me lo voy a comer. -se chupó los dedos haciendo ruido de succión, y de repente los tenía empujando sobre mis labios para meterlos en mi boca.

    -Prueba tu sabor, saborea lo rico que sabes. -en ese comento cometí el primer error, empezar a chuparle los dedos como me pedía.

    -Así, así, ¿te gusta como a mi?. -sus labios me lamían el cuello y la oreja hasta morderme el lóbulo, segundo error, gemí como puta depravada.

    -Sabía que eras putito, ahora siente mi verga. -me apretó agarrándome la tripa y elevó el culo del asiento para encajarla en mi raja, tercer y definitivo error, mostrar lo mucho que me gustaba su garrote apretado en mi culito.

    -¡Ayyy! Sí, que bueno. -a partir de ahí Damián sabía que había vencido y yo cedía permitiendo que me manejara a su capricho.

    Me descorrió la cremallera del pantalón e introdujo su manaza envolviendo en ella mi polla junto con mis huevos.

    -La tienes dura putito, ¿te gusta eh? -pasaba la mano por mi bulto cubierto por la tela del slip, y apretaba mis atributos viriles como si fuera a aplastarlos con su mano.

    -Vamos a un sitio más cómodo. -no me lo estaba pidiendo me llevaba obligado y sin posible defensa, salió del coche, me envolvió la cintura con un brazo y comenzó a caminar llevándome en el aire.

    Todo iba sucediendo muy rápido y en menos de un minuto traspasábamos la puerta de su cuarto, me tiró sobre la cama y sin más comenzó a quitarse la ropa.

    -Desnúdate. -me ordenó verdaderamente alterado, no podía reaccionar y le observaba como iba apareciendo la parte desnuda de su cuerpo con cada prenda que se retiraba.

    La nariz aplastada le confería un rastro de innegable fiereza, remarcado por su cuerpo grande y muy marcado, los brazos como aspas de molino, el abultado del pecho, el abdomen plano y marcado hasta la exageración, las Columnas de Hércules que eran sus musculosas piernas y muslos y el bulto aún escondido en un calzoncillo blanco de pata larga.

    vio que no me había movido y vino hacía mi, nos miramos directamente a los ojos y tuve que desviarlos vencidos a su mirada.

    -¿Tengo que desnudarte yo? – me puse de pié y antes de que me sujetara de nuevo comencé a quitarme la ropa.

    -Así me gusta, que sepas quien manda aquí. -quedé igual que él, con un brevísimo tanga de hilo que se ocultaba entre mis glúteos.

    -Estas rico puto, yo te enseñaré lo que es un macho apuñalando tu culo, quítate eso. -y señalaba la breve tela que no podía contener mi verga, él a su vez hizo lo mismo.

    Tenía la verga durísima y tuvo que movérsela para que saliera de la cinturilla del calzoncillo, me sujetó por las corvas y me subió para que mi rostro quedara a la altura de su cara. Miré sus ojos y brillaban fieros, fue solamente un segundo porque aplastó su boca a la mía en un impulso brutal y violento.

    Ahora el gemido fue de color al sentir los labios maltratados entre sus dientes y los míos.

    -¡Ahh! -me quejé pero él no se detuvo hasta que abrí la boca para que me metiera la lengua, me ahogaba queriendo meterla entera y sacudiendo la mía con fuerza, resultaba un animal mitológico, una bestia desbocada y hambrienta, pero me estaba gustando sentirme un juguete, un muñeco entre sus brazos.

    Mientras me besaba no paraba con las manos y me sujetaba las nalgas haciendo que me abriera, comencé a sentir la punta de su arma tocándome el culo, embarrando la entrada de mi ano con las secreciones que expulsaba de su verga, con la intención clara de clavármela de esa manera.

    Me abracé a su cuello para evitar en lo posible que la penetración fuera brusca.

    -No estoy dilatado Damián, me vas a hacer daño. -soltó una carcajada.

    -No pretenderás que crea que eres virgen, quiero metértela y romperte el culito. -supe que era inevitable y apreté los brazos rodeándole el cuello esperando lo ineludible.

    -Por lo menos házmelo despacio. -se estableció una dura pugna entre nosotros, él tirando de mis caderas hacia abajo hasta lograr que el glande de su verga se embocara en mi hoyito, y yo haciendo fuerza sujeto a su cuello de toro para evitar deslizarme y que entrara de repente.

    Venció la fuerza salvaje del macho, me mordí el labio soportando el dolor que me causaba la metida de su barra dura en mi cuerpo.

    -¡Oh,Dios mío! Me duele Damián, es muy gorda.

    -Aguanta, enseguida entra toda. -tiró con fuerza y el resto de su verga se perdió en mi recto, quedé con la punta de los dedos sujeto a su cuello.

    -¡Ohhh! Por favor, me duele mucho. -no se si fue que se compadeció de mi y dejó quieto el cuerpo, solo me besaba la cara echándome el aliento encendido en fuego.

    -Estas calentito por dentro, siempre quise cogerme al otro putito bello y no tuve la oportunidad, te enseñaré a manejar el auto y a cambio me darás tu culito y tu boca. -me sacó un poco la verga empujándome del culo hacia arriba y aproveché para volver a cruzar las manos detrás de su cuello.

    -Me calientas mucho putito. -abrazado como me tenía me mordía el hombro, y me besaba con ferocidad el cuello, la boca y se metía mi barbilla entre los labios chupándola. Era una caldera de vapor que explotaba y me iba dejando llevar, sentir la calentura de sus labios y empecé a gemir dichoso.

    -¡Ayyy! ¡Ayyy! ¡Ayyy! ¡Ayyy! -correspondía a sus besos y era y quien le mordía la boca y le metía la lengua.

    -¿Te gusta verte ensartado por la verga de un macho? -de momento el dolor de mi culo se había calmado y un dulce placer me latigaba el ano.

    -¡Ummm! Sí sabe rico Damián.

    -Responde a lo que te pregunto puto. ¿te gusta mi verga?

    -Sí, me gusta, me gusta mucho, me llena el culo. -reía en mi oído ensordeciéndome.

    -Ahora verás lo que es bueno. -comenzó un juego de subirme y bajarme haciendo que su verga me penetrara al caer por mi propio peso, regulando yo mismo la velocidad y profundidad al estar sujeto a su cuello. Me sentía muy abierto y su verga me producía calambres placenteras, estuvo unos minutos hasta que le noté fatigado.

    Caminó hasta la cama conmigo colgando de su cuello y la verga bien dentro de mi culo, tiró de mi para arriba y se desenchufó, su verga dejó mi ano de golpe y eso me dolió.

    -¡Ahhh! Eso duele, por favor se suave.

    -¿Protestas por qué te quito la polla? -me situó arrodillado en la orilla de su cama, y sin más me abrió las nalgas y me la dejó ir adentro de una estocada. Volví a gritar.

    -¡Ahhh! ¡Ahhh! ¡Ahhh! Eres un bruto. -Damián solo reía con ganas y comenzó a follarme muy fuerte, sonaban en la habitación los terribles golpes al estrellar su pelvis y testículos contra mis nalgas. Y otra vez volvió el placer de sentir su verga penetrándome sin cesar el ano.

    —Ummmmm!, rico, rico, que gustito, que rico es, sí, sí dame más duro. -empezaba a gustarme hasta su brutalidad y a gozar sintiéndome un objeto de placer en sus manos. El duro pene me rompía por dentro y a la vez era una delicía, mi culo agradecía estar ocupado y lleno.

    Sentía mareos a menudo cuando algo era golpeado y batido con su polla en mi recto, hasta que sin poder hablar comencé a eyacular tirando el semen sobre la colcha blanca de la cama.

    -¡Ohhhh! ¡Ohhhh! ¡Ohhhh! ¡Ohhhh! Dioooos, me estoy corriendo, ¡Damián no puedo contenerme!

    Eso le puso frenético y bombeaba en mi culo a mil revoluciones, logrando que mi placer se incrementara exponencialmente, la verga se le endureció y se me clavó quedándose pegado, y con la verga hasta el fondo empezó a vaciarse los huevos. Era un auténtico aguacero de leche lo que me estaba metiendo, así se quedó unos segundos, respirando ahogado y su verga pulsando al disparar cada chorro de semen.

    Yo había caído sobre la cama, y él sobre mi menudo cuerpo, y no podía respirar por su peso, me cubría como cualquier macho a su hembra vaciándose del todo hasta dejar la simiente de la vida en el útero de la hembra poseída.

    Sacó la polla ya vencida y agotada, sin producirme dolor, solo el roce al salir envuelta en el semen y los jugos de mi culo. Era incapaz de moverme y quedé tendido y despatarrado abierto de piernas, sintiendo el semen que salía de mi ano.

    -Ha sido un buen espectáculo. -la voz que sonó en la habitación me sobresaltó, intenté levantarme pero Damián colocó la mano sobre mi espalda obligándome a quedar como estaba, solo pude cerrar las piernas y esconder el ano entre las nalgas.

    Giré la cabeza para confirmar lo que sabía, la voz pertenecía a Genaro el joven jardinero, estaba con la cremallera del buzo corrida y con la polla en la mano, tenía una verga larguísima, más delgada que la de Damian, se soltó la polla para sacarse los brazos y quedar desnudo, el buzo se le cayo hasta los pies no lleva otra ropa puesta, su cuerpo velludo y delgado se le notaba fibrado y duro.

    -¿Quieres usar al putito? -a Damian no parecía sorprenderle la presencia de General y reía mientras le preguntaba.

    -Mira como me habéis puesto la verga por miraros. -con los pies se quitó los zapatos y dejó el buzo tirado en el suelo. Llegó donde estábamos e intenté soltarme de la mano de Damian.

    -¡No, por favor! -supliqué mirando a Damián.

    -¿Por qué no? No te va a hacer daño, su polla no es como la mía, someteté a él y disfruta, Genero aguanta y sabe follar un culito, el tuyo le va a gustar. -trasladó la mano a mi nuca apretándome la cara contra la cama.

    Mientras tanto Genaro me había abierto las piernas y me penetraba con dos dedos el ano.

    -Le has dejado bien abierto y enlechado. -me aplastó con su cuerpo sobre el mío y dirigió la polla con la mano a mi ano, comenzó a entrar y casi no le sentía, de verdad era más delgada que la de Damian. Cuando había metido bastante me pegó un azote en la nalga que me hizo contraer el culo.

    -Cierra las piernas para que te sienta apretado, Damián te ha dejado el culo demasiado abierto para mi verga. -hice lo que me pedía ademas de que sus piernas cogían las mías juntándolas, entonces pasó sus brazos por debajo de los míos y los subió a mi cuello, me tenía preso entre sus brazos sin que yo pudiera hacer nada y siguió metiendo la verga que le faltaba por entrar, sentí que me punzaba en la barriga y cerré con fuerza las piernas para evitar que siguiera entrando.

    -Así, así me gusta, que aprietes con fuerza mi polla. -en la postura que estábamos no podía meterme toda su polla y eso resultó un consuelo, solamente tenía que mantenerme así para que no me dañara.

    Comenzó a moverse entrando y saliendo, no me dolía, Damian me había dejado bien preparado, pasaba el tiempo y no dejaba de penetrarme seguido, a veces apretaba los brazos para que bajara la cabeza y la humillara hundiéndola en la cama. A pesar de no tener mucho músculo sus brazos parecían ser de acero y tenía mucha fuerza.

    Me barrenaba el culo sin parar, solo para afincarse en su posición de dominio, y en un momento dado, mi culo comenzó a gozar el calor del roce que producía su verga en mi ano con las nalgas bien cerradas aprisionándola entre ellas.

    -¡Ummmm! Empecé a gemir dejándome llevar al gozo que aquel chico joven me daba.

    -¡Dale, dale duro! A la zorrita le gusta, mira como disfruta. -Damián animaba al pillo y truhán jardinero y este enardecía sus movimientos de cadera profanando mi cuerpo.

    Sentía salir de mi polla el líquido seminal incontenible sin llegar a correrme y eyacular, hasta que sus embestidas se hicieron más fuertes y volvía a correrme sobre la humedad de mi anterior venida.

    -¡Ahhh! ¡Ya! ¡Ya! ¡Ya! ¡Ya!. -mis últimos espasmos eyaculatorios se cortaron cuando Genaro me penetró más aún, y sentí un dolor agudo en el vientre que me hizo gritar dolorido. Él comenzó a correrse sin detener el movimiento hasta que vació su carga de semen en mis entrañas, se quedó quieto aflojando la argolla que hacía con sus manos y brazos en mi cuello.

    Seguira…

  • Mi tía se venga

    Mi tía se venga

    Había llegado el día. Me tocaba volver a Mallorca, a casa de mi tía. Había estado rehuyendo el volver. Como os conté en el primer relato, la tensión sexual con mi tía había cobrado vida en forma de relación, durante mi último viaje. En uno de mis deslices sexuales, ella me descubrió, me quiso putear pero le salió mal. Esa tarde nunca se podrá borrar de mi memoria. Los siguientes 5 días estuve trabajando. Cuando terminé me despedí de ella y de mi primo, y me marché. No había vuelto a hablar con ella desde entonces.

    Pero llegó el día de volver. Había estado incluso pensando en irme a un hotel, pero todo podría resultar sospechoso para la familia. Así que decidí hacer como si nada. Me dispuse a escribirle, pero ella se me adelanto:

    «Hola, he estado hablando con tu madre y me ha dicho que te toca volver. Cuento contigo como siempre no? Un beso cariño”.

    Ese mensaje me dejó descolocado, no nos habíamos vuelto a decir nada, que es lo que quería…? Le contesté que sí que iba. Me intentaba convencer a mi mismo, seguro que quiere seguir con normalidad, como si no hubiera pasado nada. Me decidí a mandarle un mensaje a mi primo:

    «Primoo, voy el finde, el viernes estoy por ahí. A ver si avisas a estos y nos tomamos unas copas que estaré hasta el martes».

    «Hey tío, pues hasta el lunes no vuelvo, que tenemos un congreso, así que a ver si aprovechamos a la noche. Un abrazo».

    Ese mensaje me acabó de dejar roto, mi primo no iba a estar, y mi tía no solo hacía como si no hubiera pasado nada, sino que tampoco me había dicho nada de que su hijo no estaría.

    Así que llegó el día, como siempre cogí el coche de alquiler y me fui a la casa. Allí me esperaba ella. Era mediodía, llegué y actuamos con total normalidad:

    -Hola cariño, que tal el viaje?

    -Hola tía, muy bien, además llegó todo en hora

    Me preguntó 4 tonterías más, pero no tuvimos mucha más conversación, así que la comida fue un poco tensa. Después de comer, me dijo:

    -Cariño, voy a comprar un par de cosas al súper. Vengo pronto.

    Había estado recordando la última vez en su casa mientras comía, y estaba súper cachondo. Así que aproveché su ausencia para comenzar a masturbarme. Algo no me convencía, después de la última vez, así que decidí poner la cámara a grabar, pero escondida, y en otro lado del mueble. Terminé y me limpié, y me recosté en el sofá. Ella volvió:

    -Cariño, podemos hablar un momento?

    -Si claro, dime

    -Quería hablar sobre lo que pasó la última vez

    Me quedé un poco cortado…

    -Mira, sé que es raro, pero he estado pensando mucho en ti. Yo llevo un tiempo sola, y cuando te vi… no sé si fue la mejor reacción, pero pensé que te gustaría. No hemos hablado desde entonces, pero yo he soñado contigo mucho. Sé que no debo, pero no puedo controlarlo… -y cada vez se me acercaba más

    -Yo, tía, no sé… que puedo decir, a mi me encantó pero no sé si es lo mejor…- y entonces se sentó encima de mí y me empezó a besar el cuello

    -Dios tía, no… no sigas por favor… -pero yo ya estaba entregado

    Ella me empezó a tocar, me quito la camiseta y me agarró las muñecas fuerte. Me subió los brazos por encima de la cabeza, y me puso las muñecas en el cabecero del sofá, mientras me besaba. Mi cabeza estaba en otro mundo, cuando sentí un metal cerrándose alrededor de mis muñecas… Pegué un tirón pero era tarde. Le había puesto una placa con una argolla al sofá, y tenia preparadas unas esposas por dentro. Lo había conseguido, me tenía esposado al sofá.

    No reaccione, ella se rio, y después se giró. No vio ninguna cámara y me dijo:

    – Bueno cariño, está vez no me vas a grabar eh. Te tengo que agradecer lo de la última vez

    -Ah si? Me vas a premiar?

    -Mmm… bueno… no sé si se le podrá llamar premio.

    Empezó a desnudarse, y entonces sacó algo de una bolsa. Era una jaula de castidad. Había visto varias, de hecho tenía una, pero nunca como esa. Era de acero, y la funda tenía una sierra por dentro. Me acabo de desnudar, cogió la jaula y me pasó los huevos por dentro de la argolla, y puso la funda. La cerró con el candado. Mi polla intento crecer, pero se topó con la sierra interior. Un terrible dolor se apoderó de mí. Las puntas se clavaban a lo largo de mi polla, nunca había sentido esa máquina de tortura. Cogió la arandela con dos llaves del candado y las tiró por la ventana. Me quede blanco… sería capaz de haberlas tirado?? Mi cabeza quería creer que tenía otra, pero ya todo podía pasar.

    – Te gusta perrito? Ay… que bien lo vas a pasar con eso puesto para siempre

    -Sabes que esto lo terminarás pagando no?? -Le dije serio

    -Veremos…

    Empezó a meterse mi polla en la boca, con la funda. Quería que me excitase, quería verme sufriendo. Yo cerraba los ojos, intentando evitar la excitación, y entonces sentí un latigazo en el pecho. Abrí los ojos y tenía una fusta en la mano:

    – Ya que te gustan mis botas, tenía que tener algo a juego

    Esa imagen… Era impresionante… Que buena estaba, y lo que me iba a hacer sufrir…

    Allí estaba yo, desnudo y esposado al sofá, con un cinturón de castidad rodeando y castigando mi polla. Las supuestas llaves del candado en la calle, y mi tía delante al más puro estilo dominatrix. La situación no podía ser más excitante, pero sucedió algo que no me esperaba cuando mi tía cogió su móvil:

    -Hola?? Sii, todo arreglado. Puedes subir cuando quieras, te espero desnuda…

    -Que? Con quien cojones hablabas? Suéltame va, que no me hace gracia. Ehhh, escúchame, joder!! Suéltame de una p…

    Sin dejarme terminar cogió su tanga y me lo metió en la boca. Después le dio a mi cabeza un par de vueltas de cinta americana. Empecé a revolverme, pero sin tiempo a nada sonó el timbre

    – Voooy

    Era ese capullo, su ex. El hijo de puta vivía en el primero. Pensaba que no estaban juntos ya, pero se ve que mi tía es más tonta de lo que pensaba. Ese cabron la había engañado más de una vez. Mi primo era un asiduo putero, ligaba mucho pero tenía obsesión por las prostitutas. Un día que bajamos a tomar una copa me llevo a un local, y allí estaba este cabron, yéndose con una. Lo habían dejado, y el sabía que lo habíamos calado, pero allí estaba otra vez.

    En cuanto llegaron a la sala, ella se abalanzó sobre él.

    -Vamos a ponerle cachondo

    Empezaron a enrollarse y ella se puso de rodillas, le bajo los pantalones y se puso a chupársela. De vez en cuando me soltaba un fustigazo. Se la metía hasta el fondo, empujando su cabeza, pasaba por sus huevos y volvía a lamer. Le miraba a los ojos y me miraba a mi. Yo me ponía súper cachondo, pero al momento me venía un gran dolor. Esa jaula se clavaba a lo largo de toda mi polla. Ella me acariciaba los huevos para provocarme más erecciones. Estuvo así un rato y luego se fue a lamerle el culo, y después le puso un condón y se recostó encima de mí. Esa visión, sus pechos y toda ella encima de mí, que no podía moverme ni un milímetro. El la cogió y la empezó a romper. La embestía sin parar, solo por el coño. Yo pensaba, para mí, que no le daba su culo a cualquiera, y era verdad. Entonces él se corrió en el condón, ella se lo saco y le dijo:

    – Ahora hay que limpiar esto

    Se acercó a mi agarrándole a él de la mano:

    -Ahora se la vas a tener que chupar a él para limpiársela

    – Hahaha olvídate! Ni te acerques

    -Ah no? Muy valiente estás ahora si, pero te voy a quitar la valentía.

    – Zorra de mierda…

    PLAS! Me soltó un bofetón que resonó por toda la casa.

    – Quieres esa mierda puesta toda tu vida no?

    Tome aire y pensé. Tenía que hacerle creer que ella tenía el poder, aunque no sabía que yo estaba grabando. Y está vez todo estaba de su contra, fue ella la que vino a mí, la que se insinuó, y la que me engañó. Tenía que intentar que no hubiese ninguna referencia directa a lo ocurrido. Así que agache la vista… y ella asintió sintiéndose ganadora.

    Ella no quería dañarme, quería pasarlo bien conmigo, pero no conocía mis límites. Mi mente es muy abierta, pero a ese tipo le tenía mucho asco, y tenía que actuar de modo que ella sintiese que había perdido el control y asumiese las consecuencias. Así que en deje que me metiera la polla en la boca, y cuando había entrado, mordí. Lo hice fuerte, con ganas. El gritaba de dolor, así que me pegó un puñetazo para liberarse.

    – Que haces imbécil, que es mi sobrino!!!

    – Pero que me ha mordido!!

    – Joder tío, vete, échate algo y ya hablaremos

    Él se marchó con la polla sangrando. Cuando ella volvió de la puerta comencé a gritarle:

    – SUÉLTAME JODER!! QUE ME SUELTES DE UNA PUTA VEZ

    – Yo, yo… lo siento… no… nunca pensé que pudiera terminar así… solo quería que lo pasáramos bien.

    -Quítame esto y suéltame las manos ya

    Mi tono la dejo helada, era tranquilo pero firme

    – Vale, pero tranquilízate porfa

    Marchó a su habitación y vino con una pequeña llave en la mano, tenía otra guardada así que me soltó la jaula de castidad, y me quitó las esposas. Sin dejarla levantarse de encima de mí, la agarré y la giré bruscamente en el sofá, y la agarré del cuello

    – Quien cojones te crees que eres?

    – Solo quería que nos divirtiéramos, de verdad

    – Crees que puedes traer a ese imbécil, y pretender que le coma el rabo? Zorra de mierda eso te lo dejo a ti…

    Sin dejarla replicar, la agarré del pelo y me la lleve al baño a rastro. Le metí la polla hasta donde no cabía más. Embestía una y otra vez, y le venían arcadas. La mantenía agarrada del pelo, así que cuándo le venían, sacaba la polla y le metía la cabeza en el váter. Así una y otra vez, mientras le gritaba lo puta que era. Cuando estaba a punto de correrme saqué la polla y me corrí por toda su cara, sus ojos.

    De nuevo a rastro del pelo, la lleve al sofá y la tiré boca abajo. Cogí la fusta y empecé a fustigarla. Perdí la cuenta de cuántas veces le di, pero ella lloraba en el sofá. Tenía el culo y la espalda llena de marcas. Mientras seguía allí tirada cogí la cámara y la guardé. Me vestí y me marché.

    Cogí el móvil y busqué un sex shop. Esto no iba a quedar así. Compré un cinturón de castidad femenino, así como una máquina de electrodos, una de descargas eléctricas. Ya tenía las esposas, la mordaza y alguna que otra cosa, junto con cinta americana y cuerdas.

    Paré a tomar una cerveza, y volví a la casa. Allí estaba con los ojos llorosos. Pasé sin decir nada, fui al cuarto y pasé el vídeo al móvil. Me senté en el sofá, y me llevé la bolsa solo con el cinturón. Encendí la televisión y me senté a verla, hasta que al rato vino:

    – Podemos hablar?

    – Que quieres?

    – Creo que te has pasado. Estábamos jugando, y tú lo has sacado. Le has agredido a él y a mí

    – Cierra el pico, coge la bolsa y ponte lo que hay dentro

    – Que? Te estoy hablando en serio

    – Que te calles y obedezcas

    Yo sabía que no estaba enfadada de verdad, que no se lo había tomado como una reacción violenta, pero era parte del juego. Ella necesitaba recuperar el control de la situación. Pero yo no podía dejar que eso ocurriese.

    Miro la bolsa, sacó el cinturón y me dijo:

    – Pero tu chaval!!! De que vas? Crees que me puedes tratar como a una puta. Por lo de hoy te puedo denunciar!

    – El que te puede denunciar soy yo… -y entonces saqué el móvil y le enseñe el video.

    -Se ve que no miraste muy bien si había cámara hoy, si es que eres tonta con ganas.

    Ella miró hacia abajo avergonzada. Sabía que estaba jodida, en el vídeo se veía como me ataba a traición y todo lo de después. Estaba jodida, así que cogió el cinturón y se lo puso.

    Su coño quedo tapado por esa especie de arnés, por el que sólo podía mear y cagar. Cogí el candado, del que ya me había guardado una llave, se lo puse, y tiré igual que ella las otras dos por la ventana.

    – El martes me marcho, pero vuelvo en 7 días. Te quiero con eso puesto hasta entonces, a ver si aprendes a quien perteneces. Y ese imbécil me las va a pagar, así que habla con él y pídele perdón, porque vas a tener que atraerlo hasta mi.

    Se quedó con el puesto el resto del finde. Entre sábado, domingo y lunes me debió de hacer unas 30 mamadas. El lunes mi primo volvió, nos fuimos de cañas y acabamos de putas. Llevaba 3 días con mi tía en castidad y estaba súper caliente. El venía de currar y tenía ganas de descargar también. Cogí a una venezolana madurita y la folle hasta dejarme todo. Casi no salía leche, toda había terminado en la boca de mi tía. Casi me quedaba dormido encima de esa latina espectacular. Marchamos para casa y nos fuimos a dormir, y al día siguiente me marché. Ni siquiera me despedí de ella, solo pase por al lado y le di un cachete en la nalga y dos toques en el cinturón, que sonó al contacto con el acero

    – Buena chica…