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  • Una pareja busca a un joven para trío

    Una pareja busca a un joven para trío

    Somos una pareja que estamos siempre fantaseando en busca de repetir cierta experiencia como un trío con un joven y buscando unas nuevas como estar con una pareja.

    Un día viernes fuimos a una fiesta de mi familia y ahí había un sobrino, un lolo muy simpático y de muy buena pinta de unos 18 años. Me acerqué a él porque miraba mucho a mi pareja, y le dije, ¿parece que te gusta?, se cortó un poco pero reaccionó rápidamente diciéndome, sin faltar el respeto tío tu pareja es muy linda y se viste muy rico, pantalón blanco ajustado un poco transparente porque se le traslucían sus pantaletas y una polera muy escotada mostrando unos pechos que sin ser grandes son muy apetecible y que a sus 40 años sabe lucir muy bien su lindo cuerpo. A lo siguiente me dijo, tío que recomendación me darías de cómo tratar a una mujer, le di una gran clase, ya que a mis 64 años la experiencia se ha acumulado para bien, a lo que terminó diciéndome gracias maestro. Le dije no hay de qué pero te gustaría que te invitara a alguna aventurita, por supuesto, encantado, me contesta, entonces nos vemos más tarde para que me des tu celular y correo.

    Volví con ella y le hago el comentario de lo conversado con él sobrino, se le iluminó la cara muy coqueta y sin recato alguno me dice, “¿y si lo llevamos a Reñaca? “Ahí estaríamos más tranquilos”, bien le digo yo, me comunicaré con él, lo invitamos y vemos que pasa.

    Pasaron algunas semanas que por una cosa y otra solo lo llamé para confirmar si realmente estaba interesado, diciendo que por supuesto.

    Ayer me comuniqué con Daniel y le propuse que nos juntáramos los tres a conversar, quedamos en un bar. Llegamos puntualmente y él también, conversamos un poco de todo y yo tomé la iniciativa comenzando a contarle de nuestra libertad sexual, que habíamos tenido una experiencia con un lolo como él y que había resultado maravilloso para los tres y que andamos en busca de repetirlo y que él era el elegido, a continuación le expliqué que lo que queríamos inicialmente era que nos filmara haciendo el amor, (esto es para llevarlo al máximo de excitación) y que después dependiendo de cómo se den las cosas puede suceder lo que se dé, Le dije que la idea era irnos un viernes a Reñaca y que ahí estaríamos a nuestras anchas, aceptó de inmediato, quedamos para el próximo fin de semana.

    Después le propuse a mi pareja que hiciéramos algo distinto, estuvo de acuerdo, conversamos poniéndonos de acuerdo lo que haríamos, lo acordado se irá viendo a medida que se den los acontecimientos ya que se dio tal como lo planeamos, excepto una cosa.

    Nos Juntamos el viernes a las 9 de la mañana y partimos hacia nuestro destino, ella se comportaba muy coqueta en todo momento, llegamos nos instalamos ordenando el comestible, bebidas, licor y otros, ella se retira al dormitorio y regresa casi sin ropa, una peto semitransparente sin sostén y abajo un diminuto bikini negro, (programado), y nos dice y Uds. pajaritos no piensan ponerse cómodos, nos miramos con Daniel y nos fuimos a cambiar, yo con traje de baño sin polera y él también con traje de baño pero con una polera sin mangas.

    Ya eran como las 12 y salimos a la terraza que tiene una vista espectacular al mar, nos servimos sendos tragos y algo para picar, ella siempre coqueteándonos,(acordado de antemano),) Daniel ya comenzaba a demostrar intranquilidad ya que la miraba con unas ganas increíble, estuvimos en esa hasta la hora de almuerzo, almorzamos y después volvimos a la terraza ya que Beatriz quería tomar sol, (estaba programado queríamos calentarlo al máximo y que solo lo aceptaríamos después de comida), tendió una tolla y se acostó boca abajo sacándose el peto, Daniel miraba incrédulo, yo pongo el atril y la cámara y la dejo filmando y con el control remoto la ponía en pausa y la activaba, después de unos 10 minutos Beatriz se pone de espalda mostrando sus lindos pechos, Daniel se quedó pegado mirándola a lo que me pregunta si no me molesta eso, no le digo, el cuerpo es para disfrutarlo y no esconderlo, y más todavía si se tiene un cuerpo como el de ella o joven como el tuyo, somos libres de mente. Hubo ratos en que Beatriz se paraba con la disculpa de hacer algo y se paseaba delante de nosotros aumentando las ganas de Daniel y las mías, como dije antes todo esto estaba siendo premeditado para excitar a Daniel y ella lo estaba logrando.

    Llegó el momento en que me pide que le unte con protector solar, no le digo, porque siempre tengo que ser yo, (programado también), vamos Daniel atiéndela, el muy presuroso va hacia ella que le pasa el frasco, el comienza por la espalda suavemente muy lento disfrutando el contacto, cuando llega al final de la espalda se salta a los muslo pero yo le digo espérate un momento, tiro del cordón de un lado deshaciendo el nudo del bikini y después el otro le abro un poco las piernas le digo levanta el potito y lo tiro hacia abajo quedando desnuda, con su cola espectacular marcada por el bikini, ya ahora sí, quiero que la embetunes toda y las nalgas el doble para que lo blanquito no se queme, Daniel como que dudó un poco me mira y yo le digo, adelante no la hagas esperar, como gozaba masajeándola.

    Estaba extasiado, me miraba a cada rato como tratando de adivinar mis pensamientos, yo le respondía con una sonrisa. Obedeció en cuanto a poner el doble en las nalgas yo creo que fue como cuatro veces, después siguió con las piernas. Llegó el momento que yo esperaba, ella le pregunta, ¿ya terminaste?, si le dice, bueno ahora toca adelante, se da vuelta quedando a la vista de Daniel en todo su esplendor su cuerpo desnudo, sus pezones erectos, su sexo totalmente depilado y el clítoris sobresaliendo de lo hinchado que estaba por su excitación, (en la posición en que estaba acostada los pies direccionaban hacia mí por lo que su chochito lo veía muy bien), Daniel comienza a untarla lentamente como indeciso hasta donde llegar, pero luego ante mi sonrisa mirando lo que acontecía él se anima y comienza a expandirlo por todos lados, deteniéndose en los pechos y pezones que los sobó y acarició a su regalado gusto, pero constantemente su mirada la dirigía a su sexo depilado parecía un niño con un juguete deseado por mucho tiempo, después pasó a su estómago y muy rápidamente paso al siguiente tramo, ella abre un poco sus piernas para que Daniel toque a su regalado gusto, la calentura de Daniel era evidente y la de ella también, colorados , transpirando y el traje de baño de él notoriamente abultado, tocó suavemente su sexo, desde cerca del ano hasta el clítoris repitiéndolo varias veces, después se fue a las piernas, una vez terminado Beatriz le dice muchas gracias y se pone boca abajo para seguir tomando sol, Daniel parece un poco decepcionado, claro creyó que estaba todo listo para seguir y tener relaciones con ella, pero estaba acordado que no habría sexo hasta la noche y que Daniel estuviera muy caliente y deseoso. Yo también estaba que reventaba de ganas de participar, pero no, me tenía que aguantar y seguir calentando a Daniel aunque sin querer también el objetivo me estaba alcanzando a mí.

    Daniel dice, voy al baño, yo aprovecho y me desnudo recostándome en su tolla cerca de ella y cuando veo que él regresa comienzo a acariciar su cuerpo muy lentamente y suavemente concentrándome en sus nalgas, Daniel se sienta a observar nuestra actitud, ella da vuelta la cara y mira fijamente a los ojos a Daniel, le sonreía y demostraba con gestos lo caliente que estaba, le hice seña para que se acercara, se recostó al otro lado de ella a lo que inmediatamente Beatriz tironeó de su taje de baño como intentado sacárselo, él me mira y se da cuenta que lo tengo totalmente erecto, se lo saca y ella le toma el pene con su mano derecha, ella no veía el pene de Daniel pero al tomarlo se da cuenta de que era muy grande tal como yo lo veía, levanta su cabeza y lo mira, después me mira a mí y con cara de espanto me hace ver que es muy pero muy grande, yo nunca había visto algo así, solo en fotos en Internet, y lo empieza a masturbar, premeditadamente cuando el daba señas de que se aproximaba el clímax ella lo soltaba, así lo tuvo un buen rato, después se levantó dejándonos totalmente excitados y se entra a la casa a los minutos estando nosotros sentados conversando desnudos lo sucedido se acerca a nosotros todavía desnuda, el cuerpo y el pelo mojados, se había dado una ducha, parece que la temperatura de ella estaba al mismo nivel nuestro. Le ubiqué una silla al medio de nosotros y conversamos largo rato, sin embargo ella no le quitaba la mirada a esa tremenda tranca. Daniel se mostraba intranquilo, por lo que opté por quebrar el acuerdo con Beatriz y le digo que tal si pasamos al dormitorio para seguir con nuestro juego, ella con una mirada de aprobación y alegría me dice si tú quieres, pero se notaba que ella quería tener ya ese pedazo para probarlo, le pregunto a Daniel y con unas ganas increíble se para y dice, vamos.

    Me llevo el atril, y la cámara poniéndole una cinta nueva, y le pregunto a Daniel si sabe manejarla, si por supuesto mis papás tienen una muy parecida, la revisa y dice listo. De pie con Beatriz nos comenzamos a besar apasionadamente estábamos muy calientes, después nos acostamos y yo comencé a acariciar todo su cuerpo rápidamente le besé su cuerpo le hice sexo oral, estaba apurado quería luego pasar a la segunda etapa, (verla a ella con el muchacho y después el trío), ella hizo lo mismo conmigo, también estaba apurada, me subo sobre ella y la penetro, casi me voy cortado, estaba muy caliente, después ella se sube sobre mí y logra un orgasmo bestial a los poquísimos minutos, ahí lo dimos por terminado, ¿invitamos a Daniel a incorporarse?, le pregunto a ella, me dice si tu quieres, me sonrío y lo invito a incorporarse, colocó la cámara en el atril la enfocó hacia nosotros y se recostó al lado Izquierdo de ella, ( de aquí en adelante nada estaba programado), inmediatamente comenzaron a tocarse, le digo al oído a ella que voy a filmarlos y que se sienta libre de actuar y hacer lo que sienta, me sujeta, me mira como escudriñando, si estoy seguro de lo que digo y con un beso al aire y un gesto de seguridad con el dedo gordo hacia arriba le indico que todo está bien. Ella un poco tímida al principio pero a poco toma la iniciativa pone a Daniel acostado boca arriba y comienza a darle el mismo tratamiento que a mí, pero esta vez con toda calma disfrutando ese cuerpo joven erecto y deseoso, llega el momento de hacerle sexo oral y ella me mira pidiendo permiso, nuevamente le hago la seña con el dedo gordo hacia arriba y ella comienza a chuparle, primero por los lados después se mete el capullo en la boca, le entra justo en la boca, lo hace muy suavemente, el muchacho cierra los ojos y se deja hacer, ella cada tanto me miraba como diciendo mira que grande, cada vez que sentía la posibilidad de una eyaculación ella lo dejaba, le acariciaba por todo el cuerpo y después volvía a metérselo en la boca, los hace varias veces, después le dice, a ver si tú sabes hacerlo tan bien como yo, elle se pone boca arriba el abre sus pierna ligeramente y comienza el mismo tratamiento, le soba sus pechos, pezones, el estómago hasta llegar a su sexo, le separa aún más las piernas se ubica entre ellas y con mucho cuidado lo comienza a besar para luego chuparlo con pasión, acelerado, con los ojos cerrado, en eso comienza a contornearse indicando que venía el clímax, se toca los pechos y emite un gemido largo y placentero mientras su cuerpo y piernas se tensaban logrando el tan ansiado goce, toma su cabeza y la aplasta contra su sexo, en seguida le dice ven, y lo hace recostarse sobre ella que lo esperaba con las piernas separadas, mete su mano entre ellos a la altura de los sexos toma su herramienta la coloca a la entrada y le dice, ya mi niño empuja pero despacito por favor, él lo hace lentamente y la cara de elle se va transformando, es como una mezcla de asombro, de extrañeza, entre dolor y placer, y ella le dice hasta ahí no más, no más adentro por favor, comienza un mete y saca un poco descoordinado, ella le pide por favor que no lo meta todo, que le duele al fondo, se detiene como que toma la mediada y lo hace bien tomando un ritmo pausado, está tenso se nota que la eyaculación será muy pronto, me pregunto si ella va a alcanzar tan rápido su clímax, él comienza a moverse frenéticamente indicando su clímax, se tensa y hace un movimiento de penetración profunda junto con su primera eyaculación, (la cara de Beatriz acusa dolor) después una segunda tercera y hasta una cuarta embestida, ella al sentir eso le viene un orgasmo violento junto con él de Daniel, ambos se sacuden sin control al final quedándose quietos ambos, (También habíamos acordado con Beatriz no usar condón considerando la nula experiencia de Daniel, lo que realmente le gustó esta decisión), ella se larga a reír y él al sentirla también, ambos en forma simultáneamente se dan vuelta a mirarme, y ella me dice, disculpa se nos había olvidado que estabas aquí, les digo no hay problema, he disfrutado mucho mirando este espectáculo tan hermoso.

    La verdad se veía como raro un niño delgado, flaco con una tranca que sobresalía de su cuerpo como una lanza y también lo gruesa que era, se ve como anormal.

    Dejo la cámara en el atril, la enfoco hacia ellos y me reúno, tomo a Beatriz en mis brazos la beso, nos besamos, nos acariciamos los cuerpos, ella tomó mi pene y lo acaricia suavemente, yo le hago lo mismo pero me encuentro su sexo totalmente mojado de líquidos, él de ella y el de él, muy pero muy abundante, lo que indica que el muchacho la desbordo de tanto semen que botó, ella hace un gesto como diciendo no lo hagas, pero yo le insisto y sigo tocando quedando mis dedos totalmente mojados, llevo mi mano a mi boca y los chupo llevando la mayor cantidad a mi boca, ella me mira con cara extasiada, sabe lo que viene, una vez mi boca llena de jugos me acerco y la beso con pasión compartiendo los jugos de mi boca, fue como una llama que encendió nuestros cuerpos, hice esa operación varias veces, después bajé a su sexo para hacerle sexo oral a lo que ella respondió con una seguidilla de orgasmos, como 7 u 8, yo estaba a un segundo de acabar pero hacía un gran esfuerzo para que no sucediera, miro hacia el lado y Daniel estaba con su pene en la mano tocándoselo suavemente como si no hubiera acabado con anterioridad, le digo a Beatriz, quiero que te subas sobre él para yo entrar por atrás, me queda mirando y me dice hazlo con cuidado, ¿ya?, no te preocupes que la mía parece enana y por fin vas a sentir dos penes dentro de ti y la de él es realmente grande y te garantizo que será lo máximo para los tres especialmente para ti, me salgo y ella recuesta a Daniel, se sube sobre él a horcajadas toma su pene lo coloca a la entrada y se lo mete de un solo empujón, pero no todo y parece que ya le tomó la medida yo acaricio todo su cuerpo incitándola a que goce al muchacho, pero ella tiene que parar para evitar que el acabe, cabalga sobre él, y para, y nuevamente lo cabalga, acaricio sus nalgas y veo como entra y sale el pene en ella, en eso se le sale, yo tomo el pene, (quería sentir esa cosa grande en mi mano), y lo pongo a la entrada, y ella se lo introduce, nuevamente se sale, ¿o ella lo está sacando para que yo actué?, lo pongo nuevamente y ella se lo introduce, no hay reacción contraria de Daniel al sentir que le tomo su pene, ahora comienzo a chuparle su trasero me introduzco entre sus nalgas y se la beso, pero ella al sentir eso apoya su cabeza sobre el pecho de él dejando su cola totalmente parada, bajo hasta el sexo de ella y se lo chupo pasando también la lengua por la base del pene, tampoco hay reacción, estoy en eso cuando nuevamente se sale y se estrella contra mis labios abriéndolos inmediatamente para que entre en mi boca, primera vez en mi vida que lo hago, si es grande, está impregnado de los jugos de ella, por lo que no hay un sabor distinto, le doy un par de chupadas y me lo saco de la boca y lo pongo a la entrada de ella, se lo introduce nuevamente, ahora tomo el emulsionado, previamente colocado al alcance de la mano me dejo caer unas gotas en el dedo con una mano separo un poco sus nalgas, unto su anillo y sobo suavemente para lubricar y meter un dedo de a poco y lentamente, juego un rato entrando y saliendo el que luego entra todo, preparo el segundo dedo untándolo, saco el anterior y meto el segundo para después meter los dos al mismo tiempo, en todo este menester ella no ha dejado de moverse metiéndose y sacándose esa tranca, a estas altura elle está esperando el final, no la hago esperar y pongo la punta en la entrada y presiono, pero para mi satisfacción es ella la que comienza a empujar hacia atrás metiéndoselo lentamente, hasta que entró todo, en ese trámite se le sale el pene de él por lo que mete su mano la toma y se la coloca a la entrada y me dice ya mi amor empuja, yo empujo y ella logra que le entre de nuevo, le pregunto cómo estás, ella solo emite un gemido y se contornea enterrándose en Daniel, dio un respingo parece que se le olvidó y entró todo produciéndole dolor, y después empujando hacia atrás clavándose mi pene en su totalidad, ambos hombres nos hemos quedado quieto para que ella lo haga a su gusto. Tratamos con Daniel de movernos coordinadamente pero no lo logramos por lo que ella comienza a moverse rítmicamente y cuando se clava en Daniel se saca un poco la mía y viceversa, cuando se clava en mí se saca un poco la de Daniel, fue suficiente solo un ratito para que nosotros dos comenzáramos a acabar y soltando chorros de semen a lo que ella al sentirnos le viene el orgasmo más violento que yo pueda ver o haberle sacado, fue como una descarga eléctrica en la cual tuvo unas convulsiones increíbles, nosotros seguíamos quietos y ella seguía con su orgasmo, uno tras otro, largos, fuertes y estremecedores, yo pensé para mis adentros, ahora sí que Beatriz va a quedar satisfecha y no pedir más.

    Nos quedamos los tres en la cama, quietos calladitos, con nuestras respiraciones alteradas, de pronto digo, alguien tiene sed, los dos me responden que sí, me levanto voy a la cocina y preparo tres tragos, al volver veo que Mary está acariciando a Daniel y le tiene el pene durísimo, me equivoqué, Mary quiere más, cuando me ve me mira como pidiendo disculpas a lo que yo le digo, vamos es todo tuyo no desaproveches esta oportunidad… Bueno… la fiesta siguió como una hora más en la cual el actor principal era ella sacándole todo lo que más pudo a Daniel, yo participé acariciando, a ratos filmando, otras simplemente mirando extasiado a esta parejita dándolo todo.

    Después de descansar unas horas y alimentarnos muy bien seguimos en la noche como hasta las dos de la mañana, aunque con menos bríos pero igual muy activos los tres, lo que calculo que fueron como 6 horas de amor y sexo.

    Nos quedamos los tres en la misma cama. Dormí tan profundo que si ellos lo hubieran hecho de nuevo sin mí no me habría dado cuenta… jajaja. ¿Lo habrán hecho?

    Al otro día en un momento después del desayuno que logramos estar solos sin Daniel que estaba como estampilla pegado a nosotros logramos conversar un ratito, yo no hallaba la hora de preguntarle de cómo le había ido con ese pene tan grande, a lo que ella dudó, me miró y me dijo, ¿en serio que quieres saber?, por supuesto le dije, dime la verdad y punto, bueno dijo y me miraba, es que no te vayas a sentir mal, no por supuesto que no, bueno es que al principio tenía un poco de miedo, pero después ha sido sensacional, la mujer que diga que da lo mismo si es grande o chico miente, tú lo tienes grande y siempre lo he gozado mucho pero es que ahora realmente se siente que te parten que te llenan, fue espectacular papito, puchas, perdona pero tú me dijiste que digiera la verdad. Me parece le dije yo que por la cara que tenías y lo que gozaste si hubieras dicho otra cosa sabría que estabas mintiendo, no me habría hecho ninguna gracia que me mintieras en esto. Tú sabías que la tenía tan grande me preguntó, por supuesto que no, fue una sorpresa también para mí.

    Y ahora cuéntame cómo fue la doble penetración, se rió, sabes fue realmente increíble, estaba tan excitada que tu penetración en mi ano no me costó para nada que entrara, imagínate tenía esa tremenda cosa en mi vagina y tu entras por atrás y como la tienes grande como que me cuesta que entre, pero ahora realmente disfruté tu entrada en mí, bueno si me sentía llena con esa cosota y más con la tuya, creo que no hay nada más que pueda mejorarlo, yo le digo, y si hubiera sido al revés, él por detrás, hay papito no lo sé, no creo, a lo mejor entra con lo excitada que estaba, a lo mejor, ¿quieres que pruebe?, ahí vemos le dije. Otra cosa le digo yo, cuando le tomé el pene a Daniel me dio la impresión que te diste cuenta y te lo volviste a sacar, si me dice, porque yo sé que tú quieres experimentar, y sentiste cuando se lo chupé, si también porque sentí tu cabeza enterrada en mis nalgas, ¿quieres que lo repitamos? Por su puesto le digo yo, ya que Daniel no mostró molestia cuando se lo hice.

    Te agradezco muchísimo que me convencieras de esta nueva experiencia me dice ella, te debo una, ya lo creo que me debes una. Quien sabe a lo mejor sale algo más.

    Por la conversación tengo una tremenda erección, se lo comento y ella me dice, yo estoy mojada, me has hecho excitarme con lo conversado, nos miramos, nos reímos y casi al mismo tiempo dijimos vamos a buscarlo.

    Llegamos a la terraza y ahí estaba, al vernos se le ilumino el rostro y una sonrisa de oreja a oreja, parece que adivinó que veníamos en busca de más guerra. Ella va y se le sienta en su falda le restriega su trasero, Daniel se aferra a sus pechos, y a los minuto me dice, ya se le paró, lo tengo listo.

    Nos fuimos al dormitorio y nos acostamos con ella al medio ambos la tocábamos y acariciábamos ella tenía los penes en sus manos, le pregunto a ella con quien primero, me dice tu primero porque lo tienes tan rico y quiero sentirte a ti primero, dejo que se suba sobre mi primero para sacarle un par de orgasmo para después yo poder acabar tranquilo y así fue.

    Me hago a un lado y ella como lo ha hecho antes una mirada pidiendo permiso a lo que apruebo lo pone de espalda se sube encima de él le toma su pene lo coloca a la entrada y va bajando lentamente, echa la cabeza hacia atrás después hacia adelante y no se lo mete todo por lo largo, cosa que le complica porque no puede restregar su clítoris sobre el pubis de él para lograr mayor placer, le digo que se recueste sobre el pecho de él con las piernas bien abiertas y él con las piernas bien juntas, y que sin penetrarse completa podrá restregarlo, así lo hace y me dice rico papito, yo me coloco detrás de ella y comienzo a acariciarle su cuerpo a momentos muy suave y a otros con fuerza a lo que ella demuestra su satisfacción yo veo desde atrás como entra y sale, ella dándole ímpetu a sus movimientos, de tal manera que se le sale el pene de su vagina, a lo que presuroso lo tomo y lo coloco a la entrada para que ella se penetre, de nuevo se le vuelve a salir para que yo vuelva a tomarla dándome la oportunidad, pero esta vez la sostengo en mi mano lo masturbo un momento ella al mismo tiempo se restriega sobre él y ambos lo hacemos gozar, se lo coloco nuevamente y ella esta vez lo goza durante unos minutos mientras yo sigo acariciándola hasta que logra su primer orgasmo, después ella con unos pocos movimientos lo hace acabar.

    Yo me pongo de espalda y ella se sube sobre mí, se penetra y con movimientos frenéticos logra su orgasmo largo muy convulsionado, se recupera sin salirse de mí, mira a Daniel y le dice que también participe tocándola a ella, él se pone detrás y comienza a acariciarla ella comienza nuevamente a moverse y cuando él está acariciando sus nalgas se saca el pene diciendo, puchas se me salió, (obvio que lo hiso adrede), él dudó un poco por lo que ella le dice ayúdame, entonces Daniel no le queda otra que tomar mi pene y colocarlo a la entrada le entra y se le sale nuevamente él vuelve a tomarlo y lo coloca a la entrada, ella lo hace mal para que no entre y él tiene que seguir intentándolo varias veces más logrando que él lo tenga durante más tiempo en su mano, (para mis adentros pensaba esta Beatriz se las trae), seguimos en nuestro menester hasta que le digo a ella si quiere probar con Daniel por atrás, intentémoslo me dice, ella misma le dice, cariño toma la cremita y prepárame que te quiero sentir también, él me mira como pidiendo permiso, yo le digo, oye los deseos de ella son ordenes, toma el frasco y se acerca a ella para prepararla pero no sabía a lo que ella le tuvo que ir indicando como lo había hecho yo, ya cariño ahora hazlo muy lento y yo te aviso cuando debes parar, se pone detrás de ella y comienza a penetrarla de pronto ella le dice para, quédate quietito, ya ahora otro poquito, para, y me dice entró la cabeza, yo le pregunto duele, si un poco pero igual lo quiero todo adentro, bueno le digo que yo también quiero sentirlo cuando esté todo adentro, ahora es ella la que se penetra lentamente abre la boca como dándole cabida al pene yo coopero haciéndole cariño y penetrándola hasta el fondo hasta que ella dice ya, está todo adentro, lo sientes, si lo siento le digo, se queda quieta un rato y le dice vamos niño muévete despacito, sácalo lento y métemelo lento también, hay que rico, ahora tu papito, trato de tomar ritmo lo que al principio no resultaba pero de a poco logré tomarle el ritmo a él logrando sincronía y ver cómo le iba cambiando la cara a Beatriz, luego ella comienza a dar órdenes un poquito más rápido eso así, más, más, ahora más rápido ya ahora sí, sí, sí y comienza a convulsionarse al mismo tiempo que Daniel se iba, yo no alcanzo pero los dejo. Él se sale y se recuesta, ella en vez de colocarse al medio de los dos me deja a mí al medio, yo cacho inmediatamente sus intenciones. A ver papito parece que se quedó con las ganas, no terminaste no es cierto, no le digo no alcance, no te preocupes que eso lo solucionaremos con Daniel ya que él va a tener que cooperar en pago a lo bien que lo ha pasado, ¿cierto Daniel?, el nueve su cabeza afirmando pero no muy convencido de lo que tiene que hacer, ella toma mi pene y le pide a Daniel que traiga la crema, él obedece y ella le pide que me masajee el estómago y la pelvis con crema, al principio un poco tímido pero ella con la mano libre lo tocaba lo guiaba y fue tomando confianza, después le hiso que me lo echara en los coquitos lo hiso sin reclamar, yo ya estaba listo pero me desconcentraba de adrede para alargar la cosa, estuvieron un rato tocándome masturbándome hasta que ella le toma la mano y la lleva a mi pene, Daniel me miró yo le hago una gesto de afirmación y cierro los ojos, siento su mano que es bastante más grande que la de ella y comienza a masturbarme cuando siento una boca en mi pene miro y era ella que al mismo tiempo me chupaba, me dejé hacer intentando no acabar ella dejó de chuparme menos mal porque yo ya no daba más, siento dos manos, la de él y la de ella ya en mi pene o mis testículos o en mi pelvis hasta que nuevamente siento una boca en mi pene, abro mis ojos y veo Daniel chupa que chupa y ella me mira con una cara de excitación a lo que ya no pude aguantar y anuncio mi inevitable acabada, ella rápidamente retira a Daniel se lo lleva a la boca justo cuando comienzo a eyacular, lo recibe todo y se le traga, luego se me acerca y me besa con lengua traspasando parte de mis jugos.

    Descansamos un rato nos duchamos, yo con ella y después Daniel con ella, enseguida nos fuimos a preparar almuerzo, estábamos muy hambrientos. La tarde transcurrió tranquila conversando de todo un poco.

    Nos recostamos en la terraza después de almuerzo a dormitar al sol, ella por supuesto que dio la iniciativa quedando desnuda por lo que nosotros también lo hicimos, estuvimos muy tranquilos durante por lo menos una hora o casi dos, pero yo estaba de espalda recostado y me puse a repasar lo vivido y comencé a excitarme por lo que no tardó en aparecer una buena erección, Daniel se da cuenta ya que yo justo miré a ese lado y veo que le hace señas a ella que mire, cerré mis ojos y acto seguido siento una mano chiquitita que me toma el pene y después una más grande, solo me dejé hacer ya que esta vez fue distinto ya que ella me hiso recoger las piernas para tener acceso a mi ano el que untó con crema y le indicaba a Daniel que siguiera con la masturbación, me lubricó muy bien y me introdujo un dedo con el que jugó durante un rato para dilatarme, después fueron dos, me dolió un poquito pero cuando intentaba el tercer dedo,(que son bastante delgados), guau sí que dolía, ella me alentaba a que aguantara, se quedaba quieta y le indicaba a Daniel que lo hiciera más rápido, después le indica con una seña que me la chupara, le dio la orden y él me comienza a darme una mamada exquisita, esperó un poco y cuando vio que yo estaba súper excitado ella me introduce los tres dedos sin contemplación intente evitar la penetración pero me pilló desprevenido y el dolor aunque fuerte lo pude soportar por la calentura que tenía, acto seguido comenzó a chupármelo junto con la masturbada de Daniel, para le dije no quiero acabar, me dejaron todo despaturrado en el terraza muertos de la risa y comenzaron ellos a tocarse diciéndose este se nos murió, aprovechemos. Él la pone boca abajo le separa las piernas toma la crema y la comienza a preparar, Mary me mira y hace un gesto de que le vamos hacer y se deja preparar, yo le digo te pongo una cojín en el estómago, bueno me dice, se lo pongo y él ya está listo para penetrarla, apoya su pene pero no lo encontraba ya que al apoyarse en una mano y la otra en el pene perdía el equilibrio, haber lo digo afírmate con las dos manos y le tomo el pene y se lo pongo en la entrada mientras que con la otra separaba un poco sus nalgas al sentir que yo lo tenía en su lugar comienza a penetrarla, Mary solo se deja hacer y él lentamente comienza a penetrarla pero sin detenerse hasta que entró toda se quedó un rato tranquilo y después comenzó el mete y saca pero el placer era tan grande que las convulsiones comenzaron llegando a un orgasmo muy fuerte y largo con todo su pene dentro de ella sin moverse, lentamente se retiró y ella se quedo es esa posición para quedarse dormida casi al tiro, creo que después fue él el que se quedó dormido y después yo.

    Recién era sábado y ya lo habíamos hecho de todo, mis fuerzas estaban flaqueando, pero yo sabía que Daniel podría mucho más y que ella si la incitaban seguiría dándole.

    Como a las siete, desnudos como estábamos nos pusimos a cocinar, nuevamente el hambre nos vencía, y así desnudos nos sentamos a la mesa a comer, dios como comía Daniel y Beatriz, yo como de costumbre lo justo y necesario, nos quedamos en la mesa conversando como hasta las nueve, me paro de la mesa y pongo música, Américo, ella saltó como resorte y se puso a bailar, seguíamos desnudos por lo que era súper cómico, invita a Daniel quien muy entusiasmado le coqueteaba y ella no esperó para seguirle, nuestros penes se zangoloteaban de lo lindo lo que hacía que Mary se riera a carcajadas de nosotros. Los dejé solo bailando me fui a la cocina a preparar unos tragos, lo hice lentamente para darle tiempo a Mary para que jugara con Daniel, cuando regresé estaban sentados, abrazados, besándose efusivamente y sus manos recorriendo sus cuerpos, era lo que yo me imaginaba, por lo que fui y me tomé medio viagra, no necesito más, volví me senté distante de ellos a mirar el espectáculo, prácticamente no me consideraban para nada a lo que yo me mantenía callado para no interrumpir, ella me daba la espalda, por lo que no me veía, Daniel me vio y yo le hice seña de silencio, por lo que siguió, la recostó en el sillón poniendo su cabeza en mi dirección, abrió sus piernas y la penetró, ella comenzó a dirigirlo, enseñándole para que no acabara tan rápido, él hacía caso en todo logrando sacarle varios orgasmos a Mary, después le pide que ella quiere arriba, recién ella se percata de mi presencia, se pone muy nerviosa y se dirige a mí como asustada, perdón, perdón, me decía, Daniel puso cara de preocupación, yo con una sonrisa le digo, está bien, está bien, pero cuando yo sea el que está con una mujer actúes tan madura como yo lo estoy haciendo contigo, comprendiendo la situación, la tomé de la mano la acerqué al sillón y le dije a Daniel recuéstate, me di cuenta que con el susto la tenía a medio filo, le digo a Mary vas tener que trabajarla para que se recupere, ella me mira y me dice, que la ayude, nos vamos directo a su pene que ella comienza a masturbarlo y yo tocándolo, se lo lleva a la boca y en segundos la tranca está en todo su esplendor, vamos le digo, súbete y trágatela, no se hace esperar, yo le tomo el pene lo coloco a la entrada y ella se lo entierra para comenzar un mete y saca sin que le llegue tan adentro, después se echa sobre el pecho de Daniel y comienza a restregarse, yo rápidamente traigo la crema y comienzo a untarle su ano, la preparo y después le digo, sácatelo, pon la espalda recta, ahí ella se da cuenta de mi intención, yo tomo el pene y le pongo un poco de crema lo masturbo un poco y después lo coloco a la entrada del ano de Mary, ella comienza a penetrarse lentamente y cuando iba por la mitad se deja caer violentamente logrando la penetración completa, en esa posición el clítoris sobre la pelvis por lo que ella comienza a restregarse de atrás para adelante y en círculos evitando que Daniel acabe pronto, yo acariciando todo su cuerpo, especialmente sus pechos y pezones, rápidamente le vienen las convulsiones y con un orgasmo que su cuerpo evidenciaba que era muy fuerte, echaba su cuerpo hacia adelante para besar a Daniel y volvía a la posición con la espalda recta su cabeza echada para atrás y volvía a echarse hacia adelante besaba a Daniel con la boca abierta su lengua buscando la suya y volvía a la anterior, terminó su orgasmo pero no dejó de restregarse, la cara de Daniel era un poema, le estaban dando una paliza que aguantaba estoicamente, siguió por unos minutos restregándose para conseguir un nuevo orgasmo y se repite la escena anterior, ella transpiraba, su cuerpo está totalmente mojado, vuelve a seguir restregándose logrando un tercer orgasmo cayendo casi desmayada sobre el pecho de Daniel, espero un rato y le digo, dese una ducha y acuéstese a descansar un rato, me dice, me ducho pero nica me acuesto, jajaja. Eran como la diez de la noche del sábado. Se puso un poco frescos por lo que decidimos ponernos algo.

    Preparé unos tragos y algo para picar mientras esperábamos a Mary, yo miraba a Daniel y estaba como ido, pensativo, a lo que le pregunto si le

    Preocupaba algo, no dice es que… puchas… nunca me imaginé que yo podría vivir algo semejante, es… increíble, yo creo que nunca volveré a vivir algo igual, tan fantástico, tal lindo, gracias por invitarme y poder participar con Uds. Llega Beatriz y pregunta de que hablábamos, Daniel le repite lo que me decía, ella se acerca le da un beso en la mejilla y le dice, gracias a ti también por tu comportamiento y tu respeto hacia nuestra forma de ser.

    Nos tomamos los tragos, nos comimos el picadillo y nos fuimos a acostar, esta vez a Daniel se le preparó una cama en el otro dormitorio. Con Beatriz nos fuimos a acostar conversamos un rato y le pregunto, seguirías haciendo el amor, me responde ahorita no, pero en un par de horas más seguiría, me pregunta a mí, y le digo no, estoy cansado pero si tú quieres visita a Daniel y aprovéchalo tú, no me dice, si tú no estás no. Pero si ya lo hiciste en el sillón así que no te hagas problema por mí, tienes mi autorización, ella, no sé, a lo mejor, no estoy segura, bueno tú decides le digo. Como me había tomado un viagra, aunque estaba cansado le pregunto si me permite un rapidito, si te quiero sentir, no duré mucho estaba muy cargado

    En la mañana al despertar me pregunté, ¿habrá ido al dormitorio de Daniel, se habrá decidido?, no le pregunté, ni ella me dijo nada. Ella sabe que me gusta una mañanera rapidita para que descanse mi pene ya que siempre amanezco erecto, más el viagra que me dura varias horas, le digo dese vuelta para que me dé la espalda, la penetro por atrás e igual que anoche no duré mucho, a ella le encanta sentir mi acabada y dice que siente mis eyaculaciones. Nos levantamos, nos bañamos y nos juntamos a tomar desayuno.

    Cuando estuve a solas un rato con Daniel, le pregunto, ¿y cómo estuvo la visita de Beatriz anoche después que nos acostamos?, bien me dice riéndose, bueno le digo yo, no le he preguntado a ella así que tú no mes has dicho nada, me pregunta preocupado, ¿la cagué?, no para nada, tranquilo.

    El resto del día transcurrió tranquilo, nuestros apetitos sexuales estaban más que satisfechos, cansados pero felices, radiantes diría yo. Después de almuerzo regresamos a Santiago. No agregamos nada, total él y nosotros tenemos los teléfonos.

    Una vez en Santiago, después de dejarlo en casa me preguntaba si Beatriz me iría a contar su escapada, me parecía extraño que no me contara, esperé, de pronto ella me dice papito no me puedo quedar callada aunque me da miedo te tengo que contar que anoche… le interrumpo y le digo, no cuentes nada, insistió pero no la dejé, le dije deja esa visita como cosa personal tuya, quizás más adelante me cuentes, sé que lo pasaste bien y punto, pero te recuerdo que cuando nos toque de nuevo con una mujer quiero que te comportes igual que como yo me he portado contigo, tú has disfrutado sin límites tu sexualidad, ¿OK? Si me dice OK. Yo también quiero disfrutar contigo, pero ahora con una mujer.

     

  • Una nueva experiencia MHM

    Una nueva experiencia MHM

    Después de la última experiencia con Daniel comenzó la búsqueda de una mujer. Acordamos que ella sería la que la iba a buscar. No fue fácil ya que encontrar una que ella le tenga confianza y que a mí me guste y que si la encuentra que ella esté dispuesta.

    No hay plazo que no se cumpla, y después de unos meses me llama Beatriz y me dice que la tiene y que seguro que me va a gustar.

    Nos pusimos de acuerdo igual como lo hicimos con Daniel en un local a servirnos algo y conocernos. La verdad es que repetimos casi la misma que con Daniel.

    Llegó el día conversamos de todo, la chica era muy simpática y muy espontanea, tiene 35 años, de cuerpo… bien, de pelo largo y unos ojos muy chispeantes.

    Tomé el tema del cual era motivo de nuestro encuentro, explicándole nuestra manera de pensar respecto a la sexualidad y que éramos muy abiertos de mente y que estábamos en proceso de aprendizaje, le conté de nuestra experiencia pasada con Daniel a lo que ella aprobó con sus chispeantes ojos a lo que comenta con coquetería que ojalá tuviera una pareja como nosotros y poder experimentar lo que vivió Beatriz con dos hombres. Por lo que le pregunto si estaría dispuesta a experimentar con nosotros, ella nos mira y dice que nunca ha estado con un hombre mayor pero está dispuesta a hacerlo, y agrega que no tiene claro el quehacer entre las mujeres en este caso. Le digo que no se haga problema porque en este tipo de relaciones no hay nada obligado las cosas se dan por el propio ambiente erótico si ambas o ambos están de acuerdo y si las cosas se dan hay que solo dejarse llevar por los instintos de cada uno.

    Acordamos irnos a Rapel un fin de semana, fijamos el día y nos despedimos con un gran abrazo y besos en la comisura de los labios.

    Llegó el día y con Beatriz nos fuimos a comprar todo lo necesario para el gran encuentro y después pasamos a buscar a Olga.

    El trayecto resultó muy ameno. Llegamos como a las 12:30 PM del día sábado, nos reímos bastante. Resultó muy divertida Olga, muy espontánea y muy buena para el doble sentido, igual que yo, lo que ayudó a calentar el ambiente.

    Llegamos ordenamos las comprar y después nos servimos sendos tragos, al rato cuando ya el efecto de lo tomado empezó a hacer efecto las tallas iban y venían, entonces Beatriz invita a Olga a ponerse traje de baño, a los minutos aparecen, Beatriz con su tradicional bikini y un peto sin sostén y Olga con bikini aún más chico, adelante un triángulo diminuto y atrás un hilo, arriba era también muy chico cubría apenas sus pechos y se le marcaban sus pezones ya que la tela era muy delgada también se le marcada el chochito. Descubrí que tenía un cuerpo de campeonato, muy bien formado casi igual que él de Bea, claro teniendo Bea mejor cola, pero no mucho.

    Llegaron con sus tollas y se tendieron a tomar sol. Yo me fui al dormitorio me puse traje de baño holgadito y una polera de algodón.

    Al rato Bea le pide a Olga que le eche protector aduciendo que no quiere molestarme, ambas se rieron por la disculpa tonta pero no se hizo esperar, se pone boca abajo y ella a ponerle en la espalda por lo que le sube el peto hasta la nuca, Bea se incorpora y se lo saca, termina con la espalda y se salta a los muslos, yo intervengo le tiro los nudos de ambos lados le digo levanta el potito y se lo tiro hacia abajo, ya le digo a Olga, las nalguitas también por que a ella le gusta tomar sol desnudita, se sonría y sin ningún miramiento los masajea a su gusto y después sigue con las piernas, una vez terminado Bea se da vuelta y le dice ya ahora por delante, Olga le mira su chochito totalmente depilado y dice, bueno por consejo tuyo yo también me lo depilé y veo que es bastante más bonito, comienza a aplicar la crema en el pecho pero duda un poco con respecto a los pechos, Bea le dice que si no quiere hacerlo no hay problema que yo se los embetunaría, ella piensa un segundo y le dice, que va total no creo que haya mucha diferencia entre tus pechos y los míos, sigue con el masaje sin titubeos llegando a la zona más erótica por lo que se lo salta y sigue a sus piernas. Nosotros no hicimos comentarios ni observaciones al respecto para no presionarla.

    Entonces terminada la faena y Bea le dice ahora te toca a ti, pero yo quiero que te la ponga él, acuéstate ya en la toalla, elle le hace caso y se tiende yo me acerco tomo el protector y antes de untarla le desabrocho la parte de atrás del bikini, comienzo a aplicarlo hasta que llego al comienzo de sus nalgas, Bea que está expectante mirando con atención todo le dice, me imagino que tú también vas a tomar sol desnudita cierto?, ella la mira y le dice tengo alternativa de negarme, no le dice tú y yo en igualdad de condiciones y acto seguido le tira las tiritas de ambos lados liberando el bikini ella sin que nadie le diga nada levanta el potito y Bea se la retira, buena cola, comienzo el tratamiento y me doy cuenta que es una cola muy durita, la masajeo y de apoco me acerco a su canal y esparzo la crema la que lo hago varias veces pero cada vez más profundo, a lo que ella en un gesto de aprobación levanta la colita, sigo a sus muslos y doy por terminado, a lo que ella sin que nadie le indique se da vuelta termina de sacarse la parte de arriba del bikini y se acuesta boca arriba. Yo comienzo mi tarea dándome el gusto de sobar esos pechos que realmente eran un poquito más grande que los de Bea pero más blandos, disfruté un largo rato y seguí hacia abajo muy lentamente hasta llegar a la parte más codiciada, Miro a Bea y ella inmediatamente adivina mis intenciones y se va hacia los pies de Olga y se los separa, ella no se resiste, me voy a sus muslos, por delante, por los lados y después por dentro, cada vez el masaje por dentro se va acercando a su parte intima llegando al final a sobarla desde su ano hasta la pelvis, ella no puede resistir y emite unos sonidos de agrado muy bajitos, pero a medida que mis dedos comienzan a hurgar más profundamente los gemidos se van incrementando, Bea muy atenta a mis acciones me hace un gesto indicándome que la penetre con los dedos haciendo un gesto muy pícaro, mi tratamiento le hace efecto mueve sus caderas indicando su satisfacción, le pregunto si conoce algo del punto G, ella me dice que algo ha oído pero no sabe realmente de que se trata, mi dedo no para, lo voy a buscar y tú me ayudarás cuando sientas algo especial, OK?

    Ya me dice, comienzo la búsqueda y al poco rato dice, ya lo siento, ahora me dirás si quieres suave o más fuerte, comienzo a restregar mi dedo en el punto que ella me indica y le pregunto, ¿va bien?, si me dice, y emite un sonido de aprobación, sigo con mi dedo y voy aumentado la presión lo que se nota ya que ella está disfrutando de lo lindo, muy pronto comienza con movimientos y gemidos que indican que va hacia el orgasmo y le hago un gesto a Bea para que le sobe los pechos, le coloca su mano derecha en el más cercano, Olga abre sus ojos fija la mirada en los ojos de Bea y luego los cierra, su orgasmo viene, comienza un movimiento de caderas frenético su boca se abre como buscando aire, Bea se agacha sobre ella y le comienza a chupar un pezón y con la otra mano acaricia su otro pecho, eso fue el detonante de un orgasmo con unos grititos incluidos, sus piernas se tensan y sus manos se agarran frenéticas sobre la toalla, segundos después se relaja y una risita nerviosa le sale de la boca, Bea larga una carcajada y le dice, parece que estuvo bueno, es que mi amor sabe, y mucho, ya verás cuando entremos de lleno a lo que sigue.

    Me levanto y les ofrezco un trago lo que ambas al unísono dicen que bueno, (me tomo un viagra), regreso con los tragos y los entrego, Bea toma un largo sorbo y lo deja al borde de la terraza y me dice acércate, obedezco y ella me toma el traje de baño y me lo baja, los saco de mis pies y ella dice vaya el niño está a medio alterado pero no lo suficiente como me gusta verlo y gozarlo, lo toma con una mano y comienza un movimiento lento suave, Olga no se pierde detalle, una vez conseguido el efecto le da unos besitos en la punta después le pasa la lengua por todo el capullo y enseguida se lo lleva a la boca y comienza a chuparlo sin dejar de hacerlo mira a Olga, esta tiene los ojos fijos en mi herramienta que está en todo esplendor, Olga dice, tiene buen tamaño, a lo que le dice, ¿quieres probarlo?, Olga asiente con un movimiento de cabeza y se acerca algo tímida o indecisa, Bea le dice vamos tómala y le acerca su mano a lo que ella la cierra sobre mi pene levanta la cabeza me mira a los ojos, yo le hago un gesto de aceptación y ella comienza un movimiento arriba y abajo muy lento pera luego llevárselo a la boca ya que Bea le empuja suavemente su cabeza hasta que le entra toda en la boca, comienza a chupar con muchas ganas a lo que su accionar se hace cada vez más frenético a lo que tengo que decirle que lo haga más suave ya que me produce dolor su fuerte succión, lo hace durante algunos minutos a lo que yo le digo basta no quiero acabar, debo guardarme para más adelante.

    Los tres desnudos tirados en las toallas conversamos nos tomamos los tragos y decidimos preparar algo de comer. Desnudas con solo un delantal que tapa solo la parte delantera entran a la cocina, yo me quedo en el jardín analizando que todo iba muy bien y que Bea estaba actuando con mucha madures al compartirme con Olga.

    Almorzamos bien, una charla amena ya que ella comenzó a contar sus sensaciones de la experiencia recién vivida aduciendo que en todo momento se había sentido cómoda y que había realmente gozado lo experimentado y que nunca se imaginó que el contacto de una mujer en su cuerpo le podría producir tanto placer lo que aumentó su orgasmo a un nivel jamás experimentado y la sensación de haber compartido mi cosota con Bea le había resultado muy excitante.

    Salimos nuevamente al jardín nos tendimos en las toallas a reposar el almuerzo, yo me puse al medio y les conversé del porqué de los tríos, ya que una mujer con dos hombres era para que ella fuera la que reciba todo tipo de atenciones y hacerla gozar hasta llevarla a su máxima capacidad y dejarla totalmente satisfecha y agotada, por lo que cuando un hombre está con dos mujeres son ellas las que deben atender al hombre de la misma manera que los hombres atienden a una mujer.

    Nos dormimos un rato, yo fui el primero en despertar porque el calor estaba en su máxima potencia, me levanto y me voy al baño a darme una ducha, cuando estoy en lo mejor siento que la puerta del baño se abre y entran ellas riéndose, las dos se meten a la ducha una se pone por delante mío y la otra se pone detrás me besaron mucho, sus manos recorrían mi cuerpo por todos lados, yo me dejaba encantado tocar y la verdad se sentía muy rico, bueno el niño no dudó en reaccionar y ponerse firme ante los gritos de bravo y felicitando al niño por su dureza, me invitan a salir de la ducha entre ambas me secan, esta vez Olga toma la iniciativa secándome por delante y aprovechando de seguir tocándome mi intimidad, yo me dejaba hacer, me condujeron a la cama me hicieron acostarme boca arribas, Bea se encargó de mi cintura hacia arriba y Olga hacia abajo, mis consejos de cómo funciona un trio lo estaban aplicando muy bien, durante un rato me acarician todo el cuerpo y Olga como que estaba fascinada con mi pene ya que no lo soltaba y no dejaba de chupármelo, ella la invita a que la ayude con eso y ambas lo comparten, lo chupan por ambos lados desde donde comienza hasta el glande el que comparten chupando la mitad cada una, no pueden evitar que sus labios se toquen y veo que ninguna de las dos lo rechaza los roces de sus labios, después dice Bea ahora me toca a mí y se sube sobre mí a horcajadas mirándome de frente toma mi pene y se lo pone a la entrada de su vagina y se lo entierra de un solo golpe, estaba muy mojada por lo que la penetración fue muy placentera, echa su torso sobre mí pecho y comienza a restregarse su clítoris sobre mi pelvis durante un buen rato, eso le gusta mucho para después enderezar su torso poniendo su espalda recta y comienza un sube y baja muy lento el que fue aumentado a medida que el placer la invadía, yo haciendo un esfuerzo para no acabar ya que lo más seguro es que después le tocaría a Olga, no tardó mucho en comenzar a sentir que le venía el orgasmo el que no tardó en llegar, fue muy largo paro cuando termina sigue el movimiento para buscar más placer el que lo logra también muy rápidamente pero esta vez era un orgasmo tras otro, le conté cuatro más, para después caer sobre mi cuerpo totalmente rendida, me besaba con pasión, su lengua hurgaba dentro de mi boca en busca de mi lengua, después se echa a un lado y se recuesta a mi lado, sonriendo y muy satisfecha. Olga en el intertanto no había perdido detalle de lo acaecido, se le notaba en el rostro la calentura y algo extrañada del accionar de Bea y dice, vamos como logras tener tantos orgasmos, bueno dice ella que lo principal es la concentración y después del primero no parar en busca de más, los que llegan con más intensidad y mientras estás teniendo el segundo orgasmo no detenerte hasta conseguir el objetivo, vamos le dice, súbete tu ahora. Olga inmediatamente se sube toma mi pene y se lo coloca y comienza a enterrárselo lentamente, abría su boca como dándole espacio a la penetración cuando le llega hasta el fondo larga un largo suspiro, se siente grande dice, se echa sobre mí y le pide permiso a para besarme, elle le dice vamos es todo tuyo, me besa muy apasionadamente y comienza el mete y saca a lo que Bea le dice que no que mejor se restriegue el clítoris sobre mi pelvis, ella le hace caso muy luego se empieza a notar sus espasmos a lo que Bea le dice ahora cambia sácalo y mételo a tu gusto, eso fue el detonante ya que el movimiento era rápido y fuerte y cada vez que le llegaba al fondo había una muesca de dolor y placer sus gemidos eran muy fuerte memos mal que los vecinos están lejos, le llega su orgasmo muy pero muy fuerte y se detiene, Bea le dice no pares sigue la toma de las caderas y la obliga a seguir el movimiento, yo la verdad que no daba más haciendo esfuerzo para no acabar, su chochito era muy estrecho y con las convulsiones lo apretaba de tal manera que mi placer estaba llegando al máximo y yo no quería acabar en ella quería hacerlo en Bea, pero ella se da cuenta y me dice, por favor papi termina se me acerca y me empieza a besar con mucha pasión y mete su mano entre ella y yo y me toma la base del pene a lo que yo ya no pude aguantar más y me corrí saliendo de mi boca unida a la de Bea un gruñido de satisfacción tremenda, Olga duró unos instantes más logrando dos orgasmos más y obvio mi pene comenzó a aflojarse por lo que ella se baja y se cuesta al otro lado, su respiración era fuerte y agitada, yo por mi lado estaba igual, Bea no paraba de acariciarme tomando mi pene y llevándoselo a la boca chupándolo muy suavemente y dejándomelo limpio, se incorpora y nos ofrece tragos a lo que aceptamos inmediatamente, se va a la cocina a prepararlo, mientras me quedo con Olga, ella me empieza a dar las gracias por la experiencia vivida, yo le digo que también le doy las gracias y las de ella por estar con nosotros y ser tan madura y respetuosa de nuestra libertad sexual.

    Llega Bea y pregunta de qué hablamos y Olga se anticipa y le dice lo que me había dicho, a lo que le dice que ella también pero que no se apure ya que esto está recién empezando y no creo que tú lo hayas dado por terminado, No dice Olga, si nosotros queremos seguir compartiendo, ella está dispuesta a seguir, riéndose las dos me miran y me dicen serás capaz niño de seguir dándonos placer, bueno es tarea de Uds. que el niño se reactive.

    Nos quedamos recostados un rato, dormitamos y después nos bañamos y nos fuimos al patio a tomar sol, los tres disfrutando de la desnudes, Olga hace el comentario que nunca había practicado estar desnuda compartiendo con alguien y menos con dos personas más, nosotros le explicamos que nos gusta practicarlo y que hemos estado en playas nudista en Uruguay y en México un hotel nudista y swinger, ella nos mira y dice que es swinger, yo le explico con detalle que significa esa vida a lo que ella dice, nunca me imaginé que existiera este tipo de vida.

    Llegó la noche pero el calor era tan grande que seguíamos desnudos, preparamos la cena la que fue muy opípara y bien regado con un buen vino, nos tomamos la botella, pero yo mucho menos que ellas ya que debo cuidarme para responder, al igual que los tragos me echo la mitad de alcohol que a ellas.

    Siempre estuvo la música presente pero llegando la noche la música se puso más alegre a lo que las invito a bailar y como todavía estábamos desnudos ellas se reían de mi cosa bamboleándose al ritmo de la música. Cambio la radio y pongo música lenta para caldear el ambiente a lo que ellas aplauden entusiasmadas, es Bea la que toma la iniciativa se pega a mi cuerpo y comenzamos a bailar restregando nuestros cuerpos, elle con una señal a Olga le indica que se acerque lo que hace poniéndose detrás mío siento sus pechos en mi espalda y los pechos de Mary en mi pecho, las manos de Olga comienzan a acariciar mi cuerpo y de pronto ella estiras más sus brazo y toma a Mary de la cintura y la aprieta contra mí, elle hace lo mismo, pero después me contó que ella comenzó a acariciar a Olga y ella comenzó a hacer lo mismo, bailamos un par de canciones y nuestras manos iban y venían por nuestros cuerpos, mi pene ya estaba en todo su esplendor a lo que Bea le avisa a Olga y ambas aplauden, la música cambia y comienza una salsa a lo que tomo a Bea y le digo a Olga mira como nos gusta bailar la salsa, nuestras piernas entrecruzadas restregándonos eróticamente pero mi pene erecto se restregaba en su estómago de lo que aumentó su calentura, la suelto y tomo a Olga y hago lo mismo, ella como disfrutaba el pene sintiéndolo en su cuerpo, sus pechos los apretaba contra mí, sus pezones se sentían duritos.

    La invitación al dormitorio no se hizo esperar de parte de ellas, aduciendo que ya querían repetir lo de la tarde, Bea me tomó del pene y me llevó al dormitorio, Olga de atrás me sobaba todo el cuerpo preparándome para la gran batalla, Bea me pide que me acueste boca arriba a lo que yo le digo no ahora soy yo el que manda, tu ponte boca arriba me pongo sobre ella le levanto las piernas y ella toma mi pene lo pone a la entrada y la penetro esta vez muy lentamente hasta el fondo, Olga alucinada decía puchas ojalá me hagas lo mismo, yo sigo con envestidas violentas durante un rato para después ponerla a lo perrito y volver al mismo accionar sus gemidos ahora eran de campeonato, le hago señas a Olga para que se acerque con una mano le indico que toque el cuerpo de Bea, ella inmediatamente lo hace y los gemidos y el movimiento de sus caderas indican que le agrada, después de un rato le digo a Olga que se ponga a lo perrito al lado de ella, a lo que se la saco a Bea y penetro en forma violenta a lo que dice si así por favor dame duro, yo le hago caso durante algunas envestidas se la saco, ella reclama, y se la pongo a Bea durante más tiempo, Olga reclama riéndose, a ella se lo haces más tiempo, trampa, voy ahora con ella y repito esto varias veces para después caer rendido, nadie ha acabado, por lo que sé que la cosa debe seguir, sirvo trago para todos, nos quedamos en la cama, al rato Bea comienza a tocarme por lo que Olga también lo hace, ellas saben que deben trabajar para ponerme en forma, se repite lo que ya saben que tienen que hacer y lo logran rápidamente, Bea me dice le mostramos lo que a mí me gusta más que todo a esta niñita, me giña un ojo y se inmediatamente a que se refiere, bien le digo, la cremita la tengo aquí en el velador. Estoy de espalda acostado ella se monta sobre mí mirándonos a cara a cara, ella toma la crema y se lubrica su cola, después unta el glande de mi pene, lo toma y se lo pone a la entrada y comienza a presionar hasta que el glande entra, se queda un rato sin moverse esperando que se dilate para después comenzar a meterlo totalmente dentro de ella hasta que nuestras pelvis se tocan, ya dice ella todito dentro, Olga se cambiaba de lugar para poder ver desde distintos ángulos la operación de penetración, mierda dice Olga, como te cabe eso, ella riéndose le dice, si supieras lo rico que es, echa su torso hacia mi pecho dejando que su clítoris quede aprisionado sobre mi pelvis y comienza a restregarse en círculos y también de adelante hacia atrás, Olga seguía expectante a todo lo que hacía cambiándose de lugar para no perderse nada, sus movimientos comenzaron a hacerse más violentos, le hago un gesto a Olga para que se acerque y participe con nosotros, ni lo duda y comienza a tocarme y a besarme, Bea concentrada en sus movimientos y con los ojos cerrados disfrutando lo que se acerca, esto detonó casi de inmediato unas fuertes convulsiones y gemidos a Bea, endereza su torso quedando recto, le tomo una mano a Olga y se la pongo en un pecho a Bea, ella me mira y me dice gracias lo necesitaba, ante este comentario Olga se va directo a sus dos pechos acariciándolos y chupándolos con deleite para ambas, su movimiento se vuelve fuerte, arriba y abajo, hasta que le llega el orgasmo y como siempre ella lo hace para disfrutar al máximo no se detiene y le vienen uno tras otros los orgasmos, Olga durante todo ese lapsus no se despega de los pechos de Bea. Ella termina agotada y se recuesta a mi lado izquierdo quedando Olga al derecho. Voy al baño y me aseo bien ya que eso es primordial para una relación sana, vuelvo a la cama y Bea me dice que Olga quiere probar también esa postura, bien le digo pero van a tener que trabajarlo un poquito, ambas se van directo al objeto y rápidamente reacciono, Bea me dice puchas que has aguantado harto es hora que te vacíes, bien le digo yo, quieres que lo haga en Olga, si me dice quiero verte vaciar toda tu lechecita en ella. Olga se sube sobre mí y Bea le pasa la crema y ella se lubrica y después a mí, lo toma se lo pone y empieza a presionar, le cuesta encontrar el punto hasta que lo logra comienza a presionar hasta que de un golpe le entra el glande, da un gritito y se detiene, dice duele, quédate quieta le dice Bea, su cara es de extrañeza ante tal intruso, mira a Bea y le pregunta ¿ya? ve tú le dice, comienza lentamente a penetrarse, yo la siento muy estrecha en mi pene el placer es inmenso pero debo aguantarme hasta que ella cabe, logra que llegue hasta el final, se detiene toma aire y dice ya listo está todo adentro, me duele un poco todavía, échate hacia adelante le dice Bea y comienza a restregarte has todo igual como lo hice yo, se echa hacia adelante y comienza restregarse, su cara cambia ya que el placer que siente es inmediato, y supongo que no le duele porque el pene entra y sale muy poco, sus movimientos se van incrementando a medida que toma confianza, elle se acerca y comienza a tocarle sus pechos y después a chupárselos, su clímax se aproxima Bea aumenta el quehacer con sus pechos y ella no puede resistir y acaba, se endereza y sigue con sus movimientos, la tomo de sus caderas y la levanto un poco para tener espacio para moverme comienzo a mover mis caderas saliendo y entrando en ella suave primero y a medida que voy llegando al clímax aumento mis movimientos, Bea se cambia de lugar y toma mis testículos y comienza a sobármelos, con eso yo ya no puede aguantar más y acabo con un gruñido tremendo, (es mi costumbre), y noto que salen chorros y chorros de semen, ella también tiene nuevamente otro orgasmo junto a mí, ella se desploma sobre mí y nos quedamos quietos con la respiración agitada y recobrando el aliento, después se echa a un lado quedando ambos rendidos, Bea se me acerca y me besa muy apasionadamente a lo que yo le contesto de igual manera. Seguidamente voy al baño y me aseo.

    Vuelvo y nos quedamos en silencio durante algunos minutos, hasta que yo le digo a Bea, gracias por tu comportamiento me has hecho muy feliz y te agradezco tu madures, ella me dice, papito hago lo mismo que tu hiciste conmigo, estamos a manos y te agradezco que me hayas convencido de vivir estos momentos que quedarán como los mejores recuerdos para toda la viva, nos besamos apasionadamente. Y me dice, hay un problema, me inquieto, pero ella me dice, me han dejado muy caliente nuevamente, riéndose podrás solucionarlo, bueno le digo yo que te parece un rapidito matinal, bien me dice me aguanto hasta mañana.

    Olga nos dice, bueno yo también quiero agradecerles este momento mágico que me han hecho vivir, la verdad es que nunca me imaginé algo como esto, es más vine con Uds., sin estar convencida del todo, es más pensé que no podría llegar a tanto, gracias nuevamente, se acercó y me planta un beso apasionado, para después darle un piquito en la boca a Bea, ella le dice,¿ eso sería todo para mí?, se acerca nuevamente a Bea y le da un beso de campeonato que duró bastante más que el que me dio a mí, se separan y se largan a reír, se recostaron una cada lado y nos quedamos largo rato conversando.

    La verdad no sé cuánto duró, pero que fue satisfactorio para todos no hay duda, nos mirábamos y nos reíamos, los comentarios sobre lo sucedido fue el tema durante un largo rato, sobre todo los de Olga comentando su experiencia de cada cosa que hicimos, estaba fascinada, Bea comentó que después de haber vivido la experiencia con Daniel había madurado lo suficiente para no sentir en ningún momento celos, es más se había excitado al límite viéndome gozar y haciendo gozar a Olga y a ella, opinaba que era un macho hecho y derecho siendo capaz de hacer gozar a dos mujeres al mismo tiempo. Yo en las nubes jijiji.

    Nos quedamos los tres dormidos en la misma cama, desnudos y pegaditos unos a los otros y destapados por el calor.

    El esfuerzo por parte mía parece que fue harto ya que no las sentí levantarse y han llegado con un desayuno maravilloso, desayunamos y nos quedamos acostados conversando, pero Bea me hace recordarme que había un compromiso y si lo iba cumplir, los compromisos son sagrados, adelante le digo yo, me prepara con la ayuda de Olga y cuando estoy listo le digo acuéstate boca arriba, le separo las piernas me subo sobre ella, ella con las piernas plegadas la penetro violentamente, la tomo de los muslos para levantárselos y poder llegar más profundamente y comienzo un mete y saca rápido violento sin tregua, nuestros orgasmos rápidamente se hacen presente, le digo a Olga que nos miraba, esto es un rapidito, desgraciadamente no alcanza para ti, no importa dice, llegando a Santiago me masturbo en memoria de Uds.

    El regreso a Santiago después de almuerzo fue tranquilo y nos despedimos con la promesa de repetirlo.

    Noviembre del 2.007

     

  • Don José, otra vez el viejito

    Don José, otra vez el viejito

    Eran las 9 de la noche del viernes pasado cuando sonó el teléfono, don José llamaba, habló con mamá y le explicó que necesitaba con urgencia que limpiara su casa, él llegaría con sus hijos y nietos al día siguiente y necesitaba mi ayuda ‘le daré una buena recompensa si acepta’, le dijo. Ella me habló y yo acepté y la llamada se cortó.

    Mamá me entregó un juego de llaves de la casa de don José que guardaba y me fui raídamente a su casa, al entrar encendí las luces y cerré la puerta, camine hacia la cocina y vi que todo estaba limpio y ordenado al igual que la sala, subí la escalera y al abrir la puerta me sorprendí, Don José estaba sentado en la orilla de su cama de espaldas a mí, estaba vestido con una bata de color azul.

    —Cierra la puerta, Carolita —me dijo—Que bueno que viniste —agrego, yo le obedecí.

    –¿Para qué me necesita? —le dije en tono inocente, se puso de pie y se volvió hacia mí, su bata estaba entreabierta en su pecho, pero me imagine que debajo de ese traje azul no había nada más.

    —Sobre el velador hay un pequeño regalo para ti por venir a ayudarme —me dijo.

    Mire y vi un sobre blanco pero no lo tome, el me miraba de pies a cabeza, yo llevaba puesto un vestido de verano, delgado y con flores, con delgados tirantes y ajustado a mi cuerpo, bajo este un sostén de encaje y un calzoncito que apenas y me cubría mi entrepierna y se perdía entre mis nalgas

    —Te ves hermosa —me dijo mientras se acercaba y me hacía un gesto para que me acerque a él, lo hice y al estar a su lado me tomo por la cintura y apegándome a su cuerpo me beso, sus manos rápidamente se metieron bajo mi vestido, abrió el cierre de mi espalda y rápidamente me quito el vestido, lo mismo mi sostén, para saborear mis pechos, mis pezones estaban duros, me excitaba de verdad este viejito caliente, entre sus caricias y besos, abrí su bata y se la quite, como pensé, no llevaba nada bajo la ropa, estaba desnudo y mi mano tomo su pene erecto.

    —¿quieres que te lo chupe viejo verde? —le pregunte con un susurro mientras lo masturbaba, ya quería saborearme esa verga la verdad, pero el negó con la cabeza.

    —Aun no, ahora me toca a mí —me dijo y me recostó en la cama boca arriba, me quito el pequeño calzón y vio por primera vez mi vagina, completamente depilada— Eres deliciosa Carolita —me dijo mientras besaba mi cuello, luego mis pechos, fue bajando por mi abdomen hasta llegar a mi sexo, yo estaba toda mojada cuando sentí su lengua abrirse paso entre mis labios, suavemente fue chupando y lamiendo muy rico, la experiencia de este viejo se notaba en cómo se comía mi concha, solo con su boca, sin meter un solo dedo en mi vagina, me hizo acabar, me retorcía de placer en un delicioso orgasmo mientras el vejete se tragaba mis jugos, se incorporó sobre mí y me beso, su lengua entro en mi boca y la chupe como si fuera su verga, sus dedos acariciaban mi clítoris.

    —¿ya quieres ser mía Carolita? —me pregunto, yo asentí con la cabeza, él sonrió— ¿Quieres? —Volvió a preguntar, yo asentí nuevamente con la cabeza.

    —Si, hazme tuya, te quiero dentro —le dije en tono suplicante, me beso suave y acomodo su pene justo a la entrada de mi vagina, poco a poco fue penetrándome, empezó a moverse dentro de mí, sus movimientos eran fuertes, pero sutiles, bruscos y suaves a la vez, no dejaba de chupar y lamer mis pezones mientras me penetraba…

    Pronto termino, espero les esté gustando, un beso.

    Carolina

  • Un viaje de pequeñas vacaciones pero grandes en fantasías

    Un viaje de pequeñas vacaciones pero grandes en fantasías

    Decidimos después de tanto trabajo tomar unas vacaciones de fin de semana, salida el viernes, regreso el domingo, segunda semana de septiembre para ser más específicos.

    Tanto trabajo y preocupaciones decidimos salir sin teléfonos y sin avisar donde iríamos, por fin solos y desconectados.

    Suscrito a una página de ofertas de viaje, encontré una oferta muy buena de un todo incluido para un resort en Margarita, nada más excelente para estar solos y sin ser molestados.

    Tenemos una relación muy buena, nos comprendemos perfectamente, y sexualmente mi pareja es una diosa. Ella tiene una excelente figura, tiene prótesis mamarias que le quedaron perfectas, y un culo que luego de algunos retoques quedaron muy tentadores. Solo basta verla en traje de vestidos apretados o en licras para aumentar el deseo sexual de quien la aprecie. Ella siempre ha sido muy recatada en algunos temas de sexualidad, aunque hemos fantaseado al respecto. Claro que no es igual decir que hacer.

    Llamo a la agencia de viajes y contrato el paquete, salida 5 pm del día jueves. El paquete incluye traslado, aeropuerto, hotel; hotel, aeropuerto, todas las comidas y bebidas nacionales.

    El vuelo sale con demora y llegamos a las ocho al hotel, pasamos a registrarnos y nos acompañan a la habitación. Al llegar nos cambiamos, nos colocamos algo más fresco y salimos a recorrer las instalaciones, debo decir que era bello y confortable, pasamos por una piscina con algunas cascadas, la vista era extraordinaria definitivamente excelente elección.

    Pasamos por una barra de licores, pido un cuba libre y mi pareja un tinto de verano. El cual tomamos rápidamente, y pedimos un segundo trago

    Fuimos al lobby y luego a una área de juegos, con varias mesas y tres mesas de billar al fondo.

    Le digo a mi pareja, ‘después de comer vamos a jugar unas partidas’, ella me dice ‘está bien, podemos apostar’ preguntó. ‘Que deseas apostar’ responde mi pareja. ‘vamos a jugar a penitencias, te daré ventaja, la mesa tiene 15 bolas, si metes solo 5 ganas’. ‘ok’ me responde.

    Subimos a la habitación, y hacemos el amor con mucha pasión, cabe decir que mi pareja se monta encima y cabalga hasta que acabamos de placer los dos. Nos bañamos juntos a lo que nos besamos desde el inicio del baño hasta el final.

    Mi pareja se coloca un vestido negro hasta media pierna que hace realzar su figura, sin sostenes y con una panty tipo semi hilo.

    Vamos a comer, unas ensaladas para ella, yo un poco de todo del buffet. Pido otra cuba libre y ella otro tinto de verano. De allí salimos a la sala de juegos, algunas personas jugaban domino, otras cartas y al fondo una solo mesa de billar ocupada por un grupo de jóvenes de 18 a 22 años aproximadamente. Pedimos la mesa de billar y nos otorgan la mesa al lado de los chicos.

    Comenzamos practicando y mi pareja nunca ha jugado, pero acepta apostar, le digo entonces, vamos a jugar tres partidas, quien gane dos le coloca la penitencia al otro. ‘Y para ser más justo si metes tres bolas solamente tu ganas’.

    Así fuimos jugando y como era evidente ante la poca experiencia de mi pareja gane muy fácil la primera, eso sí, yo no soy un experto, solo que ella no es muy hábil.

    Para la segunda partida, me había dado cuenta que mi pareja le resultaba algo incómodo cuando tenía que inclinarse, pues como su vestido era de vuelo, entonces se le subía lo suficiente como para dejar la parte inferior de las nalgas al descubierto, por tanto intencionalmente le dejaba la bola en el medio de la mesa para verla jugar esa posición inclinada.

    Me acerco y le digo, ‘no intentes bajar la falda, deja que pueda admirar tus bellas nalgas’ y le doy un tierno beso en la mejilla y en la boca. Le digo que me dé un chance para buscar un trago para ambos, no había más tintos de verano por lo que le pido a mi pareja un mojito con suficiente ron y azúcar para que se emocione un poco más. Ella lo prueba y me dice, ‘tú quieres embriagarme, esto esta fuerte’. Le dije ‘estamos solos, cual es el problema, y si te embriagas o no, el resultado en la habitación será el mismo’.

    Seguimos jugando y como era de esperar gane. Se acerca y me dice ‘cual será mi penitencia’. ‘Quiero que hagamos una segunda apuesta, pero esta vez no puedes tocar el vestido si se sube, es decir no te lo puedes acomodar’. Me dice mi pareja, ‘pero me van a ver si me agacho mucho’, a lo que respondo rápidamente, ‘conoces a alguno de ellos, que importa, que me envidien; además, apostaste y esa es tu penitencia y eres una mujer de palabra’. Sabía que esto último la afectaba.

    ‘Está bien’ responde ‘pero que vergüenza. Y que apostamos en esta segunda vez’. ‘si yo gano, tendré que pensarlo’, fue mi respuesta.

    Comenzamos a jugar y yo jugaba en algunas oportunidades para que la bola blanca quedara en medio de la mesa. Cuando pasaba a su lado no perdía la oportunidad para acariciar esas nalgas tan perfectas que tiene, en algunas veces bajo la falda. En uno de mis turnos dejo la bola intencionalmente en medio de la mesa, ella va a jugar y debe inclinarse yo la estoy observando de frente y ella de espalda a los jugadores de la mesa contigua, ella se inclina y le digo que no puede acomodarse, el vestido sube y veo a los chicos, con la mirada fija en las nalgas de mi pareja, tanto que uno de ellos de manera inconsciente acomoda su pene, en signos de evidente incomodidad que tenía dentro del pantalón.

    Ella juega y me acerco para comentarle, que los chicos de al lado están erectos por su culpa. ‘qué vergüenza, porque no me advertiste’. ‘Déjalos que disfruten, al final esta noche serás solo mía’. Repite ella, ‘que vergüenza’.

    Seguimos el juego y gano la primera partida y nos disponemos a jugar la segunda, por lo que voy nuevamente a buscar bebida. Al regresar seguimos el juego, y ahora me percato que cada vez que mi pareja va a jugar los chicos se mueven como para quedar detrás de ella, yo los veo me causa excitación saber que la desean, ese juego estaba originando que mi pene se endureciera más de lo que pensaría. En un momento que le toco jugar del lado contrario a la mesa de los chicos, al jugar me le acerco y pego mi pantalón con el pene tieso sobre su vestido y sus nalgas. Ella lo siente y mueve su trasero sobre mi pene, sé que está muy excitada. Gira y me besa con deseo y le digo, ‘estas muy mojada, verdad’. ‘Quieres probar’, me responde. A lo que bajo la mano y toco su panty la cual esta mojada.

    Le digo ‘quiero que me hagas el amor en la habitación con muchas ganas’. Me dice ‘vámonos’. ‘Aun no terminamos, además quiero ganar’, le dije. Y le comento ‘ve al baño y entrégame las pantys’. ‘Estás loco’ fue su respuesta. ‘Vinimos a volvernos locos, miedo se llama eso’. ‘Para nada’ y me dice que tiene que ir al baño, aprovecho para ir por mas tragos. Regreso y ella aun en el baño. La veo venir, caminando con su tumbado muy particular. Se me acerca, me da un beso y siento que mete la mano en mi bolsillo, me dice, ‘quien tiene miedo ahora’.

    Seguimos el juego, y pienso que debe ser muy incómodo para ella jugar ahora. Comienzo a jugar para dejar la bola en el centro, para ver que hace. Mientras al darme cuenta que ya están vacíos los vasos, voy por otro trago, creo que ya ha tomado suficiente pienso. Vamos jugando y ella perdiendo, queda una bola en el centro nuevamente y al tener que jugar veo su falda subir, y la mirada de los chicos fijas en ella. Ya uno de ellos no puede disimular su erección, y se toma el pene sobre el pantalón. Seguro este se la hace hoy pensando en ella, pensé.

    Ella ha metido dos bolas y quedan dos en la mesa, sabe que va a perder y me pregunta cuál será mi penitencia. ‘aun no pierdes, calma, si pierdes te digo’.

    Jugamos y en un momento que está del lado contrario a los chicos y yo al lado, ella se inclina intencionalmente, abre las piernas, el vestido se sube un poco, y paso mi mano por su espalda, bajo hasta sus nalgas y acaricio sus genitales, que puedo sentir que está muy mojada.

    ‘Me gustaría me cojas aquí’, dice. ‘Creo que los mojitos te han puesto a punto’, respondo, ‘deja que lleguemos a la habitación’.

    Terminamos de jugar, evidentemente gane, y me pregunta, la penitencia, ‘hoy no mañana la pediré, vamos que quiero que seas mía’.

    Salimos de la sala de juego, puedo ver a los chicos siguiendo con su mirada a mi mujer, nos vamos rumbo a la habitación.

    Al entrar, nos fuimos a la cama e hicimos el amor con gran deseo. Cabe destacar que el pensar que mi mujer era observada por esos chicos, me hacía tener el miembro muy rígido.

    Mi mujer se colocó en cuatro y me dice, ‘métemelo por atrás, imagina que estas en el billar’. Le coloco cobricante y la voy dilatando con un dedo, dos tres y hasta cuatro dedos, luego acerco mi pene y lo voy introduciendo poco a poco. Ella me dice, lento pero hasta el fondo, no pares. Asimismo hago, cuando ya lo introduje me dice ‘dame duro, por favor’. Comienzo a bombear con fuerza y ella se agarra sus pechos con dureza, así voy cada vez más firme y ella cada vez más excitada. Ella me dice que va a llegar que no pare, y yo ya no puedo más y acabo dentro de su ano en medio de un orgasmo de ella muy intenso.

    Al levantarnos en la mañana, fuimos al restaurant para el desayuno, y caminamos por la piscina, allí estaban los chicos del billar. Me acerco y le digo, ‘mira los chicos que ayer te veían, yo creo que más de uno se la hizo en tu nombre’.

    Mi pareja me dice que quiere ir a descansar un poco, el licor que tomo anoche no fue normal. Yo voy recorriendo el lugar y veo un spa en un costado de la piscina, me acerco a ver que ofrecen, al entrar una señora de nombre Ana, me hace llegar una cartilla de lo que ofrecen, allí puedo leer descontracturante, relajante, adelgazante, antistress, así como otros más, pero existía uno que decía masaje erótico. Me acerco a la Sra. Ana y pregunto por este.

    La Sra. Ana me dice que es un masaje erótico que intenta hacer que ambos estén a punto de un contacto sexual, descubriendo las zonas erógenas y activándolas para que tu deseo sexual sea como un volcán a punto de erupción.

    Le digo, yo quisiera anotar a mi mujer y ver el masaje, eso puede ser. Claro me responde Ana.

    Apunté el nombre de mi pareja para las 4 pm para este tipo de masajes, directamente lo cancele.

    Subí a la habitación, ella estaba dormida, me acosté a su lado, y me quede dormido también. A la una de la tarde nos levantamos y bajamos a comer, le digo que ya sé cuál será la penitencia. cual pregunta ella, ‘quiero que te des un masaje, solo eso’. Como a ella le gustan, no comento nada. Bajamos a almorzar y aprovechar para acostarnos en la piscina. Al llegar las tres de la tarde subimos a la habitación, vimos TV y cuando se llegó la hora para el masaje, ella se colocó un traje de baño de dos piezas, negro con tiras de colores.

    Llegamos al spa y nos atendió una señora Ana, muy simpática y nos dice que pasemos al área de espera, me ofrecen una cerveza y mi pareja pide un vino tinto.

    A los cinco minutos nos dicen que pasemos, nos atiende un hombre como de 35 años, blanco, muy atlético con short y franelilla blancas. El espacio era amplio, con una camilla para masajes y un sillón reclinable. Le dice a mi pareja que se acomode y se acueste boca abajo.

    El masajista se coloca a un costado de ella colocándole un aceite con un spray por los hombros y un poco más debajo de la nuca y comienza a realizar el masaje por esta área, sus manos realizan un paso suave y pausado, ella voltea a verme y me envía un beso. Era evidente que estaba relajada, seguía colocando aceite aromático por la espalda y masajea con un poco más de intensidad. Mi pareja tenía un paño que cubría sus glúteos, la cual el masajista retira lentamente, su cuerpo queda totalmente expuesto al masajista, comienza a masajear por el costado de las preciosas nalgas y con un movimiento algo tierno desata las tiras posteriores de la parte superior del traje de baño, así como también en la nuca, el masajista hace halagos a la figura de mi pareja y ella no responde solo con unas gracias, siguió el masaje por la espalda y poco a poco bajo a los glúteos nuevamente, para desatar las tiras laterales del traje de baño, ella dice que no y me mira, yo le digo tranquila, relájate y disfruta. Coloca un poco más de aceite al final de la espalda y comienza a masajear hacia los glúteos, haciendo que el traje de baño descienda poco a poco. Coloca un poco más de aceite en cada una de las nalgas y suavemente las masajeó diciéndole que tenía un trasero muy lindo y firme; su esposo debe estar orgulloso de la mujer que tiene, ella no responde, pero puedo notar algo de timidez y excitación en ella.

    Pasa a masajear los pies y yo notaba como se quedaba mirando las nalgas de mi mujer, cabe destacar que en ese momento mi pene estaba comenzando a ponerse firme.

    Subió por las piernas, que fue acariciando lentamente y en otros momentos con firmeza. Subió a las muslos y masajeo desde arriba hacia la parte externa. El masajista baja nuevamente hacia los pies y veo como separa las piernas. Mi pareja esta como en shock, no dice nada.

    Nuevamente comienza a masajear las nalgas y coloca un poco de aceite en medio de las nalgas y comienza a recorrer toda la raja lentamente de arriba abajo, no tengo dudas que sus dedos tocan su ano, ese mismo que ayer fue mío.

    Ahora baja a los muslos y los masajes van de abajo hacia arriba por la cara interna de los muslos, rozando lentamente sus genitales con los dedos, nuevamente sigue de arriba abajo y puedo notar que mi pareja se está excitando, por lo que me mira como pidiendo que detenga esa penitencia

    Sigue el movimiento por los muslos, para esa altura de la sesión mi pareja ya estaba excitada, levantaba la cola perceptiblemente y su respiración era entrecortada y profunda

    En ese momento le dice que se dé la vuelta, ella sin responder accedió, se giró, y sus pechos quedaron al descubierto con sus pezones apuntando al cielo con un punto extremo de excitación, el masajista la tomó de las pantorrillas abriéndole las piernas, le quitó la tanga. Su cara era de máximo placer, seguro deseaba ser penetrada.

    Comienza a masajear sus pezones y pellizcar sus pezones con ternura, cada vez que lo hacía se estremecía, más de una vez escuche gemir, la sesión continuo en sus brazos, pechos, vientre, piernas y cuando masajeo su vientre entonces noto que su mano comienza a bajar hasta su totona, ella no ponía resistencia, su excitación no podía ser mayor, ya ni me volteaba a mirar, estaba fuera de sí, las manos acarician sus labios mayores y menores y también su clítoris, con sus dedos hábiles en sus genitales eras inevitable que un orgasmo está a punto de llegar, así efectivamente ocurrió.

    El continúa el masaje en esa zona y se inclina para decirle algo en el oído a mi mujer, la cual no responde. Aprovecha y besa su oído su mejilla y se acerca a su boca, besándola con pasión, a lo que ella responde con pasión.

    El masajista en ese momento se baja el bóxer, dejando al descubierto un miembro erecto muy firme y de nuevo se acerca a mi pareja y nuevamente le dice algo al oído. Ella nuevamente no responde, se voltea observa el miembro del masajista, con su mano izquierda lo toca y acaricia. El masajista se sube la ropa y se retira del salón.

    Antes de retirarse me dice, los dejo solos, salgan cuando deseen.

    Me acerco a la mesa, beso a mi señora y la acomodo al borde de la camilla con las piernas abiertas, y la penetro (jamás la he visto tan lubricada) con movimientos suaves, lentos, como permitiendo que la vagina de mi señora disfrute el momento, luego ella realizo un movimiento de caderas ante lo que llego al orgasmo de manera intensa y note que era un orgasmo además de intenso, largo. Continúe penetrándola y tiene otro orgasmo, y me pide que acabe dentro de ella, y eso ocurrió inmediatamente.

    Nos recuperamos y nos vestimos y salimos. Al salir la Sra. Ana preguntó si había quedado satisfecha con el «masaje», esta vez mi esposa se puso colorada pero de vergüenza, respondió que sí, el mejor de su vida.

    Camino a la habitación le pregunto a mi señora que le dijo el masajista, lo cual aún no me ha respondido.

     

  • Con la tía de mi amigo

    Con la tía de mi amigo

    Felipe es un buen amigo que conocí por Twitter, somos bastante cercanos sin duda alguna. Él me invitó un fin de semana a su casa, está de cumpleaños y su familia le hará una pequeña fiesta. Entiendo que estarán sus tías (algunas muy jóvenes y bonitas), ya las he visto antes y hay una que me trae loco, esta vez me la jugaré por ella. Se llama Sofía, no muy alta, pero con ricos senos y un muy buen culo, tiene 22 años y estudia enfermería.

    Llegué a la casa de Felipe y todos me recibieron muy bien, acomode mis cosas en un dormitorio que me habían asignado, luego salí al patio a saludar a los invitados. Fui conversando con todos hasta que llegué a ella, se veía muy linda a propósito, conversamos, le escuché sus historias y a medida que pasaba el tiempo intercambiábamos miradas coquetas.

    Comenzamos a beber y la situación se puso más agradable facilitando la conquista, ahora nos reíamos de chistes, había un poco de contacto físico con los brazos y los juegos de miradas se ponían más directas. Sofía entró a la casa a prepararse un trago a la cocina, yo esperé un momento y también fui tras ella, al entrar me pregunta: «que se te perdió?» y yo le respondí que quería un vaso (una mentira, sólo quería estar con ella a solas). Ella me pasó un vaso y yo me quedé parado al lado conversándole, le inventé una historia (de desamor) para despertarle su instinto básico de cuidado y empatía. En verdad yo ya estaba muy caliente mirándole las tetas, incluso, ya le había mirado el culo y noté que andaba con colaless, así que por mí cabeza ya habían pasado mil formas de culearla.

    Mientras le contaba mí historia noté que la había conmovido por lo que me propuso hacerme un trago el cuál acepté, yo seguí con mí historia hasta que ella en un acto de cuidado me abrazó, yo la abracé más fuerte y le hice sentir mí paquete, ella se corrió para atrás y me dice: «y eso? Parece que no estás tan triste, creo que tú necesitas otra cosa».

    Es ese momento se dio vuelta y refregó todo su culo en mi verga dura, mis manos se fueron directamente a manosear sus tetas, tomé sus caderas y empuje mi pelvis contra su culo, en ese momento me dijo que fuéramos al baño. Cerramos con seguro la puerta y empezamos a basarnos, ella metió directamente su mano bajo mí bóxer para tocarme el paquete y yo metí mis manos bajo sus pantalones para tocarle la vagina. Sofía no se demoró mucho en arrodillarse, bajarme los pantalones y meterse mí verga en la boca, con sus labios besaba mí glande y se lo metía a la boca, siguió mamando pero ahora se metía la verga entera, le puse mis manos en la cabeza para acompañar el ritmo mientras lo chupaba.

    De pronto se lo sacó de la boca y me dijo: «ya llevamos mucho rato acá, nos van a pillar, vámonos mejor» y le respondí: «pero cómo?, no me puedes dejar así de caliente, al menos prométeme que seguiremos más tarde» y con su cara de caliente y limpiándose los labios me dijo: «más tarde terminamos, hazte el cansado y di que te irás a acostar, yo me haré la enferma y entraré haciéndoles creer que vendré al baño pero en realidad pasaré a tú dormitorio».

    Tenía el plan listo, cuando salí me acerqué a Felipe y le conté, yo sabía que él se la quería culear también, pero era su tía, le conté que me había chupado la verga y que más tarde seguiríamos, Felipe estaba vuelto loco por lo que me pidió que lo invitara. Estaba difícil, ya que él era el sobrino de Sofía, a Felipe se le ocurrió la idea de que la convenciera para dejarlo mirar y grabar.

    Seguimos bebiendo y ya todos los familiares y amigos de Felipe estaban un poco pasados de copa, era el momento de actuar, avisé que me iría a dormir, que estaba muy cansado. Me fui a la cama y arreglé un poco, esperé un momento hasta que entró Sofía y sin decir mucho se lanzó sobre mí a besarme, le toqué sus tetas, su culo y su vagina, ella gemía porque yo le metía los dedos en su húmeda vagina masturbándola.

    Cuando ella me dijo: «ya, métemelo» yo le dije al oído: «te tengo una propuesta perrita» a lo que ella respondió: «dime papito» así que le susurre: «quiero que Felipe nos mire y nos grabe, es el cumpleaños de él y quiero hacerle un regalito» entre gemidos me respondió: «él es bastante caliente, lo he notado mirándome las tetas y si tú quieres, que venga». Estaba todo listo, Felipe llegó y se desvistió así que le advertí que él sólo grabaría. Él se puso en un rincón acomodó el celular en un mueble y se comenzó a masturbar.

    Me puse un condón y me acosté de espaldas, Sofía se subió, abrió sus piernas y con sus propias manos acomodó mí verga en la entrada de su vagina, se dio buenos sentones tragándose por completo mi pene. Montaba bien rico, con sus ojos cerrados, gemía como puta, sus tetas saltaban al ritmo de la cabalgata, el choque de su culo con mi pelvis sonaba como aplausos y la cama rechinaba de tanta acción. Felipe sólo miraba vuelto loco de excitación, no podía creer que al fin estaba viendo a su tía desnuda y culeando.

    Me levanté un poco, quería abrazar su cuerpo y sentirlo pegado al mío. Le metí dos dedos a su boca mientras ella montaba sobre mí y se los fui metiendo en su culito, ella me dijo en un tono de éxtasis y calentura: «por ahí no» y yo le dije al oído: «un poquito» y le metí el dedo, luego fueron dos y así fui estimulándola hasta que le dije: «quiero culearte como una perra, ponte en cuatro» ella sólo respondió: «lo que quieras papi».

    Así que rápidamente sacó mí verga de su vagina y se acomodó en cuatro dejándome todo a disposición mía, un culo gigante y una vagina bien jugosa. Le escupí el ano y de una sola metida mi verga entró toda, su posición en cuatro de desarmo y cayó en la cama, ahí aproveché de enterrársela bien adentro y sin sacársela la ayude a ponerse en cuatro nuevamente. La tomé de las caderas y la embestí cada vez más fuerte, apoyé mi cuerpo sobre su espalda y metí mi mano en su vagina para masturbarla.

    Cuándo los dos no podíamos más de excitación le dije: «quiero que el Felipe te chupe la zorra mientras yo te sigo dando por el culo» ella estaba tan extasiada que sólo dijo que sí. En ése momento que le hice un gesto con la cabeza diciéndole que le tocaba entrar, su cara se llenó de excitación y se acercó a nosotros, tomé a Sofía por las espaldas, agarrándole las tetas y la levanté dejándola en sus dos piernas, Felipe se acomodó y metió la cabeza por debajo de sus piernas y se puso a chupar la vagina jugosa, pudo sentir sus labios vaginales, su clítoris, su olor a zorra, había un poco de mí sabor ya que yo había estado ahí. Yo seguía clavándola, a Felipe se le paró la verga y bastó una sola mirada para que Sofía se pusiera en cuatro nuevamente y comenzara a chupársela. Por fin mi amigo tenía a su tía mamándosela.

    Me la seguí culeando, cada vez más fuerte, hasta que por fin en un orgasmo compartido me fui adentro de su culo, boté demasiado semen. Sofía cayó sobre la cama y el trío se deshizo, yo me senté, me saqué el condón y tome un descanso, todos descansamos sin decir nada. Me puse de pie al lado de Sofía y acerque mi pene a su cara para que lo mamara, se lo metió a la boca como si fuera un helado, Felipe le acomodó las piernas, se las abrió y se instaló a chuparle la vagina nuevamente, se podía ver en sus movimientos pélvicos lo caliente que estaba. Daba para un segundo round.

    Me volví a poner el condón, me acosté al lado de ella. Sofía estaba boca arriba con las piernas abiertas y yo sobre ella, tome mi pene y se lo enterré bien rico, que agradable sensación la de entrar en una vagina bien jugosa, nos empezamos a calentar mucho y cada vez sus gemidos eran más agitados y más fuertes, nuevamente le hice un gesto a Felipe para que se acercara y con mi mano empuje la cara de Sofía hacia su verga, nuevamente se lo empezó a mamar, esta vez él aprovechó de tomarle la cabeza y follarle la boca. Sofía se dejó, estaba entregada a dos vergas, una en su vagina y otra en su boca.

    Estábamos tan calientes, sobre todo Felipe, que estaba sin condón, a fierro pelado, acabó en su boca sin avisar, ella devolvió el semen de su boca y con su lengua esparció algo que quedaba sobre sus labios, su mentón y su pecho quedaron llenos de su semen. Toda esa escena me calentó tanto que acabé en su zorra caliente, jugosa y peluda. Felipe supo que todo había acabado así que se visitó, paró la grabación y se fue. Sofía sacó pañuelos y se limpió el semen que le había quedado por todos lados, el de la cara, los pechos y el culo. Se tapó con la sábana y se recostó al igual que yo…

    (Si tú también has tenido sexo con un familiar házmelo saber en los comentarios).

  • Ya soy el puto del equipo (II)

    Ya soy el puto del equipo (II)

    Jaime me dio lo mejor, pero me engañó.

    — ¿Estuvo bueno el partido de ayer?

    Oí que me decía Jaime por mi espalda. Reconocí su voz, me puse a temblar y pensé: «ya se sabe». No me daba pena que Jaime lo supiera porque yo deseaba tenerlo en mi culo, pero que se rumoreara sí me preocupaba, pues me asustaba el qué podrían pensar de mí y si con eso se acababa mi futbol, y si con esto se acababa el vestuario, y si con esto mis ojos dejaban de ver lo que buscaba, y…, me iba haciendo un lío.

    Jaime me agarró del cuello poniendo su brazo por detrás y pellizcaba suavemente mi cara:

    — Doroteo, dime cómo acabó el partido de ayer…

    Me gustó que me llamara por el nombre, todos me llamaban flaco, flacucho, delgaducho o «eh, tú». Que Jaime me dijera el nombre mío y todo entero hizo que entrara en confianza y me gustó. Le miré a la cara y ganas tenía de darle un beso, pero me contuve.

    — Jaime, ayer no hubo partido, sino entrenamiento, pero no viniste.

    — No tenía ganas y aprovechando la amenaza de huelga o paro o esto que se aproxima, me puse a pasear y te vi que salías detrás de Abelardo, cuando ya otros hacía tiempo que habían salido…

    — Yo siempre salgo tarde, tras recoger los materiales…

    — Eso es cierto, no te preocupes si no quieres no me cuentes, pero está bueno este Abelardo, ¿no te parece?

    Me quedé quieto sin caminar y le pregunté:

    — ¿Qué te ha dicho?

    Me respondió:

    — Luego, sí ha habido algo, ¿no?

    — Por fa, Jaime, deja a Abelardo tranquilo y dime de verdad qué quieres, —respondí.

    — ¿Qué piensas tú de mí? Dímelo, dímelo, no pasa nada, —dijo Jaime.

    — Pues…, verás, no sé, pero…

    — Dímelo, no te preocupes, queda entre nosotros, —insistió Jaime.

    — Si te digo lo que pienso igual me darías una paliza, prefiero no decirte nada…

    — Doroteo, por favor, no te pegaría por nada del mundo, quiero que me hables y me digas qué piensas de mí, me caes bien y quiero ser tu amigo…

    — ¿Luego me dirás lo que piensas tú de mí?, —le pregunté.

    — Te lo digo ya… Me gustas, Doroteo, me gustas…

    Miré a diestro y siniestro y sorpresivamente le di un beso a la cara, muy cerca de los labios y le dije:

    — Yo pienso que eres fenomenal, juegas muy bien al futbol, tienes unas piernas preciosas, tu cara es bonita y tienes un pene que baila fenomenalmente.

    — ¿Eso es lo que piensas de mí, Doroteo?, ¿de verdad?

    — No.

    — ¿No?, —dijo abriendo del todos los ojos y formando una uve invertida muy graciosa con las cejas.

    — Eso no es todo…

    — Ah, entonces ¿qué más…?

    — Que eres provocativo, que no tienes vergüenza de ir desnudo porque te paseas en los vestuarios bailando tu polla, que eres genial, que tienes un cuerpo divino, bien definido que bien pudiera ser de algún dios del Olimpo, eres imponente, que me gustas y que deseo que un día tu polla esté en mi culo para darme gusto…; si esto último no te gusta, lo borras de tu mente, pero me has preguntado insistente en qué pienso, aunque también sé que eres un tanto malvado y aprovechado.

    Agaché la cabeza y comencé a caminar por el campus, él iba a mi lado a mi mismo paso. A mí me sobraba tiempo para entrar a mi clase, todavía me faltaba una hora, pero sus compañeros estaban corriendo para que no les cerraran la puerta.

    — Llegarás tarde a tu clase y no podrás entrar, —le comenté.

    — Ya no voy a ir a clase, me quedo contigo, eres mejor que una clase, pero quiero hacerte una pregunta y me vas a contestar muy sinceramente…

    — Yo siempre contesto sinceramente, ni muy ni poco, digo la verdad o me la callo, —le dije.

    — De eso sí tienes fama, de poco hablador y escuetamente decir las cosas justas y verdaderas.

    — ¿Te parece mal?, —pregunté.

    — No, me parece fenomenal, eso es de ser hombre de una sola palabra, sin pasteleos…, pero dime: ¿Quién te gusta más Abelardo o yo?

    — Abelardo está muy bien, tú eres más guapo, él tiene la polla más larga, creo que es más inteligente que tú y que yo, pero tú juegas a futbol mejor que él, eres el mejor de todo el equipo, pero no sabría decir mucho más, porque no te he probado…

    — Eso me lo has dicho muy directamente, ¿es que lo deseas?, —me preguntó.

    — Sinceramente, sí, lo deseo ardientemente, mira cómo se me pone la polla, sentémonos en ese banco un momento que me la acomode con disimulo.

    Nos fuimos a sentar en uno de los banquillos del campus, no hay muchos, pero a esa hora estaban vacíos. No se veía casi gente. Una vez sentados uno al lado del otro, intenté acomodar mi polla y me dijo:

    — ¡Quieto, no te toques!, yo te la acomodo que no hay nadie.

    Metió mano por encima de mi jean y no podía acomodar porque buscaba el calzoncillo. Entonces le dije:

    — No hay ropa interior, solo el pantalón, échala a un lado…

    Me miró después de acomodar mi polla y me dijo:

    — ¿Con esa polla tan enorme y eres pasivo?, —se rió, pero no se burlaba de mi polla sino de mi supuesta estupidez.

    Yo también me reí y le dije:

    — Mi culo es mejor y me da más placer. A veces me cuesta eyacular y nadie querría que le metiera mi monstruo en su culo; yo he entrenado el mío con muchos instrumentos y soporto cualquier polla; no es que sea pasivo, es que me resulta más cómodo.

    — Doroteo, yo soy versátil, si tú quieres te puedo follar y te puedo ayudar a que me folles, tendré paciencia, —así se ofertó.

    — No sé, no sé cómo podría ser eso, pero…, —ahí estaban mis dudas.

    — Pero qué, ¿es por Abelardo?, ¿te ha comprometido? ¿A qué temes?

    — Es que no quisiera en los vestuarios, y no sé como podría ser, le dije claramente.

    — En mi casa, mis padres no están casi nunca y no tengo hermanos.

    Entonces quedamos que ese mismo día nos poníamos nosotros de huelga práctica y nos fuimos a su casa, al que salíamos ya a la calle, Marcos entraba y saludó diciendo:

    — Hola, ¿es que no hay clases?

    — Sí, te están esperando, nosotros, eh…, ah…, nos hemos salido porque siento una dolencia y él me acompaña a casa.

    — Vale, vale, ponte en forma y que te vaya bien, —dijo Marcos que llegaba tarde a su segunda clase.

    Entramos en la casa de Jaime; modesta pero bien puesta, con gusto, tercer piso, con salón y el dormitorio-estudio de Jaime que es muy espacioso, más adentro cocina, vivienda paterna; sus padres entran por la puerta C y Jaime puede entrar por la puerta C y por la B, que es por donde entramos en esta ocasión. Primero quiso que nos calentáramos de cara al televisor y puso una peli porno, un tipo con dos mujeres que hacían de todo, muy poco animado aquello. Luego puso una para que me animase más y era de porno gay. Me animó y trajo cervezas, pero previo a las cervezas tomamos una copa de un licor Jägermeister, que es un licor de color oscuro, según dicen elaborado a base de mas de 50 hierbas distintas, como anís, regaliz, bayas de enebro, jengibre, etc., lleva como un 35% de alcohol. Nos tomamos una al comienzo como chupito y luego otra en copa grande mezclada con una botella de cerveza. Cada vez que nos acabamos la copa, tomábamos otra con el mismo licor.

    Comenzaba a sobrar la ropa. Empezamos por quedarnos descalzos para poder meter los pies encima del sofá. Nos habíamos sentado en el sofá, uno a cada esquina mientras los dos tipos de la televisión estaban haciendo de las suyas hasta desnudarse para meterse en la piscina. A partir de aquí la película seguía pero no me acuerdo de nada. Recuerdo que Jaime se quitó la camiseta y yo no iba a ser menos, pero pero de inmediato Jaime se me echó encima para abrazarme y besarme, lo que de verdad me gustó y me quitó la camiseta que yo llevaba. Antes ya me había quitado yo mismo la sudadera sin capucha y fina que no tiene mangas. Poco a poco, estando con los cuerpos pegados nos sentíamos, al menos yo, nuestras pollas endurecidas y con ganas de salir de su escondite.

    Jaime se dio cuenta de que yo no llevaba cinturón y me descorrió la cremallera del jean para meter mano, yo saqué el botón del ojal y su sorpresa fue grande cuando no solo vio mi polla de inmediato, sino porque eso ocurrió al no llevar ropa interior como es mi habitual costumbre. Yo le abrí su jean, quitando el cinturón, abriendo el botón y la cremallera paulatinamente con cierto aire sexy, y descubrí que llevaba un jockstraps muy tentador de color rojo con las cintas negras. Se notaba el paquete que formaba la bolsa del jocks y puse el dedo sobre la cinta superior por delante para abrirla y ver, pero no me dejó mirar. Entonces puse la mano dentro —eso sí lo permitió muy placenteramente— y toqué la suavidad de su pubis, perfectamente rasurada recién en ese mismo día como para sorprenderme —pensé yo—, lo que consiguió. Le sonreí y me entraron ganas de besarle mientras con la mano dentro de la bolsa de su jocks acariciaba su polla imaginando su magnitud gracias al contacto.

    Mi pene comenzó a erectarse y yo lo deseaba. Jaime me acariciaba la cara y me daba besos a piquitos por todo mi rostro, frente, ojos, cejas, nariz, no dejó ni una pulgada de mi rostro sin besar, mientras yo le acariciaba su pubis y su polla sin cesar dado el placer que me producía la suavidad. Inopinadamente nos dimos un vuelco en el sofá y nos pusimos en 69, pero Jaime seguía con su jockstraps que no me permitía sacar para liberar su polla, entonces entendí que quería que me comiera su culo. Lo miré, lo olí y estaba muy limpio y perfumado. Me quiso sorprender y lo consiguió. Me puse a lamerle el culo, tan limpio y sin pelos, suave como la seda y el se comía mi polla.

    Como Jaime llevaba la iniciativa, me puse a obedecer. Pero todo parecía que yo no iba a ser el pasivo de abajo sino el pasivo de arriba, porque me estaba comiendo la polla como para ponerla muy dura e hincharla, ya que la comía horrible, con dentelladas de vez en cuando, pero yo no me quejaba porque me producía peculiar placer no vivido hasta ese momento. Para mí parecía que el mundo se había revuelto y todos los estereotipos tantas veces dichos se caían como pétalos de flores marchitas. Mí lengua y dedos iban trabajando en el culo de Jaime y escuchaba sus fuertes gemidos como de puta ardiendo. Metí la lengua adentro, aunque no ta tengo muy larga es bastante puntiaguda y en base al ejercicio penetra fuerte y me la capturaba cerrando su esfínter. Entonces metía dedo para liberarme y poco a poco conseguí meter tres dedos y pudo añadir otro, pero Jaime me empujo y me echó sobre la alfombra.

    Se bajó del sofá y se tumbó de espaldas poniéndose dos cojines del sofá bajo su cadera y me dijo:

    — ¡Rápido, maricón, echa tu polla de inmediato, antes de que me cierre!

    Cogí sus tobillos cada pie en una mano y me lo monté a los hombros, para levantar su culo y puse mi polla en la puerta de su ano. Iba haciendo amagos de penetrar pero con la intención de acostumbrarlo y me gritó:

    — ¡¡Déjate de mariconadas, puto, deja esas mierdas, maricón, y métela!!

    Encabronado me puse y me dolió lo que me decía y me gritaba y entonces la puse derecha en su ano y empujé fuerte, tan fuerte que entré, gritó, se quejaba:

    — ¡¡Bruto maricón, puto animal, vete con cuidado que me rompes!!

    No le hice caso y como me iba diciendo otras cosas que ni recuerdo, iba hiriendo mi corazón y llegué hasta el final, por más que yo empujaba ya no entraba y le vi medio morado y llorando. Me quedé quieto, pero sin preocupación sino medio enfadado y con ganas de continuar hasta matarlo. Por fin se movió, me sonrió y me dijo suplicante:

    — Anda, amigo, qué bueno has estado, ahora, por favor, fóllame todo lo más que puedas. Inicie el mete y saca lento pero eché dos escupitajos a la entrada de su culo e iba poco a poco tomando carrerilla, hasta que ya fue a tope; yo mismo, mientras sudaba y sentía en mi espalda correr el sudor que me animaba a más, sacaba mi polla, aun siendo larga, de golpe y de golpe la metía, la sacaba entera y a él lo vi gozar, hasta que en una embestida en profundidad, se fue contra mi cara y mi pecho echando todo su semen que a su vez iba cayendo incluso encima de él. A los labios me cayó un acúmulo de líquido seminal como grumo y quise probarlo, muy salado, pero me gustó. Acabé medio muerto y echando mis flujos dentro de Jaime que se lo estaba gozando. Me caí luego sobre él casi de golpe y me quedé besándole. Entonces vi en su frente otro acúmulo de semen como medio garbanzo y lo probé, estaba muy espeso y le pregunté:

    — Jaime, ¿cuánto tiempo hace que no has follado?

    — Desde el colegio, —respondió.

    — ¿No te masturbas?

    — Muy de vez en cuando…, ¿porqué me lo preguntas, Doro?

    — Por tus grumos, no es nada malo, ni es enfermedad, pero tan denso como tu semen significa que tu hábito sexual es débil. Tienes que ejercerte más, para aclararlo un poco.

    — ¿Cómo sabes eso?

    — Porque lo leo, el semen ha de ser denso y no transparente, eso es bueno para su efectividad en la vagina que es más ácida y como que se defiende para llegar vivo al útero, pero con hombres no es tan agradable, o tienes sexo o te masturbas.

    — Pero a ti te ha gustado, porque has comido dos veces…

    — Me lo comería todo, es un salado el de tu esperma que me ha gustado mucho por ser intenso…

    — Me sorprendes Doro, y todos te tenemos como un maricón de mierda y sabes todo eso.

    — Tu semen es bueno para hacer hijos, ¿porque eres gay?, —le pregunté.

    — No sé, me gustan los tíos como tú, aunque me luzca ante los demás de muy macho, me gusta ser pasivo, siempre había deseado una polla como la tuya en mi culo.

    — Ya la tienes, —le dije besándolo.

    — ¿Qué te parece si tomamos algo?

    Saqué mi polla ya blanda de su culo y se cogió de ella para llevársela a la boca, luego dijo:

    — Ahora sabes a mí, hueles a…

    — «¡Semenı», —dijimos los dos a la vez.

    Nos levantamos del suelo de madera y sacó dos cervezas de una pequeña nevera que estaba encerrada tras una puerta de la estantería donde hay libros de lujo que nunca ha leído. Tomó un papel y limpió del suelo las gotas de semen que se veían. Me dio otro papel absorbente y él se tomó otro para limpiarnos del semen uno al otro. Pero en ese momento me puso un dedo en la puerta del culo y aflojé para que entrara y parece que se le escapó y lo metió, apreté aprisionándolo y sentó una raspadura cuando lo sacaba, que me levantó la polla de inmediato. Me serené y fui a tomarme la cerveza.

    Cuando ya estábamos para acabar la cerveza, me pregunta:

    — Doro, ¿cómo tienes esta noche?

    — Normal, como siempre, ¿por qué?

    — Voy a estar solo, si me acompañas…

    — ¿A dormir o a follar?

    — A follar y luego a dormir…, cenamos juntos, yo preparo la cena aquí en casa y podemos ver una peli para animarnos…

    — ¿Es una cita?, —pregunté.

    — Me gustas, Doro, me gustas.

    — Entonces hasta las noche, vengo como a las 8, cenamos pronto y tenemos tiempo hasta para dormir…, ah, y yo traigo una botellita.

    Me acerqué a vestirme rápido y lo abracé, lo besé y salí presuroso hacia casa. Todo el tiempo estuve pensando en Jaime y no me lo sacaba de mi entrecejo. Comencé a soñar en otra vida. ¿Sería mi vida mejor si me enamoraba de Jaime? Todo comenzó a tener otro color; comencé a montar mi vida en esa tarde. Llegada la hora de ir a casa de Jaime, arreglé mi mochila y le dije a mi taita que me preparara algo porque iba a estar con un amigo, le indiqué de un pastel o un postre. Tuve suerte, porque tenía uno preparado para darme gusto y puse dos botellas de champaña en la bolsa dentro de un pack congelador para que llegaran frías a mi cita en casa de Jaime.

    A los cinco minutos antes de las 8 me encontraba en la puerta de Jaime. Esperé los cinco minutos para llamar a su puerta con extremada puntualidad. Me abrió la puerta y me hizo pasar al salón, allí encontré a Buffon, un compañero del equipo. Hablamos un rato y por fin se declararon ante mí, eran de hacía unos meses novios en firme, me dijeron. Cuando le pregunté a Jaime por qué no me había dicho nada para que yo pudiera decidir qué hacer sabiendo de qué iba, me contestó:

    — Nosotros solo queremos hacer un trío y para eso te necesitábamos. Buffon es mi pareja, él es activo y puede combinar contigo para que yo alcance a tener una doble penetración…

    Me puse de pie, no sabía si irme o quedarme. Por momentos pensaba que lo mejor sería irme a casa y dejármelos plantados, pero temía lo que descubría ya en sus ojos por la firmeza que tenían; si me negaba seguro que al día siguiente ambos iban a decir una sarta de mentiras y calumnias contra mí. Así que les hice la siguiente propuesta:

    — Comenzamos ya mismo, antes de cenar, primero os follo yo a los dos, comenzando por Buffon y luego tú, Jaime; después, si tenéis ganas, hacemos la doble penetración.

    También vieron tal firmeza en mis palabras que temieron que yo pudiera hacer algo contra ellos si no aceptaban. Se cumplió la ley del cobarde: «Piensa el ladrón que todos son de su misma condición».

    Allí mismo, en la sala, sin esperar a ver película alguna, ni cena, ni copas, me desvestí. Entonces Buffon se puso a llorar al ver mi verga levantada a tope. Jaime le decía que él ya la había sufrido y ahora le tocaba a él, que por eso era idea suya. Se desvistieron lentamente ateridos y temerosos, como si mi verga fuera una pistola que les amenazaba la vida. Cuanto estuvieron desnudos, les indiqué que se colocaran con las manos sobre el respaldo de del sofá. Cogí la derecha de Jaume y se la puse en su trasero para que se fuese perforando el culo. Saqué de mi mochila un cigarro puro habano que estaba en su funda de aluminio y con ello y saliva le fui perforando el culo a Buffon. En cuanto consideré que ya se había quejado por lo que yo forzaba, me ensarté un condón adecuado a mi verga y, como si estuviera en la suerte de matar al toro, la ensarté de una estocada en el culo de Buffon. Los gritos debieron de haberse oído en toda la avenida porque todavía resuenan en mi oído.

    Desde el primer momento lo follé con furia y cada vez se quejaba más y gritaba hasta llorar. Sabía que le hacía daño, pero mi corazón también se dolía. Saqué mi verga tal como estaba y del mismo modo la ensarté en el culo de Jaime. Fue lo que se dice una operación sin retorno, de uno pasaba al otro sin parar, ambos estaban ya totalmente volcados por debajo del cuello sobre el respaldo del sofá y saqué mi polla, me desprendí del condón y derramé todo mi esperma encima de las espaldas y culos de semejantes amantes estúpidos de mierda.

    Esperé que se pudieran levantar y vi cómo les fallaban las piernas. Cuando se volvieron hacia mí les pregunté:

    — ¿Sus señorías desean que hagamos el trío para la doble penetración?

    Me vieron con mi móvil en la mano, con el que había filmado sus culos siendo penetrados alternativamente y respondieron al unísono:

    — ¡No!, por favor, ¡no más!

    Me vestí cuando ellos se echaron encima del sofá doloridos. Recogí mi condón que había dejado sobre la mesita y lo guardé en la mochila para no dejar señales. Una vez vestido, me llevé el pastel y las dos botellas para tomármelas en casa. Al que doblé la esquina de la avenida, comencé a llorar hasta llegar a casa. Me eché a la cama hasta el día siguiente que no les vi para nada en la universidad.

    En la tarde había entrenamiento. Buffon no acudió, ya no vino nunca más. El mismo entrenador lo buscó, pero Buffon no quiso hablar con él. Jaime, al acabar el entrenamiento vino a disculparse y le dije que se disculpara delante de todos y contara todo o mejor que no se disculpara ni conmigo y todo se habría acabado. Se fue sin pasar por las duchas, ya nunca más paseo su culo desnudo y su polla como badajo moverse entre sus piernas. Nunca más se duchó en los vestuarios.

    Tiempo después supe que Buffon y Jaime habían dejado de verse ese mismo día después de una discusión que habían tenido. Según me contó Abelardo, Jaime le daba la culpa a Buffon porque quería contratar a alguien para hacer un trío y Buffon le daba la culpa porque había traído a un animal, la persona menos adecuada. Le pregunté de quien se trataba y me aseguré que no querían saber nada del asunto porque era un perfecto desconocido que Jaime se había encontrado ocasionalmente del que no sabían ni el nombre. Fue entonces cuando dejé de apesadumbrarme por lo acontecido.

    Esa misma tarde, al salir del vestuario, me esperaba Marcos para decirme que deseaba hablar conmigo.

  • Vi a Patricia y a su alumno en pleno acto

    Vi a Patricia y a su alumno en pleno acto

    Hola a todos, me presentaré antes que nada. Me llamo Adolfo, tengo 56 años y soy cabeza de una universidad en la zona norte del país, me reservo el dónde. Soy de piel morena oscura, mido 1.81, peso actualmente 117 kilos, se nota bastante mi sobrepeso, pero eso no opaca el tamaño de mi miembro. Me mide 18 centímetros en erección, puede que poco más si bajara de peso, pero llevo siendo así casi toda mi vida y a esta edad pocas cosas me importan menos que eso. Siempre llevo mi barba bien recortada y mi cabello también, ya están ambas blancas por la edad.

    Bien, esto empieza la semana pasada. Tuve que ir a la universidad por la noche, estar presente en una votación respecto al plan de estudios de varias carreras. Acabó temprano, relativamente, eran apenas las diez de la noche cuando por fin tuve la oportunidad de irme, pero decidí quedarme un rato más a darle la buena cara a los docentes, darles la despedida y hacer tiempo para fumar cigarro sin que mi esposa se entere, además, la universidad de noche es mi santuario. Puedo pasearme por los pasillos si quiero con la verga de fuera, nada ni nadie puede verme, si eso las cámaras pero sé dónde cuidarme. Suelo pasearme de un edificio a otro o entre pasillos. Se vació totalmente para las doce y fue entonces cuando mi caminata empezó. Encendí mi cigarro y caminé junto a la reja que separa la calle del interior, pasé la caseta, seguí más allá hasta llegar al lado del primer edificio. Todo estaba en completo silencio, sólo escuchaba mis pasos y al viento moviendo los pinos.

    Todo iba bien, me paré para encender otro tabaco y entonces me di cuenta de algo raro. Al final del edificio, en el último aula, la que va dirigida a derecho, juicios orales, la luz estaba prendida. Decidí apagarla cuando, inevitablemente, pasara por ahí. No le di mayor importancia. Seguí caminando hasta que, finalmente, me llegó un dulce sonido de gemidos. Al principio me asusté. Gemidos en la noche en la universidad, pero luego pude sentir como un escalofrío me bajaba de la espalda al darme cuenta de que eran gemidos de placer. Alguien estaba cogiendo cerca y yo los escuchaba.

    Enseguida, seguí caminando, intentando acercarme a la fuente del sonido. Llegué a la ventana de juicios orales y vi a Patricia, la única profesora negra de la escuela, sentada sobre un hombre al que no pude identificar en el momento. Él estaba sentado sobre el escritorio con las piernas bien abiertas, Patricia claramente estaba siendo penetrada por un pene que, con sólo ver el pedazo que entraba en la vagina, supe que era muy ancho, más de lo normal. Ella llevaba el ritmo y él simplemente se limitaba a acariciar el vientre embarazado de ella. Subía y bajaba a su antojo y me quedaba claro que, quien quiera que fuese el tipo, no era su primera vez. Movía ligeramente la cadera, hacía que su pene se moviese de manera sutil mientras Patricia lo disfrutaba. Verla así me puso a cien en un segundo, su hermoso rostro, su amplia frente, sus enormes tetas (que ya eran hermosas antes del embarazo), su culo, su estómago…

    Todo era perfecto. Me escondí tras un par de arbustos y saqué mi pene para masturbarme. Comencé lentamente, siguiendo el ritmo a Patricia en su subir y bajar, imaginaba que estaba en el lugar de ese puto suertudo. Sus testículos eran grandes y estaban ligeramente peludos. Por un segundo pensé que podría ser su esposo, pero descarté la teoría al momento en que mi vista se acostumbró a la luz. Era alguien moreno, no blanco, la muy perra le montaba los cuernos a su marido. Eso sólo me hizo excitar más.

    «Bebé, dame más duro, bebé».

    Cuando dijo eso, juro que mi pene se puso más duro de lo que había estado en casi una década.

    El tipo la tomó de las piernas y, poco a poco, se puso de pie sin sacar su miembro. Se puso de costado y la llevó hasta el escritorio, donde Patricia apoyó sus manos en el borde y levantó su culo a Caleb. Pude ver su rostro y reconocer su musculoso cuerpo. Segundo semestre, estudiante destacado. Su piel morena clara combinaba muy bien con la piel negra de patricia y sus músculos complementaban a la perfección las curvas de una mujer como Patricia. Le puso una mano en la cadera y la otra en un hombro y le dijo algo a Patricia que no alcancé a escuchar. Sin piedad alguna, comenzó a darle con todas sus fuerzas por la vagina, sus caderas se movían con rapidez y los gritos de Patricia mostraban más dolor que placer. Una nalgada con la mano de las caderas y una sonrisa muy macabra en su cara mientras Patricia flaqueaba en las piernas. No tardó mucho en abrazar a Patricia por el vientre y comenzar a mover sus caderas de forma más delicada.

    Acariciaba su panza y besaba su cuello por detrás. Fue entonces que lo vi. Sacó su pene para dejar salir la eyaculación de Patricia, misma que parecía como si alguien hubiera vaciado una botella en su coño y lo estuviera expulsando. Su pene era horroroso. Mis 18 centímetros se quedaban cortos, era como tres latas de cerveza en lo largo y quizá como media lata de ancho.

    Mientras Patricia eyaculaba, él rodeó sus caderas con los brazos y la ayudó a sentarse, tanto así le había hecho flaquear en las piernas. Los perdí de vista un momento, ambos estaban sentados, el marco de la ventana no me dejaría ver desde donde estaba. Con mi pene en mano, comencé a acercarme poco a poco. Hasta que los vi a los dos. Patricia tenía las piernas echadas a un lado, estaba apoyada en el enorme pecho marcado de Caleb y se estaban besando. Ambos tenían las manos en la panza de Patricia. Comencé a pensar en que ese bebé podría ser de Caleb, no tardaron ni un minuto en confirmarlo.

    «Es nuestro niño», dijo Caleb cuando por fin se separaron.

    Por unos momentos, dejé de escuchar y me perdí en el pensamiento de que este alumno había embarazado a la mujer más bella de la escuela. Mi pene actuó por sí solo. Una espesa y gran eyaculación voló de mi pene con una fuerza que no recordaba tenía. Cerré mis ojos.

    Al abrirlos, me encontré a Caleb levantándose y acercando su pene a la boca de Patricia, misma que en cuanto lo tuvo al alcance lo tomó con las dos manos y lo metió a su boca. Se notaba semierecto. Tenía el pubis cubierto por una muy delgada capa de pelo, se rasuraba, a diferencia de Patricia, que tenía el pubis bien cubierto por una alfombra negra. Vi como Caleb se inclinaba para pellizcar uno de los grandes y erectos pezones de Patricia, con su areola grande y tetas perfectamente redondeadas con la caída más bella que haya visto en el seno de una mujer. Caleb no tardó mucho en eyacular. Patricia lo sacó de su boca y recibió en la frente y rostro una sorprendentemente pequeña cantidad de semen, yo mismo había eyaculado más hacía unos momentos, esperaba más de unos testículos tan grandes y un pene tan monstruoso. Caleb se puso en cuclillas y comenzó a lamer su semen de la cara de Patricia y finalmente, cuando tuvo la lengua bien forrada de semen, le dio un beso a Patricia.

    «Ocupas proteína para el niño», dijo Caleb.

    «Me sobra de esa, amor». Le respondió Patricia.

    Caleb la ayudó a ponerse de pie y juntos se abrazaron y se dieron un apasionado beso frente a mí.

    Una perra de 31 años y un chamaco de 19. Supe que era mi oportunidad de compartir semejantes bellezas. Saqué mi celular y comencé a grabarlos en pleno beso. Caleb tenía las manos en la cintura de Patricia, misma que tenía una mano en el pecho de Caleb y la otra en su flácido y grueso pene.

    Publico esto porque no sé cómo saldrán las cosas. Este viernes haré mi movimiento, hay un fin de semana largo para ese par. O eso espero. Si pasa algo, publicaré otra vez.

  • Milena, chiquita pero fogosa

    Milena, chiquita pero fogosa

    Esto vivido con Milena, sucedió de la manera más inesperada, pero he de confesar que fue rico disfrutar de su cuerpo, el hacerla mía hasta la última fibra de su pequeño cuerpo.

    Empezamos desde el principio. Conocí a Milena, que cuando la conocí tendría unos 34 años, en un Grupo de Oración en agosto del 2015 aproximadamente, pequeña de estatura, alrededor del 1,40 m., de 50 k., bonita silueta, culito redondito, senos medianos redondos, morena clara, cabellos a la altura de los hombros, ojos marrones, labios un poco gruesos, bonita de cara y trato, en fin, a pesar de no tratarnos al principio con esa confianza no es pretenciosa, más bien sencilla y eso resalta su belleza.

    En fin el taller de dicho grupo terminó en agosto 2016 y para octubre ella me ayudó para una actividad de dicho grupo, comenzamos a tratarnos con más frecuencia, conocí a su novio de ese momento Javier, un hombre de mi misma edad, ella me pide que intente ayudar a su novio a ingresar en la empresa trasnacional donde yo trabajo pero a nivel del comedor, ya que Javier es chef, sin ofrecer grandes expectativas hablo con las personas del sindicato, quienes ya lo conocían, puesto que había trabajado con otra empresa de comida.

    Como Javier entró rápido, Milena estaba muy agradecida, de hecho ese 23 de diciembre compartí con ella y Javier en su apartamento, pero notaba que había cierta incomodidad entre ellos, pensé que eran ideas mías, pero el tiempo me dio la razón. Para finales de Julio 2017, me encuentro a Milena en el centro y nos ponemos a charlar, ella me comenta que por la situación país se iba de Venezuela por unos meses, nos sentamos en un puesto de comida, ya que quería comprar 1 cachapa (Torta de maíz muy deliciosa).

    Pide la cachapa para llevar y me comenta que las cosas entre ella y Javier no andan muy bien, que ya ella tiene 36 años, que quiere casarse pero no lo ve muy entusiasmado, en fin hablamos muchas cosas, ya yo venía algo embobado con esas tetas que a pesar de usar una franela algo holgada prometían ser de muy buen porte, cosa que luego constaté y disfruté, ya que había ido al apartamento de la mamá de Milena y de Javier a tomar café y hablar con ellos y en una ocasión Milena llevaba puesta una mini falda de blue jeans franela que dejaba ver sus hermosos senos, recuerdo que ella se me sentó al lado y dicha franela le quedaba algo suelta y como soy alto (1,84) pude contemplar ese par de masas carnosas, como pude traté de disimular pero desde esa fecha traigo esa imagen en la mente, haciéndolas protagonistas de muchas pajas, total hablamos, se desahogó conmigo contándome cosas, tratando de ser objetivo y puntual traté de aconsejarle.

    A la semana de haber hablado con Milena le escribo para reunirnos ya que se iba para esa semana y me comenta que terminó con Javier, nos encontramos en su apartamento tomamos café. En octubre para finales, arribó al país estuvo en Panamá e Italia, en Noviembre ya en vísperas para la navidad, me invita para su apartamento un sábado en la tarde, después de la misa nos fuimos a su apartamento, ya teníamos la sangría y una botella de vino, nos pusimos a hablar y oír música, en eso sonó una canción de Chayanne y noto como los ojos se le humedecen a Milena, ella toma el control del aparato de música y la quita por otra más movida, como teníamos un pendrive que era mío me pide ver la carpeta de merengues, la guío y coloca canciones de Rubby Pérez Bonnie Cepeda, acto seguido procedo con mi pañuelo a secar su lágrima que empezaba a deslizar por su mejilla, estábamos de pie, tuve que doblarme algo ya que me daba casi más abajo del pecho por su estatura, ella instintivamente me abraza y le correspondo, el sentir sus pechos en mi abdomen hizo que mi miembro empezara a cobrar fuerzas, sentí temor no fuera Milena a pensar mal, pero sentí que me abrazó con más fuerza, como buscando apoyo, consuelo, empezó a llorar y le correspondí el abrazo, le dije que llorara para que desahogara, mi pene estaba tieso, sentía mi corazón latir con fuerzas como si se quisiera salir del pecho, tomé aire, me senté y la tumbé al sofá para que se sentara y abrazarla, luego de unos minutos de descargar un cumulo de emociones aprisionadas en su pecho e interior, me comentó que se sentía mal por la fecha y la ruptura con Javier, me dijo que la disculpara y le dije que por mí parte no había problema, que se sintiera en confianza, estábamos sentados en un sofá algo grande y la abracé, la recosté en mis piernas, quedando su parte trasera de la cabeza sobre mi pene que instintivamente palpitaba, le acariciaba su cabello, ya estaba más calmada, en eso se queda mirándome a los ojos y me pregunta sí me sentía bien, respondo que sí extrañado de su pregunta y riéndose se incorpora y me dice:

    -Ay Ale debes ser fuerte.

    Se levanta y va por más sangría, cuando regresa con los 2 vasos llenos sonaba una canción merengue pero lenta y con su mano me invita a bailar, me levanto algo apenado ya que se me notaba apenas la erección la abrazo guardando cierta distancia pero ella me atrae a su cuerpo, me tiene las manitos un poco arriba de mis nalgas y suspira, le pregunto sí ya está más calmada y disculpándose me dice que sí, inmediatamente me pregunta por el nombre de mi perfume, le pregunto sí huele mal y responde:

    -No vale, al contrario me fascina, es más estaba por preguntarte, ya que a veces cuando estaba con Javier me llegaba este aroma y pensaba en tí…!

    Riéndome le pregunto

    -¿Cómo así?

    Se separa y me pregunta si cocinamos algunos tequeños le respondo que si, me invita a pasar a la cocina para ayudarle, en lo que estamos preparando los pasapalos ella se sube a un banquito para alcanzar algo en un estante e instintivamente me coloco detrás de ella para ayudarle, Milena se voltea y riéndose me dice: «Que tal ya soy de tu tamaño!» y viéndola a los ojos le digo que bueno, no sé porque pero se movió y casi se cae la agarré casi como abrazándola, nos miramos a los ojos, casi como en cámara lenta y nos besamos.

    No hubo resistencia de ninguno de los dos, ella con su mano derecha acaricia la parte trasera de mi cabeza, la sujeto por sus caderas sentándola en un mesón de concreto de la cocina, ella abre las piernas me acoplo a ella y seguimos con nuestro beso, tierno, apasionado, ya nuestras lenguas jugueteaban, le paso la lengua por su mentón bajando por su cuello, sintiendo cada latido de su corazón, la calidez de su cuerpo. Milena empezó a respirar entrecortado, puse mi mano derecha sobre su pecho izquierdo, no puso objeción seguí besando sus labios y con la mano izquierda la puse sobre su pecho derecho, masajeando esas tetas, le mordí suavemente su labio inferior, ella buscaba apretarme más, muy sutilmente busque la parte inferior de la franela de la selección vino tinto que llevaba puesta y muy suavemente la levanté.

    No conseguí resistencia, apareciendo un brasier blanco, que levantaba un poco esas tetas me mira a los ojos callada y con mi mirada le doy a entender que me fascinan sus pechos, hace un gesto como invitándome a quitarle dicha prenda íntima, apareciendo unos senos redondos, pezones marroncitos claros, puntiagudos, mostrando señales de que estaba excitada, dirijo mi boca a uno de los pechos y lo muerdo muy sutilmente, emitiendo Milena un suspiro y quejido de placer, UUUMMM!, procedo a succionar como bebe recibiendo su alimento mientras con la otra mano acaricio y aprieto muy suavemente el otro pecho, Milena con ambas manos acaricia mi cabello corto, tardo alrededor de cinco minutos aproximadamente, cuando dirijo mis manos a su pantalón para desabrocharlo, en eso Milena reacciona ya que estábamos algo cerca de la ventana y a pesar de estar en un primer piso se distinguía algo, mejor nos vamos para la sala, menos mal que la cocina estaba apagada aún, la cargo así como estábamos, ella en posición sentada con sus piernas bordeando mi espalda, ella desnuda de su cintura hacia arriba, ya en la sala la tumbo en el sofá y procedo a quitarle los zapatos deportivos, bajarle el pantalón de jeans, apareciendo un bikini blanco que asomaba una inmensa Panocha, o como decimos aquí en Venezuela, una Gran Cuca, me quedé contemplando ese paisaje, anonadado, ella se tapa la zona de la vagina y me pregunta si no me gusta lo que veo, mordiéndome el labio inferior, con mirada pícara le respondo:

    -Mami ya veo por qué no creciste, este cucón, no te dejó crecer, Jajaja! -y lanzándome a su cuca procedo a mordérsela y hacer como sí se la besara por encima de su bikini, esto hace que se retuerza del placer, me tome por la cabeza y quiera como introducirme hacia su interior, le bajo bruscamente su bikini, descubriendo una cuca bien depilada, carnosa, lubricada, me entretengo con la vista, la huelo, Dios, olía a paraíso, le introduzco muy suavemente la punta de la lengua, dando Milena un pequeño salto, hago como un sube y baja con la punta de mi lengua, haciendo sentir a Milena mucho placer, mientras besaba su cuquita, con mis manos le masajeaba ambos pechos, ella ya como loca posesa me tomó por mis orejas como introduciéndome a su cuquita, en eso siento que tensa sus piernas, empieza a respirar más agitado y a gemir más fuerte, viendo que lo que se aproxima es un gran orgasmo, dirijo mi mano izquierda a su boca e introduzco mi dedo medio para aplacar un poco sus gemidos que ya se estaban transformando en pequeños gritos.

    -aaaahhh, aaaahhh, ale que rico! si oh ah ah ahhh!

    Viniendo a mi boca una gran cantidad de líquidos, producto de su orgasmo, traté de seguir succionando y tomarme gran cantidad, ella al ver que me lo tomaba como si estuviera bebiendo el elixir de los dioses, sus líquidos representaba para mí el trofeo mayor, ella algo cansadita, producto de su orgasmo, con algunas gotas de sudor en la frente, y tratando de recuperar el aliento, me dice: «¡Guao, que fino, no me habían hecho sentir estas cosas!» mirándola a los ojos le digo: «¡Seguro?» «Mira que es malo mentir jajajaja», ella responde: «en serio!» , «Sí en serio» bajando la mirada, le dije: «Tranquila» «Eres una mujer muy bella por dentro y por fuera, con un buen cuerpo, joven, en fin puedo durar horas halagándote», terminando de decir esto, le estampé otro beso, esta vez fue Milena la que tomó la iniciativa de ir a mi pantalón para sentir y acariciar mi pene, me quité la franela, ella acariciando mis pectorales, poco a poco le fui haciendo como especie de un striptease, cuando quedo totalmente desnudo, Milena me susurra al oído vamos a mi cuarto, la tomo y la cargo en mis brazos y caminamos los pocos metros de la sala a su habitación, enciende la luz y el aire acondicionado, ya que estábamos sudados, la recuesto boca arriba de su cama y me meto a su vagina, mordiéndosela, degustándola, Milena revolcándose del placer apretando los dientes, me exclama: «Penétrame, Hazme tuya» hago caso omiso, le abro más las piernas y con la punta de mi pene erecto le acaricio su vagina de arriba a abajo rozando suavemente su clítoris, provocando en ella un manantial de líquidos, el cual me dirijo a absorber, ella maúlla como una gatita mientras se encoge se muerde los labios, ella suplica: «Por favor mi amor, métemelo» «NO aguanto, métemelo».

    Tomo mi pene y lo dirijo a la entrada de su vagina mojada, la miro a los ojos, ella me observa dándome la aceptación y la bienvenida, se lo entierro hasta el fondo, a pesar de que mi pene mide unos 16 cm. Milena es estrecha, siento como se estremece, me abraza, y al notar mi desconcierto me dice: «Tranquilo soy muy estrecha de ahí abajo», «Se siente rico» dirige sus piernas a mi cintura y empiezo el mete y saca, cuando se lo entierro hasta el fondo doy como giros a mi cintura lo cual le produce un mar de placer, sintiendo como se viene en múltiples orgasmos, a pesar de esto sentía aún su vagina apretada, sintiéndola muy rica, para evitar venirme rápido, cambié de posición y me coloqué boca arriba, y a ella encima de mí, cuando estoy acostado que la tengo a ella encima de mí Milena tomó mi miembro y se lo llevó a la entrada de su vagina y se dejó caer, Milena ubicó sus manos en mi pecho y empezó el movimiento de caderas con mi pene enjaulado en su vagina, se veía bonita con los ojos cerrados, subiendo y bajando y cuando estaba abajo hacía círculos mientras tanto le tomaba sus nalgas, besaba y mordía sus pechos, besaba alternadamente sus labios para evitar gritos escandalosos que nos delataran, estábamos en el Paraíso, en una de esas, la ubico para ponerla de perrito, le abro las nalgas y veo su ano bien cerrado, meto mi lengua en su culito, fue espectacular, se le fueron las piernas, cayó rendida en la cama boca abajo, no me detuve, seguí chupando su culo, metiendo la lengua haciendo círculos, la tomé por las caderas, ya que se retorcía, gritaba, le tape la boca, metí mi dedo medio, lo chupaba fuerte, la tomé nuevamente y le asomé mi pene a su ano y me dijo con cara de terror: «Noooo, por ahí nooo! nunca lo he hecho por ahí, Hoy noooo!», la miré y le dije: «Está bien hoy no pero para la próxima será por ahí!».

    Respiró como si le hubieran salvado la vida, le seguí besando su culito apretadito, ella seguía disfrutando, la penetro en su vagina y le cruzo mis piernas a la altura de las caderas, agarrándola por los hombros, ella tomó las sabanas apretándolas ya que sentía sus paredes apretar mi pene como asfixiándolo, era rico esa sensación no aguantaba más y le comuniqué que acabaría ella expresó que lo hiciera pero bien adentro, quería sentir mi semen bien adentro, cuando estaba por eyacular Milena también explotó en un glorioso orgasmo mezclando nuestros jugos, caímos rendidos en la cama mi pecho junto con su espalda, la respiración agitada, bañados en sudor, me preguntó sí podía acompañarla toda la noche y le dije que con una condición, intrigada me preguntó cuál era esa condición.

    Sonriente le respondí que se volviera a repetir y que para la próxima su culito fuera mío, con cara de exclamación dijo así será, pero con una condición: pregunté por la condición y me pidió que no le doliera, ya que nunca lo había hecho por ahí y había escuchado que dolía, le expliqué que con una buena técnica y buena lubricación su primera vez no sería traumática sino muy placentera. Nos metimos a bañar, nos devoramos a besos, llamé a un sobrino para que cuidara a mi mamá, y en la noche lo hicimos otras tres veces más, como hay un dicho en mí país, esa noche Milena llevó más huevo que sartén de arepera de pobre, jejeje… Y luego les seguiré contando como estrené su culito y otra propuesta de Milena…

    Espero les guste.

  • La historia de Ángel, solo era un muchacho (08)

    La historia de Ángel, solo era un muchacho (08)

    Cuando regresé a la casa principal, en lugar de darme una ducha para limpiarme, llené media bañera con agua caliente y me tendí envuelto en el fuerte calor que me envolvió de repente, cerré los ojos y sentí las lágrimas correr por mis mejillas.

    ¿Sería cierto lo que Damián me decía? ¿Era yo un real puto con vicio? ¿Tanto me gustaba la verga que no sabía negarme a recibirla? ¿Cualquier macho podría hacer de mi lo que quisiera? ¿Tan fácil era ponerme caliente y cachondo como para ceder y entregarme?

    Era cierto que lo había disfrutado, los dos machos habían conseguido que me corriera, a pesar del dolor, de las vejaciones humillantes a que me sometieron me había corrido y gozado de sus vergas, creo que hasta tenía sentimientos encontrados respecto de su trato, me había gustado en algún momento y en otros no, las dos cosas a la vez. Me sentía infeliz por ser tan débil y dejarme controlar y dominar hasta el punto de pasarlo bien.

    En ese momento tomé una decisión que no sabía si podría cumplir, no deseaba ese trato ahora que lo miraba en frío y no en el instante de la calentura. Y lloraba al sentirme débil y perdido, solamente tenía a Pablo en quien confiar y no sabía hasta que punto podía hacerlo.

    Había escuchado el ruido de su moto, amortiguado por la distancia entre mi habitación y las cocheras, me apresuré a terminar de limpiarme, la piel se me había puesto roja por el intenso calor del agua, y me la refregué con la esponja queriendo retirar de mi cualquier átomo que me quedara de la tarde de sexo.

    Pablo se metió en su habitación inmediatamente de llegar, a veces iba a la cocina para comer algún caprichito que Berta o Alicia le guardaban de la comida, en la facultad no debía comer mucho y solo en las cenas le veía comer con ganas.

    Me estaba dando cuenta de que era un chico responsable y estudioso, ya me había contado las ganas que tenía de termina y poder marchar a la hacienda de los abuelos de Oriol.

    Esa noche no le tuve que esperar, había dejado el comedor después de cuatro palabras al terminar la cena, y cuando llegué a mi habitación le encontré tendido en mi cama, debía llevar esperando un tiempo pero estaba relajado y tranquilo mirando al techo.

    -Vienes tarde. -creo que eso no le importaba y que tenía que decirme algo.

    -A Eduardo le gusta que después de la cena esté un momento a su lado.

    -Lo se, desnúdate y ven aquí. -se echó hacia un costado y me desnudé con prisa, me puse el pantalón corto de dormir y me acosté a su lado.

    -Voy a aprovechar el fin de semana para visitar a mis tíos, no quiero faltar a las clases aunque no sean importantes, o que sea lo menos posible. -le miré la cara preocupado por lo que me decía.

    -¿Quieres que le pida a Erico que venga a estar contigo, puede traer a Rubén y así le conoces. -quería decirle que lo deseable era que no marchara, claro que no lo hice.

    -Si tu quieres de acuerdo, pero ahora me aburro menos al comenzar mis clases. -se volvió hacía mi y me abrazó besándome el cuello.

    -¿Qué te ha pasado, qué es esto? -había olvidado ponerme una chaqueta y ocultar el mordisco que Damián me dio.

    -¡Oh! No es nada.

    -¿Cómo que no es nada si lo tienes para sangrar? ¿Quién te ha hecho esta avería? -no me dolía y me había aplicado una crema después del baño pero tardarían unos días en desaparecer las señales de su brutal comportamiento. Otra vez se me planteaba el dilema de tener que ser sincero.

    -Esta tarde, en la clase de conducción con Damián… -y le conté todo lo que había pasado, me escuchaba atentamente mirándome la cara para ver mis reacciones. pero solo le relataba los hechos, no lo que pensaba o había sentido por dentro.

    -¿Te gustó que te cogieran el culo los dos hombres?

    -Me gustó hasta el punto que los dos consiguieron que me corriera, pero tampoco me gustó tanto, no se como decirlo, se trataba de sexo salvaje, de satisfacer un deseo irresistible que me llevaba a quererlo, ganas de pasarlo bien con aquellos dos machos dominantes, pero sin sentimientos ni nada y ahora me avergüenzo de mi por no poder refrenarme.

    -No tienes obligación de hacerlo con ellos, es distinto a que Eduardo te lo pida para él, o para sus compromisos con amigos, o que tu lo quieras hacer. -colocó los labios sobre la piel que había mordido Damián.

    -Una piel tan bonita mordida por un perro hambriento no resulta muy lindo. ¿quieres repetir y volver a hacerlo con ellos? -no tuve que darle vuelas a lo que ya había decidido de antemano.

    -No, no quiero, pero tampoco deseo que les pase algo por mi culpa, yo tampoco lo evité, o no con la suficiente decisión, también tenía algo de miedo a su posible reacción.

    -No te preocupes, no volverán a tocarte. -me acariciaba el cuello con los labios y me lamía con suavidad, que diferente era en el trato a aquellos dos machos enloquecidos por las ganas de follar y desahogarse.

    -¡Oh Pablo! -me dolía ligeramente el culito y le veía con ganas al sentirle la polla dura en mi pierna.

    -¿Y que tal estás precioso? -sus labios no abandonaban mi oreja, eran divinos sus susurros y siseos.

    -Me duele un poco todavía, pero no importa si tu quieres. -me llevó hacía y me apretaba a su cuerpo.

    -No se trata de que yo lo quiera precioso, lo importante es que tu lo desees y si te duele no puedes estar queriéndolo.

    -¡Pablo! Tengo que hacerlo, te lo debo. -no podía decirle la verdad sincera, que le quería y le amaba y que no importaba que yo sufriera si él lo necesitaba.

    -No me debes nada y no tienes que pagarme, no te voy a follar aunque me dejes. -quería llorar de felicidad, ¿por qué no podía ser mío y yo de él, poderle decir que le amaba y escucharle como él me lo decía?

    Sujeté su verga y la separé de mi pierna.

    -Puedo chupártela hasta que te vengas, quiero hacerlo Pablo. -besé su hermosa y varonil cara, los cuadrados de su pecho y le lamí las tetillas hasta que se pusieron erectas y conseguí que gimiera, seguí por su abdomen plano pasándole la lengua y pegando con la saliva el vello a su piel hasta llegar al lugar que me interesaba más.

    La hermosura que tenía entre las piernas brillaba por el flujo que expulsaba y me esperaba con el glande rojo y apuntando al techo, la sujeté para llevarla a mis labios y besarla delicadamente, me la puso en la mejilla y aspiré el olor que me llegaba de los huevos, viril y fuerte.

    Me gustaba mucho esa polla, dura y suave a la vez, esponjosa pero capaz de barrenarme el culito y la boca, comí el glande goloso y le pasé la lengua por el frenillo, Pablo gimió y sentí su estremecimiento.

    -¡Ahh! Que rico chupas, métela más. -y yo estaba para atender lo que me pidiera, me la introduje hasta el fondo y dejé que me follara la boca, expulsaba ingentes cantidades de baba gruesa que resbalaba por su tronco inundándole los testículos, se los sujeté con la mano y un tremendo espasmo le sacudió.

    -¡Ya me sale Ángel! ¡Ya va! -intentó apartarme de la verga y me resistí lo que pude quería que me gozara al máximo y comenzó a tirarme la leche con fuerza, saliendo de mi boca envuelta en mi baba. Seguí mamando mientras se corría y resultaba delicioso como resbalaba la dura verga por mis labios, le chupe los huevos comiéndome el semen y las babas que tenían y lo que había ente los pelos.

    Volvía a meterme la polla en la boca y me sujetó la cabeza.

    -¡No! Por favor Ángel ya es suficiente, ha sido una mamada alucinante y me duele la verga. -sonreí dichoso y me abracé a él.

    Aún le latía el corazón con fuerza y le escuchaba con la cabeza sobre su pecho. Hizo intención de levantarse.

    -¡Por favor Pablo!, no te marches, duerme conmigo. -me envolvió en sus brazos y me sentí la persona más afortunada del mundo, haciéndome la ilusión de que era querido.

    ——————————————

    El primer día de clase se paso sin darme cuenta, eran tantas cosas las que tenía que aprender y con las que familiarizarme, pero tanto Oleguer como Guido tenían bien diseñado el programa para que no me resultara excesivo ni tedioso.

    No salí de casa intentando evitar encontrarme con Damián, y falté a la clase de conducir, se por Alicia que preguntó por mi a la hora de su comida.

    El jueves fue inevitable que nos viéramos, me tenía que llevar a la escuela a la tarde donde Guido me esperaba, no tuve que ir a las cocheras, llevó el coche hasta la entrada principal y cuando bajé los escalones, por su comportamiento frío y distante supe que Pablo había hablado con él, se comportó con amabilidad abriéndome la puerta, como si no hubiera pasado nada entre nosotros, al dejarme ante la entrada, y después de detener el coche me habló.

    -Cuando usted quiera podemos seguir con las clases de conducir. -no sabía la conversación que pudo haber mantenido con Pablo, pero desde luego, todo había cambiado y para bien. Quedamos en la hora en que volvería a por mí y ahí quedó todo.

    Pregunté por Guido a la señorita que estaba en un pequeño mostrador de recepción y me hizo esperar unos minutos hasta que apareció, estaba totalmente irreconocible, vestía mallas de baile con una camiseta floja de tirantes, y con el pelo suelto sujeto por una cinta elástica que le pasaba por la frente.

    -Has venido muy puntual para ser tu primer día, hoy solamente será para que tomes contacto con lo que aquí tenemos. -me sujetó del hombro y me llevó hacía unas escaleras.

    -En está planta están los salones de baile, en la de arriba, la de música y pintura y todo lo demás. -me soltó para empezar a subir las escaleras de dos en dos, se le veía muy ágil marcándosele los músculos de les piernas y el culo respingón que lucía.

    Al llegar al pasillo distribuidor se escuchaba el sonido de distintos instrumentos musicales, abrió una puerta y me cedió el paso para que entrara primero, no era una sala muy grande, estaban dos chicos pequeños, de unos trece o catorce años y se quedaron quietos observándome, en una mesa ante un portátil abierto estaba una chica mayor, gorda y desgreñada que se puso de pie y se acercó.

    -Martina, él es Ángel del que te hablé, ella es Martina, una virtuosa que te enseñará todo sobre la guitarra. -no dudaba de que sería virtuosa con sus manos, pero su cara no era bonita, quizá porque no la cuidaba para sobresaltar lo que si tenía bonito, sus ojos verdes.

    -¡Hola Ángel! Primero haremos una prueba para ver tu nivel, Guido me dijo que sabes tocar algo. -Guido se despidió diciendo que en media hora volvería, había dejado sus clases de baile al cargo de sus estudiantes avanzados.

    Martina le pidió a uno de los chicos que me dejara la guitarra ya que yo no la llevaba. Lo que yo conocía no era mucho, lo básico para acompañarme cuando cantaba alguna canción, y enseguida arrugó el entrecejo.

    -¿No lo hago bien verdad? -al mirarla sabía que no era lo que esperaba de mi. Se puso a reír.

    -No importa, para eso estoy yo, tranquilo que yo vivo de enseñar, mis interpretaciones no me dan para comer. -los chiquillos tomaron sus palabras equivocadamente y comenzaron a reír con ganas por la incoherencia ente lo que decía y su gordo cuerpo.

    Les pidió que siguieran con sus ejercicios, me senté en la mesa donde estaba su portátil para hacerme una ficha sobre cuales eran mis gustos musicales.

    -Por la guitarra no tienes que preocuparte, Guido se encargará de comprarte la que crea necesaria para comenzar y te pasará la cuenta de lo que valga. -eso estaría previsto con Eduardo y no era de mi incumbencia.

    Guido volvió a por mi como había dicho, me despedí de los chicos que seguían practicando y de Martina, bajamos a la planta inferior, pasamos un gran salón con escenario y abrió una de las puertas laterales.

    Estaban seis personas, cuatro chicas y dos chicos, estos eran mayores, de mi edad o algo más jóvenes, estaban ensayando mirando a la pared del fondo cubierta de un gran espejo, sentía sus miradas observándome. Guido tiró de mi mano sin hablar y nos quedamos mirando las maniobras de los bailarines.

    -Estira el cuerpo Ian y deja languidecer los brazos al caer. -me fijé en el muchacho al que hablaba, tenía el cuerpo fuerte, marcándosele todo él en las mallas, los rotundos y elevados culos y el enorme paquete de sus genitales, su cara resultaba casi infantil y el pelo castaño le caía sobre los ojos.

    -Bien, así me gusta, no lo olvides y ahora vais a cambiar. -dejaron de moverse y una chica se acercó a la mesa donde tenían el reproductor de música.

    Comenzó a sonar música de Swing y formaron parejas comenzando a moverse, parecían sacados de otra época. Guido le hizo una señal a la muchacha que había puesto la música y recorrimos el camino que nos separaba a medias.

    -Noa te vas a encargar de Ángel, ¿te parece? -la chica se acercó y me dio un beso.

    -Bien venido Ángel, ¿qué tal se te da el baile? -me puse rojo, ese tipo de baile no lo había hecho en mi vida.

    -Creo que no muy bien. -no me dejó terminar y me cogió la mano bailando a mi alrededor.

    -Muévete, sigue mis pasos. -intenté hacer lo que me pedía y resultaba muy difícil, no quería mirar a las otras parejas que bailaban como diablos, y descubrí a Ian que nos observaba dando pasos sin pareja, supuse que Noa era su compañera.

    Mi primera tarde en la Escuela había terminado y aunque recocía que me resultaría difícil llegar al nivel de los otros, me contentó mi pareja al besarme la mejilla para animarme.

    -Tienes madera Ángel. -Guido no hizo valoración alguna y me sorprendió que Ian se acercara hasta mi cuando me preparaba para marchar. No me había puesto la ropa de baile y ellos marchaban para los vestuarios y las ducha.

    -Noa tiene razón, puedes llegar a ser bueno. -me tendió la mano y me golpeó amigablemente en el hombro.

    Llegó el sábado, Pablo marcharía a la hacienda para ver a sus tíos, los padres de Rubén y Erico tenían que ir también y le llevarían, Erico le acompañaría. Llegaron sobre las nueve cuando estábamos desayunando Eduardo y yo en el comedor pequeño.

    Los padres de Erico me saludaron sin mucho entusiasmo, a su padre le veía nervioso metiendo prisas porque se les hacía tarde, y su mamá enseguida fue a buscar a Ana María. Pero a mi me interesaba más otra persona que había visto en la colección de fotos de Oriol, su primo Rubén.

    Erico me lo presentó, en ese momento me pareció un poco seco y estirado, me dio solamente la mano, era un poco más alto que yo, el pelo rubio tirando a trigueño, con media melena cortada a capas, tenía muchas pecas en la nariz fina y aristocrática, también en los pómulos, de cuerpo no marcado pero bonito.

    Se parecía bastante a su hermano, como en las pecas que ambos tenían, indicando que compartían rasgos genéticos, pero eran diferentes mirando el conjunto, los rasgos de Rubén eran más finos, casi femeninos. Cuando soltó mi mano empezó a esbozar su sonrisa enorme y soltó una estruendosa carcajada.

    -Si que es verdad lo que decía Erico, eres realmente guapo. -ese aire del principio, seco y estirado, casi antipático, se había evaporado con su risa y entonces si que me abrazó.

    -Bien venido, seguro que vamos a ser amigos. -pues bueno, que ahora me comenzó a gustar.

    Partieron y de Pablo solo obtuve un adiós como despedida. Rubén se quedaría con nosotros hasta que volvieran. Enseguida quiso que le enseñara la ropa que su tía me había comprado, miró todos los armarios, parecía increíble pero distinguía la nueva de la que perteneció a su primo, cuando se cansó se tiró sobre la cama.

    -Tengo programa para la tarde, no vamos a quedarnos aquí encerrados. -me coloqué a su lado y estuvimos un rato sin hablarnos, no me preguntó sobre mi, pero en un momento le tenía con los brazos sobre mi pecho pasando las manos por mi cara.

    -De verdad que Eduardo tiene suerte, Oriol antes, tu ahora, y hace tiempo serían otros. Eres tan bello como mi primo, o más, eres original, exótico y eso complace a los hombres, vas a gustar a Alberto, y a David, espero que no haya conflictos. -me alarmó lo que Rubén apuntaba.

    -No quiero causar problemas y menos tenerlos con tu primo, no le conozco y ya me estas asustando. – se sonrió y me besó los labios.

    -No tendrás problemas con Oriol, es imposible molestarle, me refería a los demás, a los hombres de la organización, querrán tenerte, estar contigo, incluyendo a David. -no terminaba de creerme que yo pudiera causar esos impulsos tan fuertes en los hombres.

    Dimos un paseo hasta la hora de comer. Ana debía querer a Rubén, le colocó a su lado para hablar y hacerles preguntas, sobre él y la visita que había hecho a sus abuelos.

    -¿Puedo quedarme con algunas de las cosas de Oriol que Ángel no usa? -debía habérmelo pedido a mi, con un simple detalle de cortesía.

    -Háblalo con Ángel, ahora todo lo de su habitación le pertenece, pero Carmen ha rescatado mucha de su ropa para que te lleves. -la comida siguió tranquilamente, cuando pasamos al salón Rubén pidió a Eduardo que me dejara salir más tarde con él.

    -No está Pablo y no es prudente.

    -Por favor Eduardo, vamos a estar con Alberto, no estaremos solos. -desconocía la confianza que Alberto le inspiraba pero al saber que él estaría no se opuso. Rubén se corrió en el asiento para abrazar a Eduardo y darle un beso.

    A medía tarde Damián nos llevó hasta el centro de la ciudad y al llegar nos recordó que a la noche nos esperaría en el mismo lugar.

    -No tiene que preocuparse Damian, cogeremos un taxi para volver.

    -El señor me ha encargado que sea yo quien les recoja. -Damián parecía estar violento al tener que elegir entre dos órdenes diferentes.

    -Llamaremos a Eduardo, o mejor le llamará Alberto, no habrá problemas. -el chofer tampoco puso objeciones cuando Rubén puso el nombre de Alberto como escudo.

    Paseamos un tiempo por la ciudad, era la segunda vez que mis pies caminaban por la calzada desde mi secuestro; envuelto en el bullicio de los demás viandantes, otra vez volvía a mi la sensación maravillosa de sentirme libre. Quería preguntarle algo y no sabía como enfocarlo.

    -Rubén, me da la impresión de que Alberto goza de un gran respeto, dices su nombre y se hace lo que pides. -abrazó mi cintura y se aproximo para hablar en el oido.

    -No te preocupes, ya lo entenderás, Alberto está muy cerca de David, y él significa el poder absoluto. -volvimos para atrás, el lugar al que me llevaba estaba cercano de donde nos dejó Damián.

    El lugar era una disco, pagó las entradas y saludó al hombre de la puerta que le conocía. Al principio no veía bien hasta que me acostumbré a la oscuridad que imperaba. Aún era temprano y no había mucho público, llegamos a una mesa donde varios chicos y dos chicas nos saludaron, Rubén no se molestó en presentarme, tampoco había servido de mucho al no poder hablar por el ruido de la música reinante.

    Me dejó allí sentado y marchó hasta la barra del bar, cuando volvió traía dos vasos, había pedido para mi sin saber lo que deseaba beber. No se podía mantener una conversación coherente, las palabras se perdían en el estrépito de la sala y me hablaba acercándose al oído.

    -Alberto llegará enseguida, vamos a bailar mientras esperamos. -cuando nos levantamos observé que las dos chicas se daban un largo beso de boca y dos chicos nos acompañaron a la pista.

    Llevábamos un gran rato bailando, comenzaba a cansarme cuando un nuevo chico se abrazó a Rubén, le besaba cogiéndole de la cintura y levándole del suelo, cuando le dejó libre Rubén me pasó un brazo por el cuello y el otro lo pasaba por la cintura de aquel chico acercándonos.

    -Este es Alberto. -me gritó en la oreja dejándome sordo. El chico, o sea Alberto, me acercó a él, no entendía lo que me hablaba, solo que agarrándome de las caderas me subió para plantarme un beso en los labios, sentí que era fuerte al estrecharme en su pecho, era un muchacho bastante más alto que nosotros, y no se podía ver mucho más con las luces destellando cegándome refulgentes.

    Regresamos a la mesa para descansar un rato, Rubén volvió a pedir otra consumición para los tres, decidí que ya no iba a beber más, la bebida me estaba haciendo efecto. Las chicas habían desparecido y solamente quedaban dos de los chicos dormitando, seguramente mareados y por el rabillo de ojo veía como Rubén acariciaba la entrepierna de Alberto.

    Estuvo unos minutos magreándole y a veces bebiendo, pasó a sentarse en sus rodillas y le besaba la boca apretando su culo contra el bajo cuerpo del muchacho, hasta que Alberto se levantó para ir al aseo y vi el enorme bulto de su verga dura detrás de la tela.

    -Vamos a marchar al estudio de Alberto. -seguía habiendo el mismo tremendo ruido de música y se pegó a mi oreja besándomela.

    -Entonces llama a Damián para que venga a buscarme. -Rubén me cerró la boca con un beso y me puso la mano sobre mi polla.

    -De eso nada, tu te vienes con nosotros, Alberto quiere que estemos los tres y ha hablado con Eduardo, todo está resuelto. -comenzó a besarme y lo sabía hacer bien consiguiendo que comenzara a excitarme.

    A partir de ese momento los acontecimientos pasaban a velocidad de vértigo, como en una película tomada a alta velocidad, volvió Alberto, dejamos el local y anduvimos hasta su estudio que no estaba lejos.

    Pasamos por un patio ajardinado y subimos a unas galerías donde él vivía, abrió una puerta al final y entramos en una habitación, aparecía iluminada por la luz exterior que entraba por las inmensas cristaleras en toda una pared del fondo. se encendieron varias luces dejando en penumbras lo que ahora veía como salón, con unas escaleras que subían al piso superior.

    Me había estado tirando de la mano, como si fuera un juego mientras subíamos, arrastrándome tras él, pero Rubén cesó de jugar para abrazarme el cuello y besarme con desesperación. No me negué ni quería hacerlo y respondí a sus besos.

    -Desnúdate Ángel. -a la vez que me lo pedía veía como él se quitaba con rapidez los pantalones y el resto de la ropa hasta quedar desnudos los dos. Había perdido de vista a Alberto y apareció por una puerta con una bandeja y tres vasos conteniendo alguna bebida con cubitos de hielo.

    Se sentó en el sofá donde me había llevado Rubén, a nuestro lado, y Rubén se arrodilló para comenzar a quitarle los zapatos y calcetines. Yo estaba de pie observándoles. Alberto era moreno, con el cabello muy negro que no había podido percibir antes, sus ojos eran bellísimos de color verde, con eso para mi era suficiente para verle deseable.

    Rubén empezó a besarle los pies, adorándole y le retiró los pantalones, Alberto bebía despacio de uno de los vasos que había traído, entonces me lo ofreció.

    -Dame de beber. -parecía un rito donde los dos teníamos que servir al rey sentado en su trono, llevé el vaso hasta sus labios llenos y sensuales, sus ojos me miraban chispeantes mirándome fijamente y me sujeto la verga con la mano, sentí una sacudía y como mi polla se erguía desafiante, la soltó para pasármela por el muslo

    -Levántate y enséñame el culo. -me era imposible no obedecer sus mandatos, Rubén le besaba la polla a él en esos momentos y comenzaba a quitarle la camisa.

    Me incliné y me abrí las nalgas enfrente de él como me había pedido, mi polla se endureció por el morbo que sentía. De repente sentí que pasaba un cubito de hielo por mis nalgas, antes su mano y ahora el frío me hicieron estremecer, deslizó el hielo por mi raja hasta llegar a la entrada de mi culo.

    Contraje el ano cerrándolo ante la impresión del frío, y Alberto comenzó a empujar el cubito de hielo, primero con suavidad, y al ver que no lo conseguía meter lo hizo con fuerza.

    -Relájate y abre el culo. -por el tono de su voz entendía que lo metería aunque me opusiera. Apretó con más fuerza y el hielo resbalo dentro de mi. La sensación era increíble, el hilo no enfriaba, ardía como si fuera fuego y mi recto se encendía.

    Tenía ganas de escapar, y buscar un aseo donde poder sacar aquello de mi interior. Me sujetó de la muñeca adivinando mi intención y me ordenó que me pusiera derecho, y le pidió a Rubén que me chupara la polla, para ese momento mi dureza se había ablandado y mi polla era un pellejo.

    Me había puesto derecho, seguramente para que en esa postura el hielo no se me saliera, me golpeó una nalga con fuerza y como reacción cerré el ano con fuerza.

    Rubén se metió toda mi polla en la boca, o lo poco que quedaba de ella, lentamente el quemazón de mi culo cambiaba a un agradable calor que hacía que mi ano se abriera y se me endureciera otra vez la verga.

    Rubén me la mamaba sin tregua y Alberto se masturbaba con suavidad la polla, con la mano derecho me acarició la nalga castigada y aproximo los dedos a mi ano, lo acariciaba y sentía como conseguía que me abriera aceptando sus caricias.

    Mi verga disfrutaba de la boca de Rubén, de su magistral mamada de polla y testículos, entonces Alberto empujó la mano y me penetró con dos dedos.

    -¡Ahhh! ¡Ahhh! -exclamé y apreté el ano aprisionándole los dedos.

    -¿Te ha dolido? -sabía perfectamente que no había sido dolor y dejó que le saliera una risa triunfal al sentirme vencido.

    -¡No, no! Ha sido…, ha sido genial. -me follón el culo un minuto con los dos dedos, entrando profundamente, y yo estaba deseoso de venirme en la boca de Rubén.

    Apartó a mi mamador de polla y me sentó sobre sus piernas mirando hacía él, sin que me lo pidiera sabía lo que quería que hiciera, sujeté su dura verga y la dirigí a mi ano, fue entrando con bastante facilidad, no era demasiado grande, era perfecta y terminé sentado sobre sus huevos, se levantó sujetándome del culo y me abracé a su cuello.

    -Vamos a la habitación, este culito merece ser follado en la cama. -se dirigió a las escaleras hasta lo que sería su habitación, sin soltarme me deposito sobre una gran cama y se posicionó sobre mi mirándome.

    -No te lo he dicho antes, eres una preciosidad Ángel, encantador y muy brujo, tu culito es divino. -sus sensuales y y rojos labios se posaron en los míos y respondía a su beso abriendo la boca para que me la invadiera con la lengua.

    Sentí que elevaba el culo sacando un poco la verga de mi culo, Rubén detrás de nosotros se la acariciaba pasando los dedos por mi estirado ano, se arrodilló y le abrió las nalgas. Alberto comenzó a jadear en mi boca.

    -¡Ahh!, Sí, cómeme el culo. -se contraía de gusto y notaba su polla engordando más en mi ano, ladeé la cabeza, y aunque no lo veía muy bien, adiviné que Rubén le estaba chupando el ano, su verga entraba en mi cada vez que los estremecimientos le sacudían al gozar de la comida de culo.

    -Métela ya. -su voz sonó como una bramido y pude sentir como se contraía entrando totalmente en mi cuando Rubén le penetró el ano, me sorprendió porque no pensaba que Alberto era versátil.

    Rápidamente Rubén empezó una fuerte cabalgada montado en Alberto, y este a su vez atacaba mi culito con muchas ganas. No cambiamos de posición hasta que me contraje eyaculando un montón de semen en mi abdomen, había estado produciéndolo demasiado tiempo y mis testículos no lo podían contener, y a la vez que yo me vaciaba sentía los espasmos de Alberto al llenarme el vientre de leche, el último en correrse fue Rubén y sus golpes de pelvis en las nalgas de Alberto repercutían en mi sintiendo el ir y venir de la verga en mi culo.

    Esa noche volvimos a hacer el amor, mejor dicho me lo hicieron los dos, me follaron el culo hasta dejarme agotado y con el ano dolorido. Terminaba de hacer dos nuevos amigos y deseaba que ellos me consideraran de la misma manera.

    En el taxi de vuelta a casa, ya muy tarde, Rubén me abrazaba los hombros y durmió en mi cama a mi lado.

    Seguirá…

  • El cumpleaños de Iván (Parte 2)

    El cumpleaños de Iván (Parte 2)

    Sin querer Iván al invitarme a su casa me había dado el mejor regalo de cumpleaños de 18 años que había sido hace tres semanas atrás, por fin tener algo más que una buena sobada de culo en el bus con su madre y esta oportunidad no lo iba a desperdiciar.

    -Ya conseguiste lo que querías ahora vete ya de mi casa Gabriel…

    Sus palabras me sacaron de mis pensamientos de lo afortunado que era, pero si ella creía que para mi era suficiente estaba totalmente muy equivocada esto recién empezaba para los dos.

    -No aún no es hora de irme quién lo dirá será Iván o tu marido cuando se despierten así que cálmate recuerda que nadie quiere problemas acá, ahora déjame a mi devolver el favor.

    A mi edad sabía que no iba a demorar mucho en estar en forma nuevamente para volver a disfrutar de su cuerpo pero había que calentarla bien para que olvide en algo la cólera hacia a mí y su miedo por la presencia tan cerca de su hijo y esposo. Lo bueno era que ella entendió muy bien la situación e iba a obedecer, la subí sobre una mesa en la cocina que estaba vacía pero horas antes había servido para poner ahí los bocadillos que había disgustado y ahora me iba servir el plato principal de la casa.

    -Nooo Gabriel detente por favor te prometo que luego nos podemos ver y continuar como tu quieras, pero acá no…

    Yo no estaba para promesas pero entendí su temor así que le dije que para que esté más tranquila iría a la sala ver como estaba su marido e hijo y seguían igual de borrachos era más seguro que no despertaban hasta el mediodía del domingo y les agradecí por el regalo.

    La eché boca abajo sobre la mesa mientras besaba sus piernas mis manos recorrían muy lentamente cada centímetro de su piel que era muy suave su vestido se fue subiendo hasta llegar a su cintura tenía un calzón chiquito rojo que apenas cubría esas enormes nalgas que besaba y mordía ligeramente y ahí note la húmedo que lo tenía y se lo fui quitando muy despacio hasta tirarlo a un lado y besé su ano la lengua subía y bajaba unos segundos luego le siguió a esa chucha de labios hinchados que estaba caliente y mojada.

    -Hum… ohhh… ohhh

    Sus primeros gemidos me decía que ya había olvidado su miedo y empezaba a disfrutar de las caricias que recibía su vagina, era hora de demostrar a esta mujer que pese a mi juventud estaba a la altura de la situación y lo estaba logrando ella gemía cada vez más seguido mis manos abrían esas nalgotas para meter la lengua lo más que se podía y no me detuve hasta que explotó y daba pequeños gritos y pareciera como si se estuviera orinando lo había conseguido llego a tener un orgasmo

    Pero igual continué y seguía lamiendo como un perro arrecho esa molleja rica y otra vez gritaba cuando volvía a tener otros orgasmos y ahora fue ella quién me pidió que la penetrara.

    -Ayyy Gabriel ohhh métemelo yaaa… quiero sentirte dentro de mi apúrate…

    Su cuerpo temblaba sobre la mesa aun cuando yo ya estaba de nuevamente con una tremenda erección y metí mi verga en su chucha caliente que fue bien recibido por ella que estaba ahora muy excitada la tenía ahora bien sujeta de las caderas y comenzó el mete y saca con fuerza como ella lo pedía.

    -Así… así qué rica chucha tienes caliente y bien apretada.

    Al fin se cumplió lo que tantas veces imagine cuando me masturbaba recordando a la señora del bus, baje la intensidad de la penetración porque quería gozar lo más que se pudiera eran movimientos suaves pero continuos.

    -Ahh ahhh ahhh sii que ricooo Gabriel no te detengas…

    Esas nalgotas se movían a cada penetración que recibía pareciera que saltaban de alegría al recibir una verga joven y bien dura luego la hice que cambiará de posición y la puse con sus piernas en mis hombros pero antes les quité el vestido dejándola totalmente desnuda.

    A cada embestida que recibía sus enormes tetas con esos pezones marrones saltaban tenía que disfrutar bien porque no estaba seguro que luego se volviera a repetir parecía como que se iba a quebrar en dos pero ella resistía como una actriz porno con sus piernas en mis hombros mientras la besaba y luego chupaba esas deliciosas tetas.

    -Ohhh ohhh Gabrieeel…

    Cuando siento un ruido en la sala me hizo apurarme y comencé a darle duro a la señora de la casa ella estaba tan caliente que no oyó nada y le encantó que se lo meta más rápido y comenzó a dar gemidos más seguidos.

    -Ayyy… siguee siguee… no te detengas que me vengooo ohhh

    Y yo también ya estaba por venirme dentro de ella y al final sucedió dejando bastante semen caliente en su chucha mojada de ambos fluidos del placer. Para no ponerla nerviosa les dije que iba ir a la sala a beber la dejé sobre la mesa exhausta y sudada luego del encuentro sexual que habíamos protagonizado rápidamente me puse el pantalón y camisa y fui averiguar que fue ese sonido que oí afuera.

    (Continuará)