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  • Una tarde inolvidable

    Una tarde inolvidable

    Era una tarde cualquiera en la ciudad, aburrida de la rutina del día mientras caminaba a casa Odette encontró una tienda de cómics y mangas, intrigada por qué no la había visto antes, se animó a entrar. Recorrió los pasillos sin buscar realmente nada, había cosas que llamaban su atención pero no lo suficiente, mientras lo hacía empezó a sentir la pesadez de una mirada, así que volteo a buscar quien la veía, no vio a nadie.

    Siguió hurgando entre las pilas de cómics y mangas y volvió a sentir esa mirada, esta vez no se le escaparía, fingió abrir un manga y leerlo, para buscar esa mirada, solo fue cuestión de tiempo antes de interceptar a esa mirada traviesa. ¡Era una chica! Impactada siguió viendo su manga pensando que se había equivocado, pero la mirada no se fue, Odette no sabía qué hacer, de repente ella se acercó. Sintió su presencia fuerte en ella, escucho su voz y se acercó lentamente a su oído y le dijo: Ven te voy a enseñar algo que te va a gustar más.

    Ella la tomó de la mano y salieron corriendo a la parte de atrás de la tienda, era un pequeño callejón vacío, ella la comenzó a besar apasionadamente como si no hubiera mañana, acariciar su piel y sentirla toda la aventó a una rampa, Odette traía una falda que permitió que ella pudiera manipular su mano dentro de ella y la empezó a desear súper intenso tanto que rompió sus pantis.

    Cuando eso paso, se las quitó y con el índice acariciaba sus labios externos luego, metió un poco su dedo, después lo metió bien para acariciar su clítoris lo recorrió en círculos, luego de arriba a abajo y comenzó a gemir muy rico después chupó dos dedos y los metió mojaditos y fríos, luego los lamió otra vez con una mano en su vagina y la otra en uno de sus pechos luego los metió e hizo que se los chupara y luego la beso, bajo con su lengua, recorrió por fuera de su vagina lamió su clítoris y luego chupó su sexo, en ese momento ella ya estaba gritando de placer y su cuerpo se arqueaba.

    Mientras todo esto pasaba, ellas no notaron que unos fulanos estaban en otra tienda de frente al callejón, cuando ella sintió al fin las miradas los volteo a ver y se puso a gritarles que las dejarán terminar, ¡Nadie los había invitado! Los tipos se espantaron y se fueron y las dejaron continuar solo para permitir que Odette llegara al éxtasis del orgasmo cuando sentía su lengua en su niña, sus manos acariciándola, sintió como explotaba y dejaba venir todos sus jugos y ella gozosa los disfrutaba.

    Ella muy gentil le ayudó a vestirse y le preguntó ¿Cómo sabías que yo…?

    Ella soltó una sonrisa pícara y le dijo: Se te ve que has probado ¡De todo! y yo quería probarte.

  • Me comí al esposo de amiga por chismosa

    Me comí al esposo de amiga por chismosa

    Me había dejado por el suelo en el pueblo, así que como ya conocía a su esposo decidí salir con él, quien ya me había invitado varias veces sin que Luisa se enterara.

    Acordamos salir un jueves ya que el cambiaba de turno en su trabajo y no había dicho nada nos encontramos cerca a la disco. Él era alto algo acuerpado, medio moreno por el sol, cabello negro, ese día yo iba en minifalda pegada al cuerpo, blusa escotada sin brasieres y me había colocado una tanga blanca pequeña de encaje tipo hilo. Cuando me vio se quedó impactado un momento y me dijo ‘que linda estás’ y entramos. Estuvimos unas cuatro horas en la disco bailando y tomando uno que otro trago mientras pegaba mi cuerpo al suyo, lo más que podía o con movimientos bastante incitadores en la mesa, dejando ver mi pequeño hilo algunas veces.

    Salimos a la una de la mañana del sitio ya que cerraban y le dije que me llevara a casa caminando ya que no era lejos y dándonos un apasionado beso donde recorrió mi cuerpo con sus manos metiéndolas debajo de mi falda subiendo la a la mitad de mi culo en una parte oscura a pocas calles de llegar. Me preguntó ‘¿No tienes nada abajo?’ Respondiendo ‘tendrás que averiguarlo’.

    Llegamos a mi casa y le dije no hagas bulla que se pueden despertar entramos y nos sentamos en la sala solo con la luz que entraba de la calle me acerco y empezó a besarme tocando mis piernas, correspondiéndole igual tocando su entrepierna llegando a acariciar su miembro encima de su pantalón, él se sobresaltó y aproveché para bajarle el cierre y meter mi mano sacándole su verga empezando a hacerle una relación con mi boca en su cabeza que se sintió muy rico y empecé a recorrerlo con la lengua dándole círculos en su glande metiéndolo en mi boca él se estiró un poco y me puse de rodillas ante el bajándole el pantalón y sus calzoncillo a los tobillos abrió sus piernas para que disfrutara esa verga blanca sabía delicioso y no estaba nada mal de tamaño y grosor. Succionaba con fuerza metiéndolo lo más profundo hasta mi garganta el me sujetaba el cabello y mi cabeza y se movía con deleite mientras yo jugaba con ese miembro venoso dándole golpes en mi cara besando su punta y tratándolo completo.

    Me dijo eres toda una puta me levanto y me giro de espaldas quitándome la mini y descubre mi tanga me da unas palmadas en mis nalgas y me dirijo a su miembro sentándome en él lo cual me hizo dar un gritico y empezar a moverme en círculos y adelante atrás sintiéndolo delicioso, mientras me apretaba las tetas me levanté y me gire hacia el quitándome el hilo sentándome nuevamente me lo cabalgaba con fuerza mientras le brindaba mis tetas sentía como me mordía y jalaba los pezones con su boca y sus manos apretaban mi culo se. Levantó y sin sacármela me acostó en el sofá colocando mis piernas en sus hombros donde me penetró desenfrenadamente repitiéndome ‘era muy puta Sandra quien te ve toda callada’, ‘sí soy tu puta tú verás si comes más’, sentía como abría mi vagina por dentro gemía y lo mordía en sus hombros para no gritar haciéndome tener un orgasmo deliciosos blanqueando mis ojos sentí que empezó a gemir con fuerza le retire masturbando su verga y besándola hasta que terminó en mis tetas y cara con fuerza me dejó bastante semen el cual esparcimiento en mis tetas y abdomen dándole un candente beso.

    Me levanté le pase su ropa diciéndole vete luisa te debe estar esperando él se vistió lo acompañe desnuda a la puerta y me dijo ‘ojalá se repita’.

  • Cogiendo con mis dos hijos (Parte 1)

    Cogiendo con mis dos hijos (Parte 1)

    Me llamo Laura, soy una mujer caliente de 35 años, tengo dos hijos, Arturo y Alberto de 18 y 20 años respectivamente, cada uno de padre diferente. A Alberto el mayor lo tuve a los 15 años, es un chico alto, bastante blanco, algo rellenito, pero muy guapo e inteligente, Arturo es un atleta nato, alto moreno y fornido pero bastante tímido.

    Como ya dije tengo 35 años y tengo un buen cuerpo, senos medianos y firmes y un gran culo paradito y muy caliente.

    Recientemente me he dado cuenta de que cuando paseo por la casa con ropa corta o un camisón mis muchachos no dejan de verme, les veo las poyas endurecerse, sé que no debería incitarlos, pero no puedo evitarlo, me excita saber que dos hombres jóvenes me encuentran atractiva. Podrían tener cualquier jovencita, pero no dejan de verle el culo a su madre. Aquel día estaba muy caliente mi hijo menor había salido y el mayor estaba haciendo alguna tarea en el comedor me puse unas bragas de encaje y un camisa larga nada más, me puse a lavar los trastes dándole la espalda, podía sentir su mirada y eso me excitaba cada vez más, nunca habría llegado tan lejos de no ser por un largo periodos sin sexo, volteé a verlo y pude ver el deseo en sus ojos, vi el bulto bajo su pantalón y moje mis bragas. Me le acerqué y le hablé al oído, iba por todo o nafa.

    —cariño si sigues así te va a explotar la poya.

    Y me regresé a seguir lavando trastes, conté exacto 5 segundos cuando lo sentí cercarse y darme un gran arrimón, sentí su poya dura empujando mi trasero, me habló al oído.

    —mama, me pones muy caliente y si no me ayudas definitivamente me va a explotar la poya por culpa de este culo hermoso y caliente.

    No podía dejar que mi primogénito sufriera de esa forma así que me di la vuelta, me puse en cuclillas y le saque la poya del pantalón, era blanca rosada, no muy larga, pero si ancha, deliciosa, dura como piedra, la vi y volteé a ver a mi hijo, todo un hombre ya, le di un lambetazo desde la base hasta la punta, volví a verlo, parecía que su mayor fantasía se estaba cumpliendo.

    Me la metí por completo en la boca y comencé un mete y saca, lamiendo por completo ese pedazo de carne caliente.

    —mmm, ahh, mama! Oh Dios no sabes cuántas veces me la jale imaginando este momento. —Me dijo.

    Esto me excitaba aún más, me tomó por el pelo y empezó a follarme la boca, me la metía hasta el fondo la sentía en la garganta cuando empezó a temblar, supe que estaba por terminar y en ese momento sentí toda su leche en mi garganta, la trague por completo y comencé a limpiarlo todo.

    Estaba por decirle alguna frase caliente cuando se escuchó la puerta, mi hijo menor llegaba a casa, se subió el pantalón y me dijo al oído:

    —seguiremos luego mami.

    Salió de la cocina y saludo a su hermano. Seguí lavando los trastes pensando en cuanto deseaba continuar con ese «encuentro», sentía de nuevo como me veían el trasero, volteé y vi a mi hijo menor que trató de disimular en cuanto me vio.

    —parece que mi hermanito tampoco puede dejar de verte el culo, sé que también se la jala pensando en ti, lástima por él porque ese culo va a ser mío. —Me dijo Alberto.

    —cariño, debes ser compartido con tu hermano. —Le conteste en tono pícaro.

    Lo vi que llamo a Arturo a su habitación y luego de un muy buen rato Arturo volvió a sentarse en la mesa haciéndose el loco, no dejaba de verme y yo no podía dejar de volteé a verle el bulto, traía una pantalonera deportiva y visiblemente se veía más dotado que su hermano mayor. Decidí dar el paso, me le acerque y le hable al oído.

    —cariño si sigues así te va a explotar la poya.

    Regrese a los trastes y comencé a contar en voz baja, Arturo duro 10 segundos en venir a rempujar su poya en mi culo y duro un rato antes de hablar, pero cuando hablo lo hizo mucho más desesperado.

    —mamá mira como me tienes, todas las noches me la jalo pensando en ti.

    Sonaba desesperado, dolorido, caliente. No pude escucharlo sufrir así, me volteé, me puse en cuclillas y le saque la poya dura como roca, larga, negra y con las venas marcadas. Se la mame de inmediato, la chupaba como si fuera un dulce, le veía la cara de satisfacción y me sentía la zorra más puta de la tierra, entonces, en el marco de la puerta de la cocina vi a Alberto nos veía desde ahí, con la verga de fuera, masturbándose, me veía mamar la pija de su hermano, que me entraba en el fondo de la garganta provocándome arcadas, me veía disfrutarla. Arturo empezó a tener espasmos y sentí los chorros de esperma, gorgoteaba, un chorro tras otro y yo trataba de tragarlo tan rápido como podía.

    Cuando me levante mi hijo menor me abrió la camisa descuento mis senos y empezó a tocarlos, me acariciaba desesperado, y empezó a chuparme un pezón y sentí a mí hijo mayor acercarse, me manoseo los senos y comenzó a chuparme en otro pezón, tenía a cada hijo prendido de un seno, y Alberto comenzó a acariciar mi clítoris.

    —estás muy mojada zorra.

    Sentía las poyas de mis hijos en las caderas, era una zorra sin lugar a dudas y me encantaba, estaba tan excitada.

    —me vengo, oh!

    No termine de decirlo cuando Arturo sin previo aviso se puso de rodillas y metió su lengua en mi concha encharcada, me lamía con calma y después rápido, no dure mucho cuando me vine como nunca antes.

    Después de eso, nos fuimos a la habitación…

     

  • Mi novia humillada y lo disfruta (Parte 1)

    Mi novia humillada y lo disfruta (Parte 1)

    Primero que nada quiere aclarar que esta historia es totalmente real. Pasó el verano pasado y nos involucra a mi novia, Mariana, y a mí. Antes que nada les describo como es ella. Es lo que se llamaría una chica bien, criada en una familia acomodada, estudiada, educada, siempre bien vestida. Con respecto a su físico tiene muy buenas tetas y un terrible culo que fue lo que me ‘enamoró’. Siempre bronceada y de exquisito aroma.

    Debo decir que me costó mucho trabajo y plata poder cogérmela. No pude hacerle nada hasta que fui su novio formal y después de muchas salidas. Como ven no es una chica fácil y ese hermoso culo que tiene no se lo entrega a cualquiera, lo hace valer. Yo estoy recibido tengo un excelente trabajo y dinero, creo que si no tuviera esto no me hubiera dado ni bola.

    Podríamos decir que mi novia es la típica chetita interesada que sabe que todos se la quieren culear pero para esto la tenés que remar un montón. El sexo entre nosotros era bueno solo que había que respetarla mucho en la cama, te la podías coger pero suavemente, nada de cachetearle el culo, tirarle el pelo, insultarla ni nada de eso, decía que no lo disfrutaba y que ninguna mujer debía denigrarse ante un hombre.

    El verano pasado nos fuimos de vacaciones a la playa. Organicé esto de paso para probar mi radiante auto nuevo y mostrar a la rica mujer que tengo al lado. Como quería que se desatara un poco le sugerí que se vistiera y actuara más provocativa cuando estuviéramos de viaje, total nadie nos conocía y podía soltarse un poco. En definitiva yo quería que se pusiera más puta.

    El día que salimos todo era perfecto. Ella estaba realmente riquísima, se había puesto un top rojo que resaltaba sus pedazos de tetas y una minifalda muy corta que dejaba ver sus piernas bronceadas e imaginar su gran culo con una diminuta tanga. Todo esto, sumado a su carita de chica buena y maquillada como una puta, hizo que se me re parara la pija. Pero habría que esperar hasta llegar al hotel para ponérsela ya que hacerlo en el auto o en algún descampado estaba fuera de discusión, sobre todo para una chica buena como ella.

    Salimos en mi auto, todo marchaba muy bien, yo no podía dejar de mirarla y de calentarme con su cuerpo cuando de repente vemos por la ruta a tres flacos mochileros, de 25 años aproximadamente, medios hippies haciendo dedo y yo digo:

    -¡Ni en pedo me paro a llevar a estos vagos de mierda!

    A lo que ella me responde:

    -¡No seas malo! Los podemos acercar un poco, no nos cuesta nada.

    No sé porque, probablemente de la calentura que tenía le decía a todo que sí, accedí a lo que me pidió. Nos paramos y les preguntamos si los acercábamos.

    Ellos inmediatamente accedieron y me agradecieron con muy buena onda. Abro la puerta de atrás para que entren y con todas las mochilas y boludeces que llevaban no entraba todo a lo que mi novia me dijo:

    -Mejor que uno de ellos venga en el asiento de adelante con vos con algunas mochilas y yo voy atrás con los otros dos.

    – Buenísimo!! Exclamaron los pendejos.

    La situación quedó así. Yo sentado adelante con un flaco llamado Germán y mi novia sentada en el asiento de atrás en medio de los otros dos que la comían con la mirada que se llamaban Carlos y Enzo.

    Estos tres mochileros eran los típicos pelotudos que no han laburado nunca y la van de vivos, graciosos, simpáticos con las minas, por lo que a mí me caían como el orto pero al parecer a mi novia no. Es más se la veía muy entusiasmada hablando con los tres. Yo mientras como un pelotudo sin hablar manejaba.

    Yo también sé que mi novia más allá de que nunca tendría relación con alguien de las características de ellos, sé que le llama la atención y que le atrae o calienta este tipo de personajes y eso me preocupaba un poco.

    La conversación seguía muy animadamente entre ellos cuando de repente veo por el espejo retrovisor que la mano de uno de ellos, Carlos, estaba sobre la pierna de mi novia… y ella ni se inmutaba.

    De repente Enzo, el otro que estaba sentado junto a mi novia, puso su mano en la otra pierna de ella y la acariciaba suavemente con la punta de los dedos. A todo esto Germán que iba adelante conmigo se había percatado de esto y mientras seguía conversando se cagaba de risa.

    Yo por mi parte no lo podía creer, no podía creer lo que estaba pasando, y lo peor era que no sabía que hacer pero si es cierto y me cuesta admitirlo que tenía la pija re dura con lo que estaba sucediendo.

    Atiné a seguir manejando… por mi cabeza pasaban miles de pensamientos, creí que todo iba a quedar ahí cuando me doy cuenta que ya nadie conversaba. Miro por el espejo retrovisor y solo veo a Carlos y a Enzo… miro a mi derecha y Germán me dice con una gran sonrisa en la cara:

    -¡Que pedazo de puta tu novia!

    Doy vuelta la cabeza hacia el asiento de atrás y veo algo que nunca me voy a olvidar en mi vida, mi querida novia, la chica educada, de buena familia, con la pija de Carlos en la boca!! La hija de puta se la estaba chupando en el asiento de atrás del nuevo auto de su novio y lo que es peor conmigo presente!!

    Lo único que dije fue:

    -Que pasó acá!

    Inmediatamente tuve la respuesta más que obvia de Carlos.

    -Qué? No ves? Tu novia me la está chupando.

    A todo esto Enzo ya le había levantado la minifalda y le manoseaba todo el culo bronceado, solo cubierto ahora con una minúscula tanga roja.

    En un momento ella se levanta, Germán aprovecha para bajarle el top y dejar sus tetas al aire, y así prácticamente desnuda y con la boca llena de saliva de la chupada que había estado dando me dice:

    -Que pasa mi amor? No querías verme más puta?

    Apenas terminó esta frase Enzo la interrumpió diciéndole:

    -Callate puta y vení chupámela

    Mientras decía esto la agarró de los pelos y la llevó hacia su chota para ensartársela hasta el fondo de la garganta.

    Después Germán me dijo:

    -Hacé el auto a un costado que nos vamos a coger a esta puta

    -Más respeto que es mi novia. Dije yo como un pelotudo.

    -Mirála bien, te crees que merece respeto. Replicó Germán.

    Miro hacia atrás y veo a Carlos palmeando el culo de mi novia mientras Enzo con su pija en la boca de ella le ordena:

    -Tragá puta de mierda!!

    Al ver esto me doy cuenta que ya no hay marcha atrás y les digo:

    -Tienen razón… cogansé a esta puta… pero quiero que la humillen…

    CONTINUARÁ…

  • Su primera vez

    Su primera vez

    —Ya no lo aguanto más, estoy desecha. 

    —¿Qué paso? Sabes que cuentas conmigo, ¿Quieres que pase a tu casa?

    —Sí, me haría sentir mejor. —Dijo con lágrimas en su rostro.

    Cuando abrió la puerta vio lo desecha que estaba.

    —Pasa. —Dijo con la voz entrecortada.

    Andrea mide 1.60, tiene unos senos pequeños, pero bien formados y un trasero precioso, una carita de ángel y unos labios muy antójales, recientemente cumplió 18, le hable de mis sentimientos, pero me rechazó y continuamos siendo amigos.

    Entré y seguí a su sala, se veía triste, platicamos de su ex, un patán. Mientras le acariciaba el pelo y la consolaba me intento besar, yo me hice para atrás y le dije que no, se volvió a recostar en mi hombro y me pregunto:

    —¿Ya no te gusto?

    ¡Claro que sí! Pero no es correcto besarte ahora, además, ¿Si nos ven tus papas? Le dije con temor.

    —Ellos no están. Me dijo con timidez y volvió a quererme besar, intenté evitarlo de nuevo, pero no pude contenerme más.

    —No sabes cuánto he deseado y soñado con este momento. Le dije muy excitado.

    Mientras nos besábamos me pidió perdón por su rechazo yo puse mi dedo índice en sus labios y le dije:

    —¡Eso no importa ya! Mejor déjame ayudarte a sentirte mejor, ¡Quiero hacerlo! Le dije con cariño.

    Nos seguimos besando y bajé a besar su cuello y empecé a tocar sus senos encima de su blusa.

    —¿Qué haces? Me dijo apenada

    —Quiero hacerte olvidar a ese tipo dándote el mayor placer de tu vida.

    Se quedó en silencio y yo regrese a besar sus labios, pero a los pocos minutos tomo mi mano y la acerco a su seno izquierdo, yo comprendí la señal y le acaricie, al poco tiempo le quite su blusa y metí mis manos en su brasier, se lo quito y baje mis labios a sus senos y empecé a lamer sus pezones, ella soltó un ligero gemido mientras lamia se los acariciaba también y recorrí mi lengua hasta llegar a la parte baja de su abdomen.

    —¡No! Me grito y se movió. Aun no estoy lista. —Dijo.

    Regresé a besar sus labios y como traía falda empecé a acariciar su entrepierna, fue solo cuestión de minutos para subir a su coño con mi mano y comenzar a acariciarlo con mano, cuando lanzo un suspiro profundo supe que era momento de bajar y acariciar su vulva con mis manos y mi lengua, la metí y saque por unos minutos, ella grito.

    — ¡No por favor! Con cierta excitación.

    —No te preocupes lo hare con cuidado. —Le dije.

    La tome en brazos, y la lleve al dormitorio. La tumbé en la cama, me desabroché mi pantalón saqué mi miembro, para estas alturas ya no me cuestionaba nada, estaba sumamente excitada se notaba en su respiración, yo disfrutaba acariciando aquellos vírgenes senos.

    Comencé a besarla desde la punta de los dedos de los pies subiendo hacia su entrepierna, seguí por el ombligo hasta llegar a las tetas, aquella forma de besar la estaba excitando locamente, bajando hacia su entrepierna donde me detuve pasándole la lengua por el coño y el clítoris, de nuevo comenzaba a estremecerse pero no la deje llegar al orgasmo, comencé a masajear su coño con mi miembro pero sin penetrarla, aquel masaje le estaba encantando, al poco tiempo con suavidad comencé a penetrarla. Ella estaba entre preocupada y excitada.

    —Si en algún momento te duelo, házmelo saber…

    —Por el momento va bien… Sigue…

    A cada pequeña embestida un poco más que entraba, ya había conseguido meter la punta, ahora solo era empujar.

    —Me está gustando dijo ella.

    Ya tenía un tercio de mi miembro adentro, solo era cuestión de tiempo y paciencia el que entrara entera, decidí tumbarme por completo encima de ella y lamer sus senos mientras la seguía penetrando. Aquello la excitaba sobremanera y se abrazaba con fuerza a mí. Empezamos a gemir juntos, salían lágrimas de sus ojos y le pregunte:

    —¿Te estoy lastimando? 

    Aun con lágrimas en sus ojos, pero sonriendo me dijo:

    —Un poco, pero me gusta, no te preocupes sigue.

    Comencé con un rítmico mete saca muy suave, comenzaba a gozar de aquella embestida, poco a poco fui creciendo en intensidad mis embestidas hasta que aquel coño ya estaba totalmente dilatado, ahora era el momento de las embestidas más rápidas y con un recorrido mayor y así comenzó una acelerada penetración.

    Sus gritos de placer crecían en intensidad Seguimos haciendo el amor con pasión y ella gimió con mucha fuerza después de una gloriosa penetración, era su primer orgasmo, lo mostro al poner sus piernas erectas y tensas. Me encanto sentir todos aquellos fluidos 

    —¿Te ha gustado?

    —¿Que si me ha gustado?… ¡Nunca creí que se pudiese sentir tanto placer!

    —Pues no hemos hecho más que empezar, aun tendrás algún orgasmo más… 

    —Wow… Si gozo más creo que me desmayaré de placer. Dijo muy feliz

    Me puse de rodillas en el suelo y me la acerqué por las piernas y comencé a chuparle el coño. Mientras con ambas manos le acariciaba sus senos. Comenzó a gemir de forma continua y en voz alta no era capaz de contenerse, solo podía mover la cabeza de lado a lado aquello que estaba sintiendo era una experiencia increíble. No podía más, iba a tener un intenso y largo orgasmo.

    No pudo aguantar más entre alaridos de placer tuvo el mayor orgasmo que jamás había tenido, creyó por un instante desmayarse de placer. Retire mi cabeza de entre sus piernas y observaba la respiración continua de esta justo con unas convulsiones en las piernas.

    Aún seguía en aquel largo orgasmo… Me acomode a su lado y sin decir nada comencé a chuparle los senos, intente seguir masajeándole el coño, pero ella me paro con su mano, no podía resistirlo, el simple hecho de tocarle el coño hacia que le volviesen las convulsiones.

    Cuando terminamos beso mi pecho y me dijo:

    —Gracias por esta maravillosa experiencia, me equivoque contigo, pero nunca más volverá a pasar.

    FIN

  • Aventón de mi amiga

    Aventón de mi amiga

    Comenzaré diciendo que soy una persona autagonista o sea que se excita mucho con el exhibicionismo y me gusta grabar y/o tomar fotos durante mis actos sexuales, me encanta la sensación del peligro al ser encontrado en el acto sexual, sobre todo si es practicando sexo oral o me practican sexo oral.

    Mi relato es de hace un tiempo atrás en la universidad, iba de salida a un taller de fotografía que cursaba y una amiga a quien llamare Mer, trabajaba cerca del campus universitario, yo sabía que su ruta era cerca de donde estaba el taller y la llame para ver si podía darme el aventón hasta allá. Cuando logre contactarla su respuesta fue positiva pero con la condición de que debía esperarla pues tenía que pasar por un banco de camino para hacer un depósito, le dije que no tenía ningún problema y quedamos en que llegaría a su trabajo para irnos.

    Ya en su auto comenzamos a hablar de cosas triviales de la vida, debo agregar que con Mer tenía mucha confianza y ya habíamos tenido chats calientes y era muy común el tema del sexo entre nosotros, aunque nunca había pasado nada entre ambos… al llegar al banco todos los estacionamientos estaban ocupados, y después de dos vueltas a ver si alguien salía no tuvo éxito en encontrar un lugar, le dije que me quedaría en el auto por si debía moverlo mientras hacia el deposito, ella se desmonto del vehículo y yo me pasé al asiento del conductor. Ya estando ahí algunos minutos me llegaron los pensamientos morbosos y se me ocurrió aventurar a ver si conseguía una buena mamada de parte de mi amiga y me desabroche el cinturón y el pantalón pero tape el área con mi playera, luego de unos 10 o 15 minutos Mer salió y al acercarse al vehículo le dije que yo podía seguir conduciendo sin problemas y ella acepto, luego de unos 3 o 4 minutos en el camino le dejo ver que mi pantalón esta desabrochado a lo que ella sonríe diciendo ”Ya sabía yo que algo traías entre manos”, a lo cual los dos reímos pero yo iba en serio y le dije “a ver si te animas a hacerme una de esas mamadas de las que hemos hablado tanto por chat” a lo que ella respondió “pero aquí, en mi carro?” y yo asenté con la cabeza, ella se puso nerviosa y observaba con una pícara sonrisa a los alrededores y me dijo “ok, pero más adelante donde no abunde la gente”.

    Seguí conduciendo, tome su mano y la puse en mi pene diciéndole que fuera ocupada en algo hasta que cruzamos una calle con poca circulación de vehículos y peatones y ahí ella bajo su cabeza y se lo introdujo rápido en la boca y volvió a levantar la cabeza deprisa muy nerviosa, los dos reímos y le dije que yo quería una mamada de verdad y que se relajara un poco que yo estaría observando y le avisaría si algo pasaba (aunque por mis adentros lo que más deseaba era que alguien se percatara de la situación), ella acepto y comenzó a hacerme la mamada, al principio era algo ruda pero luego se acomodó en el auto y desde ahí todo fue placer, aunque no podía verla se sentía de lo mejor, el sube y baja era obvio si alguien miraba al interior del vehículo, entonces entramos a un embotellamiento y la gente cruzaba la calle incluso frente a nosotros pero nadie se percataba de la situación, decidí entonces sacar mi celular para grabar la situación y subir el morbo, al mover mi pierna para sacar el celular ella se asustó y me pregunto si algo pasaba, le dije que no y logre sacarlo, ella siguió con la deliciosa mamada y yo disimuladamente pose el celular en mi rodilla izquierda y puse la cámara frontal para verla mientras la grababa, ella tenía los ojos cerrados, se notaba como disfrutaba hacer la mamada muy pasionalmente diría yo, gozaba al mirar cómo posaba la lengua sobre mi glande y lamia para luego engullir mi pene una y otra vez, pero debía concentrarme en conducir.

    Casi llegábamos donde yo me quedaría, parados en una luz roja y aun nadie había notado en todo el trayecto lo que acontecía dentro del vehículo, cuando cambio a luz verde dos chicas empezaban a cruzar desde la derecha de la calle yo les cedi el paso esperando que por lo menos ellas se dieran cuenta, una de ellas miró y su cara de sorpresa era justo lo que necesitaba para que esa mamada en lugar público estuviera completa y comencé a descargarme dentro de la boca de mi amiga sin avisar, Mer no paró y siguió con el sube y baja mientras me exprimía hasta la última gota de semen, como pude comencé a acelerar el vehículo, la chica y yo hicimos contacto visual, ella con su cara de sorpresa y sonrisa pícara y yo con mi cara de pervertido complacido, mi amiga se levantó, se percató de mi celular grabando y mientras tomaba una servilleta para limpiarse la comisura de su boca me dijo, “tonto, me envías ese video”… los dos reímos, le dije que sí y a unos 200 metros me dejó donde me quedaba.

    En otras ocasiones mi amiga y yo hicimos algunas cosas más, pero eso será para otros relatos.

  • Collar de perlas

    Collar de perlas

    Cierto día mientras veía algo de porno salió un vídeo de una dominante que le decía a su sumiso como masturbarse, fue un vídeo muy interesante y se me ocurrió hacer eso con mi mujer solo que yo le iba a ir dando las indicaciones para masturbarse, así que le mandé un mensaje:

    -Tengo ganas de jugar algo! Te interesa? Solo tienes que estar dispuesta y ser obediente, y seguir mis instrucciones. No, no tienes de qué preocuparte no te voy a pedir algo que no te guste, y nunca te obligaría a hacer algo que no quieras. ¿Qué dices? ¿Tienes curiosidad?

    -Ok está bien lo intentaré

    -No tengas miedo nunca te hare algo que no quieras y si te incomoda lo dices que paro es para disfrutar los dos.

    Ese día salí más pronto del trabajo fui a casa a arreglar un poco el escenario puse algunos juguetes en el sofá (plug anales, bolascolas chinas, un pequeño consolador, una vela y encendedor, unos tacones que me gusta por cómo le hacen ver el culo una medias a media pierna y un collar de perlas).

    Pase por ella a su trabajo y manejé hasta casa

    Ella me miraba con curiosidad queriendo descifrar que le iba a proponer sabe que me gusta el juego de la dominación pero sé que a ella no le agrada del todo, -No ciertas cosas- le pregunté

    -¿Nerviosa?

    -un poco

    Ella me preguntó

    -¿Qué tienes planeado?

    -solo divertirnos mucho tranquila.

    Ella insistía en saber que era así que le pregunte

    -¿Qué crees que voy a hacer?

    -no se tal vez me pongas a gatear por la casa mientras me diriges con un collar.

    -¿te gustaría eso?

    -puede ser

    Su respuesta me gusto y sonreí, aunque eso tal vez lo haríamos en otra ocasión.

    Llegamos a casa entramos vio los juguetes y la ropa en el sofá.

    -La vela no la quiero, hoy no.

    Aquí estoy frente a ti… me muero de ganas de penetrarte y hacerte mía, sé que tú también quieres que lo haga. Primero quiero que cumplas ciertos caprichos míos.

    El primero es que te desnudes completamente viéndome y excitándome, si así lento ve quitando tu blusa y desabrochando tu sostén, ve quitando el pantalón mientras te das vuelta para mostrar ese trasero a la hora de agacharte a quitarlo por los pies, si, repite ese movimiento cuando quites tu calzón, y cuando estés completamente desnuda ven a mí. Toma las medias que están en la banca y ponlas en tu piel sube a esos tacones y usa ese collar de perlas de a un lado.

    Una vez vestida siéntate en la banca y abre bien tus piernas muestra para mi ese tesoro que escondes, toca, toca con calma excita tus labios con una mano mientras la otra erecta tus pezones imagina que son mis manos las que te tocan y busca tu placer, incrementa el ritmo y frota mas fuerte, mas rápido, mas constantemente y trata de llegar al orgasmo, pero no llegues, no todavía, cuando sientas que vas a explotar detente y mírame mira como saco mi pene duro erecto por verte disfrutar, ve como mi mano sube y baja por el una y otra vez, cuando sientas que tu orgasmo se fue comienza de nuevo a tocarte busca tus labios e hincha tu clítoris, introduce un par de dedos en tu interior y busca ese sitio donde explotas de placer hazlo lento, con calma y ve subiendo el ritmo esta vez hasta el final ve como me acerco a ti y mi boca busca la tuya, como después beso y chupo tu cuello mientras tú sigues masturbándote sigue no pares mi boca saciará tus senos. Mientras te quito ese collar de perlas y lo paso por tus labios, tus dedos dentro explorando y yo frotando el collar en ti, una perla tras otra recorren tus pliegues arriba y abajo una vez tras otra para provocarte placer, aumenta tu ritmo mientras yo froto más rápido, un poco mas y mas. Termina, termina fuerte ten un orgasmo y ofrécemelo diciendo mi nombre mientras terminas.

    Yo me pondré de pie y acercaré mi erección a tu barbilla dejare un hilo de mí en ella mientras voy recorriendo tu piel hacia tus pechos, siente mi dureza por tu piel nota lo suave de la cabeza y la venas del tronco, sigo bajando y lo pongo en tus labios frotó con el tu hinchado clítoris y suspiras de placer. Subes tus pies al banco para dar más apertura para mi y te das cuenta que tu humedad ya está hasta la banca, abres los ojos de asombro y las piernas de placer lo tomo con mi mano y lo guio hacia tu abertura empujo solo un poco y entra fácilmente bombeo y vuelvo a bombear una vez, dos veces diez veces una y otra vez hasta conseguir que tus labios vuelvan a decir mi nombre salgo de ti solo para decirte que te pongas en cuatro sobre la banca, pasó mi verga dura por tus nalgas mientras les doy varios azotes paso mi pene por tu ano y juego un poco, empujo, pero no, hoy no será ahí tal vez otro día. Busco de nuevo tu calor tu humedad y entró fuertemente en ti, fuerte mis testículos chocan en ti y mis manos se aferran de tus hombros en cada acometida una vez tras otra entro en ti y disfruto de ti, de tu calor, de tu humedad, de tu cuerpo de ti simplemente de ti. Luego de que vuelves a gritar mi nombre esta vez más fuerte y aferrar tus uñas a mis nalgas termino, termino tan salvajemente que grito tu nombre y me abrazo a tu espalda mientras nuestra respiración se normaliza. Por último salgo de ti y ofrezco mi pene a tu boca que gustosa lo limpia y después me besa para compartir nuestros fluidos.

  • Encuentro con un lector de mis relatos

    Encuentro con un lector de mis relatos

    Esta historia es 100% real no fake.

    Actualmente tengo 21 años y vivo en la capital de Puebla. Llevo poco tiempo vistiéndome y lo hago por diversión.

    Ya había escrito relatos aquí pero me vuelvo a describir. Mido 1.70, de piel morena, no tengo un buen cuerpo pero tampoco soy gordo, nada que no se arregle usando un corsé.

    Esto pasó a finales de 2018 con un lector de mis relatos anteriores, pasado de los 35, alto (como me gustan) y corpulento.

    Empezó con una charla en la que me decía que había leído mis relatos y le interesaba iniciar una relación conmigo porque le parecía interesante a lo que acepte salir con él, pues tenía todo lo que buscaba: alguien directo, educado, con trabajo estable y que tuviera deseos de feminizarme.

    Quedamos vernos en una plaza conocida por aquí, que al parecer es el lugar de encuentros de mucha gente (Plaza Crystal), esperé cerca 10 minutos hasta que llegó, efectivamente era más alto que yo (lo que me gusta, porque me hace sentir sumiso) Aunque no era precisamente «guapo» iba bien vestido lo que me agradó

    Yo iba muy normal, barba de 3 días, jeans negros, remera negra, chamarra de mezclilla y tenis (me gusta que me vean como chico para que cuando me vean de chica se note el cambio) lo que no pareció molestarle pero si sorprenderle. De cualquier modo llevaba algunas cosas en una mochila para nuestra «cita» (falda negra, una blusa de Totoro, medias a rayas, maquillaje, una peluca de cabellera rosada, lencería). No planeaba tener sexo, pues era una cita para conocernos y platicar pero que pudiera conocerme de «Marcie» desde el primer momento.

    Se suponía que iríamos a su casa pero prefirió pagar una habitación de motel (Shangai) que estaba cerca lo que no me molesto pues estaba muy cerca

    Al llegar me metí a la ducha para prepararme, ponerme un enema y estar lista. Depile mi pubis casi completamente sólo dejando una línea de vello pequeña. Me puse una tanga negra diminuta (aunque mi pene es de tamaño normal, lo pude ocultar bien), una culturilla y brasier negro de encaje, luego unas medias a rayas muy bonitas (me gustan mucho), la falda y blusa de Totoro. Me maquille lo mejor que pude (pues hacía tiempo que no lo hacía y finalmente me puse mi peluca rosada. Me gusta tener un estilo como de anime.

    Al salir él estaba bebiendo un vaso de vodka (que no vi cuando sacó). Lo había llevado por que en mis relatos leyó que me gusta el vodka (cosa que es cierto y me sorprendió). Me sirvió uno y bebí un poco.

    Pasados unos minutos de charla sin sentido pase al espejo para revisar mi celular y el apareció detrás de mi y me dijo que me veía muy rica, cosa que me puso algo caliente. Pasó su mano al frente y comenzó a acariciar mi pene lo que terminó en una erección y se me salió de la tanga.

    Me llevó hasta la cama y me puso en cuatro (me sentía dominada entonces) me hizo el hilo a un lado y comenzó a acariciar mi ano con sus dedos para luego pasar a presionar mi pene, aunque lo hacía con mucha fuerza y me dolía

    Yo no sabía cómo actuar en esa situación, pues me gusta sentirme dominada pero no me dio tiempo de asimilar la situación.

    Sacó un condón, se lo puso y me la metió en seco, cosa que me dolió demasiado (pues aunque regularmente no soy pasivo, no me duele ser penetrado siempre que esté bien dilatado)

    Comenzó a moverse y gemía pero a mi me seguía doliendo. Sólo duro como cinco minutos y se corrió (quizá porque estaba demasiado excitado).

    Se levantó para limpiarse y me dejó en la cama. Yo no me movía porque me seguía doliendo el ano por su brusquedad aunque fuera de eso, me había gustado ser dominada.

    Sacó su celular y me tomo varias fotos. Hice algunas poses y cuando terminó empecé a masturbarlo con mis pies enfundados en mis lindas medias a rayas.

    Eso le excito mucho y le provoque otra erección, pero no había tiempo para otro polvo porque tenía que ir a su trabajo.

    Nos despedimos y yo me quedé a tomarme fotos y masturbarme unas tres veces.

    Me cambié de ropa, me puse un liguero, una tanga negra de encaje y unas medias negras de nylon y me saque más fotos.

    Pensaba en salir a la calle como chica pero me dio algo de miedo. Terminé, me puse la ropa que traía, me desmaquille y fui a casa.

    Pensaba en escribirle al sujeto, pero tristemente me había bloqueado de Facebook.

    Todas las veces que me dijo que quería una relación eran mentira. Pero bueno, ya no me sorprende.

    Ya no he tratado de salir con nadie porque sólo hacen perder el tiempo, pero sigo buscando a alguien que quiera una relación en la que me pueda desenvolver como chica, que mi pareja me feminice y me haga mujercita.

    Y que además tenga las mismas fantasías como tenerme en castidad y ser una sissy. Pero creo que es mucho pedir.

    Pueden buscarme en face como «Marceline Saul» para platicar y así. Tenía otra cuenta pero me la cerraron.

    Estaría genial encontrar a alguien que busque lo mismo que yo. O tener amigas traps para salir.

  • El cumpleaños de Iván (Parte 3)

    El cumpleaños de Iván (Parte 3)

    Ya se reflejaba la luz del sol por las ventanas de la casa y la sala estaba en total desorden por la fiesta de la noche anterior, y vi el porqué de los ruidos mi amigo Iván se había caído del sofá e intentando volver a sentarse pero aún le duraba la borrachera.

    Inmediatamente fui ayudarlo y logré que se siente en el sofá, su padre seguía durmiendo y roncando fuerte en eso siento que me tocan el hombro era su madre que se había puesto una bata para cubrir su desnudez.

    -Por favor ayúdame a llevar a mi hijo a su cuarto

    Puse su brazo sobre mi hombro y lo levante y con cuidado lo llevé a su cama pero abrió los ojos Iván y me habló.

    -Albertooo mi amigo que bueno que no te has ido aún… ¿te has divertido?

    Le contesté que si y muy bien y no estaba para nada mintiendo que me han tratado de lo mejor lo deposito en su cama y le quite los zapatos y salí dejándolo para que vuelva a dormir ahora era turno de su padre

    -Gracias ahora si tienes que irte ya.

    -No aún no falta llevar a tu esposo también pero ahora si tienes que ayudarme porque es más pesado.

    Dijo que no me preocupe que lo dejé ahí e igual insisto y tuvo que obedecer así que entre los dos cada uno por un lado muy despacio fuimos subiendo las escaleras hacia el dormitorio.

    Lo echamos sobre la cama y ella le estaba quitando los zapatos y aún así no reaccionaba era más seguro que tenía para unas horas más de sueño, así que volvía al ataque sobre ella mis ojos se posaron sobre ese enorme culazo que sobresale cuando estaba inclinada sobre la cama atendiendo a su esposo.

    -Nooo estás loco Alberto nooo.

    Pero si no le hice caso al comienzo menos lo haría ahora así que mis manos magrearon esas nalgotas otra vez y le fui subiendo la bata hasta sus caderas ahí estaba yo dueño de culo que comienzo a besar y abriendo las nalgas y me enseñe su ano que ahora era mi obsesión.

    -Noooo Alberto se puede despertar mi marido detente… por favor no seas malo.

    Ya mi lengua recorría toda la raya del culo y subía y bajaba y mi dedo masajeaba su sexo y de a pocos la mamá de Iván se fue dejando ganar por la excitación y sus jugos vaginales brotaron y leves gemidos se oyeron en el dormitorio.

    -… Hum hum… hum ohhh ohhh…

    Mi mano recibió sus jugos que al instante lo unte en medio de la raya de las nalgas y el ano y le metí el dedo índice en su esfínter ella se sorprendió pero no me dijo nada.

    -¿Te gusta?

    No contestó pero su cuerpo me dijo que si cuando su culo dio leves movimientos cuando sentía como ahora dos dedos invadían su ano ya había olvidado que a poca distancia su marido dormía la borrachera otra vez la realidad me decía que él no la cuidaba y mucho menos le cumplía como ella merecía en el sexo.

    Ya estaba preparado ese culo para recibir la verga que con ansias estaba esperando y puse el glande en la entrada de su ano ahí recién soltó unas palabras.

    -Alberto ten mucho cuidado no me hagas daño… aunque no me creas es mi primera vez por el culo.

    Fui haciendo presión muy despacio en su culo pero había resistencia en su esfínter así que hubo que hacer un poco de fuerza y entró la cabecita y dio un grito que lo calló con la almohada que ella misma puso en la boca y antes que se arrepintiera hice un poco más de fuerza y entró la mitad de la verga ahora ella resoplaba aguantando el dolor que la invadía.

    -Aggg me dueleee.

    -Siii así es al inicio luego va a pasar ahh

    -Albertooo ohhh ohhh Albertooo

    -Siii el que te va a dejar con el culo abierto.

    Ya lo tenía todo adentro las paredes del culo lo estaban ahorcando al falo que entraba y salía qué rico se sentía bien apretadito y caliente era la primera vez para ambos el sexo anal.

    Luego de unos minutos ya se había dilatado su esfínter que ahora disfrutaba a plenitud cada embestidas que recibía, ella al borde de la cama matrimonial recibiendo como una perra la verga del amigo de su hijo mientras su marido seguía roncando era más excitante.

    -Ayyy ayy… qué ricoo Albertooo ayyy.

    Era un momento que lo iba a recordar toda la vida en un mismo día y lugar recibí una buena felación y vi tragarse mi leche y luego lo que siempre había soñado le metí la verga en esa chucha caliente y jugosa para luego para sorpresa mía terminar rompiéndole el culo.

    Aún recuerdo la primera vez que la vi subir al bus y con mucho nervios me acerqué a ella y pegue mi cuerpo al suyo y me vio indiferente pero me dejó sobarle el trasero y ahora estoy en su casa en su dormitorio y rompí el culo junto a su marido sorpresas que te da la vida

    Cuando ya no pude más aguantar luego de 45 minutos aproximadamente estar penetrándola analmente explote y llené su culo de semen.

    -Ohhh siii toma tu leche caliente como tú siempre quieres Ahh.

    Ella también tembló como si recibiera una descarga eléctrica y cayó sobre la cama, sabía que ya no quedaba mucho tiempo y sentía que estaba abusando de mi suerte le di un beso en la boca y me fui.

    Pasaron dos semanas y no la veía subir al bus ahora que había probado su cuerpo y calor era adicto a ella, tomando valor fui a su casa y toqué la puerta y me abrió un señor que no reconocí y me dijo que hace una semana vive ahí con su familia que le habían alquilado la casa no supo darme razón de donde vivían ahora los dueños.

     

  • La historia de Ángel, solo era un muchacho (12)

    La historia de Ángel, solo era un muchacho (12)

    Me costaba abrir los ojos y los mantuve cerrados disfrutando del abrazo que Pablo me estaba dando.

    -Despierta perezoso, Ana te estará esperando, tienes que desayunar y prepararte. -me di la media vuelta y le besé la cara.

    -Estoy tan bien contigo, pero tienes razón. -retiré la ropa y salté de la cama.

    -Tú puedes quedarte más, hoy no tienes clases. -Pablo me miraba moverme sin levantarse.

    -Ya me gustaría pero anoche dejé muchas tareas sin terminar y no creo que luego pueda hacerlas. -se levantó, tenía la polla algo dura y me reí señalándosela.

    -Te dejo tranquilo, me voy a mi habitación y te veo en la cocina. -pasó a mi lado, con su ropa de dormir en la mano tapándose el rabo. Le observé salir con su culito algo peludo al aire, y me enterneció por la timidez que mostraba, como si no le hubiera visto desnudo un ciento de veces.

    Desayunamos atendidos por Alicia, Berta estaba muy ocupada ayudada por Tomás, aunque la comida la serviría una empresa de catering, ella debía ocuparse de ciertas exquisiteces culinarias que Ana le había encargado.

    Damián nos llevó al salón de belleza, aunque ahora se comportaba respetuoso conmigo, le sorprendía mirándome a veces, y no me sentía bien cuando le pillaba desviando rápidamente la mirada. En ese momento me desazonaba, no sabía lo que Pablo pudo haberle dicho y tenía dudas de preguntarle.

    Nos hicieron esperar unos minutos hasta que Adrián nos atendió.

    -Doña Ana, ¡Qué alegría volver a verla y trae a su precioso pupilo! Tengo reservada la hora de la peluquería, desea alguna otra cosa. -Ana María no respondió a su saludo.

    -Hoy tenemos prisa Adrián, mientras me lavan la cabeza y me preparan te dejo a Ángel, no te entretengas mucho con él, tiene también peluquería.

    -Déjelo en mis manos, en dos horas estarán listos para marchar. -Ana salía y entonces Adrián me pidió que le siguiera, encargó a una linda muchacha que me hiciera las uñas de los pies y de las manos y que me recogería en un momento.

    Miraba trabajar a la chica arreglándome las uñas y aplicarme en ellas un esmalte de color ligeramente morado cuando Adrián regresó, de allí pasé a la sala donde tenía el sillón de partos, comencé a desnudarme sin que me lo pidiera mientras él cambiaba la sábana de la camilla. Creí que tendría que colocarme en el sillón y esperé sus órdenes de pie y desnudo.

    -No creo que te haya nacido nuevo vello, colócate aquí en la camilla. -me fui a tumbar y me lo impidió ayudándome a colocarme arrodillado, con el pecho sobre la sábana y empinando el culo.

    -Precioso, solo han nacido dos inoportunos pelitos. -anduvo tocándome el culo y di un respingo al notar que los dos pelitos me los quitaba con pinza.

    -No es nada y ya termino, este culito no puede llevar dos inoportunos pelitos. -volví a sentir el pinchazo al tirar del pelo y luego sus labios aplicándose en mi ano besándolo con fruición y placer.

    -Tienes el anito más rico que he chupado. -me daba lentos lametones hasta lograr hacerme gemir.

    -Veo que te gusta, pero quiero hacerlo mío y meterte la verga algún día, sentir como voy entrando en tu rico culito. -Adrian no dejaría de insistir hasta conseguir lo que quería, y me hablaba sin apartar la cara de mi culo y continuaba chupando.

    -¡Ahhh! Que rico y sabroso culo, ¿me lo darás, verdad que sí? -para entonces me tenía loco de placer y sin saber bien lo que le decía respondí.

    -Si, sí te lo daré, dejaré que me metas la verga. -Adrián cogió mi mano y la llevó a su entrepierna. Solo llevaba el pantalón y pude agarrar un pene bastante grande aunque delgado.

    -Este es tu regalito pequeño, te va a gustar y lo vas a probar ahora. -dejó de chuparme el ano y fue a la puerta para ponerle el seguro. El ano me palpitaba y quería que siguiera comiéndomelo.

    Volvió y se bajó el pantalón, tenía un pito recto, largo pero no muy gordo, y muy bonito, apuntando los noventa grados, con la punta más morena y brillante, los testículos le colgaban y eran pequeños con la piel del escroto sin pelos también morena.

    Se subió a la camilla arrodillado y me abrió más las piernas para acomodarme el culo a la altura de su verga. Mi culo estaba dispuesto para recibirle y lo embocó empujando con fuerza, logrando que entrara enseguida.

    -¡Ah! ¡Ah! ¡Ah! ¡Ah! -no dejaba de gemir sintiendo el gusto placentero que su polla me entregaba.

    -Tienes el culito muy caliente, el mejor anito en el que he entrado, solo el del hijito de doña Ana puede compararse. -entraba con suavidad y todo era placer, su verga corría entrando en mi culo sin forzarme, era una verga de dioses, hecha para dar placer. Caí en cuenta de lo que acababa de decir, que también se había follado a Oriol.

    -Fóllame duro Adrián, jódeme el culo, dame, dame más. -Adrián empezó a darme más rápido hasta que se contrajo enterrándome la verga en el culo y comenzó a descargase los huevos, terminó de correrse y me cogió la polla en su mano, masturbándome a la vez que me seguía follando hasta que me hizo venir sobre la camilla.

    Permaneció un minutos sobre mi espalda, sin dejar que su verga se saliera hasta que se le fue bajando y salió de mi culo, yo me quedé como estaba, respirando duramente, sintiendo el semen como me salía escurriendo por mis muslos.

    Me limpió con una toalla y me puso una crema en el ano.

    -Vas a llevar mi leche dentro de ti todo lo que puedas aguantar, ¿de acuerdo? -le dije que si con la cabeza, aún no podía hablar y seguía sorprendido de la rapidez como había pasado todo, me había follado en unos cortos minutos.

    -No creas que me he conformado, volverás a probar mi verga. -hablaba mientras me ayudaba a bajar de la camilla y recogía la leche que dejé con la toalla, luego se limpio la polla y se subió los pantalones.

    Ya no hablamos mientras me quitaba algún pelo de las cejas. Había sido una cogida muy rápida pero muy rica. Recordaba su bonita polla y esperaba podérsela mamar y que se corriera en mi boca algún día.

    Cuando salimos del salón de belleza el coche estaba en la acera pero Damián no estaba dentro, le vi venir por la acera acompañado de otro hombre, hablaban animadamente, cuando nos vieron el otro hombre se detuvo y se dio la vuelta y Damian aceleró el paso para venir a abrirnos la puerta del coche.

    -Lo siento señora, me encontré con un conocido y estaba hablando con él. -me pareció todo muy extraño, el que se hubiera encontrado con aquel hombre no era motivo para alejarse del coche, y la actitud del que le acompañaba no dejaba de ser sospechosa, al darse la vuelta tan rápido al vernos era como si no quisiera que le miráramos la cara. Me olvidé de todo eso que no me importaba y miraba a Ana María, con el peinado que le habían hecho estaba preciosa.

    Ella también me miraba atentamente.

    -Ese peinado le gustaba a Oriol cuando era más pequeño y a ti te realza tu carita preciosa, vas a estar increíblemente guapo y llamarás la atención. -pensé que había juzgado a Ana María como insensible y despreocupada, superficial, pero no era mala.

    -Ana tengo que darte las gracias. -elevó las pestañas interrogándome.

    -Me estas ayudando y ocupándote de mi. -dejó de mirarme y abrió su bolso sacando un espejito en el que se miró, pensé que lo que le había dicho había conseguido emocionarla. Enseguida lo volvió a guardar y cambió de conversación.

    -Creo que don Manuel vendrá acompañado a la fiesta, cuando te coloques el traje nuevo pásate por mi habitación quiero ver como te queda con el nuevo peinado.

    Al lado del pabellón y la piscina estaban estacionadas dos furgonetas comerciales con el rótulo de la casa de catering, sus empleados llevaban unos cofres de aluminio blanco sobre ruedas a la tienda que habían montado en un lateral del pabellón, y que les serviría de intendencia y cocinas.

    Damián nos dejó delante de las escaleras principales y me encaminé rápidamente a mi habitación, quería ir al baño y sacarme la leche que Adrian me había pedido que llevara dentro, corría el peligro de que algo se saliera y manchara la ropa, además de que no me apetecía, ser portador de su semen.

    Comencé a vestirme y cuando terminé no podía dejar de mirarme en el espejo, me parecía increíble que aquel joven reflejado en el cristal pudiera ser yo, hice una mueca para convencerme de que realmente lo que veía ea cierto. Me di cuenta de que el color de las uñas, un poco más pálido, hacia juego con el traje.

    Me habían convertido en un sofisticado joven cuya belleza no terminaba de cuadrarme, me precipité a la habitación de Pablo, se estaba colocando una pajarita blanca en el cuello, sobre una camisa color rosa con botonadura de perlas, el traje era gris y negro con un fajín brillante negro.

    Los dos nos quedamos mirándonos, creo que ambos asombrados.

    -Estas increíble Ángel. -nos acercamos y quería abrazarle pero él solo me cogió la barbilla y me besó delicadamente los labios.

    Fuimos los dos a las habitaciones de Ana, a pesar de lo atractivo que estaba Pablo, ella solo me miraba a mi.

    -¿Qué te parece Pablo? ¿No está magnífico?

    -Ya le he dicho que está increíble Ana.

    -Vamos al salón estarán llegando ya. -al salir Pablo nos cedió el paso y Ana le sujetó por el brazo para que bajara la cabeza y le besó la mejilla.

    -Tu también estás muy elegante. -Eduardo estaba ya en el salón y nos miró a los tres sin pestañear, solo dejó asomar una sonrisa de satisfacción, la de un hombre solitario que se sabía rodear de objetos caros y gente bella.

    Los primeros que llegaron fueron Rubén y Erico con sus padres, todos elegantemente vestidos para la ocasión, nos saludamos y Ana se quedó hablando con su hermana. Los chicos se nos añadieron en un grupo alejado unos metros y los coches comenzaba a llegar con los invitados. Todos desconocidos para mi.

    Estábamos cerca de un ventana desde donde veía llegar los coches hasta la escalinata de la casa, y a los pasajeros que descendían de ellos. Llegó un impresionante Rolls-Royce negro con las lunas oscurecidas y el primero que bajo era David enfundado en un traje negro, de la puerta del acompañante descendió un hombre mayor, y de las traseras una elegante señora de imprecisa edad y un chico en el que fije la atención.

    Era rubio trigueño, se colocó al lado de David mientras los mayores subían las escaleras y Damian entraba en el coche para retirarlo, era más bajo, seguramente más pequeño que yo, delgado y vestido con pantalones y chaqueta de a cuadros blancos y negros imitando a un tablero de ajedrez.

    Según se iban aproximando le iba retratando en mi cabeza, ya sabía que se trataba de Oriol, debajo de la chaqueta llevaba una camiseta con el cuello en pico de color fucsia muy fuerte, era imposible no mirarle esa parte del cuerpo, al entrar observé que llevaba una fina cadena de oro al cuello, corta como si fuera una gargantilla y le colgaba un círculo de oro con tres pequeños brillantes haciendo un triángulo.

    Dos pequeños brillantes, rodeados de un fino aro de oro, adornaban los lóbulos de sus orejas pequeñas y pegadas a la cabeza, llevaba el pelo recogido y tirante hasta la nuca donde se lo ataba en una corta coleta abierta y la cabellera le caía desde allí en cascada sobre la nuca.

    Me tenía impresionado, saludó a su madre con dos ligeros besos lo mismo que a Eduardo, y con sus tíos hizo igual, elevó la mano al ver nuestro grupo y seguido se encaminó hacia nosotros, observé que me miraba, con la misma curiosidad con que yo lo hacía, fue abrazando a sus primos y a Pablo.

    Era más joven que yo, pero no lo sabía en ese momento exactamente, solo que su cara era la de un joven de no más de catorce años, su sonrisa angelical dejaba ver sus perfectos dientes en una sonrisa morbosa mientas me llegaba mi turno de saludarme. Sacó la punta de la lengua y se mojó el rojo y pequeño labio gordezuelo inferior. Oriol era un pecado, cualquier movimiento que hacía, hasta el más ligero parpadeo invitaba al pecado y la lujuria.

    Se detuvo al fin delante de mi, si que era algo más bajo pero poco.

    -Mira que al fin te conozco Ángel, no dejo de oír hablar de ti. -me abrazó y colocó la boca cerca de mi cuello, me habló suave para no ser escuchado.

    -Eres más guapo de lo que suponía, tenemos que ser buenos amigos y me encontré con sus labios sobre los mías en un fugaz beso, luego se dirigió a Pablo, le había dejado para el final. No pude seguir atendiéndole al llegar David y colocarse a mi lado.

    -Parecía imposible pero has logrado mejorarte Ángel. -me dio la mano y se la estreché, no me la soltaba y me la retenía más tiempo de lo que era prudente y formal.

    -Ahora que te ha visto Oriol me creerá. -Alberto llegaba en ese momento y se entretuvo saludando a Ana y Eduardo. Comenzaron a hablarse unos con otros, había escuchado que sería una fiesta familiar y de personas cercanas, pero no dejaba de entrar gente, algunos jóvenes que venían a nuestro lado, había también preciosas muchachas, algunas emparejadas con chicos.

    Ana María se movió de donde estaba y vino con paso menudo pero rápido donde estábamos, les dijo algo a David y Pablo que estaban hablando animadamente, enseguida se pasaron algún tipo de recado de unos a otros y se encaminaron a la puerta de las escalinatas, les seguí sin saber lo que hacer, para no quedarme solo con aquellos chicos y chicas que no conocía.

    Al pie de las escaleras, de un coche verde botella, descendía don Manuel y de la puerta del piloto un hombre joven, don Manuel se colocó a su lado mirando hacia la casa y el hombre dando la espalda, el pelo era castaño y aunque no era largo le tapaba el cuello, más alto que don Manuel y delgado, aunque se le adivinaban los músculos al moverse a través de la tela de la camisa, única prensa de vestir que llevaba en la parte superior del cuerpo.

    David, Oriol, y el resto de los chicos bajaron en tropel las escaleras rodeando a Don Manuel y a aquel hombre extraño, todos le abrazaban demostrando su alegría con palmadas en las espaldas y entre risas, solo Pablo permanecía a su lado sin exteriorizar la alegría de los otros.

    Cuando todos terminaron de saludarle y discutir con él por algún motivo desconocido para mi, pasó el brazo por los hombros de Pablo y se volvieron hacia la entrada de la casa, Pablo señalaba sin encontrar el objeto de su búsqueda.

    Cuando vi la cara de aquel hombre, di unos pasos hacia atrás, sorprendido, intimidado ante lo que estaba viendo, Pablo subía las escaleras llevándole del brazo y me escondí detrás de unas personas cercanas, pasó delante de aquel grupo.

    -Estaba aquí hace un momento, tienes que conocer a Ángel, no te llevará mucho tiempo. -conseguía escuchar mientras se alejaban hacia el pasillo de nuestras habitaciones, supuse que me buscaban.

    Escapé en el sentido contrario, hacia el ala donde las tenía Ana, abrí la primera puerta que encontré y me apoyé en la puerta de espaldas, pretendiendo evitar que alguien pudiera entrar.

    Lo que acababa de suceder resultaba totalmente increíble, No tenía la menor duda de que aquel hombre era Álvaro, lo impensable hacía unos minutos acaba de suceder y no quería llamarlo milagro. Álvaro, mi Álvaro era aquel muchacho, el sobrino de don Manuel mi dueño, el hombre que me había comprado, o como le gustaba decir a Pablo, rescatado de mis secuestradores, y además amigo de Pablo y de todo aquel grupo, seguramente sería otros miembro de la organización.

    Me di cuenta de que había entrado en una de las salas de Ana María, llegué a un sofá largo que miraba hacia el jardín y me dejé caer sobre él ocultando la cara en mis manos, empezando a sollozar sin poder hilvanar las ideas.

    Permanecía allí mucho tiempo, hasta que vi como los invitados se iban desplazando hacia el pabellón de verano, seguramente Álvaro ya había marchado, pensé que al menos no cometí la estupidez de abrir sus correos y menos de responderle. ¿Qué hubiera podido hacer él por mi? ¿Rescatarme siendo él mismo uno de ellos?

    Me encaminé a mi habitación para lavarme la cara y ver mi estado ante un espejo, me observé demacrado, como si no hubiera dormido en toda la noche. Me estaba mirando cuando sentí que alguien estaba en la puerta del baño.

    -Has dejado abierta la puerta de tu habitación, ¿puedo usar tu baño? -se trataba de Oriol que permanecía observándome detenidamente, estudiando mi semblante.

    -¡Oh! Por favor Oriol, el baño es tuyo, yo no tengo nada.

    -Has estado llorando, ven que te arreglo esa cara. -buscó en aquel laberinto de cajones que él conocía mejor que yo y cogió una cajita, me pidió que me sentara en un taburete.

    -Eleva la cara. -me aplicó una crema ligera y de tacto suave con los dedos por los párpados y las mejillas.

    -No se por lo que has llorado, pero Ángel, no merece la pena, sea lo que sea, pase lo que pase no llores, no solucionaras nada con las lágrimas, solo estropear tu bella cara. -me levantó y me abrazó en su pecho.

    -Ahora vamos a comer, tu eres hoy el invitado de honor, nuestro hermoso invitado. -parecía que había olvidado el motivo por el que se había desplazado hasta allí. Sentí que deseaba volver a llorar, no había venido hasta aquí por el baño, me buscaba a mi imaginando que algo me pasaba al estar desaparecido.

    Creo que en ese momento empecé a conocer lo que era de verdad Oriol, no se trataba de un simple compuesto de carne tendones y huesos bien colocados, era algo tierno y dulce que amaba y se dejaba amar.

    Habían dispuesto varias mesas ocupando la mitad del pabellón, y asombrado, sin contarlos, calculé que habría más de cincuenta personas, tenían reservado un lugar para Oriol y para mi en una mesa de personas jóvenes, Oriol se sentó al lado de David conmigo a su lado, enfrente tenía a Pablo y a Erico, no dejaba de mirarme preocupado y molesto. Oriol también se dio cuenta.

    -No te preocupes, ya encontrarás la disculpa adecuada, te ha estado buscando, quería presentarte a Álvaro, es importante para él, Pablo y Álvaro son inseparables amigos, cuando pueden estar juntos donde esté uno encontrarás al otro, de caza, de pesca o paseando, en todo menos en el trabajo de hospital, ¿sabes que Álvaro es médico, como David?

    Solo le dije que no lo sabía, no conocía nada, aun era un extraño en ese circulo de personas de vidas tan diferentes a la mía.

    Pablo no me habló en toda la tarde, continuaba enfadado por mi ausencia, el resto me presentaron a muchos de aquellos jóvenes, a tantos que no podía recordar sus nombres, pero todos tenías mucho en común, su juventud y belleza, su despreocupación ante la vida y su felicidad alocada y aturdida por el dinero que les sobraba.

    Cuanto terminamos de comer los del catering recogieron y sirvieron las bebidas, en la otra parte del pabellón habían dispuesto un escenario para un pequeño grupo de música que tocaba mientras los invitados bebían y hablaban.

    Comenzaron a salir a bailar cerca del grupo de músicos, David llevaba a Oriol cogido de la cintura, busqué a Pablo con la mirada cuando la encontré la desvió, Alberto me sujetó de la mano y se me acercó.

    -Antes de que otro te coja como pareja ya estoy yo. -tiró de mi llevándome hacia los bailarines, en el camino cogió de una mesa dos copas de licor.

    -Bebamos, no te he visto llevarte un vaso a la boca en toda la tarde, y bébelo de un trago. -cogió su copa e hizo lo que me pedía a mi, aquello quemaba la boca pero lo tragué, luego tuve que ventilarme la garganta aspirando aire. Mi pecho ardía sentía el calor ascender hasta la cara.

    -Así me gusta, luego volvemos a por otra. -baile llevado por unos y otros, sin mirar quien era el que tenía al lado, hasta que Alberto volvió a poner en mi mano otra copa de aquel licor que me hacía entrar en calor y me animaba a continuar bailando.

    Ya cansado iba a dejar el baile para acercarme a las mesas y sentarme un rato, Alberto me abrazó evitando que me fuera.

    -No te vayas, me vas a dejar sin el chico más guapo de la fiesta, no te he dicho que hoy estas como nunca, que me tienes enamorado. -me reí en su cara y me plantó un beso para callarme.

    -Mentiroso, tenéis a Oriol, no hace falta que te burles de mi. -intenté apararlo pero me sujetó con más fuerza.

    -No te engaño, es obvio que como a mi interesas a muchos de los que están aquí, mira como me tienes. -me cogió la mano y la llevo al bulto de su verga, era el segundo hombre en el día que me hacía palpar su polla para que viera como las tenían, paradas y duras dispuestas para horadar un culo.

    -Necesito descansar un momento, vuelvo pronto. -en una de las mesas Eduardo hablaba con don Manuel y Pablo, este se levantó para acercarse recorriendo el camino que quedaba, traía un vaso alto en la mano con cubitos de hilo y algo transparente que parecía agua.

    -Déjame beber, estoy muerto de sed. -casi le arranqué el vaso de la mano y me lo llevé a la boca bebiendo ansioso, desde luego no era agua lo que bebía.

    -Se que me estuviste buscando, que querías presentarme a tu amigo, me encontraba mal en ese momento. Lo siento Pablo.

    -Te encontrabas mal pero no estabas en tu habitación, tenemos que hablar de esto cuando estes sobrio, estás bebiendo demasiado.

    -No ha sido tanto, dos o tres copitas pequeñas con Alberto. -Pablo me sujetó del brazo para hablarme muy pegado a mi oreja.

    -Pero bebes sin tener algo en el estómago, no has comido nada. -recordaba que algo si había comido, dos deliciosas croquetas con ensalada de las que hace Berta.

    -Estoy bien, no estoy mareado y menos aún borracho. -me senté en la silla más próxima.

    -Está bien, pero no bebas más. -no pensaba hacerlo, le decía que no estaba mareado, pero si que sentía una extraña, voluptuosa y sensual sensación de deseo sexual después de haberle cogido la verga a Alberto.

    Pablo volvió a la mesa donde estaban Eduardo y don Manuel y yo regresé a bailar como había prometido a Alberto. Habían bajado la intensidad de la luz y a veces el público acompañaba en las canciones a los músicos.

    -Creo que algunos vamos a darnos un baño en la piscina interior de la casa. -Alberto me susurraba en el oido mientras me mordía el lóbulo.

    -Un baño no estaría mal para calmarnos el deseo. -mientras hablaba frotaba el bulto de su entrepierna en mi culo, empezó a tirar de mi para que le siguiera.

    Atravesamos la casa y avanzamos por el pasillo hasta llagar a la sala de la piscina, había una luz tenue que salí del agua, estaban encendidas las luces del fondo y no se necesitaba más luz. Nos habían seguido otras personas, y al volverme me encontré con David y Oriol, sus primos estaban entrando en la sala, Erico llevaba cogida de la cintura a una preciosa chica que se la veía mareada y daba algún trompicón al caminar.

    Alberto se había quitado la ropa quedándose desnudo y empezó a retirarme la mía, no solamente se lo permití, yo mismo me la quitaba dejando mi precioso traje y el resto de la ropa sobre una butaca. Oriol y los demás siguieron el ejemplo, también las chicas que habían venido quedaban desnudas, y los cuerpos empezaron a caer en el agua.

    Estuvimos jugando un buen rato hasta que empezamos a cansarnos, Alberto había estado marcándome la polla en las nalgas siempre que tenía ocasión y me sentía caliente y deseoso de verga, de mamarla o que me la dieran por el culo, o las dos cosas a la vez.

    Me había apoyado en el borde de la piscina para descansar un momento y Oriol se colocó a mi lado.

    -La noche esta resultando bien divertida y muy alegre. -pasó el brazo por mi cuello y acercó la cabeza, y apoyó la frente a la mía, fuimos aproximando las bocas hasta que los labios se encontraron, nos besábamos lentamente, degustándonos los labios hasta que abrió la boca invitándome a que le metiera la lengua.

    -Besas muy bien Ángel, me gusta tu boca.

    -También a mi la tuya Oriol.

    Entonces me abrazaron por detrás y una verga se me metió entre las nalgas. pensé que era de nuevo Alberto y separé la cara de la de Oriol, no era el que pensaba, Alberto tenía abrazado a Oriol por la espalda lo mismo que me tenían a mi, y escuché la voz de David en mi oido.

    -Vamos a tu habitación, allí estaremos mejor. -la verga que tenía entre las piernas y rozándome el ano era la de David, de un salto salió de la piscina y me tendió la mano para ayudarme a salir, vi que Alberto y Oriol hacían lo mismo. David me cogió en sus brazos y pasé el mío por su cuello para sostenerme.

    Caminó hacia mi habitación andando pisando fuerte, como el macho que reclama el derecho a llevarse a la cama la hembra que desea que le complazca en la cópula.

    Seguirá…