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  • Axel y El Zurdo (Historia 2)

    Axel y El Zurdo (Historia 2)

    Eran las cuatro.

    Tenía como cinco minutos frente al portón y no se atrevía a tocar, cuando se decidió no fue necesario, de golpe la puerta se abrió y frente a él se encontró con El Ronco, quien tomándolo de un brazo lo introdujo al taller y pegando un grito le avisó al Zurdo.

    – El pendejito ya llegó

    De una habitación salió El Ticuiz quien se dirigió a Axel y con una mirada burlona le dijo

    – No sabes lo que te espera, pendejito

    Y con mirada cínica lo recorrió de arriba abajo como evaluándolo e imaginándose el banquete que se iba a dar al día siguiente.

    El Ronco y El Ticuiz, eran los mejores amigos de El Zurdo, muy parecidos a él en lo físico, ambos altos, fuertes, Ronco, un poco gordo, quizá por tanta cerveza, Ticuiz, tenía fama de ser un salvaje, porque venía de una región costera de Michoacán, y a él le gustaba presumirlo.

    La espera bajo la mirada de los dos se le hizo larga, hasta que de pronto se escuchó una voz que dijo

    – No me lo asusten cabrones

    Al ver al Zurdo, perdió la respiración por un momento, la vista de su cuerpo se le hizo un sueño.

    Y no era para menos.

    El Zurdo, peinándose con calma iba vestido solo con un short azul, muy ajustado, de algodón, en el que se delineaba con claridad la verga que se iba a convertir en el examen más difícil de su vida.

    Sobre su torso, donde se marcaban los músculos poderosamente, se notaban desafiantes las marcas de antiguas batallas, cicatrices que daban fe de sus triunfos, una espesa mata de vellos salía de cada axila, mientras su pecho y piernas lucían completamente lampiñas, pero le mejor de todo fue su sonrisa, una sonrisa luminosa que le dijo

    – ¿Listo para los dados, pendejito?

    – …Sí…

    Al llegar a su altura, sonriendo y mientras le acariciaba el rostro con una mano, con la otra, tomó sus manos y las dirigió al bulto de su verga, Axel notó como de inmediato respondía y comenzaba a crecer, amenazando romper la delgada tela del short.

    El Zurdo dirigió uno de sus dedos a la boca de Axel quien abrió los labios y comenzó a chuparlo con delicadeza, notó aún el sabor a jabón que impregnaba su mano, y notó como el dedo recorría su boca, deleitándose con la mamada que le dirigía Axel.

    El Ticuiz y El Ronco, miraban la escena con evidente deseo, Axel en un momento pudo notar como se levantaban desafiantes las vergas de ambos, a pesar de sus pantalones y se veían grandes, para variar…

    Tomándolo de una mano, El Zurdo lo invitó a una habitación, seguido de sus amigos, en la misma y sobre una mesa, había un juego de dados, que se notaba había sido usado muchas veces.

    El Zurdo los tomó y jugó con ellos, los dirigió a su boca y despacio los sopló, después escogió uno y se lo entregó a Axel y le dijo

    – Juégalo

    Temblando de emoción y excitación Axel lo tomó y aventó sobre la mesa, el momento en que tardó en mostrar sus caras, pareció largo, los cuatro pares de ojos siguieron sus evoluciones, hasta que se detuvo:

    – Cuatro – dijeron a coro todos

    – Esas son las veces que vas a coger conmigo hoy, pendejito

    Enseguida tomó los dos dados y se los entregó de nuevo:

    – Tíralos

    – Siete

    – Esa va a ser tu tarea mañana, tres veces conmigo y dos con Ronco y Ticuiz, tu dices si te rajas, si quieres vete porque después no te voy a dejar salir, aunque quieras, pendejito

    – ¿Te quedas?

    – …Sí…

    – Vénganse pues

    Se dirigieron a una habitación en un segundo piso, Axel siguiendo al Zurdo por una estrecha escalera de caracol, la vista de sus poderosas piernas, la imagen hermosa de su espalda, sus pies enormes y bien cuidados sólo contribuyó a elevar el nerviosismo y excitación de Axel, quien se percató que eran seguidos por El Ronco y El Ticuiz.

    Una vez en la habitación, Zurdo con calma comenzó a quitarle la ropa, Axel se sintió muy desvalido, al comparar su físico menudo con el imponente espectáculo de Zurdo y sus amigos, con calma fue despojado de todas sus prendas, hasta que desnudo Zurdo le invitó a subirse a la cama.

    Axel estaba rojo de vergüenza, notaba como los tres lo veían con curiosidad, deseo y… ¿lujuria?, Zurdo le dijo

    – Estás bonito pendejito, rico

    Cuando Zurdo miró que Axel observaba a sus amigos con pena le dijo:

    – No te agüites, con mis compas no hay pedo, no hay fijón y quitándose el short se acostó a un lado de Axel.

    Axel no recordaba que la verga fuera tan grande y gruesa, sin embargo lo era, simplemente no podía despegar su vista

    – Mámala

    Con deseo dirigió sus manos y a partir de la base comenzó a acariciar la verga del Zurdo, poco a poco acercó sus labios y torpemente comenzó a recorrer con los mismos, en besos breves, el largo de la verga, que estaba impecablemente limpia, Zurdo se estremeció ante este contacto y con un poco de brusquedad jaló con sus manos la cadera de Axel y la acomodó de frente, comenzó a masajear y acariciar con delicadeza las nalgas de Axel, en movimientos suaves, después tomando vaselina con uno de sus dedos comenzó a recorrer entre las nalgas, hasta que se posó con delicadez en la entrada de su culo.

    Axel se puso tenso, deteniéndose sin despegar sus labios, Zurdo lo notó y le ordenó

    – No te detengas, tengo que prepararte y eso requiere tiempo

    Axel dirigió sus labios a la cabeza de la verga e intentó cubrir con su boca el tamaño, con la lengua comenzó a dar lamidas al formidable instrumento, estremeciendo a Zurdo, quien por un momento pensó que no aguantaría tanto hasta abrir el culito de Axel con sus dedos.

    Todo esto sucedía, mientras Ticuiz y Ronco, completamente desnudos, sentados y observado de frente a la escena, poco a poco, se masturbaban…

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  • En el hotel con Laila

    En el hotel con Laila

    Tardó una semana para que volviera a saber de Laila. Pensé que ya todo habría quedado allí pero no, esa tarde sonó mi celular y mi corazón dio un vuelco cuando en la pantalla apareció el nombre de ‘Laila’.

    —Hola pequeña, ¿cómo has estado?

    —Hola Laila, —dije con alegría— pensé te habías olvidado de mí —me encontré diciéndole coquetamente.

    —¿Olvidarme de ti después de lo que pasó en esa caseta? Para nada, he pensado cada día en ti, bueno, no cada día, pero sí cada noche, lo que pasa es que soy madre de un crío y tengo responsabilidades que atender. Sólo dime una cosa pequeña, después de lo que pasó ni te lo pregunté, pero quiero saber si eres mayor de edad.

    —Lo soy, cumplí 18 en agosto, no tienes de qué preocuparte.

    —Perfecto nena —me dijo con voz cachonda— Entonces sí te puedo pervertir.

    —Me pervertiste antes de saberme mayor de edad.

    —Cierto, las cosas se dieron. No quise mandarte a casa sin quitarte esa calentura, pero tuvimos que cortarlo ahí o si no alguien nos habría descubierto y todavía ni siquiera sabía si eras mayor o menor de edad.

    —No tienes de qué preocuparte, ya me pagarás la siguiente vez —le dije haciéndola conocedora de mis planes.

    Quería aprender de ella cómo gozar entre chicas, quería sumergirme en sus tetas nuevamente y quería ver qué había entre sus piernas.

    —Ya que tocas el tema quiero proponerte algo. El jueves mi marido sale de viaje por cinco días, y yo estaré libre de 9 a 3 pm jueves, viernes y lunes mientras mi hijo está en la escuela. Quiero estar contigo esos días, me quiero sacar la espina y hacerte gozar en verdad, lo de la cabina sólo fue una pequeña muestra de lo que sé hacer, créeme, sé hacer muchas cosas más.

    —Me parece perfecto, yo también he estado pensando en ti todas las noches desde hace una semana —dije traviesamente.

    —Perfecto, no se diga más. Pero primero prométeme algo.

    —¿Qué?

    —No lleves ni bragas ni brasier, no los necesitarás. Ponte algo sexi, una mini por ejemplo.

    —Está bien —contesté. Ya chicos me habían hecho peticiones similares y sabía de qué se trataba. Además, la idea de salir sin esas prendas era algo que me mojaba automáticamente.

    —Perfecto, ¿en dónde vives?

    —San Ángel.

    —¿Conoces el «Carlota»?

    —Me encanta, te veo allí a las 9am para desayunar. No te preocupes por el dinero, yo pago.

    —Ciaou, te veo allí pues —le respondí y colgué.

    Tengo una cita con un mujeron de 37 años (ya le había yo preguntado su edad). Esa mujer puede coger con quien quiera pero por alguna razón me escogió a mi, una chica de dieciocho. Los dos días de espera se me hicieron eternos. Me la pasé húmeda casi todo el tiempo y lo que mis dedos podían hacer por mí no me era suficiente. Cuándo por fin el día llegó me paré temprano para ducharme y escoger bien mi ropa. Quería verme sexi para ella pero no una vil puta. Una mini sin tanga se me hacía descabellado. Opté por un short corto y ajustado de jean y una camiseta de tirantes sin bra.

    Mi ex siempre que me veía así se ponía como loquito. Me la puse y mi vi al espejo. De costado mis senos se mostraban la mitad y se adivinaban desnudos. Me quedé pensando si irme así o no. En eso estaba cuando mi cel comenzó a vibrar. Era un mensaje de ella que decía así: Recuerda que no quiero ni bragas ni brasier, y quiero algo sexi, provocador. Algo que me haga ponerme cachonda mientras desayunamos. No lo pensé más y me decidí a irme así. ¿Quería ver una putita? Vería una putita. Escondi mi semidesnudez con una gabardina hasta media espinilla, tomé el paraguas y me dispuse a salir.

    —¡Me voy a la uni mamá, bye! —grité de lejos mientras tomaba las llaves del auto. Llegué con diez minutos de retraso.

    Pregunté si habría alguna reservación a nombre de Laila o Amanda y dijeron que no pero el capitán me condujo a una mesa para dos al fondo del restaurante. Al pedirme mi gabardina y yo deslizármela para fuera noté que sus ojos se encendieron y se dirigieron a donde se marcaban mis pezones desnudos.

    —¿Sólo dos personas? —preguntó.

    —Sí, sólo dos —contesté.

    Escogí la silla que le daba la espalda al resto de los comensales, de esa manera sólo Laila notaría mi semidesnudez. Cinco minutos después llegó Laila y se sentó frente a mi. Me saludó de beso y el beso me lo plantó en mis labios.

    —Vaya vaya, qué tenemos aquí, una putita hecha y derecha. Estás pidiendo verga a gritos Amanda. Aunque yo te voy a dar algo mejor.

    La plática fluyo de varias cosas sin importancia y cuando íbamos en el café posterior al desayuno sentí su pie desnudo entre mis muslos intentando hacerse camino hacia mi concha. Apuntó su dedo gordo contra mi vagina y comenzó a masturbarme. Mis piernas, cubiertas por el mantel de la mesa ocultaban lo que sucedía en esa mesa. Mientras jugaba con su pie entre mis piernas empezó a desnudarme con la mirada y en voz baja me dijo:

    —Sácate una teta y muéstramela, quiero ver lo que me voy a comer.

    Muy disimuladamente voltee hacia atrás. La mayoría de los comensales conversaba sobre sus negocios y nadie al parecer nos observaba. Disimuladamente, y muy lentamente, deslice con mi mano derecha el tirante izquierdo de mi camiseta saliendo la totalidad de mi seno al exterior para ser comido por los ojos de mi amiga.

    —Eso se ve delicioso Amanda, tengo la concha hecha una charca. Se llevó su mano derecha a su entrepierna y la sacó mostrándome su humedad. El olor de su sexo era excitante y me hizo mojarme más.

    —¿Alguna vez has follado con alguna mujer? —me preguntó.

    —Si —contesté, —he estado con dos chicas ya.

    —Una auténtica zorrita.

    —Tengo dieciocho, tengo ya mi historia —le contesté.

    —Vámonos, sígueme, me muero de echarte ya la mano.

    Pagó y nos dirigimos a su auto, me dijo que terminando ella me traería de regreso por mi auto. Recién nos subimos al coche se me aventó encima y me plantó otro de sus besos violadores. Se lo correspondí y me dejé meter mano por ella. Mientras conducía me iba haciendo un dedo angelical, era más que obvio que está señora sabe cómo complacer a una chica. Media hora más tarde entramos en un hotel de paso de baja calidad, lo cual me sorprendió pues su auto y su vestir denotaban una clase social pudiente. Entramos a lo que era la recepción y ella pidió una habitación. El viejo se me quedó viendo de arriba a abajo y con un dejo de deseo por mi volteó a ver a mi amiga y le dijo.

    —Parece menor de edad. No puedo dejarla pasar con una menor, es ilegal.

    —Pues ella me dijo que ya es mayorcito, si quiere pregúntele —le contestó ella con soltura y total desparpajo.

    El viejo me volteó a ver y me preguntó mi edad.

    —Dieciocho —contesté.

    —¿Puedo ver su INE?

    Se lo mostré y al ver que decía la verdad le extendió la llave a mi amiga y, llevándome de la mano, me guío por estrechos pasillos donde por aquí o por allá se alcanzaban a escuchar gemidos de placer. Al llegar a nuestra habitación se puso frente a mi y me volvió a besar con esa pasión muy de ella mientras sus manos recorrían mis nalgas, mis piernas y mis senos. Sus manos, tan hábiles como las de un mago, se las arreglaron para desabotonar mi short y realizarlo hasta mis rodillas, una de mis tetas se mostraba ya expuesta en plenitud, mi pezón parecía una flecha a punto de salir disparada. Todo esto estando aún sobre el pasillo, expuestas a que alguien nos viera si pasaba por ese pasillo. Me tomó los hombros con ambas manos y me puso de espaldas contra la pared mientras sus dedos se escurrían por mi interior. Me estaba tallando la concha sin piedad, y yo con el short en los tobillos y mi playera de tirantes enroscada en mi cintura no podía hilvanar ningún pensamiento.

    —Te voy a hacer que te corras como una cerda —me dijo mientras se hincada ante mi, llevando su boca a mi concha. Dios, qué placer. Mientras con sus labios me mamaba el clítoris con tres dedos me estaba dando la masturbada de mi vida.

    Estando así, en esa pose, de espaldas contra la pared y con Laila mamándome el clítoris y con tres dedos machacándome la panocha fue que, de manera imprevista, me empecé a correr sobre su cara mientras veía nublado y mis piernas temblaban descontroladamente mientras yo, totalmente entregada al placer, repetía sin parar, mecánicamente, la frase de «Me corro», «Me corro», «Me corro» mientras veía como la cara y los cabellos de Layla quedaban empapada de mis jugos.

    Entre espasmo y espasmo me percaté que al fondo del pasillo, el viejo de recepción nos miraba mientras se masturbaba frenéticamente. Así estuvimos unos dos o tres minutos, yo viniéndome una y otra vez y el viejo al fondo jalándosela viendo el show de su vida. Cuándo por fin se detuvo, se puso de pie, abrió la puerta de nuestra habitación y entonces entramos. El vestido de Laila estaba empapado de mis jugos, mis piernas igual y mi short todo salpicado. El orgasmo había sido descomunal. Nunca nadie, ni siquiera don Ignacio, me había hecho venirme de esa manera. Nos desnudamos y nos fuimos a la cama. Laila era una mujer muy hermosa, sus tetas eran un manjar, podía hundir mi cara fácilmente en ellas, sus nalgas eran perfectas y voluptuosa, no pude resistir lamerle el ano mientras con mis dedos le tallaba la concha. Quería regresarle el favor por esa venida que me había regalado.

    Chupe su clítoris, mame su concha, meti mi nariz en su vulva, talle mi cabeza en su cuca y al final lo logré, los orgasmos que le saqué lograron hacerla venirse copiosamente, aunque no tanto como lo que ella había hecho conmigo en el corredor minutos antes. Después de descansar un rato Laila se puso de pie y fue a su bolso, de allí sacó algo que me sorprendió mucho. De su bolso sacó una verga de plástico sujeta a un tipo calzoncillo.

    —Pontelo y penetrame —me dijo secamente. Quiero que me cojas como varón. Me mostró como ponermelo estando juntas de pie. Cuándo quedó eso sujeto a mi cintura

    —Le llaman strap-on —me dijo, —quiero que me folles como varón y que me folles duro. Quiero que imagines que eres un chico y me quieres destrozar la concha, entiendes?

    Asenti mientras me acercaba a ella estado de piernas abiertas como yo tantas veces me había visto frente a chicos. Por primera vez iba a hacer esto y debo aceptar que estaba maravillada jugando el papel de chico follandose a semejante hembra. Coloqué la pija en sus labios y la empecé a penetrar lentamente, una vez que entró todo me recoste sobre ella sintiendo como nuestros senos se amoldaban y como nuestros pezones se entiesaban al contacto con los pezones de la otra.

    —Jodeme duro putita, jodeme como a una zorra. La situación me estaba encantando, por primera vez en mi vida lo que se sentía penetrar a una hembra y hacerla gozar al ritmo de mi culeo. Desde muy chica siempre me dijeron que cojo muy bien, que el culear se me da muy bien y muy natural. La empecé a culear cada vez más y más fuerte mientras nos fundiamos en besos llenos de lascivia.

    —Jodeme perra, jodeme como a una puta por el amor de dios. Dame lo que mi marido no me da, dame polla, dame polla, dame polla por favor —me imploraba como una posesa hasta que un alarido salió de sus labios y la vista en blanco me avisaron que un fuertisimo orgasmo estaba saliendo de sus entrañas. Mis piernas se llenaron de sus jugos y la cama comenzó a mojarse abundantemente. Pasando eso ya sólo nos quedaron fuerzas para acabar en un delicioso 69 yo estando arriba de ella. Se acercaba la hora de que Laila tuviera que pasar por su hijo a la escuela. Nos duchamos y vestimos, su vestido estaba todavía empapado de mis jugos, y la cama parecía zona de combate. Nunca voy a olvidar cómo lucía esa habitación. En el camino de regreso me dejó donde mi auto. Me dijo que mañana viernes no podría verme pero que el lunes nos podíamos ver en el mismo hotel.

    Me besó en los labios y, antes de cerrar la puerta de su auto, me dijo esto:

    —Amanda, qué bien coges —y se marchó.

  • Cogida por dos amigos de mi marido

    Cogida por dos amigos de mi marido

    Hola a todos los asiduos lectores de esta estupenda página, tenía tiempo de contarles alguna de mis anécdotas, para los que no me conocen, me llamo Karina, soy casada y me considero una mujer sumamente cachonda, y bueno pues comienzo con mi historia.

    Esto que les voy a contar sucedió un día que fui con mi esposo a una fiesta organizada por la empresa en la cual trabaja, ese día me vestí como siempre lo hago o sea muy putita, llevaba un vestido corto color rojo, escotado de frente y de atrás, bra de media copa, tanga y zapatillas, al llegar al lugar mi marido me presento con varios de sus amigos y con su jefe el cual note inmediatamente que no perdió detalle de mi figura y me recorrió de pies a cabeza de un forma por demás morbosa y lujuriosa, cosa que realmente a mi me encanto.

    La fiesta transcurría de manera tranquila y muy amena, después de la comida comenzó a tocar un grupo y la gente comenzó a bailar, en la mesa que estábamos había 2 amigos de mi marido con nosotros los cuales habían ido solos a la fiesta, baile con mi marido algunas piezas y después ellos le pidieron permiso a mi marido para sacarme a bailar, mi marido como siempre atento y de buen humor les contesto que si yo aceptaba no había problema, y pues claro que yo acepte encantada, ya que me fascina bailar.

    Además notaba como ellos me lanzaban miradas llenas de lujuria y morbo y eso a mí me ponía muy cachonda, al estar bailando no faltaron los roces “sin querer” en mis nalgas como en mis tetas o el clásico repegon con lo que claramente sentía sus ricas vergas rozando mis nalgas, ellos pedían perdón y yo solo les sonreía como aprobando lo que hacían.

    Ellos al ver que no decía nada comenzaron a hacer más constantes los roces, que a decir verdad a mi me estaban gustando mucho por lo que les seguía el juego, y provocaba que los roces fueran más continuos y también “sin querer” les pasaba la palma o el dorso de mi mano por la verga, provocando con el roce en sus vergas excitación de su parte.

    Había momentos que ya los roces eran mucho más atrevidos al grado de que en algunas ocasiones sus manos en lugar de posarse sobre mi cintura se posaban en mis nalgas deslizando la mano de arriba a abajo.

    Esto ya me estaba poniendo muy cachonda y note que ellos también lo estaban, cuando bailaba con uno de ellos se acercó a mi oído y me dijo, con todo respeto y espero no te ofendas quiero decirte que estás muy buena y se ve que eres bien caliente y cachonda, (lo que acababa de escuchar me puso aún más cachonda de lo que ya estaba) me le quede viendo fijamente a los ojos y me acerque a su oído para contestarle, le dije gracias que lindo, no sabes lo caliente y cachonda que me tienen tú y tu amigo desde que empezamos a bailar y discretamente le agarre la verga, la cual sentí como comenzó a palpitar y a crecer un poco.

    Se volvió a acercar a mi y me besó el cuello lo cual hizo que me estremeciera y mi piel se erizara, terminó la pieza y nos fuimos a la mesa.

    Al comenzar otra pieza esta vez baile con mi marido y como estaba muy cachonda lo bese y me le re pegue para sentir su verga muy rico, en esos momentos quería irme a casa y que me diera una deliciosa cogida.

    Terminó la pieza y nos sentamos junto a sus amigos, estábamos platicando cuando se acercó su jefe y me dijo señora permita llevarme a marido un momento quiero presentarle a unos nuevos clientes de la empresa, le dije si no hay problema.

    Al irse con su jefe uno de sus amigos se movió al lugar que ocupaba mi marido y quede en medio de los dos, continuamos platicando y de pronto sentí la mano de uno de ellos sobre mi pierna, la cual seguía avanzando hasta llegar al borde de mi tanga, la cual rodeó con sus dedos, sentí la llena de sus dedos acariciar mi panocha por encima de mí tanga, su otro amigo se percató de los que hacíamos y rápidamente también comenzó a acariciar mi otra pierna, la cual también rápidamente llegó al borde de mi tanga, el sentir ambas manos tocándome me excito de sobre manera provocando que mi calentura estuviera en lo máximo.

    Se turnaban para pasarme los dedos sobre mi panocha que ya comenzaba a escurrir, me tenían súper cachonda, baje ambas manos agarrarles la verga y oh sorpresa los muy cabrones la tenían de fuera y recorrí las dos desde la punta hasta la base varias veces, provocando aún más excitación tanto en ellos como en mi.

    Ellos metieron mi tanga en mi panocha y ambos pasaban sus dedos por toda la rajita de mi panocha y los metían provocándome un inmenso placer y ganas de de que me cogieran en esos momentos, yo les apretaba las vergas en respuesta, quería que esos momentos fueran eternos y seguir disfrutando de esas deliciosas caricias en mi panocha.

    Note que mi marido se acercaba y saqué las manos de debajo de la mesa y ellos dejaron de acariciarme y meter sus dedos en mi panocha y seguimos platicando como si nada.

    Se nos cercó mi marido y se paró detrás de mi me beso y me dijo que si me estaba divirtiendo sentí con la cabeza y le dije no sabes cuanto lo estoy disfrutando amor, que bueno amor por que te voy a seguir dejando un rato con mis amigos ya que mi jefe está muy interesado en esos nuevos clientes y quiere que sigamos charlando con ellos, mientras mi marido decía todo esto y estaba parado detrás de mi sus amigos no perdían el tiempo y volvieron a meter sus manos bajo la mesa para seguir acariciando las piernas y la panocha, era algo muy cachondo, morboso y súper excitante que dos tipos me metieran mano a su antojo delante de mi marido y el sin saber nada.

    Mi marido se separó de mí y dijo ahí se las encargo ahorita regreso, ellos dijeron si pierde cuidado amigo y me volvió a besar mientras ellos no dejaban de desearme muy rico.

    Apenas se fue mi marido volví a bajar las manos y nuevamente me puse a acariciar esas ricas vergas que aún seguían paradas.

    Entre los dos bajaron mi tanga hasta mis tobillos y solo tuve que alzar los pies para que me la quitaran por completo, ya sin la tenga abrí las pierdas para así sentir con más libertad sus dedos en mi poncha que ya escurría de tanta excitación.

    Uno de ellos propuso retirarnos por un momento de ahí para buscar un lugar un poco más solo y así poder hacer algo más, busque con la mirada a mi marido y note que estaba muy entretenido con su jefe y sus clientes, así que sin importarme otra cosa les dije a sus amigos que si que donde mi marido había dejado el auto estaba muy solo que podíamos ir ahí y así lo hicimos, llegamos al lugar y efectivamente el lugar estaba solo y nadie podía vernos, así que sin pensar y como estaba muy cachonda rápido me agache y comencé a chuparles la verga a los dos alternadamente, después de eso, me paré me subí el vestido hasta la cintura y uno se recargó sobre el carro y me metió la verga, fue tan rico que casi grito pero me contuve, así como estaba inclinada el otro se puso frente a mi y le seguí chupando la verga, estaba gozando demasiado.

    El que me cogia decía ‘siiii asiii que rico aprietas putaaa, que ricooo, te estoy metiendo la brega putaaa’, mientras y el que se lo chupaba me decía ‘ay putaaa que rico lo mamas, siii lo mamas bien ricooo puta’, estaba disfrutando al máximo de esas vergas que tuve un orgasmo delicioso y le apreté tan rico la verga al que me estaba cogiendo que lo hice bufar y gruñir de lo rico que le apretaba la verga con mi panocha.

    Apenas me estaba recuperando de mi orgasmo cuando cambiaron de lugar y como estaba súper mojada apenas puso su verga en la entrada de mi panocha y me la metió toda lanzando un gemido y dijo ‘aaah se te fue todaaa putaaa’, yo no podía hablar ya ir tenía la verga de su amigo en la boca y se la chupaba súper rico.

    Me la metía y sacaba con fuerza que hacía que la verga de su amigo me llegará hasta el fondo de la boca chocando sus huevos con mi barbilla y se los acariciaba con las manos.

    El que me cogia decía ‘siiii que ricoo coges putaaa, que ricooo putaaa’, y al que se la chupaba me decía ‘siiii cométela todaaa putaaa, todaaaaaaaa, hasta el fondo putaaa, aaah que ricooo la chupa putaaa’.

    De pronto me vino otro delicioso orgasmo y ahora con mis espasmos le apreté la verga al que me cogia sacándole deliciosos gemidos y gruñidos que acompañaban a los míos y más rico se la chupaba a su amigo.

    Después de un rato ambos me dijeron que se iban a venir y sacándome la verga de la panocha se paró frente a mi y otra vez se las chupe a los dos alternadamente mientras lo hacía uno de ellos dijo tenías razón está bien buena esta puta y es bien caliente la muy zorra y comenzó a venirse en mi boca, apenas terminó de venirse y le limpié la verga cundo me metí la verga de su amigo también se vino y me dio toda su rica leche, también le limpie bien la verga, nos recuperamos rápidamente y acomodamos nuestras ropas entre los dos me pusieron mi tanga y nos besamos, y uno de ellos dijo que rico coges eres una muy buena puta, a lo que el otro dijo si tremenda puta que eres y le dijo a su amigo ya ves te lo dije que se veía bien puta y que le gustaba la verga.

    Le pregunté por qué lo decía o porque pensaba que si era, y me contesto porque las putas como tú se les ve lo puta que son desde que la ves vestidas si y con su carita de no rompo un plato pero méteme toda la verga y después lo comprobamos al estar bailando y darte tus arrimones puta y como no decías nada pues nos pusimos de acuerdo para ponerte bien caliente y meterte la verga zorra.

    Por respuesta les di un apretón de verga y un beso a cada uno.

    Caminando de regreso a la fiesta les dije que esto se tenía que repetir pero en otro lugar y con más calma, ambos dijeron inmediatamente que siiii y me dieron una nalgada.

    Llegamos a la mesa donde nos había dejado mi marido y lo vi acercarse me dijo donde andaban y uno de sus amigos dijo, salimos a fumar y seguir platicando.

    Al poco rato nos despedimos y nos fuimos a casa.

    Espero les haya gustado esta excitante aventura que viví en las mismísimas narices de mi marido.

    Como ya saben espero sus comentarios en [email protected]

    Besos y hasta pronto.

  • Segundo trío con Azul y su fetiche

    Segundo trío con Azul y su fetiche

    El destino o mejor dicho el deseo de Azul hace que haya un segundo encuentro con Diego, después de casi dos meses de la primera vez, donde ella se había quedado con ganas de más. De revancha.

    Durante este lapso de tiempo hubo mucho histeriqueo y propuestas subidas de tono, prometiendo un encuentro mucho mas ardiente y sexual que el primero.

    Finalmente quedamos en encontrarnos este martes 5 de febrero, nuevamente en la casa de él, donde estaríamos Diego, Azul y yo (su marido). La idea era simple: sexo y más sexo.

    En los días previos hubo mucho chat y promesas entre Azul y Diego. Ella terminaba todas las noches muy ¨caliente¨ pensando en el encuentro por lo cual yo tenía que ¨sacrificarme¨ y apagar ese fuego o al menos intentarlo…

    Llegó ese martes, la cita era para las 21.30 y ella comenzó a prepararse físicamente desde las 18:00, porque mentalmente hacía tiempo que estaba preparada, pensando mil cosas que hacer para subir la apuesta y disfrutar como nunca en su vida.

    Primero se encargó de estar toda perfectamente depilada para sus sementales, luego se pasó sus cremas por el cuerpo para tener su piel bien sedosa; se perfumó para oler como nunca, se maquillo como buena india que va a la guerra (su boca bien rojiza) y por último se vistió.

    Esa noche el look que eligió fue una tanga de vinilo que le hace un culo perfecto, luego se puso una calza engomada negra que contorneaba sus hermosas piernas y marcaba su hermoso culo, a eso le sumo un body negro (claramente sin corpiño) que no dejaba nada para la imaginación: de sólo moverse se le escapan sus grandiosos y sabrosos pechos. Como dije, se maquillo muy bien, resaltando su boca carnosa y deseosa de ser saboreada. Yo al verla como estaba ya quería tener sexo inmediatamente con ella, pero no, tendría que esperar un rato para disfrutar y gozar de semejante hembra.

    En los días previos yo por intermedio de mensajes de textos le iba enviando a ella en momentos que no estábamos juntos pequeñas situaciones que podrían producirse en el encuentro, para ir aclimatando y darle mas ideas a esa noche que tanto deseaba, dando estos mensajes mucho éxito, provocando mucho ratoneo en la cabeza de ella y por supuesto en la mía, y de las cuales utilizó algunas en este segundo encuentro. Ella siempre me dice que yo soy la Mente Maestra y ella es la que ejecuta y disfruta. De ese modo formamos una sociedad muy particular que nos funciona con total éxito en nuestras fantasías sexuales.

    Esa tarde antes de irnos le dije a ella, que era su noche y que disfrutara como nunca, que los límites los marca ella, que si ella quiere coger se coge, si quiere chuparla se chupa, y si quiere que se termine el juego se termina. Ella manda: yo sólo estoy para que ella goce y sea feliz.

    Llegada la hora para partir a lo del ¨Fetiche¨ -como ella lo bautizó-, decidimos caminar unas cuadras para ir entrando en calor, caminamos unos 10 metros y me dice ¨mirá cómo ese no me sacó la vista de encima¨ -lo cual era real-, luego me dice ¨mirá cómo me miran¨ y disfrutaba de sentirse observada. Esto iba haciendo que su cuerpo fuera entrando en clima: aún no habíamos llegado y ya estaba caliente.

    Una vez en el taxi y casi llegando, veo que revuelve su cartera y era para sacar un chupetín, su idea naif y juguetona era para provocar a Diego y dejar en claro sus intenciones.

    Al llegar vimos que el anfitrión nos esperaba amablemente abajo. Nos hace pasar, primero pasa ella, y le da un beso muy apasionado en el cachete. Una vez adentro Azul me dice que yo suba por las escaleras que ella quería subir ¨solita¨ con él por el ascensor… Yo accedí porque ella ya había empezado a jugar. Ellos suben y la dama picaronamente manda el ascensor al último piso… Luego Azul me contaría que una vez ahí adentro él no dudó en acercarse a ella a besarla muy fogosamente, sin dejar de decirle lo hermosa que estaba y acariciar sus escapistas pechos… Mientras tanto, yo esperaba en la puerta del departamento a que bajaran del ascensor, y al salir de él, ella lo primero que hace es besarme a mi, con sabor a picardía, complicidad y fuego…

    Ya en el departamento conversamos unos 5 minutos hasta que yo paso por el baño, como señal a ella que ya puede comenzar a jugar como desee, y al volver ya estaba en marcha nuevamente: estaban ambos besándose y manoseándose, yo me sumo por detrás a besarle su espalda y refregarle bien su culo. Le quito su calza engomada, ella lo desnuda a él, y le empieza a chupar bien la pija, con una dedicación única (disfrutándolo como nunca me diría ella después).

    Yo mientras tanto le saco el body, quedando sólo en tanguita… Yo ya estaba totalmente desnudo y ella me la chupa también a mi. En un momento vuelve a él y dice ¨¿no me van a llevar al cuarto a coger?¨

    Me faltó contar el detalle que ella mientras se sacaba sus aros, pulseras me las iba dando a mí como su sirviente para que se las guardara, para no desconcentrarse en lo que le interesaba: darle puro placer a Diego.

    Acto siguiente vamos al cuarto de él; allí el anfitrión le hace un sexo oral increíble por un tiempo más que generoso mientras ella me la chupa.

    Ya había empezado el rodaje de nuestra segunda porno: ella se sube encima de mí y me cabalga entusiasta mientras le chupa la verga a él por encima mío.

    Se movía como buena bailarina que es: con movimientos sensuales, cargados de una cadencia típicamente reptiliana… De una delicadeza y salvajismo simultáneos que no podía menos que enloquecernos a ambos…

    Una vez que Diego estuvo ‘protegido’, Azul lo señala. Y no hubo que explicar nada: él se sube arriba de ella y empieza a darle duro. Muy duro. Luego más despacio. Luego más duro. Luego despacio nuevamente. Este jueguito tenía arrebatada a la protagonista.

    En un momento ella sube sus firmes muslos en los hombros de él. Gemía como buena ramera que demostró ser… Estaba gozando a pleno…

    En un momento Diego, por error (o eso nos dijo él luego) introdujo su verga en su culito virgen. Ella sobresaltó de dolor, pero en ningún momento le dijo que no quería que la coja por ahí, quedando expuesto que valía todo para ella esa noche…

    Después cambian de posición: él se acuesta y ella lo cabalga como solo ella lo hace. Siempre sentí en mi propio cuerpo que Azul es una gran jineta de vergas.

    Diego llega a término: acaba con la fuerza de un semental sediento.

    Vuelvo aparecer yo en escena: la tenía cabalgando sobre mi verga. Yo venía muy entusiasmado hasta que noto que algo la hace abandonarme: escucha que Diego se mete en la ducha y me dice ¨me voy a bañar con el, ya vuelvo¨. Y así nomás, se levanta y se va detrás de él. Le apaga la luz y entra a la ducha: comienza a enjabonarlo, luego a chuparle nuevamente la verga bajo el agua…

    Se había convertido en una puta total. Una hembra caliente y segura de lo que deseaba y nosotros sus esclavos sexuales.

    Después de bañarlo vuelve conmigo. Le doy un poco en cuatro para volver a jinetear ella, hasta que logra terminar dos veces: no las últimas de esa noche.

    Luego la bombeo yo un rato largo, sembrando mi propia calentura entre sus muslos, hasta acabar dentro de ella.

    Mientras tanto él, nuestro anfitrión, muy instalado a nuestro lado mirando la situación, calentándose por semejante hembra, y convertido en un verdadero voyerista.

    Mientras Diego la cogía yo le decía si le gustaba ser así de puta y eso a ella la calentaba en demasía, siempre diciendo que si y haciéndose cargo, también me decía que le gustaba cómo él la estaba comiendo.

    Una vez terminada esa primera ronda, ella va al baño y Diego y yo al sillón, ambos en bóxer, mientras que ella sale del baño con una bata roja transparente, muy sexy. Tenía todo preparado, pensó en los detalles. Esa bata la estrenó en nuestra noche de bodas… Ahora la usaba para sus noches de placer con otro y conmigo. Claramente cada vez subía más la apuesta: desinhibida como nunca, dispuesta a todo.

    Azul se sentó junto a Diego en el sillón, y mientras charlábamos un rato para recuperar energías, ella lo acariciaba en sus piernas… cada tanto le daba un beso…

    Cuando ella quiso volver a coger, agarro y empezó a besarlo a él nuevamente. Yo me había ido al baño (pareciera que ya es nuestra señal para comenzar con el juego, pero no lo es, es algo que se fue dando así). Otra vez bajo al pito de él y comenzó a darle una buena mamada, fue a su cartera y sacó de el un pañuelo y lo vendó, el parado y ella chupándosela. Yo sentado, en primer plano, viéndola actuar como una gran profesional del placer. Luego lo sentó en el sillón, y se la chupaba con la misma o mayor dedicación que a mi en estos 15 años de relación. Luego yo me senté en el sillón y ella abandonó el de él para comenzar a succionar el mío. El anfitrión se levantó y se puso detrás de ella, tocando y observando a la maestra chupármela. Creo que ni Diego ni yo podíamos creer lo puta que estaba, lo suelta, y ver y sentir como lo disfrutaba al máximo. Él le dijo al oído ¨estas para cogerte toda yaaa¨. Esto la calentó aún más (comentario que me confesaría una vez en casa).

    Ella agarro y se sentó en mi verga, cogiéndome un poquito a mi primero; luego se levantaría para coger con él en el otro sillón y al hacerlo… cayó un chorro de sus fluidos: estaba mojada como nunca antes en su vida.

    Después de un ratito cogiendo en el sillón, partieron a la cama nuevamente, en donde él la agarró por encima, y bastante rudamente en esta ocasión. Nunca la había visto gritar tanto de placer como en ese momento. Realmente ella estaba gozando como buena perra que es…pero disfrutando a pleno cómo entraba y salía dentro de ella la verga de su Fetiche.

    En un momento vi su cara de placer mordiéndose los labios y a su vez agarrándolo bien fuerte a él: agarrando su culo y empujándolo contra ella… Diego acabo dentro de ella, pero Azul reclamó: ¨yo quería que me acabes acá en el pecho, quería sentir tu leche¨. Imaginen mi cabeza cuando escucho eso! No podía creer que sea tan atorrante pero a la vez me daba mucha calentura… mucho placer…

    Nuevamente el bombero aparece para apagar el fuego de semejante hembra. Le empiezo a dar en cuatro un rato, mientras el anfitrión juega a ser voyeur. Luego ella encima mío hasta que termina nuevamente en dos veces. Dos orgasmos llenos de mujer…

    Ya había concretado su número mínimo para esa noche: 4 acabadas y 2 cogidas con cada uno. Luego yo la bombeo un rato mas… hasta que decido no cogerla mas… Luego le hacemos un sándwich a ella, lo cual le fascina… después él se levanta…y yo nuevamente la cojo otra vez…

    Ya el fetiche había cumplido caballerosamente con su promesa de hacerla gozar y gozar junto a ella… Sin embargo Azul, golosa y deseosa , hubiera deseado agregar unas notas de sensualidad a la noche con Diego. Sus labios buscan besar y fundirse en los labios de otro, siempre. Sé que mi esposa anhelaba ser besada toda la noche, pero también entendía que para Diego, el juego estaba en sus postrimerías.

    Decidimos irnos, y al despedirnos, ella me envía por las escaleras para quedarse a solas con él: accedo a los deseos de mi ama sexual de la noche. Se despiden con unos besos cómplices…

    En este nuevo encuentro fue dominante como nunca en su vida y no solo conmigo sino con dos hombres, con dos vergas deseosas de su cuerpo.

    Al salir caminando juntos lo primero que hace es tomarme la mano como una enamorada de su marido y besarme cariñosamente. Azul ya estaba feliz con su hombre: había gozado con su marido y con su Fetiche, pero ya volvía a ser mía.

    En el viaje de vuelta no paró de hablarme del encuentro, de lo que le pareció y lo que quizás falto o tendría que mejorarse en un próximo encuentro. Estaba muy contenta de poder haber hecho todo lo que deseaba esa noche, de ser por fin ella misma al 100 %.

    Una vez en casa, volvimos a coger. Dicen que no hay dos sin tres, así que por tercera vez en la noche tuve que comerme a semejante yegua… y eso que había relinchado esa noche!

    Luego nos acostamos ya agotados de tanto placer… pero ya a la otra mañana pensando en el próximo trio o encuentro con otra pareja. O será mi turno de disfrutar de Azul y otra muchacha? O pedirá por Diego nuevamente? Lo que tengo claro que con Azul ya nunca se sabe lo que deseará. Bah si: coger, coger y coger…

  • Ayudando a mi cuñada

    Ayudando a mi cuñada

    Hola, soy Juan, 32 años, casado con Julia de la misma edad. Me conservo muy bien al igual que mi señora, muchas veces nos dicen que aparentamos menos edad, nos calculan unos 26 o 27.

    Una noche después de una larga jornada laboral al regresar a la casa me encuentro con mi cuñada Carla sentada en el sofá muy pensativa. El departamento lo compartimos mi esposa, mi cuñada, hermana menor de mi esposa y su marido. Carla después de unas conversaciones banales, de trabajo, el clima caluroso que estábamos pasando, noto en su mirada algo de enfado y preocupación. Le pregunto qué le pasa, siempre hemos tenido un buen trato y una excelente relación y sobre todo mucha confianza, le digo ‘vamos cuéntame chica’, voy cojo una cerveza en la nevera y le invito a que se desahogue conmigo:

    Carla: Oye le que te cuente aquí no se lo digas a nadie ni a mi hermana por favor, que me da mucha vergüenza.

    Obvio que le digo que no hay problema que cuente conmigo, toma un gran sorbo de cerveza y me pasa a contar su situación.

    Carla: El problema es con mi marido, no sé qué le pasa ya no me busca siempre llega cansado, y en la cama bueno ya hay témpanos de hielo. Ya hasta me ha hecho varios desplantes, no sé qué hacer.

    Me quedo mudo, hay que estar loco como para rechazar a semejante hembra que tenía enfrente, toda una amazona, 1,70 de altura, caderas anchas seguida de un culo, que levanta a cualquier muerto de su tumba, unas nalgas redondas en una excelente proporción con su cadera, unas piernas muy bien formadas naturalmente ya que no le gusta realizar ejercicios, fuertes muslos y pantorrillas, sus senos no son grandes más bien pequeños, pero paraditos con una aureola café pequeña muy apetecible, lo sé ya que con la confianza que tenemos a veces se pasea con unas blusas casi transparentes por la casa sin usar sostén, vaya suertudo que soy.

    Yo: Lo que tienes que hacer es convertirte en una fiera salvaje y provocar a ese hombre con el cuerpazo que te gastas no habrá que se resista.

    Me vio a los ojos y me sonrió pícaramente.

    Carla: Ya lo hice sin resultados, hice de todo hasta le baile, prácticamente lo intente violar pero sin éxito, ya que su amiguito de allá abajo (haciendo un gesto con sus labios hacia mi entrepierna) ni se movió, no se le paro, estoy desesperada.

    La verdad lo que me decía viniendo del inútil de su marido no me sorprendía, un gordiflón bueno para nada que pasa sus ratos libres jugando videojuegos, en vez de estar dando y dándole caña al manjar que tiene como mujer.

    Carla: De verdad que pensaba que a mi juventud (25 años) seria activa sexualmente hablando hasta más que ustedes jajaja. No creas que no les he escuchado en las noches mientras te coges a mi hermanita jajá que bien que se la pasan y por los ruidos que hace mi hermana se ve que la atiendes muy bien jajaja aunque intente hablar bajito puedo escucharla perfectamente uyyy que rico así dame más jajaja no le cuentes a mi hermana que se muere de la vergüenza.

    Yo: Jajaja o sea que te gusta escucharnos coger?

    Carla: Vaya que si me gusta a veces termino por masturbarme pensar que es a mí que están cogiendo así de rico ufff y ni por eso mi marido se despierta y se anima a pegarme una buena cogida que es lo que necesito.

    Pensé vaya el alcohol está haciendo efecto, y será que mi cuñada se masturba pensando que la cogen o que yo la estoy cogiendo al fin al cabo soy el que provoca los gemidos de su hermana que es lo que al final la excita. Ya empezaba a notarse un bulto en mi pantalón por lo caliente de la conversación y por lo ligera de ropa que iba mi cuñada, (blusa de algodón casi transparente que a través de la luz de la lámpara dejaba ver perfectamente sus pequeños y suculentos senos. Carla no pasó desapercibida mi pequeña erección miraba fijamente mi bulto y sonreía pícaramente, al parecer la ponía feliz ver mi erección.

    Yo: Puedes probar con alguna vitamina un estimulante sexual no se a lo mejor no es su culpa el estrés puede bajar la libido.

    Carla: Puede ser pero a ti no te pasa, sé que llegas cansado del trabajo porque lo veo en tu cara y de seguro hoy le pegas tremenda cogida a mi hermanita jajaja.

    Y vuelve la mujer con el tema, definitivamente le gusta escucharme follar, debería de darle un espectáculo para que deleite sus oídos jajá esta noche mi esposita no se salva. Carla miraba fijamente mi paquete y me lo acomode lentamente de forma descarada frente a ella casi masturbándome culpando a lo incomodo del bóxer, ella abrió los ojos sorprendida le gusto lo que vio. Yo por mi parte miro fijamente sus pezones café parecen de dulce de leche se ven muy ricos, sé que se está dando cuenta y no me importa total a ella le gusta. Ella se levanta a botar la botella de cerveza cuando se tropieza y deja caer unas revistas que estaban sobre la mesa, se dispone a recogerlas sin doblar las rodillas, la muy putilla le gusta provocarme. Cuando me percato y miro su redondo y perfecto culo, me doy cuenta de un pequeño detalle, el short muy cortito también es de algodón haciendo juego con la blusa cosa que lo hace también transparente a través de la luz, cual es mi sorpresa? no lleva pantys. La verdad siempre los usa así para dormir y siempre me había dado cuenta pero por la confianza que nos tenemos nunca ha habido ningún problema, pera esta vez la veía de forma diferente, como una gatita en celo.

    No desvié la mirada, mire fijamente su culo y ella lo noto, luego la seguí a la cocina. Ella se dispuso a fregar unos trastes que había, me acerque por detrás pegue mi bulto a su culo, ella se sorprendió pero no se quejó, la abrace por la cintura y le dije:

    Yo: Cuñadita espero hoy estés muy atenta, hoy tu hermanita y yo te daremos un espectáculo solo para ti, voy a dejar la puerta un poco abierta por si te animas a ver además de oírnos, que te parece.

    Pensé para mis adentros, ya me la jugué o me suelta una cachetada y le cuenta a la hermana que me sobre pase con ella o me sigue el juego.

    Carla: Gracias cuñadito tu siempre pensando en ayudarme, siempre eres tan lindo, que suerte tiene mi hermana a veces la envidio.

    Me dojo todo esto con su cabeza hacia atrás recostada en mi hombro y hablándome al oído casi susurrando. No entiendo como ese idiota no se le para yo ya le tenía como un mástil.

    Después de eso llega su marido del trabajo, me quito rápidamente ella va a saludarle con un beso muy cariñosa. Saludo a Adrián, así se llama el imbécil y me voy a mi cuarto, mi esposa me espera dormida.

    Mi esposa como le dije antes se conserva muy bien, pero contrario a su hermana de físico, senos grandes con grandes aureolas color caramelo, de estatura media, cintura estrecha y trasero sin llegar a ser plano con unas dimensiones menores al de mi cuñada. Bueno se lo había prometido a mi cuñadita era tiempo de hacer gozar a mi esposa para que la escuche su hermanita.

    De solo pensar la idea de que mi cuñada nos iba a escuchar o tal vez hasta vernos coger me excito de una gran manera enseguida tenía mi pene como un mástil, abrace a mi esposa por detrás, ella lo sintió, eso le excita mucho sentir mi verga en sus nalgas, y bueno señores empezó la función.

    Julia: Ummm veo que tienes muchas ganas, que rico se siente esto ahhhh

    Yo; Siempre te tengo ganas tú lo sabes.

    Empiezo a bajar su pantys y toco su vagina, ya estaba muy lubricada, ella también tenía ganas de guerra, empiezo a morder su cuello suavemente mientras la voy penetrando poco a poco, primero suave y después acelerando el ritmo, mi esposa nunca ha tenido problemas para llegar al orgasmo todo lo contrario soy yo quien me tengo que contener para que disfrute más tiempo, mantengo el ritmo, penetraciones lentas, con fuerza y profundas, que entrara lo que más pudiera así le gustaba a ella, la penetraba casi hasta las bolas, una otra y otra vez. Ella solo respondía con ummm bajito después de cada penetración. Hasta que empieza el concierto para mi cuñada, mi esposa imagino yo que todavía un poco dormida olvida que nos pueden oír, y empezamos una faena plena de sexo salvaje, sin querer se convertía en nuestro cómplice.

    Julia: Así dame así duro ummm me gusta ahhh que rico dame más duro quiero sentirme tuya, tu hembra ufff que rico sigue.

    Veo hacia la puerta y veo a nuestra espectadora en efecto muy tímidamente asomada en la puerta desde ahí veía claramente sus ojos sorprendida y a la vez excitada.

    Julia: SIII mi amor que rico que bueno eres, que verga más rica me estoy comiendo ahhhh dame duro cógeme duro que me encanta.

    Tomo una de mis corbatas que estaba en la mesa de noche y vendo a Julia, por si acaso. Levanto su pierna y recuesto su peso hacia mí de modo que quede con las piernas abiertas y mi cuñada veo mejor como la cojo. Luego veo hacia la puerta y veo tímidamente a mi cuñada asomándose y saliendo, le indico con señas que Julia no puede ver que haga silencio y que entre, todo sin hacer ruido. Y ahora si empieza el verdadero show en honor a mi cuñada.

    Continuará…

  • Tía pecaminosa (I)

    Tía pecaminosa (I)

    Desde muy joven he sido dotado de un cuerpo del cual no me quejo, buenos abdominales, un trasero firme y algo pronunciado, y una verga que en sus mejores días llega a 17 cm. Tengo buena familia, muy conservadora, vivo con mi madre, ella es rubia alta un tanto rellenita, pero lo que más resalta es su culo, provocando que haya tenido unos cuantos novios luego del divorcio. Lo que más marca mi vida ha sido mi buena cercanía con mis tías, principalmente porque a menudo nos reuníamos como familia y al no tener primos ni hermanos, ellas eran con las que más me divertía. Pero había una en especial con la que tenía mayor afinidad, ella era mi tía Mónica. Ella era una de las más cercanas desde que yo era pequeño porque era la que más me consentía y era una de las más ‘jóvenes’ que aún no estaba casada.

    A medida que crecía el tema de las hormonas hacia efecto en mi, y ya cumplidos los 18 años había un gran interés hacia el sexo opuesto. Y ya a esa edad, junto a mi mamá, no podíamos seguir yendo a las reuniones familiares por casi 10 meses, por habernos cambiado de ciudad.

    Cierta vez, fuimos un fin de semana largo con mi madre a la casa de mi abuela, que era el lugar no muy espacioso con cuartos angostos y era allí donde normalmente se reunía toda la familia. Estaban todos y todas, felices de habernos reunido después de mucho tiempo. Por mi parte saludé a todas mis tías, que me decían repetidamente que estaba tan grande y lo típico, lo cual asentía y simplemente sonreía.

    La tarde pasó con largas charlas triviales hasta que llegó el momento de ir a dormir. En ese momento empezaron a repartir piezas y al no haber camas suficientes para todos, se debía dormir de a dos en las pocas camas que habían. Mi madre durmió junto a mis abuelos, mientras las que estaban casadas con sus respectivas parejas y a mi me tocó dormir junto a mi tía Mónica, que físicamente estaba bien tratada para tener 38 años con todo en su lugar, una cintura bien delineada, senos firmes no tan grandes ni pequeños. Ella era más bien pequeña con respecto a mi, pero con un cuerpo bien bronceado y una cabello marrón que cada vez que lo acomodaba, resultaba increíblemente sexy. Lo que más destacaba de ella era una bella sonrisa que te mataba, sobre todo cuando era de esas sonrisas de una mujer traviesa.

    Ya para acostarse, tía Mónica llevaba puesto un tipo de lencería de dormir que resultaba como un vestido floreado donde se lograba ver sus senos duros detrás de la tela, además dejaba buena parte de la espalda al descubierto para descubrir que era lo único que llevaba, el pijama le llegaba a la mitad del muslo, dejando ver esas suaves piernas que buscaban abrazar a alguien. Mientras que yo sin polera y un pijama corto, que fácilmente podría ser un bóxer.

    Ella me dice que durmiéramos abrazados como lo hacíamos antes cuando teníamos frío, a lo que accedí, con el detalle de que yo la abrazaba desde atrás. Todo estaba obscuro, solo se dejaba ver la luz que llegaba desde la calle, y notaba como ella se acercaba cada vez a mí, rozaba mi zona pélvica, lo cual aceleraba mi corazón y me dejaba una erección que se hacía notar. En mi mente imaginaba como seria estar con ella pero luego pensaba lo perversa que era la situación, ella era mi tía, no debería follármela, pero la calentura puedo más. Ella no dejaba de ponerse a mi lado sintiendo mi polla erecta, lo que más me excitaba era lo morbosa que resultaba la situación, que me descubriera lo excitado que estaba con ella, algo que nunca antes había sentido hacia con un familiar.

    La noche pasaba y la situación seguía igual, estaba con mi polla rozando el culo de mi tía, me encontraba sumamente caliente y comienzo a besar esa hermosa espalda suavemente, sacó mi empalmada verga de mi short, y comienzo a ponerla en ese culito cubierto de esa pijama que llevaba puesta, simulando de la penetraba. De pronto mi tía Mónica se despierta, me mira hacia atrás y de manera muy caliente dejándose llevar por el deseo, me susurra:

    -Que grande que estas… Veamos que puedes hacer.

    Yo sin decir una sola palabra, veo como se saca esa sexy pijama dejando entrever una delineada y suave espalda que se encorvaba hacía mi, se da la vuelta exprime esas tetas acercándola una con otra, mientras me mira con lujuria y morbosidad.

    Ella me mira y se acerca lentamente a mi boca, besando apasionadamente buscando conectar ambas lenguas, con una mano recorre mi muslo hasta sentir mi golosa polla que empieza a apretar y su otra mano la lleva a mi rostro para no parar de besarla.

    Tiramos la ropa de la cama para tener mayor libertad y la veo completamente desnuda arrodillada sobre la cama, sus bonitos senos se veían duros y su coño depiladito y carnoso pedían a gritos una buena polla. Me indica que quede boca arriba y es sube a mi cara obligándome a devorar esa delicia. A medida que lo voy chupando, veo como ella hace movimientos sensuales con su cadera cabalgando sobre mi fuertemente, de vez en cuando liberando un gemido que se podía llegar a sentir en toda la casa.

    -Sigue chupando bebe, que desde que llegaste me tienes con ganas.

    Con mi manos le abro su culito y meto un dedo a lo que ella jadea mostrando su excitada sonrisa levantando y acomodando su ya sudoroso cabello. Sentía como la cama rechinaba, mientras mi caliente tía se movía, el ruido parecía no importarle mientras envestía mi boca y sus fluidos caían en mi cara.

    Mónica se hace a un lado mientras que besa y lame mi cara llena de sus fluidos. Se acerca a mi oído y dice:

    -Te gustaría violar este coñito?

    -Me encantaría… Pero tía Mónica, no tengo condones.

    -No importa cariño, no te preocupes.

    Se pone a cuatro patas mostrando su bella espalda y su jugoso coño, recorro con mis manos aquel monumento, e introduzco mi verga de manera suave mientras veo como ella recuesta su pecho dejando que su coñito sea penetrado. Hago movimientos suaves y cada vez más rápidos mientras tomo su cintura, viendo su cara de placer sobre la almohada.

    -Si… Te gusta tía?

    Solamente veo como se muerde el labio y aprieta con sus manos las sábanas. En eso dejo de penetrarla y apuntó con mi polla ese rico culo y empiezo a meterlo con un poco de dificultad, a lo que ella con ambas manos me lo abre, y logró empezar a introducir la verga de forma fuerte dilatándolo, a lo que mi tía Mónica grita de excitación, tapándose enseguida la boca con la almohada. Sigo con buen ritmo, tomo sus mano y las entrelazo con las mías, veo la hermosa curva que su cuerpo hace para mi, que siento que mi tía me pide más jadeando ferozmente. El choque de nuestros cuerpos sudorosos se sentía cada vez más rápido. Sacó mi polla y veo como tía Mónica sonríe mientras tiene el cabello en toda su cara, luego pongo solo la punta de la verga en ese ano ya enrojecido y dilatado que empezaba a cerrarse mientras se contrae. Ella se levanta quedando nuevamente en cuatro patas, pero decide tomar el ritmo, inclinándose hacia donde estaba yo, haciendo que la húmeda polla volviera al estrecho culito se mi tía. Veo como mi tía gemía de placer intentando no hacer ruido, llegando a su clímax, relajándose mientras se encorvaba de la excitación.

    -Amor vente en mi boca… te has portado bien, dame esa leche

    La miro y veo esa picardía que no había notado antes, entonces arrodillado en la cama ella se inclina hacia mi polla babeando. Toma mi verga y empieza de arriba hacia abajo suavemente con movimientos circulares con esa preciosa boca que sedienta esperaba mi leche, veo como su saliva rodeo mi miembro. Tomo su dulce cabeza con ambas manos, y me corro en su boca, siento como con su lengua intenta exprimir la última gota que quede, en eso me muestra como se lo traga y termina besando todo mi pene en señal de lo agradecida que estaba.

    -Tía nos habrán escuchado al lado?

    -Ese era el menor de mis problemas

    Me abrazo, ambos desnudos nos recostados cubriéndonos con las sábanas, con una cara llena de satisfacción y avisando que no sería la última vez.

    Al día siguiente me levanto y veo el desorden que habíamos dejado la noche anterior, era temprano, salgo del cuarto y las únicas que escucho despiertas son mi madre y tía Mónica

    -No podía creer lo que escuché anoche Mónica…

    -Yo tampoco… él era más fuerte que yo, no me soltaba, me ató contra mi voluntad.

    Me asomé y solamente vi como mi madre consolaba a tía Mónica, creyendo lo que decía. “Vaya perra”, pensé mientras escuchaba lo que hablaban

    -Esto no puede, me tengo que llevar a mi hijo…

    Al escuchar me voy rápidamente a mi pieza y finjo estar dormido, a lo que mi madre llega

    -No lo puedo creer hijo… es familia, nos vamos, ve a ducharte.

    Solo la veo salir, a lo que tomo mi toalla y me ducho, sin dejar de pensar que mi tía mintió para quedar bien.

    Salgo para cambiarme, mi madre me indica la pieza donde durmió para que me cambie. Llevaba ligeramente atada la toalla alrededor de mi cintura mientras buscaba la ropa para irme. Aparece abriendo la puerta velozmente mi tía Mónica, la miro y al momento que le iba a dirigir la palabra, ella acerca su dedo en mi boca silenciándome.

    -No hables, tú sabes que te quiero. Tenía que hacerlo y buscaré recompensarte.

    Llevaba puesta una blusa roja con los hombros al descubierto, que deslizó mostrando sus suaves y delineados senos. Me besa mi torso húmedo y desnudo bajando suavemente hasta llegar a mi cintura dejando caer la toalla, siento como sus senos rodean mi verga y como van siendo apretados de forma delicada.

    Veo el rostro de mi tía, una sonrisa me regala mientras sube y baja con esas deliciosas tetas. Suelta mi polla y se recuesta boca abajo en la cama, dejando ver las curvas de ese tratado cuerpo, me acerco y levanto levemente su cintura y comienzo a introducir la punta de la verga en su mojado coñito, dejo caer saliva a mi polla y su coño y empiezo con movimientos circulares salvajes y duros, desquitándome de esta traición de tía Mónica, a medida que lo hago golpeó y apretó ese trasero dejándolo rojizo.

    Veo como mi tía jadea y acelera cada vez más su respiración. Su maquillaje se le comenzaba a correr junto con la transpiración y más de alguna lágrima de placer.

    -Fóllame duro, como el joven que eres

    Al oírla, tomo su cabello y lo tiro hacia mi, mientras que con mi otra mano recorro todo ese cuerpo ya sudoroso hasta llegar a su nuca.

    En ese momento, mi abuela abre la puerta y suelta un grito, al cual llegan todos y todas a ver como dominaba a mi propia tía.

    -Le dije que no lo hiciera, que somos familia, pero no entendía

    Mientras se alejaba de mi entre falsas lágrimas. Mis tías la abrazaron y arroparon llevándola al otro cuero, por su lado, mi madre me hizo vestirme mientras me reprochaba

    -Tú y yo tendremos una larga conversación de camino a casa… La verdad no me cabe que hayas forzado a tu tía…

    Así continuó todo el viaje, yo mudo ya que no había forma de justificar nada, de cualquier forma me follé a mi tía Mónica, algo que no sería bien visto por nadie en la familia.

    En un momento del viaje, mi madre me pide que busque el mapa mientras ella hecha gasolina, yo asiento con la cabeza y al momento de realizarlo veo que llega un mensaje, un video mejor dicho, que de pie decía: “Aquí están los videos que me pediste de ayer, besos cariño”. Abro el video, y veo a mi madre como una completa sumisa, en cuatro patas con un traje de látex rasgado, lamiendo el coño de mi tía, mientras ella le tiraba la correa y daba pequeños azotes. Esa imagen me dejó excitado, nunca había visto a mi madre así, tan sensual y sumisa, jamás imaginé que llegara a estar con mi tía.

    *************************

    Gracias a todos y a todas por leer

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    Para cualquier crítica, opinión, recomendación, ideas, dudas, fotos, etc.

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  • La vida siempre te da revancha

    La vida siempre te da revancha

    Con Karla nos conocimos desde el colegio, luego nos hicimos enamorados éramos muy felices y así continuamos hasta ser novios, teníamos planes para casarnos cuando terminemos ambos de graduarnos en la universidad, con mi futuro suegro me llevaba muy bien pero no sucedía lo mismo con su esposa las señora Luz, nunca le caí bien.

    Como ellos eran descendientes de italianos no le gustaba mi color mestizo ella era racista y no se quedó tranquila hasta poner fin a la relación con su hija, luego me enteré que había pagado a una mujer para que me seduzca y caí uno tampoco es de hierro aprovecho y para darme unas pastillas que me durmió e hicieron un video y fotos que luego llegaron a manos de Karla.

    De nada valieron mis palabras y sé fue al diablo mi noviazgo y quedé muy destrozado bastante tiempo, cuando me enteré que su mamá había tenido que ver ella lo negó todo y su hija no dudó de ella.

    Pasaron exactamente tres años cuando como ingeniero tengo una empresa que se dedica a la seguridad y ponemos sistemas de cámaras a empresas, hoteles y domicilios. Tenemos un cliente que tiene varios hoteles y solicitó una revisión general de uno de ellos que quedaba casi fuera de la ciudad porque había un robo sistemático y quería saber quienes de sus empleados eran los responsables.

    Estaba revisando lo grabado por las cámaras cuando vi a una persona conocida ingresando a recepción regresé varias veces la imagen para estar seguro y no quedaba dudas era el señor Juan chófer de la familia de mi ex luego ingresa muy rápido una mujer de cabellos rubios y muy elegante era la señora Luz su mamá de Karla que entraba al hotel con el chófer de su esposo de mucho tiempo, pero no era suficiente prueba así que tuve que ver varias grabaciones de varios días y así me enteré que dos veces al mes iban al hotel que estaba muy lejos y siempre pedían la misma habitación.

    Sin que nadie lo notará puse varias cámaras de última generación en la habitación 304 y obtuve muy buenas imágenes de como la señora le era infiel a su esposo con el empleado de confianza de la familia y la sorpresa para mi era que él era de raza negra con lo racista que yo creía que era ella, le entregué a mi cliente las pruebas del robo de toallas y botellas de licores y quiénes de sus trabajadores eran los culpables él se quedó satisfecho al igual que yo.

    Al revisar lo grabado en la tranquilidad de mi casa no pude evitar excitarme al ver el cuerpo desnudo de la señora Luz una mujer de 52 años de 1.70 de muy buenas tetas y culo enorme su hija Karla había heredado su belleza que ella cuida muy bien yendo al gym regularmente, las veces que llegaba a su casa la veía siempre disimuladamente sin que nadie lo notará

    Llegó el día esperado por mi de saldar cuentas con ella, llame a su casa y cuando escuchó mi voz y le dije quién era me dijo que iba a colgar y que no busqué más a su hija porque ya estaba casada y era muy feliz.

    -Si lo sé señora Luz y veo que usted está muy feliz con ello, pero es un asunto que tengo que hablar con usted…

    Casi gritando dijo que no tenía nada que hablar con ella e iba a colgar el teléfono así que tuve que decirle que tengo unas imágenes de ella con el sr Juan que llegarán al manos de su esposo dijo que no tenía nada de extraño y malo porque es el chófer de la familia ahí le digo

    -si… ¿pero entrando a un hotel juntos? hubo un silencio de unos segundos y luego me pidió mi número de celular para conversar más discretamente.

    Pasó una hora y me llamó se le notaba algo nerviosa y quedamos en vernos en mi oficina al día siguiente, a las 5.30 pm ya se habían ido todos lo tenía todo planificado para estar a solas con ella cuando llegó vino en un taxi no vino con el señor Juan.

    – ¿Bueno acá me tienes que es lo que tienes que mostrarme y decir?

    La invite a que se sentará y puse delante de ella mi laptop y empezó a ver lo grabado como su chófer le quitaba la ropa rápido hasta dejarla totalmente desnuda y luego le chupaba esos enormes senos y jugaba su mano con su sexo para luego hacerla gritar cuando metió su lengua en su vagina y le hizo llegar a un orgasmo, sus ojos parecieran que se querían salir de su cara e inmediatamente cerró la computadora y me vio a los ojos ella sabía muy bien que estaba en mi poder.

    – ¿Imagino que de seguro quieres dinero para borrar esas imágenes dime cuanto quieres?

    Ahora esta señora tan pedante conmigo me veía y su mirada era de resignación pero no necesitaba dinero me iba muy bien en lo económico, no había mucho que hablar me levanto y me plantó delante de ella y le señaló el bulto que ya tenía entre las piernas.

    – ¿Qué cosa estás insinuando tú estás loco?… ¿Dime de una vez cuánto dinero quieres?

    Y sacó la chequera de su bolso, bueno si ella quiere darme dinero entonces así será le dije 10 mil soles y luego guarde el cheque cuando ella estaba ya por irse le dije que igual llegaría ese vídeo a las manos de su esposo ella reclamó porque si ya había pagado ahí le recordé que al menos yo si le daría la oportunidad que no me dio ella de arreglar el problema y no pierda su matrimonio.

    -Por favor sé que tienes motivos suficientes para odiarme pero no me hagas esto si quieres te voy a dar dinero mensualmente.

    Ahí le grité y dije que ya de una vez haga lo que sabe hacer muy bien porque ella le había dado una buena mamada de verga a su chófer y yo quería sentir lo mismo, sus manos temblaban cuando fue bajando el cierre del pantalón y luego aflojó la correa y cayó a mis pies sus dedos acariciaba el bulto sobre el bóxer y lo sacó de su encierro y empezó a masturbarme.

    -Vamos Luz no seas tímida que sé muy bien lo que eres capaz de hacer con esa boca…

    Sus labios tocaron el glande y empieza a darle de lenguazos como si fuera un helado así estuvo unos segundos y ella ahora parecía que también se estaba calentando porque ahora su boca se tragaba el falo con desesperación y los mordía ligeramente mi sus manos jugaban con mis testículos.

    – Así así ohhh… ohhh… traga esta pinga como se ve que te gusta chupar

    La señora Luz lo estaba haciendo amenazada por las circunstancias porque nunca ella hubiera imaginado hacer una felación a quién tanto odiaba y ahora estaba como una perra lamiendo y chupando.

    Ya estaba por lograr que eyacule entre su boca pero eso no estaba aún en mis planes la subí y la coloqué sobre mi escritorio y levante su falda e hice a un costado su ropa interior y metí la verga en medio y de un empujón la penetre ella gritó estaba medio lubricada yo la trataba como si fuera una puta.

    -Ahhh… despacio no me hagas daño.

    No me interesaba lo que ella diga o sienta mi propósito era humillarla y disfrutar yo de esa chucha caliente, ahí estaba ella apoyada boca abajo sobre el escritorio y soportaba las fuertes embestidas que recibía su culazo y también nalgadas fuertes que rápido pusieron rojas esas enormes masas de carne.

    -Desde ahora vas a ser mi puta mi perrita que siempre estará disponible para mi ahora yo soy tu amo.

    Ella gemía y aceptaba resignada como la trataba estaba muy lejos de ser esa señora fina y elegante que siempre me vio con desdén ella me quitó a su hija pero luego la vida la puso en su lugar antes su hija había disfrutado mucho la verga que ahora estaba haciendo gemir a su madre.

    -Ahhh ahh… ahhh

    Que rico culo enorme con esas nalgotas rojas me estaba dando un enorme placer hasta que explote y solté dentro de ella bastante semen que la mojó toda.

    -Aggg sii que ricoooo ohhh…

     

  • Luna de miel para ella

    Luna de miel para ella

    Después de mucho tiempo de estar leyendo relatos publicados, me he atrevido a escribir mi primer relato en la página y más que escribir es un desahogo, porque jamás pensé vivir en primera persona lo que tanto he leído en estas páginas.

    Mi nombre es Hernando y tengo 41 años, mi mujer Viviana está en los 38 años, tenemos 15 años de casados y dos hijos; una niña de 14 años y un varón de 8 años. Somos un matrimonio normal de la ciudad de Viña del Mar, en la costa central de Chile. Hemos construido un buen pasar con el esfuerzo de ambos para tener lo necesario y vivir medianamente cómodos y sin sobresaltos mayores.

    De mi mujer puedo decir; que es muy atractiva y sin ser una diosa tiene los atributos necesarios para entusiasmar a cualquier hombre y ella lo sabe, tiene unas caderas anchas y unas piernas muy bien contorneadas, su cola es una delicia de mirar y sin duda lo mejor son sus grandes pechos aún muy firmes, que a pesar de la lactancia no han cedido al paso de los años. De rostro hermoso, con ojos vivaces y labios sensuales y un rizado cabello muy bien cuidado siempre. Sé que todos la desean; amigos, vecinos, otros apoderados del colegio de los niños, compañeros de trabajo, también mi jefe ha intentado liarla, aún parientes cercanos, pero ella siempre ha demostrado que no se cree los cuentos que han tratado de decirles estos admiradores y se ha mantenido fiel a mí, hasta que todo cambió después de lo que les pasaré a contar.

    Esto ocurrió en abril de este año, cuando decidimos realizar un viaje familiar que reuniera, varias fechas importantes de la familia, yo cumplo años a fines de marzo mi mujer a mediados de abril, el chico los primeros días de abril, mas nuestro aniversario de matrimonio en el mismo mes. Así que decidimos hacer una gran celebración con un viaje a uno de los lugares más paradisíacos de nuestro país: Isla de Pascua, y aunque es un destino muy caro para cualquiera de nosotros en general, el hecho de tener tanto que celebrar ameritaba un lugar como este.

    Así que sin pensarlo más compramos el paquete familiar y salimos de viernes a lunes la primera semana de abril, para pasar un gran fin de semana, preparamos nuestras maletas e insistí en que mi mujer llevara un lindo bikini blanco que le regalé hace unos años que destaca sus atributos de una manera fenomenal, luego me arrepentiría de haberlo sugerido.

    El primer día el largo viaje de casi 5 horas de vuelo nos hizo llegar a descansar, teníamos arrendada una cabaña para la familia; por la tarde noche salimos a recorrer el pequeño pueblo donde disfrutamos de una cena liviana y de conocer un poco a la gente de la isla, volvimos al hotel para descansar en nuestras habitaciones ya que al día siguiente nos pasarían a buscar para realizar un tour por los lugares arqueológicos más reconocidos de la Isla y llegar hasta acá y conocer a los famosos Moáis por ejemplo.

    En la mañana nuestro bus pasó por nosotros a la hora acordada, había ya en el bus varios turistas, casi todos americanos y europeos que hablaban en inglés y francés, mas unos chilenos, salió de ahí hasta otro hotel para buscar a un pasajero más y ahí parte mi drama.

    Era un hombre relativamente mayor (luego supe que tenía 52 años) pero que realmente a esa edad, presentaba un físico y una frescura mayor a la de todos los que estábamos en ese bus, saludó amablemente con un buen día en perfecto español y luego repitió el saludo en inglés y francés, cuando unos jóvenes respondieron en ese idioma. Y se sentó en un asiento delante de nosotros, hasta ese momento no me había percatado que mi mujer quedó como en shock mirando a este hombre, es como si hubiese visto a su actor de cine favorito o a una estrella mundial de la música, realmente estaba impresionada por este individuo y no pudo esconder la fascinación que le produjo. Jamás había actuado así ante ningún hombre, le extendí la mano para saludarle, y él me respondió con un fuerte apretón y una sonrisa y luego miró a Viviana le extendió la mano y con una sonrisa agradable provocó en ella una reacción de alegría indescriptible.

    —Me llamo Philipe —dijo, a pesar de estar escrito en francés era chileno como nosotros, era publicista y era su primera vez en la isla también, lo hacía por razones profesionales, buscando tomar fotografías para usar en campañas publicitarias de negocios y aprovechar de conocer este lugar maravilloso.

    Sin duda era un hombre agradable, muy viajado y al mismo tiempo cautivante, se notaba que cuidaba mucho su físico y apariencia física, hasta ese entonces yo me sentía tan seguro de lo que tenía que no me había percatado que estoy más gordo, algo de calvicie en mi cabello y por estar de vacaciones sin preocuparme de afeitadas ni nada que me hiciera cuidar mi imagen, por lo cual al lado de este hombre me veía disminuido en todo el sentido de la palabra, el guía al ver nuestro grupo nos indicó en cada parada que haría dos grupos, primero daría las explicaciones en inglés y luego en español, así primero tomábamos fotos y luego nos explicaba la reseña histórica de cada lugar.

    Nosotros tratábamos con nuestro celular de tomarnos selfies y uno de nosotros le tomaba fotos al otro junto a los niños, Philipe se acercó y me dice quieren una foto de todos juntos, mi mujer rápidamente dijo si, sonriéndole casi enamorada diría yo al ofrecimiento. Fui a darle mi celular, pero él dijo ‘no lo haré con mi cámara’.

    Se tomó su tiempo y disparó dos o tres veces: ‘listo’ dijo, nos acercamos a él y nos mostró las fotos, ‘de verdad era un profesional, se veían espectaculares, como tendremos las fotos’ preguntó mi mujer, ‘bueno me das tu mail y te las envío’ dijo él con esa sonrisa y tono que empezaban a volver loca a mi mujer.

    La sesión se repitió en cada lugar que visitamos y no puedo negar que sus tomas eran buenísimas, tendríamos un lindo álbum de recuerdo de estas vacaciones. En el tiempo del almuerzo, Viviana invitó a Philipe a compartir la mesa con nosotros y pudimos conocer más de su vida. Era divorciado, con hijos grandes y nietos y un viajero empedernido podría hablar de cualquier lugar del mundo y las cosas que había vivido, sin duda su vida era muy interesante y mi mujer era quien más interés mostraba en conocer de sus historias y experiencias.

    La última parada del tour era la playa de Anakena, un lugar simplemente cautivador, arenas blancas y prados verdes rodeándola, palmeras, un mar calmo y tibio, ideal para terminar el tour ese día. Había unos Moáis levantados sobre una plataforma de piedras y otros sitios arqueológicos cerca. El guía nos dijo que tendríamos una hora y media para disfrutar del mar y luego regresamos al pueblo.

    Mis hijos rápidamente se desprendieron de sus ropas y se metieron a bañar, Philipe dijo que haría unas fotos en unos lugares que estaban cerca de ahí y que le habían dicho eran muy especiales. Mi mujer dijo ‘voy contigo’, sin siquiera esperar saber qué opinaba al respecto. No podía acompañarlos mis hijos estaban en el mar y no podía dejarlos solos, los vi alejarse detrás de la plataforma de Moáis y mi mente comenzó a trabajar a mil, pensaba en tantos relatos que había leído de infidelidad que me imaginé que quizás que estaba ocurriendo en esos lugares espaciales que Philipe nombró.

    Para mí todo ese tiempo fue una tortura, mis hijos disfrutaban su día y a mí los celos me comían. De pronto los vi aparecer a lo lejos entre un bosque se veían risueños y disfrutando, eran casi una pareja disfrutando su luna de miel, debía ser nuestra luna de miel y en cambio, yo era solo un estorbo en esa imagen ideal que ellos mostraban mientras se acercaban dónde estaba junto a mis hijos. Solo atiné a preguntar cómo les había ido y al unísono dijeron: ‘Súper’, lo que les hizo mirarse y reír.

    Yo no supe que decir, el silencio lo rompió mi mujer cuando dijo me voy a meter al agua y comenzando a levantar el vestido que traía para quedar en traje de baño, fue interrumpida por nuestro guía que dijo en 15 minutos volvemos al pueblo, cuando me di vuelta a ver a mi mujer en esa incómoda posición, noté que Philipe tenía clavada la vista en el culo de mi mujer, aunque debo reconocer que se le veía maravilloso en su traje de baño, sus piernas también se veían deliciosas, reconozco que me excité ante la imagen y la forma que dejó ella volver su vestido. ‘Que lata -dijo ella- me quedé con las ganas de nadar’, ‘Yo vendré mañana’ dijo Philipe, mientras comenzó a caminar de vuelta al bus junto a los demás.

    Mi hija y yo seguimos detrás de ellos y Viviana se quedó cambiando la ropa mojada de nuestro hijo. Mi corazón se sobresaltó mientras caminaba al pasar al lado de unas mujeres mayores, cuando una dijo; ‘ella se veía excitante con su torso desnudo’, ‘más excitante se veía el torso del fotógrafo’ dijo la otra y ambas se echaron a reír.

    ¿Estarían hablando de mi mujer como la del torso desnudo? ¿Se habrá desnudado para él? ¿Qué más habrá pasado entre ellos?

    Tenía que hablar con Viviana de esto, quería saber todos los detalles y cortar esta situación, pero no sé qué consecuencias traerá…

    Continuará.

  • Mi nueva vecina Milf (Parte 4): La perfecta medicina

    Mi nueva vecina Milf (Parte 4): La perfecta medicina

    Transcurría el mes de abril del año pasado, a esta altura del año ya se pueden empezar a sentir los primeros frescos de otoño, que para los que vivimos en el norte argentino, no son muy comunes hasta ya entrado los meses de mayo y junio, sumado a las constantes lluvias que se habían presentado en esos días.

    Habíamos planeado con mi madre y mi hermana un pequeño viaje de fin de semana a la vecina provincia de Corrientes (Corrientes, Argentina). Nos gusta mucho escaparnos en familia a disfrutar de la belleza de esta hermana provincia del norte. Pero, como suele ocurrir, lo que se planea no sale como lo esperado. El día anterior al viaje, caí enfermo con gripe y fiebre. No lo podía creer, ya en el trabajo me había sentido decaído, pero no le di importancia. El descuido trajo sus consecuencias.

    Mi madre y mi hermana viendo la situación, propusieron en suspender el viaje hasta que yo me recuperara, lo cual no me pareció muy justo, ellas estaban emocionadas por viajar y yo, venía con mi mala suerte a arruinarlo, razón por la cual insistí en que fueran de igual manera las dos, ya teníamos alquilado el hospedaje y no valía la pena desaprovechar la oportunidad. Al final, entendieron mis argumentos y decidieron viajar juntas.

    Llegó el viernes, día del viaje. No pude despedirme puesto que salieron antes que yo volviera del trabajo. Toda la mañana me había sentido pésimo, pero no quise faltar a mis tareas. Al llegar a casa, ya más tranquilo, me puse a revisar mis últimos mensajes de whatsapp, entre ellos los de Ana, preguntando si estaba todo bien, puesto que había ido a verla a mi madre, pero no había nadie en casa. Le explique lo del viaje y de mi mala suerte por no poder ir con ellas.

    Ana me preguntó si mi novia iría a cuidarme por la tarde, y que, si no iba, que le avisara. Ella se encargaría de mí. Mi cabeza empezó a volar, si ya venía caliente de la fiebre, esta mujer logró hervirme más las venas. La idea de tenerla en casa, haciéndome de enfermera, me puso loco. Me duche y me dormí la siesta con esa calentura y, con el efecto de los remedios que estaba tomando, para recuperarme lo más pronto posible. Quería aprovechar al máximo ese fin de semana solo.

    Desperté a las 18 hs., momento en el cual tenía que volver a tomar la medicación. Escucho la lluvia intensa afuera. Rápidamente tomé mi teléfono. Tenía un mensaje de mi novia, que me decía que no podría ir a casa por ese motivo. Quizá fue más la felicidad en ese momento que la frustración. ¡já! ¡já!.- Ni un instante me retrase en mandarle un mensaje a Ana. Me dijo que se daría un baño y se cruzaría a casa. Que esté atento para que ningún vecino pudiera vernos.

    Esperé acostado hasta que recibí el mensaje de Ana, salí a abrir el portón rápidamente. Ella entró a casa sin decirme nada, puesto que llovía fuerte. Llaveé el portón de nuevo y entré.

    -¡Hola bomboncito! -Me dijo. Dándome un beso intenso. A esta altura ya nos tratábamos de casi pareja. De buenos amantes. Le seguí la corriente, mientras la agarraba de la cintura. No podía sentir su piel, puesto que tenía un tapado marrón, largo, que le cubría todo. El olor de su perfume es exquisito, no podría cansarme nunca de olerlo.

    -¡Hola amor! -Le dije. Después de habernos dado un respiro de los besos.

    -¿Qué le pasa a mi hombre? -Preguntó. Mientras me tocaba la frente, el cuello, los pectorales. Queriendo sentir mi temperatura, que en ese momento, era difícil dilucidar cuál era el motivo de la fiebre. Si mi gripe o ella. Sus manos sobre mi cuerpo me ponían a mil, sabe exactamente donde tocarme para ponerme como quiere.

    ¡Vamos a la cama! -Dijo, agarrándome de la mano.

    Fuimos a mi habitación. Colocó sobre mí escritorio un bolso pequeño que había traído. Mientras yo me acostaba, Ana tomó una percha que estaba colgada en mi ropero, para poder quitarse el tapado. Cuando lo hizo pude ver por fin su cuerpo. Tenía puesta una calza color gris oscuro, tiro alto, marcando perfectamente su preciosa cola, y sus piernas. Arriba, una remerita rosa, muy apretada, con un escote que dejaba ver generosamente sus senos. En sus pies, zapatillas deportivas. Yo, acostado, quedando embobado de ver ese espectáculo de mujer.

    Me hice a un costado, y ella se metió a la cama conmigo, con su cuerpo de lado, apoyando su codo en el colchón, y su cabeza apoyada en su mano. Con la otra mano, Ana acariciaba mi pecho y abdomen, mientras buscaba algo para ver en la tv, y charlábamos. Empezó a bajar más por mi abdomen, lentamente con sus caricias. Mi pene empezó a ponerse duro. Y en un instante, ya lo tenía bien marcado en el jean. Sonriendo como putita, ella empezó a acariciarme la zona de la pelvis.

    Besé la parte de sus senos que se dejaban ver por su escote, ellas me los acercó a la cara para que la operación me resultara más fácil sin moverme tanto.

    -¡Mirá! -Me dijo. Dejó de acariciarme un instante y se bajó un poco la calza, descubriendo una pequeña tirita color rosa, se la estiro hacia arriba y se volvió a acomodar la calza. Quedando la tira sobresaliendo por encima de la misma.

    ¿Te gusta el color? -Me preguntó. Mientras se la estiraba con un dedo. Jugando a la provocación máxima. Más que provocación, eso era una tortura.

    -¡Me gusta! -Le dije.

    -No lo puedo ocultar. Continué. Haciendo referencia a mi pene. Que estaba como una piedra en ese momento.

    Ana, riendo, volvió con sus caricias en mi pelvis.

    -¡Mi hombre está enfermo, y yo le voy a medir la fiebre! -Me dijo, con la mejor voz de zorrita.

    Por fin puso sus manos sobre mi bulto, lentamente acariciaba toda la extensión de mi pene por sobre el jean. Desprendió el botón y bajo la bragueta. Solo el bóxer separaba su mano de la piel de mi pene duro y caliente. Nuevamente su mano recorría sin apremio mi miembro. Se levantó de mi lado y me hizo abrir las piernas. Ella se acostó en el medio. Quedando entre mis piernas. Me bajó un poco más el jean. Y mordía mi pene aún atrapado por el bóxer. Sabía que eso me calentaba a tope. La tortura máxima.

    -¡No quiero que mi macho haga esfuerzo hoy! -Me dijo.

    -Yo me encargo de todo -Agregó.

    Mientras me miraba me bajó el bóxer, hasta que mi pene salió disparado hacia afuera. Ana acercó su boca hacia mis testículos. Empezó a chupármelos con intensidad, provocándome placer y dolor. Tomó el tronco de mi pene y se metió el glande en la boca. Sus chupadas eran lentas pero intensas. Yo estaba como loco. Hirviendo de fiebre y calentura. Ella gemía mientras probaba todo mi miembro, como si estuviera comiéndose su plato favorito.

    -¡Que caliente y duro que esta esto! -Dijo. Mientras acariciaba su cara con mi miembro.

    -¡Me encanta! -Agregó.

    -¡Mi hombre está enfermo, pero igual me regala su verga caliente, grande y dura! -Siguió.

    Sus palabras y el tono de puta de su voz casi me hacían perder el control de mi calentura. Se puso de espaldas, arrodillada en la cama, en el espacio libre que dejaban mis piernas abiertas. Su preciosa cola quedó sobre mi pene, allí comenzó a bajarse la calcita, dejándome ver completamente esa tanga rosa, las dos tiras diminutas de los costados, uniendo el pequeño triangulo con puntillas. Acaricie lentamente sus nalgas. Disfrutando cada centímetro. Pasando mis manos por su cintura y espalda.

    Agarré un aceite de bebe que tenía a mano; empapé mi pene y sus nalgas, le corrí la tanga a un lado para poder penetrarla. Lentamente su vagina se iba comiendo mi miembro. Ella gemía con cada milímetro que entraba en ella. No se lo podía meter por completo, puesto que mis piernas hacían un tope en esa posición. Ana comenzó a moverse lentamente, disfrutando cada subida y bajada sobre mi duro miembro. Yo tenía un espectáculo de primer nivel frente a mi cara.

    Su tanga no quedaba mucho tiempo de lado, volviéndose al medio de sus nalgas, provocándome un ardor por el roce del hilo con el tronco de mi pene. Ella comenzó a aumentar la velocidad de sus movimientos, sus gemidos se convirtieron en algunos gritos de placer. Mientras me anunciaba que estaba a punto de venirse. Sentí como su vagina mojó de más todo mi pene en un instante. Ana frenó sus movimientos, mirándome extasiada.

    Se bajó de la cama, quitándose las zapatillas y la calza. Se subió sobre mí, esta vez de frente. Tomó mi pene, corriéndose un poco la tanga se lo metió de nuevo. Su vagina y mi pene luchaban por estar más calientes. Colocando sus manos sobre mis pectorales comenzó a moverse de nuevo. Cabalgando como una experta sobre mí. Yo apretaba sus nalgas aceitadas con fuerza. Su tanga seguía rozando el tronco de mi pene, causándome con el ardor un placer extra.

    Inclinó su cuerpo hacia mí, besándome con intensidad y gimiendo en mis orejas. Entre esos gemidos, nuevamente me hizo saber que se estaba por correr. Le acaricie con un dedo el clítoris, mientas ella seguía moviéndose. No tardó mucho en correrse. Apretó sus piernas fuertemente contra mí, mientras mojaba mi pene y también parte de mi pelvis. Ese orgasmo había sido más intenso que el primero. A esa altura ya me había olvidado de todo, hasta de mi maldita gripe.

    -¡Dios mío, qué vergüenza! -dijo Ana, riendo. Sintiendo como había mojado todo.

    -¡Sos perfecta, una perfecta puta! -Le dije.

    -¡Tu puta! -Me respondió. Mientras me besaba y acariciaba mi cabello.

    -¿Me vas a dar ya tu leche? -Preguntó.

    -No nos gastemos todo a la primera, que la noche es larga -Continuó.

    -Te voy a dar toda mi leche -le dije.

    -Hay preservativos en el ropero -continué.

    Ana se separó de mí para ir hacia el ropero. Sacó unos cuantos dejándolos sobre el escritorio. Tomo uno y me lo colocó. Me puse de costado en la cama y la hice acostar. De manera que quedamos en la clásica “cucharita”. Le corrí la tanga y metí mi pene en su vagina. Con una mano me prendí de su nalga y con la otra de su cuello. Comencé con mis movimientos, dispuesto a acabar en esa preciosa vagina. Lo hice lentamente, provocándome el mayor placer posible dentro de ella.

    Apretaba su cuello mientras ella gemía, Su cara de placer me provocaba tanto morbo que quería retrasar mi eyaculación el mayor tiempo posible. Cuando la notaba roja, aflojaba la fuerza en su cuello. Metí mi dedo en su boca, ella lo chupaba con intensidad, quitándoselo de la boca solo para suplicarme que acabara dentro de ella.

    -¡Acabame ya! ¡Todo adentro! ¡Por favor¡ -Me suplicó por última vez.

    Esas últimas palabras terminaron por hacerme perder el control. No pude soportar más y empecé a largar los borbotones de semen. Ana no respiraba mientras yo acababa. Apretaba su vagina para sentir los espasmos de mi pene dentro de ella. Poco a poco el placer iba disminuyendo. Ella me besaba mientras aún tenía mi miembro duro en su vagina. Luego se paró y me acosté mejor boca arriba.

    Se subió arriba de mí, me quitó el preservativo antes que mi pene empiece a bajar. La cantidad de semen que había quedado dentro del preservativo era impresionante. Ana lo ató y lo tiró en el basurero. Tomó una toalla y me limpió el pene. Lo mismo hizo con su vagina, para luego vestirse. Mientras ella subía al baño yo terminé de vestirme. Cuando bajó nos besamos un rato, después fui al baño para lavarme bien.

    Cuando baje Ana me estaba esperando acostada en la cama. Me acosté con ella mientras mirábamos tv, ella me daba los mejores mimos y recién empezaba…

    -Alexander0022-

  • La historia de Ángel, solo era un muchacho (16)

    La historia de Ángel, solo era un muchacho (16)

    Parecía que mi vida había sido encauzada y ya sabía lo que me esperaba, no resultaba tan mala si la analizaba en general, pero prefería estar con Erico y Rubén, con Oriol y David, y sobre todos ellos con Pablo, antes que con esos hombres con los que ahora cogía y follaba por obligación, resultaban buenos machos y satisfacían mis pasión por las vergas pero no había sentimiento alguno.

    Ahora después de haber visto en persona a Álvaro se me hacía imprescindible, tenía unas ganas tremendas de que Pablo volviera, pero no solamente para que me acompañara en la cama, también para darle mi consentimiento y encontrarme con mi otro amado.

    El sábado se presentó Rubén para acompañarme y que no estuviera solo todo el fin de semana, Eduardo nos autorizó para que saliéramos a la tarde y me llevó a la disco donde me encontré con Alberto, en esta ocasión no fue así, bailamos hasta cansarnos, y si lo hubiera querido podría haber follado, había muchos chicos mayores que buscaban el culito de un joven para desahogarse, pero no me encontraba dispuesto.

    Rubén si que se excusó para estar una hora ausente, me había invitado para estar con dos muchachos mayores con los que estuvimos bailando, y ya habían contratado un reservado en el mismo local, no era porque estuvieran mal, al contrario, estaban buenísimos, pero no me apetecía, si hubiera ido con ellos estaría pensando en Álvaro o Pablo.

    Luego me contó como se lo cogieron los dos y como les chupó las pollas hasta que le dejaron la leche en sus dos agujeros, esto me lo contaba estando en la cama y me puso muy caliente imaginando la escena, pero Rubén estaba cansado como para hacerlo conmigo y terminamos durmiendo abrazados, como buenos amigos después de pasarlo bien, riendo de sus aventuras con los dos machos.

    Estaba en una de las clases de la mañana con el profesor Oleguer y Eduardo nos interrumpió, abrió la puerta y me señaló el móvil que tenía en la mano haciéndome señas para que saliera.

    -Es Pablo y quiere hablarte. -estuve a punto de dejar caer el móvil cuando me lo entregó y caminé a la cercana biblioteca para sentirme tranquilo y solo, Eduardo actuó muy comprensivo y cerró la puerta cuando entré quedándose fuera.

    -¿Pablo?

    -Si, pequeño, soy yo. -estaba a punto de ponerme a llorar.

    -¿Cuándo vuelves? Te extraño tanto.

    -Ya queda poco, en unos días resolveré mis asuntos, dejaré a mi tío instalado y me tendrás junto a ti, pero quería hablarte de otro tema. -mi corazón latía como si sufriera taquicardias.

    -Álvaro te reconoció, bueno no exactamente, pero tuve que responder a sus preguntas y no podía mentirle, le he contado todo. -o terminaba de explicarse o me produciría un síncope.

    -Quiere estar contigo para que habléis, no se como decírtelo, pero después de la sorpresa quería ir a verte, me costó convencerle de que era mejor que antes estuvieras preparado para ese encuentro.

    -Ángel…, -vacilaba si continuar. -Esta enamorado de ti, no me lo ha dicho expresamente pero se nota como se le encienden los ojos recordando lo que tu le decías.-su voz sonaba hueca, sin entonación, como el que tiene que dar un recado que le disgusta decirlo pero no tiene otra opción.

    -Hablará con su tío, con Eduardo, con David, te sacará de esa vida.

    -¡Pablo! -ya lloraba a lagrima viva sin poder responderle.

    -Gracias, gracias Pablo.

    -No llores, me enfada que lo hagas, ahora que tienes que estar alegre, nos veremos pronto, el fin de semana estaremos ahí, quiere dejar arreglado que otros compañeros se encarguen de sus pacientes.

    Nos despedimos, mejor dicho fue él quien dijo adiós, yo no podía hablar. Cuando salí de la biblioteca Eduardo me esperaba en el pasillo paseando. No pude hacer otra cosa que abrazarme a él y seguir llorando, pero ahora con unas manos que me quitaban las lágrimas de la cara y unos labios que me mimaban besándome.

    -Tranquilo pequeño, tranquilo, he hablado con Álvaro, él y Pablo me lo han contado todo. No volveré a entregarte a mis amigos y lo hablaré con don Manuel y David, no te preocupes, todo se va a arreglar.

    Esa noche abrazaba el cuerpito de dulce en la cama y pensaba lo que sería en adelante mi vida, cambiaba tan repentinamente que me desbordaba, y no llegaba a unas claras conclusiones sobre lo que Álvaro quisiera para mi y lo que pasaría de mi relación con Pablo, es verdad que en ningún momento me había dicho que me quisiera, ni lo había insinuado, pero yo percibía que algo sentía hacía mi aunque no supiera si era lo mismo de lo que yo sentía hacia él, quizá me quisiera como a un hermano y me había llegado a coger cariño porque Eduardo me había dejado a su cuidado. ¿Y yo qué era lo que sentía?

    Pues le quería y necesitaba lo mismo que a Álvaro y eso no podía ser así.

    Sin darme cuenta me iba quedando dormido, con una inmensa sonrisa de felicidad que hasta Dulce la notaba y ronroneaba de gusto entre mis brazos.

    Uno de esos días Ana me llevó a un centro paramédico, para que me perforaran las orejas y poder usar los pendientes que conseguí por la follada que me dio Millán. Fue como un simple pinchazo y prácticamente sin dolor, me gustaba ver como relucían y me sonreí en el espejo que el enfermero portaba. Sentía que aumentaban mi atractivo, lo mismo que el de Oriol.

    Las clases de conducir iban muy bien y mejoraba, hasta yo me daba cuenta, Damián iba siempre en el asiento trasero con otro estudiante que cogería el coche después de de que yo terminara, nunca hablaba para nada. Desde que le frenaron para que no se sobrepasara parecía otra persona, pero no terminaba de confiar en él, había algo maligno en su mirada que me daba miedo.

    Llegó el jueves y cada vez me sentía más alegre, pensando que el fin de semana estaba próximo y Álvaro vendría con Pablo, a pesar de todo me notaba inquieto por las decisiones que pudieran tomar sobre mi futuro.

    Damián me dejó ante la puerta de la academia con el tiempo justo para subir a la sala de música y comenzar mi clase. Martina estaba corrigiendo la posición de las manos a un chico y esperé a que me afinara mi guitarra, el pasado día no me había parecido que sonaba bien.

    Me tenía preparada una pequeña pieza del maestro Moreno Torroba y debía practicar con ella, cuando terminé bajé a los vestuarios para cambiarme, llegaba con un poco de retraso porque Martina no me había dejado que me fuera sin terminar el ensayo.

    Estaban ensayando tango y Noa tenía de pareja a Ian, me senté un momento observando sus evoluciones, llevaban el paso exactamente sincronizado, y estaban tan concentrados en lo que hacían que ninguno se dio cuenta de que había llegado. Guido fue el primero y dejó de bailar, lo estaba haciendo con un chico y se me hacía muy raro ver una pareja de hombres bailando tango.

    -¿Otra vez Martina? -se pasó el brazo por la frente para quitarse las gotas de sudor.

    -Es muy exigente, no permite que dejemos a medias el trabajo. -me sujetó de la mano y tiró de mi para separarme de la barra de apoyo ante el espejo.

    -Ensayemos mientras Noa termina con Ian y se ocupa de ti. -no estaba tan mal, bailar es bailar y no importa que sean hombre o mujeres.

    Luego me cogió Noa por su cuenta y no me perdí la mirada provocativa que Ian me dirigía, algunos ensayaban los pasos sin pareja durante unos momentos o comenzaban a cambiarse. Quedé enfrente de Ian y me tomó de la cintura, sentía su abrazo apretando demasiado, posesivo, sin permitirme moverme a mi gusto.

    -Más ligero Ian, me equivocas. -en ese momento venía un rendimiento de cuerpo, y me dejé llevar por su brazo en la baja espaldas mientras él me sostenía en el aire para que no cayera, apoyó intencionadamente la entrepierna en la mía haciendo que notara el bulto de su aparato reproductor sobre el mío.

    Tiró de mi para elevarme y en un vuelo que seguía me susurró al oido.

    -¿Lo notaste? mi verga esta hambrienta. -sentía que comenzaba a sudar, más por la emoción de sus palabras que por el esfuerzo físico.

    Al fin terminó ese baile y todos los que seguían después hasta finalizar la clase, descansamos un momento antes de encaminarnos a los vestuarios. Nos habíamos quedado en la sala Guido, Ian y yo, el resto había salido y Guido comenzó a darme consejos sobre algunos movimientos haciendo que los repitiera, tenía a Ian a mi espalda pero podía ver las evoluciones que hacía a través del espejo que cubría la pared.

    Mientras Guido me hablaba yo prestaba más atención a la figura de Ian que a sus palabras hasta que se dio cuenta y se quedo callado mirando lo mismo que yo.

    -Es increíble, tiene el mejor cuerpo que haya podido ver. -verdaderamente impresionaba cuando se estiraba y se encogía en cualquier movimiento, haciendo que sus músculos se movieran como una máquina perfecta, y como se tensaba el pequeño culo respingón y alto lleno de duros músculos, y el enorme paquete de sus genitales que las mallas ajustadas hacían que se viera más grande.

    -Yo voy a ducharme y cambiarme de ropa para marchar. -me di la vuelta para ir a la salida, no quería seguir contemplando aquella tentadora maravilla de macho evolucionando como si el aire le sostuviera.

    Llegué a los vestuario y comencé a quitarme las mallas y el breve slip que llevaba debajo, habían marchado todos los demás bailarines y me encontraba solo en los grandes vestuarios, cogí la toalla y me encaminé a las duchas, en ese momento Ian entraba avanzando por el pasillo esquivando el banco del centro.

    -¿Cómo tienes tanta prisa? Siempre me esquivas como si me tuvieras miedo. -se había quitado la camiseta y con ella se limpiaba el sudor de la cara y el pecho. Se situó delante de mi impidiéndome el paso.

    -Ian, tengo prisa. -en lugar de apartarse se movía de un lugar a otro siguiendo mis movimientos intentando esquivarle. Consiguió sujetarme y me abrazó la cintura pegándome a él.

    -No juegues Ian, déjame que vaya a ducharme. -intentaba soltarme y solo conseguía que él me sujetara más fuerte mientras se reía.

    -No juego precioso, solo quiero tu culito y luego te dejó ir. -empujé con todas mis fuerzas mi culo hacia atrás para alejarle y cayó sentado en el banco llevándome tras de él quedando sentado en su paquete.

    -Fierecilla, ¿quieres pelea? Me encanta que se me resistan, disfruto domando a los díscolos y rebeldes como tu. -me cogía con un brazo de la cintura, con la otra mano me sujetó la polla y me dio un mordisco en el hombro.

    -Mira lo que tenemos aquí, si resulta que es un hombrecito y tiene pollita y huevos. -me cogió la bolsa testicular y me la apretó hasta hacerme chillar.

    -No hay nadie cerca, puedes gritar lo que quieras. -conseguí separarme un poco pero volvió a sentarme sobre su pene, lo sentía duro y caliente, yo estaba desnudo y solo nos separaban sus mallas de baile, mi culo notaba todo el relieve y mi espalda la piel sudada de su pecho.

    -Me vas a hacer enfadar Ian, ya vale, por favor. -le supliqué, me daba perfecta cuenta de que era mucho más fuerte que yo y a la fuerza no iba a conseguir que me soltara.

    -Ya sabes lo que necesito y quiero de ti. -su mano había sacado el glande de mi verga del prepucio y lo acariciaba con dos dedos mientras ahora me besaba donde me había mordido. La verga le palpitaba encerrada en la tela.

    Me besó en el cuello y estiré el cuerpo pegando mi espalda a su pecho.

    -¿Por qué me rehuyes? Me gustas Ángel, haces que mi verga esté siempre dura cuando te veo. ¿No podemos ser amigos? Te lo suplico si quieres.

    -Eres un presumido y te crees el dueño de todos.

    -Pero contigo no puedo hacer nada, Angel, por favor, te lo ruego, me vuelves loco. -también yo me sentía caliente y deseoso ayudado por sus súplicas.

    -¡Ohhhh, Ian! -su aliento se volvía más caliente y me llegaba su olor dulzón, la polla se me estaba poniendo dura estimulada por las caricias de sus dedos y abrí las piernas colocándome a caballo sobre las suyas sostenido sobre mis pies en el suelo.

    -¿Sabes que me vuelves loco de deseo con solo mirarte, que los huevos me duelen cada vez que te veo, que la pija se me pone de caballo queriendo entrar en tu culito. -me besaba la espalda mientras hablaba logrando que me retorciera y volviera a caer sentado en sus piernas.

    -Eres un chico precioso con un culito que resulta una tentación. -levantó un poco el culo del asiento y se fue bajando con una mano las mallas, de mala manera se iba librando de ellas hasta que salieron por sus pies y las tiró de una patada lejos.

    No llevaba ropa interior, me dio la vuelta e hizo que me sentara mirándole, la verga erecta le pasaba el ombligo, me sujetó de las nalgas y aplastó su polla con la mía uniéndonos por el pecho. Me besó un instante los labios y se separó para mirarme.

    -Bésame tu. -fue una imperiosa orden que no desobedecí y uní mis labios a los suyos, me exigió apretando con la lengua que los abriera y le dejara entrar. Sentía su beso húmedo y a su lengua buscando la mía impaciente de que se la acariciara, con las manos atrapaba mis glúteos y los empujaba hacia él, llegaba con la punta de los dedos a mi ano y sus uñas me lo arañaban.

    Tenía la verga muy dura pegada a la suya mucho más grande, y aquella parte de nuestro cuerpos echaban fuego, le abracé el cuello y le revolvía el cabello. La dureza de su vega me apretaba la tipa haciéndome sentirla hasta causarme daño.

    -¡Ahh! ¡Ahh! ¡Ahh! Ian, tu verga, me hace daño.

    -Esto no es nada para lo que vas a sentir. -me mordió los labios comiéndolos todos pero aflojó la presión de las manos,

    Metió una entre nuestros cuerpos y se cogió la polla, la pasó por debajo de la mía y me la metió entre las nalgas, ahora mi verga quedaba más alta y me sentaba sobre la dureza de su polla encajada en la raja de mis nalgas apretando contra mi ano.

    -¡Que rica se siente!

    -¿Ahora ya es de tu gusto? Cuando la sientes a la puerta de tu culito te gusta. -se reía sordamente mientras me besaba el pecho y me lamía las tetillas, yo tiraba el cuerpo para atrás, separándolo para que pudiera bajar con la cabeza y que me las chupara.

    Sí, ahora me sentía totalmente entregado a aquel hombre delicioso, a aquel macho que me despertaba el deseo apaciguado durante más de una semana. Hacía muchos días que no sentía una verga como ahora en la raja de mi culo, tentación para mi pasión dormida y que ahora despertaba voraz como un asolador incendio.

    -Me gusta Ian, me encanta la dureza de tu polla, el tamaño que tiene y quiero que me la metas, deseo entregarte el culo como tu querías. -dejó salir un sonido que sería una risa sin dejar de chuparme una tetita.

    Después de unos minutos frotando la verga en mi raja y lamerme hasta cansarse las tetillas, el cuello y la cara, haciéndome sentir su terrible deseo me levantó de sus piernas, tiró en el suelo la toalla que yo llevaba y me tumbo de espaldas sobre ella.

    Estiré los brazos en una llamada muda para que viniera a cubrirme y se tendió sobre mi abrazándole la cintura con mis piernas.

    -Fóllame Ian, démela ya por el culo. -me sonreía como un diablo pudiera sonríe a su presa tentada por el pecado.

    -Quiero probarte el culito con la boca precioso, degustar el manjar que ocultas.

    -Vas a hacer que me vaya Ian, me tienes calentísimo.

    -No importa, tu córrete cuando te apetezca, yo voy a comerte el culito.

    Me levantó las piernas por encima de la cabeza, literalmente doblándome el cuerpo como un libro, y metió la cara entre mis piernas.

    -¡Ahh! ¡Ohhh! Sí, tu lengua sabe rica. -lamía y chupaba con fuerza queriendo comerse los jugos que mi ano secretaba.

    -¡Ummm! mi culito deseado. -sorbía como un puerco en una charca, me tiraba saliva en el ano y luego se la comía llevándosela con la lengua.

    Así me estuvo comiendo el culo unos minutos, lamiendo, mojándolo y absorbiendo, gruñendo de vez en cuando con palabras ininteligibles. Me daban escalofríos de gusto y los dedos de los pies se me contraían.

    Volvió a tumbarse sobre mi y me besaba la boca.

    -He comido y follado muchos culos, pero ninguno como el tuyo, tu eres distinto Ángel.

    -Por favor dámela ya. -No había tenido ocasión de tocarla con mis manos, y menos aún de llevármela a la boca, solo la quería, en ese preciso momento, llenándome el lugar que su lengua y boca había preparado para recibirla.

    No me dejó que bajara las piernas, me las sujetó con el antebrazo y su verga supo encontrar el camino correcto hasta fijarse en la entrada de mi culo.

    Me miró directamente a los ojos empujando lentamente, sabía que estaba bien apuntalada en la entrada, dirigida por mi hoyito a la diana circular y estriada de mi ano.

    Y de repente, sin esperarlo, de un golpe seco me introdujo más de la mitad de su carne dura, grite dolorido por el bestial empuje. Se inclinó para hablarme rozándose nuestros labios.

    -No hay placer sin dolor muchachito. -no había sido para tanto, pero al enderezarse, de un segundo golpe tenía todo aquel pedazo de pija dentro de mi cuerpo. Y sin detenerse comenzó a bombearme el culo con su dura verga.

    Fueron unos momentos dolorosos hasta que ralentizó el ritmo haciéndolo más lento y acompasado, cerré el ano para atraparle la verga abrazándosela en el calor de mi vientre, y el placer me envolvía rescatándome del dolor inicial de la brutal metida. Dejó de bombearme el culo para bajar la cabeza y besarme la boca ansiosa de sus labios.

    -Lo de antes ha sido un castigo por rechazarme al principio. -pensé que era un cabronazo vengativo, pero me había conquistado los sentidos y no importaba lo de antes, solo el momento sublime de que me follara el culo con esas ganas locas, de macho joven deseando poblar el mundo de retoños que salieran de sus huevos.

    -Fóllame el culo Ian, haz que otras veces te obedezca, que quiera ser tuyo y pertenecerte. -el vendaval de lujuria le sobrepasaba dándome duro con la verga, la polla que ya venía necesitando, verga de un un buen macho y sabio maestro del sexo.

    -¡Toma, toma, toma verga! -soltó mis piernas que cayeron en sus hombros, y se apoyaba con las manos en el suelo para elevarse y dejarse caer enterrándome la carne caliente, prieta y dura en mi culo hambriento de verga.

    -¡Ayyy! que rico Ian, que rica verga me metes, dame, sí, dame tu polla dura, rómpeme el cuelo, hazte tu esclavo, tu mujer, se mi macho.

    Y aquel muchacho, de mi edad o parecida, aguerrido y dotado de tan tremenda herramienta, perforaba mi culo con unas ganas locas de demostrarme su poder y su hombría.

    -Toma nene, toma la verga de tu macho, toma su leche que viene, que llega.

    ¡Oh! sí, si Ian. -quería que me llenara, que me dejara el culo lleno, que me lo fecundara con su potente simiente de macho joven, con esos huevos llenos que ahora recibiría agradecido en mi vientre.

    -Me corro, me voy, me llega, te voy a preñar, eres mi hembra. -gritaba a la vez que sus estocadas eran más certeras al golpear mis entrañas que le apretaban la verga, para ordeñársela y que me dejara preñada la tripa.

    -Dámelos, dame tus hijos, lléname de leche Ian. -apretaba muy fuerte mis piernas y siento como corría la leche deseando salir de mis huevos.

    -¡Ohh! Si, sí, me corro Ian que bien me follas. -el semen comenzó a brotar de mi pene.

    -Ya, ya, ya me sale. -no había terminado de vaciarme cuando sentí su potente entrada quedando clavado en mi cuerpo y convulsionar estremecido al eyacular su abundante esperma.

    Quedé rendido y agotado debajo de él, ahogado por el peso muerto de su cuerpo, pasaron un par de minutos y continuaba clavado en mi, su verga no perdía la dureza del principio, parecía que se había quedado dormido y solo escuchaba su fuerte respiración.

    -Ian, Ian, Ian, sácala ya, tenemos que ducharnos. -entonces, sin pronunciar palabras, saco la verga de un tirón, continuaba muy dura y potente y sentí que arrastraba con ella mi intestino. Me sujeto de la mano y anduvo delante de mi hacia las duchas, su leche salía de mi culo deslizándose por mis piernas e iba quedando en el suelo como muestra de su potente virilidad.

    Llegamos a las duchas y abrió el grifo del agua caliente, al principio la notaba fría, Ian seguía abrazándome por atrás con la verga entre mis nalgas y me colocó la mano en la nuca haciéndome que me inclinara corcoveando, formado un arco con el cuerpo.

    -Yo no he terminado aún. -me golpeó con el pie para que me abriera de piernas, y de una fuerte estocada volvió a ocupar con la verga el lugar que había dejado vacío un momento antes. Solté un gruñido de queja.

    -¿Qué haces Ian?

    -Volver a follarte el culo. -entraba y salía de mi ano a mucha velocidad, dándome largas estocadas enterrando toda su potente verga en mi cuerpo y decidí dejarme hacer para que se volviera a correr y terminara satisfecho.

    Me movía de un lugar a otro y con sus empujones terminó por encerrarme contra la pared, allí me sostuve colocando los brazos para resistir su fuerza.

    -¡Qué culito más hermoso! Lo tienes muy caliente, ahora si que te dejaré mis hijos en tu coño. -no cesaba de pronunciar palabras malsonantes pero que me encandilaban y aumentaban mi calentura.

    Volví a gozar de su fabulosa cogida y a sentir en esa posición lo profundo que metía su verga cuando me dio un tremendo empujón aplastándome contra la pared.

    -¡Wooooow, toma tu leche, te voy a llenar el culo. -y por segunda vez derramo su semen en mi culo. Me estuvo montando un minuto más gozando mientras se vaciaba los huevos y me retiro la verga, aún continuaba dura y me temí que quisiera un tercer asalto que yo no podría aguantar, además recordé que Damián me estaba esperando y empezaría a ponerse nervioso por mi tardanza.

    Antes de soltar su abrazo me hizo que girara la cabeza y me dio un fuerte beso en los labios, luego me mordió el lóbulo de la oreja pasando la lengua por el pendiente.

    -Bonitos pendientes, yo te compraré unos mejores que estos cuando me sobre el dinero. -comenzó a reír como si estuviera demente y hubiera perdido la razón.

    Procuré darme la mayor prisa posible y le dejé bajo la ducha para ir a los vestuarios a recoger mis cosas.

    -La próxima vez dejaré que te alimentes de mi plátano. -estaba sobándose su ya morcillona verga y acompañaba a su gesto una burlona sonrisa.

    Cuando abandoné los vestuarios vi a Guido esperando para entrar en ellos, no me cupo duda de que había estado allí todo el tiempo, para evitar que los de la limpieza interrumpieran la follada que nos dábamos, Ian y yo.

    Me despedí de él sin hacer comentarios y bajé corriendo las escaleras, Damian estaba al lado del automóvil, al verme miró a un lado y al otro de la desierta calle en un rápido movimiento, llegué a su lado y le entregué la guitarra para que la metiera en el coche.

    -Siento el retraso. -no me respondía y solo me abrió la puerta trasera, el interior del automóvil estaba semi oscuro por los cristales tintados, solamente pude apreciar una sombra y un fuerte golpe en la cabeza.

    Seguirá…