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  • Mi primera follada incestuosa con mi tía

    Mi primera follada incestuosa con mi tía

    Hola, me llamo Antonio, al momento de los hechos tenía 19 años, soy alto, no soy ni delgado ni gordo, pero me mantengo en buena forma física y musculoso.

    Todo comenzó un verano, fue en una salida familiar a una playa, todo era común, una simple salida, pero hasta que vi a mi tía en bikini, lo cual me produjo una atracción por ella enorme, para darles más detalles se llama Marcela, ella es alta, pelo castaño, tiene unos pechos ni muy grandes y unas nalgas de bastante buen tamaño que dejarían loco a cualquiera, ella es casada con mi tío llevan 9 años y tuvo un hijo a los 17 años con el cual me llevo muy bien.

    Bueno volviendo al tema principal, a partir de ese momento en mi mente pensaba como seria follar con ella, pensaba en miles de planes de cómo me la podría folla, etc., así estuve todo el resto del día. La cantidad de pajas que me hice solo pensando en ella.

    Pasó mucho tiempo en que mi sueño se pudiera volver realidad, para ser más exacto fue 4 meses después de aquel viaje familiar.

    Un día junto a mis padres fuimos a la casa de mis tíos, todo iba normal. Mi tía ese día llevaba un escote que mostraba una buena parte de sus pechos y unos jeans un poco ajustados, pero daban una vista espectacular a sus nalgas. Transcurría normalmente el día, hasta que mi tío salió con mi padre a comprar unas cosas, pero mi madre también se fue con ellos, lo cual me pareció raro, pero bueno tenía a mi tía a libre disposición (por si se preguntan mi primo ya no vivía con mis tíos y mi prima estaba en clases), era aproximadamente las 5 de la tarde, había un poco de calor ese día, me fui a sentar en la sala de estar, a lo cual al poco rato llega mi tía y se sienta junto a mí y comenzó a hablar de diversas cosas, hasta que me dice

    -Oye, ¿y tienes novia? -dijo

    -No, que va… -respondí

    -Como que no!? Pero si eres bastante apuesto

    -Hahaha… no tanto como usted tía

    -Me halagas sobrino, eres guapo, supongo que las pretendientes no te faltan

    -Pff pero ninguna igual de guapa como usted

    -Perdón?

    -He… lo siento, creo que dije algo malo

    -Hahaha no hay problema, solo bromeo

    (Solo mostré una sonrisa)

    -Me podrías ayudar a ordenar unas cosas en la cocina?

    -Claro

    (La cocina era un poco angosta, prácticamente era un pasillo, con suerte podían pasar dos personas)

    -En esa caja están las cosas, puedes irlas dejando en las repisas, mientras yo ordenare estos los platos y vasos aquí

    Mi tía se puso frente a un mueble en el cual guardaban platos, vasos etc., yo pasaba por detrás y podía apoyar con total facilidad mi poronga en sus grandes nalgas con cada pasada, ella miraba de reojo cada vez que pasaba con una sonrisa pícara, hasta que en una pasaba ella se hecha para y yo me quedo carado con mi poronga a más no poder apoyada en sus nalgas, ella pone su culo en pompa en mi poronga y me dice:

    -Parece que alguien está feliz ahí abajo (con una pequeña risa)

    -Es que con tal increíble hembra no aguanto la excitación

    -Hahaha ¿te gustaría follarme?

    -Claro tía, quien no se la querría follar

    Me saco el pene del pantalón, sin duda estaba teniendo la mayor erección de mi vida y se me había puesto como piedra, mi tía se da vuelta y se arrodilla frente a mi pene y dice:

    -Wow! Jamás imagine que la tuvieran tan grande, es mucho más grande que la de tu tío

    (Por aquel entonces tenía el pene de 22 cm., actualmente sigue igual…)

    Y recibo la mejor mamada de mi vida, pasaba la lengua por todo mi falo y se la metía hasta la mitad en la garganta, así fue durante 15 minutos, hasta que se detuvo y me dijo

    -Creo que ya es hora de que me metas tu enorme polla, que la estoy deseando dentro de mí

    (Se levanta y me toma de la mano y me lleva hasta la sala de estar, en la cual se saca los jeans y la tanga y se sienta de rodillas en la silla en posición para ser penetrada)

    Pasó mi mano por su concha antes de meter mi poronga, la fui metiendo lentamente y podía escuchar pequeños gemidos de mi tía a medida que iba entrando

    -Aaaaah… -gimió en voz baja cuando entro toda mi verga

    Comencé con penetradas lentas, pero profundas, fui aumentando poco a poco la intensidad. Iba tocando sus tetas, y escuchaba sus pequeños gemidos, hasta que me dice:

    -Quiero que me des con todo, hazme gozar de tu gran pene

    Después de lo que me dijo comencé a penetrarle con toda mi fuerza, eran embestidas muy fuertes y muy profundas

    -aaah siiiii, dame más!! Me vas a partir en dos aaaah!!!

    Daba fuertes gritos, mientras yo más me excitaba y la tomaba más fuertemente de la cintura para poder penetrarla más fuerte

    -aaah uffff que rico!!! Harás que me corra!!

    Yo seguía como mis brutales embestidas, sentí que me iba a venir luego de 30 minutos de penetración y le dije:

    -Aaaaah tía me voy a venir -dije

    -Córrete dentro de mí!! Quiero toda tu leche dentro

    -Pero te puedo dejar embarazada!! -le dije

    -Que importa con tu tío planeamos tener un hijo, con lo idiota que es no se va a dar cuenta que el hijo no es de el

    -Bueno como digas -le respondí

    Cuando sentí que me iba a correr, la penetre lo más profundo que pude y la llene de mi semen, ella termino con un gran grito

    -aaaah dios que rico!!!

    Saque mi polla de su vagina y me quede sentado en el sillón mientras mi polla perdía su erección, mientras mi tía me dice:

    -Que increíble follada me has dado he! Jamás espere que mi sobrino estuviera tan bien dotado.

    Luego nos vestimos y al rato llegaron mis padres y mi tío con las compras, la tarde paso con tranquilidad, cruzábamos unas par de miradas picaras con mi tía. Hasta que llegó el momento de irme con mis padres, me despedí de mi tío y al momento de despedirme de mi tía, nos damos un beso en la mejilla y me susurra al oído.

    -Te llamare, quiero que esto se repito.

    Desde ese momento supe que las revolcadas con mi tía seguirían y finalmente podría disfrutar de su cuerpazo.

    Continuará…

     

  • Aracelis, mi ahijada

    Esto que me sucedió con Aracelis, mi ahijada, fue a mediados del año 2018. soy Padrino de agua de mi ahijada Aracelis, ya que cuando mi comadre Josefina, su mamá, estaba embarazada de Aracelis, su papá Argenis quería que fuese varón, como éramos vecinos y él venía mucho a la casa yo tenía como 9 años y le echaba broma que iba a ser niña.

    Bueno sucedió, nació una hermosa bebé sana y robusta, cuando le pusieron el agua como al mes me vinieron a buscar para ser el Padrino de Vela, pasaron los años mis compadres se separaron mi comadre se volvió a casar cuando yo tenía como 14-15 años, perdimos contacto nuevamente por cuestiones del día a día a pesar que la mamá de mi comadre vive en el sector nos vemos muy poco.

    Bueno hace unos meses me encuentro a mi ahijada la misma cara de su madre pero con mejor cuerpo, me pide la bendición muy respetuosa y le respondo «Dios te bendiga ahijada» entra donde su abuela paterna quién vive al frente de mi casa, mi ahijada está casada con el hijo de una vecina pero el marido es un total patán y se divorciaron, mi ahijada es una chica de 32 años, morena clara, 1,60 a 1,65 m. aproximadamente, senos pequeños cuerpo guitarra, algo llenita pero apetecible, piernas gruesas, de carnes aguadas por falta de ejercicios pero cogible.

    En fin me la he topado varias veces en la calle pero sin fijarme detenidamente en el cuerpo de mi ahijada, hasta que una vez comprando algo en un supermercado charlamos fugazmente de cuestiones del día a día del país y veía como me observaba mi ahijada, no le presté atención, ya que pensé que era cortés. Otro día iba caminando por la calle y mi ahijada venía con una sombrilla tapándose del sol, traía una franelilla que dejaba admirar sus senos pequeños pero apetecibles, un jeans ajustado que dejaba contemplar su buen cuerpo, al pasarme por el lado me saluda y pide la bendición le contesto gentilmente y automáticamente volteo la mirada para admirar su culote y ella hace lo mismo quedando nuestras miradas atrapadas como cómplices de dicha travesura y nos echamos a reír como sabiendo internamente que cada quién atrapó al otro «in fragantti».

    A los días estoy trotando por el mismo lugar donde nos miramos y mi ahijada estaba caminando con una prima y su hija le paso por un lado pero iba absorto en mis pensamientos y en la música que escuchaba en mis audífonos. Luego cuando estoy haciendo barras llegaron ellas y me saluda pidiéndome la bendición y se coloca delante de mí, mostrándome ese culote, el cual era observado por varios hombres que hacían ejercicios, no sé porque ya me traía algo inquieto pensaba en ella y ya había tenido 2 sueños con mi ahijada donde estaba haciendo el amor con ella, estaba haciendo barras y se me vino a la mente dicho sueño y casi simultáneo empieza mi miembro a reaccionar, empezándose a notar aparentemente por el short, uno de mis amigos se le acerca para hacerle una corrección con los ejercicios y tener como excusa el empezar una charla con ella, lo cual mi ahijada muy sutilmente le corto, me llamó muy discretamente y empezamos a conversar para ella librarse de mi amigo, luego se marchó.

    Al día siguiente de dicho evento con mi amigo, me la encuentro en la calle y empezamos a conversar mientras caminábamos para hacernos compañía y hacer ameno el trayecto, y me preguntó sí conocía al amigo mío y que tal era, le dije que era una buena persona y que lo había conocido allí haciendo ejercicios que a pesar de que era del sector y tenía tiempo viviendo aquí no lo conocía, me dijo que le cayó mal y que no fue más grosera porque estaba yo, le hago señas con mi cara como preguntando el porque de dicha confesión y me dijo que admiraba como era yo, que sabía que era hombre pero no era vulgar o descarado al ver a las mujeres, riéndome le dije que disculpara a mi amigo pero ella era la culpable, algo sonrojada me pregunta que porque y le digo que se mirase en un espejo, haciendo un gesto como si andaba vestida de forma vulgar le digo que no y comienzo a halagarle sus atributos físicos, intelectuales como personales.

    Ya más sonrojada me agradece los piropos y le digo que es la pura verdad, ya yo traía mi pene erecto, ese día era lunes y al día siguiente no trabajaríamos por ser el día del Patrono, que se celebra a finales del mes de agosto, me preguntó si vendría a trotar y le dije que lo haría pero en horas de la mañana, me dijo para que le avisara, intercambiamos números para ponernos de acuerdo y esperarnos.

    Al día siguiente me repicó y le envié un mensaje para que me esperara cerca, la pasé buscando, empezamos a charlar de su niña, de su situación, mientras caminábamos, el sitio estaba solo, me preguntó que debía hacer para tonificar su vientre ya que tenía una pancita en formación, nada grande, le sugerí abdominales y me dijo para empezar a hacerlos, nos fuimos a un sitio con grama, se recostó, la tomé por sus tobillos y le voy indicando como hacer 3 repeticiones 5 series para no forzarla y para que venga al día siguiente, en eso veo el bulto que forma su vagina y quedé absorto ante tal cuadro, mi ahijada me captura y se echa a reír diciéndome que era igual que todos los hombres, a lo que en mi defensa le digo que sí ella quisiera que fuera gay y me dice rápidamente que no, que soy muy atractivo y esas cosas y le digo que no mienta y exagere, me dice que certifica lo anteriormente dicho y queda sentada frente a mi y rápidamente me roba un beso, ante mi asombro mi ahijada cree que me voy a molestar y empieza a decir que la disculpe y cosas como que se siente sola, yo al verla nerviosa, sin pensarlo dos veces procedo a colocarle mis manos en sus mejillas y me dirijo a sus labios gruesos le doy un beso algo tímido, ella me responde, procedo a recostarla en la grama ya es un beso apasionado, mi pene empieza a reaccionar y se lo recuesto en su vagina haciéndole movimientos, luego ambos caemos en cuenta que podemos ser vistos, y nos levantamos, empezamos a caminar pero para irnos a un sitio más solo y verificar que no hay mucha gente o nadie, ya una vez que verificamos que no hay personas cerca procedemos a besarnos nuevamente, me confiesa que me desea, le digo que ella es atractiva, nerviosa me dice quiere ser mía, veo la hora son casi las 7am, le digo para irnos a un hotel, me dice que la espere en un centro comercial cercano de donde vivimos a las 9am, nos vamos a nuestras casas a bañarnos para vernos, hablé con un amigo taxista, llego al lugar a la hora indicada, y nos dirigimos a un hotel cercano, en el carro íbamos tocándonos las manos discretamente, al entrar a la habitación del hotel, nos fundimos en un beso apasionado, me acaricia los pectorales, yo le tomo sus pechos, mientras nos besamos juntándonos con nuestras lenguas, la siento arrepentida, ya que empieza a decir:

    Aracelis: «padrino esto no puede ser»!

    Yo: «ahijada estas rica»!

    Aracelis: «tiempo sin estar con alguien padrino, y Ud. tan atractivo, varonil, caballero…»!

    Yo: «tranquila corazón, te entiendo y te voy a tratar como lo que eres… una bella princesa…»

    Aracelis: «padrino no quiero que piense mal de mi…»

    Yo: «¿por que corazón? eres una mujer con necesidades y para eso estoy yo, para cuidarte, mimarte, saciar tu sed de cariño, amor, placer…

    Mientras tanto nos besábamos y masajeaba sus pechos, nuestras lenguas se unían y jugueteaban, la senté en una esquina de la cama, le levanté los brazos y le desabotoné la blusa que llevaba puesta, tenía un brassier color blanco que contenían esos pechos morenos claros con aureolas marrones y que ya estaban puntiagudos, le quito dicha prenda y quedan esas masas de carne libre, empiezo a besarlas, acariciarlas, morderlas muy suavemente, la recuesto en la cama y lentamente voy bajando para desabotonar su pantalón, le quito las sandalias y Aracelis levanta un poco su cadera para poder quitarle el pantalón y queda en un bikini color blanco, le quito dicha prenda prácticamente con los dientes, su vagina muy bien depilada y lubricada, olorosa, cuando voy a sumergirme en su vagina, Aracelis me pide desvestirme, me levanto, ella me acompaña, se levanta y besándome me ayuda con la franela, luego me desabrocha la correa del pantalón me quita los zapatos y luego el pantalón junto con el bóxer saliendo mi erecto miembro, Aracelis me tumba en la cama y salta sobre mi pene a devorarlo, con frenesí, lujuria, desespero, la tomo por el cabello y le hago señas que despacio, la posiciono para quedar en un 69 sabroso, aspiro su vagina meto mi lengua, Aracelis exclama:

    Aracelis: «padrino! guao, que rico»!

    Mientras me tiene el miembro tomado con su manita un poco regordeta, se pasa mi miembro por la boca mejilla, yo estoy concentrado mamando su vagina, cuando empieza a contraerse, le separo las piernas, para seguir mamando esa vagina carnosa, lubricada, Aracelis en medio de una respiración entrecortada exclama:

    Aracelis: «padrino, que rico, ummm, si, si si padrino…»

    Ya no sujetaba mi miembro, sus manos estaban con las sabanas apretándolas ya que estaba teniendo su primer orgasmo, parecía haberse orinado, mucho líquido, yo seguía lamiendo esa concha con mucho placer, delicadamente, me incorporo y me voy subiendo lentamente por su abdomen, me detengo un momento para mamarle sus pechos, besar su cuello, el cual le produce cosquillas, subo por sus orejas hasta estamparle un beso en su boca, jadeando y con los ojos cerrados me expresa:

    Aracelis: «padrino, que rico! métamelo, quiero sentirlo dentro de mi…»!

    Mientras la beso me toma el pene, comienza a pajearme y le indico que lo haga lento, no quiero venirme, tomo mi pene y se lo restriego varias veces a la entrada de su vagina, como a la sexta o séptima vez me toma de las nalgas y me empuja enterrándose prácticamente ella misma el pene, comienzo el mete y saca muy suave,

    Aracelis: «padrino que rico, uufff, si papi, que rico, uummm…»!

    Yo: «si ahijada, que sabrosa mami, tu cuca esta rica, vamos ahijada…!

    Aracelis: «padrino, me gusta, esta duro ay uuummm…»!

    Yo: «vamos ahijada, te mueves rico mami…»

    Aracelis: «padrino, me gustas ahí papi, ahí, ahí uummm…»

    Clavándome las yemas de los dedos, ya que sus uñas estaban muy cortas, Aracelis explota en un orgasmo, inmediatamente nos seguimos besando apasionadamente.

    Aracelis: «uummm padrino que rico orgasmo, tiempo sin gozar asi, uummm que rico…»!

    Yo: «si mami aun yo no acabo…»

    Aracelis: «padrino acábame en la boca ahorita, luego me llenas de leche mi cuquita te parece?»

    Yo: «hazme lo que tú quieras ahijada»…

    Inmediatamente se fue a mi pene con sus líquidos y empezó una colosal mamada, se llevó todo el pene a su boca, con sus labios gruesos chupaba la cabeza para luego pasarle la lengua estaba en la gloria, tantas mujeres con las que había estado, putas, mayores, ninfómanas pero mi ahijada estaba siendo la mejor que me lo estaba mamando, cuando se lo metía todo en la boca me miraba produciendo un morbo mayor, la muy coño en una de esas me dice a manera de pregunta:

    Aracelis: «padrino, te gusta cómo te lo estoy mamando?»

    Yo: si, si mami sigue así me gusta…» Esto lo decía con los ojos cerrados como muestra de que disfrutaba de dicha felación.

    Y no era mentira la muy coño era buena mamando tanto así que no tardé mucho en venirme, cuando le exprese que me venía se tragó mi leche dejando mi pene limpio mejor que si lo hubiera lavado.

    Nos fuimos a bañar, Aracelis se lavó y cepilló los dientes y boca, nos metimos en el jacuzzi, ahí fue otra tanda de besos, hablamos, pedimos cerveza, en eso me comentó que desde hace algún tiempo venía pensando y soñando cosas conmigo, que el día en que nos miramos sabía que eso era una señal y que no debía desperdiciarla.

    Llevábamos como 3 cervezas cada uno cuando empieza a acariciarme el pene, ya estaba listo para otra tanda, me coloco sentado a la orilla del jacuzzi y ella arrodillada empieza con el fastuoso oral, me tomé lo que quedaba de cerveza y la tomo de su mano invitándola a la cama en el camino la seco y me termino de secar, la recuesto para devolverle el favor con un 69 ya que ella quería seguir chupando, cuando sentía que me iva a venir paraba, sin embargo le saqué 2 tremendos orgasmos, se posiciona de perrito metiéndole la lengua en su ano soltando un grito de placer

    Aracelis: «padrino! dios que rico! siga mamándome el culo que me gusta! uuummm que rico!

    Le mamaba desde el culo hasta su vagina, me humedezco el miembro con sus líquidos y procedo a penetrarla por su ano, ofrece resistencia, la sujeto por sus muñecas y me dejo caer con ella, logrando entrar, ella quería dar resistencia

    Aracelis: «padrino no! por el culo no, me duele!

    Yo: «vamos ahijada, muévete puta el coño! quiero cogerte por el culo, me fascina tu pedazo de culo mami!

    Ya estaba ensartada, ese orificio había sido desvirgado pero no por mí, ya una vez adentro, le suelto una muñeca, y con mi mano libre le meto un dedo en su cuquita para masturbarla, comienzo un mete y saca sin sacárselo del todo y se lo meto hasta mis bolas, le beso su lóbulo de la oreja, cuello, y buscando besarle la boca, ya más relajada, y entrando con más facilidad comienza a gemir de placer

    Aracelis: «padrino que rico, no me duele, que rico, quiero ser su puta!

    Ya estaba disfrutando, con la otra mano le masajeaba y acariciaba los senos, era una delicia, estaba en el Paraíso, sentía lo apretado aún de su esfínter anal, cuando estaba por venirme le dije:

    Yo: «ahijada me vengo, no aguanto, que rico culo mami!»

    Aracelis: «si padrino lléneme el culo de su leche, que rico… ahhh!»

    Y le embarré su culote con mi leche, cayendo desplomado sobre su espalda, cansado victorioso saciado amos, con una sonrisa que denotaba la satisfacción del placer recibido uno del otro, empezamos a besarnos tiernamente, se acomodó y quedo con su carita en mi pecho, su culo en pompa, agradeciendo el sexo oral y luego la salvaje penetración, me dejé llevar por el ímpetu y las ganas de cogerla por el culo, ahora iva por su cuca, debía llenarla y alimentarla con leche, embriagado del placer voy a lamerle su cuquita abriéndole las piernas, metiendo mi lengua, brotando líquidos de dichos cachetes vaginales, queriendo meter mi cabeza en su interior, ya estaba otra vez semi erecto, le coloco sus piernas en mis hombros, y le presento mi pene a su entrada, ya erecto comienzo a penetrarla, me salgo y me posiciono boca arriba para que mi ahijada me cabalgue, ella sabiendo toma mi pene y lo lleva a la entrada de su cuca y dejándose caer ensartada comienza el va y ven, yo mientras tanto beso sus pechos como bebé hambriento, y con una de mis manos introduzco mi dedo medio en su culito embarrado de leche aún, Aracelis está en trance, grita, gime, resopla, yo estoy concentrado disfrutando de su vagina y haciendo mi mejor esfuerzo para no venirme ya que su cuquita es cerrada, Aracelis me pide acabarle bien adentro, que no me preocupe que ella no saleen estado así de fácil, que está gozando, me besa por los oídos, cuello boca, ya lleva dos orgasmos, me tiene empapado y explotamos ella con su tercer orgasmo y yo dentro de ella…

    Exhaustos los dos, ella queda un rato encima de mi pecho, yo acariciando su cabello, culo, espalda, entregados al cansancio luego de tanto placer recibido uno del otro, me comentó que tenía más de 2 años sin sexo, desde que se separó del papá de su hija, que había soñado varias veces conmigo, que por eso venía a casa de su otra abuela para verme algunas veces, yo le dije que su culote me tenía loco, ella me dijo que sería mío las veces que quisiera pero para la próxima que fuera más tierno, ya que solo lo había hecho una sola vez por ahí y el patán de su esposo no fue lo suficientemente delicado con ella, que menos mal que no era tan grande pero igual al principio le dolió algo, no bañamos y quedamos en vernos muy pronto, esto sigue ya que para Navidad la muy coño me regaló un trío con una prima de ella…

  • De chica sólo porque estaba aburrido (3)

    De chica sólo porque estaba aburrido (3)

    Esto pasó el 15 de febrero de 2019. Para los que no han leído mis relatos anteriores, tengo 21 y vivo en la capital de Puebla. Soy de tez morena, ojos un poco rasgados, delgado (aunque flácido), 171 de altura y bastante promedio a mi parecer.

    Era un día bastante aburrido, pues era mi día de descanso y no tenía nada que hacer. Puse en Facebook si alguien tenía un plan para salir a caminar o tomar un café pero nadie decía nada. En eso, recibo un mensaje de «R» diciendo que le gustaría salir conmigo (el sujeto de los anteriores relatos) sólo que sería por la noche a lo que acepte, pues no tenía planes. Por si las dudas, me depile completo, puse algo de ropa de chica en mi mochila y salí.

    Al llegar, subí su coche camino a su casa y al entrar comenzó a decirme cosas como que quería «hacerlo». Sacó una botella de vodka y me serví un poco. Mientras bebía, me cambiaba la ropa frente a él y me tomaba fotos, cosa que no me molesto pues no me parece mal. De mi mochila saque una tanga negra, un corsé y unas medias negras con liguero y algo de maquillaje ligero. Sólo me puse eso pues no quería perder demasiado tiempo. Ya lista, me acerqué a la cama y para entonces él ya estaba completamente desnudo. Acostado, se lanzó a comerme la polla. La lamia, se la metía y sacaba, jugaba con mis bolas mientras yo gemía despacio, esperando a que el vodka hiciera efecto. Mientras me la chupaba, tome su pene (de unos 17 cm y MUY grueso) y comencé a hacerle una paja que parecía disfrutar pues empezó a chupar más rápido. Así estuvimos por diez o quince minutos hasta que decidí subir montarme en su pene sin que me penetrara. Estuvo restregándome su verga en mi entrada por un rato hasta que me quite para poder tomar su pene y el mío y hacer una paja doble. Así lo hice hasta que me cansé la mano y le pedí que se pusiera un condón, a lo que muy deprisa se levantó a buscar. Se acostó de nuevo y yo me puse encima, tome su pene y lo apunte directo a mi ano.

    Hice un poco de fuerza y poco a poco lo iba metiendo hasta tenerlo toda dentro. Sentía como me llenaba toda y estaba tan caliente que comencé a cabalgar esa gruesa verga. Subía y bajaba, hacia círculos, apretaba lo más que podía y sólo pensaba en lo puta que me sentía y veía. Después de unos diez minutos de estar cabalgando, solté mi pene pues empezaba a sentir una especie de hormigueo por el placer que estaba recibiendo por el ano. Era tanto que pensé que me correría sin tocarme lo que me hizo sentirme aún más perra y seguía cabalgando mientras sentía como entraba y salía esa verga de mi.

    Así estuvimos un rato más hasta que me cansé y me bajé. Me senté frente a el para masturbarme y el hizo lo mismo. Me miraba y me decía lo rica que me veía. No tardó mucho en correrse y se levantó para limpiarse. Yo me quedé así sin correrme porque no quise hacerlo.

    Me quite las medias negras y me puse unas medias rayadas. Una falda negra, brassiere (tengo un poco de pecho), una blusa gris, una bufanda a cuadros a juego, terminé de maquillarme y me puse una peluca rosada (aunque estoy dejando crecer mi cabello). Planeaba estar así bonita simplemente por gusto, hasta que entró y me vio, me pregunto si no quería salir a cenar algo a lo que respondí que si.

    Por segunda vez en la vida salía de chica a la calle. Me sentía algo observada pero nada del otro mundo.

    La cena transcurrió normal hasta que llegó la hora de ir a casa.

    Subimos a su coche y en el trayecto me cambié de ropa pues quería estar de chica el mayor tiempo posible.

    Y eso fue todo por ese día.

     

    ***************

    Me gustaría salir de chica de nuevo, pero esta vez con otras chicas travs de mi edad. Sería divertido.

    Pueden buscarme en Face como Marceline Saul, para platicar y así.

    Quisiera una relación bonita en la que pueda desenvolverme como chica y ser una sissy en castidad. (Me llama la atención el tema de la dominación y feminización forzada) pero creo que es mucho pedir.

  • La madre, el hijo y la divorciada

    La madre, el hijo y la divorciada

    Luego de un día agotador en la clínica, llego a mi departamento con la única intención de relajarme, quito mis zapatos dejándolos en la entrada, mientras veo a mi alrededor, sola porque mi hijo de 18 años le tocaba visitar a su padre que vive en Málaga con su nueva esposa. Me desvisto y pongo una bata, y abro una botella de vino para despegar mi mente recostándome en el balcón. Hace ya casi 2 años que estoy divorciada, y podríamos decir que hace más de 1 año que mi vida sexual no está tan activa como una quisiera, un dildo y un libro erótico son mi compañía en esas largas noches de soledad.

    Tomo una ducha, pero sin antes mirarme al espejo, no estaba tan mal a mis 39 años, con estos dotes una pensaría que puede conquistar a cualquier hombre, con unos ojos verde oscuro junto a una pecas que se esparcen en mi rostro, unas tetas grandes no tan firmes dada la maternidad pero cumplen, mientras que un culo mejor que muchas que conozco. Me encontraba bien, iba al gimnasio (soportando las miradas y coqueteos), pero me faltaba emoción.

    El día siguiente, hago lo de rutina en la clínica, saludo fingiendo que estaba excelente y que mi vida iba de lo mejor. El jefe siempre se me insinuaba a mi y a las secretarias, con las que más de una vez se habrá acostado. En la azotea en el parking, era normal ver todo tipo de médicos y enfermeras aprovechando su tiempo libre follando sin miedo alguno de ser descubiertos.

    Pero allí estaba yo, sentada sin muchas consultas en la mañana, leyendo un libro erótico. Miro al espejo de enfrente, y me voy a ver, andaba con un pantalón de seda ajustado y unas botas, con una blusa color crema que no se lograba ver mucho gracias a la bata blanca. Cierro la puerta con llave y vuelvo a mi asiento, y sigo leyendo el libro, se llamaba “Tía pecaminosa”, a medida que avanzo me excitaba cada vez más imaginando esas morbosas escenas. Bajo mi mano hasta sentir mi braga y froto sobre mi entrepierna, aún con mi pantalón puesto. La escena se volvía cada vez más caliente, sentía como mis senos se endurecen.

    En eso suena el teléfono era la cita de las 11, me acomodo la ropa y me preparo para recibirlos. Entra un joven con su padre, los saludo y les invito a sentarse, el padre con un traje que parecía venir del trabajo puesto que a medida que avanzaba la consulta no se salir mientras llamaba. Me quedé hablando con el hijo que ya cumplido 19 años y me contaba que tenía un dolor de estómago.

    -Por favor ve a la camilla y recuéstate

    El joven que se llamaba Mateo, lo notaba ando nervioso y no me miraba directamente a los ojos. Le pedí que se quitara la camisa, a lo que le ayude con cierta picardía, y para mi sorpresa veo un hermoso abdomen, estaba bien marcado, y lo único que atiné fue a tocarlo con ambas manos fingiendo que buscaba la causa del dolor. Recorrí su piel morena y bien marcada, le fui preguntando donde sentía el dolor me indicaba que era cada vez más abajo, bajé y vi como crecía un bulto en su pantalón, intentaba no mirar fijamente pero ya me tenía excitado, sentía cada vez más húmedo mi coño. Sigo deslizando mis manos y llego al borde de su pantalón, lo muevo un poco y noto que se había depilado, le sigo preguntado donde era, meto mi mano debajo de su bóxer y la siento, una verga firme y joven.

    Se me hacía agua la boca, ya quería probarla, Mateo me mira sorprendido, se baja el pantalón, y comienza el festín.

    Dejo caer mi saliva sobre esa polla mientras la sujeto desde su base, veo su cara joven llena de deseo y lujuria, empiezo lamiendo la punta haciendo círculos sintiendo como su prepucio se va deslizando hacia abajo. La puerta no estaba con llave, por lo que su padre podría entrar en cualquier momento, entonces comencé a devorar esa verga con pasión, dirigiendo la mano de este joven hacia mis bragas. Parecía no tener mucha experiencia, y era eso lo que más me excitaba, joven e inexperto dejándose llevar por mi. Me sentía muy puta, este joven podría ser mi hijo.

    Mateo comienza a meter sus dedos dentro de mí, a lo que yo le respondo con sexy movimientos de cadera. Me hace lamer sus dedos, le veo a los ojos y noto su deseo de penetrarme. Pero decidí que se viniera en mi boca, por lo que vuelvo a su polla utilizando ambas manos, hasta que comienzo a sentir ese elixir caliente y cremoso entrar a mi garganta. Lo miro directamente, y me lo trago abriendo mi boca como una putita.

    Siento que su padre se acerca, me levanto y le indico al joven que se siente en el borde. Su padre entra.

    -Y bien, que tiene mi hijo…

    -Si… mire su hijo debe tomar estas pastillas

    -Mira no era para tanto, te dije Mateo

    Se disponían a salir, y les entregué mi tarjeta, donde estaban todos mis datos, teléfono fijo, correo, Whatsapp e incluso mi dirección ya que de vez en cuando hacía consultas en mi casa, la ponía en las manos del muchacho mirando fijamente a sus ojos esperando volver a verlo.

    El día pasó sin ninguna novedad. Seguía caliente por lo que había sucedido, ya en mi casa me desvestí y me puse una linda lencería que tenía guardada. Me gustaba ponerme sexy y tocarme mientras me veía tan sensual en el espejo.

    Siento que tocan a la puerta, no esperaba a nadie, sería el apuesto joven de la mañana me preguntaba mientras la excitación recorría mi cuerpo. Veo a una mujer de 45 años, se veía madura y algo molesta.

    Abro la puerta, dejando ver solo mi cabeza preguntando que quería.

    -Así que tú eres la que manoseó mi hijo?

    Veo ese instante veo a Mateo mirando hacia abajo mientras su madre me encaraba, de alguna forma se había enterado. No sabía qué hacer en ese momento. Ella abre completamente la puerta y me ve, con esa sexy ropa de encaje, unas pantimedias oscuras y unos tacones que afirmaban mi buen culo, me mira de arriba hacia abajo con impresión y me pega una bofetada. Me tomó del cuello firmemente.

    -Haber si puedes con alguien de tu tamaño

    Mientras me tomaba del cuello me llevó a mi cuarto, y me arrojó. No dejaba de sentir excitación en ese momento, me sentía indefensa y dominada. La miro a ella, era bastante bonita, cabello castaño con unos ojos verdes llenos de lujuria, estaba con una blusa del trabajo que mostraba sus grandes tetas, era rellenitas con muy buenos atributos y un culito bien firme.

    Ella se sube encima de mí mirando hacia mis piernas sin avisar y coloca su culo en mi cara diciendo:

    -Cómetelo perra. No te gusta andar de zorra, eh?

    Se movía por toda mi boca, dejando caer ese jugo vaginal. Escucho que me da una indicación a Mateo que no logro comprender, él me toma ambas piernas y las levanta, y comienzo a sentir como su polla se desliza por mi coño bajando hasta que se detiene en mi culo, empieza a penetrarme con dificultad, nunca había tenido una verga en mi ano, gemía tanto de dolor y placer al sentir esa polla joven en mi. Ella por su parte, daba bofetadas a su hijo diciéndole que diera más duro, a lo que el respondía con fuertes embestidas.

    -Dale hijo, fuerte, haz llorar a esta puta

    -Si… madre

    Ella se hace a un lado, y besa apasionadamente a Mateo, parecía no ser la primera vez que lo hacían, los miraba y me calentaba cada vez más jadeando con esa polla en mi culo.

    Toma la verga de su hijo y comienza a devorarla con suma rapidez, me tocaba el clítoris mientras los veía, lamiéndome los dedos, ella deja de lamer esa verga y me escupe en la cara toda la saliva y el líquido de su polla en mi cara. Saca de su bolso una soga, con la que me amarra ambos brazos en mi espalda con una gran variedad de nudos.

    Allí estaba yo, ya totalmente entregada sin poder oponer resistencia a una madre y su hijo. Manda a su hijo a poner su polla en mi boca, diciéndole que no tenga piedad, y sin problema alguno, empieza a mover adelante y atrás su gran y jugosa polla, metiéndola en mi garganta sin poder detenerle. Ella levanta una de mis piernas y me arremete en posición de tijera. Mi calentura era máxima veía como ella me azotaba y rasgaba lo poco que tenía puesto, mientras él me trataba como si yo fuese su juguete, agarrándome del cabello y abofeteando mi rostro, sentía que me corría, mi cuerpo se movía buscando el placer, mi cintura moviéndose a la par de esa madre complaciendo a más no poder. Hasta que me vengo y suelto un gemido de placer que nunca antes había vivido.

    -Ambos se detienen.

    -Mateo, déjale un regalito a esta putita

    -Como digas madre…

    Yo ya estaba relajada y siento que el hijo me abre de piernas y con un par de arremetidas se viene dentro de mi coño. El joven me besa apasionadamente mordiéndome el labio y ella me amarró ahora ambas piernas, dejándome ya completamente inmóvil y toma un par de billetes y me los arroja en la cama.

    -Toma, por las molestias

    Ambos tomaron sus cosas se arreglaron y me dejaron, inmóvil, con mi maquillaje corrido, y básicamente como una puta sin mucho más que hacer.

    Pasa la noche y despierto con el golpe de la puerta, siento que abren, yo sigo en la misma posición de la noche, aún excitado, son mi hijo y su padre preguntando por mí, viniendo a mi habitación….

    —————-

    Besos para todos

    Este relato tiene cierta parte que ha sido una vivencia mía muy erótica y los invito a descubrirlo.

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    Xoxxxo

  • En detalles, como fue mi primera vez con un hombre, a mis 45

    En detalles, como fue mi primera vez con un hombre, a mis 45

    Hace unos días publique un relato sobre como llegue a tener mi primera experiencia con otro hombre. No se si decirle relación homosexual, pues no me siento gay, pero supongo que por ser del mismo sexo, esa es la manera correcta de denominarla.

    Yo me siento y me califico como heterosexual. Todas mis parejas han sido mujeres, hasta hace unos meses cuando conocí Norberto.

    Yo dictaba una charla, y después de la reunión converse con varias personas. No lo hice con él, por que la verdad no llamo mi atención. Debo decir que no me llama la atención ver hombres, aunque si me guste ver videos de hombres teniendo sexo. Me gustan mucho los de trios de dos hombres y una mujer, donde los hombres tienen contacto, y también de hombres solos teniendo sexo homosexual. Creo que lo que más me excita es ver cuando acaban.

    Volviendo al día de la charla, ese día hable con muchas personas menos con Norberto. Él estuvo en el evento, y se fue sin ponerse en contacto conmigo, aunque si lo vi sentado sin prestarle más atención que a cada una de las personas que habían asistido. Al los días me escribió a una de mis redes sociales para mostrar su agradecimiento por la charla, y por ahí empezó buscarme conversación hasta invitarme un café.

    Le di varias excusas por que sabia claramente cuál eran sus intenciones. No es la primera vez que me aborda un hombre. Pero la verdad es que desde hace tiempo había querido experimentarlo, pero nunca se había dado la oportunidad. En mi mente ese episodio se daría dentro de un trío, pero no solo con un hombre.

    Al final decidí ir, y nos reunimos en un café. El fue muy tranquilo. Nada atacon, pero si dejó ver sus intenciones. Debo aclarar que si algo me da temor es el tema de que se hable que yo pueda estar involucrado en una relación así. Por eso trate de ser extremadamente cauteloso y ver quien era él, y en qué círculo de amistades se movía.

    Logre saber algo, y se dio un segundo encuentro. De ahí ya estaba bastante decidido y planeamos vernos.

    La primera vez que estuvimos juntos fue en su apartamento. Una especie de townhouse muy al estilo de un soltero. Sin mucha decoración.

    Hay que aclarar que Norberto no es gay, tiene una pareja, que hasta tiene un hijo, y están en planes de casarse. Él mismo se considera bisexual.

    Llego el día y nos reunimos en la sala de su casa, que pega con la cocina. Sirvió unos rones, que fueron imprescindibles para la ocasión.

    Aun en ese momento no estaba seguro de lo que pasaría, y pensé que quizás nos tocariamos o nos daríamos sexo oral, aunque llevaba condones y lubricante. Reconozco estaba aterrado. En mi cabeza pasaba desde una enfermedad, una trampa para exponerme, un secuestro. Cualquier cosa rara paso por mi cabeza y la verdad que al principio me costó mucho relajarme. Después de un par de rones y de hablar por un buen rato, que creo fue más de una hora, ya mi ansiedad era tal, que fui yo quien le dije que si solo hablariamos, y le dije si habría acción.

    No recuerdo si el me lo dijo, o yo, pero nos fuimos al cuarto.

    Yo me senté en la cama y el se paro frente a mi. Me empezó a tocar el guevo. Yo me recosté en la cama y él me abrió el pantalón. Creo sabía que yo estaba temeroso, así que fue muy prudente. Primero empezó a tocarme por encima del pantalón, abrirlo y sacármelo. Luego sentí que empezó a besarlo hasta metérselo todo a la boca. Estaba súper duro. A mi me cuesta que se me pare, pero en ese momento estaba súper excitado. Había esperado ese momento hace mucho. Me quito el pantalón y el interior y yo me volví a sentar. Le abrí el bermudas, y se fue bajando solo. Pude ver que tenia la pinga muy grande. Muchísimo más grande que la mía. Después en casa calcule. La mía tiene 14 cm, la de el podría tener 20 cm o más de largo, y más gruesa que la mía. Se podía ver como se marcaba en su interior. Reconozco eso me emociono y me dio mucho morbo, pero también me preocupo. Yo una vez me metí un consolador así, y fue doloroso, aunque recordaba que una novia me había dicho que los consoladores eran totalmente distinto a lo guevos de verdad porque eran duros.

    El se bajo el interior y salio. Era grande. Blanco. Derechito. La cabeza roja. Era espectacular, como el de una película porno. Lo único que no me gusto era que tenía muchos vellos. Quería metérmelo en la boca, pero tenía el temor de alguna enfermedad, así que agarre un bolso que había llevado y saque un condon. Se lo trate de poner, pero no podía. El terminó de hacerlo y cuando ya lo hizo no espere más y empecé a mamárselo.

    El seguía parado y yo sentado. No me entraba todo en la boca, cosa que pensé podría lograr. El puso sus manos en mi cabeza y empezó a empujarmelo. Tuve que poner mi mano en la base de su verga para evitar me atragantara, y aun así, en algún momento me logro ahogar. Era algo que yo había hecho varias veces, y ahora me tocaba me lo hicieran a mi.

    Se me venia a la mente muchos recuerdos de muchas fantasias que tenia. Aún tenía miedo, pero por fin estaba haciendo algo que quería hacer. Me hizo me quitara la ropa y el se empezó a desvestir. Me dijo que quería cogerme. Estaba emocionado. Había llegado el momento. Hizo que me volteara, deje mis pies en el piso, medio cuerpo sobre la cama. Me separo las piernas. Recuerdo trate de ver hacia atrás pero no podía. Él ya estaba desnudo y de pronto empecé a sentir me mamaba el culo. Era algo que no esperaba para nada, Me abrió las nalgas y metió su lengua. Fue justo lo que necesitaba. Me estimulo, me mojo, me calentó. Sentía mi guevo apretado contra la cama mientras el me abría las nalgas y me comía el culo.

    Me encantaba que mientras lo hacia me decía que lo tenia rico y podía escuchar como lo hacía. Paro. Se retiró. Sabía iba a penetrarme y le pedí se pusiera el condon. Cuando vi que lo hizo, le pedí me pusiera lubricante. Estaba en mi bolso. Hecho mucho, podía sentir todo mi culo mojado y de pronto pude sentir como empezó a frotar la cabeza de su verga entre mis nalgas. Ese fue el momento en que supe no había vuelta a atrás.

    Era la primera vez que un hombre me iba a penetrar. Él lo sabia y no dejaba de decírmelo. Me repetía una y otra vez que me desvirgaría, que por fin sentiría la pinga de un hombre dentro de mi, que seria el primer hombre que me cojeria, y la verdad todo eso me ponía mas excitado. Norberto había tenido ya bastante experiencias con otros hombres. Sabia muy bien como comportarse y cómo medir entre el morbo y la realidad, por eso fue cauteloso.

    Metió poco a poco su guevo. Sentía era de un tamaño descomunal. Podía sentir como mi culo se abría más allá de lo que se abría cuando usaba el consolador que tengo en casa. Me hablaba, Me apretaba las nalgas. Me las abría. Me las acariciaba. Me decía que le gustaba mi culo. Que lo tenia rico. Que le gustaba ser el primer hombre que estaba dentro de mi, y si, entre todo eso, el seguía entrando. Sentía en un momento que ya no habría más, pero que si entraba poco a poco. No dejaba de hablar, iba lento, hasta que sentí algo dentro de mi que chocaba. Su guevo llegaba a un tope que no pasaba más. Sentía una gran presión en mi ano. Lo sentía estirado. Me dolía, pero el placer era impresionante. Tanto físico como mental. Sentía a ese tipo que me hablaba y me tenía totalmente sodomizado y podía imaginarme su guevo entrando en mi como si lo estuviese viendo por una cámara. Ahí fue cuando empezó a sacarlo y meterlo. Empezó a cogerme. Por primera vez un hombre me estaba cogiendo y yo estaba agarrado de la cama, con los pies en el piso, las piernas abiertas y una verga enorme entrando y saliendo de dentro de mi. Mi fantasia nunca llegó a imaginarse que placentero podía ser.

    Lo hizo por varios minutos. En ese momento el tiempo no tiene referencia. Después mas o menos calculas. Supongo me cogio asi como 10 o 15 minutos. Iba lento, despues mas rapido, pero siempre con cierto cuidado. Paro. Lo saco. Hizo que me volteara y me dijo me pusiera en el centro de la cama. Se metió entre mis piernas y me mamo el guevo. Lo apretaba con su mano, lo lamia, me chupaba las bolas. Podía sentir el culo totalmente empapado de lubricante y abierto, y sentir su saliva chorreando por toda mi verga que estaba lista para explotar, Agarro una almohada, me pidió me arqueara y la metió justo debajo de mi, donde termina la espalda. Me pidió bajara, me pidió subiera las piernas, pusos sus manos por detrás de mis rodillas, empujo tanto como para acercarlas a mi cara, se apoyo de mi y empezó a frotar su enorme pinga por mi culo. Como queriendo acertar y meterlo. No se si por lo grande que lo tiene, o si la posición no ayudaba, pero no logro meterlo. Tuvo que soltarme una de las piernas, agarrarselo y meter la cabeza en mi culo. Volvió a poner sus manos en mis piernas. yo tenia las mias agarrado del respaldar de la cama y de pronto pude darme cuenta tenia mi culo,no pegado a la cama, si no casi viendo hacia arriba, y el penetrandome de arriba hacia abajo y ahí pude entender la magnitud de su miembro dentro de mi. Si pensé que cuando lo metió la primera vez, era grande, ahora podía sentir sus bolas pegar de mi, y sentir un dolor como no había sentido, pero que estaba dispuesto a que durara todo el tiempo que quisiera. Creo en ese momento perdió toda gentileza. En ese momento ese hombre solo quería cogerme y romperme el culo. Me daba muy fuerte, gritaba, gemía, decía todo tipo de groserías, hasta que soltó un alarido y supe estaba acabando. Dio dos o tres metidas con fuerza, hasta que lo dejo dentro y se fue desplomando. Perdió toda la fuerza que tenia. Se dejo caer a un lado. El guevo seguia viendose grande, un poco flacido, pero el condón seguía estando apretado y lleno de leche en la punta. Pero lleno. Se veía una burbuja blanca llena de leche. Era mucha, tanta como para que fuera una lástima perderla. Yo saque la almohada, el se acosto a un lado. Aun respiraba fuerte y solo me pregunto si me había gustado. Yo trate de ser comedido y solo le dije que si. Me había gustado. La verdad que en ese momento quería que no parara y me cogiera muchisimas veces mas.

  • Esposa sumisa (Parte I): Con el médico maduro del trabajo

    Esposa sumisa (Parte I): Con el médico maduro del trabajo

    Soy Amy, mujer casada de 30 años, me casé a los 18. Mi esposo me lleva más de 10 años, él tiene 44 años. Los dos somos profesionistas. Él es oficinista y yo soy enfermera en un hospital local.

    Me describiré como una mujer bastante tímida tanto en la intimidad como en mi vida personal. Creo soy de cara bonita, piel aperlada, ojos color café, pelo rizado rojizo (pintado), boca de labios carnosos, ojos de mirada sensual, mis medidas de pecho soy 36C, tengo unos pezones que son la adoración de mi esposo, son de color rosado y aureola grande, mis piernas bien torneadas y mis pompas de acuerdo a mi cuerpo, creo que tengo buenas nalgas que se ajustan a cualquier ropa que me ponga, mido 1.58 y mi peso es de 64 kilos. Mi esposo es más bien delgado, mide 1.68 y pesa 68 kilos. Él ha sido el único hombre en la cama con el que he estado ya que fue mi único novio y con el que perdí mi virginidad.

    La verdad nunca había sabido si era una mujer ardiente en la cama o no, ya que con mi esposo siempre hacíamos la misma rutina y en la misma posición y con el tiempo que llevamos de casados (10 años) cada vez lo hacemos más retirado, hay ocasiones que hasta pasa un mes sin tocarme. Yo por mi parte no lo busco tampoco ya que el sexo no había sido una prioridad, bueno hasta que sucedió lo que a continuación les narraré:

    Capítulo 1: ‘Seducida en el trabajo por un médico maduro y calenturiento’

    En el trabajo me conocen por ser muy seria y muy trabajadora, ya tengo 8 años trabajando en el mismo hospital y jamás han tenido queja de mí. Estoy en el área de Pediatría y mi turno es de noche 3 días a la semana.

    Resulta que hace poco tiempo, estando yo cuidando a los bebes internados, eran como la 1 de la mañana, cuando entro el doctor Mendiola, él es un pediatra de 59 años que está a punto de retirarse, el para mi es una persona nada agradable ya que siempre busca cualquier pretexto para acercarse a mí y la verdad eso no me gusta para nada. Él es una persona bastante alto mide como 1.84 y pesa como 94 kilos con una panza bastante pronunciada y sus manos son enormes, lo he notado cuando me saluda y siempre me anda adulando diciéndome cosas casi siempre pasadas de tono.

    Cuando entro yo estaba arriba de un mesabanco acomodando unas medicinas, como estoy un poco bajita de estatura no alcanzaba bien y me ponía de puntitas y no me di cuenta que se me levantaba el uniforme aunque no enseñaba mucho, si se me veían mis piernas y se me notaba mi calzón color blanco, el cual se traslucía bastante, cuando el entro yo no lo sentí y la verdad no sé cuánto tiempo me estuvo mirando, hasta que el cerro la puerta fuerte y yo me asuste y estuve a punto de caerme si no fue porque él me sostuvo de la cintura. Yo solo alcance a decirle:

    -ay gracias doctor que amable es usted, me salvo de caerme jajaja…

    El solo se sonrió y me dijo cerca del oído y apretándome más fuerte de la cintura:

    -yo siempre te voy a cuidar de cualquier resbalón preciosa, sabes que siempre me has atraído desde que te vi has sido mi obsesión.

    Yo me quede como hipnotizada y medio tanto miedo que alguien entrara y nos viera que me quede callada y quieta. El pensó que me había gustado el tenerme apretada y diciéndome esas cosas, que prosiguió diciéndome:

    -mmmm que rico perfume traes Amy, y con esa ropa interior que traes te ves hermosa y muy sexy, como me gustaría invitarte a salir alguna noche a cenar… -y me empezó a acariciar la cintura y las piernas, yo solo sentía sus enormes manos en mi cuerpecito, la verdad estaba muy temerosa ya que nunca me había sucedido algo así, el único que me había tocado había sido mi marido.

    Hasta que pude reaccionar y le dije que me soltara que no se confundiera, que me respetara, que estábamos en el trabajo y que jamás aceptaría una invitación de él. El a duras penas me soltó y solo se sonrió y me dijo que seguiría insistiendo hasta tenerme en su cama, yo me quede indignada y del coraje no pude ni hablar aunque si me puse toda roja de la pena.

    Mas noche le comente a mi amiga y compañera de trabajo lo sucedido, ella se sonrió y me dijo que tuviera mucho cuidado ya que ese Doctor ya se había llevado a su casa a varias enfermeras y hasta habían dicho entre ellas mismas que era un súper amante y que sabía cómo tratar a las mujeres ya que siempre las dejaba satisfechas… yo solo le dije lo mismo, que ella me conocía y que sabía muy bien que nunca pasaría nada entre él y yo… «Puesten cuidado Amy porque ya te echo el ojo y no va a descansar hasta que seas suya, jajaja». “Estas loca amiga, mejor ahí la dejamos, voy a hacer mi rondín”, le conteste.

    Continuará en:

    Capítulo 2: ‘Me lo encuentro en su despedida del hospital y me lleva a mi casa’

     

  • La historia de Ángel, solo era un muchacho (18)

    La historia de Ángel, solo era un muchacho (18)

    El comisario Gutiérrez miraba complacido aquellas dos figuras que corrían delante de él, tan diferentes y tan bonitas ambas, y recordó la paja que se había hecho pensando en aquellas nalguitas altas y menudas que se movían acompasadas delante de sus ojos.

    Por otro lado sentía que su obligación de profesional le mandaba pensar en otra dirección bien distinta y menos placentera. Había hablado con su ayudante y ésta le había resumido las pocas noticias nuevas que tenían sobre el secuestro del muchacho, que sus jefes deseaban que fuera resuelto de inmediato.

    No había llegado la llamada que esperaban solicitando el rescate, habían pasado muchas horas, suficientes para que los secuestradores pusieran a buen recaudo y escondido al muchacho, la llamada o primer contacto tenía que haberse producido, aquello no era normal, además tenían, él y su ayudante Alvarado, la convicción de que el trabajo no estaba hecho por profesionales y que tendrían que tener sumo cuidado para que no se les fuera de las manos con un desenlace que no deseaba nadie.

    -No estamos ante un caso habitual de secuestro jefe, no encajan las piezas. -compartía el instintivo pensamiento de Lara, algo estaba fallando.

    -¿Qué sabéis del chófer? Es seguro que está involucrado, pero por sospechas no podemos detenerle y es el único eslabón que nos puede llevar hasta el chico.

    -No se mueve, está en espera y tampoco recibe llamadas.

    -Que no le pierdan de vista, en algún momento tiene que moverse y delatarse. -dejó de darle vueltas en su cabeza y volvió a fijar la mirada y la atención en aquellas piernas tersas y sin pelos que se movían rítmicamente corriendo.

    Cuando llegaron al gimnasio había poco público y se sentaron en los bancos de acceso a las duchas para recuperarse.

    -Me habéis destrozado, no estoy en forma. -se quejó a los dos chicos que aparentaban estar más descansados.

    -No te quejes papá, estas estupendo para tu edad. -escuchó la burlona voz de Fulvio seguida de su alegre risa.

    -Vamos a la ducha, tengo que marchar después de comer para sustituir a Lara y que descanse unas horas. -cogieron sus toallas en los vestuarios y se encaminaron a las duchas, estas eran corridas sin separaciones y solo estaban un muchacho y un hombre mayor con el que hablaba.

    Pasaron unos minutos enjabonándose y las dos personas salieron dejándoles solos, Gutiérrez miraba los juegos de los chicos, que ahora sin público, se pasaban las manos por el cuerpo el uno al otro lavándose, Fulvio sujetó a Enlai pasando los brazos por debajo de sus sobacos y uniendo las manos en su nuca, el chico se resistía hasta que entre risas le forzó a inclinarse y colocó la polla semi floja entre las nalgas de Enlai.

    Eran simples juegos entre ellos a los que estaba acostumbrado, pero que conseguían excitarle y se volvió de espaldas para que no notaran su erección.

    -¡Va calentón que llevas papá! ¿Soy yo, o es Enlai quien te pone así? -ahora su hijo jugaba con él sujetándole por la espalda, queriendo hacerle lo que al muchacho, y aunque su hijo era fuerte él no era el delicado, sensible y sumiso Enlai.

    -No me jodas Fulvio. -se volvió y fue él quien sujetó esta vez al apuesto muchacho que no dejaba de reír, la verga erecta de Juan se alojó entre las nalgas de Fulvio.

    -¡Ya te tengo! ¿Te rendirás ahora?

    -¡Vale, vale! Serías capaz de cogerte a tu propio hijo y para eso tienes a Enlai si tantas ganas tienes de follar. -el comisario soltó inmediatamente al muchacho y miró al otro que apartó la vista inmediatamente, le observó nervioso y avergonzado por lo que terminaba de escuchar.

    -No le hagas caso, Fulvio te gasta una broma. -su hijo dejó escapar una ruidosa carcajada señalando con el dedo a su amigo.

    -¿Una broma? No tienes ojos para ver lo que pasa cerca de ti, presumes de ser buen policía y no ves más allá de tus narices. Dile si se trata de una broma Enlai… Venga papá pareces tonto o no te aclaras. -Gutiérrez no deseaba seguir aquella conversación que tenía violento al chico oriental, pero sabía que aquello tendría que aclararlo con su hijo.

    Comieron y se preparó para ir a la comisaría, miró a los dos jóvenes sentados ante el televisor, con la cara algo tensa y separados cuando lo suyo era estar rozándose.

    -Papá olvida lo que dije en el gimnasio. -permanecía sentado mirando la pantalla, sin tan siquiera levantar la vista hacia él.

    -Lo olvidaré de momento, pero tenemos que hablar de ello Fulvio. -no se levantaron para despedirle cuando abandonó la sala.

    Su ayudante le esperaba sentada en su propio despacho cuando llegó.

    -Aquí tienes escrito lo que hay, estoy molida jefe. -cogió los papeles y comenzó a leerlos.

    -Esto no me lo habías comunicado.

    -No he tenido tiempo, lo he sabido hace unos minutos, llamó don Eduardo preguntando por ti pero estabas en camino, un chico que vive en su casa y es amigo del secuestrado ha vuelto de viaje, quiere hablar sobre ciertos detalles que pueden interesarnos.

    -Salgo para allí inmediatamente. -el inspector sabía que cualquier detalle, por poco importante que fuera, no se podía pasar por alto.

    -¿Te acompaño? -la miró y se dio cuenta de que apenas habría dado una cabezada las últimas veinticuatro horas.

    -¿No tienes de que ocuparte en tu casa? Vete y descansa, muerta de sueño no me sirves.

    Volvió a realizar el recorrido por el inmenso parque que rodeaba la elegante y rica mansión, deseaba devolver al muchacho a aquel lugar y resolver el asunto de la mejor manera posible.

    Esta vez le llevaron a un salón donde parecía que habían mantenido una reunión de familia, el señor Martínez de Arceniega estaba mirando el jardín por el amplio ventanal y se adelantó al encuentro del inspector para estrecharle la mano.

    -¿Un café inspector? -miró el lujoso servicio de plata sobredorada que brillaba en el centro de la mesa.

    -Mejor un vaso de agua si no le importa. -al instante tenía ante él al envarado mayordomo sirviéndole el agua que quería.

    -Y bien, ¿quién es la persona que quiere hablar conmigo? -un muchacho joven elevó indeciso la mano.

    -Yo inspector, soy Pablo amigo de Ángel. -el inspector se acercó al lado de la gran mesa donde se encontraba sentado el chico, a su lado estaba otro que parecía mayor y le sujetaba del hombro, a los dos les notaba preocupados, pero el llamado Pablo parecía haber llorado por el brillo y la rojez de los ojos.

    Se sentó enfrente de los dos y pasó la mirada de uno al otro, eran dos jóvenes muy guapos, varoniles y hermosos ejemplares de hombre, bien vestidos sin estridencias y al parecer amigos, por como el mayor confortaba al más joven.

    -Tranquilo Pablo, cuenta al inspector lo que Ángel te dijo sin miedo. -y Pablo le relató el extraño encuentro de Damián con el patibulario individuo cuando salía de hacer compras con Ana María.

    -Yo no me enteré de nada, no me hizo comentario alguno. -Gutiérrez miró intensamente a la hermosa y elegante mujer que también se encontraba allí, sin hablar hasta ese momento.

    -¿No hubo nada más?, ¿no volvió a hablarte de que le viera en otra ocasión? -el muchacho parecía estar a punto de derrumbarse.

    -No hubo otra oportunidad, le dije que no se preocupara, que todo estaba controlado por don Eduardo. -presentía que no le estaban contando todo, no terminaba de entender que era lo que don Eduardo tenía controlado según creía el joven muchacho.

    -¿Pero hay algo más verdad hijo? -Pablo tuvo que referirle como Damián había forzado a Ángel para tener sexo.

    -Tenías que habérmelo dicho Pablo. -don Eduardo parecía enojado.

    -Creí que tú lo sabías, pusiste en su lugar a Damián y por eso le dije a Ángel que no tenía de que preocuparse. -lentamente el inspector Gutiérrez ataba los cabos sueltos del enredo que se iba descubriendo.

    Le llevó una hora terminar de obtener las declaraciones de aquellas personas, donde parecía que todos ellos intentaban ocultarle algo; se salvaba el chico mayor que se lo presentaron como el doctor don Álvaro López de Heredia.

    Terminó por pedirles que no revelaran a nadie lo que se había hablado esa tarde, y que se comportaran como si esa reunión no hubiera tenido lugar.

    -Tienen ustedes alguna noticia nueva inspector. -el joven doctor se había puesto de pie y observó lo alto que era el muchacho y lo musculoso que se le notaba al caminar, parecía un león enjaulado a pesar de su aparente tranquilidad.

    -Esperamos que se produzca algún contacto de un momento a otro y poder seguir tirando de ese hilo, de momento vamos a investigar lo que me terminan de decir. -el inspector mentía descaradamente, ya tenía descartado que se tratara de un secuestro por dinero, y eso no era bueno.

    El resto de la tarde lo pasó en el despacho atendiendo otros problemas que le ocuparon el tiempo, y esperando que algo sucediera para poder llegar a tiempo de rescatar al muchacho. Rechazaba la posibilidad del fracaso y no dejaba de dar vueltas a lo que terminaba de enterarse.

    Sabía que su superior esperaba de él una rápida resolución del secuestro, y que pasara por alto todo lo demás que pudiera observar.

    ————————————-

    La noche la había pasado tiritando de frío, envuelto en las duras y malolientes mantas de lana. Aún sentía dolorido el ano por la bestial follada del salvaje, y la cara irritada le escocía por los golpes recibidos en su delicada piel.

    Observaba como el polvo, que flotaba en el aire, formaba curiosas figuras en la luz que penetraba por el ventanuco del suelo. Ahora tenía confirmado que Damián era el promotor de su secuestro, y que hubiera o no pago del rescate, no le dejaría salir con vida para que pudiera denunciarles.

    Tembló aterrorizado al darse cuenta de que su vida estaba en peligro. Recordaba su anterior secuestro y ahora se daba cuenta que éste resultaba mucho peor al tener la certeza de que no sobreviviría. El terror le llevó a las lágrimas y a gemir desesperado.

    Cuando volvió a escuchar los ruidos en la puerta no les prestó atención, había decidido que debía intentar conservar la vida pero no sabía lo que tenía que hacer. El mismo chico, delgado y algo cojo, le llevó una bandeja con comida hasta la cama y la dejó sobre ella, luego recogió el colchón tirado en el suelo y lo llevo al otro extremo del cuarto, lo dobló y se sentó sobre él sin decir una palabra. Estuvieron así unos minutos sin hablarse.

    -¿No tienes hambre? -Ángel levantó la cabeza y le miró.

    -Me pica y escuece la cara, ¿no puedes dejarme que vaya al baño?

    -Luego te bajaré para que te limpies, Alejo quiere que estés presentable para su amigo que vendrá a la noche. -Ángel se sintió angustiado por lo que adivinaba oculto detrás de las palabras del delgado muchacho.

    -¿Qué me van a hacer? ¡Por favor tú puedes ayudarme! -miró otra vez al chico que había escondido la cabeza en las rodillas.

    -Yo no puedo hacer nada ni queriendo, Alejo me mataría, además de lo que va a suceder cuando Damián sepa lo que Alejo hace contigo, le dijo que no te tocara un pelo, que eras suyo.

    -¡Por favor! si que puedes ayudarme, te prometo que a ti no te pasará nada, diré que me has ayudado, dime como te llamas. -el muchacho anduvo a gatas hasta estar cerca del camastro.

    -Me llamo Goio, y tu no puedes hacer nada por mi, ni por ti tampoco, ¿no te das cuenta? Si hago cualquier cosa por ayudarte Alejo me matará, y también Damián lo hará cuando sepa lo que te ha pasado. -el chico me miraba con los ojos muy abiertos, en realidad estaba más asustado que yo.

    -Llámale, avisa a Damián ahora aún estas a tiempo. -Goio se quedó indeciso y aproveché la ocasión para intentar convencerle.

    -Si hablas ahora con Damián sabrá que no tienes nada que ver con lo que ha pasado y lo que pasará cuando Alejo traiga a su amigo, que tu no tienes nada que ver.

    -Ha dicho que no quiere llamadas hasta que él se ponga en contacto con Alejo. -el chico estaba comenzando a ceder y tenía que aprovechar la única oportunidad que tenía, si no de salvar mi vida, si de evitar lo que pudieran hacerme en estas horas próximas, y tampoco tenía mucho que perder, quizá Damián lo viera de otra manera.

    -No, no puedo hacer eso, ¡come lo que te he traído! -le miré indeciso y pensé en ponerme arrodillado y pedírselo, pero sabía que sería inútil ante el miedo que el chico sentía.

    Me esforcé en tragar los emparedados iguales a los del pasado día y le pedí que me dejara ir al baño, me llevó al maloliente cuchitril y oriné lo mas rápido que pude para escapar del pestilente y nauseabundo olor.

    Volví a quedarme solo, esperando que pasaran las horas hasta que la luz del día se fue y encendieron la bombilla, a veces podía escuchar gritos y golpes lejanos, volvía a mi la esperanza de que alguien me encontrara, si es que me estaban buscando.

    El inmenso aburrimiento hacía que dormitara en algunos momentos, hasta que volví a sentir el cerrojo y entró el muchacho Goio, arrastraba la pierna de una forma exagerada, tenía ensangrentado un pómulo y una herida reciente en la frente.

    -Vamos, tienes que prepararte, enseguida volverá Alejo con su amigo.-lLe seguí por el pasillo sin luz, la única iluminación llegaba de la puerta abierta del cuarto que era mi prisión, tenía que seguirle apoyándome en una de las paredes del pasillo.

    Al final del largo pasillo se inclinó sobre unas rayas de luz que salían del suelo y levantó una trampilla, como había supuesto estábamos en el altillo de una casa y ahora teníamos que bajar a la siguiente planta.

    El pasillo inferior estaba iluminado y parecía más limpio, se detuvo ante una puerta y me dejó entrar primero, se trataba de una baño muy grande donde los sanitarios se veían perdidos.

    Tienes que lavarte bien, ahora vuelvo con tu ropa. -cerró la puerta y me dejó solo, sobre un lavabo tenían colgando un armario con espejos y me dirigí a él, no podía reconocerme en lo que reflejaba el espejo, tenía arañada la cara con golpes y hematomas, el pelo alborotado y los ojos rojos y con ojeras, cuando me quité la camisa, lo que quedaba de ella, vi que también tenía enormes moretones y arañazos repartidos por las tetillas hasta el abdomen.

    Me metí en la bañera y abrí el grifo, no había agua caliente y sentía caer el agua como cuchillos atravesándome la piel, tenía que moverme rápido para no terminar congelado.

    Goio volvió antes de que saliera de la bañera y se detuvo observándome.

    -Anoche Alejo te dio duro, cuando te vea Damián se va a enfadar de verás. -también yo le miré los golpes que presentaba en la cara.

    -Tu no te has salvado tampoco de sus golpes. -bajó la cabeza y se miró la pierna que arrastraba por la cojera.

    -Yo estoy acostumbrado desde pequeño, lo de hoy no ha sido nada. -entonces se me cercó y me sujetó del brazo.

    -¿Me prometes de verdad que me ayudarás si aviso a Damián? ¿Le dirás que yo no tengo la culpa? -me agarraba tan fuerte que me hacía daño en el brazo.

    -Sería mejor que avises a la policía. -me soltó y dio dos pasos hacia atrás.

    -No, eso no lo puedo hacer, me llevarían a la cárcel, pero con Damian será diferente, él te sacará de aquí. -no podía seguir insistiendo para que llamara a la policía, la tenía mucho miedo, más que a Damián o a su malvado maltratador Alejo.

    -De acuerdo, entonces llámale para que lo sepa, pero por favor hazlo pronto. -pensaba que al menos con Damián irían mejor las cosas y hasta le podría convencer de que me devolviera a Eduardo.

    Me había traído una camisa que me llegaba hasta las rodillas y un slip amarillo que parecía nuevo. Me coloqué la ropa y me pidió que le siguiera.

    En la habitación a la que me llevó estaba poco iluminada, en la pared enfrentada a la puerta había una ventana sin cortinas y entreabierta, dejaba que pudiera ver, a lo lejos, las luces de los automóviles transitando por una carretera.

    Alejo estaba sentado en una silla forrada de tela y bebía cerveza directamente de una botella grande, en otra silla bebía de un vaso alto y amarillo un hombre con peor aspecto que el de Alejo, se levantó cuando entramos y se acercó sujetándome del cuello, me llevó hasta una lámpara de pie.

    -Tenías razón, el muchacho es un bombón aunque le hayas jodido la cara a golpes. -sonó una risotada que Alejo secundaba riendo más fuerte que él.

    -A las zorras hay que saber enseñarlas y ponerlas en su lugar. -seguían riendo los dos hombres, satisfechos de poder demostrar su fuerza a los más débiles.

    ————————————-

    Antes de que Gutiérrez dejara la comisaría estuvo hablando con su ayudante. A pesar de haber dormido unas horas, la sub inspectora Alvarado daba muestras de cansancio.

    -Tenías que haberte quedado en casa y dejarme esta noche para mi. -Juan Gutiérrez apreciaba realmente a aquella valiente mujer, esposa de su compañero cuando patrullaban las calles, y que perdió la vida en un acto heroico de servicio que le salvo la vida a él.

    -Tu eres más importante jefe, descansa para poder seguir mañana. -le refirió la visita que había hecho a la residencia de Martínez de Arceniega y lo que averiguó hablando con aquel extraño grupo de personas que actuaba como si fuera una familia sin serlo.

    -Tenemos un noventa y cinco por cierto de posibilidades de que acertemos en nuestras sospechas, el boxeador está relacionado con el secuestro del joven y muy involucrado, pero es listo y no da un paso en falso. Tenemos que seguir atentos de sus movimientos, ¡joder!, me esta desquiciando que todo siga en calma.

    -Vete Juan, deja de pensar y descansa.

    Era tarde cuando llegó a su casa y esperaba que a esas horas Fulvio y Enlai estuvieran en la cama, abrió la puerta y la luz que venía del salón, junto con el murmullo de voces del televisor le advirtieron que se equivocaba.

    -¡Hola chicos! ¿No es ya muy tarde? -su hijo solo le saludo con la mano en un gesto amistoso, como si no pasara nada, en cambio Enlai se levantó y fue rápidamente a darle un beso.

    -¿Estarás cansado? ¿Qué te preparo para cenar? -el muchacho no le soltaba la cintura y le sujetó de los brazos apartándole de él.

    -Algo para beber, que sea fuerte, voy a cambiarme de ropa. -a la vuelta tenía preparado en la mesilla lateral un vaso con cubitos de hielo y una bebida transparente, que cuando la olió, supo que se trataba de ginebra. Se sentó en el lateral del sofá dejando a Enlai entre su hijo y él. Bebió un trago corto y dejó el vaso sobre la mesita.

    -Ahora podemos hablar, ¿Qué te traes entre manos Fulvio?

    -Será mejor que lo dejemos papá, no lo ibas a entender. -giró el cuerpo para mirar a los dos chicos.

    -Intenta explicármelo por lo menos, no se que juego te traes, no llego a verlo.

    -Vale, de acuerdo, tu lo has querido, solo espero que no te molestes. Papá a ti te gusta Enlai.

    -¿Qué estas insinuando?

    -Lo obvio, no me interrumpas o me callo y no digo una palabra más. No dejas de mirarle y te excita, se te empina la verga de una manera inmediata mirándole las nalgas. -Gutiérrez era lo que menos esperaba oír, que su hijo lo pusiera delante de los ojos, de forma tan directa lo que era cierto, le dejó boquiabierto de sorpresa.

    -Papá Enlai y yo lo hemos notado desde hace tiempo, esperaba que te decidieras a actuar, o que lo hiciera Enlai, porque él te desea también, y ninguno de los dos os atrevéis a decirlo y actuar. -Gutiérrez miro la cara del muchacho oriental que bajo inmediatamente la cabeza ruborizado. Le sujetó de la barbilla y se la levantó para mirarle los negros y profundos ojos.

    -¿Es cierto lo que dice Fulvio? -el chico desvió la mirada y contestó en un susurro.

    -Es cierto Juan, me gustas desde hace mucho tiempo y sabemos que yo también te gusto. -el pequeño oriental temblaba, pero era valiente para reconocer lo que sentía ante un imponente y maduro hombre como el inspector Gutiérrez.

    Fulvio se había corrido en el asiento y ahora abrazaba el chico oriental acariciándole la cabeza.

    -Dile lo que quieres ser para él, que lo sepa de una vez. -le oprimió el cuello para que levantara la cabeza y mirara de frente al inspector.

    -Quiero ser tu mujer y servirte para lo que tu quieras Juan.

    -Pero…, pero… -Juan no se podía creer lo que estaba escuchando y miró a su hijo buscando una explicación.

    -Él es así papá, gay, pasivo y sumiso, y quiere servirte y atenderte, necesita un dueño y quiere que lo seas tu. -la cara enfadada de Fulvio se había vuelto en una mueca traviesa.

    -¿Tú…, él? Yo creía que erais pareja, novios…

    -Follamos papá, nos gusta, a él le encanta tener una polla en el culo, pero él te necesita a ti, para que seas tu quien le folle también, y le mandes y ordenes, ¿ahora lo entiendes?

    Si que lo entendía o deseaba comprenderlo aunque no estaba muy seguro de todo aquello, solo veía los labios rojos y húmedos del chico implorando que lo besara y que no le rechazara. Cogió la cabeza de Enlai y la acercó hasta que sus bocas quedaron unidas, aquel chico sabía como se besaba, alguien le había instruido y sospechaba quien era el culpable.

    El muchacho comenzó a suspirar en su boca y Juan abrazó el delgado cuerpo que se agitaba pegado a él, hasta sentir que se colocaba sentado en sus piernas bien abierto, entonces se dio cuenta de que el chico no llevaba otra ropa que una delgada camisa que se adhería a su cuerpo.

    -¡Ahh! Juan, cuanto he esperado este momento. -el chico tiró de su camiseta y se la sacó por la cabeza dejando desnudo su peludo torso, y comenzó a refregar su cuerpo con el suyo.

    -Te voy a hacer muy feliz Juan, seré tu mujer, tu esclavo para que hagas de mi lo que desees. -hablaba en susurros mordiéndole la oreja y volviendo loco de deseo a Juan, lentamente se bajo de sus piernas y le bajó los pantalones que cortos que terminaba de ponerse.

    Su dura y excitada verga salió a la luz y quedó apuntando al ombligo, dejando gotear el pre semen que salía sin cesar, y Enlai se apoderó de ella arrodillándose entre sus piernas, sujeto la tremenda polla con las dos manos y le miró a los ojos.

    -¿Puedo chupártela? -Enlai le miraba con los ojos suplicantes, como respuesta Juan le sujetó la cabeza y le empujó hasta que la punta de la verga entró en contacto por los labios, rojos y abiertos, que le besaban el granate glande con tremenda devoción adorándolo.

    El muchacho era un experto mamando y Juan, en su delirio de placer, tuvo que reconocer que nunca se la habían mamado de esa magistral manera. Cerro los ojos para sentir las pequeñas manos pasando por sus testículos, y la dulce y suave lengua enroscándose en la verga.

    -¡Ahhhh! Sí, delicioso. Sigue Enlai, por favor. -sentía que no podría aguantar mucho sin expulsar de sus huevos el semen que bullía en ellos y abrió los ojos.

    Fulvio miraba como la boca de su amigo se tragaba la verga de su padre hasta encajarla entera en la boca, comenzó a desnudarse mientras se masturbaba la polla, se colocó detrás de su amigo arrodillado y le abrió las piernas, el hoyito sin un pelo de Enlai se le ofrecía como una golosina y metió la cara entre sus nalgas comenzando a chuparle el culo.

    -¡Ay! ¡Ay! ¡Ay! Si, si, que rico. -Juan aprovechó que el chico sacaba la polla de la boca entre suspiros femeniles de hembra, gritando el placer que sentía por la comida de culo, para descansar y reponerse, no quería llegar tan pronto al orgasmo y sujetó la cabeza de Enlai sobre su genitales, aplastándola sobre la pelambrera de sus huevos.

    Verdaderamente estaba muy sorprendido, hacía escasamente una hora no se hubiera atrevido a soñar que esto estuviera pasando. Miraba la cara de su hijo enterrada entre las nalgas de Enlai, chupándole como si estuviera loco el ano, a veces elevaba la mirada para encontrarse mirándose fijamente los dos. El muchacho oriental temblaba de lujuria con la cara oculta en su regazo, buscando otra vez la polla para seguírsela mamando.

    Fulvio dejó de chuparle el culo a su amigo y se colocó con la verga jugando en la raja de las montañitas de carne, Enlai movía el culo buscando la penetración de la verga que sentía en el ano.

    -Métela Fulvio, dame por el culo la verga. -y Fulvio la apuntaló en la entrada, sosteniendo la lanza de carne con la mano, y comenzó a penetrarlo.

    -¡Ayy! Sí, hasta el fondo, métela más, dame duro. -Fulvio cabalgaba de pie a su amigo con tremendas estocadas dejándole ir todo la polla de golpe, sudaba copiosamente y entonces se clavó en el muchacho comenzando a temblar y gemir girando los ojos.

    -¡Ya, ya me viene! Te voy a llenar el culo. -Gutiérrez miraba asombrado la potencia sexual de su hijo y como su poderosa verga se empoderaba del agujero de Enlai haciéndolo suyo, sorpresivamente se retiró sacando la polla de repente y se dirigió a Juan respirando fatigado.

    -Ahora es tuyo, es tu turno. -Enlai retiró su cabeza de las manos de Juan y la colocó sobre el asiento, llevó las manos a sus nalgas y se las abrió con fuerza, para que el hombre mayor pudiera ver como de su ano salía un reguero de la leche que Fulvio le había dejado dentro.

    Juan se arrodilló detrás de él comenzando a lamer la leche de su hijo que expulsaba el culito del chico oriental, estuvo muy poco tiempo, aquello le tenía completamente excitado y deseoso de correrse.

    Levantó al chico del suelo y lo abrazó elevándolo contra su pecho, Enlai enroscó las delgadas piernas en la cintura de su macho y tiró el cuerpo hacia abajo buscando la verga para que se le metiera por el culo, tuvo que buscarla con la mano, la localizo y la puso en la entrada del ano enchufándose.

    -Así Juan, así, qué gusto, que verga rica tienes.

    Juan le cargó agarrándole de las nalgas para que no se cayera, y se encaminó a su habitación con el chico cogido a su cuerpo, como un monito a su madre pero con el rabo del macho semental en su cuerpo. Entonces Juan le hablo a su hijo.

    -Esta noche Enlai la pasará en mi cama. -y en dos horas de esa noche Juan se folló a su “mujer” dos veces seguidas sin tener que sacarle la polla, era una experiencia única y que no se repetiría muy a menudo.

    -¿Has quedado satisfecho? -su voz susurraba en el oido del muchacho.

    -¿Sigues queriendo ser mi mujer y servirme?

    -Si, sí, tu eres mi macho, mi amo, y haré todo lo que tu me mandes.

    -¿Seguirás follando con Fulvio? -Juan sintió que el chico se contraía asustado y no le respondía.

    -¿También te gusta la verga de Fulvio?, de acuerdo, quiero que sigas follando con él, por lo menos hasta que encuentre un sustituto. -escucho un lindo y satisfecho gemido del chico. Entonces fue patente para el experimentado policía que aquella hembrita preciosa necesitaba más de una verga para dejarla satisfecha.

    Le despertó el brusco repiqueteo del busca policial y localizó su teléfono sobre la mesilla.

    -Dime Lara… -reconoció de inmediato su voz y su corazón comenzó a latir alocado.

    -Nuestro hombre ha recibido una llamada y se prepara para salir.

    -Voy inmediatamente, mándame un coche que me recoja.

    Seguirá…

  • Ya soy el puto del equipo (VII): Cena con hotel

    Ya soy el puto del equipo (VII): Cena con hotel

    A las 7 de la tarde estaba Abelardo en mi casa, saludó a mi taita y ella le ofreció una merienda consistente en una gigantesca magdalena hecha en casa, un sorbete de limón y una copa de champaña. A mí me preparó un vaso de agua y una magdalena gigantesca.

    — ¿No te gusta el sorbete?, pregunto Abelardo.

    — Sí, pero un sorbo pequeño para cambiar el sabor de comidas y nada más.

    — ¿Tampoco te gusta el champaña?

    — Mucho, pero con un plato en base a carnes.

    — ¿Tú me tomas el pelo?

    — No, Abelardo es lo que hacían mis padres y mi taita me lo enseñó, son nuestras costumbres, Abelardo.

    — Lo entiendo, lo entiendo, nosotros los que no somos tan finos, lo bebemos cuando lo tenemos delante.

    — Mi taita pertenece a tu mundo pero se ha formado en casa y a mí me ha educado así, por eso me pone agua y a ti champagne. Eso quiere decir que ya te quiere y que a mí me ha querido siempre.

    — Es decir, ¿que yo soy bienvenido a esta casa?

    — En efecto, si tú y yo dejáramos de ser amigos, ella enfermaría una larga temporada, y te mimará, porque te quiere como de la casa.

    — Esto es una suerte para mí.

    — Para ti es una suerte, para mí lo sigue siendo desde que nací. Cuando mi taita quiere a alguien se convierte en un amor. Por cierto, ¿le has dicho dónde vamos y con quien?

    — No me lo ha preguntado…

    —Pero podrías decírselo, yo creo que sí.

    — Y ¿qué le digo?

    — A mi taita siempre la verdad, aunque te avergüence.

    — ¡Joder, Doro! ¿Voy a decirle que nos vamos a cenar con un tío que nos ha follado a los dos?

    — Ya lo sabe, no se extrañará, pero te amará más y cuidará de ti, igual un día la necesitas.

    — ¿Entonces qué hago?

    — Muy simple, nos despedimos de ellas te retrasas un poco respecto a mí y se lo dices, metes cualquier razón verdadera o posible y ella se queda tranquila.

    Acabamos de merendar y nos despedimos de mi taita. Cuando salí, Abelardo se quedó un momento con ella y le esperé en la puerta. Cuando salió, le dije:

    — No me mimes tanto a mi taita que es mía.

    — Pero ya es también mi taita.

    Ella lo besó con cuatro besos. Cuando habíamos traspasado el portal de casa para acceder al taxi que nos esperaba, dice mi taita:

    — Dorito, ¿te vas sin besarme?

    — Ya te besé, taita, pero como ya tienes otro niño de quien cuidarte no te das cuenta.

    — Anda, ven aquí, pajarito.

    Me dio seis besos y Abelardo desde atrás le enseñó dos dedos y luego con los índices de ambas manos hizo una cruz y se señaló a sí mismo, indicando: «Taita, le has besado con dos besos más que a mí». Mi taita se rió y le mandó dos besos al aire soplando con la mano. Me pareció una bonita escena de cariño, mediante la cual Abelardo estaba consiguiendo ser mejor y más amigo mío. Sabía cómo conquistar mi corazón.

    El taxi nos llevó al Camarón rojo. Ambos pensábamos que se trataba de un simple restaurante, pero sí, era el restaurante de un hotel por todo lo alto, ni me sonaba, ni sabíamos ninguno de los dos de su existencia, hasta tal extremo que Abelardo me lo echó en cara como un reproche:

    — ¿Tú, tan rico y no sabías que existía esto? Anda ya…

    — Tú sabes que mi riqueza está en mi casa y muy reservada, que de ello no presumo, al menos hasta ahora y quien orienta mi vida es mi taita y don Fermín en lo económico…

    — ¿Quién es ese don Fermín?

    — El administrador, me dice taita que es honrado, y lo es.

    — No te fíes, creo que hasta a ella debe engañarla, pero tú verás, lo raro es que nunca te hayan traído aquí.

    — Mi taita no quisiera que saliera de casa, teme por mí…

    — Bueno, bueno, ahora soy yo el que no me fío…, —dijo Abelardo.

    — ¿Por qué?

    — ¿Para una cena con nosotros en un hotel?

    Razonando esto vislumbré a la puerta a Gunnar y le dije a Abelardo:

    — Allá está Gunnar.

    Fuimos hasta donde él estaba y, sin ningún preámbulo, nos hizo pasar al comedor. Me pareció una exageración y unos lujos desorbitados. No entendí nada. El nombre de «Camarón rojo» sonaba a un restaurante de playa, pero no a un hotel de cuatro estrellas. Ahí debía de haber gato encerrado. Pero Abelardo no se pudo aguantar, pensaba peor que yo y le dijo al míster:

    — No entiendo por qué cenamos aquí, en un hotel a las afueras de la ciudad, lejos de todas partes. Diga usted qué pretende, porque no entiendo nada.

    — Es simple, Abelardo, nada tenéis que temer…, es este un lugar discreto… y por eso he registrado una habitación para los tres, mañana es domingo, no hay clases y no tendremos prisa en levantarnos…

    — Entiende, Abelardo, que Gunnar nos ha invitado aquí para pasar una noche maravillosa —intentaba yo calmar a Abelardo—, ya que hoy no podemos estar en el jacuzzi porque está cerrado, nos ha invitado aquí para hacer el amor en el hotel.

    — Doro, esto no es el amor…, esto se llama sexo, un polvazo de un viejo con dos jóvenes…

    — Si queréis iros, no os lo impediré ni lo tomaré en cuenta, pero soy yo el que os necesito y quizá me he equivocado, no quisiera que pensarais…

    — No, Gunnar, no queremos pensar, ya está hecho, cenamos, follamos los tres, dormimos y lo dejamos estar ya en lo sucesivo, —dije, para que Abelardo no nos montara un drama a 16 km. de nuestra casa.

    — Bueno, yo no quisiera ser la manzana de la discordia —iba diciendo Abelardo— quizá he comprendido mal, para mí estas cosas son del todo nuevas, pero pienso que Doro tiene razón y podemos estar en paz haciendo lo que ha dicho.

    Cenamos con paz y tranquilidad, al poco tiempo habíamos olvidado todas las diferencias conversadas y las desconfianzas. Yo pensaba que Gunnar debió ser más sincero cuando nos invitó y habernos comunicado que la cena incluía habitación de hotel y sexo, pero a veces las personas no dicen todo para sorprender, no solo por mala intención ni deseos perversos. A mí me merecía el entrenador total confianza, a Abelardo recelo. Pensé que ya se vería por donde iría el asunto.

    Cuando fuimos a la habitación, evidentemente ninguno de los tres llevaba pijama; además, como solía ser mi costumbre no llevaba ropa interior, sino solo mis jeans, pero lo que es más grave, desde que Abelardo supo que yo no uso ropa interior, venía a casa sin ella y ese día le pasó lo mismo. Es decir que ambos sin decírnoslo, ya desde la cena, estábamos pensando que dormiríamos sin pijama, ni ropa interior, sino desnudos, estábamos totalmente expuestos a cualquier cosa o a pasar la noche en vigilia.

    Gunnar conectó el televisor y ya había estado allí porque el canal ya había sido escogido y apareció una película porno gay con un trío. Entonces, una vez mostrado, propuso de manera extensa lo siguiente:

    — Vemos la película, son tres tíos buenos haciendo sexo; en cuando quiera cada uno, se desnuda y se insinúa a quien quiera para follarse o hacer con él lo que aparezca en pantalla, así uno tras otro. Pero antes quiero deciros que es muy importante tener en claro lo esencial, que es lo siguiente: vosotros sois el alma del equipo, los que habéis conseguido la victoria más célebre de la historia de nuestro equipo, por lo mismo, habéis causado la derrota más deshonrosa que ha recibido jamás el Ventura. Sé que lo habéis conseguido porque entre los tres hemos Hecho un corazón y un alma. Lo que pretendo es que sigamos por este camino y obtengamos éxito tras éxito. Cada uno de vosotros no puede, los tres juntos podemos llevar a todo el equipo adelante hacia las victorias consecutivas.

    Con estas y otras palabras, no solo nos convenció de lo que pretendía y de su sinceridad, sino que nosotros mismos nos tranquilizamos. El mismo Abelardo llegó a exclamar en un momento determinado:

    — Ahora sí, ahora entiendo perfectamente, estoy totalmente de acuerdo, ¿no te parece, Doro?

    — A mí me parece todo bien, pero yo no uno tanto las victorias del equipo con el sexo. Si ganamos mejor, pero me gustáis lo dos y venía pensando que en algún momento, en algún sitio, aunque fuera bajo un árbol me la ibais a meter, pero eso me gusta, no me disgusta; yo no me tiró a por una pelota por el sexo, ni follo por el fútbol, juego al fútbol ya no sé por qué, pues no me gustaba y me gusta ahora; follo porque es mejor que follar con alguien que simplemente cascársela.

    Me miraron y pensaron que yo era muy simple, pero me da lo mismo. Las cosas son las que son y como se verá son muy simples. Así que en breve estuvimos, como era lógico, follando Abelardo y yo en el suelo de la sala y Gunnar observándonos sin intervenir. No tenía ni ganas, parecía disfrutar viendo la polla de Abelardo metiéndose en mi culo y a mí gritando primero de dolor y luego de placer.

    Ahora bien, follamos magistralmente. Abelardo fue con cuidado para no hacerme daño, pero hay cosas que son inevitables. Nos follamos de cara, yo miraba su cara de esforzado, luego el sudor que chorreaba por nuestro cuerpo, la cara de placer de Abelardo y la aceleración en su follada. Lo disfruté. Abelardo según me confesó después en mi casa estaba feliz por poner envidia al míster, que se le hacía la boca agua y su baba iba cayendo al suelo. En esa posición nos follamos uno al otro, luego de un breve descanso, nos la mamamos y volvimos a follar, yo penetré a Abelardo, le dolió más, pero igualmente lo disfrutó, nos besamos, acostados, de pie, bailamos tarareando, hicimos el idiota totalmente idos y disfrutándolo.

    En todo el tiempo el míster ni se desvistió, ni sacó su polla por su bragueta. Incluso Abelardo se atrevió a hacer un par de fotos con su móvil, las hizo automáticamente y nos pusimos uno junto al otro, Gunnar no intentó ponerse con nosotros, se quedó sentado. Las hizo con temporizador para ponerse él y ya nos olvidamos de esas fotos. La verdad es que pasamos una noche feliz.

    Llegó un momento en el que teníamos que ir a acostarnos y por supuesto a follar los tres en la cama junto con Gunnar. Así pues, nos fuimos a la habitación y sonó el teléfono de Gunnar. Contestó y puso cara de preocupado, esperamos que acabara de conversar y nos dijo:

    — Hay problemas en mi casa y tengo que ir de inmediato, vosotros podéis quedaros aquí, y mañana, si no he venido, os vais cuando os parezca; no os preocupéis que todo está pagado.

    Como ya estaba con el torso desnudo, se puso la camisa y la chaqueta y se despidió de nosotros con cara de preocupado sin darnos un beso siquiera. Nos dejó con mal sabor de boca y con desgana. Como ya habíamos follado bastante, decidimos darnos una ducha y marcharnos a mi casa. Desde la habitación llamé con el móvil a un taxi y, al que salíamos, me percaté que aquello no era normal.

    — Abelardo, creo que esto no es normal, la cama de la habitación era individual, ahí no cabíamos los tres ni por compromiso. Creo que nos la ha timado el míster y hemos caído como unos cagones.

    — ¡La hemos cagado, Doroteo, la hemos cagado! Este tío se emborracha viendo chicos follando y luego huye.

    Nos duchamos rápido para lavarnos el semen de nuestro cuerpo, salimos de la habitación y, bajando por el ascensor serios por la preocupación, salimos a la calle. Pronto llegó el taxi y nos llevó a mi casa. Estaba esperando mi taita y se alegró de vernos, nos preparó un vaso de leche a cada uno para que nos acostáramos. Mientras tomábamos la leche en la cocina, nos dijo:

    — No los veo muy contentos.

    — Ya te contaré, taita, ahora estamos cansados.

    — Buenas noches.

    — Buenas noches, taita, —dijimos los dos a la vez.

    No pudimos dormir mucho, conversamos qué podría haber pasado y si todo estaba preparado y nos había timado, nos tranquilizábamos, pero desnudos uno junto al otro, el mismo nervio nos impidió tener deseos de follar. Nos dormimos y despertamos tarde. Eran las 10 de la mañana cuando Abelardo tocaba mi hombro para despertarme. Lo besé, noté su erección y yo reaccioné. Le pedí que me follara sin más, aunque me hiciera daño. Me penetró de inmediato, no me hizo daño, no lo disfrutamos mucho pero el gusto de follar no me lo quita nadie, con lo que me gusta tener una polla dentro de mi culo. Nos fuimos a lavar y luego a desayunar. Tras el desayuno Abelardo se despidió de mi taita y de mí y se fue en dirección a su casa.

  • Enamorada del país que no me agradaba

    Enamorada del país que no me agradaba

    Resulta que trabajo en una fábrica de componentes electrónicos y soy transvesty. La vida que tenía en el trabajo era monótona y sin altibajos. Todo era igual de lunes a viernes entrada a las 8 am, descanso de 12 pm a 1 pm y salida a las 5 pm. No puedo quejarme, tengo bastante tiempo para regresar a casa, ponerme la ropita de nena que tanto me gusta, entrar a un chat caliente y darme placer donde más me gusta.

    Todo era igual hasta que apareció Rahul en la empresa. La industria es una transnacional que tiene diversas empresas en todo el mundo. A Rahul lo mandaron de intercambio para que nos actualizara e instruyera en el uso de un dispositivo. Estaría en la empresa por un mes. Él era un tipo gordo, de estatura mediana, piel canela y casi calvo. El físico de este tipo me parecía repugnante pero lo que más me desagradaba era su actitud pasiva durante las juntas y que al salir de ellas siempre dijera que los problemas que se presentaban los había resuelto ya en la otra empresa. Todo lo que se propusiera en juntas, él ya lo había hecho y mejor. Yo la verdad no compaginaba con él más aun, consideraba que las personas de su país no tenían ni una pista de higiene personal, ni de lo que era el cuidado del medio habiente y que decir del índice de natalidad que tienen, elevándose exponencialmente para la destrucción del planeta.

    En fin, aunque no me simpatizara trataba de ser cordial con él. Con el tiempo me di cuenta que yo era la única persona con la que platicaba. Yo aunque trataba de ser cordial, también trataba de evitarlo. No sé qué vio en mí, si fueron mis ojos color miel, pestañas pobladas, cejas delineadas, boca y nariz pequeña, tez clara, cabello negro hasta los hombros, hombros pequeños, mi perfume de mujer o mi manera femenina de hablar y caminar. La ropa por supuesto que no fue ya que utilizamos uniforme azul marino bastante holgado. El cada mañana me buscaba para preguntarme algo de la ciudad, de la empresa, de mi vida.

    Tenía una mañana que definitivamente odiaba. Siempre que terminábamos de hablar rozaba “sin querer” mi culo con sus manos. Al principio me era tan incómodo y repugnante que trataba de ignorarlo o incluso le aventaba la mano y le decía no estábamos en su país. Tanto se apenaba que no podía verme a los ojos durante todo ese día, en fin un gilipollas.

    En el trabajo yo siempre me comportaba como varón y por las noches siempre llegaba a casa con la alegría de vestir la ropita de nena que me gustaba y poder ser yo UNA MUJER. Muchos de esos días terminaba masturbándome como con mi dildo sin tocarme el pene. Una de tantas noches me dio por pensar en Rahul y masturbarme. Me cuestione en que pasaría si dejaba a Rahul ser un amigo más íntimo. Ese pensamiento se me quedó y fue tomando fuerza día con día. Tanto creció mi curiosidad que un día me decidí a coquetearle.

    Desde ese momento fui más atenta y alegre con él, hacia como si me interesaran todos sus pláticas aburridas y siempre lo buscaba para platicar de cualquier cosa. Con el trascurso de los días y conociéndolo más descubrí que era un hombre interesante. El por su cuenta noto i cambio y todos los coqueteos que le hacía. Empezó a tocarme más y más el culo, de manera “fortuita”, ahora yo le mostraba mi aprobación parándolo un poco más, inclinándome para que lo viera mejor etc. Por supuesto que noto mi cambio de actitud y lo aprovecho dándome unos agarrones de nalgas y pegando su pene a mi culo cada vez que podía. La verdad a mí esto del coqueteo me gustaba bastante. Llegaba a casa corriendo a saciar mis ganas de sexo.

    Un día me explicaba algo en su computadora, él estaba sentado, yo parada inclinando viendo la pantalla de su ordenador, me dio unas nalgaditas y después poso sus manos en mis nalgas por un largo rato hasta que las movió y empezó a masajearme las nalgas. Me pare un poco para ver que nadie nos estuviera viendo, al cerciorarme que nadie estaba alrededor me volví a inclinar y me puse más cerca de él. Tenía gracia para palpar y apretarme las nalgas, pasaba sus manos dulcemente por mi culo y después lo presionaba queriendo introducir sus dedos. Este movimiento hiso que gimiera sin querer. Me dio pena gemir, me puse derecha y me fui al baño para bajarme lo caliente. Entre y me metí a un toilette. No me había dado cuenta que me había seguido, de una patada abrió la puerta, se bajó el pantalón y con una fuerza increíble me tomo de los cabellos y puso su pene en mi boca.

    El hombre aquel que tenía miedo de pronunciar palabra en cada junta se comportaba como un macho salvaje. El aroma tan fuerte que emanaba su pene me parcia embriagantemente delicioso. Su fisionomía que anteriormente me causaba repulsión, me parecía semejante a la de un príncipe hermoso lleno de vigor. Empecé a lamer su gran pene como si fuera chupetilla. Recorría con mi legua toda la longitud de su pene desde la raíz hasta la punta y después la succionaba con muchas ganas. Me decía cosas en su lengua natal que no entendía ni me importaba entender, él tenía una gran erección y era mi deber bajarle la calentura.

    Pase de estar sentada mamándole ese delicioso pene a ponerme en cuatro patas. Hábilmente su mano recorrió mi espalda hasta llegar a mi ano. Sus dedos hacían círculos en mi ano, lo presionaba un poco sin meterlos. Yo ya no podía seguir mamándole la verga ya necesitaba su pene dentro de mi ano. Deje de mamárselo y empine lo más que pude el culo y me deje llevar por sus caricias anales. Él se puso detrás de mí, me escupió el ano y empujo su verga queriendo meterla. Mi ano con gusto se dilato y dio paso al resbaloso y caliente intruso.

    Con gracia y buen ritmo me cabalgo durante unos minutos, sentir ese pene en mi interior hacia que gimiera de placer. Por fin un hombre me utilizaba como la mujer que era. Todo el morbo de estar haciéndolo con un compañero en el baño del trabajo me ponía súper excitada. El suelo del baño está muy sucio pero no quería que el parara, baje totalmente mi cabeza hasta que mi cara toco el piso, y eleve mis caderas lo más que puede. No basta decir que lo estábamos gozando al mil. Cada que gemía el me la metía más al fondo. Sus manos se aferraron a mi cintura como un par de tenazas. Sus testículos que eran muy grandes chocaban con los míos que son muy pequeños cada que metía todo su pene. El golpecito de sus testículos me excitaba aún más. Sentí en mi espalda gotas de su sudor. O mi dios tener sexo con un verdadero hombre es lo mejor. Mi pensamiento estaba totalmente nublado de repente término. Todo mi semen se esparció en el suelo mi cuerpo tembló un poco y después se desplomo. Mi cuerpo inerte se reposo totalmente contra el suelo, el no paro de meterme el pene puso su cuerpo totalmente arriba del mío, se inclinó y me mordió el cuello. Con un gemido sordo termino dentro de mí.

    Se paró se limpió y salió del baño. Yo no podía levantarme, todas mis energías las había utilizado para él, así que reposé un minuto más en el suelo de ese sucio baño.

    El día siguiente me pidió que saliéramos a tomar un café, mi primera cita de amor. Él se quedó un mes más en el país viviendo y follándome todas las noches y algunas mañanas en mi departamento.

  • Dos amantes en una cabaña, lujuria y una pizca de chocolate

    Dos amantes en una cabaña, lujuria y una pizca de chocolate

    Un par de semanas entre encuentros decidieron que un fin de semana juntos no sería una mala idea por lo que arrendaron una cabaña a las afueras de Santiago, cabaña en medio de un bosque ideal para que nadie moleste ni escuche. Llegaron un sábado en la mañana, el lugar era hermosos y acogedor con todo lo que podría necesitar una pareja joven para liberar sus deseos y fantasías.

    La regla era simple, Nelson y sus ideas, 24 h desnudos en la casa, nada de ropa, celulares solo lo que tengamos que decir y hacer, no hace falta más, ya después de ordenar y organizar un poco ambos se desvisten, en cualquier ocasión se hubiesen lanzado sobre el otro pero el hambre acechaba y esa energía la necesitan por lo que se pusieron a cocinar el desayuno, Isabel solo con un delantal, luciendo muy excitante, faltaba delantal para cubrir en su totalidad sus senos perfectos (cada vez que podía lo decía), Nelson por otro lado desnudo, sin más… Unos ricos panqueques es lo que estaba en el menú, luego de hervir el agua, Nelson va al refrigerador para ver si había miel o algo para echar a sus panqueques y por bien o por mal había salsa de chocolate, no es difícil imaginar la idea que se le vino a la cabeza… lo saca y mirando a Isabel por la espalda, viendo ese culo excitante sabía que el desayuno tendría que esperar a lo que vierte chocolate en su miembro duro y llama a Isabel diciéndole: Bella, te cambie el menú.

    Isabel lo mira con lujuria y excitada se lanza casi automáticamente a lamerlo, ese miembro sabor chocolate, lo lamia, lo saboreaba manchando sus labios y parte de su mejilla… Nelson hace el ademán de echar más sobre su pene y Isabel abre la boca, Nelson entiende y echa esta salsa en su boca para que luego Isabel lo chupe nuevamente soltando de a poco el chocolate de su boca, chupando profundo y más rápido, tomándolo y pasando su lengua por toda su extensión una y otra vez llegando a sus testículos, chupándolos, metiéndolos a su boca como si fuese huevos de chocolate (Menos mal no era semana santa, me hubiera dado risa esa situación).

    Así un buen rato, Nelson en las nubes y Isabel extasiada, Nelson toma la cabeza de Isabel para que parece, da un paso hacia atrás a la vez toma el pote de salsa y la vierte en sus tetas, cayendo entre su canal pasando lentamente un hilo de salsa por su vientre, la toma de los brazos hasta pararla, toma su cintura y la sienta en la mesa, quitando su delantal y chupando con energía sus senos, el sabor del chocolate en su piel transformaban ese sabor a uno que hubiese ganado cualquier concurso de chocolate en el mundo, Nelson succionaba sus pezones, masajeaba y apretaba excitado hasta más no poder, en eso abre las piernas de Isabel, la acomoda y se lo mete hasta el fondo inmediatamente, un gemido de ambos se escapa, Isabel apoya sus manos en la mesa llevando su cabeza hacia atrás y Nelson como animal comienza afollarla fuertemente, tomándola de la cintura, una y otra vez, fuerte, intenso, follando, tocando, lamiendo sus senos, saboreando el chocolate… la toma de la nuca y la acerca para besarla apasionadamente mientras lo mete cada vez más fuerte, besándose, sintiendo saboreando el chocolate de sus lenguas, besando sus cuellos, pezones, todo era lujuria…

    Ya no recuerdo el tiempo, pero sí cuando Nelson lo saca rápidamente y baja y da la vuelta a Isabel , la pone sobre la mesa con el culo empinado, acomoda su miembro y sin esperar lo mete, profundo, muy profundo, toma el pelo de Isabel y comienza con las embestidas, una tras otra, ambos como animales, el aire del bosque, la cabaña, todo ayudaba a crear esa escena animal, cada vez más rápido, los gemidos ya eran mucho, Isabel solo decía dame más duro, no pares, para Nelson eso fue echar bencina a la hoguera y la embistió más fuerte, el sonido de sus cuerpos más ruidos, así un tiempo gozando Isabel suelta un gemido muy diferente a los otros, estaba acabando con más ganas, más salvaje, uno tras otro, un orgasmo desgarrador, de esos que te hacen perder la noción por unos segundos y Nelson aun follándola, pero a punto de acabar, se lo saca y le dice, quiero acabar en tu boca. Isabel se arrodilla inmediatamente y lo chupa como si fuese el último pene que chuparía de su vida, hasta el fondo lo chupaba, lo sacaba y lo volvía a meter, succionaba más y más hasta que se da cuenta que Nelson ya no puede más y llena la boca de Isabel con su semen, abundante que llegaba a escurrir de la comisura de los labios, Isabel lo traga y sigue chupando hasta dejarlo sin una sola gota… Isabel lo mira desde abajo arrodillada y le dice… sin duda alguna prefiero el chocolate blanco