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  • Esposa sumisa (Parte II): El médico maduro me lleva a casa

    Esposa sumisa (Parte II): El médico maduro me lleva a casa

    Resulta que después de casi un mes de nuestro primer encuentro en la sala de pediatría, ya no había vuelto a verlo hasta esa noche que me comentaron que el fin de semana le harían una cena de despedida ya que se retiraba después de 20 años de servicio.

    Yo estaba como siempre en mi puesto de Pediatría atendiendo un bebe recién nacido, el cual tenía complicaciones, por lo que mande llamar al médico de guardia; pues para mi desgracia voy viendo que mandaron al Doctor Guardiola, yo solo me quede estática y toda temerosa cuando lo vi entrar. Qué bueno que solo se dirigió directamente a atender al bebe, yo lo estuve apoyando en lo que me pidiera, estuvimos como cerca de 1 hora haciendo nuestro trabajo en forma callada, eran ya casi las 3:00 a.m. y a mí me estaba una pesadez y tenía ganas de sentarme un rato y descansar. Como que el doctor lo noto, porque nomas terminamos y fue y me trajo una taza de café y me invito a la cafetería, yo accedí ya que se había portado muy caballeroso en todo momento. Cuando íbamos hacia la cafetería note que estaba todo muy solo y sentí escalofríos de pensar que estaría a solas con él, pero pensé que si seguía portándose igual de caballeroso no habría nada que temer.

    Nos sentamos y él se sentó muy cerca de mí, recuerdo muy bien la plática que tuvimos:

    —Amy te portaste muy bien en el trabajo y me gusto tu manera de hacer las cosas.

    —Gracias Doctor es usted muy amable.

    —Sabes que tienes unas manos muy suaves, te las toque varias veces y me gusto sentirlas tan ricas —Y me tomo las dos manos entre las suyas, las sentí enormes que hasta me estremecí— Que te pasa Amy? Por qué te pones nerviosa?

    —No estoy nerviosa lo que pasa es que estoy un poco adolorida del trabajo. —No debí haber dicho esto, ya que de inmediato se paró detrás de mi silla.

    —Te daré un poco de masaje en los hombros veras que soy bueno para esto y te sentirás un poco mejor. —Y de repente ya tenía sus manotas en mis hombros.

    —Doctor que hace? por favor quíteme sus manos de encima, puede entrar alguien y la gente es muy mal pensada.

    —No te apures chiquita, a estas horas no hay nadie seguramente estaremos solitos un buen rato, así que relájate y deja que te haga este favorcito. —Y siguió sobándome mis hombros y brazos. La verdad yo sentía mucho alivio y cerré los ojos y me deje llevar. Cuando de repente ya sus manos estaban en mi cuello y su boca muy cerca de mi oído izquierdo.

    —Doctor por favor, déjeme no se propase, usted bien sabe que soy una mujer respetuosa así que deténgase por favor.

    —Amy déjate llevar mamita, estoy seguro que te está gustando ya que siento que te estremeces y hasta escalofríos te da —de repente se me acerca mucho más y me dice al oído «mmm que rico hueles chiquita, me encanta ese perfume que traes y me da un beso en el cuello».

    —Aaahhh Doctor —se me salió un suspiro—  ya aléjese de mí no me haga eso por lo que más quiera ya suélteme —yo me sentía tan extraña pero a la vez sentía cosquillas en el estómago, me sentía rara ya que nunca había experimentado esto. El al notar mi suspiro pensó que ya me estaba gustándolas caricias que ya me estaba haciendo.

    —Ves mamacita… tu relájate… y me empezó a besar más el cuello, en el oído —ese y mis pezones siempre han sido mi punto débil— mmmmm me encanta que te estremezcas mamita… —yo solamente ya me quedaba quieta ya que me sentía muy extraña pero a la vez me estaba excitando.

    —Mmmm Doctor no sea malito ya déjeme por favor, me está haciendo muchas cosquillitas y eso no me gusta.

    -Cállate cabroncita… Te vas a quedar quietecita… ya siento que tus pezones se te levantaron, ya te estas poniendo caliente, me vas a obedecer y te quedaras calladita, me oíste?? —Y sentí que me apretó uno de mis pezones. Creo que ahí fue donde me di cuenta que me gustaba que me dijera esas cosas que jamás me habían dicho y aparte me excito que me ordenara de esa manera que le obedeciera— Así me gusta que seas obediente Amy, se sienten bien paraditos tus pezones, desabotónate la blusa quiero verlos… —me quede quieta y toda roja de la pena, pero solo unos segundos ya que me empecé a desabotonar los dos primeros botones, me encantaba como me ordenaba.

    —Doctor por favor ya tenemos que salir de aquí puede entrar alguien en cualquier momento.

    —Espera putita… te voy a saborear un momento tus tetas —eso que me decía me enardecía mas y yo sentía que me estaba humedeciendo, nunca en mi vida me había sucedido eso.

    —Doctor no me diga así, yo no soy eso, soy una mujer casada y fiel. Y aparte se llaman pechos así que no les diga así.

    —Para mí son tetas y tu serás mi putita Amy, —y de repente me saca uno de mis pechos y el al verlo se puso como loco— Guauuu que lindo pezón cabroncita, mira nomas es de color rosita y tu aureola grande, mmmm —y me empezó a pasar su lengua por el pezón.

    —Ohhh Doctor por favor ya déjeme… ahhh Doctor por favor pare nos van a ver, mmmm por lo que más quiera ya deténgase.

    —Se ve que te encanta que te bese las tetas putita, estoy seguro que ya haz de estar mojadita de tu panochita… A ver párate cabroncita quiero tocarte. —Yo ahí mismo pude haberme parado y salir de la cafetería para terminar con esto, pero solo atine a pararme de la silla y quédame quieta.

    —Doctor suélteme por favor, ya me voy a mi rutina… —de repente sentí que me saco mi otro pecho y me dio un mordisco un poco fuerte, ahí seguramente el noto que ya me tenía en sus manos, ya que solo pude arquearme un poco hacia atrás por el dolorcillo y más que nada por el estremecimiento que sentí. Eso lo noto él ya que de inmediato me abrazo y me empezó a besar en las mejillas y en los pechos.

    —Así me gustas putita que seas obediente, mmmm me encantas Amy que ricas tetas tienes —y no dejaba de estrujármelas y de besarme.

    —Ahhhh Estese quieto ya por favor… mmmm déjeme… ohhh por lo que más quiera ya déjeme ir… —Y de repente empezó a bajar su mano a mi entrepierna.

    —Mmmm abre las piernas putita que te voy a tocar tu panocha, estoy seguro que ya estas más que mojadita verdad putita?? —y yo calladita solamente atine a abrir un poco las piernas.— Ábrelas más cabrona que te voy a tocar esa panochita que esta sedienta de verga seguramente.

    —Doctor por favor no sea grosero, ni me esté insultando ni diciendo esas cosas… —yo me hice la enojada más sin embargo me quede con las piernas un poco más abiertas.

    —Ohhh que bien Amy así me gustas que seas obediente… Guauuu pero si estas depiladita verdad putita? —Él lo noto al meter un poco sus dedos por entre mi pantalón y mi tanga.— Como que sabias que alguien te iba a cachondear verdad cabrona puta?

    —No me diga esas cosas por favor, yo soy una mujer decente… —Aunque por dentro me excitaba que me dijera esas cosas, algo que jamás lo pensé. De repente sentí ya sus dos dedos tocándome mi cosita.

    —Ves putita, que si estas toda empapada, yo sabía que tras esa carita de ángel y de señora seria, se esconde una puta reprimida… —Y me empezó a acariciar tan rico que yo solo ya me quedaba quieta y callada, el solo oía de mi unos suspiros y jadeos.

    —Ohhhh ahhhh mmmm Doctor que me hace? Déjeme por favor… ahhhh ya déjeme ya déjeme… puede entrar alguien y vernos… mmmm ya quite su mano de ahí…Ya Doctor que me siento tan rara haciendo esto.

    —Mira Amy como me tienes… —y hace que baje la vista, la verdad no sé en qué momento se había sacado su pene, pero era un pene súper enorme, grueso, con venas, jamás había visto otro pene más que el de mi maridito, pero la verdad nada que ver, era casi el doble de grande, mucho más grueso, yo me quede como hipnotizada viéndolo, el solo sonrió y dijo:

    —Te gusta verdad putita? Te aseguro que tu esposo no tiene nada parecido a esto verdad, agarrálo putita, sé que estas deseosa de tocarlo.

    Yo como autómata solo atine a poner mi mano en ese enorme pedazo de carne, lo sentí duro pero a la vez suave, ya hasta estaba como con baba ya que estaba el también súper excitado y con ese enorme pene bien levantado.

    —Ohhh doctor por favor ya déjeme ir… no quiero tocarlo… por favor…

    De repente oímos pasos y ruidos como que alguien venía a la cafetería.

    El solo alcanzo a decirme:

    —en la mañana que salgamos a las 8:00 am te esperare en el estacionamiento para llevarte a tu casa putita, nos vemos.

    Continuará

     

  • Fiesta de disfraces

    Fiesta de disfraces

    Llegan los carnavales y llevo tiempo decidiendo qué disfraz ponerme.

    Cada año se celebra una gran fiesta de disfraces en la casa de un amigo.

    Este año he decidido ir de colegiala sexy. Falda en tonos de cuadros verdes, top de licra negra, medias negras y taconazos.

    Quedo en casa con una amiga (mujer) para vestirnos juntas y que ella me maquille.

    Cuando termina de maquillarme, me miro al espejo y yo misma me sorprendo con el resultado. Estoy realmente femenina y sexy y doy bastante el pego.

    Pillamos un taxi y llegamos a la casa de nuestro amigo, donde la fiesta.

    Nada más entrar, con buena música de fondo y ya ambientado de gente, notamos como al entrar en el salón (un salón grande) se giran muchas cabezas para mirar nuestra entrada. Esto me encanta y decido lucirme contoneándome con sensualidad provocativa.

    Nos acercamos a un grupito de amigos (cada uno con su disfraz) y nos sueltan que estamos espectaculares, alguno se dirige directamente a mi para insistir que estoy preciosa.

    Durante toda la noche, bailando, bebiendo y charlando con todo el mundo.

    De vez en cuando algún chico (envalentado por el alcohol) se me acerca para decirme: «si no fuera hetero te aseguro que haría por terminar la noche contigo»…

    A lo que yo respondo: «el hecho de ser hetero y terminar la noche conmigo no te convierte en gay»… a lo que me miran y sonríen como pensando: «pues no descarto la posibilidad».

    Desde que llegué a la fiesta no le he quitado ojo (con mucho disimulo) a un chico disfrazado de romano… se ve que tiene buen cuerpo y de cara es monísimo.

    En algunas de las veces que lo he mirado (repito, con mucho disimulo) me he dado cuenta que él me estaba mirando a mi o incluso mis piernas y culo…

    Y hablo con mi amiga para que haga de gancho para saber de qué palo va y si yo podría tener alguna posibilidad.

    Mi amiga se le acerca a charlar con él y se pasan un buen rato hablando, bebiendo, riendo y bailando juntos… a lo que pensé que sería un imposible, que le gustaba y se quedaría con mi amiga… y dejé de prestarle atención para buscar otro «objetivo» interesante.

    De pronto, me acerco a la barra a ponerme una copa y aparece mi amiga por detrás, me doy la vuelta y viene con el romano, ambos sonriendo…

    Me lo presenta y nos ponemos a charlar los 3… risas, miradas, complicidad, roces «involuntarios»… el alcohol va haciendo efecto…

    Él me dice que estoy preciosa, espectacular, sexy y muy femenina…

    Y, por alguna razón, sale en la conversación el tema «sexo»…

    Mi amiga (que jamás se ha cortado un pelo en esto) va dirigiendo la conversación, con un objetivo que veo bastante claro… montarnos un trio…

    Yo le sigo porque lo deseo y veo que él no solo no descarta la posibilidad, sino que lo ve «bastante interesante y apetecible»

    Pues tras un rato hablando sobre el tema, voy notando que él se me arrima y acaricia con tacto y delicadeza… estamos una a cada lado de él… y él tiene una mano a las espaldas de ella y la otra sobre la mía acariciándonos a la par…

    Estamos un poco apartados de la vista de todos y charlamos bastante cerca los 3…

    De pronto, mi amiga y yo nos damos un piquito a lo que él resopla… lo miramos y es mi amiga la primera en acercarse a él y besarlo… sin soltarnos los 3…

    El beso de ellos se calienta con lenguas de por medio… a lo que sonrío y resoplo con placer… y deseo…

    Mi amiga se separa y me vuelve a besar, pero esta vez con lengua y auténtica pasión… incluso terminando con un mordisquito en el labio de abajo… mmmm…

    Y es ahora él quien se me acerca y me empieza a besar… ufff…

    Besa muy bien… labios carnosos… sabe mover la lengua… es apasionado el beso… y sin darnos cuenta, mi amiga se acerca y mete su lengua y nos estamos besando los 3 a la vez…

    Y así nos pasamos un buen rato… besos compartidos, caricias, roces…

    Hasta que se acerca nuestro amigo (el dueño de la casa y organizador de la fiesta) le susurra algo al oído del romano y le da algo en la mano… y se va…

    El chico nos sonríe y levanta la mano y nos enseña lo que le acaba de dar… unas llaves… y dice: «es de una habitación privada y me ha dado permiso para que la usemos todo el tiempo que queramos»

    Y sin dudarlo un segundo, subimos las escaleras en busca de esa habitación… llegamos, abre, entramos, cierra con llave…

    Enciende unas tenues luces y…

    El resto será la continuación en otro relato…

  • Con el quiosquero

    Con el quiosquero

    Es aquí cerca, dijo el quiosquero mientras íbamos andando subiendo por la calle que va desde la iglesia de San Pedro de Mezonzo a la estación de ferrocarril.

    Mientras íbamos andando me fue preguntando como me llamaba, cuantos años tenía, si vivía por allí cerca, etc. etc. etc. El al parecer estaba soltero, y vivía desde hacía varios años solo, había muerto su madre y desde esas, vivía solo.

    Antes de llegar a dicha estación, dijo el quiosquero, aquí es donde vivo, parándose en el portal de una casa vieja de 4 plantas. Abrió el portal pasando ambos.

    Subimos hasta el primer piso, y allí volvió abrir la puerta, ahora era la del piso donde vivía el quiosquero.

    Abrió la puerta, pasando él primero, encendió la luz del pasillo, me hizo pasar, luego cerró la puerta pasándole la llave la cual dejó colocada en la puerta, llevándome luego hasta la sala donde estaba la televisión. Ven siéntate donde quieras y ponte cómodo.

    Iban dar las 10 de la noche, era noche cerrada ya que estábamos a mediados de octubre, aunque todavía no solía hacer frío, pero los días se iban acortando. Quieres beber algo, me preguntó el quiosquero.

    Me encogí de hombros, diciéndole que me daba igual. Lo que yo estaba deseando era que volviera a darme por el culo, ya estaba excitado y caliente de nuevo, y ardía en deseos por ser follado de nuevo. Además, me había gustado la polla que tenía el quiosquero, era larga y delgada como me suelen gustar, y al hijo de puta no se le había apenas desinflado después de haberme follado y dejarme preñado con su corrida.

    Fue a la cocina, trajo un par de cervezas, las abrió, me pasó una para mí, junto a un vaso. Toma que hay que beber algo, si no vas a acabar conmigo, me dijo sonriendo.

    Me puse a beber al igual que él, mientras tanto él encendía la televisión, conectaba el vídeo, e insertaba una cinta en él.

    Cuando se empezó a reproducir, pude ver que se trataba de una película porno gay.

    Así nos entonamos, dijo el quiosquero sentándose a mi costado derecho.

    Nada más empezar la película, se veía un cachas rubio bañándose bajo una cascada de agua en pelota picada, el tío estaba imponente, tenía un rabo impresionante, y por supuesto ya estaba bien empalmado el cabrón aquel. Luego se vio como se acercaba un mulatito, se quedaba observándole, y de pronto empezaba a desvestirse. Joder, si el rabo del rubio era impresionante, el del mulatito, era descomunal. Se metió en la cascada junto al cachas rubio, y ya empezó la función, se abrazaban, morreaban, el rubio le comía la polla al mulato, hasta que esté lo puso mirando a Cuenca, y le largó aquel pedazo de rabo por todo el ojete.

    En esas yo ya estaba a tope, estaba tan pero que tan excitado, que me volvería a correr si aquello seguía así. No paraba de relamerme deseando que el quiosquero empezara a desvestirme, y me enchufara la polla en el culo.

    Pero el con una sonrisa en la boca, me acariciaba la pierna, mirando como yo no quitaba la vista a la película. El muy cabrón me estaba haciendo sufrir y él lo sabía. Quería que me excitara a tope y luego él follarme hasta reventarme.

    Poco a poco la mano del quiosquero iba subiendo, y de acariciarme el muslo de la pierna, ya me estaba sobando el paquete. Luego fue como quien no quiere la cosa, aflojándome el cinturón, para pasar luego a desabotonarme el pantalón.

    Una vez me tuvo el pantalón desabotonado, me hizo sacar la cazadora, luego prosiguió él sacándome la camiseta, está vez me la sacó por completo. Una vez desnudo de cintura para arriba, empezó a jugar con mis pezones. Los pellizcaba, retorcía, hasta que llevó su boca a ellos, empezando a mordérmelos.

    Dios yo ya estaba que reventaba, no aguantaba más, llevé mis manos a su cinturón y empecé a aflojarlo desesperadamente. Luego que conseguí aflojarle el cinturón, hice lo mismo con el pantalón, se lo desabotone, bajé la cremallera, y metí mi mano buscando ansiosamente aquel rabo que tanto deseaba y necesitaba.

    Mientras yo buscaba ansiosamente el rabo del quiosquero, este se desnudaba de cintura para arriba. Por fin pude liberar aquel rabo que con tanta desesperación buscaba, ahora ya lo tenía en mis manos y al aire libre. Me recosté sobre el regazo del quiosquero, llevándome aquella polla que me volvía loco, a la boca.

    Primero pasé la punta de mi lengua por el glande que se asomaba, haciéndole dar un gemido al quiosquero, ¡ohhh! Soltó a la vez que llevaba sus manos a mi cabeza y me decía entre jadeos, que lengüita tienes perrita, eres toda una viciosilla, cualquiera lo diría, con lo formalito que pareces.

    Yo abrí la boca, empezando a chupar aquel manjar que se me ofrecía. Todavía tenía restos de la anterior corrida, pero aquello me sabía a gloria, sujetaba la verga con mis manos, y subía y bajaba mi cabeza, tragándome aquel rico y sabroso falo. Con una de mis manos iba acariciándole los huevos, e intentaba bajarle los calzoncillos, quería liberar por completo aquella herramienta del quiosquero. Percatándose él de lo que yo estaba intentando infructuosamente, recostándose sobre el sofá, levantó un poco su culo, tiró de sus pantalones y calzoncillo, bajándolos hasta sus tobillos. Con un pie sacó uno de sus zapatos, haciendo luego lo mismo con el otro y terminando por sacarse el pantalón y calzoncillo.

    Ya estaba el quiosquero en pelotas por completo, sentado en el sofá de su casa, dejando que un jovencito le chupara la polla desesperadamente, y ansioso por que le dieran por el culo, dejándolo bien preñadito.

    Mientras yo chupaba y me deleitaba con aquel manjar, el quiosquero jugaba con mis pezoncitos, los pellizcaba retorciéndolos, mientras me decía lo perrita que era y lo que me gustaba la polla. Siguió bajando con sus manos a la vez que gemía llamándome de todo, llegó hasta mi pantalón, lo agarró, tiró de él con fuerza para abajo, luego hizo lo mismo con el slip, dejando ambos a la altura de mis rodillas. Luego fue a por mis zapatos, me los quitó y terminó por sacarme el pantalón y slip.

    Ponte de pie perrita, anda que quiero ver lo bueno que estás, me decía sacándome la polla de la boca. Me apoyé en sus hombros y me puse de pie frente a él.

    ¡Ufff! Que bueno estás perrita, me decía acariciándome con sus manos.

    Tiró de mí hacia él, cogiéndome por la cintura.

    Estás buenísimo, me decía acariciándome el culo y muslos con sus manos, mientras llevaba su boca a mis tetillas pasándoles la lengua y mordisquearlos pezones que de la excitación que tenía, estaban duros y puntiagudos.

    Yo cerraba los ojos y gemía de excitado y caliente que estaba. El cuerpo me ardía y moría por que me hiciera suyo de nuevo. Quería que el quiosquero me poseyera de nuevo y me ensartara su tranca, dejándome bien empalado en ella.

    ¡Ohhh perrita! Estás caliente ¿eh?

    Sí perrita, sí, ya se que tienes ganas de sentir mi polla abrirte este culito y que te folle hasta hacerte gritar. También yo tengo ganas de volverte a dar por el culo y hacerte mío.

    El cabrón del quiosquero no paraba de magrearme y lamerme con su lengua. Poco a poco iba subiendo, hasta que, poniéndose de pie, llegó a mi boca. Lamió mis labios, los mordisqueó hasta dejarlos hinchados y enrojecidos, luego me introdujo su lengua, recorrió toda mi boca con ella, hizo que le diera mi lengua la cual saboreó y sorbió hasta cansarse. Luego fue bajando por mi cuello, que nada más empezar a morderme, me hizo estremecer teniendo que abrazarme a él. Temblaba como un corderillo recién nacido.

    ¡ohhh mi perrita! Esto te gusta ¿eh?

    Vaya vaya, ya sabemos cual es tu punto débil. Mira cómo gozas mi perrita.

    Y el cabrón del quiosquero siguió martirizándome, dando mordiscos por todo mi cuello, haciéndome temblar y gemir mientras me abrazaba a él.

    Temblando y gimiendo de gusto, le suplicaba que me follara. Méteme la polla, métemela y fóllame, le pedía.

    Pero el muy cabrón del quiosquero sabía que me estaba haciendo gozar y que me derretía de gusto, y no estaba dispuesto a desaprovechar aquella ocasión. Quería ver como gemía y gozaba con sus mordiscos, y como le suplicaba entregándome a él. Quería tenerme abrazado y que fuera suyo por completo.

    Después de un buen rato haciéndome sufrir, siguió bajando, volvió a morderme los pezones y retorcerlos hasta hacerme chillar. Prosiguió luego bajando, hasta llegar a mi polla que ya estaba dura y babeando, la metió en su boca, engulléndola hasta los huevos.

    ¡Ohhh! ¡ooohhh! Gemía yo sujetándome en su cabeza. Aquel cabrón del quiosquero me iba hacerme correr sin haberme metido la polla en el culo y haberme follado. Pero esta vez no, esta vez mientras me chupaba la polla, me tumbó en el sofá, subió mis piernas dejándome como un pollito asado, y subiéndose él al sofá, llevó su larga polla a la entrada a mi ano, colocó la punta de su polla en mi esfínter, y dándome una envestida, metió toda su polla en mí.

    ¡Ohhh! ¡ooohhh! Grité de placer al notar como me enterraba la polla. Me había metido la polla hasta lo más profundo de mis entrañas. Hasta mi pobre polla había soltado un par de gotas de semen, cuando metió su polla sodomizándome.

    ¡Ohhh que gusto! ¡ohhh que gusto! Gritaba el quiosquero ensartándome su polla hasta los mismísimos cojones. ¡Ohhh que gusto perrita! Que culito tienes cabrón, ¡ooohhh que gusto!

    Se podía escuchar el golpeteo de su pelvis pegar en la entrada a mi ano, plof, plof plof plof, plof, plof plof plof, mientras su polla entraba y salía de mi culito, deslizándose por mis entrañas.

    Dios que gusto estaba sintiendo, aquel cabrón me follaba de maravilla, me encantaba como me daba por el culo el quiosquero. Notaba como entraba en mí aquella polla, llegaba a lo más profundo de mis entrañas, y como rozaba mi próstata cada vez que me la metía.

    Yo no podía dejar de gemir, aquello me estaba volviendo loco, aquello me estaba haciendo delirar de placer.

    ¡Ohhh! Grité, Me corro, me corro, ¡ooohhh! Gritaba soltando chorros de semen por mi polla mientras me seguía sodomizando el quiosquero.

    ¡Ohhh que gusto! ¡ohhh que gusto! Gritaba yo terminando de soltar todo mi semen sobre mi barriga y vientre.

    Así mi perrita, así, córrete. Córrete y disfruta, que te voy a dejar bien preñado, te voy a abrir el culo y meterte mi picha hasta las orejas, te voy a dejar reventado, pedazo de maricón.

    Dios, el cabrón del quiosquero sudaba como un cerdo, metía y sacaba su polla de mi culo a toda velocidad. Menuda follada me estaba largando el muy hijo puta. Estaba de rodillas sobre el sofá, me sujetaba por las caderas con sus manos, manteniéndome las piernas sobre sus hombros, mientras metía y sacaba su polla de mi culo a toda velocidad. Me tenía como a un pollo asado ensartándome su vara por el culo.

    Notaba como me entraba su polla hasta lo más profundo, y como sus huevos chocaban en la entrada de mi ano.

    Veía su cara enrojecida, las gotas de sudor resbalando por su frente, como abría la boca en una mueca de placer y satisfacción, mientras impulsaba su pelvis, ensartándome una y otra vez su polla, abriéndome el culo mientras me sodomizaba.

    Dios, que gusto sentía cada vez que su polla me llegaba al fondo de mi culito, y aquella sensación que tenía cada vez que sus cojones los notaba golpeando la entrada de mi ano. Sentía una corriente correr por todas mis entrañas. En aquellos momentos me sentía poseído por el quiosquero, en esos momentos era totalmente suyo.

    La polla del quiosquero seguía taladrándome el culo, entraba y salía ensartándose una y otra vez, invadiendo mis entrañas. Me encantaba cuando sus cojones tocaban la entrada a mi ano, y el cabrón del quiosquero daba un impulso metiéndome más a fondo su verga, en esos momentos notaba como llegaba a lo más hondo de mis entrañas, sintiéndome invadido por completo. En esos momentos era totalmente suyo, en esos momentos, mi cuerpo le pertenecía.

    Ya llevaba tiempo sodomizándome el quiosquero, cuando empezó a jadear más fuerte y gritar, ¡ohhh que gusto! ¡ohhh que gusto! ¡ohhh perrita que gusto! Gritaba echándose encima mía, haciendo que las piernas al estar sobre sus hombros y echarse este más sobre mí, hicieron que mi culito quedase más hacia arriba, y cada vez que metía su polla en mi culo, esté se abriera más, dándome unas estocadas mucho más profundas.

    En esos momentos el quiosquero, empezaba a correrse, ¡ohhh! ¡ohhh! ¡ooohhh! ¡ohhh! Gruñía mientras me sodomizaba salvajemente.

    Dios que follada me estaba dando, notaba como su polla empezaba a escupir semen dentro de mí, dándome unas clavadas de polla violentas y profundas. Yo no podía hacer nada, solo sujetarme a sus hombros, y gritar de gusto mientras me preñaba el culo con su leche.

    Aquel cabrón, me estaba abriendo en canal mientras me llenaba el culo con su esperma. Me había abierto bien el culo y ahora me estaba dejando bien preñado el muy hijo de puta.

    Cuando terminó de correrse dentro mía, dejó que mis piernas resbalaran cayendo por sus costados, y mientras su polla terminaba de soltar todo su semen, el quiosquero cayendo sobre mí, se volvió a apoderar de mi boca, mordiéndome los labios y metiéndome la lengua hasta las amígdalas. Menuda follada me había dado el muy cabrón, me había hecho suyo por completo, me había poseído allí tumbado sobre el sofá de su casa, haciendo que me entregara por completo a él.

    Cuando por fin recuperamos el aliento, y nuestras respiraciones se normalizaron, el quiosquero se levantó de encima mía, dejándome que me sentara sobre el sofá. Pegado a él, este me rodeó con sus brazos abrazándome a él.

    Ohhh mi perrita que follada más buena, dios como me gustas, me susurraba al oído, mientras me besuqueaba la cara y oreja.

    ¿Te ha gustado, eh mi perrita?

    Te ha gustado cómo te ha follado este macho, ¿eh?

    Me gusta tu culito, tienes un culito que me vuelve loco. Y a ti, a ti te gusta la polla, ¿verdad?

    Estás hecha toda una perrita, pero eres mi perrita.

    Me alegro haberte hecho mío, estás tan bueno que hasta me casaría contigo.

    Joder, el muy cabrón del quiosquero no paraba de meterme mano, si aquello seguía, el muy cabrón era capaz de volverme a poseer y hacerme suyo otra vez.

    ¿Quieres quedarte a dormir conmigo? Me preguntó el quiosquero, sin dejar de besuquearme y meterme mano acariciándome la polla y pelotas, mientras me tenía abrazado a él.

    Ay como me gustaría que durmieras conmigo, maricón. Me encantaría tenerte toda la noche en la cama abrazadito así a mi lado. Luego te haría el amor y te haría mío de nuevo. Te metería toda la pollita en este culito tan rico que tienes, y te haría llorar de gusto hasta que te corrieras.

    No, hoy no puede ser, le contesté. Mañana tengo que madrugar y hoy ya estoy cansado.

    Bueno, como quieras, pero si no es hoy, puede ser otro día. ¿Qué tal te parece el sábado?

    Podemos quedar para el sábado, a las 7 de la tarde cierro el quiosco, vienes por allí, tomamos algo y venimos para mi casa, ¿qué te parece?

    Bueno le contesté, pero no te prometo nada, si puedo voy por el quiosco y quedamos.

    ¡¡Ohhh maricón como me gustas! Me decía el quiosquero abrazándome fuertemente a él.

    Por fin el quiosquero me soltó, dejándome que me vistiera. Una vez me hube vestido, sin dejar de meterme mano, me acompañó a la puerta, y después de morrearme a conciencia, abrió la misma, despidiéndonos hasta el sábado.

    Iba para mi casa pensando en sí acudiría el sábado o que hacer, iba con el culo super abierto y oliendo a semen por todos mis poros. Llevaba toda mi corrida pegada y reseca por mi vientre y barriga, y el culo que rezumaba el semen que el quiosquero me había insertado en él.

    Me gustaba la polla del quiosquero, y me había gustado como me había dado por el culo. Además, el sábado no tenía ningún plan, así que lo más probable, era que me dejara caer por el quiosco, y dejar que me follara de nuevo. No me importaba quedar toda la noche y que me estuviera sodomizando hasta el día siguiente, aquello cada día me gustaba más, me gustaba ser poseído y que me hicieran sentir que les pertenecía, me gustaba que me dieran por el culo y que me preñaran haciéndome de ellos.

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  • Ayudando a mi cuñada (Parte 3)

    Ayudando a mi cuñada (Parte 3)

    Al otro día después de regresar temprano del trabajo, me encuentro a mi cuñada sentada en el mueble de sala con una bata de seda degustando una copa de vino, se veía muy sexy su cabello suelto algo húmedo intuyo que recién había tomado un baño.

    Se levanta recibirme y me da un beso en la mejilla a lo que al acercarse muevo un poco mi cara y se lo di entre la frontera de su mejilla y su boca, solo sonrió pícaramente y no dijo nada, me abrazo y yo la correspondí con un abrazo fraternal rozando en lo apasionado, la apreté hacia mi cuerpo y ella se dejaba hacer. Puso su boca en mi oído y casi susurrando me dijo gracias por el espectáculo de anoche.

    Le pregunte por Julia mi esposa y me dijo que acaba de salir a comprar unas cosas que había olvidado traer al mercado que está cerca, que imaginaba tardaría un poco porque acababa de salir, que un poco más y coincidía con ella. Nos despegamos del abrazo que sin querer queriendo se había prolongado más de lo normal, y le pregunto:

    Yo: Cuéntame que tal te pareció todo?

    Carla: Ufff demasiado rico de verdad, como los envidio, tuve que salir disparada al baño a masturbarme, no sabes cómo llegue de rico imaginando que eras tú el que me tocaba.

    Woao ahora fantaseaba conmigo, no me creía lo que me decía, pero ahora que yo había empezado debía ver hasta donde podría llegar la cosa, pero sería muy paciente, en este tipo de asuntos un poco de prisa puede resultar en una gran caída.

    Yo: Y te gusto lo que viste?

    Carla: Ahí si no estuvo buena la cosa con la poca luz no llegue a ver mucho solo las siluetas de mi hermanita y tu fornicando como dos salvajes jajaja me quede con las ganas de verlo;

    Yo: De verlo?

    Carla: Pues claro hombre debes tener muy buena herramienta para volver loca a mi hermanita de esa forma.

    Ahora quería verme el pene, que mujer tan caliente, aunque moría de ganas por enseñárselo ahí mismo no podía ser tan directo a demás Julia podía llegar en cualquier momento, pero de que se lo enseño se lo enseño me dije a mis adentros. La verdad que no por presumir pero mi mujer me dice que tengo un vergon aunque creo que exagera unos 20 cm bien puestos un día de ocio me la llegue a medir y algo gruesa también, la verdad todas las mujeres con que me he acostado han hecho unos excelentes comentarios adulando el tamaño de mi herramienta, sé que no es para tanto, en alguna porno he visto actores con pollas más grandes, gigantescas diría yo, pero algo bueno ha de tener la mía que gusta tanto.

    Yo: En alguna ocasión te la muestro si tanto la quieres ver.

    Carla: Obvio que la quiero ver me muero de curiosidad. Por cierto pase por la farmacia y compre unas vitaminas y un rehabilitante del apetito sexual para dárselo a mi marido a ver si veo resultados, hasta compre unas pastillitas de las azules jajaja tan desesperada estoy.

    Yo: Y ese hombre siempre fue tan malo en la cama, porque te metiste con él?

    Carla: La verdad antes todo era normal me hacía alcanzar orgasmos muy fácilmente, no sé qué nos pasó o le paso a él porque mi fuego sigue igual esperando a que alguien lo apague.

    Me quiño el ojo y se mordió el labio inferior, pensé que puta resulto mi cuñada si fuera ese imbécil la tendría a cuatro patas todo el día dándole verga como se merece, que mejor viagra que ese par de nalgas que se gasta y esas piernas bellísimas y lo caliente que se nota que es, que idiota ese hombre.

    Yo: Bueno ojala te resulto todo para bien y mejoren sus relaciones sexuales.

    Carla: Bueno ojala que si te estoy informando los resultados.

    Yo: ok mi Cuñis bella, voy a tomar una ducha y refrescarme últimamente estas conversaciones contigo me ponen muy caliente.

    Carla: Ufff cuñadito bello y a mí no sabes como jiji.

    Me incline y le di un beso en mejilla muy cerca de su boca, y antes de levantarme me acerque a su hombro y le di una pequeña mordidita.

    Carla: uyy que rico, que travieso eres cuñadito jijjiji

    Paso una semana que Carla le empezó el tratamiento de vitaminas y batidos para que Adrián agarrara fuerzas y se la cogiera como Dios manda. El sábado invitaron a mi esposa Julia a un babyshower de una amiga del cole años que no se veían y Julia por supuesto que quería aprovechar para visitar a su amiga, y le hace el comentario a Carla durante el almuerzo, yo no dije nada. Carla dice siiii el apartamento para nosotros solos mi amor jejeje, todos nos reímos y les dije bueno aprovéchenlo. Al terminar la comida, aprovechando que Julia me dice amor si no me quieres acompañar no lo hagas e que no conoces a ninguno de los invitados y te aburrir, solo no le arruines la fiesta a ese par de tortolos.

    Le respondí a Julia que claro que no le arruinaría la fiestecita no soy un agua fiesta ni nada. Al retirarse Julia a nuestra habitación a cambiarse, mi cuñada viene rápido y me enseña un babydoll negro de encaje muy sexy con liguero y medias pantys negras un antifaz de encaje negro haciendo juego con lo demás, unos preservativos de sabores y unos retardantes y me dice a ver si con esto se pone buena la cosa y me enseña unas pastillitas azules a lo que me imagino que ha de ser viagra, le digo que tenga cuidado no se vaya pasar de dosis que esas pastillas he escuchado que son peligrosas, me dice tranquilo ya investigue cual es la dosis que le debo administrar a mi marido jajaja le cuento que julia me dijo que si quería no fuera a la babyshower ya que me iba aburrir, a lo que sonríe malévolamente y me dice aquí sí que no te aburrirás te lo prometo, le digo pero imagínate me pidió que no me quedara para no arruinar su fiesta, y me dice tu tranquilo no digas nada salgan juntos como si fueran a la fiesta y al rato regresas, abre la puerta sin hacer ruido y ahí estaremos brindándote un buen espectáculo, te la debo cuñadito, se muerde el labio inferior a la vez que me guiñe el ojo, y pienso para mis adentros que zorrita resulto mi cuñada, siendo hermana de Julia la verdad no sé qué me sorprende, le pregunto por su marido como íbamos hacer me dice que por eso no me preocupe que ella se encarga, solo que tratara de hacer el menor ruido posible al entrar que ella estará muy al pendiente de mi cuñada. Bueno así hicimos Julia y yo salimos juntos y nos despedimos de ellos, Julia les deseo suerte y que tenían el apartamento a su disposición que lo disfrutaran y le dio a su hermanita que no gritara mucho por los vecinos, los cuatro reímos y aprovechamos para salir, al bajar las escaleras le digo a Julia que tenía razón que me iba aburrir ahí prefirió ir al bar de la esquina a tomar unas cervezas y jugar una partida de pool, me dijo está bien mía amor no hay problemas, la acompañe hasta tomar el taxi y en los e se fue me devolví de volada al apartamento, abrí la puerta girando la llave tratando de hacer el menor ruido posible y abrí la puerta lentamente y al abrirla me di cuenta que ahí mismo en la sala Carlita tenia a Adrián esposado con las manos atrás y vendado besándole muy apasionadamente, Carla me ve y me hace seña que pase rápido y me hace una seña que en silencio, cierto la puerta con cuidado y paso de puntillas en dirección al corredor del pasillo que conecta la sala con las habitaciones, posicionándome de espalda al sillón donde se encuentra adrián y por el Angulo que me encuentro quedar escondido detrás de la pared de modo de que no vea y yo ver perfectamente todo, Carla de dice mi Marido hora del show empiece bebe, le quita la venda de los ojos y pone una música sueva en el reproductor de la sala y empieza a bailar muy sexy como una estríper profesional, wow que sensual se veía que con el babi doy, las medias, el liguero la máscara todo muy excitante se notaban las curvas de su cuerpo súper sexy, de vez en cuando me dedicaba una mirada sin que el pobre de Adrián se diera cuenta, de repente mi cuñada le dice a su marido:

    Carla: Hoy no soy Carlita hoy soy una puta, una perra en celo.

    Y me mira fijamente a los ojos, a estas alturas ya tenía una erección como un burro y no puedo evitar acariciarme la verga por encima del pantalón y mi cuñada se da cuenta, y bailando como una profesional se quita el sostén poco a poco, por fin veo sus senos desnudo son tal cual los había imaginado, luego pone una pierna encima del pecho de Adrián, se desabrocha el liguero y baja la media muy lentamente y hace lo mismo con la otra pierna, se da la vuelta mostrándole el culo a Adrián y se quita la panti tipo hilo que llevaba, para terminar de bajarlo se agacha sin doblar las rodillas y mirando hacia a donde estoy se la termina de quita alzando un pies y luego el otro, ahora puedo notar que luce unos hermosos tacones de aguja decorados con encaje negro, que sensual se ve toda una diosa afrodita, y que culo que se le ve perfecto, un par de nalgas redondas con unas caderas anchas y estrecha cintura perfecta para tomarla firmemente mientras se pone de perrito, mi imaginación volaba, que envidia sentía no ser el que estuviera en primer plano sentado en ese sofá, aun ese posición inclinada bajo un poco más hasta colocar una mano en el suelo, abrió las piernas y paso una mano entre ellas, se acarició la vagina y abrió sus labios mostrándola abierta completamente desde atrás, ufff que rico se veía, quería estar ahí y mamarle todo su concha se veía rosadita, y brillante, se veía que ya estaba muy húmeda, y por lo que vi antes en sus pezones, si estaba muy excitada ella también. Toma el hilo dental y se volteo, camino hacia el sofá, se colocó a horcajadas encima de adrián y lo beso mientras lanzaba la prenda hacia donde yo estaba, lo recogí y lo lleve a mi nariz, que rico olía una fragancia de hembra arrecha, como ella dijo una perrita en celo, luego se bajó de adrián, lo beso y bajo besándolo de su cuello al pecho y perdí la visión, la posición del mueble me lo impedía, imagino estaba desabrochando sus pantalones y bajando su bóxer, porque después dijo:

    Carla: Por fin ya estás listo mi amor.

    Adrián: Si mi amor creo que tu baile y las pastillitas ya hicieron efecto jajá.

    Pensé pobre imbécil yo hace rato la tenía como una mástil.

    Carla: Ya quiero que estés dentro de mí.

    Se puso otra vez a horcajadas de Adrián por lo que vi coloco su pene en su vagina, y empezó un movimiento suave, arriba abajo, adelante hacia atrás, gemía poco a poco, me miraba fijamente y mordía su labio. Recordé que ella quería verme la polla y que mejor ocasión que esta desde estaba posea mirarla perfectamente, se encontraban a unos 2 metros desde donde estaba, Adrián de espalda a mi sentado en el sillón y Carla de frente viéndome, mientras se cogia a su marido, porque era ella la que se estaba cogiendo al pobre idiota. Solté el botón del pantalón y baje el cierre poco a poco tratando de no hacer ruido, ella al darse cuenta me hizo un gesto afirmativo con la cabeza a la vez que besaba a adrián para distraerlo de cualquier ruido, termine de bajar mi pantalón y me queden en bóxer, me agarre la verga y le hice un gesto a Carla como que quieres? Y amague de bajarme el bóxer.

    Carla: Siii….si mi amor así que rico.

    Dijo esto último para disimular, baje el bóxer lentamente y mi Pene salió disparado como un resorte, la verdad tenía una erección brutal hasta yo mismo me sorprendí, Carla abrió los ojos como 2 platos del asombro, creo que ni en sueños imaginaba que era así como lo que veían sus incrédulos ojos. Tome mi verga y empecé a masturbarme lentamente al ritmo de los movimientos de Carla, si ella paraba, yo también paraba, si elle continuaba y aceleraba un poco yo hacía lo mismo, hasta sincronice su mete y saca, cuando ella se movía hacia atrás yo llevaba la mano hacia adelante simulando que ella se salía, cuando se penetraba yo llevaba mi mano hacia atrás pelando mi verga, ella se dio cuenta y se excito mucho porque estabas simulando que los que cogíamos éramos nosotros, Adrián a estas alturas era un simple adorno en la escena, nada más que un juguete, solo una herramienta en nuestro lujurioso juego.

    Adrián: Mi amor sácame las esposas por favor.

    Carla tomo la llave que estaban a un lado del sofá en una mesita, sin bajarse de adrián, lo rodeo con sus brazos y logro sacarle las esposas, colocándolas de nuevo en la mesa sin bajarse de él, yo miraba todo sorprendido de las habilidades autísticas de mi cuñadita jajá

    Carla: Agárrame las nalgas, te gustan? Apriétamelas, dame nalgadas, dime que soy una puta.

    Adrián: Mi amor sabes muy bien que no me gustan esas cosas.

    Carla: Anda no hay nadie en casa, sin miedo anda dime lo zorra que soy azótame.

    Adrián: No es porque estemos solos, es que a mí no me gusta hacer esas cosas y punto no me excitan y caso cerrado no se hable más del asunto.

    Carla: Mi amor porque eres así, ama si me gusta, nunca me complaces y yo siempre ando buscando cosas para avivar nuestra llama sexual.

    Adrián: si y te loa gradezco pero no me gusta hacer eso y punto cerrado el tema.

    Carlita puso una cara de disgusto y me miro yo sin decir palabras solo moviendo mis labios para que los leyera solamente, le decía, a mi si me encantan tus nalgas zorrita que gran puta eres. Mi cuñada se animó y me sonrió lascivamente. Continuamos nuestro juego, ella su mete y saca al pobre idiota y yo mi masturbación sincronizada con ella. Después le vuelvo a decir sin que se escuche, Puta te voy a coger duro por perra, y empiezo prácticamente a coger a mi mano simulando que da su vagina, mi mano de manera fija y firme y yo chuleándola, simulando penetraciones fuertes y profundas, ahora era Carla la que se sincronizo a mi empezó un mete y saca endiablado al compás de mi masturbación, al punto que el pobre idiota no podía soportar.

    Adrián: Mi amor no así no voy aguantar mucho.

    Carla: así mía mor que rico que puta me siento, ahhhh siii que rico ahhhh dame más duro

    Aumento el ritmo y la intensidad de las embastadas a adrián al punto que movía el sillón en cada movimiento. Yo casi ya no aguantaba estaba a punto de correrme estaba demasiado excitado por toda la situación, le susurre toma puta duro ya te voy acabar toma leche carentica puta. Ella entendió todo perfectamente y seguía con su tremenda cogida al pobre de adrián.

    Adrián; ya no aguanto mi amor me corro.

    Yo continúe mi masturbación, tome un condón del pantalón, siempre llevo un por si acaso, me lo coloco rápidamente y continua masturbándome, a pesar de adrián ya acabo Carla, sigue con su mete y saca violento y gritando siii que zorra me siento siii, yo no aguante mucho y acabe a chorros de lo excitado que estaba todo dentro el condón para no dejar rastros de nuestra diablura, ella acabo al mismo tiempo que yo lo hacía, y cayo exhausta encima de adrián y solo repetía siii ufff que rico siii. Yo aproveche para recoger todo, mi bóxer, mi pantalón y por supuesto el condón y me fui de puntillas a mi habitación.

    Después de un rato escuche que los dos se metían al baño a ducharse, en realidad yo también necesitaba hacer lo mismo, salieron del baño, escucho que mi cuñada le dice adrián voy por algo de comer a la cocina y el redice ok te espero en la habitación y cierra la puerta atrás del el, aprovecho y salgo ya vestido nuevamente de puntillas hacia la cocina hacia donde está mi cuñada, parecía un ladrón dentro de mi propia casa jajá. Me encuentro a Carla preparando unos sándwiches y me ve y me sonríe y me dice casi susurrando:

    Carla: Hola cuñadito, cuéntame te gusto el show, porque a mí me encanto

    Yo: Claro que me gusto me fascino,

    Carla: Que buena verga tienes, la más grande que he visto, ahora si tengo curiosidad de saber cuánto mide.

    Yo: Me la quieres medir tú?

    Carla: obvio que quiero, me encantaría, ya encontraremos el tiempo para hacerlo, muy pronto.

    Yo: Oye tu marido coge como abuelito jajaja que mojigato es un santurrón, yo te hubiese pegado una tremenda cogida como te mereces como una verdadera puta sedienta de verga.

    Carla: uyyy que rico, yo sé que si mi amor.

    Yo: ahora voy a salir para volver a entrar, necesito tomar una ducha y ahí Adrián si se puede dar cuenta que estoy aquí, por cierto esto es tuyo.

    Le entregue el condón con mi leche todavía adentro atado con un nudo;

    Carla: jajaja si serás diablillo, pero esta leche se ve de primera no se puede despreciar.

    Tome un cuchillo y lo perforo exprimió el condón, probando le leche como si se tratara de un postre de tubo, como leche condensada supongo.

    Yo: te gusta?

    Carla: Ufff si divina que rica me podía volver adicta a ella

    Yo: Cuando quieras te doy más.

    Carla: con gusto me la bebería toda. Ahora sal que yo voy con Adrián, aquí quedo un poco de tu lechita se la voy a dar a Adrián para que la pruebe también hijo

    Tomo el condón y imprimió el resto de leche que quedaba en el sándwich de Adrián.

    Yo: si serás perra jajá

    La beso en los labios dándole un pequeño piquito casi inocente y la abrazo levantando la batita de seda que lleva de pijama y sobándole las nalgas por un intente antes de salir. Ella se deja hacer, me despego ella toma el plato con los sándwiches y se va, antes de salir escucho que al entrar le dice a su marido, mi amor prueba esta nueva mayonesa que le eche a tu sándwich la compre solo para ti espero que te guste. Es una perra malvada pensé, Salí sin hacer ruido para entrar nuevamente, como si nada haciendo escandalo para que se dieran cuenta, Adrián salió de la habitación sorprendido y me dice vaya no te esperaba tan pronto, le dije disculpa hermano interrumpí algo?, no descuida no te preocupes no interrumpes nada solo que no te esperaba, se mete otra vez dentro de la habitación y escucho que le dice a mi cuñada, mi amor que rica mayonesa me encanta donde la compraste? Y cierra la puerta. Pienso a mis adentros jajaja pobre Cabrán pero se lo gana por dejar a su mujer con las ganas todo el tiempo.

    Continuara….

  • La aventura sexual de ronda

    La aventura sexual de ronda

    Todo comenzó a primeros de este año, yo caminaba por la calle mirando escaparates de tiendas de ropa interior.

    Llevaba horas paseando por las calles más céntricas de mi ciudad hasta que vi algo interesante en una boutique donde me llamo un corset ajustado color rojo, entré al establecimiento y pregunte a la dependienta que si tenía mi talla de dicha prenda la cual me gustó tanto, la chica que allí atendía me saco lo que yo andaba buscando y me fui directa al probador para ver cómo me quedaba puesto.

    La dependienta me pregunto qué tal me quedaba y la dije que entrase conmigo al probador, ya que solamente estábamos ella y yo en la tienda, la chica cerró la puerta del establecimiento para que así no nos molestase nadie ya que tampoco era buena hora para tener la tienda abierta, se acercó a mí y me estuvo ajustando el corset de tal forma que casi me quedaba sin respirar, la dije que si me podía aflojar un poco la prenda y ella misma vio que me costaba respirar.

    La chica me miraba fijamente a los ojos y pude ver en ella cara de deseo, deseo hacia mí, acerque mis labios a los suyos y comenzamos a besarnos apasionadamente sin reparar que yo a esta chica no la conocía de nada pero que me sentía atraída sexualmente por ella, me fue desnudando al mismo tiempo que me quitaba la ropa que ella me había apretado quedando completamente desnuda en el probador.

    Me besuqueaba por todo mi cuerpo hasta llegar a mi parte más íntima, mi coñito semi-peludito, digo esto porque tengo la brasileña hecha y me queda muy bien la rayita de vello por encima de mi vagina, comenzó a lamérmelo como si fuera a comérselo a chupetones y lametones, yo jadeaba y gritaba de gusto mientras ella se dejaba los labios en mi coño mojado y muy caliente.

    Al mismo tiempo que me comía podía sentir como me abría el coño con sus dedos y su lengua se adentraba sigilosamente por el interior de mi vagina, yo no podía parar de gozar como una perra en celo y ella no paraba de chupar los labios de mi parte intima de una manera viciosa y atrevida, la levante de su sitio y entonces comencé yo a besarla y lamerla por sus grandes tetas y sus pezones que parecían botones empinados y muy duros además.

    La chica que estaba espatarrada sobre la butaca del probador, baje a comerla su depilado coño que me traía loca del gusto como ella me lo había comido a mi antes que yo, ella semi-tumbada sobre la butaca y apoyada en la pared del probador con sus tetazas al aire y yo entre sus piernas haciéndola feliz de placer.

    Me levante y la puse de espaldas a mí pero como si estuviera a cuatro patas, dejando su abierto coñito delante de mi cara, se lo volví a comer y cada vez con más ganas, ella gritaba de la gozada que se estaba llevando en ese momento gracias a mí, penetre mis dedos por el orificio de su vagina como cuando te están follando con rabia y lujuria sexual.

    Al cabo de un buen rato pude ver como la chica se corría delante de mis ojos y yo con mi lengua saboreando su flujo blanco que salía de su coño cayendo entre sus piernas.

    Fue de lo mejor que me había pasado en mucho tiempo, jamás lo olvidare.

    Ver como se corre una dependienta de una boutique de ropa interior femenina.

    FIN

  • Mirando las estrellas

    Mirando las estrellas

    Era sábado por la tarde y no quería quedar colgado esa noche y mientras evaluaba opciones recibo la llamada de mi hija diciendo que iba para casa a cenar con su amiga R y que seguramente se quedaban a dormir ya que no tenían planes.

    Ambas tiene 19 años y son amigas desde los comienzos de la secundaria, o sea que a su amiga la conocía desde niña, niña que ya no era.

    Era una chica de aproximadamente 1.65 cm de altura, con un cuerpo sutil y estilizado, dos tetas acordes a su contextura física pero un culito «manzanita» que no podía disimular sea cual sea la prenda que vista, llenando mis ojos de un hermoso paisaje y hasta un poco de culpa por mirarla con ganas de partirla al medio.

    Por mi lado soy un tipo de 42 años, de contextura normal y sin tener un cuerpo de gimnasio o con demasiado cuidado, aun mantengo mi abdomen sin panza y mi cabeza con pelos y dada mi naturaleza, una actitud juvenil, lejos de lo que podría ser un «señor » de mi edad.

    Comimos, bebimos cerveza y conversamos entre músicas y risas hasta ya entrada la noche en la terraza de mi departamento. Era una noche preciosa de verano.

    Hace tiempo atrás compre unos binoculares que da gusto disfrutarlos cuando las luces de la ciudad se apagan y la noche se llena de estrellas. Los busque y sin decir palabras pero escuchando las chicas hablar me puse a mirar el cielo con él. Para mi hija no era ninguna novedad así que mucha bola no dio al asunto pero capte la atención de R al momento y en eso nos metimos con dedicación. Las conversaciones se fueron haciendo más espaciadas, menos efusivas y monotemáticas. Y esto qué es? y aquello? No puedo creer todo lo que se descubre mirando con este aparato! exclamaba R con divertido asombro mientras mi hija entraba en sueño aburriéndose de nosotros y de su celular.

    Pegado a la baranda de la terraza en plena oscuridad apuntando al cielo la mirada aumentada por el aparato sentía a R pegada a mi cuerpo por mi costado, mirando hacia el cielo, intentando adivinar lo que yo veía esperando ansiosa su turno de observar, cuando veo un satélite moverse entre las estrella y rápidamente le paso los binoculares a ella diciéndole, mira… mira y decime que es eso que se mueve, buscando su total atención y asombro, lográndolo.

    R: No logro verlo.

    Apunto con mi mano un punto cercano y aun así no lograba enfocar para seguir el movimiento de aquel fenómeno así que la pare delante mío, tomándola de sus manos que sostenían el aparato, pero con todo el cuidado del mundo de no pasarme de la raya ya que me moría de ganas de apoyarla contra mí y sentir ese culito adolescente pero no podíamos evitar que sintiéramos semejante proximidad sumando a esto que en el silencio de la noche mis instrucciones eran casi susurros muy cerca de su oído. Ya había visto su piel erizarse cuando le hable por primera vez y por supuesto hice uso del recurso varias veces.

    Estábamos parados a espaldas de mi hija que para estas alturas estaba casi desparramada en una de las reposeras, dándole esto valor a la pequeña parada delante de mí para simular un tosco movimiento para enfocar mejor y terminar apoyada de lleno contra mí, con todo su torso. Fueron unos segundos eternos donde casi me traicionan los reflejos y estuve a punto de terminar prendido a su cinturita con mis manos. Sentimos perfectamente el cuerpo del otro. Se había roto una barrera y yo ya no veía el momento de que mi hija se fuera a la habitación a dormir.

    Se separó de mi sin apuro pero sin dejar de mirar el cielo, hasta que bajo los binoculares para pasármelos y mirarme a los ojos tratando de comprobar si yo ya estaba tan incendiado como ella, pero uno ya tiene un poco de experiencia y lo único que logro fue dejar su calentura expuesta.

    Como si hubiera escuchado mis intenciones mi hija se levanta de su reposera y saludando con sonoros besos a ambos se despidió hasta mañana.

    En un rincón de la terraza había una silla pequeña como la que usan los niños y no tuve mejor idea que acercarla a nosotros y sentarme con los binoculares apuntando al infinito por unos segundos y sacando la vista del objetivo la observo mirándome fijo, casi en reclamo por dejarla parada o destinada directamente al piso y fue justo lo que le indique… ‘Sentarte acá’, señalando el piso delante mío y entre mis piernas y así lo hizo quedando los dos mirando hacia el mismo horizonte, pero no tardó mucho en quejarse de la comodidad de su lugar y ayudándola a levantarse junte mis piernas e hice un gesto invitando a sentarse sobre mí.

    Dudando de la propuesta, me saco de las manos el aparato para luego sentarse sobre mi dándome la espalda y de forma casi natural buscando comodidad para seguir con su observación astral. Mi cuerpo sabía que no iba durar mucho con la verga en reposo. A los pocos segundo su cuerpo comenzó a acomodarse con mi cuerpo, intentando sentirnos cada vez mejor sin perder la sutileza ninguno de los dos en nuestros movimientos hasta que en perfecto acople encontró el punto justo donde quería estar sentada o mejor dicho, el punto justo para sus sensaciones, y las mías por supuesto.

    El short que llevaba puesto era extremadamente fino y yo tenía una bermuda de surf sin bóxer, así que imaginen a esa chica moviéndose lentamente hacia adelante y atrás lentamente buscando su propio goce hasta de forma casi egoísta y yo… yo solo la dejaba hacer y me encantaba y no podía dejar de mirar su espalda y culito. No hice ni un solo movimiento, contenía mis ganas de acariciar sus tetas sin corpiño, pero quería dejarla hacer. Mi verga que para el momento que estaba viviendo ya estaba durísima había quedado apretada entre mi pierna izquierda y toda su entrepierna en movimiento, yendo desde su clítoris a rodeármela con sus labios vaginales hasta quedar casi atrapada en sus nalgas, pero a la pendeja no se le escapaba un solo suspiro hasta el momento y espere…

    – te m…o, estas cómodo? me dijo girando su cabeza hacia mí con vos aniñada gatuna.

    -mil puntos, dije. Vos no estarías más cómoda sin el short?

    -podría sacarme todo, pero… te parece ?

    – no… no me gustaría que si se llegase a levantar mi hija nos vea así, busquemos la forma de hacer lo que tengamos ganas pero sin quitarnos toda la ropa, si? (me encantaba el morbo y la adrenalina que generaba el momento y a ella la enloquecía)

    Así que en el momento se levantó y camino hacia el interior del departamento volviendo con una remera larga apenas le tapaba las nalgas y que sin ser ajustada dibujaba entera su figura. Dando una vuelta sobre si pregunto qué me parecía y no me dejo responder volviendo a ocupar el lugar que me enloquecía notando su sexo desnudo sobre mi bermuda, sintiendo casi la obligación de abril y dejar libre mi pedazo para sentirnos la piel. La deje jugar, ir venir mojándome la verga, la pierna, la pelvis… todo y fue ahí donde un suspiro profundo rompió con su conducta de superada sobre el hombre maduro.

    En uno de esas refregadas súper lubricadas y con lo dura que tenía la pija la cabeza estuvo a punto de entrarle en su conchita y quedo inmóvil…

    -Toda!… dije en voz de susurro pero firme… y como dejando resbalar su cuerpo hacia atrás contra el mío se llenó de mi…

    – qué lindo es esto por dios… dijo entre dientes, tomando el ritmo que del placer… No subía y bajaba, iba hacia adelante y atrás… me volvía loco la pendeja!

    Luego de varios minutos de ponerse y sacarse mi verga como ella quisiera se paró para volver a sentarse sobre mi amigo quedando enfrentados. Le bese toda la cara con dedicación y dulzura mientras ella se movía muy lento ensartada como estaba, así que pase cada uno de mis brazos por debajo sus piernas hasta juntar mis manos detrás de su culito, siendo ella tan flaquita y chiquita la subía y bajaba a mi gusto… (ver entrar y salir mi verga sentándola a mi gusto me hubiera gustado filmarlo para ver la imagen cada vez que pueda…) y con urgencia me dijo al oído: me acabo! me acabo ya ! y no hubo discusión… la deje caer por completo sobre mi soltándola y fundirnos en un abrazo tan lindo como su forma de temblar en el orgasmo. Apenas reacciono me miro fijo diciendo… ‘ojo que no me estoy cuidando… no vayas a acabar adentro por favor!’.

    Menos mal que la experiencia no viene sola y algo me había prendido la luz roja de alerta antes de que ella me lo diga…

    Me levante con ella pegada a mí y la deje parada frente a mí, la tome de la mano, agarre una manta que estaba a mano, los cigarrillos, los binoculares y subimos por una pequeña escalera de servicio que nos llevaba al techo de mi departamento, en la zona donde suelen estar los tanques de agua. Extendí la manta y me acosté… y ella arriba mío frente a mi… Besos, caricias y la invite a darse vuelta siempre arriba mío y así disfrutar de la vista estrellada…

    No tarde ni dos minutos en ponerme duro nuevamente y se la acomodo entre las piernas, apretándola. Su lubricación natural era una belleza y me sacaba suspiros tras suspiros con los movimientos de su culito. No quería pedirle nada, pero moría por entrarle en su culo, no sabía si era virgen o no por atrás, pero esa era mi meta.

    Tanto jugar y refregarse la verga, su culito se iba dilatando con cada rose de mi cabeza…

    La pendeja se había entregado y lo iba a aprovechar, la tome de la cinturita acompañando sus movimientos y así tomar el control y en uno de los idas y vueltas la frene y quedo la cabeza haciendo presión directamente en su culito… y acompañe el movimiento de su cuerpo rozando con el mío hacia abajo entrando en ella.

    -Como hiciste eso hijo de p…??? ufff… me encanta! -dijo..

    -Ahora quiero que me hagas acabar y me saques hasta la última gota con ese culito hermoso que tenes R.

    – Te mato si no me acabas en la cola… te mato! y comenzó a moverse con confianza.

    Que hermosa culeada se estaba pegando la chica conmigo… Aguante todo lo que más pude y le dije al oído ‘si seguís a ese ritmo me acabo’, y no hizo falta decir más nada… con toda la pija adentro aumento el ritmo pero sin sacar ni un milímetro de su cuerpo, como bailando sin despegarse se mi.

    Hacía tiempo que no me agarraba tal calentura y no acababa de esa forma… le llene sus entrañas de semen literalmente y ahí quedamos en esa posición hasta se me bajo la pija y fue saliendo de ella chorreándonos de placer.

  • La historia de Ángel, solo era un muchacho (20)

    La historia de Ángel, solo era un muchacho (20)

    Me despertó el movimiento de Álvaro al levantarse a la mañana, aún era de noche y le escuché bostezar. Llevé mi mano hacia su lado pero ya estaba sentado fuera de las ropas.

    -¿A dónde vas? Todavía es de noche. -se volvió a tumbar a mi lado pero sin meterse entre las mantas. Me acaricio la cara y me dio un beso.

    -Tengo que volver al trabajo mi vida, mis compañeros ya me han ayudado bastante. -le sujeté la mano contra mi mejilla.

    -¡No, porfa! ¿Vas a dejarme solo?

    -Tranquilo pequeño, tienes que organizar tu habitación y mis padres te harán compañía, tengo pacientes a los que no veo desde hace semanas, sabes que me encantaría quedarme a tu lado. -posó los labios sobre los mío y sabía que tenía razón.

    -De acuerdo, soy tan egoista.

    -El tío de Pablo vendrá para hablar con mi padre, le pediré que te saque a dar una vuelta y veas el trabajo del campo y te será más llevadero pasar el tiempo.

    -Pero no le conozco apenas.

    -Eliseo te gustará, además te recordará a Pablo es como si fueran hermanos. -recordaba que cuando le vi en el funeral noté su parecido, pero fue solo un momento y habían pasado varias meses desde entonces.

    -No te preocupes por mi, buscaré en que entretenerme.

    Álvaro se marchó a su trabajo y estuve un buen rato en la cama hasta que comenzó a amanecer, terminaba de prepararme cuando llamaron a la puerta y una de las chicas me pidió permiso para limpiar la habitación. Recordé que mi cama estaba intacta y que había dormido con Álvaro, me puse intensamente rojo pensando en las conclusiones que aquella muchacha sacaría.

    -Los señores están en el comedor, puede bajar para el desayuno. -le di las gracias y bajé las escaleras, tenían puesta música pero se escuchaba apenas, al oír villancicos caí en la cuenta de que en breve sería la Navidad.

    Los padres de Álvaro estaban terminando el desayuno, tomaba mentalmente nota de que debía levantarme más temprano para estar a la hora acostumbrada por ellos.

    -Buenos días. -fue mi saludo al entrar, y la madre se puso de pie para ir a mi encuentro, me sujetó del brazo y me dirigió a la mesa.

    -Buenos días querido, ¿has podido descansar? -le confirmé lo que deseaba saber, pensando para mi mismo si ellos se imaginarían lo que su hijo y yo habíamos hecho esa noche. Seguramente se lo supondrían cuando le vieron cogiéndome de la mano.

    Ella misma me sirvió la leche y me colocó delante, sobre la mesa, una cesta de olorosos bollos, me hizo algunas preguntas sin importancia, entendía que no deseaba comprometerme y las fiestas que llegaban fueron el principal tema, su marido dejó el periódico sobre la mesa y escuchaba sin hablar.

    -Si quieres puedes ayudarme a preparar los adornos navideños, Álvaro quiere que estés distraído y no te aburras. -me sentía agradecido por su proposición y subí a cepillarme los dientes.

    Lentamente, y según me iba familiarizando con la casa me daba cuenta de de lo elegante que era, con algunas paredes interiores de piedra, antigua pero muy bien amueblada y amplios espacios con rincones íntimos para sentarse, aunque no me la habían enseñado, por los distintos pasillos que iba viendo, tenía que ser muy grande, y con numeroso servicio para atenderles.

    Álvaro tenía un ordenador en su habitación pero no quise tocárselo, la música, igual en toda la casa, salía de altavoces incrustados en el techo, en la cabecera de la cama observé una placa con distintos mandos para manejar el hilo musical. Me pareció que estaba cometiendo un acto sacrílego con tanta curiosidad y bajé donde la otra vez para buscar a su madre y ayudarla como me pidió.

    Pasamos varias horas escogiendo los adornos, y poco a poco la confianza aumentaba entre nosotros permitiéndonos pequeñas bromas que nos hacían reír, su marido llegó a buscarnos para tomar el aperitivo a media mañana.

    -Le pediré a Eliseo que mañana me traiga el árbol de navidad si es que lo tiene elegido, ¿te parece bien?

    -Lo que tu digas cariño, ha llamado que viene hacia aquí y podías invitarle a comer. -estuvieron los dos de acuerdo ya que luego tenía que subir al monte para llevar unos paquetes, o fardos de hierba, para los caballos que vivían sueltos.

    Miré por la ventana cuando escuché el ruido del motor de un coche, se detuvo un poco lejos ante las puertas metálicas de una nave y el tío de Pablo descendió de él. Le vi avanzar a paso largo y elástico, era un hombre diferente al que recordaba del funeral, ahora no vestía de traje, llevaba un pantalón vaquero bastante gastado y ajustado a sus robustas piernas, debajo de la campera de cuero le aparecía una camisa de cuadros negros y rojos.

    Mientras se acercaba se quitó de la cabeza un gorro de lana y los cabellos ensortijados le cubrieron la frente, lo tenía un poco largo y descuidado, le tapaban las orejas y el cuello de la camisa, usaba botas de gamuza con suela de goma.

    Entró en la sala donde estábamos y los señores se levantaron para recibirle, les imité haciendo lo mismo.

    -Doña Victoria, don Mateo, lamento haberme retrasado, tuve que desviarme para recoger la carga. -les dio la mano a los dos y me fije en lo galante que era haciendo intención de besar la mano a la mujer con un saludo caballeresco.

    -Eliseo, el es Ángel, amigo de Pablo y Álvaro. -el hombre me miró por primera vez y me sentía desnudo ante su mirada, era como si me desnudara y me viera por dentro. Su abierta sonrisa me tranquilizó, llevaba barba de varios días que le hacía parecer más tosco y un poco salvaje, pero su blanca sonrisa eclipsaba todo lo negativo que pudiera observársele.

    -Creo que ya te conozco, Álvaro y Pablo me han hablado de ti y te vi en el funeral de mi mujer. -el tono que empleó al referirse a la difunta sonaba como si hubiera fallecido hace veinte años en lugar de unos meses, su apretón de manos resultó cordial y fuerte como lo que se podía esperar de un hombre rudo de campo.

    -Encantado señor. -sacó una gran risa y me apretó más la mano que no la había soltado.

    -Puedes llamarme Eliseo, Álvaro me ha encargado que te saque de casa para que conozcas el entorno. -se volvió hacia don Mateo.

    -Cuando usted quiera le escucho. -desaparecieron para hablar y Victoria, que así se llamaba la mamá de Álvaro, me dijo que podía subir a mi habitación mientras ella terminada de dar las órdenes al servicio para la comida.

    Durante el tiempo que estuvimos en la mesa pude ver que Eliseo no era muy hablador, pero que respondía con prontitud a las preguntas de don Mateo o de su esposa. Sobre todo hablaban de cosas del campo y de animales, de la presente sequía que les impedía sembrar las cosechas como ya tenían que haber hecho.

    Esperaban que se pusiera a nevar en poco tiempo, y la hierba que llevaban era para la comida de los caballos si es que la nieve les impedía acceder a los pastos naturales.

    -La dejaremos en los cobertizos, a resguardo para evitar que otros animales se la coman, ¿quieres acompañarme? te dejaré aquí de vuelta antes de que anochezca. -me miraba a mi y yo miraba a Victoria.

    -Puedes hacerlo si te apetece, verás un hermoso espectáculo desde el monte y así pasarás la tarde, mañana seguiremos con los adornos cuando Eliseo nos envié el abeto.

    Subimos a su ranchera todo terreno y emprendimos el viaje, tuvimos que subir un puerto de montaña para acceder a las laderas de las cumbres dando toda una vuelta, luego todos fueron caminos rurales donde la ranchera saltaba teniendo que sujetarme a los manillares con fuerza.

    Dimos la vuelta completa al monte hasta encontrarnos en las praderas más altas, desde allí se veía el valle, precioso a pesar de que la luz era plomiza y opaca, empezaban a aparecer las primeras luces en las remotas haciendas y pueblos, al abrir la puerta de la ranchera me di cuenta de que llevaba poca ropa para el frío que hacía.

    Eliseo me miró un momento, no había hablado durante todo el trayecto, rebuscó en el asiento trasero y me alargó una chaqueta parecida a la suya forrada de piel de oveja.

    -Vas a morirte de frío, ponte esto. -me estaba tremenda de grande pero me sentía bien abrigado. Le di las gracias y comenzó su trabajo. Había parado ante una edificación de piedra con dos pequeñas ventanas por donde estaba la puerta, era muy baja y del tejado salía un tubo delgado que hacía de chimenea.

    Se colocó unos guantes de trabajo y comenzó a bajar los fardos que elevaba en sus poderoso brazos como si no le pesaran siendo más grandes que él, también al moverse lo hacía igual que Pablo, como si fuera un animal felino y el esfuerzo no le importara, quería ayudar y no sabía como, creo que el lo notó.

    -Echa un vistazo por aquí cerca, y no te alejes demasiado mientras termino con esto. -caminé algunos metros, no veía los caballos por parte alguna, solamente un pequeño grupo pero muy lejos junto a unas ruinas al pie de la cumbre.

    Me silbó para que volviera y lo hice casi corriendo.

    -No hay caballos, solo he visto unos cuantos más arriba. -se río por lo bajo mientras se pasaba las manos sudadas por las perneras del pantalón.

    -Se ocultan debajo de los hayedos para pasar la noche, quizá nieve y allí estarán a cubierto, monta que nos vamos de vuelta. -pensaba que el regreso sería tan silencioso como la venida, pero también me equivocaba.

    Comenzó a preguntar cuando cogimos la carretera asfaltada.

    -Te llevas muy bien con Pablo según me ha dicho, habla bastante de ti, ¿lo sabías? -como ahora me hablaba serio me intimidó.

    -No señor.

    -¿Qué pasa, ya te has olvidado de mi nombre? -volvió a reír como en la casa de Álvaro.

    -Me llevo bien con Pablo pero él no habla conmigo de esas cosas, él es solo un amigo, como si fuera mi tutor o algo así. -no sabía que más podía decirle aparte de eso.

    -No se, parecía muy interesado en ti. -apartó la mirada del asfalto para mirarme un segundo.

    -Tampoco me parece extraño ahora, conociéndote no es raro que le atraigas. -inmediatamente cambió de tema.

    -¿Que te ha parecido la excursión? Ahora es una mala época, en primavera y verano está mejor y es más bonito para los venís por primera vez.

    -El paisaje es impresionante y puede verse todo el valle hasta la cordillera lejana, parece todo tan llano.

    -Sí lo parece, sí. -estábamos llegando a la hacienda, justo cuando encendían las luces de fuera.

    -No me detengo, despídeme de don Mateo y su señora. -se quedó un momento con la cara fuera del cristal mirándome sin parar el motor.

    -Me ha gustado conocerte Álvaro, volveré a por ti uno de estos días. -la ranchera dio la vuelta y emprendió el camino hacia la carretera.

    Esperaba impaciente que me llamaran para la cena y también la llegada de Álvaro, no había venido a casa en todo el día, y aunque sabía que no estaba bien, curioseando en su habitación y en otra que tenía comunicada por una puerta donde tenía un despacho pero con una camilla y utensilios médicos.

    Escuché el ruido de un vehículo que llegaba y me encaminé a las escaleras para recibirle si se trataba de él. Victoria le recibió con la puerta abierta a pesar del intenso frío y le dio un beso, me encontraba en el primer escalón, agarrado al primer barrote de la barandilla y llegó donde yo estaba.

    -¿No me vas a dar un beso para recibirme? -me lo pedía tan tranquilamente delante de su madre y como me sentía cohibido el me abrazó, y cogiéndome la barbilla me besó con dulzura los labios. Los sentí cálidos pero no la piel de sus mejillas.

    -Acompáñame, voy a cambiarme de ropa para cenar. – subimos agarrados de la mano, pienso que para inspirarme confianza.

    En su habitación se desnudó dejándose solamente el slip y se puso una ropa ligera, dentro de la casa se estaba bien y quizá hacía demasiado calor.

    -Te veo más contento, eso quiere decir que lo has pasado bien. -comentó mientras terminaba de colocarse la camisa.

    -A ratos me he aburrido y he curioseado tus cosas, te lo digo por si encuentras algo fuera de su lugar. -se reía mientras se acercaba a mi y me levantó de la cama donde estaba sentado.

    -Puedes mirar lo que quieras, no tengo tantos secretos y para ti no hay ninguno, luego hablamos, ahora bajemos a cenar para que mis padres no nos reprendan por llegar tarde. -volvió a sujetarme la mano y no pude evitar abrazarle.

    -Te amo Álvaro, te quiero mucho.

    -Yo también tesoro. -le sujeté del cuello para que bajara la cabeza y poderle besar, uno, dos, tres besos sonoros y llenos de dulzura en sus labios.

    Durante la cena hablaron del trabajo de Álvaro, le preguntaron por algunos de sus pacientes a los que conocían, y yo tuve que relatarles el viaje a las cumbres con Eliseo, presionado por el interés que mostraban.

    -Ahora que tienes tiempo puede aprovecharlo para aprender a montar a caballo. -don Mateo se dirigía a su hijo.

    -No vamos a apremiarle con muchas cosas papá, ahora está entretenido ayudando a mamá, ya han subido los adornos para Navidad, tendrá tiempo para todo.

    Me hacían sentir el centro de atención y estaban constantemente pendientes de mis gestos, por un lado me agradaba pero sentía que no siempre debía ser así, me hacían parecer un niño pequeño.

    Estuvimos poco tiempo con ellos viendo la televisión, Álvaro tenía como disculpa que al día siguiente se tenía que levantar temprano, nos despedimos y no parecieron hacernos mucho caso o se hacían los desentendidos.

    Subimos las escaleras algo nerviosos, yo sobre todo, porque Álvaro me iba provocando, sobándome el culo y deteniéndome en cada escalón para besarme.

    -Gatito te voy a lamer todo tu hermoso cuerpo. -al fin me sujetó por la cintura para llevarme más rápido. Al llegar ante la puerta de su habitación sentía su respiración agitada por la emoción.

    Fue el estar dentro para seguir con sus caricias por todo el cuerpo, no pensaba que Álvaro fuera tan caliente, siempre le había visto tranquilo y sosegado, pero yo también hacía lo que podía pasando mis manos deseosas por su espalda hasta llegar a las ricas y duras nalgas que tiene, él me besaba el cuello moriéndome las orejas hasta que unió su boca a la mía y forzó mis labios para se abrieran.

    -He pensado en ti todo él día pequeño, seguro que he recetado medicinas equivocadas a mis pacientes, deseaba volver para estar a tu lado y tenerte. Mi vida. -sus besos me volvían loco y me hablaba sin separarnos las bocas, jugando con nuestras lenguas que solo se detenían para decirnos cosas tiernas.

    Comenzamos a desnudarnos pero estaba impaciente y fue el primero que quedó desnudo, y me tentó acariciarle el abdomen empezando a besárselo y darle pequeños mordisquitos que le hacían temblar estremecido, luego le besé el pecho y lamí las aureolas de tus preciosas tetitas rodeadas de vello.

    No dejaba un solo centímetro de su piel sin recorrer con los labios y lamerlo con la la lengua. Se tendió en la cama y me dejó que le hiciera lo que a mi me apeteciera. Me encantaba lamerle entero y besarle las orejas revolviéndole el pelo, morderle los labios y el cuello hasta llegar a su boca y comerle los labios como un león hambriento. Volvía a bajar a su pecho y abdomen pasando la lengua de un costado al otro y metiéndola en su ombligo.

    -Mi precioso gatito, que bien me lames. -al escucharle cambié de táctica y comencé a morderle la carne haciéndole cosquillas al tirar de la piel con los labios.

    Se iba excitando cada vez más y le miré el rígido miembro cimbreando al aire, apuntando al techo como un mástil, pero pasé de él para bajar a sus piernas y besárselas un tiempo, no quería que aquello terminara rápido, volví a subir siguiendo mis besos y escuchando sus gemidos roncos de macho satisfecho, al pasar le lamí el glande del que pendía una gota de néctar, simplemente rozándolo con la punta de mi lengua, y volver a mordisquear sus abdominales que tenía no muy marcados, suficiente.

    Álvaro se estremecía con mis caricias como hojas movidas por rachas turbulentas de viento, cuando llegue a su cara me sujetó la cabeza para darme un profundo beso con la lengua metida entera en mi boca.

    -Tienes una boca muy voraz, me encantas Ángel, siento riquísima tu boca gatito. -estaba rojo de excitación y le temblaba la boca.

    -Ahora es mi turno, quiero hacerte lo mismo. Se colocó sentado y me sujeto para ponerme debajo de él, me retiró la camisa que ya llevaba suelta para besarme pasando sus temblorosa boca por mi carne, me besaba el pecho y se metía en la boca una a una mis tetillas comiéndome medio pecho.

    Lo hacía muy apasionado y comencé a gemir, estaba lo mismo que él totalmente desnudo, y abracé sus piernas con las mías sin poderme resistir al placer que me embargaba, me besaba sin descansar y veía como sudaba.

    El no esperó como yo, y al bajar lamiéndome llegó a mi polla y empezó a masturbarla lentamente, de vez en cuando me daba un tremendo chupetón en el glande para comerse el pre semen que salía de mi pene paladeándolo con glotonería.

    -Que rico sabes gatito. -parecía que me iba a quedar con ese sobrenombre que me daba, me miró con risa en la mirada y se relamió los labios.

    -¡Álvaro, mi vida. -subí las caderas y entendió lo que quería. Me sujeto la bolsa de los huevos con una mano estirándola y dejándome la verga enhiesta, erguida con la cabeza pelada y le la metió en la boca haciendo sentir el fondo de la garganta donde llegaba mi verga.

    -¡Ahh! Álvaro. -subí el culo queriendo entrar más pero sus labios tocaban los vellos de mi pubis, me la comenzó a mamar, a moverla dentro de su boca a meterla y sacarla de una forma magistral, parecía que hubiera mamado mucha verga, la mía la manejaba con la lengua de una forma enloquecedora y que me hacía jadear.

    Luego pasó a jugar con mis testículos, podía tragarse los dos y me los oprimía con la lengua contra el paladar haciéndome soltar gemidos de placer.

    -Por favor Álvaro, no más. Darme la verga en el culo, dámela, clávamela en el vientre Álvaro, mi amor, quiero sentirla como se mueve y que me vuelva loco.

    Dejó de chuparme los huevos y se reía muy suave mientras se tumbaba a mi lado, me sujetó tirando de mi brazo y me colocó sobre él, sentado en su abdomen. Nos abrazamos y volvimos a besarnos la cara y los labios.

    -¿Quieres metérmela tu? -me susurraba las palabras en la oreja y me separé sorprendido.

    -¿Qué dices? -se reía y me abrazaba no dejándome que me separara de él.

    -Deseas meterla en mi culito, tu polla, ésta. -metió la mano entre nuestros cuerpos y agarró mi verga.

    -Yo pensaba que tu, que tu… -seguía riendo en mi oido y me lo besaba.

    -No me conoces gatito, ya te decía entonces que yo también deseaba tu verga, es preciosa, más bonita que como la que veía en las fotos, ¿puedes hacerlo mi amor? ¿quieres cogerme? -quería hacérselo, follármelo en aquel momento, tener ya mi polla dentro de él.

    -Sí que quiero Álvaro. -parecía que sabía mi respuesta y me bajó de encima de él colocándose de rodillas sacando el culo, ya sabía cual era mi labor y le abría las nalgas, su culito era precioso, sonrosado y con un círculo más moreno con pelitos alrededor del ano.

    Le separé las nalgas duras y con un ligero vello, metí mi cara buscando con la lengua su agujero, el olor era increíble, olía como el cuerpo de un bebe y aplique la lengua queriendo penetrarle.

    -¡Ohh! ¡Ohh! ¡Ohh!, más lento mi amor, tu lengua está muy rica pero no quiero correrme aún. -le lamí el perineo y toda la raja del culo, tenía algún poco vello que le hacía parecer un machito perfecto, pero el sabor de su culo me había encantado y pronto volvía a el, a lamerlo y querer penetrarlo.

    -Méteme los dedos gatito, dilátame porque quiero que tu verga me rompa. -le empecé a lamer más intensamente y me mojé el dedo índice, a la vez que lamía se lo iba introduciendo.

    -¡Ayy! si mi amor, lo haces muy bien, me das un gustito muy rico mi vida. -después le fueron dos dedos que entraron con facilidad, su ano era muy dúctil y me dejaba entrar sin resistencia excesiva.

    -Espera que me cambie, déjame hacer a mi vidita. -me tumbó mirando hacía arriba y se inclino para volver a chuparme la polla, poniéndomela dura com una roca y mojándola de saliva.

    Se sentó sobre mi vientre y apretó las piernas a mis costados, adiviné lo que deseaba hacer, se tumbó apoyándose en mi pecho y me miró a los ojos.

    -Es la primera vez que lo hago, tu verga va a ser la que me desvirgue mi amor. -me besó con amor infinito los labios y se enderezó para cogerme la polla, se levantó sobre sus rodillas para embocarla en su culo, lo sentía muy caliente haciendo presión mientras se sentaba mordiéndose el labio inferior.

    -Te vas a hacer daño. -pareció no escucharme y le miraba preocupado esperando ver su reacción, aflojó la presión de las manos sobre mi pecho y le escuché el gemido que dio cuando el esfínter se abrió para que mi verga entrara.

    Le veía cerrando los ojos con fuerza y apretando entre sus dientes el labio, yo quería que gozara, no que estuviera sufriendo, pero Álvaro era un tipo valiente cuando tomaba una decisión y lentamente se dejaba resbalar por mi polla hasta metérsela toda.

    Estuvo unos segundos muy quieto, como muerto, y entonces abrió los ojos y me sonrío.

    -Esto es muy distinto a mis dedos Ángel, creo que se me va a romper el culo. -me hacía sonreír.

    -Mi polla no es tan grande.

    -¡Waaw! es suficiente. -mientras tanto se iba moviendo y acomodando mi verga a su ano, le veía sus movimientos, cuando se sentía más a gusto o le dolía.

    -Me gusta la sensación, es mejor que mis dedos o cualquier otra cosa Ángel, sabe rico, me escuece pero ¡waaa!, se siente bien. -empezó a subir y bajar muy lentamente probando, a veces cerraba los ojos y se mordía el labio como cuando se desvirgó, pero ahora era del gusto que sentía con mi polla dentro de él.

    Subía hasta la punta de la verga para bajar de nuevo hasta sentarse sobre mis huevos, así estuvo un rato haciendo pruebas que cada vez le daba más gusto y emití pequeños quejidos, él llevaba la iniciativa y le dejaba que disfruta como quisiera de su primera vez.

    También yo lo pasaba bien acariciándole el pecho, los costados y pasando los dedos por el glande de su verga que ahora tiraba jugos a montones y me los llevaba a la boca.

    -Es rico Ángel, me gusta, definitivamente me encanta tu polla gatito. -se bajó para besarme y al hacerlo mi verga salió quedando solamente el glande dentro del ano.

    Me beso la boca muchas veces y empezó a apretar el ano alrededor de mi polla.

    -Vamos a cambiar quiero que me folles tu, que lleve la iniciativa.

    -Estoy para darte gusto mi amor, es tu primera vez y me has regalado tu virginidad, te quiero Álvaro. -le coloqué boca arriba para verle sus gestos y puse sus piernas en mis hombros. Toque su lindo culito que ahora se abría goloso cuando le posaba los dedos queriendo atraparlos.

    Se la metí estudiándole, pero solo me miraba sorprendido, esperando quizá un dolor que no sentía y entonces supe que estaba preparado para recibir mi follada y gozarla, comencé a entrar en su culo cada vez más rápido.

    -¡Ummmmmm! ¡Ayyy! ¡Ummmmmm! ¡Ayyy! , rico, sabe rico Ángel. Más, quiero más mi vida. Bufff, que verga más rica mi amor.

    Después de unos minutos sentía que la leche me venía y empecé a masturbarle con una mano. Álvaro cerraba los ojos y se dejaba hacer, disfrutando como un loco de la primera vez que era penetrado y sentía un pene en su vientre.

    Noté cuando se contrajo atrapándome la verga y empezando a eyacular en mi mano, yo no podía aguantar más, no sabía si deseaba que le dejara la leche dentro, pero ni le pregunté, estallé como un rayó y convulsionaba llenándole el culo con mi semen.

    Quedé tendido sobre él recuperándome y Álvaro me acariciaba la espalda besándome el hombro, pasó las piernas por mi cintura y se abrazó con ellas a mi cuerpo.

    -¿Ángel? -hablaba bajito besándome el hombro.

    -Gracias, Ángel.

    -¡Ohh! Álvaro, mi Álvaro

    Seguirá…

  • Era suficiente sentir su dura verga

    Era suficiente sentir su dura verga

    Hola, me llamo Carmen, vivo en una ciudad del norte de España, soltera y tengo 29 años.

    Hace casi un año al volver a casa después del trabajo, siempre atravieso una plaza que tiene unas fuentes muy bonitas. Aquel día vi algo muy peculiar, tanto que me llamó poderosamente la atención.

    Era un hombre de unos 45 años vestido con una larga túnica blanca, solamente se apreciaban sus pies que calzaban unas chanclas de playa. Lo primero que pensé era que llevaba puesto un pijama largo y lo de las chanclas me chocó bastante ya que en mi ciudad no hay playa.

    Aquella túnica larga le cubría desde el cuello hasta los tobillos. Aquel hombre era moreno, con una barba corta, no muy alto y de complexión fuerte.

    Evidentemente era moro pero su vestimenta era tan peculiar que de tanto mirarle se dio cuenta y también me miró fijamente a los ojos. Tenía una mirada profunda. Yo me puse nerviosa y cuando pasé a su lado, no sé porque pero noté una palpitación como nunca la había sentido.

    Seguí mi camino y cuando miraba hacia atrás, el moro también me seguía. Cuando estaba cerca de casa, me detuve delante de un escaparate. Por el reflejo del cristal vi que el moro también se detuvo. Él se dio cuenta que le estaba mirando y con la mano me hizo el gesto de que siguiera caminando.

    No tuve duda de que me estaba siguiendo lo cual sinceramente me agradó y al caminar mis piernas temblaban, aquel hombre produjo en mí una reacción que estremecía todo mi cuerpo. Total, decidí ir a casa. En el portal al abrir la puerta le miré y le hice el gesto con la cabeza de entrar. Él entró y subimos por las escaleras ya que vivo en un primero. Esperaba que me manoseara el culo pero no lo hizo. Al abrir la puerta de casa le hice un gesto con la mano para invitarle a pasar.

    Vivo en un apartamento, que tiene un pequeño comedor unido a la cocina. A la entrada está la habitación y el baño.

    Cuando el moro entró, cerré la puerta y al echar una ligera mirada al apartamento, con un gesto de mano me indicó que entrase a la habitación y entró detrás de mí. Con otro gesto de la mano me indicó que me quitase la camiseta. Yo como una autómata le obedecí. Luego me hizo otro gesto para que me quitase el sujetador. Él me observaba pero no gesticulaba palabra, sólo movía la mano para comunicarse conmigo.

    Mis pezones estaban tan duros que hasta yo lo notaba. Luego me indicó que me quitase el pantalón y las bragas.

    Quedé totalmente desnuda delante de aquel extraño hombre. Su mirada escudriñó cada centímetro de mi cuerpo. Con la mano me indicó que me diera la vuelta. Mi espalda y nalgas estaban a su merced. He de decir que tengo un cuerpo precioso, hago gimnasia y me mantengo estupenda.

    Después de unos interminables segundos el moro dio una palmada, al escucharla me giré y me hizo el ademán de que me tumbase en la cama. Yo obedecí su orden sin rechistar. Me tumbe sobre la cama boca arriba, entonces me hizo una seña de que cerrase los ojos.

    Cuando los cerré, me sentí totalmente a su merced. Aquello me produjo una excitación tal, que solamente por sentirme observada mi vagina empezó a lubricar como un manantial y de mis fluidos emanaba un olor muy particular.

    Estaba en pleno éxtasis. Aquel misterioso hombre tardó un par de minutos y entonces sentí moverse la cama. Sentí como se situaba entre mis piernas. Yo las abrí para recibirle. Cuando estaba entre mis piernas, se fue acercando a mi empapado y oliente coño. Noté que debajo de esa túnica llevaba como otro pantalón ya que mis piernas en ningún momento sintieron contacto con su carne, solo el tacto de una suave tela. Después noté que posó su túnica sobre mi vientre acomodando la polla a la entrada de mi coño.

    Entonces comenzó a meter la verga dentro, con suavidad pero sin parar. Mi cuerpo comenzó a estremecerse, aquella verga estaba dura como el acero, era gruesa pero no me hacía daño y lo suficientemente larga como para sentirla entrar hasta situarse en el fondo de mis entrañas.

    Su túnica cubría todo mi cuerpo, a pesar de su corpulencia, el peso de su cuerpo era placentero.

    Yo seguía con los ojos cerrados y todas las sensaciones se multiplicaban por mil. El extraño hombre tenía toda la tranca dentro. Comenzó a hacer unos mínimos movimientos de meter y sacar pero siempre manteniendo toda esa dura verga hasta el fondo.

    Acostumbrada a que los chicos siempre me follan con un mete y saca frenético, el moro, con esa suavidad consiguió lo impensable, tuve un orgasmo tal que mi coño palpitó como nunca antes.

    El moro, tampoco me besó, simplemente sentí su respiración al lado de la oreja. Era una respiración profunda, de alguien con voz fuerte.

    En ningún momento sentí sus manos, me era suficiente sentir su dura verga dentro con esos ligeros movimientos, acompañados de unos suaves pero imponentes gemidos en mi oreja. Este sencillo contacto físico fue bastante para sentirme seducida, hechizada, sometida y tremendamente excitada.

    No supe cuantos minutos pasaron, estaba en éxtasis. Volví en mí cuando sentí que aquella dura verga paro sus suaves movimientos, entonces mi hombre misterioso comenzó a gemir con más potencia y en ese momento sentí sus contracciones, sentí perfectamente los chorros de semen que expulsaba en mis entrañas. Más que contracciones, su dura verga latía dentro de mí a la par que su semen aporreaba mi útero.

    Ni qué decir que en ese mar de sensaciones volví a tener un orgasmo, tan fuerte que mi cuerpo también latía acompañando cada una de las pulsaciones de esa vigorosa verga.

    Después de correrse y derramar toda su leche en mi interior, aun con la verga dura, la sacó suavemente, se puso de pie (yo pude abrir un poco los ojos) y, aunque él estaba de lado vi que llevaba como un pantalón atado con una cuerda debajo de aquella túnica. Se limpió la verga con mi camiseta, ató aquel pantalón, la túnica volvió a cubrirle el cuerpo y sin mirarme siquiera, marchó de casa.

    Escuché la puerta del portal cerrarse. Pasados unos largos segundos y sin pensarlo me vestí rápidamente para seguirle. No supe por qué lo hacía pero era más fuerte que mi voluntad. Cuando salí a la calle, no le vi, le busqué por todos lados, por todas las calles pero aquel misterioso hombre había desaparecido. Cuando estaba buscándole, noté que el semen salía de mi coño. Traspasó las bragas y comenzó a notarse en mis pantalones, tanto que parecía que me estaba meando, lo cual no me importó, solamente quería saber dónde se había metido el moro.

    Volví a casa desconsolada, a pesar de que fue un fugaz momento, aquel hombre me dejó un sello de sumisión imborrable. Nunca más le volví a ver. Solo conservo las bragas impregnadas de su semen como si fueran una reliquia.

    En el siguiente relato os contaré mi aventura con un turco que conocí por internet y que me invitó a conocer su país. Solo os puedo adelantar que durante los 6 días de estancia en Estambul lo único que conocí fue su casa y el dormitorio.

  • Nuestra amiga argentina y el pendejo (07)

    Nuestra amiga argentina y el pendejo (07)

    Esto, la verdad que no lo iba a contar, pero que se yo, ahora me dieron ganas de hacerlo, es una boludez, y cortita.

    Me paso anoche. No sé porque, pero hay veces que me pasa, que, de la nada, o viendo videos me empiezo a calentar, y me dan ganas de portarme bien trola, pero no con mi novio, si no, hacer bien de putita, y esas sensaciones me van apareciendo así de la nada.

    La mayoría de las veces, me quedo con las ganas, y no hago nada, porque no me gusta mucho llamar y regalarme así de fácil, lo hice, pero pocas veces, me gusta más que me llamen y entregarme, ¿me explico?

    Pero ayer, no sé, fue más fuerte que yo, y aparte quería que fuera algo rápido (no toda la noche), porque hoy me levantaba temprano, era hacer algo, solo para sacarme esa adrenalina trolistica que me agarra.

    Entonces se me ocurrió llamar a mi vecino (para los que no saben, mi vecino, es un pendejo re lindo, rubiecito, tiene 18 años, y ya me cogió y hasta me enfiesto con sus amiguitos).

    Sabía que llamándolo, quedaba muy regalada, pero ¡no me importo! Quería que me hicieran sentir cosas, que me hicieran ¡acabar!, le mando un ws, y me dice que estaba con 2 amigos estudiando en la casa, que estaban solos porque sus viejos estaban en el campo, seguimos hablando un rato y me dice si no quería ir después de cenar a tomar algo…

    Me quede, no sabía bien que decirle, era más que obvio que me iban a querer coger, ¡PERO TRES!, no era tanto lo que quería, pero, estaba caliente.

    Hice algo que nunca había hecho, me desnude en mi cuarto, me empecé a tocar, no llegue a acabar, pero quede re caliente, lo suficiente para decirle SI SI SI, después voy para allá.

    La verdad que me vestí re trola (ya se a lo mejor a ustedes la ropa no les interesa, pero a mi si), me puse una mini, muy cortita negra, con una blusa (sin corpiño), y unas botitas y arriba un saquito de lana, muy liviano que me quedaba por encima de las rodillas (tampoco podía salir en bolas de casa).

    Camine esas dos cuadras, nerviosa, con adrenalina, sin pensar en nada, y así sin pensar en nada toco el timbre, me abre, estaba solo con un amigo, el otro se tuvo que ir, entro, me saco el saquito de lana y PUFFF, la cara de los pendejos, se querían morir, me di cuenta en su mirada (y la pollerita apenas me tapaba la cola, ¿me explico?)

    Mi vecinito, me dice: “sos una Hija De Puta, no podes venir así”, “¿por qué? bebé”, le digo, y de una, así sin anestesia, me dice: “te voy a matar” y me parte la boca de un beso, su amigo miraba, yo deje que me besara mientras le comía la boca y le acariciaba toda la cabeza, ¿me explico?

    Así terminamos tirados en el sofá, la pollerita ya era un cinturón, paso una de mis piernas por sobre la de él, y nos seguíamos besando y él ya me había tocado, acariciado todas las piernas, la entrepierna (que es muy sensible para mi) mientras empiezo a sentir por la espalda las manos de su amigo que de a poco iban a mi pancita y a desabrocharme la blusa y las empecé a sentir en mis tetas.

    Y su amigo me saco la blusa, ya me estaban dejando ¡en bolas!! Su amigo me amasaba las tetas, mi vecino ya tenía su mano en mi conchita ¡toda mojada!

    MI vecino dice: “¡acá no!”, me agarra de las manos y me lleva arriba al cuarto de sus viejos, que tienen esas camas ¡re grandes!

    Con mi vecino, nos acostamos en la cama, matándonos, mientras su amigo se dedicaba a sacarme la pollerita y la bombachita, ¡ya estaba en bolas! Y entre los dos no paraban de acariciarme, yo entregada a sus caricias, sus besos, ellos también ya estaban ¡en bolas! No sé cómo explicarlo, pero yo acostada y solo sintiendo como me daban placer, acariciándome por todos lados, dándome besos en las tetas, en la boca, en la panza, en las piernas, hasta que los besos en las piernas fueron subiendo hasta mi conchita, y mi vecino me empezó a chupar la conchita, con mucha dulzura, me la mordía pero despacito, y eso me ponía ¡re loca!

    Su amigo, acerca su pija a mi boca, yo solita la a garre y se la empecé a chupar, despacito, aunque no tarde mucho en tenerla toda adentro de la boca, y es cuando siento que mi vecino me empieza a coger, ya estaba re lubricada, me la puso de una y me empezó a bombear, me acuerdo que le decía: “ayyy, no, no. seguí, cógeme, cógeme toda, siii así” mientras hablaba seguía con esa pija que entraba y salía ¡de mi boca!, que placer, había logrado lo que quería QUE ME HICIERAN SENTIR BIEN PUTA, y así seguimos, hasta que me hicieron estallar en mi primer orgasmo, que con la calentura que tenía fue terrible (yo generalmente acabo más fuerte después del segundo), pero esta vez no fue así, acabé ¡como una perra!

    El amigo de mi vecino se acuesta en la cama, me lleva como para que me ponga arriba de él, obvio, no puse resistencia, y me subí a él (obvio poniéndose un forro) y me empecé a clavar su pija, yo de cuclillas saltando en su pija, y mi vecino como podía me ponía la de él en la boca, yo hacía lo imposible para chupársela mientras saltaba sobre esa pija, pero es casi imposible, pero el solo hecho de saber que tenía dos pijas para mí, me calentaba ¡mucho!

    Seguimos así hasta que terminé acabando de nuevo y el amigo de mi vecino ¡también! Yo ya había llegado a ese punto en el que estaba entregada, y cuando digo entregada quiero decir que ya no me importa cuántos ni como me cojan, solo quiero que me ¡cojan!

    Mi vecino, me hace poner en cuatro, y me empieza a coger ¡de nuevo! Y obvio mis gemidos, mis gritos decían ¡que si!, y otra vez me acuerdo que me decía: “¿te gusta en cuatro?” y yo le decía que si, que me gustaba que me cogiera, “cógeme, ¡cógeme toda!”

    Yo estaba tan caliente que termine acabando ¡otra vez! Y mi vecino ¡también!

    Nos quedamos en la cama, yo en el medio de los dos, casi no hablábamos, solo nos tocábamos, me tocaban entre los dos, más que nada eran caricias suaves sobre mi cuerpo, cosa que me gusta mucho que me hagan.

    Claro son pendejos, al ratito con cada una de mis manos, les empecé a acariciar las pijas y se empezaron a poner duritas ¡de nuevo!, hasta que empecé a pajearlos a los dos juntos ¡a la vez!

    Me agarraron de la mano, me sacan de la cama y no hacía falta que me dijeran lo que querían, me pongo en el piso de rodillas a chupar las dos pijas un poco cada una, hasta que me terminan acabando casi los dos al mismo tiempo en la cara y en la boca, y así toda encastrada, se las seguí chupando hasta dejárselas ¡bien limpitas!

    Voy al baño a lavarme, limpiarme, no habría pasado más de una hora y media, pero ya era suficiente, había conseguido lo que quería, voy al cuarto y les digo que me tenía que ir, que hoy me levantaba temprano, me dicen si no me quería quedar más tiempo (¡me querían seguir cogiendo los pendejos!), les digo que no, me vestí y me fui.

    Realmente fui ¡una puta!, pero es lo que quería ser, tenía ganas de hacer eso.

    *******

    Nota del autor: He llegado al final, ya no tengo nada en la recámara. Sé que lo he dejado todo medio inconcluso, pero la musa se ha ido y dudo que vuelva. Espero que os hayan gustado las aventuras de nuestra amiga argentina, tan promiscua, que solo le ha faltado estar con un animalito jajaja. Ya sabéis, guapa, pero con pocas tetas y cheta, muy cheta, pero dispuesta a tener sexo con cualquiera (negros incluidos jajaja).

  • Mi novio y yo con el chalan

    Mi novio y yo con el chalan

    Bueno como ya lo había comentado en el relato anterior a mi pareja y a mi nos gusta hacer tríos, les contaré como nos cogió un chavo que es chalan (ayudante de albañil).

    Para comenzar les cuento como somos nosotros Yo soy un chavo de 28 años, moreno, de complexión un poco robusta sin llegar a ser obeso, velludo, el de estatura promedio, delgado, algo lampiño, blanco, con vello solamente en pubis y en axilas (cosa que me encanta, las axilas peludas).

    Él vive solo y un domingo en el que él tenía resaca por una borrachera que se puso un día antes, me llamo por la mañana diciéndome que andaba caliente y que en la casa de junto, que estaba sola, había un chavo trabajando con un albañil y que le excitaba demasiado, yo me dirijo a su casa con el fin de buscar en alguna aplicación de ligue alguna persona con la que coger, sin imaginar que nos íbamos a enrollar con el chalan al que llamaremos Manuel.

    Llegue a su casa y lo primero que vi fue al albañil con su chalan Manuel, Manuel era un tipo como de 22 años aproximadamente, moreno, no era atractivo de la cara sinceramente pero tenía un cuerpo de campeonato, traía puesto una pantalón lleno de mezcla de cemento, unos tenis viejos y una playera blanca sin mangas, se le veían unos brazos flacos pero marcados por el trabajo que realizaba y cuando llegue estaba pasando unos ladrillos al techo y pude ver sus axilas peludas y negras. Así quedo entre a casa de mi novio y comenzamos a buscar por la aplicación sin éxito alguno, nadie quería ir o no podría o ponían pretextos vanos, el caso es que se dieron las 5 de la tarde y salimos a fumarnos un cigarro y ya solo estaba Manuel recogiendo el material que habían utilizado durante el día, lo saludamos con un buenas tardes, y mi novio me hizo señas para que le sacara platica.

    Yo le pregunte si apoco trabajaba los domingos y me dijo que si, para terminar rápido porque a los dueños les urgía cambiarse a vivir ahí, y le preguntamos que hasta a qué hora trabajaba y nos comentó que a las 4 pero que se les había hecho tarde que el albañil ya se había ido que solo se había quedado el a lavar la herramienta y a guardarla para el siguiente día, no paso de ahí y nos metimos más calientes que antes y le dije a mi novio, bueno si no conseguimos deja te la mamo se la empecé a mamar cuando escuchamos que tocaron la puerta, mi novio como ya estaba desnudo se metió al cuarto y yo fui a abrir, y era Manuel y me dijo que se le había cerrado la puerta de la casa antes de meter el material y como ya se había ido el albañil él no tenía la llave, me dijo que si le podía prestar mi celular para marcarle y pedirle que fuera abrirle, le dije que sí y le llamo como 6 veces y nunca contesto y le dije que si quería la guardara aquí con nosotros y mañana viniera por ella cuando entrara a trabajar, el agradeció el gesto y fue metiendo el material, mientras fui a decirle a mi novio y él estaba en calzones con la verga parada.

    En eso me llama Manuel y me dijo que ya había terminado y me dijo que abusando de mi amabilidad que si le permitía entrar al baño a “tirar el agua” y le dije que si y regrese con mi novio y empezamos a escuchar el chorro de pipi que caía en la taza y nos éxito demasiado, le dije a mi novio que en cuanto saliera Manuel se levantar en calzones a ver que reacción tendría Manuel, mi novio traía unas trusas pegaditas que le marcaban el culo de una manera magistral.

    Cuando Manuel salió del baño subiéndose la bragueta se encontró con mi novio saliendo del cuarto el calzones y solo lo miro de reojo y le pregunte que mañana a qué hora vendría y dijo que a las 8 am. Le dije ‘ah pues va a estar el parta que te abra le tocas fuera’ y Manuel dijo que si gracias pero se le quedaba viendo a mi novio y decidí jugarme el todo por el todo, le dije ‘que onda Manuel no te gustaría que te chupáramos la verga’, el no dijo nada ni si ni no solo se quedó mirando a mi novio y se veía nervioso, eso lo tome como un si y le hice señas a mi novio para que se acercara a Manuel mi novio se hincó frente a Manuel y empezó a desabrocharle el pantalón Manuel se quedó inmóvil le bajo el pantalón y traía un bóxer blanco que mostraba una mancha húmeda y mi novio se pegó al bóxer y empezó a morderle la verga sobre de él, Manuel soltó un gemido y se dejó hacer en eso mi novio bajo su bóxer y se encontraba con una verga completamente dormida con mucho vello alrededor, y comenzó a metérselo a la boca, la verdad no hay cosa que me prenda más que ver a mi novio mamando una verga o un culo es algo sin igual, el continuo mamándosela por un rato, tardo un poco en que empecerá a ponérsele dura hasta que lo consiguió, una verga dura de aproximadamente 18 cm, con muchas venas y una cabeza deliciosa, mientras mi novio siguió mamando la verga de Manuel.

    Yo me acerque y le quite la playera cuando alzo sus brazos pude notar un olor a sudor de macho riquísimo y no aguante las ganas y me pegue a sus axilas a olerlas lo más que podía, el olor era embriagante y me éxito tanto que empecé a soltar precum, me empecé a quitar la ropa y así quedamos todos desnudos y nos sentamos en el sillón mi novio seguía como poseído mamando la verga de Manuel y yo oliendo sus axilas y besando su pecho que tenía poco vello, en eso Manuel estiro su mano y me empezó a tocar el culo, la verdad generalmente no suelo ser pasivo ya que me duele mucho y no lo disfruto gran cosa, pero me deje hacer, sentía sus manos rasposas sobre mis nalgas y se ponía saliva a intentaba meterme un dedo.

    En eso se para Manuel y me pone en cuatro en el sillón y comienza a besarme las nalgas midiéndolas y nalgueándome y sin más ni más me puso su verga en la trata de mi ano y comenzó a meterla, la vergas es que al principio me dolió un poco pero me aguante y comencé a gemir el comenzó despacio y poco a poco fue aumentando el ritmo y solo me daba nalgadas, mi novio por su parte estaba a un lado de nosotros masturbándose y diciendo que rico, ya que su fantasía siempre es ver que alguien me la mete, por lo mismo que no me gusta, en eso Manuel se quitó y se sentó en el sillón, y me dijo que me subiera pero le dije a mi novio que se subiera el puesto que él era mejor pasivo, en eso mi novio se subió y comenzó a cargarlo con maestría absoluta, yo me puse a un lado de ellos, y paso algo que no me esperaba me acerque a Manuel y el giro su cara y lo bese y el correspondió mi beso sacando su lengua para que yo se la chupara, en eso nos dice ya los voy a echar y comenzó a venirse en el culo de mi novio e inmediatamente mi novio se vino en el abdomen de Manuel, yo me masturbe viendo esa escena que me provocaba un morbo fenomenal. Manuel solo se paró y agarro su ropa, y se vistió y se fue sin decir alguna palabra.

    Yo y mi novio quedamos encantados con esta aventura y pensamos que a la mañana siguiente que viniera Manuel mi novio podría mínimo mamársela pero no fue así cuando fue Manuel por sus cosas le dijo a mi novio que no fuera a decir nada o le partía su madre, después de eso mi novio no volvió a cruzar mirada con él.