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  • Mi hermano mayor, mi puta

    Mi hermano mayor, mi puta

    En ese entonces, tenía 18 años, y mi hermano 19.

    Estábamos solos en casa, nuestros padres estaban fuera de casa porque habían ido a visitar a una tía enferma, y eso dio pie a una historia realmente excitante.

    Estaba en mi habitación, iba a escuchar música, y como siempre hago, iba a buscar mis audífonos, pero no tenía ni idea de dónde estaban, así que fui a buscar a la sala, comedor, cocina, e incluso baño, pero no sabía dónde estaban.

    Luego recordé que se los había prestado a mi hermano, así que fui a su habitación.

    Noté que la puerta estaba entre-abierta, así que la abrí, y no hizo ruido, que dio con ver a mi hermano de espaldas, viendo hacia la computadora, haciendo una video llamada y masturbándose, mientras otro hombre lo hacía del otro lado de la video llamada. Mi hermano no se había enterado de mi existencia.

    Así que me quedé ahí, en el marco de la puerta, esperando a que la video llamada terminara para decir unas palabras a mi hermano. Durante la espera, me excité, de ver el miembro de mi hermano y el de otra persona siendo masturbados pasionalmente.

    Pasados unos minutos, la video llamada concluyó, y mi hermano metió su pene en su ropa interior, subió el cierre de su cremallera, abotonó sus pantalones y volteó finalmente.

    Al verme en el marco de la puerta, se asustó.

    – ¿Cuánto llevas ahí? – Preguntó con una expresión de preocupación en su rostro.

    – Suficiente. – Respondí.

    – Suficiente para… – dijo.

    – Para ver que te masturbabas haciendo una video llamada con un hombre. – contesté fríamente.

    – ¡Mierda! – exclamó en voz baja – Por favor, Luis, dime que no le dirás a nuestros papás. –

    – Solo una pregunta, ¿quién era el tipo de la video llamada? – inquirí con curiosidad.

    – Nadie, solo un desconocido. Lo encontré en un foro. – confesó Cristian.

    – Bueno, lo tengo que decir a mis papás.

    – ¡No! ¡Por favor, Luis! Haré lo que quieras, te lo juro. – rogó con frustración en su cara por haber sido descubierto.

    – Bueno, lo pensaré. – cedí.

    – Gracias, haré lo que pidas. – respondió.

    Entonces asentí con la cabeza y fui a mi habitación.

    Todo eso me había puesto caliente, así que me senté detrás de mi escritorio, encendí mi computadora y me puse a ver porno gay.

    Mi escritorio estaba orientado hacia la puerta, así que vi entrar a Cristian.

    – ¡Oh! ¡Perdón! ¡No sabía que… estabas! – exclamó, pero no se volteó, ni cubrió la cara, ni tapó su vista, así que yo me cubrí mi polla con las manos. – No te cubras, ¿qué te parece si lo hacemos juntos? – ofreció.

    – Ah… ah… s-sí. – acepté y me paré para ir a la cama.

    Me recosté en mi cama, poniendo la computadora con porno hetero, que alcancé a poner rápidamente, y mi hermano se colocó al lado mío.

    Yo seguí masturbándome, y me quité la camisa, mientras mi hermano se desnudaba totalmente.

    – Luis, tu cuerpo está muy desarrollado. – comentó viendo mi cuerpo, fijándose más en mi pene.

    – ¿Comparamos? – Propuse.

    – Claro. – accedió y colocó su verga al lado de la mía, poniéndose encima de mí, aunque solo dejando nuestros penes tocarse.

    Cabe decir que él era un poco más alto que yo, y un poco más fibrado que yo.

    Tomó nuestras pollas y las colocó desde el mismo punto, dejando ver que la mía era un centímetro más grande y algo más gruesa.

    – Wow, la mía mide 16 cm, Luis. -agregó.

    – Sí. – acepté y me di cuenta de lo sensual que se veía su cuerpo en ese momento, y analicé cada centímetro de él. – Ahora, ¿qué quieres que haga por ti? – dijo volteándose para ir a su lado de la cama, dejando ver sus redondas y musculosas nalgas.

    Apenas se sentó, yo tomé su cabeza con una mano y la llevé a mi pene, por suerte abrió su boca y mi pene entro en ella fácilmente, pero tocando un poco sus dientes.

    Él respondió con sorpresa, intentando liberarse.

    – Quiero que hagas esto. – contesté, a lo que él cedió y empezó a chupar y succionar mi miembro con mucha más pasión.

    Yo tomé su cabeza y literalmente le empecé a follar la boca, haciendo un mete-saca impresionante, pero que le gustó porque empezó a gemir.

    – Quiero ese hermoso culo que tienes, Cristian. – dije, y él sacó mi polla de su boca.

    – Y yo quiero tu pollón en mi culito. – dijo y puse mis dedos en su boca, que él ensalivó con pasión.

    Yo empecé a dilatar su entrada anal mientras él chupaba mi verga, al tiempo que Cristian empinaba su culo para que lo dilatara con más fuerza.

    – Ah, ya métemela. – rogó, mientras yo lo tomaba por su cadera, y metía mi polla en su culo rápidamente, a lo que él gritó de dolor y de placer. -Uh, hm, aguanta, hermanito. –

    Dijo a lo que yo empecé a moverme lentamente, acelerando poco a poco, a lo que Cristian jadeó de dolor. Tomé su cabeza por su cabello.

    – Cristian, déjame dejarte algo en claro, eres mi putita personal desde ahora. – le dije.

    – Con gusto. – contestó él empinando más su culo.

    Comencé a metérsela más fuerte aun, a lo que él gimió, casi gritando.

    Ya se oía como mis testículos chocaban con sus nalgas, y junto con el sonido de sus gemidos, era la sinfonía perfecta para venirse.

    Saqué mi verga del culo de Cristián, y me corrí en su cara, él sacó su lengua, dejando caer mis 4 chorros de semen en su cara y boca, que él tragó con maestría, para luego subir a besarme.

    – Luis, te amo. – dijo.

    – Te amo, hermano. – contesté.

  • Abusada por mi compañero de universidad

    Abusada por mi compañero de universidad

    Me llamo Guadalupe, me dicen Lupita, tengo 22 años y estudio el último semestre de la Licenciatura en medicina en la UNAM, mido 1.59, soy bajita con una cintura muy pronunciada, delgada, con un culo que siempre me ha encantado y del que he gozado entregar a más de uno, tetas pequeñas pero muy firmes, mi cuerpo me encanta y en la Universidad no pasa desapercibido.

    Un día, justo antes de la semana de exámenes, el maestro de traumatología, nos encargó un análisis a un caso práctico, mismo que debía hacerse en parejas, yo elegí un chico de nombre Ernesto, era «mi mejor amigo», pero solo cuando quería salir y no tenía dinero, o bien, cuando teníamos tarea, pues el siempre hacía todo y jamás me lo reprochaba. Era obvio, estaba enamorado de mí, yo le daba señales de que podía estar conmigo, pero no tenía intenciones de que eso pasara y menos porque yo tenía novio y además me estaba cogiendo a un compañero de clase de nombre Roberto.

    Al paso del tiempo, la fecha para entregar el trabajo se acercaba y no habíamos avanzado en nada, el trabajo consistía en una explicación en video, de mínimo 20 minutos, donde debíamos desarrollar el caso práctico del paciente, en este supuesto, un accidente vial con un traumatismo toráxico. Ernesto me sorprendió al señalarme que ya tenía toda la información (no esperaba menos de mi esclavo personal), que solo debíamos hacer el video y tendríamos resuelto el trabajo. Ambos acordamos en que lo filmaríamos en mi casa, así que ese día al salir de la escuela, nos dirigimos en su carro hacía mi casa para ahí poder elaborar el trabajo. 

    Algo estaba raro ese día en su comportamiento, siempre me hacía pequeñas insinuaciones que yo eventualmente correspondía, sin embargo, las insinuaciones ese día eran muy notorias y además fuertes, pues me llego a señalar que con el pantalón de mezclilla que traía puesto «se me veía un culote», yo solo le dirigí una mirada de desagrado, pero no dije nada, pues necesitaba acreditar esa materia para poder titularme. Al llegar a mi casa, en la puerta estaba mi mamá y mi hermana Sofía, nos dijeron que iban a comprar la despensa y que regresaban en un par de horas, justo en ese momento, me volví hacia Ernesto y algo en su mirada me desagradó, no supe que era, pero su plan estaba saliendo perfecto.

    Ya en mi casa, saque la cámara de mi habitación, habíamos acordado que grabaríamos en la sala, pero cuando llegue con el equipo de filmación Ernesto no estaba, pero de pronto sentí una fuerte nalgada justo en la parte derecha de mi culo, me dolió, me volví con todas las ganas del mundo de matar a mi «amigo», le di una cachetada, no esperaba lo que se vino después. Ernesto me la devolvió.

    – ¿Quién te crees, pinche puta? – Me dijo Ernesto mientras me sacudía por los brazos.

    Yo no sabía qué hacer, me tenía inmovilizada, Ernesto no tenía un cuerpo atlético, más bien, parecía que no tenía músculos y era solo huesos, nada, mas equivocada, me levantó y me azotó en el sillón de la sala. Intenté levantarme cuando volvió a darme una cachetada, esta vez fue más fuerte y comencé a llorar y a gritar por ayuda, aunque en el fondo, yo sabía que no había nadie en casa y no lo habría por algunas horas.

    – Lupita, Lupita, Lupita. Vas a gritar pero por otra cosa. Espetó Ernesto.

    Yo le dije cuántas groserías me sabía y él me beso, lo aparte y me dio un golpe en el estómago.

    – No quiero lastimarte más, o coperas o te mato pinche puta. Ernesto dijo esto mientras sacaba una navaja de su bolsa del pantalón.

    Me aterrorice. No supe que hacer y él lo noto, volvió a besarme, su lengua bailaba dentro de mi boca, y sus manos comenzaron a jugar con mi cabello. Una bajo por mi espalda lentamente. Algo andaba mal, sentí mi piel al erizarse con sus dedos y rogaba que él no lo hubiese notado, él se separó de mi boca y solo dijo «estas riquísima». Pasó a besar mi cuello, mi zona más erógena, por un momento cerré los ojos fuertemente y aún más los labios para evitar que un gemido se me escapara, me estaba empezando a gustar todo aquello, la situación de saberme suya, que él me estuviese dominando y además me tuviese amenazada hacía estragos en mi cabeza y obviamente en mi cuerpo que cada vez me pertenecía menos a mí y más a él.

    – Erni, por favor, detente, te juro que no le diré a nadie, pero detente. Trate de decirle.

    – Vas a ser mía, Lupita, sabes cuantas veces me he masturbado pensando en ti, en ese culo, en esos labios. Me preguntó.

    De inmediato me hizo una seña que yo sabía lo que significaba. Ernesto quería que me quitara la blusa, solo puse mis manos cruzadas sobre mi pecho. Ernesto se enojó, se enfureció y rompió mi blusa, de pronto solo tenía pedazos de tela colgados y él se abalanzó a mis tetas, mi brasier sufrió la misma suerte que la blusa y también terminó en el suelo, roto. Fue muy brusco con mis pezones, me encantó, siempre me ha gustado que me lo hagan duro y difícil, yo ya estaba muy mojada, así que apreté un poco, como pude le pedí que parara, sin embargo, el metió su mano a mi pantalón y sus dedos rozaron mi puchita sobre mi tanga, sacó sus dedos empapados, solo se rio, ambos sabíamos en ese punto que yo estaba muy excitada.

    – No esperaba menos, que delicia. Dijo Ernesto.

    De pronto se sacó la verga, jamás, jamás creí que la tuviese así. Era muy delgada, pero larguísima, no dijo nada y me la metió en la boca, me gritaba que se la mamara y tomó la navaja, la puso en mi nuca y yo sentí el frio metal, eso hizo que me excitara aún más, comencé a mamar más y más y más, hasta que el decidió que era hora de penetrarme. Yo ya no estaba consciente de lo que hacía. No supe en qué momento mis pantalones estaban abajo y él se acomodaba sobre mí.

    Abrí la boca, como tratando de alcanzar un poco el alma que se me alcanzaba. Ernesto me bombeaba durísimo. Me in saltaba de arriba a abajo y mi vagina estaba mojadísima, yo comencé a gemir porque sentí desde el fondo de mi ser como venía mi orgasmo. Llegaron unos tras otros. Él me puso de perrito y ahí sentí como soltaba toda su leche en mi vagina. Me la sacó y sin que me lo pidiese se lo limpié con una sonrisa en el rostro.

    – Me violaste, le dije con su leche en mis labios.

    -Te encantó me contestó.

    Me trague su leche para responder. Desde ese día soy su puta personal cada vez que quiere usarme.

  • Señor y muchacha (Parte 5)

    Señor y muchacha (Parte 5)

    Fueron de los peores días de su vida para Antonio. Paseaba durante muchas horas y se daba cuenta que prácticamente todo el tiempo su mente estaba en aquella muchacha. Caminaba y recordaba cada minuto que había estado junto a ella. Revivía mentalmente aquella noche en que la había conocido. La sensación indescriptible que se adueñó de él cuando la desnudó por primera vez. Sabía perfectamente que nunca volvería a acariciar un sexo como el de Laura. Miró al cielo y dio gracias por haberle dado ese regalo. Su rostro cambió mostrando rabia, enfado. Maldijo en alto por no tener cuarenta años menos y no poder estar con ella. Cuando llegaba a casa la sentía vacía.

    Laura quedaba con sus amigas y con su novio por las tardes, necesitaba distraerse y no pensar en ese señor. Se sentía triste. Cuando estaba a solas con su novio lo abrazaba y sentía que era muy distinto abrazarlo a él que a Antonio. Amaba a Pedro pero no podía evitar esa sensación de tristeza. Cuando estaban solos en casa hacían el amor y nunca sentía lo mismo que con Antonio. Muchas veces deseaba sentirse de nuevo besada entre las piernas pero no se atrevía a pedírselo.

    Como cada noche Antonio se tumbó en la cama y pensó en la muchacha. Recordó el intenso momento en que subiendo las piernas al sofá, habían quedado expuestos a su mirada el coño y el ano de Laura. Se excitó al recordar como aquel tímido agujero se contraía y dilataba por el placer que su boca le producía, Antonio se bajó el pantalón y comenzó a masturbarse. Alargando el brazo abrió el cajón de la mesilla de noche y metiendo la mano sintió la suavidad de aquella tela. Sin dejar de acariciarse acercó la prenda a su cara y olió con profundidad. El olor íntimo del coño de Laura acarició su nariz y penetró en su cuerpo. Se corrió al instante. Aún con la respiración agitada miró la braguita y se acarició la cara con ella. Desde el día de la despedida de Laura se había tenido que masturbar todas las noches pensando en ella. Sus ojos se humedecieron y no pudo evitar que las lágrimas resbalaran por sus mejillas…

    Laura había terminado de ducharse y sonó el teléfono. Era Pedro que como cada día la llamaba para desearle buenas noches. Hablaron un rato y colgaron. Laura como todas las noches desde aquella triste tarde se quitó las bragas y se tendió en la cama. Separó las piernas y sus manos separaron sus nalgas. Se avergonzó al sentir placer cuando su dedo acarició su ano. Su vagina se mojaba muchísimo al recordar y ella humedecía su dedo con el flujo. Aquellos movimientos circulares sobre su agujerito del culo le producían un inmenso placer. Poco a poco este se relajaba y Laura lo sentía abrirse despacio. El orgasmo la sacudía con intensidad cuando su dedo entraba un poco. Laura se ponía triste al pensar que nunca sería capaz de vivir esas sensaciones con nadie. Ni loca podría pedírselo a su novio.

    Pasaban las semanas y Antonio se desesperaba. Desde hacía unos días una idea rondaba su cabeza pero la vergüenza le impedía dar ese paso. Aquella tarde leyendo el periódico vio aquel anuncio y sin pensarlo dos veces decidió llamar. Le había dicho que llegaría en media hora o así. Estaba nervioso. En sus sesenta y cuatro años de vida jamás había estado con una prostituta. Cuando llegó la observó detenidamente y la cara aniñada de aquella muchacha le recordó a Laura. Vestía de manera muy sensual pero sin llegar a delatar su profesión. Se extrañó que una joven como aquella se dedicara a eso. Apenas se dirigieron la palabra. Una vez en el salón aquella joven comenzó a desnudarse provocativamente delante de Antonio y una vez desnuda lo abrazó. Él muy nervioso le acarició la espalda. La joven buscó su boca pero él sólo deseaba una cosa y se lo pidió.

    -Por favor, siéntate en el sofá -su voz entrecortada delataba su nerviosismo.

    Aquella joven se sentó obedeciéndole y vio como aquel hombre se arrodillaba delante de ella. Aquel señor sujetó con delicadeza su pie y lo subió al sofá. Inmediatamente hizo lo mismo con el otro pie. Con aquella postura sentía que aquel viejo le estaba mirando con atención su coño y su ano. Cerró los ojos al notar como las manos de aquel señor le separaban las nalgas. Pensó que había dado con el típico cliente que deseaba realizarle sexo anal. En silencio rogó que aquel hombre fuera delicado al hacérselo. Antonio observó detenidamente el coño y ano de aquella joven. Tenía un sexo hermoso, delicado, rosado, apenas coronado por un triangulito de vellos rubios. Se fijó en su ano también hermoso y lo acarició con la yema de su dedo índice.

    La muchacha se estremeció al sentir la ternura de aquella caricia en lugar tan íntimo. Muchos hombres la habían realizado sexo anal pero ninguno la había tocado ahí de manera tan tierna. Sorprendida sintió que aquel viejo la estaba excitando. Antonio miraba fijamente aquel agujerito tan delicado y acercó su cara a él. Besó aquel ano delicadamente y se sintió tremendamente extraño. Separó su boca de él y lo volvió a observar. No entendía lo que le pasaba. Llevaba semanas deseando poder volver a vivir eso. Encima el ano de aquella muchacha era tremendamente hermoso, la muchacha mostraba su agrado por lo que le hacía, en cambio él no fue capaz de seguir.

    -Gracias por ser tan dulce -Antonio se levantó y buscó su cartera y sacó un billete de cien euros- toma, no he debido llamarte, lo siento…

    -He hecho algo mal? -le preguntó la joven confundida.

    -No, no te preocupes. Eres adorable. Soy yo que no puedo seguir con esto.

    La muchacha se vistió y antes de irse le dio un beso en la mejilla a Antonio.

    -Gracias por ser así de tierno

    Antonio la miró marchar y se maldijo por no poder olvidar a su Laura.

    En esos momentos al otro lado de la ciudad Laura estaba abrazada a su novio. Tenían la casa para ellos solos. Pedro la besaba y ella se sentía feliz de estar con él pero se sentía muy confundida. Desde que había conocido a Antonio su cuerpo no reaccionaba de la misma manera con Pedro. Era como si fueran dos cuerpos totalmente opuestos. Con Antonio su cuerpo se excitaba mucho, hasta se avergonzaba de pensar como su vagina se mojaba con tan solo pensar en aquel señor. Con su novio necesitaba de muchas caricias y besos para que su sexo reaccionara. Con Antonio alcanzaba orgasmos intensos que llegaban a asustarla por placeres tan desconocidos. Con Pedro sentía placer simplemente…

    Laura recordaba a Antonio y desabrochó la camisa de su chico y apoyó su cara en el pecho desnudo de él. Deseó que su novio tuviera un pecho lleno de vellos como Antonio. Besó aquel pecho y descendió con su boca lentamente. Llevaba semanas deseando volver a hacer una cosa y ahora solo podría hacerlo con su novio. Desabrochó el pantalón y lo bajó. Pedro estaba excitado. Con su novio nunca había hecho aquello pero necesitaba hacerlo. Bajó su slip y vio el pene de su chico. Estaba erecto. Recordó el sexo de Antonio, su boca deseaba volver a sentirse penetrada por él pero sabía que aquello no podía ser. Antonio la había apartado de su vida. Tenía que ser el sexo de Pedro el que suplantara el de Antonio. Su boca besó el excitado miembro y Pedro gimió. La miró sorprendido. Su novia nunca le había besado la polla. Los labios de su chica rodearon el glande y comenzó a chupársela…

    Laura enseguida retiró su boca del sexo de su novio. Lo rodeó con su mano y comenzó a masturbarlo. Mientras lo hacía no pudo evitar pensar que era distinto chuparle el sexo a Antonio. Sorprendida se dio cuenta que aun siendo mucho más feo el sexo de aquel señor, le gustaba mucho más su sabor y le producía sensaciones mucho más intensas, sentirlo frotar su lengua. Mientras lo masturbaba ella separó sus piernas, permitiéndole a su chico observar su vagina desnuda. Laura ansiaba volver a sentir que alguien se la besaba. Pedro comenzó a acariciársela. Se masturbaban mutuamente. Laura gimió. Se avergonzó al darse cuenta que por momentos cerraba los ojos y pensaba que era la mano de Antonio la que la estaba acariciando su sexo. Deseó volver a sentir su vagina atrapada en su boca…

    -Te gusta? -entre gemidos logró pronunciar aquella pregunta a su novio.

    -Lo que cariño?

    – Mi coño… – haciendo un esfuerzo logró superar su vergüenza.

    – Supongo que es como todos, no?

    Aquellas palabras de su novio cayeron como un jarro de agua fría en ella. Para Antonio su vagina era según él, la más suave y bonita y ahora su novio decía que sería como cualquier otro sexo de otra chica. Laura sintió rabia y lo comenzó a masturbar más deprisa. Quería hacerlo correrse y marcharse a su casa. Enseguida consiguió su propósito y se vistió deprisa. Al llegar a casa se encerró en su cuarto y se masturbó. En todo momento pensaba en Antonio. Sus intensos orgasmos fueron disimulados tapando su cara con la almohada. Se quedó relajada y comenzó a llorar. Amaba a su novio pero se dio cuenta que nunca podría ser feliz sexualmente con él.

    Mientras Laura se dormía llorando, Antonio se desnudaba por completo y tumbándose en la cama abrió el cajón donde guardaba aquella prenda. Al sentir el tacto de la tela en su mano su sexo se hinchó hasta alcanzar una tremenda erección. Se sorprendió al darse cuenta que acercando la braguita a su cara, comenzó a olerla como otras veces, pero esta vez lo hacía por la zona de atrás. Olió con deseo la zona de la prenda que había estado en contacto con el ano de aquella muchacha. La excitación de ese acto lo empujó a mover la mano que agarraba su polla con mucha rapidez. Se corrió recordando el ano de Laura en su boca… Durante unos minutos y aún jadeante por el orgasmo pensó en Laura. Comprendió que era inútil intentar olvidarla.

    Laura y Pedro se divertían con sus amigos y amigas. El chico notaba como algo distante a su novia desde la última tarde que estuvieran solos en su casa. Habían decidido salir esa noche a bailar a la discoteca. Pedro bebía con sus amigos y Laura bailaba cerca. Las chicas de la pandilla solían estar más cerca de la pista de baile pues les gustaba divertirse bailando.

    Antonio salió de casa como cada madrugada a caminar por la ciudad. Miró el reloj y eran las tres de la mañana. A esa hora sabía que sería complicado pasar por delante de la discoteca cercana a su casa, pues era la hora que comenzaban a llegar todos los jóvenes. Observó que había una larga cola para acceder a las instalaciones del local. No pudo evitar recordar a Laura. Instintivamente la buscó con su mirada entre toda aquella gente. Suspiró. Parecen ganado, pensó mientras dejaba atrás el local y seguía caminando hacia el centro de la ciudad.

    Laura mientras bailaba miraba a su novio. Estaba bebiendo mucho esa noche. Sintió calor y decidió ir al baño a refrescarse la cara. Al pasar por delante de la puerta de salida sintió una extraña fuerza que la empujaba a salir de la discoteca. En la calle pensó en Antonio y sintió su cuerpo estremecerse. Ni siquiera pensaba lo que estaba haciendo cuando comenzó a caminar hacia la misma dirección que aquella noche que se había emborrachado. Cada paso que daba su cuerpo era invadido por un intenso cosquilleo. Vio el portal y se avergonzó. Sus manos temblaban al acercarse al portero electrónico. No fue capaz de pulsar el botón. No soportaba la idea de ser rechazada por ese señor. Se sentó en el portal sin saber qué hacer.

    Antonio caminaba de regreso a casa. De nuevo ese tramo delante de la discoteca lo hacía sentirse enojado. Maldecía a aquella juventud ruidosa. Su mirada volvió a buscar a Laura entre la multitud. Pensó que quizás estaría dentro. La imaginó bailando, riendo con sus amigas. Estaría bebiendo como aquella noche que la conoció? Se preguntaba para sí mismo. La mayoría de los jóvenes que estaban fuera habían salido a fumar. En la cola de acceso al local había apenas cinco personas. Se detuvo pensativo y se puso en la cola. Enseguida se encontró en medio de aquella multitud ruidosa. Pensó que la mayoría estaban borrachos. Los jóvenes lo empujaban y estuvo tentado de dar media vuelta e irse para su casa. Como pudo se dirigió hacia una de las barras del local.

    Estaba bastante llena de gente. Antonio buscaba con la mirada. Había jóvenes de la edad de Laura bailando. A su lado en la barra un grupo de muchachos bebían y reían… Se sintió un estúpido en medio de aquellos jóvenes. Muchos lo miraban como un bicho raro. Allí no pintaba nada, o quizás sí?…

    Había estado media hora sentada en el portal y decidió regresar a la discoteca. Sus amigas y su novio estarían preocupados por ella. No le fue difícil entrar porque casi no había gente sacando entradas. Fue hacia la barra donde estaba Pedro y desde lo lejos lo vio riendo con sus amigos. Sintió rabia de no verlo preocupado por ella. Laura se acercaba hacia ellos y sus amigas la vieron, le hacían gestos de que fuera a bailar con ellas. Cuando apenas le faltaban unos metros para llegar donde ellas, Marta vio que Laura cambiaba su cara. Esta miraba hacia donde estaba Pedro. Allí estaba el novio de su amiga y los amigos, había un señor muy mayor de espaldas a su lado…

    Laura sintió sus piernas debilitarse cuando vio que detrás de su novio había un señor de pelo blanco. Su corazón comenzó a latir desbocado y mientras se acercaba ese señor se giró quedando frente a frente. Era Antonio…

    Antonio se giró y de frente la vio a escasos cinco metros. Se sintió un adolescente al comprobar que se ponía nervioso. Allí estaba ella. La muchacha que lo había hecho volver a sentir la emoción de encontrarse con un ser amado. Allí estaba esa muchacha que lo había vuelto a hacer sentir erecciones intensas como un adolescente con solo pensar en ella, con solo rozarlo. Pedro la miró y se sorprendió al ver la cara de su novia. En su cara después de muchos meses había vuelto a reflejarse la felicidad. Desconcertado se dio cuenta que esa cara de felicidad no era por él. Su novia miraba más allá de donde él se encontraba. Girándose vio que Laura miraba a ese señor mayor que llevaba un rato allí detrás de ellos. Pedro pensó que era imposible. Laura mostraba felicidad por mirar a ese señor. Antonio apartó a aquel muchacho para poder acercarse a ella. La tenía a un metro escaso y le acarició la cara. Laura se estremeció al sentir de nuevo aquellas manos en su piel.

    -Laura, perdóname cariño -su voz era temblorosa.

    -Antonio… -Laura se abrazó a él con fuerza, apoyando su cara en su pecho- …no tengo nada que perdonarle. Lléveme a su casa por favor…

    Antonio sintió su corazón sobrecogido de emoción. Sintió una erección intensa con solo sentir el abrazo de esa muchacha. Laura sintió sus pezones endurecerse totalmente como piedras. Sintió su vagina derramarse de deseo sobre la braguita al sentirse de nuevo abrazada a ese señor…

    Pedro no supo ni pudo reaccionar. La cara de su novia cuando miraba a ese señor se lo había dicho todo. Se sintió bloqueado cuando vio como se abrazaba a ese hombre.

    -Lo siento… -fue lo único que Laura le pudo decir a su novio antes de verla girar y marcharse de la mano de ese señor que podría ser su abuelo…

    Marta que había presenciado toda la escena estupefacta, se quedó asombrada. Nunca había visto esa cara de felicidad en su amiga…

  • Ya soy el puto del equipo (IX)

    Ya soy el puto del equipo (IX)

    Follamos tanto cuantos goles metimos.

    Era miércoles. Todo había transcurrido como estaba previsto, excepto una cosa. Había acompañado a Abelardo al médico, estaba mejor. De hecho ya movía la pestaña del ojo y veía normal, solo que tenía un hematoma muy extendido en torno al ojo y en toda la cara desde el pómulo hasta la altura de la boca. Fue la bofetada a puño cerrado, según decía el médico en el parte, que recibió y movió una muela. El médico dijo que lo de la muela no era peligroso, no la perdería, pero no estaría de menos que fuéramos al odontólogo en cuanto estuviera un poco mejor. Ya comía y hablaba bien y habíamos determinado ir a ver lo de la muela en jueves.

    Lo que no estaba previsto es que me llamara Gunnar porque quería encontrarse conmigo para hablar sobre lo de Marcos. Le dije por teléfono que ya todo estaba hablado y si cambiaba algo no me iba a quedar manco. Aunque insistió, le dije que ya estaba bien pagado, que no molestara más y nos veríamos en el entrenamiento.

    Mala cara me puso el míster cuando llegué al campo. Iba acompañado de Marcos. Dejó a los chicos que jugaran y se puso a hablar conmigo:

    — ¿Quien es tu novio Abelardo o Marcos?

    — Ninguno de los dos.

    — He sabido que Abelardo vive en tu casa…, pero también Marcos va mucho por allí.

    — Hay muchos cotillas y comprendo que te entiendas con los cotillas, seguro que también follan contigo.

    — No te pongas a la defensiva

    — Tú me tienes que decir que me ponga a la defensiva y a la «parativa», soy el guardameta, —dije con cierto sarcasmo.

    — Me refiero a Marcos, ¿aceptaría a formar parte del club de mis amigos?

    — No lo intentes; es mi amigo, he pagado yo por él, me has tratado como a un animal y eso no voy a permitir que se lo hagas a mis amigos, antes la muerte.

    — Pones en juego tu permanencia en el equipo…, ¿eh?

    — Yo no necesito el equipo para vivir, tengo gimnasio, amigos, casa, estudios que hacer, demasiadas cosas para mí solo.

    — Ni que fueras rico…, jajaja…

    — No es eso, pero una palabra mía y tú te vas a la calle; inténtalo, sí, inténtalo, hasta me divertiría.

    — Voy a jugar hasta acabar la liga, seguiré recogiendo las cosas y ordenando el vestuario, pero ya no me volverás a tocar nunca más o cantaré.

    — Y si recibes una sorpresa y te avergüenzas y te expulsamos del equipo.

    — Ya te he dicho que lo intentes.

    — ¿Me amenazas?

    — No; es una realidad; si me sacas del equipo, Marcos dejará el equipo, Calvero saldrá del equipo, no quedarías campeón de la liga; si te atreves, considérate muerto para el fútbol.

    Me fui a mi puesto y me batieron por diestro y siniestro y me abatieron en los 15 primeros minutos, mientras el entrenador se sonreía burlonamente, pensando que yo estaba acabado. Entonces, cansado de sus risas y movimientos despectivos, me puse las pilas y la cosa mejoró. Fui el de siempre, el que entusiasma al equipo, el que los anima y el que hace de recoge pelotas, calcetines, etc., pero se recuperó la confianza. De nuevo el míster estaba serio y a mi parecer ya vislumbraba su propia caída del pedestal donde él mismo se había colocado.

    Yo pensaba que un equipo de fútbol necesitaba un preparador, que nos exigiera, nos entrenara y nos diera técnicas, normas y trucos para el combate. Me lo imaginé siempre como el general de un ejército llamado para la victoria. Pero un general sin soldados no gana batallas y un entrenador sin jugadores no gana partidos. Llegué al equilibrio, nos necesitábamos, necesitábamos un equipo cuyos jugadores tuvieran seguridad en sí mismo y con unas líneas claras para el combate en el campo de juego. El entrenador estaba jugando para sí mismo, lo que buscaba de los jugadores era carne fresca, sexo, placer… Nada había que hacer ya con este hombre. Me propuse ser el alma del equipo, no por los conocimientos, sí por el entusiasmo. No desdeñaría las normas y técnicas del míster, pero para mí había acabado de ser Gunnar mi amigo. Sus días estaban contados.

    Pedí a Marcos que me ayudara a recoger las cosas. Se nos unió, como si conociera mis planes, Luis Calvero que se trajo a Marcelo Sebastián. Acabamos pronto la recogida de todos los trapos y prendas y nos pusimos a ducharnos en ristra, éramos cuatro uno en cada ducha. Parece que el agua en lugar de refrescarnos nos calentó. Yo observaba a Marcelo de reojo, pero él no dejaba de mirarme, y eso que estaba en la cuarta ducha. Una de las veces que lo miré estaba fijamente mirándome. Le hice una señal para que se acercara. Pasó por entre las duchas y le dio una palmada en el culo a Luis Calvero y luego repitió con Marcos. Estaba claro que podríamos entendernos.

    — ¿Qué te gusta que tanto me miras?, —le dije poniendo mi mano sobre su hombro.

    — Me gusta tu polla.

    Miré la suya y nada tenía que asombrarme, pero me pareció un chico que podría entrar en el círculo de mis amigos y le dije:

    — Tienes el mejor culo del equipo, además de tu triángulo de hombros a cintura. Me gustas.

    — ¿Qué hacemos?, —preguntó mirando a los otros dos.

    — No hay problema, ellos se van a juntar y van a hacer de las suyas; ¿eres activo o pasivo?

    — Pasivo, ¿y tú?

    — Versátil.

    Se puso sin pensarlo de rodillas a mamarme la polla y quité el agua de mi regadera. Sobre el suelo mojado nos pusimos en 69 y mientras me comía majestuosamente mi polla le fui preparando el culo. Cuando ya vi que estaba bien caliente y soltaba gemidos sonoros sin parar, decidí enderezarme y tomándole de la cintura lo puse en cuatro y me dio su culo. Poco a poco lo penetré hasta el fondo procurando hacerle el menor daño posible, aunque gemía de dolor y placer. Mientras tanto estaba mirando a Marcos y Luis que estaban preparándose mediante una sucesión de besos sonoros. Pronto se colocaron en posición y Marcos se puso de cara a mí follando a Luis, nos mirábamos Marcos y yo y pensábamos que ya teníamos la mitad del equipo formado. Acabé dejando mi esperma en el recto de Marcelo, saqué mi polla y me puse a besarlo hasta que expulsó todo su semen sobre mi pecho y abdomen. Casi se disculpa pero no le dejé hablar, me comí su boca mientras escuchaba los sonidos desesperados del orgasmo de Marcos y Lucho, que se quedaron exhaustos agarrados a la pared.

    Nos lavamos, ayudé a Marcelo a sacar mi semen por su culo y como Marcos me miraba hizo lo mismo con Luis. Lo lavé con besos y Marcelo me besaba agradecido. Salimos del vestuario los cuatro felices comentando, sobre todo Marcelo, lo raro que estaba el míster. Pero Luis Calvero no se calló nada y nos comentó cómo se había atrevido, siendo tan mayor a querer follar con él o tendría que sustituirlo. Al final de la explicación de Luis, Marcelo entendió por qué le había dicho el míster que quería hablar con él muy en serio.

    — Pues no hablará contigo, —dije muy en serio.

    — ¿Como sabes eso?, y si me insinúa…, ¿yo que hago…?

    — Tu puedes hacer lo que quieras, si quieres follar con quien sea, hazlo, pero obligado no, deja que yo lo voy a tener a esa mula amarrada en corto.

    Y dije a todos:

    — No perdáis de vista que solo faltan cuatro partidos, vamos empatados con el supuesto líder, el Ventura FC, si no perdemos ninguno y él cae, ya lo tenemos, si no cae, todo depende de que abultemos los goles, sin dejar de pensar que la cuenta de nuestros goles es ya mayor en 13 que la suya.

    Paramos a mitad de la Avenida porque Marcelo y Lucho se iban por una de las calles traveseras. Había una cafetería y les pregunté si aceptaban un café con leche y un bollo para recuperar las fuerzas. Les invité, aceptaron, tomamos nuestro café con leche y luego a casa. Marcos se vino a la mía. En el resto de la Avenida Universitaria hasta mi casa, Marcos me explicó que su familia estaban de viaje y que él se había quedado por el campeonato y me pidió quedarse estos días con nosotros, lo que acepté de buen grado. Además salíamos a correr en la mañana y en la noche le hacíamos disfrutar a Abelardo.

    ***** ***** *****

    Sábado en la mañana estábamos todos en el vestuario. Esa jornada íbamos de locales. Pero el vestuario nuestro siempre era el mismo. Todos los clubes no tenían campo, unos jugaban en el Deportivo Municipal, otros en canchas de algún colegio y otros en la Universidad. Esa era otra tarea, porque cuando venían otros y usaban nuestro vestuario, dejaban muchas cosas desparramadas por las banquetas y el suelo, igual que ocurría en Visitante. Tenía que ir a recoger todo e iba engrosando el ajuar de los pobres de mi taita. Esta tarea me servia para seguir pasando por pobre, aunque cada vez iban sabiéndolo unos cuantos, conforme las relaciones se me iban ampliando. Por eso es que comentaban algunos de hacer en el jardín de mi casa la celebración de final de temporada y quizá la victoria. Yo, escuchando todo eso, en el fondo de mi alma me alegraba, pero no quería tener al míster en mi casa. Por eso no decía nada.

    Nos reunimos Marcelo, Marcos Luis y yo con tres más del equipo, Fernando Bataller, Manolo Ìñiguez y Leoncio. A esa reunión en la cafetería del cruce, La Perla, nos reunimos y llevé a Abelardo. Allí diseñamos nuestro juego al margen del entrenador. Aunque yo desconfiaba de Fernando, Manolo y Leoncio, casi por desconocimiento, en la reunión se revelaron que tenían mucha relación y muy especial con el míster y se fueron entusiasmando. Casi no hablé, porque tomó la palabra Abelardo y me decía que yo desde atrás tenía que animar al equipo y a cada uno le fue dando su puesto, mucho más acertado que lo que diseñaba el propio míster. Salimos muy contentos de la reunión, en la que solo tomamos agua mineral para no alterar nuestro ánimo.

    Abelardo durante todo el camino de bajada hasta la Universidad, iba recordando que 5 goles había que marcar en el primer tiempo, no encajar ninguno y por lo menos 3 goles en el segundo tiempo. Decía:

    — Vosotros, ¡guerra sin cuartel! y ante la duda mirad a Doro, haced lo que os diga; tú, Doro, de vez en cuando me miras a mí, estaré detrás de ti.

    Todos bajaban marcialmente, diciendo:

    — ¡Guerra sin cuartel!, ¡guerra sin cuartel!…

    Abelardo y yo nos retrasamos respecto a ellos, porque Abelardo no podía caminar a su paso. Pero me decía a mí

    — Si no metéis 8 goles no te hablo nunca más y si te dejas meter un gol, te mato a traición.

    Ninguna vergüenza tenía de darme de vez en cuando un beso discreto en la cara, pero todo el tiempo se apoyó en mí, unas veces en mi hombro, otras en mi cintura, otras cogido de mi brazo. Pero iba feliz conmigo y yo muy feliz con él.

    El partido fue brillante, como una procesión, llegar a la cancha y paseárnosla cómodamente, sin oposición, sin fuerza. No pudieron meter goles porque no pasaron del medio campo y no tenían tiros. Digamos que jugué más de míster que de guardameta. El resultado era de esperar 6 goles en el primer tiempo y 5 en el segundo, total 11-0. Tampoco fue nada extraño, el Avalon U.D. era el colista.

    Bastantes felicitaban al míster y él se mostraba orgulloso de semejante victoria. Pero fueron algunos, sobre todo profesores y algunos alumnos los que vinieron a felicitarme a mí, yo llamé al equipo para que escucharan cómo los felicitaban por lo bien que lo habían hecho, cuando estaba el míster saliendo de nuevo del vestuario, despejé la reunión:

    — ¡Vamos a lavarnos y a celebrarlo con las amigas y los amigos!

    Después de mi ducha, estando Abelardo todo el tiempo en el vestuario esperándome acompañado de Marcos, salimos, llamé un taxi y nos acercó casa. Estábamos felices. Abelardo se preguntaba en voz alta qué pensaría el míster y cómo acabaría esto. Le dije que acabaría mal para unos, bien para otros, como todas las cosas. Me miraba y se admiraba de verme con tanta paz y entrando a casa, me dijo:

    — Ya creo que podré follar en serio —nos decía mirándonos a Marcos y a mí—, ¿qué…?, ¿después de comer?

    — No tengo otra cosa que hacer esta tarde, —dije.

    — Pues mira que yo… ¡claro que sí!, —decía Marcos.

    Entramos felices a casa a comer. Mi taita se interesó por Abelardo, los demás como si fuéramos parias. Me quejé y me cogió me puso boca abajo sobre sus rodilla y me cacheteó el culo por encima del short, diciendo:

    — ¡¿Así tratas a tu taita?!

    Le di dos besos que es lo que esperaba de mí.

  • La historia de Ángel, solo era un muchacho (22)

    La historia de Ángel, solo era un muchacho (22)

    A pesar de que Álvaro no parecía molesto por los pelitos que tenía en el ano, y puesto que tenía que ir al pueblo para pasar por la academia de conducir, cuando Eliseo me llevó le pregunté por un salón de belleza.

    Primero pasamos por la academia, me presentarían para el examen después de las fiestas navideñas y de fin de año, y le preguntamos a la chica que nos atendió en el mostrador por la dirección del salón de belleza que necesitaba.

    Tenía que esperar a que me pudieran atender y Eliseo me dejó solo para irse a hacer otros recados, cuando me llegó el turno me atendió una muchachita joven, no sabía lo que tendría que pagar y fui preguntándole los precios, tenía poco dinero de lo que Eduardo me daba cuando salía con Rubén y no sabía si sería suficiente.

    Tenía bastante para que me hicieran lo básico, los pelitos que habían llamado la atención de Álvaro y luego le dejé que ella decidiera lo que necesitaba como más urgente.

    Cuando terminó conmigo Eliseo me estaba esperando, por su irónica sonrisa sospeché que me gastaría alguna broma, como así fue.

    -¿Te has puesto guapo para la llegada de Pablo? -no le respondí salvo una ligera sonrisa y me senté a su lado en el coche mientras él continuaba hablando.

    -Seguro que te verá mejorado, ahora sin bromas, que no quiero que te molestes conmigo, te han sentado muy bien los días que has pasado aquí. -seguramente tendría razón, Victoria y Mateo se preocupaban constantemente de mi y me hacían comer más de lo que necesitaba.

    -¿Sabes cuándo llegará Pablo? -me miró por el rabillo del ojo, sin dejar de prestar atención a la carretera, y otra vez sonreía como un viejo zorro.

    -Llegará esta misma semana, a finales cuando saquen las últimas notas, por ahora va obteniendo muy buenos resultados. -en el tono de su voz se le notaba lo orgulloso que se sentía por Pablo.

    Echaba en falta que no me llamara a menudo y me contara lo mismo que a su tío, pero al escucharle, mi corazón aceleraba los latidos, tenía ganas de verle, unos deseos locos de abrazarle.

    Esa noche le pedí algo de dinero a Álvaro, me había gastado todo lo que tenía en la nota del salón de belleza, en lugar de entregarme una cantidad, me enseñó una caja de madera donde guardaba unos cientos de euros y me dijo que cuando necesitara dinero podía cogerlo de allí.

    No me preguntó para que lo necesitaba pero me sentí en la obligación de darle una explicación.

    -Eliseo me ha llevado a un salón de belleza en el pueblo, quería que me quitaran los pelitos que me viste en el ano. -se me quedó mirando con cara de sorpresa.

    -Te dije que no me importaba que los tuvieras, pero si así te sientes mejor puedes hacerlo, también quiero que te cuides y estes apetitoso, ven dame un beso y no pongas esa carita. -me acerqué a su lado mimoso frotándome contra el.

    -Mi vida, ¿ves por qué te llamo gatito? Eres como ellos, si te ves mejor sin vello pues muy bien puedes hacer lo que deseas. -me beso con dulzura los labios y me elevó cogiéndome por las piernas y el pecho.

    -Eliseo me dijo que me ponía guapo por la llegada de Pablo, pero no es cierto, fue por lo que tu me dijiste…, también quiero que cuando llegue me encuentre bien. -me costaba decirle la verdad completa y me violentaba poniéndome rojo, reconocerle que pensaba en Pablo.

    -Eres tan dulce y entregado, siempre piensas en tener contentos a todos, mi vida, te quiero. -según me tenía abrazado me llevó hasta la cama y nos tendimos en ella.

    -Ya que te has quitado los pelitos quiero ver el resultado mi amor. -le aparté un segundo para quitarme la ropa y me coloqué arrodillado en la cama abriéndome las nalgas con las manos.

    -Te lo han dejado precioso, antes también lo estaba pero ahora se le ve tan limpito y suave. -colocó los dedos sobre el ano y comenzó a pasarlos con suavidad y delicadeza, ya no podía sentir los pelos, pero si la rugosidad y el fuerte fruncido que lo cerraba.

    -Se ve delicioso mi vida, mira como me pones la verga. -se quitó la ropa y de verdad que su polla la tenía a reventar de dura, con el grande rojo-granate muy hinchado.

    No se conformó con pasar los dedos y su boca los sustituyó dándome un besito que sonó como un disparo, sacó la lengua y me la pasó por lo arrugadito del ano.

    -¡Ayyy! Álvaro, mi vida que gustito más rico. -alcancé con mi mano su cabeza y se la apreté contra mi culo.

    -Chúpalo mi amor, mi culito es tuyo.

    -Te lo voy a volver a estrenar, está tan cerradito.

    -Sí amor, ábremelo con tu lengua, así, si, si, pero que rico mi vida, prepáralo para tu verga rica. ¡Ummmm! que delicioso me chupas.

    Álvaro me estaba volviendo loco y él también lo estaba, le miraba entre sus piernas como se masturbaba el pene, preparándole para conectarse con él en mi cuerpo y sin dejar de lamerme el ano y metiendo la lengua.

    -¡Que rico siento! y mi culito tan abierto mi amor, métemela cuando quieras. -intenté apartarme para tumbarme y cogerle entre mis piernas, pero él me sujeto de la cintura y se puso de rodillas con la polla metida entre mis nalgas.

    -No te muevas voy a montarte por atrás. -sentí un escalofrío al escucharle su voz imperativa de macho ordenándome, iba a tomarme montándome por detrás como si fuera una yegua…, rendí el pecho sobre la cama y elevé el culo ofreciéndoselo al macho que deseaba montarme de esa forma animalesca.

    -Así estás bien para que te entre hasta el fondo. -me dio tres golpes con la verga, primero en el abierto ano y luego en las nalgas, se colocó acuclillado para apuntar la polla en el ano y se dejó caer enterrando lentamente la verga en mi culo.

    Le sentía avanzar cuando el gordo glande me acariciaba las paredes del recto, su verga no era tan grande como la de Pablo, pero tenía en cambio ese glande gordo que suplía perfectamente la mayor longitud de la otra polla.

    Cuando la tuvo metida toda ella, y sentí la bolsa de sus huevos pegando en el perineo se deslizó para quedar de rodillas detrás de mi culo y se tumbó sobre mi espalda.

    -Qué rico culo gatito, que delicioso calorcito mi amor, abrázame la verga con tu ano mi vida. -me daba pequeños pero duros empujones llenándome de placer mientras me susurraba en el cuello besándome la espalda.

    -¡Ayyy! mi Álvaro, siento tu polla recorrer mi tripa, que rico me follas mi amor, no te detengas, no pares de cogerme amor mío.

    Estuvo unos minutos en esa postura con la que me dominaba totalmente, cubriéndome como si fuera su hembra, a veces abrazándome la tripa con los brazos, dándome fuertes topetazos sacándola unos centímetros, otras colocando las manos sobre mis hombros, entonces extraía casi toda la carne de mi culo para enterrarla seguidamente con fuerza tirando de mi y doblándome la columna.

    -¡Ooooh! Mi amor dame duro mi vida, haz que te sienta en mi tripa, mátame de placer Álvaro. -eso le excitaba acelerando el ritmo de la cogida, hasta que ya no podía más y sentía que el gusto que su verga me daba me llevaba al orgasmo.

    -Me voy a correr Álvaro, me viene la leche mi vida, dame la tuya, déjamela en mi culito.

    -Sí, si, toma mi leche, toda para mi gatito goloso. -me dio una fuerte estocada y se quedó clavado comenzando a llenarme el culito como le había pedido, en ese momento me llego el orgasmo, estábamos sincronizados como dos relojes, gritando los dos de placer y temblando haciendo que la cama crujiera.

    Esa noche me dormí inmediatamente cuando nos volvimos a la cama, después de ducharnos y ya me sentí abrazado por sus brazos, y con su polla dormida pegada a mis nalgas.

    -Te amo gatito lindo, te amo mucho.

    -Yo también Álvaro.

    Por otro lado, según pasaban los días, me ponía más nervioso al acercase la fecha de la llegada de Pablo. A Eliseo se le notaba contento también por el mismo motivo, ya me había acostumbrado a sus bromas que a veces me producían sonrojo.

    Todos los días, a la tarde, pasaba a buscarme y si él no podía enviaba a alguno de sus hombres, por cierto nunca envió a Marcos a recogerme, seguramente no le quería ver cercano a mi.

    Ese viernes al mediodía, mientras comíamos, me distraía hasta el punto que Victoria me habló alarmada.

    -Ángel cariño, te sucede algo, te sientes mal. -desperté de mis ensueños consternado al ver a los dos mayores observándome.

    -¡Perdona! No te escuchaba. -la mamá de Álvaro me sonrió comprensiva.

    -No estas comiendo y se te ve como dormido, ¿quieres que avisemos a Álvaro? -me encontraba bien, solo que pensaba en el momento en que viera a Pablo, me sentía impaciente y tenía taquicardias.

    -No te preocupes, es un ligero dolor de cabeza sin importancia. -me esforcé en llevar la comida a la boca para que se quedaran tranquilos.

    En mi habitación no podía permanecer sentado y paseaba intranquilo como un león enjaulado, a ratos miraba el paisaje blanco por la nieve que caía intermitente, dejaba de nevar y un momento después volvía a precipitarse en enormes copos; si por lo menos Eliseo hubiera enviado a alguien a buscarme.

    A pesar de estar la calefacción encendida y los radiadores que quemaban, sentía pasar el frío por los grandes ventanales, me puse un jersey de punto y bajé en busca de don Mateo para entretenerme jugando con él.

    Pasaba el tiempo y no podía atender al juego, ya me había ganado dos partidas, y estaba a punto de darme “jaque al rey” en la tercera cuando escuché el ruido de un vehículo deteniéndose.

    Me levanté para ir a la ventana y no me lo podía creer, aunque lo esperaba impaciente, que la persona que se acercaba a la puerta fuera Pablo, llegaba a pasó rápido huyendo de la nieve que en ese momento caía, traía una bolsa en la mano y entró rápidamente en la casa.

    Cuando entró en el salón se detuvo un momento y me miro mostrando su hermosa sonrisa, pero primero fue donde Victoria para abrazarla y luego donde don Mateo, el último fui yo.

    Solamente me abrazó sin hablarme, tampoco hacía falta en ese momento tan emocionante, porque me hubieran salido las lágrimas y así las pude contener.

    -Déjame que te mire cariño, cada vez te veo más cambiado. -Victoria salvo el momento de emoción donde ninguno nos atrevíamos a hablar. Le sujetó del brazo para llevarle a la mesa cercana a la chimenea, donde estaba extendido el tablero de ajedrez.

    -¿Álvaro, no ha vuelto aún?

    -Algunos días regresa tarde, los enfermos se multiplican en esa época del año. -estuvieron hablando unos minutos mientras Victoria le sujetaba la mano, sobre todo respondiendo a las preguntas de Victoria interesada por las notas que había sacado, y como se encontraban Ana María y Eduardo.

    -Pero no te he preguntado si quieres tomar algo, o mejor si te vas a quedar para la cena y así verás a tu amigo.

    -Esperaré a que llegue Álvaro para verle, luego debo marchar, mi tío me está esperando. -deseaba que se hubiera quedado para seguirle mirando un tiempo más, hablar, poderle explicar., ¿el qué?, Me estaba volviendo loco pensando en los hombres que amaba y ahora estarían ambos a mi lado…

    Unos minutos más tarde recogió la bolsa que había traído y que dejó en el suelo.

    -Tengo que entregarte lo que te envía Eduardo, y hablar. -se dirigía a mi y Victoria se dio cuenta de que Pablo deseaba hablarme en privado.

    -Subid arriba, estaréis más tranquilos y Ángel podrá enseñarte como está instalado. -no hicieron falta más palabras, nos levantamos a la vez y Pablo se disculpó mientras me seguía hasta para subir al primer piso.

    Sin darme cuenta entré en la habitación de Álvaro en lugar de a la mía y al entrar Pablo cerró la puerta.

    -Ven pequeño, abrázame. -resultó un momento muy intenso cuando me sujetó por los hombros para estrecharme, y luego cogerme de la barbilla para besarme los labios, un beso que me supo a nada por lo inexplicablemente corto que fue.

    -¡Ohh! Pablo, al fin has llegado.

    -Solo para unos días… -me llevó sujetándome de los hombros hasta sentarnos sobre la cama.

    -Tengo que contarte muchas cosas pequeño. -comencé a hacerle mimitos abrazándome a su cintura mientras él acariciaba mi pelo.

    -Déjame que te entregue los regalos que me han dado para que te traiga. -me solté de él dejándole que fuera sacando distintos paquetes de la bolsa que había traído.

    -Esto son unos libros de tus profesores para que vayas leyendo, como no son importantes es mejor que abras éste que te envía Eduardo. -comencé a desempaquetar uno pequeño, por la caja supe que era un móvil y antes de abrirlo me quedé mirando a Pablo.

    -No quiere que vivas aislado, ya lo tienes con los teléfonos de todos grabados, solo falta que comiences a hacer llamadas. -mi móvil, un presente de Eduardo. -Ya lo verás cuando empieces a manejarlo.

    Resultaba increíble que ahora pudiera comunicarme con el mundo, comenzaba a darme cuenta del cambio que se había producido en mi vida desde que Álvaro intervino en ella, también lo mucho que Pablo había ayudado.

    -Gracias Pablo!

    -Te equivocas pequeño, ya te he dicho que el regalo es de Eduardo.

    -No es por el teléfono Pablo, es por lo que os debo a Álvaro y a ti. -y volví a abrazarme a él sin querer soltarlo.

    -Espera, espera que aún hay más. Todos se acuerdan de ti y muchos vendrán a pasar unos días pero será por verte. David y Oriol esperan impacientes para abrazarte. -quería que le soltara y yo me resistía a dejarle de sentir pegado a mi.

    -También hay un regalo de Andrés, el último que recibirás por hacer esos favores…, no sabes lo molestos que se sintieron al enterarse de que habías dejado de pertenecer a la organización, Andrés y Millán corrieron la voz de tus bondades y muchos miembros querían estar contigo. -me entregó un paquetito más pequeño que el anterior, y al desenvolver el estuche final, adiviné que era algo semejante a los pendientes que me regaló Millán.

    Me quedé atónito mirando la bonita joya que contenía, una gargantilla parecida a la que llevaba Oriol, pero más bonita y con la cadena más larga, la cogí del estuche y la cadena resbaló entre mis dedos metiéndose entre ellos.

    -Es muy bonito, pero no se si debo usarlo…

    -¿Por qué no? Te lo supiste ganar, es tuyo. Ven que te lo coloco. -me cogió de la mano y me llevó a la silla del escritorio donde me sentó, me retiró el jersey para abrirme la camisa quitándome los botones más altos.

    Sentí el frío del metal precioso sobre mi piel y sus dedos en el cuello cerrando el cierre de la cadena, luego me giró para mirarme.

    -Estas precioso, queda muy lindo sobre tu piel, te servirá como placa de identidad para que los que te hablen sepan tu nombre. Ven a mirarte y ver como te queda.

    Me levantó y me llevó al baño colocándome frente al espejo, el diamante colocado como acento en la letra Ángel deslumbraba, y el nombre escrito en oro amarillo, sobre el del fondo blanco de la cuadrada plaquita, en una línea muy fina de letra inglesa, resultaba espectacular.

    -¿Qué me dices ahora? Esas tan guapo como siempre Ángel, o más como dice mi tío. -estaba detrás de mi pasando las manos por mi abdomen y bajo la cabeza para besarme el cuello, me hizo sentir la dureza de su entrepierna entre mis nalgas.

    -¡Ohhh! Pablo… -pasé la mano detrás de mi cuerpo y la coloque sobre la verga intentando sujetársela.

    -Tu verga Pablo.

    -¿Te has acordado de ella?

    -Mucho… ¡Ummmm!

    -¿Te gusta?

    -Sabes que sí, que me vuelve loco…

    -Pero ahora tienes a Álvaro…

    -Sí, pero quiero tu polla, la necesito Pablo. -sus labios no se apartaban de mi cuello llegando a lamerme el pendiente y el lóbulo de la oreja. En ese momento se apartó y me volví para mirarlo de frente.

    -¿Qué pasa Pablo, ya no me deseas como antes?…

    -Más, mucho más precioso, y en este momento me es difícil contenerme, no he estado con nadie desde que te secuestraron y estoy a reventar de deseo por ti.

    -¿Y don Manuel y Ana María?…

    -¿Aún le das vueltas a eso? Don Manuel tiene a Yasin y a todos los chicos que quiera, puede pagarse los caprichos que se le antojen por caros que le resulten. Ana María ha encontrado a su hombre, o cree que lo ha encontrado en el dueño del casino donde gasta a manos llenas el dinero de Eduardo.

    -Yo te amo a ti Ángel, ¿no te has dado cuenta? -le miré terriblemente sorprendido y quise acercarme a él pero dio unos pasos hacia atrás hasta tropezar con el marco de la puerta.

    -¡Pablo! Te dije una vez que te quería y me prohibiste que te lo dijera, que tenía que olvidarlo. -deseaba abrazarle pero me daba cuenta, sin saber el motivo, que él evitaba que entráramos en contacto y me contuve.

    -Ahora puedo decírtelo, antes era tu instructor y tu estabas fuera de mi alcance, Álvaro te ha hecho libre y ya es diferente.

    -¿Entonces por qué me rehuyes? No quieres que me acerque a ti y yo te deseo Pablo, y también puedo decirte que te amo, como al principio.

    -No digas eso Ángel, quiero estar junto a ti, pero antes tengo que hablar de esto con Álvaro. Estas en su cama todas las noches, él también te ama y tenemos que arreglarlo, sabiendo que cuando tu elijas a uno de nosotros seguiremos siendo amigos. -me daba cuenta del tremendo enredo en que estábamos metidos.

    -Pero yo os amo a los dos Pablo y no os quiero perder, no podría vivir sin uno de vosotros, no podéis ponerme en el dilema de tener que elegir, no quiero contemplar esa alternativa. -ya no podía contenerme y las lágrimas comenzaron a deslizarse por mis mejillas.

    Pablo se acercó y me sujetó de los hombros zarandeándome para abrazarme a continuación contra su pecho.

    -¿Pero qué podemos hacer? Alguno tiene que salir perdiendo.

    -¡No, no Pablo, por favor! Vosotros encontraréis la solución. -le obligué a que bajara la cabeza abrazándole el cuello y pegué mis labios a los suyos.

    -Os quiero mucho Pablo, buscaréis alguna manera para que estemos los tres juntos, ¿verdad que sí? -besaba desesperado su cara queriendo arrancarle una promesa que parecía imposible.

    -No sabemos lo que opinará Álvaro, mi precioso pequeño, tengo que hablar con él y estar todos conformes. -al escucharle sentía que un rayo de esperanza empezaba a abrirse paso entre las sombras que antes veía impenetrables.

    Nos mantuvimos abrazados esperando la llegada de Álvaro, pensaba que quizá este fuera a ser uno de los días que llegaba tarde, pero como si supiera que le esperábamos escuchamos llegar su coche antes de lo que pensaba. Le esperamos en su habitación, sabíamos que sus padres le dirían donde estábamos.

    Escuchamos como subía los escalones de dos en dos y apareció en la puerta, nos vio sentados sobre su cama muy cerca el uno del otro, con la cara desolada y triste contrastando con la suya donde la sonrisa le ocupaba medio rostro.

    -¡Ya llegaste! -se adelantó a la vez que Pablo se levantaba, se fundieron en un abrazo fuerte de hombres donde Álvaro resultaba más expresivo, luego me abrazó a mi y me levantó la cara para besarme en los labios ante la mirada de Pablo.

    -¡Vamos, pero que os sucede? Esto parece un funeral en lugar de un encuentro de buenos amigos.

    -Tengo que hablar contigo, en realidad los dos tenemos que hablarte y quizá no te guste lo que vamos a decirte. -observé como la cara de Álvaro se volvía preocupada.

    -¿Tan urgente es?

    -Creo que si. -Pablo volvió a sentarse en la cama y Álvaro acercó la silla del escritorio, yo me senté también en la cama pero algo alejado de Pablo.

    -Os escucho, ahora me tenéis intranquilo y muerto de impaciencia…

    Pablo comenzó a hablar, a decirle todo lo que según él sucedía, lo que yo pretendía y quisiera que pasara y Álvaro, según escuchaba podía verle sonreír a veces, pero no hablaba, solo prestaba atención a lo que Pablo decía apoyándome en mis pretensiones sin dejar que yo interviniera.

    Cuando terminó de hablar, y estuvo más de quince minutos en un monólogo donde las palabras se le atropellaban, se paró de repente.

    -Esto es todo, tenemos que buscar una solución, un arreglo que sea bueno para Ángel. -los dos mirábamos a Álvaro que parecía estar pensando, mirándonos.

    -No quiero que os sorprendáis pero ya había pensado en esto, no cabe duda de lo que Ángel siente, nosotros somos el mayor problema, tenemos que pensar las consecuencias a que nos llevará una posible convivencia.

    Pablo y yo nos miramos, pensábamos que todo iba a ser peor y Álvaro ya estaba dando vueltas a lo que presentía que en algún momento llegaría.

    -Es mejor que lo pensemos esa noche y mañana lo hablamos tu y yo, ¿estás de acuerdo? -me admiraba la tranquilidad con la que Álvaro encaraba el problema, sin exaltarse y admitiendo que podría haber una solución que dependía de ellos.

    -Ahora es mejor que bajemos a cenar o mis padres pueden llegar a enfadarse con nosotros, eso sería peor, ¿te quedas a cenar? -a la vez que terminaba se ponía de pié y tiraba de la mano de Pablo para levantarle y volver a unirse en un abrazo de amigos.

    -No quiero que nuestra amistad se termine Álvaro.

    -Tranquilo, yo tampoco lo quiero.

    Pablo no se quedó para la cena, como había le dicho a Victoria se despidió de nosotros quedando para verse el día siguiente a la mañana. En la cena pude comprobar que Álvaro no pareció alterado en ningún momento y hablaba con naturalidad de su trabajo, pensaba que podría coger algún día libre durante las fiestas y su tranquilidad era contagiosa para mi.

    -Acércate a mi gatito. -me había quedado estático en la cama, muy diferente a lo que hacía otros días que era abrazarme a él. Hice lo que me pedía y apoyé la cabeza en su pecho escuchado los pausados latidos del corazón.

    -No quiero que terminéis enfadados por mi culpa, os quiero mucho a los dos Álvaro. ¿Llegaréis a un acuerdo verdad? Dime que sí por favor.

    -Vale, pero primero me ha gustado mucho el regalo que te ha hecho Pablo. -cogió la placa en sus dedos y la miró con detenimiento.

    -No ha sido de Pablo, también Eduardo me ha regalo un móvil. -seguía con la plaquita entre sus dedos dándola vueltas.

    -Ángel, muy bonito regalo y te va muy bien en el cuello. Sabes una cosa gatito…, creo que podremos compartir tu amor, y tu vas a tener suficiente para dárnoslo a los dos.

    -Álvaro mi vida, te amo. -esa noche no me hizo el amor y me dormí sintiendo que él no podía conciliar el sueño aunque no dejé de sentir sus brazos a mi alrededor.

    Seguirá…

     

     

  • La zorra de mi vecina se las traga dobladas

    La zorra de mi vecina se las traga dobladas

    Quien me diría a mi que tengo por vecina a una señora madura que trae a su casa a sus amigos para que se la follen bien y le tapen todos los agujeros de su cuerpo, ya sabéis a que agujeros me refiero.

    Una noche estaba yo en mi habitación a oscuras viendo la televisión, el único esplendor que se podría divisar tras las ventanas de enfrente de mi cuarto, eran las de una vecina que estaba de buen ver, por lo que podría tener sus cuarenta y nueve o cincuenta y seis años aproximadamente, cuando de pronto apague la televisión para quedar a oscuras por completo mi habitación y así que no me pudiera ver espiando tras la ventana.

    Minutos después vi aparecer tras su ventana a un chico de color negro y completamente desnudo y a mi vecina agachándose para hacerle una buena mamada a ese pollon que tenía el negro entre sus piernas, ella comenzó meneándosela y seguidamente cogió la polla de ese amigo suyo y se la metió en su boca, comenzó a chupar como si aquello fuera un chupa-chups.

    Un buen rato después vi aparecer a otro chico el cual también estaba desnudo y la verdad es que tampoco estaba para decirle que no a una buena mamada, era color blanco pero tendría sus veintidós centímetros de polla, por lo cual yo me dejaría follar por esos dos potrancos.

    Esa señora le hacía a todo, mientras uno se la follaba por el coño al otro se la chupaba, y como se la chupaba, se metía toda la polla en la boca al mismo tiempo que se la agarraba con tantas ganas que pareciera que se la iban a quitar, después vi el intercambio de posturas entre ellos, al que se la mamaba ahora se la follaba, y al que se la follaba después se la chupaba.

    La mujer daba de si para los dos y si se pusiera otro pues también, hubo un momento en el cual me quedé asombrado, vi como los dos se la follaban por ambos sitios de su cuerpo, formando un sándwich, quien me diría a mí que una noche de aburrimiento se convertiría en una noche de cine porno en vivo y en directo.

    Yo desde mi ventana a oscuras y observando a mi vecina y con mi mano izquierda agarrando mi herramienta empinada, me daban ganas de presentarme en esa casa y colaborar en dicho trío y así hacer la noche más amena y divertida, sexualmente hablando.

    Mientras yo miraba por la ventana como se follaban a mi vecina yo me la meneaba con placer hasta que me corriera y descargase toda mi lefa sobre el suelo.

    Yo no quitaba ojo a mi vecina, ella madura con grandes tetas y sus dos manos agarrando dos pollas XXL hasta que estos se corrieron encima de sus pechos y dentro de la boca de esta madura que me tenía loco por completo.

    Ya terminados de follársela y habiéndose corrido sobre ella también yo solté todo lo que tenía en mi interior y que de alguna manera me estaba estorbando dentro de mí.

    Fue una noche muy intensa y caliente si nos ponemos hablar de sexo a través de mi ventana.

    FIN

     

  • Madre MILF es infiel

    Madre MILF es infiel

    Después de que mi padre Darío le había sido infiel a mi madre Rosario ya nada sería igual, y yo me preguntaba porque mi padre le fue infiel, si mi madre a sus 36 años era toda una MILF de lujo, adicta al gym al cual asistía 3 veces por semana, con una altura de 1.75 cm, de cuerpo muy tonificado debido al duro ejercicio y la dieta impecable que llevaba.

    Ella es abogada de profesión pero de hobby también trabajaba como anfitriona de eventos años atrás y por lo tanto tener una imagen A-1 era primordial. Mi madre es de tez blanca, ojos marrones, nariz muy fina y sus labios carnosos, que es hermoso verla hablar, su cabello es rubio-castaño que la hace aún más hermosa de lo que es, unas tetas duras producto del ejercicio pareciera que nunca habría dado de lactar a un bebé porque se mantienen en perfecto estado y más aún cuando se pone sus camisetas sus tetas se les ven redondas y grandes.

    De su cintura podemos hablar y hablar toda la noche ya que es apasionada del baile y verla mover las caderas es una delicia pero es casi nulo verla bailar porque mi padre es muy celoso y le enoja que mi madre baile. Ahora viene la mejor parte lo que más me gusta de mi madre siempre han sido sus piernas que son largas, tonificadas y muy bien cuidadas producto de los masajes de SPA a los cuales va mi madre los sábados y domingos. Y el postre es su tremendo culo, muy bien formado y con unos glúteos que cuando camina se mueven de manera elegante así como mi madre camina a lo que mi padre muchas veces se ha peleado en la calle solo porque los hombres la miraban fijamente, el trasero de mi madre es y será de los mejores que he visto, como me dice mi madre ella es adicta a los ejercicios de piernas y glúteos , ahora entiendo y se ven los resultados.

    Ahora yo me llamo Omar tengo 18 años, soy de una familia de un buen status social, vivimos muy bien producto del trabajo de mi padre que es también Abogado al igual que mi madre, por lo que siempre hemos vivido cómodamente sin ningún problema económico.

    Mi padre tiene 40 años y una vez me comento que conquistar a mi madre fue muy difícil ya que tenía muchos admiradores, y pienso yo que hasta ahora los tiene porque es una Milf muy bien cuidada, mi padre me dijo que insistió mucho y al parecer a Rosario le gusto también el mismo nivel de status social que ambos tenían por lo cual se casaron jóvenes, además de eso ambas familias se llevaban bien por lo que fue un matrimonio exitoso.

    Mi madre es de carácter fuerte, siempre ha estado acostumbrada a los lujos, es un poco creída creo yo porque sabe que con ese cuerpazo tiene cierto poder sobre los demás, no es de hablar con cualquiera a menos que se educado y por lo menos sepa expresarse bien, en lo demás mi madre es alegre y conversa lo necesario cuando le preguntan, para mi fue complicado aceptar que mi madre había despertado en mi deseos morbosos en mi, por más que me contuve no pude dejar de pensar en mi madre y me acorde que en la escuela siempre mis amigos me molestaban y me decían: UYY tu mami es un bombón, es bien simpática, siempre me repetían eso.

    Todas las mañanas para mi eran un martirio ya que Rosario cuando iba al gym despertaba temprano y cuando yo bajaba a tomar el desayuno, estaba vestida con una lycra negra súper pegada al cuerpo y una camiseta negra, demás está decir que esa lycra estaba muy ajustada y podía verse su tremendo culo a través de la lycra, mientras ella lavaba los trastes de espalda yo tomaba desayuno y era inevitable que no se me pare el pene… A lo cual ella terminaba de lavar y volteaba y me decía hijo me voy al gym cuídate, yo seguía sentado ya que si me paraba ella podía darse cuenta de mi erección y me daba vergüenza, a lo que ella se acercó y me dio un beso en la mejilla mientras yo estaba sentado, podía oler su perfume tan fino que ella siempre usaba así vaya al gym.

    Mi padre como lo dije es celosísimo con mi madre, siempre la deja en el auto al gym y después se va a trabajar, mi madre nunca ha sido de ser coqueta, simplemente luce lo que tiene y nunca he visto que se comporte de manera coqueta con ningún hombre, tampoco es de ir a fiestas supongo que mi madre está bien enamorada de mi padre porque siempre le obedece en todo, hasta dejo su trabajo de anfitriona y a veces parecía que le gustaba que mi padre la celara ellos eran un matrimonio feliz.

    Pero todo eso cambio cuando mi padre le fue infiel a mi madre con una secretaria del estudio de abogados donde él trabajaba, mi madre descubrió en el celular de mi padre que una mujer le decía que la otra vez lo pasaron bien rico y quería que se repita. Recuerdo que mi madre, aquella tremenda mujer de carácter fuerte se puso a llorar por semanas y ya no dormía junto con mi padre, dormía sola.

    Mi padre aun la celaba quizás tenía miedo que mi madre lo deje y recuerdo que una noche mi padre se quedó a dormir en las habitaciones de huéspedes donde se quedaban las visitas familiares, recuerdo que era de madrugada cuando escucho un sonido el primer piso de la casa, entonces baje lentamente y me asome a la cocina y vi algo espectacular que hasta ahora me acuerdo y me acordare siempre mi madre estaba con un babydoll color rojo muy arriba de las rodillas y unas pantufla rojas también, ella se estaba empinando para dejar un vaso en el repostero, a lo cual cuando se empino el baby doll se le subió y se puso ver su calzoncito rojo que traía puesto, era un tremendo trasero frente a mi, mi pene se me paro inmediatamente pero en ese momento no sé qué me paso pero debía actuar rápido, además mi madre estaba vulnerable y triste por la infidelidad de mi padre, ella seguía empinada cuando de pronto yo voy por detrás, le agarre de la cintura y la apreté fuerte contra mi pene, en esos 2 segundos que sucedió eso vi el cielo, el paraíso, fue lo más delicioso que sentí en mi vida, aquel culo de mi propia madre, ese que era el deseo de muchos hombres había sido palmeado por mi pene, pero también tenía que pensar rápido que decir en ese momento.

    Yo: madre, discúlpame me tropecé… Estaba soñoliento

    Madre: ayyy hijo, me asustaste… Bueno mañana lavo el vaso. Me voy a dormir no tengo ganas de hablar, sigo molesta por lo de tu padre, descansa

    Yo no quise ni voltear cuando mi madre se fue de la cocina, solo recuerdo que subí al baño y me masturbe como nunca antes lo había hecho…

    Pasaron 2 semanas cuando de pronto llega mi padre del trabajo emocionado me saluda a mi, y a mi madre aunque ella seguía molesta y nos dice tengo 3 pasajes a Cancún para irnos de vacaciones, creo que un viaje familiar nos caería bien y quizás podríamos empezar de nuevo Rosario.

    Rosario: Yo no quiero ir contigo a ningún lado

    Padre: Vamos amor, perdóname. Vamos a gozar las playas

    Yo cuando escuche playa, lo primero que imagine era ver a mi madre en Bikini y lo diosa que se vería, así que intervine en la conversación

    Yo: Si vamos sería interesante ir a Cancún y pasarla bien

    Padre: Ya vez mi amor vamos, nuestro hijo quiere acompañarnos

    Rosario: Iré con una condición

    Mi padre y yo abrimos los ojos de alegría y le preguntamos cual es esa condición

    Rosario: Yo quiero ir a divertirme, bailar y que tu padre no me esté celando sino es así no iré

    En ese momento mi padre se puso pensativo porque como lo dije él era bien celoso con mi madre, se enojó un poco pero a las finales acepto.

    Padre: Pero amor si no te celo, me perdonaras?

    Rosario: Si te portas bien en el viaje y no me celas, regresando puedo evaluarlo y perdonarte pero haz méritos…

    Mi padre y yo nos alegramos , nuestro vuelo partía ya mañana mismo ya que mi padre al parecer había comprado los pasajes semanas atrás al parecer ya lo tenía planeado todo. Esa tarde recuerdo que mi madre se fue al shopping según ella a comprar más ropa y al SPA, me imaginaba seguro que comprara sus bikinis y verla con ese tremendo cuerpo era mi deseo, yo estaba emocionado ya quería llegar a Cancún… Llego el día del viaje fuimos al aeropuerto y tomamos el vuelo directo a Cancún, llegamos a las 9 pm y fuimos al hotel que era impresionante, 5 estrellas con vista al mar tenía todo aquel hotel hasta discotecas, bares nocturnos, juegos, gym de todo.

    Rosario: Esta muy bonito el hotel

    Padre: No quieres recordar viejos tiempos? (risas)

    Rosario: Tu estas en falta, aun no te perdono

    Esa noche llegamos y mi padre habría alquilado un mini departamento de dos pisos dentro del hotel, que era muy lindo, tenía su sala y en el segundo piso estaban las habitaciones por lo que llegamos a desempacar, mi madre estaba con unos jeans apretados y sus tacones negros, ya había atraído miradas cuando llegamos al hotel de las personas que caminaban por ahí, cabe resaltar que cada vez me gustaba y excitaba como veían a mi madre especialmente le miraban las nalgas con ganas de poseerla, pero yo sabía que ella aún era fiel a mi padre.

    Aquella noche mi padre durmió con mi madre, que ese día estaba con un camisón negro que le formaba bien sus tetas y el largo era hasta las rodillas, fue lo único que pude ver de reojo nuestras habitaciones estaban el segundo piso, frente a frente, no pude ver más ya que mi padre estaba ahí y podía descubrirme que quería espiar a mi madre, aquella madrugada solo escuche que hablaban y al parecer mi padre quería tener sexo con Rosario, pero creo que ella se negó porque en la mañana cuando desperté lo encontré durmiendo en la sala.

    Padre: Bueno familia desayunemos y salgamos a la playa

    Madre: Si vamos, hace mucho calor

    Recuerdo que desayunamos algo ligero y todos comenzamos a ordenar nuestra ropa de baño, a las 11 am fuimos a la playa mi padre estaba con sus bermudas y un polo, yo con un short y una camiseta corta, Rosario estaba con un short jeans, un polo de la marca Ralf Lauren color blanco y unas sandalias negras, sus piernas blancas, su cintura plana eran lo que más llamaba la atención y sus lentes de sol que la hacían ver divina con una piel blanca de muñeca. Llegamos a los vestidores y ella se fue a cambiar nosotros esperábamos, yo ya quería ver a mi madre en bikini que era lo que me imagine, mi padre estaba preocupado ya que habían muchos hombres con buenos cuerpos atléticos y que se dé seguro mirarían a mi madre, cuando salió mi madre, mi padre casi se desmaya, y yo ni que decir Rosario se había puesto una tanga negra de dos piezas de la marca OMG sus nalgotas estaban bien redondas y muy grandes, firmes sin nada de grasa, ni estrías ni nada de nada… Sus exquisitas piernas tonificadas se veían firmes, muy bien cuidadas y suaves mi madre invertía mucho en el gym y en el spa y ahí estaban los resultados… Su cabello rubio castaño estaba amarrado y su cara de porcelana por sus tratamientos que ella realiza. Era toda una señora elegante y adinerada…

    Padre: Amor estas impresionante

    Rosario: (risas) vez lo que te perdiste

    Yo: madre estas muy guapa, me pondré celoso que te vean, en ese momento pensé en aquella madrugada como había sentido tremendo culo de mi madre y ahora verlo en tanga incrementaba mi felicidad de haber sentido tanta carne entre mis pantalones

    Cuando nos metimos al mar, sin lugar a dudas fueron notorias las miradas de muchos hombres a mi madre y de todas las edades partiendo de mocosos de 14 años hasta ancianos de 70 años, pero Rosario solo se divertía como una niña y parece que no le importara que la vean en tanga mostrando tremendo culo y seguro provocando muchas erecciones a los hombres. Mi padre estaba pegado a ella no la descuidaba y se molestaba cuando veía un hombre mirando a mi madre. Yo no aguantaba tener cerca a tremenda mujer y por más que sea mi madre debía hacer algo pero sería imposible así que dije voy a filmar el culo de mi madre en esa hermosa tanga y eso hice…

    Salí del mar diciéndoles a mis padres que iría por una bebida en si fui por mi mochila y saque mi celular, me acerque al mar como grabando el panorama y cuando mi madre se agacho para tocar el mar, justo ahí grabe 20 segundos aquel señor culo que era lo que llamaba la atención en toda la playa, cada vez que mi madre se agachaba era una delicia no espere fui al baño, vi la grabación y me masturbe con el tanga negro y el culo de mi madre, al rato salí tranquilo y con el pretexto de estar feliz del viaje abrace a mi madre fuerte hasta sentir sus tetas fuerte en mi pecho.

    Mi madre estaba incomoda ya que decía que mi padre no estaba cumpliendo su palabra de no ser celoso, y que mucho la cuidaba, yo pienso que si mi padre no la cuidaba cualquier hombre la hubiese querido follar ahí mismo. Después del excitante baño en la playa fuimos a comer y luego cuando llegamos a recepción nos dijeron que en la noche habrían shows de parejas y que era gratis para todos los que se hospedaban en aquel hotel, también la chica de recepción dijo que había discotecas para jóvenes de mi edad.

    Rosario: Bueno, hoy yo quiero bailar mucho hace tiempo no lo hago, además Darío hasta ahora sigues celoso y no te perdonare

    Padre: Si lo se mi amor pero hoy veras que bailaremos mucho.

    Rosario: Bueno veremos porque en la playa no te despegaste de mi.

    Llegada la 5 pm mi madre se fue al spa del hotel seguro porque quería preparase para la noche, mi padre y yo nos quedamos bebiendo un poco… A las 8 pm llego mi madre muy alegre y relajada diciendo que el SPA al que fue le dieron unos masajes impresionantes, y que la felicitaron porque su piel estaba demasiado cuidada para tener su edad, ella estaba emocionada y dijo bueno me voy a cambiar así que subió las escaleras y se fue a la habitación…

    Llego las 9 pm y mi padre ya estaba listo para ir al show de parejas que tanto había dicho aquella recepcionista él estaba vestido con una camisa negra y pantalón blanco siempre conservando la elegancia, mientras que yo estaba con unos jeans azules y una camiseta verde muy sport.

    Padre: Hijo vendrás con nosotros?

    Yo: No padre, quiero ir a buscar aventuras a la discoteca de jóvenes solteros (risas)

    Hasta ahora no sé porque respondí así, quizás también quería tener mis propias aventuras con mujeres maduras así como mi madre y porque no follarme una. Nosotros estábamos en la sala del primer piso solo esperando a mi madre, ya que no me iba a ir de ahí hasta verla como se había vestido ya que esa vista me serviría de inspiración aquella noche a la discoteca que yo iría, había pasado ya 1 hora y media y mi padre dijo voy a subir a buscar a tu madre y en ese momento entre las escaleras apareció aquella diosa, aquella madre, aquella MILF que llevaba cada letra de esa palabra bien puesta ya que era el deleite de mis masturbaciones mías, de mis amigos de la escuela y de seguro de varios pretendientes que ella tenía.

    Estaba súper impresionante, estaba con un vestido blanco sin mangas, corto muy por encima de las rodillas y muy ajustado a su hermoso cuerpo, si uno se agachaba un poco podía verse asomar un poco esos tremendos glúteos que tenía tremenda hembra, su collar de diamantes de plata en aquel fino cuello de una señora elegante le daban un toque del buen status que tenía.

    Aquel señor culo parecía que iba a reventar el vestido blanco de lo ajustado que estaba, sus tetas eran imponentes parecía que nunca nadie las había chupado a aquellas tetas que estaban paradas y firmes al ajustado vestido. Sus hermosas piernas tonificadas y largas de la tremenda MILF eran de ensueño y más aún habían tenido la delicadeza de enfundarse en unas pantimedias color natural Dorian Grey marca que siempre usaba, unas piernas que provocaba tocarlas y besarlas sin lugar a dudas toda la eternidad, y sus tacones altísimos color plata con piedras brillantes, sus labios rojos y el alto maquillaje hacían verla espectacular, cuando empezó a bajar las escaleras, aquellos muslos enfundados en las pantimedias se movían rígidos a cada paso de mi madre, era una delicia y una erección verla bajar cada escalón, bajaba de costado para no perder el equilibrio ante tal altísimo par de tacones, su trasero estaba demasiado parado al parecer los tacones altos la estilizaron mucho más, por lo que daba ganas de meterle la mano y palmearle las nalgas. Cuando llego al primer escalón mi padre dijo:

    Padre: Estas bromeando verdad como vas a ir así?

    Rosario: Ya habíamos hablado de eso

    Padre: Mira el vestido está demasiado pegado y corto

    Rosario: Teníamos una promesa, lo recuerdas?

    Padre: Esta bien vamos a ir, pero ponte el anillo de bodas

    Rosario: Esta bien vamos…

    Yo hasta ese entonces me había quedado mudo al ver a mi madre así, de ver tal monumento de mujer cuando de pronto

    Rosario: Hijo, vienes con nosotros?

    En ese momento iba a decir que si e iba a cambiar de opinión al ver vestida a mi madre así no me quería separar de ella

    Padre: No, él se va a su discoteca

    Rosario: Caray hijo, pórtate bien (risas)

    Maldije a mi padre en ese momento en mi cabeza pero no había vuelta atrás.

    Padre: Antes de las 6 am regresas hijo

    Yo: Claro además estamos dentro del mismo hotel solo que su show de parejas está a 10 minutos caminando de la discoteca a la que iré (risas)

    Rosario: Cuídate hijo

    Me dio un beso, y que perfume tan delicioso se había puesto mi madre, me sentía orgulloso de tener una MILF como madre, aunque un poco preocupado porque mi madre estaba vestida muy provocativa y me molestaba que la miren mucho o que le falten el respeto, porque verla vestida así daba ganas de hacerle el amor en todas las poses.

    Yo me fui primero me despedí pero mi morbosidad pudo más se me había ocurrido la idea de ir al show de parejas y espiar que hacían mis padres, claro sin que ellos se dieran cuenta además pensarían que estaría en la discoteca que les había dicho, así que me adelante y fui a la discoteca donde iba a ser el show de parejas, finalmente entre y habían muchas personas, en la entrada me dieron un sombrero esos hawaianos no sé porque me lo dieron pero me sirvió ya que si me lo ponía no iba a ser tan fácil que mis padres me reconozcan en aquel show.

    El show empezaba a las 11 y mi madre no llegaba la idea mía era sentarme a una distancia donde pueda ver a mi madre y degustarme con sus piernas, a los 10 minutos pude ver de lejos que llego mi madre con aquel vestido ajustado, su tremendo culo y sus tacones de color plata con piedras brillantes que llamaban mucho la atención, de lejos mi madre se veía espectacular, cuando caminaba sus piernas imponían respeto, y que decir de todo su cuerpo voluptuoso en aquel vestido muy corto.

    Mis padres se sentaron en una mesa y mi madre dejo su cartera blanca en las sillas, en ese momento había varias personas, pero me senté casi en una mesa cerca a mi madre donde podía ver su perfil, y tener una vista privilegiada.

    A las 11:30 se abrió el telón del escenario y salió un presentador saludando al público presente y dijo hoy jugaremos un juego llamado «Controla tus celos» y todos aplaudieron

    Mi madre en ese momento había cruzado sus piernas, y sus manos estaban sobre su vestido seguro porque al ser tan corto podía verse más de la cuenta, pero igual se veían bien hermosas esas piernas y su trasero asomaba por la silla.

    A los dos minutos salieron 3 strippers solo en boxers y totalmente con el torso desnudo al escenario todas las mujeres gritaron incluida mi madre, mi padre ya estaba algo molesto pero tenía que cumplir su promesa…

    Presentador: Hoy necesitamos 4 mujeres voluntarias de público sean casadas o no!!!

    En ese momento salieron 3 mujeres, una de ellas morena un poco gorda,la otra una chica delgadita con lentes y la otra mujer era mayor de unos 50 años ya.

    Presentador: Falta 1 chica más, nadie se anima??

    Todos en ese momento solo se reían y nadie al parecer quería salir

    Presentador: Entonces yo elegiré a la cuarta chica que saldrá a jugar…  A ver vamos a ver hay muchas mujeres guapas hoy…

    Presentador: A ver usted señorita o señora, la de vestido blanco la que esta con el caballero de camisa negra…

    Yo me sorprendí en ese momento, habían elegido a mi madre para que salga al escenario… Pero sabía que mi padre no le iba a dar permiso y justo fue cuando de lejos mi padre le decía al parecer algo a Rosario y ella seguro le decía que cumpliera su promesa.

    Y ocurrió lo que tenía que ocurrir mi madre se paró de su asiento dejando ver tremendo culazo, y con ese vestido tan corto se dirigió al escenario contorneando esos glúteos y todos aplaudieron y silbaron cuando mi madre subió al escenario puso sus manos atrás de su trasero al parecer ella sabía de lo corto que estaba el vestido el presentador la tomo de la mano en señal de caballerosidad y finalmente llego al escenario. Habían comentarios de todo tipo hacia mi madre,

    (Mira que zorrita la puta esa, está bien para meterle verga) (Mira esas piernas seguro su marido es un cornudo) (Le haría 20 hijas a esa mujer) algunos comentarios que escuchaba que en vez de molestarme me excitaban y porque no estar excitado si en el escenario era la dueña del espectáculo al parecer.

    Presentador: Bueno chicas ahí vez 3 strippers parados, el juego consiste en lo siguiente ustedes van a bailar a lo largo del escenario y cuando la música se detenga tendrán que agarrar con un stripper y la que se quede sin stripper pierde. Estamos listos?

    Mi padre a lo lejos estaba muy enojado pero no había vuelta atrás…

    El juego comenzó y las 4 mujeres comenzaron a bailar en el escenario y mi madre empezó a mover sus caderas sin ser grosero pero todos empezaron a aplaudir, la música se apagó y las 4 mujeres corrieron mi madre me sorprendió ya que pese a estar en tacones altos corrió rápido que su trasero se contorneo rápido también y abrazo a un stripper que era de baja estatura digamos 1.59 de cara fea, pero muy atlético, estaban abrazados de frente pero aquel stripper al ser de baja estatura estaba agarrando un poco menos de la cintura a mi madre pero ella ni cuenta estaba emocionada, y yo excitado de ver a esa hembra correr moviendo aquella cintura, la eliminada fue la morena gorda…

    Presentador: Segundo round, música

    Las 3 mujeres empezaron a bailar reggaetón y mi madre se contorneaba más que bien, el vestido más aún era el toque del morbo porque su culo marcaba la tela del vestido, la música se apagó y mi madre corrió rápido de nuevo y ohh coincidencia volvió a agarrar al mismo stripper de pequeña estatura, la eliminada fue la señora de 50 años…

    En el tercer round, mi madre bailo salsa y fue lo mejor de la noche ya que al moverse tanto de lejos se pudo ver cuando corrió su calzón blanco, y mi padre de lejos ya no sabía que hacer… Solo quedaba aquel stripper pequeño a lo que mi madre gano la competencia…

    Presentador: Muy bien la ganadora es la señora de vestido blanco… La felicito pese a tener tacones altos ha podido correr…

    Madre: (Risas)… Gracias, pero me duelen mis pies…

    Presentador: No se preocupe aquí nuestro stripper la hará relajarse, aquí tiene su premio

    El presentador trajo una silla y mi madre se sentó, cruzo sus piernas lo que más había atraído miradas y aquel stripper enano le empezó a bailar sexy, mi padre solo miraba creo ya resignado, el stripper en boxers empezó a bailarle pegando su cuerpo contra el de mi madre sentada a lo que Rosario solo se reía, y el público aplaudía.

    En eso el stripper se tiro al piso y le saco un zapato a mi madre y pudo verse desde lejos aquel pie enfundado en la fina pantimedia color natural sus pantimedias brillaban desde lejos, después le saco el otro zapato y mi madre quedo descalza, el stripper tomo los dos pies con las finas pantimedias puestas y paso toda su lengua por los elegantes pies de mi madre que rio de manera sexy y algo excitada, todo el público aplaudía.

    Finalmente para despedir el show mi madre se puso de pie con los zapatos puestos y el stripper sin escrúpulos la tomo de las dos piernas y la levanto al nivel de su cintura y ahí si todo el mundo pudo ver aquel calzón de la MILF, las luces se apagaron y cuando se encendió no estaba ni mi madre ni el stripper. A lo que a lo lejos mi madre se paró y fue al escenario a hablar con el presentador y no sé qué le habrá dicho el presentador que mi padre regreso tranquilo a su asiento, pero yo quería saber que estaba pasando así que me las ingenie para ver que había atrás del escenario, había seguridad pero me las ingenie para ver qué pasaba.

    El show al parecer continuaba porque detrás del escenario podía ver el ruido y la voz del presentador, camine y solo encontré unos vestidores oscuros no habían personas por aquel lugar así que igual seguí caminando y pude ver unos baños así que me metí al de mujeres porque había una luz prendida, entonces fui al baño de mujeres y me escondí en una puerta porque se escuchaban voces pero en tono bajo, cuando miro a través de la reja de aquella puerta para el lado izquierdo había una ducha y ahí estaba mi preciosa madre estaba contra la pared de una ducha siendo embestida por aquel stripper.

    Que la tenía agarrada de las caderas así como yo lo hice en la cocina solo que él le estaba metiendo toda la verga, y no duro 2 segundos aquel momento sino que parecía interminable como aquella madre elegante, terminaría siendo follada en una ducha, el la tenia de la cadera, al parecer había echo un orificio en las finas pantimedias de mi madre a la altura de su clítoris para que su pene pueda entrar con facilidad, el vestido estaba en la cintura de tanto que le había agarrado el vestido, yo había dicho que esos tacones altos le habían estilizado más su trasero y vaya que estaba parado, precisamente aquel stripper elevaba su pene como saltando a la altura de la vagina de mi madre, de modo de conectar de todos los ángulos ese perfecto culo aquel que viví deseándolo por años estaba siendo follado por todos lados, y sus piernas, tonificadas se quebraban ante cada penetrada…

    Rosario solo gemía de placer, y pude comprobar por primera vez como gime una tremenda hembra, una verdadera MILF que parecía una actriz porno siendo follada en aquella ducha. El stripper mientras la follaba la manoseaba por todo el cuerpo a mi madre, le apretaba las tetas, le tocaba las hermosas piernas y le daba besos en aquellos labios tan sexys.

    El stripper con un pene gordo de grosor agarro a mi madre la tiro al piso, le abrió las piernas y se echó encima de ella, estaba con las piernas bien abiertas a lo que el stripper de una se la metió

    Rosario: Ayyy apúrate antes que venga mi marido

    Rosario: Que rico pene, que gruesoo…

    Mi madre estaba toda una zorra, aquella señora elegante, de dinero estaba poseída por el deseo, quizás quería vengarse de mi padre

    Stripper: Que ricas piernas tienes, que hermoso clítoris, eres lo mejor que me he follado en la vida

    Madre: Que rico es sentir tu verga, no la saques, hace tiempo nadie me había hecho el amor así…

    Stripper: AHH tomaa, siénteme todo mi pene

    Rosario: Mas fuerte, si si si ayyy

    Mi madre estaba siendo follada y con el anillo de bodas puesto. Ante tanta embestidas fuertes se le salió un zapato de tacón a mi madre, dejando ver uno de sus pies enfundados en aquellas pantimedias brillantes que aquella noche usaba, hasta que el stripper embistió fuerte y abrazo duro a mi madre como dando su último aliento. Pasaron 4 segundos y un montón de semen salía de la vagina de mi madre, el stripper se había dado el lujo de correrse adentro de tremenda hembra.

    Rosario: Que noche joven que me hizo pasar. Me siento toda una mujer rejuvenecida

    Stripper: Vaya, señora si fuera su esposo le haría el amor todos los días (risas)

    Rosario: Debo volver al show, sino mi esposo se dará cuenta y me hará problemas

    Stripper: Fue un gusto ya sabe por dónde es la salida.

    Ambos se dieron un beso apasionado como si fueran dos amantes de años, y eso me excito mucho más aun ya que mi verga estaba parada y quería masturbarme ahí mismo pero aún tenía pensado en algo más.

    Mi madre se puso su tacón el cual se le había salido, se acomodó aquel vestido ajustado con sus dos manos tratando de bajarlo un poco de las rodillas aunque era imposible ya que era demasiado corto, Rosario quería evitar al parecer que mi padre se dé cuenta del orificio que el stripper había hecho en las pantimedias en la altura de su trasero por donde le habían penetrado.

    Rosario se peinó rápido y cuando se propuso a salir y se besó nuevamente con el stripper me las ingenie y salí rápido de aquel lugar para dirigirme al show, habían pasado 20 minutos desde que mi madre desapareció del show, cuando llegue aparecí detrás del telón había un show de música salsa, urbano y pude ver a los lejos a mi padre si ahora aquel cornudo con su celular mandando mensajes seguro a mi madre sin saber que ya la habían follado de lo más delicioso en una ducha y que encima la habían llenado de semen hasta hacerla gemir.

    Bueno aun había gente y me quede de pie en un lugar esperando que salga aquella madre infiel, y paso 5 minutos y salió por detrás del telón muy alegre con una sonrisa hermosa y su caminar sexy, al parecer el pene del stripper como dijo ella la rejuveneció.

    Pude ver que mientras se acercaba a la mesa de mi padre sus pantimedias se veían un poco rotas pero sus piernas aun brillaban por su final piel, cuando llego a estar cerca de mi padre le dio un beso en la boca a lo que mi padre en vez de enojarse se puso alegre seguro celebrando que mi madre lo perdonaría y que podría follársela esa noche, pues mi madre tomo su cartera y se fue con mi padre al hotel seguro que mi padre estaría con ganas de tener sexo con aquella esposa infiel y adinerada.

    Pues salí corriendo, mi idea era llegar primero al mini departamento que mis padres, para así esconderme en mi cuarto y ver cuando follen.

    Llegue corriendo al mini departamento y subí a mi cuarto a esconderme. Después de un rato llegan mis padres y se van de frente a su cuarto, cuando escucho lo siguiente:

    Rosario: Hay la pase muy bien.

    Padre: Oye y que hiciste cuando te fuiste con aquel stripper?

    Rosario: Nada, simplemente me invito unos tragos y unas fotos de recuerdo

    Rosario: También me conto sus historias amorosas, todo aburrido

    Padre: ahh bueno Ok

    Padre: Rosario luces espectacular, quiero hacerte el amor esta noche

    Rosario: (risas) llegando a Perú, ahora estoy cansada, el concurso de bailar me hizo doler los pies

    Me sorprendió que aquella mujer tan fina y elegante mienta de esa manera, era toda una puta de lujo en ese momento lo acepte, y no sé cuántas veces habría mentido así, quizás antes ya la habían follado pero eso me excitaba más…

    Mi padre dijo todo tonto está bien llegando a Perú hablaremos. Mi padre salió del cuarto y se fue a dormir a la sala, mi madre después de un momento en su habitación se fue al baño, yo aún tenía toda la noche la verga parada y tenía que masturbarme sea como sea.

    Espere que mi madre salga del baño y después de 10 minutos entre yo al baño y veo colgadas esas pantimedias brillosas rasgadas encima de la toalla, pues no dude agarre las pantimedias naturales brillosas de mi madre las envolví en mi pene y me empecé a masturbar, cada segundo me imaginaba que en esas finas pantimedias habían estado las enormes piernas de mi madre y me masturbaba con más ganas hasta dejar mi semen en las pantimedias hasta el último rincón de aquella prenda.

    Finalmente regresamos a nuestro país y jamás volví a ver a mi madre con los mismos ojos sino como una puta de lujo y una MILF erótica.

  • La musa no viene

    La musa no viene

    No voy a ver a Olivia Nice, 
    no voy a verla; me entretiene, 
    y ya la musa no viene. 
    Deja que me tranquilice, 
    que la noche se organice:
    las tareas, el aseo, la cena;
    televisión novedad plena…
    Mas apago, hago un aparte;
    Kennedy Leigh tiene su arte. 
    Y el semen mi mano llena. 

  • Mi primera follada incestuosa con mi tía (2)

    Mi primera follada incestuosa con mi tía (2)

    Después de lo que sucedió me fui con mis padres a casa, no paraba de pensar en lo que había pasado.

    Ya habían pasado un par de días de lo ocurrido, pero seguía pensando en querer follarme nuevamente el cuerpazo de mi tía.

    Era un domingo por la mañana, recién me había levantado y vestido, y me dirigía a la cocina a prepararme mi desayuno, cuando mi padre aparece para decirme.

    -Tengo que hacer unos negocios fuera del país e iré con tu madre, ¿no te molesta que no te podamos llevar?

    -no importa, de seguro habrán más viajes (en mi mente pensaba en la gran oportunidad de poder follar con mi tan amada tía)

    -Claro hijo, para la siguiente será, nos vamos mañana a las 2 PM, te dejamos dinero para que pidas comida y también hay muchas cosas para que te puedes cocinar

    – vale papá, espero que disfruten el viaje

    (Aparece mi madre en la cocina y dice)

    Hola hijo, supongo que tu padre ya te dijo lo del viaje

    Si ma, que los disfruten…

    Ya era lunes y mis padres ya se habían ido, eran aproximadamente las 4 de la tarde, cuando

    Me llega un mensaje al Whatsapp, el cual era de mi tía y decía:

    -Hola, supe que tus padres se fueron de viaje, te gustaría si te acompaño, ya sabes…

    -uff, con gusto aquí la espero…

    (No pasaron más de 30 minutos y ya había sonado el timbre)

    Cuando abro la puerta, me lleve una enorme sorpresa, mi tía llevaba un escote que dejaba ver gran parte de sus grandes pechos, me queden mirando fijamente su escote y me dice:

    -hey, estoy acá…

    -disculpe, es que quede anonadado con tremendo escote

    -hahaha gracias

    -pase, por favor

    Cuando entro la acompañe hasta el living y se paró frente a mí y me dijo:

    -ya sabes a lo que vengo sobrino (con una sonrisa pícara en su boca y dándome un beso bastante largo)

    Mientras me besaba me iba bajando el cierre del pantalón, dispuesta a sacar mi poronga, la cual ya estaba dura como piedra. Al terminar el beso se arrodilla frente a mi pene y lo comienza a chupar, sin duda era una experta haciendo mamadas, pasaba su lengua por todo mi pene, desde la base hasta la punta y luego se la metía lo más profundo que podía en su garganta, que era aproximadamente 3/4 de mi pene, así me la mamo por 15 minutos, hasta que se paró y me dijo:

    -ya quiero esa verga dentro de mi

    Se desvistió y se puso de perrito en el sillón, dispuesta a ser penetrada. Antes de introducir mi pene pase mi mano por su panocha, lo hice durante de un buen tiempo, luego roce mi pene con su vagina sin penetrar, hasta que decidí metérsela de golpe, a lo cual ella dice:

    -HAAAA!! ¿No podías ir más lento?

    No le respondo, pero comienzo a penetrarla lo más profundo que puedo, mientras ella gemía

    -Uuuuh aaaaah!! Que rica verga!!!

    Ya no penetraba tan profundo, pero penetraba rápidamente

    -Aaaah tu tío no tiene ni la mitad de pene que tú!!

    -Ooooh Siiii dameee!!!

    Luego de un rato saque mi verga y le dije: ahora es turno se tú me folles

    Me bote de espalda en el sillón, ella se subió al instante sobre mí e introdujo mi pene en su panocha

    -Ayyy Dios!!! QUE RICO!!

    No paraba de gemir, no era para menos con mis 22 cm

    -ME CORRO!!! AHHH! (Dijo al cabo de un rato)

    -pues deberás esperar a que yo me corra

    Al cabo de 10 minutos después sentía que me iba a correr)

    -aaaah me voy a correr (dije)

    -lléname!!! Quiero tu semen dentro de mí!! Lléname!!!

    Metí mi pene lo más profundo y me corrí, llenando tu panocha de mi semen

    -aaaah que bien follas sobrino (dijo antes de darme un largo beso y sacando mi verga de su panocha)

    -en alguna de esas me vas a embarazar

    -aaah recordando eso, recuerdo que me dijiste que estaban planeando tener otro hijo con mi tío

    -sí, el otro día cuando follamos, también folle con él en la noche, así no sospechara que me acuesto con otro hombre

    -pobre de mi tío y su pene pequeño (me reí)

    -sí, pero por suerte encontré una buena verga

    Se limpió los restos de semen y se vistió

    -ya me debo ir pero vendré todos los días que tus padres no estén, quiero seguir gozando de tu pene sobrino

    -con gusto tía, venga cuando guste

    Al rato que ella se fue, me fui a recostar a mi cama y pensar en lo que había pasado.

    ¿Estará bien que me folle a mi tía?

    Sentía lastima por mi tío, pero bueno ya estaba hecho y me seguiría follando a mi tía las veces que quisiera, da igual si mi tío no complace a mi tía, alguien más debe hacerlo

    Continuará…

     

  • En la consulta de Urología

    En la consulta de Urología

    Me llamo Manuel, tengo 50 años y desde hace poco estoy notando que tengo dificultades con la erección. También debido a mi edad me han recomendado que empiece a hacerme chequeos para evitar tener cáncer de próstata. Mi médico de cabecera me ha derivado al urólogo para que me controle.

    Después de unos días de espera, me han dado cita para el próximo martes.

    Llego a la consulta algo pronto, me queda media hora para mi cita. Me doy cuenta que me ha tocado con una doctora, Elena Castillo se llama. Me da un poco de corte por ser mujer, pero bueno es igual.

    Unos diez minutos después de la hora que tenía en la cita, aparece mi número en pantalla. Me siento como me indica, y le cuento lo que me ocurre.

    -¿Y desde cuándo le ocurre lo de la impotencia? Me pregunta.

    -Mi mujer murió hace un par de años, entonces tenía erecciones normales, tuve un par de parejas después y el sexo era normal, vamos que no tenía ningún problema. Ahora es cuando no puedo alcanzar la erección.

    -¿Y tiene sueños eróticos dónde alcance la erección?

    -Que yo recuerde no, ni siquiera sueños eróticos.

    -¿Cuándo fue la última vez que tuvo relaciones sexuales?

    -Hará un año o así.

    -¿Y masturbarse?

    -No lo hago hace un mes más o menos.

    -¿No tiene necesidad de eyacular?

    -Si, pero la última vez que eyaculé fue con el pene flácido.

    -¿Tuvo un orgasmo?

    -Eso si, fue intenso.

    -Bien, con lo que me ha dicho vamos a realizar una exploración manual.

    ¿Qué quería decir con lo de manual? Estaba a punto de descubrirlo.

    -Túmbese en la camilla y bájese los pantalones y los calzoncillos.

    Obedecí un poco nervioso. Mi pene quedaba a la vista. La doctora se acercó a la puerta y echó el pestillo.

    -¿Está circuncidado? Dijo poniéndose los guantes. No miraba a mi pene porque se habría dado cuenta de ello.

    -No, no lo estoy, pero mi glande queda al descubierto.

    -Muy bien.

    Cogió mi pene con ambas manos y lo levantó. Subió el prepucio y lo volvió a bajar y claro, a mi me dio gusto.

    -Ah, gemí.

    -Tranquilo.

    Siguió con el movimiento, no muy rápido, pero parecía que me estuviera haciendo una paja y enseguida tuve una erección. Hacía mucho que no tenía una y fue fantástico ver mi pene erecto de nuevo.

    -Bien, dijo quitándose los guantes y dejándome con el pene tieso, parece que todo está bien. Si tuviera un problema real de erección, ni siquiera con esto hubiera podido alcanzarla. Así que pienso que es algo más bien psicológico. De todas formas, le pediré unos análisis de PSA y le volveré a ver dentro de tres semanas para ver los resultados de los análisis y ver cómo va con las erecciones.

    Me levanté y me vestí como pude. Le di las gracias y salí de allí con la carpeta delante de mi bragueta para que nadie viera mi erección. Busqué el baño y me metí en uno cerrado y claro, me la meneé hasta que eyaculé como nunca, bastante semen llevaba acumulado dentro. Estaba apoyado en la pared del baño mientras recuperaba la respiración, cuando oí a alguien en el baño de al lado gimiendo también. La doctora debía haber hecho maravillas con el porque también estaba masturbándose.

    Tras limpiarme y lavarme las manos, pedí cita para los análisis en el mostrador de información. Me dieron para dos días después y cita con la doctora justo en tres semanas.

    Durante las tres semanas que siguieron hasta la cita, no volví a tener una erección. Tuve algún sueño erótico eso si, donde alguna mujer en bikini me perseguía por la playa queriendo tener sexo, pero ni con eso conseguí empalmarme.

    Llegó el día de la cita y vi que no quedaba nadie ya en la sala de espera. Debía ser el último.

    -Manuel, pasa, me dijo la doctora abriendo la puerta de la consulta.

    Me senté y me explicó los resultados de los análisis.

    -Por el momento los resultados del PSA son buenos no debes preocuparte, todo está bien, pero seguiremos revisándote. ¿Y en cuanto a tus erecciones, que tal van?

    -No he vuelto a tener doctora, desde el otro día.

    -Es curioso. ¿Ni siquiera en sueños?

    -No. Tampoco.

    La doctora se levantó y se fue hasta la puerta donde volvió a echar el pestillo.

    Volvió tras la mesa y se quitó la bata.

    -Quiero comprobar algo, me dijo.

    Se bajó la falda y se quitó la blusa, quedándose en sujetador y bragas.

    Yo me quedé mirándola sin saber de qué iba la cosa, si era una tomadura de pelo, una cámara oculta o qué.

    Entonces se quitó el sujetador dejándolo sobre su silla y se bajó las bragas. Estaba desnuda frente a mi. Tenía unos pechos preciosos, grandes, no demasiado. No pude evitar fijarme en su pubis que llevaba depilado salvo por una línea justo en el centro. Debía tener unos 30 años y estaba buenísima.

    Para entonces yo ya estaba empalmado y ella se dio cuenta por supuesto.

    -Ahora vamos a probar que tu falta de erección es psicológica, veo que estas erecto ahora. Vamos, vas a follarme.

    No podía creer lo que estaba oyendo. La doctora estaba desnuda frente a mi y quería que me la follara, sin más, solo para ver que mis problemas de erección eran psicológicos.

    -No puedo creer lo que me está pidiendo, le dije.

    -Soy tu médico y estoy aquí para ayudarte. Debes hacer lo que te digo.

    Me acerqué tímido a ella. ¿Se follaría a todos sus pacientes? pensé.

    Sacó un preservativo del cajón de su mesa. Yo me bajé los pantalones y me quedé desnudo de cintura para abajo mientras no dejaba de mirar sus tetas.

    -La camisa también, me dijo.

    Ya desnudos los dos, ella me puso en condón y se tumbó en la camilla abriéndose de piernas.

    -Vamos, no seas tímido.

    Me subí a la camilla, mi polla me iba a estallar por la erección que tenía y por el condón apretándome.

    Se la metí despacio, saboreando la sensación que casi ya no recordaba. Justo cuando estaba dentro de ella tocaron a la puerta.

    -¡Elena, nos vamos a comer! Debía ser otro médico.

    -Estoy terminando con un paciente. Voy en un rato.

    -Te esperamos donde siempre.

    Oí cómo los pasos se alejaban.

    -Vamos machote, me animó. Demuéstrame lo bien que follas.

    Empecé a bombear, la verdad es que follar es como montar en bicicleta, no se olvida aunque haga tiempo que no lo haces.

    Mientras me movía dentro de ella, sus tetas se bamboleaban. Se agarraba a mi espalda y comenzaba a gemir, primero bajito, luego algo más alto, aunque siempre sin elevar demasiado el tono para que no nos oyeran. Yo me animé también y empecé a gemir para que supiera que estaba disfrutando. Y era verdad, me estaba dando mucho gusto pese al condón. En cuanto tuve pareja estable me acostumbré a hacerlo a pelo, porque nada puede compararse a disfrutar el coño de una mujer sin nada, sin nada más que tu polla entrando y saliendo de él.

    Pero en este caso era distinto, no la conocía de nada y ella a mi tampoco, por lo que había que tomar precauciones. Lo entendía y estaba disfrutando bastante la verdad.

    Un rato después, me agarró el culo mientras yo seguía bombeando. Quería retrasarlo lo más posible pero estaba claro que no iba a durar mucho más. Tendría que disfrutarlo mientras durase.

    La doctora llegó al orgasmo como cinco minutos más tarde, y me clavó un poco las uñas en la espalda.

    -Creo que la estaban esperando.

    -No, no te pares, dijo gimiendo. Sigue, sigue dándome. ¡Aaaah!

    Al oírla gemir así me puse más cachondo aun y me la follé aún más fuerte.

    -¡Aaaah! ¡Manueeel! ¡Aaaaah!

    Iban a oírnos en todo el ambulatorio.

    Me agarró más fuerte todavía y me apretó fuerte con sus piernas. En un par de bombeos más me corrí como un loco. Ya no recordaba haber tenido un orgasmo así.

    Nos quedamos tumbados en la camilla, donde apenas cabíamos los dos de costado, recuperando la respiración.

    Le chupé los pezones y acaricié sus tetas ya que antes no había tenido tiempo y me puse en pie y la ayudé a incorporarse.

    Me pasó papel con el que me limpié el pene y ella se limpió su coño. Tiré el preservativo a un cubo que tenía junto a la camilla y nos vestimos.

    -Te voy a dar cita para dentro de un mes. Quiero comprobar tus progresos, me dijo sonriendo.

    Yo estaba encantado con ella y quería volver a follármela.

    Me dio una hoja con la cita y me despedí de ella hasta dentro de un mes.