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  • Señor y muchacha (Final)

    Señor y muchacha (Final)

    Salieron de la discoteca cogidos de la mano. Todo el mundo los miraba sorprendidos. Los chicos miraban con envidia a ese señor que llevaba agarrado a esa chica que como ellos decían, estaba buenísima. Las chicas miraban sorprendidas a Laura al ver a una muchacha de aproximadamente su edad, irse agarrada de un señor tan mayor. Ellos no decían nada.

    Sus dedos se entrelazaron con fuerza. Laura miraba de reojo a Antonio, estaba feliz e increíblemente nerviosa de pensar que en unos minutos estaría de nuevo en casa de ese señor. Volverían a estar solos sin que nadie pudiera juzgarlos por lo que hacían. Antonio miraba a Laura y le sonrió.

    —Te echaba de menos mi niña, no soportaba más estar sin ti —Laura lo miró y apoyó su cabeza en el pecho de Antonio —perdóname.

    —No me eches mas de tu vida por favor

    —No Laura. Nunca más te alejaré de mi

    Llegaron al portal y Antonio lo abrió. Nada más cerrarse la puerta tras ellos y al sentirse libres de las miradas de la gente se abrazaron con fuerza y sus bocas se buscaron. Eran besos llenos de pasión, deseo, desesperación… Laura no pudo resistir sin desabrochar los primeros botones de la camisa de Antonio y apoyar su cara en el pecho de él. Suspiró al sentir de nuevo su cara acariciada por los suaves vellos del pecho de él. Antonio acariciaba el cabello de la muchacha y sintió la cálida boca de la joven besar su pezón. Nunca una mujer se había aferrado con esa desesperación a su pezón varonil que gracias a sus besos se había endurecido. Antonio en su estómago sentía los pechos de Laura que pujaban por sentirse liberados de la opresión del camisón. La erección de ese hombre no pasó desapercibida para la muchacha. Antonio gimió al sentir la mano de Laura acariciar su pantalón abultado.

    Le excitaba muchísimo sentir a aquella joven tan entregada a él. Nunca la había sentido así. Miró hacia la puerta cuando Laura se arrodilló y le comenzó a desabrochar el pantalón. Enseguida le deslizó el bóxer dejando al descubierto su polla excitada. Laura miraba su sexo totalmente hinchado y suspiró. Lo comenzó a masturbar con deseo y morbo. Observaba fascinada el glande totalmente hinchado, estaba amoratado, brillaba por las gotas de líquido preseminal que Laura al masturbarlo esparcía por toda la polla. Laura ni se reconocía a ella misma, estaba totalmente excitada y entregada al sexo de aquel señor. Un deseo nunca sentido se adueñó de la joven y acercó su cara y sorprendida comenzó a oler aquel miembro que tanto le gustaba. Su olor la hizo gemir.

    Estaba oliendo sexualmente a un hombre. Olió de nuevo profundamente. Sentía ese olor de hombre excitado acariciar su ser. Antonio se estremeció de morbo al sentir que esa muchacha lo estaba oliendo íntimamente. Su polla se tensó gracias al morbo que sentía. Los labios de Laura rodearon el glande excitado y comenzó a mamarlo. Antonio gimió. Como no se detuviera, aquella joven lo iba a hacer correrse enseguida. Las manos de aquel señor acariciaban su cabeza mientras lo besaba y chupaba su sexo. Laura saboreaba aquel sexo con verdadera pasión. Mamándolo sentía placer. Laura gemía. Intentó detenerla cuando sintió que estaba a punto de alcanzar el orgasmo.

    Laura se opuso y no permitió que la apartara. Sintió las manos de aquella muchacha masajear sus testículos y la boca se movía con más rapidez. Las piernas de Antonio comenzaron a temblar y las manos que hacía unos segundos la intentaban apartar, ahora la apretaban contra él. Aquel señor comenzó a eyacular en su boca. Laura al sentir aquellos chorros de semen en su boca notó en su coño un pequeño orgasmo. Era feliz sintiendo a ese hombre correrse en su boca. Se miraron con una mezcla de vergüenza y amor. Laura por haberse comportado con tanto descaro, Antonio por sentir que esa muchacha lo hacía perder los papeles y le hacía sentirse de nuevo un adolescente. La ayudó a ponerse de pie y acarició su cara. Se besaron apasionadamente…

    —Pequeña, es una locura pero te quiero… —le dijo Antonio a la muchacha.

    —Yo también te quiero Antonio…

    Antonio la abrazó y la muchacha se estremeció. Nadie había conseguido nunca hacerla sentir así. Se notaba excitadísima y sonrojada le pidió que fueran para su casa. El agarró su mano y la llevó hacia el ascensor.

    Entraron en la casa abrazados, besándose con deseo. Todo el deseo acumulado durante ese tiempo separados florecía. Por fin estaban juntos y podrían dar rienda suelta a sus deseos. Laura no sabía cómo decirle a Antonio lo que deseaba. Le daba mucha vergüenza. Antonio deseaba hacer de nuevo una cosa pero tampoco sabía como decírselo por el mismo motivo.

    —Me gustaría hacer una cosa… —Laura hablaba con mucha timidez

    —Que deseas cariño?

    —Cierra los ojos por favor… vale?

    —Vale. Pequeña yo también deseo hacer una cosa pero tengo que confesarte que me da reparo decírtelo.

    —Que deseas hacer?

    —Primero tu. Después te lo digo, vale?

    —Vale. Cierra los ojos…

    Antonio cerró los ojos…Laura nerviosa se desnudó totalmente. Miró el sofá y se acercó y se sentó.

    —Puedes abrirlos…

    Abrió los ojos y se quedó maravillado ante lo que estaba observando. En el sofá estaba Laura sentada. Por culpa de la vergüenza que sentía se había tapado la cara con un cojín. La contempló fascinado. Era la imagen mas morbosa y bella que había visto nunca. Laura estaba sentada en el sofá. Tenía los pies subidos y las piernas separadas. Como aquella otra vez, con esa postura, su vagina y su ano quedaban expuestos a la mirada de ese hombre. Antonio se acercó al sofá y se arrodilló.

    —Que deseas mi niña? Házmelo saber, no tengas reparo conmigo.

    Antonio se estremeció al ver como la muchacha llevaba sus manos a sus nalgas y las separaba con timidez. Entre ellas apareció lentamente aquel maravilloso agujerito que tanto le atraía. Laura le estaba indicando lo que deseaba. Él miró entre las nalgas de la muchacha y con mucha delicadeza pasó la yema del dedo por él. Laura se estremeció y sintió su vagina mojarse totalmente.

    —Es precioso cariño… —asombrada sintió que Antonio estaba muy cerca de su ano, pues al hablarle sentía su aliento acariciándolo—… y sabes cuál era mi deseo?

    —Dime… —Laura hablaba tapada su cara con el cojín.

    —Este… —sin darle tiempo a esperarlo, Antonio le besó el ano con delicadeza— …deseaba volver a tener tu ano en mi boca, pequeña.

    Laura gimió al notar como ese señor comenzaba a darle besos y pasar la lengua entre las nalgas. Su agujerito se dilataba y contraía de placer. Laura se estremeció al notar como ese hombre sentía tanto deseo de besar su ano. Aquella lengua muy mojada y suave hacía que su ano se abriera y cerraba. Sintió vergüenza al sentir que la introducía un poco. Su pudor le hacía querer apartarlo pero el placer que le hacía sentir era aún más grande y sólo deseaba dejar que ese hombre hiciera lo que deseara. Sintió aquella boca chuparla y se estremeció. De su vagina manaba abundante flujo. Antonio la iba a hacer tener un orgasmo con solo besar y lamer su agujerito. Gimió excitada. Antonio sintió las manos de la muchacha acariciar su cabeza y notó que lo apretaba contra ella. Comenzó a correrse entre gemidos. Su ano durante el orgasmo se dilataba mucho y enseguida se cerraba totalmente atrapando su lengua en él. Antonio alcanzó una erección que jamás había sentido y levantándose besó la boca de Laura y la abrazó. Gimieron al sentir sus sexos rozarse. Laura se abrazó a Antonio y lo miró con amor.

    —Antonio hazme el amor, por favor… —deseaba sentir que ese hombre le hacía el amor.

    —Si Laura, te deseo cariño…

    Enseguida la polla de Antonio se abrió paso entre los labios del coño de Laura. Su gran cantidad de flujo permitió que su sexo resbalara perfectamente. Ella lo miró excitada. Se sintió totalmente llena por ese hombre. Antonio la miraba y se estremecía de placer y amor. La besaba con dulzura y amor mientras sus manos acariciaban con deseo sus pechos totalmente excitados. Laura sintió mucha vergüenza de pedírselo. Lo miró y él supo que quería decirle algo.

    —Qué te pasa cariño, que deseas…

    —No nada… —no era capaz de pedirle aquello que tanta curiosidad le daba— me dejas ponerme encima tuyo?

    —Claro cariño…

    Laura se puso sobre él. Apoyaba su cara en el pecho de Antonio. Este se sorprendió al sentir que la muchacha comenzaba a frotarse contra él, pero esta vez no era como el primer día. Esta vez estaba sintiendo que Laura estaba frotando su ano contra su polla. Antonio gimió por el morbo de sentir aquello. Laura se quedó quieta. Su polla se hinchó totalmente al sentir en su glande como el ano de la muchacha se contraía y dilataba. Laura lo miró avergonzada…

    —Te quiero Antonio —Laura cerró los ojos y se movió un poco sobre él.

    —Yo también te quiero mi niña… —un gemido escapó de la garganta de ese hombre cuando sintió que su glande resbalaba un poco en el virginal agujerito de su pequeña.

    Estaba inmóvil, su excitación era total cuando comenzó a sentir como el ano de Laura succionaba su polla. Aquel agujerito estaba abriéndose para acoger en su interior su polla. Nunca había realizado sexo anal. Aquel acoplamiento duró varios minutos. Era Laura la que poco a poco iba dejándose penetrar el ano. Antonio sentía que no tardaría en correrse. Nunca había imaginado que pudiera ser tan suave y cálido el interior del culo. Laura gimió al notar que el sexo de Antonio estaba por completo dentro de ella. Se quedó quieta… Lo miró y vio la cara de placer en Antonio.

    —Te gusta mi culito? —Le preguntó

    —Es el más suave y bonito que vi nunca pequeña.

    —Nunca hice esto con nadie…

    —Yo tampoco mi niña…

    —Le gusta?

    —Me encanta!!!

    —Hazle el amor a mi culito por favor…

    Antonio se volvió loco de deseo al escuchar esas palabras y comenzó a moverse. Primero despacio y al ver como Laura gemía fue aumentando el ritmo. Al aumentar el ritmo sentía que la muchacha gemía más. Sus caderas se movían penetrando cada vez más fuerte y rápido el ano de esa joven. Ella gemía cada vez más. Su cuerpo vibraba de placer. Laura se incorporó y apoyó sus manos en el pecho de Antonio. Gimió excitado al sentir que Laura comenzaba a moverse sobre él. Aquella muchacha estaba enloquecida por el placer. Sus nalgas subían y bajaban. Lo iba a hacer correrse. Se miraron. Los dos veían en el rostro del otro que el orgasmo le estaba alcanzando. Se corrieron juntos abrazados…

    Estuvieron toda la noche haciendo el amor. Laura no quería irse de la casa de Antonio al día siguiente. Él la convenció que tenía que irse y la pasaría a buscar después de comer para ir a pasear juntos. Se ducharon juntos. Laura miraba sorprendida como Antonio se excitaba de nuevo al enjabonarle los pechos y la vagina. Lo masturbó bajo el agua. Antonio la masturbó a ella. Sentían que nunca habían deseado de esa manera a nadie.

    Paseaban por la playa de la mano. Mucha gente pensaba que eran un abuelo y su nieta. A veces Laura lo besaba y quien los veía se mostraban sorprendidos. En la cara de ambos se reflejaba el amor. Antonio era la envidia de muchos hombres que pasaban y miraban a Laura. Muchas mujeres miraban con extrañeza a Laura y sentían curiosidad…

    Laura miraba a Antonio y sonriéndose se besaban sin importarles lo que hablara la gente.

    Habían pasado tres meses y Carla decidiera llamar a Laura. Ésta le contó todo. Carla alucinaba con lo que le que su amiga le decía. Le había contado que estaba enamorada de ese señor que viera en la discoteca. Carla con mucha curiosidad le había preguntado que como era eso de estar con un señor tan mayor. Incluso se había atrevido a preguntarle si en la cama era mejor que con uno joven. Laura muy avergonzada se lo dijo…

    —Es distinto, a mi me gusta mucho mas…

    Esa fuera la contestación de su amiga.

    Antonio y Laura como todas las noches hacían el amor en el piso mientras Carla se acostaba. Carla pensaba en todo lo que le había dicho Laura. La verdad la había notado muy feliz y enamorada. Carla se desnudó…Por primera vez en su vida se masturbó imaginándose en brazos de un señor mayor. Se avergonzó al sentir que había sentido mucho morbo. Su orgasmo fue intenso. La curiosidad se adueñó de Carla…

  • Un día más especial para Ice y para mi

    Un día más especial para Ice y para mi

    En esta oportunidad el cliente quería festejar sus 50 años, llamé a mi Ice y le dije ‘voy a una cita, cuando llego te aviso el lugar para que sepas donde estoy’.

    Entramos al hotel, debo confesar que cuando lo vi salió mi potencial de Judith al 100%, sabía que iba a intimarlo, no sé porque pero me paso siempre.

    Una vez en la habitación el señor decide ir a bañarse, en ese mismo momento saque una foto de la habitación y el lugar donde estaba para enviarle a mi chico. Al salir de ducharse, me pago y me dijo que quería estén claras nuestras cuentas, perfecto.

    Yo seguía cambiada, el tiempo pasaba y lo tenía que aprovechar, me abrazo y me dijo que era demasiado, que era hermosa porque hacia esto, sin darle explicación empecé a tocarlo y a lamerlo entero, Ice estaba en ese costado de la habitación disfrutando conmigo, lo sentía ahí si no hubiese sido así nunca podría escribir esto.

    Yo estaba conectado a mi Ice y mientras le chupaba y lamia la pija como una perro sin darle opción a que pueda hacer otra cosa que no sea disfrutar, él pensaba que el solo disfrutaba, y yo lo único que quería era irme en busca de mi Ice.

    Lo mire y le dije ‘Feliz cumpleaños’ entonces él agarro mi cabeza y no quería dejar que deje de chupársela entera, era tanto lo excitado que estaba este hombre que cuando quiso ponerse el forro acabo.

    Yo estaba potenciada a morir quería irme ya de ese lugar, sabía que lo que me esperaba iba a ser loco pero nunca tan loco, se entró a bañar e ice me escribe estoy en la puerta, no podía dejar de disimular el apuro y la excitación que me provoco eso por dios que hombre disparatador de demonios.

    Me metí en la ducha lave fuertemente mi boca nos cambiamos y salimos. al salir él estaba ahí, no puedo explicarlo lo único que quería era que lleguemos a casa para que me coja como solo él sabe hacerlo estaba súper empapada.

    Prendí el aire lo senté en el sillón y empecé a comerlo con un deseo con una locura una excitación, cuando me agarro el para cogerme, dios que vendería el alma al diablo en ese preciso momento, el placer único que me da que locura no quería que deje de penetrarme más y más y mas no quería que acabe nunca esa locura que estaba viviendo.

    Cuando terminamos era una necesidad de que me siga cogiendo fuerte bruto duro como castigo me encanta que haga eso, me lleva a un terreno totalmente de plenitud, lujuria, placer donde todos nuestros demonios son los invitados.

     

  • El incesto en mi vida (Parte 15)

    El incesto en mi vida (Parte 15)

    Cada vez que nos veíamos tenía que hacer un esfuerzo para no abalanzarme sobre ella, la verdad es que estaba enamorado de ella. Siempre había pensado que nunca se podía enamorar uno de dos mujeres a la vez y a mí me pasó, mi mujer, que aunque no le sea fiel, mi amor hacia ella es cada día más intenso y Sandra que me había hecho regresar a los 18 años, la semana que pasé con ella, con sexo desenfrenado.

    Seguían pasando los días y no había manera de poder coincidir para estar solos los dos, las noches que me encontraba de viaje, ya que tal y como dije son muchas por razones de trabajo, podíamos hablar por MSN, me hubiera gustado, aunque fuera de a través de ordenador, poder volver a verla desnuda, pero debido a que el ordenador se encontraba en la habitación de su hermana y sus padres siempre estaban en casa, nunca había manera.

    Siendo un poco puta como habéis podido comprobar, con lo que hasta ahora os he contado, si solía mandarme a un correo alternativo, que tengo para mis aventuras, algunas fotos de ella desnuda, sacadas en el cuarto de baño, aprovechando cuando iba a ducharse. Pero tal y como decía cuando hablábamos no podía referir nada de ellas, ni tener ninguna conversación subidita de tono, ya que sus padres o su hermana podían entrar y ver la charla que teníamos.

    Durante esos meses ella empezó a salir con un chico un par de años mayor que ella, debo confesar que me entraron celos, ya que he dicho que sin querer, me había enamorado de ella, pero intentaba disimularlos, además de que ella seguía con la confianza que siempre había tenido conmigo. Pero ese nudo en el estómago seguía estando ahí, por culpa de esos celos tontos.

    Una tarde, estando en una obra, tuvimos que volver al hotel a la hora de comer, por culpa del mal tiempo, que no nos dejaba trabajar. Suelo tener la costumbre de que cada vez que llego a mi habitación, enciendo el ordenador y me conecto al MSN, hoy en día Skype, me duche y me puse cómodo, me agrado ver que mi sobrina se conectó, comencemos a chatear y después de unos minutos me dijo que estaba sola, ya que sus padres habían salido a comprar, aproveche para decirle que si podíamos vernos por la cam, ya que me gustaría hablarle de algo y no quería escribirlo, por si se le olvidaba luego borrar la conversación.

    Le pareció bien y encendió su cam, estaba preciosa, aunque llevara un puesto un chándal negro, que le tapaba todo, pero a mí me gustaba incluso así. Le pregunte que como le iba con su novio, ella me contesto que bien, que era muy simpático y que lo quería mucho, después de un rato preguntándole por su relación, ella me pregunto que si eso era la cosa tan importante que tenía que hablar conmigo, yo que no me atrevía a decirle la verdad, le dije que sí, ella comenzó a reír y me dijo que estaba celoso, yo intentaba convencerla que no y ella seguía bromeando de que era verdad lo de mis celos. Después de que pasara unos minutos pareciendo tonto delante de una niña de 18 años, le confesé que me preocupaba que ya no volviéramos a estar juntos, pero me calme cuando me dijo “que tonto eres, sabes que si, lo que pasa es que no hay manera de poder estar contigo y ahora que tengo novio pues la cosa es peor aun para vernos”, mi cabeza empezó a dar vueltas intentando ver de dónde sacaba un hueco, en el que Sandra y yo pudiéramos encontrarnos a solas, pero no había manera, la verdad es que era muy complicado.

    De repente la escuche “¿sabes que echo de menos tu polla?” aquella pregunta me puso cachondisimo, le pregunte que si su novio no la follaba como yo, ella me dijo que al principio era como los otros con los que había estado, pero que poco a poco, le había enseñado a follarla como yo, pero que aun así su polla era más pequeña y delgada que la mía. Íbamos subiendo la temperatura, ella me pidió hacerme una pregunta muy íntima y le dije que cual era, “¿Cuándo follas con mi tía, piensas en mi?”, aquello me descuadro bastante y no sabía que contestarle, acabe diciéndole que si, cosa que me había pasado alguna vez, ella se rio y me dijo que ella también pensaba algunas veces en mi, mientras follaba con su novio.

    Le dije de acabar ahí la conversación porque me estaba poniendo muy cachondo y me la iba a tener que menear, ella se rio y me confesó que ella también estaba muy húmeda, me pidió si podía enseñarle mi polla, le dije que no, porque sus padre podían volver, ella insistió diciéndome que si llegaban, escucharía el portón de la cochera y que tendríamos tiempo de apagar las cámaras. Cogí el portátil y lo puse en la mesita de noche, mirando hacia la cama, me desnude completamente y me tumbe, mi polla estaba grande pero no del todo, mirándola dijo “ufff como echo de menos esa polla dentro de mí”, sin pedírselo, se bajo la cremallera de la chaqueta del chándal, mi polla se puso dura del todo, al ver que no llevaba nada debajo, sus tetas aparecían en la pantalla, a la misma vez que me decía que le gustaría ver cómo me la meneaba.

    Aquello no era nuevo para mí, ya que había tenido cibersexo con bastantes mujeres, cogí mi polla y empecé a pajearme muy lentamente. Mientras me la tocaba, le pregunte a ella si no tenía ganas de tocarse también, me respondió que sí y la invite a que se tocara a la vez que yo. Hecho hacia atrás la silla en la que se encontraba sentada, se bajó el pantalón y se lo saco solo de una pierna, por si sus padres llegaban y tenía que vestirse rápido, abrió sus piernas y pude ver su coño, perfectamente depilado, ella empezó a pasar su mano por la raja, no tardemos en coger el ritmo ambos con nuestras pajas, escuchar sus gemidos hacían que mi polla estuviera a punto de soltar la leche, para no correrme iba ralentizando mi paja, mientras veía como ella se introducía sus dedos dentro de aquel coño tan apetecible, unos minutos después sus gemidos aumentaron y se corrió delante del ordenador, yo me corrí apenas unos segundos después, cayendo toda la corrida encima de mí, ya que me encontraba tumbado, ella no se perdió ni un solo momento de mi corrida, dijo que le encanto ver salir mi leche, ya que todas las veces que habíamos estado juntos, siempre me había corrido dentro de ella. Le dije que me iba a duchar, me dijo que ella también y quedemos para seguir hablando más tarde.

    Después de aquella masturbación online, tampoco pudimos volver a coincidir para vernos en el ordenador, los meses seguían pasando, durante los cuales conocí a su novio, estuve en la fiesta de su 19 cumpleaños, pero no había manera de que el destino nos juntara. Parecía que no volvería a follar con mi sobrina nunca más.

    Llegaron las navidades, ese año se le ocurrió a mi mujer la grandiosa idea de organizar la comida de Nochebuena en nuestra casa, cosa que a mí me sentó como una patada en todos los cojones, ya que siempre se hacía en casa de mi suegra y era raro que la cosa acabara bien.

    Esa noche llego toda su familia, ya que en Nochevieja cenábamos con la mía, y ya pude darme cuenta de lo que os he dicho antes, uno de mis cuñados ya venía un poco borracho, por no decir bastante, había estado con los compañeros de su empresa desde mediodía en el bar. Para colmo es una persona que con nada se mosquea. Mientras ayudaba a mi mujer en la cocina, escuche voces y fui al salón, estaba diciéndole a su mujer de marcharse, mientras ella le decía que no quería irse, que se sentara y tuviéramos la noche en paz, él dijo que no y cogió y se fue dejando a su mujer y su hija en mi casa.

    Yo no sabía que había pasado y les pregunte, al parecer había sido por algo relacionado con el futbol, pero que nadie sabía con certeza porque había tenido esa reacción. Volví a la cocina para seguir ayudando a mi mujer, pasados unos minutos, su hermana apareció y me pidió que la llevara a su casa, que no quería tener problemas con su marido. Mire a mi mujer como diciéndole “sabía lo que iba a pasar y ahora me como yo el marrón”, mi mujer me pidió que la acercara por favor, dije que sí, mi cuñada salió a recoger sus cosas, mientras yo le regañaba a mi mujer, que era una putada, que sin tener yo culpa, ahora tendría que coger el coche y llevar a su hermana a su pueblo.

    Me cabreo bastante de verdad porque entre ir y venir se iba casi una hora o mas ya que a esa hora, había bastante tráfico por la gente que se desplazaba para cenar, ella me dijo que no me preocupara que me esperarían para cenar, ya resignado fui a coger las llaves del coche y nos dirigimos hacia la puerta, justo en ese momento, Sandra me llamo diciéndome que esperara, que nos acompañaba, aquello me animo algo, por lo menos no volvería solo. Mi sobrina llevaba puesto un vestido corto, negro con bordados y sin escote, pero que se apretaba a su cuerpo, además de un abrigo también negro.

    El camino hacia la casa de mi cuñada fue bastante corto, ya que por suerte no había mucho tráfico y pude ir un poco más rápido que lo permitido. Una vez la dejemos en su casa, volvimos hacia la mía, Sandra me pidió un cigarro, le di el paquete y le pedí que me encendiera uno, al ir todavía por dentro del pueblo, las farolas iluminaban el interior del coche y pude ver que se le había subido un poco el vestido, enseñando la costura de sus medias, eran las que le había comprado durante nuestro viaje, se lo dije y me respondió que sí, que no se las había puesto más hasta hoy.

    Gracias a aquello comencemos a recordar aquellos días, mi polla comenzó a reaccionar al hablar de esos momentos, le dije a Sandra que mejor no hablar de ello, ya que no quería llegar a la cena empalmado y que se diera alguien cuenta. Me propuso de hacer una parada, mire el reloj del coche y vi que no tendríamos más de quince minutos si no queríamos llamar la atención, se lo dije y ella me contesto que un polvo rápido, ya que ella también se había puesto cachonda al hablar de nuestro viaje y no tardaría mucho en correrse, yo seguía sin verlo claro, le dije que no sabía de ningún sitio, me dijo que en el polígono que se encontraba de camino a mi casa, era donde ella iba con su novio para follar en su coche.

    Me excito el hecho de follarla en mi coche, me recordaba a los tiempos de mi juventud. Allí me dirigí, mientras ella frotaba mi polla con su mano, por encima del pantalón, aprovechando yo también en meter mi mano entre sus piernas, apartar el tanga que llevaba y pajearla un poco. Una vez en el polígono, ella me indico por donde tenía que ir, hasta el sitio donde ellos iban. Llegamos y estacione, nos pasemos a los asientos de atrás, fui a besarla y me dijo que no, ya que se le correría el maquillaje y se darían cuenta, me senté y me baje los pantalones, ella se subió la falda hasta la cintura, se quitó el tanga, en la penumbra pude ver su coño, me confesó que estaba también muy cachonda, ya que se lo había afeitado por la tarde y siempre que lo hacía se terminaba pajeando, pero que no pudo por encontrarse sus padres y hermana en la casa.

    Se subió encima de mí y se metió la polla rápidamente, su coño seguía tan estrecho como la última vez que la folle, aquello me encantaba, ella empezó a gemir, mientras cabalgaba mi polla, me hubiera gustado desnudarla, para poder comer sus tetas, pero no había tiempo. No paraba de repetir, entre gemidos, lo mucho que le gustaba mi polla, lo grande que era, que la llenaba, de repente empezó a pedirme que me corriera, aquello me excito muchísimo y no tarde mucho en complacerla, mi polla comenzó a llenar su coño de leche, debido a que llevaba sin follar más de una semana, ya que mi mujer tuvo la regla.

    Al sentir mi corrida, empezó a gritar de placer y note como ella se corría también. Solo tardemos unos segundos en recuperarnos y vestirnos, para salir hacia mi casa rápidamente. No tendríamos que dar muchas explicaciones ya que no nos habíamos demorado mucho tiempo. Mientras conducía, me acorde de preguntarle si seguía tomando la píldora, ella me respondió que sí, a lo que añadió que yo era el único hombre con el que follaba sin preservativo. Aunque ella se encontraba feliz por el polvo que habíamos echado, yo no estaba del todo satisfecho. Sé que follar a una chica de 19 años es una bendición, pero me hubiera gustado follarla, como los días que habíamos estado juntos, el verano anterior, pudiendo deleitarme de ese cuerpo juvenil hasta la saciedad.

    Pero debido a que ella me seguía dando esperanzas de que se repetiría, deje de darle vueltas. Debo añadir que aquella noche, mi mujer me recompenso muy bien, por hacerme llevar a su hermana durante la cena.

  • Esta perversión que hace que nos olvidemos de todo

    Esta perversión que hace que nos olvidemos de todo

    Ese cuarto es nuestro lugar, nuestro secreto ni Román ni Mónica saben de lo que tú y yo tenemos. Tú no pretendes dejarlo a él y yo no pretendo dejarla a ella somos como una especie de cómplices en esta aventura solo nuestra.

    Bueno sé que dos o tres amigas tuyas saben de lo nuestro y una que otra compañera del trabajo ha notado como se me pone dura cuando hablo contigo por teléfono, una, me ayudo con unas fotos que alguna vez te mande, algunos dirán que somos unos sinvergüenzas eso no nos importa.

    De esta perversión que hace que nos olvidemos de nuestras familias cada que nos encontramos, de esas cuerdas que cubren tú cuerpo, de esa cera que quema tú piel y que mojan tú entrepierna, de esas órdenes que te gusta seguir. Y aquí estamos de nuevo tú atada a mi antojo y dispuesta para nuestro placer…

    Llegaste temprano tal como habíamos acordado hacía frío y traías un abrigo largo hasta media pierna el pelo suelto y los tacones que sabes me gustan como hacen que te luzca el trasero. Entraste y platicamos un poco en lo que nos tomamos un trago.

    Viste la cruz improvisada que había en la habitación, no somos profesionales en esto, solo nos dedicamos a darnos amor. Arme la cruz una tarde y cada que atornillaba un tornillo me parecía que era yo penetrándote (lo sé es perturbador) Lije la madera y le puse una fina capa de esponja la forre de cuero y le puse sus correas en cada una de las esquinas y una en el medio para tu cintura.

    Me acerque a ti y desabotone tu abrigo mientras miraba tus ojos lo deje caer por tu piel viendo como acariciaba tu cuerpo, debajo no traías nada pude notar que esta vez ibas depilada de todo el cuerpo tal vez no querías que jalara tu vello púbico como la última vez no tienes de que preocuparte, hoy tengo otros planes para esa zona

    (Pensar eso me hizo sonreír) viste la sonrisa en mi rostro y diste un trago a tu bebida.

    —Me gusta así sin nada

    —sabía que te iba a gustar

    —tal vez hoy sea el día de usar la cera y como no tengo donde jalar tu bello ese es un buen lugar para comenzar.

    Lo primero que hice fue darte una señal para que te hincaras antes de ponerte tu collar, a la vez que me besaste el pene por encima del pantalón al tiempo que lo puse en tu cuello y lo ajuste a ti lo más cerca de tu piel que se pudo. En cuatro me seguiste a nuestra mesa de juegos te volviste a arrodillar y lentamente viendo mis ojos desabrochaste mi pantalón y sacaste mi verga la metiste en tu boca mi verga empezó a engordar y a creer dentro de tu cálida y experta boca.

    En poco tiempo ya lo tenías en tu garganta y mis manos sostenían tu cabeza haciendo que te faltara un poco el aire solté tu cabeza y te puse en pie te recostaste boca abajo esperando te amarrara en la mesa sabías lo que seguía no te amarre esta vez, pero con unas nalgadas que pusieron tu trasero rojo te levante de la mesa y te dije que subieras en ella y te recostaras sobre en ella te vende los ojos, saque una pequeña carretilla de puntas agudas y empecé a pasarla por tu piel cuello y senos fueron los que la recibieron en primer lugar tus pezones se pusieron duros y los lamí y mordí al ver como lo pedían a gritos.

    La carretilla siguió su camino por tu abdomen hasta el ombligo recorrió su circunferencia y bajo a tu depilado monte de venus lo marque un poco fuerte y gemiste un poco gran error mi mano cruzó tu cara para recordarte que no debías quejarte…

    Seguí los pliegues de tus labios marcando cada uno de ellos presione un poco más sobre tu clítoris y después lamí las marcas en tu piel cure cada una con mi lengua jugué con ella sobre tu húmeda hendidura y bebí tus jugos a placer. Me aparte de ti y jale tu pierna izquierda la amarre a la pata de la mesa y luego la otra pierna tu espalda apoyada a la tabla y tus manos sujetas sobre tu cabeza ya no tenías mucho movimiento prendí la vela y la acerque a tu piel gota a gota fue cayendo quemando poco a poco…

    Tu depilado monte de venus recibió la mayor parte poco a poco se fue consumiendo la vela y cada vez menos piel estaba ilesa, desde tu cuello hasta tus piernas en algún lugar te había besado la cera fue cuando Vertí unas gotas de cera en tu clítoris que te volviste loca de placer la cera recorrió tus labios escondiéndose en lugares ocultos… ahí la cera no seca igual de rápido que en otras partes y camina por lugares ocultos.

    Tu orgasmo fue intenso tus piernas se tensaron y temblaron, tu espalda se arqueo aun amarrada, y tu boca grito fuertemente, deje la cera de lado solo para poner mis dedos sobre tu húmedo sexo frote tus pliegues un poco y tome entre dos de mis dedos tu clítoris estaba tan hinchado y tú tan excitada que rápidamente volviste a llegar al clímax metí fácilmente un dedo dentro tuyo luego dos y un tercero con el cuarto te incomode un poco me detuve un poco y al final metí mi mano sé que te gusta así tu calor y humedad te delatan la deje dentro un momento y moví un poco dentro…

    Mi excitación era mucha saque mi mano muy despacio y solté tus ataduras te di vuelta sobre la mesa, ahora me iba a divertir con tu trasero que es más mío que tuyo, me perteneces mientras estemos aquí dentro de nuestro cuarto así lo decidiste eres mía por lo dure este juego. Bese tu espalda hasta las nalgas tome tus manos con las mías solo para amarrarlas en tu espalda tus piernas quedaron sueltas… camine hasta la cómoda de a lado para tomar tu piedra favorita saque el gel cuando llegue a tu lado puse gel en tu trasero y mi dedo lo embarro por todo tu ano puse una cantidad considerable en la punta del juguete y jugué un poco antes de meterlo.

    Tú como siempre sufriste al ponerlo en ti, la verdad es que nunca te ha gustado pero lo soportas para darme gusto (ya espero el día que pueda tomarlo con mi verga). Con la piedra asomando por tu culo tome mi erección y la empuje por tus labios hice un poco de presión en tu hendidura al entrar sentí tu calor en mi falo, lento, muy lento te empecé a penetrar tome tus hombros con mis manos y empuje con fuerza varias veces, dentro fuera, dentro fuera, una vez y otra una y otra vez mis manos cada vez empujaban más fuerte como si quisiera partirte en dos entraba y salía de ti mientras sentía tu cuerpo tenso…

    Vi como tus uñas se clavaban en tus palmas una vez y luego otra salí de ti justo un momento antes de vaciarme, hoy quería dejar mi semilla regada en tu trasero ver como tus nalgas y espalda quedan impregnadas de mi, ver como poco a poco resbalaba por tu piel, con unos últimos jalones me vacíe por completo en tus manos y dando unos suaves toques de mi pene sobre tu espalda, me limpie con tu cuerpo. Te desamarre las manos, mientras chupabas lo que cayó en ellas te puse el abrigo, así, con mi leche en tu espalda con mi sabor en tu cuerpo. El tiempo se nos había acabado tu teléfono sonaba Román ya te estaba marcando.

     

  • Ya soy el puto del equipo (XIV)

    Ya soy el puto del equipo (XIV)

    Un trío doble y la doble penetración.

    Transcurrieron los días de El Romeral y regresaban todos felices, pero a la vez tristes, porque se lo habían pasado como monos en la selva. La verdad es que entre las fotos del día de llegada y las de cuatro días después, el color de todos ellos había cambiado mucho, no era un bronceado de playa, sino un moreno de sierra, de esos que ponen negro del todo ciertas partes más expuestas, como brazos, piernas y espaldas. Antes de salir, a la puerta de la casa quisieron hacerse una foto. Le pedí al vigilante que las hiciera con mi móvil. Pero algunos comenzaron a despojarse de su ropa y han salido como cuatro fotos con muchos desnudos y una quinta, todos desnudos y un montón de ropa al lado del grupo. Foto que el vigilante enmarcó muy bien para que se viera el montón de ropa.

    Nos vestimos de nuevo con el short y algunos nos pusimos camiseta, otros la llevaban en su cintura para ponérsela al bajar, ya que el bus iba a dejarnos en la puerta de la universidad y nuestros familiares nos recogerían allí.

    Paramos a mitad camino en un Área de servicio de la Autopista para merendar o tomar un refresco. Compramos cosas de regalo; yo le compre un osito de peluche a mi taita para que adorne su dormitorio. Y le dije a Abelardo que eligiera algo para su madre:

    — ¿Cuándo veré yo a mi mamá?

    — Cuando la veas se lo das, —le respondí.

    Le compró otro osito de peluche.

    La segunda parte de la ruta veníamos muy en silencio cansados y algunos incluso durmiendo. Cuando llegamos a las puertas de la Universidad, en la misma avenida, allí estaba lleno de coches y los papás y hermanos de todos esperando. Abrazos y besos. Allí estaba también mi taita con su taxi preparado, al lado de mi taita estaba la mamá de Abelardo. Ambas nos dieron sendos y fuertes besos a Abelardo y a mí. Sacamos de la bolsa los osos de peluche y cada uno le dio el suyo, Abelardo a su mamá y yo a mi taita, acompañando de besos. Estaban felices las dos mujeres con el obsequio. Con ser insignificante, agradecieron que nos acordáramos de ellas. Abelardo iba a decir que era yo y le pellizqué en la nalga fuerte.

    — No sé por qué pensábamos que estaríais juntas y se nos ocurrió lo mismo para las dos, —dije y me quedé muy ancho.

    — Tenía ganas de verte, hijo, y de saber cómo lo habías pasado, pero veo que estas muy bien y muy brillante, —dijo la mamá de Abelardo.

    — Es que como hacía buen sol, para no quemarnos a cada rato estábamos poniéndonos a cualquier hora protector solar todos, por eso es que estamos muy brillantes y morenazos, —respondió Abelardo.

    Subimos al taxi y acompañamos a la mamá de Abelardo a su casa. Al despedirse Abelardo de su madre, ambos hicieron brotar de sus ojos unas lágrimas:

    — Si hablas alguna vez con papá, dile que ya le he perdonado y que no se preocupe que estoy bien.

    Yo vi por la ventana al papá de Abelardo y me pareció que también lloraba de no poder abrazar a su hijo, pero cada uno tiene su historia, la tiene que vivir y resolvérsela.

    Una vez en casa y colocando las cosas en nuestro armario, me dice Abelardo:

    — Sé que viste a mi padre en la ventana desde el taxi.

    — Sí, le vi y lloraba.

    — ¿Me acompañarías un día para hablar con él y perdonarnos uno al otro?

    — Aunque con ello me fuera mi vida, te acompañaré.

    ***** ***** *****

    Estaba acabándose junio, yo tenía costumbre de ir cada año durante el mes de julio a Venice en California, pero estando Abelardo en casa, me parecía que no debía irme o me lo llevaba conmigo. Tampoco podía ir en agosto porque la segunda quincena acompañaba a mi taita a su pueblo, le ayudaba a poner orden a aquella casita pequeña y éramos felices esos quince días. Así que decidí hablar muy en serio con mi taita sobre ambos asuntos. Le expuse el inconveniente de dejarme a Abelardo, que por un momento pensaba llevarlo a algunas excursiones organizadas, pero me pareció muy aburrido que fuera solo. Por tanto iríamos a la casa de la playa los dos y a la mierda California y excursiones, al menos este año.

    — Ahora bien, taita, donde tengo la gran dificultad es en qué hacer con él la segunda quincena de agosto.

    Y me contestó como si todo estuviera calculado, decidido y confirmado:

    — Abelardo se viene con nosotros al pueblo para que lo conozca, Dorito; no vas a dejarlo solo aquí, ahora que me quiere tanto…, ¡ah!, y un secretito tengo para ti…

    — Dímelo, taita, dímelo…

    — He invitado a la mamá de Abelardo, a la señora Serafina, que es mi amiga y me ha dicho que sí, que necesita unos días con otros aires.

    — Así que lo tenías todo arreglado y vengo yo a consultarte y me lo encuentro todo cocinado y a mí no me habías consultado nada…

    — ¿Cuándo te he consultado algo que ha sido bueno para ti? Si cada vez hubiera tenido que consultar tú ya estarías muerto, Dorito.

    — Perdona, taita, perdona, es que…

    — Ni es que, ni es ca… Lo que es bueno para ti y para Abelardo os lo haré siempre sin consultar, sería yo una descarada y vaga; no, Dorito, no; mi vida tiene sentido si te cuido y protejo…

    — Gracias, taita, y le di un beso fuerte, muy fuerte.

    Abelardo se asomó por la puerta escuchando lo que hablábamos y dijo:

    — Yo tampoco te consultaré lo que es bueno para ti, te lo hago y en paz.

    Entonces comunicamos el plan a Abelardo. Se puso feliz de saber que su mamá se venía con nosotros. Mi taita le dijo que se habían hecho amigas porque se juntaban casi todos los días en el mercado o en otro lugar porque quería saber de ti. Algunos días ha venido y ha estado conmigo dentro y desde allí te ha escuchado y se ha puesto feliz de oírte feliz. Por mi parte, llamé a don Fermín para darle las gracias por haberlo dispuesto todo y que todos los chicos han quedado muy contentos.

    — Además —le dije—, no voy a ir a California, porque está Abelardo aquí…

    — Pensé que querías que fuese contigo, iba a arreglarlo todo.

    — No es necesario, don Fermín, iremos a la casa de la playa algunos días y otros estaremos en casa para acompañar a mi taita. Vaya usted tranquilo a su merecido descanso.

    — Mando un equipo para que le pongan orden…

    — No, no es necesario que somos dos para hacerlo, vaya y descanse.

    — Gracias, Doro, pasadlo bien.

    Como teníamos muy buen color, había que presumirlo, y nos pusimos un short jean cada uno y camiseta de tirantes como me gustan, bien sesgadas. Nos fuimos a pasear y a tomar un refresco. Nos sentamos en una terraza y pedimos dos pintas de cerveza glaciar y unos pescaditos fritos.

    — Hoy pagas tú, Abelardo.

    — Sí, ¿de dónde?

    — Sé que tienes dinero en el bolsillo, —extrañado metió la mano al bolsillo y encontró un pliego de billetes.

    — ¿Y esto?

    — Pregúntaselo a taita, ella sabe…

    — Tenemos que hablar de todo esto, yo no puede ser incómodo y…

    — Alto ahí, no lo eres, pasa página, mañana iremos a la casa de la playa, tú limpias la casa y yo me siento en un sillón, ¿te parece?

    — No estaría mal eso…

    — Estaría fatal, Abelardo, para todos ya somos como hermanos, enamorados o lo que quieran pensar, pero tú y yo somos la alegría para dos mujeres, para taita y para tu mamá. ¿Es así?

    — Lo es, Doro, lo es, eso se nota.

    — Pues vamos a poner orden, limpiar y pasamos unos dos días entre la limpieza y la playa, luego invitamos a unos cuantos del equipo de los que no salen a ninguna parte y pasamos allí unos cuatro o cinco días todos. Luego, bien pertrechados y elegantes vamos a ver a tu padre y hablas con él. Y nos queda el mes para invitar a tus hermanos a venir a la casa de la playa algún día, si lo deseas o a otros amigos que tengas y que les gustaría.

    Nos pusimos de acuerdo con el plan, justo en un momento que por casualidad pasaba por allí Mauricio. Nos había visto y vino a saludarnos, le hicimos sentar y pedimos una cerveza para él, le pidió al camarero que sea solo una caña. Abelardo le preguntó qué pensaba hacer en julio y contestó:

    — Morirme de asco en la ciudad, acercarme algún día por la playa, tomar el sol y siempre igual…

    — ¿Conoces alguno del equipo que le pase como a ti, que no salga a ningún lugar?

    — Sí, justo acabo de ver a Marcelo y me ha dicho que hemos tenido suerte este año por los días que hemos pasado en la finca de Doro, porque ahora ya, ciudad, ciudad y más ciudad.

    — Nosotros nos vamos mañana a mi casa de la playa a poner orden unos dos días, así, una vez listo, por el espacio que allí hay, con nosotros tres, pueden venir cinco más y os invitamos a pasar unos días allí, los días que queráis, —le dije.

    — Yo podría, si no es molestia, ir con vosotros a poner orden…, —dijo en voz muy baja Mauricio, arrepentido de auto invitarse.

    — Eso sería estupendo, vienes a casa mañana a las 9 de la mañana y nos vamos en taxi, —le dije.

    — Hecho, mañana os digo de los que sé que podemos invitar, —se fue Mauricio a su casa para comer y nosotros a la nuestra.

    Al día siguiente nos explicó que Alicia se encontraba en Paris con sus padres y hermanos hasta el día 15 de julio, acabada la fiesta nacional. Y llevaba la lista de los que podíamos invitar porque no salían a ninguna parte que eran los siguientes: Leoncio, Canales, Martín, Santi, Frasquito, Luis Ortega y José Jiménez. Como espacio habría para 8 le dije a Mauricio que no invitaríamos para esta vez a Luis Ortega y José Jiménez, sino que, cuando viniera Alicia haríamos algunos días en que vosotros dos podríais venir y ellos también, porque siendo heteros, se pueden sentir incómodos si se nos ocurre alguna cosa inadecuada para ellos. Entonces Mauricio dijo:

    — Yo también soy hetero…

    — No, Mauricio, —dijo Abelardo— es más que evidente que eres bisex y además muy guapo y nosotros dos te queremos y nos gustas.

    — Debes tener razón, Abelardo, —reflexionaba Mauricio— porque cuando os veo como ayer, se me va el corazón hacia vosotros y se lleva mis pies.

    Iríamos los tres a comer a un restaurante que había a 200 metros de donde está mi casa; ese restaurante se encuentra en la misma playa, así que nos llevaríamos una pequeña mochila con documentos, dinero y los tres speedos. Después del baño, al salir de la playa nudista, nos pondríamos el bañador para ir a la terraza del restaurante a comer. Por la noche a cenar en el pueblo cercano que está a medio kilómetro en la otra dirección y hay paseo marítimo.

    Así que pasamos poniendo orden hasta las 12, fuimos al mar, luego a comer, después a limpiar y otra vez al mar hasta anochecer. Cena en el pueblo y a la cama grande los tres. Estábamos cansados, pero las ganas pueden más que el cansancio y como ambos teníamos ganas de Mauricio, nos pusimos a comer su polla. Luego, mientras Mauricio gemía de la mamada que le estaba dando Abelardo, yo me puse a comerme el culo de Abelardo, lamiendo su entorno y el perineo sin cesar y metí dos dedos de golpe sin que se quejara, al poco rato ya tenía tres dentro y lo así de los hombros, lo tumbé de espaldas a la cama, Mauricio lo tomó de los pies, se lo ajustó a la altura de su pubis y ensartó su polla en del ano de Abelardo suavemente y muy despacio, pero sin tregua, toda de una vez. Cuando comenzó a follarlo, le di a comer mi polla que la estuvo mamando con fruición hasta que me corrí en su boca. Al ver Mauricio que yo me había corrido y que Abelardo soltaba hilos de semen por las comisuras de sus labios, se corrió en el interior y soltó todo el fruto de ese orgasmo en el recto de Abelardo que no tardó en correrse y, como yo estaba agachado de cara a la follada de Abelardo, me soltó al menos tres chorros de leche en mi cara. Los tres quedamos sucios, sudados e imposibles de aguantar de pringados. Nos metimos a la ducha, nos lavamos y daba gusto ver cómo salía el semen de Mauricio del culo de Abelardo. Nos fuimos a la cama y nos dormimos a pesar del calor que hacía.

    Despertamos temprano. Desayunamos de las cosas que nos había puesto mi taita y acabamos de dejar la casa como un espejo. De nuevo salíamos a la playa para tomar el sol a las 12 y a las dos de la tarde fuimos al restaurante, pero regresando a la playa, porque la casa estaba limpia. Al atardecer, dejamos en el lavadero los speedos y salimos para el pueblo con nuestro short y sleeveless shirt, esperamos el autobús para ir a la ciudad y por el camino le dije Mauricio que me debía una follada de las suyas y me dijo que esa misma noche en mi casa, porque no tenía prisa de ir a la suya. Le dije que quedaba invitado.

    Al llegar a casa ya eran las 9 de la noche. Mi taita esperaba para que cenáramos. Nos vio contentos, le contamos todo el trabajo hecho, pero sin las intimidades y se puso feliz. Cuando mi taita le preguntó a Mauricio si sabían en su casa que estaba en la nuestra, contestó:

    — Para no avisar dos veces que me iría, les dije que me iba para toda la semana, así que si no molesto…

    Los tres reaccionamos igual, levantando las manos como diciendo que de ninguna manera, entonces mi taita dijo:

    — ¡Aquí no molestan los chicos guapos!

    Hablamos un rato con mi taita y nos fuimos a la televisión para hablar de la invitación a los chicos. Abelardo insinuó que era buena hora para llamarlos y le di el móvil a Mauricio para que los llamara y les preguntara si querían ir a la playa por cuatro o cinco días. Solo uno dijo que sí, los demás contestaron que mejor cinco que cuatro. Determinamos que nos dieran respuesta positiva de su casa para decirles el horario de salida. Los que se encontraban en casa, Leoncio, Martín y Frasquito contestaron a los pocos minutos y les dijo que saldríamos pasado mañana a las 9 de la mañana, que no necesitaban traer nada, solo la ropa para venir y un bañador; que había toalla y crema protectora para todos. Lo mismo se les dijo a Canales y a Santi cuando respondieron más tarde positivamente.

    No teníamos ganas ya de estar en la televisión, nos mirábamos con picardía invitándonos los tres a los tres para irnos a la cama. Solo faltaba que uno se animara a levantarse y tuve que hacerlo. No me dieron tiempo de buscar el mando, se levantaron en seguida. Apagamos la televisión y cogidos de los hombros, los tres juntos nos metimos en la habitación, nos desnudamos y nos dirigimos sin más a la ducha a limpiar nuestro recto con una ducha anal y exterminar las suciedades, luego una cremita para proteger las paredes del recto.

    Metidos en la cama, la pasión de Abelardo y mía era acometer la polla de Mauricio, pero Mauricio quería mi polla, así que no hubo más remedio que hacer un 69 mío con Mauricio para que me comiera mi polla, por supuesto algo más grande que la suya en grueso y largo y a Mauricio le entraba ganas de tenerla en su boca. Yo estaba trabajando la polla de Mauricio porque su culo era tarea de Abelardo. Ya cansados de mamar y lamer fuimos al grano, Mauricio me la metió suave y lentamente como tenía costumbre por habérsela metido a otras chavalas en su vagina a falta de permiso de Alicia que, según declaraba, quería llegar al altar virgen. Pude sentarme sobre el pubis de Mauricio y Abelardo se puso debajo de mí con la ayuda de Mauricio. Abelardo hizo todo lo posible para dilatar con sus dedos más mi ano, teniendo yo en mi posesión la polla de Mauricio, y cuando lo consideró oportuno, metió su polla junto a la otra y la fue clavando hasta el interior. Mauricio hacía el juego para entrara Abelardo y yo lloraba lágrimas de sangre y satisfacción por el dolor que tenía y el placer de tener a mis dos mejores amigos dentro de mí.

    Mauricio se corrió, le noté varios trallazos con ganas que tropezaban en no sé donde de mi recto y cuando suspiraba de placer comenzó Abelardo, mientras yo hacía esfuerzo por disfrutarlo y no correrme. Mauricio se dio cuenta que yo estaba a punto, se salió de mí y puso su boca cubriendo mi polla para que me fuera dentro de él y me corrí, me notaba encharcado dentro de la boca de Mauricio y al ancho de mi pubis lo que se escapaba de la boca del rubio. Abelardo se inclinó y buscaba lamer mi pubis por lo que se salió de mí y luego vinieron ambos para hacerme la corte con sus besos embarrados de mi propio esperma.

    ¡Qué buenos amigos tengo! Me pusieron en medio de ellos para honrarme, pero me presionaba tanto líquido en mi interior y tuve que saltar de la cama corriendo al baño y solté todo el esperma contenido que hacía más ruido que una fuerte meada a las 4 de la mañana. Vinieron mis amigos para ver el espectáculo y la llevaban muy alta y erguida con erección de caballo. Así que me levanté y me dejé follar primero por Abelardo y de inmediato, al vaciarse dentro de mí, me la metió Mauricio que estaba esperando impaciente. De nuevo, cuando la sacó Mauricio, me encaramé sobre el sanitario para vaciar igual que antes, con mucho ruido.

    No me gusta contar los gritos que doy, pero me quedé ronco entre las dos sesiones, pero lleno de placer. Nos duchamos y nos fuimos a la cama, una polla junto a la mía, la de Abelardo, y la de Mauricio a lo largo de la raja de mi culo. Así desperté, muy a punto de que volvieran a follarme y lo hicieron. Yo feliz de tener dos machos para mí. Estoy totalmente convencido de ser poliándrico porque puede amarlos a los dos con todo mi corazón.

    Jamás en mi vida disfruté tanto como en esta ocasión. Tal fue que la ducha me pareció un refresco, un alivio de la pasión y una expresión de lo que mis amigos eran capaces de amarme. Todo el tiempo me tuvieron entre los dos, mientras uno me enjabona el otro me enjuagaba con la regadera de la ducha.

    Ese día el desayuno parecía un festín. En realidad era como siempre, abundante y rico, pero a mí me pareció un verdadero banquete, comí tanto que luego estaba lleno. Mi taita se extrañó de tanto que comía que llegó a ponerme de sobreaviso para que no me hiciera daño comer tanto. Solo se me ocurrió decirle:

    — Es que estos dos amigos míos que tú, mi-mi-mi taita, tanto quieres también, me hacen trabajar demasiado.

    Mi taita se puso en jarras mirándolos y moviendo la cabeza de derecha a izquierda y viceversa como si estuviera enfadada, pero como se sonreía, ellos me amenazaban con hacerme trabajar más.

    Como ya teníamos el short y las zapatillas puestas, fuimos a ponernos unas camisetas de tirantes sesgadas, los tres, cada uno cogió la que quiso, si casi éramos de similar talla. Abelardo un poco más bajito y Mauricio casi dos centímetros más que yo a causa de sus pies gruesos.

  • Club de debate

    Club de debate

    Estaba comenzando mi último año de secundaria y seguía tan aislado y solitario como siempre, no es que fuera ni muy pesado ni muy feo, solo que al venir de una familia pobre, mi única preocupación eran los estudios. Quería ser alguien en la vida y no volver a dormirme con el calor del hambre en el estómago nunca más, razón por la que las chicas, los amigos y la diversión en general, no eran más que distractores para mis objetivos.

    Al terminar una clase de historia, (una de mis materias favoritas) el profesor me insistió mucho para que formara parte del club de debate, ya que la mayoría de los miembros del año anterior habían terminado sus estudios y necesitaba completar un mínimo de 5 integrantes para que no se extinguiera.

    Me negué una y otra vez, hasta que el profesor dijo:

    Fernando, no debería decir esto, pero ambos sabemos que eres el mejor de la clase y que tus estudios no te dejan tiempo para otras actividades, así que te propongo lo siguiente: si te unes al club y haces un buen trabajo en el, voy a ponerte la calificación más alta en cada test y evaluaciones que tengamos y si te niegas, no creo que sigas siendo el mejor de la clase…

    Yo.- Eso no es extorsión?

    Profe.- El bono por dictar el taller de debate es bastante jugoso, y no pienso perderlo por tu culpa

    Yo.- Esta bien profe, lo ayudare pero ¿quiénes serán los otros integrantes?

    Profe.- Eso ya lo veras (guiñándome un ojo)

    La semana siguiente, sin demasiado entusiasmo me quede después de clases para asistir a la primera reunión del club de debate, entre a la pequeña sala donde nos convocaron y lo primero que vi cuando entre fue a Ricardo, el otro tipo con buenas notas de la clase, con quien siempre habíamos peleado el primer lugar, pero que por su puesto jamás había logrado arrebatármelo.

    No me sorprendió que él estuviera ahí, pero si me sorprendió encontrarme a Sofía, Antonia y Montse.

    Ellas eran el grupito de las chicas lindas de la clase, y nunca demostraron interés por sus notas ni nada por el estilo, más bien se la pasaban compitiendo por quien usaba la falda más corta y quien se enrollaba con los tipos más guapos, a excepción de Sofía, ella era del grupo de amigas pero tenía personalidad de niña tierna, no como las putas de sus amigas.

    Me quede mirando al profesor con cara de ¿qué hacen estas tipas en el club?

    A lo que me respondió con una sonrisa:

    Nos sentamos formando un círculo con las sillas y empezó la reunión. El profe nos explicaba el formato de los debates y algunas estrategias, yo y Ricardo escuchábamos mientras las chicas solo veían sus celulares y se reían a la par.

    Sofía estaba sentada al lado mío. Ella era un rubia preciosa, baja, de piel pálida y buenas tetas, con una cara que desbordaba ternura por los poros. Como dije antes, nunca me intereso andar de novio ni nada por el estilo, pero esa chica lograba atraerme aun me costara admitirlo.

    Como estaba a mi lado y el profe me estaba aburriendo, intente ver de que hablaban tanto esas chicas, que tanto se reían, jamás hubiera creído lo que encontré.

    Antonia, había mandado al grupo de whatsapp que tenían, una foto del bulto del profe. Se veía claramente su miembro bajo la tela del pantalón, y debo admitir que parecía ser de un buen tamaño. La conversación seguía en una discusión sobre si el profe la tenía dura, o estaba en su estado natural, Montse escribió que iba a comprobarlo con un emoticón de diablito, a lo que Sofía y Antonia respondieron con risas, imaginando lo que se venía.

    Ahí fue cuando fije la mirada en Montse, que se había desabrochado otro botón de la camisa, dejando ver el comienzo de sus hermosos pechos y el piercing vertical que le atravesaba la piel morena en medio de esas dos bendiciones. También se había subido la falda del uniforme de una manera tan exagerada, que no hacía falta más que bajar la mirada para ver cómo se asomaba su tanguita blanco, por si fuera poco, con una mano sostenía el bolígrafo que usaba para acariciarse recorriendo toda la parte interior del muslo con su carnosas piernas bien abiertas.

    No me lo podía creer, mi compañera estaba intentando calentar al profe para ver si su miembro crecía y se marcaba aún más en el pantalón, mientras las demás chicas permanecían como si nada, a sabiendas del plan de su amiguita.

    Note que el profe mientras explicaba las falacias argumentativas y como detectarlas, se trababa cada vez más con las palabras y hasta parecía que estaba salivando de lo excitado. Baje la mirada y la pendeja lo había logrado, ahora el miembro del profe estaba en todo su esplendor y se notaba como queriendo escapar del pantalón mientras no podía dejar de mirar a la puta de mi compañera, que con el lápiz ya empezaba a acariciar sutilmente su entrepierna.

    Mire el celular de Sofía de nuevo.

    Antonia- Eres una verdadera guarra Montse, ni si quiera te avergüenzas jajaja.

    Buena polla que tenía escondida el profe (carita de sorpresa).

    Montse- al menos salimos de la duda jajaja, si no cumple con su palabra de aprobarnos la materia por venir a esta mierda, encantada le haría una buena mamada para que me apruebe (carita sonrojada).

    Sofía- Están verdaderamente locas jajaja, pobre profe, hasta se puso rojito (carita triste).

    Antonia- se acabó el espectáculo (carita de suspiro).

    Miré al profe y note que había puesto su libro de apuntes sobre sus piernas para disimular la tremenda erección que el descaro de Montse le había provocado.

    Montse- Al lado de Sofía hay un espectáculo mejor aún, hola Fernando, tienes una polla muy bonita, pero espiar es malo.

    Termine de leer el mensaje y vi que Sofía se volteaba para encontrarme infraganti espiando su conversación, la sangre se me enfrió de la impresión y note como Sofía dejaba de mirarme a los ojos para desviar su mirada hacia mi polla, yo hice los mismo y note que sin darme cuenta, toda la situación me había excitado de sobre manera y había hecho que mi miembro alcanzara sus 20 cm de largo, los cuales siempre me habían enorgullecido, pero en ese mismo instante me avergonzaban.

    Volví la mirada hacia Sofía quien había quedado como hipnotizada y vi como involuntariamente se mordía un labio para luego espabilar, desviando bruscamente la mirada y encendiéndose de rojo su pálida carita.

    Las otras dos chicas, estallaron en risa y el profesor refunfuñando declaro que la sesión había terminado

    Ricardo protesto diciendo que aún no terminábamos de ver la falacia por negación del antecedente, a lo que el profe respondió cortante que la dejaríamos para la próxima clase.

    Continuará.

    Me presento, mi nombre es Fernando, tengo 20 años y este es el primer relato que escribo, por lo que agradeceré enormemente sus críticas y comentarios que pueden dejarlos en mi correo [email protected].

     

  • Mi profesora de química

    Mi profesora de química

    Mi primer año de universidad resultó dentro de lo esperado, sufriendo con matemáticas; pero disfrutando con la química. Es que me gustó desde los años de escuela.

    Recuerdo con mucha calentura, a mi profesora de esa materia, con la cual, entre pizarras y matraces nos encontró la pasión. Inicialmente, de mi por el curso y de ella por mi aplicada dedicación por la química.

    Ella una mujer de unos 30 y algo, con una cabellera negra, que caía sobre sus hombros. Unas manos ni tan suaves ni tan toscas, no eran de una niña delicada, más bien, parecía que había trabajo sobre ellas; siempre perfumada y portaba su maletín, con el tirante que cruzaba entre sus pechos, dejando ver sus pezones erectos. Siempre con su traje escotado y una falda que dejaba al descubierto, sus blancas y torneadas piernas, con las que fantaseaba sobre mis hombros y yo recitando la tabla periódica entera sobre sus labios. Un culo suculento y la conversación de un ángel político.

    Yo, ni tan tan, ni muy muy, pero algo hay. Eso si de loco si hay mucho.

    Los días pasaban y no podía ocultar mi fascinación por la química y por esa mujer, así, que me decidí conquistarla y ver si pasábamos de la Química a la Física.

    Me apliqué más de lo debido al curso y le solicité algunas clases particulares, ella aceptó y un día, por la mañana (ya que acudía a la escuela por las tardes) fui, según lo acordado, con mis libros y mi mente puerca.

    Comenzamos a ver algo de Halogenuros y alcoholes, pero no podía dejar de mirar las pecas que tenía sobre sus pechos (fue allí donde me empezó a gustar el café, el de sus pecas) a ratos alternaba y vigilaba sus piernas, parecía que iba al gimnasio, pues se veían trabajadas y eso me la ponía muy dura.

    Ella, se daba cuenta y a veces lo hacía a propósito, cruzando sus piernas y acercándose cada vez más a mi cuerpo.

    Yo le daba halagos sobre su manera de enseñar y ella me decía que era un buen alumno. Entonces le dije que me enseñe a besar, que no era muy bueno; sorprendida ella, se rehusó en un primer momento levantándose de su asiento, molesta empezaba a recriminarme, pero yo no oía nada, la miraba gestualizar. Me paré y me acerqué a ella, entonces le dije que nunca había dado un beso y que me gustaría que sea mi maestra «del beso», ella perpleja, calló por un momento, luego sonrió y acomodó los sillones, luego me invitó un refresco y se puso en el papel de maestra y yo del alumno.

    Fueron los besos más ardientes que me hayan enseñado, a ella también le excitaron, pues veían sus pezones duros y firmes a través de su blusa.

    Más atrevido, rozaba mis manos con su cuerpo, se contorneaba al rozar mis manos sobre sus nalgas.

    Estaba con el pene muy duro, le dije al oído que era ella la que me lo ponía así. Ella me miro y me besó. Besé y mordí sus lóbulos de la oreja y su cuello, devorándola con mis manos y la desnudé completamente. Ante mí, quedó mi profesora de Química como siempre la había deseado.

    Mi verga estaba que quería reventar el pantalón, la miré y le pregunté si la quería dentro de ella.

    Me miró con una cara de poseída y me dijo que sí, ¡Sí, por favor! -me dijo-

    Entonces la puse de rodillas y le puse mi correa en su cuello y me la llevé como mi perrita a su cama. No conocía su ubicación, así que nos paseamos por varias habitaciones antes de llegar a su cuarto. Yo miraba sus nalgas subir y bajar al gatear.

    Llegamos y le dije que era mi puta, ella asintió.

    Le dije que se ponga delante del espejo, mirando a él, mientras yo me la comía a besos y mordiscos. Yo quería que viera lo puta que se pone cuando goza.

    La voltee y le susurré que yo sería su maestro ahora, ella me miró agradecida. La puse de rodillas y le ordené que me quite la ropa suavemente.

    Luego le ordené que me lo acaricie suavemente y coloque su cara junto a mi verga dura y venosa y me abrace las nalgas y se quede en silencio e imagine que la tiene adentro. Ella lo hizo y suspiró temblorosa.

    Luego de estar un rato así frente al espejo, con mi verga le golpeaba su boca y su cara.

    -Quiero que me chupes las bolas -le dije.

    Ella se apresuró obediente, me la ponía más y más dura;

    -lo haces muy rico -le dije- te pondré nota resaltante. Ella sonrió y me dio las gracias.

    La llevé a su cama, siempre con la correa al cuello cual perrita en celo.

    La coloqué sobre la cama, nos pusimos en un delicioso 69, Yo ya estaba goteando, la tenía muy dura y ella me apretaba los muslos y se mojaba todita.

    La levanté y el 69 lo hicimos en vertical. ¡Delicioso!

    Nos veíamos en el espejo.

    La tumbé a la cama y la penetré con fuerza, mi pelvis chocaba con su sexo una y otra vez, me arañaba las nalgas cada vez que podía, estaba mojadita y eso me la ponía muy dura, alternamos en posturas impresentables con frases cerdas y oscilando entre caricias y golpes, me vine dentro de ella y en sus pechos; creo que la violé con su permiso, eso pensé en ese entonces.

    Nos bañamos juntos y me vine en su boca. Tenía una magia en sus ojos cuando me miraba hacerlo. Planchó mi camisa mientras yo se la mandaba por el culo me encantaba su mirada entre poseída y agradecida, siempre me la ponía dura. Hicimos el amor como si fuese nuestra única vez.

    Y así fue.

    .

  • Hombre primera vez con hombres (2)

    Hombre primera vez con hombres (2)

    Bueno, aunque hay mucho que contar, que había ido sucediendo hasta ese momento en el transcurso de la noche (todo cargado de erotismo, vicio y sensualidad, y merecedor de ser contado) quiero continuar con lo siguiente que sucedió después del espectáculo que había dado, que yo solito había provocado al ponerme de rodillas en medio del sitio de paso para todas las dependencias, donde precisamente es el primer sitio que ves al subir por las únicas escaleras del local… es el paso entre las dos plantas que ya describí… por donde hay que pasar para ir a cualquier parte en esta planta.

    Yo me había levantado como pude para ir a buscar una copa porque como expliqué en el relato anterior, sin intención de repetir, solo por poner en situación, esa situación se había dado porque yo ya iba a más, aunque hasta ese momento, siempre había ocurrido todo, en sitios apartados. Allí donde nos sentíamos más cómodos, para hacer lo que cada uno deseaba…

    Fue al cruzarme con el que expliqué en el anterior relato. Nos habíamos cruzado y por cómo nos habíamos tocado las poyas yo a él y él a mí, se podía casi oler el sexo que nos deseábamos mutuamente. A esas alturas de la noche, yo estaba muy muy muy caliente… había ya casi perdido el miedo y estaba dispuesto a disfrutar sin límites… y en realidad íbamos a buscar algún sitio apartado para estar los dos solos y tranquilos…

    Fui yo el que se puso de rodillas allí en medio a comérsela…a él y a todo el que me la acercó… no había visto a nadie hacer lo que yo hice. Aunque en el fondo estoy absolutamente convencido que a todos les habría gustado poder quitarse miedos y vergüenzas, para hacer lo que deseaban (contaré algún detalle más adelante que me hizo pensar eso) lo que yo hice, que solo fue hacer lo que me salió sin pensar… pero cuantas más poyas tenía alrededor más convencido estaba de que estar haciendo lo que más fuertemente quería… quería más y más y más…no sé cuántas poyas distintas me pude comer allí en medio…todas las que me acercaron… como ya conté…

    Me guiaba un instinto animal de puta viciosa insaciable que había perdido todo tipo de vergüenzas después de aquello.

    Como expliqué, me levanté como pude para bajar a tomar una copa, fumar un cigarro y tranquilizarme, porque estaba totalmente hecho una perra en celo…

    No hubo cigarro porque, estaba deseando subir de nuevo, de hecho subí tras pedir la copa y dar un par de tragos para «hidratar» mi boca y garganta. La cantidad de saliva que había salido de mi boca, por mucho que la recogiera con mi lengua y me la tragara… la boca la tenía seca y necesitaba beber antes de seguir…

    Al subir, donde había pasado lo que había pasado aquello era una locura… y era el lugar en el que estaba concentrado casi todo el mundo… allí todo el mundo se estaba follando a todo el mundo… todo el mundo comiéndose la poya de alguien… vamos, en resumen… aquello se había desatado…

    Yo estaba deseando subir, como he comentado… porque quería más y más… si anteriormente era un tío guapo, que está bueno y que querían catar pero primero saber de qué va… ahora era alguien que habíamos visto de hacer lo que había hecho y todos querían tocarme, comer mi poya, que yo se las comiera…

    Todavía no lo habían visto todo… por eso he empezado a contar esta parte… que tuvo un efecto, en mí particularmente y en todos los presentes…

    La cuestión es que, como he contado al subir las escaleras era donde había pasado lo que he relatado y donde seguía aquello siendo el centro del sexo… al subir… como he contado, todos querían que participara con ellos… el caso es que un chico, bastante jovencito… tendría unos 20 años… yo creo que era de los que no me había ni fijado… al yo subir y con mi copa ir mirando lo que estaba haciendo cada uno… este chico, me empezó a tocar el pecho con las manos…estaba un poco sudando, y yo notaba que estaba hecho una auténtica puta… por el ansia con el que me tocaba, percibía yo que estaba excesivamente caliente…y  fue verme y venirse a por mí como estoy contando…

    Me recorrió con sus labios todo el pecho y fue bajando hasta pagarme una mamada… pero no era eso lo que deseaba… en un movimiento rápido se giró se puso de espaldas a mí, se apoyó en uno de los miles de sitios que hay para facilitar posturas… me cogió la poya alargando su brazo por debajo de su entrepierna… yo facilite lo que sabía que deseaba adelantando mi cintura… y sin preámbulo alguno, ni esfuerzo… se la metió por el culo… Por un lado pensé no veas como tiene el culo, porque ha entrado con una facilidad impresionante… y por otro supe que quería que me lo follara, pero que me lo follara ahí en medio donde todo el mundo lo viera…

    Este momento fue también un poco inesperado para mí, y no sabía tampoco si podía desempalmarme… no sé… me pilló por sorpresa… igual que antes todo el mundo miraba… yo tenía la copa en la mano y él era el que se movía, supongo que esperando que hiciera lo que hice… solté la copa por algún lado o alguien me la cogió… lo agarré de la cintura… y empecé a pensar que quieres que te folle?? Y me lo folle de forma que me notaba mi cara desencajada dándole fuerte… fuerte… fuerte hasta que pegó un tirón para sacarse mi poya de su culo… todo esto después de una follada bien follada… al sacarse mi poya, solo hacía ruidos y respiraba muy fuertemente… se giró hacia un lado…el chico estaba descontrolado… y lo hizo porque se estaba corriendo… su cara una mezcla de dolor y gusto… viéndolo de correrse de la follada que le había dado… ahí en medio… donde había también bastante gente mirando (en esta ocasión no pensé en la gente mientras me lo follaba, estaba concentrado en follarlo fuerte que era lo que me había suplicado sin hablar cuando me vio volver a subir con la copa).

    Después de este suceso, de esta relación, después de follarme a un jovencito de buen cuerpo, guapito, que se me tiró de forma que pensé que lo hizo así porque no quería irse de esa noche sin haber tenido nada conmigo… Como comenté anteriormente si lo había visto, pero la verdad, que si él no lo hubiera hecho así, no habríamos tenido nada…

    Contaré más de lo que sucedió después, pero si con el espectáculo que di comiendo toda poya que me habían acercado, además de los dos que no soltaba mientras estaba rodeado de poyas, la imagen de ver como de rodillas, mientras le comía las huevos al que tenía delante, pajeaba al de mi derecha… con la mano izquierda la alargaba para invitar acercarse a alguien que se pajeaba mirando a media distancia para coger yo su poya y pajearlo, mientras de reojo miraba otra, que tenía cerca, y paraba de comerle los huevos, para meterme en la boca esta que estaba mirando de reojo… el que tuve que dar cuando junte las poyas de dos de ellos… chorreando en las dos poyas en babas mías, cuando descubrí porque había hecho esto… que solo había sido para poder meterme las juntas en mi boca… si habiendo hecho esto delante de todo el mundo había sido un espectáculo… con lo que he contado de follarme nada más subir tras pedir una copa y refrescar mi garganta, al chico joven, hecho yo un animal hasta hacerlo jadear como una perra y correrse como se corrió allí en medio en el suelo…

    Todo esto, que como he contado, paré para pedir una copa y relajarme un poco… cosa que no hice y subí inmediatamente… me hizo tener una sensación que no sé cómo explicar… pero un tío de gimnasio, con músculos y pectorales que no se tienen fácilmente… pues me sorprendió que un tío así… que en la vida habría pensado… me pidió que me lo follara… pero esto no fue en público y solo hago mención por lo que he explicado que después de las dos cosas que he contado… no sé lo que provocarían en las mentes como hechos vistos separadamente pero al verse los dos… un tío con el que no me atrevería a ofender por la calle, me hizo esa petición…

    Faltan cosas por contar… espero haber contado bien esta continuación y que os guste… yo recordando los detalles para contarlo he disfrutado mucho… fue una experiencia muy fuerte… una fantasía que viví y superó lo que podía imaginar…y que estoy contando de forma anónima.

    Para cualquier cosa que me queráis preguntar, comentar etc.: [email protected].

  • Patricia, una vecina casada (Parte 5)

    Patricia, una vecina casada (Parte 5)

    Sucede que estando en casa llega mi vecina Patricia toda emberracada después de discutir con su esposo en términos bastante agresivos.

    El desgraciado es un malparido machista prepotente retirado del ejército que creen que la gente le debe obediencia. Les había prometido un viaje a Cancún y lo aplazó, la Patricia se había comprado una ropa y vestidos de baño muy sexys, lo que el desgraciado se los corto con unas tijeras.

    Por supuesto la Patricia estaba salida de los chiros rebozando la copa se sentía muy mal después de contarme se me queda mirando y me dice:

    —Quiero divorciarme no aguanto más a este tipo llevo muchos años aguantándome su malparida forma de ser. Yo no estoy en una cárcel pero me siento prisionera, nunca pude desempeñarme como profesional, mi vida social, mis amigas se acabaron, eso no es vida.

    —No te preocupes que Javier es un buen abogado y tu muy pronto estarás separada de ese hijo deputa.

    —Uy sí en verdad ya me mame y después de conocerte a ti y de lo bueno que la hemos pasado no quiero vivir más con ese tipo no le falto sino volverme a pegar.

    Me quedo mirándola.

    —Y es que él ya te había pegado?

    —Si en varias ocasiones hasta cuándo lo denuncie por maltrato y quiso volverlo a hacer y yo le saque un cuchillo de la cocina y con él lo herí en un brazo.

    —Que en serio jajaja no se lo esperaba.

    —No ése día fue tenaz yo me fui y lo deje ahí, cuando regresé lo mandé a dormir a la sala fue tenaz la discusión.

    —bueno el denuncio servirá para la separación.

    —¿Y que vas a hacer hoy?

    —No nada Dianita el descarado me pidió el favor de que fuera a la ferretería.

    —Y vas a ir?

    —¡NO! No quiero ir está el día gris y me causa depresión. ¿Por qué tienes algo entré manos o algún programita?

    —Huy sí uno que te va a encantar.

    —A ya sabía yo que algo me tenías para distraerme.

    —Jajaja si camina entonces y me acompañas.

    —Ahí mamita espera y me arreglo un poco.

    —Mamita a dónde vamos no necesitas estar arreglada.

    —Cómo así a donde me llevas.

    —A la plaza vamos a hacer mercado.

    —Jajaja yo pensé que íbamos a donde alguien.

    —No Patricia no todo es sexo. A ver qué crees tú? Vamos y después miramos que nos comemos.

    Salimos e hicimos el mercado regresamos a casa y decidimos preparar el almuerzo sus dos hijas vinieron y nos acompañaron entre ellas el tema fue la cancelación del viaje a Cancún. Y mientras almorzábamos llamó el Julián para avisarnos qué venía con tres amigos a pasar la tarde con las dos.

    —Patricia llamo el Julián que viene con unos amigos a pasar la tarde.

    —A qué bueno Dianita eso me alegra el corazón. Un poco de diversión para esta rabia que tengo.

    Hablamos un poco con las niñas y luego se fueron con Patricia quien se fue a cambiar de pinta. Regresando como a las tres con un vestido largo zapatos de plataforma y tacón alto. Los muchachos ya venían en camino.

    —Hola querida sigue que no demoran en llegar. Patricia ya hable con Javier y viene el lunes. También va a venir don Felipe. ¿Te sabes el número de cédula de él?

    —Sí señora. Yo ya le di esa información a don Felipe.

    —ha bueno. ¿Qué propiedades tiene además de la ferretería?

    —Sí la ferretería dos apartamentos en uno vive la mamá y el otro arrendado.

    —Algo más alguna finca o locales.

    —No. los tres carros las camionetas de la ferretería. Y no más. Creo.

    —¿Y el en donde tiene las escrituras de sus propiedades?

    —En la oficina.

    —¿Podrías averiguarte los números catastrales?

    —Si claro y así miro también sí tiene algo más.

    El cito fono sonó avisándonos que la diversión había llegado. Y mientras lo contesto la Patricia se quitaba el vestido que traía descubriendo un vestido de minifalda negro transparente dónde nos dejaba ver sus interiores negros y medias veladas de ligueros sin los ligueros.

    —Guau mamacita hermosa a mí sí me estaba extrañando verte con ese vestido

    —No me iba a venir de la casa así tocaba despistar al enemigo

    —Patricia te ves divina, mi niña recíbelos y ya bajó.

    Subí a quitarme el jean, colocarme unas medias veladas tipo ligueros cambiarme el calzón por unos hilos dentales un sostén y una bata larga negra transparente y unos zapatos de plataforma y tacón alto. Al bajar aquellos se habían demorado en entrar por estar ayudando a una vecina con su carro que no le prendía.

    Al fin les prendió ella les agradeció y se fue. Patricia les abrió y los dejó boquiabiertos Julián le presento a sus amigos quiénes entraron y le hicieron dar vueltas para admirarla y verle su hermoso cuerpo el último si fue más lanzado y le dio un beso a cada pecho y con sus manos le agarro sus nalgas.

    —Mamacita rica estás deliciosa.

    Luego fue conmigo y yo lo abrace y con mi mano derecha le acaricié la verga sobre su pantalón.

    —Que delicia esto papi que gusto me voy a dar cuando la tenga dentro de mí.

    —No lo dudes Dianita.

    —bueno caballeros sigan pónganse cómodos o desnúdense si quieren, porqué lo que las dos queremos es verga.

    —guau Julián tus amigas además de hermosas bien putas que deliciosa conjugación ya quisiera que mi esposa fuera así.

    —Hay Miguelito preséntamela y te la dejó tal cual pero eso sí primero le presento varios amigos míos que estarían felices de llevársela a la cama y ahí sí te dejaría qué la vieras gozando de dos hombres en un trío delicioso.

    —Dianita hagámoslo realidad me encantaría verla disfrutar del sexo sin tabúes.

    —Miguel te cuento que eso no será problema pues tu mujercita es un volcán, le encanta mamarme la verga.

    Miguel se le queda mirando con una signo de interrogación grandísimo

    —¿Y tú porque dices eso Julián?

    —Simple compañero yo me he acostado varias veces con tu mujercita.

    —he ni jodas. Eso no te lo creo.

    —Ahí Miguelito de Julián se puede esperar eso y más.

    Les dije.

    —Miguel ¿te acuerdas que hace un mes tu mujercita viajo a Cali a visitar a su mamá?

    —Si ella me mostró los pasajes para su viaje.

    —Pues que pena contigo tú mujercita no viajó se quedó conmigo los cuatro días y es más el viernes el ingeniero Mondragón nos visitó y los tres terminamos en mi cama en un trío que ella disfruto hasta rabiar…

    Miguel se tomó un trago y sentándose en total incredulidad.

    —Perfecto Miguel de todos modos me encantaría asesorarla y dejártela lista para que la puedas ver.

    —no yo no puedo creerlo cuántas veces lo hemos hablado y ella se ha negado a hacerlo. Tú me estás mamando gallo.

    —No me crees espera y veraz.

    Julián agarro su celular y busco el teléfono de Astrid mostrándoselo y le marco. Colocándose su dedo en la boca en señal de que hiciéramos silencio, sonó cuatro veces y se escuchó si voz.

    —Hola papacito rico mi amor divino como andas.

    —Mamacita rica ¿cómo está mi niña?

    —Extrañándote mi amor ¿cuándo nos volvemos a ver?

    —Mamita yo con ganas de que volvamos a pasar otros cuatro días de sexo.

    —Yo también eso fue divino, sobre todo lo del viernes. ¡HIJUEPUTA SÍ ME ENCANTÓ! Fue cómo una fantasía y me encantaría repetirlo.

    Todos escuchábamos en medio de risas y exclamaciones en silencio

    —Por lo que veo te gusto el ingeniero Mondragón.

    ¿Qué si me gusto? Papacito divino. Ya me he quedado dos veces en su departamento aprovechando que Miguel ha viajado.

    —Mamacita que bien eso me gusta de ti, me alegro por ti. Ya me tienes caliente.

    —Si y porque no viernes y me dejas mamarte esa rica verga papacito rico aprovechamos qué mi marido no está y me haces el amor.

    —Astrid ¿veo que estás necesitando verga mí niña?

    —Para que te digo que no. Si de solo pensar en la tuya mí cuca se inunda. Deseo tenerte ya acá.

    —Ahí Astrid quisiera complacerte pero estoy en Cajicá en la casa de unos amigos y con tragos y la esposa de mí amigo nos pidió la llave del auto. Como quien dice nos tienen secuestrados.

    —¿Oye espera un momento estás en Cajicá? ¿Tú no estarás con Miguel?

    —Si señora él esta acá en el patio ayudando a asar la carne pero tranquila que está acompañado de la hermana y el esposo de mi amigo.

    —¿Y tú con quién estás?

    —En este momento solo en el estudio.me vine para poderte llamar.

    —Ósea que nadie te está escuchando.

    —No, no nadie.

    —ahí porque qué vergüenza que nos escucharán.

    —No para nada. ¿Es más te gustaría… Tener relaciones sexuales con un amigo?

    —¡QUE! ¿Estás loco?

    —No solo quiero complacerte. O sí quieres llama a Mondragón y te quedas está noche con él.

    Un silencio de 1 minutos

    —¿Hola querida que paso?

    —No nada estaba pensándolo y en verdad me gustaría quedarme con él, pero ustedes que a qué horas se vienen?

    —No mi niña acá nos quedamos hasta mañana así es que te puedes quedar con el ingeniero.

    —Pero toca qué me colabores y no vallan a llegar mañana temprano sí.

    —No tranquila muñeca vete a hacer el amor con el ingeniero que yo me encargo de tú esposo.

    —Bueno papi yo veré y gracias cosita rica no sabes las ganas que tengo de verte, voy a llamarlo y decirle que me voy a quedar con él. Hoy me llamó para ver si nos veíamos se va a poner feliz.

    —¿Y tú preciosa?

    —Ahí no me tiembla todo mí Cuerpo, que rico Papi y gracias muchas gracias, espero verte pronto y ojalá traigas otro amigo tuyo quiero hacer otro trío.

    —Listo Astrid tus deseos son órdenes. Bueno te dejo y vete a disfrutar de tu cuerpo chao preciosa

    —chao mí vida. Te amo, te amo, te amo.

    Astrid colgó y todos quedamos muy contentos y el Miguel se levanta del sillón y se toma dos aguardientes. y el tercero levanta la copa brindando.

    —Brindó porque al parecer me toco quedarme hasta mañana.

    Todos nos reímos.

    —Por mí mujer que bien mentirosa y faltona me salió. Y yo que pensé que me era fiel, resultó bien puta la condenada. Julián y hace cuanto que te acuestas con ella.

    —Pues hace un mes cumplimos un año, por eso se quedó conmigo para celebrarlo.

    —Ósea que lo han hecho ya varias veces?

    —¿ Te acuerdas que en marzo usted viajó a Bucaramanga casi todo el mes?

    —Sí.

    —Pues yo me quedé todo ese tiempo con ella. En abril fueron quince días mayo también no fui sino cinco días de estar con ella durmiendo en su cama en junio y julio usted sólo vino a cobrar y se regresó y nos vimos cosa de unas quince veces. En agosto vino quince días y se fue el 17 y volvió hasta 16 de octubre y volvimos a vernos en diciembre porque viaje al Huila a terminar la obra ahí nos tocaba vernos a escondidas. Cuántas veces no le llegaba tarde. Y usted ni se imaginaba. La última vez que nos vimos fue en febrero el día de su aniversario que vino a almorzar y usted estaba emproblemado con la obra. Se acuerda que yo me quede en el restaurante con ella y de ahí nos fuimos a mí apartamento a follármela toda la tarde hasta las diez de la noche gracias a que usted estaba trabajando y hasta le toco lavarse el cabello ya que se lo deje untado de semen y usted ni cuenta se dio, que cabron eres.

    La música sonaba en el salón las copas eran servidas y el ambiente de ponía lujurioso. Patricia bailaba con Camilo y Alfonso se quitaba su ropa quedando completamente desnudo y con su verga en total erección, me saca a bailar lo abrazo besándonos apasionadamente, bailamos un bolerito mientras Julián y Miguel se desnudaban. Miguel se me aproxima por detrás. Tocándome las nalgas me da un beso en mi cuello.

    —Espero que algún día mi esposa participé en fiestas como estás.

    —A no te preocupes que de eso me encargaré yo. Espera y veraz que con Julián le organizamos una reunión con varios amigos míos y tú vas a poder ver como disfruta tu mujercita.

    —Si compañero vamos a organizarle tremenda orgía como escucharte ella quiere que le lleve a otro amigo te imaginas lo rico que tu esposa lo va a pasar.

    El Migue me abraza agarrándome las tetas siento su verga en mí cintura y con su boca me besa y me pega suaves mordisco en mí espalda.

    Patricia se aproxima a Julián y agarrándole la verga lo besa.

    —Papacito divino yo también por esta verga haría cualquier cosa me encanta mi amor. Gracias a ella me voy a separar de mí marido.

    Camilo también se desnuda y se une al grupo Patricia les agarra las vergas y agachándose comienza a mamárselas diciendo.

    —Ahora sí a lo que vinieron, a que ganas tengo de verga.

    Al verlos me sonreí con Miguel y Alfonso y también me arrodille.

    —Eso sí yo también quiero verga para toda la tarde…

    Y me metí la verga de Alfonso en mí boca y luego la de Miguel, intercambiándolas cada varias mamadas. La de Miguel estaba dura como un vara de hierro a punto de estallar se las lambí y chupe sus huevos escupiéndoselos para dejarlas húmedas al rato de tan exquisito festín nos acomodamos en los sillones acostándonos con Patricia, levantamos las piernas para ser chupadas, Miguel fue de la primero en meter su cabeza entre mis piernas y deleitarme con su lengua y Alfonso se me paro al lado y me dejó mamarle la verga, lo mismo Patricia que no dejaba de mamarle la verga a Julián y Camilo se dedicó a chuparle y lamberle la cuquita. Al rato Cambiamos y era Alfonso el que me lambia y yo se la mamaba a Miguel.

    Pasaron los minutos y los gemidos y gritos de placer retumbaban en la casa. Ambas estábamos gozando como putas el preludio de una tarde de sexo y lujuria desbordada. Alfonso paro y de una me penetra con su verga aumentando mi placer, mi cuerpo temblaba de emoción al sentir dos vergas dentro de mí cuerpo satisfaciendo mis más bajos instintos, me encanta esa sensación la que disfrutó cuántas veces quiera sin remordimientos ni complejos.

    Alfonso me penetra con fuerza, su verga gruesa roza mis paredes vaginales haciendo gemir y gritar hasta hacerme venir en chorros de líquidos.

    Cambiamos y dejó que Miguel se siente y me le montó encima le agarro la verga y me la meto en mí cuca enloquecida de placer Alfonso se para al lado y le mamo la verga. Me muevo en círculos y luego como un pistón, acelerada, concentrada y gimiendo de placer. 10 minutos de sexo ininterrumpido, descanso y veo al otro grupo, quienes con Julián sentado penetraban a Patricia por la cuca y Camilo por el culo, en un sándwich exquisito y hermoso de apreciar. Quien iba a pensar que mi vecina resultara tan puta como yo, ¿ayudaría mucho el maltrato a qué su marido la tenía? ¿O algo que ella tenía escondido en sus genes? Porque déjenme decirles que a ella le encanta y eso me lo debe a mí que la he encaminado por el mejor de los placeres. El sexual.

    —Alfonso mi amor divino métemela por el culo quieres?

    —Con mucho gusto mi putica.

    Paramos y esperé a que Alfonso me penetrara y dejar que entre ambos me follaran y eso es una de mis preferidas acciones. ¡ME FASCINA ENORMEMENTE! Es uno de los placeres más exquisito que las mujeres podemos disfrutar, doblé penetración, doble éxtasis, doble placer. Te lleva hasta el infinito dejándote flotar en el paraíso.

    Treinta minutos en que me vine dos veces chorreando a montón, teniéndose ambos que secar un poco por demasiada humedad. Hasta que el Miguel no aguanto más y se vino dentro de mí quedando exhausto e inmóvil.

    Alfonso continuó follándome por 10 minutos más, parándose y dirigiéndose el baño a limpiarse la verga la que lavo muy bien regresando y botándome en la cama boca abajo se me monta encima colocándome su verga en mi cuquita penetrándome de una follándome con pasión y desenfreno hasta que ambos nos venimos en un mar de líquidos Abrazados.

    Nos colocamos de medio lado, me besa el hombro derecho y la nuca.

    —A que delicia mamita que placer conocer una hembra como tú, eres inolvidable.

    Me siguió besando me levanto mi pierna derecha y me coloco su verga en la entrada de mí culo y me penetra hasta el fondo.

    —Ahí sí que rico papacito hermoso dame más que me encanta culear que delicia de verga, has que rico me muero de la dicha Miguel se me acerca y me deja mamarle la verga.

    —voy a tener que matar a Julián por no haberte presentado antes mamita eres una puta deliciosa.

    —¿Y tú qué Miguelito? Tú eres un cornudo complaciente queriendo que tu mujercita te ponga los cuernos y sin saberlo ella Ya lleva más de un año haciéndolo. Que hermosa ella disfrutando de mí amigo y tú pensando que te era fiel me encantaría conocerla y presentarles a varios de mis amigos.

    Seguí mamándole la verga mientras Alfonso seguía rompiéndome el trasero con cada embestida, sin sacármela me le monté encima y con mis dedos me masturbaba. Miguel se me coloca encima de mí y me penetra la cuquita con su verga. Mientras tanto Patricia ya no gime, grita viniéndose, Julián se levanta y masturbándose se viene encima de ella que al sentir el semen en su piel levanta la pierna y mueve su cabeza con fuerza.

    Miguel comienza a follarme tan rápido como puede y Alfonso también, me faltan las fuerzas en los brazos para sostenerme levantada pero tengo que resistir para poder sentir el placer de una doble penetración, vaginal y anal.

    Patricia se levanta y masturba a Camilo espera que se venga tomándose todo su semen caliente, se acerca a Miguel y se besan apasionadamente intercambiando babas y algo de semen.

    —Acostúmbrese Miguel porque eso mismo vas a hacer cuando a tú mujercita se le vengan en la boca.

    Miguel la miraba absorto sonriendo aceleró el ritmo haciéndome vibrar que locura Alfonso ni aguanta tanto voltaje y se viene llenándome el trasero con su semen lo que hace que Patricia se agache me saque la verga de Alfonso y se lo limpie con su lengua, me vengo, todo el chorro también le cae a Patricia en la cara y Miguel masturbándose se viene lo que Patricia aprovecha mamándosela y dejando caer algunas gotas de semen por su boca terminamos besándonos intercambiando una buena cantidad de semen y saliva comenzamos a dedearnos por unos minutos para luego acomodarnos en un 69 y dedicarnos a chupar y lamber muestras cuquitas, cosa de 10 minutos de arepear de disfrutar de nuestros cuerpos sedientos de sexo hasta volvernos a venir terminando las dos abrazadas.

    Todos nos fuimos a bañar refrescarnos, estábamos sudorosos y regresamos a la sala, servimos tragos, fumamos mariguana escuchábamos música y conversábamos al principios de lo bueno que estuvo el polvito y luego de deportes futbol Y otras cosas más. Nos quedamos desnudos pues la idea era continuar gozando y cambiar de caballeros lo que Patricia aprovecha ya haciendo conversación con Alfonso y Miguel parados y con sus vergas en plena erección ya que Patricia se las acariciaba mientras conversaban como sí se conocieran cosas que me tenía con ciertos corrientazos al verlos cómo dialogaban con Patricia quien no dejaba de acariciarles sus vergas y de hablar.

    Julián se me acerca y me coloca su verga en frente de mi cara.

    —De quien es está verga tan rica.

    Le doy besos en su glande.

    —Tuya mamita toda tuya.

    —Si… Claro cómo no. Putón empedernido.

    Patricia se nos acerca para servir copas, abraza a Julián agarrándole su verga

    —Y mía también papacito gracias a ella he disfrutado del mejor sexo y por ella hago lo qué sea por disfrutarla lo que sea papacito hermoso.

    Se encaminó y Mirando a Miguel le dice.

    Por eso es entendibles que tu mujercita allá sido seducida por este bombón.

    Les entrega las copas que ellos desocupan de un sorbo.

    Yo sigo sentada, Julián parado en frente mío con su verga erecta, la que acaricio, le doy besos y recorro su tronco con mí lengua, llego a sus huevas las que chupo metiéndomelas a la boca. En esos momentos el tema de conversación era sobre un caso de política y en verdad estaban concentrados en el tema. Ha yo no les paraba bolas estaba entretenida con la verga de mi Julián chupándosela disfrutando de su carnosidad.

    Es implacable con sus contendores, un tránsfuga deshonesto, y no solo se le ha acostado con la mujer de Migue sino también con varías esposas de sus amigos y colegas, hasta le he prestado plata y hasta el día no me ha pagado ni un peso. Pero ahí está conmigo y para mí placer miro su verga y me la restriego por mi cara sintiéndola en mi piel. Hasta una vez tuve un agarrón con mi esposo, como muchos que me conocen entre ellos dos se odian desde la universidad, ósea se convirtieron en enemigos. Por lo que muchos años pasaron y un día me lo encontré yo estaba con una amiga y terminamos los tres en su apartamento culeando toda la noche. Desde ese día yo quedé enamorada pasaron cinco años en donde nos veíamos seguido, tuvo relaciones sexuales con mis hermanas mi hija hasta con mi madre. Se quedó muchísimas veces en mí cama tantas que yo creo que yo lo he hecho más veces el amor con Julián que con mi esposo. Hasta que después de cinco años David me ve con Julián en el baño de su casa. Nunca se imaginó que yo lo traicionara con su peor enemigo eso para él fue terrible, él sabía que yo tenía amores con un Julián pero no esté Julián. Pasaron los meses y como Yo ya me estaba quedando más en el apto de Julián que en casa. Mi esposo un día me puso contra la pared o era el o él. Me toco ponérmele sería y las cartas sobre la mesa y respondiéndole.

    No te va a gustar nada lo que te podría responder. Amo a Julián con todas las fuerzas de mi alma él ha Sido mí complemento me encanta como me hace el amor con el hemos hecho tantas cosas que me satisface sexualmente como el compartirme con sus amigos, y tú sabes que eso me encanta.

    La discusión continúo y yo empaque maletas y me fui para donde Julián en donde me quedé casi seis meses.

    Y continuando con el relato.

    Ya Camilo tenía también su verga en erección la que agarre y acerque para mamarlas juntas. Luego Julián me levanta del sillón y volteándome de espaldas a él me pone su verga en mi trasero metiéndomela suavemente me abro de piernas y me agachó para mamarle la verga a Camilo por cinco minutos al dejar de hacerlo veo a Patricia a quien Migue le chupa y le lambe la Cuca y Alfonso está con las piernas a los lados arrodillado encima de ella y Patricia le mama la verga.

    Camilo me levanta y medio incómodo me coloca su verga en mi cuca penetrándome sin dejar sacar la de Julián Y comienzo a disfrutar de sus embestidas, siento sus vergas en mis paredes anales y vaginales entrar y salir llevándome al paraíso minutos de placeres sexuales incontrolables, mi cuca y trasero sometidas al goce de otra doble penetración, de sensaciones únicas que me hacían gemir y gritar.

    Al fondo escuchaba también los gritos de Patricia quien era penetrada por Alfonso en su trasero y Miguel encima de ambos, su cuquita.

    Me vine dos veces seguidas estaba muy sensible derramando chorros de líquidos, Camilo se cansó y dejó a Julián quien siguió destrozándome el trasero haciéndome venir por tercera vez y sacándosela termino masturbándose y viniéndose. Me acomodo en el sillón y Camilo me agarra levantándome las piernas y me penetra por la cuquita, follándome intensamente sin contemplación como bestia arrecha, Julián se va a lavar la verga al baño y regresa secándose con la toalla su verga sigue erecta.

    —Venga mi vida déjame mamártela, quiero sentir tu verga dentro de mí.

    Julián se acerca caminando como un orangután.

    —Quieres mi banana tómala es toda tuya.

    Se la agarro con la derecha y lo masturbo muy suavemente sintiéndola dura gruesa venoza, deliciosa. Abro mis piernas y Camilo aumenta su penetración iba a mamársela a Julián pero lo que estaba sintiendo ni me dejó ya que me estaba viniendo y al contraerme hice hacer venir a Camilo quién se vino dentro de mí en espasmos continuos, golpeándome con fuerza mi trasero con sus cuerpo, ahí ya pude mamarle la verga a Julián, agotada y sin fuerzas quedé acostada, pero pegada mi boca a la verga de Julián la que mame por un buen rato, me levanto y acostando a Julián boca arriba me le montó y me coloco su verga en mi cuquita dejándome rodar por ella hasta tocar fondo y entré gemidos y suspiros de placer y comienzo a follar moviéndome en círculos y brincando, sintiendo sus tronco en mis paredes vaginales, me vine en deliciosos corrientazos que estremecieron todo mí cuerpo.me detuve y baje a mamarle la verga a Julián

    —Aaaa que rico papi amo está verga tan rica. Ya hace veinte años que hacemos el amor y me sigue gustando a rabiar.

    Julián se levanta y me coloca en cuatro y arrodillándose me vuelve a penetrar el trasero con fuerza me hace brincar del dolor afortunadamente estaba bien lubricada, tremendo aguante me hace sentir y me folla con fuerza dándome duro y enloqueciéndome de la dicha, sin parar, como el está acostumbrado a hacerlo, toda una bestia salvaje por eso es tan apetecido por las mujeres que al igual que yo adoran su verga no me demoré en venirme estaba en éxtasis mental lo que hace que mí cuerpo explote vorazmente en espasmos y gritos de lujuria fueron casi 20 minutos de locura, hasta que Julián se la saca y escupe todo su semen en mi espalda y como Patricia ya había terminado con Miguel y Alfonso, se acercó corriendo y lambiendo mi espalda me limpia todo su semen y luego nos besamos entre las dos compartiendo el semen. Nos reímos y abrazamos.

    —Esto es vida Dianita que delicia me encanta el sexo, me encanta la verga, me arrepiento de haber sido tan pendeja y no haberlo hecho antes mi vida sería diferente. Y a lo mejor hace rato me había separado de ese malparido.

    —Tu tranquila yo nerviosa muñeca que conmigo vas a pasarla delicioso de eso me encargaré.

    El celular de Patricia suena era Maritza la hija menor quién la llamaba para ir a donde una amiguita de ella a quedarse esa noche y Patricia la iba a llevar. Se vistió con el vestido de despistar al enemigo y fue a llevarla quedando en volver a seguir en la fiesta en ese momento me llega mí hermanita con mi hija quiénes venían con cuatro amigos solteros y tres parejas quiénes estaban en Bogotá y les dio por caerme de sorpresa. Lo qué mis amigos aplaudieron aunque tampoco era mucho lo que podrían disfrutar, pues estaban medió agotados con sus flácidas vergas.

    Esta historia continuara solo si mínimo Hay más de cinco comentarios.

    DIANA LUCÍA SAAVEDRA

    [email protected].

  • Me delata mi sombra en la ventana y me cogen

    Me delata mi sombra en la ventana y me cogen

    Como la mayoría de los travestis comencé a vestirme de mujer desde niño, nunca supe por qué nació en mí el deseo de usar prendas femeninas y nunca me pregunté por qué lo hacía. Simplemente quería ser mujer, no soy amanerado ni tengo rasgos físicos femeninos. Pero siempre que tuve oportunidad me puse la ropa de mi mamá o de mis hermanas. Lo hice durante algunos años hasta que mi mamá me descubrió y después de darme una golpiza me amenazó con acusarme con mi papá si volvía a hacerlo.

    No volví a vestirme de mujer, Seguí mi vida normal, comportándome como un niño común y corriente. Pero siempre estuvo latente en mí el gusto por travestirme. De alguna manera pude reprimir mi instinto natural y traté siempre de comportarme como un hombre normal, incluso tuve algunas novias hasta que a la edad de 22 años conocí a una chica con la que me casé al año de nuestra relación.

    Aunque gozaba teniendo relaciones sexuales con mi esposa siempre estuvo latente en mi mente el deseo de asumir el rol femenino en el acto sexual, después de tres años de matrimonio mi esposa y yo decidimos separarnos pues yo realmente no la satisfacía sexualmente, así que a los 26 años quedé soltero otra vez. Renté un departamento lejos de la casa de mis padres y de mi exesposa.

    Al vivir sólo por primera vez por fin pude dar rienda suelta a mi gusto por travestirme; comencé a comprar ropa de mujer… Al principio me daba mucha pena entrar a las tiendas de lencería y a las zapaterías pues creía que la gente se daba cuenta que compraba todo para mí y no para mi esposa que era la excusa que usé siempre. Pero con el paso del tiempo me di cuenta de que los o las vendedoras no tenían mayor interés más que hacer la venta.

    Así poco a poco me fui haciendo de un guardarropa de mujer completo: pantaletas, brassieres, medias, ligueros, fondos, zapatos de tacón, vestidos, faldas, blusas y hasta tres pelucas diferentes, aprendí a través de varios años a maquillarme y como ya no me daba tanta pena comprar cosas de mujer pude comprar varios consoladores de diferentes tamaños y colores.

    Desde luego que en la calle, el trabajo y ante mis amigos me comportaba como un hombre normal, iba con mis amigos a tomar y en algunas ocasiones más por apariencia que por gusto contraté los servicios de alguna prostituta para que mis amigos no se dieran cuenta de mis verdaderos gustos… Total, que para todo el mundo yo era un hombre común y corriente.

    Lo que no sabían era que una vez que llegaba a mi departamento y cerraba la puerta me transformaba completamente, de inmediato me despojaba de mi ropa de hombre y después de darme un baño completo, incluyendo el aseo interior de mi culo repasaba mi depilación; pues desgraciadamente soy muy velludo, después de mucho tiempo logré depilarme completamente así que por ésa época solo tenía que repasar mi cuerpo para arrancar con unas pinzas los vellos que crecían por cualquier parte.

    Después de revisar mi cuerpo y eliminar cualquier vello me aplicaba crema corporal femenina, y entonces comenzaba mi ritual de transformación, no los voy a aburrir con los detalles… Cuando estaba completamente vestido de mujer preparaba mi cena y después me sentaba a ver la televisión y bebía una copa o dos hasta que a la hora de ir a la cama me quitaba la ropa y me ponía algún babydoll o alguna batita para dormir, entonces me aplicaba algo de lubricante en mi culo y mientras veía algún vídeo de shemales y trannys me masturbaba analmente imaginando que yo era alguna de las hermosas chicas transgénero siendo culeada por un potente macho.

    Después de venirme copiosamente retiraba el consolador de mi culo y lo lavaba, una vez satisfecho me dormía siempre usando alguna bata, camisón o babydoll.

    Al otro día por la mañana después de darme un baño rápido acomodaba toda mi ropa femenina dentro del closet fuera de la vista de cualquier persona pues a veces mis amigos iban a visitarme. En mi trabajo todo transcurría de manera totalmente normal y nadie de mis compañeros, conocidos y vecinos sospechaba que en la intimidad de mi casa me transformaba en mujer. Ni siquiera me gustaban los hombres, no sentía ninguna atracción por mis compañeros de trabajo o conocidos… Pero siempre quise saber cómo me sentiría siendo cogido vestido de mujer.

    Hasta que años después sucedió algo que me marcó para siempre… En la empresa donde trabajaba en aquella época solo se laboraba de lunes a viernes, por lo que teníamos libres los sábados y domingos y ése viernes en particular coincidió con un partido de fútbol de Europa y como yo era el único soltero del grupo decidimos ver el partido en mi casa, saliendo del trabajo fuimos a comprar botanas, cervezas y alcohol para ver el partido.

    Todo transcurrió de lo más normal, bebimos, comimos y disfrutamos del futbol como un grupo de amigos normal, cuando se retiraron mis amigos yo estaba completamente borracho, pocas veces había estado tan ebrio como esa noche… En cuanto se retiraron mis amigos me deshice de mi molesta ropa de hombre, me puse un babydoll rojo y unos zapatos de tacón con el talón descubierto, aquí debo aclarar que siempre he llevado las uñas de los pies perfectamente pintadas, así semivestida hice un poco de limpieza y finalmente me di un baño, por supuesto que me lavé perfectamente la cola pues el exceso de alcohol me había puesto extremadamente cachonda y planeaba meterme alguno de mis consoladores en el culo para masturbarme analmente.

    Con el baño se me había bajado un poco la borrachera pero no mi calentura y decidí vestirme completamente de mujer incluido el maquillaje y una peluca… Me puse un conjunto de pantaleta, brassier con relleno, liguero y medias transparentes con un fondo completo negros, encima me puse un vestido también negro, el vestido era ajustado en la parte superior y con la parte baja amplia que me llegaba encima de las rodillas; mientras me maquillaba seguí bebiendo vodka pues me sentía muy bien, finalmente me puse una peluca rizada hasta media espalda, me puse unas zapatillas de tacón alto de tiritas atadas al tobillo, completé mi atuendo con unas pulseras, collares y un reloj de dama, me apliqué perfume y como toque final tomé un bolso de mujer en el que metí un sobre con condones, una cartera de mujer con algo de dinero, toallas para manos y las llaves de mi departamento; revise mi imagen en el espejo de cuerpo entero y me sentí satisfecho pues realmente podía pasar por una mujer de verdad… Sin ánimo de ofender debo decir que hay muchas mujeres realmente feas y aun así consiguen atraer a los hombres, animado por el alcohol y la calentura tomé la decisión de salir por primera vez a la calle vestido de mujer.

    Apagué la luz y silenciosamente salí de mi casa, cerré la puerta con llave y caminé lentamente hacia la esquina más cercana… Eran aproximadamente las dos de la noche y aunque era viernes no había gente a la vista, más tranquilo caminé varias cuadras disfrutando de la maravillosa sensación de estar vestido de mujer en la calle por primera vez, al llegar a la siguiente calle vi que dos hombres venían caminando… Me puse algo nervioso pero pude notar que venían borrachos y seguí caminando, cuando pasaban a mi lado me dijeron: buenas noches «señora»… Yo forzando la voz contesté igualmente buenas noches y seguí caminando; cuando llegué a la esquina di vuelta a la izquierda pensando con entusiasmo que me habían confundido con una mujer.

    Había pasado con éxito la primera prueba eso me dio más confianza y decidí seguir caminando, unas cuadras más adelante llegué a la zona roja de la ciudad y cuando pasé frente a un putero un grupo de hombres al verme comenzaron a decirme cosas como: «adiós mamacita», «por qué tan solita mamita», «cuanto cobras», «vamos al hotel a coger mamita».

    Sus palabras me pusieron muy cachonda… Pero aún tenía miedo de que me fueran a agredir si descubrían que yo era un hombre vestido de mujer, así que decidí regresar a mi casa; cuando llegué excitado por mi primera salida me masturbe metiendo un consolador en mi culo y me vine abundantemente… A partir de esa noche salía de mi casa una vez por semana a pasear por las calles siempre vestido completamente de mujer y en algunas ocasiones algún hombre me había tratado de coger, pero siempre tuve miedo de ser golpeado y nunca me atreví a dar el paso definitivo y dejar que me cogieran.

    Así transcurrieron varios años hasta que llegó una crisis económica y el trabajo en mi ciudad natal escaseó y por necesidad tuve que emigrar a la ciudad de México. Aquí puede conseguir un trabajo aunque el sueldo era muy bajo me bastaba para vivir, conseguí rentar un cuarto con el mínimo de mobiliario: una cama, un pequeño closet y una mesita de noche, pegado a la única puerta del cuarto había un espejo.

    El edificio era de cuatro pisos y en cada uno de ellos había 10 cuartos y tres baños con una pequeña cocina en cada piso, como tenía que compartir los tres baños con los inquilinos del tercer piso era realmente incómodo ir al baño pues cada vez que tenía necesidad de ir al baño tenía que salir de mi cuarto cerrando siempre con llave para evitar robos, tenía que llevar mi papel de baño pues si dejabas cualquier cosa como jabón, papel o algo siempre se lo robaban.

    Otro inconveniente era que la única ventana del cuarto daba al pasillo por donde todos pasaban para entrar, salir o ir al baño, como el cuarto no tenía cortinas decidí pintar los vidrios con pintura blanca para poder tener un poco de intimidad, confiado en que con la ventana pintada y la puerta cerrada nadie podía verme todas las noches al llegar a mi cuarto iba al baño y me daba una ducha, después en la intimidad de mi cuarto me aplicaba crema hidratante en todo el cuerpo poniendo especial interés en mi culo y nalgas; trataba siempre de estar depilado de las rodillas hacia arriba pues cuando iba a bañarme usaba un short y no quería que mis vecinos vieran mis piernas sin vellos y se dieran cuenta de mis gustos.

    Todos los cuartos estaban ocupados por hombres las únicas mujeres dentro del edificio eran dos señoras que se ocupaban de la limpieza de los baños, cocinas y pasillos y la administradora que se encargaba de cobrar la renta, las tres mujeres se retiraban a sus respectivas casas a las 5 de la tarde.

    Yo no traté de hacer amistad con mis vecinos pues desde que llegué a la ciudad de México los pocos amigos que hice siempre terminaron pidiéndome dinero prestado y ninguno de ellos me pagó así que para evitarme problemas solo me limitaba a saludar a cualquier vecino que se cruzaba en mi camino.

    Todas las noches después de bañarme me aplicaba crema y después sacaba de una maleta unas zapatillas de tacón alto sin talón, solo de meter el pie me ponía algún par de medias transparentes con liga y encaje en la parte superior, después me ponía un brassier con algo de relleno pues mis pechos son muy pequeños a pesar de que llevo algún tiempo tomando píldoras anticonceptivas no me han crecido mucho, después me ponía alguna pantaleta jalando mis huevos y mi verga hacia atrás para que quedaran oprimidos entre la ajustada pantaleta y mis nalgas, después me ponía una bata de mujer y así vestido me ponía ante el espejo y me peinaba y me maquillaba levemente solo con algo de rubor, sombra de ojos y labios rojos… Confiando en que la pintura en los vidrios de la ventana y la puerta cerrada de mi cuarto impedían ver hacia dentro cada noche me vestía de mujer y acostado en mi cama veía algún vídeo de travestis y transexuales siendo culeadas que bajaba por internet a mi teléfono y me masturbaba solo que ahora ya no usaba consoladores pues al venir a México tuve que tirarlos a la basura, pues no quise que los descubrieran al revisar mis maletas en el aeropuerto, además ahora al usar un baño compartido no podía lavarme el culo por dentro.

    Así transcurrió casi un año, noche tras noche me vestía de mujer en la intimidad de mi cuarto y viendo vídeos porno siempre fantaseando que yo era una bella tranny siendo culeada por algún macho vergudo.

    Seguí rehuyendo a mis vecinos limitándome solo al saludo, sin embargo había un señor como de 60 años que ocupaba un cuarto próximo al mío y que pasaba delante de mi puerta para ir al baño o para entrar o salir además de que él iba constantemente a la cocina así que muy a menudo pasaba frente a mi cuarto.

    Éste señor comenzó a tratar de hacer amistad conmigo pero después de mis amargas experiencias yo no tenía interés en hacer amistad con nadie, sin embargo el señor cada que nos cruzábamos en el pasillo o en la calle siempre trató de hacerme plática, yo tenía por costumbre al salir del trabajo cada sábado comer en un mercado cercano antes de regresar a mi cuarto… Pues un sábado como de costumbre estaba yo comiendo en el mercado cuando pasó por ahí mi vecino, al verme se acercó y se sentó en la mesa donde yo estaba saludándome muy amable, pidió a la mesera un caldo de pescado igual al que yo estaba comiendo y una cerveza igual que yo.

    Mientras comíamos comenzamos a platicar de cosas comunes como el trabajo, política, deportes y cosas sin importancia, cuando terminamos de comer pedimos la cuenta y cuando quise pagar mi parte él insistió en pagar todo diciendo que él me invitaba.

    Salimos del mercado y caminamos hacia nuestro edificio, en el trayecto me dijo que me invitaba a tomar alguna copa en un bar cercano pero le dije que no gracias, pero él insistió hasta que por fin acepté sin mucho entusiasmo.

    Ya en el bar pedimos unas cervezas y cuando la mesera se retiró después de servirnos el señor me dijo que la mesera estaba muy buena y que tenía muchas ganas de coger, me dijo que había estado casado pero que se había divorciado y tenía varios años viviendo solo ya que no quería volver a vivir con alguna mujer pues eran muy complicadas… Sin embargo últimamente andaba muy caliente y tenía muchas ganas de meterle la verga a «alguien», así dijo.

    Me preguntó si yo tenía esposa y le dije que igual que él era divorciado y que no tenía interés en casarme otra vez, me dijo que estaba totalmente de acuerdo conmigo, pues las mujeres son muy complicadas, en cuanto sales con una la primera vez ya quieren que les pongas casa y tienes que pedirle permiso para todo… Así que para él estaba totalmente descartado vivir con una mujer como pareja.

    Después de varias cervezas nos retiramos y aunque el insistió en pagar la cuenta logré convencerlo de que pagáramos cada uno la mitad, de camino a nuestro domicilio al cruzar una calle me tomó de la cintura y cuando llegamos a la acera retiró su mano, así que no di mayor importancia pero al llegar a la siguiente calle hizo lo mismo repitiendo la cosa cada vez que cruzábamos una calle y la verdad es que no me molestaba ese gesto… Me agradó

    Por fin llegamos al edificio y nos despedimos, ya una vez dentro de mi cuarto mientras me desnudaba para bañarme pensé en la actitud de mi vecino y en que yo no había rechazado sus intentos de tomarme de la cintura, después del baño repetí mi ritual de vestirme de mujer y esa noche me masturbe pensando que mi vecino me cogía.

    A partir de ese día todos los sábados comíamos juntos en el mercado y después íbamos al bar a tomar algunas cervezas y siempre insistió en que tenía muchas ganas de cogerse a «alguien»… Y cada vez que salíamos del bar me tomaba de la cintura y al notar que yo no me oponía ya no retiraba su mano solamente soltaba mi cintura cuando había gente cerca, Una noche mientras caminábamos hacia nuestro edificio me preguntó si pensaba conseguir una mujer; le comenté que igual que él yo estaba decepcionado con mi matrimonio fracasado; entonces me preguntó si no me ponía caliente y deseaba coger con «alguien».

    Contesté que si… Que realmente deseaba tener sexo con «alguien» pero no tenía suerte con las mujeres, entonces me preguntó si me gustaría coger con otro hombre… De momento me sorprendió un poco su pregunta y dudando le respondí que si había fantaseado un poco con la idea de coger con un hombre.

    Mi respuesta hizo que me dijera directamente que él sospechaba que a mí me gustaba vestirme de mujer… Lógicamente me sorprendió y le pregunté por qué pensaba eso y me respondió:

    – Mira vecino… Una noche mientras iba al baño al pasar frente a tu cuarto pude ver tu sombra en la ventana mientras te peinabas… Hubiera seguido mi camino pero al ponerte de perfil tu sombra en la ventana parecía la sombra de una mujer pues parecía que tenías chiches, entré al baño pensando que sólo lo había imaginado y lo olvidé por el momento, sin embargo días después se repitió casi lo mismo solo que esta vez al ver tu sombra mientras te peinabas me quedé parado en el pasillo y saqué mi teléfono para fingir que estaba buscando mejor recepción por si alguien pasaba, está ocasión pude ver claramente cómo te ponías un brassier y entonces estuve seguro de que no me había equivocado la primera vez que vi tu sombra en la ventana.

    – Ay qué pena vecino… Que has de pensar de mí.

    – Mira la verdad es que saber que te vistes de mujer me despertó mucho morbo y a partir de ahí comencé a salir al pasillo con la excusa de encontrar mejor señal para el teléfono esperando que comenzaras a vestirte de mujer, incluso comencé a calcular la hora que te bañabas… No sé si recuerdas que algunas veces al salir después de bañarte me viste parado en el pasillo con el teléfono en la mano.

    – Si… Recuerdo haberte visto en el pasillo cuando salía del baño… Qué pena, no sé qué piensas de mí.

    – Mira… Como te dije me da mucho morbo imaginarte vestido de mujer, me pongo muy caliente y como te dije tengo un chingo de ganas de coger… Y ahora que ya aceptaste que te gusta vestirte de mujer, creo que la pregunta es si me dejarías cogerte vestido así.

    – Pues… La verdad no sé… Nunca me han cogido.

    – Mira ya estamos en confianza, total no tenemos nada que perder pues a ninguno de los dos nos conviene que los demás vecinos se enteren… Que te parece si el próximo sábado vamos a un hotel y hacemos la prueba?

    Yo realmente no estaba seguro de cómo responder a su propuesta pues aún estaba nervioso de que mi vecino me hubiera descubierto… Pero cuando logré calmarme analicé con calma la situación y aún con algo de miedo respondí:

    – Tienes razón… No tenemos nada que perder y a lo mejor nos puede gustar… El próximo sábado hacemos la prueba.

    Nos despedimos como de costumbre y seguí con mi ritual diario de bañarme por la noche mientras me peinaba frente al espejo y me ponía el brassier me ponía bien cachonda saber que mi vecino estaba al otro lado de la puerta pendiente de mi sombra en la ventana, me masturbaba con pasión y vestido de mujer me dormía pensando en si había cometido un error al aceptar la propuesta de mi vecino.

    Por fin llegó el sábado… Yo había guardado en mi mochila mis zapatillas blancas, unas medias transparentes color humo, un brassier negro con relleno, una pantaleta también negra y una minifalda de olanes con una blusa de tirantes color rosa, un lápiz labial y sombra para ojos. Nervioso esperé a mi vecino en el mercado y cuando llegó nos saludamos de lo más normal y comimos.

    De ahí nos dirigimos al centro en el metro, y buscamos un hotel cuando entramos a un hotel muy discreto mi vecino asumió de inmediato el papel de macho y se encargó de pedir el cuarto, condones y pagar.

    Cuando entramos al cuarto mientras yo dejaba la mochila sobre la cama, el cerró la puerta y colocándose detrás de mí y me hizo girar hasta que quedé frente a él y sobando mis nalgas sobre el pantalón me besó… Entonces me dijo:

    – Ahora sí… Ve al baño a prepararte… Aquí te espero.

    Sin decir nada y con algo de pena pues nunca me había besado ningún hombre fui al baño con mi mochila, afortunadamente el baño tenía un bidet y temblando de emoción me desvestí y me senté en el bidet para lavarme la cola por dentro, cuando me sentí limpia entré a la regadera y me dí un baño, salí me sequé y apliqué crema hidratante en todo mi cuerpo especialmente en el culo y nalgas, entonces me puse las medias y las zapatillas, después la pantaleta y el brassier, después la falda y la blusa, me peiné lo más femenina posible y me pinté los labios y puse un poco de sombra azul en mis párpados… Revisé mi aspecto en el espejo y por fin nervioso salí del baño.

    – Mi vecino estaba acostado en la cama completamente desnudo con su verga bien parada viendo pornografía en la televisión, cuando me vio se levantó y vino hacia mí y me hizo dar una vuelta para verme completo… Finalmente dijo:

    – Te ves muy buena… No sé cómo llamarte… Pues vestido así ni modo que diga vecino.

    – De veras crees que me veo buena?… O solo lo dices para hacerme sentir bien.

    – En serio que si pareces mujer… Si tuvieras el cabello largo te verías mejor… Hasta tienes bonitas piernas, si te quitaras los pelos de las rodillas para abajo te verías más sabrosa.

    – Si quieres me depilo las piernas completas, y me gustaría que me pusieras el nombre que tú decidas.

    – Pues así vestida me gustaría llamarte… Mónica… Que te parece?… Te gustaría que cuando estés conmigo vestido de mujer te llame Mónica?

    – Sí… Me gustaría ser Mónica solo para ti.

    Me abrazó y comenzó a besarme yo respondí entusiasmada… Por primera vez me besó un hombre, pasé mis brazos por su espalda mientras el comenzó a sobar mis nalgas por encima de la faldita, recorrí con mis manos su espalda desnuda besándole con mucha pasión pues sus manoseos y besos me estaban poniendo cachondo… O más bien dicho cachonda, pues ya no había vuelta atrás… Para mi hombre tenía que asumir mi papel de mujer.

    Cuando metió sus manos bajo la falda de debajo de la pantaleta pude por fin, después de tantos años sentir las manos de un hombre sobre la piel de mis nalgas, segundos después con sus dos manos separó los cachetes de mis nalgas y comenzó a recorrer el canal hasta que encontró mi hoyito… Casi me desmayo de gusto al sentir un dedo tocando la entrada de mi culito, me había aplicado crema hidratante en mi hoyito y el dedo de mi hombre pudo entrar con facilidad, me encantó sentir su dedo penetrando mi hambriento culito; dejó de besarme y me dijo al oído:

    – Te gusta Mónica?

    – Ay papacito… Me encanta sentir tu dedo penetrando mi colita.

    – Eres virgen?… O ya te han metido la verga Mónica?

    – Bueno papi no soy virgen pues allá en mi ciudad natal acostumbré masturbarme analmente con un consolador… Pero nunca me ha cogido ningún hombre… Tú vas a ser el primero en meterme la verga.

    – No… En serio?… Pues yo voy a estrenar este rico culito yo te voy a hacer mujercita.

    – Ay papacito que rico se siente tu dedito en mi colita, méteme otro dedo para que vayas dilatando mi culo para recibir tu verga papi.

    – Quítate los calzones para ver cómo se abre tu culito.

    Me quité la pantaleta y me puse en cuatro patas, como perrita ofreciéndole mis nalgas desnudas… Pero me dijo:

    – No… mejor me voy a acostar boca arriba y tú te pones empinada encima de mí como para hacer un 69… Quiero que me chupes la verga.

    Me acomodé como me dijo encima de él y por primera vez tuve frente a mí una verga de verdad con ansias la tomé en mis manos… Era casi el doble de grande que la mía y más gruesa, la verdad es que era una vergota muy hermosa, mientras mi macho continuó metiendo dos dedos en mi húmedo y caliente culito, entonces dijo:

    – Que esperas?… Chúpame la verga Mónica.

    – Es que nunca he mamado una verga… Y estoy admirando la tuya… Es muy grande y preciosa.

    – Pues esto se está poniendo mejor… Mónica no solo te voy a estrenar el culo, también voy a estrenar tu boquita mamacita… Empieza a mamar.

    – Aunque jamás había probado una verga había visto muchos vídeos de travestis mamando, solo tenía que hacer lo mismo… Abrí la boca y metí la punta de la verga de mi primer hombre y con mi lengua recorrí la cabeza… Tenía un sabor ácido pero no era desagradable me deleité chupando y lamiendo tan sabroso manjar, recorría con mi lengua desde la punta hasta los huevos… Me sentía muy cachonda la imagen del espejo me gustaba mucho, verme con la falda enrollada en mi cintura y mis piernas enfundadas en las medias y abiertas, empinada sobre mi hombre, recibiendo los dedos de mi macho en mi culo… era una imagen muy erótica.

    Seguí mamando gustosa a cada minuto me sentía más mujer, me ponía más cachonda oír a mi macho disfrutando de mis mamadas… Después de unos minutos me dijo:

    – Ya estás lista Mónica… Ponte cómo perrita porque quiero cogerte empinada.

    Saqué su deliciosa vergota de mi boca y obedeciendo a mi hombre me puse en cuatro patas levantando el culo para facilitar la entrada de mi hoyito a mi hombre, después de ponerse un condón me tomó de las caderas, sentí su verga apoyada contra mi culo y con mis manos separé los cachetes de mis nalgas.

    Despacio pero con firmeza mi vecino comenzó a clavarme la verga, mi saliva que había dejado con mis mamadas a lo largo de su verga y la crema que tenía dentro de mi culito sirvió como lubricante… Cuando entró la cabeza de la verga sentí un ligero dolor, pero aguanté pues estaba decidida a soportar cualquier cosa con tal de que mi macho me hiciera mujer… Mi verga estaba a punto de reventar de excitación, nunca había tenido una erección tan tremenda.

    Sentí claramente en mi ano cada centímetro de verga entrando en mi culo, los pliegues de mi cola se estiraban al máximo… Sentía que esa enorme vergota me estaba destrozando el culo, ahora me dolía más pero soporté… Después de esperar tantos años para entregar mi culo a un hombre por fin lo había logrado y el dolor no me iba a detener.

    Yo permanecí inmóvil con mi cara hundida en la almohada para ahogar mis jadeos, mis manos estaban crispadas aferradas a las sábanas… Mi culo levantado soportando las arremetidas de mi macho, después de unos minutos que me parecieron eternos mi vecino me dijo:

    – Ahora sí Mónica… Ya te metí toda la verga… Te la comiste toda… Hasta los huevos!… Te tengo bien ensartada mamacita… Te duele?

    – Sí papi… Me duele… Por favor no te muevas… Deja que mi culo se acostumbre a tu verga… Sólo espera un poco papi.

    Se recostó sobre mi espalda y comenzó a besar el cuello y espalda también detrás de las orejas tratando de tranquilizarme mi verga se había reducido al máximo.

    Después de unos pocos minutos me preguntó:

    – Ya Mónica?… Ya te pasó el dolor?

    – Sí papi… ya puedes seguir… Pero cógeme despacio por favor.

    Comenzó a cogerme suavemente sacando y metiendo un centímetro o dos, poco a poco fue desapareciendo el dolor en mi cola sin embargo ésa primera vez no sentí ningún placer físico… Más bien durante toda la culeada que me dio sentí una molestia en mi cola, algo parecido a ganas de cagar, la verdad fue desagradable pero decidí soportar hasta que se vino llenando el condón con su leche… Mi verga todo el tiempo estuvo encogida.

    La verdad es que no disfruté físicamente de mi primera culeada, sin embargo mentalmente me sentí muy cómoda y segura de mi papel como mujer con ésa primera cogida gané confianza en mí misma para complacer a mi hombre.

    Aunque no había logrado tener un orgasmo me había gustado dejarme coger vestido de mujer y toda la semana esperé ansiosa la llegada del sábado.

    La segunda vez sucedió casi lo mismo, también en ésa ocasión mi verga permaneció completamente encogida; nuevamente no pude eyacular mientras me cogía mi vecino pero después solo en mi cuarto me masturbé pensando en las ricas culeadas que había recibido.

    El tercer sábado mi macho me dijo que nos bajaríamos del metro una estación antes de la de costumbre, algo que había aprendido en esas dos vistas al hotel fue que debía obedecer a mi hombre pues el era el macho dominante y yo la mujercita obediente y sumisa.

    Caminamos rumbo al hotel y unas cuadras después nos detuvimos frente a una gran tienda de pelucas, parados frente al escaparate me preguntó:

    – Cual peluca te gusta?

    La verdad es que había tantas pelucas de diferentes colores y estilos que no sabía cuál escoger, finalmente me decidí por una estilo Cleopatra de color café con rayitos más claros algunos de ellos blancos, parecían canas, pensé que era la adecuada para mi pues vestido de mujer yo parecía una mujer madura… Se la señalé y me dijo:

    – Espera aquí… No tardo.

    Después de unos minutos salió de la tienda con una bolsa en la mano y seguimos nuestro camino al hotel, cuando estábamos ya en el cuarto me dio la bolsa y me dijo:

    – Ten Mónica, un regalo para ti… Ahora ponte bonita para mí.

    Después del ritual de siempre, baño, cremas, ropa, etc. Me esmeré con mi maquillaje, esta vez me puse base natural, rubor, sombra azul en los párpados, rímel y pestañas postizas, finalicé con lápiz labial rojo, mucho perfume Anaïs y por último mi nueva peluca, salí del baño muy contenta para encontrar a mi hombre desnudo en la cama con su vergota bien parada esperándome para darme otra rica cogida.

    Así continuamos con cada culeada yo ganaba más y más confianza cada vez me sentía más mujer hasta que en la quinta visita al hotel sucedió lo más maravilloso que me ha pasado en la vida… ¡Tuve mi primer orgasmo!… Recuerdo que mi hombre me tenía bien ensartada yo estaba sentada sobre él, con mi espalda apoyada en su pecho… Él había pasado sus antebrazos debajo de mis piernas y subía y bajaba mi cuerpo para hacer que mi culo recorriera toda la longitud de su vergota mientras me la sacaba y metía despacio, mi verga parecía un hilacho sacudiéndose de arriba abajo al compás de la culeada.

    Yo estaba absorta viendo mi imagen en el espejo mientras me cogía, cuando noté que mi verga se iba enderezando poco a poco hasta que la tuve completamente parada…! por fin había logrado una erección mientras me cogían!… Ahora completamente cachonda le pedí a mi macho que me cogiera con más ganas.

    – ¡Cógeme más fuerte papacito!… ¡Méteme toda la verga mi amor!… ¡Quiero sentir toda tu verga dentro de mi culo!… ¡Ay que rico me estás cogiendo papi!

    Así… bien culeada tuve mi primer orgasmo mi verga comenzó a lanzar chorros de leche que sobre mi estómago y mis piernas, instintivamente apreté mi ano presionando la verga de mi macho quien aceleró sus embestidas y se vacío en mi culo llenando el condón con sus mocos.

    Quedé completamente desmadejada sobre él con mis piernas abiertas y con su vergota aún tiesa dentro de mi culo, cuando recuperé el aliento le dije:

    – Ay papacito… que rico me cogiste… Me encantó…

    Mientras me acariciaba sobando mis chichitas debajo de mi brassier y recuperaba el aliento me dijo:

    – Ahora sí Mónica… Ya eres toda una mujer.

    Cuando su verga perdió dureza y salió de mi abierto culo me bajé de él y le quité el condón lleno de leche se la limpie completamente con mi boca y lengua, finalmente me acosté junto a él y besándole agradecida le dije:

    – La próxima vez quiero que me cojas sin condón… Quiero sentir tu leche dentro de mi culo mi amor.

    Ya se habían roto todas mis barreras mentales, gracias a mi primer orgasmo anal había descubierto un mundo nuevo… Ahora que había disfrutado plenamente con una verga destrozando mi culito me sentía completa ya era yo una auténtica travesti come-vergas… Estuve seguro desde ese momento que no podría vivir sin un macho que me cogiera.

    De ahí en adelante me liberé completamente y me comportaba como una auténtica puta en la cama, perdí todas mis inhibiciones y cada sábado le pedía a mi hombre que me cogiera con más fuerza me encanta que me someta, que me domine, y por encima de todo adoro que me meta la verga… Mi culo se ha adaptado perfectamente a su vergota.

    Espero los sábados con ansias, pues con su vergota ensartada en mi culo puedo dar rienda suelta a mi verdadero yo, todos los sábados soy Mónica; una puta hambrienta de verga pidiendo a su macho más y más. Cuando tengo la verga de mi macho clavada hasta el fondo de mi culito no puedo evitar demostrar cuanto me gusta, cuando me tiene empinada en cuatro patas y bien ensartada le digo:

    – ¡Cógeme más fuerte papacito!… ¡méteme la verga hasta el fondo!… ¡rómpeme el culo papito!… ¡me encanta la verga papacito!… ¡trátame como una puta!… ¡me encanta ser tu puta papacito!… ¡Quiero que me llenes el culo de leche!… Y todo ese tipo de cosas para enardecerlo y hacer que me coja con más ganas.

    Llevamos catorce meses con nuestra relación y yo disfruto mucho cada sábado cuando mi amante me somete en la cama, cada sábado me siento más mujer y cada día soy más Mónica… Detesto usar ropa de hombre de lunes a sábado y fingir que soy un tipo normal, sólo me siento completa cuando me visto de mujer y mi vecino mete su deliciosa vergota en mi culo y me coge, a menudo deseo que me lleve a algún lugar donde podamos vivir juntos como pareja… Me gustaría estar siempre vestido de mujer… Lavar y planchar su ropa, preparar su comida, hacer el aseo de nuestra casa cómo toda una mujercita…

    Pero él desde el principio dejó muy claro que prefiere vivir solo, sin compromisos y obligaciones así que no quiero presionarlo por temor a perderlo; me limito a disfrutar de las ricas culeadas que me da cada sábado.

    No hago planes para el futuro, pues si algo he aprendido en más de cincuenta años de experiencia es que la vida es una mierda, pues pocas veces o nunca te concederá lo que deseas; parece que el destino se empeña en joder a la gente como yo… Mi esperanza hacia el futuro se limita al próximo sábado cuando podré tener la vergota de mi amante ensartada en mi culo gozando de las ricas culeadas que me da, no sé cuánto va a durar nuestra deliciosa relación… Sólo sé que voy a aprovechar hasta el último momento y gozar mientras dure.

    Me mantengo alejada de la gente, pues es la gente quien ha hecho de mi vida tan difícil; la gente que pide prestado dinero, que nunca te paga y que además se ofende si les cobras, es la gente que vive de asaltar a los demás, la gente que asesina, secuestra, tortura, te empuja en el metro o en la calle, es la especie humana quien ha hecho de este mundo un infierno… Gente que desprecia y maltrata a nosotros los travestis… Vivimos encerrados tras las rejas por temor a que nos roben y maten, no ponemos rejas en nuestra casa por temor a los animales, tenemos miedo de gente que son seres humanos como nosotros.

    Mi vida actual se limita a esperar con ansias el próximo sábado para sentirme viva y segura en brazos de mi macho.

    Mónica, Ciudad de México julio de 2018.