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  • Unas gratas visitas a mi hijo y a mi nuera

    Unas gratas visitas a mi hijo y a mi nuera

    Había nacido mi primer nieto, mi hijo Andrés y mi nuera Karen intentaron por mucho tiempo y al fin se les dio. Todo transcurría de lo más normal, de vez en cuando iba a visitarlos y me pasaba el fin de semana en casa de ellos. Karen es una mujer muy guapa, unos pechos enormes y unas caderas de infarto, más de una vez había fantaseado con el cuerpo de ella.

    Un día de visita normal llegué a la casa de ellos, mi hijo estaba atendiendo unos negocios por video llamada, lo salude y me dijo que Karen estaba dándole un baño al bebé. Subí al segundo piso donde y fui directo al baño principal. Al entrar cual era mi sorpresa: Karen estaba dentro de la tina junto al bebe tal como dios la trajo al mundo.

    Quise salir del baño, pero ella con toda naturalidad me pidió que pasara adelante y que le ayudara con el baño del bebé, no dudé en aceptar su invitación, y pasar hasta el borde de la tina, y allí estaba ella desnuda, una fina capa de espuma era lo único que la cubrió, los pechos los tenia enormes por la leche acumulada y unos pezones obscuros que apuntaban hacia el techo y desde primera vista se miraban que estaban duros por amamantar, el vientre aun lo tenía flácido y una gran mata de pelo cubría su sexo, sin duda después de dar a luz ya no se había cuidado esa vulva.

    No podía creer que estaba apreciando la desnudez de Karen, rápidamente tuve una erección que se me salía del pantalón, tomé una pequeña silla para poder ayudar a Karen mientras ella le daba el baño al bebé. Todo era un espectáculo desde uno escasos 50 centímetros de distancia hasta el cuerpo de Karen, me pidió que le ayudara así que tuve que meter las manos al agua y en varias ocasiones toqué sus pechos y noté que los tenia duros, me di un gran gusto verla de esa forma de una forma despreocupada y sin ningún tapujo.

    Se repitió esa escena varias veces, mi hijo atendiendo clientes por medio de video llamadas, y yo ayudando a Karen. Pasadas varias semanas, un día de esos al fin pude ver su vagina, la llevaba totalmente depilada sus grandes y carnudos labios salían casi a flote mientras sus pechos cada vez eran más flácidos pero que ofrecían un gran espectáculo ver como esos pezones adornaban tremendos melones.

  • Preparando el pastel

    Preparando el pastel

    Era un domingo por la mañana. Con la que entonces era mi novia y yo cumplíamos 6 meses juntos y decidimos celebrarlo haciendo un pastel, en casa de ella, para toda la familia. Compré los ingredientes el día anterior junto con un disco de Bruno Mars, su cantante favorito.

    Llegué a su casa cerca del mediodía, ella tenía un jean azul y una blusa azul. Luego de los saludos y los regalos, empezamos a preparar el pastel, comencé mezclando la mantequilla con el azúcar y los huevos. De pronto escuché que su mamá y su hermanita entraron a su cuarto y cerraron la puerta, no pasó ni un segundo y ella me dio la vuelta, se agachó, me bajó el cierre y empezó a chupármela como si no hubiese un mañana. Lo chupaba mientras lo agarraba y me masturbaba, todo esto mientras yo estaba arrimado al mesón. Escuchamos un ruido y nosotros volvimos a lo nuestro, esta vez noté que hacía falta leche y más azúcar para el glaseado así que salimos a comprar.

    En el camino de regreso nos sentamos en un parque que estaba solitario, me volvió a bajar el cierre y me la volvió a chupar mientras yo le acariciaba el culo hasta que sentía que me iba a venir, se lo dije y paró, me susurró que vayamos a la casa. Ya en casa dejamos las compras en la mesa, terminamos lo que faltaba y pusimos el pastel en el horno.

    Después me senté en la silla más próxima, me caía el sol del mediodía en la cara, aquí ella se sacó las tetas y empezó a ponerlas en mi cara. Luego ella se puso de espaldas, se bajó el pantalón y empezó a sentarse en mi pene, sin metérselo; solo lo ponía entre sus nalgas. Así me tuvo unos diez minutos hasta que no aguanté, me puse de pie y a ella la puse en cuatro, con las manos casi en el suelo. Como no podía moverse mucho porque tenía el pantalón hasta las rodillas, le metí un dedo en el culo, ella lo disfrutaba. Le metí dos, ella gimió. Ya con el tercero no me aguanté e intenté metérselo, pero no se pudo, se puso nerviosa.

    No había llevado condones así que la arrodillé y me hizo terminar con un oral; para ser una relación frustrada, salió mucho semen. Se lo tragó todito, me chupó la verga y mis huevos hasta un minuto después. En eso volvió a salir su mamá a ver cómo iba. Conversamos tranquilamente hasta se volvió a meter al cuarto. Cuando estuvo listo el pastel, lo sacamos, lo decoramos y comimos. Nos tomamos una foto.

    Cuando se volvieron a meter al cuarto todos, yo me calenté y la llevé al cuarto de lavado donde la arrodillé y le volví a sacar las tetas, se lo puse allí y me masturbé con ellas. Quería metérselo, así que le pregunté, me respondió que tenía miedo, pero podía hacerlo. Decidí no hacerlo también por miedo, así que se la metí hasta la garganta. Agarré su cabello en dos partes y lo usaba como timón para indicarle la profundidad.

    Esto hacía mientras yo acariciaba sus tetas y se las apretaba. Después diez minutos así, ya quería terminar (debo aclarar que, para chuparla, ella era una profesional. Me hacía venir casi que a los 5 minutos de empezar. Lo extrañé tanto cuando terminamos) ella me dijo que quería la leche en sus tetas, así que se la saqué y se las eché allí. Había pasado una media hora de la primera vez y salió el doble de leche. Me quedé sorprendido, pero completamente satisfecho.

  • Y así terminan todas tus citas

    Y así terminan todas tus citas

    ‘Y así terminan todas tus citas’. Me lo decía Calorina mientras le subía la falda poco a poco, encima de sus piernas y empezaba a tocar su vagina encima de su calzón. Sentía su humedad.

    ‘No todas’. Alcance a decir, con la voz entre cortada y algo agitado por el momento, la calentura podía más, ya no pensaba yo mismo, la lujuria y el lívido podía más que yo. Me estaba desesperando por sentir otra vagina, ya que durante años, solo estuve con una mujer, quería estar dentro de ella, necesitaba sentir lo que es hacerlo, con alguien mucho menor que yo.

    Una mano en su mejilla, para seguir besándola, la otra, estaba en su calzón, haciendo presión, con mi dedo índice dando movimientos circulares, notaba que funcionaba, porque notaba humedad en ese joven cuerpo.

    ‘Ya no aguanto más’. Dije al momento que hace a un lado su calzón, y ponía mi pene en la entrada de su mojada vagina.

    ‘¿Qué haces?’. Dijo ella, al momento que notaba, que abría más las piernas. Por su voz quebrada, note que igual se estaba excitando.

    Estábamos en mi cama, yo encima de ella, estaba entre sus piernas, ella me tenía rodeado con sus piernas mi cintura, mi pantalón ya lo tenía a mis rodillas, ella ya tenía su falda muy arriba de su cintura, lo único que separaba el inicio de la penetración, era mi bóxer y su calzón de ella.

    ‘¿Qué crees que hago?’.

    Hice a un lado su calzón y saque mi pene, no me quite el bóxer, solo quería sacar mi pene, y empezar ese tacto que poco a poco, se daba por sí solo. Cuando mi pene todo la mojada entrada de su vagina, sentí una descarga eléctrica que empezó ahí mismo, y termino en todo mi cuerpo, lo agarre con una mano, y empecé a darle movimientos circulares alrededor de la entrada de su vagina, veía que funcionaba, porque cerraba los ojos y soltaba ligeros gemidos, no hacía nada para resistirse, notaba que se dejaba hacer, cuando sentí que ya estaba muy mojada, empecé a entrar.

    Empecé a empujar lentamente, poco a poco, hasta que, al fin, sentí que entro toda, y por unos segundos, lo dejé quieto, sentí la gloria, sentía que toda su vagina se compactan, para abrazar todo mi pene. Sentí que palpitaba, sentía como me mojaba, y oí un largo gemido de parte de ella.

    -Aaaaaa.

    Todo estaba oscuro, estábamos en mi cuarto, pero mis ojos ya se habían acostumbrado a la oscuridad, noté en ese momento, que tenía los ojos cerrados, con la boca abierta mientras note que curveo su espalda.

    Abrió los ojos, nuestras miradas se cruzaron, tenía una cara de deseo total, empecé a moverme despacio, atrás hacia adelante, la sensación era única, estaba totalmente mojada, estar entre sus piernas, yo encima de ella, esa cara de niña buena que siempre había visto, al fin, la tenía en mi cama, abierta de piernas para mí, yo dentro de ella.

    12 horas antes…

    -Entonces, te gustaría salir hoy conmigo –le dije a Carolina en un momento de pausa mientras daba la clase.

    Estaba hermosa ese día, usaba una falda encima de las rodillas, una camisa de a cuadros, combinación de rojo con negro, y al final de los botones, se había hecho un nudo, algo sexy que dejaba ver su ombligo, ya que tenía un abdomen muy bien marcado, tenis blancos con calcetines de color negro, pero a media pantorrilla, lentes con armazón ligeramente dorados y una cola de caballo sencilla. Siempre era para mí, un deleite ver a aquella chica. Ese estilo que siempre llevaba al trabajo, era algo fascinante, y para todos también, porque entre compañeros de trabajo, siempre decíamos que Carolina tenía un estilo único en la forma de vestir. Mi compañera de trabajo, decía que tenía un estilo como “Sia” o “Amy Westinghouse”, pero más como la última mencionada.

    Ella es muy delgada, un poco más delgada que el promedio, así que por su cuerpo y por el índice de masa corporal, no tenía mucho pecho, a veces, casi no se le notaba nada, pero si tenía un ligero traserito bien paradito, Carolina es clara, muy alegre y sonriente, siempre iba maquillada con delineador negro y los labios siempre pintados, tenía un corte hongo con cabello lacio. El detalle de toda esta historia, era que ella tenía 18 y yo 25.

    Carolina no es la mujer más guapa, ni la más escultural, no tenía grandes atributos físicamente hablando, pero si tenía una cara muy bonita, y tenía una actitud, que atrae a muchas personas a su alrededor, todos en el trabajo hablaban con ella, a pesar de que era una chica de servicio social. Lo que me llamó a mí de ella, fue su forma de ser, sus actitudes en el trabajo y los objetivos que tenía a largo plazo. Me impresionó mucho, ya que yo, a su edad, no pensaba en nada por mi futuro, solo vivía el momento.

    -Déjame pedirle permiso a mi papá –me comentó mientras seguía desarmando los robots sin mirarme. Note que se sonrojo, ya empezaba a conocerla, tenía pena que la viera muy fijamente.

    -Me comentas en la noche, para estar listo.

    -Claro mi niño.

    Una palabra que nadie me había dicho, pero en los labios de ella, era una delicia para mis oídos escuchar sus pequeñas palabras de cariño hacia mí. Yo no tenía palabras de cariño que decirle, pero ella para mí, si… y varias.

    Seguí dando mi clase, aunque sentía que tenía que ser más profesional ante mis alumnos, porque notaba ligeras sonrisas entre ellos, como si se estuvieran contando algunas cosas en voz baja, aunque tenía la sospecha que siempre hablaban de Carolina y de mí, porque sentía sus miradas de vez en cuando, cuando ella se acercaba a platicar conmigo.

    -Eso es todo chicos –dije al momento que apagaba el proyector– nos vemos la siguiente semana. Solamente tenemos dos semanas más y terminamos el curso, así que no falten.

    -Gracias profe.

    -Hasta luego.

    Decían mis alumnos mientras cruzaban la puerta del salón.

    -¿Que vamos a hacer la siguiente clase? -me dijo Carlos al momento que se me acercaba- Vamos a ver los sensores ultrasónicos.

    Sonrió. Sin duda, Carlos era un buen estudiante, y por mucho. Siempre era agradable tener conversaciones con ese chico, a pesar de que teníamos una diferencia de 10 años, me recordaba a mí, aún más joven y vivo por aprender mucho más. Cuando tenía mucho tiempo.

    -Claro, eso vamos a ver -respondí con una sonrisa. Aunque en realidad no íbamos a ver eso, pero me gusto ver su reacción, una ligera sonrisa en su boca- No vayas a faltar, porque vamos a hacer cosas interesantes.

    -No he faltado profe… Bueno, solo una vez, pero estaba lloviendo.

    -Solo una vez, fue una clase perdida, porque no repetimos clase.

    -Aun así, no faltes.

    Nos dimos la mano en forma de saludo, se despidió y se fue. Lo mire mientras cruzaba la puerta del salón, y a un lado, estaba Carolina viéndome fijamente, la mire, nos miramos, sonreímos.

    -Ese chico es muy listo -me dice Carolina mientras apago la laptop que estaba usando.

    -Sí, alumnos como ellos, me motivan a dar clases -comente con una ligera sonrisa.

    -Me encanta ese hoyuelo que te sale al sonreír.

    Sin darme cuenta, Carolina ya estaba frente a mí, para mi sorpresa, acariciándome la mejilla. Me incline en mi asiento, mirando hacia la puerta, para ver si seguía abierta. Me levante y quede frente a ella.

    -A mi me gusta otras cosas de ti -le dije al momento que pase a lado de ella para cerrar la puerta, pero antes de cruzar a su lado, levanté la mano para tocarle ligeramente su trasero.

    No dijo nada, solo dio un pequeño brinco.

    -No cierres la puerta, sino se van a dar cuenta. -dijo un poco preocupada.

    -Descuida, no la voy a cerrar por completo, solo un poco. -le dije al momento que daba media vuelta para estar frente a ella.

    -No, aquí no podemos hacer cosas -levantó las manos a la altura de su pecho, para detenerme, en caso de que siguiera.

    Me acercaba a Carolina con paso decidido, pero ella no estaba muy decidida, la notaba nerviosa, estábamos en el salón, y las ventanas estaban muy grandes, alguien que se asome un poco, podía ver, como le metía mi lengua a la boca de Carolina.

    -Ya para -me empujó con ambas manos. Lo suficiente como para hacerme retroceder un paso menos- Espérame a la noche.

    -Entonces eso es un “SI” -mi cara se dibujó una gran sonrisa.

    Me fui a sentarme a mi silla, ya hice lo que quería, esa boca de Carolina era algo nuevo para mí, más de 7 años estuve con una mujer, así que volver a sentir otras bocas, fue sumamente estimulante, porque aunque me decía que no, cada vez que la besaba, sentía como nuestras lenguas se cruzaban, se abrazaban, se tocaban, se exploraban, en un instante, ya la tenía bien parada, y no sabía si Carolina notaba mi pene levantado encima del pantalón. Siempre al sentarme, tenía que hacer un movimiento rápido con mi mano en mi pantalón, para acomodarme el pene, porque sentía que se me notaba ligeramente. Ya sabía que Carolina me lo veía, sus miradas disimuladas las podía ver, notaba que se mordía el labio inferior por pequeños momentos.

    Eso me excitaba aún más, ya me imaginaba cómo es que me daría sexo oral, como se la metía, movía mucho su lengua o despacio, o no sabía, y si no sabía, que tan gran era su boca, para que le pueda enseñar, le molestaría que le agarre de su cola de caballo cuando me la esté mamando, para meterse aún más a su garganta, no la tengo tan grande, pero se atragantaba como las demás mujeres con las que estuve, a una, casi la hago vomitar. Va a querer que termine en su cara, o mejor, en su boca, y que lo trague todo.

    Interrupción de pensamientos.

    -Puede ser, pero yo creo que sí, solo quiero comentarle a mi papá.

    -Me mandas mensaje temprano, para que no esté apurado en la noche.

    -Claro guapo -note que se detuvo para mirar hacia las ventanas, y siguió caminando.

    Esta vez fue un beso delicado y bonito. Un beso de pollito como le dicen la mayoría. Pero lo que fue diferente a otras ocasiones, es que me agarro el pene sobre el pantalón, me lo agarro muy bien y con cierta fuerza.

    -Mmm -sonrió Carolina después de despegar nuestros labios- La tienes muy bien.

    Me quedé sorprendido, porque era la primera vez que lo hacía, pero también me excito demasiado, aquella chica que en un inicio yo pensaba que no sabía muchas cosas de sexo, me estaba dando idea de que estaba más adelantada que la mayoría de sus amigas.

    Ya me la quería coger en la noche. Pero ese no era mi estilo. Al menos, esta noche, quería que la noche fuera agradable. Pero lo que si quería seguir haciendo, era seguir probando su boca, su lengua. Tocar su cuerpo por debajo de su ropa, pensé que podíamos coger como a las tercera cita, pero el tiempo me dijo que estaba completamente equivocado

  • Las fotos de mamá (Parte 3)

    Las fotos de mamá (Parte 3)

    Iván se levantó de la mesa y se dirigió a la cocina, donde sus padres estaban haciendo café. Pero a medio camino se dio cuenta de que tenía que pasar por el cuarto de baño a librarse de la cerveza de la cena.

    Era agradable estar de vuelta en casa con las personas a las que amaba, algunos como su caliente hermano de forma literal y otros, como su sexy madre, ya le hubiera gustado que fuera de esa forma. Esos pensamientos le llevaron a empezar a notar una erección que bien podría haber aprovechado en el cuarto de baño para hacerse una buena paja, pero prefirió guardarse las energías para la noche y terminar entonces con su hermano lo que no habían podido acabar debido a la interrupción de su madre.

    Iván llegó entonces a la cocina. Su madre estaba llenando la cafetera y su padre sacaba las tazas y las cucharillas del armario de abajo. Llevaban ya un buen rato allí, el café debería estar ya hecho, pensó Iván, pero se imaginó que habrían estado hablando.

    —¿Os ayudo en algo?

    —No hace falta —le dijo su madre— ya me ayuda tu padre.

    Iván notó que su madre tenía los pezones erectos bajo la ropa y una sonrisa de oreja a oreja. Enseguida le vinieron a la cabeza fantasías sobre lamer esos pezones y eyacular en esa sonrisa.

    Mientras tanto, en el comedor, Marta y Sergio continuaban peleándose.

    —¡Ese chico no es mi novio! —exclamaba Marta llena de indignación.

    —Entonces ¿Por qué va siempre contigo en el instituto?

    —Es un amigo, y nos compenetramos a la perfección con nuestro plan de estudios…

    —¡Ah! Así que es eso, que te “compenetra” a la perfección.

    —¡No seas idiota!

    Nadie sacaba de sus casillas a Marta como su hermano Sergio. Se habían estado peleando desde que eran muy pequeños, era una guerra constante que no se acababa nunca, un largo historial de chicles en el pelo, apuntes pintarrajeados, juguetes rotos, insultos y acusaciones a mamá.

    Pero no era precisamente su hermano lo que causaba desasosiego en Marta.

    Al día siguiente era día laborable, así que todos se retiraron temprano a dormir.

    Era el momento favorito de Marta porque tenía la libertad de hacer lo que quisiera.

    Marta no era virgen, pero nunca había estado con un chico ni con una chica. Había roto su himen con un consolador que había comprado por Internet. Fue el primero de una buena colección de juguetes que usaba bastante a menudo. Al consolador con el que había perdido la virginidad le tenía mucho cariño, pero su juguete favorito eran unas bolas chinas que solía llevar puestas ya fuera en la vagina o el ano cuando iba al instituto o a estudiar a la biblioteca. También disfrutaba especialmente de un pene de silicona rosa con varias rugosidades que llevaba una ventosa y sobre el que se sentaba por las noches, o un descomunal falo de látex de más de un metro de longitud con el que jugaba a batir su propia marca introduciéndolo cada vez más adentro (ya fuera en su útero o en su esfínter). Pero lo que realmente más le gustaba de la noche era el momento casual en el que sus padres, creyendo que ella y Sergio dormían, se dedicaban a hacer el amor salvaje y ruidosamente. En esos momentos Marta escogía de su colección un vibrador de color verde que daba vueltas en su interior, se lo encajaba entre las piernas y se acercaba a la habitación de sus padres para oírles gemir y disfrutar. Se imaginaba a su padre montando a su madre y se derretía, le habría gustado estar en la habitación con ellos, contemplándolos y, por qué no, participando con ellos en el coito. Seguro que su padre la haría muy feliz penetrándola y que la entrepierna de su madre sabía deliciosa (ella no había probado el sabor de otra entrepierna que la suya propia, pues tenía la costumbre de lamer los consoladores que usaba una vez utilizados).

    Marta había llevado puestas sus queridas bolas chinas durante la cena, pero ahora le apetecía algo más grande entre las piernas, algo que la penetrara al mismo tiempo por sus dos orificios, así que se fue al lavabo para sacárselas y limpiarlas.

    Cuando llegó al cuarto de baño le sorprendieron un tipo de gemidos ahogados que conocía muy bien, pero no venían del cuarto de sus padres ¡Sino del que compartían sus hermanos!

    Cuidadosamente y sin hacer ruido Marta colocó la oreja en la puerta de la habitación.

    —Dame fuerte —oyó la voz de Sergio— dame tu polla…

    Marta quedó desorientada un instante ¡Sus dos hermanos estaban haciendo el amor! Era algo impensable y perverso, tenía ganas de abrir la puerta de par en par y llamarles cerdos y degenerados, pero en lugar de eso pegó la oreja en la puerta de nuevo y metió la mano bajo el pantalón del pijama y las bragas para acariciar su clítoris. Ya estaba bastante mojada, se imaginaba a su hermano mayor sodomizando a su otro hermano y sentía una mezcla de repulsión y excitación.

    Pronto no pudo soportarlo más y se fue de regreso a su habitación. Allí se quitó las bolas chinas sin haberlas lavado y luego el pijama y las bragas. Seleccionó de su colección un consolador especialmente grueso y lo encajó entre las piernas imaginando que era el miembro de uno de sus hermanos. En sus fantasías sus dos hermanitos la penetraban de forma salvaje por cada uno de sus orificios.

    Marta tuvo que masturbarse furiosamente tres veces esa noche antes de poder calmar los nervios que le impedían dormir. Al final, agotada, cayó rendida.

    A la mañana siguiente Mónica, conocedora de los gustos de sus hijos (aunque al parecer, no de todos) les recibió con un desayuno familiar. La mesa estaba llena de pastas recién compradas en la panadería de abajo y café con leche para todos.

    Iván y Sergio se mostraban felices y relajados, pero Marta parecía cansada y de mal humor y apenas tomó un poco de café. El padre ya se había marchado al trabajo.

    —¿Qué es esto? —dijo Sergio jocoso una vez más a su hermana— ¿no te hartas de pastas de crema? Mamá ha traído cinco de más pensando en ti…

    Como toda respuesta Marta levantó la vista un instante con el ceño fruncido y la cara de enfado. Luego la volvió a bajar, como si ya hubiera dicho todo cuanto debía.

    Sergio no continuó con sus bromas, aquella situación era nueva para él, normalmente su hermana saltaba como un resorte ante cualquier improperio que le lanzase, la lucha continuaba interminablemente, esas eran las reglas. Quedarse en silencio era una reacción desconocida y desconcertante.

    —¿Qué vas a hacer hoy? —le preguntó Mónica a su hijo Iván.

    —Debería buscar trabajo y luego un apartamento donde vivir…

    —Te puedes quedar aquí todo lo que quieras —se apresuró a decir su hermano.

    —Eso es lo que a ti te gustaría ¿verdad? —escupió Marta.

    —No puedo quedarme aquí para siempre —contestó Iván— pero tranquilos, todavía no me voy a marchar.

    —Marta —dijo entonces Mónica— ¿No se está haciendo un poco tarde para ti? Vas a llegar muy justo al instituto…

    —No voy a ir mamá —dijo con voz queda— no me encuentro bien, he pasado muy mala noche.

    —¿En serio? —quiso saber su madre poniéndole al mismo tiempo la mano sobre la frente— tu nunca te pones mala…

    —Y si se pone lo último que hace este cerebrito es dejar de ir a estudiar —dijo otra vez bromeando Sergio, pero enseguida dejó de hablar, porque su hermana había vuelto a ignorarle.

    Cada cual se fue a vestir a su cuarto. Mónica se marchó a trabajar e Iván le pidió que le acercara al centro en coche. Sergio no entraba a trabajar hasta el mediodía, así que tenía toda la mañana para pasársela frente al ordenador. Marta se metió en la cama a descansar.

    Sergio aprovechaba estas mañanas para dedicarse a su nueva obsesión: masturbarse con las fotos recién adquiridas de su madre y fantasear con todas las cosas que le gustaría hacerle. La presencia de su hermana en la casa le hacía pensar en posponerlo, pero se imaginó que, si se encontraba tan mal como para no ir a clase, tampoco le molestaría lo más mínimo. De modo que se la sacó y se sentó frente al ordenador a ver las fotos. Al sentarse se dio cuenta de que tenía el culo dolorido por el sexo nocturno con su hermano, lo que le excitó aún más.

    Entonces notó como alguien abría la puerta de su cuarto. Le dio tiempo a cerrar el archivo que estaba viendo, pero no a esconder su protuberante miembro erecto.

    —¿Qué haces? —preguntó Marta con desdén— ¿masturbándote? ¿Nunca tienes suficiente?

    —¿Y a ti que te importa? —contestó Sergio girándose y escondiendo su erección en los pantalones— ¿Qué haces en mi habitación?

    —He venido a hablar contigo.

    —¿A hablar de qué? Yo no tengo nada que hablar contigo —Sergio ya había conseguido guardar su erección bajo la ropa y podía encararse a su hermana con algo de dignidad.

    —Pero yo sí que tengo algo que decirte.

    —¿Si? ¿Y qué es? ¿Qué te has engordado otro kilo?

    —No, que os oí a ti y a Iván anoche, oí lo que estabais haciendo en esta habitación.

    Sergio enmudeció de pronto y se puso pálido como una estatua. Tragó saliva antes de hablar, su hermano estaba muy seria, muy enfadada. La conducta del desayuno se le antojó menos misteriosa en ese momento.

    —No es lo que te piensas…

    —¿No? ¿No estabais follando los dos anoche aquí mismo? ¿No te la metió Iván por el culo anoche?

    —Mira, Marta —Sergio se sentó en la cama, incapaz de mirar a su hermana a los ojos— Iván y yo llevamos muchos años haciendo esto, no es nada malo es… es algo que nos salió muy natural…

    —Sí, ya —Marta empezó a llorar— Iván y tú siempre habéis estado muy unidos. No sabía hasta qué punto era así…

    —No llores, no es algo malo, de verdad…

    —¿Sois gays?

    Sergio se quedó pensativo un momento. Marta conocía a Yolanda, la novia de Iván antes de que cortaran y se marchara a viajar por Europa para poder superarlo, conocía las muchas chicas con las que él mismo había salido…

    —No, no lo somos, a los dos nos gustan tanto los hombres como las mujeres.

    —Te gustan las mujeres.

    —Sí, me gustan las mujeres.

    —Pero yo no te gusto.

    Sergio no supo que decir. Nunca había pensado en su hermana de esa forma. Había cometido incesto con su hermano y sentía fuertes deseos de cometerlo con su madre, pero jamás había pensado en la posibilidad de materializar algo así con su querida hermana.

    —Es que tú eres mi hermana…

    —¿Y que es Iván? —dijo airada y molesta— ¿Con él puedes follar aunque sea tu hermano pero conmigo no porque soy tu hermana?

    —No lo sé…

    —Te doy asco ¿verdad?

    —¡No! —toda la crueldad con la que normalmente trataba a su hermana se convirtió de repente en algo abominable, nunca pensó realmente que pudiera estar haciéndole daño.

    —Siempre dices que estoy gorda…

    —Eso lo digo para hacerte rabiar, pero tú eres muy guapa…

    —¡Mentiroso!

    Sergio se esforzó por mirar a su hermana de una forma diferente. Tenía buenas tetas y unas caderas interesantes. Se fijó que sus labios eran los mismos que los de su madre, haría estupendas mamadas.

    Sergio se acercó a su hermana y la abrazó para consolarla. Tenía el cuerpo cálido y acogedor. Le dio un beso en la mejilla y otro un poco más cerca de los labios.

    —No tenía ni idea de que te sentías así…

    Sergio alargó una mano para acariciar el trasero de su hermana por encima de la ropa. Ésta no se revolvió, sólo lanzó un suspiro y cerró los ojos.

    —No quiero que me folles por compasión —Dijo Marta de pronto apartando a su hermano.

    —¡No sabes ni lo que quieres! —se quejó Sergio.

    —Si me follas que sea porque me deseas, igual que con Iván…

    —Oye, ya estoy harto —exclamó Sergio enfadado— ¿quieres que te desee? Pues pon de tu parte, insinúate, vístete de otra manera, quítate esas gafas que apenas necesitas, suéltate el pelo…

    —Es que yo no soy atractiva… —Marta parecía que iba a volver a llorar.

    —Tonterías —dijo Sergio levantándole la camisa del pijama a su hermana— ¡mira que tetas!

    —Son demasiado grandes —contestó Marta apesadumbrada.

    —Nunca son demasiado grandes hermana…

    Sergio terminó de quitarle la camisa del pijama a su hermana y luego continuó con el sujetador, dejando libres dos pechos verdaderamente generosos, firmes y de rosados pezones. Los cogió con ambas manos y los apretujó con lascivia.

    —Vamos a la cama, hermanita, que te voy a follar.

    Marta tan solo asintió con la cabeza a la vez que se dibujaba una sonrisa en su rostro.

    Una vez en la cama los dos hermanos todo eran manos muy rápidas por parte de ambos.

    —Enséñame la polla —dijo Marta a la vez que le sobaba la entrepierna a su querido hermano.

    Sergio le hizo caso bajándose los pantalones y arrojando lejos sus calzoncillos. La tenía muy dura y tiesa ya. Marta no perdió un instante y enseguida la sujetó con su mano.

    —Qué bonita es…

    —¿No quieres mamármela?

    Marta cumplió una fantasía muy importante desde que tenía uso de razón, siempre se había imaginado a si misma mamando enormes vergas. Lamía los consoladores untados en sus propios jugos, pero no era para nada lo mismo. Ahora saboreaba el pene de su hermano y se daba cuenta de lo delicioso que era.

    —¡Qué bien! Iván nunca me la chupa, me he estado follando al hermano equivocado…

    —Yo te la chuparé siempre que quieras, Sergio…

    Cuando Sergio hablaba del hermano equivocado lo hacía en serio. Le encantaba follar con su hermano Iván, pero nunca había disfrutado de la posición que, como hermano mayor, le había colocado éste. Con Marta podría ser muy diferente, porque era la pequeña y porque era una mujer: ella se la chuparía y podría darle por el culo y por delante siempre que quisiera.

    Sergio manoseaba los pechos de su hermana mientras esta le hacía el trabajo con la boca. Empezó a pensar que, a pesar de los kilos, su hermana estaba bien buena, tenía unos pechos fenomenales y un culo delicioso ¿Por qué no había pensado antes en llevársela a la cama?

    —Marta, bonita ¿puedo metértela por el culo?

    —Me la puedes meter por donde quieras, hermanito.

    Cambiaron de posición. Marta se quitó el pantalón del pijama y las bragas, que estaban muy mojadas. Sergio le separó los muslos y le acarició la vagina manchándose la mano. Luego introdujo un par de dedos por el ano, sorprendiéndose de encontrarlo tan dilatado.

    —¿Seguro que eres virgen?

    —Ese será mi secreto…

    —Así que mi hermanita es mucho más marrana de lo que pensaba ¿he?

    —Soy mucho más marrana de lo que nadie piensa —contestó Marta orgullosa.

    —Pues como premio —le dijo Sergio a la vez que la levantaba para penetrarla por el ano— tu hermanito te va a follar el culo.

    El miembro de Sergio no era pequeño. No alcanzaba las gigantescas dimensiones del de su padre pero tenía un buen tamaño. Aun así entró en el ano de su hermana sin ninguna dificultad. Marta se había dedicado a dilatárselo a base de introducirse todo tipo de juguetes eróticos sin importar el tamaño de estos. Pero esta vez sentía algo distinto. No sólo tenía algo duro y enorme en sus entrañas moviéndose como el pistón de un motor, ese apéndice de carne que la perforaba era cálido y palpitaba, y estaba acompañado de caricias lascivas de nada menos que su hermano: le acariciaba los pechos, los muslos, le hurgaba en la vagina y le lamía la boca. Se sentía sucia y satisfecha, como nunca se había sentido.

    —Sergio, me voy a correr…

    —No te cortes, a mi también me falta poco…

    Marta tuvo el orgasmo primero. Un orgasmo escandaloso acompañado de gritos que tal vez los vecinos escucharan sin problemas. Sergio tardó algo más, estuvo penetrando a su hermana algunos minutos después de que ésta hubiera llegado al éxtasis, entonces le hizo una pregunta.

    —Marta, dirás que soy un pervertido pero ¿Puedo correrme en tu cara?

    —Pero que preguntas haces Sergio —dijo Marta todavía excitada— ¡Pues claro que si! ¡Ni se te ocurra hacerlo en otro sitio!

    Sergio desincrustó el pene del interior de su hermana y se colocó encima de ella apuntándole el rostro con la verga mientras la masajeaba arriba y abajo. Marta la miraba con ansia y abría bien la boca para facilitar que se la llenasen. Por fin eyaculó. Muchas gotas de semen cayeron en su rostro manchándole las gafas, aunque la mayor parte lo hicieron en su boca tal y como ella esperaba.

    Estaba perdida de semen, pero aun así Sergio la besó en la boca llevándose buena parte de su propio esperma.

    —Me has hecho muy feliz, hermano —dijo Marta satisfecha, con cariño en la voz.

    —Todavía me queda un poco para ir a trabajar —contestó— ¿Qué te parece si ahora te la meto por el coño?

    Para sugerencias, consejos, preguntas, o demás intereses, les dejo mi correo: [email protected].

    Nos estamos leyendo.

  • La historia de Ángel, solo era un muchacho (33)

    La historia de Ángel, solo era un muchacho (33)

    El cielo estaba despejado de nubes, al mediodía se podía pasear enfrentándose a la fuerza del viento que corría por las calles vaciándolas de gente.

    Pablo me llevó hasta una calle que partía de la plaza mayor, también llamada del ayuntamiento, y penetramos en uno de los bares colocados estratégicamente, debajo de los soportales.

    No sentamos en una mesa lateral cercana a la cristalera, podíamos escoger el lugar que prefiriéramos al estar el bar vacío, solamente un muchacho joven en la barra saludó sin hablar con un gesto de la cabeza mientras continuaba limpiando.

    ¡Qué quieres tomar? ¿Algo caliente? -Pablo se había quitado los guantes y los colocó sobre la mesa a mi lado.

    -No me apetece nada, total no tendremos que esperar mucho tiempo.

    -Déjame que yo elija. -sin mas le levanto y se acercó a barra, saludo al chico que estaba allí como si le conociera y luego le hizo el pedido.

    Le estaban sirviendo las bebidas cuando se abrió la puerta del bar, y elevé la vista para mirar quien entraba. Un chorro de aire frío precedió a las dos personas que entraban. Primero miraron hacía la mesa donde yo estaba y luego se dirigieron a la barra, se reconocieron con Pablo y estallaron en exclamaciones de alegría abrazándose.

    -¡Joder, cuanto has cambiado en este año! -Pablo de dirigía a uno de ellos volviendo a darle un abrazo y a revolverle pelo que el chico enseguida se peino devolviéndolo a su lugar. Con el otro fue más parco en el saludo.

    Pidieron sus bebidas y los tres se encaminaron a la mesa donde yo esperaba, me puse de pie esperando las presentaciones que llegarían en breve.

    -Angel, mira, estos son dos amigos nuestros, Germán y Carlos. -German era un chico más joven que yo, o así lo aparentaba, de rostro con escasa o nula barba, llevaba el cabello con un corte moderno y con algunas mechas de rubio dorado oscuro, resaltando en el suyo que era castaño, su rostro se me hacía familiar. Vestía unas mallas negras ajustadas a las piernas y una chaqueta larga, para protegerse del frío llevaba una una larga bufanda que ahora se había soltado y le colgaba del cuello, el calzado eran unas botas estilo militar bajas.

    Carlos, era muy diferente a su amigo, un muchacho que vestía en línea clásica, bastante mas alto que el otro y ropa de calidad superior toda ella.

    -Germán es hermano de Marcos. -puntualizó Pablo, y entonces supe el motivo de que me resultara familiar su cara, se parecía a su hermano aunque eran muy distintos.

    -Él es Ángel, amigo de Álvaro y mío y que vive en su casa, pero eso seguro que ya lo sabéis. -nos estrechamos las manos y comenzaron a hablar, algunos temas se me escapaban, pero entendía que Carlos marcharía, igual que Pablo, el Domingo para reanudar sus estudios. Estaban en la misma universidad pero sus carreras eran distintas.

    Tomé un sorbo de la bebida que me había pedido Pablo, un vermut blanco dulce.

    -He escuchado que cuando finalices tus estudios y vuelvas empezaréis con grandes proyectos en las haciendas. -German se dirigía a Pablo interesado, pero creo que Carlos lo estaba más al escuchar atentamente cuando Germán comenzó a preguntar.

    -Así será si don Ernesto esta de acuerdo, luego, si todo va bien, y el padre de Álvaro quiere iniciar el mismo proceso seguiremos allí con él. -tenía interesados a los dos muchachos y me dediqué a mirarlos, llegué a la conclusión, por su forma de mirarse, que algo tenían entre ellos.

    -Espero que te acuerdes de mi cuando eso suceda, la gente del pueblo está esperando que algo nuevo suceda y que nos de trabajo. -a Pablo se le veía importante, más de lo que yo pensaba antes.

    -Nos tenemos que marchar y espero que sigamos hablando, sobre esto y otras cosas, a mis padres les interesará lo que vayáis experimentado, ellos están en la misma disyuntiva que el resto de las haciendas de la zona. -Carlos se puso el primero de pie después de que hablara, y aunque habíamos intercambiado escasas palabras, pude notar un apretón de manos diferente, más cálido, cuando se despidieron.

    Habían salido a la calle y Pablo retomó la conversación para aclararme ciertas dudas que él adivinó que pasaban por mi cabeza.

    -Los padres de Carlos tienen una gran hacienda más al norte, es el hermano mayor de otros dos y sus padres esperaban que se ocupara de las labores de la hacienda, pero él escogió estudiar derecho. -continuó dándome explicaciones hasta darme cuenta de que Pablo tendría trabajos de sobra para hacer cuando terminara sus estudios.

    Habían pasado las dos de la tarde cuando Álvaro nos localizó por teléfono y luego se reunió con nosotros.

    -Listo chicos, ahora soy todo vuestro. -nos dio un beso a los dos, se le notaba alegre y dichoso, como si al haber cumplido con su deber le otorgara cierta poderosa gracia. Salimos del bar.

    -Tengo reservada habitación en el Holly de Las Lomas, dejamos allí tu coche y nos vamos a comer. ¿De acuerdo? -Pablo conocía el lugar y le respondió que él nos esperaba allí, seguí a Álvaro hasta donde tenía aparcado su coche.

    -Lamento haberos hecho esperar, espero que no os hayáis cansado. -me abrió la puerta para que ocupara mi lugar.

    -No te preocupes, además así he podido conocer a dos amigos vuestros. -le refería el encuentro que habíamos tenido con Carlos y Germán.

    -Esta noche conocerás a alguno más, tienes que ir haciéndote tus amistades. -a unos veinte kilómetros se encontraba el lugar en el que nos esperaba Pablo, se trataba de un edificio en ladrillo rojo, moderno de dos plantas con varias edificaciones conectadas en forma de media luna, con variados servicios de tiendas y entretenimiento. Un hermoso y cuidado jardín unía por sus senderos de losas las diferentes edificaciones.

    -Vamos a recoger la llave, dejar el equipaje y salimos. -lo hicimos según las instrucciones de Álvaro. Llegar hasta el restaurante de montaña, cercano a una estación de esquí anunciada con grandes carteles, nos ocupo veinte minutos más, y mi estomago comenzaba a protestar por la hora tan tardía.

    El menú había sido elegido con anticipación y nos preguntaron si deseábamos tomar algo antes de comer, como teníamos reservada la mesa, y preparada, pasamos directamente al comedor.

    Me sentía muy dichoso con mis dos hombres, rivalizando por ser amables y cariñosos, apartando la silla para que me sentara y otros muchos detalles que me sonrojaban a menudo, al tratarme como si yo fuera el objeto más delicado y preciado del mundo, me atrevería a decir que como si fuera una doncella indefensa bajo la protección de dos varoniles y galantes caballeros.

    Después de la comida, compuesta por ensaladas y carne de corzo estofada, el postre de helado de trufa y café, nos sentamos en la terraza cerrada por cristaleras y con calefacción, para admirar las altas y blancas cumbres, algunos vehículos subían o bajaban cargados con el equipamiento de esquí.

    -¿Queréis que subamos para dar una vuelta hasta la estación? Tomamos algo allí arriba para pasar el tiempo antes de volver al Holly. Álvaro pidió la cuenta y la abonó con su tarjeta antes de volver a coger el automóvil para subir hasta el comienzo de las pistas de nieve.

    Estuvimos paseando y, curiosamente, hacía allí menos frío que en el pueblo, seguramente el no parar de movernos lograba que estuviéramos sin notarlo en su justa medida. En la cafetería tomamos una infusión observando, desde los grandes ventanales, el movimiento incesante de los remolques hasta que lentamente el cielo se volvía de un rosa grisáceo anunciando la puesta del sol.

    -¿Qué os parece si vamos para abajo? -Álvaro me tendió la mano para ayudarme a que me levantara y me dio el abrigo ayudándome a ponérmelo.

    -Ahora hará más frío, tápate bien. -el público se iba retirando, algunos dormirían en los hoteles del lugar para volver a subir a las pistas al día siguiente, y otros volvían a sus hogares después de haber disfrutado el bonito día de invierno.

    No habían pasado desapercibidas, por mi, las miradas que nos observaban curiosas, imaginando no se que historias sobre los tres chicos, dos ellos, hermosos y varoniles hombres pendientes de un casi imberbe chiquillo. Me sentía tan orgulloso, tan a gusto a su lado sin nada que hacer, o que reclamara su atención que no fuéramos nosotros mismos.

    Subimos a la habitación después de recoger nuestras bolsas en recepción, Álvaro había reservado una sola habitación, pero espectacularmente bella y agradable, con dos grandes camas de matrimonio unidas, los inmensos ventanales daban al jardín central, ahora iluminado, así como a la piscina sin servicio pero con el agua limpia y transparente.

    Después de observarlo todo me giré hacía Álvaro que esperaba nuestra aprobación con una enorme sonrisa.

    Corrí hacia él para abrazarle y él me estrechó en sus brazos.

    -¡Es grandioso, gracias! -Pablo nos abrazaba a los dos sin hablar, solo dejaba que sus labios me besaran la cabeza pasando una mano por el cuello de Álvaro para acercarlo a nosotros. Sabía que todo eso era por él y se emocionaba sin poder expresarlo.

    -Aún no habéis visto el baño, y tenemos piscina interior aunque no creo que dispongamos tiempo para utilizarla. -lentamente la emoción de Pablo se calmaba y sus brazos fueron perdiendo fuerza soltándonos.

    -Si alguno quiere una ducha rápida antes de bajar a cenar ahora es el momento. -miré a Álvaro un poco desconcertado, no tenía ganas de volver a comer, solamente de estar al lado de los dos, desnudos en esas inmensas y mullidas camas, después de una agradable ducha de a tres.

    -No tengo hambre, vamos a reventar Álvaro, es mejor que no salgamos. -me tiré sobre las camas y los dos se me quedaron mirando. Pablo me sujetó la mano y me levantó.

    -Eso vendrá después, tu no tienes hambre, como siempre, pero piensa en los demás, ¿cómo voy a mantener en plena potencia y forma mi cuerpo? -Álvaro sonrió dejando escapar una suave risa.

    -Tranquilo, se trata de una cena ligera, y de los excesos nos podremos librar en el baile, la noche es larga gatito. -volvieron a encerrarme entre sus brazos, ahora eran los dos cogiéndome por el talle, uno por delante y el otro a mi espalda.

    Al fin bajamos sin habernos duchado, solo ojeamos el inmenso baño y nos lavamos la boca, nos perfumamos, o los perfumé, peinándolos entre juegos. Alvaro nos guiaba y pasamos a un comedor enorme con dos docenas de comensales, un camarero nos precedió, a una señal de Álvaro, hasta la puerta de un lateral del gran salón.

    Era una puerta doble que abrió mostrando la mas absoluta oscuridad del interior, de repente se encendieron las luces del local y retrocedí ante la vista que se mostraba y los gritos de la gente allí presente.

    -¡¡¡Sorpresa!!! -y realmente lo era, para mi y para Pablo que miraba con la boca abierta, no así Álvaro que abría la boca en una ancha sonrisa de su boca.

    Reconocí a varios de los presentes que saltaban abordando al pobre Pablo entre abrazos y gritos, y los aplausos añadidos de algunos de los comensales del salón que terminábamos de atravesar.

    Sería una treintena de personas entre las que se encontraban Eliseo y Marcos, también Carlos y Germán con los que estuvimos a la mañana y que hacían muecas reconociendo que sabían lo que estaba preparado para la noche.

    Entre ellos también estaban seis hermosas chicas, una de ellas espectacular, que abrazaban al homenajeado Pablo, besándole con efusión que me parecía exagerada, sobre todo cuando la hermosa joven se cogió del cuello de Pablo, atrapando los labios con los suyos en un beso sin fin que no veía procedente, y me arrimé a Álvaro buscando refugio de no sabía qué.

    Todos le querían abrazar con alegres palmadas en la espalda, la muchacha que hacía unos momentos besaba efusivamente a Pablo se acercó donde nos encontrábamos.

    -¿No me vas a saludar? -la chica le hablaba a Álvaro con coquetería incontenida.

    -Pues claro que si Irina, ya vi que no viniste a la fiesta de fin de año pero tu hermano me lo explicó. -la chica, lo mismo que hiciera con Pablo, repetía con Álvaro su prolongado beso, además de acariciarle delicadamente la mejilla con el dorso de la mano.

    -Estás mejorando y cada año que pasa te vuelves más atractivo. -miré a Álvaro y vi como se sonrojaba. La muchacha continuaba mirándole, bajando la mano de la mejilla para pasársela por los labios.

    Lucía una abundante dosis de maquillaje pero eso no ocultaba ni desmerecía la belleza de la chica que no era mayor que yo, seguramente algún año más joven.

    De figura adolescente y feminidad desbordante, irradiaba un magnetismo que atraía las miradas de los presentes, me daba perfecta cuenta de que, de una u otra forma, los hombre la observaban comiéndosela con los ojos. Su cabello era de color bronce claro, y tenía unas preciosas esmeraldas claras como ojos, la piel sonrosada y de contextura sedosa se le apreciaba a pesar del exagerado maquillaje. Esbelta de cuerpo y de piernas, seno generoso, constituía un imán que atraería los ojos de cualquiera.

    Estudiándola mientras continuaba mimosa abrazada a Álvaro, me sentía algo ridículo y rebajado ante su explosiva y exuberante belleza.

    -Irina te voy a presentar a Ángel. -la muchacha me miraba llena de curiosidad.

    -Me habían hablado de ti. -se me acercó y sin vergüenza me besó, pero no de la forma que lo hizo con Pablo o Álvaro, fue un beso superficial y suave, suficiente par darme cuenta del calor que infundían sus carnosos labios.

    Álvaro me llevo para presentarme a otros invitados y saludé a Eliseo y a Marcos. Para la cena Irina se las ingenió para colocarle al lado de Pablo enfrente de donde nosotros nos sentábamos. Continuaba coqueteando con el chico y una de las manos oculta debajo de la mesa.

    Me estaba cansando el descaro con que la chica trataba de llamar su atención, y llegué a imaginar que le tocaba por debajo de la mesa. Supongo que Álvaro se dio cuenta y no sería de extrañar ya que las manos me temblaban.

    -Tranquilo, Irina no se lo comerá. -sentí como me apretaba la pierna a la vez que hablaba cercano para que nadie le oyera.

    -Estoy tranquilo, ¿pero no ves como le provoca?, solo le falta abrirse de piernas delante de todos. -soltó una carcajada y algunos dejaron su conversación para mirarnos, yo le miraba enfadado.

    -No gatito, Irina no es así, te gustará cuando la conozcas mejor. -la cena, verdaderamente, resultaba ligera para quien no quisiera comer, se componía de diversos platos de los que cada uno se servía lo que creía necesitar.

    El resto de la cena transcurrió sin novedad, solamente que yo no perdía detalle de las risas, sin llegar a escuchar la conversación, del grupo donde Pablo e Irina se encontraban.

    Algunas personas se despidieron después de la cena y ya era la madrugada.

    -Ahora vamos a bailar. -era lo que menos me apetecía hacer, y menos si la chica nos acompañaba como así resultó.

    -Estoy cansado Álvaro, quizá me vaya a la cama.

    -¡Por favor!, solamente un rato, una hora, Pablo lo está pasando bien. -pensé que ahora se distanciarían y que Pablo se uniría a nosotros, Irina lo sacó a bailar y entonces Marcos me pidió que fuéramos a la pista, le seguí con la esperanza de poder observar las maniobras de la chica, estábamos cerca de ellos y Marcos se daba perfecta cuenta de que los miraba.

    -Esta muy buena la chica, ¿verdad?

    -Sí que es guapa, si te refieres a Irina.

    -¿De cuál otra se iba a tratar? Se te notan los celos y no tienes que temer. A Iria no le importa Pablo, salvo los deseos sexuales que le despierte el semental, Es tu otro novio el que a Irina le interesa. -no podía creer lo que me decía Marcos, aunque analizando las miradas no sería difícil que la chica buscara poner celoso a Álvaro.

    Y de repente me sentí tranquilo, como si me importara menos que fuera Álvaro en lugar de Pablo al que intentaba conquistar la bella y exquisita muchacha.

    No estuvimos mucho tiempo y nos despedimos de los que estaban cercanos. Álvaro y yo comenzamos a avanzar hacia la salida mientras Pablo terminaba de decir adiós despidiendo a sus amigos.

    Entramos en la habitación y Álvaro me tenía abrazado besándome el cabello.

    -Has actuado muy mal Pablo, has podido llevar a nuestro nene al suicidio. -Álvaro sonreía con ironía, entonces Pablo se acercó a nosotros abrazándonos.

    -No hace falta que disimules, Marcos me ha contado que la chica está loca por ti y no por Pablo. -Este me besaba la boca impidiéndome que hablara mientras Álvaro me mordía y lamía el cuello.

    -En realidad creo que está loco por los dos, como cierto bebé que conocemos.

    -¡Ohh Pablo! os estáis riendo de mi. -Álvaro comenzó a desabotonarme la camisa, y sin poderme contener empecé a tocar a Palo por encima de los pantalones notando lo excitado que estaba al sentir la dureza y tamaño de su hermosa verga.

    Álvaro metió las manos por la cintura de mi pantalón retirándome la camisa, y luego hasta llegar al slip, abrí las piernas y metió las manos entre mis nalgas tocándome con suavidad el ano mientras me besaba locamente con Pablo.

    Retiró las manos para empezar a pasarlas por mi pecho, acariciando mis tetillas y jugando con los pezoncitos que se me pusieron erectos. Se agachó y metió uno en su boca lamiéndolo.

    -Me gustan tus tetitas. -Resultó un murmullo de sus labios sobre la piel que hizo que me estremeciera. Lo chupaba y a veces lo mordía retorciéndolo en sus labios.

    Pablo lo imitó y comenzaron a darme placer, cada uno ocupándose de un pecho, saboreaban la piel haciendo ruido con la saliva y la lengua, me excitaban a alto nivel y mi polla estaba dura y goteando precum, a la vez mi culito se contraía cerrándose y abriéndose, sintiendo un fuerte calor en la entrada del culo y en el recto. Cada roce de sus labios y cada chupón que me daban me encendía. El calor infernal que abrasaba mi culo y surgía de mi ser, hacía que me estremeciera de placer.

    También quería, desea tocar, y comer y notar aquellas dos pollas que ahora tenía para mi, pero no podía moverme, permanecía inmóvil por la excitación, disfrutando del momento en que me comían mis dos hombres, mis dos machos viriles y generosos en sus caricias.

    Tenía a mis dos hombres entregados, cada uno ocupándose de morder un de mis pezones, palpándome las nalgas y, a veces con atrevimiento, enterrando las manos en la raja para llegar a la entrada del caliente agujero.

    Pablo me apartó el slip hacia un lado, y me abrió las nalgas pasando el canto de la mano por toda la raya apretando en la entrada del ano hasta llegar con la punta de los dedos, se los ensalivó y comenzó a penetrarme el culito con ellos. Enterró un dedo hasta el fondo haciéndome gemir, y sentir el chorro de flujos que me salía a montones de la verga.

    Resultaban deliciosos sus toques, eran cuatro manos palpando cada centímetro de piel y tan grande el placer que temblaba como si me estuviera corriendo.

    En ese momento Álvaro se levantó.

    -Es mejor que vayamos a la cama. Estaremos más cómodos. -seguimos de pie al borde la cama y me coloqué entre los dos mientras se desnudaban para volver a abrazarse a mi cuerpo. Pablo terminó de sacarme el pantalón y slip y ahora abrazados sentía la verga de Pablo en mi culo y la de Álvaro a la altura de mi pubis, durísimas las dos y húmedas.

    Los dos se movían sensualmente rozándome con sus pollas, en un baile erótico lleno de sensualidad y sin brusquedades, con parsimonia, muy erótico todo.

    Me arrodillé sobre la cama, con los dos chicos a mi frente, dispuesto y con la intención de comerme aquellas preciosas pollas erectas y duras, calientes y tiernas, mientras me comía una masturbaba la otra, las intercambiaba para saborear los diferentes sabores de las vergas que me volvían loco.

    Cuando se las chupaba los escuchaba gemir demostrando lo que mi boca, mis labios y legua les hacía gozar, cuando no podía más le pedí a Álvaro que se colocara arrodillado para seguírsela mamando mientras Pablo me enculaba por atrás.

    Tenía las palmas de las manos sobre la cama, la verga de Álvaro en la boca y a Pablo que me lamía el ano sin descanso ni tregua, haciendo me me balanceara comiéndole la polla más y mas, deseando gemir y dejar que la satisfacción se reflejara en mis gemidos y gritos, pero la verga de Álvaro evitaba que lo hiciera.

    Cuando Pablo empezó a penetrarme me detuve un momento de mamar, deseando gozar el momento en que el pene me atravesara y rompiera la barrera que mi ano le oponía para que me poseyera.

    Gemí sin voz al notarle entrar en mi cuerpo, sin detenerse, con fuerza, con algo de dolor y mucho, mucho placer. Se sujetaba a mis caderas entrando profundamente en mi vientre, haciendo que por el empuje, cuando me barrenaba, la polla de Álvaro entrara entera, completamente en mi boca.

    Los tres estábamos en un momento de pasional placer que manteníamos sin prisas, gozando el delicioso momento, yo era el que más disfrutaba sin duda aunque no pudiera hacerlo notar, con mis dos agujeros ocupados por las dulces y maravillas vergas de mis machos.

    Pablo dejó de follarme un momento, sin retirarme la polla del cuerpo, luego si que me la sacó para arrodillarse en la cama, elevarme las piernas y comenzar a comerme el culo metiéndome la lengua. Me gustaba un montón y ahora si que empecé a gemir como mi me mataran.

    Hacía ruido con la lengua y la boca, degustando el sabor acre de mi ano, metiendo la lengua hasta el fondo, haciendo tapón con los labios, se los lamía para volver a perforarme llevándome a la locura, hasta que mis dos hombres se cambiaron y volvimos a la antigua posición, ahora era el turno de que chupara la verga de Pablo mientras Álvaro jugaba con mi ano y comenzaba a penetrarme.

    Era el placer absoluto, y resultaba imposible aguantar el tremendo garrote de carne de Pablo que me lo quería meter hasta el fondo ahogándome, jugaba con los testículos duros pesados, llenos del semen que fabricaba en ellos, así podía gemir como me apetecía, y gritar cuando las estocadas de mi amante llegaban a los más profundo de mi ser.

    La follada de Álvaro se iba incrementando hasta el punto que pensé que se iba a correr, pero volvieron a cambiarse, otra vez la inmensa verga de Pablo me llenaba el culo y la de mi otro amante volvía a llenarme del placer de sentir el sabor de mi culo en ella. Pablo comenzó a moverse muy rápido follándome el culo, penetrando de forma brutal y desesperado, muy cerca de empezar a eyacularme la leche.

    Sentía el momento, muy próximo que los tres llegaríamos al placer de la eyaculación casi al mismo tiempo, yo lo iba a lograr sin tocarme, solamente sintiendo el golpear del ariete de carne en el fondo de mi vientre y notando como sus vergas se endurecían, crecían desaforadamente, llenándome por detrás y por delante, los gemidos constantes y roncos y el jadear confuso se escuchaba llenando la habitación del hotel.

    El primero fue Pablo aferrado con fuerza a mi cintura llevándome hacía él, el segundo fui yo al sentir los chorros de cálido semen que derramaba en mis entrañas y chillé lleno de lujuria eyaculando con fuerza sobre las piernas de Álvaro, y luego él que me enterró la verga en la garganta dejándose vaciar los testículos en mi boca.

    Gritábamos los tres dejándonos arrastrar por el tremendo placer de tan brutal corrida. El orgasmo resulto monumental y terminamos como un grupo escultórico pleno de sensualidad. Mi cabeza oculta en la entrepierna de Álvaro, y Pablo posándose sobre mi espalda besándola con devoción con la verga aun palpitando terminándose de vaciarse en mi culo.

    Seguirá…

  • La zorra calientapollas se ha hecho mayor y la follo

    La zorra calientapollas se ha hecho mayor y la follo

    Otra vez con plan, otra vez he quedado con una madurita muy zorra, madre de una amiga mía que le tengo unas ganas. Tiene un negocio que siempre ha funcionado bien y tanto ella como su marido siempre se han creído por encima de la mierda como digo yo. Tiene 64 años y sigue estando cañón. Siempre la he mirado con ganas de follármela por todos los lados sin piedad. Está cañón la mujer.

    Siempre ha vestido con mini faldas o pantalones marcones y unos escotazos de muerte. Una pedazo de calientapollas!! Pero ya sabéis que tengo paciencia y me está dando resultado con la mayoría, aparte soy guapete y sé buscar mi momento. Hace un año más o menos que se ha medio separado del payaso de su marido que es igual de prepotente que ella y por lo visto últimamente ella se queda por los bares de la zona tomando vinos y por lo que me habían dicho se suele pasar de tragos y se pone medio tonta y facilona. Todos los viernes le lleva alguno a casa en su Mercedes, imagino que alguno habrá aprovechado. Yo lo hice el anterior malamente porque ella estaba borrachísima y se mareaba por eso me lo curré para quedar este finde también y follarla a saco.

    Bajé a tomar algo antes de que cerraran, pues son bares que curran por el día y cierran pronto. Ahí estaba ella con tres amigas, una de ellas Begoña, mi maduraza que os conté, se la veía perjudicada ya por los vinos y ahora era ella la que me follaba con la mirada como siempre hacía yo con ella y Begoña le daba con el codo y guiñándole un ojo le animaba a ello imagino que contándole cono lo hago, cuanto me mide o si chupo bien…

    No creo que le esté diciendo nada malo pues por lo que me dicen soy bueno follando, mi polla se pone muy dura y muchas veces calentando todo, sobre todo con mii boca, debo de ser buenísimo eso dicen. La verdad es que me encanta comer coños, disfruto haciéndolo., aunque era no es mi plan para Mamen pero ella no lo sabía. Se la voy a meter sin miramientos, sin ponerla a tono, me voy a preocupar de correrme. Por lo menos hasta que vea que no es más que nadie, la voy a usar como a una puta barata. Begoña y sus amigas se van y la dejan sola, Begoña me guiña un ojo, le lanzo un beso mientras me acerco a Mamen, le doy dos besos apoyándole mi polla morcillona en el muslo y agarrándola de la cintura le digo:

    -Levántate que te vienes conmigo putón. -Al bajar del taburete tropieza casi se cae.- Vaya ciego llevas no?- Me da las llaves de su Mercedes y me dice medio balbuceando.

    -Llévame donde quieras y hazme lo que quieras. Soy tuya, corazón.

    -Ya lo sé Mamen. Hoy vas a hacer honor a tu nombre puta zorra calientapollas.

    -Llévame a tu casa Sergio! Mi ex está en casa todavía y no podemos ir.

    -A mi casa? Ja, ja.

    Fui aquí al lado a una subida a una ermita me paré en la primera curva y paré el coche, quité la capota y Salí. Fui a su puerta y agarrándola del brazo la saque del coche quedándose de rodillas abrí la cremallera de mi vaquero, saqué mi polla blandengue, agarré a Mamen de los pelos y le dije:

    -Abre la boca zorra!!

    Entre risas me dice. -Si mi niño.

    -Niňo? Yooo!! -Sin decir más se la metí en la boca y le dije- Ves que rápido endurece niñaaa!!

    -Yae ha dicho Bego que la tienes muy Aaarrg!!

    Siii!! Se la he metido hasta la tráquea de golpe y levantándola de los pelos la estoy follando la boca mientras intenta echar la cabeza para atrás y no le dejo. Le. Apoyo la nuca contra el coche y le follo la boca metiéndole unas embestidas brutales pegando con mis huevos en su garganta hasta que me viene una corrida brutal que descargo en varios empujones por detrás de su garganta sacándola despacio todavía dura le digo:

    -Que boquita tienes mi niña. Como me ha gustado cuando dabas cabezazos contra la puerta del coche.

    Mamen me miraba con una cara de medio asco mientras se moldeaba el pelo con las manos y susurraba cabreada. ‘Sera cerdo!!’

    -Cerdo? No Mamen, no soy cerdo. Aquí la única cerda y puta eres tú. -Le tiré dos monedas delante suyo y le dije- Toma puta! Tus honorarios.

    -Que yo no soy una puta eeh!!

    Arranqué el coche y me fui alejando de allí quedándose Mamen en medio de la nada gritando.

    -No me dejes aquí cabronazo!! Me da miedo!!

    Paré el coche, di marcha atrás y le dije.

    -Quítate la blusa, el sujetador y déjalos atrás so cerda. Puta borracha calientapollas. Toda la vida mirándote con cara de macho en celo y tu mirándome por encima del hombro y mira por donde hoy ha sido al revés. Obedece Mamen o te quedas aquí.

    Se suelta la blusa y el sujetador dejando a la vista esas hermosas y naturales tetas y se sienta a mi lado.

    -Vamos a enseñárselas a todo el mundo.

    -Noo!! Al barrio noo.

    -Siii. Vas a enseñarlas y encima vas a hacerlo entre bocinazos y tus risas. Llevas toda la vida enseñándolas no??

    Al pasar por donde todo el mundo nos conoce empiezo a pegar bocinazos y gritar:

    -Aquí tenéis las tetas de esta putaaa. Mamen por fin las enseña enteras.

    -Aquí están cabrones, aquí están zorras envidiosas!! Me voy a follar a vuestros maridos!!

    -Coñoo!! Te has venido arriba. Jajaja. Serás putón!!

    Sigo conduciendo y cierro la capota. Próxima parada su casa, donde el baboso de su ex marido. A que oiga como me follo a su mujer.

    -Vete chupándomela un poco mientras Mamen.

    Sin decirle nada más, bajó mis pantalones hasta las rodillas y me iba haciendo una mamada espectacular hasta que vio donde nos dirigíamos.

    -Ya me llevas a casa? No vamos a la tuya?

    -No, voy a subir contigo y te voy a follar con tu marido oyéndonos.

    -Noo!! Se va a cabrear.

    -Y qué? A mí me la suda, si quiere puede abanicarnos.

    -Que cabronazo eres jijiji.

    Bajé su cabeza sin decir nada y siguió con esa pedazo de mamada que me estaba ablandando del gusto.

    Pare el coche debajo de su casa y vi como se movían las cortinas en el primer piso, el payado estaba cotilleando… Era una vivienda unifamiliar y a pocos metros vive su gran amigo en otra igual. Están una al lado de la otra así que para joderle apreté otra vez el botón de abrir la capota y me acerqué a la puerta del garaje para que el sensor encendiera el foco de fuera. Eché para atrás el asiento mientras mi ahora aplicada putita seguía chupando mi polla con maestría. Así estuvimos un rato y me dijo ella.

    -Vas a entrar conmigo adentro!

    -Sii.

    En eso se abre la puerta de casa y sale chillando y echándonos a gritos su cuando nos acercábamos andando a la puerta. Su mujer medio desnuda y yo con el pantalón abierto y la polla empalmada y medio fuera le dije.

    -Tranquilo hombre!! Que te va a dar un mal. No entres Mamen. Ven aquí. -Le dije mientras me bajaba los pantalones y los zapatos sobando mi polla por encima del calzoncillo.- Vamos a la piscina esa que tenéis a medias con los vecinos.

    El payaso se fue calladito para dentro y Mamen me dijo.

    -Ya vale Sergio. Quedamos otro día mejor y lo hacemos bien.

    -Si claro, y yo me voy así para casa no? Tú flipas so puta.

    La cogí de la cintura y entramos dentro en el recibidor le quite la falda dejándole las medias y los zapatos de tacón, me desnudé agarré a Mamen y la lleve a horcajadas a la mesa de la cocina donde estaba el giliipollas del ex cenando, la senté en la mesa y sentándome en una silla subí sus piernas en mis hombros y dije.

    -Yo no me voy de aquí sin cenar.

    Y metí mi cabeza entre esas piernas para hacerle una comida culo coño brutal. Mamen empezó enseguida a gemir y a correrse en mi cara una y otra vez. Después de casi media hora en el pilón, me levanté y se la metí hasta dentro de una vez en ese coňo humedísimo por sus corridas, sin sacarla la aupé y sujeté con mi polla y brazos para empezar a subir las escaleras e ir a la cama a follarmela. Entramos y me senté en la cama con ella encima entre gemiditos de orgasmos seguidos se dio la vuelta y sentándose de espaldas a mi empezó a cabalgarme el rabo como un loca. Sentándose con fuerza encima de mis huevos y gritaba:

    -Toma cabronazo!! Tomaa!! Toma cabron!

    -Sigue zorra sigue!! No pares!! Rómpemela puta!! Si! Si! Diooss!! -De golpe me levanté con fuerza y empujándola para adelante le dije- Venga putaa!! Bebete tu lechee!!

    Poniéndose de rodillas agarró mi pollón y exprimió hasta la última gota salpicándole por la cara y las tetas lo que no le había dado tiempo a tragarse. Mirándome con cara de zorra me dijo.

    -El viernes que viene más y mejor mi niño!! Jajaja. Me ha encantado follar contigo, nunca me había corrido tantas veces.

    -Pues el finde que viene vamos a flipar Mamen. Si, el finde entero en un buen hotel. Tú te encargas del hotel y de los gastos así tu puta seré yo… jejee.

    -Te voy a aprovechar hasta el último céntimo cabronazo.

    -Eso quiero.

  • Abogado que tiene sexo con su secretaria

    Abogado que tiene sexo con su secretaria

    Les quiero contar las cosas que ocurrieron luego de contratar a una secretaria.

    Llevaba años trabajando para un estudio jurídico importante y ganando buena pasta. Pero sentía que ya era hora de tener mi propio estudio y empezar a trabajar por mi cuenta. Así que renuncié y con el dinero que tenía ahorrado me alquilé un local para tener mi propio estudio.

    No podía trabajar solo, iba a necesitar a una secretaria que me ayude. Así que publiqué un aviso en internet que contenía lo siguiente «se solicita joven entre los 20 y 30 años para trabajar como secretaria en estudio jurídico, se requiere contar con estudios universitarios».

    Se presentaron muchas chicas para el día de la entrevista pero entre todas ellas había una que me llamaba mucho la atención. Era una chica de 21 años muy bonita de ojos verdes y de cabello oscuro que se encontraba actualmente estudiando abogacía y ya estaba en tercer año. Me pareció la mujer perfecta para el puesto así que la contraté.

    Antes de seguir con el relato les cuento que tengo 45 años y soy un hombre casado con dos hijos. También les digo que durante estos años tuve algún que otro «desliz» con alguna secretaría pero sólo fue sexo y mi mujer nunca se enteró.

    Continuando con el relato les comento que la joven aparte de ser hermosa trabajaba de mil maravillas y entendía el lenguaje judicial con el que yo me manejaba. No le tenía que explicar casi nada y me hizo pensar que había contratado a la mujer ideal pero luego me terminó decepcionando.

    Gracias a esta profesión aprendí a ser una persona bastante desconfiada, no confió en casi nadie. Así que un fin de semana hice instalar varias cámaras y un sistema que me permitía ver lo que sucedía en mi teléfono. No le comenté nada a mi secretaria porque quería ver lo que hacía cuando yo debía salir.

    Lo que ocurrió fue que el martes de esa semana pase varias horas afuera de mi estudio. Ya en mi casa me puse a ver la grabación del día y me encontré con algo desagradable.

    Primero en el vídeo se ve como yo salgo y luego de un rato se ve como ella coloca sus piernas sobre la silla, se levanta la pollera que traía puesta y empieza a masturbarse. Eso no me molesto porque quien no se hizo alguna vez una paja en el trabajo, lo que me molesto fue lo que hizo a continuación. Mientras se masturbaba agarró el teléfono y se puso hablar con alguien. Luego cortó y continuó masturbándose hasta que después de 15 minutos se levantó de la silla para abrirle la puerta a alguien. Hizo ingresar a un hombre que yo no conocía y que aparentemente era su novio porque apenas cerró la puerta se arrodillo en el piso y de forma desesperada le bajó el pantalón y se puso a chuparle la polla. Estuvo así un buen rato chupándole la pija hasta que se levantó del piso y se dio vuelta para que el hombre se la folle de parado. Luego hizo que el la subiera al escritorio y siguieron follando. Después el hombre se sentó en la silla de mi secretaria y se la follo en esa posición. Ese encuentro sexual termino con ella de nuevo arrodillada en el piso haciéndole una paja para luego metérsela en la boca y tragar toda su leche.

    Yo después de ver ese video estaba furioso porque me indignaba que haya metido a un desconocido a mi estudio y que además haya tenido sexo con él. Así que al día siguiente espere a que viniera y cuando lo hizo le dije de todo.

    Yo: te gustó tener sexo con tu novio ayer.

    Ella: de que estas hablando?

    Yo: mira eso, es una cámara.

    Ella: no sabía que habían puesto cámaras y porque no me avisaste?

    Yo: esa no es la cuestión, la cuestión es que metiste a un desconocido en mi estudio y tuviste sexo con él.

    Ella: lo siento, no volverá a pasar.

    Yo: te puedo echar por lo que hiciste.

    Ella: por favor no lo haga, necesito el trabajo y estoy aprendiendo mucho con usted.

    Yo: debiste pensarlo antes de hacerlo.

    Ella: lo lamento mucho y le juro que no va a volver a suceder.

    Yo: sos buena trabajando y que hagas estas cosas no me gusta.

    Ella ya estaba a punto de llorar y me dio pena así que decidí no echarla.

    Yo: no te voy a echar pero quiero que esto no vuelva a suceder.

    Ella: gracias señor y le prometo que no va a volver a ocurrir.

    Lo que sucedió después de esto fue que ella intentaba hacer buena letra trabajando muy duro y comprándome el desayuno, cosa que antes no hacía. Además la empecé a sentir bastante cariñosa conmigo debido a la forma que tenia de hablarme y de mirarme. También cuando me traía algún documento me empezó a pedir permiso para sentarse en mis piernas porque quería explicarme de la mejor manera lo que contenía esos papeles.

    Un día ella sentada en mi pierna hizo un chiste y empezamos a reírnos. Esa situación la aprovechó para hacerme una pregunta.

    Ella: le puedo hacer una pregunta?

    Yo: sobre qué.

    Ella: cuantas veces vio el vídeo.

    Yo: que video?

    Ella: en el que estoy yo teniendo sexo con mi pareja.

    Yo: ehhh sólo una.

    Ella: no me mienta.

    Yo: te lo juro que sólo fue una vez.

    Era mentira, lo tenía en el teléfono y lo veía cuando tenía ganas de hacerme una paja.

    Ella: y que parte del vídeo le gustó?

    Yo: ya me olvide de eso.

    Ella: le gusta como chupo vergas?

    Mi pija se me estaba poniendo dura al escuchar lo que estaba diciendo mi joven secretaría.

    Ella: le gustaría que le muestre lo bien que lo hago?

    Yo: no hace falta.

    Ella no me hizo caso y de estar sentada en mi pierna pasó a estar arrodillada entre mis piernas. Entonces me desajusto el cinturón y me bajo el cierre del pantalón. Yo no la detuve sino que le dije que no hacía falta que lo haga pero ella no me hizo caso y metió su mano para agarrar mi pija. Ya con mi pene entre sus manos me empezó a pajear y se me escucho decir «ahhhh» cuando sentí su lengua recorrer mi pija. Creo que se escuchó otro «ahhh» de mi parte cuando se la metió en la boca y empezó a chupármela y a masturbarme a la vez.

    Después de chupármela se levantó un poco la pollera, se dio vuelta y con ayuda de sus manos acomodo mi pija en su concha y de un movimiento se la enterró todita. Puso sus codos sobre el escritorio y empezó a mover su culo hacia arriba y hacia abajo. Ahora no era yo quien decía «ahhh» sino ella pero en reiteradas ocasiones. Sentía que me haría acabar cuando por momentos se movía de forma rápida pero se frenaba a tiempo antes de que acabe dentro de ella.

    Después supongo que se cansó de mover su culo y se volvió a poner entre mis piernas para chuparme la pija y tragarse hasta la última gota de mi leche.

    Yo: porque lo hiciste.

    Ella: esta fue mi forma de decirle gracias por no haberme echado aquella vez.

  • Yo un sátiro y ella ninfómana: Incesto con mi hermana

    Yo un sátiro y ella ninfómana: Incesto con mi hermana

    Hace 1 año cumplí mi fantasía de darme a mi hermana menor.

    Soy Alex, 25 años de Guadalajara y en esta ocasión les relato el día que mi hermana dos años menor (Roxy) y yo cometimos incesto.

    Empiezo por describir un poco a Rox. Es chaparrita, mide 1,60 aproximadamente, piel canela, ojos cafés, no es delgada, pero tampoco gorda, tetas pequeñas y un culo delicioso, bastante atractiva.

    Fue un día 2 de marzo cuando salimos a tomar a un bar y así trago tras trago, bromas y risas hasta que cerraron. Un poco briagos pero sin ganas de acabar la fiesta pasamos a comprar una botella para seguir tomando en el departamento. Llegamos, mientras yo me fumaba un porro en la terraza que da justo a un lado de la recamara de Rox le pedí que me sirviera una cuba, y así nos emborrachamos y tonteamos como siempre ya que en cuestión de cura nos complementamos perfecto (tanto así que cualquier desconocido nos recalca que hacemos muy linda pareja y solo aclaramos que no somos novios sino hermanos).

    Entre las pláticas nos acordábamos de cada fiesta y las locuras que hacíamos a causa del alcohol y las drogas y como nadie se imaginaria tanto libertinaje en especial nuestros padres pues vivíamos solos debido a que estudiamos la universidad. Yo me puse cómodo, salí al baño y al volver a la habitación vi a Rox recostada boca abajo semi desnuda, solo llevaba una tanga roja que le quedaba espectacular luciendo su culo perfecto y provocando al deseo, jamás me lo espere y eso me excito full.

    Ya muchas veces antes la había visto cambiarse enfrente de mi y al igual yo me vestía sin pena enfrente de ella, cada vez me hacía echar a volar la imaginación morbosa de hacer travesuras con mi hermanita, recordando como desde muy jóvenes empezamos a tocarnos y fajarnos hasta hacernos sexo oral pero jamás había pasado de ahí hasta ese día.

    Me acerque y le dije «que bien te queda esa tanga, te ves buenísima» mientras le masajeaba sus nalgas redonditas y firmes, poco a poco sentí como su respiración se aceleraba y daba sutiles gemidos cuando la empecé a masturbar, le di la vuelta para chuparle sus tetitas y ver su cara de excitación que ya no podía contenerse más, me pare sobre la cama y ella enseguida se puso de rodillas para empezar a mamármela y ufff tan rico que lo hacía, así durante varios minutos, no hablábamos solo se escuchaban los ligeros quejidos de ambos, se puso en cuatro pidiendo a gritos mi verga en su puchita mojada y caliente, la empecé a penetrar disfrutando de los fuertes gemidos de Roxy.

    Lo hicimos en distintas posiciones gozando del tremendo placer del sexo prohibido, ella se vino tres veces y seguíamos duro hasta que en medio del éxtasis y casi sin poder hablar dijo «para Alex, que estamos haciendo somos hermanos» a lo que conteste «tienes razón y así ha sido más rico», saque mi verga para explotar todo mi semen en sus tetas. Fue de las experiencias que jamás olvidaré y Roxy tampoco.

    Eran ya como las 7 am y se tenía que levantar para ir a la Uni, se metió a bañar y yo me quedé ahí acostado atento a que terminara para seguir viendo sus tetas. Salió en bata blanca dejando ver sus pezones pequeños, no comentamos nada solo nos reíamos de cómo iba a la uní todavía un poco ebria y enfiestada.

    No fue la última vez que el demonio del incesto nos tentó pero luego les cuento más de esas historias que he tenido con Rox, con sus amigas y como también disfruto de algunas de mis primas.

    Leo sus comentarios, que piensan del incesto y si les encanta como a mi.

    P. D. Ella tiene su novio y yo mi novia, así que se podría decir que somos infieles.

  • Memorias inolvidables: Introducción

    Memorias inolvidables: Introducción

    Pegaso y Ferénikos.

    En la actualidad mi vida transcurre en el campo, lejos de las personas; de unas, porque me quieren mal y, aunque no les quiero de ninguna manera ni mal ni bien, me mantengo lejos de ellos para ignorarles; de otras, porque me quieren bien, pero tan bien me quieren que solo desean que haga lo que a ellos les parece que debo hacer para ser un hombre de bien y la verdad es que me hartan, porque yo no quiere ser un hombre de bien, quiero ser yo mismo, y no un diseño de los demás. Cuando vivía con las personas que me querían bien, yo podía dormir hasta la hora que quisiera, llegar a casa a la hora que quisiera, hiciera lo que hiciera les parecía todo bien. ¿Saben mis lectores qué pasa con este sistema de vida? Que al final te cansas. No te cansas porque te lo permiten todo, sino porque te lo controlan todo para permitírtelo. Lo que más me fastidiaba eran expresiones como estas: «Nuestro chico es así, es enfermizo, ¿qué le vamos a hacer?», lo mismo decían detrás de mí los propios hermanos, tíos y primos. Lo peor que le puede ocurrir a una persona en este mundo es nacer rico y que los otros no deseen que te falte nada. ¡Qué hastío!

    Quizá alguien que acaba de leer lo que antecede se pregunte o quisiera preguntarme, ¿qué haces ahora que vives en el campo, lejos de los que te quieren bien y de los que te quieren mal? La respuesta es muy simple, la resuelvo como en los manuales antiguos: Lo que hago ahora que estoy lejos de los que me quieren bien y de los que me quieren mal no es otra cosa que vivir. Vivo en medio de la naturaleza, ella y yo nos hemos desposado, vivo para ella como ella vive para mí. Ahora ocurre que ya nadie me consiente nada, sino que la naturaleza me lo propicia todo y me lo exige todo. La naturaleza me da pan, carne, pescado, alimentos variados, leche, miel y calor. Hasta amor me da la naturaleza, aunque esto es algo aparte, por lo que explicaré más adelante, pero me da o me propicia el amor y su ejercicio. Tampoco vayan a pensar lo que quizá algunos están pensando, no mantengo relación sexual con animales de ningún tipo. Ellos me quieren, lo sé, yo también los quiero. Nos queremos como lo que somos. Yo me monto en uno de mis caballos y él se pone contento y lo manifiesta. Comparto este querer entre todos los caballos, y como esto, hago todo con todo. He descubierto la dieta variada y equilibrada, generalmente variada y cruda; no soy muy amigo del fuego. Llega un momento en que he de matar los animales que cuido; si no lo hiciere, morirían igual. Ellos se alimentan de mi trabajo y yo me alimento de ellos. Lo mismo quisiera que, al final de mi vida, me comieran las aves rapaces o alguno de los lobos que viven en mi entorno y los restos los gusanos y otros insectos más pequeños.

    Ahora bien, dos son mis grandes compañías, mi chico y mi caballo, sin ellos dos yo sería bien distinto. Mi caballo me acompaña a todas partes, unas veces voy montado sobre él, otras me pongo a su lado y conversamos lo nuestro. Como ocurre que lo nuestro es lo que vemos, la dirección que emprendemos, allá donde llegamos o simplemente porque le pongo mis manos sobre la crin y lo voy acariciando o cuando acaricio su lomo o cuando lo lleno de besos, siempre me manifiesta su agradecimiento. Siempre lo monto a pelo, no necesita cabalgadura de ninguna clase, lo mismo que para montarlo no necesito ponerme ningún traje especial. Ya he observado que a mi caballo le gusta que lo monte desnudo. Siente la suave caricia de mis nalgas y de mis genitales y no le disgusta. Cuando no salgo a ninguna parte siempre tengo que sacar los caballos a pasear un rato, a trotar y a abrevar, son mis amigos. No los monto a todos, solo sobre tres de ellos que tienen nombres históricos: Bucéfalo, es mi caballo de montar exclusivamente, está preparado…, para un trote suave, para una carrera segura y rápida y para un paso suave, lento, artístico para pasearme y regodearme. El nombre que le he puesto es Bucéfalo, por ser el nombre del famoso caballo de Alejandro Magno que lo acompañó en todas sus conquistas; Bucéfalo me acompañó en la conquista más famosa que hice y que no duden que la voy a contar. Babieca es un caballo de carga, es mula de carga, la típica mula que tenían los antiguos horneros para cargar la leña del bosque que necesitaban para su horno. Gracias a Babieca construí la casa de madera en donde vivo, me acompañó a talar los árboles adecuados, me ayudó a transportar la leña necesaria para construirla y hoy sigue ayudándome en mis transportes. Entre Babieca y Rocinante arrastran una carreta. Babieca es el caballo del Cid Campeador. Así vi yo a Babieca cuando la compré. Tiene una excelente memoria, no necesita que le indique, adivina siempre donde quiero ir, aún no sé como lo acierta. Rocinante es el nombre del caballo que don Miguel le puso al rocín de don Quijote. Lo descubrí sin necesitarlo, pero lo vi tan escaso de carnes y con tanta pena en la cara que lo compré. Me cobraron muy poco por él porque ya se habían cansado del pobre animalito. Rocinante es de poca alzada, bueno, bueno, era de poca alzada, ahora tiene temple, garbo, maestría y aprende mucho de sus hermanos de compañía, imitándolos y no se acompleja cuando no puede porque sabe que su comida y mi caricia las tiene de igual manera. Hay tres caballos más en la cuadra, pero no suelo utilizarlos, aunque los acaricio y se alegran brincando y me saludan con sus relinchos y si paso por su lado y no les digo nada dan unos fuertes bufidos para manifestarme su irritación, con lo que no tengo otra alternativa que conversar con ellos. Uno de ellos lo estoy preparando para mi chico.

    La otra gran compañía es mi chico, calienta mi cama en invierno, me da calor con su cuerpo y me complace con la suavidad y su piel delicada. Mi chico se llama de nombre de pila Miguel, pero tiene nombre de caballo, él es Pegaso para mí, porque no solamente vuelan sus ilusiones sino que me hace volar a mí. Pegaso fue el caballo blanco, alado y hermoso de la mitología griega. Cuando Bucéfalo, sin mi permiso y con mi enfado, me llevó por donde yo no quería ir, sabía lo que estaba haciendo y se paró en un lugar solitario donde se podía escuchar el silencio y el quieto vuelo de las águilas, dejándose llevar y planeando por el cielo siguiendo la suave y silenciosa corriente del aire. Por más que le insistí que diera la vuelta y nos fuéramos a donde yo pensaba que debíamos ir, se comportó como un burro terco. No le pegué porque no soy de pegar a nadie y menos a mis preciosos animales, pero no era por ganas sino por naturaleza. Cansado de insistir, me senté arrimado al tronco de uno de los árboles inclinados y me mostré enfadado con Bucéfalo. Pero él, terco sobre terco, solo relinchó un par de veces y me llenaba de desesperación.

    Habría transcurrido una hora aproximadamente, cuando apareció un hombre, una cabeza sobre un tronco, caminando sobre dos pies, un arco a la espalda y un ave grande atravesada por una saeta y colgando de la mano del hombre. Estaba desnudo, solo tenía envuelta su frente y su casquete por un trozo de arpillera, viniendo a aquel lugar donde Bucéfalo me había llevado. Con estar desnudo y supuestamente venía del sol, era un hombre blanco, piel muy blanca, como si no le hubiera dado nunca el sol. Me pareció un hombre enfermo. Se paró en seco al divisar mi caballo que relinchó y miré. Se había dado cuenta que había otro hombre desnudo. Me puse de pie, me quité la zamarra que llevaba al hombro cruzando con la correa pecho y espalda, para que viera que mis manos estaban libres. Intenté sonreír y debió salirme la sonrisa. Bucéfalo se me puso detrás y me iba empujando para que me acercara a aquel hombre. Aunque me resistía, el caballo pudo más que yo. El hombre entendió, dejó su arco y carcaj en el suelo y se aproximó con el ave aún en la mano. Yo miraba fijamente al ave y a los ojos del hombre alternativamente. También entendió que debía dejar el ave en el suelo.

    Se aproximó y quedamos juntos, uno frente al otro, nos olíamos. Por primera vez en mucho tiempo olía algo humano y le di la mano, me la tomó con las dos manos y yo junté la otra, luego nos dimos un abrazo y nos sentamos imitando a Bucéfalo que se había echado al suelo. Aproveché la masa ventricular de Bucéfalo para recostarme y apoyar mi cabeza sobre la espalda que está por encima de las manos antes de llegar a la cruz, en el lugar de la paleta aproximadamente; y el hombre apoyó su espalda sobre la la babilla, descansando su cabeza entre el muslo y el flanco. En esta posición todavía estábamos mudos los dos, no desconfiados, sino sin encontrar razón de por qué estábamos allí los dos; pero Bucéfalo no estaba callado, movía su boca y hacía unos ruidos como si nos hablara o nos estuviera invitando a hablar y se puso a hacer los sonidos que jamás le había escuchado, parecía un asno porque imitaba los sonidos de los asnos garañones. Escuchar a los caballos es gran cosa porque ayuda a vivir y a hacer lo que la naturaleza nos exige.

    Abrigados por el gran volumen del animal y sobre paja nos reímos por primera vez por los ridículos sonidos para un caballo y nos abrazamos, nos besamos y nos sentimos. Me contempló, lo contemplé. Miré su contextura morfológica. Me daba pena porque es y me pareció hermoso, guapo, de un rubio casi oro brillando al sol reflejando el blanco, su piel limpia, sin manchas, aunque tenía suciedad de la caza, se notaba que su piel no tenía ningún defecto, pero estaba excesivamente flaco. Un poco gris claro sus genitales, grandes, bien formados, con proporción la gran bolsa escrotal y el grosor y largura del pene, de unos 19 cm. de largo y unos 2 y medio de ancho. No tenía pelos, parecía recién depilado, pero no afeitado, porque, con ser rubios, se notaban los puntos por donde salían los pelos. Alargó con mucha precaución la mano y albergó mi pene, luego con la otra acarició mi escroto y lo colocó anidando sobre su mano. Entonces escuché con voz gutural:

    — Veintidós, son veintidós.

    Lo miré a la cara, sonreí y le dije:

    — Por qué eres tan guapo.

    No contestó, me dijo:

    — Tienes que poner a tu caballo a comer ahí, ese pasto no está pisado.

    Nos pusimos de pie y llevamos a Bucéfalo al pasto virgen donde vi diversidad de hierba natural y le iba a sentar bien. Iba a preguntarle donde había agua y antes que se lo dijera me dijo:

    — Ahora vamos a preparar nuestra comida, y luego hemos de llevar a tu caballo a abrevar, no sea que le siente mal la comida y desfallezca.

    Recogió su ave y entre los dos la desplumamos y limpiamos su interior. Encendió fuego y la asamos. Cuando ya habíamos comido, nos tumbamos sobre la paja y sentimos deseos uno del otro. Juntamos nuestros cuerpos y nos abrazamos un rato mientras él inspeccionaba de nuevo mi pene y yo su ano. No nos pusimos de acuerdo, el instinto humano nos llevó a desearnos y mientras él lamía, chupaba, mamaba mi pene hasta hacer crecer la erección, yo le acariciaba el agujero de su culo, con los dedos hasta introducirlos, mojaba con mi saliva y los volvía a introducir. Nos miramos y nos sentimos deseados y preparados. Escupió sobre mi pene, lo masajeó mojándolo todo y se tumbó de espaldas encogiendo sus piernas a su pecho. Lo cogí de sus costado y lo levanté dejando que se apoyara sobre sus hombros y del comienzo de su espalda en el suelo sobre la paja, se agarró con sus manos de la tierra haciendo presión. Tenía su agujero bastante dilatado y escupí cuatro veces sobre el agujero dejando que entrara todo poco poco y escupí una vez más acariciando las puertas de su culo con la punta de mi pene. Suspiró y comencé a presionar suavemente. Gemía sin gritar, como si ronroneara de placer. Por fin, sin prisa, mi pene llegó a su interior y exclamó:

    —Aaaaaah, ¡qué rico ha entrado!

    — ¿Duele?, —pregunté.

    — Todo lo contrario, ha entrado suave y aaaah me está tocando.

    Comencé un lento mete y saca y luego daba vueltas sobre su cuerpo muy lentamente para que mi pene rodara en su interior. Lo disfrutamos un largo rato, pero me llegó el momento del orgasmo y arrojé en su interior todo mi semen. Saqué mi polla para que descansará de su postura incómoda y tumbado él en el suelo y yo mamando su polla lo hice correrse todo en mi boca. Me pidió y le di un beso para depositar su propio semen en su boca.

    En ese momento nos quisimos, en ese momento sin más palabras estábamos pensando cada uno en el otro.

    — ¿Donde vives?, —pregunté.

    — Aquí, y duermo bajo ese árbol, —contestó.

    — ¿Qué haces aquí?, —volví a preguntar.

    — Huir de las mentiras del mundo, de la falsedad de los humanos y desear encontrarme con la libertad de la naturaleza, ¿y tú?, respondió muy triste.

    — No vivo lejos de aquí, ya llevo mucho tiempo viviendo en el campo, como tú, he huido de los que me quieren bien y de los que me quieren mal. Me he hecho una casa y tengo mis animales de compañía, ¿quieres venir a ver?, —le invité.

    — Sí, pero antes hemos de abrevar a tu caballo…

    — Bucéfalo lo llamo.

    — Bucéfalo; entonces yo puedo ser tu Pegaso. Aprovechamos que Bucéfalo bebe y nos damos un baño, si te parece, —me ofreció él.

    — De acuerdo; ah, y yo podría ser tu Ferénikos.

    — ¿Quién es Ferénikos?, preguntó Pegaso

    — El caballo ganador en los Juegos Olímpicos en la carrera con jinete. Ferénikos era un caballo propiedad de Hierón I, tirano de Siracusa. Fue cantado por dos poetas insignes: Píndaro y Baquilides y su nombre significa «Portador de la victoria». Era el año 476 a.C. Ferénikos era un caballo muy joven.

    — Vamos allá, Ferénikos, a satisfacer de agua al caballo que nos ha juntado. También me gustan los caballos, —dijo Pegaso.

    Mientras Bucéfalo se llenaba del agua que necesitaba, nosotros dos nadábamos sobre aquella agua que permaneció limpia y cristalina mientras no removiéramos el suelo de barro y de poca vegetación. Una vez que ya nos habíamos lavado solo con agua todos nuestros sudores y suciedades, nos metimos un poco más al fondo para nadar. Al rato Bucéfalo estaba reclamando nuestra atención con relinchos y salimos del agua. Entonces entendimos que la parte más profunda escondía algún peligro que ignorábamos pero que los animales perciben de inmediato. Acariciamos a Bucéfalo y él manifestaba su alegría por tenernos juntos a su lado.

    Emprendimos el camino hacia mi hato y ya casi en casa descubrí que las pisadas de Pegaso dejaban sangre sobre el suelo y lo monté sobre Bucéfalo. Llegamos a casa y le apliqué una poción a sus pies hecha de diversas hierbas y le envolví los pies con hierbas trenzadas.

    — ¿Ferénikos, hace tiempo que estás por aquí?

    — Ya llevo más de tres años, casi cuatro.

    — Lo pregunto porque a ti no se te han abierto los pies, —afirmó Pegaso.

    — El primer año me pasó eso que tienes y probé muchas plantas y hierbas hasta descubrir esto que te he puesto. Mañana ya te habrá cicatrizado todo. Luego te ocurrirá un par de veces más, hasta que las plantas de tus pies se conviertan en tus zapatos.

    Estuvimos un rato en silencio pensando, al menos yo, en la alegría interna que tenía de haber encontrado alguien que pudiese ser mi compañero, que piensa de la sociedad actual como pienso yo y que se apartaba de ella para vivir sumergido en una experiencia que hace descubrir nuestras debilidades y la fortaleza de nuestra inteligencia para ayudarnos a sobreponernos ante las amenazas de tantas cosas de un mundo mecanizado y excesivamente tecnificado. Ahora bien, a veces los mismos animales nos enseñan determinados trucos y señales para que la naturaleza no nos sorprenda tanto.

    — Pegaso, ¿cuánto tiempo llevas fuera de tu casa?

    — Exactamente hace un mes tomé la decisión de irme de casa a un lugar lejano y hacer mi vida, justo un mes, Ferénikos, solo un mes; pero no me he cansado…, lo encuentro todo tan diferente, tan ameno. Hace poco fui a comer miel a un panal que destilaba como un grifo y me dije: «estas chicas han trabajado para mí, no lo voy a despreciar». Comí miel sin parar, y ellas me picaban a rabiar, pero tomé sus picaduras como unos besos y hasta lo disfruté, lo disfruto, prefiero la naturaleza con sus inocentes peligros antes que la sociedad con sus traiciones traperas…

    — En eso llevas razón. Mira, Pegaso, yo soy gay, salí del armario, antes era para todos, para mi familia, mis amigos, mis colegas un tío macanudo; cuando les comuniqué que era gay para que no les extrañaran ciertas actitudes, se me volvieron de espaldas, todos, padres, hermanos, amigos, colegas, todos… Mis padres van al valle una vez al mes, si los veo me hablan solo de que vuelva, rehaga mi vida y vaya a un sicólogo para quitarme este mal… A veces voy a verlos a la distancia, pero no me dejo ver; saber que están ahí me pone triste…

    — ¿Eres activo o pasivo, Ferénikos? Supongo que activo, ¿cierto?

    — No, soy versátil, pero tampoco me importa, depende de cada momentos ¿y tú, Pegaso?

    — También me da lo mismo, pero soy más receptor, aun me queda mucho orgullo que engullir…

    — Ja, ja, ja; no creo, descubro en tu semblante un gran porcentaje de humildad.

    Nos pusimos de pie para besarnos y abrazarnos, nos calentamos un poco con el roce y decidimos dejarlo para más tarde. Pegaso necesitaba descansar, porque sus pies tenían que dolerle no poco. Nos acostamos los dos juntos porque no quería dejarlo solo, nos abrazamos y nos dormimos. Desperté a la media hora más o menos, Pagaso dormía y yo fui a dar de comer a las dos vacas, a Surabhi y a Goloka, mis vacas sagradas, que me alimentan de su leche y me van a producir más vacas, también di de comer a las gallinas, a los conejos y a los caracoles de la jaula. Atendí debidamente a mis caballos. Cuando regresé de estas faenas, Pegaso me estaba esperando sentado en el suelo. Me dijo que se había levantado y casi no le dolían los pies, y que le gustaría ver los animalitos, le dije y convencí que al día siguiente para que no se le infectaran los pies. Estuvo de acuerdo. Yo sabía que al día siguiente ya se le habrían cerrado casi por completo las heridas, ya que no tenía los pies cortados sino despellejados.

    — Ferénikos, ¿cuándo descubriste tu sexualidad?, ¿cómo supiste de tu orientación sexual?

    — Te lo contaré todo, pero tú también me has de contar tus peripecias, Pegaso.

  • Espectadora de una cogida digna de compartir

    Espectadora de una cogida digna de compartir

    Sé que los tenía un poco abandonados, pero ya aquí estoy, les cuento lo que me pasó y como fui espectadora de cómo se cogieron a mi amiguita.

    Yo soy una baby de apenas 24 añitos, soy alta de 1.75 m de altura, entonces llamo mucho la atención por mis piernas kilométricas; practico volleyball entonces tengo el culito duro, abdomen plano, tetitas ricas lindas en su lugar. Me gusta andar siempre bien depilada por qué nunca sabes que podrá pasar ni cuándo y sobre todo me gusta andar ligerita de ropa aunque luego mi trabajo no me lo permita.

    Ese día andaba con mi amiguita dominicana Francine, les cuento de ella, es una morena de fuego como de 1.60, cabello chino chino chino tipo afro, es sumamente hermosa, una sonrisa envidiable, pocas tetas la verdad, pero duritas puede andar sin bra tranquilamente y eso sí, tiene unas piernas y unas nalgas wow de verdad practica atletismo, la pueden ver en las noches en el deportivo Mario Villanueva aquí en Playa, luego yo ando con ella, pero no a su ritmo.

    Esa noche queríamos noche de copas, yo estaba fundida ya que había tenido una semana sumamente extenuante, solo traía un vestidito playero mis sandalias y mi bolsa, me había maquillado ligeramente y me había alaciado el cabello me veía sumamente linda solo que mi cansancio no ayudaba mucho, y ahí ella frente a mi con una falda de mezclilla cortita y una camisa blanca sin mangas con un collar, plataformas y su cabello recogido, se veía espectacular además de su sonrisa que enamora a cualquiera!!!

    Caminamos por la quinta buscando un lugar tranquilo sereno donde pudiéramos platicar, fuimos y pasamos a por muchos lugares sin terminar de convencernos pero en cada lugar que parábamos siempre alguien la saludaba y cada vez era alguien mejor o más guapo o más atractivo hippies fitness adinerados de todo y yo solo mirando y es que en verdad ver a una chica en vestido ligero altísima y a unos chinos caminantes sobre unas espectaculares piernas claro que llamábamos la atención.

    Ahí estábamos sentadas riéndonos de todas las boberías que hemos hecho juntas y claro hablando de chicos, ella llevaba más de 15 minutos riendo un poco de más y se acomodaba el cabello y se sentaba de tal forma que lucieran más sus piernas y ahí estaba el susodicho, moreno claro de unos 25 años alto fuerte más no marcado cabello largo tatuado con una sonrisa que embobaba y barba entrecortada lindo él y si no se lo llevaba a la cama ella yo en otra ocasión lo buscaría jejeje.

    Entendí la indirecta así que me levante coquetamente al baño ya saben haciendo la silla hacia atrás yo agachada donde mi vestido quedó colgando y se podrían ver mis pechos sin mucha dificultad y al momento de ponerme completamente de pie pues el vestido embarradito y metido en mi culo, sentí la mirada de muchos así que caminé linda al sanitario, me tomé mi tiempo en el espejo y salí con ellos, ella se despedía de él colgada a su cuello con un beso largo y la mano de él bien sujeta a su cadera con el respectivo desliz a su culo, se despidió de mi con beso y abrazo y claro aproveché para embarrarme bien a él, ella se dio cuenta pero no dijo nada así que nos fuimos a su departamento cerca del centro.

    Ahí estábamos las 2 bebiendo de la botella de vino, platicando como para de idiotas y riéndonos de repente bailando ya los tirantes de mi vestido en los hombros y mis tetas casi al aire, ella con la falda casi de cinturón una tanga roja no tan pequeñas como las que yo uso pero si linda coqueta y su blusa a solo dos botones de andar sus tetitas al aire, ella tenía rato mensajeando y no me ponía tanta atención además de que yo estaba ya casi dormida así que le dije espera voy al baño pero me metí a su cuarto y ahí estaba yo tirada en su cama boca abajo lo más seguro es con el culo al aire…

    Empecé a escuchar ruiditos, sonrisas, besos etc., abrí mis ojos y ahí estaba aquel chico que habíamos visto sobre mi amiga besándola a un lado míos, no supe que hacer no supe reaccionar así que solo cerré mis ojos, sentí como me tocaban el culo ligeramente pero no reaccioné, seguí escuchando sus besos y risas volviendo a abrir mis ojos y así seguía sobre ella besándose pero ya su mano derecha estaba entre las piernas de Francine… no pude moverme, bueno no quise moverme… bueno quería ver pero caía de sueño.

    De pronto solo escuché gemidos y claro que medio abrí los ojos tenía curiosidad además de ver a mi amiguita la verdad con ese cuerpazo la quería admirar. Ahí estaba ella con la blusa desabrochada y las tetas al aire, pequeñas con pezones morenos ricos pequeños, su vientre plano y su pubis completamente depilado ella abierta de piernas con las manos sujetándole la cabeza al ritmo que ella quería, el ya sin camisa todo tatuado con una mano sujetaba sus tetas y la otra mano traviesa de repente acariciando mi culo o sujetándome una nalga (claro yo me hacia la dormida), ella gemía de placer yo ahogaba mis gemidos más lo mojado nunca lo podré disimular y él lo sintió más cuando abrí ligeramente mis piernas y siendo mi tanga tan pequeña pues inmediatamente encontró camino a mi panocha empapada.

    Ahí estaba yo dormida siendo dedeada a placer y mi amiga con un animal rayado entre sus piernas lamiéndola con esa lengua rasposa, en eso ya no sentí más su mano, escuché ruido de como caía el resto de la ropa de él y como ella se sacaba la tanga, aproveche para ponerme boca arriba (una nunca sabe) y me seguí haciendo la dormida, entre abrí mis ojos y ahí estaba el boca arriba desnudo su cabeza cerca de la mía pero su cintura lejos y ahí estaba mi muñequita toda preciosa saboreándose ese animal venudo negro grandote el solo gemía no lo disimulaba sé que él quería llamar más mi atención y unirme a la fiesta y de verdad es algo que quería hacer pero en ese momento solo quería ver…

    Ella sumergía ese animal en su boca rico delicioso él la sujetaba de sus chinos y la veía como se la mamaba de forma descomunal, por fin ella se decide a montarlo obvio yo tenía toda la vista y aunque había poca luz ellos sabían que yo era una espectadora, ella empieza a besar su abdomen a morderlo empieza a subirá cada vez más y más hasta llegar a su boca y se besan casi frente a mi y eso me ponía más cachonda cada vez más yo estaba empapada en ese momento y digamos que si hubiera llegado otro amigo yo hubiera sido feliz pero no, no pasó y es otra historia…

    Se levanta ella y él se acomoda aún mejor para mi vista, yo acostada boca arriba con casi las tetas al aire ya el vestido se me había subido un poco entonces se me veía mi tanga rosa que traía ese día y mi cabeza ligeramente hacia ellos, el completamente desnudo con una erección deliciosa y ella acomodándose sobre de él dándole la espalda, empieza por la puntita y ya que la acomodo empieza a bajar poco a poco y ese par de nalgas se empieza a devorar ese animal que llevaba su amigo, solo se escuchaba el ruidito de su excitación cada sube y baja y como mi amiga ya no hacía nada más por ocultar sus gemidos… de pronto paf empezaban las nalgadas sobre ella y ella gemía más y más paf la otra wow que rico… siguen los movimientos de ella cuando la quita y la recuesta sobre la cama, abraza sus piernas juntas con una mano y la empieza a taladrar con su animal, yo solo veía la carita da placer de mi amiguita cada vez que aquel chico llegaba hasta el fondo de ese culote seguían y seguían, la suelta la coloca de misionero ella la abraza con sus piernas y brazos cuando el la carga y así de película de wow la sujeta por el culo y la sigue moviendo de arriba a abajo eso a mí me tenía ya súper excitada yo ya quería participar veía como en cada movimiento ese animal entraba en ella en eso veo como el me hace una seña.

    Claro el me vio que ya yo estaba pendiente de lo que pasaba y me señala a mi que ese culo o sea mi culo le pasaría lo mismo y yo así de ¿¿¿??? No dije nada al momento pero la idea me encantó, me éxito pero yo estaba inmóvil solo viendo, ella lo detiene y le dice que le dé por atrás mientras le daba un beso grande rico jugoso, ella se pone en cuatro al lado mío y solo veo como su amigo se coloca detrás de ella con su culo a placer, coloca su animal en la entrada de su panocha, él la sujeta de la cadera y ella misma empieza a hacer movimientos circulares arriba abajo profundo rápido lento ella manejaba el movimiento el empezaba a poner más fuerza más intensidad ella la veo como de un momento a otro se empieza a venir gemidos ricos sudor movimientos wow la veo babear y el detrás de ella metiéndosela mas y más fuerte en cada momento hasta que se la saca y se viene en su espalda en su culo no lo niego me cayó una gotita cerca de mi boca no me vi obvio pero si pase mi lengüita mientras escucho como aquel todavía con la erección le azota su animal en el culo en su anito y ella solo terminaba de sentir sus espasmos… escuché un par de besos más y yo cerré mis ojos sin más…

    Ahí estábamos las 2 dormidas a las 10 am ella se levanta desnuda a la ducha y yo solo la veo, antes de meterse a la regadera me ve y me dice ‘que??? Te pasas!!! En vez de que te salieras ahí estaba viéndome, no pude gemir y gritar a gusto, por cierto es mío si te lo tiras te cobro ehhh’

    Y si!!! E verdad cuando cumpla ese capricho les contaré!!!