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  • Mi esposa golosa

    Mi esposa golosa

    Somos un matrimonio de Chile, ya con 22 años de matrimonio. Yo 42, ella 41. Mi señora es alta, buenos pechos medianamente grandes y un gran culo redondo y firme. Yo normal, con un pene normal o pequeño según yo 14 cm.

    Ya habíamos disfrutado de un intercambio con un matrimonio amigo unas 3 veces, con un pacto con nuestros amigos que siempre nos veríamos los 4. Pero este fin de semana iba a ser distinto. Mi señora me pidió un fin de semana inolvidable y yo la complací.

    Viajamos el viernes a la costa donde tenemos una casa que es de toda la familia de ella, así que pedimos las llaves y nos dirigimos para allá. Mi amigo estaba solo hasta el sábado en la tarde porque nuestra amiga por trabajo está fuera de Chile. Así que cuando íbamos en la carretera le pregunte que quería en su fin de semana. A lo cual ella me respondió que quiere mucho sexo. Estar llena de leche en su boca, culo y vagina. A lo cual ya había invitado a nuestro amigo. A ella le gusta el pene de mi amigo es un poco más largo que el mío y más grueso.

    Llegamos a la casa, hicimos aseo y la cama. Fuimos a comer algo y al volver a casa nos bañamos y comenzamos a hacer el amor por todos lados como a ella le gusta. Luego de un rato llegó nuestro amigo, mi señora salió solo en bata a abrir el portón. Cuando entro en el auto, ella se arrodillo, le bajo el cierre y comenzó a mamárselo. Luego se encaramó y se pusieron a hacerlo un rato en el auto.

    Luego entraron a casa y comenzamos a hacérselo. A mi señora hay dos cosas que la vuelven loca, una es estar a lo perrito y cuando uno le mete la verga por la conchita, tener la otra verga en la boca y en cada embestida sentir como se traga. Y la otra que es su fantasía que siempre que ve videos xxx ver cómo les queda de abierto el ano a esas actrices…

    Bueno volviendo a lo nuestro, mi señora estaba en cuatro, mi amigo la embestía en su conchita y yo en la boca. Luego mi señora se daba vuelta y yo la penetraba en su conchita y mi amigo en la boca y así a cada momento ella se cambiaba. Hasta que nos pidió que acabáramos en su boca. Así que nos masturbamos hasta que acabamos, ella abría su boca y nuestros penes a la entrada de la boca. Mi amigo acabó primero le hecho su buena cantidad. Y luego acabe yo, y ella nos mostraba su boca llena de leche, sonrió y se la tragó…

    Luego nos tomamos un viagra cada uno y seguimos dándole, yo debajo de ella y mi amigo le daba por su culo. Ella había ya acabado un par de veces. Yo volví a acabar llenándole la conchita y luego ella me mira y me dice que le están moqueando el culo, y tiene un rico orgasmo. Después nos bañamos los tres y seguimos con el viagra, nos tenía duras nuestras vergas…

    Mi señora la más feliz. Ahora mi amigo estaba abajo, yo comencé a poner celo en la conchita de ella así los dos estábamos en su conchita, ella grita de placer. Luego le aplique lubricante en su culo y le dije a mi amigo que se la metiera en su culo, yo estaba a mil viendo como se lo tragaba todo, me embetuné mi verga con gel y apunte a su culo y costo, pero lo logramos y estábamos los dos en su culo. Mi señora grita de placer y acabó un montón de veces…

    Así que en un minuto la pusimos en 4 y comenzamos los dos a metérselo y ella nos pedía que le dejáramos el culo lleno de leche. Así acabo, luego el otro. Y ahí quedamos tumbados y nos dormimos…

    Al otro día despierto y mi señora ya estaba montada la vez. Me levante, fui al baño al volver le aplique gel y le volvimos a dar entre ambos. El acabo en su vagina y yo en su culo. Después fuimos a comer, mi amigo se fue a buscar a su señora al aeropuerto. Pasamos la tarde en la playa…

    Le dije a mi señora si estaba bien si quedo feliz y me dijo que si pero aun quiere más. Con una cara de caliente y le pregunto qué quiere y ella me mira y me dice ‘que yo sé…’, ‘Ok’ le digo yo.

    Así que busque un número de un escort que hace tiempo tenía ganas de sorprender a mi señora. Él se veía que tenía una verga ancha y unos 20 cm de larga piel lo ancho era lo sorprendente. Así que me comunique con él y estaría cerca de las 23 horas en casa.

    Llegamos a casa mi señora se bañó le pedí que se colocará su baby doll. Y ella me miraba con cara de pícara y me decía que cual era la sorpresa. Pasada la 23 h me llama y me dice que está afuera, le pido a mi señora que me espere en la pieza. Yo hago entrar al vedeto. El pasa al baño y sale con una chaquetita corta y un bóxer y botas.

    Mientras a mi señora la senté en el living en una silla. Sale el vedeto y comienza a bailarle a mi señora. Ella con una expresión de felicidad no creyendo lo que veía. El la toma la para y comienza a bailar y a restregarse en ella. Yo noto como se le agranda su trampa de elefante. Ella también lo siente lo comienza a besar y baja por sus pectorales. Hasta que queda frente al bóxer y se lo quita y sale ese tremendo pene, ella me mira, me da las gracias y comienza a besarlo desde la base hasta la cabeza.

    Luego se lo trata de meter en la boca pero no le cabe mucho. Pasamos al dormitorio ambos desnudos. Ella tendida en la cama el la besa completa y luego se le monta encima y yo miraba la cara de ella como se transformaba de placer y comenzó a gemir. Y eso que aún no le metía toda la verga.

    Yo estaba mirando como de perdida ese pedazo de carme en ella. Hasta que ella le grito que se lo pusiera todo a lo cual él se lo mando a guardar y ella de revocada de placer. Y así estuvo hasta que ella acabó varias veces. Luego ella arriba de él se lo aguantaba todo. Era increíble como tenia espasmos ella. Después hicieron varias poses ella lo miro le pidió que se lo metiera por el culo. Le embetunó la verga en gel se colocó ella y se puso en cuatro. El con la verga dura se la paso por su hoyito y comenzó a metérsela suavemente. Ella arruga las sábanas y gritaba de placer. En una le pregunta cuando le falta para que se la meta toda él dice unos 6 cm. Ella le pide que se la meta toda el me mira y yo asiento con la cabeza.

    El la toma de las caderas y comienza a darle embestidas y mi señora grita y grita de placer. Yo sentía como sus bolas chocaban y metían ese ruidito tac tac tac. Ella pidió que le diera fuerte estaba fuera de sí. Le grita que le partiera el culo ‘Parte párteme el culo… Y llénamelo de moco…’.

    Después de un rato el acabo y mi señora me decía me están moqueando mucho el culo. Él se salió y le tome una foto al culo abierto de ella para que viera que quedo igual que las películas. Yo no aguante más y se lo metí y acabe también en su culo. Ella quedo rendida en la cama, él se bañó y se fue.

    Nos dormimos, al otro día ella estaba feliz se me monto, eso si, me pidió que no le tocara el culto. Acabamos una vez más y volvimos a Santiago…

    En el camino le pregunté si le gustó, claro que sí. ‘Ahora te tengo que yo dar una sorpresa a ti’. ‘Y tú quieres otra fantasía más que te cumpla’ le pregunte. Me miro con esa cara de picarona y me dijo que sí. ‘Y cuál es esa’ le pregunté yo. ‘Estar con 5 hombres -me dijo- y me llenen de lechecita…’.

    Así que más adelante les cuento como fue ese fin de semana. Chaooo.

  • La inesperada visita de mi cuñado

    La inesperada visita de mi cuñado

    El relato que les voy a contar sucedió ya hace algunos años, cuando apenas llevaba meses de casada con mi esposo Carlos, habíamos comprado nuestro apartamento en mi ciudad natal, Villavicencio, y mi esposo había dejado su familia en Medellín.

    Como les conté en mis primeros relatos, soy una mujer muy atractiva, y en mi perfil esta la prueba. En fin, ya estábamos ubicados en el apartamento llevábamos tres meses allí, y todo era perfecto, él estaba trabajando en un consorcio muy importante y yo estaba haciendo mis primeros pinitos en mi profesión de diseñadora de modas, no teníamos quejas de nuestra vida de casados, nos amábamos y nos entendíamos a la perfección, la confianza era mutua, todo era color de rosa.

    Carlos salía todas las mañanas para el consorcio, yo iba a mi rutina diaria de gimnasio, para luego ir al pequeño taller de diseño que estaba empezando a crear y prácticamente me quedaba casi toda la tarde libre para ir de compras, organizar casa, actualizar mis redes sociales, y esperar a que mi esposito llegara casi siempre a eso de las 6 pm y estar juntos, hablar y compartir. Aunque éramos muy unidos cada uno tenía su propia independencia y esa tal vez es la clave para que aun estemos juntos.

    La decisión de ambos habernos ido de Medellín a Villavicencio, fue para el netamente profesional y la mía era para estar cerca de mi familia, pero al mismo tiempo para alejarlo un poco de su hermano Luis, que era el descabezado de la familia y no perdía oportunidad para, llevar a mi esposo, a sus bacanales, algo que no me gustaba aunque mi relación con mi cuñado era de mucha confianza, era como un hermano.

    Como les contaba, todo era perfecto, yo normalmente llegaba casi todos los días a mi casa a eso de las tres de la tarde, preparaba la cena, me duchaba de nuevo y me ponía lo más sexy posible para la llegada de mi esposo. Recuerdo que era un lunes cuando como de costumbre yo estaba ya en la sala esperando la entrada de mi esposo, ese día tenía un short cachetero color negro y un top blanco, estaba realmente sexy. Eran la 7:30 y el no daba rastros de aparecer y ya me estaba preocupando pues él siempre estaba en casa a más tardar a eso de las 7, pero justo cuando le estaba marcando al móvil, se abrió la puerta y apareció, pero no solo, con él estaba Luis.

    Yo estaba de pie y al verlos entrar se me olvidaba la poca ropa que tenía puesta, pero al ver las caras de ambos, la de mi esposo de enamorado y la de mi cuñado de encantado, mi cara se puso roja de la pena, y mi única reacción fue subir a mi habitación y ponerme una sudadera y una blusa para, luego bajar a recibir a mi esposo y mi cuñado.

    -Qué pena el desplante, pero amor debiste haberme avisado que venias con tu hermano, mira en las fachas que andaba.

    -Amor tranquila que no pasa nada, además Luis me llamo apenas hace media hora y me pidió que lo recogiera en el Aeropuerto. No tuve tiempo de avisarte, verdad Luis.

    -Si claro Danny quería darles la sorpresa, pero la sorpresa fue mía jajaja, tu estas tan linda como siempre, pero ven dame una abrazo…

    Nos echamos a reír, y ya él nos contó que tenía unos compromisos durante esa semana en la ciudad y pues aprovecho para quedarse en casa, si no había problema. Obviamente no había problema, luego de haber hablado por un rato, prepare algo más para atender a mi cuñado, cenamos y nos quedamos casi dos horas en la sala hablando de cosas y riéndonos de anécdotas. Ya eran las 11 pm y decidimos ir a preparar la habitación de huéspedes, subimos los tres, dejamos instalado a Luis y nos fuimos para el cuarto de nosotros a descansar, mi esposo se ducho y se acostó, yo me quite la sudadera y la blusa que me había puesto de afán, y me quede en mi mini short y mi top, mi esposo encendió la tele y yo baje a la cocina como de costumbre a tomarme un vaso helado de agua antes de irme a dormir.

    Estaba sirviendo el vaso de agua cuando escuche que alguien bajaba y pensé que era mi esposo, pero en realidad era Luis.

    -Uyyy Danny que pena, pensé que ya estabas acostada, y baje a tomar un poco de agua, esta ciudad es muy caliente, que calor el que hace.

    -Ahhh, tranquilo yo pensé que estaba también ya acostado y mira mis fachas, pero si esta ciudad es algo caliente, a diferencia del clima cálido de Medellín.

    Yo estaba muerta de la vergüenza y muy incómoda, pues mi ropa era algo atrevida para alguien que no era mi esposo y más si era mi cuñado, algo que a él no parecía importarle ni incomodarle, por el contrario podía notar como me miraba de arriba abajo.

    -No pasa nada cuñis, mira yo como estoy también, jaja.

    Yo lo mire y vi que estaba sin camisa y en una especie de pantaloneta pero algo corta y dejaba ver su cuerpo atlético y bien formado.

    -Bueno, Luis tienes razón jaja, más bien sírvete el vaso de agua, que esta deliciosa.

    El paso por un lado tomo la jarra y un vaso y sirvió el agua, luego se hizo al frente mío y riéndose me dijo.

    -Se ve que esta rica, el agua jaja. Hay Danny ahora entiendo por qué mi hermano se ajuicio tanto.

    -¿Por qué lo dices? -pregunte.

    -Pues con una mujer tan linda y sexy como vos, cualquiera se ajuicia jajajaj.

    Yo me sentí halagada, pero también algo nerviosa, y lo único que hice fue tomar un trago de agua, el cual estaba tan frio que me hizo erizar los bellito y causo que mis pezones se notaran más en mi top.

    -Que tonto eres Luis, jaaja, él se ajuicio porque me quiere. Tu debería hacer lo mismo y conseguirte alguien que te saque de las fiestas jaja. Y ahora si señorito me voy a dormir.

    Él se rio, tomo su vaso de agua se me acerco un poco más y respondió en tono pícaro.

    -Pero, donde consigo una así, como vos, dímelo y me ajuicio.

    Se acercó más, y por un costado estiro un brazo con el vaso ya vacío y lo puso en el mesón de la cocina, y cuando trajo de nuevo su mano por mi costado, la puso sobre mi cintura y haciéndome cosquillas dijo.

    -Tú veras si me ajuicias, jajajaja.

    -Que tonto eres, más bien sube a dormir tonto.

    El me miro y se fue riendo a su cuarto. Yo quede algo nerviosa y a la vez pensé que estaba bromeando, por lo que no preste atención y subí a dormir al lado de mi esposito.

    El siguiente día fue normal, nos levantamos, ellos salieron al mismo tiempo, cada uno para su trabajo yo me quede un rato más, luego fui al gym y el resto de día fue normal. A eso de las 4 pm yo ya estaba en casa, pero al poco rato llego mi esposo muy feliz, y me contó que había logrado un buen negocio y que sus jefes lo habían felicitado, que le habían dado dos días libres y que si seguía así pronto seria promovido de cargo y que más adelante incluso podría formar parte de la sociedad. En ese momento llego Luis y al escuchar las buenas noticias de inmediato dijo.

    -¡Esto hay que celebrarlo!

    A mí me pareció algo adecuado y a Carlos igual, por lo que nos arreglamos y nos fuimos para un restaurante bar a comer y tomarnos una buena botella de vino.

    Cenamos, luego brindamos, nos tomamos la botella, bueno ellos se la tomaron, todo iba bien hasta que Luis pidió una de whiskey. Yo la verdad no estuve de acuerdo, pero por ser un día tan bueno para mi esposo decidí no arruinarlo. Eran ya la 1:30 am y ambos ya estaban bastante ebrios, pero más mi esposo que tuvo que salir a rastras con mi cuñado y uno de los meseros. Yo solo había tomado un poco de vino y estaba en perfectas condiciones, por lo que tuve que conducir hasta la casa. Llegamos entre Luis y yo subimos a mi esposo, lo acosté le quite los zapatos pero no pude cambiarlo porque se quedó profundo.

    Mi cuñado a duras penas se sostenía en pie, por lo que lo ayude a llegar hasta la puerta de su habitación y le dije que se acostara.

    -¿A mí no me vas a ayudar a cambiar Danny?

    Me dijo mientras me tomaba por la cintura, con la típica voz de borracho.

    -Tú te puedes cambiar solito, además yo no te mande a tomar más de la cuenta.

    Lo deje ahí parado y me fui riendo para mi habitación. Allí termine de acomodar a mi esposo y me quite la ropa, me puse una pijama normal un short y una blusa de tiras sin sostén, y cuando iba a apagar la luz de mi habitación, Luis toco la puerta, yo medio la abrí, para ver que quería.

    -¿Qué quieres, porque no te acuestas?

    -Danny es que quiero un vaso de agua, pero la verdad no me siento capaz de bajar las escalas, ¿me podrías hacer el favor?

    -Jajaja, está bien ya te lo subo.

    Salí del cuarto, baje a la cocina, serví el vaso, pero antes me tome el mío y subí. Él ya estaba en su habitación con la puerta abierta, sin camisa y su pantalón con su correa abierta y el botón desabrochado. Yo le dije que saliera por el vaso.

    -Entra y me lo das.

    Yo lo mire, le dije que o salía o lo dejaba en el piso, y el riendo se me acerco me recibió el vaso, lo llevo a su mesa de noche y yo di la vuelta y me fui a mi alcoba, pero cuando iba a entrar sentí que me tomo por la cintura, me halo y me recostó contra la pared de afuera de mi cuarto.

    -¿Qué haces? Déjame, estás muy borracho, mejor vete a dormir.

    -Y tu estas muy hermosa y esa pijama se te ve espectacular igual que lo que tenías puesto anoche.

    Yo lo mire con algo de susto mientras el levantaba un poco mi blusa con ambas manos y apretaba mi cintura.

    -Mira como me tienes cuñadita, mmm, vamos a mi cuarto.

    -Cálmate Luis estas muy tomado, mañana te va a pesar lo que estás haciendo suéltame y vete a dormir, mira que si se despierta tu hermano será muy incómodo, vete a dormir.

    Él se recostó sobre mí y pude sentir como su pene erecto se apretaba en mi abdomen, agacho un poco su cabeza y me hablo al oído.

    Yo seque no debo hacer esto pero, tu estas muy mamacita y es difícil aguantarse las ganas, más bien vamos a mi cuarto.

    Mientras me decía eso, bajo una de sus manos levanto la pretina de mi short toco mi tanga y masajeo mi nalga. Yo saque su mano como pude lo empuje.

    -No sabes que estás haciendo Luis, vete a dormir.

    De nuevo intente entrar a mi alcoba, pero de nuevo me tomo de la cintura y me puso contra la pared esta vez con mi cara mirando el muro, empezó a besar mi cuello mientras nuevamente metió sus manos bajo mi blusa y las subía esta vez a mis senos, pero cuando estaba a punto de agarrarlos, yo reaccione y aprovechando su ebriedad, y que soy más bajita me escabullí pero quede al lado de lado contrario de mi alcoba, lo que me dificultaba pues él se atravesó para no dejarme pasar.

    -Por favor déjame pasar Luis, mira que ya es tarde, tu estas muy borracho, y Carlos se puede despertar.

    -¿Qué me das y te dejo pasar, Danielita?

    -¿Cómo que, que te doy? Definitivamente, estás muy borracho, dame permiso.

    -Jaja, pero no te enojes, está bien déjame hacer algo y te juro que me voy a dormir, no me demoro.

    -¿Qué quieres hacer Luis?

    -No es nada malo, Danny solo es un momento y te prometo que no te voy a molestar más por hoy.

    ¿a ver qué quieres? Pero, en serio déjame pasar.

    Se me acerco, puso sus manos en mi cara, y con los nudillos de sus dedos me acaricio las mejillas, luego acaricio mi pelo e inclino un poco su cara y me dio un beso en la frente, mientras con sus manos tocaba mi cabello y luego mis hombros, beso mi mejilla y recorría mi rostro con su boca hasta llevarla a mi oreja, allí sentí como con su lengua lamio mi lóbulo y me dijo.

    -Discúlpame por portarme así, pero eres una mujer muy sexy y hermosa, vez que no te iba a hacer nada malo.

    Yo la verdad estaba algo excitada, por la forma como estaba pasando todo, y como me besaba y acariciaba, y solo respiraba un poco agitada pero no era capaz de pronunciar palabras. Mientras tanto el viendo mi total quietud y consentimiento por lo que me estaba haciendo, siguió besando mi oreja luego mi cuello pasando su boca a través de él y llegar al otro lado de mi rostro, mientras sus manos ya estaba ubicadas en mi cintura por debajo de mi blusa yo ya en ese momento tenía mi cabeza inclinada al lado contrario donde besaba mi cuello y mis ojos cerrados, sentí como ponía una de sus manos en mi abdomen y recorría suavemente sus dedos por el bordo de la pretina de mi short e irla levantando hasta introducirlos hasta el borde de mi tanga mientras besaba mi mejilla cada vez más cerca de mi boca.

    Recorría mi tanga de un lado a otro como jugando, yo respiraba cada vez más fuerte y profundo y más cuando empezó a levantar mi tanga y sentí como sus dedos acariciaban la parte superior de mis labios vaginales mientras con su otra mano empezaba a masajear mis nalgas, yo estaba a punto de terminar de ceder pero, cuando sentí que comenzaba a introducir uno de sus dedos en mi vagina pude reaccionar a esa locura y antes que lo hiciera y besara mi boca, me retire.

    -Ya, ya Luis nomas por favor déjame ir a donde tu hermano.

    Él se quedó quieto y yo pase por un lado suyo llena desvergüenza y ganas, me entre al cuarto cerré con seguro y me acosté muy confundida, no sé si se fue a dormir o qué, pero yo casi no me duermo del susto y el remordimiento con mi esposo.

    Al día siguiente, yo me levante con mucha confusión y sin saber que reacción tomar cuando mi cuñado bajara a desayunar para irse, Andrés por su lado tenía mucho guayabo pero, se había levantado ya por costumbre. Cuando sentí que Luis bajo yo me puse algo nerviosa pero, el parecía estar como si nada pasara, me saludo de beso en la mejilla y se sentó en la salita a conversar con mi esposo de futbol y otras cosas. Yo no podía creer lo tranquilo que estaba y opte por seguir también como si nada.

    Ellos se quedaron descansando, pero yo Salí para el gimnasio y luego me fui al taller de diseño, al rato me llamo mi esposo para que nos viéramos en el centro comercial y salir un rato, yo le dije que la verdad estaba algo ocupada y cansada, que fueran ellos dos, pero solo era para no estar cerca de Luis por vergüenza. Legue a mi casa a eso de las 5 pm, pero no había rastro de ellos, llame a mi esposo y me dijo.

    -Amor en un rato más llegamos estamos tomándonos unas cervezas, si quieres vienes.

    -Como así, amor estas tomando de nuevo, no amor yo que voy a salir más bien vente rápido si amor.

    El me respondió que sí pero, se notaba que era por sacarme pues pasaron tres horas y no aparecían, yo decidí irme a dormir algo enojada, subí al cuarto me quite el vestido me duche y me puse unas tangas de color blanco y una pijama tipo animal print, la cual me había regalado mi esposo, muy sexy de una sola pieza con escote pronunciado y muy corta. (Es la que tengo en mi foto de perfil) pues a pesar de mi enojo esa noche quería hacer el amor con mi marido.

    Estuve leyendo un rato, luego revise mis redes sociales me hice mis selfies como de costumbre, pero viendo que eran ya las 11.30 pm y no había rastro de él, decidí acostarme. Paso casi una hora y nada que llegaban, pero sonó mi celular y era mi cuñado.

    -Hola Danny, ¿ya estabas dormida? Es que, no encontramos las lleves, nos podrías abrir.

    Yo la verdad me enoje mucho, y no quise siquiera pronunciar palabra, le colgué el teléfono, busque una bata levantadora me la puse haciendo un moño en mi cintura y Salí a abrirles,

    Cuando abrí la puerta mi enojo aumento al ver como Luis, prácticamente cargaba a Carlos, quien no podía sostenerse de la borrachera.

    -Que bonitos, mira cómo llegaron, en serio Luis, que irresponsables. Me imagino que así se vinieron conduciendo.

    -Calma cuñadita, a mi hermano le afecto mucho la cerveza y el sereno, pero yo estoy en perfectas condiciones.

    -Igual no importa Luis, mira como viene mi esposo.

    De inmediato tome de un brazo a mi esposo para ayudarlo a subir, algo que fue imposible por al ancho de la escala y tuvo que subirlo mi cuñado prácticamente a rastras, ya en la habitación yo lo ayude a acomodar, le quite los zapatos y lo acostamos. Él se voltio boca abajo y ahí se quedó privado. Yo estaba muy enojada.

    -Por favor sal de la habitación Luis.

    -Si cuñadita tranquila ya salgo.

    Salió de mi cuarto, yo me quede organizando la cama y tratando de acomodar a mi esposo, pero estaba tan dormido que era imposible moverlo y yo de la ira lo deje así mal acomodado. Pero cuando iba a cerrar la puerta de mi cuarto apareció mi cuñado, ya cambiado solo con su bóxer.

    -Te pedí que te fueras, en serio estoy muy enojada como es que vienes a nuestra casa a generar conflicto.

    -Cálmate Daniela, no es para tanto. –me dijo mientras se me acercaba.

    -Como que no es para tanto no seas tan desc…

    No me dejo terminar de hablar puso su dedo en mi boca al mismo tiempo que me decía.

    -Shittt, vas a despertar los vecinos.

    Yo me quede callada mirándolo, mientras el con su otra mano, zafó el moño que cerraba mi levantadora, la cual se abrió dejando ver mi sensual pijama. Bajo la mano que tenía en mi boca la paso por mi hombro y corrió la bata hasta que la hizo deslizar por mi hombro, luego repitió el mismo movimiento en mi otro lado y la levantadora cayó al piso, me miro de pies a cabeza volteo a ver a mi esposo, el cual seguía dormido de la borrachera, puso sus manos en mi cintura y me apretó contra su cuerpo.

    -Qué haces, déjame -le dije mirando a mi esposo llena de nervios.

    -Hago lo que debí hacer anoche mamacita –me dijo tratando de besarme- Que rica te ves así con esa pijama tan sexy.

    Yo no dejaba de mirar a mi marido mientras Luis ponía sus manos en mis piernas y las subía hasta el borde de mi pijama y comenzaba a levantarla hasta apoderarse de mis nalgas y besaba mi cuello.

    -Déjame, déjame, nos puede ver.

    -¿En serio no quieres Danielita?

    Me dijo mientras pasaba una mano a mi entrepierna y la metía por uno de los costados de mi tanga para acariciar mi vagina. Yo lo mire algo asustada y excitada al sentir como introducía uno de sus dedos en mi vagina.

    -Aquí no por favor.

    Él sonrió, saco su mano de mi entrepierna y de una forma hábil me tomo de la espalda y de las piernas me cargo y me llevo a su habitación. Yo no opuse resistencia, allí me bajo se paró en frente mío, acaricio mi cara, mi pelo, mis senos, bajo a mi cintura con sus manos luego subió una de sus manos de nuevo a mi cara y con la otra se adueñaba de mi trasero debajo de la falda, me beso la boca yo le correspondí, para luego decirme.

    -¿Entonces qué quieres hacer cuñadita?

    Yo en medio de mi calentura, lo separe de mí, di un paso atrás mientras lo miraba y con mis manos corrí las tiras de mi pijama sobre mis hombros las cuales se desliaron, para dejar que callera mi sexy pijamita al piso mientras recorría mi cuerpo dejándome casi desnuda solo con mis pequeñas tangas.

    -Que delicia cuñadita, eres tan perfecta mamacita rica.

    Sin perder tiempo me tiro sobre la cama me beso al tiempo que yo, abría mis piernas para que él se acomodara entre ellas, empezó a recorrer mi cuerpo con su boca y lengua, masajeo mis senos para luego chuparlos hasta hacer que yo empezara a dar pequeños quejidos de placer, bajo por mi ombligo, luego con ambas manos fue quitando mis tangas al paso que besaba mi monte de venus, yo alce mi cuerpo para que salieran con facilidad, y luego sentí como me lamia el clítoris.

    -Ahhhh, siiiii ufffff que rico cuñadito.

    Sentía como recorría desde la entrada de mi culito hasta mi clítoris haciendo que mi placer llegara al éxtasis mientras chupaba mis fluidos y besaba mi entrepierna yo apoyaba su cabeza contra mi cosita con mis manos. Luego tome su cabeza y la hale hacia mí para que subiera de nuevo por cuerpo y por fin me penetrara, quería sentir su pene todo dentro de mí.

    -Mamacita que cosa más rica tienes cuñada.

    Me decía mientras llegaba a mis tetas y las chupaba de nuevo, llego a mi boca nos besamos apasionadamente.

    -Métemelo pues Luis.

    Con mis manos empecé a bajar su bóxer, luego tome su pene y lo guie a mi empapada vagina, él lo acomodo y me lo fue metiendo muy suave.

    -Ufff quiero disfrutar de este momento cuñadita.

    -Sii eso así cuñadito que rico.

    Sentí como entro hasta el fondo, para luego el sacarlo de nuevo y esta vez hundírmelo de un solo empujón.

    -Ahhh siii ahhh.

    Con cada embestida mi placer era mayo, mientras me penetraba estrujaba mis tetas, nos besábamos, hasta que acelero sus clavadas y sentía como estaba a punto de venirse.

    -Adentro no, bótalo afuera por favor.

    El parecía no escuchar y cada vez me lo metía más duro y rápido causando que yo empezara a sentir espasmos y tras evitar que me llenara de su semen rodee con mis piernas su cuerpo mientras él se vaciaba y me llenaba de semen y yo caía presa de un orgasmo.

    -Que rico cuñadita.

    -La verdad si cuñadito.

    -Quédate toda la noche, mi hermano esta privado, y te doy las mejores culeadas de tu vida, Danielita.

    -Con esta que me acabas de dar creo que sí, pero es mejor evitar más peligro. Igual estuvo rico cuñadito, pero es mejor no repetirlo.

    Me levante tome mi pijama me la puse luego mi tanga me agache le di un beso y me fui a dormir con mi esposito.

    Al día siguiente, Carlos se levantó yo estaba enojada con él, pero decidí disculparlo, igual había sucumbido a las mañas de Luis. Por su parte mi cuñado se levantó como si nada, el día paso sin problemas y yo tuve tiempo para pensar y decidir que eso no debía ocurrir jamás, salimos los tres a comer esta vez solo hablamos fuimos a cine y llegamos a casa sin contratiempo, nos acostamos, yo me puse una camisa de Carlos de pijama sin sostén y semi cachetero de encaje color rosado que traía puesto ese día, estuve jugando y hablado con mi esposo un rato en la cama hasta que el sueño nos pudo y nos quedamos dormidos.

    3:30 am, me desperté de improvisto, con mucha sed, Salí de mi cuarto mi mente iba a la cocina pero mi cuerpo fue a la habitación de Luis, la puerta abierta de par en par, se había dormido con la tv encendida, estaba acostado boca arriba solo en bóxer, me senté en su cama acaricie su pecho y baje mi mano hasta su bóxer lo alce y empecé a masturbar su pene el cual no tardo en ponerse como piedra, el apenas se movía de placer, aun dormido creo, me acomode el cabello e introduje su verga en mi boca, succionándola, hasta lo más hondo de mi garganta y luego jugar con mi lengua recorriendo desde sus testículos hasta su glande. Él ya se empezaba a despertar, luego me quite me subí sobre el con mis piernas abiertas y mis rodillas apoyadas en la cama corrí mi cachetero a un lado tome su pene y me fui sentando sobre el guiándolo con la mano para metérmelo todo él ya se había despertado sonrió, me tomo de las nalgas y yo cabalgue sobre su pene, el des abotono mi camisa agarro mis senos, y yo baje a su boca para besarnos mientras me clavaba de nuevo.

    Terminamos de nuevo en un orgasmo compartido. Esa vez me quede un rato más en su alcoba y llegamos al acuerdo que aunque lo pasábamos muy rico era mejor no tentar más la suerte. Y que eso era mejor dejarlo en el pasado, me fui a mi habitación segura de que no pasaría más.

    El día de su retorno a Medellín llego, era un domingo a las dos de la tarde y el vuelo salía a las 5, yo me organizaba me puse un vestido rojo con estampado de flores muy corto y arriba algo escotado sin sostén pues no combinaba con el estilo del vestido y unas tangas rojas.

    -Bueno chicos ya estoy lista, amor tu aun no te bañas y recuerda que toca estar una hora antes por si adelantan el vuelo, supongo que tuya estás listo Luis.

    -Si Danny ya todo está listo solo falta una cosa y ya.

    -Amor ya me voy a bañar, que bella estas vida.

    Me dijo mi esposo mientras subía a bañarse, yo fui a la cocina a prepararme un té, mientras le preguntaba a mi cuñado que le faltaba.

    -¿Y qué te hace falta por alistar?

    -Por alistar nada Danielita, pero si me falta algo.

    -¿Qué? -Le pregunte mientras le hablaba de espalda preparándome la bebida, de pronto sentí que corrió mi pelo a un lado y me dijo al oído.

    -Quiero llevarme algo tuyo, ¿me lo regalas?

    -Si me dices que es de pronto te lo doy.

    -Es esto.

    Y puso su manos sobre mis muslos subió mi vestido hasta la cintura, mientras yo lo permitía, tomo los bordes de mi tanga y las fue bajando hasta llevarlas a mis tobillos para posteriormente sacarlas, beso mis nalgas, se paró de nuevo.

    -Te lo haría ya mismo si no fuera porque Carlos puede bajar.

    -Él se demora mucho en la ducha.

    Le respondí mientras abría mis piernas y apoyaba mis codos sobre el mesón, para que me penetrara. Él se acomodó bajo su pantalón y me penetro está ves de un solo tajo, yo di un pequeño gemido pues no estaba aún lubricada

    -ayy, suave Luis.

    El beso mi cuello mientras me embestía de nuevo

    -disculpa cuñada, no puedo parar, y más si no te puedo volver a follar durante un tiempo, que rico culo y que rico hueles.

    Yo movía mi cadera al compás de sus penetradas y ya mi vagina se lubricaba lo cual hacia que me penetrara más fácil y más rico, metió sus manos por debajo de mis brazos y me bajo el vestido para apoderarse de mis senos y apretarlos mientras me seguía penetrando. Luego sacó su pene me giro, para cargarme de las nalgas, recostarme contra la pared de la cocina y penetrarme de nuevo, lo bese y le desabroché la camisa y le di un mordisco en el pecho.

    -ahh, siii Danny mamacita.

    -espero que cada vez que mires ese mordisco me recuerdes porque esto no volverá a pasar

    El aumento su mete y saca y sentí como de nuevo me lleno de semen, terminando ambos con un beso profundo. Nos miramos el me bajo, me acomode el vestido y el hizo lo mismo, luego abrió su maleta y guardo mi tanga.

    -espero que la cuides.

    Le dije mientras subía a limpiarme y ponerme otra tanga, luego Carlos bajo y nos fuimos a llevar a mi cuñadito al aeropuerto.

    Fin…?

  • Leche en el cine

    Leche en el cine

    Entré al cine a una función al azar con mi novia y mi novio: Gibran y Estefanía. La película no importaba, la boca de ellos sí. Elegimos una con pocos boletos vendidos. Escogimos los asientos del fondo, en una esquina alejada de las demás personas.

    Él se sentó en medio, yo en la izquierda y ella en la derecha. Nos mantuvimos en silencio con leves gotas de sudor recorriendo nuestras mejillas. Estábamos nerviosos y excitados, se notaba en la respiración de cada uno.

    Una vez que los cortos iniciaron sumergiéndonos en la oscuridad de la sala Estefanía se levantó y se colocó entre nuestras piernas. No apreciaba ningún detalle de su rostro gracias a la oscuridad; no sabía si me observaba a mi o a él.

    Escuche una risilla por parte de ella y una gran exhalación por parte de Gibran: el aire ya estaba impregnado de nuestro erotismo.

    Inició acariciando nuestras piernas, toqueteando nuestros paquetes sobre el pantalón. Parecía una gatita en celo: tierna y vulgar a la vez. No tardo en desabrochar nuestros pantalones y como ninguno de los dos llevaba bóxer nuestros miembros, ya duros, salieron disparados. No veía nada pero juraría que ella estaba sonriendo.

    Envolvió nuestros penes con sus suaves manos y empezó a mastúrbanos con lentitud mientras suspiraba encima de ellos. Su respiración erizaba toda mi piel. Gibran acomodó su cabeza sobre mi hombro susurrándome sus gemidos y una que otra palabra lasciva.

    Busque la boca de Gibran para besarlo y cuando nuestras las lenguas se enlazaron sentí los húmedos labios de Estefanía succionando mi miembro. Liberé un gemido dentro de la boca de mi novio mientras disfrutaba del jugoso oral que me brindaba Estefanía.

    Después ella cambió de pene. Se fue a chupársela a Gibran mientras manoseaba mi miembro desde los huevos hasta la cabeza. Ella me masturbaba con más energías.

    Estefanía se turnaba entre ambas barras de carne, dedicándole máximo dos minutos a cada uno de nosotros. Esos dos minutos se repartían en lamidas o chupadas: un minuto a los huevos y el otro al pene. Gibran y yo nos debatíamos en una guerra de besos y caricias mientras Estefanía disgustaba de nuestras vergas.

    De repente ella de despojo de su blusa y de su sostén. Vi la silueta de sus gigantescas tetas sobre el regazo de Gibran. Aprisionó la verga de nuestro novio entre sus deliciosos senos. El pene de Gibran es más grande que el mío, así que una buena ración de carne se asomaba entre los pechos de Estefanía y ella con mucho gusto se lo llevó a la boca.

    Estefanía necesitaba ambas manos para hacerle la rusa a Gibran. Él de inmediato se percató de eso y llevo su mano a mi miembro. Gibran me besó en la boca y en el cuello mientras apretaba y agitaba mi pene con más fuerza.

    Ya no pude aguantar más, me vine en la mano de mi novio, hasta creo que una corriente de mi semen llegó al asiento de enfrente. Gibran continuo manoseándome con más delicadeza, después llevo sus dedos a su boca para disgustar de mi leche.

    Escuchar las arcadas de Estefanía cuando se metía todo el pene de Gibran en su boca me hizo sentir envidia. Así que decidí ayudarla. Me agache, compartí una mirada de complicidad con mi novia la cual enseguida me brindó un espacio para ayudarla con la erección de Gibran. Él tiene mucho más aguante que yo, pero veremos si puede contra dos bocas.

    Me dedique a succionar sus huevos mientras que ella se ocupaba del resto con sus grandes senos. Gibran se dispuso a gemir de placer mientras acariciaba nuestros cabellos. Después Estefanía me concedió los diecinueve centímetros de jugosa carne de Gibran para introducírmelo en la boca.

    Tener la garganta llena es una sensación muy extraña, una mescla de asco y placer que es estimulada por el fuerte hedor que desprende el pubis de Gibran.

    El pene de mi novio se tensó y se calentó más de lo normal. Sabía lo que se venía y quería tragármelo todo pero fue imposible. Literalmente inundó mi boca con su ardiente y delicioso semen. Tuve que tragar una parte y escupir la otra.

    Estefanía se lanzó hacia el miembro de Gibran para beber las últimas gotas de su corrida. Después ella me besó por un buen rato y acto seguido le limpie el semen de sus tetas.

    Nos tomamos un momento para respirar, después nos arreglamos y nos sentamos en nuestros lugares para ver lo que quedaba de la película.

  • La historia de Ángel, solo era un muchacho (36)

    La historia de Ángel, solo era un muchacho (36)

    Esa mañana tenía problemas que resolver y me comuniqué con mis profesores, primero con Oleguer que me los resolvió de la más eficaz manera, luego con Guido, y ya me despedía una vez recibidos sus aclaraciones y consejos.

    -Mañana volveré a llamarte, ahora pondré en práctica tus órdenes. -iba a interrumpir la comunicación cuando…

    -Espera Ángel… – y se quedó en suspenso unos segundos.

    -Ian no deja de preguntarme por ti, lo pasa mal pensando que fue el culpable de tu secuestro, que él hizo que salieras huyendo de la escuela. Se que igual no es bueno para ti recordarlo, pero lo está pasando realmente mal y le gustaría poderte pedir perdón. -le interrumpí para terminar la conversación.

    -El no fue culpable, hubiera pasado de cualquier manera, dile que no se preocupe y que estoy bien. Tu sabrás la mejor manera de hacerle entender y que deje de sentirse responsable por aquello.

    -Se lo diré de tu parte Ángel y seguro que le gustará saber que no le culpas, pero es que además creo que siente algo por ti y adivino lo que pueda ser.

    Nos despedimos antes de continuar explorando, en nuestra imaginación, lo que el varonil y hermoso muchacho pudiera sentir, sería inútil las veces que le dijera que no había sido su culpa si él sentía que lo era.

    Luego todo fue trabajo, tenía numerosas materias que atender y cuando me di cuenta era la hora de comer.

    En la comida Victoria comentó que estábamos invitados a la fiesta de celebración del dieciocho cumpleaños de Irina, y que había encargado a una tienda la ropa de Alvaro y mía para la celebración.

    Entonces tomé la decisión de adelantar mi conformidad al acuerdo que la muchacha me propuso, no sabía el por que, pero presentía que ese día sería importante, y que en su familia querían celebrar algo mas que el cumpleaños de su mayoría de edad.

    Volví al piso de arriba y, después de limpiarme la boca, me dispuse a descansar adormecido hasta que llegara el momento en que Marcos me recogiera. En ese momento de tranquilidad volví a analizar mi situación, ¿y para qué?, para llegar a la conclusión de que debía permitir que los acontecimientos se fueran presentando y entonces me enfrentaría a ellos. No deseaba volverme loco con tantos frentes abiertos.

    Marcos hizo sonar el claxon de la ranchera dos veces cuando llegó, era su forma de avisarme, y también de que no pensaba salir del auto. Terminé de prepararme abrigándome temeroso del frío intenso que hacía. Había dejado de nevar hacia la media mañana pero, en cambio, el frío había aumentado bajando de los cero grados.

    Nos habíamos alejado unos kilómetros cuando detuvo el vehículo en el arcén, se volvió para mirarme y me cogió en sus brazos, solamente para tenerme abrazado.

    -¿Cómo está mi lindo bebito? -después de unos segundos levanté el rostro y le miré.

    -¿No vas a darme un beso? -me separó sujetándome del hombro y miró observando hacia adelante y por el espejo retrovisor. -si iba a ser mi amante, si él lo quería así, deseaba que me demostrara un cierto afecto y que no resultara ser solo sexo.

    -Me muero por hacerlo nene precioso. Tenemos que ser precavidos y evitar que alguien nos vea, no me gustaría perder mi trabajo. -dicho esto volvió a abrazarme y bajó la cabeza para que nuestras bocas se encontraran.

    No sabía el motivo del por que esas palabras había salido de mi, posiblemente por mi convencimiento de que debía dejar que todo sucediera según se presentara, como había decidido en mi siesta de hacía solamente unas horas.

    La clase terminó y adiviné la presentía de Marcos antes de verle, estaba de la misma forma, apoyado en la jamba de la puerta, con la misma indolente postura, pero su cara era distinta, permanecía serio sin hacerme muecas, señales como hacía otras veces.

    Cuando se vació el cuarto y el último hombre hubo salido comencé a recoger mis papeles esparcidos en la mesa, esperando que Marcos se adelantara para tomarme en sus brazos, pero solamente apagó las luces y siguió esperando a que yo saliera. Me tenía ligeramente inquieto, intranquilo por su cambio de actitud. Iba a pasar a su lado mostrándome ofendido y sin hablarle cuando me cogió del brazo.

    -Espera. No pasa nada solo es que Eliseo quiere encargarse de llevarte y desea que vayas a su casa, allí está aguardándote. -me solté del agarre y le enfrenté.

    -¿No pasa nada?… No es lo que me parece…, te veo raro, pero si lo que deseas es romper lo que aún no hemos tenido, no lo voy a discutir. Yo no voy buscando hombres, ellos me buscan a mi. -me sujetó de los brazos y me elevó del suelo acercándome a su cara.

    -No favor, no hagas juicios antes de saber. Te sigo deseando igual o más que ayer, pero me temo que no va a ser todo como yo deseaba. Eliseo te lo explicará mucho mejor. -sin más puso sus labios sobre los mío en un estado de agitación como si tuviera fiebre. De repente me soltó dejándome sobre el suelo y salió a grandes zancadas.

    Un fuerte viento levantaba la nieve del suelo, jugando con ella en el aire y acumulándola en remolinos sobre los lugares más resguardados, me subí las solapas del abrigo y decidido me encaminé fuera de los edificaciones principales de la hacienda hacia la casa de Pablo.

    No llamé a la cerrada puerta y la abrí sin impedimento, penetré en la vivienda cerrando detrás de mi dejando de escuchar el ululante ruido del viento.

    -¿Eliseo? -me pareció un grito que rebotó en la silenciosa casa.

    -Pasa al fondo, estoy en la sala. -hacía mucho calor en aquella casa, debía tener la calefacción a todo lo que daba y me desabotoné el abrigo mientras avanzaba por el pasillo dejando atrás la puerta de la habitación de Pablo.

    En efecto, en la sala que ya conocía estaba Eliseo, con la camisa abierta mostrando el pecho, sentado en el sofá izquierdo perpendicular a la chimenea que no estaba encendida, tenía un vaso en la mano con algún licor que estaba bebiendo. Tomé asiento en el otro sofá enfrente de donde él estaba, nos separaba la alargada mesa de madera.

    Nos miramos un instante antes de que comenzara a hablarle.

    -Me ha dicho Marcos que te encargarías de subirme a casa. -sonrió y se quitó el pelo que tenía sobre la frente, como siempre que le veía me sentía ante un clon de Pablo pero mayor.

    -Primero…, buenas tardes y quítate la ropa de abrigo, tenemos que hablar. -sentí que tenía razón o comenzaría a sudar, y no solamente me quité el abrigo, también el gordo jersey que Victoria me obliga a colocarme para salir de casa.

    -Así está mejor, ahora ven a mi lado.

    -Estoy bien aquí y te escucho perfectamente. -arrugó el entrecejo pero sonreía de una forma malévola.

    -Estarás mejor a mi lado para ver lo que tengo que mostrarte. -golpeó con la mano a su lado indicándome donde quería que me pusiera y rodeé la mesa baja para sentarme a su lado.

    -Así estaremos mejor, como una familia unida, al fin tu eres la mujercita de mi sobrino y por tanto mi sobrinita, ¿verdad querida? Y puedes llegar a ser algo más. -me colocó la mano derecha sobre mi rodilla e intenté retirársela, pero hizo fuerza y me sujetó la pierna con firmeza.

    -Tranquilo nene, tu tío está para defenderte, ten en cuenta que cuido lo que es de la familia como es mi obligación. -no sabía lo que Eliseo pretendía aunque lo imaginaba.

    -¿Qué es lo que quiere de mi? Pon tus cartas sobre la mesa y seamos claros. -los dos no quedamos mirándonos, no había duda de que Eliseo era un hombre atractivo, demasiado, pero también era el tío de mi novio.

    -Lo primero, no te juzgo por lo que haces, ni me importa que te guste la verga y consientas que te la den, no si es con gente prudente y discreta, no voy a tolerar que el nombre de mi sobrino este en boca de todos por causa de su novia. -comenzaba a disgustarme que Eliseo se erigiera en en defensor de no sabía que derechos.

    -Yo no pertenezco a nadie Eliseo, tampoco a Pablo aunque le ame. -el hombre se me acercó pasando el brazo por mi hombro.

    -Veo que no me has entendido, no solamente quiero proteger el buen nombre de mi sobrino, también salvarte a ti de los muchos depredadores que quieren llevarte a su cama. -sentía que me apretaba contra él cada vez mas fuerte y podía oler su tenue sudor.

    -Suéltame Eliseo, se lo que pretendes. -entonces me dejó suelto y cogió el móvil que lo tenía en la mesa, hábilmente lo manejó y comencé a escuchar.

    “-La verga Marcos, méteme tu dura verga, la quiero, si por favor.

    -Me gusta que me la pidas, que desees que te folle con ella.

    -La quiero, la necesito ya, dámela Marcos.

    -¿Entonces quieres ser mi hembra?”

    Al principio pensé que todo había sido una encerrona planeada entre Marcos y Eliseo, pero luego me di cuenta de que Marcos no podía haber hecho la grabación, había sido realizada desde la puerta por un tercero.

    -¿Ahora te dedicas a espirar? Páralo, ya es suficiente. -sabía todo lo que se me venía detrás.

    -Sí, creo que es suficiente para que sepas que te interesa negociar, o mejor, que tengas mi protección, alguien que te pueda atender y dar lo que necesitas hasta que Pablo vuelva.

    -Lo que pasó con Marcos es diferente, tu has dicho que eres mi familia. -me vi envuelto de nuevo entre sus brazos y me apretaba de la espalda hasta tener mi mejilla sobre el frondoso pelo de su pecho.

    -No entiendo porque te niegas de esta manera, eres una nena que necesita un buen macho, una verga que te calme los ardores del culo. me comenzó a besar la cara aunque yo le rechazaba, pero ¿quién podía con su enorme fuerza?

    -Es mejor que colabores y no me obligues a tomar por la fuerza lo que me pertenece más que a otros. -me empujó y caí tendido de espaldas sobre el asiento, él a su vez cayó encima mío. Sería imposible resistirme y hasta podría hacerme daño.

    Por lo de más, salvo los prejuicios que oponía mi mente, Eliseo resultaba un maduro fabuloso, en pleno poder de sus fuerzas, y guapo como mi Pablo, y su polla aún no del todo dura, se oprimía sobre mi vientre.

    -Recuerda como mamaste mi polla en el monte, te gusto mucho nenita, no me lo puedes negar, y ahora puedes tenerla, no solamente en la boca, en tu culito precioso. Y no opuse más resistencia, permití que, mientras me besaba, me fuera quitando la ropa, se comportaba como un lobo voraz arrasando mi piel con la boca y la lengua.

    -De acuerdo Eliseo, será como tu quieres, pero por favor se suave. -ya me tenía totalmente desnudo y él, a su vez, se retiró la camisa dejando ver su torax completamente desnudo, peludo y poderoso, se levantó del asiento para bajarse los pantalones y no llevaba otra ropa.

    Había visto su verga cuando se la chupé, aquel día que me llevó para dar de comer a los caballos, pero fue en una posición donde no podía apreciar su verdadero tamaño.

    Abrí los ojos espantado, solamente había visto, en mi ya dilatada vida sexual, una verga que la superase, la de Yasin que era algo extraordinario, y yo juraría que la de Eliseo era más gruesa, la base estaba cubierta de negros vellos recortados en la parte superior, como los que se enroscaban en la bolsa de sus enormes testículos. Todo resultaba como lo que veía en Pablo pero aumentado con una lupa de dos aumentos.

    -¿Te gusta ,eh? Va a ser tuya nenita, para que la disfrutes como quieras con tus dos boquitas, vamos a mi habitación. -me cogió en brazos y no tenía otra opción que dejarme llevar aupado por aquel semental.

    Siguiendo el pasillo hacia el fondo estaba su habitación, tuve que sujetarme a su cuello y cuando llegó me deposito con la suavidad que no esperaba sobre la cama.

    Sabía que estaba mal todo lo que estaba haciendo, o permitiendo que me hiciera pero tampoco podía evitar excitarme ante la situación tan erótica de sentirme deseado hasta ese extremo.

    Tumbados me continuó besando, se había dado cuenta de mi excitación y me cogió la verga y los testículos con una mano.

    -Ya estas lista preciosa, tu macho te va a hacer muy feliz. -era el tío de mi novio, de mi amante y no me importaba, giré la cabeza para mirarle con su vista clavada en mi culo y bajando la mano a lo largo de su inmensa polla. Se la adivinaba riquísima y hasta sentí su sabor que recordaba de aquel día, mi boca comenzó a segregar saliva y mi ano se apretó como señal del hambre que ya tenía por aquel manjar.

    -Ponte de rodillas, quiero ver como eres capaz de tragar, ahora de verdad, toda mi polla. -no le respondí e hice lo que me ordenaba, me arrodillé y acaricié con las manos aquel ser viviente y que temblaba, húmedo de secreciones olorosas, aquella verga era un imán que dirigía mi boca.

    La metí todo lo que pude hasta la garganta, más allá de la campanilla aunque sentí una arcada que pude controlar, sus gemidos varoniles y roncos no se hicieron esperar y dejó escapar un grito de asombro al ver mi proeza.

    -¡Ohhhhhh! nena, se nota que te gusta la verga. ¡Wawwwww! que placer tan rico, mi sobrino ha sabido educarte. ¡Ahhh! chupa, chupa, mámala como te gusta preciosa. -no sabía si el trato femenino que me daba me gustaba, pero hacía que el poco vello de mi cuerpo se erizara.

    Elevé la vista para mirarle a los ojos, Eliseo continuaba mirando sin creerse que todo aquello estuviera sucediendo, puede que pensara que me opondría y me negara a satisfacerle en su vicio, no se daba cuenta de que el mío era mayor.

    -Mas lento nena, quiero que esto dure y aún no quiero llenarte de leche. -bajé el ritmo, me apetecía chupársela más despacio y disfrutar de aquel pollón irrepetible ahora que no tenía cerca a Yasin. Pero estaba encantado de tener su sabor masculino y fuerte en la boca, me hacía recordar a mi hombre, también me gustaban sus caricias en mi cabeza y como a veces me tiraba del pelo para apartarme o sacar un momento la polla.

    Eliseo era muy hombre, sabía regular las metidas en mi boca para su placer y el mío, dejó de presionarme la cabeza orientando la mamada y elevé los ojos, se había cogido los grandes pezones de sus tetas y se los retorcía, veía como el placer lograba que sus abdominales se hincharan y pasé la mano por ellos, estaban duros y era como terciopelo por el lustroso vello que los cubría.

    Bajé la mira para observar aquel tremendo y negro látigo de placer que ahora reposaba en mi mano, lo elevé hasta pegarlo en su abdomen, era pesado, seguramente sería más de un kilo lo que subía forzado para poder tener libres sus cojones y besárselos. Primero se los besé, luego los pasé la lengua haciendo presión y consiguiendo que Eliseo suspirara y se moviera.

    Metí uno de ellos en la boca y lo rodeaba con la lengua, luego el otro, los dos no podía meterlos de lo enormes que eran, y estaban muy duros, el derecho le colgaba un poco más que el otro y podía meterlo más profundo en la boca, le sentí como respingaba estremeciéndose y tiraba retirando el cuerpo hasta que el huevo se salió de mi boca.

    -¡Ahhhh! Qué putito más rico me saliste, que mariquita delicioso, no se si podré devolverte a mi sobrino cuando regrese. -yo gozaba de verdad y resultaba delicioso, el sabor profundo a macho semental, y sus palabras que no dejaban de halagarme dijera lo que le viniera en ganas. Mi nuevo macho estaba contento y me acariciaba las orejas, a veces me tiraba de ellas para restregarme la cara con la verga o metérmela entre sus huevos.

    Volví a elevar la mirada, ahora casi adorándole, el culito se me humedeció al observarle el musculoso abdomen, los abultados pectorales, el pecho fuerte y potente, subiendo y bajando por la efecto de la respiración forzada.

    No era yo conscientemente el que actuaba, mis ganas de rabo me hacían delirar y metí otra vez la verga en mi boca, ahora profundamente sintiendo deslizarse la polla camino abajo de la garganta, hasta que mis labios hicieron tope en los pelos del pubis que pinchaban al tenerlos recortados, y la punta de la lengua llegó a tocar el duro escroto.

    Sentía los inicios de alguna arcada que podía controlar, me había convertido en un excelente mamón de vergas pues eran ya muchas las que había probado, la saque para pasarle la lengua en toda su longitud.

    Estuve así unos minutos haciéndole garganta profunda, metiendo y sacando su manguera de negra carne de la boca, podría habérmela follado sin dificultad, mi boca se había acostumbrado a su pedazo de caliente carne pero él me dejaba hacer y experimentar.

    La sacaba y la metía después de llenar de aire los pulmones para aguantar todo lo que podía con la verga en lo más profundo de la garganta.

    -Goloso, putito mamón, te la comes entera y nadie lo había hecho hasta ahora, te voy a conceder una medalla, ¡ahhh! que delicioso putito me saliste, intenta meterte los dos huevos y lame mi culo.

    Eleiso se abrió de piernas y pasé la mano por el peludo perineo hasta llegar a su ano y lo apreté con los dedos, él lo contrajo y lo apretó con fuerza.

    -Eso no nena, aún no ha entrado nada por ahí, solo chúpalo. -tenía un sabor acre pero no desagradable y comencé a lamerlo y pasarle la lengua, no era fácil en esa postura pero me esforzaba en hacerlo lo mejor que podía muy excitado.

    Después de un rato escuchándole mugir y decirme groserías que me calentaban más, me tiro de los cabellos y volví a tener la verga goteando líquidos en los labios. Estaba satisfecho mamando y gozando la abundante carne que tenía para mi placer, lo hacía sin importarme que la saliva resbalara por mi barbilla y me cayera en el pecho.

    Alguna vez lo miraba y sacaba su verga para azotarme las mejillas y los labios con ella, sabía que le encantaba verme adorando su falo por la sonrisa que dejaba ver, hasta que se debió de cansar o quería cambia de actividad y, con cierta brusquedad, me tiro del pelo retirándome la verga de la boca.

    -Túmbate y ábrete de piernas. -rápidamente hice lo que me pedía y me recogí las piernas con las manos, él se bajo de la cama y se quedo mirándome hasta que se arrodilló en el suelo, tiró de mi dejándome el culo en el borde y sumergió la cabeza entre mis piernas llegando con la boca a mi ano. Me lo besó varias veces a la vez que lo soplaba el aliento.

    -¡Ahh! Eliseo. ¡Ahh! ¡Ahh! ¡Ahh! ¡Qué rico! Sí Eliseo sigue, no pares Eliseo. -escuchaba su ronca risa escapando de la raja de mis nalgas mientras segía presionando para meterme la lengua por el culo.

    -Llámame tío nena, o mejor papi, me gustará eso.

    -¡Si papi!, si, te llamaré como quieras pero fóllame el culo con tu rica lengua. ¡Ummmm! Dios mío que rico lo haces papi…

    Mi cuerpo temblaba como una hoja al viento y solté mis piernas para sujetar su cabeza y apretarla contra mi trasero para que me metiera más la lengua. El placer era exquisito y apretaba las piernas sujetándole la cabeza para que no dejara de entrar en mi culo, me lo besaba y volvía a penetrarme con fuerza, su lengua era un pequeño pene juguetón que se me metía haciéndome gemir y gritar.

    Se subió a la cama dejándome el ano ansioso de mas lengua y se tumbó sobre mi…

    -¡Ahhhhhh! Papi. -gemí dolorido pero excitado cuando me mordió un pezón con los dientes. Pasó la lengua para calmarme el dolor y levantó la cabeza para sonreírme como un lobo a la oveja.

    -Te gusta ¿eh? nenita, tu necesitabas un macho y ahora vas a saber de lo que soy capaz, yo no soy el bueno de tu medico o el ingenuo de mi sobrino, vas a tener el hombre que necesita una nena como tu se merece.

    -¡Ahh! Sí papi, si tu eres un hombre completo. -sus palabras bastaban para erotizarme más aún de lo que ya estaba.

    Hincó un codo a mi costado y con la mano derecha se cogió la verga, me azotó con ella el ano y la pasaba por el perineo picándome la entrada del culo.

    -¡Ayyy! que rico papi, que rica polla papito. -aplastó su poderoso pecho peludo sobre el mío y me metió la lengua en la boca callando mi quejido, gemía por la nariz al tener ocupada la boca con su lengua que hurgaba llevándose mi saliva. Cuando dejó de besarme me tenía loco y deseoso, mi culito palpitaba al sentir la dura polla aplastada en su entrada.

    -Dame la polla, papi, quiero tu vergota en el culo.

    -Pídelo con educación. -me volvió a morrear la boca y abracé su cuerpo con las piernas.

    -¡Por favor papi, dame la verga! Dámela ya ¡porfi! la quiero dentro.

    -¿Tienes hambre de verga de macho nenita?

    -Sííííí, síííi, ¡Por favor! Llénale el culo.

    -Vale nena, tu me lo has pedido, vas a tener la polla que una hembra como tu se merece. -empuñó la dura polla y la apuntó directamente en mi culo, de un solo empujón metió la mitad de la larga verga en mi cuerpo.

    -¡Ahhhhhhhhh! -dejé escapar un grito a causa del dolor y la sorpresa, también por el placer que daba y mi cuerpo se tenso poniéndose duro, luchando por evitar el ariete que seguía perforando mi intestino y arqueé la espalda convulso.

    -Me encanta tu culito, aun está estrecho para el tamaño de mi verga. -seguía empujando y sentía avanzar la dura barra de carne perforándome, hasta que llegó a un punto donde se atoraba y no podía seguir, pasé una mano por debajo de mis piernas y pude cogerle los centímetros de verga que aún permanecían fuera.

    -Ábrete nena, relájate para que entre todo.

    -Ha llegado al final papi, déjame a mi. -moví el cuerpo buscando que la punta de la verga venciera la resistencia que el final de mi recto le oponía.

    -Ahora, empuja papi, ya estoy todo abierto. -el último trozo de polla pudo entrar en mi cuerpo y recordé lo difícil que era tragarme la verga de Yasin.

    -Eres un putito listo y entrenado para recibir buenas vergas. -la fuerza con que me había penetrado, junto con las enormes dimensiones de su herramienta me había dejado algo dolorido y mi cuerpo tembló cuando sacó un trozo de la verga y luego se dejó caer volviendo a enterrarla bien clavada.

    Dejé salir un gemido, más de dolor que de placer.

    -Espera unos segundos papi, me duele, deja que me acostumbre. -se quedó quieto descansando todo su peso sobre mi cuerpo, pero no se movía y se lo agradecí acariciándole la espalda.

    Se quedó un ratito tranquilo y resoplando, a veces me besaba o me pasaba la lengua por la cara diciendo palabras ininteligibles algunas, “me aprietas muy rico”, “tu culito es mejor que un coño”, “siento como succiona mi verga”, eran algunas de las cosas que conseguía entender.

    Abracé su ancha y musculosa espalda susurrando en su oreja.

    -Ahora papi, tómame como tu quieras. -se salió hasta la mitad y volvió a penetrar con la brusquedad del principio, Eliseo era todo un macho y ejercía su derecho a tratar a su hembra como el creía que era mejor.

    Entraba y salía con fuerza, estrellando sus grandes cojones contra mis nalgas donde rebotaban, a veces retrocedía con lentitud para luego meterla con tremenda fuerza queriéndome romper por dentro, mis gemidos le acompañaban cada vez que la metía y los suspiros cuando la sacaba.

    Permanecía con los ojos cerrados disfrutando todas las sensaciones que aquel macho me daba, su voz cerca de mi oido asegurándome lo rico que era follarme el culo.

    Empezó a acelerarse, ahora sus estradas y salidas eran mucho más rápidas, haciendo que mi culo gozara llevando las contracciones que sentía hasta mi cerebro, y alli estallaban en luces de colores, como chispas de las brasas en la lumbre.

    Ya no sentía dolor alguno, sus secreciones y las mías hacían que la verga, a pesar de su grosor, resbalara fácilmente.

    -¡Ahhhhh! ¡Ahhhhh! ¡Ahhhhh! Sí papi, si…, me voy a correr, que placer tan grande papi.

    -¡Toma verga puto! Es toda para mi nena golosa, mi putito hermoso, voy a llenarte de leche para marcarte el vientre y que sepas que es de mi propiedad.

    -Si papi, soy todo tuyo, lléname de semen de macho. -el chapoteó de la verga entrando en el recto, dándome inmenso placer, me hizo que temblara, y me agarroté empezando a sacar la leche brutalmente expulsada por mi polla.

    -¡Ya, ya me viene papi! -no tenía fin y solo temblaba convulso con mi culo apretando la gran polla chupando de ella. Gemí largamente derrotado al fin.

    Las contracciones de mi culo hicieron que Eliseo me dejara de bombear de momento, pero reanudó las embestidas y gruñía para empezar a crecerle la verga, anchándosele más al transcurrir por ella la abunda simiente que iba depositando en mi vientre.

    -Toma, mi leche nena, tómala toda, siente como te preño.

    Seguirá…

  • De nuevo en Cuernavaca (Final)

    De nuevo en Cuernavaca (Final)

    Desnuda como me encontraba frente a mis tíos por primera vez me puso algo nerviosa, recuperando la calma modelé para ellos sonriendo y llegando al sofá me senté frente a ellos y les pregunté cachondamente: ‘¿Y que tienen en mente?’, recargándome en el respaldo y abriendo mis piernas para dejarlos verme la raja velluda abierta por la excitación en esa mañana.

    ‘Queremos que uses esto’, dijo el papá de Sergio sacando un dildo enorme de una bolsa y dándome la punta con una sonrisa pícara.

    ‘Okkk…’, dije sonriendo y tomándolo con ambas manos, llevando hasta la entrada de mi raja empecé a frotar despacio mientras me acomodaba con las piernas bien abiertas para darles la mejor vista posible.

    Gimiendo deslice la mitad a mí interior y les pregunte: ‘¿les gusta verme así?’.

    Uno de mis tíos respondió rápidamente: ‘Desde pequeña algo me decía que ibas a ser muy caliente, como tú madre… Las historias que hemos vivido!’.

    Abriendo los ojos enormemente por la sorpresa de esa declaración les dije: ‘mi mamá era como yo?’.

    No contesto ninguno de ellos pero precisamente ese silencio me confirmó la duda… Ahora sabía de dónde lo traía yo.

    Mi raja estaba ya destilando ese líquido blanco en abundancia previo a la penetración mientras me masturbaba furiosamente caliente al saber o imaginar a mi mamá de la misma forma que soy yo.

    El más callado se levantó y acercándose a mí me dijo: ‘yo tuve oportunidad de conocerla como estás ahora varias veces’ dándome su mano para que me pusiera de pie y nos fuéramos a la recámara mientras los demás comentaban: ‘que bárbaro! Es igualita a su madre!!’.

    Entramos a la recámara y cerró la puerta al tiempo que me decía:’ espero entiendas que lo que vivimos tus tíos y yo con tu madre es secreto, de la misma forma que esto lo será también, no debes preocuparte, no le diremos a nadie, más bien ten cuidado con tus primos porque ellos si son unos locos’.

    ‘Ok tío, no te preocupes, de hecho ayer dejé que me tomaran fotos con todos ellos, me gusta mucho ser deseada, me pone muy caliente que sepan cómo soy, lo que pasó en casa de mis papás fue algo que siempre desee desde que empecé a tener relaciones, de hecho, casi me cacha mi mamá en la casa cuando le di mi virginidad a un maestro de la universidad’.

    Riendo, me dijo: ‘pues no lo sabes pero ella nos platicó después que pensaba que ya te habías entregado a ese profesor por la manera que estabas vestida ese día y la mirada que tenías de caliente cuando bajó y los encontró en la sala’.

    ‘Dijo que cuando se fue el maestro la sala olía muchísimo a sexo, igualmente cuando ella era joven su vagina destilaba sexo y se podía oler cuando estaba caliente, la tuya es igual, cuando estás caliente produce un olor inconfundible… Así nos dimos cuenta tus tíos y yo cuando llegaste as aquella noche a casa de tus papis con tu amiga, venías caliente desde antes, no preguntarte porque, pero tus tíos y yo sospechamos que tenía que ver con tu amiga’.

    ‘Pues sí, la verdad soy bi también’, acostándose en la cama abriéndole mis piernas le dije: ‘ven, cogerme y después me dices quién es más caliente, mi madre o yo…’

    Penetrándome salvajemente lo recibí moviendo mis caderas con lujuria, entre besos me dijo: ‘y pensar que te tuve tantas veces desnuda en mi regazo cuando eras bebé, esperaba salieras igual de caliente que tú mamá!’

    Sonriendo y apretándole la verga con mi vagina le dije:

    ‘Suerte que en esos días no había teléfonos con cámara, hoy día muchos de mis machos me han retratado cogiendo con ellos… y me gusta!’.

    Al sentirlo endurecerse más anunciando su venida, me separé rápidamente y lo recibí de nuevo en la boca casi al tiempo que el gemía y me daba su semen muy caliente.

    Lo tomé y con una sonrisa me acosté junto a él.

    ‘Y bien?, quién es más caliente?’

    ‘Tu mamá era de verdad un pedazo de hembra! no vestía como tú de descarada pero ya en la intimidad era un fenómeno, tú vas en camino de ser como ella, pero hoy día debo decirte que no he conocido mujer más caliente que tú madre’.

    Me dio mucho orgullo saberme hija de tan caliente mujer, pero al mismo tiempo me prometí volverme la más puta de toda la familia.

    Uno por uno, mis demás tíos fueron pasando conmigo y la conclusión a la que llegaron fue que era yo digna hija de mi madre.

    Nunca me imaginé esas revelaciones de familia.

     

  • La prima terminó preñada

    La prima terminó preñada

    La venganza dicen que es un plato que se come frío, yo y mi padrino lo comimos caliente. Mientras el primo dormía la mona cogimos a la esposa, súper caliente, estaba en sus días fértiles, se dejó llenar de semen de ambos, ahora está embarazada, nunca sabremos quién fue el que la preñó.

    Con el primo Javier y mi padrino habíamos conformado una sociedad que funcionó bien hasta que, éste comete el pecado de levantarse a la pareja joven del padrino, no le bastó con eso sino que también descubrió irregularidades en la administración. Los hechos llevaron a que no solo se deshaga la sociedad comercial, sino afectado gravemente el vínculo familiar.

    Esta situación nos distanció mal por varios años, hasta que la fiesta en honor de los abuelos para festejarle sus bodas de oro, nos convocó en la casona familiar.

    No podíamos faltarle a los abuelos, tampoco Xavier, que para la ocasión venía luciéndose con la pulposa y Irma, que algunos llamaban “la dulce” en obvia analogía con la película, lo cierto que este engreído y arrogante había conseguido ganarse a esta mujer, prima a la que siempre le tuve tantas ganas, pero por doblarla en edad nunca me animé, y ahora este cabrón consiguió comerse al dulce caramelito.

    Conforme a la manera exagerada de actuar del arrogante primo, su pareja era parte del brillo personal. Irma se había venido “producida” para la ocasión, luciendo llamativo vestido rojo, sin sostén y un escote de esos que mirarla implica el riesgo de sufrir vértigo buscando las sugerentes formas de sus pechos, subida en brillantes zapatos rojos de tacón súper alto. Se había convertido en el objetivo de los lobos asistentes.

    La reunión transcurría a distancia pero sin problemas, hasta que luego de varios brindis, el padrino Daniel tuvo la idea de acercarse a la mesa del primo con la intención de acercar las distancias, hablaron y bebieron buena parte de la noche, ya casi al finalizar, se dieron por allanados los problemas.

    Xavier nos propuso terminar la reunión familiar con un brindis en su casa y dar por terminadas las diferencias. Como estaba algo pasado de copas, Irma tomó las llaves para conducir el auto, ayudé a subirlo y me fui con ellos, el padrino se nos uniría algo más tarde.

    Cuando llegamos, Xavier estaba tan ebrio que necesitó que lo llevara dentro de la casa, la esposa del otro lado, lo dejé despatarrado en el sofá, tan pronto apoyó la cabeza quedó profundamente dormido. La esposa, inclinada sobre él para sacarle los zapatos ofrecía el imperdible espectáculo de sus tetas bailando dentro de los trozos de tela que hacían de vestido.

    Me sorprendió perdido en el abismo de sus mamas, sonríe por el halago de glorificar su belleza, la bebida fue justificativo, pedir que preparara un café, la excusa. – Me prepararías un café para que no me suceda lo mismo que a… tu marido, mientras esperamos al padrino?

    La botella del Chivas invita a servir dos vasos, buscar los cubos de hielo me ponen frente al magnífico trasero de Irene, moviéndose mientras prepara la infusión. Desde atrás, rozando sus nalgas le acerco su vaso, el improvisado chin chin me llevó a caminar por la cornisa de la tentación.

    Brindis y confidencia van de la mano, de recordar el “afaire” con la pareja del padrino, a confesar que esa noche que era el momento propicio para fecundarla, estaba al tope de sus días fértiles, se había “producido” para él, pero… lo “pescó” en flagrante manoseo de una de sus primas. – Ahora todo se fue al carajo… De la ternura de la ofrenda al encono, sin escalas.

    En ese mismo instante surgió el aprovechamiento integral de las circunstancias. Se dice que “la venganza es un plato que se come frío”, ambos buscamos lo mismo, ella por la infidelidad, yo aprovecharme de vengar al padrino y disfrutar la calentura con este tremendo hembrón, la posibilidad de embarazarla sería la frutilla del postre.

    – Cuerno por cuerno… -esboza una sonrisa mientras menea las caderas. – Ja! Estaría… no?

    La frase retórica lleva implícito el mensaje esperanzador de una noche de sexo, la adulación seduce y suaviza su carácter, de ser dos desconocidos un par de horas antes a compartir situaciones picantes.

    – Se me ocurren los deseos más obscenos

    – Epa!, cómo estamos hoy…

    – Es que así vestida, rompes todos los esquemas.

    – Y vos querés romper… bueno basta!, esto no está bien. Mi marido está…

    – Sí, dormido y con el pecado de haberte corneado…

    – Basta! Soy una mujer casada.

    – Pero mucho más joven

    – Para vos también soy igual de joven

    – Pero yo no tengo pareja y tengo muchas ganas

    – El señor está como un potro

    – Y vos como potrilla salvaje.

    – Basta! Soy una mujer casada y el…

    – Y él… está bien dormido.

    La plática se interrumpe en pleno intento de seducción, el padrino Daniel, avisa que venía algo demorado, que lo espere para volvernos juntos.

    – Era el padrino, lo espero para volvernos juntos, como tu marido está tan dormido… Bueno Alicia, tomaré el café y me voy. Cuídate mucho.

    Estaba jugando una carta brava, al filo del deseo y la provocación. Me acerqué más de lo prudente, pero el estado justifica todo y más, la tomé por la cintura para darle un beso, en la boca, por instinto reflejo me rechazó, tomada fuerte, la retengo. Sin saber cómo ni porqué respondió el beso, abriendo un poco mi boca y sacando mi lengua, segundos alucinantes, fuego y deseo. Volvió a la defensiva, intenta zafar.

    – Suéltame, estoy casada. Qué te pasa, tarado!

    Con mi mejor sonrisa, sabiendo que faltó un nada para tenerla entregada. – Perdona primita pero desde que te conocí moría por hacerlo, me parece que tampoco te soy indiferente. – Engreído como todos.

    Estalló el enojo, que no me parecía tan real. – Estás loco y caliente, lo mejor será que te vayas de mi casa, puedo despertar a tu primo y verás lo que te pasa.

    – Ja! No creo que despierte hasta mañana, tiene una “mamua” padre, se tomó hasta el agua de los floreros.

    – Te crees que eso me impedirá echarte de mi casa?

    Sin darle tiempo, tomé por la cintura y besarla, cuerpo a cuerpo, asida de las muñecas, arrinconada contra la heladera, se debate y resiste, domino por la fuerza, vocifera: – Déjame, por favor suéltame, me haces daño. Voy a gritar más fuerte!

    Mientras grita y refunfuña, comencé a besarla, pasar la lengua por el cuello. La situación varía del despecho inicial a fiel esposa, terminar por ceder a la calentura del momento.

    Dueño de la situación, el beso urgente y la respuesta húmeda movieron sus estructuras mentales y vencieron la resistencia física, el trago de whisky y la excitación hicieron el resto. Sus acalorados besos responden con un sí rotundo la propuesta tácita de poseerla, las lenguas retorcerse en besos de tornillo, mordidas en el labio inferior e intercambio de salivas, somos dos ardientes brasas para encender la hoguera sexual.

    Se deja hacer, colgada de mi cuello, me deslicé bajo su falta, entre las nalgas, emerge la esposa calentona insaciable y vengativa, entregándose al ex socio. Estaba implícito el deseo de que la convierta esa noche en la más grande de las putas, desnudé hasta la cintura, emergen los voluptuosos pechos, su piel emana un mix de exquisito perfume y feromonas de mujer fértil.

    Hundí mi nariz en el valle de sus pechos, lamiendo, sorbiendo pezones erectos, ella entierra suavemente las uñas en mi piel. Bajó su mano a mi entrepierna, toparse con el falo bien erecto, aprecia y elogia el grosor, frota por encima del pantalón. Deslicé su vestido hasta el suelo, los pechos lucen todo el esplendor de sus jóvenes veintiséis años, la calentura no entiende de sutilezas, con brusquedad me lancé sobre los indefensos pezones, chupando en ruidosa urgencia.

    El acoso excita sus sentidos, la glotonería por sorber esos deliciosos pezones, alteran el ritmo de la respiración, entrecortada, succión de violenta.

    – Qué flor de tetas tienes, sabrosas y enormes. Siempre me calentabas con solo mirarte, más de una noche me masturbé pensándolas.

    Sin dejar de mamarlas, metí mano debajo de la tanga, mis dedos gordos, abren camino dentro de la vagina, estremece, respiración entrecortada y gemidos. Agitada solo pude contener la excitación apretándose los pezones endurecidos a punto de estallar. Un último destello de razón se apagó en el fragor de su calentura. – Por favor Luis, esto no está bien. Soy casada y mi….

    Volví a comerle la boca, silenciar su conciencia y activar el deseo entre suspiros y jadeos. Me separé por instante para deshacerme del pantalón, liberar la verga, saltó totalmente rígida, por instinto o pudor solo cubrió los pechos con las manos, aguarda órdenes, apoyé la mano en su hombro, entiende la señal de acercar su boca a la pija, aspira el aroma, necesité empujar su cabeza para vencer la pudorosa resistencia a mamar. – Luis no está bien esto…

    Sostenida con la mano, empujé la pelvis para metérsela dentro de la boca. – Es todo tuyo, sé que lo deseas. Mama, mama! Al intento de hablar, volví a empujarla dentro.

    Seguía hincada en el piso de la cocina, mamando, solo un par de metros la separan de donde el marido duerme el sueño de los cornudos inocentes. – Ahora me perteneces, sigue mamando…

    Podía entender que en su lucha interna había triunfado la calentura, era momento de jugar una última carta del mazo para consumar la venganza.

    – Si quieres seguir siendo la esposa fiel, solo dilo, me retiro?.

    A la señal de intentar salirme, se abrazó a mis piernas, respuesta contundente. – No te vayas – Serás mi mujer por esta noche, sé que lo necesitas.

    Sometida su voluntad dominado sus deseos, rescata el fluido pre seminal que asoma por el ojito del glande, abraza mis nalgas, compulsiva mamada, incondicional aceptación. – Te gusta putita?

    Por toda respuesta, saca la verga de su boca y lame con fruición, vuelve a engullirla, disfruto el chasquido de la ruidosa mamada, incito a seguir haciéndolo, mientras aprieto y tironeo sus pezones. Sigue mamando como poseída por ansias de perversión salvaje, enredada en sus propios demonios, el sonido del celular no fue obstáculo para interrumpir el trabajo bucal, tampoco que responda. El padrino, avisa que está en la puerta.

    – Suéltame, está en la puerta, le digo que se vaya. No te muevas, espérame. –obedece, asiente moviendo la cabeza.

    Demoré solo un par de minutos, la encontré en la misma posición, hincada ante un dios ausente, creo que sentía más mi posible ausencia que la debida fidelidad marital. – Ya estoy, me extrañaste? – Sí, un poquito -sonríe

    Tomé de los hombros, abrazada, volvimos a comernos la boca, entrega sin reservas, nada más cuenta, solo dejarse disfrutar por el ex socio de su marido. La tumbé sobre unos almohadones, separé sus piernas, haciendo a un la tanguita y comencé a lamerla la conchita. Los movimientos y gemidos ponían en peligro la continuidad, la levanté para irnos al dormitorio, usar el mismo lecho marital para consumar la infidelidad.

    La excitación anestesia la culpa, el deseo prevalece sobre el pecado, nos enredamos en los besos más obscenos, rodamos sobre el lecho, lanzado sobre ardiente de su vagina, rosadita, depilada total, perfumada, supera todo lo imaginado. Ella gime su placer mientras me mato mamándola, somos como dos adolescentes en su primera vez, giramos, ella encima, la falta de experiencia y el cosquilleo del bigote en su vagina aportan el valor agregado a la figura del glorioso 69.

    Groserías, palmadas y obscenidades dichas y aplicadas en el momento justo es un importantísimo afrodisíaco, lujurioso en extremo, capaz de incendiarlas de pasión. – Me gustas así bien puta!, bien perra!

    Sin dejar el trabajo manual seguí azuzando la zona oscura de su espíritu, lamiendo con fruición.

    – Quieres que te meta la poronga putita? – Sí, sí, ahhhh, por favor, la necesito, métemela, cógeme yaaa!

    – Repítelo, repite. Quieres pija?? La pregunta va junto con un par de nalgadas. – Sí, quiero, quiero, soy tu puta, dame pija!!!

    La acomodé en cuatro patas, nuevas palmadas ponen color de lujuria en sus nalgas – Putita, quieres pija?

    Con la voz entrecortada por las nalgadas y la calentura dijo -Sí, siii, ya no me aguanto más, estoy bien perra! Continuamos con el juego de preguntar y pedir, matizado por sonoras nalgadas. La esposa honrada había perdido el decoro, estaba entregada a impúdica obscenidad de pedir que la penetre.

    Acomodé la verga en la vulva, sostenida con la mano jugaba entre los labios vaginales, solo entrar y salir la gruesa cabezota, para de un golpe enterrarme en su conchita. La excesiva lubricación permitió atravesar sin grandes molestias, me permitió acentuar y profundizar la cogida, subiendo la intensidad y la exigencia, montado en sus caderas cual domador a su arisca potranca.

    Volcado sobre su espalda, podía entrarle desde arriba, el sonido de los testículos chasqueando en los jugos vaginales ponían música de fondo.

    El espejo del placard devuelve la imagen de la sumisa esposa en posición de perra sometida por el fornicador enardecido, galopando sobre su espalda. La esposa está subida al morbo de la humillación de ser sometida, siente mis dientes en la nuca, el aliento espeso y caliente, la saliva humectando la piel turban su pensamiento.

    Cuando me apropié de sus tetas, los pezones aprisionados y estirados la llevan a navegar en la realidad virtual de una cogida atroz. Tuve que apretarla entre mis rodillas para sujetarla, cuando vio la imagen del padrino, en calzones se acercaba para tomarla de los pechos.

    La retuve, enchufándome más, la presencia del padrino le hizo entender todo lo que habíamos arreglado cuando llegó a buscarme. El vaivén de la cojida no fue alterada por que Daniel tuviera sus pechos en sus manazas.

    – Padrino, qué hace?

    – Nada solo viendo cómo te coge el primo y tocando estas hermosas tetotas. Me gusta verte sometida, estoy esperando mi turno de montarte, que me entregues tus nalguitas putita.

    – No, de ninguna manera.

    – Calla y coge, no opinas, te vas a comer esta!!!

    Se la puso delante de los ojos, vio que la tenía más larga y más gorda que la aguantaba. Estar a merced de dos machos que la dominan, incitan su rebeldía, pedir y exigir más acción y más pija.

    Le costaba entender que un hombre de setenta años pudiera tener una poronga tan gorda y tan dura estuviera rozando sus labios. Ella ignora que cuando hablamos por teléfono le conté los planes, y dijo que vendría reforzado por la pastilla azul, el plus motivador de su erección.

    Se acomodó debajo de ella, la tomó de la cara y tener que esforzarse por meterse semejante vara de carne turgente. – Chúpame putita, chúpame, se buenita, te vas a comer esta verga.

    Los tres estamos envueltos en la vorágine de la lujuria, salvaje bombeo en su vagina, ella atragantada con tamaña verga. Sonidos guturales, ahogados por la carne del padrino son indicios que un orgasmo se está gestando en sus entrañas. Desocupó la boca para gritar – Qué bueno, qué rico, cójanme!!

    El padrino apuró a metérsela en la boca para callar sus gritos, nada ni nadie puede interrumpir nuestro momento de gloria.

    – Dame duro, Luis dame duro, quiero pija.

    – Y yo qué?

    – Sí también, soy tu puta.

    El orgasmo estalló en su vientre, agita, estremece, jadea y gime sin control. Viviendo la gloria de su orgasmo percibe las palpitaciones de mi verga, preludio eyaculatorio. – Sácala, sácala, estoy súper fértil, me puedes embarazar…

    Ja! Nada ni nadie me retira de su vagina, apreté y moví con más fuerza, empujándome en ella.

    – Putita, quieta, aguanta, te voy a preñar. Eres mi puta y te voy a preñar.

    – Siii, preña a tu puta, lléname con tu leche!!!

    Mientras pedía su leche, sentí los primeros latidos, dilatando el orificio del glande para eyacular, sentía que me venía en cantidad superior a otras veces. El calor de la leche prolongó los estertores de su orgasmo. Quedé tendido sobre su espalda, con la verga quietecita obstruyendo las primeras escurrida de semen.

    Solo me salí cando la vergota del padrino ocupó el lugar desocupado, aún con semejante lubricación necesitó empujar fuerte para entrarle en la conchita. Se la puse en la boca para limpiar los restos de semen, sujeté de la cabeza para evitar que me la muerda cuando fue estremecida por la intrusión del padrino.

    Daniel tenía otras intenciones, solo fue para lubricarla, cuando sintió la amenaza del vergón en su ano, apresuró a decir: – No, Nooo, padrino, Daniel, lo que sea, lo tengo virgen me lo vas a romper…

    El padrino esbozó una gran sonrisa mientras decía: – Muchachita, tranqui, tranqui, no te voy a hacer doler. Solo quiero estrenar este culito virgen, tan tentador y lampiño.

    Un par de besos y lamida, untó el grueso dedo con semen y se lo mandó dentro, luego un segundo provocó las primeros quejidos. – No, por ahí no, métala en la vagina, por la colita no, por favor!

    – No te asustes, ninguna ha muerto por tragarse mi poronga. No te pongas tensa, relájate…

    La relajación era un imposible, la gordota pija dilata el hoyo, abre espacio dentro del recto, la tomó del cabello, arquea la espalda y el hombre le manda la estocada final a fondo. Toda dentro.

    Sentir ese gran pedazo de carne erecta le hace doler hasta el alma, la calentura turba la razón, locura y desenfreno no bastan para evitar y contener el dolor por la tremenda poronga que le abre el ano.

    – Basta!, basta ya, no puedo más. Me duele mucho, me lo está rompiendo, sácala…

    El espejo no miente, el padrino se compadece de sus lágrimas, detiene el bombeo, paran los sollozos. Comienza a moverse lento, despacio para darle un resuello, la mano derecha acariciando la conchita distrae, el escozor debió atenuarse porque comenzó a corresponder las embestidas.

    – Así se hace, muévete guacha puta, te estoy haciendo el culo, la tengo hasta los testículos.

    – Despacio te aguanto

    – Te la estás tragando todita.

    – Vamos viejo, aprovecha el viagra, viola a tu perra puta.

    Desafiado, apretó la marcha, tomó fuerte de los cabellos y se lanzó con todo su cuerpo para hacerla gritar, atravesarla, romperle el culo. – Ahhhh, toma perra puta, siente a este viejo como te lo parte.

    Se vino con todo, regando el orto con su leche.

    Cuando llegamos a su casa y el Xavi se puso a dormir la mona, ya tenía definido el plan, antes del whisky había tomado una pastilla de viagra, siempre es bueno tener “reforzado” el autoestima, por eso podía estar a full con esta loba insaciable.

    La faena del padrino me puso a mil, la erección estaba como al inicio, el tiempo apremia, volví a montarla, quise probar el agrandado culito. Solo un momento y volver a darle por la vagina, bombeando rápido y fuerte, agarrado de sus caderas. Nuevamente me gana de mano. – Guauuu, me vengo, me vengo otra vez. Llename, dame mi leche.

    – Uffff, toma, toma tu leche, te voy a dejar bien preñada.

    No sé cuántas veces se corrió, solo sentía que nuevamente le había llenado la conchita de semen, levanté sus piernas para detener el escurrimiento mientras el padrino le hace mamar la verga.

    Toma la posta, saco el miembro y entra el suyo, Alicia me lo deja limpísimo, el padrino darle bomba y bomba. Luego de un intenso traqueteo se corre dentro de ella, la conchita desbordante de semen.

    Los manchones de semen sobre la sábana atestiguan habernos cobrado viejas deudas, su mujer enlechada la forma de pago. Me limpié el sudor con su tanga, me la puse en el bolsillo como recibo de pago.

    Varios meses después de los hechos relatados, me crucé con Alicia, lucía un embarazo de varios meses, su sonrisa insinuó una respuesta?

    Esta es una historia de venganza compartida, no sé si el fin justifica los medios, pero al menos la culpa no fue solo mía. Este relato puede ser la catarsis de algo que solo podemos comentar con el lector, me gustaría conocer la opinión de una mujer que haya transitado situación parecida, estaré esperándote en [email protected].

    Lobo Feroz

  • Divirtiéndome con el permiso de mi esposo (Cuarta parte)

    Divirtiéndome con el permiso de mi esposo (Cuarta parte)

    Para el día de hoy nos vamos a devolver bastante en el tiempo casi 20 años. Mi amado esposo se consiguió un contrató de ingeniería en el departamento del Huila. Su jefe nos invitó a cenar un miércoles en un restaurante italiano la spaghettata que queda en la 21 CON 85.

    Yo no alcance a cambiarme pues había tenido una audiencia la cual me hizo también llegar casi una hora tarde. Saludé a mi amado esposo de beso en la boca y a don Gustavo en la mejilla con la pena que llegaba sin querer al saludar a don Gustavo le agarre la mano y no se la solteros por un buen rato.

    – Hola papi, que pena don Gustavo pero estaba trabajando y me era imposible y con estos trancones peor.

    – No se preocupe doña Diana usted no necesita disculparse conmigo de nada. No niego que tenía muchas ganas de verla. Pero eso ya no importa lo importante es que ya estás acá.

    Yo seguí agarrada de su mano y el tampoco hizo ademán de retirarla. Nos trajeron la carta y aun así seguíamos cogidos de la mano dándonos suaves apretones hasta cuándo nos sirvieron la entrada la charla muy amena don Gustavo a pesar de no ser un profesional si se nota que tiene mucha experiencia y lectura cosa que después me di de cuenta cuando estuvimos en su finca, una biblioteca bastante grande.

    Don Gustavo estaba fascinado conmigo y eso a mí esposo le encanta, porque sabe que fijo termino teniendo relaciones sexuales con el. Terminamos la cena y don Gustavo me invita a ir a la finca diciéndole a David que me llevará esté fin de semana ya que iniciaban el proyecto.

    – Claro que si con mucho gusto voy, David me ha contado maravillas de la finca todo un paraíso.

    – listo mi señora te espero no me vallas a dejar plantado.

    – Gustavo cómo se te ocurre yo Encantada de ir.

    Salimos del restaurante abrazada a él quien me acompaño al auto abriéndome la puerta. Nos despedimos dándonos un abrazo y un beso en la mejilla, me monto en el carro y arrancamos con mi esposo.

    – Bueno papi te felicito por tu nuevo contrato. Me alegra mucho mi vida.

    – No yo estoy más feliz todavía, ya con esto empezamos con pie derecho.

    Nos besamos.

    – Vamos a celebrarlo al barciño quieres.

    – si listo papi rico porque déjame decirte que don Gustavo me dejó con ganas de verga.

    – jajaja que bonita no pues yo creo que tú también lo dejaste bobo.

    – Un poquito no mas se nota que le guste.

    – ¿Y vas a ir conmigo a la finca?

    – Claro papi.

    – pero recuerda que tienes para este fin de semana la audiencia de don Fermín.

    – Tú pareces que no me conocieras. ¿Crees que voy a desperdiciar la oportunidad de tener relaciones sexuales con Gustavo? Ni loca la audiencia se puede aplazar. Pero disfrutar de la verga de tu jefe no…

    – Bueno camina entonces y miramos que hay para tu deleite. A mi vida me encanta mujer eres divina mi amor.

    Nos enrumbamos para la zona rosa. Llegamos al club entramos y apenas habían unas diez parejas, unos 20 caballeros había de donde escoger.

    Nos sentamos en la barra y pedimos cerveza.

    – ¿Hola Fercho como estas?

    – Doña Diana muy buenas bien sí señora trabajando como siempre. Don David ¿que se toman?

    – Dos cervezas Fercho.

    – Y como les ha ido para ser miércoles está concurrido.

    – Si, si señora y como ya se inauguraron los saunas ya vienen más clientes.

    – Ahí verdad que bueno ¿y están llenos también?

    – Si hay tres parejas en el grande y los otros están hombres solos.

    – Bueno y como es la entrada.

    – Sencillo, entras te desvistes toman una bata y miras a donde quieras entrar a los jacuzzis o saunas, no hay restricciones.

    – Ven papi entremos.

    En ese momento le entró una llamada a mí esposo.

    – Si, si entra mientras contestó.

    Entre, una chica lo guía a uno al vistiere que es mixto un señor de unos 50 años se estaba desvistiendo, a quien saludé.

    – Hola muy buenas.

    Al verme se me acerca con su desnudez, mirándole su verga flácida como se le fue parando dejándome ver que estaba bien dotado.

    – Mucho gusto hermosa mi nombre es Ángel María.

    Me extiende su mano.

    – ¿Es un placer tenerla por acá, vienes sola?

    – No muñeco el gusto es mío. Y no vengo con mi esposo ¿y tú?

    Me quedo admirándole la verga agarrándosela.

    La niña me da un locker para la ropa y me quito la chaqueta y la falda.

    – vengo con dos compañeros de trabajo que ya están en uno de los saunas.

    Seguí quitándome las medias sentándome en una butaca y aquel se sentía muy bien, tenía con que, me Espero a que me desnudara.

    En ese momento entro mi amado esposo. Se nos acerca.

    – Ángel te presento a mi esposo

    – Mucho gusto David loubo.

    – El gusto es mío el conocer a el hombre de ésta mujer tan divina.

    – Bueno ángel entramos.

    – Sí camina.

    – Don David lo esperamos en el sexto sauna.

    Le agarré abrazando a Ángel y me lo lleve para adentro, entramos a las duchas habían dos caballeros duchándose q al verme como si nada, siguieron enjabonándose pero eso sí sin quitarme los ojos de encima. Moviendo los dedos con la mano levantada los salude. Colocándome debajo de una de las regaderas me bañó, agarró el jabón y me le acercó a don Ángel. Lo enjabono todo y hasta lo masturbe un poco. Don Ángel encantado de mis alcances me besa en la boca. Y en ese momento entra mí esposo y una parejita de morenos preciosa venían de los jacuzzis al baño lo volteo a mirar y vuelvo a besarme con don Ángel, acelerando la masturbada que le estaba pegando.

    – No me pude aguantar las ganas de sentir tu verga en mis manos muñeco, estás bien dotado y me encanta.

    – Dianita favor que me haces en verdad no me esperaba conocer a alguien tan espectacular. Volvimos a besarnos y acariciarnos.

    Nos retiramos encaminándonos a los saunas

    Recorrimos el corredor mirando en los saunas que con puertas de madera y un vidrio nos deja ver a los ocupantes en el primero dos caballeros sentados descansando, en el segundo una pareja en plena faena y un caballero que muy probablemente es el esposo de la vieja. En el tercero cuatro caballeros hablaban en el grande tres parejas teniendo relaciones sexuales y dos damas bastante gorditas solas, en el siguiente otra dos parejas una hablando y la otra la vieja le practicaba sexo oral a su compañero o al esposo de la otra vieja valla uno a saber, llegamos al de Ángel y valla que sus dos amigos estaban guapísimos que festín el que me iba a dar al verme entrar ambos se levantaron estaban con sus toalla y que a propósito no traje.

    – Haber compañeros después no digan que no los atiendo. Acá les traigo a esta preciosura

    – Huy don Ángel esta vez se lució.

    A ambos saludé de beso en la mejilla agarrándonos de los brazos. Y me hicieron dar una vuelta entera admirando mi cuerpo desnudo.

    – Mucho gusto caballeros.

    – No mamacita hermosa el gusto es nuestro. Enseguida sus flácidas vergas se portaron a la altura dejándome ver qué aunque no estaban tan bien dotados como don Ángel había para pasarla rico, aceptables para mí.

    Me sentaron entre Diego y Andrés acomodándonos contra la pared.

    – ¿Y hace rato están acá?

    – No hace poco como diez minutos ¿y tú preciosa vienes sola?

    – No mi esposo se está desvistiendo ya viene.

    – Y no pone problema porque hayas entrado sin él?

    – No para nada, somos swinger.

    – Mente abierta. dice Diego.

    – Y cuca también. les respondo haciéndolos reír.

    – Te gusta este mundo?

    – Si me encanta conoce uno a mucha gente loca.

    Don Ángel se nos hace en frente y me agarra mis pies levantándolos para masajearlos, Diego y Andrés me acaricia las piernas con sus dedos.

    Se abre la puerta y entra mi esposo quién se había entretenido mirando por las ventanas de los saunas. Se nos acerca y se los presento, a Diego y Andrés.

    – Hola mucho gusto caballeros templarios, ¿como se encuentran?

    – Mucho gusto no acá perdidos en compañía de su hermosa mujer. Dice el Diego

    – No yo diría que medió apelotardados porque su esposa está deliciosa, no más mírenos como nos tiene la verga lista para complacerla.

    Dice el Andrés. Le agarro la verga de Andrés y volteándome nos besamos en la boca

    – Ahí papacito hermoso eso espero.

    El Diego recorre mi pierna con su mano hasta llegar a mí cuca haciéndome abrir las piernas para dejarlo meter sus dedos en ella.

    – Pues caballeros por mi no hay inconveniente a eso hemos venido hoy estamos de celebración y que mejor que mi mujer pueda hacer lo que más le gusta.

    – Bueno soy toda suya, venga don Ángel.

    Me corro asía el borde, le agarro la verga me la meto a la boca disfrutando su grosor, mientras que el Diego me dedea mí cuquita, Andrés se para al lado, lo que también me queda fácil de mamar y así comenzamos tres horas de sexo, lujuria y placer para mí satisfacción y la de mi esposo quién disfruta viéndome tener relaciones sexuales con otros hombres.

    Continúo agarrada de aquellas tres vergas las que beso chupo y lambo, mi excitación era evidente la verdad no sabía cuál mamar, .aunque la que más disfrute fue la de don Ángel por su tamaño.

    Diego término metiéndose entré mis piernas lambiéndome, chupándome la cuca, Ángel, Andrés a los lados seguían disfrutando de mí boca que seguía deleitándose con sus vergas, veo a mi esposo que se masturba con el espectáculo que le estamos brindando. Me sonrió y pienso que soy una puta afortunada, amo demasiado a mi esposo pero me encanta tener relaciones sexuales con otros hombres y esto que estoy viviendo hoy, no tiene nombre ni límites.

    El Diego se arrodilla y me coloca su verga en la entrada de mí cuquita, me levanta las piernas, me la restriega y me penetra.

    Un gemido sale de mí boca y sigo mamando verga y el Diego me folla aumentando su velocidad.

    Mi cuerpo vibra en corrientasos agradables y excitantes llevándome al paraíso sigo disfrutando por 10 minutos más, hago sentar a Ángel y me le montó encima me coloco su verga en la entrada de mí cuquita y me dejo rodar hasta sentirla toda adentro de mi, le agarro su cabeza y se la hundo entre mis tetas, empiezo a brincar sobre su verga cabalgando como amazona en pie de guerra. Nos movemos quedando don Ángel acostado así puedo mamársela a André quien se para enfrente el Diego me acaricia. Lo volteo a mirar.

    – Métamela por detrás quieres.

    – Mamacita tus deseos son órdenes.

    Se acomoda deteniéndonos con don Ángel y espero ser penetrada para empezar a ser follada doblemente y a sentir sensaciones exquisitas, corrientasos que alternos que invaden mí me cuerpo, sensaciones que me enloquecen, me excitan

    Mas llevándome al éxtasis subliminal lo que le da sentido a mi vida.

    Me vengo no aguanto más después de follar por más de 30 minutos suelto el chorro de líquidos humedeciendo la pelvis de don Ángel.

    Cambiamos de pose y me le acuesto encima de Andrés quien me penetra mi cuquita y a don Ángel encima mío me penetra mí trasero. El Diego va a bañarse la verga y regresa parándose de frente mío dejándome mamarle la verga y vuelvo a sentirme realizada, el disfrutar de tanto placer es un privilegio que nosotras tenemos, sin tabúes ni prejuicios sociales, solo se disfruta y listo.

    20 minutos de placer y dos venidas mías hasta cuándo don Ángel en espasmos intermitentes se viene dentro de mí trasero inundándolo con su semen al terminar se sienta.

    – Que delicia mamacita en verdad el mejor polvo que me he echado.

    Se levanta juagado en sudor y sale a refrescarse en la ducha. Sigo follando con Andrés brincando sobre su verga y mamándosela a Diego.

    Por otros cinco minutos, cambiamos de pose y siento a Andrés para mamarle la verga me pongo en cuatro y Diego se coloca detrás mío y me penetra mi cuquita, siento su mete y saca a un ritmo impresionante por casi 5 minutos donde me elevó al paraíso pegándome una venida tenaz, excitante, placentera. Me levanto un poco y le doy un beso en su boca.

    – Delicioso estuvo eso muñeco.

    Acuesto al Diego, me le montó sobre su verga, me penetra y empiezo a follar tan rápido como puedo.

    Hasta cuándo ambos en un torrentes de líquidos nos embadurna terminando acostada sobre el besando su nuca y boca. Andrés se me sienta lado me levanta sentándome encima de él y me penetra mi cuquita el juego continúa por 20 minutos más de placer y lujuria, don Ángel se para a mí lado colocándome su verga para mamársela. Andrés se viene y me saco su verga para que termine viniéndose en mi boca, recibo todo su semen tragándomelo y limpiándole la verga con mí lengua. Miro a don Ángel y le digo: – Ahora sigo contigo muñeco hermoso. Me le lanzó como fiera hambrienta a su presa agarrándole la verga y metiéndomela a la boca para mamársela por un buen rato y luego me acuesto boca arriba y ángel se me monta levantándome las piernas me lambe la cuquita dándome sensaciones deliciosas que me hacen gemir, su lengua recorre todo mi trasero escupiéndolo, humedeciéndolo, dejándolo listo para ser penetrado por su bien dotada verga. Se acomoda agarrando su verga me la coloca en la entrada de mí cuquita la que poco a poco se fue dilatando con cada centímetro de penetración, – Aaa que delicia, si, si sigue así anda hasta el fondo dámela toda anda muévete que me encanta. Don Ángel empezó a trabajar con más fuerza aumentando mí placer. Sentía su verga raspar todas mis paredes anales fueron 15 minutos en esa posición cambiando de pose nos colocamos de medio lado el detrás mío y me vuelve a penetrar el trasero y como pistón acelerado me folla salvaje y exquisitamente mis gemidos eran gritos de placer me estaba enloqueciendo con tanta sensaciones placenteras, mi cuerpo pedía más y más verga. El Diego se nos arrima con su verga me la pone para se la mame por unos minutos, hasta cuándo cambiamos de pose dejando al Diego acostado boca arriba me le montó colocándome su verga en mi cuquita y a don Ángel encima mío penetrándola mi trasero.

    Y valla que disfrutó esa pose viniéndome en varias oportunidades ese sentimiento de lujuria de saber que tu esposo te observa, aquel que sin reparos me incita a estar con otros hombres, sin ninguna restricción con plena libertad de realizar mis perversiones manejo mis instintos sexuales de la mejor manera a satisfacción de ambos ya que a el le gusta verme disfrutar de momentos hermosos placenteros.

    Continúo gozando esas dos vergas entrando y saliendo de mi humanidad entrando en un éxtasis subliminal sin igual, mi cara desfigurada ante tanta delicia, ante tanto placer reunido en un instante de vida. Apretó el culo, apretó la cuca, hasta cuándo siento que don Ángel se viene, saca su verga y termina en mí espalda, mientras brinco más suelta con el Diego hasta que ambos nos venimos en espasmos intermitentes, terminando me bajo a mamarle la verga y tomarme las pocas gotas de semen que quedan en su verga, me siento al lado de don Ángel quien me acuesta de lado y el detrás mío y se dedica a besarme la espalda y cuello, pero ya llevábamos bastante tiempo en el sauna y el calor me sofocaba salimos todos a las duchas, nos tocó esperar porque habían cuatro mujeres y dos jóvenes quienes estaban con sus madres bañándose la cosa más sabrosa. Salieron y pudimos entrar, refrescarnos todos al tiempo. Al salir al vistiere estaba concurrido ya que estaban las 6 que venían del baño y seis caballeros vistiéndose yo como si nada entre por entre el grupo saque mi ropa y sin pensarlo me quite la toalla y saqué mí ropa interior. Enseguida dos de los caballeros que estaban ya casi vestidos se me acercaron a saludarme.

    – Mi señora que hermosa mujer es usted. Lo volteo a mirar y me sorprendo al verlo, todo un papasote.

    – Hola muñeco. Y le doy un beso en la mejilla.

    – Mucho gusto mi nombre es Diana para servirte en lo que quieras. Los caballeros estaban casi listos. Las primeras en hacerlo fueron las jóvenes, quiénes al terminar se abrazaron y besaron con dos de los caballeros que para mí estaban como muy viejos para ellas. Alcance mi cartera y saqué tres tarjetas mías dándoselas.

    – Llámenme cuando me necesiten. Comenzaron a salir.

    – Claro que te vamos a llamar por hoy ya nos vamos y muy pronto lo hago.

    Nos despedimos dándonos un beso en la mejilla, seguí vistiéndome y luego salimos al bar en donde nos tomamos otras cervezas quedamos de volver a repetirla con mis tres nuevos amigos y nos fuimos a casa.

  • Mamá y hermana traviesas (lll): La fiesta de Beatriz

    Mamá y hermana traviesas (lll): La fiesta de Beatriz

    Después de un largo tiempo de no compartir nada con ustedes por motivos personales, he regresado al foro para mantenerlos actualizados respecto a mis anteriores relatos.

    Como ya saben, mi nombre es Carlos Daniel Jr. Actualmente tengo 23 años de edad y ahora radico en la Ciudad de Guadalajara, Jalisco, México.

    Por motivos de trabajo he tenido que dejar la casa de mi madre Beatriz esa hermosa mujer de ahora 40 años que es la poseedora de aquel culo hermoso y descomunal que se convirtió en mi obsesión desde que yo era un adolecente.

    Como recordaran lo narrado en mi primer relato, donde tuve esa maravillosa oportunidad de corroborar que mi madre Beatriz y mi hermana Fátima eran un hermoso par de putas. Debo confesarles que en los días, semanas y meses siguientes, realmente no pasó nada relevante, solo un poco de lo mismo, pude seguir admirando y acariciando el culo de las dos sin poder llegar a más, pero una confesión de mi tío Enrique desencadenó que salieran a la luz una serie de secretos que se tenían muy guardados en la familia y que hoy ustedes van a poder leer.

    Como les comenté al principio, por motivos personales dejé de compartir mis historias, ya que debido a un gran error mío mi madre Beatriz descubrió la grabación en donde mi padre se follaba a mi tía Victoria y a raíz de eso se derivaron cientos de problemas que provocaron el divorcio de mis padres hace ya casi dos años.

    Por esta razón, Beatriz, con mi ayuda y sin saber que era de mi conocimiento la existencia de aquel video de mi padre con Victoria decidió instalar en la casa un sistema de cámaras para poder obtener pruebas de la infidelidad y poder presentar con pruebas una demanda de divorcio que los dejara en las ruinas a ambos.

    Después de todo el pleito legal que se generó cuando mi madre tuvo las pruebas suficientes para poder armar un caso de divorcio contundente contra mi padre a él no le quedó otra opción más que irse de la casa al igual que a mi tía Victoria por haber sido la tercera en discordia en la relación. Lo cual debo confesar que me puso triste porque me encantaba ver también ese delicioso culo paseando por la casa. Por otro lado y para ser honesto, el que mi padre se fuera me dio cierta alegría porque después de todo lo sucedido Betty se comportaba de una manera más sensual incluso conmigo, se vestía más puta que de costumbre, comenzó a usar vestidos aún más cortos y ceñidos cualquiera fuera la ocasión, no importaba si era para ir al centro comercial o simplemente pasear por la casa, a ella le encantaba ser el centro de atención y yo lo vi como una oportunidad para poder llegar más lejos con ella ya que me podía dar cuenta que ella disfrutaba el hecho de que todos la deseábamos y añorábamos tener la oportunidad de poder gozar algún día ese hermoso cuerpo de diosa que ella nos mostraba con orgullo. También comenzó a ser un poco más socialmente activa, comenzó a salir más con sus amigos, algo que normalmente no hacia mientras estaba casada con mi padre, comenzó también a hacer reuniones en la casa más seguido lo cual me daba gusto, hasta que caí en cuenta de que por lo general la mayoría de los invitados eran hombres que iban en busca de una oportunidad de follarse a Beatriz.

    Meses después me enteré que varios de los hombres que asistieron a dichas reuniones tuvieron el placer de gozar de ese culo en más de una ocasión ya que Betty pasada de copas, tiene la fama de ser muy complaciente y liviana.

    En marzo 20 de 2018 Betty festejaría su cumpleaños número 39. Dos días antes me anticipé a preguntarle si ella querría festejarlo en grande.

    Recuerdo que era un domingo por la mañana y bajé de mi cuarto para desayunar algo, al entrar en la cocina ahí estaba ella, también buscando algo para desayunar, llevaba puesta una camiseta de tirantes de mi padre las cuales ella acostumbraba tomar en ocasiones para usarlas como prenda para dormir o a forma de vestido para andar por la casa, mis ojos se quedaron clavados inmediatamente en su culo, la prenda apenas podía tapar ese prodigioso par de carnosas nalgas y el borde dejaba escapar un poco de esa carne en cada movimiento que ella hacía; mientras mis ojos devoraban ese exquisito par de piernas y esas nalgas firmes que se movían al ritmo que Beatriz batía unos huevos. Me dispuse a guardar silencio recargado en el marco de la puerta para disfrutar ese hermoso espectáculo que Betty me brindaba sin darse cuenta, cuando al fin volteó no pudo evitar dar un salto de sorpresa.

    -¡Ay tonto me asustaste¡ – Dijo mientras dejaba los platos sobre la mesa.

    -¿Cuánto tiempo llevas ahí?

    -Lo suficiente- Le contesté.

    -¿Suficiente para qué? ¡Jajaja ah! ¡Ya vi!- Me contestó dirigiendo su mirada a mi miembro que se encontraba totalmente erguido y que no pude disimular debido al delgado short que llevaba puesto en ese momento.

    -Ya deja de verme y ayúdame a poner estos platos ahí arriba.

    A lo que conteste inmediatamente que sí, mientras me acerque aceleradamente hacia ella para colocarme por detrás de ella y replicar la misma jugada con la que había iniciado nuestros roces eróticos en aquella fiesta. Pero ella, anticipando mis intenciones se quitó inmediatamente y no pude lograr el objetivo.

    -¡Jajajaja! ¿Qué intentas hacer?- Me dijo con un tono burlón, mientras esquivaba mi movimiento.

    -Quedamos en que no volverías a hacer algo así, dejamos muy claro que el hecho de que me veas no me molesta, pero que intentes hacer este tipo de cosas otra cosa y no lo voy a permitir.

    -Pero creí que te gustaba ¡además ya habíamos entrado a esta etapa! ¿No?- contesté.

    -Jajaja ¡ah! ¿Vas por etapas? ¿Qué sigue? ¿Qué te dejé verme desnuda? ¿Qué te la chupe? No cariño estás muy mal, que te permita hacer ciertas cosas no quiere decir que eso me guste o que vaya a pasar algo más. Mejor ayúdame a preparar a lavar los platos y deja de pensar tonterías.

    A esta altura, Beatriz y yo habíamos desarrollado una relación de mucha confianza y por eso en ocasiones me atrevía a ser más osado al elegir mis palabras hacia ella.

    -Por ahí cuentan que ya estuviste con varios ¿por qué conmigo es diferente?- Contesté sin pudor alguno.

    -¡Porque ellos no son mis hijos! ¿No te parece suficiente? Además ¿a ti qué te importa con quien yo haya estado? Fin del tema Carlos.

    -El otro día te vi entrar de la casa del vecino de enfrente cuando viste que su esposa se había ido ¿Te parece correcto eso? Por eso no te bajan de puta aquí en la colonia, eso también me afecta a mí.

    -¡Ya te dije que no es asunto tuyo! ¡Además! No te ha de afectar tanto, también te encanta que yo sea así, creo que más bien lo que te molesta es que no sea así contigo ¡vete de aquí!

    -Perdóname mamá, no quise decir eso- Contesté para calmar la situación al ver que le había molestado mucho lo que le había dicho.

    -¡Pero lo dijiste!

    -Ya, perdóname, hay que cambiar de tema, ¡en dos días cumples años! ¿Qué quieres hacer? ¿Haremos fiesta en grande?

    -No lo creo, será martes y no muchas personas están disponibles, lo único que quieren es llegar a su casa para descansar de su trabajo.

    -Tienes razón ¿entonces qué haremos?

    -Solo una pequeña reunión, nada comparado con lo que hacía tu papá cada año con muchísimas personas en la quinta familiar, quiero algo sencillo aquí en la casa para mis amigos más cercanos y familiares si es que quieren venir, avísale a tus tíos para que vengan a deleitarnos con sus historias, tú sabes que su don es hacernos reír.

    -Ok, déjame llamar a mi tío Enrique para que me ayude con todo, él es muy bueno para organizar este tipo de eventos.

    -¡Muy bien! Déjame hacer la lista de invitados para comenzar a llamarlos- Me dijo mientras se daba la media vuelta y salía de la cocina meneando el culo de forma exagerada como premio por mi ayuda. Supongo que se sintió también culpable por la pequeña discusión que habíamos tenido y esa fue su manera de ofrecerme disculpas, lo cual me encantó pero no me ayudó mucho ya que me dejó más cachondo de lo que ya estaba.

    Al día siguiente todo fue normal, hice mi rutina de siempre, ir a la universidad y después al trabajo, en algún momento de la tarde en la que no estaba tan ocupado pude llamar a mi tío para que me ayudara con la cuestión de música y tragos que se servirían en la fiesta. Él tiene una pequeña empresa de organización de eventos y es experto en el tema, accedió a ayudarme sin reparo alguno, obviamente no se iba a perder el cumpleaños de su exquisita hermana a la que siempre había deseado pues ahora estaba soltera y dándole rienda suelta a sus deseos carnales, tal vez el también veía una oportunidad para poder convencerla de entregarse a él como siempre lo había deseado desde que eran jóvenes, o por lo menos vio la oportunidad de cachondear con ella una vez más como había pasado en la última fiesta en la que ambos coincidieron.

    Así llegó el martes, desperté y me dirigí a la habitación de Beatriz para ser el primero en felicitarla y el día no pudo haber comenzado mejor, cuando entré a su habitación la vi recostada en su cama, boca abajo con el culo expuesto y apuntando hacia arriba, cubierto por una hermosa prenda de encaje color roja que resaltaba mucho más ese exquisito par de nalgas, me tomé unos minutos para observar de cerca aquella maravilla y tomar algunas imágenes mentales para masturbarme en la ducha, me acerqué despacio a su cama para despertarla y felicitarla, le di un abrazo, un beso y salí de la habitación rápidamente hacia la regadera para pajearme de una manera impresionante. Salí de la ducha, me vestí y me fui a la universidad, al terminar mis clases me dirigí hacia la oficina de mi papá para ayudarle con unas cuantas cosas del negocio familiar en el que hace tiempo ya ejerzo mis conocimientos en contaduría y administración de empresas. A las 6 de la tarde salí de la oficina y me dirigí hacia mi casa para acompañar a Beatriz en su festejo de cumpleaños ¡y cuando llegué! ahí estaba ella, se veía radiante y preciosa. Llevaba puesto un vestido color negro que la hacía lucir más provocativa de lo normal, lucía un pronunciado escote que dejaba ver su delicioso par de tetas que a pesar de no ser exuberantes mantenían una firmeza que las hacían lucir perfectas, pero sin duda, lo ceñido y corto que era ese vestido y el par de altos tacones que hacían juego con el hacían que el premio como siempre se lo llevara ese riquísimo par de nalgas que tantas veces me ha hecho matarme a pajas al punto de correrme en cantidades descomunales mientras imagino que la tomo por la cintura y la embisto con furia desenfrenada sin descanso mientras ella grita y gime de placer.

    Eran las 8 en punto de la noche cuando llegué a casa y la verdad fue algo decepcionante y triste para mí ver tan poca asistencia. Betty tenía previsto que llegaran alrededor de unas 30 o 40 personas y solo llegaron alrededor de 15, incluso mi hermana Fátima prefirió irse con su novio al cine o algo así.

    Beatriz ya algo entrada en copas debido a que había comenzado a beber desde temprano en la tarde platicaba, bailaba y se reía con sus amigas mientras el resto de los asistentes en su mayoría varones se deleitaban con el espectáculo que ella nos brindaba cada vez que movía el culo al ritmo de la música que sonaba en la fiesta.

    En cierto punto de la fiesta me acerqué a la mesa donde estaban sentados mis tíos que para variar hacían lo mismo de siempre, tomar fotos de Betty y hacer comentarios en torno a ellas.

    -¿Como la están pasando?- Les pregunté al acercarme.

    -De maravilla, viendo el culo de tu mamá- Me contestó Luis a tono de broma envalentonado por el efecto del alcohol, a lo cual Enrique y Roberto reaccionaron con una carcajada.

    -No lo dudo ni un momento- Respondí.

    -Siempre hacen lo mismo y no logro comprender cómo pueden desear a su propia hermana- Una respuesta hipócrita de mi parte por qué en mi caso era aún peor ya que era mi madre y también la deseaba.

    -Son cosas que aunque ya estás listo para saber, Betty no ha querido que sepas, ella tendrá sus razones pero cuando lo sepas todo va a cobrar mucho sentido para ti.

    -Además tú caso es peor ¿crees que Beatriz no me ha contado todo lo que ha pasado entre ustedes o lo que has tratado de pedirle? Claro que me cuenta y créeme que tú caso es peor- Me dijo mientras yo carcomido por la vergüenza solo agachaba la mirada.

    -¡Si Carlos!- Replicaron mis otros dos tíos mientras se reían a carcajadas.

    -¡Bueno ya estuvo bueno! díganme porque es así la relación de ustedes ¿Cómo lo lograron? siempre me ha intrigado saber cómo es que tienen esa relación con ella.

    -Aún recuerdo la última vez cuando te quedaste en mi cuarto y le pedías a mi mamá que follara contigo- Le dije a Enrique ya sin pudor por el calor de la plática que se había generado.

    -También escuché que habías estado a punto de follartela pero que ella se había arrepentido y no te dejó continuar.

    -JAJAJA ¿escuchaste todo? La verdad no recuerdo muy bien que es lo que platicamos esa noche ella y yo ya que estaba muy ebrio para serte sincero.

    -¡Si! Y también vi todo- Contesté.

    -Entonces creo que ya estás algo mayorcito como para darte cuenta de que Betty es una puta de pies a cabeza.

    Que se expresara así de ella me molestó un poco pero me contuve ya que yo también la tenía en el mismo concepto y eso me provocaba sentimientos encontrados.

    -¿Qué es lo que vio?- Pregunto mi tío Luis a Enrique.

    -La tradición de buenas noches ¿te acuerdas? ¡Jajaja! ¿Te acuerdas cuando la convenciste de darnos las buenas noches así todos los días?

    -¿En serio aceptó esa noche? ¿Quién lo imaginaria? Después de tantos años ¿qué opción elegiste? que suertudo, daría mi riñón por volver a experimentar eso aunque sea una vez, pero si tenemos suerte hoy la convencemos de hacer lo mismo o algo mejor.

    En este punto al calor de las copas después de escucharlos expresarse así de ella en lugar de molestarme me empezó a calentar de una manera increíble y comencé a escuchar las anécdotas que contaban sobre ella.

    Me contaron que desde muy joven Beatriz ya contaba con un cuerpo exquisito que se acentuaba aún más con su corto y entallado uniforme escolar y que por esta razón más de un hombre en el barrio trató de conquistarla, incluso hubo una ocasión en la que un tipo no pudo resistir la tentación después de verla pasar por la acera de su casa cuando ella se dirigía a la escuela, uno de esos tantos días se aproximó a ella por sorpresa y la dirigió hacia un terreno baldío donde casi logra abusar de ella, de no ser porque una vecina del lugar se percató de los gritos y llegó en su auxilio el tipo hubiera logrado el objetivo.

    -Todo este tipo de situaciones que comenzaron a pasarle desde muy joven la marcaron y la convirtieron en lo que es ahora ¿Me vas a negar que te has dado cuenta de que le encanta llamar la atención de todos los hombres?- Me comentó el tío Roberto mientras Enrique seguía contándome todas las anécdotas.

    También me contaron que desde muy joven se ganó el mote de “la devoradora”, ya que la habían descubierto haciéndole una mamada a dos de sus compañeros en los baños de la escuela preparatoria. Por lo cual había sido expulsada de esa y una institución más en la que la cual fue descubierta junto a otros tres compañeros en una situación igual que la anterior en un aula de dicha escuela.

    Así comenzó la obsesión de ellos hacia su Betty. Aunque fuera su hermana, el hecho de que era tan poca la diferencia de edad entre los hermanos exceptuando a mi tía Victoria que era mucho menor que ellos cuatro, aunado de todas las experiencias que se comentaban alrededor de Beatriz entre vecinos y compañeros de escuela, fue que se encendió una chispa de erotismo en ellos que aún no podían apagar.

    Mientras me contaban todas aquellas anécdotas no podía dejar de ver a Beatriz que se encontraba compartiendo con todos los demás invitados. No paraba de imaginarla en todas aquellas situaciones que salían a montones de los recuerdos de mis tíos y que me relataban con mucha emoción al recordar lo excitantes que habían sido.

    Como aquella donde me contaron que después de una fiesta cuando aún vivían juntos, terminaron tan ebrios que mientras regresaban a su casa casi la convencen de darle una mamada a los tres en el auto en el que viajaban, me dijeron que el hecho de que fuera un auto tan pequeño obligaba a que ella tuviera que ir sentada en las piernas de uno de los demás pasajeros, en esa ocasión el afortunado fue Luis, el cual aprovecho a la situación para comenzar a acariciar las piernas de Beatriz, acto seguido Roberto también comenzó a tocarla, Enrique al ver la potencial situación se detuvo en un lugar tranquilo para participar en el manoseo. Me comentó que en cierto momento no pudo soportar más y sacó su miembro para que Beatriz lo viera, Luis y Roberto replicaron la maniobra para dejar expuestos su miembros también y que Betty sintiera la misma tentación y deseo que la habían hecho ganarse el apodo de la devoradora, Beatriz vio aquellas vergas totalmente erguidas y sus ojos se iluminaron, paso su lengua por su labio inferior demostrando su antojo de carne y se aproximó a devorar la verga de Enrique el cual debido a su poca experiencia terminó por dejarle la boca llena de semen a los pocos segundos de que Betty había comenzado a chupar ese trozo de carne arruinando así las posibilidades de los otros dos ya que Beatriz a pesar de estar muy desinhibida por los tragos entró en razón al ver lo que había hecho y se negó a continuar. Al ver la cara de decepción de sus hermanos al llegar a casa les propuso otro tipo de arreglo como compensación por dejarlos con las ganas, de ahí surgió la “tradición de buenas noches” que consistía en una petición especial para cada uno de ellos donde ella tenía que obedecer a cualquiera de las dos opciones que le presentaran siempre y cuando no desembocaran en sexo.

    -¿Cuáles eran las opciones?-Pregunté.

    A lo que me respondieron que la primera consistía en recibir un beso de buenas noches en el miembro cada noche antes de dormir.

    O la segunda en la que podían pedirle que posara de manera sugestiva con ropa sexy en alguna posición en específico para que ellos pudieran masturbarse frente a ella, esta opción según me dijeron era la que más le pedían cada noche, aunque dicen que recibir aquel famoso beso también era riquísimo, no era una mamada, pero era mejor que nada.

    El hecho de que habían crecido de manera muy humilde los obligaba a dormir a los 4 en la misma habitación, cosa que facilitaba todos los juegos sin que mis abuelos sospecharan algo, en fin, eran hermanos ¿qué de malo había en que durmieran en la misma habitación?

    Comenzaron a relatarme aquellas deliciosas noches en las que elegían la segunda opción de dicho juego, por lo general le pedían que se pusiera en posición de perrito con el culo apuntando hacia ellos. Imagínense esa hermosa imagen en esa deliciosa situación, mientras se masturbaban ella movía las nalgas de un lado a otro para facilitarles la eyaculación y que ellos gozarán aún más también emitía gemidos para que la experiencia fuera más placentera para ellos, incluso en ocasiones cuando ella también estaba muy cachonda les permitía tocarla para que se corrieran de una manera más intensa.

    Otra de las posiciones que le pedían a menudo era que se pusiera de rodillas frente a ellos mientras abría la boca simulando esperar la descarga de leche para después tragarla. Cosa que me aseguraron que desafortunadamente para ellos, jamás sucedió, pues tenían la regla de avisarle cuando iban a terminar para que ella pudiera quitarse inmediatamente y así no recibir los chorros de leche de sus hermanos. Aunque entre risas me dijeron que en más de una ocasión no le avisaban y uno que otro chisguete fue a parar su carita hermosa cosa que le según ella le “molestaba” pero que nunca le impidió seguir con el juego, o sea era puta y le gustaba jugar, pero jamás lograron convencerla de hacer nada más, tenía sus límites y ellos tenían que respetarlos.

    Estaba anonadado y extremadamente cachondo en este punto de la plática, tan solo de imaginar que yo pudiera estar en la misma situación con ella me tenía a punto de correrme sin siquiera haberme tocado el miembro.

    Otra de las anécdotas que me platicaron fue cuando cambió su mote de “la devoradora” a “la putilla internacional” sobrenombre que yo ya había escuchado en una ocasión mientras estábamos en una reunión familiar en la que una prima de mi madre con la que tiene una relación muy cercana y de confianza la llamo así, “la putilla internacional” a lo que mi madre replicó soltando una carcajada

    -¡No señorita! seré la putilla pero de Torreón, lo de internacional ya pasó- mientras soltaba una carcajada.

    Cosa que no comprendí hasta que me contaron que cuando cumplió 18 años se fue a pasar las vacaciones de primavera a USA con su tía que vivía en Chicago, en esa casa vivían su tía y sus dos primos ya veinteañeros, que no desperdiciaron la oportunidad y se dieron gusto con su cuerpo a diestra y siniestra durante toda su estancia ahí, cada vez que surgía la oportunidad de estar solos en casa aprovechaban para follarsela ambos al mismo tiempo.

    Así fue como la mencionada tía encontró a Beatriz en su ya tan tradicional y favorita posición a cuatro patas recibiendo las embestidas furiosas por parte de uno de los primos mientras al mismo tiempo devoraba la verga del otro primo con una sincronía casi profesional. Así que no le quedó de otra más que regresar a México con la reprimenda de su tía y de mis abuelos por haber sucumbido ante las intenciones de sus dos primos.

    Inmediatamente después de ese acontecimiento conoció a mi padre de entonces 23 años y el resultado fue un embarazo donde el producto fui yo y por consiguiente una boda.

    Así terminaron las aventuras de mis tíos con Beatriz cosa que los dejó muy dolidos por así decirlo ya que nunca lograron su objetivo con mi madre.

    La fiesta siguió su curso y pasada la media noche la única amiga de Betty que quedaba en la casa decidió marcharse. Me dispuse a acompañarla a su auto y cuando regresé estaba Betty sentada en las piernas de Enrique rodeada por los otros dos que acariciaban sus piernas mientras reían y platicaban.

    Me percaté de que mi hermana no había llegado a la casa y supuse que como era costumbre pasaría la noche follando en algún motel con su novio.

    Darme cuenta de la situación género en mí una descarga de adrenalina inmensa que no podía controlar al punto que comencé a temblar, sentí la misma sensación de miedo y emoción que sentí la primera vez que follé con una chica.

    Estaba todo puesto a la perfección y Betty estaba puesta en bandeja de plata, ya muy pasada de copas adoptó una actitud de puta que no se pueden imaginar. Y también estábamos nosotros; cuatro varones con un instinto casi animal dispuestos a obtener lo que queríamos a cómo de lugar.

    Me acerqué a ellos y voltearon a verme con una cara que jamás olvidaré, pude ver en su mirada que tenían la misma idea enfermiza que yo, pero no me importó, estábamos todos en sintonía y juntos íbamos a lograr cumplir nuestra más grande fantasía.

    Me acerqué por detrás de mi madre mientras ella seguía sentada en la piernas de mi tío y tapé sus ojos con mis manos, replicando el mismo truco que había utilizado Enrique en aquella fiesta; a lo que Beatriz reaccionó dando unos pequeños saltos en la piernas de mi tío que supongo lo llevaron a la gloria por la expresión que se dibujó en su cara.

    -¿Quién soy?-Le dije. Mientras tapaba sus ojos, Roberto comenzó a acariciar la pierna de Beatriz subiendo lentamente hasta llegar a su entrepierna a lo que ella reaccionó dando un pequeño manotazo juguetón.

    -¡Suéltame tonto!- Exclamó Beatriz al mismo tiempo que le daba el manotazo a Roberto. El tono en que lo dijo, con esa voz de niña mimada que tanto me excitaba confirmó que ella también había entrado al juego.

    -¿Quién soy?- Pregunté de nuevo.

    -¡Ay no sé! Estoy sentada en Enrique, Luis y Roberto están enfrente de mí, creo que no queda nadie más. Déjame ver, mmmmm ¿quién será?- Dijo mientras llevaba su mano derecha hacia atrás para alcanzar mi miembro y así poder adivinar quién era quien le tapaba los ojos. Me sentí en la gloria cuando su mano llegó hasta mi paquete y comenzó a palpar de arriba abajo suavemente apretando y acariciando mi verga totalmente erecta y a punto de estallar.

    -¡No se quien eres! ¡Ya dime tonto!

    -¡Soy yo Bety!- Le dije mientras quitaba mis manos de sus ojos.

    -¡Carlos! ¡Ehmmm! ¿Por qué no me dijeron idiotas?- Dijo mientras se le escapaba una risa nerviosa al ver que era el miembro de su hijo el que acababa de palpar.

    -Tengo que ir al baño- Se paró y se dio la media vuelta para dirigirse a la planta alta.

    Nos quedamos los cuatro viéndonos mutuamente como esperando a que alguien organizara el primer paso de la estrategia de nuestro plan. Pero todos parecíamos tener un poco de duda al respecto. Hasta que tuve el valor y lo dije.

    -¿Vamos a hacer lo que pienso?

    -¡No lo sé! ¿Qué estás pensando?

    -Ustedes saben de qué hablo- Conteste con tono molesto.

    -Nosotros estamos seguros de lo que haremos hoy desde hace un par de horas, pero estábamos pensando qué tal vez tú tendrías algún inconveniente, si no lo tiene y quieres ser partícipe no hay marcha atrás- Contestó Enrique muy decidió.

    Comenzamos a discutir qué haríamos y cómo lo haríamos. Concluimos que deberíamos darle más alcohol a Betty para que fuera un poco más desinhibida, ya que al darse cuenta que yo también estaba excitado con ella había reaccionado de manera un tanto negativa. También concordamos en que deberíamos refrescarle un poco la memoria en cuanto a las experiencias que me habían contado mis tíos para que sintiera el deseo de replicarlas una vez más. Por último Luis sugirió que usáramos la reciente experiencia del divorcio para que Betty se sintiera con la necesidad de una venganza hacia mi padre. Todos estuvimos de acuerdo y pusimos en marcha el plan.

    Beatriz bajó 20 minutos después y para nuestra sorpresa estaba recién duchada y con un vestido exactamente igual al que tenía puesto pero en un color rojo que la hacía lucir aún más deseable que la prenda anterior.

    -Disculpen que me haya demorado tanto, me sentía un poco mareada y acalorada y decidí tomar una ducha, creo que el alcohol me estaba empezando a afectar.

    -No te preocupes Beatriz- Contestó Luis- En ese caso, ya que te sientes mejor ¡ten! Otro tequilita.

    -¡No! Ya no quiero beber más.

    Me acerque por detrás de ella la tomé por las caderas, coloqué estratégicamente mi miembro entre sus nalgas y comencé a empujarla en dirección a Luis.

    -¡Vamos mamá! Brindemos juntos, no todos los días se festejan 39 años- Le dije siguiendo la estrategia acordada.

    -Tienes razón, solo porque tú me lo pides brindemos- Mientras se tomaba el trago de tequila nosotros simulamos tomarlo y así continuamos hasta que una hora después, 6 tragos de tequila y unas cuantas cervezas la tuvimos en la condición que queríamos.

    Seguimos conversando mientras Enrique la convenció de bailar un poco para nosotros, formamos un círculo con sillas y ella no dudo en pasar al centro para deleitarnos con sus ricos movimientos al compás de la música, mientras nos deleitaba con sus movimientos Enrique extendió su mano y levantó parte del vestido de mi madre dejando expuesto ese carnoso culo que devoraba una exquisita tanga negra que lucía maravillosa en ella, acción a la que Beatriz reaccionó riéndose y bajando su vestido para continuar deleitándonos con su sensual danza, una vez más Enrique extendió su brazo para levantar el vestido de Betty, luego de este movimiento Beatriz no dudó en comenzar a hacer un lap-dance a cada uno de los que disfrutábamos el espectáculo comenzado por Enrique que fue el que encendió la llama, así sin arrepentimiento alguno comenzó a restregar su celestial par de nalgas en la pelvis de Enrique, al terminar con él se dispuso a menearse en el regazo de Luis y luego de Roberto. Mientras, yo esperaba con ansias mi turno de sentir ese culo restregarse en mi verga que ya desde hacía un par de horas se encontraba completamente erecta.

    Beatriz dejó de bailar sobre Roberto pero en lugar de dirigirse a hacia mí para darme mi baile, se dirigió hacia la barra de bebidas para servirse otro trago.

    -¿Qué pasó con el baile de Carlos?- Le preguntó Enrique.

    -¡Claro que no! ¿Qué te pasa?- Como les comenté, era puta pero tenía sus límites y no podíamos forzarla, lo único que podíamos hacer era seguir con lo acordado hasta lograr el objetivo.

    Se dirigió hacia la estancia donde estábamos sentados y comenzamos a platicar.

    -Oye Betty, te ves riquísima con ese vestido- Dijo uno de mis tíos. En este punto creo que ya no es importante quien dijo que cosa.

    -¡Gracias! ¿Les gusta cómo me veo?

    -Sí, te ves preciosa, luces idéntica a cuando usabas tu uniforme escolar ¿Te acuerdas “devoradora”?

    -Jajajaja ¡Cállate! No me recuerdes eso, además aquí está Carlos, mejor no hablemos de eso.

    -¿Devoradora?- Le pregunté cómo si no supiera a qué se referían.

    -Nada olvídalo.

    -Cuéntale, ya es un adulto, no creo que se moleste por cosas que pasaron hace años.

    -¡Que no! Jajajaja entiendan por favor.

    -Cuéntame- Insistí.

    -Vamos ¡cuéntale!

    -Bueno está bien, pero promete no juzgarme o reírte ¿ok? Cuando tenía un cuerpo muy bonito, no como ahora, no quiero sonar presumida pero tenía una cintura diminuta, hermosas piernas y unas nalgas preciosas, tus tíos no me dejaran mentir.

    -Aún las tienes- La interrumpí.

    -Jajaja gracias hijo, veo que tú también eres igual que estos tres, no tienes limites, bueno en fin, yo era la envidia de muchas y el deseo de muchos y pues siempre me llovían las propuestas para hacer todo tipo de cosas, incluso uno de mis tíos me ofreció dinero para que me acostara con él ¿puedes creerlo?

    -Si te creo, si dices que estabas mejor que ahora entonces eras una gran tentación.

    -¡Si! Incluso recibí propuestas de quien ni siquiera te imaginas- Me dijo refiriéndose obviamente a mis tíos.

    -¡Me imagino! Pero no has contestado ¿porque la devoradora?

    -¡Ay que muchachito tan metiche! Bueno te voy a contar- Me contestó mientras volteaba a ver a mis tíos con una mirada de complicidad y risa nerviosa.

    -Un día recibí una de estas propuestas por parte de dos de mis amigos de grupo, no sé realmente por qué accedí, supongo que fue por las hormonas derivadas de la edad que tenía y acepté. Me metí al baño con ellos, me arrodillé y comencé a darles besitos ahí.

    -¿Solo eso? Pensé que sería algo más rico lo que me contarías- Le dije para que se comenzara a soltar un poco más.

    -¡Ay bueno! Uno de ellos comenzó a bajarse sus pantalones y pues fue así que les hice su primera mamada, debo confesar que realmente es fue la primera experiencia sexual que tuve. Desde ese momento me llamaron la “devoradora” y estos imbéciles se la pasan molestándome con eso- Refiriéndose a mis tíos.

    Seguimos bebiendo y conversando, mientras la plática se tornaba más erótica mis tíos comenzaron a acercarse cada vez más a Betty para acariciarla, no de forma brusca o agresiva, más bien pasaban sus manos por sus piernas o su cabello de una forma gentil; como acariciando a una perrita que sabían ya estaba domesticada.

    En este punto mi madre ya no se inmutaba a sentir las manos encima de su cuerpo y decidí preguntarle.

    -¿Y la putilla internacional? ¿Por qué te dice así tu prima Silvia?

    Me contestó con una carcajada

    -¿Con quién has estado hablando eh? ¿De verdad quieres que te cuente eso?

    -¡Si! Siempre tuve la duda.

    -Jajaja antes de conocer a tu papá hice un viaje en el que me quedé en la casa de una tía y mis dos primos. ¿Se acuerdan?-Les preguntó a mis tíos a lo que Luis reaccionó estirando su brazo derecho por detrás de la cintura de Betty y tomando entre su mano una de sus maravillosas nalgas.

    -Como no me voy a acordar ¡PUTA!- A lo que Betty solo soltó una carcajada y continuó contando la historia

    -¡Puedo explicarlo! Desde que llegué, al momento de cruzar esa puerta pude notar que los dos me miraban con unos ojos de lujuria que apenas podían controlar, eso la verdad me encantó, el primero con el que estuve fue Rodrigo, fue después de una fiesta. No sé por qué motivo terminamos hablando de su verga de regresó a casa y al estacionar el auto me devoré todo ese pedazo de carne.

    No podía creer lo que salía de la boca de Betty. Ya sin pudor alguno me contaba con lujo de detalles lo que había hecho a diario tras más de tres semanas en la casa con sus primos. Me contó que con ellos fue la primera vez en la que participo en un trío y que le había encantado.

    No pude evitar llevarme la mano hacia el miembro y empezar a acariciarme por encima del pantalón, me paré violentamente del sofá en el que estaba sentando y me dirigí a hacia donde estaba sentada Beatriz quedando yo frente a ella, y su rostro hermoso a unos cuantos centímetros de mi verga. Mientras ella sorprendida por mi reacción miraba con incertidumbre y sorpresa hacia arriba en dirección a mis ojos tratando de descifrar que pasaba, no pude evitar nuevamente dirigir mi mano derecha para acariciar mi miembro por encima del pantalón mientras mi brazo izquierdo se estiró para tomar sus mejillas por debajo de su quijada, e instintivamente acerqué su rostro un poco más hacia mi paquete, esa imagen quedara por siempre en mi memoria, su hermosa boquita entre abierta por la presión que ejercían mis manos en sus mejilla a escasos centímetros de mi totalmente erguido miembro viril que estaba a punto de salir expulsado de mi pantalón y su mirada confundida clavada fijamente en mis ojos.

    Después de unos gloriosos segundos que parecieron eternos Betty se hizo para atrás con un movimiento brusco pero riéndose nerviosamente. Solo atino en desviar la plática hacia otra cosa mientras Roberto la tomaba de la mano para levantarla del sofá y lograr hacer que se sentara en su regazo.

    -No sé cómo papá pudo dejarte ir, estás riquísima y eres más puta que cualquier mujer que haya conocido antes- Le dije en un tono de mucha seriedad.

    -No me recuerdes a ese idiota- Me contestó con un tono de molestia.

    Sin darme cuenta habíamos entrado a la última parte de nuestro plan. Encausar su enojó hacia mi padre en beneficio de nuestro plan.

    -Engañarme con mi propia hermana en mi propia casa, me rompió el corazón pero ahora solo me gustaría que el supiera lo que se siente ver cómo tu pareja goza con alguien más en la cama.

    -¿Y por qué no lo haces? Igual ya te has follado a medio vecindario desde que se separaron y todo el mundo lo sabe créeme, pero igual, mientras él no lo vea no va a sentir molestia alguna- Contestó Enrique.

    -Siendo honesta si he pensado grabarme teniendo sexo con alguno de ellos para hacérselo llegar y que se muera del coraje, pero no me quiero meter en problemas, la mayoría de los hombres con los que he follado son casados y eso implicaría meterme en problemas de nuevo.

    -¿Y si nosotros te ayudamos?- Dijo Roberto.

    -¡Jajaja claro que no! ¡Sabía que tratarían de aprovechar esta situación! Ustedes no tienen remedio la verdad.

    -No, te lo digo enserio Betty podemos hacerlo creer, no precisamente tiene que ser un video, pueden ser fotografías donde aparentes que estás follando con alguien más.

    -¿Y cómo pretendes que no los reconozca idiota? Siempre ha convivido con ustedes.

    -No tiene que salir nuestro rostro Beatriz, basta y sobra con qué salga tu cara y alguna verga en la misma fotografía para que él se muera del coraje.

    -Será como cuando jugábamos en nuestra juventud ¿Recuerdas? Cuando los cuatro la pasábamos muy bien en nuestra habitación- Dijo Enrique mientras la tomaba con ambas manos por las nalgas y la acercaba hacia su cuerpo para después restregar su verga en la entrepierna de mi madre.

    Mi madre pareció convencida con la idea pero volteó a verme con una cara como pensando, “vete de aquí tú no puedes ver esto”.

    Betty aceptó pero con la condición de que no harían nada más que simular la situación y de que yo me retirara de la habitación.

    Al ver mi cara de decepción mis tíos intervinieron para ayudarme a participar.

    -Pero ¿quién va a tomar las fotografías?- Replicó Roberto.

    -¿Como que quien? Cualquiera de los otros dos, solo necesita salir uno de ustedes en las imágenes.

    -¿No crees que le daría más coraje a tu exesposo ver que te estás comiendo tres vergas en la misma fotografía?-Dijo Luis.

    -¡Ay no! ¡Imagínate! ¡se muere!

    -¡Exacto Betty!

    Beatriz dudo un poco pero parecía muy entusiasmada al poder vengarse de mi padre.

    -Esto no puede salir de aquí hijo, puedes quedarte para ayudarme como antes cuando te pedí ayuda para poder demandar a tu papá pero solo vas a tomar las fotos, unas cuantas y nada más, sé que esta situación te está afectando más de la cuenta- Dijo mientras que con su mano derecha comenzó a acariciar mi paquete- Y no quiero que te hagas falsas ilusiones de que tienes alguna posibilidad de lograr algo conmigo esta noche.

    Entusiasmado por dentro pensando qué tal vez si tendría una oportunidad le contesté con un tono de seriedad absoluta que estaba bien que no se preocupara.

    -Bueno, está bien, pero antes necesito sentirme con más valor para continuar con esto- Dijo mientras caminaba hacia la barra y tomaba en sus manos una botella de tequila para dirigirla hacia sus labios y darle un buen trago que la hiciera sentirse más segura para continuar con lo que haríamos.

    Al darse la media vuelta para regresar hacia donde estábamos sentados, Beatriz se dio cuenta que sus hermanos ya tenían la verga de fuera y se masturbaban buscando que su miembro luciera más grande para ella, el objetivo era hacerla sucumbir ante la tentación. Se dirigió hacia ellos y yo saqué mi teléfono móvil para comenzar a tomar las fotografías, ella se puso de rodillas frente a los tres con una sonrisa de oreja a oreja y un brillo en sus ojos muy peculiar, mientras ellos continuaban con ese movimiento de arriba hacia abajo a un ritmo frenético.

    Comencé a tomar las fotografías. Beatriz se veía algo dudosa al principio pero se empezó a soltar poco a poco. Comenzó a hacer gestos totalmente lascivos abriendo la boca y sacando la lengua como si se dispusiera a devorar esos tres pedazos de carne disponibles para ella pero en todo momento guardo una distancia prudente. Algo que a Luis no le estaba agradando mucho y le comentó que pensaba que esas imágenes no funcionarían, la tomó por el cabello diciéndole que se acercara un poco más para que las fotos se vieran más creíbles a lo que Betty ya poseída por la calentura del momento accedió con una sonrisa en su rostro acercándose de rodillas hacia ellos y quedando a escaso centímetro de las tres vergas que mis tíos seguían estrujando con una furia sorprendente, Betty volteo hacia mí y me dijo que tomara las fotografías de nuevo, yo accedí y ella comenzó a hacer lo mismo, abrir la boca simulando que iba a tragarse todo lo que descargaran en ella. Mientras acercaba la cámara de mi móvil a su rostro para capturar mejor la imagen pude notar que la lengua de Beatriz alcanzaba a rozar en más de una ocasión la verga de mi tíos debido a la corta distancia que se mantenía entre ellos y el movimiento que ellos hacían al masturbarse. Esto fue la gota que derramó el vaso, puse el celular en modo video y les comenté a todos que no hablaran para que no se escucharan las voces de los que participaban, comencé a grabar con una mano mientras con la otra desabrochaba mi pantalón para sacar mi verga y poder masturbarme con tan excitante imagen, Beatriz volteó a verme algo sorprendida pero ya en este momento le importo muy poco, solo me sonrío y me dijo, que siguiera grabando mientras comenzó a desabrochar la parte de arriba de su vestido, al no poder desabrocharlo se dio la media vuelta aun estando de rodillas para pedirle ayuda a Enrique y así poder dejar sus deliciosas tetas expuestas, al lograr quitarse la parte superior de la prenda Beatriz volteó de una manera tan acelerada que la verga de Enrique quedó totalmente pegada a su mejilla a lo que Beatriz reaccionó abriendo su deliciosa boca y engullendo ese trozo de carne al que tantas veces le había negado el placer. Enrique poseído por el momento tomó por el cabello a mi madre y empezó a follarle la boca de una manera violenta mientras ella se dispuso a tomar con ambas manos las dos vergas que se encontraban a sus costados para estrujarlas de una manera deliciosa, se convirtió en otra persona completamente diferente, sacaba una verga de su boca para pasar a devorar la siguiente y así sucesivamente una y otra vez, trate de acercarme para aprovechar el momento, acerqué mi miembro por detrás de ella, Roberto la tomó por el cabello para girarla hacia mí pero ella se resistió. Una vez más Roberto trató de girarla hacia mí tomándola por el cabello pero ella se resistió una vez más, yo deseoso de que me mamara la verga, la tomé por la quijada una vez más pero ahora con más fuerza para que su boca se abriera por completo, y una vez más trate de introducir mi verga a su boca a toda velocidad y por fin lo logre pude sentir como mi verga era abrazada por una boca totalmente cálida y húmeda mientras mi glande chocaba con la garganta de Beatriz y me sentí totalmente en el cielo, pero esa sensación duro muy poco ya que una vez más Beatriz retrocedió y me dijo que me alejara que yo no participaría. Se levantó molesta y nos dijo que todo había terminado que ella no seguiría más. A lo que Luis reaccionó tomándola por la espalda y dirigiendo su mano hacia su vagina mientras hacía a un lado la hermosa parte delantera de la tanga que llevaba puesta, acto seguido introdujo sus dedos dentro de la intimidad de mi madre.

    -¡Hoy no me vas a dejar con las ganas perra! ¡Hoy no!- Le gritó mientras introducía los dedos más profundamente en su sexo.

    -¡Suéltame Luis! Lo que hizo Carlos no está bien y esto tampoco.- Replicó mi madre.

    Roberto poseído por la excitación la tomó por el cabello y dirigió la cabeza de Beatriz hacia su verga para que ella continuara mamando, una vez más ella quiso resistirse pero Luis le tomó por los brazos y logró controlar sus movimientos, así ella no tuvo otra opción más que adoptar una actitud sumisa y siguió devorando la verga de Roberto.

    Enrique sugirió llevarla a la habitación para poder follarsela en la cama, ya que el sofá no le parecía muy cómodo.

    Los tres la tomaron para levantarla y llevarla a la habitación, donde la destrozarían a embestidas por todos lados.

    Betty lejos de protestar se tiró a la cama boca abajo y adoptó la posición en la que yo siempre la había soñado con el culo apuntando hacia arriba mientras toda la parte superior de su torso se mantenía pegados a la cama.

    -¿Esto es lo que quieren? Adelante soy suya, háganme su puta, sé que lo desean desde que éramos jóvenes.- Les gritó de forma retadora.- ¡Tú! Haz que valga la pena y graba todo porque es la primera y última vez que me verás así, y te repito tú no me vas a hacer nada ¡tú no!- Me gritó mientras Roberto se colocaba detrás de ella para cumplir su sueño de follarsela.

    Roberto la tomó con fuerza por las nalgas y comenzó a penetrarla a un ritmo vertiginoso, mientras que Enrique la tomó por el cabello y le levantó la cabeza para que devorara una vez más su verga y la de Luis. Cada vez que se sacaba una verga de la boca para pasar a devorar la siguiente ambos la abofeteaban y le gritaban que era una perra y que siempre iba a ser una perra.

    Trate de acercarme una vez más y esta vez no hubo protesta alguna, pero no hubo interés de parte de ella de hacer algo conmigo. Enrique por su parte cambió lugar con Roberto y se colocó por detrás de Beatriz. Sin vacilar, al ver ese pequeño orificio color café claro, con toda la decisión del mundo, no dudó en escupir directo al ano de Beatriz, cosa que al percatase mi madre trató de oponer resistencia pero las manos de Luis y Roberto se lo impidieron, así Enrique insertó su verga en el culo de Betty mientras ella solo pudo soltar un leve gemido debido al dolor que le provocaba dicha embestida, sus ojos se tornaron blancos y así Enrique sin ninguna misericordia cumplió su sueño de follar ese culo tan legendario de mi madre.

    Enrique siguió embistiendo el culo de Betty mientras ella pasaba de tener una expresión de dolor a una de placer, aún con los ojos en blanco sus dientes comenzaron a morder su labio inferior y eso me volvió loco, me acerqué nuevamente la tomé por el cabello una vez más y sin oponer resistencia ella sola se dispuso a abrir su boquita para recibir con deseo mi verga, comencé a follarmela por la boca lo cual no duró ni 30 segundos ya que era demasiada mi excitación y estuve a punto de correrme pero ella me sorprendió una vez más al percatarse de que estaba a punto de correrme en su boca me empujó para que no lo hiciera. Supongo que recobró el juicio y me dijo que me retirara, que ya era suficiente y que siguiera observando mientras grababa, tomé el móvil de nuevo y los tres se propusieron llenar cada uno de sus huecos corporales, ahora Enrique se recostó en la cama y ella se montó encima de él para insertar esa verga en su vagina, Luis la tomó por la retaguardia y comenzó a perforarle el culo mientras que Roberto una vez más la tomaba por el cabello para que le mamara la verga, así comenzó ese vaivén de embestidas que parecían sacadas de un filme porno ya que lo hacían de la manera más sincronizada que podía existir.

    Comencé a masturbarme como un loco viendo esa deliciosa imagen que me regalaban los cuatro cuando de pronto una voz me sacó del shock en el que me encontraba.

    -¡Ven Carlos, sigues tú!-Gritó Luis.

    Me acerqué inmediatamente al escuchar esa orden, me coloqué por detrás de ella y apunte mi verga en dirección a su culo. Betty trató una vez más de resistirse pero estaba tan debilitada por la faena que me fue fácil controlar sus movimientos y logré introducirle toda mi virilidad por el ano. Años acumulados de deseo y lujuria comenzaron a ser mis cómplices en aquel violento vaivén en el que sacaba y metía mi verga dentro de Beatriz. Extendí mi brazo para alcanzar la cola de caballo con la que iba peinada aquel día y comencé a tirar de ella al ritmo que la penetraba. Mi maniobra hizo que su cara quedara en una inclinación hacia arriba con su boca abierta debido a los gritos que emitía, la imagen era tan excitante que mis tíos se apresuraron a plantarse frente a ella y descargaron toda su leche en el rostro y la boca de mi madre mientras yo seguía profanando su culo con mi miembro, al terminar de recibir las descargas Betty giró su rostro hacia mí y pude ver como se dibujaba una sonrisa en su bella carita llena de leche, esa imagen hizo que yo también explotara dentro de ella.

    Fue la corrida más grandiosa de mi vida, sentí un escalofrío recorrer mi medula espinal y me deje caer sobre mi espalda en la cama exhausto por la tremenda follada que le acababa de darle a la puta de Beatriz, me quedé recostado unos cuantos segundos pero de pronto un escalofrió aún más intenso volvió a recorrer todo mi cuerpo, Beatriz se había aproximado a mí para limpiar los restos de semen de mi miembro, tomó una vez más mi verga con sus manos, acerco su bello rostro y comenzó a limpiar con su lengua desde la base hasta la punta, luego la introdujo en su boca y comenzó a succionar hasta la última gota que salía de mi ser, gire mi cabeza en dirección a donde estaban mis tíos y los vi ahí, satisfechos, viéndome con una mirada de orgullo y contentos por lo que habíamos logrado, la devoradora estaba de vuelta.

     

  • La historia de Ángel, solo era un muchacho (37)

    La historia de Ángel, solo era un muchacho (37)

    Jamás pensé que los gruñidos varoniles de un macho al penetrarme me excitaran tanto, ni que la fuerza que una gran verga empujando para abrirse camino en mi vientre me hiciera sentir tan a gusto. Mi sorpresa era tanta que mi boca lo expresaba abriéndose en forma de O y con la cabeza hacía atrás, los ojos cerrados, disfrutaba los latigazos de semen que Eliseo me iba dejando muy adentro.

    Permaneció quieto, solo temblaba, mientras los últimos chorros de leche le salían de la verga, y podía sentirla moverse dentro de mi en sus postreros estertores, luego me aplastó con el cuerpo posado sobre el mío, respirando con dificultad, y me hablaba al oido señalando que era muy puto y estaba muy bueno, y que resultaba fabuloso follarme, hasta que la polla fue perdiendo consistencia y empezó a salir de mi culo.

    Rendidos, al menos yo lo estaba, permanecimos tirados en la cama, Eliseo de hallaba a mi lado tendido boca abajo, con la cabeza girada mirando mi perfil y con su enorme brazo sobre mi pecho sin dejar que me moviera. Mi respirar violento hacía que el pecho se me hinchara y los negros vellos de su axila me hacían cosquillas en la tetilla de ese lado.

    Aún no sabía como tomar aquella situación y dejé escapar una pequeña risa, más que nada por las cosquillas que me hacía involuntariamente erectándome el pezón.

    -¿Te ríes, te ha parecido gracioso? -dentro de su brusquedad percibí cierto regocijo que se confirmo por la sonrisa que me dirigía.

    -Es que me haces cosquillas, solamente eso. -no dejaba de mira mi perfil y por el rabillo del ojo yo también le observaba atentamente.

    -Realmente eres muy guapo, un bonito chico. -y apretó el brazo protegiendo su propiedad y cortándome la respiración.

    -Tienes que llevarme a casa, Victoria y don Mateo se preocuparan al ver que llego tarde.

    -No te preocupes a doña Victoria sabré tranquilizarla, déjamelo a mi, y no creo que el hombre se preocupe tanto. -se colocó de costado mirándome, apoyado sobre el codo de su brazo derecho.

    -Además aún no hemos terminado, vas a mamarme los huevos hasta que la verga se me ponga dura otra vez. -le miré con tremenda sorpresa, pensaba que había tenido suficiente.

    Sin hablar, no tenía otra opción, me arrodillé para que Eliseo me sujetara del pelo y me llevara la cara a su verga, como si tuviera urgencias cuando hacía unos instantes no aparentaba tener prisa alguna. Quedé inclinado sobre sus partes viriles y con el culo elevado, y mientras con una mano me sujetaba del pelo, la otra la llevó a mi trasero para acariciarlo y meterme los dedos.

    Tiraba con brusquedad de mi cabello causándome dolor, queriendo que acerca la boca a su verga llena de jugos de la anterior follada.

    Estaba flácida y reposaba sobre el abdomen, con los pelos del mismo pegados al tronco, con la lengua fui limpiando todos los restos de líquidos seminales, los suyos y los míos y me los tragaba. Metí su polla en la boca, toda ella, estando aún floja y Eliseo me tiró del pelo sacándomela.

    -Te he dicho que me chupes los huevos putito, intenta meterte los dos a la vez. -me dolía el cuero cabelludo porque no me soltaba, y me dirigía tirando de él llevándome a sus duros y negros huevos, para pasármelos por todos los lados de la cara, manchándome con nuestros flujos, cuando me soltó empecé a pasar la lengua por sus duros cojones, primero uno y luego el otro, lo hice repetidas veces hasta que abrí la boca y delicadamente empecé a tomar uno y otro entre mis labios.

    -Así, muy bien, lo haces divino, que buen maestro ha sido mi sobrino. -volvió a cogerme la cabeza con una mano, apretándome contra sus huevos mientras temblaba.

    -Eres muy joven y también muy entendido, te habrás comido muchas vergas para llegar a esto, ¡Ahhh! sí, así nena, ahora los dos, los quiero en tu boquita. -tuve que esforzarme al máximo para comerle los dos testículos sin hacerle daño. Solamente los sentía en mi boca y podía moverlos con dificultad.

    -¿Te gustan los cojones de tu papi? ¿Cuáles te saben mejor putito? ¿Son más ricos que los de Pablo, eh? Sí, chúpalos mariconcito. -se le sentía muy excitado y veía a vez como su poderosa polla volvía a coger la dureza de la piedra, y yo chupaba sin cesar rodeándole los huevos con la lengua y apretando sin causarle daño.

    -¡Ohh! Cómo te gusta, quién es mejor de los dos. -no lo nombraba pero sabía a quien se refería, era como un concurso, una competición que mantuviera con su sobrino para ser el mejor, el que más placer me diera.

    -Tu papi, tu eres el mejor y me sabes más rico. -se reía complacido.

    -Él será bueno algún día, ahora todavía es un niño y yo te enseñare para que seas una buena hembra para él. -ya era un gruñir de placer lo que salía de su boca y de la verga le salía un manantial de líquidos que escurrían, dejé reposar los huevos sin que me lo pidiera y volví a meterme la verga en la boca para que el néctar no se perdiera entre los pelos, la masturbaba a la vez que le chupaba la cabeza.

    -Tu papi, tu sabes tratarme, sabes lo que necesito, un macho como tu lo eres para mi.

    -Sabía que terminarías por entenderlo putito, te ha costado darte cuenta de quien es tu macho. -miraba su cara que cambiaba a medida que su verga iba desapareciendo en mi boca, luego la sacaba para pasarle los labios a lo largo de toda ella y volver a cerrarlos atrapando su dulce glande rojo y gigante.

    Mi macho estaba temblando, con la verga durísima y caliente, suave como la seda, y era un placer sentirla deslizándose por mi boca y garganta, sacó los dedos con los que me daba placer en el culo y me sujetó la cabeza para retirarme la polla.

    -No te muevas nenita, voy a perforarte el culito así como estas. -obediente le miré como se levantaba, con su imponente cuerpo de virilidad plena, apoyé el pecho y la cara en la cama y elevé el culito un poco más abriéndome las piernas.

    Se colocó a mi espalda y me azotó con suavidad las nalgas.

    -¡Qué culito tan divino, es hermoso. -pasó las manos por toda la raya y me abrió para meterme tres dedos.

    -¡Ahhh! papi, me vas a romper el culo. -él me miraba admirándome, sabía que le gustaba todo lo que veía y ahora me trataba con delicadeza, pasando las rudas manos por toda mi piel en tiernas caricias como si fuera su mascota más querida.

    Elevé un poco la cabeza, girada para verle como me pasaba la dura verga por toda mi raja.

    -Aún te sale leche nena, te dejé bien preñada. -y sin más apunto la polla y empezó a entrar en mi, lo hacía lentamente sin lastimarme y al poco tiempo estaba totalmente en mi interior.

    -¡Ayyy! Papi, ahora que bien lo has hecho, te siento en el estómago. -gemía de puro gusto con esa verga en el fondo de mi cuerpo y hasta lloraba de gozo. ¡Oh! era maravilloso.

    Empezó a moverse, con lentitud, incrementando paulatinamente la velocidad y deteniéndose en el momento oportuno para alargar el momento de placer, abría más las piernas para que entrara con más facilidad.

    Yo solo gemía, sollozaba, y giré la cara para tenerla enterrada en la ropa y evitar los gritos que salían de mi garganta, se inclinó sobre mi teniéndome muy clavado y se sujetó de mis hombros, curvándome la espalda para arreciar en sus embestidas, me tenía dominado y totalmente sujeto a su voluntad, gozando sus gemidos profundos y roncos de macho, su respiración violenta en mi nuca.

    Sentía la humedad del sudor de su pecho en mi espalda, y como hacía inhumana fuerza, para clavarse más sin poder hacerlo, en el supremo instante en que empecé a sentir los temblores de su verga en mi vientre, y comencé a recibir los disparos de leche de mi macho.

    Centré todos mis sentidos para notar como se corría abundantemente llenándome de semen, y sin necesidad de estimularme la polla, yo también convulsioné corriéndome cuando aún mi dueño no había terminado de vaciarse.

    No sabía cuanto tiempo había transcurrido cuando me llevó al baño en sus brazos, y me limpió como si fuera su niña querida o el objeto más preciado que tuviera.

    La ranchera corría con alguna dificultad, venciendo la fuerza del viento que soplaba ferozmente, y Eliseo se esforzaba en ver dentro de aquel mar de copos, brillantes por la luz de los faros, que se estrellaban en el parabrisas.

    Fue al llegar a la carretera principal cuando, más tranquilo en aquella vía más ancha y segura, comenzó a hablar.

    -Ya sabes como va a ser a partir de ahora, serás mi mujercita, mi hembra siempre que te necesite y quiera usarte…, podrás seguir follando con tu doctor, por supuesto y…, ¿Marcos?… Es un buen chico, discreto, y no irá pregonando lo que vea o haga, permitiré que te tenga alguna vez, además a ti te gusta como te folla por que lo que pude ver. -se detuvo un momento de hablar, y por la brillante luz del tablero de instrumentos vi como cerraba con fuerza los puños sobre el volante.

    -Cuando lo hagáis será en mi casa, no quiero que os sorprendan como yo he hecho, guardaréis las formas para que los jornaleros y el personal de servicio no piensen que le ponéis los cuernos a mi sobrino, y no habrá un macho más que te de por el culo…, espero que lo entiendas bien. -giró un momento la cabeza buscando mi asentimiento, pero tarde unos segundos en responderle, mi cabeza barajaba las posibilidades que tenía para ser yo quien controlara la situación.

    Eliseo se erigía en mi dueño y señor para decidir con quien podría estar y eso me soliviantaba. Tenía que hacerle creer que era él quien mandaba, se pensaba que con la grabación de lo que pasó con Marcos me tenía en sus manos.

    Eliseo desconocía cual era mi trabajo en la casa de Eduardo y que Pablo conocía con todo detalle. No se me ocurría pensar que Pablo rompiera conmigo por haber estado con Marcos, y tampoco pensaba que él se atreviera a enseñarle la grabación a su sobrino.

    Por una parte me disgustaba la posición de vencido que debía adoptar, en la cama no me importaba, al contrario, disfrutaba sentirme dominado, pero en lo demás ya no sería esclavo de nadie.

    Y por la otra era verdad que me había encantado su follada, su forma llena de contrastes al tratarme, y que mientras Pablo no estuviera a mi lado necesitaría un verdadero y viril hombre que me tuviera satisfecho, me convenía llegar a un acuerdo y sabía que al final el triunfo sería mío y que él terminaría haciendo lo que yo le pidiera.

    Pensé con cuidado mi respuesta, para que se creyera el vencedor, y a la vez dejarle claro que yo no era el muñeco que pensaba, y que podía tener mis condiciones, no eran muy estrictas, pero al menos era una forma de dejar patente que en algún momento podría revelarme ante exigencias que no me gustaran.

    -Estoy de acuerdo con lo que propones, pero pongo dos condiciones. -me miró con un gesto de estupor para seguido dejar escapar una carcajada.

    -Tienes huevos ¿eh? ¿Crees que estás en situación de poner condiciones? -me mantuve encogido en el asiendo esperando que dejara de reír.

    -Seré un puto como tu me dices, pero también tengo mi orgullo que se impone sobre mis deseos sexuales, aunque me guste la verga no soy un adicto. -puso la mano, ruda y grande, sobre mi rodilla apretando hasta hacerme daño.

    -Puedo ser generoso y concederte algún deseo, habla. -sujeté su mano y se la aparté de mi pierna.

    -Una de las condiciones se refiere a esto mismo, no consentiré que me hagáis daño salvo el que yo lo consienta. Y nunca emplearéis lo que hagamos para dañar a Pablo o a Álvaro, nunca les revelaréis lo que pase, lo que haga con vosotros. ¿No es mucho pedir, verdad? -volvió a reír con fuerza y a colocar la mano donde la tenía, pero ahora su agarre estaba limitado a una pequeña presión indicándome que había captado mi mensaje.

    -¿Solo es esto? No te preocupes, somos los primeros que deseamos que nada se sepa, por mi sobrino y por el doctor al que respetamos, pero somos hombre más rudos de los que tu estas acostumbrado a tratar. Firmemos el acuerdo. -me tendió la mano como si tratáramos de sellar un acuerdo entre caballeros, y se la estreché pensando que quizá todo no fuera tan sencillo.

    Como sospechaba, en la casa de Álvaro estaban preocupados por mi tardanza, debieron escuchar el ruido del motor y Victoria no esperó a que una de las chicas abriera la puerta, ella misma apareció envuelta en un chal de lana que apretaba con una mano sobre el pecho, con la otra sujetaba la ancha hoja de madera evitando que el fuerte viento la abriera.

    Eliseo llevaba mi maletín y me cedió el paso para que entrara primero. Victoria, con la cara preocupada, me abrazó la cintura tirando de mi para dentro.

    -Hijo, ¡cuanto has tardado! -me sentí emocionado al notar su sincera preocupación pero no tuve oportunidad de responderla, fue Eliseo el que lo hizo por mi.

    -Ha sido un pequeño incidente, y por mi culpa, doña Victoria, no tiene de que preocuparse, Ángel está en buenas manos. -tuve que sonreír ante lo irónico que sonaba su respuesta. Victoria me pasó la mano por el cabello que aún lo llevaba húmedo por la ducha reciente y no habérmelo secado en condiciones.

    -Además tienes el pelo mojado. -y pasó a hablarle a Eliseo.

    -Espero que esto no se repita y devuelvan al chico después de sus clases. Téngalo muy en cuenta Eliseo. -la vi un gesto irritado y Eliseo lo notó también.

    -Así lo haremos señora, no volverá a suceder. Ahora, si me permite tengo que hablar con su marido don Mateo. -habían llegado dos chicas y una de ellas me ayudó a quitarme el abrigo, a la otra Victoria la pidió que acompañara a Eliseo donde estaba su marido.

    -Por favor hijo, sube a secarte el cabello y te preparas para cenar. -Eliseo se había marchado siguiendo a la chica sin despedirse y subí a la habitación, dejé el maletín al lado de la mesa escritorio y me metí en el baño.

    Me desnudé y me miré en el espejo que cubría la mitad de una pared, se me notaban algunas zonas de la piel rojizas y algo amoratadas, los lugares donde Eliseo me había colocado sus rudas manos sin darse cuenta de que me dejaría marcas, me apliqué una crema suavizante y regeneradora de la piel, también utilicé mi colonia, y después de secarme el pelo con el secador, me embutí en unos pantalones flojos de cintura de goma que se me pegaban al cuerpo, una camisa de marga larga y color rosa que recogí en los brazos con dos vueltas, y volví a echarme un vistazo.

    Eliseo me había dicho que era guapo, un chico bonito, y vi la admiración y el deseo en su mirada aunque ya estaba satisfecho por terminar de usarme. Realmente me sentía hermoso, los colores aparecieron en mis mejillas ante mi falta de humildad aunque lo evidente no se podía negar.

    Álvaro llegó para cenar, al entrar nos encontró a los tres en el salón leyendo y en espera de que apareciera, como siempre hacía, primero besaba a Victoria y luego se dirigía a mi que lo esperaba de pie. Esa noche me miró intensamente antes de besarme los labios y me pasó una mano por la mejilla acariciándola.

    -Hoy resplandeces, estas lindo como nunca. -me abracé a su cuello y oculté la cara que me ardía, se había dado cuenta de que, por alguna razón que él desconocía, la satisfacción plena me hacía resaltar la belleza y que los ojos me brillaran reflejando mi estado de ánimo.

    ———————————

    -Irina es una guapa chica… -a la vez que hablaba le acariciaba el pezón de su tetilla derecha con las uñas, haciendo que se le mantuviera erecto.

    Habíamos subido a nuestra habitación, sin hablar después de la cena más que lo imprescindible, notaba que Álvaro esa noche me necesitaba. Hicimos el amor y en esta ocasión me penetró sin pedírselo, con una elevada excitación que relacioné con las miradas deseosas que me dirigía durante la cena.

    Se derramó muy pronto quedando exhausto sobre mi y dejando que yo le abrazara contra mi pecho, con mis piernas en su cintura mientras le besaba con apasionada ternura, no aguantó mucho y lo hizo antes de que yo pudiera llegar al clímax, seguimos con caricias hasta que se recuperó y me pidió que ahora fuera yo el que le penetrara. Ahí pude llegar al final y él lo hizo por segunda vez. Le tenía sujeto de la cintura abrazado, aún con mi verga en su interior y me incliné para besarle la espalda expresándole la ternura que me inspiraba.

    Amaba a aquel buen muchacho, o quizá fuera algo diferente al amor, pero no iba a causarle daño alguno, ni a sus padres ni a él. Afianzaba así mi decisión de mantener una interesante aunque dolorosa conversación con Irina.

    -Ya que hablas de ella me llamó por el móvil aunque no pude conversar demasiado como ella quería, le has caído muy bien y te elogia sin cesar.

    -Tu madre y ella parecen llevarse bien, a pesar de la diferencia de edad pueden pasar por amigas.

    -No lo creas, para mamá Irina es como una hija, pero ya esta bien de hablar de ella, cuéntame como te ha ido el día. -enseguida se durmió escuchándome relatar lo que había hecho.

    —————————————-

    En los días que siguieron no hubo oportunidad de tener sexo, ni con Eliseo, ni con Marcos, éste pasaba a recogerme como acostumbraba, y sin hablar más que lo imprescindible, me llevaba a mis clases.

    Unos días después, y sin explicación alguna, Victoria se hacía llevar por su chofer hasta la hacienda de don Ernesto, según ella para hablar con doña Martina la abuela de Oriol, esperaba y cuando terminaba las clases volvía a casa con ella y su chofer.

    El primer día lo encontré normal, pero durante los días siguientes continuó haciendo lo mismo, supuse que le había disgustado mi retraso más de lo que imaginé por las reconvención que le hizo a Eliseo. Ante esa nueva situación ninguno de los dos hombres se atrevía a tener un encuentro sexual conmigo haciendo fracasar los planes de Eliseo.

    Como Victoria me había dicho, el encargo de mi ropa para la fiesta del cumpleaños de Irina llegó uno de esos días, un empleado de la tienda donde lo adquirió se presentó para probármelo. Al parecer a Álvaro se lo habían probado en la misma tienda. Además del traje venía con otras prendas como camisas, zapatos y ropa interior.

    El empleado de la tienda era un chico relativamente joven que al verme se sonrió, la ropa que Victoria les había encargado resultaban bastante clásica y el hombre le sugirió que aquello no era para un chico joven como yo, y se volvió con todo lo que había traído.

    Volvió dos días más tarde con ropa diferente que me encantó, Victoria no tenía los mismos gustos que Ana María eso era evidente, pero atendió las sugerencias del empleado.

    Unos días antes de la fiesta llamé por teléfono a Irina. Estaba retrasando el momento todo lo que podía y cuando acabé los ejercicios de mis clases cogí el móvil ante de arrepentirme y seguir postergando el momento.

    Me resultaba muy penoso, también terriblemente doloroso, pero tenía que cumplir con lo que me había prometido a mi mismo: permitir que Victoria y Mateo pudieran realizar sus sueños de tener nietos, los hijos que Álvaro e Irina pudieran darles y que para mi resultaba materialmente imposible.

    -¿Irina?

    -Ángel, es una enorme alegría escucharte, pensaba pasar uno de estos días para que habláramos. -su voz sonaba alegre y a la vez preocupada, acertadamente suponía que mi llamada sería para decirle mi decisión.

    -He pensado sobre lo que hablamos…, y creo que tienes razón. -en ese momento se me quebró la voz.

    -¿Estas bien Ángel?

    -Estoy bien, no tienes que preocuparte, solamente deseo pedirte que seas tu quien hable con Álvaro, aceptaré lo que acordéis si él esta conforme, no puedo darte más Irina, lo siento.

    -Ya es bastante, gracias Ángel, Mateo y Victoria te lo agradecerán siempre y yo también.

    -Ahora te dejo, tengo mi clase de guitarra. -corté la comunicación sin esperar su respuesta, y sentí resbalar las lagrimas por las mejillas. Ese día en lugar de dedicar mi tiempo al ensayo de guitarra lo dediqué a llorar desconsolado hasta que una chica me avisó a la hora de la comida. Pasé por el baño para intentar disimular la rojez de los ojos y la nariz.

    La comida transcurrió esforzándome en probar algún bocado, intentado disimular mi pena para que aquellas dos buenas personas no se dieran cuenta. La siesta de ese día resultó un estar estático tumbado sobre la cama y con la mirada perdida en las molduras de escayola del techo. Suspiré aliviado cuando escuché a Victoria llamarme para marchar a mi clase.

    Seguirá…

     

  • La señora de la limpieza

    La señora de la limpieza

    Os voy a contar mi relato ya que vivo solo en un ático amplio con una gran terraza con unas vistas impresionantes a la sierra.

    Como ya os decía antes, tengo una señora de la limpieza que viene hacerme la limpieza de todo mi ático además de las tareas del hogar para que así cuando yo llego de trabajar llegar a mesa puesta, esta señora es guapísima regordeta además de una gran ama de casa.

    Un día llegue a mi casa y fui directo a mi habitación para estar cómodo y darme una ducha y así comer tranquilamente mientras contemplo las vistas desde la ventana de mi salón, Catalina, que así se llama la señora de la limpieza hizo de camarera para mí y así no tener que levantarme de la mesa, mientras yo comía tranquilamente ella iba limpiando el polvo del armario que hay justo delante de mí, donde justamente tengo la televisión.

    Cuál fue mi sorpresa que mientras que Catalina pasaba el trapo para quitar el polvo me fije que debajo de su uniforme de trabajo no llevaba ropa interior, eso despertó en mí una gran atención hacia ella, al agacharse a recoger unos trastos que tenía yo por el suelo pude ver como debajo de su falda no llevaba nada, o sea, que la pude con todo su esplendor ese peludito coñito que tenía entre sus piernas.

    Llamé a Catalina para que me trajera el postre de la nevera y al traérmelo se me insinuó a mi lado como pidiéndome que el postre podría ser ella y así disfrutar de sus encantos femeninos que tenía por grandes pechos, se arrodillo delante de mí y me bajo la cremallera del pantalón seguido me desabrocho el botón del pantalón, metió su mano y saco mi polla que estaba semi-empinada y comenzó a pajearme hasta ponérmela bien dura.

    Catalina introdujo mi polla en su boca y empezó a chupármela con tantas ganas que mi polla parecía que estaba creciendo aún más y más, ella dejo de hacerme la mamada para que yo se la metiese por su frondoso y peludo coño, comenzó a gemir de tal manera que parecía que la estaba maltratando, eso sí maltrato sexual consentido, ella encima de mí con sus tetazas golpeando mi cara al compás de su contoneo arriba y abajo.

    Me levante de la mesa donde había terminado de comer y me lleve a Catalina a mi habitación para seguir con nuestra relación dueño y empleada del hogar, la tumbe en la cama, ella se abrió de piernas y yo me tumbe para poder comerle ese rico manjar que tenía por coño peludo y que al mismo tiempo con mi lengua se iba abriendo camino entre su vello púbico vaginal.

    Deje de comerla el coño y la puse a cuatro patas para meterla mi polla por su gran culazo, al mismo tiempo que me la estaba follando el culo la sujetaba sus suaves y grandes pechos, yo que estaba a punto de correrme saque mi herramienta de su trasero para que así pudiera correrme encima de su culo y dentro de su boca.

    Catalina que era una señora muy aplicada cogió mi polla con su mano y la restregó sobre sus tetazas al mismo tiempo que también daba unas chupadas de vez en cuando para exprimir toda mi leche por su cara.

    Ya terminados del gran polvo fuimos a darnos una ducha para quitarnos el sudor del rico placer que habíamos disfrutado esa gran tarde, yo que pensaba que aquello había acabado, Catalina agarro mi herramienta y volvió a meneármela con tantas ganas que no parecía acabar nunca, se sentó en el borde de la bañera y comenzó a chupármela de nuevo hasta hacer que me corriese otra vez, pero esta vez se tragó todo mi semen y seguidamente al mismo tiempo que me pajeaba con una mano con la otra me sobeteaba los testículos como si mis huevos fueran bolas relajantes.

    Horas después la dije a Catalina que si podía venir todos los días a mi casa en lugar de solo tres días, ella acepto encantada y así quedamos para el próximo día.

    Una gran tarde con mi empleada de hogar.

    FIN