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  • Memorias inolvidables: Primera parte

    Memorias inolvidables: Primera parte

    Ismael Sampedro Fernández.

    En las páginas que siguen a esta entrada explico lo que me va aconteciendo —solo los aspectos eróticos y divertidos de mi vida, ya que es el objetivo—, porque una existencia de 27 años no da para tantas proezas, pero sí para divertirme y divertir. Este es el objetivo de estas páginas.

    Me llamo Ismael Sampedro Fernández, tal como reza en mi DNI. Tengo 27 años cuando estoy escribiendo estas líneas. Llevo independizado de mi familia casi tres años. Independizado no significa que no me hablo con mis familiares, sino que yo mismo gobierno mi vida. A los 18 años ingresé en la Facultad de Medicina y a los 24 tenía el grado de médico. No sé por qué estudié medicina, pues ahora soy granjero ecológico, pero eso no tiene mayor importancia, pues siempre pensé que estudiaría lo que quisiera alguien de mi casa, pero luego haría lo que me gustara para vivir y ser útil a la sociedad.

    En esta entrada a la primera parte de este libro quiero que se me conozca por dentro, por dentro de mis pensamientos, por dentro de mis deseos y por dentro de mis apetitos, gustos y placeres.

    Antes que nada hablaré de mi cuerpo que es lo primero que se manifiesta. Como me miro con frecuencia a un gran espejo que tengo en una pared de mi spa particular, del cual ya hablaré en su momento, creo que sé dónde tengo cada peca, cada rasguño, el topetazo de mi cabra, la muy puta me manifiesta su cariño a topetazos y en una ocasión, me metió su cuernecillo en mi nalga, suerte que son pequeños sus cuernos.

    No tengo una altura exorbitante, ni mi cuerpo lo considero para ser Míster Gay, pero estoy contento con él. Mi estatura es 174,8 cm., y mi peso es de extrema delgadez, en la actualidad peso 57,4 Kg., y debiera estar por encima de los 60, por lo menos. Pero entre los 21-24 años, pesaba casi 68 Kg., digo casi porque los gramos me oscilaban desde el 68,1 al 69,1Kg., oscilaba mucho si se trataba de época de exámenes, muy sedentaria y de mucho comer, a épocas de verano en que el deporte era más importante que comer, con esas ideas que manifestaban algunos colegas respecto a la necesidad del ejercicio. Ahora hago mucho ejercicio y menos deporte, camino, monto a caballo, labro la tierra, la entrecavo, siego la mies o la alfalfa para mis animalitos y no paro en todo el día. Las tareas de granja son bonitas pero cansadas, yo duermo como un lirón. Pero con este peso 57,4 me encuentro bien, no me importa llegar a los 60, pero no lo procuro, solo procuro no bajar más el peso.

    Sé que si me miran la espalda soy como una pared de pirámide invertida. Cuando me pongo las cuerdas a la cintura para amarrar a los caballos de labranza parece que mi torso está metido dentro de una columna. Mi cintura es muy estrecha y mis brazos fuertes, mis pectorales marcados por el trabajo, por tanto no tienen la uniformidad monstruosa de un gimnasio sino la natural. Lo mismo ocurre con mi abdomen, es plano, muy plano, sin grasa, pero no es una exagerada tableta de chocolate.

    Mis nalgas son como dos globos pronunciados con un pequeño hueco a los laterales. Debieran ser redondos, porque el trabajo del campo y la granja lo propician, pero entre dormir encima de duro, montar a caballo y subir a los árboles, quizá otras causas también, se me han formado los dos huecos que tanto admiran algunos cuando me ven pro primera vez. Mi pene es grande, hasta ahora lo he usado poco, solo para mear y masturbarme, pero es lo que tengo. Me cuelga por delante paralelamente a mi escroto. Ambos están a nivel. Mi pene de 21 cm, solo cuelga 18 porque tres los consume la curva que forma desde la base hasta la inclinación. Mi escroto es grande, los testículos no tienen nada de especial, solo que cuelgan mucho, se quedan al nivel de mi glande y se marcan como dándole al conjunto la figura de una gran nariz, la nariz sería el pene y los lóbulos laterales ambos testículos.

    Espectaculares son mis piernas, los muslos son grandes y fuertes y lo demás normal. Mis pies calzarían un 42 innecesario ahora porque siempre voy descalzo y la planta de los pies han formado una zona dura que me permite hacer cualquier camino sin calzado.

    Los brazos ejercitan mucha fuerza, troncos, cavar con azada, limpieza de corrales y de los mismos animales porque quiero que se sientan a gusto conmigo y yo con ellos. Mis manos están callosas y grandes y podría defenderme con ellas de cualquier ataque. No quisiera verme nunca en un trance de estos, porque cuando una persona levanta a diario pesos de 60 kilos o más, o los arrastra o se los carga a la espalda, una bofetada es imprevisible el daño que puede hacer.

    Soy pacífico, amante de la naturaleza y del orden. No suelo enfadarme públicamente, mis enfados me los paso en silencio y generalmente son enfados conmigo mismo. A veces me rebelo contra mí mismo y me enfado si un trabajo no me ha salido bien, si un animalito se me muere y no he podido salvarle la vida, siempre me doy la culpa a mí mismo. Me gusta el orden, no por capricho, sino porque una vida para ser feliz ha de seguir una norma común y esta es la razón por la que me aburre vivir con los seres humanos, porque siempre están alterando el orden y los efectos son negativos en todos los aspectos por donde se mire. Mis animales son ordenados, saben que van a tener su comida a su hora, su aseo a su hora, sus caricias mías a su hora y van a escuchar mi voz cuando deben escucharla. Solo son desordenados cuando a deshora para ellos tengo necesidad de ir a donde están, me manifiestan su cariño y tengo que acariciarlos y devolverlos a donde corresponda.

    Hablando de los animales y antes de pasar a mi amor hacia la naturaleza, tengo que advertir que no mantengo relaciones sexuales con los animales, me parece una aberración hacerlo, porque son nuestros amigos en todo el orden natural de las cosas, pero no son la compañía adecuada. Tener relaciones sexuales con un animal me parece una aberración fatal, ellos que actúan porque tienen en su naturaleza impresa un modo de hacer las cosas, son intelectualmente inferiores a nosotros. Tener sexo con un animal es inferirse en un desorden con su propia naturaleza y se podría considerar una violación contra el respeto que nos merecen, sería como someterlos. Ni para el trabajo los someto, sino que les enseño. En estos tres años que he pasado muy solitario, he tenido que usar frecuentemente la masturbación para desahogarme algunas veces y para obtener placer la mayor parte de ellas.

    La naturaleza y yo no somos enemigos. En primer lugar porque yo soy naturaleza, formo parte de la naturaleza y soy consciente de eso. Las estrellas que veo en la noche, la luna y el sol, la tierra que hay debajo de mis pies, los árboles de mi entorno, el agua, los animales todos, los domésticos y los totalmente libres son mis amigos, me entiendo con todo, los respeto, los venero y los cuido. Mi amor a la naturaleza me ha hecho naturista, por eso voy siempre desnudo, de día y de noche, desnudo como, desnudo trabajo, desnudo me presento ante el cosmos. Toda la naturaleza se me presenta desnuda. Mis animales no me piden camisas ni pantalones, las estrellas brillan porque no se cubren, el agua fluye y nada le gusta menos que embotellarse, pero nos riega y penetra en todos los agujeros por donde pasa y produce su sazón. Beber directamente del agua que fluye, entrar en la poza donde se encuentra el agua que fluye y dejar que todo el cuerpo beba por sus poros y por su boca es como confundirse con la misma agua y dejarse amar por ella. Si me pusiera un pantalón para arreglar a mis animales y ellos pudieran expresar sus burlas lo harían. Pienso que desnudo me ven como ellos, como su líder, como el mayor y yo procuro encariñarlos con todo el respeto que se merecen los que me acompañan en mi vida y me dan de comer. Ellos piensan que yo les doy de comer y yo sé que ellos me alimentan, a veces con su propia vida.

    No soy vegano, mi dieta es combinada, cocino lo justo, lo que no es fácil de masticar. Como maíz tierno, patatas asadas, carne de ave casi siempre muy poco asada, lo necesario para masticarla bien y muchas semillas que junto a los tubérculos me sirven como el pan diario. Hay semillas como las lentejas que me exigen cocinarlas. Algunas veces como brotes de alfalfa. Nunca pensé que llegaría a comer alfalfa, pero mi caballo, al que yo monto y que más adelante hablaré de él, un día, mientras comía alfalfa, se puso a jugar conmigo, en nuestro juego, me puso un manojo de alfalfa en la boca y por apreciar su cariño, comí algo, me gustó y desde entonces escojo algunos brotes. Probé la paja, pero no es fácil pasarla de la boca al esófago —no se mastica bien y es peligrosa—, y tuve que desistir, ni seca ni remojada, no está nuestra boca preparada para el tallo de las gramíneas en general. Pero hay muchas plantas rastreras que soy muy nutritivas.

    Soy gay, he vivido tres años como un pre-adolescente gay, sin relaciones sexuales con un compañero, de ahí que he usado mucho de la masturbación, porque el sexo me apetece. En estos tres años, han venido por mi granja algunos que se han perdido en el monte o curioseando. Pocas veces he tenido suerte, porque cuando me han visto desnudo han escapado casi todos. Recuerdo a dos que vinieron hasta donde yo estaba, entraron en mi cabaña, es lo que parece por fuera pero dentro la tengo muy bien puesta. Se han extrañado mucho de mi modo de vivir.

    Recuerdo a estos dos porque son dos chicos homosexuales. El primero fue un muchacho muy joven, de unos 20 años, se había perdido, estaba desorientado, no sabía cómo bajar al pueblo que está bastante lejos. Me encontraba arando para desbrozar la tierra y luego sembrar el maíz. Yo no uso motores, sino reja de arado tirado por caballo y guiada por mí.

    Lo vi cómo se acercaba, pero no deprisa, sino con cierto recelo, quizá pensando que debía darme tiempo para vestirme. Proseguí con mi labor hasta dejar que se acercara al borde del campo. Cuando llegué donde él se encontraba, frené el tiro, paré la labranza y llamé al muchacho para preguntar qué deseaba:

    — Creo que me he perdido y no puedo volver a casa.

    — Tú eres de la ciudad.

    — Sí —me miraba sorprendido y deseoso—, he venido con unos amigos que me han dejado por una broma y estoy todo el día dando vueltas, tampoco sé si habrán venido por mí porque he deambulado y tampoco sé dónde estaba.

    Lo vi medio desesperado y me dijo si tenía un móvil porque el suyo se ha acabado la batería.

    — Como es tarde, déjame que desenganche el caballo del arado y vamos a mi casa.

    Desenganché el caballo, y apenas suelto se acercó al muchacho y se le arrimaba, el muchacho sonreía pero no se atrevía a tocarlo, le dije:

    — Acarícialo y te dejará tranquilo, necesita tus mimos para saber que no me vas a hacer daño.

    En efecto cuando le acarició, el caballo se puso a caminar a su lado, le indiqué al muchacho que le pasara su brazo por el cuello para que el caballo fuera a su paso. Y me miraba sonriendo. El caballo se fue directamente a su cuadra y me miraba, pidiendo que lo cepillara, le dije que luego iría. El caballo relinchó para mostrar su conformidad.

    El muchacho se quedó sorprendido:

    — ¿Es que entiende?

    — Él no entiende palabras, sino gestos, extensión de mis sonidos y te he señalado a ti, entonces ha entendido que ha de esperar.

    — ¿Os entendéis, pues?

    — Sí, porque siempre tenemos el mismo comportamiento, jugamos, pero no hacemos bromas, ellos no entienden de bromas…, —estaba diciendo yo y me interrumpió:

    — Yo tampoco entiendo de bromas, solo sirven para humillar, burlarse y hacer quedar mal…, —dijo el muchacho.

    Entramos en mi cabaña y me dijo:

    — Disculpa, no me he presentado, me llamo Carlos, y estoy muy preocupado y sorprendido.

    — Preocupado lo entiendo, soy Ismael —le dije mientras le pasaba mi móvil—, dame tu móvil y lo cargaré; lo que no entiendo es que estés sorprendido de qué y por qué…

    — Sorprendido por encontrar un hombre solo aquí arriba, desnudo y con unos animales que saben lo que han de hacer, además estás sin perro…, puede ser peligroso…, —decía el muchacho.

    — Date la vuelta, —le dije.

    Se dio la vuelta dio un salto hacia mí y se me abrazo. Silbé y los perros que estaban detrás de él no se movieron.

    — Son Black y Kittos; Black manda de la cabaña, Kittos de los animales, los otros seis están al cuidado del campo, pero todos obedecen a Black y él a mí. Tú los has escuchado, pero no sabías que era aquí, ellos esperan una orden mía para actuar, pero te vi de lejos y ya me imaginé que te habías perdido, pero ellos, silenciosos, no te han perdido de vista, —le dije mientras estábamos abrazados.

    — Disculpa, que me haya abrazado, disculpa que aún no te has vestido…, —dijo como compungido.

    — No me voy a vestir, solo voy a lavarme; anda habla mientras tanto con los de tu casa o con quien quieras, yo te conecto tu móvil para cargarlo y por la hora que es, diles que mañana podrás llegar, si quieres pasar la noche aquí…, —le dije como invitación.

    Consiguió conectar con su casa y les dijo que estaba con un amigo y que ya llegaría, que estaba bien y todo eso que se dice en ocasiones como esas. Cuando acabó se acercó a donde estaba yo bañándome para devolverme el móvil y preguntarme:

    — ¿Yo también me puedo duchar?

    — Claro que sí, yo ya he acabado, deja el móvil en la mesa, quítate la ropa y báñate.

    Salió desnudo donde estaba la ducha. Guapo no se puede decir que era, aunque agraciado sí, no es feo y cuando sonríe es muy agradable, pero es un chico bien puesto, buena planta y excelente polla, no como la mía ni falta que hace, pero ya estaba algo más suelto, aunque receloso porque Black estaba siempre a su lado. Se cubría sus genitales con las manos. Yo me estaba secando al sol mientras él se duchaba, el agua iba a un jardín que está al lado de la cabaña donde tengo diversidad de flores. Cuando acabó de ducharse, se vino igualmente al sol para secarse como yo. Conversamos:

    — No parece que tengas novia…, —le dije.

    — No; yo soy gay, pero tampoco tengo novio ya, porque me dejó, y ¿tú? Supongo que aquí arriba solo tampoco…

    — No; en efecto, tampoco tengo novia ni novio…, aunque también soy gay.

    Se me quedó mirando y como si se le hubiera abierto el cielo con lluvia de flores, me abrazó y nuestras dos pollas se tocaron y el muchacho tuvo una erección casi al instante y total. Se quedó como preocupado y azorado. Entonces le dije:

    — No te preocupes ahora, deja, ya bajará, eso nos pasa a todos. Si a la noche… no lo resistes, ya dices qué te apetece…

    — Soy pasivo, —dijo rápidamente.

    — No te apresures, ¿tú que sabes? Los gays no somos activos ni pasivos en la cama, sino en la casa. Hay quien es más ordenado, le gusta la decoración, es más cocinero, le encanta lavar o poner la ropa en la lavadora, pero en la cama somos más versátiles que activos o pasivos. Me acabas de decir que eres pasivo, pero ¿alguna vez has follado con otro al que hayas penetrado?

    — No; las veces que lo he hecho siempre me han golpeado el culo, pero lo he disfrutado.

    — Por mi parte, hoy tenemos tiempo para hacerlo todo los dos, si quieres; porque, mira, aquí no hay televisor, así que tiempo tenemos.

    — Mañana, ¿me tengo que ir? ¿es necesario?

    — Por mí puedes quedarte el tiempo que quieras, algo de compañía nos haremos y mañana me ayudas. Yo despertaré temprano, luego te despierto para el desayuno y a continuación te puedo enseñar a sembrar maíz.

    — Qué interesante.

    Cenamos y después nos pusimos los dos a arreglar los animales, Carlos acariciaba a todos, yo le iba señalando qué dar a qué animales y se entretuvo con los caracoles, me dijo que le parecen muy grandes y si yo los comía, le dije que los alimento y ellos me alimentan. Como vi que se iba a quedar dos o tres días, separé unos cuantos para que hicieran la dieta y poderlos cocinar. Luego nos tocaba descansar y nos fuimos los dos a la única cama que había, la mía. Nos acostamos con la idea de hacer el amor entre nosotros.

    Cuando dos se juntan por primera vez ocurre lo que a nosotros, comenzamos a conocernos por las palmas de la mano, tocando cada parte de nuestros cuerpo, hasta que nos íbamos calentando y surgieron sin pensarlo los besos, nos besamos y tengo que reconocer que Carlos besa bien, muy bien. En un momento Carlos me pidió que lo poseyera.

    — Ismael, por favor, hazme tuyo aunque sea esta noche, invádeme, necesito que lo hagas para acabar el día mejor que lo he comenzado.

    — Pongámonos en 69, para que yo pueda prepararte el culo, no quiero que te haga más daño del necesario para tener placer.

    — ¿Puedo mamártela?, —preguntó.

    — Si vamos a tener sexo entre nosotros, a mí no me preguntes, ingéniate cómo me vas a producir el mayor placer y hazlo que yo voy a hacer eso; luego veremos que sale.

    Tengo que reconocer que la mamaba muy bien. Parecía que había aprendido a hacerlo en base a que su rol tenía que ser pasivo y yo estaba dispuesto a cambiarle el asunto. Pero me puso a cien, mientras le comía el culo. El de ven en cuando dejaba de mar para gemir y pensé que estaba ya a punto. Me di media vuelta y de cara a él inicié la penetración sin forzarla, solo poniendo mi polla dura en la punto y situándola para entrar, sus esfínteres se encargaron de irla tragando y gritaba como un loco de felicidad conforme iba entrando mi polla en su culo. Llegué dentro y me paré. me acomodé para hacerlo feliz y comencé el viajen para entrar y salir. Jamás he oído a alguien gritar como in loco de placer.

    Descansé un momento y me pregunta:

    — Molesto si grito, es que estoy disfrutando…

    — Aquí solo escuchan los animales de la granja y están felices de lo que hacemos, —le contesté.

    Continuamos y él seguía desahogándose de placer. Hasta que grité fuertemente y eyaculé. Mi caballo de montar relinchó al escuchar mi voz potente. Y acabamos esta primera sesión con un orgasmo potente de Carlos tras el cual quedamos abrazados y felices. Aunque Carlos quería seguir de inmediato, le propuse que conversáramos algo para ver de convencerle que también contraría gran placer en penetrar al compañero. Aceptó y conseguí que quedara satisfecho. Pasamos la noche durmiendo abrazados. Fueron tres días en los que, ya con otro animo, hicimos en las noches el amor.

    El día de irse estaba apenado y le costó tenerse que vestir. Decidí acompañarle y me puse un short para acompañarle hasta la entrada del pueblo y no volviera a perderse. Se me abrazó y dijo susurrando a mi oído:

    — ¿Puedo volver y aprendo contigo otras cosas?

    — Puedes volver cuando quieras.

    Lo hizo algunas veces pro pasando noviembre no pudo aguantar los fríos, ni siquiera abrigándole con lana de las ovejas. Fue el momento en que le perdí de vista y nunca más ha regresado. Tampoco tiene la culpa él, pues yo nunca fui a verlo, porque no era mi intención establecer una relación un un chico que se ha perdido y necesita para todo a su familia. No me produjo ningún problemas sentimental.

    El otro es un hombre que cuando se me presentó me dijo que se llamaba Leandro y que tenía 40 años; bueno primero me dijo 30 y como yo me extrañé porque aparentaba casi los 50, le dije:

    — ¿Treinta?, ¿de verdad?

    — Te estoy diciendo cuarenta, —respondió.

    Pienso que estaba más cerca de los 50 que de los 40, pero lo dejé ahí. Este no se había perdido, sino que no había previsto —entiendo que no tenía capacidad para prever— que iba a llover. El tío se subió al pico más alto y se puso a llover estando en lo alto. Ya sea porque divisó mi cabaña y el complejo de granja, ya sea porque se vino directamente y se topó. Llegó a la casa totalmente mojado. Los perros ladraron sin parar hasta que salí y me acerqué a él. Vi cómo dudaba diciendo las cosas y descubrí que estaba ligeramente perturbado. Así que lo recibí bien para que no se pusiera histérico, porque mis perros me defienden a muerte. Pero no era de fiar del todo. De hecho Black no se movió en todo el tiempo de nuestro lado y custodió nuestro sueño por si intentaba algo. Tampoco lo veía para eso.

    El asunto es que llegó tan mojado que le hice entrar en mi cabaña, porque dentro se está caliente y le hice desnudarse de toda la ropa, porque estaba empapada y la puse a secar junto a la chimenea. Se quedó desnudo, claro, no hacía frío. Pero también había visto que cuando entré a la casa me quité los pellejos de abrigo que tuve que ponerme para salir a atenderlo. Lo primero que me dijo cuando ya estaba desnudo fue lo siguiente:

    — Yo soy homosensual.

    — Querrás decir homosexual, —le corregí.

    — Eso, eso, yo no entiendo mucho de eso, pero me pillo a mi gata.

    — Trata bien a los animales, un homosexual no se pilla a una gata ni a ningún animal, sino a uno de su propio género, si es hombre un hombre, ya está.

    No conversamos mucho más sobre el asunto, ni yo me declaré gay tampoco, no me gustó el tío, pero tenía buena polla y presumí que su culo no estaría mal. Llegó la hora de acostarnos y le ofrecí acostarse a mi lado. Al poco tiempo ya estaba hurgando en mi culo y queriendo meter verga. Le dije, yo primero, si te gusta seguimos, caso contrario a dormir. Así que me lo follé y al poco rato se durmió, lo que era lógico después del día que había pasado bajo el agua de lluvia en la montaña. Al despertar en la mañana le ofrecí desayuno y le indiqué para llegar al pueblo. Luego le recomendé que no volviera nunca solo a la montaña porque hay peligros difíciles de esquivar. El lugar es tranquilo, y no hay tantos peligros, pero para una persona que no se puede defender adecuadamente era lo más conveniente. Si yo no estoy en mi granja y llega, los perros lo hubieran devorado. Tampoco lo vi nunca más, ni sé si era del pueblo ni pregunté por él para no meterme en problemas.

    Pasaron más por la granja por casualidad, la mayor parte de ellos pasaron de largo porque los perros les ladraron. Alguno que tenía necesidad por una herida o picadura pedía auxilio y yo, sin decirles mis estudios de medicina, les auxiliaba y los mandaba al médico apenas llegar. Alguno ha regresado a pagarme el favor con algún obsequio. Para mi vida en la granja los obsequios son más una molestia, pero hay que aceptar las cosas por educación, aun estando en un medio salvaje o natural.

    Había empezado mi granja para alimentarme y tener compañía, en la actualidad estoy vendiendo mis productos, trigo, maíz, cebada y animales para carne. Lo que me pagan muy bien son mis caracoles, porque los alimento muy bien y están muy sabrosos.

    Acabaré explicando cómo es mi choza. La he construido yo y la he ido mejorando. Cuando llegó el invierno del primer año, tuve que hacerme una chimenea y cubrir las cañas con barro y yeso para que no hubiera agujeros. Durante el verano la choza permanece abierta por detrás y delante para que correa aire y se refigere, para el tiempo de invierno lo cierro todo herméticamente para que dentro de casa no haga tanto frío y con la lumbre encendida continuamente paso muy bien los inviernos. Cuando salgo me cubro con pellejos de animales y com plumas de ave que yo mismo me coso. Pero para trabajar, aunque haga frío es mejor la desnudez. Luego una ducha y adentro junto a la lumbre. Allí, al lado del fuego, pienso, maquino, y proyecto la granja que deseo tener en el futuro, sin maquinarias, sin nada artificial. También me dedico a escribir mi diario, relatos y novelas. No me falta el tiempo porque en cierto modo ya lo domino; tampoco me sobra porque lo tengo todo cronometrado; mis animales no pueden funcionar a mi capricho sino con el orden que exige su propia naturaleza. Esto es lo que más me complace, poder acomodarme al conjunto de la naturaleza.

  • Un colegio especial

    Un colegio especial

    Otra vez estaba llegando tarde. Fabiana se apuró a entrar al salón de clases confiando en pasar desapercibida, pero grande fue su sorpresa al encontrar a sus compañeros en pleno silencio, concentrados en sus pupitres escribiendo algo. Recordó al instante que esa mañana tocaba prueba escrita, casi de inmediato sintió la voz del profe de Historia, que sentado en su escritorio al frente del salón, le dijo: ‘Señorita Fabiana, otra vez llega tarde, vaya a la dirección por favor’.

    Fabiana quiso esbozar una excusa «Pero es que…» y fue interrumpida por la voz del profe que esta vez sin mirarla le volvió a decir «Vaya a la dirección, por favor» con tono autoritario. No tuvo más remedio que volver sobre sus pasos, y dirigirse por el pasillo hacia la Dirección. La secretaria del Director, la Señorita Luciana, una mujer madura de gesto adusto y aspecto severo la recibió preguntándole a que se debía su concurrencia a la Dirección. «El profesor de Historia me dijo que viniera porque llegue tarde a clase» contesto Fabiana.

    La mujer se dirigió al escritorio donde había un intercomunicador, pulso un botón y dijo «Sr Director tengo una alumna castigada por llegar tarde, la hago pasar?» «Castigada?» pensó Fabiana, ella suponía que a lo sumo le darían una amonestación. La mujer se volvió hacia la chica diciéndole «El Director la espera, pase» y Fabiana sintió en ese momento la mirada escrutadora de la mujer, la miraba de arriba abajo evaluando lo corta de la polera escocesa del uniforme que lucía la joven, que ponía en evidencia sus lindas y bronceadas piernas.

    Fabiana era una chica alta, a sus 18 años había heredado de su padre su alto porte y de su madre su rubia cabellera, que usaba larga y daba a su aspecto personal un atractivo que hacía que los chicos del cole e incluso más de un profe se dieran vuelta para verla. En ese momento, mientras entraba al despacho del director, se sintió incomoda con la mirada de la Señorita Luciana, recordaba que algunas compañeras suyas decían que a la Secretaria del Director le gustaban las chicas y hasta hablaban de una supuesta aventura de una chica del último año con la Señorita Luciana. Sintió incluso cuando le daba la espalda, que la mujer la desnudaba con los ojos, pensó que seguramente eran suposiciones suyas e ingreso al despacho donde la esperaba sentado en su sillón, tras un imponente escritorio. El Sr Juggernuts, director del colegio-

    Fabiana solo había visto dos o tres veces de cerca al director, se sorprendió al ver lo alto que era, incluso sentado su figura sobresalía, sus cabellos totalmente canosos y su expresión severa imponían respeto. Era un hombre de edad madura, entre 50 o 60 años, para Fabiana era difícil descifrar la edad que tenía, solo sabía que era un hombre mayor. Fabiana se reconocía como adicta a los hombres mayores, no le interesaban los jóvenes de su edad a los que consideraba insípidos y superficiales Sus preferidos eran los señores grandes, los padres de sus amigas o amigos de sus padres. De hecho había perdido su virginidad el año anterior, en una fiesta despedida de año con el padre de una amiga, una noche que todo se había descontrolado y en medio de los fuegos artificiales ella también había tenido sus fuegos artificiales. Sin embargo, ahora enfrentada con el Director, lo menos que podía sentir eran fuegos artificiales. Ese señor imponía respeto y autoridad.

    Se levantó de su sillón y le dijo «Acérquese señorita», Fabiana se acercó hasta estar a dos pasos del Director. «Tengo entendido que ha llegado tarde en repetidas oportunidades, en este colegio se respeta la puntualidad, es algo serio y que merece ser corregido».

    El Sr Juggernuts le dijo ahora con un tono más enérgico «Va a tener un correctivo para que no vuelva a incurrir en faltas, de lo contrario los correctivos van a ser cada vez más serios» y agrego «Póngase de frente al escritorio y súbase la pollera»

    Fabiana creyó que no había escuchado bien, quedo un instante petrificada y solo pudo decir «Que me suba que…» a lo que el Director dijo, alzando la voz, «Que se suba la pollera, y si Ud. no quiere le diré a la Señorita Luciana que se lo haga, que prefiere?» La joven lo pensó un segundo y decidió que no iba a permitir que la secretaria del director le subiera la pollera y con timidez tomo los costados de su pollera y los subió apenas unos centímetros.

    El director, a su espalda dijo «Hasta la cintura señorita, hágalo rápido así terminamos el correctivo, solo está demorando esta situación»

    Fabiana no terminaba de creerlo, el Director le estaba pidiendo que se subiera la pollera hasta la cintura y la dejara exponiendo su cola, no podía estar ocurriendo.

    «Quiere que llame a la Señorita Luciana así terminamos de una vez?» Nuevamente la chica obedeció y se subió la falda hasta la cintura, sintiendo que enrojecía de vergüenza y de humillación. El Señor Juggernuts dijo ahora «inclínese sobre el escritorio, señorita», Fabiana obedeció y a pesar de lo bizarro de la situación sintió un estremecimiento que provenía de su entrepierna, sentirse desnuda de la cintura para abajo mientras el director la observaba era de alguna manera muy excitante y noto que empezaba a notar una creciente humedad en su intimidad.

    El director dijo, mientras miraba extasiado las nalgas y piernas desnudas de la chica, «Veo que tampoco usa ropa interior decorosa de acuerdo a este colegio, señorita, pero de eso hablaremos luego» refiriéndose a la pequeña tanga de algodón blanco que usaba Fabiana.

    La chica sintió que el director se acercó más hacia ella mientras decía » En mi época eran 30 nalgueadas, pero ahora son solo 10, antes aprendíamos disciplina y respeto» y al mismo tiempo sintió el primer «Paf» en su nalga izquierda. La tomo por sorpresa, no recordaba que ni siquiera sus padres la nalguearan cuando era chica y se portaba mal, esas prácticas ya no existían. El director descargo una segunda y tercera palmada en su nalga y aunque fuera inverosímil Fabiana sintió que se excitaba y mojaba cada vez más. El Sr Juggernuts termino de aplicar las 5 palmadas en la nalga izquierda y ahora continuo el correctivo sobre la nalga derecha de la chica que cada vez se excitaba más y su humedad era evidente traspasando su tanga. Cuando hubo terminado, el director pasó sus dos manos por las nalgas de la chica, aliviando así su irritación, y continuó acariciando por la parte trasera de sus sedosos muslos. Fabiana sentía que ya no podía controlarse, sus pezones estaban duros por el contacto sobre el escritorio del director y esas caricias la estaban llevando inexorablemente a tener un orgasmo Quería que la siguiera acariciando, las manos del director volvieron sobre sus nalgas y ahora deslizo sus dedos por entre las dos nalgas hasta llegar a su mojada conchita, «Parece que el correctivo le está gustando, vamos a tener que hacer algo» dijo mientras presionaba con sus dedos sobre la mojada tela de la tanga.

    El señor Juggarnuts, en este momento experimentaba una formidable erección, recordaba haber «castigado» otras alumnas pero ninguna estaba tan buena como esta rubia, verla a su disposición, echada sobre su escritorio mientras le manoseaba las nalgas y la concha lo estaban volviendo loco. Decidió aumentar el «castigo», con sus dos manos tomo los costados de la tanga y los bajo por sus piernas hasta sacársela por los tobillos. Fabiana sintió cuando el director se bajaba el cierre de su pantalón y lo siguiente que sintió fue una mano sujetándola por la cintura y de inmediato, casi sin darse cuenta, sintió que el miembro del rígido y severo Señor Juggernuts la estaba penetrando. Soltó un gemido mezcla de sorpresa y placer y de inmediato el hombre empezó a cogerla, moviéndose hacia adentro y afuera con energía, situándose mejor entre las piernas de la colegiala para penetrarla mejor. Los resoplidos placenteros del director se mezclaban con los gemidos de Fabiana. Por largos minutos lo único que se escuchaba eran los sonidos que hacían la desigual pareja, una chica joven y un hombre maduro, resoplando sobre el escritorio que se cimbraba al impulso de las embestidas que le propinaba el hombre a la chica, que a su vez adaptaba sus propios movimientos a los de su pareja. El Señor Juggernuts sentía que desde sus testículos partía la orden inexorable de descargar todo su contenido y en una frenética embestida empezó a eyacular dentro de Fabiana. La chica sintió la calidez y humedad que se derramaba dentro de ella y a su vez experimento un orgasmo que la hizo arquearse sobre el escritorio, convulsionada del placer y sin poder evitar gemir quedamente mientras el director terminaba de descargarse.

    Al cabo de unos instantes, el director se apartó de la chica, su miembro ya había perdido rigidez, se acercó a un cajón del escritorio, saco unas servilletas y se limpió y subió los pantalones. Saco más servilletas, se acercó a Fabiana que continuaba boca abajo sobre el escritorio, le limpio las piernas por donde había rastros de su semen, con más servilletas limpio la zona intima de Fabiana, que parecía estar en el limbo, sin entender lo que había pasado. Le dio su ropa interior, le dijo que se vistiera, que su «correctivo» había terminado y que esperaba que desde ahora en adelante no hubiera más motivos para «castigarla» pero si tenía que hacerlo iba a ser inexorable. Fabiana, confundida, solo atino a contestar, «Si Señor Director, quiero decir no Señor Director» y salió del despacho mientras la Señorita Luciana la miraba de manera intrigante. El resto de la mañana Fabiana paso desconcentrada en las clases, no entendía nada, no ponía atención, su mente solo repasaba lo que había ocurrido en la oficina del Director. Y en determinado momento se dio cuenta que su entrepierna se volvía a mojar.

  • Una beata madura me dejó una huella marcada

    Una beata madura me dejó una huella marcada

    Ese día doña Ana no había parado de mandarme órdenes, que si arriba, que si abajo. Todos los pormenores de la procesión que tenía lugar esa noche eran comprobados por la señora, ya bien enviándome a ver el estado de las flores o bien la mantilla y el vestido negro. Añado, para mayor seguridad, esto. Estas cosas que digo, que voy a decir, si puedo, no están ya, o no están todavía. Pero estoy aquí. Todavía, pues, estoy obligado a añadir esto. Pero heme aquí, yo que estoy aquí, en relación a mí que lo vi todo.

    Otra cosa: lo que digo, lo que diré tal vez a este respecto a ella, No tengo, pues, que inquietarme. No voy pues al desastre, no voy a parte alguna, las aventuras y desventuras de doña Ana me importen, lo hecho, hecho está, a esto le llamo aventuras. De aquí una incierta confusión a los exordios, el tiempo de colocar a doña Ana. Pues sí, todo el puto día con el tema de la procesión de esa noche y con la llegada de la virgen de los carmeles me tenía frito.

    Acababa de llegar en el muelle de este pequeño pueblo alejado de la mano de dios la esfinge del santo patrón de yeso macizo policromado en doble capa. La señora quería ver en persona las condiciones en que había llegado la esfinge. Don Fermín me había dado órdenes de que ese día, estuviera a las órdenes de la señora. En pose autoritaria mandaba órdenes en cuanto a la celebración en cuestión. Era recta, aplomada, con solidez de asentamiento, de penetrante mirada; alta estatura, pechugona, de culazo marcado de piel acerada y cabellos castaños con unos ojos de hurraca. A sus casi cincuenta años era todo orgullo, como decía mi madre, una relamida de cuidado. Don Fermín, su marido salía de caza y me insistió en que acompañara a doña Ana del pequeño carguero con la furgoneta.

    Subimos a la embarcación con la trampilla que nos tendió el patrón, doña Ana iba sorteando con molesta desgana los aparejos de la parte de proa.

    — Doña Ana, bienvenida, hemos tenido un trayecto algo ajetreado pero el Santo está abajo, perdone si hemos tardado algo, yo solo tengo un marinero a bordo, como puede ver soy viejo, aunque eso no me impide haber llevado el santo patrón de mi pueblo.

    — No se preocupe, la cuestión es que ya lo tenemos aquí, si me permite ver el estado.

    — Sí, si quiere bajar abajo, aunque está muy desordenado, piense que dormimos y llevamos la carga abajo — se excusó el patrón.

    Bajamos, el ambiente olía a salitre marino y a humedad mezclada con aceite de los motores. Doña Ana se tapó la boca con un pañuelo. En un compartimento un hombre de considerables dimensiones, con unas manos como garfios había desatado la esfinge. Me ayudo a cargarla en la furgoneta, su rostro era rudo y sus ojos escrutadores, tenía la fuerza de una bestia. Vestía camiseta raída y pantalones desgastados, de sus labios prendía un apestoso cigarrillo.

    — ¿Aquí no hay ningún bar que vayan morras? — pregunto de forma seca.

    — Bueno, aquí la gente es de edad, apenas hay diversiones, de hecho yo cuando pueda iré a la ciudad a buscar trabajo — dije.

    — Un pueblo de viejos y mojigatas, no sé como puedes aguantar aquí. Hemos estado en el mar todo el mes y encima esta puta mierda — contesto en tono despectivo.

    Una vez cargada la esfinge salió doña Ana y el marinero la devoró con su mirada, una vez pasada ella a su lado él a sus espaldas escupió en el suelo.

    Me tuvo todo la santa tarde en la parroquia con el párroco que si ayuda aquí que si ayuda allí. Para más pesar en el muelle habíamos dejado los tornillos de sujeción de la base, por lo cual tendría que volver allí.

    Volví a subir por la trampilla, llamé, pero el patrón estaba ausente. Bajé donde habíamos recogido horas antes la esfinge y solo observe la puerta de lo que parecía ser el cuarto de literas abierto. Volví a llamar y una voz con respiración pesada me contesto que ya terminaba. Avance unos pasos y pude observar como el marinero se estaba masturbando acostado en la litera, un gran cipote y unos testículos colgantes en balanceo debido a las sacudidas que le daba. Uno de sus ojos era vago, el otro estaba casi en blanco; apretaba los dientes mirando hacía un ordenador portátil. Al verme continuó sin ningún rubor, es más eyaculó soltando un chorro de semen haciendo un arco en el aire como si de una manguera a presión se tratara cayendo otra vez sobre su abundante vello púbico dejándolo como una esponja mojada, ya que había sido una paja tensionada en polla recta cayendo sobre su misma base. Se levantó, no llevaba pantalones, sus manos estaban pringosas de semen, caminado hacía mi se iba limpiando las manos en su camiseta sudada y llena de manchas. Del glande rojizo brotaba un pequeño resto de semen, su empalme había menguado, quedando una polla en posición horizontal bajando por momentos. Así en esta posición le expliqué lo que venía a buscar, aunque cambiando de tema me dijo:

    — Sabes, la vida del marino es dura, a mis 38 años necesito satisfacciones y con el ordenata me mato a pajas cuando no tengo género.

    — Si…, si…, es norma… normal, una persona necesita…, un alivio… — le respondí.

    — El hijo puta del patrón me deja solo en este puto pueblo costero de mierda, me paga una mierda, lo que le importa es su puta jubilación. Sabes, me he follado a mucha guarra, mucha puta también, aunque no hago ascos a nada… — dijo en tono hiperbólico —. Sabes, no te imaginas, no hace mucho, un chaval como tú, de unos 18 vino una travesía con nosotros. En este mismo estercolero de habitación y no habiendo tías en los puertos que desembarcábamos llevaba tíos, si, si… maricones… — dijo esperando mi respuesta de lo que yo pensara.

    — Cada cual es libre… — dije en tono dubitativo.

    — Sabes, — repitió lo que era su palabra favorita — y me los tiraba, si, los enculaba, porque yo a los tíos los enculo; los enculaba delante del chaval. Sabes, al principio estaba asustado, pero sabes, también llegué a encularlo, sabes… como lo oyes. Tenía el puto culo cerrado, pero sabes… lo desvirgué, lo empotré, chillaba como un marrano el hijo puta. Sabes, llego a empalmar, me mamaba, me ponía culo. Sabes… sabes… — dijo repitiéndose una y otra vez.

    — Bueno, si me dice dónde está lo que he venido a buscar — dije de forma apresurada.

    — Está donde estaba la estatua, pero sabes… oye… sabes, la mojigata de tu jefa, esa maduraca que ha venido… el patrón, me ha dicho que le suministraba rabos, sabes… has visto cuando ha venido.

    — No sé qué decirte, doña Ana, es tan mística, que es difícil — contesté.

    Cogí los materiales que necesitaba y quedé pensativo, se me hacía difícil imaginar que un macarra hortera como ese pudiera… ni se me pasaba por la imaginación.

    Doña Ana marcaba el paso con su cirio en la mano, la pamela y el velo le daban ese aire misterioso, marchaba la primera tras la cofradía. Su marido, don Fermín se había escusado que estaba muy cansado para acudir a la ceremonia, aunque me eximió de acompañarla ya que el patrón la llevaría a la hacienda una vez terminada la procesión. Extrañado y a la vez contento por no tener que acompañarla me vino a la mente las palabras del marino. El ambiente olía a incienso, sonaban los tambores. Doña Ana erguida vi como miraba en dirección de lo que era el marinero, el cual estaba observando la procesión. Lavado y repeinado aún mantenía ese aspecto voraz, como los cerdos en sus pocilgas cuando se revuelcan en la mierda. Cruzaron miradas, tanto al marino como al patrón. Parecía que había complicidad.

    Terminada la procesión y dando rienda suelta a mis pensamientos di un rodeo acabando otra vez en el muelle. El aire marino de la noche le daba ese aspecto lúgubre. Volví a pasar al lado del carguero y vi como el patrón estaba fumando y ojeando el terreno, igual que un vigilante.

    — ¿Dando un paseo, o preocupado por tu señora? — me preguntó el patrón.

    — No…, no, yo solo daba un pequeño paseo, es que aquí hay pocas distracciones, usted ya sabe.

    — Sí, lo sé, soy hombre de mundo, aquí nací, pero tienes razón. Pero si quieres puedes ir abajo y hacerte un buen pajote mirando.

    — ¿Cómo dice? — pregunté estupefacto.

    — Me han dicho que por la tarde has estado aquí, y como mi ayudante es un bocazas se ha ido de la lengua.

    — Ya, pero no entiendo muy bien…

    — Chaval, se la está trajinando, ahora mismo ya mamaba como un cordero la jaca.

    — ¿Doña Ana? — pregunté algo exaltado.

    — La misma, en persona, pero baja, ponte en el rincón oscuro enfrente de la puerta.

    Bajé, oí gemidos roncos. La puerta estaba abierta, doña Ana succionaba esa polla que ya había visto por la tarde. Lamía el tronco, llevaba los guantes negros puestos y las medías negras con sus zapatos de tacón. Sus pechos en forma de pera colgaban, su coño velludo era abierto por el marinero e iba introduciendo dos dedos, con su otra la otra mano le insertaba otro dedo en la zona anal. Mamaba con ansiedad, el marinero estaba gimiendo. La volteó y en una maniobra de ataque le abrió las piernas al mismo tiempo que cogía impulso para meterle el pene con fuerza. Empezó a bombearla como un toro bravo. Veía como los testículos bamboleaban y llegaban al tope en cada embestida. La sonoridad de los choques emitían un plof, plof, plof y unos chof, chof, chof. Doña Ana le arañaba la espalda peluda, le rodeaba con sus piernas dicha espalda con las medias negras. Vinieron los estertores, los últimos coletazos, doña Ana estertoreaba. El marino grito “ ¿dónde la quieres puta?” para volver a bombear una vez más y volver a repetir “ ¿dónde? No respondiendo doña Ana, ya que se había venido y estaba inerte el marinero se arqueó sobre ella y descargo toda su lefa sobre la cara y pechos.

    A la mañana siguiente acompañé a doña Ana a la iglesia, tenía confesión, su rostro se mostraba serio y místico.

    Poco tiempo después dejé de servir a doña Ana y me fui a iniciar mis estudios a la ciudad. Aún a día de hoy me hago unas monumentales masturbaciones pensando en dicha noche.

  • Cosas de garitos

    Cosas de garitos

    Año 1938 – Orense – Galicia – España.

    El garito estaba lleno, lleno de humo, ya que casi todo el mundo se había ido. Fernando, sacó el habano de la boca, y con voz de chulo de playa, dijo:

    -Subo a 5.000 pesetas.

    Luis y Pedro, se tiraron, Sandro, el dueño del garito (hermano gemelo de Fernando), un tahúr cincuentón, moreno, cogió su fajo de billetes de 1000 pesetas y poniéndolos junto a los 8.000 pesetas que había sobre la mesa, le dijo:

    -Que sean 50.000.

    -¡No puedo cubrir esa apuesta!

    -Habértelo pensado antes de apostar… Podrías poner el caserón… El caserón y tu hija Samanta.

    Fernando tenía escalera de color de tréboles que iba del 9 al rey. Solo podía perder con una escalera real.

    -Hecho, el caserón y mi hija.

    Le dio la vuelta a las cartas e iba a coger el dinero cuando Sandro le dio la vuelta a las suyas. Tenía escalera real de diamantes. La puta de la crupier, que era hija de Sandro y sobrina de Fernando, había hecho bien su trabajo.

    Sandro, le dijo a su hermano:

    -Yo gano. Las deudas de juego son sagradas. Trae los papeles del caserón y a Samanta

    -¿Para que quieres a mi hija?

    -Esas ya no son cosas tuyas.

    Un mes más tarde…

    La hija de Fernando tenía 18 años, era pelirroja, de cabello largo, ojos verdes. Medía 1. 68 y sus medidas corporales eran: 99. 63, 91. En aquel momento estaba desnuda en una cama… Sobre sus gruesos labios, su precioso rostro y sus tetas con rosadas areolas y erectos pezones se veía la leche de la corrida de su tío Sandro, que, enfadado, le dijo:

    -¡Estoy hasta los cojones de follar con un saco de patatas! La próxima vez le echas ganas y te mueves o te pongo a trabajar de puta.

    Samanta, echa un asco con la leche sobre ella, no se atrevió a rechistar por miedo a que le cayese una trompada, una más de las muchas que le daba cuando le salía de los cojones, si no le diría: «Cómo quieres que me mueva, mamón, si no siento esa polla diminuta dentro de mi coño.»

    Sandro se vistió y se fue cerrando la puerta detrás de él. Un par de minutos después, Samanta, magreando las tetas llenas de leche, metió dos dedos en el coño y empezó a hacer una paja. Estaba muy mojada. Sus dedos chapoteaban en el coño cada vez que llegaban al fondo. A su mente vino el rostro de su amiga Lina, una chica de su edad, rubia, delgadita, con tetas pequeñas cómo naranjas y culito respingón. Sacó sus dedos mojados del coño e imaginando que era la lengua de su amiga, lengua que ya había catado, acarició su clítoris, un clítoris con el glande erecto fuera del capuchón. No tardó en correrse como una bendita. Soltó unos chorros de flujo vaginal blanquecinos, que serían la delicia de un catador de jugos como yo… O cómo tú que estás leyendo esto.

    Esa noche, Fernando, el padre de Sandra, volvió al garito y… No me voy a extender. Fernando le metió una puñalada a su hermano, él acabó en la cárcel y Sandro en el hospital, en estado de coma. Samanta se iba a hacer cargo del garito.

    Rita, la crupier, era un rubia despampanante, tenía de todo y lo tenía todo muy bien puesto. Era lesbiana, y la hija puta más grande que Dios había puesto sobre la tierra. Había arruinado a innumerables incautos por el porcentaje que le tocaba.

    Samanta, enseguida se enteró por donde iban los tiros. Lo que la llevó a culpar a Rita de ser cómplice de todos los males de su familia.

    Tamara, Sofía, Berta, Isabel, Ángela y Virtudes, eran camareras y putas. Rita se lo montaba con las seis cuando le picaba el coño.

    Una noche, Rita, después de cerrar el garito y hacer caja, le dijo a Samanta:

    -Esta noche hacemos una fiesta privada, las seis camareras y yo. ¿Te unes, Samanta?

    -¿Qué clase de fiesta?

    -Una fiesta con sexo, alcohol y drogas.

    -¿Sexo con quien?

    -Entre nosotras.

    Samanta, estaba al tanto de estas fiestas, pero se hizo la loca.

    -¡¿Sin hombres?!

    -¿Qué mujer quiere un hombre si puede ser acariciada por seis mujeres? En tu caso seríamos siete mujeres, prima. No quedaría un poro de tu piel que nuestras lenguas dejaran atrás.

    -Es tentador.

    Tan tentador fue que una hora más tarde, a Samanta (las seis putas y camareras), Sofía, una morenaza de 22 años, tetuda y culona, le acariciaba la planta del pie derecho y le chupaba el dedo gordo, Tamara, una rubia de 21 años, delgada y con un poco de todo, sujetando el otro pie, metía todos los dedos en la boca. Rita, con suaves lametones, le comía el coño, Berta 20 años, morena, y con todo muy bien puesto, le comía la teta izquierda. Ángeles, de 25 años, otra rubia de ojos azules, preciosa, con buenas tetas y buen culo, le comía la otra teta, Isabel y Virtudes,19 y 18 años, morenas y algo gorditas, le comían la boca. Samanta se veía como un diosa a la que adoraban sus sacerdotisas. Estaba en la gloria.

    Rita era la tercera que le comía el coño. Samanta ya se había corrido en la boca de Isabel y de Virtudes. Rita, le preguntó:

    -¿Preparada para correrte por tercera vez?

    -Preparada.

    Las lenguas de Isabel y Virtudes se metieron en su boca, las de Sofía y Tamara lamieron las plantas de sus pies, los dientes de Berta y Ángeles mordieron sus pezones… La lengua de Rita se movió de abajo arriba sobre el clítoris a la velocidad del rayo y se apretó contra él más y más y… Del coño de Samanta salió un chorro de jugos, luego, otro, y otro, y otro… Rita bebía el que podía y el resto caía en la cama, ya empapada de las otras dos corridas. Samanta, gemía y se sacudía como si recibiera la descarga de una corriente eléctrica.

    Acabará de correrse Samanta cuando entraron en la habitación, desnudos, dos bicharracos, altos, musculosos, feos cómo demonios y con unas trancas que a las camareras les daba gusto verlas.

    Samanta, comenzó a temblar. Se le acercaron.

    -¡No!

    Rita, sonriendo, dijo:

    -Si, puta, sí. Te van a romper.

    Bruno, uno de los bicharracos la levantó en alto en peso, el otro, Tito, le abrió las piernas… Bruno se la clavó en el coño.

    Un grito salió de la garganta de Samanta:

    -¡Ayyyyyyyy!

    Rita, sonriendo con maldad, le dijo:

    -¡Jódete, cabrona! De aquí sales enrollada en una alfombra.

    Tito se agachó y le lamió el culo. El ojete comenzó a abrirse y a cerrarse…Al pasar el glande mojado por el ojete, Samanta, suplicó:

    -¡No, por favor, no!

    No hubo piedad. La cabeza del cipote entro dentro del culo.

    -¡¡Bastaaaaaaaaardo!!

    Rita y las camareras y putas esnifaron unas rayas de coca, después se echó sobre la cama, y les dijo:

    -Venir, putonas, venir y hacer que disfrute de mi victoria.

    A los diez o doce minutos, Rita, a la que comían viva las seis camareras, a punto de correrse, vio cómo la humedad que salía del coño de Samanta le bajaba por el interior de sus muslos… Cómo rodeó con los brazos el cuello de Bruno que le follaba el coño, cómo lo besó, y después escuchó cómo dijo:

    -¡Más rápido, follar, más rápido!

    La follaron a toda mecha… Bruno le apretó la garganta (tal y cómo le había dicho Rita). Samanta tuvo un orgasmo brutal que hizo que casi perdiera el conocimiento.

    Después de correrse Samanta. Bruno, la puso en el piso y se fue hacia Rita. Isabel y Ángeles le sujetaron las muñecas y Sofía y Virtudes los pies. Rita, se puso nerviosa.

    -¡¿Que pasa aquí?!

    La que sonreía ahora era Samanta.

    -Que te salió el tiro por la culata, desgraciada.

    Bruno, sin que Rita ofreciera resistencia, la puso en la posición que en que había tenido a Samanta y se la clavó hasta el fondo en el coño.

    -¡¡Aaaaaaaaaanimal!!

    Diez o quince minutos más tarde, con el coño y el culo rotos. Rita, tuvo su primer orgasmo no lésbico, el primero y el último, ya que Bruno, le apretó la garganta mientras se corría y ya no se la soltó hasta que la palmó.

    A esa misma hora, en el hospital, otro bicharraco, fuerte cómo un toro, ponía una almohada sobre la boca de Sandro. La venganza de Samanta se había consumado.

    Tres meses más tarde, el garito estaba petado de gente. En una mesa jugaba al poker el juez que metiera en la cárcel a Fernando, el padre de Samanta, que ahora era la crupier. El juez llevaba poker de ases. En la mesa había un bote de 15 mil pesetas. El juez fue de sobrado.

    -Subo a 30.000 pesetas.

    Dos jugadores se retiraron, Ángela, dijo:

    -Que sean 60. 000.

    -No tengo ese dinero…

    El resto, supongo que lo podéis imaginar.

    Quique.

  • Laura, una profesora doblegada por sus alumnos (2)

    Laura, una profesora doblegada por sus alumnos (2)

    La profesora entró al baño y se metió a la bañera. Abrió la llave de la ducha, recibiendo el agua fría, cosa que la relajó. El semen impregnado en su rostro se deslizó, junto con el agua, y después de recorrer su cuerpo fue a parar a la rejilla de desagüe. Estaba acostumbrada a llevar una vida al extremo, pero esto estaba llegando muy lejos. Se acababa de acostar con dos de sus alumnos. En realidad, la obligaron, pero a esos dos degenerados les traía sin cuidado si ella realmente los deseaba o no. ¿Cómo había empezado todo? Se preguntaba mientras oía a los chicos, en la habitación, conversar entre ellos.

    Culpar al sexópata de Mauro, quien hace unos minutos la había humillado, diciéndole palabras ultrajantes al oído, mientras la poseía, sería injusto. Mucho menos justo sería atribuir lo sucedido a Carlos, un chico que a sus dieciocho años parecía de catorce, tanto física como mentalmente. Él sólo se vio enfrentado a una situación en la que cualquier hombre sacaría provecho. Por supuesto que eran unos malditos, pero no, no eran ellos el problema, sino la propia Laura, que no podía evitar tener relaciones tóxicas.

    Frotó su sexo con vehemencia, mientras oía la voz inmadura de Carlos, que le decía algo a su cómplice. No alcanzaba a escuchar las palabras, pero seguramente estarían hablando de ella. ¿Será que Mauro le estaba contando cómo la había chantajeado? Se preguntaba Laura, aunque se inclinaba más a creer que el gordo ese se estaría inventando una mentira, en donde ella caía rendida ante él, tal vez debido a su irresistible pija. Nada más lejos de la realidad. Lo de Mauro fue una casualidad, una funesta casualidad.

    Mientras el agua salía cada vez más caliente, sintió rabia al recordar cómo habían sucedido las cosas. Primero conoció a Sergio. Era un hombre bajito, y pelado, un tipo que no valía gran cosa, pero que se había ganado un lugar en la cama de Laura, mediante su constante insistencia. Es que Laura era así, no podía decir que no a nada, y era una mujer sumamente sexual, por lo que siempre terminaba encamándose con tipos que en realidad no quería. Hasta el momento no había tenido mayores problemas. Prefería acostarse con tipos casados, para luego poder sacárselos de encima con facilidad, y esto casi siempre le resultaba.

    Nunca pudo llegar a la raíz de su obsesión por complacer a los hombres. Un psicólogo le había explicado que probablemente todo había comenzado con la muerte de su padre, pero no tuvo tiempo de ahondar en el tema, porque debió abandonar terapia abruptamente. El propio terapeuta se le había insinuado, y ella, cuando no, se lo cogió de todas las maneras que conocía.

    Laura sale de su ensimismamiento un rato y se da cuenta de que ya no escucha a los adolescentes conversar en su cuarto. Se fueron por fin, piensa, mientras se frota el rostro, ahí donde Mauro había acabado. Siente desprecio de sí misma porque no pudo evitar disfrutar, por momentos, mientras su alumno la violaba. Siempre era lo mismo, se dejaba llevar por la calentura de los demás, y cuando todo terminaba se sentía muy pequeña. Ni siquiera ahora que la habían obligado pudo evitar mojarse. Aunque por suerte no había acabado.

    Con Sergio era lo mismo. Lo único que le gustaba de él, era la enorme atracción que sentía por ella. Lo que iba a ser un polvo pasajero, se convirtió en semanas de sexo desenfrenado. Al final, él ya se sentía con la libertad de disponer de su cuerpo a su antojo, sabía que Laura no le decía que no a nada. La hacía vestirse con disfraces eróticos: colegiala, policía, conejita, gatúbela, y otros tantos. Y un día, un maldito día le puso una venda en los ojos.

    Lo raro era que el propio Sergio no había insistido tanto cuando ella decidió cortarlo. Tampoco tenía muchas opciones, si su mujer leía algunos de los mensajes que le enviaba, le arruinaría el matrimonio y destruiría a su familia. Pero aquella noche, con la venda en los ojos, no había estado solo con Sergio. Él había invitado a alguien, creyendo que Laura no se negaría, al fin y al cabo, era tan fácil… Pero ella, cuando sintió el par de manos de más que la toqueteaban, se había negado, le había dicho que por favor le quite las vendas, que no quería estar con desconocidos. Pero los hombres no la oyeron, e hicieron con ella lo que quisieron.

    Laura escuchó la puerta del baño abrirse, y dio un respingo. Después de todo, sus alumnos no se habían ido. ¡Pero si ya los había complacido en todo! ¿Tan insaciables eran?

    La cortina se abrió, y se encontró con el enorme cuerpo regordete de Mauro. Carlos estaba sentado al borde del bidet, mirando, estupefacto, el sinuoso cuerpo mojado. Parecía un niño maravillado al abrir el paquete de su juguete nuevo, pero este niño estaba totalmente desnudo, con su verga todavía húmeda por los fluidos de la profesora.

    – Ya les dije que si no me dejan en paz, no me van a tener nunca más. Tienen que entender que cuando una mujer les dice que no, es no.

    – ¿Escuchaste Carlitos? La profe dice que nos vayamos. – Dijo Mauro, con tono burlón ¬– ¿Qué decís, le hacemos caso?

    – Sería una pena tener a una mujer así, totalmente desnuda, y no hacer nada. – Contestó Carlos.

    – Cierto compañero, además, no creo que se niegue.

    – Pero si ya me estoy negando ¿O no escuchan? ¿Están locos? – dijo, mientras Mauro entraba a la bañera.

    – No te preocupes. – le susurró al oído, como para que escuche sólo ella, mientras apoyaba su sexo en las nalgas desnudas, y la abrazaba por detrás, para apoderarse de sus senos. – Esto va a quedar entre nosotros. Como lo de aquella vez.

    – Sos un pendejo perverso. – le dijo, con rabia, al tiempo que se rendía.

    Aquella vez, le dijo el maldito, refiriéndose a aquella noche cuando Sergio le puso una venda en los ojos. ¿Cómo iba a saber que Sergio estaba acostumbrado a irse con su sobrino de putas? ¿Y cómo iba a saber que su sobrino era alumno suyo?

    Aquella vez era el cumpleaños dieciocho de Mauro, y ahora que era todo un hombre había que festejarlo a lo grande. Sergio no podía llevar a su sobrino a un cabaret cualquiera, ya que eso ya lo hacían cuatro o cinco veces al año. Esa noche debía ser especial, y no se le ocurría algo más especial que Laura. Ella era más bella que la mayoría de las prostitutas que conocía, y lo mejor de todo era que se entregaba gratis. Cuando Mauro se encontró con su regalo, no pudo evitar quedar paralizado. Sergio pensó que se debía a que le había gustado mucho aquella mujer, y se sintió orgulloso de sí mismo. No obstante, Mauro había reconocido a su profesora de matemáticas, y se había guardado el secreto. La profesora, sin saber que se trataba de él, se negaba a copular con un desconocido. Pero ni loco se iría sin poseerla. Además, una mujer que se deja vendar los ojos, debería abstenerse de hacer cualquier reclamo. Sólo bastó que los hombres comenzaran a desvestirla para que la profesora dejara de resistirse…

    Mauro le quitó el jabón de la mano.

    – Queda todo entre nosotros – Le repitió, mientras le enjabonaba la espalda. Era lo mismo que le había dicho por mensaje luego de enviarle las fotos que le había sacado, totalmente desnuda, solo cubierta con la venda en los ojos. Laura había quedado petrificada por el terror, al darse cuenta de que aquel desconocido era su alumno. “quédese tranquila profe, nadie se va a enterar de lo que pasó entre nosotros”.

    Estaba claro que aquellas palabras que fingían tranquilizarla, no eran más que una amenaza velada. Y pronto confirmó sus sospechas. Mauro comenzaba a tomarse libertades con su profesora. Le enviaba mensajes picantes, y le reenviaba las fotos que le había sacado la noche de su cumpleaños, destacando la belleza de sus pechos, la suavidad de sus turgentes nalgas, la deliciosa humedad de su sexo, y su increíble habilidad para mascar verga. La profesora se sentía impotente. Lo único que la podía salvar de no ser echada del trabajo, y no ser escrachada ante todo el mundo, era que esa promesa sea verdad. Faltó a clases varios días, diciendo que estaba enferma. Entonces Mauro le volvió a jurar que no dijo, ni diría nada a nadie, y que por favor vuelva a clases. Ella trató de apelar a su supuesta solidaridad, diciéndole por mensaje, que lo que sucedió fue un error, que Sergio no le había dicho que había invitado a alguien tan joven a hacer eso, y que por favor se olvidara de lo ocurrido. Mauro le dijo que estaba bien, que lo comprendía, pero cuando Laura, finalmente volvió a clases, su alumno le envió un mensaje, mientras ella estaba escribiendo un problema en el pizarrón. “Cómo me gustaría volver a chuparte toda” le puso. Laura lo leyó al volver a su escritorio. Trató de guardar compostura. Miró a Mauro, que le sonreía malvadamente. Luego miró a los otros chicos. No parecían estar enterados de nada. Eso la alivió sólo en parte. No cabía duda de que Mauro quería algo a cambio.

    Por las noches recibía sus mensajes obscenos. Ella no le contestaba, pero le daba mucho miedo lo que pudiese hacer aquel muchacho si se sintiese despechado, por lo que, sólo por no hacerlo enojar, leía sus mensajes, los cuales, solían llegar después de medianoche.

    Pero mauro dejó de conformarse con escribirle. Le insistió a que le responda los mensajes, recordándole que él sería incapaz de reenviar las fotos a todos sus compañeros de la escuela, él jamás haría algo así. La profesora empezó a responderle escuetamente, diciéndole “ok” cuando él recordaba algún momento de aquella noche. Pero a la larga tuvo que hablarle. El precio del silencio de su alumno costaba cada vez más caro. Primero le ordenaba que le diga cómo estaba vestida. Ella esquivaba algunos de esos mensajes, pero ante nuevas amenazas, ya no tan sutiles, Laura comenzó a dar detalles de cómo estaba vestida de noche, incluso cuando estaba con algún hombre en casa. Le hacía preguntas íntimas, quería saber con cuántos hombres se había acostado, cuál era su posición favorita, y ese tipo de cosas. De a poco, Laura se había acostumbrado a ser sometida por su alumno. En el aula, cada vez que oía reírse a algunos de sus alumnos, sentía pavor, creyendo que se habían enterado de lo suyo con Mauro. Pero enseguida se daba cuenta que sólo era su paranoia. Entonces, se sentía obligada a seguirle el juego a Mauro. Debía tenerlo contento para que no hable. Pronto terminarían las clases, y quizá, Mauro, al dejar de verla como una figura de autoridad, dejaría también de obsesionarse con ella.

    Hubo una tarde en que quedaron solos en el aula. La mayoría de los alumnos habían aprobado y no había motivos para que vayan a la escuela. Ella trató de mostrarse seria. No quería que el chico le toque el tema en cuestión.

    – Gómez, va a tener que venir en diciembre. – le dijo, ya que a Mauro no le había ido bien durante el año.

    – Mejor me mandás a hacer un trabajo práctico ¿No, Lau? – Le dijo él, con descaro.

    – Si te lo mando a hacer ¿lo vas a hacer bien?

    – Obvio profe… – Dijo Mauro, y luego de mirarla arriba abajo, agregó – Qué linda que estás con ese pantaloncito ajustado.

    – No me hables así acá, por favor. Y me tenés que entregar el trabajo el lunes. Tomá, acá está. – dijo, entregándole una fotocopia con treinta ejercicios.

    – Mejor te lo llevo el sábado a tu casa. – Dijo mauro. La profesora se sorprendió

    – ¿Cómo sabés dónde vivo?

    Pero Mauro había agarrado sus carpetas y se había ido.

    – Nos vemos el sábado a las cuatro.

    Tenía que pensar una manera de sacárselo de encima. Si de verdad iba a su casa, seguramente iba a intentar hacer algo con ella. Entonces entró Carlos al salón. Un chico rubio, extremadamente bello, con una personalidad totalmente opuesta a la de Mauro. Le propuso hacer un trabajo práctico en lugar de ir a diciembre. Y también le sugirió que se lo lleve a su casa el sábado, ya que para el lunes ya debería tener las notas.

    No era la mejor idea, pero era la única que se le ocurrió en ese momento.

    Ahora que ve a Carlos, sentado a unos centímetros de ella, con la verga, que de a poco se empinaba, se daba cuenta de su error. El bello y tímido Carlos no era mejor que Mauro. Cuando vio que su compañero intentaba abusar de ella, no tuvo mejor idea que unirse a la violación. Y ahora, ahí los tenía, acorralándola en la ducha. El agua todavía caía sobre su delicioso cuerpo. Mauro le frotaba la espalda con el jabón, y bajaba lento, hacia el obvio destino.

    – Vení Carlitos, vamos a bañar a la profe.

    Carlos entró a la bañera. Se puso frente a la profesora.

    – Mejor ayúdame a lavarme. – le dijo, señalando su pija con la mirada.

    La profesora sintió el resbaladizo jabón, frotarse con insistencia en sus nalgas. Los glúteos quedaron blancos y espumosos, y Mauro estaba maravillado con la imagen.

    – Tome profe, bañe al niño. – le dijo, mientras le devolvía el jabón.

    Que perversos eran, pensaba la profesora, maldiciéndolos. Y ella, que débil y torpe era. Había creído que podía engañar a Mauro invitando a Carlos a la misma hora. Mauro había llegado unos minutos antes. Se había atrevido a besar y a meter mano a la profesora, pero ella lo apartó y le dijo que nunca volverían a estar juntos. Entonces llegó Carlos. Les corregiría los trabajos prácticos, y los mandaría a casa. Mauro no haría nada estando otro alumno de testigo. O al menos eso pensaba. Evidentemente se había equivocado, porque ahora mauro le hundía un dedo en el culo, el cual, entraba con inusitada facilidad debido al jabón. Carlos estaba frente a ella, con la pija dura chocando con su pelvis. La profesora frotó el jabón, y al mezclarse con el agua que caía de la ducha, enseguida se llenó de espuma. No iba a perder tiempo, ya sabía qué parte quería que le lave el rubiecito con cara de nene. Le agarró la verga, y se la frotó con una mano, mientras que con la otra le enjabonaba las bolas.

    Carlos aprovechó para magrear sus tetas. Por un momento, ella pareció no estar presente. Al menos no como persona, sólo como un simple objeto sexual.

    – Mirá como le caben los dedos a la profe. – decía Mauro.

    – Sí, y no sabés como me pajea la pija la trola. – decía Carlos.

    – Me parece que le voy a hacer el culo. se la re banca esta potra. – Dijo Mauro, apuntando su falo al ano ya dilatado.

    La profesora no dijo nada. Solo optó por resignarse y esperar a que los chicos se cansen de jugar con ella. Mauro se la metió en el culo. La profesora sintió la dureza abultada adentro suyo. Le dolió, pero no tanto como imaginaba. Mientras, seguía masturbando a Carlos, quien ya mostraba su hermoso rostro desfigurado por la dificultad que tenía de controlar su eyaculación. “Qué pendejito patético”, pensaba la profesora, “No durás más de cinco minutos y querés estar con una mujer como yo”. Sin embargo, no pronunció ninguna de esas palabras mas que en su imaginación. Temía que, si los humillaba, ellos la humillaran el doble.

    El pequeño pene de Carlos escupió su leche, y enseguida se deslizó hasta la rejilla, impulsado por el agua. Mauro seguía enculando a la profesora, y cuando estuvo a punto de acabar, arremetió con más violencia, haciendo que las piernas de Laura tiemblen.

    Jugaron un rato más con ella, y para su alivio, al fin, se fueron de su departamento, no son llenarse la boca de frases vulgares, y jurando volver.

    Laura volvió a ducharse. Salió del baño y tiró abundante desodorante de ambiente en la cocina y en su cuarto. Luego sacó las sábanas de su cama, con violencia, y la guardó en una bolsa, que luego llevaría al lavadero (O quizá la quemaría). Finalmente puso sábanas limpias y perfumadas en su cama. Se tiró sobre ella, y se largó a llorar, como no lo había echo hace mucho tiempo.

    ….

    El año llegaba a su fin, y las vacaciones de verano le darían el tiempo suficiente como para analizar seriamente su vida, y decidir qué camino debería tomar. Esto pensaba Laura mientras desayunaba, solitaria, en su pequeña cocina. Pero más allá de eso, estaba convencida de que en su futuro no podrían estar dos adolescentes obsesivos, que la trataban como a una puta. Sin embargo, estaba entre la espada y la pared. Ella cometió una falta grave al acostarse con un alumno, y Mauro tenía pruebas de ello. Y ahora repitió la historia con Carlos. Un escalofrío recorrió su cuerpo, y no se debía solo al recuerdo del trío que había echo la noche anterior. Había algo que le daba mucho temor, y no alcanzaba a precisar de qué se trataba. Terminó de comer la tostada y de tomar el café con leche, sin lograr hacerlo.

    El lunes fue a la escuela. Ese sería el último día de clases, ya que todos sus alumnos habían aprobado, incluso Carlos y Mauro, quienes ya habían entregado el trabajo práctico.

    No se sorprendió al ver a ambos, mezclados entre el montón de alumnos. Ella ya les había dicho que estaban aprobados, pero los degenerados no perderían oportunidad de ver a la profesora que habían sometido ese mismo fin de semana.

    Se sintió paranoica durante los minutos que tardó en decir las notas de los chicos. Miraba a todas partes con temor a ver algún gesto que indicara que toda la comisión sabía lo de la noche del sábado. Sin embargo, todos parecían actuar normalmente., salvo Mauro, que la observaba con una sonrisa cómplice, y Carlos, que parecía sumamente nervioso. Quizá el pequeño Carlos estuviese preocupado pensando que la profesora le iba a bajar la nota por haberse tomado la libertad de abusar de ella hace dos días, era tan inocente el pobre. El otro, en cambio, no era tonto, y sabía que la profesora tenía todas la de perder. Lo que no sabía Laura era cómo se lo sacaría de encima. Era probable que tuviese que acudir a alguno de sus viejos amantes para que lo asuste. No le gustaba la idea, pero no tenía muchas alternativas. Decidió que esperaría unas semanas, a ver si se aburría de ella. Quizá, ahora que dejaban de ser sus alumnos, el morbo que sentían al poseerla, mermaría considerablemente. Quizá estaba siendo muy optimista, pero era eso, o todo terminaría muy mal entre ellos.

    Los últimos minutos fueron muy estresantes. Puso toda la voluntad del mundo en dar un corto, pero emotivo discurso a la comisión de treinta alumnos que estaban a punto de terminar la secundaria. Los alumnos fueron saliendo, lentamente, no sin antes saludarla con afecto. Unos cuantos varones se mostraron inusitadamente cariñosos, y alguno hasta se atrevió a decirle que era la profesora más linda que habían tenido. Todas estas palabras fueron dichas con mucho respeto y no incomodaron a la profesora, quien, no pudo evitar pensar, que cualquiera de ellos pudo haber ocupado el lugar de Carlos en la tarde del sábado. Se preguntó cómo hubiesen actuado, y se entristeció al pensar, que más de uno habría aprovechado la oportunidad de poseerla.

    Cada vez que notaba que Carlos y Mauro no salían del aula, se sentía mas nerviosa. Enseguida quedaron solo quince alumnos adentro, y luego diez, y después cinco, y esos dos pervertidos aun estaban ahí, acechando a su presa.

    Como era de esperar se quedaron hasta el final, cuando sólo estaban ellos y la profesora.

    — Chau chicos. — Los saludó con acritud, mientras le daba la espalda y se encaminaba hacia la puerta.

    — Chau profe, nos estamos viendo. — Dijo Mauro.

    Ella se detuvo. Meditó si era oportuno contestarle. Finalmente se dio vuelta, y volvió sobre sus pasos.

    — Miren pendejos degenerados. Lo del sábado nunca pasó. Y nunca va a pasar. Olvídense.

    Estaban los tres parados, al lado del escritorio. Carlos estaba callado, y tenía la cabeza gacha, sin embargo, no la engañaba, él era peor que su compañero, porque era un mosquita muerta.

    — Bueno profe, no se enoje, si todos la pasamos bien ¿No Carlitos? — Dijo mauro.

    El rubio levantó la cabeza y pareció a punto de decir algo, pero ella lo interrumpió.

    — Yo no la pasé bien, y si se consideran verdaderos hombres, déjenme en paz. — la profesora miró a través de la ventana. Todavía había varios alumnos dando vuelta. Intentó controlar su lenguaje corporal, no quería que se den cuenta de que adentro sucedía esa conversación bizarra. Habló con calma, pero sus palabras fueron contundentes. — No quiero volver a verlos nunca más, y si me siguen molestando, esto va a terminar mal.

    Se dio vuelta, y los dejó atrás, esperando no volver a caer en sus redes.

    ….

    Pero a pesar de su determinación, sabía que su situación seguía siendo la misma. La decisión de terminar con el acoso estaba en manos de los chicos. Esperaría unos días, y si se atrevían a abordarla otra vez, pediría ayuda. La idea no le gustaba del todo, ya que, si bien tenía en su mente una lista de cuatro o cinco conocidos dispuestos a sacarle de encima a dos pendejos abusadores, todos ellos, querrían algo de ella. Algunos lo disimularían mejor que otros, pero todos aprovecharían el hecho de ser el héroe del momento, para llevársela a la cama. Por otra parte, dar aviso a la policía no era una opción. Indudablemente, ante una denuncia, Mauro daría a conocer las fotos, y la denunciada pasaría a ser ella. no le quedaba claro si había cometido un delito, ya que el chico no era menor de edad, pero al ser su profesora, la cosa cambiaba. Como mínimo la echarían.

    Pasaron dos semanas relativamente apacibles. Mauro le envió varios menajes obscenos, a los que ella no contestó, pero más allá de eso, la escena de aquel sábado no se repitió. Y claro que no se repetiría, porque nunca más le abriría la puerta de su casa, nunca más sería tan estúpida. Cuando salía a la calle, la embargaba cierto temor. Temía encontrarse con Mauro en alguna esquina, pero el chico no era tan tonto. Nunca intentaría nada hacerle nada en público.

    Por su parte, Carlos no daba señales de vida. Aquel día había abusado de ella a su antojo, pero probablemente se vio llevado por la adrenalina del momento, y, sobre todo, por la personalidad avasallante de Mauro. Ahora habría de recordar lo sucedido con cierta culpa.

    De a poco, fue bajando la guardia, y la teoría de que los adolescentes se habían aburrido de ella, tomaba mas fuerza.

    Llegó el viernes en que se realizaba la entrega de diploma de los chicos de su escuela, incluidos los de su comisión, claro está. Era un momento difícil, porque se encontraría con ellos otra vez. Su primera reacción fue no ir, porque no quería que, al estar cerca de ellos, el morbo de los chicos resurja mas fuerte que nunca. Sin embargo, su ausencia podría generar el mismo sentimiento. Luego pensó en sus otros alumnos. Merecían que los despida de nuevo en ese acto tan importante, además, sabía que varios la habían escogido para que le entregue el diploma. Pero luego recordó, que seguramente Mauro (y tal vez Carlos) también la escogieron para dicho acto. Estuvo largo rato dando vuelta al asunto, hasta que decidió no ir. Le dio pena, pero era la mejor decisión.

    Para no aburrirse ni deprimirse, decidió aceptar una invitación de un tipo que hace meses la venía invitando a tomar unos tragos. No lo conocía personalmente, pero en sus fotos podía notar que se trataba de un hombre bello: ojos verdes, barba oscura y frondosa, tez blanca, cuerpo esbelto. Le envió un mensaje y acordaron en que la pasara a buscar a las dos de la mañana. El hombre había insistido en que primero cenen en algún restorán de Recoleta, pero ella le dijo que sólo quería salir un rato a despejar la mente. Si el tipo era inteligente, se daría cuenta de que ella estaba casi entregada, sólo dependería de que no haga ni diga ninguna idiotez, y la tendría en su cama dentro de unas horas.

    Laura estaba caliente. desde que estuvo con esos dos pendejos, no había tenido sexo con nadie más, y eso era demasiado tiempo para alguien como ella. Se bañó, se maquilló apenas, se pintó los labios, y eligió un hermoso vestido negro con lunares blancos, corto, y suelto, pero sus curvas no dejaban de notarse gracias al cinturón que rodeaba su cintura. Se hizo un rodete, y su rostro juvenil, de pómulos grandes y piel de porcelana, resaltaron como nunca. Le encantaba parecer de veintipocos, cuando en realidad rondaba los treinta. Se colocó dos aros en forma de corazón, que solo usaba en ocasiones especiales, y finalmente eligió una tanga recién comprada, que había elegido especialmente para su regreso a la vida sexual. Era diminuta, de algodón, con doble tirante, los cuales estaban decorados con argollitas doradas. La tarde anterior, previendo el inminente suceso, se había depilado, y la piel desnuda de cintura para abajo, aparecía sin un solo bello. Marcelo (Así se llamaba el tipo que la invitó a tomar unos tragos) se volvería loco cuando empezara a jugar con sus dedos por adentro del vestido.

    Apenas era la una de la mañana y ya estaba lista. Siempre empezaba a prepararse con antelación, por si sucedía algún imprevisto, pero esta vez se le había pasado la mano. la ansiedad la hizo apresurarse. Deseó haberle dicho a Marcelo que llegue antes. Sentía su sexo extremadamente sensible, el solo frote de la vulva con la tanga, la hacían gozar. Estaba segura de que ya estaba húmeda. ¿Y si le decía a Marcelo que simplemente suba y la posea? No era mala idea. ¿Qué le importaba si luego la consideraba una chica fácil? Decidió hacerlo. Necesitaba sacarse las ganas. Necesitaba una pija dura entre sus piernas. Podría ser la de cualquiera. Marcelo no sabía lo afortunado que era. Fue mientras pensaba esto cuando sonó su celular.

    “No fuiste a la entrega de diplomas” decía el mensaje. Para su sorpresa, no era de mauro, sino del tímido Carlos. Laura no contestó. No pensaba hacerlo. Estuvo a punto de bloquearlo cuando le llegó otro mensaje, pero esto vez no era un texto, sino una foto.

    Cuando la vio, se dio cuenta de por qué hace unas semanas la había asaltado ese miedo cuyo origen desconocía. Mientras estaba copulando con los pendejos, por mucho tiempo no prestó atención a lo que sucedía a su alrededor. y fue en uno de esos momentos, en donde Carlos había aprovechado para sacarle una foto mientras Mauro la penetraba.

    La historia se repetía de nuevo. O al menos se repetiría si no hacía nada al respecto. Se prometió que mañana mismo llamaría a sus contactos para que le saquen de encima a ese nenito de mamá. Lo lamentaba por él, pero debía aprender a no creerse con el derecho de manipular a los demás.

    Pero, de todas formas, no era buena idea hacerlo enojar en ese mismo momento. Le envió un mensaje. “¿Por qué me mostrás esa foto?” le preguntó, solo para seguirle el juego. Pero el chico no contestó.

    Pasaron cinco minutos y entonces escuchó el timbre.

    Pensó que era Marcelo, quien después de todo había llegado antes. Le sorprendió que haya podido entrar al edificio, pero eso no era del todo raro. Siendo un viernes, muchos vecinos estarían entrando y saliendo, y él habría aprovechado para entrar.

    Se puso los tacos, y se acercó a la puerta.

    — ¿Marcelo? — preguntó. Hubo unos segundos de silencio y Laura reiteró la pregunta.

    — Sí. — dijo una voz ronca.

    Mas adelante se daría cuenta de que esa voz, desde un principio sonó sospechosa, pero en ese momento, si bien le pareció llamativa, no alcanzó a darse cuenta de que era una vos distorsionada.

    Apenas abrió, su visitante empujó la puerta para meterse adentro antes de que ella se de cuenta de su error.

    — ¡Pero carlos…! — se sorprendió ella, mientras el chico cerraba la puerta a su espalda y se abalanzaba sobre ella, dándole un apasionado beso en los labios, interrumpiendo sus palabras. — Carlos soltame. — balbuceó, sintiendo su aliento etílico mientras besaba su rostro y su cuello, al tiempo que sus dedos, enloquecidos, apretaban sus turgentes nalgas. — Estás borracho. — alcanzó a decir, mientras el adolescente apoyaba su miembro, totalmente erecto en sus caderas. — ¡Estás loco! — gritó. Carlos era un rubiecito delgado y bajo, con una hermosa cara de nena, que siempre le huía a las peleas. Sin embargo, en ese momento parecía tener una fuerza hercúlea. Era incluso más pequeño que ella, pero la tenía totalmente dominada.

    — Vos me volvés loco. — le recriminó él, todavía pegado a ella, estrujando sus nalgas con violencia. — me volvés loco.

    La agarró la mano, y tironeó de ella, con fuerza, dañándole la muñeca. La llevó hasta el dormitorio, ante sus súplicas. Era increíble que ese chico, de repente, se convirtiera en alguien tan resuelto.

    — Carlos, por favor, estoy esperando a alguien, esto tiene que terminar ya.

    La empujó hacía la cama, obligándola caer sentada en el borde del colchón.

    — Mirá como estoy vestida, mi novio viene en cinco minutos.

    Por primera vez, los ojos enloquecidos del chico, de nublaron de miedo. Pero no desistió. Se sentó al lado de ella. se bajó los pantalones y el bóxer.

    — Chupame la verga. — le ordenó. La agarró de la nuca y le indicó el camino a seguir.

    — Te tenés que ir enseguida, por favor. — dijo Laura, ya convencida de que sería imposible sacárselo de encima.

    — Chupámela y me voy.

    Laura se llevó el pequeño miembro a la boca, otra vez. Carlos levantó el vestido y acarició las nalgas de la profesora, mientras ella le succionaba el sexo, intentando hacerlo acabar lo antes posible. Carlos descubrió la encantadora tanga, y jugó con las tiritas mientras le manoseaba el culo.

    El chico se vino enseguida. la profesora bebió el semen, mientras veía cómo, de la pija del adolescente, salían las últimas gotas de leche.

    Cuando se irguió, se sorprendió al sentir cómo el chico la abrazaba con ternura.

    — Sos mi primera mujer. Sos increíble. — le dijo al oído, y la profesora juraría que Carlos estaba llorando.

    En ese momento, se preguntó, por primera vez, si en realidad la víctima no era Carlos. después de todo, era casi un niño. Aunque tuviera dieciocho años, no tenía idea de la vida, y le acababa de confesar que fue su primera mujer. Además, si cada vez que la instaba a tener relaciones, ella terminaba accediendo ¿Qué iba a pensar el pobre chico?

    Sintió culpa, y ella también lo abrazó. Entonces sintió la mano en sus piernas. Ella las separó un poco, y la mano se animó a enterrarse mas en ella. Carlos sintió la piel tersa de los muslos, y olfateó el aroma dulce de su perfume.

    — ¿En serio viene tu novio?

    — En media hora. Cómeme la concha y andate.

    La profesora abrió las piernas. Carlos levantó el vestido y se arrodilló en el piso duro. Agarró la tanga, de las tiras, y la despojó de ella, deleitándose con la textura de la tela, al tiempo que su vagina quedaba a la vista. Carlos enterró su rostro entre las piernas y saboreó la vulva, percibiendo el gusto a mujer. La profesora recordó que el chico no sabía nada de sexo, y como no quería nuevamente complacerlo sin que ella también disfrute, le indicó al chico con el dedo, en dónde debía concentrar su masaje bucal.

    — Acá. En el clítoris. Ahí chupame. y apretame con los labios.

    Carlos arremetió contra el clítoris, y por una vez, la profesora sintió éxtasis mientras su ex alumno le chupaba la concha. Cuando se desviaba del camino, ella le acariciaba su tupida cabellera rubia y le susurraba que siga lamiendo donde le había indicado.

    Ahora fue ella quien alcanzó el clímax muy pronto. La abstinencia de las últimas semanas a tenían a mal traer, y ahora, su concha reventaba de fluidos en la carita linda de Carlos. Él saboreó los fluidos, como si fueran un delicioso manjar. Se abrazó al regazo de la profesora, y quedó ahí, como un niño en los brazos de la madre. Mientras tanto, ella agarró su celular y le envió un mensaje a Marcelo.

    — Ya viene tu novio ¿No? — susurró él, sin la menor ganas de irse.

    Laura se apartó de él. se puso de pie, y se quitó el vestido, y luego el corpiño.

    — Le dije que no venga. — Se tiró a la cama, boca abajo. Su trasero voluptuoso era hipnótico. — Vení pendejo, termina lo que empezaste.

    Carlos jugó con el cuerpo de la profesora toda la noche, y no sería la última vez que lo haría.

    Fin.

  • La prima de mi mujer viviendo en casa

    La prima de mi mujer viviendo en casa

    Esto pasó hace 2 años en enero, después de la fiesta de diciembre, mi mujer me había comentado que se quedaría su prima, entrando el año ya no regresaría a su ciudad. Ahí donde todo cambió para mí ya que ella es una chica de 19 años recién cumplidos, poseedora de unas piernas bien sabrosas, a juego con cadera ancha y no podían faltar ese hermoso par de nalgas blancas que de recordar cómo rebotaban en mi verga me hace poner a full!

    Además de medir 1.70, con una cara de niña buena con labios pequeños, es de tez blanca con el cabello castaño claro.

    Camino a casa hablamos de cosas banales, al llegar ayudé a bajar sus maletas e indicarle cuál era su habitación que estaba a un lado de la nuestra ‘siéntete como en tu casa’. Le dije dónde encontrar más sábanas por si tenía frío más noche. Todo transcurrió normal los primeros 15 días, después algo raro empezó a cambiar en Rocío la prima de mi mujer, no sé si sería su propósito o tal vez mal intencionado con mi esposa para trampearme.

    Cabe mencionar que soy muy discreto a la hora de ser infiel, y esta chica me está provocando usando short muy cortitos que resaltaban sus piernas y esas nalgas, también usaba camisones sueltos para dormir y a la hora de cenar se podía ver que sólo llevaba puesto un cachetero o tanga sin bra marcando sus pezones por el frío, yo sólo disimulaba notando su tamaño normal.

    Esa noche me puse muy caliente imaginando a las tetas de Rocío ya en nuestro cuarto empiezo a calentar a mi mujer también, le empiezo chupando sus senos un poco más pequeños que los de su prima, pero igual de sabrosos luego ella busca mi pene y con su mano comienza a subir y bajar, ya estaba totalmente duro y le pido que me dé una mamada a lo que siempre me responde sabes que no me gusta yo sólo me pongo de pie y le quitó el calzón que traía y de un sólo empujón se la dejo ir toda, ella pega un grito que de seguro escuchó su prima y sigo bombeando duro en la posición de 4 sujetándola de las caderas para ella quería contener sus gemidos pero le era imposible con mi faena.

    Cambiamos de posición a la del misionero y seguí penetrando muy fuerte por unos minutos más cuando me dice ‘no pares ya casi’, le contestó ‘yo también’ en un sólo gemido fuerte y con sus piernas tensadas termina, ya no aguantó y le terminó dentro de su vagina caliente y apretadita que tiene mi mujer, caemos rendidos y nos dormimos. Ya era algo tarde y había que madrugar para el trabajo.

    En la mañana soy el primero en despertarme, voy a meter a darme una ducha cuando sale Rocío con su tradicional camisón y los pezones parados que se notaban mucho.

    -Buenos días, que tal dormiste -le pregunto a Rocío y nunca pensé lo que me contestaría.

    -mejor que tu no, se escuchó que tuvieron bastante acción anoche -me responde ella.

    Yo sólo dije ‘lo normal jejeje’ y hubo un silencio cómplice y rápido entré al baño y me duche, cuando salí mi mujer ya estaba despierta y preparando el desayuno para mí. Cuando bajo al comedor ni mujer dice que se duchara para ir al trabajo también dejando a Rocío y a mi solos en el comedor. Me dice Rocío:

    -te pregunto algo sin que te moleste?

    -adelante que pasa?

    -Es que a noche escuché como gritaba y gemía de placer mi prima y me pregunto si en verdad es grande tu amigo para que la hagas gritar así.

    Yo me quedé helado y de todos colores nunca pensé que sería tan directa le respondo ‘que es normal, la verdad son 18 cm de verga’.

    -Quiero comprobarlo por mí misma.

    Y se levanta y va a donde estoy sentado y me empieza a tocar el paquete sobre el pantalón yo ahí hipnotizado por lo que hacía ver esa niña de 19 años tocando mi verga sobre el pantalón me ponía duro muy rápido me dice ‘quiero verla ya’ y me baja la cremallera y mete su mano sacándole y me dice ‘wow!! El de mi ex no era tan grande y gordo como este’.

    Y de una sola engullida se lo mete en la boca succionando hasta dónde puede, no resistiría mucho ya que todo la situación era demasiado excitante, lamia el glande con tantas ganas que solté el primer chorro en su cara y rápido se lo volvió a comer no desperdició ninguna gota después del primer chorro de mi leche me dice ‘rápido acomódate que mi prima no tarda en bajar’. Ella se limpia la cara y me da un beso, en eso se escucha que viene bajando mi esposa.

    Rocío sube a su cuarto diciendo que tiene que hacer algo. Terminó el desayuno salimos mi mujer y yo a nuestros trabajos después de dejar a mi mujer me llega un whatsapp de Rocío con una foto de sus senos y otro diciendo ¿quieres probarlos?

    Continuará…

     

  • Y que me encuentro a mi ex jefecito aquí en la playa

    Y que me encuentro a mi ex jefecito aquí en la playa

    Espero no me hayan olvidado, sé que he estado ocupada en la universidad y trabajando, pero créanme sigo realizando muchas travesuras para contarles y esta es una de ellas.

    Solo para recordarles como soy, alta de 175 m., descalza, piernas largas dicen que torneadas, he ganado un poco de peso me dicen que estoy más mamita que antes que estoy más culoncita y de por sí caderona que pfff dicen que rica estoy y más tetas, creo me operare aunque yo me siento bien así, sigo manteniendo mi silueta linda y bella, cabello negro largo y me siento feliz de la vida entonces pues disfruto cada que puedo.

    Era un viernes cualquiera de esos dónde yo ya estaba muerta de cansancio que solo quería ir a mí casa a dormir, un día antes sabía que estaría de guardia en el Fiesta aquí en PDC, así que pues bikini rosa chillante de esos me el top me empuja las tetas hacía arriba haciéndome lucir bella y el bikini pequeño bien metido en el culo el vestido pequeño de esos que apenas te tapan lentes y mis amiguitos de ahí que me consienten y me dan bebidas, eran como las 2pm yo acababa de comer entonces lleve mi pancita a la alberca a que le diera el sol. A lo lejos de reojo vi una cara conocida pero se me hizo imposible además de que sonó mi teléfono era de la oficina que como estaba la cosa que si requería ayuda… Cuando enfrente de mii sale del agua mi ex-jefecito el Lic. Álvarez así de hola, a mí casi se me cae el celular al agua sólo atiné a decir en la oficina que todo bien y que regresaría tarde…

    —hola desaparecida, mira en donde te vine a encontrar de vacaciones con quién vienes espero no moleste ni nada

    —no no para nada si aquí vivo de echo se supone estoy trabajando…

    Para ese entonces él ya me había sabroseado de pi a pa, dicen que un caballero no tiene memoria pero la forma en cómo me veía creo se acordó de como me monto en aquella fiesta navideña…

    —trabajando? Estas modelando? Y el fotógrafo?

    Ya le platiqué toda la historia que hago y que estudió y demás… Y que me daba mucho gusto en verlo (además se veía súper sexy) claro en todo eso yo me acomodaba de la bikini sugerentemente y claro me movía por toda la alberca claro quería que me viera me faltaba una cogida de miedo y creo ese era el momento y el lugar…

    —Qué bonito top traes puesto, me dejarías verlo… en el suelo???

    Sin meditar nada sin pensarlo salió de mi me nació:

    —Sí, si quieres

    —Por supuesto

    Acto seguido fue con el mesero tomo sus cosas a mí por la cintura sólo alcance a tomar mis cosas y a su cuarto…

    Yo solo me deje llevar…

    —Ponte cómoda jajaja —cuando yo ya estaba en bikini.

    Y así sin más, él tomo la iniciativa, se me acercó y lentamente me tomo de la cabeza, me empezó a besar el cuello, el cabello, la frente hasta llegar a mi boca, besos que yo no rechacé al contrario apresure, me quito el top, se retiró un momento para admirar mis senos diciéndome que los recordaba más pequeños, quedando al descubierto esas dos aureolas cafecitas y erguidas como retando a ser chupadas, lo que hizo de inmediato y mientras me succionaba las tetas, sus manos recorrían mis nalgas y mis piernas, mientras alternaba una succionada con un beso en la boca, con un movimiento perdí el bikini, en pocos minutos estaba desnuda frente a mí ex jefe yo empapada, de inmediato se desnudó con gran rapidez y la experiencia de quien lo hace a menudo, me arrojó sobre la cama y me recorrió con su lengua todo mi cuerpo, yo estaba al mil, estaba tan caliente, que cuando tocó mi rajita ya la empezó a lamer, un grito de satisfacción y orgasmo en combo de mi parte, pues me lamía el clítoris con gran experiencia, Que ricura! Lo que es no tener un amante experto IN HOUSE…

    Continuó besándome, manoseándome, acariciándome, mamándome a su antojo y a mi delicia y delirio, de tal forma que en menos de una hora de faje y cachondeo me había venido varias veces, sin que me metiera esa verga de buen tamaño, hasta que por fin me dijo:

    —te busque muchas veces desde la última es que nos vimos, muero por metértela!!! —en ese momento yo ya deliraba con la idea de desaparecerla entre mis piernas y poco a poco pero con gran maestría me introdujo toda su verga hasta llenarme toda, me bombeaba y me bombeaba a su antojo y yo gemía de delicia y deseo de ser eternamente penetrada así!

    Yo toda vuelta loca sudorosa excitada y el en pleno control caray, ya tenía tiempo que no me cogía un hombre así como me gustan, le pedí que continuará que quería todo de el a lo que me contestó: —apenas estoy empezando mujer sabes que somos de carrera larga!!!

    Perfecto, pensé, este cabrón me va a dejar bien cogida, mientras me lo metía, podía oler su exquisito aroma, me succionaba los pechos y me decía:

    —Putita te encanta la verga, eres muy sabrosa, con razón todos en la oficina te querían perrear, pero sólo yo te la pude meter.

    Al oír todo lo que me decía, yo solo asentía, gritaba de gusto, gemía como una puta que se la cogen por primera vez y me excitaba aún más sus palabras su faje y el deseo que le desperté nuevamente.

    Sin más ni más me puso en cuatro y me empezó a perrear, me lo metía por mi panochita bien depilada ya bien embarrada de nuestros jugos, al tiempo que me seguía diciendo de cosas vulgares pero excitantes y cachondas, me agarró del cabello y cual si fuera un jinete y yo su yegua, me montó y me cogió hasta que me vine otra vez, caray la cosa seguía mejorando

    La verdad es que tanta cogida me tenía exhausta y para entonces él ya se había venido en mi jajaja si nuevamente y sin avisarme el cabron, pero no me importó, realmente lo disfrutaba y no me importaba nada.

    En un momento ahí en la cama me gire y ahí tenía su animal frente a mí, así sin manos y con solo mi boca lo empecé a chupar, logre su erección con sólo mis labios era grande venuda rica y sabía a mí y a su semen, me gire para tener un 69 rico, el me chupaba mi raja y se pasaba a mí anito de forma espectacular, yo me retorcía de placer, sentí ligeros espasmos yo me los quería comer completitos y cuando por fin estaba a punto de venirse, me quito de su verga, ¿Porqué,, si yo estaba enloquecida con ese pedazo de carne palpitante en mi boca, pero me dijo:

    —Calma te la voy a meter:

    Me puso en cuatro y me empezó a coger deliciosamente, de repente sentí como me agarraba las nalgas y me introducía un dedo en el ano, luego dos y finalmente, poco a poco, saco su verga de mi rajita y me dijo:

    —te acuerdas, te va a doler un poquito…

    No dije nafa, poco a poco me fue introduciendo la cabeza, después en poco más y luego de un solo impulso, me metió todo su pitote en mi anito, al mismo tiempo que no dejaba de acariciar mi clítoris, la sensación de dolor y gusto fue tan grande, que me volvió loca y nuevamente orgasmo!!! Me quiero morir, pero así bien cogida!

    El lic. me envolvió en un abrazo, nos besamos mucho tiempo, se le volvió a parar y recostados en la cama así de cucharita, me cogió por mi rajita pero de espaldas que rico, los dos nos venimos al mismo tiempo.

    Después nos bañamos juntos rico ahí y nuevamente caí en su juego como amantes jóvenes devorándose a besos y cogiendo a escondidas, él se vistió y yo me puse el bikini y mi vestido, nos dimos un largo y rico beso y desde entonces quedamos de ser amantes como un juego como un lo que sea, como pude adolorida y cansada me fui pasando a la oficina… Ya les contaré ahora que regrese o cuando yo vaya al DF a ver cómo nos va de amantes…

  • Amor legal

    Amor legal

    Mi nombre es Candy, tengo 25 años, soy delgada, mi cabello es lacio y castaño, casi rubio y como cualquier chica de mi edad, tengo novio y me siento muy enamorada de él.

    Su nombre es Erick.

    Sin embargo, hace poco entre hace poco a trabajar a un despacho de abogados.

    Ahí conocí a Rebeca, mi nueva jefa. Tendría unos 33 años aproximadamente.

    Nos llevábamos bien, nuestra relación era cordial y hasta ahí. Hasta que un día tuvimos que ir a una convención a otra ciudad.

    Como éramos las únicas dos mujeres del grupo, nos hospedaron en la misma habitación.

    Después de regresar de una reunión, regresamos a nuestro cuarto a relajarnos.

    Comenzamos a platicar sobre varias cosas, entre ellas el trabajo. Surgió el tema de la confianza que debería haber entre nosotras.

    – ¿Que me responderías si te pidiera que me dejes ver tu ropa interior? – Me pregunto Rebeca

    – ¿Mi ropa interior? Mmm, ¿por qué quieres verla? – Pregunte extrañada

    – Si en algo tan simple como eso no me tienes confianza, ¿cómo podrías tenerme confianza en cosas más grandes e importantes? – Me replico

    Me dejó pensando, realmente me gustaba mi trabajo y quisiera ascender de puesto. Le mostraré lo que quiere para que vea que si tiene mi lealtad y me vuelvo a vestir – Pensé dentro de mí

    Me puse frente a Rebeca y comencé a quitarme la ropa lentamente.

    Una vez que estuve de pie en ropa interior, Rebeca se acercó y se hincó delante de mí.

    – De pronto me tomo por los tobillos y se acercó a mi pantaleta blanca y me dio un beso ahí en esa área tan intima

    – Mmm, Rebeca, ¿qué estás haciendo? – Le reclamé, no me esperaba eso

    Pero Rebeca siguió besándome. De pronto sentí una sensación agradable… de placer.

    Rebeca percibió que me estaba gustando y siguió besándome encima de mi braga.

    Al parecer le gustó, pensé.

    Fue entonces cuando ella involucró en el juego a su lengua. Ella continúo besando y lamiendo sobre mi pantaleta al punto que se estaba empapando.

    Empecé a jadear, pensaba en quitármela, pero me daba pena con ella.

    Me sentía tan húmeda. Ya no tenía sentido que la braga siguiera estorbando. Rebeca me leyó el pensamiento y con su mano la hizo a un lado.

    Que atrevida, vaya que quiere mi confianza! – pensé dentro de mi

    Finalmente, Rebeca se acercó tanto que su lengua hizo contacto directo con mis labios mayores.

    Fue una sensación extraña que ella estuviera invadiendo mi intimidad de esa manera, pero fue un momento muy erótico.

    Por alguna razón me daba pena gemir delante de ella, trataba de disimular con pequeños jadeos sexys pero mi gemir ya era inevitable.

    De pronto dejo de importarme, y primeros gemidos empezaron a surgir… sexys, femeninos, llenos de placer…

    -Ahh, ahhh, ahhhh, Rebecaaa, nooo… ahhh, siiii…

    Su lengua y sus labios comenzaron a recorrer mi parte íntima, como explorando territorio desconocido y al hacerlo, me estaba volviendo loca.

    Poco después Rebeca se puso de pie y se acercó a mi boca.

    Sentí su respiración y al besarme, le correspondí.

    Sus labios sabían a labial, sabían a sexo… sabían a mí!

    De pronto pude sentir como sus manos se deslizaban por mi espalda hasta acariciarme las nalgas.

    Fue cuando no pude más y le pregunte:

    – ¿Que estamos haciendo Rebeca?

    – Eres muy bonita Candy, espero muy pronto puedas mostrarme que realmente confías en mi

    Rebeca se fue de la habitación y me dejo sola, con ganas de más. Me metí a bañar, pero no podía dejar de pensar en lo que Rebeca me había hecho.

    Al estar enjabonándome, comencé a acariciarme… en realidad a masturbarme. El contacto del agua en mi vulva me hacía imaginar que era Rebeca hincada ante mí besándome ahí donde tanto me gustó.

    Al día siguiente durante la reunión Rebeca toco mi pie con el suyo bajo la mesa. Nos dijimos muchas cosas con la mirada y con nuestros pequeños roces bajo la mesa.

    Al salir de la reunión buscamos una sala vacía.

    – Te deseo Candy – Me confesó mientras me acariciaba los pechos

    – No Rebeca, aquí no… vayamos a la habitación

    – No Candy, tenemos otra reunión ¿recuerdas?

    Rebeca volvió a hincarse, y besarme sobre la pantaleta.

    Poco después la hizo a un lado y volvió a darme cariño con su lengua.

    Me estaba volviendo loca. Tuve que taparme la boca para que mis gemidos no se escucharan

    La tome por la cabeza para indicarle que continuara. Rebeca se percató que me estaba empezando a venir y esta vez no se detuvo hasta que tuve mi orgasmo… muy rico por cierto.

    Al levantarse nos besamos con mucha pasión.

    – Me encantas Candy, desde que te conocí me gustaste mucho – Me dijo Rebeca

    – No sabía que te gustaban las mujeres – Le respondí

    – Dime ¿yo te gusto?

    – Si Rebeca, no me había dado cuenta pero me pareces muy atractiva

    Salimos de la oficina, primero ella y poco después salí yo. Quedamos de vernos en la habitación.

    Ya no llegamos a la siguiente reunión.

    Al llegar nos abrazamos y me dijo:

    -¿Qué dices si nos damos un baño?

    – Si – respondí entusiasmada

    Nos apuramos a quitarnos la ropa de oficina que traíamos puesta.

    Rebeca abrió la llave del agua. Note que ya estaba desnuda pues pude ver sus nalgas a través de un espejo.

    Nunca había visto a otra mujer con ojos de atracción, pero en ese momento Rebeca me parecía hermosa, y realmente lo era.

    Nunca había estado con otra chica, desnuda, o por lo menos, no en ese plan – Pensaba dentro de mí mientras me desnudaba. Los sentimientos de duda me invadían.

    Aun así, entre al baño, completamente desnuda y nos acercamos. Dejamos que nuestros senos se juntaran y nos besamos en la boca.

    Poco después le besé los pezones a Rebeca los cuales se pusieron erectos al contacto con mis labios. Ella hizo lo mismo conmigo al tiempo que nos acariciábamos ahí abajo.

    Fue entonces que me hinque ante ella. Note que su vulva estaba perfectamente depilada.

    Me acerque aún más y comencé a besar y a lamer su vulva.

    Mis labios y mi lengua conocieron por fin su intimidad, mientras ella me acariciaba el cabello. Pude escuchar que jadeaba. Parece que si le está gustando – pensé.

    A pesar del ruido del agua, note que gemía cada vez más fuerte, sobre todo cuando usaba mi lengua.

    -Ahh, ahhh, ahhhh si, así, así Caty, asiiii…

    Trataba de recorrer toda su vagina con mi lengua, de arriba abajo. Nunca había hecho algo así, pero debo admitirlo, me agrado el sabor.

    Rebeca me indicaba con su mano que siguiera, que estaba cerca de llegar.

    Fue muy evidente cuando empezó a venirse ya que sus gemidos eran mucho más agudos.

    No sé cuánto tiempo pasamos en el baño encerradas, pero la cantidad de besos y caricias que hubo ahí dentro fueron incontables.

    Esa noche nos desvelamos, entre platica, risas, caricias, besos y… orgasmos. Nuestra plática giraba mucho en torno al sexo y eso nos ayudaba a excitarnos.

    La posición en la que más tiempo estuvimos haciendo el amor fue con la del 69, de costado, porque podíamos darnos placer mutuamente. Aunque su ano me quedaba muy cerca, no me atreví a besarlo, solo lo acariciaba en ocasiones.

    Nuestros gemidos inundaban toda la habitación, su lengua desplazándose por toda mi intimidad era lo más rico que había sentido en mi vida. Sus dedos me acariciaban la vulva en forma circular y me era muy agradable.

    De pronto vinieron recuerdos de cuando Erick me hacía suya. Me encanta mi novio me hace el amor, pero no sabía que me gustaban las mujeres también hasta ese momento.

    Nunca me imaginé que fuera a gustarme conocer a otra mujer de una forma tan íntima.

    -Ah, ahhh, ahhh,.. Candy, ahhhh…. Rebeca no dejaba de gemir, mientras le hacia el amor con mi lengua. Sentí que quería llegar al orgasmo, y así fue. Rebeca se estremeció mientras dejaba salir un gemido agudo de su boca.

    Me coloque sobre ella y comenzamos a besarnos mientras Rebeca me acariciaba las nalgas.

    – Candy ¿Crees que pudiéramos seguir haciendo esto?

    – Si, bueno, no sé… es que tengo novio

    – No tiene por qué enterarse, podríamos vernos en mi oficina

    Fue así como mantuve separada mi «trabajo» de la relación con mi novio. Rebeca muchas veces me llamaba a su oficina y me decía al oído: «Desnúdate, quiero hacerte el amor»

    Una vez desnuda, simplemente me recostaba en el sofá y me abría de piernas, para recibir sus amores.

    Un día, estaba teniendo sexo con Erick.

    -Ahhh, ahh, ahh, si, asi Erick… rico… dame rico – No dejaba de decir entre gemidos

    Yo estaba arriba de él y de pronto se vino dentro de mí. Saque su pene erecto, me recosté en su pecho y comencé a platicarle mi experiencia con Rebeca como si se le hubiera pasado a una amiga.

    Solo quería saber su reacción.

    – ¿Crees que lo que hizo mi amiga fue malo?

    – No sé, yo no estaría dispuesto a compartirte con nadie más, sea hombre o mujer – me dijo Erick

    A partir de ahí, tuve que mantener mi romance con Rebeca en completo secreto. Tiempo después Rebeca tuve que mudarse de ciudad y ya fue más difícil que nos viéramos y decidimos terminar nuestra «relación». Extraño su cuerpo y sus caricias, quizás algún día conozca a otra chica con quien convivir de esa forma, claro a espaldas de mi novio.

    Fin

     

  • Con mi suegra todo es felicidad (Parte III)

    Con mi suegra todo es felicidad (Parte III)

    El día que saboreé la concha más rica del mundo.

    Soy Adrián y te contaré como me vengo comiendo a Diana, mi suegra… una hembra trigueña de un cuerpo increíble y las pantorrillas más ricas que he tenido en mis hombros. Yo soy casado con hija de Diana, mi esposa es una mujer muy atractiva, pero su mamá es otro lote… en su juventud una reina de belleza por donde iba.

    Esta vez nuestro encuentro (El tercero) fue un día normal. Mi esposa salió al trabajo, yo estaba a punto de salir y en ese instante Diana me detuvo, me dijo: ‘Y si hoy te faltas al trabajo? Es que estoy con muchas ganas hace varios días…’ a lo que acote: ‘Pero tu esposo estuvo aquí hace dos días’, ella me dijo: ‘no le dejé tocar… «te extrañaba a ti». Esas palabras hicieron que se me parara la respiración y todo lo demás, entonces le dije: ‘Vamos donde fuimos la última vez’, y así salimos a comprar un vino y a nuestro aquel hotel…

    Al llegar al hotel ella traía un jean que le daba espectacular, delineaba su deliciosa figura y exaltaba sus deliciosas nalgas, su blusa entreabierta que yo no deje de mirar todo el camino hasta la habitación y que hizo que llegara re mojado a la misma. Ella tenía todo listo, entró al baño, se duchó, maquilló y peinó ahí: Traía consigo la lencería que le regale la última vez que vinimos aquí, se había depilado ahí donde me encanta meter mi lengüita y traía unos tacos que le resaltaban todo el hermoso cuerpo que tiene, ella me dijo: -«Me veo bien?, quiero estar bella para ti», solo atiné… «Eres espectacular, te puedo pedir algo?». -Pide mi amor». -«Siéntate en mi boca mi amor».

    Entonces comenzamos… desfiló hasta la cama donde yo la esperaba desnudó… los espejos me regalaban por tres su belleza, mi pene goteando de placer y mi boca y Lengua listas para esta batalla que no sabía si ganaría… pero que igual me encantaría «perder».

    Diana se subió a la cama, abrió sus piernas y se posicionó encima Mío, desplace su calzoncito a un lado de su conchita mientras subía acomodando su hermosa concha a mis labios y cuando encajaron empezó a moverse para mi… mi respiración se entrecortaba y mi corazón latía a mil, pues tremenda y gran concha abrazaba toda mi boca, la cual yo junté los dientes, abrí los labios y dejé que se mezclen con tan deliciosa concha de esta hembra de verdad… abrí un poco la boca y dejé salir mi lengua la cual puse muy dura y empecé a introducir en la concha de mi Diana, ella seguía montando como loca, mis manos apretaban sus deliciosos senos, los que con sus pezones duros y marrones me hacían correr todos los días a masturbarme al baño, además que las entre turnaba con sus nalgas de ensueño… ella gemía mientras mi lengua entraba y entraba… mis labios no dejaban de moverse y mis manos apretaban el delicioso trasero de Diana… hasta que la sentí arrancarme los pelos y moverse como licuadora en mi boca… de pronto acabo en mis labios… la mezcla más deliciosa que jamás tuve en mi boca la dejo caer encima mío… eso me puso bestia y sabía que debía terminarla de destrozar… la puse a un costado de la cama y mientras recobraba la respiración la puse en perrito… mis manos agarradas de tremendas caderas y mi pene entrando ahí donde le gusta que me vacié… Abrí sus nalgas y vi su ano, alguito abierto pero sabía que yo lo debía destrozar… pero esa será la próxima vez… ahora solo atiné a reventar mi pene en su conchita con embestidas muy duras… ella gemía y arañaba mis piernas, intentaba soltarse y me decía, «basta voy a gritar»… seguí hecho un animal y la vi terminar por segunda y tercera vez… ella estaba agotada y sentí que debía llenarla de leche… saque mi pene antes de venirme y lo introduje ligeramente en su ano el cual lubrique con bastante saliva… mi pene entró y ella gritaba más.

    No esperaba que lo meta por ahí y sosteniéndome a sus caderas me vacíe… Dios, que placer, mi pene duro como roca llenándola de leche… así es como me gusta tratar a Diana… es mi hembra, mi puta, mi novia, mi mujer… que lo sepa su esposo, a Diana me la como yo… y a quien ella le saca la leche es a mi… te la voy a quitar y me la llevaré para siempre… te dejo a tu hija la cual no es nada al lado de Diana… Diana es mi hembra y yo ahora… su marido…!!!

  • Mi familia colombiana y su secreto (25)

    Mi familia colombiana y su secreto (25)

    Dormía como un bebé hasta que a eso de las 4 de la mañana alguien aporreó la puerta, me desperté sobresaltado y salí a la balaustrada, descalzo medio desnudo y con mi pistola en la mano.

    Era un tipo que de parte de La Mesa le dio en mano dos sobres a la Yaya.

    A las 5 de la mañana me despertó la Yaya súper nerviosa que me vistiera, a los pocos minutos llego Jacobo medio tomado y jurando en arameo porque la noche en la que salió de rumba pasa esto y le llama Victoria echa un basilisco… Me dijo que llevase toda la munición que pudiera las ganzúas y que no hiciese tonterías… Salió disparado al WC a vomitar.

    Después de una ducha y preparado me explicaron que me habían convocado para pasar las pruebas para ser un Alacrán y que tío Jacobo sería un Alacrán dorado o esa era su intención quedaba por ver, que lo primero era pasar un examen médico a la 6 de la mañana y después una serie de pruebas…

    H: ¿Tú quieres que sea un Alacrán?

    Y: Si, amor, obvio que sí…

    H: ¿El abuelo fue un Alacrán?

    Y: Si, amor tu bisabuelo tu abuelo otro hermano mío y Jacobo lo lograron…

    H: ¿Y Papa?

    Y: No, estaba aquí cuando le tocaba…

    H. Lo, hare lo mejor que pueda…

    JAC: Vamos a desayunar.

    La Yaya era una gran actriz disimulaba muy bien lo pasado las 2 noches anteriores

    H: Mejor no desayuno hasta que no pase el examen médico, te suelen mandar que vayas en ayunas para la analítica… Después como algo por ahí…

    Fuimos en mi Jeep, llegamos los primeros, la Yaya insistió en pasar conmigo y hablar con el Doctor, te pesan te miden análisis de sangre y orina etc.

    Estoy sano como un roble y éramos unos 30 de edades que iban desde los 18 hasta 30 años más o menos.

    Desayune 3 Pandebono y un tamal con arroz y un chocolate lo pidió la Yaya un desayuno bien trancado y Jacobo un calentado. (Lo mejor para la resaca). La Yaya un chocakete doble y 3 Pandebono…

    Como a las 8 de la mañana estabas delante de los miembros de la mesa presentado mis los abales de las personas que respondían por mi… Tía Cynthia, Los Contreras, los Ortega, Don Amadeo Guerrero y El Bigotes

    Me dieron una ficha a mí y una especie de manual o reglamento y otra ficha con el mismo número para la Yaya que de forma excepcional mientras Mama y Papa llegaban su lugar si era necesario lo suplían Jacobo y la Yaya.

    Jacobo lucía una gruesa cadena de plata con colgante en forma de Alacrán también en plata.

    Me leyó el librito de unas 8 hojas y al primer examen casi todos habían estado de rumba la noche anterior y además de sueño tenían una resaca mortal…

    Primero cubrí una ficha personal y después 60 min para 50 preguntas un test bastante sencillo un psicotécnico y 10 preguntas de geografía flora y fauna del Valle

    Lo pase sin problemas o eso creía yo

    De allí a una prueba de armas y municiones montaje y desmontaje etc, la clave…

    Unas pruebas de protocolo y modales en la mesa selección dde tabaco y licores (para pijos)

    Primero Eliminaron a 8 entre ellos CR7 con el cabreo de sus padres y su abuela y las crueles bromas de su hermano

    Llegaron Papa Diana e Iris también tío Rodolfo tía Diana y Wendy tío Rodolfo le dijo de todo y más a CR7 por su eliminación.

    Diana por mediación de tía Cynthia supo que iba muy bien solo con 4 preguntas falladas y sorprendentemente bien con los modales en la mesa tabaco y los licores, merito de los vicios de Papa y tío Jacobo y unas líneas de mi abuelo, y la constancia de la Yaya con el protocolo en la mesa.

    Con Iris pasamos a hacer otra prueba:

    Forzar unas cerraduras y unos candados y forzar y sabotear unos autos

    Iris pasa a escoger los coches de uno de mis rivales para la prueba yo con la familia de otro candidato y para pasar las pruebas con otra distinta me toco

    Priscila Ortega: Es la Hermana de Wilson es más o menos de mi edad no es muy alta es delgadita más bien plana de rostro bello alegre y con mucha energía amable cálida dulce cariñosa servicial y con mucho carácter elegante muy arreglada y a su forma sexy la princesa de la casa

    Los vehículos a los que tenía que hacer lo que la repelente gafotas que allí estaba

    Taxi Hyundai

    Un Toyota Land Cruiser 1990

    Cadillac Eldorado Descapotable 1959

    Un Renault Clío de los 90

    El primero había que abrir a las bravas hacer un puente y a arrancarlo. En una mesa había un martillo una piedra una bugía y una barra de hierro para quebrar el vidrio de la puerta

    Si tomas una bugía el recubrimiento cerámico es muy duro y quiera los vidrios como si nada.

    Con la bugía quebré el vidrio de puerta del pasajero posterior porque así no te sientas sobre los vidrios que es lo que paso si quiebras el vidrio de puente del conductor o el copiloto, retire los vidrios con la culata de mi hierro quite el seguro de la puerta del conductor y una vez dentro le hice el puente y lo arranque, recupero la bugía que estaba intacta.

    Segundo carro abrir como fuese hacerle el puente y llevar a Priscila a un señas hice lo mismo que el anterior manteniendo a Priscila a distancia por los vidrios la abrir la puerta caballerosamente

    PR: No hace falta se abrir la puerta ya dale que nos cuenta el tiempo burro

    Tercer coche abrirlo sin romper los vidrios y hacerle un puente al carro

    Me paro Don Amadeo ya que me vio con el cuchillo en la mano iba a rajarle la capota y meter por ahí el carro era de El Bigotes su niña bonita y claro esta lo ponían por que casi nadie sabía forzar cerraduras y a muy pocos se les ocurre rajarle la lona del techo a esa joya.

    Aceptaron mi primera forma de entrada pero claro esta no me la dejaron ejecutar el coche esta impecable

    Don Amadeo iba a abrir el carro para ver sudar a El Bigotes ya que si no me habían dejado rajar la capota al carro menos hacerle un puente el estropicio es mayor, pero le deje que quería ver si podía forzarle puerta

    AMA: No le rayes la pintura

    H: Si, lo hago Papa me deshereda

    AMA: Jajaja, Dale, jajajaja deshereda

    Jajaja llamar a Rodrigo apúrense ya apúrense un tipo salió volado en busca de Papa

    Yo mientras abrí el carro ante la cara de asombro de todos, y los gritos del El Bigotes al que casi le provoco un ataque al corazón

    BIG: Párenlo párelo pendejos mal paridos párenlo…

    AMA: Fresco hermano jajaja solo abrió el carro no vamos a permitir que te lo desvirguen jajajaja

    BIG: ¿Quién? ¿Cómo demonios sabes?…

    AM: Fresco, que el pelado, tenía miedo a que el papa se le enojase si tenía que llevarse tu carro

    BIG: ¿Eres el nieto de Victoria?

    P: Si, es mi hijo.

    BIG: Denle los puntos y que se aleje de mi carro

    Pase al siguiente carro con Don Amadeo muerto de risa y gastándole bromas a El Bigotes que no le hacían ni puta gracia

    El cuarto carro había que incendiarlo, y había una mesa con varias cosas la mitad de una garrafa vacía un trozo de una manguera unas botellas de cerveza y un trapo de algodón

    Abrí el deposito del gasolina del carro le saque gasolina con la manguera he hice un Coctel Molotov la otra forma es que con mi pañuelo empapado en gasolina se podía usas como mecha en el depósito del carro esto nunca lo había probado pero me dieron de paso las dos maneras al mostrar mi Zippo. Es más Don Amadeo insistió en que usara el Molotov contra unas piedras que había a unos metros y el mismo con mi mechero prendió mi pañuelo (Empapado en la gasolina que quedaba en la garrafa que saque del depósito del carro) prendió como si nada

    Le comente a Papa bajito que el truco de bujía funciona de lujo

    Papa, estaba muy contento y diría que orgulloso.

    Salimos donde los demás, la Yaya y Diana estaban súper nerviosas yo fui a asearme a ver si se quita el olor a combustible.

    A mí vuelta Papa y Priscila contaban lo del El Bigotes ante las carcajadas de Jacobo

    Le pedí a Mama y la Yaya un pañuelo y las dos habían dejado sus bolsos en el carro así que la Yaya ordeno a Jacobo que si estaba limpio me diese el suyo y mando a Papa a por los bolsos al carro. Jacobo no usa pañuelos como tales sino que usa bandanas azul marino negro o blanco y me dio la suya.

    Pase con la Yaya Mama y papa a ver mis exámenes en el teórico había fallado las preguntas de geografía y estaba seguro de que conocía los lugares había pasado un millón de veces por ellos con Jacobo El Bisonte y El Limón además de también verlos desde el cielo con Jacobo y Jacobo además me machacaba mucho con donde estamos como se llama este sitio donde está el norte donde queda el rio etc., reclame y pedí revisión si estoy seguro de algo voy a muerte a por ello Mama y la Yaya no querían…

    Resulto que las preguntas la había hecho la gafotas sobrina de Doña Úrsula Reyes estaba allí por imparcial ya que era de Cartagena, pero no conocía nada o casi nada y se guio para las preguntas por un plano pero los nombres locales no suelen ser los mismo que los oficiales y populares que emplea la gente de la zona.

    Llegaron Reyina Guerrero, Ivonne Reyes, Kata Yasmin y otros familiares

    Esperamos un buen rato por la reclamación pero la gane.

    Siguiente prueba proteger y unir y mi protegida

    Damaris: Es la hermana de El Panzer y prima de Wilson (El Red Bull) de unos 23 años acostumbrada a mandar y que le hagan caso y de carácter muy fuerte mide más de 1.80 m gorda con unas tetas gigantes un culazo inmenso melena larga casi hasta su culo de color negro café muy guapa elegante muy arreglada y sexy luce grandes escotes y ropa sensual, sospechosamente soltera y de las mejores cocineras del Valle…

    Había que llevarla a una especie de caseta o cobertizo evitando que los otros la pintasen y básicamente hay 3 problemas es muy presumida y coqueta y no quiso ponerse ropa para protegerse la suya

    Era enorme y terca como una mula

    Y más lenta que “Un caracol con el freno de mano echado” con unos buenos tacones y su peso además no quería correr una dama no suda es vulgar…

    Había que recorrer 300 metros lisos una cuesta de unos 150 m y dos tramos de escaleras.

    Después arrástrala 100 m la cargue a mi hombro como un saco de patatas

    DAM: Suéltame patatán perro sarnoso mal parido (A gritos)

    H: Agárrate a mi tenemos prisa o mancharan tu preciosa ropa

    Se agarró como una garrapata

    Me costó dios y ayuda, moverla “pesaba más que un muerto” por la adrenalina abrí la puerta de dos buenas patadas frontales una vez dentro si queríamos más puntos debíamos pillar 3 llaves, pero Damaris estaba súper molesta así que le dije:(Mientras yo recuperaba el aire y las fuerzas).

    H: Tienes toda la razón para estar molesta conmigo, no se trata así a una dama y te pido disculpas por lo que acaba de suceder soy un caballero.

    DAM: Tu jajaja, eres un patán y un baboso al que arrancare la piel a tiras… (A gritos y muy muy enojada)

    H: Si, eso parece pero te aseguro que te equivocas y sabes que más tú eres una ganadora odias perder como yo, los dos queremos esos puntos extras a tu hermano y a mí nos vendrían estupendamente pero sino me ayudas a mantel cerrada esta puerta no habrá servido de nada el mal rato que has pasado…

    DAM: Dios, no me dio este culazo por nada, se empotro contra la puerta de espaldas y aquella puerta y para moverla necesitarían un buldócer

    DAM: Patea esa puerta!!! (A gritos).

    H: Esta puerta es metálica no se tumba a patadas.

    Me puse a abrir un candado, lo abrí, con la ganzúa bloqueamos la puerta que sujetaba Damaris con una tabla aquello no aguantaría mucho…

    Pasamos a otra pieza, de la que cerré la puerta por dentro con el candado que tenía en la mano, pero además Damaris volvió a apoyarse de espaldas a la puerta

    En una mesa había una llave dorada que le di a Damaris la llave había una ficha dorada en una urna de cristal similar a un acuario, lo rompí con el pomo de mi cuchillo le di la ficha a Damaris que se la metió en las tetazas que gastaba.

    Había una tarjeta dorada en una biga del techo del techo colgaba una soga me asegure que estaba bien anclada y trepe por ella para conseguirla y la usarla para descolgarme con esa misma soga por un ventanal había soga de sobra

    DAM:¿Dónde vas loco?

    Abrí la puerta por fuera.

    Tome la tabla que bloqueaba la puerta por fuera y la use para bloquear la interior y le di tarjeta a Damaris que estaba flipada

    H: Perdón por lo de antes otra vez guapa, dime ¿Cómo te le puedo compensar?

    DAM: De varias maneras, pero si me llevas a cenar, sería un buen comienzo.

    H: Echo, cuando quieras.

    Nos esperaban fuera tía Cynthia, Doña Graciela Ortega y Don Amadeo que se quedaron a cuatros y más cuando Damaris les entrego los tres objetos, mientras yo me adecentaba un poco porque tenía una sudada como un burro y estaba lleno del polvo y reventado por la prueba.

    AMA Sois los primeros que salís por esa puerta

    H: Es todo gracias a esta belleza

    Damaris me metió un empujón que casi me tira al suelo

    DAM: No, le mientas a Don Amadeo y les conto todo ante la risa de ellos 3.

    AMA: Este pelado, es único…

    DAM: Y me va a invitar a cenar…

    De esa prueba eliminaron a 3 más.

    Pasamos donde estaba todos comiendo las familias trajeron la comida y estábamos todos comiendo como en un picnic, me pareció sospechoso tanta tranquilidad

    “Había leído que a las fuerzas aerotransportadas de USA en la IIGM las daban de comer hasta reventar y después las hacia andar en marchas de 40Km y echaban hasta la papilla de bebes”.

    Comí un poco de fruta y agua mientras los demás comían como puercos, y a mitad de comida nos hicieron salir a correr.

    Llegue segundo, los demás echaron hasta su primera papilla se quedaron fuera 8 entre ellos Yonny Contreras

    Nos llamaron a la Yaya a Papa Diana y a mí a un salón y me dieron un papel y debía darle el mensaje del papel a un familiar sin que los demás allí presentes lo entendieran

    Papa sabe valenciano ingles algo de francés y algo de italiano de ligar con las italianas en su día.

    Escogí a papa y le pregunte en valenciano que recordaba a algo de italiano

    Una frase Valenciano Francés e Italiano y pasamos la prueba los allí presentes solo hablaban Español e inglés y algunos el inglés con un nivel muy bajo

    P: Papa tenía razón en que aprendieras idiomas carajo.

    Fuimos los únicos en pasar esa prueba.

    Salimos de allí con la Yaya y Diana hinchadas como dos pavos reales, y con la clara advertencia de que delante de ella nada de hablar en otro idioma que no fuese castellano.

    JAC: Jajaja, tu abuela era muy mala para los idiomas los odia desde el colegio jajaja si la dejan le cortaría la lengua a todos los que no hablen en español.

    Papa para hacerlas de rabiar empezó a hablarles en francés y valenciano…

    En medio de todo esto se me acerco Wilson que había rumores de que iba a ver pruebas en grupo que si quería formar parte de su grupo:

    Jorge Ortega (El Panzer): Primo de Wilson 20 años le llaman El Panzer porque el tipo mide 2.05 m de altura y pesa 140 Kg es una mole y duro como una roca pero con menos luces que un ladrillo

    Claudio Ortega (El Pecas): Primo de Wilson es pelirrojo el cabron con una melena que ni Rapunzel usa una trenza blanco como la nata y muy pecoso 1.99 m unos 95 kg 21 años forma física buena atlética muy elegante y con buen gusto y mucha clase.

    Diego Crespo (Maradona): Amigo de Wilson de la infancia 1.68 m y uno 85 Kg 20 años duro como una piedra pelo muy corto color café y tez morena con estudios básicos pero leales como un perro, es gente de sierra trabajadora y noble

    Todos tenemos alguna relación con el negocio por familiares que trabajan de alguna manera en el…

    Le dije que si claro como no si no conocía apenas a nadie más también había rumores de que alguien había hecho trampas en los test

    Suspendieron el resto de las pruebas y pasaron a el salón el a todos nosotros.

    Nos juntaron a todos en el salón alguien había hecho trampas Don Amadeo y El Bigotes tenían un cabreo como una catedral.

    Nos interrogaron uno por uno y como nadie confeso nos dejaron una hora para que el tramposo confesara y nadie confeso, así que cada uno de nosotros debíamos ir a nuestros carros acompañados por 3 miembros de la mesa y dos de nuestros familiares a revisar nuestros carros.

    Yo no tenía nada que esconder pedí ir con papa y tío Jacobo de la mesa venían El Bigotes su esposa y Don Amadeo, Registraron mi carro no encontraron nada, pasaron al carro de papa y nada

    BIG: Pensé que era este pelado tiene muy buenas calificaciones para no ser de aquí…

    P: Hernán es muy competitivo siempre estudio bien y odia perder siempre dice “El segundo es el primero de los perdedores”, tiene mucho que aprender, pero no es un tramposo…

    USU: Este pelado es legal bien legal solo fíjate con quien va y la familia a la que pertenece, yo se casi seguro quienes son no es uno solo, los que se robar los exámenes…

    Me volví al salón

    WIL: ¿Qué carajo, está pasando?

    H: Alguien se robó los exámenes… pensaron en mi porque soy el nuevo.

    WIL: Jajaja ¿Y eso por qué hermano?

    H: Por lo visto mis calificaciones son muy buenas.

    PAM: Seguro las mismas no, soy muy bruto.

    EL PEC: Fueron los Contreras y los Bayona son unos perros siempre juegan sucio, no te ofendas no llamo perra a Doña Eva sé que es muy buena y ayudo mucho a mi mama cuando se enfermó lo mismo que la Madrina… pero CR7 y El Diablo son unos perros y El Cowboy y El Pote andan siempre juntos con que gusto se las cobraba todas juntas, son todos puercos (Y escupió al piso)

    El Pecas tenía razón habían sido los El Cowboy y El Pote y seguro que los Contreras también estaban en el ajo, pero ellos ya estaban fuera…

    Eran apellidos de peso en el valle algo así como la aristocracia local y hacían su santa voluntad. Acosaban y maltrataban a muchachas de familias humildes que usan como mulas correos amantes etc., hasta que se cansaban de ellas y se deshacían de ellas unos hijos de puta, pero poderosos…

    Los echaron de la selección no parecían muy preocupados y los demás como era tarde debíamos quedarnos allí para seguir al día siguiente.

    Ya que fui el único en abrir todo los carros y en pasar el mensaje a Papa me dieron 5 min de ventaja para abrir una chabola de chapas con dos puertas que tuve que forzar solo bloqueadas por unos candados y varias ventanas de las que teníamos que bloquear una vez dentro… Dentro había agua comida y dormiríamos a techo y más cómodos que durmiendo al raso.

    Nos juntamos Wilson Ortega (El Red Bull), Jorge Ortega (El Panzer), Claudio Ortega (El Pecas), Diego Crespo (Maradona) y yo.

    Una vez dentro nos aprovisionamos de madera volvimos a bloquear las puertas y ventanas y una trampilla en el suelo

    Dentro había sacos de dormir, raciones militares, agua un WC, una estufa. No era el Hotel Ritz (Madrid), pero era mejor que dormir al raso… Prendimos la estufa hicimos turnos de guardia para la noche nos aseamos un poco y nos dispusimos a pasar cenar y pasar la noche, mientras desde fueran donde llovía a mares nos insultaban y amenazaban.

    Tocaron a la puerta, era Don Amadeo que lo que estaba fuera pedían comida y agua si se las cedíamos…

    Por mí no les daría ni la hora, hay un dicho popular que dice: “Al enemigo ni agua”, pero El Pecas dijo “Nada en esta vida es gratis” 50 puntos por cada ración y porcada cantimplora de agua y que duerman fuera como perros…

    Los demás decidieron que esa era una buena decisión y les vendimos las que no nos íbamos a comer además Don Amadeo nos dio una bandera de color Rojo lo otros 3 grupos las tenía Azul Amarilla y Verde debíamos entregarla intacta a la mañana siguiente, yo había leído que si robas las de los demás tienes puntos extras así que mientras cenábamos se lo dije a los demás y además le dije a Panzer lo de invitación a cenar de su hermana mayor y por qué ante las risas de los demás

    PEC: Mejor te dejabas pegar, jajaja esa traga por 10 jajaja

    WIL: Mi prima nos quitaba la merienda a los demás de niños…

    PAN: Que es tu prima… (Panzer tenía un buen mosqueo mientras devoraba sus lentejas con chorizo de su ración)

    Después seguimos hablado un rato de chicas carros futbol etc., eran todos muy buenos chicos y todos con gran peso en las espaldas ya que todos por lo civil o por lo criminal debíamos ser Alacranes.

    A las 5 de la mañana me despertaron El Pecas y Wilson querían robar el resto de estandartes a los otros.

    Decidimos salir por la trampilla del suelo y cada uno de nosotros iríamos por una estandarte cortándolo de su mástil y estaba todos dormidos y fue muy sencillo, los guardamos debajo de nuestras camisas y nos fuimos a la zona de seguridad con nuestro estandarte y los robados…

    Nos hicieron pasar a las 6 de la mañana Don Amadeo y Doña Úrsula Reyes (La Negra)

    Entregamos nuestro estandarte La Mesa que estaba medio dormida y después entregamos los demás, explicando Wilson que se auto proclamo portavoz de todos, porque teníamos los estandartes de los demás…

    AMA: Jajajaja, muy bien jajaja, pero ¿Quién se leyó las normas?

    PAN: Este que (Por mi), que se lo lee todo

    AMA: Jajajaja, que malo es eso de leer todo para los que están fuera jajajaja…

    URS: Tenéis los primeros puntos en grupo pero dos de vosotros estáis retrasado los demás se los podéis ceder y así tendréis todos una puntuación para que estéis todos entre primeros…

    Yo le di mis puntos de la bandera robada y las raciones de comida a Panzer y Wilson y El Pecas a El Maradona ante los reproches de Panzer a Wilson y El Pecas por no dárselos a él siendo primos…

    Salmos por la puerta de atrás y estaban esperándonos los familiares varones de cada uno con armas a mi me esperaban Papa y tío Jacobo con mi Galil modificado y un chaleco táctico con varios cargadores…

    Los demás también se armaron mientras Papa y Jacobo hablaban con Don Amadeo.

    Panzer pedía su desayuno pero salimos a hacer en conjunto un circuito de tiro mientras La Mesa reprendía y sancionaba a los otros por perder sus estandartes

    Entre todos pasamos el circuito rápido y bien después mientras los demás hacían el circuito con la llegada de la Yaya Diana y mis hermanas y tía Eva y las damas de mis compañeros desayunamos hasta las migas

    Diana se enteró `por tía Cynthia de lo que hice por Panzer y por ella supieron la Yaya la madre y la abuela de Panzer, pero eso a ojos de La Mesa me hacía un buen líder que me preocupaba mis compañeros.

    Hicimos el circuito de forma individual y después tiros con pistola, hay echaron a unos pocos más ninguno de mi grupo.

    Todos los que allí quedábamos éramos Alacranes y a nosotros y nuestros familiares nos esperaba un banquete, y después lo podríamos celebrar en unos días nos darían nuestra cadena y el Alacrán y después debíamos llevaríamos la marca del Alacrán. Si los exámenes médicos estaban bien.

    La yaya y Diana habían traído ropa limpia y una muda en la mansión principal de aquella hacienda todos nos aseamos en condiciones por turnos y nos cambiamos de ropa y volvimos con los demás a la espera del banquete

    Uno de los hijos de Pacho Bayona (El Cucaracha) Tristán Bayona le dicen El Cui (Un Cui es una cobaya que se cómo en algunos lugares de Colombia Perú y Ecuador) tiene cara de ratón, se puso a tomar como un Cosaco le falto al resto a la Mama de El Maradona la abuela de Panzer y a Damaris hermana mayor de Wilson que casi le casca ella misma si no la paran Mama y mis hermanas.

    Lo que obligó a mis compañeros tener que salir a defender el honor de sus familias.

    Después de despejado el humo, por así decir el imbécil y repulsivo de El Cui, retó a los tres a una pelear uno a uno estaba medio borracho y diría que tenía un gran problema con la bebida ya que de dos tragos se bajó una botella de Aguardiente y después siguió con Tequila en relativo corto espacio de tiempo.

    Sortearon entre EL Maradona, Panzer y Wilson quien iba de primero y gano Panzer

    PAN: ESE HIJO DE PUTA VA APRENDER A RESPETAR A LAS MUJERES LE VOY A ARRANCAR LA CABEZA Y DESPUÉS ME CAGARE EN ELLA

    JAC: RÓMPELE EL CUELLO A ESA RATA… SI NO LO HAGO YO

    H: Nadie va romperle nada esta borracho no se tiene en pie…

    En esto llego El Bazuca con una docena de manes armados hasta la cejas los contuvieron los hombres de la mesa y Don Ismael (El Bigotes) Don Amadeo etc. y le contaron lo que había pasado y que su hermano se había pasado de tragos y después le ha faltado al respeto a las damas

    JAC: El Bazuca ocupa el lugar de su hermano.

    DAM: Ese es peor incluso que su hermano se cree intocable

    PAN: Me da igual el que sea, y tranquila que yo sí que le voy a tocar…

    JAC: Dicen que El Bazuca sabe de Boxeo y Artes Marciales…

    PAN: Mejor odio sudar para nada…

    DAM: Mira la perra de la Sybila como grita…

    IR: Una dama no se comporta así

    Me di cuenta que lo que iba a pasar no iba a ser bonito y no quería que mis hermanas ni Mama y la Yaya lo vieran.

    Hable con Don Amadeo y estuvo de acuerdo y llevaron a las menores y otras damas a la casa pero la Yaya no quiso moverse del Ring improvisado que había organizado allí…

    El Bazuca no era muy diestro ni en boxeo ni en nada seguro vio algunas pelis de Jean-Claude Van Damme y Jason Statham y con eso pensó que ya sabía Artes Marciales…

    En los dos primeros asaltos Panzer le dio una buena palizada y de un cabezazo le rompió la nariz, pensé que se rendiría pero quiso seguir y al poco segundos de comenzar el último asalto alguien lanzo una navaja al Ring y El Bazuca la tomo, nadie paro aquello Panzer esquivo en 3 o 4 intentos de que lo rajaran y lo desarmo de una fuerte patada ,una vez desarmado le quebró el brazo tomo la navaja y le rajo la cara para que aprendieran a respetar a las mujeres y ahí se acabó la lección de buenos modales y de Panzer.

    Cuando se bajó del ring la cara de orgullo de la familia de Panzer no les cavia en la cara.

    Dulceida (Yaya de Panzer): Felicidades mi amor, pero estos manes se van a vengar son un par de serpientes

    AMA: Fresco con eso esto lo autorizo La Mesa si hacen algo para vengarse les caerá La Mesa encima…

    A los pocos minutos Diana eléctrica pidiendo saber y tía Cynthia le contaron cuando volvíamos donde los demás nos intercepto Don Amadeo

    AMA: Mí querida Victoria tenemos que hablar

    Y: Desde luego…

    Se fueron a la casa principal de la hacienda ellos dos y yo

    AMA: Quería pedirte si me hace el honor de ser el padrino de El Cachorro, se lo prometí a su esposo cuando Hernán era un bebito.

    Y: Si claro que si el honor es nuestro, pero antes debo consultara con Rodrigo, además el niño debe ser confirmado como Alacrán.

    AMA: Muy bien me parece perfecto, pero créeme que tienes a otro Alacrán en la familia, si sus exámenes médicos están correctos, seguro al 100×100, Y también deseo que después tutelar su servicio a La Mesa, como bien sabes soy unos de 5 que tiene ese privilegio y en esta camada lo voy a ejercer…

    Mi Yaya flotaba y no se le quitaba la sonrisa de la cara…

    Y: Si claro que sí, pero debo decirle a Rodrigo y Jacobo

    AMA: A si, Jacobo lo vamos a promocionar a Alacrán dorado ya es hora

    Y: Dios me lo bendiga deme unos minutos y le cuento

    AMA: ¿Hernán no dice nada?

    H: Lo que decida la Yaya estará bien.

    AMA: Jajaja, no tendrás 9 más como este en ese famoso armario jajajaja

    Y: Jajajaja desgraciadamente no jajajaja

    H: Como mucho salgo muy caro de mantener, jajaja…

    La Yaya fue donde mi padre y les conto sobre la propuesta que no podíamos rechazar por motivos afectivos y de amistad y obviamente la protección de Don Amadeo venia caída del cielo.

    Aceptaron y la Yaya me dijo que sacase a un lugar privado a Jacobo y le diera las buenas noticias pero que la avisara de que cerrase la bocota…

    Busque a Jacobo y nos fuimos aparte:

    H: Tengo que contarte

    JAC: Dale que la rumba está bien buena.

    H: Don Amadeo quiere ser mi padrino y la Yaya acepto

    JAC: Eso significa que eres un Alacrán, FELICIDADES ¡!!! PELADO LO SABIA ERES ORO MOLIDO, lo sabía.

    Me abrazo y se le notaba muy contento y orgulloso y más si tenemos en cuenta que mi tío no es muy dado a los afectos y amostrar sus sentimientos.

    H: También quiere ser mi tutor, espero que eso no te enoje, ¿Si lo pretendías ser tú?

    JAC: Pelado, bobo yo no puedo debes ser un Alacrán dorado y además de los 5 de la Mesa y está prohibido que sea tutores los familiares.

    H: Pero, tú me vas a seguir enseñando el negocio a pilotar la avioneta haciendo envíos etc., sabes mucho y yo quiero saber…

    JAC: Claro, aún hay mucho para enseñarte…

    H: Y hay mas

    JAC: ¿Te toco la lotería? ¿O qué?

    H: No, a ti si te van hacer Alacrán dorado, pero es un secreto debes callar la boca son ordenas de la Yaya

    JAC: ¿Quién te dijo?

    H: Don Amadeo nos contó a la Yaya y a mí…

    JAC: SIII; por la virgen del Carmen, SIII puta mala suerte la embarre una vez y lo pague con esta condena…

    H: Recuerda es un secreto todo lo que te acabo de contar…

    JAC: Fresco, yo sé no le pares bolas no la voy a embarrar esta vez…

    Mi tío y yo nos fuimos con los demás y en cuestión de 5 min habían montado una celebración por todo lo alto se suponía que para celebrar que habíamos pasado de forma oficiosa las pruebas.

    ¿Quién iba a decir que no a buena rumba?. Si hasta a mi me apetecía.

    Todos la pasamos bien rico y volvimos a la hacienda bien tarde.

    Dormí como un tronco y a eso de la 12 del mediodía, me despertó Diana.

    D: Amor despierta dormilón, arriba apúrate en una hora viene por ti Don Amadeo

    Me vestí y asee a la velocidad de la luz y en ayunas me fui con Don Amadeo.

    Mi periodo de aprendizaje y servicio a La Mesa digamos como becario o aprendiz había comenzado ya

    La noche pasada había habido varios ajustes de cuentas más y había que parar aquello, debíamos ir a prisión y tener una entrevista con Don Federico.

    Don Federico o Fede Almeida (El Tarzan): Gran amigo de mi abuelo y la Yaya, hombre de la vieja escuela muy respetado en todo el Valle y el país con contactos muy muy importantes dentro y fuera de Colombia y antiguo consejero de Los Arce su palabra en esa familia y en el Valle era casi ley.

    Estaba en prisión porque en una guerra anterior El Zar un mal bicho pariente de Los Cuervo secuestro a su única hija y la dejo preñada habiendo no concedido la mano esta por tres veces a El Zar.

    Una vez recuperada su hija de El Zar él y su familia mato a todos los hombres que lo protegían y después de torturarlo varios días y desfigurarle la parte derecha de cara con ácido Los Cuervo lo rescataron.

    La Mesa tomo una decisión salomónica envió a Don Fede a prisión y su hija y su nieta están viviendo en Miami con una indemnización de 300 millos de dólares que pago El Zar, que también estaba en prisión para para mantenerlos separados para que no se matasen, El Zar estaba en la prisión de mujeres en una sección separa y con sus propios hombres, y además no se podían atacar entre ellos ni El Zar buscar secuestrar o matar ni a la familia ni hija ni nieta de Don Fede

    Llegamos a la prisión masculina y al llegar a aquella cloaca pareció que había llegado la realeza británica La subdirectora del penal masculino Dreya Deck salió a recibirnos una cincuentona fea y lame culos profesional casi le hace una reverencia a Don Amadeo y nos llevó rodeados de 10 guardas a el ala de la prisión que controlaba Don Fede y sus hombres.

    Yo llevaba todas mis armas y mi celular nadie me registro ni me toco un pelo de la cabeza.

    Don Amadeo y Don Fede eren viejos y muy buenos amigos estuvieron hablando como unas dos horas que yo pase de pie justo al lado de la puerta de la celda

    Don Amadeo salió muy jodido de aquella visita, por ver como su amigo se pudría en aquella alcantarilla y además se estaba quedando ciego por la diabetes además Don Amadeo pensaba que la condena de Don Fede fue injusta solo defendió el honor de su hija y de su familia y yo pienso igual…que Don Amadeo le dio un sobre a Dreya Deck y nos fuimos a la prisión femenina nuestra entrada era cortesía de Dreya Deck que nos facilitaba la entrada con su amiga La Directora del Penal femenino Astrid Trujillo y una generosa mordida.

    AMA:¿Sabes quién es La Gorgona?.

    H: Una Gorgona es ser mitológico una mujer creo que me Medusa era una Gorgona…

    AMA: Jajajaja si cachorro si exacto jajajaja no creo que nadie más por aquí sepa eso, da gusto alguien con cultura por aquí pero nuestra Gorgona particular se llama

    Pandora Bentancur (La Gorgona): Mujer con acondroplastia o enanismo 1.40 de estatura 46 años y unos 45 Kg de hermoso rostro melena larga lisa color café lo mismo que los ojos tez blanca mucho pecho y trasero más si tenemos en cuenta su tamaño y vestida muy elegante maquillada con la manicura echa más si témenos en cuenta que estábamos en una prisión y con mucho carácter y mucho peso en la prisión estaba allí por matar a un de sus hombres en persona que resultó ser un agente del DPI infiltrado ,también corría el rumor que varios de sus esposos habían corrido la misma suerte, pero era una gran amiga de tío Jacobo aunque a la Yaya no le gusta que fuese tan sanguinaria

    Se llevaba muy bien con el abuelo y ella también tenían una gran relación desde siempre…Y que seas la viva imagen de Julio es un punto a nuestro favor la vas a ablandar y eso con ella siempre es muy bueno…

    Al igual que en la cárcel masculina nos recibieron con las alfombra roja pero la señorita Astrid Trujillo era una pedazo de hembra tenía unos 25 años y parecía una top model además ser bellísima, pero sabido que era la novia de un conocido criador de caballos local

    Pero al pasar al interior de la prisión escuche tales barbaridades y burradas que ruborizar al mismísimo Rocco Siffredi además de recibir desde proposiciones sexuales y de matrimonio para mi y para Don Amadeo no lo que puedas imaginar en un griterío ensordecedor…

    Pasamos a la zona que controlaba Pandora saludo efusivamente a Don Amadeo y en seguida se fijó en mí y dio una vuelta a mi alrededor

    AMA: Jajajaja ¿No, te recuerda a alguien?

    PAN: Era cierto Julio tuvo un hijo, pero ¿Por qué no conmigo?, demonios le hubiera dado lo que hubiera querido…

    No creo que le hiciera mucha gracia escuchar eso a la Yaya

    AMA: Jajaja te equivocas vieja amiga, Julio no es su padre…

    Pandora dio otra vuelta a mí alrededor

    AMA: ¿Dile cómo te llamas?

    H: Mi nombre es Hernán

    PAM: No me suena ese nombre de nada

    Pandora dio otra vuelta a mí alrededor

    AMA: Nuestro viejo amigo en común le llamaba MI CACHORRO!!!

    PAN: Eres el nieto de Julio, de bebito estuviste en casa y te comiste todos mis bombones…

    H: A usted no la recuerdo, pero lo de los bombones lo recuero después me puse enfermo de tripa y la Yaya y mama se enojaron muchísimo con el abuelo, jajajaja.

    Pandora dio otra vuelta a mí alrededor

    PAM: Como ha crecido EL CACHORRO es todo un hombre… Y no me hables de Usted me hace vieja soy LA TÍA PAN

    AMA: Se parece mucho a en todo a nuestro viejo amigo y va a ser un Alacrán tiene las mejores calificaciones de siempre solo faltan sus exámenes médicos…

    PAM: Ponte de rodillas ven acá, si que salió alto…

    Arrodille una rodilla en el suelo facilitando que Pandora me dirá un tierno y cariñoso beso un pico en los labios, que hizo que me quedara quieto y sin saber que debía hacer…

    PAM: Si hasta hueles igual que Julio.

    Era muy claro que Pandora sentía y había sentido algo muy especial por mi abuelo, parecía que podían haber sido más que amigos y socios.

    Pandora en su rostro y cuerpo no tenía los rasgos típicos de una persona con acondroplastia y era muy bella su físico no era tampoco el típico con una dama como esa discapacidad destacaba su hermosa melena color café sus enormes tetas para su tamaño lo mismo que su culo vestía chándal pero estaba maquillada impecable.

    Me invito a tomar algo y le dije que ni bebía ni fumaba

    AMA: Jajaja Hernán estira tu brazo derecho y deja que Pam te lo toque.

    Obedecí la orden de Don Amadeo

    PAM: Virgen del Carmen esta duro como una piedra

    AMA: Todo el hace mucho ejercicio es un diamante en bruto le gustan los caballos los carros y maneja las armas igualito que Jacobo a las niñas del Valle las tiene loquitas hasta mi Reyina está muy interesada en todo lo que le concierne a él, está metido en el negocio con mucho existo por lo poco que se porque es muy discreto pero se dé buena fuente que lleva varias coronaciones y gana mucho billete…

    PAM: Un hombre de provecho como su abuelo mmmmm.

    Siguieron con sus asuntos cosas y tomando tragos como por dos horas

    Al salir Don Amadeo le dijo a Pandora que volveríamos y ella le dijo que no sin mi ante la risa de Don Amadeo, y Doña Pandora me dio otro piquito de despedida

    Repetimos la maniobra de proposiciones y gritos de la entrada se le dio la bonificación a la Directora Astrid Trujillo y Dona Amadeo le dijo que próximamente volveríamos, a lo que ella respondió que seríamos siempre bien recibidos, Don Amadeo le dio saludos para su novio y pusimos rumbo a casa.

    Al llegar a casa Don Amadeo le conto nuestras andanzas a la Yaya no le hizo gracia que estuviese en las prisiones pero menos aun que conociera a Pandora y fuese tan cariñosa conmigo pero lo que la hizo molestarse fue que Don Amadeo le dijera que había asuntos de La Mesa de los que no podría estar informada al 100×100…

    Mientras me llamo mi padre que fuese urgentemente a la hacienda de los Ortega que me necesitaba

    Llegue a la hacienda de los Ortega y es que la noche pasada El Red Bull y El Pecas tomaron prestado el Porsche Carrera GT de Wilson padre y lo estamparon contra un muro es carro de normal en Europa vale más de 500.000€ pero este carro tenia todos los extras y un Kit especial de competición montado en USA en un taller especial de tuneado para carros de alto rendimiento además de una pintura especial así que es cochazo valía más de 800.000$ y le había dado una torta de campeonato…

    El cabreo de Wilson padre era monumental le habían estampado su niña bonita.

    P: El Coche tiene… ¿Hazme una valoración de lo que costaría el arreglarlo?

    H: Pues no se Papa depende de cómo este el motor de si tiene tocado el chasis de lo que cuesten las piezas que necesite y rezando para que el Kit especial este bien, además esa pintura como no tenga el nombre o el código… Pero solo en chapa en horas de trabajo etc. sin saber lo que nos puede costar las piezas de importación Alemania de 200.000 a 350.000$ o más

    WIL-P: ¿Cuánto dices niño?

    P: Eso había estimado yo hermano solo quería una segunda opinión y Hernán está más al día en estos coches europeos que yo

    PEC: ¿Tanta plata?

    H: Si o más Pecas las piezas son muy muy caras y son importadas eso las hace a un más caras…

    WIL-P: Me lo van a pagar mi hijo y tú hasta el último céntimo…

    Mientras Panzer los pinchaba y les hacía bromas con lo de pagar el arreglo…

    Decidieron llevarse el carro al taller de Papa y Panzer se volvió con nosotros a su casa

    P: Hernán ha estado esta mañana con Don Amadeo con una vuelta para La Mesa, ¿Lo sabias Jorge (Panzer)?

    PAN: NO, ¿Qué has hecho?

    H: No puedo decirlo, los asuntos de La Mesa son reservados…

    Mi padre y Panzer insistieron para saber pero no les dije ni media…

    Dejamos a Panzer en casa y saludamos a toda la familia y la hermana de Panzer, Damaris me recordó que le debía una invitación a cenar

    H: Si quieres hoy

    DAM: Bien.

    H: ¿Te gusta la comida Italiana?

    DAM: SIII PIZAAA!!!! me encanta

    La abuela le recordó que una dama está en su casa antes de las 12 de la noche…

    H: El restaurante esta en Cali y le encanta a Mama y a mis hermanas es comida casera

    DAM: Ven por mí a las 17:00 h

    Nos despedimos y fuimos a casa comimos y descanse hasta las 16:00 h la Yaya y Adelita me escogieron la ropa que me había a poner, la Yaya y Adelita dijeron que necesitaba camisas y americanas nuevas…

    Con un buen fajo de dinero y los inestimables consejos de cómo tratar a una dama de la Yaya y Adelita puse camino a la hacienda de los Ortega…

    Llegue antes de la hora, la Yaya dice que no se debe hacer esperar a una dama

    Panzer intento ejercer de buen hermano he intento a su manera recordarme que debía respetara a Damaris a acompañado por sus dos hermanitos menores dos gemelos de 4 añitos que eran la viva imagen de Panzer Erick y Raúl

    Don Hannibal Ortega (EL BELUGA) y Doña Dulceida Ortega abuelos de Panzer y tíos de Wilson padre e íntimos amigos de mis abuelos y Jacobo

    Don Fulgencio Altamirano (El Chivo) y Doña Chantal Ortega madre de Panzer y prima de Wilson padre, Padres de Panzer Erick y Raúl y Damaris y otros dos hijos más Doña Chantal era íntima amiga de Diana y Don Fulgencio y mi padre son grandes amigos y se han corrido sus rumbas en su día…

    Sabían de mí por las pruebas en especial Doña Dulceida y Doña Chantal me había estudiado con lupa por mediación la Yaya y Diana

    Y después de unas muy poco sutiles advertencias del padre y el abuelo de que tratase bien a la princesa de la casa apareció en escena Damaris

    Vestía una cazadora color camal de piel a avestruz una blusa blanca unos Jeans azules con pedrería zapatos de taconazo también de avestruz y bolso a juego peinada y maquillada de forma profesional estaba bellísima y aunque le sobran unos kilos llamaba la atención

    Los peques que la vieron se pegaron a ella como lapas y solo la solaron tras la promesa de Damaris de unos dulces y caramelos y como les encanta la pizza y yo les prometí llevarles unas en los próximos días

    Me comporte con toda la caballerosidad de la que soy capaz de abrir la puerta del carro la ayude a subir etc., me monte en el carro y pusimos rumbo a Cali sabiendo que antes de las 24:00h debíamos estar de vuelta y en trayecto Damaris me dejo claro su apetito diciéndome que de media se comía 3 pizzas, la cocina italiana es una de las mejores más variadas y equilibradas del planeta pero mi invitada solo conocía las pizzas.

    Dimos un paseo para hacer tiempo en una confitería les compramos unos dulces a la peques Terremoto y Tornado sin que Damaris lo supiera compre unos Macaron (Dulce típico de francés), para la abuela y su mama y para Damaris unos bombones, mientras mi invita ya se había pedido un chocolate y un pastel como pre-cena yo lleve las compras al carro.

    Volví a confitería y me tome un café después deje que Damaris echase un ojo a unas tiendas de ropa y complementos y escuche y apoye sus lamentos porque el tallaje de la ropa era para esa flacas muertas de hambre jajaja ella era 4 por una de esas flacas, para mejorar su humor le compre una gafas de la marca Dior, la fascinan las gafas de sol más si son caras y de marca…

    DAM: No, eres mi novio, no tienes por qué comprarme nada

    H: Yo deseo que las tengas hagamos como que somos novios ¿O soy muy feo?

    DAM: No digas babadas feo para nada, estás flaco pero se arregla comiendo mis arepas mi calentado especial y mis hamburguesas caseras… bien, hagamos que somos novios…

    Se colocó las gafas más felices que una perdiz y me tomo de la mano y hablamos de nuestras vidas mientras seguíamos el paseo…

    Cuando llego la hora de la cena y ya en el restaurante Damaris pidió ir al WC a refrescarse

    Yo mira la carta y vi que había una carta bastante extensa así que decidí que de pizza nada que era hora de probar algo más.

    Cuando Damaris volvió a la mesa me levante le separes la silla y la ayude a sentarse, Damaris se había desabrochado dos botones de su blusa regalándome un lindo y sensual escote.

    Debía estar haciendo algo bien.

    H: ¿Me dejas pedir?, veras que la gastronomía italiana es muy variada y exquisita.

    Damaris puso mala cara he hizo pucheros

    DAM: OK, pero sino me gusta me pido mis pizzas…

    H: ¿Tan mal novio me crees en nuestra primera cita voy a dejarte con hambre?

    Sonrió levemente

    DAM: No se ya veré.

    H: Si no te da asco para que pruebes más platos pruebas de los míos y repites las veces que quieras si alguno te gusta de forma especial

    DAM: Sino yo sé que la pizza…

    Llego el mesero y de forma involuntaria pedí en Italiano al tipo como si le pidiera en Chino, ni se enteró y Damaris se quedó alucinada, pero la dueña que estaba allí se acercó y me reconoció de la vez que había estado con Diana y Papa y mis hermanas y me respondió en Italiano le explique que quería que Damaris probase varios platos los más representativos de la comida italiana y las especialidades del casa, la mujer entendió perfectamente mis intenciones y se hizo cargo de nuestra mesa

    Me recomendó:

    Como entrantes:

    Una Focaccia y un Calzone Napolitano

    Como primero:

    Fetuccini con Gambas y Almejas y un Risotto con Almejas

    Y en función del apetito de mi acompañante veríamos si pedíamos más comida o no

    Agua para mí y el vino de la casa que echo en la Toscana para Damaris

    La Focaccia para Damaris que ni la vio delante y un cuarto del Calzone Napolitano para mi el resto se comió Damaris que entre la comida que supiera Italiano y otros idiomas y que le contase sobre de España

    Fetuccini con Gambas y Almejas para mi novia y mi Risotto con Almejas pata un servidor del que deguste menos 4 bocados, lo demás para Damaris que por recomendación de la dueña del restaurante se tomó unos ñoquis con verduras y langostinos

    Yo me pedí un Ossobuco con Polenta que mi acompañante también paladeo y ella se comió una Lasaña de carne la dueña del restaurante alucinaba

    De postre por sugerencia de nuestra amable celestina:

    Un Tiramisú para Damaris y una Panna cotta para mi degustada por mi invitada junto con un Limoncello por recomendación de Mariana (La Dueña del local) supuestamente para compartir entre los dos una receta familiar de la Torta de la Nonna que era una delicia que apenas pudieron saborear mis papilas gustativas Mariana le sugirió a mi insaciable novia un Amaretto Cappuccino espacialidad del local Damaris lo tomo y hasta se relamió

    Page la cena que se comió mi hambrienta Damaris después de pagar Damaris volvió al WC y después nos pusimos camino del carro para volver sin apuros a la hacienda

    DAM: Si eres mi novio debes comportarte como tal y coloco mi brazo derecho en su cintura y a los 10 pasos Damaris coloco mi mano en su inmenso culazo, al que le di un buen apretón.

    DAM: BEEEBEEE!!!

    H: Me encantan los culos grande lástima que el tuyo no lo vi bien.

    DAM: Párate

    Me pare Damaris dio 3 o 4 pasos delante mío y se puso a manear su culazo como una stripper en una barra.

    DAM: ¿Te gusta, lo que ves?

    H: Tienes un culazo nena.

    DAM: Jajaja ve aquí…

    Me coloque a la altura de Damaris volvió a colocar mi brazo en su cintura y mi mano en su culo que esta vez apreté aún con más fuerza hasta llegar al carro.

    Una vez dentro del carro Damaris no se puso el cinturón del carro y se acurruco sobre mi hombro dándome un pico en la boca.

    DAM: muuu que sabroso sabes BEBE

    Volvió a apoyar su cabeza sobre mí y arranque el carro

    DAM: ¿Qué es lo que más te gusta de mí?

    H: Eres muy linda simpática…

    DAM: Corre más conduces como mi abuelo, y quería decir ¿Que te gusta de mi físicamente?, y no me mientas sé muy bien que no soy como esas flacas operadas de platico…

    Acelere más y pensé que la verdad es la única manera de no meterme en líos

    H: Me encanta tu melena, tus labios (Me interrumpió)

    DAM: No me vengas con babosadas…

    H: Fresco escúchame no son babosadas escúchame, me encanta tu melena, tus labios me encanta tu fabuloso culazo con que ganas lo mordería dios vendito, con que ganas te empotraría y esas tetas que tiene son las grandes que he visto que melones tienes nena.

    DAM: Jajaja me quieres morder mi culazo ahora sé que no mientes jajajaja y si BEBE tengo las bubis más grandes del valle jajajaja y son naturales todo en mi es lo que diosito me dio…Tenemos tiempo tira pa ya apúrate dale.

    Nos metimos en unas de las veredas próximas a la hacienda de los Ortega.

    DAM: Apaga las luces del carro y bajas los seguros

    Obedecí algo mosqueado pero lo hice.

    DAM: Eres la única cita que ha pasado todas mis pruebas y sé que eres un hombre de palabra que se viste por los pies educado inteligente y de mundo no los patanes que hay por acá que solo piensan en una cosa además eres sincero y cariñoso un gran osito sabes tratar a una dama…

    Se abalanzo sobre y comenzó a besarme y manosearme y no sé como pero acabo sentada en mi regazo y casi me mata pesa muchísimo, pero no dije nada.

    DAM: Como le cuentes a alguien lo que te voy a dar te lleno de plomo no dejare que embarres mi reputación…

    H: Soy un caballero, lo que hagamos será nuestro secreto te lo juro…

    DAM: No soy una puta no doy mis favores al primero que pasa pero me gustas mucho y sé que no rumbeas con perras por ahí… hueles tan rico y sabes a macho…

    La bese en la boca básicamente para que se callara y seguí por el cuello no sin dificultades, porque con Damaris en mi regazo era casi imposible moverse…

    DAM: Vamos detrás

    Le quite los seguros a las puertas del carro y nos pasamos detrás, volví a ponerle los seguros a las puertas.

    Damais se abalanzo sobre mí como pulpo se tira por un molusco y la contuve.

    H: Espera tranquila mami déjale a mi veras que rico lo pasamos.

    DAM: OK, pero odio que me digas mami o mamita prefiero gordita o gorda…

    H: OK, como gustes tesoro.

    DAM: Tesoro también suena rico en tu boca…

    Le di un beso en la boca mientras con las manos palpaba sus voluptuosos globos tan deseados por mi seguí con besitos por el cuello y juegos con la punta de la lengua

    DAM: AAAHHH que rico que rico Hernán.

    Seguí bajando por su escote besando y con cada beso se iban liberando más botes de la blusa de mi gordita y ganado más y más céntimos de piel para degustar y jugar.

    Con la blusa ya liberada proseguí mi ataque de caricias beso y delicadas atenciones a por el sujetador blanco con encaje que comprimía mis dos dulces anhelos en forma de delicados melones jugosos y melosos como néctar de diosa, pero Damirais ya está fuera de sí y colorada como pimiento morrón

    DAM: Ya mi osito

    Me aparto y se sacó las tetas sin sacarse el sostén que solo con la luz de la luna no pude ver con el detalle y exactitud que yo deseaba, pero si pude ver una marca en el escote del sol y dos grandes calletas de color chocolate con leche coronados por un pezón cortico y esférico como una aspirina que comencé a comer a comer chupar saborear como un lobo hambriento devora un cervato…

    DAM: AAAHHH OSIIITOOO MIIIIOOO

    Nos comimos la boca como dos desesperados y polla ya está medio dura y aun que los asientos posteriores de un carro no es lo más confortable ni lo mejor hoy me iba a estrenar follando en un carro… Pero de golpe sonaron disparos y una gran explosión y se cargó todo el habiente y el momento y puso a Damaris inquiete muy nerviosa y con cabreo de la leche, se arregló nos pasamos a los asiento delanteros y salimos como las balas de aquel lugar

    Unos pocos metros de donde estábamos había un control en la carretera y fijo que no eran Tombos.

    Resulto que eran el tío y unos primos de Damaris pasados de tragos había habido algunos tiroteos y muertos esa noche por allí cerca, y estaban de guardia pero muy tomados, lo que hizo que Damaris se pillara un cabreo gigantesco…

    La estupenda noche que estábamos pasado y que yo esperaba con un final muy diferente se habido ido al diablo…Y lívido se había esfumado.

    Los familiares de Damaris lo tomaron el pelo con que si tenía novio etc. Damaris se enojó aún más y pusimos rumbo a la hacienda de los Ortega

    Llegamos con 15 minutos antes del toque de queda, eso dejo plenamente satisfechos a su padre y abuelo.

    Salió Doña Dulceida (Abuela de Damaris) con una sonrisa que no le cabía en la cara, quería que le dirá el informe ya que Doña Chantal y Damaris estaban calmando a los pequeños que se había despertados sobresaltados con los disparos y las explosiones de los familiares…

    Yo le dije a Doña Dulceida que había sido una velada expedida etc. le di las chucherías de los pequeños y los Macaron para ella y su nuera y para Damaris unos bombones que le pedí que se les dirá al día siguiente al desayuno la señora quedo muy complacida y en mitad de aquel follón me fui…

    Llegue a casa y estaban la Yaya Adelita esperándome y dispuestas a hacerme un tercer grado…

    Les relate que venía a medio cenar y que además estaba flaco etc. mi abuela se molestó por los comentarios y el comportamiento de Damaris en la cena que a ojos de la Yaya no era el proceder de una señorita bien educada… Adelita se moría de risa y decía eso es típico en esa familia mi niño…

    Cuando Adelita se fue la Yaya me dijo que tenía excelentes noticias según ella, tía Saray estaba encinta y que él bebe según mi tía era mío, mi abuela estaba encantada con la noticia a mí me cayó un rayo encina pero claro que era posible que fuese mío pero también de mi tío y no creo que mi tía pudiera saber si era mío o de mi tío si para cubrir lo que hacíamos después se follaba como una perra en celo a mi tío.

    H: ¿Y qué tengo que hacer ahora, Yaya?

    Y: Nada mi amor León cree que es suyo y así debe ser solo cuida en la distancia que a tu tía y a esa criatura no les falte nunca de nada…

    Además me dijo que Mama tía Diana Iris Kata y Wendy se iban de viaje a USA, próximamente y querían llevársela con ellas pero allí no habla español y que iba a hacer ella…

    Me fui a dormir y no pegue ojo dándole vueltas a la noticia, de mi posible paternidad…

    CONTINUARA…