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  • Sexo con la hija de la señora del servicio

    Sexo con la hija de la señora del servicio

    Esto sucedió hace apenas dos semanas, en general salimos toda la familia al menos dos fines de semana al mes a Cuernavaca a dónde vamos a la casa de unos familiares de mi mujer, sin embargo ese fin de semana tenía trabajo atrasado que hacer en la computadora y me quedé en casa.

    Era viernes a media tarde y mi familia se fue y me quedé trabajando en el despacho y como ha hecho muchísimo calor fui a la cocina a tomar una cerveza del refrigerador y en la cocina estaba la señora que nos ayuda planchando y su hija ayudándole a doblar la ropa. Les contare que la señora es de Tabasco y andará cerca de los 40 años, morena y aunque usa ropa no muy pegada se adivinan unas tetas y nalgas riquísimas y su hija de 18, ya con el tamaño reglamentario, menos exuberante pero se ve riquísima, así que con el calor que hacía le ofrecí una cerveza a la señora y refresco a la hija y platiqué con ellas de cosas sin importancia, nos pusimos de acuerdo que cenaría y me fui a trabajar al despacho. Regresando a la cocina por más cervezas y cada vez le dejaba una a la señora que no me decía que no y se la tomaba, ya como a las 8 de la noche me dice la hija que su mama ya tenía la cena lista y me estaban esperando. Quiero hacer notar que muchas veces, sobre todo en la cena ellas cenaban con nosotros en la misma mesa y sin diferencias porque ella sea la señora que ayuda en casa.

    Llego a la cocina y tenía preparados unos ricos taquitos dorados de pollo y se me antojo tomarme un tequila, mismo que le ofrecí a la señora que me lo acepto y nos sentamos a cenar tranquilamente platicando y se nos pasó entre otro tequila y más cervezas el tiempo y nos dimos cuenta que ya se había acabado el noticiero de la noche y ya estábamos risa y risa de cualquier tontería por lo que ya se puso la señora a levantar la mesa y su hija lavando los trastes, cuando levanta de la mesa mi plato noto que la señora pega un poco su cuerpo a mi hombre y se sonríe pícaramente y sentí cómo empezó a subirme la sangre y erectarse un poco la verga y aproveche y le di una botella de cerveza en la mano y al mismo tiempo con la otra la toque de la cintura donde note lo dura que estaba su cuerpo, pero pues nunca había llegado a más de tocarle un hombro o cosas así por lo que me fui al despacho a recoger mis papeles claro con una cerveza en la mano.

    Ya más tarde cerca de las 12 de la noche va a decirme la señora que se va a dormir ya medio alegre por las cervezas y el tequila y que si no se me ofrecía algo más a lo que respondí viéndola de arriba para abajo que si que más noche subía a su habitación o si ella bajaba más tarde a lo que me respondió que subiera yo en una hora, hora que se me hizo eterna y ya como 1 de la mañana subí a su habitación que está en la azotea pero bien equipada como las de la casa ya que tiene su baño completo y una cocineta, llegó y la puerta estaba arrimada y ella al sentir que entre se para y estaba con un camisón y fue y como esperando a un amante fue y me abrazo y me dio un beso y me llevó hacia la recámara, yo un poco cohibido porque ahí estaba también la hija pero me susurró al oído que ella tenía el sueño muy pesado así que me fui con ella a la recámara y de pie nos seguimos besando y yo empecé a acariciarle la cintura bajando mis manos a sus nalgas y me di cuenta que no tenía ropa interior por lo que una mano la subí para acariciarle sus riquísimos senos algo caídos pero duros y con los pezones erectos, para esto yo ya estaba con la verga súper erecta y durísima pegada a su cuerpo, yo solo tenía un pantalón corto de pijama y camiseta ella me abrazaba y pegándose y moviendo su cuerpo pegado al mío y yo tratando de subirle el camisón hasta que se lo quite y ella se sentó en la cama y me abrazo de las nalgas y me besaba los pezones y agarraba las nalgas y aproveché para quitarme la camiseta y ella me bajo el pantalón del pijama y se quedó viendo mi verga y la acariciaba con la mano suavemente jalándome hacia ella, la recosté en la cama y la empecé a besar del cuello hacia los pies pasando por cada uno de los pezones y luego el estómago y me seguí besando por una pierna y empecé a besarle la otra y mis manos separando sus piernas hasta llegar a su panocha con poco pelos como buena india y al llegar mi boca le lamí sus labias vaginales y solo se retorcía y sentía sus orgasmos de placer y me empezó a jalar de la cabeza hacia arriba y mi verga buscando su vagina a la que entro suavemente sintiendo lo mojada que ya estaba y solo me murmuraba al oído ‘cójame, métamela toda’ y eso me súper calentó y comencé a limar fuerte y solo sentía como su vagina apretaba y sus orgasmos que sentí como me mojaba los huevos de lo abundante, tengo una verga normal de unos 16 cm pero gruesa y con la cabeza más ancha y sentía como empezaba las paredes vaginales y ella me besaba y acariciaba con ansias cabronas, desde chavo supe aguantar cogiendo mucho tiempo sin eyacular por lo que estaba arriba de ella solo besándola cuando me doy cuenta que la hija nos estaba viendo y solo me sonrió y cerró los ojos pero me puso a mil por hora y a trabajar mi cochina mente y pasó mi mano que estaba junto a ella y le acaricie la mejilla y abrió de nuevo los ojos sonrío y baje mi mano a tocar sus pequeños senos que los acaricie suavemente con los pezones chiquitos pero durísimos para esto ya serían casi las dos de la mañana y la señora se quedó dormida con la verga adentro y me quite y me puse entre ella y su hija dándole la espalda y dedicándole la tensión a la hija que ya la tenía pegada a mi y mis manos una abrazándola y otro acariciándole el cuerpo bajando hacia su cintura para bajar y me acerqué para besarla, no sabía ni besar pero estaba excitada, emocionada y todo porque se dejó besar como quise y metí mano hasta su vagina con se pelamen suave y delicioso, la puse de lado en posición fetal y le arrime la verga a la vagina que ya se sentía un poquito húmeda por lo que le puse salina a mi verga y se la arrime empujando suavemente hasta que sentí que ya no entraba más y ella se hacía para adelante ya les comente que mi verga es cabezona y por más que le hice por un rato más solo sentí que entró un poco la cabeza y ya no insistí, nos acurrucamos los 3 y nos quedamos dormidos hasta más o menos las 6 am que me pare agarre mi ropa y me salí porque tenía un dolor de huevos espantoso por no eyacular en la noche, estaba en la azotea viendo la vista de la ciudad que desde mi casa se ve la ciudad de México y salió la señora con su camisón a decirme que había estado rico pero que se quedó dormida y estaba cruda por la cerveza, le dije señora que rica esta y tomando su manos las puse en mi verga que se puso como piedra en un segundo y me acerca a decirle que no me había venido, la tome de la mano y me la lleve al despacho, nos desnudamos y poniendo una toalla en el sillón me acosté sobre ella y se la deje ir hasta que eyacule sacando todo y ella como estábamos solos en la casa solo gemía como loca, acabamos, se puso su camisón y me fui a mi recámara donde me tire a la cama desnudo y me quedé dormido.

    Más adelante les contare qué pasó todo ese fin de semana y la Semana Santa que nos quedamos solo en casa los tres.

  • Salí sola con permiso de mi marido

    Salí sola con permiso de mi marido

    Hoy escribe la diosa a pedido de mi marido. No soy de escribir, pero como me lo pidió él, lo hago y espero que les caliente, como a mí me calentó la situación y ni les cuento a mi marido que me sigue cogiendo dos veces al día recordando el momento que a continuación les relato.

    Trataré de ser breve. Una amiga me propone tener un encuentro a solas las dos. Si bien me encantan las mujeres siempre he estado con chicas pero en presencia de mi marido. Le comento a él la propuesta y le encanto y me alienta a aceptar si es que yo estaba de acuerdo, cosa que acepte porque me seducía la idea de pasar toda la noche con otra mujer y disfrutar mi bisexualidad a pleno.

    Arreglamos salir el viernes pasado y reservamos una habitación en un hotel del centro de buenos aires.

    La pase a buscar a la salida de su trabajo a ella y apenas sube a mi auto me comió la boca delante de todos cosa que me puso a mil. En camino al hotel no dejaba de tocarme y acariciarme y aprovecho cada semáforo en rojo para comerme la boca y su lengua hurgando por dentro de mi boca sin freno hacía que mi concha se empapara. Llegamos nos registramos y el conserje nos dice, si había un error en la reserva, porque había seleccionado cama matrimonial, a lo cual respondimos al mismo tiempo, ningún error pedimos cama matrimonial, imaginen la cara y los ratones del conserje, que la verdad no estaba lindo, porque podía haber sido parte, porque digo esto, porque cuando iba en camino a buscar a mi novia, recibo un audio de mi marido donde me decía que me ama profundamente y que confía plenamente en mí, (cosa que es así, no necesitamos meter cuernos porque en esto estamos juntos por elección mutua) y que tenía el permitido para coger con mi novia y con quien quisiera sea hombre o mujer.

    Subimos a la habitación asignada y no aguantamos hasta la noche, nos dimos un adelanto muy hot, con mucha lengua y besos y paja y dedos mutuamente, sin usar los chiches que habíamos llevado para la ocasión.

    A las 22 h teníamos reservada una mesa en un restaurante de gay y lésbico. Llegamos al lugar y cenamos juntas disfrutando de tocarnos y besarnos sin esconder nada. Había mucho gay y algunas chicas. El mozo estaba muy lindo y lo avanzamos con mi amiga y nos dijo que prefería hombres, que éramos muy bonitas, pero que podíamos ver al cocinero que era hetero. Al pasar por la cocina vimos al cocinero y le tire onda y enseguida se engancha y nos dice ya subo, sube a una especie de terraza y empezamos a hablar le contamos que éramos bi y que nuestros maridos sabían de nuestra salida y que estaba todo bien. Le encanto la mente abierta y nos propuso ir al cogedero (así lo llamo) sin dudarlo porque el flaco estaba muy bonito fuimos, era una especie de depósito de mesas y sillas, empezamos a tranzar nosotras dos y así se sumó y empezó a meter mano por doquier a ambas, como las dos somos squirt íbamos a mojar toda la ropa, por lo que nos pusimos en bolas y el flaco no podía creer lo que veía y le explicamos el tema del squirt y guau la paja que nos dedica a ambas no le daban las manos mientras nos pajeaba y acabábamos a chorros, nos jalaba las tetas nos besábamos y lo desnudamos, buen lomo pero el amigo no le funciono se la chupamos un rato pero no levantaba, lo supero la situación y no se le paro, por lo cual no pudo cogernos, seguimos un rato más con los manoseos los besos entre los tres y el dándole a su pija una buena paja hasta acabar. Nos vestimos y salimos y volvimos a nuestra mesa, luego de un rato nos despedimos de él pagamos y nos volvimos al hotel. A todo esto mi marido me mensajeaba y yo le iba contando todo lo que iba sucediendo y me imaginaba como estaría de dura su verga a lo cual no dudaba que se estaría pajeando. Al llegar al hotel nuevamente le avise y le dije que ya no me conectaría de nuevo, eran casi las dos de la madrugada, que nos dedicaríamos a garchar con mi amiga y nuestros chiches.

    Nos cogimos en todas las posiciones habidas y por haber, nos chupamos la concha en un 69 único y lleno de calentura, luego alternamos un arnés y nos cogimos mutuamente una a la otra acabando muchísimo, nos besamos apasionadamente y nos tocábamos toda sin dejar rincón de recorrer con las manos y con la lengua. Luego de dos horas de puro placer quedamos dormidas abrazadas y todas pegajosas de nuestras acabadas. Nos despertamos porque ya habíamos dejado dicho que nos despertaran desde conserjería a las 9 para desayunar. El desayuno era hasta las 1030 por lo que aprovechamos para darnos una cogidita más antes de regresar y así fue impresionante y único y seguimos en la ducha. Bajamos a desayunar nos besamos delante de algunos otros que estaban desayunando también había 6 hombres y dos mujeres que no nos sacaban la mirada de encima, los hombres estaban en llamas y un par de ellos nos invitaron a subir a su habitación, le agradecimos pero no subimos ya que debíamos regresar a casa

    Volvimos cada cual a su casa.

    Al llegar mi marido estaba aún en la cama mirando la tv (Seguramente excusa para poder garchar me jejeje) y me beso apasionadamente y me dice voy a completar llenando esa concha de una verga bien dura de carne verdadera, mientras me cogia muy duro me pidió que le relatara todo desde el principio cosa que hice y notaba como su verga se ponía cada vez más dura y se hinchaba dentro mío, termine de contarle y me inundo la concha de una cantidad impresionante de leche, nunca me había dado tanta leche, pero la situación lo tenía a mil. Me volvió a coger a la noche, al otro día a la mañana otra vez a la tarde de nuevo a la noche, naaaa una maquina sexual maravillosa, los que conocen a mi marido saben que es muy cogedor y aguantador y tiene a mi gusto la mejor poronga, es muy bien dotado y por eso las putas que se coge cuando tenemos encuentros lo disfrutan tanto y gozan como yo y me encanta verlas y escucharlas gozar cuando él las coge, pero esta vez fue solo para mí y me recontra garcho, cosa que me encanta ya que tenemos muy buen sexo en la pareja.

    Espero que les haya gustado es la primera vez que escribo yo y me gustaría que me hagan saber si les gusto este relato el cual el cien por ciento real.

    Besos la diosa

  • Una cita a ciegas después de Tinder

    Una cita a ciegas después de Tinder

    Es lunes, estás en casa, un día normal, coges el móvil y miras el whatsapp son las 10 de la mañana y no tienes ningún tipo de respuesta mía.

    Te extrañas, pero piensas que estoy durmiendo…

    Pasan las horas sigues con tu rutina sigues mirando seriamente el móvil.. Me llamas… La voz genuina del contestador dice que está apagado o fuera de cobertura.

    Tocan el timbre lo coges y es un mensajero te trae una caja firmas y lo abres solo hay una nota diciendo:

    “Y por fin he encontrado el camino que ha de guiar mis pasos…

    Posdata: prepara lo que no puedes preparar e imagina lo inimaginable”.

    Hablas con tu amiga le dices lo que has recibido.

    Ella no sabe aconsejarte… Vuelven a tocar el timbre preguntan por ti y te dicen que vienen a buscarte… En la mesa encuentras otra nota: “mira debajo de la cama…” Ves una mochila preparada. La coges y bajas.

    El conductor te pide que no le preguntes nada el solo trabaja.

    Te tapa los ojos y conduce.

    Subes por el ascensor no sabes dónde estás, te abren la puerta.

    Estas sola con alguien que no sabes quién es, empieza a acariciar tu pelo hueles pero al ser la primera vez desconoces el olor notas como la camiseta cae al suelo tu sujetador pierde presión

    Alguien se acerca y te susurra… ‘Bienvenida al paraíso…’

    Reconoces la voz o crees que lo reconoces tienes los senos desnudos las manos del desconocido desnuda tu cuerpo su dedo recorre tu cuerpo muy lentamente.

    Notas los labios recorre tu cuello tus manos intentan zafarse, pero el desconocido se resiste a que le descubras, coge tus manos y notas algo metálico que las une te levanta y notas como tus pies son amarrados… No tienes el dominio de la situación piensas…

    El desconocido sigue recorriendo tus labios baja a tus senos y mientras los besa notas como algo se introduce en ti estas excitada pero no es su miembro y tampoco es un juguete son sus dedos grandes delgados se introducen y empiezan a moverse dentro de ti… Te mueves el desconocido se para y levanta el velo de tus ojos… Me observas y dices ‘serás…’

    Observas como baja mi rostro hasta tu zona sensible esta depilado reciente a la espera de que llegase el momento, notas como se estimula tu cuerpo en principio lentamente pero luego mucho más intensamente mis dedos juegan a la vez que mis labios dentro de tu sexo lentamente me llamas y me dices ‘házmelo’ ya saco el juguete de la mochila está el juguete preparado.

    Mientras masturbo tu cuerpo introduzco el juguete por detrás al unísono al mismo ritmo tu cuerpo se mueve se estremece…

    Paro te desato… Nos miramos…

    Estas libre notas tus manos sin la presión y la tensión de estar atada, piensas vengarte así que te arrodillas en la cama desabrochas el pantalón y la tocas… Esta húmeda con mucha tensión me tumbas y me quitas el pantalón la observas y juegas con la mano coges las esposas y me atas a mi recorres mi pecho lentamente hasta llegar a mi miembro la besas pero nada mas.

    Te levantas y coges el juguete de rodillas empiezas a acariciar tu clítoris y lo introduces dentro… No puedo tocar no puedo hacer absolutamente nada. Para te das la vuelta y me obligas a probar tu clítoris tu juguete lo introduces por detrás mientras tus labios prueba mi sexo. Paras excitada decides que quieres más. Te apoyas en la pared y con la mano haces que mis labios no deje de probar tu sexo. Me desatas. La tensión sube a cada instante.

    Sigues apoyada en la pared agarro tu cintura y por fin después de tanto juego notamos nuestros cuerpos unidos sexualmente te mueves lentamente mientras mis manos pellizcan tus pezones gimes una y otra vez paramos te digo no quiero parar, la coges y la introduces por detrás tus manos y el juguete hacen un complemento nos movemos lentamente nos gusta, atizo tu nalga suavemente tu cara demuestra un placer inaudito. La saco y por delante empiezo rápidamente a moverme sigues gimiendo estamos a punto de tener el orgasmo.

    Quieres que lo tenga antes que tú la sacas y obligo agarrándote la cabeza a que la metas en tu boca tu cara dice mucho tus dedos se masturban estamos a punto la saco de tus labios y apunto a tus pechos observas como sale con presión manchando tus senos… Piensas que hemos terminado pero no me obligas a bajar agarras mi cabeza hasta que finalmente noto en mis labios como se contrae.

     

  • La novia de mi hijo

    La novia de mi hijo

    Todo comenzó años atrás cuando nuestro hijo Diego nos presentó a su novia llamada Linda Isabel, pero todos le decíamos simplemente Linda, una chica sumamente dulce, de piel blanca, cabello negro largo, de unos 1,74 cm y cara hermosa haciendo honor a su nombre. Por lo que desde un principio se ganó el aprecio de la familia, pero debo confesar que ese aprecio estaba algo sucio por parte mío porque Linda tenía como atributo principal unas enormes caderas que no pasaba desapercibido lo que como hombre me atraían mucho, pero había sabido disfrazar con cariño a la futura nuera.

    Sin embargo con el pasar el tiempo en deseo me ganaba con frecuencia morboseaba su cola y en las noches a solas financiaba de tal forma que le dedicaba una paja o masturbada en palabras castizas, ese mismo deseo me llevo hacer más lanzado con Linda o meloso, aprovechándome de mi condición de futuro suegro y también por la misma dulzura e ingenuidad de Linda, hizo que fuera más fácil que comenzara a darle besos en la mejilla más húmedos, luego avance con los abrazos fuertes que no solo me alegraban el día sino alimentaban más el deseo por ella, pero una reunión familiar de fin de año di un paso más grande que se confundió por afecto y cariño, y todo sucedió cuando entrada la noche provocado por la colota de Linda que estaba forrada en un jeen negro ajustado que no hice más que verlo toda la noche, ya con unos tragos en mi cabeza y desinhibido un poco, se acerca Linda tan dulce como siempre me alcanzaba el postre de helado diciéndome;

    Linda: Don Mario, aquí le traigo la cena

    Don Mario: Gracias, Linda se ve delicioso! Déjalo en la mesita.

    Pero para entonces estaba era mirando la colota de Linda, mientras ella se agachaba para colocar el postre en la mesita tal como la indique, lo que me excito tanto que no me aguante las ganas de tomarla de la cintura y obligarla a sentar en mis piernas diciéndole;

    Don Mario: Ven y consiento a esta niña tan hermosa! Sabes que te quiero mucho?

    Linda: SI Don Mario gracias, pero como el helado que esta rico!

    Me respondía Linda visiblemente incomoda pero yo no le permitía que se levantara de mis piernas aun. Y hábilmente para demorarla le daba una cucharada del postre mientras medaba el gusto de desarrollar una erección al tener a Linda sentada en mis piernas, lo cual no sé si ella lo sentía o no pero después de un minuto de consentimiento la deje levantarse solo que para despedirla le palmeé la cola diciéndole;

    Don Mario: Gracias Linda, Muy rico!

    Linda solo se vio sorprendida por el hecho pero ignorando solo me dijo:

    Linda: De nada Don Mario

    Luego vi mi pantalón de lino y claramente se observaba la parola de mi verga, que salía de la presión ejercida por semejante colota de Linda, que solo puede calamar con una paja en el baño donde pude concluir que Linda, con sus enormes caderas era todo un viagra para mí. Porque desde joven no tenía una erección tan fuerte, tanto que me dio pesar desperdiciar mis espermatozoides en esta oportunidad.

    A la mañana siguiente no podía sacarme de la cabeza a Linda tanto que organice un paseo donde mis intenciones no eran más que verla en traje de baño, por lo que nos fuimos a la finca a las a fueras de la ciudad están allí la ansiedad se apoderaba de mí, que solo calme cuando bajo mi hijo Diego con su novia Linda y tal como me la había imaginado en mis sueños húmedos estaba tremendamente rica! Con un traje de baño de dos piezas de flores donde sus atributos salieron a la luz, pudiendo admirar no solo yo sino también mi hermano Jorge y mis sobrinos de 18 y 19 años que literalmente quedaron boca abiertos al ver una cola tan provocativa como grande y eso que no tenía tanga puesta sino prudentemente era un cachetero lo que tenía puesto, pero que igual era inevitable no morbisearla mas cuando me enfoque también en su frente y cuando digo frente me refiero a su pelvis que se veía igual de grande a su cola, lo que se me hizo imposible no imaginar su vagina que con una entrada así de grande era una invitación a soñar en penetrar a Linda. Y mi hermano Jorge no ayudo con el comentario;

    Jorge; Y mi sobrino chuza eso el solo?

    Mario: Sí hermano imagínese

    Jorge: Y qué edad tiene Linda?

    Mario: 37 años

    Jorge: Debería compartir jajajaja…

    Mario: Si mire como tiene a los sobrinos

    Jorge: Con las hormonas alborotadas pero nosotros con la testosterona jajajaja…

    Y así morbosamente nos divertimos un rato, hasta que organizaron un juego de pelota “Waterpolo” en la piscina donde varios fuimos a jugar entre los que estábamos mi hermano Jorge, mi Sobrinos Nicolás, Juli, Cata y Linda en un equipo, en el otro estábamos mis sobrinos Sebas, Damián, Lorena, Diego y yo. Ya en el Juego se me ocurrió un plan no para ganar precisamente sino el objetivo era el contacto con Linda por lo que le indique a Diego tapara en nuestro equipo para que no estorbara porque el solo pesar en el plan ya estaba con una erección que menos mal la piscina me cubría. Y así fue en la primer balón que le pasaron a Linda, me fui a quitárselo lo que aproveche para solo dejarme llevar por la situación de tal forma que ella al tratar de no dejarse quitar el balón me diera la espalda para que por inercia hiciera contacto su colota con mi verga erecta, lo cual fue muy agradable ese primer contacto, sin embargo solo me daban más ganas tanto que decidí hacer la juagada una vez más solo que esta vez ya me arrimaba un tantico más a Linda. Todo esto pasaba en una cosa de segundos pero mi sobrino Damián se dio cuenta de mis malas intenciones y de puro envidioso en voz baja me dice;

    Damián: Tío usted le tiene ganas a Linda?

    Mario: Cállate! Como crees…

    Damián: Hay tío ayudémonos y todos disfrutamos!

    Mario: Ok como nos ayudamos?

    Damián: Pues yo hablo con mis primos Nico, Sebas y usted habla con mi tío Jorge para que le pase el balón a Linda siempre

    Y eso fue suficiente para ponernos de acuerdo como un grupo de depravados con un mismo objetivo, para que frecuentemente el balón callera en manos de Linda y cada vez que pasaba eso le caímos alrededor para generar el contacto disimuladamente, lo cual estábamos dándole rienda suelta a la Lujuria que a su vez alimentábamos burlonamente con gestos a espaldas de Linda. Pero yo estaba realmente esta excitado por lo que en una jugada de aquellas, me anime para sacar mi verga del vestido de baño y aprovechando el contacto la tome de la cintura para jalarla hacia atrás generando un choque entre mi verga y su colota. Y gracias al cachetero del vestido de baño de Linda la salvo de que mi verga no la perforara, pues se terminó doblando mi verga con el choque. Mientras que Linda se voltio rápido pero como estábamos Damián, Jorge y yo detrás de ella no dijo nada solo se retiró pero fue evidente que había sentido porque pidió inmediatamente ser la arquera, lo que nos generó burla entre nosotros pero a su vez mi hermano Jorge dijo;

    Jorge: No hermano daño todo usted, como la estábamos pasando de bueno todos!

    Pero yo solo me reí sínicamente y con eso me conforme el resto del paseo porque no quería caer en evidencia, claro sin dejarla de morbosear a la distancia al igual que mi hermano y mis sobrinos que hizo el paseo muy interesante pero nos dejó inquietos a todos, por eso no se me hizo raro que al día siguiente me llamara mi hermano Jorge para decirme que quería invitarnos a todos a una clase de Yoga, y en especial que invitara a Linda, para convencerme por Whatsapp me envió unas fotos de las poses de Yoga con el comentario; “Perfectas para Linda” y tenía razón podía ser una muy buena idea por lo que organice todo con Diego aunque al principio querían excusarse insistí y como Diego es muy hogareño se encargó de convencer a Linda. Horas más tarde ya listos para la clase de Yoga en casa de Jorge, llego Linda con una pinta deportiva apropiada para la clase con un top azul acompañado de un pantalón de licra negro, que me quito el aliento al ver esa tentación de caderas de Linda pero lo mejor estaba por venir cuando Jorge en su instrucción hizo que Linda hiciera la pose de Yoga llamada “Cachorrito” nos perturbo la mente porque ver ese traserote paradito de Linda era como tener servida la comida y no clavarle el tenedor es que en ese momento creo que todos deseamos clavarle nuestra herramienta, sin embargo solo nos aguantamos las ganas por ese momento. Porque al terminar la clase fui por un vaso de agua a la cocina y allí me la encontré a Linda solita de espaldas con esa colota expuesta, y la locura se apodero de mí y no me pude controlarme más y le agarre una nalga que la hizo brincar soltando el vaso de agua que estaba tomando y en ese momento entro Diego diciendo;

    Diego: Que paso amor?

    Linda: No nada Diego que me asusto tu padre y se me cayó el vaso

    Mario: Hay discúlpame Linda no quería asustarte

    Y con una mirada seria y sorprendida Linda se retiró de la cocina, yo me quede pensado en lo que había hecho y aun no me arrepentía sentía que fue un impulso y no algo que habría hecho conscientemente o planeado, lo cual me preocupe porque quería decir que mi deseo me estaba enloqueciendo y la verdad no estaba lejos de ello porque más tarde volví a perder el control solo que esta vez fue en el corredor de la casa, que al ver venir a Linda esta vez me enfoque en su pelvis y me entro un deseo intenso por tocar, mientras que Linda al verme se puso seria y tratando de esconder su cola trato de pasar de lado precavida pero de nada le sirvió porque poseído por el deseo lace mi mano a su vagina acariciándola casi agarrándola bien rico lo que replico Linda;

    Linda: Don Mario por favor respéteme!

    Pero yo como ido seguí mi camino hacia el baño, cuando llegue al baño no podía creer lo que había hecho, estaba algo nervioso pero a su vez con una pequeña satisfacción y no sabía qué hacer si salir y pedir disculpas o hacerme el loco, o simplemente esperar que hacia Linda. Pero fue tanto lo que me demore pensando en el baño que cuando salí, Linda y Diego se habían ido sin consecuencias aparente o mejor si un insomnio esa noche que me fue imposible dormir a pesar que le dedique unas cuantas masturbadas a Linda, pero no podía sacármela de mi mente era la protagonista de todas mis fantasías sexuales.

    A la mañana siguiente me toco confesarme con Jorge buscando ayuda para manejar esta situación pero mi hermano término por corromperme pues de que le relate los acontecimientos con Linda se limitó a decir;

    Jorge; Mario fresco es normal que Linda le haya despertado esos bajos instintos con semejantes caderas. Uff! cualquiera!

    Mario: En serio?

    Jorge: En serio! Es más le tengo el remedio

    Mario: Si cuál?

    Jorge: Fácil penetrémosla y se nos quita las ganas

    Mario: Nooo! Pero si es la novia de mi hijo

    Jorge; Dos cosas Mario. La primera mañana puede no ser la novia de su hijo porque no se va aguantar un suegro depravado. Y segundo peor si se convierte el día de mañana en su nuera, entonces mejor cortar de raíz el problema, comámonosla y que Diego se busque otra no tan buena jajajaja…

    Mario: Listo hagámoslo pero dónde?

    Jorge: En la finca este fin de semana yo cuadro todo.

    Y llego el fin de semana llegamos a la finca todos, yo aún no sabía cómo iba ser las cosas pero ya estaba ansioso por lo que le pregunte a Jorge;

    Mario: Como van las cosas?

    Jorge: Fresco esta noche esa conejita de Linda va repartir culo

    Mario: Pero cómo? a qué horas?

    Jorge: Tranquilo… Hermano va ser suya Linda, además le tengo una sorpresa!

    Y aunque me tranquilizo algo mi hermano Jorge, Yo estaba inquieto más aun cuando Linda ni me determinaba era evidente que me evadía pero para ese momento me di ánimo al saber que más tarde me desquitaría.

    Y mi hermano cumplió hacia las 2:00 am mi hermano me golpeo en mi cuarto y lo primero que me dijo fue;

    Jorge: La tenemos! Vamos a los galpones.

    Por lo que sin reparo acompañe a paso rápido hacia los galpones cuando llegamos al galpón principal este está perfectamente iluminado pero además estaban mis sobrinos Nicolás, Damián y Sebas, además mi hermano Jorge había invitado a los 8 trabajadores de la finca y en el medio del galpón había una manta oscura que cubría algo grande, y cuando Jorge la descubrió era Linda que estaba presionara en una maquina medieval, era un “Caballete” que la obligaba a esta en una pose de cuatro donde su trasero era el centro de atención. Para ese momento Linda estaba inconsciente y solo tenía puesto el vestido de baño de flores de dos piezas de la vez pasada, solo que con un moño adicional en la cabeza. Jorge entonces me dice con cara de maniático;

    Jorge: Que tal hermano la sorpresa? Se la voy a despertar…

    Yo aún no lo podía creer era toda una fantasía hecha realidad y era evidente también que mi hermano también estaba loco porque había hecho todo un especta-culo literalmente. En ese momento mi hermano Jorge despertó a Linda con alcohol, e inmediatamente al verse sometida se alteró comenzando a gritar y a pedir que la soltaran desesperadamente pero Jorge me dice;

    Jorge: Hermano hazla tuya!

    Y con el apoyo de todos que en coro decían “Violela, Violela” me fui acercando por detrás de Linda acariciando su espalda luego palme su cola diciéndole;

    Mario: Te lo meto vaginal o anal Linda?

    Y el público respondió por ella unos decía Vaginal otros decían anal mientras que Linda descontrolada gritaba “Auxilio, auxilio!” e impulsivamente poseído por la lujuria le quite su Cachetero el cual lance al público feriando y acto seguido ya con mi verga a fuera totalmente erguida le mande el envión para metérselo vaginalmente pero Linda estrecha se resistió en primera instancia, pero entonces me agarre más fuerte de su cintura con mis manos, para insistir nuevamente con otro impulso logrando entrar estrechamente la punta de mi verga en Linda lo que me hizo decir;

    Mario: Entro, entro!

    Y ya fue solo cuestión de empujar más para penetrar completamente a Linda, que ahora gritaba;

    Linda: No Quítate, quítate!

    Pero inútilmente Linda gritaba porque yo comenzaba a tomar ritmo, y le hundía la verga cada vez más con mayor intensidad, pujaba y pujaba sacándole alaridos a Linda, mientras que yo me daba gusto moviéndoselo por dentro de ella a placer, estaba decidido en dominar a Linda y hacerla mía, por lo que la tome del cabello para tomar más control sobre ella porque sentía que Linda estaba reaccionando a los estímulos por lo que ya envestía muy cerdamente, introduciendo toda mi verga hasta el fondo con fuerza provocando que Linda tuviera espasmos que sentía yo, y que ella reflejaba con rigidez en sus extremidades y gemidos profundos constantes que generaron la euforia de todos que decían en coro “Remátala, remátala!” Linda tenía un orgasmo y la rematarla con chorros de mi semen sus pupilas se dilataron colocándose blancas. Se había entregado a mí por lo que dije con gozo;

    Mario: Ya es mía!

    Luego fue solo cuestión de terminar de llenar a Linda con mi esperma y soltarle hasta la última gota por lo que me desgonce encima de su espalda totalmente saciado y sudado.

    Pero Luego la fiesta siguió sin dejarla descansar a Linda mi hermano Jorge fue el siguiente en ultrajarla quien la hizo retorcerse de dolor porque se lo metió anal y como un animal la envistió. Posteriormente siguieron mis sobrinos Nicolás, Damián y luego Sebas que con osadía y poca experiencia también la montaron a Linda.

    De ahí en adelante quedo Linda en manos de los trabajadores que estos terminaron bajándola del caballete para ultrajarla varios a la vez, lo cual fue toda una locura, pero al día siguiente no estaba seguro si fue realidad o me lo soñé, por lo que me dirigí al galpón. Allí al encontrar el cachetero de Linda me respondí.

  • Mi primera madura. Un día en el paraíso

    Mi primera madura. Un día en el paraíso

    Este es un relato auténtico, sucedido durante unas vacaciones familiares en Playa del Carmen, lugar paradisíaco en el mar Caribe, mi primera mujer de verdad, fue como estar un día en el paraíso, pero su recuerdo perdura por siempre.

    Ella era una mujer de unos 28/30 gloriosos años, trigueña, bonita sonrisa y cuerpo exuberante, enormes tetas, caderas deseables, rellenita pero sin excesos. Ella me regaló un gran momento de sexo, entregó algo más que su ternura.

    Sucedió una tarde de ese caluroso verano que se me ocurrió salir solo a caminar por la playa, ir un poco más lejos de la muchedumbre, senté mirando el azul profundo del mar caribe. Me ubiqué cerca de dos mujeres que estaban tendidas al sol, para mantener ese bonito tono bronceado caribe que tan bien lucía en la piel, ambas disfrutando del relax mientras se toman todo el sol. Entangadas, exultantes, destacándose entre los pocos asistentes a esta playa, platicaban despreocupadas del mundo, hasta que llegó un conocido de su amiga y se la llevó.

    Quedó solita tomándose todo el sol para ella sola, de pronto sucedió algo fuera de programa, la mujer reparó que me tenía absorto mirándola asolearse, trataba de no ser tan evidente, de todos modos ella había registrado mi particular manera de mirarla, también ella espiándome.

    Entendí que mirarla con tanto deseo había complacido su ego de sentirse deseada, tal vez eso motivó que decidiera jugar a excitarme. Se tendió boca abajo, ofreciéndome el mejor plano de sus generosas nalgas, el cola less las hacía aún más imponentes. De reojo seguía controlando como me las ingeniaba para devorarla con los ojos simulando que no miraba.

    El juego del gato y el ratón, ella decidió jugar de ratón, dejarme el protagónico. Volvió a girarse, boca arriba, sin perderme detalle de cómo la devoraba con los ojos, elige el momento de incitar al gato, se sacó la parte superior de la escueta bikini, haciendo topless, invitación a revelar mis intenciones.

    Con los senos a pleno, abrió la hielera, sacó dos botellas de refresco, me hace una clara señal de invitarme a compartirlo… Acepté, con la botella en la mano quedé pasmado, mi mundo se había detenido, las tetas en libertad habían encarcelado mi deseo, colmado el campo visual, embotado mis sentidos, no podía salir del asombro, descolocado, sin poder de reacción.

    Ella disfruta el elogio de mi turbación, para bajarme de la nube, me preguntó cosas sin importancia como para romper la turbación, darme un relax a la notable calentura que se abulta entre mis piernas.

    – ¿Quieres nadar un poco? – se me atoraron las palabras, asiento con un gesto.

    Era visible que le atrae mi inexperta juventud, en ese momento era delgado, un poco desgarbado pero de facciones delicadas, la fascinación que debe ser notoria, tal vez seducida por la fascinación producida en un joven de 18 años desbordados por estar acompañando a esta voluptuosa exuberancia, que no hubiera imaginado ni en mis más tórridos instantes de calentura.

    Entiende mi turbación, disfruta esta elogiosa admiración, asalto de mis pensamientos más obscenos, el pantalón de baño, holgado, no podía ocultar el tamaño de mi inconfesable “admiración”. Espía de reojo el bulto, sonríe, entramos al agua de la mano. Ella manejaba las acciones, disfruta la proximidad, inquieto y nervioso, se me dificulta articular dos palabras seguidas sin que se notara mi inexperiencia, eso es lo que la cautiva. Ella, está totalmente seducida por el inexperto, auténtico en su delirante admiración, inocultable a los ojos de una mujer ducha en entender las reacciones de los hombres que terminan sucumbiendo antes sus encantos.

    Nos alejamos de la gente, lo suficiente para poder jugar a seducirme, frente de mí, sus tetas quedaran a la altura de mi cara, quedé paralizado por la emoción, sentir tan cerca toda esa carne turgente, acariciarlas con mi aliento.

    – ¿Te gustan? – se me atragantó la palabra en la sorpresa. –-¿Te gustan?

    – Sí… sí… mucho… mucho…

    Me las arrimó, más cercana, el gesto me da el permiso para tocarlas, la sorpresa limita mis movimientos, la torpeza en las manos se convierte en calentura, ella bajó el sostén, las puso en mis manos.

    – Anda, puedes tocarlas, todo lo que quieras, siéntelas tuyas…

    El deseo sube por el ascensor, la timidez de novato me hace ir por la escalera, peldaño a peldaño, aprendo a sentir el calor de ser dueño del pecho de esta mujer, intimida tanto como excita.

    – Me las besas… por favor…

    Aprendo rápido y bien. El beso rápido, abrió el camino a otro más cálido, con la boca abierta para hacerle sentir la humedad de mi boca y el goloso deseo, secuestro el pezón, chupé y lamí con fruición hasta mordidas, la prudencia de la mujer me escamoteó el objeto de deseo.

    Superado el examen, prepara un nuevo desafío, se sube el sostén oculta el “tetamen”, llevó mis manos a sus nalgas, apreté sus carnes, metí los dedos en la raya, jugando a copiar la forma de su papo. Puso sus labios delante de los míos, el beso fue refugio de mis sensaciones, sentirme comido por sus labios, mezcla de timidez, deseo y salvaje calentura, enseña cómo colocar la lengua dentro de la boca, copio y devuelvo atenciones.

    – El beso húmedo se da con la lengua, besar emociona y motiva mucho más que el contacto de los sexos.

    El besó terminó por despertar mis instintos, tal vez en ese momento fue la génesis de graduarme de hombre, solo queda el miedo escénico, a despertar del sueño mágico y que mi paraíso se desvanezca. Estoy seguro que ella podía leer mi pensamiento porque interrumpió el divague interno.

    -¿Quieres tener sexo con esta puta?

    Los rubores tímidos del pudor y la sorpresa encendieron mis mejillas, no atinó a decir palabra, repite la pregunta:

    -¿Quieres tener sexo con esta puta?

    – ¡Sí! Sí, sí… sí señora… síii. Pero… pero… nunca… bueno lo hice… con mis amigas… -debí haberme puesto rojo como un tomate, bajé la mirada…

    El instinto, maternal, afloró en la mujer, tomó el control, allanar el camino, dejarme ser yo mismo.

    – Si quieres… yo te puedo enseñar…

    A momento de salir del agua, ella advierte que tengo una brutal erección, la verga enhiesta como mástil de bandera en desfile, caminó cubriéndome y hablándome de cualquier cosa para diluir la incontenible erección. Este hecho tan natural como instintivo, fue el gesto que terminó por sumarle ternura a este cuento de hadas.

    Me llevó hasta el hotel de la playa, pidió una habitación. La “parejita” no pasó desapercibida ante los ojos expertos del recepcionista, la respuesta de ella tampoco.

    – Es mi hijo. – lo convenció tanto como si dijera que había aterrizado un ovni en la playa…

    En la privacidad de la habitación era otra cosa… Se inclinó delante de mí, bajé el short, la pija respondió a la liberación como un resorte, se elevó apuntándole como cañón, con una leve inclinación hacia, arriba, se la quedó mirando, regodeándose con la visión de mi carne casi virgen. Este cañón pronto tendría su bautismo de fuego, cuatro andanadas de leche descargaría en nuestro primer encuentro con mi puta.

    Se quitó la tanga y se mostró al natural, era mi primera mujer madura desnuda, mi primera puta, todo por ver, todo por descubrir. Arrodillada entre mis piernas, toando la verga entre sus manos, adorándola.

    – Te voy a dar la mamada de tu vida, como lo hacen las putas, aprende, disfruta, goza y pide que te lo hagan así…

    Tomó la verga súper erecta en sus manos y la besó, sin dejar de mirarme, no podía dar crédito, los ojos desorbitados cuando su boca cubrió la cabeza del pene recién descorrido el prepucio. Entorné los ojos, quizás para disfrutar el calor que me transmite su boca. Una segunda, una tercera y otra entrada en su boca me van poniendo en clima, tomada de su cabeza, la pelvis adquiere el control-

    – Muévete, acompaña la mamada de tu puta.

    Sigue mirándome, elogia mi capacidad de aguantar tanto, agradeció no haberme venido, estaba bueno que pudiera aprovechar todas las instancias sin venirme tan de prisa. Desnudita se tendió sobre el lecho, las piernas flexionadas, abiertas de par en par, exhibiendo toda la belleza y sexualidad de una hembra dispuesta para su hombre.

    – Mírala, es tuya, toda tuya. Toda para ti, disfrútala! Tócala, es toda para ti. En este momento soy tu puta, toda tu puta. Tú eres mi dueño, mi señor, el que ordena y manda… -indica, besarla, lamerla. – Ven, acerca tu boca a la conchita, siente el aroma de una almeja caliente y excitada, como se abre para que te la comas.

    Una mamada sin técnica pero con mucha pasión, la dejaron vibrando, excitada y entusiasmada con este amante, que un momento más tarde estaría colocando mi poronga, dijo que considerable tamaño.

    – Me voy a colocar en perrita para que puedas hacerlo mejor, te favorecerá esta posición para ejercer el dominio sobre su puta, manejarte con más y mejor libertad para hacerte más hombre.

    Tan caliente y tan lubricados, se fue deslizando, sin pausa, hasta metérsela toda dentro, la tremenda erección se desliza dentro del estuche, alaba el buen grosor. Qué disfrute gozar de la cogida que me está dando, contrayendo y aflojando la presión de los labios vaginales, nuevo elogio por el aguante.

    De pronto la sensación de la venida me quita la respiración, la calentura vibra en la zona renal, siento que las venas se dilatan, el semen comienza a galopar hacia la libertad, estoy en las preliminares de una eyaculación épica, mi primera venida en una puta. El latido desde el fondo de los riñones se hace notable, empujar con todo, el primer chorro casi doloroso, latiendo en todo el cuerpo, expandiendo los conductos seminales hasta liberar la carga. Presionando en el fondo, leves movimientos para acabarle.

    – ¡Ah, ah, ah! ¡Ahí… voyyy…!

    Casi temblando por la tremenda acabada, bien valió la pena haberme demorado, ahora podía disfrutar el agotador esfuerzo por llenarla con mi semen. Un par de latidos terminaron por vaciar el resto de la profusa eyaculación. La calma que deviene de la tormenta pasional, fue el certificado de bienvenida al nuevo mundo.

    Sin salirme, esa primera vez me eché dos polvos al hilo, sin sacarla, quedamos enchufados disfrutando de los latidos de la verga que perdía algo de su erección.

    Retirado de su vagina, se colocó de espaldas, abierta de piernas para que pueda apreciar cómo la abundante enlechada comienza a escurrirse, abre los labios para dejarla fluir, con los dedos toma un poco del semen para hacerlo jugar en su boca y probar el sabor de su hombre.

    – Mira, corazón, es tuya esta leche, así la dejarás dentro de la puta que te cojas. Recuerda que una puta solo es para usar y nada más que para eso.

    Arrobado en la visión de mi esperma saliendo de su almeja, la boca de mí puta limpia la verga, lamiendo los restos del naufragio de una doble acabada.

    Poco tardó la calma, tan solo tocármela y estar listo para otro round, ahora es mi turno, metido entre sus piernas, talones sobre la cintura, apretándome contra sí. Entro con la fuerza y vigor de los primeros momentos, con menos ansiedad pero con más ganas. Aprendía rápido y bien, las descargas previas no menguaron mis ganas de cogerla, más bombeo más furiosas son las arremetidas, el ritmo sostenido y compartido convierte a esta segunda parte en la madre de las batallas, los gemidos y jadeos marcaban el contenido épico de la gesta de sexo. Estoy seguro que en este punto ella había experimentado el placer de su creación, era el Pigmalión enamorándose de su creación.

    La cogida se hace intensa, caliente al máximo, no puedo desprenderme de sus tetotas, mamar y morder los pezones, enriquece el pacer de su posesivo hombre que está por volver a regarse dentro de su intimidad.

    La urgencia de la venida interrumpe ese momento de inspiración emocional, el deseo emerge en la dureza del miembro, la leche vuelve a derramarse dentro de la vagina de mi puta.

    Otra pausa, una cerveza y la ducha reparadora, ella me baña con total dedicación, recorriendo cada músculo de su hombre, para memorizarlos y llevarse ese recuerdo tatuado en su carne y en su piel, momento mágico, para este joven devenido en hombre por obra y gracia de esta puta que sintió el llamado de la ternura y la pasión dentro suyo.

    Luego de secar las últimas gotas de agua, fue a recoger las mieles del deseo en el miembro de su macho. Tan sólo tocármela para que reconociera a la creadora de mis fantasías hechas realidad un momento antes. La súbita erección agradecía las caricias y el beso de lengua estremeciéndome. Sabia en mamar, está gestando este polvo, haciendo de su boca una vagina celestial, maneja y controla mi sensaciones, nuevamente mis manos en su nuca, aprietan colaborando en la cogida bucal, ritmo de polvo, esta vez no demoré en vaciarme en su boca.

    Aprieta mis nalgas, contribuye al vaivén de la pelvis, su mirada exige un final feliz de su macho.

    – Qué delicioso se siente, ¡de puta madre qué rico se siente! ¡Me gustas amor!

    – Estás buena, eres encantadora. Ahí ¡voyyyy!…

    Los chorros de semen regaron la caliente boca de José, el primero directo en la garganta. Se la quedó dentro hasta la última emisión de semen. Me mostró la leche, dentro de la boca de su puta, tragó, con gesto ampuloso, mostrarle como una puta se traga la leche de su hombre. Una última gota asomó del glande, recogió con delicadeza en la punta de su lengua, luego una “repasada” por toda la superficie de la verga para dejármela “bien limpita”

    Antes de dejar la habitación quiso echar otra mirada para llevarse en sus retinas esta imagen, un joven hecho hombre por ella y en ella. Se la veía feliz, ternurosa por haberme hecho hombre, enseñarme que debía ser quien mande y ordene a las putas que les toque utilizar para mi placer.

    – Ya te lo he dicho, pero quiero repetirlo otra vez para que no te olvides. Soy una puta y que está solo para darte el gusto y que puedas largarme toda tu calentura, ¡que te quede bien en claro!

    Cuántas cosas pueden atravesar la mente y el sentimiento en un instante, ahí mismo mientras me ponía el short, recorría los momentos previos, de cómo los deseos pueden convertirse en realidad. Ella pagó el hotel, se robó ese momento mágico para sí, guardarlo en ese íntimo lugar, que no compartiría ni comentarlo con su marido, porque este no había sido un cliente, había sido un momento de recreo espiritual, había comprado un momento de felicidad interior, un viaje inesperado al mundo espiritual que trascendía las fronteras del goce sexual. No me dio su nombre, tampoco pidió el mío.

    Volví a la misma playa, con la secreta esperanza de hallarla, imaginando que producido el reencuentro terminaríamos en la cama. No pude contar esta aventura a ninguno de mis amigos, seguro se hubieran reído incrédulos, quizás hasta la burlarse, que todo eso o era producto de un sueño erótico.

    Esta historia fue totalmente real, la presencia de esta prostituta que voluntariamente me regaló un día en el paraíso fue como un pedido hecho al genio de la lámpara y no poder hacer gala de esta conquista.

    Han pasado algunos años, pero este recuerdo es un tesoro invaluable que guardo en mis sentimientos más entrañables.

    Busco amiga para contarle otras intimidades, estaré en [email protected].

    Nazareno Cruz

  • Fui infiel en mis vacaciones en el Litoral (Parte 1)

    Fui infiel en mis vacaciones en el Litoral (Parte 1)

    Soy Hilda, este es un pseudónimo que utilizaré en esta página. Tengo más de cincuenta, soy de la Provincia de Mendoza, Argentina. Me considero una mujer atractiva y muyyy sensual, además de sociable. Cuando me reúno con mis amigas soy de hablar bastante y a ellas les encanta escucharme. Quizás mi ser verborrágico ha hecho que me explaye bastante con esta historia real, por lo cual la he relatado en 8 capítulos. Espero no aburrirlos y me encantaría que los lean todos, jaja.

    Tengo otras varias historias para contar, donde he disfrutado maravillosos momentos sexuales, algunas que ya he publicado y otras que con el tiempo iré subiendo a la página.

    Debo confesar que a mi edad, mi cuerpo no es para nada despreciable, si bien soy algo baja (1,65), tengo una cintura pequeña, sin abdomen, mis pechos son discretos pero bien formados y aún bastante firmes, pero hete aquí que mis caderas con buenas curvas, mis piernas bien formadas y mi prominente cola bien parada, son lo que más atrae a los hombres. Yo trato de explotar estos atributos que me han valido por parte de mis amistades un diminutivo del nombre de Jennifer López.

    Por si no han leído mis anteriores relatos que he publicado en esta página, les cuento que soy sexualmente muy activa… Insaciable! según mi esposo. Disfruto de múltiples orgasmos. A veces sin siquiera ser penetrada con el solo roce de las sábanas, cuando me lo propongo alcanzo un gran estado de excitación y puedo tener espasmos sin siquiera tocarme. Ni que hablar cuando tengo coitos vaginales o anales, mi libido se torna incontrolable y entro en un trance o seguidilla de orgasmos que no puedo controlar.

    Pero además de multiorgásmica soy obsesionada por el sexo, según mi sexólogo Andrés, poseo un impulso sexual excesivo que vulgarmente algunos llaman ninfomanía. Él dice que es muy común que mujeres padezcan uno de los dos síntomas pero no es habitual que se den ambos en la misma persona. No sé si atribuirle a este comportamiento mío una desgracia de la biología o una regalo divino, porque desde muy joven en que comencé a descubrirme hasta hoy, he tenido una vida sumamente activa, llena de placeres y con la ayuda de Andrés he logrado alcanzar una felicidad plena.

    En mi matrimonio, por iniciativa mía y recomendaciones de Andrés he empujado a mi esposo a hablar sobre temas bien calientes, me encanta ver películas porno con él, hemos visitado playas nudistas, hemos pensado en ingresar en grupos de parejas swingers y esas cosas. Sin embargo hasta ahora solo lo hicimos en una ocasión en que fuimos con otro matrimonio amigo a un boliche bailable sin saber que se trataba de un lugar de intercambio de parejas y bueno, la verdad es que esa vez me liberé totalmente, historia que he contado en esta página.

    Mi temperamento incontrolable me ha llevado a tener sexo con otros hombres en diversas ocasiones y si recuerdan algunos relatos que he publicado, mi primera experiencia extramatrimonial fue con un sodero, cuando llevaba poco tiempo de casada. En otro, escribí sobre unas vacaciones en Santa Clara del Mar donde tuve experiencias de infidelidad con cuatro hombres. Luego uno de estos señores me invitó a Rosario, lo cual motivó otro relato. Él tenía allí un estudio de filmaciones XXX y con su mujer me convencieron para debutar como “actriz porno”. Yo acepté con la condición de camuflarme, para no ser reconocida en los dos videos que hice y que luego subieron a una página porno. Nunca hasta hoy volví a incursionar en eso.

    Mi esposo es bastante limitado en deseos y en tamaño, jaja. Él se siente algo desdichado por no poder satisfacer mi infinito e interminable deseo. Creo que imagina mis deslices extramatrimoniales pero él me ama así y moriría si lo dejo, lo cual no está en mis planes ni en mi mente.

    Él es extremadamente cariñoso conmigo y en reuniones de amigos o familia me trata de amorcito, cielito, muñequita, etc., pero cuando practicamos el sexo me encanta y lo motivo para que me diga palabras sucias como “golosa”, “comilona”, “putita”, “perra caliente”, “puta insaciable” etc., porque eso me identifica y me da mucho morbo. Él se llama Arturo más un segundo nombre que no daré por privacidad. Si bien a él no le llaman las páginas porno y sus dos únicos amigos, son muy cursis e intelectuales como para esto, no quisiera delatarme con otros conocidos o familiares que puedan acceder a este relato, por lo que mantendré en anonimato su nombre y el mío. A él le encanta que lo llamen por sus dos nombres Arturo NN, pero yo solo lo hago cuando estoy enojada o histérica. En la intimidad desde los primeros años de casados, le digo “Torito”. Él lo acepta con agrado porque le dije que era un diminutivo de Arturito y además porque en la cama es tan brioso y encarador como un toro, pero mis amigas más íntimas que conocen ese apodo, saben que es por los cuernos.

    Al igual que los anteriores, este es un acontecimiento real que me ocurrió hace algunos años, cuando tenía 48. Fuimos de vacaciones con mi esposo a un lugar del litoral, del que tampoco daré el nombre.

    Voy a intentar usar guiones en los diálogos como hacen los escritores en las novelas, pero les pido disculpas si no me sale bien ya que desconozco esas técnicas. Aclaro que utilizaré el verbo cojer con “j” como se dice en Argentina fornicar, diferenciándolo de coger con “g” que es empleado correctamente por los de habla española. Además emplearé términos argentinos especialmente los verbos que no cumplen con la lengua española pero es con el modo que hablamos en mi país.

    Quiero aclarar que esbocé las líneas gruesas de este relato al poco tiempo que sucedieron los hechos pero le di forma luego de 4 años, con la asistencia de mi amiga Flor, que también publica en estas páginas y además valiéndome de los videos que se grabaron según explico en el capítulo 8 que he denominado Epílogo. Allí hago un resumen de la mitad final de estas vacaciones y de hechos posteriores que se sucedieron luego de las mismas y que a la fecha continúan siendo parte de mi vida.

    La historia se trata de un paseo o “retiro” que planeamos con mi esposo, en un hotel cerca del río Paraná, en plena zona tropical, donde periódicamente se organizan intercambios de parejas. Yo estaba bastante ansiosa y expectante porque como dije antes, siempre me han atraído las aventuras sexuales. Toto siempre ha tenido la fantasía de verme en la cama con otro u otros tipos y la verdad que a mí eso me produce mucho morbo. No estoy muy segura de querer que él también esté con otra u otras mujeres, ya que si bien yo soy muy fogosa también soy extremadamente celosa y temerosa. Cualquier fulana se puede hacer la gatita con él y darle vuelta el cerebro. Mi esposo es ingeniero civil con buenos ingresos por lo cual tengo una vida bastante cómoda y holgada, sin que nada me falte. Por eso no estoy dispuesta a poner en riesgo esos beneficios, sería muy cruel que me abandone por otra a esta altura de mi vida. Si yo soy infiel es porque estoy segura de lo que hago y jamás lo abandonaría por otro (aunque estuve muy cerca de hacerlo). Las mujeres ahora son muy atorrantas y astutas a la hora de conquistar un tipo por un bienestar económico. A pesar de mis temores en esta ocasión decidí aceptar su propuesta porque necesitaba vivir cosas distintas junto a él.

    Unos dos meses antes, Toto había sacado de una agencia un Toyota Corolla 0 km por lo que viajamos en él para disfrutarlo en un recorrido largo por lugares que queríamos conocer por tierra. Planeamos llegar con tres días de anticipación a la fecha prevista para el arribo de las otras parejas, para estar tranquilos, poder descansar y pasar un tiempo a solas lejos de nuestros hijos y familias.

    Arribamos a una ciudad chica, donde nos esperaba Juan el dueño del Hotel, un húngaro que pisaba los sesenta y pico. Subió a nuestro vehículo y nos indicó el camino para llegar al lugar, un paraje maravilloso, todo verde y florido, plena selva tropical, con arroyos y pequeñas cascadas, aves de todos los tipos y colores, algo impensable, donde se enclavaba un pintoresco edificio de 2 pisos, con ventanales enormes, galerías externas, un lugar realmente paradisíaco.

    Al llegar nos recibió Susy, la esposa de Juan, una hermosa rubia, yo diría despampanante mujer de ojos claros, de unos 42 años. Ambos muy amables y simpáticos, nos mostraron todas las instalaciones, nos presentaron al personal que trabajaba allí y que conforman casi una familia. Doña María la más veterana, de unos 60, era la cocinera, con dos ayudantes, Julia y Viviana, de unos 30 y 24 años respectivamente, esta última embarazada de su novio José, que era el jardinero del hotel. También había una pareja, Francisco de 36 y ella Matilde de 32 que eran mucamos. Todos colaboraban a la hora del almuerzo y cena con el servicio a los huéspedes. También había un profesor de deportes, que venía por las tardes.

    Susy era hija de un ucraniano y una española y quizá los genes de su madre la dieron un carácter de mujer extremadamente abierta, como yo por lo que de inmediato nos hicimos muy buenas amigas.

    Luego de acomodar la ropa en la habitación, nos fuimos con Toto a caminar al parque que rodeaba el hotel. Algo realmente maravilloso, con dos canchas de tenis, una de pádel, una pileta, cancha de futbol, pista para caminar o andar en bici, todo perfectamente distribuido rodeado de jardines y armonizando con el paisaje. A mi esposo y a mí nos llamó la atención la presencia de varios hombres practicando deportes y en la pileta, ninguna dama. Esto nos contrarió un poco en nuestro afán de estar solos y tranquilos los dos días previos al arribo de los otros matrimonios. Como Toto juega al pádel se quedó mirando como jugaban dos negros y un blanco aparentemente español que de inmediato lo invitó a incorporarse para completar el cuarteto. Yo le dije que se quedara a jugar, yo me fui a caminar por el parque. En eso apareció corriendo Susy con atuendo deportivo y sonriendo me preguntó si andaba buscando algún caballero. Nos sentamos en un banco de madera y nos pusimos a charlar amenamente.

    Susy era muy abierta y rápidamente entramos en confianza como si nos conociéramos de toda la vida. Me contó que hacía 10 años que lo conocía a Juan, hasta entonces ella había ejercido la prostitución, pero después dejó de hacerlo porque él le dijo que le daría todo lo que quisiera. Sin embargo el hotel no daba para mucho y además tenían una hipoteca que levantar y ya no sabían de donde sacar dinero.

    Le pregunté respecto de la presencia de tantos hombres solos.

    -Es un grupo de extranjeros que han reservado durante un mes, 28 de las 30 habitaciones que tiene el hotel. Realizan estudios, conferencias y filmaciones. Son médicos, científicos, técnicos y como 40 tipos más entre los que hay actores porno, todos voluntarios para los experimentos.-

    -Experimentos… qué clase de experimentos?

    -A Juan le han contado que están desarrollando drogas y otros métodos para el agrandamiento del pene, mejorar la potencia, aumentar la cantidad de semen en las eyaculaciones. Los voluntarios son los que reciben esos tratamientos y se someten a los estudios.

    -O sea que son superdotados y muuuyyy furiosos, jajá.

    -Ni lo dudes. Por las noches llegan unas camionetas cargadas con prostitutas de la ciudad que vienen a prestarles sus servicios a estos tipos, mientras los médicos y científicos hacen videos y estudios. Los técnicos han instalado cámaras de filmación y pantallas enormes en todas las habitaciones que manejan desde una sala de control y también tienen otros aparatos que supongo que miden pulsaciones, tiempos de duración de las sesiones y no sé cuántas cosas más. A cada chica de las que traen, le pagan 100 dólares por cada hombre con el que fornican.

    -Que interesante. Y vos que sos experta en eso, no has participado de esos eventos, jajá

    -Ganas no me faltan pero mi esposo no quiere saber nada, me quiere para él solo, jajaja

    Ella le había propuesto un par de veces a Juan entrar en el grupo de chicas que vienen por las noches para ganar un buen dinero y poder pagar deudas, pero Juan no se decidía.

    Esa noche mi esposo y yo compartimos la mesa con Susy y Juan. El comedor tenía varias mesas redondas ocupadas cada una por 5 a 8 hombres, salvo una donde había 3 hombres y 2 mujeres. Susy y Juan nos comentaron que todos eran extranjeros, la mayoría de Estados Unidos y Centroamérica y que las mujeres eran 2 doctoras en medicina. Yo me había puesto un vestido rojo elastizado que al caminar se me subía hasta las nalgas y tenía que andar bajándomelo. Toto estaba furioso porque los tipos me devoraban con la mirada y me sonreían como invitándome a cojer. Yo me hacía la desentendida pero el morbo había calentado mi piel y sentía que mi tanga estaba mojada.

    -Como te vienes con ese vestido cariño, sabiendo que había tantos hombres-

    -Arturo NN no seas ridículo, seguro que esos tipos nunca han visto una buena cola en su vida. No me jodas más sino me voy a la habitación.- Juan y Susy estaban algo incómodos pero allí terminó la discusión.

    -Ay Torito no seas tan celosito. Sabés que eres mi único amor y no deseo a nadie más que a vos-

    Al finalizar la cena y luego de una sobremesa no muy extensa, nos despedimos de nuestros simpáticos anfitriones y fuimos a la habitación. El dormitorio era muy amplio, con un gran ventanal vidriado con puerta corrediza que daba paso al jardín, desde donde se veían los ventanales de las otras habitaciones de planta baja y las de planta alta. La nuestra era la primera cerca del atrio de ingreso al hotel.

    Esa primer noche hicimos el amor con mi esposo por insistencia mía ya que él aún estaba molesto por lo de mi vestido. Yo en cambio no podía liberarme del calor que levanté durante la cena con el vino y la mirada de esos tipos. Luego de que Toto terminara, le pedí que me hiciera la cola pero me dijo que estaba molido. Yo sé que a él no le atrae penetrarme por el ano, porque piensa que es antihigiénico y hay riesgo de infecciones. A mí por el contrario, me enloquece que me lo hagan y tengo orgasmos tan violentos por atrás como por delante. Mi esposo estaba en el baño, cuando escuché ruidos de unos vehículos que llegaban, luego muchas voces y risas de mujeres. A través de la cortina entreabierta del ventanal vi que se trataba de tres Trafic que estacionaron frente al atrio y de las que bajaron muchas chicas vestidas escuetamente. Sin duda eran las prostitutas según Susy me había contado.

    Toto salió de la ducha, se colocó su pijama y cayó redondo a la cama, a los minutos ya estaba profundamente dormido. Yo, curiosa incurable, cubrí mi cuerpo desnudo solo con una bata corta y salí hacia el pasillo rumbo a la sala, donde se escuchaban gritos, risas y música. Fui al bar en busca de una gaseosa, para ver más. En la sala de estar, en el bar y en la sala de juego se habían repartido los voluntarios con unas treinta o más hermosas chicas que se entregaban al juego de las caricias y toqueteos sin ningún reparo, mientras bebían alcohol. Al cabo de unos 15 minutos se retiraron a las habitaciones, ya con algunas prendas menos.

    Yo volví a mi habitación, pero la intriga no me dejaba dormir. Me levanté y salí al jardín por la puerta corrediza, allí me deslicé entre las sombras de los arbustos hasta posicionarme frente a la ventana de una habitación. Tres chicas y cuatro tipos estaban en ropa interior. Me acerqué sigilosamente, tanto como para poder deleitarme con tremendo espectáculo. Una de las chicas le bajó el slip a dos negros, liberando sendos penes enormes. De inmediato comenzó a chupárselos haciendo que aumentaran su rigidez y tamaño… y que tamaño. Quedé atónita, con esos pedazos de vergas de más de 20 cm de largo y varios de grosor que no les cabían en la boca a la rubia. En la cama superking los otros dos tipos de tez blanca le besaban el sexo a una morocha y una rubia. No tardaron mucho en comenzar a coger. Lo hacían cambiando posiciones y también intercambiándose entre todos. En dos pantallas gigantes se podía ver con lujo de detalle las tremendas penetraciones y el perreo que le prodigaban esas bestias a las 3 mujeres. Ellas gritaban de goce y yo gemía liberando un par de orgasmos estridentes. Más de 45 minutos duró el show. Luego se ducharon y vistieron para beber unos tragos.

    Yo con ganas de ver más, caminé hacia la próxima ventana, donde pude ver a 2 chicas con 2 hombres que ya se estaban vistiendo.

    En ese momento comenzó a llover, primero unas gotas, pero a los 10 minutos caía agua a baldes. Regresé corriendo a mi habitación hecha sopa. Me dejé caer en la cama, me temblaba el cuerpo, pero no de frio sino de excitación. Acaricié a mi esposo insistente pero infructuosamente tratando de activarlo. Afuera continuaba lloviendo tanto que parecía que se iba a terminar el mundo.

    Finalmente terminé penetrándome con mis juguetes hasta calmar un poco mi calentura y poder así conciliar el sueño.

  • Follada por un maduro de 48

    Follada por un maduro de 48

    Me llamo Andrea, tengo 24 años y esta es la historia de cómo me folló un maduro de 48 años cuando tenía 20.

    Yo desde que entre en mi adolescencia empecé a desarrollar un cuerpo bonito 80-64-94 resaltando mucho mi trasero y caderas que son muy grandes y midiendo 1.58 siendo una «chaparrita nalgona».

    Por ello siempre he atraído la mirada de los hombres principalmente a mi trasero o mis pechos lo cual era normal para mí y a veces me gusta coquetear solo por molestarlos.

    Una vez fui a visitar a mi abuela que acababa de salir de una cirugía y por ello decidí cuidarla ese día decidí llevar un pantalón que resaltaba mucho mi trasero y una blusa corta que dejaba ver mi ombligo, la verdad me veía muy indecente.

    Cuando llegue mi abuela estaba dormida así que decidí ir a una tienda que estaba a dos cuadras camino a dicha tienda muchos chicos me veían lo cual era normal, llegado a aquella tienda llegó un señor algo alto aproximadamente 1.85 siendo más alto que yo y por mucho, me observó de pies a cabeza deteniendo su vista en mi trasero pero fingí que no le había visto, ordene lo que quería de la tienda y mientras esperaba me diesen lo que había ordenado voltee y lo vi a lo que él respondió con una sonrisa y le dije:

    -Mucho gusto

    -mucho gusto (respondió) ¿Eres de por aquí? (Me preguntó con tono curioso)

    -no solo vine a ver a mi abuela vive como a dos cuadras

    En eso me dieron lo que había ordenado y pagué

    -bueno creo que me voy (dije mientras disponía a irme)

    -Sabes que te acompaño (respondió el desconocido) ¿Cómo te llamas?

    -Andrea (respondí con una sonrisa)

    -Bonito nombre yo me llamo Julio ¿Qué edad tienes?

    -Tengo 20 ¿y usted?

    -48 no pareces de 20 (me dijo con risas)

    -Jajaja porque (respondí con risas cambiando a tono de pregunta)

    -Niña ¿te han dicho que tienes un cuerpazo de mujer de 28 años?

    -(Reí de nervios) jeje no nunca gracias por eso pero ya tengo que irme

    -(se acercó a mí y me dijo en el oído) Mamacita rica vas a ser mía tarde o temprano

    -Me voy jeje (dije mientras entre a casa de mi abuela)

    Hasta ese momento solo había visto al tal julio la verdad no me agradaba nada la idea de que un maduro de 48 años quisiera cogerme pero decidí olvidar eso y volví a casa

    A las semanas la mujer que cuidaba a mi abuela tuvo que ausentarse entonces adivinen a quien enviaron a cuidarla, si a mí estaría ahí con mi abuela durante 2 o 3 semanas

    Llegué a casa de mi abuela ella se encontraba en la cama, le prepare su comida y luego ya que no tenía nada que hacer decidí salir afuera a ver qué había, camine y a las tres cuadras ahí estaba otra vez el tal Julio me vio y se acercó a mí

    -Mami aquí estás otra vez (esta ves hablo con tono coqueto)

    -jeje hola (dije cortante)

    -No me quiere acompañar a un lugar para que estemos solitos bebé (me dijo coqueto mientras me tomo mi cintura)

    -Estoy algo ocupada (dije con tono serio y me solté de él y fui a casa de mi abuela)

    A los días de eso afuera de la puerta de la casa de mi abuela había una nota:

    «hola Andreíta soy Julio solo te escribo para recordarte que quieras o no ese culito va a ser mío mami».

    Yo quería ver qué tan lejos llegaba aquel tipo así que ese día salí a la calle me puse un cachetero rojo el cual me quedaba pegado y levantaba mi trasero, me puse un short bastante corto casi se me veían los glúteos y una blusa de tirantes blanca y salí a la calle tras mucho tiempo me encontré otra vez a Julio.

    -Mamacita que rica te ves hoy

    -Si pero no tuya (dije en burla)

    -Vas a ser mía (se acercó a mí y puso una mano en mi trasero y lo apretó) mmm que rico

    -Oye no (dije algo molesta)

    -Que rico este culo mami, pero como nunca aflojas (me tomo de las piernas y me cargo)

    -¿Dónde me llevas? (Dije algo asustada)

    -Hoy vas a ser mía (me dijo mientras me cargaba)

    -Suéltame (intentaba escaparme pero al ser el más grande y fuerte fue inútil)

    Llegamos a su casa y entró cerro con llave y me dijo:

    -Bien mami hoy sos para mi solo

    (Dicho esto empezó a besarme mientras me tomaba con ambas manos el culo) que rico mami

    -Déjame (intenté cachetearlo pero no pude)

    -A vaya salió peleonera mami

    (Me volvió a besar la boca y está ves empezó a acariciar poco a poco mis pechos)

    Lo que se convertía en una violación curiosamente me estaba empezando a gustar pero decidí seguir con mi posición defensiva

    -Ya déjame (mientras él jugaba con su mano izquierda con mis pechos y con la derecha mi trasero)

    Hizo como que no me escucho y entonces empezó a quitarme la ropa yo no puse mucha defensa al final solo quede con aquel cachetero rojo y mi sostén rojo también

    -Mami que rico te da ese color rojo me calienta, quítate esa tanguita que quiero ver tu culo en primera plana

    Desobedecí y no lo quité por lo que se acercó a mí y con violencia me bajo la tanga y quito mi sostén.

    -mami que cosita la que traes en medio de esas piernas y esas tetas para mamarlas rico

    Al ser un maduro con experiencia se acercó y empezó a succionar mis pechos lo cual me calentaba poco a poco el viejo sabía bien lo que hacía y seguía hasta que sin pensar me entregue, empezé a dejarme llevar lo cual el noto al instante y me llevo a la cama

    -Mami antes que empiece lo bueno quiero hacer esto (me acostó en la cama y abrió mis piernas)

    Empezó a lamer mi clítoris, me volvía loca con la punta de su lengua, yo ya estaba muy caliente y no entendía como yo una chica de 20 estaba a punto de ser follada por un viejo de 48.

    Mientras él seguía lamiendo y metiendo y sacando su lengua yo jugaba con mis pechos y me manoseaba sola hasta que no pude con la excitación y me corrí.

    -vaya mami creo que disfrutaste de esto ahora ven y compláceme

    Entendí aquellas palabras y rápido me acerque a él me puse de rodillas en la cama, él se puso de pie y al ser alto su pene de unos 17 cm estaba frente a mi, sin pensar lo metí a mi boca y empecé a chupar

    -la cabecita (decía él jadeando)

    Yo solo lo lamía mientras con mi mano izquierda le masturbaba, luego el empezó a mover su cadera haciendo que su pene entrará y saliera de mi boca una y otra vez hasta que dijo

    -Ahhhh (y se corrió en mi boca, al principio sentí asco pero luego lo tragué)

    Y eso no acaba ahí ahora venía el plato principal…

    (Continuará en la segunda parte)

     

  • Hipnosis (Parte 2): Prólogo

    Hipnosis (Parte 2): Prólogo

    Estaba emocionada, noche de fiesta. Aunque mi novio no iba a ir, pues no le agradan tanto esos ambientes. Aunado a eso, iba con mis amigos y amigas de la facultad y el no simpatizaba muy bien. Era duro aceptar que él no fuera capaz de entablar mejor una relación con las personas importantes para mí, como lo son mis compañeros de universidad.

    Sin embargo, no dejaría que eso arruinara la noche. Me vestí tan coqueta como pude, esperaba conseguir fotos muy lindas para mis redes sociales. Elegí un top negro muy lindo, sin tirantes, casi al ombligo, entallado a mi cuerpo, que dejaba apreciar mi abdomen plano. Muchos sabrán por mis anteriores relatos que mantengo un cuerpo saludable y sobre todo de muy buen ver gracias al ejercicio. Me encantaba como se veían los valles de mis senos bajo ese top; dos grandes gemelas bien firmes sin la protección de ningún brasier. Algunos también sabrán cuan vanidosa soy con mis senos y como adoro presumirlos y a la ves ocultarlos para solo algunos afortunados, pues creo que la vida me dio este gran atractivo que me fascina. Abajo elegí una falda roja, que llegaba un poco más arriba de mi rodilla. Me hacía lucir unas bonitas piernas, terminando en un par de tacones negros muy sensuales. Estaba lista, me sentía hermosa, tomé tiempo para preparar un maquillaje de fiesta, discreto y elegante que sellé con un labial rojo intenso.

    Llegué por fin al antro donde festejaría y me reuní pronto con mis amigas. Era un lugar algo exclusivo, de esos para ir en ciertas ocasiones. Mis amigas iban todas muy bellas. Estábamos perfectas para una buena sesión de fotitos. Mis amigos no tardaron mucho en llegar; Manuel, Alberto y José llegaron juntos. Muy arreglados, usando el típico atuendo de fiesta; jeans, camisa a medio abotonas y mocasines. Adoro a estos muchachos. Debo recalcar que los tres son guapos, de bastante buen ver y son grandes amigos, nunca ha habido nada entre nosotros y mis amigas y yo, pero juntos siempre pasamos los mejores momentos. Nos apoyábamos siempre, tanto para la escuela como en nuestras vidas personales, siendo cómplices, sobre todo nosotras al echarles porras en sus conquistas y ligues con chicas. Son muy divertidos. Era una lástima que mi novio no pensara igual, pues no le caían bien para nada y ellos notaban claramente la aspereza. Siempre que había encuentros entre mi chico y mis amigos, eran momentos de tensión que siendo honesta prefería evitar. Pero al no estar él, era libre para pasarla bien con todos mis amigos y distraernos de las presiones de la escuela.

    -Sofi, vienes hermosa como siempre, ¿dónde dejaste a Rodolfo? – me preguntó José, por mi novio. De mis tres amigos, José era el que menos problemas había encontrado con mi novio. Al ser el más sociable del grupo, tendía a integrar a todos de forma natural.

    -No vino, ya sabes que no le gustan las fiestas – le respondí cerca de su oído, pues escuchar era complicado por la música tan alta.

    -Ni hablar, lo bueno es que te vamos a molestar sin que él se enoje jaja – me dijo Alberto riendo.

    Debo decir que no recuerdo en total detalle todo lo que pasó esa noche en aquel antro. Pero lo más importante me es muy claro. Habíamos ya tomado algunos shots para ambientarnos un poco más. Mis amigas estaban bailando juntas en la pista con José y un chico que al parecer se les había unido. Mientras tanto yo estaba en la mesa sentada en un banco platicando con Manuel y Alberto. Recuerdo estar muy risueña, seguramente por los efectos del alcohol.

    -Ok, Sofi, ¿le entras o no? – me preguntó Alberto.

    -¿Pero para qué? ¿qué me harán hacer? – les preguntaba yo, entre risas.

    -Nada, solo queremos probar si funciona, además las luces y el sonido ayudan a que nos salga mejor – me explicaba Manuel.

    -Pero a ver… ¿Cómo se supone que funciona? ¿Cuándo pasa el efecto? – les indagué curiosa.

    -Primero te tenemos que decir unas palabras mientras ves el video, y se supone que no dura más de unos minutos, y te despertaremos en cuánto veamos que funcionó – me prometió Alberto. Lo que me estaban proponiendo era ver uno de esos videos hipnóticos de internet, para ver si podían hipnotizarme. A veces eran unos tontos, parecían niños chiquitos.

    -Hmm…me da miedo, ¿me prometen que me despertaran? – les dije señalándoles con el dedo en señal de amenaza.

    -Si, ándale, solo queremos ver si funciona o son puras pendejadas – me dijo Manuel. La verdad es que su tono me convenció e incluso pensé que, efectivamente, serían puras pen…tonterías.

    -Bueno va, a ver, háganlo rápido, no he bailado por su culpa -les regañé en tono bromista. Al hacerlo vi como Fer, una de mis amigas, se secreteaba con José mientras los dos me volteaban a ver, quién sabe sobre qué.

    Manuel sacó su celular y me mostró un video. A partir de aquí, lo que siguió no lo recuerdo exactamente. Empezaron a hablar, pero creo que me quedé perdida en la pantalla. Espero no sonar a un cliché, pero estoy segura que el video tuvo efecto.

    Lo siguiente que recuerdo es estar en la pista bailando con mis amigos. Me estaba divirtiendo como nunca, me sentía muy alegre, contenta. Recuerdo escenas en las que bailaba entre Manuel y José, el primero me tenía de la cintura, bastante arriba, acercándose a mis senos. Yo tenía mis manos sobre su pecho. Más adelante recuerdo estar de nuevo con todos mis amigos y amigas en las mesas, y empezamos a jugar con retos.

    -Te toca Sofi, ¿reto o shot? – me preguntó Carla, mi otra amiga.

    -A ver, reto – le dije entre carcajadas.

    -Te toca besar a Manu por 10 segundos – me ordenó.

    -¡No! ¡Qué asco! – le dije en broma. Manuel y yo así nos llevamos.

    -Anda Sofi, solo es un beso – me dijo Manuel. Solo al escuchar su voz me lance a sus labios, sin siquiera pensarlo. Le di un beso muy intenso, me perdí en él. Creo que hice más de 10 segundos. Todos se quedaron callados cuando nos separamos.

    ¿Qué había hecho? Había besado a mi amigo en la boca. Y me sorprendí aún más cuando Fer paraba de grabarnos, para subirlo a su historia. ¿Estaba loca? Mi novio iba a ver eso.

    -Fer, ¿qué haces? – le dije sonriéndole. A pesar de todo, yo actuaba como si fuera poca cosa, aunque mi mente daba vueltas.

    -Es para mi insta boba – me dijo mi amiga.

    -Solo nos grabó un ratito – me dijo Manuel.

    -Ok – le contesté. No podía creer que le dijera solo eso.

    Los retos continuaron hasta que ahora fue turno de Alberto. El reto se lo puso José y le ordenó:

    -Te toca acariciarla a Sofi sus boobs – dijo José sonriendo.

    Me puse roja como tomate al instante. ¿Cómo podía ordenar así sobre mi cuerpo? ¿Qué estaba pasando? ¿Estaban todos en mi contra esa noche?

    -Uy, con gusto… – dijo Alberto.

    -No no no, eso sí que no, que perv eres – le dije alejándome un poco.

    -Tranquila Sofi, es solo el juego – me dijo Manuel sonriéndome. Entonces, de nuevo, no pude evitar acceder.

    Alberto se puso detrás de mí y yo levante mis brazos a los costados para dejar que metiera sus manos hasta colocarlas sobre mis senos. Era una sensación demasiado fuerte, mi top no era tan grueso y mis senos estaban muy sensibles. Alberto empezaba a masajearlos y apachurrarlos y yo sentía que me moría, entre placer y culpa. Fer volvió a sacar su celular y grabó la escena. Me estaba enojando mucho con ella, pues me estaba metiendo en graves problemas. Ya estaba cansada de sus tontos retos. Sin embargo, estaba disfrutando del masaje, así que no pude hacer nada por evitarlo hasta que Alberto se separó de mí.

    -¿Cómo se sienten? – le preguntó José. Todos se rieron.

    -Suavecitas, así me las imaginaba – respondió él riendo.

    -Eres un cerdo – le reclamé, aunque la risa me ganó.

    Después de eso otra vez mi mente se nubla. Recuerdo entonces estar sentada en esos sillones. Tenía mis piernas cruzadas y sentía una mano sobre una de ellas. Manuel estaba a mi lado y platicábamos.

    -Qué bueno que no vino tu novio – me decía.

    -Qué malo eres, ¿por qué no lo quieres? – le dije sonriéndole.

    -Porque es un pendejo… ¿o no, Sofi? – me preguntó sonriéndome con malicia.

    -Sí, sí es un pendejo – le dije con una gran sonrisa. De inmediato jaló mi cara por mi mejilla y empezó a besarme de nuevo. ¿Qué estaba pasando? ¿Por qué dije eso de mi novio? Sentía horrible además por el hecho de que no suelo usar palabras así.

    -¿Quieres que le regalemos una sorpresa al pendejo de tu novio? – me preguntó Manuel de nuevo.

    -¿Cuál sorpresa? – le pregunté yo curiosa.

    -¿Qué tal si te vas a mi depa y le enseñamos algo…?- me dijo sugerente.

    -¿Enseñarle qué? – le pregunté.

    -Le enseñamos que su novia es algo puta y necesita un hombre de verdad – me dijo. De inmediato empezó a besarme de nuevo. Metía su lengua en mi boca para acariciarse con la mía. Era besos…exquisitos.

    -Ay, eres bien malo – le dije entre besos.

    -¿No eres una puta, Sofi? – me preguntó.

    -Sí, sí soy una puta – le contesté muy segura de mi misma, con una gran sonrisa en mi cara. Ya no entendía nada.

    -¿Me lo demuestras, Sofi? – me insistió.

    -¿Cómo te lo demuestro? – le pregunté. Ya estaba abrazada de mi amigo.

    -A ver, espérame…-Manuel se levantó y trajo a Alberto, a José y a mis amigas.

    -Chavos, ayúdenme a hacer casita – les pidió. Entonces todos, parados alrededor de mí, formaron un círculo para que los demás en el antro no vieran algo.

    -A ver Sofi, siempre hemos querido verte las tetas, enséñanos – me dijo Manuel.

    -Ay, no sé – le contesté nerviosa.

    -Anda Sofi, ¿no me dijiste que me lo ibas a demostrar? – me preguntó. Entonces de repente apareció en mi una misteriosa seguridad y excitación.

    Sin dudarlo más, miré hacia mis gemelas, agarré el top con mis dedos y suavemente lo bajé hasta mi cintura. Dios mío. Mis senos estaban ahora libres, sin brasier, frente a mis amigos y amigas. Escuchaba sus gritos y risas.

    -Wow, están hermosas Sofi – me decían.

    -¿Podemos tocarlas? – me preguntó José.

    -Pues claro que sí, ¿no, Sofi? – me preguntó Manuel sin dejarme contestar.

    -Si… claro – le dije sonriendo.

    Entonces me puse de pie y uno por uno comenzaron a acariciar mis senos. Mis pezones no tardaron en endurecerse. Yo solo sonreía, muy nerviosa. De repente me llegaba la culpa, miré al sillón y mi celular recibía llamada tras llamada de mi novio.

    -Que te tomen una foto Sofi, a ti te encantan – me dijo Alberto.

    -Ay sí, yo se la tomo – dijo Fer. Sacó su teléfono y me tomó una foto con flash. Naturalmente, sin pensarlo, me puse en pose como si fuera una foto normal.

    -Mira nena, ¿te gustó? – me preguntó Fer. Me enseñó la foto. Vaya que era divina. Sin querer parecer presumida, pero salía hermosa. He pensado antes que desearía poder subir una foto así a la red y presumirla.

    -Me encanta – le dije, como si fuera cualquier foto. El flash hacía mi piel brillar en la foto, mis senos se veían preciosos, junto con mi bien cuidado abdomen.

    Entonces mi mente se nubla otra vez. Ahora recuerdo ir en un auto, en la parte trasera, con alguno de mis amigos junto, no reconocía quien era por la poca luz.

    -Hmmm… ah, ay… – eran mis gemidos. Tenía mis senos de fuera y los estaban tocando y chupando.

    En eso llegó otra llamada más. Era mi novio.

    -Cuélgale y mándale un mensaje al pendejo – me ordenó. No lograba ubicar quien era mi acompañante.

    -Sí – le contesté.

    Entonces le colgué y abrí mi whatsapp. Tenía muchos mensajes de mi novio. Leí solo superficialmente. Me reclamaba de las historias que subieron. No le respondí nada al respecto. Solo le escribí:

    “Amor, iré a mi casa, te aviso llegando”

    -¿Así? – le pregunté a mi acompañante.

    -Perfecto nena – me dio su visto bueno.

    Llegamos a su departamento. Aparentemente tomamos un taxi. Me sentía tan apenada porque seguro el chofer habrá escuchado mis gemidos y visto como mi amigo me usaba, sin importarle que él me viera. Pero aun así, ahí estaba yo. Entonces, subimos hasta donde él vivía. Me llevó de su mano directo a su cuarto.

    -Quítate lo de arriba – me ordenó.

    Sin entender bien con quien estaba, hice caso y me quité de una vez mi top, dejando mis pechos de nuevo a la vista. Se acercó a mí. Ahí me di cuenta, era Manuel quien estaba conmigo. Todo tomaba sentido.

    -Desde que te conocí te me hiciste muy puta Sofi – me dijo mientras me acariciaba la cintura.

    -Es que sí lo soy – le contesté, seria y muy roja. Estaba acalorada, nerviosa y muy excitada.

    -Eso ya lo sé. Me caga que un pendejo como tu novio sea el que te coja. Pero hoy yo te haré mi puta – me dijo, algo molesto.

    -¿Por qué quieres hacerme esto? – le pregunté un poco de vuelta en mi misma.

    -Todos te queremos coger Sofi. Estamos esperando el momento a que termines con el pendejo para cogerte. Yo me cansé de esperar. Te haré mía y tu novio lo va a saber- me dijo.

    Entonces empezó a desabrochar su pantalón. Yo miraba algo confundida. Finalmente, se lo bajó con todo y bóxer y su pene salió a la luz. Nuevamente quedé en hipnosis. Su pene era bastante grande, quizás el doble que el de mi novio. Estaba tieso, se veía duro y palpitaba. No podía quitar la mirada. Sin siquiera recibir una orden, me acerqué y extendí mi mano hasta él. Lo empecé a acariciar.

    -¿Te gusta? – me preguntó Manuel.

    -Si… -le dije sin dejar de mirarlo.

    -Dilo – me ordenó.

    -Sí, me gusta… -le dije.

    -Dilo bien, Sofi, eres una puta, que es lo que te gusta – me ordenó de nuevo.

    -Me gusta tu verga… -le dije. Y entonces me besó de nuevo.

    No podía dejar de acariciar su pene…o mejor dicho, su verga. Ya nada importaba, me estaba comportando como una puta, y tal vez sí lo era. Y no podía de dejar de hacerlo porque me encantaba. Puta.

    -Agáchate – me dijo Manuel.

    Y así lo hice, lentamente sin dejar de verlo a los ojos. Al arrodillarme, coloqué mis dos manos sobre sus piernas. Se sentían fuertes, claramente se ejercitaba bastante. Dejé de verlo por un momento, para admirar su verga de cerca. Solo me acerqué lentamente hasta que lo tomé con mis labios y poco a poco lo metí a mi boca. Su aroma y sabor me embriagaban más. Llevé mis manos hacia sus pompas, duras y me impulsé de ellas para meter su verga completamente, casi hasta mi garganta. Si estaba siendo una puta, debía hacerlo bien.

    Hasta aquí ustedes ya están al tanto de todo lo que me llevó a esta comprometedora situación. Como podrán imaginar, pronto les traeré la parte final. Como adelanto, quisiera mencionar que fue una de las experiencias más intensas que he tenido. El placer que Manuel me hizo sentir fue único… y el placer de serle infiel a mi novio fue hermoso.

    Espero que hayan disfrutado mucho, siempre suya,

    Sofi.

  • Una cita real con alguien que creí que no podría gustarme

    Una cita real con alguien que creí que no podría gustarme

    Hace unos 6 o 7 años viví una época de soltería y relaciones esporádicas que tuvo algunos momentos simplemente anecdóticos y otros en los que experimenté situaciones sexualmente tan agradables que las quiero transmitir. Ya transmití una de esas relaciones en otro relato en el que contaba que estuve con una chica que estaba casada y que quizá sea la persona más libre en su sexualidad que haya conocido. Si alguien quiere que se lo envío.

    En la actualidad estoy casado con alguien por quien siento infinito cariño, pero que sexualmente no hemos cuajado. A mi me encanta jugar sexualmente, prolongar esos momentos con imaginación, no poner tabúes a lo que se desea y tomar todo con la mayor normalidad. Para ella el sexo es casi un pecado que solo se practica para tener descendencia. Llevamos unos años y creía que el resto de cosas que me aporta podrían suplir ese deseo sexual, pero cada vez es más complicado hasta el punto de que quiero volver a vivir alguna situación como las que viví en mi pasado, aunque ahora con la discreción que requiere mi situación.

    Creo que empecé a escribir este par de relatos por esa falta de sexo que trae a mi cabeza experiencias vividas anteriormente y eso me ha hecho desearlo muchísimo de nuevo.

    Hace casi 7 años, terminé una relación que había durado algo más de 4 años y que recuerdo como una de las épocas en las que tuve el mejor sexo en pareja de toda mi vida. Fueron 4 años de sexo prácticamente a diario y lo más difícil… sin entrar en la rutina…

    Cuando nos separamos eché de menos muchísimo el sexo y comencé a meterme en páginas de contactos a intentar quedar con alguna chica que quisiera simplemente vivir alguna aventura íntima, pero se hace difícil encontrar la confianza para tener esto. Quede con algunas personas con las que tuve sexo en mi casa. Vivo en un chalet que da mucha privacidad, sobre todo cuando quedaba con mujeres casadas. No puedo hablar mal de ninguna de esas citas, porque en todas disfrutamos, pero es verdad que una cosa es disfrutar y otra sentir que encajas plenamente con alguien, que las cosas fluyen y que no quieres que esa cita termine nunca. Ese tipo de citas no son las más frecuentes, pero sí que hubo varias de ese tipo. Una de ellas, quizá la más especial es la que ya relaté anteriormente y que si alguien no la encuentra, se la enviare de nuevo a su correo.

    Era un día como otro cualquiera. Mi rutina por aquel entonces era entrenar (atletismo) hasta las 9 de la noche, duchita, y mientras cenaba conectarme a las páginas en las que tenía mi perfil para ver si alguien me había escrito. En esta ocasión alguien me había escrito e incluso me había mandado algunas fotos intimas en las que no aparecía su rostro. Se veía que eran reales y bueno… no puedo decir que su físico me atrajera en aquel momento, pero si que me dio mucho morbo ver o directa que había sido. Aún conservo su correo de aquel entonces.

    Hasta entonces había salido siempre con chicas muy delgaditas, sin embargo en esa época he de decir que aprendí que el físico es importante, pero lo es mucho más la imaginación, las ganas y el deseo de entregarse por completo a disfrutar y a hacer disfrutar.

    En el correo entre otras cosas (a que se dedicaba, zona por la que vivía, disponibilidad…) me decía:

    “soy una mujer casada, que no quiere terminar su relación, pero sí que quiere vivir otras experiencias que ya no siento en pareja. No voy a arriesgarme en ningún momento, por lo que necesito total discreción, que esto sea algo solo entre tú y yo si al final nos queremos conocer”

    “He visto tus fotos, y si eres el de las imágenes me ha atraído lo que he visto”

    “Me encanta el sexo, pero me cuesta encontrar a otra persona que no parezca un robot que solo quiere meter su polla en mi. Como digo, estoy casada, y no estoy dispuesta a engañar a mi marido solo para que me metan la polla para desahogarse. Para eso ya tengo un dado”

    “Es muy muy importante para mi la LIMPIEZA (lo pongo en mayúsculas porque desgraciadamente los guarros no son casos aislados). No soporto que alguien no se duche antes de estar conmigo. Me encanta hacer una mamada en una polla limpita, lamer un buen culito bien aseado, morder y lamer pellizcar los pezones, recorrer un cuerpo desnudo, explorarlo, acariciarlo y jugar con todo el (¿han jugado alguna vez con tu culito? Con el mío podrás jugar siempre y cuando seas muay cuidadoso y vayas poco a poco, sino será territorio prohibido para ti). Todo esto que te he contado también me gusta que me lo hagan a mi. Yo doy pero también pido lo mismo, y estoy abierta para otras sugerencias”

    “Si me gustas, repetirás. Yo sé que si tenemos sexo, yo te gustaré y estarás deseando que volvamos a vernos.”

    “A veces me gusta dominar, y tendrás que someterte a mi, dejarme hacer todo lo que desee contigo ¿Cuáles son tus límites? Otras seré yo la que quiera sentirse como una verdadera esclava sexual ¿podrás?”

    “Creo que para un primer mensaje ya te he dado bastante información. Tengo un buen presentimiento y espero no equivocarme contigo”

    Después de leer esto, deje de comer. Mi imaginación estaba a mil por hora. Me acosté en cama un rato pensando en ella y situaciones que me gustaría que se produjeran entre ella y yo mientras me tocaba. Estaba tan excitado como si estuviera ya haciéndolo. Mi pene estaba empapado y completamente empalmado desde el principio. Hacia movimientos muy muy lentos en mi pene que me provocaban espasmos porque notaba que estaba a punto para correrme a cada movimiento pero quería prolongar todo eso algo más para seguir fantaseando con las cosas que íbamos a hacer cuando estuviéramos juntos. Imaginar como sabe su coño, sus flujos, sus pezones, el agujerito de su culo, su saliva. No pude aguantar mucho más y deje que saliera mi semen sin dejar de acariciarme hasta que el simple tacto me hacía retorcerme de lo sensible que había quedado.

    Me duché de nuevo, porque estaba bastante manchado de semen, y después respondí a su correo. Básicamente estaba de acuerdo en todo con ella. Le conté un poco más sobre mi, sobre mi día a día, sobre cómo me imaginaba que podríamos hacerlo para evitar cualquier tipo de problema de privacidad para ella… (Quedaban prohibidos los móviles y solo nos comunicaríamos por correos). (Si alguien quiere ponerse en contacto conmigo me encantaría experimentar algo similar aunque ahora soy yo quien está casado y necesito discreción, mi correo es harmontp arroba Hotmail punto com). Esto tenía que ser algo entre ella y yo con la mayor tranquilidad para así poderse llevar, para no tener vergüenza de decirle a la otra persona hasta las cosas más íntimas, saber que cuando esa relación termine eso solo quedaría en nuestra memoria. Esta es la primera vez que voy a hablar de ello y no sé si contaré todo o casi todo.

    Su marido era médico y trabajaba algunas tardes y algunas noches en los que hacia guardias. Me dijo que me avisaría con unos días para ver si a mi me venía bien quedar.

    Finalmente llegó el día en el que quedamos. Vino hasta mi casa en su coche y lo dejo en mi garaje.

    Subimos al salón para sentarnos en el sofá y charlar un rato. Ella venía muy recatada. Me gustó que viniera así. Surgió la conversación de forma natural y la verdad es que recuerdo que estaba relajado, como si fuera consciente de que ambos estábamos a gusto y si vergüenza ninguna. Yo había preparado un juego por si le apetecía para ir acercándonos poco a poco sin tener que dar ese primer paso, algo incómodo de tan solo decir… vamos a desnudarnos y al lio…

    Yo tenía unas fichas en cada una de las cuales ponía una acción:

    Quítate la parte de arriba de la ropa

    Da un beso en la boca con lengua.

    Quédate en ropa interior.

    Quítate toda la ropa

    Come durante un minuto la parte intima que te diga tu pareja.

    Otras fichas tenían una postura sexual a la que había que dedicar un tiempo

    Otras tenían tiempo de esclavitud o de dominación

    Otras de hacer un rol… jefe empleado, entrevista de trabajo, policía…

    Cada una de esas fichas las numeré. (Los números más pequeños las cosas menos atrevidas y los mayores las más atrevidas). Después simplemente sería jugar al juego de la oca pero cuando se caía en algún número que correspondiera a una ficha, había que habría eso.

    Se lo propuse y le encantó la idea. Antes fuimos a darnos una ducha por separado. Queríamos reservarnos para el juego antes de desnudarnos frente a frente.

    Empezó el juego y fue genial. Estábamos súper relajados. Tanto es así que recuerdo que cuando cayó en la ficha “Come durante un minuto la parte intima que te diga tu pareja” me dijo ni corta ni perezosa, quiero que me comas el agujerito del culo y que si puedes metas un poco tu lengua. No te preocupes, viene muy preparadito, y me sonrió. Que ganas tenia de hacerlo, aunque no podía evitar desviarme hacia su coño cuando veía que se mojaba para comerme su flujo.

    Cuando yo caí en esa casilla también hubiera deseado que ella me hiciera lo mismo, pero en esa ocasión me corté en decírselo, por lo que se dedicó a chupar mi pene.

    Así llegamos hasta que me tocó ser su esclavo. Me dijo… has perdido. Aquí va a acabar el juego porque te voy a exprimir hasta que me plazca y no tendrás fuerzas para nada más. Yo asumiendo el papel que me había tocado ya para ese día le respondí… “si mi ama”, y me puse a su disposición.

    Me ordeno que le diera, unas gomas y un antifaz y que subiera. Me puso el antifaz, me ató a la barandilla de la escalera las manos quedando yo con el torso inclinado hacia delante y mi culo expuesto hacia ella. Hizo abrir mis piernas abiertas. Era extraño, no podía ver nada y estaba completamente expuesto. Empezó a azotarme el culo y a decirme, como no te portes bien los azotes irán siendo cada vez mayores. Si mi ama. Notaba que estaba mojando con saliva mi culo y su sal iba se iba deslizando hacia mi ano. Con una mano masajeaba mi ano y con la otra me pajeaba mientras yo estaba completamente sin poder hacer nada. Llegó un momento en que le rogué que parara porque de lo contrario me iba a correr. Ella me azotó bastante más fuerte el culo y me dijo, nunca le digas a tu ama lo que tiene que hacer. Si te corres sin que yo te lo diga tendré que castigarte mucho, con lo que prosiguió ahora lamiendo mi culo mientras me pajeaba, y yo aguantando mi semen como podía. Paró antes de que ya no pudiera más, me quitó las cuerdas y me dijo, ahora vete a cama.

    Se tumbó y me ordenó… cómeme el coño hasta que yo te diga. Y así lo hice.

    Un rato después se dio la vuelta, se puso de rodillas y me dijo, moja bien mi culo con tu sal iba. Deje caer mi saliva en su ano hasta que se iba deslizando por el coño que ya de por si estaba empapado. Ahora métemela en mi coño y fóllame mientras me metes un dedo en el culo despacito. Quiero que lo vayas abriendo para después recibir tu polla. Así lo hice, pero no pude aguantar y me corrí. Me castigó con unos azotes y diciendo que se lo debía. Por el momento dijo, haz que me corra de nuevo con tus dedos y con tu boca. Estuve un rato hasta que noté sus espasmos, gritos y jadeos.

    Nos quedamos abrazados y tras descansar un rato, lo primero que nos salió decir es: “espero con mucho deseo la próxima vez”. Acordamos que en la siguiente ella sería mi esclava, y que ganas tenía…

    Quedamos muchas veces y entre ellas hubo cosas muy agradables que ya os contaré si a alguien le interesa…

    Me gustaría volver a tener una cita en la que pueda volver a sentir cosas parecidas…

    Por [email protected]

  • Me cogieron dos con permiso de mi marido

    Me cogieron dos con permiso de mi marido

    Guau le agarré gustito a escribir yo y además me pone caliente hacerlo por la cantidad de mensajes que recibimos. Por supuesto voy a escribir siempre relatos reales, no me van inventados.

    Como ya relaté anteriormente con mi marido tenemos una relación abierta y vamos experimentando nuevas fantasías y ahora surge la de estar yo sola con dos hombres y que yo elija. Bien elegí a dos que ya me cogí varias veces y que cogen súper bien.

    Llame a uno y le comento y enseguida acepta, llamo al otro y me dice que él no tiene problema en que este presente mi marido ya que hemos estado y le digo cual es la fantasía de que yo cogiera con dos a solas y después le cuente en detalle.

    Arreglamos para el domingo pasado y me vestí muy puta provocativa calzas negras metidas en el orto, zapatos altos que levantaba mi cola al máximo, una blusa sencilla escotada y transparente que dejaba ver mis pezones en llamas.

    Me fui con mi auto al punto de encuentro entre los tres, llegue y ahí estaban ambos esperando a la puta para garcharla bien como a mí me gusta, los ojos le brillaban al verme así provocativa y la mirada de todos los hombres allí se posaron en mi cuerpo y me sentí violada en un instante por varios a la vez y me moje toda de verle las caras.

    Charlamos, tomamos algo y nos fuimos al departamento de uno de ellos.

    Ya en el ascensor hasta el piso 15 me besaban, me metían mano en la pachocha, en las tetas, a tal punto que las sacaron fuera de la blusa y me las chuparon ahí en el ascensor.

    Abrió el departamento y me sacaron casi arrancaron la ropa y me trataban como una puta (ese era el arreglo previo) y me decían todo lo que me iban a hacer gozar para después contarle a tu marido y te vuelva a coger por puta.

    Me baje a chupar una pija mientras el otro ya con un mástil tremendo erecto de 21 cm se disponía a entrar a mi conchita, mientras chupaba y me atragantaba con una, siento la cabeza de semejante bestia entrando en mi conchita y de una me la mando hasta el fondo produciendo un grito de dolor y placer al mismo tiempo, al rato cambiamos y lo mismo, mucha pija en la boca y en la concha.

    Así me llevaron al dormitorio y me cogieron en distintas posiciones por más de tres horas y la última acabada debía ser en las tetas y así fue se pajearon y me decían cosas guarras y yo me refregaba y chupaba mis pezones y eso les excitaba y me llenaron casi al mismo tiempo de leche todas las tetas, se las deje bien limpitas con una buena ultima mamada y me duche y me volví a casa donde me esperaba otra buena cogida, pero esta es la que más disfruto, la cogida de mi marido, la que me tiene perdidamente enamorada y no cambio por ninguna.

    Besos a todos y espero como siempre sus comentarios.

    La Diosa