Blog

  • Buscando amigas

    Buscando amigas

    Esta historia busca repetir una experiencia, encontrar una relación que permita compartir, intercambiar y discurrir sobre temas que no son afines. El contenido relata una experiencia superadora y grata, compartida al calor del encuentro que se extendió en una relación amigable, tal vez en esta ocasión pueda llegar a lo mismo.

    El relato refleja un estado de ánimo, una sensación que trascendió los límites del dese de buscar un contacto, era un ferviente deseo de conseguirlo, saltó de la fantasía de imaginarlo a la realidad de concretarlo, ahora es la necesidad de repetirlo, por eso el sentido de relatar los sucesos.

    Hace un tiempo, una conversación despertó mi curiosidad por saber cómo sería escribir un relato y que alguna mujer respondiera por curiosidad y establecer contacto y poder vivir esa experiencia tan particular. Esa misma noche luego de cenar, y por no tener nada mejor que hacer, me fui con la taza de café a tomar asiento frente a la computadora y en pocos minutos había entrado a un nuevo escenario, escribir por primera vez un relato sobre una historia erótica que me había sucedido.

    Escribí una historia testimonio de un suceso altamente erótico que había dejado huellas en el deseo, esa fue la temática del relato, bien erótico y lo bastante explícito para graficar en palabras el fragor de mi historia. Al pie del relato había escrito: Soy Lobo Infiel y busco amiga, seguido de la dirección de correo, del mismo modo que voy a insertar al fin del presente relato.

    Habían transcurrido tan solo unos pocos días desde la publicación, que recibí un mensaje de una mujer que dijo llamarse Paloma, el escueto mensaje decía: “respondiendo a tu pedido. ¿Podría conversar contigo?

    En poco tiempo ese ida y vuelta de mensajes descubrió que por esas cosas del destino ambos vivimos en Buenos Aires, Argentina. Jugando a la escondida virtual nos convirtió por un momento en niños lúdicos, del lenguaje juguetón pasando por la insinuación atrevida y de doble sentido, nos citamos para seguirla en un ámbito algo más reservado: el Whatsapp fue nuestro reducto de nuestro encuentro, el vínculo que permitió conocernos un poco más, el mensaje telefónico no permitió adentrarnos un poco más en la intimidad del otro.

    Así por varios días, era esperar la nocturnidad para establecer contacto, era como esperar a esa noviecita a la salida del colegio, acompañarnos en nuestra soledad de a dos en las noches. Llegó el momento que podíamos desprendernos de esa atracción imposible de resistir, el monitor delineaba nuestras palabras en prolija calígrafa, la caligrafía se traducen en frase, la frase en concepto, el concepto en idea, la idea en imagen de una forma de expresión, esa forma de expresión es el vínculo de una pasión que se agiganta y trasciende la barrera física de la pantalla. Lo virtual accede al sentimiento y del otro lado de la virtualidad se recibe ese mensaje cifrado, que decodificado por el corazón se asimila e incorpora en el otro ser.

    Con el decurso de las noches va germinando un sentimiento de simpatía primero, este deviene en afecto y cordialidad para por fin decantar en deseo que va creciendo en intensidad, la conversación matizada con detalles y sensaciones de la intimidad de cada uno suma el condimento necesario para poner la caldera del deseo en su punto máximo. Como si la plática del whatsapp no fuera suficiente, sumamos el contacto diurno por el celular.

    Poco falta, casi nada, para que el estallido de la revelación tome contacto, el contacto virtual está llegando a fin de su ciclo, los mensajes adquieren cada vez mayor voltaje, los ánimos no soportan el alejamiento, y de golpe alguien escribió: -¿Y si nos vemos?

    Pero… recién ahí la realidad no dio de golpe en el corazón, la distancia era de solo 50 km, tampoco era una barrera que impedía el acercamiento físico. Nos dejó pensando, cada uno en su mundo, pero Paloma, sacó de la galera del mago con una carta de triunfo, escribió: – La semana próxima debo estar en la capital, te parece si… – Si qué? -fue la respuesta – ¿Si… nos encontramos? -¡Siiiii!!! fue la devolución a esa pregunta.

    El resto es fácilmente deducible, a las pocas horas de su arribo nos encontramos. Solo una pequeña foto nos acercaba a una realidad que nos inquieta por igual.

    Los años y la experiencia de vida no sirven, ahora la cosa es vis a vis, el todo o nada, gustar o ser rechazado, me sentía como Julio César a la entrada de Roma, y como él me dije, “la suerte está echada”, entré al discreto barcito, ella eligió el lugar, yo la hora, la reconocí, me gusto, me gustó mucho, era mejor de la imagen que de ella tenía todas noches de diálogo. Ahora faltaba lo peor, me miró, nos miramos, me sentí rindiendo el más difícil examen de mi vida, no hubo respuesta, solo una sonrisa, sin dejar de mirarme en sus ojos, me senté, el momento de solicitar un café al camarero sirvió para ordenarme y ver como afrontaba el minuto siguiente.

    Saque mi vista de ella para mirar al camarero, era una forma de darle un respiro y que pudiera evaluar sin la inquisidora pregunta ocular, ¿qué tal?, ¿te gusto?. Al devolverle la mirada me topé con una sonrisa cálida, había complacencia o resignación, pero al menos no rechazo de plano.

    El calor de café parecía crear un clima más natural, más cálido y afable. De ahí en más, con el hielo del encuentro derretido, más alguna broma de circunstancia la charla fue discurriendo por los carriles usuales de dos personas que saltaron el obstáculo del primer encuentro. Departimos como una hora, pasamos por varios tópicos sin entrar en esas intimidades que nos habían alentado a llegar a este momento, claro una cosa es el trato a través de una pantalla y otra muy distinta el cara a cara, donde estamos rindiendo examen con cada gesto, con cada palabra, todo en blanco y negro y sobre la mesa.

    Como a ella se le hacía tarde para llegar a no sé qué lugar, pagué y salimos, me ofrecí a llevarla en mi auto. Ahora en el ámbito intimista del habitáculo, y con, no recuerdo bien que excusa, detuve la marcha, mientras la suave música daba marco, iniciamos una nueva conversación, casi al descuido dejé que las manos se encontraran, el roce cómplice y las miradas perdidas, la de uno en el otro, fueron el escenario para llegar a un casto y seco beso. Contacto breve en tiempo e intenso en repercusión, separados brevemente fue como tomar impulso para otro salto al vacío, volviendo por mis deseos, propicié el acercamiento, ella consintió.

    Ahora el beso tenía contacto pleno, en extensión y contención, los labios ocupan más espacio, mi lengua inicia un tímido intento de exploración, ella accede, se deja, invita a pasar al interior de su boca. Las humedades se mezclan, las lenguas inician el ritual ancestral de amor, intercambio de caricias, abrazo íntimo de dos individualidades que se funden en una sola, dos cuerpos pegados que sueldan esperanzas, manos convertidas en tenazas que aprietan el cuerpo incandescente y lleno de pasión adulta.

    Los cuerpos sabios y experimentados parecen de dos jóvenes e inexpertos en su primera cita, si eso somos, nos estamos estudiando, recorriendo, reconociendo, aprendiendo el abc del leguaje cifrado de dos seres que buscan contención mutua, vasos comunicantes de un mismo sentimiento, fluye la pasión y el deseo a través de los labios, las manos son el nervio conductor del deseo y la pasión. El fragor generado en ese instante alcanzaba para incendiar un bosque, dos leños secos de amor estaban a punto de encender el fuego de sus vidas e inmolarse en la hoguera de la pasión descontrolada.

    Agitados de pasión, nos separamos, no lo deseábamos, pero lo hicimos por el bien de ambos, era necesario un impasse a tanto fuego, generar un espacio físico y de tiempo para digerir los últimos e intensos momentos vividos. La despedida fue breve pero llena de sentimiento, cada gesto, cada mirada, cada silencio era una estridencia que nos llenaba la cabeza de música, los ojos de amor y la boca de cálida humedad, recuerdo del contacto reciente.

    Nos despedimos, no hubo promesas de encuentro, no hubo acuerdo de nada, para qué, que falta hacía todo había sido dicho, todo había sido acordado, los cuerpos y el deseo eran sabios, no hacían falta más palabras para decir la necesidad harto manifestada en ese contacto, tan breve como pródigo en gestos y señales corporales.

    No habían pasado más de quince minutos cuando estaba por tomar el celular para llamarla, suena el mío, era ella, se anticipó por un par de segundos a mi intención de hacer lo mismo. Después del ritual -¡hola!, sabes que… –¡Si! yo también…

    Respondió con un sí a la nunca formulada pregunta, ambos coincidimos en volver a vernos, a revivir la misma experiencia de un momento antes. Desandar el corto trayecto al lugar del encuentro previo, como cábala, como para repetir los mismos instantes.

    Había transcurrido muy poco tiempo, era la pausa necesaria para calmar la timidez y darnos un tiempo de reflexión, ese momento a solas con uno mismo para digerir la emoción de conocernos, ahora era el momento de reencuentro, volver a vernos las caras, sin la ansiedad y la incertidumbre de hace tan solo un momento, ya no era la primera vez.

    Nuevamente, en el mismo café, solo que ahora habíamos elegido un lugar más reservado, algo más íntimo, la infusión daba aromático marco a la charla, mezclando temas, lo trivial e intrascendente con otras de más sustancia, mientras charlábamos nuestros ojos se llenaban de deseo, nuestras manos se fueron buscando, las de ella estaban húmedas se agitaban, denotaba cierta ansiedad que no podían esconder, las atrapé entre las mías, la Paloma se deja enjaular, mansamente, disfrutando del encierro.

    Terminamos el café, lentamente nos dirigimos al auto, sin preguntar, tome en dirección a un hotel de la zona, subimos a la habitación, tomados de la mano, dos pequeños amigos temerosos en el primer día de clases, como dos tórtolos, sin hablar, miradas furtivas que insinuaban todo sin decir nada. Ingresé tras ella, cerré, apoyando la espalda contra la puerta, haciendo contención con el afuera, dejar el recién para entrar en el ahora, nuestro primer momento de intimidad estaba poniendo en negro sobre blanco el deseo y la fantasía que devanaba nuestros sesos y consumía nuestros sexos.

    Era ese momento, como un flash nos pasa todo, se detiene el tiempo, el corazón deja de latir, la imagen generada por mil palabras escritas y otras tantas sugeridas pasan a ser letra muerta, ahora es tiempo de amar, tiempo de poseer, momento de expresar esa pasión incontenible del mejor modo, avasallante, arrollador, tierno, dulce y contenedor. Era el momento, sentimientos encontrados, darle cauce al desborde del deseo de la mejor manera, sentir y hacerla sentir, canalizar la pasión, hacer imborrable ese momento mágico que irrumpe en nuestras vidas con la fuerza de un potro desbocado agitándose en el pecho, un ciclón de sentimiento.

    Registrar visualmente la amplia habitación, bonita y acogedora, sin exagerada decoración para el común de las de estos lugares, para nada recargada de luces ni espejos, creaba un ambiente discreto y maravillosamente intimista. Ella de espaldas, al otro lado de la habitación, contra la pared opuesta parecía compartía mi evaluación, me sonríe, dulce y tímida. Se estaba gestando el marco propicio para nuestro encuentro sexual, excusa válida y propicia, fragua donde dos cuerpos serían una sola carne, la idealización de ese momento de nocturna soledad escribía el prólogo de la fogosa pasión.

    Aunque demostraba seguridad y aplomo también estaba algo nervioso, ella como desinhibida se movía por la habitación como si fuera su reino, tal vez actuaba, al menos daba la impresión de parecerlo, la situación tenía magia, encanto por lo desconocido, parecíamos dos contrincantes midiéndose, evaluándose para la épica de la pasión.

    Tome dos cervezas del frigobar, brindamos, un buen sorbo de cerveza helada fue bálsamo para el ardor interior, nos reímos, ella sentada al borde del lecho yo en un silloncito frente a ella, no hablábamos solo reímos. Hablamos de trivialidades sin dejar de sonreírnos todo el tiempo, casi sin notarlo, una segunda botellita nos fue poniendo en clima más acorde a la situación, momento propicio para un brindis por nosotros, por cómo se había dado la magia de encontrarnos y esta deliciosa locura de acá y ahora.

    El alcohol la había desinhibido, se dejó caer de espaldas sobre la cama, por momentos se miraba refleja en el espejo del techo como evaluándose los gestos que ensayaba, se lo hice notar y reía dando vueltas en la cama, haciendo mohines y graciosos giros como una niña y sin dejar de sonreír, me aproximo a ella para hacerle una cosquilla, alarga los brazos y me toma, aprieta sobre su pecho y me da un profundo beso.

    El contacto con sus labios, húmedos y la lengua activa en mi boca, llenarme de su perfume, sentir su respiración agitada. Se dejó estar sobre el lecho, recostado a su lado contemplando esa espléndida mujer, su serena belleza, la expresividad de los ojos parecen indicar cierto grado de excitación, fija su atención en mí, en un momento me dice:

    -Te dejé mi marca, tienes mi rouge en el labio y en la cara. –sonríe y con el dedo pulgar humedecido en sus labios trata de borrarlo

    -Sabes una cosa… jamás me imaginé conocer, menos aún que llegáramos a esto, pero no quiero olvidarlo, se ha producido como por arte de magia, ahora lo necesito, no podría vivir sin sentirme tuya.

    Enseguida me pides: -Sácate esto, tocando la camisa que tenía puesta, -¿Por qué no lo haces tú?

    Sentada comienza a desprender los botones, uno a una, lenta y perezosa tarea, la abre y besa el pecho, en gracioso y sensual gesto, lame mis pezones, gusta lamerme la piel, retribuyo la gentileza con mi mejor sonrisa. Me salgo de la cama, ella se queda expectante, mirando como me desprendo del pantalón, mira el bóxer y nota lo excitado que estoy, aprecia el estado de mi erección y me regala una sonrisa de aprobación.

    La despojo de su camisa de seda blanca, levanta los brazos ayudando, los pechos llenan totalmente el soutién, colman su capacidad y rebasa por encima, el delicado encaje no puede con la erección de los pezones, se marcan en la tela, presionando en busca de libertad, ahora es turno de la falda, suelto el broche y jalo hacia abajo, se tiende de espaldas, arquea la pelvis hacia arriba, la deja escapar, deslizar por sus piernas. Estamos en igualdad de condiciones, solo las íntimas prendas para acrecentar el sentido de intimidad, regodeo la vista en la contemplación de este soberbio ejemplar de mujer, ansiosa pero calma, caliente pero mesurada, anhelante pero cauta, deseo salvaje pero pudoroso recato, pasional deseo pero morosa en la entrega.

    El sutil juego del cortejo entra en su etapa final, le gusta, disfruta esa silenciosa admiración, nota que fijo mi atención en la bombacha de encaje negro, no era tanga pero igualmente pequeña, elogio lo bien que se luce en su graciosa figura -La compré para la ocasión. ¡Mi amor es para ti, solo para ti, para que disfrutes sacándola!

    La miré, no hubo palabras solo nos abrazamos para sentirnos, el contacto de nuestros cuerpos, una deliciosa caricia la piel de uno frotando la del otro. Nos besamos, profundo intercambio de caricias y saliva. Dejé sus labios para besar sus pechos, chupar esos pezones, solo gemía y atraía mi cabeza hacia ella, luego su mano se metió en mi calzoncillo, entro y tomó el pene, lo acaricia, estudia su tamaño y consistencia, aprecia su dureza, mientras mi mano entra en su bombachita, dos dedos indiscretos se introducen en su sexo para robar la humedad que brota desde lo profundo de su calentura.

    Seguí acariciando su intimidad, gemía, estaba en el trance de una creciente excitación, movimiento intenso y profundo, incluyendo al clítoris, al cabo de unos minutos así, se apretó contra mí, luego devino una intensa contracción, profundo suspiro y se corrió.

    -¡Ah!, ¡Ahhhh! ¡Siii! -me besó en la boca. Ahogaba ese grito de amor.

    Observaba esa transformación, maravillas del amor, hace poco menos de una hora me había extasiado viendo esa cara llenad de formalidad y ahora era la antítesis de esa mujer, la mirada poseída por la lujuria, se acerca a mi gateando sobre el lecho, movimiento sinuoso como gata en celo, se deshace del bóxer, toma mi pene, agarra entre sus manos, me observa, se mira en mis ojos, y sin dejar de observarme, comienza a mamar la verga.

    Sus gestos hablan del gusto que le produce hacerme gozar, sabe masajearlo, y chupar, lento, despacio, rápido, violento, varía tiempos e intensidad, no pude precisar cuanto, pero estimo no menos de un cuarto de hora estuve alojado en su cálida boca.

    Puedo apreciar el deleite de su acción, notar el deseo contenido y tanto tiempo esperado.

    No necesité decir nada, ella parecía saberlo todo, podía leer el leguaje sexual, decodificar el mensaje, volvió a mirarme con esa intensidad infinita, mirada espesa y comprensiva, sabía lo que deseaba y estaba dispuesta a darme ese regalo, sus manos supieron del temblor que precede a la erupción, sin alterarse ni contraerse, con toda naturalidad, se dejó estar, acompañó las variaciones de ritmo que provocaba yo con el movimiento pélvico en su boca.

    Se dejó hacer, pasiva espero el momento culminante, la primera erupción de lava ardiente, un destello en sus ojos dio “un gracias, luego dos, tres, hasta que el volcán dejó de latir.

    Sus ojos decían lo que no podían sus labios, prolongaba el placer, sentía y comprendía los latidos de la carne volviendo al estado de relax, apreciaba ese momento que el hombre se guarda para sí, quería compartir ese momento conmigo. Nos miramos, nos entendíamos como de habernos conocido toda una vida.

    Me salí de ella, seguía arrobado por la expresión de sus ojos, con un dedo limpio el borde del labio, el color del rouge era solo un vago recuerdo de otro tiempo, pero aún faltaba una caricia a mi ego de macho poderoso, el movimiento de la glotis al dejar pasar dentro de si la esencia de mi masculinidad, degusto el licor de hombre como el mejor y más delicioso elíxir.

    Desperté del letargo de tan intenso ajetreo, ella seguía en plácido reposo, fui al baño para tomar una reparadora ducha, debí estar no menos de seis minutos cuando la escucho decir en remedo de una voz de niña: – ¡Papi!, ¡no me invitaste a tomar un baño con vos!, ¡qué malo eres!

    -me asomé y la invité con un gesto. Ingresó, nos bañamos juntos, jugando con el agua, riendo como dos niños. En medio del juego de enjabonarnos, como no podía ser menos, el miembro retomó protagonismo, se hizo notar, tan pronto lo notó se agachó y comenzó una caricia bucal, ¡qué bien lo hace!, luego se levanta, arquea la cadera y se pega a la pared, apoyando las palmas.

    Los abundantes jugos, vaginales hacen todo fácil, solo necesite aproximarme y colocarla en la puertita, tomarlas de la ingles y en un movimiento combinado nos acoplamos, en un solo envión entré todo en ella. Estaba preparada para una penetración intensa, el movimiento se torna por momentos convulsivo, nos sacudimos con el apremio del deseo.

    Como el piso se pone resbaladizo, sin despegarnos nos trasladamos hasta que ella queda con las manos tomada del lavatorio, la curva pronunciada de su cadera ofrece un nuevo ángulo de erotismo, una nueva posición de ataque a su deseo. Nuevamente esa vibración de su cuerpo se transmite en ligeros latidos vaginales, suaves al inicio, más nítidos después, el gemido profundo avisa que tiene su primer orgasmo con el pene como artífice, no le aflojo al movimiento y deviene un segundo round en la intimidad de la hembra.

    La humedad del piso y el cansancio de la posición inestable de los danzarines, es prudente dejar ese escenario y continuarla en el tálamo del amor. Ella va delante de mi, camina con cadencia y gracia, la misma que pone cuando danza, promesa de nuevos placeres, llega, se deja caer de bruces sobre el lecho, eleva un poco los glúteos, adoptó esa posición como leyendo mi mente, le acerco una almohada, acomoda debajo de su vientre, le permite estarse elevada con menor esfuerzo.

    Entré en ella, se sacudió toda, la impulse hacia arriba, tal vez un poco brusco o la intensidad de la penetración fue la que desplazó su cuerpo en la cama, totalmente acoplados, enterrado en sus entrañas hasta donde lo permiten los límites de su anatomía. De ahí en más todo fue ritmo y movimiento continuo, entrar y salir, empujar y retroceder, se deja llevar por mi pasión y por la salvaje intromisión, se agarra a las sábanas, siente como se abre su sexo, sabe como aprisionarme, hacerme sentir sus músculos en el ejercicio de ser mujer activa.

    Su sexo me aprieta en la entrada y cede en la salida, el delicioso proceso del goce tiene un límite, el nuestro también. Se muestra dispuesta a llegar a la estación del éxtasis, espera el tren arrollador que se desliza por el túnel su sexo, agita la bandera de aviso una vez, la maquinaria del amor está presta a arribar a la estación en el tiempo convenido.

    Un solo gemido, gritado a dúo, festejó el arribo triunfal, la bienvenida de ella fue apoteósico, el espeso semen hizo las veces de licor para en brindis en tan magno suceso.

    Nos quedamos, quietos, muy quietos. Me dejé derrumbar de costado, a su lado, así en silencio, en cucharita, sintiendo su espalda húmeda contra mi pecho, la convexidad de sus glúteos acoplados en la concavidad de mi pubis hasta que los temblores de la épica gesta fueran desapareciendo, los ritmos respiratorios y cardíacos a niveles normales. En silencio, cada uno en lo suyo estaba haciendo el inventario de los últimos momentos, un renovado placer nos embargaba al recordar las imágenes aún latentes.

    La ducha nos recibió, tomados de la mano entramos y gozamos de la caricia del agua, luego nos secamos el uno al otro jugando como dos novios. Una nueva cerveza nos acompañó en una charla matizada por besos, caricias y sonrisas.

    Ella me volvió a confiar que jamás había pensado en hacer algo como esto, para nada lo había considerado como algo realizable, pero se había sentido seducida, contenida y cuidada que ante la insinuación de esta locura de amor, se colgó de la misma nube, se dejó llevar a mi fantasía, habitar mi isla solitaria, compartir mi tiempo, quedarse en ese espacio creado para nosotros.

    Estaba conmigo, gustosa de haberlo hecho, agradecida de haberla hecho sentirse tan mujer, recuperar sensaciones olvidadas y descubrir inéditas formas de gozar y ser gozada.

    La devolví donde la había recogido, nos despedimos con un beso tierno y apasionado.

    Desconozco si este fue el final o continúa, el destino y ella tienen la próxima palabra, por ahora estoy esperando una segunda vez.

    Busco amiga, te espero en [email protected] si eres de Buenos Aires, cuanto mejor.

    Lobo Feroz

     

  • ¿La fiesta de bodas o en Gang-bang?

    ¿La fiesta de bodas o en Gang-bang?

    Por lo general no me gustaban las reuniones familiares mucho menos los eventos como cumpleaños, bautizos, y matrimonios pues lo mío era X-box o el futbol, siempre que asistía a ese tipo de reuniones me agobiaba, pero de un tiempo para acá me gustaban las reuniones familiares por una motivación especial, la esposa de mi hermano llamada Laura Janet pero le decíamos solo Laura o Lauritauna, severa hembra de cara bonita, ojos color miel, piel blanca, delgada, cuerpo armonioso, cabello largo de color castaño y 1,71 cm apenas un poco más alta que yo, pero mayor que yo casi 20 años púes ella tenía 38 años, lo que no le veía nada de malo pues era como un amor platónico pero en realidad le había dedicado más de una masturbada en mis noches y para hacerlo fantaseaba soñando despierto haciéndole el amor a Laura.

    Por eso hoy mientras me vestía estaba ansioso por verla pues me imaginaba que estaría muy bonita y no me equivoque cuando la vi llegar al salón de la recepción de la fiesta la escaneé desde la cabeza hasta los pies tenia puesto un vestido verde limón con brillantes con los hombres descubiertos y un escote pronunciado en V que se robó las miradas de más de uno incluyéndome, más cuando tuve la suerte que se sentó a mi lado izquierdo de la mesa, lo que me permitió alimentar el ojo porque solo era mirar de reojo para observar unas tetas voluminosas que provocaban no solo besar, sino jugar aun que dicen que con la comida no se juega pero este no era el caso por eso mientras que Laura conversaba con los demás de la mesa yo miraba y morboseaba sus tetas discretamente o por lo menos eso pensaba porque Laura me dice al oído “Alejo puedes dejar de mirar mis pechos” lo que me dio vergüenza y agache la cabeza pero Laura supo amortiguar la situación y me dice dulcemente “Lindo no te preocupes” y me corrió un fresco por todo mi cuerpo, sin embargo me levante de la mesa para ir con mi primo Ricardo por un trago de Vodka con naranja al bar del salón, allí en privado Ricardo me decía:

    Ricardo: La esposa de sus hermano esta como para chuparse los dedos?

    Alejo: Si dígamelo a mí!

    Ricardo: No he parado de mirarle las tetas!

    Alejo: Usted también a mí me pillo ahorita

    Ricardo: En serio y que dijo?

    Alejo: No toda tierna solo me dijo que no la siguiera mirando

    Ricardo: Pero de pronto ese No es un Si ya sabe cómo son las mujeres jajajaja…

    Alejo: No creo

    Ricardo: Pero entonces si no quería que la miraran, porque se puso ese vestido con unas tetas grandes?

    Alejo: Buen punto!

    Ricardo: Yo no sé pero yo seguiré morboseando esas tetas de Laura

    Alejo: Jajajaja…

    En ese momento un mesero nos escuchó y entablando una conversación nos dijo:

    Mesero: Ustedes son familiares de la hembrita de verde?

    Alejo: Si es la esposa de mi hermano

    Mesero: A pero está bien de cuñada

    Ricardo: Que sí que es un bombón!!

    Mesero: Aja! Si está muy violable

    Ricardo: Pero será en sueños

    Mesero: Jajaja pues yole haría el gasto

    Y nos retiramos a la mesa pero ya no estaba Laura lo cual me puso inquieto pero Ricardo me dice:

    Ricardo: Alejo tranquiló mírela en la pista de baile cosita rica!

    Y en efecto allí estaba Laura en la pista de baile mirando el show de un cantante que habían contratado para animar la fiesta, pero en realidad Laura termino animando y robándose el Show porque cuando el cantante hizo subir en tarima a todas las mujeres para bailar un reggaetón entre las que estaba Laura de primeras ella empezó a destacarse frente a las demás porque bailaba muy sexual dejándonos atónitos al ver como todo su cuerpo esbelto se movía a ritmo de la música muy sexy, y al voltear a mirar alrededor se habían acercado varios manes entre los que estaban meseros, otros invitados y algunos familiares todos fascinados con la mirada clavada en Laura, en especial con el movimiento sutil de sus tetas, que hacía que Laura tuviera que acomodárselas una situación que le ponía caliente nuestras huevas como caliente a las parejas de algunos que celosas e envidiosas miraban con rabia a Laura por robarse la atención de los hombres, pero Laura entusiasmada con el baile no prestaba mucho atención en cierta manera parecía que le gustaba ser centro de atención. Para entonces supongo más de uno quería por lo menos bailar con Laura pero por respeto a mi hermano nadie la sacaba a bailar diferente a el todos hasta aquí nos conformábamos con admirarla en la distancia.

    Pero pasada las 2:00 am cuando la fiesta estaba más animada seguramente por el trago se escucharon unos disparos que provenían de la entrada principal del salón había ingresado unos hombres armados con prendas camufladas, rápidamente nos rodearon cubriendo la salida principal y las dos de emergencia laterales eran cerca de unos 15 y uno de ellos de unos 45 años gordo, con Barba y voz grave fue el primero en dirigirse a nosotros se así llamar “El Mueco” obviamente porque su dos dientes del frente no los tenía:

    Mueco: Silencio! Riquillos necesitamos que nos colaboren y todo será fácil

    Mueco: Ahora bien sírvanse suministrarnos todo lo de valor que posean en especial Joyas, relojes bolsos, billeteras, etc… y se me olvidaba la caja de la lluvia de sobres

    Y en segundos mesa a mesa fueron robándonos nuestros objetos de valor que en mi caso fue mi celular y mi reloj pero en realidad con todos demás posiblemente estaban reuniendo una fortuna por lo que me hizo pesar que acabaría rápido el asalto, pero estaba lejos de concluir por que llegaron otros tres hombres con un computador esto para obligar a los asistentes hacer trasferencias bancarias para esto separaron a los hombres a lado izquierdo del salón y las mujeres a lado derecho con el fin de presionar a los hombres hicieran la tarea de las trasferencias al ver que varios hombres apuntaban directamente hacia las mujeres, pero no falto el valiente que quiso ser vivo diciendo que no tenía las claves pero ellos supieron discernir con el valiente partiéndole un brazo con un solo golpe de uno de ellos que le decían “El Negro” un negro de talla grande, casi de 2 metros, acuerpado y con una mirada intimidante, esto genero mucho más tensión en el habiente pero sin duda acabó con los que se querían pasar de vivos, sin embargo con el paso de los minutos las cosas empeoraron y fue después de que uno de ellos tal vez el más joven del grupo armado casi un adolecente como yo murmuro al oído del Mueco y este se levantó de la silla y con un tono burlón nos dice:

    Mueco: Creo que la fiesta se puso aburrida y como los señores se demoran realizando las donaciones, vamos a divertirnos! Que suene la música y que las mujeres suban a la tarima para que nos bailen.

    A lo que claramente asustadas accedieron mientras el Mueco y cinco más de sus hombres tomaban asiento como en primera fila para ver el espectáculo, pero al sonar la música las mujeres no lo podían bailar fluidamente del mismo susto por lo que el Mueco dijo:

    Mueco: Paren paren! Esto da pena si no bailan con gracia le partimos los huesos a sus parejas.

    Y esto fue suficiente para que las mujeres bailaran mejor pero esto hizo que el Mueco caprichosamente fueran sacando las mujeres que según el bailaban peor para llevarlas a los baños y encerrarlas dejando en la tarima curiosamente a unas 20 mujeres lindas entre las que estaba Laura que nerviosa se trataba de esconderse entre las mujeres pero igual el Negro la empujo hacia el frente dejándola muy visible a Laura y entonces me hablo uno de los asaltantes que estaba cerca y que al escuchar su voz lo reconocí era el Mesero:

    Mesero: Un pelao! Su cuñada hasta asustada baila rico!

    Y no podía negarlo a Laura le brotaba su sexualidad en cada movimiento, e inconscientemente tal vez Laura no podía evitar provocar a los hombres lo que le género que el Mueco dijera:

    Mueco: Un momento Paren, paren! Veamos a la hembrita de verde bailar sola

    Lo que Laura nerviosa se negó pero cuando el Mueco le dijo:

    Mueco: Con quien vienes?

    Esa pregunta hizo que Laura accediera a bailar sola al ritmo de un reggaetón provocando que algunos asaltantes sacaran sus celulares para grabarla lo cual intimido aún más a Laura que muy nerviosa bailaba pero así y todo entusiasmaba a todos porque para Laura todos sus movimientos son sugestivos y entonces Ricardo me dice:

    Ricardo: Alejo esto pinta mal van a terminar violando a Laura

    A lo que calle simplemente porque el espectáculo apenas comenzaba, porque se veía que Laura a había despertado los bajos instintos de todos por que comenzaron a murmurar entre ellos hasta que dijo el Mueco:

    Mueco: Ya suficiente mujer para de bailar! Cómo te llamas? Soltera o casada?

    Laura: Laura y estoy casada

    Mueco: Ok Se acostaría voluntariamente con algunos de nosotros y la dejo ir?

    El silencio se apodero del recinto solo se escuchó a mi hermano que decía algo alterado:

    Hermano: No se atrevan a tocarla, déjenla tranquila!

    Mueco: Callen a ese man! Le repito la pregunta Laura se acostaría con alguno de nosotros y la dejo ir?

    Pero Laura tajantemente dijo No! Y esto no provoco malestar en los delincuentes solo risas burlonas entonces el Mueco pregunto en voz alta:

    Mueco: Entonces que hacemos para divertirnos? Ya sé! Vamos hacer esto para motivar a los hombres el que va realizando la transferencia viene aquí al frente de la tarima y hace una fila enfrente a la hembrita que le gustaría joder!

    Lo que fue evidente que querían jugar con todos nosotros, y no podíamos hacer mayor cosa para no seguir la voluntad del Mueco que con una gran satisfacción veía como los primeros hombres se hacían enfrente a una mujer cada uno tal vez con criterios diferentes unos habían escogido con el amor, otros tal vez no querían compartir pero otros muy seguramente por el deseo, pero lo cierto es que casi todas ya tenían enfrente a ellas por lo menos un hombre y cuando me toco a mi escoger siendo el primero de la familia sentí no solo la mirada de mi familia, y de mi hermano sino de Laura que a pesar de esto decidiendo con el deseo, tome lugar en la fila enfrente a Laura diciéndole:

    Alejo: Lo siento Laurita

    Para entonces la fila de Laura se veía más larga que la de las demás por lo que con la mirada baja sin mirar a Laura me ubicaba en el décimo primer lugar pero la vergüenza me duro poco pues mi primo Ricardo se ubicó detrás de mí y luego siguieron mis tíos y por ultimo mi hermano que acongojado tomaba su lugar en la fila quintigecimo noveno, para entonces no paraban de crecer la fila de Laura tanto que algunos que ya había escogido cambiaban su elección por Laura era un hecho la mayoría de los hombres quería estar con Laura, por lo que el Mueco dijo:

    Mueco: Tenemos una absoluta ganadora Laura! Entonces chicos escucho propuestas para joder a esta hembra.

    Lo que hizo que Laura reaccionara y asustada tratara de correr infructuosamente porque la cogió el Negro fácilmente del cabello y la trajo de vuelta al escenario, allí la sostuvo con una sola mano tomándola firmemente de las muñecas haciéndola estirar a Laura con las manos arriba prácticamente con solo la punta de los pies en el suelo lo que hacía que estuviera totalmente controlada pero además permitía ver absurdamente grandes, llenos y provocativos los pechos de Laura que no solo percibí yo sino todos en especial el Negro que con la otra mano la cual era pesada y enorme acariciaba las tetas de Laura que la incomodaron tanto que comenzó a patear para soltarse pero este solo la alzaba un poco más como una muñeca y dijo:

    Negro: Patrón déjeme reprender esta hembrita con mi verga

    Mueco: Tranquilo Negro hay que respetar el turno de los de la fila

    Y Laura empezó a gritar como loca “Suéltenme” y a su vez su esposo es decir mi hermano el cual amarraron, luego el Mueco pregunto:

    Mueco: Quien propone una idea con la hembrita?

    Y yo tal vez poseído por la lujuria levante la mano lo que genero el reclamo de mi hermano el cual amordazaron y me pregunto el Mueco:

    Mueco: Que idea tienes?

    Alejo: Una Paja-rusa!

    Y el Mueco rio y en voz alta dijo:

    Mueco: Tenemos un espectáculo, traigan a la hembrita siéntela en la silla

    Y la orden se cumplió a pesar que Laura estérica forcejeaba la obligaron a sentarse y el Mueco se acercó a mi diciendo:

    Mueco: Creo que esto te ayudara

    E increíblemente le está recibiendo en las manos una taser que tome di la vuelta y sin pensarlo mucho con maldad acerque el arma taser a sus tetas y realice una pequeña descarga que acallo y aquieto a Laura permitiéndome dar el tiempo para bajar mi pretina del pantalón sacar mi verga que estaba totalmente erguida, luego con lentitud pero animado por los delincuentes, uno que otro invitado y mi primo Ricardo, me acerque a Laura que aun atontada por la descarga dejo que acariciara por primera vez sus voluminosos pechos, dándome el gusto que cada mano agarrara una teta y muy pausado comenzara amacizar como si tuviera unas bolsas de crema entre mis manos que termino sacándolas del vestido lo que generó una ovación de todos que también grababan ya graban en video al vermelazando contras sus tetas como adicto, empecé a chuparlas desesperadamente haciendo que Laura reaccionara violentamente pero los delincuentes la tenían sometida solo podía recriminarme:

    Laura: Para ya Alejo! Maldito desgraciado!

    Pero yo hacía caso omiso solo tenía mi cara metido en las tetas de Laura que ya sin pudor espichaba sus tetas con fuerza y a placer, como ordeñando unas ubres de una cabra y para continuar sin los gritos de Laura le aplique otra descarga con la taser lo cual atonto nuevamente a Laura lo que me facilito que le pusiera mi verga en medio de sus tetas y comenzará usar esas tetazas para masturbarme, tal vez la masturbada más apoteósica lo que me volvió como loco lo que me excite tanto que exageradamente restregaba una y otra vez lo más rápido posible mi verga con sus tetas, es que lo lleno de sus pechos de Laura perfectamente arropaban y cubrían de tal forma mi verga que la ponían muy Hot! hasta que la mire a la cara ella ya había reaccionado y no aguante más soltando un chorro de semen sobre todos su pechos que hicieron que se le escurrieran las lágrimas descontroladamente y luego me aun con mi verga entre las tetas de Laura soltando lo que quedaba de esperma la abrace diciéndole:

    Alejo: Tienes las mejores tetas como trabajan de bien esas tetas

    Lo que la altero lo suficiente para decirme toda clase insultos pero a mí no me molestaba estaba feliz de haber saciado mis ganas, pero al retirarme el Negro le pidió permiso al Mueco y le dijo:

    Negro: Me permite señor y calmar a estas viejas con una paja-rusa negra

    Mueco: Si veamos ese espectáculo porque al que no quiere se le dan dos tazas!

    Y el Negro saco una terrible anaconda que era su verga negra que se le veía las venas carnosas todo un aparato reproductor tan enorme que parecía de caballo, por lo que Laura frenética comenzó a gritar y entre grito y grito dijo:

    Laura: No por favor! Ya me molesten más!

    Pero el negro se dio el gusto y para unas grandes tetas una enorme verga que coloco en medio de las tetas de Laura que le recorría por todo su pecho, haciendo que Laura pusiera una cara aterradora al ver como esa semejante verga le llegaba casi hasta la boca de ella por lo que se vio obligada en voltear su mirada para el techo mientras en negro con sus poderosas manos extirpaba las tetas de Laura como plastilina para masturbarse grotescamente con la complacencia de todos que mirábamos morbosamente mientras los otros delincuentes graban toda la situación pero lo curioso es que Laura no gritaba solo decía:

    Laura: “Basta! Basta… por favor!”

    Y por momentos Laura no se aguantaba las ganas de mirar como el negro restregaba su vergota por medio de sus pechos, lo que se prestó para que el mesero dijera:

    Mesero: Mira Negro la hembrita le gusto tu vergota jajaja…

    Ese comentario hizo que todos viéramos con extrañeza la actitud de Laura pero no pronunciamos palabra más bien el Negro fue el que dijo:

    Negro: Cosita rica quieres que te de verga?

    Mueco: Negro no le preguntes! se generoso y dale verga a Laura

    Y el Negro bruscamente la tomo de la cabeza a Laura para introducir lentamente a la fuerza por su boca su enorme verga mientras que Laura aterrada trataba con las manos de que no introdujera más el miembro el Negro, pero este le gano a Laura y le metía cada vez más su miembro en su boca hasta que termino por meterle toda su verga por unos segundos casi ahogándola porque se vio superficialmente que la verga bajo hasta lo profundo de la garganta de Laura y luego la sacaba un poco para que respirara y nuevamente se la introducía y así siguió por unos minutos que seguro fueron eternos para Laura que solo abría los ojos ampliamente cada vez que sentía que la verga iba a lo profundo de su garganta hasta que le toco empezar a chupar la verga del Negro como si fuera una chupeta que le gustaba y eso ayudo para que Negro terminara soltándole su descarga de semen que le toco tragar a la pobre de Laura.

    Para entonces estábamos todos muy perturbados creo que todos queríamos que Laura nos mamara un rato más cuan do vimos que Laura lo sabía hacer y muy bien según el negro que dijo:

    Negro: Hembrita te felicito trabajas muy bien, como toda una profesional ósea una Puta! jajaja…

    Para entonces toda la atención estaba sobre Laura nadie pensaba en el robo y en un abrir y cerrar de ojos el Mueco le arranco el vestido verde y abriéndole las piernas la envistió con tal fuerza que de un solo envión la penetro sacándole un grito agudo a Laura que hizo eco en todo el salón, y ya estando a dentro sínicamente se divirtió con Laura contando en voz alta cada vez que pujaba hacia adentro su miembro a un ritmo constante hasta que termino eyaculándola y luego dijo una sola palabra el Mueco:

    Mueco: “Rótenla”

    La palabra que todos en el fondo esperábamos, y en segundos todos los delincuentes iniciaron acceder carnal y violentamente a Laura que sometida le toco aguantar una seguidilla de vejámenes. Luego seguimos todos los que estábamos en la fila de Laura que como animales salvajes la envestimos luchando entre nosotros por penetrar a Laura llegando al punto de acceder a ella de a dos de a tres, y esto duro casi hasta el amanecer cuando ya el silencio del salón se apoderaba del recinto, pues ya no había música, ni tampoco los gritos y gemidos de Laura que terminaba de atender a los últimos de la fila. Y para entonces el Mueco y sus malandros ya habían abandonado la fiesta o gang-bang?

     

  • La historia de Ángel, solo era un muchacho (46/59)

    La historia de Ángel, solo era un muchacho (46/59)

    Tiró de mis brazos para tenerme pegado a su pecho, su lengua golpeaba en mis labios exigiéndome paso, lucharon entre ellas dándose gusto, hasta que jadeando y sin aliento colocó la boca en mi oído.

    -Gatito lindo, yo también te necesito, ¿pensabas que solo te sucede a ti? -me separó de él con brusquedad para saltar de la cama y se deslizó el pantalón, me impresionó el grosor de su verga apuntándole al ombligo, se cimbreaba con cualquier movimientos que hacía y se me hizo agua la boca al verla tan jugosa y dura.

    Intenté retirarme el pantalón y él fue más rápido, me los sacó de un manotazo y me sujetó por los tobillos tirando de mi hasta dejarme las piernas colgando de la cama, se arrodilló en el suelo, pasó los brazos por mis muslos y me elevó las piernas dejándome el culo al borde del colchón.

    -¿Piensas que no deseo este tierno culito? ¿que no quiero que se abra para mi? -aplastó la nariz en el ano y me lamió el perineo desde los testículos al agujerito del ano, instintivamente apreté las piernas pero él me las sujetaba con fuerza.

    -¡Ahhhhh! Sí Pablo. -retorció la lengua y me penetró con ella, mi ano la recibía sin oponerse, abierto ya por el deseo irrefrenable de sentirse traspasado.

    -Disfruta gatito, goza, abre tu culo nene. -me comía el ano con unas ganas terribles, me di cuenta entonces de que el débil era yo, el que no se sabía aguantar las ganas, el que sucumbía ante la necesidad de verga que mi culo experimentaba.

    Los minutos que siguieron fueron excepcionales, me mordía el ano y las nalgas, me chupaba el culo con fuerza y me metía los dedos, era más que una follada lo que me estaba entregando. Me tenía tan excitado que a veces creía que me iba a correr de un momento a otro.

    -Déjame que te chupe la verga, por favor déjame que te la mame. -rogaba como todo un puto, no importaba lo que él pudiera pensar.

    -Por favor, dame la verga por la boca. -se puso en pie y me dio la vuelta colocándome la cabeza donde antes tenía los pies, con la cabeza colgando al borde de la cama.

    -Quieres mamarme la polla, ¿eh? -le miraba y solo le veía las piernas y los testículos por la posición en que me tenía.

    -Sí, sí, quiero que me ahogues con ella. -me sujetó con una mano de la nuca y con la otra forzó a su dura verga a que se orientaba a mis labios.

    -Abre la boquita mamón, ya que la quieres. -apretó y apretó sujetándome la cabeza hasta que sentí que me ahogaba, tenía toda su inmensa verga en la garganta y los huevos sobre los ojos sin dejarme ver.

    Empezó un va y ven delicioso, cuidadosamente medido para disfrutar sin terminar por ahogarme, a veces oprimía mi garganta para dificultar el paso de su polla y que estuviera más prieta. Así me tuvo unos minutos en una indisimulada tensión sexual que nos mataba a los dos y haciéndole gritar de placer.

    -Toma verga gatito, trágala por tu boquita precioso. -tampoco duró muchos minutos follándome por la boca, me la sacó sin dejarme que se la limpiara, chorreante de mi saliva y mis babas, volvió a colocarme en el centro de la cama y se arrodillo entre mis piernas.

    Sabía que ahora llegaba la follada salvaje y me estremecí pensándolo, me sujetó las piernas sobre el pecho con un brazo y se agarró la polla para ponerla en el hoyito de mi culo empujando con fuerza.

    Entró la gorda cabeza y gemí, él se dio cuenta y pensó que me dolía, se detuvo un instante para mirarme y se limpió el sudor que le corría por la frente, vio mis ojos que le decían que siguiera y empujó con fuerza para introducirse entero. El placer en el ano era exquisito pero sentí un golpe seco en el fondo de mi cuerpo algo doloroso.

    Mi torito no cesaba de embestirme, una y otra vez hacía el recorrido por mi recto embriagándome de placer, ahora era un puro semental al que no habría quien pudiera detener, deseaba retorcerme, necesitaba estirarme pero me tenía bien sujeto a su merced.

    -¡Ahhh! me corro gatito, me corro. -sacaba unos fuertes gritos e interjecciones no que eran jaculatorias mientras seguía el furioso bombeo.

    -Espérame, aguanta. -quería alcanzarle y que fuéramos los dos en corrernos al unísono, no pudo aguantarlo, pero yo también me vine al sentir todo mi culo ocupado, cuando se le engordó la verga al vaciarse contrayéndose hincado en el fondo de mi cuerpo, sintiendo el rico llenado de semen en mi vientre.

    Se dejó caer sobre mi aprisionando mis piernas entre su pecho y el mío, creía que mi asfixiaba y con dificultad las saqué estirándolas junto a los suyas.

    Le abracé sintiendo el sudor resbalándole por la espalda, el pelo lo tenía mojado y aún temblaba dejándome los últimos residuos de leche de sus huevos.

    Estaba tan bien, tan a gusto con él metido en mi cuerpo, sintiéndole estremecido, derrotado y yo era el vencedor, el conseguidor de aquella maravilla.

    -Pablo, mi vida, has estado genial, que macho tan increíble, me dejas roto. -intentó reír y solo le salió un bufido. Se apoyó sobre los codos y se separó.

    -De verdad que te ha gustado…, siempre me dices lo mismo.

    -Porque es cierto amor, no te miento. -se movió y se salió un poco la verga.

    -No, por favor, no me la saques. -se dio la vuelta teniéndome abrazado, le pasé una pierna por la cintura y seguíamos enchufados.

    -Así te gusta. -su sonrisa era de burla.

    -Bésame tonto, quiero que estemos siempre así.

    -Si no dejas que se te salga la leche, vas a quedar embarazado.

    -Bésame y calla.

    —————————————-

    Cuando Gutiérrez recibió aquella llamada de su superior no podía creerse lo que le pedía. don Eduardo Martínez de Arceniega, su sobrino concretamente, deseaba agradecer a sus salvadores el que arriesgaran sus vidas por él.

    -Pero señor, eso no es normal, solo cumplimos con nuestro deber, no se si llega a ser ético que los ciudadanos homenajeen las acciones de sus servidores.

    -No se lo cuestione Gutiérrez, al señor Martínez no le podemos negar nada, y menos en este caso, llévese a Alvarado con usted, también quiere ver al agente al que dispararon en el control…, y no sea modesto, realmente ambos lo merecen, por cierto su nombramiento está aprobado y lo recibiremos en poco tiempo.

    No había más que discutir, resultaba una agradable orden que cumplir, volvió a pensar en aquel muchacho, en la primera vez que le conoció en el rescate, aterrorizado y famélico, blanco y macilento como una flor marchita, y a su pesar, hermoso como un dios griego.

    Después lo admiró en las fotografías que encontraron en el automóvil del delincuente cuando lo abatieron, el chico lucía una hermosura atrayente y estaba totalmente distinto, bien vestido y de una belleza deslumbrante.

    Sin razón lo comparó con su amor oriental, el muchacho que se metía en su cama las noches que lo necesitaba, entregándose en cuerpo y alma a su hombre sin pedir nada.

    Se sintió avergonzado por la injusta comparación, reconocía que en belleza el joven rescatado le superaba, ¿pero eso qué importaba? Él amaba al pequeño oriental, no cambiaría a su Enlai por nada, y sin embargo aquel joven conseguía que su verga reaccionara y se irguiera en la bragueta del pantalón demandándole atención.

    Continuó con el teléfono en la mano pensativo antes de ordenar en la centralita que le pusieran con la residencia del señor Martínez de Arceniega, después de pasar por varias voces escuchó la ronca y profunda de la persona que buscaba.

    Le repitió, sustancialmente, lo mismo que le había hablado su superior, con la diferencia de que desde ese momento le expresaban la consideración que sentían en aquella casa hacia él y sus subordinados.

    -Gracias por atender el deseo de mi sobrino. -ajustaron sus agendas y quedaron en que los recibirían la semana próxima.

    No le quedaba más que hacer al respecto, llamó a su ayudante Lara para que localizara al agente que tenía que acompañarles por expreso deseo de aquel muchacho de la edad de su hijo.

    Si para el inspector Gutiérrez había sido una sorpresa, el joven agente León se quedó pasmado cuando su jefe, después de explicarle el motivo, le ordenó que llamara a la sub inspectora Alvarado y se pusiera a sus órdenes

    —————————————-

    El viernes a la tarde pasó a recogerme Alberto como habíamos quedado, pero lo supe cuando Tomás se presentó en la sala de estudio para decirme que me esperaba en la biblioteca con Eduardo.

    Le había hablado a Pablo de esa salida, conocía el bar por haber estado allí, y le pregunté si quería ir, se excusó porque tenía trabajos que preparar y me pidió que fuera yo y me divirtiera.

    Recordé lo que Alberto me había contado respecto de que Eduardo era socio y accionista de la sociedad para la que trabajaba, supuse que tenía referencia con sus negocios y no le di más importancia a que estuvieran hablando.

    Los dos hombres hablaban animadamente sentados en el tresillo tapizado en cuero verde, cuando entré en la habitación Alberto se levantó y vino a mi encuentro para darme la mano.

    -Ya que venía aquí he aprovechado para traer unos documentos urgentes a Eduardo. -me acerqué y acaricié la mejilla de Eduardo sin más, tenía la impresión de que algo habían tramado entre ellos, y que el motivo de que estuvieran juntos tenía algo más que ver que los importantes documentos.

    Los dejé hablando para ir a vestirme y salir, Alberto había traído su coche y me devolvería a casa, así que me pidió que fuera en su automóvil con él.

    -Alberto ya no soy un niño, no necesito que cuidéis de mi ni que me andéis vigilando, ¿es eso lo que te ha pedido Eduardo? -giró un segundo la cabeza para mirarme asombrado.

    -No es exactamente lo que crees, tenía que entregarle esos papeles y le dije que íbamos a salir a charlar un rato, entonces me pidió que te trajera y devolviera a su casa, no me ha pedido que te espíe o vigile tus movimientos, solamente se siente más seguro así. -me pareció razonable y además ¿qué sabía yo de sus negocios y contactos?

    Fuimos al bar del día anterior, allí estaba Ian y algunos otros, lo pasé bien y me empezaba a sentir integrado en el grupo que fue aumentando según pasaba el tiempo, tanto un chico como el otro se desvivían por hacerme sentir a gusto y esa camaradería me convencía más que lo que antes había entre nosotros basado en el deseo sexual de Ian. De Alberto no podía decir lo mismo porque era diferente aunque también me tuvo en la cama para él.

    —————————————-

    El inspector Gutiérrez y sus acompañantes esperaban que el encuentro fuera privado y estuvieran solamente ellos con el muchacho, y si acaso su tío. Se llevaron una sorpresa cuando encontraron varios automóviles llenando la alameda de los robles y la explanada de la entrada, no esperaban encontrarse aquel nutrido grupo de personalidades de la ciudad entre los que estaban sus jefes, el alcalde, y algún político de diferentes tendencias.

    Todos querían salir en las portadas de los medios de comunicación, como personas interesadas en rendir el homenaje que se merecían los servidores del orden que velaban por la seguridad ciudadana.

    El muchacho, bellísimo, se les acercó para estrecharles la mano y agradecerles, con aquella dulce voz infantil, de niño tierno, que les debía la vida y no sabía el modo de recompensarlos.

    Les hizo entrega de un sobre conteniendo el donativo, que nadie conocería hasta que abrieran el lacrado sobre, para el colegio de huérfanos de los cuerpos de seguridad y policía.

    Recibieron el aplauso de los asistentes al acto, los fotografiaron, y las cámaras recogieron el evento que saldría en las noticias de la noche, luego sirvieron una merienda fría, el chico se le acercó después para expresarle en privado su agradecimiento.

    -Gracias inspector, ustedes han arriesgado sus vidas por mi y quiero que sepan que lo valoro en lo su medida, a ustedes pudo darles las gracias, a otros solamente rezarles una oración. -el duro hombre, cumplidor de la ley y el orden, sintió un cosquilleo en su corazón oprimido.

    -Le dije una vez que si tenía algún problema que podía llamarnos, y le reitero el ofrecimiento. -el chico elevó la vista mirando al inspector y sonrió mostrándole cuan bello era cuando reía.

    -No se preocupe, todos me cuidan, pero se que puedo contar con usted si alguna vez lo necesito, gracias. -Gutiérrez sintió los labios del muchacho besándole la mejilla, se había alzado sobre la punta de los pies, en un acto inconcebible e inesperado, y se había atrevido a darle un casto beso. Miró a su alrededor pero parecía que nadie se había dado cuenta.

    —————————————-

    Los días se sucedían sin detenerse, llevaba un mes aquí y después del homenaje a los policías pocas cosas más que fueran relevantes me sucedieron.

    Alberto me llamaba todos los días y los viernes me recogía para salir, no solos, con el resto de amigos que cada vez eran más aunque no siempre estuvieran todos. Un día Pablo consintió en acompañarnos, no llegaba a entender del todo su afán por el estudio y querer terminar el primero de su promoción.

    Algún jueves Ian me lo pedía también al salir de la escuela y me llevaba en su moto, era la mejor época de mi vida.

    Un par de días a la semana Pablo me poseía, ahora era en mi dormitorio y con Eduardo presente, como espectador pasivo, pero no siempre lo hacía. Nos miraba y a veces se aproximaba para ver detalladamente como la verga de Pablo me penetraba, sin tocarnos, él se acariciaba sobre la ropa lo que en su tiempo fuera una hermosa y poderosa polla, llegaba a traspasar la humedad del liquido seminal la tela de su bata, eso me indicaba que gozaba al ver como me follaba Pablo.

    A mediados de Mayo Ana María miraba gozosa la invitación que habíamos recibido, cada uno la suya, para los cuatro que vivíamos en la casa. Álvaro e Irina habían fijado el diez de Junio como fecha de su enlace matrimonial.

    No tendríamos que desplazarnos, el acto sería en la señorial mansión de su tío don Manuel, en un ambiente privilegiado y de fácil acceso para los cientos de invitados que habría, con hoteles abundantes, playas de arenas doradas en plena efervescencia en esa época, y lugares de diversión para los que vinieran.

    No me causó dolor, ni desasosiego siquiera. ¿Habría dejado de amar y pensar en Álvaro? Por descontado que no, pero ahora era de una forma diferente. Debía respetar su decisión y no entrometerme para nada, intentar ser su mejor amigo, quererle y dejarle que fuera de otra. Además tenía muchas cosas en las que ocupar mi tiempo.

    También en esos días tendría que comenzar mi labor de dar placer a los miembros de la organización, Eduardo resultó escueto y breve en explicarme las reglas que había marcado a todo aquel que quisiera gozar de mi cuerpo.

    Ya no podía retrasar más, con excusas no motivadas, el momento de complacerlos, todos sabía que estaba de vuelta y me solicitaban, codiciosos de poder experimentar lo que otros les referían sobre mi buen hacer, y el placer que les daba follar conmigo.

    (Algunos solicitaban poderme llevar a sus residencias u hoteles: Como norma siempre sería en la casa de Eduardo)

    (Poderme follar en grupo no les estaba permitido: Seria de uno en uno)

    (No me podrían causar daño o dolor, solamente el que yo consintiera, nalgadas en los glúteos, mordiscos en pezones y labios, todo eso hasta que yo dijera basta. Tenían el derecho a gozar de mi y la obligación de cuidarme)

    Le di mi aprobación, estaba conforme con todo si al final yo podía poner el límite. Sabía que la mayor parte de los hombres que me pidieran sería mayores, no me importaba, había señores de hasta setenta años o mayores, que no podía objetarles sobre su físico o comportamiento.

    Por otro lado había descubierto que la edad o la belleza no eran tan importantes, si para mi cabeza, pero mi culo funcionaba de otra manera y tenía su vida aparte e independente, mi culito tenía sus propios razonamientos: Una verga siempre da placer cuando entra y se mueve deslizándose en su interior, unas mejor manejadas que otras y con diferentes vivezas, pero pollas de carne caliente y gustosa al final.

    Mi boca tampoco establecía demasiadas diferencias, solo exigía que la verga que chupara y lamiera estuviera limpia.

    Indudablemente prefería a hombres atractivos, los menos frecuentes, donde mi vista se recreara descubriendo sus poderes corporales. No estaba tampoco para escoger y si lo iba a hacer que fuera con la mejor disposición.

    Como compensación colateral tenía la satisfacción del trabajo bien hecho, terminar sintiéndome poderoso al poderles proporcionar el placer que no encontraban en sus mujeres u otros hombres.

    A pesar de que Millán y Andrés, hombres de mi primera etapa, me habían pedido, Eduardo decidió, en razón de no se que teoría sobre el reparto equitativo, que mi primer hombre, o cliente, era un abuelito de más de setenta años.

    Al principio me resultó divertido y agradable, tenía el pelo y la barba blancos, barrigudo y grueso con piernas como columnas y mucho pelo distribuido en todo el cuerpo entrecano. Una verga larga y gruesa que me llamó la atención cuando la vi al desnudarse, cuando vio que le miraba se la cubrió con una mano, entonces me di cuenta de que era su primera vez con un chico, no estaba habituado a mostrarse desnudo.

    Sentado en una butaca me pidió que se la chupara, me arrodille ante él y tuve que retirarle las manos, forzándole, para que me permitiera tener acceso a la verga y sus demás partes viriles.

    Fue fácil conseguir que la polla creciera en mi boca y que comenzara a derramarse en preciosos líquidos seminales, me centraba en el glande que era donde sentía más placer, a la vez le palpaba los testículos envueltos en una piel fina, casi trasparente, donde se le notaban las tenues lineas de las venas.

    Le elevé las piernas colocándolas en mis hombros para tener a la vista el ano del señor cubierto de blanco vello, con la saliva que caía de mi boca, a lo largo de la ya dura verga, me unté los dedos y le acaricié el ojete que se retrajo a mi toque.

    -¡Ahhh! Eso no. -era una negación plena de consentimiento porque no se apartó ni se echó hacia atrás.

    Le mamé como yo sabía tragándome todo su sable, lamiéndole el frenillo del prepucio y enroscando la lengua en él, escuchando los suspiros que arrancaba del pobre hombre que empezaba a conocer el placer que un experimentado puto le daba.

    No paraba de acariciarle el ano hasta que sentí como se me abría entregado, y le metí la punta de un dedo, gimió y empujó para que el dedo entrara más, ya era mío. Trabaje su ano hasta tener dos de mis finos dedos dentro de su culo y de golpe sentí toda la leche que invadía mi boca llenándomela y los gritos del buen hombre tensándose y entrando en mi garganta.

    Para él fue suficiente por aquella vez, solo me pidió que le dejara ver mi ano. Me coloqué arrodillado y lo elevé abriéndome las nalgas, con timidez pasó los dedos por él e inclinándose me dio un beso en el ojete.

    Se despidió después de pasar al baño para limpiarse.

    -Creo que Eduardo no se opondrá a que vuelva a visitarte. -el buen señor no conocía la larga lista de espera que Eduardo tenía pendiente para cumplir con todos los socios que me querían tener.

    Ese fuel el primero y unos días más tarde me llegó el segundo, éste era más joven, lucía una barba cerrada, bien cuidada y resumida a la perilla y el labio superior, apuesto y se le notaba en el trabajado cuerpo el ejercicio del gimnasio.

    Me pidió, de entrada, que me desnudara y diera varias vueltas delante de él, no era como el otro, un tipo tímido o timorato, sabía lo que deseaba obtener. Luego me pidió que le desnudara, le gustaba llevar el mando, como imaginaba, su cuerpo era escultural y sin barriga, su abdomen marcado y cubierto de vello oscuro resultaba una delicia para mirarlo.

    Tenía el cuerpo cubierto de suave vello menos la base del pene y los huevos rasurados recientemente, le gustaba lucirse y hacer notar el tamaño de su pene curvado hacia el costado izquierdo, tremendamente duro, y por cierto más pequeño que el del hombre mayor.

    Me besaba con ferocidad, lastimándome a veces al morderme los labios, o hacerme sentir dolor al meterme la lengua en la boca, exigiendo que la abriera para contenerla entera, me calentaba aquel macho, con su bravura y fuerza para elevarme en sus brazos haciéndome pensar que era su muñeco.

    Me dolió la primera entrada que hizo, potente y entera me la metió de un tirón sin detenerse hasta que formamos una sola unidad enchufado en mi culo.

    Me gustaba su verga y como la manejaba bombeándome con fuerza, moviéndome para hacerme sentir hasta donde podía llegar horadando mi suave cuerpo.

    Comence a gemir de placer y él se detuvo.

    -¿Disfrutas de mi follada pequeño?

    -¡Ayyy! Señor usted sabe como follarme. ¡Qué rico!. Siga, siga, deme fuerte por el culo. -mis palabras lo exacerbaban y aceleraba las metidas, una verga pequeña pero bien manejada me estaba dejando el culo dolorido.

    Continuó por un largo tiempo haciendo el mismo recorrido hasta que me puso arrodillado, con el pompis empinado y me volvió a empitonar con sádica maestría, sabía manejar lo poco que la naturaleza le otorgó, yo gozaba al sentir un macho así en mi espalda teniéndome sometido.

    -Me voy señor, me corro ya. -parecía que le pedía permiso y no pude aguantar más el gozo que su dura verga me daba. El hombre arreció sus empujones al ver que cerraba el ano al eyacular, hasta que se detuvo jadeante sobre mi espalda dejando que sus huevos expulsaran todo el semen que contenían.

    Había sido una follada genial y reposó sobre mi espalda agotado hasta que caí rendido y él me seguía penetrando con movimientos agitados.

    Sería difícil que me olvidara de aquel hombre, había sabido manejarme a su antojo, midiendo el dolor que su trato me daba y el gran placer que a la vez me hacía sentir. En mi puntuación había alcanzado un ocho sobre diez.

    No hubo más por el momento, teníamos mucho trabajo pendiente, en los estudios, en la diversión, y ahora llegaba el momento de prepararnos para la gran ceremonia de boda.

    Seguramente Ana María no había disfrutado tanto con la boda de su hijo Oriol como ahora. Nos llevó al salón de belleza a Oriol y a mi, parecía haber vuelto a coger sus responsabilidades de madre y también ella lo pasaba bien llevándonos a ambos a las tiendas y salones de masajes y belleza.

    Nos tuvimos que probar varios trajes hasta que todo quedó a su gusto, y suspiramos satisfechos cuando dio la conformidad a los complementos. No se trataba solamente de nosotros, el vestuario de Pablo y Eduardo estaba también en sus planes. Pablo no la consentía tanto y procuraba estar siempre ocupado según ella, pero era cierto, Pablo preparaba impaciente sus últimas pruebas mientras iba recibiendo las primeras notas de excelencia.

    Había finalizado con la presentación y defensa ante el tribunal de su proyecto, confiaba en haber aprobado, yo estaba seguro de que las notas pendientes no serian peores que las que había recibido, pero estas últimas no se las darían hasta después de la boda.

    La mansión de don Manuel relucía para la ocasión, parte del gran parque que bajaba hasta las arenas de su playa particular, había sido preparado con especial cuidado, las praderas estaban cubiertas de tiendas de lona blanca que parecían hongos que nacieran del verde suelo. El cielo, con solo unas pocas nubes blancas acompañaba en el día glorioso a los novios.

    Fue sencillo mezclarse entre los invitados, Pablo y yo nos unimos a David, Oriol y sus primos junto con Alberto y otros muchachos de nuestra edad. Los novios, después de la ceremonia estuvieron ocupados e intenté no estar próximo a ellos, y escapé como pude cuando Pablo se acercó para felicitarles con un abrazo.

    Final feliz para una pareja de cuentos de hadas, la hermosa novia le llevaba un no menos guapo y viril príncipe, algo de lo que mejor había conocido en mi corta vida llena de experiencias.

    Al día siguiente marchaban en su viaje de novios, con envidia y amargura me pregunté como era posible que ahora, Álvaro, pudiera dejar su trabajo con tanta facilidad y sin cuestionárselo.

    —————————————-

    Como esperaba confiado, el resultado final del proyecto de Pablo había obtenido una nota que él no se esperaba, diez sobre diez, lo celebramos, en casa y también con los amigos.

    Por mi parte yo también cumplí con mi obligación, no obtuve su nota tan elevada pero tenía libre el camino hacia mis estudios universitarios.

    Sabía que pronto marcharía y no pensaba que fuera tan pronto, unos días después, sin decirme nada, veía como iba recogiendo sus pertenencias.

    Seguirá…

     

  • Recuerdos con mi hermana (II)

    Recuerdos con mi hermana (II)

    En esa ocasión necesitaba estar a solas un poco porque necesitaba un tiempo para mí sola, quería bañarme, irme a la cama y masturbarme frente a mi espejo del tocador, tal vez con un camisón cortito. Anhelaba también meterme mi consolador y correrme como loca posesa. Pero no podía, mi numerosa familia estaba todo el tiempo en casa, era un manicomio de criaturas jugando, gritando y mis pobres padres intentando un poco de control en ese caos.

    Ya había agotado los pretextos para salir y largarme con mis amigos a las afueras a fumar un poco y a veces besuquearnos. Las vacaciones se alargaban interminables y hasta las idas al baño las teníamos que hacer rápidamente para que lo usáramos todos por turnos. Al día siguiente me pidieron que fuera a la casa de los abuelos a alimentar a sus animalitos: un perro, dos cerdos, un pavo y un chivito.

    Como los abuelos habían salido de la ciudad para una cita médica en la capital y visitar a una tía hermana del abuelo debían aprovechar y estar dos o tres días fuera de su casa. Esta era la oportunidad que estaba esperando. Lora, mi guapa hermana también andaba de un genio de la patada por la necesidad sexual que tenía, anhelaba igual que yo masturbarse y estar a solas un poco.

    Éramos muy jóvenes y al ser las mayores y entrar a la adolescencia comenzábamos a inquietarnos por las exigencias del cuerpo. Lora quería ir conmigo a ver los animalitos pero, mamá no la dejó acompañarme. Me salí encantada de casa y recorrí las pocas cuadras que había hasta la casa de los abuelos. Me apresuré a atender a los animalitos y al terminar me acosté en la cama que estaba frente a un antiguo espejo enorme de cuerpo completo, me desnudé y me contemple a gusto, era muy joven y mi cuerpo elástico, firme y de color blanco ligeramente moreno brotaba en su preciosa juventud, me puse de nalgas frente al espejo en cuatro patas para ver mi culo, era pequeño aun pero ya presagiaba su redondez y belleza.

    Un poco de carmín y una sombra verde en los párpados hicieron la magia femenina, me até mi largo cabello con una coqueta cinta y me masturbé sin despegar la vista de mi culo, lo acariciaba y metía primero un dedo y luego dos. Me corrí con placer, pero unos instantes después aún seguía caliente. Cerré la casa y regresé al escándalo y caos de la mía. Días después llegaron los abuelos y mi abuelita me invitó a dormir a su casa unos dos o tres días ya que el abuelo iba a viajar a Chiapas para una cacería de venado a la que lo habían invitado sus amigos ricachones ya que él era un gran rastreador. Mamá reticente de perder un par de manos para ayudarle se negaba pero al fin me dejó irme con la abuela a su casita.

    Lora lloró porque quería ir también, salir de ese infierno pero mamá se mostró inflexible, no le iba a dejar ir a la calle tan fácilmente pues mamá se daba cuenta de la belleza de mi hermana y sabía que solo le traería problemas si no la educaba y le hacía entender que la belleza acaba y necesitaba estudiar y esas cosas para salir adelante en la vida. Lora con sus 1,68 de estatura, esbelta, culo precioso, tez blanca y nacarada, labios sensuales de forma de corazón, piernas largas y bien torneadas, un par de tetas que parecíanme a punto de reventar el brasier, sus ojos verdes, en fin una chica sensual, bella y tentadora era mi hermana.

    La abuela me consentía mucho y me dejaba vestir con vestiditos, pantaloncillos cortos, minifaldas y blusitas ombligueras con sandalias y poco maquillaje, me sentía tan bella y femenina así. Salía a la tienda, a la panadería y a la carnicería así, notaba cómo los hombres babeaban por mis piernas y mi culo, me sonreían, me mandaban besos disimuladamente y me decía cosas subidas de tono, uno que otro atrevido me rozaba con sus manotas y todo eso me excitaba. La gente se acostumbró a verme así, una chica delgada de cabello largo negrísimo y tez clara, de ojos color miel.

    Por las noches me masturbaba en la enorme cama en el cuarto junto al de los abuelos, gemía suavecito. Así al tercer día llegó Lora a la casita de la abuela, por fin había convencido con sus súplicas y lloriqueos a mamá para que la dejará pasar un día en casa de la abuelita. Nos abrazamos contentas y planeamos ir al cine con la abuela. Después de comer y lavar los trastes nos maquillamos y salimos con la abuelita, en la calle un señor de unos 60 años vestido con un traje y sombrero saludó a la abuela sin dejar de mirarnos disimuladamente. “¡Qué guapas sus nietecitas!” nos comía con la mirada y Lora simuló no verlo y volteó con gesto de fastidio, aunque yo sabía cómo le encantaba que la morbosearan.

    Llegamos al cine Reforma, un enooooorme sala cinematográfica decorada en los 40s con una diosa plateada incrustada en el recibidor como de unos 8 o 10 metros de altura (aún existe). Llegamos alrededor de las 4 de la tarde y entramos cargando las palomitas de maíz y bebidas que la abuelita nos compró vimos una película de Silvia Pinal, donde ella salía muy sensual y guapa la mujer, película a todo color, yo quería ser como esa señora guapa, en una escena ella está con otra belleza, una francesa y Silvia sale con un camisón cortito enseñando sus piernotas perfectas, eso me puso cachonda.

    Llegamos a la casa y cenamos riendo alegremente con la abuelita, ella aprovechó para “darnos consejos” de cómo ser buenas niñas y obedientes. Lora se durmió con la abuela y yo en el cuarto junto al suyo. Obviamente me masturbé recordando las imágenes de la película. Al otro día después de comer la abuelita salió a ver a una tía a cinco o seis cuadras de ahí, pretextamos flojera para quedarnos solas en su casa. Ella se resignó y quedó de volver a las 7 u ocho de la noche, nos pidió que no hiciéramos loqueras.

    Después de lavar los trastos, nos acostamos en la cama de la abuela a ver la televisión, Lora aprovechó para ducharse y regresó a untarse crema en su lindo cuerpo, le dije que qué le había parecido la película y cómo se veía guapa la actriz. Me miró con sus ojazos verdes y me dijo ¿Cómo me veo? Respondí de inmediato ¡Hermosa! Como una gata en celo se me acercó y subiéndose a la cama solo en pantaletas y una playerita sin brasier tomó mi cara y me dijo: ¡Bésame puta! Nos hundimos en la cama, ella encima de mí y sentí su pubis subiendo y bajando encima del mío.

    Le agarré las nalgas y metí mi mano bajo sus pantaletas buscando anhelante su ano rosadito, lo toqué alrededor y lo ensalivé para metérselo en ese agujerito, éste se ciñó y alternadamente apretaba y aflojaba, ella gemía suavemente, se levantó ligeramente y aproveché para meterle mi mano derecha por delante hasta sentir su vagina húmeda, cálida y mojada.

    Le acaricié su botoncito y ella se arqueó viniéndose rápidamente, su carita se estremeció, y adquirió un rubor que delataba su placer. Se levantó y se vistió. Ni una palabra de esto ¿Eh? Aún recuerdo esos días tan felices en los años 70s, junto a mi hermana.

  • Una joven muy colaboradora en una conferencia

    Una joven muy colaboradora en una conferencia

    Me invitaron a participar en un Congreso en una ciudad vecina, eran por 3 días y yo era expositor en dos charlas, aparte de invitado a participar en todos los talleres, la maestra de ceremonias de la mañana me asignó a una joven asistente que me ayudara en lo que necesitara para realizar mi exposición, porque llevaba un equipo con el cual hacer una demostración. Se llamaba Gabriela y era una joven muy dinámica.

    Tenía 20 años, 1.65 de alto, cabello castaño claro, rizado, ojos verdes, labios carnosos, cara y cuerpo delgado, caderas seductoras, piernas largas y torneadas, podría apostar que se formaba ese triangulito seductor entre sus piernas…

    Ese día vestía como las demás Asistentes, falda oscura algo muy arriba de la rodilla, con un corte alto a la cintura, una blusa color claro, usaba un escote algo revelador, pero se cubría con una chaqueta de corte corto, por arriba de la cintura. Sus piernas en medias oscuras y esos zapatos de tacón alto, con un broche al tobillo, color rojo, sin duda despertaba deseos en muchos al verla.

    Ella muy simpática y lista para asistirme, me ayudo a prepararme para mi charla, la quede viendo en un descuido que ella se agacho a recoger unos papeles, tenía una figura muy bonita, la falda a media pierna, tacones altos, con broche al tobillo, cabello largo rizado, alzo la cara y nos miramos un rato y se sonrió, le dije que era una chica muy activa y servicial.

    Gabriela: Gracias!, me gusta ser útil…

    Me recordó que ya antes la había conocido, que ella y un grupo de compañeros fueron a un taller que yo impartí, así que ella estudiaba en mi área de trabajo, dijo que les facilite mucha información y contactos. Le pregunte como le iba en la Universidad y dijo que trabajaba como edecán para seguir estudiando, pero que buscaba un mejor trabajo siempre, que a ella y otra amiga seguían intentando entrar a medio tiempo en otro trabajo que fuera más del área.

    Gabriela: Usted es muy joven para todo el curriculum que tiene, me lo imagine mucho mayor!

    Me sonreí cuando lo dijo y me fije que ella se sonrojaba, incluso que respiraba algo agitada, le dije que muchas gracias, que pues había tenido una meta clara desde que me gradué y que la había seguido. Me pregunto si eso no me había quitado tiempo para disfrutar de la vida y le dije en un tono algo atrevido que siempre disfrute de lo que se me presentaba de la vida, que ella podía sacar provecho de las oportunidades que se le dieran. Se sonrojo mucho y se quedó sin decir nada, pero cruzo las piernas de forma nerviosa… le pedí que me alcanzara unos folletos y se sereno un poco.

    Siguió sonriéndome el resto del día, aunque con cierta turbación que no desapareció por la tarde. Después de la conferencia, al terminar varios se me acercaron a hacerme preguntas y darme felicitaciones, poco a poco se fueron retirando y comencé a guardar mi equipo, ella se acercó nuevamente y me ayudo a guardar todo. Le pregunte si ya había terminado su turno, me dijo que solo le faltaba reportarse con la Responsable del evento para retirarse.

    Yo: Seguro ya estas cansada, agradezco todo tu tiempo

    Gabriela: Fue un placer, me gusto ver cómo trabaja, me hubiera gustado saber más de su trabajo y de usted.

    Yo: Cuando quieras me contactas y en lo que te pueda compartir te lo brindo.

    Ella se sonrió y dijo que le gustaba la idea.

    Gabriela: Si gracias, me gusta eso, le voy a ayudar a llevar sus cosas…

    Caminamos hacia el estacionamiento en el sótano, bajamos por una rampa y ella se apoyó en mi para no caer, pase mi brazo por su cintura so pretexto de que no perdiera el equilibrio y ella no dijo nada, sentí que se pegó a mi aún más, estacione en una parte algo oscura, llegamos al auto, que era una camioneta alta, le dije que la llevaba hasta la entrada para que no tuviera que volver a oscuras por el sótano, ella asintió y le abrí la puerta, la ayude a subir, le costó levantar la pierna, prácticamente la senté en el asiento, tenía mis manos sobre sus piernas y ella estaba con su cara muy sonrosada y una mirada lasciva, le sonreí y le acaricie la barbilla. Subí al carro y la quede mirando, ella puso su mano casi en mi entrepierna, su pecho subía y bajaba y se quitó la chaqueta, le acaricie la pierna y la fui subiendo a su entrepierna, ella se inclinó hacia mí y me beso el cuello, sus manos se dirigieron a mi pantalón, se apoyó en mi pierna y sus manos fueron bajándome la cremallera, sentí sus dedos finos meterse bajo mi pantalón y comenzar a tantear, la verga se me paró y ella la soltó por impulso, dio una rápida risita –uyyy, me asusto! Como se mueve… y que caliente está!-

    Volví a tomar su barbilla y le di un beso, pase mi mano por su cintura y toque su cadera, ella se estremeció y se inclinó hacia mi entrepierna. Su culito quedo en alto, inclinada sobre el asiento, pase la mano por su espalda, siguiendo la curva que hacia abajo, baje por la forma de sus caderas y fui deslizándola hasta llegar al borde de su falda y sentir la piel cálida de sus piernas, se las frote y acaricie, mi mano bajo la falda y comencé a subir nuevamente, sentí como se hacía más pequeño el espacio entre sus piernas y como aumentaba el calor, hasta que roce el borde de su prenda y se lo fui jalando hacia abajo, frote sus nalgas y la apreté, ella soltó un ligero bufido, apretó mi verga con sus manos y comenzó a chupar con más fuerza, mis dedos se fueron frotando poco a poco más los pliegues de su chochito, haciendo círculos, metiendo cada vez más adentro, sentía sus nalgas duras, su ano estaba también a mi alcance, fui frotando ese espacio chiquito que tenía por separación, frotando el bordecito del ano con mi pulgar, soltó un gritito apagado.

    Comencé a mover la mano al ritmo de que ella me chupaba la verga, ella se excito aún más y sus mamadas eran cortas y muy seguidas. Le dije que ya reventaba y abrió la boca y recibió la leche parte en la boca, parte en la cara, siguió jalándomela y la segunda andanada quedo en su mano, sentí como empezaba a escurrirme por la verga el semen y ella se tragó lo que tenía en la boca y comenzó a lamerse la mano y mi verga, sentí como la pasaba por mis huevos, como chupeteaba, yo la tenía ya algo flácida, pero ella comenzó a ponérmela dura nuevamente, seguí metiendo mano entre sus hoyitos, estaban calientes y muy mojados por sus piernas empezó a escurrirse la humedad, yo se las frotaba, que corrida tan deliciosa había tenido!

    Cuando ella al final quedo exhausta, alcance una toalla de mano que siempre andaba en la guantera, comencé a limpiarle las piernas con suavidad, ella seguía sobre mi verga ahora ya flácida y bien limpia gracias a sus lengüeteos, su cara mostraba relajación completa, aun con los restos de semen pegados en sus mejillas, seguí paseando mis dedos por su coño, humedecí un pañuelo con un poco de agua que andaba en una botella, se lo di para que se pasara por la cara, ella se acomodó en el asiento y se fue ajustando el vestido, sus lindas piernas y la forma seductora de sus caderas, su cara roja aun por la agitación, se arregló el cabello y el chaleco, salimos del estacionamiento y por la ventanilla le pase una propina al guardia… ella se tendió casi acostada en el asiento, con pena de que la vieran salir, le dije que no se miraba nada desde afuera, así que se relajó,

    Yo: Te paso dejando a donde vayas, ella se serio y dijo que la esperaba otra compañera que también estaba trabajando en el evento, le dije si creía que todavía la estaba esperando y se sonrojo, dijo que sabía que la esperaría, además de que no podía llegar sola a la casa; así que por lo menos di una vuelta saliendo del hotel, volviendo para que ella pudiera bajarse en otro lado y no la vieran volver del estacionamiento, así que se bajó y me sonrió, le dije que me diera un beso de despedida al menos y me beso la mejilla de manera tímida (después de una gran mamada, que gracioso), casi salto del auto al salir y entro al hotel otra vez.

  • Alejandra enculada

    Alejandra enculada

    Alejandra, mi mujer de entonces, era profesora en un instituto de enseñanza primaria. Por ese tiempo era costumbre, en cierta época del año, hacer salidas con los alumnos de los años inferiores. Por lo general eran a algún lugar con camping y se organizaban jornadas con acampe en tiendas. Ella como profesora solía ir acompañada de profesores de actividades físicas.

    En una ocasión le tocó en suerte viajar con un grupo de chicos y acompañada de dos profes. Uno de actividades físicas y otra profesora. Estuvieron tres días en un acampe, por lo que como acostumbraba, se llevó una pequeña carpa o tienda donde dormía ella sola y guardaba sus pertenecías como la ropa para el tiempo que estaba fuera. Desde un viernes hasta el domingo.

    Al regresar esta vez, la noté acaso algo extraña. Me pareció que no caminaba muy bien e incluso llegué a verla sentada medio de costado en la silla. El caso es que una noche posterior a su regreso, se me acerco y me pidió que hiciéramos el amor. Normal en nuestra relación.

    -Esta noche necesito que me cojas muy muy amorosamente. Como tú ya sabes y más también.

    -Claro, mi amor…

    Y así fue. Nos fuimos a la cama para tener una noche de sexo apasionado pero de acciones harto delicadas. Terminamos y quedamos tirados en la cama, recuperando de a poco la calma.

    Alejandra me tomó de una mano…

    -Tengo que contarte algo y por eso quise primero hacer el amor contigo. Lo necesitaba! Solo quiero que me escuches y me dejes contar la historia completa

    -Dime entonces… le respondí no sin algo de preocupación.

    -Bueno: sabrás que a estas jornadas de acampe me tocó ir con mis colegas Gerardo y Rosalía. El viernes nos acostamos algo tarde para dejar a los chicos cantar y disfrutar la noche. El sábado ya no: los mandamos a dormir temprano y es que la jornada fue intensa desde lo físico y estaban cansados. Además aún quedaba una jornada más de actividades. Entonces nos sentamos los tres a cenar y hasta ahí todo bien y tranquilo. Solo que me empecé a sentir algo mareada y con sueño. Así que saludé y me fui a dormir. Sinceramente no me acuerdo de nada y es que apenas me quité la ropa, quedé dormida. Tampoco sé exactamente cuánto dormí, hasta que desperté medio sofocada. Desperté boca abajo y sentí un peso encima. Quise moverme y me di cuenta que había alguien arriba mío. No entendía nada. Poco a poco me fui despabilando. Noté que estaba con la camiseta de dormir pero tenía los calzones en la rodilla. Pero además percibí algo duro y viscoso entre mis nalgas. Que directamente me punzaba… la cola. Sentí miedo! Entonces oí la voz de Gerardo, mi colega.

    -Tranquila bebé. Quiero esa cola y la voy a coger como sea. Déjame entrar y no te haré daño…

    -Por fav…

    -Sshhh. No digas nada, no grites y todo será más fácil. Y me tapó la boca

    Dios mío. Estaba aterrada. Comprendí que el sueño y el mareo no fueron casuales. Estoy segura que me puso algo en la bebida!

    -Como estaba, no tenía escapatoria. Era imposible quitármelo de encima. Lo sentí empujar y la cabeza de su miembro ganó espacio para meterse en mi culo. Sentí también el primer dolor. Dolor y miedo! Solo me quedó llorar en silencio, mordiéndome la mano. Empujó otro poco. Y más. La metía sin importarle. Yo lloraba y me quejaba apenas. Ya ni pensaba en gritar. Solo imaginé rápidamente el escándalo entre los chicos. Rosalía…!

    -Rosalía asomó su cara a centímetros de la mía. El terror y la vergüenza me invadieron!

    Increíblemente sonrió y dijo: -Disfrútalo, nena. Luego yo también tengo algo que darte. Y se retiró. -Me sentí aún más perdida…!

    -Allí tuve la certeza de que lo habían planeado!

    -Mientras tanto, mi violador seguía dentro mío. Hacía un juego de retirada y volvía a empujar. Empujaba y entraba. Sentí su pelvis en mis nalgas y supe que estaba todo adentro. Creo mi culo se había acostumbrado un poco. Me pareció que no me dolía tanto. Entraba y salía, bufando a mis espaldas. Lo odiaba. Pensaba en las veces que te lo había negado y me odiaba a mi misma!

    -Me siguió cogiendo largo rato. Yo quería que terminara de una vez por todas y el maldito parecía no querer terminar. Pero terminó. Me penetró con fuerzas dos o tres veces y lo sentí rebufar. La verga se le puso dura y gruesa hasta que acabó por fin y se fue aflojando. Sentí alivio. Sentí que todo terminaba… pero me equivocaba. Cuando él se apartaba reapareció Rosalía y se metió en la carpa. Tenía puesta una bata de playa. Se acercó y para mi sorpresa me besó.

    -No temas. Yo también te tengo ganas. Mira lo que tengo para ti!

    -Corrió la bata y me enseño que tenía puesto uno de esos consoladores con correas. Otra vez me aterré. Me pareció monstruoso.

    -Acuéstate y déjame disfrutarte. No querrás despertar a los niños, verdad?

    -No dije nada y me dejé caer boca arriba en la colchoneta de dormir. Gerardo miraba y sonreía mientras se la sobaba… Rosalía no se demoró en atacarme. Me chupó las tetas con desesperación hasta hacerme doler. Sabedora de que estaba a su merced, solo atiné a tomarle la cabeza para que se calmara. Entonces fue más suave. Sus labios y lengua se entretenían con mis pechos mientras sus dedos fueron a hurgarme la concha, hasta que fue por ella con su lengua. Me abochorna decirlo, pero debo reconocer que semejante faena terminó por excitarme. Seguramente fue lo mejor que me podía pasar, considerando la talla de la verga artificial que portaba esa perra. Después de un largo rato y ya con mis jugos involuntariamente brotando, se tiró a un costado y me ordenó que me colocara encima de ella. Antes tomó un pote y untó abundantemente su consolador o como se llame…

    -Trabaja tú, cariño. Clávate mi juguete en tu hermosa conchita. Quiero ver el disfrute en tu cara…

    -Ni lo sueñes, pensé

    -Me puse a horcajadas y apunté el monstruo a mi entrada. Lo apoyé. Empujé despacio para no lastimarme y enseguida lo sentí entre los labios de mi vagina.

    -Así, bebé, así… devórate esta hermosa verga. Es solo para ti. Eres la primera que la prueba!

    -Me lo fui metiendo, no tenía alternativa. No era humano en ningún sentido. Menos en el tamaño, si me disculpas… Y también debo reconocer que las chupadas y lamidas habían hecho su efecto para que terminara aceptando al intruso!

    -Rosalía me tomaba por las caderas para ordenarme subir y bajar, en tanto ella misma subía para entrar en mí. Tomó mi mano y como pudo la llevó a su entrepierna para que la tocara. Mis dedos palparon y sentí su entrada ocupada por algo. Me di cuenta que el aparato era doble y tenía el resto metido en su concha. Pero entonces sentí los dedos de Gerardo rozándome el maltratado ojete. Pringoso de su propia leche, estaba tan lubricado como para que el dedo mayor entrara casi sin esfuerzo. Me lo metió todo. Rosalía me instaba a cabalgarla pero su amigote me detuvo. Apenas me empujó hacia adelante para que mi culo quedara nuevamente expuesto y entendí, vi venir otra vez lo peor. Si. El “joputa” me la volvió a meter otra vez y no le costó. Toda me la metió. Me sentí llena por todos lados. Entre ambos acomodaron los movimientos para cogerme de atrás y adelante. Ya era un escándalo. El culo ahora poco me dolía. Iba hacia atrás por la verga de Rosalía y me recibía Gerardo para clavarme hasta los pendejos!

    -Tal faena duró apenas poco más. Rosalía y yo tuvimos un orgasmo. Disfrutado el suyo y casi reprimido el mío, pero regado con otra acabada de mi violador anal.

    -Esto fue lo que pasó. Deberás perdonarme que te lo contara en detalles. Solo quiero que sepas que en ningún momento provoqué a estos bastardos para que me cogieran. Ni siquiera sabía que Rosalía fuera lesbiana. Y mucho te agradezco que me escucharas sin interrumpir… Gracias mi amor!

    -Lamento que te haya sucedido… de verdad lo lamento. Y no te preocupes. Tu relato en lugar de enfadarme me ha calentado…

    -Lo dices en serio???!!!

    -Claro tonta. Solo quiero te recuperes, se sane tu colita y me des lo que me corresponde!

    -Maldito abusador! Y bueno… te tengo una tarea. Tuve que ir a la farmacia por una crema para mi cola… así que puedes pasármela por el culito que para eso es.

    Me alcanzó un pote y de un salto se puso en cuatro patas. Cargué bastante crema, separé un poco las nalgas y dediqué varios minutos a masajearle el ano. El trabajito no hizo más que provocarme una notable erección.

    -Alejandra, le dije… crees que esto tardará mucho en sanar? Mira cómo me he puesto!

    -Ay, mi amor! Lo siento mucho. Me apena!

    -No te preocupes…! Lo soportaré…! Oye… ¿crees que puedo usar otra cosa para desparramar la pomada?

    -Que travieso eres! Creo que terminarás haciendo trampa!

    -Juro que no…

    Me puse de rodillas atrás suyo, tomé mi verga empalmada y seguí untando

    -Debo reconocer que la tienes más calentita que el dedo!!!

    Por los bordes y por el centro iba pasando la pica, masajeando y desparramando crema. Ella se separaba bien las nalgas con ambas manos y yo deliraba de la calentura.

    -Más a la entrada del huequito debes ponerme, dijo

    Allí fui y detuve el glande. Ella lo notó y me sorprendió dando un salto atrás para ensartarse ella misma. Vi desparecer casi media verga en su ojete y sentí sus carnes apresando las mías.

    -Te has hecho daño???

    -No. Esa crema es milagrosa y es mejor también untar por dentro!!! Y ahora la desparramo, dijo y empezó a ir atrás y adelante. Su culito ya no era virgen pero no me importaba. Igual era la gloria!

    -Ahora sigue tú, mi amor… cógeme, cógeme fuerte. Quiero sentirte bien adentro.

    Claro que la cogí bien cogida. Idas y venidas se repitieron. Se la saqué toda y volví a meterla, enardecido! Ella me ayudaba con sus movimientos, retrocediendo cuando yo avanzaba y avanzando cuando retrocedía. Sus dedos y los míos chocaron a la entrada de la vulva, disputándose el espacio para masturbar. La labor entre dos fue más efectiva. No tardó en llegar a un orgasmo largo y casi agónico. Yo tampoco tardé en llenarle el culo de leche caliente!

  • Mi cuñada sola en la piscina

    Mi cuñada sola en la piscina

    Mi cuñada y yo tenemos un feeling especial y desde hace mucho tiempo sentimos una atracción el uno con el otro. Ella es hermosa, con muchas curvas y esta historia ocurrió el verano pasado, donde recibo la visita de unos primos que vienen a nuestra ciudad a actuar para una compañía de teatro. Como son de fuera invito a mis cuñados a comer en nuestra casa de campo para estar todos juntos y así presentar a mis primos.

    Como es un día de semana tanto mi mujer como mi cuñado tienen que irse a trabajar a primera hora de la tarde y me quedé con mis primos y mi cuñada. Ella para dejarnos más a nuestro aire, dice que aprovecha que hace calor y se va a dar un baño a la piscina.

    Yo me quedo con mis primos hablando y enseñando la casa, además de todo lo que podemos hacer en la ciudad en cuanto acabe la función. En cada momento que puedo aprovecho para mirar por la ventana a mi cuñada en la piscina, que está dentro del agua apoyada en el borde de la piscina mirando hacia la casa pero ella no me ve. Entonces mis primos dicen que tienen que preparar las cosas para ir a un ensayo al teatro y aprovecho que están en sus habitaciones para acercarme a junto mi cuñada. Cuando salgo al jardín, veo que está sentada en el borde de la piscina con las piernas metidas en el agua y le digo:

    – Hola preciosa, parece que estás aburrida

    – Pues claro, llevo todo el tiempo pensando en ti y no me haces ni caso porque estás con tus primos

    – Eso crees, pero llevo todo el tiempo mirándote por las ventanas y deseando venir hacia junto tuya

    Entonces me acerco por detrás, le retiro el pelo y empiezo a darle unos besos en su cuello. Noto que empieza a respirar con fuerza, ya que sé que es su punto débil y se excita al momento, eso me pone cachondo y no puedo controlar mis manos que van hacia sus pechos jugosos y hermosos y según masajeo mientras le beso en el cuello noto como sus pezones se ponen duros y eso me vuelve loco. Deseo con todas mis fuerzas quitarle el bikini para tocarle las tetas sin ninguna tela por medio pero me acuerdo que todavía siguen mis primos dentro de la casa y nos pueden ver en cualquier momento, aunque sus habitaciones dan para el otro lado.

    – Espera un momento, vuelvo enseguida, esto no va a quedar así, no quiero que te vuelvas a quejar que no te hago caso

    Ella sonríe y me vuelvo a casa para ver cómo van mis primos. En cinco minutos ya están listos y me dicen que lo sienten pero se tienen que ir y que ya nos veremos a la noche para cenar juntos. Yo les despido con pena, pero en mi mente no hay otra cosa que mi preciosa cuñada esperando en la piscina.

    Una vez se van, solo quedamos mi cuñada y yo, así que voy directo a junto ella, que se encuentra tomando el sol en la hamaca sin la parte de arriba, enseñando esos pechos hermosos, aún con los pezones erectos y me acerco sigilosamente para darle un besazo en esos labios que me vuelven loco, jugando con nuestras lenguas mientras ella me muerde el labio inferior con ganas. El beso se vuelve cada vez más pasional y empiezo mi masaje en sus pechos, cuello, cabello, todo ello sin dejar de besarnos mientras jadeamos porque nos encanta a los dos.

    Ella hiperventila en cuanto me paro a besar su cuello y eso me la pone dura, así que procuro apretarme hacia ella para que note mi erección, noto que le gusta al instante porque veo que quiere cogerme la polla por dentro del bañador y empieza a menearla poco a poco pero apretando lo suficiente para que se me ponga más dura aún, así que dejo que juegue lo que quiera con ella porque me vuelve loco, así que después de un buen rato besándonos sin parar debido a la atracción que sentimos el uno por el otro, empiezo a besar su cuello, bajo a sus pechos, ombligo, para morder la braguita del bikini y quitársela.

    Veo que está súper mojada de lo excitada que está y empiezo a pasar mi lengua por su hermoso coño afeitado y que me vuelve loco, primero por todos sus labios y luego por su clítoris con mi lengua a toda velocidad para verla retorcerse de gusto:

    – Que ricooo cuñaooo, ohhhh que buenooo, me encanta como lo haces!!!

    Yo sigo a lo mío, porque me encanta pasar mi lengua por este coño tan hermoso y jugoso y me encanta notar sus jugos calentitos. Cuando ya llevo un rato centrándome en su clítoris y metiendo mi lengua lo más profundo que puedo en su vagina, paso a centrarme en su orto que ya está mojado de mi saliva y sus flujos y vuelve a decirme: que ricooo Dios mío!!! Así que aprovecho mientras le estoy haciendo el beso negro para juguetear con mis dedos en su coño, introduciendo primero uno y luego dos dedos hacia arriba buscando su punto g y entonces se corre con fuerza y da un grito de gusto que hace que pierda el sentido por unos segundos.

    – Madre mía vida, hacía tiempo que no me comían el coño con tantas ganas, ahora vas a ver tu…

    Se gira sobre la tumbona y me estira sobre ella para cogerme la polla, juguetea con ella y empieza a chupármela mientras me mira con sus ojos azules, sube y baja comiéndome el pene mientras noto como su lengua recorre todo mi glande y le digo:

    – ohhh cuñadita!!! qué bien la chupas, me vuelves locooo, no pares por Dios… sigue!!!

    Y empieza a chupar con la lengua como si fuese un polo helado, mirándome a los ojos con una sonrisa de viciosa como si te encantase comérmela. Después de un rato de lindo placer se coloca encima de mí y empieza a comerme la boca mientras va colocando mi polla en su coño mojado y empieza a cabalgar sobre ella. Noto como mi polla se introduce en su coño mojado y calentito y me muestra sus tetas que empiezo a masajear con suavidad mientras los dos jadeamos con gusto.

    Yo acompaño los movimientos para que aún note más dentro mi verga, que ya está a punto de explotar de lo dura que la siento, porque no dejo de ver lo hermosa que es mi cuñada mientras me la estoy follando y viendo lo que está disfrutando al igual que yo. En ese momento apoya sus manos sobre mis rodillas y ella toma totalmente el control, así que aprovecho para masajear su clítoris con mis dedos mientras la penetro continuamente, y así unos minutos hasta que cambia de posición y se coloca de espaldas encima mía, donde ella sigue con el control pero ahora mis dedos van hacia su perfecto culo para poco a poco ir introduciendo mi dedo gordo en su ano que previamente he mojado con mi saliva y sienta como si la penetrara doblemente.

    – Ahhh mi amor… que rico… no pares… sigue acariciando mi culitooo.- dice entre sus jadeos.

    Yo no me puedo creer la tremenda follada que estoy teniendo con la mujer más hermosa que he visto en mi vida, solo quiero que esto no termine nunca, me vuelve loco, el placer que siento en ese momento es espectacular.

    Entonces ella se pone estirada en la hamaca, boca arriba con las piernas abiertas y puedo apreciar su coño bien excitado, ahora me toca a mí tomar el control total y empiezo a penetrar ese coño tan húmedo y que mi verga entra suavidad, así que aprovecho para embestir con fuerza mientras le digo:

    – Te gusta así, amor? Quieres que te folle con fuerza?

    – Siiii, dame masss

    – Sabes que me encanta lo viciosa que eres???

    – ohhh siiii, fóllame, no dejes de follarme

    – Me encanta follarte, ohhhh que gustooo

    Noto que se corre y yo estoy a punto de explotar, así que saco mi polla y me empiezo a pajear para correrme delante de su cara y exploto con una gran cantidad de leche que me da el mejor placer de mi vida.

    Nos besamos, y nos quedamos abrazados mientras nos damos cuenta que han pasado dos horas desde que empezamos. Sin duda inolvidable para los dos y con ganas de más.

     

  • Relato real de mi viaje por Europa donde la conocí

    Relato real de mi viaje por Europa donde la conocí

    No recuerdo la edad exacta, solo que tenía en torno a 35 años de aquellas. Ahora tengo 43. Lo que si recuerdo es lo que viví en un viaje en que mi idea inicial era hacer un Inter rail por varios países de Europa. Hice ese viaje solo, como otros muchos, porque me encanta viajar y es difícil cuadrar fechas, economía… con tus amigos y personas afines.

    Vivo en Madrid. Suelo planear los viajes con antelación, y en este caso también lo hice, aunque al final de nada sirvió porque el destino a veces te cambia y mejora tus planes. Con decir que tenía planeado estar 7 días y duró 20… con la consecuente pérdida del billete de vuelta…

    Prácticamente lo único que se cumplió en este viaje es el vuelo que hice a Göteborg (Suecia). Pretendía bajar por Europa en tren hasta llegar a Girona donde tenía ese vuelo de vuelta (al que a posteriori llegaría unos 14 días tarde).

    Como decía… volé hasta Gotemburgo y llegué tarde, no me acuerdo de la hora, pero muy de noche. Tenía reservado para ese día un Hostel al que ya avisé que llegaba algo tarde.

    Cuando llegué al Hostil estaba completamente cerrado, por lo que con el frío que hacía (todo nevado) y de noche, me quedé fuera esperando y tomando una decisión de que hacía.

    Como 15 minutos después llegó una pareja que se disponía a entrar. Les expliqué la situación y debieron ver que era buena persona, ya que me permitieron entrar con ellos hasta el vestíbulo del hostil que estaba completamente vacío.

    Al menos no hacía tanto frio como fuera… así que me tumbé en un sofá que estaba en el hall y allí pasé la noche.

    Al día siguiente ya hablé con la recepción, me queje arduamente por la situación y me dieron la habitación.

    Bajé a desayunar y me senté en una de las mesas libres de esas en las que caben más de 10 personas (ya que no había de las de dos personas).

    Unos minutos después llegó la pareja que me había dejado pasar junto con dos amigas de la pareja. Eran algo más jóvenes que yo. Tampoco mucho más.

    Al verme vinieron a sentarse conmigo. Súper simpáticos (mucho más que la noche anterior, que simplemente me dejaron pasar y no mediaron más palabra)

    Eran todos daneses, de Copenhague. Les conté un poco mis planes de viaje, donde vivía… y… no me quiero liar mucho con los detalles, el caso es que decidimos ir juntos a pasar el día por Göteborg.

    Las dos chicas que acompañaban a la pareja eran muy guapas y sobre todo con una de ellas notaba bastante tonteo, sobre todo por su parte, ya que a pesar de que yo babeaba por sus huesos, soy bastante tímido y me cuesta lanzarme al principio. En un rato que nos quedamos solos fue muy directa conmigo proponiéndome que compartiéramos habitación esa noche. (Ahora lo sé… las mujeres Nórdicas son muy lanzadas y practicas a la hora del sexo. Cuando quieren algo lo toman. Ojalá fuese siempre así). Después de eso y de por supuesto aceptar su propuesta, nos separamos del grupo.

    Hubo besos, toqueteo y estuve completamente empalmado desde las 17 horas aproximadamente que nos quedamos solos por la ciudad hasta las 12 más o menos que volvimos a la habitación. Se puede considerar priapismo… si.

    Buscábamos tensión sexual y poner cachondo al otro en cada parada a tomar algo en cada broma…

    A eso de la 6 de la tarde ya estábamos en una cafetería/pub de los de allí, que son súper bonitos. Yo fui al baño y cuando me estaba lavando las manos vi que asomaba su cabeza por la puerta y me sonreía.

    Yo miré hacia las dos puertas que estaban abiertas que dirigían hacia sendos habitáculos de baño (bastante grandes y limpios, algo frecuente por allí) y ella entró en decimas de segundos a uno de ellos tirando de mí.

    Cerramos la puerta y nos empezamos a besar con mucha saliva, mucha lengua, mucho morbo y a desnudarnos completamente como si fuera una competición para ver quien lo hacía antes.

    Sacó unas toallitas húmedas de su bolso y me limpio mi pene y su coño. (sé que esto no es muy erótico, pero quiero contar las cosas tal cual fueron…).

    Tras eso subió una de sus piernas en una especie de escalón alto que había en ese habitáculo e indicó con su mano que me arrodillara para chupar su coño. Desde luego que lo hice, con mucho gusto y sin ninguna prisa.

    Era delicioso y deseaba que se mojase más y más para irme comiendo todo lo que salía de él. Sentía ansiedad por meterle mi lengua en su coño, en su culo, que me diera más y más de beber de aquel manjar.

    Separo la cabeza de su coño y me dijo… abre tu boca. También lo hice y ella dejo caer su saliva sobre mi boca. Me gustó muchísimo porque era la sensación de que se sentía haciendo todo lo que deseaba y yo con la seguridad de que la estaba haciendo muy feliz sexualmente.

    Llevó de nuevo mi cabeza a su coño y me pidió que le metiera un dedo en su culo mientras lo hacía. El único que podía meter bien por la postura era el gordo de mi mano derecha, con la cantidad de fluidos que tenía por toda esa zona entró apenas sin dificultad. Después de eso no tardo ni 20 segundos en empezar a correrse con fuerza y apretando fuerte mi cara contra su coño.

    Creí que descansaría un poco pero ahora era ella la que estaba de rodillas y yo en pie y empezó a chuparme la polla de una forma deliciosa. Me miraba con cara picara mientras lo hacía y yo a ella con cara de deseo. Debía tener una cara de salido de aquí te espero, pero estaba totalmente en trance. De vez en cuando me sacudía mi polla con sus manos con fuerza y se la volvía a meter en la boca. Cuando estaba a punto para correrme le dije que tuviera cuidado que me iba a correr y ella el saco de la boca, pero mantuvo su boca abierta para recibirlo. No todo cayó en su boca, pero me dio mucho placer ver mi semen por su cara preciosa. Después vació el semen que había caído en su boca por el váter y nos limpiamos bien con las toallitas.

    Fuimos a cenar y después a una discoteca que ella conocía y en la que nos colaron. Parece ser que conocía allí a gente.

    Allí bailamos, nos besamos, hablamos y nos metimos mano en las zonas donde se podía uno recostar un poco a descansar…

    A eso de la media noche decidimos irnos ya para la habitación. Era divertido estar con ella, siempre sonriendo, haciendo pequeñas muecas, pequeñas bromas, siendo picarona… Era como un ángel que cuando llegaba el momento del sexo se convertía en el ser más sexual y con menos pudor del mundo. Era un ser perfecto que vivía la vida, el instante tal cual lo deseaba. Me dijo que esa noche íbamos a descansar porque mañana cuando despertaremos quería tenerme bien descansado. Mis planes eran irme al día siguiente hacia Estocolmo. De hecho, ya tenía reservada habitación allí, pero ni siquiera se lo dije. Lo único que pensé es… si ella quiere me quedo aquí un mes….

    Me dijo: “posiblemente no veamos la luz del sol mañana… solo para comer un poco y reponernos“.

    Nos acostamos desnudos y cuando creí que ya íbamos a dormir sentí que estaba tocando mi polla con su mano. Lo que estaba haciendo era ponerme un preservativo con suma habilidad (creo que ese día no deje de estar empalmado un segundo, por lo que se lo puse bastante fácil), después se puso sobre mí y comenzó a follarme con mucha fuerza cabalgándome sin mediar palabra. Era como si yo fuese su consolador y me usó hasta que se corrió lo cual provoco que yo la siguiera corriéndome también (Ambos tardamos bastante poco en corrernos en esa ocasión, fui como… vamos a utilizarnos para corrernos para dormir más relajados…). Después se recostó de nuevo sin mediar absolutamente ninguna palabra y se durmió. Yo no podía dormir… solo sonreír hacia el techo con la mirada perdida y con un gusto en el cuerpo infinito.

    Me quedé pensando que mañana iba a tomar un poco yo las riendas y le propondría someterla (dudaba que quisiera, ya que hasta ahora era yo el que me sentía un esclavo para darle placer).

    Despertamos… Y parecía que me había leído la mente porque en un castellano entendible me dijo que hoy quería ser utilizada por mí. Deseaba ser una esclava muy sumisa (creo que no era la primera vez que ella lo hacía, porque esas dos palabras en castellano no son muy comunes…). Hasta ese día no me había dicho ni una palabra en castellano… cada día era un descubrimiento.

    Debo decir que en aquel momento sentí algo de miedo de no estar a la altura. Ella parecía controlar la situación con una naturalidad que intimidaba un poco. Yo hasta entonces había tenido muchas relaciones sexuales con exparejas o líos pasajeros, pero aquello era distinto, me hacía sentir un joven que tiene sus primeras experiencias.

    Sé que no es muy sexy, pero mi primera orden fue… “vamos a desayunar…”. Me sorprendió diciendo de nuevo en castellano… “Si mi amo” con una sonrisa y una mirada muy picante…

    Fuimos a desayunar…

    Fdo: [email protected].

    Ya pasaré las siguientes partes de este viaje que todavía dio bastantes alegrías al que suscribe… Si alguien quiere que se lo pase puede escribirme. Si es una mujer casada y discreta que desee vivir una aventura agradable… mejor jjj

    Besos

  • Gozando Ana Lucía

    Gozando Ana Lucía

    En días pasados mi tío Jorge y su esposa Ana Lucia llegaron a casa, venían de México a pasar unos días con la familia porque hacía meses que no tenían la oportunidad de viajar al calor de la tierra, por lo que todos estábamos muy contentos de recibirlos y atentos al arribó del avión que está programado para el mediodía, afortunadamente el avión aterrizo y solo era cuestión de esperar que realizaran los tramites de migración y el equipaje, para verlos salir por la puerta tanto a mi tío Jorge como a su esposa Ana Lucia la cual estaba más hermosa que como podía recordarlo con una cara bonita y cuerpo armonioso me impacto tal como yo a ellos, porque me recordaban más chico y ahora con 1,65 cm ya había alcanzado Ana Lucia pero ella de todas formas cariñosamente me cogió los cachetes tal como lo hacía cuando está más chico y me dijo:

    Ana Lucia: Andresito ya estas hecho todo un hombrecito. Cómo vas?

    Andresito: Bien Ana

    Luego nos trasladamos a la casa de campo a las afueras de la ciudad donde mi familia había preparado una gran cena, al llegar Ana volvió a robarse mi atención al ponerse más cómoda quitándose el saco que traía puesto y quedando solo con una blusa con los hombros descubiertos y que sutilmente podía deslumbrar que Ana tenía un busto generoso, que luego comprobé al agacharse para recoger un vaso de agua de la mesa de centro de la sala, su blusa se abrió dejándome ver su monumental busto que se descolgaban como ubres de vaca, por supuesto esa noche me genero insomnio que distraje con una serie de masturbadas a nombre de Ana, pero esto estaba ponerse mejor, porque a la mañana siguiente madrugo Ana como buena deportista para ir montar cicla, plan que ella me invito y que por lo general yo me hubiera negado porque no soy bueno para el ejercicio pero al verla tan sexualmente vestida con un short de jeen que dejaba ver unas piernas tonificadas, junto con un top de rayas sin tirantas que escasamente cubrían y sostenía sus senos me convenció, sin embargo casi mi tío Jorge se tira el plan porque le dijo:

    Jorge: Ana no crees que estas muy descubierta?

    Ana: Amor pero es que quiero brocearme pareja

    Jorge: Ok Vamos!

    Pero realmente si estaba algo descubierta Ana, ya en el camino más de un hombre quedaba bobo mirándola casi desnudándola con la mirada y es que era evidente porque no pasaba desapercibida porque sus tetas se roba el show con cada pedalazo que daba y vinieron los piropos algunos sumamente gamines como “Mamita venga le reviso los neumáticos” “Cosita le empujo?” “Perra venga monta esta barra” Por lo que mi tío Jorge tomo la decisión de devolvernos, generando un disgusto con su esposa Ana, al llegar a la casa cada uno tomo su camino al cuarto pero yo estaba inquieto mi mente no paraba de pensar en Ana por lo que decidí ir a su cuarto y suavemente abrir la puerta del cuarto. Y allí estaba Ana cambiándose alcanzándola admirar en ropa interior blanca, definitivamente era una mujer muy buena y rica! Con un cuerpo lleno de curvas de piel canela donde pude detallar que su Pan o vagina de tamaño considerable pintaba bastante provocativo a pesar que su panty lo cubría, pero cuando subió los brazos para ponerse una camiseta hizo que sus pechos se vieran exuberantes o enormes que me hicieron soltar la manija de la puerta percatando Ana de que yo estaba ahí por lo que cubriéndose rápido me dijo:

    Ana: Andresito que haces ahí?

    Obviamente la está espiándola y lo único que se me ocurrió fue:

    Andresito: No quería saber si querías una rica limonada Ana?

    Y con una leve sonrisa me contesto que si, por lo que me toco ir a la cocina y hacerle una limonada rápidamente y cuando llegue al cuarto ella aún estaba en ropa interior por lo que me atortole un poco mientras que ella fresca me decía:

    Ana: Déjala ahí en la mesita Andresito

    Lo cual hice caso y dejándole la limonada Ana, salí del cuarto cerrando la puerta para irme a mi cuarto aun trastornado con haber visto Ana tan cerca en ropa interior con la complacencia de ella, no lo podía creer pero lo que vi fue suficiente para jalarme mi verga un buen rato a solas, sin embargo al terminar estaba confundido no sabía bien si ella admitía que uno la viera con deseo, o solo fue una situación casual? Pero al día siguiente la respuesta llego cuando estando con la familia alrededor de la piscina donde mi tío Jorge iba realizar uno de sus famosos asados, llego Ana con un vestido de baño negro de dos piezas que la así ver muy buena! Que fue difícil no mirarla constantemente. Luego me sorprendió Ana al pedirme el favor que le tomara unas fotos para su Instagram lo cual no me negué y comencé a tomarle fotos donde ella muy coqueta posaba haciendo que tuviera dos erecciones una física y otra mental, donde la física fue evidente para Ana porque como tenía solo un vestido de baño se resaltaba el crecimiento súbito de mi verga, por lo que Ana que estaba en la Piscina posando se acercó al borde para decirme al oído:

    Ana: Andresito creo que tu pájaro se alboroto!

    Por lo que mire rápidamente mi parte inferior y Si! estaba izando la bandera sobresalía erguida mi verga sobre el vestido de baño, por lo que lo único que se me ocurrió fue sumergirme en la piscina para que mi familia no se percatara en especial mi tío Jorge, para ese momento mire Ana y estaba riendo a carcajadas, burlándose de mi de mi situación tan comprometedora pero eso me dio la valentía aprovechando que los dos estábamos en la piscina para acercarme por detrás a Ana para tocarla su cola con la punta de mi verga que esta rígida por culpa de ella, haciéndola brincar Ana lo que fue evidente que sintió, por lo que se voltio rápido y me dice:

    Ana: Hey! Andresito que haces? Mira que todos están afuera

    Andresito: Si es que el pájaro está aún alborotado! Jajajaja. Además ellos están distraídos con el asado Ana.

    Y mientras le decía esto, me volvía acercar lo suficiente Ana solo que ahora estaba enfrente a mí, por lo que mi verga rozo el medio de sus piernas hasta llegar a la entrada de la vagina de Ana haciendo que nuevamente se timbrara Ana alejándose de mi diciéndome:

    Andresito: Ya esta bien Quieto! No más!

    Termine haciéndole le caso pero sentí que Ana estaba jugando conmigo y como dicen popularmente simplemente “calentando mi huevas” y que el fondo le gustaba mis picardías porque seguía con coquetería y yo con la calentura por lo que me espere un buen rato en la piscina siempre manteniendo la distancia pero al caer el sol cuando más de uno se había ido a reposar el asado, Ana se volvió acercar en la piscina y me dijo:

    Ana: Ya te paso las ganas?

    Y la sola pregunta fue muy sugerente para mí por lo que le respondí:

    Andresito: Con un abrazo y un besito se me pasan las ganas

    Y Ana sonrió mientras se acercaba para darme un abrazo ingenuamente, porque yo me adelante y tomándola de principio de la cola la apreté contra mi poniendo mi cara en sus pechos que me permitió besar sus tetas por unos segundos, mientras la dejaba deslizar entre mis brazos para terminar abrazándola fuerte contra mi despertando mi verga y acomodándola en medio de las piernas de Ana nuevamente, a lo que ella reacciono forcejeando:

    Ana: Andresito ya basta! Contrólate! soy la esposa de tu tío Jorge…

    Y después de un fuerte apretón y restregó la solté al escuchar que alguien venia y era una prima por lo que tanto Ana como yo disimulamos la situación luego Ana termino saliéndose de la piscina para su cuarto y yo quede fantaseando en la piscina hasta altas horas de la noche tal vez pensando que volvería…

    Al llegar a la habitación me vi obligado en contarle a un amigo la situación por whatsapp para desahogar un poco las ganas y este amigo era Gregorio el cual muy interesado me prestó atención y más aún cuando le envié las fotos que Ana misma había publicado recientemente en su Instagram y que yo se las había tomado, lo primero que dijo:

    Gregorio: Esa Ana es mucha hembra! Con razón. Qué edad tiene esa cosota?

    Andresito: Tiene 35 años

    Gregorio: Huy o sea le lleva 17 años?

    Andresito: Si pero es que me tiene loco de ganas

    Gregorio: Si yo con mirar las fotos me da ganas. Cómos será usted? Sabe una cosa Andresito yo de usted la castigo por calienta huevos.

    Andresito: Ganas no me faltan!

    Gregorio: Y porque no?

    Andresito: Y porque no?

    Gregorio: Entonces va a castigar a esa bandida de Ana?

    Andresito: Si

    Gregorio: Si quiere le ayudo?

    Andresito: No gracias jajaja

    Gregorio: No en serio es bueno tener un apoyo

    Andresito: No!

    Gregorio: Por favor déjeme si quiere voy de segundo

    Andresito: Bueno ayúdeme entonces

    Gregorio: Diga no más cuándo? Cómo?

    Andresito: Yo le mando un Whatsapp este atentó

    Y así termino mi conversación con Gregorio el cual me dio las fuerzas para vengarme de Ana por coqueta y no darme nada, en cierta forma pensaba que le convenía a mi tío Jorge que yo la reprendiera para que no terminara con otro. Luego me puse a pensar en el cuándo? y Cómo? Y la solución estaba sometida a un poco de astucia y de suerte.

    Al día siguiente las cosas seguía común y corriente tal vez Ana en el desayuno la encontré un poco seria por lo que había pasado, pero poco o nada me importaba pues sin saberlo Ana ya estaba sentenciada, como quien tiene la hora para comerse la gallina y en este caso la gallina era Ana, solo que aún no sabía la hora, pero Ana me ayudo a determinarla al llegar el medio día Ana salió nuevamente a la piscina y otra vez llamando mi atención con un traje de baño aún más sugestivo que el de ayer, este era de dos piezas blanco con negro solo que su sujetador no tenía tiras solo la gravedad sostenía la prenda a los pechos de Ana con un simple nudo en la espalda, por lo que pensé es ahora o nunca porque mi tío Jorge junto con unos primos se había ido con los amigos a un partido y el resto de la familia se había ido a una caminata, por lo que mande el mensaje a Gregorio el cual decía: “Rápido todo listo en casa, el almuerzo está servido”.

    Al rato timbro Gregorio que vivía a dos cuadras pero este había llegado con otros cinco vecinos del barrio que Gregorio termino contándoles, y aun que me molesto un poco no había tiempo para reproches y nos dirigimos a la piscina, al llegar a esta anonadados nos quedamos observando esa diosa de Ana nadar sin percatarse que está siendo observada, y tomando el liderazgo dije:

    Andresito: Voy yo primero!

    Entonces me quite el vestido de baño quedando desnudo y me lance a la piscina, el chapuzón hizo que Ana se percatara de nuestra presencia, más aun no de nuestras intenciones mucho menos de que yo estaba desnudo dentro de la piscina ya con una erección por lo que Ana me dijo:

    Ana: Espero que hoy te comportes Andresito! Más si trajiste amigos.

    Yo no le dije nada en ese momento solo la miraba y luego mire a donde mis vecinos que ya alistaban sus teléfonos para grabar, y como un tiburón me lance hacia ella delatando mis oscuras intenciones pero supo Ana escurrirse de mis brazos pero al llegar a la parte panda se resbalo dándome la oportunidad de tomarla de su pelo largo color castaño oscuro la tuve para inmediatamente arrancarle la parte superior de su vestido baño dejando al descubierto sus tetas llenas y abundantes que me deleite chupando, manoseando y saboreando, mientras Ana alterada trataba de zafarse insultándome diciéndome:

    Ana: Andrés eres un depravado! Para ya!

    Pero yo enérgico seguía gozando sus pechos como niño amamantándome, dándome la fuerza para abrirle las piernas, arrancarle su tanga y metiéndome en medio de sus piernas de Ana, la sometí le enterrando mi verga en su vagina como un chuzo, lo cual la hizo gritar desesperadamente pero eso solo me animaba para engancharme más profundo y más fuerte Ana, lo que hacía difícil para ella quitarme o mucho menos bajarle la intensidad, pues a un ritmo loco puja y pujaba mi verga en ella doblegándola cada vez más, hasta que empezó Ana apretar mis manos lo cual me entusiasmó porque sabía que estaba cerca de generarle un orgasmo. Y poco apoco sus gritos cambiaron a gemidos al igual que su rostro que la hacía perder su mirada, lo que me indico que tenía que rematarla soltando chorros de mi esperma que hicieron que Ana terminará entregándose a mí como una bandida. Agotado termine recostado encima de Ana al borde de la piscina, esperando que mi verga lentamente saliera de adentro de ella, pero Gregorio muy ansioso al igual que mis otros 4 vecinos se acercaron para decirme:

    Gregorio: Ya termino? Podemos seguir…

    Lo que alboroto Ana al ver las intenciones de ultrajarla los 5 que aún estaban fuera de la piscina y zafándose de mí, trato de escapar por otro extremo de la piscina pero pronto la rodearon Ana que chapuzaba el agua como un pez a punto de ser capturado y así fue Pipe uno de los vecinos la acorraló en uno de los bordes doblándola y por detrás de Ana termino accediéndola brutalmente a ella haciendo gritar otra vez y mientras Pipe con cara de depravado feliz la penetraba ella me miro e ingenuamente me dice:

    Ana: Andrés ayúdame! Ayúdame…

    Pero yo solo me quede mirando el espectáculo porque Gregorio no quería esperar más y cogiéndola de los brazos la saco de la piscina arrebatándosela a Pipe que aún no acababa pero Gregorio poseído junto con los otros tres obligaron a Ana ponerse en cuatro para que Gregorio la montara en esa pose y tomándose del cabello de Ana se impulsaba para penetrarla violentamente haciendo mover sus pechos al ritmo de cada envión que le ejercía Gregorio sobre ella “Din, don, dan” haciéndolas sonar casi como campanas, por lo que animo Sergio para acariciar y chupar sus tetas mientras Gregorio se daba gusto y al rato se animó también Tato pero este para obligar a Ana para que chupara ella la verga de este y aunque se resistió fue imposible para Ana no ceder porque Gregorio generosamente le soltó el cabello a Ana, para que Tato la tomara fácilmente el control dela cabeza de Ana para embocar su verga dentro de la boca de Ana la cual fue evidente que se dio gusto metiéndola totalidad de su verga casi hasta las huevas peludas, mientras que Gregorio se agarraba de su cintura con una mano y con la otra golpeaba una de las nalgas de Ana le gritaba:

    Gregorio: Eso Ana! Así colabora. Dame más zorra!

    Tato: Muy bien Ana! Chupa, chupa más mi verga! Besa mis huevas!

    Para ese momento llego Pipe que aun insatisfecho no sé cómo hizo pero se terminó metiendo debajo de Ana para decirle a Gregorio agitado:

    Pipe: Gregorio dale por el ano para que yo pueda por la vagina!

    Y Gregorio le gustó la idea y le colaboró Pipe, y más se demoró en cambiar de hueco Gregorio a Pipe acceder Ana nuevamente vaginalmente, que estaba totalmente doblegada a los caprichos de ellos, que tenían atareada a Ana trabajando peor que una puta barata! Solo falta la más chico Wilson quien era el hermanito menor de Gregorio que poseía un retardo y hasta el momento solo grababa toda la situación pero llegaría su turno luego de que Gregorio, Pipe, Tato y Sergio se satisficieron penetrando y humillando a Ana dejándola casi inconsciente vota en el suelo. Lo que permitió que Gregorio dijera:

    Gregorio: Wilson ya viste como puede domar a Ana, es toda tuya!

    Wilson: SI,sisisisi… me toca Wilson quiere follar a Ana!

    Y entonces Wilson de frente la abrazo y apretándola fuerte inicio a follarla gritando “Rico, rico, rico! Y haciendo ruidos casi como gemidos Wilson la estaba pasando delicioso mientras que Ana quieta solo miraba para el cielo. En cambio nosotros le decíamos a Wilson: “Dale duro Wilson” “bésala, lamela para que se estimule!” y Wilson nos atendía nuestras recomendación ejercía más presión y la penetraba más constante y duro mientras le daba lengua a su rostro y cuello intensamente hasta que eyaculo rápidamente Wilson pero no la soltaba. Gregorio le pregunto:

    Gregorio: Hermano ya! Listo rico!

    Wilson: Sí rico rico!

    Gregorio: Vamos suéltala entonces!

    Wilson: No es mía!

    Y efectivamente Wilson no quería soltarnos a Ana la tenía firmemente abrazada aun con su miembro veril aun adentro de Ana y yo que quería repetir insistía:

    Andresito: Vamos Wilson déjame repetir me toca!

    Pero Wilson histérico no la soltaba por el contrario se aferraba más a Ana como si fuera su juguete favorito.

    Continuara…

    Sera que la suelta?

    O Wilson iniciara la segunda roda?

    Quien seguirá?

  • Patricia una vecina casada (Parte 10)

    Patricia una vecina casada (Parte 10)

    Muy buenas a todos mis lectores de estas páginas hoy nos encontramos alistando para irnos de viaje con la Patricia quien después de haber disfrutado de una velada muy romántica con unos de los grandes amigos de su ex, de haber experimentado sensaciones excitantes en situaciones en que su hija fue parte de ellas. Nos preparamos para un viaje que también nos mostrará toda la libertad que se adquiere para disfrutar de nuestros cuerpo a como bien queramos hacerlo sin prejuicios ni tabúes.

    Alistando la camioneta con las maletas Salomé le ayuda a Maritza a meter las de ella y al cerrar la puerta me dice.

    – Ahí como me gustaría ir a Cartagena.

    – Tu no te preocupes que muy pronto vas a acompañarnos de eso me voy a encargar. ¿Tú sabes qué vamos con tú mamita a tener relaciones sexuales con hombres?

    – Si claro, por eso es que me gustaría ir.

    – Guau mí niña, cuando regrese hablamos estoy muy interesada en complacerte.

    La abrazo emocionada.

    – Espérame que la próxima semana vas a poder acompañarnos, pero no le digas nada a tu mami ok calladita mamita.

    Ya estábamos listas y salimos, paramos en Mazuren a recoger a Elmer y a Raphael.

    – hola queridos ya se subieron o los dejamos. Jejejejeje.

    Se montaron.

    – Les presento a Patricia y sus hijas.

    – Mucho gusto caballeros.

    – El gusto es nuestro preciosa. ¿Las niñas también van a Cartagena?

    – No vamos a dejarlas a dónde mi hermana en Normandía.

    Llegamos Patricia bajo a golpearle a su hermana y yo con las niñas bajamos las maletas, despidiéndonos con un diviértanse de parte de Salomé.

    Arrancamos y en el aeropuerto nos encontramos con Astrid la esposa de Miguel y Ramiro un amigo mío quién la recogió y montándonos en el avión, nos encontramos con Pamela la chiquilla que se lució el sábado pasado.

    Llegamos a Cartagena y estando ya en tierra se agarra tremendo aguacero con borrasca. Llegamos a la casa de un amigo que me presta y queda cerca al aeropuerto es amurallada con piscina y varios cuartos.

    El encargado nos abre siempre nos mojamos mientras bajábamos las maletas. El encargado nos entregan las llaves y se va. Uno Nos cambiamos la ropa y otros se colocaron vestidos de baño nos acomodamos y esperamos a que escampara para ir a comprar víveres y tragó para la fiesta de la noche. Buscamos para que nos prepararán pasabocas del resto nos encargamos nosotros al medio día ya había dejado de llover y salimos a almorzar como a las dos de la tarde a la ciudad Amurallada y luego a caminar regresando a la casa a eso de las 6 de la tarde. Ernestina con Argemiro llegaron, luego también llegaron los de Santamarta. Carlos y Alcira, Gregorio y Isabel y la ñapa Arturo.

    De Barranquilla llegaron tres parejas y tres solteros de Bucaramanga tres chicas trigueñas y la gran sorpresa de la fiesta un hombre que tiene tremenda verga Abelardo el guajiro y que hace muchos años había emigrado a el cono sur y hoy estaba de visita en el país ¿y a que no adivinan quien fue la chica que primero se le arrimo cuando en pantaloneta salió a la piscina?

    ¡La chiquilla de la Pamela!

    Quien al verle tremendo paquete que su pantaloneta ocultaba no dudo en conocerlo,

    Entre Alcira yo nos reímos de imaginar a aquella chiquilla agarrada de semejante verga, bien golosa la verraquita. A tan solo un artista porno le he visto algo igual un moreno calvo que le dicen con el mismo apodó de el de las películas de rápido y furioso.

    Los pasabocas, el trago, la música y la gente hablando tenían el ambiente prendido.

    Ya todas las chicas estaban en topless y varios de los caballeros totalmente desnudos calentando motores e imaginaciones.

    Me les acerco a Pamela y le digo a

    – ¿Qué pasa muñeco es que te volviste tímido o que? ¿Que no te has quitado la pantaloneta?

    – Tímido yo jejejejeje

    Se bajo su pantaloneta dejándonos ver tremenda verga la que Pamela agarro con las manos asombrada.

    La miro y picándole el ojo.

    – Hay le dejo mamita para que se divierta como nunca.

    Pamela sonreía asombrada y nerviosamente con lo que tenía en la mano comienza a lamberle las huevas.

    La música ánimo a los asistentes a bailar era un reggaetón que al finalizar dejó a todos los caballeros con sus vergas en erección lo que ocasiono que las chicas se las agarraran y masturbaran y se besarán dando inició a un show de sexo oral en dónde todas las mujeres mamábamos verga a lo irracional y lujurioso placer animal, bestial

    Unos se sentaron otros parados, tres parejas que al lado de la piscina las botamos a ella, todo era risas y juegos sexuales, esa era la idea. Sacamos colchonetas y cojines para hacer cama común, Pamela fue la primera en usarla acostándose boca arriba y levanta sus piernas para que le chupe y lamba la cuquita el Abelardo, seguí yo con Carlos, Elizabeth una de las santandereanas y Argemiro las otras dos santandereanas charlaban y observaban con Elmer y Ramiro. La noche era climatizada con una brisa fresca.

    Sí señores esto ya no era una reunió swinger era una orgía podrías estar con quién quisieras estar no hubo preselección ni reglas de conducta todos ya nos conocemos y sabemos con quién nos acostamos, libertinaje total

    Riendo y charlando con Gregorio e Isabel comencé yo a disfrutar de las caricias de ambos quiénes son swinger de la vieja data y una de las primeras parejas con las que tuve relaciones sexuales. Isabel es una mujer con un cuerpazo delicioso, un trasero que dan ganas de lambérselo, una cintura delgada que parece fajada y dos tetas que al igual que las mías son grandes, provocativas y muy bien cuidadas, un cabello largo castaño claro ensortijado una mujer con las que daban ganas de arepear y ahí entre los tres jugamos a pasarla rico entre ambas nos arrodillamos le mamamos la verga y junto a nosotros la Elizabeth disfrutaba de las vergas de Elmer y Ramiro.

    Laura, Cecilia y Pamela tenían al guajiro acostado en la colcha en donde las tres estaban encarnizadas mamándole tremenda verga,

    Cartagena sentado en el borde de la piscina, disfrutaba de la boca de Alcira, que estaba entre la piscina

    A Argemiro Patricia le lambia hasta el trasero,

    Carlos con Astrid y el Arturo se quedó entre Ernestina y Patricia quiénes a la vez que mamaban verga, disfrutan de las caricias de Arturo.

    Las dos niñas de barranquilla Daniela y Natalia se mesclaron entre el grupo dejando a sus esposos con Astrid y la patricia quien seguía con Argemiro.

    Solo se escuchaban los gemidos de los caballeros templarios.

    Después de sentirla con Isabel quien en varios momentos se volteaba a mamarle también la verga a Elmer.

    Acosté a Isabel boca arriba le levanté las piernas y me dediqué a chuparle y lamberle la cuquita recién depilada con una fragancia exquisitas que hizo lamberle hasta el trasero. Mis dedos comenzaron a masturbarla haciéndola gemir de placer. Gregorio se acerco a donde Cecilia a quien empezó a acariciarla porque la espalda quedando ella arrodillada dejándose acariciar las tetas y besar su cuello.

    La Elizabeth en cuatro era penetrada por su cuquita por Elmer y le mamaba la verga a Ramiro.

    La Pamela estaba sentada sobre la cara del guajiro quien se deleitaba lambiéndole la cuquita.

    Laura estaba que brincaba encima y del guajiro, desde donde yo estaba se veía como su cuquita devoraba la verga del guajiro.

    Cambiamos de pose y hicimos la tijera, Isabel acostada y yo arrodillada y agachada seguíamos arepiando ahí si estuvimos hasta cuándo nos venimos va en sonoro orgasmo.

    Patricia estaba alzada con sus piernas al rededor de las piernas de Argemiro y su verga en su cuquita follando con pasión y se besaban con Antonio un pelado joven de barranquilla esposo de Daniela estaba con Lucrecia la veterana de barranquilla quien le mamaba la verga.

    La Astrid haciendo un 69 con mí viejo amigo Carlos babeándole la cabezona verga y es que goza de un glande que sobresale de su tronco que a mí me encanta mamar, indicios de que lo que seguía era anal.

    Me les acerco al trío de Pamela, Laura y el guajiro. Agarro del cabello a Laura con mi mano izquierda y con la derecha me abro mí cuquita y la hago chupármela.

    – A ver gran puta mámame la cuquita y prepárate para disfrutar la verga del guajiro por tu trasero.

    – No ni loca si me dolió metérmela por la cuca como será por el trasero.

    Le agarro con fuerza el cabello y agachándome le escupo la cara.

    – Me importa una mierda que te duela malparida para eso tenemos aceite pero ese culo te lo vamos a romper.

    Volví a colocarme agarrándola por el cabello colocándole mi cuquita en su cara para que me la siguiera mamando por cinco minutos más. Alcance el aceite, Laura no quería y toco obligarla prácticamente, aceitamos la verga del guajiro y entré Arturo y Carlos la colocamos a Laura acostada boca arriba le lambí la cuquita y trasero y nos dispusimos a abrirle ese trasero, el guajiro colocó su verga restregándole desde su cuquita hasta su trasero y empezó a penetrarla muy suavemente, Laura con sus ojos como en extravío esperando a que la penetrara empezó a sentir dolor fuerte, intento soltarse pero le fue imposible al tenerla agarrada por Arturo y Carlos, sus paredes fueron profanadas lágrimas de dolor brotaron de sus ojos el dolor era insoportable pero le tocaba aguantarse aunque nos suplicaba que no siguiera no había chance de hacerlo de esta ya no se salvaba.

    Volvió y se la saco y otra vez para adentro su dolor no disminuía, y otra vez para adentro y para afuera seguido y lentamente.

    Al lado se colocaron Astrid boca arriba levanto sus piernas y el Carlos encima la penetro por su trasero. Llamé a Arturo y los imitamos y así todos en donde estaban fueron deleitando nuestros traseros con sus vergas.

    Disfrutamos hasta que nos venimos el único de los caballeros que se vino fue Raphael quien estaba con la menudita Pamela. Botando su semen sobre sus tetas.

    Los demás cambiaron de pose y siguieron rompiendo traseros dos se detuvieron y se fueron bañarse la verga volviendo rápidamente cambiando de pareja entré ambos.

    Yo tenía al lado a Laura quien en varias ocasiones me apretaba el brazo al sentir la verga del guajiro entrar y salir ya a un ritmo acelerado. La verdad no sé sabía si Laura estaba gozando o sufriendo su cara descompuesta no nos enviaba un mensaje claro.

    Poco a poco los caballeros iban a limpiarse la verga al cambiar de pareja. Esto fue un encuentro de todos contra todas, los hombres cuidándose de venirse y así poder tener relaciones con todas las damas.

    Laura después de haberse venido se levanta el guajiro y va a bañarse regresa y lo abordan las otras dos santandereanas Cecilia y Elizabeth quiénes arrodilladas le maman la verga.

    Y Laura se mete a la piscina refrescándose un poco. Luego también la Isabel se lanza nadando u poco se deja flotar boca arriba. Gregorio también se lanza y acercándosele a Laura hablan un poco y al rato ya los vemos besándose.

    Yo ya estoy con el Carlos disfrutando de su verga en mi trasero donde me penetra incansablemente sin contemplación haciéndome sentir sensaciones exquisitas acompañadas de corrientasos intermitentes placenteros con gemidos.

    Astrid estaba en ese momento con Raphael y Ramiro quiénes la penetraban su cuquita y trasero.

    Continua la música los que no están follando reparte trago y pasabocas.

    La Patricia estaba acostada medio encima de Elmer le acariciaba la verga y hablaban.

    La Pamela estaba sentada sobre las piernas de Ernestina y el Raphael parado en frente de las dos se dejaba mamar la verga de ambas, quienes recorrían su tronco con sus labios y se rotaban mamársela.

    La Alcira es penetrada por el Argemiro quien se mueve a toda marcha rompiéndole ese trasero

    Yo estoy al lado de la mesa en dónde hay varios celulares una botella de ron, cigarrillos y me prestó a prender uno y uno de los celulares lo veo que está entrando una vídeo llamada de Migue el esposo de Astrid, lo levanto y miro a Astrid quien está siendo doblemente penetrada y contesto la vídeo llamada.

    – Hola Miguelito muñeco hermoso.

    – Dianita mamacita hum ¿estas desnuda?

    – Claro muñeco y tu mujercita también está con dos hombres disfrutando de sus vergas mírala.

    Le mostré lo que estaba haciendo la Astrid quien gemía de placer penetrada por Raphael y Ramiro, dejándole ver su rostro y como era penetrada por ambos, coloque el celular en una repisa para que Miguel siguiera viendo a su mujer disfrutar de su cuerpo. Cuando la Astrid término la doble penetración le avise que su marido la estaba viendo desde su celular. Agarro el celular se sienta al lado mío y lo saluda.

    – Hola papi divino.

    – Mi preciosa te acabo de ver, te veías hermosa.

    – Ahí papi esto está increíble la he pasado delicioso.

    Astrid le hizo un paneo del lugar, habían varias parejas teniendo sexo otros en la piscina y otros hablando solamente. Me fume el cigarrillo y me lance a la piscina refrescándome.

    Veo asía donde el guajiro el pobre fue el que las chicas no dejaron descansar todas tuvieron relaciones sexuales con el venía del baño y fue abordado por Isabel con quién se besaron agarrándole la verga.

    Daniela y Natalia las dos niñas Barranquilleras se lanzaron también a la piscina en compañía del Carlos se juntaron con Laura y Gregorio, entre las tres se dedicaron a manarles la verga. Lucrecia la otra barranquillera de unos 45 años morena, alta y delgada estaba siendo enculada por el Arturo y la Astrid con el celular en la mano le mostraba al Miguel cómo le mamaba ella la verga del guajiro acompañada de Isabel por varios minutos y luego la Isabel sostuvo el celular para que Astrid pudiera ser penetrada por el guajiro y el Miguel lo viera todo.

    Alex se sienta en el borde de la piscina a mi lado, un muchacho joven casado con Natalia, novato en este mundo swinger pero con algo que lo podría volver famoso una gruesa y larga verga, simpático y buen mozo, la que acaricie admirándosela y mamándosela por un buen rato, disfrutando su carnosidad, le practique una rusa que por poco lo hace venir si no me detengo a tiempo.

    Lo jale metiéndolo en la piscina y montándomele para meterme su verga en mi cuquita y disfrutar por casi 15 minutos de una follada deliciosa que me hizo venir en espasmos fuertes. Nos salimos de la piscina y lo acosté en la colcha, me le monto encima dejándome rodar por su tronco en mi trasero, gritando de placer sintiendo sensaciones excitantes.

    Muchos en medio de la borrachera no aguantaron lo normal y hasta dormidos quedaron. Otros se pusieron a hablar más cháchara que sexo. Terminando la noche con unos pocos que colaboraron a acostar en sus camas a los demás.

    Esta historia continuara.

    DIANA LUCIA SAAVEDRA [email protected]